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    <title><![CDATA[infoLibre - Elecciones Francia 2022]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/elecciones-francia-2022/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Elecciones Francia 2022]]></description>
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      <title><![CDATA[La V República entra en una nueva era con un Macron fuerte y una ultraderecha que ha echado raíces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/v-republica-entra-nueva-politica-macron-consolidado-ultraderecha-echado-raices_1_1226237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/56d10698-0439-4998-853b-986503924eae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La V República entra en una nueva era con un Macron fuerte y una ultraderecha que ha echado raíces"></p><p>Hace cinco años, por primera vez en la V República, un candidato del centro autónomo accedió al Elíseo, en detrimento de los dos grandes partidos del gobierno (Los Republicanos y el Partido Socialista). Su reelección, lograda ahora en medio de un juego democrático sin aliento, a pesar de dos grandes crisis (los <em>chalecos amarillos </em>y la pandemia), demuestra que <strong>no se trataba de un accidente</strong>, sino de la <strong>entrada en una nueva era del sistema partidista francés</strong>.</p><p>En 2022, los resultados de las elecciones presidenciales habrán consolidado de hecho el equilibrio de poder resultante del <strong>“seísmo” político de 2017,</strong> cuya magnitud ha resultado ser mucho mayor que el del 21 de abril de 2002. En ese momento, la extrema derecha ya había pasado a la segunda vuelta con los trazos de Jean-Marie Le Pen, y el electorado de izquierdas fue invitado a “bloquearlo” en favor de un adversario que había ocupado el cargo</p><p>Sin embargo, la clásica alternancia derecha/izquierda para lograr el poder nacional no se ha visto alterada. Después, en dos elecciones presidenciales consecutivas, el Frente Nacional (ahora Reagrupación Nacional) no pasó la primera vuelta y quedó por debajo del 20% de los votos emitidos. Entre 2017 y 2022, todo cambió.</p><p>El 10 de abril, la primera vuelta confirmó la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110422/apres-le-ps-au-tour-de-lr-le-vampirisme-de-macron-acheve-bien-les-vieux-partis" target="_blank">liquidación de republicanos y socialistas </a>como pilares del aparato de poder establecido hace décadas. Y el domingo por la noche, igual que hace cinco años,<strong> Emmanuel Macron ofreció una clara victoria frente a la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen. </strong>Si bien se esperaba una reducción de la brecha entre ambos, ésta se mantiene contenida ante el rechazo de la izquierda al presidente saliente y la impopularidad de sus proyectos conocidos, como el de elevar la edad legal de jubilación a los 65 años.</p><p>Es cierto que Emmanuel Macron ha perdido 7,6 puntos de los votos emitidos y 5,1 puntos entre el electorado registrado. Sin embargo, los daños son limitados. <strong>El presidente saliente le debe mucho al satisfactorio arrastre de los votantes de izquierdas, aunque hayan optado más por la “no elección” que hace cinco años</strong>. La lógica del “frente republicano” sigue funcionando, aunque de forma menos potente que antaño. En otras palabras, <strong>el país aún no está preparado para entregarse a la extrema derecha,</strong> pero cada vez está menos inclinado a apoyar al candidato que se enfrenta a ella.</p><p>Aunque la lógica del bloqueo ha funcionado, no se debe prácticamente a los esfuerzos de Emmanuel Macron y de su mayoría. Estos últimos habrán prestado el mínimo servicio de denunciar el carácter antirrepublicano del RN, cuando no contribuyeron a imponer sus temas y a debilitar a sus opositores más decididos. Esto dice mucho de la resistencia que persiste hacia Marine Le Pen en la población, y de la cortapisa sociológica en la que sigue encerrada su coalición electoral.</p><p><strong>La candidata del RN, que obtuvo 17 puntos menos que su rival, aún no ha logrado que su familia política supere el 30% de los votantes registrados</strong>. Según la encuesta de Ipsos, realizada del 21 al 23 de abril entre 4.000 personas, sólo está por delante de Emmanuel Macron en un grupo de edad, el de 50 a 59 años. Sobre todo, se queda muy atrás entre los pensionistas, los ejecutivos y las personas con titulaciones medias o superiores, que forman grupos electorales demográficamente importantes e incluso crecientes, cuya participación es superior a la media.</p><p>Marine Le Pen sólo domina claramente al presidente saliente entre los encuestados que se posicionan “a la derecha” (71%) o “muy a la derecha” (98%). Por otro lado, Emmanuel Macron la supera, en proporciones variables, desde los que se posicionan “muy a la izquierda” hasta los que se posicionan “más bien a la derecha”. <strong>Las únicas transferencias masivas de las que se beneficia el candidato de RN provienen del electorado de Éric Zemmour.</strong> Pero incluso estas transferencias no son abrumadoras, en la medida en que no superan el 75%.</p><p>Teniendo en cuenta la progresión del bloque de extrema derecha ya registrada en la primera vuelta, podríamos considerar por tanto que el resultado de Marine Le Pen no es ni sorprendente ni espectacular, y que confirma <strong>su escasa capacidad para aparecer como candidata alternativa creíble.</strong></p><p>Sin embargo, su derrota no debe enmascarar los umbrales cruzados desde las últimas elecciones presidenciales. De los 35.000 municipios franceses, Marine Le Pen salió airosa en más de 18.000 de ellos, frente a la mitad de 2017. Y lo que es más significativo,<strong> superó el 50% de los votos emitidos en más de una de cada cuatro circunscripciones legislativas (158 de 577)</strong>. Hace cinco años, lo consiguió en sólo 45. Por último, ha obtenido la mayoría absoluta en 30 departamentos (de 107), frente a solo dos en 2017, y en 8 regiones (de 18), frente a cero la última vez.  </p><p>Mientras que sus resultados más impresionantes se obtuvieron en sus bastiones tradicionales del norte, el este y el sureste del país, los aumentos más fuertes se registraron en zonas históricamente menos favorables, como el Macizo Central o el interior de Bretaña. Algunos de ellos se refieren a municipios con un fuerte pasado conmemorativo, como Izieu (Ain), donde tuvo lugar una terrible redada de la Gestapo en 1944: <strong>Marine Le Pen obtuvo allí el 51,5% de los votos, frente al 38% de 2017</strong>.</p><p>La evolución más espectacular se produjo en los departamentos de ultramar, donde el equilibrio de poder se invirtió drásticamente. En las Antillas, en particular, Emmanuel Macron tiene un resultado muy inferior, mientras que en 2017 había logrado un resultado mejor que su propia media nacional, y Jean-Luc Mélenchon obtuvo allí más del 50% de los votos el 10 de abril. </p><p>La gestión de la crisis social, y especialmente de la crisis sanitaria, obviamente ha influido. Pero, de manera más estructural, Florent Gougou señaló en el plató de <em>À l'air libre</em> el domingo por la noche, las líneas de conflicto que determinan el comportamiento electoral en los territorios de ultramar están desconectadas de las que prevalecen en la Francia metropolitana.</p><p>En total, los avances de la candidata del RN no perdonan casi ningún territorio. “Está avanzando en casi todas partes, incluso en los departamentos y territorios de ultramar, en los suburbios, pero también en las grandes ciudades”, que son tierras de misión para ella, observa Antoine Jardin, ingeniero de investigación del CNRS. <strong>“Hay un verdadero arraigo del RN en Francia, muy duradero y dinámico”</strong>, concluye el politólogo contactado por <a href="//Mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de <strong>infoLibre</strong>).</p><p>Aunque el partido no se ve completamente trivializado, Emmanuel Macron solo moviliza contra él sólo el 38,52% de los votantes registrados. Es una proporción equivalente, e incluso ligeramente inferior, a la movilizada por François Hollande en 2012 o Jacques Chirac en 1995, en duelos más clásicos entre la derecha y la izquierda.</p><p><strong>Estas tendencias son preocupantes de cara al futuro</strong>, sobre todo si tenemos en cuenta los hogares que probablemente serán los perdedores sociales o políticos de un segundo quinquenio de Macron. La gente que moviliza Marine Le Pen no sólo se moviliza sobre una base comunitaria y <a href="https://www.nomhadas.com/single-post/2018/01/29/alterofobia" target="_blank">alterofóbica</a> (lo que se llama “nativismo”), sino que tiene una verdadera dimensión plebeya.</p><p>Llama la atención la <strong>correlación entre los ingresos medios de referencia fiscal de un municipio y el candidato que ha salido mejor parado en la segunda vuelta</strong>. Cuanto menor sea la renta, mayor es la propensión a votar a la candidata del RN.</p><p>Este índice es congruente con los de la encuesta de Ipsos publicada el domingo pasado; recoge que <strong>Marine Le Pen se situaba por delante de Emmanuel Macron solo entre los hogares con ingresos netos mensuales inferiores a 1.250 euros:</strong> cuanto más aumentan estos ingresos, más fuerte es el presidente saliente. También parece que, cuanto más satisfechos están los encuestados con su vida, más votan a Macron. Lo contrario ocurre a favor de Marine Le Pen.</p><p>Sin embargo, es muy probable que la agenda neoliberal seguida sistemáticamente por el presidente de la República desde 2017 agrave las dificultades de los hogares con mayor propensión a votar a Marine Le Pen. Esta agenda también funcionará en contra de aquellos que siguen estructurados por una preferencia política de izquierda, y entre los cuales el voto de Macron en la segunda ronda está claramente sobrerrepresentado.</p><p>Dicho de otro modo,<strong> los ingredientes para una nueva reducción de la brecha con la RN siguen presentes</strong>, como atestiguan las primeras reacciones del entorno del presidente reelegido. Si la gran coalición de Emmanuel Macron es la ganadora de las elecciones, se beneficia de una <strong>mayoría adquirida con fórceps frente a una fuerza antirrepublicana, </strong>y parece seguir queriendo bailar sobre un volcán.</p><p>Más allá de la segunda vuelta de este año, la reorganización del panorama electoral en torno a tres bloques electorales de tamaño similar no está exenta de dificultades democráticas. <strong>Nuestro sistema político está canibalizado por las elecciones presidenciales</strong>, de las que las legislativas son una pálida amplificación desde 2002. Estas elecciones uninominales a dos vueltas tienden a crear un “tercer partido excluido”. Sea cual sea, éste ve cómo sus expectativas desaparecen en la segunda vuelta.</p><p>En este caso, desde 2017, es la izquierda la que se encuentra en el papel de “tercero excluido”, además de estar <strong>sumida en una gran desorganización interna</strong>. El peligro para ella es seguir siendo la espectadora de un juego político centrado en una oposición binaria entre partidarios y opositores de la globalización cultural y económica.</p><p>Y como la candidata del RN y sus tropas son cada vez derrotadas, es el mismo tercer partido socialmente “hiperintegrado” el que se encuentra “hiperrepresentado” por la mayoría macronista. Además<strong>, llama la atención que la proporción acumulada de abstenciones y de votos en blanco y nulos haya sido equivalente tanto en las segundas vueltas de 2017 como en las de 2022, y </strong>en claro aumento respecto a las elecciones anteriores.</p><p>En resumen, las instituciones y el nuevo equilibrio electoral del poder tienen suficiente con alimentar el malestar democrático que acompaña a la envejecida V República. Emmanuel Macron ha tomado el relevo del PS y de LR como garante de las orientaciones políticas tomadas desde los años 80, <strong>entre el neoliberalismo y la integración europea</strong>, cuyos contornos y aplicación está adaptando en función de las crisis vividas desde los años 2010. El problema, para la considerable cantidad de ciudadanos que no se encuentran en esta situación, <strong>es encontrar la manera de que sus expectativas se transmitan adecuadamente dentro del sistema político</strong>.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2022 19:29:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabien Escalona | Donatien Huet (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La V República entra en una nueva era con un Macron fuerte y una ultraderecha que ha echado raíces]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Una abstención preocupante y un presidente mal reelegido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/presidente-desafeccion_1_1226140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/919e5358-0eca-4154-85dd-ece218cc2085_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una abstención preocupante y un presidente mal reelegido"></p><p>Su valoración sube, de nuevo, unos puntos. <strong>La abstención en esta segunda vuelta fue del 28,1%, no muy lejos del récord de 1969 (31%)</strong>, cuando el electorado dio la espalda al <em>cara a cara</em> Poher-Pompidou. El entusiasmo no ha sido mayor en este Macron-Le Pen, el segundo en cinco años; <strong>casi 14 millones de ciudadanos decidieron no acudir a las urnas</strong>, número superior al total de votos obtenidos por Marine Le Pen y algo menos de 5 millones de los sufragios que recibió Emmanuel Macron. En 2022, 48,7 millones de personas estaban registradas para votar.</p><p>Esto hizo que Jean-Luc Mélenchon dijera, minutos antes de que se anunciaran los resultados, que <strong>el presidente saliente es uno de los “peor elegidos de la V República”</strong>, que está “sobrevive en un océano de abstención, votos en blanco y nulos”. En efecto, <strong>la abstención aumenta en al menos dos puntos con respecto a la primera vuelta del 10 de abril de 2022,</strong> según una lógica ya implacable: una menor movilización en la segunda vuelta electoral, signo de una verdadera fatiga democrática. </p><p>Negativa a la hora de decidir o huelga de voto, el número de votos en blanco y nulos también es elocuente: en 2017, representaron cerca del 11% de los votantes (incluyendo el 6,35% de los votos en blanco). Cinco años más tarde, la proporción ha disminuido ligeramente: el porcentaje de votantes que optó por el voto en blanco o nulo se sitúa en torno al 8,5% (6,35% en blanco y 2,25% en nulo), es decir, un total de casi 3 millones de personas (incluyendo 2,2 millones de votos en blanco).</p><p>Por tanto, la abstención destaca entre los inscritos para votar, como en los dos últimos comicios del quinquenio (66% de abstención en las autonómicas, 58% en las municipales), pero el número de votos en blanco se triplica respecto a la primera vuelta.</p><p><strong>El presidente de la República, ante semejante panorama, no ha podido ignorar la magnitud de la desafección</strong>, en sus primeras palabras a la nación en la noche de su victoria. Aunque sus pensamientos fueran breves. “Pienso en todos nuestros compatriotas que se abstuvieron, su silencio significó una negativa a elegir a la que también debemos responder”. Antes de añadir: <strong>“La votación de hoy nos obliga a considerar las dificultades de las vidas vividas y a responder a la ira que se ha expresado”.</strong></p><p>Barbara Pompili, su ministra de Ecología, explicó unos minutos antes en el plató de France 2 que tal nivel de abstención “responsabiliza”, “hay que alcanzar más acuerdos, desplazarnos más sobre el terreno, hacer aún más que antes”. En efecto, Emmanuel Macron ha sido criticado regularmente por su ejercicio vertical y cerrado del poder.</p><p>Para el primer ministro Jean Castex, “se trata de una victoria rica en significado político, el presidente de la República tiene razón al decir que esta victoria le obliga, que Francia atraviesa una fuerte crisis política”.</p><p>Desde la izquierda, varios dirigentes políticos se mostraron alarmados tanto por los resultados de Marine Le Pen como por el alto nivel de abstención. “Cuando el 28% opta incluso por la abstención, asumiendo el riesgo de su elección, medimos hasta qué punto la extrema derecha y sus ideas se han generalizado en nuestro país”, reprochó Fabien Roussel, del Partido Comunista, en una nota de prensa. </p><p>En algunos departamentos en particular, la abstención alcanzó cotas aún más vertiginosas. En los territorios de ultramar, además de unos resultados espectaculares para Marine Le Pen, la participación fue catastrófica. Participación tradicionalmente baja también en Córcega para las elecciones presidenciales de 2022, como en la primera vuelta: 39% de abstención en Córcega del Sur como en Alta Córcega.</p><p>En las inmediaciones de París, como en Seine-Saint Denis, que había votado masivamente por Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta, la abstención alcanzó un máximo de alrededor del 39%, lo que sugiere una desmovilización masiva de los barrios populares. Mientras que, Val-d'Oise también se abstuvo por encima de la media nacional (casi un 33%), con cifras más o menos equivalentes en el Val-de-Marne. En París, donde las cifras de participación alarmaba en torno a las 17 horas, la abstención finalmente alcanzó el 26%.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><em> </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Apr 2022 19:45:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathilde Goanec (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una abstención preocupante y un presidente mal reelegido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones,Abstencionismo,Emmanuel Macron,Marine Le Pen]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La Campana de Gauss y las lecciones de Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/campana-gauss-lecciones-francia_129_1226079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/44674cbf-cf81-4158-91a2-2b440fa08e5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Campana de Gauss y las lecciones de Francia"></p><p>Sesenta días separan el inicio de las "operaciones militares especiales" de Rusia en Ucrania y la segunda vuelta de las presidenciales francesas. <strong>En dos meses se ha puesto en peligro por dos veces</strong> —una por una agresión desde el exterior y otra por un desafío desde el interior— <strong>nuestro espacio político europeo y modelo de libertades</strong>. El primer golpe lo ha parado <strong>el pueblo ucraniano con un sacrificio enorme</strong> y al que sus dirigentes, empezando por su presidente, no han abandonado a pesar de las invitaciones a hacerlo que les habían hecho llegar las cancillerías europeas. El segundo intento lo han parado <strong>los demócratas franceses con su voto</strong>, en algún caso haciendo caso omiso de las ambigüedades irresponsables de algunos de sus dirigentes, demostrando que los electores son más sensatos que sus representantes.</p><p>Pero más allá de estos resultados, nunca definitivos en momentos como los actuales, mal haríamos si no fuéramos capaces de ver que el peligro sigue presente y que <strong>nuestras democracias siguen</strong>, y van a seguir,<strong> atacadas desde el interior por los populismos extremos </strong>y <strong>desde el exterior por las nuevas autocracias </strong>que pretenden una revisión histórica del triunfo sobre los dos totalitarismos del siglo XX.</p><p>En Ucrania se <strong>ha parado el avance del totalitarismo</strong>, pero está por resolver el modelo de dependencia energético y comercial que impide construir una Europa libre de chantajes y está por ver si una vez más los <strong>intereses económicos alemanes no nos seguirán dando problemas</strong>. En Francia se ha parado a la extrema derecha populista, pero con niveles de voto para esta superiores al<strong> 40% </strong>y un espacio consolidado que tendrá un fuerte protagonismo en las legislativas de junio y quizás el poder de condicionar la futura gobernabilidad.</p><p>Las elecciones presidenciales francesas, y más allá la evolución política del país vecino en los últimos años, <strong>nos dejan más de una lección que deberíamos tener en cuenta</strong>.</p><p>La primera, y más importante<strong>, la inutilidad a largo plazo de los cordones sanitarios, que lejos de resolver el problema de fondo lo aplazan en el tiempo</strong> y se centran en un esfuerzo de contención que no solo no consigue sus objetivos —debilitar a la extrema derecha— sino que, además, se lleva por delante la estructura de partidos que sustentan la clave de bóveda del sistema pluripartidista democrático.</p><p>El <strong>cordón sanitario</strong> <strong>fue un invento de los años sesenta en</strong> <strong>Italia </strong>para impedir que la fuerza más votada, el <strong>PCI</strong>, gobernara, construyendo para ello bloques gubernamentales hasta de cinco partidos. Es verdad que se impidió gobernar a los eurocomunistas italianos hasta que transmigró a <em>Partito Democratico della Sinistra,</em> pero el coste fue una <strong>crisis democrática e instituciona</strong>l que casi se lleva por delante la república.</p><p>La segunda lección, de la que ya empezamos a tener alguna experiencia en nuestro país, es <strong>lo absurdo que es híperadjetivar con clichés de otra época a los enemigos de la democracia</strong> con el fin de generar miedo en el votante y de paso hacer ventajismo partidista frente al adversario.</p><p>El fascismo y el comunismo, aun cuando puedan existir fuerzas que se reclamen de ellos bien por nostalgia o por estética, son movimientos propios de acontecimientos ligados a la crisis de los primeros años del siglo pasado y existieron en tanto en cuanto se mantuvo la <strong>estructura económica y de clases del modelo fordista</strong>. Hoy ninguna fuerza desde esos planteamientos puede generar niveles de aceptación; <strong>los extremismos de izquierda y derecha responden a otras lógicas, de carácter nacionalista y populista</strong>, frente a la construcción de la globalidad. No tiene, por lo tanto, ningún sentido, desde un lado o desde el otro del arco político, seguir agitando el espantajo del comunismo y del fascismo, pues esos no son los "fantasmas" que recorren la Europa de hoy.</p><p><strong>Los nuevos espacios de desafección tienen otras lógicas que se deben estudiar para saber interpretar,</strong> y lo mejor que se puede hacer con respecto al peligro del populismo extremista es <strong>combatirlo en la acción política, buscar los consensos mayoritarios necesarios frente a él </strong>y<strong> no atacar a un electorado</strong> que busca en ellos espacios de representación que respondan a las sucesivas crisis que el cambio de estructuras está creando.</p><p>La función de los partidos centrales del sistema democrático sería <strong>resolver los elementos que va dejando a cada vez a más sectores ciudadanos fuera de los consensos sociales y del contrato social</strong>.</p><p>La tercera lección tiene que ver con <strong>la construcción de mayorías y su traslación a las matemáticas —</strong><em><strong>la Campana de Gauss—</strong></em>.</p><p>Cualquiera que estudie con algo de detenimiento la lógica de la <strong>dialéctica materialista</strong>, principal instrumento de análisis e intervención política que tiene construido la izquierda, y observe cómo se ha desarrollado la física moderna desde el surgimiento de la termodinámica, <strong>se dará cuenta de la increíble coincidencia entre la dialéctica empirista y la física de la complejidad</strong>.</p><p>Sin duda una de las incorporaciones más importantes que se han dado con la mecánica cuántica y los avances de la ciencia ha sido la <strong>teoría de la probabilidad</strong> (en base a elementos estadísticos matemáticos) para resolver problemas complejos.</p><p><strong>Uno de estos mecanismos increíbles es la "función </strong><em><strong>gaussiana</strong></em><strong>"</strong>,<em> </em>conocida como<strong> "Campana de Gauss"</strong> en honor al nombre del matemático que formuló dicha teoría.</p><p>Lo que nos dice el planteamiento de <strong>Carl Friedrich Gauss</strong> es tan sencillo como que <strong>la distribución normal es la distribución de probabilidad que con más frecuencia aparece en estadística</strong>. Y, además, que esta configura una gráfica en forma de campana porque estadísticamente los elementos (aplicable a los individuos y sus posiciones políticas) tienden a incorporarse de manera equilibrada alrededor de un eje central de mayor concentración de posicionamientos.</p><p><strong>Es el eje central </strong>sobre el que se vertebran los dos lados de la campana <strong>el que indica cómo se construyen las alternativas políticas gubernamentales</strong>. Esto implica que a la hora de construir alternativas mayoritarias deben buscarse soluciones de centralidad.</p><p>En un formato asentado, incluso en tiempos de crisis como las que viven las democracias —siempre que estas no sean crisis disruptivas—, <strong>el modelo ejerce de elemento de atracción</strong>. Es así que las nuevas fuerzas populistas que surgen, después de un primer momento de radicalidad, tiende a moderar su acción política, acercar su espacio al eje central y adaptar su propuesta para prepararse a gobernar. En los últimos años el esfuerzo de Marine Le Pen ha sido trasladar su discurso hacia la centralidad hasta el punto de dejar espacios para que aparezcan otras fuerzas menos representativas a su derecha como la de Éric Zemmour. <strong>La tensión dialéctica entre la capacidad de los extremistas de deturpar el sistema democrático y su necesidad de adaptación</strong>, a medida que avanzan en cotas de poder, es una contradicción que ya hemos visto con anterioridad. <strong>La victoria de una u otra tendencia va a depender de la fortaleza de los mecanismos de contrapeso y la cultura democrática de cada país</strong>. La llegada al poder de Viktor Orbán en Hungría ha trastocado el sistema político mientras que la democracia italiana ha sobrevivido a la vicepresidencia de Matteo Salvini.</p><p>Hoy las democracias europeas están en un proceso de<strong> crisis de representatividad ciudadana</strong> pero no en una crisis "revolucionaria" que provoque un cambio de régimen rupturista. Por ello cualquier cambio de modelo, bien sea por resolver la crisis en positivo bien sea porque el populismo nos conduzca a nuevos autoritarismos serán procesos graduales. Por ello lo habitual, como está pasando en Francia, es que los instrumentos de representación cambien, pero ocupen los mismos espacios de representación anterior, manteniendo el dibujo de la "Campana de Gauss": <strong>Marine Le Pen ocupa el espacio que anteriormente ocupaba el Neo Gaullismo, Enmanuele Macron el espacio de los antiguos Partido Socialista y Radical, y Jean-Luc Mélenchon ocupa el del histórico PCF</strong>.</p><p>Alguien podría pensar que esto imposibilita la construcción de un <strong>espacio de izquierda transformador </strong>más allá de lo establecido. No necesariamente. Pero aquí es donde entra una buena parte de los problemas que tiene la izquierda.</p><p>¿Está la izquierda atenta, realmente, a <strong>las necesidades actuales de la sociedad o sigue con esquemas propios del siglo pasado</strong>?</p><p>Y en función de eso, ¿<strong>construye estrategias de cambio o se conforma con tener una actitud postural estéril</strong>?</p><p>Entonces, qué podemos hacer para que el "príncipe de las matemáticas" no nos<strong> arruine la acción política y el eje vertebrador cada día se sitúe más a la derecha</strong>.</p><p>Cuando nació Podemos lo hizo con voluntad, <strong>abandonada pronto</strong>, de hacer una apuesta transversal, próxima al eje de vertebración de mayorías, y abandonar "<strong>la esquina del tablero</strong>" donde la izquierda no socialista se ubicara desde la transición. </p><p>Hoy la realidad es que los movimientos populistas de extrema derecha van ocupando el terreno de la desafección que hace una década abanderaban las nuevas izquierdas —<em><strong>Syriza, Bloco, Movimento 5 Stelle, Podemos</strong></em> …— <strong>hoy en declive</strong>.</p><p>Aplicar una <strong>estrategia que metodológicamente permita construir una mayoría social para el cambio </strong>definiendo las propuestas económicas, políticas y culturales, que sean susceptibles de mejorar la vida de las personas y de ser asumidas por una mayoría social.</p><p><strong>Construir una alternativa culturalmente desde la izquierda</strong>, pero pensada para mayorías. <strong>Desterrar el sectarismo</strong> contra el adversario político, el corporativismo clasista y la marginalidad ideológica.</p><p>El pensamiento político tiene margen para la intervención, pero <strong>esta no debería intentar poner en tela de juicio "las leyes de la física", pues simplemente estaría abocado al fracaso</strong>.</p><p> ______________________________</p><p><em><strong>Xoán Hermida</strong></em><em> es historiador y doctor en gestión pública. Analista político, director del Foro OBenComún.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Apr 2022 19:41:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Xoán Hermida]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Campana de Gauss y las lecciones de Francia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Marine Le Pen,Emmanuel Macron,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Macron ya domina una Francia en ruinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/macron-domina-campo-ruinas_1_1226098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ef1755a6-8345-4a1b-a680-7ef9b6ab7eba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Macron ya domina una Francia en ruinas"></p><p>Emmanuel Macron llegó al Campo de Marte al ritmo del <em>Himno a la Alegría</em> de Beethoven, que ya había resonado en el patio del Louvre la noche de su victoria en 2017. Pero esta vez, el presidente de la República, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/macron-logra-reeleccion-francia-imponerse-le-pen-margen_1_1226017.html" target="_blank"><strong>recién reelegido frente a Marine Le Pen con el 58,54% de los votos emitidos</strong></a>, no hizo su entrada solo, sino junto a su esposa y rodeado de jóvenes. Una puesta en escena cuidadosamente orquestada para <strong>mantener su promesa de “un método refundado [...] al servicio de nuestro país y de nuestra juventud”.</strong></p><p>El jefe de Estado comenzó agradeciendo “a todos los franceses y francesas que, en la primera y segunda vuelta, depositaron su confianza en él para que ponga en marcha” su proyecto. “Soy consciente de que muchos de nuestros compatriotas me han votado hoy <strong>no para apoyar mis ideas, sino para bloquear las de la extrema derecha</strong>”, añadió. “Y quiero darles las gracias y decirles que este voto me obliga de cara a los próximos años. Soy el depositario de su sentido del deber, de su apego a la República y del respeto a las diferencias que se han expresado en las últimas semanas”.</p><p>Una <a href="https://en-marche.fr/articles/discours/emmanuel-macron-president-louvre-carrousel-discours" target="_blank">promesa idéntica</a> a la que el mismo hombre hizo hace cinco años, antes de olvidarla nada más ser investido. “Esta noche, también quiero tener unas palabras para los franceses que me han votado sin compartir nuestras ideas”, declaraba el 7 de mayo de 2017. “Se han comprometido y sé que esto no es un cheque en blanco. Quiero tener unas palabras para los franceses que han votado simplemente para defender la República contra el extremismo. <strong>Soy consciente de nuestras discrepancias, las respetaré, pero seré fiel a este compromiso: protegeré la República</strong>”.</p><p>Este domingo por la noche, Emmanuel Macron también se dirigió a los <strong>abstencionistas</strong> –“su silencio ha significado una negativa a elegir a la que también debemos responder”– y a los votantes de Marine Le Pen. “Sé que para muchos de nuestros compatriotas que hoy han optado por la extrema derecha, la rabia y los desacuerdos que les llevaron a votar por este proyecto también deben encontrar una respuesta, será responsabilidad mía y de la de los que me rodean”, continuó, mientras afirmaba que quería “considerar todas las dificultades de las vidas vividas y responder eficazmente a la rabia expresada”.</p><p>El hombre que volverá a dirigir el país los próximos cinco años, alabó su proyecto, que describió como <strong>“humanista”, “republicano en sus valores”, “social y ecológico”, “basado en el trabajo y la creación”, “la liberación de nuestras fuerzas académicas, culturales y empresariales”</strong>, y aseguró que “será también el <strong>guardián de las divisiones</strong> que se han manifestado y de las diferencias”. “Prestando especial atención, cada día al respecto de cada uno de ellos. Y siguiendo prestando atención cada día a <strong>una sociedad más justa</strong> y a la igualdad entre mujeres y hombres”, precisó, al tiempo que hablaba de “ambición” y “benevolencia”.</p><p>Esta modestia mostrada por Emmanuel Macron contrastaba con la puesta en escena preparada por sus equipos, pero también con algunas declaraciones de sus partidarios. Nada más conocerse los resultados, varios de ellos se felicitaron por un resultado calificado por Richard Ferrand como “inédito por su magnitud”. “Si exceptuamos a Chirac contra Le Pen en 2002, <strong>nunca un presidente había sido reelegido con semejante resultado</strong>”, se congratuló el presidente de la Asamblea Nacional, olvidando precisar que Emmanuel Macron fue elegido en ambas ocasiones contra la extrema derecha. El ministro de Economía Bruno Le Maire habló de un “mandato claro”. “El presidente ahora tiene la legitimidad para llevar a cabo la transformación del país”, insistió.</p><p>Pocos, desde las filas de La República en Marcha (LREM), tuvieron una palabra para los millones de votantes que acudieron a las urnas con <strong>el único objetivo de bloquear el camino a la extrema derecha.</strong> El jefe de Estado había abierto el camino a esta ceguera el día después de la primera vuelta. “Como ya no hay un frente republicano, no puedo hacer como si existiese”, había indicado, para adelantarse a la idea de un voto de apoyo y esperar así continuar con sus políticas como si nada de cara a los próximos cinco años.</p><p>Emmanuel Macron, primer presidente de la V República reelegido fuera del periodo de cohabitación -y siempre frente a la extrema derecha-, ha salido así airoso del reto que se propuso en 2017. <strong>¿Pero a qué precio?</strong> Durante cinco años, el hombre que había asegurado, en la noche de su primera elección, hacer todo lo posible para que nadie tuviera “ninguna razón para votar a los extremos” <strong>ha contribuido en gran medida que se repita un nuevo cara a cara con Marine Le Pen.</strong> Con el objetivo de permanecer en el Palacio del Elíseo durante diez años.</p><p>El jefe del Estado había advertido a sus <em>tropas</em> en septiembre de 2019: “Sólo hay un adversario sobre el terreno: el Frente Nacional. Debemos confirmar esta oposición, porque son los franceses quienes la han elegido”. <strong>Pero en lugar de luchar contra la extrema derecha corrigiendo las desigualdades sociales que la alimentan, él y sus partidarios han asumido sus temas favoritos.</strong> Con un arte magistral de la demagogia y una práctica más bien mediocre de la triangulación, participaron en la legitimación de sus figuras e ideas en el debate público.</p><p>El autoproclamado progresista, su gobierno y su mayoría han renegado así de sus promesas de “apertura”, “libertad”, “fraternidad” e “inclusión”, consagradas inicialmente en la <a href="https://en-marche.fr/charte.pdf" target="_blank">Carta de Valores </a>del partido. </p><p>Como la derecha más tonta del mundo, han alimentado interminables debates sobre las “listas comunitarias”, la inmigración, el acompañamiento de las madres con velo, la seguridad, los “certificados de virginidad” o la “alergia al cloro”, el “islamo-gauchismo” y el “<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Woke" target="_blank">wokismo</a>”. </p><p>Sin perder nunca la sonrisa, <strong>consideraron a Marine Le Pen “demasiado blanda” </strong>(Gérald Darmanin), explicaron que tenían más “miedo” de “los discursos interseccionales del momento” que de Éric Zemmour (Sarah El Haïry), crearon la polémica en torno a las ayudas para la vuelta al cole y las pantallas (Jean-Michel Blanquer), dijo que quería “salir de la pinza entre, por un lado, los identitarios de extrema derecha y, por otro, los indigenistas y Europa Ecológica-Los Verdes” (Marlène Schiappa), lamentado que “el islamismo se gangrene en la sociedad” (Frédérique Vidal).</p><p>Ahora, a Marine Le Pen se la ve como <strong>una opositora política más</strong>. Durante la campaña entre ambas vueltas, y en particular durante el debate televisado entre los dos candidatos, <strong>el presidente de la República se cuidó de atacar a su rival “proyecto a proyecto”, para lograr reunir en torno a él y no contra ella.</strong> Perfeccionó así la empresa de “normalización” emprendida desde hace varios años por el Reagrupamiento Nacional (RN).</p><p><strong>Esta elección se ha impuesto en las urnas, pero sólo puede ser perdedora democráticamente</strong>. Porque nadie puede alegrarse de que la extrema derecha llegue a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales por segunda vez consecutiva. Al igual que nadie puede entusiasmarse con una victoria pírrica. “Lo que más me preocupa, más allá de los resultados del domingo, son los próximos cinco años”, confiaba un ministro hace unos días. “En caso de victoria, nos dirigimos a un lío sin nombre”, temía un miembro de la mayoría.</p><p>Entre los partidarios más lúcidos de Emmanuel Macron, todo el mundo es consciente que éste ha sido reelegido sin entusiasmo. <strong>Sobre un balance discutido y un programa que no gusta, sobre todo en lo que respecta a la </strong><a href="https://www.niusdiario.es/internacional/europa/macron-reactiva-reforma-pensiones-francia_18_3198570442.html" target="_blank"><strong>reforma de las pensiones</strong></a><strong>. </strong>“Creo que nos enfrentaremos a una tormenta, una tormenta económica, una tormenta sanitaria, una tormenta en todos los sentidos, quizás una tormenta social, quizás una tormenta política, pero creo que los tiempos que se avecinan son tiempos difíciles”, había vaticinado el ex primer ministro Édouard Philippe en septiembre de 2020, poco después de su salida de Matignon.</p><p>Aunque denunciaron en voz alta las observaciones del presidente del Senado Gérard Larcher sobre la “legitimidad” del presidente de la República en caso de reelección sin campaña ni confrontación de ideas, algunos explicaron que la cuestión merecía ser planteada. <strong>Durante cinco años, los mismos han observado con preocupación la forma en que el jefe del Estado ha dividido a la sociedad, distinguiendo entre buenos y malos ciudadanos. </strong>Los “irresponsables” a los que asumía que querían “cabrear” y al resto.</p><p>Emmanuel Macron lo había reconocido en noviembre de 2018, al inicio del movimiento de los <em>chalecos amarillo</em>s: <strong>“No he conseguido reconciliar al pueblo francés con sus dirigentes”</strong>, manifestó. Para añadir que el poder no había aportado “probablemente” suficiente “consideración”. <strong>Un primer mea culpa al que siguieron muchos otros, sin que nada cambiara, ni en el fondo ni en la forma</strong>. Entre frasecitas, renuncias y el ejercicio vertical del poder, <strong>el jefe de Estado no ha hecho más que empeorar la situación.</strong></p><p>En lugar de escuchar a las personas de su entorno que le instaron a cumplir su promesa de proporcionalidad <strong>para evitar “una crisis democrática”</strong>, Emmanuel Macron continuó como si no hubiera pasado nada. <strong>A pesar de su victoria, la crisis está ahí.</strong> El “frente republicano” no ha desaparecido, en contra de lo que él afirmaba, sino que se ha debilitado con sus golpes. El nivel de abstención y los pocos puntos que le separan de Marine Le Pen demuestran que “no está todo dicho” según una de sus expresiones favoritas. De cara a los próximos cinco años.</p><p>Emmanuel Macron tendrá que trabajar, en primer lugar, en formar un nuevo gobierno. El presidente de la República ya ha anunciado que Jean Castex permanecerá en Matignon al menos hasta el 1 de mayo. “Es importante que en este contexto de guerra y de tensiones muy fuertes sobre el poder adquisitivo, se pueda hacer una gestión muy reactiva de la actualidad, porque podría haber medidas de emergencia que habrá que tomar en los próximos días. Necesitamos continuidad”, dijo el viernes en <a href="https://www.bfmtv.com/politique/elections/presidentielle/presidentielle-2022-la-derniere-interview-d-emmanuel-macron-sur-bfmtv-avant-le-second-tour_VN-202204220596.html" target="_blank">BFMTV</a>.</p><p>Recientemente, en el equipo actual, todos tenían previsto recoger sus cosas, aunque muchos contaban con quedarse. El ministro de Educación Nacional, Jean-Michel Blanquer, aseguró estar “dispuesto a continuar” en el cargo que ocupó durante cinco años. Otros enviaron comunicados durante la campaña. “Creo que al final sólo quedará un puñado”, susurraba recientemente un ministro, citando en particular el nombre de su colega de agricultura, Julien Denormandie, que muchos imaginan que ascenderá en el nuevo Ejecutivo.</p><p>Pero más allá de los equilibrios que hay que encontrar para constituir un nuevo gobierno, <strong>el jefe del Estado tendrá que lidiar sobre todo con las diferentes sensibilidades</strong> <strong>de su mayoría</strong> <strong>de cara a las elecciones legislativas</strong>. Este es el tema central de los últimos días, especialmente del presidente del MoDem François Bayrou y del ex primer ministro Édouard Philippe, jefe del partido Horizontes. Ambos hombres pasaron abordaron largo y tendido las palabras de Emmanuel Macron tras la votación de la primera vuelta.</p><p>“En este momento decisivo para el futuro de la Nación, <strong>nada debe ser como antes</strong>. Por eso quiero tender la mano a todos los que quieran trabajar por Francia. Estoy dispuesto a inventar algo nuevo para construir una acción común con ellos”, dijo el 10 de abril, esbozando los contornos de un futuro partido único, en el que le gustaría fusionar todos los componentes de la mayoría -incluidos LREM, MoDem y Horizontes-. Y que también podría acoger a los diputados/as de Les Républicains (LR) o socialistas en algunos acuerdos concretos.</p><p>Hace ya varios días que antiguos cargos electos de LR llaman a la puerta de la mayoría con la esperanza de unirse a ella. “<em>sarkozystas</em> especialmente”, según un ministro. <strong>El expresidente de la República [Sarkozy], que no ha dejado de maniobrar entre bastidores para la reelección de Emmanuel Macron, quiere influir en el futuro quinquenio.</strong> Su apoyo “me honra y me obliga”, dijo el jefe de Estado el 12 de abril. El domingo por la noche, algunos diputados de LR, como su portavoz, Damien Abad, no han ocultado su entusiasmo.</p><p>Al comprender la naturaleza del proyecto macronista, François Bayrou, que ya se había negado a participar en la creación de la UMP en 2002, lógicamente no ha tardado en saltar. “<strong>Pensamos que necesitamos biodiversidad política</strong>”, explica uno de sus colaboradores. “Podemos pensar eventualmente en convergencias, pero no en una fusión”. A Édouard Philippe no le gusta mucho más esta iniciativa. “François Bayrou solía decir: <strong>‘Si todos pensamos lo mismo, es porque no pensamos nada'</strong>. Siempre es importante tener en cuenta a los grandes autores”, recordaba en las páginas de <a href="https://www.lefigaro.fr/politique/edouard-philippe-renvoyer-dos-a-dos-le-pen-et-macron-c-est-irresponsable-20220418" target="_blank"><em>Le Figaro</em></a>. </p><p>Poco antes de la llegada del jefe de Estado al Campo de Marte, el líder del MoDem, presente en el lugar, insistió ante las cámaras en que los próximos cinco años deben ser <strong>“cinco años de reconocimiento para los franceses, sea cual sea su situación y su opinión”</strong>. Una forma de subrayar que el segundo quinquenio no podía llevarse a cabo de la misma manera que el primero: <strong>de forma vertical, autoritaria y solitaria. </strong>En el desprecio a todos los que no piensan como Emmanuel Macron.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Apr 2022 10:41:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ellen Salvi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Macron ya domina una Francia en ruinas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones,Emmanuel Macron,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marine Le Pen, una derrota con sabor a victoria para la extrema derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/marine-le-pen-derrota-sabor-victoria-extrema-derecha_1_1226087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/72d34014-56cf-457e-bf1f-bc7b91c4edff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marine Le Pen, una derrota con sabor a victoria para la extrema derecha"></p><p>Tercera candidatura en las elecciones presidenciales y tercera derrota de <a href="https://www.infolibre.es/temas/marine-le-pen/" target="_blank">Marine Le Pen</a>. Con —y esta es toda la paradoja de este fracaso con el regusto de la victoria de la extrema derecha— un resultado histórico para Reagrupamiento Nacional (RN), que cosechó el <strong>41% de los votos emitidos</strong>. "A pesar de dos semanas de <strong>métodos injustos, brutales y violentos</strong>, las ideas que representamos alcanzan nuevas cotas", quiso subrayar Marine Le Pen al comienzo de su discurso del domingo por la noche.</p><p>Desde hace unos días, su entorno había empezado a reconocer la dificultad que tendría la candidata de RN para ganar a <a href="https://www.infolibre.es/temas/emmanuel-macron/" target="_blank">Macron</a>, pero se felicitaba por un más que seguro<strong> avance de su partido</strong> en las urnas. Más allá de las elecciones, <strong>la extrema derecha nunca ha estado tan presente</strong> en el debate público.</p><p>El partido de Marine Le Pen sigue ganando terreno, elección tras elección. En 2017, con <strong>10,6 millones de votos</strong> emitidos, la candidata de RN ya había recogido el doble de su padre en 2002 (5,5 millones de votos). El domingo 24 de abril, con más de <strong>12 millones de votos</strong> (la cifra definitiva aún no se conocía a las 23 horas), volvió a superar este umbral.</p><p>Al igual que en 2017, Marine Le Pen obtuvo los mejores resultados <strong>en las ciudades pequeñas, las zonas rurales y semiurbanas</strong>, así como en sus bastiones del norte, el este y el sureste.</p><p>La candidata de extrema derecha quiso de las gracias especialmente a los <strong>territorios de ultramar</strong>, que le ofrecieron unos resultados colosales: el 69,6% de los votos emitidos en Guadalupe, el 60% en Martinica —las dos islas habían colocado sin embargo a Jean-Luc Mélenchon en cabeza en la primera vuelta—, el 63% de los votos en Mayotte [archipiélago del océano Índico entre Madagascar y la costa de Mozambique].<strong> Territorios marcados por la crisis sanitaria</strong>, donde el "referéndum anti-Macron" que se había convocado parece haber sido un éxito.</p><p>Con prisa por pasar la página de esta nueva derrota, Marine Le Pen optó, nada más conocerse los resultados, por lanzar "<strong>la gran batalla electoral de las legislativas</strong>", postulándose, una vez más, como la única líder real de la oposición al jefe del Estado. "Los franceses están mostrando esta noche el deseo de un fuerte contrapoder al de Emmanuel Macron", martilleó.</p><p>En 2017, el Frente Nacional (FN), que sigue mostrando una <strong>débil implantación a nivel local</strong>, solo había podido facilitar la elección de una docena de diputados para la Asamblea Nacional. Esto no era suficiente para formar un grupo: se necesitaban quince. En aquel momento, el partido de Marine Le Pen sufría, como todos los demás, la marea de La République en Marche (LREM). Esta vez, el RN espera poder pesar en una elección que históricamente no le es muy favorable.</p><p>"Es la octava vez que la derrota golpea el nombre de Le Pen", reaccionó inmediatamente Éric Zemmour, sumando los fracasos de Jean-Marie Le Pen y de su hija. "¿Estamos condenados a perder?", dijo el otro candidato de extrema derecha en estas elecciones presidenciales, que fue eliminado en la primera ronda. El excolumnista del Figaro y de CNews siempre ha pronosticado que una nueva derrota de Marine Le Pen significaría la <strong>necesaria recomposición de la extrema derecha francesa</strong>, despojada de la marca familiar.</p><p>"Debemos olvidar nuestras rencillas y <strong>unir nuestras fuerzas</strong>, es imprescindible, es nuestro deber", propuso también el candidato de Reconquista, adalid de una muy hipotética unión de la derecha que, por el momento, no quieren ni los republicanos (LR) ni RN.</p><p>¿Qué futuro le espera a Marine Le Pen, a quien algunos miembros de su familia política esperan empujar hacia la salida? "<strong>Continuaré con mi compromiso con Francia y los franceses</strong>", dijo la candida derrotada ante cerca de quinientos partidarios reunidos en una sala cercana al Bois de Boulogne.</p><p>Una declaración muy aplaudida, mientras que la cuestión del liderazgo en la extrema derecha se planteará rápidamente tras este nuevo fracaso.</p><p>Elegida en Calais, Marine Le Pen debería volver a ser ahora candidata a las elecciones legislativas. Unas elecciones que no auguran nada bueno para su continuidad al frente de RN. Le Pen había señalado que <strong>“a priori”, esta sería su última campaña presidencial</strong> si no resultaba electa.</p><p>Jordan Bardella, de 27 años, quien ha ocupado el cargo de presidente interino del partido desde julio, probablemente aún no tenga los hombros lo suficientemente fuertes para asumir el cargo. “<strong>Enterrados, hemos sido enterrados mil veces</strong> y mil veces la historia ha desmentido a quienes predijeron o esperaban nuestra desaparición”, recordó también Marine Le Pen a sus seguidores.</p><p>Una cosa es cierta, a pesar de una clara brecha de votos frente a Emmanuel Macron, la extrema derecha se está anclando en el panorama político francés a<strong> niveles que ahora impiden negar su capacidad para llegar al poder</strong>.</p><p>____________________</p><p><em>Leer texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Apr 2022 10:13:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucie Delaporte (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Marine Le Pen, una derrota con sabor a victoria para la extrema derecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marine Le Pen,Emmanuel Macron,Francia,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enésimo aviso en una década]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/en-transicion/enesimo-aviso-decada_129_1226068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7a766be1-1983-4b61-bd9c-8bc39033d437_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enésimo aviso en una década"></p><p>Las elecciones presidenciales en Francia son el enésimo aviso de que las democracias europeas están gravemente heridas en su credibilidad. Con la participación más baja desde 1969, <strong>Macron ganó, pero Le Pen recortó la distancia a más de la mitad respecto a hace cinco años. </strong>Que Macron no crea que los votos recibidos son por él, sino, en buena medida, contra ella, y sus partidarios de verdad se verán en unas legislativas que se intuyen complejas. Veremos cómo y con quién se forma el gobierno.</p><p>Una <strong>derrota dulce para la ultraderecha</strong>, que inmediatamente inició la campaña de las legislativas que se celebrarán en un par de meses sin perder la vista tampoco en el 2027, momento en que Macron no podrá volver a presentarse, Mélenchon tendrá ya 75 años, y Marine Le Pen, si nada pasa, volverá a ser candidata. Cinco años son muchos para aventurar nada, pero nadie le pierde de vista.</p><p>La<strong> ultraderecha consigue su mejor resultado de la historia de Francia</strong> creciendo sobre las brechas que se ahondan año tras año y que han dividido el país en dos. Brechas que vimos en la elección de Trump, en el <em>Brexit</em>, en la indignación española o en el triunfo del Movimiento 5 estrellas en Italia. Llevamos ya una década diagnosticando estas fallas de las democracias occidentales sin que se consigan paliar.</p><p>Las causas, como siempre, son múltiples. Entre otras, el fracaso de los partidos tal como los conocíamos, la falta de dinamismo de la sociedad civil para cumplir con sus funciones en sociedades democráticas, la incapacidad del sistema económico para acabar con la desigualdad, y del político para generar legitimidad. La tentación de achacar todo esto a las distintas crisis económicas es alta, y seguro que tiene mucho que ver, <strong>pero que a nadie se le olvide que en este caso hablamos de la próspera Francia,</strong> con una de las inflaciones y tasas de paro más bajas de la Unión Europea y uno de los países que antes ha conseguido recuperarse de la pandemia. </p><p>Conviene no errar el diagnóstico. <strong>Si bien los votantes de Mélenchon y de Le Pen comparten una fuerte pulsión </strong><em><strong>antiestablisment</strong></em><strong>, suponen protestas radicalmente diferentes</strong>. Una, dentro de los valores y los contornos del sistema democrático; la otra, desde el repliegue nacionalista, excluyente y autoritario. El discurso de Mélenchon es radicalmente democrático, el de Le Pen, por muy suave que sea en las formas, claramente autoritario y excluyente. Se puede ser <em>antiestablishment </em>y demócrata, o <em>antiestablishment </em>y antidemócrata.</p><p>Haríamos bien, sin perder de vista en los asuntos materiales y económicos, en mirar también a cuestiones de carácter más subjetivo como la percepción pesimista de futuro, el desencanto con las democracias representativas occidentales y la impotencia ante problemas grandes y centros de decisión lejanos que nos ha traído la globalización. El 69% de los votantes de Macron dicen estar satisfechos con su vida y y casi el 80% de los que no lo están optaron por Le Pen según <a href="https://www.ipsos.com/fr-fr/presidentielle-2022/second-tour-profil-des-abstentionnistes-et-sociologie-des-electorats" target="_blank" >este estudio de Ipsos</a> que se conoció anoche. Macron en su discurso dijo entender el cabreo y anunció cinco años distintos para rehacer la ilusión democrática. <strong>Ojalá acierte, ojalá acierte Francia entera, porque quizá sea la última oportunidad.</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a2c9f02d-b82c-4c44-9ffa-963cf10e2e55]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Apr 2022 20:31:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Enésimo aviso en una década]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Emmanuel Macron,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Macron logra una victoria amplia frente a Le Pen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/macron-logra-reeleccion-francia-imponerse-le-pen-margen_1_1226017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d9a2c923-dc25-4465-b674-6161e346b4ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Macron logra una victoria amplia frente a Le Pen"></p><p>Y Francia ha vuelto a decir que no a la ultraderecha, pero no tan claramente como en 2017. La<strong> victoria de Emmanuel Macron</strong> en la segunda vuelta de las elecciones galas vuelve a dejar fuera del Palacio del Elíseo a Marine Le Pen. El actual presidente repetirá en el cargo otros cinco años con un 58,55% de los votos, imponiéndose así a la candidata de Reagrupamiento Nacional que ha logrado el  41,45%, con el 100% escrutado. El fundador de La República en Marcha<strong> logra así no ser un presidente de un solo mandato</strong>, una tendencia que se había casi convertido en tradición después de los únicos quinquenios de sus dos predecesores inmediatos, Nicolas Sarkozy y François Hollande. Desde Jacques Chirac, Francia no optaba por repetir líder al frente de la República. </p><p>La diferencia, que las últimas encuestas publicadas cifraban en 13 puntos a favor del líder del Gobierno, <strong>ha sido finalmente de 16,64 puntos</strong>. No obstante, se trata de un margen mucho más estrecho que en la cita de 2017. Hace cinco años, en una cita con las urnas muy diferente, Macron logró una victoria holgada de más de treinta puntos con el 66% de los sufragios mientras que el apoyo a Le Pen quedó reducido al 34%. </p><p>La jornada ha estado marcada por <strong>la alta abstención, que se ha quedado en torno al 27%, </strong>la más alta desde 1969 cuando marcó la cifra histórica del 35% en la segunda vuelta. Ya se auguraba esta baja participación con los datos publicados por el Ministerio del Interior al mediodía del domingo. La participación, en ese momento, era de un 26,4%,<strong> </strong>casi dos puntos por debajo de la segunda ronda de 2017<strong>. </strong>A media tarde, la cifra seguía dos puntos por debajo:<strong> </strong>un 63,23%. Finalmente, <strong>se ha quedado cerca del 72%</strong>. Un 4,57% de los electores que sí han participado han votado en blanco, mientras que un 1,62% han votado nulo.</p><p>Los datos de la victoria de Macron han sido recibidos con júbilo en los Campos de Marte, frente a la Torre Eiffel de París, donde miles de seguidores se han reunido para escuchar al vencedor de la noche. Sus primeras palabras han sido para reconocer que es consciente de que muchos le han votado<strong> "para hacer frente a Le Pen y eso me compromete los próximos cinco años"</strong>, pero que<strong> </strong>está dispuesto a ser "el presidente de todos". Tras prometer escuchar a los abstencionistas y afirmar que debe reaccionar a "la cólera" y a "los desacuerdos", ha reconocido que tiene "cosas por hacer" y que su nuevo mandato no será igual a los últimos cinco años: "<strong>No serán años tranquilos. Pero serán años históricos y tendremos que escribirlos juntos</strong>". "La guerra de Ucrania nos recuerda que vivimos tiempos trágicos y Francia tiene que alzar la voz", ha explicado. </p><p>En Europa, los principales dirigentes políticos han manifestado su alivio por la victoria de Macron después de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/bruselas-prefiere-no-creer-escenario-le-pen-eliseo_1_1225928.html" target="_blank" >cruzar los dedos para no repetir la pesadilla vivida tras el </a><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/bruselas-prefiere-no-creer-escenario-le-pen-eliseo_1_1225928.html" target="_blank" ><em>Brexit </em></a><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/bruselas-prefiere-no-creer-escenario-le-pen-eliseo_1_1225928.html" target="_blank" >en 2016</a>. La presidenta de la Comisión Europea, <strong>Ursula von der Leyen</strong>, y el presidente del Consejo Europeo, <strong>Charles Michel,</strong> han destacado la "excelente cooperación" y compromiso del actual presidente galo. El líder del Ejecutivo español, <strong>Pedro Sánchez</strong>, también ha felicitado a su homólogo galo destacando que con su victoria "gana la democracia" y "gana Europa". El canciller alemán, <strong>Olaf Scholz</strong>, ha destacado el "fuerte compromiso" de los electores franceses con la UE, mientras que el primer ministro italiano, <strong>Mario Draghi</strong>, ha subrayado que esta victoria es "una espléndida noticia para toda Europa". </p><p>Poco menos de quince después de conocerse las primeras estimaciones, que ya daban la victoria a Macron, Le Pen ha asegurado  que sus resultados<strong> representan "una gran victoria" y que "millones de personas han decidido el cambio"</strong>. Razón no le falta en parte ya que su más del 40% de los sufragios es el mejor resultado histórico para la ultraderecha en Francia. "Nos han enterrado mil veces y la historia ha dicho que se equivocaban", ha destacado antes de lanzar un aviso: "Estos resultados demuestran que los franceses quieren un gran cambio". </p><p>Tras reconocer la victoria de su rival, ha asegurado que seguirá "por el bien de Francia", no cerrándose a volver a presentarse a otras presidenciales y prometiendo su presencia en la "gran batalla" de las elecciones legislativas del mes de junio. <strong>"Para evitar que algunos acaparen el poder, seguiré con mi compromiso con Francia. </strong>Nunca abandonaré a los franceses", ha asegurado.</p><p>Apelando también a estas elecciones de junio, el líder de Francia Insumisa, <strong>Jean-Luc Mélenchon</strong>, también ha comparecido pocos minutos de conocerse los primeros sondeos para pedir a aquellos que "ven con tristeza el Estado destruido" que "no se resignen": "Se puede vencer a Macron. <strong>La democracia nos puede dar los medios para cambiar</strong>". Asimismo, y tras calificar de "muy buena noticia" la derrota de Le Pen, el candidato izquierdista ha recordado al ganador de la noche que, a pesar de la victoria, "navega en un océano de abstenciones y votos en blanco" y que es el presidente "peor elegido de la V República".</p><p>Hace dos semanas, Macron hizo valer su condición de favorito en <a href="https://www.infolibre.es/internacional/macron-le-pen-reeditan-cara-cara-disputaran-eliseo-segunda-vuelta-elecciones-francesas_1_1225021.html" target="_blank" >la primera vuelta</a>. El pasado 10 de abril, el actual presidente logró <strong>más del 27% de los votos, más de cuatro puntos por encima de Le Pen</strong>. Esa noche, tras cerrarse las urnas, el líder sumó los apoyos de prácticamente todos los derrotados en la primera vuelta. La ultraderechista, en cambio, solo cosechó el apoyo de <strong>Éric Zemmour</strong>. </p><p>Pero esa noche se abrió una gran incógnita: saber qué iban a hacer <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/insumisos-melenchon-les-cuesta-confesar-voto-macron-segunda-vuelta_1_1225849.html" target="_blank">los votantes de Mélenchon</a>, un jugoso 22%, más de siete millones y medio de personas. Tras quedar tercero en la primera vuelta, el candidato de Francia Insumisa instó a sus partidarios a no votar por la ultraderecha pero tampoco a abstenerse. Aunque, al contrario que en 2017, ha repetido durante los últimos 15 días el mantra de que <strong>"no hay que dar ni un solo voto a la señora Le Pen"</strong>. </p><p>Sin embargo, en muchos votantes dentro de espectro ideológico pesa, y mucho, la violencia que se desató contra los chalecos amarillos,<strong> el "desprecio de clase" que encarna Macron</strong> o su propuesta para prolongar la edad de jubilación. "Entre nosotros le llamamos <em>Paroles, paroles, c</em>omo en la canción de Dalida... dice todo y su contrario, reordena la verdad en su beneficio, es <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/autentico-bombero-piromano-votantes-izquierda-explican-no-votar-macron_1_1225366.html" target="_blank" >un auténtico bombero pirómano</a>", aseguraba hace unos días uno de estos votantes a Mediapart. </p><p>Finalmente, y según un sondeo de Ipsos-Sopra Steria publicado tras el cierre de los colegios electorales, <strong>un 17% de los votantes de Mélenchon han apoyado a la ultraderechista en la segunda vuelta. </strong>Macron ha logrado el respaldo del 42%, un 24% se ha abstenido, mientras que el 17% ha votado en blanco o nulo.</p><p>Aún así, Macron ha conseguido volver a ser el elegido frente a la ultraderecha de Le Pen. Su victoria pone punto y final a una carrera electoral entre<strong> dos auténticos camaleones</strong>. Por un lado, el actual presidente haciéndose el liberal para llevar a cabo políticas globalmente antiliberales. Y, por otro, la líder de extrema derecha que se ha vendido como una demócrata antes de mostrarse <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/le-pen-le-pen-trayectoria-peor_1_1225934.html" target="_blank" >lo más antidemocrática posible</a> durante una campaña que ha estado salpicada por todo tipo de contratiempos pero en la que la guerra de Ucrania ha terminado por impregnarlo todo.</p><p>La<strong> invasión rusa de finales de febrero ha sido el gran tema de esta campaña</strong>. Macron se ha aprovechado del cargo para implicarse como actor principal en la diplomacia internacional reivindicándose como líder europeísta y fiel aliado dentro de la OTAN. En cambio, Le Pen ha pasado de presumir de su cercanía con Vladimir Putin a tratar de desvincularse de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/marine-le-pen-diez-anos-apoyo-rusia-candidata-ultraderechista-quiere-olviden_1_1224500.html" target="_blank" >su pasado rusófilo</a>.</p><p>No obstante, en <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/le-pen-pelea-no-logra-dar-talla-macron-sobresale-demonizarla_1_1225765.html" target="_blank" ><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">el debate del pasado miércoles</span></a>, Le Pen no pudo evitar que los titulares del cara a cara se los llevasen las acusaciones de Macron sobre su pasado con Rusia. El actual presidente le recordó que su formación <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/prestamista-marine-le-pen-campana-relacionado-autoridades-rusas_1_1225718.html" target="_blank" ><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">recibió financiación en la campaña de 2017 de un banco ruso vinculado al Kremlin</span></a>: "Usted depende del señor Putin.<strong> Cuando usted habla de Rusia, habla de su propio banquero</strong>". </p><p>Pero este punto y final electoral es, en realidad, un punto y seguido. La cita de este domingo abre la puerta a otra carrera en el mes de junio. En menos de dos meses, <strong>Francia celebrará elecciones legislativas</strong> o, como las ha llamado esta misma noche Mélenchon, la "tercera vuelta".</p><p>Esta nueva cita con las urnas será una <strong>nueva prueba de fuego para todos los actores implicados</strong>. Macron tendrá que demostrar que el movimiento que él mismo fundó puede cosechar buenos resultados sin la sombra del peligro de la extrema derecha. Le Pen intentará rentabilizar ese más de 40% que ha cosechado este domingo. Y Mélenchon ya ha pedido que le "elijan primer ministro" en la cita que se celebrará los próximos 12 y 19 de junio.</p><p>Aunque más peliaguda es la situación para los partidos tradicionales que deberán reinventarse si quieren sobrevivir en el actual escenario político. <strong>Los Republicanos</strong> (antigua Unión por un Movimiento Popular) y el <strong>Partido Socialista</strong>, las dos formaciones que se disputaron durante décadas el poder en Francia, no sumaron ni el 7% de los votos en la primera vuelta de las presidenciales. En las legislativas intentarán, por lo menos, salvar su honra y evitar la irrelevancia. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Apr 2022 20:21:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Precedo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Emmanuel Macron,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dentro de la cabeza de Emmanuel Macron (cinco años después)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/cabeza-emmanuel-macron-cinco-anos-despues_1_1225863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8900f4ee-9e6d-470a-8035-e732b752742c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dentro de la cabeza de Emmanuel Macron (cinco años después)"></p><p>Unos días después de la victoria de Emmanuel Macron en 2017, Mediapart intentó <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/130517/dans-la-tete-d-emmanuel-macron" target="_blank"><strong>examinar el laberíntico cerebro</strong></a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/130517/dans-la-tete-d-emmanuel-macron" target="_blank"> </a>del nuevo presidente de la República, acostumbrado a hacer malabarismos con las referencias culturales y los comunicados de prensa. El ejercicio reveló entonces una mezcla de práctica intelectual "catequizante y furtiva" con poca preocupación por la coherencia; de "pensamiento McKinsey" que pretendía pensar en "diagnóstico", en "proceso" y en "soluciones" desde una "estética de la ficha técnica, sintética y rápida, este arte aprendido en la Escuela Nacional de Administración (ENA)".</p><p>Nada que pueda<strong> construir un relato y transformar el mundo </strong>de otra forma que no sea siguiendo la tendencia dominante de <strong>un neoliberalismo cada vez más violento socialmente</strong>.</p><p>Desde entonces, los libros dedicados al <em>funcionamiento</em> de Emmanuel Macron, del psicoanalista Roland Gori (<em>La Nudité du pouvoir. Comprendre le moment Macron</em>, Les Liens qui libèrent, 2018) al politólogo Raphaël Llorca (<em>La Marque Macron. Désillusions du neutre</em>, Éditions de l'Aube, 2021) han proliferado. Y el propio jefe de Estado se ha exhibido en varias columnas, con <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/140318/macron-president-en-papier-glace?onglet=full" target="_blank"><strong>un marcado gusto por las revistas</strong></a><strong> </strong>y las fórmulas despectivas.</p><p>El giro que ha dado en su<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/macron-droite-toute" target="_blank"> quinquenio</a> hace que no apetezca ahondar en el recalentado cerebro de un presidente-candidato, que <strong>ha prometido repetidamente "reinventarse" </strong>sin llegar a hacerlo. Sin embargo, lo que está en juego debe preocuparnos colectivamente, ya que <strong>parece preocupante que Emmanuel Macron gane el 24 de abril pensando que tenía razón</strong> o, peor aún, que pierda frente a Marine Le Pen porque no se habrá dado cuenta de lo que hace o de lo que dice. Este sobrecalentamiento se volvió a dejar notar en el programa matutino<a href="https://www.franceculture.fr/emissions/l-invite-e-des-matins/l-invite-des-matins-du-lundi-18-avril-2022" target="_blank"><em> France Culture </em></a>del lunes 18 de abril.</p><p>El presidente-candidato se recreó en sus alambicadas exageraciones, poniendo al mismo nivel a la extrema derecha y a la extrema izquierda, mientras intentaba hacer algunos llamamientos a Jean-Luc Mélenchon y al 22% de sus votantes.<strong> Reconoció por enésima vez algunas frases "muy torpes"</strong>, pero "descontextualizadas" y explicables, según él, por su propensión a ir "al encuentro de la gente" y a hablar "con personas que no piensan como [él]". Por último, recurrió a su retórica habitual, situada entre el lenguaje huero  y el "lenguaje directo", para justificar el uso tanto del diálogo como de la represión hacia la protesta social.</p><p>Preguntado por su relación "con la naturaleza", explicó que "<strong>cada uno tiene sus características</strong>". Antes de añadir: "Pero cuando no tengo una forma de pensar estructurada, me resulta difícil actuar, concebir. No tengo una forma de pensar técnica y luego abordo las cosas para que sean coherentes con una visión y una filosofía. Y no digo que esté al final del camino, pero sobre este tema he leído mucho".</p><p>Bruno Latour es uno de los dos pensadores que citó –mucho menos que en la anterior comparecencia de Emmanuel Macron en estas mismas ondas en 2017– junto al filósofo alemán <strong>Peter Sloterdijk</strong>. Pertenece a esos "intelectuales que, para alguien como yo que está en la acción, que tiene que lidiar con la vida diaria y a veces con la urgencia, te ponen en un desequilibrio que te lleva a reflexionar y que a veces es fructífero", precisó.</p><p>Pero lo que realmente le ayuda a vivir, concluyó, son sobre todo los poetas, a los que lee "<strong>todos los días</strong>": Cendrars, Apollinaire y Char, a los que desde hace tiempo pone en la cúspide de su Panteón, como ya había confiado en un número improbable de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/050222/bhl-macron-adjani-le-club-de-lecture-de-l-entre-soi" target="_blank"><em>La Règle du jeu</em></a>, olvidando sin duda uno de los aforismos del autor de <em>Las hojas de Hipnos,</em> según el cual "<strong>la lucidez es la herida más cercana al sol".</strong></p><p>Hay que reconocer que Emmanuel Macron tiene cierto talento para adaptarse a su público, desde<em> France Culture</em>, donde se muestra maduro y locuaz, hasta <a href="https://www.youtube.com/watch?v=jR-9OKP5tv4" target="_blank">Brut</a>, donde se comporta como un monologuista hasta arriba de anfetaminas. Además, el presidente-candidato se ha adaptado mucho en los últimos cinco años. Sobre todo, ha abandonado el legado supuestamente estructurador del filósofo <strong>Paul Ricoeur</strong>, al que conoció por mediación de su profesor François Dosse, y al que ayudó en la publicación del libro<em> La Mémoire</em>, l'Histoire, l'Oubli (Le Seuil, 2000). El ejercicio del poder lo ha aplastado todo, como <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/260222/les-ravages-de-l-humiliation-vus-par-le-philosophe-olivier-abel" target="_blank">reconocía recientemente el filósofo Olivier Abel</a>, especialista en Ricoeur.</p><p>"El movimiento de los <em>chalecos amarillos </em>apareció como la reacción a una elección presidencial triunfalista y en la estela de un presidente a menudo percibido como arrogante", juzgó tras la publicación de su último libro titulado <em>De l'humiliation. Le nouveau poison de notre société </em>(Les Liens qui libèrent, 2022). En cuanto a François Dosse, que había querido advertir en el proyecto de Emmanuel Macron en 2017 una prolongación política de la ética y el pensamiento de Paul Ricoeur en <em>Le Philosophe et le Président </em>(Stock, 2017), también ha firmado un libro titulado<em> Macron ou les illusions perdues. Les larmes de Paul Ricœur (</em>Le Passeur, 2022).</p><p>Los que no se hacían ilusiones sobre la Jefatura del Estado, falta de ver lo que ha desaparecido, podrán constatar lo que ha aparecido, que no deja de ser simétrico con la pérdida de la influencia <em>ricœuriana</em>. A saber, el refrendo de modos de razonamiento ausentes en 2017:<strong> el laicismo endurecido, las tensiones identitarias y los reflejos "antidespiertos</strong>" que llevan sus ministros Jean-Michel Blanquer, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/171120/marlene-schiappa-une-mue-ideologique-au-service-d-elle-meme" target="_blank">Marlène Schiappa</a> y Sarah El Haïry, cuya declaración "lo que me asusta aún más que Zemmour es el discurso interseccional del momento", resuena especialmente en este periodo de vísperas de la segunda vuelta contra la extrema derecha.</p><p>El propio Emmanuel Macron ha caído en situaciones similares, ganando poco a poco la simpatía de todos aquellos que calificó en 2017 de "laicistas". Ya<a href="https://www.lemonde.fr/politique/article/2020/06/10/il-ne-faut-pas-perdre-la-jeunesse-l-elysee-craint-un-vent-de-revolte_6042430_823448.html" target="_blank"> en junio de 2020</a>, en plena movilización contra el racismo y la violencia policial, consideró que el mundo académico había "alentado la etnización de la cuestión social creyendo que era una buena salida". "<strong>Sin embargo, el resultado sólo puede ser secesionista. Esto equivale a partir la República en dos</strong>", añadió al final de semanas de debates estériles sobre el "islamismo", lanzados por su ministro de Educación Superior,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170221/islamo-gauchisme-vidal-provoque-la-consternation-chez-les-chercheurs" target="_blank"> Frédérique Vidal.</a></p><p>Estas declaraciones fueron consideradas como una inflexión por Pierre-André Taguieff, una figura de la lucha antirracista que se ha convertido a la lógica de la Primavera Republicana: "Creo que el presidente ha tomado conciencia de la gravedad de esta fractura entre los partidarios del movimiento decolonial y los que se niegan a unirse a él porque lo consideran una forma de racismo inverso", declaró a <a href="//Mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de <strong>infoLibre</strong>). <strong>"Hay un giro republicano"</strong>, asumió entonces un asesor del presidente de la República.</p><p>Un asesor confirmó esta inflexión presidencial en estos términos: "Se está pasando una página, se abrirá otra. En efecto, estamos más cerca de Chevènement que de Rocard", subrayó, refiriéndose a esta figura de la "segunda izquierda" que el jefe del Estado no ha dejado de reivindicar desde entonces. Emmanuel Macron no ha soltado sus nuevos caballos de batalla, modestamente calificados de "regios" –inmigración, identidad y seguridad–, trabajando así para <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/060422/extreme-droite-macron-appelle-eteindre-les-braises-sur-lesquelles-il-souffle" target="_blank">hacer posible un nuevo cara a cara </a>con Marine Le Pen.</p><p>Además de esta oscilación pendular, que ha visto <strong>desaparecer algunas lógicas y tomar forma otras</strong>, una radiografía reciente muestra que los cuatro marcadores inicialmente identificados para el funcionamiento cerebral del macronismo –el "marchismo", el "<em>almismotiempismo</em>", el "modernismo" y el "<em>capitalicismo</em>"– se han visto perturbados.</p><p>El "marchismo" se ha transformado en un <strong>doble movimiento</strong>. No sólo "En Marche" se ha convertido en sinónimo de "en fuerza" como resultado de la <strong>creciente verticalización del poder,</strong> sino que también se ha convertido en "cuotas de mercado". <strong>Durante cinco años, Emmanuel Macron ha funcionado según esta lógica, dejando que sus ministros ocupen tal o cual terreno aunque ello suponga contradecirse.</strong> Hoy en día, está reciclando este método, tratando de ganar algunos puntos en la izquierda, mientras mantiene su objetivo principal: la derecha. <strong>De este modo, sitúa a la extrema derecha (los "políticamente abyectos") y al antifascismo (los "políticamente correctos") al mismo nivel.</strong></p><p>El "<em>almismotiempismo</em>" se ha convertido en una amenaza política que podría definirse como "absurdismo". ¿Cómo se puede, sin perder toda la credibilidad, desear los viernes que las mujeres "se quiten el velo por voluntad propia" y los domingos felicitar a una mujer porque es "feminista y tiene velo"? ¿Cómo podemos confundir la urgencia ecológica con la urgencia electoral y afirmar un giro ecologista cuando hemos vaciado la Convención Ciudadana de sus principales propuestas? ¿Cómo se puede seguir abogando por el "gran debate" permanente y seguir la política de los antidisturbios frente a los adversarios?</p><p>A este batiburrillo básico se suma la ruptura de la que fue una de <strong>las principales armas retóricas y políticas </strong>de Emmanuel Macron, que contribuyó a su éxito en 2017: la triangulación. Esta técnica, que consiste en hacer suyas las palabras y referencias de sus competidores para desactivarlas y enturbiar las aguas, se ha convertido en su marca registrada desde 2017. Así, el presidente saliente ha recurrido a Jean Jaurès o a los "días felices" de la Resistencia, mientras dibujaba la "tolerancia cero" de la derecha en materia de seguridad o dejaba que sus ministros hablaran de "ensañamiento" como <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/290720/le-mot-ensauvagement-s-avere-le-plus-sur-toboggan-vers-l-extreme-droite?onglet=full" target="_blank">la extrema derecha.</a></p><p>Con el tiempo, esta triangulación se ha convertido en una "<strong>triangulación de las Bermudas</strong>" convirtiéndose en nada y provocando, en esta campaña entre las dos rondas, sólo burlas, cuando no una profunda molestia. Este es el caso, en particular, cuando el presidente-candidato es sorprendido, en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160422/marseille-emmanuel-macron-fait-des-appels-du-pied-aux-melenchonistes" target="_blank">Marsella</a> [sureste de Francia], citando dos veces el nombre del programa de Jean-Luc Mélenchon –El futuro en común–o cuando cita<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/020422/en-meeting-macron-sort-les-grosses-ficelles" target="_blank"> un viejo eslogan </a>de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) –"<strong>Nuestras vidas, sus vidas valen más que todos los beneficios"–.</strong></p><p><strong>El "modernismo" de Emmanuel Macron tampoco ha sobrevivido al quinquenio.</strong> Su rostro es todavía joven comparado con el que solemos ver en la política francesa, pero no deja de recordar al <em>Retrato de Dorian Gray</em>. En la novela de <strong>Oscar Wilde</strong>, es el retrato pintado del héroe el que envejece y muestra <strong>la corrupción del alma del personaje</strong>. Aquí, la cara sigue siendo tersa, pero ya no es prometedora. La confianza se ha roto con los golpes de un jefe de Estado que <strong>multiplica las renuncias y las marcas de desprecio</strong>, así como el incumplimiento de su promesa de no considerar el 66% de los votos emitidos a su nombre el 7 de mayo de 2017 como un "cheque en blanco".</p><p>El último rasgo que identificamos en 2017 fue el "<em>capitalicismo</em>", basado en la idea de que Emmanuel Macron blandió la "<strong>gramática de los negocios</strong>", como si la hubiera escrito él. Como ministro, había explicado a la BBC británica que la desgracia de Francia había sido no hacer las reformas necesarias que había hecho la Gran Bretaña de Thatcher. Manejando el arte del camaleón como ningún otro, el mismo hombre consideraba también que<strong> el capitalismo contemporáneo estaba</strong> "en proceso de aplastar todas las formas de valor por encima del valor monetario" y que se estaba convirtiendo en "un capitalismo de los poderosos que ya no podemos regular".</p><p>En el momento de este <em>baile para dos </em>típico del razonamiento de Macron, seguía existiendo un posible interrogante sobre la naturaleza del modo de pensar del nuevo presidente, alimentado por las dudas sobre <strong>la naturaleza del liberalismo</strong> promovido por el que todavía era un neófito político. Se trataba de saber cómo invertiría Emmanuel Macron este término cuyo significado flota en función de los tiempos en los que se despliega. Un quinquenio después, sólo podemos constatar que <strong>este liberalismo es sólo una máscara y no una brújula</strong>, destinada a ocultar un profundo conservadurismo que toma la forma de "liberalismo autoritario".</p><p>Este "<strong>pequeño monstruo conceptual</strong>", parafraseando al filósofo Grégoire Chamayou, se remonta a un discurso pronunciado por el jurista y filósofo alemán Carl Schmitt ante los empresarios alemanes en 1932, en el que sentaba las bases de un <strong>"Estado fuerte-débil, fuerte con algunos, débil con otros"</strong>. O, en palabras del sociólogo alemán Wolfgang Streeck, fuerte "contra las demandas democráticas de redistribución social", pero "débil en su relación con el mercado".</p><p>Frente a estas reconfiguraciones del cerebro macronista, uno quisiera poder aferrarse a una posición de análisis distanciado, capaz de reírse de ellas cuando sea necesario o pretender hacer una exégesis de las mismas cuando parezca preciso, como en la conclusión de su entrevista sobre France Culture, donde Emmanuel Macron añadió, en referencia a los poetas: "<strong>Son los que realmente más te liberan a veces de esta violencia</strong>, de la tiranía de la vida cotidiana y que te dan, para algunos, el rostro de la muerte, o te dan esta especie de intimidad absoluta con lo que tienes que ser".</p><p>Pero para que eso ocurra, la "<strong>tiranía de la vida cotidiana</strong>" tendría que ser, para muchos de nosotros hoy, oscilar entre la exasperación de escuchar todos los días las palabras desmonetizadas del presidente-candidato y la ansiedad de tener la sensación de que <strong>haría mejor en mantener la boca cerrada durante este periodo de intercampaña</strong>, por lo mucho que se parece a <strong>un niño irresponsable jugando con fuego</strong>.</p><p><em>Texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Apr 2022 18:10:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joseph Confavreux | Ellen Salvi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dentro de la cabeza de Emmanuel Macron (cinco años después)]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Bruselas prefiere no pensar en un escenario con Le Pen en el Elíseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/bruselas-prefiere-no-creer-escenario-le-pen-eliseo_1_1225928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4efb87fc-f5cc-4653-918a-138b200f690d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bruselas prefiere no pensar en un escenario con Le Pen en el Elíseo"></p><p>El domingo y el lunes, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, realizará una visita oficial a la India. <strong>Este es un buen resumen de la situación que se vive en Bruselas: </strong>si muchos en las instituciones están preocupados por el resultado de Marine Le Pen en la segunda vuelta, la mayoría prefiere mirar hacia otro lado, a la espera de que se materialice la victoria prometida por las encuestas a Emmanuel Macron.</p><p>"<strong>Básicamente, aquí nadie cree en la llegada de un Orbán gigante</strong>", dice un funcionario de la Comisión, refiriéndose al jefe del gobierno "<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/040422/le-hongrois-viktor-orban-triomphe" target="_blank">iliberal"</a> de Hungría. Ninguna institución ha considerado necesario elaborar un plan de contingencia en caso de victoria de la candidata de la Agrupación Nacional (RN). Es como si el susto provocado por la guerra de Ucrania hubiera eclipsado en parte la inquietud suscitada por una posible elección de Marine Le Pen.</p><p>"Es demasiado pronto para pensar en lo que haremos [si Marine Le Pen es elegida], es el momento de llamar a la movilización de las fuerzas proeuropeas en Francia", dijo a Mediapart<strong> Iratxe García</strong>, líder de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo.</p><p>Esta eurodiputada socialista próxima a Pedro Sánchez añade: "Observamos las elecciones francesas con preocupación, pero también con la esperanza de que surja una mayoría pro UE". Prueba de que las tensiones han aumentado, Sánchez, junto con sus homólogos socialdemócratas<strong> António Costa </strong>en Portugal y<strong> Olaf Scholz </strong>en Alemania, emitió el jueves <a href="https://elpais.com/internacional/2022-04-21/votar-en-francia-por-la-extrema-derecha-o-por-europa.html" target="_blank">una declaración de apoyo a Macron</a>, diciendo que "la votación del domingo no es una elección como cualquier otra [...], sino una elección crucial para Francia y para todos nosotros en Europa".</p><p>Al dar la espalda a la hipótesis de una victoria de Le Pen, ¿corre la UE el riesgo de despertarse con<strong> fuertes dolores de cabeza</strong> el lunes 25 de abril, como ocurrió con el<em> Brexit </em>en junio de 2016? La referencia al<em> Brexit</em> aparece una y otra vez en la capital belga. El sorprendente voto de los británicos, que iba a contracorriente de las encuestas y se vio alimentado por la ira popular, dejó atónitas a las instituciones de la UE, incapaces de entender en ese momento lo que había sucedido.</p><p>"No quiero despertarme el lunes después de las elecciones como lo hice con la resaca del <em>Brexit</em>", dijo Maria Arena, eurodiputada socialista belga. "<strong>Nuestro análisis es simple</strong>: si Le Pen gana, será peor que el <em>Brexit</em>, peor que Trump", advierte un diplomático europeo, que reconoce que sus servicios aún no han trabajado en el escenario de una victoria de Le Pen.</p><p>La Comisión se niega, como es habitual, a comentar el desarrollo de una campaña nacional. Como mucho, señalan que "el caso del<em> Brexit </em><strong>no tiene nada que ver </strong>con la segunda vuelta francesa, ya que fue un referéndum sobre la permanencia o no del Reino Unido en la Unión".</p><p>"Una de las razones [de la preocupación contenida en Bruselas] es que el programa de Marine Le Pen parece, desde fuera, menos antieuropeo que en 2017", observa Grégory Claeys, economista del <em>think tank </em>bruselense <strong>Bruegel</strong>. En su momento, Florian Philippot se mostró muy activo en el tema. Cinco años después, ya no defiende la salida del euro.</p><p>"La otra razón", prosigue Claeys, "es que hubo la experiencia italiana de la coalición entre el <strong>Movimiento Cinco Estrellas</strong> (M5S) y la Liga de Matteo Salvini. Los europeos sienten que ahora pueden manejar este tipo de partido una vez que ha llegado al poder".</p><p>Lo que está en juego es el futuro de la Unión, en un momento en que Francia ocupa<a href="https://www.mediapart.fr/journal/dossier/international/ue-une-presidence-francaise-en-pleine-campagne" target="_blank"> la presidencia rotatoria de la UE hasta finales de junio.</a> Durante<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/210422/debat-d-entre-deux-tours-le-pen-la-peine-macron-en-surplomb" target="_blank"> el debate del miércoles</a> por la noche, Marine Le Pen repitió que ya no deseaba, como en 2017, abandonar el euro. Suavizando las aristas, ahora dice: "<strong>Europa no es todo o nada</strong>, lo tomamos todo o no decimos nada. Quiero permanecer en la UE, para que se modifique profundamente".</p><p>En concreto, reclama el fin de la primacía de los tratados europeos sobre el derecho nacional (siguiendo el ejemplo de los británicos del <em>Brexit</em> o del actual gobierno polaco), una reducción de<strong> cinco mil millones de euros</strong> en la contribución de Francia al presupuesto europeo (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/111220/dans-son-bras-de-fer-sur-le-budget-le-parlement-europeen-n-obtenu-que-de-modestes-avancees" target="_blank">un presupuesto ya negociado, con dolor, hasta 2027</a>), o la introducción de una "preferencia nacional" por ejemplo a la hora de encontrar trabajo para los ciudadanos franceses, incluso frente a otros ciudadanos de la UE, medidas todas ellas que anuncian una amarga lucha con las instituciones.</p><p>También se opone claramente a cualquier nuevo tratado de libre comercio celebrado por la UE, una competencia que forma parte del ADN histórico de la Comisión (y en relación con la cual Emmanuel Macron se ha mostrado ambiguo, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/230719/le-ceta-est-adopte-par-l-assemblee-nationale?onglet=full" target="_blank">haciendo votar el CETA con Canadá en la Asamblea Nacional </a>y<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/290121/traite-ue-mercosur-la-france-negocie-la-levee-de-son-veto" target="_blank"> bloqueando el tratado con los países del Mercosur</a>, mientras negocia una vía de salida...). En este último frente, no hay nada muy revolucionario que anticipar: las actividades de la "DG de Comercio", la dirección de la Comisión que negocia los tratados de libre comercio en nombre de la UE, ya se han ralentizado desde, al menos, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/101116/paul-magnette-dans-l-interet-de-l-europe-il-faut-parfois-lui-desobeir" target="_blank">la crisis del CETA en 2016.</a></p><p>En cuanto a Ucrania, Marine Le Pen sugiere que detendría <strong>los envíos de armas</strong>, apoya la batería de sanciones adoptadas por la UE desde el 24 de febrero, pero se opone a un futuro sexto paquete en el que ya se trabaja en la capital belga, que incluiría la prohibición de importar gas y petróleo rusos.</p><p>Para el semanario anglosajón<strong> Politico</strong>, muy influyente en la "burbuja" de Bruselas, el desenlace estaría claro: una victoria de Marine Le Pen<a href="https://www.politico.eu/article/marine-le-pen-france-election-2022-president-end-of-europe-as-we-know-it/" target="_blank"> significaría "el fin de Europa"</a>. Pero más allá de los discursos catastróficos sobre<a href="https://www.lesechos.fr/politique-societe/politique/europe-derriere-lapparent-recentrage-de-marine-le-pen-un-programme-radical-menant-au-frexit-1400170" target="_blank"> un posible </a><a href="https://www.lesechos.fr/politique-societe/politique/europe-derriere-lapparent-recentrage-de-marine-le-pen-un-programme-radical-menant-au-frexit-1400170" target="_blank"><em>Frexit </em></a><a href="https://www.lesechos.fr/politique-societe/politique/europe-derriere-lapparent-recentrage-de-marine-le-pen-un-programme-radical-menant-au-frexit-1400170" target="_blank">disfrazado</a> –este es también el argumento esgrimido por Emmanuel Macron, al hablar de las elecciones del domingo como un referéndum sobre la UE–, es sobre todo el riesgo de <a href="https://www.jean-jaures.org/publication/le-projet-europeen-du-rassemblement-national-ouvrir-une-ere-de-conflits-avec-lunion-europeenne/" target="_blank">una era de parálisis y conflictos </a>durante cinco años lo que preocupa a los funcionarios europeos contactados por Mediapart.</p><p>No es la primera vez que la UE experimenta una sacudida política, incluso de un miembro fundador. "Desde la crisis financiera, llevamos casi 20 años sintiendo <strong>el golpe de un pelotazo tras otro</strong>", dice un cansado funcionario de la Comisión que quiere creer que la UE es más resistente de lo que parece en estos tiempos tormentosos.</p><p>La forma en que <strong>Matteo Salvini</strong>, presionado por los mercados, así como por los líderes europeos, acabó jugando al apaciguamiento, haciendo una cruz sobre su histórica oposición al euro, ha marcado los ánimos en Bruselas. ¿Renunciará Marine Le Pen a la UE en cuanto sea elegida? La predicción es tanto más arriesgada cuanto que sus asesores en la UE hasta hace poco, los eurodiputados Nicolas Bay y Jérôme Rivière, se unieron a las filas de Éric Zemmour a principios de año, y es difícil saber quién marcará la línea.</p><p>Ya en 2015, la griega Syriza, una formación de izquierda crítica liderada por Alexis Tsipras, también intentó desobedecer ciertas partes de los Tratados de la UE sin dejar de pertenecer a la zona euro, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/130715/grece-les-europeens-imposent-tsipras-une-reddition-sans-condition?onglet=full" target="_blank">una empresa que se demostró, tras cinco meses de tensión, perdedora. </a>Pero Francia, segunda economía del club europeo, tiene mucho más peso que Grecia o incluso Italia, sobre todo para el futuro del euro.</p><p>Mucha gente está preocupada por lo que llaman en la jerga "<strong>el riesgo macro</strong>". Las elecciones presidenciales francesas llegan en un momento delicado, con una gran conmoción económica relacionada con la guerra de Ucrania, y cuando las deudas y los déficits se han disparado en todo el continente como consecuencia de la gestión de la pandemia. El retorno de la inflación plantea la cuestión de un endurecimiento de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo. </p><p>"La hipótesis de un<em> Frexit</em> por accidente es muy posible", dice <strong>Grégory Claeys</strong>. Marine Le Pen no quiere la libre circulación de mercancías ni de trabajadores. Quiere cortar con la participación francesa en el Presupuesto europeo. Aunque Syriza y RN no tengan nada que ver, podría ocurrir lo que le pasó a Grecia en 2015, que estuvo muy cerca de salir de la zona euro. Sobre todo si París sigue siendo ambiguo en cuestiones europeas hasta entonces. </p><p>En el <em>barrio europeo </em>de Bruselas, una victoria de Marine Le Pen no tendría el mismo impacto en el funcionamiento de todas las instituciones. Hasta las elecciones europeas de mayo de 2024, RN queda relegada al grupo de Identidad y Democracia (ID), el quinto del Parlamento Europeo, y<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/160422/ces-dix-votes-au-parlement-europeen-qui-revelent-les-impostures-du-rn" target="_blank"> su influencia en el hemiciclo es residual.</a> La ambición de Marine Le Pen, desde principios de 2010, de formar un gran grupo de extrema derecha en el hemiciclo nunca ha visto la luz, y su victoria en París no cambiaría nada.</p><p>Tampoco hay cambios inmediatos en la Comisión, donde el comisario francés seguiría siendo <strong>Thierry Breton</strong>, propuesto en 2019 por Emmanuel Macron. La verdadera ruptura se produciría, pues, en la mesa del Consejo, la institución intergubernamental, sin duda <strong>la más poderosa de la capital belga</strong>, la que retransmite los puntos de vista de las capitales. Aquí, el equilibrio de poder se vería profundamente alterado.</p><p>Mientras los eslovenos también acuden a las urnas este domingo para elegir su Parlamento, el jefe de Gobierno saliente, Janez Janša, a veces apodado el "mini-Trump", <a href="https://www.politico.eu/europe-poll-of-polls/slovenia/?utm_source=POLITICO.EU&utm_campaign=5d9587c506-EMAIL_CAMPAIGN_2022_04_20_04_40&utm_medium=email&utm_term=0_10959edeb5-5d9587c506-189651673" target="_blank">podría ser reelegido</a>. Surgiría un eje –Francia, Hungría, Polonia y Eslovenia– que sería inevitable en el Consejo. Esto bloquearía, al menos, casi todos los textos que se debatiesen.</p><p>Un asesor del Parlamento prevé incluso un escenario en el que los Estados se harían con el mando transformando a la Comisión y al Parlamento en instituciones secundarias, con una agenda vacía. En este escenario, algunos especulan con un bloqueo más fuerte en Bruselas, donde los líderes europeos intentarían, ya en mayo, desestabilizar a Le Pen antes de las elecciones legislativas de junio, con la esperanza de facilitar una cohabitación...</p><p>Gane o pierda Emmanuel Macron el domingo, a muchos en Bruselas les cuesta entender el nivel alcanzado por RN. Al igual que les cuesta entender el hecho de que tres de los cuatro candidatos que quedaron en primer lugar en la primera vuelta hayan mostrado, de una manera u otra durante su carrera política, <strong>simpatías por Rusia</strong>. "Aquí la gente no ha tomado la medida del enfado contra Macron", observa un asesor francés del Parlamento Europeo.</p><p>Empiezan a surgir críticas a la estrategia del jefe de Estado saliente, bastante apreciado entre las fuerzas mayoritarias de Bruselas. "Emmanuel Macron ha puesto en marcha <strong>un peligroso juego político, </strong>que consiste en limpiar el campo político de los partidos tradicionales, para encontrarse con un partido antidemocrático", lamenta la eurodiputada Maria Arena.</p><p>Macron ya sufría<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/241221/bruxelles-des-francais-plus-influents-mais-toujours-eclipses-par-berlin" target="_blank"><strong> una imagen de jefe de Estado arrogante</strong></a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/241221/bruxelles-des-francais-plus-influents-mais-toujours-eclipses-par-berlin" target="_blank"> </a>en Bruselas. Si es reelegido el domingo, también tendrá que lidiar con la imagen, probablemente más grave, de un presidente que está <strong>alimentando el ascenso de la extrema derecha </strong>en su país.</p><p><em>Algunas de las citas de este artículo son anónimas, tomadas de conversaciones con funcionarios y diplomáticos de la UE con los que me reuní en Bruselas los días 19 y 20 de abril. En cada caso, he intentado especificar a qué institución pertenece. Las citas de un diplomático de la UE mencionadas en el artículo proceden de un almuerzo que organizó con otros periodistas franceses.</em></p><p>Texto en francés:</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Apr 2022 18:10:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ludovic Lamant (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Bruselas prefiere no pensar en un escenario con Le Pen en el Elíseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[De un Le Pen a otro: las trayectorias de lo peor de la política francesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/le-pen-le-pen-trayectoria-peor_1_1225934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d9e7f340-fe5a-4578-9686-10a329897067_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De un Le Pen a otro: las trayectorias de lo peor de la política francesa"></p><p>Dos camaleones se enfrentan en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas: <strong>Emmanuel Macron, que se hace el liberal </strong>para llevar a cabo políticas globalmente antiliberales; y <strong>Marine Le Pen, que se hace la demócrata </strong>antes de mostrarse lo más antidemocrática posible. A día de hoy, ambos pueden parecer que se encuentran en una línea similar, pero la equivalencia es engañosa. Todo es cuestión de proceso, de trayectoria, de movimiento: Marine Le Pen partiría de donde se detiene Emmanuel Macron. Esta es la diferencia entre “fascismo y fascistización”, en palabras del sociólogo y politólogo <a href="https://www.editionsladecouverte.fr/la_possibilite_du_fascisme-9782348037474" target="_blank">Ugo Palheta.</a></p><p>Léon Blum distinguía entre la <strong>conquista del poder y el ejercicio del poder</strong>. Marine Le Pen ha roto con la diagonal del loco de su padre, Jean-Marie Le Pen. Este último resultó ser un histrión incapaz de resistirse a un chiste relacionado con su <strong>feroz inconsciente</strong>. Su función de tribuno le bastaba. <strong>Se contentaba con ser el loco del rey de nuestra monarquía republicana</strong>. Proyectaba sus fobias y dio rienda suelta a sus impulsos, sin construir una verdadera estrategia.</p><p><strong>Marine Le Pen quiere el poder</strong> <strong>y por eso renuncia a las provocaciones más escandalosas que la alejan de él</strong>. De ahí un enfoque muy inteligente: la “desdemonización”, término acuñado por la extrema derecha para aniquilar la “demonización” de la que se consideraba víctima por parte de la izquierda. Pero también de la derecha republicana, que el FN, ahora RN, quería que fuera el aspirador. Antes de hacerse con votos de la izquierda, <strong>engañada ésta por un discurso social en forma de señuelo.</strong></p><p>Antes sobre todo de <strong>paralizar a una parte de esta izquierda que no se atrevía a votar para eliminar a la extrema derecha en la segunda vuelta</strong>, dado que Emmanuel Macron les sale literalmente por las orejas -un poco como sucedió con Hillary Clinton entre un sector radical o progresista del electorado al otro lado del Atlántico en 2016-. Así es como, con más del 30% del electorado motivado y aprovechando la apatía o la desesperación del resto, Donald Trump y Marine Le Pen pueden aspirar, o incluso lograr, una victoria aplastante.</p><p>Mientras Trump era novato, la huella de Le Pen en la política francesa se remonta a casi 70 años atrás. Fue en febrero de 1953 cuando Jean-Marie Le Pen (nacido en 1928), presidente de honor del “Corpo” de estudiantes de Derecho de la Universidad de París, da que hablar. Obtuvo la ayuda del Elíseo para socorrer a las víctimas holandesas de las mortíferas inundaciones, no sin antes haber contactado con <a href="https://www.lexpress.fr/informations/comment-il-est-devenu-extremiste_678720.html" target="_blank">el presidente Vincent Auriol.</a></p><p>Luego, comprometido con las guerras coloniales dirigidas por Francia y capaz de sacar provecho de ellas, lo descubrió el neopopulista Pierre Poujade (1920-1983), que lo hizo diputado en 1956. En 1965, Jean-Marie Le Pen dirigió la campaña de Jean-Louis Tixier-Vignancour (1907-1989), antiguo subsecretario general de información del régimen de Vichy, candidato de la extrema derecha (5,20% en la primera vuelta) contra Charles de Gaulle.</p><p>En 1972 se fundó el Frente Nacional, una antropofagia simbólica típica de una extrema derecha que se alimenta rápidamente del hígado de su enemigo: <strong>durante la ocupación nazi, el Frente Nacional era un movimiento de resistencia de tendencia comunista.</strong></p><p>Marine Le Pen perpetúa parte del odio de su padre. Y esto, aunque desestime cuidadosamente las execraciones caricaturescas que han surcado nuestras “mentes” más reaccionarias desde 1940, o incluso desde 1789. <strong>Hay más continuidad que ruptura, entre el padre desenfrenado y su hija </strong><em><strong>ablandada</strong></em><strong>, durante un tiempo vertiginoso...</strong></p><p>Es peligroso, desde el punto de vista humano, moral y político, limitar a un ser humano a su genealogía: si no eres tú, por lo tanto es tu padre. Sin embargo, <strong>Marine Le Pen nunca ha dejado –antes de separarse más o menos por razones tácticas– de pretender ser Jean-Marie Le Pen, de cavar el mismo surco, de mantenerse en horribles posiciones siamesas.</strong></p><p>El ejemplo más llamativo es el de la <strong>tortura, que Jean-Marie Le Pen practicó </strong><a href="https://www.cairn.info/histoire-secrete-de-la-ve-republique--9782707153500-page-44.htm" target="_blank"><strong>obviamente durante la batalla de Argel</strong></a><strong>. Tortura que Marine Le Pen justificó</strong>, en diciembre de 2014, con los mismos argumentos que los paracaidistas franceses de 1957 que atacaban a los militantes del FLN en la Casbah de Argel: “Puede haber casos, cuando una bomba – ‘tic, tic, tic’- debe estallar en una o dos horas y, en todo caso, puede causar víctimas civiles, en los que es útil hacer hablar a la persona para averiguar dónde está la bomba con los medios que podamos”, dice Marine Le Pen en este <a href="https://www.dailymotion.com/video/x2c7rq6" target="_blank">vídeo</a>.</p><p><strong>En definitiva, toda la historia del Frente Nacional, y posteriormente, del Reagrupamiento Nacional, tiene que ver con el retorno de lo reprimido</strong>. Camuflarse para ser descubierto al final. Enmascarar pero ser desenmascarado. Y volver a empezar la impostura, como un Sísifo de la respetabilidad.</p><p>La historiadora Valérie Igounet, en <a href="https://www.cairn.info/les-faux-semblants-du-front-national--9782724618105-page-269.htm" target="_blank">un estudio sobre las técnicas y los retos de la formación </a>de militantes de extrema derecha, cita un argumento -una especie de catecismo del FN con preguntas y respuestas- de los años 70: “En el Frente Nacional no somos racistas ni xenófobos. Todos los que han afirmado lo contrario han sido condenados en los juicios que hemos interpuesto. No olvidemos que Jean-Marie Le Pen fue elegido con un antillano, Sauvage, como suplente, y que fue mientras hacía campaña por Ahmed Djebbour, un musulmán que quería seguir siendo francés, cuando le golpearon en el suelo de forma terrible y perdió un ojo. [...] No queremos que Francia se convierta en el Líbano, donde las comunidades se enfrentan armados”.</p><p>En agosto de 2011, en un artículo de Mediapart titulado <em>Le Pen vs Le Pen: l'impossible normalisation du FN,</em> Marine Turchi escribió lo siguiente sobre Marine Le Pen: <strong>“Durante diez años, ha realizado un acto de equilibrio consistente en imprimir su sello en el partido sin renegar de la herencia política de su padre</strong>. Tenía que demostrar que el FN se estaba convirtiendo en un punto de encuentro patriótico, sin ponerse en contra al sector radical del vivero del Frente. ‘Mi objetivo es aportar un valor añadido’, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/130311/comment-parle-marine-le-pen-une-journee-dans-le-var" target="_blank">explicaba en marzo a Mediapart.</a> ¿Qué valor añadido? <strong>‘Mi personalidad. Difiere de la suya. Soy una mujer. Soy más joven. Tengo tres hijos, los crie sola’</strong>. ¿Y en el fondo? ‘He dado visibilidad al programa económico y social. Además, la mitad de nuestros militantes proceden de la izquierda’”.</p><p>Ese juego de sombras sólo engañó a los que querían ser engañados, los seguidores de la ceguera voluntaria.</p><p>El veredicto del patriarca llegó a principios de año. El nonagenario Jean-Marie Le Pen era... torturado. Sus obsesiones fueron defendidas con la violencia más radical por el hijo que nunca tuvo, Éric Zemmour –un judío, pese a todo (y esto tiene importancia, como muestra <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/180422/d-un-le-pen-l-autre-la-trajectoire-du-pire/prolonger" target="_blank">el primer vídeo de este artícul</a>o)–.</p><p>En cuanto a Marine Le Pen, <strong>había traicionado parcialmente el nombre de un FN duro y viril: era una mujer</strong>. Al final, los lazos de sangre, cruciales en el imaginario fascista, hablaron. El anciano fingió ceder, sumándose a su criatura a comienzos de 2022...</p><p>¿Todo por esto? Sí, en la medida en que la contraofensiva semiótica de la “<strong>desdiabolización</strong>” habrá sido suficiente, esperan la firma Le Pen y sus acólitos, para anestesiar suficientemente al electorado. Para que un determinado número de abstenciones y de votos en blanco o nulos conceda finalmente el <a href="http://lesresistances.france3.fr/documentaire-pcb/les-ausweis" target="_blank">Ausweis </a>al Elíseo.</p><p>El humo parece evidente. Entre dos palabras, Marine Le Pen eligió la menor, pero siempre al servicio de los mismos males. La “prioridad nacional” es sólo un ajuste semántico de la “preferencia nacional”. Esta expresión, acuñada en los años 80 por Jean-Yves Le Gallou con el apoyo de Bruno Mégret, ya desempeñaba el papel de eufemismo para escapar de las leyes antirracistas. Se trata de atacar a los extranjeros de forma xenófoba.</p><p>El programa actual de la RN (proposición 142) dice: “Reservar prioritariamente la asignación de viviendas sociales a los franceses, sin efecto retroactivo, y movilizarla hacia las personas que más lo necesitan”. Según <a href="https://www.liberation.fr/societe/logement/si-elle-est-elue-marine-le-pen-expulsera-plus-de-1-million-de-locataires-etrangers-20220415_GOZZVQGHGJABDCJPLVSUMX7YXE/" target="_blank"><em>Libération</em></a>, la frase “sin efecto retroactivo” no se mantendrá ni un segundo.</p><p><strong>Odio</strong></p><p>El laicismo, al igual que la República, se revela como un hechizo que esconde el odio: dando rienda suelta al aborrecimiento de los árabes (rebautizados como “musulmanes” en la Argelia colonial), así como de cualquier población considerada inasimilable por la más mínima diferencia.</p><p>Por último, en lo que respecta al supuesto aspecto “social” del partido de extrema derecha, el politólogo <a href="https://www.cairn.info/les-faux-semblants-du-front-national--9782724618105-page-25.htm#re2no2" target="_blank">Alexandre Dézé</a> demuestra que tal giro se remonta al octavo congreso del FN, en 1990, que abordó este tema para renunciar progresivamente a las orientaciones ultraliberales del movimiento de extrema derecha. <strong>No hay nada nuevo bajo el sol: Marine Le Pen es –y quiere ser– el fruto de las entrañas políticas, ideológicas y doctrinales de su padre</strong>, cuya conquista persigue por medios tortuosos. El siguiente vídeo ilustra esta continuidad.</p><p>Jean-Marie Le Pen lleva 38 años canibalizando la Quinta República. Desde... 1984 y su primera aparición en <em>L'Heure de vérité</em>, entonces el programa político estrella del servicio público. La estrella fascista intentó imponer un minuto de silencio en el plató en memoria de las víctimas del comunismo. Tres años más tarde, en mayo de 1987, siempre en <em>L'Heure de vérité</em>, respondiendo a una pregunta de Albert du Roy sobre el sida, Jean-Marie Le Pen lanzó una diatriba: “El <em>sidoso</em> –utilizo esta palabra, es un neologismo, no es muy agradable, pero no conozco ninguna otra– este, hay que decirlo, contagia mediante el sudor, las lágrimas, la saliva, el contacto. Es una especie de leproso, si se quiere”.</p><p>En septiembre de 1987, en la RTL <strong>sobre las cámaras de gas,</strong> dijo: <strong>“No he estudiado la cuestión en particular, pero creo que es un detalle de la historia de la Segunda Guerra Mundial”</strong>. En diciembre de 1997 insiste, junto al antiguo nazi <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Franz_Sch%C3%B6nhuber" target="_blank">Franz Schönhuber</a>, en Múnich. Lo repitió en abril de 2008 en el <em>magazine</em> <em>Bretons</em>, y luego en marzo de 2009 en el Parlamento Europeo. En abril de 2015, lo señaló en <a href="https://www.bfmtv.com/politique/front-national/jean-marie-le-pen-sur-les-chambres-a-gaz-ce-que-j-ai-dit-correspondait-a-ma-pensee_AN-201504020141.html" target="_blank">BFMTV</a>: “Lo que dije corresponde a mi pensamiento: que las cámaras de gas fueron un detalle de la guerra, a menos que admitamos que es la guerra la que es un detalle de las cámaras de gas”. Jean-Marie Le Pen fue condenado por el Tribunal de Apelación de Versalles en tres ocasiones: el 28 de enero de 1988, el 18 de marzo de 1991 y el 10 de septiembre de 1999.</p><p>Con respecto a su hija, que se ha distanciado, el padre sentencia este credo sintomático: “Se equivoca.<strong> Tenemos una diferencia de análisis bastante seria.</strong> La peor manera de luchar contra un adversario político es permanecer en silencio. Las polémicas que nos imponen nuestros adversarios nos han permitido existir y arrancarnos de lo que es peor que nada, el vacío mediático”.</p><p>En septiembre de 1988, era “Durafour crématoire”. En agosto de 1989: “<strong>La Declaración de los Derechos Humanos marca el inicio de la decadencia de Francia</strong>”. Repasemos rápidamente los años. En 1996:”"Sí, creo en la desigualdad de razas. En los Juegos Olímpicos hay una evidente desigualdad entre las razas blanca y negra, eso es un hecho. Veo que las razas son desiguales”. También en 1996: “¿Fue el general de Gaulle más valiente que el Mariscal en la zona ocupada? No está claro”. Y en 2015: “Nunca he considerado al mariscal Pétain un traidor”.</p><p>En 2010: “¿Sabía usted que el nombre de pila del nieto de Sarkozy es Solal, lo que no indica que<strong> su familia se haya asimilado</strong> a la sociedad francesa y que Mohamed es el nombre más común que se da a los recién nacidos en Marsella?”. En 2012, como recapitulación de sus aversiones: “El <em>bobo</em> [bohemio burgués] es más bien de izquierdas y tiene la cara bastante peluda. La moda musulmana es tener la cara llena de pelos. Pareces un FLN”. En 2014, el colmo: <strong>“¿Inmigración? El señor Ébola puede resolverlo en tres meses”.</strong></p><p>El odio al Otro y a la más mínima diferencia se dirige, por supuesto, a los homosexuales. Y hasta los “<strong>pelirrojos</strong>”. Sin embargo, como muestra el documental <em>Adieu Le Pen</em> (2014) de Serge Moati –que puedes encontrar completo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=x-6-CQObbuE" target="_blank">aquí</a>–, las aversiones del padre son las de su hija. Aunque esta última las edulcore y las aclimate.</p><p>En BFMTV, el pasado 13 de abril, preguntada por la llegada de su padre al Elíseo en caso de victoria electoral el 24 de abril, la candidata ultraderechista respondió “por supuesto” y “por supuesto”. <strong>Desde su lujosa guarida de los suburbios del oeste de París, Jean-Marie Le Pen espera su momento, aunque sea con la consagración de su hija</strong>.</p><p>Ambos conocen la fábula de Esopo, <a href="https://fr.wikisource.org/wiki/Fables_d%E2%80%99%C3%89sope_(trad._Chambry,_1927)/Le_Berger_mauvais_plaisant" target="_blank"><em>Pedro y el lobo</em></a>. La historia de las falsas alarmas repetidas de un niño que grita “que viene el lobo” a cada momento, hasta el punto de crear una lasitud en la población que será fatal. Cuando llegue el momento, no habrá nadie que venga a rescatarlo.</p><p>Los Le Pen, padre e hija, así como todas las fuerzas que siguen su estela, esperan que haya llegado el tan anunciado momento de hacerse con la Quinta República y sus poderes ampliados. A cambio de un <strong>hundimiento democrático </strong>que ha hecho el cuerpo social y el cuerpo electoral francés sordos al último aviso, juzgado injustificado una vez más. Cuando era el bueno…</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2022 19:14:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antoine Perraud (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De un Le Pen a otro: las trayectorias de lo peor de la política francesa]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El dilema de Francia Insumisa, recomendar a regañadientes el voto para Macron o guardar silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/insumisos-melenchon-les-cuesta-confesar-voto-macron-segunda-vuelta_1_1225849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b285ae6a-2cbe-4acd-9dc0-a57631fbeebf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema de Francia Insumisa, recomendar a regañadientes el voto para Macron o guardar silencio"></p><p>No ofender a los militantes y votantes <em>insumisos</em> más furiosos; a aquellos que dicen que <strong>“no pueden” votar a Emmanuel Macron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales porque les repugnan sus políticas.</strong> Esta es la línea roja que se han impuesto, pese a que desde el 10 de abril, los dirigentes de Francia Insumisa (LFI, por sus siglas en francés), que instaban a “impedir” el acceso a la extrema derecha ya en la primera vuelta a Jean-Luc Mélenchon, decidieron no dar ese paso el 18 de abril.</p><p>Para ello, no hay otra solución que <strong>irse por las ramas</strong>: se niegan a decir claramente lo que harán el 24 de abril. Aunque muchos de ellos sugieran extraoficialmente que votarán a Emmanuel Macron para bloquear a Marine Le Pen. </p><p>Esta tentación parecía quemar a Jean-Luc Mélenchon en la boca, el martes 19 de abril, ante las cámaras de BFMTV. Entrevistado por Bruce Toussaint, que intentó arrinconarlo, se mantuvo en la línea acordada por el movimiento. Tras pedir a los franceses que <strong>le “elijan primer ministro” en las legislativas que se celebra los 12 y 19 de junio</strong> <strong>próximos</strong>), hizo malabarismos en la segunda vuelta, argumentando que “su responsabilidad política” era “mantener unido un bloque de 11 millones de personas [que votaron a la izquierda en la primera vuelta] porque ahora está dividido".</p><p>Al reiterar sus advertencias de la noche de la primera vuelta –<strong>votar a Le Pen sería un “error colosal”–</strong>, intentó esta vez disuadir a los votantes de abstenerse: ¡Hay gente que piensa que debe abstenerse. Les digo que voten lo que quieran [blanco o Macron], pero <strong>que no se abstengan</strong>, sigan siendo actores de la historia”, lanzó precisando que las políticas de Macron y Le Pen no eran de la “misma naturaleza”, sobre todo porque esta última “expulsaría a los musulmanes” si resulta elegida.</p><p>Un pequeño paso adicional respecto a 2017 -los insumisos dieron entonces la espada a Le Pen y Macron-, que ya se dejó sentir en la noche del 10 de abril. En efecto, durante su discurso de derrota del pasado domingo, el candidato, empujado por un puñado de electos vigilantes de su entorno, <strong>repitió cuatro veces que “no hay que dar ni un solo voto a la señora Le Pen”.</strong></p><p>Los insumisos siguen muy divididos sobre la cuestión, de ahí el pudor de los líderes del movimiento, conscientes de que bailan sobre un volcán. El resultado de la consulta <em>online</em> a las personas que patrocinaron la candidatura del líder de LFI (en la que participaron 215.292 simpatizantes), publicada el 17 de abril, muestra que el voto blanco o nulo se sitúa en primer lugar (37,65%), seguido del voto a Macron (33,40%) y la abstención (28,96%). </p><p>Por lo tanto, sigue sin haber consigna, pero el camino está ahora más o menos marcado, sin que se diga así explícitamente. Dentro del movimiento “<em>gaseoso</em>” (“ni vertical ni horizontal”, según la definición de Jean-Luc Mélenchon), sostienen que las instrucciones políticas son ineficaces. <strong>“Los votantes no son nuestra propiedad, ni ovejas para las que seríamos los buenos pastores”</strong>, dijo el diputado insumiso Adrien Quatennens en France Bleu Nord el martes 19 de abril. </p><p>“Las consignas de voto son una forma de hacer política que está anticuada, ya no son eficaces”, coincide Pierre-Yves Cadalen, miembro de LFI y probable candidato a las legislativas de Brest (Finistère, en el norte). Además, el insumiso bretón exige al presidente saliente la responsabilidad de hacer pedagogía: "No somos nosotros quienes vamos a ser juzgados por la banalización de las ideas de extrema derecha. Se nos pide mucho, pero en la segunda vuelta, le toca a Macron convencer”.</p><p>La exportavoz de Attac, ahora portavoz en el Parlamento por Unión Popular, Aurélie Trouvé, también aprueba esta estrategia de la <strong>consigna silenciosa,</strong> negándose a entrar en una especie de chantaje moral para votar a Macron. <strong>“Está fuera de lugar sugerir que podríamos apoyar a Macron de alguna manera”</strong>, dijo. “Se trata de vencer a Le Pen en la segunda vuelta, y a Macron en las legislativas. Tenemos que asegurarnos de que Le Pen salga derrotada, pero nunca diré lo que voy a votar. <strong>Entiendo el enfado de la gente por lo que ha hecho Macron, que ha alimentado a un monstruo, la extrema derecha. </strong>Hoy se enfrenta a este monstruo, es ante todo su responsabilidad”.</p><p>En su opinión, esto se corresponde con la actitud general del movimiento social, del que procede: <strong>“Creo que las consignas de voto no funcionan, incluso pueden ser contraproducentes. Nunca se transmite un mensaje tan bien como cuando se hace pensar a la gente, en lugar de imponerle una voto en blanco sin más”. </strong></p><p>Lo mismo ocurre con David Guiraud, muy conocido entre los <em>insumisos</em> por su disposición a “darle estopa a los fascistas” en televisión. Ahora candidato a las elecciones legislativas de Roubaix, no quiere decir más sobre el contenido de su voto -blanco o Macron- el próximo domingo. </p><p>“<strong>Pienso que instar a votar por Macron es contraproducente</strong>”, dice. “Su balance, sumado al hecho de que no tiene un programa social, da la idea de que el bloqueo va a ser complicado. El enfado no aparece de la nada y no soy hermético a ella”. </p><p>Si los cuadros insumisos están unidos en esta estrategia, algunos de ellos, sin embargo, hay matices que los distinguen. Además, la vaguedad mantenida por Jean-Luc Mélenchon permite varias lecturas sobre la actitud a adoptar en la cabina electoral. </p><p>Haciendo la exégesis del eslogan “<strong>ni un voto para la señora Le Pen”</strong>, David Guiraud saca la conclusión de que “no decimos ‘absténganse’, sino que estamos más bien en la línea de bloquear a Le Pen”.  </p><p>Thomas Portes, presidente del Observatorio Nacional de la Extrema Derecha y eurodiputado en el Parlamento por Unión Popular, asume decir que “hay que vencer a Marine Le Pen el 24 de abril”, como forma de sugerir que los electores acudan a las urnas a votar el domingo.</p><p>Sin embargo, el autor de <em>Au cœur de la haine</em> no cree ni por un momento en el impacto de las consignas de voto: “Confío en la inteligencia de la gente: hay que hacer el trabajo de explicar por qué <strong>Marine Le Pen es un peligro para la República</strong>”, dice Thomas Portes, que no se imagina ni por un momento repartiendo panfletos pidiendo el voto para Macron.</p><p><strong>Taha Bouhafs</strong>, simpatizante de la Unión Popular, no escatima energías para realizar esta labor de convicción. “Debemos impedir por todos los medios que Marine Le Pen resulte elegida. Es una cuestión de vida o muerte”, escribió en Twitter. Si bien se cuida mucho de pedir el voto para Macron, <strong>la seriedad del mensaje habla por sí misma</strong>. </p><p>Contactado por <a href="//Mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de <strong>infoLibre</strong>, dice estar preocupado: “A mi alrededor, la gente no quiere hacer dique de contención, es bastante impresionante. Esto ya ocurre con la gente de a pie, pero aquí estamos hablando de militantes. Después, la gente decidirá el último día, según las tendencias”, algo que también él hará. </p><p>Sin embargo, cree que las palabras de Jean-Luc Mélenchon fueron bien elegidas: “Es complicado pedir el voto para Macron representando a la oposición, <strong>muchos votantes se habrían sentido traicionados</strong>. Obviamente, hay una diferencia entre Macron y Le Pen, y las consecuencias de un quinquenio de Le Pen serían irreversibles, en ese sentido, ha sido claro”.</p><p>Misma discreción en el diputado insumiso Alexis Corbière, que se niega a decir públicamente si introducirá una papeleta “Emmanuel Macron” en la urna el domingo: “Evito decir nada, pero espero muy claramente la derrota de la extrema derecha”.</p><p>Para Omar Slaouti, militante antirracista y firmante del llamamiento “On s'en mêle” (Nos implicamos), que reúne a varias decenas de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/010422/en-progres-mais-peut-mieux-faire-melenchon-vu-des-quartiers-populaires" target="_blank">personalidades</a> de los barrios populares que apoyaron a Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta, <strong>todos tienen un papel que desempeñar</strong>: “Hay lógicas internas propias de cada organización y que son legítimas. En este caso, hay quienes están traumatizados en sus carnes tanto literal como figuradamente por el quinquenio Macron; militantes de barrios populares, como nosotros, que no pueden permitirse no pedir el voto para Macron frente a Le Pen; y quienes dentro del aparato de insumisos no quieren resquebrajar el marco unitario creado en la primera vuelta, para evitar un mañana de total desencanto”.</p><p>En el concierto monocorde de la “insubordinación”, Ali Rabeh hace oír una voz diferente. A diferencia de sus compañeros, el alcalde de Trappes, diputado de la Unión Popular, no tuvo problemas en explicar, al día siguiente de la primera vuelta, que pedía el uso de la papeleta “Macron”. <strong>Dado que califica de “seria” la hipótesis de una victoria de Marine Le Pen. </strong></p><p>“Incluso en Trappes, donde los habitantes se verían directamente afectados por una victoria de la extrema derecha, e incluso entre los militantes de izquierda, la papeleta ‘Macron’ se ha convertido en un repelente”, explica Ali Rabeh a Mediapart. “Me cuesta convencer a la gente, porque a mí tampoco me entusiasma la idea de ir a votar. Pero n<strong>o quiero dar ninguna oportunidad a la extrema derecha</strong>, así que digo que tenemos que movernos para la segunda vuelta y utilizar el voto como algo instrumental”.</p><p>Esta posición es más cercana a la de los Verdes y los Socialistas, que también pidieron inmediatamente el voto para Macron el 10 de abril. El secretario nacional de Europa Ecología-Los Verdes (EELV), Julien Bayou, también repitió (cuatro veces) en una rueda de prensa el 14 de abril: <strong>“Contra la extrema derecha, no hay que abstenerse”, en un guiño crítico a Jean-Luc Mélenchon. </strong></p><p>Yannick Jadot, el candidato ecologista que no tuvo éxito en las elecciones presidenciales (obtuvo el 4,6% de los votos), repitió en una columna el 21 de abril su llamamiento a “<strong>votar a Macron sin dudarlo</strong>”. De paso, criticó a quienes adoptan una postura <em>ni-ni</em> (ni Macron, ni Le Pen), refiriéndose de forma falsamente sibilina a “ciertos líderes políticos, a veces tan rápidos en evocar la ‘Historia’, con mayúsculas”: “Cuando el bloque de extrema derecha supera el 30% en la primera vuelta, alabar el <em>ni-ni</em> es como jugar a la ruleta rusa. Y apostar por la responsabilidad de otros para halagar a una parte de su electorado no está a la altura del reto de civilización que está en juego”.</p><p>La ecologista Sandrine Rousseau, que había señalado la “responsabilidad histórica” del presidente saliente para convencer a los votantes ecologistas de izquierdas, también declaró públicamente que votaría a Macron: “Ni un voto a Le Pen, vale, pero el mío será para Macron, es más seguro. Pelearemos en las elecciones legislativas con todas nuestras fuerzas de izquierda y ecologistas unidas”.</p><p>Mientras tanto, los insumisos esperan contar con quienes aspiran a un cambio, y no quieren retrasarlo, antes de esta decisiva “tercera vuelta”: quienes se han puesto en estado de “huelga cívica”. <strong>Se trata de un bloque de 12 millones de personas que no votaron en la primera vuelta </strong>y a quienes espera convencer para que acudan a las urnas en las elecciones legislativas. </p><p>Traducción: Mariola Moreno</p><p><em>Lee el texto en francés:</em></p><p><em> </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2022 19:34:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathieu Dejean | Pauline Graulle (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones,Emmanuel Macron,Marine Le Pen,Jean-Luc Mélenchon]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hacia una unión social-ecologista francesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/union-social-ecologista-francesa_129_1225665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01b17e5e-9568-4cfc-99e1-970de1f7bdef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia una unión social-ecologista francesa"></p><p>Recuerdo vagamente las historias de mis abuelos, <strong>exiliados republicanos</strong>, sobre su vida en <strong>Francia</strong>. Recuerdo vagamente a mi abuela hablándome de <strong>De Gaulle </strong>y <strong>Mitterrand</strong>. Recuerdo vivamente lo impactantes que resultaron para ella las <strong>elecciones presidenciales de</strong> <strong>2017</strong>, con la conversión del Partido Socialista en una fuerza de segundo o incluso tercer orden tras obtener un mísero (aunque bastante superior a lo obtenido hace una semana) <strong>6,48%</strong> de los votos para su candidato <strong>Benoît Hamon</strong>. La caída se ratificó en unas elecciones legislativas en las que <strong>perdieron más de 250 diputados y más de ocho millones de votos</strong>. Todo esto sumió a las y los socialistas en una profunda<strong> crisis política</strong> por la que aún transitan y durante la cual se han visto obligados a vender su histórica sede en la parisina calle de Solférino. ¿Y ahora, ¿qué?, ¿qué futuro le espera a una fuerza política que lo tuvo todo y ahora va camino de la nada? </p><p>Resulta impactante ver a los dos partidos que mantuvieron la estabilidad política de la República Francesa durante decenios, <strong>el Partido Socialista</strong> (precedido por la Sección Francesa de la Internacional Obrera) y <strong>Los Republicanos</strong> (precedido por la Unión por un Movimiento Popular), acercarse hacia el final de sus días tras <strong>no superar ni el 2% ni el 5% de los votos,</strong> respectivamente, mientras se hacen a la idea de que su futura representación parlamentaria está llamada a ser muy <strong>modesta </strong>en el caso de los conservadores o incluso inexistente para los progresistas. <strong>Cambadelis</strong>, primer secretario del PS entre <strong>2014 </strong>y <strong>2017</strong>, admitió en una entrevista en Le Parisien que el partido “<strong>debía autodisolverse</strong>” tras la hecatombe acontecida el pasado 11 de abril, en la primera vuelta de las presidenciales. </p><p>¿<strong>Son los partidos tradicionales la solución a los problemas actuales</strong>? Francia (o al menos la gran mayoría de su cuerpo electoral) parece tener claro que no. Si bien hay quien sostiene que muchos votos actuales de <strong>Macron </strong>y de <strong>Mélenchon </strong>volverán al PS cuando ambos líderes, principales figuras y encarnación física de sus partidos, <strong>se retiren del tablero político francés</strong>, es muy dudoso que llegue a producirse esa presunta “<strong>vuelta a casa</strong>” del electorado progresista, no tanto por una desafección hacia las ideas, sino <strong>hacia la propia marca socialista</strong>.</p><p>Es cierto que muchas personas todavía votaron al Partido Socialista en las últimas municipales. Dicha formación es, junto con la otra fuerza tradicional, Los Republicanos, la que <strong>más alcaldías tiene entre los municipios de más de 10.000 habitantes</strong>. Pero la pérdida de músculo electoral que ya han padecido los herederos espirituales de <strong>Jaurès </strong>en el ámbito nacional<strong> llegará inevitablemente al terreno local</strong>. Recuérdese que los socialistas <strong>no se presentaron a las últimas elecciones municipales parisinas con sus siglas en solitario, sino en una alianza con ecologistas y</strong> <strong>comunistas </strong>bajo el nombre de “<strong>París en Común</strong>”, motivo por el cual la dirección nacional del partido estuvo a punto de expulsar a la alcaldesa electa de la capital de Francia. </p><p>Desde que se conocieron los resultados de la primera vuelta presidencial, no han sido pocas las voces que han defendido una <strong>alianza rosa-verde</strong> (por los colores de socialistas y ecologistas en Francia) <strong>para las legislativas a celebrar entre el 12 y el 19 de junio de este mismo año</strong>. El propio <strong>Olivier Faure</strong>, Primer Secretario del Partido Socialista, ha asegurado en varias ocasiones que esta le parece la<strong> mejor opción</strong>. Y, de hecho, no es tan descabellada como pueda parecer desde una visión española. </p><p>Hay que entender que el Partido Socialista, si bien mantiene una relación fraternal, <strong>siempre ha estado un poco desmarcado del resto de partidos socialdemócratas europeos</strong>, y ha llegado a proclamarse como <strong>socialdemócrata </strong>“<strong>no íntegro</strong>”. Esta circunstancia, junto con puntos de su programa como reducir la edad de voto a <strong>16 años </strong>o construir el futuro con base en el Bien Común, ha hecho que se le considere más a la izquierda que los otros partidos que conforman la Internacional Socialista. </p><p>Por su parte, Los Verdes franceses son, a diferencia de sus hermanos alemanes, una fuerza que tiene el izquierdismo impregnado en su ADN. En una cultura como la francesa, que pese a todo está <strong>mucho más comprometida con el medio ambiente que la gran mayoría de estados miembros de la Unión Europea</strong>, este partido tiene mucho que decir. Por ello precisamente, el presidente-candidato <strong>Macron </strong>no cesa de sugerir durante estos días de campaña entre vueltas, que<strong> ampliará su programa </strong>“<strong>especialmente por el lado ecologista</strong>”.</p><p>Las coaliciones electorales entre ellos han sido <strong>incontables</strong>, y su apoyo mutuo es sólido y fuerte (al fin y al cabo, los ecologistas apoyaron a los socialistas en las presidenciales de <strong>2017</strong>). Ahora, en un contexto de grandes carencias económicas por parte de los de verde y grandes carencias políticas por parte de los de rosa, muchos ven más que probable su<strong> unificación en un único partido</strong> para salir del paso <strong>a corto plazo</strong> y para conseguir plantear un modelo de país progresista distinto al del insumiso Mélenchon y que <strong>evite la concentración del voto obrero en torno a los postulados lepenistas </strong>aún más de lo que ya está. </p><p>Este pasado martes se reunió el Consejo Nacional del PS. Fue una sesión convocada tras el <strong>monumental fracaso</strong> del 11 de abril y en la que el futuro del partido fue el único y crucial punto del orden del día. ¿<strong>Veremos el nacimiento de la Unión Social-Ecologista</strong>?</p><p>____________</p><p><em><strong>Jorge Ezquerra Monge </strong></em><em>tiene 16 años y es representante del alumnado de su instituto, el Goya de Zaragoza</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2022 19:34:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge Ezquerra Monge]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hacia una unión social-ecologista francesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Emmanuel Macron,Marine Le Pen,Izquierda,Jean-Luc Mélenchon]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Le Pen pelea pero no logra dar la talla ante un Macron que sobresale sin demonizarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/le-pen-pelea-no-logra-dar-talla-macron-sobresale-demonizarla_1_1225765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ec814be2-6a96-40ae-9547-9a4d98f50571_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Le Pen pelea pero no logra dar la talla ante un Macron que sobresale sin demonizarla"></p><p>La palabra no fue pronunciada ni una sola vez. El miércoles 20 de abril, durante casi tres horas de debate con <strong>Marine Le Pen</strong>, E<strong>mmanuel Macron</strong> logró el <em>tour de force</em> de no mencionar nunca a la <strong>extrema derecha</strong>. Como ha hecho desde el inicio de la <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/elecciones-francia-2022/" target="_blank">campaña entre las dos vueltas</a>, el presidente saliente atacó a la candidata del <em>Rassemblement National </em>(RN) como una adversaria política ordinaria, "proyecto contra proyecto". Al final de la emisión, solo recordó que luchaba contra sus "ideas", su "partido y su historia", antes de añadir: "Pero te respeto".</p><p>Los dos contrincantes encontraron incluso tiempo para hacer <strong>pequeñas bromas en tono galante</strong>. Felicitándose mutuamente por ser mucho más "disciplinados" que hace cinco años con respecto al cronómetro, la primera achacando esta evolución a la vejez, mientras que el segundo le sonríe: "Tú, no se nota”. Estos intercambios corteses, por no decir encantadores, consiguieron llevar a buen puerto la empresa de "normalización" emprendida desde hace varios años por Marine Le Pen. Y que forman parte de la estrategia utilizada por Emmanuel Macron desde el inicio de su campaña.</p><p>Convencido de que la "demonización" de la extrema derecha ya no es eficaz y de que el "frente republicano" ha desaparecido después de 2002, el presidente saliente se apunta a la estrategia de <strong>conseguir votos a su favor, no contra su adversario</strong>. <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/120422/face-l-extreme-droite-macron-s-entete-jouer-avec-le-feu" target="_blank">Una peligrosa apuesta que transformó la campaña entre las dos vueltas en un referéndum a favor o en contra de su proyecto </a>y alimentó la idea de que el programa neofascista de Marine Le Pen constituiría una alternativa. Por ello, el debate del miércoles por la noche era "importante", subrayó, porque debía permitir "aclarar" el fondo.</p><p>Al final, no hubo ninguna aclaración. En lugar de aprovechar ese momento para exponer sus visiones del mundo, de la sociedad francesa y de los conflictos sociales que se dan en ella, los dos candidatos clasificados para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales dieron un <strong>repaso a sus propuestas sin crear ningún vínculo entre ellas</strong>. Emmanuel Macron no habló ni de racismo ni de xenofobia. Y sólo mencionó brevemente la "preferencia nacional", <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200317/fn-la-priorite-nationale-une-doctrine-contraire-aux-fondements-republicains-0?onglet=full" target="_blank">rebautizada como "prioridad nacional"</a>, que es sin embargo la piedra angular del proyecto de la candidata de RN.</p><p>Entre fórmulas generales y propuestas técnicas, el debate, a menudo inaudible, dio lugar a un gran momento de <strong>despolitización</strong>. Un debate anodino que permitió al presidente saliente explicar sus políticas, sin ser nunca cuestionado. Al no haber confrontación de ideas antes de la primera vuelta, pudo sobrevolar la campaña <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110322/macron-s-offre-une-campagne-sur-mesure" target="_blank">exactamente como lo había planeado</a>. El miércoles por la noche, el hombre que ha trabajado durante todo su quinquenio para enfrentarse a un nuevo cara a cara con Marine Le Pen pudo <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/060422/extreme-droite-macron-appelle-eteindre-les-braises-sur-lesquelles-il-souffle" target="_blank">recoger tranquilamente los beneficios de su estrategia.</a></p><p>Sobre todo porque Emmanuel Macron consiguió desestabilizar a su oponente desde los primeros minutos del debate. A la ofensiva en el tema de Rusia, recordó inmediatamente la <strong>dependencia de la candidata de RN del Kremlin</strong>, refiriéndose al <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/prestamista-marine-le-pen-campana-relacionado-autoridades-rusas_1_1225718.html" target="_blank">préstamo que obtuvo en 2014</a> de un banco checo-ruso, como reveló Mediapart. Marine Le Pen trató de exponer su "solidaridad con el pueblo ucraniano", al tiempo que recordaba su <strong>oposición al bloqueo de las importaciones de petróleo y gas rusos</strong>, pero fue rápidamente neutralizada con los ataques de su oponente.</p><p>Destacando que había sido "una de las primeras políticas europeas, ya en 2014, en reconocer la anexión de Crimea", el presidente saliente se explayó en las razones de este apoyo. "Ustedes dependen del poder ruso y dependen de Putin", dijo, refiriéndose al famoso préstamo. Y añadió: "Cuando se habla con Rusia no se habla con otro líder, se habla con el banquero. No puede defender adecuadamente los intereses de Francia en este tema. <strong>Sus intereses están vinculados a personas cercanas al gobierno ruso</strong>”. </p><p>Marine Le Pen se defendió hasta la médula. "Lo que dices ahora es falso. He encontrado un tuit que hice el 9 de noviembre de 2014", señaló desplegando una hoja A3 en la que había impreso un antiguo mensaje: "<strong>Apoyo a una Ucrania libre</strong>, que no esté sometida a Estados Unidos, la UE o Rusia." Una defensa tanto más absurda cuanto todo el mundo sabe que la candidata de RN aplaudió de hecho la organización de un referéndum títere que avalaba la anexión de Crimea unos meses después. </p><p>Después de este intercambio de acusaciones, Le Pen nunca tomaría la iniciativa en el debate. Traumatizada por el cara a cara de 2017 y su ya famosa arenga "mira, están aquí... están en el campo, en las ciudades, en las redes sociales", Marine Le Pen había hecho todo lo posible para demostrar que estaba <strong>"preparada"</strong>. En las últimas semanas, su entorno repitió que había trabajado mucho en los últimos cinco años y que podía aspirar fácilmente al cargo más alto de la República.</p><p>En varias ocasiones, la candidata ultraderechista <strong>pareció abrumada</strong> por el desarrollo del debate, sin poder siquiera defender sus propuestas clave, como la <strong>bajada del IVA</strong> en una cesta de productos básicos. Emmanuel Macron le dio la espalda en la mayoría de los temas tratados para subrayar mejor la <strong>"incoherencia" </strong>de su proyecto. El intercambio de argumentos sobre el diferencial entre inflación y crecimiento reveló a una Marine Le Pen todavía poco cómoda en temas económicos que el presidente saliente, procedente de la Inspección General de Finanzas (IGF) y ex ministro de Economía, se precia de conocer al dedillo.</p><p>Cortando a su interlocutor, el presidente saliente no ocultó su <strong>indignación</strong> ante algunas de sus afirmaciones. "¿Pero estás bromeando o qué?", le preguntó dos veces. Dijo: "Ay, ay, ay", durante una explicación sobre las pensiones. Pero también: "Es fascinante ver el cinismo con el que sigue. O de nuevo: "Se dice cualquier cosa siendo mentiroso”. Y finalmente: "Esta noche no es Gérard Majax [conocido ilusionista francés]. (Sí, la referencia es un poco antigua). </p><p>Emmanuel Macron subrayó los <strong>errores y "falsedades"</strong> de su oponente, y volvió a su conocido tono profesoral: "No diga tonterías, por favor”. "No vienes lo suficiente al Parlamento", la reprendió de nuevo, a propósito de las negociaciones del tratado de libre comercio, en las que Marine Le Pen parecía titubear.</p><p>La candidata de RN fue incapaz de acorralar a su oponente y ni siquiera consiguió hacer nada <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170322/cabinets-de-conseil-une-commission-d-enquete-senatoriale-denonce-un-phenomene-tentaculaire-au-sein-de-l-et" target="_blank">respecto al </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170322/cabinets-de-conseil-une-commission-d-enquete-senatoriale-denonce-un-phenomene-tentaculaire-au-sein-de-l-et" target="_blank"><strong>escándalo de McKinsey</strong></a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170322/cabinets-de-conseil-une-commission-d-enquete-senatoriale-denonce-un-phenomene-tentaculaire-au-sein-de-l-et" target="_blank"> [</a>contratación de consultoras externas para realizar informes sobre las políticas del gobierno] que <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/290322/cabinets-de-conseil-le-boulet-d-emmanuel-macron" target="_blank">sus partidarios llevan retransmitiendo en bucle</a> desde hace semanas hasta el punto de avergonzar al presidente saliente. Sacó esta carta torpemente, en tono de ironía, durante un debate sobre la remuneración por méritos de los profesores, provocando apenas una ceja levantada de su oponente. "Estaba esperando eso”, respondió Macron.</p><p>Durante casi tres horas, la naturaleza profunda de ambos candidatos salió a la superficie. La arrogancia de uno, la incoherencia del otro. Este fue el caso, en particular, de sus intercambios de argumentos sobre la propuesta de Marine Le Pen de<strong> prohibir el velo en los espacios públicos</strong>. "Usted no ha leído mi ley", dijo la candidata de RN. "No, pero he leído la Constitución francesa", replicó el presidente saliente, antes de atacarle frontalmente por lo que calificó de "traición al espíritu francés y a la República". "<strong>Crearán una guerra civil </strong>si lo hacen", advirtió.</p><p>No fue hasta el final del debate cuando Emmanuel Macron expresó claramente el peligro que supondría la llegada de la extrema derecha al poder. Hasta ahora, los dos contrincantes se habían contentado con permanecer en sus<strong> zonas de confort</strong>, sin siquiera aventurarse en el campo de los problemas legales: el partido de extrema derecha ha sido condenado en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/030422/marine-le-pen-et-le-rn-sont-toujours-cernes-par-les-affaires-financieres" target="_blank">el asunto de la financiación de la campaña</a>, y el entorno del presidente está<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/060422/emmanuel-macron-cinq-annees-de-republique-exemplaire" target="_blank"> implicado en varios casos</a>. Para concluir, el presidente saliente habló de <strong>"desacuerdos sinceros"</strong>, pero "respetables". Marine Le Pen, en cambio, salió tan normalizada como siempre.</p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2022 07:58:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucie Delaporte | Ellen Salvi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Le Pen pelea pero no logra dar la talla ante un Macron que sobresale sin demonizarla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marine Le Pen,Emmanuel Macron,Francia,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un empresario vinculado al Kremlin financió la campaña de Marine Le Pen en 2017]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/prestamista-marine-le-pen-campana-relacionado-autoridades-rusas_1_1225718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/75040892-e4a5-44c0-a234-80e39ec40379_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un empresario vinculado al Kremlin financió la campaña de Marine Le Pen en 2017"></p><p>Para Marine Le Pen, Laurent Foucher fue en 2017 <strong>un hombre providencial</strong>. Las cuentas de su campaña presidencial presentaban un desequilibrio de seis millones de euros y <strong>el empresario francés aportó milagrosamente ocho</strong>.</p><p>Milagrosamente porque, según los documentos a los que ha tenido acceso <a href="//Mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de <strong>infoLibre</strong>), <strong>Laurent Foucher era insolvente en el momento de prestar dichos fondos</strong>. Dadas sus dificultades financieras, se había visto obligado a colaborar con las autoridades rusas, por lo que tenía vinculaciones con múltiples acreedores mediante <strong>acuerdos secretos y pagarés impagados</strong>. Preguntada por Mediapart al respecto, Marine Le Pen asegura que lo desconocía.</p><p><strong>“Tenía esos ocho millones. Me dijeron que era cuestión de vida o muerte, lo habría hecho por cualquiera”</strong>, se justificaba Laurent Foucher a Mediapart en 2019. “No lo hice por razones ideológicas, ni en lugar de otra persona”, aseguraba.</p><p>Ahora sabemos, gracias a las investigaciones abiertas contra él en Ginebra, que eso era falso. Laurent Foucher era insolvente en el momento en que prestó estos fondos. Tras haber gestionado algunos de los activos de un oligarca kazajo, el expresidente del banco kazajo BTA, Moukhtar Abliazov –sobre el que pesaban varias órdenes de detención de Kazajistán, la Federación Rusa y Ucrania–, el empresario francés se vio obligado a colaborar con las autoridades rusas, ucranianas y kazajas contra sus antiguos jefes.</p><p>Una vez firmado el acuerdo de préstamo por importe de ocho millones de dólares en Bangui (República Centroafricana), <strong>dichos fondos fueron desembolsados por Noor Capital, una empresa financiera con sede en Abu Dabi (</strong>Emiratos Árabes Unidos). Al no poder determinar con certeza la procedencia, el organismo antiblanqueo Tracfin trasladaba sus dudas a la Justicia en diciembre de 2019.</p><p><strong>El misterio es grande</strong>. Presente desde hace tiempo en África, donde trabajó para Jean-Christophe Mitterrand, hijo del expresidente socialista francés, Laurent Foucher no tiene vínculos con la extrema derecha. Pero sobre todo, en junio de 2017, está endeudado hasta las cejas y no puede disponer por su cuenta de una suma tan elevada.</p><p>Cuando prestó ocho millones de euros al RN para rescatar la cuenta de la campaña de Marine Le Pen, varios denunciantes lo acusan en Ginebra de “abuso de confianza, fraude y blanqueo de dinero”. Entre octubre de 2016 y junio de 2017, se presentaron cuatro denuncias penales contra él y también se persona la Oficina de Comunicación en materia de Blanqueo de Capitales Suiza (MROS), de la Oficina Federal de Policía (Fedpol).</p><p>Según el extracto de las demandas redactado en su momento, <strong>los demandantes le reclaman casi 45 millones de francos suizos (44 millones de euros)</strong>. Su empresa luxemburguesa, Niel Telecom (sin relación con el multimillonario Xavier Niel), ya había sido declarada en quiebra el 26 de octubre de 2015. “Laurent Foucher organizó cuidadosamente su insolvencia personal para escapar de sus acreedores”, precisa un denunciante, que destacaba en noviembre de 2016, “que sus cuentas en Union Bancaire Privée en Ginebra y UBS SA y UBS Switzerland SA en Zúrich están vacías”.</p><p><strong>Entonces, ¿de dónde proceden los ocho millones de euros prestados al Reagrupamiento Nacional?</strong> Mediapart le trasladó la pregunta a Laurent Foucher, que no ha respondido.</p><p>El contrato de préstamo de Foucher al RN se firmó en Bangui, a finales de junio de 2017, después de que el tesorero del RN, Wallerand de Saint-Just, se reuniera con él por mediación del eurodiputado frentista Jean-Luc Schaffhauser. Este último ya había facilitado al partido un préstamo de 9,4 millones de un banco ruso, el First Czech-Russian Bank (FCRB), en circunstancias turbias, en 2014.</p><p>Este préstamo, transferido a otras empresas tras la quiebra del banco y el encarcelamiento de su subdirector en julio de 2016, aún <strong>no había sido devuelto en junio de 2020</strong>, cuando el partido negoció un reescalonamiento de su deuda para finales de 2028. </p><p>En 2017, inmediatamente después de la firma del contrato en Bangui, Wallerand de Saint-Just y Axel Loustau –entonces tesorero del micropartido Jeanne y jefe de la célula financiera de la campaña presidencial– acudieron ambos a la Société Générale para llevar el documento.</p><p>El tiempo apremia, ya que las cuentas de la campaña presidencial deben cerrarse el 7 de julio a las 18.00 horas, legalmente 11 semanas después de la primera vuelta. El dinero llega, pero la firma en Bangui y la transferencia de la compañía financiera emiratí intrigan a los banqueros parisinos.</p><p>Los ocho millones permiten al RN presentar unas cuentas equilibradas, <strong>lo que allana el camino para el reembolso de los gastos de campaña por parte del Estado.</strong></p><p>A finales de 2018, durante un almuerzo en el hotel George V de París, Marine Le Pen se reunió personalmente con Laurent Foucher para <strong>agradecerle y tratar de obtener otro préstamo</strong>. Pero con la normativa de septiembre de 2017 que limita las posibilidades de endeudamiento en el extranjero a los países de la UE, el escenario no puede repetirse. Foucher rechaza la propuesta de la presidenta del RN. Se le reembolsa en marzo de 2018, después de que el Estado le abonase los gastos de campaña.</p><p>En Ginebra, <strong>el procedimiento contra Foucher sigue su curso</strong>. El francés está acusado de “abuso de confianza y blanqueo de dinero”. Inicialmente se ocupó de toda la causa la fiscal Josepha Wohnrau antes de ser dividida en piezas separadas y unirse un nuevo fiscal, Niki Casonato, que se hizo cargo de la instrucción y realizó varias audiencias de confrontación.</p><p>El 20 de febrero de 2017, se añadió a esta lista una denuncia penal bastante especial. La de <strong>los oligarcas kazajos para los que trabajaba Foucher</strong>. Los abogados de Mukhtar Abliazov descubrieron que el empresario francés había firmado un acuerdo secreto de colaboración con la República de Kazajistán y el BTA Bank en febrero y marzo de 2016, ofreciéndole, a cambio de información, “un porcentaje sobre los activos recuperados” de sus antiguos jefes.  </p><p>Las autoridades kazajas dicen estar buscando 6.400 millones de dólares malversados por Ablaziov, exministro de Energía, propietario de varios grupos industriales y del banco BTA, que presidió hasta su nacionalización en 2009, antes de su salida al extranjero.</p><p>“Entendemos que el Sr. Laurent Foucher fue contratado por las autoridades kazajas para ayudarles en sus esfuerzos por investigar y recuperar el dinero”, asegura Grégoire Mangeat, abogado de los kazajos. En junio de 2016, el francés hizo declarar a una de las asistentes de los oligarcas destituidos de la oficina londinense del grupo de investigación Arcanum, en nombre del gobierno de Astaná. <strong>El abogado del clan Ablaziov considera que Laurent Foucher infringió la legislación suiza al realizar “actos que corresponden a los poderes públicos”</strong>. “En la medida en que actuó por mandato directo de las autoridades kazajas, estos actos se realizaron también para un Estado extranjero”, señala.</p><p><strong>En marzo de 2017, el nombre de Foucher también apareció en los escritos de un abogado francés</strong>, Bruno Rebstock, que presentó una demanda civil en nombre de Mukhtar Abliazov en la investigación sobre las investigaciones privadas de Bernard Squarcini. El antiguo jefe de la inteligencia nacional hizo creer al clan Abliazov que estaba en condiciones de ayudarles -en particular, introduciendo a la empresa de seguridad Gallice para proteger a la familia del kazajo-, al tiempo que proporcionaba información a la agencia Arcanum, que está al servicio del Estado kazajo.</p><p><strong>Laurent Foucher parece haber sido el infiltrado de Squarcini en la familia de Moukhtar Ablaziov</strong>. El oligarca había sido detenido en Francia en julio de 2013 y recluido hasta que el Consejo de Estado anuló el decreto de extradición dictado contra él en diciembre de 2016.</p><p><strong>Foucher se había convertido en el informante de los kazajos y también lo sería de los rusos.</strong> El 29 de marzo de 2017, el empresario firmó un nuevo acuerdo con el banco BTA, que le obligaba esta vez a “cooperar con las autoridades rusas y ucranianas” contra el clan Ablaziov. En este documento, <a href="https://www.lemediatv.fr/articles/2022/exclusif-marine-le-pen-ouvre-les-frontieres-a-largent-sale-k5Cg4sTuSp6-qOAeU04i7A" target="_blank">desvelado</a> en febrero por la Web-TV Le Media, Laurent Foucher y su exsocio, Nicolas Bourg, presentados como “testigos”, se comprometen a “cooperar” en términos sorprendentes: “Tras un aviso por escrito del BTA con menos de 10 días de antelación, los testigos viajarán a la isla de Spitsbergen con el fin de <strong>cooperar con las autoridades rusas y ucranianas</strong>, y proporcionarán una declaración completa y franca sobre las informaciones pertinentes a petición de las autoridades rusas y ucranianas en el proceso penal de la manera y forma que dichas autoridades puedan requerir”. </p><p>Spitsbergen es una isla de Svalbard, un archipiélago noruego situado en el océano Ártico. “La mención de un encuentro en esta isla fue realmente extraña”, comenta Ilyas Khrapunov, yerno de Mukhtar Ablaziov. “Es un poco John Le Carré... <strong>Es algo fuera de lo común y no tenemos explicación</strong>”.</p><p>En ningún momento se menciona en este documento de marzo de 2017 el futuro préstamo al Reagrupamiento Nacional que formalizaría tres meses después Laurent Foucher.</p><p>Contactado por Mediapart, Nicolas Bourg, exsocio de Foucher, dice que “<strong>no participó</strong>” en la reunión de la isla de Spitzbergen, y asegura que ni siquiera sabe si se produjo. “Mi trabajo es gestionar fondos de inversión”, mantiene. “Gestioné un fondo con un inversor que se convirtió en un opositor político [Moukhtar Ablaziov], que no tenía nada que ver con mi trabajo. Así que eso me impidió trabajar con él. Cesé toda relación con él y el país acudió a mí para una colaboración que acepté a cambio de no ser procesado”.</p><p>El acuerdo de marzo de 2017 promete además a Laurent Foucher y a su socio “<strong>un tercio de todas las sumas recuperadas por o en nombre de las autoridades</strong> gubernamentales de Kazajistán o de la BTA en relación con estos activos”.</p><p>Se elabora una lista de los posibles bienes de los dos “testigos” que podrían conservarse.</p><p>En esta lista figura la compra por parte del grupo de Foucher –Niel Natural Resources Investments– de dos redes telefónicas africanas a la rusa VimpelCom (ahora Veon, con sede en los Países Bajos), propiedad del multimillonario Mikhail Fridman, cercano a Putin y dueño del Grupo Alfa, que ahora figura en la lista de sanciones de la UE y Estados Unidos. En 2013, el empresario francés pagó a VimpelCom 50 millones de dólares con fondos kazajos. Pero Foucher no pagó a tiempo la suma prevista, 100 millones, por lo que el grupo ruso<strong> anuló la operación</strong>, conservando los fondos pagados, y vendiendo poco después las redes a la sudafricana Econet.</p><p>No todo está perdido para Foucher, ya que en junio de 2020, al margen de un procedimiento de arbitraje, VimpelCom le reembolsa finalmente nueve millones de dólares, mediante un acuerdo mencionado en el informe anual del grupo ruso. ¿<strong>Esta operación forma parte de las acciones e indemnizaciones concedidas al francés por su colaboración</strong>? Laurent Foucher no hace declaraciones al respecto. Los acuerdos clandestinos continúan, ya que Foucher compra a Econet el operador centroafricano Telecel, que se le había escapado en 2013, antes de unir fuerzas con nuevos socios.</p><p>En Ginebra, Laurent Foucher llegó a un acuerdo en abril de 2021 con una de las empresas demandantes –Amref II Igloo- por un préstamo pendiente de seis millones de euros en un proyecto de hotel de lujo abandonado en Megève. “<strong>Foucher finalmente ha comenzado a pagar</strong>. Con varios meses de retraso, pero al menos parece estar trabajando en ello”, dijo Rodolphe Gautier, abogado de la empresa. Si no se paga rápidamente, el procedimiento podría reanudarse con la posibilidad de una condena penal, lo que parece seguro, según el abogado.</p><p>Pregunta por Mediapart sobre su prestamista, Marine Le Pen asegura que desconocía todos estos datos, “suponiendo que sean ciertos”. “<strong>El RN eligió a dicho prestamista porque era el único que podía prestar cuando todos los bancos franceses y europeos se habían negado.</strong> Por lo que sabemos, la reputación del señor Foucher era buena, no teníamos información sobre lo que indica. ¿Las deudas de Laurent Foucher? “No lo sabíamos”. ¿Los acuerdos que lo vinculan con las autoridades rusas? Afirma no haber tenido “ningún conocimiento” de ellos. <strong>Certifica que él no puso “ninguna condición política” a este préstamo que salvó al partido, “no lo hubiera aceptado”, insiste.</strong></p><p>En cualquier caso, la candidata parece haber mostrado poca curiosidad sobre el origen de los ocho millones. Explica que no tenía <strong>“ninguna razón para dudar de que los fondos tenían un origen dudoso y que no procedían de los recursos del señor Foucher”</strong>, pero no sabe si estos fondos eran rusos: “No lo sabemos, lo único que sabemos es que nuestro banco comprobó el origen de estos fondos y que procedieran de los activos del señor Foucher. Si estas comprobaciones no hubieran sido totalmente satisfactorias, Société Générale no lo habría abonado en nuestra cuenta. Ningún banco francés aceptaría acreditar fondos en la cuenta de uno de sus clientes (a fortiori, si se trata de un partido político), si no hay pruebas del perfecto origen de los fondos”.</p><p>Marine Le Pen no menciona el hecho de que unos meses después de este pago, la Société Générale, el banco histórico del Frente Nacional, pero también de <strong>Jean-Luc Schaffhauser</strong>, cerró brutalmente todas sus cuentas (véanse nuestros artículos <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/211117/la-societe-generale-demande-au-fn-de-fermer-ses-comptes" target="_blank">aquí</a> y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/231117/le-compte-de-l-elu-fn-negociateur-du-pret-russe-ferme" target="_blank">aquí</a>).</p><p>En el plano judicial, las investigaciones sobre el préstamo “emiratí” fueron encomendadas a la Fiscalía Nacional Financiera en diciembre de 2019, y se sumaron a principios de 2020 a la investigación preliminar ya en curso sobre las comisiones recibidas por el exdiputado Jean-Luc Schaffhauser sobre el préstamo ruso. El exeurodiputado, <strong>que fue detenido y prestó declaración</strong>, nos había dicho en 2019 que había entregado a la Policía “todos [los] elementos que demostraban la regularidad” de estas operaciones. <strong>Nos aseguró que las comisiones que había recibido “eran completamente legales y declaradas”, pero se negó a dar el importe.</strong></p><p>Enviamos nuestras preguntas a Laurent Foucher, a través de su abogado en Ginebra, el 8 de abril, sin recibir respuesta. Contactadas dos personas de su entorno, éstas nos dijeron que Laurent Foucher no quería responder. Tampoco contestó Jean-Luc Schaffhauser. Por su parte, Marine Le Pen nos envió sus respuestas el 19 de abril a través de su responsable de prensa.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Apr 2022 19:32:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Karl Laske | Marine Turchi | Madeleine Leroyer (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Marine Le Pen,Emmanuel Macron,Elecciones,Vladimir Putin,Rusia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Francia o cuando el mal menor huele a podrido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/cibermonfi/francia-mal-menor-huele-podrido_129_1225673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f0351a44-7798-46d4-bd28-6788d3365c9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia o cuando el mal menor huele a podrido"></p><p>Soy de los que piensan que si <strong>Francia</strong> no existiera habría que inventarla. Nuestro vecino septentrional lleva unos cuantos siglos siendo un <strong>referente de libertad, cultura y refugio</strong> para Europa y buena parte del planeta. Su excepcionalidad, tan detestada por los gobiernos de Washington y Londres, que querrían un París sumiso y convertido en un mero parque temático, ha sido luminosa en muchos momentos históricos particularmente oscuros. Recuerden, por no ir más atrás, la invasión estadounidense de Irak de 2003.</p><p>Me duele, pues, lo que allí está ocurriendo ahora, me duele que millones de franceses progresistas se vean obligados a escoger en la segunda vuelta de la elección presidencial <strong>entre lo malo y lo peor, entre el PP y Vox</strong> podríamos decir españolizando un dilema cruel. He leído con atención <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/contrar-le-pen-votar-dolor-conjurar-horror_129_1225637.html" target="_blank">las reflexiones de mi colega Edwy Plenel</a> publicadas este miércoles en <strong>infoLibre</strong>. Y comparto muchas de ellas. Empezando por la de que ha sido la deshonestidad de Macron lo que ha dado alas a la ultraderecha, a la par que ha hecho muy difícil a la izquierda votar por él. Lo más remarcable de sus cinco años en el Eliseo ha sido la arrogancia, el autoritarismo y los recortes sociales. <strong>Las clases trabajadoras y medias de Francia viven hoy peor que en 2017</strong>.</p><p>Es muy interesante también que Plenel recuerde que, en contra de lo que mucha gente cree, la ultraderecha está presente en Francia desde la mismísima revolución de 1789. Los reaccionarios, los enemigos de los valores de libertad, igualdad y fraternidad, no han dejado desde entonces de pugnar por el regreso a <em>L´Ancien Regime</em>. Con o sin monarquía, pero, desde luego, con autoridad, privilegios y egoísmo. Estuvieron en la revuelta de la Vendée, en la represión de la Comuna, en la persecución del capitán Dreyfus y en el movimiento Action Française. Monárquico, antisemita, nacionalista y antiparlamentario, <strong>Charles Maurras</strong> (1868-1952) fue su faro ideológico en la primera mitad del siglo XX.</p><p>Cierto es que la ultraderecha aún no ha ganado unas elecciones generales en Francia. Pero la gobernó desde <strong>Vichy</strong> entre 1940 y 1944, con el régimen totalitario y pronazi del <strong>mariscal Pétain</strong>. Todavía peor, la derrota de Vichy no acabó para siempre jamás con la peste ultra. Resurgiría con el terrorismo de la OAS y, luego, con la pujanza del <strong>Frente Nacional del xenófobo Jean-Marie Le Pen</strong>, convertido ahora en <strong>la Agrupación Nacional de su hija Marine</strong>.</p><p>Aunque ya estuvo presente en 2002 y 2017 en la segunda vuelta de la elección presidencial, la ultraderecha no ha estado nunca tan cerca como ahora de llegar al Elíseo a través de las urnas. Y, como señala Plenel, <strong>nunca esta posibilidad ha despertado menos miedo y oposición, incluso entre muchos franceses de izquierdas</strong>. Plenel propugna sin rodeos el voto antifascista el próximo domingo, el voto con la nariz tapada a favor de Macron, pero reconoce que no pocos de sus amigos y compañeros no están tan seguros como él, se sienten fuertemente tentados por la abstención o el voto en blanco. Y no los estigmatiza por ello.</p><p>¿Qué ha ocurrido para que pueda darse en Francia algo que ya se ha dado en otros países democráticos, ese <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/en-transicion/duda-votantes-melenchon-principio-mal-menor_129_1225443.html" target="_blank">principio del fin de la utilidad de votar por el mal menor</a> al que aludía aquí mismo Cristina Monge? Mencionar la “normalización” política y mediática de la ultraderecha practicada en los últimos años a uno y otro lado del Atlántico es correcto, pero no supone una explicación suficiente. Creo que <strong>el centroderecha y el centroizquierda tradicionales tienen que hacérselo mirar</strong>. En la primera vuelta francesa, la suma de los votos cosechados por los republicanos herederos del gaullismo y los socialistas nietos de Mitterrand apenas alcanzó el 6´5% del total. Esto prueba <strong>lo colosal de su falta de credibilidad</strong>. No me extraña cuando recuerdo la adhesión entusiasta de unos y otros al credo neoliberal, <strong>su falta de empatía con los sufrimientos de la gente</strong>, su aburrida repetición de las supuestas maravillas del sistema vigente, su negativa a plantearse en serio su reforma en profundidad,  </p><p>Tienen que hacérselo mirar en Francia y no solo en Francia. <strong>Llevamos varios lustros de creciente cabreo popular</strong>. Cabreo de los trabajadores, de los jóvenes, de las clases medias. Cabreo a uno y otro lado del Atlántico. En gran medida fue ese enfado el que en 2016 llevó a <strong>Donald Trump</strong> a la Casa Blanca con más de 60 millones de votos, cifra que, aunque no ganara, aumentó en 2020. Demagogia, populismo, llámenlo como quieran los editorialistas bizcochones de los medios convencionales, lo cierto es que el multimillonario les pareció más próximo que sus rivales del establishment político a muchos pobres norteamericanos.  </p><p>Yo no descartaría un escenario electoral español en el que los nacionalistas liberticidas de Vox fueran la primera fuerza, el PP la segunda y la izquierda, tanto la socialista como la ahora encarnada por Unidas Podemos, llegara después a la meta. El fascismo 2.0 es una amenaza real, pero <strong>el mero antifascismo es cada vez menos una motivación suficiente para que acudan a votar los que se sienten desheredados del sistema</strong> y traicionados por los progresistas cuando estos alcanzan el gobierno. Si cuando gobierna, la izquierda no se atreve a poner el cascabel al gato de las eléctricas y los bancos, no establece mecanismos estructurales para que los salarios y las pensiones no sigan perdiendo poder adquisitivo, no se atreve a subirles un poquito los impuestos a los ricachones para detener el deterioro de la sanidad y la educación públicas, entonces, piensan muchos de sus electores, que <strong>no nos lloren desconsoladamente en las noches de sus derrotas electorales</strong>.</p><p>Cita Plenel en su artículo una frase de <strong>Victor Hugo</strong> a la que también me aferro: “Salvemos la libertad, la libertad salva el resto”. Viví cuatro años en París como corresponsal de <em>El País</em> a comienzos de la década de 1990. Trabajé mucho, aprendí mucho, tuve allí una hija y fui feliz en muchos momentos. Le deseo lo mejor a Francia. Por ella y por todos nosotros. Así que supongo que sí, que si fuera francés y estuviera este domingo en la tesitura de Plenel, haría como él y votaría al cínico Macron. Lo haría “con dolor para conjurar el horror”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Apr 2022 19:28:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Francia o cuando el mal menor huele a podrido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Extrema derecha,Elecciones,Marine Le Pen,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Contra Le Pen: votar con dolor para conjurar el horror]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/contrar-le-pen-votar-dolor-conjurar-horror_129_1225637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra Le Pen: votar con dolor para conjurar el horror"></p><p><strong>Nunca antes la extrema derecha ha estado tan cerca del poder</strong>. Porque es la peor enemiga de la igualdad, de los derechos y de las libertades, votar contra su candidata es<strong> la única opción antifascista en el marco electoral. </strong>Pero será doloroso, ya que en la otra papeleta figura el nombre del máximo responsable de esta catástrofe, Emmanuel Macron.</p><p>Fábula de Esopo, antiguo escritor griego,<a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Enfant_qui_criait_au_loup" target="_blank"> </a><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Enfant_qui_criait_au_loup" target="_blank"><em>Pedro y el lobo</em></a><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Enfant_qui_criait_au_loup" target="_blank"> cuenta la historia de un pastorcillo </a>que, para burlarse de la credulidad de los lugareños, les pidió ayuda varias veces, aunque ningún lobo amenazaba a sus ovejas. Cuando realmente fue así, nadie respondió a su llamada, y la bestia pudo devorar alegremente a su rebaño.</p><p><a href="https://fr.wikisource.org/wiki/Fables_d%E2%80%99%C3%89sope_(trad._Chambry,_1927)/Le_Berger_mauvais_plaisant" target="_blank">Moraleja de la fábula</a>: <strong>“Los mentirosos sólo ganan una cosa, y es que no se les crea, aunque digan la verdad”.</strong> Aquí estamos, trágicamente, siendo llamados por un pastor mentiroso para <strong>salvar a su rebaño de un lobo voraz</strong>. Con la tentación de no decidirse por todo lo que ha engañado, mentido y humillado. <strong>“La catástrofe está en marcha”</strong>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/090621/la-catastrophe-est-en-marche" target="_blank">alertábamos en junio de 2021</a>, citando ya la fábula de Esopo el Frigio.</p><p>Emmanuel Macron haría mejor en callarse durante esta campaña entre ambas vueltas de las elecciones presidenciales, dado lo que se parece a <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/120422/face-l-extreme-droite-macron-s-entete-jouer-avec-le-feu" target="_blank">este niño irresponsable que juega con el peligro</a>. Mientras que la extrema derecha ha salido más reforzada que nunca de la primera vuelta, simultáneamente multiplicada, desestabilizada y banalizada,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/presidentielle-2022-les-campagnes-de-l-extreme-droite" target="_blank"> el presidente saliente</a> es el peor situado para invitar a evitar su victoria en la segunda vuelta.</p><p>Como responsable de esta catástrofe después de haber sido elegido para evitarla, añade a este balance poco envidiable la <strong>desastrosa pedagogía de una campaña cínica</strong>. Haciendo ya como si todos sus votos en la segunda vuelta valiesen para adherirse a su programa, y se burla de los votantes con eslóganes robados –<em>El futuro en común</em>, el programa de Jean-Luc Mélenchon– y anuncios demagógicos –un primer ministro de “planificación ecológica”, después de haber traicionado la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/030322/bilan-macron-le-quinquennat-de-l-inaction-climatique" target="_blank">Convención Ciudadana por el Clima</a>–.</p><p>Cuando, por tercera vez después de 2002 y 2017, <strong>la amenaza del lobo se hace aún más seria</strong>, este pastor provoca unas ganas terribles de huir de las urnas, sea cual sea el peligro para el rebaño (un debate que también se plantea el equipo de <em>Mediapart</em>, véase abajo <em>La caja negra</em>). <strong>Salvo que este rebaño no es suyo sino nuestro</strong>.</p><p>Es nuestro bien común: la igualdad sin distinción de origen, condición, nacimiento, creencia, apariencia, sexo, género... Esta promesa está recogida en el artículo 1 de la Declaración de los Derechos Humanos integrada en el preámbulo de la Constitución francesa. El hecho de que, con el gobierno actual, haga falta defenderla a menudo por estar tan herida o traicionada, es desproporcionado con el advenimiento de una presidencia que la pisotea, la borra y la niega. Esta es la dificultad, y al mismo tiempo la coherencia, de una estrategia antifascista global.</p><p>Bloquear el fascismo, en todas partes, todo el tiempo, sin vacilar ni dudar, significa tanto documentar las derivas fascistoides de los poderes fácticos (desde<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110810/sarkozy-contre-la-republique-un-president-hors-la-loi" target="_blank"> el discurso sarkozista de Grenoble </a>en 2010 hasta<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/231215/l-ultime-rupture?onglet=full" target="_blank"> la pérdida de la nacionalidad holandesa en 2015</a>, a la demagogia de la presidencia macronista sobre el separatismo), manifestarse en las calles (a pesar de<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160422/marseille-emmanuel-macron-fait-des-appels-du-pied-aux-melenchonistes" target="_blank"> la reciente afirmación del presidente saliente en Marsella </a>de que no sirve para nada) y usar su papeleta de voto (aunque vaya a un candidato que uno hubiera querido eliminar).</p><p><em><strong>Según nuestras informaciones, ella es totalmente de derechas</strong></em><strong> </strong>–el lema elegido por el equipo de Mediapart (socio editorial de <strong>infoLibre</strong>) para su participación en la manifestación del sábado 16 de abril contra el peligro Le Pen– resume nuestra advertencia. Esta decisión no es prejuiciosa o intolerante, sino racional e informada, investigada y documentada, como puede comprobarse leyendo los <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/marine-le-pen-au-pouvoir-le-danger-se-precise" target="_blank">artículos publicados en abierto</a>. </p><p>En ellos se constata la verdadera realidad, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/210316/les-preuves-de-la-sauvagerie-de-proches-du-front-national" target="_blank">violenta</a> y<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170422/islam-avec-marine-le-pen-la-persecution-au-programme" target="_blank"> racista</a>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170422/les-travailleurs-francais-n-ont-rien-esperer-de-marine-le-pen" target="_blank">antisocial </a>y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/070422/le-projet-presidentiel-de-marine-le-pen-foule-aux-pieds-les-droits-fondamentaux" target="_blank">antidemocrática</a>,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/090422/le-peril-le-pen-inventaire-de-ce-qu-elle-infligerait-la-societe" target="_blank"> liberticida </a>y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/130422/votes-programme-discours-les-politiques-anti-femmes-de-marine-le-pen" target="_blank">antifeminista</a>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160422/argent-public-un-rapport-accuse-marine-le-pen-de-detournements-la-justice-saisie" target="_blank">cínica y amoral,</a> del Reagrupamiento Nacional en sus nuevos hábitos.</p><p>Aquí, extrema derecha es un <strong>eufemismo para los herederos ideológicos de los enemigos de la igualdad natural.</strong> Desde las proclamas de Jean-Jacques Rousseau y las revoluciones inaugurales –americana, francesa y haitiana–, no ha dejado de imaginar <strong>una vuelta al pasado</strong> mediante la dominación indivisa de un origen, una nación, una cultura, un pueblo, una condición, una apariencia o una creencia sobre todas las demás.</p><p>El programa de Marine Le Pen hace así de la “preferencia nacional”, rebautizada como <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200317/fn-la-priorite-nationale-une-doctrine-contraire-aux-fondements-republicains-0?onglet=full" target="_blank">“prioridad nacional</a>”, su principal ambición política, hasta el punto de prever la exclusión de la función pública, lo antes posible, a quienes poseen la doble nacionalidad. Es decir, instalar una <strong>jerarquía discriminatoria ligada al azar del nacimiento</strong> que, al esencializar la identidad nacional, favorece la clasificación entre franceses, los verdaderos y los falsos, los buenos y los malos. Y así arrastrar a nuestro país a una <strong>perdición sin retorno</strong>.</p><p>La “raza”, esa construcción imaginaria de una identidad pura e inmutable, acaba arrastrando la mayoría de las veces esa obsesión por la uniformidad y la jerarquía a una ideología asesina que <strong>quiere borrar, excluir o suprimir todo lo que la contradice, ya sean diferencias o disidencias</strong>. Por ello, no se trata de opiniones que puedan debatirse, sino de <strong>delitos que ahora están recogidos en la ley,</strong> ya que la historia ha demostrado que estas ideas conducen a crímenes masivos.</p><p>Si alguien lo dudaba, pensando que esta locura se había acabado con los genocidios del siglo pasado, <strong>la banalización durante esta campaña del discurso sobre el </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/dossier/le-grand-remplacement-ideologie-meurtriere" target="_blank"><strong>"gran reemplazo"</strong></a><strong> </strong>y la “remigración” demuestra lo contrario: <strong>no es más que un llamamiento a la aniquilación de los musulmanes de Francia.</strong> Al menos para empezar, ya que el racismo es una matrioshka en la que caben otros chivos expiatorios bajo el objetivo principal, como demuestra la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160422/la-synagogue-du-raincy-sait-ou-conduit-le-nationalisme?at_medium=custom3&at_campaign=67" target="_blank">persistencia del antisemitismo</a>, o incluso su resurgimiento con <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200122/vichy-la-replique-aux-falsifications-d-eric-zemmour" target="_blank">la rehabilitación de Vichy </a>y el mariscal Pétain o la sospecha sobre <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/040422/zemmour-et-l-antisemitisme-une-histoire-francaise" target="_blank">la inocencia del capitán Dreyfus.</a></p><p>En la diversidad de sus itinerarios, que atraviesan todo el espectro político –Eric Zemmour se unió a Marine Le Pen en la segunda vuelta, reivindicando su admiración por el <a href="https://fr.wiktionary.org/wiki/chevènementiste" target="_blank"><em>chevenementismo</em></a><em> </em>y Nicolas Dupont-Aignan procede de la derecha <em>gaullista</em>–, la combinación de tres candidatos de extrema derecha subraya hasta qué punto este pasado, que no desaparece, revela, a largo plazo, <strong>el lado oscuro de Francia</strong>. Su lado político en la sombra, activo y vivo como un volcán dormido: <strong>un temible polvorín, en la encrucijada del </strong><em><strong>petainismo</strong></em><strong> y el colonialismo, el imperialismo y el bonapartismo, cuyas herencias siguen pendientes.</strong></p><p>Pensadores de la contrarrevolución después de 1789 y antisemitas <em>antidreyfusarios</em> de finales del siglo XIX, partidarios del fascismo italiano y colaboradores del nazismo alemán en la primera mitad del siglo XX, ideólogos de la tortura colonial y terroristas de la OAS durante la guerra de Argelia, después Orden Nuevo y posteriormente el Frente Nacional, sin olvidar el laboratorio intelectual de la Nueva Derecha: <strong>Marine Le Pen es el avatar definitivo de una oscura genealogía de la que Francia aún no ha conseguido librarse.</strong></p><p>Dejarse engañar por su reciente disfraz de amante de los gatos, buena amiga y jardinera apacible, hasta el punto de <strong>dejar entrar al lobo neofascista en el redil democrático</strong>, es aceptar un punto de no retorno. Creer que habrá suficientes anticuerpos en el aparato del Estado y en la movilización de la sociedad para expulsarlo lo antes posible es <strong>subestimar la fuerza de la inercia de este pasado no resuelto</strong> y siempre presente, por no hablar de la excepcionalidad de las instituciones francesas que hacen de la presidencia, una vez conquistada, una fortaleza casi inexpugnable.</p><p>Por desgracia, esta posible tragedia no parece ni siquiera afectar a Emmanuel Macron, que, a pocos días de la cita definitiva con las urnas, <strong>no duda en enfrentar a la “extrema derecha” y a la “extrema izquierda” para definir mejor su propio partido como “</strong><a href="https://www.franceculture.fr/emissions/l-invite-e-des-matins/l-invite-des-matins-du-lundi-18-avril-2022" target="_blank"><strong>el extremo centro</strong></a><strong>”</strong>. Una semana antes de la primera vuelta, se había atrevido a <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/060422/extreme-droite-macron-appelle-eteindre-les-braises-sur-lesquelles-il-souffle" target="_blank">equiparar la extrema derecha</a> (lo “políticamente abyecto”) con el antifascismo (lo “políticamente correcto”). Insultando la memoria de la resistencia, tanto al nazismo como al colonialismo, la incultura histórica redobla aquí la irresponsabilidad democrática.</p><p><strong>El bloqueo a la extrema derecha se llevará a cabo, pues, a pesar de Emmanuel Macron y contra él. </strong>Elegido para poner fin a la interminable crisis democrática francesa, de la que el absolutismo presidencial es el acelerador y el ascenso de la extrema derecha el resultado, <strong>este presidente ha hecho lo contrario durante cinco años</strong>. Cuesta creer que<a href="https://www.vie-publique.fr/discours/202851-allocution-de-m-emmanuel-macron-lannonce-de-son-election-la-presi" target="_blank"> el 7 de mayo de 2017</a>, la noche electoral, prometiera “una nueva página en nuestra larga historia”, la de la “esperanza y la confianza renovadas”.</p><p>“La renovación de nuestra vida pública se impondrá a todos desde mañana”, proclamó. “La moralización de nuestra vida pública, el reconocimiento del pluralismo, la vitalidad democrática serán, desde el primer día, la base de mi acción”. La misma insistencia hizo en su discurso de investidura, pronunciado en el Palacio del Elíseo el 14 de mayo de 2017: “Me aseguraré de que nuestro país experimente una renovación de la vitalidad democrática. Los ciudadanos tendrán voz y voto. Se les escuchará”.</p><p><strong>Ha sido todo lo contrario</strong>. Al dirigir con tanta arrogancia como brutalidad políticas de clase, <strong>al servicio de los intereses sociales minoritarios</strong>, optó decididamente por desviar su atención hacia las cuestiones de seguridad, migración e identidad, los mismos temas que son el caldo de cultivo del neofascismo.</p><p>Si este último llama ahora a la puerta presidencial, es porque <strong>la fascistización ha seguido avanzando con esta presidencia</strong>, dando rienda suelta a la designación de chivos expiatorios en lugar de agruparse en torno a las urgencias ecológicas, sociales y democráticas. ¿Es necesario recordar la frecuentación asidua d<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200816/emmanuel-macron-le-petit-camarade-tabou?onglet=full" target="_blank">e Philippe de Villiers</a>, testigo de la derecha identitaria, o <a href="https://www.parismatch.com/Actu/Politique/Eric-Zemmour-agresse-en-pleine-rue-Emmanuel-Macron-lui-telephone-1684039" target="_blank">la solicitud hacia Éric Zemmour,</a> propagandista racista probado, por no hablar de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170122/zemmour-et-cnews-condamnes-pour-injure-raciste-et-provocation-la-haine" target="_blank">la complacencia de los ministros por la CNews</a>, cadena de televisión de odio racista y xenófobo?</p><p>Con una <strong>violencia sin precedentes desde la guerra de Argelia</strong>,<a href="https://www.mediapart.fr/studio/panoramique/allo-place-beauvau-cest-pour-un-bilan" target="_blank"> la represión de los movimientos sociales</a>, en particular de los <em>chalecos amarillos</em>, pero también de los jóvenes y de los barrios populares, <strong>ha sustituido el Estado de derecho por un</strong> <strong>Estado policial, brutalizando las libertades fundamentales.</strong> Las incesantes campañas contra los espantapájaros islamo-izquierdistas y la complacencia con los medios de comunicación propagadores del racismo islamófobo han dado lugar a una <strong>ley liberticida </strong>que, con el pretexto del “separatismo” –término antes reservado a los comunistas y anticolonialistas– criminaliza la autoorganización de los discriminados.</p><p>A estas <strong>puertas abiertas al odio ordinario</strong>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/dossier/france/chroniques-de-la-haine-ordinaire" target="_blank">ampliamente documentadas por Mediapart</a>, la presidencia de Macron ha añadido <strong>una regresión en la exigencia democrática</strong>, <strong>renunciando</strong> <strong>a la virtud republicana y despreciando los contrapoderes.</strong></p><p>Ante un ministro de Justicia investigado por conflicto de intereses, nunca antes los jueces se habían movilizado tanto para defender la independencia de la Justicia. En cuanto a los medios de comunicación, basta con ver nuestro documental <a href="https://www.mediapart.fr/MediaCrash" target="_blank"><em>Media Crash </em></a><em> </em>para ver la <strong>aceleración de un desastre </strong>cuyos principales actores son los multimillonarios mimados por esta presidencia. Pero la ilustración más elocuente de este declive democrático la proporciona<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/300921/sarkozy-une-decadence-francaise" target="_blank"> el caso de Nicolas Sarkozy</a>.</p><p>Aunque ha sido condenado dos veces en primera instancia, sobre todo por corrupción, y sigue siendo investigado en la causa libia por <strong>“conspiración criminal”, “malversación de fondos públicos”, “financiación ilícita de una campaña electoral” y, de nuevo, “</strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/010321/affaire-bismuth-nicolas-sarkozy-est-condamne-pour-corruption" target="_blank"><strong>corrupción</strong></a><strong>”</strong>, la causa judicial del expresidente la sigue sin pudor el entorno presidencial. Al conocer la noticia de su apoyo electoral declarado, el candidato saliente se apresuró incluso a considerarlo un gesto que “<a href="https://www.bfmtv.com/replay-emissions/le-dej-info/emmanuel-macron-sur-le-soutien-de-nicolas-sarkozy-cela-m-honore-et-cela-m-oblige_VN-202204120327.html" target="_blank">honra y obliga</a>”.</p><p>Tantos hechos que animaron a sancionar a Emmanuel Macron en la primera vuelta. <strong>Y que hay que tener en cuenta ahora que se trata de evitar una victoria de</strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/080422/face-l-extreme-droite-l-equation-du-premier-tour" target="_blank"><strong> la extrema derecha en la segunda vuelta</strong></a>. Por ello, es doloroso que muchos de nosotros, el domingo 24 de abril, <strong>utilicemos la papeleta de Macron para votar contra Le Pen</strong> y <strong>así conjurar esta catástrofe y el horror que nos invade ante la posibilidad.</strong></p><p><strong>Será un voto contra ella y ciertamente no a favor de él. Es un voto racional, no pasional</strong>. En materia electoral, la emoción no es una buena consejera. No faltan ejemplos, en el extranjero o en el pasado, que nos recuerdan que las urnas de la ira producen amargas secuelas, de mayor sufrimiento y opresión agravada.</p><p>Sobre todo, pensemos en quienes serían <strong>las primeras víctimas de una presidencia neofascista</strong>: musulmanes, árabes, africanos/as, inmigrantes, negros/as, refugiados/as, extranjeros/as, LGTBQI+, judíos/as, romaníes, etc. “La extrema derecha en el poder es un punto de no retorno”, le dijo <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/180422/medine-rappeur-l-extreme-droite-au-pouvoir-c-est-un-point-de-non-retour" target="_blank">el rapero Médine a Mediapart.</a></p><p>“<strong>Salvemos la libertad, la libertad salva el resto</strong>”. Esta recomendación de Victor Hugo, en sus <em>Cosas vistas</em>, nos recuerda que, para la emancipación, la elección electoral está entre el mantenimiento de un espacio de conflicto, de oposición y de movilización, o su eclipse brutal, del que el programa anticonstitucional de Marine Le Pen no oculta nada. Es mejor continuar la lucha contra una fascistización que, por desgracia, gangrena a la derecha y a la izquierda del gobierno, que correr el riesgo de tener que combatir al fascismo de rodillas. Como se oyó en las manifestaciones del sábado 16 de abril, <strong>“más vale un voto que apesta que un voto que mata”</strong>.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/presidenciales-francesas-voto-util-voto-conviccion_129_1224946.html" target="_blank">Un periódico independiente no es un director de conciencia</a>, recordamos antes de<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/080422/face-l-extreme-droite-l-equation-du-premier-tour" target="_blank"> la primera vuelta </a>invitando, ya, a bloquear a la extrema derecha votando al candidato de izquierdas mejor situado, en la diversidad de nuestras sensibilidades, para que pasase a la segunda vuelta. <strong>Hoy que esta esperanza se ha visto defraudada</strong>, no cambiamos de actitud, esperando convencer, a través de nuestra información, del peligro de Le Pen a quienes, por las razones mencionadas anteriormente, se plantean la abstención o el voto en blanco.</p><p>Sin embargo, nos negamos a sermonearles o culpabilizarlos. Si, por desgracia, la extrema derecha llega al poder la noche del 24 de abril, los primeros responsables serán los que la votaron por convicción o por complacencia, <strong>pensando que no es un peligro</strong>. Pero también quienes, durante los últimos cinco años, los han alentado cediendo terreno a sus obsesiones identitarias.</p><p>Por no hablar de los que, como el presidente saliente y sus partidarios, <strong>habrán fracasado en la movilización del electorado de las oposiciones de izquierda</strong>, ignorando sus expectativas y despreciando su enfado.</p><p><em>Entre el rechazo a Marine Le Pen y la crítica a Emmanuel Macron, la opinión que precede estas líneas expresa una </em><em><strong>posición antifascista de principios</strong></em><em>,</em><em><strong> independiente de los vaivenes de la campaña electoral.</strong></em><em> Soy el único responsable de ella, aunque, como la anterior antes de la primera vuelta, se haya nutrido de conversaciones con el equipo de Mediapart. El equipo lo ha debatido ampliamente desde el 10 de abril, y se ha visto desgarrado por los mismos conflictos que nuestros lectores, entre los que no dudarán en votar a Macron contra Le Pen y otros que preferirán no ir a votar, aunque compartan el mismo compromiso contra la extrema derecha. El equipo de Mediapart decidió colectivamente instar a participar en la manifestación parisina contra Le Pen del sábado 16 de abril.</em></p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Apr 2022 20:19:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Contra Le Pen: votar con dolor para conjurar el horror]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Marine Le Pen,Emmanuel Macron,Elecciones]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Esto es lo que les pasará a los trabajadores franceses si Marine Le Pen llega al Elíseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/les-pasara-trabajadores-franceses-si-marine-le-pen-llega-eliseo_1_1225520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/686fa82c-6f14-4418-a42f-b1ca6e465f07_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto es lo que les pasará a los trabajadores franceses si Marine Le Pen llega al Elíseo"></p><p>Durante esta campaña, Marine Le Pen se ha presentado constantemente como la <strong>candidata del “poder adquisitivo” y “social”</strong> frente a Emmanuel Macron, que se encierra en su lógica neoliberal. Pero, ¿puede el modesto trabajador francés confiar en la presidenta del Reagrupamiento Nacional (RN) para mejorar su nivel de vida, defender los servicios públicos y ofrecerle perspectivas? </p><p>La respuesta a esta pregunta no depende de las medidas “sociales” puntuales que están presentes en el programa y que tienen sobre todo <strong>una función política</strong>, como la bajada del IVA de los hidrocarburos, sino más bien de las decisiones tomadas relacionadas con los circuitos de redistribución y de producción.</p><p>Por lo tanto, es la economía política de dicho régimen la que hay que tratar de dibujar. Observemos que el ejercicio se hace bastante complejo por la <strong>vaguedad del programa presentado</strong>, que a menudo oculta cuidadosamente las opciones esenciales que implica.</p><p>A este respecto, conviene recordar que Marine Le Pen es una candidata que, por supuesto, <strong>no pretende romper con el capitalismo,</strong> sino, al contrario, reforzar un capitalismo nacional, lo que ella llama <strong>“patriotismo económico”</strong>. La palanca de acción del Estado será, pues, <strong>“crear un entorno favorable al desarrollo de las empresas”</strong>, tal y como recoge el “<a href="https://mlafrance.fr/pdfs/manifeste-m-la-france-programme-presidentiel.pdf" target="_blank">Manifiesto</a>” de la candidata. </p><p>¿Cómo funcionaría este “capitalismo nacional” y dónde se situarían las palancas de redistribución? En realidad, la candidata del RN y su programa se esfuerzan por dar una imagen clara. Es cierto que en algunos ámbitos se adivina un voluntarismo del Estado, pero aparte de muchas pequeñas medidas, no encontramos nada muy concreto detrás de la expresión “Estado estratégico”.</p><p><strong>Las inversiones públicas están sujetas a la rentabilidad previa de un enigmático “Fondo Soberano Francés” (FSF)</strong> encargado de recoger el ahorro francés con la esperanza de obtener una alta rentabilidad. Esto es una prueba de que Marine Le Pen y el RN no creen en el keynesianismo en el que a veces dicen creer, ya que, según Keynes, <strong>el ahorro no es un requisito previo para la inversión, sino que, por el contrario, la inversión crea la posibilidad de ahorro. </strong>El RN se inscribe, pues, en una política de la oferta inspirada en la antigua doctrina monetaria neoclásica.</p><p>En este marco, no sólo hay que excluir la idea de una reindustrialización voluntaria impulsada por el Estado, sino que también hay que reconocer que <strong>la redistribución sólo puede ser condicional y muy limitada</strong>. Porque la obsesión por la deuda pública que Marine Le Pen heredó de su padre es más que una simple reliquia, es consecuente con esta <strong>visión conservadora del circuito económico</strong>: la deuda no puede crear riqueza sin un ahorro previo, la economía de producción no es monetaria, por lo que <strong>hay que reducir el gasto público.</strong></p><p>Por lo tanto, se entiende que la acción del Estado se limite en gran medida a apoyar a las empresas “que crean riqueza”. Es cierto que hay algunas promesas de revalorización de ciertos colectivos de funcionarios, aquellos que son noticia (enfermeras, docentes), pero Marine Le Pen evita anunciar una revalorización concreta del porcentaje para compensar y ganar poder adquisitivo.</p><p>En general, para ella, la cuestión del poder adquisitivo se limita a la <strong>reducción de los impuestos indirectos</strong>, lo que demuestra una visión caricaturesca, falsa y conservadora de este problema: sería el Estado el que obstaculizaría la subida del nivel de vida a través de los impuestos. Se trata de una idea muy antigua, <strong>que ignora el aspecto redistributivo de la acción del Estado</strong> y que estuvo en el centro de la ofensiva libertaria de los años 1980-2000 contra los impuestos progresivos, en favor de los impuestos proporcionales (<em>flat taxes</em>). No es de extrañar que el amigo de Marine Le Pen, Viktor Orbán, introdujera un impuesto de este tipo en Hungría tras su llegada al poder.</p><p>En el contexto actual, esta visión obviamente pasa por alto la cuestión central de la <strong>inflación</strong>, que es el principal problema social del momento y más precisamente la distribución del efecto de la inflación importada entre capital y trabajo. Este punto está totalmente ausente en el programa de Marine Le Pen. La candidata del RN sigue rechazando cualquier revalorización del salario mínimo y nunca aborda ninguna forma de indexación salarial. Sus <strong>prejuicios antisindicales</strong> dejan pocas dudas sobre el posicionamiento de un Estado que ella lideraría frente a las luchas sociales que cuestionan este reparto. Además, no habla del cuestionamiento de las medidas de liberalización del mercado laboral adoptadas con los gobiernos de Valls y Philippe. Todo esto es coherente ya que el Estado dice apoyar el desarrollo de las empresas en el programa RN, que ha eliminado de su texto la defensa del derecho laboral.</p><p>¿Qué queda entonces? El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_derrame" target="_blank"><em>efecto derrame</em></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_derrame" target="_blank">,</a> por supuesto. Pero <strong>también el empobrecimiento del Estado</strong>. Al leer el programa de Marine Le Pen, vemos que las medidas más concretas y completas se refieren a la <strong>reducción de impuestos a los hogares, pero también y sobre todo a las empresas</strong>. El argumento es el mismo que defienden la patronal Medef, La República en Marcha y Los Republicanos: <strong>los impuestos sobre la producción serían un obstáculo para la deslocalización industrial.</strong></p><p>El programa del RN prevé una <strong>reducción de 10.000 millones de euros de los impuestos a la producción</strong>, es decir, una reducción mayor que la del programa de Macron (7.500 millones de euros). El problema sigue siendo que esta relación entre los impuestos sobre la producción y la deslocalización industrial no está probado, si es que existe. No se basa en ningún estudio empírico. Además, <strong>el descenso relativo de los costes de producción en los últimos 15 años no ha conducido a la reindustrialización</strong>. Es simplemente una creencia en la política de la oferta. Esto demuestra que la base de la visión económica del RN es efectivamente el <em>efecto derrame</em>.</p><p>Es cierto que podemos encontrar algunas medidas “coercitivas”, en particular la condicionalidad de las subvenciones “a la creación de empleo”. Pero, ¿cuántos puestos de trabajo? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Con qué medios de control? ¿Y cómo se articulará con el papel central que el programa del RN otorga a las empresas? Esta medida es ambigua: si se acepta el chantaje de las empresas por el empleo, es difícil imponerles fuertes restricciones. Así las cosas, la única solución es poner limitaciones débiles o ilusorias al servicio de la comunicación política. La medida anunciada es lo suficientemente vaga como para dejar abierta esta opción.  </p><p>En tales condiciones, <strong>las políticas sociales de un gobierno del RN sólo podían ser mínimas.</strong> Se dará prioridad a la acumulación de capital en el plano nacional y los intereses de los trabajadores pasarán a un segundo lugar. Por supuesto, la fábula que presentará Marine Le Pen será hacer creer que esta acumulación beneficiará al trabajo, porque pretende gravar la riqueza financiera y propone un aumento del 10% de los salarios en el marco de los convenios de empresa.</p><p>Pero todo esto apenas se sostiene. El programa del RN rechaza cualquier control del capital, por lo que los propietarios de capital francés siempre podrán elegir entre los regímenes fiscales de la Unión Europea. De hecho,<strong> no se dan detalles sobre el impuesto sobre la riqueza financiera (IFF)</strong> que Marine Le Pen dice querer establecer. Si bien este impuesto es bueno, como lo era el antiguo impuesto sobre las grandes fortunas, <strong>no será un incentivo para reinvertir</strong>. Por el contrario, al suprimirse el impuesto sobre la riqueza inmobiliaria, <strong>la acumulación irá prioritariamente a la renta inmobiliaria, mucho más que a la creación de empleo</strong>.</p><p>En cuanto a los salarios, <strong>el aumento del 10% propuesto por Marine Le Pen no será automático</strong>. Quedará sujeto a la buena voluntad de los accionistas y directivos. Por lo tanto, será una forma de chantaje interno: obtener concesiones de los trabajadores a cambio de aceptar el aumento de los sueldos. Se trata, por tanto, de una forma de disciplinar la mano de obra subvencionada por los poderes públicos, ya que no será la empresa, sino la Seguridad Social, la que financie el aumento de los salarios mediante una reducción de las cotizaciones de 5.000 millones de euros.</p><p>Por lo tanto, esta medida, presentada como una medida de “poder adquisitivo”, es en realidad <strong>una medida para reforzar el poder empresarial con apoyo público</strong>. Si los empleados aceptan las condiciones de la empresa, serán recompensados por el Estado. A partir de ahí, la ilusión de esta subida salarial se desvanecerá rápidamente por dos vías: por un lado, con una c<strong>lara degradación de las condiciones laborales </strong>(y hay que reconocer que lo que se persigue con esta medida es la jornada de 35 horas semanales, que, a diferencia de 2017, ya no queda garantizada en el programa del RN), con una bajada del salario por hora, y, por otro lado, <strong>una mayor degradación de las cuentas de la Seguridad Social</strong>, que, dada la visión de la deuda desarrollada anteriormente, llevará a un deterioro de los servicios públicos y de las prestaciones sociales.</p><p>Esta medida se inscribe muy claramente en una tradición económica de extrema derecha que pretende abolir la lucha de clases mediante una forma de unidad nacional asegurada por el Estado, pero que, en definitiva, <strong>conduce a</strong> <strong>un refuerzo de la explotación del trabajo y de la acumulación de capital</strong>. Los aumentos salariales prometidos no son más que <strong>ilusiones</strong> que, por otra parte, también forman parte de la práctica desarrollada por Emmanuel Macron de sus “primas desfiscalizadas” y de los recortes de las cotizaciones en beneficio del “poder adquisitivo”. En realidad, <strong>se trata de un ataque al estado social de extraña violencia.</strong></p><p>El programa del RN no es claro en cuanto a las condiciones y consecuencias. Podemos entender por qué: pretende presentarse como “presentable” midiéndose con la vara de medir del neoliberalismo e insistiendo en elementos de poder adquisitivo directo. Pero la realidad sería un <strong>aumento de las desigualdades, una nueva destrucción de los servicios públicos y de la seguridad social</strong> y una sumisión de los trabajadores a la lógica del capital.</p><p>¿Hace falta una confirmación concreta? En la Hungría de Viktor Orbán, amigo y a veces modelo de Marine Le Pen, el “patriotismo económico” ha tomado formas muy visibles, como la imposición de ciertas empresas extranjeras que no pudieron deslocalizarse (principalmente bancos y comercios minoristas) en la década de 2010 o el mantenimiento de las subvenciones al precio de la energía. Sin embargo, la realidad ha sido el <strong>establecimiento de un régimen muy favorable para el capital, incluido el extranjero, con enormes recortes impositivos.</strong></p><p>En otras palabras, Hungría, un país donde el coste de la mano de obra es cuatro veces inferior al de Francia, y que está integrado en la cadena de valor de la industria alemana, no ha seguido la visión defendida por el RN de “proteger nuestra economía de la competencia desleal y revisar los tratados de libre comercio”. En realidad, Hungría no ha dejado de jugar la carta de esta competencia que Marine Le Pen denuncia, pero cuyo fundamento no pretende cuestionar.</p><p>Sin embargo, como en otros países, por ejemplo Turquía, el capitalismo nacional se ha reorganizado en torno a los próximos al poder. La realidad de este tipo de capitalismo es el desarrollo de un “capitalismo de connivencia” que, hay que reconocerlo, también está en marcha en la dinámica neoliberal, especialmente en Francia.</p><p>¿Y para los más pobres? Budapest destaca sus medidas sobre los precios de la energía y la caída de la tasa de desempleo del 12% en 2010 (en plena crisis, sin embargo) al 3,8% actual, pero la “protección” que reivindica Marine Le Pen parece ilusoria si vemos el caso húngaro. La prioridad otorgada a la acumulación de capital nacional ha llevado al régimen de Orbán a un balance social poco lucido.</p><p>Es cierto que el salario mínimo húngaro ha subido, pero mucho menos rápidamente que en los países vecinos. En 2010, era el 92% del salario mínimo polaco; hoy solo es el 80%. Además, en términos de PIB per cápita, Hungría se ha ralentizado en comparación con sus vecinos checos, eslovacos y, sobre todo, polacos.</p><p>Y, según los datos del <a href="https://wid.world/country/hungary/" target="_blank">Banco Mundial de Desigualdad </a>(WID), la desigualdad de la renta en Hungría ha seguido aumentando con los gobiernos de Orbán, aunque por debajo de los niveles de la terrible crisis de 2008-2010, pero muy por encima del periodo anterior.  </p><p>Y no por casualidad; Viktor Orbán ha atacado lo que quedaba del estado de bienestar, como destacaba un estudio de 2017 de la fundación alemana Friedrich Ebert Stiftung. En nombre de una “sociedad basada en el trabajo”, no muy diferente de la retórica del RN (y de LREM), el líder húngaro ha tomado medidas de austeridad social que afectan a los más pobres y a los desempleados. La duración de las prestaciones de desempleo en Hungría es de tres meses. Por el contrario, <strong>las ayudas familiares se han redirigido a las clases medias.</strong></p><p>Por tanto, <strong>estamos lejos de una visión “social” de la economía</strong>. Al contrario, vemos que se da prioridad al orden social y a la sumisión a este orden de la masa de trabajadores. Es esta sumisión, más que la prosperidad, la que asegura el éxito electoral de estos regímenes. Lo que se ha denominado de forma un tanto apresurada “<em>fordismo</em> de derechas” ni siquiera parece ser una alternativa misericordiosa a las políticas neoliberales.</p><p>Pero el programa de Marine Le Pen es mucho más que un programa “<em>fordista</em> de derechas”. Contiene un elemento clave que lo diferencia: el de la “prioridad nacional”, que excluiría directamente a una parte de la población y de los hogares, residentes en el territorio, de derechos económicos y sociales.</p><p>Es importante entender esta idea: <strong>no se trata de no dar ciertos derechos a determinadas personas, se trata de privarlas de ellos</strong>. En otras palabras, se trata de reducir los ingresos de millones de personas. Aunque el Gobierno húngaro es xenófobo y antimigrante, no ha privado a una parte importante de la población de sus derechos económicos y sociales.</p><p>Esto supondría una ruptura con todas las políticas llevadas a cabo hasta ahora. Y esto lo cambia todo, porque el modelo económico se basaría entonces en <strong>la discriminación, la exclusión y el empobrecimiento</strong> de una parte importante de la población.</p><p>También hay que destacar el término “significativo”. No se trata de apuntar a una pequeña minoría como chivo expiatorio, sino a una gran parte de la población. Las definiciones utilizadas por el programa del RN son especialmente vagas. Las definiciones <a href="https://www.insee.fr/fr/statistiques/3633212" target="_blank">estadísticas</a> del INSEE distinguen dos grandes grupos que se solapan, pero indican que una parte importante de la población estaría en el punto de mira del RN.</p><p>Los “inmigrantes” son personas nacidas en el extranjero sin nacionalidad francesa, algunas de las cuales pueden haberse nacionalizado. Según el INSEE, hay siete millones de ellos en Francia, es decir, el 10,3% de la población. El 36% se ha nacionalizado, mientras que 800.000 personas son extranjeros nacidos en Francia. En total, el número de “extranjeros”, es decir, personas con una nacionalidad distinta a la francesa, asciende oficialmente a <strong>5,2 millones de personas, el 7,7% de la población del país</strong>.</p><p>Así que, el proyecto del RN tiene en el punto de mira, en el mejor de los casos, a casi uno de cada 13 habitantes de Francia con la esperanza de hacer más próspero el país. <strong>Tal proporción hace que el proyecto sea económicamente absurdo</strong>. En Francia, el consumo de los hogares representa directamente el 51,3% del PIB y, como el peso de la industria es muy bajo (menos del 10% del PIB), la mayor parte de la inversión empresarial está directa o indirectamente vinculada a las actividades de consumo.</p><p>Es comprensible que cualquier medida que empobrezca a una parte de los hogares residentes se traduzca en una <strong>caída directa del nivel general de actividad</strong>. Este descenso provocará el despido o la pérdida de ingresos de los trabajadores franceses no afectados directamente por las medidas del RN. En una economía basada en el consumo de masas y el ajuste del mercado, <strong>cualquier medida discriminatoria provoca una caída general de los ingresos. </strong>Esta disminución, como hemos visto, no la soportará el capital ya que no es el proyecto del RN (y en un régimen capitalista, es poco probable): por lo tanto, será soportada por el trabajo. <strong>La renta de los franceses no se salvará por el empobrecimiento de los extranjeros.</strong></p><p>¿Pero de qué estamos hablando exactamente? La primera de las “22 propuestas” de Marine Le Pen se refiere al famoso “referéndum” sobre la inmigración, que desafía la Constitución y el Estado de Derecho. Entre las muy diversas propuestas de este referéndum, hay dos de carácter económico y social: “Garantizar la prioridad nacional para el acceso a la vivienda social y al empleo” y “reservar las ayudas sociales a los franceses y condicionar el acceso a las prestaciones de solidaridad a cinco años de trabajo en Francia”.</p><p>Ambas propuestas son, de hecho, extremadamente vagas. En el “Manifiesto”, se afirma que su objetivo es hacer que Francia sea “menos atractiva” para la inmigración, pero este papel se cumple con medidas de retirada concreta de derechos para las personas que residen en Francia. Veámoslos uno por uno.</p><p>El primero es el <strong>acceso prioritario a la vivienda socia</strong>l. En realidad, no es tanto una prioridad como simple y llanamente un desalojo. En su folleto sobre la familia, el RN explica: “La aplicación de la prioridad nacional para los hogares en los que al menos uno de los padres es francés permitirá volver a poner rápidamente en el mercado las 620.000 viviendas sociales ocupadas por extranjeros, según datos del Insee de 2017”.  En otras palabras, el programa es muy claro: <strong>se trata de desalojar a más de 600.000 familias, es decir, probablemente a más de un millón de personas</strong>.</p><p>En concreto, estas personas se encontrarían en la calle, sin poder acceder al mercado de la vivienda privada, que a menudo está fuera de su alcance y <strong>ya se ve afectado por la discriminación</strong> (esta es la principal razón por la que los extranjeros están sobrerrepresentados en las viviendas sociales). Además de la pérdida de dignidad y del drama humano que esto representa, <strong>esta brutal medida llevaría a muchas familias a perder sus empleos y parte de sus ingresos</strong>. Sin duda, el RN espera que estas personas “regresen a casa”, pero esto <strong>sería sin duda peor para la economía francesa</strong>, si lo razonamos (demasiado) fríamente, porque <strong>habría menos consumidores</strong>. Cuando, como Marine Le Pen, se pretende castigar el decrecimiento, no se hunde a la gente en la miseria, porque entonces se crea recesión.</p><p>El otro aspecto de esta “prioridad nacional” son las “ayudas sociales” que ahora se reservan a los franceses. El RN especifica que sólo se trata de las prestaciones “no relacionadas con los seguros”, como las ayudas familiares. Pero aquí es donde surge la trampa que han tendido los neoliberales y que la candidata del RN no tendrá más que volver a cerrar: desde hace años, las cotizaciones que pagan los asalariados se han reducido para financiar la seguridad social y el desempleo a través de los impuestos. </p><p>En 2018, Emmanuel Macron, en nombre del “poder adquisitivo”, llegó a suprimir las cotizaciones sanitarias y de desempleo. A partir de ese momento, Marine Le Pen no tendrá ningún problema en considerar, una vez suprimidas las cotizaciones, que como las ayudas sociales se pagan con impuestos, su asignación es una decisión del Estado. Más aún cuando, como hemos visto, quiere acelerar el movimiento de reducción de las cotizaciones.</p><p>En otras palabras, <strong>la magnitud de las pérdidas para los extranjeros podría ser considerable y afectar también al seguro de desempleo</strong>. Dado que el programa <em>lepenista</em> pretende condicionar la renta social de inserción y todas las prestaciones de solidaridad a cinco años de trabajo en Francia (hoy en día se exige un permiso de residencia de cinco años) y que se aplicaría la “prioridad nacional” para el empleo, esto significaría en la práctica arrojar a una parte de la población extranjera a la miseria.</p><p>Por último, la “prioridad nacional” se aplicaría también al empleo. Sin embargo, las modalidades no se especifican, aunque la medida tendría un gran impacto. En primer lugar, si establecemos un paralelismo con el alojamiento social, <strong>implicaría la posibilidad (o la obligación) de realizar despidos masivos de extranjeros</strong>. Esta medida discriminatoria crearía dos mercados laborales paralelos. Potencialmente, 1,6 millones de individuos estarían bajo la amenaza de perder sus puestos de trabajo, lo que corresponde al número de extranjeros empleados en Francia en 2018, según el INSEE (es decir, el 6,7% del total).</p><p>Las consecuencias serían triples. <strong>Una parte de la población extranjera se vería abocada a la pobreza y esto reduciría el mercado francés en consecuencia</strong>. La sustitución de un extranjero por un francés en el mismo puesto de trabajo y con el mismo salario no supondría un aumento de la renta global del país, sino una disminución. Habría menos puestos de trabajo disponibles para los franceses. El argumento de que los “extranjeros” serían una carga para las finanzas públicas y que su exclusión compensaría estas pérdidas es más que dudoso ya que, como hemos visto, las medidas de redistribución son débiles en el programa del RN y la evaluación del “coste presupuestario de los extranjeros” es incierta.</p><p>Además, si este “coste” existe, es sobre todo porque la mitad de los extranjeros, según el INSEE, se encuentran entre el 30% más pobre: <strong>no ganan lo suficiente para pagar el impuesto sobre la renta y no pueden gastar lo suficiente para pagar más IVA</strong>. Si queremos reducir este supuesto “coste”, <strong>empobrecerlos es contraproducente.</strong></p><p>Además, sólo se tiene en cuenta el impacto en el presupuesto del Estado, pero un extranjero presente en el territorio francés y empleado no sólo paga el IVA, sino que consume bienes y servicios, y <strong>el Estado no puede compensar este consumo con la “ganancia” ilusoria del ahorro a costa de los extranjeros. </strong></p><p>La segunda consecuencia de esta “prioridad nacional” para el empleo sería también negativa para los trabajadores franceses. Un trabajador extranjero que resida legalmente y tenga un contrato de trabajo en Francia no puede hacer “<em>dumping</em> salarial” en Francia. Debe recibir al menos el salario mínimo. Pero si estos trabajadores se encuentran sin recursos y sin derechos, no tendrán más remedio que recurrir a trabajar en negro.</p><p>Y como, en una economía de servicios con bajo crecimiento de la productividad como la francesa, <strong>los beneficios dependen de la presión sobre los salarios, los empresarios verán lógicamente esto como un chollo</strong>. La regla de la preferencia nacional se entonces verá burlada alegremente, los franceses no trabajarán más y los extranjeros serán más pobres (porque tendrán que someterse a este <em>dumping</em> salarial). <strong>Todo el mundo perderá (excepto los propietarios del capital, por supuesto).</strong></p><p>En lo que respecta a la “prioridad nacional” supone una perfecta sustitución de trabajo entre extranjeros y franceses. Más allá de la conversación de bar sobre el supuesto “deseo” de las personas según su origen de ocupar tal o cual puesto de trabajo, deberíamos pensar más bien en términos de competencias. En contra de la creencia popular, los empleos de bajo valor añadido no requieren menos competencias específicas que los llamados empleos “cualificados”. La experiencia y la formación cuentan igualmente.</p><p>Si se aplicara la idea del RN, varios sectores necesitarían rápidamente muchos trabajadores, con el riesgo de no poder continuar con su actividad. Este sería el caso, en particular, del <strong>sector de la construcción</strong>, donde el 15% de los puestos de trabajo en 2018 fueron ocupados por extranjeros, pero también de la <strong>hostelería</strong>(13,9%) y de los <strong>servicios personales</strong> (11,9%). Pero todos los sectores se verían afectados, ya que es imposible funcionar, sobre todo en los servicios, con un 5 o 10% menos de puestos de trabajo. Sin embargo, <strong>nadie se convierte de la noche a la mañana en obrero de la construcción, camarero de restaurante o auxiliar de enfermería </strong>y no por estar en el paro, un desempleado quiere dedicarse a estos trabajos.</p><p>La gran dislocación de las cadenas de valor durante la crisis sanitaria, y después, muestra la <strong>fragilidad del sistema económico capitalista</strong> cuando un grano de arena perturba su funcionamiento “normal”. En contra de su mito, el capitalismo lucha por adaptarse y lo hace con violencia. El RN provocaría, por tanto, un doble choque sobre la oferta y la demanda que llevaría a una crisis que este partido no es capaz de afrontar, ya que se mantiene en visiones económicas arcaicas.</p><p>Además, la crisis sanitaria también ha demostrado que <strong>los sectores más afectados por la falta de inmigrantes son también los menos atractivos</strong>, debido a los malos salarios y las condiciones de trabajo degradadas. Por lo tanto, el primer efecto de la “prioridad nacional” para el empleo será el <strong>colapso de sectores enteros de la economía debido a la falta de trabajo.</strong></p><p>Para remediarlo, el RN tendrá que tomar medidas coercitivas sobre el empleo. Se trata, por supuesto, de medidas ya adoptadas por el gobierno actual relacionadas con el seguro de desempleo, pero esta vez las medidas serán necesariamente más violentas ante las necesidades. Será absolutamente necesario “obligar” a los desempleados a ocupar puestos de trabajo a menor coste ya que, recordemos, el RN sitúa a la empresa y al beneficio en el centro de su política económica.</p><p>Esto significará debilitar aún más la posición de los empleados y los desempleados, y <strong>obligarlos a ocupar los puestos de trabajo disponibles</strong>. Recordemos que en Hungría, la duración de la prestación por desempleo se ha reducido a tres meses. Se tratará claramente de una <strong>militarización de la fuerza laboral </strong>en la que la lógica del trabajo asalariado capitalista será llevada al máximo: para sobrevivir, el trabajador no tiene que elegir su trabajo, tiene que <strong>cumplir la tarea que sea útil al capital</strong>. Al identificarse el interés del capital con el de la nación, podemos ver inmediatamente hacia qué tipo de régimen nos dirigiríamos.</p><p>En este contexto, no sólo se trata del seguro de desempleo, sino que también otras partes del estado de bienestar se cuestionarán, especialmente la renta de inserción. Todo ello irá sin duda acompañado de un <strong>discurso nacionalista</strong>, pero es difícil ver cómo mejorará la situación de los más pobres y de los trabajadores franceses.</p><p>Se trata, pues, concretamente de la represión que recaería sobre los trabajadores franceses que, además, recordemos, no tendrán ninguna garantía de tener más puestos de trabajo ya que el mercado interior francés se verá considerablemente reducido por esta política xenófoba.</p><p>La visión económica de Marine Le Pen aparece así como lo que es: <strong>profundamente anacrónica</strong>. Es una versión neoliberal del maltusianismo. Para ella, los trabajadores extranjeros son “supernumerarios”, <strong>personas inútiles que podrían ser sustituidas fácilmente sin cambiar nada y en gran beneficio de la mayoría de la población.</strong></p><p>Esta era la visión del economista inglés Malthus; como la tierra no puede producir infinitamente, el creciente número de pobres debe repartirse el mismo pastel y empobrecer así a toda la sociedad. De modo que, si se reduce la población, se enriquece el resto que queda… pero esta visión ya no es válida, porque la economía ya no es principalmente agrícola.</p><p>Una economía avanzada y postindustrial como la francesa se basa principalmente en el consumo de masas. Esto, sin duda, plantea muchos problemas e impone la elección de una sobriedad razonada, cuyo único camino es <strong>cambiar el modo de producción en profundidad</strong>. Evidentemente, el RN se niega a escuchar esto, pero también se niega a ver la evolución del capitalismo, que se basa en el consumo de servicios, y por tanto de trabajo poco productivo. En este contexto, empobrecer y excluir a una parte de la población del sistema económico significa empobrecer a todos.</p><p>Los británicos lo han entendido a la perfección y <strong>el número de extranjeros que trabajan en el Reino Unido ha seguido aumentando tras el </strong><em><strong>Brexit</strong></em><strong>, a pesar de la retórica xenófoba de los conservadores.</strong> Es cierto que representan el 18% de la mano de obra en el Reino Unido. El programa del RN está, por tanto, mucho más allá del <em>Brexit</em> o de las “democracias iliberales” del centro de Europa, es un programa reaccionario enraizado en una visión teórica de principios del siglo XIX, favorable al capital y profundamente racista y xenófoba.</p><p>Incluso más allá de los riesgos de seguridad interna que plantea este programa inconstitucional, que tampoco estaría exento de repercusiones en la situación económica y social, <strong>los trabajadores franceses no tienen nada bueno que esperar de semejante disparate económico</strong>. Su bienestar no puede basarse en la miseria de sus compañeros extranjeros, sino todo lo contrario.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Apr 2022 19:39:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Romaric Godin (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Esto es lo que les pasará a los trabajadores franceses si Marine Le Pen llega al Elíseo]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La duda de los votantes de Mélenchon o el principio del fin del mal menor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/en-transicion/duda-votantes-melenchon-principio-mal-menor_129_1225443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7a766be1-1983-4b61-bd9c-8bc39033d437_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La duda de los votantes de Mélenchon o el principio del fin del mal menor"></p><p>Europa mira a Francia conteniendo el aliento ante lo que puede pasar el próximo domingo, tanto<strong> por el resultado en sí, como por las repercusiones</strong> que puedan darse en otros países —por ejemplo el nuestro— y lo que tendrá de indicador de un estado de ánimo llamado a transcender en la escena política europea.</p><p>Tras el conocido resultado de la primera cita con las urnas, ahora los análisis se centran, como corresponde a un sistema mayoritario a doble vuelta, en ver <strong>cómo se reagruparán los electores en torno a cada uno de los candidatos </strong>y cuántos optarán por la abstención. Si el único eje que dividiera la sociedad francesa fuera el ideológico, cabría pensar que desde Los Republicanos hacia su izquierda todo iría para Macron, y de ahí a la derecha para Le Pen. Sin embargo, desde la elección de Trump y el <em>Brexit </em>sabemos que las cosas no son tan sencillas y que a ese eje hay que sumarle otros muchos, y en especial uno altamente significativo: <strong>el de la indignación con el sistema</strong>. En Francia esto se empezó a ver ya en las elecciones de 2017, cuando el PS se vino abajo y fue el preludio del fin de los grandes partidos tradicionales, tal como ha ocurrido esta vez con los republicanos. </p><p>Ahora, tal fenómeno se podrá observar con nitidez en la decisión que tomen los votantes de Mélenchon en el domingo definitivo. Según los <a href="https://www.ipsos.com/fr-fr/presidentielle-2022/barometre-2022-ipsos" target="_blank">últimos datos de Ipsos</a>, el 76% de los votantes de Zemmour, el 21% de Pécresse y el 16% de Mélenchon votarán a Le Pen en la segunda vuelta.  El 59% de Jadot, el 55% de Pécresse y el 33% de Mélenchon, optarán por Macron. <strong>La gran duda es qué harán el 51% de votantes de Mélenchon cuya adscripción aún es una incógnita.</strong></p><p>Algunas pistas tenemos ya. Este fin de semana se ha conocido el resultado de la consulta hecha en la <a href="https://melenchon2022.fr/" target="_blank">plataforma de quienes apoyan a Mélenchon.</a> Más de 310.000 votantes han sido preguntados sobre tres opciones: votar a Macron, votar en blanco o nulo, o abstenerse. El resultado (<a href="https://www.bfmtv.com/politique/elections/presidentielle/presidentielle-le-vote-blanc-domine-chez-les-soutiens-de-melenchon-un-tiers-votera-pour-macron_AD-202204170078.html" target="_blank">aquí más info</a>): de 215.292 votos emitidos, el 37,65% se decantan por el voto blanco o nulo; el 33,4% apuestan por votar a Macron y el 29% por la abstención. Es decir, el 62,4% de los participantes en la plataforma de apoyo a Mélenchon tienen<strong> un nivel de indignación y cabreo suficiente como para no movilizarse</strong> intentando impedir la posibilidad de que gobierne la extrema derecha. Es cierto que los citados 310.00 integrantes de la plataforma de Mélenchon no son todos sus votantes, y que ambos grupos, el de la militancia más comprometida y el de la totalidad de los electores de un partido, pueden tener comportamientos distintos a la hora de decidir y emitir sus respectivos sufragios; pero también en ese terreno vemos que, según los distintos estudios que se van conociendo, <strong>entre un 18% y un 30% de los votantes de Mélenchon irán a depositar su papeleta por Le Pen</strong>. Hace cinco años fueron ya aproximadamente un 13%.</p><p>Para entender qué está pasando, merece la pena rescatar algunos párrafos de <a href="https://melenchon2022.fr/2022/04/13/consultation-pour-le-second-tour/" target="_blank">la carta que Mélenchon escribió a sus seguidores para convocar la consulta</a>:</p><p><em>“Durante la campaña, expliqué suficientemente cómo esta oposición entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen no estaba a la altura de los problemas del país, especialmente ante la emergencia ecológica y social. ¡Los dos están tan a menudo de acuerdo! Por ejemplo, seguir congelando el salario mínimo, dejar de lado la especulación de precios o negarse a volver a jubilarse a los 60 años. Tampoco tiene en cuenta la reciente advertencia del IPCC sobre el cambio climático ni las que se están acumulando sobre la energía nuclear.</em></p><p><em>Sin embargo, los dos no son equivalentes. Marine Le Pen suma al proyecto de abuso social que comparte con Emmanuel Macron un peligroso fermento de exclusión étnica y religiosa. Un pueblo puede ser destruido por este tipo de división. Todos sabemos que no es igual a ningún otro mal. Admito que mi evaluación aquí es tanto moral y filosófica como política. Por eso dije y repito que ni una voz debe ir al candidato de extrema derecha. Eso me parece ser suficiente aviso público.</em></p><p><em>Pero ir más allá sería abusar de la confianza que has depositado en mí. Por lo tanto, no daré otras "instrucciones", ni a usted ni a los 7,7 millones de votantes del Futuro en Común. No tengo el mandato”.</em></p><p>Si los pronósticos no fallan, Macron volverá a ser reelegido, pero<strong> se va estrechando el margen</strong> conforme aumenta la indignación con el sistema hasta el punto de que la extrema derecha deja de generar miedo y repulsa. Estamos, de confirmarse estos datos, ante el principio del fin de ese factor habitual a la hora de decidir el voto, que ha sido optar por el mal menor. Las consecuencias son obvias: <strong>entramos, también en política, en terreno desconocido.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Apr 2022 17:56:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La duda de los votantes de Mélenchon o el principio del fin del mal menor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Emmanuel Macron,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Oficina Antifraude de la UE acusa a Marine Le Pen de malversar dinero público del Parlamento Europeo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/dinero-publico-informe-acusa-marine-le-pen-malversacion-dinero-publico-europarlamento_1_1225419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e36b694-5d86-4a9a-9679-863c11fe27bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Oficina Antifraude de la UE acusa a Marine Le Pen de malversar dinero público del Parlamento Europeo"></p><p>En un mitin en Avignon (Vaucluse) el jueves 14 de abril, Marine Le Pen<a href="https://www.dailymotion.com/video/x8a00v4" target="_blank"> clamó desde el estrado</a>: "Devolveré a los franceses su dinero. <strong>Restauraré el valor del trabajo </strong>y, para ello, nos aseguraremos de que el trabajo sea rentable". El problema es que puede no estar en la mejor posición para hacerlo.</p><p>A mediados de marzo, un informe sancionador de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) de la Unión Europea fue remitido a los tribunales franceses, según reveló este sábado Mediapart, socio editorial de<strong> infoLibre. </strong>El documento apunta personalmente a la candidata de Rassemblement National (RN), acusándola de haber malversado dinero público del Parlamento de Estrasburgo cuando se sentó allí como eurodiputada entre 2004 y 2017. </p><p>Al final de su informe de 116 páginas y firmado como "sensible", la OLAF recomienda el reembolso por parte de Marine Le Pen, a título personal, de la suma de 136.993,99 euros, correspondiente a diversas malversaciones de fondos atribuidas por el organismo antifraude a la candidata de extrema derecha clasificada hace una semana para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.</p><p>Además de Marine Le Pen, otros tres ex eurodiputados –su padre,<strong> Jean-Marie Le Pen</strong>, su antiguo compañero Louis Aliot y Bruno Gollnisch, miembro de la mesa nacional de RN–, así como el grupo parlamentario de extrema derecha Europa de las Naciones y las Libertades (ENL), están directamente implicados por la OLAF. El importe total de las cantidades reclamadas es de 617.379,77 euros. </p><p>Las conclusiones del informe son letales para Marine Le Pen y su clan, que llevan años reivindicando el viejo lema de la casa: "<strong>Manos limpias y cabeza alta</strong>".</p><p>"El informe OLAF concluye que el comportamiento de los cuatro ex diputados (Jean-Marie Le Pen, Bruno Gollnisch, Marine Le Pen y Louis Aliot) ha puesto en peligro la reputación de las instituciones de la UE".</p><p>Otro extracto: "Sus repetidos actos intencionados a lo largo de varios años [...] y su comportamiento inadecuado, dado su nivel de cargo y responsabilidad en el Parlamento Europeo, constituyen motivos suficientes para que estos cuatro ex diputados incurran en una falta grave. Su comportamiento y su incumplimiento de las normas hacen que deban ser considerados responsables de sus graves infracciones".</p><p>Según Mediapart, la OLAF envió su informe a la justicia francesa el 11 de marzo. "<strong>Se está analizando actualmente</strong>", dijo la Fiscalía de París. Marine Le Pen, cuyo partido está rodeado de escándalos, se ve así amenazada por un nuevo frente judicial.</p><p>En su informe, la OLAF escribe que los hechos descubiertos "son susceptibles de dar lugar a procedimientos penales contra los antiguos eurodiputados [...] por los actos fraudulentos que cometieron en detrimento del Presupuesto de la UE". La lista de delitos que pueden imputarse es larga: "fraude", "falsificación", "abuso de confianza", "<strong>malversación de fondos públicos"</strong>.</p><p>Preguntada por Mediapart, Marine Le Pen respondió a través de uno de sus abogados, M. Rodolphe Bosselut. Denunció la "coincidencia" de la publicación de nuestra investigación con "la campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que está en pleno apogeo", recordando que en 2017 "desde la primera vuelta de las elecciones, la justicia había sentido la necesidad irrefrenable y urgente de interrogar a [su] cliente sobre <strong>una denuncia presentada más de tres años antes</strong>".</p><p>En cuanto al informe, el abogado de Marine Le Pen dijo que <strong>"desconocía" sus conclusiones </strong>y que "nunca había tenido acceso a él" a pesar de ser "una persona especialmente preocupada". También cuestionó la supuesta "falta de independencia" de la OLAF y sus "poderes exorbitantes a la hora de llevar a cabo sus investigaciones".</p><p>Mi cliente", continuó, "se reserva el derecho de <strong>emprender acciones legales</strong> en Bélgica, mediante una denuncia por la vía civil, contra varios proveedores de servicios, o incluso contra antiguos asistentes parlamentarios si, por casualidad, se desprende de estos elementos que estos proveedores de servicios o antiguos asistentes habían cometido delitos, malversaciones, maniobras, sin su conocimiento y en su perjuicio, y habían sido culpables de conflictos de intereses".</p><p>No es el primer caso relacionado con el uso de sus fondos públicos europeos: la candidata de RN está siendo investigada desde 2018 por "<strong>mal uso de fondos públicos</strong>" en otro caso, el de sus asistentes parlamentarios europeos. Marine Le Pen <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/121018/assistants-parlementaires-la-mise-en-examen-de-marine-le-pen-requalifiee-en-detournements-de-fonds-publics" target="_blank">es sospechosa de haber hecho trabajar</a> para su partido a colaboradores pagados con dinero público europeo, normalmente al servicio exclusivo del Parlamento de Estrasburgo. En este caso, el Parlamento Europeo, a partir de un primer informe de OLAF, ya había reclamado en 2016<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/311016/l-union-europeenne-reclame-339000-euros-marine-le-pen" target="_blank"> la devolución de 339.000 euros de fondos, considerados fruto de una apropiación indebida</a>.</p><p>Con el nuevo informe que revela ahora Mediapart, se eleva a 475.000 euros (339.000 + 136.000 euros) el importe total de los fondos europeos de los que se acusa a Marine Le Pen de <strong>haberse apropiado personalmente</strong> cuando era diputada. Es decir, casi medio millón de euros.</p><p>Además, el Parlamento recuperó cantidades del grupo ENL, copresidido por Marine Le Pen hasta 2017: en el marco de la auditoría anual de sus cuentas, el grupo había sido señalado por <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/040318/au-groupe-europeen-du-fn-427000-euros-de-depenses-restent-non-conformes?onglet=full" target="_blank">427.000 euros de gastos considerados "no conformes" o "no razonables"</a>, como la compra de 228 botellas de champán. </p><p>El nuevo informe se refiere, desde el punto de vista contable, a la llamada línea "400", la dedicada a los gastos que los grupos políticos pueden utilizar en el marco de su mandato. Sin embargo, la OLAF considera que el clan Le Pen ha multiplicado los conflictos de intereses, <strong>las apropiaciones indebidas con fines políticos nacionales o personales </strong>y los gastos por servicios considerados "ficticios", la mayoría de las veces en beneficio de sociedades comerciales en la órbita de Rassemblement  National, sus diputados o el personal del grupo ENL.</p><p>¿<strong>De qué se acusa realmente a Marine Le Pen y a sus colegas</strong>? En primer lugar, de haber malversado fondos públicos europeos del famoso "presupuesto 400" para fines políticos nacionales.</p><p>Entre los ejemplos: 23.100 euros en artículos promocionales (bolsas, bolígrafos, llaveros, etc.) entregados en la sede del partido y utilizados con fines políticos y que "parecen haber sido comprados para el congreso del FN en Lyon" en 2014; <strong>4.107 euros en botellas de vino</strong> Beaujolais distribuidas por Bruno Gollnisch en el mismo congreso (<a href="https://twitter.com/GuillaumeDaudin/status/538718124447903744?s=20&t=QQ6Xa9cEvVbaLNmFnP9q-g" target="_blank">como demuestran las fotos</a>); la solicitud (rechazada) de reembolso de los gastos relacionados con la visita de un "experto" al congreso, que en realidad era un representante del eurodiputado; transferencias, entre 2012 y 2014, de otro proveedor de servicios a la asociación Groupe des Droites Européennes (GDE) "con fines políticos" (estos fondos se habrían utilizado, según el exasistente de Marine Le Pen, para pagar a personas cercanas al partido, como su guardaespaldas –lo que "sorprende" a Marine Le Pen, que argumenta que ya cobraba como asistente parlamentario–). </p><p>En el informe se relata un episodio revelador. Marine Le Pen pidió el reembolso de<strong> casi 5.000 euros en gastos de hotel y de viaje</strong> de 13 militantes del Frente Nacional (entre ellos su jefe de gabinete, su director de campaña, el secretario general y el tesorero del partido), relacionados con un acto organizado por el Frente Nacional en 2010. Oficialmente, el tema de la reunión era <em>Las regiones y Europa ante la crisis financiera.</em></p><p>Pero en una carta al Parlamento, uno de los participantes afirmó que en realidad se trataba de <strong>preparar la elección interna para la presidencia del FN</strong> (que ganó Marine Le Pen seis meses después). Según el relato de este participante, al entrar en la sala de reuniones, Marine Le Pen sacó una bandera europea de su bolso y pidió a su personal que la colgara en la pared y le hiciera fotos (que luego fueron enviadas al Parlamento). Al parecer, en cuanto se tomaron las fotos, dijo, señalando la bandera: "Guarda esa mierda".</p><p>Marine Le Pen discutió este relato a la OLAF, y consideró que este testigo debía querer, con esta carta, "<strong>vengarse</strong>". Negó que la reunión versara sobre las elecciones internas y afirmó que los participantes estaban todos "eminentemente preocupados por el tema" indicado en la invitación. Sin embargo, no aportó "ninguna prueba" que apoyara la relación con su mandato como eurodiputada, dijo la OLAF.</p><p>La Oficina de Lucha contra el Fraude también acusó a Marine Le Pen y a Ludovic de Danne, su asesor en asuntos europeos, de haber validado, en calidad de presidenta y secretario general del grupo ENL, solicitudes de reembolso de gastos realizados durante actos del partido, sin relación con los mandatos de los diputados.</p><p>Por ejemplo, los gastos por valor de 14.315 euros en la universidad de verano de la FN en septiembre de 2015. O 2.500 euros con motivo de la tradicional fiesta frentista <em>Blanc, Bleu, Rouge, </em>organizada por Marion Maréchal en el Vaucluse, en julio de 2016, en la que estuvieron presentes destacados ejecutivos como Marine Le Pen y Louis Aliot.</p><p>Para la OLAF, Marine Le Pen indicó que<strong> desconocía algunos de los hechos denunciados</strong>, o bien que durante los actos de su partido se trataban temas europeos y que la presencia de sus colaboradores europeos era "necesaria". O que no "veía el problema" en la entrega de golosinas en la sede del partido, ya que "sirven para promocionar al diputado y sus ideas ante el público de su país elegido, en este caso Francia".</p><p>El informe de la Oficina Antifraude también menciona "<strong>solicitudes de reembolso de gastos personales</strong>" de Jean-Marie Le Pen. El 28 de diciembre de 2016, unos días antes de la Nochevieja, el fundador del Frente Nacional encargó 129 botellas de vino y champán por más de 8.500 euros,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/050517/champagne-et-vins-fins-le-pen-pere-fait-payer-le-parlement-europeen" target="_blank"> como había revelado Mediapart</a>.</p><p>No se trata de cualquier botella, sino de <em>grands crus</em> (Pomerol, Saint-Emilion, Krug, Dom Pérignon, Bollinger, etc.), algunas de las cuales cuestan más de cien euros cada una, según el sitio web de una tienda de vinos. Pero para que la factura pueda ser reembolsada por el Parlamento (el límite máximo por unidad es de cien euros), al proveedor "se le pidió que adaptara su factura", señala la oficina, con precios a veces divididos por dos.</p><p>113 de esas 129 botellas<strong> no se entregaron en el Parlamento</strong>, sino en su casa solariega de Montretout, donde el patriarca tiene sus oficinas y donde organiza festejos, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=HANavcMoW_o" target="_blank">su 90 cumpleaños en 2018</a>. En su respuesta a los investigadores, Jean-Marie Le Pen se limitó a argumentar que las botellas habían sido enviadas a sus oficinas y no a su domicilio. No aportó "ninguna prueba de que esta orden tuviera algo que ver con sus actividades en el Parlamento Europeo", ni la lista de participantes de los actos en los que se utilizaron las botellas, como es la norma.</p><p>La investigación de la OLAF también revela una larga serie de conflictos de intereses. En varias ocasiones se menciona el uso del "presupuesto 400" para conceder donaciones a asociaciones en las que participan familiares o miembros del partido. Así, en 2009, Jean-Marie Le Pen entregó<strong> 2.000 euros</strong> a Fraternité Française, de la que su esposa es presidenta de honor, "sin aportar ninguna prueba del uso de esta donación".</p><p>Ese mismo año, Bruno Gollnisch donó 2.000 euros al<strong> Cercle Renaissance</strong>, creado por un diputado e histórico del FN. Luego, entre 2012 y 2015, donó 4.250 euros a la Œuvre d'Orient, asociación de la que su hermano es director general. Tanto Le Pen como Gollnisch negaron cualquier conflicto de intereses, argumentando que sus familiares no estaban pagados por estas organizaciones.</p><p>Otro ejemplo de un posible conflicto de intereses: en 2015, el eurodiputado Louis Aliot presentó <strong>una factura de casi 2.500 euros</strong> emitida por la empresa GL EVENTS, con la mención "Stand Front National" y un descuento del 15% negociado por Yann Maréchal –en aquel momento la hermana de su compañera Marine Le Pen, y responsable de los grandes eventos del FN–. Para la OLAF, "estas relaciones muestran un conflicto de intereses y son una muestra del uso de los fondos de la UE para las actividades de los partidos nacionales".</p><p>En su respuesta, Louis Aliot aseguró que la mención "Stand Front National" era <strong>un error del contratista</strong> y que había encargado una pancarta con su nombre y el del grupo ENL. Sin embargo, no comentó la implicación de su cuñada.</p><p>En términos más generales, a lo largo de las páginas del informe aparece toda <strong>una red de proveedores de servicios amistosos</strong>: prestan servicios al Grupo ENL o a los eurodiputados, al tiempo que están estrechamente vinculados a ellos. El caso más emblemático es el del contable belga Charles Van Houtte, pilar del sistema del Partido del Frente en el Parlamento Europeo, que era el enlace entre los eurodiputados, sus proveedores de servicios y los servicios financieros del Parlamento, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/020617/la-justice-cible-charles-van-houtte-cheville-ouvriere-du-fn-au-parlement-europeen" target="_blank">como ha informado Mediapart.</a></p><p>Este asistente parlamentario de Marine Le Pen en Estrasburgo se convirtió, en 2015, en <strong>administrador del grupo ENL</strong>. Pero siguió asociado como contable o gestor "de facto" de varias empresas que prestaban servicios al grupo ENL. En ningún momento declaró estas actividades externas al Parlamento, alega la investigación.</p><p>Su mujer también fue gerente de varias de estas empresas. Entonces fue una pariente personal de Ludovic de Danne la que se hizo cargo, a petición suya, de los investigadores de la OLAF. En un correo electrónico fechado en 2013, descubierto por los investigadores, la joven menciona el "<strong>carácter ficticio de estos encargos</strong>" y pide renunciar a sus responsabilidades, "no siendo activa, remunerada, decisoria".</p><p>Ludovic de Danne negó cualquier conflicto de intereses con la OLAF, argumentando que "<strong>no estaban casados</strong>". Por su parte, Charles Van Houtte admitió "una falta de precaución por su parte en el análisis de los conflictos de intereses", pero negó "cualquier responsabilidad por 'fraude' o 'malversación'", asegurando que se había dirigido "con toda naturalidad a las empresas que [conocía]", "sin pensar ni por un segundo que esto pudiera suponer un problema".</p><p>En cualquier caso, el informe es especialmente condenatorio en lo que respecta a estas <strong>dos figuras clave del partido</strong>. La OLAF se refiere a "incumplimientos continuos y reiterados a lo largo de varios años", "falta grave e incumplimiento de su deber de lealtad a la Unión". A Van Houtte se le acusa más ampliamente de haber emitido "facturas exageradas y/o ficticias de estos proveedores de servicios", de haber participado "en procedimientos de contratación manipulados", de haber emitido "documentos falsos" y de haber, a través de su doble trabajo, "impuesto prácticas fraudulentas a los proveedores de servicios". La investigación demostró que, en varios casos, había dictado a los proveedores de servicios las respuestas que debían dar a los servicios del Parlamento, que les interrogaban sobre facturas controvertidas...</p><p>En sus respuestas a la Oficina Antifraude, el contable belga aseguró que<strong> los proveedores de servicios recibían "un margen "normal"</strong> y repitió que trabajaba "bajo las órdenes" y la autoridad de los eurodiputados.</p><p>Entre las empresas que prestan servicios a los eurodiputados y al grupo, hay empresas de otro círculo, cercano a Marine Le Pen: la red "GUD Conection", que reúne a antiguos militantes del GUD reconvertidos en empresarios, amigos de Marine Le Pen desde hace tiempo que trabajan para el partido y sus campañas. La OLAF realizó<strong> varias comprobaciones en los locales de estas empresas</strong>, todas ellas situadas en la misma dirección –el número 27 de la rue des Vignes, en el distrito 16 de París–, donde también se encuentra el micropartido de Marine Le Pen, Jeanne.</p><p>La Oficina de Lucha contra el Fraude constata la existencia de vínculos directos o indirectos con miembros del partido, pero precisa que su capacidad de investigación "no le permitió fundamentar las dudas sobre la exageración o posible inexistencia de los servicios prestados por estas entidades y pagados por el Parlamento".</p><p>La OLAF también criticó a Marine Le Pen y sus colegas por "<strong>declarar servicios ficticios</strong>" o "exagerar los servicios prestados". Un ejemplo entre muchos: la jefa de RN y su padre presentaron en 2014 sendas facturas al Parlamento por valor de 5.000 euros para la creación de páginas web a su nombre.</p><p>El problema: según la investigación, estos sitios "<strong>nunca se crearon"</strong> y la empresa proveedora de servicios "no tenía personal ni subcontratistas para realizar las tareas correspondientes". El fundador del FN no respondió a los investigadores sobre este punto. Marine Le Pen aseguró a la OLAF que "nunca había encargado ese servicio" porque ya tenía "una página web oficial y personal".</p><p>Otro ejemplo revelador: los boletines de Le Pen padre e hija. La OLAF señala el pago de "<strong>una suma excesiva en relación con el trabajo realmente realizad</strong>o para elaborar los boletines" de los dos diputados. </p><p>La investigación reveló que treinta de los boletines del fundador del FN eran simplemente "copia y pega" de textos de libre acceso: artículos de prensa o entradas de blog, en particular la del ensayista antisemita Alain Soral. La Oficina de Lucha contra el Fraude señala que, aunque sabía que esos textos eran "<strong>copia y pega</strong>", Jean-Marie Le Pen –que presentó facturas por valor de 166.297 euros para el periodo 2011-2015– "declaró a los servicios del Parlamento que era el autor de determinados artículos". En cuanto a los boletines de Marine Le Pen, todos son copias de sus discursos en el Parlamento.</p><p>Por último, se acusa a Jean-Marie y Marine Le Pen de <strong>no respetar las normas de contratación pública,</strong> al presentar "falsas ofertas competitivas". Para aparentar que cumplía con las normas de licitación y justificar la elección de los proveedores de servicios por parte de los eurodiputados, Charles Van Houtte pidió a estas empresas que le enviaran "ofertas falsas" de la competencia, más caras y ficticias. En sus observaciones a la OLAF, la familia Le Pen no comentó este punto.</p><p>En su respuesta escrita a la OLAF, Marine Le Pen refuta las acusaciones. <strong>Su defensa consiste en culpar a Charles Van Houtte </strong>de dejarla "a oscuras sobre sus actividades externas": afirma que "no estaba a cargo" de los servicios y que "el montaje de las empresas, las relaciones entre ellas, la existencia o no de personal en las mismas, su objeto social" eran "totalmente desconocidos para ella, y no le concernían".</p><p>Según nuestras informaciones, el Parlamento Europeo se dispone a <strong>solicitar la recuperación de las sumas</strong> a cada uno de los protagonistas afectados: además de Marine Le Pen (136.993 euros) y el grupo ENL (131.089 euros), habría que reclamar 303.545 euros a Jean-Marie Le Pen, 43.257 euros a Bruno Gollnisch y 2.493 euros a Louis Aliot.</p><p><em>Texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Apr 2022 11:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marine Turchi | Fabrice Arfi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Oficina Antifraude de la UE acusa a Marine Le Pen de malversar dinero público del Parlamento Europeo]]></media:title>
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      <title><![CDATA["Es un auténtico bombero pirómano": votantes de izquierda explican por qué no van a votar a Macron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/autentico-bombero-piromano-votantes-izquierda-explican-no-votar-macron_1_1225366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a80c09f1-fa1d-41d3-b4d0-40eda5bc03dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Es un auténtico bombero pirómano": votantes de izquierda explican por qué no van a votar a Macron"></p><p>Marie Longevialle y Christophe Papon no están de acuerdo. Y ambos han renunciado a tratar de convencerse mutuamente. Esta pareja de agricultores, asentada en el pueblo de Bagnols (Puy-de-Dôme), <strong>votó a Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta de las elecciones presidenciales</strong>. Christophe tiene la intención de abstenerse en la segunda, como en 2017, mientras que Marie tiene decidido votar a Macron.</p><p>"Me da miedo, por su lado tan liberal", explica Marie, "pero también <strong>me da miedo la gente que quiere salir de Europa</strong>, o restaurar la pena de muerte. Y los discursos racistas, no los entiendo. Así que voy a votar contra la extrema derecha votando a Macron, como en 2017, como en 2002, con dolor de estómago".</p><p>Christophe discrepa. <strong>Recuerda especialmente la violencia que se desató contra los </strong><em><strong>chalecos amarillos</strong></em>, "una jacquerie" [revueltas campesinas desde la Edad Media a la Revolución francesa] con la que no estaba necesariamente "de acuerdo en todo". Violencia también derivada del "desprecio de clase" que encarnaría Emmanuel Macron.</p><p>"Estoy en el granero entre tres y cuatro horas al día, con la radio encendida, y he escuchado <strong>todas sus frasecitas despectivas sobre el pueblo</strong>, la gente, que me han chocado mucho. Y luego Marine le Pen, sé cómo combatirla, sé quién es el enemigo. Macron es más insidioso. Mira la historia de la edad de jubilación [quiere elevarla a los 65 años], realmente nos toma por tontos".</p><p>En su municipio, donde Macron, Le Pen y Pécresse [candidata de Los Republicanos] estaban en el podio en ese orden tras la primera vuelta, la gente tiende a votar a la derecha, incluso en la comunidad agrícola. "También tenemos conocidos, amigos, que han votado a Le Pen o a Zemmour. En los pueblos, no es blanco o negro", dice Christophe. Por supuesto, saben lo que harán en la segunda vuelta. Los demás, que han votado a los comunistas o a Mélenchon, no saben qué hacer, algunos se encaminan a la abstención.</p><p>Su yerno, Martin, trabaja en la industria del cine en París. En 2017, este votante de izquierdas de 32 años había "bloqueado" la posibilidad de votar a Marine Le Pen. Ahora no está seguro de volver a votar cinco años después. Martin critica lo que considera "una estrategia que se ha convertido en sistemática de querer tener a la extrema derecha en contra en la segunda vuelta para ganar", una especie de "<strong>toma de rehenes de los moderados y progresistas</strong>" de cara a las votaciones.</p><p>Sobre todo, el joven señala que la amenaza de que la extrema derecha tome el poder <strong>no es suficiente para hacerla retroceder. </strong>"Hace cinco años, podíamos decir que la extrema derecha era fuerte pero limitada. Hoy en día es amplia, bien representada y muy estructurada. Hace cinco años, también podíamos decir que Le Pen sería una calamidad para los inmigrantes, y considerar que la aparición de Éric Zemmour es hoy un desastre. Hemos entrado en una mentalidad de derechas que será extremadamente duradera en parte por la ideología macroniana". Por ello, Martin está pensando en abstenerse, o votar en blanco, consciente de que lo hace sin correr demasiados riesgos: "Por mi situación personal, realmente no tengo nada que temer ni de Macron ni de Le Pen".</p><p>Gaëlle admite estar "<strong>aterrorizada</strong>". Esta mujer de 36 años, que trabaja con una persona mayor, vive en el norte de París: "Formo parte de la comunidad LGBTQI, salgo con gente racializada, formamos parte de los llamados <em>islamoizquierdistas, </em>así que obviamente tenemos todo que perder si Marine Le Pen ganara".</p><p>Dos días después de la primera vuelta, tomó su decisión. "Seguí durante cinco años las políticas de Macron, al que había votado en la segunda vuelta, y al final me eché a la calle. Sus posiciones en temas sociales, ecología, feminismo... Simplemente ya no me es posible<em> bloquear</em> a Marine Le Pen votando a Emmanuel Macron". <a href="https://www.nouvelobs.com/election-presidentielle-2022/20220412.OBS57041/macron-estime-qu-il-n-a-pas-ete-elu-en-2017-grace-au-front-republicain-il-l-a-pourtant-evoque-le-soir-de-sa-victoire.html" target="_blank">Que el presidente argumentara recientemente que no había habido, a su juicio, "un frente republicano" en 2017</a>, completó la convicción de Gaëlle. "Entre nosotros le llamamos <em>Paroles, paroles, c</em>omo en la canción de Dalida... dice todo y su contrario, <strong>reordena la verdad en su beneficio</strong>, para mí es un auténtico bombero pirómano".</p><p>Esta elección va mucho más allá de las capillas políticas de la izquierda. Philémon es un joven anarquista y libertario que vive en el sur de Francia. <a href="https://blogs.mediapart.fr/macko-dragan/blog/100422/le-roi-des-cons" target="_blank">En un texto escrito en Mediapart bajo el nombre de Mačko Dràgàn</a>, se describe como miembro de la comunidad de los "racializados, precarios, queer, inmigrantes, explotados, todos y todas los dominados". Manifiesta su odio a sus congéneres por haber nominado, por segunda vez, a "<strong>Macron el empresario</strong>" y a "Le Pen, la millonaria hija de un militar-torturador, el 10 de abril de 2022".</p><p>En el entorno de Philémon, nadie irá a votar, o lo hará en blanco. "Hay una demanda de radicalidad que la impulsan los más jóvenes, que siempre se encuentran teniendo que barrer la escoba detrás de los abuelos y abuelas que ya están jubilados". "Votan a su podrido candidato y se supone que debemos apoyarlos, porque si no lo hacemos, <strong>será nuestra culpa si ocurre lo peor. </strong>Los únicos responsables de la elección de Marine Le Pen son sus electores. Y también los que durante cinco años han hecho la cama a sus ideas".</p><p>El joven habla por experiencia: "Todos hemos estado bajo custodia policial por actividades políticas, estoy fichado, tienen mi ADN. Bajo el mandato de Christophe Castaner [ministro del Interior del gobierno de Edouard Philippe], han aplicado a los activistas veganos o anarquistas los métodos habitualmente reservados a los grupos terroristas,<a href="https://www.francetvinfo.fr/politique/gerald-darmanin/dissolution-de-nantes-revoltee-la-ligue-des-droits-de-l-homme-reclame-l-interruption-du-processus_4934053.html" target="_blank"> está en proceso de disolución de la web Nantes Revoltée</a>, han disuelto <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/260322/le-gouvernement-veut-dissoudre-un-groupe-antifasciste-lyonnais" target="_blank">un grupo </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/260322/le-gouvernement-veut-dissoudre-un-groupe-antifasciste-lyonnais" target="_blank"><em>antifa</em></a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/260322/le-gouvernement-veut-dissoudre-un-groupe-antifasciste-lyonnais" target="_blank"> en Lyon</a>, y ahora tenemos que votar a Macron contra Le Pen con alegría y buen humor..."</p><p>Probablemente no sea la misma rabia, pero sí una determinación idéntica la que mueve a Thierry, profesor en Ille-et-Vilaine. Como su mujer, pertenece a un entorno social "más bien al fondo de la escala". "Mis padres siempre han votado a la izquierda. Eran agricultores, en el sur del Canal de la Mancha. Mi padre era incluso comunista, le llamaban<em> el rojo </em>en la zona... Luego se hicieron socialistas, mi madre también. Mi hermano y yo seguimos sus pasos".</p><p>En 2017, Thierry votó a Macron, en la primera vuelta. Y, <strong>sin ninguna duda, en la segunda. "</strong>Veía que Emmanuel Macron ya tenía tendencia a comer en todos los comederos, pero se había comprometido, y yo confiaba en ello, a reducir la influencia del Frente Nacional". Presionado, según él por las encuestas, Thierry votó a Mélenchon en 2022, "<strong>el único capaz de estar en la segunda vuelta</strong>, para no revivir un duelo Macron-Le Pen". Porque, desde entonces, su confianza se ha visto seriamente erosionada.</p><p>"Soy funcionario y considero que Emmanuel Macron se ha cargado la educación pública. Y luego, si todavía hubiera habido algunas medidas sobre ecología, que me interesa mucho, pero no vi nada en absoluto en su programa". La prolongación de la edad de jubilación es la gota que colma el vaso: "¡<strong>Mis padres votaron a Mitterrand para que se jubilara a los 60 años</strong>! Cuarenta años después, ¿vamos hacia atrás? También en la RSA [Renta Solidaria Activa] la propuesta es totalmente demagógica. No votaré a Marine Le Pen, no le votaré a él. Y no voy a ser más responsable o irresponsable que nadie".</p><p>Pascal Julien, ex ecologista electo en la ciudad de París, ni siquiera "entiende que podamos votar a Macron" en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Ya había votado en blanco, de forma discreta, sin alardes, en 2017. Este "político retirado" declara públicamente su voto, cinco años después. "En 2017, Macron,<strong> el impostor,</strong> apareció en escena como una seta en otoño, de la noche a la mañana. No íbamos a juzgarle por sus excesivas intenciones. Pero ahora tiene un récord".</p><p>Comprometido con el clima, las libertades públicas y la defensa de los<em> sin papeles</em>, Pascal Julien considera que en todos estos ámbitos el presidente saliente<strong> ha fracasado ampliamente</strong>. "Ha sido condenado dos veces por la inacción climática, está a favor de la energía nuclear y, a diferencia de Sarkozy, que tuvo un discurso casi lepenista pero cuyas decisiones concedieron en la práctica un montón de cosas a los migrantes sin papeles, Macron, con su cara de yerno ideal y sus discursos humanistas, no se da por vencido. Lo he comprobado".</p><p>Y no oculta su fuerte enfado cuando se le pregunta por l<strong>a posible victoria de Le Pen </strong>dentro de unos días. "No asumo ninguno de estos riesgos. No asumo el riesgo de ninguno de los dos. Le corresponde a Macron hacerse la pregunta. Le toca a Macron ir a convencer a la gente".</p><p>Una parte del electorado de la izquierda empieza a imaginar una forma de "purga" de las ideas de Marine Le Pen si llega al poder, "la prueba de la inanidad de sus propuestas", dice Martin, sin desearlo. Christophe Papon, en Auvergne, no está lejos de pensar así. "¿Qué hará Marine le Pen, además de demostrar su incapacidad para gobernar? Casi desearía que la extrema derecha hubiera ganado hace mucho tiempo <strong>para que nos hubiéramos librado de ella</strong>. En cambio, crece y se difunde por todas partes, lo que a veces me parece casi más peligroso".</p><p>"Sean cuales sean las razones, no ir a votar o utilizar el voto en blanco como herramienta de protesta, incluso contra la extrema derecha, <strong>ya no es tabú.</strong> A la gente le costaba oír esto hace cinco años", dice Manuel, de 42 años, residente en Ille-et-Vilaine. Hoy hay un poco más de comprensión, aunque nos parece que el tenderete republicano no aguanta mucho y eso nos preocupa. Yo mismo tengo momentos de duda".</p><p>Si para Manuel está "descartado" votar a Marine Le Pen, negarse a votar a Macron es el resultado de una "<strong>reflexión meditada</strong>", explica este trabajador técnico, que tomó su decisión antes de la primera vuelta. Rechaza el "nosotros o el caos", un esquema político que considera "muy poco saludable". "Si estamos donde estamos, no es consecuencia de mi voto, sino por la elección de millones de votantes que van a votar por ella, y de cinco años de ruptura social".  </p><p><em>Texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Apr 2022 17:33:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathilde Goanec (Mediapart)]]></author>
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