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    <title><![CDATA[infoLibre - Escritores]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/escritores/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Peter Jackson anuncia nuevo filme de 'El señor de los anillos' con guión de Stephen Colbert]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/peter-jackson-anuncia-nuevo-filme-senor-anillos-guion-stephen-colbert_1_2167781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bb45be6c-7310-4b0a-8e8e-40b79ea2da01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Peter Jackson anuncia nuevo filme de 'El señor de los anillos' con guión de Stephen Colbert"></p><p>El cineasta neozelandés <strong>Peter Jackson</strong> anunció este miércoles el desarrollo de una nueva cinta de la saga <em>El señor de los anillos (The Lord of the Rings) </em>en la que el <strong>guión </strong>estará a cargo del presentador estadounidense <strong>Stephen Colbert </strong>y de uno de los hijos de este, Peter McGee, según informa EFE.</p><p>La nueva cinta, <em>The Lord of the Rings: Shadows of the Past,</em> seguirá a otra que ya está en marcha, <em>The Hunt for Gollum</em>, que estará dirigida por <strong>Andy Serkis</strong> y prevista para 2027. </p><p>En un vídeo difundido este miércoles en las redes por la productora Warner Bros., Colbert señaló que se ha basado en seis de los capítulos iniciales de la novela <em>La comunidad del anillo (The Fellowship of the Ring),</em> del británico<strong> J.R.R. Tolkien,</strong> que no formaron parte del primer filme de la saga.</p><p>"Pensé: 'Espera, quizá eso podría ser una historia independiente que encaje dentro de la historia principal. ¿Podríamos hacer algo que fuera totalmente fiel a los libros y, al mismo tiempo, <strong>respetara por completo las películas</strong> que ya se han hecho?'", señala el presentador de The Late Show with Stephen Colbert, cuyo programa <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/dias-negros-medios-comunicacion-estados-unidos_1_2037508.html" target="_blank" >dejará de emitirse este próximo mayo.</a></p><p>La trama adelantada por el medio especializado <em>Variety </em>señala que<strong> 14 años después de la muerte de Frodo, Sam, Merry y Pippin</strong> se embarcan en un viaje para<strong> revivir los primeros pasos</strong> de su aventura. Mientras, la hija de Sam, <strong>Elanor</strong>, ha descubierto un <strong>secreto que había permanecido oculto</strong> durante mucho tiempo y está decidida a averiguar por qué la Guerra del Anillo estuvo a punto de perderse antes incluso de empezar. </p><p><em>Variety </em>recuerda que no es la primera vez que Jackson y Colbert trabajarán juntos. </p><p>Colbert tuvo un pequeño papel en <em>El hobbit: La desolación de Smaug</em> <em>(The Hobbit: The Desolation of Smaug)</em> de 2013, y dirigió además a Jackson y a tres estrellas de esa saga -<strong> Ian McKellen, Viggo Mortensen y Elijah Wood</strong>- en el cortometraje <em>Darrylgorn </em>(2019), situado en la Tierra Media imaginada por Tolkien.</p><p>Las películas de <em>El señor de los anillos (The Lord of the Rings) </em>le han valido a Jackson 17 premios Óscar. Once de ellos, incluido el de <strong>mejor película y mejor director, </strong>fueron por <em>El señor de los anillos: El retorno del rey (The Lord of the Rings: The Return of the King), </em>de 2003. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 10:29:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Peter Jackson anuncia nuevo filme de 'El señor de los anillos' con guión de Stephen Colbert]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Estados Unidos,Los Ángeles,Libros,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El gran Bryce Echenique]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/gran-bryce-echenique_129_2159408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9415c072-3fcb-439d-9d60-2b58bbd315de_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021483.jpg" width="5304" height="2984" alt="El gran Bryce Echenique"></p><p>Con la muerte de<strong> Alfredo Bryce</strong> desaparece también un ímpetu literario que iba mucho más allá de la propia literatura, un abrazo de <strong>consistencia vívida</strong> y un profundo conocimiento de los resortes de la emoción.</p><p>Alfredo era una de esas personas que sedimentan amistades, rellenan los huecos que ha provocado el desánimo y se atrincheran en el humor como el <strong>máximo exponente de la vida</strong>. Además de un escritor de largo aliento, con estructuras líricas en cada una de sus narrativas, <strong>era un hombre bueno</strong>, con la fuerza de una bondad que iba regalando al mundo, sin nada a cambio, más que un abrazo, una sonrisa, <strong>tan solo una palabra</strong>. </p><p>Lo conocí hace mucho de la mano de Pepe Esteban y Chus Visor, quizá delante de un Pisco Sour o riendo después de una de aquellas anécdotas incuestionables que, aun sin tener un <strong>fondo de verdad</strong>, las iba trazando como si realmente hubieran sido vividas.</p><p>Alfredo sembró parte de <strong>mis estancias en Madrid </strong>de un tono de celebración y de nostalgia, como si ambas cosas fueran necesarias en su manera de transitar las cosas del mundo, ese <em>mundo de Julius</em>, abocándonos a un imaginario solvente <strong>en lo literario</strong>, pero también firme en el compromiso con su verdad.</p><p>Se fue a Lima para abandonar las noches largas de Madrid, los tiempos de la amistad sincera y el escalofrío de su narrativa. Se fue quizá para integrarse en <strong>otra manera de ver el mundo</strong>, en otro sabor en la punta de la lengua, quizá con más tristeza, aquella que proclamaba su tata cuando Alfredo preguntó: “Cómo estás”, para responder un tremendo <strong>“Dándole pena a la tristeza”</strong> . </p><p>Porque así quedó el escritor y el amigo, combatiendo entre la trinchera de la desesperación y <strong>el poder sanador de la literatura</strong>, entre la dureza de un sentimiento de tiempo ya no usado y los minutos lentos de Perú, los taimados momentos del retiro a su pesar.</p><p>Fue muchas cosas Alfredo, pero por encima de toda su estructura, aquella que empujó la creación de libros magníficos, estaba la bondad y la nobleza,<strong> la lucidez extrema en la ebriedad</strong>, el brazo preparado siempre para abrazar y, aunque perdida por un tiempo, una sonrisa <strong>abierta a la esperanza</strong>. </p><p>Descansa en paz, amigo.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 12:01:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El gran Bryce Echenique]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Perú,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escritor-peruano-alfredo-bryce-echenique-fallece-87-anos_1_2159325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a3b89b8c-6fab-4b33-a2dc-98f2d4f89fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años"></p><p>El escritor peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>, uno de los últimos representantes del <strong>boom latinoamericano</strong>, ha fallecido a los 87 años, según confirmaron este martes la Casa de la Literatura Peruana y la Cátedra Vargas Llosa en sus redes sociales, informa EFE.</p><p>"Lamentamos profundamente la partida del escritor peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea. Su obra, que abarca novela, cuento, ensayo y memorias, <strong>dejó una huella significativa en varias generaciones</strong> de lectores", señaló la Casa de la Literatura Peruana en la red social X.</p><p>La muerte del autor de novelas como <em><strong>Un mundo para Julius</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La vida exagerada de Martín Romaña</strong></em> fue adelantada, en un primer momento, por medios como el diario <em>El Comercio</em> y la emisora RPP, que citaron a fuentes cercanas al escritor.</p><p>La información fue confirmada luego por <strong>Alvaro Vargas Llosa</strong>, el hijo mayor de <strong>Mario Vargas Llosa</strong>, quien manifestó en X su "enorme pesar" por la muerte de Bryce Echenique, mientras que el también escritor peruano <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong> señaló que "esta mañana nos ha dejado el queridísimo amigo Alfredo Bryce Echenique". "A sus lectores, a sus parientes, mi más sentido pésame. <strong>Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna</strong>", remarcó.</p><p>El también escritor peruano <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong> indicó a EFE que habló con un profesor de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, <strong>César Ferreira</strong>, íntimo amigo de Bryce Echenique, a quien le había comunicado el fallecimiento su pareja, <strong>Cecilia Grau</strong>. Benavides, en un mensaje en X, señaló que "esta mañana nos ha dejado el queridísimo amigo <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>".</p><p>"No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino, <strong>lleno de deliciosos hallazgos</strong> que contribuyeron a edificar un inmenso mundo narrativo; fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones", señaló.</p><p>Bryce Echenique, quien nació en Lima un 19 de febrero de 1939 y estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), saltó a la fama tras <strong>obtener una mención honrosa</strong> en el premio Casa de las Américas de cuento de 1968 con su colección e relatos <em>Huerto Cerrado</em>.</p><p>Además de ser autor de novelas, cuentos, ensayos y memorias, Bryce formó parte de una tríada de grandes escritores peruanos contemporáneos, con el premio Nobel de Literatura <strong>Mario Vargas Llosa</strong> y el cuentista <strong>Julio Ramón Ribeyro</strong>, considerados los tres grandes narradores de la segunda mitad del siglo XX en Perú y entre los más destacados de Latinoamérica.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:26:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Obituario,Cultura,Literatura,Perú]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/diez-anos-umberto-eco-nombre-rosa-cumbre-posmodernidad_1_2147428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/96aee499-b31c-4b06-b673-49594a10bfdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad"></p><p>Aún no había emergido la <strong>hipermodernidad </strong>tan analizada ya por <a href="https://www.catedraferratermora.cat/llicons/es/gilles-lipovetskyes/" target="_blank">Gilles Lipovetsky</a>. Los síntomas de la <strong>cultura globalizada</strong> se apreciaban como extraños fenómenos dignos de diseccionar en los sesudos laboratorios de las universidades. En ese tiempo, apareció el celibérrimo superventas <a href="https://www.zendalibros.com/el-nombre-de-la-rosa-el-gran-best-seller-europeo/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span></a><a href="https://www.zendalibros.com/el-nombre-de-la-rosa-el-gran-best-seller-europeo/" target="_blank"> (1980)</a>. Su autor, el intelectual italiano <strong>Umberto Eco</strong>, desmontó con soltura los presupuestos y prejuicios que rondaban en torno a la <strong>literatura de masas.</strong></p><p>La “nueva edad de las tinieblas”, como la había nombrado y temido el filósofo <strong>George Steiner</strong> en su libro <a href="https://www.lacentral.com/steiner-george/en-el-castillo-de-barba-azul-aproximacion-a-un-nuevo-concepto-de/9788418193279" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>En el castillo de Barba Azul</em></span></a>, aún quedaba lejos para la <strong>escéptica y democratizadora posmodernidad. </strong>No obstante, se habían producido cambios significativos en el magma de una sociedad que veneraba la cultura televisiva y que aprendió a diluir los límites entre la alta y la baja cultura. Asistíamos al auge de la <strong>cultura pop.</strong></p><p>Como el buen<strong> intelectual sin domesticar</strong> que demostró ser con el paso del tiempo, se presentó ante el mundo con el perfil de un novelista primerizo de mediana edad. Pero tan <strong>reacio a la etiqueta del “apocalíptico”</strong> de pompa y circunstancia <strong>aristocrática</strong> como a la del “integrado” de un <strong>vitalismo sin arraigo.</strong> En realidad, ambos apelativos disfrazaban fetichismos aptos para las “polémicas estériles” o las “operaciones mercantiles” y así lo dejó claro en su ensayo <a href="https://ojs.fhce.edu.uy/index.php/enclat/article/view/482" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apocalípticos e integrados</em></span></a> (1964).</p><p>Ese novelista bisoño era Umberto Eco, quien incursionó en el género con “ganas de envenenar a un monje”. Y, de paso, aprovechó para <strong>estrenar la posmodernidad literaria. </strong>Eran los años ochenta de un cada vez más lejano siglo XX, cuando la aparición de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> desmintió, sin proponérselo, las apocalípticas voces de la academia que alertaban de una <a href="https://elpais.com/cultura/2024-04-03/muere-john-barth-uno-de-los-grandes-renovadores-de-la-prosa-novelistica-contemporanea.html" target="_blank">“literatura del agotamiento”</a>. Con esa consigna, sólo quedaba esperar la muerte de la novela.</p><p>Lo curioso es que <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> no se proyecta desde el cinismo, ni desde el pesimismo. Tampoco desde otro “ismo” que denote hartazgo o recelo personal hacia el futuro del género. Lo hace en cambio desde unas <strong>ansias por divertirse a sí mismo y a los lectores, </strong>según reveló su autor en <a href="https://historiata.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/01/apostillas-a-el-nombre-de-la-rosa.pdf" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apostillas al nombre de la rosa</em></span></a><a href="https://historiata.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/01/apostillas-a-el-nombre-de-la-rosa.pdf" target="_blank"> </a>(1985). Una motivación que le brinda ese halo genuino, surgido de la generosidad, de quien escribe para todos, no sólo para unos cuantos o sus iguales.</p><p>Sea como fuere, la novela en cuestión ha vendido<strong> 50 millones de ejemplares</strong> hasta la fecha. Su éxito y alcance han llegado a compararse al de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Cien años de soledad</em></span> de Gabriel García Márquez.</p><p>Se hizo con el máximo galardón literario italiano, el <strong>Strega, </strong>análogo a nuestro Premio Nacional de Literatura. Pero <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> fue más allá. Consiguió<strong> revivir a la apagada novela histórica europea.</strong></p><p>Entonces nos asalta una pregunta:<strong> ¿Cómo logró la fórmula secreta?</strong> Sobresale una particular mezcla de<strong> realidad y ficción,</strong> que se antoja un precedente de la popularizada posverdad de los años veinte del siglo XXI.</p><p>Luego nos sedujo un protagonista medieval de inspiración <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>sherlockiana</em></span>. Así que aquella intriga novelesca marcó un <strong>hito que parecía imposible. </strong>Por un lado, se granjeó el aplauso de un público que había sido subestimado con argumentos blandos de ficción. Por el otro, volatizó el tópico por excelencia que aún martillea a todo superventas: la dudosa calidad aliada del consumo rápido.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> se convirtió en un <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>longseller</em></span>. Tuvo la suerte de contar con una película protagonizada por un recordado<strong> Sean Connery.</strong> Sin embargo, su éxito inesperado necesitó unas anotaciones posteriores conocidas como <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apostillas al nombre de la rosa</em></span>. Umberto Eco aclaró que las escribió para <strong>“evitar tener que morir, </strong>para evitar tener que contestar a nuevas preguntas”, como recogió el periodista<strong> Igor Reyes-Ortiz </strong>en el diario <a href="https://elpais.com/diario/1985/01/24/cultura/475369204_850215.html?event_log=go" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El País</em></span></a>.</p><p>Pero este pequeño volumen sesudo y puntilloso también encerró una <strong>reflexión del posmodernismo. </strong>El mismo del que había surgido ese fenómeno libresco imparable y al que el escritor definió de una forma que recordaba a aquellos diálogos noventeros de cualquier personaje de <strong>Woody Allen:</strong></p><p>Umberto Eco no se detuvo. <strong>Continuó escribiendo.</strong> Quizás porque “el hombre es un animal fabulador por naturaleza”. Por eso, hay que leerle en otras novelas posteriores: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_p%C3%A9ndulo_de_Foucault" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El péndulo de Foucault</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_p%C3%A9ndulo_de_Foucault" target="_blank"> (1998)</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_cero" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Número cero</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_cero" target="_blank"> (2015)</a> o el que fue su libro póstumo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_la_estupidez_a_la_locura" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_la_estupidez_a_la_locura" target="_blank"> (2016)</a>.</p><p>Porque <strong>los grandes relatos parecen fragmentarse</strong> y el futuro de la novela pende de un hilo, valoremos regresar a nuestro semiólogo de cabecera. A esos libros que apuestan por una reconfortante evasión placentera e inteligente. De hecho, como siempre estuvo por encima de los mediáticos egos perecederos, Eco pidió en su testamento que, por favor, <strong>no se le realizaran homenajes</strong> tras los diez años de su fallecimiento.</p><p>Sobra decir que éste no es un tributo. Sólo un <strong>recordatorio oportuno </strong>de cuánto podemos seguir ganando sus lectores.</p><p>____________________________________________</p><p><em><strong>Elizabet Fernández Lam-Sen </strong></em><em>es profesora de ELE y Literatura Española en la Universidad Camilo José Cela. Este artículo fue publicado originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" ><em>The Conversation.</em></a><em> Puede leerlo </em><a href="https://theconversation.com/diez-anos-sin-umberto-eco-el-nombre-de-la-rosa-en-la-cumbre-de-la-posmodernidad-275779" target="_blank" ><em>aquí. </em></a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elizabet Fernández Lam-Sen]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Autores,Italia,Filosofía,Literatura,Literatura europea]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ficciones novelescas sobre Unamuno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ficciones-novelescas-unamuno_129_2141137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Tras la lectura de <em>Niebla</em> de D. <strong>Miguel de Unamuno,</strong> observamos la revelación de que todos podemos ser entes de ficción. Aunque no todos valemos para ficcionar o documentar. Últimamente sobre la vida y muerte de D. Miguel, se están disparatando<strong> vetustos y noveles escribientes</strong> o <strong>escribidores, </strong>imitando serlo. Pero eso es otra historia e histeria: tener que soportar tales patrañas y el vil desprecio, ridiculizando a todo lo unamuniano.</p><p>A un relato de ficción lo mínimo que se le puede pedir es que esté bien escrito. Y algunos de ellos sobre Unamuno no hay por dónde cogerlos. Ha comenzado una especie de torneo literario, muy local, estrambóticamente ficcionado sobre D. Miguel. ¡Y eso va a más, desgraciadamente! Auspicio un<strong> mal futuro a estas prácticas novelescas...</strong>, que suelen concluir en pésimas noveluchas.</p><p>Sí, el autor de dos de ellas, <em><strong>Luigig Verines</strong></em><strong>,</strong> se las <strong>inventa</strong> y/o las distorsiona, a su criterio, vamos, a su bola, en los casos detectivescos de Unamuno. Sí, ficciona muchas cosas, pero no siempre lo hace a partir de un riguroso conocimiento histórico y con el objetivo de rellenar los huecos que la historia oficial dejó vacíos. Estas novelas, o cuentos, son una calculada <strong>mezcla de ficción histórica y novela negra</strong> con <strong>intensidad narrativa tramposa. </strong>O sea, pone en marcha una sarta de “habladurías”, con distorsión de la realidad y de la documentación. O sea, eso de “… me dijo una vez cuando era niña, la amiga de la vecina del piso de arriba, que se lo confirmó años después su nieta que a la vez…” Como vemos,<strong> todo muy alejado </strong>de las nivolas, escuetas, austeras y existencialistas de <strong>D. Miguel.</strong></p><p>Pero este afamado escribiente y profesor no puede estar en misa y repicando a la vez… <strong>No se puede</strong> (o no se debe) estar en una <strong>comisión de investigación</strong> como un GTC de la USAL, seria, académica, y a la vez <strong>novelar con lo averiguado, </strong>adulterando la realidad investigada o buscando una ficción espectacular para ganar “pasta gansa” sobre las extrañas circunstancias de la muerte de D. Miguel. </p><p>En fin, <em>Luigig Verines</em> nos cuenta patochadas, ficciones increíbles o plagios, etc. Y es que <strong>novelar cansa</strong> y más aún trabajar e investigar y deducir correctamente.</p><p>Demasiadas películas, teleseries, culebrones y novelas (por no decir noveluchas) de suspense y detectives se nos echan encima para aclarar la vida y muerte del pensador vasco-salmantino. Casi todo es un <strong>asqueroso hackeo y/o plagio de numerosos autores y biógrafos,</strong> sin que sepamos si es de cosecha propia o no de <em>Luigig Verines</em>, que no lo es. Y regodeándose en la narrativa de la ridiculización y de la deshumanización de la figura de Unamuno, con el objetivo de extraer de ello buenos réditos económicos y sociales.</p><p>El certamen local de las elucubraciones sobre Unamuno, detective, y sobre su muerte, ha comenzado. La invención de una nueva imagen o figura icónica sobre Unamuno ha resurgido con fuerza y descaro. Destaquemos a los más combativos autores, tales como el citado <em><strong>Luigig Verines</strong></em>, o <em><strong>Federico Albo</strong></em><strong>, </strong>o <em><strong>mr Potato Severus</strong></em><strong>,</strong> o <em><strong>Castrorrojo</strong></em>, y más.</p><p>Y según estos narradores fantásticos o fanáticos, novelescos, antes citados entre otros, son <strong>varios los sujetos/as</strong> que desfilaron la tarde del 31 de diciembre, año viejo, cuando <strong>murió D. Miguel en extrañas circunstancias.</strong> Desde las 4 la tarde a las 5, una hora, pasaron más de 4 personajes por la casa de Unamuno. Y sin enterarse nadie, subieron y bajaron. No se percataron ni los guardias vigilantes del portal ni los vecinos, ni Aurelia la asistenta ni la niña del comercio de al lado, Filomena (no la de la borrasca), ni los camareros del pub Santa Bárbara, que ya estaban abriendo para preparar la fiesta de las 12 uvas…</p><p>Quizás <em>míster Potato Severus</em> sí pudo darse cuenta de algo porque acompañó hasta el portal, dice él, al espía ruso Kim Philby <strong>¿Algo oiría o vería?</strong></p><p>O sea, <strong>merodearon por la casa de Unamuno</strong> en la calle Bordadores, 4, esa tarde de año viejo, en la que falleció o le hicieron fallecer: B. Aragón el falangista, el agente ruso Philby, Martin Veloz el cacique, Delfina la amante despechada, y cómo no, el famoso tercer hombre, sargento García Giner (agente secreto militar). Y alguno más que se nos escapa… ¿También la otra amante y anarquista, por razones x, secretísimas, Teresa M?</p><p><strong>¿Quién de ellos/as asesinó a D. Miguel? </strong>¿Con inyección de aguja en cuello, con cicuta dulce, o con sal de frutas, o con un torniquete a lo garrote vil?</p><p>¿Quién de ellos/as atizó el brasero de cisco para que se le quemaran las zapatillas, y D. Miguel se asfixiara debido a los gases del brasero?</p><p>¿A ver si el Unamuno detective a lo<strong> Sherlock Holmes, </strong>el quijotesco sin pipa, fue el que asesinó al Unamuno real, de carne y hueso? ... ¿Y andamos dando vueltas como tontos en busca de un siniestro tercer hombre?</p><p>En la<strong> farsa teatral de </strong><em><strong>Luigig Verines</strong></em><strong> mueren casi todos asesinados,</strong> hasta el apuntador: Unamuno, el abogado y profesor jurídico Daniel Carbajo y su mujer Eloísa Cifuentes, Teresa Maragall, la periodista, anarquista y “eterno amor” de Unamuno, y alguno más… como el tercer hombre agente militar García Giner. </p><p>Solo queda vivo el abogado penalista Manuel Rivera Jambrina, familiar de <em>Luigig Verines</em>, pseudo detective... de muertos y entes de ficción, nada reales.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Ángel Lozano Heras </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Lozano Heras]]></author>
      <media:title><![CDATA[Ficciones novelescas sobre Unamuno]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Novela,Libros,Escritores,Cultura,Industria cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ganamos nuestra juventud en Malasaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/ganamos-juventud-malasana_129_2141319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ganamos nuestra juventud en Malasaña"></p><p>En una columna de la librería Tipos Infames, quizá no la has visto, hay una placa pequeña que dice: <em>Entre estos libros dilapidó su tiempo Nano, llenando de luz y alegría a todos aquellos que le conocimos</em>. Nano, Rafael Lasaletta, era amigo mío. Era amigo de todos. No era de Madrid, pero <strong>amaba la ciudad con sus historias.</strong> Era el capitán de su calle, Espíritu Santo, barrio de Malasaña. Era mayor que nosotras. Era, si tuviera que escoger una palabra, un lector. Murió de vida en 2021. Le echo de menos todavía muchas veces, sobre todo, cuando una <strong>página me asalta hermosa en algún libro</strong>. Antes, le hacíamos una foto y la compartíamos en un chat que se llamaba <em>Pan, amor y fantasía</em>, como la película italiana. Éramos tres. La tercera era la escritora Lara Moreno. Ahí se mezclaban las fotos de nuestros niños, paisajes, pantallazos, la literatura. </p><p>El cierre de Tipos Infames se lleva muchas cosas, también nuestro escenario con él. Su despedida. Todas nuestras<strong> salidas cargados de libros y de vino</strong>, tambaleándonos calle abajo hacia nuestras casas. Se lleva el temblor en la voz al leer algunos poemas en su sótano, a mi padre respirando fuerte en la presentación de mi última novela porque me pongo militante, se lleva a mi hijo correteando entre las mesas desde que echó a andar. Se lleva, también, los cientos de lecturas que nos recomendaron Alfonso y Gonzalo, y antes Curro. Una librería es una tienda de libros, pero también es barrio, el que fue nuestro, un punto de luz, una <strong>chincheta en nuestro mapa sentimental. </strong></p><p>Esta semana fuimos a despedirnos de los Tipos Infames, abrazos, buena suerte, la última foto, salir rápido para no acabar de rompernos, que ellos siguen haciendo cajas y en pie y casi todo está bien. A veces, uno no acaba de saber de dónde le viene la pena, si es exterior o interior, y tampoco lo tiene por qué saber. Nos vamos con libros metidos en sus míticas bolsas que dicen:<strong> “Perdí mi juventud en Malasaña”.</strong> Que hayan corrido ríos acusando a los Tipos Infames de <strong>gentrificar Malasaña </strong>es uno de los tiros más errados que recuerdo. Qué tuvieron que hacer. ¿No poner vino? ¿No esperar que les fuera bien? ¿Poner una librería fea? Los que vivimos sus años primeros en aquellas calles sabemos la vida y casa que nos dio ir a encontrarnos allí, a celebrar la escritura cuando tocaba. Pero una tienda es un negocio, y a veces, deja de compensar económica o personalmente, o las dos a la vez. Detrás de los números, se revelan historias. </p><p>Aquel tiempo de Malasaña ya no es el tiempo anterior a este, está más allá. Ese barrio, paseado y odiado por igual, es solo el<strong> espejo donde se refleja un cambio en las ciudades.</strong> Han pasado muchas cosas desde que las observamos transformarse. Han cambiado los comercios, los precios de la vida y la vivienda y los habitantes de sus edificios. Hemos cambiado nosotros también. Me pregunto si aquellos años dos mil fueron sentidos igual por quienes recorrían el barrio en los ochenta y noventa, si mi amigo aceptaba la transformación. Yo misma caminé su dureza de niña y todo era distinto. Pero hoy parece que hubiera cambiado un sistema entero y este no consigamos entenderlo. Supongo que será la ley del capital o ley de vida sin más, como todo aquello que también es infame y no queda otra que tragarlo como puedas. Hay algo que se ha estado rompiendo entre el año 2010 y ahora. <strong>¿Será la juventud?</strong></p><p>No lo escondo: cierra Tipos y me da rabia porque cerramos nosotros también.<strong> Se cierra un tiempo que ya fue. </strong>La última página de un libro que nos gustaba leer. Ya solo me quedará en Malasaña Lola, la mujer de Nano, en su puesto de vigía frente al atardecer que cae sobre Madrid. Leyendo novelas negras o a Camus otra vez. Nos han quitado muchas cosas, se ha arrasado un paisaje,<strong> la ciudad está en los huesos de lo que pudo haber sido</strong>, pero quedamos nosotros, guardianes de, al menos, una posibilidad, en resistencia contra el uniforme global a fuerza de memoria, lo intentaremos sin nostalgia y, quién sabe, quizá volvamos a tomar las calles para alguna rebeldía. Puede que no perdiéramos nada en Malasaña, quizá lo ganamos. <strong>¿Quién dice que sea este un tiempo de derrota?</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 19:19:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ganamos nuestra juventud en Malasaña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Literatura,Obituario,Comercio,Libros,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Marta Jiménez Serrano: "Venimos de una sociedad en la que hablar de lo íntimo estaba mal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/marta-jimenez-serrano-venimos-sociedad-hablar-intimo-mal_1_2134184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8e4557a8-e1fa-4db5-b50d-53772c6baaa4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marta Jiménez Serrano: "Venimos de una sociedad en la que hablar de lo íntimo estaba mal""></p><p>El monóxido de carbono es un gas que no deja marca. Avanza casi imperceptible entre los espacios cerrados hasta que ya es demasiado tarde. Con un 10% en sangre comienza el malestar. Con un 20% náuseas y vómitos. En el 30% llega la sensación de somnolencia, alteraciones visuales y debilidad. A partir del 40%: síncope, taquicardia e insuficiencia respiratoria. Con un 50% se puede caer en un coma. Y, pasada la cifra de 60, lo más seguro es morir. Cuando llegó la ambulancia, Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990) tenía un 50% de monóxido de carbono en la sangre. </p><p>La escritora sobrevivió y, por supuesto, escribir sobre ello en su <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-biografias/438355-libro-oxigeno-9788420453996?srsltid=AfmBOopJ1SH03UUjedOV5tUr3loF-BdTmGVdN4BI8M_sBJrjsb5hh_eg" target="_blank" >nueva novela </a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-biografias/438355-libro-oxigeno-9788420453996?srsltid=AfmBOopJ1SH03UUjedOV5tUr3loF-BdTmGVdN4BI8M_sBJrjsb5hh_eg" target="_blank" ><em>Oxígeno</em></a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-biografias/438355-libro-oxigeno-9788420453996?srsltid=AfmBOopJ1SH03UUjedOV5tUr3loF-BdTmGVdN4BI8M_sBJrjsb5hh_eg" target="_blank" > </a>era casi un mandato, una “rendición”, como ha descrito ella misma. En la era del miedo al spoiler, de terminar una serie en su noche de estreno para que nadie te lo destripe al día siguiente, la escritora madrileña es el spoiler en sí. Sabemos cómo acaba la historia, pero la tensión, la rabia por la crisis de la vivienda y la ternura de <a href="https://sextopiso.es/esp/item/572/los-nombres-propios" target="_blank">un nombre propio </a>como el de Marta Jiménez Serrano, hace que casi sea obligado leer <em>Oxígeno. </em>Spoilers incluidos. </p><p><strong>En una parte del libro habla de que este no ha sido un tema fácil sobre el que escribir. ¿Por qué ha decidido hacerlo?</strong></p><p>No llego a la conclusión de que tengo que escribir sobre la novela, me rindo un poco, me doy cuenta de que no se me va el tema de la cabeza, de que sigo pensando sobre ello. Entonces hay un momento en que claudico y digo, bueno, pues esto es lo que hay que escribir, te apetezca o no. A veces nos sale el libro que nos sale y a mí me salió este. </p><p><strong>En la novela narra cómo sufrió una intoxicación de monóxido de carbono y casi fallece. ¿En algún momento se volvió menos difícil escribir sobre ello?</strong></p><p>Bueno, tuve ratos, pero yo creo que esto pasa con todos los libros, sí que hubo una parte en la que, según avanzaba, era más capaz de recordar lo ocurrido, pero también hubo momentos en los que me volvía a atorar con algo. El proyecto tenía muchos retos a nivel narrativo y hay cosas que me ha costado bastante decidir cómo resolver.</p><p><strong>Joan Didion decía que ella </strong><a href="https://www.nytimes.com/1976/12/05/archives/why-i-write-why-i-write.html" target="_blank"><strong>escribía para</strong></a><strong> ordenar sus pensamientos, ¿es su caso?</strong></p><p>Sí, yo creo que escribir es mi modo de relacionarme con el mundo, de entender lo que me pasa, de poner en palabras lo que no entiendo, y esto creo que lo hago siempre, escriba algo biográfico, no biográfico, da igual, es el modo que yo tengo de relacionarme con las cosas. Y en este caso, sin duda, el libro ha sido la guinda del proceso terapéutico y que me ha ayudado a ordenar un poco lo que pasó y a colocarlo.</p><p><strong>¿Este suceso le ha cambiado el concepto que tenía de la muerte?</strong></p><p>Sí, me ha obligado a enfrentarla y a pensar un poco, a tomarme la vida de otra manera. Más que cambiarme el concepto de la muerte, me ha cambiado el concepto de la vida y del tiempo y de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con el cuerpo. Me ha obligado a hacerme una serie de preguntas, a veces incómodas, pero que me han reconfigurado cómo veo el mundo.</p><p><strong>¿De qué forma ha cambiado ahora su concepto de la vida?</strong></p><p>Me relaciono de manera muy distinta con el placer, la verdad. Hay un momento del libro en el que hablo en contra del <em>carpe diem. </em>Yo creo que a veces, en este mundo acelerado y sobreestimulado en el que vivimos, tenemos una noción de placer que tiene mucho que ver con la ansiedad. El carpe diem a mí me da es un agobio terrible.<strong> </strong>Si tengo que vivir cada momento como si fuera el último, entonces lo que estoy es obligada a la felicidad perpetua y en el momento en que un placer se convierte en una obligación, es muy difícil disfrutarlo. Todo esto me ha ayudado a parar, a recular un poco y a disfrutar desde el sosiego. </p><p><strong>En el accidente, usted fue quien se desmayó pero su pareja en aquel momento también estaba altamente intoxicado. Estuvieron a punto de morir y, sin embargo, no tuvieron apenas días de baja laboral...</strong></p><p>Mi pareja no tuvo casi días porque es autónomo. Que lo de ser autónomo y las bajas es un temazo también. Y yo solo tuve tres días. Pero incluso cuando paramos, hay que aprender a parar, a estar con nosotros mismos. Creo que confundimos estar solos con estar con nosotros mismos. Hay gente que cuando está sola se pone a jugar a videojuegos o mirar Instagram. Con eso estás es evadiéndote, pero no es estar contigo mismo. Y yo he aprendido que el modo de no perderme la vida es estar conmigo, es estar enterándome de lo que me está pasando.</p><p><strong>¿Y cómo lo consigue? </strong></p><p>Es un modo de estar, siendo consciente, de estar acompañándome, de no estar desconectada. Creo que somos muy adictos a la felicidad y a la intensidad, y como eso no hay quien lo soporte, pues entonces estamos constantemente buscando cosas que nos anestesien. Las pantallas, el alcohol, la comida, las drogas —también hablo de las legales– porque estamos todos empastillados. Lo que intento es estar anestesiada el menor tiempo posible. Creo que estar contigo mismo pasa por estar consciente durante lo bueno y durante lo malo también.</p><p><strong>En la novela se refiere a ello, dice que cuando escribe se encuentra completamente presente y a la vez ajena a todo lo demás. ¿Es escribir una forma de conectar con una misma?</strong></p><p>Sí. Cuando escribo estoy en el presente, no me estoy evadiendo, al revés, estoy conectando con muchas cosas. También es verdad que se puede escribir por ansiedad y se puede escribir por evasión, pero yo cuando escribo estoy conmigo misma.</p><p><strong>¿No era más complicado hacerlo con está novela, al tratar un tema tan delicado y que le toca tan de cerca?</strong></p><p>Al principio era más difícil pero luego también hubo una parte que era como cualquier otro libro. Porque yo creo que para escribir, aunque sea autoficción o biográfico hay una primera parte que requiere cierta sensibilidad para recordar lo ocurrido, intentar poner las emociones, ver cómo te sentiste. Pero luego hay una parte muy fría de ver si funciona el narrador, el tono... He pasado por muchas fases del proceso. Al principio me costó más porque lo tenía más reciente, pero luego también hubo una parte que fue como escribir cualquier otra novela.</p><p><strong>Hablando de esa parte más fría, la novela podría haber caído en el dramatismo o el sensacionalismo. Sin embargo, el tono no solo no cae en ello sino que muchas veces es profundamente gracioso. ¿Cómo lo encontró?</strong></p><p>El tono alejado del dramatismo sí que fue muy deliberado. Intenté hacer una cosa elegante, sobria, el libro se prestaba mucho al morbo e intenté huir de eso. Y luego el humor salió de manera involuntaria, se ve que no me puedo desprender de él. El reto fue que el humor no quitara gravedad a lo ocurrido. Porque el humor a veces lo usamos como coraza para no entrar en según qué territorios, así que traté de que el humor funcionara como una forma de dejar entrar el aire de vez en cuando. </p><p><strong>En gran parte de la novela habla de su infancia, ¿cree que cuando estamos cerca de la muerte instintivamente volvemos a pensar en nuestra niñez?</strong></p><p>La vuelta a la infancia siempre sucede porque nuestra noción de todas las cosas se construye ahí. Nuestra primera idea del amor es lo que vimos de niños, nuestra primera idea de la muerte también. Muchas veces la proximidad de la muerte te hace retrotraerte al origen, pero yo creo que en general casi cualquier concepto importante, si uno se va a rastrearlo al principio se topa con la primera vez de niño que se encontró con eso.</p><p><strong>Explica varios episodios en los que su madre tuvo que ir al hospital porque estaba muy enferma. En todo ese tiempo el resto de su familia parecía necesitar que usted se encontrara bien, que no se sintiera mal. ¿Le ha hecho eso tener más dificultad para procesar ciertas cosas?</strong></p><p>Sin lugar a duda. Venimos de lo de que “las cosas no se hablan”, “el genio hay que guardarlo”, de familias y de una sociedad en la que hablar de lo íntimo estaba mal. Para mí ha sido un proceso poder legitimar mi dolor y entender que no pasa nada y que le puedo dar un espacio razonable, aunque a veces nos pasamos de rosca también, y el regodeo en el dolor tampoco creo que valga de nada. Pero que cada cosa tenga su espacio es muy necesario. </p><p><strong>La intoxicación por monóxido de carbono se dio por una negligencia de su casera, que no revisaba la caldera. ¿Es la vivienda el gran canalizador de nuestras vidas?</strong></p><p>Hay muchos factores que catalizan nuestras vidas pero la vivienda es el suelo, es el hogar. Hay un momento del libro en el que digo que para poder salir al mundo necesitamos un lugar al que volver. Si no tenemos ese lugar al que volver, o si ese lugar al que volver es precario, o no sabemos cuánto va a durar, pues todo es mucho más complicado. </p><p><strong>¿Cree que la literatura puede ser una mejor vía que los datos o estadísticas para denunciar la problemática de la vivienda?</strong></p><p>La literatura nos permite dar otra mirada de las cosas. Está el análisis económico, está el activismo, está el análisis sociológico, pero la literatura permite mirar desde otro sitio. He intentado aquí que se vea cómo eso nos afecta a la intimidad. Más allá de los datos o de los números. La literatura permite abordar temas desde otro lado y a veces puede llegar más hondo o concienciar más precisamente porque no está intentando concienciar. No se trata de seguir hablando. Se trataba de contarlo mejor, de contarlo desde otro lugar. Tenemos que seguir buscando nuevos modos de mirar y de contar las cosas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 20:12:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Rodríguez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Marta Jiménez Serrano: "Venimos de una sociedad en la que hablar de lo íntimo estaba mal"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura,Industria cultural,Gestión cultural,Escritores,Vivienda,Librerías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor David Uclés gana el 82º Premio Nadal con 'La ciudad de las luces muertas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escritor-david-ucles-gana-82o-premio-nadal-ciudad-luces-muertas_1_2124012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/833655b7-2788-472a-b3f4-b17bf1cb82a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escritor David Uclés gana el 82º Premio Nadal con 'La ciudad de las luces muertas'"></p><p>El escritor jienense <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/david-ucles-si-ahora-hay-golpe-mayor-miedo-vecino-le-caigo-mal-ajuste-cuentas_1_1940387.html" target="_blank">David Uclés</a> ha ganado este martes la 82ª edición del Premio Nadal de novela, dotado con <strong>30.000 euros</strong>, por la obra <em><strong>La ciudad de las luces muertas</strong></em>, una "carta de amor a Barcelona", que llegará a las librerías, publicada por Destino, el próximo día 4 de febrero, según informa EFE.</p><p>En la tradicional velada literaria del 6 de enero en la capital catalana, con la que se inicia cada año la temporada literaria de premios en España, también se ha entregado el <strong>58º Premio Josep Pla</strong>, dotado con 10.000 euros y que ha obtenido el filósofo y teólogo<strong> Francesc Torralba</strong> por <em>Anatomia de l'esperança</em>.</p><p>Uclés, ataviado con su inconfundible boina, en <strong>uno de los días más felices de su vida</strong> porque ganar el Nadal era uno de sus sueños, tras presentarse entre 2010 y 2020 sin conseguir siquiera ser finalista, ha avanzado que su nuevo título, de realismo mágico, transcurre en Barcelona, con mucho peso de escritoras como Carmen Laforet, Montserrat Roig y Mercè Rodoreda, durante 24 horas de apagón.</p><p>Al irse la luz, "ocurre algo distópico, onírico, vuelven a la vida intelectuales que fallecieron, de todas las épocas, igual que arquitectura de todos los tiempos". "Se crea -ha desvelado- la noche de los tiempos, es la noche en la que todos los tiempos se entremezclan bajo la luz onírica del fuego, en la que los artistas protagonistas van a intentar <strong>dar luz a la ciudad de Barcelona</strong>".</p><p>Esta historia coral, con<strong> más de cien personajes</strong>, se inicia en la posguerra con Carmen Laforet, la primera ganadora del Nadal, pero en esta oscuridad y en esta mezcla de tiempos aparecerán desde <strong>Fernando el Católico</strong> a Freddie Mercury y <strong>Rosalía </strong>(un segundo), así como Roberto Bolaño, Santiago Ramón y Cajal o <strong>Gabriel García Márquez </strong>y Carlos Fuentes, quienes intentarán que Mario Vargas Llosa no se opere el corazón para ponerlo en el lado derecho de su cuerpo.</p><p>En la obra hay "humor" y el "<strong>realismo mágico está presente todo el rato</strong>, es una locura todo lo que hacen los personajes para que Barcelona vuelva a tener luz, en un estilo que puede recordar al de <em>La península de las casas vacías</em>, pero más onírico, surrealista y exagerado'.</p><p>Durante el tiempo en el que ha estado escribiendo la novela, que inició hace cinco años al ganar una beca Montserrat Roig, David Uclés ha dado a conocer que ha descubierto la literatura catalana, de la que ya conocía algunos autores como<strong> Mercè Rodoreda</strong>, su escritora favorita del siglo XX, fascinado como está por una obra como <em>La mort i la primavera</em>, así como Blai Bonet, Maria Mercè Marçal o Montserrat Roig.</p><p>"Me encantaría que el resto de la península pudiera redescubrir a estos autores", ha proclamado. Por otra parte, ha indicado que el apagón de abril del pasado año no tiene nada que ver con su novela, que tiene "varios finales cerrados", de manera que cada lector podrá coger "aquella alegoría que más le encaje o todas". En cuanto a pasar a editar ahora bajo el sello de <strong>Destino</strong>, ha precisado que seguirá haciendo promoción de <em>La península de las casas vacías</em> con <strong>Siruela</strong>, que son "mi familia".</p><p>En <em>Anatomia de l'esperança</em>, Francesc Torralba, explora, a partir de la filosofía, la literatura y la experiencia humana, los "<strong>mecanismos que sostienen el espíritu</strong> cuando todo parece perdido".</p><p>Ha comentado que en un mundo en el que se tiende al "desengaño", el texto no puede dejar al lector "abatido, sino con ganas de vivir y eso solo ocurre si hay esperanza, porque si se cree que todo está perdido se cae en la pasividad y el nihilismo". Es por ello que le ha parecido "oportuno" articular un discurso sólido sobre "esta virtud que es la esperanza". "En el momento actual, en contextos de oscuridad, es cuando más la necesitamos. Cuando todo va bien es cuando la esperanza puede relajarse, pero en tiempos así es cuando más necesitamos un empuje. Hoy<strong> el discurso sobre la esperanza es disruptor</strong>, contracultural", ha considerado.</p><p>El <strong>jurado </strong>del premio Nadal lo han integrado este año Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y Emili Rosales, mientras que el del Premio Josep Pla lo han formado Montse Barderi, David Bueno, Jaume Clotet, Manuel Forcano y Glòria Gasch.</p><p>El presidente de la Generalitat, <strong>Salvador Illa</strong>; el ministro de Cultura, <strong>Ernest Urtasun</strong>; el alcalde de Barcelona, <strong>Jaume Collboni</strong>; y la consellera de Cultura, <strong>Sònia Hernández</strong>, son algunas de las personalidades asistentes al acto, al que también han acudido escritores como Najat El Hachmi, Laia Aguilar, Sergio Vila-Sanjuán, Lluís Foix, Xavier Pla, Andreu Claret, Gemma Ventura o Antoni Bassas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 07:46:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El escritor David Uclés gana el 82º Premio Nadal con 'La ciudad de las luces muertas']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Escritores,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[IAG: ¿Legitimar el saqueo o regular como impedirlo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/iag-legitimar-saqueo-regular-impedirlo_129_2122020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03d728a1-bb48-46e1-a230-91966f2155d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="IAG: ¿Legitimar el saqueo o regular como impedirlo?"></p><p>Las<strong> decisiones</strong> adoptadas por los responsables de <strong>Meta </strong>tras la investidura, hace casi un año, del <strong>presidente Trump, </strong>en consonancia con el <strong>alineamiento de la red X, </strong>por decisión de <strong>Elon Musk, </strong>con posiciones políticas de <strong>extrema derecha</strong> y suprimiendo el sistema de verificación de la verdad de la información que se ofrece, han tenido, desde entonces, una<strong> proyección clara </strong>sobre los derechos de escritores y periodistas y sobre la <strong>libertad de expresión. </strong>También, y quizá como prolongación inevitable de esas decisiones, se ha proyectado sobre la actividad literaria y sobre el valor y el papel de la verdad en la conformación de la cultura y del periodismo. Un<strong> mundo desconocido, </strong>poblado de nubarrones, se ha abierto desde entonces ante los creadores, especialmente ante los autores literarios. </p><p>Desde años antes, a partir de 2019 con especial intensidad, una minoría que controla e impulsa las plataformas tecnológicas, con la ignorancia de sus usuarios, ha venido utilizando, sin reglas, contenidos (libros, revistas, informes, artículos) protegidos, y ateniéndose a un principio básico: <strong>la lógica del beneficio.</strong> El objetivo: alimentar y entrenar a la<strong> Inteligencia Artificial</strong> y abrir paso a su fase como herramienta “generativa”, es decir a la IAG. Mientras el<strong> inmenso colectivo</strong> que aporta la <strong>materia prima</strong> (pensamiento, conocimiento, relato, creatividad, libros, estudios, ensayos…), habituado al trabajo individual propio de todo creador,<strong> parece vivir aún en el siglo XX </strong>y, si se me apura, en el XIX, esos <strong>poderes tecnológico-mediáticos</strong> han venido actuando, pensando y configurando un “nuevo sistema” <strong>nutriéndolo </strong>con lo que millones de autores creamos (y editores publican). Sin pedir autorización, por supuesto, <strong>sin remuneración alguna </strong>y con nula transparencia, alimentan la máquina con nuestro trabajo y desaparecen o se reducen a la mínima expresión conceptos como utilidad pública, servicio a la sociedad, democracia, búsqueda de la verdad y del bienestar general y del reequilibrio económico y social, respeto y pago a los autores, siendo los objetivos dominantes meramente especulativos y de alimentación de un negocio que dinamita cualquier ética vinculada a la propiedad intelectual. La noticia hecha pública por CEDRO el pasado mes de julio en el sentido de que al menos <strong>41.000 obras sujetas a derechos de autor, </strong>previamente pirateadas, habrían sido <strong>utilizadas en el entrenamiento de los modelos en castellano</strong> de IAG, ha puesto de relieve lo que para muchos era solo un rumor y para los más informados una convicción.  </p><p>El escritor, el traductor, el periodista han vivido <strong>al margen de ese saqueo silencioso</strong> de contenidos hasta el punto de que hoy se desconoce su alcance pese a que, inevitablemente, va a afectar al futuro de su trabajo, incluso a la sostenibilidad de algunas profesiones vinculadas a la creación o a la traducción.</p><p>La <strong>legislación de propiedad intelectual,</strong> hecha para el “mundo físico”, un mundo en el que la trazabilidad de las obras era (es, todavía) una posibilidad cierta y en el que la lucha contra la piratería y la reproducción ilegal se ha saldado con ciertos éxitos, <strong>no se ha aplicado con rigor</strong> y determinación en el mundo digital, en el mundo, evanescente a veces, de Internet, de las redes sociales, de la opacidad (paradójicamente, Internet nació de la mano de la transparencia y de la democratización de la cultura), un mundo que deja de ser evanescente cuando <strong>actúa sobre nuestras vidas, </strong>sobre la cotidianidad, sobre principios básicos de convivencia o, sobre un principio elemental, acuñado en todo proyecto civilizatorio, como la propiedad intelectual, los derechos de autor. </p><p>En paralelo, se ponen en evidencia<strong> prácticas “menores” </strong>que, <strong>lejos de atenuar los efectos </strong>de esa ofensiva unilateral de las plataformas tecnológicas, <strong>los intensifican. </strong>Escuchamos, en ocasiones, cómo en<strong> medios informativos </strong>de amplia difusión y contrastada solvencia, escritores conocidos se vanaglorian, medio en broma medio en serio, de<strong> haber preguntado a Chat GPT </strong>determinadas dudas sobre cualquier tema, o de realizar sistemáticas pruebas acerca de las capacidades de la IAG para generar literatura “al estilo de…” o, simplemente, escribir relatos, poemas o crear ilustraciones. No dudo de la legitimidad para hacerlo, pero sí resalto el <strong>grado de trivialización con que a veces se trata,</strong> incluso con materiales de dominio público y no protegidos, <strong>el acceso a una herramienta</strong> cuyos fines últimos sólo conocen, por ahora, sus promotores y diseñadores y cuyos pronunciamientos públicos suelen derivar en desdén por cualquier derecho autoral y por la resistencia a asumir normas y regulaciones que salvaguarden esos derechos y, sobre todo, el control por la sociedad y sus instituciones de su posible vulneración. Es preciso aclarar que el peligro no está en el uso de la IA para documentarse, para ahorrar tiempos de búsqueda en diccionarios y enciclopedias o en hemerotecas, sino en la <strong>conversión de la “máquina” en protagonista del proceso creativo, </strong>suplantando al ser humano en una labor espiritual inalienable. </p><p>La<strong> IA, </strong>que tiene indudables beneficios y capacidades para resolver enigmas científicos y para aportar soluciones a grandes problemas del ser humano en los campos de la medicina, de la alimentación, del medio ambiente, del desarrollo económico o de las políticas de bienestar social, se utiliza, en el ámbito de la creación artística, para<strong> trasladar la imaginación humana </strong>y sus capacidades, las experiencias más íntimas del hombre o de la mujer, la memoria y la cotidianidad de la vida a un <strong>sistema de algoritmos que mueve datos sin subjetividad, </strong>sin sentimientos, sin finalidades éticas ni morales.   </p><p>Quizá nunca como en este tiempo los creadores hemos necesitado<strong> la actuación del Estado </strong>para<strong> defender el principio básico de toda creación. </strong>Estamos ante una reflexión incómoda que, inevitablemente, divide al mundo literario: de un lado, el falso paradigma de la cultura libre y gratuita que ha alimentado la piratería y los usos fraudulentos con argumentos tan simples como peregrinos, se pretende extender a todo cuanto rodea la implementación de la IAG, comenzando por los<strong> “materiales” sujetos a derechos de autor </strong>utilizados en su diseño y entrenamiento, sean procedentes de entidades privadas (editoriales, periódicos, medios asimilados), sean de instituciones públicas (bibliotecas, fondos universitarios, de fundaciones, etc…), y acabando con su explotación comercial. De otro, la concepción, elemental para la práctica totalidad de los sectores productivos, que parte de que<strong> todo trabajo ha de ser remunerado</strong> y de que detrás de toda obra humana, sea una silla, un saco de legumbres o un smartphone, hay trabajo acumulado e ideas originales y propietarios de ese trabajo que han hecho posibles tales objetos o bienes. ¿O sólo la propiedad intelectual queda fuera del nivel de protección del resto de las propiedades?</p><p>Todo cuanto he expuesto desborda nuestras capacidades prospectivas por su novedad. Pero<strong> detrás de la “invasión algorítmica” hay ideología</strong> y hay, sobre todo, un modelo de sociedad. Las<strong> dimensiones del negocio </strong>generado son<strong> incalculables </strong>y las consecuencias morales, éticas, que pueden impregnar una<strong> </strong>colectividad sometida al sistema de valores (ultraliberalismo, desprecio de los derechos humanos y del derecho internacional, censura sistematizada, odio a lo diferente y al diferente, antifeminismo) de imperios privados, con apoyos públicos o no, cuya guía fundante no es otra que el <strong>aprovechamiento económico a gran escala</strong> y la configuración de un mundo que pulveriza todo planteamiento humanista y democrático.</p><p>El <strong>Consejo Europeo de Escritores (EWC)</strong>, el <strong>Europeo de Asociaciones de Traductores Literarios </strong>y otras organizaciones, entre las que se encuentra<strong> ACE </strong>y la <strong>Conferencia de Asociaciones</strong> de nuestro país, han hecho públicas sus exigencias, basadas en la tríada <strong>Autorización, Remuneración y Transparencia,</strong> y han trasladado al Parlamento Europeo y a otras instancias internacionales unas exigencias básicas, exigencias profundamente arraigadas en la cultura moderna, en la Ilustración y en el <strong>valor universal de los derechos de autor</strong> y de la propiedad intelectual. En España, las instituciones deben atender esa demanda y es preciso<strong> buscar un lugar de encuentro, </strong>de diálogo, que conlleve el logro de un gran acuerdo para diseñar y aprobar un <strong>marco jurídico</strong> que convierta a la IAG en un sistema sostenible, democrático y respetuoso con los principios mencionados y que salvaguarde la transparencia en los usos de las obras y contenidos protegidos. Al margen de ello, solo existe<strong> la ley de la selva: </strong>es decir, la del más fuerte. ¿Estamos a tiempo? </p><p>____________________________________________</p><p><em><strong>Manuel Rico Rego</strong></em><em> es escritor y crítico literario. Sus últimos libros son 'La ficción y la vida' (2024) y 'Qué es la poesía' (2025). Preside la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 05:01:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Rico Rego]]></author>
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      <media:title><![CDATA[IAG: ¿Legitimar el saqueo o regular como impedirlo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Inteligencia artificial,Tecnología digital,Medios comunicación,Periodismo,Periodistas,Ética periodística,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Mujer, metapoesía, silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mujer-metapoesia-silencio_1_2112001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/630367d0-b2b9-41fd-b638-748e43f6c100_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujer, metapoesía, silencio"></p><p><strong>Torremozas. Madrid, 2025</strong></p><p>Hace un año se cumplieron cuarenta años de la muerte de la poeta Ángela Figuera Aymerich (Bilbao, 1902-Madrid, 1984) y este año se publica este ensayo: <em>Flor, no: florezco. Género y reflexión poética en la obra de Ángela Figuera Aymerich</em>, de<strong> María Sánchez-Saorín,</strong> es un estudio debido e importante para el conocimiento del pensamiento, obra y vida de esta poeta inmensa que formó junto a <strong>Gabriel Celaya </strong>y <strong>Blas de Otero</strong> el triunvirato de la poesía social vasca, en donde la poeta es la más desconocida, en opinión de buena parte de la crítica por su condición de ser mujer, de aquella generación de la posguerra. La realidad es que su obra no se ha estudiado ni difundido de igual manera que la de sus compañeros.</p><p><strong>María Sánchez-Saorín </strong>(Ricote, Murcia, 1999) es profesora y escritora. Graduada en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Murcia. Obtuvo el IV Premio Tino Barriuso de Poesía Joven con <em>Herederas </em>(Hiperión, 2022). Incluida en la antología Última poesía crítica. <em>Jóvenes poetas en tiempos de colapso</em> (Lastura, 2023). Ha publicado poemas, reseñas y artículos en diversos medios y revistas, Los últimos años de su vida han estado marcados por la <strong>militancia política,</strong> la poesía, la investigación y divulgación de la obra de Ángela Figuera Aymerich.</p><p>Con un prólogo titulado ’Elogio de lo que permanece’, de <strong>José Ramón Zabala Agirre</strong>, comienza este ensayo: “Desde el pozo oscuro de la posguerra, túnel sin retorno en el que naufragaron los ideales de libertad, igualdad y democracia, ha llegado hasta nosotros una voz grave, valiente, humana, la palabra de una poeta sin fisuras, Ángela Figuera Aymerich (1902-1984).” Nos escribe que esta <strong>“poeta casi silenciada”</strong>, por la condición de ser mujer y, también: “esto otro a veces se nos olvida, por no dar por bueno lo que se prefiguraba ya a principios de los años 70, desde una supuesta reconciliación, aquel proceso de lo que después fue la llamada<strong> Transición política española,</strong> tanto en lo político como en lo cultural, dejó donde estaban a los que allí se habían acomodado. Molestaban las voces demasiado críticas y la de Ángela era una de ellas.”.</p><p>En este libro, <strong>María Sánchez-Saorín,</strong> tras una lectura minuciosa y reivindicativa de la poesía completa de Ángela Figuera, visibiliza el pensamiento avanzado y la obra extraordinaria de esta poeta que a pesar del olvido y el silencio institucional viene siendo reconocida.</p><p>Este ensayo está estructurado en seis partes, son estudios detallados e investigaciones esclarecedoras que aportan el conocimiento de la época, la vida, la obra y el compromiso de la poeta. Aborda su análisis, como adelanta el prologuista, a partir de “dos ejes fundamentales para entender la lírica de Ángela Figuera: <strong>la cuestión de género,</strong> su perspectiva de <strong>mujer crítica</strong> con la realidad, y la <strong>metapoética,</strong> esto es, las ideas de la poeta sobre el instrumento poético, sobre su propio quehacer literario.”</p><p>La primera parte, titulada ‘Por qué este estudio’, nos cuenta cómo conoció y se acercó a su obra, su admiración e identificación y cómo decidió que su Trabajo de Fin de Grado estuviera dedicado a<strong> Ángela Figuera, </strong>bajo la dirección del poeta y crítico <strong>Luis Bagué Quílez</strong>. Aparece todo el esquema argumental estructurado del conjunto completo: obra por obra de la poeta. </p><p>La segunda, titulada ‘En contexto’, contiene dos apartados: “El panorama poético de posguerra” y “En torno a la ‘poesía social’” son dos estudios <strong>didácticos</strong> y documentados muy interesantes y significativos.</p><p>La tercera sección, ‘Metapoesía’, también tiene dos partes: “¿Metapoesía?” y “La práctica poética de los 50 y 60”. Refieren a la<strong> reflexión poética dentro de la misma poesía</strong> y al protagonismo y tendencias de autoindagación alcanzada por estas formas autorreflexivas en la actividad literaria. La poética que dejó plasmada en sus metapoemas que cayeron en el olvido ha sido muy importante para caracterizar los preceptos literarios del momento.</p><p>La cuarta se titula ‘Mujer, género y escritura (Una aproximación teórica)', sobre el lugar que ocupan las <strong>mujeres en la Historia de la Literatura. </strong>Da cuenta de la invisibilidad, de un silencio inmerecido.</p><p>La quinta parte, ‘Angela Figuera Aymerich. Mujer de barro y verso’, se divide en varios subapartados sobre “Apuntes biográficos y puntos de partida”,  también plantea “La cuestión generacional: una problemática de género y clase”, así como la certeza de “Saberse subversiva. Las claves de la metapoesía de Ángela Figuera Aymerich”, en ésta analiza algunos poemas del libro <em>Mujer de barro</em> y en el segundo poema de este libro “Mujer”: alude, nos dice Sánchez-Saorín, a lo que ha sido siempre la<strong> poesía canónica</strong>, escrita por <strong>hombres, </strong>así dice la poeta en unos versos de dicho poema: “Cuán vanamente, cuán ligeramente/ me llamaron poetas, flor, perfume…” y se rebela contra ello: “Flor, no: florezco (…)/ El agua corre en mí. No soy agua”, en el siguiente apartado habla de la “Ruptura con la tradición: desmitificación y diálogo”, de la “Creación de poesía como de vida. El poema hijo…” y del “Empoderamiento a través de la palabra. Toma de conciencia”. </p><p>La sexta, titulada ‘El discurso metapoético masculino de los 50. Contraposiciones’, se subdivide en “La mujer como inspiración para la composición, metáfora de poesía y sujeto ajeno a la creación”, en “La idea de trascendencia a través de la poesía”, de<strong> ”El poeta obrero: el oficio del verso”</strong>, y  de “La autoridad de la palabra de (el) poeta”.</p><p>La séptima y última parte se titula “¿Una metapoesía de mujer?, aquí aparece una <strong>reflexión tras el análisis </strong>que se ha hecho de la producción literaria de Ángela Figuera.</p><p>Concluye con una amplia <strong>Bibliografía consultada y Agradecimientos.</strong></p><p>Con este ensayo, María Sánchez-Saorín aporta su <strong>estudio personal, riguroso y valiente sobre Ángela Figuera</strong>, la vigencia de su pensamiento, su visión progresista analizando y descubriendo facetas imprescindibles de su obra, la época en la que vivió y su importante trascendencia. Nos entrega un documento crítico necesario para conocer profundamente la ética y estética de una poeta que no fue reconocida como se merecía en su tiempo.</p><p><em><strong>*Carmen Canet</strong></em><em> es crítica literaria y aforista. Su último libro es Telegramas (Libros del Aire, 2025)</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 05:01:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mujer, metapoesía, silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Poesía,Feminismo,Escritores,Mujeres,Cultura,Industria cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja Bloom-Rodoreda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/paradoja-bloom-rodoreda_129_2109737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e16a0b16-c881-400d-aba7-489cf98b4fb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja Bloom-Rododera"></p><p><em>(Cómo un guardián del canon patriarcal entendió antes que nosotros la fuerza de Rodoreda)</em></p><p>En estos días en que el<strong> CCCB</strong> se esmera en<strong> desmontar los viejos cliché</strong>s sobre <strong>Mercè Rodoreda</strong> —“sensiblera”, “cursi”, “doméstica”— una no puede evitar recordar un dato incómodo: <strong>Harold Bloom,</strong> sumo sacerdote del canon más testosterónico del siglo XX, ya había colocado a Rodoreda en el <strong>altar de la literatura occidental</strong> hace tres décadas.</p><p>La paradoja es gloriosa: Bloom, el hombre que hizo del <strong>canon</strong> una muralla casi exclusivamente<strong> masculina,</strong> reconoció la grandeza literaria de una mujer que en su propio país seguía siendo tratada como si escribiera novelas de puntilla y costurero.</p><p>Quizá haya algo que <strong>aprender </strong>aquí, aunque moleste (a mí, bastante).</p><p>Porque estamos en un momento —necesario— en que<strong> lo masculino del pasado se mira con lupa</strong> moral, como si la calidad artística fuese un asunto de pureza ideológica. Y claro, <strong>Bloom,</strong> con su alergia al feminismo, su elitismo caricaturesco y su aversión a casi todo lo que no fuera Shakespeare, <strong>debería ser un fósil. </strong>Y no, no es que yo quiera recuperar ahora la mirada de Bloom, pero sí reconocer que este<strong> fósil tenía un olfato prodigioso.</strong></p><p>Lo fascinante es que Bloom no incluyó a Rodoreda para quedar bien, porque él jamás trató de quedar bien; <strong>él solo intentaba tener razón. </strong>Tampoco lo hizo para cumplir cuotas (hubiera ardido la biblioteca). Lo hizo porque su aparato estético, tan discutible como coherente, detectaba <strong>fuerzas profundas:</strong> estilos irreductibles, voces que se imponen, mitos disfrazados de cotidianeidad. Y <em><strong>La plaça del Diamant</strong></em><strong> </strong>es precisamente eso: una tragedia universal narrada desde<strong> el temblor de una mujer anónima.</strong> Una voz tan intensa que a un lector sensible lo atraviesa… y a un lector como Bloom, que tenía la sensibilidad emocional de un caballero victoriano, directamente <strong>lo desarma.</strong></p><p>Aquí entra la parte incómoda. ¿Cómo puede ser que un crítico con prejuicios patriarcales captara antes que nosotros la potencia literaria de Rodoreda? Porque mientras Bloom le abría la puerta del canon, buena parte de la crítica española seguía atrapada en un tic muy doméstico: <strong>confundir la escritura sobre mujeres con literatura menor;</strong> la emoción con blandura; la intimidad con falta de ambición. A menudo, el provincialismo no es territorial, sino mental.</p><p>Esto no significa absolver a Bloom, ni canonizar su canon. Significa algo más complejo: aceptar que en la <strong>cultura</strong> hay<strong> posibilidades contradictorias,</strong> que un misógino puede escribir <em>Ana Karenina</em>, que un moralista puede crear la <em>Regenta</em> más lúcida del XIX, y que un crítico elitista puede detectar la fuerza poética de una autora que su propio país subestimó durante décadas.</p><p><strong>No todo lo que nace de una</strong> <strong>mirada limitada es desechable.</strong> Y no todo lo que nace de una mirada progresista es necesariamente más profundo. A veces —y aquí hablo con la serenidad de quien lleva años leyendo a señores insoportables— <strong>la lucidez estética surge donde menos esperas.</strong></p><p>La paradoja Bloom–Rodoreda funciona así: Bloom la vio, nosotros tardamos. Y ahora que ya la vemos, nos apresuramos a olvidar que durante demasiado tiempo <strong>subestimamos lo que él, </strong>paradójicamente, <strong>supo reconocer.</strong></p><p>El canon está cambiando. Bienvenido sea. Pero quizá la lección es esta: <strong>no </strong>hace falta <strong>dinamitar el pasado </strong>para construir un<strong> futuro más justo. </strong>Basta con leerlo con ironía, con cuidado, con la sonrisa preparada en los labios, entendiendo que el arte —por suerte— siempre excede a quienes lo producen y a quienes lo juzgan.</p><p>____________________________________________</p><p><em><strong>Julia Montejo </strong></em><em>es escritora, profesora y cineasta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2025 05:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julia Montejo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja Bloom-Rodoreda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Literatura,Cultura,Industria cultural,Machismo,Feminismo,Libros,Cataluña,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Alberti, marinera en tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/alberti-marinera-tierra_129_2101736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Alberti, marinera en tierra"></p><p>Hace dos años, <strong>Lola Larumbe, </strong>la capitana de la<strong> librería Alberti,</strong> ese barco marinero en tierra del barrio de Argüelles, me envió unas fotografías. Los cristales de los escaparates de la librería habían amanecido pintados con esvásticas. No era la primera vez que esos escaparates resistían el <strong>envite de las olas del fascismo. </strong>Casi cincuenta años antes, en sus primeros tiempos, su anterior dueño, <strong>Enrique Lagunero,</strong> había tenido que blindar los vidrios de los escaparates para resistir la violencia de aquellos que no asumieron que la libertad había llegado por fin al país.<strong> La librería sufrió seis atentados en un año y medio,</strong> como los padecieron otras librerías de todo el país. En 1976, dispararon contra su fachada y contra los guardias armados que la custodiaban durante veinticuatro horas. </p><p>Qué tienen los<strong> libros</strong> que tanto <strong>han molestado</strong> a lo largo de la historia y molestan hoy a aquellos que quieren<strong> imponer un pensamiento oscuro.</strong> Y qué tienen ellos contra la belleza, contra el conocimiento, contra la empatía y la emoción que generan las páginas de la literatura. Quizá sea porque<strong> los libros sí están cargados de futuro. </strong>Y de pasado.</p><p>De todos <strong>mis recuerdos en la librería, </strong>que ya son muchos, guardo uno con especial cuidado. Es curioso que sucediera más allá de sus puertas. Fue en el <strong>bar Manolo, </strong>ese mítico establecimiento de la calle Princesa donde acaban tantas presentaciones y al que dicen que bajaba <strong>Pablo Neruda </strong>cuando era cónsul en el Madrid republicano y vivía en la vecina<strong> Casa de las flores.</strong> Qué hacíamos <strong>Lola y yo</strong> aquel mediodía allí sentadas: nada más y nada menos que <strong>contarnos nuestra vida. </strong>Tender un hilo entre una autora y una librera y constatar que, <strong>más allá de la relación literaria</strong> que sea,<strong> estamos las personas. </strong></p><p>Que se lo digan a<strong> mi hijo, </strong>que, cuando entra en la librería, <strong>busca corriendo a Ana, </strong>una de las libreras, <strong>y se abraza a ella. </strong>Él no sabe todavía que una de las fotos que yo guardo con más cariño de su primera infancia está tomada precisamente allí, entre las mesas de novedades, en brazos de su padre, cuando se acababa de publicar<strong> mi primera novela</strong> y una tarde <strong>nos fuimos a la librería para ver que eso era cierto. </strong>Que<strong> lo que yo había escrito </strong>cuando él estaba todavía en mi tripa, que lo que acabé con él colgado de mi pecho, <strong>se había convertido en un libro</strong> y habitaba esas estanterías entre las que tantas veces había buscado yo a otras autoras. Entonces, yo no sabía ni cómo se llamaba esa tripulación de gente sonriente y lectora que te recibe cuando traspasas su umbral. O recuerdo también<strong> aquellos días terribles de confinamiento</strong> en que <strong>Laura, </strong>a las cinco, <strong>les contaba cuentos a los niños</strong> y en casa era el acontecimiento de la tarde.</p><p>Allí he <strong>presentado mis libros</strong>, ese momento en el que tienes que <strong>hablar sin saber muy bien qué decir </strong>porque lo que tenías que contar ya ha sido escrito, allí he recitado con un micrófono versos que nacieron de alguna intimidad, como si estuviera en mi casa, con mi gente, allí vi por última vez a <strong>Almudena Grandes, </strong>allí la celebramos un tiempo después. </p><p>Digo que <strong>la Alberti es como un barco varado en tierra, </strong>además de por su nombre de poeta, porque como tantas otras librerías de este Madrid que se empeñan en <strong>robarnos de la memoria</strong> es un <strong>lugar desde el que partir</strong> y a la vez es una<strong> casa </strong>a la que siempre sabes cómo llegar. Porque eso son los libros que custodia, su fondo y sus novedades, caminos posibles que recorrer sin movernos, <strong>islas habitadas por otras vidas distintas </strong>a la nuestra, emocionantes viajes y aventuras que nos transforman para siempre.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 20:27:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Alberti, marinera en tierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Cultura,Literatura,Literatura española,Libros,Editoriales de libros,Librerías,Libreros,Madrid,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gonzalo Celorio gana el Premio Cervantes 2025: "Honra mi amor por la lengua española"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/gonzalo-celorio-gana-premio-cervantes-2025_1_2091760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/90770896-f988-4c12-95f6-368cc761ac47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gonzalo Celorio gana el Premio Cervantes 2025: "Honra mi amor por la lengua española""></p><p>El escritor mexicano <strong>Gonzalo Celorio</strong> (Ciudad de México, 1948) ha sido galardonado este lunes con el <a href="https://www.infolibre.es/temas/premio-cervantes/"  >Premio Cervantes 2025</a>, el máximo reconocimiento de las letras en español, por su <strong>"excepcional obra"</strong> en la que el jurado ha apreciado "una voz literaria de notable elegancia y hondura reflexiva" consolidada a lo largo de cinco décadas, informa EFE.</p><p>El ministro de Cultura, <strong>Ernest Urtasun</strong>, que ha anunciado el fallo del jurado en un acto en el <strong>Ministerio de Cultura</strong>, ha subrayado que Celorio ha contribuido además "de manera profunda y sostenida" al enriquecimiento del idioma español.</p><p>Según Urtasun, el premiado conjuga en su obra "la <strong>lucidez crítica con una sensibilidad narrativa</strong> que explora los matices de la identidad, la educación sentimental y la pérdida".</p><p>Y es que, ha dicho el ministro, la obra de Celorio es <strong>una memoria del México moderno</strong> y un espejo de la condición humana: "En sus libros resuena la ironía, la ternura y la intuición trazando un mapa cultural que ha influido en generaciones de lectores y escritores".</p><p>Celorio representa la figura del "escritor integral: creador, maestro y lector apasionado, constructor de un legado invaluable que mantiene a la lengua española viva en su forma más alta, la de la palabra que siente, habla y perdura".</p><p>El escritor afirmó sentirse "<strong>muy emocionado</strong>" por la obtención del Premio Cervantes 2025, ya que "honra" su "amor por la lengua española" y su "devoción cervantina".</p><p>"Lo recibo muy honrado y muy emocionado. Honra mi vocación literaria, mi amor por la lengua española y mi devoción cervantina", señaló en conversación telefónica con EFE en Ciudad de México tras conocer el fallo del jurado.</p><p>Celorio destacó además el "orgullo" de situarse al lado de otros mexicanos a los que "admira" y que también han obtenido el premio, como <strong>Octavio Paz</strong> o <strong>Elena Poniatowska</strong>.</p><p>"Es un reconocimiento a esta prodigiosa lengua que hablan más de 500 millones de personas, de una vastísima riqueza", agregó. También ha subrayado que su obra trata sobre "<strong>la identidad mexicana</strong>" con todas "sus influencias", especialmente "la española".</p><p>Nacido en Ciudad de México, el 28 de marzo de 1948, tiene <strong>raíces españolas por sus dos abuelos</strong>. El paterno era asturiano, de Llanes, y el materno, aragonés.</p><p><strong>Narrador, ensayista y cronista</strong>, Celorio es una de las figuras más destacadas de la literatura mexicana contemporánea.</p><p><strong>Doctor en Lengua y Literatura Hispánicas</strong>, ha desarrollado una extensa labor académica y docente.</p><p>Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, de la que <strong>fue elegido director</strong> en 2019 y reelegido en el cargo en 2023. Y también es miembro correspondiente de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/rae/"  >Real Academia Española</a> y de la Academia Cubana de la Lengua.</p><p>Actualmente es <strong>profesor de literatura hispanoamericana</strong> en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde dirige la cátedra extraordinaria ‘Maestros del exilio español’.</p><p>Entre sus obras más recientes se encuentran las novelas <em>Amor propio</em>, <em>El viaje sedentario</em>, <em>Y retiemble en sus centros la tierra</em>, <em>El metal y la escoria</em> y <em>Mentideros de la memoria</em>, así como los ensayos <em>Los subrayados son míos</em> y <em>Cánones subversivos</em>'.</p><p>Su última obra publicada, hace apenas unos días, es <em><strong>Ese montón de espejos rotos</strong></em>, unas memorias en las que, según la información facilitada por la editorial Tusqutes, "asistimos a su vida privada y pública, su vocación literaria, formación intelectual y tareas institucionales como maestro, académico, editor, difusor cultural… pero también, en una estructura zigzagueante, a su vida más íntima".</p><p>En ella están "sus pasiones: la palabra, la literatura, el teatro, la música popular, la fiesta, los rituales domésticos, el barroco, la arquitectura, el magisterio, la amistad, el amor y sus simulacros".</p><p>Su trayectoria ha sido distinguida con <strong>numerosos reconocimientos </strong>como el Premio de Periodismo Cultural del Instituto Nacional de Bellas Artes (1986), el Premio Nacional de Novela IMPAC-CONARTE-ITESM (1999), el Premio Universidad Nacional y la Orden de la Cultura Nacional, otorgada por el Ministerio de Cultura de Cuba en 1996.</p><p>El Premio Cervantes 2025, el más importante galardón de las letras en español está dotado con <strong>125.000 euros</strong>, y este año celebra su 50 edición.</p><p>El año pasado el premio recayó en <a href="https://www.infolibre.es/cultura/alvaro-pombo-recibe-premio-cervantes-hemos-convertido-influencers-mercachifles_1_1982835.html" target="_blank" >Álvaro Pombo</a> (Santander, 1939) y el anterior en para <a href="https://www.infolibre.es/cultura/alvaro-pombo-cima-premio-cervantes-2024_1_1898106.html"  >Luis Mateo Díez</a> (Villablino, León, 1942).</p><p>Entre los miembros del jurado que han fallado el premio están los dos últimos ganadores del Cervantes (Álvaro Pombo y Luis Mateo Díez); <strong>Aurora Egido</strong> a propuesta de la Real Academia Española (RAE); <strong>Bruno Rosario</strong> por la Academia Dominicana de la Lengua; <strong>Ana María Gallego</strong> por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE).</p><p>Tradicionalmente, el ganador recoge su premio de manos de los reyes de España en una ceremonia solemne en <strong>el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares</strong> (Madrid), que se celebra el 23 de abril, coincidiendo con el Día del Libro y la conmemoración del fallecimiento del autor del Quijote.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2025 18:47:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gonzalo Celorio gana el Premio Cervantes 2025: "Honra mi amor por la lengua española"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Cervantes,Escritores,Literatura,Literatura latinoamericana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prólogo de 'El jardín y la jungla', de Edwy Plenel, por Jesús Maraña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/prologo-jardin-jungla-ewdy-plenel-jesus-marana_1_2086479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3bfd355b-7e6b-420a-9694-d6718c71d935_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prólogo de 'El jardín y la jungla', de Edwy Plenel, por Jesús Maraña"></p><p>"Europa es un jardín. Pero<strong> la mayor parte del resto del mundo continúa siendo una selva</strong>, y la selva podría invadir el jardín...". Éstas fueron la polémicas palabras de Josep Borrell, entonces Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, unos meses después de la <strong>invasión rusa de Ucrania</strong>, también un año antes de la guerra de Israel contra Gaza.</p><p>A partir de esa frase, <strong>Edwy Plenel</strong>, expresidente y fundador de Mediapart, socio editorial de <strong>infoLibre</strong>,<strong> </strong>recapacita sobre Europa, su posición en el mundo, el colonialismo y la democracia, además de hacerlo sobre cómo el Viejo Continente ha construido una imagen singular de sí mismo y del mundo. Con este ensayo, <strong>infoLibre</strong> estrena una <strong>nueva colección de libros</strong> que el periódico edita en alianza con <a href="https://www.infolibre.es/cultura/zenda-edhasa-editorial-editoriales-libros-aventuras_1_1216784.html"  >Edhasa</a>. </p><p><strong>infoLibre </strong>adelanta el prólogo del ensayo, escrito por <strong>Jesús Maraña</strong>, que ya llega este martes a las librerías: </p><p>_____________________________________________</p><p>A lo largo del último verano, se han sucedido los gestos, manifiestos y escritos enviados desde distintos ámbitos de la sociedad civil a la dirigencia de la Unión Europea reclamando una acción contundente que contribuya a frenar el genocidio del gobierno israelí de Netanyahu sobre el pueblo palestino. Uno de los más significativos –más por la respuesta que por la propuesta– ha sido la Carta Abierta dirigida por mil seiscientos cincuenta funcionarios a la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, en la que se denunciaba sin ambages la «inacción» europea. La CE ha contestado amenazando a los firmantes con sanciones burocráticas justificadas en el siguiente exabrupto: «Los funcionarios no pueden ser activistas políticos»<strong>.</strong> Dicho de otra forma, el gobierno de la UE considera que defender la aplicación del derecho internacional y los propios valores fundacionales de la Unión o la universalidad de los derechos humanos es «activismo politizado». Como apuntaba certeramente la analista Máriam Martínez-Bascuñán en el diario <em>El País</em>, «si denunciar genocidios es “politización”, ¿la “despolitización” es hacernos cómplices de genocidios?». El ensayo que usted tiene ahora mismo entre manos o en su pantalla lanza un dardo valiente al centro de la diana de la complejísima coyuntura global: ¿es consciente Europa de  su prepotente egocentrismo y del riesgo de que su visión soberbia del resto del mundo pueda llevar al desastre a un proyecto comprometido con la igualdad y la universalidad de los derechos humanos como base ineludible para la convivencia democrática? </p><p>El autor de este libro, Edwy Plenel, tiene una mochila vital y profesional cargada de méritos acerca de un doble compromiso: con el oficio del periodismo independiente como mimbre básico de una democracia sana, y con un europeísmo radicalmente humanista que considera la solidaridad como el motor principal del progreso. Porque «democracia no es (sólo) votar, es la promesa de la igualdad de derechos». </p><p>Hace ya más de doce años que converso con Edwy en la lengua común del periodismo honesto, desde aquella mañana en París en la que las referencias al ideario y compromiso de Albert Camus unieron nuestros caminos y los de los medios respectivos que contribuimos a fundar: Mediapart en Francia, infoLibre en España. «No existen fronteras a la hora de defender e impulsar el derecho a saber». Por eso es un privilegio que <em>El jardín y la jungla </em>sea el primer título de una colección de ensayos en castellano que, bajo el sello infoLibre - Edhasa, desea contribuir al debate público sin otro interés que el de abonar un pensamiento crítico basado en el conocimiento y refractario a la contaminación del ruido interesado o de la guerra del <em>clickbait</em>. </p><p>Sobre la citada «mochila vital» de Edwy Plenel, me atrevo a citar dos rasgos que marcan su actitud ante Europa, la política y el compromiso cívico: su infancia en Martinica y su adolescencia-juventud en Argelia. Esa experiencia multicultural, sumada al ejercicio de un periodismo de investigación insobornable (que lo llevó a abandonar <em>Le Monde </em>cuando vio peligrar su independencia por intereses empresariales), le ha permitido moldear una arquitectura intelectual sensible a la realidad colonialista europea (en particular, la francesa) y un consecuente activismo incansable contra el racismo de la extrema derecha que sigue creciendo en la UE. Este ensayo tiene una inspiración en su origen relacionada con España, el discurso pronunciado en Brujas, el 13 de  octubre de 2022, por el español Josep Borrell, por entonces alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad: «Europa es un jardín […] La mayor parte del resto del mundo es una jungla, y la jungla podría invadir el jardín. Los jardineros tienen que lidiar con ello, pero no protegerán el jardín construyendo muros […] La jungla tiene una gran capacidad de crecimiento, y el muro nunca será lo suficientemente alto para proteger el jardín…». Borrell lanzó este mensaje pocos meses después de la invasión de Ucrania por Rusia y un año antes de la guerra de exterminio del pueblo palestino declarada por Benjamin Netanyahu en respuesta a los bárbaros atentados cometidos por Hamás el 7 de octubre de 2023 contra civiles israelíes. </p><p>Si Plenel ha elegido la metáfora del «jardín y la jungla» para hilvanar este alegato contra la soberbia europea es por que no considera a Borrell «un neoconservador reaccionario, defensor imperialista del choque de civilizaciones», sino precisamente «un hombre de izquierdas» que, consciente del implícito «eurocentrismo colonial» de su discurso en Brujas, intentó después matizarlo después como un aviso de que la invasión de Ucrania significaba el regreso de «la ley de la jungla». Pasados unos meses, Josep Borrell se significó como el dirigente europeo que con mayor contundencia había denunciado el genocidio de Israel en Gaza y la responsabilidad de la Unión Europea por su inacción a la hora de convertir en medidas concretas contra el gobierno de Netanyahu su verborrea en defensa de los derechos humanos. </p><p>Esa imagen del jardín frente a la jungla, tan nefasta para la credibilidad de Europa en el resto del mundo, viene de muy lejos. Plenel lo explica con referencias históricas, políticas y filosóficas. Empezando nada menos que con Immanuel Kant, considerado uno de los «padres fundadores del Occidente moderno», incluso inspirador de la propia Unión Europea, quien dejó escritos disparates como éste: «La humanidad alcanza su mayor perfección con la raza blanca. Los indios tienen menos talento. Los negros están en lo más bajo». Se pregunta, así, el autor de este ensayo qué es la extrema derecha, y él mismo se responde: «Sencillamente, el odio a la igualdad». Y a partir de ahí desarrolla la idea clave de que la democracia no consiste exclusivamente en elecciones –hoy por hoy susceptibles de convertirse en una farsa gracias a las técnicas de desinformación, pero que ya demostraron su fragilidad con el ascenso de Hitler al poder hace casi un siglo–, sino en una constante y radical defensa de la universalidad de los derechos humanos, sin distinción de origen, raza, sexo o religión. Hay una (gruesa) línea de puntos que une la invasión rusa de Ucrania y el genocidio que Netanyahu comete en Gaza. Y Plenel la sigue para visibilizar y denunciar la hipócrita «geometría variable» de Europa y Estados Unidos ante ambos conflictos. Tiene un simbolismo muy especial el hecho de que fuera Sudáfrica, cuna y escenario durante décadas del <em>apartheid </em>racista y colonialista, quien denunciara ante el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU el «carácter genocida» de la guerra desatada por el Estado de Israel contra el pueblo palestino. «No hay más humanismo que el internacionalista», concluye Plenel tras un repaso a algunas de las expresiones más nítidas del universalismo y el anticolonialismo surgidas desde su bien conocida Martinica. </p><p>La visión poliédrica de Plenel incluye elementos que a menudo escapan del análisis de la compleja realidad política que atraviesa tanto Europa como el resto del mundo. Uno clave es el de la cuestión colonial, que afecta muy especialmente a Francia, única potencia que mantiene en el siglo XXI territorios colonizados en todos los continentes excepto Asia. Sostiene Plenel que Europa no podrá conjurar las amenazas identitarias y autoritarias que la acosan mientras no se enfrente a su propio pasado colonial. Leyendo el capítulo que el autor dedica a esta cuestión, se entenderá mejor –también con mayor preocupación– en España el acalorado debate público que suscita cualquier planteamiento dirigido a asumir y reconocer los crímenes cometidos en su prolongada historia como potencia colonial. Una mirada más humilde y sincera hacia nuestro propio pasado nos ayudaría a mirar también de otro modo a los pueblos inmigrantes. </p><p>La metáfora del jardín y la jungla supone comprar el marco mental que desde hace mucho tiempo intentan imponer los movimientos de extrema derecha y los nacionalpopulismos de todo tipo, desde Netanyahu a Putin, pasando por Trump, pero también visible en el giro de Europa hacia una gestión del fenómeno migratorio exclusivamente ocupada en la seguridad. Caemos en la trampa de considerar la integración como una amenaza, y a partir de ahí terminamos destruyendo el principio de igualdad en el que se basa toda convivencia democrática. Porque ya no es sólo la extrema derecha quien abona mentiras y exageraciones que incitan al odio al otro, sino que los planes de deportaciones masivas ya se manejan en Reino Unido, Francia, Alemania... El propio Abascal promete expulsar a "ocho millones de inmigrantes" si alcanza el poder en España. </p><p>No es éste un relato optimista. No lo permiten los tiempos que nos ha tocado vivir. Pero sí es una lectura imprescindible para entender por qué Europa (y el mundo) van «camino de la ruina». Es un primer paso para evitarlo. No podemos aceptar indefinidamente la insolencia de un Netanyahu que explica la existencia de Israel como «una casa en la jungla», de modo que él sería una especie de jardinero armado, encargado de defender «la civilización judeocristiana» desde un puesto de vanguardia. Porque aceptarlo supone enterrar los valores que han hecho posible el progreso de la humanidad. </p><p>Siempre nos quedará Camus. Con él cierra Edwy Plenel esta especie de llamamiento a una rebelión cívica, para tratar, juntos, de «evitar que el mundo se desmorone». Es una tarea difícil y urgente, más aún ante la velocidad que imprime la revolución digital a los cambios políticos y sociales, condicionados por el poder de la desinformación. Se trata de un nuevo «combate<em>»</em>, y es posible ganarlo si empezamos por leernos,  escucharnos, hablarnos… Si construimos un «nosotros» frente a quienes hacen negocio con el ruido, el griterío, la división… y el genocidio. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2025 05:00:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Prólogo de 'El jardín y la jungla', de Edwy Plenel, por Jesús Maraña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Europa,Escritores,Mediapart,Democracia,Palestina,Rusia,Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘La vida de Chuck’ y el cine basado en la obra de Stephen King que no da miedo (pero sí muchas ganas de llorar)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/vida-chuck-cine-basado-obra-stephen-king-no-da-miedo-si-ganas-llorar_1_2080197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8066b2ae-e29b-4e86-9d91-65a262ce1ee8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘La vida de Chuck’ y el cine basado en la obra de Stephen King que no da miedo (pero sí muchas ganas de llorar)"></p><p>Concluidos los años 70 el <em>boom</em> editorial de <strong>Stephen King</strong> era inmanejable. Había hasta reticencias a que el nombre del autor estadounidense monopolizara el mercado editorial, con lo que sus editores ya le habían propuesto publicar algunas de sus novelas con seudónimo. Ya que <strong>Richard Bachman </strong>—caracterizado por una ficción más realista aunque igual de aterradora que la de su compadre de Maine— había seguido arrasando, la avaricia perdió todo decoro, y se recurrió a material inédito que <strong>la desquiciada productividad de King</strong> había ido labrando durante los últimos años. </p><p>Lo curioso es que estos escritos no habían sido publicados en su día porque <strong>no eran de terror</strong> y los editores —todavía sin ser conscientes del poder de su cliente— dudaban que encajaran con la “marca”. En 1982 dejaron de preocuparse, y llegó a las tiendas <em><strong>Las cuatro estaciones</strong></em>. Una antología de relatos antiguos que, ridiculizando el escepticismo inicial, pasa por ser <strong>la obra de King de la que más provecho ha sacado el cine</strong>. La que, en consonancia, mejor se habría incrustado en la cultura popular. <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/cuenta-verano-1993_1_1842721.html" target="_blank"><em>Cuenta conmigo</em></a><a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/cuenta-verano-1993_1_1842721.html" target="_blank"> (1986)</a> y <em><strong>Cadena perpetua</strong></em><strong> (1994)</strong> salieron de ahí, adaptando respectivamente <em><strong>El cuerpo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Rita Hayworth y la redención de Shawshank</strong></em>. Pocos años más tarde, Bryan Singer también adaptaría el tercer relato con la forma de <em><strong>Verano de corrupción</strong></em>.</p><p>La jugada no solo salió admirablemente. También demostró, con la consolidación de <em>Cuenta conmigo</em> como clásico ochentero y las nominaciones al Oscar de <em>Cadena perpetua</em>, que el imaginario de King podía desafiar esa parcela de la cultura popular en la que le había metido el género. Podía reclamar prestigio, <strong>llegar al público desde otros lados</strong>. Así que, cuando Mike Flanagan ganó con <em><strong>La vida de Chuck</strong></em><em> </em>el gran premio del Festival de Toronto en septiembre de 2024, y se habló de una posible carrera hacia los Oscar, a nadie le extrañó que adaptara un relato de King. </p><p>Con la excepción de <em>La milla verde </em>—que el mismo Frank Darabont de <em>Cadena perpetua</em> llevó al cine en 1996—, las adaptaciones de obras de King ajenas al terror siempre han salido de<strong> antologías de relatos</strong>. Tiene cierto sentido. Incluso los fans más acérrimos del autor de <em>El resplandor</em> asumen que<strong> los desenlaces de sus novelas no suelen estar a la altura</strong>: el escritor administra genial el ritmo, pero en algún punto de su alargado desarrollo se descuida y peca de exceso… o de no querer dejar marchar a sus personajes, como prefiramos verlo. Cuando hablamos de relatos es<strong> necesariamente más sintético</strong>. Sus ideas están mejor compactadas.</p><p>Alejándonos de las necesidades de las películas de terror —así como de su apertura a dejarse llevar por el disfrute desprejuiciado—, el cine más académico, más destinado al gran público o <strong>más cómodo con una pátina de “seriedad”</strong>, podría vislumbrar grandes posibilidades en los relatos de King. Es lo que hizo entre los 80 y los 90, aunque por algún motivo dejó de hacerlo a partir de 2001. Fue entonces cuando Anthony Hopkins protagonizó <em><strong>Corazones en Atlántida</strong></em> según una estrategia colindante a <em>Cuenta conmigo</em>. Volvíamos a partir de un libro de relatos, aunque ahora la adaptación combinaba dos de ellos y<strong> buscaba acusadamente las rimas con, sí, </strong><em><strong>Cuenta conmigo</strong></em>.</p><p>La crítica no pasó por alto la jugarreta. <em>Corazones en Atlántida</em> no tuvo una acogida demasiado calurosa, y desde entonces las adaptaciones de King se limitaron a la dinámica acostumbrada: <strong>siempre adscritas al terror</strong>, y sobradamente capaces de cimentar éxitos de taquilla. Podríamos destacar <strong>el díptico </strong><em><strong>It</strong></em> iniciado en 2017 aunque, para lo que nos ocupa, sería más productivo fijarse en una película más pequeña lanzada directamente a <em>streaming</em> ese mismo año. <strong>Mike Flanagan</strong> adaptó a King por primera vez en<strong> </strong><em><strong>El juego de Gerald</strong></em>, una estimulante historia de suspense.</p><p>Antes de eso, las afinidades de Flanagan por el escritor eran obvias.<strong> </strong><em><strong>Ouija: El espejo del mal</strong></em><strong> </strong>había sido el primer largometraje de éxito de Flanagan en 2013, y con su narrativa en dos tiempos girando sobre un trauma infantil ya remitía a la susodicha <em>It</em>. Nos topábamos con uno de tantos directores de terror apasionados por la obra de King, solo que Flanagan en realidad se parecía más a Darabont. Es decir, que de King le entusiasmaba, más que la imaginería de terror,<strong> su escritura de personajes y el tratamiento emocional</strong>. Lo demostró cuando <em><strong>La maldición de Hill House</strong></em><strong> </strong>—serie de Netflix que le consagró del todo en 2020— se basó desde la superficie en la novela homónima de Shirley Jackson, e interiormente en un drama de personajes a lo King. <strong>Algo parecido a </strong><em><strong>It</strong></em><strong>, de nuevo</strong>.</p><p>Hoy Flanagan pasa por ser<strong> el adaptador oficial de King</strong>. Después de <em>El juego de Gerald</em> y de sus adaptaciones no oficiales, Flanagan estrenó <em><strong>Doctor Sueño</strong></em> en 2019 —adaptando convincentemente la novela que servía a su vez de secuela de <em>El resplandor</em>— y, según concluía el contrato que le ató a Netflix con un puñado de series posteriores a <em>Hill House</em>, aceptó nuevos encargos similares. Flanagan se ha comprometido a una adaptación de <em><strong>Carrie</strong></em> y otra de <em><strong>La torre oscura</strong></em>, ya llevadas al cine previamente. Y, claro, ha dirigido <em>La vida de Chuck</em>. Solo que esta no es de terror. De hecho, como mandan los cánones, <strong>la historia original está incluida en un libro de relatos</strong>.</p><p>Stephen King publicó<strong> </strong><em><strong>La sangre manda</strong></em> en 2020. Uno de los cuatro relatos que contiene es <em>El teléfono del sr. Harrigan</em> (este sí de terror) y fue llevado al cine <a href="https://www.youtube.com/watch?v=lnPjHE2_iEU" target="_blank">dos años después</a>. Otro es <em>La vida de Chuck</em>, que viene a ser <strong>una de las narraciones más complejas</strong> de King pese a su brevedad. <em>La vida de Chuck</em> consta de tres partes que narran de forma inversa, pues eso, la vida de Chuck. <strong>Desde su muerte hasta su niñez</strong>. A lo largo de ella, King juega a distraer la atención del lector con la perspectiva de varios personajes diferentes, vinculados en mayor o menor medida a Chuck. Y también alterna registros y estilos, de forma que lo que empieza siendo una historia de<strong> ciencia ficción apocalíptica</strong> devenga un cuento de fantasmas algo más familiar para los fans.</p><p>Sin dejar de ser, ante todo, un ambicioso tratado sobre <strong>el sentido de la existencia</strong>. Que es lo que le interesa a Mike Flanagan como autor que se ha ido haciendo progresivamente más reflexivo en su obra. <em><strong>Misa de medianoche</strong></em>, una de sus creaciones más sofisticadas, pertenecía al género de terror pero se prodigaba en escenas larguísimas de personajes hablando y divagando. Y también era <strong>bastante cursi</strong>. Lo que no dejaba de confirmar que Flanagan ha nacido para entenderse con King.</p><p>La clave de Stephen King como escritor está en <strong>su humanismo</strong>. Por encima del ingenio para proponer situaciones terroríficas, por encima del ritmo y las descripciones irresistibles, lo que prima en cada una de sus obras —de la peor a la mejor— es<strong> la minuciosa construcción de personajes</strong>, en conjunto a una palpable preocupación por tratarles con justicia. Podrán sufrir infinitamente, pero nunca perderán su humanidad ni verán atados sus destinos a <strong>una maquinaria determinista</strong>. Esta concepción abierta y dialogante del relato contribuye también a la facilidad con la que King puede sustraerse de las necesidades del terror. Porque lo suyo <strong>es un estilo, no un género</strong>. Y sea cual sea el tipo de ficción audiovisual en que se instale este estilo, lo tiene todo a su favor para prosperar.</p><p>Sobre todo si, como es el caso de Flanagan, se contempla a King desde <strong>la reverencia absoluta</strong>. Lo peor que se puede decir de <em>La vida de Chuck</em> es que es <strong>una adaptación demasiado literal</strong> del relato original. La estructura en tres actos se ha mantenido sin alteraciones y la mayoría de los diálogos son calcados. De hecho, cuando Flanagan no ha atinado del todo es al querer aportar algo de su cosecha. Si bien podemos atribuirle la feliz incorporación del<strong> “calendario cósmico” de Carl Sagan</strong>, la invectiva a favor de las matemáticas del abuelo que interpreta <strong>Mark Hamill </strong>también es suya, y no funciona tan bien. Con ella se pretende matizar la imagen grisácea del personaje de Chuck y su profesión de contable. Viene a alinearse con la vocación de <strong>alegato por las vidas normales y humildes </strong>que practica <em>La vida de Chuck</em>, desde luego, y se entiende cuál es su función.</p><p>Al fin y al cabo, Flanagan vuelve a demostrar una comprensión profunda de qué hace de King un artista tan fenomenal, y<strong> el tono está muy logrado</strong>. No tanto como para que <em>La vida de Chuck</em> haya podido sobreponerse a<strong> la extravagancia de su planteamiento</strong> —no es de terror pero sus coqueteos con la ciencia ficción, el terror e incluso el musical tampoco le convierten en <strong>un entretenimiento de masas al uso</strong>—, cabe añadir. Por mucho que Toronto sea un buen indicio para las posibilidades <em>oscarizables</em> de las películas que triunfen ahí, posteriormente <em><strong>La vida de Chuck</strong></em><strong> no ha tenido suerte en el circuito de premios</strong>. De hecho su distribución ha sido muy dificultosa, y ha tardado <strong>más de un año </strong>en conocer un estreno global. Uno sin apenas expectativas.</p><p>A estas alturas es probable que <em>La vida de Chuck</em> pase desapercibida, lo que no deja de ser paradójico. Los devaneos experimentales de King parecen tener mayor fortuna en el mercado literario que en el cine <em>mainstream</em>. Sin implicar, por otra parte, que el gran Hollywood deje de apostar por las adaptaciones de King. A lo largo de noviembre llegarán a cines dos películas adscritas a su fase Richard Bachman:<strong> </strong><em><strong>La larga marcha</strong></em> (que ha tenido grandes críticas) y <em><strong>The Running Man</strong></em><strong> </strong>(que dirige una figura tan querida como Edgar Wright). <em>La vida de Chuck</em>, pese a pertenecer al <strong>linaje de </strong><em><strong>Cuenta conmigo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Cadena perpetua</strong></em>, se resigna a una recepción discreta.</p><p>O, quizá, a terminar erigiéndose en film de culto. El relato de King es tan bello y conmovedor que a la adaptación correspondiente solo le bastaba con seguirlo <strong>al pie de la letra</strong> para retener su grandeza. Y es justo lo que hace Flanagan, manejando con habilidad las vueltas de tuerca y sabiendo equilibrar la resonancia de los conceptos troncales del relato. Lo que nos lleva a la importancia del baile —el segundo acto se centra básicamente en esto, con <strong>Tom Hiddleston </strong>exprimiendo el engañoso protagonismo que mostraban los pósters de <em>La vida de Chuck</em>— y al<strong> poema de Walt Whitman </strong>alrededor del cual gira la propuesta. Ese en el que el autor aseguraba ser “enorme”. </p><p><strong>“Y contengo multitudes”</strong>. En tiempos donde la ortodoxia terapéutica promulga el trabajo aislado en uno mismo y la ideología neoliberal obliga a definir la vida según <strong>una lineal persecución de metas</strong>, <em>La vida de Chuck</em> opta por planteamientos radicalmente opuestos. La muerte esperando al final del camino —aquí al principio— lo relativiza todo, mientras las palabras de Whitman reubican nuestra subjetividad en comunión<strong> con un cosmos inabarcable</strong>. La película de Flanagan se titula <em>La vida de Chuck</em> pero es eminentemente coral —trasciende al susodicho Chuck— porque somos todo lo que vemos, todo lo que sentimos. <strong>Todas las personas que nos rodean</strong>.</p><p>Así lo dispuso King, y si sus coqueteos fuera del terror han tenido tanto pábulo al margen del público especializado, es porque <strong>este espíritu ha seguido fluyendo </strong>de una forma u otra. Un espíritu que contiene multitudes.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Oct 2025 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘La vida de Chuck’ y el cine basado en la obra de Stephen King que no da miedo (pero sí muchas ganas de llorar)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Películas,Directores cine,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Pérez-Reverte entra en la 'guerra' Cervantes-RAE y acusa a Exteriores de querer "colonizar" la RAE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/perez-reverte-entra-guerra-cervantes-rae-acusa-exteriores-colonizar-rae-traves-garcia-montero_1_2080651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7c1ccf04-fabd-45c7-94e6-349307ab0ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pérez-Reverte entra en la 'guerra' Cervantes-RAE y acusa a Exteriores de querer "colonizar" la RAE"></p><p>El escritor y académico<strong> Arturo Pérez-Reverte</strong> considera que el Ministerio de Exteriores, a través de "su mediocre y paniaguado" director del Instituto Cervantes, <a href="https://www.infolibre.es/autores/luis-garcia-montero/" target="_blank" >Luis García Montero</a>, pretende "meter mano" y "colonizar" la <a href="https://www.infolibre.es/temas/rae/" target="_blank" >Real Academia Española de la Lengua (RAE) </a>para "ponerla a su servicio y contaminarla", según recoge EFE.</p><p>Así se ha referido este miércoles Pérez-Reverte en la red social <em>X</em> sobre la polémica entre García Montero y el director de la RAE, <strong>Santiago Muñoz Machado,</strong> tan solo un día después de que no quisiera pronunciarse al respecto y se limitara a decir que "las guerras son malas" en un acto para presentar el monumento al capitán Alatriste.</p><p>García Montero criticó la semana pasada que <a href="https://www.infolibre.es/cultura/rae-expresa-absoluta-repulsa-palabras-garcia-montero-director_1_2077619.html" target="_blank" >la RAE no esté en manos de un filólogo,</a> sino de un catedrático en Derecho Administrativo, "experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias", palabras que han desatado una polémica que ha continuado estos días en <strong>el Congreso de la Lengua Española </strong>que se celebra en Arequipa (Perú), donde se han acentuado las diferencias entre ambas instituciones.</p><p>"Es sencillo de explicar: la incompetencia de los sucesivos <strong>ministros de Exteriores, </strong>en especial del último, nos ha hecho perder la América hispana. El único vínculo de prestigio diplomático que aún se mantiene con ella, gracias a la RAE, es la lengua española", sostiene Pérez-Reverte.</p><p>Añade que "Exteriores, a través de su mediocre y paniaguado director del Cervantes (criatura de Albares) pretende meter mano ahí también; colonizar el ámbito natural de la RAE abriéndose paso a codazos para protagonizar la fotografía. Y a ser posible, de cara al futuro próximo, prepararse para <strong>controlar también la Academia, </strong>si se le permite hacerlo"</p><p>Y ello, explica Pérez-Reverte, para "ponerla a su servicio y contaminarla como han hecho con todas las instituciones españolas. Lo que se traduce, en el caso que nos ocupa, en una siniestra <strong>mezcla de egos </strong>revueltos y mala fe".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 10:13:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[RAE,Cultura,Literatura,Literatura española,Libros,Lengua,Escritores,Poesía,Poetas]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Simone Weil y el arte de prestar atención ‘suspendiendo el pensamiento’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/simone-weil-arte-prestar-atencion-suspendiendo-pensamiento_1_2078059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/30331718-10aa-4032-8bf8-a230d40e9000_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Simone Weil y el arte de prestar atención ‘suspendiendo el pensamiento’"></p><p>En tiempos de notificaciones constantes, mensajes que reclaman una respuesta inmediata y un flujo incesante de información,<strong> la atención</strong> se ha convertido en un <strong>recurso escaso. </strong>No solo es difícil concentrarse, también lo es sostener la concentración el tiempo suficiente para profundizar en una idea, un problema o un texto.</p><p>La filósofa francesa <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Simone_Weil" target="_blank">Simone Weil (1909-1943)</a> propuso hace casi un siglo una concepción de la atención que, lejos de quedar obsoleta, sigue hoy<strong> más vigente que nunca.</strong> En 1942 escribió el ensayo <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Reflexiones sobre el buen uso de los estudios escolares como medio de cultivar el amor a Dios</em></span>. Lo dirigió al dominico Joseph-Marie Perrin, como guía para acompañar a jóvenes cristianos. Aunque el texto tiene un trasfondo religioso, sus ideas pueden leerse en clave universal.</p><p>En la vida académica y profesional solemos asociar <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>prestar atención</em></span> con <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>hacer un esfuerzo sostenido</em></span>. <strong>Weil rompe con esta visión.</strong> Para ella, <a href="https://www.personalismo.org/wp-content/uploads/2020/10/Articulo_5_QUIEN_Num_9.pdf" target="_blank">atender no consiste en contraer la mente como un músculo</a>, sino en abrirla. Es un acto de receptividad, no de tensión.</p><p>“La atención consiste en suspender el pensamiento, en dejarlo disponible, vacío y penetrable al objeto”, escribe. No se trata de forzar la solución, sino más bien de<strong> crear el espacio interior</strong> donde pueda aparecer lo que buscamos. Atender es, en gran medida, una manera de esperar.</p><p>Esta forma de entender la atención tiene implicaciones profundas en la educación. Para Weil aprender no es solo una <strong>cuestión de memoria, técnica o voluntad.</strong> Así, cuestiona la idea de que trabajar mucho deba equivaler a fatigarse. Propone, en cambio, un ritmo natural, como la respiración: se inspira y se espira. En sus palabras: “Veinte minutos de atención intensa y sin fatiga valen infinitamente más que tres horas de esa dedicación de cejas fruncidas”.</p><p>La pensadora llega a afirmar que “la facultad de atención es el objetivo verdadero y casi el único interés de los estudios –escolares–”; lo que significa que, aunque olvidemos fechas, datos o fórmulas, <strong>el hábito de prestar atención permanece.</strong> Por eso considera que todas las materias, incluso las que parecen alejadas de nuestras afinidades, son valiosas como campo de práctica.</p><p>Imaginemos que un estudiante de letras se enfrenta a un problema de geometría que no logra resolver. Según la lógica habitual, ese tiempo podría considerarse “perdido” porque no ha encontrado la solución. Para la filósofa, en cambio,<strong> el esfuerzo atento servirá después para leer un poema, </strong>escuchar a un amigo o tomar una decisión importante. También Leonardo Da Vinci recomendaba a sus discípulos que contemplaran una pared blanca durante horas hasta hallar inspiración. Lo esencial no es el contenido puntual, sino la disposición interior que florece en la atención sostenida.</p><p>Además,<strong> la inteligencia se mueve únicamente por el deseo, </strong>y ese deseo necesita de la alegría para mantenerse vivo. “La alegría de aprender –escribe– es tan indispensable para el estudio como la respiración para el atleta”. Sin placer, el esfuerzo se convierte en una tensión dolorosa.</p><p>Weil insiste en que <strong>la atención verdadera exige humildad.</strong> Reconocer que no sabemos, que quizás nos hemos equivocado, que necesitamos volver atrás y mirar de otro modo. Este reconocimiento no es una derrota, es parte del proceso. Al vaciar la mente de certezas apresuradas, la dejamos libre para percibir conexiones y matices que antes no veíamos.</p><p>La leyenda del Grial sirve como ejemplo. En <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Perceval_o_el_cuento_del_Grial" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Perceval o el cuento del Grial</em></span></a> (siglo XII), Chrétien de Troyes narra la historia del joven caballero Perceval y su llegada al castillo del Rey Pescador, guardián del Grial. <strong>El monarca sufre una herida misteriosa </strong>que vuelve estériles sus tierras.</p><p>Una de las pruebas del relato nos muestra que la consecución del propósito no depende de la fuerza. Perceval presencia una procesión en la que aparece el Grial, una copa sagrada y legendaria. Sin embargo, no pregunta: “¿Qué es el Grial? ¿A quién sirve?”. Versiones posteriores relacionarán ese silencio con el incumplimiento de su destino caballeresco: el héroe que podía restaurar la fertilidad del reino<strong> no logra cumplir su misión por falta de atención y compasión.</strong></p><p>Weil retoma este gesto sencillo para señalar la<strong> repercusión de la atención</strong> fecunda en<strong> nuestra relación con el mundo,</strong> con nuestro presente, y con los otros. La humildad también está en mirar al otro y reconocerlo como único e irrepetible.</p><p>Aunque el ensayo de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Reflexiones</em></span> <a href="https://www.cauriensia.es/index.php/cauriensia/article/view/XI-EM14/203" target="_blank">tiene un trasfondo espiritual explícito</a> –ella concibe la atención como la forma más pura de oración–, su propuesta puede entenderse fuera de un marco religioso. En el contexto contemporáneo, se acerca a lo que llamamos <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>atención plena</em></span>. Pero Weil no escribe sobre <strong>una estrategia para mejorar el rendimiento o la productividad,</strong> sino como un camino para dejar de imponer al mundo nuestros prejuicios y ampliar así nuestra capacidad de encuentro con lo real.</p><p>En el fondo, lo que está en juego es nuestra presencia. Cultivar la atención es aprender a mirar y a escuchar de tal modo que dejemos un espacio para que la verdad pueda aparecer, en cualquier ámbito de la vida.<strong> Si estamos atentos, estamos presentes.</strong></p><p>___________________</p><p><em><strong>Sofía Esteban Moreno </strong></em><em>es investigadora Predoctoral Teoría de la Literatura en la Universidad de Valladolid. Este artículo ha sido publicado originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/simone-weil-y-el-arte-de-prestar-atencion-suspendiendo-el-pensamiento-264083"  ><em><strong>The Conversation</strong></em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Oct 2025 04:01:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sofía Esteban (The Conversation)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Simone Weil y el arte de prestar atención ‘suspendiendo el pensamiento’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Francia,París,pensamiento,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Vencer el miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/vencer-miedo_129_2066023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vencer el miedo"></p><p>La <strong>mesa de trabajo de un escritor</strong> tiene compañías imprescindibles. Ahí están, a la vista, el ordenador, la libreta de notas, el papel en blanco, el vaso de agua o de whisky y la papelera en la que acaban, con un poco de suerte y pudor, muchos borradores. Pero <strong>hay compañías que no se ven, </strong>por ejemplo, <strong>el miedo. </strong>La vigilancia y el miedo van de la mano a la hora de escribir, porque uno <strong>no quiere traicionarse</strong> ni repetirse. Da miedo insistir una y otra vez sobre asuntos que pueden confundirse con una obsesión. </p><p>A la hora de escribir sobre <strong>el genocidio que sufre nuestra dignidad,</strong> la dignidad de los seres humanos en Gaza, se agolpan los avisos del miedo. Asusta la facilidad con la que muchas indignaciones pueden confundirse con una venganza. La barbarie con la que se comporta el gobierno de Israel puede empujarnos a olvidar la dignidad que merece el pueblo judío a la hora de recordar su historia de persecuciones. <strong>Da miedo que el impudor de los infames pueda desatar la propia infamia, </strong>y eso es intolerable, porque <strong>la justicia no debe sostenerse en la venganza,</strong> sino en la defensa de la dignidad humana. Se agradece que las causas nobles no se vean mezcladas con las mezquindades del mundo. Aunque Israel haya perdido su dignidad, la palabra judío en nuestra historia merece mucho respeto.</p><p>La verdad es que este miedo no supone un <strong>peligro silencioso,</strong> como ocurre con muchos otros peligros envueltos en el sigilo. Los <strong>culpables y cómplices del genocidio</strong> en Palestina acusan con facilidad de <strong>antisemita y nazis </strong>a todos los que se atreven a <strong>protestar por el comportamiento criminal </strong>de un ejército que lleva cometidos más de <strong>65 mil asesinatos,</strong> sin detenerse ante el desamparo de la población civil. Más de 18 mil niños han sido asesinados, muchos de ellos antes de cumplir un año, según los datos recogidos por Unicef. El peligro de ser llamado <strong>antisemita</strong> sí es un buen aviso para <strong>actuar con claridad y precaución,</strong> sin olvidar el verdadero sentido de una conciencia crítica. Conviene dejar claro que criticar a Netanyahu no supone ningún tipo de complicidad con Hamás y sus atentados terroristas. Acostumbrados a que nos llamen cómplices del capitalismo algunos dictadores que pervierten sus ideales socialistas y conducen a sus países hacia el autoritarismo de una dictadura, no puede extrañarnos que los <strong>responsables de este genocidio</strong> nos llamen ahora <strong>enemigos de la identidad judía.</strong></p><p>Pero hay otros miedos que también deben controlarse. Son ya tantos días de terror en Gaza, se han visto tantas escenas de crueldad en esta barbarie repetida y televisada, que <strong>el escritor puede sentir miedo ante el peligro de ponerse pesado</strong> y estar un día y otro día hablando de lo mismo y escribiendo sobre lo mismo. La sorpresa es siempre una buena aliada de las creaciones y de la opinión intelectual, así que repetirse supone un peligro. <strong>Pero más miedo da el peligro de la indiferencia, </strong>la posibilidad de acabar acostumbrándose a la ignominia, la alternativa dócil de cerrar los ojos y los labios ante lo que está ocurriendo en nuestro mundo. Mejor ser pesado que ser <strong>apático o tibio ante la barbarie. </strong>No son buenos aquí los caminos que conducen al olvido.</p><p>El miedo a los errores está en la mesa de trabajo de un escritor. Se pasea de manera inevitable entre los dedos de la escritura. <strong>Defender una opinión supone hoy,</strong> con el populismo manipulado de las redes sociales, <strong>el riesgo de ser tergiversado e insultado. </strong>Y no es bueno estancarse en las repeticiones. Pero el miedo mayor es que todos los miedos acaben convirtiéndose en la <strong>traición silenciosa a la propia conciencia.</strong> Conviene insistir en esto.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 17:31:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Vencer el miedo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Gaza,Bombas sobre Gaza,La invasión de Gaza,Palestina,Palestina bajo las bombas,Israel,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Posibilidad de la ternura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/posibilidad-ternura_1_2064353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01e55a97-72e6-4f29-8567-6d70b8bf80cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Posibilidad de la ternura"></p><p><strong>Editorial Isla Elefante (2025)</strong></p><p>A pesar de su título, confío en que el desprevenido lector no se aproxime a <em>Literatura universal </em>buscando un compendio de saberes enciclopédicos o un manual académico para superar la sufrida asignatura que ha ido apareciendo y desapareciendo 'guadianescamente' en sucesivos planes de estudios. Sin embargo, ese lector tampoco podrá negar que el rótulo del último libro de Martha Asunción Alonso cumple con escrúpulo lo que promete su adjetivo. Los poemas reunidos aquí son tan particulares como universales, en la medida en que no queda tópico con cabeza a lo largo de estas páginas: el paso del tiempo, la poetización del cuerpo, la evocación del pasado, el amor petrarquista, los vínculos maternofiliales y un largo etcétera que nos obligaría a desempolvar los anaqueles de la filología clásica. </p><p>Con todo, ese prolijo inventario de asuntos nunca se presenta con la gravedad que atribuimos a los grandes temas: buena parte de la <em>gracia</em> (entendida en sus diversas acepciones) de esta escritura reside en disfrazar de liviandad, con ropa de calle y registro coloquial, esa batería de inquietudes existenciales. Dividido en cinco apartados, más una nota final, <em>Literatura universal</em> no renuncia a una dimensión autobiográfica, pero también ofrece una reflexión desprejuiciada sobre aspectos como la reivindicación feminista, la maternidad o la importancia de los lazos genealógicos.</p><p>La primera parte, <em>Las mismas piedras</em>, despliega una serie de piedras de toque y otro conjunto de piedras en las que es imposible no tropezar dos veces. Las expectativas asociadas a la condición femenina, las relaciones tóxicas, las lecturas formativas (“Los poquísimos versos que aún me sanan / son / de mujeres / muertas”), y hasta las conexiones secretas entre estética y cosmética (en “Pelo Pantene”) configuran el retrato de una hablante que circula entre los ritos de la juventud y las ceremonias de la madurez (“Anoto fechas de conferencias / y plazos para entregar artículos / junto a los detergentes”). </p><p>El segundo apartado, <em>Evaluación sorpresa</em>, supone un auténtico tratado de expresión corporal: desde el poema con el que finaliza la sección, donde se recoge una anécdota acontecida en una clase de Educación Física, hasta aquellas piezas que se detienen en el nacimiento del hijo, el cuerpo dolorido o magullado se convierte en protagonista absoluto. La sororidad de las “tomadoras de manos”, la contigüidad entre la biología y la tecnología (“la aterradora suerte de no nacer de píxel”, “amantamos bajo la luz azul de los <em>smarphones</em>”) y la rutina de las “clases de yoga en semisótanos” aportan la materia prima de un muy singular diario de la poeta recién parida. </p><p>En el tercer apartado, <em>Los arrepentimientos</em>, se aprecia una decidida pulsión autorreferencial: prueba de ello es “A propósito del salto de la poeta <strong>Martha Asunción Alonso</strong> al género narrativo”, un poema en prosa que constituye toda una declaración de intenciones discursivas basadas en la insumisión (“No escribir para estar un poco menos sola. No escribir porque el mundo puede ser una chapuza monumental y procede enfadarse. No escribir para hacerle un corte de mangas al IBEX35”). El penúltimo apartado, “Flores de plástico”, recolecta lecciones y consejos, e incluye dos extraordinarias composiciones dedicadas al hijo: “Darwin en el parque infantil”, que subordina la selección natural a la supervivencia en los columpios, y “El hijo y las hormigas”, que aboga por la fuerza revolucionaria de lo minúsculo. </p><p>Finalmente, el apartado “<em>Imbolc</em>” recibe su nombre de una festividad celta ligada al ciclo estacional. En este caso, el autorretrato fragmentario (“He dejado de estar poeta joven / y de teñirme el pelo”) se mezcla con el descubrimiento de distintos prodigios cotidianos y con una recuperación de las raíces familiares. El recuerdo del abuelo paterno, “el que murió de mina”, permite tender un insólito puente metafórico entre el proceso del parto y la excavación en el vientre de la mina. A ese hallazgo se une una conciencia de clase que se manifiesta explícitamente en la “Nota de la autora”, una pesquisa casi detectivesca a propósito de la fotografía de unas mujeres mineras localizada en la Fundación Cultura Minera de Torre del Bierzo.</p><p>Si bien el carrusel temático expuesto hasta ahora da cuenta de las preocupaciones recurrentes de la autora, <em>Literatura universal </em>no sería el excelente libro que es si no incluyera algunos rasgos de estilo ya fácilmente reconocibles en la receta creativa de <strong>Martha Asunción Alonso</strong>: la deslexicalización de frases hechas (“poner el verso / en polvorosa”), la ruptura de las expectativas (“recitarlas / a todas / por sus cuerpos de pila”), la capacidad subversiva de la autonominación (“<strong>Martha Asunción Alonso</strong> / sobrevivió aquel día”), o un juego intermedial que se proyecta en dos direcciones: por un lado, la alusión desmitificadora a las protagonistas de los cuentos infantiles (la desmelenada trenza de Rapunzel, el pintalabios de Caperucita), y a sus frecuentes traslaciones fílmicas (“Me ha casado a lo Disney”); por otro, el homenaje a diversas películas cercanas al espíritu de la <em>nouvelle vague</em> (“<em>Au revoir les enfants</em>”, “<em>Les 400 coups</em>. <em>Gentrified remake</em>”), que funcionan como correlato irónico a la vez que entroncan con la libertad artística proclamada por sus artífices. Al final de este paseo por la <em>Literatura universal </em>nos espera el encuentro con una voz perfectamente modulada que solo busca (y no es poco) “la inesperada posibilidad de la ternura”. </p><p><em>* Luis Bagué Quílez</em><em><strong> </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Sep 2025 04:00:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Posibilidad de la ternura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Artistas españoles ponen su voz para nombrar a 18.500 niños y niñas asesinados en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/artistas-espanoles-ponen-voz-nombrar-18-500-ninos-ninas-asesinados-gaza_1_2063094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5c4c3358-d74d-4260-97bd-3ecb7271bc05_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artistas españoles ponen su voz para nombrar a 18.500 niños y niñas asesinados en Gaza"></p><p>Abdullah Mohammed Riyad; Abdullah Alsayed Kul; Hamed Suleiman Mustafa Abu Khati; Mohameed Amer Yasser Al-Masri y Joud Mohammed Nour Hassenein son niños gazatíes asesinados por<a href="https://www.infolibre.es/temas/gaza/" target="_blank"> el "genocidio que está protagonizando el Estado de Israel"</a> y sus nombres han resonado este lunes en la Puerta del Sol de Madrid con la voz del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero.</p><p>"Yo me llamo Luis y tengo 66 años. Junto a las organizaciones sociales y solidarias, te pregunto: ¿cómo te llamas tú, niño perdido bajo los escombros de la dignidad internacional? Yo me llamo Luis. Ya soy viejo, pero no había vivido nunca la indignidad de un genocidio televisado, ni tanta persecución sangrienta e impudorosa de los periodistas que intentan informarnos de la hecatombe", ha dicho el director del Instituto Cervantes y poeta.</p><p>Él ha sido el primero en prestar su voz en una acción convocada po<strong>r el colectivo Artistas con Palestina que se extenderá hasta las 22.00 horas </strong>para poder recitar los nombres y apellidos de 18.500 menores gazatíes que han perecido desde que Israel arrancara la guerra en octubre de 2023, tras los atentados que el grupo islamista Hamás perpetró el día 7 de ese mes.</p><p><strong>Miguel Ríos, Jorge Sanz, Fernando León de Aranoa, Silvia Abascal, Abril Zamora, María Botto, Loles León o Luis Miguel </strong>Seguí han sido algunos de los artistas que también han leído los nombres y apellidos de niños gazatíes muertos por la guerra, y se espera que se vayan uniendo compañeros como <strong>Pedro Almodóvar o Carlos Bardem</strong>.</p><p>La concentración, que empezó a mediodía y está arropada por oenegés, se desarrollará hasta la noche en la plaza más céntrica de la capital española, ciudad en la que ayer <a href="https://www.infolibre.es/politica/imagenes-manifestacion-parado-ultima-etapa-vuelta_3_2062746.html" target="_blank">se suspendió la última etapa de la Vuelta Ciclista a España</a> por las manifestaciones propalestinas que han marcado la 80 edición de este evento deportivo.</p><p>La lectura de la Puerta del Sol es<strong> un "homenaje simbólico a los niños y niñas asesinadas en Palestina"</strong>, han dicho desde la organización, recalcando que la lista con 18.500 nombres y apellidos se circunscribe a las muertes de menores registradas hasta el pasado mes de julio.</p><p>Según los datos difundidos este lunes por el Ministerio de Sanidad de Gaza, que forma parte del Gobierno de Hamás, han sido asesinados 64.229 gazatíes en el conflicto. <strong>El 30,2 % (19.423) eran menores de 18 años y 1.009 tenían menos de un año</strong>.</p><p>En su discurso, García Montero ha recalcado que "debajo de las cifras hay nombres, derechos, vidas, padres, madres, sueños, ilusiones, esperanzas y tragedias".</p><p>Y ha defendido que "<strong>Israel ha decretado el vigor de una voluntad de exterminio con la misma saña que le sirvió a Hitler</strong> para decretar en Alemania, hace ya 92 años, la barbarie como forma de existencia, proclamándose canciller imperial, igual que ahora (el primer ministro israelí, Benjamín) Netanyahu aprovecha unas elecciones para proclamarse emperador de un genocidio".</p><p>Aunque no es "culpable" de lo que sucede en Gaza, el poeta ha dicho sentirse "responsable" por "vivir en un mundo que permite esta calamidad y por vivir en una comunidad (la Comunidad de Madrid, gobernada por la conservadora Isabel Díaz Ayuso) y una ciudad (la capital española, que gobierna el también conservador alcalde José Luis Martínez-Almeid) en la que<strong> algunas autoridades se niegan a pronunciar la palabra genocidio para aliarse con los abanderados de la muerte</strong>”.</p><p>García Montero, por sentirse responsable, ha afirmado que “esto no es una discusión política”, una “lucha de siglas” ni un “enfrentamiento de religiones o de creencias”, sino que “esto va más allá y tiene que ver con la caridad, la piedad, la misericordia, la compasión o la solidaridad ante el sufrimiento humano”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2025 12:10:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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