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    <title><![CDATA[infoLibre - Festival de las ideas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Festival de las ideas]]></description>
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      <title><![CDATA[El laberinto migratorio que atraviesa Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/laberinto-migratorio-atraviesa-europa_1_2050934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59b1766e-3e1c-4b49-a272-47c6c81a6477_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El laberinto migratorio que atraviesa Europa"></p><p>En un mundo atravesado por la incertidumbre, la metáfora del <strong>laberinto</strong>, que desde la antigüedad ha simbolizado la confusión, la búsqueda y el extravío, se ha convertido en una imagen recurrente para pensar la actualidad. </p><p>El laberinto ha acompañado a la humanidad desde la antigüedad. Su carácter enigmático lo convierte en una imagen que nunca pierde vigencia: “los laberintos nos resultan fascinantes porque suelen encerrar un enigma, un acertijo, un significado oscuro, misterioso y difícil de comprender, un secreto impenetrable”, como recuerda la filósofa Delia Manzanero en <em>Laberintos de Europa</em>. Hoy, en un mundo marcado<strong> </strong>por la globalización o las migraciones, esa metáfora adquiere una nueva fuerza. <strong>La desorientación se convierte en una experiencia común</strong>, tanto en lo personal como en lo político. </p><p>Conscientes de esta realidad, el <a href="https://festivaldelasideas.es/laberintos/" target="_blank">Festival de las Ideas</a> quiere <strong>explorar y recorrer los laberintos de nuestro presente</strong>. A través de ponencias, mesas redondas o paseos filosóficos, entre el 18 y 21 de septiembre invitan “a pensar en las paradojas de nuestro tiempo, en nuestros lugares de reclusión o de refugio, en nuestros deseos de liberación, en nuestros falsos libertadores, en nuestros monstruos”. Valerio Rocco, director del Círculo de Bellas Artes, una de las entidades organizadoras de este festival, recalca que la temática de este segundo año “tiene que ver con la desorientación e <strong>intentar buscar entre todos caminos, posibles salidas;  </strong>cartografiar nuestra realidad para intentar encontrar un sentido”. </p><p>Si el laberinto simboliza la desorientación de nuestro tiempo, pocas experiencias encarnan mejor esa sensación que la migración. Para millones de personas en el mundo, <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/cambiarse-de-sitio/" target="_blank">cambiarse de sitio</a> no es una elección sino una necesidad, y <strong>el camino migratorio se convierte en un laberinto</strong> que puede conducir tanto a la esperanza como al desencanto. </p><p>En este sentido, la globalización, que en los años noventa prometía apertura y prosperidad, ha generado un escenario paradójico: mueve mercancías y dinero con fluidez, pero obliga a millones de personas a desplazarse en condiciones precarias. Así lo explica en entrevista con <strong>infoLibre </strong>Fernando Vallespín, profesor universitario y politólogo, quien afirma que <strong>los movimientos de población son una constante histórica</strong> —como las migraciones de tartésicos, íberos, celtas, romanos, visigodos o musulmanes que ha vivido España—. Argumenta que la globalización ha acelerado este fenómeno, ya que la cultura de masas permite que la gente de todo el mundo conozca las condiciones de vida en países de Europa Occidental o Estados Unidos, convirtiéndolos en focos de atracción. </p><p>Por su parte, Sami Naïr, politólogo, filósofo político francés de origen argelino y <a href="https://festivaldelasideas.es/participante/sami-nair/" target="_blank">ponente</a> en el Festival de las Ideas, describe la migración como “una aventura, una apuesta, y al mismo tiempo un dolor”; “un dolor porque nadie deja, salvo casos muy particulares, su país de origen, su familia, sus amigos, su barrio, sus costumbres, con placer; <strong>es una pequeña muerte de lo que dejamos atrás”.</strong> </p><p>Las migraciones son tan antiguas como la humanidad, recuerda Naïr. Y, sin embargo, <strong>reaparecen en el discurso público como si fueran una novedad,</strong> una crisis sin precedentes. Ese olvido histórico alimenta los discursos del miedo y crea <strong>un terreno fértil para el odio y la violencia</strong>. De hecho, ciertos sectores políticos sacan provecho de los que tienen que abandonar su hogar. Según Vallespín, el éxito de los partidos de derecha en la mayoría de los países democráticos se explica, en gran medida, por "las migraciones masivas y la dificultad de integrarlos". Este fenómeno, argumenta, alimenta el populismo, ya que el <strong>miedo a la "invasión" y la pérdida de identidad cultural se convierten en argumentos centrales</strong> en los discursos anti-inmigración. Vallespín señala que no podemos ignorar los múltiples problemas asociados a la inmigración, incluyendo la necesidad de diferenciar entre inmigrantes económicos y solicitantes de asilo o la presión sobre los servicios públicos. Sin embargo, subraya sobre todo ello la importante aportación de los migrantes, no solo como fuerza de trabajo, sino también en términos demográficos. A pesar de la complejidad del tema, Vallespín concluye que la <strong>inmigración es "necesaria e imprescindible",</strong> aunque sus consecuencias políticas sean a menudo indeseables. </p><p>La migración requiere perspectivas políticas, humanistas y económicas, para Sami Naïr.  El politólogo critica el giro hacia una <strong>“visión étnica y racista de la inmigración”</strong> en lugar de una basada en los derechos humanos. Considera que en este sentido el papel de Europa debe mejorar. Cree que la Unión Europea tiene un sistema de control migratorio muy eficaz, pero que su política de visados es problemática, ya que se basa en la lógica de "cuando necesitamos inmigrantes abrimos las puertas; cuando no necesitamos, les echamos". </p><p>“Europa es un laberinto de laberintos”. Delia Manzanero, que también será ponente en el próximo <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, describe así este continente porque “está compuesto por muchos hilos, cada uno de los cuales pertenece a una historia estrechamente conectada a las demás en el tiempo y en el espacio”. </p><p>En una demostración de la complejidad de las contradicciones y divergencias de Europa, Manzanero explica cómo, “lejos de ser Europa una diosa griega o próxima a los griegos”, se trata en realidad de “una ninfa de origen asiático, una mujer antes que un continente, una mujer migrante, que se sabe extranjera”, algo que “quizás <strong>represente una de las mejores señas de la identidad de Europa, forjada de diferencias, símbolo de su identidad escurridiza, </strong>dinámica, siempre distinta a sí misma, traspasada por tendencias opuestas procedentes de diferentes culturas y modelos de ciudadanía”.</p><p>A pesar de que la alusión a la mitología parece no tener relación con las posibles desorientaciones o laberintos que atraviesa el continente a día de hoy, Valerio Rocco está seguro de que la cultura clásica encierra todavía hoy verdades sobre los vicios del ser humano, su arrogancia, y la dificultad de convivir en paz. La herencia de los mitos ofrece claves para interpretar los desafíos actuales: desde la crisis climática y la desigualdad hasta la inteligencia artificial y la guerra. Europa, al enfrentarse a estas cuestiones,<strong> se encuentra en un laberinto geopolítico, “buscando su identidad y su papel” en un mundo</strong> cada vez más complejo e interdependiente. Salir de ese laberinto exige para Rocco mirarse al espejo, preguntarse quién es y qué quiere ser, y asumir un papel más rotundo y claro en la escena internacional, defendiendo los derechos humanos y la dignidad de las personas. </p><p>En este contexto, Sami Naïr describe la Unión Europea como un "fracaso existencial", argumentando que ha fallado en la construcción de una Europa social, política o de defensa para sus ciudadanos. Describe la situación europea en materia de migración como profundamente problemática. </p><p>Para él, <strong>la Unión Europea presenta un sistema migratorio "estrictamente instrumental",</strong> donde las puertas se abren y cierran según la conveniencia económica, sin una verdadera preocupación por la integración de los inmigrantes. Naïr critica la eficacia del control de flujos migratorios a través de Frontex y Europol, afirmando que este sistema se basa en la "restricción de las posibilidades de llegar legalmente en Europa", favoreciendo la inmigración ilegal. </p><p>“La Unión Europea, más allá de haber sido un fracaso económico, político y de seguridad social... <strong>es también un fracaso en términos de derechos humanos",</strong> considera el politólogo. Si bien no aboga por la apertura total de fronteras, sí reclama una política de visados "democrática y transparente" que aumente la inmigración legal y disminuya la ilegal. Vallespín diferencia entre inmigrantes económicos y asilados políticos, argumentando que "no podemos poner límites al derecho de asilo", pero sí considera razonable regular la inmigración económica debido a su impacto en los servicios públicos. Observa que la solución europea es cada vez más restrictiva en ambos ámbitos, citando como ejemplo las <a href="https://www.infolibre.es/internacional/bruselas-copia-meloni-autoriza-crear-centros-deportacion-migrantes-fuera-ue_1_1958806.html" target="_blank">medidas de Meloni</a>. También hace mención en entrevista con <strong>infoLibre </strong>a la situación en Estados Unidos, donde las deportaciones son un fenómeno que, según él, "puede empezar a pronunciarse más seriamente en Europa". Asegura que incluso partidos socialdemócratas en países como Dinamarca y Suecia están adoptando posturas antiinmigración, concluyendo que <strong>"la respuesta europea es una reacción frente al populismo, que a su vez es una reacción frente a las migraciones".</strong> </p><p>Rocco cree que Europa debe apostar por la cohesión interna y la diversidad, tal como propone el lema de la Unión Europea: “Unida en la diversidad”. Esto implica consolidar la unión política y cultural de los Estados miembros, con agendas transnacionales decididas y relaciones exteriores más valientes, al mismo tiempo que debe <strong>reconocer y celebrar el plurilingüismo, la multietnicidad y la riqueza religiosa </strong>que históricamente han definido al continente. Además, este filósofo añade que la migración y la interacción cultural con el resto del mundo no son solo inevitables, sino que constituyen una oportunidad para reforzar su identidad y su capacidad de influencia global.</p><p>Europa debe entonces mirarse a sí misma y al mundo, reconociendo sus fortalezas y fragilidades, sus historias compartidas y sus tensiones internas. Solo así cree Rocco que podrá salir de su propio laberinto, proyectarse en la escena internacional y seguir siendo un referente de derechos humanos, dignidad y creatividad cultural. Para el filósofo,<strong> la riqueza europea reside en su pluralidad y en su capacidad de diálogo con el mundo:</strong> ser más unida y diversa a la vez no es solo una estrategia política, sino la clave para que “Europa siga jugando un papel significativo en el siglo XXI”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Aug 2025 04:00:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <title><![CDATA["¿A dónde va nuestro tiempo?": la importancia de tomarse un respiro en esta sociedad hiperacelerada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/rapida-vuelve-sociedad-tiempo-gente-tomarnos-respiro-sentimos-no-tiempo_1_2045392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cbc46997-7df7-4db6-a717-25749a6f2150_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""¿A dónde va nuestro tiempo?": la importancia de tomarse un respiro en esta sociedad hiperacelerada"></p><p>Vivimos con la sensación constante de <strong>no llegar a todo</strong>. De ir saltando de una tarea a otra con la cabeza siempre en lo siguiente que tenemos que hacer. Para muchas personas, <strong>la vida se ha vuelto una especie de carrera constante contrarreloj,</strong> siempre con la sensación de ir con <strong>retraso</strong>. Esta dinámica nos atrapa y hace muy difícil que seamos capaces de parar y tomar un <strong>respiro</strong>.</p><p>¿Cómo es posible que nuestras vidas estén cada vez más <strong>ocupadas </strong>a pesar de que los avances técnicos y tecnológicos deberían permitirnos más <strong>tiempo libre</strong>? Para el filósofo y sociólogo alemán Hartmut Rosa la explicación se encuentra en la<strong> “aceleración social”</strong>. </p><p>Los avances de la sociedad nos han permitido <strong>ahorrar tiempo</strong> en muchos aspectos de nuestra vida. Los emails han sustituido al correo postal, el transporte y las conexiones cada vez son más rápidas. Ahorramos tiempo en la producción de bienes y servicios... Y, aun así, aunque esto debería ahorrarnos tiempo y liberar nuestros días, no parece que sea así. <strong>“Cuanto más rápida se vuelve la sociedad, menos tiempo tiene la gente”,</strong> explica Rosa en entrevista con <strong>infoLibre</strong>. El filósofo, que acudirá el próximo septiembre al <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, se pregunta: “¿A dónde va nuestro tiempo?”.</p><p>Esta <strong>aceleración </strong>y necesidad de ir cada vez más rápido y llegar a todo no es algo únicamente individual, sino que se extiende a la sociedad en su conjunto. “En las <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/nacho-vegas-vivimos-sistema-capitalista-especialmente-depredador_1_1219799.html"  >sociedades capitalistas</a> necesitamos crecer cada año, y eso significa que tenemos que producir más, <strong>consumir más</strong> y también distribuir más, lo que nos obliga a correr cada vez más <strong>rápido </strong>simplemente para mantenernos en el mismo lugar”, explica. </p><p>La promesa de mayor libertad que nos iba a permitir el progreso de la sociedad moderna no se ha cumplido. <strong>En vez de usar este tiempo añadido para descansar o disfrutar, lo rellenamos sumando más tareas a nuestra lista.</strong> Esto se debe también a la dinámica de la aceleración, ya que la plenitud y calidad de nuestro día a día tiende a medirse cada vez más en función de la cantidad de <strong>experiencias vividas</strong>: una buena vida sería aquella que es intensa, un <em>carpe diem</em> constante, donde apenas hay tiempo para el descanso.</p><p>En este contexto de aceleración parece complicado sacar tiempo para “<strong>tomarse un respiro</strong>”. Rosa asegura que nos es casi imposible dejar de lado esa “<em>to-do list</em>” (o lista de tareas pendientes). Incluso cuando nos tomamos días libres en el trabajo <strong>sentimos que nos estamos perdiendo algo y sentimos que “deberíamos hacer más”</strong>: por nuestro cuerpo —hacer más deporte—, por nuestra mente —leer o reflexionar más—, por nuestra vida social o laboral, por nuestras relaciones… </p><p>Por ello, aunque no estemos trabajando, esa lista de <strong>tareas </strong>sigue <strong>activa</strong>, y si te permites parar en alguna de ellas, “simplemente tendrás que correr más rápido al día siguiente”, lamenta Rosa. “Como sociedad, ya no tenemos ritmos”, explica el sociólogo, “estamos perdiendo cosas como por ejemplo el <strong>domingo como día de descanso</strong>”. </p><p>María Azurmendi Tedín, filósofa y futura ponente del <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, coincide en que “el sistema capitalista” en el que vivimos “premia el desarrollo personal” y fomenta que no se pare en ningún momento. “La sociedad le está quitando valor al<strong> tiempo libre </strong>porque no hay una compensación económica”, añade Rosa.</p><p>En este contexto, es cada vez más importante reivindicar la <strong>pausa </strong>y volver a tomar el control de nuestro tiempo. La segunda edición del <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, que se celebrará entre el 18 y 21 de septiembre, contempla precisamente un <a href="https://festivaldelasideas.es/patrocinador/allianz/" target="_blank">espacio de bienestar</a>, dedicado al cuerpo, que mediante distintos talleres y conversaciones busca que sus asistentes se escuchen y se sientan presentes.</p><p>Azurmendi Tedín cree que <strong>para poder tomarnos este respiro son necesarias “unas condiciones materiales propias”</strong> que ahora mismo “cada vez se dan menos, especialmente en la juventud”. Estas condiciones están íntimamente ligadas a la clase social. No es lo mismo frenar cuando se cuenta con <strong>estabilidad económica</strong> a cuando llegar a fin de mes depende de encadenar turnos. </p><p>Para muchas personas con <strong>menos recursos,</strong> la lista de tareas es aún más larga: alternar <strong>varios empleos</strong>, hacer malabares con horarios imposibles o cuidar de personas dependientes sin ayuda hace que la sensación de aceleración se dispare y que el tiempo libre sin obligaciones simplemente no exista.</p><p>Aún sin la presencia de estas condiciones hay ciertas acciones que podemos llevar a cabo para conseguir esta calma, sobre todo desde el <strong>ámbito médico</strong>. Es la tesis que Nazareth Castellanos, doctora en neurociencia y también ponente del festival, desarrolla en <em>El puente donde habitan las mariposas</em> (Siruela). En esta obra, aborda el impacto de la <strong>respiración </strong>sobre la dinámica neuronal.<strong> </strong>Respalda con evidencia científica los <strong>efectos de una buena respiración sobre nuestro sistema nervioso,</strong> siendo capaz de reducir la <strong>ansiedad </strong>y recuperar la <strong>calma </strong>en momentos de tensión. </p><p>La <strong>respiración</strong>, el <strong>descanso </strong>o la <strong>terapia </strong>son acciones que pueden ayudarnos a ser más conscientes de nuestro presente. Sin embargo, para Azurmendi Tedín no es suficiente. “Son medidas de urgencia, pero no son soluciones a los problemas reales”, lamenta: <strong>“Estamos poniendo parches individuales a problemas sociales</strong>. Puedo ir a terapia, meditar, respirar, pero eso no es una solución real al problema. Volvemos a responsabilizar al individuo de una situación social muy crítica. <strong>Necesitamos políticas sociales que atiendan a las necesidades reales de la sociedad, </strong>como es el problema de la vivienda, la situación de las personas migrantes..."</p><p><strong>“Si el 70% de las personas se sienten presionadas y con una vida agitada, no se trata de un problema individual, sino colectivo”</strong>, apunta Rosa. La causa, insiste, está en “la estructura de nuestro mundo socioeconómico y capitalista”, y por eso no basta con buscar remedios personales como el <em><strong>mindfulness </strong></em>o un paseo por el bosque. “No digo que esto sea inútil, pero no resuelve el problema <strong>estructural</strong>”, advierte. </p><p>Para él, la lógica de la presión temporal y la aceleración funciona “como una <strong>enfermedad crónica</strong>: no tiene cura individual, pero sí mecanismos para sobrellevarla”. Entre ellos, sugiere <strong>aprender a “perdernos cosas conscientemente</strong>” y aceptar que es imposible estar siempre al día. Cambiar la meta de no perderse nada por la de marcar límites claros y crear “<strong>oasis de desaceleració</strong>n” —momentos y lugares en los que decidimos <strong>desconectar</strong>— es, según Rosa, un paso realista y saludable.</p><p><strong>Búsqueda de una mejor vida</strong></p><p>Para Hartmut Rosa, la salida a la sensación de no tener tiempo para nada no pasa por encajar más tareas en nuestra agenda, sino por <strong>cambiar la manera en que nos relacionamos con el mundo</strong>. Frente a la lógica de la aceleración, propone la <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/ritmos-y-resonancias/" target="_blank">resonancia</a> como núcleo de una vida plena: <strong>vínculos </strong>significativos con personas, naturaleza, cultura o trabajo que nos transforme y nos haga sentir vivos. En su visión, espacios como el<strong> </strong>Festival de las Ideas son necesarios para tomar distancia y repensar colectivamente <strong>qué entendemos por “una buena vida”. </strong></p><p>Por su parte, Azurmendi Tedín reivindica la necesidad de <strong>políticas sociales</strong> que aborden problemas como la <a href="https://www.infolibre.es/temas/vivienda/"  >vivienda</a> o la <a href="https://www.infolibre.es/temas/salud-mental/"  >salud mental</a>. Para ella, el <strong>bienestar individual no puede alcanzarse sin un cambio en el sistema </strong>que priorice el descanso y la conexión por encima de la productividad. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2025 18:47:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <title><![CDATA[Del riesgo de manipulación a su fuerza movilizadora: el papel de las emociones en política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/riesgo-manipulacion-fuerza-movilizadora-papel-emociones-politica_1_2043610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03a47953-28df-446d-8e43-37e0b9eb38f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del riesgo de manipulación a su fuerza movilizadora: el papel de las emociones en política"></p><p>Las <strong>emociones </strong>son <strong>constantes </strong>en nuestras vidas, aunque no siempre son recibidas de la misma manera. En algunos espacios, como el trabajo, se espera que las dejemos de lado. En otros, como la <strong>crianza </strong>o las relaciones personales, se consideran esenciales.</p><p>La expresión <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/el-giro-afectivo/" target="_blank"><strong>“giro afectivo”</strong></a><strong> </strong>hace referencia al <strong>impulso </strong>que han tomado las <strong>emociones </strong>tanto en la vida cotidiana como en el ámbito académico. Este interés por los sentimientos deriva, para pensadores como Javier Moscoso o Fernando Broncano, de la comprensión de que las <strong>conductas humanas, </strong>tanto individuales como colectivas, <strong>no pueden explicarse sin atender a factores emocionales. </strong></p><p>Como explica <strong>Broncano</strong>, catedrático de filosofía en la Universidad Carlos III de Madrid y futuro ponente en el <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas,</a> desde el <strong>feminismo </strong>se ha cuestionado la exclusividad de la razón, dando valor a lo corporal, los afectos y los cuidados. A esto se suma el trabajo de la psicología y la neurociencia, que ya no ven las emociones como un obstáculo para pensar, sino como una base esencial para procesos como la <strong>memoria</strong>, el juicio o la <strong>empatía</strong>: “Las emociones son muy sabias, también se equivocan, pero permiten todas las demás facultades psicológicas”. </p><p>Este <strong>protagonismo de lo emocional ha alcanzado también el ámbito político,</strong> donde sentimientos como el <a href="https://www.infolibre.es/politica/rosa-villacastin-ojala-partidos-eviten-enfrentamientos-tengan-arrepentirse_1_2031328.html"  >odio</a>, la ira, la compasión o la solidaridad tiñen continuamente los discursos. Las emociones se han convertido en una herramienta clave tanto para <strong>movilizar </strong>a la ciudadanía como para <strong>polarizarla</strong>. ¿Qué lugar deben ocupar los <strong>afectos </strong>en la esfera pública?, ¿Son una vía legítima para conectar con las demandas sociales o un recurso fácil para <strong>manipular</strong>? ¿Pueden ser motor de justicia y al mismo tiempo justificar el <strong>autoritarismo</strong>?.</p><p>En las últimas décadas, el modo en que se construye y se comunica la política ha experimentado una transformación profunda. El <strong>debate público</strong>, antes centrado en la argumentación y la deliberación racional, ha ido dejando espacio a lo emocional. </p><p>La <strong>política actual es consciente del poder que tienen las emociones,</strong> pues, como explica Broncano, “las reacciones de malestar son muy importantes”. Ese malestar ha influido mucho en el siglo XX y en muchos movimientos posteriores como la crisis económica de 2008 o el 15M. “Parecía que la democracia no admitía la expresión del malestar, y ha sido muy positivo que se empezara a pensar que la política tiene también un nivel <strong>conflictivo </strong>en el que la gente tiene que expresarse”, explica el filósofo. </p><p>Frente a lo positivo de reconocer y dar espacio a las emociones de la ciudadanía en política, surge la problemática de su <strong>instrumentalización</strong>. Autoras como Eva Illouz han reflexionado ampliamente sobre cómo los líderes<strong> explotan sistemáticamente emociones para consolidar su poder</strong>. En el caso de <a href="https://www.infolibre.es/temas/israel/"  >Israel</a>, en <em>La vida emocional del populismo</em> (2023), la socióloga habla de cómo el discurso político está guiado por emociones como el <strong>miedo</strong>, el asco, el resentimiento o el amor a la patria. Estas sirven para <strong>justificar medidas autoritarias y llenas de violencia. </strong></p><p>En una línea similar, Sara Ahmed ha analizado cómo las emociones circulan en el espacio público para reforzar vínculos de <strong>pertenencia </strong>y <strong>exclusión</strong>. En <em>La política cultural de las emociones</em> (2004) muestra cómo afectos como el miedo o el <strong>odio </strong>no son reacciones individuales, sino herramientas que construyen identidades <strong>colectivas </strong>y legitiman prácticas de poder.</p><p>Javier Moscoso, filósofo y director de contenidos del <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, relaciona este <strong>protagonismo emocional con “el resurgir de nuevos populismos</strong> de cualquier signo político, donde la decisión o la forma de control social no se establece en función de criterios <strong>racionales</strong>, sino que puede haber incluso <strong>chantajes </strong>emocionales, ya sea a través de políticas del miedo, de señalamiento, de persuasión…”</p><p>Esta <strong>instrumentalización </strong>y uso de las emociones como herramienta política no es algo nuevo. Ya en la <strong>Grecia clásica</strong>, las emociones eran estudiadas y tratadas como un componente esencial de la <strong>retórica</strong>. “Formaban parte del arte de persuadir", explica Moscoso:<strong> “Cuando no se pueden aportar razones suficientes, se recurre a los sentimientos, </strong>a la convicción individual, a la movilización anímica de quienes nos rodean. La emoción, en ese sentido, es una herramienta para <strong>convencer</strong>, más que para argumentar”.</p><p><strong>“Las emociones son una caja de Pandora:</strong> es fácil sacarlas y movilizarlas, pero luego no sabes lo que va a ocurrir”. Así describe Moscoso la <strong>peligrosa interacción entre lo afectivo y lo político</strong>. Los argumentos o acciones basadas en lo afectivo nacen “de la convicción privada, no desde la evidencia disponible”, por lo que “el despliegue emocional” se convierte en una estrategia muy efectiva si lo que se busca es la “instrumentalización de las emociones públicas”, pero peligroso en cualquier otro caso. Por ello afirma: “Deberían volver al ámbito del que no debieron salir nunca, el de la reflexión privada, el comportamiento privado pausado y guiado por el <strong>juicio racional</strong>”. </p><p>Las emociones han adquirido tal importancia que a veces <strong>se anteponen a la reflexión, el análisis o los procesos legales.</strong> Los <strong>linchamientos mediáticos </strong>en prensa y redes sociales son un claro ejemplo de ello, donde la condena emocional llega antes de que se complete el proceso judicial.</p><p>Como recuerda el director de contenidos del <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas,</a> a pesar de que las emociones tienen un gran poder de movilización y de acción en la ciudadanía, estos sentimientos pueden estar motivados por las razones equivocadas.<strong> “No es lo mismo tener esperanza en lograr un futuro más igualitario o una sociedad mejor distribuida que tener esperanza en acabar con un grupo social entero”, </strong>advierte. </p><p>Esta “<strong>peligrosidad</strong>”<strong> </strong>se<strong> </strong>extiende a todos los sentimientos. Moscoso lo ejemplifica con la <strong>desvergüenza</strong>: una emoción que se ha reivindicado desde el feminismo —perder la vergüenza a denunciar, tratar de cambiar el miedo de bando— y que al mismo tiempo convive con “<a href="https://www.infolibre.es/cultura/series/ficciones-ensenaron-despacho-oval-imaginaron-trump-musk_1_1954453.html"  >la desvergüenza de Trump</a> o de la derecha”. </p><p>No es posible “meter las <strong>emociones </strong>de nuevo en la caja (de Pandora)”, como dice el filósofo, “están ahí, es imposible evitarlas”. Con ello no quiere decir que tengamos de rehuir de ellas, pero sí considera <strong>crucial </strong>que no sean la base de nuestros juicios y nuestras acciones: <strong>“No pueden ser el motor de la política”. </strong></p><p>Moscoso señala que “las emociones hay que tratarlas con <strong>cuidado</strong>, sirven para muchas cosas” y reconoce que hay algunas muy positivas, como el sentimiento de justicia o el amor, que es un sentimiento “claramente <strong>igualitario</strong>”. Sin embargo, advierte que <strong>“se salvan las personas y se salvan los fines”, pero no las emociones </strong>en sí mismas, pues estas pueden ser usadas para propósitos muy diferentes, incluso contradictorios. </p><p>A pesar de los riesgos y aspectos negativos que puede implicar el papel de las emociones en la política, hay quienes aseguran que es imposible separarlas, pues forman parte del comportamiento humano. Para Broncano, este vínculo no solo es inevitable, sino irreversible: “En adelante, todas las líneas políticas, desde los activismos cotidianos hasta los partidos, tendrán que apelar a las emociones”. </p><p><strong>“La apelación a las emociones ha venido para quedarse, ahora tenemos que aprender a gestionarlas, a educarlas;</strong> convertir la política en hornos educativos de las emociones, que nos permitan transformar el odio en formas de solidaridad y tolerancia”, afirma, y añade: “La política de los próximos años se va a hacer más interesante en la medida en que aprenda a tener una concepción mucho más compleja de las emociones de lo que hay ahora, donde prevalece lo <strong>binario</strong>”. </p><p>Y es que para este filósofo, existe un gran<strong> “potencial emocional”</strong> en nuestra sociedad: formas de solidaridad y cuidado que surgen con fuerza en momentos de crisis. Como señala Broncano, estas emociones positivas —la fraternidad, la <a href="https://www.infolibre.es/cultura/juan-luis-cano-pseudomedios-son-vehiculo-utilizan-quieren-manipular-ciudadania-mediante-intoxicacion_1_2035697.html"  >empatía</a>, la esperanza— son centrales en la vida social, aunque a menudo quedan fuera del foco público.</p><p>Si bien la presencia de las emociones ha traído consigo aspectos positivos como la expresión del malestar ciudadano, Broncano no quiere olvidar que también ha generado <strong>polarización </strong>y <strong>simplificación </strong>del debate político. Por ello, aboga por recuperar cierto nivel de racionalidad y reflexión en la política: “Hay que encontrar medios para introducir de nuevo <strong>cierta racionalidad en el debate político”. </strong></p><p>En el debate sobre las emociones en política, no todo es blanco o negro, existen múltiples tonos de gris que <strong>enriquecen </strong>la reflexión. Esta complejidad es lo que busca celebrar el <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>: un espacio donde la discrepancia no sólo es bienvenida, sino fundamental y celebrada. Moscoso, como director de contenidos del festival, afirma que el objetivo de las conversaciones que tendrán lugar <strong>entre el 18 y 21 de septiembre </strong>no es “convencer al otro”, sino permitir que cada quien aporte sus <strong>razones </strong>para discutirlas en conjunto. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/cultura/valerio-rocco-necesitamos-vacunas-individualismo-exacerbado-domina-festival-de-las-ideas-circulo-de-bellas-artes-la-fabrica_128_1873920.html"  >Valerio Rocco</a>, director del Círculo de Bellas Artes, añade que el festival pretende ser un <strong>espacio de confrontación sosegada, civilizada y argumentada</strong>, que huye de los extremos y de la lógica del “zasca” o el rifirrafe fácil que domina tanto las redes sociales como algunas sesiones parlamentarias. Rocco subraya que la ausencia de argumentos y la falta de voluntad para entender al otro están cada vez más presentes en la esfera pública, y es precisamente la recuperación de la <strong>confrontación respetuosa</strong> y el <strong>debate plural</strong>, lo que el festival busca fomentar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Aug 2025 04:00:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Del riesgo de manipulación a su fuerza movilizadora: el papel de las emociones en política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de las ideas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo repensar nuestra idea de hogar cuando la vivienda se ha convertido en un privilegio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/hoy-hogar-repensarlo-alquileres-pro-incertidumbre-comunidad_1_2040653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2e85d1ec-db50-456d-ba29-3fed828426e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo repensar nuestra idea de hogar cuando la vivienda se ha convertido en un privilegio"></p><p>¿Qué es un <strong>hogar</strong>? La respuesta parece obvia, pero basta con mirar alrededor para descubrir que no lo es tanto. Entre <strong>alquileres</strong> inasumibles, <strong>habitaciones </strong>compartidas y <strong>desplazamientos</strong>, el hogar para muchas personas no se asemeja en nada a la imagen <strong>estable </strong>y privada que ha imperado durante décadas. Hoy, para una parte creciente de la población urbana, el hogar <strong>ya no es un lugar al que se llega, sino un estado que cuesta mantener. </strong></p><p>La <strong>imposibilidad </strong>de <strong>acceder </strong>a una<strong> </strong><a href="https://www.infolibre.es/temas/vivienda/"  ><strong>vivienda digna y estable</strong></a><strong> </strong>se ha convertido en uno de los <strong>grandes malestares de nuestro tiempo</strong>. Lo que antes se consideraba un paso natural hacia la adultez, es ahora un proceso lleno de obstáculos. La vivienda ha dejado de ser una infraestructura básica para convertirse, en muchos casos, en un <strong>bien inaccesible</strong>. ¿Qué significa formar un hogar en un contexto donde la vivienda se ha vuelto un <strong>privilegio</strong>? ¿Existen alternativas al hogar tradicional?</p><p>“La <strong>aspiración </strong>por la vivienda en propiedad es una realidad, (...) sin embargo, a raíz de la crisis inmobiliaria iniciada en 2008, hay señales que indican que el deseo de la <strong>propiedad </strong>se vuelve más complicado de alcanzar, lo que lleva a un creciente número de personas a acudir a un mercado del alquiler cada vez más <strong>tensionado</strong>”. Así lo asegura el XIV Informe de 2024 <a href="https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/informe-AROPE-2024-vivienda-v3.pdf" target="_blank"><em>El Estado sobre la Pobreza en España. Seguimiento de los indicadores de la Agenda UE 2030</em></a>, realizado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN). </p><p><strong>Comprar </strong>una vivienda ya no está al alcance de muchas personas, ni siquiera de aquellas que tienen un empleo estable. Para muchas, <strong>alquilar es la única opción posible para paliar esta búsqueda de independencia y autonomía</strong>. Los <a href="https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/informe-AROPE-2024-vivienda-v3.pdf" target="_blank">estudios</a> lo dejan claro, “los jóvenes, las personas con menores a su cargo (especialmente en hogares monoparentales), la población extranjera y las personas desempleadas” son las más propensas a vivir de alquiler. </p><p>Sin embargo, vivir de alquiler<strong> no implica necesariamente una solución duradera ni justa</strong>. Como ha señalado la EAPN, el modelo actual castiga a quienes no pueden comprar: se ven obligados a pagar <strong>rentas mensuales más altas que muchas hipotecas</strong>, lo que limita su capacidad de <strong>ahorro </strong>y dificulta cubrir otros <strong>gastos </strong>básicos. Mientras tanto, quienes sí acceden a una propiedad reducen progresivamente su gasto en vivienda, logrando mayor <strong>desahogo </strong>económico. Así, el sistema premia a quien ya tiene y penaliza a quien no, perpetuando —y en muchos casos agravando— la desigualdad.</p><p>Esta es una realidad que se hace especialmente palpable entre los jóvenes, donde hay una <strong>“generalización del alquiler como única opción de emancipación”,</strong> según el <a href="https://www.injuve.es/sites/default/files/EJ190/02_INFORME-JUVENTUD-2024_RESUMEN.pdf" target="_blank"><em>Informe Juventud en España. Entre la emergencia y la resiliencia. 2024</em></a><em>.</em> El Instituto de la Juventud (INJUVE) señala los 30,4 años como la edad de emancipación residencial, algo que contrasta con la panorámica europea, donde el promedio es de 26,3 años. INJUVE habla así de una <strong>“generación inquilina”. </strong></p><p>Cristina Mateo, vicedecana de la Escuela de Arquitectura y Diseño del IE, está de acuerdo en que el difícil acceso a la vivienda para los jóvenes puede<strong> afectar a la concepción de hogar de las nuevas generaciones</strong>. Considera que “la idea de hogar como un espacio privado con <em>x </em>metros cuadrados<strong> </strong>donde defines quién eres tú, es un concepto bastante nuevo y construido”. Cuestiona que la posesión de un espacio privado sea esencial para el concepto de hogar. Propone explorar el concepto de<strong> hogar como algo mucho más amplio, que puede incluir espacios compartidos.</strong></p><p>La vicedecana del IE destaca la importancia de que existan lugares que fomenten la convivencia y la <strong>sensación de hogar más allá de la vivienda privada</strong>. Para Mateo, la vivienda no es solo una infraestructura, sino un espacio donde cada vez se realizan más actividades —es lugar de convivencia, crecimiento, trabajo, descanso y socialización—, difuminando la línea entre lo <strong>público </strong>y lo <strong>privado</strong>. </p><p>La idea del hogar, según Mateo, hoy va más allá de lo privado, retomando formas de vida del <strong>mundo rural </strong>donde lo compartido y lo individual convivían con mayor naturalidad. En lugar de pensar la vivienda como único espacio de hogar, también pueden considerarse el parque cercano, la vecindad, el supermercado de confianza, la peluquería que frecuentamos… Estos también son espacios que contribuyen a la vida y la socialización, que también pueden ayudarnos a sentirnos en casa. <strong>Insiste en que la ciudad también debe formar parte de cómo entendemos la convivencia y el hogar, </strong>que no puede limitarse al ámbito privado, sino que debe abrirse a lo común.</p><p>Álvaro Matías, director del Madrid Design Festival, mira a la ciudad con una mirada esperanzadora y positiva. Para Matías, la ciudad va más allá de grandes planes urbanísticos. La ciudad es el territorio donde se abordan cuestiones importantes de convivencia, habitabilidad y relaciones humanas en el siglo XXI; un <strong>espacio cohabitable que se está repensando para ser más habitable y vivible</strong>, devolviéndola a los ciudadanos. </p><p>Dado que se estima que en 2050 cerca del 70% de la población mundial vivirá en entornos urbanos, Matías señala la urgencia de repensar estos entornos para adaptarlos a los valores del siglo XXI. Esto implica actualizar estructuras heredadas del siglo pasado e incorporar principios como la sostenibilidad, la convivencia, el acceso a vivienda digna y la lucha contra la <a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/el-barrio-es-nuestro/eventificacion-grave-problema-ciudades_132_2004171.html"  >gentrificación</a>. El objetivo, explica, es transformar las ciudades en espacios más <strong>habitables</strong>, <strong>inclusivos </strong>y <strong>accesibles</strong>, donde se priorice la calidad de vida.</p><p>Tanto <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/repensar-el-hogar/" target="_blank">Cristina Mateo</a> como <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/hacer-ciudad-diseno-tejido-productivo-y-la-fuerza-de-lo-local/" target="_blank">Álvaro Matías</a> hablarán de todas estas cuestiones en el <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, que tendrá lugar entre el <strong>18 y 21 de septiembre</strong>. En estos días se abrirán conversaciones y debates sobre lo que podemos llamar hogar, pero también de los <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/repensar-el-hogar/" target="_blank">desafíos que enfrenta la arquitectura</a> de construir no sólo espacios, sino vínculos duraderos entre las personas, territorios y recursos. </p><p>Frente al modelo de <strong>vivienda tradicional</strong> —privado, nuclear y rígido— están surgiendo <strong>alternativas </strong>que proponen no sólo formas distintas de ocupar el espacio, sino también de relacionarse con los demás y con el entorno. El <a href="https://www.infolibre.es/economia/convertir-oficinas-acoger-nomadas-estudiantes_1_1874290.html"  ><em>coliving</em></a><em> </em>y la vivienda <strong>cooperativa </strong>aparecen como respuestas a una doble <strong>urgencia</strong>: la dificultad de acceder a una vivienda digna y el deseo de reconstruir vínculos comunitarios. </p><p>Matías destaca ejemplos como el senior <em><strong>cohousing </strong></em>de <strong>Vitápolis</strong>, en <strong>Toledo</strong>, donde un grupo de personas mayores convive en un entorno compartido con acceso a servicios médicos, terapéuticos y actividades comunes. Para Matías, estos modelos reflejan una búsqueda creciente de <strong>seguridad habitacional</strong> y una manera distinta de entender la vida en común: “Es una forma de recuperar lo que antes pasaba en muchos pueblos: una red de proximidad y cuidados compartidos”. </p><p>Por su parte, Cristina Mateo pone de ejemplo el éxito del <em>colivng</em> en los países <strong>nórdicos</strong>, donde conviven espacios privados con áreas compartidas que fomentan la comunidad. Estos modelos buscan soluciones más inclusivas que se adapten a diferentes etapas de la vida, desde la familia hasta la vida estudiantil, ofreciendo <strong>flexibilidad </strong>y cuestionando la idea de que la propiedad de un piso es esencial para el concepto de hogar.</p><p>Más allá de la dificultad de acceso a la vivienda o de los nuevos modelos de convivencia, hay una dimensión que atraviesa silenciosamente muchas de estas problemáticas: el género. La ciudad y el hogar, tal como han sido concebidos históricamente, <strong>reproducen una lógica patriarcal que invisibiliza las experiencias y necesidades de las mujeres</strong>, según autoras como Caroline Criado-Perez o Paula Soto Villagrán. </p><p>Como plantea la socióloga Villagrán en su artículo <a href="https://www.scielo.org.mx/pdf/anda/v13n32/1870-0063-anda-13-32-00037.pdf" target="_blank"><em>Repensar el hábitat urbano desde una perspectiva de género</em></a>, la planificación urbana se ha desarrollado “desde patrones espaciales masculinos considerados como universales”, lo que ha llevado a omitir el protagonismo de las <strong>mujeres </strong>en la gestión y el diseño del hábitat urbano. Criado-Perez señala cómo muchas ciudades se planifican sin tener en cuenta los patrones de movilidad y seguridad <strong>femenina </strong>—por ejemplo, iluminación de calles, transporte público— lo que afecta la libertad de circulación de las mujeres. Esto impacta directamente en cómo perciben su hogar y sus límites cotidianos.</p><p>Las <strong>mujeres </strong>son capaces de experimentar las ciudades de una manera diferente a los <strong>hombres</strong>. En gran parte, esto se debe a que siguen asumiendo la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidado, lo que condiciona sus desplazamientos diarios y formas de habitar el espacio urbano. Como señala Criado-Perez, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/ciudad-ensalza-transformador-generacion-mujeres-invisibles-llenaron-vida-barrios_1_1998915.html"  >muchas mujeres necesitan barrios funcionales</a> que les permitan encadenar actividades —llevar a los hijos al colegio, hacer la compra, ir al trabajo— sin recorrer largas distancias. Cuando estas necesidades no se tienen en cuenta, el <strong>hogar se convierte en una isla desconectada, y la ciudad, en un territorio hostil. </strong>Así, <strong>repensar el hogar y la ciudad desde una perspectiva de género </strong>se convierte en otra dimensión que tener en cuenta a la hora de construir espacios más inclusivos, funcionales y habitables para todas las personas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 18:21:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cómo repensar nuestra idea de hogar cuando la vivienda se ha convertido en un privilegio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de las ideas]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Inmortalidad digital: la promesa de no desaparecer del todo que está transformando el duelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/persistencia-virtual-forma-inmortalidad-digital-promesa-no-desaparecer_1_2036895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/61f53e3c-c458-46d0-a153-21d876cdf38f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inmortalidad digital: la promesa de no desaparecer del todo que está transformando el duelo"></p><p>La tecnología nos ha obligado a repensar muchos aspectos de nuestra vida: el trabajo, la educación, las relaciones personales, la forma en la que buscamos y compartimos información... Pero su alcance va más allá. Actualmente, también <strong>media nuestra relación con la muerte.</strong></p><p>Hoy en día, nuestro legado no se reduce a las posesiones ni al recuerdo que sobreviva en quienes nos quisieron: si hemos tenido una mínima presencia en internet, el día en que muramos dejaremos también una <strong>huella digital</strong>. ¿Podemos entonces decir que no morimos del todo? <strong>¿Es esta persistencia virtual una forma de inmortalidad digital?</strong></p><p>La búsqueda de la inmortalidad es probablemente tan antigua como la propia humanidad. <strong>Raquel Ferrández</strong>, profesora de filosofía en la UNED y experta en filosofía india clásica y contemporánea, habla en <a href="https://herdereditorial.com/catalogo/sociologia/inmortalidad-digital-9788425452277?srsltid=AfmBOoojBKB8T_ApaMjZ4GD6x307IZUkKfN6L2lCUz82rXe6GquqYgSM" target="_blank" ><em>Inmortalidad Digital. Colonizar el Planeta Muerte</em></a> (Editorial Herder, 2025) del concepto que da nombre a su obra. La <strong>inmortalidad digital</strong> se refiere a la persistencia de nuestra <strong>identidad </strong>en el entorno <strong>virtual </strong>tras la muerte, a través de los contenidos que dejamos en redes sociales, aplicaciones, plataformas y bases de datos. Imágenes, pensamientos, mensajes o interacciones que, aunque hayamos <strong>desaparecido físicamente</strong>, siguen circulando y conformando una <strong>presencia digital</strong>.</p><p>Suele decirse que la tecnología nos trae desafíos nuevos, pero para Ferrández muchos de los problemas que nos plantea son muy viejos. “Las tecnologías digitales están siendo diseñadas para reforzar una <strong>negación cultural de la muerte</strong>, que por lo menos en Europa comienza en el siglo XIX”. Para la filósofa, se pasó de una “exaltación romántica de la muerte” a su completa negación: “La muerte está cada vez menos presente en nuestras vidas; está lejos de las casas, es algo que transcurre en la periferia, y las herramientas digitales refuerzan esta negación”. Denuncia, además, cómo la industria digital de la inmortalidad busca “reemplazar lo irremplazable”: <strong>“Impedir la ausencia, suprimir el duelo, satisfacer el horror a la desaparición propia y ajena”.</strong></p><p>En un tiempo en el que se proyectan <strong>utopías </strong>tecnológicas que apuestan por la inmortalidad digital, Cristina Consuegra, gestora, programadora y comisaria cultural, recuerda que la muerte es precisamente lo que dota de sentido a la experiencia vital: la finitud nos hace responsables ante la vida y ante los otros. Sin embargo, en la era digital, empieza a insinuarse una idea inquietante: la <strong>posibilidad de derrotar al olvido.</strong></p><p>Cuando un ser querido nos deja, ya no son solo los recuerdos y sus pertenencias lo que quedan tras él. Fotos, vídeos o publicaciones en redes sociales le <strong>sobreviven</strong>. "Esa acumulación pervierte nuestra relación con la memoria", advierte Consuegra. Ya no se trata de recordar desde la ausencia, sino de acumular <strong>contenido</strong>. Y esa lógica, basada en guardar sin límite, transforma también nuestra forma de vivir el duelo y de enfrentar la pérdida.</p><p><strong>Un cambio en la experiencia del duelo</strong></p><p>Grandes compañías tecnológicas han convertido el miedo a la pérdida en un <strong>modelo de negocio</strong>. Aprovechando nuestra dificultad para aceptar la falta definitiva, ofrecen —a menudo a precios desorbitados— servicios que <strong>prometen mantener “presentes” a nuestros seres queridos tras su muerte</strong>. Mediante <a href="https://www.infolibre.es/temas/inteligencia-artificial/"  >inteligencia artificial</a>, crean avatares o <em>chatbots </em>entrenados con datos personales, mensajes, audios y fotos del fallecido, capaces de <strong>simular su voz</strong>, su forma de escribir e incluso ciertos gestos. Todo ello para que no necesitemos despedirnos del todo. </p><p>Ferrández habla de una<strong> “forma activa de mortalidad” </strong>que va más allá de una simple permanencia pasiva en el entorno digital. En este nuevo escenario, el difunto “permanece de forma bidireccional”: no solo está presente, sino que puede simular conversaciones, emitir opiniones o responder como lo hacía en vida.<strong> “Esto pone en jaque al duelo al que estamos acostumbrados”,</strong> advierte la autora. Todo proceso de duelo parte de la aceptación de una pérdida irreemplazable. Pero si existe un chat que reproduce su voz o sus palabras, la <strong>ausencia </strong>se <strong>difumina</strong>. No hay silencio, ni vacío. En palabras de Ferrández, se trata de una “negación muy sofisticada de la muerte”: una tecnología que nos permite, con apariencia de consuelo, “negar al muerto en tanto muerto”.</p><p>El duelo está altamente vinculado a la ceremonia y a lo ritual, y es capaz de reforzar lazos entre la comunidad, según explica Consuegra. Este proceso va acompañado de una presencia inevitable del dolor, un dolor “con el que hay que relacionarse, dejar que escueza, que penetre… para después superarlo”. <strong>Las tecnologías están dinamitando este dolor, no dejando que transitemos la experiencia y el dolor de la ausencia. </strong></p><p>La humanidad siempre ha encontrado formas para <strong>recordar </strong>a nuestros muertos, el problema que ve Ferrández es que a día de hoy el recuerdo que nos puede ofrecer la tecnología está basado en la “<strong>datificación extractiva de experiencias humanas</strong>”. Para la filósofa no es lo mismo “que tu madre te haya dejado unas cartas por escrito a que tus datos estén en redes sociales o en una aplicación”. El problema es que no tenemos el control de los datos que están en manos de las compañías tecnológicas, los usuarios no conocen el tratamiento que se les da, no hay <strong>transparencia</strong>. “Los difuntos están sirviendo como cebo para seguir datificando vidas humanas, para seguir atrayendo tráfico”, defiende. </p><p>Para Cristina Consuegra, la diferencia entre las antiguas formas de trascender al tiempo y la llamada <strong>inmortalidad digital</strong> reside, sobre todo, en la intención. Mientras que los <strong>monumentos funerarios</strong> o las construcciones dedicadas a honrar un hecho histórico nacen de un impulso profundamente humano —el de recordar, rendir homenaje—, la inmortalidad digital responde a lógicas muy distintas. “Está dirigida desde el actual tecnocapitalismo —afirma—, que se apoya en procesos deshumanizadores y trata de echar abajo todo lo humano y toda su actividad”. No busca preservar la memoria, sino “<strong>seguir alimentando la máquina</strong>” de los datos, seguir acumulando y formando parte de esta economía que beneficia a las empresas. </p><p>El <strong>transhumanismo </strong>—con su promesa de trascender los límites biológicos del cuerpo humano— encuentra un eco inquietante en la idea de inmortalidad digital. Pero, como advierte Consuegra, lo que permanece de nosotros tras la muerte en plataformas digitales no es exactamente “nosotros”, sino una <strong>versión intervenida y adornada de lo que fuimos. </strong>Una memoria filtrada por algoritmos que premian el agrado y castigan la ambigüedad. “Me parece <strong>aterrador </strong>porque al final nos podemos encontrar con unos restos de una falsa humanidad”, señala. </p><p>Esta “<strong>construcción del yo para las redes</strong>” se ve constantemente moldeada por lo que Remedios Zafra ha llamado<strong> “ojos-pantalla”:</strong> una mirada digital que nos observa, nos mide y condiciona nuestras decisiones más íntimas. Incluso la forma en que deseamos ser recordados queda atrapada en esa lógica. Consuegra insiste en la necesidad de tomar conciencia de la <strong>finitud</strong>, de asumir la existencia de una muerte física que hoy convive con una inmortalidad digital, profundamente intervenida por las <strong>corporaciones tecnológicas</strong>. Cree que si fuéramos realmente conscientes de la huella que dejamos en el entorno digital, actuaríamos de forma distinta en las redes sociales. Porque, a diferencia de la memoria real, la memoria digital es intervenible, editable y fácilmente manipulable. Lo que permanece no siempre es fiel a lo vivido: puede convertirse en un relato <strong>distorsionado</strong>.</p><p>Ambas profesionales consideran necesario un <strong>debate reflexivo</strong> sobre cómo usamos las tecnologías digitales, no para demonizarlas o posicionarse en contra de ellas, sino para pensar en conjunto en qué circunstancias, para qué usos, en qué medida las necesitamos o las estamos <strong>sobreutilizando</strong>. En este marco, mantendrán una conversación titulada <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/muertos-en-la-vida-y-vivos-tras-la-muerte-paradojas-de-la-digitalidad/" target="_blank"><em>Muertos en la vida y vivos tras la muerte: paradojas de la digitalidad</em></a><em> </em>incluida en el <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, que se celebrará entre el 18 y el 21 de septiembre en <strong>Madrid</strong>. </p><p>Estos debates no son negativos, ni para la sociedad ni para la tecnología, según explican, al contrario, son necesarios. En la conversación sobre la inmortalidad digital se unen dos necesidades: <strong>reflexionar sobre la muerte y el sentido de la vida, y sobre el peso de las tecnologías en estos procesos.</strong> </p><p>Este es solo uno de los temas que abordará el <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, organizado por el <strong>Círculo de Bellas Artes y La Fábrica</strong>. Esta segunda edición apuesta de nuevo por <strong>sacar el pensamiento a la calle</strong>, acercando la <strong>filosofía</strong>, el arte y las ciencias sociales al público general. Bajo el lema <em>Laberintos</em>, el festival propone reflexionar sobre los extravíos y las encrucijadas de nuestro tiempo: desde los laberintos geopolíticos y digitales hasta los de la ética, el deseo, la identidad o el lenguaje. </p><p>“Queremos <strong>explorar </strong>no solo los espacios en los que nos perdemos, sino también los que nos ofrecen <strong>refugio</strong>”, explica Marcela Vélez, directora ejecutiva y de contenidos del Festival de las Ideas. A través de <strong>más de 80 actividades gratuitas</strong> en distintos espacios culturales de Madrid (Museo del Prado, CaixaForum, La Casa Encendida, Thyssen o CentroCentro, entre otros), el festival se define como un <strong>lugar para pensar en común</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Inmortalidad digital: la promesa de no desaparecer del todo que está transformando el duelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de las ideas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sentirse mal aunque todo vaya bien: Remedios Zafra y Javier Gomá reflexionan sobre la cultura de la queja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/derecho-quejarse-paradoja-progreso-avanzar-no-significa-mejor_1_1874439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e7ba934d-c969-4eed-9630-30bcebf94c52_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sentirse mal aunque todo vaya bien: Remedios Zafra y Javier Gomá reflexionan sobre la cultura de la queja"></p><p>En la era de los avances sociales y tecnológicos, la queja tiene más cabida que nunca. Mientras que las sociedades occidentales son testigos de mejoras materiales, sanitarias o de derechos,<strong> el malestar social sigue presente</strong>. Esto ejemplifica el contraste entre quien celebra todo progreso y mejora, frente a quien sigue viendo cómo los motivos para la queja siguen pesando más. </p><p>Aunque hayamos conseguido mejorar la calidad de vida, sacar a millones de personas de la pobreza o conectarnos como nunca, estos mismos avances han dado lugar a nuevas fuentes de malestar. <strong>El progreso a menudo conlleva contradicciones</strong>, por ello es sencillo que nos veamos reflejados en esta dualidad. Las posturas de <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/yo-para-ser-feliz-quiero-un-camion/" target="_blank">Remedios Zafra y Javier Gomá</a> representan esta dicotomía a la perfección. </p><p>Mientras que la escritora, profesora universitaria e investigadora del Instituto de Filosofía del CSIC trata de evitar que sus posturas sean calificadas de pesimistas, el filósofo y escritor rehúye del término optimista. Estos autores, a través de sus múltiples obras y ensayos, hacen reflexionar sobre si realmente es justificable la queja, o si, por el contrario, nuestro malestar no tiene justificación si comparamos nuestras condiciones de vida con la de otras sociedades del presente o del pasado. </p><p>Javier Gomá está seguro de que “es muy fácil demostrar el progreso material, y sobre todo moral” que hemos vivido. Esto nos hace vivir en el “mejor de los mundos que hemos habitado” a lo largo de la historia. El filósofo está seguro de que la democracia liberal de las sociedades contemporáneas es hasta ahora el mejor momento vivido. Para aquellas personas que recelan de esta afirmación, Gomá lanza una pregunta: <strong>“¿Si ignoras qué posición vas a ocupar, en qué época de la historia te gustaría vivir?”.</strong></p><p>Con esto trata de demostrar que la respuesta a esta pregunta será siempre “hoy” o en la actualidad. Y es que el filósofo recuerda cómo en cualquier otra época la dignidad de las mujeres, los pobres, los enfermos, los parados, los ancianos… eran “pisoteadas por los poderosos”. Javier Gomá resumía durante una conversación con Remedios Zafra en el <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las ideas</a>: “Todas las épocas son esencialmente imperfectas con el matiz de que la nuestra es la menos imperfecta de todas. <strong>No vivimos en el mejor de los mundos posibles, pero si en el mejor momento de la historia”. </strong></p><p>Zafra reconoce las mejoras y avances que han experimentado las sociedades occidentales contemporáneas, pero con matices. Cuestiona que la democracia liberal que celebra Gomá sea la mejor de las democracias, ya que es capaz de girar rápidamente a autocracia cuando se sostiene “en dos de las categorías que más han entrado en escena en la sociedad conectada: la aceleración y el exceso”. Zafra explica cómo aspectos positivos como puede ser “tener más voces o mayor acceso a la información”, en exceso puede usarse en “estrategias malignas”. </p><p>La escritora está segura de que <strong>“la queja es muy positiva y forma parte de algo esencial en las sociedades contemporáneas”;</strong> considera que es clave para el cambio “decir las cosas que creemos mejorables”. Zafra sostiene: “Hay motivos para la queja y el malestar, hay que romper con aquello que nos haga no luchar con mejorar”. La queja debe ir acompañada de una voluntad de transformar aquello que nos está haciendo mal. </p><p>A pesar de la visión tan positiva de la actualidad que sostiene Gomá, reconoce que <strong>el malestar es inherente a la modernidad, </strong>donde también estamos marcados por el desazón, el aburrimiento, el enfado… Y es en parte por este progreso por lo que estamos enfadados según el filósofo. </p><p>Entre los avances de los que hemos sido testigos está el progreso moral. Colectivos y grupos de personas que durante años carecían de reconocimiento, hoy son valorados con la dignidad que merecen. Es el ejemplo de las mujeres o los inmigrantes, quienes durante siglos han visto sus dignidades pisoteadas. Antes, sus derechos eran ignorados, pero ahora, al ser tratados como iguales, cualquier falta a su dignidad, aunque sea menor en número, nos afecta y enfurece más.</p><p><strong>“Ninguna conquista humana es para siempre”, </strong>pero cree que hay que celebrar el progreso y ser conscientes de que, aunque algunos jóvenes actualmente no puedan acceder a una vivienda, “han tenido educación pública, sanidad pública o una esperanza de vida” superior a las de otras épocas. Anima a no acercarnos demasiado en el análisis, sino tener una visión general: “Si te acercas mucho a Las Meninas ves manchas, es cuando tienes perspectiva cuando ves una obra maestra”. Además, recuerda que <strong>“el progreso trasciende una vida humana”.</strong></p><p>Remedios Zafra, por su parte, enfoca sus reflexiones en aquellos pequeños grupos sociales que, a diferencia del resto de la sociedad, actualmente atraviesan dificultades o llevan vidas difíciles, sin beneficiarse por completo del progreso o los avances que otros disfrutan. Este malestar de la sociedad contemporánea es más complejo y se ve incrementado en ocasiones por los propios avances tecnológicos y científicos, según la escritora. Es el caso de las nuevas tecnologías y la conectividad.<strong> “El impacto que generan estos avances en lo social son de todo calibre”</strong>, y mientras que pueden ser muy positivos, puedes ser también fuentes de malestar. A través de las pantallas se hipervisibilizan las vidas ajenas y permite que las personas establezcan comparaciones con los otros. </p><p>En conversación con <strong>infoLibre</strong>, la ensayista señala: “Especialmente me parece que están teniendo gran protagonismo como amplificadoras del malestar que no nace de un proceso de dolor acompañado de argumento y crítica reflexiva, sino del que se convierte en algo incendiario como un exabrupto, alentado por la mecha afectiva de las redes. Es decir, este último puede apoyarse fácilmente en el prejuicio y en la activación rápida y emotiva que generan las voces más altas que se manejan bien bajo lógicas de audiencias y visibilidad en Internet”. </p><p>Vivimos la paradoja de encontrarnos en uno de los mejores momentos científicos acompañados de determinados logros sociales, pero esto, según la escritora, “va unido a un momento de sofisticación y complejidad que <strong>nos hace vivir el riesgo de que la caída sea mayor, </strong>que la bomba mate a más gente, que la amenaza que antes era local ahora sea planetaria…”.</p><p>Remedios Zafra señala que, en la actualidad, las masacres y guerras están mucho más presentes en nuestras vidas debido a la constante exposición mediática. Antes, solo se hablaba de los conflictos cercanos y la televisión mostraba imágenes de manera puntual, pero ahora resulta difícil evitar el bombardeo constante de información y distanciarnos emocionalmente de esas tragedias. Además, comenta que, junto a estas desgracias, también se nos proyectan los éxitos de personas y empresas, que “promueven la exhibición de logros y la exposición pública de sus bondades”. Zafra destaca que, a diferencia de épocas anteriores, donde las culturas protegían la intimidad, en la actualidad se promueve cada vez más su visibilización.</p><p>Aunque parezca que estos son dos polos opuestos entre los que hay que elegir, el filósofo Javier Moscoso reivindica y celebra la discrepancia. El director de contenidos del <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, donde se ha reflexionado sobre la cultura de la queja, ha buscado con estos encuentros no dar respuestas cerradas, sino abrir la posibilidad a más preguntas: <strong>“La idea es más bien reivindicar el pensamiento colectivo, la inteligencia polifónica”. </strong></p><p>Javier Gomá, en conversación con <strong>infoLibre</strong>, cree que sus argumentos son compatibles con los de Remedios Zafra: <strong>“El sistema en el que vivimos es un sistema imperfecto, con errores, limitaciones y defectos,</strong> lo único que defiendo es que es el menos imperfecto de la historia”. Por su parte, Zafra señala cómo “frente a las lógicas bélicas que predominan en el mundo donde unos buscan imponerse sobre otros, me parece que <strong>el pensamiento se enriquece con la diferencia. </strong>A menudo las discrepancias vienen de mirar las cosas desde distintos ángulos o de emplear diferentes códigos para analizar el mundo, y cuando esto es contextualizado las afinidades y puntos de encuentro se matizan y enriquecen”. Leyendo sus trabajos, donde ambos tienen enfoques y códigos diferentes, los dos encuentran numerosas coincidencias. </p><p>Reflexionar sobre esta dualidad ha sido uno de los objetivos del <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a><strong>. </strong>Este festival, organizado por el Círculo de Bellas Artes y La Fábrica, ha buscado <strong>llevar la </strong><a href="https://www.infolibre.es/tomatelo-con-filosofia/" target="_blank"><strong>filosofía</strong></a><strong> y el pensamiento a la calle,</strong> “invitando a la reflexión, la escucha y la discusión común”. Javier Moscoso, director de contenidos, lo ha descrito como “una celebración de las ideas y la capacidad de pensamiento de problemas que son de todos”. </p><p>En esta línea, Zafra reivindica el papel de la filosofía en este contexto de malestar contemporáneo: “La filosofía no esquiva el pensamiento complejo, es más lo convierte en su objeto de trabajo y esto me parece importante. Hoy más que nunca los ritmos de vida nos animan a pasar más superficialmente por las cosas y muchos prefieren preguntar a la máquina antes que hacerse la pregunta a sí mismo. <strong>Creo que el pensamiento más lento, más profundo, es necesario</strong> especialmente en un contexto donde la impaciencia y la celeridad están manejadas por botones y ansiolíticos que en unos y otros casos sacian deseos y rebajan lo que perturba. Reivindicar y celebrar el pensamiento propio, el ‘atreverse a pensar’, es algo poderoso, pero lo es aún más practicarlo en nuestras vidas”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2024 17:34:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sentirse mal aunque todo vaya bien: Remedios Zafra y Javier Gomá reflexionan sobre la cultura de la queja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Festival de las ideas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La irrupción de la IA en nuestras vidas es mucho más parecida a la aparición del Excel que a 'Terminator']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/irrupcion-inteligencia-artificial-vidas-parecida-excel-saga-terminator_1_1858303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2aa9c2c6-88a9-45ed-8a25-3d9625f9ca24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La irrupción de la IA en nuestras vidas es mucho más parecida a la aparición del Excel que a 'Terminator'"></p><p>No es la primera vez en la historia que un <strong>avance tecnológico</strong> genera una mezcla de incertidumbre, admiración y miedo. Y aunque parezca que la <a href="https://www.infolibre.es/temas/inteligencia-artificial/" target="_blank">Inteligencia Artificial</a> ha supuesto un verdadero revuelo, basta con echar la vista atrás para comprobar que no es la primera vez que un progreso científico cambia (en mayor o menor medida) nuestra concepción del mundo y nuestro futuro. </p><p>En sus <em>Diálogos, </em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/platon-tendria-cuenta-twitter-tiktok-filosofos-siglo-xxi-responden_1_1515616.html" target="_blank"><strong>Platón</strong></a><strong> criticaba a través de Sócrates la “nueva tecnología”,</strong> es decir, los libros y la <strong>escritura</strong>. El filósofo griego pensaba que la<strong> escritura arruinaría la mente de los jóvenes</strong> porque ya no sería necesario usar la <strong>memoria </strong>(y pensaba que esto era antinatural). A día de hoy esta queja nos resulta lejana, y puede que hasta cómica. Así lo explica <a href="https://luisquevedo.tv/" target="_blank">Luis Quevedo</a>, divulgador científico y escritor, quien señala cómo el miedo a los cambios no es nuevo, sino que nos acompaña como sociedad. Coincide con ello<strong> </strong>Javier Moscoso, filósofo y miembro del Consejo Asesor de <a href="https://iamasigual.eu/" target="_blank">IA+Igual </a>—proyecto que busca verificar la ética de los algoritmos en el mercado laboral—, quien señala cómo “antes de la IA hemos visto miedos y esperanzas, a partes iguales, en relación con la energía nuclear o la genética, por ejemplo”. </p><p>Marta García Aller, periodista y escritora, <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/inteligencia-artificial/" target="_blank">reflexionará</a> sobre esta mezcla de admiración y miedo que produce el desarrollo de la Inteligencia Artificial en el <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, un conjunto de eventos que invita a la reflexión filosófica en Madrid. Quevedo —quien también participará en el festival explorando las relaciones entre <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/conexiones/" target="_blank">la filosofía, la ciencia y las conexiones improbables</a>— cree que<strong> el caso de la IA no es algo singular, sino que responde al momento que estamos viviendo</strong> actualmente: hace unos años se hablaba casi a diario de las criptomonedas y hoy en día parece que muchos las hemos olvidado. </p><p><strong>¿Deberíamos tener miedo de la IA?</strong></p><p>Acompañando a la admiración y curiosidad que despierta la Inteligencia Artificial, también encontramos cierto miedo o desconfianza. Moscoso, que también es director de contenidos del <a href="https://www.infolibre.es/temas/festival-de-las-ideas/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, cree que produce miedo porque<strong> la IA “es como un espejo en el que nos miramos”.</strong> Hasta ahora “hemos estado acostumbrados a que la llamada inteligencia humana esté por encima de cualquier otra consideración y que además sea una inteligencia creativa”, pero la IA presenta sistemas que son capaces de desempeñar muchas tareas mejor o más rápido que los humanos. </p><p>¿Qué distingue entonces a la inteligencia artificial de la inteligencia humana? ¿Sabemos definir nuestra inteligencia? Son preguntas que, según Moscoso, estamos tratando de responder con la llegada de la IA. De hecho, algunas personas y expertos creen que la <strong>creatividad</strong> podría ser lo que nos diferencia de la IA. De manera casi irónica, los sectores creativos temen un posible <strong>reemplazo</strong>; los algoritmos han demostrado poder pintar cuadros, componer canciones o escribir libros. </p><p>Javier Moscoso cree que únicamente deberían tener miedo “las personas que son falsamente creativas o los <strong>falsos creadores</strong>”. A pesar de su potencial, la IA “todavía no es capaz de establecer sus propios fines, y aunque es capaz de hacer muchas cosas en función de las reglas básicas que se le ofrecen, aún no establece finalidades ni propósitos. Los algoritmos son capaces de cumplir los propósitos que se les piden, pero no pueden ir más allá”. “La preocupación, quizá legítima, de que <strong>la IA viene a suplantar a los seres humanos en sus tareas creativas, es simplemente falsa de momento. </strong>Solo quienes trafican con ideas prestadas pueden estar preocupados por lo que escriba ChatGPT. Tal vez el problema sea que hay muchos ‘creadores’ de contenido, ya sean artistas o académicos, que tal vez no lo sean tanto”, añade el filósofo en una entrevista en <a href="https://iamasigual.eu/wp-content/uploads/2024/07/2024-06-25-LAIA-red-neuronal-humana-entrevistas-IAIgual.pdf" target="_blank">IA+Igual</a>. <strong>“Lo que da miedo no es la IA, es la falta de inteligencia humana”. </strong></p><p>En general, existe un temor generalizado ante la posibilidad de que muchos puestos de trabajo sean reemplazados por sistemas de IA. Para paliar este miedo, Luis Quevedo recupera un caso no muy lejano, la comercialización de la primera hoja de cálculo en los años 80: “En el momento en el que se introdujo <strong>el primer Microsoft Excel se puso en jaque el trabajo de cientos de miles de personas</strong>. Ya no es que las empresas no necesitaran <strong>contables</strong>, sino que el trabajo que hacían era distinto, ahora podían hacer más cosas y mejores. Y además, se descubrió que esa herramienta servía para muchas otras cosas que no se habían predicho, hasta el punto de que hoy en día todos usamos Excel sin ser contables”. </p><p>Como este hay muchos otros ejemplos, asegura Quevedo, pues “la historia de la ciencia o la tecnología suele ser tremendamente menos sexy de lo que nos dicen, se parece más al ejemplo de Excel que a la saga de<em> </em><em><strong>Terminator</strong></em>”. De hecho, el divulgador reconoce que <strong>“las verdaderas revoluciones tecnológicas casi nunca dan titulares”, </strong>como fue el caso de Excel, mientras que “lo que genera titulares en prensa suele ser bastante más improbable”. </p><p><strong>Filosofía e IA</strong></p><p>Se habla de Inteligencia Artificial desde muchos ámbitos y disciplinas, y la filosofía es una de ellas. “Hay muchos historiadores/as que dirían que <strong>es difícil hablar de ciencia sin hablar de filosofía, al menos en su génesis”,</strong> comenta Luis Quevedo, quien asegura que estas dos áreas están unidas desde la antigua Grecia. </p><p>El divulgador científico cree que “una de las cuestiones esenciales de<strong> la filosofía es que tiene ese arte de hacer las mejores preguntas”</strong>. “En ciencia necesitamos hacer buenas preguntas, pero es una disciplina de ‘cómos’ y muy pocos ‘porqués’”, y por ello filosofía y ciencia son diferentes pero complementarias. En el caso de la Inteligencia Artificial, la filosofía pone el foco en cuestiones que se añaden a los intereses de la ciencia. </p><p>La llegada de la IA a nuestras vidas suscita muchas preguntas filosóficas, ¿qué es la IA? ¿En qué se diferencia de nosotros? ¿A quién sirve? ¿Cómo puede afectarnos? ¿Qué papel tendrá en nuestras vidas?... Sin duda son muchos los debates que puede suscitar la inteligencia artificial, y desde el <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/inteligencia-artificial/" target="_blank">Festival de las Ideas invitan a reflexionar</a> se anima a reflexionar sobre ellos. </p><p>Es asombroso cómo la IA nos imita, aprendiendo y analizando para responder a nuestras necesidades. Al imitarnos, la inteligencia artificial puede reproducir nuestras cualidades, pero también los defectos. Los algoritmos y sistemas de IA son entrenados con datos, y a través de ellos se pueden <strong>transmitir los prejuicios y sesgos (conscientes o inconscientes) de los humanos</strong>, de manera que <strong>estemos enseñando a la IA a discriminar. </strong></p><p>Este es uno de los principales problemas éticos de la IA, que pueda tomar decisiones discriminatorias si se entrena con datos sesgados, lo que puede llegar a ser muy perjudicial según el ámbito en el que se use la IA. Un ejemplo de ello es el ámbito laboral, donde la IA ya ha demostrado su capacidad para agilizar procesos como el de contratación. En estos casos es crucial que la inteligencia artificial no perpetúe los prejuicios humanos, ya que se podría retroceder en inclusión e igualdad laboral. El proyecto <a href="https://iamasigual.eu/" target="_blank">IA+Igual</a>, del que forma parte Javier Moscoso, estudia y audita algoritmos de IA usados por departamentos de Recursos Humanos para comprobar que estos son éticos y no fomentan la discriminación. Miden en qué medida<strong> “estamos transmitiendo a los sistemas que nosotros mismos fabricamos los sesgos que tenemos”. </strong></p><p>De esta manera, la ciencia, la filosofía y la legislación deben unirse para asegurar una buena convivencia. Moscoso tiene claro que “habrá que buscar formas en las que <strong>estas herramientas estén en buenas manos y sean controlables”</strong>, además de buscar la manera en la que la legislación esté al ritmo de los avances tecnológicos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Aug 2024 18:02:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte como medicina en la cultura del malestar: "Alivia las preocupaciones diarias"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/arte-herramienta-medicina-cultura-mueve-conciencias-manera-ciencia-no_1_1856890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f868b695-9101-4ab1-ab9a-14a2398d30b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte como medicina en la cultura del malestar: "Alivia las preocupaciones diarias""></p><p>Según <a href="https://www.infolibre.es/tomatelo-con-filosofia/cosa-amigos-facebook-amigos-reales-amistad-aristoteles_1_1667401.html" target="_blank">Aristóteles</a>, el arte ocupaba un lugar fundamental en la vida humana, ya que tiene la capacidad de hacernos disfrutar y mejorar nuestro bienestar. Mediante su concepto de <strong>"catarsis",</strong> el filósofo griego hablaba de la <strong>purificación o liberación de las emociones a través de la tragedia.</strong> Porque las tragedias griegas eran un momento en el que el público unido experimentaba sentimientos de dolor o de empatía, construyendo <strong>lazos comunitarios</strong> mientras se liberaban de sus propias preocupaciones. </p><p><strong>Valerio Rocco Lozano</strong>, filósofo y director del <a href="https://www.circulobellasartes.com/" target="_blank">Círculo de Bellas Artes de Madrid</a>, reivindica este concepto de catarsis de Aristóteles: “Estas representaciones hacían ver que todos los seres humanos somos igual de frágiles y vulnerables, viendo cómo lo que le está pasando al actor en escena nos puede pasar a todos” y, además, permitían contemplar hechos horribles propios de las tragedias como asesinatos, traiciones, incestos... "También <strong>te alivia de tus propias preocupaciones del día a día </strong>y te hace ver que quizás tus quejas o malestares no tienen tanto sentido comparadas con otras experiencias de sufrimiento”, añade, planteando que de esta manera el arte permite “sufrir colectivamente y liberarnos de nuestros pequeños males cotidianos como comunidad y no como individuos”. Así las cosas, hoy en día, ¿cuál es nuestra concepción del arte? ¿<strong>Compartimos la visión de Aristóteles</strong>? </p><p><strong>Herramienta y medicina</strong></p><p>Filósofos como Javier Moscoso, director de contenidos del <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, aseguran que<strong> “vivimos en una ‘cultura del malestar’” </strong>en un mundo de “enormes desorientaciones”. Y justo por ello merece la pena recuperar “esta idea de la catarsis como purificación de un maleficio”, poner en valor el <strong>poder que tiene el arte para ayudarnos como sociedad. </strong></p><p>Desde el punto de vista estrictamente científico, muchos estudios e investigaciones prueban que la exposición a experiencias artísticas o culturales tienen un impacto muy positivo en pacientes, mejorando su bienestar y calidad de vida. La <a href="https://festivaldelasideas.es/participante/semiramis-gonzalez/" target="_blank"><strong>comisaria de arte Semíramis González</strong></a> habla de cómo “en paralelo a estos malestares <strong>la cultura se ha convertido en una especie de medicina”</strong>. Carlota Aragón Lozano, directora y dramaturga,<strong> </strong>coincide en que <strong>el</strong> <strong>arte es “sanador tanto para quien lo hace como para quien lo recibe”.</strong> Además, reconoce el poder catártico del teatro: “Los sentimientos no siempre son fáciles de expresar, y el arte puede sacarlos”. La comisaria añade que el arte puede ser “una herramienta para trabajar el malestar desde un punto de vista positivo”, que se ha demostrado muy útil en<strong> </strong>“espacios tan diversos como instituciones penitenciarias o programas antisuicidio”. </p><p>Además, esta visión del arte como herramienta la respalda el creciente interés por todo tipos de manifestaciones artísticas. González señala cómo desde que salimos del confinamiento en 2020 hay <strong>cifras récord de visitas en los museos</strong>, y justo por eso cree que desde la pandemia “inconscientemente se ha puesto en valor el deleite de la cultura, no como algo solo desde el punto de vista intelectual, sino también del disfrute”. También se ha ido <strong>“perdiendo el prejuicio de que tenemos que saber de arte para poder ir a verlo y disfrutarlo”</strong>, según la comisaria, que además considera que esto ha sido gracias a los programas de los museos, pero también a la divulgación que se hace en internet. “Estamos en la época en la que más acceso a la información tenemos. Esto hace que a la hora de disfrutar del arte podamos antes leer un libro o una crítica, pero incluso aunque no hayamos leído nada, podemos ir y disfrutar”, añade. </p><p>Al considerar <strong>el arte como algo “curativo”,</strong> Rocco Lozano recuerda la etimología de “fármaco”, un sinónimo de medicina. Esta palabra proviene del griego <em>pharmakon</em>, y tenía varios significados que iban desde “medicamento”, "remedio" o "cura" a "veneno" o "droga". Llama la atención que un fármaco pudiera ser tanto un veneno como un medicamento. pero el filósofo recupera esta etimología porque encuentra un paralelismo con el arte: “No hay que pecar de ingenuidad y creer que todo acceso al arte o toda exposición al arte es necesariamente buena o nos va a hacer mejor”. El arte nos cura de los males de nuestro tiempo, pero “también ha sido cómplice de las mayores injusticias” o “se ha callado y/o aliado con el poder de dictaduras”. <strong>El arte, como la filosofía, puede ser medicina, pero también puede ser veneno.</strong> De ahí viene su interés pero también su peligro, y la necesidad de conocerlo bien, según el filósofo. </p><p><strong>Medio de protesta</strong></p><p>Esta dualidad del arte, capaz de salvarnos o ser cómplice de injusticias, proporciona al arte un gran <strong>papel en el debate político o social. </strong>Semíramis González afirma a <strong>infoLibre</strong> que el arte “siempre ha sido una <strong>herramienta de protesta y de manifestación del malestar</strong>, ha sido una manera de manifestar qué era aquello que queríamos cambiar”. Y esto no es nada nuevo, pues tenemos ejemplos desde la época de Goya hasta nuestros días.</p><p>El arte como herramienta de <strong>protesta </strong>tiene una ventaja evidente: su facilidad para ser comprendido. La comisaria reconoce que<strong> lo visual “permite canalizar muchas reflexiones”, </strong>pues<strong> </strong>“aquello que consumimos con los ojos tiene un impacto inmediato”. Para el director del Círculo de Bellas Artes, “el arte tiene un enorme poder de generar relatos” y de “provocar sentimientos muy fuertes de adhesión”. </p><p>Cuando se empezaba a escribir sobre historia del arte con perspectiva de género en los años 70, los textos no tenían el mismo alcance que las acciones de las <a href="https://historia-arte.com/artistas/guerrilla-girls" target="_blank">Guerrilla Girls</a> —un grupo de activistas feministas que llevaron a cabo una serie de actos de denuncia ante la discriminación de género y racial en el arte y la cultura—. Así, el arte permite llegar a las mismas reivindicaciones pero desde otras vías, distintas a la palabra, y que por ello pueden tener mucha mayor trascendencia. </p><p>Es también el caso de las <a href="https://www.infolibre.es/temas/cambio-climatico/" target="_blank"><strong>protestas contra el cambio climático</strong></a>, donde “la ciencia ha demostrado que la situación del planeta es muy complicada y es necesario actuar”, pero no ha sido capaz de generar movimientos de protestas. Rocco celebra que el arte sea capaz de movilizar cuando los gráficos y las cifras no pueden. Lo mismo ocurre con otras causas como el feminismo o la lucha contra las desigualdades sociales, ya que<strong> el arte “mueve conciencias de una manera que la ciencia no es capaz de hacer”. </strong></p><p>El arte y la política son inseparables, según Semíramis González, pues “el primero siempre tiene un discurso político, e incluso aquel arte que intenta no hablar de algo político está hablando de algo”. Y es que al final las artes son una manifestación visual de la reflexión humana y del comportamiento humano. A esto, Carlota Aragón Lozano —que además ha investigado la capacidad del teatro de ser una herramienta de cambio político y social— añade la importancia de ir más allá del arte, de aprovechar el poder de “conectar con la sociedad” para que <strong>la transformación social vaya más allá de los teatros o los museos </strong>y se convierta en acción. </p><p><a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/el-mundo-del-arte/" target="_blank">Semíramis González reflexionará</a> sobre todas estas cuestiones en el <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, un conjunto de eventos que busca la reflexión filosófica desde diferentes perspectivas y que tendrá lugar entre el 18 y 21 de septiembre. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Aug 2024 18:07:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El arte como medicina en la cultura del malestar: "Alivia las preocupaciones diarias"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festival de las ideas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los estragos del aburrimiento en la salud mental: ¿un mal necesario o un sentimiento que evitar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/aburrimiento-salud-mental-mal-necesario-sentimiento-evitar_1_1852025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e820b00c-346c-4e7b-8d09-bedc4d9c0db8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los estragos del aburrimiento en la salud mental: ¿un mal necesario o un sentimiento que evitar?"></p><p>Quitar una película después de solo diez minutos, no poder avanzar en la lectura de un libro que se hace interminable, un viaje en tren sin ningún entretenimiento... Estas situaciones nos resultan conocidas porque el <strong>aburrimiento es una experiencia universal.</strong></p><p>No importa nuestra edad, procedencia o incluso la época en la que hayamos vivido, todas las personas hemos sufrido aburrimiento. De hecho, ya algunos de los clásicos de la antigüedad hacían referencia a este hastío que sentimos cuando no tenemos nada que hacer o no tenemos libertad para elegir. Aunque no se escribe de manera explícita, en la <em>Odisea </em>entendemos que <strong>Ulises se aburre </strong>cuando pasa siete<strong> </strong>años encerrado en una isla con Calipso, <strong>al igual que los dioses del Olimpo</strong> tratarían de acabar con el aburrimiento de la vida eterna interesándose por las vicisitudes de los humanos. </p><p>El aburrimiento es, por tanto, un fenómeno con el que todos y todas estamos familiarizados pero, ¿qué sabemos de él?<strong> ¿Es algo que debamos evitar a toda cosa? ¿Nos aburrimos menos que antes? ¿Podemos sacar algo positivo? </strong>Preguntas comunes todas ellas a las que ha tratado de dar respuesta la filósofa Josefa Ros Velasco, Premio Nacional de investigación, que ha dedicado más de una década de su vida a investigar el aburrimiento. </p><p>Pese a que parece que este fenómeno nos lleva acompañando desde hace siglos, no existen muchos estudios alrededor del aburrimiento. Los primeros en poner por escrito su interés por este fenómenos fueron los filósofos, y lo hicieron reflexionando en torno a los <strong>beneficios que podemos extraer de ese sentimiento incómodo. </strong></p><p>Ros Velasco pone de ejemplo la <a href="https://docta.ucm.es/entities/publication/d115dd63-a780-44e3-8f4f-3f1620c472a6" target="_blank">visión de Hans Blumenberg</a>. Este filósofo alemán “comprendía el aburrimiento como una emoción adaptativa” que nos ayuda a ajustarnos en situaciones difíciles. Según Blumenberg, el tedio es un gran motor de cambio: cuando nos sentimos aburridos, <strong>experimentamos una incomodidad que nos empuja a buscar nuevas actividades o cambios </strong>que nos saquen de ese estado. Además, también sugiere que esta lucha contra esta sensación puede facilitarnos la adaptación a cambios inesperados a los que tengamos que enfrentarnos en el futuro. </p><p>Esta comprensión del aburrimiento llevó a algunos filósofos a sostener que éste "pudo haber estado presente en los orígenes de nuestra especie y pudo haber sido una condición de posibilidad del desarrollo de algunos de los aspectos que nos caracterizan, como el lenguaje o el pensamiento abstracto”. Así lo explica Ros Velasco en su <a href="https://docta.ucm.es/entities/publication/d115dd63-a780-44e3-8f4f-3f1620c472a6" target="_blank">tesis doctoral</a>, donde refleja los esfuerzos de algunos pensadores por recalcar la <strong>faceta más positiva del aburrimiento: la compulsión a la acción. </strong></p><p>A día de hoy existe cierta creencia de que internet, las plataformas de streaming o las redes sociales <strong>impiden </strong>que la<strong> sociedad actual se aburra</strong>. Y esto puede ser considerado como negativo para quien ve este sentimiento como algo necesario y útil en nuestras vidas. </p><p>Después de más de doce años de investigación, no está Ros Velasco del todo de acuerdo. El primer acercamiento que tuvo al aburrimiento fue desde la perspectiva filosófica, entrando en contacto con las opiniones de diversos pensadores que veían el aburrimiento exclusivamente como motor de cambio, como momento de introspección y reflexión del que sí o sí se podía extraer algo positivo. Sin embargo, esta filósofa también exploró las (pocas) investigaciones que se han hecho desde otros campos como la psicología, la psiquiatría o la sociología. La postura que sostiene hoy en día se aleja de la de sus compañeros filósofos, pues quiere <strong>acabar con la romantización del aburrimiento. </strong></p><p>Sí que encuentra como positivo la introspección que puede derivar del aburrimiento: “Hay ocasiones en las que el aburrimiento cumple, como decía Blumenberg, con la función de evitar que sigas invirtiendo tu tiempo o tu energía en algo que para ti no tiene valor. Esto ocurre cuando nos sentimos mal porque no estamos siendo estimulados y conseguimos acabar con el aburrimiento introduciendo algún tipo de cambio”. Sin embargo, resalta en conversación con <strong>infoLibre </strong>que la visión del aburrimiento como algo “únicamente positivo” es completamente errónea: <strong>“No es necesario para nuestra sociedad, ni necesitamos aburrirnos más para descansar el cerebro,</strong> porque realmente el aburrimiento no ayuda a relajarnos. Estamos confundiendo el aburrimiento con el estar sin hacer nada porque uno lo decide o con estar sin producir”. </p><p>Además, en su investigación, Ros Velasco descubrió que existen “formas de aburrimiento ante las que no podemos introducir un cambio por <strong>capricho</strong>, sino que no nos queda más remedio que quedarnos en esa situación, incluso aunque supiéramos cómo nos gustaría salir de ella”. </p><p>Cuando ella comenzó a investigar sobre <strong>aquellas personas que no podían acabar con el tedio por ellas mismas,</strong> descubrió que la psicología sólo contemplaba esta posibilidad por un trastorno o trauma que “impide imaginar un escenario más deseable que aquel del que desean salir”. Sin embargo, una de las mayores aportaciones de esta filósofa a la ciencia fue poner el foco en aquellos individuos que, aún sabiendo qué querrían hacer para matar el hastío, su contexto o entorno no se lo permite. En concreto, se interesó por<strong> las personas mayores, que sufren al ver que “las opciones con las que les gustaría rellenar su tiempo ya no son practicables”</strong>. La filósofa pone un ejemplo hipotético de un mayor que esté interno en una residencia y que pase las tardes frente a la televisión. A pesar de que a esta persona le entusiasma cocinar —y no habría ningún problema en que ayudara en algunas tareas sencillas como lavar vegetales—, los protocolos de seguridad se lo impiden. </p><p>Saber cómo queremos acabar con nuestro hastío y no poder hacer nada para evitarlo puede tener consecuencias para nuestra salud: “Este tipo de aburrimiento que permanece en el tiempo causa <strong>estragos en nuestra salud mental”, </strong>alerta Ros Velasco. Por ello, su investigación trasciende la <a href="https://www.infolibre.es/autores/anabel-cuevas-vega/" target="_blank">filosofía</a> y la <a href="https://www.infolibre.es/temas/salud-mental/" target="_blank">psicología</a>, pasando a la acción y escuchando las necesidades de personas mayores en residencias. </p><p>Desde las posturas que reivindican el aburrimiento se suele pensar que en la actualidad se está perdiendo y que ya no nos aburrimos como antes.<strong> </strong>Sin embargo, Ros Velasco lo desmiente: <strong>“Nos aburrimos como siempre”, </strong>aunque sí que encuentra similitud entre nuestro tiempo y el siglo XX: “Nos aburrimos mucho más cuando hacemos cosas por obligación, más que cuando no estamos haciendo nada. Esto era lo que pasaba en las fábricas del siglo XX y fue el motivo por el que la psicología empezó a estudiar el aburrimiento, porque éste es sinónimo de pérdida de atención, que se traduce en una bajada de rendimiento, menor producción, más accidentes laborales, menos ganancia...”. </p><p>Actualmente cree que “<strong>estamos igual que en las fábricas, pero en oficinas</strong>”, y lo corrobora la creación de términos nuevos como el <em><strong>boreout</strong></em>, “el síndrome del trabajador aburrido". Además, la investigadora asegura que no le interesa tanto si nos aburrimos más o menos, sino qué hacemos con ese aburrimiento, cómo tratamos de acabar con él. </p><p>Normalmente, según explica la experta, cuando nos encontramos aburridos pensamos “qué tipo de cambio o cambios podemos introducir en la situación presente para que ese sentimiento desaparezca”. Esta variación puede ser dejar de leer si la novela no nos está gustando, poner otra  película, empezar una nueva actividad... Cada persona tiene lo que ella llama “su propio <strong>catálogo”, formado por un conjunto de acciones que nos sacan de este tedio. </strong>Estas pueden variar según la persona: para algunas puede ser leer, mientras que para otras es salir a dar un paseo o meterse en redes sociales. </p><p>Lo idóneo, según la investigadora, es que este catálogo sea completamente personalizado, es decir, que esté compuesto por acciones que sabemos que nos aportan y nos hacen sentir bien de manera individual, <strong>no porque la sociedad piense</strong> que es lo que nos tiene que interesar. Ros Velasco explica cómo, por ejemplo, la industria audiovisual nos persuade o incita a pensar que consumir en plataformas de streaming debería ser la actividad principal de nuestro catálogo para paliar el aburrimiento. Sin embargo, puede que esto no sea así, puede que ver una película o una serie nos aporte menos que pasar tiempo con nuestras mascotas o que dibujar. </p><p>Por ello, la filósofa invita a todas las personas a<strong> reflexionar y a conocerse en profundidad,</strong> incluso alargando un poco la incomodidad que nos supone estar aburridos (sin acabar con él de manera rápida), para que así podamos descubrir qué es lo que realmente nos apetece hacer. De esta manera, podemos construir un catálogo realmente útil para cada uno de nosotros, que nos permitirá <strong>intercambiar el aburrimiento por una actividad que nos aporte valor. </strong></p><p>Ros Velasco comenzó su investigación sobre el aburrimiento desde la filosofía, y ensalza el poder de cambio que tiene esta disciplina, reivindicando que “debe tener un uso, una utilidad”. La filósofa <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/el-aburrimiento/" target="_blank">expondrá sus reflexiones y experiencias</a> alrededor del aburrimiento en el <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, que tendrá lugar en Madrid entre el 18 y 21 de septiembre.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Aug 2024 18:08:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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      <title><![CDATA[Cultura del malestar: ¿Vivimos en una sociedad con motivos para la queja o estamos exagerando?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/cultura-malestar-vivimos-sociedad-motivos-queja-exagerando_1_1842883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1b235ad1-bdd0-4076-a141-1e2a6c735236_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultura del malestar: ¿Vivimos en una sociedad con motivos para la queja o estamos exagerando?"></p><p>¿Vivimos en un ambiente de malestar? Desigualdades sociales, precariedad laboral, cambio climático, violencia machista... Son muchas las causas que provocan descontento en la sociedad actual. Y, al mismo tiempo, con estos motivos para la queja convive la celebración de quien mira al pasado y reconoce los avances que poco a poco se van consiguiendo en igualdad, el ámbito laboral o social. Entonces, <strong>¿tenemos realmente motivos para la queja o estamos exagerando?</strong></p><p>La respuesta a estas preguntas no está cerrada ni definida. Ejemplo de ello son las visiones contrapuestas del filósofo y escritor <strong>Javier Gomá</strong> y de la ensayista <strong>Remedios Zafra</strong>. Mientras que el primero argumenta que vivimos en uno de los mejores momentos como sociedad, ella enumera en sus obras un sinfín de razones que podrían justificar el malestar actual. </p><p>Reflexionar sobre esta dualidad es uno de los objetivos del <a href="https://festivaldelasideas.es/" target="_blank">Festival de las Ideas</a>, que tendrá lugar entre el próximo <strong>18 y 21 de septiembre en Madrid. </strong>Este festival, organizado por el Círculo de Bellas Artes y La Fábrica, estará formado por una gran variedad de eventos que buscan <strong>llevar la </strong><a href="https://www.infolibre.es/tomatelo-con-filosofia/" target="_blank"><strong>filosofía</strong></a><strong> y el pensamiento a la calle,</strong> “invitando a la reflexión, la escucha y la discusión común”. Aunque acudirán grandes filósofos y filósofas de reconocimiento nacional e internacional, no se trata de “un desfile de celebridades”, según explica su director de contenidos, Javier Moscoso. Es una “celebración de las ideas y la capacidad de pensamiento de problemas que son de todos”. Así, el Festival de las Ideas gira en torno a un problema básico: ¿tenemos o no tantos motivos para el malestar o la queja?<strong> </strong>¿Estamos ejerciendo un papel de víctimas justificado o por el contrario estamos exagerando? </p><p><strong>¿El mejor de los mundos posibles?</strong></p><p>La afirmación de que el mundo real es el mejor de todos los mundos posibles pertenece al filósofo y matemático alemán del siglo XVII Gottfried Leibniz. Cuatro siglos más tarde, Javier Gomá defiende que, si bien puede que no vivamos en el mejor de los mundos posibles, sí en el mejor momento que ha habido en la historia (al menos para las sociedades occidentales). El filósofo defiende en varias de sus obras que la democracia liberal es “superior” tanto moral como materialmente a cualquier momento anterior. </p><p>“Si la democracia liberal es el mejor momento de la historia, ¿por qué la gente está tan enfadada?” El subtítulo de <em>Verdades penúltimas,</em> de Javier Gomá y Pedro Vallín, refleja a la perfección el pensamiento del filósofo. Gomá sostiene que <strong>la democracia liberal es el mejor sistema en el que hemos vivido.</strong> No asegura que sea perfecto, sino que es el mejor escenario si lo comparamos con otros momentos históricos. A pesar de esta afirmación, reconoce que “estamos enfadados”. </p><p>Para explicar las <a href="https://elestadomental.com/diario/la-causa-de-nuestro-actual-descontento" target="_blank">causas de nuestro actual descontento</a>, Gomá habla del papel que juegan la <strong>dignidad </strong>y el<strong> progreso moral</strong> mediante un ejemplo: “Durante siglos los cuerpos de las mujeres han sido violados, pero esa violación era invisible porque estaba insertada en un sistema de dominación masculina que hacía que ese acto fuera moralmente irrelevante. En cambio, cuando se le atribuye a las mujeres la dignidad que merecen, esos mismos actos, que han descendido infinitamente en número, ascienden en gravedad de tal manera que muchas menos violaciones producen mucho más descontento”. </p><p>Para reafirmar su visión, se pregunta en <a href="https://elestadomental.com/diario/la-causa-de-nuestro-actual-descontento" target="_blank">sus ensayos</a><strong> </strong>quién querría regresar a un estadio anterior de la historia si no supiera qué posición va a ocupar en ella. Además de la “dignificación moral” que mencionaba anteriormente, Gomá señala una<strong> “prosperidad económica sin precedentes”, </strong>que se materializa en más riqueza material para compartir: “Subsisten las desigualdades, por momentos hasta aumentan, pero colectivamente somos indudablemente mucho menos pobres que antes”. A esta ventaja económica el filósofo añade los <strong>avances de la ciencia </strong>o la <strong>innovación tecnológica. </strong></p><p>Javier Moscoso asegura que <strong>las afirmaciones de Gomá son “muy valientes”,</strong> estemos de acuerdo con él o no. Pero, para reflexionar sobre este tema no solo encontramos la forma de mirar el mundo de este filósofo, sino que también es interesante conocer la visión no tan optimista de Remedios Zafra. Esta ensayista enumera en sus obras<strong> “motivos subrayados para la queja, incluyendo la precariedad laboral, el cibertrabajo o la autoexplotación”. </strong></p><p><strong>¿Tenemos motivos para la queja?</strong></p><p>La reducción de la jornada laboral, una mayor seguridad en los entornos de trabajo o el aumento progresivo del salario de los trabajadores han sido cambios a celebrar que eran impensables hace algunos años o décadas. Sin embargo, ¿son capaces de suprimir los motivos para quejarnos? Para Remedios Zafra la respuesta es clara: No. </p><p>La ensayista enumera a lo largo de sus obras varias razones por las que el malestar actual es justificado. Zafra se centra en los motivos de queja que puede tener la población trabajadora, poniendo el foco en la <strong>inestabilidad y explotación que experimentan los trabajadores del ámbito cultural o académico.</strong> La autora explora la intersección entre la creatividad, la tecnología y la precariedad laboral en la sociedad contemporánea, donde las malas condiciones se han convertido en algo inherente a estos empleos. </p><p>El entusiasmo que sienten estos trabajadores, que tratan de vivir de sus pasiones, es a menudo “usado como <strong>argumento para legitimar su explotación, </strong>su pago con experiencia o su apagamiento crítico, conformándose con dedicarse gratis a algo que orbita alrededor de la vocación, invirtiendo en un futuro que se aleja con el tiempo, o cobrando de otra manera (inmaterial), pongamos con experiencia, visibilidad, afecto, reconocimiento, seguidores y <em>likes</em> que alimenten mínimamente su vanidad malherida y su expectativa vital”. Son estos solo algunos de los motivos que justifican con creces la frustración y malestar de toda una generación. </p><p>Asimismo, Zafra reflexiona sobre lo perjudicial que puede llegar a ser el ámbito laboral y burocrático, explicando hasta qué punto los enredos de la nueva burocracia representan una <strong>dominación o incluso alienación del ciudadano moderno</strong> —al mismo tiempo que la servidumbre se disfraza de entusiasmo—. Esta visión podría parecer muy alejada de las argumentaciones de Gomá pero, sin embargo, este filósofo asegura a <strong>infoLibre</strong> que ambas perspectivas son compatibles. La democracia liberal contemporánea es para él un “sistema claramente imperfecto, que tiene errores, limitaciones y defectos” que puede perjudicar gravemente a los trabajadores, pero un sistema que sigue siendo el menos imperfecto de la historia.</p><p>Aunque pudiera parecer que la pregunta '¿vivimos en una sociedad con motivos para la queja o estamos exagerando?' exige escoger uno de estos dos bandos, no hay nada más lejos de la realidad. Así lo explica a <strong>infoLibre</strong> Moscoso, quien tuvo la idea de contraponer estas dos visiones<strong>:</strong> “En el festival <strong>no se pretende dar respuesta a ninguna de estas preguntas. </strong>La idea es más bien reivindicar el pensamiento colectivo, la <strong>inteligencia polifónica”</strong>. El objetivo es plantear un encuentro donde se expresen ideas y se den respuestas a estos interrogantes de maneras muy distintas, “celebrando la discrepancia amable”. </p><p>De esta manera, Moscoso imagina cómo algunas personas “podrían convencerse de que hay motivos para la queja y que de hecho deberíamos quejarnos más”, o quizás haya otras que piensen lo contrario al comparar nuestra situación “con las de los gazatíes, los sirios o los subsaharianos”. </p><p><strong>Festival de las ideas</strong></p><p>El 19 de septiembre tendrá lugar el <a href="https://festivaldelasideas.es/eventos/yo-para-ser-feliz-quiero-un-camion/" target="_blank">encuentro entre Remedios Zafra y Javier Gomá</a> que pretende reflexionar sobre si “realmente vivimos en una sociedad quejumbrosa y meliflua, o si, por el contrario, nuestro malestar, resultado de una suerte de neurosis colectiva, no tiene justificación si comparamos nuestras condiciones de vida con la de otras sociedades del presente o del pasado”. </p><p>Este encuentro, como todo el Festival de las Ideas en su conjunto, <strong>pretende sacar el pensamiento a la calle, promover la filosofía e invitar a reflexionar en voz alta </strong>a ciudadanos no necesariamente especializados en esta disciplina, pero que tienen sed de interpretación, de comprensión. Este festival corrobora “el carácter mundano de la filosofía” según Gomá, pero no de la filosofía popular, sino de la “gran filosofía o la filosofía de los grandes, que inspira a la interpretación general del mundo por parte de la gente”. </p><p>Para Gomá, la filosofía está lejos de ser una disciplina para unos pocos, sino que es algo común a todos los mortales: “La filosofía no es solo un producto de laboratorio, es un universal antropológico. En mis libros defiendo que todos los hombres y las mujeres del mundo son filósofos, y luego hay personas que escriben libros de filosofía, que no es lo mismo. De esta manera,<strong> si todos los hombres y mujeres interpretan el mundo, todos tienen un germen de filosofía”. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jul 2024 19:05:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></author>
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