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    <title><![CDATA[infoLibre - François Hollande]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/francois-hollande/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - François Hollande]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La venta de 'cazas' militares y la película de su pareja: un peculiar binomio cerca al expresidente Hollande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/venta-cazas-militares-pelicula-pareja-peculiar-binomio-cerca-expresidente-hollande_1_2023918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f4f80543-4a8c-4daa-a34d-fef1ac0ef3bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La venta de 'cazas' militares y la película de su pareja: un peculiar binomio cerca al expresidente Hollande"></p><p><strong>“Ya lo hemos dicho todo al respecto hace varios años. No tengo nada más que añadir. Atentamente”.</strong> Con este SMS, tan breve como definitivo, François Hollande cerró la puerta el domingo 29 de junio a más preguntas de Mediapart sobre el caso de los 36 aviones <em>Rafale</em> vendidos por Francia a la India en 2016. Pero, a la luz de la investigación judicial en curso, a la que Mediapart ha tenido acceso, <strong>el papel del expresidente plantea ahora interrogantes.</strong></p><p>Por supuesto, <strong>el exjefe del Estado está protegido por la inmunidad presidencial </strong>—el artículo 67.2 de la Constitución estipula que un presidente no es responsable de los actos realizados en el ejercicio de sus funciones, salvo si es procesado por el Tribunal Penal Internacional o por el Tribunal Supremo—, <strong>pero nada impide que sea citado como testigo</strong>, al igual que <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/021121/proces-des-sondages-de-l-elysee-sarkozy-refuse-de-repondre-36-questions" target="_blank">lo fue</a> Nicolas Sarkozy, bajo amenaza de una orden de detención, en el juicio por las encuestas del Elíseo, el 2 de noviembre de 2021.</p><p>Ahora bien, si François Hollande tiene la impresión de haberlo “dicho todo”, eso fue antes del inicio de la investigación judicial, abierta en 2021, a raíz de una denuncia con constitución de parte civil de la ONG <em>Sherpa</em>. Pero <strong>los elementos recabados </strong>por la Oficina Central de Lucha contra la Corrupción y Delitos Financieros y Fiscales (OCLCIFF) entre 2023 y 2024 <strong>debilitan la posición de François Hollande</strong>, que volvió a ser diputado en 2024.</p><p>Según ha revelado <a href="https://www.liberation.fr/societe/police-justice/lembarrassante-affaire-autour-dun-film-de-julie-gayet-dun-diner-a-lelysee-et-dun-colossal-contrat-de-rafale-avec-linde-20250527_T2ZGARFPKFH47KCG3MJNHQ34YI/?redirected=1" target="_blank">Libération</a>, <strong>su esposa, la actriz y productora Julie Gayet</strong>, <strong>fue interrogada por la OCLCIFF como “imputada oída libremente”</strong> en la parte “cinematográfica” del caso, los días 16 y 31 de octubre de 2024.</p><p>Julie Gayet es sospechosa de<strong> tráfico de influencias pasivo, corrupción pasiva y blanqueo </strong>proveniente<strong> </strong>de esos delitos por haber recibido, como coproductora de la película <em>Tout là-haut</em>, una financiación de 1,65 millones de euros del jefe del grupo <em>Reliance</em>, <strong>Anil Ambani</strong>. Al mismo tiempo, este mismo hombre, socio indio del grupo <em>Dassault</em>, cerró en un contrato intergubernamental la venta de los <em>Rafale</em>. La productora se acoge a la presunción de inocencia.</p><p>Cuando Mediapart le preguntó a François Hollande en septiembre de 2018 sobre esa extraña coincidencia, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/210918/en-inde-francois-hollande-s-invite-dans-l-affaire-des-avions-rafale" target="_blank">aseguró</a> que “no estaba en absoluto informado” de la asociación de la empresa de su pareja con el grupo de Anil Ambani, al que solo conocía por su participación en el mercado del <em>Rafale</em>. “Fue el Gobierno indio el que propuso ese grupo de servicios [<em>Reliance</em>], y <em>Dassault </em>quien negoció con Ambani”, afirmó. “No tuvimos otra opción, aceptamos al interlocutor que nos dieron. Además, ese grupo no tenía por qué hacerme ningún favor. Ni siquiera podía imaginar que tuviera alguna relación con una película de Julie Gayet.”</p><p><strong>Pero la cronología del caso no favorece a la pareja</strong>. Durante casi un año, el empresario indio y patrocinador de la película pudo mantener la ambigüedad de sus contactos con la productora, por un lado, y con su marido, el presidente de la República, por otro, sin que saltara ninguna alarma.</p><p>La productora se reunió con Anil Ambani en el hotel <em>Bristol</em> el 26 de abril de 2016, poco antes de organizar una cena en el Elíseo, en presencia de François Hollande, el 12 de junio de 2016, en un marco “privado”.<strong> Ella afirma, contra toda evidencia, que su futuro marido y presidente no reconoció al empresario y que no sabía quién era</strong>. Luego, en un acto público, François Hollande se reunió de nuevo con Anil Ambani en el Elíseo en febrero de 2017, esta vez con conocimiento de causa.</p><p>Según los elementos de la investigación, las sospechas que recaen sobre Julie Gayet parecen poner en evidencia a François Hollande.</p><p>Al menos dos anuncios públicos no pudieron pasar desapercibidos para el presidente en ejercicio y su gabinete. <strong>Un comunicado de </strong><em><strong>Reliance</strong></em> que <strong>anunciaba, el 24 de enero de 2016, una “asociación” con la empresa de Julie Gayet</strong>, el día de la llegada del presidente francés a Nueva Delhi para una visita de Estado de tres días.<strong> Y un artículo de la web </strong><em><strong>Intelligence Online</strong></em><strong> </strong>dedicado al “socio del <em>Rafale</em> en Delhi” que <a href="https://www.intelligenceonline.fr/grands-contrats/2016/11/23/le-partenaire-du-rafale-a-delhi-courtise-paris,108190796-eve" target="_blank">advierte</a>, en noviembre de 2016, que <strong>“las próximas películas de Julie Gayet serán financiadas por </strong><em><strong>Reliance</strong></em><strong>”.</strong></p><p>“El magnate indio Anil Ambani, íntimo del primer ministro Narendra Modi, cuida mucho las redes parisinas para convertirse en una figura imprescindible en las relaciones comerciales bilaterales, en pleno auge”, destaca la web.</p><p>El comandante encargado de la investigación preguntó a Julie Gayet, el 16 de octubre de 2024: “¿No fue un error en 2016 aceptar la financiación de la película por parte de <em>Reliance</em>, cuando Anil Ambani iba a aparecer junto a Narendra Modi en las negociaciones para la venta de los <em>Rafale</em> a la India?</p><p>— “Yo no lo relacioné”, respondió la productora. “No estaba al corriente de la venta de los<em> Rafale</em> ni de la política internacional de Francia. No conocía los vínculos de Anil Ambani con Modi y aún menos la política india.”</p><p><strong>La palabra “</strong><em><strong>Reliance</strong></em><strong>” aparece en la agenda de Julie Gayet desde noviembre de 2015,</strong> dos años antes del estreno de la película. La productora admite que “desde el principio”, <strong>Anil Ambani sabía que ella era la pareja del presidente</strong>. “Puedo decirles que poco después de que me pusiera en contacto con <em>Reliance</em> para hablar de la película, Amitahh [Jhunhunwala, número dos del grupo, ndr] sabía quién era Julie Gayet”, confirma el exbanquero francés Ravi Viswanathan, afincado en Singapur, que actuó como intermediario del inversor indio a través de su sociedad de inversión <em>Visvires Capital</em>.</p><p>Anil Ambani, de paso por París, invita a Julie Gayet y a la productora ejecutiva de la película, Élise Soussan, a tomar el aperitivo en el Bristol, el 26 de abril de 2016. “No se abordó ningún tema político francés durante la conversación”, recuerda Élise Soussan. “Él no mencionó el nombre de François Hollande, pero recuerdo que hizo una broma, en inglés, ya que toda la conversación fue en inglés, que sugería que estaba al corriente de la relación de Julie Gayet con el presidente.” El empresario estaba “en representación de la compañera del presidente”, añade. “Solo habló con Julie”.</p><p>“No me hizo ni caso”, continúa. “Quería hacerse una foto, pero una foto con Julie. Yo fui quien hizo la foto con mi teléfono”.</p><p>Julie Gayet le promete entonces a Anil Ambani que lo invitará a cenar próximamente.</p><p>El 12 de junio de 2016, el empresario indio acude al Elíseo para cenar con la productora y el presidente francés . “¿Por qué invitó usted al Sr. Ambani a la intimidad de su hogar?”, pregunta el investigador. “Fue una cena que se celebró en el apartamento privado del Elíseo con Anil Ambani y su hijo, así como con algunos amigos que hablaban inglés”, explica Julie Gayet. François Hollande también estaba presente, confirma. “Si invité a Anil Ambani es porque suelo hacerlo con los equipos que colaboran en mis películas, pero evidentemente esa vez fue en el Elíseo, aunque en la parte privada, ya que yo vivía allí”. La productora quería “organizar una cena cálida y amistosa”. De paso, le regaló entradas para un partido de fútbol de la Eurocopa al hijo de Ambani.</p><p><strong>“¿Por qué el presidente Hollande no se preguntó por la presencia del Sr. Ambani </strong>[en la cena], <strong>cuando es probable que esa persona ya hubiera acompañado al primer ministro indio Modi en una visita oficial a Francia en 2015?”</strong></p><p>—<strong> “Creo sinceramente que no lo reconoció</strong> y que no estableció la conexión, ya que estaba relacionado conmigo y con mi película”, responde la productora.</p><p>En una nueva declaración, 15 días después, Julie Gayet precisó que durante la cena no se mencionó el tema de la financiación de la película.</p><p><strong>“¿Cómo explica que un presidente de la República en ejercicio,</strong> cuya proximidad con Michel Sapin es de sobra conocida, que va a promulgar durante su mandato la ley Sapin II [ley relativa a la transparencia, la lucha contra la corrupción y la modernización de la vida económica, ndr], <strong>acepta cenar en su vivienda privada con un individuo que no ha sido investigado por los servicios del Elíseo</strong>, un individuo al que, según usted, no reconoció?”</p><p>— “No puedo hablar en su nombre. Las cenas privadas se comunicaban a la secretaría del presidente para que figuraran en su agenda. No pasaban por protocolo ni por los consejeros. Yo mismo solía celebrar cenas en la zona privada sin dar los nombres de mis invitados, ni a protocolo ni a nadie del Elíseo.”</p><p><strong>Al consultar el móvil de Julie Gayet,</strong> los investigadores observan que en su agenda anotó “cena con Anil” en la fecha del 16 de junio de 2016. También observan que tiene los números del empresario, de su hijo, del número dos de <em>Reliance</em> y del intermediario, el banquero francés.<strong> Y, sobre todo, que esas relaciones han perdurado</strong>, ya que se han detectado intercambios de SMS amistosos entre 2020 y 2023.</p><p>En abril de 2020, cuando envía sus condolencias a François Hollande, que acaba de perder a su padre, Anil Ambani escribe a Julie Gayet que le tiene mucho respeto y que está “siempre agradecido por su afecto y amabilidad” hacia él. “En cuanto sea posible, me gustaría hablar con François”, señala el empresario. Anil Ambani envió un paquete a Julie Gayet tras la boda de su hijo. La productora le deseó “lo mejor” para su hijo. “Muchísimas felicidades”, escribió.</p><p><strong>Sin embargo, Julien Gayet declaró que no tenía “ninguna relación” con el empresario.</strong> “Durante algunos años me deseó feliz año nuevo, por las buenas relaciones que mantuvimos después de conocernos”, comentó ella. El dinero de <em>Reliance</em> llega a las cuentas de la producción ejecutiva de la película en marzo de 2018, tres meses después de su estreno.</p><p>En su defensa, Julie Gayet se distanció de la película, de la producción e incluso de la dirección. Según las declaraciones del director Serge Hazanavicius, <em>Tout là-haut</em> es un proyecto impulsado desde el principio por la productora. Dos financieros luxemburgueses, Frédéric y Michael Reichling, se pusieron en contacto con Julie Gayet en 2011 para que “desarrollara un proyecto con Kev Adams”.</p><p>“Empezamos con Julie una película para Kev, escrita y dirigida por mí”, explicó el director, que había lanzado al actor en 2009, durante una declaración. “Iniciamos el desarrollo con la empresa de Julie, que entonces se llamaba <em>Amarante</em>. Ella aportaba la financiación para el guion, pero yo era coproductor delegado con un 30% de participación, ya que aportaba mi guion, mi conocimiento de la montaña y a Kev Adams como actor principal”.</p><p>Kev Adams, el joven actor con el que se desarrolló el proyecto desde el principio, había incorporado al proyecto a su productora, <em>My Family</em>, dirigida por Élise Soussan. Serge Hazanavicius dirige la película, pero finalmente abandona la coproducción, sin siquiera enterarse de la llegada de los fondos de <em>Reliance</em> o de Anil Ambani, lo mismo que Kev Adams. Aunque <em>Reliance</em> aparece en los créditos de la película, <strong>es la sociedad de inversión </strong><em><strong>Visvires Capital</strong></em><strong> la que</strong>, en un curioso montaje, <strong>actúa como intermediaria de </strong><em><strong>Reliance</strong></em><strong> y luego ingresa sus fondos a la producción ejecutiva.</strong></p><p>En septiembre de 2018, Julie Gayet indicó a Mediapart que <em>My Family</em> había “solicitado a <em>Reliance</em>, a través de uno de sus socios, <em>Visvires</em>, que participara en la ronda de financiación de la película”. “Por lo tanto, si <em>Reliance</em> invirtió en la película un 10% del presupuesto [16% en realidad, ndr] fue por iniciativa exclusiva de <em>My Family</em>, en condiciones similares a las de otros inversores”, afirmó.</p><p>Según la investigación, Julie Gayet, que también conocía a varios socios de <em>Visvires</em>, intentó en ese momento obtener un comunicado para exculparse, por lo que multiplicó los mensajes.</p><p><strong>“Mi abogado me ha preguntado si estarías de acuerdo en decir [que] la relación con </strong><em><strong>Reliance</strong></em><strong> viene de ti... Bueno, de Kev”, escribió.</strong></p><p>“Por mí sí”, respondió Élise Soussan.</p><p>“Rápidamente recibí un mensaje de Julie diciéndome que había salido algo y que era una tontería, y que tenía que decir que había sido yo quien había presentado a <em>Visvires</em> a la coproducción”, dijo Élise Soussan durante una declaración. “Quería que dijera que ella no tenía nada que ver con la gente de la empresa <em>Visvires</em> y que era yo quien había conseguido la financiación. <strong>Quería que dijera que </strong><em><strong>Rouge International</strong></em><strong> [la empresa de Julie Gayet, ndr] no tenía ninguna relación con </strong><em><strong>Visvires</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Reliance</strong></em>. A lo que respondí: 'No hay problema, diré la verdad, que <em>Visvires</em> y luego <em>Reliance</em> entraron en la financiación de la película a través de <em>My Family'</em>”.</p><p><strong>Julie Gayet, 15 días más tarde, pidió a Élise Soussan un nuevo comunicado de prensa. “Le respondí que ya había hecho uno y que no veía la necesidad de hacer otro”</strong>, continuó Élise Soussan. Julie Gayet llamaba “insistentemente” y “mostraba un pánico total”.</p><p>“Se trata de hacer este pequeño comunicado para acabar con las tonterías de algunos”, escribió Julie Gayet. “Algo sencillo para decir basta, que no hay nada oscuro ni conflicto de intereses alguno en esta financiación. Los contratos están en el CNC [Centro Nacional de Cine, ndr]. Llevas en contacto con <em>Visvires</em> desde 2014, que es un fondo habitual para películas comerciales, etc. etc. etc.. En fin, ¿puedes enviarme la propuesta?”.</p><p><strong>Élise Soussan envía la propuesta a su abogada, que detiene el proceso.</strong></p><p>“Mi querida Julie”, responde ella por SMS, “mi abogada ha leído el comunicado propuesto. En su opinión, el comunicado da demasiados detalles, es innecesario y puede volverse en tu contra. Las palabras utilizadas también son tendenciosas (“oscuro”...) y no necesariamente acertadas, <em>Visvires</em> no se ha retirado de la financiación de la película porque íbamos a rodar en la India, sino al contrario, hemos rodado en la India porque teníamos un socio indio. […] Mi querida Julie, te prometo que te ayudaré en todo lo que pueda”.</p><p>Élise Soussan quiere dejar claro que “personalmente no tenía ningún interés en hacer un comunicado”.</p><p>“En su opinión, ¿utilizó la Sra. Gayet sus relaciones con el presidente Hollande para garantizar al Sr. Ambani la implicación de su grupo de servicios en el acuerdo intergubernamental [el contrato <em>Rafale</em>, ndr] a cambio de la financiación de la película <em>Tout là-haut </em>por un importe de 1,65 millones de euros?”, pregunta de nuevo el investigador.</p><p>“No tengo ni idea”, responde Élise Soussan.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jul 2025 18:50:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Karl Laske (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Investigación]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El único terrorista superviviente de los atentados de París se proclama "combatiente de Estado Islámico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/unico-terrorista-superviviente-atentados-paris-proclama-combatiente-islamico_1_1208986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/22bfc139-02d0-450f-99cf-61e51587f6aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El único terrorista superviviente de los atentados de París se proclama "combatiente de Estado Islámico""></p><p>El único terrorista superviviente del comando que atentó el 13 de noviembre de 2015 en París, Salah Abdeslam, <strong>se ha reivindicado como "combatiente de Estado Islámico" en el arranque del histórico juicio contra él y otros 19 acusados,</strong> en el que Francia revivirá los ataques más mortíferos de su historia, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/11/14/la_violencia_islamista_golpea_paris_ataque_mutiple_sin_precedentes_40822_1022.html" target="_blank">con un total de 130 fallecidos.</a></p><p>Un tribunal específico habilitado en el antiguo Palacio de Justicia de París sirve como escenario de un juicio que se prolongará en principio unos nueve meses. <strong>Cerca de 1.800 personas se han constituido como parte civil y unos 300 abogados tratarán de demostrar la culpabilidad de los 20 acusados,</strong> cuatro de los cuales serán juzgados i<em>n absentia, </em>según recoge Europa Press.</p><p>Al poco de comenzar la vista, el presidente del tribunal ha llamado a todos y cada uno de los acusados, empezando por Abdeslam, que inmediatamente después de ser invocado ha declarado que "no hay más dios que Alá", según Franceinfo. Se ha negado a dar los nombres de sus padres e, interrogado por su trabajo, ha apuntado: <strong>"Dejé toda profesión para convertirme en un combatiente de Estado Islámico".</strong></p><p>Abdeslam, que de esta forma ha repetido mensajes similares a los que ya expuso durante un juicio previo en Bélgica, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/03/18/salah_abdeslam_encuentra_herido_atrincherado_molenbeek_segun_medios_oficiales_46606_1022.html" target="_blank">país en el que fue detenido,</a> ya era quien más expectación había generado, en la medida en que es el único que participó de forma directa en la cadena de atentados perpetrados en lugares como el Estadio de Francia o la sala Bataclan, <strong>donde fueron masacradas 90 personas.</strong></p><p>Francés de origen marroquí, ha reaparecido con barba y, salvo sorpresas, <strong>no mostrará remordimiento alguno por los crímenes cometidos,</strong> tal como ha demostrado en esta primera y esperada vista.</p><p>La sentencia no se espera hasta mayo de 2022 y <strong>antes están llamadas a declarar algunas de las principales autoridades de Francia cuando se produjeron los atentados.</strong> En la lista de testigos figuran los nombres del expresidente François Hollande, el exministro del Interior Bernard Cazenevue o el exfiscal de París François Molins.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Sep 2021 12:25:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Atentados terroristas,Francia,París,Terrorismo,François Hollande,Estado Islámico]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La derrota de Corbyn y algo más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/derrota-corbyn_1_1178067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La derecha conservadora ha ganado cómodamente las elecciones generales británicas. El partido laborista, dirigido por <strong>Jeremy Corbyn</strong>, ha quedado once puntos por detrás. Un mal resultado para la izquierda, se mire como se mire. Estando en la oposición, el partido laborista ha pasado del 40% en 2017 al 32,2% en 2019.</p><p>Caben múltiples lecturas de estos resultados, dependiendo de la distancia desde la que se analicen los datos. No voy a entrar en consideraciones detalladas sobre la campaña, el asunto del <em>Brexit</em> o la calidad de los líderes políticos. Expertos hay que sabrán hacerlo mucho mejor que yo. Lo que me interesa más bien es<strong> entender la derrota del laborismo británico</strong> como síntoma de una tendencia más general.</p><p>Las elecciones del pasado jueves son un amargo recordatorio de que en estos momentos <strong>la izquierda europea se encuentra perdida</strong>: no funcionan ni los programas más radicales ni los más liberales o pragmáticos. Con un programa moderado y tras gobernar como socio minoritario en una gran coalición, el SPD alemán obtuvo su peor resultado desde la Segunda Guerra Mundial en las elecciones de 2017, quedándose en un 20,5% del voto. Su candidato, Martin Schulz, era una figura bien situada en el <em>establishment</em> europeo, habiendo desempeñado el cargo de presidente del Parlamento europeo. Con <strong>un programa radical en lo económico</strong>, que incluía nacionalizaciones de algunos servicios básicos, una fiscalidad más agresiva y ambiciosas promesas en transferencias sociales, el partido laborista ha perdido las elecciones. El candidato, Jeremy Corbyn, era un <em>outsider</em> dentro del partido y de la política europea. Ni el moderado Schulz ni el radical Corbyn eran la solución.</p><p>Desde la crisis económica de 2008, los partidos de izquierda no han conseguido apenas gobernar y, cuando lo han hecho, <strong>no han podido realizar grandes cambios</strong>. De nuevo, ni los moderados ni los radicales: los mandatos del moderado <strong>François Hollande </strong>en Francia o del radical Alexis Tsipras en Grecia fueron igualmente decepcionantes por lo que toca a la capacidad de cambiar el statu quo.</p><p>Por lo demás, los partidos socialdemócratas clásicos han perdido buena parte de su apoyo popular. Incluso en España, donde el PSOE ha ganado las dos últimas elecciones, lo ha hecho con <strong>un porcentaje de voto por debajo del 30%</strong>, muy lejano del 43,6% de 2008, justo antes de la crisis. Por otro lado, las fuerzas de nueva izquierda (Syriza, Podemos, Francia Insumisa, Die Linke, etc.) no tienen el empuje suficiente para remplazar a los viejos partidos socialdemócratas.</p><p>Todos estos datos ponen de manifiesto <strong>una debilidad estructural de la izquierda </strong>(he intentado analizar las causas profundas del fenómeno en un libro reciente,<em> La izquierda: fin de (un) ciclo)</em><a href="https://books.google.es/books/about/La_izquierda_fin_de_un_ciclo.html?id=0yGzDwAAQBAJ&printsec=frontcover&source=kp_read_button&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false" target="_blank">La izquierda: fin de (un) ciclo</a>. Esta debilidad resulta algo paradójica, pues el aumento de la desigualdad y de la inseguridad económica que vino con la crisis hacía pensar que habría una <strong>mayor demanda de redistribución</strong> y, por tanto, un mayor apoyo electoral a los partidos izquierdistas. ¿Por qué no sucede así?</p><p>Una pista la proporciona el propio Corbyn, quien en <a href="https://www.theguardian.com/politics/2019/dec/14/we-won-the-argument-but-i-regret-we-didnt-convert-that-into-a-majority-for-change" target="_blank">un artículo en The Guardian</a> ha ofrecido una interpretación de lo ocurrido en las elecciones de su país. Entre las varias cosas que argumenta, Corbyn insiste en el problema de la confianza. Tras los estragos de la crisis, los ciudadanos, en general, no confían ni en los partidos ni en los políticos. Al quebrarse la confianza, el papel intermediador de los partidos ha quedado en cuestión. Ahora bien, ¿por qué esta falta de confianza perjudica más a la izquierda que a la derecha? Pues, me permito sugerir, debido a que la izquierda, justamente porque se presenta ante la ciudadanía con programas de cambio y transformación, <strong>vive de la confianza que le conceden los votantes</strong>. El programa del partido laborista, como en general el programa de los partidos de la izquierda, <strong>va a la contra del sentido en que está evolucionando el capitalismo</strong> en los países avanzados. Se propone revertir las desigualdades crecientes y alterar las relaciones de poder que resultan del sistema económico. Todo ello exige que los ciudadanos confíen en los partidos y en los líderes, es decir, que piensen que los riesgos asociados a todo proyecto de cambio vale la pena correrlos.</p><p>La derecha, en cambio, no necesita tanta confianza. Puede apelar a votantes desencantados y cínicos, a los que intentará activar con la promesa de una gestión eficaz de los recursos y con una <strong>apelación a los sentimientos identitarios</strong> nacionales más primarios. Quien no espere grandes cosas de la política se consolará votando a <strong>quien le asegure estabilidad económica</strong> y defensa de los intereses nacionales.</p><p>La izquierda no está siendo capaz de capitalizar la extendida <strong>insatisfacción con la política y el sistema económico</strong>. El primer desafío consiste en entender la razón de ello. No parece que sea un problema de propuestas. Como he señalado antes, hay propuestas radicales y moderadas, pero ninguna de ellas consigue el apoyo abrumador que su materialización requiere. Más bien, da la impresión de que los votantes<strong> no creen que esas políticas sean realizables</strong> o que, si lo son, no vayan a tener unos costes mayores de los que sus promotores están dispuestos a admitir. Con niveles bajos de confianza política, un capitalismo financiero y globalizado que constriñe lo que pueden hacer los partidos cuando llegan al poder, más una ideología neoliberal dominante, muchos ciudadanos dan la espalda a los mensajes que lanzan, con<strong> un punto de desesperación</strong>, las fuerzas progresistas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Sánchez-Cuenca]]></author>
      <media:title><![CDATA[La derrota de Corbyn y algo más]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[François Hollande,Alexis Tsipras,El futuro de la izquierda,Jeremy Corbyn]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[François Hollande, la película de su pareja y la venta de aviones de combate franceses a la India]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/francois-hollande-pelicula-pareja-venta-aviones-combate-franceses-india_1_1162681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1b83b3a3-d930-4c13-bb89-8afaf5cae91b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="François Hollande, la película de su pareja y la venta de aviones de combate franceses a la India"></p><p>"Un día, llegaron los indios y <strong>la película pudo hacerse"</strong>. Este es el recuerdo de un miembro del equipo de la película <em>Tout là-haut</em>, coproducida por Julie Gayet en 2016. <em>Tout là-haut</em> se inspira en la historia de un joven alpinista, Marco Siffredi –interpretado por el actor Kev Adams–, fallecido en 2002 durante un descenso en <em>snowboard</em> en el Everest. Con un presupuesto de 10 millones de euros, la financiación india –3 millones de euros en un principio y finalmente reducida a 1,6 millones– fue<strong> un salvavidas inesperado </strong>para una película que tardaba demasiado en comenzar.</p><p>El generoso mecenas, <strong>Anil Ambani,</strong> director general de Reliance Group, no es otro que <strong>el socio indio de Dassault Aviation </strong>en el mercado de aviones de caza Rafale, objeto de un acuerdo intergubernamental firmado simultáneamente por<strong> François Hollande</strong>. Una coincidencia puramente fortuita, según el expresidente y su pareja, que llamó especialmente la atención a la prensa de India.</p><p>La venta de Rafale se ha convertido en <strong>un asunto de Estado en Nueva Delhi</strong>. Sospechando un "inmenso fraude", relacionado con el precio de los aviones y el rol del grupo Reliance, los parlamentarios de la oposición recurrieron el pasado jueves al Comptroller and <strong>Auditor General of India </strong>(CAG), el Tribunal de Cuentas en India, pidiendo una investigación sobre este negocio por "mala gestión de fondos públicos, puesta en peligro de la seguridad nacional, favoritismo y violación de las disposiciones legales de los acuerdos por parte de Dassault Aviation". En el memorándum depositado en el CAG, la firma francesa se ve cuestionada por el acuerdo de "compensación" firmado con Anil Ambani, que obliga a Dassault a <strong>reinvertir localmente </strong>el 50% del acuerdo de la venta. El grupo de armamento francés, dirigido por <strong>Éric Trappier, </strong>ha indicado a Mediapart que no hará "ningún comentario".</p><p>Así, la oposición acusa al primer ministro<strong> Narendra Modi </strong>de favoritismo por haber "velado" por que este contrato de compensación sea asignado a la sociedad de Ambani, que nunca ha escondido su apoyo al jefe del Gobierno.</p><p>Reliance Defence Limited es, además, "una sociedad privada sin experiencia en la fabricación de aviones de caza", que fue registrada "doce días" antes del anuncio, el 28 de marzo de 2015, de la compra de <strong>36 aviones </strong>Rafale por Narendra Modi, durante una visita a París, añaden en su acusación.</p><p>El 31 de agosto, el periódico <em>The Indian Express</em> señalaba la contribución del socio de Dassault a una película coproducida por la actriz Julie Gayet. Para el equipo de la película <em>Tout là-haut</em>, fue un <em>shock.</em> "Si descubro que recibí el dinero para que el otro vendiera [aviones] Rafale, sería gracioso", ironiza Serge Hazanavicius, el director de la película, que precisa que "no vio los contratos". "Los indios llegaron tarde a la producción –continúa–. Yo necesitaba estar en<strong> los contrafuertes del Himalaya</strong>, y lo conseguí". En aquella época, la llegada de la financiación india no sorprendió a nadie. La decisión de rodar en India, donde el socio contaba con la logística de una filial de cine, estaba tomada. Todo facilitaba la grabación de las escenas de los altiplanos –tibetanos en el guión–, así como el ascenso hacia los campamentos de base.</p><p>Todo era prácticamente normal hasta la difusión de un comunicado por el mecenas indio Anil Ambani el 24 de enero de 2016. El dueño de Reliance Group, una de las mayores empresas del país, líder de las telecomunicaciones, anuncia <strong>"una colaboración franco-india única"</strong> con las productoras Julie Gayet, de Rouge International, y Elisa Soussan, de My Family, que gestiona las películas de Kev Adams. Se trata del mismo día de la llegada de François Hollande a Nueva Delhi en el marco de una visita de Estado de tres días. El título provisional de la película: <em>Nomber one.</em></p><p>Ignoramos si este anuncio estaba dirigido al presidente francés. En todo caso, llegó en el momento justo. Interrogado por Mediapart, François Hollande asegura que él no estaba "para nada informado" de esta colaboración y que "<strong>ignoraba todo</strong>" de la empresa de Ambani. En efecto, el viaje presidencial estaba consagrado a otros asuntos, el objetivo no era otro que concluir la venta de aviones Rafale –un posible tercer trato para la empresa aeronáutica, tras firmar con Egipto y Qatar–. El primer ministro indio Narendra Modi hace saber, a partir del 25 de enero, que ha "encontrado<strong> un acuerdo intergubernamental</strong>" con François Hollande para la compra de aeronaves.</p><p>"Intervine en este <em>affaire</em> ante los dos primeros ministros para decir que me sentía concernido por esta negociación –explica François Hollande a Mediapart–. Inicialmente, la compra debía ser de 126 aviones, luego, tras las conversaciones con el Gobierno, los indios reformularon su propuesta, menos atractiva para nosotros, pues se trataba de 36 aviones únicamente. Pero la fabricación estaba prevista en Francia, contrariamente a la propuesta precedente, así que <strong>perdíamos por un lado,</strong> pero ganábamos por otro".</p><p>Pero el nuevo dispositivo preveía también este contrato de "<strong>compensación</strong>", hoy en día criticado, entre Dassault Aviation y su socio… Reliance. ¿Cómo y por quién este último fue elegido? "Nosotros no teníamos nada que decir sobre este tema –continúa François Hollande–. Fue el Gobierno indio quien propuso este grupo de servicio, y Dassault negoció con Ambani. Nosotros no tuvimos elección, aceptamos el interlocutor que nos fue asignado. Por eso, por otro lado, este grupo no tuvo que <strong>darme las gracias por nada.</strong> Ni siquiera podía imaginar que hubiera alguna conexión con una película de Julie Gayet".</p><p>Esta versión contradice la de las autoridades indias, que mantiene que fue únicamente Dassault quien eligió Reliance. "El ministerio de Defensa no desempeñó ningún papel en la selección de los socios indios por parte del vendedor", reaccionó Anil Ambani en <strong>un comunicado de prensa </strong>publicado el pasado mes de agosto.</p><p>El expresidente señala, además, que el aporte financiero de Ambani a la película fue "una negociación realizada con Kev Adams". Esta es la respuesta de Julie Gayet. "My Family pidió a Reliance, a través de uno de sus socios, Visvires, que participara en la gira financiera de la película –explica en un <em>email</em> a Mediapart–. Por lo tanto, por la única iniciativa de My Family, Reliance invirtió en la película en torno<strong> al 10% del presupuesto</strong> [16% en realidad], en condiciones similares a las de otros inversores del <em>film</em>. En lo que concierne a Anil Ambani, una vez más es la productora de My Family quien nos presentó cuando la película ya había sido rodada en Francia".</p><p><strong>"Hay un serio riesgo industrial para Dassault"</strong></p><p>La productora Elisa Soussan no ha respondido a las preguntas de Mediapart, pero My Family ha indicado, en un comunicado transmitido por Julie Gayet, que "fue por <strong>su propia iniciativa</strong> que convenció a Reliance para que invirtiera en la película".</p><p>Reliance aparece en el cartel de la película, pero no figura en el plan de financiación depositado en el CNC (Centro Nacional del Cine y de la Imagen Animada). En efecto, los fondos no fueron pagados directamente por Reliance sino a través de <strong>un fondo de inversión</strong>, Visvires Capital, con sede en París y Singapur, que ya había participado en otros proyectos de Anil Ambani. "Por ejemplo, Reliance Capital invirtió con nosotros <strong>en el negocio del vino en India</strong>, una de nuestras dos actividades junto a la financiación de la película", confirma el fundador de Visvires, Ravi Viswanathan. Este exbanquero de origen indio conoce personalmente a Anil Ambani, quien le fue presentado por el banquero<strong> Matthieu Pigasse</strong>, "un amigo", hace 25 años. "A partir de entonces, hicimos cosas juntos, con Lazard y Reliance, cuando yo era banquero", precisa Ravi Viswanathan.</p><p>Visveres Capital ya había invertido en el cine francés, con una decena de películas al año, principalmente en lo que concierne a la distribución, <strong>rara vez en la producción</strong>. Por ejemplo, cofinanció<em> La famille Bélier</em>, con más que 7 millones de entradas vendidas en las taquillas francesas en 2014 y nominada en la categoría de mejor película en los Césars de 2015. Esta vez, Ravi Viswanathan dice que Kev Adams, con quien ya trabajó, le contactó tarde para invertir en <em>Tout là-haut</em>. "Nos contactaron en una etapa <strong>muy avanzada de la película.</strong> El guión ya estaba escrito, los actores habían sido seleccionados, el rodaje en Chamonix resuelto. A la vista del tema, en relación con las montanas del Himalaya, pensamos que podríamos hablar con Reliance, con quien ya habíamos hecho cosas en el pasado en este dominio", explica el responsable de Visvires.</p><p>El interés de Reliance por esta película, que no fue distribuida en India y tampoco menciona dicho país, sigue siendo un interrogante. El grupo de Anil Ambani no ha respondido a nuestras preguntas. Ravi Viswanathan ofrece su versión: "Les preguntamos <strong>si el guión les interesaba</strong>. Leyeron el guión y dijeron que sí. Les preguntamos si les interesaba invertir algo de dinero porque las películas de Kev Adams han funcionado bien en el pasado en Francia".</p><p>El hombre de negocios niega haber jugado un rol de introductor al servicio de Ambani en Francia, en el entorno de Dassault o de Gayet. "<strong>Es absurdo pensar</strong> que él necesitaba a alguien para ser presentado, cuando lidera un grupo que pesa una gran parte del PNB de un país. Anil Ambani es absolutamente capaz de entrar en contacto con el personal de Dassault él solo", asegura Ravi Viswanathan.</p><p>Desde noviembre de 2016, la carta de información Intelligence Online, que dispone de<strong> sólidos vínculos</strong> con los círculos de defensa, señalaba la presencia de Viswanathan en el entorno de Ambani. La web francesa Arrêt sur Image anunciaba, por su parte, la participación de Reliance en la financiación de la próxima película de Julie Gayet. El equipo de <em>Tout là-haut</em> acababa de comenzar únicamente el montaje de la película, cuyo estreno en las salas de cine estaba programado inicialmente para<strong> marzo de 2017</strong>, y finalmente retrasado al mes de diciembre de 2017.</p><p>Dado el alcance de las preguntas presentadas por los parlamentario de la oposición al Comptroller and Auditor General of India, el <em>affaire </em>Dassault-Ambani no ha hecho más que comenzar. Una de las principales quejas de los diputados se cierne en torno a la cancelación del concurso inicial por el primer ministro, Narendra Modi, en el poder desde mayo de 2014. El anterior Gobierno había puesto en marcha la compra de 126 aviones, y un "acuerdo de trabajo" entre Dassault Aviation y el grupo de armamento público Hindustan Aeronautics Limited (HAL), que estipulaba que 108 aviones, el 70%, serían fabricados en India. Sin embargo, el 10 de abril de 2015, Narendra Modi anunció, durante una visita a François Hollande en París la compra de<strong> 36 aviones, fabricados en Francia</strong>, por 7.500 millones de euros. Según la oposición, Modi no podía anular pura y llanamente el concurso en marcha. Ni hacer este anuncio <strong>sin ofrecer a los competidores</strong> de Dassault un nuevo concurso de licitación. Además, el nuevo acuerdo hizo que el precio de cada avión aumentara en <strong>un 300%</strong>, algo catastrófico para la cartera de pedidos del grupo estatal HAL.</p><p>La rama de defensa de Reliance, el grupo Anil Ambani, ya está en el circuito. Fue registrada 12 días antes del anuncio de Modi. Otra filial, Reliance Aerostructure Ltd, fue registrada 14 días después. Anil Ambani es un firme defensor del primer ministro. Como señaló el diario<em> Le Monde</em>, en su cumpleaños en 2016, Ambani calificó a Modi como "líder de los líderes" y "rey de los reyes". En septiembre de 2016, fue el ministro de Defensa francés, J<strong>ean-Yves</strong><strong> Le Drian</strong>, quien validó el acuerdo intergubernamental con su homólogo indio, <strong>Manohar Parrikar.</strong></p><p>El presidente francés François Hollande recibió también a Anil Ambani durante su paso por París, en febrero de 2017, tras un "encuentro con el ministro de Defensa". Tras la elección de Emmanuel Macron, es la actual ministra de Defensa, <strong>Florence Parly,</strong> quien ha recuperado el dossier. Parly viajó a India en octubre de 2017 para inaugurar una de las instalaciones de la<em> joint-venture</em> Dassault Reliance Aerospace Limited (DRAL), el <strong>Ambani Aerospace Park</strong>, en Mihan (Nagpur). El consorcio anunció la inversión de 100 millones de euros en la fabricación de piezas destinadas a los aviones Rafale.</p><p>Una gota de agua en comparación con el contrato. "Existe un serio riesgo industrial para Dassault, porque estamos tratando con una compañía que nunca ha construido un avión y nunca ha tocado la defensa –comenta un analista francés especialista en cuestiones de defensa–. Las compensaciones previstas representan sumas colosales, y debemos preguntarnos sobre <strong>la capacidad de la industria local </strong>para absorber las transferencias de tecnología".</p><p>Este especialista precisa que los Rafale indios tendrán misiones nucleares. Está previsto que lleven misiles SCALP (fabricados por MDBA), estarán equipados para realizar ataques de alta velocidad en el dispositivo enemigo (<em>Deep Strike</em>), y preparados para ascender más allá del Himalaya. <em>Tout là-haut</em> (A lo más alto). </p><p><strong>Versión y edición española: Irene Casado Sánchez.</strong></p><p>  Julie Gayet nos envío sus comentarios vía email, el 16 de septiembre. François Hollande fue contactado telefónicamente en dos ocasiones, el 18 y el 19 de septiembre.</p><p>   </p><p><span id="doc_87162"></span></p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Oct 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Karl Laske | Antton Rouget]]></author>
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      <media:title><![CDATA[François Hollande, la película de su pareja y la venta de aviones de combate franceses a la India]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Jérôme Cahuzac no ingresará en prisión pese a su condena por fraude fiscal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/jerome-cahuzac-no-ingresara-prision-pese-condena-fraude-fiscal_1_1158523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1c10dc27-8ff2-4687-bedb-c4a8d4c96ca0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jérôme Cahuzac no ingresará en prisión pese a su condena por fraude fiscal"></p><p>Lo que es una buena noticia para un hombre puede ser una <strong>mala señal</strong>. En esos términos puede interpretarse el fallo judicial dado a conocer este 15 de mayo por la Corte de Apelación de París en contra del exministro socialista de Presupuesto Jérôme Cahuzac, culpable de <strong>fraude fiscal, blanqueo y ocultación de patrimonio</strong> en el caso de cuentas ocultas, revelado en 2012 por <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de infoLibre).</p><p>Condenado a tres años de prisión firme en primera instancia, todo apuntaba a que Jérôme Cahuzac ingresaría en prisión si el Tribunal de Apelación confirmaba la sentencia, tal y como había reclamado el abogado general Jean-Christophe Muller: “Usted consideraba que encarnaba el interés general, la ley. Y sentará jurisprudencia”, llegó a decirle el magistrado dirigiéndose al acusado.</p><p>Al condenar finalmente a Jérôme Cahuzac a cuatro años de cárcel, “sólo” dos de ellos “de prisión firme –umbral por debajo del cual es posible permanecer en régimen de libertad–, el Tribunal de Apelación ha ofrecido una <strong>escapatoria inesperada</strong> al exministro de François Hollande: la posibilidad de evitar la tan temida entrada en prisión. Ahora le toca a un juez dirimir cómo se aplica la condena.</p><p>En teoría, Jérôme Cahuzac podría ingresar en prisión, pero parece improbable según varios expertos judiciales, aunque cualquier predicción en la materia resulte difícil. “La Fiscalía, encargada de la ejecución de las penas, trasladará la sentencia del Tribunal a las autoridades competentes, que comprobarán si existe la posibilidad de disfrutar de la libertad condicional (quizás portando una pulsera electrónica) en función de la personalidad de Cahuzac. Si el juez encargado, después de un debate, estima que no es posible la libertad condicional, el condenado ingresará en un centro penitenciario”, ha explicado la Fiscalía en un comunicado.</p><p>En una palabra, lo único cierto es que el <strong>ministro defraudador</strong> ya no es seguro que vaya a la cárcel, tal y como ocurrió un día después de darse a conocerse el fallo en primera instancia. En los considerandos de la sentencia del Tribunal de Apelación, su presidente Dominique Pauthe subraya que las “actuaciones [de Jérôme Cahuzac] <strong>chocan con el principio republicano de igualdad de los ciudadanos ante el pago de impuestos</strong>, asunto que debía estar en el centro de sus preocupaciones del representante público” que fue en su día. Pero el magistrado se negó a condenarlo a prisión firme, por estimar que una pena condicional ya era “una advertencia significativa destinada a prevenir que se repitiesen los hechos”.</p><p>Esta decisión, que va en contra de la decisión del Tribunal Correccional y de las requisiciones de la Fiscalía General, representa una <strong>innegable victoria para Jérôme Cahuzac</strong>. Y esta feliz noticia en la persona de Cahuzac ¿lo es también para el sentimiento de equidad judicial? La respuesta es no.</p><p>El debate es complicado, pero merece la pena abrirlo. <strong>Nadie desea la cárcel a nadie</strong>. Los centros penitenciarios franceses están escandalosamente superpoblados, algunos tienen fama de encontrarse en una situación de deterioro indigno, los procesos de reinserción a veces son deficientes y la privación de libertad es una medida tan grave que ningún magistrado puede tomar una decisión así a la ligera.</p><p>Al mismo tiempo, cómo ¿no se va a entender este fallo como una <strong>forma de clemencia</strong> para Jérôme Cahuzac? ¿Cómo ser insensible a la idea de que algunos son más iguales que otros ante la Justicia? <strong>Las cifras hablan por sí solas</strong>. La página <a href="https://lesjours.fr/obsessions/pole-financier/ep33-prison/" target="_blank"><em>Les Jours</em></a> hizo públicos, el 15 de mayo, los datos del Ministerio de Justicia relativos al número de personas encarceladas por fraude fiscal, a fecha de 1 de enero de 2018; de los 69.000 presos que existen en Francia, son diez.</p><p>Visto desde fuera, <strong>el fraude fiscal es un delito sin violencia</strong>. Sin embargo, no hay nada más falso. Un defraudador fiscal, en concreto, es una persona que entra en un hospital y rompe las camas; va a una comisaría y quema los chalecos antibalas; va a una escuela y destroza los libros. En resumen, es una persona que, para su enriquecimiento personal y al no pagar impuestos, empobrece a todos los que le rodean y destruye de paso la idea de sociedad organizada. En mayo de 1037, el secretario del Tesoro americano, Henry Morgenthau Jr., comparaba el fraude fiscal con el síntoma de una “civilización a la baja”.</p><p>¿Y qué decir cuando el susodicho defraudador ha sido, como lo fue Jérôme Cahuzac, alguien que <strong>tenía como misión, en el seno del Gobierno francés, luchar arduamente contra el fraude</strong>?</p><p>El fraude y la evasión fiscales no son problemas que se encuentren al margen de la economía francesa; de la misma manera que los casos que los sacan a la luz no son un mero un catarro estacional de las democracias. Económicamente, suponen, tirando por lo bajo, <strong>alrededor de 70.000 millones que el Estado deja de ingresar</strong>. O lo que es lo mismo, el equivalente al déficit público anual de Francia.</p><p>Las cifras en juego en el <em>caso Cahuzac</em> no tenían nada de irrisorias. Según cálculos de la Fiscalía Nacional Económica, el exministro ocultó más de 600.000 euros en una cuenta oculta en Suiza. Las sumas se derivaron enseguida a Singapur gracias a montajes <em>offshores</em> que pasaron por las Seychelles. Jérôme Cahuzac defraudó al fisco al depositar 239.000 euros en cuentas a nombre de su madre, empleadas también para eludir impuestos. Sin contar con una tercera cuenta a nombre de su mujer, abierta en la Isla de Man y para la cual había firmado un poder.</p><p>El dinero oculto procedía, asimismo, de una actividad de cirugía de implantes capilares que ejercía Jérôme Cahuzac, pero también de los <strong>emolumentos que recibía de laboratorios farmacéuricos por</strong> efectuar actividades de <em>lobby</em> después de que Cahuzac hubiese pasado por el gabinete del ministro de Sanidad, con el Gobierno de Michel Rocard.</p><p><strong>Jérôme Cahuzac es mucho más que un mero defraudador</strong>. Por la responsabilidad política que tuvo, por sus tejemanejes para escapar a la verdad de los hechos a raíz de las revelaciones de Mediapart, ha pasado a engrosar galería de los altos responsables cuyas maniobras participan en la fatiga democrática que sienten numerosos ciudadanos. Por no hablar de hastío.</p><p>Para que el debate sobre la cárcel no se limite a consideraciones estrictamente francesas, resulta enriquecedor observar que tratamiento judicial recibe la delincuencia de cuello blanco en otros países. Y lo que vemos es que la encarcelación no es, para la Justicia, ni un tabú ni síntoma de una deriva <em>robespierrista</em>.</p><p>En <strong>Inglaterra</strong>, un diputado que mintió en los gastos fue condenado en 2013 a seis meses de cárcel. Y fue a prisión.</p><p>En <strong>Israel</strong>, un ex primer ministro, acusado de recibir 14.000 euros en sobornos de un gigantesco proyecto inmobiliario, fue condenado en 2015 a 18 meses de cárcel. Y fue a prisión.</p><p>En <strong>Alemania</strong>, el presidente del Bayern de Múnich, que ocultó varios millones de euros de ingresos bursátiles, fue condenado en 2014 a tres años y medio. Y fue a prisión.</p><p>En <strong>Estados Unidos</strong>, un gobernador culpable de tratar de comprar un escaño como senador por Illinois fue condenado en 2011 a 14 años de cárcel. Y fue a prisión.</p><p>En <strong>Francia</strong>, hay que remontarse muy atrás en el tiempo –más de 20 años atrás, en concreto– para encontrar rastro de un político poco honrado que durmió en la sombra, en un centro de detención. En concreto, se trataron del exalcalde de Grenoble Alain Carignon, de su homólogo de Niza Jacques Médecin y del exsecretario de Estado Jean-Michel Boucheron. ¿Y desde entonces? Nada.</p><p>En 1847, mientras la monarquía de julio se tambaleaba por un caso clamoroso de corrupción, el <em>caso Teste-Cubières</em>, Victor Hugo escribía en su periódico: “Cuando la muchedumbre mira a los ricos con esos ojos, no son pensamientos lo que hay en el cerebro, son hechos”. _____________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_43280"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabrice Arfi (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jérôme Cahuzac no ingresará en prisión pese a su condena por fraude fiscal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Fraude fiscal,François Hollande,Jérôme Cahuzac]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'caso Urvoas', un ejemplo de la sumisión de la Justicia francesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/caso-urvoas-ejemplo-sumision-justicia-francesa_1_1149073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a3a4cc3-43df-4ad7-ad5a-abf12c2e3abb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 'caso Urvoas', un ejemplo de la sumisión de la Justicia francesa"></p><p>Podría ser la versión judicial de la paradoja del huevo y la gallina (¿Qué fue primero la gallina o el huevo?). En el <em>affaire Urvoas</em>, encontramos el huevo: la culpa personal de un hombre, <strong>Jean-Jacques Urvoas</strong>, ministro de Justicia entre enero de 2016 y mayo de 2017 bajo la presidencia de <strong>François Hollande</strong>, que, mientras ejercía su cargo, no encontró mejor ocupación que transmitir al diputado macronista Thierry Solère (exmiembro del partido conservador Los Republicanos) un documento confidencial del mismo Ministerio sobre una investigación judicial en curso sobre su persona. El tiempo dirá si el gesto del entonces ministro es considerado como <strong>un delito penal.</strong></p><p>Durante las últimas semanas en su cargo, entre las dos vueltas de las elecciones presidenciales francesas –celebradas el 23 de abril y el 7 de mayo–Urvoas compartió con <strong>Thierry Solère</strong>, entonces miembro conservador del Parlamento, los detalles de<strong> un documento confidencial </strong>del Ministerio de Justicia sobre la investigación policial centrada en presuntos fraudes fiscales, blanqueo de dinero y tráfico de influencias por parte de Solère. La investigación, inicialmente preliminar, fue abierta y dirigida por la Fiscalía francesa.</p><p>Las investigaciones que apuntan a Solère, reelegido como diputado en junio y miembro de la formación política de<strong> Emmanuel Macron</strong> –En Marche!– arrancan el pasado mes de noviembre, tras ser excluido del partido conservador Los Republicanos por su apoyo al Gobierno centrista de Macron, tal y como reveló Mediapart en septiembre de 2016. Se basan en la ocultación de una parte de sus ingresos y de sus impuestos sobre el patrimonio. Además se investiga un posible conflicto de intereses en torno a las<strong> generosas remuneraciones</strong> que recibió como "asesor" por parte de empresa de tratamiento de residuos mientras era diputado.</p><p>Así, siguiendo la paradoja, si Urvoas es el huevo, la gallina es<strong> la brecha institucional</strong>, abierta y bien definida, que permite, desde siempre, a un ministro de Justicia –y al ministro del Interior– tener acceso y estar al corriente del contenido de las investigaciones en curso, especialmente de las más sensibles, incluso cuando estas se ciernen sobre amigos o adversarios políticos, es decir, sobre amigos o enemigos.</p><p>Las más altas instancias del país, ya se trate de gobiernos (de derechas o de izquierdas) o del Consejo Constitucional, se resisten con una perseverancia desesperante a poner fin a esta brecha, por mucho que esta se sitúe en el centro de la desconfianza de los ciudadanos hacia la Justicia y, por ende, hacia la democracia tal y como se practica. "Nuestros regímenes se proclaman democráticos, pero no somos gobernados democráticamente", escribía en 2015 el historiador Pierre Rosanvallon en las primeras líneas de su obra <em>Le Bon Gouvernement</em> (<em>El buen Gobierno</em>). <strong>Resulta difícil explicarlo mejor.</strong></p><p><strong>Una patología francesa</strong></p><p>Hay que considerar el significado del<em> dossier Urvoas</em>. Este<em> affaire</em>, lejos de ser una simple anécdota, es la prueba de una pesada patología francesa que se cierne sobre los asuntos judiciales. <strong>Esta enfermedad se llama sumisión.</strong></p><p>Si Urvoas actúo de este manera es porque podía hacerlo. No tenía derecho a violar el secreto en beneficio de una de las partes interesadas, pero <strong>tenía el derecho a saber</strong>. La cultura francesa de la verticalidad impone, en efecto, que los fiscales de la República estén sujetos estatutariamente, jerárquicamente y funcionalmente al poder ejecutivo, es decir, al ministro de Justicia.</p><p>Por su posición central en la cadena judicial, los fiscales –como es normal– conocen muy de cerca los casos en curso, especialmente cuando los procedimientos se encuentran bajo el estatus de investigación preliminar, como es el caso del <em>affaire Solère</em>. Por iniciativa propia o a petición de su jerarquía, los fiscales<strong> pueden comunicar ciertas informaciones:</strong> estas pasan primero a manos del fiscal general de la jurisdicción correspondiente, continúan su camino a través de la Dirección de Asuntos Penales e Indultos (DACG) del Ministerio y aterrizan, si es necesario, en el escritorio del ministro o de su gabinete. ¿<strong>En el nombre de qué</strong>? De la sumisión.</p><p>Es lo que sucedió exactamente con el <em>affaire Urvoas,</em> como fue revelado por el semanario francés <em>Le Canard enchaîné,</em> el pasado miércoles 13 de diciembre. El problema es que nos quejamos y exaltamos cuando un ministro ha sido descubierto con las manos en la masa, pero no se hace nada para cambiar el funcionamiento institucional que permite tales derivas: aquí se encuentra la falta más grave. Sin olvidar que esto sucede en otros dominios bien diferentes, por ejemplo: el Estado prohíbe circular a más de 130km/h por la autovía –entendemos bien la razón–, pero autoriza la venta de motores que pueden superar los 200 km/h.</p><p>Sin embargo, entre los valores cardinales sobre los que se construye la República francesa, aparece<strong> la separación de poderes</strong>. En 1748, Montesquieu escribió en <em>El espíritu de las leyes</em>: "Para que no se pueda abusar del poder es preciso que, por la disposición de las cosas, el poder frene al poder". Un enunciado claro y poderoso pero, tres siglos después, sigue sin ponerse en práctica.</p><p>"Realmente es necesario hacer algo sobre la interferencia de la política en los casos judiciales. Cada vez que voy al extranjero y explico el estatus de la Fiscalía francesa, me da vergüenza", confesó, hace tan solo unos días, un fiscal tras la revelación del <em>caso Urvoas</em>. Añadió: "Nosotros somos los primeros culpables. Cuando veo cómo se comportan muchos fiscales... hemos sido educados en una cultura de sumisión".</p><p>En Twitter, varios magistrados, actualmente en el cargo, que hablan anónimamente debido al deber de reserva que se les impone, también han mostrado su indignación con el <em>affaire Urvoas</em>. Este es el caso, por ejemplo, de la cuenta @ProcEpique, que se presenta como fiscal regional: "¡Rhaaaaaa! Las famosas 'comunicaciones' con el ministro de Justicia... Esta 'tradición' que nuestra vieja clase política protege es un crimen en otros países... Resume su concepción de la justicia: amordazada".</p><p>  </p><p>En 2008, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, organismo de justicia supranacional al que los 47 estados miembros del Consejo de Europa están sujetos, emitió un famoso fallo -el <em>fallo Medvedev</em>–, en el que se aseguraba que un fiscal francés no podía ser considerado como una "autoridad judicial [...] porque carece, en particular, de independencia respecto al poder ejecutivo para poder ser calificado como tal". Una bofetada. Un desaire. Algo vergonzoso.</p><p>Los dos principales sindicatos de magistrados franceses, la Unión Sindical de Magistrados y el Sindicato de la Magistratura, han intentado cambiar esta realidad acudiendo al Consejo Constitucional denunciando que, según ellos, la situación contraviene manifiestamente a<strong> la independencia judicial</strong> promulgada por la misma Constitución. Sus esfuerzos fueron en vano.</p><p>En una sentencia dictada el pasado 8 de diciembre, el Consejo Constitucional rechazó la denuncia con una fórmula que se asemeja mucho a un desafío cognitivo: "De todas estas disposiciones se desprende que la Constitución establece la independencia de los jueces de la fiscalía" pero "esta independencia debe conciliarse con las prerrogativas del Gobierno". En resumen, los fiscales son independientes, pero no deben serlo.<strong> Comprenderá quién pueda.</strong></p><p>Entre los<em> sabios</em> de la calle Montpensier –donde se encuentra la sede del Consejo Constitucional–, que han examinado esta cuestión, encontramos al presidente del Consejo Constitucional, <strong>Laurent Fabius</strong>, pero también a Lionel Jospin o a Michel Charasse. Dos ex primeros ministros y un exministro.</p><p>El <em>caso Urvoas</em> aparece hoy como un <em>boomerang</em> para el Consejo Constitucional, que lo ridiculiza. También abre un abismo: ¿cuántos otros Urvoas en el ministerio de Justicia, al amparo del sentimiento de impunidad, actuaron de la misma manera? _____________</p><p><em><strong>Versión y edición española : Irene Casado Sánchez</strong></em></p><p><span id="doc_73175"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabrice Arfi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El 'caso Urvoas', un ejemplo de la sumisión de la Justicia francesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Justicia,François Hollande,Politización de la Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando se silencia la libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/silencia-libertad_1_1146079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Un Estado de derecho es aquel cuyas leyes protegen a cualquiera de sus residentes de la arbitrariedad del Estado. Es un Estado protegido del absolutismo administrativo o policiaco. Es un Estado donde el Estado está <strong>subordinado a reglas jurídicas que le son superiores</strong> y que se imponen a su acción. Es un Estado cuyos ciudadanos están a salvo porque se les asegura no ser entregados al abuso del poder estatal. Es, en definitiva, un Estado donde <strong>el Estado no dicta la ley</strong>.</p><p>Según este rasero, <strong>Francia, desde el 3 octubre, ya no es un Estado de derecho</strong>. Con la entrada en la legislación de las principales disposiciones derogatorias de los derechos fundamentales y de las libertades esenciales que caracterizan el estado de emergencia, la excepción se convirtió en la regla. A partir de ahora, el Estado, o dicho de otro modo, sus prefectos, su Administración o su policía podrán en cualquier momento o lugar y contra cualquier persona, <strong>con el pretexto del terrorismo</strong>, poner en tela de juicio nuestra libertad de movimiento y nuestros derechos a la inviolabilidad del domicilio y a la igualdad ante la ley. Y podrán hacerlo <strong>sin tener que justificar o responder ante un juez independiente</strong>, cuya decisión podría obstaculizarlo o sancionarlo.</p><p>Con el voto aplastante de la mayoría del miedo en la Asamblea Nacional (415 votos contra 127), <strong>ahora hay en Francia una ley de sospechosos</strong> [leer en francés <a href="http://www.assemblee-nationale.fr/15/ta-pdf/0164-p.pdf" target="_blank">aquí</a> el texto de la ley y <a href="http://www.assemblee-nationale.fr/15/dossiers/securite_interieure_lutte_terrorisme.asp" target="_blank">aquí</a> el expediente parlamentario]. Ante la más mínima sospecha policiaca, que en un verdadero Estado de derecho sería totalmente insuficiente para permitirlo, la Administración y su brazo armado policial podrán desde ahora atacar, inmovilizar, detener, señalar, aislar, separar y apartar a un individuo, en definitiva, perseguirlo. Sólo los jueces sobre este supuesto, el terrorismo, podrán extender el propio concepto en cualquier momento sin ningún tipo de impedimento, a merced del sentir popular y las ideologías dominantes.</p><p>La ley votada también autoriza al Estado, su Administración y su policía, <strong>fuera de cualquier control judicial</strong>, a obligar a un individuo a “residir dentro de un perímetro determinado”, es decir, a ser incapaz de moverse; a golpearlo por “orden restrictiva” en un lugar preciso, a someter su intimidad doméstica y familiar a “registros domiciliarios”, es decir, búsquedas que permiten embargos; a extender el control de documentos de identidad, registros de equipaje y de vehículos en grandes “perímetros de protección”, a cerrar un lugar de culto por el solo motivo de las “ideas y teorías” que se difundieran allí, etc. Y esto es sólo un resumen breve de una ley, la duodécima de seguridad pública en quince años, que empuja hasta el final la <strong>corrupción del derecho de la policía y de la evidencia por sospecha</strong>.</p><p>Tan inconscientes como egoístas, ciegos e ignorantes del pasado, los aprendices de brujo que abrieron esta liberticida caja de Pandora se tranquilizan diciendo que no están preocupados. Después de todo, <strong>¿no se trata de combatir el terrorismo, sus crímenes y sus redes?</strong> Es el argumento de la urgencia que, tomado por lo esencial, siempre pierde de vista la urgencia de lo esencial, es decir, los principios. Es, sobre todo, el argumento, tan desgastado como cobarde, de que <strong>el fin justifica los medios</strong>, en cuyo nombre, en todas latitudes, regímenes y épocas, las libertades siempre han sido logros de pérdidas y ganancias.</p><p>“Considero que <strong>no tengo que tener miedo de los medios de lucha contra el terrorismo porque no soy terrorista</strong>”, dijo el portavoz del Gobierno, el exsocialista Christopher Castaner, cuyo antiguo partido (con cinco cautelosas abstenciones) apoyó sin reservas esta perdición que ellos mismos habían iniciado durante la presidencia de François Hollande. Una frase terrible, que resume el sacrificio del ideal democrático en el altar del terrorismo. Una frase ciega, de gobernantes dispuestos a <strong>pisotear las libertades de otros para tratar de justificar su poder</strong>.</p><p>“Engañamos a la bestia”, advirtió el abogado François Sureau, un intransigente defensor de las libertades fundamentales, en una reciente entrevista con Mediapart, socio editorial de infoLibre [leer <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160917/francois-sureau-et-la-loi-antiterroriste-nous-cajolons-la-bete-immonde" target="_blank">aquí</a> en francés]. Bajo el prolongado estado de emergencia que puso en marcha el gobierno de Manuel Valls a finales de 2015, recuerda que “hubo <strong>6.000 investigaciones administrativas para 41 acusaciones</strong>. Y sobre estas 41 acusaciones, veinte son de apología de terrorismo, es decir, delitos intelectuales. A veces, durante estas 6.000 investigaciones, se han destrozado la vida de personas, interviniendo sus libertades individuales de manera brutal por un resultado muy débil”.</p><p>¿Y quién no recuerda el uso del estado de emergencia en 2015 y 2016 contra la sociedad entera? Primero fueron los activistas ambientales durante el COP21 y después los manifestantes contra la ley laboral de El Khomri. ¿Quién se atreve a garantizar que, bajo este poder o bajo otro, la obsesión por la seguridad pública no aumentará las obsesiones ideológicas, autoritarias, identitarias, xenófobas y discriminatorias, etc., y no serán los militantes de todas las causas minoritarias, disidentes y nuevas, que inventan y reivindican nuevos derechos, las nuevas víctimas de este estado de emergencia permanente? ¿Quién podría jurar <strong>que mañana no van a ser ellos los nuevos “enemigos de la nación”</strong>, terroristas en potencia o teóricos terroristas, según la lógica infernal de las fuerzas conservadoras y retrógradas, decididas a dar guerra a la sociedad, a su riqueza y a su diversidad, a su autonomía y a sus luchas?</p><p><strong>“Peor que el ruido de las botas es el silencio de las zapatillas”</strong></p><p>Obviamente conocemos la respuesta, tanto los gobernantes como los funcionarios electos que hoy sacrifican nuestras libertades están sólo de paso. Irresponsables, sacrifican la larga duración de una democracia viva y, por consiguiente, tan dura consigo misma, por el corto plazo de su supervivencia. La presidenta de la Comisión nacional consultiva de derechos humanos [leer <a href="http://www.cncdh.fr/fr/publications/avis-sur-le-projet-de-loi-visant-renforcer-la-securite-interieure-et-la-lutte-contre-le" target="_blank">aquí</a> en francés la opinión del CNCDH sobre este proyecto de ley], Christine Lazerges señaló en un <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/050717/christine-lazerges-le-projet-de-loi-antiterroriste-est-une-grave-regression-de-l-etat-de-droit" target="_blank">entrevista en julio con Mediapart</a> que: “<strong>Si este proyecto de ley se adopta, la extrema derecha llegará un día al poder</strong>. Francia estará en una situación extremadamente difícil en materia de libertades. Un gobierno así no tendría absolutamente nada que añadir a este texto”.</p><p>La historia nos ha enseñado, y en particular en las circunstancias en las que nació el estado de emergencia en 1955 –la guerra de Argelia, la guerra colonial y la guerra civil–, ahora definitivamente legalizada y banalizada, que la introducción de disposiciones liberticidas es una gangrena que acaba contaminando todo el cuerpo legal, las instituciones, las administraciones y los gobiernos. Acabamos de vivirlo en apenas dos años: igual que actualmente, el estado de emergencia de 1955 provocó poderes especiales en 1956 cuando una república torturada fue deshonrada, y ahora el estado de emergencia prolongado de 2015 da a luz bajo nuestros desconcertados ojos a <strong>un desafío sin precedentes contra el Estado de derecho</strong>.</p><p>En su alegato <em>Contra el Estado de emergencia </em>(Dalloz, 2016), el abogado Paul Cassia [<a href="https://blogs.mediapart.fr/paul-cassia/blog" target="_blank">aquí</a> su blog en Mediapart] recordó esta lúcida postura de un miembro del Consejo de Estado, <a href="http://www.conseil-etat.fr/Actualites/Discours-Interventions/Hommage-a-Roger-Errera-introduction-au-colloque-sur-les-libertes-en-France-et-au-Royaume-Uni" target="_blank">Roger Errera</a>: “Cuando una violación de las libertades aparece, se extiende como una mancha de aceite y <strong>se va aplicando progresivamente más allá de los límites fijados en su inicio</strong>, sean cual sean las promesas, las barreras y las vacilaciones, y a otros a quienes al principio no afectaba. Incluso se institucionaliza y, como resultado de la emergencia, se vuelve permanente”. Esto fue en 1975, hace más de cuarenta años, y ahora, por desgracia, ya estamos allí.</p><p>Además, con un Estado que ni siquiera puede contar con una generación de altos cargos con principios y con recuerdos de Vichy o Argelia, que sabrían que <strong>la banalización del estado de emergencia es la brecha por la que se cuelan el totalitarismo</strong> o, por lo menos, sus prácticas de negación de derechos humanos bajo el disfraz de una administración o un régimen republicano. En su entrevista con Mediapart, François Sureau subrayaba esta terrible renuncia que, durante tres décadas, ha ido ganando espacio dentro de casi todo el espectro político: “Las grandes voces del pasado llevaban un proyecto colectivo de libertad, no sólo un proyecto individual”.</p><p>¿Por qué no cuestionar el pesado y abismal silencio que acompaña a este salto al vacío? “Peor que el ruido de la botas es el silencio de las zapatillas”, esta frase atribuida al escritor suizo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Max_Frisch" target="_blank">Max Frisch</a> nunca ha sido tan pertinente como ahora. Todos los defensores de los derechos humanos, reunidos en las instalaciones del CNCDH [leer <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/250917/etat-durgence-permanent-en-examen-lassemblee-linquietude-grandit" target="_blank">aquí</a> en francés], así como los expertos que asumen oficialmente la responsabilidad en las Naciones Unidas [leer <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/290917/la-loi-antiterroriste-debattue-sous-loeil-inquiet-des-nations-unies" target="_blank">aquí</a>], se han puesto solemnemente en contra de esta deriva. <strong>Estos expertos de los derechos humanos autorizados por la ONU no se marcharon sin quejarse</strong>, considerando que “varias disposiciones del proyecto de ley amenazan el ejercicio de los derechos a la libertad y a la libertad personal, el derecho al acceso a la justicia y a la libertad de movimiento, el derecho a reunión y asociación pacífica, así como el de expresión, religión o creencia” [leer <a href="http://www.ohchr.org/FR/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22165&LangID=F" target="_blank">su comunicado</a> y <a href="http://www.ohchr.org/Documents/Issues/Terrorism/OL_FRA22.09.17_FR.pdf" target="_blank">su carta al Gobierno francés</a>].</p><p>Completamente en vano, ya que no se ha hecho nada. Ningún eco, ni arrepentimiento, ni matiz, ni reserva, ni retroceso. Peor aún. En la Asamblea Nacional, una mayoría devotamente consagrada al presidente se apresuró a endurecer las disposiciones más polémicas que el Senado, en su vieja sabiduría, había intentado reducir. Esta llamada sociedad civil, que surgió de la nada y que pretendía renovar la política a través del movimiento ¡En Marcha! y de su liberación parlamentaria, <strong>se revela sorda y ciega contra la sociedad</strong>. Sólo la izquierda de la izquierda –los diputados comunistas y del partido Francia Insumisa toman el relevo de los seis socialistas frustrados (Pouria Amirshahi, Barbara Romagnan y Gerard Sebaoun) y ecologistas aislados (Isabelle Attard, Sergio Coronado y Nöel Mamère) que, el pasado día 3 de octubre, dijeron ‘no’ al estado de emergencia– ha salvado el honor, pero sin conseguir movilizar con éxito a la sociedad.</p><p>Por este motivo, no podemos contentarnos con agobiar a los que cometieron este atentado contra las libertades. <strong>También debemos abordar la indiferencia, esta pasividad maciza, que lo ha permitido</strong>. ¿No es del mismo carácter con la que se trata el desamparo de los emigrantes, los refugiados y otros exiliados [leer mi artículo anterior: <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2017/08/21/el_deber_hospitalidad_68775_1044.html" target="_blank">El deber de la hospitalidad</a>]? ¿Es esta indiferencia, más esencial, hacia el otro, el diferente, el sospechoso, el musulmán, el lejano, la que nos lleva a replegarnos sobre nosotros mismos? Como si no estuviéramos afectados por la preocupación de protegernos, cueste lo que cueste.</p><p>Así es como no mucha gente se sorprendió descubriendo que esta llamada ley antiterrorista piensa <strong>facilitar, extender, generalizar o banalizar todavía más los controles por el aspecto o raza de una persona</strong>, una discriminación diaria que golpea la diversidad de nuestro pueblo, especialmente de la juventud [leer <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/140917/sous-pretexte-de-lutte-contre-le-terrorisme-le-gouvernement-veut-faciliter-les-controles-au-facies" target="_blank">aquí</a>]. Hasta el historiador Patrick Weil, un hombre moderado, tanto por convicción como por oficio, no pudo despertar la opinión de los parlamentarios demostrándoles que “<strong>el proyecto de ley antiterrorista recordaba al código del indígena</strong>” porque, de hecho, diseñó su dispositivo policiaco para la vigilancia de una población en particular: los negros y los magrebíes, agravando así las discriminaciones que perjudican a la igualdad [leer <a href="http://www.lemonde.fr/idees/article/2017/09/27/patrick-weil-le-projet-de-loi-antiterroriste-rappelle-le-code-de-l-indigenat_5191957_3232.html?xtmc=patrick_weil&xtcr=1" target="_blank">su columna en Le Monde</a>].</p><p>Los grandes filósofos nos han enseñado, no obstante, que, después de las catástrofes europeas del siglo pasado, el mejor camino hacia el prójimo es la preocupación por lo lejano. Que la preocupación por el otro conduce hacia uno mismo. <strong>Si no estoy en la libertad de los otros, no estoy en la mía</strong>. Si permito que los derechos fundamentales sean cuestionados con el pretexto de una amenaza que me sería ajena, descubriré, algún día, que <strong>fue así como renuncié a mis propios derechos</strong>. _________</p><p>Traducción: <strong>Alba Precedo</strong></p><p><em>Leer en francés:</em></p><p><span id="doc_52546"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
      <media:title><![CDATA[Cuando se silencia la libertad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Francia,Lucha antiterrorista,Mediapart,Terrorismo,François Hollande,Edwy Plenel,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tres grandes problemas que tiene el Gobierno de Macron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/tres-grandes-problemas-gobierno-macron_1_1144694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/389192d6-3f8c-4e17-bfaa-156c5a16e75f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los tres grandes problemas que tiene el Gobierno de Macron"></p><p>Emmanuel Macron optó por adelantarse a Jean-Michel Blanquer, su actual ministro de educación. Sabemos que su gran proyecto es dar la bienvenida con música y canciones a los alumnos de primaria y secundaria en todas las escuelas durante el comienzo del curso escolar el lunes 4 de agosto. Será alegre, positivo, motivador y cordial, aseguró el Ministerio, solicitando a profesores, padres y directores recrear la fiesta de la música. En vísperas del fin de semana de reapertura política, mientras que el movimiento Francia Insumisa moviliza a miles de seguidores en Marsella, Los Verdes sueñan con una resurrección de Dunkerque y la derecha se reencuentra, el poder también <strong>se moviliza para hablar, y mucho, con el objetivo de “cantar” las alabanzas de sus políticas</strong>.</p><p>Pero los ecos del <em>Himno a la alegría</em>, que acompañaron los primeros pasos de Macron como presidente en la plaza del Louvre el pasado 7 de mayo, se han apagado definitivamente. Después de Beethoven, empieza a sonar poco a poco la versión de Gaston Ouvrard de la canción <em>Je ne suis pas bien portant</em> [un clásico del humor francés], al mismo ritmo que <strong>el espejismo Macron se va disipando</strong>. Ya se han acabado las posturas de De Gaulle, la “voz recuperada” de Francia en el mundo y los apretones de manos viriles con Donald Trump. Y ya estamos de nuevo preocupados por las políticas cotidianas, sus limitaciones y trampas, sus reformas y las ecuaciones presupuestarias. Y también por<strong> las realidades sociales de un país fracturado, marcado por un desempleo masivo</strong> confirmado por las cifras de julio: aumentó en 35.000 personas el número de parados de categoría A, y hay seis millones de solicitantes de trabajo de categoría A, B y C, según las cifras de Pôle Emploi [la agencia francesa de empleo] publicadas el 24 de agosto.</p><p>Finalizada la euforia por su llegada al Elíseo, el presidente de la República se enfrenta a una<strong> triple dificultad</strong>: una política económica claramente anclada en la derecha, sus medidas impopulares, y una espectacular ausencia de salidas políticas que sean capaces de explicar, de hacer pedagogía con lo que están haciendo con sus acciones de poder.</p><p>De aquí el cambio radical de la opinión presidencial. El 15 de mayo, en Berlín, <strong>Macron declaró que no respondería en el extranjero a preguntas de los periodistas sobre política interior</strong>. Sin embargo, el 23 y el 24 de agosto, con motivo de un viaje a Austria, Bulgaria y Rumania, <strong>hizo exactamente lo contrario </strong>demostrando con sus argumentos su grado de nerviosismo.</p><p>“Francia es un país irreformable, las francesas y los franceses odian las reformas (...), es un pueblo que las detestan. Hay que explicar a dónde se va, y hace falta proponer una transformación en profundidad”, explicó el jueves en Bucarest. “Francia ha vuelto a ser una sociedad de estatutos”, repitió el presidente. <strong>Un país aferrado al statu quo y a las rentas por estatutos</strong><em> statu quo</em>. Se trata de una vieja cantinela que ya fue usada por Alain Juppé en 1995 cuando tuvo que retroceder por las movilizaciones sociales. Es un argumento clásico de la derecha que siempre ha explicado sus dificultades o fracasos a la hora de llevar a cabo “reformas” –las “famosas reformas estructurales” que querían los neoliberales– por el carácter irreductible de los galos.</p><p>Por su parte, Emmanuel Macron toma nota. Por ello tuvo cuidado de no comentar, corregir o dar una señal de lo que es ya su principal problema político: el <strong>anclaje a la derecha de sus políticas y de sus decisiones económicas</strong>. Con la casi supresión del impuesto sobre las grandes fortunas, la reducción del sistema de contribuciones sobre los ingresos financieros, la reducción de la ayuda personalizada para la vivienda (APL), las rebajas de los presupuestos (de universidad, salud o defensa), la limitación o rescisión de los contratos asistidos –en particular, aquellos dirigidos a lo más jóvenes–, la subida de la contribución social generalizada (CSG) parcialmente compensada por la bajada de las cotizaciones a la Seguridad Social,... En sus opciones presupuestarias, que cuidan de los ricos y afectan a los más débiles, pero también a las clases medias (leer <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/100817/reforme-de-l-isf-l-imposture-du-financement-de-l-economie" target="_blank">aquí</a> en francés el artículo de Martine Orange), se suman las órdenes de reformas del código laboral para mejorar la “flexibilización” y precarizar así aún más el salario, y también se ha anunciado una modificación del seguro de desempleo.</p><p><strong>El “a derecha e izquierda” y “el mismo tiempo y al mismo tiempo”, mantras del candidato Macron</strong>, desaparecieron con las primeras elecciones de política económica en el poder (leer <a href="https://www.mediapart.fr/journal/economie/210817/les-choix-economiques-expliquent-les-difficultes-politiques-de-macron" target="_blank">aquí</a> en francés el artículo de Romaric Godin). Hasta el punto de que, más allá de las advertencias del <a href="http://www.lepoint.fr/politique/hollande-confirme-qu-il-n-abandonne-pas-la-vie-politique-23-08-2017-2151754_20.php" target="_blank">resucitado François Hollande</a>, se plantean preguntas en el mismo interior de su mayoría presidencial. François Bayrou, <a href="http://www.lepoint.fr/politique/les-mises-en-garde-de-francois-bayrou-23-08-2017-2151779_20.php#" target="_blank">en Le Point</a>, está preocupado por “la atmósfera generada por la subida de la CGS y, al mismo tiempo, el establecimiento de ciertas ventajas fiscales para los más afortunados”, al considerar que estas orientaciones “enfadaron a un parte de los jubilados y de los funcionarios”. Y de llamar a capítulo directamente a los poderes establecidos: “La opinión pública no ve claramente la dirección, el objetivo que se fija”.</p><p>Sacado de su jubilación, Alain Juppé, cuya antigua mano derecha Édouard Philippe está hoy en Matignon [residencia oficial del primer ministro francés], cree que ya no es tiempo de esperar y que el <a href="http://www.lefigaro.fr/politique/2017/08/24/01002-20170824ARTFIG00269-juppe-juge-le-debut-du-quinquennat-macron.php" target="_blank">macronismo</a>no es más que una “mousse” comunicativa. Sin embargo, <strong>la derecha francesa aún puede regocijarse</strong>, y no sólo por ver a algunos de los suyos (Bruno Le Maire, Gérald Darmanin y el primer ministro) llevando la política económica del nuevo gobierno, sino que también pueden tomar nota que, hasta la fecha, no hay señales del electorado de centro izquierda o socialista que eligió a Emmanuel Macron.</p><p><strong>Avería comunicativa, debilidad política</strong></p><p>Porque hoy es el problema de Macron: <strong>conquistó el poder por el centro y lo ejerce por la derecha</strong>, una versión casi igual a la del expresidente Valéry Giscard d’Estaing que eliminó todas las promesas de renovación, innovación política o solidaridad que había creído una buena parte de su electorado. El remiendo presupuestario dirigido por el ministro Darmanin, en lugar de un verdadero presupuesto complementario que habría permitido fijar unas perspectivas, acaba con las posibles expectativas para ser sustituidas por una austeridad ni siquiera asumida. Al igual que en el bloqueo organizado dentro del partido La República En Marcha (LREM) por la votación de sus estatutos, la vieja política se ha reanudado  (leer <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/220817/en-marche-la-republique-sans-debat" target="_blank">aquí </a>en francés el artículo de Elsa Sabado).</p><p>A pesar de sus problemas iniciales, el jefe del Estado blande otro viejo argumento: después de una Francia “no reformable”, llega <strong>la ausencia de explicacione</strong>s. “Tenemos que explicar hacia dónde vamos”, insistió Macron desde Rumania. En el Elíseo, el entorno presidencial ya estaba inquieto por cómo<strong> la ley sobre la modernización de la vida política no había sido capaz de explicarse, promocionarse y venderse a la opinión pública</strong>. Cuando la primera sesión parlamentaria organizó a LREM como un grupo parlamentario grande en los números pero débil políticamente, dejó a los diputados de Francia Insumisa marcar el ritmo y ocupar las tribunas.</p><p>De Gaulle podía relajarse en el Elíseo porque se apoyaba en un partido de veteranos (el UNR), en un primer ministro sólido (Pompidou) y en parlamentarios de choque (como Alexandre Sanguinetti). Al final de su marcha hacia el poder, <strong>Macron ha descubierto lo que es la soledad</strong>. El ministro Darmanin se aferró, cayendo en lo grotesco, en la defensa de la reducción de la ayuda personalizada para la vivienda, hasta para pedirle a los propietarios bajar los alquileres. Antes que él, la diputada Claire O’Petit (que en quince años ha militado en el Partido Socialista (PS), en la Unión para la Democracia Francesa (UDF) y en el MoDem antes de concurrir a los últimos comicios por la LREM) destacó brillantemente por una contestación: “Si a los 20 o 24 años se comienza a llorar porque se le quitan cinco euros, ¿qué creen que van a hacer con su vida?”. Fue una especie de nueva versión de la mítica frase de Jacques Séguéla sobre Nicolás Sarkozy: “Si a los 50 años no tienes un Rolex, has malgastado tu vida”.</p><p>  </p><p>Y después Édouard Philippe, enviado en misión pedagógica urgente a la televisión BFM, también comenzó a enredarse en la alfombra, a balbucear y desconocer qué responder a ciertas preguntas de Jean-Jacques Bourdin. El primer ministro reivindicó de buen grado durante el mes de junio el papel de ejecutor escrupuloso de las políticas del presidente de la República. Aunque no es ni director del gabinete ni “colaborador”, como habría dicho Sarkozy, es el jefe del gobierno y, por tanto, es el encargado de aclarar los problemas del proyecto político de energía, el calendario y las razones de las reformas. <strong>Philippe no logró explicarse, dejando al descubierto un poco más a Macron</strong>.</p><p>De ahí el gran regreso de los discursos presidenciales y de las indiscreciones elíseas. En Austria y Rumania <a href="http://www.lemonde.fr/politique/article/2017/08/24/macron-revise-sa-strategie-de-communication_5176201_823448.html" target="_blank">se ventilaron confidencias</a>. El presidente recibió a varios periodistas para conversaciones en “off”, un ejercicio que él mismo juró no practicar después del parloteo constante de Hollande. Incluso el Elíseo <a href="http://www.lefigaro.fr/politique/le-scan/2017/08/25/25001-20170825ARTFIG00105-fin-du-silence-radio-en-difficulte-macron-revoit-sa-strategie-de-com.php" target="_blank">anunció</a> que está revisando su estrategia de comunicación. El presidente hasta podría hablar durante las próximas semanas. Y quizás más. Y es que se rumorea que<strong> Macron estaría barajando la posibilidad de una intervención pública regular, una o dos veces al mes</strong>, tal vez vía radiofónica.</p><p>Este ejercicio <strong>sólo tiene como precedentes las conversaciones frente al fuego del general De Gaulle y de Michel Droit</strong> (“Droit, periodista, hombre de letras, sobre unas cinco diremos nosotros”, escribió Serge Gainsbourg). Laurent Fabius, cuando era “el primer ministro más joven de Francia”, también lo intentó entre 1984 y 1985 con una entrevista semanal con Jean Lanzi en TF1. Se llamaba <em>Parlons France</em>, pero esta propaganda fue tan rápidamente olvidada y ridiculizada que no evitó la derrota electoral del poder socialista en 1986.</p><p>En el caso de Emmanuel Macron, el argumento de la falta de comunicación y de un primer ministro que no puede deshacerse de su imagen de tecnócrata de traje gris esconde un problema político más grave: <strong>la de una debilidad política de su gobierno y de la fragilidad de sus bases</strong>. ¿Dónde están sus pesos pesados, cuáles son sus voces principales identificadas, cuáles son los encargados de transmitir el proyecto presidencial en un lenguaje tecnocrático? ¿Quiénes son las personas que pueden transformar una dinámica electoral victoriosa en una fuerza política organizada?</p><p><strong>Las movilizaciones de septiembre</strong></p><p><strong>El gobierno nunca ha estado tan ausente de los debates públicos</strong> con los ministros –a excepción del responsable de Educación– mudos o confinados en explicaciones sectoriales. Los estatutos del conjunto de los trabajadores están a punto de ser alterados y el ministro de Empleo Muriel Pénicaud no ha permitido ni aceptado una reunión, una entrevista o un debate sobre el contenido de la reforma del código laboral. ¿Se han escuchado las explicaciones de la ministra de Defensa, a pesar de la reducción del presupuesto en su campo y del cese del jefe del Estado Mayor de los Ejércitos, la primera crisis política del quinquenio? ¿Se conoce de qué se ocupa exactamente la ministra de Cultura o el secretario de Estado de Asuntos Digitales? (Como recordatorio, se puede consultar <a href="http://www.elysee.fr/communiques-de-presse/article/composition-du-gouvernement-philippe-ii/" target="_blank">aquí </a>la lista completa del gobierno).</p><p>En la misma línea, la primera sesión parlamentaria demostró la <strong>ausencia de políticas efectivas en el seno de los grupos parlamentarios de la mayoría presidencial </strong>(LREM y MoDem). Las ausencias y el mal manejo del grupo por parte de Richard Ferrand, presidente de La República En Marcha, que también se ha visto salpicado por una investigación preliminar y enredado en asuntos inmobiliarios, han sido criticada incluso desde su propio bando.</p><p><em>El discurso de Emmanuel Macron del jueves en Bucarest. La defensa y explicación de su proyecto empieza a partir del minuto 19’38’’: </em></p><p><a href="http://www.dailymotion.com/video/x5y1c3v" target="_blank">Discours d'Emmanuel Macron à la communauté...</a> <em>por elysee</em><a href="http://www.dailymotion.com/elysee" target="_blank">elysee</a></p><p>En la próxima sesión parlamentaria, que se celebra a partir del 3 de octubre (ver calendario <a href="http://www.assemblee-nationale.fr/14/seance/previsionnel.asp" target="_blank">aquí</a>), los diputados del presidente habrán tenido tiempo para ponerse en marcha. Pero este Parlamento en sus manos, no inquieta tanto al Elíseo como <strong>los movimientos sociales que podrían derivarse durante este mes de septiembre</strong>. La manifestación del 12 de septiembre, convocada inicialmente sólo por la CGT contra la reforma laboral, podrá tomar otra dimensión por la suma de otras medidas impopulares. El inicio de curso universitario también comienza a primeros de septiembre, y el estudiante siempre es una amenaza para el poder.</p><p><strong>La otra fecha clave es el 23 de septiembre con la “alianza popular contra el golpe hacia el Estado social” convocada por la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon</strong>. “Queremos que salgan a la calle una decena de miles de personas”, declaró Manuel Bompard, uno de los responsables de este partido de izquierda durante un acto en Marsella. Los miembros de Francia Insumisa quieren que esa jornada sea un día de “prueba nacional”. Mientras tanto, el presidente de la República se habrá dirigido al país de formas diversas, aseguran desde el Elíseo. Macron también podrá entonces comprobar lo que pesan en lo sucesivo sus palabras.</p><p>  Para entender la maquinaria de Macron, el próximo 7 de septiembre se publicará <em><strong>Macron & Cie, enquête sur le nouveau président de la Republique</strong></em> (ediciones Don Quichotte). Escrito por Mathieu Magnaudeix, que siguió para Mediapart, socio editorial de infoLibre, toda la campaña presidencial del jefe del Estado, el libro recoge una investigación que documenta su toma de poder y sus primeros meses al frente de una presidencia inesperada, una lectura que permite comprender la situación en la que se encuentra actualmente el presidente de la República.</p><p>El próximo 6 de septiembre, con motivo del regreso de la emisiones de los directos de Mediapart (que se puede seguir en su web y en sus páginas de Facebook y YouTube), volverán a hablar de este libro que cuenta con un prólogo de Edwy Plenel, director de Mediapart.</p><p>Traducido por: <strong>Alba Precedo</strong></p><p><em>Leer en francés:</em></p><p><span id="doc_46065"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bonnet (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los tres grandes problemas que tiene el Gobierno de Macron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Mediapart,François Hollande,Jean-Luc Mélenchon,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Francia: los últimos días del imperio socialista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/francia-ultimos-dias-imperio-socialista_1_1142971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1b83b3a3-d930-4c13-bb89-8afaf5cae91b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia: los últimos días del imperio socialista"></p><p>Abstenciones, 23; votos a favor, 3; votos en contra, 5. Ése fue el sentido del voto de los diputados socialistas en la jornada en que se sometía a votación la <strong>confianza al Gobierno</strong> de Édouard Philippe. La distribución de los sufragios, repartidos entre las tres opciones posibles, pero concentrada en la más indeterminada y ambigua de todas, es todo un símbolo del <strong>tránsito </strong>del Partido Socialista francés<strong> </strong>hacia la <strong>nada estratégica</strong>.</p><p>Desde la desastrosa secuencia electoral de 2017, la organización parece sometida a una suerte de suplicio chino, que tiende a confirmar el diagnóstico de hundimiento de este gran partido de Gobierno. Tras verse abandonado por sectores enteros de su núcleo electoral más fiel, hasta el punto de no poder mantenerse en el Ejecutivo, ni figurar como la principal fuerza de alternancia, el PS primero vio cómo Manuells Valls y Benoît Hamon abandonaban sus filas.</p><p>La defección de los dos finalistas en las primarias de enero pasado no sólo es grave por su dimensión simbólica. Cada uno a su manera, Valls y Hamon defendían un <strong>proyecto de reconversión</strong> de un partido cuyo régimen de existencia (ideología, base social, alianzas, estructuración interna) se había agotado. Mientras el primero pretendía conjugar una orientación “republicano conservadora” y una estrategia de <strong>reformas neoliberales</strong>, dispuesto incluso a dejar de poner en aprietos a la unión de la izquierda, el segundo proponía una <strong>ruptura doctrinal</strong> con el productivismo atávico de la cultura socialdemócrata, entroncando con reivindicaciones democráticas y una sensibilidad antiautoritaria olvidadas con el paso del tiempo.</p><p><strong>Falta de estrategia viable</strong></p><p>De las <strong>elecciones presidenciales y legislativas,</strong> los dos responsables socialistas han aprendido que el PS había dejado de ser el vehículo adaptado a estos proyectos y que, en su defecto, era <strong>incapaz</strong> de formular una oferta política adaptada a los tiempos actuales. A Valls le ha dado esta lección el propio Macron, quien ha decidido superar ritos y pasos obligados de una campaña socialista para apoyarse mejor en responsables del centro derecha que comparten su visión del mundo. El ex primer ministro, encerrado en un PS en cuyo seno había descuidado conservar redes lo suficientemente importantes, puso sus ojos en otro partido con el fin de realizar su sueño de <strong>recomposición política</strong>.</p><p>En lo que respecta a Hamon, ha vivido el <strong>saboteo de su campaña </strong>por parte de un sector importante de la élite y del aparato del partido que teóricamente debía apoyarlo. Cualquier tentativa de tomar el control del PS implicaba enfrentarse a la misma hostilidad, aún cuando sus malos resultados no le otorgaron una legitimidad suficiente como para imponerse de forma natural. Y, lo que es peor, los aplausos que acompañaron al anuncio de su marcha del PS llevan a pensar que, incluso para ciudadanos anclados a la izquierda, esta “marca” pudo generar cierto rechazo, algo similar a lo ocurrido en Italia, donde la referencia al “socialismo” se ha convertido en tabú tras la desastrosa <em><strong>era Crazi</strong></em>. En este contexto, desbordar el partido por la base podría resultar peligroso.</p><p>En una <a href="http://www.lemonde.fr/idees/article/2017/07/04/le-melenchonisme-et-le-macronisme-ont-condamne-les-aventures-de-valls-et-hamon_5155228_3232.html#pMUL8VStvf3z6yQk.99" target="_blank">tribuna</a> publicada en <em>Le Monde</em>, los socialistas Guillaume Bachelay y Alain Bergounioux consideran que el <em>macronismo</em> y el <em>melenchonismo</em> condenan a Valls y a Hamon a la impotencia. La crítica cae en saco roto. Primero porque Valls lo entendió a la perfección, al unirse al bando del presidente a la espera de su turno. En segundo lugar porque Hamon, en una posición clara frente al Ejecutivo, podría constituir, con más credibilidad que el PS, un <strong>polo de atracción para las fuerzas de izquierda</strong>, que han quedado ajenas a la esfera de los insumisos. Para buena parte de ellas, el PS sólo era imprescindible por su estatus de principal alternativa de derechas, que ahora ha perdido. Por último, las críticas de Bachelay y Bergounioux a Valls y Hamon bien podrían aplicarse al propio PS.</p><p>La posición de los diputados socialistas en lo que al respecto a la confianza en el Gobierno se refiere, consistente en no elegir y no reunir ni siquiera al conjunto de los miembros del (pequeño) grupo preservado, es sintomática. ¿A qué base electoral puede corresponder una fuerza <strong>incapaz de apreciar en su globalidad la línea gubernamental</strong>, dejando entender que se pronunciará caso a caso? ¿Cuánto tiempo podrán mantener los <strong>compromisos internos del partido</strong>, alcanzados entre el partido y sus diputados, conforme los proyectos del Ejecutivo se sometan a votación? No olvidemos que la propuesta de la Ejecutiva de no someter a votación de confianza al Gobierno era bastante ambigua para permitir abstenciones, estando justificadas por el hecho de que el PS se situaba oficialmente en la oposición...</p><p>Segunda <em>ola</em>: elecciones locales</p><p>En su trayectoria de <strong>obsolescencia programada</strong>, el PS tendrá que vérselas además, antes del final del mandato de Macron, con <strong>elecciones locales</strong>. Hasta ahora, los partidos en la oposición sacaban ventaja de estos comicios. No parece que ahora vaya a ser el caso. Puede suceder que un determinado número de candidatos electos cambien simplemente de etiqueta, en Lyon, por ejemplo. El PS –empequeñecido a nivel nacional y vulnerable a una nueva fuerza conquistadora llegada del centro, confrontado a tensiones crecientes con sus socios de izquierda molestos por sus no elecciones– perderá probablemente un número importante de municipios, lo que se sumará al <strong>retroceso histórico</strong> ya registrado durante los años de Gobierno de Hollande.</p><p>Después del primer <em>tsunami</em> de las presidenciales y de las legislativas, la segunda <em>ola</em> de las elecciones intermediarias alimentará un círculo vicioso de<strong> destrucción del poder de atracción del PS</strong>. Eso será cierto para las otras fuerzas políticas con las que el partido puede cooperar, pero más fundamentalmente aún para los militantes susceptibles de aportar recursos, dirimir las diferencias internas y preparar la reconquista electoral. Los trabajos del politólogo Philippe Juhem, difundidos hace una década en la Revue françaises de science polítique, se revelan precioso para comprender el alcance.</p><p>“En un modelo que haría convicciones individuales el motor de la adhesión a un partido, la distribución de los efectivos militantes del PS debería estar estrechamente correlacionado con la de sus electores”, decía el investigador. Al contrario, observaba por su parte fuertes disparidades entre secciones pertenecientes a localidades próximas por su comportamiento electoral, su situación geográfica y sus características sociodemográficas. La llave explicativa residía de hecho en el “control de la institución municipal”.</p><p>En resumen, Juhem mostraba que contar con una alcaldía aumentaba la capacidad de adherirse al partido. Sin embargo, era crítico con la idea de que un crecimiento de la militancia militante preparaba el terreno a éxitos electorales. En el caso del PS tal y como había evolucionado, la relación se había invertido. Esto significa que nuevas pérdidas importantes de alcaldías, sobrevenidas después de las de 2014, pondrían en grave peligro la capacidad de recuperación “desde abajo”. Haría falta que el PS sea capaz de lograr nuevas adhesiones, tan atractivas como las amenidades (reales o esperadas) de una “militancia mayoritaria”. Las motivaciones de una “militancia de oposición” podría encontrarse en los vínculos de solidaridad de una contra-sociedad y en la pasión política suscitada por una visión del mundo movilizadora.</p><p>Es obvio que el PS todavía está lejos de conseguirlo y que encontrará competidores por el camino. Sin contar con que su capacidad para gestionar los conflictos internos podría verse afectada por un descenso adicional de los municipios en que gobierno. Además de poner en evidencia la “producción notable del militarismo”, Juhem subrayó en efecto la “domesticación” llevada a cabo por los electos. Dicho de otro modo, no sólo contar con una alcaldía permitía aumentar significativamente el número de militancia, sino que también proporcionaba recursos para disciplinar la votación en las secciones.</p><p>En un contexto en que la dirección podía pesar sobre las carreras (menos habitual ahora que las perspectivas de llegar el Gobierno se han alejado radicalmente), “comprometerse en defensa las corrientes <em>outsiders</em> representaba un riesgo en lugar de una apuesta”. Una vez finalizada la presión del local y del nacional, las luchas entrepartidos podrían dar un giro a la vez más incierto y más vivo. Sin incitación fuerte a la unión a falta de alternancia al alcance de la mano y sin contar tampoco con una fuerte ideología para canalizar los conflictos internos, un proceso puede ponerse en marcha una degeneración faccional.</p><p>Y, como ya hemos señalado, ningún gran partido de Gobierno que se ha <strong>hundido electoralmente </strong>ha sabido recuperar el estatus perdido. No es una teoría que siempre se cumpla y los que apuesten por el PS tratarán de desmentirlo. Pero <strong>es probable que les lleve un tiempo</strong>... __________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_47113"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Francia: los últimos días del imperio socialista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Partido Socialista,François Hollande,Manuel Valls]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emmanuel Macron se compromete a "reconciliar a los franceses"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/emmanuel-macron-compromete-reconciliar-franceses_1_1140717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/db470fb4-0aec-4e76-9b18-ca91eb23119d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emmanuel Macron se compromete a "reconciliar a los franceses""></p><p>François Hollande abandonó este domingo el <a href="http://www.elysee.fr/" target="_blank">Palacio del Elíseo</a> simbolizando así el <strong>final de su etapa como presidente de Francia</strong>, marcada por su escasa popularidad y la amenaza terrorista, para dar paso a su sucesor, Emmanuel Macron, que se impuso el pasado hace una semana a la ultraderechista Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales, informa Europa Press.</p><p>El ya ex presidente recibió sobre las 10.00 (hora local) al líder de En Marche! en la escalinata del Elíseo para <strong>mantener una reunión</strong> de unos 30 minutos en la que, entre otras cosas, le hizo <strong>entrega de los códigos nucleares </strong>de Francia, uno de los pocos países con arsenal atómico autorizado.</p><p>Hollande salió por la entrada principal junto a Macron y caminó por una alfombra roja, en medio de una gran ovación de los apostados en la explanada del Elíseo, que su sucesor acompañó con aplausos, hasta llegar al coche que le sacó del que ha sido su hogar <strong>durante los últimos cinco años</strong> y le trasladó a la sede del Partido Socialista (PS), donde fue recibido con una pancarta con su imagen en la que podía leerse "Gracias". Desde allí, siguió la ceremonia de investidura.</p><p><strong>El nuevo presidente</strong></p><p>Emmanuel Macron, un ex banquero de 39 años, se ha convertido así en el <strong>presidente más joven de la historia de Francia.</strong> Elque en su momento fuera ministro de Economía de Hollande fue proclamado vigésimo quinto presidente de la República de Francia en una solemne ceremonia celebrada en el Salón de Festejos del Palacio del Elíseo por boca del presidente del Consejo Constitucional, Laurent Fabius, que confirmó los resultados electorales.</p><p>"Este día, domingo 14 de mayo, y en este preciso momento, toma posesión de sus funciones. Nuestras felicitaciones más sinceras", anunció Fabius que, citando al vizconde de Chateaubriand, le aconsejó:<strong> "Para ser un hombre su país debe ser un hombre de su tiempo".</strong></p><p>A continuación, el nuevo presidente galo recibió los atributos propios del cargo: la Gran Cruz y el Gran Collar de Gran Maestro de la Orden Nacional de la Legión de Honor, que le entregó el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Benoit Puga.</p><p>Macron, en un discurso de investidura de unos diez minutos, se mostró consciente de <strong>"la gravedad del cargo"</strong> y prometió servir con "honor", en base al "espíritu de esperanza y de concordia" con el que, según dijo, fue elegido.</p><p>Recuperando el mensaje central de su campaña, señaló como prioridad la<strong> "renovación democrática"</strong> de Francia, garantizando que "los ciudadanos tengan voz y sean escuchados" y que <strong>"todas las élites" asuman su "responsabilidad" </strong>en esta tarea. "Debemos recuperar el sentido profundo, la dignidad de lo que nos une: servir de forma justa y eficaz a nuestro pueblo", instó.</p><p>Macron se impuso como primera tarea <strong>"reconciliar a los franceses"</strong>, tras un debate político excesivamente bronco que socavó la ya maltrecha imagen de la clase política gala y que debilitó especialmente a los partidos tradicionales. "El pueblo francés siempre ha mostrado su espíritu de concordia", recordó.</p><p>Además, se propuso "amplificar todo aquello que haga de Francia un país donde <strong>poder vivir sin tener miedo</strong>" para devolver a los franceses la "confianza" en su país y en sus instituciones. "Será un trabajo lento y exigente, pero es indispensable", sostuvo.</p><p>En el plano internacional, se propuso convertir a Francia en "ejemplo del mundo" porque aún "sigue siendo una potencia". "El mundo y Europa, hoy, más que nunca, necesitan a Francia, y necesitan a una Francia fuerte que sepa inventar el futuro. El mundo y Europa necesitan que los franceses demuestren lo que todos juntos hemos aprendido: la valentía de la libertad", afirmó.</p><p>Macron pretende<strong> "corregir los excesos del mundo" </strong>recuperando las banderas de "la libertad y los derechos del hombre" para "construir una paz verdadera" y, en clave regional, lograr <strong>"una Europa más democrática, más política"</strong>, para que sirva de "instrumento de nuestra soberanía". "La Europa que necesitamos debe se refundada, relanzada, para que pueda protegernos", aseveró.</p><p>El nuevo presidente, que rindió un breve homenaje a sus antecesores, prometió "estar a la altura" de los "desafíos" del momento,<strong> tanto dentro como fuera de las fronteras francesas</strong>, y no ceder ante "lo fácil". "Viva Francia", concluyó.</p><p>Últimas palabras de Hollande</p><p>Ya en la sede del <a href="http://www.parti-socialiste.fr/" target="_blank">PS</a>, Hollande pronunció el que fue su discurso de despedida, en el que defendió su legado de los últimos cinco años, asegurando que <strong>deja al país en "un estado mucho mejor" de cómo se lo encontró</strong> cuando llegó al Palacio del Elíseo.</p><p>"He querido venir aquí para reencontrarme con los recuerdos y con las caras", dijo a los militantes congregados. "Estoy vinculado a vosotros, como vosotros estáis vinculados a mí, por nuestra historia común. Sin vosotros, no habría tenido nunca la oportunidad de gobernar Francia", apuntó.</p><p>Hollande hizo un breve repaso de sus cinco años de Gobierno que, según recalcó, han estado marcados por <strong>"hechos terribles que han llenado al país de estupor"</strong>, en <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/04/20/dos_policias_heridos_graves_por_tiroteo_los_campos_eliseos_64094_1022.html" target="_blank">alusión a la cadena de ataques terroristas</a> que ha sufrido Francia en los últimos años, el más reciente unos días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.</p><p>Se mostró "satisfecho" porque, a pesar de ello, ha dejado Francia <strong>"en un estado mucho mejor"</strong> de cómo se la encontró en 2012, a la salida de Nicolás Sarkozy de la Presidencia de la República y con el país y toda Europa sumidos en una grave crisis económica.</p><p>Hollande destacó que ha conseguido reconducir la situación económica –"he hecho todo lo que he podido para que Grecia siguiera en la <a href="http://www.infolibre.es/tags/instituciones/union_europea.html" target="_blank">UE</a>"–, ha propiciado <strong>"avances sociales"</strong> como el matrimonio homosexual y ha impulsado el "histórico" <a href="https://ec.europa.eu/clima/policies/international/negotiations/paris_es" target="_blank">Acuerdo de París</a> sobre cambio climático.</p><p>Por eso, no ha dudado de que <strong>"el nombre del socialismo durará y perdurará"</strong> para las "generaciones futuras", a pesar de la crisis en la que está sumido por el batacazo electoral. "Debemos ser ejemplares en la acción y permanecer unidos en el movimiento", pidió a los líderes y militantes del PS, al que algunos dirigentes han dado ya por "muerto".</p><p>Además, hizo un llamamiento a los socialistas para que acompañen al nuevo presidente<strong> con "espíritu de triunfo"</strong>, porque "gobernar Francia es una gran responsabilidad", ya que es visto en todo el mundo "como el país de la libertad y del progreso". "Ahora se abre una nueva página de nuestra historia", proclamó.</p><p>Hollande no ha desvelado de forma clara <strong>cuál será su futuro </strong>o si la retirada de la política es definitiva. "<strong>¿Cómo puedo ser útil a mi país? </strong>Es esta cuestión la que voy a responder ahora, reflexionando, trabajando, produciendo e interviniendo cuando me parezca útil", declaró en su último acto.</p><p>Primer acto oficial</p><p>Tras tomar posesión del cargo, Macron protagonizó su <strong>primer acto oficial como presidente</strong>. Lo hizo con un recorrido ceremonial por los Campos Elíseos para llegar al Arco del Triunfo y visitar la Tumba del Soldado Desconocido, donde depositó una corona de flores.</p><p>Una vez concluida la ceremonia de investidura, que se prolongó durante una hora, emprendió la subida por los Campos Elíseos en un <strong>camión militar de ACMAT</strong>, la filial de Renault para vehículos militares, aunque el acto se retrasó un poco debido a la lluvia que caía sobre París.</p><p>Macron completó el recorrido con un gesto relajado, sonriente, <strong>abandonando de una vez por todas el semblante serio</strong> que ha mantenido desde el pasado 7 de mayo, cuando ganó las elecciones presidenciales. El nuevo jefe de Estado, saludó a las cientos de personas que se agolparon a ambos lados de la ruta.</p><p>El hecho de que haya <strong>escogido un vehículo militar</strong> para presentarse a los franceses como 25º jefe de Estado fue interpretado como un guiño personal de Macron al poderío bélico de Francia, ya que normalmente se suele hacer en un descapotable civil y el ACMAT se reserva para el 14 de julio.</p><p>Ya en el Arco del Triunfo, volvió a pasar revista a las tropas y a escuchar la <em>Marsellesa</em> antes de dejar una corona de flores en la Tumba del Soldado Desconocido. "Siempre estaré a vuestro lado en el servicio a Francia y a nuestro pueblo", escribió en el libro de firmas.</p><p>Se espera que Macron, que ya ha designado a su equipo para el Elíseo, <strong>nombre al primer ministro y al Gobierno el lunes</strong>, si bien la continuidad del Ejecutivo está condicionada a la decisión que tome el Parlamento surgido de las elecciones legislativas del próximo junio, que podrían dar lugar a una nueva cohabitación.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 May 2017 10:24:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Emmanuel Macron se compromete a "reconciliar a los franceses"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Valls quiere ir en las listas de Macron porque el Partido Socialista “está muerto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/valls-quiere-listas-macron-partido-socialista-muerto_1_1140458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El ex primer ministro francés Manuel Valls ha anunciado este martes que concurrirá como <strong>candidato a las elecciones legislativas </strong>del próximo mes de junio por La República en Marcha, el movimiento político del presidente electo, Emmanuel Macron, en lugar de por el Partido Socialista (PS), bajo cuyas siglas intentó ganar el Elíseo.</p><p>"Seré candidato de <strong>la mayoría presidencial</strong>", ha dicho en una entrevista concedida a la cadena gala RTL. "<a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/03/29/el_exministro_socialista_manuel_valls_confirma_que_votara_centrista_macron_las_presidenciales_francesas_63126_1022.html" target="_blank">Quiero inscribirme en el movimiento La República en Marcha</a>", ha añadido el que fuera jefe de Gobierno del presidente saliente, François Hollande.</p><p>Valls ha explicado que este cambio obedece al "éxito" de Macron en las elecciones presidenciales y a que su <strong>programa de gobierno coincide con el que él concurrió a las primarias socialistas</strong>. "Llamo a todo el que se reconozca en su programa a implicarse plenamente", ha instado.</p><p>No obstante, ha reconocido que en su decisión también ha pesado el <strong>descalabro electoral del PS</strong>, cuyo candidato, Benoît Hamon, quedó<a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2017/04/26/la_incierta_reorganizacion_del_partido_socialista_frances_64301_1044.html" target="_blank"> quinto en la primera vuelta del 23 de abril</a>. "<strong>El Partido Socialista está muerto</strong>, seamos claros, y ahora es esencial garantizar una mayoría a Emmanuel Macron" porque<a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2017/04/27/los_votantes_franceses_izquierdas_divididos_ante_segunda_vuelta_las_presidenciales_64363_1044.html" target="_blank"> la división sería "fatal"</a>, ha esgrimido.</p><p>Interrogado sobre sus conocidas <strong>diferencias con Macron</strong> cuando ambos eran miembros del Gabinete Hollande, el ex primer ministro ha restado importancia a las mismas. "Están superadas", ha afirmado. "Hay que olvidar los rencores", ha apostillado Valls.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2017/04/03/macron_candidato_revelacion_las_elecciones_francesas_63334_1044.html" target="_blank">Macron</a>, que se impuso en la segunda vuelta del domingo frente a la líder ultraderechista Marine Le Pen, tomará posesión el 14 de mayo y podrá formar entonces un Gobierno. Sin embargo, la mayoría parlamentaria resultante de las elecciones de junio determinará la continuidad del Ejecutivo y el poder de decisión del nuevo presidente.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4d905d64-b942-4be3-a479-1bfe49706760]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 07:20:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Valls quiere ir en las listas de Macron porque el Partido Socialista “está muerto”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Socialismo,François Hollande,Elecciones,Manuel Valls,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Macron amplía su ventaja en los sondeos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/macron-amplia-ventaja-sondeos_1_1140328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9c359615-e13c-42a1-aad3-a120ed1830a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Macron amplía su ventaja en los sondeos"></p><p>El candidato centrista a la Presidencia de Francia, Emmanuel Macron, ha <strong>ampliado este viernes su ventaja en las encuestas</strong> para la segunda vuelta de las presidenciales frente a su rival del partido ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, en el último día de la campaña electoral.</p><p>Según una encuesta de Elabe para BFM TV y el diario 'L'Express', facilitada por Europa Press, Macron recibirá el 62 por ciento de los votos en la segunda vuelta, en comparación con el 38 por ciento de Le Pen, <strong>un aumento de tres puntos</strong> para el candidato centrista frente al sondeo anterior de Elabe.</p><p>Se trata del <strong>mejor resultado de Macron</strong> en una encuesta de intención de voto realizada por una encuestadora importante desde que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/04/05/un_sondeo_apunta_candidato_izquierdista_jean_luc_melenchon_como_ganador_del_gran_debate_francia_63438_1022.html" target="_blank">otros nueve candidatos</a> fueran eliminados en la primera vuelta del 23 de abril.</p><p>La encuesta se llevó a cabo después de un <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/05/04/macron_arrasa_entre_los_votantes_ultimo_debate_antes_las_elecciones_64608_1022.html" target="_blank">agrio debate televisado </a>entre los dos contendientes el miércoles, en el que los espectadores <strong>vieron a Macron como ganador</strong> según dos sondeos.</p><p>Según otra encuesta realizada por Odoxa, <strong>una cuarta parte del electorado francés probablemente se abstendrá</strong> en la votación del domingo, muchos de ellos votantes izquierdistas decepcionados después de que<a href="http://m.deia.com/2017/05/03/mundo/los-seguidores-de-melenchon-no-apoyan-a-macron-y-sacuden-la-campana-electoral" target="_blank"> sus candidatos no llegaron a la segunda vuelta.</a></p><p>La tasa de abstención proyectada sería la segunda mayor de las <a href="http://lahemerotecadelbuitre.com/piezas/elecciones-francia-1965-el-general-de-gaulle-gana-en-segunda-vuelta-al-socialista-mitterrand/" target="_blank">elecciones presidenciales desde 1965</a>, lo que subraya la <strong>desilusión </strong>de muchos votantes por estos comicios. La tasa de participación para la primera vuelta fue cercana al 78 por ciento, según el Ministerio del Interior.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 May 2017 08:41:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Macron amplía su ventaja en los sondeos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Francia,Ideologías,París,Partidos políticos,Política,Populismo,Política exterior,François Hollande,Derecha,Marine Le Pen,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los votantes franceses de izquierdas, divididos ante la segunda vuelta de las presidenciales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/votantes-franceses-izquierdas-divididos-segunda-vuelta-presidenciales_1_1139977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e04d3fd8-072b-412f-a129-6ea31f9ff49d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los votantes franceses de izquierdas, divididos ante la segunda vuelta de las presidenciales"></p><p><strong>“Jamás, ¿me oís? ¡Jamás votaré a ese tío!”</strong>. El domingo por la noche, a un simpatizante presente en el cuartel general de Benoît Hamon, el grito le salía del alma, entre lágrimas y el sentimiento de decepción. El candidato socialista, por su parte, sí ha instado a <strong>derrotar en las urnas a Marine Le Pen</strong>. También se han manifestado en esa línea socialistas y ecologistas. De entre los líderes de izquierdas, sólo Jean-Luc Mélenchon dejaba la decisión en manos de las bases de Francia Insumisa [este miércoles confirmaba que él no hará público su voto], pero muchos de los colectivos que apoyan a la plataforma se han dirigido a los electores para solicitarles que combatan a la ultraderecha.</p><p>No obstante, todos coinciden: entre sus amigos o entre los que les apoyan, entre la militancia y los electores de izquierda, persiste una duda, profunda. Algunos de ellos –difícil saber cuántos son, pero parece que un número importante– juran que no podrán votar a Emmanuel Macron. <strong>Los hay que incluso piensan votar a Le Pen</strong>. Basta con echar un vistazo a las redes sociales para comprobarlo; lo mismo sucede cuando se escuchan los testimonios de los oyentes de diferentes emisiones radiofónicas...</p><p>En 2002, parte del electorado ya cedió y Lionel Jospin necesitó cinco días antes de pedir el voto para Jacques Chirac. Pero al ex primer ministro le pilló desprevenido; toda una novedad, que los sondeos no supieron anticipar: los votantes de izquierdas salieron en masa a la calle. Nada que ver con la situación actual.</p><p>En Twitter, bajo la etiqueta <em>#Sanmoile7mai </em>[#SinMíEl7DeMayo], puede leerse la opinión de numerosos tuiteros, muchos de ellos simpatizantes de Francia Insumisa. Esos tuits recogen el <strong>enfado</strong> por recibir consignas de los que han criticado, a veces con vehemencia, la campaña de Jean-Luc Mélenchon; el <strong>hastío</strong> de votar “en contra de”, “en conciencia, lo único que hago es sumarme”, dice Isabel, que se define como “bretona de izquierdas”; la crítica de las políticas liberales, responsables del ascenso del FN (“Sois responsables del ascenso del FN gracias a vuestras políticas liberales y ¿queréis que os volvamos a votar?” o “votar al FN es la consecuencia de la desesperación social que genera el capitalismo y nos piden que votemos a Macron para frenarlo”); la oposición al programa de Emmanuel Macron (“No votaré ni a Macron ni a MLP no seré cómplice de la <strong>futura masacre social</strong> que nos prepara el candidato del MEDEF o “#Macron va a aplicar un violento programa de #carnicería económica y social. No votaremos para eso”).</p><p>En muchos grupos de Facebook también se debate sobre la conveniencia de votar Macron, de abstenerse o de votar en blanco. Las discusiones a veces son tensas. “OK a la abstención, pero... ¿qué pasa con los sin papeles, los migrantes, los precarios, los que ya sufren violencia? Con MLP [Marine Le Pen] en el poder, se da carta blanca a todos los que desde el aparato del Estado y desde otros estamentos sólo esperan una señal para soltarse. Y ahí sí que no...”, puede leerse en un foro privado al que algunos responden: “Le Pen no va a ganar en la vida, lo que quieren es que nos metamos eso en la cabeza; en este país no hay una mayoría de fachas...”. “Para mí <strong>suponer agachar la cabeza</strong> frente al sistema contra el que luchamos”; “tonterías, ¿de verdad piensas que entre nuestros rivales no existe una reserva de votos suficiente como para aplastar a Le Pen”.</p><p>Algunos se preocupan de su “privilegio blanco que no tiene mucho que perder si Le Pen gana”. Y hay quien responde que incluso durante el quinquenio de François Hollande, éste hizo suya una propuesta del FN, la relativa a la retirada de la nacionalidad, mientras que el ex primer ministro Manuel Valls subrayó la importancia de la <strong>batalla identitaria</strong> y tomó partida en la polémica sobre el burkini.</p><p>En Twitter, Facebook o, incluso en los comentarios de las noticias publicadas en <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, muchos militantes de izquierdas o integrantes de movimientos asociativos se rebelan en contra de las lecciones anti Frente Nacional que reciben, desde el domingo noche, por parte del PS y de la derecha:</p><p>[Los que nos impidieron ser solidarios con los migrantes durante 5 años, ahora nos dicen cómo luchar contra el FN!?]</p><p>  </p><p>“La inmensa mayoría de mis colegas tampoco quiere votar a Macron”, cuenta también una inspectora de trabajo en Facebook que pide permanecer en el anonimato. “Y no sólo los <em>melenchonistas, </em>argumentan que están hartos de tener que ceder al chantaje o votar a Macron, es preparar a Le Pen para 2022 o, peor, veremos lo que pasa, porque no habrá mayoría en la Asamblea”. Otra, profesora, lo confirma: “En el trabajo, el sentimiento es generalizado. Nada que ver con 2002”. “Cansancio”; <strong>“ya no vuelvo a elegir entre la peste y la cólera”</strong>; “ya no aguanto este chantaje que ya existía con el padre”. Las opiniones y las frases se repiten en bucle.</p><p>Los responsables políticos o sindicales también se encuentran divididos entre (o tentados por) el <strong>voto en blanco o la abstención</strong>. El vicealcalde socialista del distrito XIV de París, Amine Bouabbas, ha publicado en su cuenta de Facebook: “No quiero que Macron saque un 80% [de los votos] y así poder anestesiar al país con pose de salvador para aplicar sus políticas liberales y desreguladoras con sus amigos de la oligarquía. Votaré en blanco”. Antes de añadir, en un comentario: “No creo ni por un momento en que pueda vencer. Si días antes percibo que me equivoco, cambiaré de opinión”.</p><p>En un post público, el sindicalista de la CGT Karl Ghazi resume su debate entre la “parte cartesiana de [su] razón y su “corazón”. “En general, (¿por desgracia?), no es mi corazón quien decide, pero que nadie me busque las cosquillas. Y si vuelvo a escuchar a una El Khomri, a un Le Guen, a un Valls, a un Dray o a un Hollande darme lecciones, <strong>no respondo</strong>”.</p><p>“La gente nos dice: ‘Teníais razón [de pedir el voto para Macron], pero para mí todavía es difícil'”, explica también Pierre Laurent, secretario nacional del PCF. “La configuración de la segunda vuelta trae mucha frustración, enfado, amargura, puesto que se trata de una papeleta que no lleva ninguna de nuestras convicciones”.</p><p>El ecologista Noël Mamère también pide el voto para Macron, pero “<strong>entiende el enfado</strong> de aquéllos que no se <em>encuentran</em> en ese <strong>duelo anunciado</strong>”. “En 2022, 20 años después del 21 de abril, el FN corre el riesgo de llegar al poder, porque habremos abandonado por el camino a la mayoría de nuestros conciudadanos. No puedo decidirme”, escribe el diputado saliente. Durante la campaña, el candidato socialista Benoît Hamon no dejó de insistir en que una victoria de Macron en 2017 derivaría en el ascenso al poder de Le Pen en 2022. En cuanto a Jean-Luc Mélenchon, ha situado a los dos candidatos entre la “ultraderecha” y la “ultramarcha”.</p><p>Por su parte, Caroline De Haas, candidata a las legislativas por el distrito XVIII de París, ha tuiteado cómo se desarrolló última reunión de la campaña: “De las casi 50 personas” presentes, “varias expresaron su negativa a votar o su voluntad de votar en blanco”. “Las personas que defienden el voto en blanco o la abstención se negaban a responder a un chantaje con aires de <em>déjà vu</em>. Ellos y ellas nos han dicho: ‘Sistemáticamente, <strong>me pedís que vote por el menos malo</strong>. Y al final, se trata de volver a empezar cinco años después. Ya está bien. O: “No puedo pensar en meter en la urna la papeleta de un tío que a empeorar, más, la reforma laboral. No me veo capaz”. Al final, hubo más opiniones a favor, que en contra, de votar a Macron, pero no hubo unanimidad”.</p><p>La militante feminista ha explicado en un blog las razones por las que va a votar a Macron el 7 de mayo: “Gran parte de mí comprende a mis amigo(a)s, que no van a ir a votar. Mis amig(a)os que dicen que ya les han asestado un golpe. Que están <strong>hartos de chantajes</strong> al FN cuando no somos responsables de la situación en la que se encuentra el país. Que tienen el sentimiento de que votando a Macron mantendremos con vida un sistema político que está patas arriba y que nos lleva al fracaso. Mi voto el 7 de mayo no responderá sólo a la pregunta: ¿es Manuel Macron una buena elección para mi país?”. Mi voto del 7 de mayo también responderá a la pregunta: <strong>“¿Cuál es el resultado que me permitirá mañana dar la batalla?”</strong>.</p><p>Un razonamiento similar al que defiende la historiadora Mathilde Larrère en Twitter y que acaba con estas palabras: “Personalmente, prefiero que en una manifa contra Macron, me señalen con un: ‘No tienes nada que decir, votaste’, en lugar de que en una manifa contra Le Pen me digan: “No tienes nada que decir, no votaste”. Porque si me pasase eso, no me lo perdonaría”. Unas líneas más arriba, se limitada a recordar: “La gente que duda, los que han elegido, no son idiotas, traidores. Ni las consignas, ni los anatemas han hecho nunca que la gente cambie de opinión. Si queréis convencer, hablad, tranquilidamente, pero escuchad también”.</p><p>De esta discusión, también pueden derivar los cambios de opinión, las dudas, los votos a Macron que se transforman en abstención, votos nulos que se convierten en votos a Macron, hasta el 7 de mayo. Varios comentarios lo señalan así: algunos de los más reticentes al voto de contención todavía puede cambiar de opinión: “No lo tengo claro, todavía hay tiempo de reflexionar. 15 días dan para mucho, <strong>todavía pueden pasar muchas, muchas cosas</strong>...”, señalaba un votante de Hamon en Facebook. No es el único. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_54688"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lénaig Bredoux (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los votantes franceses de izquierdas, divididos ante la segunda vuelta de las presidenciales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Jean-Luc Mélenchon,Elecciones presidenciales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Partido Socialista francés se juega su supervivencia tras la debacle de Hamon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/partido-socialista-frances-juega-supervivencia-debacle-hamon_1_1139916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a464b215-bc8c-431b-a36f-fcb1a9e75bf4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Partido Socialista francés se juega su supervivencia tras la debacle de Hamon"></p><p>Él no creía en el “yo”, creía en el “nosotros”. Pero el “nosotros” no es numeroso. Benoît Hamon fue eliminado en la primera vuelta de las presidenciales celebrada el 23 de abril, al obtener <strong>sólo el 6% de los votos</strong>. Ese resultado supone una caída espectacular de 22 puntos, con respecto a los sufragios obtenidos por su predecesor François Hollande hace cinco años. <strong>Nunca un candidato del PS había conseguido un resultado tan malo</strong> desde Gaston Defferre, en 1969 para la difunta SFIO. Ahora está en juego la <strong>supervivencia</strong> del Partido Socialista, y la <strong>recomposición</strong> de la izquierda, eliminada como en 2002 y superada por Jean-Luc Mélenchon (19%).</p><p>Pasadas las ocho de la tarde del domingo, Benoît Hamon apareció en la Mutualidad de París, la que durante mucho tiempo fue una sala mítica de la izquierda, y donde organizó el acto de investidura a comienzos de febrero. Algunos de sus simpatizantes, entre los más jóvenes, seguían coreando <strong>“Benoît presidente”</strong>, pero hacía ya varias semanas que nadie en su equipo creía en ello. Faltaba evaluar la amplitud de la derrota. Y era amarga.</p><p><strong>“He fracasado”</strong>. El candidato empezó así su breve alocución. “Este fracaso es una profunda magulladura, tengo en cuenta el <strong>castigo histórico</strong>, legítimo, que le habéis infligido al Partido Socialista”, señaló para aludir a continuación a una “derrota moral, en especial para la izquierda”. Benoît Hamon también pidió el voto para Emmanuel Macron “para derrotar con la mayor rotundidad y la mayor fuerza posible al Frente Nacional”. “Aunque éste no es de izquierdas y no tiene vocación de representarla mañana, hago una distinción total, lúcida, entre un rival político y un enemigo de la República”, subrayó, fiel a la estrategia de frente republicano de su partido.</p><p>El candidato también <strong>tranquilizó a sus simpatizantes</strong> al anunciar, contrariamente a Lionel Jospin en 2002, que <strong>no tiene previsto dejar la política</strong>. Y eso a pesar de que el ex primer ministro consiguió un resultado mejor, del 16%. “<strong>No desertaré nunca.</strong> No sólo porque es el deber de la izquierda, sino porque es el combate de mi vida. Porque sé de donde vengo, porque sé para quién peleo”, lanzó Hamon, a modo de conclusión, en una jornada en que destacaba la ausencia de figuras destacadas del PS en la Mutualidad.</p><p>El diputado, que también se presenta a las legislativas de junio, a pesar de su mal resultado, aludió a “una campaña fundadora” y a “la simiente de cara al futuro”. “La izquierda no está muerta, sé que no esperáis una ‘<em>reorganización'</em> de aparatos, apaños de un viejo mundo político gastado por parte de una V República que también está agotada... Me lo habéis dicho: <strong>esperáis un renacimiento; </strong>esta tarde es dolorosa, mañana será fecunda”, lanzó, antes de dirigirse a la 5ª planta donde había reunido a su equipo para agradecerle el trabajo.</p><p>Pero ¿qué valor puede tener sus palabras con un resultado tan malo? Es la única pregunta a la que tendrá que dar respuesta en los próximos días y en las legislativas, en caso de que Emmanuel Macron obtenga la victoria en la segunda vuelta de las presidenciales, el 7 de mayo. Menos de dos horas antes del anuncio de los resultados, alguien cercano a Hamon afirmaba: “[Un resultado de] entre el 7 y el 11%, lo cambia todo... Cambia nuestra capacidad de influir más tarde”. “Si Mélenchon pasa a la segunda vuelta, entonces podremos arreglárnoslas, sino no lo sé”, decía otro, que pide mantener su identidad en el anonimato. “Y después van a decirnos que son nuestros votos los que han fallado. Entre el 5y el 7% es la cata...”. Una “cata” que se confirmó a las ocho de la tarde del domingo.</p><p>A pesar de todo, las personas del entorno de Hamon <strong>esperan optener resultados</strong> en una campaña a la que el candidato ha traído ideas nuevas. “Sea cual sea el resultado, Benoît habrá aportado algo positivo”, decía hace 15 días la eurodiputada Isabelle Thomas. <strong>“Benoît ha tenido razón demasiado pronto. La constancia acabará pagando”</strong>, afirma el codirector de campaña Jean-Marc Germain, que añade, desde la Mutu: “Por supuesto que estoy decepcionado. pero hay esperanza... Benoît Hamon quiere luchar por el futuro, incluso en la derrota se ha forjado una personalidad fuerte que va a contar para el futuro”.</p><p>“Benoît Hamon no está desacreditado en el país”, quiere pensar el otro codirector, Mathieu Hamontin. “La pregunta es cómo hacemos renacer la perspectiva de una izquierda mayoritaria”. En su opinión, no puede pasar por los “viejos aparatos enmohecidos”. Entiéndase: El PS actual. “El PS, es el Pasok [el PS, barrido por Syriza en Grecia]. Ya no representa nada, pero la cuestión no es el PS, es el <strong>espacio político que hay que reconstruir</strong>”, dice el diputado de Saint-Denis. En su opinión, no se puede resumirse a Francia Insumisa ya que, pese a conseguir un resultado mucho más favorables, la formación de Jean-Luc Mélenchon, también ha fracasado en su intento por pasar a la segunda vuelta.</p><p>Refundación necesaria, pero ni Francia Insumisa ni PS actual: ese viene a ser el resumen, los dos puntos que ponen de acuerdo a los partidarios de Hamon. Para el resto, es mucho más complicado: la <strong>salida del Partido Socialista</strong> no goza de unanimidad. “Si nos vamos, muchos socialistas no querrán seguir”, confiaba el 19 de abril una persona del entorno del candidato socialista. “Deben seguir conviviendo juntos los que no están en el PS y los que quieren estar”, opina Thierry Marchal-Beck, expresidente del MJS y próximo de Hamon. “De todas formas, hace que dejar que pasen las legislativas”.</p><p>Pero los socialistas que han apoyado a su candidato saben que los <em>arreglos de cuentas</em> empezaban este mismo lunes, cuando había convocada una reunión de la ejecutiva nacional del PS. Durante la campaña, gran parte del aparato socialista pidió el voto para Emmanuel Macron, es decir, <strong>torpedeó la campaña de Hamon</strong>.</p><p>El domingo por la mañana, el secretario de Estado Jean-Marie Le Guen, que votó por Macron en la primera vuelta, rechazaba cualquier fracaso del PS; para esta persona del entorno de Manuel Valls, el “contestatario” es Hamon, el único responsable, y los diputados socialistas tiene las puertas abiertas en la futura mayoría presidencial de Emmanuel Macron, si resulta elegido el 7 de mayo frente a Marien Le Pen. Un discurso contrario al del equipo de Hamon, que juraba el domingo que es impensable un acuerdo con “un candidato de derechas”.</p><p>“Hacen falta acuerdos roja-rojo-verde en las legislativas. Eso es lo importante ahora”, asegura el eurodiputado Emmanuel Maurel, convencido de que el PS es suficientemente “electoralista” para no explotar antes de las legislativas. “Habrá <strong>configuraciones de geometría variable</strong> en todas las circunscripciones, pero de momento el PS va a permanecer unido”.</p><p>A pocos metros, personas del entorno de Hamon, partidarias de tratar de alcanzar un acuerdo con la Francia Insumisa de Mélenchon, no tardaban en ser desmentidas. “Es imposible”, dice François Lamy, próximo a Martine Aubry, que añade: “<strong>Hace falta un contrato legislativo muy claro,</strong> con 10 o 15 puntos”. Acto seguido afirma: “Se va a plantear la <strong>posibilidad de alcanzar un acuerdo más amplio </strong>con el EELV”. Y a continuación: “Jean-Christophe Cambadélis va a ser muy ambiguo sobre la futura mayoría presidencial, mientras que nosotros no podemos serlo”. Eso sí, sin poder decir <strong>dónde estarán en realidad</strong>.</p><p>  <strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_77766"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lénaig Bredoux (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Partido Socialista francés se juega su supervivencia tras la debacle de Hamon]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Elecciones presidenciales,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[23 de abril de 2017, el día que 'estalló' el sistema político en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/23-abril-dia-estallo-sistema-politico-francia_1_1139862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Retrocedamos por un instante nueve meses para medir mejor el <strong>alcance de lo ocurrido </strong>este 23 de abril. Por aquel entonces, el guión parecía escrito. Y el reparto se anunciaba como sigue: <strong>Hollande, Sarkozy, Le Pen y Mélenchon</strong>. <em>2012, repetimos el partido</em>, era el título de la película deseada por todos. O casi. François Hollande hacía meses que repetía que su rival preferido sería Nicolas Sarkozy. Éste se comprometía a aplastar al <strong>“gran inútil”</strong>, parafraseando sus elegantes palabras. A la <strong>empresa familiar Le Pen</strong> no le quedaba otra que presentar a una de sus representantes. En cuanto a Mélenchon, verso suelto desde hace tiempo, podía imponerse sobre las debilidades y las divisiones de las izquierdas radicales.</p><p><strong>Nada sucedió como se esperaba</strong>. Y este 23 de abril de 2017 es el del <strong>estallido de un sistema político</strong> edificado hace 55 años, en 1962, con la decisión funesta de <strong>construir la democracia francesa </strong>en torno a las elecciones presidenciales. La desintegración de ese sistema, decidida por los votantes en unos comicios en los que se registró una buena participación (en torno al 80%), es una excelente noticia. Se trata de una decisión lógica, en línea con lo que el electorado ya había expresado sobre todo en las primarias de la derecha y de la izquierda, al derrotar de forma abrupta a Nicolas Sarkozy y a Manuel Valls.</p><p><strong>Ahora empieza todo</strong>. Precisamente en lo que se anunció el domingo como una <strong>recomposición a gran escala de las fuerzas políticas</strong>. Por primera vez en la V República, los candidatos de las dos grandes formaciones y destinadas a gobernar –el Partido Socialista y la derecha republicana– salían derrotadas.</p><p>Se trata de un <strong>desastre casi histórico para el Partido Socialista</strong>, en la línea del resultado obtenido en 1969 por una SFIO moribunda (Gaston Defferre consiguió entonces el 5% de los votos): dos años más tarde, en el congreso de Épinay nacía el Partido Socialista, que habría de acceder al Gobierno diez años después. “Estamos ante una castigo histórico legítimo infligido al Partido Socialista”, explicó Benoit Hamon (6,5% de los sufragios). “Es una derrota electoral y moral”.</p><p>Se trata de un <strong>desastre asombroso</strong> <strong>para la derecha</strong>, para quien, hasta enero, parecía destinada la victoria. La ceguera de su candidato François Fillon (en torno al 19% de los votos), demasiado ocupado en denunciar los complots de la Justicia y de los medios de comunicación, ha arrastrado a la derecha en una <strong>autodestrucción espectacular</strong>. Pero los principales dirigentes de la derecha no han podido impedir la operación suicida de François Fillon. “Sólo se ha cometido un error, una cuestión de fondo. No pensaba que el gaullismo pudiese ser derrotado, es un seísmo”, reconoció François Baroin, quien apoyó en todo momento a François Fillon.</p><p>El castigo brutal que los votantes han infligido a los dos grandes partidos de Gobierno marca el <strong>final de un ciclo</strong>. Con algún signo alentador para los próximos meses. El primer es el relativo <strong>estancamiento del Frente Nacional</strong>. Marine Le Pen, que logró el 21% de los sufragios, ha sido incapaz de ganar votantes. Al contrario, su electorado no ha dejado de retroceder durante toda la campaña pese a que, desde hace meses, las empresas demoscópicas la situaban muy a la cabeza, algunas incluso le otorgaban hace unos meses un potencial electoral del 30% de los votos.</p><p>Esta <strong>contención del Frente Nacional</strong> marca el fracaso de la estrategia de su dirección que quería imponerse como la gran alternativa al “sistema en marcha”. Y es muy probable que este resultado mediocre abra importantes debates, incluso una crisis en el seno del partido de ultraderecha. Porque el domingo noche, las fuerzas de izquierdas y la derecha de Los Republicanos pedían claramente el voto para Emmanuel Macron con el objetivo de derrotar a Marine Le Pen. Sólo Jean-Luc Mélenchon se negó a pedir el voto, dejando la decisión en manos de la militancia de Francia Insumisa. “Cada uno o cada una sabe en consciencia cuál es su deber”, declaró.</p><p><strong>Los dos hombres que ganan en estas elecciones</strong> y que tienen en sus manos un cambio profundo de la política francesa son <strong>Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon</strong>. Aunque no ha pasado a la segunda vuelta, el líder de Francia Insumisa, que consiguió en torno al 19% de los sufragios, ve validada una estrategia política construida y desarrollada desde hace años. En 2012, Jean-Luc Mélenchon no pudo conseguir semejante progresión. Y, ante todo, el resultado alcanzado no le permitió ejercer de contrapeso en los equilibrios de la izquierda. La demostración se hizo patente un mes después, cuando el Frente de Izquierdas perdió en las legislativas, incapaz de deshacerse de los partidos que lo integraban y conseguir diputados.</p><p>Emmanuel Macron , ministro de Hollande hasta el 30 de agosto de 2016, después de haber sido asesor y secretario general adjunto en el Elíseo, ha sido el encargado de <strong>dinamitar el sistema</strong><em>dinamitar</em>. No es una paradoja menor ver a este hombre, quien fuera uno de los principales actores del quinquenio de François Hollande, convertirse en la pieza en torno a la que que se reorganizará la vida política.</p><p>El <strong>Frente Republicano anti Le Pen</strong>, anunciado por todos los responsables políticos ya el domingo por la noche, a excepción de Jean-Luc Mélenchon, será el encargado de llevar a este hombre al Palacio del Elíseo. Un hombre de 39 años (el presidente de la V República más joven de la historia), surgido de la nada, sin partido y que dice ser de centro (centroderecha, en la práctica). Emmanuel Macron habrá roto todos los tabúes, acabado con todas las reglas de nuestras instituciones que han prevalecido hasta la fecha para acceder a la Presidencia: carreras políticas interminables, el apoyo de poderosos partidos; posicionamiento claro a la izquierda o a la derecha, mientras que el centro era una fuerza adicional, en el peor de los casos un triángulo de las Bermudas. Jean Lecanuet fracasó en 1965. La emergencia repentina de una fuerza centrista, y su probable victoria, firma por sí misma el final de la V República.</p><p>Emmanuel Macron no puede ignorar las debilidades de esta posición: ¿qué fuerzas le apoyarán en el tiempo; y, sobre todo, ¿cuál será la mayoría parlamentaria en junio? Pero estas debilidades abren nuevos horizontes. Sobre todo cuando se conjugan a una crisis histórica del Partido Socialista y a la emergencia de una izquierda radical marginalizada desde los años 70.</p><p>Porque es la izquierda la que dibujará en gran medida los nuevos límites del ámbito político francés. Los líderes de la derecha lo explicaron de forma meridiana el domingo por la noche. <strong>Una victoria en las legislativas podría impedir ese gran cambio</strong>, favoreciendo la <strong>cohabitación</strong>. “Hemos sufrido una derrota sin paliativos; los escándalos nos han hundido, pero podemos ganar en las legislativas, estoy convencido de que nuestras ideas son mayoritarias”, explicó Laurent Wauquiez (LR).</p><p>Por tanto, lo fundamental va a suceder en la izquierda. ¿Cómo? Ése será el desafío de las semanas y de los meses venideros. Pero comienzan a esbozarse algunas pistas. Benoît Hamon, al asumir su “fracaso a la hora de impedir el desastre” y “la responsabilidad”, destacó la “locura autodestructora de la izquierda” y “el castigo legítimo infligido al Partido Socialista”. El candidato también le puso fecha al futuro, dijo haber llevado “una campaña fundadora que devolvió su lugar a la juventud, a los intelectuales... tanto grano sembrado”. “No esperéis una recomposición de los aparatos en el marco de una V República agotada”, constató el candidato socialista. Aurélie Filippetti, que respaldó, abogó explícitamente por un “nuevo Épinay”, una hipótesis contemplada por Gérard Collomb, alcalde socialista de Lyon, ahora del lado del candidato centrista.</p><p>Su mejor adversario en el seno el PS, Jean-Marie Le Guen –que reconoció haber votado a Emmanuel Macron en la primera vuelta– el domingo tomó la dirección contraria. El PS construirá una mayoría presidencial con Macron, anunció quien se presenta con su propio programa a las legislativas. La estrategia de este hombre próximo a Manuel Valls es clara: recuperar lo antes posible el aparato socialista, echar a Benôit Hamon y alcanzar un pacto con el probable futuro presidente centrista.</p><p>En la práctica, <strong>la llave de esta recomposición se encuentra en las manos de Jean-Luc Mélenchon</strong>. Tras obtener más del 19% de los sufragios emitidos –frente al 6,5% de Benoît Hamon–, el dirigente de Francia Insumisa está en condiciones de hacer valer sus proyectos de reconstrucción de la izquierda. ¿Qué hará, qué dirá del guión previsto antes de la primera vuelta de las presidenciales, por el entorno de Benoît Hamon y los ecologistas, de crear un nuevo partido o movimiento, evidenciando el agotamiento del Partido Socialista? Hasta entonces, y todavía el domingo por la noche, Jean-Luc Melenchon y su entorno evitaban hablar del futuro, salvo para garantizar que Francia Insumisa tendría candidatos en las 577 circunscripciones legislativas.</p><p><strong>Este 23 abril daba comienzo una nueva era</strong>. El peligro principal, el de la elección de Marine Le Pen, se aleja y debemos felicitarnos por ello. La perspectiva de una presidencia centrista, sin mayoría parlamentaria garantizada, deja vía libre a las refundaciones necesarias. Al igual que el castigo histórico infligido a un Partido Socialista, que hace años que se ha olvidado de sus votantes, de sus programas, engullido por la notabilidad. Por fin, ahora, <strong>es el momento de rehacerlo todo</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_46570"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bonnet (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
      <media:title><![CDATA[23 de abril de 2017, el día que 'estalló' el sistema político en Francia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosotros, Presidente(s): actuar más allá del voto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/presidente-s-actuar-voto_1_1139787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Cómo no saborear esta campaña donde, hasta el final, nada sucede como estaba previsto por y para <strong>el viejo mundo político y mediático</strong>? Un mundo que ya no sabe a qué sondeo ceñirse, asustado por el ascenso de los insumisos de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/jean-luc-melenchon-la-marche-du-tribun" target="_blank">Jean-Luc Mélenchon</a>, tras la sorpresa que causó la emergencia de los caminantes de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/emmanuel-macron-liberal-de-gauche-droite" target="_blank">Emmanuel Macron</a>. Cómo no ver esta paradoja en la que lo que se deshace ante nuestros ojos es el objeto mismo del escrutinio: la reducción de la voluntad de todos en el poder de uno solo.</p><p>¡Cómo podríamos regocijarnos si fuésemos una República parlamentaria, como lo son todos nuestros vecinos cercanos! Dinámicas de unificación comenzarían a ponerse en marcha, fructíferos acuerdos comenzarían a establecerse, mayorías plurales empezarían a bosquejarse. Mayoritarias, las esperanzas de convergencia –en términos de<strong> refundación democrática</strong>, de renovación política y de dignidad- de los electores de la mayoría de los candidatos, a excepción de aquellos de derecha y de extrema derecha cuya actitud y cuyo programa son una simple negación, encontrarían naturalmente su traducción política en <strong>una asamblea de carácter deliberativo.</strong></p><p>Pero nada de esto es posible con este sistema, democráticamente nocivo y políticamente arcaico, del presidencialismo francés,<strong> institucionalmente monárquico</strong>, que nutre las cabalgatas personales e incita a las aventuras individuales (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/090317/presidentielle-changer-de-republique" target="_blank">ver aquí</a> nuestra emisión sobre el tema y<a href="https://blogs.mediapart.fr/paul-allies/blog" target="_blank"> leer el blog de Paul Alliès</a>). En vísperas de la primera vuelta, el consiguiente escrutinio parece una grotesca ventana de donde puede salir lo peor o lo mejor, por el azar de la participación y de la dispersión. La profunda aspiración democrática y social que brota de esta campaña, al punto de conseguir relegar a un segundo plano los odios y los miedos que fueron el refrán envenenado de las precedentes, se jugará finalmente con un tiro de dados –la elección de dos finalistas, quizás por una diferencia ínfima en los porcentajes, entre los once candidatos que participan en la jugada–.</p><p>Admitamos que todo es posible, tanto la feliz sorpresa como <strong>la temida catástrofe</strong>. La primera sería un duelo entre Macron-Mélenchon que, sancionando el cinismo neoconservador de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/francois-fillon-une-campagne-des-affaires" target="_blank">François Fillon </a>y la violencia post-fascista de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/marine-le-pen-la-dynamique-du-rejet" target="_blank">Marine Le Pen</a>, ofrecería un verdadero debate y una elección leal entre las dos orientaciones que atraviesan la vida pública desde la celebración del referéndum europeo de 2005 –donde la victoria del "no" fue ignorada por los defensores del "sí". La segunda, sería evidentemente un tándem Fillon-Le Pen, la catástrofe que abriría <strong>las puertas a las regresiones reaccionarias</strong>, después de haber hecho estallar la burbuja de especulaciones de los sondeos y del entusiasmo sin reflexión de los militantes.</p><p>Sin olvidar que, en la incertidumbre final, podemos soñar con la eliminación, la noche de la primera vuelta, de los dos candidatos que simbolizaron, en esta campaña, lo que deshonra a Francia. Por un lado, Le Pen, encarna el chivo expiatorio y el odio hacia el otro, de todas las minorías, diferencias y disidencias, hasta los protestantes en la última línea derecha, sin olvidar el rechazo al Estado de derecho y sus convocaciones ante la justicia ni, sobretodo, una cultura política violenta que nunca se ha desecho de su herencia totalitaria. Por otro lado, Fillon, quien representa el desprecio de toda ética republicana, al lado opuestos de todos sus compromisos y de<strong> su reivindicada afiliación gaullista</strong>, hasta el punto de haberse empeñado en hacer campaña siendo imputado por malversación de fondos públicos, sobre la base de una serie de hechos que demuestran una larga habitud de nepotismo y de clientelismo familiar.</p><p>En cuanto al primer escenario, finalmente daría el derecho a existir a las alternativas radicales, nacidas de la resistencia ciudadana, tanto social como democrática y ecologista, innegablemente captadas por La France insoumise (Francia insumisa) de Jean-Luc Mélenchon, confrontándolas con la tentativa de renovación del tradicional «círculo de la razón» europeo, económico e institucional, que encarna el movimiento En Marche! de Emmanuel Macron. En polos opuestos, estas dos inéditas dinámicas se sitúan lógicamente en el corazón de la incertidumbre del voto: tanto el uno como el otro –Jean-Luc Mélenchon lo hizo con anterioridad– comprendieron que <strong>el viejo mundo se está apagando</strong>, en las ruinas asoladas por la impotencia y por la inexistencia de la presidencia de Hollande.</p><p>Mientras que ellos mismos son fruto de este viejo mundo –Mélenchon es diputado desde 1985, es decir desde hace treinta y dos años, alimentando, hasta su salida del Partido Socialista (PS) en 2008, una carrera política tan clásica como profesional–; Emmanuel Macron, veinticuatro años más joven, es un emblema de las élites del ENA (Escuela Nacional de Administración), pasando del servicio del Estado al de las finanzas, aconsejando al “Príncipe” de aquel entonces, antes de imaginare su propio futuro-, anticiparon que el rechazo de éste sería un muelle indispensable en el escrutinio. De ahí su apuesta, similar, por movimientos fuera de los partidos políticos, emancipándose ex nihilo de las estructuras existentes, de sus procedimientos y de sus legados, para poner en primera plana <strong>la relación directa de un movimiento de masas</strong> que encuentra en su líder su propia encarnación, abriendo, como Moisés el mar Rojo, la vía a la renovación política, especialmente generacional.</p><p>Hay que decir que esta proclamada “novedad” <strong>también recicla lo antiguo </strong>–fundamentalmente cuando la novedad reivindicada por Emmanuel Macron se ve anexada por las peores vilezas del quinquenio de Hollande, siendo apoyada por Manuel Valls, símbolo del desastre del que el candidato trata de desvincularse–. También es evidente, e irónico, que estas dos campañas de efectos imprevistos y de ideologías contrarias, planean sobre el mismo tradicional sillón bonapartista francés, este recurso al servicio de un hombre providencial destinado a resolver la crisis del viejo mundo. Desde este punto de vista, no está de más recordar que la existencia determina la conciencia, en otros términos, que las instituciones presidenciales están acostumbradas a derrotar a los hombre que ocupan sus cimas, pasando rápidamente sus promesas democráticas por <strong>la batidora del poder personal.</strong></p><p>Sin embargo, <strong>esta doble emancipación de las estructuras partisanas clásicas</strong> se ha convertido en una trampa para Benoît Hamon, colocando entre pinzas al candidato fruto de las primarias socialistas, incluso cuando su victoria fue la primera buena noticia de estas elecciones presidenciales. Una mayoría de electores de izquierdas, movilizados e implicados, recompensaron al candidato de los honderos, aquellos que no desmerecían el voto de 2012, respetuosos con el contrato que firmaron con sus electores y resistentes a las renuncias, llegando a rechazar las propuestas –la retirada de nacionalidad a aquellos binacionales condenados por terrorismo en Francia-, del tándem Hollande-Valls. Para transformar este ensayo, habría sido necesario que Benoît Hamon se emancipara de la familia partisana que encarna, este Partido Socialista cuyo sistema lo sostiene, como una cuerda sustenta un péndulo, su actual primer secretario, condenado en dos ocasiones por empleos ficticios, símbolo de <strong>la profesionalización de la política</strong>, fuera de control e intolerable.</p><p>Demasiado tarde ante la evidencia o, quizás, demasiado pronto si, del resultado electoral, nace una recomposición partisana a la estela de la emergencia de un Partido Socialista autónomo, resultado de la unificación de los escombros del SFIO cuyo extravío, en los años 1950, recuerda al callejón sin salida provocado por François Hollande y Manuel Valls en su propio terreno. Esta era la esperanza portada por <a href="http://www.pouriaamirshahi.fr/" target="_blank">Pouria Amirshahi</a>, uno de los raros diputados socialistas que ha defendido hasta su lógico final la ruptura con este quinquenio, dejando el PS y esbozando un <a href="http://www.lemouvementcommun.fr/" target="_blank">Mouvement commun</a>. A menos que a la inversa –este presentimiento ha sido un hándicap para la candidatura de Hamon–, todo esto no derive en un próximo congreso socialista, entre un teatro de sombras y una clarificación inesperada.</p><p><strong>Periodismo y democracia</strong></p><p>Frente a un escrutinio presidencial, un anti-presidencialista de toda la vida se encuentra naturalmente desamparado, ya que no se deja engañar por los efectos de la campaña, demasiado advertido de los días después que resultan de una falta de movilización de la sociedad más allá de las urnas. Más aún cuando, a esta desconfianza instintiva, se añade una prudencia profesional, la del periodista que sabe que la historia nunca se escribe por adelantado y que, sobre todo,<strong> no debe arriesgarse a predecirla</strong>, corriendo el riesgo de quedarse ciego ante lo inédito e imprevisto, es decir, ante lo improbable.</p><p>Desde este punto de vista, conservar la lucidez supone resistir a la presión predictiva de los sondeos, esta pretensión de escribir por adelantado la historia, dejando de lado a los votantes. De hecho, hay muchas movilizaciones partisanas en estos comicios presidenciales, simplificadoras y reductoras, por lo tanto, tramposas y peligrosas para aquellos que apuestan por <strong>el campo de la emancipación.</strong></p><p>Por falta de un sistema político que favorezca el pluralismo, ya que la V República deseca la diversidad intrínseca de los votos de la segunda vuelta transformándolos en una mayoría presidencial, confiscatoria y disciplinaria, el estallido de la oferta electoral, que es el punto positivo de esta cosecha de 2017, no se traducirá forzosamente en una mayor movilización de los electores. No podemos excluir que el principio <strong>#RienNeSePasseraCommePrévu</strong> (Nada sucederá como estaba previsto), se traduzca en un importante nivel de abstención y, más ampliamente, incluyendo a los no-inscritos, en la no-participación en los comicios. Se trata del agujero negro electoral que no miden los sondeos, las mismas encuestas, como lo subraya <a href="http://www.lemonde.fr/idees/article/2017/04/18/sondages-des-biais-affectent-la-qualite-et-la-representativite-des-echantillons_5113098_3232.html" target="_blank">Jean-Yves Dormagen</a>, sobre las que sabemos hasta que punto se pueden equivocar tanto por la calidad como por la representatividad de sus sesgadas muestras, donde los mayores de 65 años están insuficientemente representados, sobrerrepresentado a las categorías superiores, revalorizando a los electores más formados, más politizados, y más informados que la media de los ciudadanos.</p><p>El agotamiento democrático de la V República se traduce en <strong>un aumento constante de la abstención</strong>, cada vez más masivo (8 ciudadanos de cada 10 se han inscrito para votar), en los escrutinios presidenciales. Sin embargo, incluyendo la elección presidencial, dos excepciones deben hacernos reflexionar sobre la posibilidad de que la izquierda salga del juego en la primera vuelta de los comicios: en 2002 evidentemente, con una abstención del 28%, y en 1969 cuando alcanzó el 30%. Desde entonces, estos últimos años, la abstención no ha dejado de aumentar en todos los demás escrutinios nacionales: en veinte años se ha duplicado en las elecciones legislativas, lo que supone que añadiendo los no adscritos, menos de un ciudadano sobre dos escoge a un diputado. Esta tasa de participación desciende a <strong>menos de un ciudadano de cada tres </strong>en las elecciones europeas, las regionales y las departamentales.</p><p>Trabajando desde hace tiempo con<a href="http://www.sciencespo-saintgermainenlaye.fr/recherche/enseignants-chercheurs/celine-braconnier/" target="_blank"><strong>Cécile Braconnier</strong></a> sobre esta cuestión, demasiado ignorada y abandonada por los profesionales de la política y por sus comentaristas, <a href="http://cepel.edu.umontpellier.fr/membres-de-lunite/jean-yves-dormagen/" target="_blank">Jean-Yves Dormagen</a>  no excluye nuevas «sorpresas electorales». Mientras que esta campaña suscita una curiosidad manifiesta por sus giros imprevistos, los únicos datos fiables sobre la implicación ciudadana alimentan, paradójicamente, la hipótesis de un escrutinio poco movilizador, al revés de lo que habían demostrado las elecciones primarias de la derecha y de la izquierda, implicando a los electores más allá de la superficie de los partidos –Los Republicanos y el Partido Socialista– responsables de su organización. Recientemente hechas públicas por el Insee (Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos), las cifras de inscripción voluntaria en las listas electorales <strong>están en retroceso</strong> si se comparan con comicios precedentes: en 2017, la tasa de no-inscripción era de un 12,4%, contra el 15,6% en 2012 y el 18,7% en 2007.</p><p>Este «fuera de juego» electoral recubre una doble dimensión social y generacional: los más frágiles, los más aislados, los más jóvenes, etc. A este indicador de los no-adscritos, hace falta añadir a los mal-inscritos. «No sólo –constatan Braconnier y Dormagen en <a href="http://theconversation.com/la-presidentielle-2017-face-a-la-nebuleuse-des-abstentionnistes-76288" target="_blank">The Conversation</a>– la proporción de no-adscritos es más elevada en estas elecciones presidenciales que en las votaciones precedentes, sino que la tasa de reinscripción después de una mudanza también ha disminuido, la proporción de mal-inscritos también corre el riesgo de aumentar. A los 6 millones de no-adscritos que no podrán ejercer su derecho electoral, hay que sumar sin duda a <strong>cerca de 7 millones de personas inscritas </strong>en un municipio o comuna diferentes a donde se encuentra su residencia. Recientemente establecimos que estos se abstienen tres veces más que aquellos inscritos cerca de su domicilio».</p><p>A la incertidumbre del escrutinio se añade la incertidumbre de la participación,<strong> la diversificación de la oferta electoral</strong> puede también aumentar el desconcierto, entre un sentimiento de confusión y un deseo de sanción. Más fiable que los sondeos (un panel de 11.601 personas inscritas en las listas electorales), el último estudio de Cevipof, realizado a mediados de abril, subraya que solo el 72% de los electores están seguros de votar en la primera vuelta. Si esta tendencia se confirma el día del voto, nos volveríamos a encontrar frente a la tasa de abstención récord del 28% de 2002. En cuanto a la proporción de los que dudan sobre su elección, vacilando hasta el último minuto, la cifra se sitúa también en el 28%, más de un cuarto de los electores permanecen indecisos.</p><p>En definitiva, el artificio de los sondeos y su crónica mediática, que sólo tienen en cuenta<strong> la carrera de los candidatos</strong>, enmascaran una realidad más profunda: el agotamiento democrático del sistema presidencialista. Resumido por “<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/050417/philippe-poutou-l-irruption-du-reel" target="_blank">el efecto Poutou</a>” del único debate entre los once candidatos –el surgimiento, con el candidato de la NPA, de un ciudadano como la mayoría, obrero, sin puestas en escena, y sin pelos en la lengua–, una de las enseñanzas de esta campaña es el creciente rechazo de la política profesional. De la política como oficio desconectado de la sociedad. De la política como carrera interminable y bula irresponsable. De la política como propiedad de aquellos que piensan saber mejor que el pueblo lo que es bueno para éste, sintiéndose por encima de los ciudadanos y viviendo fuera de su círculo. De <strong>una política incautada por el Estado</strong>, por su poder vertical y por sus imperativos autoritarios.</p><p>Es una vieja exigencia que, a día de hoy, recobra su juventud. En los orígenes del movimiento obrero y social, encontramos este recelo, maltratado más tarde por la izquierda, vis-à-vis de la política entendida como carrera. « Portad vuestras preferencias sobre aquellos que no participarán en los sufragios: el verdadero mérito es modesto, y son los electores los que escogen a sus hombres, y no éstos últimos al presentarse »: en marzo de 1871, la Comuna de París osaba enunciar esta utopía (<a href="https://twitter.com/LarrereMathilde" target="_blank">popularizada en Twitter</a>) tras haber incitado a los electores  a desafiar « tanto a los ambiciosos como a los advenedizos: tanto unos como otros sólo consideran propio interés y terminan siempre por considerarse indispensables».</p><p><strong>Aquel deseo no sabrá reflejarse en las urnas presidenciales</strong>. Pero, es de actualidad que en los días siguientes de la votación, durante la campaña legislativa, por la multiplicidad de las candidaturas unificadoras, esta exigencia radicalmente democrática se convierta en una prioridad principal. Pero se juega, sobre todo, por la movilización de la sociedad misma, la cual no ha dejado de alzar la voz. Al margen de la competición electoral, en una gran indiferencia, esta campaña se diferencia de las precedentes por la multiplicación excepcional de las iniciativas ciudadanas que se abren camino con total autonomía, más allá de las llamadas partisanas que piden votar por tal o tal candidato.</p><p>Ya se trate de solidaridades, de la precariedad y la pobreza, de la ayuda al desarrollo, de los desafíos ecológicos, de <strong>la lucha contra la corrupción</strong>, de la libertad de informar, del rechazo de las discriminaciones, de las zonas que hay que defender, de la crisis de civilización, etc., todas estas agrupaciones ciudadanas trazan el camino de esperanza que deberemos tomar, mañana, cualquiera que sea el resultado de esta elección presidencial (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/050417/en-direct-de-mediapart-trois-appels-citoyens-pour-une-autre-societe" target="_blank">ver aquí una de nuestras emisiones semanales </a>dedicada a estas iniciativas). Movilizaciones por las causas comunes de igualdad, defendidas por la convergencia de voluntades ciudadanas, y no delegadas a representantes electos, tan dignos de confianza…</p><p>Pues la democracia<strong> no se reduce a la elección</strong>. Ningún elegido, ninguna institución, ningún gobernante será el único garante sin la existencia de una sociedad activa y un pueblo implicado. Una democracia viva supone un ecosistema, resultado de una cultura compartida y de contrapoderes respetados. Desde este punto de vista, la suerte que ha corrido el derecho a la información durante esta campaña es un síntoma inquietante. Desde la negativa de ciertos candidatos a responder a cuestiones incómodas, hasta la liberación de una violencia, que no fue únicamente verbal, que empuja a las intolerancias de sus seguidores que sólo imaginan una prensa sumisa y partisana. Este odio hacia el periodismo y, sobre todo, a su independencia, es una alarma seria.</p><p>En 1973, es decir, durante los años de efervescencia nacidos del formidable estremecimiento de mayo-junio de 1968, varias figuras intelectuales de la izquierda, que jamás desmerecieron sus combates más esenciales, <strong>tomaron su pluma para ponernos en guardia</strong>. Firmada particularmente por Jean-Jacques de Félice, Marc Ferro, Edgar Morin, Maxime Rodinson, Laurent Schwartz, Jean-Pierre Vernant y Pierre Vidal-Naquet, esta llamada (<a href="http://www.lemonde.fr/archives/article/1973/07/04/bull-il-n-y-a-pas-de-probleme-de-la-fin-et-des-moyens-bull-il-n-existe-pas-d-apocalypse-revolutionnaire-bull-il-n-y-a-pas-de-libertes-formelles-qu-on-puisse-supprimer_3098205_1819218.html?xtmc=il_n_y_a_pas_de_probleme_de_la_fin_et_des_moyens&xtcr=1" target="_blank">ver aquí</a>) acaba con las siguientes palabras que, para nosotros, en Mediapart, servirán como línea de conducta el día después de esta elección presidencial, cualquiera que sea su vencedor:</p><p>«No hay César individual o colectivo que merezca la adhesión de todos. El ideal de una sociedad justa no es el de una sociedad sin conflicto -no hay fin de la historia- sino el de una sociedad en la que aquellos que la contesten pueden, en su turno, cuando lleguen al poder, ser contestados; una sociedad donde la crítica sea libre y soberana, y la apologética inútil». </p><p><em>_________________________Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2017 07:55:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
      <media:title><![CDATA[Nosotros, Presidente(s): actuar más allá del voto]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Elecciones,Jean-Luc Mélenchon,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones en Francia: una campaña marcada por los casos de corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/elecciones-francia-campana-marcada-casos-corrupcion_1_1139747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Se trata de un <strong>lamentable precedente.</strong> Por primera vez en la historia de la V República francesa, dos candidatos a las elecciones presidenciales –y no se trata de dos candidatos cualquiera– tienen asuntos pendientes con la Justicia. El pasado 10 de marzo, Marine Le Pen se negaba a acudir a la citación de los jueces de instrucción de París que pretendían imputarla en el caso de los <a href="http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2015/03/09/parlamento-europeo-investiga-fraude-frente-nacional/00031425934733299830192.htm" target="_blank">trabajadores del Frente Nacional</a> pagados con fondos del Parlamento Europeo, igual que se había negado a presentarse ante la Policía Judicial el 22 de febrero. La candidata de la ultraderecha se amparó en la <strong>inmunidad de la que goza como diputada europea</strong> y pidió una tregua electoral, en un momento en que <strong>ella misma, su partido y personas de su entorno</strong> son investigados por la Justicia.</p><p>François Fillon, por su parte, fue <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/14/actualidad/1489502128_433559.html" target="_blank">imputado</a> el 14 de marzo –acusado de <strong>malversación de fondos públicos</strong>, complicidad y encubrimiento del fraude, complicidad y encubrimiento de apropiación indebida e incumplimiento de la ley de transparencia– tras lo cual, denunció lo que denominó “un asesinato político”, atacó a la Fiscalía Financiera y se negó a responder a las preguntas de los jueces de instrucción.</p><p>Existen sospechas fundadas de que Marine Le Pen y François Fillon <strong>pudieron cometer hechos punibles penalmente</strong>. Y, si uno de los dos resulta elegido en las urnas, gozaría de la <strong>inmunidad presidencial</strong> inherente al cargo, lo que conlleva la paralización de cualquier actuación penal o investigación en su contra durante el tiempo que dura el mandato (cinco años). También se convertiría, según recoge la Constitución, en <strong>“garante de la independencia de la autoridad judicial”</strong>.</p><p>En privado, algunos magistrados sufren pesadillas al imaginar que Marine Le Pen o François Fillon pueden asistir, con gesto de desdén o altivo, a la audiencia solemne de apertura del curso en la Corte de Casación, como Nicolas Sarkozy en la época de los “guisantes” [el expresidente conservador, en 2007, criticó la uniformidad de los magistrados, a los que comparó con los guisantes:<strong> “todos del mismo color, del mismo calibre, igual de insípidos”</strong>]. “No comprendo cómo algunos colegas pueden votar a un candidato deshonesto”, confiesa un magistrado especializado en asuntos financieros y que teme por sus condiciones laborales en caso de que se confirmase lo peor. Porque cualquiera de los dos candidatos, ahora que saben que tendrán que vérselas con la Justicia, han anunciado de forma más o menos velada, <strong>su intención de reformar la Justicia </strong>o de arreglar cuentas, en caso de que consigan acceder al Elíseo.</p><p>El 26 de febrero, Marine Le Pen declaró, con el objetivo de <strong>desacreditar las investigaciones</strong> que se ciernen sobre ella, que “la Justicia es una autoridad, no un poder; los magistrados están ahí para aplicar la ley, no para inventar o frustrar la voluntad del pueblo”.</p><p>La eurodiputada también <strong>agitó el fantasma de “un Gobierno de jueces”</strong> y se mostró amenazante. “Quiero decirle a los funcionarios, a quienes políticos contra las cuerdas les piden que utilicen los poderes del Estado para <strong>vigilar a sus rivales</strong>, organizar persecuciones, golpes bajos o intrigas de Estado, <strong>que eviten participar</strong> en derivas semejantes. En unas semanas, este Gobierno será barrido en las elecciones. Pero sus funcionarios, ellos, <strong>tendrán que asumir el peso de los métodos ilegales</strong>. Ellos ponen en juego su propia responsabilidad. <strong>El Estado que queremos será patriota</strong>”. Una salida de todo entre muchas otras, todas igual de virulentas.</p><p>En un tono algo más suave, el candidato de Los Republicanos (LR) François Fillon se ha presentado como la <strong>víctima de un complot mediático, político y judicial</strong>. “Presentaré todos los recursos necesarios para denunciar lo que ha pasado, pero lo haré cuando haya concluido la campaña y, si resulto elegido presidente de la República, <strong>pediré que se reforme la protección del secreto de instrucción</strong>. Que agentes del Estado violen la ley permanentemente es insoportable”, declaró el 19 de abril a <em>Le Parisien.</em> Las propuestas dirigidas a garantizar la independencia de la Justicia han desaparecido de su programa y hay voces en su entorno que reclaman que los magistrados pierdan el derecho a sindicarse.</p><p>Con esta <strong>campaña presidencial nociva</strong>, cuya primera vuelta se celebra este domingo 23 de abril, los magistrados –no son los únicos– tienen motivos para preocuparse por su profesión y por su futuro profesional, en caso de que Marine Le Pen o François Fillon accedan a la Presidencia del Gobierno. “Efectivamente es algo que nos preocupa”, confirma Virginie Duval, presidenta de la Unión Sindical de Magistrados (USM, moderada y mayoritaria) a <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre. “Tememos el <strong>control autoritario de las Fiscalías </strong>y que se <strong>presione a los magistrados</strong>, aunque sólo sea por teléfono. Al no haberse reformado el estatuto de la Fiscalía, pueden incluirse cambios o nombramientos de personas próximas al Gobierno, pasando por alto la opinión del Consejo Superior de la Magistratura”, dice Virginie Duval.</p><p>“La Fiscalía estaría entonces en la <strong>primera línea de las presiones políticas</strong>, pero también cabe pensar que se pueden criticar sistemáticamente las decisiones judiciales, por ejemplo en caso de que los jueces se negasen a expulsar a los extranjeros fichados” (uno de los deseos de Marine Le Pen). <em>Machacar</em> a los jueces, como hacía Nicolas Sarkozy, también es <strong>dañar la imagen de la Justicia</strong>.</p><p>La presidenta de la USM muestra asimismo su temer por que : “Si el nuevo Gobierno no quiere que la Justicia funcione, puede quitarle medios. <strong>Introducir recortes</strong> en gastos periciales y en los presupuestos de funcionamiento de los tribunales, no reforzar la Policía Judicial y los servicios de investigación, supone la forma más sencilla de que los casos político-financieros no salgan a la luz”. Igualmente Virginie Duval lamenta que ningún candidato haya hablado de la Justicia durante la campaña.</p><p>En el Sindicato de la Magistratura (SM, de izquierdas) comparten la preocupación. “En diversa medida, Le Pen y Fillon se encuentran en la lógica de la <strong>regresión</strong>: ataques a la independencia judicial, ataques al sindicalismo judicial, voluntad de controlar la Justicia; ambos candidatos son bastante transparentes en ese sentido”, dice Laurence Blisson, secretaria general del SM, en declaraciones a Mediapart. “Para la Justicia penal, estamos ante las viejas recetas en cuestiones de seguridad: más poderes a los agentes, régimen carcelario y, para Le Pen, más sanciones contra las personas extranjeras, lo que supondría una importante desigualdad”.</p><p>La secretaria general del SM manifiesta también su preocupación por las <strong>medidas del estado de emergencia</strong>, que podrían pasar a formar parte del derecho común, <strong>en</strong> <strong>detrimento de las libertades individuales</strong>; o incluso por la reforma “hipergestora” de los tribunales de instancia y la “destrucción” de la ordenanza de 1945 sobre los menores. Si, en un primer momento, el programa del FN era el que suscitaba más preocupación, la evolución del candidato del LR en las últimas semanas hace temer, según Blisson, “una forma de Gobierno donde la Justicia puede ser atacada a la hora de tratar a la gente de forma equitativa”).</p><p>El FO Magistrados, único sindicato que se desmarca, rechaza posicionarse. “No nos pronunciamos sobre los candidatos, ni como sindicalistas ni como magistrados”, declara Jean de Maillard, secretario general adjunto. “Los ciudadanos son los que tienen que pronunciarse. Los magistrados están ahí para aplicar la ley”, señala para apelar acto seguido al principio de la presunción de inocencia, que se aplica a los candidatos. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_88310"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Michel Deléan (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
      <media:title><![CDATA[Elecciones en Francia: una campaña marcada por los casos de corrupción]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Jean-Luc Mélenchon,Elecciones presidenciales,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mélenchon, más cerca de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/melenchon-cerca-pasar-segunda-vuelta-presidenciales_1_1139595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f93c123-e9f8-4e34-b494-ede61d8af7ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mélenchon, más cerca de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales"></p><p>La ciudad de Dijon [este de Francia] acogió el martes el último gran mitin previsto antes de la celebración, el próximo domingo 23, de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. O, más bien, habría que decir los últimos mítines. Jean-Luc Mélenchon, candidato de la plataforma de izquierdas Francia Insumisa, decidió estar físicamente el martes en Dijon y, mediante hologramas, en las localidades de Nantes, Montpellier, Clermont-Ferrand, Nancy, Grenoble y Le Port (isla de La Reunión). El coste estimado del despliegue costó entre 800.000 euros y un millón de euros. A cinco días de la cita con las urnas, su equipo sonríe; una sonrisa, que<strong> la sombra que el terrorismo </strong><a href="https://www.nytimes.com/es/2017/04/18/francia-desarticula-un-atentado-contra-las-elecciones/" target="_blank">terrorismo</a>proyecta en este fin de campaña, apenas logra eclipsar. La dinámica de las últimas elecciones, que ha izado al <strong>candidato Mélenchon entre los aspirantes</strong> a pasar a la segunda vuelta, no parece haber decaído.</p><p>En Dijon, ocho mil personas llenaban la sala del recinto de exposiciones y los organizadores anunciaron que el resto de salas también están llenas. De modo que el número de personas que se habían dado cita ante el candidato, en persona o en forma de holograma, ascendió a 35.000. Además, en YouTube y en Facebook, cuando el candidato todavía no había hecho acto de presencia, casi 40.000 personas seguían la retransmisión.</p><p>Nada más dar comienzo el mitin, Jean-Luc Mélenchon quiso transmitir<strong> “su solidaridad”</strong> a sus “rivales”, en el punto de mira de “criminales insensatos”. “Nunca les daremos la satisfacción a los criminales de mostrarnos <strong>divididos</strong>, no nos impresionan”, desafió el candidato. Sin embargo, en modo alguno, al contrario, quiso dejar a un lado el debate (posteriormente, el Fiscal Antiterrorista informaría en rueda de prensa de que no hay evidencias que permitan concluir que un candidato determinado está en el punto de mira). “Multipliquemos entre nosotros las polémicas respetuosas, para demostrar que <strong>nada acabará con nuestra democracia</strong>”, añadió Mélenchon.</p><p>Y en torno a la <strong>democracia</strong> giró el mitin ahora que, según el candidato, “es posible que [él] pase a la segunda vuelta”. El candidato de Francia Insumisa –a quien la derecha y la prensa de derechas acusa de querer <strong>convertir a Francia en la Venezuela de Hugo Chávez</strong>, y a quien Hollande encuentra <strong>aires de dictador</strong>– pronunció durante hora y media un discurso tranquilizador. En primer lugar, agradeció el <a href="http://www.liberation.fr/elections-presidentielle-legislatives-2017/2017/04/18/pour-une-politique-economique-serieuse-et-a-la-hauteur-des-enjeux-votons-melenchon_1563456" target="_blank">artículo</a> que firman 130 economistas en el diario <em>Libération</em>, <strong>“130 potenciales ministros de Finanzas”</strong>. A continuación, defendió su programa echando mano de los análisis del FMI, del diario <em>Le Monde</em> –calificado de “gran periódico de centroderecha”– u de otros especialistas otros especialistas. Por último retomando el hilo de su programa desde el comienzo.</p><p>Para Jean-Luc Mélenchon, <strong>la madre de todas las batallas es la ecología</strong>. La amenaza del <strong>cambio climático</strong>, “que ha empezado”, y de la <strong>sexta gran extinción de las especies</strong> han evidenciado que “sólo hay un ecosistema compatible con la vida humana” y que este se encuentra “en peligro”. De esa constatación deriva, en palabras del candidato de Francia Insumisa, el resto de su programa, empezando por “el interés general humano, que corresponde al objetivo de armonía con la naturaleza”. Este interés general humano, en su opinión, hace insostenible que “el 1% de la población mundial, los más ricos, posean lo mismo que el 99% restante”. “Es escandaloso”, dijo en Dijon, generando gran revuelo entre los presentes.</p><p>A este “sistema intrínsecamente perverso y malo”, Jean-Luc Mélenchon enfrenta “otros valores: el <strong>altruismo y la cooperación entre los seres humanos y los pueblos</strong> en lugar de la competición y la guerra”. Sus rivales directos, Marine Le Pen, por el FN; François Fillon, candidato de Los Republicanos y Emmanuel Macron, de En Marcha, también fueron objeto de críticas. En primer lugar porque, como destacó Jean-Luc Mélenchon, ninguno de ellos “habla nunca de ecología”. “<strong>Es como si no supiesen en qué mundo viven. Sólo hablan de dinero</strong>”. Y, especialmente, porque sus propuestas van en contra de todo lo que él lleva defendiendo en estos 14 meses de campaña. Emmanuel Macron, en especial, fue vilipendiado por sus palabras <strong>sobre Uber y los camellos</strong>: El candidato de En Marcha sugirió que, para los que viven en barrios populares, <strong>es mejor trabajar para Uber que convertirse en camello</strong>. “Al señor Macron le digo que tendría que sopesar bien lo que dice, pensando en la gente que le escucha”, le reprochó el candidato de la Francia Insumisa. “Discriminaciones por razón de raza, hay muchas”, añadió después Mélenchon. “La República es una e indivisible”. Todavía refiriéndose a los barrios populares añadió: “La educación es una inversión, no un gasto”.</p><p>El candidato Mélenchon también dijo a propósito de Emmanuel Macron: “Este hombre que os dice: <strong>‘Quisiera que Francia sea como una start up’</strong><em>start up</em>. ¿Y qué más? No, Francia no es una <em>start up,</em> no es una empresa, es un pueblo”. “Soy el candidato de la igualdad y de la justicia social”, añadió en respuesta a una tribuna publicada en Le Monde el pasado 10 de abril. Para ello, Jean-Luc Mélenchon esbozó cómo cuenta llevar a cabo la creación de una asamblea constituyente y como desempeñará el ejercicio del poder.</p><p><strong>La mayoría será una mayoría insumisa</strong>, que se ha comprometido a respetar el programa. No tengo intención de organizar a mis propios contestarios”, explicó el candidato. “Los parlamentarios deben poner en marcha comisiones de investigación como, por ejemplo, sobre la venta de autopistas a precios irrisorios”, prosiguió.</p><p>Del Gobierno, Jean-Luc Mélenchon dijo que necesitará contar con pocos ministros para disponer, por el contrario, de “altos comisarios”, responsables de misiones bien precisas. “<strong>No estamos con no sé qué informe de un congreso, se trata de cambiar el país</strong>”, argumentó. “La democracia que reclamo no supone un problema para nosotros, al contrario, supone una ventaja. Francesas, franceses, estaríais <strong>llamados a las urnas</strong> cada vez que surja un problema importante”, añadió.</p><p>“Tenéis razón para estar contentos”, añadió el candidato. “Dicen que tenemos posibilidades de pasar a la segunda vuelta [...]. Las cosas se han hecho bien”, añadió acto seguido, antes de invitar a los presentes a corear: <strong>“Estamos ahí, somos Francia Insumisa”</strong>.</p><p>Se trataba del último mitin antes de la celebración de la primera vuelta electoral del domingo. Para este jueves, France 2 ya ha anunciado la participación de Jean-Luc Mélenchon en un programa al que acudirán todos los candidatos –intervendrán uno a continuación del otro, no habrá debate como tal–, aunque el equipo de Francia Insumisa, en el momento de escribir estas líneas, no había confirmado todavía la asistencia de su candidato. Para el viernes, los distintos grupos de apoyo tienen previsto ofrecer aperitivos a lo largo y ancho de Francia y que durarán “hasta la medianoche”, cuando se pondrá, oficialmente, punto final a la campaña: “Convencer, convencer, convencer”. En Dijon, a modo de último mensaje, Mélenchon anunciaba que <strong>el líder de Podemos es posible que le acompañase</strong>. Era el último mensaje europeo de un hombre al que <strong>acusan de querer romper Europa</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_38888"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Christophe Gueugneau (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mélenchon, más cerca de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Jean-Luc Mélenchon,Elecciones presidenciales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/campana-electoral-francesa-preocupa-e-intriga-europa_1_1139560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6087887d-a9b6-4af4-b89c-0820ce76540f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa"></p><p>Expertos europeos desentrañan para <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, la campaña de las elecciones presidenciales francesas. En la Unión Europea, ¿hay expectativas o, quizás, desinterés ante los comicios, cuya primera vuelta se celebra este domingo 23 de abril? El <strong>papel de Europa en los debates</strong>, la <strong>tendencia prorrusa</strong> de muchos de los candidatos, incomprensión ante el <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/14/actualidad/1489502128_433559.html" target="_blank">caso Fillon</a>, temor ante el auge del Frente Nacional... La campaña francesa suscita dudas, pero también confirma tendencias electorales presentes ya en varios países europeos.</p><p><strong>Menos interés que en 2012</strong></p><p>En 2012, la candidatura de François Hollande generó muchas expectativas en el continente europeo. La izquierda esperaba que el <strong>candidato socialista se enfrentase a la austeridad </strong>vigente en Bruselas, preconizada por Alemania; que su elección favoreciera la <strong>construcción de una relación de fuerzas</strong> más favorable a los países del Sur de Europa, alcanzados de lleno por la crisis y por las restricciones presupuestarias continuas. En este punto como en tantos otros, <strong>el quinquenio de Hollande no ha respondido a las expectativas </strong>que creó su candidatura. La izquierda europea, decepcionada sin lugar a dudas, por las políticas erráticas del socialista, <strong>no parecen esperar gran cosa</strong> de estas elecciones de 2017.</p><p>Es el caso de Grecia. El pulso vivido en el verano de 2015 –por el que la Comisión Europea consiguió reconducir las políticas de austeridad, vigentes desde 2010, humillando de paso al Gobierno de Tsipras, que se había quedado muy solo en su tentativa por encontrar alternativas– ha <strong>anestesiado las esperanzas </strong>de cualquier reorientación de las políticas europeas. “Aunque parte de las élites del centro y de la derecha sigue subrayando el papel primordial de François Hollande, en el verano de 2015, en la permanencia de Grecia en la eurozona, <strong>la izquierda ve al presidente francés como el político que no ha conseguido sus objetivos</strong>”, explica Filippa Chatzistavrou, de la Universidad de Atenas. “La <strong>decepción</strong> es enorme, de ahí que no existan las expectativas despertadas en 2012”.</p><p>Para los griegos, precisa esta investigadora que trabaja en el ámbito de las Ciencias Políticas, “Francia sigue siendo el país que puede sacar a la Unión Europea de su <strong>inmovilismo</strong> y de su obsesión por la austeridad presupuestaria. El país mantiene una relación de amor-odio con Francia. Verla, a día de hoy, en un callejón sin salida es como enseñarle un espejo: <strong>los griegos ven en las elecciones francesas su propia muerte</strong>. Si Emmanuel Macron se alza con el triunfo, es evidente que trabajará con Angela Merkel y Martin Schulz [presidente del SPD, el partido socialdemócrata alemán] y asistiremos a una nueva alineación de Francia con Alemania”.</p><p>Algo parecido ocurre en Italia. Aunque en el país se mira mucho a París, es sobre todo a Berlín donde se dirigen todas las miradas. “La política europea va a depender en buena medida de lo que suceda en Alemania”, opina Alfio Mastropaolo, en alusión a las elecciones legislativas alemanas de septiembre de 2017. Este investigador italiano de la Universidad de Turín percibe “un cierto escepticismo en la prensa” de su país así como entre los conocedores de Francia. “Existe <strong>cierto desapego</strong>, que atribuyo a una forma de fatalismo: en lo sucesivo, podemos esperarnos a cualquier cosa, incluida la <strong>victoria de Marine Le Pen</strong>”.</p><p>No obstante, la clase política italiana no es completamente ajena a lo que sucede en Francia. A principios de marzo, el ex primer ministro del Partido Demócrata (PD) Matteo Renzi daba su apoyo oficial a Emmanuel Macron, empleando incluso la misma palabra clave <em>incammino</em> (<strong>en marcha</strong>) en sus mensajes publicados en las redes sociales. De hecho, los dos hombres comparten varios puntos en común: pertenecen a la misma generación, se presentan ambos como reformadores, proceden de entornos socialdemócratas y apuestan por la liberalización del mercado del trabajo. Sin embargo, Alfio Mastropaolo relativiza este acercamiento: “Matteo Renzi ha tomado partido por Macron porque siente que es el candidato ganador. Sólo piensa en su propia reelección; <strong>si le hubiese resultado útil, ¡habría llegar a apoyar a Donald Trump!</strong>”.</p><p>En otros puntos del continente, se han producido pocas declaraciones de apoyo, salvo en Alemania. Posicionamientos divergentes donde el SPD aparece dividido entre un Martin Schulz, oficialmente partidario de Hammon, y un Sigmar Gabriel proMacron –este último también cuenta con el respaldo del ministro de Finanzas, el conservador Wolfgang Schäuble–. “Europa, de manera general, está relativamente <strong>ausente de la campaña</strong>. Macron es el único que pone el acento en este aspecto. En cuanto a François Fillon, si no supiésemos que es proeuropeo, creeríamos que es hostil a la UE, ya que nunca habla de ella...”, dice el británico Sudhir Hazareesinghce, profesor de Historia Política en Oxford que ha centrado sus investigaciones en Francia.</p><p>Mélenchon en la misma categoría que Le Pen</p><p>Contrariamente a lo que se podía esperar tras la sorpresa del resultado del referéndum británico de junio pasado, el <em>brexit</em> finalmente no ha hecho acto de presencia en la campaña francesa. “Sólo Marine Le Pen habla de la cuestión”, dice Hazareesingh. “La presidenta del FN ve en ello una secuencia maravillosa: <strong>brexit, Trump y su propia victoria</strong><em>brexit</em>. Pero, en realidad, no insiste mucho en el asunto porque, como candidata franco- francesa, tampoco tiene interés en mostrar que <strong>se inspira en ejemplos extranjeros</strong>. Además, me parece que el rechazo de Europa no es fruto de una convicción profunda, como sucede con el caso de su padre, sino más bien de un <strong>posicionamiento oportunista</strong>”.</p><p>En los programas de los candidatos, hay puntos que sorprenden, por no decir que chocan, en países donde las preocupaciones son muy diferentes a las de Francia. “Si Fillon hubiese podido hablar más de su programa, habríamos podido advertir mejor la influencia <em>thatcheriana</em> en sus ideas”, destaca Sudhir Hazareesingh. “Asunto que habría sido bastante cómico para los británicos porque <strong>nadie en el Reino Unido reivindica hoy en día esta herencia</strong>, ¡tampoco en las filas conservadoras! David Cameron se ha distanciado de esa influencia y Theresa May aún más... Demuestra un retraso considerable por parte de François Fillon y nos deja estupefactos”.</p><p>En Bucarest, el investigador en el área de las Ciencias Políticas Alexandru Gussi, que dirige un seminario sobre la campaña electoral francesa, se refiere a la orientación en materia de<strong> política extranjera</strong>: “Los rumanos se encuentran impactados con el <strong>pasado comunista de Mélenchon</strong> y por su posición favorable a Putin; lo mismo que con la <strong>dimensión prorrusa de Fillon</strong>, candidato desconocido hasta la fecha. Eso hace que <strong>Mélenchon se vea como un candidato extremista</strong>. Los medios de comunicación rumanos lo meten en el mismo saco que a Marine Le Pen”. En otras partes de Europa central, en concreto en Polonia, las reacciones son similares: “Los medios de comunicación presentan a Mélenchon como el equivalente a Le Pen y poco más; el análisis que se hace carece de profundidad. En cuanto a Hamon, se le muestra como el candidato de la izquierda idealista, más <em>naïf</em> que malvado. Por último, el candidato Macron es al que se presenta de forma más favorable por su lado liberal y la visión muy estereotipada de la izquierda que mantienen las élites polacas. Para ellas, <strong>Macron es el representante del statu quo europeo</strong><em>statu quo</em>, mientras que Marine Le Pen es la revolucionaria”, dice el filósofo Michał Kozłowski.</p><p>El Gobierno ultraconservador de Varsovia mantiene una relación ambigua con el FN, según este profesor universitario polaco. “Su corazón está con Marine Le Pen, pero su razón les dice que hay que mantener una cierta distancia. De hecho, la derecha conservadora se encuentra, como sucede con el FN, en una clara contradicción; de un lado, mantiene el discurso más crítico con la UE y, por otro lado, realmente <strong>no desea su destrucción</strong> por el maná financiero que supone Bruselas”.</p><p>La decepción en el 'caso Fillon'</p><p>En el Reino Unido, las revelaciones sobre Fillon han producido un <strong>efecto deflagratorio</strong>. “Para los británicos, resulta incomprensible que Fillon siga siendo candidato. En el Reino Unido, su partido habría encontrado la forma de impedir que se presentara. Los editorialistas ingleses han llegado a decir que <strong>Fillon tendría que haberse retirado por sí mismo de la carrera presidencial</strong>, por el bien de su propio partido. La gente está muy sorprendida”.</p><p>“La ejemplaridad de Francia se resiente”, dice el investigador rumano alexandru Gussi. “El caso Fillon ha sido percibido en Rumanía como un <strong>escándalo que salpica a la clase política francesa</strong> en su conjunto”. En este país que se movilizó en masa, el invierno pasado, en contra de una ley dirigida a restringir la lucha contra la corrupción y donde, desde hace una quincena de años, la clase política ha pagado el coste de las operaciones <em>manos limpias</em>, un caso así no habría podido estallar. “Los diputados rumanos no pueden contratar a nadie de su familia, aunque ha habido un debate en ese sentido, para acabar con esa restricción”.</p><p>En Grecia, por el contrario, el <em>caso Fillon</em> no ha conmocionado tanto a los electores. “<strong>Los griegos están anestesiados por el nivel de corrupción</strong> de nuestro país. Sus representantes, que debían estar en prisión hace mucho tiempo ¡siguen en el Parlamento! Los medios de comunicación griegos han hablado mucho del caso, pero hay algo molesto en esta cobertura. Como si la corrupción en Francia no fuese más que Fillon, lo que ha eclipsado al Frente Nacional y a sus escándalos de financiación. Los griegos apenas saben nada al respecto”, dice Filippa Chatzistavrou.</p><p>Las preocupaciones frente a la progresión del FN</p><p>Para Italia, donde la ultraderecha –la Liga Norte– ya gobierna en dos regiones del norte del país (Lombardía y Venecia), el riesgo de que el destino de Francia quede en manos de una presidenta del FN se ve con <strong>enorme preocupación</strong>. “Entre dirigir una región y dirigir un país, hay una enorme diferencia”, dice el turinés Alfio Mastropaolo. “En Italia, la ultraderecha no tiene ninguna posibilidad ponerse al frente del Ejecutivo; en el sur no consigue cuajar”. Mastropaolo reclama prudencia a la hora de analizar el voto del FN entre las clases populares; en Italia, es precisamente en las regiones más ricas donde la ultraderecha ha avanzado... “Me parece que <strong>los medios de comunicación franceses amplifican el trasvase del voto comunista o socialista al FN</strong>. Es cierto que crece en el Norte, donde los partidos de izquierdas han desaparecido por completo, mientras que el Frente Nacional permanece muy activo, pero esta progresión no se observa en todas partes...”.</p><p>En Grecia, el auge del Frente Nacional también se observa con temor. Sin embargo, el país, considerablemente empobrecido por siete años de recesión, sólo se ha visto moderadamente atraído por los cantos de sirena de la ultraderecha. La organización neonazi Amanecer Dorado nunca ha obtenido más del 7% de los votos en los comicios. “Su carácter violento le impide progresar. Al contrario, la normalización de Marine Le Pen convierte al Frente Nacional en más atractivo para los electores, aunque conserva un núcleo neonazi. Es eso lo inquietante”, dice Filippa Chatzistavrou.</p><p>En Europa, se comparte la idea de que progresa una extrema derecha “normalizada”. El año pasado, en Austria, el candidato del FPÖ (Partido de la Libertad de Austria), en la segunda vuelta de las presidenciales, a punto estuvo de vencer. “Como Marine Le Pen, Norbert Hofer llevó al FPÖ un rostro nuevo, el de un hombre simpático, menos agresivo que sus predecesores”, dice Bernhard Widinger, investigador en el DÖW, el Centro de Archivos de la Resistencia Austriaca, un instituto de documentación y de investigación sobre la historia del nazismo y de la ultraderecha contemporánea. “Y como el FN, el partido austriaco ha hecho esfuerzos por acercarse a Israel para deshacerse, aparentemente, del molesto bagaje del <strong>antisemitismo</strong>. Los dos partidos están completamente alineados en dos asuntos clave: el islam y la Unión Europea, que se presentan como sus principales enemigos”.</p><p>Dicho esto, según el investigador en Ciencias Políticas, la progresión del candidato austriaco también se ha visto favorecido por la <strong>no existencia de cordón sanitario</strong><em>cordón sanitario</em><em>,</em> una diferencia fundamental con lo que sucede al otro lado de los Pirineos. “En Francia, en 2002, hubo manifestaciones y se votó a Chirac para <strong>anular a Le Pen</strong>. Aunque esta capacidad de reacción quizás se haya erosionado un poco y a pesar de que la hija sacará bastante mejor al juego que el padre, hay que decir que en Francia existe una tradición de oposición al FN. La formación ultraderechista nunca ha sido un socio de coalición, a diferencia del FPÖ, que sí lo ha sido en numerosas ocasiones”. La línea antiUE de Marine Le Pen además puede traerle fatales consecuencias, dice el investigador austriaco. Norbert Hofer, recuerda, acabó por poner sordina a su oposición a la Unión Europea en la recta final de la campaña, consciente del <strong>riesgo electoral</strong> que suponía en una Austria donde, pese a todo, el sentimiento euroescéptico iba viento en popa. “¡Hace falta un sentimiento antieuropeo muy fuerte para votar a alguien cuyo proyecto es destruir la UE! Me sorprendería mucho que una mayoría de franceses estén listos para correr el riesgo de dejar la UE y vote al Frente Nacional”.</p><p>Visto desde Alemania, donde el partido extremista AfD (Alternative für Deutschland) ya está presente en 11 parlamentos regionales de los 16 existentes, paradójicamente se percibe al FN más instalado en el panorama francés. Así lo cree al menos Michael Minkenberg, investigador en Ciencias Políticas en Francfort-sur-l’Oder. “Pese a su casi ausencia de la Asamblea Nacional, <strong>la antigüedad del Frente Nacional</strong>, su unidad y el hecho de que siempre ha contado con un fuerte liderazgo, todo ello hace que esté mucho más anclado en el sistema político”, analiza este especialista en la ultraderecha europea. “<strong>L’AfD, por contra, está más fragmentada</strong>. No es visible en el plan nacional y sufre problemas continuos de liderazgo. Al contrario que el FN, está en franco retroceso en la intención de voto desde hace varios meses”. Es verdad que el partido francés de ultraderecha preocupa al otro lado del Rin. “Pero no vamos a aplicar el modelo Trump en Francia porque las elecciones son completamente diferentes, son a dos vueltas. El miedo no es tanto que Le Pen se imponga en las elecciones cómo el modo en que sus debates emponzoñan el debate general. Lo mismo que Sarkozy había impuesto sus debates, la progresión de la ultraderecha cambia la naturaleza de los debates. Y para lo peor”.</p><p>Recomposiciones políticas comunes</p><p><strong>Desintegración del PS, hundimiento de los republicanos</strong>; la deriva de los partidos de gobierno tradicionales en esta campaña no es más que un nuevo episodio del <strong>final del bipartidismo</strong> en curso en el continente europeo. Grecia, España, Austria, Italia, Países Bajos ya están, cada uno con sus particularidades, en una fase similar de recomposición. En Austria, por primera vez desde la posguerra, ninguno de los dos partidos gubernamentales pasaban el año pasado a la segunda vuelta de las presidenciales. Electores austriacos y franceses tienen en común “un enorme descontento con los partidos en el poder”, dice Bernhard Weidinger. “La <strong>eliminación de los socialdemocrátas del SPÖ y de los conservadores del ÖVP</strong> en la primera vuelta fue un elemento revelador de la percepción que los austriacos tienen de su Gobierno. Dicho esto, las presidenciales en Austria son menos importantes que en Francia, el presidente tiene un papel bastante menor en nuestro sistema institucional. Estas elecciones sirve de catalizador a los electores. Me parece que en Francia se vota en las presidenciales con más información y más conciencia de las consecuencias de la decisión de cada uno”.</p><p>Que el voto sea más reflexionado o no, en cualquier caso, el PS aparece comprometido, el 23 de abril, a obtener un resultado históricamente bajo, que recuerda a la debacle del Partido Socialdemócrata neerlandés hace un mes. “Actualmente, en Europa, la socialdemocracia está debilitada electoralmente, pero se encuentra también <strong>sin proyecto político</strong> suficientemente distinto y sin vitalidad transformadora”, asegura el investigador griego Gerassimos Moschonas, quien ha realizado cálculos sobre los resultados electorales de 13 partidos socialdemócratas europeos desde los años 50. “En total, estos partidos han perdido de media casi un 35% de su apoyo electoral con relación a los años 1950. La contracción electoral es muy fuerte y alcanza su punto culminante en los años 2000-2017 porque la tendencia se agravó desde el comienzo de la crisis financiera, en 2008: en lugar de invertir la tendencia, la crisis económica agravó un importante cambio que duraba 40 años. Y los partidos socialdemócratas del sur europeo (España, Portugal, Grecia) perdieron el 44% de su fuerza electoral, si lo comparamos con los años 80”.</p><p>El Pasok griego encabeza este hundimiento, después se sitúa el PSOE, pero también los socialistas portugueses, que registran importantes pérdidas, aunque “resiste mejor”. Para este especialista en socialdemocracias europeas, “asistimos a una desestructuración electoral fundamental, profunda, que no se detiene. Las dificultades del PS se inscriben en este debilitamiento general”.</p><p>Sin estrategia ideológica</p><p>Gerassimos Moschonas, profesor en la Universidad Panteion de Atenas, considera que el candidato Hamon también presenta dos debilidades: “Lleva consigo –y, en parte, a su pesar– un <strong>mal balance de Gobierno</strong> y <strong>no ha sabido imponerse</strong> en una campaña electoral donde la personalización de la competición supone uno de los trazos más decisivos. Le falta, pese a la coherencia y de cierta solidez del personaje, el <strong>carisma personal</strong> que reclama el sistema semipresidencial francés. El problema de Benoît Hamon no es que sea demasiado de derechas: Mélenchon también está a la izquierda y no se puede decir que le perjudique. Encontramos un problema similar en el seno de los laboristas en el Reino Unido; del mismo modo que Jeremy Corbyn, pese a su talento, no es percibido –o no aún– como “premier ministrable”, <strong>Hamon no ha convencido lo suficiente</strong> como “presidenciable”. “No es una cuestión de programa, está relacionado con la ecuación personal del candidato”.</p><p>El investigador británico Sdhir Hazareesingh también se refiere al tándem Hamon-Corbyn: “La organización permanente del laborismo no apoya a Corbyn, del mismo modo que el aparato del PS hace lo mínimo con Hamon, mientras que este ha sido designado candidato a las primarias del partido. ¿Dónde están Arnaud Montebourg, Ségolène Royal... en los mítines? Nadie quiere mojarse”.</p><p>De ahí a predecir el final del PS... Quizás sería adelantar acontecimientos. “Hay que mirar a la Historia”, avanza, prudente, Gerassimos Moschonas. “A nivel europeo, <strong>la familia socialista se encuentra profundamente debilitada</strong> desde un punto de vista electoral, pero es la más estable desde un punto de vista organizacional. Es verdad que el Partido Socialista francés está en un momento muy difícil y que puede llevarle a la escisión. Es verdad, también, que las presidenciales siempre han sido un <strong>terreno que favorece la recomposición política</strong>. Pero la historia demuestra que el PS tiene capacidad de resiliencia organizacional. Hay varios escenarios posibles: el peor para el PS, que se produzca una escisión profunda, sólo es una posibilidad entre muchas otras”.</p><p>¿Los problemas del Partido Demócrata Italiano son premonitorios? El PD se quedaba este invierno sin su ala más a la izquierda, igual que en Grecia al ala izquierda de Syriza había dejado el partido de Tsipras, un año y medio. “Las divisiones en el seno del PD están vinculadas ante todo a <strong>historias personales</strong>”, precisa Alfio Mastropaolo. “La actitud de Matteo Renzi ha sido tremendamente brutal con la vieja guardia del partido y, paradójicamente, el electorado del PD permanece, de momento, fiel al partido en la intención de voto. Lo que tiene en común Italia y Francia es el nivel de indignación que se siente contra la clase política. Percibo un sentimiento de resistencia bastante difuso; si hay una oportunidad de resistencia en sus propias filas, vamos a cogerla, votando por ejemplo a la extrema izquierda cuando se es elector de izquierdas; si no existe, nos abstenemos”.</p><p>Revelador de las dificultades de las izquierdas</p><p>La campaña francesa afronta las mismas dificultades por las que atravesaron las diferentes izquierdas europeas. “Encuentro en los discursos de campaña la misma debilidad que en Syriza en 2015. Los candidatos críticos con la UE hacen como si fuese fácil volver a la mesa... En realidad, es muy difícil, cuando estamos en la oposición, encontrar alternativas viables a un modelo dominante. Veo ideas interesantes, como la <strong>renta universal</strong>, pero nada que pueda ser núcleo duro oficial para la izquierda”, dice Gerassimos Moschonas. Los socialdemócratas y la izquierda radical del continente se encuentran en un “triángulo infernal”, insiste Moschonas: “El del <strong>cambio sociológico</strong>, con la desestructuración de la clase obrera, de la globalización y de la UE. Los socialdemócratas han sido cómplices ellos mismos de la globalización neoliberal y Europa, por varias razones, se ha convertido en el centro mundial más importante del conservadurismo económico. La izquierda en su conjunto está atrapada en este triángulo histórico sin precedentes”.</p><p>“La falsa novedad de Macron”</p><p>La figura de Emmanuel Macron, aunque es totalmente nueva en el panorama francés como candidato sin partido, no resulta nueva en Europa. Formaciones similares a En Marcha han proliferado estos últimos años. En Grecia, To Potami (El Río) emergió en 2015 de los <strong>escombros de un bipartidismo</strong> que se encontraba en las últimas. Formado en torno a un personaje mediático, Stavros Theodorakis, que quiere encarnar un movimiento “ni derecha ni de izquierdas”, pero muy favorable a los intereses de las empresas –y esencialmente seguido por los medios económicos–, muy cubierto por los medios de comunicación, esta formación había obtenido el 6% de los votos en las legislativas de enero de 2015. “Actualmente no representa casa nada más en la opinión pública”, dice Filippa Chatzistavrouu. “El movimiento se ha desvanecido, lo que demuestra que un partido que no ha construido su base, que no tiene estrategia ideológica, no puede mantenerse. Es la novedad, el lado <em>showman</em> lo que hace que esto funcione al principio pero que se deshinche inmediatamente”.</p><p>El ejemplo griego da que pensar... “La principal diferencia con el francés es el hecho de que Macron ha llegado antes de la <strong>hecatombe</strong> mientras que To Potami ocupaba un <strong>vacío en un panorama ya apocalíptico</strong>. Las consecuencias es que En marcha aún puede camuflar durante cierto tiempo el hundimiento del PS: Macron puede defender esta idea quimérica de que no hay cambio grave, que la V República es todavía viable... Y esto puede molestar a la comprensión de la recomposición del juego político y ocultar la gran mutación en marcha”.</p><p>El personaje de Macron también le resulta familiar a Alexandru Gussi: “Macron, que en mi opinión supone un <strong>fenómeno de androginia política, </strong>en el sentido de que busca lo mejor, en su opinión, de la izquierda y de la derecha, tiene dos equivalentes en Rumanía. Su movimiento me parece próximo a la formación Unión para Salvar Rumanía, que obtuvo el 10% de los votos en las últimas legislativas. Es un <strong>partido sin identidad política</strong>, con gente que no formaba parte del sistema antes y que aún no se ha decidido entre izquierda o derecha. Pero el candidato francés hace pensar también en la figura de Dacian Cioloș, ex primer ministro y ex comisario europeo, <strong>tecnócrata</strong> cuyos discursos recuerdan mucho a los suyos. Como él, se encuentra en una situación ambigua: se presenta como una <strong>especie de antisistema</strong>, producido por el centro del juego político”. _______________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_73516"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Amélie Poinssot (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Macron, el candidato desconocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/macron-candidato-desconocido_1_1138851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>“Mi intención es convertirme en presidente”</strong>. El martes 28 de marzo, a 25 días de la primera vuelta de las elecciones francesas, el fundador del movimiento <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/En_Marcha" target="_blank">¡En Marcha!</a> convocó a la prensa. Emmanuel Macron tenía un mensaje claro que transmitir: es el “amo y señor del tiempo”. <strong>Su intención es “cambiar las costumbres y las caras”</strong>. No “aspira a ser un presidente de la IV República” que gobernaría con una mayoría de “circunstancias”. Además, también anunció que para ser candidato de ¡En Marcha! aquellos miembros que militan en otros partidos deberían dejarlos. De este modo no hay equívocos en cuanto a la posible <strong>“doble pertenencia”</strong> evocada hace dos meses.</p><p>La urgencia era evidente: Macron corría el riesgo de que las adhesiones a su candidatura se convirtiesen en una <strong>trampa</strong>. Todos los días hay nuevas figuras políticas que le dan su apoyo explícito. Algunas son de peso, como el ex primer ministro francés <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/03/29/58db5a6e468aebd3288b4688.html" target="_blank">Manuel Valls</a>, el actual ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian, el exalcalde de París <a href="http://www.huffingtonpost.fr/2017/03/08/bertrand-delanoe-annonce-son-soutien-a-emmanuel-macron-pour-lel/" target="_blank">Bertrand Delanoë</a> o el todavía presidente del Movimiento Demócrata (MoDem) François Bayrou. Pero otros, como Robert Hue o Alain Madelin, huelen a naftalina o al reciclaje de personalidades <em>carrozas</em> o <em>barrocas</em>; muy lejos de la<strong> imagen de “renovación” y de “alternancia”</strong> que cultiva Macron.</p><p>“No me fío de la agenda oculta de los políticos”, proclama Macron, quien asegura que: “Todos los apoyos son bienvenidos, pero <strong>ninguno me impedirá que introduzca reformas o que avance</strong>. Un apoyo vale un voto, no una investidura, ni una participación en la campaña, ni una modificación de nuestro programa”. Según varios medios de comunicación, estos mensajes de apoyo estaban dirigidos al ex primer ministro socialista Manuel Valls.</p><p><strong>“Convertirse en presidente”</strong>. En la recta final de campaña, ésa es la obsesión de Emmanuel Macron. Hace tres años, el influyente asesor del Elíseo, desconocido para el gran público, ni siquiera había sido nombrado ministro. De resultar elegido, este hombre de 39 años se convertiría en el presidente más joven de la V República, nueve años menor que Giscard d’Estaing cuando ganó en 1974.</p><p>En un panorama político hecho añicos, <strong>eclipsado por los casos de corrupción y perseguido por el Frente Nacional</strong>, el exministro de Economía está convencido de su buena estrella. Sin perder de vista los sondeos, Macron sabe, sin embargo, que su candidatura es frágil. Porque <strong>es joven</strong>, no tiene una imagen de hombre de Estado y su personalidad, sus relaciones y su patrimonio suscitan serias dudas. “¿Están dispuestos los franceses a darle las llaves del país? Esta es la cuestión capital”, teorizó ya hace meses su portavoz Benjamin Griveaux.</p><p>Según sus amigos, Macron debe “encarnar” las funciones de un presidente. Como sucede ya con ¡En Marcha!, esto pasa por una buena dosis de <em>storytelling</em>. A mediados de marzo, ya ejerció, de alguna manera, como presidente: durante una visita a una comisaría de la capital, en un discurso sobre la Justicia en Lille y durante el anuncio del establecimiento del servicio militar obligatorio durante un mes. En una entrevista en <em>Le Journal du Dimanche</em>, alabó sus propias cualidades: “Ya he demostrado mi <strong>liderazgo</strong>. Los analistas y los políticos estaban convencidos desde el primer día de que ¡En Marcha! era una <strong>aventura loca y aislada</strong>, después de que era <strong>una burbuja</strong> y, luego, consideraron que se trataba de una <strong>anomalía política</strong>. Los que expresan tales dudas probablemente no hubieran elegido a Valéry Giscard d’Estaing, que no tenía experiencia en labores presidenciales aunque había sido ministro de Economía y Finanzas [...]. Ni a Mitterrand en 1981, al que la derecha hacía los mismos reproches [el expresidente socialista fue antes ministro, de Justicia y de Interior]. O a François Hollande en 2012”.</p><p>El “favorito” para ser presidente, presente en todos los sondeos y gacetillas, oculta otro interrogante. Si resulta elegido el 7 de mayo, <strong>¿qué presidente será Macron? </strong>La pregunta, que no se le ha formulado mucho, no es una mera curiosidad para los lectores de prensa rosa. La V República ofrece tantas prerrogativas al jefe de Estado que su forma de gobernar, incluso su carácter, marca al país y marca la acción del Gobierno. El quinquenio (la vida política y el país entero) de Nicolas Sarkozy –hombre brutal, inquieto y que despierta pasiones y odio a partes iguales– estuvo marcado por la histeria. Hasta el punto de provocar rechazo. Un adepto a los resúmenes, como cuando era el secretario del Partido Socialista, François Hollande terminó siendo <em>engullido</em> por Hollande François, tachado a la vez de inactivo y de ser poco fiel a sus promesas.</p><p><strong>Macron promete la “renovación”</strong>, la “renovación democrática” o la “revolución”. Quiere <strong>reducir el número de parlamentarios</strong>, prohibir la acumulación de mandatos, revalorizar el Parlamento, impedir que los diputados condenados accedan a cargos. Seguro de que su personalidad es un punto a su favor, el mensaje central de su campaña (joven, moderno, “y de derechas y de izquierdas”, no es diputado) no ha incidido demasiado en su idea concreta del poder. Sin embargo, esta personalidad plantea algunas dudas. Y lo que parece indudable es que <strong>Emmanuel Macron sólo pensaría en él</strong>.</p><p>Socialistas de todas sensibilidades lamentaron la “aventura individual” de Macron cuando dejó el Gobierno para entrar en la carrera presidencial. Anne Hidalgo, alcaldesa de París, que apoyo a Benoît Hamon, dijo “no haber percibido en su trabajo diario ni una modernidad deslumbrante, ni una relación con la democracia que le inspirara confianza”. El primer ministro Bernand Cazeneuve, uno de los hombres de confianza de Hollande, no dudó en hablar de su <strong>“pasmosa inmadurez”</strong>. “En política no basta con prometer o hablar. Hay que cumplir lo prometido”. La política, afirma, no puede “reducirse a un <strong>ejercicio de seducción pura</strong>, hecho a base de portadas de revistas y de discursos sin proyecto”.</p><p>En el foro de Bercy del 19 de marzo, donde se apoyó públicamente a Benoît Hamon, la ex ministra de Justicia Christiane Taubira criticó a Emmanuel Macron, sin nombrarlo, tachándolo de candidato que <strong>piensa “transformar un programa en evento y confundir un proyecto con una biopic”</strong><em>biopic</em>. Macron atrae pero irrita. Por su descaro, sus <em>númeritos</em> de chico de buenos modales… Esa ambición devoradora que ni se molesta en ocultar. Es el <strong>candidato revelación de los comicios</strong>, como esas bolsas de contenido desconocido que se regala a los niños: el embalaje es atractivo, pero el interior puede ser decepcionante.</p><p>¿Reproches de envidia? Puede ser. Sin embargo, sucede que los que rodean a Macron también dudan en ocasiones. Como ese antiguo colaborador, decepcionado, que pide anonimato y que confiesa: “Tiene absoluta confianza en su destino personal. Hay en él una gran cantidad de desmesura. En el fondo, <strong>es muy monárquico</strong>”.</p><p><strong>El rey, ese “ausente”</strong></p><p><strong>¡En Marcha! es, sobre todo, Macron</strong>. Un partido con sus iniciales, cuyo lema está escrito con su puño y letra y que está al servicio de su ambición presidencial. El movimiento, que cuenta con 220.000 miembros, está <strong>descentralizado</strong> pero es moderadamente participativo. Unas 15 personas, en su mayoría jóvenes –“los mormones”, bromea un afiliado–, constituyen su guardia personal, que se dedica en cuerpo y alma al jefe.</p><p>Macron, que es muy exigente, quiere verlo y controlarlo todo. Lo consulta todo –por SMS o por mensajería instantánea– y pide opinión a varias personas, pero en su círculo de amigos, de representantes electos, compañeros de partido o empresarios, cuyos nombres guarda con celo. La <strong>transparencia</strong> no es una característica de una campaña, que sigue sin contar con un organigrama. Incluso el nombre de una gran parte de los “expertos” que han trabajado en su programa se mantienen en secreto. Oficialmente, porque muchos de ellos trabajan en la administración pública o porque no quieren mostrar su apoyo. Uno de ellos, Jean-Jacques Mourad, dimitió después de que una asociación revelara que existía conflicto de interés con el laboratorio Servier.</p><p>Cuando Mao Peninou, adjunto a la alcaldesa socialista de París, le anunció a su amigo Jean-Christophe Cambadélis su intención de unirse a Macron, el primer secretario del Partido Socialista galo le contestó: <strong>“Te vas a ver superado, incluso desestabilizado. A todo esto le falta deliberación colectiva”</strong>. Dos meses más tarde, Peninou, ex secretario nacional de afiliados del PS, ya tiene formado su juicio: “No es mentira”.</p><p>Varias personas que respaldan a Macron, tanto de izquierdas como de derechas, reconocen <em>off the record</em>, estar preocupados por su capacidad para “hacer grupo”. ¿Unos y otros han repetido durante meses que la formación era sólo una “burbuja”?<strong> “Puede ser bastante autócrata”</strong>, estima uno de sus primeros apoyos, que apunta que: “Si resulta elegido, le deberá su victoria única y exclusivamente a sí mismo”. “Es completamente nuevo, hay una especie de apuesta”, concede Mao Peninou:<strong> “Si gana las elecciones presidenciales, el lugar de discusión y de desarrollo colectivo será crucial”</strong>. Peninou ha apostado durante mucho tiempo, como Manuel Valls, por superar al Partido Socialista y construir una “casa común” de los progresistas y constituir así la columna vertebral de una posible mayoría.</p><p>Que no cunda el pánico, responden los allegados de Macron: esta <strong>verticalidad</strong> es ante todo preocupación por la eficacia de la campaña, necesariamente caótica en un partido que acaba de crearse. Al candidato le gusta sugerir que sería lo contrario a un presidente <em>new look</em>, una especie de CEO que controlaría el rumbo, no gestionaría todo sino que haría que sus ministros obtuvieran resultados.</p><p><strong>“Presidir no es gobernar”</strong>, explicó Macron a principios de marzo en una entrevista en RTL donde aseguró que “es el garante de nuestras instituciones, de la dignidad de la vida pública y el encargado de darle un rumbo al país. [...] El modo de Presidencia que pretendo desarrollar se centra en las <strong>prioridades</strong>, un área reservada y un gobierno que tendrá como tarea las responsabilidades políticas”.</p><p>En Talence, el 9 de marzo, afirmó que <strong>no creía en “la recuperación pensada desde arriba”</strong>. Los homenajes a la “sociedad civil” o las exhortaciones a “liberar las energías” salpican sus discursos. A menudo recuerda sus esfuerzos por llegar a un compromiso con la mayoría con respecto a la ley que lleva su nombre, que finalmente salió adelante gracias al artículo 49-3 [que permite aprobar una ley sin pasar por el Parlamento] impuesto por François Hollande y Manuel Valls. Fue en ese momento cuando varios de los diputados socialistas que lo apoyan, como Richard Ferrand, ahora secretario general de ¡En Marcha!, dicen que descubrieron su <strong>paciencia y su talento de negociador</strong>.</p><p>El exbanquero<strong> también ha decretado la desaparición omnipresidente</strong>. En Londres, el 21 de febrero, denunció un “sistema casi monárquico donde, normalmente, el que es presidente o el que quiere serlo dice ‘voy a investigar un plan o tal programa, éstas son mis prioridades, voy a explicarle lo que es bueno’”. Esa tarde, también afirmó que “el empresario [...] no es capaz, si dirige una empresa de automóviles, de ser tan bueno como su mejor ingeniero”. El martes 28 de marzo, en su cuartel general de campaña, incluso denunció la <strong>“hiperesponsabilidad” del jefe de Estado</strong>. Macron dice “querer acabar con un presidente de la República responsable de todo o la Sala de Apelaciones de los deseos de cada uno” y también <strong>quiere revalorizar el papel de los ministros</strong>, que quiere “que lleguen a una parte sustancial de la sociedad civil”.</p><p>Sin embargo, ciertas actitudes dejan divisar una relación con el poder más compleja: <strong>dominada, confusa e, incluso, megalómana</strong>.</p><p>Cuando todavía era ministro, el pasado 8 de mayo, durante un homenaje a Juana de Arco en Orleans, uno de los personajes a quien idolatra, Macron hiló una comparativa muy evidente entre él y la heroína quemada por los ingleses: “Juana de Arco rompe el sistema, ella cambia la injusticia que debía encerrarla”. Delante de la catedral de la ciudad gala aseguró también que “ella sabe que no nació para vivir, sino para intentar lo imposible. Juana de Arco era pastora pero se abrió un camino hasta el rey. Juana de Arco no es nadie pero lleva sobre sus hombros el <strong>deseo de progreso y de justicia para todo un pueblo</strong>. Esa mujer era un sueño loco, pero se impuso como una evidencia”.</p><p>En Lyon, el 4 de febrero, su discurso se parecía mucho al de un <strong>telepredicador</strong>. Al igual que en la entrevista concedida a <a href="http://www.lejdd.fr/Politique/Macron-La-politique-c-est-mystique-846614" target="_blank">Le Journal du dimanche</a>, la semana siguiente, en la que se desahogó con la relación entre la política y la religión, dejando titulares como <strong>“la política es mística"</strong>, su “poder carismático”, la “dimensión cristiana” de su compromiso, del que él “no reniega”.</p><p>Él mismo alimenta la ambigüedad. Cuando Hamon aboga por un tipo de presidente modesto y Mélenchon por una VI República, el exministro de Economía<strong> se adapta a las instituciones presidenciales de la V República</strong>.</p><p>Al contrario que François Hollande, no cree en el “presidente normal”. En la política francesa, <strong>echa de menos una figura “ausente”: la “figura de un rey”</strong> cuya muerte, piensa, “el pueblo francés no quiso”. “El periodo del Terror dejó un vacío emocional, imaginario, colectivo: el rey ya no está”, explicó en julio en el semanario <em>Le 1</em>, de su amigo y mentor empresarial Henry Hermand. “Hemos tratado de reinvertir ese vacío, de colocar otras figuras en él, durante las épocas napoleónicas y <em>gaullistas</em>. El resto del tiempo, la democracia francesa no copa ese vacío. Lo vemos bien con el <strong>constante cuestionamiento de la figura presidencial</strong> desde la salida del general De Gaulle. Después de él, la normalización de la figura presidencial ha vuelto a colocar un sillón vacío en el centro de la vida política. Sin embargo, lo que se espera del presidente de la República es que ocupe esta función”.</p><p>Presidencia 'gaullista-mitterraniana'</p><p>Este otoño, en la revista <em>Challenges</em>, aclaró esta idea: “Evidentemente, <strong>no creo que haya que restaurar la monarquía</strong>. Sin embargo, es absolutamente necesario <strong>inventar una nueva forma de autoridad democrática</strong> basada en un discurso de la razón, en un universo de símbolos, en un compromiso continuo de proyección futura, todo eso anclado en la Historia del país. La Presidencia y los compromisos no podrán construirse siguiendo la actualidad: sería sumirse en una <strong>especie de obsesión con la política</strong> que nunca define los términos y las condiciones de su propia eficacia. Una Presidencia basada en la anécdota, los acontecimientos y la reacción banaliza la función. Este tipo de presidencia no permite reconciliarse con el largo plazo y el discurso de la razón”.</p><p>Macron dijo que <strong>aspira a una “presidencia de tipo De Gaulle y Mitterrand”</strong>, con un jefe del Estado que dé muestras de una “capacidad de aprender, de enunciar un sentido y una <strong>dirección enraizada en la Historia del pueblo francés</strong>”. Retoma así la vieja idea de que la elección presidencial por sufragio universal, querida por De Gaulle, encarna “la relación entre un hombre, un proyecto y un pueblo”. Una forma también de establecer un paralelismo entre su estrategia de “adelantar” a los partidos tradicionales, a los que considera agotados, y la visión de De Gaulle de un presidente por encima de todas las partes, que “reconcilia” y “unifica”.</p><p>“Nuestras instituciones se han visto atrapadas durante años por los partidos políticos que han intentado rehacer las reglas”, explicaba en enero. “Ahora bien, las habían hecho un hombre que estaba tratando de liberarlas de la influencia de los partidos políticos”. ¿El mensaje subliminal? <strong>Macron se presenta claramente como heredero del hombre al que él llama “el General”</strong> y al que alude cada vez que puede.</p><p>El candidato de ¡En Marcha! <strong>tampoco es insensible a la figura del monarca republicano</strong>... incluso en sus aspectos más tradicionales. Si es elegido, Macron se ha comprometido a reabrir las cacerías presidenciales con las que acabó Nicolas Sarkozy. “No hay que estar avergonzado. Hay que verlas como elemento atractivo”, aseguró recientemente ante la asamblea general de la Federación de Cazadores de París: “Esto es algo que fascina en todas partes, representa la cultura francesa y es un punto de partida”. Incluso llegó a asegurar que iría de caza en compañía de los líderes extranjeros.</p><p>Muy cercano ahora a Macron, el exdirector del Crédit Lyonnais Jean Peyrelevade, también hombre de confianza de François Bayrou, crítica el “error de Emmanuel Macron”. “Todo apunta a que <strong>las elecciones presidenciales centrarán la confluencia milagrosa entre un hombre y su pueblo</strong>. Este relato es ficción, novela nacional, donde aflora la peligrosa idea del hombre providencial”, escribió en el periódico económico <em>Les Échos</em>, donde también explicó que “aparte del fundador de la V República, el propio general De Gaulle, que llegó al poder en condiciones muy particulares, todos los presidentes elegidos desde entonces eran, en el momento de la victoria, <strong>los campeones elegidos por un aparato de partido</strong>, lo que les permitió acto seguido contar con una mayoría legislativa”</p><p>Estas quejas las escucha a menudo Macron. Finge que no le importan. Los candidatos de ¡En Marcha! para las elecciones parlamentarias no se conocerán hasta después de los comicios presidenciales. Es una forma de no desalentar antes del gran momento. ¡En Marcha! cuenta con un censo de más 14.000, a menudo los <em>marchadores</em> más motivados.</p><p>Desde su sede de campaña, el 28 de marzo, Macron mostró su sorpresa al enterarse que “muchos responsables o analistas” creen que ¡En Marcha! <strong>“no tiene la capacidad para obtener una mayoría parlamentaria” </strong>en las elecciones legislativas del 11 y 18 de junio de 2017, un mes después de la segunda vuelta. Si resulta elegido, <strong>está convencido de que los franceses le darán “la capacidad de gobernar”</strong>. Sin embargo, Macron sabe que, incluso si gana las elecciones presidenciales, con una izquierda rota y un Frente Nacional fuerte, le será muy difícil disponer de una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Él mismo lo reconoció en Talence (Gironda, suroeste del país) a principios de marzo: “Nadie puede pretender gobernar mañana legislando con un solo partido. <strong>Actualmente nadie supera un 25% de intención de voto en los sondeos</strong>. Sólo podemos contar con el hecho mayoritario francés para coger el timón del país mañana haciendo <strong>verdaderos equilibrios y con un auténtico debate</strong>. Debemos construir una mayoría para el proyecto”.</p><p>Esta mayoría debería reunir a los “a los socialdemócratas, al ala moderada y progresista del PS, los radicales de la izquierda, los ecologistas razonables, el centro, el centro-derecha, Los Republicanos europeos y razonables y la derecha orleanista”. Esta mayoría estaría dirigida por un primer ministro, aunque no descarta que se trate de una mujer, que debería tener una “fuerte experiencia en la vida política, en el arte parlamentario y en la capacidad de gobernar”. Dependiendo de las leyes, él o ella podría llevar a cabo <strong>consensos interpartidarios</strong>, por los que apuesta Macron.</p><p>Macron aún no ha dado ningún nombre de posible <em>ministrable</em>. Por ahora, sólo se conocen los nombres de los que se convertirían en los <strong>pesos pesados de su gobierno</strong>. De hecho, el fundador de ¡En Marcha! no tiene ningún interés en entrar en detalles. Contrario a lo que dice, no es el único “amo y señor del tiempo”.</p><p>Si gana las presidenciales, habrá logrado <strong>el golpe del siglo</strong>. Pero todavía tendrá que apostar por la capacidad de ganar los comicios legislativos con aquellos a los que François Fillon llama (con “desprecio”, según Macron) sus <strong>“diputados de internet”</strong>. En caso de mayoría relativa, después deberá llegar a acuerdo en las leyes importantes con diputados que no serán de ¡En Marcha!.</p><p>Y si pierde, su <strong>gran sueño de una recomposición política</strong> desde el Elíseo se convertirá en humo. En cuestión de segundos. </p><p>_____________</p><p>  <strong>Traducción: Alba Precedo</strong></p><p><em>Leer el texto en francés: </em></p><p><span id="doc_81583"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathieu Magnaudeix (Mediapart)]]></author>
      <media:title><![CDATA[Macron, el candidato desconocido]]></media:title>
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