<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 100]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-100/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 100]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cristal_1_1203140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff5f8bf8-ea47-4b6c-a0e8-1f9c67e3a1ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristal"></p><p>  </p><p> <strong>Cristal</strong></p><p>La imagen se repite</p><p>como una pesadilla infantil.</p><p>El cuerpo de la juventud</p><p>reflejado en habitaciones</p><p>donde los espejos cubren las paredes</p><p>y el miedo se confunde con la inocencia.</p><p>Aprendimos el juego del deseo</p><p>hasta la vergüenza,</p><p>hasta quedarnos sin cuerpo</p><p>ni espejo.</p><p><em>*Catalina González Restrepo (Medellín, Colombia, 1976) es poeta. Su último libro, </em><strong>Catalina González Restrepo</strong><a href="http://aplicaciones.uexternado.edu.co/poesia/img/palabra-brilla.pdf" target="_blank">Una palabra brilla en mitad de la noche</a><em> (Universidad Externado de Colombia, 2012).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c8531c90-cdc5-4427-89ca-ee64204d63a0]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Catalina González Restrepo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ff5f8bf8-ea47-4b6c-a0e8-1f9c67e3a1ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66196" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ff5f8bf8-ea47-4b6c-a0e8-1f9c67e3a1ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66196" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cristal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ff5f8bf8-ea47-4b6c-a0e8-1f9c67e3a1ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura latinoamericana,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Big Bang del cuento (IV). Cynthia Ozick: la literatura como redención]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/big-bang-cuento-iv-cynthia-ozick-literatura-redencion_1_1156150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/750f58b3-5bdb-4e7d-9c4c-319d9bb627b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Big Bang del cuento (IV). Cynthia Ozick: la literatura como redención"></p><p>En un par de meses cumplirá noventa años. Esos señores suecos que tanto saben todavía están a tiempo de enmendar el error de no haberle concedido el Nobel. Porque<strong> Cynthia Ozick</strong> es una enorme, enorme escritora. Si sus novelas y ensayos son prodigiosos, sus cuentos no les van a la zaga; y no porque haya militado en reivindicación alguna del género breve. Ozick no es dada a reivindicaciones (o sí, pero muy a su manera: véanse las imágenes en Internet de su memorable enfrentamiento de 1971 con el <em>macho</em> <strong>Norman Mailer</strong>), sino que prefiere dar ejemplo mediante la acción: escribiendo cuentos alucinatorios que son como una plasmación libérrima de la misma prosa extraña e inteligente que anima sus novelas, y escribiéndolos tan bien como <strong>Philip Roth</strong>, <strong>Isaac Bashevis Singer, Bernard Malamud </strong>o <strong>Saul Bellow</strong>, los legendarios autores de la cultura yidish-neoyorkina a que ella pertenece.</p><p>Sus padres llegaron a Nueva York empujados por los pogromos de la Rusia zarista de principios del siglo XX. Regentaron una farmacia en una parte del Bronx todavía rural, de casas bajas, donde la niña Cynthia esperaba ver pasar por las mañanas al lechero montado en carro de caballos. Pese a las admoniciones del rabino, que no encontraba útil que las mujeres estudiasen, logró entrar en la universidad, y en 1950 obtuvo un máster en literatura con una tesis sobre <em>La parábola en las últimas novelas de Henry James</em>. Se convirtió entonces en una jamesiana apasionada. A los 22 años ya quería emular al narrador inalcanzable de <em>Los embajadores</em>, y pasó casi una década obsesionada con una novela-trampa que nunca logró terminar y de la que desistió por agotamiento. Se casó, tuvo hijos, siguió preparándose. Años después caería en la cuenta de que para ser una buena escritora debía mantener una distancia psicológica con los maestros; que el embeleso y el homenaje no eran el camino; que no debía adorar el arte perfecto sino saber administrar con humildad las propias limitaciones. De modo que no publicó su primera novela, <em>Trust</em>, hoy inencontrable, hasta 1966, es decir, cuando ya tenía casi cuarenta años. En realidad la mayor parte de su obra aparece cumplidos los cincuenta. Su última novela, <em>Foreign</em> <em>Bodies</em>, se ha terminado de escribir a los febriles 82.</p><p>¿Pero cuál es la poética del cuento de Cynthia Ozick?</p><p>En su elocuente "Innovación y redención: qué significa la literatura" (recogido en <em>Metáfora y memoria, </em>Mardulce, 2014) encontramos una visionaria defensa de la ficción narrativa como forma humanista y perdurable de conocimiento. "Innovar en el arte tiene como motivación expandir la humanidad, no liberar una oleada de rencor hacia ella". La diferencia entre barbarie y cultura es la diferencia entre la voluntad de dominar y la voluntad de regenerar. El rencor vandaliza. La innovación redime. "Los cuentos que apreciamos a lo largo del tiempo son los que tienen una cualidad redentora; no los que contienen la promesa de una redención garantizada, ni de bondad, amabilidad, decencia, todas las virtudes consabidas. La redención no tiene casi nada que ver con la virtud; es más bien esa idea singular que es lo opuesto a la fatalidad: la idea que insiste en la libertad que tenemos para cambiar nuestras vidas".</p><p>Lo cual conecta de manera estimulante con la noción de gracia de la cuentista católica <strong>Flannery O'Connor</strong>, o con aquel verso de<strong> Rilke</strong>, "Has de cambiar tu vida", con el que el torso arcaico de Apolo, es decir, la obra de arte incompleta y mutilada, es capaz de hablarnos a todos, de apelarnos por sorpresa, tan rebosante de significado como está (<strong>Adam Zagajewski</strong>). Pero esa es otra historia.</p><p>Además de mostrarse en sus ensayos y entrevistas, la poética de Ozick viene implícita en los nada complacientes cuentos recogidos en <em>El chal</em> (Lumen, 2016), <em>Cuentos reunidos</em> (Lumen, 2015) y <em>Los papeles de Puttermesser</em> (Mardulce, 2014), cuatro de los cuales resultaron ganadores del premio O'Henry: "Usurpación" (1975), "El chal" (1981), "Rosa" (1984) y "Puttermesser en pareja" (1992). Digamos que Ozick prefiere a <strong>Nabokov</strong> antes que a <strong>Hemingway</strong>. Esto supone todo un programa estético que comienza por la exclusión de las palabras fáciles que gustan al mercado. Un cuento genuino "está hecho de lenguaje, de personalidad, de azar". Se construye, como el poema, sobre un destello revelador, sobre una epifanía, aunque a menudo sus propias narraciones la oculten bajo complicadas capas burlonas y puedan extenderse durante 40, 50, 60 páginas hasta llegar a ser casi <em>nouvelles</em>. Ozick no tiene miedo a los grandes temas. Necesita explayarse, al igual que Henry James, porque es dada a la digresión y al juego, al goce de la imaginación desbocada, y porque lo que ha de decir es importante y exige profundidad.</p><p>Por supuesto, el mundo judío. La tensión entre memoria y diáspora, el fracaso constante del exiliado en su búsqueda de aclimatación a nuevas identidades. Los cuentos de Ozick abundan en la sátira hilarante (también inmisericorde) de los que no pueden vivir sin la nostalgia de tiempos perdidos: el rabino que se suicida tras descubrir las maravillas del panteísmo y el animismo, el pobre diablo quijotesco que trata de erigir un idioma mundial que sustituya al esperanto, que consiga al fin lo que el esperanto se propuso y no logró; el mediocre actor de reparto al que se le presenta la oportunidad de su vida, aunque se trate de protagonizar una rancia obra de teatro en moribunda lengua yídish. Pues los artistas, los escritores, los intelectuales pululan por los cuentos de Ozick. A todos los atormenta una continua reflexión sobre qué cosa sea el arte verdadero y cómo pueda diferenciarse del falso, a menudo en clave sarcástica o paródica. Si en "Cómo ayudar a <strong>T. S. Eliot </strong>a escribir mejor" nos encontramos a un editor cafre que mutila la primera versión de "La canción de amor de Alfred J. Alfred Prufrock", en "Dictado" –un cuento asombroso– las mecanógrafas de<strong> Henry James </strong>y <strong>Joseph Conrad</strong> unen sus fuerzas para dar al mundo una lección estética, su propia versión del "has de cambiar tu vida" rilkeano.</p><p>Pero la escritura honda, lúdica, reflexiva, extravagante o furiosa de sus <em>Cuentos</em> <em>reunidos</em> queda empequeñecida ante el fuego helado y el vértigo que producen "El chal" y "Rosa", los dos relatos enlazados sobre la experiencia de los campos de exterminio nazis que Lumen ha hecho muy bien en editar aparte. No es que Cynthia Ozick no haya tratado el tema en otros textos (la inadecuación a la vida de los supervivientes o la imposibilidad de narrar lo sucedido están en "Levitación", por ejemplo), pero "El chal" es otra cosa: probablemente el mejor relato breve que se haya escrito nunca sobre la <em>Shoah</em>. Esas diez páginas del primer cuento –o de la primera parte del cuento–, las que transcurren propiamente en el campo, escritas como en trance en 1973 y no publicadas hasta 1980, son algo así como el correlato narrativo del "Todesfugue" de <strong>Paul Celan</strong>. Ahí están, como ha señalado <strong>Nora Catelli</strong>, "la industria de la muerte, la animalización, el odio, la destitución absoluta de toda subjetividad", al igual que en "Rosa", el segundo cuento enlazado a modo de coda, emergen inevitablemente los subtemas del cultivo del odio en tanto que parte inevitable de la memoria –en tanto que modo de seguir vivos–, o de la siniestra absorción que la víctima hace del victimario cuando la violencia ya ha cesado, es decir, "la adopción indeseada del otro".</p><p>Pronto va a cumplir noventa años. Cynthia Ozick no deja de escribir cada día, o cada noche, redimida para siempre por la ficción, que no es sino la alegría de poder mentir con entera libertad sin que recibamos castigo. ¡Larga vida a Cynthia Ozick!</p><p><em>*Jesús Ortega es es escritor y editor de </em><strong>Jesús Ortega</strong><a href="http://cuadernosdelvigia.com/proyecto-escritorio-jesus-ortega-ed/" target="_blank">Proyecto Escritorio</a><em> (Cuadernos del vigía, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[edeb7435-40ea-4fbe-a99c-7282f745a846]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Ortega]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/750f58b3-5bdb-4e7d-9c4c-319d9bb627b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="34000" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/750f58b3-5bdb-4e7d-9c4c-319d9bb627b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="34000" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Big Bang del cuento (IV). Cynthia Ozick: la literatura como redención]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/750f58b3-5bdb-4e7d-9c4c-319d9bb627b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crónica, sátira y poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cronica-satira-poesia_1_1156145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3d5098f7-c084-499f-adf3-1ba1aba3988a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica, sátira y poesía"></p><p><em>Kika Pol, librera de la madrileña Llibreria Blanquerna (un local feminista y especializado en literatura escrita por mujeres), recomienda algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________ </p><p><strong>Soy como el trueno / Sóc com el troAnna Dodas i NoguerSabinaMadrid2017</strong><em>Soy como el trueno / Sóc com el tro</em></p><p>  </p><p>Entre la música y la literatura se advierte, en <strong>Anna Dodas</strong>, un elemento trágico propio de una poesía de alta calidad. <a href="http://www.sabinaeditorial.com/catalogo/soy-como-el-truenosoc-com-el-tro-de-anna-dodas-i-noguer/" target="_blank">Esta antología</a>, editada por Sabina y que recoge otros títulos bilingües en la colección como <a href="http://www.sabinaeditorial.com/catalogo/con-hilos-de-olvido-amb-fils-doblit-maria-merce-marcal/" target="_blank">Con hilos de olvido</a> de la desaparecida también <strong>Marçal</strong>, nos devuelve a siluetas confesionales entre elementos mágicos y surrealistas que acercan a la poeta a la literatura de vanguardia. Heredera de poetas como Foix, leemos con atención columnas y versos teñidos de dolor como parte de la vida y de los que, sin duda, los lectores de poesía harán de su recuerdo, una eterna melodía. Poesía desarraigada y un eterno homenaje a la representación femenina en el género.</p><p>  <strong>Frank. La increíble historia de la dictadura olvidadaXimo AbadíaDibbuksMadrid2018</strong><em>Frank. La increíble historia de la dictadura olvidada</em></p><p>  </p><p>Sátira, color y un reclamo a olvido. Con el caricaturesco mote de<em> Frank</em>, Ximo Abadía construye una perfecta y grotesca caricatura del dictador a partir de una recreación histórica, con matices casi infantiles en una obra a caballo entre el cómic y el libro de artista. De principio a fin, percibimos una estética entre tonos ocres y azules que adquieren una dimensión simbólica a través de la geometría y la reivindicación de toda la gente que luchó, en unas viñetas de mensaje imprescindible. Arte y literatura en una maravillosa de edición de Dibbucks en la que seguimos desenterrando obligadamente la palabra libertad y el sueño de los que fueron y de los deudores de la historia que debemos ser.</p><p>  <strong>Hemingway, Orwell, Dos Passos, Saint-Exupéry. Ruta literària per CatalunyaRoger ManauFotografías de Toni DejuanApostrophLleida2018</strong><em>Hemingway, Orwell, Dos Passos, Saint-Exupéry. Ruta literària per Catalunya</em></p><p>Cuatro cronistas y, sin duda, cuatro nombres fundamentales en la historia de la literatura. <strong>Orwell</strong>, <strong>Hemingway</strong>, <strong>Dos Passos</strong> y <strong>Saint-Exupéry</strong> comparten, en esta guía, un escenario común en la Cataluña de su tiempo: la Guerra Civil y el conflicto que cambió a toda una generación marcada por el exilio y el desastre. Una pequeña joya histórica y geográfica con la que recorrer el Ebro con Hemingway, La Cataluña Norte con Saint-Exupéry, los refugios antiaéreos con Orwell o las zonas costaneras más emblemáticas de la mano de Dos Passos. Sin duda, la evocación de una Cataluña nostálgica y devastada, dibujada por olores, visiones y sonidos de luz fría en una Barcelona retratada de manera casi epifánica y que jamás podremos dejar atrás. Un retrato histórico a cuatro manos, fotografiado por <strong>Toni Dejuan</strong> y que es parte de ese legado literario conservado en el panorama crítico universal.</p><p>  <strong>Memorial DeviceDavid KeenanTraducción de Juan Cárdenas</strong><em>Memorial Device</em></p><p><strong>Sexto PisoMadrid2018</strong></p><p>  </p><p>Si en los ochenta todo era posible, con ese mismo espíritu rebelde nacía la escena <em>postpunk</em> y la <em>new wave</em> que llega ahora en forma de novela. Como uno de los géneros más consolidados en la era de la posmodernidad, la ficción histórica toma con <strong>David Keenan</strong> el nombre de <em>Memorial Device.</em> Nos hallamos ante el punto de partida de una banda ficticia como metáfora de un movimiento que cambió la escena musical y que construyó toda una generación más allá de guitarras desgastadas y el sonido cenizo de los bajos. En <em>Memorial Device</em> la música cambia y deforma a sus personajes, creando un nuevo sentido en las almas creadoras y malditas que forman parte de esta obra en el que aparecen nombres como Joy Division, Jonhy Thunders, Led Zeppelin o The sonics<em>, </em>así como referencias al existencialismo y la ciencia ficción como movimientos pioneros de la época. Porque la noche es la mañana que nos apresuramos a iluminar para seguir soñando a través de las palabras.</p><p>  <strong>El marBlai BonetTraducción de Eduardo JordáClub EditorBarcelona2017</strong><em>El mar</em></p><p>  </p><p>​​​​​​​Un sanatorio lleno de almas perdidas entre historias turbulentas tras el mar de una Mallorca triste y teñida de un color propio del <em>deep south</em> americano. Club Editor recupera ahora <em>El mar</em>, novela maestra del mallorquín <strong>Blai Bonet</strong> y uno de los grandes clásicos de la literatura catalana en una edición revisada que incluye nueve capítulos recuperados de la censura.  De tez oscura y con un tono poético cautivador, se cuestionan en estas páginas los límites entre la religión y el desgarro de valores que se desatan en una estructura caleidoscópica capaz de traspasar el alma más gélida. De <strong>Cela</strong> a <strong>Thomas Mann</strong>, la historia de Andreu Ramallo y Manuel Tur, dos amigos internados de tuberculosis con un pasado que les perseguirá hasta el final de sus días. Blancos y negros que vibran a través de cada una de las palabras del letrado isleño.</p><p><em>*Puedes encontrar el Centre Cultural-Librería Blanquerna (CCLB) en la calle de Alcalá, 44, de Madrid o en su página web.</em><strong>Centre Cultural-Librería Blanquerna (CCLB)</strong><a href="http://delegaciomadrid.gencat.cat/es/centre_cultural_llibreria_blanquerna/centre_cultural/activitats/cicles-centre-cultural/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[bd23b952-2014-4e42-b68c-9cd298b8e567]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Kika Pol (Llibreria Blanquerna)]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3d5098f7-c084-499f-adf3-1ba1aba3988a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43212" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3d5098f7-c084-499f-adf3-1ba1aba3988a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43212" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Crónica, sátira y poesía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3d5098f7-c084-499f-adf3-1ba1aba3988a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libros,Literatura,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los granitos de arena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/granitos-arena_1_1156139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5a5ad21e-2537-4890-aa32-e6fe8b86e7a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los granitos de arena"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em></p><p>___________________________________</p><p><a href="http://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa, en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario, donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p>  <strong>Basta con vivirCarmen AmoragaDestinoBarcelona2017</strong><em>Basta con vivir</em></p><p>Las portadas son cebos cuando son buenas. Con estas dos chicas que bailan vestidas de blanco, mientras la luz llena la estancia, caí de cabeza. El título fue un estupendo complemento. La sinopsis hablaba de salvación y esperanza. Cada libro tiene su momento. Así que redondo, porque además ya conocía a <strong>Carmen Amoraga</strong> de otras novelas.</p><p>Pepa y Crina<strong>. </strong>Crina y Pepa. Son el dúo sobre el que gira la novela. Dos mujeres que viven en mundos diferentes con lastres bien distintos. La primera es una mujer de 50 años amargada. ¿Tiene motivos? Si la comparamos con Crina, no. Desde luego. Porque la segunda es víctima de una red de trata de personas. Pero como los humanos somos especialistas en complicarnos la vida, la primera, que no sabe nada de la segunda, se dedica a ir llorando por las esquinas porque ha decidido ir de víctima por la vida y estar cabreada con su entorno. Todos conocemos a personas que se enfadan porque a los demás les va bien cuando a ellas les va mal.</p><p>Los motivos de la actitud insufrible de Pepa los tendrán que conocer por la novela. Los de Crina, están claros. Y lo serán más, cuando se adentren en su historia completa. Pero a diferencia de la primera, Crina no desea mal a nadie. Tan solo está aterrorizada. No es para menos. Su situación es límite. Las une una plaza. Zona de paso y parada mientras se airean de lo que les ronda por la cabeza. Con motivos o no, Pepa siente su debacle emocional como un fracaso pero se detiene a observar a Crina, esa chica joven embarazada que no sabe por qué, suele estar sentada en un banco cada vez que pasa por allí. Imaginar qué puede ocurrirle es una manera de despistarse de sus demonios.</p><p>En ese proceso mental silencioso<strong> </strong>descubriremos quiénes son y qué hacen por solucionar sus respectivos problemas. Ahí está la clave. La forma de mirarlos. Los problemas. Sean pequeños, medianos o dramas auténticos. Y, por eso, basta con vivir. Algo simple pero necesario para que exista la opción de dar un paso. Vivir, mirar, analizar y, si es posible, que alguien externo a tu espiral te acompañe para buscar el camino de salida.</p><p>El ritmo de la novela es pausado. Nos internamos en la reflexión de las protagonistas y su entorno más cercano. Su monólogo interior cuenta los hechos pasados y actuales al lector. Es más, me encantan esos momentos en los que –sobre todo Pepa– los personajes nos adelantan lo que les gustaría decir, para añadir después lo que realmente dicen. Me recordaba a la serie <em>Ally McBeal</em> (me divertía muchísimo). La imagen mostraba por ejemplo la <em>locura </em>momentánea de los actores –con gestos y situaciones cómicas–, antes de que finalmente se expresaran de forma políticamente correcta.</p><p>La narrativa de Carmen Amoraga es sencilla. El lenguaje es cercano. Para abordar las temáticas más duras y las más cotidianas. No hay que buscar enredos para lo que se explica solo, aunque la autora tire de la ironía para rebajar la tensión. Otro recurso utilizado por Amoraga muy particular es la repetición de frases invirtiendo el orden de las palabras, que aunque no altera el producto sirve para destacar la fuerza de la idea que atormenta, preocupa o simplemente baraja en ese momento el personaje.</p><p>Las pequeñas tramas que gravitan sobre las dos protagonistas son gestos, situaciones, momentos cotidianos. Cosas que nos pasan a todos. La suma de todo construye la vida que nos rodea y que sobre todo, <em>nos </em>componemos. Aunque está claro que la de Crina no es tan común. Pero ahí reside uno de los pesos pesados de esta obra. Porque esta joven rumana que fue engañada simboliza la historia de mujeres que se suelen ver en los informativos y reportajes de televisión. Pero existen. Y tanto que existen. Nos olvidamos de esta lacra como de tantas otras en cuestión de unos segundos aunque nos hayamos quedado horrorizados. La capacidad de olvido de la especie humana es infinita. Es mejor hacer invisibles a miles, millones de personas que sufren auténticos dramas para poder sobrellevar nuestras pequeñas grandes cargas personales. En fin.</p><p>La apatía es la comodidad del no sufrimiento. Pero me parece interesante que Carmen Amoraga, además de recordar cuántas tragedias nos rodean sin que movamos ni un solo dedo, sea capaz de entresacar el mensaje positivo, esperanzador en el que creo: los granitos de arena existen. Para que Crina y muchas Crinas tengan que una oportunidad. Gracias a personas pequeñas como nosotros. La ayuda que entregamos se nos devuelve, sea de una u otra manera. Se llame satisfacción, superación por egoísmo o como se quiera llamar. La cuestión es que algo se mueve cuando queremos que algo se mueva. A veces, basta con el juego del baile de la portada.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0ecb0067-1b7b-4f77-b47b-93d52acdefc0]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/5a5ad21e-2537-4890-aa32-e6fe8b86e7a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="183798" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/5a5ad21e-2537-4890-aa32-e6fe8b86e7a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="183798" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los granitos de arena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/5a5ad21e-2537-4890-aa32-e6fe8b86e7a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamletada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hamletada_1_1156135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3dff0a45-78f9-4f65-83ff-00ecd65d3fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamletada"></p><p><em>En esta ocasión proponemos un texto de Cristina Morales, incluido en el libro </em>Los combatientes<em> (Caballo de Troya, 2013) para iniciar nuestro cuento colectivo.</em></p><p>__________________________</p><p>Ya no nos acordamos del violador. Ni del violador ni del nazi. Pasaron el casting, engañaron a Sara. Ella dice que a veces se le cuelan prendas como el nazi y el violador, lo dice así, que se le cuelan, que igual que hay locos listos capaces de seguirle la corriente al psiquiatra hay actores listos capaces de aparentar lo que no son en un casting, lo cual tampoco es que sea muy difícil dadas las limitaciones estructurales de cualquier casting, pero sí que es difícil en los castings de Sara Molina, porque Sara, consciente de esas limitaciones, valora cosas rarísimas en los candidatos. Sara valora, por ejemplo, que te quedes pensando. Tú llegas con tu monólogo como yo llegué con un cuento de <strong>Quim Monzó </strong>que estaba en tercera persona y que adapté a primera persona. Iba de una mujer a la que le gusta que los hombres la dominen. Cuando termino Sara me pide que lo repita pero muy nerviosa. Entonces yo me pongo un poco nerviosa, no actuando sino de verdad, me pongo nerviosa porque no sé cómo ponerme nerviosa con ese texto. Miro al suelo, respiro profundo y me desquicio silenciosamente. Tómate el tiempo que necesites, dice Sara, con lo cual me pone más nerviosa todavía, y entonces no lo pensé pero ahora me pregunto si no será una técnica suya para poner nervioso al personal y medir su temple. Seguro que es una técnica suya. Y en esto que de los nervios sonríes y al final, después de un minuto eterno, te arrancas de mala manera y haces de nerviosa moviendo nerviosamente el pie de la pierna que tienes cruzada. A las tres frases de empezar Sara dice vale, gracias, y escribe algo en el papel que tiene delante. Es una técnica seguro, porque la he visto hacerlo más veces en ejercicios de improvisación. Se lo hizo a Ester, una chica que luego se descolgó, el día que trajo un monólogo de <strong>Rodrigo García</strong>. Cuando le pidió aquello de repítelo pero muy triste, tómate el tiempo que necesites, Ester no dejó que terminara la frase y ya estaba con lágrimas en los ojos diciendo “me llega una carta de Alitalia, estimada señora, me llaman por mi nombre y apellido, lo saben todo...”. A las dos frases Sara la corta para exclamar “¡sexy!”, y sin transición Ester pasa del llanto a la mano en la cadera y ronronea “usted ha volado con nosotros catorce mil quinientas horas, catorce mil quinientas horas de su vida en el aire”, “¡intelectual!”, exclama Sara, y ahí que Ester contrae los hombros, hace el molinillo con las manos y pone acento castellanoleonés: “con nosotros, los psicópatas de Alitalia, y por eso usted merece un premio”. Todos nos estábamos muriendo de risa, Sara incluida. Semanas después, ya sin Ester en el grupo, en una de nuestras sesiones de dramaturgia Sara me diría que el rollo de Ester de dame más dame más, de échame lo que quieras que a mí los leones no me meriendan que la que se merienda a los leones soy yo, no le interesaba nada, no le interesaba nada esa irreflexión. Ester lo que quiere tener delante no es un director, es una máquina lanzapelotas, decía.</p><p>O sea, que a Sara no es fácil que se le cuele alguien que no le gusta, por eso lo de que el violador y el nazi la engañaron no cuela, eso sí que no cuela. Sara valora cosas raras en los candidatos y el violador y el nazi eran excepcionalmente valiosos en ese sentido. A Sara esas cosas le ponen, como ella dice. Este salón me pone, ese abrigo que llevas me pone, esa entrevista a <strong>Cioran</strong> me pone, esta divagación me pone, esta forma de trabajar no me pone. Y a Sara el violador y el nazi le ponían, hasta que empezamos a no tragarlos.</p><p><em>(Continuará Aixa de la Cruz.)</em><strong>Aixa de la Cruz</strong></p><p><em>*Cristina Morales es escritora. Su último libro, </em><strong>Cristina Morales</strong><a href="https://www.candaya.com/libro/terroristas-modernos/" target="_blank">Terroristas modernos</a><em> (Candaya, 2017). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3b33e9aa-2aba-4918-960d-5cfc5bf72e6c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Morales]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3dff0a45-78f9-4f65-83ff-00ecd65d3fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="230362" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3dff0a45-78f9-4f65-83ff-00ecd65d3fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="230362" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hamletada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3dff0a45-78f9-4f65-83ff-00ecd65d3fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conde, "el recordador"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/conde-recordador_1_1156131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c842d0e2-3594-4e91-a614-4d4dbde2cc12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conde, "el recordador""></p><p><strong>La transparencia del tiempoLeonardo PaduraTusquetsBarcelona2018</strong><em>La transparencia del tiempo</em></p><p>  </p><p>La nueva novela de <strong>Leonardo Padura</strong>, escritor cubano, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, es una nueva investigación de su personaje Mario Conde, cuya serie de libros son un referente mundial para los amantes del género policiaco. Aún con el eco de sus dos libros anteriores más impresionantes, <em>El hombre que amaba a los perros</em>, una novela absolutamente magistral sobre <strong>León Trostki </strong>y su asesino <strong>Ramón Mercader</strong>, y <em>Herejes</em>, que nos contaba en una magnífica narración histórica el legado judío en Cuba a través del arte en un relato estremecedor a lo largo del tiempo, Padura nos sumerge esta vez en una historia poliédrica que magistralmente se va cerrando aunando géneros y trascendiéndolos.</p><p><em>La transparencia del tiempo</em>, sitúa a <em>El Conde</em>  ya con sesenta años, donde nuestro protagonista, cada vez más desengañado e irónico —pero también evolucionado en su manera de mirar el mundo— no solo tiene que investigar la desaparición de una talla, una virgen negra que le roban a un amigo de juventud, y enfrentarse los peligros de una trama mafiosa de tráfico de arte en la isla, sino que esta historia enlaza también con la Guerra Civil española y las vicisitudes de Antoni Barral, el español que lleva a Cuba la virgen huyendo de la guerra, y las propias aventuras del objeto artístico que se remonta hasta sus orígenes. Además asistimos a la evolución de los amigos de toda la vida de Mario Conde, como un retrato sociológico de Cuba y sus gentes, de esa generación marcada por la revolución y que al final quedó desencantada, y a un inventario de las calles de una Habana que sea cae a pedazos pero que mantiene su asombrosa capacidad de resistencia. Padura hace una crítica social hacia las condiciones de su país; para él la creación periodística ha sido una escuela en la que aprender a desarrollar su manera de escribir, por eso La Habana es una ciudad que le habla, por eso sabe cómo reaccionan las personas, cómo viven, cuáles son sus aspiraciones y frustraciones y así las describe. Hay siempre un submundo que se mueve entre el engranaje más profundo de la propia urbe:</p><p>  </p><p>El Conde es más que nunca un hombre desencantado, corrosivo, nostálgico, “un cabrón recordador<em>”</em><em>, </em>como le definía su amigo el Flaco. Revive momentos de su pasado sin saber que a veces la memoria confunde. Fumador, buen comedor y bebedor, se siente envejecer y siente que se perdió la esperanza de toda una generación. Se emborracha junto a sus amigos, mientras  ven partidos de pelota (béisbol) y escuchan música de sus tiempos. El detective que hubiera preferido ser escritor de día, pescador de tarde, amante de noche. En esta nueva aventura, su octavo caso, debe averiguar quién ha cometido un robo en apariencia sin mucha trascendencia. Roberto Roque Rosell, Bobby, un antiguo compañero del preuniversitario al que la vida se le arruina por ser gay en Cuba cuando dejó a su mujer y a sus hijos por otro chico, le pide ayuda a Conde porque su joven novio le ha robado todo lo que tenía en su casa, incluida una Virgen de Regla que llevaba con él y su familia durante décadas. La trama, que avanza en dos tiempos, uno de los cuales llega hasta la época medieval, y el otro, hacia adelante, se va intrincando hasta costarle la salud física y mental a Conde, puesto que en cuanto empiezan a aparecer cadáveres relacionados con el caso, sabremos que la virgen no es únicamente importante para Bobby y que su valor va más allá de lo que parecía.</p><p>En la parte histórica se retrocede desde la Guerra Civil española hasta a Edad Media, la época en la que se crea la talla y todos sus devenires, en una mezcla bien trazada de novela negra histórica armada con el oficio de un escritor en estado de gracia y que se documenta perfectamente para sus novelas. Padura cuenta una parte de la historia de España y de Cataluña (se retrocede hasta <strong>Roger de Flor</strong>), porque el protagonista de ese pasado, Antoni Barral, catalán exiliado, y sus antepasados dejan poso con sus reflexiones y vivencias de la en sus emocionantes periplos con la obra de arte hasta llegar a Cuba.</p><p>  </p><p>Mario Conde se moverá por esa capa invisible y criminal –a simple vista— de una Habana en descomposición y que conoce al dedillo, en busca de la obra de arte medieval robada mientras las circunstancias criminales aumentan en una espiral siniestra que te va atrapando hasta un final desatado. Una novela que mezcla géneros con una trama excelente y en la que encontraremos también temas clásicos de las novelas de la serie de Conde: humor socarrón, gastronomía y sexo, un libro al que aferras  desde el principio y que vuelve a mostrar a Leonardo Padura como el gran narrador cubano de su generación y un autor que no defrauda con su literatura. Aún tenemos Conde para rato. Y que así sea.</p><p><em>*Pablo Bonet es poeta y librero de guardia en la Librería Muga. </em><strong>Pablo Bonet</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[dfd6d25f-85ed-4b98-9fdb-b158dcd433a8]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/c842d0e2-3594-4e91-a614-4d4dbde2cc12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244282" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/c842d0e2-3594-4e91-a614-4d4dbde2cc12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244282" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Conde, "el recordador"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/c842d0e2-3594-4e91-a614-4d4dbde2cc12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viaje como identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/viaje-identidad_1_1156126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/218acb5f-4a94-450e-bc3e-6bbf5f54a109_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viaje como identidad"></p><p><strong>Variaciones sobre BudapestSergi BellverLa línea del horizonteMadrid2017</strong><em>Variaciones sobre Budapest</em></p><p>  </p><p>Pocas realidades más enriquecedoras para el ser humano que el viaje. Pocas más provechosas para el resto de los mortales que beber allí donde otros han bebido. <em>Variaciones sobre Budapest</em> (La línea del horizonte) escrito por <strong>Sergi Bellver</strong>, se mueve en esta doble dimensión. La del yo y la del nosotros. El yo de una persona que escribe desde la trashumancia, desde el movimiento necesario para calibrar otras realidades, para componer nuevos universos desde el poner los pies, la mirada y el alma en otras geografías; y el nosotros, que nos permite acceder también a ese viaje, a esas sensaciones que, de una manera tan intensa como inteligente, sitúa ante nosotros el autor.</p><p>Estas 120 páginas son un goce para el viajero, pero también para un lector que se aproxima a una realidad, como es la húngara, por la que posiblemente nunca se sentiría atraído anteriormente, posibilidad para cuya reversión solo es necesario leer unas pocas páginas de este libro de viajes, ensayo, diario o crónica personal, esquemas por los que transita un texto híbrido, para sentirse encandilado y tan atraído por lo que allí se narra y por cómo se hace que no duden de que el que esto escribe desde su lectura ya ha incluido a Budapest como un futuro destino. Y es que Sergi Bellver, a través de dos estancias en la capital magiar, consigue describir mucho más que un territorio, un espacio social o una identidad, logrando capturar y transmitir toda una serie de retazos de vida que permiten aproximarse a un país sumamente desconocido para los españoles, pero también gozar de una literatura trabajada hasta el extremo, en la que el escritor vuelca sus conocimientos literarios y convierte cada línea en un ejercicio creativo de primer nivel en el que se reconoce ese compromiso intenso y apasionado.</p><p>Su estancia, residiendo en una vivienda prestada durante ese tiempo de escritura, se presenta también como la propia vivencia del escritor ante la construcción de su obra —una novela que verá la luz en el 2018— donde no solo el motivo que alienta ese libro, sino su propia relación con un entorno en constante descubrimiento, tanto el exterior, la ciudad; como el interior, el que se origina en esa vivienda, son sustrato para un texto en el que con cada página que se avanza se va dejando atrás esa vertiente de cuaderno de viajes en el que semeja encuadrarse en un principio, para configurarse como una novela propiamente dicha. El autor, como protagonista, trabaja en su libro, al tiempo que se van sucediendo toda una serie de situaciones que plantean el reconocimiento de un espacio físico, humano e histórico, que permite a Sergi Bellver ir tirando de los hilos de la historia de un país tan rico en esa historia como ignoto para quienes nunca nos hemos preocupado por lo que sucedió a orillas del Danubio. Cruzar cada uno de sus puentes, circular en tranvía, pisar sus calles y plazas, adentrarse en los patios de viviendas, sentarse en sus cafés, cruzar miradas y conversar con los personajes secundarios de esta novela le confieren al relato esa vida y naturalidad de la que suelen carecer este tipo de textos y permite pulsar el hálito literario que en él se palpa.</p><p>La experiencia del viaje, por lo tanto, es el latido de este texto lleno de músicas, de sonidos que hábilmente se integran como la banda sonora de un país, gracias a sus magníficos compositores —escribo estas líneas escuchando el hermosísimo <em>Liebestraum nº3</em> de <strong>Franz Liszt</strong>— al que se alude en el libro, lo que evidencia el irreversible contagio de su contenido- pero también otras músicas que emergen del descubrimiento de una serie de discos hallados de manera inesperada en esa vivienda que permiten seguir definiendo ese juego entre el interior y el exterior, entre la vida del escritor nómada en su refugio, y el paisaje de un libro puertas afuera. Soledades, dudas, verdades, el choque entre la ficción y la no ficción balizan esa realidad del escritor, al fin y al cabo, en la búsqueda de si mismo a través de la escritura.</p><p>Y en ese otro viaje, ciertamente más áspero, el lector es parte del equipaje, el espectador ante el que exhibir pudores y ante el que dejar constancia de un proceso inherente a quien se ha puesto a caminar en el sendero de lo literario. Mientras, edificios, salones, turistas y un balanceo entre el peso de la era soviética y la contemporaneidad van equilibrando toda esa experiencia que no ha hecho más que afinar a la persona, ya que si el viaje de algo vale es de puesta a punto de mentes y almas y, en este caso, de un escritor que sigue con el petate al hombro cargándolo de historias y experiencias, de vidas vividas allí donde el Dios de los nómadas quiera llevarle. Y nosotros con él.</p><p><em>*Ramón Rozas es crítico literario. </em><strong>Ramón Rozas</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[fab6289a-0ed8-4952-a7ed-6099e2a31323]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Rozas]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/218acb5f-4a94-450e-bc3e-6bbf5f54a109_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="182011" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/218acb5f-4a94-450e-bc3e-6bbf5f54a109_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="182011" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El viaje como identidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/218acb5f-4a94-450e-bc3e-6bbf5f54a109_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poetas,Narrativa,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia otras rutas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rutas_1_1156119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7eb251dc-3501-4f69-a6ba-5eae3a2181ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia otras rutas"></p><p><strong>Comiendo de una granadaEsther MuntañolaPrólogo de Marisol Sánchez Gómez,Bartleby EditoresMadrid2017</strong><em>Comiendo de una granada</em></p><p>Excelente sorpresa este <em>Comiendo de una granada</em>, de <strong>Esther Muntañola</strong> (Madrid, 1973), poemario que desde su título remite al mito de Perséfone (o Proserpina) —y a su malevolismo—, ya que la hija de Deméter (o Ceres) sabía que si probaba un solo grano del fruto no podría volver a la tierra desde el inframundo. Aun así el mito, que tanto inspiró a la antropología filosófica, espolea otros temas, pues por un lado se aborda el tema de Europa, en su complejidad histórica, la horizontalidad de su eje social y su encrucijada actual frente a las migraciones y refugiados («En el mar que nombramos nuestro / encallaban personas que no llegarían a Europa / huyendo de la barbarie», de «Comenzamos el otoño», p. 24); y por otro lado se aborda el asunto del amor, de las relaciones íntimas y sentimentales («Comenzamos el otoño / comiendo de una granada, / otra vez el tiempo acelerándose / jinete vacío. […] Así comienza este otoño / que fuera no promete nada, / y temo al invierno por ellos, / al hambre, a la locura del dolor. / A la falta de amor en los ojos de los hombres» (ibíd.)].</p><p>De este modo la preocupación de lo colectivo marca el tono general del conjunto, pero no de manera plana o sencilla, sino trenzada alrededor de una preocupación individual. O viceversa. Ambas se estructuran en torno a una concepción humanista del amor que ve en el otro la necesidad del diálogo, concibiéndose al hombre como ser social. Tal y como señala <strong>Marisol Sánchez Gómez </strong>en su lúcido prólogo a propósito de las «rutas interiores» y las «rutas exteriores» del libro (pp. 9-10), <em>Comiendo de una granada</em> no tiene partes sino que se articula por temas, y además no simétricamente, a saber: las «rutas» europeas, «Ruta de los Balcanes» (p. 29), «Ruta del Mediterráneo oriental» (pp. 34-35), y la «Ruta del Mediterráneo occidental. Playa del Tarajal» (pp. 53-54), son algunas de las líneas que se trazan. «Cuando era niña me gustaba / la palabra “cifra”. / En mi mente / servía para hablar de estrellas, / de secretos, de todo lo bello que no podía / ser comprendido / enteramente. / Ahora / las cifras son números y no esconden misterios. / Son muertos / y se derraman con la lluvia» (p. 35). Transido por estas perpendiculares en el mapa, esta suerte de cartografía social tiene su dialéctica en la cartografía individual del sujeto verbal, del sujeto poemático, que —dejémonos de monsergas teóricas— viene a corresponderse con la autora. Se desgrana en este sentido una particular historia sentimental localizada a partir de diversos lugares y diversos momentos históricos, los abuelos, las historias familiares, la Guerra Civil, los emigrantes, la infancia en Asturias… como en «Maíz» (p. 37): «Cuando llegaba a la lluvia el frío / mamá / freía tortos de maíz. / Mi hermana y yo / deseábamos ir al molino a por harina, / era un molino de agua con sus palas de madera / que alimentaba el río» (ibíd.). O el estremecedor recuerdo de la abuela en «Cuchara de madera» (p. 44). Surge aquí también otra dicotomía que habla al mismo tiempo de Europa y de la aldea asturiana, revitalizando los Cultural Studies, propuesta poética que, por cierto, se viene practicando en los últimos años.</p><p>Paralelo a esto, llama la atención el uso del lenguaje al acercarse a la naturaleza, a los objetos (lejos del esencialismo fenomenológico), a la manera de nombrar, desarrollar las tramas argumentales y la utilización de los referentes, impregnando a esta poesía de un poso descarnado resalta —y choca por contraste— por sus texturas líricas y sociales, tiernas y duras, suaves y violentas; sus combinaciones cromáticas, o las referencias al cuerpo: «En el blanco teñido del cielo / rodeo el aire hacia la nada / y me adentro, sin prisa, / en este invierno, con mis dos ojos.» (de «Lugar», p. 41). O como por ejemplo en «Canal» (p. 48): «En la quietud / oigo al pez que roza / el matorral de ortigas» (ibíd.). Hay un acercamiento material que proviene —al parecer— de otras disciplinas como el dibujo, la pintura, la escultura, etc., y en ese sentido esta poesía se nutre de ese intercambio plástico, de ese mutuo entendimiento. En relación al cuerpo habría que decir que es uno de los grandes hallazgos de este poemario, tratado sin marca, es decir como ser humano, y presente en todo lugar. Cabrían aquí muchas y felices citas. O sobre la poesía: «Antes que el trazo, / la sombra sobre el papel, / como el cuerpo es amapola / antes que piel o carne / y el poema asombro, silencio, espacio / antes que palabra» (de «La sombra sobre el papel», p. 28). Vemos cómo confluyen los temas de manera interdisciplinar en torno al cuerpo y la poesía, cómo Esther Muntañola posee una mirada artística sincrética en la que la composición va más allá de las técnicas y los géneros literarios. El mismo poema concluye así: «Qué frágiles, / absurdos, hermosos, / nosotros, / deseando perdurar en lo mutable, / en lo incierto y voraz, / definición de duda… / Así que amémonos, / dejemos al tiempo hacer lo suyo, / sólo somos pequeñas lumbres / al aire de la noche» (ibíd.).</p><p>Los lectores podrán descubrir muchas cosas más, si se acercan a este poemario. En cualquier caso, <em>Comiendo de una granada</em> se presenta como un libro interesante y actual, imprescindible y atractivo, rabiosamente atractivo para los que le piden a la poesía algo más que palabras bonitas o discursos deglutidos, lejos de las consignas o los caminos emocionales ya transitados en la comodidad del sillón y la taza de té. Toda una sorpresa. Todo un descubrimiento.</p><p><em>*Juan Carlos Abril es poeta y profesor de literatura. Su último libro es </em><strong>Juan Carlos Abril</strong><a href="https://www.bartlebyeditores.es/ficha_obra.php?genero=narrativa&id_genero=2&id_obra=203" target="_blank">Lecturas de oro. Un panorama de la poesía española</a><em> (Bartleby, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[54d03b62-0e99-4d32-9aa3-1024c2688b1b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Abril]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/7eb251dc-3501-4f69-a6ba-5eae3a2181ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="122081" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/7eb251dc-3501-4f69-a6ba-5eae3a2181ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="122081" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hacia otras rutas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/7eb251dc-3501-4f69-a6ba-5eae3a2181ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Autobiografía poética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/autobiografia-poetica_1_1156117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0160eaca-42fe-41e8-aa74-a2d460be3047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Autobiografía poética"></p><p><strong>Las cosas como fueron. Poesía completa, 1974-2017Eloy Sánchez RosilloTusquetsBarcelona2018</strong><em>Las cosas como fueron. </em><em>Poesía completa, 1974-2017</em></p><p>La coordenada fundamental de la existencia es su condición temporal; el tejido del yo se construye en torno a un camino azaroso que acumula memoria y recuerdo, celebración y canto. Así se recupera la travesía del pretérito para encender las brasas del ahora con señales e imágenes. Su fluidez deviene exploración, confianza en lo posible, un trayecto a solas donde el individuo descubre los tanteos de su autobiografía. Como escribiera <strong>Hölderlin</strong>: “No hay nada más difícil que aprender lo propio”. Estas son las incisiones básicas que alumbran el discurso poético de <strong>Eloy Sánchez Rosillo</strong> (Murcia, 1948) y a las que se ha mantenido fiel como constata la edición integral de su cuerpo poético <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-las-cosas-como-fueron/264262" target="_blank">Las cosas como fueron</a>, volumen que abarca el afán de más de cuatro décadas.</p><p>Una breve nota de autor recuerda que el aserto <em>Las cosas como fueron </em>se utilizó por primera vez en 1992 para agrupar los cuatro trabajos iniciales en la Editorial Comares. Una segunda edición revisada vería la luz en 1995. Y el título ha servido  también en 2004, cuando aglutinaba la producción de los cinco primeros libros, con el añadido de algunos inéditos. La que ahora nos ocupa suma respecto a la anterior cinco entregas, más de la mitad de lo escrito en toda la cronología creadora, teniendo en cuenta que las obras más recientes están compuestas por un mayor número de poemas.</p><p>Otra cuestión desvelada por la lúcida conciencia del poeta es la existencia de dos estaciones argumentales consignadas con dos actitudes frente al poema: la elegía y el canto. La elegía define la atmósfera de epifanía y el canto se confirma a partir de <em>La certeza</em>, que marca un periodo de transición, una suerte de ontología del ser poético que revela la anuencia del sujeto lírico a aceptar su condición transitoria.</p><p>Con <em>maneras de estar solo</em>, ganador en 1977 del Premio Adonais, Eloy Sánchez Rosillo iniciaba camino desde una marginación consciente. Por propia decisión se sitúa fuera del círculo novísimo y de su poblado territorio epigonal para dar fe de la memoria personal con una insistente voz elegíaca. Esa actitud persiste en sus títulos siguientes <em>Páginas de un diario</em>, <em>Elegías</em>, <em>Autorretratos </em>y <em>La vida</em>. En ellos se hacen temas esenciales los repliegues del recuerdo, el secreto fulgor de los sentimientos, el diálogo con los elementos del paisaje, convertidos en puntos de referencia sensorial y alteridad, y la continua tensión entre el ser transitorio y lo permanente.</p><p>Estos cinco libros culminan una trayectoria compilada en el volumen <em>Las cosas como fueron. Poesía completa 1974-2003</em> (Tusquets, 2004), un conjunto que acerca a la vida y depara al hombre, como escribe el autor, conciencia del mundo. En este largo periodo creativo la piedra de toque es la emoción, una emoción trasmitida desde el despojamiento y la claridad, como si se buscase una incesante esencialización. El poema deviene una velada autobiografía en la que el protagonista verbal guarda tangencias evidentes con la presencia biográfica. Se oye el latido de un paisaje vital que busca en la palabra objetivación y una sobria reconstrucción.</p><p>Editado en 2005 y tras casi una década de silencio, <em>La certeza </em>es un poemario básico para entender la transición hacia una nueva actitud que muda el decir elegíaco en canto de la intensidad vital; se celebra el fervor renacido de la mirada auroral y la plenitud de un entorno que multiplica a cada paso sus prodigios. Se agosta la queja temporalista y el ahora trasciende la serena aceptación de la fugacidad –siempre inherente a la condición de vivir- por una visión poética luminosa.</p><p>En <em>Oír la luz </em>la memoria se libera del peso inerte de la pérdida para mostrar una deleitable reconciliación con el discurrir. Lo transitorio ya no se percibe como fuerza negativa sino como signo claro del hecho de estar vivos. Existencia y tiempo caminan juntos y hay que buscar un equilibrio justo para superar la constante nostalgia y dejar la mirada en el presente como portador de plenitud y armonía. El asombro de vivir trasciende lo cotidiano. De esta celebración participan también los poemarios <em>Sueño del origen</em>, <em>Antes del nombre </em>y <em>Quién lo diría</em> con un enfoque asentado que tampoco se quiebra en los tres poemas inéditos que cierran el corpus lírico del poeta.</p><p>Proclamaba <strong>Juan Ramón Jiménez</strong> que todo auténtico creador es clásico, no por su academicismo magisterial, sino como impulsor de una obra viva, plural y genesíaca. Son cualidades visibles que se estacionan en <em>Las cosas como fueron. Poesía completa, 1974-2017</em>. Allí se deja en su perfecta dimensión el fértil territorio del poeta, la impresión perdurable de una verdad profunda que tiene el realismo delicado del amanecer, su luz incontinente.</p><p><strong>*José Luis Morante</strong> es poeta y editor de <a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=141740" target="_blank">Hilo de oro (Antología poética, 1974-2011)</a><em>, mirada crítica sobre Eloy Sánchez Rosillo publicada en letras Hispánicas (Madrid, 2014). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4e186069-d862-4bdc-bfa3-60a3bb5e9828]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0160eaca-42fe-41e8-aa74-a2d460be3047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61760" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0160eaca-42fe-41e8-aa74-a2d460be3047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61760" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Autobiografía poética]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0160eaca-42fe-41e8-aa74-a2d460be3047_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por todos los Diablos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/diablos_1_1156116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/76f7c38a-9487-4475-9af1-74fb9cd1786c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por todos los Diablos"></p><p>La primera vez que <strong>Luis García Montero</strong> propuso la creación en infoLibre de un espacio dedicado a hablar, escuchar y debatir sobre libros seguramente ni siquiera había nacido infoLibre. Ahora resulta que en la misma semana coinciden <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2018/03/07/cinco_anos_periodismo_transparencia_las_cuentas_infolibre_80232_1023.html" target="_blank">el quinto aniversario del diario digital</a> y los cien primeros números de Los diablos azules. Benditos los poetas que se adelantan a los tiempos y nos ayudan a entenderlos, digerirlos o incluso cambiarlos. Y corren tiempos convulsos, cargados de ruido y saturados de infamias y falsedades. ¿Qué mejor medicina contra la manipulación que una información rigurosa y fiable? ¿Qué mejor antídoto frente a la imposición de un discurso único que la reflexión compartida, la duda inteligente, la conversación argumentada? La verdad y la duda hacen muy buena pareja. No pueden vivir la una sin la otra. Lo mismo le pasa al periodismo con la literatura. Un periódico libre, que pretenda abrir debates en la sociedad y batallar por una convivencia más justa, necesita acoger en sus páginas a quienes más y mejor piensan, a quienes se niegan a permitir que la velocidad de los acontecimientos fagocite y difumine la potencia de las ideas.</p><p>Ese fue el lúcido y generoso empeño de Luis cuando además escaseaban los huecos para la narrativa y la poesía en el territorio digital. Otro error de calibre, ese empeño colectivo y empresarial en la identificación exclusiva de los suplementos de libros con el formato papel. Como si la calidad literaria fuera incompatible con las pantallas. Como si la capacidad de pensar, escuchar, leer y criticar fuera un ejercicio antiguo, anclado en el pergamino o la linotipia, pero no factible en la era digital. Otra trampa de quienes desde el poder se dedican a bloquear todo intento de progreso basado en valores y no en beneficios puramente crematísticos. Pretenden utilizar las nuevas herramientas tecnológicas para multiplicar la ignorancia y no el conocimiento; prefieren que se propaguen los bulos y las <em>fake news</em>, y así ocupar el espacio que deberían tener la crítica argumentada y los datos contrastados. Con la excusa de defendernos de las mentiras sofisticadas, nos propondrán (ya lo hacen) legislar contra la libertad de expresión, y por el camino crearán la confusión suficiente para que al final nadie distinga una intoxicación propagandística de una denuncia solvente.</p><p>“¿De qué me sirve la libertad de expresión si sólo la utilizo para decir imbecilidades?”, se preguntaba <strong>José Luis Sampedro</strong>, como también lo hace el profesor<strong> Emilio Lledó</strong>. Ambos han defendido la absoluta necesidad de la libertad de pensamiento, o sea, de fomentar la divulgación del conocimiento para sacar el mejor partido de la libertad de expresión. Quienes andan obsesionados con culpar a Internet y a las redes sociales de todos los males que en el mundo han sido, deberían preguntarse si hacemos el esfuerzo suficiente por contraponer ideas y argumentos a ese cúmulo de infamias, insultos y ligerezas que tan fácilmente circula y tanto les enfada (con razón). Nunca una mentira había tenido mayor capacidad para propagarse, pero tampoco Antonio Machado habría podido imaginar la posibilidad de llegar a tantos millones de lectores.</p><p>Aprovechemos las nuevas herramientas para hacer el bien, y no para observar y quejarnos de la banalidad de los ignorantes o del éxito de los malvados. Leer es una forma de emancipación. La cultura nos hace más libres, o al menos más conscientes de los ataques nada sutiles a nuestra dignidad y a nuestras libertades. La fuerza de la palabra no distingue vehículos para propagarse. Otra cuestión es que la palabra vaya cargada de veneno o de decencia.</p><p>Si en el futuro los historiadores se documentan a través de búsquedas en Google, es muy probable que la historia de estos tiempos se desvirtúe por el cúmulo de falsedades que protagonizan habitualmente la guerra del <em>click</em> y la competencia por tener la máxima notoriedad y alcanzar el récord de audiencia. Si se bucea con cierto rigor, entonces aparecerán esos humildes intentos de escuchar al otro, por contrastar un dato o por compartir cualquier duda.</p><p><em>Diablos azules</em> es una expresión peruana que define el estado de excitación o delirio de esos borrachos que en muy pocas horas pasan por la exaltación de la amistad, la irritación casi violenta, el llanto o la risa floja. Cada cultura tiene sus términos para definir la alucinación etílica o los efectos de otras drogas. Pero si se busca en Google “Los diablos azules” aparecerá también la historia de un pequeño bar de Malasaña que durante diez años se convirtió en templo de la poesía y en lugar de encuentro para enamorados de las letras y forofos de la amistad. En febrero de 2016, cuando las dos amigas peruanas que lo fundaron y sostuvieron, <strong>Lena Demartini</strong> y <strong>Jimena Coronado</strong>, ya no podían mantenerlo abierto, aceptaron que esos lúcidos diablos prestaran su nombre a las páginas digitales que Luis García Montero y <strong>Clara Morales</strong> se disponían a alumbrar en infoLibre, con la complicidad generosa de decenas de poetas, novelistas, escritoras, profesores… gente que cree en esa fructífera pareja que pueden y deben formar el periodismo y la literatura.</p><p>Se trataba de facilitar una conversación permanente entre autores y lectores capaces de escucharse mutuamente, de cruzar voces contradictorias desde el respeto y la admiración. Y en este nuevo “bar literario-digital” hemos compartido ya cien <em>veladas</em>, a las que han asistido muchos de los nombres más brillantes de la literatura en español y en catalán, en euskera o en gallego. Que han incluido monográficos dedicados a asuntos que a todas y todos nos conciernen; que han recogido diálogos más eficaces para el entendimiento y el progreso que cien discursos políticos; que han publicado relatos inéditos hilvanados por firmas ilustres y jóvenes talentos; que han acogido las reseñas y comentarios de clubes de lectura de toda España, de libreros y editores, de críticos y autores. Lo escrito ya en estos primeros cien Diablos azules ya da para unos cuantos libros en distintos géneros.</p><p>Más que de oscuridad, vivimos tiempos marcados por fogonazos que nos deslumbran, desviándonos la vista de lo que más importa, o por un griterío que difumina las voces que más pueden aportar. Es hora de brindar por todos los Diablos que nos ayudan a escuchar, a dudar, a debatir, a pensar y a respetarnos.</p><p><em>*Jesús Maraña es responsable editorial de </em><strong>Jesús Maraña</strong>infoLibre <em>y </em>tintaLibre<em>. Su último libro publicado es el ensayo </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-al-fondo-a-la-izquierda/203933" target="_blank">Al fondo a la izquierda</a><em> (Planeta).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3d8d1dbf-daf7-44ac-9b68-08eb4925ab25]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/76f7c38a-9487-4475-9af1-74fb9cd1786c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="77630" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/76f7c38a-9487-4475-9af1-74fb9cd1786c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77630" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por todos los Diablos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/76f7c38a-9487-4475-9af1-74fb9cd1786c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Luis García Montero,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una cita con los libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cita-libros_1_1156112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/af041216-d48c-416f-a884-321a024b51a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una cita con los libros"></p><p>Celebramos hoy el número 100 de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank">Los diablos azules</a>, esta cita de los viernes con los libros que se puso en marcha desde la <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/sociedad_amigos_info_libre/home.html" target="_blank">Sociedad de Amigos de infoLibre</a>. Ni nos diluimos, ni somos inflexibles. Salimos esta semana el sábado porque, como es lógico, <strong>Clara Morales</strong>, la periodista de la redacción responsable del suplemento, decidió participar en la <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/dia_internacional_la_mujer/8m.html" target="_blank">huelga feminista del jueves, 8 de marzo</a>. Y otra aclaración: en un primer momento, yo había titulado este artículo “Un suplemento de libros”; y, como es lógico, me sentí incómodo enseguida. La palabra suplemento no me gusta cuando se refiere a los libros. Tiene en su significado una memoria de supletorio o añadido accidental que me resulta molesta.</p><p>Los libros en un periódico como infoLibre no son un suplemento, sino una declaración de principios que tiene que ver con su discusión sobre los finales y las finalidades. Necesitamos meditar sobre el tiempo de la comunidad, de la información, del conocimiento, de la política. Necesitamos los libros como un modesto espacio de emancipación contra las multiplicaciones de la avaricia y la aceleración.</p><p><strong>Federico García Lorca</strong> escribió en 1929 el poema “Nueva York. Oficina y denuncia”. Lo abren estos versos: “Debajo de las multiplicaciones / hay una gota de sangre de pato; / debajo de las divisiones / hay una gota de sangre de marinero”. La ciudad acelerada del capitalismo multiplicaba la avaricia al mismo tiempo que la aceleración de las operaciones de bolsa hasta convertir la realidad en un elemento líquido, “un río de sangre tierna”, “un río que viene cantando / por los dormitorios de los arrabales, / y es plata, cemento o brisa / en el alba mentida de Nueva York”.</p><p>Acudía el poeta al río y luego a la metáfora del viento, tan utilizada por la lírica romántica para denunciar el tiempo de lo efímero, la cancelación de la corporeidad como peligro del mundo moderno. La sociedad líquida ha dado mucho de sí durante estos últimos años en los análisis de <strong>Zygmunt Bauman</strong>. La multiplicación y las preguntas sobre el cuerpo han centrado <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/01/30/entrevista_santiago_alba_rico_ser_ser_cuerpo_60420_1026.html" target="_blank">el último libro</a> de <strong>Santiago Alba Rico</strong>, <em>Ser o no ser (un cuerpo)</em>, una reflexión sobre las mutaciones antropológicas en la era de Internet<em>.</em> Quizá pudiera pensarse que García Lorca, tan incomprendido en ocasiones, era un visionario y que la poesía, la literatura, el relato humano de lo que nos pasa, estaba ya ahí. Pero me siento más inclinado a pensar con cierta melancolía: lo que ocurre en realidad es que esta aceleración que vivimos nos devuelve una y otra vez a las preguntas originales de la Modernidad. ¿De qué modo hacer compatible una conciencia individual libre y un contrato social, la vida en comunidad, la vida en red?</p><p>La melancolía es peligrosa cuando afirma que cualquier tiempo pasado fue mejor. Renuncia a la promesa estafadora de un paraíso futuro para crear el recuerdo falso de un edén perdido. Pero la melancolía puede ser también un estado de ánimo para meditar con voluntad de freno sobre un mundo acelerado que produce inercias autodestructivas. El tiempo del consumo nos convierte a todos en objetos de usar y tirar, somos seres humanos que se programan en la obsolescencia, igual que las máquinas, por utilizar la sabia exageración de <strong>Günther Anders</strong>. La realidad es el vertedero de este usar y tirar.</p><p>Pensar en las preguntas originales supone aceptar los cambios históricos, pero sin olvidar que existe una condición humana, una voluntad de conciencias y cuerpos que buscan respuestas. Supone también negarse a que el espíritu científico borre esta condición humana, aunque se disfrace a sí mismo de ciencia social. Y supone, además, alejarse de la pasión futurista que asume las supersticiones tecnológicas como parte inevitable del vertedero y la contaminación productiva.</p><p>Debiera hacernos reflexionar en este sentido la paradoja de que las redes sociales, ese himno ya costumbrista de juventud tecnológica, son hoy el mayor asilo, la más grande residencia de ancianos. Algunos partidos políticos, importantes en el pasado y ahora inexistentes en la realidad, se engañan a sí mismo creyendo que sobreviven gracias a los mensajes por Whatsapp o a los tuits que se mandan entre los militantes como fantasmas desamparados. Lanzan sus convocatorias y homenajean a sus muertos como restos arqueológicos bajo la arena del desierto.</p><p>Internet ofrece muchas posibilidades de comunicación, pero no creo que estemos ya en condiciones de sostener el optimismo con el que <strong>Howard Rheingold</strong> celebró en 1994 <em>La comunidad virtual</em> como una posible sociedad sin fronteras. Las multiplicaciones son inseparables de las divisiones. Hizo bien <strong>César Rendueles</strong> al advertirnos en su ensayo sobre la <em>Sociofobia </em>(2013) de que buena parte de la lógica comunitaria de Internet ha servido para depreciar el valor de palabras como vínculos, amistad y compromiso. Se ha depreciado incluso la propia experiencia de la vida, convirtiéndonos en gente que ha hecho de la distancia, de la disolución de la experiencia corporal o del suelo histórico, su única naturaleza.</p><p>¿Quién es el extraño que escribe o recibe informaciones a través de Internet y que a veces lanza comentarios con nombres inventados? Fueron las poetas románticas quienes se dieron cuenta de que nos estábamos quedando sin biografía. “Ya viene, mírala. ¿Quién”, “¡qué mujer tan rara!”, desprecios que tenía que soportar <strong>Carolina Coronado</strong>, “La poetisa en un pueblo”, antes de huir con su vida hacia la soledad, es decir, hacia sus palabras. No es la soledad un buen destino para quien vive en las palabras por voluntad de conversación. ¡Vaya con Dios la gran loca!, decían en el pueblo. Nuestra naturaleza, ya sean unos árboles o unos ordenadores, son testigos de esa locura, que también asumió <strong>Rosalía de Castro</strong>: “Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, / ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, / lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, / de mí murmuran y exclaman: -Ahí va la loca soñando”.</p><p>Esas locas de Carolina Coronado y Rosalía de Castro eran conscientes de que su lenguaje podía verse condenado a encerrarse en sí mismo, a convertirse en un monólogo frente a la incomprensión de una sociedad distanciada, o – más grave aún— una sociedad transformada en distancia, en geografía de lo ausente, en una experiencia de la no realidad. Para vivir como poetas se vieron obligadas a deshacerse como ciudadanas participantes en una verdadera comunidad. Se trataba de una última o penúltima oportunidad.</p><p>La literatura, los libros, las palabras compartidas suponen un esfuerzo por conservar una biografía, por mantener el sueño y la memoria, el relato humano en los tiempos veloces de la mercantilización, en el consumo del usar y tirar.</p><p>Internet abrió una zona de libertad para la prensa. Cuando los costes económicos de las formas de comunicación tradicional hicieron imposible mantener la prensa a salvo del dinero de los bancos y las grandes multinacionales, internet permitió nuevos lugares de información independiente. Pero la realidad de Internet no supone un seguro de independencia, ni siquiera de conciencia informativa de la realidad. El dinero ha entrado como un río en los nuevos periódicos digitales gracias a los acuerdos opacos, ya lo sabemos; y sabemos también que no es el único peligro en un mundo acelerado, líquido, en el que miles de noticias fluyen todos los días por las redes a través de mensajes, blogs, artículos y titulares que se multiplican hasta llegar a la <em>infoxicación</em>. Obligados a seleccionar como lectores, lo más fácil es caer en el monólogo, en las obsesiones del loco, en el impulso de buscar sólo aquello que nos da la razón, que consolida los prejuicios de nuestras simpatías y nuestros odios. Este proceso conduce también a la desconexión de la realidad, a la deriva de nuestra propia experiencia como abstracción que vive de manera virtual y convencida de sí misma como único referente. La gente sin biografía es gente sin autovigilancia. Hizo bien Rosalía de Castro en recordarnos, en recordarse, el sentido de su monólogo. Nosotros y la naturaleza: “Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, / sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?”. La realidad necesita de los deseos humanos y los deseos humanos, si no quieren perderse en el vértigo enloquecido del consumo, necesitan una conciencia de la realidad, una pretensión de forma o marco de convivencia.</p><p>Esa es la tarea de los libros, de las novelas, los poemas, los ensayos, los dramas. Ese es el sentido de que todas las semanas cumpla una cita con los libros, Los diablos azules, nuestro infoLibre, un periódico independiente de las élites económicas, pero que quiere ser también independiente de los prejuicios individuales que nos separan de la experiencia de la realidad. No se trata de una melancolía para consolarnos del frío tecnológico, igual que las gentes de ciudad llenan de mascotas sus casas como homenaje al mundo rural del que se han separado. Es más bien una apuesta por un saber democrático en el que formen parte a la vez la tecnología y las humanidades, los instrumentos y la conciencia.</p><p>Toda la modernidad del mundo acelerado nos devuelve en Internet a la pregunta original de una sociedad democrática: ¿cómo mantener a la vez mi libertad individual y mi pertenencia solidaria a una comunidad?</p><p><em>*Luis García Montero es poeta y profesor de Literatura, además de colaborador de </em><strong>Luis García Montero</strong>infoLibre <em>y director de Los diablos azules. Su último libro, </em><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/a-puerta-cerrada.html" target="_blank">A puerta cerrada</a><em> (Visor, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[84538f54-bd9e-4fea-b2ec-344429cdc2e5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/af041216-d48c-416f-a884-321a024b51a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66832" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/af041216-d48c-416f-a884-321a024b51a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66832" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una cita con los libros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/af041216-d48c-416f-a884-321a024b51a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules número 100]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
