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El alcalde poeta, Juan Antonio Benito de Dios... hombre por dios

¿Qué haría usted para abrirse camino entre todos los contenidos informativos estrella que han brillado en la semana que estamos a punto de cerrar? Ojo, el nivel es alto, los protagonistas han sido, entre otros: Trump y su primer discurso del Estado de la Unión; el rey Felipe VI y su celebración del medio siglo, con entrega del Toisón de Oro a la pequeña princesa; Puigdemont y su no investidura, rematada con los SMS a Comín y su camino napoleónico a Waterloo; OT y la elección de la canción que representará a RTVE en Eurovisión y el vídeo viral de una rata duchándose. ¿Está difícil, verdad? Pues el alcalde de Pajares de la Laguna lo ha conseguido: minuto de gloria, expediente de su partido y denuncia desde el Senado. Muy fan.

Por si no están al tanto, les cuento. A Juan Antonio Benito de Dios le molestó, en lo más profundo de su ser, la carta que recibió desde la Cámara Alta. En ella le notificaban la petición del senador de Compromís, Carles Mulet, para que retirara el nombre de la calle General Moscardó, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica .

Dicho de otro modo, a Benito de Dios se lo llevaron los demonios y empezó a teclear calificativos a tutiplén, si no le giró la cabeza como un sacacorchos y se puso a soltar parrafadas en lenguas muertas, saltando sobre la cama en camisón, seguro que estuvo a punto...

Para que se hagan una idea, del senador Mulet dijo: "pertenece a una pandilla de, salvo excepciones, vagos y maleantes, violentos y antisistema, delincuentes y matones, proterroristas y antidemócratas". Ni que se hubiera merendado el diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares, ahí, tirando los adjetivos de dos en dos. Qué derroche, alcalde.

A la Ley de Memoria Histórica, según Benito de Dios “una norma infame, aberrante y abyecta, que va contra el sentido común y cuyo fin es enfrentar a la sociedad española y malgastar recursos públicos", le puso tres motes muy esdrújulos: ley de Mentira Histórica, ley de Memoria Histérica y ley de Resentimiento Histórico.

Añado yo un par de adjetivos proparoxítonos más, para estar en consonancia con el literato:

– Didáctico: Juan Antonio es director de un colegio público.

– Pacífico: para combatir una supuesta intención de enfrentar a la sociedad, dispara ráfagas de insultos.

El presidente del Senado, Pío García Escudero, no se libró del piropo nacido de la pluma del edil escribidor: “mamporrero de comunistas” le llamó. Yo lo veo para título de peli porno-político.

También habló de “El Rojo”. En un primer momento yo pensé que se había liado con el apellido del predecesor de García Escudero en la presidencia de la cámara, Javier Rojo, como Benito de Dios estaba dirigiéndose al Senado... Pero no, luego comprobé que Juan Antonio se refería al expresidente Rodríguez Zapatero, al que en la misma carta califica de “indigente mental”. ¡Qué sutil el gentil edil!

¿Y qué ha ganado Juan Antonio Benito de Dios con esta florida exhibición del conocimiento del español, una invitación a Pasapalabra para completar el rosco? No. Lo que ha ganado es un expediente informativo del Partido Popular de Salamanca, abierto después de que se haya conocido la denuncia del Senado ante la Fiscalía. Argumenta el PP salmantino que las manifestaciones del edil son “incompatibles con el respeto que merece una alta institución como el Senado”. Lo siento, Juan Antonio, lo del rosco se aplaza sine die, ya te llamaremos.

El alcalde considera un “exceso” que el contenido de la carta se haya puesto en conocimiento de la Fiscalía, habrá pensado “si no saben aguantar una broma, que se vayan de la Cámara Alta”. Dice que la mayoría de los adjetivos empleados son metafóricos o de varias acepciones. Apúntense esto, cuando insulten a alguien y se lo reproche, ustedes le contestan: “A ver, que te estoy llamando tontolaba en sentido metafórico, no te mosquees”.

Añade Benito de Dios que su carta es un desahogo ante tanta miseria política, moral, económica y falsaria. Mira, lo del desahogo me lo temía, por el tono parece escrita por un ser humano acomodado en la taza del inodoro, dicho sea en sentido metafórico... Y ha pedido disculpas: "Si alguno de los términos empleados en la carta ha ofendido a alguien, lo retiro y pido disculpas.  En ningún momento ha sido mi intención ofender”. Pues para no tener intención, le ha puesto ganas al texto... pero pedir disculpas es lo mejor que uno puede hacer cuando ha metido la pata hasta la ingle, eso también es verdad.

Dentro de la política se estila el juego sucio y la falta de formas, no es positivo pero estamos acostumbrados. Lo malo es que el autor de la carta ejemplar, además de alcalde, es director de un colegio público. Y la sexta de las competencias para este cargo publico, según el artículo 132 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, es esta: "Favorecer la convivencia en el centro, garantizar la mediación en la resolución de los conflictos...".  Un par de cartas más y Juan Antonio le arrebata a Godoy el título de “príncipe de la paz”.

Y ahora, juntemos nuestras manos y dancemos unidos, que la poesía suavice las asperezas entre los seres humanos, vayan estos versos para el alcalde que quiere que sean los vecinos el alcalde:

“Armado Juan Antonio de teclado encabronado

Dirige un colegio público que todos hemos pagado.

Escribe con modales finos como porcelana

Y educa a las mujeres y a los hombres del mañana”.

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