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Los ultras imparables, una izquierda estancada y el macronismo a verlas venir: algunas pistas para este 7J

Carteles electorales de Agrupación Nacional con la imagen de Marine Le Pen y Jordan Bardella.

Fabien Escalona (Mediapart)

A la espera de los resultados del 7 de julio, las elecciones legislativas anticipadas de 2024 ya están aportando varias enseñanzas importantes. La primera, por supuesto, es el impresionante nivel alcanzado por la Agrupación Nacional (RN) en este tipo de elecciones. Esto es histórico por dos razones.

En primer lugar, por los resultados anteriores del partido, ya que en los registros de las anteriores elecciones legislativas no habían superado el 20% del voto nacional. En segundo lugar, desde la perspectiva de las todas las elecciones celebradas en la V República, Florent Gougou, profesor en Sciences Po Grenoble, señala que "en la historia electoral francesa, tales repuntes en elecciones legislativas son muy raros: para encontrar equivalentes, hay que remontarse a la irrupción de los gaullistas al inicio del régimen, o a la de los macronistas en 2017".

De hecho, en porcentaje de votos emitidos, la RN ha subido unos diez puntos con respecto a 2022, e incluso catorce puntos con sus aliados. En porcentaje de votantes censados (los que tienen derecho a voto), el partido de extrema derecha ha logrado un récord en primera vuelta considerando todas las elecciones. Sólo le ha ido mejor en la segunda vuelta de las presidenciales, cuando Marine Le Pen se enfrentó en solitario a Emmanuel Macron.

© Donatien Huet / Mediapart

Esto confirma que el electorado de RN es ahora uno de los más estabilizados en el panorama político, a un alto nivel. El domingo por la noche, era el partido con más candidatos por encima del 50% de los votos en la primera vuelta. Sobrepasó claramente a la izquierda y a la coalición presidencial entre los candidatos con entre el 40% y el 50% de los votos, pero también superó a cada una de esas fuerzas entre los candidatos con entre el 30% y el 40%.

Los avances en sus zonas fuertes a veces son considerables. Un ejemplo es la primera circunscripción del Aisne, donde el candidato RN, Nicolas Dragon, mejoró su resultado en más de veinte puntos, pasando del 33,1% al 54,5%. Absorbió todos los votos que podrían haberse dispersado hacia la derecha hace dos años, mientras que el candidato macronista y el candidato de la izquierda mantuvieron sus posiciones.

© Mediapart

"Se han construido auténticos feudos electorales", comenta Florent Gougou. “Este núcleo electoral tan sólido nos dice que en el futuro, incluso en caso de fuertes derrotas, la RN podrá conservar un gran número de escaños en su haber". Desde el punto de vista sociológico, el sondeo postelectoral de Ipsos, realizado entre 10.000 personas, confirma la clara sobrerrepresentación de RN entre la clase trabajadora (sobre todo obreros) y las personas con pocos estudios. Incluso entre los directivos y las personas con tres o más años de estudios superiores, el apoyo al RN supera el 20%. También entre las personas mayores ha disminuido ampliamente su infrarrepresentación.

Estancamiento de la izquierda

Es llamativo el contraste con los partidos de izquierda, unidos en el Nuevo Frente Popular (NFP). Su puntuación es significativa, pero sigue estancada de manera preocupante. Desde 2017, su peso colectivo ha oscilado entre un cuarto y un tercio de los votos emitidos, en torno al 30%. "Siete años en la oposición y ninguna dinámica", dice Florent Gougou.

Más penoso aún es que estos resultados tienden a concentrarse en un área sociológica y residencial demasiado restringida. El NFP está muy sobrerrepresentado en las cohortes electorales más jóvenes, que son las que más se abstienen, y muy infrarrepresentado en las de más edad, las que menos se abstienen. También obtiene peores resultados entre los obreros y los de menos nivel educativo.

"La izquierda ha resistido en su zona de confort, pero ha sido absorbida en los rincones más populares", observa el politólogo Rémi Lefebvre, profesor en Sciences Po Lille, señalando que la izquierda "ha perdido su último electorado en la cuenca minera" de Nord-Pas-de-Calais, y "resiste esencialmente en el área metropolitana de Lille". En el conjunto del país, "su estructura de voto muy poco homogénea hace que el aumento de la participación haya reforzado sus bastiones, pero no le ha permitido ganar muchos escaños nuevos", añade.

Esos bastiones se encuentran en los centros de las grandes ciudades y en los barrios con una alta proporción de inmigrantes de clase trabajadora. Hay algunos ejemplos claros. En la 3ª circunscripción de Lyon, en el Ródano, la ecologista Marie-Charlotte Garin mejoró su resultado en ocho puntos y ha salido elegida en la primera vuelta. En su circunscripción de Aubervilliers-Pantin, el candidato LFI Bastien Lachaud quintuplicó de hecho su resultado en términos de votos, gracias a una participación dos veces mayor.

La mayoría de los candidatos del NFP se sitúan entre el 20 y el 30%, y los que se sitúan en los tramos superiores son menos que los candidatos de RN y/o de la coalición presidencial.

Pero en otros lugares a la izquierda le cuesta avanzar en su intento de ganar circunscripciones, cuando no corre peligro de hacerlo en las que mantiene (como Fabien Roussel, eliminado en la primera vuelta en la región Nord, o François Ruffin, que ha perdido seis puntos en su circunscripción, frente a una candidata de RN que ha ganado 18 puntos respecto a 2022). Dan fe de este problema dos indicadores globales, agravado por un sistema electoral que exige a los candidatos entrar y ganar muchas segundas vueltas, y no sólo obtener una buena puntuación global.

En primer lugar, la mayoría de los candidatos del NFP se ubican en el rango 20-30%, y los que llegan a los niveles más altos son menos que los candidatos de la RN y/o de la coalición presidencial (ver gráfico anterior). Eso significa que, aparte de los que ya tienen asegurada su (re)elección, los demás no suelen encontrarse en una posición muy cómoda. En segundo lugar, en comparación con la coalición presidencial, el NFP solo tiene unos pocos candidatos más que la RN (110 frente a 100), a pesar de su mejor resultado en el conjunto de Francia. Necesitaría muchos más para obtener ventajas significativas.

El caso del Ariège, región históricamente anclada en la izquierda, es una muestra interesante de las dificultades específicas de este campo en las zonas rurales. En la 1ª circunscripción, la candidata socialista Martine Froger ganó en la primera vuelta, pero su 50,7% corresponde al total de la izquierda ya en 2022, pero esta vez no se presentaba ningún candidato macronista. En ese tiempo, la RN ha ganado veinte puntos y duplicado su resultado en votos.

Limitada derrota de la coalición presidencial

La contrapartida del estancamiento colectivo de la izquierda es el mantenimiento de un polo central entre ésta y el polo nacionalista e identitario hegemonizado por la RN. En otras palabras, no se ha producido una bipolarización del juego político entre la extrema derecha y la izquierda.

El electorado macronista, bastante desarticulado y disminuido en las elecciones europeas del 9 de junio, se ha reconstituido parcialmente. Aunque el presidente de la República no ha tenido éxito en su irracional apuesta por alcanzar la victoria demonizando a los "extremos", el descenso global de su coalición, de cinco puntos con respecto a 2022, sigue siendo limitado, y menor que el registrado entre las elecciones europeas de 2019 y 2024.

© Donatien Huet / Mediapart

"No hay que subestimar los resultados de la mayoría saliente", considera Florent Gougou. "El partido presidencial y sus aliados han sufrido una clara derrota electoral, pero su nivel se mantiene por encima del 20%". Para este investigador, que insiste en sus trabajos en el carácter tripolar del nuevo orden electoral surgido en 2017, la primera vuelta de estas elecciones legislativas es una confirmación más.

"La diferencia", subraya Florent Gougou, "es que hoy tenemos un segundo polo en condiciones de reivindicar el ejercicio del poder, y es la extrema derecha". Una constatación amarga para la izquierda, que en esta fase sigue siendo el "tercio excluido" de la alternancia. En el mejor de los casos, sólo podrá aliarse con otras fuerzas, a nivel parlamentario, para impedir que gobierne la extrema derecha.

Se puede ver hasta qué punto los problemas de la izquierda se deben a la distribución de sus votos en todo el país, como hemos visto, pero también a su nivel general en términos de su posición en el espectro político.

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En comparación, la RN es ahora más fuerte en términos absolutos y está más implantada en todo el país, y su efecto "repelente" ha disminuido bastante, abriéndose una vía hacia el poder. El polo central neoliberal, que habrá que ver cómo se recompone tras el final del mandato de Emmanuel Macron, tiene ahora dificultades. Pero entre 2017 y 2022, "sólo" necesitó rondar el 25% de forma homogénea en todo el territorio, para ganar en mayoría frente a uno u otro de sus oponentes.

Esta ecuación perjudicial para la izquierda solo se resolverá con su expansión numérica y geográfica, y/o cambiando las reglas del juego electoral (en particular, el sistema de votación).

Traducción de Miguel López

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