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    <title><![CDATA[infoLibre - Cultura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/cultura/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Cultura]]></description>
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      <title><![CDATA[‘Las corrientes’, el fascinante estudio de una conciencia que se desacopla del ritmo de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/corrientes-fascinante-estudio-conciencia-desacopla-ritmo-vida_1_2220800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/44a93223-1860-4258-ae17-e94588d29d09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Las corrientes’, el fascinante estudio de una conciencia que se desacopla del ritmo de la vida"></p><p>Las voces más benévolas con <strong>esa posmodernidad</strong> que sigue marcando nuestras sociedades aseguran que, nos guste o no, esta solo es <strong>una consecuencia lógica de la modernidad</strong>. Una intensificación, en realidad, de algunos elementos básicos de la misma, suficientes para considerar lo que vino luego como poco más que una fase. Saldremos de aquí, nos dicen. Es solo lo que toca. Pero claro, llevamos tanto tiempo atrapados en el laberinto posmoderno como para considerarlo <strong>una aberración histórica</strong>, forzándonos a aceptar alternativas de desigual convicción a partir de ahí. </p><p>Sean los nuevos fascismos, sea <strong>el tímido metamodernismo</strong> que empieza a latir <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/spielberg-recuerda-dia-revelacion-merece-pena-creer-plena-conspiranoia_1_2206720.html" target="_blank">en ciertos rincones</a>, es fácil aceptar la teoría de que lo posmoderno solo sea un estadio avanzado de lo moderno si acudimos a las vanguardias, hace justo un siglo, y recordamos que el buque insignia del modernismo literario fue el <strong>“monólogo interno”</strong>, también llamado <strong>“corriente de conciencia”</strong>. La corriente de conciencia fue la herramienta preferida de <strong>James Joyce o Virginia Woolf </strong>para, rompiendo con cualquier ortodoxia, acercarse a <strong>una verdad profunda en sus personajes</strong>. A través de ella se introdujeron en su cerebro, emularon el ritmo y velocidad de los pensamientos, y deformaron todo lo que había fuera de ellos en una exaltación subjetiva tan prometedora como, finalmente,<strong> peligrosa</strong>.</p><p>Porque, cuanto mejor conocíamos esas cabezas, <strong>más borroso era lo que les rodeaba</strong>. Más deforme, confuso, posmoderno. Más alejado, en fin, del registro de algo trascendente que armonizara tantas perspectivas distintas. Woolf afrontó directamente las consecuencias en su novela <em><strong>Al Faro</strong></em> a través de las tribulaciones de la señora Ramsay. “Tenía una clara percepción de que ahí estaba la vida y era algo que no compartía ni con sus hijos ni con su marido. <strong>Ella estaba a un lado, la vida al otro</strong>, y a veces parlamentaban (...) Podía haber grandes escenas de reconciliación, pero tenía que admitir que lo que llamaba vida era <strong>terrible, hostil, y se abalanzaba sobre ti </strong>si le dabas oportunidad”.</p><p>La corriente de conciencia bien podría habernos alejado de<strong> las corrientes de la vida</strong>. Así que Woolf, sin dejar de lado esta valiosa herramienta, intentó que su voz literaria acogiera volumen acuático. Por eso escribió una novela titulada <em>Las olas</em> a continuación, con un uso del monólogo interno aún más radical. Y luego, en una triste ironía, sucumbió<strong> a las propias aguas</strong>, arrojándose al río Ouse de Sussex. <em><strong>Las corrientes</strong></em><strong> de Milagros Mumenthaler</strong> recuerda lo suficiente a Woolf —afortunadamente, disculpando así la frivolidad— como para que los ecos vayan mucho más allá de que su protagonista <strong>se tire igualmente a un río </strong>en los primeros minutos del film. </p><p><strong>A la senda de Virginia Woolf</strong></p><p>En <em>Las corrientes</em> <strong>también hay un faro</strong>, por ejemplo. Es un faro que, en los minutos más bellos de la película de Mumenthaler, ilumina la ciudad ante los ojos de la protagonista, Lina (<strong>Isabel Aimé González-Sola</strong>), y su hija. La luz del faro incide sobre el espacio urbano mientras suena la sinfonía de <em>Los planetas</em> de Gustav Holst y las imágenes, completamente identificadas con la mirada de Lina hasta ahora, hacen una tentativa <strong>por acercarse a otros sujetos, otras vidas</strong>. Bien podría haber una salvación en ello pero es una tentativa efímera, como tantas otras que hace la protagonista durante el film para superar su malestar. <strong>“Intento no sentirme tan efímera, como imagino que intenta todo el mundo”, </strong>le ha explicado poco antes Lina a su psicólogo. </p><p>¿Por qué Lina se siente efímera? ¿Por qué, tras ganar un premio por sus logros profesionales en Ginebra, ha querido saltar de un puente, sobreviviendo por poco a este intento de suicidio? Debería haber, desde luego, mucho de rechazo a la hipocresía de estos entornos, a la necesidad de convertir lo social en <strong>una pantomima engañosa</strong>, pero lo interesante verdaderamente es que, antes del salto, Lina se ha topado en un escaparate con una obra que le sugestiona mucho: un tapiz que muestra a tres ancianas tejiendo, <strong>los hilos confundiéndose en los contornos de sus cuerpos</strong>. La mirada de Lina se ha visto seducida por la contundente expresión visual de lo que, a fin de cuentas, persigue su existencia: <strong>un diseño armonioso, perfecto, matemático</strong>. Lina es <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/retrato-moda-couture-deja-frivolidad-diablo-viste-prada_1_2188806.html" target="_blank">estilista de moda</a>. El premio que le han dado es por ser una gran diseñadora en su campo.</p><p>En sintonía a esto, en alguna escena posterior veremos cómo Lina llena su despacho de <strong>ingenios mecánicos</strong>, manivelas y aparatitos que construye metódicamente y con los que se siente agredida en el momento que alguien (su marido, por ejemplo) los toca sin permiso. Parece claro, entonces, que Lina es <strong>una obsesa del andamiaje</strong>. Ansía organizar los materiales en formas reconocibles y funcionales. Su obsesión es la de la señora Ramsay por ejercer de casamentera, o la de <strong>la señora Dalloway teniendo que ocuparse ella misma de comprar las flores</strong>, y son obsesiones que de repente afrontan un fracaso mortal. Tan sencillo como pararse a observar el agua de un río. El desorden de las olas, las corrientes que fluyen ajenas a todo lo que ella quiera o pueda hacer. <strong>Así que esta era la vida</strong>. Podemos intuirlo porque no la estamos viviendo, sino que la tenemos enfrente.</p><p>Mumenthaler describe, entonces, un <strong>desajuste con la realidad</strong>. Su heroína se ha sentido tan violentada por el agua porque debe haber dejado de seguirle el ritmo, y por eso su primera reacción tras el intento de suicidio es una suerte de alergia a la misma (provocando, a su vez y en <strong>una rima visual muy lograda</strong>, que su cabello sucio y encrespado persiga una cualidad semejante). La argentina, en el marco de<strong> un proyecto artístico inequívocamente woolfiano</strong> —sus dos primeras películas, <em><strong>La idea de un lago </strong></em><strong>y </strong><em><strong>Abrir puertas y ventanas</strong></em>, ubicaban sus conciencias en recuerdos juveniles de casas inolvidables, como aquella que no dejaba de centrar <em>Al Faro</em>—, vuelve a acercarse en <em>Las corrientes</em> al fallo moderno por antonomasia: <strong>el desacoplamiento del yo con respecto a la vida</strong>. Qué sale de ahí, en cuanto al aislamiento y <strong>la depresión</strong>, es algo que todos conocemos bien.</p><p>La mayor virtud de Mumenthaler como cineasta es que, teniendo muy claro sus intereses estéticos, trata de cubrirlos acorde a <strong>unas sensibilidades oportunamente modernistas</strong>: antes que lo referencial —los relatos previos que se hayan acercado canónicamente a estas tensiones— prefiere <strong>lo sensorial</strong>, que la cámara se haga una con los progresos de la protagonista e intente seguir, al compás de sus éxitos y fracasos,<strong> el verdadero ritmo de las aguas</strong>. Se articulen estas como un río, como una ducha o como una lluvia pertinaz. Es lo que necesita la atormentada Lina, es lo que busca la directora, y las cimas de <em>Las corrientes</em> se cifran en todas las veces que <strong>atinan a coincidir</strong>.</p><p>Que son muchas, felizmente. A Mumenthaler le hace algo de daño que, aun contando con el mismo fotógrafo que en <em>La idea de un lago</em> —<strong>Gabriel Sandru</strong>—, la factura de <em>Las corrientes</em> sea mucho más rutinaria que la de su película previa. Tampoco terminan de funcionar esas alucinaciones que se cortan abruptamente —estableciendo algo así como una horizontalidad expositiva que contradice los propósitos de la obra— y unas concesiones al <strong>psicologismo más obvio</strong>, cuando Mumenthaler se acaba viendo en la necesidad de “justificar” la deriva de su heroína con traumas maternos. Apuntan a ser inercias de nuestra coyuntura, pasajes manchados de presente que emborronan la, por lo demás, admirable autonomía de Mumenthaler, su compromiso con<strong> una modernidad rediviva</strong>.</p><p>En este regreso providencial a formas de expresión que todavía siguen cargadas de futuro, Mumenthaler conecta la corriente de conciencia con otras estrategias de inicios del siglo pasado como<strong> la escritura automática </strong>—volcada en una intuición que no hace prisioneros—, y blinda su tercer largometraje contra reproches y explicaciones simples. Conduciéndolo todo como si tal cosa a <strong>un plano final inolvidable</strong>, mientras nos fuerza a dejar de ver la vida como algo que tenemos delante de nosotros,<strong> o con lo que hay que negociar</strong>. Revelándola, simplemente, como algo que hay que aprender a nadar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Películas,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Amores tormentosos, en TintaLibre de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/amores-tormentosos-tintalibre-especial-verano_1_2217757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No nos ha dado un ataque de romanticismo, pero casi. Este verano en el <strong>número especial de TintaLibre</strong> las que escriben son mujeres desde la portada hasta la última letra, y a la veintena de autoras, les hemos pedido que relataran y dibujaran, que nos contaran en resumen sus <strong>amores tormentosos</strong>. Y nadie, y esos hemos conseguido, se pone de perfil, ni escatima recuerdos, ni escenas, ni tampoco heridas.</p><p><strong>Paula Bonet</strong>, en la portada, representa ese sueño febril entre sábanas revueltas en el que no sabemos nunca donde acaba el placer y empieza el sufrimiento. Es el amor, ya, y se puede contar de mil maneras distintas. Queríamos jugar entre la portada y la contraportada y <strong>Flavita</strong> <strong>Banana</strong>, se marca un relato crudo acompañado de viñeta que se llama, ahí queda eso, Malratadores (no hay errata). </p><p>Dentro, en las páginas, en las arterias de corazones a menudo rotos, el desfile se inaugura con <strong>Cristina Araújo Gámir</strong> que suelta la primera andanada: “Ella ya es un manifiesto somático de la rabia: la cara le arde como la lava, como una piedra de calentar carne en láminas, tiene los ojos brillantes de enfermedad victoriana, y manos que agita, dientes que aprieta, mechones de pelo que rastrilla hacia atrás sin necesidad”. Estamos en el escenario. <strong>Sara Barquinero</strong> aborda los amores confusos y atropellados, a veces colocados, con sus fantasías que juegan al amor verdadero y pasan como los apartamentos compartidos y los taxis de madrugada por la ciudad. <strong>Laura Calçada Barres</strong> se refugia en el gran escenario operístico, en una escapada a las islas griegas, hurga en el libreto de Ariadna para dar rienda suelta a las pasiones y las turbulencias de las voces (y las mentiras) que rompen ante el Egeo. <strong>Najat El Hachmi</strong> pone su foco en el cuerpo, en las cicatrices de esos cuerpos operados, de esas tetas de silicona en los que la autora halla la frialdad de un cadáver. Se llama, lo suyo, Olvidar la piel.</p><p>Pero también hay humor, el humor desenfrenado e irreverente con el que <strong>Andrea Genovart</strong>, en <em>Un fuerte aplauso para ellos</em>, puede llegar a decir sin ningún tipo de resentimiento: “Todo el largo listado de penes adosados a un cuerpo que tuve la desdicha de conocer comparte una serie de cualidades innatas: un lloriqueo por el anhelo de la figura materna equivalente a los gritos de un cerdo cuando es sacrificado, una aburrida insistencia en venderse como seres excepcionales que no se excitan con las tetas operadas y sí con la belleza natural paliducha, un consumo fetichista por un porno muy concreto que roza lo delictivo”.</p><p>La historia de <strong>Amanda Mauri</strong>, <em>Tres veces adiós</em>, es teatral, un ensayo, un teatro en el que la verdad y la interpretación se confunden como tantas veces en la vida sentimental. Una historia de las que duelen. Nada que ver con la desacomplejada y risueña incursión de <strong>Luna Miguel</strong> en los lances eróticos e intelectuales con que la autora nos conduce a la Rumanía profunda de un Congreso en busca de Cioran, filósofo de la pesadumbre. Y qué decir de la rebeldía siempre poderosa y afilada de <strong>Cristina Morales</strong> que nos regala esta vez un descacharrante karaoke con horchata en una terraza de pueblo y de verano de toda la vida donde ustedes pueden escuchar al mismo tiempo a Umberto Tozzi y a Iggy Pop.</p><p>Más ensayística se pone <strong>Lara Moreno</strong> en <em>Los amores del río de la luna</em> al situar en el centro de su texto y del tema que nos ocupa esta reflexión: “El consentimiento es la verdadera revolución social del siglo XXI, la electricidad que debería atravesar nuestros tormentos, nuestros amores, nuestra airada diversión, la deliciosa saliva que ha de cubrir nuestra piel cuando la fiebre y abrigar nuestros huesos bajo el frío”.</p><p>Nada que ver, o poco que ver, con esa cita a ciegas de <strong>Anna Mur</strong> en las bamabalinas del rock y de la fama, en los escenarios de la adoración y la mentira, en los pies y los sexos de barro (o plastilina) de esos héroes desenmascarados que hacen canciones de amor y logran que sus fans les sigan por el mundo y los moteles. Lean, por favor, Lo mejor que tiene mi marido está en sus discos.</p><p>Volvemos a la cicatriz con <strong>Marina Perezagua</strong> que sitúa su relato en los refugios de la guerra de Ucrania, en un quirófano de luz vacilante, en un escenario de miembros amputados, donde también, sí, puede surgir la pasión erótica, en ese <em>sublime ordinario</em> al que se refiere la escritora.</p><p>Un cuchillo y la sangre, una tentación (y muchos cuernos), señalan la peripecia de <em>Como una piedra agujerea el agua</em>, de <strong>Llucia Ramis</strong>. Hay violencia, pero también pasión o nostalgia de la pasión. <strong>Lucía Solla Sobral</strong>, busca en <em>La perturbadora normalidad</em>, como suele, los recovecos del maltrato con una clarividencia que a veces hipnotiza y que casi siempre duele. Hay pelos y señales. “Cuando te quieres dar cuenta hay nombres que no vuelves a decir en voz alta, ropa que ha quedado en el fondo del armario y todo tu dinero está en la cuenta común”.</p><p><strong>Candela Sierra</strong> desmonta en su cómic <em>Real Ideal</em> las noches y los ligues de una generación muy perdida y se interna en los espejos falsos de las relaciones en red y sin red. Tormentosos, y muchos, son también los sarpullidos (de la sífilis) de Camões en el ensayo que le dedica <strong>Isabel Soler</strong> donde nos muestra a un poeta laureado y pendenciero, también lo son  los desafectos y migrañas de Zenobia Camprubí con Juan Ramón Jiménez que nos actualiza <strong>Laia Arcusa</strong> o incluso la diabólica influencia en los amantes de la moda que sigue ejerciendo Anne Wintour desde un trono donde todos aspiran a vestirse de Prada. Lo cuenta <strong>Paloma</strong> <strong>Rando</strong>.</p><p>Disfruten de la lectura, del amor y también, en lo posible, de la tormenta.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Amores tormentosos, en TintaLibre de verano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,TintaLibre]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘La otra hermana Bennet’: la búsqueda de la felicidad de la chica torpe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/hermana-bennet-busqueda-felicidad-chica-torpe_1_2217420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0516c48a-78b1-4504-b0c5-02bf8756183e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘La otra hermana Bennet’: la búsqueda de la felicidad de la chica torpe"></p><p>Con gran éxito se estrenó en marzo en el <a href="https://www.infolibre.es/temas/reino-unido/" target="_blank" >Reino Unido</a> <em><strong>La otra hermana Bennet</strong></em><strong>,</strong> <strong>que ya puede verse en Movistar +</strong>. “La otra” pasa a ser la protagonista. La joven sin gracia creada por <strong>Jane Austen en </strong><em><strong>Orgullo y prejuicio</strong></em> florece como una venganza de los menos afortunados. </p><p><strong>Diez episodios de media hora</strong> adaptan la novela de Janice Hadlow, ex directiva de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/bbc/" target="_blank" >BBC</a>. En ella se escribe una carta de amor al personaje menos mimado de la familia cuya historia se cuenta en la novela. <strong>“Una joven sin halagos”</strong> según el poema de <strong>William Wordsworth</strong> citado en la serie.</p><p>De las cinco hermanas Bennet, <strong>Jane Austen</strong> puso un foco tenue y sin cariño sobre Mary, pedante, torpe socialmente y aislada entre sus vivaces familiares. Esta historia, la de la novela y la serie, lo apuesta todo por la que era <strong>candidata a llevar una vida solitaria y frustrada. </strong></p><p>La convierte en una figura sorprendente, interesante y por quien resulta imposible no sentir simpatía. El suyo es <strong>un viaje hacia el crecimiento y la propia felicidad</strong>. Y para ello no se convierte en otra persona, más fácil de encajar en las expectativas sociales.</p><p>Su camino deja que la vida le enseñe dónde encontrar el amor propio. <strong>Hay un lugar para ella en el mundo</strong>. Y en el romance. Acompañarla en este despertar es todo un placer. Sensible, divertido y original.</p><p><strong>Sarah Quintrell</strong> ha sido la encargada del guion de la adaptación, la directora <strong>Jennifer Sheridan</strong> ha dirigido los primeros episodios y sentado el tono. Ambas son fans de la reverenciada serie de la BBC de 1995 sobre <em>Orgullo y prejuicio</em>, que puede encontrarse en Prime vídeo.</p><p>La serie que ellas han desarrollado comienza con el argumento de la novela original, visto desde la perspectiva de Mary, <strong>“una introvertida en una familia de extrovertidos”</strong>, como la define la actriz que la interpreta, <strong>Ella Bruccoleri</strong> en una promoción. </p><p>Sus hermanas se casan, único objetivo concebido para todas por una madre ansiosa que no podía mantenerlas económicamente de otra manera. A partir de ahí, Mary, que recibe un desprecio tras otro, <strong>escapa por una rendija </strong>a su destino de patito feo. </p><p>Su trayectoria está llena de tropiezos y de esperanza, contada con mucho humor y enorme ternura. Los episodios funcionan como capítulos literarios que terminan una etapa del viaje y <strong>siempre</strong> <strong>consiguen despertar la curiosidad por Mary</strong>. Es difícil dejarla a medias.</p><p>En entrevista a <a href="https://www.google.com/search?q=sarah+quintrell+interview&sca_esv=9c297ecd27ddd5cd&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&sxsrf=APpeQnuRlpMHVjGr6k8IGR48dJ1LnVix6w%3A1782809707963&ei=a4RDapyqOtGG9u8PyJz_6AI&biw=1081&bih=886&ved=0ahUKEwjci-Hay66VAxVRg_0HHUjOHy0Q4dUDCBE&uact=5&oq=sarah+quintrell+interview&gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiGXNhcmFoIHF1aW50cmVsbCBpbnRlcnZpZXcyCBAAGIAEGMsBMggQABiABBiiBDIFEAAY7wUyBRAAGO8FMgUQABjvBUjzFlCyBliSFXABeACQAQCYAXigAY0HqgEDOC4yuAEDyAEA-AEBmAILoAKwB8ICCRAAGAcYHhiwA8ICCxAAGIAEGMsBGLADwgIIEC4YywEYgASYAwCIBgGQBgmSBwM5LjKgB7kfsgcDOC4yuAesB8IHBTAuOC4zyAcZgAgB&sclient=gws-wiz-serp#fpstate=ive&vld=cid:712d7acb,vid:7XjGQA9T5wo,st:0" target="_blank">LRM</a>, la responsable del proyecto, Sarah Quintrell reafirma que “todos tenemos algo de sentirnos al margen que caracteriza a Mary. Por eso <strong>conectamos con su experiencia de vida </strong>y el sentimiento de que todos los demás lo hacen bien y yo no”.</p><p>Una experiencia que en el caso de las mujeres sigue yendo muy unido a las expectativas que la sociedad tiene y que llevan a una sensación de fallo.<strong> “Antes te juzgaban tus padres y ahora las redes sociales”</strong>, dice Bruccoleri.</p><p>En el caso de la serie, el lema “matrimonio o miseria” se monta y se desmonta, como uno de los mitos de los que hablaba Austen, quien, por cierto, vivió algún romance pero no se casó. </p><p>La <strong>búsqueda de la felicidad</strong> aparece como otro de los temas, siguiendo la visión aristotélica. La felicidad como conquista diaria, como un hábito resultado de la razón y un comportamiento justo, es lo que resuena en los personajes. Especialmente en los tíos de Londres que viven una vida amable y disfrutona.</p><p>Brucolleri, actriz que la encarna, nunca había llevado el peso de una protagonista, y está encantada con la experiencia, aunque afirma que no se siente obligada a repetir como tal y que cualquier personaje bien escrito es suficiente para ella.</p><p>Uno de los rasgos de Mary es ser una mala cantante. Brucolleri en cambio <strong>es vocalista en la banda </strong><em><strong>Marry me Emelie!</strong></em><strong> </strong>con el que fue su pareja durante trece años y tiene un precioso tono.</p><p>Brucorelli afirma que cuando leyó el guion, sin haber leído ni visto nada de Austen, se sintió muy entendida y está viendo que es una reacción muy universal. El mismo comentario hace la intérprete argentina <strong>Griselda Siciliani</strong> sobre su personaje en la serie <em><strong>Envidiosa</strong></em>, plagado de miserias. </p><p>Las series que cuentan a mujeres imperfectas y su derecho a aspirar a la felicidad y ser reconocidas, como el reciente éxito <em><strong>Se tiene que morir mucha gente</strong></em>, nos hablan de como las mujeres nos contamos a nosotras mismas. </p><p>Frente a comedias pensadas por hombres en las que ellos metían la pata acompañados de mujeres encantadoras, cuando las mujeres han tomado el relato se prefieren así, llenas de defectos y queribles, en búsqueda de llegar <strong>a buenos términos consigo mismas. </strong></p><p>En el caso de <em><strong>La otra hermana Bennet</strong></em>, su intérprete la describe como “mojigata, sermoneadora, una pedante todo lo sabe, y es alguien increíblemente<strong> empatizable, emocinalmente inteligente, vulnerable y muy divertida </strong>sin tratar de serlo”.</p><p>Lo mejor es que en su viaje ella no pierde su esencia ni cambia milagrosamente. Su consistencia le permite encontrar su lugar y ser descubierta por <strong>otras almas que buscan lo auténtico</strong>, y de paso son atractivos caballeros.</p><p>Los principales miembros del equipo están encantados con el resultado y con la camaradería del rodaje. Acaba de anunciarse un especial navideño con <strong>tres nuevas entregas de la serie</strong>, así que todavía quedan oportunidades de disfrutar con la ninguneada Mary Bennet.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 04:00:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Series televisión,Películas]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[¡Pero qué loco estás!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/microrrelatos_1_2214579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/74c40611-c986-47de-9615-6ac9f88368ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Microrrelatos"></p><p>Los veraneantes envidian al pescador que vara su barca frente a la cala. <strong>La presencia del hombre realza la belleza majestuosa del paisaje.</strong> La imagen resulta en verdad sublime, aunque también insidiosa. Algún espabilado la registra con el móvil y, en un alarde de cinismo, la comparte en Instagram haciendo propia <strong>la sabiduría de una vida escandalosamente humilde y en armonía con la naturaleza</strong>. En el mar en calma, amortiguados por el rumor de las olas que mueren en la playa, al pescador le llegan los gritos de júbilo de los niños. Pone su atención en la marabunta de la arena, en las parejas que pasean en la orilla, en los jóvenes que corren como estrellas fugaces hacia el agua. Entonces, como de costumbre, <strong>se lamenta por haber vivido tan cerca del paraíso y no haber sabido aprovecharlo.</strong></p><p>El animal, rezagado por culpa de una cojera que delata su condición moribunda, <strong>ladra implorante a su amo</strong>, un jubilado que se detiene y apoya el cuerpo sobre su bastón unos metros por delante. El hombre, molesto por <strong>el expresivo lamento de esos ojos negros</strong>, por la impúdica debilidad de su fiel compañero, responde al vacío lo que puede:</p><p>—<strong>Que sí, joder, que ya te espero.</strong></p><p>―Pero, entonces, ¿por qué trabajas en una compañía así?</p><p>―<strong>Porque, Pablo, me gusta cuidar de personas como tú.</strong></p><p>Estas palabras calan en su alma descreída. En menos de un mes ha hablado con una docena de teleoperadores, y por primera vez tiene la sensación de que alguien ―aquella joven atenta― está dispuesto a interceder por él en ese laberinto de la portabilidad, palabra horrible que ha hecho fortuna y se propaga entre los clientes de telefonía como la peste.</p><p>―<strong>Pablo, lamento lo que te ha pasado, pero te prometo que lo vamos a arreglar ahora mismo.</strong></p><p>Y aunque ya se lo ha contado, animado por su voz confiada, da rienda suelta a su frustración. Está cansado de hacer llamadas en las que tiene que contar tres o cuatro veces ―una por cada operario con el que le pasan― su problema, del Departamento Técnico al de Casos Especiales y de ahí a Ventas, etc. Cansado de que, mientras los empleados se pasan su patata caliente, amortigüen la espera con una música que para él es como poner celofán a un trozo de mierda (aunque esto se lo ahorra a Ángela); cansado de que cada comercial le haga una oferta distinta; cansado de que le prometan que le van a contactar en breve y nunca se produzca la llamada; cansado de no saber a quién (coño) pertenece su (maldito) número de teléfono; <strong>cansado de conversaciones de una hora en las que, cuando todo parece llegar a buen puerto, la llamada se corta</strong> o un empleado (inútil) toma mal un dato y el proceso debe comenzarse de cero.</p><p>―Gracias, Ángela, has sido muy amable.</p><p>―Gracias a ti. No es habitual encontrarse con clientes tan educados como tú.</p><p>Se hace un silencio.</p><p>―<strong>Ángela, me encantaría conocerte.</strong></p><p>Pablo no da crédito a sus propias palabras. No sabe cómo ha podido decir algo así. Ángela tarda en contestar.</p><p>―Me parece que estás loco… ¡pero sí, me encantará! —Y rompe a reír con una alegría dulce como una cereza.</p><p>—¿De verdad?</p><p>—Sí, sí, ¡sí! Pero antes de nada vamos a solucionar tu portabilidad. Responde cuatro preguntas al Departamento de Grabaciones y mañana tendrás instalada la fibra en casa… ¡Pero qué loco estás!</p><p>Pablo sonríe, feliz.</p><p>―Contesta las preguntas y hablamos de nuevo. Te conecto, espera.</p><p>Pi-pi-pi.</p><p>PI-PI-PI.</p><p><strong>No, la puta alarma, no.</strong> A la mierda si llega tarde al trabajo. Se acomoda la manta y se concentra en imaginarse la belleza de Ángela, en saborear su voz cálida. Aquel laberinto lo estaba desquiciando, y ahora que por fin la vislumbra, <strong>no puede perder la oportunidad de alcanzar la salida.</strong></p><p><em><strong>* Pablo Echart</strong></em> (Irún, 1973)<strong> </strong>es catedrático de Humanidades en la Universidad de Navarra, donde imparte clase sobre guion cinematográfico y cine español. Ha publicado las monografías <em>Cine dentro del cine. 50 películas sobre el séptimo arte</em> (UOC, 2023) y <em>La comedia romántica del Hollywood de los años 30 y 40</em> (Cátedra, 2005). Es autor de <em>Volver</em> (Triqueta Verde, 2023), ilustrado por Concha Pasamar. Acaba de aparecer su libro de microrrelatos <em>Mirar el mar</em> (Acantilado, 2026). Las narraciones que publicamos son inéditas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 10:45:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Echart]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Pero qué loco estás!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Letras robadas’, Nick Jonas y Paul Rudd se enfrentan por los derechos de autor (y por el significado del éxito)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/letras-robadas-nick-jonas-paul-rudd-enfrentan-derechos-autor-significado-exito_1_2213370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2758d907-01e5-4643-80bf-e85f053e0022_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Letras robadas’, Nick Jonas y Paul Rudd se enfrentan por los derechos de autor (y por el significado del éxito)"></p><p>En las inmediaciones del tercer acto de <em><strong>Letras robadas</strong></em> asistimos a<strong> un anticlímax </strong>ciertamente frustrante. Ocurre al poco de que Rick Power (<strong>Paul Rudd</strong>) haya decidido viajar a Los Ángeles para pedirle explicaciones a Danny Wilson (<strong>Nick Jonas</strong>) por la canción que ha impulsado su carrera musical.<strong> </strong><em><strong>How to write a song</strong></em> es el título del <em>hit</em> y resulta que ambos lo compusieron juntos tiempo atrás, durante la memorable noche en la que se conocieron y forjaron algo parecido a una amistad. Pero Wilson no acreditó a Power.<strong> Le “robó” la canción</strong>, y esta traición ha devastado a Power. La escena a la que nos referimos, el anticlímax susodicho, alude a<strong> la reconciliación final de ambos</strong>.</p><p>Danny Wilson admite en uno de sus conciertos que <em>How to write a song</em> no es únicamente suya, para que acto seguido aparezca Power en el escenario y<strong> ambos interpreten el tema</strong>. Es una escena preciosa, definitivamente catártica… que sin embargo es falsa. <strong>Solo es un sueño</strong> que Power tiene en el vuelo Dublín-Los Ángeles. Su reencuentro real con Wilson será mucho más difícil, y las conclusiones se alejarán de lo que esperaba. O, desde luego, de lo que podía esperar un seguidor de <strong>John Carney</strong>. El anticlímax parece contradecir los intereses de este cineasta irlandés, aquellos que ha paseado durante<strong> varias comedias musicales</strong> desde hace 20 años, cuando estrenó <em>Once</em>.</p><p>El protagonista de aquella película, Glen Hansard, es el líder de la popular banda dublinesa The Frames. Y justamente Carney fue el bajista de una de sus formaciones previas, durante los años 90. Así que <strong>la música deviene central en su filmografía</strong>, y no solo la música sino el hecho de <strong>componerla y tocarla</strong>, pues Carney ha deducido que las relaciones humanas entabladas a la medida de estos verbos han de ser de lo más emotivas. Por supuesto, <strong>tiene toda la razón</strong>. Desde <em>Once</em>, y ayudado de una serie de canciones originales a cual más exquisita —normalmente compuestas por él en compañía de Gary Clark—, Carney ha construido <strong>una obra de eficacia demoledora</strong>.</p><p>Y lo ha hecho proclamando una y otra vez <strong>el poder de la música para construir vínculos</strong>. Dos músicos callejeros en <em>Once</em>, cantautora y productor en <em>Begin Again</em>, adolescentes marginados en <em>Sing Street</em>, una madre y un hijo en la oportunamente titulada <em>Flora y su hijo Max</em>… las relaciones siempre fluyen al compás de una expresión determinada de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/rondallas-daniel-sanchez-arevalo-demuestra-nuevo-rey-comedia-comercial-espanola_1_2120634.html" target="_blank">la </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/rondallas-daniel-sanchez-arevalo-demuestra-nuevo-rey-comedia-comercial-espanola_1_2120634.html" target="_blank"><em>feel good movie</em></a> (de un cine cuidadosamente cursi y empeñado <strong>en hacerte sentir bien</strong>) que Carney ha aprendido a manejar a la perfección como director, guionista y propiamente músico. Por eso<strong> es tan disruptiva</strong>, y a tanto volumen, <em>Letras robadas</em>. En los primeros minutos, incluso, el personaje de Jonas le regala a Rudd una guitarra, tal y como Flora hacía con su hijo en el film anterior de Carney. </p><p>Esta guitarra es un regalo posterior a la larga secuencia en la que Power y Wilson, intercambiando alcohol y porros, se funden en <strong>una </strong><em><strong>jam session</strong></em> mostrándose sus canciones, tocándolas y haciendo sugerencias sobre la marcha. Forjando una amistad, en resumen, con tal espontaneidad y camaradería como para remitir a los mejores momentos de la filmografía de Carney, y<strong> producir velozmente esa emoción </strong>que con tanto denuedo busca como cineasta (¿como artista pop?). </p><p>El problema, claro, es que los minutos más logrados de <em>Letras robadas</em> preceden la traición, y a la película no le queda otra que hacer suya la angustia del personaje de Rudd, su desengaño y cómo este va mutando en <strong>rabia y desazón</strong>. Porque Power es un músico frustrado que toca versiones en bodas. Así es de hecho como ha conocido a Wilson, en el crepúsculo de su vida.</p><p><em>How to write a song</em> no ha sido solo, para él, la traición de alguien a quien consideraba un espíritu afín. También es un giro que a Power —justo el tipo de personaje, perdedor y entrañable, que <strong>Rudd ha nacido para interpretar</strong>— le lleva a reexaminar su vida, comparando el triunfo de Wilson con sus fracasos vitales así como las decisiones que un día tomó y le alejaron de ser<strong> la estrella de </strong><em><strong>rock </strong></em>que acaso estaba destinado a ser. Esta aceptación del fracaso es retratada al detalle en los minutos iniciales que presentan a Power junto a su banda actual, unos viejos rockeros cuyos años de optimismo creativo han quedado bien atrás, transmutados en<strong> inagotables </strong><em><strong>covers</strong></em><strong> de las canciones más trilladas del mundo</strong>. Power tiene razones de peso para odiar a Wilson, en definitiva.</p><p>Entonces, ¿qué nos dice todo esto del momento vital de Carney como narrador? ¿Acaso ha descubierto, con el paso del tiempo, que <strong>sobrevaloró la capacidad de la música para unir destinos</strong>? ¿Que la música, al estar mediada por lógicas mercantiles, a veces no es suficiente para paliar<strong> el egoísmo humano</strong>? Sin duda <strong>algo huele a viejo</strong> en el corazón de <em>Letras robadas</em>, y no cabe la menor duda de que Carney se identifica con el personaje de Paul Rudd. <em>Letras robadas</em> bien puede ser la película que haría un músico fracasado, como <strong>cuando Damien Chazelle dirigió </strong><em><strong>Whiplash</strong></em> una vez se había dado por vencido en el conservatorio. Pero hay una diferencia sustancial.</p><p>Y es que Carney es alérgico a la amargura. Por lo menos, es alguien que quiere mantenerse<strong> alejado en lo posible del cinismo</strong>, bien porque no va en su carácter, bien porque es consciente de que la eficacia de sus propuestas radica en esquivarlo y decantarse siempre por la ruta más luminosa. <em>Letras robadas</em> se acerca a ella en una escena que, sin embargo y para nuestra consternación, es un pasaje onírico, así que ha de dar <strong>un rodeo más</strong> para ello. Buscar la luz con un recorrido alternativo, aceptando que el paso del tiempo puede matizar el optimismo, y que todo cueste un poquitín más.</p><p>Es algo que le viene estupendamente a <em>Letras robadas</em>. Porque, mientras que <em>Flora y su hijo Max</em> evidenciaba<strong> cierto agotamiento de la fórmula</strong>, la nueva película de Carney no da nada por supuesto y se pregunta si la música (y, con ella, la amistad y el amor) puede resistir a los egoísmos que promulga la industria cultural, que el guion de Carney asocia a Wilson. Un personaje triste y trágico, en absoluto malvado de forma monolítica —por suerte el cineasta no cae en esa tentación— frente al que inevitablemente <strong>se reivindica el modo de vida de Power</strong>, y la forma de entender la música que ha ido madurando a lo largo de sus años de adultas desventuras.</p><p><strong>La música, entonces, sigue siendo capaz de modular relaciones</strong>. Que luego todo salga como salga no le quita la honestidad, el vértigo de la comunicación recién descubierta, a esa absorbente <em>jam session</em> de Paul Rudd y Nick Jonas. Y, sobre todo, no evita que Power haya formado su familia gracias a ella: <strong>una mujer y una hija </strong>por quienes decidió tomarse con más calma su carrera. Este tipo de apuntes argumentales centran <em>Letras robadas</em>, añadiendo a la ecuación la pregunta de si la trascendencia de la música se mide por el dinero o la cantidad de gente que escucha. La respuesta de Carney, naturalmente,<strong> es la más ingenua posible</strong>.</p><p>De esta forma, su última película coge cuerpo en <strong>una llamada al conformismo </strong>ciertamente anticlimática (volvemos a las frustraciones que entraña la relación de los dos protagonistas), para al mismo tiempo beneficiarse de todo<strong> lo inspirador y cotidiano</strong> que tenga dicho conformismo. Para tratarse de una trama considerablemente más elaborada que las obras previas de Carney, es admirable <strong>la ligereza</strong> que el cineasta logra conjurar. Hay una sensación de ingravidez, <strong>de plácida aceptación de cualquier eventualidad</strong>, que se traduce incluso en elementos tan llamativos como que <em>How to write a song</em> <strong>ni siquiera sea el tema más memorable de la banda sonora original</strong> del film, en favor de algunos de los versos sueltos que improvisa Rudd con la guitarra.</p><p>Mientras que el motor de Carney sigue rindiendo estupendamente y todo fluye al ritmo de <strong>canciones proverbialmente estimulantes</strong> —sin librarse, por otro lado, de algún artificio dramático demasiado estridente o de <strong>una realización ciertamente descuidada</strong> cuando no hay instrumentos de por medio—, <em>Letras robadas</em> nos permite conocer a Carney en lo que debe ser <strong>su fase otoñal</strong>.</p><p>Una fase tardía más interesada en una humildad existencial que, al atender a la música y su recepción antes que a su elaboración, recuerda a los logros de otra fabuloso melodrama reciente como era <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JCgkpDbtP98" target="_blank"><em>Song Sung Blue</em></a>. Si ahí eran Hugh Jackman y Kate Hudson quienes, con <strong>su imitación de Neil Diamond</strong>, defendían que el poder de la música nada tiene que ver con la firma sino con la comunicación, aquí Rudd ha de entender algo similar, y conectarlo con una noción del éxito que le haga reafirmarse en estar viviendo <strong>la mejor vida posible</strong>, junto a su familia y sus amigos.</p><p>De tal forma que con su serenidad, al tiempo que con sus ligeros desvíos, <em>Letras robadas</em> se antoja un raro caso de <strong>obra formulaica que, sin embargo, cobija un avance expresivo</strong>. Carney, sin dejar de ser fiel a sí mismo, ha sabido renovar el calor que ya había fraguado de sobra en nuestros corazones con <strong>estas películas tan pequeñas y tan bonitas</strong>, hoy un paso más cerca de dar con<strong> la verdadera esencia </strong>de la música. Una búsqueda que desde luego es bien complicada, pero que sin duda nunca podremos completar solos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Letras robadas’, Nick Jonas y Paul Rudd se enfrentan por los derechos de autor (y por el significado del éxito)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Películas,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘La maldición de Widow's Bay’, el arte de unir en un único lugar lo encantador y lo terrible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/maldicion-widow-s-bay-arte-unir-unico-lugar-encantador-terrible_1_2213345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/69644f0b-fa7c-43f6-a661-dbb7803a8c4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘La maldición de Widow's Bay’, el arte de unir en un único lugar lo encantador y lo terrible"></p><p>La televisión ha tenido gran éxito entrelazando géneros en principio opuestos. Especialmente en el caso de la unión entre asesinatos y comedia amable. Lo hacía con <em>Se ha escrito un crimen</em>, <em>Colombo</em> y otras tantas, y lo ha reactivado en los últimos años con títulos muy queridos como <em>Solo asesinatos en el edificio</em>.</p><p>Mucho menos frecuente es la mezcla que borda <em>La maldición de Widow's Bay</em>, en Apple TV: <strong>el terror y la comedia amable</strong>. <em>Stranger things</em>, <em>Miércoles</em> o <em>Lo que hacemos en las sombras</em> son algunos ejemplos <a href="https://www.infolibre.es/continuara/vuelve-cabo-miedo-poderoso-javier-bardem-cape-fear-serie_1_2209866.html"  >que unen la comedia al terror</a>, pero ninguno aspira a un costumbrismo entrañable como el de esta serie, que recuerda al de <em>Doctor en Alaska</em>.</p><p>Una de las premisas de esta comedia se formulaba así: “Tomemos una aldea ideal y arruinémosela a todo el mundo”. El objetivo se ha cumplido a medias. La bahía del Viudo (Widow's Bay) es la población de una pequeña isla imaginaria en Massachusetts. </p><p>Y sí, se ha conseguido que sea un lugar encantador, lleno de personajes excéntricos.</p><p>Pero, lejos de arruinársela a su audiencia, la serie la ha entusiasmado y <strong>ya ha conseguido la renovación para al menos una segunda temporada</strong>. </p><p>La serie parte de un lugar pintoresco, marcado por el carácter excéntrico de sus personajes. Entre ellos, un alcalde no muy popular con una misión: atraer hordas de turistas a la villa. Y con un obstáculo: algunos de sus vecinos creen que sobre la isla recae una espantosa maldición.</p><p>El regidor está interpretado por el escocés <strong>Matthew Rhys</strong>, inolvidable espía soviético en <em>The Americans</em> y reciente protagonista del drama de suspense <em>La bestia en mí</em>. Sus compañeros afirman que es una de las personas más divertidas del mundo.</p><p>Su personaje recorre un extenso arco durante la temporada, siempre agobiado, eso sí. Encarna a la vez a Mudler y a Scully, el creyente y la escéptica de <em>Expediente X</em>. <strong>Defiende la comedia desde lo serio</strong> y con microgestos de reacción ante las situaciones disparatadas que se le presentan. Y funciona hasta la carcajada.</p><p>Esta infrecuente mezcla de géneros parte de los gustos específicos de su creadora, la guionista y cómica <strong>Katie Dippold</strong>. Fanática de las películas de terror, ha desarrollado su carrera en la comedia: como monologuista, como parte del equipo de la serie <em>Parks and Recreation</em> y como creadora de las películas <em>Cuerpos especiales</em> y <em>Cazafantasmas</em> de 2016.</p><p>La idea de esta serie le rondaba la cabeza hacía muchos años y el problema siempre residía en encontrar el tono adecuado. Su primer guion era una sucesión de chistes, uno tras otro, y su autora no estaba satisfecha. “No creo que yo misma hubiera visto la serie tal como estaba planteada al principio”, afirma Dippold en <a href="https://www.google.com/search?q=katie+dippold+interview&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&oq=katie+dippold+interview&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIKCAEQABiABBiiBDIHCAIQABjvBTIHCAMQABjvBTIHCAQQABjvBTIHCAUQABjvBdIBCTcxNjNqMGoxNagCCLACAQ&sourceid=chrome&ie=UTF-8#fpstate=ive&vld=cid:0352e08c,vid:fDmbsxZosnU,st:0" target="_blank">Hollywoood First Look</a>.</p><p>En la serie que quería ver <strong>el terror es real</strong>, se toma en serio y apuesta por los personajes. Así que se han sacrificado muchos chistes para que cada momento tenga su propia personalidad.</p><p>Dippold encuentra parecidos entre cómo se construye un buen golpe en clave de miedo y cómo se levanta uno de humor. En ambos casos, el guion arma un artefacto que estalla en grito o en risa. <strong>Un truco de magia artesano, según su propia descripción</strong>.</p><p>Su equipo ha reescrito mucho, ha dado muchas vueltas a cada escena para que este trabajo de artesanía funcione. Eso le ha dado carácter a la comedia, que a veces queda en segundo plano. La autora explica en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7U8xsSnRU1s" target="_blank"><em>Ringer Tv</em></a> que le gustan esos toques humorísticos que no detienen la acción, esos que sientes que, si parpadeas, te los has perdido.</p><p>El primer fichaje de la guionista fue el director <strong>Hiro Murai</strong>. El tipo de textura que había impreso en la serie <em>Atlanta</em> era exactamente lo que buscaba para este pueblo imaginario.</p><p>Murai también ha aprendido sobre la marcha el lenguaje de <em>La maldición de Widow's Bay</em>. Pidió a los intérpretes que funcionaran en tono de drama y, sobre lo demás, señala que “estás construyendo el avión mientras vuelas”.</p><p>La británica Kate O'Flynn, Stephen Root, la fascinante Dale Kickey, el tierno Jeff Hiller y la sorprendente K Callan forman parte de un elenco con la gran virtud de que estás deseando volver a ver a cualquiera de ellos por su <strong>carisma y personalidad</strong>.</p><p>Juntos han conseguido el propósito de hacer de la serie ese lugar al que quieres volver. La respuesta ha sido sorprendentemente positiva. En palabras del protagonista, Matthew Rhys: “Ha sido un alivio, la forma más elevada de felicidad”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘La maldición de Widow's Bay’, el arte de unir en un único lugar lo encantador y lo terrible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Películas,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un libro de relatos para que la España vaciada llegue a los despachos del poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libro-relatos-espana-vaciada-llegue-despachos_1_2212895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51bda901-9f0e-4ffb-9624-200b8ad78f82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un libro de relatos para que la España vaciada llegue a los despachos del poder"></p><p>La editorial independiente Páramo ha lanzado una<strong> campaña de</strong> <strong>micromecenazgo para publicar </strong><em><strong>Todavía</strong></em>, un libro colectivo de relatos contra la despoblación que reúne a 28 autores y autoras vinculados a la llamada España vaciada. El proyecto, <a href="https://www.verkami.com/projects/43545-todavia" target="_blank">alojado en la plataforma Verkami</a>, nace con una doble ambición: reivindicar la calidad literaria de quienes escriben desde territorios alejados de los grandes focos culturales y denunciar el abandono político, económico y social que sufren amplias zonas de la España interior, a la que la editorial ha llamado la "España sentenciada".</p><p>La iniciativa <strong>no se limita a financiar la edición </strong>del volumen. Cada mecenas recibirá un ejemplar del libro, pero también podrá<strong> decidir a qué persona con capacidad de decisión política o económica se envía otro</strong>, acompañado de una carta escrita en su nombre. La editorial resume así el propósito de la campaña: “Quieran o no quieran, tendrán que leernos”. La idea es que las voces de quienes viven o escriben desde esos territorios lleguen directamente a quienes tienen poder para intervenir sobre su futuro.</p><p><em>Todavía</em> reúne 28 relatos inéditos escritos expresamente para el proyecto. Entre los <strong>autores </strong>figuran Tomás Sánchez Santiago, Premio Castilla y León de las Letras 2025; Yolanda Izard; José Luis Puerto; María San Miguel, Premio Ojo Crítico de Teatro 2025; Cristina Fallarás; José María Merino; Óscar Esquivias; Ignacio Sanz; Jesús Carazo; Sol Gómez Arteaga; Vicente Muñoz Álvarez; Alejandro Cuevas; Clara García Fraile; David Refoyo o Beatriz Sanz Olandía, entre otros nombres procedentes de <strong>provincias </strong>como Zamora, Salamanca, Segovia, Soria, León, Valladolid, Burgos, Cuenca, Toledo, Albacete, Ávila, Palencia o Zaragoza.</p><p>El libro<strong> reivindica el territorio y la memoria</strong>, pero también un género, el relato, que a menudo ha sido considerado menor dentro del mercado editorial pese a su capacidad expresiva. Según la editorial, en sus páginas conviven la melancolía, el humor, la crítica y la autocrítica, con una causa común: defender la vida en lugares que demasiadas veces son tratados como espacios condenados a desaparecer.</p><p>La campaña ha alcanzado en su primera semana el 85% de la financiación necesaria para salir adelante. El objetivo inicial es<strong> reunir 4.000 euros</strong>, destinados al diseño, la maquetación, la impresión y los envíos. Las aportaciones comienzan en 20 euros e incluyen distintas recompensas, desde el propio libro hasta semillas autóctonas, azulejos artesanales, packs editoriales o una cesta de productos procedentes de esa “España sentenciada”.</p><p>Si la recaudación supera la cifra prevista, la editorial ampliará la tirada y organizará presentaciones en distintos puntos de la España interior y en Madrid. La portada del libro ha sido diseñada por Félix Rodríguez, Mr. Zé, director creativo y cofundador de PobrelaVaca Studio.</p><p>Fundada en 2015 en Valoria la Buena, en Valladolid, <strong>Páramo </strong>es una editorial independiente especializada en lírica, narrativa y ensayo. Su catálogo presta especial atención a la memoria local, la identidad territorial y el pensamiento crítico, con colecciones como <em>Nuestros Pueblos</em> o <em>Vientos del Pueblo</em>. Con <em>Todavía</em>, la editorial busca que la literatura no funcione sólo como testimonio, sino también como una herramienta de intervención pública frente a una desigualdad territorial que sigue marcando el mapa del país.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un libro de relatos para que la España vaciada llegue a los despachos del poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España Vaciada,Cultura,Libros,Editoriales de libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa en el corazón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/europa-corazon_129_2211453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa en el corazón"></p><p><strong>César Vallejo</strong> escribió el poema “España, aparta de mí este cáliz” durante la Guerra Civil española. Con ese título se reunieron después los poemas que el maestro peruano dedicó al drama bélico abierto por el golpe de Estado de 1936. El deseo de que la palabra España deje de significar un sacrificio late ahora en el corazón de muchos españoles heridos por la atmósfera muy crispada de nuestra convivencia. <strong>La economía no va mal, la realidad no es un campo de fuego, pero se impone día a día un relato de odios y enfrentamientos</strong>. Necesitamos encontrar una salida, y quizá sea bueno recordar que César Vallejo escribió su poema sobre España y el cáliz doloroso como un diálogo con los niños del mundo. No vivía la posible derrota como un problema nacional español, sino como un horizonte que afectaba a la política internacional. </p><p>Creo que es una buena estrategia para resistir en esta situación que invita al desánimo. No se trata de un problema solitario español, sino de una <strong>dinámica desatada contra los valores democráticos</strong>. Y la palabra "mundo" adquiere mucho protagonismo. Por eso podemos recordar también el libro de <strong>Pablo Neruda</strong> titulado <em>España en el corazón</em>, y sentir que el amor por España se equivoca hoy cuando se encierra en los límites nacionales. Así que le pido permiso a Neruda para ampliar su título y escribir 'Europa en el corazón', tomando conciencia de la realidad global de la palabra "mundo". <strong>Las derivas nacionalistas de la extrema derecha ponen en riego el papel de Europa</strong> como unidad de valores democráticos, algo que interesa por igual a los viejos mandarines totalitarios y a las nuevas formas de dictadura que nacen de la ambición neoliberal, el capitalismo dispuesto a romper el Estado social para separar la libertad de los compromisos de la igualdad y la fraternidad. Así que la mejor manera de pensar en la Madre España de Vallejo es pedirle permiso a Neruda para vivir hoy con Europa en el corazón.</p><p>Los populismos nacionalistas suponen en la Comunidad Europea una proyección política de la cultura individualista que ha impuesto el neoliberalismo. Frente a la convivencia y las ilusiones colectivas <strong>impera la ley del más fuerte y la lucha por el triunfo de lo mío frente a las responsabilidades compartidas</strong>. Esta es la lógica que le da fuerza al racismo y a las prioridades nacionales contra los derechos humanos y la justicia universal. El cáliz de la crispación española, además de hacerme vivir con España y Europa en el corazón, gracias a Neruda, me devuelve a la poesía de César Vallejo y a su poema titulado “Masa”. <strong>Tanto amor y no poder contra la muerte, fue la queja del poeta peruano</strong> que buscaba en la oscuridad motivos para la esperanza. Escribió la historia de un combatiente muerto en la batalla. A su cadáver se acercó un hombre, y luego dos, y después veinte, cien, mil, quinientos mil, millones de individuos con un ruego común: quédate hermano. Cuando todos los seres humanos de la Tierra llegaron a rodear al individuo muerto, el cadáver se incorporó y se echó a andar.</p><p>La imagen solidaria de Vallejo me ayuda a luchar en mí mismo por una resurrección de la esperanza. <strong>La mejor manera de apartarme del cáliz de las desilusiones</strong> y las renuncias es comprender que no se trata de una batalla española, sino mundial, y que no puedo dejar que los mandatos del individualismo me hagan olvidar el compromiso colectivo con la dignidad de los seres humanos de la tierra. Las prioridades individuales sólo encuentran un buen destino en las ilusiones colectivas. </p><p>Madre España que vive con Europa en el corazón. Cosas de la poesía.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 17:25:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Europa en el corazón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Cultura,Europa,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Celebrar la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/celebrar-vida_129_2210204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/29311e2b-13df-40fa-9a22-74cecf315db6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Celebrar la Vida"></p><p>“<strong>Si existe la música es para agitar sentimientos. Punto</strong>”, dice Carolina Sarmiento en su nuevo libro <em>Las fronteras,</em> y eso es lo que ocurre siempre que escuchamos música en buenas condiciones: <strong>se nos abre o se nos cierra una herida</strong>; se despiertan recuerdos que creíamos dormidos para siempre; se olvidan penas que impedían respirar; se libera la garganta de las piedras que no permitían hablar y una suerte de aire cálido envuelve el entorno.</p><p>Desgraciadamente el consumo de música en directo ha cambiado mucho en los últimos tiempos. <strong>Los conciertos ya no están diseñados para ti ni para gente que podría considerarse normal —sea eso lo que sea—.</strong> Alrededor de los conciertos hay especulación y grandes beneficios para unos cuantos que se constituyen en monopolios.</p><p>Detrás de las imágenes de estadios repletos, récords de recaudación y colas virtuales de millones de personas para ver a las superestrellas globales, <strong>se está produciendo una transformación silenciosa del negocio de la música en directo</strong>. Los conciertos nunca habían sido tan rentables ni tan populares, pero tampoco había sido tan difícil para el público acceder a las entradas en condiciones justas.</p><p>La experiencia se repite de manera constante. <strong>Las localidades se agotan en cuestión de minutos.</strong> Miles de usuarios denuncian errores en las plataformas, posiciones imposibles en las colas virtuales o incrementos inesperados e injustificados del precio durante el proceso de compra. Horas después, las mismas entradas reaparecen en plataformas de reventa a precios que multiplican varias veces su valor original. <strong>Y para el asombro general, las entradas se venden.</strong></p><p>El responsable de este fenómeno es un ecosistema complejo en el que intervienen bots capaces de realizar compras masivas en segundos, revendedores profesionales que gestionan grandes volúmenes de entradas, intermediarios tecnológicos especializados y plataformas digitales que controlan buena parte de la distribución. <strong>La combinación de estos actores ha convertido la venta de entradas en un mercado altamente sofisticado</strong> donde la tecnología suele jugar a favor de quienes buscan maximizar beneficios y no necesariamente de los aficionados ni de los músicos que están fuera del circuito terrenal.</p><p>Ya, ya. Siempre ha habido reventa, sí, es cierto. <strong>Pero no a esta escala.</strong> Las herramientas automatizadas permiten monitorizar lanzamientos, saltarse limitaciones impuestas a los usuarios corrientes y adquirir cientos de entradas antes de que la mayoría de los compradores consiga acceder a la plataforma. Posteriormente, esas entradas se redistribuyen en mercados secundarios donde <strong>la escasez artificial dispara los precios</strong>.</p><p>A esta dinámica se suma la creciente concentración empresarial del sector. <strong>Un número reducido de compañías controla la organización de conciertos, la gestión de recintos y la venta de entradas en numerosos mercados.</strong> Esta integración vertical ha generado críticas por la falta de competencia y por la opacidad de determinados mecanismos de fijación de precios.</p><p>Y mientras tanto, las figuras más influyentes de la industria musical baten récords de asistencia y facturación; las plataformas, insaciables, incrementan sus ingresos por comisiones y los revendedores encuentran nuevos nichos de negocio. <strong>El gran perjudicado suele ser el aficionado</strong>, que se encuentra precios cada vez más elevados, es sometido a procesos de compra frustrantes y a una sensación creciente de que asistir a un concierto se ha convertido en un privilegio más que en una experiencia cultural accesible. <strong>Ansiedad incontrolable.</strong></p><p>Pero volvamos al principio: a ese aire cálido que envuelve la música en vivo cuando nos alejamos de los gigantes materiales y nos rodeamos de titanes morales. <strong>Es el caso de los pequeños festivales, humildes, hechos con el corazón y desde el amor.</strong> El amor a la música, a la comunidad y a las personas. Como el LipeRock, que el 27 de junio celebrará la vida en Villaviciosa (Asturias) rindiendo homenaje a las personas queridas que ya no están físicamente pero que seguirán siempre a nuestro lado mientras las recordemos y honremos.</p><p><strong>La maliaya Asociación Cultural Dakefalar, de reciente creación, ha sido la generadora de esta iniciativa en honor a Felipe Miravalles, </strong><em><strong>Lipe,</strong></em> y rápidamente se han unido varias personas para ampliar el tributo a otros amigos y amigas que se han ido recientemente: Ñete, Xavi, Rosina, Paxa, Merino, <em>El Tigre</em>, <em>Oscarín</em>, <em>El Leji</em>…</p><p><strong>Los organizadores han conseguido reunir a los mejores del rock astur,</strong> que emplearán el día entero para que este recuerdo quede engarzado en oro.</p><p>La jornada comenzará con una sesión vermú a cargo del rock underground de Jorge Explosión en el Café del Sol; por la tarde podremos disfrutar del genuino rock & roll de Robbie Savoy y sus "Rocking Robins" en el Rice; después, a partir de las siete, en el Parque del Pelambre, Pin Carter ofrecerá su pop eléctrico; le seguirá Pablo Und Destruktion presentando su último disco, <em>Te quiere todo el mundo</em>. Tras él, ROZA, la banda liderada por Kike Suárez y que cuenta además con Ramón G. Morán, Kike Planelles, Kiki Dee y para cerrar la noche <strong>el escenario será de Rafa Kas, figura imprescindible del panorama nacional.</strong></p><p>Tinta Artificial, Dmasd Soluciones Electrotécnicas, Bypower y el ayuntamiento de Villaviciosa son algunos de los patrocinadores que apoyan este homenaje para el que no hay que comprar entradas, aunque sí se puede colaborar comprando papeletas para una rifa de las de toda la vida, porque, recordemos, <strong>se trata de celebrar la vida</strong>, algo que nos viene muy bien a todos y a todas.</p><p><strong>__________________________</strong></p><p><em><strong>Asun Gómez Bueno </strong></em><em>es periodista y vicepresidenta del Comité de Informativos de la Unión Europea de Radiodifusión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 04:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asun Gómez Bueno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Celebrar la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Conciertos,Monopolios,Rock,Festivales,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ondara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ondara_129_2208193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/53ccddde-2786-4ac7-9f0d-1a6fb2417dc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ondara"></p><p>En el número 5 del passage Louis Philippe de París, entre la rue de Lappe y el passage Thiéré, bajo una suave llovizna, junto a un muro negro sobre el que se desplegaban y camuflaban todos los paraguas, se hacía una pequeña fila en la que, salvo a los presentes en ella, a nadie quedaba nada claro <strong>para qué se conformaba, por qué se estaba allí o lo que pronto ocurriría</strong>.</p><p>Pero se abrió la puerta y el <em>'Alien de Minneapolis'</em> dejó claro con su voz ser verdaderamente alguien de otro espacio y otro tiempo en el nuestro.</p><p>El Café de la Danse de París nos lo trajo, y él mostró que el talento y el <strong>amor por la literatura, la poesía y la música</strong>, hacen posible –mucho más que el americano– el sueño, traduciéndose todo ello en una realidad que lo mantiene vivo en cualquier parte. </p><p><strong>Ondara no produce música, le nace dentro</strong>. Su cuerpo y su voz son sólo el medio que emplea para poder sacar, a través de vibraciones y un registro de voz inagotable, toda la vida queriendo salir fuera, manifestarse.</p><p>No es de extrañar, por tanto, que escuchándolo sea posible contemplar en su voz el naranja de un atardecer en Nairobi, o el rojo cálido, que contrasta con el negro frío del <em>'downtown de Tokio</em>' en el escenario, y en el que <em>'lady blue</em>' <strong>parece emerger mientras desaparece</strong>, dando luz a la noche en París. </p><p>Ondara llegó a Minnesota con su <em>green card</em> y su sueño. A la realidad política y social que encontró en Minneapolis, se unió el frío del inmigrante. El sueño americano se apartaba del que, en tantas ocasiones, imaginó a Dylan. A Ondara se le solaparon los sueños en un proceso vital y creativo, que continúa avanzando hacia el que será su cuarto álbum y en el que, lejos de detenerse en el folk y el rock, alumbra con sencillez profunda la poesía.</p><p> <strong>Ir a escuchar a Ondara permite contemplar la esencia humana</strong>, lo que nos une y dista de cualquier decorado. </p><p>Ondara transmite vitalidad y calma al mismo tiempo. Viajando en su voz, la velocidad en la que en tantas ocasiones nos encontramos inmersos <strong>se aminora y vuelve una pausa viva</strong>.</p><p> ¿En qué participamos y para qué?; ¿con qué propósito y a qué contribuimos en las filas que ocupamos? </p><p>Podemos quedarnos simplemente alineados en la superficie. Acudir, tal vez, como zombis o autómatas y mera fachada a la fachada de una 'casita'…; pero también existen y se construyen los hogares, que <strong>pueden ser al aire libre, en el interior de un café</strong> bajo un cielo de estrellas, cabiendo en él, y en una, todas las ciudades…: "<em>In the water, in the fire i’ll go wherever you go"</em>…</p><p>____________</p><p><em><strong>Elena Sánchez</strong></em><em> es socia de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elena Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ondara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Revistas educativas: el boletín de la ILE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/revistas-educativas-boletin-ile_129_2206798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5873744f-8ae4-4b4f-9a50-5dc59f811cf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Revistas educativas: el boletín de la ILE"></p><p>En los centros educativos abundan las revistas escolares. Son experiencias pedagógicas que <strong>recopilan actividades del centro, reflexiones de docentes y de alumnas y alumnos</strong>, prácticas que enriquecen a la comunidad educativa, junto a reflexiones que vienen de otros lugares, de otros espacios educativos y que enmarcan y contextualizan el trabajo que realizamos. Las revistas educativas no vienen de ningún limbo, sino de una larga trayectoria educativa y pedagógica.</p><p>La historia de la educación en España ha estado marcada por experiencias como la de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). Hace 150 años, los gobiernos conservadores de la Restauración Borbónica se pusieron en marcha para <strong>acabar con la libertad de cátedra, la libertad de enseñanza en España</strong>, y provocaron el cese y expulsión de la universidad española de un grupo de profesores. Entendían que la libertad de esos profesores atentaba contra los dogmas de la fe católica. </p><p><strong>En octubre de 1876 ese grupo de profesores, encabezados por</strong> <strong>Francisco Giner de los Ríos, crearon la Institución Libre de Enseñanza</strong> (ILE). En el núcleo fundador se encontraban, además de Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate o Nicolás Salmerón, que había sido presidente de la I República. </p><p>Por allí pasaron como profesores figuras tan reconocidas en la cultura española como <strong>Emilia Pardo Bazán, Castelao, Alejandro Casona, Miguel de Unamuno, Santiago Ramón y Cajal, José Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos o Juan Ramón Jiménez</strong>, entre otros muchos. Por allí anduvieron, durante sus visitas a España, Bertrand Russell, Henri Bergson, María Montessori, Werner Heisenberg, Marie Curie, o Albert Einstein.</p><p>La Institución Libre de Enseñanza (ILE) marcó, desde entonces, la vida educativa y la innovación pedagógica en nuestro país, hasta que la Guerra Civil y el advenimiento de la Dictadura <strong>acabaron con aquella experiencia</strong>, encarcelando, fusilando, o condenando al exilio a sus protagonistas. </p><p>Desde su fundación la ILE creó institutos y residencias que completaban la formación universitaria y la conectaban con Europa, y con las experiencias más innovadoras y avanzadas en todos los campos del conocimiento. </p><p>Por sus aulas, por su residencia de estudiantes, por la residencia de señoritas o por su entorno más inmediato, <strong>pasaron Antonio Machado</strong> o el propio <strong>Manuel Bartolomé Cossío,</strong> que sucedería a Giner de los Ríos al frente de la Institución.</p><p><strong>Allí se formaron intelectuales, escritores, cineastas, políticos, filósofos, pedagogos</strong>, poetas, como Pedro Salinas, María de Maeztu, Luis Cernuda, María Goyri, Rodolfo Llopis, Amparo Cebrián, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Vicente Aleixandre, Maruja Mallo, María Zambrano, Miguel Hernández, María Teresa León y buena parte de las <em>Sinsombrero</em>, su marido Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, José Bergamín, Manuel Altolaguirre. La lista es interminable.</p><p>Toda una generación que se preparaba para transformar y modernizar España y que acabó mayoritariamente en el exilio, <strong>algunos en las fosas comunes, muchos en las cárceles</strong>, depurados y expulsados de la docencia y, otros muchos, en un exilio interior del que resultaría imposible escapar. Muchas novelas y películas como La lengua de las mariposas dan buena muestra del tipo de educación que los institucionalistas querían para España.</p><p><strong>El Boletín de la ILE (BILE)</strong> <strong>comenzó a publicarse cuatro meses después de la fundación de la Institución</strong>, encabezado por toda una declaración de intenciones sobre su independencia política, religiosa, filosófica y apostando por la libertad de investigación científica. En el BILE aparecían artículos, textos, extractos, publicados en las más prestigiosas revistas educativas y científicas, europeas y americanas.</p><p>Informaban sobre las actividades de la Institución y publicaciones de personas vinculadas, o colaboradoras con la ILE, que <strong>daban cuenta de sus visiones de la pedagogía, la política, la sociedad, la economía</strong>, las ciencias, o las artes de su tiempo. Esa apertura contribuyó a que lo que podría haber sido una revista interiorizada se transformase en revista de vanguardia que trajo a España nuevas ideas de todo tipo.</p><p>Por eso, el BILE se ordenaba en torno a tres secciones permanentes: La Pedagogía, por un lado. Las ciencias, artes, filosofía, historia, arqueología, por otro. Y, por último, la propia vida interna de la Institución. <strong>La guerra civil acabó con la revista, aunque entre 1961 y 1970 se volvió a publicar en México</strong> y, tras la dictadura, a partir de 1977, apareció de nuevo como Boletín de la ILE, dependiente de la Fundación Francisco Giner de los Ríos.</p><p>La mayoría de las revistas educativas de nuestro país han seguido las huellas de aquel Boletín, en el que las opiniones sobre los temas más variados <strong>se alternan con artículos de divulgación científica, artística, literaria</strong>, con informaciones sobre algunas de las actividades desarrolladas, o sobre otras que parecían relevantes en el proceso educativo a lo largo de los años. </p><p>Cuando en un centro educativo emprenden la tarea de editar una revista, en formato papel, o en formato digital, <strong>estamos asistiendo a la renovación del compromiso histórico</strong> de dejar constancia de cuanto otros hicieron para que una labor educativa se viera convertida en narración, poema, artículo, opinión, difusión del aprendizaje cotidiano en nuestras aulas. Este esfuerzo, hoy más que nunca, sigue mereciendo la pena, sigue teniendo sentido, en un país que se encamina hacia el precipicio del sectarismo, la ofensa, la ausencia de diálogo, la incapacidad para trazar proyectos comunes de convivencia y de igualdad en libertad. </p><p>_____________</p><p><em><strong>Francisco Javier López Martín </strong></em><em>fue secretario general de CCOO de Madrid entre los años 2000 y 2013.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 04:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Javier López Martín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Revistas educativas: el boletín de la ILE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política y policía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/politica-policia_129_2205858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/00c5d90c-4c29-4959-8278-5a988b0b738b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política y policía"></p><p>Hace ya muchos años, nos contó un compañero que en el colegio donde él trabajaba había dos hermanos, de familia numerosa, que eran poco disciplinados y que, además, se pasaban más de tres pueblos, porque llegaban a provocar a algún que otro compañero, sobre todo de los más templados. La verdad es que <strong>no se atrevían con todos para no salir perdiendo</strong>.</p><p>Su estrategia era muy simple. Cuando encontraban a un compañero con el que poder demostrar su valía y superioridad, lo provocaban aprovechando cualquier minucia que pudiera surgir entre ellos. Cuando el compañero contestaba a la agresión, a renglón seguido <strong>le daban un enorme cabezazo en toda la nariz</strong>, que inmediatamente comenzaba a sangrar. La víctima quedaba en una indefensión absoluta. De esta manera tenían <strong>a todos los compañeros controlados</strong> y ellos sacaban cuello como los gallitos de un corral.</p><p>En los estudios, estos chicos no daban pie con bola y hasta necesitaban apoyo educativo. Con el tiempo, nos enteramos que uno de ellos <strong>dio con sus huesos en la cárcel</strong>, donde pasó bastante tiempo. No sabemos qué fue de ellos ni <strong>si alguno llegó a policía o a político</strong>.</p><p>Esta coincidencia verbal de estas dos últimas palabras nos ha dado pie para poder pensar que el <strong>“gobierno de la ciudad”</strong> se podría compaginar con algo “bello” por aquella dimensión castrense que aprendimos en la mili obligatoria, donde policía se relacionaba con <strong>la limpieza y orden en los campamentos y cuarteles</strong>.</p><p>Por otro lado, sabemos que hay unos señores en la política y la policía, —gracias a dios no son todos, como hemos podido comprobar en estos días de parlamentos y manifestaciones públicas— que ignoran esta coincidencia de nuestro lenguaje, que aproxima la ciudadanía de la polis a la belleza y al orden.</p><p>Es más, cuando éramos estudiantes, teníamos, además de los <strong>textos de Formación Política y del Espíritu Nacional</strong>, otros que consagraban, por así decirlo, el buen comportamiento hasta a la hora de comer, como era el de <em><strong>Urbanidad cristiana</strong></em>, texto que parece hacer referencia al comportamiento en la ciudad y no en los antiguos pagos, dejados de la mano de dios y que siguieron con sus antiguas devociones femeninas, después cristianizadas como marianas</p><p>Con todos estos acercamientos al buen convivir, <strong>si tanto la política como la policía se encargan de sembrar el odio</strong> y van provocando a la ciudadanía, si hay religiones que son respaldadas tanto por los mercados como por los medios, esta sociedad no necesita de ningún culto político ni de ningún muro de las lamentaciones, cuando son los mismos quienes <strong>“han convertido el templo en una cueva de ladrones”. </strong>Son ellos, además, los que castigan al pueblo si sale a la calle, que es donde podemos encontrarnos por nuestra propia iniciativa y sin provocaciones despiadadas, aunque estas se disfracen de orden.</p><p>La libertad de todos es asunto de todos y <strong>no puede ser delegada en nadie ni en nada</strong>, ni por conformismo ni por violencia, pero tampoco por leyes conservadoras que justifican cualquier violencia, no solo la solapada, sino también la ejercida desde el poder. Son quienes vicariamente nos confunden y castigan para que aquí no se mueva nadie que no esté asociado a un circuito de "gimnasios", mientras los demás somos quienes verdaderamente nos quedamos "en cueros", desnudos, incapaces de lucir nuestra musculatura social, cultural y ética.</p><p>Por tanto, todos nos merecemos <strong>una educación pública, no terriblemente desconcertada</strong>, donde comienza la convivencia de todos con todos, sin supremacismos, incluso ingenuos, que nos aíslan cada vez más y que, a la postre, nos perjudica por la ignorancia no solo académica, sino social, que nos destruye como humanidad.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>José María Barrionuevo Gil </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José María Barrionuevo Gil]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Política y policía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Cultura,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Carmen Machi, Premio Nacional de Cinematografía 2026]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/carmen-machi-premio-nacional-cinematografia-2026_1_2203971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3547403d-0bae-4185-8b9a-183b88a23ed0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carmen Machi, Premio Nacional de Cinematografía 2026"></p><p>La actriz <strong>Carmen Machi </strong>(Madrid, 1963), protagonista de series como <em><strong>Aída</strong></em> y <em><strong>Siete Vidas</strong></em> y <strong>ganadora del Goya</strong> por <em>Ocho apellidos vascos</em>, ha sido distinguida con el <strong>Premio Nacional de Cinematografía 2026</strong>, ha informado este jueves el Ministerio de Cultura en un comunicado.</p><p>El jurado ha elegido por unanimidad a esta <strong>"trabajadora incansable en cine, teatro y televisión"</strong> para el premio, que anualmente concede el Ministerio de Cultura y está dotado con <strong>30.000 euros</strong>, por ser "una de las actrices de comedia más importantes de la historia del cine español".</p><p>Remarcan asimismo que Machi ha destacado también "en todo tipo de géneros" y que "ha sabido conectar con el público masivamente, no afectándole su enorme popularidad para acercarse a proyectos más autorales".</p><p>"<strong>Ha participado en más de un centenar de producciones</strong>. Representa los valores de una mujer actual, fuerte e independiente", añade el fallo del jurado sobre esta actriz, que este mismo año ha protagonizado películas como <em>Amarga Navidad</em> (Pedro Almodóvar), <em>53 domingos</em> (Cesc Gay), <em>Aída y vuelta</em>, el largometraje dirigido por Paco León sobre la famosa serie, o el drama judicial <em>Los justos</em>.</p><p>El galardón, que el ministro de Cultura entrega habitualmente en el marco del <strong>Festival de Cine de San Sebastián</strong>, reconoció en su pasada edición a <strong>Eduard Fernández</strong>, y Machi se une a una amplia lista de personalidades de la cinematografía española, entre quienes se encuentran <strong>Penélope Cruz</strong>, <strong>José Sacristán</strong>, <strong>Isabel Coixet</strong>, <strong>Antonio Banderas</strong>, <strong>Fernando Trueba</strong> o<strong> Carla Simón</strong>, entre otros.</p><p>María del Carmen Machi Arroyo (Carmen Machi) nació en Madrid el 7 de enero de 1963. Desde pequeña supo que quería ser actriz, formándose en la escuela de teatro Taormina de Getafe y en la compañía-escuela de José Luis Gómez, La Abadía.</p><p>Tuvo su primer papel sobre las tablas como novia en <em>Bodas de sangre</em>, de Lorca. En 1994, Machi entró en la compañía del Teatro de La Abadía, donde trabajó en obras como <em>María Sarmiento</em>, <em>Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte</em> o <em>5mujeres.com</em>.</p><p>La fama le llegó cuando fue descubierta en televisión por el director de casting Luis San Narciso, que en 2000 contó con ella para la serie <em>Siete vidas</em> (Telecinco), su pase a la popularidad por su locuacidad, ironía y humor corrosivo. Fue <strong>premio Unión de Actores a mejor actriz de reparto</strong>.</p><p>Trabajó con igual o más éxito en la serie hecha a su medida<em> Aída</em> (Telecinco, 2006-2008 y 2011), donde obtuvo el Fotogramas de plata y el Ondas.</p><p>Aunque su carrera en televisión ha estado enfocada en la comedia, su carrera en teatro ha estado más enmarcada en el drama, y se la considera una de las grandes damas dramáticas de la escena española, con papeles en obras como <em>Falstaff</em>, <em>El caballero de Olmedo</em>, <em>¿Quién teme a Virginia Woolf?</em> o <em>Antígona</em>.</p><p>Otros reconocimientos en su prolífica carrera han sido el <strong>Max a mejor actriz y a mejor secundaria</strong>, <strong>mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Comedia de Montecarlo</strong>, <strong>premios de Teatro Valle Inclán y Ercilla</strong>, <strong>Platino a la mejor secundaria</strong> por la serie <em>La Mesías</em> (Los Javis) o la <strong>Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2024</strong>.</p><p>En cine, ha participado en películas como <em>Hable con ella</em> de Pedro Almodóvar, <em>Torremolinos 73</em> de Pablo Berger, <em>Mi gran noche</em> de Álex de la Iglesia, <em>Cerdita</em> de Carlota Pereda u <em>Ocho apellidos vascos</em> de Emilio Martínez-Lázaro, por la que ganó el Goya a la mejor interpretación femenina de reparto en 2014.</p><p>Comparte su vida desde hace más de 20 años con su pareja, Vicente, ajeno al mundo de la interpretación. Algunos datos curiosos que ha contado sobre su vida incluyen la revelación de su gran empatía con el tenista Rafa Nadal, comentando que cuando tenía una lesión ni comía ni dormía. También ha contado que de adolescente se escribía cartas de amor a sí misma firmadas por el cantante Leif Garret.</p><p>El Premio Nacional de Cinematografía recompensa la aportación más sobresaliente en el ámbito cinematográfico español, puesta de manifiesto preferentemente a través de una obra hecha pública o una labor profesional desarrollada durante el año 2025, o, en casos excepcionales debidamente motivados, se otorga como reconocimiento a una trayectoria profesional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 14:02:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carmen Machi, Premio Nacional de Cinematografía 2026]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cultura,Series televisión,Teatro,Actrices,Ministerio de Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo García Rico, crítico teatral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/eduardo-garcia-rico-critico-teatral_129_2201816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/64c43f82-9b9d-4372-a662-04f28cc33c38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo García Rico, crítico teatral"></p><p>Cumplía años esta semana pasada. Eduardo García Rico, un referente del periodismo en los años finales de la dictadura, había nacido en el seno de una familia de represaliados republicanos (su padre fue fusilado tras terminar la Guerra Civil) en el pueblo asturiano de Trevías, en el municipio occidental de Valdés, en mayo del año 1931, hace 95 años. Fue un <strong>respetado crítico del periodismo cultural durante el tardofranquismo</strong> en diversas publicaciones de preferencia de la izquierda.</p><p>Comenzó su trayectoria periodística en el diario ovetense <em>La Nueva España</em> y publicó sus crónicas y críticas literarias en revistas como “Triunfo”, “Guadiana” o “Índice”, fue redactor del diario <em>Pueblo</em> y también en Televisión Española. Militó en el Partido Comunista (PCE) durante la dictadura pero luego por su alineamiento con Fernando Claudín en la revista <em>Ruedo Ibérico</em> se <strong>alejó del partido por discrepancias intelectuales</strong>. </p><p>Estudió el bachillerato entre Madrid (Instituto Ramiro de Maeztu) y Oviedo. Realizó un curso de radio y trabajó en Radio Oviedo, donde ocupó diversos cargos. <strong>Fue detenido cuando integraba una tertulia en una conocida cafetería ovetense. </strong>Después de trasladó a Madrid, donde perteneció a diversas redacciones como crítico teatral. </p><p>Publicó una veintena de libros, varios de ellos sobre la <strong>historia política española</strong>. El primero, en colaboración con Manuel Vázquez Montalbán (<em>Reflexiones ante el neocapitalismo</em>, 1968). Luego, tras la revolución de los claveles, publicó<em> La caída del fascismo portugués. Lucha de clases en Portugal</em>. (1974). El último, en 2002, sobre la revista en que trabajó largos años (<em>Vida, pasión y muerte de Triunfo</em>). </p><p>Dejó contado en sus "Memorias", publicadas en este diario, <em>El diario de Oviedo</em>, su compromiso toda su vida con una idea, el eurocomunismo, lo que lo separó del partido con el que finalmente se reconcilió. Viudo desde hace años, <strong>deja cuatro hijos y otros tantos nietos</strong>.</p><p>______________</p><p><em><strong>Fernando Granda </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 04:00:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Granda]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo García Rico, crítico teatral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Cultura,Salas teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manda al papa a quemar los libros de la feria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/que-ven-mis-ojos/manda-papa-quemar-libros-feria_129_2202045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c6b1b68a-e036-4d8c-b7cf-bba5c742565b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manda al Papa a quemar los libros de la feria"></p><p>Será un infierno y lo encenderá el representante de Dios en la tierra. El centro de la ciudad quedará colapsado, los transportes públicos se saturarán y el tráfico será una ratonera. Todo eso conllevará la <strong>visita del papa a Madrid</strong>, que será mejor para los creyentes que para los visitantes de la Feria del Libro, a los que se les va a poner de color hormiga lo de ir ese fin de semana a la <strong>Feria del Libro</strong>. El pasado domingo, el marido de un matrimonio que se acercó a la caseta donde yo estaba firmando mis memorias, <em>Qué estoy haciendo aquí</em>, me contó que ya se las había leído y me preguntó si le podía aclarar una duda. “Claro, adelante”, le respondí,</p><p>                                 -Bueno, usted cuenta que a Rafael Alberti lo conoció en un bar de Las Rozas.</p><p>                                  -Así es.</p><p>                                  -Y a Joaquín Sabina en uno de la zona del viaducto de Madrid.</p><p>                                  -Correcto.</p><p>                                  -Y a Luis García Montero en otro de Granada.</p><p>                                  -Sí.</p><p>                                  -Así que no ha ido mucho a misa, ¿verdad?</p><p>Me hizo mucha gracia la broma, tan elaborada, fue de lo mejor de un fin de semana donde todo fue bueno, seguido a poca distancia por la actuación de un jovencísimo aspirante a tenor de ópera que después de que le dedicara un ejemplar me cantó <em>a capella</em> y de forma realmente estremecedora un aria de <em>Madame Butterfly</em>, de Puccini, llevándose, al acabar, una gran ovación del público que se había ido congregando a su alrededor. Pero volviendo a la historia anterior, la respuesta es que <strong>no soy asiduo de la liturgia, aunque sí de las iglesias</strong>, cuanto más solitarias, mejor, pero respeto las creencias ajenas, como todo lo que conforta a la gente que lo necesita. Así que el problema con la visita del papa no es de índole religiosa, sino política. <strong>¿De verdad no se podía haber encontrado una fecha mejor, que no pusiera en serios apuros el desarrollo de una de las tradiciones más hermosas de la capital?</strong></p><p>Es cierto, y es preocupante, que llevamos tiempo oyendo rumores y advertencias del Ayuntamiento, incluso el amago de algún plan, que significan que quieren llevarse la casetas-librería del Retiro: que si los árboles, que si los pájaros, que si el viento… Y trasladarlo a un Ifema o similar. Todos sabemos que eso acabaría con ella: la Feria del Libro es ahí y es ahora. No quiero especular que la visita del jefe del Vaticano esté montada a propósito para perjudicarla, pero hacer coincidir ambos acontecimientos es, a todas luces, un despropósito.</p><p>A Almeida y su tropa no parece preocuparles gran cosa la cultura, de la que sólo se acuerdan cuando es para censurarla, quitar unos versos de Miguel Hernández de un memorial u oponerse a que la estación de Atocha llevara el nombre de Almudena Grandes y a que ella fuese nombrada hija ilustre o predilecta de la ciudad que tan bien retrató en sus novelas para deleite de sus incontables lectores. Pero <strong>ponerle palos en las ruedas a la Feria del Libro es perjudicar a todo el sector</strong>, que en parte vive de estos días de fiesta en que millones de visitantes van en busca de sus autores y títulos predilectos y las editoriales y librerías reciben una inyección económica básica para su supervivencia.</p><p>Que venga el Papa está muy bien, para quien lo necesite. Que su llegada transforme la semana más importante de la Feria, un error y una falta de respeto.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 18:42:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Manda al papa a quemar los libros de la feria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del libro,Papa León XIV,Madrid,Opinión,Cultura,Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Necesitamos narrativas de la esperanza o solo sirven para manipularnos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/necesitamos-narrativas-esperanza-sirven-manipularnos_1_2200238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/79eed3e2-754d-495e-9af3-ed88ed577549_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Necesitamos narrativas de la esperanza o solo sirven para manipularnos?"></p><p>Quién no se ha visto alguna vez haciendo listas para el año nuevo, imaginándose una mejor versión de su vida en la que todo funciona a la perfección? ¿Quién no se ha suscrito a cualquier pódcast, cuenta de Instagram o TikTok que le ayude a <strong>aprender “esas estrategias infalibles” para lograr sus metas</strong>? ¿O quién no ha dudado de su estado físico al percatarse de que va a pilates solo un par de veces a la semana mientras su compañera de trabajo tiene un entrenador personal y se suplementa con creatina?</p><p>En todos estos ejemplos queda patente que las historias de superación personal y los autodenominados especialistas, <em>coaches</em> y demás personajes mediáticos están <strong>más de moda que nunca</strong>. ¿Qué motiva este fenómeno?</p><p>Ante la aceleración por estar “en forma”, cuidar de la salud mental, <strong>acompañar a los mayores, supervisar a los hijos</strong>, destacar en el trabajo y ser buena persona, el agotamiento no tarda en asomar.</p><p>Aun así, el motor sigue estando ahí: mantengo la ilusión de que <strong>puedo convertirme en mi mejor versión</strong>, poner mi granito de arena para frenar el cambio climático o dejar un mundo más decente del que me encontré. Sin embargo, ante la avalancha de retos, el agotamiento regresa de nuevo. Y es normal, porque el discurso que he ido interiorizando a lo largo de los años se desmorona cuando la exigencia se hace cada vez mayor.</p><p>Entonces, en ese momento, busco urgentemente una <strong>nueva narrativa de esperanza</strong> que me ayude a mantener este ritmo frenético.</p><p>Hoy en día podemos encontrar la palabra “esperanza” en cualquier conversación, ya sea en la cola del supermercado o en un eslogan rotulado en una taza y un llavero.</p><p>Pero… ¿<strong>qué es realmente la esperanza</strong>? Comúnmente se define como un horizonte remoto de posibilidad de cambio que nos orienta en momentos de adversidad como si fuera un faro. El ejemplo más cercano que todos compartimos, en el que buscamos esperanza, fue la <a href="https://theconversation.com/confianza-esperanza-y-transparencia-una-triada-virtuosa-frente-a-las-pandemias-178951" target="_blank">pandemia</a>, todavía fresca en nuestras retinas como una experiencia que nos puso a prueba individual y colectivamente.</p><p>El concepto se aborda desde múltiples campos académicos, e incluso en estudios inter- o transdisciplinares. Por ejemplo, se clasifica como una <strong>virtud en el ámbito de la teología</strong> y los estudios sobre las religiones; como una emoción en la psicología, la neurociencia o la filosofía moral y política, e incluso como un mecanismo afectivo en la crítica literaria y teórica.</p><p>Este enorme interés de la ciencia, así como en el día a día de las redes sociales, los medios de comunicación y la cultura, responde a la necesidad creciente en nuestras sociedades de encontrar esos faros. Pero ¿qué efectos tiene en quienes la consumimos? Y, más interesante aún, ¿son solo efectos positivos?</p><p>En nuestra experiencia personal normalmente revestimos estos relatos de un halo positivo. Como ejemplo nos sirve el título de la <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/bulls/documents/20240509_spes-non-confundit_bolla-giubileo2025.html" target="_blank"><em>Bula del Jubileo ordinario del año 2025</em></a> del papa Francisco que era “<em>Spes non confundit</em>”: <strong>la esperanza no defrauda</strong>.</p><p>Por lo general, se relaciona la pérdida de la esperanza con la depresión y, en última instancia, con la muerte. De ahí las famosas frases “la esperanza es lo último que se pierde” o “<strong>mientras hay vida, hay esperanza</strong>”.</p><p>Pero nada más lejos de la realidad. El término no remite necesariamente a lo positivo. Pensemos en la <strong>esperanza de crear un “mundo mejor”</strong> que tenían tanto <strong>Nelson Mandela</strong> como… <strong>Adolf</strong> <strong>Hitler</strong>. La visión de un futuro diferente subyace al discurso <em>esperanzador</em> de ambos. Los diferencia radicalmente que, mientras Mandela buscaba acoger a diferentes grupos sociales, para el genocida cualquier pueblo que no fuese el ario debía desaparecer de su territorio.</p><p>Aunque pueda sorprender, esta ambigüedad de las narrativas de esperanza no es nueva. La tradición cultural occidental <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-de-filosofia/38759-libro-esperanza-sin-optimismo-9788430617562" target="_blank">integra una interpretación negativa de la esperanza</a> junto con la vertiente optimista más conocida. El poeta griego <strong>Hesíodo</strong> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Trabajos_y_d%C3%ADas" target="_blank">ya decía</a> que la esperanza era la única desgracia que no consiguió liberarse de la caja de Pandora y Eurípides advertía de su maldad, que se representaba con la diosa Elpis.</p><p>Desde <strong>Platón</strong>, pasando por <strong>Nietzsche</strong>, hasta <a href="https://cajanegraeditora.com.ar/libros/el-optimismo-cruel-lauren-berlant/" target="_blank">críticos contemporáneos como Lauren Berlant</a>, <a href="https://cajanegraeditora.com.ar/libros/realismo-capitalista/" target="_blank">Mark Fisher</a> y <a href="https://www.enclavedelibros.com/libro/despues-del-futuro_13958" target="_blank">Franco “Bifo” Berardi</a>, muchos son los autores que exploran el perjuicio de las narrativas de esperanza. La pregunta entonces es otra: ¿cómo contribuyen estas a manipularnos?</p><p>Tener esperanza no es <a href="https://theconversation.com/la-esperanza-clave-de-nuestro-bienestar-y-de-nuestros-exitos-129226" target="_blank">negativo</a> en sí mismo, por supuesto. Los problemas comienzan en los momentos difíciles, cuando nos sentimos vulnerables, perdidos y abrumados por las muchas tareas pendientes. Entonces, empezamos a prestar demasiada atención a todo ese ejército mediático de narrativas. Y <strong>necesitamos creer en ellas desesperadamente</strong>.</p><p>En este caldo de cultivo, es más fácil convencernos del mensaje que transmiten: <strong>“Tú puedes, pero solo si haces el sacrificio personal incondicional</strong> para alcanzar tu ideal”. Por ejemplo, hazme creer a pies juntillas que el trabajo duro me garantizará la independencia económica que tanto necesito a mis ya 30 años, y estaré más dispuesta a trabajar 10 horas con un contrato a media jornada.</p><p>Ojo, que este fenómeno se puede complicar todavía más. La tormenta perfecta combina las <strong>narrativas de la esperanza con los discursos del miedo</strong>. Estos últimos normalizan ideologías claramente discriminatorias para que aceptemos políticas que justifican la injusticia y la violencia. Pero las narrativas de la esperanza son más insidiosas, porque se aseguran de controlar a las personas a través de sus propios deseos sin tener que vigilarlas.</p><p>¿Podemos escapar de este fenómeno? No existe una solución simple ni rápida dada la complejidad del problema. Pero la literatura y el arte son herramientas muy útiles para desmantelar esas narrativas cómplices con nuestra <strong>forma de vida neoliberal</strong>. Sus reflexiones nos permiten <a href="https://nowyouseememoria.eu/WP/wp-content/uploads/ninja-forms/3/Now_You_See_Me_Moria_Syafruddin_and_Rauch.pdf" target="_blank">visibilizar</a> la brecha que existe entre qué poseemos y lo que creemos que deberíamos tener, cómo nos sentimos y cómo deberíamos hacerlo o quiénes somos y quiénes deberíamos ser. Nos ayudan a darnos cuenta de que quizás no merezca la pena perseguir esas aspiraciones a toda costa e, incluso algunas, ni siquiera perseguirlas.</p><p>Porque… ¿cuáles son las que siguen operando en su propio horizonte sin que se dé cuenta?</p><p>---------------------------</p><p><em><strong>Cristina M. Gámez-Fernández</strong></em><em> es profesora Titular de Universidad en la Universidad de Córdoba especializada en literaturas y culturas en lengua inglesa</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina M. Gámez-Fernández (The Conversation)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Necesitamos narrativas de la esperanza o solo sirven para manipularnos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Patrimonio cultural,Cultura contra el odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niños cronistas de la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/ninos-cronistas-guerra_129_2200878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niños cronistas de la guerra"></p><p>Los dibujos de los niños y niñas de la Guerra Civil española se vendían a un dólar en los grandes almacenes de Estados Unidos. Era una suerte de catálogo editado en Nueva York, en 1938, titulado <em>They Still Draw Pictures!,</em> que contenía las obras de los niños y un prólogo del británico Aldous Huxley, donde el autor recuerda la <strong>capacidad moral y de resistencia de la infancia para mantener la imaginación en medio del conflicto</strong>. Subrayaba Huxley el doble valor del libro. Histórico, pues registra la barbarie y tiene un alto valor documental, y estético, porque plasma, sin artificio, libre de prejuicio y bajo formas artísticas, el terror a la violencia y el miedo a las bombas, a la muerte, a la separación de sus padres y familias. Las ventas de aquel libro se destinaron a financiar evacuaciones y colonias infantiles.</p><p>Todos esos dibujos los habían realizado los niños y niñas que formaron parte de las <strong>colonias escolares republicanas</strong>, una iniciativa impulsada por la <em>Spanish Child Welfare Assotiation</em> y el <em>American Friends Service Committee</em>, y creadas por el Ministerio de Instrucción Pública. Solo en ocho días, en aquellos meses iniciales de la contienda, habían salido de Madrid 21.000 niños y niñas de entre seis y catorce años, rumbo a Levante y Cataluña. De los bombardeos a los naranjales. Las colonias se sostenían en varias ideas: <strong>crear un clima solidario, una enseñanza organizada y sembrar la paz en el corazón de los críos</strong> para un futuro mejor para las mujeres y hombres del mañana. Que los niños y niñas conocieran sus derechos y respetar la solidaridad de la infancia eran las claves de la instrucción. La República quería una educación en igualdad, sin distinguir dos tipos de infancia, la de los hijos de los pobres y de los ricos. Una misma educación para todos, sin distinciones de clase o de género. </p><p>Hoy, 617 de esos dibujos están en la universidad de California, en San Diego, y 153 en la universidad de Columbia, Nueva York. En España, en 2018, la entonces alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, edita una carpeta titulada ¡<em>Aún dibujan!</em>, con algunos de esos folios y el prólogo de Huxley, un proyecto que se extingue y se deja de difundir con la llegada de la derecha apoyada por la extrema derecha al Ayuntamiento. <strong>Qué importaban los niños y niñas si venían de familias republicanas</strong>. Qué la memoria. Qué la cultura. Pero una de esas carpetas llega hasta Vladimir Merino, nacido en Rusia, hijo de una niña de la guerra, que organiza una exposición itinerante que lleva por toda España. Este viaje de Vladimir cae entonces en la Secretaría de Memoria Democrática del Gobierno y deciden editar un libro coral con todos los dibujos y textos de expertos en memoria e infancia. Se titula <em>Dibujos para una guerra. 1936-1939</em> y, aunque no está a la venta, cualquiera puede <a href="https://mptmd.gob.es/content/dam/mpt/memoria-democratica/publicaciones-memoria/catalogos_y_monografias/dibujos_para_una_guerra_1936_1939_LIBRO_DIGITAL_indice_interactivo.pdf"  >descargarlo completo en este enlace</a>. </p><p>Es impresionante ver todos esos dibujos en detalle: <strong>la aviación negra, las esvásticas, la caída de las bombas como lágrimas mortíferas</strong>, los hombres por el suelo, las evacuaciones, los barcos, los trenes, las maletas. Conjugan el trazo infantil de los lápices de madera con episodios explícitos que nunca se debieron vivir. </p><p>A la editora de este libro le han preguntado varias veces dónde están los dibujos de los niños del otro bando. No se sabe. Claro que <strong>el terror sería el mismo</strong>. La infancia, herida de por vida, una lesión interior repetida a lo largo de las décadas en otras latitudes de la misma forma traumática. Quienes cayeron en territorio nacional vieron cómo se suspendía la educación escolar mientras la república se esforzaba también en aquellos años en mantener la instrucción y la protección de la infancia. Y, si nos acordamos de aquella vieja historia de nuestra guerra, sabemos que <strong>esos territorios sufrieron menos bombardeos que la zona republicana</strong>. Pero siempre es difícil este país. Cualquier avance con respecto a la memoria se cuestiona con relación a otra parte, se impide nombrar, recuperar, poner el dolor de quienes perdieron en su lugar. Y no ha sido la misma, es evidente, la memoria de un lado que de otro. </p><p>Se perdieron muchos avances, <strong>España se detuvo durante años en el lado oscuro de la Historia</strong>. También en educación y en protección a la infancia. Todavía hoy no hemos recuperado la modernidad y el respeto que en aquellos años previos a la guerra se tuvo por la educación. </p><p>Escribo esta columna desde Tavernes de Valldigna, el pueblo en el que nació Rafael Chirbes y donde hemos venido para hablar de ese libro, <em>Dibujos para una guerra</em>, una obra que debería estar en todas las escuelas. La casa natal de Chirbes, uno de nuestros mejores narradores, es un solar vacío, cuatro paredes abiertas, detenidas a la espera de presupuesto para <strong>levantar lo que también sería un lugar de cultura y memoria</strong>. Los profesores de la educación pública de la Comunitat Valenciana siguen en huelga después de tres semanas, pidiendo mejoras, peleando por darles a los estudiantes una educación a la altura de un mundo complejo que necesita mujeres y hombres preparados para entender su progreso. Somos este país que hoy, noventa años después de aquello, desestima el saber universal para afrontar el futuro.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 17:25:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Niños cronistas de la guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Guerra Civil española,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuso convierte el Ateneo en otro campo de batalla tras los recortes al Círculo y los Teatros del Canal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/ayuso-convierte-ateneo-campo-batalla-recortes-circulo-teatros-canal_1_2200529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bcf1d840-b9de-47ff-9783-0bf11f59fbb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso convierte el Ateneo en otro campo de batalla tras los recortes al Círculo y los Teatros del Canal"></p><p>El Ateneo de Madrid<a href="https://www.infolibre.es/cultura/les-metido-cabeza-nido-rojos-ayuso-pone-disparadero-ateneo-madrid_1_1668702.html" target="_blank"> vuelve a estar en el punto de mira</a> del Gobierno <strong>de Isabel Díaz Ayuso</strong>. Lo que en 2023 comenzó como un pulso presupuestario, con la retirada de la subvención nominativa que la institución recibía de la Comunidad de Madrid, ha escalado ahora hasta una ruptura política abierta. El Ejecutivo autonómico da por rotas sus relaciones con la casa bicentenaria de la calle del Prado y pone nombre y apellidos al motivo<strong>: Luis Arroyo</strong>, presidente del Ateneo, consultor político y <a href="https://www.infolibre.es/politica/udef-busca-pruebas-z-telefono-amigo-zapatero-corresponde-expresidente_1_2198974.html" target="_blank">ahora portavoz autorizado del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero</a> tras su imputación <strong>en el caso Plus Ultra</strong>.</p><p>La acusación que llega desde Sol ya no se limita al argumento utilizado hace dos años, cuando la Consejería de Cultura, encabezada por Mariano de Paco, defendió que las ayudas debían<strong> pasar de una subvención directa a un sistema de financiación por proyectos</strong>. Ahora el mensaje es abiertamente político. Fuentes del Gobierno madrileño citadas por<em> El Confidencial</em> <strong>acusan a Arroyo de ser "un activista del PSOE"</strong> y sostienen que el papel que ha asumido en la defensa pública de Zapatero ha sido la gota que ha colmado el vaso. </p><p>Así, el PP madrileño pasa de retirar una ayuda económica a <a href="https://www.infolibre.es/temas/ateneo/" target="_blank">declarar la guerra institucional al Ateneo </a>mientras el consultor siga al frente. Fuentes cercanas a la presidenta madrileña confirman a <strong>infoLibre </strong>que Ayuso no acude al Ateneo por la “politización que hace Luis Arroyo de la institución” y algunos cargos del PP como la alcaldesa de Torrelodones, <strong>Almudena Negro</strong>, celebraban la decisión del Ejecutivo regional. “El Ateneo de Madrid lleva lustros sumido en el fango. Pero su actual presidente, el vocero del joyero, lo ha rematado. ¡<strong>Saquen sus sucias manos de una institución histórica ya</strong>!”, señalaba Negro en X. </p><p>Por su parte, Luis <a href="https://www.infolibre.es/autores/luis-arroyo/" target="_blank">Arroyo asegura a este periódico</a> que mantiene "absolutamente al 100%" su compromiso con “la pluralidad, la apertura y la tolerancia del Ateneo”, y afirma que defenderá esos principios, pero que eso no implica “<strong>renunciar a sus ideas políticas</strong>” ni tampoco “expresarlas públicamente”, aunque insiste en que lo hará manteniendo su compromiso “con la pluralidad de la casa y el respeto institucional”.</p><p>Arroyo subraya que los presidentes del Ateneo han tenido históricamente una significación política, "empezando por [Manuel] Azaña" y siguiendo por “Carlos París y Enrique Tierno Pérez-Relaño”, el hijo del exalcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. Recuerda también que por la institución han pasado 11 primeros ministros y, aunque admite que el Ateneo es <strong>una casa "más progresista que conservadora</strong>", por sus características republicanas y su marcado contenido social, insiste en que hay “espacio para todos”.</p><p>Además, Arroyo asegura no tener  “<strong>ningún tipo de interés” en presentarse a la alcaldía de Madrid</strong> por el PSOE el próximo año, como le han atribuido algunos medios, y sostiene que tampoco “ha recibido ninguna llamada del partido” para proponérselo. Sí admite que dirigió brevemente la<a href="https://www.infolibre.es/temas/reyes-maroto/" target="_blank"> campaña de Reyes Maroto</a>, la exministra de Industria y candidata del PSOE en las elecciones de 2023, pero que “nadie le ha pedido nada” en ese sentido.</p><p>Sobre la relación con la Comunidad de Madrid, Arroyo asegura que mantiene una interlocución "amable" con el consejero de Cultura y explica que el Ateneo recibe subvenciones por la biblioteca de la institución, <strong>una cuantía que cifra en 100.000 euros en 2025 y en 126.000 euros en 2026</strong>. Una cuestión en la que también inciden en el equipo de Ayuso, que señalan que el Ateneo “sigue recibiendo aportaciones de financiación de la Comunidad de Madrid”, con la particularidad de que hasta hace dos años “era nominativa y ahora por proyectos concretos”.</p><p>El consultor también afirma que se ha dirigido personalmente por carta a la presidenta de la Comunidad de Madrid para pedirle que visite el Ateneo y añade que "bajo ningún concepto" promovería nada contra esa relación institucional. En ese sentido, recuerda que todos los expresidentes del Gobierno y el actual inquilino de La Moncloa, Pedro Sánchez, “son <em>ateneistas</em>” y que la institución recibe a personalidades de toda ideología. Es más, este jueves acudirá Leopoldo López, padre del preso político venezolano, a presentar su libro, titulado <em>La lucha continúa</em> y el siguiente martes está prevista <a href="https://ateneodemadrid.com/evento/presentacion-del-libro-todos-los-hombres-de-sanchez/" target="_blank">la presentación del libro de  la periodista Ketty Garat</a> sobre las presuntas tramas de corrupción del entorno de Sánchez.</p><p>Bajo la presidencia del consultor, que llegó al cargo en 2021, han pasado figuras de la derecha y del liberalismo conservador. <a href="https://www.infolibre.es/temas/mariano-rajoy/" target="_blank">El expresidente Mariano Rajoy </a>participó en febrero de 2023 en la presentación del libro <em>Historia de las derechas en España</em> y, tanto él como su antecesor en el cargo, José María Aznar, se hicieron socios durante el mandato de Arroyo. El <strong>exportavoz de Vox Iván Espinosa de los Monteros</strong> ha intervenido en actos de la casa y el pasado abril protagonizó uno de Los Desayunos del Ateneo. En mayo de 2025, el Ateneo también acogió el Foro Libertad y Democracia con Aznar, Rajoy, Alberto Núñez Feijóo, Cayetana Álvarez de Toledo y José Luis Martínez-Almeida, entre otros.</p><p>No es la primera vez que se produce un choque entre la Comunidad de Madrid y la bicentenaria institución. En diciembre de 2023, el Gobierno madrileño dejó fuera al Ateneo de la lista de instituciones con subvención nominativa en los presupuestos autonómicos. La ayuda, <strong>que había llegado a los 350.000 euros con Esperanza Aguirre y se había mantenido en 150.000 euros con Cristina Cifuentes</strong> y durante los primeros años de Ayuso, fue primero rebajada y después eliminada. El Gobierno regional sostuvo que no dejaba sin apoyo al Ateneo, sino que cambiaba el modelo para financiar proyectos concretos.</p><p><strong>Lo del Ateneo no es un caso aislado</strong>. En los últimos años, varias instituciones culturales madrileñas han denunciado presiones, recortes o cambios de modelo que, a su juicio, amenazan su autonomía. El ejemplo más reciente es el Círculo de Bellas Artes. Su director, Valerio Rocco, <a href="https://www.infolibre.es/politica/valerio-rocco-circulo-pasar-lugar-ocurre-ocurren-cosas-chulas_1_2194679.html" target="_blank">explicó en una reciente entrevista en </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/valerio-rocco-circulo-pasar-lugar-ocurre-ocurren-cosas-chulas_1_2194679.html" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a> el drástico recorte de la financiación de la Comunidad de Madrid, <strong>que atribuyó a una "batalla personal" del consejero de Cultura, Mariano de Paco. </strong></p><p>En los últimos años, la financiación regional del Círculo ha pasado de una subvención estable a un sistema de aportaciones por proyectos, con una reducción que ha encendido las alarmas dentro y fuera de España. Decenas de instituciones culturales europeas han pedido a Ayuso que <strong>reconsidere el recorte y despeje cualquier sospecha de motivación ideológica</strong>. Los centros afectados interpretan que el nuevo modelo permite condicionar la programación y debilitar a instituciones que mantienen una voz crítica o una agenda cultural independiente. </p><p>La batalla cultural en Madrid tiene también otro antecedente significativo: la cancelación de <em>Muero porque no muero</em>,<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/teatro-si-viene-vendra-despues_1_1468690.html" target="_blank"> la obra de Paco Bezerra sobre Santa Teresa de Jesús</a> que estaba prevista en los Teatros del Canal para enero de 2023. La dirección artística de<strong> Blanca Li</strong> había trabajado en su programación, pero la Comunidad de Madrid la retiró alegando razones económicas. Bezerra denunció censura e irregularidades, y el episodio provocó una fuerte reacción del sector cultural. Más de un centenar de nombres de la cultura, entre ellos <strong>Pedro Almodóvar, Javier Bardem y Juan Diego Botto</strong>, firmaron un manifiesto de apoyo al dramaturgo y reclamaron teatros sin injerencias políticas.</p><p>Aquel caso marcó el inicio de una etapa en la que las decisiones culturales de la Comunidad de Madrid empezaron a leerse en clave ideológica. La salida de la obra de Bezerra de los Teatros del Canal, el recorte al Ateneo, la reducción de apoyo al Círculo de Bellas Artes y la <a href="https://www.infolibre.es/cultura/teatro/dedo-concurso-publico-elige-pp-madrid-directores-artisticos-teatros-publicos_1_2158532.html" target="_blank">nueva dirección de los Teatros del Canal</a> bajo un modelo más controlado por la Consejería <strong>han ido alimentando la idea de un endurecimiento político en la gestión cultural madrileña.</strong></p><p>Ayuso y su equipo rechazan esa lectura. Defienden que no existe censura ni represalia, sino una revisión del sistema de subvenciones, una apuesta por financiar proyectos concretos y una exigencia de rendición de cuentas sobre el dinero público. Pero la selección de los afectados, la intensidad de los recortes y el lenguaje utilizado contra algunos responsables culturales han reforzado la tesis de que la Comunidad de Madrid e<strong>stá disciplinando a las instituciones que no se alinean con su ideología.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 18:23:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Monforte Jaén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ayuso convierte el Ateneo en otro campo de batalla tras los recortes al Círculo y los Teatros del Canal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Isabel Díaz Ayuso,ateneo,PP,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Se tiene que morir mucha gente’, pero que no sean las protagonistas de esta serie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/morir-gente-no-sean-protagonistas-serie_1_2199171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62fc690f-bf6a-4e78-86c7-eef646aed5a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Se tiene que morir mucha gente’, pero que no sean las protagonistas de esta serie"></p><p>Movistar + ha estrenado una de las series que más expectativas han despertado últimamente, <em><strong>Se tiene que morir mucha gente (STQMMG)</strong></em><strong>, de Victoria Martín</strong>, basada en su novela del mismo título.</p><p>Son seis episodios de media hora que, si se empiezan con tiempo por delante, se ven del tirón. Cómo no engancharse a una serie ágil, bonita, con dos protagonistas encarnadas por Anna Castillo y Macarena García, <strong>superestrellas de su generación</strong>, con carreras y vidas tan unidas que es imposible no imaginarlas como las amigas que presenta esta ficción.</p><p>Castillo interpreta a Bárbara, la protagonista, que arrastra una depresión, se automedica peligrosamente, trabaja en un programa de humor de ambiente tóxico y tiene una voz interior que es uno de los puntos fuertes de la serie. </p><p>Es su yo de los diez años, a quien da vida una estelar Sofía Otero, (<em>20.000 especies de abejas</em>), que la machaca con sus comentarios salvajes. <strong>No le da descanso y la sabotea desde dentro</strong>.</p><p>Bárbara vive con Maca, (estupenda Laura Weissmahr), <strong>camarera mientras logra poder mantenerse como actriz</strong>. Tiene sus propios problemas, pero se comporta como la más equilibrada y madura del grupo, el pegamento entre ellas.</p><p>Ambas se reencuentran con una amiga del colegio, Elena (Macarena García), que se ha casado con un millonario muchísimo mayor que ella y está a punto de dar a luz. A partir de esta reunión <strong>en la fiesta de revelación del género del bebé</strong>, los tres personajes que ya estaban en crisis descarrilan peligrosamente.</p><p>La serie tiene momentos más interesantes que otros, caricaturas más acertadas que otras, pero lo mollar, el retrato de la insatisfacción de estos tiempos, la historia de la amistad, ofrece grandes hallazgos. La ambivalencia de <strong>querer a una amiga a la que también se envidia</strong> o que, incluso, a ratos cae mal. </p><p>Y su reverso, notar cierta desaprobación por parte de alguna amiga y sin embargo saber que su cariño es verdadero al cien por cien. En <em>STQMMG </em>se afronta crudamente y a lo bestia una sensación común entre grupos de mujeres muy unidas. </p><p>Este <strong>carácter incisivo y preciso</strong> se mantiene también en la vertiente psicológica de la protagonista. Su autodesprecio, su mezquindad, su lado criticón, destructor y <em>punky</em> reflejan un lado muy reconocible en cualquiera, aquí exacerbado. </p><p>Esa voz interior, ese coro de pensamientos intrusivos que Rosalía muestra en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=htQBS2Ikz6c" target="_blank">el video de </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=htQBS2Ikz6c" target="_blank"><em>Berghain</em></a><em> </em>como <strong>una multitud que no deja espacio físico</strong>, en la serie se convierte quizás en el recurso más icónico, el que va a dejar mayor recuerdo tras verla.</p><p>Esa voz autodestructiva nos vuelve a llevar a la protagonista, que presenta una paradoja también muy reconocible.<strong> Consigue hacerse querer</strong> pese a que casi todo el mundo la considera insoportable. </p><p>En entrevista a <em>El cine en la SER</em>, Victoria Martín <strong>previene contra el abuso de las altas expectativas</strong> que lleva a la frustración. Su generación ha sido víctima de un abuso de prédica del pensamiento positivo, de que si quieres puedes.</p><p>Martín reivindica no hurgar mucho en uno mismo. No siempre te gustas, no vayas a India a buscarte, que te puedes encontrar. Ella, que ha probado todas las terapias, dice que tanto hincapié en uno mismo puede crear un <strong>“ejército de narcisistas”</strong>. Eso de que “si te va a hacer sentir mal, no vayas a ver a la abuela” no te convierte en mejor persona.</p><p>Con estas reflexiones se ha creado el personaje de Bárbara, y Anna Castillo ha sido una elección brillante para encarnarla porque es una actriz sobresaliente en <strong>esa cualidad de caer bien sea lo que sea lo que hagan sus personajes</strong>. </p><p>Castillo ha afirmado en la promoción que, aunque Victoria Martín no se lo haya dicho explícitamente, da por hecho que su Bárbara está basada en ella misma. Así que ha tomado gestos como mirar hacia abajo y asentir o tocar de cierta manera.</p><p>Por su parte, Macarena García afirma que su personaje es tan plano y simple que <strong>ha abandonado sus habituales acercamientos interpretativas</strong> de sumergirse en su psicología y motivaciones y se ha relajado.</p><p>Martín, a pesar de conocer el paño de estrellas de televisión e <em>influencers</em> muy de cerca, ya que ha trabajado entre ellos y los ha parodiado, esos son precisamente los personajes cuya caricatura resulta más tópica. El presentador rancio y la famosilla que va de espiritual podían haber dado mucho más juego en la serie.</p><p>La directora de <em>Se tiene que morir mucha gente</em> ha encadenado durante toda su carrera éxitos que han captado muy bien el espíritu de cada momento. Siempre con <strong>humor, feminismo y un tono cañero. </strong>Autora, junto a Carolina Iglesias, de <em>Estirando el chicle</em>, uno de los podcasts más escuchados en España, Victoria Martín ya había creado otra serie, <em>Válidas</em>, también con Iglesias, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=oYNkBg35W-Y&list=PLVffPyyN4JArxfBt93qFgrJ9UGdO58vY9&index=1" target="_blank">que puede verse en YouTube</a>.</p><p>Entonces ya había colaborado con Nacho Pérez-Pardo, con quien había impulsado el canal de YouTube <a href="https://www.youtube.com/@Livingpostureo" target="_blank"><em>Living postureo</em></a><em> </em>y quien participa como director en <em>STQMMG</em>. El guionista y director es también marido de Martín desde 2024. Sandra Romero, que participó en <em>Los años nuevos</em>,  se suma a la dirección junto a la propia Victoria Martín, <strong>que debuta en esta función</strong>, y Nacho Pérez-Pardo.</p><p>Las mujeres contamos ya con una amplia selección de series sobre la amistad femenina, que recogen cada vez más tonos y realidades diferentes. Todavía no hay datos sobre la audiencia de <em>STQMMG</em>, pero muchos títulos previos han demostrado que el público respalda este tipo de relatos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Se tiene que morir mucha gente’, pero que no sean las protagonistas de esta serie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Series televisión,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Los Setenta': una nueva revista literaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/setenta-nueva-revista-literaria_1_2198422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/06bdc4bf-a4b9-4d84-9727-71981b8a61ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Los Setenta': una nueva revista literaria"></p><p>Entre 1964 y 1965, <strong>Max Aub</strong>, que entonces contaba 61 años, publicó en México, por su cuenta y riesgo, <em>Los Sesenta. Revista literaria</em>, editada por la Antigua Librería Robredo, de <strong>José Porrúa</strong> e hijos, de la que se publicaron cinco números, y en donde solo podían colaborar aquellos que había cumplido seis décadas. Muchos años después, en el 2015, Ediciones Ulises, sello de Renacimiento, publicó una edición facsímil, al cuidado de <strong>Gabriele Morelli </strong>y <strong>Xelo Candel Vila</strong>; autores, además, de un par de estudios iniciales de casi cien páginas. El antecedente remoto había sido la revista <em>Gente Vieja</em> (1900), de <strong>Juan Valero</strong>, cuyos colaboradores tenían que haber cumplido 50 años por aquel entonces.</p><p>En <em>Los Sesenta</em> colaboraron escritores como <strong>Alberti, Aleixandre, Altolaguirre, Aub, Juan José Domenchina, Antonio Espina, José Gaos, Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez, Juan Larrea, María Teresa León, León Felipe, André Malraux, Concha Méndez, Salvador Novo, Carlos Pellicer, Emilio Prados, Juan Rejano, Esteban Salazar Chapela, R.J. Sender, Julio Torri</strong> y <strong>Xavier Villaurrutia</strong>; junto a ellos, filólogos e historiadores como <strong>Pedro Bosch-Gimpera, Joaquín Casalduero, Américo Castro, Enrique Díez-Canedo, Bernardo Giner de los Ríos</strong> (secretario de redacción de la revista), <strong>Pedro Henríquez Ureña, Rafael Martínez Nadal, Alfonso Reyes</strong> y <strong>Guillermo de Torre. </strong>Varios de ellos podrían haber figurado en ambos apartados. El caso es que casi todos eran escritores en lengua española, fueran españoles o hispanoamericanos, con la excepción de Malraux, amigo personal de Aub, con quien colaboró durante la guerra. Se trató de un plantel casi imposible de igualar. </p><p>El objetivo declarado de su responsable era “crear un frente común posible”, un puente entre los escritores de su generación que habían permanecido en España y quienes habían tenido que exiliarse, reanudar un diálogo que hoy sabemos que nunca llegó a cortarse del todo.    </p><p>Como si se tratara de un homenaje a esta interesante y curiosa empresa del pasado siglo, propia del infatigable e imaginativo Max Aub, apareció hace unos meses el primer número de la revista <em>Los Setenta</em> (Renacimiento, Sevilla, 2025), dirigida por <strong>Abelardo Linares</strong> y <strong>Manuel Aznar Soler</strong>, la cual tendrá periodicidad anual y se editará solo en papel, imprimiéndose cincuenta ejemplares numerados para los suscriptores. </p><p>La presentación me ha hecho reír, algo insólito en este tipo de publicaciones, al pasar la actual Universidad por los espejos del callejón del gato, pues <em>Los Setenta</em> se define como una “revista antisistema universitario, porque no quiere ser ni será una revista <em>científica</em>”, en la que los artículos no resulten evaluados (no en vano, a veces, los evaluadores demuestran con sus comentarios saber menos que los autores de los trabajos), ni incluirán resúmenes, ni palabras clave, ni tampoco pretende estar indexada, por lo que publicar en ella no servirá para hacer carrera académica a la moda <em>liquidomedradora </em>del día, ni valdrá para aumentar los sexenios de investigación. Se trata, en fin, de llegar a lectores que valoren los textos por su calidad y por el placer que les produzca la lectura. Lo curioso es que no conozco a ningún profesor universitario, sea catedrático <em>pata negra </em>o <em>navidul</em>, los más ahora (la comparación no es mía, sino de una catedrática pata negra, de la mejor matanza), que no comparta lo que se dice en esta presentación.  </p><p>En resumidas cuentas, solo puedo exclamar ¡olé! y espero que nadie se lleve a engaño y entienda lo que se quiere denunciar: que es lo que suele malentenderse por <em>científico</em>, que no es más que una manera equivocada de aplicar los criterios que rigen el estudio de las ciencias a las humanidades. ¿Qué pasaría si sucediera al contrario? Lo lamentable es que nos encontramos ante un sistema académico podrido y deshumanizado; en suma, perverso, en el que el trabajo de  gestión del profesorado resulta imprescindible para acceder a determinadas categorías. Con ello, se minusvalora la investigación, el impacto real de las publicaciones, tal y como ocurre, al menos, en mi antigua universidad, de cuyo nombre prefiero no acordarme.</p><p>Una de las novedades de <em>Los Setenta</em>, respecto a sus antecesoras, es que la condición para poder colaborar se ha alargado diez años más, quizá porque los tiempos son otros y las expectativas de vida mayores. Sus responsables, repito, son Abelardo Linares, editor, poeta e investigador, que tiene ahora 73 años; y Manuel Aznar Soler, quien mejor conoce el conjunto de la literatura del exilio republicano y cuenta con 74. En esta nueva salida convive la creación, el análisis literario y la crítica. El objetivo ya no puede ser el que pretendía Max Aub, pero sí queda claro el hartazgo de buena parte de las condiciones en que transcurre la vida académica, que cada vez son más idiotas y con menos sentido, donde lo digital se valora con más atención que el conocimiento crítico. Entre quienes escriben aparecen, por ejemplo, creadores como <strong>Luis Alberto de Cuenca, Alejandro Duque Amusco, Angelina Muñiz-Huberman</strong> y <strong>José Sanchis Sinisterra</strong> (¿a qué esperan para concederle el Cervantes e incluirlo en la Academia?); es mayor, en cambio, el número de profesores, todos jubilados, cito solo a algunos de ellos: <strong>María Dolores Albiac, Cecilio Alonso, Xesús Alonso Montero</strong> (que falleció durante el pasado mes de febrero), <strong>Víctor Fuentes, José-Carlos Mainer, Reyes Mate, Serge Salaün</strong> y <strong>James Valender</strong>, además de los dos responsables de la publicación. Linares cuestiona la edición que ha hecho Yolanda Morató del segundo volumen de los denominados <em>Diarios</em>, no son tales, de <strong>Manuel Chaves Nogales</strong>, el dedicado a Londres; mientras que Aznar Soler muestra tener buena mano para el memorialismo, para relatar sus contactos con los exiliados en México.   </p><p>Escribiendo estas líneas, no he podido dejar de pensar en cuándo aparecerá <em>Los ochenta</em> y quiénes serán sus responsables y colaboradores. Si se mantiene un ritmo semejante (1900, 1964 y 2025), pocos la veremos. Pero la vida quizá sigue su curso, con la esperanza de que la universidad se libre de los profesores burócratas, de la lepra pedagógica, y que las revistas literarias, la literatura y los estudios literarios sigan interesando, aunque solo sea a esa inmensa minoría partidaria del trabajo gustoso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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