Plaza Pública

Feminismo frente al machismo de Vox

Empar Pineda | Cristina Garaizábal | Paloma Uría Ríos

No todo vale en la contienda electoral ni en la confrontación política. Principios éticos elementales impiden recurrir a la calumnia, al insulto y a la tergiversación de las propuestas y de las ideas contrarias a las propias. Pues bien, hace unos días hemos asistido al todo vale en relación con el feminismo. Los principios señalados han sido claramente vulnerados cuando en un diario digital (elmundo.es 12/01/2019) se ha pretendido equiparar las ideas inequívocamente progresistas y feministas de Manuela Carmena con las ideas sumamente reaccionarias, machistas y ofensivas de los portavoces de Vox. Seguramente el propósito del artículo era doble; por una parte desprestigiar a la regidora y poner en cuestión su firme defensa de la igualdad y de los derechos de las mujeres y, por otra parte, de manera simultánea y al mismo tiempo contradictoria, tratar de validar las posiciones de Vox ante la Ley de igualdad y la Ley contra la violencia de género al afirmar, contra toda evidencia, que la alcaldesa de Madrid pensaba lo mismo.

Para llevar a cabo este insidioso ataque a Manuela Carmena se entresacaron determinadas afirmaciones contenidas en un artículo (El País, 18/03/2006) que  expresaba las posiciones de un amplio grupo de mujeres reunidas bajo el título de Otras Voces Feministas. El artículo resumía un manifiesto firmado por más de cien mujeres, entre las que se encontraba Carmena, que pretendía incidir en el debate feminista que se producía, hace de esto trece años, a raíz del amplio paquete legislativo del gobierno de Zapatero en materia de igualdad entre hombres y mujeres.

En ese artículo se apoyaba la modificación del Código Civil en materia de separación y divorcio, la ley que permite el matrimonio entre las personas del mismo sexo y la ley de identidad de género. Se pronunciaba a favor de una ley de mediación familiar y se mostraba favorable a las medidas legislativas que promuevan la igualdad entre mujeres y hombres. Por último, se valoraba positivamente la iniciativa del Gobierno de  combatir la violencia contra las mujeres mediante la promulgación de una ley integral.

¿Hay algo en todas estas medidas que se pueda ni remotamente parecer a las ideas expuestas por los portavoces de Vox? ¿No se han manifestado estos explícitamente contra la ley de violencia, contra el matrimonio entre personas del mismo sexo y contra la mayoría de las medidas igualitarias que se han desarrollado hasta ahora? ¿En que se basan entonces las pretendidas semejanzas entre las ideas de las feministas apoyadas por Manuela Carmen y las de Vox?

Pues se basan en una interpretación torticera de la intervención de las feministas en los debates que algunas medidas habían suscitado. Nos había parecido oportuno advertir de que los graves problemas sociales no se solucionan sólo con actividad legislativa, sino que es preciso, además, impulsar un amplio movimiento social que asuma y amplíe los objetivos que se proponen las leyes, pues es de sobra conocido, y por los legisladores más que nadie, que no basta sancionar las conductas para erradicarlas.

Por lo que se refiere a la Ley integral contra la violencia de género, pedíamos que se  desarrollasen más y con mayor dotación económica las medidas de educación y prevención que la ley contempla, así como la extensión y la mejora de los recursos sociales y de protección a todas las mujeres. Criticábamos la tendencia excesivamente penalizadora de la Ley, pues pensábamos que si bien las situaciones de maltrato han de castigarse, la experiencia demuestra que más castigo no implica menos delito ni mayor protección para las víctimas, sobre todo si no va acompañado de medidas de reinserción.

Además, en el manifiesto se procuraba contrarrestar la idea, a veces implícita en determinadas declaraciones feministas, de que el género masculino es el culpable; es decir, que lo son los hombres por el mero hecho de serlo, y que el género femenino, es decir, el conjunto de las mujeres, es siempre víctima del dominio masculino. Sin desconsiderar la pertinaz desigualdad entre hombres y mujeres y la educación patriarcal que aún pervive, pensábamos que los culpables son los individuos que cometen el delito, los que ejercen la violencia; y son víctimas las personas que la sufren, pero unos y otras tienen historia propia. Existen causas que llevan a los hombres  a la violencia, y entre ellas sobresale el hecho de ser socializados en una masculinidad agresiva; y existen consecuencias para las mujeres que las llevan a necesitar ayuda, protección, pero también autoestima, independencia personal y empuje para superar su situación. Es peligroso y destructivo para la causa que perseguimos no valorar que la gran mayoría de los hombres no son maltratadores, y necesitamos su colaboración, y que la gran mayoría de las mujeres no sufre maltrato (hablamos de nuestra sociedad, evidentemente), y ello nos da fuerzas para combatir la violencia y apoyar a quienes la sufren.

Todos estos debates siguen teniendo actualidad y forman parte de la agenda del feminismo. La búsqueda de mayores cuotas de igualdad y de libertad para las mujeres está sin duda en la mente y en la actividad de Manuela Carmena y de todas aquellas personas que persiguen una sociedad más justa y más igualitaria. Pero por lo que se conoce por sus declaraciones, nada de esto está en el programa de Vox, digan lo que digan sus propagandistas. Un programa agresivo y liquidador de los avances conseguidos en materia de igualdad y que algunos pretenden, como se está viendo, hacer colar como centrado, aceptable y sensato.

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