Partido Popular

Ayuso desafía a Casado, desoye el guion de Génova y proclama que sólo su candidatura normalizará el PP de Madrid

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en el Palacio de Fuensalida de Toledo.

La guerra en el PP de Madrid ya es un hecho. Los esfuerzos de Pablo Casado y de su equipo para evitar, a toda costa, que las aspiraciones de Isabel Díaz Ayuso se cruzasen en la estrategia de la convención del partido organizada para relanzar el proyecto conservador han resultado inútiles. La presidenta de Madrid desafió este viernes abiertamente las consignas de Génova y lejos de aparcar la cuestión del congreso del PP madrileño, previsto para la próxima primavera, confirmó de propia voz lo que sus colaboradores ya había trasladado a la prensa: no sólo va a presentar su candidatura para presidir el partido en la Comunidad de Madrid sino que, según ella, ya cuenta con los apoyos que necesita para conseguirlo.

“Hay que devolver la normalidad al partido”, subrayó aludiendo a que Madrid es el único territorio en el que el liderazgo del PP no coincide con la presidencia de la comunidad o con la candidatura al cargo. Y lo tiene al alcance, destacó, porque si hace caso a los mensajes que le llegan, cuenta con el “apoyo necesario”.

Para entender el alcance del desafío de Ayuso es necesario recordar que Casado, su número dos Teodoro García Egea y el portavoz nacional del PP y alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, llevan varios días diciendo que “no toca” hablar de este asunto y negando su respaldo a la candidatura de la presidenta madrileña.

En el partido en bien conocido que Casado y los suyos desconfían del creciente peso político de Ayuso, especialmente ahora que el presidente del PP necesita hacer crecer su imagen y su liderazgo pensando en la fase final de la legislatura. De ahí que prefiera controlar el partido a través de una figura de contrapeso, la actual secretaria general, Ana Camins. O que, a la vista de las intenciones de Ayuso, esté considerando la posibilidad de promover una candidatura alternativa encabezada por Almeida, el único político madrileño en condiciones de disputar a la presidenta de la Comunidad el timón del PP en este territorio.

Los desencuentros, en todo caso, se suceden. Ayuso confirmó sus pretensiones en Toledo en una rueda de prensa posterior a una reunión con su homólogo de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Precisamente el mismo día, a la misma ahora y en la misma ciudad en la que Pablo Casado había programado un acto en la nueva sede local del PP.

Y, lo que es más grave, se hizo público que la presidenta madrileña prepara un viaje a Estados Unidos coincidiendo en parte con la convención del PP que con tanto detalle lleva preparando Casado desde hace meses. Una ausencia que, de no mediar un cambio de agenda, convertirá a Ayuso en la gran ausente de los actos organizados en su propia Comunidad.

Los sectores más duros

La ambición de Ayuso cuenta con el respaldo de los sectores más duros del partido, entre ellos los que rinden obediencia a las enseñanzas del expresidente José María Aznar. Algunos ya han empezado a hablar, como la exportavoz en el Congreso y diputada por Barcelona Cayetana Álvarez de Toledo.

En una entrevista en la cadena Ser aseguró que el PP tiene “una deuda” con Ayuso tras su triunfo en las elecciones autonómicas del 4 de mayo. “Ha dado a la alternativa una oportunidad, que no teníamos, y convirtió la desmovilización en esperanza”. Por eso “es incomprensible” que la presidenta madrileña siga siendo “la excepción” entre los barones del partido. “¿Por qué va ser ella la excepción? ¿Por qué no va a tener derecho a presidir el PP de Madrid cuando otros líderes territoriales si lo hacen en sus territorios?”, se preguntó.

La diputada no mencionó a Casado pero sí aseguró que lo que está pasando “forma parte de las ínfimas y pequeñas batallas de poder interno”, con “celos y rivalidades”, de los partidos políticos. “Son pulsiones pequeñas y e incluso autodestructivas que hay que aparcar y superar”. De ahí que tampoco entienda que Almeida se haya alineado con Casado. “Visto desde la condición de diputado raso, no entiendo muy bien lo que está pasando”, reconoció.

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