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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 112]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-112/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 112]]></description>
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      <title><![CDATA[El horizonte oblicuo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/horizonte-oblicuo_1_1203154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ed95d581-4371-4aed-9867-c0d2f031b12e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El horizonte oblicuo"></p><p>  </p><p><strong>El horizonte oblicuo</strong></p><p>¿Qué es un recuerdo? El hedor</p><p>aferrado a la garganta queda solo</p><p>una montaña de ruinas.</p><p>La firmeza es un vicio</p><p>como otros. Si hablas demasiado</p><p>anulas el silencio.</p><p>Canto los brazos sudados y viriles</p><p>un cuchillo de luz y arriba la sospecha</p><p>de que nada quedará de nosotros que no sea el olvido</p><p>de este amor, las aventuras pasadas.</p><p>Escarbo junto a un lago entre piedras y espinos</p><p>buscando la felicidad perdida, la casa</p><p>crecida entre los sueños. Empieza a arder el fuego</p><p>entre las cañas y más allá de los techos se apaga la luna.</p><p>Fuman los días a la espera de que el sol aparezca</p><p>por el lado correcto pero surge</p><p>un horizonte oblicuo</p><p>que interrumpe el lento movimiento de los astros.</p><p>Los sauces llorones a lo largo del río que se seca</p><p>son verdes: ¡con descaro se ríen de nosotros!</p><p>L'orizzonte messo di traverso</p><p>Cos’è un ricordo? Il tanfo</p><p>afferra alla gola resta solo</p><p>una montagna di rovine.</p><p>La fermezza è un vizio</p><p>come un altro. Se parli</p><p>troppo annulli il silenzio.</p><p>Canto le braccia sudate e virili</p><p>una lama di luce e arriva il sospetto</p><p>che nulla resterà di noi se non l’oblio</p><p>del nostro amore, le passate avventure.</p><p>Accanto a un lago frugo tra pietre e rovi</p><p>in cerca della felicità smarrita, della casa</p><p>lievitata nei sogni. Il fuoco divampa</p><p>tra le canne e oltre i tetti la luna si spegne.</p><p>Fumano i giorni in attesa che il sole spunti</p><p>dalla parte giusta e invece appare</p><p>un orizzonte sghembo, messo di traverso</p><p>che blocca il lento movimento delle stelle.</p><p>I salici piangenti lungo il fiume in secca</p><p>sono verdi: alla grande se la ridono di noi!</p><p>  De <em>Il volto il viaggio</em> (2017)</p><p>Traducción de Marisa Martínez Pérsico</p><p><em>*Alessio Brandolini (Frascati, Roma, 1958) es poeta. Su último libro,Il volto e il viaggio (con dibujos de Stefano Cardinali).#dts iframe {display:none!important;}   #dts #txt iframe, #dts .col8-f1 iframe {display:block!important;}     </em><strong>Alessio Brandolini</strong><em> (con dibujos de Stefano Cardinali).</em></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alessio Brandolini]]></author>
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      <title><![CDATA[Otra infancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/infancia_1_1159351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1d19867b-385e-4e67-8aca-cf9d75cccf39_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra infancia"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em></p><p>___________________________________</p><p>El instituto Lucía de Medrano de Salamanca, que celebra su septuagésimo quinto aniversario este año 2018, participa desde hace varios años en los diferentes programas de promoción y animación lectora que ofrece por la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León.</p><p>  </p><p>Además, desde el curso pasado, existe  en el centro un club de lectura en el que puede participar el alumnado del instituto (si bien se pretende abrir esta participación a otros sectores de la comunidad educativa en próximas convocatorias) sin otra premisa o requisito que el del gusto por la lectura. El club, tras una votación para elegir su denominación entre varios títulos propuestos por sus componentes, pasó a llamarse Sueños de tinta y suele reunirse al menos una vez en cada trimestre para realizar una sesión en torno a la lectura realizada. Dichas sesiones tienen lugar en el propio centro en horario de tarde durante aproximadamente dos horas. Las reuniones combinan aspectos centrados en el contenido de la obra leída y otros más lúdicos que tengan relación con la misma.</p><p>La elección de las obras que se leen corre a cargo de la  profesora coordinadora del club, teniendo en cuenta que las lecturas deben ser adecuadas tanto para el alumnado de menor edad del centro, como para los que cursan Bachillerato. Sueños de tinta<em> </em>surge hermanado desde su inicio con otro club de lectura de mayor trayectoria y experiencia, el club del IES Mencey Bencomo de Tenerife, debido a que tres docentes y amigas deciden organizar los clubes en paralelo desde cada uno de los dos centros, por lo que las lecturas son las mismas en ambos. El pasado curso se leyeron tres obras cuya temática común era las relaciones entre madres y padres e hijos e hijas.  En el presente curso escolar, el hilo conductor de las lecturas es el universo de los <em>niños distintos</em>, las niñas y niños que, por diferentes motivos no encajan en los moldes tradicionalmente asociados a la infancia (la tercera lectura se decidirá en los próximos días):</p><p>  </p><p> Las actividades que un club de lectura puede realizar son muchas y de gran variedad y, hasta el momento, Sueños de tinta<em> </em>ha realizado dos encuentros con dos grupos de alumnas y alumnos del IES Fray Luis de León, instituto vecino que se ha sumado a la lectura de <em>Caperucita en Manhattan.</em></p><p>La actividad más destacada realizada hasta el momento es un intercambio entre el alumnado de nuestro Club de lectura con el del centro tinerfeño ya mencionado: 14 alumnos y alumnas y tres profesoras han disfrutado tanto en Salamanca como en Tenerife de varios días dedicados no solo a la convivencia y el disfrute de conocer lugares nuevos, sino, como es evidente, a actividades relacionadas con la lectura de los libros que hasta el momento se había leído de forma compartida.</p><p><a href="http://suenosdetintaclubdelectura.blogspot.com.es/" target="_blank">Aquí</a>, nuestro aún pequeño y modesto blog de <em>Sue</em><em>ñ</em><em>os de tinta.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ane Esparza]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 112]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Héroes improbables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/heroes-improbables_1_1159346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ab34e505-470b-43a2-9080-52dc267e5fa8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Héroes improbables"></p><p><em>La librería Antonio Machado, de Madrid, recomienda algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________</p><p>  <strong>Las gafas negras de Amparito ConejoGuillermo Roz y Oscar GrilloLa Huerta GrandeMadrid2018</strong><em>Las gafas negras de Amparito Conejo</em></p><p>  </p><p>Pereyra Iraola, el director del colegio, ha muerto en extrañas circunstancias. Amparito Conejo, la secretaria, perdidamente enamorada del muerto y segura de que se trata de un crimen cometido por alguien del colegio, se jura encontrar al asesino. La novela fue ilustrada por <strong>Oscar Grillo</strong> porque al finalizar la escritura, <strong>Guillermo Roz</strong> (Buenos Aires, 1973)<em> </em><a href="https://www.zendalibros.com/conoci-oscar-grillo-mejor-dibujante-del-mundo/" target="_blank">soñó durante varias noches con que sus personajes se movían dibujados por la pluma de Grillo</a><em>.</em></p><p>  <strong>El submayordomo MinorPatrick de WittTraducción de Mauricio BachAnagramaBarcelona2018</strong><em>El submayordomo Minor</em></p><p> Lucy Minor, un joven que está dejando atrás la adolescencia y adentrándose en el mundo adulto, se marcha del pueblo entre montañas del que no ha salido jamás. Lo hace después de sufrir un desengaño amoroso y constatar que en ese lugar en el que abundan los rudos gigantones será siempre un marginado. Lleva en el bolsillo una carta con una oferta de trabajo: un puesto de ayudante de mayordomo en el castillo Von Aux.</p><p>  <strong>Los viajeros medievales</strong></p><p><strong>Maria Serena MazziTraducción de Francisco Campillo GarcíaAntonio Machado LibrosMadrid2018</strong></p><p>  </p><p>En la Edad Media se viaja por motivos políticos, por trabajo, para rezar o para estudiar: por los caminos se encuentran reyes y mercaderes, peregrinos y delincuentes, clérigos y juglares, marginados y caballeros andantes. Se navega por ríos, por lagos, por canales, por mares o por el océano. Este libro nos presenta a esta variada humanidad en camino mientras atraviesa países y continentes; reconstruye sus trayectos, sus penalidades, sus miedos, sus emociones. ¿Qué significaba ponerse en camino dejando atrás el propio hogar?, ¿cuáles eran los modos concretos de viajar?, ¿qué conocimientos nacían del saber geográfico y cuáles eran solo fantasías?, ¿cuáles eran los países por entonces conocidos?, ¿qué relaciones se establecían con los extranjeros?</p><p>  <strong>Ya la sombra</strong></p><p><strong>Felipe Benítez ReyesVisorMadrid2018</strong></p><p> Tras <em>Las identidades</em> (2012), publicado en esta misma colección, al igual que <em>Libro de poemas</em> (y otros poemas), que recopila su obra escrita entre los años 1978 y 2008, Felipe <strong>Benítez Reyes</strong> ofrece en este nuevo libro un conjunto de poemas en que despliega una gran variedad de registros tanto temáticos como estilísticos, aunque marcados por el ahondamiento en los enigmas de la cueva del tesoro sin tesoro que es el tiempo. Armonizando y modulando las tradiciones del simbolismo, del surrealismo y de la lírica cancioneril, los poemas de <strong>Benítez Reyes</strong>, desde una voluntad meditativa, indagan en la extrañeza del ser, en las trampas de la conciencia y en los espejismos de la memoria.</p><p><em>*Puedes encontrar la Librería Antonio Machado en la Calle de Fernando VI, 17, de Madrid, o en su página web.</em><strong>Librería Antonio Machado</strong><a href="http://www.machadolibros.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería Antonio Machado]]></author>
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      <title><![CDATA[La voluntad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/voluntad_1_1159343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a616ba03-9102-441e-b2fc-6c9728c41b74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La voluntad"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos Liebre por gato está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. En esta nueva entrega recoge un texto del escritor madrileño Ricardo Álamo.</em></p><p>___________________________________</p><p>Con la sola fuerza de sus manos el hombre tardó muchas lunas en construir su mísero hogar. Estaba exhausto pero feliz de verse por fin a resguardo de la intemperie. Andaba muy encorvado y seguía afanándose por extraer un puñado de frutos de aquella tierra feraz. Un día una espantosa tormenta de viento y fuego destrozó por completo su hogar, pero no se arredró y empleó casi las mismas lunas en levantarlo de nuevo. Viejo y desfondado, volvió a sufrir el embate destructor de otra tormenta. Medio arrastrándose, edificó lo que pudo. El cielo rugió, pero él ya estaba sordo.</p><p><em>*Ricardo Álamo (Sanlúcar de Barrameda, 1965), es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona. Sus microrrelatos han sido incluidos en diversas antologías como</em><strong>Ricardo Álamo</strong> Mar de pirañas<em> (Menoscuarto) o </em>DeAntología<em> (Talentura), así como en diversas revistas digitales, entre las que cabe destacar la </em>Internacional microcuentista <em>o </em>La nave de los locos<em>. Es autor de los libros </em>Imaginarium <em>(Los papeles del sitio), </em>Estaciones de paso<em> (Los libros del estraperlo),</em> Cuentos negros <em>(Pábilo editorial) y </em>Escritores al desnudo. Cuestionarios Proust y Bolaño<em> (Takara editorial, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ricardo Álamo]]></author>
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      <title><![CDATA[Papá es un perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/papa-perro_1_1159342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8d65110-a827-4bd6-9c78-3260c9449d69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Papá es un perro"></p><p><em>El escritor madrileño José Ovejero ha publicado </em><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/mundo-extrano/" target="_blank">Mundo extraño</a><em> (Páginas de Espuma, 2018). Como recomendación de lectura, publicamos en nuestra sección de cuentos uno de sus relatos dividido en cuatro entregas.</em></p><p>___________________</p><p>Papá es un perro. Mamá está azul. Papá es un hámster. Mamá está nadando en la piscina, las dos son azules. Papá lava el coche; el agua de la manguera forma un reguero que va a parar a la piscina. El agua une a papá y a mamá pero ellos no se tocan.</p><p>Yo finjo que estoy leyendo un libro, aunque en realidad juego con el ordenador. No me gusta leer, salvo las cosas que salen en la pantalla de mi ordenador. El papel es un atraso, algo como de la Edad Media. Papá dice, mira, cariño, y levanta la manguera de forma que el sol atraviesa el chorro y forma un arcoíris. Pero cariño no mira. Entonces él se vuelve hacia la casa, hacia donde estoy yo, supuestamente haciendo los deberes, y esboza una sonrisa tonta de felicidad, aunque podría ser de otra cosa.</p><p>Lo que no saben es que yo un día seré un director de cine famoso y rodaré películas sobre familias como esta: familias que cuidan el césped y lavan el coche los fines de semana, que ven todos los días la televisión pero duermen ocho horas y, aunque no van a la iglesia, creen que hay que ser bueno y que la maldad siempre recibe un castigo. Un día seré director de cine y haré películas sobre gente que no se entera de nada.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Ovejero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 112]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Desmantelado en la alegría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/desmantelado-alegria_1_1159335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ed7addfe-1009-4e2e-a01f-8283887fe9a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desmantelado en la alegría"></p><p><strong>Si mal no recuerdoMiguel Ángel Barrera MaturanaFundación Huerta de san AntonioÚbeda2017</strong><em>Si mal no recuerdo</em></p><p>  </p><p>Tras la publicación en 1996 de <em>De imposturas</em> y de <em>Las horas muertas</em> en 1998, <strong>Miguel Ángel Barrera Maturana</strong> reaparece tras casi veinte años con <em>Si mal no recuerdo</em> (Colección Juancaballos de Poesía, Fundación Huerta de san Antonio). <strong>Jaime Gil de Biedma </strong>decía que ser un escritor lento tiene la ventaja de que un libro escrito despacio, ya sea malo o bueno, lleva dentro de sí la vida de su autor. Miguel Ángel Barrera ha escrito despacio una serie de poemas en los que utiliza la memoria y los recuerdos como herramientas que construyen el futuro. Sus versos ponen banderas en la cumbre de un descubrimiento o en la sima de un abandono. Y lo hacen sin estridencias ni fuegos de artificio, con la pretensión de que la memoria y los recuerdos sean un lugar compartido. La primera y segunda parte del libro suponen un recorrido por la infancia y edad adulta del protagonista; mientras que la tercera parte es un intento de unir la intimidad con el “nosotros”, una voz que muda la melancolía por la rabia y la denuncia.</p><p>Los poemas que abren y cierran el libro, “La muerte a la que temo es la sombra que va a tu lado” y “Desde la terraza de la Chancillería” son significativos en cuanto que nos ofrecen los temas que planean sobre los versos de <em>Si mal no recuerdo</em>: el amor, el miedo y la muerte.</p><p>La primera parte del libro, “Pan duro”, contiene poema situados en una infancia que no pretende ser idealizada como paraíso perdido. En un hermoso poema dedicado a la madre, “El reino de los cielos”, se nos dice: “sus manos afanosas y rojas por el frío / tendiendo con primor la ropa desgastada, / y aquellas viejas coplas que, sin decir, decían: / «Ay, vida mía, nunca será nuestro / el reino de los cielos<em>»</em>”. La infancia como principio implica que cualquier cosa sea nueva y que cualquier descubrimiento suponga un final. Los poemas de “Pan duro” evocan descubrimientos y finales: el amor, la sexualidad, la soledad y el miedo: “Y miedo y soledad / son dos fantasmas familiares, / discretos y educados, / que me hacen la vida posible.” Dos poemas me han llamado especialmente la atención: “No tengo pruebas” y “Atlas”. Los dos nos hablan de un descubrimiento y de un abandono al mismo tiempo y en ambos se recurre a la memoria para hacer el presente navegable. “No tengo pruebas” evoca una experiencia amorosa, el descubrimiento del erotismo y del deseo; y la necesidad de fijar por escrito dicha experiencia (<em>scripta manent</em>) porque, como indica el título del libro, solemos recordar de manera imprecisa y errónea lo importante: “Por más años que pasen / hay días que se quedan con nosotros / para siempre, / sin temor al olvido / … / y sé que pronto olvidaré el color / de su vestido, como ya olvidé / el de sus ojos, por eso lo escribo/“. En “Atlas” se rememora la figura del padre y el descubrimiento del mundo asomado a las páginas de un atlas, escena de la infancia que se repite en el presente: “Lo he abierto de nuevo con tu nieto a mi lado / y he volado contigo a través de batallas“; la memoria del pasado como medio para afianzarnos en el ahora y agarrar el futuro de la mano. Sólo logramos traer la infancia al presente sin mancharla cuando no la manoseamos para ajustar cuentas pendientes, únicamente hace falta un día de lluvia y la ternura a la hora de recordar.</p><p>“Mar adentro” es el título de la segunda parte del poemario. El dolor y el miedo, que sólo eran presentimientos cuando niños, ahora cobran volumen y se van haciendo visibles. Si la memoria servía para refrescar algunos momentos de la infancia, en esta parte se recurre al amor y a los cuidados para mantenerse en pie cuando el frío arrecia y vienen las cartas mal dadas. Es la vida de un hombre ya adulto la que vemos pasear por estas páginas; una persona sin grandes ambiciones, que se queda en paz quedándose sin nada. Días aparentemente tranquilos en los que sobrevuela la sombra del miedo y de la soledad, días a los que sólo salva el faro de una risa, la paciencia de esperar a que pase esa sombra. Miguel Ángel Barrera ha contabilizado el tiempo no en monedas o mercancía, sino en algo realmente valioso: los libros compartidos, los amigos comunes, la risa de las viejas fotografías, el esfuerzo, una casa, la memoria de una almohada para dos, “tantos bienes acumulados / en tantas noches. Cómo hacer / matemáticas con los besos.”. Por eso es el amor, la otra persona, quien nos recuerda quiénes somos e impide que nos perdamos. Y junto al amor, encontramos el cuidado del presente y la incertidumbre del futuro en los poemas dedicados a los hijos: “Voy detrás de tus pasos y atesoro / todo aquello que fuiste / dejando a la intemperie del olvido” o “Quién sabe cuántos ojos / viajarán en tus ojos, / a cuántos sueños / serán tus labios invitados”. Se cierra esta parte con el poema “El remonte”, una puesta al día del <em>y yo me iré</em> de Juan Ramón Jiménez: “mas no perdamos demasiado tiempo en preguntar qué fue de todo sin nosotros, porque todo, sin nosotros, continuó siempre siendo”.</p><p>“Tierra adentro”, tercera parte del libro, es el resultado de armonizar la intimidad con la colectividad, el yo con el nosotros. A la hora de denunciar la miseria y la injusticia, es de agradecer que Miguel Ángel Barrera siga utilizando el mismo tono humilde que en los poemas anteriores, el tono de quien no quiere impostar la voz o llamar demasiado la atención porque se sabe apenas nada y tan sólo desea “llegar y que lleguemos / con el dolor y el hambre justos”.  Sabemos que con los buenos sentimientos se levantan las banderas más terribles, por eso el autor recurre a la razón, una palabra maltrecha y rota en estos tiempos, a la hora de denunciar y de escribir sobre esa parte del mundo donde se estrecha el porvenir: “Alúmbrame, razón, / tengo miedo de verlos, / vergüenza de no verlos”. Es la voz de quien se sabe responsable de todo y de todo quiere hacerse cargo porque la suerte, la dignidad, la justicia y los ángeles de la guarda no están y  se les espera en Bagdad, Zaire, Rumanía, Lesbos o Bangladesh.</p><p>Miguel Ángel Barrera Maturana dice en uno de los poemas finales que la realidad se ensucia como un espejo. Tal vez por eso y siguiendo a <strong>Joan Margarit</strong>, los poemas de <em>Si mal no recuerdo </em>no pretendan limpiar la realidad sino evitar ensuciar el mundo. En un tiempo líquido y acelerado como el nuestro, en el que todo lo que no es presente o no está de <em>rabiosa actualidad</em> no existe, conviene recurrir a la tranquilidad y a la memoria para no perder de vista el futuro. Y eso es lo que hace Miguel Ángel Barrera: resistir con paciencia, ponerse en el lugar del otro con la imaginación, inventar pequeñas historias cotidianas que no nos ofrezcan nada sublime ni eterno, conseguir nada más (y nada menos) que no salgamos indemnes de sus poemas.</p><p><em>*Ramón Repiso Ruiz es profesor de Literatura y poeta. </em><strong>Ramón Repiso Ruiz</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Repiso]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Desmantelado en la alegría]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 112]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fracturas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fracturas_1_1159332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5d44e6e6-a5f0-429b-878d-2fd7c9681831_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fracturas"></p><p><strong>El tiempo es un león de montañaTrinidad GanVisorMadrid2018</strong><em>El tiempo es un león de montaña</em></p><p>  </p><p>El espacio literario en Granada durante las últimas décadas, y con un litoral básico formado en los años ochenta por el grupo La otra sentimentalidad, se ha constituido como núcleo central de la estética figurativa. Esa contingencia, que ya es una consideración crítica aceptada por unanimidad, no anula el perfil individual de los nuevos nombres ni deja en la sombra evoluciones y matices remozando la razón del poema. <strong>Trinidad Gan</strong> (Granada, 1960) deja su primera entrega, <em>Las señas del pirata</em> casi en el cierre de siglo, aunque había cursado Filología Hispánica en la Universidad de Granada en los años de la transición, cuando fue colaboradora de la revista <em>Letra Clara </em>y tenía amplia presencia en la puesta en escena de grupos teatrales universitarios.</p><p>Aquel paso auroral fue comentado por <strong>Ángeles Mora </strong>como una hermosa metáfora sobre el amor; se entendía la relación sentimental no como utopía de plenitud sino como tortuoso sendero a la derrota. Así se abría una poética intimista, que se acerca a las cosas con percepción desvelada, capaz de abrir incisiones imaginarias en lo real. A través de una poda de recursos, se nutría de una cercana dicción coloquial. Son claves de taller acentuadas en las entregas posteriores, con las que logra un notable reconocimiento. El segundo libro, <em>Fin de fuga</em>, obtiene en 2008 el Premio de Poesía Ciudad de Cáceres; aglutina poemas que dan voz al desarraigo; entrelazan crisis personal y azaroso asentamiento de un momento histórico que condena al derrumbe dogmas e ideologías. El fracaso parece un horizonte circular que invita a recuperar el ayer como elemento de concordia interior, así se percibe en <em>Caja de fotos </em>(Renacimiento, 2009); los versos reconstruyen las instantáneas de la memoria; adquieren el formato de antiguas fotografías que refugian el temblor del pasado. Ya en 2014 se publica en Valparaíso Ediciones <em>Papel ceniza</em>, poemario donde resaltan las líneas de luz del sujeto poético. Suele aparecer como un yo desdoblado que se acerca a la realidad con celo indagatorio; quiere entender la gramática de lo diario y su caligrafía en el papel ceniza del decurso existencial.</p><p>El título <a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/el-tiempo-es-un-leon-de-monta-a.html" target="_blank"><em>El tiempo es un león de montaña</em></a><em> </em>se inspira en un verso de <strong>Raymond Carver</strong>. Sirve también como homenaje a uno de los principales exponentes del realismo sucio. El poeta norteamericano es un magisterio fuerte que hace del final de los sueños y de la falta de utopías redentoras los centros gravitatorios de sus ficciones narrativas y poéticas. Trinidad Gan asume esa fractura entre el yo y el entorno; el trayecto vital muestra un desencanto que convulsiona las fibras interiores; ese diario del desencanto da pie a una crónica descarnada y minimalista. El tiempo consume los trechos del camino “sin apenas vislumbres de horizonte”.</p><p>El león se convierte en representación simbólica del tiempo; es esa fiera que acecha nuestros pasos y dormita en la sombra para capturarnos. Su fuerza magnética concita la azarosa presencia de lo inquietante: “me vigilan los ojos de una fiera, / su cuerpo es una ráfaga de fuego / que se adivina entre los raudos árboles / y finge acompañarme silenciosa”. De ese encuadre existencial se hace cargo el poema, convertido en reverso de huellas. La palabra se moldea como un punto de fuga en el que se entrelaza la solitaria postal del sujeto concreto y el estar colectivo de esos escenarios del dolor como Gaza o Alepo que suelen asomarse al conformismo de la sobremesa desde el telediario con sus escombreras manchadas de rojo.</p><p>Pocas estrofas encierran en sus esquemas mínimos la sensorialidad del haiku y el tanka. En su despojada estructura, se dan cita alteridades, sensaciones y pensamientos. Allí se alzan como espacios dispuestos a cobijar el león del tiempo y su rumoroso transitar. Así se va definiendo un camino donde se descaman las vivencias o se constata cómo lo transitorio va adquiriendo color crepuscular: “Hojas de otoño / igual que lo vivido / se arremolinan “, “Y en la memoria / de aquello que miraste / van confundidos / el cazador que huye, / la fiera que te habita”.</p><p>Cuando las manecillas del reloj  dibujan el ahora, se abre la ventana de lo posible. El despertar es comienzo; abre su latido a la caligrafía remozada del poema para que salgan a la luz destellos todavía capaces de recomponer en los laberintos interiores algunos rincones de felicidad. Es un empeño inútil, una huida imposible: “Pero al fin me dio caza. / Me arrastró sin piedad a su guarida. / Cubrió mi cuerpo con esa hojarasca / que llamamos memoria. / Y ahora él  escapa en la noche. / Se vuelve apenas a mirarme / y al cruzar nuestros ojos / veo el tiempo quedarse detenido / a orillas del silencio”.</p><p>La poética de Trinidad Gan tiene en <em>El tiempo es un león de montaña </em>un valor de continuidad. Se aprecia en su voz la fortaleza madura de una visión del mundo en su relación con las palabras. Protagoniza un afán lúcido por trascender vivencias personales, sin rupturas, enriqueciendo la reflexión con una imaginación creativa que propicia encuentros entre temporalidad y pensamiento. Se ha dicho con frecuencia que el autor engrandece por la experiencia el mismo libro; y es verdad: la escritura no es sino el armisticio que firmamos a diario con incertidumbres y obsesiones. Con ellas, Trinidad Gan deja en sus poemas el tónico permeable de la palabra.</p><p><strong>*José Luis Morante </strong>es poeta y crítico literario. Su última obra es la edición<a href="https://laisladesiltola.es/coleccion/aforismos/aforismos-e-ideas-liricas/" target="_blank"> Aforismos e ideas líricas</a><em> de Juan Ramón Jiménez (La Isla de Siltolá, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fracturas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 112]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Literatura que no es literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/literatura-no-literatura_1_1159327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dfa5513-6636-41de-9dca-9c139239bbfa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Literatura que no es literatura"></p><p><strong>Conviene tener un sitio adonde irEmmanuel CarrèrreTraducción de Jaime Zulaika</strong><em>Conviene tener un sitio adonde ir</em></p><p><strong>AnagramaBarcelona2017</strong></p><p>  </p><p>Durante la semana de la celebración del Día del Libro el colegio de mi hija pequeña me invitó a charlar con niños de diez años acerca de qué es la literatura. Tremenda pregunta para tremendo público exigente. Lo cierto es que llegamos a una conclusión: la literatura es mentira.</p><p>Esto sucedía mientras me hallaba inmersa en la lectura del último libro de <strong>Emmanuel Carrère</strong>, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/conviene-tener-un-sitio-adonde-ir/9788433938442/PN_963" target="_blank">Conviene tener un sitio adonde ir</a>. Elijo con cuidado llamarlo "libro" porque según la definición que acabo de consensuar con 50 niños estas páginas no serían, o al menos no del todo, literatura. Además, el autor afirma que “hace alrededor de veinte años que ya no [escribe] novelas, en el sentido de que no son obras de ficción que ponen en escena a personajes ficticios”. Y yo que sé que la literatura es mentira, sé también que lo que he leído con delirio y en trance se parece mucho a una novela. Quizás sea porque todas sus historias están representadas por los actores que adquieren su verdad solo a través de la voz de su narrador. No lo cuentan ellos ,ni siquiera el autor. Sus vidas nos llegan con la distancia de lo recordado por el eco de Emmanuel Carrère.</p><p>Este libro recoge 33 textos recopilados de diversas publicaciones que van desde 1990 a 2015. Algunos son artículos periodísticos de opinión, otros participan de la definición de ensayos literarios o son bocetos de guiones cinematográficos. Todos, en cualquier caso, se leen desde el sillón donde se devora la buena literatura, historias que te succionan hacia la Historia, con el telón de fondo de “los setenta y dos años del experimento soviético”, hacia la historia de gente común como “La vida de Julie”, una toxicómana que nos mostrará su corta y terrible vida a través de la cámara de<strong> Darcy Padilla</strong>.</p><p>Cuando el doctor <strong>Jean-Claude Romand</strong> mata a su esposa y a sus dos hijos, mata a sus padres y finalmente trata de envenenarse con barbitúricos antes de quemar su hogar, no solo lees la crónica de un suceso. Al desentrañar dieciocho años de impostura de un doctor que nunca lo fue ni trabajó en ningún sitio, las preguntas que se plantea Carrère, los pensamientos que tangencialmente recorren el artículo, nos llevan a cuestionarnos las miserias del alma humana, las heridas de las que no somos conscientes y que cuando se descubren ya es demasiado tarde porque te has desangrado.</p><p><em>Conviene tener un sitio adonde ir</em> tiene la grandeza de ser un juego literario de matrioskas, de muñecas rusas, por poner una similitud con el país, Rusia, que tanto fascina a Emmanuel Carrère. El lector sabe que cuando acabe su lectura comenzará a rebuscar las novelas de <strong>Balzac</strong>, querrá saber (o yo querré saber, desde luego) quién es y qué escribió <strong>Philip K. Dick</strong> o<strong> Henri Michaux</strong> para que de él se digan las palabras mágicas: “es mi autor preferido”.  Referencias a la literatura de <strong>Gregor von Rezzori</strong>, de <strong>Vila-Matas</strong>, de <strong>Kafka</strong>, del no tan bien parado <strong>Nabokov </strong>o la historia del escritor <strong>Luke Rhinehart</strong>, que apostó cada decisión de su vida al número que un dado decidía al caer al suelo. Seis opciones cada vez más majaderas, cada vez más absurdas, patéticas y paranoicas.  ¿Era Rhinehart o finalmente era <strong>George Cockcroft</strong>?</p><p>En este libro también podemos leer cómo se gestó una de las novelas que más me impresionaron hace unos años: <em>Limónov</em>. Carrère sigue visitando a este personaje que tiene una vida o diez vidas y que sigue viviendo en Rusia abanderando el descabellado partido nacional-bolchevique; solo el nombre produce escalofríos. Viajamos con él para encontrar un poco de luz en lo que puede estar pasando en este tiempo y en este espacio y consigue que a través de muchos hombres y mujeres anónimos del antiguo país soviético miremos a <strong>Putin </strong>a la cara.</p><p>También quiero ver las películas que encierra la última matrioska. Por ejemplo, <em>Quieto, muere, resucita</em> de <strong>Vitali Kanevski </strong>porque en este libro caminas por la <em>non-fiction</em> hacia algo muy íntimo que te conduce y te guía a querer habitar más cerca de uno mismo. “Yo sé quién soy”, decía don Quijote.  Quizás sea ese el sitio donde convenga ir y estar: uno mismo.  Gracias, Carrére, por acercarme.</p><p><em>*Sonia Asensio es profesora de Literatura.</em><strong>Sonia Asensio</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Literatura que no es literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Periodismo,Los diablos azules número 112]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que compartimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/compartimos_1_1159325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a2586f2f-f2cd-4b14-ab94-d8510dc98052_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que compartimos"></p><p><strong>Las virtudes cotidianas. El orden moral en un mundo divididoMichael IgnatieffTraducción de Francisco Beltrán AdellTaurusMadrid2018</strong><em>Las virtudes cotidianas. El orden moral en un mundo dividido</em></p><p>  </p><p><a href="https://www.megustaleer.com/libros/las-virtudes-cotidianas/MES-087615" target="_blank">El último libro</a> de <strong>Michael Ignatieff </strong>confirma la posición de su autor como uno de los intelectuales públicos más importantes de nuestro tiempo. Canadiense de origen (Toronto, 1947) e historiador de formación, ha sido profesor y director del Centro de Derechos Humanos de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, parlamentario y líder del partido liberal de su país, columnista del <em>New York Times</em> y del <em>New York Review of Books</em>, y actual rector de la Universidad Centroeuropea de Budapest, Hungría. Su obra publicada incluye ensayos de análisis político sobre el nacionalismo, los nuevos conflictos armados contemporáneos, las guerras de la antigua Yugoeslavia, las políticas de derechos humanos y el terrorismo, una biografía del gran teórico liberal ruso-británico <strong>Isaiah Berlin</strong> y un testimonio sobre su experiencia como activista político. Todos sus textos se destacan por una lucidez interpretativa y una independencia crítica ejemplares, que hacen de él un analista político imprescindible. Así se pone de manifiesto una vez más en <em>Las virtudes cotidianas</em>, su primer libro de carácter empírico, como que está basado en un amplio conjunto de viajes, entrevistas y observaciones sobre el terreno en seis países (Estados Unidos, Brasil, Sudáfrica, Bosnia Herzegovina, Japón y Myanmar) de cuatro continentes, en busca de la moralidad real que practica la gente de la calle, más allá de las ideologías y las religiones de sus sociedades.</p><p>El punto de partida de la investigación de Ignatieff es el reconocimiento del múltiple proceso de globalización que afecta a nuestro mundo y que se extiende no sólo a las economías, los estilos de vida, las tecnologías y las actitudes sino también al razonamiento ético. Una de las manifestaciones principales de esta globalización ética es el discurso de los derechos humanos. Mas tal discurso está caracterizado por su elitismo pues funciona como la lengua universal de una influyente pero estrecha clase media de intelectuales, profesores, estudiantes, activistas, periodistas y burócratas. Frente a él, las virtudes ordinarias o cotidianas constituyen la ética práctica de los ciudadanos de a pie por cuanto no generalizan; no olvidan ni ignoran las diferencias; no prestan demasiada atención a lo humano que subyace nuestra diversidad; no se interesan mucho por la consistencia moral; operan para vivir y dejar vivir en el trato con los demás, pero se refugian en la lealtad hacia los propios cuando se ven amenazados; son contrarias a la ideología y a la política; favorecen a la familia y los amigos en lugar de los extraños y los extranjeros; alimentan la esperanza en la vida sin ninguna metafísica acerca del futuro y se sorprenden de su propia resistencia frente a la adversidad; y creen, por fin, que la ética no es una abstracción sino una manera de actuar y de vivir, y que el despliegue de las virtudes, lo mejor que se pueda, es el fin de toda vida humana.</p><p>En este marco teórico, Ignatieff se ocupa de la experiencia ética cotidiana en el distrito de Jackson Heights en Queens, en el área metropolitana de Nueva York, y en los barrios de inmigrantes latinos de Los Ángeles, donde encuentra que tanto las relaciones entre ciudadanos y policías cuanto el surgimiento de la diversidad étnica están reguladas por virtudes ordinarias como la confianza, la honestidad, la cortesía, el autocontrol y el respeto, que operan como las reglas básicas de convivencia de la comunidad, más allá de la ley y del discurso de los derechos humanos. “Los sistemas éticos son a la vez operativos y normativos, ya que mantienen el equilibrio entre los intercambios diarios, y subrayan lo que altera dicho equilibrio y debe ser rectificado”.</p><p>Los siguientes estudios de caso de <em>Las virtudes cotidianas</em> tienen que ver con la lucha contra la corrupción oficial en las favelas de Río de Janeiro, el proceso de reconciliación nacional en Bosnia Herzegovina tras la guerra civil de disolución de la antigua Yugoeslavia, el papel de los monasterios budistas en la resistencia popular contra la dictadura militar en Myanmar, la solidaridad ciudadana ante la catástrofe natural causante del desastre nuclear de la central de Fukushima en el Japón, y la gestión del legado de <strong>Nelson Mandela</strong> y la abolición del régimen del <em>apartheid</em> en Sudáfrica. Entre las interesantes lecciones que Ignatieff extrae de su investigación quizás la más relevante hoy para países como España y Colombia es la que el caso de Bosnia Herzegovina enseña sobre el llamado postconflicto: “La reconciliación no es una técnica ni un procedimiento; no es algo que los extranjeros enseñan y los nacionales aprenden. Es un proceso de lenta sedimentación, a medida que la vejez y la muerte reclaman a los combatientes de ambos bandos y los antaño feroces enemigos aceptan lentamente vivir como adversarios… No, la reconciliación que importa será muy lenta, como un proceso de deshielo, un corazón y una mente a la vez, a lo largo de generaciones, a medida que el dolor de la memoria da paso a la historia. Cada muerto tendrá que recibir un entierro decente. No hay atajos, ni remedios fáciles. Pasará mucho tiempo antes de que los textos escolares de historia enseñen la misma historia a los niños. Todo lo que cuenta tendrá lugar lentamente, en los corazones de los individuos”.</p><p>La conclusión de Ignatieff resulta estimulante en su cauteloso optimismo: “Lo que los seres humanos comparten por doquier no es un lenguaje del bien o una ética global, sino más bien una aspiración común, en su propia lengua, al orden moral, a un marco de expectativas que les permita pensar que su vida, no importa cuán brutal o difícil, tiene algún significado… Somos seres morales porque no tenemos opción: nuestra supervivencia y nuestro éxito como seres sociales dependen de la virtud. No se trata de una opción sino de una necesidad. No se nos exige ser héroes. Queremos ser buenos como padres y madres, hijos e hijas, vecinos y amigos. A través de estas experiencias, queremos ser capaces de sostener nuestra propia mirada en el espejo”.</p><p><em>*Hernando Valencia-Villa es doctor en Derecho por la Universidad de Yale y traductor al español de </em><strong>Hernando Valencia-Villa</strong>El derecho de gentes <em>de John Rawls y </em>La idea de la justicia<em> de Amartya Sen.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Hernando Valencia-Villa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo que compartimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 112]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En el cosmos de las ensoñaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cosmos-ensonaciones_1_1159324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/65d9a2bd-a284-475c-9551-72fcf77be082_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el cosmos de las ensoñaciones"></p><p><strong>“Hablo por mí”</strong></p><p><em>Madriguera</em> es el itinerario antológico que recomienda <strong>Rafael Espejo</strong> para visitar su obra. Suma el valor de contar con epílogo de <strong>Darío Jaramillo</strong> y prólogo de <strong>Carlos Pardo</strong>, lector privilegiado del que denomina “prehistórico contemporáneo”, una elipsis insólita para señalar los polos temporales sobre los que rota la obra de Rafael Espejo.</p><p>“Hablo por mí” es el título de la poética —auténtica, no de las que intentan dar el timo metaliterario— con la que el autor abre las puertas. Confiesa que entiende la poesía como género biográfico y que un poema acabado le suscita “un estado de excepción de la conciencia”. Supongo que se refiere a la conciencia en tanto conocimiento de la realidad o al menos del instante, ese destello de inteligencia que funde la profundidad de pensamiento con la circunstancia que lo propicia. Encontramos ejemplos en bastantes versos de cierre: “por si vuelve a surgirnos la ocasión / de querernos como desconocidos”, rememorando una noche imborrable, y “No vengas esta noche. / Voy a pensar en ti” o el dulce martirio de la ausencia.</p><p>“Tú eres mi lugar”</p><p>Este verso del soberbio inédito “Una fábula del tiempo”, expone la sutura que restaña la herida del yo. Consecuentemente a su forma de entender el género, el conflicto de la identidad preocupa y a la hora de afrontarlo llega a ser insuficiente hablar por sí mismo. Si en <em>El vino de los amantes</em> (2001) manifestaba con desamparo que “en realidad, no tengo nada / que ver conmigo mismo”, en <em>Nos han dejado solos</em> (2009) vislumbraba una salida basada en la convivencia: “Algo con insistencia está pidiendo / que me salga de mí si yo contigo”.</p><p>  </p><p>Es entonces cuando el poeta asume que necesita el apoyo externo del vínculo amoroso. Resulta inviable el yo categórico sin el tú cómplice. En <em>Hierba en los tejados</em> (2015) los autorretratos no se dibujan con el trazo tembloroso del indeciso sino con el pulso firme de quien ha aprendido a reconocerse en el espejo que le ofrece su pareja.</p><p>“Probemos esta miel toda la noche”</p><p>Contrariamente a lo que ocurre sobre un ring de boxeo, el cuerpo a cuerpo bajo las mantas —un espacio frecuentado por el poeta y sus amantes— es sinónimo de combate limpio. Mientras escribía <em>El vino de los amantes</em>, la melodía del roce de los cuerpos que oía <strong>Ángel González</strong> sonaba en los oídos de Rafael Espejo como crujidos de placer: mala época para el romanticismo. Las parejas que fornicaban en aquellas historias —mamíferos cumpliendo el ritual de apareamiento— exhibían anatomía en primerísimos planos de labios y lenguas, y chupaban, gemían y segregaban saliva. “El beso” es, en verdad, un coito antes que una manifestación amorosa. Pura condición animal: “Así la quiero yo”, decía entonces.</p><p>Pasados los años y templados los ánimos, Rafael Espejo cambia las mantas por las nubes de espuma en la bañera. Renuncia a pronunciar ‘te quiero’, un cliché que suena risible, pero el beso que cruza en “Voy dejando que me suceda” —estamos en <em>Hierba en los tejados</em>— es una muestra de respeto a la compañera. Y de este modo hasta llegar al tiempo de silencio que encierra todas las palabras de amor. Ella duerme en su regazo y él la contempla: “Ojalá me sintieses / cuidándote por fuera, // mirándote dormir”. Pura condición emocional: “Así la quiero yo”, dice hoy.</p><p>“Una casa sin puertas, / sin ventanas, sin techo”</p><p>Esta no-casa es una de las construcciones más firmes que se han levantado para cobijar la poesía. Parece segura como cualquier madriguera, excavada para proporcionar vivienda y escondrijo a animales menudos. En su invisibilidad acoge a otros animales pequeños y tímidos, asimismo expuestos: sus poemas. Los versos pertenecen a “No tengo casa”, una poética en torno a las insuficiencias del lenguaje para expresar la totalidad de lo experimentable.</p><p>“No tengo casa” lleva un guiño juanramoniano. Hay otra poética (camuflada) en “Madriguera”, el texto que presta título a la antología, concebida al modo de “Vino, primero, pura”, aunque observando con cierta sorna las eternidades del infinito <strong>Juan Ramón</strong>. Menos disimulada y con sorpresa final, “Génesis”, cuyas estrofas primeras sugiero leer imaginando las secuencias siderales de <em>2001: una odisea del espacio</em>, y las últimas recreando la secuencia del descubrimiento del monolito. Si el icónico bloque negro de <strong>Kubrick </strong>simbolizaba el desembarco en la Tierra de la inteligencia, un hijo de esta, el lenguaje, es la guía de viajes de Rafael Espejo para orientarse en el mundo.</p><p>“Como al principio”</p><p>El poeta reconstruye su biografía a partir de la infancia sosteniéndose en la figura de la madre, diosa de los recuerdos primitivos. Ella protagoniza el ambiguo “Regresión” y el inequívoco “Un ramo de raíces”. Uno de sus emblemas es la placenta, madriguera a la que se recurre en busca de paz interior: “Qué placenta // esta balsa de tiempo suspendido”.</p><p>De manera literal, volver al principio supone retornar al primordio, a las turbulencias cósmicas relatadas en (otra vez) “Génesis”, texto fundacional. Allí no existían los mitos y las cosas sencillamente estaban más que eran. Para <strong>Italo Calvino</strong> poesía y azar son enemigos irreconciliables, así que cuesta creer que sea posible componer un (brillante) poema al nacimiento de la vida en una atmósfera de máxima entropía. Todo quedaba por hacer “en el cosmos de las ensoñaciones”.</p><p>“Confundir mis ideas con luciérnagas”</p><p>Las metáforas de Rafael Espejo no sobrevuelan edificios o aceras sino que anidan en el agua, las estrellas, los animales. Es un <em>flâneur</em> del medio natural, un mago de piedras y nubes en las que lee, respectivamente, el pasado y el futuro. Hubiese sido un <em>hippie</em> ejemplar en aquel San Francisco de los sesenta cuajado de ‘hierba’ en los tejados y balcones.</p><p>“Idealizamos lo que el ojo ve”, dice. Su talento le permite transmutar en versos el resplandor de los astros o el parpadeo de los rayos del sol en un bosque, y el mismo talento le avisa de que el exceso de belleza es indigesto. La elegía puede cobrarse el precio del ridículo, de ahí que aconseje “tener cuidado con los pensamientos”.</p><p>“He bostezado a veces como una flor de tiesto”</p><p>El conflicto del yo, las relaciones amorosas, la elaboración de una poética, la percepción de la muerte… Solemnes temas. Llegan a provocar bostezos si se toman en serio. Rafael Espejo se afianza en las pinceladas irónicas (“Hipótesis”) para saltar al humor (“Siempreniño”), el sarcasmo (“Autorretrato”) y la parodia (“El monstruo y la muchacha”).</p><p>A medida que su obra madura, la ironía se afianza como seña de identidad, quizás porque la conciencia se ha tornado lúcida, decía Pessoa. Respecto a las entregas anteriores, <em>Hierba en los tejados</em> triplica el número de poemas de tono irónico.</p><p>“Ya no soy joven. No tengo prisa”</p><p>Regresamos al punto de partida. Esta cita extraída de “Hablo de mí” es la confesión de un poeta que escribe para preservar lo memorable, no para lucir músculo en ferias literarias. Apenas tres libros y medio, como le gusta decir a él, en veinte años de carrera. Creo que ha hecho suyo el lema de Augusto: “<em>Festina lente</em>” (Apresúrate despacio).</p><p>Yo tampoco soy joven, pero tengo prisa por leer la próxima entrega de Rafael Espejo. Sé que no me va a defraudar.</p><p><strong>*Antonio Lafarque</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>es crítico literario.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Lafarque]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 112]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Voces de mujer contra el olvido y la muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/voces-mujer-olvido-muerte_1_1159322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/76902327-dbd7-4405-a9ef-e79d19d8759a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Voces de mujer contra el olvido y la muerte"></p><p>El pasado mes de mayo compartí con las escritoras <strong>Nieves Álvarez </strong>y <strong>Maribel Gilsanz</strong> la presentación de dos libros: <a href="https://www.tigresdepapel.es/producto/descubrir-lo-que-se-sabe-estudio-de-genero-en-48-premios-de-poesia-copiar/" target="_blank">Descubrir lo que se sabe</a> (Tigres de papel, 2017) y <em>Tremor de polvo rojo</em> (Amargord, 2018) ambos firmados por Nieves Álvarez. Fue en Segovia, en la Casa de la lectura ante un auditorio compuesto de mujeres, en su mayoría estudiantes, y algunos, pocos, hombres. Fue un encuentro cálido y emotivo, y muy constructivo, que transcurrió como un diálogo con su autora en torno a los libros y sus temas, ambos, como insistió su autora, eslabones de una misma cadena: uno, el ninguneo y el olvido del trabajo hecho por mujeres, y el otro, el de una violencia que no es solo física, sino también simbólica y asentada en todas las estructuras de la sociedad y de buena parte de la cultura.</p><p>  </p><p>Con su desbordante personalidad, Nieves dejó encandilado al público porque hablaba desde el conocimiento que el estudio y la experiencia le han dado, pero también desde el corazón y desde la sinceridad de quien no separa su obra de su propia vida, con esa mezcla de dulzura e ironía que la caracteriza, y con toques de vehemencia y sin tapujos cuando se trata de denunciar situaciones de injusticia y desigualdad como las que estábamos tratando esa tarde. Los ojos de las y de los estudiantes brillaban y yo los iba viendo asentir, emocionarse, conmoverse ante una mujer que los exhortaba a estudiar e indagar sobre aquello que sospechamos que no es justo, para saber y hablar en consecuencia, y sobre todo los instaba a no conformarse con lo que nos han contado que debe ser o que es así por naturaleza.</p><p><em>Descubrir lo que se sabe</em> es un estudio de género, realizado a un total de 48 concursos de poesía convocados por entidades públicas o fundaciones privadas sin fines de lucro, con una dotación igual o superior a 5.000 euros, 46 premios de ámbito regional, más los Premios Nacionales de Poesía, desde 1923 hasta 2016, ambos incluidos. El estudio parte de varias hipótesis que se ven totalmente confirmadas con unas conclusiones demoledoras: las mujeres reciben menos premios que los hombres en todos los concursos, de los 1.468 premios entregados sólo 257 (el 17,51%) fueron concedidos a mujeres y 1.211 (82,49%) a hombres; las mujeres están menos presentes que los hombres en los jurados de dichos premios: de las 6.701 plazas en los jurados de 48 concursos de poesía, 1.060 (el 15,82%) fueron ocupadas por mujeres y 5.641 (el 84,18%) por hombres. De estos últimos datos hay que señalar, además, que las mujeres han participado de pleno derecho (con voz y voto) solo en 898 de las 6.701 posibles, lo que representa el 13,40 % de las mismas, ya que de las 1.060 plazas ocupadas por mujeres, 162 (el 15,66%) han sido ocupadas por secretarias sin voto. Todo esto quiere decir que el nivel de cumplimiento de las leyes europeas de igualdad y de la Ley española de Igualdad Efectiva es mínimo y en algunos concursos nulo. Una última hipótesis que se ve parcialmente confirmada es la de que las editoriales importantes mediatizan los premios de poesía. A lo que hay que añadir que los conflictos que se producen en algunos concursos de poesía ponen en cuestión su transparencia.</p><p>Como bien indica su título, se trata de descubrir lo que ya se sabe y poner cifras a una parte del ninguneo del trabajo de las mujeres en el arte y la  cultura, como en casi todas las facetas de la vida. ¿Dónde están las mujeres, por ejemplo, en los libros de texto o en en los manuales de literatura, arte, historia, ciencias…, por no hablar de las exposiciones y museos? Sabemos que la invisibilización de las mujeres es un hecho, pero es imprescindible demostrarlo aportando datos objetivos y este riguroso estudio es un valioso ejemplo de ello. Esta es la labor de muchas personas, sobre todo mujeres, a título individual o través de asociaciones como Genialogías, promotora de este estudio, y de la cual Nieves Álvarez y yo formamos parte. <a href="https://www.genialogias.com/" target="_blank">Genialogías</a> es una asociación de mujeres poetas que tiene como fines divulgar y apoyar la poesía escrita por mujeres, a partir de la convicción de que existe un capital simbólico que aportan las poetas que no ocupa el lugar que merece en el canon literario, que no se estudia en las escuelas y cuyo borrado lento (pero sistemático) contribuye a una injusticia histórica.</p><p>Más allá de la anulación simbólica, <em>Tremor de polvo rojo</em> nos asoma, siguiendo la estructura de un guión de cine, a las últimas horas de una mujer que acaba de ser apuñalada por su marido. Una de esas muchas historias que “comienza con un plano de recurso:/ camisón en el suelo, zapatos de tacón,/ botella de champán, perlas, corbata… […] amor eterno, gloria…/ Plástico de felicidad” y termina con “sangre salpicando la pared”. Es un poemario que desgarra y duele porque golpea duro, porque esa sangre nos azota invisiblemente mientras leemos, y nos enfrenta a una realidad que se cobra demasiadas víctimas cada año. Desde 1999 (año en que tenemos estadísticas oficiales), 1.150 mujeres han sido asesinadas en España en el entorno de la pareja (aunque son muchas más si contamos los asesinatos a mujeres fuera del espacio doméstico).  <em>Tremor de polvo rojo</em> no habla de un problema de pareja porque “el terror es la calle, la ciudad,/ el paisaje quemado”, y sus versos son precisamente un portazo contra el silencio cómplice de una sociedad que no termina de hacer suyo el problema: “Un ojo allá y aquí,/ dos ojos mudos en el ascensor,/ ensalada de ojos en las plazas,/ filas de ojos en aceras y bares./ La tarde es toda en ojos que no ven”. Todos pasando por estas páginas: jueces, policía, personal sanitario, vecinos, vecinas… Todos desde su postura, desde el otro lado de la pantalla, con la debida distancia. También el marido, a quien ella, tendida ya en el suelo, sigue temiendo: “La cerradura grita, manifiesta/ el dolor de la llave”. Aquel que la fue silenciando, anulando: “Él hablaba y hablaba./ Ella guardó su voz en un cajón”. La hija huérfana: “Todo cambia si tienes siete años/ y te falta el regazo de llorar”. Lo doméstico mezclado con el amor, el miedo, el grito, la muerte: “Las marcas en el cuello, el cubo de fregar/ que está en el dormitorio,/ los expedientes últimos”. La existencia en toda su esencia concentrada en esos últimos instantes, bajo la sábana sanitaria y en cada rincón de la casa por el que su alma empieza a expandirse, mientras va acabando la película y la luz se apaga: “el guion es distinto en cada boca,/ y en todas las películas/ el mismo recorrido solitario:/ alguien muere en el mar”.</p><p><em>Tremor de polvo rojo, </em>escribe su autora en el preámbulo,<em> “</em>es un intento de presentar una realidad que mata, hiere y deja secuelas de por vida, sin que, al parecer, podamos evitarlo. O… ¿tal vez sí?”. “La fuente que vomita incertidumbre/ y el no querer saber lo que se sabe”.</p><p>Nieves Álvarez nos trae dos libros muy necesarios porque nos acercan, desde el respeto y la seriedad de quien los conoce de cerca, a dos problemas que afectan a las mujeres y, por tanto, a toda la sociedad. Porque una sociedad que ignora una parte fundamental de su acervo cultural es una sociedad ignorante y formada a medias. Y porque una sociedad que asiste con más o menos estupor o con más o menos indiferencia o con más o menos complicidad a cómo se abusa, se violenta e incluso se mata a la mitad de su población es una sociedad enferma, que necesita revisar seriamente las bases sobre las que está fundamentada. Estos dos libros son voces que se alzan contra la ignorancia, el silencio cómplice, el olvido y la muerte.</p><p><em>*Eva Navarro Martínez es escritora, pintora y doctora en Humanidades y en Filología Hispánica.</em><strong>Eva Navarro Martínez</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Navarro Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[Rafael Espejo por Rafael Espejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rafael-espejo-rafael-espejo_1_1159320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/55105cc5-c3dd-4e4a-9a20-58667b4d4954_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rafael Espejo por Rafael Espejo"></p><p><em>Le gustaría ser prehistórico, habla con nostalgia de esos años en los que vivía con "todo el paisaje por delante" y desconfía del aire acondicionado, los</em> e-mails<em> y otros signos de aparente progreso. El poeta Rafal Espejo (Palma del Río, Córdoba, 1975) ha titulado </em><a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1830" target="_blank">Madriguera</a><em>la antología que recoge sus versos escritos entre 1995 y 2018, y no por casualidad. Ahora que ha visto la luz, en la editorial Pre-Textos, el autor no se da tregua y se pregunta por su deseo de huir de la civilización, por la espiritualidad que le lleva la contraria a su yo adolescente y por el paso del tiempo. Continuamos así con esta serie, en la que han participado autores como Eduardo Mendicutti, Andrés Neuman o Teresa Gómez.____________________________</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/06/autoentrevista_eduardo_mendicutti_81382_1821.html" target="_blank">Eduardo Mendicutti</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/20/andres_neuman_por_andres_neuman_81914_1821.html" target="_blank">Andrés Neuman</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/05/25/teresa_gomez_por_teresa_gomez_83197_1821.html" target="_blank">Teresa Gómez</a></p><p><strong>Pregunta. En la nota de introducción, presumes de que tu poesía es biográfica. ¿Alude entonces el título de tu antología, Madriguera, al estercolero en que viviste en el Cabo de Gata?</strong><em>Madriguera</em></p><p><strong>Respuesta</strong>. Probablemente. Aunque yo no lo veía exactamente así. Es cierto que tuve que montar mi escritorio en un gallinero que habían desocupado unos meses atrás, y que todavía, cuatro años después, mis libros siguen oliendo a pollo. Pero ningún amor se entiende desde fuera. Allí fui feliz, fundé un hogar. La casa en sí era inhóspita, lo reconozco, enana y cochambrosa, a medio hacer. Sin embargo, tenía todo el paisaje por delante: desierto amarillo de día, cielo estrellado de noche, mar de fondo. Esa <em>casa </em>era refugio e intemperie al mismo tiempo, como toda madriguera.</p><p><strong>P. ¿Pero por qué la intemperie? En uno de los inéditos que recoges en la antología, dices: “Me temo que nosotros no sobreviviríamos/ a la intemperie, somos ejemplares/ de una pequeña especie/ que come carne de animales tristes,/ fruta para después”.  Es decir: sabes que si te echases al monte no durarías una semana, y sin embargo te empeñas en anhelar un medio en el que no has vivido nunca. ¿Cómo se echa en falta algo que no se ha tenido? </strong></p><p><strong>R</strong>. Sí, es un conflicto que se me acrecienta según voy documentándome sobre los albores de la humanidad. ¿Sabes que hay pruebas de que el tamaño del cerebro del <em>sapiens </em>medio se ha reducido desde la época de los cazadores-recolectores? Individualmente eran más fuertes y más inteligentes que nosotros, que somos más poderosos que ellos como especie, cosa que no me enorgullece, pues yo me siento sobre todo individuo. Me resulta extraterrestre el modo estandarizado en que se vive hoy día, aun cuando yo no he vivido de otra manera. Tengo teléfono móvil, ordenador, microondas, coche. Pero todo eso, que está estrechamente ligado a mi rutina, no hace sino ofuscarme más, porque me tiene atrapado en esa burbuja tan cómoda. El chorro de frío acondicionado en las siestas veraniegas, que tanto gusto da, anula las estaciones, nos vuelve dependientes del progreso, y por tanto inadaptados al medio. Y los correos electrónicos, aun estando por todas partes, no se pueden guardar en una caja de zapatos, no amarillean, no incuban nostalgias. Por todo eso, en mis poemas huyo a conciencia de la política, la sociología o las telecomunicaciones de nuestro tiempo, tan deshumanizado. Si pudiera, lo detestaría. De momento me conformo con que quede claro, si quiera por omisión, que no estoy de acuerdo con mi tiempo, que añoro una relación más íntima con el mundo. En ese sentido, me halaga que <strong>Carlos Pardo </strong>me llame en el prólogo “prehistórico contemporáneo”.</p><p>  </p><p><strong>P. ¿Te consideras entonces un hombre inadaptado? </strong></p><p><strong>R</strong>. Inadaptado no, qué va, me encanta salir con amigos. En todo caso me tengo por alguien desarraigado. Por lo que sea, me he mudado tantas veces que ya no soy de ningún sitio, ni siquiera de mi pueblo. Algunos poemas de la antología indagan con cariño en esa especie de existencialismo sin norte. Dicho así quizá suene cansado, pero no es para tanto, al contrario: si aparecer me excita, quitarme de en medio me serena. Siempre gano. Y vivir, además, cerca del campo es parecido al yoga. Leo y escribo en la quietud de la madrugada, y me levanto del escritorio con los primeros pajarillos... ¿Inadaptado? Inadaptado me he sentido las dos o tres veces que he tenido que trabajar.</p><p><strong>P</strong>. <strong>Recuerdo que una vez, siendo aún chaval, decidiste que no tendrías hijos, pues ya no creías en Dios. El tema de los hijos no me interesa en este momento, dicho sea. Respecto a Dios: ¿cómo puedes ser ateo y a la vez espiritual? Porque cuando en un poema te dedicas a mirar pareces un monje. </strong></p><p><strong>R</strong>. Bueno, es que ya no estoy tan seguro. Hace poco un amigo me hizo ver que en cada libro soy diferente: en <em>Círculo vicioso,</em> naturalista; en <em>El vino de los amantes,</em> hedonista; en <em>Nos han dejado solos,</em> cínico; en <em>Hierba en los tejados,</em> panteísta... Es algo que uno no entiende hasta que cierra un ciclo, y en mi vida los ciclos han venido curiosamente marcados por la publicación de un libro. Supongo que en cada una de esas etapas, o poemarios, estaba dando respuestas diferentes a una misma necesidad de fe. Y si los objetos de la fe son permutables, también Dios ha sufrido fluctuaciones en mí. He renegado fervientemente de él cuando por edad tocaba, lo he ignorado luego por falta de tiempo, y ahora parece ser que comienzo a reconciliarme con cierta idea de Dios. No el Dios cristiano, obviamente. Ningún Dios antropomórfico. Hablo de esa suerte de inteligencia universal que todo lo rige (la energía y la materia) repitiendo patrones, por ejemplo, en la composición y funcionamiento de las galaxias y en una fibra de ADN. ¿Qué significa eso? No lo puedo comprender, pero lo admiro sinceramente, me maravilla ser parte de algo que no entiendo y que, por lo tanto, está por encima de mí, como intento explicar en “Lágrima de San Lorenzo”. Supongo que en eso consiste la fe, una mezcla de fascinación, vértigo y agradecimiento. Ante Dios todos somos ciegos. Y no se me ocurre nada tan espiritual como el amor de un ciego.</p><p><strong>P</strong>. <strong>Empiezas a hablar como un viejo, Rafael. ¿Temes acabar también escribiendo como un viejo?</strong></p><p><strong>R</strong>. Te gusta que me haga esa pregunta, porque la verdad es que me siento más joven en mis últimos poemas que en los primeros. Quizá sólo se trate de una cuestión de identidad: la última versión de mi yo está más evolucionada que las primeras, se adapta mejor a mí. Verás, yo empecé a escribir, allá por los noventa, agarrotado. Adoraba tanto el endecasílabo, me debí tanto a él que acabó subyugándome. Llegué a pensar en endecasílabos. Así que los poemas me salían encorsetados, machacones, sordos. La prosodia hispánica no me dejaba oír el bosque. Pero gracias a los americanos del norte y del sur y gracias a los suecos, y a una polaca, se me ha despejado el oído. Estoy libre, por fin puedo decirlo, de toda rigidez endecasílaba. Ahora lo que más me gusta es componer mentalmente música para un poema (porque, sí, a veces tengo la melodía antes que una idea o unas palabras). Y me encanta romper la métrica, desafinar a posta, rimar incluso si el poema me lo pide. Si eso es envejecer, más vale tarde que nunca.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Espejo]]></author>
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