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    <title><![CDATA[infoLibre - Escritores]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/escritores/]]></link>
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      <title><![CDATA[Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-debuta-novelista-forma-contar-manera-cosas-he-vivido-actividad-sindical_1_2189606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f6a46e7e-94bf-464a-a1d5-9ff5913c7cef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”"></p><p>El secretario general de CCOO,<a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/salarios-vivienda-servicios-publicos-agenda-urgente-mayo_129_2184293.html" target="_blank"> Unai Sordo</a>, lleva un paso más allá la afición literaria que ya materializó en los relatos <em>Cortos de oficio</em> (Catarata, 2023, algunos <a href="https://www.infolibre.es/temas/cuentos-de-oficio/" target="_blank">publicados en </a><a href="https://www.infolibre.es/temas/cuentos-de-oficio/" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a>) y se estrena como novelista en<strong> </strong><em><strong>Al norte</strong></em> (Hoja de lata, 2026), una historia de ficción anclada en la realidad sobre el lado más humano del mundo del trabajo, la precariedad y la salud laboral. En el libro, retrata la emigración interior española en los años del desarrollismo y las migraciones actuales a tierras donde las grandes corporaciones imponen su ley. </p><p><strong>¿De dónde viene el impulso para publicar su primera novela?</strong></p><p>Viene de mis primeros relatos, que se quedaron cortos, ya que eran historias que tenían más recorrido. Hice el esfuerzo de tratar de entrelazarlos para buscar una historia donde se mezclaran varios hilos, con secuencias también de novela negra. Lo más difícil fue darles continuidad, añadir muchas cosas nuevas y acabar de ligarlos de alguna manera para buscar un final con cierta sorpresa. Fue un ejercicio de prácticamente dos años y este es el resultado.</p><p><strong>El resultado es </strong><em><strong>Al norte.</strong></em><strong> ¿Cómo presentamos la novela a los lectores?</strong></p><p>Es una secuencia de historias paralelas que se mezclan con saltos en el tiempo, a lo largo de diversas décadas. Todas tienen, de alguna manera, un trasfondo laboral, aunque no es una novela sindical ni nada por el estilo, sino de ficción, que se basa mucho, eso sí, en recuerdos y en vivencias, y mezcla referencias a cómo era el mundo antes, cómo eran las relaciones laborales y cómo es todo eso ahora en este mundo un poco distópico del algoritmo, de la organización de la vida a través de parámetros que parece que no dependen ya de la voluntad humana, aunque en la novela se va viendo que al final la voluntad humana siempre está subyacente. También hay historias de migración y de explotación laboral, que, insisto, tienen mucho que ver también con la memoria de uno mismo, de cosas que nunca he contado y ahora las cuento, aunque sean ficcionadas, todo ello con personajes que no son reales, pero que se anclan en recuerdos.</p><p><strong>¿Los capítulos cortos son una herencia de aquellos relatos iniciales?</strong></p><p>Es que es una novela que tiene muchos saltos en el tiempo y pretende construirse un poco como las pinturas impresionistas, sobre un montón de capítulos. Cada uno de ellos tiene su propia sustantividad, pues intenta generar un mosaico caleidoscópico de realidades laborales, sociales y también de sentimientos muy humanos, como la venganza.</p><p><strong>Sin que sea una novela sindical como tal, ¿qué aporta hablar desde la ficción de estos temas de los que tanto habla usted pegado a la realidad más dura del día a día?</strong></p><p>Es una perspectiva distinta. Por ejemplo, aparecen referencias a la salud laboral, a la salud que se pierde en el centro de trabajo. Esto es algo que sindicalmente, en efecto, abordamos con datos, con reivindicaciones, pero yo tengo una experiencia muy concreta también de conocerlo desde el plano humano porque, en su día, cuando estuve en Euskadi, hicimos una serie de grabaciones a personas que habían sufrido daños por el amianto y otras enfermedades profesionales, y que son historias que no se han contado lo suficiente a pesar de su profundidad personal y dramatismo. La ficción te permite, precisamente, aproximarte desde esa visión mucho más emocional y emotiva, más vinculada a esas sensaciones de desamparo, vulnerabilidad, desarraigo y, finalmente, venganza que ha tenido la clase trabajadora. </p><p><strong>Permite incidir en los mismos problemas de un modo distinto.</strong></p><p>La ficción es también una forma de intervenir en la disputa cultural. Es decir, no todo tienen que ser informes o reflexiones sesudas en clave de ensayo, sino que la ficción es muy importante a la hora de pugnar por los sentidos comunes. Esto, por ejemplo, lo entendió muy bien la industria audiovisual norteamericana, pero yo creo que ha habido un déficit, fuera del realismo social, en la utilización de la ficción para construir relatos e historias que hablen de los problemas laborales y económicos de la gente, pero desde un código distinto al que usamos normalmente en la actividad pública. </p><p><strong>Aquí habla de los afectados por el amianto, que en el periodismo, por lo general, se quedan en frías estadísticas, pero en la novela relata cómo enferma una mujer por tener que lavar la ropa de su marido después de que cerrara la lavandería de la empresa para recortar gastos. Es la historia humana detrás de los números.</strong></p><p>Sí, y además esa historia es real. Evidentemente, la mujer es ficción, pero la historia responde a una realidad en una empresa de construcción de vagones que había en el Goierri, en Guipúzcoa, donde una mujer fallece por haber entrado en contacto con el amianto de su marido, sin haber trabajado nunca en una fábrica, simplemente por el lavado del buzo. A mí me parece que, además de contarlo, de hacer documentales, es importante que esto se pueda trasladar en distintas formas, en este caso literarias, como podrían ser también de cine o televisión, y eso es lo que intento con toda la modestia del mundo. Es una forma de contar de otra manera las cosas que he vivido por mi actividad sindical.</p><p><strong>¿Incluso a verlas de otra manera y aprender a través del proceso de escritura?</strong></p><p>Y también contar cosas que se han dejado de contar. Había cosas que no estaban en los relatos, que he ido incorporando y que tienen que ver directa o indirectamente con mi propia vida. De repente, según iba escribiendo, me han ido saliendo cosas que, incluso a nivel personal, no se las había contado prácticamente a nadie, pero que, al darles esa pátina de ficción, las he hecho emerger. Siguiendo con esto, creo que hubo una época de absoluta precariedad vital en los 70 y los 80, incluso de pobreza severa, que casi ha desaparecido del imaginario colectivo por una autoprotección de la generación de nuestros padres, por lo que la ficción es un muy buen espacio para sacar estas realidades que están un poco opacadas u olvidadas. Como aquello de que la gente se daba comida en los portales cuando alguien perdía el empleo, estas cosas se han dejado de contar, y ahora hay gente que dice que en los 80 se vivía muy bien y había mucha seguridad en España. La ficción es una forma muy importante de recuperar esas realidades, aunque sea buscando personajes o relatos ficticios, pero muy anclados en realidades vividas. </p><p><strong>¿De ahí también que abunden las descripciones detalladas de paisajes naturales e industriales? ¿Para que la ficción se ancle más en la realidad?</strong></p><p>Casi todo son ubicaciones más o menos conocidas y bastante reales. Yo no soy escritor, así que me costaría hacer una novela de ficción ubicada en un manglar del Caribe (risas), porque no lo he conocido y no creo que tenga esa capacidad de describir espacios imaginados o solo vistos por referencias. Por eso, me refiero mucho a escenarios que más o menos he vivido, algunos con nombres reales y otros ficticios. La Castilla rural que aparece en la novela no es el pueblo de mi familia, que se llama de otra manera, pero sí lo es de alguna forma porque me estoy refiriendo a cosas que he vivido. Por otro lado, casi todos los paisajes del norte son reales, se pueden cotejar, están ahí con los acantilados, los búnkeres, las playas... Describir los entornos también es una forma casi de hacer un homenaje a tu ecosistema, a donde has vivido y te has criado.</p><p><strong>También ha vivido muchas huelgas y asambleas, y en la novela hay un pasaje en el que ficciona precisamente eso, que es otra manera de meter al lector en un meollo en el que una gran mayoría no suele estar. </strong></p><p>O las asesorías que se hacen en el sindicato (risas). Al final, cuando puse estas cosas, que son, lógicamente, inventadas, pensaba que es lo único que puedo aportar yo desde mi experiencia profesional. Es decir, se trata de ficcionar también elementos que, en general, son muy desconocidos, ya que la gente no sabe muy bien cómo funciona un sindicato, cómo se defiende a un trabajador cuando surge un problema real, o qué pasa en una asamblea donde se intenta dibujar todo el proceso de descentralización productiva que hubo en España y en Europa en los años 90. Pero, en vez de hacerlo soltando una chapa, se hace mediante una vivencia ficticia que podría ser perfectamente real. Creo que eso es lo que yo podía aportar.</p><p><strong>Se describe incluso un local de CCOO en una visita para pedir información.</strong></p><p>Sí, está ese momento. El sindicalista es real, tiene nombre y apellidos, pero él todavía no lo sabe (risas).</p><p><strong>Parte de la novela discurre también en el presente, en los Países Bajos, donde miles de personas acuden en busca de trabajo desde multitud de países y soportan condiciones de explotación total. Parece un mundo distópico, pero no lo es.</strong></p><p>Esa es la parte aparentemente más distópica, pero, efectivamente, es la más real de la novela. Está basada en un informe sociológico que hizo Grupo de Investigación Arosa, que va a hacer un libro con los resultados, y es bastante fidedigno. También hay cosas inventadas, pero hay partes que son traslación literal del informe, porque esto pasa así. De hecho, hice una publicación sobre la novela en Instagram el otro día y me ha escrito un chico que me dice que está deseando leerla porque ha trabajado allí, concretamente en el polígono que aparece. Lo cierto es que ha habido mucha migración española, sobre todo en la anterior crisis, que se fue a trabajar a unos polígonos logísticos con enormes infraestructuras, donde el trabajo organizado a través de algoritmos era el pan nuestro de cada día. Y no ya el trabajo, sino incluso cómo vive y dónde se aloja esa gente, todo con un control absolutamente exacerbado por parte de los algoritmos, que se daba hace ya casi una década, por lo que esta distopía ya se ha visto muy superada por la realidad.</p><p><strong>Las relaciones laborales del siglo XXI frente a las del XX.</strong></p><p>Es algo totalmente vigente, eso es. Ahí busco una contraposición entre las nuevas y las viejas formas de trabajo y explotación, por ejemplo, de los padres de los protagonistas que aparecen en ese <em>flashback </em>permanente. Aparecen contrapuestas las formas de trabajo actuales y pasadas desde esa visión de ficción.</p><p><strong>Unas formas de trabajo antaño basadas en relaciones personales y ahora dirigidas por algoritmos con nombres humanos, Isabel en este caso, al que ya conocimos en un relato corto </strong><a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/isabel_1_1295821.html" target="_blank"><strong>publicado en infoLibre en 2022</strong></a><strong>.</strong></p><p>De hecho, la idea parte de que aquel relato se quedó corto, así que luego hice otros dos y los uní. Cuando salió en <strong>infoLibre </strong>aquella historia mucha gente me dijo que era súper potente y que se quedaba corta. Lo que pasa allí es así, y luego hay partes inventadas todavía más distópicas porque se inventa una especie de realidad laboral absolutamente posmoderna en los Países Bajos, que es distópica, de momento. Porque estamos hablando de cosas de hace seis, siete u ocho años, cuando el desarrollo de la inteligencia artificial no era el que es ahora, por lo que aporto cosas nuevas como el efecto de la inteligencia artificial generativa, estableciendo un juego entre lo que aparentemente no tiene ninguna intervención humana, pero al final, a lo mejor, sí la tiene. Ese es uno de los juegos de misterio que aparece en la novela. </p><p><strong>Hay varios pasajes en los que se argumenta la importancia de que los trabajadores estén sindicados para defender sus derechos laborales. Es una idea que late en la novela.</strong></p><p>Quería hacer una especie de pedagogía muy sutil. Es decir, no quería que la novela fuera un tocho, ni un panfleto, ni mucho menos, pero sí dar a entender que la estrategia desorganizada de los protagonistas tiene mucho que ver con lo que luego se desencadena. Y, sí, claro, se barre un poco para casa, no nos vamos a engañar (risas), la novela no es neutral en ese terreno, no es un panfleto, pero tampoco es apolítica.</p><p><strong>En el retrato de Euskadi no falta ETA.</strong></p><p>De hecho, cuando hice los relatos, no había ninguna referencia a ETA y al terrorismo, algo que a mí mismo me llamó la atención. No me salió. En la novela sí consideré que había que introducir algunos elementos, desde lo que era la <em>kale borroka</em> hasta el impuesto revolucionario y la presión a pequeños empresarios. Tenía que aparecer de alguna manera porque también ha sido parte del ecosistema en el que yo he vivido hasta 2011.</p><p><strong>¿Qué sensación le gustaría dejar en el lector al terminar la novela?</strong></p><p>Me gustaría que el lector pensara que está bien resuelta, porque son muchas historias cruzadas, y que sintiera que muchas de esas historias le tocan en algo de alguna manera porque, tomadas individualmente, ya dicen algo, pero ligadas todas, da una perspectiva total de las 300 páginas. También me gustaría que le haya merecido la pena recuperar algunas de las historias con las que se puede sentir identificada mucha gente que ha nacido en cualquier barrio obrero, dentro o fuera de Euskadi, porque también hay mucho de generacional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 04:00:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[La llama de su ausencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/llama-ausencia_1_2188923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/47af781c-372a-453e-a4e8-f6daeae45641_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La llama de su ausencia"></p><p>No pasa nadie y en el fondo es lo mejor. Que nadie me moleste, es lo único que quiero en este banco del final del camino. ¿Y el mechero? Ni en el bolso ni en la falda. Si ayer lo tiré... No funcionaba la piedra.</p><p>Que el mechero era naranja, eso bien lo recuerdo. De un naranja amanecer. Y, aunque no me agrade hablar a los desconocidos, me sentí a gusto esparciendo humo a su lado. ¿Se ha fijado usted en las nubes? Lo cierto es que yo solo me fijaba en él, con cierto descaro, tal vez, y anotaba el color de sus ojos, de sus arrugas, de los dedos que acercaban a sus labios una calada tras otra. Nunca antes había sentido que alguien me fumara... Si aparece ahora sé que su humo será el mío. Han tenido que transcurrir quince años, doce, quizás, para que haya olvidado el mechero y lo necesite otra vez. No, no soy la misma, pero sigo fumando, y las arrugas de sus ojos negros fueron un guiño desafortunado. La sonrisa de sus labios delgados, mi primer síntoma de lujuria.</p><p>Y dentro de veinte años, quizás, Por favor, deme un cigarro, creo haberle visto en este bosque alguna vez, recuerdo que usted fumaba, señor, pero sus dedos ahora inmóviles y ningún mechero en su mano. Ningún signo de reconocimiento. Y entonces miraré a las nubes. No era el amanecer lo que me llamó la atención, sino el humo de sus ojos, el único motivo por el que hoy ni siquiera vendrá a darme fuego.</p><p>No Nunca sonreíste al contemplar los gorriones y, sin embargo, si pudieses verlos otra vez, una única vez. Entiende que es bien poco lo que te pido. Si pudieras... Una última ocasión para cambiarnos los ojos, como los niños, y entonces tu temblor, tan infantil, acurrucada ante los gorriones menudos y el tiritar por los recién arrancados del nido fuese ahora mi propio temblor. Ya nunca tuyo.</p><p>Y ahora yo, lastimado por sus aleteos primerizos, por su quietud entre las tablas del banco, sobre la línea del horizonte sus miradas perdidas, sus garras ceñidas en la madera. Y, al fin, tu risa haciendo equilibrios en las ramas de los árboles, balanceándose entre hojas verdes, ocres, tu risa, una pluma, cayendo en el peciolo de mi boca, hasta el momento en que mi mano, anidada en la cavidad de la tuya, me hiciera trinar en ti. El gorjeo de tu garganta, una mentira. <em>No les pasará nada, no nos pasará nada. </em>Y tu abrazo de alas infinitas me acogería de nuevo, por última vez, mientras los pájaros nos contemplan durante un susurro. Un susurro en que, sin saber cómo, por qué, tus alas se quiebran. Y quedarme así, toda la vida, sediento como tantos, con la lengua orientada hacia un cielo por el que los gorriones se esfuman. Una constelación de aves sobre mi cabeza. Y otra vez mi temblor revoloteando sobre las astillas. En la noche eterna del jardín.</p><p><em><strong>*Silvia Fernández Díaz </strong></em><em>nació en Madrid en 1967. Estudió la diplomatura de Profesorado de E.G.B. y cursó el máster de narrativa de la Escuela de Escritores. Ha publicado dos libros de relatos: Solo con hielo (2014), finalista del XII Premio Setenil, y La mirada de los pájaros (2017), ambos en Talentura. Tiene inéditos tres libros de relatos, dos novelas, un libro de prosa poética y dos libros de aforismos. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Silvia Fernández Díaz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nombre_1_2188212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1452914-0271-4dce-a6b7-e5c07526986e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es poesía"></p><p><strong>Sílex Ediciones. Premio Estado Crítico de Ensayo. Madrid, 2025</strong></p><p>Manuel Rico (Madrid, 1952), licenciado en Ciencias de la Información, poeta, narrador, ensayista y crítico, publica el breve ensayo <em>Qué es la poesía </em>en la colección <em>Qué es</em>, una iniciativa de Sílex ediciones, definida por un claro propósito didáctico. En un presente de antologías y balances, marcado por las redes sociales y con un insólito despliegue de publicaciones poéticas, parece la hora justa de que aflore la capacidad meditativa del lenguaje y siembre consideraciones esenciales en torno a las razones del poema.</p><p>El poeta y crítico emprende la tarea con una sólida experiencia personal como autor. Su trayecto es un árbol de múltiples raíces. Personifica una fértil madurez creadora y así se confirma en la introducción, <em>Prólogo a una aventura</em>. Se trata de recuperar vivencias y regresar a los primeros encuentros con la lectura, punto de partida para afrontar el intimidante género de la poesía “una disciplina literaria que conmueve, emociona, y de modo tal vez inexplicable, nos ata de por vida a un universo minoritario y perturbador que en algunas ocasiones y por motivos muy simples, por ejemplo, gracias a la música de algún cantautor, se abre a públicos mayoritarios”. </p><p>El gusto personal comienza a formarse muy temprano, con las lecturas adolescentes y el muestrario decisivo que conforman las selecciones poéticas publicadas por Círculo de Lectores. El aprendizaje se va forjando poco a poco, en la naciente biblioteca personal y en las recomendaciones regladas del bachillerato. Dejarán en la memoria nombres inolvidables como <strong>Fray Luis de León, Gustavo Adolfo Bécquer</strong> o <strong>Gerardo Diego</strong>. Todavía ese asombro madrugador mantiene exigencias humildes y el acto de escribir se vislumbra como un quehacer lejano e inalcanzable. Pero la primera cosecha de textos propios, nunca citada en la bibliografía del autor, reclama sitio, aunque permanece en silencio, callada y periférica entre la incontinente eclosión culturalista de los novísimos. La antología de <strong>Castellet </strong>marca el rumbo de los años setenta, donde la voz figurativa y realista ocupa un nítido papel secundario.</p><p>Será en la década de los 80 cuando Manuel Rico comience a publicar indagaciones teóricas en torno a la poesía y cuando se supere el monolitismo de la generación del lenguaje, en una etapa lírica marcada por el pluralismo y la diversidad. Sin embargo, el entorno familiar todavía permanece ajeno al hecho de escribir. Con criterio rasante y mayoritario, se considera la poesía como una actividad inútil, solo propicia al intimismo sentimental y pseudoburgués. En suma, una actividad creativa nada recomendable, ajena a la vertiente práctica vital. Pero el destino marca su azar y la vocación se ilumina con la grávida transparencia de <em>Poemas escogidos </em>de <strong>Juan Ramón Jiménez</strong>. De su poso lector nace la necesidad de escribir, la emoción imprecisa de lo que no tiene nombre, el vuelo del poema.</p><p>Manuel Rico recuerda algunas definiciones sobre poesía que han marcado la historia literaria. Entre ellas, las de <strong>Gustavo Adolfo Bécquer, Javier Egea, </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hoy-sigue-incomoda-rabiosamente-moderna-amores-prohibidos-gloria-fuertes_1_1881167.html"  ><strong>Gloria Fuertes</strong></a><strong>, Antonio Machado</strong> o <strong>José Hierro</strong>. Son citas que convierten la esencia del poema en “una honda palpitación del espíritu”, en un proceso que, pese al empeño clarificador, nunca termina de perfilar su semántica conceptual. Como afirma, con lúcida palabra, el ensayista: “En la poesía, lo intangible, la perduración, la eternidad”. Es también tiempo significante, indagación en las grietas oscuras de la realidad y palabra en el discurrir, que alumbra y resplandece. Son pautas definitorias que muestran las cristalizaciones semánticas de la pregunta “Qué es la poesía”, respondida, siempre de manera tangencial, por autores de todas las épocas. El misterio perdura y eterniza la cuestión.</p><p>Otra reflexión de hondura, “¿Para qué sirve la poesía?”, impulsa una indagación de largo recorrido. En un momento social vinculado al pragmatismo y las exigencias materiales del mercado, la poesía queda fuera de la rentabilidad convencional, por más que conforme la genética más luminosa de nuestra condición humana. Responder a la cuestión ha merecido una apelación vigorosa entre los practicantes de la poesía social. La lírica es un instrumento verbal, capaz de poner luz en la verdad y en la belleza, que muestra los contraluces de la realidad y fortalece el compromiso y la conciencia social. Sin argumentos que subrayen su estar entre los valores del presente y las coordenadas que impulsan una era globalizada, queda la hermosa definición que Manuel Rico pone en boca de <strong>Anne Sexton</strong>: ”Mis admiradores creen que me he curado, pero no, solo me he hecho poeta”.</p><p>Queda una cuestión más a debatir: la convivencia entre lectura y escritura de poesía. Esa ruptura de tópicos como los que atribuyen a la poesía un carácter hermético, que aleja del mero acto de leer, y que exige lectores formados y con una sensibilidad especial, capaz de adivinar el sentido último del poema. Manuel Rico recurre a su experiencia personal y articula algunos consejos para la lectura de poesía, pero no hay un método único, ni los habitantes del libro conforman un conjunto único de hábitos similares. Cada sujeto tiene sus particulares parámetros de profundidad y desarrollo. De igual modo, escribir poesía encarna un proceso subjetivo y personal, ajeno a cualquier norma impuesta. Como afirmara <strong>José Hierro</strong>: “La poesía se escribe como ella quiere”. De ahí que sean hábitos creativos la imitación, el desborde sentimental, los estados anímicos o el aprendizaje en talleres reglados. Pero esas actitudes son meras plataformas de aprendizaje, pasos de la vocación literaria y la conciencia artística que llevan a descubrir la esencia del poema, su naturaleza interior, el formato preciso y la contenida exactitud rítmica. </p><p>Establecida siempre la poesía como género minoritario y de circulación restringida, no parece extraño que el escritor se pregunte cómo superar las dificultades que evitan la llegada a una mayoría social. La falta de atención mediática, las ediciones restringidas y los mínimos circuitos convierten al itinerario del poema en “un país cerrado”. Son contadas las excepciones de largo recorrido. Manuel Rico recuerda a este respecto el quehacer ejemplar de los cantautores y su protagonismo en la difusión de algunos poetas del canon y su patrimonio poético. También recuerda el llamativo vacío de radio y televisión en torno a la poesía y la trivialización neopopulista generada por usuarios de redes digitales sin formación solvente. Sin embargo, el entorno digital también ha facilitado el encuentro de ámbitos literarios alejados y el nacimiento de abundantes proyectos, que han hecho posible un mejor conocimiento de la pluralidad de registros expresivos.</p><p>Aunque se mantienen las preguntas, <em>Qué es la poesía </em>es un ensayo ameno y necesario. Una cercana meditación desde dentro, de una presencia solvente, con larga experiencia como poeta, lector y crítico, que sabe que la poesía es misterio, revelación y memoria, raíz indescifrable de la felicidad.</p><p><em><strong>*José Luis Morante </strong></em><em>es escritor y crítico literario. Su último libro es </em><a href="https://lagaruapoesia.com/producto/viajeros-sedentarios/" target="_blank"><em>Viajeros sedentarios</em></a><em> (La Garúa, 2025).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del nombre]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/margarita-beese-falangista-queer-andrea-momoitio-rescata-vida-borrada-franquismo_1_2184346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98b5ff16-8244-47c9-b374-3c265cc9e1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo"></p><p>Margarita Beese Rodríguez fue una activista política y feminista conservadora que se introdujo en círculos falangistas hasta convertirse en colaboradora cercana de Pilar Primo de Rivera. Lo que hace singular su historia es que, nada más acabar la Guerra Civil, fue juzgada y encarcelada en Tenerife por falsear su partida de nacimiento bajo el nombre de Juan Carlos. Lo que parece un simple caso administrativo esconde una identidad compleja y puso en marcha un juicio en el que los médicos que testificaron en su favor hablaron de “anomalías médicas” que apuntaban, en unos casos, a la “intersexualidad” de Margarita y, en otros, a su “homosexualidad”, en una confusión de términos común en la época. Un caso olvidado que fascinó a la periodista <strong>Andrea Momoitio</strong> (Ortuella, 1989), autora de <em>Farsante. Una historia queer en la Falange</em> (<a href="https://www.librosdelko.com/" target="_blank">Libros del K.O.</a>, 2026). ¿Acaso fue Margarita una falangista queer? Lo hablamos con la autora.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>Farsante</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una crónica periodística en la que he intentado descubrir por qué una persona vinculada a la Sección Femenina de Falange trató de inscribirse en el Registro Civil de Santa Cruz de Tenerife con el nombre de Juan Carlos.</p><p><strong>¿Y sabemos por qué lo hizo?</strong></p><p>Esa es la gran pregunta, pero sigue siendo un misterio. Conocí esta historia gracias a una investigadora canaria, Yanira Hermida, que intentó averiguar por qué. Ella no lo consiguió, compartió muy generosamente conmigo todo lo que había conseguido sobre el caso y yo seguí, así que estoy deseando que aparezca una tercera persona que descubra exactamente por qué. Yo tengo la sensación de que queda Margarita para rato, ya que yo no sabía dónde seguir buscando respuestas, por lo que tuve que ponerle punto y final con muchos interrogantes.</p><p><strong>Ha hablado incluso con familiares que no tenían ni idea de esta historia…</strong></p><p>Sí, quedan sobrinos de Margarita del segundo matrimonio de su abuelo. Sabían que tenía una  tía que había estado presa, pero creían que por haber falsificado unas firmas, ni siquiera sabían muy bien por qué. Y, desde luego, no tenían ni idea de la trayectoria intelectual y política que tuvo. Era una auténtica desconocida. Sí que sabían que era un personaje complicado dentro del ámbito familiar, que había quien prefería no hablar de su historia, pero poco más. Ha sido también muy bonito ir descubriendo con ellos, viendo cómo se sorprendían cada vez que les contaba algo, como que dirigió una revista llamada <em>Héroes </em>en Madrid. Sus caras de asombro son inolvidables para mí.</p><p><strong>¿Qué es lo que le atrae de Margarita? O Juan Carlos…</strong></p><p>Que había una estrategia de resistencia que era importante rescatar. A partir de conocer su historia me quedo con la duda de si habrá habido más personas que hayan utilizado esta misma herramienta para poder vivir de otra manera durante aquellos años. Puede ser que sí, no lo vamos a saber tampoco fácilmente, pero me llamaba la atención sobre todo eso, la estrategia de resistencia que había utilizado. Tengo claro que fue una estrategia y que fue para resistir, lo que no sé es ante qué. </p><p><strong>¿Qué quiere decir exactamente con resistir? </strong></p><p>Tengo claro que necesitó poder vivir de otra manera, echó mano de la imaginación y se le ocurrió esto. Me fascina que alguien tenga la valentía de atreverse a enfrentarse a lo que ya tenía que saber, que era un riesgo muy grande, sobre todo porque lo intenta ni más ni menos que en Santa Cruz de Tenerife, que es una ciudad pequeña. Lo sigue siendo, pero entonces todavía más, y además una ciudad en la que tanto ella como su padre eran personas muy conocidas. Las posibilidades de que esto saliera bien parecen a priori muy pocas y, sin embargo, por alguna razón necesitó hacerlo y se atrevió. Eso me enganchó mucho, he intentado saber por qué y sigo con la búsqueda y con toda la curiosidad.</p><p><strong>Es muy llamativo que hiciera esto una persona metida en la Falange, en la Sección Femenina, con todo lo que eso implica.</strong></p><p>Y luego, cuando vas siguiendo la pista de su producción intelectual, tanto en la prensa de Santa Cruz de Tenerife como en la revista que dirigía en Madrid, ves que lejos de promover que la gente pudiera expresar su identidad de género con cierta libertad, estaba muy obsesionada con la feminidad, y en muchos de sus textos habla de lo importante que es que las mujeres sean femeninas. Es verdad que también en algún momento parece que asoma la patita y habla de que a ella no le gusta ser una flor delicada, que prefiere ser un árbol, sí que tiene en algún momento alguna declaración que te hace pensar que había algo en ella que quería vivir de otra forma. Por un lado, promovía una manera de ser mujer muy concreta, pero ella para nada siguió con esos preceptos, ya que no se casó, no tuvo hijos, no se dedicó al cuidado de su familia, sino todo lo contrario, pues tuvo una vida bastante independiente y autónoma. Esto también es algo muy habitual en las principales dirigentes de la Sección Femenina, porque lejos de cumplir con este mandato de feminidad que imponían al resto, ellas vivieron de una manera bastante libre.</p><p><strong>Ella habla de un 'feminismo conservador'. ¿Investigar en su vida es un modo de indagar en el feminismo de hace un siglo?</strong></p><p>Sí, y ha sido increíble decir 'madre mía, también entonces las feministas estaban divididas' (risas). Consuela saber que la división no es algo solo actual y comprobar que hubo muchas tensiones entre feministas más progresistas y otras más conservadoras como Margarita. La religión y el papel que podía tener la religión fue importante en esa tensión, pero no solo por eso. Por ejemplo, Margarita estaba en contra del sufragio. Sí que apostaba por que las mujeres pudieran formarse para tener conversaciones más interesantes con sus maridos y educar mejor a sus hijos, pero no creía para nada que estuvieran capacitadas para participar en la vida política, aunque ella participó de una manera muy activa. Parece que las mujeres falangistas se sentían un poco por encima de la categoría de género, ya que, por un lado, estaban las mujeres y, por otro, estaban ellas, que creían de alguna manera que tenían o podían tener características o habilidades distintas al resto. Porque ellas, desde luego, para nada cumplieron con sus propios mandatos.</p><p><strong>La historia de Margarita nos sirve también para recordar cómo se trataba la identidad sexual hace cien años, algo no se puede tratar con las categorías que tenemos hoy…</strong></p><p>Totalmente. Margarita lleva muy lejos su proceso judicial, no se conforma con las sentencias que le imponen en la isla y lleva su caso al Tribunal Supremo. Llega todo lo lejos que puede en su defensa, también porque tenía recursos para hacerlo. Muy poco antes se habían publicado ya<em> Los estados intersexuales de la especie humana</em> (1929) y, de hecho, la defensa que lleva ella parecía estar al tanto, por eso dicen que es verdad que sus características sexuales primarias son de genitalidad femenina, pero que sin embargo había algo en su carácter, en su forma de ser, que la hacía sentir de alguna manera que era más fácil para ella vivir como un hombre. Empiezan a indagar un poco en esta distinción entre sexo, género, las categorías y lo complejas que somos las personas.</p><p><strong>¿Podemos considerar a Margarita una persona trans o era una mujer que, con la ambición que tenía, vio que esta era la manera de acceder a los privilegios de ser hombre?</strong></p><p>No lo vamos a poder saber nunca. Por lo que sabemos, podríamos creer que estamos ante una persona intersex. ¿Por qué no? Hay muchísimas personas intersex, aunque es una realidad súper desconocida. El otro día leí un titular, no me acuerdo de quién, pero decía que hay más personas intersexuales que pelirrojas. Es decir, hay mucha gente intersex en nuestro entorno, pero no lo sabemos, porque hay quien incluso no sabe de sí misma que podría serlo. Como va cambiando de versiones en el proceso judicial, tampoco te puedes creer mucho nada, pero en algún momento sí que dicen que estamos ante una persona intersexual, que podríamos estar ante una persona con una identidad trans, ante un hombre trans, sin duda alguna también. Y podríamos estar ante una mujer cis lesbiana que, a través de esta estrategia, quiso poder vivir de otra manera, a lo mejor con otra mujer. De este tipo de historias conocemos la de Elisa y Marcela, que en 1901 se casaron por la iglesia, diciendo una de ellas que era un hombre, por lo que parece que ha sido también una estrategia que han utilizado las lesbianas en algún momento, y pudo ser esto lo que también quiso Margarita.</p><p><strong>Pero su orientación sexual, que le gustaran las mujeres, tampoco nos dice nada concreto de su identidad de género.</strong></p><p>Claro, y es verdad que se tiende a confundir. Porque parece, por ejemplo, que si estamos hablando de una mujer trans, no puede ser lesbiana. Hay mucha confusión con esto. Por supuesto, podríamos estar hablando de un hombre trans heterosexual, de una mujer cis lesbiana... No lo sabemos, es probable que ni siquiera lo supiera ella en su momento, ya que es difícil pensarte en esos términos si no existen esas categorías. Lo que para mí está claro es que, de alguna manera, tanto su orientación como probablemente su identidad, desbordaban lo que se permitía en ese momento, por lo que había cierta incomodidad en ella. No sabemos por dónde desbordaba todo aquello, pero seguro que lo hacía.</p><p><strong>Llegados a este punto, ¿es un poco excesivo decir que Margarita fue una falangista queer?</strong></p><p>Esa es una provocación, porque no lo puedo afirmar. Es un gancho para atraer a la historia, que incluso podría ser interpretado como un error que también puedo asumir. </p><p><strong>¿Margarita o Juan Carlos? Al principio uno piensa que nos van a hablar de él, pero la historia se centra en ella.</strong></p><p>Tuve muchas dudas, y tomé esta decisión porque me preocupaba que pudiera interpretarse como que no estaba respetando su identidad de género, ya que, en realidad, a lo largo de toda su vida y también después del proceso judicial, ella firma sus cartas como Margarita. También es cierto que las cartas que tengo son las que manda su familia, con lo cual me surge la duda, porque quizás no se atrevía a firmar de otra manera. </p><p><strong>¿Se cebaron con ella administrativamente por esa posible identidad trans o que fuera lesbiana? De hecho, entra en la cárcel por falsificar tres firmas.</strong></p><p>Probablemente. Ella intentó en todo momento argumentar eso, pero es verdad que rápidamente la dicen desde el Tribunal de Santa Cruz de Tenerife que no solo ha intentado falsificar su partida de nacimiento, cosa que ya sería grave por lo que significa falsificar un documento público, sino que ha mentido en la categoría de sexo, que no es una categoría cualquiera. No es lo mismo mentir en tu día de nacimiento que mentir en una categoría a la que van asociadas obligaciones y derechos muy distintos. Lo que pretendía, de alguna manera, era ponerse por encima del resto con este cambio, y eso es lo que no le perdonaron. Ni un solo día de prisión le perdonaron, a pesar de haber sido una persona tan relevante, de los contactos que tenía en la isla, tanto ella como su padre. No hubo piedad y nadie intercedió en esto.</p><p><strong>No solo eso, sino que se ha borrado totalmente el rastro de su relación con la Falange.</strong></p><p>Es una pasada. El libro se titula <em>Farsante </em>porque fui descubriendo cómo a lo largo de su vida fue mintiendo en muchos ámbitos. También hubo un tiempo durante la investigación en que llegué a dudar de su vinculación con la Falange y con la Sección Femenina, porque no aparecía su nombre en ningún documento. Pero apareció una carta de Pilar Primo de Rivera en la que pedía que la liberaran de empleo y sueldo durante un mes para colaborar con ellos y hablaba de ella como su camarada. Con eso ya tenía algo más, aparte de sus propias declaraciones y de alusiones en prensa a su vinculación con la Falange. También fueron apareciendo luego algunos documentos donde la vinculaban, pero ha sido imposible encontrar nada más.</p><p><strong>¿Qué nos sigue diciendo la historia de Margarita en 2026?</strong></p><p>También he pensado mucho en esto, porque me he encontrado con gente cercana a mí que en algún momento me ha dicho que no veía mucho interés, o que se sorprendía de que haya dedicado tanto tiempo a hacer este trabajo. Hay quien lo ha visto incluso como un homenaje, algo que no pretendía, ni muchísimo menos. Pero, volviendo al inicio, me parecía que era importante contar que en 1939 hubo quien puso toda su imaginación al servicio de poder vivir de otra manera. Me parecía potente rescatar eso.</p><p><strong>Desde esa perspectiva, ¿es un ejercicio de memoria queer?</strong></p><p>Sí, eso es lo que pretendo. También que sepamos que la disidencia sexual y de género se ha dado en muchos ámbitos, también en la extrema derecha. Además, yo creo que debió sufrir mucho.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 17:56:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores,Falange Española y de las JONS]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Música popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/musica-popular_1_2185439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/671143d5-9f3b-48ef-b8b3-1580012724e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021891.jpg" width="643" height="362" alt="Música popular"></p><p><strong>Liliputienses. 2026</strong></p><p>El nuevo libro del poeta <strong>Juan Bello Sánchez</strong> (1986), Premio de Poesía Joven RNE en 2014, se titula <em><strong>Música Popular </strong></em>y ha sido publicado por la editorial cacereña Liliputienses. Es un libro pequeño, cabe en la palma de una mano no muy grande, pero sus poemas rebosan significados y no acaban nunca de cerrarse. Y es que lo que consigue el escritor gallego con pinceladas como esta:</p><p><em>«</em><em><strong>Una sensación de asombro</strong></em></p><p><em> Una mujer riega las plantas de su terraza </em></p><p><em> con una pequeña regadera de plástico. </em></p><p><em> Las plantas sienten algo, </em></p><p><em> sin entender. Después</em></p><p><em> se pierden en el aire»</em></p><p>es llevar al lector a una realidad que no está acostumbrado a habitar, desarticula su mundo porque Bello Sánchez no habla de un mundo ordenado y asumible, abre la puerta a pequeñas situaciones despegadas del mundo lógico. Imagino, querido lector, que estarás pensando: «vale, otro libro de haikus, con ese rollo filosófico oriental», pero no es eso. O no es eso solo, al menos. <em>Música popular </em>no se cierra a ningún horizonte.</p><p>Alrededor de 60 poemas, diminutos, de unos 5 o 6 versos, Juan juega con las coordenadas esenciales de nuestro mundo, como puede ser el <strong>tiempo</strong>:</p><p><em>«</em><em><strong>Perro Negro</strong></em></p><p><em> El hombre lanza una pelota de goma</em></p><p><em> con todas sus fuerzas. </em></p><p><em> Lo que el perro trae de vuelta, </em></p><p><em> en la boca, </em></p><p><em> es el pasado»</em></p><p>o los <strong>sentidos</strong>:</p><p>«<strong>Deseo de realidad</strong></p><p> Lo real se construye a partir del tacto. </p><p> Mirar es engañar a la mano»</p><p>Entre otras, para desajustarnos el mundo y hacernos reflexionar sobre él. </p><p>Esta propuesta de Liliputienses y Juan Bello, a través del ingenio, la incertidumbre, sostener la lógica sobre el papel, crea un mundo único a través del desajuste de las leyes que rigen en cada poema y con ello se puede entender cierta complicidad con el lector, porque siento que el autor y el lector comparten este pequeño puente cómplice y único que se crea y se destruye en cada texto. </p><p>Me parece muy valiente que el poeta haya decidido apostar por esta belleza incómoda, a paso cambiado, como hicieron antes que él <strong>Octavio Paz</strong> y <strong>William Carlos Williams</strong>, por ejemplo. ¿Y por qué se titula <em>Música popular</em> este libro? Pues yo siento que tiene más de música que de popular, una música que une los pedazos de una realidad oculta y que muchas veces se nos escapa. Pero también es popular porque cualquiera está atravesado por las diagonales que tensan el libro, nadie escapa a sus ejes y por lo tanto todos somos partícipes del juego de cambiar las reglas. </p><p>Me despido de esta breve reseña con este y que sirve como resumen de lo que ha significado para mí la lectura de <em>Música Popular</em>:</p><p><strong>Todo está roto</strong></p><p><em>La verdad es un jarrón.</em></p><p><em> Un jarrón puede caer al suelo</em></p><p><em> y romperse.</em></p><p><em> Si junto los pedazos </em></p><p><em> obtengo otra cosa. </em></p><p><em> La memoria es asimétrica. </em></p><p><em>*</em><em><strong>Jorge García Torrego</strong></em><em> es periodista, bibliotecario y escritor. Cuenta con seis libros publicados y desde 2012 publica reseñas literarias en diversos medios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge García Torrego]]></author>
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      <title><![CDATA[El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución (de 1914 a la guerra de España)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cielo-ruinas-guerra-fascismo-revolucion-1914-guerra-espana_1_2184665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d5f7c893-9324-4473-a120-e98173a2e326_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución (de 1914 a la guerra de España)"></p><p>Entre 1914 y 1936, Europa experimentó una guerra de consecuencias devastadoras, una oleada revolucionaria y un fenómeno novedoso, el fascismo, que idealizaba la guerra y vino para ajustarle las cuentas a la revolución. De 1936 a 1939 la península ibérica atrajo y produjo a escala (y a su modo) estos conflictos globales. En España, entonces, se condensó una época. Este libro es una historia de Europa que acaba en España. </p><p>La trama se hilvana con personas de carne y hueso, hombres y mujeres protagonistas de aquellos acontecimientos europeos que luego llegaron a la guerra de España como asesores militares, diplomáticos, brigadistas, intelectuales o periodistas: vidas que atravesaron la historia y vidas atravesadas por la historia. Esta obra compone el gran friso de un pasado, de cielo y ruinas, que ayuda a pensar nuestro tiempo.</p><p><a href="https://www.akal.com/libro/el-cielo-y-las-ruinas_54989/" target="_blank" ><em>El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución en Europa (de 1914 a la guerra de España)</em></a><em> </em>es un recorrido por la convulsa historia de Europa a través de personas excepcionales que llegaron a la guerra de España. Un título que acaba de llegar a las librerías  de la mano de <a href="https://www.akal.com/" target="_blank" ><strong>Akal</strong></a><strong> </strong>y del que, por su interés, reproducimos en exclusiva a continuación un fragmento escogido por el propio autor, <strong>Juan Andrade</strong>, para nuestros lectores.</p><p>__________________________________________________________________</p><p><strong>Extracto de la Introducción. </strong></p><p><strong>INTRODUCCIÓN </strong></p><p><strong>Cielo y ruinas </strong></p><p>En 1914 arrancó la Gran Guerra, un cataclismo de proporciones hasta entonces desconocidas. El camino a la contienda pudo sortearse, pero luego no se encontró terapia a sus secuelas. En 1917 estalló en la Rusia de los zares una revolución social que prometía un horizonte de igualdad y emancipación. Tras una guerra civil devastadora, aquella revolución se acabó haciendo Estado. Como toda revolución, tuvo causas endógenas y singulares, pero fue también la manifestación de un fenómeno global. De 1918 a 1921, una oleada revolucionaria se extendió por Europa, anegando países derrotados en la Gran Guerra. Fue aplastada, contenida o drenada, según los lugares. No llegó a tumbar la arquitectura de aquellos Estados, pero se filtró a sus instituciones y amenazó con volver. Su reflujo abrió espacio a un nuevo movimiento político, el fascismo, que idealizaba la guerra y prometía acabar con la revolución social para siempre. Se propuso, además, acabar con los derechos y libertades fundamentales; a sus ojos, una oportunidad para la corrupción y una vía expedita a la revuelta. En un contexto de crisis el fascismo prometió su propia revolución: el renacimiento de la nación por medio de la fuerza. </p><p>Sin embargo, tanto en Italia en 1922 como en Alemania en 1933, llegó al poder por medio de pactos con las derechas tradicionales. En España, en el verano de 1936, una parte del ejército se sublevó contra el régimen constitucional de la República con el respaldo de las derechas viejas y nuevas. Desencadenaron una revolución y provocaron una guerra que ganaron gracias al apoyo de <strong>Hitler </strong>y <strong>Mussolini</strong>, mientras construían un régimen que se fascistizaba sobre la marcha. En la guerra de España intervino también la URSS, el Estado surgido de la revolución de 1917, y a España llegaron miles de voluntarios “a luchar contra el fascismo”. Muchos habían combatido en la Guerra del 14, habían protagonizado las revoluciones de postguerra y se habían exiliado de países fascistas. Como tantas veces se ha dicho, la Guerra de España reprodujo a escala un conflicto global y fue, a la vez, su principal escenario. En España, entonces, se concentró el mundo. Como se ha señalado con menos frecuencia, a España llegaron las experiencias de los últimos 25 años. En España, entonces, se condesó una época.</p><p>Este libro es una historia de Europa que acaba en España. Atraviesa varios escenarios continentales: las trincheras de la Primera Guerra Mundial en Francia; las calles de Petrogrado y las estepas rusas donde se enfrentaron rojos y blancos; las barricadas de la revolución en Berlín, Múnich o Budapest; las fábricas ocupadas de Turín y los barrios en huelga de Londres; el paredón, la cárcel y el exilio a los que fueron condenados aquellos revolucionarios; los despachos de la Komintern en Moscú donde gestionaron su derrota; la marcha de <strong>Mussolini </strong>sobre Roma; los desfiles nazis en Nuremberg. Y esta historia se ubica en varios lugares de España que a la postre se solaparon con aquellos escenarios: el paso del Estrecho, la Ciudad Universitaria de Madrid, las colectividades en Barcelona, las sedes de los partidos del Frente Popular en Valencia, las visitas al despacho de Franco en Salamanca, los teatros donde los intelectuales lazaron sus arengas, la base de las Brigadas Internacionales en Albacete, la cárcel de Sevilla, una carretera perdida de Huesca, una cala en Ibiza, tantos pueblos y ciudades bombardeados. </p><p>Este libro es una historia de agentes colectivos y nombres propios, una historia de vidas atravesadas por la historia y de personas que atravesaron la historia. Las personas que hemos seleccionado van apareciendo en todos esos escenarios europeos hasta llegar a España […]</p><p><strong>Gran Guerra </strong></p><p>La Gran Guerra no fue la explosión inevitable de una atmósfera ciertamente inflamada, ni la detonación del polvorín de Europa por efecto de una chispa puntual. Hubo una cadena de decisiones que los gobernantes trenzaron con su ideología y sus cálculos de oportunidad, con los automatismos de los protocolos de asistencia mutua y con reacciones improvisadas a las decisiones de sus adversarios. Atisbaron en algún momento el cataclismo que se les podía venir encima, pero pensaron que podían conjurarlo o no se lo creyeron del todo. Tenían elementos de juicio para deducir racionalmente la dimensión de la catástrofe, pero esa dimensión sobrepasaba la capacidad asimilativa que suele proporcionar la experiencia pasada, y se confiaron a ella. Para llevar a sus países a la guerra tuvieron que seducir a los desconfiados y reprimir a los disidentes, anticipar la guerra dentro de sus países con propaganda y fuego. El asesinato en París del socialista <strong>Jean Jaurés </strong>puede leerse como el pistoletazo de salida. Su asesino, <strong>Raoul Villain</strong>, aparecerá y reaparecerá en esta historia […]</p><p><strong>Revolución   </strong></p><p>De 1917 a 1921, con coletazos importantes hasta 1923, una oleada revolucionaria cubrió buena parte de Europa. La influencia de lo acontecido en Rusia sobre estos procesos resultó notable, pero la revolución no fue un fogonazo que vino de oriente, sino una sustancia presente en toda Europa, sobre la cual los hechos de octubre en Petrogrado, o las interpretaciones que de ellos se hicieron en cada lugar, funcionaron, en todo caso, como levadura o reactivo. La revolución fue el gran fenómeno global de la Europa de posguerra, atravesó fronteras nacionales y produjo experiencias homólogas. Entre los distintos escenarios hubo contagio y sobre todo simultaneidad, emulación y sincronía. Un fenómeno común fue la autoorganización de obreros y soldados en Consejos, instituciones autónomas que combinaban la democracia directa con la representativa en distintas esferas de la vida social. Sin embargo, estos procesos revolucionarios acabaron revelando el peso de la historia en cada lugar, difiriendo en su derrota: la República de Weimar en Alemania, la dictadura reaccionaria de <strong>Horthy </strong>en Hungría o la Italia fascista de <strong>Mussolini</strong>. En España la impugnación social al régimen de la Restauración se clausuró con la dictadura de <strong>Miguel Primo de Rivera</strong> […] </p><p><strong>Fascismo</strong></p><p>El fascismo surgió como nostalgia de guerra cuando la guerra había acabado; como deseo de revertir sus resultados; como sublimación de la guerra en la política; como recreación a escala de sus ideales, procedimientos y estética. La guerra atravesó al fascismo como inercia, simulacro y horizonte. Tuvo su origen en la guerra y encontró en la guerra su destino. El fascismo conectó con los estados de ánimo de un tiempo de crisis, del miedo al odio, de la necesidad de protección a la de redención. Ofrecía seguridad frente a los mismos temores que azuzaba, y descargaba la frustración general sobre varios estereotipos: el especulador, el degenerado, el bolchevique, el judío. </p><p>El fascismo demostró una extraordinaria capacidad comunicativa. Combinó la violencia con la seducción. Nació entre las trincheras y las rotativas. Se lanzó a un activismo propagandístico frenético, amplificado por medios de comunicación propios y privados, que lo naturalizaron. Luego, donde llegó al poder, puso el aparato del Estado al servicio de la propaganda. El fascismo inventó emblemas, cánticos y gestos, y se apropió de algunos de la izquierda para disputarle sus bases. Puso en marcha rituales cohesivos de iniciación, homenaje a los mártires y culto al líder. En la conocida expresión de <strong>Walter Benjamin</strong>, el fascismo produjo una “estetización de la política”, mucho más que una escenografía atractiva. Los mítines y desfiles ofrecían una experiencia virtualmente integradora que prefiguraba un horizonte de grandeza; generaban en sus participantes sensación de comunión y elevación. Era una forma de restañar a nivel simbólico la desigualdad material del capitalismo y de proporcionar una vivencia sublime en un tiempo de crisis. Tenían, además, un efecto performativo capaz de crear la realidad escenificada: los desfiles paramilitares por las calles de Nuremberg enlazaron con la movilización militar hacia los frentes de la Segunda Guerra Mundial […]</p><p><strong>España </strong></p><p><strong>Hitler </strong>quería atenazar a Francia y disuadirla de cualquier aproximación a la URSS, pero de cara a impulsar un programa de dominación en Europa conforme a parámetros ideológicos, que necesitaría de regímenes afines y colaboracionistas. <strong>Goebbels </strong>justificó su apoyo a Franco con la baza ideológica de la lucha contra el comunismo internacional, que, insistía, acababa de poner una pica en España. El comunismo funcionó en el discurso nazi como un espantajo, respondía a una paranoia y expresaba una sinécdoque. <strong>Hitler </strong>agitó el miedo al comunismo para acercarse al mundo conservador británico; se sugestionó con el fantasma del comunismo que tanto invocaba; y nombró con el término comunismo un peligro real y más amplio del que éste formaba parte: la existencia de coaliciones antifascistas que pudiera cundir de ejemplo en otros lugares y traducirse a escala internacional en alguna forma de avenimiento de la URSS con otros países. Intervino por razones añadidas: probar sobre el terreno el armamento y las técnicas que emplearía en la guerra de Europa y obtener beneficios por la ayuda militar concedida a crédito a cambio de explotaciones mineras y relaciones comerciales preferentes. España fue un laboratorio y una inversión. </p><p>El apoyo militar de la URRS resultó crucial para que la República pudiera resistir. La intervención militar de Italia y Alemania fue determinante para la victoria de Franco.<strong> </strong>Si se compara la ayuda recibida, la desventaja resulta patente. En resumen, el armamento italioalemán llegó antes, lo hizo con más facilidad y regularidad, se mantuvo hasta el último momento y, aunque la calidad fue similar, fue superior en cantidad. La desventaja aumentó porque el ejército de Franco, unido y formado por militares profesionales, supo sacarle mayor rendimiento. La España de Franco funcionó al contrario que la fragmentaria y caótica rusia de los ejércitos blancos.  </p><p>En las Brigadas Internacionales había mujeres como nuestras protagonistas <strong>Lise London</strong> y <strong>Teresa Noce</strong>. Representaban dos perfiles de mujeres del movimiento comunista. Lise era una trabajadora de su aparato administrativo: gestionaba, traducía, organizaba. Estaba a entera disposición de la causa y decidió venir a España embarazada. <strong>Teresa Noce</strong> era una mujer de poder, una dirigente comunista. En España editó el periódico de los brigadistas italianos, trasladó directrices, apaciguó conflictos, reprendió disidencias e insufló ánimo. Como veremos, en las Brigadas internacionales se cruzaron las vidas de varios protagonistas de este libro, algunas vidas extraordinarias que se resisten a la pose descreída o la asepsia fingida de ciertas narrativas académicas.</p><p>La Guerra de España produjo debates ricos acerca de la función de la palabra en la guerra. En un extremo, estaba la esperanza en la palabra como arma en sí misma de transformación. En el otro, la conciencia de que al fascismo no se le derrotaría con manifiestos y poemas, sino con aviones y tanques. Entre medias un sinfín de mediaciones y sublimaciones: la escritura como arenga o como mira telescópica del fusil. <strong>Bertolt Brecht </strong>escribió <em>Los fusiles de la Madre Carrar,</em> una obra de teatro sobre la guerra de España para demostrar que no había otra opción que empuñar las armas, pero no llegó a poner un pie en España<strong>. Ludwig Renn</strong> dejó la literatura para combatir en España, pero pidió a los intelectuales que hicieran lo que mejor sabían hacer, escribir. La guerra generó una ansiedad extrema en los intelectuales revolucionarios. En los que escribieron provocó sensación de impotencia y miedo a salirse del texto, una forma de “malestar en la cultura”. En los que combatieron, dejó un anhelo por la palabra en ese mundo de violencia que despreciaban, un malestar en la guerra. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Andrade]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución (de 1914 a la guerra de España)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la costa este de Esther García Llovet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/costa-esther-garcia-llovet_1_2184480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9396f95-82e5-440d-b826-0492d201a08a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la costa este de Eshter García Llovet"></p><p><strong>Anagrama, Barcelona, 2025.</strong></p><p>Esta peculiar novela, si es que a estas alturas de la historia del género alguna interesante no lo es, ocupa 157 páginas, y se compone de 40 capítulos, todos breves y algunos muy breves. Así, por ejemplo, el capítulo 14 solo se compone de 6 líneas (p. 54), y el 22 ocupa media página (p. 80). Está narrada en tercera persona, por un narrador omnisciente que mantiene una distancia irónica con los hechos, pero al que le gusta valerse de lo sentencioso (“El amor es lo único que se cuenta mal”, p. 76).</p><p>Lo que se cuenta, en definitiva, es la relación que entablan cuatro personajes: el Primo, por un lado; las gemelas <strong>Navarro</strong> y <strong>Romana Romano</strong>, por otro. La trama, la acción y el mínimo diálogo, diría que tienen menos importancia que el espacio y la configuración de los personajes. La acción transcurre durante la temporada baja en un resort de lujo, llamado Zen Gardens, situado en Villajoyosa, con sus apartamentos, su piscina, un falso jardín salvaje y numerosos operarios marroquíes, rumanos y dominicanos, sin voz ni presencia. Cerca se encuentra una misteriosa villa privada, compuesta por bungalós, Villa Serra se llama, situada en “el corazón del corazón de la selva”, aunque nadie parece saber dónde está, hasta que en un momento dado los personajes acceden a ella y asisten al rodaje de un anuncio, con sus guapos modelos, ella y él. La disparatada historia que se cuenta en el anuncio funciona en el conjunto como un relato intercalado.</p><p>Los personajes transitan por polígonos industriales, museos vacíos, restaurantes de comida basura y otros no lugares, frecuentes en el desconcertante mundo actual. El caso es que se trata de una novela coral, aunque sea el <strong>Primo </strong>el protagonista, quien en realidad se llama <strong>Alex</strong>, chico para todo en el hotel. En cuanto a los personajes, apenas nada sabemos de su pasado y resultan tan peculiares que se mueven por otra lógica, como los que suelen aparecer en las novelas de la autora. </p><p>Con el <strong>Primo</strong>, conviven, por llamarlo de alguna manera, las gemelas <strong>Gran </strong>y <strong>Petit</strong>, las hermanas Navarro, esta última con problemas de peso; niñas bien, aunque de poca monta (su origen familiar se cuenta al final), sablistas y gorronas. Pero, además, con menos protagonismo, desfilan <strong>Romana Romano</strong>, italiana que habla español con acento andaluz; <strong>Oliver</strong>, el barman, un artista tallando el hielo; el viejo <strong>Mónico Molinari</strong>, comedor de aceitunas, que no de <em>olivas</em>, como él las llama, a la catalana; <strong>Cicely</strong>, <strong>Paquete</strong>, el repartidor del vídeo y, finalmente, Ripley, la azafata. Todos ellos, singulares en sí mismos y en el peculiar conjunto humano del que ocasionalmente forman parte.</p><p>En esta historia ocurre de todo, digamos y, en esencia, nada sucede, aunque de pronto un ciervo muy joven bebe agua en la piscina, “esa es la magia de la noche” (p. 65), nos dice el narrador, aparece un oso salido de quién sabe dónde o, en varias ocasiones, un caballo blanco, del que comenta el narrador: “Es un poco unicornio, el caballo este” (p. 132). El caso es que los personajes van y vienen: se meten en el cuerpo todo lo que les apetece, juegan a las cartas, al mus (suele ganar el <strong>Primo</strong>), a la <em>Play</em> o al minigolf, toman el sol, pretenden lucirse en bikini (puede ser “amarillo fosforescente”), se aburren, viajan a lugares cercanos y van de compras... El Primo, entre dimes y diretes, y cierta timidez, desea a <strong>Petit</strong>, sin demasiada fortuna, aunque ella le da falsas esperanzas. Quizá por ello, la autora, en una entrevista, ha definido su novela como “de pasiones inconclusas”, y diría también que ocasionales, pues Petit mantiene relaciones con el barman. El Primo, además, sufre el chantaje del viejo <strong>Mónico</strong>, lo que descubriremos cuando esté muy avanzada la acción. El caso es que, tras la huida del paraíso que se supone que es un resort de lujo, en el desenlace de la narración, las tres mujeres continúan sus andanzas en el aire, pero eso dejo que lo descubran ustedes por su cuenta.  </p><p>Están latentes las diferencias sociales; adquieren protagonismo las marcas de moda, el gusto hortera, el brilli brilli, signo de los tiempos; y el léxico inglés (¡sin que falte el empalagoso <em>Enjoy</em>!), que la catetería nacional y los complejos vienen asumiendo. A todo ello se suman las alusiones tanto a la alta cultura, como a la cultura popular, ya sea en el caso del cine, la literatura (el viejo lee las <em>Meditaciones</em>, de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/estoicismo-marco-aurelio-vuelto-liberarnos-hoy-seamos-esclavos_1_1664725.html"  >Marco Aurelio</a>), ya de la música (el Primo silba la primera de las <em>Variaciones Goldberg</em>), la pintura (el narrador alude a los bodegones de <strong>Sánchez Cotán</strong>) o la arquitectura, entre hortera y brutalista.  </p><p>Con esta novela, la autora cierra la llamada <em>Trilogía de los países del Este</em>, de la que también forman parte dos novelas anteriores, <em>Spanish Beauty</em> (2022) y <em>Los guapos</em> (2024). El título general me recuerda a los <em>Cuentos del lejano oeste </em>(2003), de <strong>Luciano G. Egido</strong>. Si el oeste era la Salamanca cercana a Portugal, el este bien puede ser el levante español. Por lo que respecta al resto, poco tienen que ver los microrrelatos y cuentos de Egido con las novelas de nuestra autora.  </p><p>Una de las virtudes de las narraciones de <strong>Esther García Llovet </strong>es que no se parecen a ningunas otras. Empezando por la utilización que hace del humor, de la ironía. Véase, al respecto, los comentarios que el narrador le dedica a la belleza. Así, comenta que la belleza estriba en poder decidir; véase las irónicas líneas que siguen sobre lo que te da la belleza, pero también lo que señala sobre los guapos y feos, o a lo que llama “el alpiste de la Generación Z” (pp. 118 y 124). </p><p>He dejado para el final una pregunta que me ha rondado durante toda la lectura de la novela: ¿quiénes son <em>las jefas </em>del título? Es probable que todos los personajes femeninos, pero diría que, sobre todo, las gemelas, <strong>Romana </strong>y la azafata <strong>Ripley</strong>, quien parece concederles el último capricho. Pero tengamos en cuenta que los títulos de la autora no son referenciales y, más que aclarar, añaden siempre cierta dosis de misterio al conjunto.  </p><p>Esther García Llovet es una escritora que tiene un mundo propio, diría que auténtico, si la palabra no estuviera tan manoseada, un estilo y un fraseo diferente. Le gusta jugar con el lenguaje (el narrador nos dice que <em>cuando el viejo se aburre, mata moscas con el rabo</em>), con el que nos muestra unas conductas extravagantes, aunque no por ello resulten menos reales, visto lo visto en el mundo actual. En fin, no hay más que salir a la calle y observar la realidad, los tipos humanos, su puesta en escena, para darse cuenta de en qué se ha detenido la mirada de la autora, pues ha querido contar historias que otros narradores no han sabido ver, ni son capaces de imaginarse como también hace ella.   </p><p>Mientras Esther García Llovet intenta rodar una película, o consigue que le encarguen un guion (¿por qué no para la serie <em>The White Lotus</em>, que algo tiene que ver con la novela que nos ocupa?), y que se ruede (“con los guiones sí se gana dinero”, le gusta repetir), el plan B —valga el topicazo por una vez— consiste en escribir y publicar singulares novelas. A la vista del panorama general, de los libros que encumbran los medios, con el dicharachero <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/david-ucles-creo-arte-crear-esperanza-necesaria-tiempos-oscuros_1_2140594.html"  >David Uclés</a> a la cabeza, bienvenidas sean novelas como esta, en que ni la trama ni los personajes ni los escenarios son los habituales.</p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em> es catedrático de Literatura Española y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En la costa este de Esther García Llovet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Helena Resano debuta como novelista con 'Las rutas del silencio': "El mayor error de una sociedad es el olvido"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/helena-resano-debuta-novelista-rutas-silencio-mayor-error-sociedad-olvido-historia_1_2185500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d3851f0f-c8a0-45c5-bfca-2f426f920004_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Helena Resano debuta como novelista con 'Las rutas del silencio': "El mayor error de una sociedad es el olvido""></p><p><a href="https://www.infolibre.es/autores/helena-resano/" target="_blank">Helena Resano</a> (Pamplona, 1974) recibió en 2020 un mensaje a través de Instagram de un desconocido que le preguntaba por sus <strong>orígenes</strong>. Su nombre, <strong>Jean François Resano</strong>, despertó en ella un interés que creció cuando él le contó que su tatarabuelo había emigrado muchos años atrás desde un pequeño <strong>pueblo navarro</strong> hasta <strong>Biarritz</strong>. Sus descendientes, tiempo después, justo antes de la Segunda Guerra Mundial, crearon la empresa <strong>Transportes Resano S.A.,</strong> que llegó a contar con más de 500 camiones y rutas por Francia, Bélgica, Portugal y España antes de ser vendida en el 2000. Sin saberlo, esos camiones que la periodista había visto tantas veces por las autopistas francesas escondían una <strong>historia profundamente personal</strong>.</p><p>La historia que necesitaba para lanzarse a escribir su <strong>primera novela</strong>, ya en librerías desde hace unos días con el título de <em>Las rutas del silencio</em> (Espasa, 2026), arranca en Navarra —en <strong>Falces</strong>, pueblito del que era natural su padre— a finales de los <strong>años 40</strong>, cuando las consecuencias de la guerra pesaban más que nunca. Desde allí emigra la joven Amalia, acompañada por sus padres, con destino a <strong>Biarritz</strong>, una ciudad también empeñada en recuperar su antiguo <strong>esplendor</strong>, donde ella fundará, efectivamente, una empresa de transportes que terminará expandiéndose por todo el sur de Europa.</p><p>A partir de este viaje al pasado, la novela avanza también en el presente, con una estructura de <strong>dos líneas temporales </strong>que nos lleva a conocer a su hija <strong>Esther </strong>cuando hereda la empresa familiar de transportes que su madre, Amalia, fundó desde la nada. En ese momento, además de los bienes y las responsabilidades, la hija recibe un <strong>legado </strong>muy especial: una serie de <strong>cartas </strong>que le permiten conocer a la verdadera Amalia, hasta entonces llena de <strong>secretos</strong>. Porque nunca es tarde (aunque, desgraciadamente, en ocasiones sí lo sea) para poner voz a los más íntimos <strong>silencios familiares</strong>.</p><p>"La narradora es la propia Amalia, pero el recurso de las cartas lo tomé prestado de<strong> mi propia vida</strong>, porque yo se las llevo <strong>escribiendo a mi hija </strong>desde que fui consciente de que estaba embarazada", cuenta a <strong>infoLibre</strong> Resano. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pues su hija tiene ya 23 años, y todavía no ha leído esas misivas: "En aquel momento me pregunté cómo iba a ser madre, y estas cartas me ayudaron a <strong>entenderme a mí misma</strong>, a plasmar mis miedos y a explicarle a mi hija cómo me sentía, seguramente porque ella, en algún momento de su vida, también se encontrará en esa tesitura".</p><p>Y continúa: "Amalia decide romper ese silencio que ha mantenido durante toda la vida de Esther en un momento muy determinado, un año después de haber <strong>muerto</strong>, porque cree que es cuando su hija va a poder entenderla como madre. Pero sí que es verdad que cuando escribíamos <strong>cartas</strong>, porque ahora ya no lo hacemos y escribimos otras cosas, en ellas te <strong>atrevías </strong>a <strong>confesar </strong>lo que quizás no habías podido decir justo en el momento de irte, de una despedida o de anunciar algo. Esta es la historia de Amalia y Esther, madre e hija, que van a tener que descubrir quiénes son a través de los <strong>silencios </strong>que ambas han mantenido en sus vidas, especialmente Amalia". </p><p>Unos silencios que a veces han sido "para <strong>proteger </strong>y otros para <strong>condenar</strong>", y que surgen de ese "poso" que quedó en tanta gente que intentó "<strong>luchar</strong> por su <strong>vida </strong>y su <strong>prosperidad</strong>, a veces con atajos que no funcionaban". "Y, muchas veces, lo que parecía <strong>ambición </strong>era más batallar por conseguir mantenerse y <strong>sobrevivir </strong>en una época muy complicada, especialmente para la familia de Amalia, que viene de Navarra, de una zona rural en la que cultivaban las tierras de otros y estaban encadenando varias sequías", comenta Resano. Añade,  sin querer desvelar de más, que en esa búsqueda de un futuro mejor aparecen "<strong>personajes</strong> que son claves para ayudarle a que logre formar, al final, otra vida nueva".</p><p>Porque, tal y como recalca la autora, al final el <strong>amor </strong>también resulta clave en esta trama: el de unos padres a una hija, el de la hija a sus padres, el de Amalia hacía Esther. También el amor romántico y el de la <strong>amistad</strong>. Todas estas variantes son un "<strong>hilo conductor</strong> que va ayudando y empujando a los personajes a avanzar y encontrar la salida", pues, en esencia, "están en una<strong> huida hacia adelante</strong>". </p><p>Sin ser autobiográfica, esta novela establece un <strong>paralelismo </strong>con la vida de la periodista y escritora, pues el seguidor de Instagram que propició todo lo demás contactó con ella meses después de la <strong>muerte de su padre</strong>, un hombre ”muy curioso en cuanto al origen del <strong>apellido</strong>” según cuenta Resano. “Por él sabíamos que había muy pocos Resanos en España", explica. Y confiesa: "Pensé; <strong>'Jo, qué rabia</strong>', esta historia <strong>le hubiese encantado a mi padre</strong>".</p><p>Es por ello que <em>Las rutas del silencio</em> es un "<strong>homenaje</strong>" a los orígenes de su padre, y también de su madre, natural de <strong>Tudela</strong>, un "pueblo cercano de una zona de Navarra muy concreta que ahora vive, además, el drama de la <strong>despoblación</strong>". "Y la gente de Falces está enloquecida, dándome las gracias infinitas por haberles puesto en el mapa, porque es un pueblo que cada vez se va <strong>vaciando </strong>más, donde ya no hay negocios ni industria", señala Resano. La autora apunta también que varios capítulos están ambientados en la <strong>Pamplona </strong>en crecimiento de los años 40, mientras "se transformaba en la capital de provincia que es hoy".</p><p>Un viaje a una <strong>España </strong>en <strong>transformación</strong>, pues "no hace falta ser navarro para sentirse un poco <strong>identificado</strong>" con aquella <strong>generación </strong>que reconstruyó el país desde los escombros materiales y emocionales de una guerra que lo hizo todo añicos. "Yo creo que el <strong>error más grave</strong> que puede cometer una sociedad es <strong>olvidar su propia historia</strong> y los errores que se cometieron en el pasado", destaca. Así, la novela sirve también para, de alguna manera, apuntalar una <strong>memoria colectiva</strong> que, viendo lo que ocurre en el presente, parece más frágil de lo que debería.</p><p>"Hay aspectos en los que estamos <strong>a punto de cometer los mismos errores</strong> y te preguntas '¿cómo puede ser?'. Es verdad que no podemos estar constantemente viviendo en el<strong> </strong>pasado, pero sí que hay cosas que hay que <strong>recordar </strong>y <strong>reparar </strong>para no caer en la idea de que ya están superadas", plantea Resano. La autora recuerda, además, que "no hace tanto tiempo" de todo aquello como para que se nos haya olvidado tan flagrantemente. "Estamos hablando de <strong>una generación o dos de distancia</strong>", apostilla.</p><p>Cambiando de tercio, califica de "<strong>maravillosa</strong>" su recién estrenada condición de <strong>novelista </strong>a los 52 años. "Sentirme <strong>novata</strong>, que al mismo tiempo es <strong>curiosa</strong>, es algo que nos mantiene vivos y que yo practico a menudo", asegura, pues a ella le gusta retarse y probarse en ámbitos completamente diferentes al más conocido por todos: "Empecé en el periodismo en 1996 y llevo<strong> 27 años presentando informativos</strong> ininterrumpidamente, pero no me quiero acomodar".</p><p>Por último, anticipa que ya tiene alguna idea en la cabeza para una <strong>siguiente novela, </strong>por ahora lejana, al tiempo que se muestra encantada con el lanzamiento de una<strong> segunda edición</strong> de<em> Las rutas del silencio</em> después de agotar los <strong>15.000 ejemplares</strong> de la primera. ¿Y qué le aporta la ficción a una periodista que lleva tantos lustros contando la realidad en directo? "La ficción no está muy alejada de esa realidad, pero es verdad que <strong>leer </strong>te ayuda a<strong> liberar la mente</strong>, a viajar a otros sitios, a otras épocas. También te ayuda a descubrir otras formas de pensar y a<strong> entender quiénes somos</strong>", concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Romantasy’, el género que conquistó a las adolescentes y hoy triunfa entre señoras: "Llega hasta más de 50 años"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/romantasy-genero-conquisto-adolescentes-ahora-triunfa-senoras-lega-50-anos_1_2183016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/55d4e932-58fb-4ddd-9bfe-10fefd43add4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Romantasy’, el género que conquistó a las adolescentes y hoy triunfa entre señoras: "Llega hasta más de 50 años""></p><p>Sus <strong>coloridas estanterías</strong> solían ocupar espacios de <strong>nicho juvenil</strong> algo más <strong>arrinconados </strong>en las librerías, pero, de un tiempo a esta parte, están cada vez más estratégicamente colocadas junto a la entrada, nada más atravesar el umbral. También es mayor su espacio en los <strong>escaparates </strong>y no es casualidad, pues el <em>romantasy </em>—de eso hablamos— se ha convertido en el género que ha conquistado a <strong>millones de lectores</strong> en todo el mundo gracias a un cóctel de ingredientes especialmente adictivo que incluye, principalmente, <strong>romance, sexo, fuerzas sobrenaturales</strong> y <strong>fantasía</strong>.</p><p>"Es un <strong>verdadero fenómeno</strong>. Los libros que nosotras estamos ahora publicando se están moviendo <strong>entre 30.000 y 50.000 ejemplares</strong> vendidos. Por ejemplo, <em>Metal Slinger</em>, de <strong>Rachel Schneider</strong>, vendió más de 10.000 en un mes", apunta a <strong>infoLibre </strong>Irene Lucas, editora de <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/crossbooks/557" target="_blank">Crossbooks</a>, sello de Planeta que también publica en nuestro país a <strong>Sarah J. Maas,</strong> considerada la reina internacional del género gracias a la saga <em>Una corte de rosas y espinas</em> —conocida como <em>ACOTAR </em>por las siglas en inglés—, así como a otras autoras de la talla de <strong>Autumn Woods, Julie Soto</strong> y <strong>Ana Huang</strong>.</p><p>Un dato del <em>Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025</em>: el <strong>76,9%</strong> de las personas entre <strong>14 y 24 años</strong> son lectoras, siendo el segmento de población que más lee en nuestro país. "La franja femenina en ese tramo de edad <strong>llega al 84%</strong>, siendo además lectoras frecuentes", dijo en la presentación del <a href="https://www.infolibre.es/cultura/tik-tok-romantasy-grandes-esperanzas-grupo-planeta-jovenes-vez-lectores_1_2080249.html" target="_blank">último Premio Planeta</a> el director de la División Editorial del grupo, Jesús Badenes. Indicadores que, unidos al auge de la conversación pública sobre libros, sobre todo a partir de la <strong>pandemia</strong>, en plataformas como <strong>TikTok</strong> e <strong>Instagram</strong>, explican a grandes rasgos semejante eclosión comercial.</p><p>Al mismo tiempo, otro de los motivos que explican la popularidad del <em>romantasy </em>es que hace tiempo que la realidad rompió la rigidez de las <strong>estadísticas</strong>. Porque, por mucho que estas digan que estamos ante un género juvenil, eso ya no es exactamente así. "Hay <strong>mujeres </strong>de más edad, <strong>de 30 para arriba</strong>, que también disfrutan de este tipo de libros, que son escritos para ese tipo de lectoras", apunta a <strong>infoLibre </strong><a href="https://www.instagram.com/alba.cargol/" target="_blank">Alba Cargol</a>, autora que acaba de publicar <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-legado-i-ecos-de-tormenta/442416" target="_blank"><em>Legado I. Ecos de la tormenta</em></a> (Crosbooks, 2026). "Una novela con una protagonista fuerte y también mayor, porque muchas veces en <em>romantasy </em>son muy <strong>jovencitas</strong>, pero yo <strong>tengo 31 años</strong> y me apetecía que fuera así, un poco como yo", apostilla.</p><p>"El público suele oscilar entre los <strong>15 y los cuarenta y tantos,</strong> y a veces <strong>llega ya hasta más de 50 años</strong>, porque es un género muy <strong>variado</strong>, pese a que no lo parezca", subraya también a este diario <a href="https://www.instagram.com/liberlibelula/" target="_blank">Libertad Delgado</a>, escritora e ilustradora que disfruta estos días del éxito de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-eden-de-huesos-en-flor/446378" target="_blank"><em>Un edén de huesos en flor</em></a><em> </em>(NdeNovela, 2026), y que explica ese amplio abanico de edad en la existencia de lectoras que buscan historias "más <strong>ligeras </strong>y <strong>suavitas</strong>" frente a otras quizás más mayores que disfrutan con temas  más "<strong>turbios</strong> y profundos, como puede ser el libro <em><strong>Alchemised</strong></em>, de <strong>SenLinYu</strong>".</p><p>Y todavía prosigue: "Lo que pasa con el <em>romantasy </em>es que, como todos los géneros ultrapopulares, lo que más vemos es el <em><strong>boom </strong></em>en las <strong>redes</strong>. ¿Y quiénes son más activos en estos medios? Pues las <strong>chavalas jóvenes</strong>, que tienen más tiempo, más <strong>entusiasmo </strong>y energía. Ellas son el <strong>bastión más ruidoso</strong>, pero como el <em>romantasy </em>aúna a lectores de <strong>fantasía </strong>y de <strong>romántica</strong>, realmente abarca una <strong>demografía </strong>muy amplia. Eso sí, el público lector suele ser mayormente <strong>femenino</strong>, igual que la gente que produce los libros".</p><p>Irene Lucas ve incluso una explicación <strong>sociológica </strong>al aumento de popularidad de este género, "muy aupado por las lectoras" de todas las edades en una época en la que "de repente las <strong>fronteras </strong>entre el <strong>joven </strong>y el <strong>adulto </strong>se han <strong>difuminado </strong>en muchos aspectos". "Yo tengo 50 años y cuando era pequeña no vestía como mi madre, pero ahora resulta que yo uso las mismas camisetas o pantalones que las compañeras de clase de mi hijo de 12 años", plantea.</p><p>"Eso también sucede en la <strong>literatura</strong>. De repente, antes las categorías que iban por <strong>tramos de edad</strong> eran como <strong>compartimentos estancos</strong>, pero hoy en día resulta que la digitalización, al final, <strong>democratiza </strong>toda la información, y una chica de <strong>13 años</strong> probablemente está compartiendo una lectura con una <strong>mujer de 40</strong>. Es muy sorprendente, estamos consumiendo los <strong>mismos contenidos</strong>, realmente ha desaparecido la frontera entre el joven y el adulto", argumenta la editora.</p><p>"Nosotras escribimos con bastante detalle, todo muy <strong>crudo </strong>y detallado, tanto las escenas de acción o de <strong>guerra </strong>como las <strong>sexuales</strong>. Creemos que no es apto para todos los públicos. Es para mujeres y para hombres, pero a lo mejor <strong>no para un perfil tan joven</strong> como se suele <strong>encasillar</strong>", asegura a <strong>infoLibre</strong> Natalia Martín, mitad junto a Beatriz Blanco de las <a href="https://www.instagram.com/h.greemwood/" target="_blank">Hermanas Greemwood</a>, cuya última novela lleva por título <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-tormenta-de-los-eternos/443346" target="_blank"><em>La tormenta de los eternos</em></a> (Planeta, 2026).</p><p>Hablando con una única voz a través de Martín, la pareja aprovecha para lanzar una <strong>denuncia </strong>en forma de <strong>reivindicación</strong>, que sirve también para entender el calado del <em>romantasy </em>también en edades más maduras: "Este tipo de obras se colocan solo en <strong>juvenil</strong>, destinadas a gente joven, pero si este mismo género <strong>lo escribe un hombre</strong>, a lo mejor se clasifica directamente en algo más <strong>adulto</strong>. Porque, al mismo tiempo, se tiende a encasillar que si algo lo ha escrito una mujer, solo puede ser para <strong>mujeres</strong>, independientemente de si son más jóvenes o más adultas. Nosotras <strong>peleamos </strong>mucho para que no se encasille lo que escriben las mujeres".</p><p>Coincide Cargol con estas últimas reflexiones, pues ella siente que "durante mucho tiempo se ha considerado que lo que está escrito <strong>por y para mujeres es menor</strong>", cuando obviamente "no es así". Por ello, el <em>romantasy </em>vendría a ser, según Lucas, una "<strong>liberación femenina</strong>" después de tanto tiempo en el que a las mujeres "no se les ha dado su <strong>espacio </strong>ni en la <strong>literatura</strong> ni en la <strong>sociedad</strong> en general”. "Eso no es <strong>baladí</strong>, como tampoco lo es que tanto las <strong>autoras </strong>como las <strong>lectoras </strong>sean mayoritariamente mujeres al verse más representadas", añade.</p><p>"En realidad, el <em>romantasy </em>tiene un <strong>componente femenino</strong> muy fuerte, porque <strong>empodera </strong>a la <strong>mujer</strong>", defiende la editora, para acto seguido profundizar: "Las protagonistas son <strong>heroínas</strong>, y además <strong>complejas</strong>, como cualquier mujer hoy en día, con sus intereses <strong>amorosos </strong>y con sus grises morales. Eso tiene una traslación en el mundo real de hoy, porque en el <em>romantasy </em>ellas son seres que <strong>desean</strong>, a las que les gusta y quieren experimentar el <strong>propio placer</strong>. Incluso en ocasiones está todo ese contenido <strong>sexual explícito</strong> que no forma parte de una relación sana, en el que la lectora se puede sentir identificada aunque no sea lo mejor para ella, pero que tiene que ver con el <strong>esfuerzo diario</strong> que tienes que hacer como <strong>mujer</strong>".</p><p>Y hay todavía un motivo más, <strong>esencial</strong>, de hecho, para que el <em>romantasy </em>haya pasado a ser algo tan <strong>transversal </strong>(llegando a interesar, poco a poco, cada vez a más <strong>hombres, </strong>aunque siguen siendo una gran minoría): por fin <strong>se hacen fuertes las autoras españolas</strong>. "El <em>romantasy </em>nacional se va consolidando cada vez más porque a las autoras se les dan más <strong>oportunidades </strong>y también los lectores se abren más a leer <strong>voces </strong>de aquí", resalta Beatriz Blanco, la otra mitad de las Hermanas Greemwood, y agrega: "El género está<strong> ampliando sus redes</strong>, está <strong>pescando </strong>más. Y nosotras nos hemos unido a la ola en el momento adecuado".</p><p>"Yo creo que muchos <strong>más chicos</strong> se tendrían que animar. En mi caso, mi marido y mi hermano leen <em>romantasy</em>, y he convencido <strong>hasta a mi padre</strong>", reconoce entre risas Cargol. Porque todo suma a la hora de crear una "<strong>tradición propia</strong>", tal y como apunta Lucas, sobre todo en un género como este, tan acotado inicialmente a mujeres de unas edades determinadas, y de claro dominio anglosajón —solo en Estados Unidos, el <em>romantasy</em> facturó más de <strong>600 millones de dólares</strong> en <strong>2024 </strong>y subiendo, según <em>The New York Times</em>— con escritoras como, además de las ya mencionadas, <strong>Rebecca Yarros, Jennifer L. Armentrout, Stephanie Garber, Laura Thalassa</strong> o <strong>Tracy Wolff</strong>.</p><p>"Si yo te digo <em>fantasy </em>nacional, todo el mundo dice <strong>Laura Gallego</strong> y nos quedamos ahí. Alguien que esté muy metido, como mucho, puede decir <strong>Iria y Selene</strong>, que llevan también mucho, pero era muy difícil nombrar gente con <strong>reputación </strong>en el ámbito <strong>nacional</strong>", subraya la editora, valorando especialmente que ahora sí se estén "dando <strong>oportunidades</strong>" a jóvenes autoras especializadas en el género. "Antes no era así, lo <strong>ocupaba absolutamente todo</strong> el autor internacional", recuerda, remarcando la diferencia con este momento en el que resuenan otros nombres como <strong>Myriam M. Lejardi, Iris Elene</strong> o <strong>Miriam Mosquera</strong>.</p><p>Y termina Irene Lucas: "Ahora estamos viendo algo que no había sucedido en la vida. Nosotros tenemos, por ejemplo, a <strong>Alba Corgol</strong>, que salió hace apenas un mes y ya va por la segunda edición, o a <strong>Nerea Llanes</strong>, que publicó el año pasado <em>La Academia 1. Ocaso</em> y lleva casi <strong>40.000 ejemplares</strong> vendidos, una <strong>barbaridad </strong>para una autora de este género. También está <strong>Natalia Torvisco</strong>, que tiene una bilogía que se llama <em>Piedra y oscuridad</em> que ha conseguido vender <strong>12.000 ejemplares</strong>. Cifras que <strong>antes </strong>eran <strong>inalcanzables </strong>para autoras nacionales".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 04:01:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Romantasy’, el género que conquistó a las adolescentes y hoy triunfa entre señoras: "Llega hasta más de 50 años"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gonzalo Celorio, un Cervantes que hermana a España y México con humor y memoria familiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/gonzalo-celorio-cervantes-hermana-espana-mexico-humor-memoria-familiar_1_2182554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ca4cc59d-9f73-4e90-aa87-05afce6f3431_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gonzalo Celorio, un Cervantes que hermana a España y México con humor y memoria familiar"></p><p>La imagen de la tuna rodeando al mexicano <a href="https://www.infolibre.es/cultura/gonzalo-celorio-gana-premio-cervantes-2025_1_2091760.html"  ><strong>Gonzalo Celorio</strong></a><strong> </strong>y entonando <em>Ay, Jalisco</em> en el patio del Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) ha sido el colofón del <strong>Premio Cervantes 2025</strong>, una ceremonia que ha hermanado a España y México y que han presidido los reyes.</p><p>Esa hermandad, en la que ha hecho hincapié<strong> Felipe VI </strong>en su discurso, se ha celebrado premiando a un escritor con antepasados españoles y cubanos, cuya obra bucea en la memoria familiar y trasgrede las fronteras de los géneros.</p><p>Las historias de emigración y exilio de su familia pero también "de bonanzas ubérrimas y latrocinios arteros, de vicios inconfesables y amnesias enajenantes" han protagonizado su discurso, que ha sonado alto y claro, a pesar de los problemas de garganta que arrastra a consecuencia de un cáncer.</p><p>Celorio, que ha acudido acompañado por su mujer, un hermano, un hijo y un nieto, ha comenzado con un emocionado recuerdo de su padre en el lecho de muerte, hace 64 años, y el momento en que se despidió de él; fue el último en hacerlo de los 12 hermanos que componen su familia y éste le dijo:<strong> "Tú llegarás, hijo (...). Si no puedes, yo te empujo"</strong>.</p><p>También ha recordado a su madre, ferviente lectora que, una vez, cuando otro de los hermanos del escritor se debatía entre la vida y la muerte a causa de una peritonitis, le prometió a la Virgen del Perpetuo Socorro que, si lo salvaba, <strong>dejaría de leer novelas durante cinco años, el mayor sacrificio que podía ofrecer</strong>.</p><p>Ha mencionado a su abuelo, que salió de un caserío de Asturias (en Vibaño) a mediados del XIX para<strong> "hacer las Américas" </strong>y a su abuela materna, nacida en La Habana "cuando ésta era una provincia española". De su padre también ha desvelado que le escribía a su madre una carta de amor todos los días, aunque ambos estuvieran en casa.</p><p>"<strong>Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos</strong>: son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo", ha indicado Felipe VI.</p><p>Buena parte la antología familiar de Celorio y de su<strong> "poética narrativa" </strong>las ha plasmado en la trilogía formada por <em><strong>Tres lindas cubanas</strong></em> (2006), <em><strong>El metal y la escoria</strong></em> (2014) y <em><strong>Los apóstatas</strong></em> (2020), editadas por Tusquets.</p><p>Entre los asistentes a la ceremonia, la presidenta de la Comunidad de Madrid, <strong>Isabel Díaz Ayuso</strong>, el escritor y director del Instituto Cervantes, <strong>Luis García Montero</strong>, otros escritores y académicos como <strong>Sergio Ramírez</strong>, <strong>Luis Mateo Díez</strong> (Premio Cervantes 2023) y el director de la RAE, <strong>Santiago Muñoz Machado</strong>.</p><p>El <strong>séptimo mexicano en recibir la más alta distinción de las letras hispanas</strong> también ha hecho hincapié en su discurso en ese hermanamiento entre países al asegurar que<strong> "la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y la cultura españolas" </strong>y que "México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes denominó felizmente 'el territorio de la Mancha'".</p><p>Y ha elogiado el humor y la libertad de Cervantes, en contra de la imagen "engolada" que han transmitido los retratos más difundidos de su rostro. "No se echa de ver la alegría de los ojos, que deberían reflejar, con su brillo, el ingenio del escritor", señaló.</p><p>El ministro de Cultura,<strong> Ernest Urtasun</strong>, ha destacado la influencia del exilio español en México en la obra de Celorio, reconocida por el propio autor, y ha agradecido al pueblo mexicano "la <strong>gran lección de solidaridad y humanidad</strong>" que dio al mundo al recibir a esos exiliados tras el estallido de la guerra civil española.</p><p>Una vez finalizado el acto, en el patio del Paraninfo, el escritor reposaba feliz con su medalla cervantina al cuello, que no se piensa quitar nunca, según ha dicho a los periodistas, tratando, ahora sí, de reservarse la voz para el acto de esta tarde, el comienzo de la tradicional lectura continuada del Quijote en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con motivo del día del libro.</p><p>El jurado del premio, dotado con<strong> 125.000 euros</strong>, le ha distinguido como<strong> "escritor integral: creador, maestro y lector apasionado" </strong>y autor de una obra que es "al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 14:20:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gonzalo Celorio, un Cervantes que hermana a España y México con humor y memoria familiar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Cervantes,Libros,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La chica del lago]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/chica-lago_1_2181013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b02f03d2-6597-4d6c-b6b1-44f17f284bbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La chica del lago"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Ediciones B. 2025</strong></p><p>Lo vuelve a hacer otra vez y con muy buen resultado. <strong>Mikel Santiago</strong> cambia sus historias pero es fiel al ritmo dinámico y a una efectiva gestión de la intriga. <em>La chica del lago </em>te ahoga a dudas. Tiene callo en eso de jugar al despiste e insinuar culpabilidades. En este caso, de la muerte en el pasado de una chica, que obsesionará a Quintana Torres, la protagonista de esta novela. Una estupenda pesadilla para tragar páginas como locos.</p><p>La escritora Quintana Torres es impulsiva, un torrente de locura que roza el atolondramiento. Mikel Santiago le ha buscado mil razones para estresarse, aunque resulta un personaje un tanto inmaduro para sus más de 40 años. La trama la convierte en una “mujer al borde de un ataque de nervios” desde que se dedica a airear interrogantes que quedaron pendientes del extraño ahogamiento de Alba hace 25 años. Que son casi todas. El suceso quedó archivado como un supuesto accidente.</p><p>Una de las novelas de Torres se inspiró en lo ocurrido, cuando aún residía en Urkizu, el pueblo guipuzcoano donde vivió y creció. El pasado llama a las puertas de Quintana, cuando un conocido le entrega una fotografía del diario de Alba durante su presentación mientras ella presenta su novela en Bilbao. A partir de ahí... el vértigo. Regresa al pueblo y empieza a observar con otra mirada, a todo y a todos, a intentar revolver lo que se supone que ya está olvidado.</p><p>Mikel Santiago apuntará a diestro y siniestro con el dedo acusador a través de Quintana. Podría vivir como dios, con el resultado de su trilogía que ha sido un exitazo. Pero quiere dejar atrás el tema y pensar en otras veredas narrativas. Pero, ay, la editorial no está por la labor —cómo no— de dejar escapar el rédito de ventas mientras ella desea darse un tiempo para curiosear. Hasta que se convierte en algo parecido a una investigación mientras se siente observada. La escritora parece sufrir una locura transitoria. Lógico, porque Mikel Santiago nos la contará en primera persona.</p><p>La novela habla a través de Quintana, siente y nos hace sentir los escalofríos que le atormentan, mientras vuelve a los lugares comunes, cuando Alba estaba viva. Hay una ubicación especialmente interesante: el Club de Vela, donde se reúne la crème de la crème del pueblo. Las pequeñas comunidades dan mucho juego narrativo, tan plagaditas de rumores y secretos, que niegan las certezas supuestamente inamovibles.</p><p>De aquel lugar, el club de los pijos y los guais, saldrán unos cuantos secundarios que dan vidilla a la novela. Por supuesto, con miles de matices que acentúen las incertidumbres alrededor de Quintana y jugar con el lector, para que no pierda de vista todos los flancos. Como debe ser.</p><p>Mikel Santiago cuida mucho los espacios, las ubicaciones. Es otro recurso característico del escritor: trabaja a fondo los escenarios, los paisajes, y para una trama donde prima el suspense, va de maravilla una oscuridad por aquí, alguna que otra casa retirada por allá...</p><p>Entre los ambientes y los secundarios, Quintana va conociendo más a fondo quién fue Alba, qué le sucedía, qué momento vivía que pudiera tener relación con su trágica desaparición bajo las aguas. Hurgar en lo enterrado suele traer problemas pero sirve para que ahonde en su personalidad y comprenderla. Aunque hasta que no aparezca su diario, si es que aparece, parece que la verdad no saldrá a la luz. Así que el estado natural de la protagonista de <em>La chica del lago</em> es el de una permanente sorpresa y la tensión constante. Porque esa noche, la de la muerte de Alba, es la que, de alguna forma, hizo cambiar su entorno.</p><p>Esa realidad, que no parece tan evidente —porque la vida ha continuado—, se va mascando a medida que avanza la historia donde no dejan de suceder cosas. Quintana encadena una tras otra… Por eso la novela se vive a fondo, gracias también a esa forma de escribir del autor: sin adornos ni florituras, de método sencillo y sin embargo efectivo. Ayudan también los capítulos cortos y la gran cantidad de diálogos.</p><p>No les voy a decir nada del final. Es lo que queremos los lectores: llegar a él, resolver enigmas, pero por el camino Mikel Santiago nos entretiene y trastoca. Da gusto volver a experimentar esa sensación de querer llegar a casa para seguir comiéndote una novela.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 04:01:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel (El libro durmiente)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La chica del lago]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La voz múltiple]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/voz-multiple_1_2181004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/40dfc3db-4729-4a4a-ba7c-ee2bc55dd2d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021857.jpg" width="319" height="179" alt="La voz múltiple"></p><p><strong>Editorial Cátedra, Colección Letras Hispánicas. Madrid, 2026</strong></p><p>El rincón panorámico que ofrece <em>Un estallido. Antología de la poesía contemporánea 2000-2025 </em>señala un momento áureo; la densidad creadora de un tiempo pleno de expectativas. Muestra una ubicación plenamente optimista que evidencia en sus coordenadas una salud fuerte del género, un vitalismo exultante, merecedor del encuadre múltiple. Las novedades poéticas afloran incontinentes y se multiplican los practicantes líricos, resultando muy complejo tener una idea ajustada de las dimensiones y lindes definidoras del renovado campo poético actual. </p><p>Concreta el volumen el meditado muestreo de dos profesores universitarios con amplio trayecto investigador. <strong>Raúl Molina Gil</strong> es doctor en literatura por la Universitat de València y sus análisis teóricos profundizan en veneros como la poesía española contemporánea, la literatura fantástica y las representaciones literarias de la ruralidad. Poeta y autor de abundantes investigaciones académicas, es colaborador permanente de <em>Pasavento. Revista de estudios hispánicos</em>. Por su parte, <strong>Álvaro López Fernández</strong> se doctoró en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid y también es profesor e investigador posdoctoral de la Universitat de València. Sus estudios indagan en el análisis de lo grotesco y lo fantástico en la cultura española contemporánea y perfila mapas de la cartografía lírica del presente.</p><p>Juntos, firman esta compilación de voces jóvenes que incluye veinticinco autores nacidos entre 1984 y el año 2000, es decir la promoción más temprana desde la que  amanecen tempranas propuestas del siglo XXI. El resultado explora un territorio muy poblado. Los preparadores citan como asuntos causales de esta bonanza los nuevos espacios de difusión, la proyección de lo comunitario, la reducción de la beligerancia intergeneracional, el posicionamiento en redes sociales y otras plataformas focales, y la ruptura del paradigma generacional, ese intervalo temporal que delimitaba similares concepciones de lo poético. Son argumentaciones dispares, de naturaleza conjetural y muy escasa teorización. </p><p>La antología, que aparece en la prestigiosa colección<strong> Letras Hispánicas</strong> de la <strong>Editorial Cátedra</strong>, reconstruye un proceso que avanza desde la ruptura interior de la corriente figurativa, anunciada en su día por <strong>Luis Antonio de Villena</strong>, al abanico de discursos que muestra el rostro versátil de los incluidos. La pujante hornada, a juicio de los antólogos, ”se caracteriza por su pluralidad, su heterogeneidad estética y su diversidad temática” y coloniza el cuarto de siglo transcurrido. Acota una nómina de veinticinco poetas, que han ido conformando el nítido perfil del legado textual.</p><p>La introducción repasa el espacio poético y los signos definidores mencionados por otras antologías. Repasa los caracteres críticos más definidos de la lírica figurativa, la poesía crítica, los pasos vanguardistas o la poesía de la conciencia. Son pautas que sondean relaciones básicas entre sujeto lírico y tiempo histórico. Una cronología en la que predomina, antes que la ruptura brusca el afán de evolución, la diversidad de idearios, la expansión divulgadora en la red y otras nociones como las imprevisibles mutaciones sociológicas del contexto histórico. </p><p>La breve nota de “Esta edición” clarifica la selección final, que atiende “a criterios combinados de representatividad, versatilidad, interés estético y formal, trayectoria, y reconocimiento”. El listado acoge a<strong> María Salgado, Ben Clark, Lola Nieto, Elena Medel, Javier Vicedo Alós, Bibiana Collado, Martha Asunción Alonso, Unay Velasco, Ángelo Nestore, Ángela Segovia, Berta García Faet, Ruth Llana, Álvaro Guijarro, Cristian Piné, Gema Palacios, Xaime Martínez, Mayte Gómez Molina, Pablo Baleriola, Rodrigo García Marina, Andrea Abello, Juan Gallego Benot, Rosa Berbel, Laura Rodríguez Díaz</strong> y <strong>María de la Cruz.</strong> En la introducción de cada voz se clarifica el recorrido y breves pinceladas definitorias de su identidad. Pero es el muestrario de poemas el que da cuenta con precisión del arte verbal de una obra en ciernes.</p><p>El análisis de esta selección de autores muestra un claro desequilibrio en su enfoque. Privilegia el modelo experimental y la ruptura y apaga luces y ofrece una perspectiva borrosa del modelo figurativo, con una notable cantidad de poéticas silenciadas. Se aplaude con desmesura la hibridez, la emergencia vanguardista, la agitación y la fragmentación, asociando la escritura realista al estatismo conservador, la inercia y la somnolencia digestiva del canon. Señalo también la escasa atención a los catálogos de editoriales pequeñas que han dado voz a un relevante caudal de poetas jóvenes, como <strong>Lastura, BajAmar editores, Chamán Editorial, Ediciones Liliputienses, Sonámbulos, Valparaíso, Eolas</strong> o <strong>Baile del Sol</strong>, entre otros. </p><p>Por fortuna, el muestreo nominal es amplio y propicia puentes e intersecciones. Abundan las presencias ajenas a la militancia monolítica, que buscan un entendimiento entre estéticas aparentemente confrontadas, capaces de recrean mutaciones de idearios y alentar una persistente hibridación que no condene a la nada a quienes no escriben igual. El discurso realista no ha fagocitado nunca la pulsión vanguardista; por tanto, no ha existido jamás una marginación preconcebida porque la escritura es libertad y búsqueda, llama encendida; constante indagación del yo subjetivo. Sin ella, no hay poesía.</p><p><em><strong>*José Luis Morante </strong></em><em>es escritor y crítico literario. Su último libro es </em><a href="https://lagaruapoesia.com/producto/viajeros-sedentarios/" target="_blank"><em>Viajeros sedentarios</em></a><em> (La Garúa, 2025).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 04:01:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La voz múltiple]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La luz del caos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/luz-caos_1_2180992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea8e11e1-5da7-4d04-868a-bf4f5030c834_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La luz del caos"></p><p><strong>Alfaguara. 2025</strong></p><p>Se afirma, en algunas publicaciones, que <em>La muy catastrófica visita al zoo</em> (Alfaguara, 2025) de <strong>Joël Dicker</strong> es una novela infantil/juvenil. Menos mal que en otras se descubre lo que he descubierto yo al leerla: es una magnífica novela negra que no tiene edad, se puede dirigir perfectamente a lectores y lectoras de entre 7 y 120 años. </p><p>Es, sin duda, un texto para emocionar y compartir. Efectivamente, me emocioné y le comenté a mis amistades que no dejasen de leerla. </p><p>En ella no se narra únicamente la caótica excursión escolar de la clase de Joséphine (la impresionante profesora), que conduce a su alumnado, a través de una investigación humorística, abordando temas claves para la educación con mayúsculas: la inclusión, la diversidad, la valoración de lo diferente. En ella se evidencian las incongruencias del mundo de las personas adultas. Pienso que a través de ella se da luz al caos, se invita a la reflexión. Convence por su tono, su contenido, su forma de contar, hablar, utilizar las palabras. Y eso es lo que deben intentar conseguir quienes escriben para quienes leemos como una forma imprescindible dentro de nuestras vidas. </p><p>¿Quién puso plastilina en los grifos? Pregunta clave del libro. La pregunta tiene un papel importante en la trama. </p><p>No descubro nada que no sepamos quienes bebemos con verdadera fruición todo lo que escribe Joël Dicker, un joven suizo que es ingenioso, mordaz, inteligente, sarcástico. Me enganché a su narrativa con <em>La Trilogía de Marcus Goldman</em>, comencé con <em>La verdad sobre El caso Harry Quebert</em> y ya no pude parar. </p><p>La historia que, aparentemente, gira en torno a un misterio que sucedió durante una visita al zoo, en vísperas de Navidad, es una verdadera crítica social, satirizando las normas y los comportamientos de las personas adultas. Me ha emocionado la forma en la que plantea la educación inclusiva, el respeto a la diversidad y la amistad. Y todo ello incluyendo intriga, divertimento, sencillez. </p><p>Estoy de acuerdo con lo que he leído por ahí: es una oda a la infancia y un homenaje al poder de la imaginación. Como profesora creo firmemente en que esta es una obra de interés para el profesorado y las familias, padres y madres que, en ocasiones, no son capaces de ver más allá de sus narices, y cuando creen que están protegiendo, lo que hacen es cortarles las alas a quienes son capaces de volar más alto. </p><p>Quienes protagonizan la publicación son niños y niñas con capacidades especiales o discapacidades que, aun así, o tal vez por eso, se comportan de una manera especial, divertida y sorprendente. </p><p>No dejéis de leerla quienes no la hayáis leído. Y, tal vez, aprendáis a inventar palabrotas como lo hace en este libro la encantadora profesora Joséphine. Y, la verdad, a mí me gustaría que los centros escolares estuviesen llenos de este tipo de personas. Me recuerda mucho a los inventos, proyectos, ideas y desarrollos que puse en marcha en mi época de profesora. Creo que educar es, además de un compromiso de por vida con las personas a las que intentas educar, una profesión maravillosa, no suficientemente reconocida y valorada. Para mí fue, es y seguirá siendo algo que siempre está conmigo. </p><p><em>*</em><em><strong>Nieves Álvarez</strong></em><em> es profesora, escritora, poeta, investigadora y artista plástica. Pero, sobre todo, ávida lectora. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 04:01:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nieves Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La luz del caos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Mi querida señorita’ actualiza (y sobreexplica) una pionera representación intersex en el cine español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/querida-senorita-actualiza-sobreexplica-pionera-representacion-intersex-cine-espanol_1_2177905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d55865bf-95a0-4747-8422-c8edfa3e7193_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Mi querida señorita’ actualiza (y sobreexplica) una pionera representación intersex en el cine español"></p><p>“Volví a su habitación y me desnudé como lo haría una mujer al adentrarse en una pira. Cien manos de fantasmas me sostenían las piernas y la espalda, y evitaba que las dudas me aflojasen los miembros; todas las mujeres del mundo me contemplaban”. <em><strong>Todas las mujeres</strong></em><strong> </strong>se titula justamente el último capítulo de <em><strong>La mala costumbre</strong></em>, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mujeres_1_1589489.html" target="_blank">novela que Alana S. Portero</a> publicó a mediados de 2023 desde su convencimiento de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/amarga-navidad-magnifico-regreso-almodovar-senda-confesional-dolor-gloria_1_2163829.html" target="_blank">las posibilidades expansivas de la autoficción</a>. Estaba narrando su vida individual como mujer trans, desde luego, pero <strong>no existe tal cosa como una vida sin otras vidas dentro</strong>, y su historia era trascendida por toda una comunidad de sentimientos y lazos.</p><p>El poder de esta novela —la razón por la que resulta <strong>tan conmovedora</strong>— radica en su carácter de crisol, a partir del cual ni siquiera cabría erigir a Portero como portavoz de una identidad, un colectivo o lo que sea. Portero, según sus diversas particularidades, constituye una energía dinámica y dialéctica que comunica con muchas otras —<strong>generacionales, de género, de clase</strong>— para finalmente apuntalar una estética adaptable. Muchas otras mujeres obreras —en definitiva,<strong> </strong><em><strong>todas las mujeres</strong></em>— encuentran un espacio en ella. Pueden reconocerse en ella, en <em>La mala costumbre</em>. Incluida <strong>una mujer intersexual</strong>, como es la que protagoniza <em><strong>Mi querida señorita</strong></em>.</p><p><em>Mi querida señorita</em> es el primer guion de Portero para cines y lo declama como protagonista <strong>Elisabeth Martínez</strong>. A Martínez le pasó lo que a Adela: nació con rasgos sexuales biológicos que no encajaban con un cuerpo convencionalmente femenino o masculino. Sus circunstancias difieren, obvio, de la condición trans de Portero. Y aún así parece adecuado que sea Portero la principal voz creativa del film, acudiendo a actualizar una película de hace 54 años que fue un éxito en taquilla sin que por ello el término intersex llegara a ser interiorizado entonces por la población española. Sin que esa historia, la historia de Adela, <strong>pudiera aspirar a ser la de alguien más</strong>.</p><p>Los artífices de esta película —que llegará al <strong>catálogo de Netflix</strong> el 1 de mayo previo paso por cines desde el 17 de abril— aseguran que esa es la principal motivación tras el <em>remake</em> de <em>Mi querida señorita</em>: <strong>llamar a las cosas por su nombre</strong>. Concretar el vínculo de su personaje con el colectivo <em>queer</em> y hacerlo con una actriz propiamente intersex, luego de que en 1972 <strong>José Luis López Vázquez</strong> hubiera sido el intérprete de Adela. Y lo hubiera sido con temores comprensibles: Vázquez era una estrella de la comedia tardofranquista, y pensaba que al público se le iba a escapar la risa floja frente a su personaje. Al fin y al cabo, aparecía<strong> disfrazado de mujer</strong>. </p><p>Los guionistas de <em>Mi querida señorita</em> eran<strong> Jaime de Armiñán </strong>(también encargado de dirigir) y <strong>José Luis Borau</strong>, poco antes de consagrarse ante la crítica con <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/furtivos-pelicula-doblego-censura-franquista-hoy-no-hacerse_1_2082324.html" target="_blank">el estreno de </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/furtivos-pelicula-doblego-censura-franquista-hoy-no-hacerse_1_2082324.html" target="_blank"><em>Furtivos</em></a> en 1975. <em>Mi querida señorita</em> planteaba los dilemas de una mujer de mediana edad a la que de pronto le aseguraban que<strong> siempre había sido un hombre</strong>. La descripción actual de este film dentro del catálogo de Netflix sostiene que el médico le revela que “es intersexual”, lo que<strong> es falso </strong>y únicamente se adecua a la inminente pertenencia a ese mismo catálogo del <em>remake</em>. El médico le dice a Adela que es un hombre, y Adela <strong>asume que ha de empezar a vivir como tal</strong>.</p><p>De ahí viene el conflicto del personaje y <strong>una bienintencionada reflexión</strong> sobre el carácter más allá de las asignaciones sociales, que pudo esquivar la censura franquista gracias a su falta de interés<strong> (o de conocimiento)</strong> en explicitar ciertas cuestiones. Y no solo la esquivó, sino que <em>Mi querida señorita</em> fue la película más taquillera en España durante su año, llegando incluso a ser nominada al <strong>Oscar a Mejor película de habla no inglesa</strong>. El premio se lo arrebató un compatriota, <strong>Luis Buñuel</strong>, tras haber producido en Francia <em>El discreto encanto de la burguesía</em>.</p><p>El legado de <em>Mi querida señorita</em> es complicado de cifrar. Sin duda existe un valor en<strong> la sensibilidad </strong>con la que narra la historia y este valor no precisa de detalles nominales o teóricos para calar: tal y como está configurado es suficiente para atender a <strong>la asimetría de géneros</strong> en la España de la época —las dificultades de Adela al intentar vivir como un hombre—, o desarrollar un poderoso romance (el de López Vázquez con Julieta Serrano) que desmantela<strong> cualquier binarismo</strong>. Al mismo tiempo es una película<strong> inmensamente tosca</strong>, de formas relamidas —la cursi banda sonora de Rafael Ferro, la ruidosa pulsión melodramática—, que fuerza a justificar su permanencia en la conversación contemporánea más por <strong>una cuestión de intenciones que de resultados</strong>.</p><p>Que se haya regresado a una película así —tan extravagante y solemne que ni siquiera encuentra afinidad con <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/sorrentino-huye-grazia-le-sorrentino-logra-mejores-peliculas_1_2170535.html" target="_blank">el </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/sorrentino-huye-grazia-le-sorrentino-logra-mejores-peliculas_1_2170535.html" target="_blank"><em>camp</em></a> o unas formas pre-almodovarianas— en 2026 obedece a una industria deseosa de <strong>releer iconos</strong>. Suma Content lleva haciendo algo parecido desde su fundación a manos de <strong>los Javis</strong> la década pasada. La huella de sus productores se deja notar en la voluntad de <em>Mi querida señorita</em> de explicar y contextualizar las oclusiones de la versión de los 70, y de hacerlo con <strong>un talante pop</strong>. Tan melodramático, a su modo, como el de Armiñán, aunque este sea reemplazado por un artífice de taquillazos patrios y fenómenos adolescentes estilo <em><strong>Tres metros sobre el cielo</strong></em>.</p><p>Nos referimos a <strong>Fernando González Molina</strong>, el director. Y aún así no hay que engañarse. Si hay <strong>una voz creativa central </strong>en esta nueva versión de <em>Mi querida señorita</em> —mucho más que la de Borau o Armiñán y mucho más que la entonada por la escuela de los Javis— esta es la de Portero. La autora de <em>La mala costumbre</em> se ha adueñado de <em>Mi querida señorita</em>, y con tal fiereza como para que las virtudes y defectos del film sean prácticamente de <strong>su responsabilidad exclusiva</strong>.</p><p>La película producida por Netflix realiza un par de guiños a la original setentera. La visualización de la traumática huida de Adela a Madrid, un par de planos donde aparece atusándose distraída<strong> un bigote</strong> remitente a López Vázquez. En ese sentido no despacha su parentesco como una mera propiedad intelectual y la estructura narrativa es en buena parte la misma, manteniendo personajes centrales como el pretendiente de Adela (de Antonio Ferrandis a <strong>Eneko Sagardoy</strong>) o la chica cuyo amor sobrevive a<strong> la traumática revelación del médico</strong> (de Julieta Serrano a<strong> Anna Castillo</strong>).</p><p>Es a fin de cuentas un <em>remake</em> puro y duro. Y lo es en una medida oportuna y trabajada desde <strong>el mero ejercicio divulgativo</strong>, que resulta ejemplar. La odisea de esta nueva Adela, que trabaja como catequista y dependiente de una tienda de antigüedades en Pamplona, está enfocada desde una mirada tan tierna y comprensiva como la quisiera plantear originalmente Armiñán, sin que desentonen<strong> las explicaciones extra</strong> alrededor de la identidad de la protagonista. Siendo evidentemente una adecuación a la época y un trasvase de significados, la propuesta está ejecutada con cuidado y empatía, seguramente desde <strong>una documentación muy asesorada. </strong></p><p>Sin embargo <em>Mi querida señorita</em><strong> no es la misma película </strong>que la de 1972, y esta diferencia no se fundamenta únicamente en la aclaración de su personaje como <strong>sujeto intersexual</strong>. Pues este personaje está rodeado de otras circunstancias clave: una ambientación temporal —finales de los 90, a caballo del norte y el centro de España—, la presencia de la religión católica —entre la fe de Adela y su apoyo en el cura <em>gay</em> que interpreta <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/camera-cafe-aida-vieja-sitcom-le-dando-cine-espanol-mejores-comedias_1_2134845.html" target="_blank">Paco León</a>— y sobre todo la progresiva edificación de una comunidad, con la que Adela se topa al llegar a la capital. <strong>Otros sujetos </strong><em><strong>queer</strong></em>, algunos tan confusos como el de ella, en cuya compañía se reconoce y se funde. </p><p>Este planteamiento, naturalmente, recuerda mucho al de <em>La mala costumbre</em> y al propio recorrido vital de Portero —que llega a hacer un cameo en una escena de la película—, confirmando a <em>Mi querida señorita</em> más como una expansión de los postulados de su novela que como <strong>una revisión contemporánea</strong> de un ¿olvidado? film de los 70. Lo que, en la medida que Portero escribe diálogos como escribió situaciones y arcos en su libro, depara varios problemas. <em>Mi querida señorita</em> transcurre entre personajes que, con las emociones a flor de piel, ansían compartir reflexiones y enseñanzas <strong>como </strong><em><strong>taglines</strong></em><strong> </strong>que no solo iluminen a Adela, sino a todo el futuro del colectivo <em>queer</em>.</p><p>Se trata de una metralla emocional que llega a extremos ridículos y estomagantes, y que en su reiteración —a la que no ayuda nada<strong> las formas asépticas del estándar Netflix</strong>— llega a enfangar el desarrollo narrativo del film. En otras ocasiones, sin embargo, la visceralidad de Portero y las interpretaciones de todo el elenco logran imponerse a <strong>estos histrionismos</strong>, y se abraza una verdad emocional que resuena y eleva a <em>Mi querida señorita</em> por encima del precedente setentero. </p><p>No demasiado, claro. Hablamos de buenas intenciones, aciertos dispersos, que al final no han terminado de modular<strong> ninguna versión realmente memorable </strong>de la historia de Adela. Sí han pulido, a cambio, un imaginario que por suerte va haciéndose más y más grande. Donde caben todas las mujeres, todos los cuerpos, <strong>todas las personas </strong>que solo se entienden junto a otras personas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 04:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine español,Directores cine,Cine europeo,Industria cine,Escritores,Activismo LGTBI,Orgullo LGTBI]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los tulipanes son demasiado rojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/tulipanes-son-rojos_1_2178059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a469d6ae-914c-43bf-a4a4-f1a91b9b767a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los tulipanes son demasiado rojos"></p><p>Bartleby Editores. 2026.</p><p>Granada se prepara para una primavera poética fructífera. Se anuncian, por ejemplo, novedades de <strong>Andrés Neuman</strong> en La bella Varsovia y <strong>Alejandro Pedregosa</strong> en Cuatro Lunas, sobre las que trataremos en un futuro cercano, pero merece ahora atención especial el nuevo poemario de<strong> Teresa Gómez</strong>: <em>Los tulipanes son demasiado rojos</em>, publicado por Bartleby Editores, titulado con evocación directa de una cita de la estadounidense <strong>Sylvia Plath</strong>. El título ya es una declaración de principios que retomará el cierre del libro.</p><p>Teresa Gómez pertenece por contemporaneidad y afinidades a la escuela de la Otra sentimentalidad, aquel movimiento granadino de los ochenta, pero las circunstancias editoriales de Teresa hicieron que su voz, convertida en legendaria, no se mostrase a la luz pública hasta pasado ancho tiempo: su primer poemario, <em>Plaza de abastos</em>, fue presentado por <strong>Juan Carlos Rodríguez</strong> en 1986, pero no vio la luz editorial hasta más de treinta años después, en 2022. Para entonces, Teresa había irrumpido en el panorama editorial con <em>La espalda de la violinista</em> (2018), un debut diferido pero rotundo. Este tercer poemario confirma una voz coherente y cada vez más necesaria.</p><p>El libro se articula en cuatro partes de arquitectura aquilatada: la primera es una reflexión sobre la propia condición poética y sobre la perspectiva de quien escribe (y como mujer): un espacio de diálogo con maestras y maestros, con sus contemporáneos, atravesado por el pensamiento antropológico y la conciencia del lenguaje como territorio político. Citas de <strong>Ángeles Mora, Federico, García Baena, Mariluz Escribano, Rosetti, Machado, Margarit</strong> jalonan poemas de toma de postura. La sección se cierra con un poema espléndido que da título a la parte, <em>Equipaje contra el frío</em>, en el cual la voz poética invita a Tristeza, Soledad y Miedo a instalarse junto a ella, no como rendición, sino como umbral hacia lo que sigue.</p><p>Lo que sigue es <em>El ruido de lo efímero</em>, la segunda y más intensa parte, donde la mirada se abre al mundo contemporáneo con una energía y precisión que no elude la incomodidad del mundo y la rebeldía, es una voz desalentada pero en pie. El narcisismo de las redes sociales, la mercantilización del tiempo en el ciberespacio, la reivindicación del silencio, las apariencias de una juventud artificialmente prolongada, el dolor de la migración, la violencia de las manadas —tan alejada, como señala la propia voz poética, de cualquier animalidad real—, la explotación de los países empobrecidos: Teresa Gómez no aparta la vista. Su lírica interviene sobre la realidad sin perder nunca el pulso del poema.</p><p>Esa acumulación de fracaso social cristaliza en la tercera parte: seis poemas que sitúan la voz poética ante una emisión sin pausa del sufrimiento en el mundo: quizá una pantalla, quizá un monitoreo continuado del frío moral que hay ahí afuera. Es la parte más perturbadora del libro, y también la más honesta.</p><p>El cierre lo ocupa el poema que da título al conjunto, síntesis y toma de postura: los tulipanes son demasiado rojos, sí —demasiado reales, demasiado heridos—; no podemos fingir que no los vemos.</p><p><em><strong>* Alfonso Salazar </strong></em><em>es escritor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 04:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los tulipanes son demasiado rojos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia de Manolita Chen, el primer mito 'queer' español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/historia-manolita-chen-primer-mito-queer-espanol_1_2178014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5fc4ea20-cdbb-40e1-a362-db575f295916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia de Manolita Chen, el primer mito queer español"></p><p><strong>La Caja Books. 2025</strong></p><p><em>La pared de enfrente</em> es una novela que narra la historia de Manuela Saborido Muñoz. Cabaretera. Diva <em>queer</em>. Empresaria. Activista. Madre. Nació en Arcos de la Frontera en 1943 con el nombre de Manuel, aunque desde niña deseó otro cuerpo y otros nombres. Hasta que pudo marcharse del pueblo con veintidós años, allí la insultaron en las calles; la encerraron en las celdas del cuartel de la Guardia Civil o en el cementerio durante las fiestas patronales; la ocultaron en los corrales y en la oscuridad de la casa familiar. Allí la golpearon, la humillaron y la violaron, pero también allí, entre cuchicheos, le dieron el nombre por el que la reconocerían en toda España: <strong>Manolita Chen</strong>.</p><p>Abraham Guerrero Tenorio combina investigación e imaginación para alumbrar un coro de voces que fabulan las desventuras de Manolita en el barrio chino barcelonés, en los espectáculos eróticos de Madrid y París, en sus conciertos de coplas junto a Paco España y en los reservados una vez que el <em>show</em> ha terminado. Travestis, prostitutas, poetas, maricones, transexuales, artistas. Todos hablan y trenzan las palabras para dar forma a una historia oral de la sexualidad clandestina y disidente del franquismo. Sus cuerpos sufren las palizas y los electroshocks y se dejan transformar por el maquillaje, las lentejuelas, los tratamientos hormonales y las intervenciones quirúrgicas.<em> </em></p><p><em>La pared de enfrente </em>ya está en las librerías de la mano de <a href="https://www.lacajabooks.com/" target="_blank" >La Caja Books</a>. <strong>infoLibre </strong>comparte por su interés un fragmento a continuación:</p><p>_________________________________________________________________</p><p>Yo he elegido la cama de abajo, niña. No está bien que empiece mandando, pero ya he estado varias veces en la cárcel y aquí dentro hay que plantar unas normas desde el principio. Además, tú eres más joven, mírate, tan modosita y con carita de no haber roto un plato en la vida. Asusta este cuchitril, ¿verdad? No te preocupes, a todo se acostumbra una. Yo estoy aquí para ayudarte, conmigo te sentirás protegida. Acércame esas babuchas, anda, que la ciática apenas me deja moverme. ¿Ves cómo estoy, niña? Si no puedo ni agacharme, imagínate trepar todas las noches como un mono para dormir. Mi cama es la de abajo, no se hable más. </p><p>Por cierto, que no me he presentado, mi nombre es Manuela Saborido Muñoz, aunque no siempre me he llamado así. Mi primer nombre fue Manuel, Manuel Saborido Muñoz, y esa <em>a, </em>esa<em> a</em> que le faltaba a mi nombre, la sentía en la infancia como un vacío; esa<em> a</em> ha sido, niña, como<em> </em>una carreta de piedras que todavía arrastro. Saborido es el apellido de mi padre, que nos dejó huérfanos cuando yo contaba con apenas tres añitos de edad. Muñoz es el de mi madre María, María la Viuda, que nos sacó a mí y a mis once hermanos adelante con mucho esfuerzo y una taberna muy flamenca situada en una cueva cerca de la plaza de las Aguas. Muchas horas hemos pasado allí con ella. Por las mañanas, ordenando los quesos apestosos y el jamón, y por las tardes, llenándoles los vasos de vino a todos los que se acercaban a escuchar buen flamenco; y a escupir también, niña, que me pasaba horas recogiéndoles los gargajos que echaban al suelo, unos escupitajos gordos que parecían cagadas de palomo. María la Viuda, niña, es la mujer a la que más he admirado. En parte, soy la que soy gracias a ella. </p><p>Pero no te creas que todo ha sido felicidad. Mi infancia fue muy desagradable. Fui una chiquilla que, claro, ya cuando tenía cuatro años se me notaba que yo traía una cosa en el cuerpo que no me pertenecía. Yo era una niña, se veía cuando movía las manos y en la forma de caminar. Era una niña y siempre quería una aguja e hilo para coser. Un día, mi madre me vio remendando unas muñecas de trapo y me dio un alpargatazo en la mano. Ese fue el primero de los muchos golpes que recibí por querer ser mujer. Y no fue la única, que las madres de las niñas del barrio, si me juntaba con sus hijas para jugar, las apartaban de mí, y si me juntaba con los niños, todavía peor, corriendo salían a las casapuertas y dando voces metían a sus hijos otra vez para adentro, y me dejaban sentada en la acera, sola, discriminada total. Había una mujer que también tenía otro chiquillo al que se le notaban las maneras, y parece ser que habló con mi madre para que hiciéramos amistad. Nos escondían en el corral trasero de la taberna, porque entonces todos los edificios tenían un corral, y allí jugábamos a coser, a las cocinitas, a los maridos y a las mujeres, y creo que, alejadas de todo y ocultadas como unos rojos republicanos, podíamos vivir como todo el mundo, nadie se reía de nosotras y nadie nos decía que si eso eran cosas de mariquitas o cosas de niños. Él se llamaba Joaquín, pero yo le decía Joaquinita. Yo me llamaba Manuel, pero él me llamaba Manolita. Y ese nombre, este por el que ahora me llaman y que tanto quebranto me ha costado conquistar, niña, toda España lo ha conocido.</p><p>Mi historia con Manolita está marcada por una obsesión que me creció por dentro desde los siete años. De aquel Arcos de la Frontera en el que ella y yo crecimos, Gerardo Diego escribió que era un pueblo que se ubicaba entre la realidad y el sueño, pero nuestra verdadera situación era el paro, la miseria, la emigración y las desapariciones. Desaparecían los hombres de las calles y las casas como se esfumaban las ilusiones. En ese Arcos hambriento, de ausencias y calles estrechas, se encontraba la taberna de María la Viuda. Era una cueva situada en la calle Romero Gago, cerca del centro del pueblo. Su arquitectura era muy simple. Tenía un primer pasillo horizontal más ancho que largo donde había mesas y bancos colocados en fila enfrente de la barra. A la derecha se abría un arco con dovelas de ladrillos que daba a una habitación rectangular, un salón con mesas de madera muy precarias, pequeñas y redondas, por cuyo alrededor pululaban en desorden sillas de madera y mimbre. Al fondo del salón se hallaba un escenario reducido donde los fines de semana había actuaciones flamencas. A su izquierda, una puerta que daba a un corral. Los hombres que acudían a la taberna eran jornaleros durante una cuarta parte del año. </p><p>Los meses restantes los consumían en la afanosa tarea del beber. Entre ellos, mi padre, que me llevaba consigo la mayoría de las veces para quitarle a un niño de encima a mi madre y que ella así no pudiera reprocharle que se preocupaba más de gastar su tiempo en el vino seco que en ayudarle con las labores de la casa. Las conversaciones entre aquellos seres humildes pero decididos variaban muy poco. Cuando en la taberna dominaba el bullicio, era porque o bien discutían sobre que tal o cual había hecho trampas jugando a las cartas o al dominó, o bien el aburrimiento era tan agudo que se insultaban, cantaban juntos o tocaban las palmas mirando al vacío. Y escupían. Sin embargo, si era el murmullo lo que imperaba era porque había habido una desaparición, probablemente conocida, y hablaban acercándose al silencio para que no se oyera desde la calle que eso los preocupaba. Había veces en las que, mientras murmuraban, un guardia civil entraba en la taberna, pero estaban ya tan entrenados, temían tanto ser arrestados por una simple conversación, que, en cuanto un pernil verde se asomaba por la puerta, enseguida eran capaces de volver a los insultos, al cante, a las palmas y a los gargajos. </p><p>Otra de las conversaciones a las que acudían con periodicidad era el hijo menor de María la Viuda, Manolito. Muchas veces, los amigos de mi padre me decían Paquito, tú no hagas las cosas que hace Manolito, y yo al principio no sabía a qué se referían con las cosas que ese niño hacía, porque, de haber algo que me pareciera extraño, esa cosa era trabajar. Manolito y su hermano José Antonio, a pesar de la niñez en la que se encontraban, ayudaban a su madre en los quehaceres de la taberna, ya que los demás hermanos se buscaban la vida con otras labores distintas a las del bar para ayudar económicamente a su madre, que tampoco regentaba un negocio que requiriera la tarea de los doce hijos. Ahí es cuando comenzó a crecerme la inquietud por Manolita, en aquella época Manolo, un niño delgado, escuálido más bien, con unas orejas echadas hacia adelante y con una tristeza innata, creciente conforme pasaba el tiempo, impropia de esa menudencia andante. A raíz de las advertencias de los amigos de mi padre y de la necesidad de indagar en los motivos por los que un niño de mi misma edad retenía en sus ojos tanta amargura, creo que comencé a entrenar la mirada de Paco Sevilla, el escritor en que más tarde me convertí. Lo miraba servir con el brazo izquierdo detrás de la espalda y con sumo cuidado cuando dejaba en la mesa el vino seco, el queso y el jamón, las especialidades de la taberna de María la Viuda. </p><p>Para mí, era sobrenatural ver a un chiquillo de mi misma edad realizando trabajos de adultos, así que la mayoría del tiempo que pasaba allí, y han sido muchas las horas junto a mi padre en aquel lugar, lo invertía en seguir sus movimientos, apreciando el modo en que aquella sombra diminuta despachaba a los clientes o viéndolo recibir chascarrillos y bromas pesadas sobre su forma de hablar y sus andares. Los chistes hacia Manolito siempre arrastraban el mismo tono liviano y dulce, porque le hablaban con la cadencia propia con que se les habla a los niños, pero a su vez era tremendamente violento. No era raro escuchar de boca de algún hombre, si Manolito se agachaba porque se le había caído algo al suelo, Manolito, encoge ese culo cuando te agaches porque aunque eres pequeño, ahí te cabe tela; o si, por ejemplo, sonreía y dejaba las bebidas con suavidad en una mesa, era habitual que se escuchara muchas gracias, madame. María la Viuda vigilaba desde la barra cada paso del hijo, y cuando oía que le decían algo de todo esto, azotaba a Manolito en el culo y le advertía de que no hiciera cosas de niñas. Después, lo enviaba al corral. Yo seguía a aquel muchacho que me desbordaba el cuerpo de tanta turbación y lo espiaba en sus juegos solitarios a través de la puerta entreabierta. Manolito agarraba unas cuantas telas que había escondido debajo de las piedras o en el almacén donde María la Viuda guardaba las botellas de vino y los barriles de cerveza, se sentaba en algún lugar recóndito y cosía vestidos y capas a sus muñecos de trapo. </p><p>Los cuadros que me ofrecían los castigos de Manolito en el corral los he guardado en la memoria. En ese lugar mostraba cierto descanso en la mirada, parecía que prefería la soledad apaciguadora del castigo al bullicio condenatorio de su vida ordinaria. Cientos de veces han contemplado mis ojos la misma escena, y cientos de veces María la Viuda irrumpía por la puerta que daba al corral, me apartaba de un manotazo para aclararse el camino hacia su hijo y lo alcanzaba mientras él jugaba con sus muñecos. Lo zarandeaba, lo repudiaba, le rasgaba las telas, lo acusaba, lo hundía hasta el fondo del corral. Lo escondía aún más en su propio escondite, hasta que Manolito se transformaba en un punto invisible para mis ojos. Yo sabía que eso era lo que buscaba María la Viuda. Ocultarlo, hacerlo incorpóreo a la vista de los demás antes de que se corriera la voz y las autoridades se lo arrebataran y lo hicieran desaparecer de verdad. Para siempre.</p><p>¿Ves ese retrete cochambroso que nos ponen para orinar, niña? ¿Lo ves? Te da asco, ¿verdad? Pues ese retrete es toda una victoria para mí. No sabes la alegría que me da poder bajarme el pantalón y sentarme en él, que seas tú, niña, la que escuche el chorrito contra la cerámica, psss, psss. Sentarme para mear, niña, algo que no pude hacer en la escuela. Yo fui a un colegio, que en realidad no era un colegio, sino un señor que daba clase a los niños de familias que no tenían nada, de familias que eran muy pobres y le pagaban una perra gorda a esa persona que se sabía las cuatro reglas y eso era lo que nos enseñaba. Pero a pesar de todo, no te creas que no he sido instruida. Culta no, pero sí aprendía todo lo que quienes no me veían como un engendro querían enseñarme. </p><p>A la taberna se acercaba un hombre, niña, que se llamaba Julio Mariscal, alguien a quien no voy a olvidar en la vida. Cuando don Julio ya había probado el jamón y el queso de María la Viuda y dos o tres copas de oloroso se habían deslizado por su garganta, se acercaba al corral donde jugábamos Joaquinita y yo para enseñarnos poemas. Julio Mariscal era un maestro del pueblo y un poeta famoso. Llegaba con un libro blanco, con la cubierta rugosa, muy bonita, donde en unas letras negras y en mayúsculas se podía leer <em>LA REALIDAD</em>, y en unas letras rojas se leía <em>Y EL DESEO</em>. Don Julio nos explicaba que el negro de la realidad era porque el poeta que escribía esos poemas era una persona con una visión muy oscura de la vida, y el rojo, porque también era un hombre muy apasionado, que rebosaba amor y deseo, y que el rojo era el color de la pasión. Entonces don Julio se sentaba en una sillita de mimbre con ese libro precioso en su regazo y nosotras nos repantigábamos junto a él y lo escuchábamos leer <em>unos cuerpos son como flores, otros como puñales, otros como cintas de agua,</em> y después decía <em>pero el hombre se agita en todas direcciones, sueña con libertades, compite con el viento</em>, y yo me imaginaba que mi cuerpo de niña se abría como una flor y que el viento eran las voces que me decían ¡mariquita!, y que ese viento no impedía que mis pétalos se abrieran ni me arrancaba el tallo de raíz y entonces me sentía más mujer y me entraban ganas de abrazarle y darle un beso a don Julio. Me enseñaba cosas que el otro maestro no era capaz. </p><p>En la clase tan solo había niños, porque entonces los colegios eran de niños o de niñas. A mí me dejaban en un rinconcito, otra vez sola, discriminada total, pero eso no era lo que más daño me hacía. Lo que más me dolía era cuando la vejiga me apretaba como un abrazo de huérfano y me entraban unas ganas de orinar enormes. Se meaba en un cubo, y yo no me podía acercar al cubo, porque el cubo era, niña, como el alpargatazo de mi madre cuando me veía con la aguja y el hilo, el cubo era pesado como una pena, y solo de pensar que me tenía que acercar a él y sacar mi cosita delante de todos y que iban a escuchar el sonido del líquido en el metal, me paralizaba. Entonces no orinaba, me aguantaba el pis en la vejiga que aquello parecía las compuertas de un pantano rebosado, y aguantaba y aguantaba hasta que parecía que el pipí se me iba a salir por los ojos. Pero yo allí ya era Manolita, ya tenía claro que yo era Manolita, y por María la Viuda que no les iba a dar el gusto de que se rieran de mí y me llamaran mariquita. Esas cosas no se pueden olvidar, niña. Por eso, cuando el retrete cochambroso te dé asco, cuando la grima te acuda y te creas que vas a posar tu intimidad en un prado de ortigas, tú piensa en Manolita, piensa que para Manolita ese cubo es una victoria, y mea tranquila y siéntete ligera como dos enamorados que corren por la orilla de una playa.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 04:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Abraham Guerrero Tenorio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La historia de Manolita Chen, el primer mito 'queer' español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Emma Lira, Premio Edhasa Narrativas Históricas 2026 con una novela que nos reconcilia con Al-Ándalus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/emma-lira-premio-edhasa-narrativas-historicas-2026-novela-reconcilia-andalus_1_2178199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b07123e4-622d-4d12-a3ef-a85b48724bf8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emma Lira, Premio Edhasa Narrativas Históricas 2026 con una novela que nos reconcilia con Al-Ándalus"></p><p>"Una novela de extraordinaria sensibilidad, que recrea, con ricos detalles y un exotismo velado, la Hispania árabe-musulmana del califato, en la cumbre de Medina Azahara, así como la historia de Almanzor antes de convertirse en leyenda". Este es el fallo del jurado del <strong>Premio Edhasa Narrativas Históricas 2026</strong>, que recae en<strong> </strong><em><strong>La luz de Medina</strong></em>, obra seleccionada entre 284 originales, escrita por la reportera, guía cultural y apasionada viajera <strong>Emma Lira</strong>, agasajada a su vez con los 10.000 euros de dotación del galardón.</p><p>Lira explica a <strong>infoLibre </strong>que esta novela es "un retazo de esa <strong>Córdoba </strong>del siglo X, cuando en el <strong>Califato Omeya </strong>era la perla de occidente, una de las ciudades más esplendorosas del mundo compitiendo con <strong>Constantinopla y</strong> <strong>Bagdad”. </strong>"Es un trocito de nuestra historia que tenemos a veces un poco arrinconada y en el que había personajes increíbles", apostilla, situando la trama en aquel momento en el que los reinos cristianos, vulnerables y enfrentados entre sí, tejen alianzas con la suntuosa corte de <strong>Medina Azahara </strong>en espera del momento de poder combatir contra <strong>Al-Ándalus.</strong></p><p>Se convierte así <em>La luz de Medina</em> en una <strong>epopeya </strong>que narra el ascenso al poder de <strong>Almanzor </strong>y el conflicto íntimo de Lubna, una mujer esclava pero erudita que supo abrirse camino en la corte cordobesa y terminó siendo llamada a salvaguardar una verdad oculta en la más monstruosa de las mentiras. "Siempre digo que Almanzor es para los españoles, en general, lo que <strong>Aníbal </strong>es para los romanos. Pero a Aníbal se le ha contado muy bien, mientras que este personaje ha sido poco contado. Sabemos poco de él y a mí me gustaba pensar en cómo sería, cómo habría sido su vida, cómo se habría movido por esos pasillos de Medina Azahara para llegar a donde llegó, a mover los destinos de un califato sin ser el <strong>califa</strong>", anticipa la autora.</p><p>Y continúa: "No deja de ser un personaje que ha nacido en una <strong>Algeciras </strong>que lleva 200 años siendo <strong>musulmana</strong>, en una península que es <strong>Al-Ándalus</strong>, menos una franja del norte, por así decirlo, del <strong>Cantábrico</strong>. Los historiadores consideran que es un gran estratega, un gran general y, de alguna manera, hemos solapado ese carisma y esa inteligencia porque<strong> no nos ha interesado.</strong> Es una parte de nuestra historia que a lo mejor <strong>no nos apetece contar</strong> o <strong>recordar</strong>".</p><p>Porque, efectivamente, <em>La luz de Medina </em>tiene también la intención de "no contar solamente otras partes de la historia de España que a lo mejor conocemos más o de las que nos <strong>enorgullecemos </strong>más". "Esta es una parte de nuestra historia tan <strong>importante </strong>o más que otras mejor recordadas", recalca Lira. "Tengamos en cuenta que un califato es como un papado, de alguna manera, solo hay un califa, que es un representante de Dios en la Tierra. Y en el siglo X hay un cisma dentro de la jerarquía islámica y coinciden tres califatos: <strong>Bagdad</strong>, <strong>Fatimí</strong>, que es el que funda El Cairo, y <strong>Córdoba</strong>", prosigue.</p><p>Un momento histórico de evidente relevancia, sostiene, en definitiva, al contar Córdoba con un <strong>califato que "dura cien años</strong> y que tiene sus formas propias", más allá de la religión que lo asemeja a los otros: "<strong>Al-Ándalus</strong> tenía su carácter propio, porque al final es una mezcla de la gente que ya vivía aquí, de la que venía del <strong>Magreb</strong>, de todo ese <strong>sustrato </strong>y de todas esas culturas que ya existían, incluyendo la cultura judía y la cultura hispanorromana que habían heredado los <strong>visigodos</strong>. Todo eso hace que la arquitectura, los modos de vida, el lenguaje y más ámbitos hagan diferente Al-Ándalus de lo que puede llegar a ser Bagdad o El Cairo".</p><p>Es por ello que también defiende la autora que esa es "una <strong>época muy nuestra</strong>, porque nace aquí y nos ha dado grandes obras <strong>arquitectónicas</strong>, grandes personajes históricos y muchos <strong>avances tecnológicos</strong>, empezando por el <strong>regadío </strong>y terminando por grandes <strong>obras </strong>escritas o<strong> tratados médicos</strong>". "Me da un poco de pena que, en ocasiones, nos tomemos esa parte de la historia como si fueran '<strong>los otros</strong>', que digamos 'esos eran los otros, que vinieron y se fueron', porque los otros somos nosotros también. Esto duró 800 años. Un <strong>invasor </strong>que esté en un lugar<strong> 800 años </strong>ya no es un invasor", argumenta.</p><p>Así las cosas, <em>La luz de Medina</em> es de alguna manera también un intento de "<strong>reconciliación</strong> con esta parte de nuestra historia, en la que Córdoba y Al-Ándalus eran un foco <strong>brillante </strong>al que venía a estudiar gente de todo el mundo y en el que se miraba todo el mundo". "No creo que sea algo de lo que tenemos que <strong>avergonzarnos</strong>, sino al revés. Tenemos que <strong>enorgullecernos </strong>de esa etapa de nuestra historia", afirma.</p><p>Todo eso está presente en esta obra, que por su propia condición de <strong>novela</strong>, por supuesto, transita por ese espacio en el que el rigor histórico se difumina con la ficción. "Yo suelo moverme en las lagunas, en <strong>lo que no se sabe</strong>", señala la escritora, que se hace preguntas como las siguientes: "<strong>¿Y si esto hubiera sido así? </strong>¿Y si lo que nos han contado no es exactamente lo que sucedió? ¿Y si había un secreto que había que salvaguardar a toda costa de alguna manera para que esta maquinaria, esta dinastía esplendorosa que ha llegado a montar un califato en la otra parte del mundo, pueda continuar adelante?"</p><p>"Ahí es donde yo meto la <strong>ficción</strong>, reconstruyendo las relaciones de una serie de personajes que en su mayoría son históricos", resume, antes de terminar reconociendo que con esta novela le gustaría generar "<strong>curiosidad</strong>" y que los lectores sintieran la necesidad de buscar más información sobre estos personajes: "Me gustaría que la gente quisiera saber más sobre ellos, que se preguntara por esa línea entre la realidad y la ficción. Y, sobre todo, que se animara a conocer esa parte de nuestro pasado tan <strong>importante</strong>, que nos ha dejado un<strong> legado tan grande</strong> y de la que, en ocasiones, <strong>renegamos</strong>. Que miren a ese pasado con ojos de <strong>orgullo</strong>, de pertenencia, y que digan 'esto tan <strong>bello</strong>, <strong>bonito </strong>e <strong>interesante </strong>también es parte de mi historia".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 18:50:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/luis-garcia-montero-maximo-interes-extrema-derecha-desacreditar-politica-democracia_1_2177512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/db09ac63-1f60-4c9f-bedb-a19bfa031e24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia""></p><p>Regresa Luis García Montero (Granada, 1958) 12 años después a la novela con <em>La mejor edad </em>(Tusquets, 2026). Una historia que comienza cuando Manuel Benítez recibe con sorpresa en el bar de comidas que regenta la visita de un viejo conocido, el juez Ramón María Zaldívar, que lo condenó a la cárcel en 1975, cuando España estaba a punto de empezar a dejar atrás el franquismo y abrazar la democracia. Contra todo pronóstico, la conversación fluye y la amistad se afianza mientras hablan de caídas y cuidados, viejas heridas y segundas oportunidades.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La mejor edad</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una novela basada en una conversación entre dos personas que se reencuentran después de haberse conocido en una situación muy difícil 50 años antes. Al reflexionar sobre el paso del tiempo, la política, la situación del país, enseguida aparece la pregunta de cuál ha sido tu mejor edad, que después ronda por el restaurante que ocupa la mayor parte del argumento. Después de contarse sus vidas, los dos protagonistas coinciden en que la mejor fue la edad en la que vivieron un amor feliz. Y son conscientes de eso sobre todo porque, debido a la muerte y a la enfermedad, han perdido la convivencia de ese amor.</p><p><strong>Esa conversación es entre un juez y un hombre que regenta un restaurante, con un pasado que coincide en un momento muy concreto.</strong></p><p>Esta es la historia de un juez que se queda viudo y que al hacer una mudanza revisa documentos del pasado y encuentra una vieja sentencia injusta que dictó cuando quería fijar su posición como un juez autoritario propio del franquismo, y condenó sin pruebas a un muchacho por un delito que no se sabía si había cometido. Luego pasa el tiempo y se convierte en un juez demócrata que defiende los derechos humanos y en una referencia internacional en la justicia progresista, hasta que, haciendo esa mudanza, se acuerda del joven sentenciado y va a buscarle para comprobar cómo le ha ido en la vida y qué consecuencias tuvo su error. Le encuentra y, tras superar las tensiones, acaban estableciendo una conversación, una relación de confianza en la que analizan estos 50 años de democracia española y de relaciones personales. </p><p><strong>¿Son dos personas que se entienden y se perdonan la una a la otra y a sí mismas?</strong></p><p>Una de las apuestas del argumento es analizar las situaciones donde son posibles las segundas oportunidades. Porque una de las cosas que a mí me preocupan son las dinámicas donde la rapidez y la crispación llevan a los discursos de odio, a los rencores, y donde parece que defenderse a uno mismo significa ser implacable con el otro. Frente a eso, la conversación ayuda a escuchar y abre las posibilidades del entendimiento, pues al escuchar al otro puedes reconocerte a ti mismo y, lo que es fundamental, si vamos a establecer una relación no se trata de atacar tus errores para ocultar los míos, sino de que en la conversación se puedan analizar tus errores y tus virtudes, y que me sirvan también a mí para asumir y responsabilizarme de mis propios errores y virtudes. </p><p><strong>¿Tener fe en la juventud siempre ha sido un error? Esta es una de las muchas reflexiones que aparecen durante la conversación, como consecuencia también de echar la vista atrás.</strong></p><p>Vivimos un momento de mucha aceleración, de crispación, del tiempo convertido en mercancía de usar y tirar, y eso está impidiendo el diálogo generacional. Para mí, era muy importante denunciar esa falta de diálogo generacional, el peligro de que los que han envejecido se conviertan en unos viejos cascarrabias y de que los jóvenes crezcan creyendo que se van a inventar el mundo porque no le deben nada a la memoria, ni a nadie. La conversación intergeneracional es decisiva. Y, en ese punto, uno de los personajes, que es muy descreído, puede mirar hacia los jóvenes que van a cambiar el mundo, pero después se someten a sus propios intereses y acaban interesándose menos por la sanidad o la educación pública que por salir en TikTok y mantener su protagonismo.</p><p><strong>¿Hemos cometido el error de dar por sentada la democracia?</strong></p><p>La conversación de estas dos personas se sostiene en ese sentido, ya que hablan de su vida a lo largo de 50 años, que son los que nos separan de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/francisco-franco/"  >muerte de Franco</a> y el principio de la democracia. Creo que es muy importante ser consciente de los errores cometidos, tanto de lo que se hizo mal como de aquello que no se llegó a hacer y que había que haber hecho. Y es muy importante también ser consciente de lo que sí se ha hecho y se ha conseguido, porque nos puede engañar tanto la ceguera ante lo que se ha logrado como la creencia de que todo es perfecto y eterno, cuando no es verdad ninguna de las dos cosas. La democracia ha conseguido muchas cosas y ha tenido una transformación en la vida pública, en la sociedad española, no solo en la libertad de poder votar cada cuatro años, sino en lo que significa la educación sentimental, la justicia... Porque la justicia está mal, es verdad, pero no tiene nada que ver lo que era la justicia de una dictadura con la de una democracia donde fallan cosas. Conviene tener en cuenta esto porque, si no, los enemigos de la democracia van a procurar no solo paralizar los avances, sino borrar lo que ya se ha conseguido. </p><p><strong>¿Tiene nuestra democracia que asumir que es exalcohólica?</strong></p><p>Uno de los personajes, Manuel, fue condenado pero tuvo la suerte de que se enamorara de él la abogada que lo defendió, que se había educado en una parroquia de curas obreros de un barrio de Madrid, y de que pronto llegara la democracia, por lo que ella pudo trabajar en las instituciones del Estado y él abrir un bar sin tener estudios. Lo que ocurre es que se olvidó de los peligros de la realidad y acabó acostumbrándose a beber más de la cuenta en la barra del bar y tuvo una crisis alcohólica fuerte que le complicó la vida. En esta conversación con el juez, aparece que a lo mejor hay que tener cuidado con que la democracia española no se parezca demasiado a esta biografía de 'hay una dificultad, empieza un mundo nuevo, defendemos la alegría, pero se nos va la vigilancia y la alegría se convierte en alcoholismo y en negación de las responsabilidades de la vida'. Por eso, es conveniente darle su papel a las segundas oportunidades, y por eso este Manuel puede salir de su racha alcohólica y puede responsabilizarse de sus propios errores buscando un comportamiento justo en el futuro. </p><p><strong>¿Algunos jueces son peores que los delincuentes?</strong></p><p>Eso lo dice una persona que se sintió muy perjudicada por un juez que lo condenó sin pruebas, por lo que cree que tiene derecho a decir eso, y yo lo tomo en serio para plantear algo que estoy viendo y analizando en la sociedad. Hay dos cosas fundamentales para una democracia, y se nos puede perder la cabeza en una crisis alcohólica de no darnos cuenta de lo que significa en nuestra sociedad: el periodismo y la justicia. El periodismo es fundamental para la democracia, y una de las grandes dinámicas que atentan contra la democracia es la sustitución de la información seria por la comunicación de bulos por parte de pseudoperiodistas y pseudomanipuladores. Por otra parte, una sociedad democrática necesita creer en la justicia, pero uno lee las noticias y se lleva sorpresas muy tristes, porque hay algunos jueces que no se comportan de manera decente y parece que, más que por la justicia, están preocupados por darle titulares escandalosos a los pseudoperiodistas. </p><p><strong>Son necesarios periodismo y justicia independientes. </strong></p><p>Esa es una realidad. Una sociedad necesita una justicia independiente, pero con una doble dirección, es decir, que sea independiente del gobierno y también de los intereses partidistas que quieren utilizarla para crear escándalos contra el gobierno o para desacreditar la democracia. El mayor interés ahora mismo de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia, porque, como en el fondo ellos trabajan para los multimillonarios, les conviene una democracia sin autoridad para que no imponga un orden en el que paguen impuestos y cumplan leyes que favorezcan la igualdad. Hay muchos jueces que dicen que son independientes porque no responden a un gobierno, pero están muy sometidos a la dependencia de unos intereses políticos muy concretos, y eso pasa con el pseudoperiodismo también. La independencia es fundamental, y yo lo siento pero cuando leo las noticias veo que hay casos de corrupción en los que un partido expulsa inmediatamente al corrupto, que va a la cárcel y se ponen en marcha los juicios, y otros casos en los que el partido no echa al corrupto sino que intenta enmascararlo y se dedica a dilatar años el proceso judicial. Y, de pronto, coinciden en la actualidad ambos juicios, uno sobre algo que ocurrió antes de ayer y otro hace cinco años, con lo que hay que ser muy exigentes con el crédito de la justicia porque de ahí depende el crédito de la democracia. </p><p><strong>Al tratarse de dos personas que echan la vista atrás, el paso del tiempo se convierte también en un tema muy importante. "Envejecer es ley de vida, pero una putada", dicen. También que "se trata de cumplir años sin perderse el respeto".</strong></p><p>Uno de los personajes es muy guapo, va envejeciendo y va viendo en el espejo que pierde su mayor virtud, aparte de que cada vez tiene menos fuerza para mantener su protagonismo en movimientos políticos y profesionales. Hablábamos antes del diálogo generacional y de lo peligroso que son tanto los viejos que se convierten en cascarrabias como los jóvenes que creen que no le deben nada la memoria, y claro, para mantener las ilusiones colectivas y el sentido de la comunidad es muy importante un diálogo generacional donde los viejos no se consideren con derecho a parar a los jóvenes y los jóvenes no piensen que pueden crear un mundo de la nada como si no hubiera existido nada anterior a ellos. En esa coyuntura está la conciencia de lo que es cumplir años, pues los viejos no pueden detener el futuro, no pueden querer que todo permanezca igual, no pueden olvidar que no es lo mismo haber nacido en 2008 que en 1958. En ese sentido, me interesa otro tipo de reflexión que tiene que ver con los cuidados, que en el fondo es lo que lo une todo. </p><p><strong>El dueño del bar cuida de su mujer enferma tras haber sufrido un incidente cerebral.</strong></p><p>Así es. Vivimos en sociedades muy hedonistas que además están sustituyendo el diálogo colectivo por las individualidades hasta el punto de que hay estrategias que pretenden crear grupos de individualidades en vez de colectivos que compartan una ilusión común, agrupando a individuos que solo se unan por el rencor para defender sus propios intereses contra los demás. Hay que tener en cuenta cómo lo individual puede sustituir a lo colectivo. ¿Qué significa eso? Pues no solo ya creer que el triunfo se debe al propio mérito sin deberle nada a los demás, sino creer que uno es invulnerable. Y, bueno, la vida nos recuerda una y otra vez que somos vulnerables, que convivimos con la enfermedad, con la muerte, y que el individualismo todopoderoso es una mentira. A partir de ahí, está algo que yo creo que relaciona la construcción de una historia amorosa con el espacio público, que es el puente que hay entre un yo, una intimidad y un nosotros. Porque si estableces una historia de amor creyendo que se trata de imponer tu identidad no existe igualdad, sino machismo y homologación, cuando si nos unimos es porque somos vulnerables, necesitamos cuidar y ser cuidados. Eso pasa en lo público también y en la articulación de un contrato social donde más que el respeto a la diversidad lo que se intenta es la homologación de imponer una identidad cerrada que convierta a la igualdad en homologación, y que se olvide de que todo el mundo tiene derecho a ser cuidado y la obligación de cuidar a los demás. </p><p><strong>Para Manuel, poder cuidar de su mujer es una oportunidad, no una carga.</strong></p><p>Me interesó tirar del hilo precisamente por esa preocupación donde las dificultades pueden ayudarte a resolver conflictos o a cerrar los ojos a tus propios errores. Él se equivoca, se porta mal con su mujer hasta el punto de que ella lo abandona, pero entonces ella tiene una enfermedad cerebral, se queda inútil, y él la recibe en casa para cuidarla. Ahí está la segunda oportunidad. Él, que había asumido su error, que sabía que se había equivocado, que había conseguido vencer la crisis de alcoholismo, disfruta cuidando a su mujer porque es la manera que tiene de lavar su mala conciencia. Pero, una vez que ha lavado su mala conciencia, vuelven los matices del conflicto y entonces se pregunta: '¿no acabaré convirtiendo en egoísmo este lavado de mi mala conciencia? ¿Mantenerla con vida no es una injusticia si hay médicos que me están diciendo que a lo mejor está la posibilidad de la muerte digna? ¿No debería yo respetar la muerte digna de mi mujer en vez de tenerla aquí para lavar mi propia conciencia porque la estoy cuidando bien?'</p><p><strong>Ahí aparece la palabra ‘eutanasia’.</strong></p><p>Es que como todo se convierte en palabras, de pronto a Manuel, que cuando oía 'eutanasia' le parecía una palabra con bata blanca y congelada, lo mismo que muchas palabras de la retórica judicial que le parecían vestidas de uniforme cuando lo condenaron, la expresión 'muerte digna' ya no le parece igual. Entonces ya se plantea de verdad que el amor puede ser respetar la dignidad de su muerte y no obligarla a seguir con vida para que él se sienta realizado por cuidarla. Ese es otro de los matices de la obra que nos une a todos, que es la de ir analizándonos a nosotros mismos, comprender nuestros propios errores a la hora de juzgar también los errores y las dificultades de los demás. </p><p><strong>Al principio, hablamos del recuerdo de la mejor edad cuando miramos atrás, pero la novela termina planteando también cuál es la mejor edad para reconocerse viejo y morir.</strong></p><p>Hay muchas posibilidades de la mejor edad, cada una tiene sus inconvenientes y sus virtudes, pero en los personajes y en la vida que flota, y en la erupción de la nieta y de la juventud, es importante la esperanza y el compromiso con el futuro. Estos dos personajes son personas mayores que de pronto comprenden que, a lo mejor, lo que está en juego ya no es su propio mundo, sino el que deben habitar sus hijos y sus nietos. Hay muchas respuestas a cuál es la mejor edad, si bien al final los dos protagonistas coinciden en que para ellos fueron los años cuando estaban viviendo y disfrutando un amor que marcó de felicidad de sus vidas. El problema es que, claro, acaban reconociéndolo cuando se pierde, por culpa de la muerte o la enfermedad. Pero esa toma de conciencia del amor, más que convertirse en un claustro, abre los ojos a la necesidad de la esperanza, del futuro, de la vida de los jóvenes, del diálogo generacional. A la hora de cumplir años, es importante que sepamos que en la vida y en la políticas puedes mantener un pie en tus valores y en tus ideas, pero con el otro pie tienes que dar un paso al lado para dejar que la vida continúe y no caer en la tentación de paralizarla. Ese es el sentido que une la esperanza a la historia de estos personajes.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 18:54:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura,Literatura española,Instituto Cervantes,Cultura,Novela]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El rey Juan Carlos I recibirá un premio literario por 'Reconciliación' en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/rey-juan-carlos-i-recibira-premio-literario-reconciliacion-francia_1_2173543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/77971c5b-bcf4-44d4-9cec-bb39583832ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rey Juan Carlos I recibirá un premio literario por 'Reconciliación' en Francia"></p><p>El rey emérito<a href="https://www.infolibre.es/temas/juan-carlos-i/" target="_blank" > Juan Carlos I </a>recibirá este sábado en París un premio por su libro <em>Reconciliación,</em> durante la Jornada del Libro Político que se celebrará en la Asamblea Nacional, informaron este martes los organizadores y recoge EFE.</p><p>Juan Carlos I ofrece en su libro "una reflexión personal sobre su vida, con el fin de transmitir y narrar una trayectoria política e histórica", manifestó en un comunicado la<strong> Lire la société</strong> (Leer la Sociedad), que organiza el premio Político del Año desde 1991<strong> junto a la Asamblea Nacional francesa. </strong>Se trata de un premio "especial", concedido por el jurado de la 35 edición al margen de las cuatro categorías de estos galardones anuales, precisó a EFE una portavoz de Lire la société.</p><p>Sin embargo, no todos los miembros de la Asamblea estaban informados de la noticia. Según su portavoz, la presidenta de la Asamblea Nacional, <strong>Yaël Braun-Pivet</strong>, no sabía de la presencia del emérito en los premios. “Nosotros cedemos salas a la asociación para celebrar el premio. Son actos externos a la vida política de la Asamblea”, señalaron las mismas fuentes a <a href="https://elpais.com/" target="_blank" ><em>El País</em></a><em>. </em></p><p>Los finalistas del premio tampoco celebran la noticia y, según las fuentes consultadas por el medio español, debaten entre ellos si asistir o no a la comida que se celebrará en presencia del monarca. “Parece extraño que <strong>una figura tan controvertida en España</strong> vaya ahora a recibir un premio en la Asamblea Nacional con la presencia de la presidenta”, argumentaba.</p><p>Esta autobiografía fue publicada el pasado noviembre por la editorial francesa Stock (Planeta editó el libro en español) y está escrita en colaboración con la escritora francesa <strong>Laurence Debray. </strong>Ambos estarán presentes en la ceremonia del próximo sábado en París, según los organizadores.</p><p>El jurado, presidido este año por la historiadora<strong> Annette Wieviorka, </strong>directora de investigación emérita del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) y vicepresidenta del Consejo Superior de Archivos, ha querido reconocer con este premio especial una obra situada en la intersección entre el <strong>relato personal y la historia política </strong>contemporánea, según los organizadores del premio.</p><p>También destacaron que <strong>Juan Carlos I, </strong>que reinó de 1975 hasta su abdicación en 2014, desempeñó "un <a href="https://www.infolibre.es/politica/nuevos-documentos-23-f-alargan-sombra-papel-rey-juan-carlos_1_2151691.html" target="_blank" >papel clave en la transición democrática" </a>española tras el fin de la dictadura franquista.</p><p>El premio especial del jurado de la Jornada del Libro Político reconoce obras o personalidades cuya contribución permite iluminar de forma excepcional <strong>las grandes transformaciones políticas contemporáneas,</strong> según los organizadores.</p><p>Bajo el lema<em> S’engager </em>(Comprometerse), la 35ª edición de la jornada propone una reflexión sobre las nuevas formas de implicación ciudadana en un contexto marcado por la transformación de la relación con la política y la evolución de los modos de participación en el debate público.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 07:35:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Carlos I,Felipe VI,Francia,Libros,Autobiografías,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Peter Jackson anuncia nuevo filme de 'El señor de los anillos' con guión de Stephen Colbert]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/peter-jackson-anuncia-nuevo-filme-senor-anillos-guion-stephen-colbert_1_2167781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bb45be6c-7310-4b0a-8e8e-40b79ea2da01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Peter Jackson anuncia nuevo filme de 'El señor de los anillos' con guión de Stephen Colbert"></p><p>El cineasta neozelandés <strong>Peter Jackson</strong> anunció este miércoles el desarrollo de una nueva cinta de la saga <em>El señor de los anillos (The Lord of the Rings) </em>en la que el <strong>guión </strong>estará a cargo del presentador estadounidense <strong>Stephen Colbert </strong>y de uno de los hijos de este, Peter McGee, según informa EFE.</p><p>La nueva cinta, <em>The Lord of the Rings: Shadows of the Past,</em> seguirá a otra que ya está en marcha, <em>The Hunt for Gollum</em>, que estará dirigida por <strong>Andy Serkis</strong> y prevista para 2027. </p><p>En un vídeo difundido este miércoles en las redes por la productora Warner Bros., Colbert señaló que se ha basado en seis de los capítulos iniciales de la novela <em>La comunidad del anillo (The Fellowship of the Ring),</em> del británico<strong> J.R.R. Tolkien,</strong> que no formaron parte del primer filme de la saga.</p><p>"Pensé: 'Espera, quizá eso podría ser una historia independiente que encaje dentro de la historia principal. ¿Podríamos hacer algo que fuera totalmente fiel a los libros y, al mismo tiempo, <strong>respetara por completo las películas</strong> que ya se han hecho?'", señala el presentador de The Late Show with Stephen Colbert, cuyo programa <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/dias-negros-medios-comunicacion-estados-unidos_1_2037508.html" target="_blank" >dejará de emitirse este próximo mayo.</a></p><p>La trama adelantada por el medio especializado <em>Variety </em>señala que<strong> 14 años después de la muerte de Frodo, Sam, Merry y Pippin</strong> se embarcan en un viaje para<strong> revivir los primeros pasos</strong> de su aventura. Mientras, la hija de Sam, <strong>Elanor</strong>, ha descubierto un <strong>secreto que había permanecido oculto</strong> durante mucho tiempo y está decidida a averiguar por qué la Guerra del Anillo estuvo a punto de perderse antes incluso de empezar. </p><p><em>Variety </em>recuerda que no es la primera vez que Jackson y Colbert trabajarán juntos. </p><p>Colbert tuvo un pequeño papel en <em>El hobbit: La desolación de Smaug</em> <em>(The Hobbit: The Desolation of Smaug)</em> de 2013, y dirigió además a Jackson y a tres estrellas de esa saga -<strong> Ian McKellen, Viggo Mortensen y Elijah Wood</strong>- en el cortometraje <em>Darrylgorn </em>(2019), situado en la Tierra Media imaginada por Tolkien.</p><p>Las películas de <em>El señor de los anillos (The Lord of the Rings) </em>le han valido a Jackson 17 premios Óscar. Once de ellos, incluido el de <strong>mejor película y mejor director, </strong>fueron por <em>El señor de los anillos: El retorno del rey (The Lord of the Rings: The Return of the King), </em>de 2003. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 10:29:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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