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El periodismo del odio

Publicada el 18/05/2020 a las 06:00

El periodismo tendría que ser un oficio lleno de nobleza. Contar sin apaños el dolor de lo que está pasando es lo mejor que ese periodismo puede ofrecer para no confundirse con aquel embotellado crecepelo falso que venden los buhoneros charlatanes en las películas del Oeste. Ahora mismo, sin embargo, mucho de lo que se llama periodismo es como un grifo del que sólo mana el grumo espeso del agua estancada. Y huele que apesta.

Los tiempos que vivimos están tomados por una legionaria tropa de supuestos periodistas que sólo se alimentan de carroña. Ya sé que eso que hacen no es periodismo, que sólo nombrarlo así ya denigra al otro periodismo, ése que tiene una única raíz: la búsqueda de la verdad y su relato. La carroña hiede a cosa muerta, a verdad confiscada, a palabra que perdió hace tiempo su grandeza. No busca ese periodismo la vida que hay en toda información que no es mentira. Donde escarba primero, para despedazarlo después, es en un revoltijo de cuerpos que están ahí porque a veces la muerte nos sorprende “adormecidos dentro del sueño”, como escribía Alejandra Pizarnik. Picotean la carne, y la expanden como las vacas después de trajinarla con rabia en sus entrañas.

Las redes y sus tan numerosas ramificaciones son su espacio natural. Ahí incuban sus virus, entre la maleza de una selva en que la confusión es la estrella de lo que nunca debió ser nombrado como periodismo. Pero no sólo las redes son su hábitat natural: muchos medios (¿la mayoría?) succionan como mustelas pequeñajas lo que luego cuentan como verdad para dejar esa verdad más seca que un pellejo de liebre expuesto en los cañizos del verano. Contar lo que sucede es para ese periodismo (o lo que sea) un ejercicio de cinismo: no se inmutan sus portavoces a la hora de convertir la verdad en un abrupto y despiadado juego de matemáticas electoralistas. Prefieren la frialdad de la mentira porque la verdad, como decía José Saramago, pone muchas veces de testigos al “dolor y las lágrimas”. El alma de la verdad es, para esos influencers de YouTube y otros de sus colegas con el corazón hecho una piedra, un gluglú de mentiras que encoge el ánimo de la gente que los lee, que los ve, que los escucha. Porque ese gluglú se engancha como una lapa en la conciencia no sólo de la gente que comulga con sus barrabasadas de extrema derecha, sino de otra gente que cubre su desesperación con la mascarilla llena de agujeros que le ofrece, con absoluta impunidad, “esa infernal negra cuadrilla” que contaba Cervantes -visionario como los grandes escritores de ficción- en un poema del Quijote.

No corren buenos tiempos para el periodismo decente. Las crisis son un mapa perfecto donde establecer sus dominios los medios que confunden aposta el interés común con el que sólo piensa en llenar sus bolsillos de dinero, aunque sea ilegal, y de réditos políticos a sus partidos, aunque sea a costa del sufrimiento individual y colectivo como el que ahora mismo estamos padeciendo. La barbarie falsamente informativa que incita al odio no es periodismo. La política de las derechas en España no es una política que piense en el bien común, sino un atajo lleno de brozas que envenenan lo ya tan insoportable que ahora mismo nos aqueja. Escucho a los dirigentes de esas derechas y la palabra más repetida es “muerte”. Y amparados en su significado, le dan la vuelta para convertirla con saña en una acusación estratosférica contra el gobierno y contra quienes dan la cara todos los días para contar -con sus aciertos y sus errores- lo que nos pasa. Han convertido la política en una buitrera donde la comida descompuesta está al alcance de su ambición sólo de poder, pero no de un poder legítimo que aspira a conseguir el bien de la comunidad, sino de ese poder que sólo piensa en los suyos y a los demás que los parta el rayo del desprecio y esa extraña condición de falsos patriotas que somos todos menos ellos. Como sucede ahora mismo con esas caceroladas que retumban, banderas al hombro y al grito unánime de los himnos de su patria, por las zonas pijas -y no sólo de Madrid- donde el drama terrible del coronavirus les importa un pito con tal de convertir el dolor colectivo en su interés particular de tumbar al gobierno sea como sea.

Vuelvo al principio de estas líneas. No huele a nobleza ese periodismo que utiliza a los muertos y el dolor de sus familias para engordar las cuentas electorales de sus partidos afines. Los escucho cuando braman contra todo lo que se mueve lejos de sus intereses particulares, y me vienen a la cabeza sus ancestros menos jóvenes, aquellos que, cuando la dictadura, emborronaban la historia con mentiras para que su patria no se pareciera a un cementerio. “El fascismo se nutre de cadáveres, o de su olor”: lo escribía Max Aub el 17 de marzo de 1948. O sea, como ahora mismo.

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20 Comentarios
  • tinko tinko 23/05/20 11:12

    Autores materiales y autores intelectuales (€). Sabemos quienes son, ya lo hicieron antes o quizás nunca lo dejaron de hacer. Ahora y para su desgracia no alcanzan a comprarlo todo en este tiempo digital. 

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  • paco arbillaga paco arbillaga 18/05/20 16:08


    «Ahora mismo, sin embargo, mucho de lo que se llama periodismo es como un grifo del que sólo mana el grumo espeso del agua estancada. Y huele que apesta.» Quienes tenemos bastantes años, y más si hemos tenido relación en nuestro trabajo con los medios de edición, sabemos que hubo otros tiempos en que la prensa estaba muchísimo más intervenida que ahora por el poder político, económico y eclesiástico, incluso algunos convivimos con la censura hasta el punto de llevar galeradas para que les dieran su aprobación para poder publicarse.

    Hoy tenemos digitales como «infoLibre» en los que nos podemos informar con casi total fiabilidad de lo que publican; quizá sean menos fiables algunos comentarios que mandamos los lectores.

    Sí, hay prensa que huele muy mal, que siempre ha olido muy mal. Pero también hay gente que gusta muchísimo de esos olores. Osasuna.

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  • geuk geuk 18/05/20 13:19

    El oído que genera la política a través del periodismo no profesional no tiene palabras,es INDIGNANTE,bueno, bueno.Porque será que los dictadores lo primero que hacen es,apoderarse de la prensa,qué poder tiene y que efecto hace en la sociedad.Alfons,no soy de ningún partido y procuro leer prensa de distintos colores y te digo que en muchos casos hay que tener mucho estómago,

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    • GRINGO GRINGO 18/05/20 13:41

      Y del "periodismo profesional", debidamente identificados y en la mente de todos, antes generaban pequeños incendios en 13TV-Interconomía, pero ahora les han hecho dueños de los platós de Atresmedia y Mediaset, para desgracia de nuestra convivencia.

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  • lofer lofer 18/05/20 12:26

    Creo que basta ya de "buenismos" y de hacer artículos de opinión genéricos. Los buenos periodistas tienen que denunciar con nombre y apellidos a los malos. De los contrario este tipo de artículos no valen para nada.

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    • copitodenieve copitodenieve 18/05/20 22:38

      No basta con identificar el mal, hay que nombrar a los malhechores y a cada una de sus tropelías, así todos sabremos de quiénes y de qué estamos hablando o leyendo.

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  • GRINGO GRINGO 18/05/20 12:16

    Alfons, supongo que el artículo es en serio ??............porque decir ésto en España, donde el periodismo que se lleva practicando desde hace más de 10 años, está plagado de gentuza que escriben, ensucian y envenenan a los ciudadanos, al dictado de los que manejan el cotarro, dueños de esos medios de comunicación, practicando el "divide y vencerás".

    Si no, de que tendrían sitio en tantos medios, tanto tertuliano que actúa con la única y exclusiva finalidad de "enredar, difamar, mentir, alentando el odio entre españoles".....

    Siempre hemos sido "dirigidos", incluso muchos llegamos a pensar que teníamos un diario (El País) de tendencia progresista, ya no digo de izquierdas, pero quizás eran un poco más cuidadosos en las formas, ahora eso se ha perdido porque han empezado a tener miedo de que se les rompa el castillo de naipes que se han construido desde el 78....

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  • Larry2 Larry2 18/05/20 11:22

    Buen artículo, totalmente de acuerdo, el periodismo barriobajero, y carroñero existe en nuestra sociedad. La muerte, la pandemia, ha llegado y algunos la aprovechan para tirar dardos, piedras, bombas fétidas contra este gobierno que lleva poco tiempo, que desde el minuto 1 era bolivariano, social comunista, ilegitimo, bueno de todo. La pandemia les ha venido muy bién para torpedear mucho más, y una razón más para denigrar y hundir la gestión del gobierno. Vemos todos los días a ese periodismo barato, poco patriota, mentiroso, que algunos todavía jalean. La conclusión es que engañan al que se deja engañar, agur.gracias por el artículo

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  • Herbert Herbert 18/05/20 10:54

    Los fetiches y los fetichitos de secta mafiosa "Fanatismos Absurdos Esquiroles Sátrapas" de los Pupas Podridos, Vacilones Obtusos Xenofóbicos" y "Cabezotas suicidas" arrimados.

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  • Julián Rumbero Julián Rumbero 18/05/20 10:05

    Perro no come perro, es un dicho del oficio periodístico y este artículo se rebela contra él...pero sólo un poco. ¿Dónde está el problema en identificar a los eduardo, manuel, alfonso, maria, carlos, etc, responsables de esa pestilente forma de hacer "periodismo"? Se investiga la economía de un empresario, a parecer poco competente, pero ¿no se investiga a quien o quienes investigan esos medios digitales que sientan sus reales en palcos de fútbol, se rebozan en las cloacas policiales, son testaferros y correveidiles de los bulos de la derecha política y social? O se da y pronto un puñetazo en la mesa (gesto dialéctico se entiende) o nos lo darán esos y sus amos a poco tardar. Hace 90 años fusilaban, ahora emplean el lenguaje soez, el bulo y la amenaza...de momento.

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  • pepelu. pepelu. 18/05/20 07:53

    A mí, la única esperanza que me queda es que, cuando todo esto acabe, o quizá tengamos que aprender a convivir con la epidemia, sean juzgados todos los delitos del PP. por pura sanidad democrática, aun cuando no sea más que para reparar el estado de ánimo de la mayoría de los españoles y poder volver a creer en la justicia.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 18/05/20 08:46


      pepelu.: El calendario judicial del PP en 2020: Primera parte:

      https://www.elplural.com/politica/los-genoveses/1a-parte-calendario-judicial-pp-2020_231098102

      El calendario judicial del PP en 2020: 2º parte:

      https://www.elplural.com/politica/los-genoveses/2a-parte-calendario-judicial-pp-2020-los-genoveses_231174102

      A lo que habría que añadir las andanzas de la nueva mamandurriera de las suites y de los préstamos a su familia. Osasuna2 salu2.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 18/05/20 07:20



    «El periodismo del odio» y añadiría que de la mentira. Dice Maraña que él se puede equivocar pero que no miente, y esa me parece debería ser la máxima de un periodista y también la de quienes comentamos los escritos de los periodistas, pues hay que ver la de palos que recibís también desde nuestro lado.

    Uno de los grandes problemas que tenemos en la sociedad es cómo, dónde, con quién informarnos verazmente de lo que acontece en nuestro derredor, cómo ha ocurrido, para qué, a quién beneficia o perjudica.

    Quizá debería haber en diarios como «infoLibre» una sección en la que se denunciasen los desmanes, las mentiras que publican profesionales con carnet para informar, y que utilizan para mentir, para crear odio y división en la sociedad, cometiendo constantemente la mayor errata de sus vidas: convertir con su trabajo la sociedad en suciedad.

    El día 23 se renueva mi suscripción a este digital. Es un granito de arena para apoyaros a quienes hacéis un periodismo libre. Ánimo, y gracias por vuestro trabajo. Osasuna y República Libertaria.

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