El escenario electoral que viene

Elecciones anticipadas: Pedro Sánchez sigue sin tener razones de peso para adelantar la cita con las urnas

El presidente Pedro Sánchez en el congreso que el PSOE celebró en València el pasado mes de octubre.

Superada la mitad de la legislatura, a las puertas de un nuevo año en el que habrá con seguridad elecciones en Andalucía y a la vista de las informaciones que apuntan a convocatorias anticipadas en Castilla y León y la Comunitat Valenciana, vuelven a escucharse voces que apuntan a la posibilidad de un adelanto electoral también de las generales. 

No pasan de ser meras especulaciones, a veces resultado de entrar en el juego de la simulación de escenarios para diseñar estrategias al servicio de los estados mayores de los principales partidos, pero ocupan espacio en los medios. 

La columna semanal en La Vanguardia de Iván Redondo, el experto en comunicación política que durante tres años fue el más influyente asesor del presidente Pedro Sánchez, tiene gran culpa de eso. Basta con echar un vistazo a las que ha publicado en las últimas semanas en las que afirma que “Yolanda Díaz puede ser presidenta”, especialmente si se prolonga la legislatura, y sostiene que adelantar las generales para que coincidan con las andaluzas incrementaría la participación del voto progresista y haría posible para la izquierda recuperar Andalucía manteniendo al mismo tiempo la Moncloa.

Sin embargo, ninguno de los analistas y expertos en comunicación política consultados por infoLibre cree que existan razones para que Pedro Sánchez anticipe elecciones. Aunque alguno de ellos admite tener ciertas dudas.

“Siempre hay momentos en todas las legislaturas en las que da la sensación de que es mejor adelantar”, asegura Narciso Michavila, presidente de la encuestadora GAD3, una de las más influyentes del sector. Pero él no cree que este sea uno de ellos: “No tendría mucho sentido”. 

Michavila sostiene que "el escenario electoral que tiene por delante Moncloa no es bueno” porque debe hacer frente a elecciones en Andalucía y “sean cuando sean en principio le van bien al PP”

“Es verdad”, reconoce, “que el escenario electoral que tiene por delante Moncloa no es bueno” porque debe hacer frente a elecciones en Andalucía y “sean cuando sean en principio le van bien al PP”. Pero en política, advierte, “pasan tantísimas cosas que no tiene ningún sentido” tomar decisiones sobre el futuro cuando hay tanta incertidumbre.

“¿Qué incentivo tiene ahora mismo el Gobierno para convocar elecciones cuando está en el Gobierno?”, se pregunta Michavila al tiempo que recomienda fijarse en los precedentes: “Ya cometieron el error de ir a elecciones en 2019 al creerse las encuestas de Tezanos [presidente del CIS], como para ahora volver a llevarse la sorpresa de Madrid. Ahora mismo”, concluye, “no le veo ningún incentivo a adelantar”.

Verónica Fumanal, experta en comunicación y analista política, está de acuerdo. “Cuando convocas elecciones de forma anticipada tiene que haber un porqué muy evidente que se entienda casi sin que tengas que explicarlo” y ahora no lo hay. Pone un ejemplo: “Cuando Isabel Díaz Ayuso convoca de forma anticipada, la gente entiende que hay una amenaza real de moción de censura y que ella no está dispuesta a perder el poder. No tuvo ni que explicarlo: la gente te lo decía en la calle”.

Hace falta un desencadenante y “da igual que sea verdad o mentira”, lo importante es que la gente entienda que existe “una justificación”. “¿Qué le paso a Susana Díaz cuando adelantó elecciones? La gente no lo entendió. Y perdió el Gobierno”, advierte.

Sánchez no puede alegar que si espera corre el riesgo de desgastarse más, alega Fumanal. “Están aquí para gobernar, no para hacer estrategia, eso la gente lo ve”

Esa excusa es muy difícil en estos momentos, porque estamos ante un Gobierno a punto de aprobar Presupuestos con una mayoría holgada y tiene dos años de legislatura por delante. No puede alegar que si espera corre el riesgo de desgastarse más. “Están aquí para gobernar, no para hacer estrategia, eso la gente lo ve”. 

Y hacer que coincidan con las andaluzas tampoco tiene sentido, en opinión de Fumanal. Sería tanto como “darle el liderazgo de la convocatoria y el ritmo político español a Moreno Bonilla, que es prisionero de Vox. Serían Vox Andalucía con el PP los que estarían convocando las elecciones generales”.

Otra cosa, razona, es que Sánchez no hubiese sido capaz de aprobar los Presupuestos o no tuviera una mayoría suficiente en el Congreso para sacar adelante los proyectos que tiene en marcha. Pero aun así, recuerda, en España existen mecanismos intermedios como la moción de censura o la moción de confianza, diseñados para que los gobiernos tiendan a agotar las legislaturas. “Cuatro años tampoco es un periodo muy largo. Y si quitas todo el principio y el año preelectoral, que es casi inhábil en los gobiernos de coalición porque tienden a separarse, te quedas con 24 meses de legislatura”.

No hay motivo para anticipar, concluye tajante. Acaban de hacer un cambio de Gobierno y tienen dos años para gobernar. Sería “tirar piedras contra tu propio tejado” en un momento en el que se están aprobando leyes y no existe inestabilidad. “¿Por qué vas a poner todo en riesgo?”, se pregunta, sobre todo cuando no existen indicadores capaces de anticipar cómo va a ser, en términos económicos, la segunda parte de la legislatura.

El politólogo Eduardo Bayón concuerda: “El escenario, al menos ahora mismo, en unos meses ya veremos, no es el más propicio”. Entre otras cosas porque estamos a mitad de la legislatura, los Presupuestos pueden salir delante y el clima electoral, según la mayoría de los sondeos “tampoco es muy favorable como para hacer un adelanto electoral”. 

En su opinión, también “sería bastante difícil de justificar” ante una “ciudadanía que está un poco cansada o alejada de la política”. E incluso ante los más próximos: “Entre los propios votantes de los partidos de Gobierno, especialmente del PSOE, hay una cierta desmovilización que se refleja en los sondeos”. Otra cosa, precisa, es lo que pueda ocurrir dentro de un año, a finales de 2022. “Pero a día de hoy no parece el mejor escenario”. 

A lo que hay que sumar, advierte, un factor importante: el espacio político con el que Sánchez comparte gobierno, el que lidera Yolanda Díaz, y de cuya fortaleza depende en buena parte la continuidad del ciclo abierto en 2018 “está en plena configuración. No están precisamente en condiciones de ir ahora a unas elecciones”.

Para Bayón, el argumento de Redondo sobre la conveniencia de hacer coincidir las generales con las andaluzas “parte de una premisa” que él se resiste a dar por buena, que es que una mayor movilización en Andalucía favorecería al PSOE. “Es cierto que Andalucía no es Madrid, pero en Madrid una alta movilización no supuso nada para la izquierda, ni en las autonómicas ni en las anteriores generales, por poner un ejemplo”. 

Bayón sí tiene claro algo que la izquierda necesitará en 2022 si quiere ganar las generales: “Unas autonómicas donde no pierda”. Y eso interpela a Ximo Puig y a la Comunitat Valenciana.

Es más: Andalucía “puede haber cambiado bastante su comportamiento de voto con un presidente muy bien asentado y con unas perspectivas electorales muy buenas. Y con un candidato del PSOE nuevo, aunque se alcalde de Sevilla. Y con el espacio a la izquierda del PSOE” roto en tres candidaturas, argumenta. 

Bayón sí tiene claro algo que la izquierda necesitará en 2022 si quiere ganar las generales: “Unas autonómicas donde no pierda. Porque si vas a Andalucía y hay una derrota, el problema ya no es la derrota electoral en Andalucía, el problema es el seísmo que te pueda causar a nivel nacional ese resultado. Y ahí es donde entra en juego la Comunitat Valenciana, con los riesgos que pueda tener, que son bastante altos”.

Lluis Orriols, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III, reconoce que si lo que prima a la hora de anticipar elecciones es la inestabilidad, ahora mismo “no hay caso”.

“Si pensamos desde esta perspectiva no parece que tengamos que estar hablando de avance electoral justo cuando un Gobierno ha revalidado su mayoría parlamentaria, que parece además más sólida que en el pasado”.

Otra cosa, advierte, es lo que Pedro Sánchez pueda hacer en términos de rentabilidad política, que según él es la segunda gran razón por la que se convocan elecciones anticipadas. “Esto es otra cosa” y hay ejemplos en toda Europa de gobiernos que utilizan el adelanto electoral para aprovechar una buena oportunidad de reforzar su mayoría o de anticiparse a escenarios adversos.

“La pregunta que se hace siempre un político es si los resultados que va a tener en el futuro se esperan peores que los que puede tener ahora. Y ahí entran muchísimos elementos: cómo estás hoy y cómo se espera que estarás mañana”.

¿Y cómo está hoy Pedro Sánchez? “No está mal, en comparación con cómo podría estar, dada la enorme crisis económica y sanitaria que hemos padecido en la primera parte de la legislatura. Es un Gobierno que ha aguantado y que aún goza de la confianza de los ciudadanos”, admite. Hay además indicios, recuerda, de que si fuésemos a elecciones PP y Vox tiene posibilidades de alcanzar mayoría absoluta. “Por tanto, yo creo que avanzar elecciones ahora sería una opción arriesgada”.

El problema, advierte Orriols, viene del futuro. De si más adelante hay más posibilidades de obtener un resultado mejor que ahora. Y en el futuro lo que tenemos es que, aunque “por un lado parece que una vez que la crisis sanitaria quede atrás el ciclo económico va a mejorar”, en realidad ya “llevamos unos meses de recuperación y los ciudadanos no están percibiendo nada”. 

Los españoles, subraya el profesor de la Carlos III apoyándose en datos de estudios de opinión, “siguen siendo pesimistas tanto en la situación económica actual como en las perspectivas de mejora en el futuro”. “No parece que la recuperación conlleve mayor optimismo de la ciudadania. Seguimos viendo un clima de opinión escéptico, negativo, que si perdura en el tiempo” o el Gobierno no consigue cambiarlo “con mejores datos económicos podría acabar provocando una crisis importante de confianza” en el Ejecutivo.

Orriols admite que “los cálculos más asépticos” nos harían pensar que la segunda mitad de la legislatura sería “más amable para el Gobierno”. Porque hay expectativas de que no se va a parecer a la primera mitad, con confinamientos de meses y paralización de la actividad económica, y eso “inocularía optimismo en la ciudadanía y también mayor apoyo al Gobierno”.

Hay “muchos elementos que hacen que no haya una conexión entre los buenos datos económicos y el optimismo de la gente. Y es algo que normalmente sí que existe”, remarca Orriols, pero que “en esta ocasión no” está pasando y es muy llamativo.

Pero eso, en su opinión, “se ha cortocircuitado. Están pasando los meses, hay una recuperación, aunque sea más lenta, y eso no se traslada a la opinión pública” por culpa de circunstancias imprevistas como la falta de suministros, el precio de la luz, las nuevas olas del coronavirus, las expectativas de futuras restricciones… 

La motivación para un adelanto puede ser creer que, aunque ahora conlleve riesgos, en el futuro te va a ir peor, argumenta. Porque “anticipas un ciclo económico de recesión o un agotamiento de la opinión publica”. Y “a veces por aversión al riesgo”, añade. “Muchas veces los británicos avanzan elecciones porque dicen: ‘Ahora tengo opciones razonables y el mundo es incierto; dentro de un año a lo mejor me pilla una crisis económica que no he previsto”. 

Hay “muchos elementos que hacen que no haya una conexión entre los buenos datos económicos y el optimismo de la gente. Y es algo que normalmente sí que existe”, remarca, pero que “en esta ocasión no” está pasando y es muy llamativo. “Eso es lo que puede provocar más nerviosismo en el Gobierno” y hacerle pensar en “si realmente le vale la pena continuar la legislatura o arriesgarse a celebrar elecciones antes”. “A mí me parece que es un cálculo extremadamente complicado” del que no cree que se puedan sacar conclusiones indiscutibles.

A Orriols el hecho de que no exista una buena excusa para ir a las urnas le parece menor. “¿Es importante una excusa? Sí. ¿Es vital una excusa con fundamento? No. Porque la historia de las democracias parlamentarias en el mundo demuestra que los gobiernos siempre han avanzado a elecciones cuando lo han considerado oportuno en términos electoralistas. Es algo que es muy, muy frecuente, incluso con gobiernos que gozaban de mayoría absoluta”. Y cita el caso del Reino Unido, donde esto no es la excepción, es la norma. “No creo que hagan falta excusas muy verosímiles”, sostiene.

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