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    <title><![CDATA[infoLibre - #MeToo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/metoo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - #MeToo]]></description>
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      <title><![CDATA[Violencia sexual en Francia: el caso de 2003 en el Théâtre du Soleil que pone en entredicho a su directora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/violencia-sexual-francia-caso-2003-theatre-du-soleil-pone-entredicho-directora_1_2152634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ebb5d749-7aeb-4b0c-9738-fbe0948d74f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia sexual en Francia: el caso de 2003 en el Théâtre du Soleil que pone en entredicho a su directora"></p><p>Tenía 22 años y soñaba con trabajar en el Théâtre du Soleil. <strong>A principios de 2003</strong>, Camille (nombre ficticio), entonces estudiante, <strong>consiguió unas prácticas de varios meses para trabajar en el diseño de vestuario </strong>de Dernier Caravansérail, que sería uno de los grandes éxitos de la famosa compañía fundada en 1964 por Ariane Mnouchkine.</p><p>Más de veinte años después, Camille se queda atónita al descubrir en una <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/301125/theatre-du-soleil-la-faillite-d-une-utopie" target="_blank">investigación de </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/301125/theatre-du-soleil-la-faillite-d-une-utopie" target="_blank"><em>Mediapart</em></a> las múltiples<strong> acusaciones de violencia sexual presentadas contra dos actores entre 2010 y 2025 </strong>y las acusaciones contra la directora por su gestión de estos casos. “Las historias se parecían tanto a lo que yo había vivido allí... No podía creerlo cuando leí que Ariane Mnouchkine afirmaba no haber visto ni sabido nada antes de 2023”, cuenta.</p><p>“Me siento lo suficientemente estúpida, o presuntuosa, por haber pensado que algo así no solo no podía suceder, sino repetirse en el Théâtre du Soleil”, declaró la directora en noviembre de 2025 en relación con estas acusaciones de agresiones repetidas dentro de su compañía. Esas acusaciones están actualmente bajo investigación judicial de la brigada de protección de menores de París; según nuestra información, a principios de febrero se tomó declaración a una primera víctima.</p><p>A raíz de las revelaciones de<em> Mediapart</em>, <strong>el Ministerio de Cultura</strong>, que cada año destina 2 millones de euros en subvenciones al teatro,<strong> solicitó que se llevara a cabo una </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/051225/violences-sexuelles-au-theatre-du-soleil-le-ministere-reclame-un-audit-exterieur-et-independant" target="_blank"><strong>auditoría</strong></a><strong> paralela a las investigaciones judiciales</strong> por parte de una empresa independiente. Las conclusiones deben presentarse a finales de abril.</p><p>En 2003, Camille habló primero con tres compañeras del taller de costura, que, según ella, “no parecieron sorprendidas”, y luego con Ariane Mnouchkine. Temiendo que reincidiera, decidió presentar una denuncia, lo que le valió ser <em>persona</em> <em>non grata</em> en el Théâtre du Soleil.</p><p><strong>“Empezó intentando ligar”</strong>, recuerda la ahora cuarentona, refiriéndose a ese empleado que entonces ocupaba varios puestos en el teatro, donde más tarde trabajaría, entre otros, en la cocina. Durante los tres meses que pasó en el taller de costura, ella “intentó razonar con él” y “le pidió que parara” con sus gestos inapropiados.</p><p>No sirvió de nada. Ella contabiliza cuatro agresiones, todas ellas en las duchas, donde se dedicaba a teñir telas: <strong>dos besos forzados de los que ella “se defendió”</strong>, una vez en la que él le cogió la mano a la fuerza para llevársela al pene dentro de la ropa interior, y otra en la que<strong> la inmovilizó, tumbada en el suelo, para agredirla sexualmente.</strong></p><p><strong>“Tenía mucha fuerza, parecía guiado por un impulso. Tuve que liberarme a patadas”</strong>, describe. Entonces huyó por miedo a ser sorprendido, según el relato de la antigua becaria.</p><p>Una de sus compañeras del taller confirmó a <em>Mediapart</em> que Camille “había acudido a [ella] llorando” después de uno de esos episodios. “Me dijo que había ido demasiado lejos”, testifica, precisando que declaró lo mismo a la policía de Vincennes, que la interrogó tras la denuncia de Camille. “Sé que Ariane estaba muy enfadada con él. No le fue nada bien”, añade.</p><p><strong>Al ser preguntado </strong>sobre el testimonio de Camille, corroborado con precisión por tres de sus allegados, a quienes ella había relatado los hechos en ese momento o años más tarde, <strong>el empleado acusado nos respondió</strong> que esas “acusaciones” no tenían “ningún fundamento”, lo que él “siempre ha afirmado desde el principio”.<strong> “Lo expliqué todo en el marco de un procedimiento judicial que acabó en sobreseimiento”,</strong> añadió.</p><p>La joven también afirma haber hablado con las dos diseñadoras de vestuario de la compañía. Cuando se le pidió que compartiera sus recuerdos y su versión de los hechos, la primera nos respondió que consideraba que nuestra solicitud “era muy violenta”. “El marco de investigación que usted establece es aterrador, intrusivo. Su enfoque, sus comentarios, sus alegaciones no están a la altura de lo que exige el rigor y la competencia en este asunto”, añadió, sin responder sobre los hechos. La segunda no respondió a nuestra solicitud.</p><p>Camille se lo contó entonces a la persona que regenta La Cartoucherie de Vincennes.<strong> “Ariane me dijo que le iba a dar un tirón de orejas</strong> y me confirmó que lo había hecho unos días más tarde <strong>y que le había dicho que ‘en nuestro país no se hacen ese tipo de cosas’”, cuenta, ya que el empleado estaba exiliado en Francia.</strong></p><p>“En aquel momento, nunca sospeché de hechos de tal gravedad (un intento de violación o actos repetidos). De lo contrario, mi decisión habría sido muy diferente. Pero,<strong> aunque la denuncia fue archivada por la Fiscalía, me lo tomé muy en serio”, se defiende Ariane Mnouchkine. </strong>“Advertí muy severamente al empleado en cuestión. Fue sancionado y no ha vuelto a causar ningún problema en veintitrés años”. </p><p>La estudiante abandona el teatro al final de sus prácticas, cuando comienzan las representaciones. “Volví a casa y empecé a sentirme culpable por no haber hecho todo lo posible para evitar que reincidiera. Temía que siguiera asaltando a otras chicas. Así que le escribí una carta a Ariane para explicarle que, como había ocurrido en varias ocasiones y que, a pesar de mis intentos por hacerle entrar en razón, había continuado, iba a presentar una denuncia. Dejé claro que disociaba a la persona que me había agredido de la entidad del Théâtre du Soleil”, recuerda.</p><p>Al regresar a París, se dirigió a la comisaría de Vincennes el 25 de noviembre de 2003, tal y como acredita la copia de denuncia consultada por <em>Mediapart</em>. Durante la investigación judicial, el acusado lo niega todo y, <strong>como suele ocurrir en este tipo de casos, no hay pruebas</strong>. La investigación se archiva a finales de febrero de 2004 por “delito insuficientemente probado”.</p><p>A lo largo de todo el proceso, Camille no recibió ningún apoyo por parte del teatro.</p><p>Hay que decir que, en el Théâtre du Soleil, la noticia de su denuncia fue recibida de forma dispar. <strong>Un empleado de la época</strong> localizado por <em>Mediapart</em> <strong>recuerda una reunión en la que Ariane Mnouchkine habría dicho que estaba pasando “algo grave, que la becaria de vestuario afirmaba haber sido agredida sexualmente”</strong>. “Aparte de los aduladores (los lameculos de Ariane), todos creíamos la versión de Camille, algunas personas habían visto comportamientos extraños hacia ella”, añade.</p><p><strong>Otro miembro del teatro</strong>, a quien Camille había contado todos los hechos en aquel momento, recuerda haber oído a varios miembros de la compañía calificarla de “mitómana”. “Era absurdo, ella nunca habría mentido. Soñaba con trabajar en el Soleil, no tenía nada que ganar al testificar”, señala. Este exempleado <strong>afirma “no haber entendido nunca que Ariane tolerara” ese comportamiento</strong> y lamenta una época en la que “las jóvenes becarias eran consideradas un botín de guerra”, unas declaraciones que concuerdan con los testimonios recopilados en el marco de nuestra primera investigación, en la que varias voluntarias, algunas de ellas menores de edad, denunciaban hechos que llegaban hasta la violación.</p><p>La denuncia de <strong>Camille </strong>ha quedado claramente grabada en la memoria del Théâtre du Soleil. <strong>En 2017, regresa a La Cartoucherie de Vincennes para trabajar en el proyecto de una compañía externa</strong> a la que se le ha prestado una sala de ensayo. Según su relato,<strong> el primer día,</strong> mientras se encontraba cerca del taller, <strong>la diseñadora de vestuario le habría dicho: “¡Sal de aquí inmediatamente o llamo a Ariane!”</strong>.</p><p>Al ser preguntada por esas declaraciones, la empleada se negó a confirmarlas o desmentirlas. Pero dos personas de la compañía para la que trabajaba la joven relataron a <em>Mediapart</em> que Camille no podía comer con el resto de la compañía del Soleil, como es tradición, debido a los hechos que había denunciado quince años antes, hechos que les expuso en esa ocasión.</p><p>Durante esas semanas de ensayos, todos los miembros de su compañía comieron en la sala de ensayos, “por solidaridad”.</p><p>Tras responder por escrito a nuestras preguntas sobre este asunto que se remonta a 2003, <strong>Ariane Mnouchkine publicó dos días después, el miércoles 19 de febrero, una larga carta</strong> dirigida a su público en la que, tras explicar que <strong>“está dispuesta a presentar todas las disculpas que legítimamente esperan las propias víctimas”,</strong> denunciaba las “infamias arrojadas sin orden ni concierto a la caldera ardiente de la vociferación mediática” y “el alboroto desatado por ciertos autoproclamados purificadores”.</p><p>“¿Qué quieren esos acusadores infalibles, que escriben en periódicos irreprochables, en redacciones inmaculadas, vacunadas contra toda violencia sexista y sexual?”, se pregunta, asegurando que la compañía representará su próximo espectáculo, <em>Ici sont les dragons. Deuxième époque</em>, tan pronto como esté lista, en marzo.</p><p>Ese mismo día,<strong> </strong><em><strong>Le Monde</strong></em><strong> publicó </strong><a href="https://www.lemonde.fr/culture/article/2026/02/19/au-theatre-du-soleil-une-vague-de-desaffection-inedite-fait-suite-aux-revelations-d-agressions-sexuelles_6667412_3246.html" target="_blank"><strong>un artículo</strong></a><strong> que se hacía eco de esta carta y enumeraba las deserciones sufridas por el teatro desde las revelaciones del otoño</strong> (una exposición cancelada, una entrevista retirada de un libro que iba a publicarse, una carta de estudiantes de bachillerato explicando que “ya no se sentían cómodos con la idea de ir a La Cartoucherie y financiar el trabajo de la compañía, por muy bonito y útil que sea”).</p><p><strong>Ariane Mnouchkine aprovechó para revelar </strong>en este artículo la existencia de<strong> la denuncia penal de Camille, minimizándola (el empleado “había intentado besarla”, se puede leer)</strong>, denuncia sobre la que le habíamos planteado preguntas y comunicado detalles como la fecha de presentación. Todo ello sin consultar a la víctima y antes de que pudiéramos publicar nuestra investigación completa sobre el tema.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 05:01:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sarah Brethes (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Violencia sexual en Francia: el caso de 2003 en el Théâtre du Soleil que pone en entredicho a su directora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuso sexual,#MeToo,Francia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Fernando Costa señala en 'Te avisé' las presuntas agresiones sexuales cometidas por Ayax]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/fernando-costa-senala-avise-presuntas-agresiones-sexuales-cometidas-ayax_1_2103230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/481c33d2-b05b-4b2e-aea2-898f29b5c732_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fernando Costa señala en 'Te avisé' las presuntas agresiones sexuales cometidas por Ayax"></p><p>En los últimos años, el dúo granadino de raperos <strong>Ayax & Prok</strong> ha sido acusado en numerosas ocasiones de agresión sexual. Varios testimonios de mujeres que apuntan a estos gemelos –conocidos por su rap político de izquierdas– han salido a la luz a través de las redes sociales. Precisamente, un mensaje publicado en la cuenta de Instagram de la periodista <a href="https://www.infolibre.es/temas/cristina-fallaras/"  >Cristina Fallarás</a> provocó un gran revuelo en torno al rapero y, por ello, Ayax Pedrosa Hidalgo decidió interponer <strong>una demanda ante los tribunales</strong>. Ahora, el cantante granadino vuelve a ser señalado por un compañero de profesión, <strong>Fernando Costa</strong>.</p><p>En su recién lanzada canción, <em><strong>Te avisé</strong></em>, Fernando Costa denuncia varias conductas que habría cometido, supuestamente, Ayax <strong>contra algunas exnovias y fans</strong>. "Tus novias te avisaron que, por más que te aguantaron, no son de tu propiedad. Las aislabas de todas sus amigas para manipularlas a tu voluntad", rapea el cantante ibicenco. Además, Costa afirma que el que fuera su amigo habría supuestamente <strong>pagado a una mujer para que retirase su denuncia</strong> contra él. "¿Cómo voy a ser tu hijo si obligaste a todas tus exnovias para que abortaran?", dice en otro verso.</p><p><em>Te avisé</em> describe, además, otro tipo de presuntas agresiones: "Te avisé cuando en el bolo le escupiste al técnico de sonido". La canción también menciona un supuesto <strong>consumo abusivo de estupefacientes</strong> por parte del rapero granadino. "Yo me pregunto y en tu gira, ¿dónde está Granada? Te odian desde el Zaidín a la Chana", canta Fernando Costa con la Alhambra de fondo en el videoclip.</p><p>Las tensiones entre ambos raperos salieron a la luz durante <strong>la promoción del álbum </strong><em><strong>Amor de barrio</strong></em>, de Fernando Costa, este verano. El balear había dado unas declaraciones ante el medio Grimey TV que no fueron del agrado de Ayax, que respondió con indirectas -ya eliminadas- a través de sus redes sociales. "Recuerda hermanito que sin mí no serías nadie. Tu hijo es mi nieto porque yo soy tu padre", escribió el granadino. El <em>beef</em> [la disputa] pareció saldarse con <strong>unas palabras de reconciliación </strong>por parte de Ayax: "Le deseo lo mejor a él y a los suyos. Muchos años y muchas cosas bonitas juntos, quedémonos con eso. Paz".</p><p>Sin embargo, el pasado viernes, Ayax publicaba el tema<strong> </strong><em><strong>Justicia poética</strong></em> en el que hace varias referencias a Costa: "Ayer te pagué la gira para que tú hoy me vendas". "No te metas con tu padre", añade en la descripción del vídeo de YouTube. Dos días después, Costa lanzaba <em>Te avisé</em>, pero esta no es la primera vez que se vierten <strong>acusaciones de presunta agresión sexual</strong> sobre Ayax y su gemelo Prok.</p><p>En octubre de 2024, la periodista Cristina Fallarás publicó en su cuenta de Instagram un mensaje enviado por una mujer anónima, en el que contaba que había sido <strong>víctima de una agresión sexual</strong> cometida por "un cantante muy famoso de aquí [Granada]". Fallarás en ese momento llevaba en marcha la iniciativa <a href="https://proyectocuentalo.org/index.html" target="_blank" >#Cuéntalo</a>, en el que ofrecía un espacio para que las mujeres pudiesen narrar <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/rompio-silencio-no-conseguido-huella-metoo-cinco-anos-despues_1_1348466.html"  >sus experiencias de violencia</a>.</p><p>A raíz de este <em>post</em>, se creó la cuenta <a href="https://www.instagram.com/denunciasgranada/?utm_source=ig_embed" target="_blank" >Denuncias Granada</a>, que ahora cuenta con <strong>casi 32.000 seguidores y más de 100 publicaciones</strong>, con el objetivo de exponer "a unos músicos granadinos". "Le pedí que parara y traté de explicarle cómo me sentía, pero él continuaba presionando, cambiando entre ser simpático y volverse agresivo, acorralándome contra la pared y diciéndome que no podía hacerle eso", relata un testimonio publicado. </p><p>Si bien el <em>post </em>de la cuenta de Fallarás no mencionaba el nombre del presunto agresor, lo cierto es que el pasado septiembre la periodista informaba que Ayax <strong>había interpuesto una demanda contra ella por supuesto atentado contra el honor</strong>. "No podrán silenciarnos. No callarán la verdad de las mujeres", declaraba Fallarás.</p><p>Tras conocerse los testimonios, en noviembre del año pasado <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cancelado-concierto-ayax-prok-wizink-acusaciones-violencia-sexual_1_1898068.html"  >se canceló el concierto de Ayax & Prok</a> previsto para el WiZink Center, ahora Movistar Arena. Es más, la empresa de representación Taste the floor, organizadora del evento, anunció días antes que había decidido <strong>romper su contrato con los gemelos raperos</strong>. También se canceló su actuación en el festival Siente el Rap, en Almería. Ahora, el dúo ha anunciado una nueva gira, <em>Indestructibles</em>, en la que <strong>no visitarán ni la capital española ni Granada, su ciudad natal</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 19:54:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jaime Luján Alarcón]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[#MeToo,Cristina Fallarás,Violencia sexual,Violencia machista,Música]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cómo el feminismo sacudió (o no) el cine francés de los años 70]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/feminismo-sacudio-no-cine-frances-anos-70_1_2064436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/48ebb91c-e6d8-43af-bd3b-4fb710dc8084_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo el feminismo sacudió (o no) el cine francés de los años 70"></p><p>Al hablar sobre la representación en la pantalla de los movimientos feministas de los años 70, es imprescindible mencionar la obra de la cineasta <strong>Carole Roussopoulos</strong> (1945-2009), recientemente homenajeada por <a href="https://www.troiscouleurs.fr/cinema/a-voir-une-expo-sur-le-parcours-militant-de-delphine-seyrig/" target="_blank">grandes museos</a> y reivindicada por las jóvenes generaciones feministas. La directora franco-suiza <strong>cofundó en 1971</strong> un colectivo especializado en la realización de películas de contrainformación, utilizando cámaras portátiles ligeras y fáciles de usar en las manifestaciones. A partir de 1974, le tocó el turno al grupo <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Les_Insoumuses" target="_blank"><em><strong>Les Insoumuses</strong></em></a><strong> </strong>(juego de palabras para musas insumisas, ndt) <strong>con el que realizó</strong> (con Delphine Seyrig), entre otras cosas, una joya del activismo, <strong>el documental </strong><em><strong>Maso et Miso vont en bateau </strong></em><strong>(1976)</strong>.</p><p>En el <a href="https://agone.org/livre/ce-que-le-feminisme-fait-au-cinema/" target="_blank">libro</a> que publica el 12 de septiembre, basado en una tesis defendida en la Universidad París I en 2023,<strong> la historiadora Hélène Fiche opta por profundizar en el campo exactamente opuesto</strong>, para recorrer esos mismos años 70: no la invención de un nuevo cine militante desde los márgenes, sino <strong>la forma en que el movimiento feminista de aquellos años</strong>, esa “segunda ola” impulsada por el Movimiento de Liberación de las Mujeres (MLF),<strong> sacudió —o no— los cimientos del cine francés más popular</strong>.</p><p>La originalidad de este enfoque se debe en gran medida a su metodología sistemática: <strong>Hélène Fiche </strong>ha recopilado un corpus de los 362 mayores éxitos del cine francés durante ese periodo, un intervalo que va desde 1969, es decir, después del Mayo del 68 y después de la <em>Nouvelle Vague</em>, hasta 1982, año marcado por la muerte de unos actores emblemáticos de esa década, Patrick Dewaere y Romy Schneider. Con un criterio eficaz, aunque un tanto arbitrario, <strong>seleccionó todas las películas que superaron o rozaron la barrera de las 700.000 entradas.</strong></p><p>El cine que tuvo éxito en las salas se aborda aquí como un “formidable observatorio de las representaciones colectivas” o como “testigo activo de las relaciones de poder que estructuran una sociedad”, precisa la autora, nacida en 1986. Volvemos a encontrarnos con algunos títulos cuyo éxito ha perdurado, por buenas o malas razones, a lo largo de las décadas (<em>La Boum</em>, <em>Les Valseuses</em>, <em>Dupont Lajoie</em>, <em>Emmanuelle</em>, <em>Diabolo menthe</em>, <em>La Cage aux folles</em>, <em>Les Bronzés</em>, <em>La Piscine</em> o incluso <em>Peau d’âne</em>…).</p><p>Pero esta “historia de las representaciones de género”, como la define Hélène Fiche, <strong>examina cuidadosamente innumerables películas olvidadas, comedias y </strong><em><strong>thrillers</strong></em><strong> un poco anticuados,</strong> a menudo considerados con desdén por la crítica y los cinéfilos: <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Serge_Daney" target="_blank">Serge Daney</a> habló de un “desierto estético” refiriéndose al cine francés dominante de los años 70. Sin duda, en parte porque en esa misma época llegaban a las pantallas las obras maestras del <a href="https://www.livres-cinema.info/livre/366/nouvel-hollywood" target="_blank">Nuevo Hollywood</a>.</p><p>Esas películas fueron tan marginadas que, en muchos casos, se volvieron invisibles: Hélène Fiche tuvo que acudir a los archivos del Instituto Nacional Audiovisual (INA) para encontrar algunas de ellas, gracias a su emisión en televisión. En este trabajo de inventario, que imaginamos tedioso, la historiadora constata una cierta porosidad de las luchas feministas con la industria cinematográfica.</p><p>En primer lugar,<strong> observa una ligera feminización de la profesión de cineasta durante ese periodo</strong>: en los años 70, ocho de las primeras películas del año fueron rodadas por mujeres (con los debuts de Coline Serreau, Christine Pascal o Diane Kurys). Pero son pocas las que, como Nelly Kaplan con <em>La Fiancée du pirate </em>(La novia del pirata), asumen una lectura feminista de su trabajo.</p><p><strong>Las mujeres también ocupan papeles protagonistas con más frecuencia</strong> que antes: es el caso de más del 35% de las películas de éxito estrenadas <strong>en 1978 o en 1980</strong>, en comparación con una media de solo el 6% entre 1965 y 1968. La proporción se desploma posteriormente, en la década de 1980.</p><p>Y en una cuarta parte de todas las películas estudiadas destacan las que Hélène Fiche denomina “mujeres activas”: <strong>esas heroínas toman las riendas de su destino, son independientes</strong> (policías, empresarias o médicas...) o se rebelan contra el orden establecido. Rompen con muchos de los personajes femeninos de la <em>Nouvelle Vague</em>.</p><p>Con veinticinco películas de éxito, la mayoría olvidadas, <strong>Annie Girardot es descrita como la actriz central de la época</strong>. A diferencia de Romy Schneider, asociada a las películas de Claude Sautet, o de Stéphane Audran, vinculada a las de Claude Chabrol, de quien fue esposa, dos actrices cuyos personajes a menudo solo existen a través de la mirada de los protagonistas masculinos, <strong>“Annie Girardot no es la musa de nadie”, </strong>escribe Hélène Fiche.</p><p>La autora considera que Annie Girardot ofrecía entonces “representaciones mucho más progresistas y feministas que el cine denominado ‘de autor’ de la misma época”, por ejemplo en <em>Docteur Françoise Gailland</em>, donde interpreta a una <a href="//about:blank" target="_blank">médica</a> que descubre que padece cáncer de pulmón. Pero Hélène Fiche también destaca las ambigüedades y el conservadurismo latente, hablando de un feminismo popular pero “inofensivo”, que siempre deja espacio para un público que no se suma a las luchas feministas.</p><p>Otra novedad: varias películas optan por poner en primer plano a figuras de adolescentes que desafían la autoridad. Pero aunque <em>Diabolo menthe</em>, de Diane Kurys, “traza un retrato de la sociedad sexista y conservadora de los años sesenta”, otras películas, como <em>La Boum</em> (El guateque), de Claude Pinoteau, neutralizan cualquier alcance político debido a “la aparente futilidad de los motivos de rebelión”, ya que los “actos transgresores” están “desconectados de cualquier contexto social”.</p><p><strong>En cuanto al tratamiento de la sexualidad de las adolescentes, sigue siendo problemático en muchas películas</strong>. Al igual que en <em>Beau-Père </em>(Padrastro), de Bertrand Blier, sobre la supuesta relación amorosa entre un padrastro (Patrick Dewaere) y su hijastra de 14 años (Ariel Besse), la asimetría de las miradas juega un papel fundamental: “La atracción [de las adolescentes] por personas que al menos les doblan su edad refleja más la proyección de las fantasías de los hombres mayores que realizan las películas que las prácticas reales de las adolescentes de los años 70”.</p><p>En su análisis, a modo de espejo, de los tipos de masculinidad que se presentan en la pantalla,<strong> Hélène Fiche constata el declive de la figura del “patriarca”, con la desaparición progresiva, por ejemplo, de Jean Gabin,</strong> y señala la aparición de “perdedores” estilo Pierre Richard (<em>Le Distrait</em>, <em>Les Malheurs d’Alfred</em>...)<strong> y analiza la representación de padres ahora “abusivos y desacreditados”</strong>, hasta la puesta en escena de dos parricidios (<em>Violette Nozière</em> y <em>Que la bête meure</em>, ambas de Chabrol). Todos estos esquemas narrativos podrían llevar a pensar que, en el cine popular de los años 70, ciertos estereotipos masculinos están a punto de ser deconstruidos en la pantalla.</p><p>Pero <strong>la historiadora considera que “el antifeminismo” sigue prevaleciendo durante ese periodo, al menos desde el punto de vista numérico</strong>, <strong>con la aparición</strong>, como reacción a las movilizaciones feministas, <strong>de una oleada de películas policíacas</strong> con un reparto casi exclusivamente masculino (y blanco),<strong> en las que aparecen “machos” interpretados por Alain Delon y Jean-Paul Belmondo</strong> (<em>Le Professionne</em>l, de Georges Lautner; <em>Peur sur la ville</em>, de Henri Verneuil...). Películas que “siguen ofreciendo al público el espectáculo anacrónico de una virilidad compensatoria”.</p><p>El capítulo más esperado trata sobre los <strong>“hombres en crisis” </strong>en la pantalla, en torno a las películas interpretadas por <strong>Patrick Dewaere y Gérard Depardieu</strong>. Este último debuta en el cine en los años 70, no en <em>Les Valseuses </em>(Los rompepelotas), de 1974, como se dice a veces, sino bajo la cámara de una mujer, Marguerite Duras, con <em>Nathalie Granger</em>, en 1972 (película cuyo éxito en taquilla fue demasiado discreto como para ser estudiada en el corpus de Hélène Fiche).</p><p>Como era de esperar, <strong>esas son las páginas del libro que más eco tienen en 2025 debido a la reciente </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/l-affaire-depardieu" target="_blank"><strong>condena de Depardieu</strong></a><strong> por agresión sexual y a las acusaciones de violación</strong> que también se le imputan, asuntos que a veces alimentan la idea de una porosidad entre el ciudadano y los personajes de su filmografía. Pero sin duda también porque el motivo de la “crisis de la masculinidad”, que impregna tantas películas de los años 70, como reacción a las movilizaciones feministas, recuerda a ciertos discursos de la derecha más rancia de hoy en día, en reacción al<em> #MeToo</em> (en particular los de Éric Zemmour).</p><p>Según el recuento de Hélène Fiche,<strong> nada menos que 82 películas, de las 362 que analiza, tienen como protagonista a uno de estos “hombres en crisis”,</strong> “desorientados porque se han visto privados de las prerrogativas que suelen atribuirse a su sexo”. Durante esos años, Depardieu rodó tres películas con Bertrand Blier (además de <em>Les Valseuses</em>, película que se convirtió en emblemática de la <a href="https://www.nouvelobs.com/idees/20250121.OBS99273/aujourd-hui-les-valseuses-c-est-un-road-movie-avec-deux-violeurs.html?redirectionUrl=https://www.nouvelobs.com/idees/20250121.OBS99273/aujourd-hui-les-valseuses-c-est-un-road-movie-avec-deux-violeurs.html" target="_blank">cultura de la violación</a>,<em> Préparez vos mouchoirs</em> y <em>Buffet froid</em>), y Dewaere dos (<em>Les Valseuses</em> y <em>Beau-Père</em>).</p><p><strong>En la pantalla, esos hombres a veces aparecen castrados</strong> (en <em>Les Valseuses</em>, el personaje de Dewaere recibe un disparo en los testículos) <strong>y otras veces impotentes</strong> (<em>Série noire</em>, de Alain Corneau). Pero la escena más impactante del género, muy poco conocida, es el final de <em>La</em> <em>Dernière Femme</em>, de Marco Ferreri (1976), donde Depardieu, divorciado de una mujer feminista, <a href="//about:blank" target="_blank">se corta el pene en pantalla</a>. Análisis de Hélène Fiche: “<em>La Dernière Femme</em> tiene el mérito de asumir de forma más explícita que otras películas el carácter antifeminista del uso obsesivo de la castración, que se puede observar durante ese periodo”.</p><p>Lamentablemente, la obra no trata otra película olvidada de Marco Ferreri con Depardieu, <em>Rêve de singe</em> (estrenada en 1968, con unas 365.000 entradas), con un guion igualmente acrobático y un discurso igualmente dudoso sobre las luchas feministas: en ella se ve, como recordaron los críticos Murielle Joudet y Guillaume Orignac en un <a href="https://www.hors-serie.net/emissions/depardieu-et-les-annees-70/" target="_blank">programa</a> de <em>Hors Série</em> en 2024, al personaje de Depardieu sufrir una violación por parte de las feministas de una compañía de teatro. Pero “Depardieu no puede ser violado, porque siempre tiene ganas de hacer el amor”, resume Murielle Joudet. Visto con los ojos de los espectadores y espectadoras de 2025, el contenido de estas dos obras de Ferreri es realmente asombroso.</p><p><strong>Hélène Fiche muestra claramente cómo este bloque cinematográfico contribuye a convertir a estos “hombres en crisis”</strong>, con el marginal Depardieu a la cabeza, <strong>a su vez en víctimas,</strong> lo que sin embargo no se corresponde en absoluto con la realidad social de los años 70, por mucho que digan los críticos partidarios de una lectura sociológica de las películas de Blier. Esos largometrajes se sitúan del lado de la reacción antifeminista, porque contribuyen, según Fiche, a “dotar a los hombres blancos heterosexuales franceses de un estatus que el feminismo les niega: el de víctimas”.</p><p>El panorama que dibuja la autora es, en realidad, bastante sombrío:<strong> la segunda ola del feminismo está lejos de haber socavado los cimientos de una industria cinematográfica aún mayoritariamente masculina</strong>, además de reacia a representar a las minorías. “Menos patriarcal, este mundo cinematográfico sigue siendo irremediablemente blanco, cisgénero y heterosexual”, concluye Hélène Fiche.</p><p>*</p><p><strong>Hélène Fiche, </strong><em><strong>Ce que le féminisme fait au cinéma</strong></em>, edit. Agone, 2025, 388 páginas.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Sep 2025 04:01:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ludovic Lamant (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cómo el feminismo sacudió (o no) el cine francés de los años 70]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Industria audiovisual,Feminismo,#MeToo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El jurado declara de nuevo culpable a Weinstein de un delito de agresión sexual en Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/jurado-declara-culpable-harvey-weinstein-cargo-agresion-sexual-nueva-york_1_2012042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8657f784-e6d7-40d9-b314-25e58de29ff1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El jurado declara de nuevo culpable a Weinstein de un delito de agresión sexual en Nueva York"></p><p>Un jurado popular halló culpable este miércoles al otrora productor estrella de Hollywood <strong>Harvey Weinstein </strong>de un<strong> delito de agresión sexual en primer grado</strong> contra una antigua asistenta de producción, llamada Miriam Haley, que lo acusó de practicarle sexo oral a la fuerza en 2006, según informa EFE. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/acusan-harvey-weinstein-nuevos-delitos-juicio-nueva-york_1_1873757.html" target="_blank" >Weinstein</a>, que ya fue condenado en este Tribunal Supremo del estado de Nueva York hace un lustro, podría enfrentar un <strong>máximo de 25 años de cárcel</strong> por dicho cargo.</p><p>El veredicto de este miércoles fue alcanzado tras una<strong> turbulenta sesión </strong>que hizo perder los nervios a Weinstein, quien con voz ronca dijo ser víctima de un juicio injusto y pidió en voz alta encontrar un jurado diferente y repetir el juicio.</p><p>Y es que, fruto de las profundas diferencias internas, el jurado<strong> halló a Weinstein no culpable del otro delito de agresión sexual en primer grado</strong> al que se enfrentaba -el relativo a la demanda de la modelo Kaja Sokola- y todavía continuará deliberando este jueves para consensuar <strong>un veredicto sobre el cargo restante de violación en tercer grado </strong>que también se le imputa. Ese cargo de violación en tercer grado -que implica hasta cuatro de años de cárcel por no conllevar componente de fuerza- involucra a la actriz Jessica Mann, que afirmó ser violada por Weinstein en un hotel de Nueva York en 2013.</p><p>El magnate audiovisual fue sentenciado en 2020 a 23 años de prisión por las denuncias de Haley y Mann, pero <strong>esa condena fue revocada</strong> por un estrecho margen de 4-3 hace poco más de un año en un tribunal de apelaciones <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/justicia-nueva-york-anula-condena-harvey-weinstein-delitos-sexuales-ordena-nuevo-juicio_1_1776926.html" target="_blank" >alegando un error procesal</a>. A este nuevo proceso se sumó Sokola, una mujer polaca que conoció a Weinstein cuando era una joven modelo y que asegura que Weinstein también la obligó a practicarle sexo oral en 2006.</p><p>Este miércoles, y como ha sucedido durante la totalidad de <strong>este nuevo juicio</strong>, Weinstein se mostró calmado desde su silla de ruedas en la sala del tribunal mientras escuchaba los dos veredictos.</p><p>El proceso de deliberación del jurado ha estado cargado de incertidumbre y polémica desde el primer día, y a resultas de eso, <strong>el jurado no ha consensuado aún un veredicto para el cargo de violación en tercer grado</strong> y que tengan que regresar el jueves a la corte para continuar con las sesiones de reflexión conjunta.</p><p>Pero el súmum de esta situación se vivió este mismo miércoles, cuando el presidente del jurado, apenas una hora antes de que se alcanzaran los dos primeros veredictos por unanimidad, reportara <strong>amenazas a su integridad física </strong>y asegurara que se estaban considerando hechos no juzgados en el proceso. "No puedo volver allí con los demás jurados", le dijo el presidente del jurado al juez encargado Curtis Farber.</p><p>Entonces se produjo un encuentro en privado, con el juez, fiscales y defensa de Weinstein -quien se ausentó en ese momento- presentes y fuera del alcanza de la prensa. Farber explicó después -todo justo antes del veredicto- que el presidente le había trasladado que<strong> "al menos otro miembro del jurado" lo amenazó con violencia física</strong> con palabras como "te veré afuera en algún momento".</p><p>Ese mismo hombre se había quejado el lunes de que otros miembros del jurado presionaban a la gente para que cambiara de opinión y hablaban de información que no tenía relación con los cargos. "<strong>No es la primera vez que esto es denunciado durante el proceso. </strong>El juez les dice que vuelvan a reunirse y que no hablen en público en vez de identificar quién es la persona que está amedrentando a los demás. Usted (el juez) debe representar al estado de Nueva York y está permitiendo esto", espetó el polémico abogado defensor Arthur Aidala, en representación de Weinstein, al juez Farber.</p><p>Incluso le pidió al magistrado que<strong> declarara nulo el juicio</strong>, petición que desestimó para expresar que "es normal que pasen estas cosas en un proceso que no es prototípico". "Han sido muchas sesiones de juicio, semanas de tensión con relatos muy diferentes. Esto podía pasar, pero no voy a permitir nada que vaya contra la ley ni contra los derechos del señor Weinstein", aseveró Farber antes de que se pronunciaran los dos veredictos, que extrañamente llegaron apenas unos minutos después de todo ese revuelo.</p><p>En esos minutos de caos en la sala, Weinstein tomó la palabra con voz ronca para insistir en que se le permita<strong> tener "un juicio justo",</strong> que se anule este y que se encuentre un jurado diferente para un nuevo proceso. "Lo que está ocurriendo en esa sala de deliberación no tiene nada que ver con el juicio. No estoy teniendo un juicio justo. Es tiempo de acabar esto, encontrar un jurado diferente sin peleas ni amenazas, y comenzar un nuevo juicio", afirmó el oscarizado productor.</p><p>Weinstein ha permanecido todo el juicio -a excepción de su asistencia a las sesiones- recluido en<strong> la prisión del hospital neoyorquino Bellevue</strong> debido a la leucemia y problema cardíacos que padece. </p><p>Más allá de este veredicto, a sus 73 años <strong>cumple desde 2022 otra condena de 16 años por violación y agresión sexual en Los Ángeles</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jun 2025 06:32:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Guillermo Azábal (EFE)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El jurado declara de nuevo culpable a Weinstein de un delito de agresión sexual en Nueva York]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[#MeToo,Violencia sexual,Violaciones,Tribunales,Estados Unidos,Nueva York]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El #Metoo a Depardieu traspasa los platós de cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/metoo-depardieu-traspasa-fronteras-cine_1_1964251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1944ee6-696b-4bc4-85fd-8c9ef9556a77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El #Metoo a Depardieu traspasa los platós de cine"></p><p><strong>Una, vendedora de una marca de lujo, otra costurera y otra periodista</strong>. Alejadas de las cámaras, los diamantes y las lentejuelas, estas tres mujeres afirman a Mediapart que Gérard Depardieu las agredió o acosó sexualmente en tres épocas diferentes: 1985, 2007 y 2014.</p><p>Hasta ahora, la mayoría de las veinte mujeres que habían denunciado el comportamiento del actor ante la prensa o la justicia se movían en el mundo del cine.</p><p><strong>Las tres mujeres</strong> cuyos testimonios revelamos ahora se pusieron en contacto con nosotros después de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/l-affaire-depardieu" target="_blank">nuestras investigaciones</a> sobre el actor: al leer los testimonios, <strong>vieron “el mismo procedimiento”, “las mismas palabras” o “gruñidos”, la misma sensación “de omnipotencia” y las mismas “risas” a su alrededor.</strong></p><p>Ninguna de ellas presentó denuncia por esos hechos, aparentemente prescritos, pero dos de ellas quisieron testificar en el juicio por agresiones sexuales contra el actor, que se celebrará los días 24 y 25 de marzo en el tribunal penal de París.</p><p>Gérard Depardieu no ha respondido a las preguntas de Mediapart. Simplemente ha indicado, a través de su abogado, Jérémie Assous, que nuestro correo electrónico de preguntas “le será de gran utilidad en su defensa”, ya que “ilustra una vez más que, al no poder las demandantes demostrar lo que alegan, se escudan en la calumnia frente a los elementos que demuestran la falsedad de sus acusaciones”.</p><p><strong>El actor</strong>, que además <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/affaire-depardieu-pourquoi-l-acteur-est-mis-en-examen" target="_blank"><strong>está siendo investigado por violación</strong></a><strong> tras la denuncia de Charlotte Arnould</strong>, se acoge a la presunción de inocencia. Siempre ha negado cualquier acto punible y afirma que “nunca ha abusado de una mujer”, describiéndose a sí mismo como un caballero al que le gusta “galantear”, y que es “contrario a cualquier forma de violencia, ya sea verbal, física o psicológica”.</p><p>Cuando <strong>Aurélie Dauchez </strong>leyó la investigación de Mediapart sobre el actor en 2023, se quedó impactada: “¡Justamente, así es él!” Después de ver que “las mujeres hablaban y se las tenía en cuenta”, y de escuchar a su entorno minimizar su historia y unirse a su deseo “de hablar de ello diez años después”,<strong> </strong>esta <strong>comercial de 45 años decidió contar su historia.</strong> Primero a Mediapart, y luego en el proceso al actor, a finales de marzo.</p><p>Afirma haber sufrido, el 21 de febrero de <strong>2014</strong>, <strong>“tocamientos sexuales”</strong> y<strong> “comentarios sexuales ofensivos”</strong> por parte de Gérard Depardieu. La fecha aparece en una foto que publicó esa misma noche en Facebook, en la que se la ve junto al actor, en el sofá verde de la tienda de <em>Prada</em>, en la elegante calle de Faubourg-Saint-Honoré, en París, donde ella trabajaba. “Publiqué esa foto para fingir que todo iba bien, para ocultar lo que había pasado”, explica la exvendedora a Mediapart. En los comentarios de la publicación, escribió que había que “olvidar a esos cerdos”.</p><p>Aquel día, Gérard Depardieu irrumpió en la tienda, con un casco de moto bajo el brazo, para recoger la compra de su pareja. Según varios testigos, “apestaba a alcohol”, “estaba todo rojo”, “hablaba muy alto”. “Nos dio la mano al llegar y besó la de Aurélie, pero no la soltaba”, recuerda su compañera Davila Sholay. “Luego<strong> le pidió que se sentara con él en el sofá</strong>. Todos éramos conscientes de que era una situación incómoda. Su comportamiento no era apropiado”.</p><p>Aurélie Dauchez afirma que el actor, a quien ella “no había visto nunca en su vida”, le preguntó por su nombre de inmediato y comentó su físico. Llevaba un uniforme de <em>Prada</em>, un vestido negro corto, y una férula debajo de los leotardos debido a una herida en la rodilla. Él dijo:<strong> “Ven a sentarte, Aurélie, oh, cómo me excitas con eso, parecen ligueros, ven aquí, yo te curaré”.</strong> “Unas clientas rusas le pedían fotos y autógrafos y el decía: ¡Cerrad el pico, solo la quiero a ella!”, relata.</p><p>Aunque ella se había negado a sentarse en el sofá (las vendedoras están obligadas a permanecer de pie), su mánager la habría invitado a sentarse junto al actor riéndose, y luego les habría tomado una foto, dejándola “sola en el espectáculo con el Sr. Depardieu” en el sofá, según su relato. Aurélie Dauchez dice que se sintió “muy avergonzada” y que “buscó ayuda con la mirada”, mientras seguía “sonriendo tontamente, para mantener un porte ejemplar para <em>Prada</em>” ante un “cliente VIP”.</p><p>Según el relato que hizo a Mediapart y en una declaración escrita, el actor, “goteando sudor”, se le habría “pegado”, le habría puesto “su brazo izquierdo alrededor del cuello” mientras “tocaba su férula con la mano derecha”, y luego <strong>“subió la mano por debajo de mi vestido hasta la entrepierna”</strong>. Ella dice que “inmediatamente apreté los muslos tratando de evitarlo”, pero él <strong>“logró subir la mano justo hasta casi mi sexo, sobre los leotardos”.</strong></p><p>El actor se inclinó entonces “con todo su peso” sobre ella, <strong>“tocando frenéticamente el dial del Rolex” </strong>que llevaba en la muñeca y le dijo obscenidades sexuales, afirma ella: <strong>“Mira, esto es tu coño, y aquí ves que toco tu clítoris, lo toco, me lo como, lo chupo, ¿te excita que te toque así?”</strong>. “Estaba atónita, no decía nada”, relata. “Continuó agitando cada vez más rápido su mano sobre el reloj, diciendo: ¿Ves? Te pones húmeda como una zorra, te excita”.</p><p>La exvendedora cuenta que se sintió en “una situación de total angustia” y que no pudo zafarse hasta que Depardieu se “levantó de golpe”. Afirma que entonces se fue “a esconderse en la trastienda” y que él salió de la tienda “gritando su nombre”.</p><p>Al cerrar la tienda, la dependienta se fue con “miedo de que él la siguiera en moto” y llamó a su padre. Contactado por Mediapart, éste recuerda que su hija le llamó <strong>en estado de “shock psicológico” </strong>y le contó que había sufrido un intento de “ligue muy pesado” y “tocamientos” por parte del actor en el sofá, “a la vista y conocimiento de todos”. “Se sintió como una muñequita”, cuenta.</p><p>Al día siguiente, Aurélie Dauchez confió a dos colegas, quienes nos lo confirmaron, que el actor le había hecho observaciones sexuales. Una de ellas, Davila Sholay, le aconsejó que lo denunciara a la dirección. Aurélie Dauchez explica que no lo hizo por “vergüenza” y porque era “perder el tiempo”, según ella: <strong>“En Prada, el cliente es el rey, y todos no tenían más que ojos por Depardieu. Me dije que forzosamente dirían que yo era la que mentía”.</strong></p><p>La exvendedora dice que le sorprendió que “nadie interviniera”, ni siquiera “con un pretexto”: “Todo el mundo se rió y parecía pensar que yo estaba muy orgullosa de estar al lado del Sr. Depardieu. Todo sucedió con total impunidad”. <strong>El contexto (una tienda de lujo y un cliente VIP y famoso) jugó un papel importante,</strong> según Davila Sholay. “En el mundo del lujo, hay cierta complacencia hacia los clientes importantes y adinerados, que a veces creen que pueden comprarlo todo. ¿Cómo denunciar el comportamiento de un cliente como Gérard Depardieu, un icono del cine francés muy apreciado, ante el que todo el mundo sentía admiración?”</p><p>Contactados el gerente y la directora de la tienda en ese momento, así como el grupo <em>Prada</em>, no han respondido.</p><p>Desde el pueblo normando donde reside, lejos del mundo del séptimo arte, Constance* cuenta otra historia, una historia que ha estado “enterrada durante cuarenta años”. Esta mujer de 62 años ha guardado en un sobre cuidadosamente la invitación de cartón, las fotos impresas y los autógrafos de esa noche del 3 de septiembre de 1985, y en particular la que considera una “prueba” de su relato. En ella se la ve muy joven, con un vestido rojo, junto a Gérard Depardieu, el director Maurice Pialat, el director general de Gaumont Nicolas Seydoux y un actor.</p><p><strong>En aquel entonces era una costurera de 23 años, </strong>hija de panaderos y apasionada de los concursos, y había ganado en el programa de Patrick Sabatier en RTL dos entradas para asistir a la preestreno de la película <em>Police</em>, en el cine Gaumont de los Campos Elíseos, en París.</p><p>Constance recuerda que confeccionó un pantalón para su marido la noche anterior, tomó prestado un vestido de su madre, y al día siguiente la pareja cogió un tren a París, eufórica, para pasar dos días con todos los gastos pagados en la capital. Durante la recepción que siguió a la proyección en el Espace Pierre Cardin, en presencia de numerosas personalidades del mundo del espectáculo<strong>, Constance cuenta que vio a Gérard Depardieu</strong> posando con Maurice Pialat, Nicolas Seydoux y un actor de la película, y que<strong> le preguntó si podía firmarla un autógrafo y hacerse una foto “de recuerdo”</strong>.</p><p>Pero durante la toma, afirma que Depardieu, que estaba “pegada a ella”, le <strong>“puso inmediatamente la mano en el trasero” y luego “manoseó la cadera derecha”. </strong>Ante la sorpresa, dice que sonrió. “Me estaba sobando. No sabía qué hacer. Le cogí la mano para sujetarla firmemente delante de mí, para que no volviera a hacerlo. Pialat dijo: ‘¿De quién es la mano?’. Se reían, me desestabilizó. Me sentía estúpida e incómoda entre todos esos tipos... Había una <em>omertà</em> y todos eran cómplices”. Ese preciso momento fue inmortalizado en la foto. Sin esa instantánea, está convencida, nadie la creería.</p><p>Constance cuenta que fue inmediatamente a contarle a su marido lo sucedido. “Era un camorrista, pero me dijo: “No voy a romperle la cara, ahí está todo París, te llamarán mentirosa y yo terminaré en la comisaría’. No hicimos nada, estábamos intimidados. Éramos gente corriente, y Depardieu ya era un monstruo del cine”.</p><p>El marido de Constance y Maurice Pialat, ya fallecidos, no pueden compartir sus recuerdos. Cuando se le preguntó a Nicolas Seydoux , respondió que “no estaba presente en ese preestreno”, pero luego, al ser comprobadas las fotos, indicó que “realmente no recordaba nada de esa noche”. A principios de 2024, en plena tormenta por el caso Depardieu, el presidente del consejo de supervisión de Gaumont <a href="https://x.com/BFMTV/status/1760726369053315378" target="_blank">declaró que</a> “no creía que Gérard Depardieu hubiera violado”, y <a href="https://www.lefigaro.fr/cinema/nicolas-seydoux-je-n-accepte-pas-qu-on-dise-que-le-cinema-protege-gerard-depardieu-20240123" target="_blank">refutó</a> que “el cine proteja a Depardieu”, asegurando él mismo que “nunca había oído hablar de nada de eso”.</p><p>Contactado Patrick Sabatier, nos ha confirmado la existencia de ese concurso que presentaba en RTL y “espera que si esta mujer fue maltratada de alguna manera, pueda obtener justicia por esos hechos” (leer su respuesta completa en los <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/190325/loin-du-cinema-des-femmes-denoncent-le-comportement-de-gerard-depardieu/prolonger" target="_blank">anexos</a>, en francés).</p><p>En aquel entonces, Constance regresó de París diciendo “que el mundo estaba podrido” y se lo contó a su madre y a su hermana Véronique, quien nos lo confirma: “Lloraba, estaba realmente traumatizada. <strong>Hace cuarenta años que, en cuanto se habla de Depardieu, se cierra como una ostra</strong>. <strong>En cuanto lo ve en la tele, cambia de canal, le pone de los nervios”</strong>. Su amiga Sylvie también recuerda que ella le había contado los hechos en 2016 durante un viaje a Canadá.</p><p>En 2023, después de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/violences-sexuelles-13-femmes-accusent-gerard-depardieu" target="_blank">nuestra investigación</a> y la <a href="https://www.parismatch.com/people/sophie-marceau-sur-gerard-depardieu-la-vulgarite-et-la-provocation-ont-toujours-ete-son-fonds-de-commerce-233115" target="_blank">intervención pública</a> de la actriz Sophie Marceau, que contó el infierno que fue el rodaje de <em>Police,</em> denunciando la “actitud grosera y muy inapropiada” de Gérard Depardieu, <strong>Constance se dice que “ahora hay que hablar”</strong>. Se puso en contacto con Mediapart y, en Facebook, da las gracias a Sophie Marceau y se declara a sí misma <strong>“víctima de las manos sobonas y obscenas”</strong> del actor “en la noche del estreno de <em>Police</em>”. “He mantenido la boca cerrada durante casi cuarenta años, porque ante ese monstruo del cine, mi denuncia se habría vuelto contra mí”, escribe.</p><p>En redes sociales y entre sus familiares y amigos, algunos cuestionaron su testimonio, tachándola de “trolera”, acusándola de querer “usar eso para su gloria” o replicándole “Pero para ya, ¿has visto tu careto?. Otros minimizaron los hechos o se rieron de su relato, diciéndole que “no todo el mundo había tenido la suerte de que Depardieu le tocara el culo”.</p><p>Constance no quiere presentar una denuncia por estos hechos, que han prescrito hace varias décadas. Pero <strong>quiere asegurarse de que se pueda “creer” a las demás demandantes</strong>. “Me duele escuchar a toda esa gente que defiende a Depardieu cuando yo lo sé. Si hablo, me van a echar la bronca, tengo miedo. Pero tengo mi foto, tengo la prueba”.</p><p>Marie Dalibon también se ha visto afectada por la ola de apoyo al actor tras el estallido del caso en 2023, y en particular por la del presidente Emmanuel Macron, “una bofetada para todas nosotras”. “¿Cuántas mujeres tienen que testificar para que dejemos de escuchar a tantas Carole Bouquet explicando que Depardieu es un tipo genial con ellas? ¿Cómo impediría una cosa la otra?”, se pregunta.</p><p>Esta <strong>periodista parisina de 44 años </strong>denuncia<strong> hechos que se remontan a noviembre de 2007, </strong>durante el rodaje en Israel de <a href="https://www.leblogtvnews.com/article-15152565.html" target="_blank">"</a><a href="https://www.leblogtvnews.com/article-15152565.html" target="_blank"><em>Deux, trois jours avec moi</em></a><a href="https://www.leblogtvnews.com/article-15152565.html" target="_blank">"</a>, un programa presentado por Mélissa Theuriau en Paris Première, en el que una personalidad descubre su ciudad fetiche.</p><p>En ese momento, Gérard Depardieu es el invitado del programa mientras rueda la película <em>Hello Goodbye</em> en Tel Aviv (Israel), durante el rodaje de la cual una actriz afirmará a <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/violences-sexuelles-13-femmes-accusent-gerard-depardieu" target="_blank">Mediapart</a> que <strong>el actor la sometió a un comportamiento sexual humillante</strong>, algo que él niega. Cuando Marie Dalibon, encargada de realizar los reportajes del programa, le llama para preparar el rodaje, se muestra “muy disponible, educado, cordial”. “Yo tenía entonces 27 años y estaba empezando en el periodismo; de niña era fan de Cyrano, así que había algo extraordinario en decirme, ¡oh, vaya, estoy hablando con Depardieu!”, nos cuenta.</p><p>Pero cuando se vuelve a poner en contacto con él una vez allí, tiene la impresión de que ya no es “la misma persona al teléfono”. Le dijo de inmediato, “intercalando sus frases con gruñidos elocuentes”: “Ah, Marie, se nota que el aire es diferente aquí, los hombres son guapos, se nota que aquí hay hombres, se nota en el ambiente que aquí todo es posible, vas a encontrar hombres”. Dice que le colgó, “desconcertada” e “incrédula”.</p><p>En el rodaje, el 10 de noviembre de 2007, explica que se había “convertido en objeto de su atención y entretenimiento” y que había sufrido <strong>“comentarios humillantes de carácter sexual”</strong>. Afirma que Gérard Depardieu habría dicho varias veces, delante de sus compañeros de trabajo, que ella<strong> “debería buscar hombres de cueros para la noche” y que “quería que la azotaran”</strong>.</p><p>Cuando la responsable de la oficina de turismo de Tel-Aviv, Etty Gargir, pasó por el rodaje, no tuvo tiempo de saludar al actor, que le preguntó “si tenía hombres de cueros con accesorios ‘para María que quería divertirse por la noche”, asegura Marie Dalibon. “La pobre señora me miró sin comprender, me moría de vergüenza”. Cuando contactamos con ella, Etty Gargir no ha querido responder.</p><p>La periodista también relata que,<strong> mientras estaba apoyada en una pared, el actor se acercó por detrás y empezó a “masajearle la zona lumbar” bajando hacia “la falda y el trasero”</strong>, “sin permiso” e intercalando “resoplidos” en sus frases. Explica que, al darse cuenta de que “no iba a parar”, se zafó haciendo “una vuelta sobre sí misma”.</p><p>Marie Dalibon recuerda las “risas” del actor, las del equipo y las suyas, por “vergüenza” y para “mantener la compostura”. “Todo el mundo lo tomó como algo bastante divertido, así que me reí tontamente con el resto del equipo”. La periodista desconoce qué es exactamente lo que sus compañeros percibieron y consideraron de los gestos y comentarios que denuncia.</p><p>Pero recuerda que, en el equipo de rodaje, compuesto por seis hombres,<strong> Gérard Depardieu “se había apoderado del lugar” </strong>y que se habría aprovechado tanto de la fascinación que ejercía como de <strong>un ambiente masculino, digno de los vestuarios de fútbol</strong>, “metiéndose con los hombres, por ejemplo, cuando contó que clasificaba a las mujeres en dos categorías, la madre o la puta”.</p><p>Contactado por Mediapart, <strong>su cámara</strong> no recuerda el comportamiento del actor, salvo su “prepotencia”. Explica que en esa época anterior al movimiento <em>#MeToo</em>, “sin duda ocultó o minimizó la actitud de Depardieu” y que incluso pudo reírse de ella “por vergüenza, como ante un tío un poco pesado”. “Pero<strong> creo a Marie al 100 % y apoyo su iniciativa”,</strong> precisa (ver caja negra).</p><p>Según Marie Dalibon, Mélissa Theuriau, que solo estuvo presente en los “dos últimos días”, “no vio ni supo nada del comportamiento de Gérard Depardieu”, que “también sabe ante quién puede o no actuar”, opina. La presentadora lo confirma a Mediapart, recordando a un Depardieu “afable, totalmente correcto, obviamente, en lo que a mí respecta”. Mélissa Theuriau, que sigue siendo amiga de la periodista, dice que le “dolió” enterarse el año pasado “de que ese rodaje, que había sido alegre y del que estaban muy orgullosas, estaba asociado a algo doloroso para Marie”. Explica que “la apoya en su iniciativa, que consiste en conseguir que la sociedad cambie en su conjunto, que se ponga fin a estas relaciones de dominación”.</p><p>En el programa, emitido en enero de 2008, Marie Dalibon vio una alusión implícita a las “graves declaraciones” que ahora denuncia: cuando Mélissa Theuriau presenta el último reportaje dedicado a la vida nocturna de Tel-Aviv, en la que “se cometen todos los excesos”, Gérard Depardieu sonríe y añade: “Por cierto, Marie abusó mucho...”</p><p>A su regreso a París, la periodista se sinceró con su pareja, Romain Miroux, y con su hermana, Céline, quienes nos confirmaron su relato. Ambos recuerdan <strong>el término que ella empleó: “un cerdo asqueroso”.</strong> Su compañero recuerda haber tenido la sensación de que<strong> “el machismo dominante en el grupo había sido una barrera protectora de la que se había aprovechado Depardieu”.</strong></p><p>La periodista dice que luego “ocultó” esta historia “durante años”. Cuando surgió el movimiento <em>#MeToo</em>, estaba convencida de que el nombre del actor “iba a ser uno de los primeros en aparecer”. <strong>Al leer en Mediapart en 2023 los testimonios de trece mujeres</strong> que “ponían sus palabras sobre situaciones similares”, <strong>“todo volvió a salir”:</strong> “La suciedad, la humillación, la vergüenza, la aturdimiento”. Esto es lo que la llevó a enviarnos su relato: no para “obtener reparación”, sino para “llevar el mensaje a Depardieu y a hombres como él de que el tiempo del todo está permitido se acabó”, indicaba en su correo electrónico.</p><p>Hace poco, un conocido suyo, al escuchar su historia, le respondió que no se podían poner en el mismo plano las violaciones y los comentarios obscenos. “No es eso lo que yo hago. Solo estoy diciendo que ese comportamiento también debe cesar”, explica.</p><p>Le molesta el argumento de “que presente una denuncia”, que a menudo se opone a las mujeres en estos casos.<strong> “La discusión no es si hay que presentar una denuncia o no</strong>. Por supuesto que la justicia es indispensable y que estamos en un Estado de derecho. Pero se presenta una denuncia una vez que el daño está hecho.<strong> Lo que yo quiero es actuar para que no vuelva a suceder.</strong> Estos comportamientos son sistémicos, pueden ocurrir en cualquier lugar. Denunciarlos a través de los medios de comunicación permite cambiar las mentalidades: <strong>a partir de ahora, no nos quedaremos calladas</strong>. Y si seguimos diciendo que es inaceptable, se acabará.” En el mismo sentido, ha enviado una declaración escrita en el marco del próximo juicio del actor.</p><p>* Nombre ficticio elegido para proteger a su familia y evitar cualquier riesgo de ciberacoso.</p><p>El 13 de marzo, enviamos una serie de preguntas específicas a Gérard Depardieu a través de su abogado, Jérémie Assous. Ni el actor ni su abogado quisieron dar respuestas sobre el fondo.</p><p>Varias personas entrevistadas revisaron, a petición suya, sus citas antes de su publicación. Los relatos de los testigos y confidentes figuran en los anexos a este artículo.</p><p>En cuanto al relato de Marie Dalibon, Mediapart también se puso en contacto con la maquilladora y el peluquero de Gérard Depardieu en ese programa, que no respondieron, y con tres técnicos, que nos dijeron que no tenían recuerdos especiales de ese rodaje, ni siquiera de la presencia de la periodista.</p><p>No hemos podido contactar con el actor de la película <em>Police</em>, que aparece en la foto junto a Constance y Gérard Depardieu.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 19:04:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marine Turchi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El #Metoo a Depardieu traspasa los platós de cine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso sexual,Violaciones,Cultura de la violación,#MeToo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instagram, TikTok y X, los nuevos juzgados de guardia más allá del 'caso Errejón']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/instagram-tiktok-x-nuevos-juzgados-guardia_1_1889980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5143a2ed-e9b9-4fec-99eb-12cd05c50f10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Instagram, TikTok y X, los nuevos juzgados de guardia más allá del 'caso Errejón'"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/metoo-errejon-evidencia-mujeres-siguen-viendose-obligadas-denunciar-violencia-sexual-lejos-juzgados_1_1886470.html" target="_blank">Todo empezó con un post de Instagram</a>: un relato anónimo publicado por la periodista Cristina Fallarás hace diez días prendió la mecha señalando a <strong>Íñigo Errejón</strong> como "maltratador psicológico" y "monstruo". Aunque, en realidad, el origen de todo este caso se remonta a hace año y medio cuando en<strong> </strong>un hilo en el antiguo Twitter ya se relató una agresión sexual del exportavoz de Sumar durante un concierto en Castellón. Después, la tormenta perfecta: la carta de dimisión, el terremoto político, las culpas entrecruzadas entre partidos y <a href="https://www.infolibre.es/politica/testimonios-mujeres-denuncian-sufrir-violencia-machista-errejon-maltratador-psicologico_1_1885989.html" target="_blank">más testimonios similares</a>, todos anónimos, que acompañaron en los primeros compases a la denuncia de la actriz y presentadora Elisa Mouiláa, primero en X y posteriormente ante la Policía el pasado viernes. </p><p>Tras Errejón, durante esta semana se ha vivido una especie de <a href="https://www.infolibre.es/politica/metoo-politica-espanola-caso-errejon-afectan-pp-psoe_1_1888613.html" target="_blank">#MeToo en la política española</a> señalando a<strong> los alcaldes del PP de Estepona y Algeciras</strong> y <strong>un político del PSOE de Badajoz</strong>. Y que también ha salpicado al cine con la denuncia pública de acoso sexual vía Instagram y X realizada por la directora y fotógrafa <strong>Silvia Grav </strong>contra <a href="https://www.infolibre.es/cultura/academia-cine-catalan-estudia-denuncia-acoso-director-eduard-cortes_1_1889612.html" target="_blank">el director Eduard Cortés</a>.</p><p>A todos estos casos recientes les unen varios hilos. Por un lado, <strong>la violencia sexual</strong>. Y, por otro, el escenario inicial:<strong> las redes sociales</strong>. "Son una extensión del espacio público y al generar despersonalización de las relaciones pueden transmitir esa sensación de mayor seguridad para denunciar", explica <strong>Adilia de las Mercedes</strong>, jurista especializada en derechos de las mujeres en <a href="http://www.demos.legal/" target="_blank">DEMOS, Estudio Legal de Derechos Humanos</a>.</p><p>En el caso de la violencia sexual, en la decisión de recurrir a estas plataformas influye, tal y como defiende esta experta, "<strong>el miedo a no ser creídas o</strong> a <strong>sentirse cuestionadas y juzgadas</strong>, entre otras revictimizaciones desde las instituciones". "Las mujeres ya no están silenciadas, pueden elevar la voz y hacer su relato público y conocido", asegura <strong>Susana Pérez Soler</strong>, periodista y doctora de Comunicación Digital por la Universitat Ramon Llull. </p><p>No hay que olvidarse que, según datos del Ministerio de Igualdad, solo el 8% de las mujeres que sufren estos episodios lo denuncia. Para Pérez Soler, es clave entender por qué las mujeres eligen estos "canales alternativos": "Hay preguntarse <strong>qué está fallando </strong>en el sistema para que elijan estas plataformas". "Este es el resultado de<strong> la desconfianza crónica</strong> de las mujeres en el sistema de justicia cuya ausencia de revisión y de autocrítica es parte importante de esa desconfianza cuando de violencia sexual se trata", reconoce De las Mercedes. </p><p>Sin embargo, no todas las expertas consultadas por <strong>infoLibre </strong>lo ven así. Es el caso de<strong> Isabel Elbal</strong>, abogada penalista, que considera que las redes sociales<strong> no son "un refugio seguro"</strong> ni para las propias víctimas, porque "no garantizan ni su intimidad, ni un acompañamiento", ni para el señalado como supuesto agresor, ya que se está "instrumentalizando" y "apuntando" al denunciado que no se puede defender. </p><p>No obstante, es habitual encontrar en redes sociales espacios seguros para que mujeres puedan compartir sus historias para ayudar a otras a identificar a ciertos personajes y alertar sobre distintos <em>modus operandi.</em> ¿Las causas? Para Pérez Soler es la combinación de tres factores: "el <strong>anonimato</strong>, el hecho de que saben que aquí <strong>no van a ser cuestionadas </strong>y la <strong>sororidad</strong>, ya que se sienten protegidas". </p><p>Eso sí, tal y como detalla Adilia de las Mercedes, hay que<strong> diferenciar entre las acusaciones anónimas de las confidenciales</strong>. "Las denuncias anónimas las entiendo, pero no las puedo compartir cuando lo que se denuncia es de tal gravedad que puede generar consecuencias muy lesivas para la persona acusada. Otra cosa totalmente distinta es una acusación en un espacio que preserva la confidencialidad de la víctima", explica. </p><p>Así, además de la cuenta de la periodista Cristina Fallarás, también está el ejemplo del perfil de Instagram <a href="https://www.instagram.com/contraacosocallejero/?igsh=N2EyOTZ0ZHc4NHpk" target="_blank">No al acoso callejero</a> que recoge testimonio de acoso, abuso o cualquier tipo de agresión machista y lo publican anónimamente. O el de un<strong> grupo de Telegram llamado Autodefensa Madrid</strong> en el que "si un día tienes una emergencia, abuso, agresión, envía tu localización a este grupo y todes entenderemos que te pasa algo bestia y llamaremos a la policía, dándoles tu ubicación". </p><p>Muchos de estos ejemplos beben del <strong>movimiento #MeToo</strong> tras la publicación en octubre de 2017 de un artículo de <em>The</em> <em>New York Times</em> que destapó décadas de agresiones sexuales a manos del productor Harvey Weinstein. Eso sí, "abrir un depósito de testimonios de violencia sexual sin un proceso estructurado de acompañamiento psicosocial y jurídico es lanzar a las víctimas al vacío", advierte De las Mercedes. </p><p>¿Y tiene sentido hacer estas acusaciones solo a través de redes sociales? "Todos los estudios serios sobre violencia sexual demuestran que el proceso de judicialización de los casos es traumático para la mayoría de las víctimas, en ocasiones mucho más que la propia violencia sexual sufrida", reconoce Adilia de las Mercedes. Para esta experta, es "un fallo sistémico" exigirles que "judicialicen sus casos para brindarles los apoyos integrales que necesitan para recuperarse del daño que se les ha infligido": "<strong>Denunciar es un derecho de las víctimas, no una obligación</strong>. Ellas denuncian cuando se sienten preparadas para hacerlo". </p><p>"<strong>La impunidad no se combate con mecanismos ineficaces que no protegen a la víctima</strong> y que privan del derecho de defensa a ciudadanos a quienes les asiste la presunción de inocencia. Esto es muy grave y no tiene nada que ver con el movimiento político y colectivo del feminismo", sostiene, en cambio, Isabel Elbal. </p><p>Pero en las redes sociales no solo se denuncia violencia sexual. "Que sean un lugar donde los ciudadanos<strong> emiten quejas sobre infracciones o situaciones injustas</strong> no es una novedad", recuerda Pérez Soler. </p><p>También sucede en otros campos como <strong>las agresiones racistas o LGTBIfóbicas</strong>, los <strong>abusos laborales</strong> como en la cuenta <a href="https://x.com/soycamarero?lang=es" target="_blank">@SoyCamarero</a>, la especulación sin límites con la <strong>vivienda </strong>como en el perfil <a href="https://x.com/elzulista?lang=es" target="_blank">@ElZulista</a> o cualquier queja en el ámbito del <strong>consumo</strong>. Incluso esta misma semana, tras la trágica dana que afectó a Valencia, Andalucía y Castilla-La Mancha, las plataformas se llenaron de mensajes denunciando a todos esos empresarios que obligaron a sus empleados a acudir a su puesto de trabajo o que no les permitieron irse antes a casa en plena alerta roja meteorológica. </p><p> "El problema de estas plataformas es que mezclamos muchas cosas y están bien para lo que están: para canalizar quejas que antes no se iban a producir y dan visibilidad. <strong>Pero debe ser un primer paso y el siguiente debe ser el sistema judicial</strong>", indica Pérez Soler. </p><p>Y si la violencia sexual tiene como estandarte al #MeToo como movimiento que ganó fuerza en redes sociales, aquí son muchos más los ejemplos. La <strong>Primavera Árabe</strong>, el <strong>15M</strong>, <strong>Occupy Wall Street, Black Lives Matte</strong>r, <strong>Fridays For Future</strong>, el estallido social en <strong>Chile</strong>, las protestas por <strong>la muerte en Irán de Masha Amini</strong>… son solo algunos de los acontecimientos que saltaron de la esfera online a las plazas. Lo explicó Manuel Castells, sociólogo y exministro de Universidades, en 2013: las plataformas han dado pie al surgimiento de lo que se conoce como "espacios de autonomía", que son lugares públicos "en gran medida fuera del control de gobiernos y corporaciones", que permiten ocupar las calles y elaborar proyectos ligados a sus verdaderas preocupaciones desde<strong> "la seguridad del ciberespacio"</strong>. </p><p>Un papel relevante a pesar de que son <strong>empresas privadas manejadas por multimillonarios</strong> que se frotan las manos desde sus despachos con <a href="https://www.infolibre.es/medios/izquierda-no-abandona-x-despues-musk-haya-convertido-desafio-democracias_1_1866356.html" target="_blank">el odio, la desinformación y la polémica</a>. "Que un espacio tan violento e inseguro como las redes sociales sea la única opción para muchas mujeres habla muy mal de las instituciones, no de las víctimas", reconoce Adilia de las Mercedes que advierte además que la "despersonalización" que existe en estas plataformas puede generar <strong>"un efecto bumerán"</strong> que provoca que las víctimas puedan ser "aún más revictimizadas". Un fenómeno que, en el caso de Elisa Mouliáa ya está pasando. </p><p>"Es cierto que se produce una paradoja: nos quejamos de estas plataformas pero son herramientas y dependen del uso que le demos", sostiene Pérez Soler. Eso sí, esta experta advierte que "<strong>no las hemos de venerar, pero tampoco demonizar</strong>". </p><p>En muchos casos denuncias o quejas, como pasa en muchos de los testimonios del<em> caso Errejón</em>, amparadas en un anonimato que permiten las redes sociales y foco de amplio debate. Este mismo verano, tras <strong>el crimen del pequeño Mateo en Mocejón</strong> (Toledo), <a href="https://www.infolibre.es/politica/dni-tuitear-ordenes-alejamiento-redes-perseguir-odiadores-posible-faltan-leyes_1_1865720.html" target="_blank">se reabrió la controversia</a> por los bulos racistas y xenófobos que circularon por estas plataformas, especialmente X. Sobre el papel, el anonimato en estos espacios busca <strong>garantizar la máxima libertad de expresión posible</strong>, pero el problema es que sobre la práctica eso dificulta conocer la autoría de según qué mensajes.</p><p>Por ello, el fiscal de Sala contra los Delitos de Odio y Discriminación, Miguel Ángel Aguilar, puso encima de la mesa identificar a usuarios de redes sociales de forma similar al <strong>DNI y prohibir el acceso en caso de delito grave</strong>. Una idea que no convence para nada a muchos expertos. En <a href="https://www.infolibre.es/medios/simona-levi-entrevista_1_1871593.html" target="_blank">una entrevista en septiembre</a> con <strong>infoLibre</strong>, la activista Simona Levi explicó que "los que dicen que no puede haber cuentas anónimas es como si dijeran que debemos pasearnos por la calle con un enorme DNI". </p><p>Y el propio anonimato que se logra en redes sociales y que ofrece salvaguardas a las víctimas, también trae de la mano uno de los grandes problemas: <strong>las denuncias falsas</strong>. Aunque no es el único riesgo de denunciar hechos a través de estas aplicaciones</p><p>El otro peligro pasa por la evolución digital de la conocida como<strong> </strong><em><strong>pena de Telediario</strong></em><strong> con juicios paralelos,</strong> es decir, cuando los investigados son condenados por la opinión pública aunque no haya sentencia. "Esta justicia popular siempre ha estado ahí y tiene su función social también, degradarla no es el camino porque ello significaría la ausencia total de control social de conductas reprochables que no siendo delito han hecho daño", apunta De las Mercedes. </p><p>Estos señalamientos son, además en una elevada mayoría, <strong>mucho más dañinos que el propio castigo penal </strong>y además se alarga mucho más en el tiempo. "Es reprobable que se denuncie al margen del sistema legal ya que se está creando un sistema paralegal y que solo busca el señalamiento", explica Isabel Elbal que insiste en que, aunque el actual sistema legal tenga "fallos" y "no puede dar satisfacción siempre a las victimas", <strong>no legitimiza "un linchamiento</strong> por parte de personas que se creen con el derecho de juzgar y condenar en la plaza publica a todas las personas que arbitrariamente decidan perseguir". </p><p>"Por ejemplo, a Errejón ya lo hemos quemado en la hoguera. Le hemos hecho un juicio moral cuando el sistema judicial está empezando a investigar las dos denuncias que hay contra él", apostilla Pérez Soler. Esta experta recuerda que en este caso "se mezcla lo moral y lo judicial" y, sobre todo, "hay que <strong>evitar las cazas de brujas </strong>porque esto puede hacer mucho daño al feminismo". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Nov 2024 19:20:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Precedo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Instagram, TikTok y X, los nuevos juzgados de guardia más allá del 'caso Errejón']]></media:title>
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      <title><![CDATA[Depardieu y la vieja estrategia patriarcal: aplazar el juicio y cuestionar a las víctimas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/depardieu-no-sentara-banquillo-2025-trata-cuestionar-victimas_1_1888257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/19816f16-7bb4-4412-8923-ca19ac5deb24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Depardieu y la vieja estrategia patriarcal: aplazar el juicio y cuestionar a las víctimas"></p><p>Este lunes 28 de octubre lo que tuvo lugar en la décima sala del Tribunal Penal de París fue una fase de calentamiento para el juicio de Depardieu. <strong>El actor, de 75 años, iba a ser juzgado ayer por la tarde</strong> por agredir sexualmente a dos mujeres en el rodaje de la película de 2021 <em>Les Volets verts.</em></p><p>Mientras las denunciantes, Amelie, de 53 años, escenógrafa, y Sarah*, de 33, ayudante de dirección, estaban presentes,<strong> el actor no apareció.</strong></p><p>El 25 de octubre, su abogado Jérémie Assous declaró<a href="https://www.ouest-france.fr/cinema/gerard-depardieu/gerard-depardieu-juge-ce-lundi-pour-agressions-sexuelles-a-lencontre-de-deux-femmes-sur-un-tournage-6bcc3f48-92cb-11ef-bba1-911d20d147e0" target="_blank"> a la AFP</a> que su cliente “tiene intención de comparecer ante el tribunal” y que “los testigos y las pruebas que presentará demostrarán que no es más que el blanco de falsas acusaciones”. Pero el lunes por la mañana se produjo un giro repentino: en la emisora <a href="https://x.com/franceinfo/status/1850801086182936982" target="_blank">France Info</a>, <strong>el abogado penalista anunció que iba a solicitar un aplazamiento de la vista</strong>, ya que el actor estaba “extremadamente afectado” y que “sus médicos le han prohibido comparecer en la vista”.</p><p>De hecho, ya el 24 de octubre, el abogado había enviado una solicitud de aplazamiento, en la que explicaba que <strong>el estado de salud de Gérard Depardieu</strong>, dada su edad, la operación de cuádruple <em>bypass</em> a la que se había sometido y la diabetes que padece “desde hace 25 años”, <strong>no le permitía comparecer</strong>, y menos permanecer sentado “más de seis horas”, a riesgo de agravar sus problemas de salud.</p><p>Como prueba, el abogado penalista aportó dos <strong>certificados médicos de un cardiólogo y un endocrinólogo</strong>, fechados los días 21 y 24 de octubre, en los que se afirmaba que la proximidad del juicio había provocado a su cliente “ansiedad” y un deterioro de su estado de salud, y que no podría comparecer antes de una revisión médica dentro de tres a seis meses. El abogado también justificó su petición de aplazamiento por la necesidad de oír a ocho testigos que la defensa quería citar.</p><p>Este vuelco recuerda al <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/280824/le-proces-de-stephane-plaza-pour-violences-conjugales-renvoye" target="_blank">aplazamiento </a>del juicio del presentador de televisión Stéphane Plaza, acusado de violencia doméstica y que estuvo ausente en la vista en agosto por “ansiedad masiva” y “fragilidad psicológica”, según sus abogados.</p><p>Por su parte,<strong> las partes civiles consideraron que se trataba de una “táctica dilatoria”</strong>, en palabras de Claude Vincent, abogada de Sarah. “Estoy sorprendida de todas formas, porque esta petición se hizo en el último minuto, y ese estado de salud no es nada nuevo. Mi clienta viaja desde Nantes, tuvo que quedarse un día, ella también tiene graves problemas de salud”, explicó, afirmando que se había encontrado con “hechos consumados con comunicaciones que llegan muy tarde”.</p><p>Carine Durrieu-Diebolt, abogada de Amélie, señaló que <strong>las dos denunciantes también estaban “bajo mucho estrés”</strong> <strong>y que, a diferencia de Depardieu, “ellas sí estaban presentes hoy”.</strong> También señaló que mientras Depardieu estuvo bajo custodia policial, que duró desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde, fue sometido a un examen médico, “que confirmó que estaba en condiciones de pasar el día bajo custodia policial”.</p><p>Sin embargo, <strong>las dos abogadas no se opusieron a la petición de aplazamiento</strong>, considerando que era importante “que Gérard Depardieu estuviera presente en la vista y que fuera recogido su testimonio”. “Nuestra expectativa es que haya un debate sobre el fondo”, repitieron. Pidieron que cualquier remisión se haga “en un plazo breve” que no supere “los tres meses”, “para no aumentar el estrés” de las denunciantes, y sobre todo que se aporten evaluaciones médicas y psiquiátricas independientes.</p><p>Carine Durrieu-Diebolt, que ha ejercido anteriormente en el ámbito de la medicina, subrayó que eran necesarios “exámenes biológicos” precisos “para evaluar objetivamente el estado de salud del Sr. Depardieu”.</p><p>El fiscal aceptó que el caso se aplazara, con “una rápida reanudación del procedimiento”, “a partir de enero de 2025” : “Es en interés de todos, del Sr. Depardieu, de las partes civiles y del fiscal, que pueda explicarse y responder a los argumentos”.</p><p><strong>La vista tomó un cariz completamente distinto cuando el abogado de Gérard Depardieu pronunció su alegato final</strong>. Jérémie Assous se alejó rápidamente de la cuestión del aplazamiento y del estado de salud de su cliente para entrar en el fondo del asunto y denunciar “un verdadero escándalo”.</p><p>“Hoy hay poca gente, así que vamos a aprovechar”, dijo, mientras la sala estaba abarrotada de periodistas franceses y extranjeros y de un numeroso público. <strong>Empezó atacando a la fiscalía</strong>, a la que acusó de haber llevado a cabo una investigación “únicamente incriminatoria” y “truncada” y, de las cerca de cincuenta personas entrevistadas, haber “excluido deliberadamente a dieciocho personas que dicen haber estado allí ese día y no haber visto nada”.</p><p>También criticó al ministerio fiscal por haber actuado de forma “desleal”, al optar por no abrir una investigación –encomendada a un juez y a la que tienen acceso ambas partes– y citar directamente al actor ante el tribunal tras dos meses de investigación. “En cuanto [Depardieu] fue detenido, usted cerró el caso. Esto demuestra que no quería trabajar para descubrir la verdad.<strong> Usted sirvió a un medio de comunicación para complacerlo</strong> diciéndole: 'Miren, tomo medidas'”, acusó,<strong> refiriéndose a Mediapart, que </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/250224/une-nouvelle-plainte-pour-agression-sexuelle-ete-deposee-contre-gerard-depardieu" target="_blank"><strong> reveló el asunto en febrero</strong></a><strong>.</strong></p><p>A continuación se dirigió a nuestro periódico por su nombre, argumentando que nuestra investigación –realizada antes de que se presentaran las denuncias– había permitido que todos los testigos "tuvieran ya conocimiento del caso”. Pero fue con las partes civiles con las que <strong>el letrado Assous</strong><strong> </strong><strong>se mostró más virulento</strong>, <strong>hablando de la “pseudoagresión, la hipotética agresión, la supuesta agresión” </strong>que supuestamente había sufrido Amélie, considerando que el “traumatismo” que habían descrito las denunciantes era “relativo” teniendo en cuenta el número de días de baja laboral, e ironizando sobre los dos “años” que habían tardado en presentar una denuncia.</p><p>Unos minutos más tarde, refiriéndose en detalle a la configuración del piso de París en el que el equipo de rodaje estaba filmando en el momento de los hechos, el abogado explicó que había podido reconstruir el lugar gracias a fotos “en el muro de <em>Facebook</em> de la denunciante”, que “tal vez [las publicó] para mantener el trauma, ¡quién sabe!”. Murmullos de indignación entre el público. El abogado interrumpe: “Me tomo mi tiempo, porque no he tenido tanto tiempo como las partes civiles en algunos medios”.<strong> “Tómese todo el tiempo que quiera, letrado, pero le recuerdo que está argumentando una solicitud de aplazamiento”, responde el presidente del tribunal.</strong></p><p>Assous continuó diciendo que había encontrado “doce contradicciones” en el relato de Amélie, “cinco” en el de Sarah y “cero” contradicciones en el de Depardieu. Se oye un “¿perdón?” desde los bancos de las partes civiles. Porque, mientras estaba bajo custodia policial, la defensa del actor parecía debilitada por las declaraciones de los testigos y un mensaje de voz que la policía le hizo escuchar <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/271024/proces-depardieu-ce-que-l-acteur-declare-en-garde-vue" target="_blank">(ver nuestro artículo)</a>.</p><p>Pero <strong>el abogado continuó: “Es hora de que la prensa sepa que hay elementos importantes, testigos que son cruciales, exculpatorios”</strong>, dice, antes de lanzarse a una demostración relativa al caso de Sarah, que acusa al actor de haberle tocado el trasero mientras le llevaba, sola, del camerino al plató, durante un rodaje nocturno. “¡Es imposible! Gérard Depardieu nunca está solo en la calle sin un miembro de su equipo”, afirma el abogado penalista.</p><p>Varias veces, <strong>el presidente le corta</strong>: “Ahora está entrando en el fondo del asunto”,<strong> “¡No estamos aquí para pronunciarnos sobre el fondo!"</strong>. “Sólo hay acusaciones que no resistirán un examen objetivo de los hechos”, concluyó el abogado del actor.</p><p>En los bancos de al lado, las partes civiles permanecieron impasibles. <strong>“Entendimos que no estaba usted hablando para nosotros, sino para la prensa”, replicó la letrada Vincent</strong><strong> </strong>. En su opinión, la defensa, que conocía el caso desde abril, podía haber presentado antes la lista de testigos que deseaba citar: “La defensa está preparada, acaba de hacer todos sus alegatos finales, así que puede hacer su petición de documentos”, se burla. “Hemos visto que la defensa ha entrado en el fondo del asunto, así que la dejamos que siga por su cuenta”, añade la letrada Diebolt .</p><p><strong>El fiscal subió el tono</strong>, acusando a la defensa de querer “evitar el debate que reclama”. “¿Qué hacemos hoy aquí, escuchando una petición de aplazamiento, cuando podemos entrar en el fondo? <strong>Puede entretener a la gente... ¡pero hemos entrado de lleno en una táctica dilatoria!”</strong></p><p>Tras hora y media de deliberaciones, <strong>el tribunal decidió aplazar el juicio a los días 24 y 25 de marzo de 2025</strong>. Rechazó la petición de un nuevo examen psiquiátrico, pero ordenó un examen médico, que deberá entregarse antes del 4 de marzo. El peritaje, que deberá realizar un médico “cualificado en cardiología y enfermedades cardiovasculares”, examinará el estado de salud de Gérard Depardieu y “evaluará las condiciones en las que el actor puede comparecer ante el tribunal”. También ordenó a las partes que comunicaran sus peticiones quince días antes del juicio.</p><p>A la salida de la vista,<strong> las abogadas, </strong>entrevistadas por Mediapart, se declararon “satisfechas” de que se hubiera encargado un informe médico independiente, e impacientes por que se celebre “con serenidad” un “debate sobre el fondo”. Pero <strong>lamentaron los métodos utilizados por la defensa.</strong></p><p>Carine Durrieu-Diebolt denunció las “falsedades” y los “ataques personales contra [su] clienta”, para ella una “victimización secundaria destinada a desestabilizar a las víctimas desprestigiándolas”. Claude Vincent considera que la estrategia de la defensa “se basó en la difamación de las partes civiles y, en contradicción con nuestra ética profesional, en el uso de la desinformación”, “otra violencia más contra las víctimas”, afirma.</p><p><strong>Las demandantes, por su parte, parecían “aturdidas». “Fue muy, muy violento”, explica Amélie a Mediapart</strong>. “Hemos tenido un anticipo de las acusaciones del abogado. Todo lo que he oído hoy es delirante. Pero un día tendré derecho a hablar y desmontaré todas esas mentiras una por una. Tenemos un caso sólido, con testigos. ¿Cuándo estará presente el Sr. Depardieu? ¿Cuándo podremos tratar el fondo del asunto?, se pregunta.</p><p>Por su parte, Sarah declara a Mediapart que <strong>“no encuentra palabras para describir lo que pasó” y las “mentiras” que dice haber oído</strong>. Esta treintañera asegura que “no ha dormido desde el jueves” : “Estaba muy estresada, con mucha ansiedad, mucha aprensión y por toda la logística de venir a París dos días”. Pero asegura que se ha sentido “muy emocionada” por el apoyo que ha recibido en los últimos días, “incluso mi sobrina de 11 años, y luego el público hoy y especialmente esta concentración frente al tribunal”.</p><p>Varias activistas feministas, entre ellas Caroline De Haas, Victoire Tuaillon, Anna Toumazoff y Rose Lamy, organizaron una concentración de apoyo a las demandantes en la explanada del tribunal antes de que comenzara la vista, y en presencia de algunos políticos.</p><p><strong>En los bancos del tribunal también hubo apoyos de un numeroso público femenino, así como de asociaciones y personalidades implicadas en el movimiento #MeToo francés</strong>: la Asociación Europea contra la Violencia hacia las Mujeres en el Trabajo (AVFT), que<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/241024/affaire-depardieu-une-association-de-lutte-contre-les-violences-au-travail-se-constitue-partie-civile" target="_blank"> es parte civil</a> en este juicio, la Asociación de Actores y Actrices (ADA), y las demandantes en el caso PPDA (Patrick Poivre d’Arvor, famoso presentador de televisión, denunciado por violación, ndt) Emmanuelle Dancourt, Cécile Delarue, Justine Ducharne y Muriel Réus.</p><p>Muriel Réus, que también es presidenta de la organización de defensa de los derechos de las mujeres <em>Femmes avec</em>, considera que<strong> “la ausencia de Gérard Depardieu es una violencia adicional” para las denunciantes,</strong> “que ya están muy afectadas por lo que está pasando, y que hacen el esfuerzo de venir desde provincias para enfrentarse a un actor cuyo poder en la industria del cine ha sido inconmensurable”.</p><p>La actriz Anouk Grinberg, protagonista ella misma de <em>Les Volets verts</em> y que ha <a href="https://www.elle.fr/Societe/News/Anouk-Grinberg-Tout-le-monde-sait-que-Depardieu-est-un-agresseur-4173884" target="_blank">denunciado públicamente </a>el comportamiento del actor, también acudió “en apoyo de las dos denunciantes” y en general “de todas las mujeres que han testificado” en el caso Depardieu. “Su olvido no tiene más valor que la memoria de las mujeres”, explicó, refiriéndose a los lapsus de memoria del actor durante su detención policial. <strong>“Pero hoy debemos hacer el esfuerzo de recordar, de apoyar a las mujeres que se atreven a hablar y de pensar en las que no se atreven”.</strong></p><p>Justo detrás de la fila de las partes civiles, al inicio de la vista se sentó una mujer de 28 años : la actriz Charlotte Arnould, la primera en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/affaire-depardieu-pourquoi-l-acteur-est-mis-en-examen" target="_blank">presentar una denuncia por violación </a>contra el actor en 2018. Ella también espera llegar algún día a juicio. En agosto, la fiscalía solicitó que el actor, que niega cualquier violación, fuera <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/220824/le-parquet-de-paris-requiert-un-proces-pour-viols-l-encontre-de-gerard-depardieu" target="_blank">enviado </a>ante el tribunal penal. La jueza instructora aún no se ha pronunciado.</p><p> </p><p>*Nombre ficticio a petición de la denunciante.</p><p>Desde el principio del caso, Gérard Depardieu ha refutado todas las acusaciones y goza de la presunción de inocencia en el proceso que se sigue contra él.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Oct 2024 12:02:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marine Turchi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Depardieu y la vieja estrategia patriarcal: aplazar el juicio y cuestionar a las víctimas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[#MeToo,Violencia género,Acoso sexual,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Errejón y las excusas machistas: quién sabía qué y desde cuándo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/buzon-de-voz/errejon-excusas-machistas-sabia_129_1886593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9ea88c3-3b43-4706-a08b-aab38a2a11ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Errejón y la adicción machista: quién sabía qué y desde cuándo"></p><p>En este país casi todo el mundo lo sabía todo acerca del último escándalo mucho antes de que estallara. Sea el caso de <strong>Errejón</strong>, el de <strong>Ábalos</strong> o el de <strong>Juan Carlos I</strong>. Un tuit puede romper años de silencio en 240 caracteres. Das una patada en el ring de Elon Musk y <strong>aparecen de inmediato en las redes o en las televisiones 300 enterados/as</strong> que de facto se proclaman sin querer exencubridores/as de hechos presuntamente delictivos. Al grano: circularon rumores en el Congreso en distintos momentos<strong> sobre denuncias contra Íñigo Errejón por acoso sexual</strong>. Ninguna hasta ahora se había concretado con nombres y apellidos (<a href="https://www.infolibre.es/politica/actriz-elisa-mouliaa-denuncia-errejon_1_1886137.html" target="_blank">ver aquí</a> la primera denuncia judicializada). Asumamos la ración de responsabilidad por no haber tirado lo suficiente de los hilos que surgían, con el descargo de que uno ha comprobado mil veces la falsedad de ese viejo mantra de que “el rumor es la antesala de la noticia”. Especialmente en estos tiempos de ruido y de furia, los rumores suelen preceder a las calumnias. </p><p>El caso de Íñigo Errejón supone un mazazo para Sumar y un agujero negro en el discurso feminista de la izquierda<strong> que las derechas políticas y mediáticas no se cansarán de aprovechar</strong>. Desgraciadamente, veremos en bucle durante semanas o meses cada testimonio, denuncia o rumor que alimente este tristísimo espectáculo. Entre tantas dudas y nubes negras, me atrevo a compartir alguna reflexión para el debate:</p><p><strong>1.-</strong> <strong>El comunicado de dimisión de Íñigo Errejón llega muy tarde</strong>, es demasiado críptico y no incluye algo imprescindible: expresas disculpas a las víctimas de sus “errores” (<a href="https://www.infolibre.es/politica/errejon-deja-politica-termino-etapa-importante-vida_1_1885806.html" target="_blank">ver aquí</a>). La percepción y las consecuencias políticas serían muy diferentes si Errejón no hubiera esperado a que la periodista <strong>Cristina Fallarás</strong> desvelara en su buzón #Cuéntalo (<a href="https://proyectocuentalo.org/#numbers" target="_blank">ver aquí</a>) testimonios que lo señalaban como maltratador sin dar su nombre, o si se hubiera adelantado a la exigencia de dimisión por parte de Más Madrid o a la amenaza de expulsión de Sumar. Estar “en la primera línea política y mediática” no genera automáticamente  esa “<strong>subjetividad tóxica que en el caso de los hombres el patriarcado multiplica</strong>”. La lucha incansable de la izquierda por la igualdad exige precisamente una <strong>sensibilidad máxima</strong> <strong>a sus representantes respecto a cualquier atisbo de actuación machista</strong>. Vivir en “la contradicción entre el personaje y la persona” puede derivar en una conducta bipolar. Nadie como Errejón (referente parlamentario en la atención a la salud mental) para identificar un trastorno que incluye actitudes de dominación y acoso. </p><p><strong>2.- </strong>El propio Errejón informa en su carta de que ha recibido “<strong>acompañamiento psicológico</strong>”. Algunas fuentes fiables añaden que la dirección de Sumar conocía desde el verano que su portavoz parlamentario estaba sometiéndose a terapia, aunque remarcan que el tratamiento se centraba en la <strong>superación de “adicciones al sexo y a las drogas”</strong> (<a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20241024/10048152/inigo-errejon-abandona-politica.html" target="_blank">ver aquí</a>, en La Vanguardia). No contemplaban –dicen– que además hubiera actos de <strong>violencia machista</strong>. El dato sobre el trastorno que afecta a Íñigo Errejón no excusa, obviamente, su conducta con mujeres u hombres que se hayan podido sentir acosadas o maltratadas, pero conviene tenerlo en cuenta a la hora de analizar lo que sabemos y lo que pueda ir apareciendo a partir de ahora. Sobre todo para deslindar lo que obedezca a esa <strong>cultura machista que no distingue izquierdas y derechas</strong> y lo que responda directamente a un problema psicológico grave.</p><p><strong>3.-</strong> El <em>caso Errejón</em> vuelve a poner el foco en las <strong>enormes dificultades que una víctima de maltrato afronta para denunciarlo</strong>, y que se multiplican cuanto más poderoso sea el presunto maltratador. ¿Están funcionando como deben los protocolos que partidos, empresas y organizaciones tienen ya en vigor para garantizar cauces de denuncia por acoso que impidan cualquier tipo de represalia? Es pronto para saber si este caso puede abrir una especie de <strong>#MeToo</strong> en el mundo de la política. Bienvenido sea, y <strong>ojalá se extendiera a otros ámbitos como el mediático o el empresarial o el financiero</strong>. En cualquier esfera de poder se mantienen la <strong>cultura patriarcal</strong> y los <strong>comportamientos machistas</strong>. Esos protocolos deben incluir tanto la protección total para las o los denunciantes como la comprobación escrupulosa de la veracidad de una denuncia antes de señalar al culpable. Impulsar un #MeToo vía tuits anónimos puede conducir a ejercicios de difamación, aunque hay que admitir que a muchas víctimas atemorizadas <strong>no les queda otra opción que el anonimato</strong>.</p><p><strong>4.-</strong> Quienes proclaman, desde distintos púlpitos, que todo esto lo sabían desde hace tiempo, también deben conocer que la Ley contra la Violencia de Género y el Código<strong> </strong>Penal obligan a denunciar cualquier hecho que suponga una agresión o un posible delito sexual o de maltrato. Es exigible a Errejón <strong>una coherencia entre su discurso y su comportamiento</strong>, una exigencia que nos apela a todas y a todos, muy especialmente a las altas esferas de la política y de los medios. Ojo: <strong>de todos los partidos y de todos los medios</strong>. De cualquier línea ideológica o editorial.</p><p><strong>5.-</strong> ¿Efectos políticos? Hay quien ya descuenta desde la izquierda que el <em>caso Errejón</em> supone la puntilla para Sumar (desde la derecha se interpreta por enésima vez que es la caída definitiva del Gobierno de coalición). Dependerá de cómo se gestione este mazazo, que ¿sorprende? a la formación de <strong>Yolanda Díaz </strong>en pleno proceso de reseteo, necesitada de proyecto y liderazgo; a Podemos ejerciendo cada vez más de oposición desde la izquierda; y a Antonio Maíllo, desde IU, planteando una propuesta de unidad que suena a pura utopía ante la fractura del espacio morado. Además de la <strong>histórica tendencia fisípara</strong> (en definición de Ignacio Sánchez-Cuenca) de la izquierda, ahora debe superar también los daños colaterales del <em>caso Errejón</em>. ¿Cómo? Suele repetir Miguel Lorente, primer Delegado para la Violencia de Género, que “l<strong>a diferencia entre un partido de derechas y uno de izquierdas no está en el número de machistas, sino en el de feministas</strong>”. Y esto debería haberse demostrado con una mayor anticipación a la hora de detectar la actuación de Errejón y a la hora de denunciarla.</p><p>Cometen a mi juicio un grave error quienes desde el espacio a la izquierda del PSOE creen obtener algún beneficio político de este escándalo. Los números cantan. Basta examinar los datos “brutos” en los barómetros del CIS (<a href="https://www.infolibre.es/politica/suman-derechas-bloqueo-letra-pequena-cis_1_1884134.html" target="_blank">ver aquí</a>). Mientras no haya un entendimiento y una propuesta unitaria será imposible recuperar en las urnas la barrera de 30 escaños imprescindibles para sumar con el PSOE apoyos suficientes que permitan mantener un gobierno de progreso mediante pactos con la España plurinacional. A partir de hoy <strong>irán retratándose quienes obstaculicen cualquier intento de unidad y faciliten</strong>, por tanto, un aterrizaje en el poder de la ultraderecha.</p><p><strong>P.D.</strong> Y mientras tanto… El <em>caso Koldo</em> va convirtiéndose en el <em>caso Ábalos</em>, como apuntaba desde un principio, y queda en el aire una pregunta similar a la que envuelve el de Errejón: <strong>quién sabía qué y desde cuándo</strong>. Todo esto para regocijo de una <strong>Isabel Díaz Ayuso</strong> que afrontaba el fin de semana con una alarmante (para ella) decisión judicial: la que por fin toca <strong>la almendra del escándalo de su novio</strong>, más allá de la cutrez casposa de sus intentos de desgravar el saxofón, gastos de vacaciones o toallitas (<a href="https://www.infolibre.es/politica/jueza-amplia-investigacion-pareja-diaz-ayuso-negocios-quiron_1_1885261.html" target="_blank">ver aquí</a>). La jueza ha abierto una pieza separada para investigar si el ínclito González Amador cometió, además del fraude fiscal ya confesado, delitos de administración desleal y corrupción en los negocios al usar una empresa pantalla para ocultar <strong>pagos millonarios del Grupo Quirón</strong>. (<a href="https://www.infolibre.es/politica/historia-trampantojo-delito-fiscal-novio-ayuso-convierte-inculpacion-fiscal-general_1_1881931.html" target="_blank">Lean aquí </a>a Daniel Bernabé). Detrás de tanto ruido y tanta “fruta” está la privatización de la sanidad. Cómo no.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2024 18:43:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Íñigo Errejón,José Luis Ábalos,Caso Koldo,Juan Carlos I,Sumar,Abuso sexual,#MeToo,Machismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acusan a Harvey Weinstein de nuevos delitos antes de su juicio en Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/acusan-harvey-weinstein-nuevos-delitos-juicio-nueva-york_1_1873757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/727538a8-0d8f-400b-95f1-50985ebb3931_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acusan a Harvey Weinstein de nuevos delitos antes de su juicio en Nueva York"></p><p>El productor de cine <strong>Harvey Weinstein ha sido acusado de nuevos delitos</strong>, aunque hasta el momento se mantienen bajo secreto, antes de la celebración de su juicio en Nueva York, informaron este jueves los fiscales de la corte penal de Manhattan en una audiencia. La acusación permanecerá en secreto hasta que el próximo 18 de septiembre se realice una vista que incluirá la lectura de estos nuevos cargos, informa EFE.</p><p><strong>Las acusaciones contra Weinstein </strong>(72 años), que fue trasladado de urgencia días atrás al hospital Bellevue de Nueva York para someterse a una operación de corazón, <strong>podrían estar relacionadas con casos de abusos sexuales</strong> por parte de hasta tres nuevas demandantes, según medios locales.</p><p>Semanas atrás ya se difundió la convocatoria de un gran jurado para conocer las versiones de las mujeres que habían presentado nuevas acusaciones contra el exmagnate audiovisual, que actualmente<strong> está condenado a 16 años de cárcel por abuso sexual y a la espera de un nuevo juicio </strong>por otros casos similares.</p><p><strong>Weinstein no compareció ante el tribunal </strong>hoy jueves porque no recibió autorización médica, pero, según dijo ayer su abogado, <strong>Arthur Aidala</strong>, pretende presentarse ante las autoridades cuando su estado de salud se lo permita.</p><p>Su equipo legal había pedido al juez encargado del caso de Weinstein en Nueva York,<strong> Curtis Farber</strong>, que autorizara el traslado del exempresario de medios a Bellevue porque en la prisión de Rikers Island (Nueva York) -conocida por las duras condiciones para sus reos- su salud no podía ser monitoreada y <strong>"podría derivar en su muerte</strong>".</p><p>Weinstein estaba detenido en Rikers Island a la espera de un nuevo juicio en noviembre, <strong>después de que su condena por violación en 2020</strong> en Nueva York, y su respectiva sentencia, fueran revocadas en abril.</p><p>En una decisión de 4 a 3, se determinó que en el juicio <strong>se llamó indebidamente a declarar como testigos a varias mujeres que se consideraban víctimas del productor</strong> y cuyas acusaciones no formaban parte de los hechos juzgados.</p><p>Aquella anulación no supuso su salida de la cárcel, ya que sigue cumpliendo la segunda condena y, en estos momentos, <strong>la Fiscalía está recopilando pruebas</strong> y nuevos testimonios para volver a presentar otro caso, también en Nueva York, que es en el que se espera su comparecencia la próxima semana.</p><p>El productor, al que en <strong>total han acusado de abusos sexuales hasta 80 mujeres</strong> convirtiéndose en el detonante del movimiento <strong>#MeToo</strong>, también recibió una condena por un caso de abusos sexuales separado en Los Ángeles.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8bdd9f41-59ba-4c3c-84c1-95f40b9c7397]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Sep 2024 16:44:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Acusan a Harvey Weinstein de nuevos delitos antes de su juicio en Nueva York]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Violencia machista,Estados Unidos,#MeToo,Abuso sexual]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Harvey Weinstein se enfrentará en septiembre a un nuevo juicio tras la anulación de su condena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/harvey-weinstein-enfrentara-septiembre-nuevo-juicio-anulacion-condena_1_1781814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/00642696-30ef-46d7-bde7-4ff045736ffc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Harvey Weinstein se enfrentará en septiembre a un nuevo juicio tras la anulación de su condena"></p><p>El productor estadounidense <strong>Harvey Weinstein</strong> volverá a juicio el próximo mes de septiembre para responder de nuevo por los casos de abusos sexuales que ya le valieron en 2020 una primera condena de <strong>23 años de cárcel,</strong> después de que el Tribunal de Apelaciones de Nueva York <strong>anulase la semana pasada la sentencia por errores en el procedimiento</strong>, informa Europa Press.</p><p>El Tribunal de Apelaciones entendió que el jurado había tenido acceso a declaraciones y pruebas que <strong>no estaban directamente relacionadas con los cargos que pesaban sobre el magnate</strong>, por lo que la Fiscalía ha mostrado ya su intención de volver a sentar a Weinstein ante el juez con el objetivo de empezar de cero y obtener el mismo resultado.</p><p>Así lo ha dejado claro en una vista celebrada el miércoles y que brindó por primera vez una imagen pública de Weinstein desde la <strong>anulación de la primera condena, símbolo del movimiento </strong><em><strong>Me Too</strong></em> contra los abusos sexuales en la industria de Hollywood. El productor, sobre quien pesa otra pena de 16 años de prisión, <strong>ha llegado a la sala en silla de ruedas</strong>.</p><p>La defensa, por boca del abogado Arthur Aidala ha solicitado que Weinstein, de 72 años, <strong>no vuelva a la cárcel y pueda seguir recibiendo tratamiento en un hospital</strong>, mientras que la fiscal, Nicole Blumberg, <strong>ha reclamado que permanezca entre rejas</strong> y ha dejado claro que volverán a buscar una condena, ya que "sigue siendo un caso claro".</p><p>"Creemos que puede ser a principios de otoño, posiblemente en septiembre", ha dicho Blumberg, mientras que el juez ha apuntado a <strong>"algún momento después del Día del Trabajo"</strong>, que este año se celebrará el 2 de septiembre, informa la cadena ABC News.</p><p>Así, <strong>un jurado volverá a examinar en cuestión de meses si Weinstein es culpable de abusos sexuales</strong> sobre una antigua ayudante de producción, Miriam Haley, y de violar a una actriz, Jessica Mann, que ha estado presente en segunda fila en la vista de este martes. "Está aquí para demostrar que no se va a echar atrás", ha advertido la fiscal.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 May 2024 09:38:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Harvey Weinstein se enfrentará en septiembre a un nuevo juicio tras la anulación de su condena]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La Justicia de Nueva York anula la condena a Harvey Weinstein y ordena un nuevo juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/justicia-nueva-york-anula-condena-harvey-weinstein-delitos-sexuales-ordena-nuevo-juicio_1_1776926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/37596e7b-e98c-4d7b-9e44-880b6b9af26d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia de Nueva York anula la condena a Harvey Weinstein y ordena un nuevo juicio"></p><p>El Tribunal de Apelaciones de Nueva York ha anunciado este jueves la <strong>anulación de la condena de 23 años de prisión contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein</strong>, sentenciado en diciembre de 2020 por delitos de violación y abuso sexual, y ha ordenado la celebración de un nuevo juicio, informa Europa Press.</p><p>La corte ha concluido que el tribunal de primera instancia que abordó el juicio contra Weinstein <strong>"admitió erróneamente" a trámite los testimonios de mujeres víctimas de una serie de abusos que no formaban parte del caso</strong> en cuestión, según recoge la cadena estadounidense CNN.</p><p>Así las cosas, además de este primer "error", aquel tribunal "agravó" la situación cuando dictaminó que Weinstein, que por aquel entonces no tenía antecedentes penales, <strong>podía ser interrogado por esas acusaciones y otros testimonios que presentaban al acusado "bajo una luz altamente perjudicial"</strong>.</p><p>Weinstein, de 72 años, fue condenado en 2020 por acto sexual criminal en primer grado y violación en tercer grado. Durante el juicio prestaron testimonio Miriam Haley y Jessica Mann, <strong>si bien también testificaron otras tres mujeres ajenas al juicio pero que denunciaban "malos actos previos"</strong>.</p><p>Los fiscales del caso trataron de demostrar con el testimonio de estas otras tres mujeres que el afamado productor de cine presentaba un patrón de abuso sexual. <strong>El escándalo de Weinstein originó el movimiento #MeToo</strong> ('Yo También', en español) con el que cientos de mujeres denunciaron haber sufrido episodios de abuso sexual.</p><p>Weinstein <strong>cumple actualmente condena en el Centro Correccional Mohawk, en Nueva York</strong>. En febrero de 2023 fue condenado a otros 16 años de prisión por la Justicia de Los Ángeles también por delitos de violación y agresión sexual.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Apr 2024 14:42:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Justicia de Nueva York anula la condena a Harvey Weinstein y ordena un nuevo juicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violaciones,Cine,Estados Unidos,#MeToo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El #MeToo llega a la música francesa: siete mujeres acusan de violencia sexual a un conocido compositor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/senti-gamba-delante-cachalote-acusaciones-multiples-acoso-agresion-sexual-compositor-frances-arnaud-rebotini_1_1755223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bd2288a3-2320-46c0-bbe1-9d31d71ce5b1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El #MeToo llega a la música francesa: siete mujeres acusan de violencia sexual a un conocido compositor"></p><p>Nolwenn*, directora y fotógrafa, preparaba un vídeo musical para un músico en 2023. Cuando preguntó por las ayudas económicas que podría recibir, esta residente en Nantes (Loira-Atlántico) fue a dar a la página web del Centro Nacional del Cine y de la Imagen Animada (CNC) dedicada a vídeos musicales, donde se puede ver que<strong> el presidente del comité que concede las subvenciones es el compositor Arnaud Rebotini</strong>. “Me horrorizaba la idea de que mi trabajo cayera en sus manos y que él decidiera", afirma. “De repente decidí no enviar ninguna solicitud porque toda esta historia se volvió en mi contra". </p><p>La "historia" mencionada por Nolwenn, de 39 años, ocurrió cuatro años antes, el 8 de noviembre de 2019, en <em>Le Lieu Unique</em>, una sala de la capital de los duques y duquesas de Bretaña, instalada en los antiguos locales de la fábrica de galletas LU. <a href="https://lesonunique.com/mysun/podcast/9" target="_blank">Aquella noche</a>, Arnaud Rebotini interpretó la banda sonora de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/220817/120-battements-par-minute-deja-morts-encore-vivants" target="_blank"><em>120 Pulsaciones por minuto</em></a>, la película de Robin Campillo sobre la lucha de la asociación benéfica <em>Act Up</em> contra el sida, por la que el DJ <a href="https://www.dailymotion.com/video/x6fjg30" target="_blank">recibió </a>el César a la mejor música en 2018. </p><p>Cuando visitaba <em>Le Lieu Unique</em>, Nolwenn <strong>solía hacerse fotos en el </strong><a href="https://fotoautomat.fr/noscabines/photo-cabine-06/" target="_blank"><strong>fotomatón</strong></a><strong> </strong>instalado en el centro cultural, en compañía de amigos o de desconocidos. "Esa máquina me fascina, me hace reír y me encanta el proceso. Nunca me he sentido insegura en este espacio", asegura. </p><p>Por eso, cuando se cruzó con Arnaud Rebotini después de su concierto, Nolwenn le propuso fotografiarse juntos y se sentaron en la cabina con otras dos personas, con la cortina cerrada. "Mi cuerpo estaba pegado a ese hombre enorme [Arnaud Rebotini mide dos metros]. Estaba apoyada en él, de puntillas, intentando salir en el pequeño marco de la foto", explica. </p><p>Entonces las cosas cambiaron. Según Nolwenn, <strong>el músico le "puso" una mano en la pierna</strong>. Ella protestó, pero él volvió a hacerlo. "Quizá el mensaje no fue lo suficientemente claro, porque su mano volvió más o menos al mismo sitio <strong>y la subió por el muslo hasta llegar a mi nalga</strong>, sobre mis<em> shorts</em>". Nolwenn dice que no recuerda cómo salió de la situación: "Me vi fuera de la cabina, paralizada y avergonzada". </p><p>La pareja de Nolwenn en aquel momento, Nicolas, que asistió al concierto, apoya el relato de la fotógrafa. "De camino a casa me contó lo que había pasado. Estaba doblemente conmocionada porque acababa de ver a un artista cuya música le había encantado, y se <strong>quedó estupefacta al ver la actitud que adoptó</strong> después". Unos días después, la treintañera decidió dar su testimonio anónimo a la emisora de radio local <em>Prun', </em>que <a href="https://www.mixcloud.com/TFQradio/tfq-8/" target="_blank">se emitiría</a> el 23 de noviembre de 2019. </p><p>Contactado por Mediapart, Arnaud Rebotini dice no recordar qué pasó aquella noche: "No es algo que pudiera hacer, ni siquiera estando borracho. O tal vez no lo hice a propósito. Para mí, un no es un no. Me gusta más la seducción que el sexo".</p><p>Además del testimonio de Nolwenn, <strong>Mediapart ha escuchado a otras seis mujeres</strong> que afirman haber sido víctimas de las acciones de Arnaud Rebotini. <strong>Estos relatos contrastados</strong>, que abarcan un periodo de trece años e implican a personas con una diferencia de edad considerable con respecto al DJ francés,<strong> habrían tenido lugar después de sus actuaciones nocturnas</strong>, en contextos en los que el alcohol corría a raudales. Según la información de que dispone Mediapart, todavía no se ha presentado ninguna denuncia en relación con estos incidentes, que<strong> podrían calificarse penalmente de acoso y agresión sexual. </strong></p><p>“Sí, yo era un ligón pelmazo, a la antigua usanza, pero no creo que fuera un agresor sexual", afirma el músico. “Si me comporté mal y ellas quedaron traumatizadas, les pido disculpas. Son cosas que no volvería a hacer, ya paso totalmente de esas cosas". </p><p>Este dj-compositor de 54 años, conocido por sus trajes de tres piezas, su pelo engominado y su bigote bien recortado, lleva veintinueve años detrás de los sintetizadores y es una leyenda viva de la música electrónica. Además de los cientos de conciertos en Francia y en el extranjero, también es conocido por haber compuesto las bandas sonoras de varios largometrajes (<em>120 pulsaciones por minuto</em>, por supuesto, pero también <em>Eastern Boys</em> y <em>L'Île rouge</em> de Robin Campillo, <em>Le vent tourne</em> de Bettina Oberli, <em>Curiosa</em> de Lou Jeunet, <em>Lunettes noires</em> de Dario Argento y <em>La Grande Magie</em> de Noémie Lvovsky), así como por haber creado la banda sonora de la emisora de radio pública <a href="https://www.radiofrance.fr/radiofrance/podcasts/generiques-habillages/titres-15-et-45-france-info-en-2014-4476399" target="_blank"><em>France Info</em></a> y por sus recientes colaboraciones con artistas como <a href="https://www.huffingtonpost.fr/culture/article/mylene-farmer-sort-un-nouvel-album-ou-s-invitent-david-lynch-et-arnaud-rebotini_231144.html" target="_blank">Mylène Farmer</a>, <a href="https://jeannebalibar.bandcamp.com/album/dici-l-tout-l-t" target="_blank">Jeanne Balibar</a> y <a href="https://www.tsugi.fr/album-du-mois-feu-chatterton-ramene-arnaud-rebotini-sur-le-disque-quon-attendait/" target="_blank">Feu! Chatterton</a>. </p><p><strong>Alix*</strong>, cofundadora de un sello <em>queer </em>y feminista, es una figura clave de la escena musical electrónica francesa. <strong>En 2006, con 24 años</strong>, organizó una fiesta en un club de París con Arnaud Rebotini en el cartel. <strong>"De repente se abalanzó sobre mí y me besó en la boca</strong>, sin que yo entendiera por qué. Le empujé y no insistió", cuenta. </p><p>Alix habría vuelto a cruzarse con el artista <strong>quince años después, en 2021</strong>, en un festival del que es agregada de prensa. “Cuando llegó, no podía mirarle a los ojos y tuve un ataque de pánico", explica. “Cogí el primer tren y abandoné el festival para el que trabajaba porque<strong> no podía soportar su presencia</strong>". </p><p>La responsable del sello asegura que lo ocurrido en 2006 sigue poniéndola en situaciones profesionales que considera "incómodas": "Después del éxito de <em>120 pulsaciones por minuto</em>, sigue trabajando mucho con escenas <em>queer</em>. A una de las artistas con las que yo trabajo le pidieron que actuara con él. Se lo conté y decidió no hacerlo, sacrificando unos buenos honorarios por su integridad moral". </p><p>La DJ en cuestión confirma que ha decidido no apoyar a Arnaud Rebotini en un concierto organizado por la revista <em>Tsugi</em> el 10 de marzo de 2023 en París. "Dadas mis convicciones, me molestaba que me asociaran con él", explica.</p><p>Según un SMS consultado por Mediapart, <strong>Arnaud Rebotini se enteró de que se estaba preparando un artículo sobre él</strong> y escribió a Alix el 26 de enero de 2024, ofreciéndole "tomar un café" porque tenía "algo que le gustaría compartir con ella". Alix le sugirió que enviara un email en su lugar, a lo que el DJ respondió que prefería "hablar en un lugar público". "Ya no respondí a su mensaje y nunca recibí un correo electrónico suyo", concluye. </p><p>"Ya sé que anda circulando ese rumor sobre mí y me ha afectado mucho. He intentado ponerme en contacto con esta persona para tratar de entenderlo", explica Arnaud Rebotini. “No recuerdo haber tenido ningún comportamiento inapropiado con ella.”</p><p>Énora* dice que tuvo tres encuentros con Arnaud Rebotini en el espacio de seis meses. La primera vez fue la noche del 22 al 23 de septiembre de 2012. Con 18 años, la joven estudiante acudió con su mejor amiga al Palacio de los Deportes de Burdeos (Gironda) para asistir a un <a href="https://www.sudouest.fr/culture/bordeaux-rock-a-180-degres-au-palais-des-sports-9142903.php" target="_blank">festival</a> en el que el DJ actuaba a partir de las dos de la madrugada. </p><p>"Como solía ocurrir en aquella época, habíamos tomado bastantes copas antes de llegar. Gritábamos como locas, felices de estar allí", recuerda. <strong>Arnaud Rebotini me vio y me hizo subir al escenario. Me dio una botella de vodka, y bebí hasta el final de su actuación mientras bailaba a su lado".</strong> </p><p>Al final del concierto, el artista supuestamente le sugirió que le siguiera a su camerino. "Aún así le dije a mi amiga que me acompañara, pero estaba claro que era yo quien le interesaba. Me obligó a sentarme en su piernas y luego las cosas se volvieron algo confusas". </p><p>Una vez terminada la velada, Énora cuenta que subió al taxi para ir al hotel con Arnaud Rebotini, siempre en compañía de su amiga Agathe, también de 18 años. "El conductor nos dejó. Estaba tan borracha que habría hecho cualquier cosa. Mi amiga, que también estaba borracha, salió del coche y nos siguió, diciéndome que no lo hiciera". Rebotini la dijo: <strong>‘No te preocupes, sólo vamos a darnos una ducha.’ Como mi compañera insistió, él se largó, enfadado".  </strong></p><p>Agathe recuerda que el músico era "muy insistente". "Me pareció asqueroso así, a la vista, porque era mucho mayor que nosotras. Por eso le dije [a Énora]: ‘Venga, ya está bien de tonterías’, y salimos corriendo.” Énora, que tardó en darse cuenta de la "gravedad" de la situación, insiste en que "se libró de un mal rollo": "Yo tenía 18 años, él tenía veinticuatro años más. No era una situación normal".  </p><p><strong>Tres meses después</strong>, el 28 de diciembre de 2012, Énora asistió a la <a href="https://www.facebook.com/events/497382140295193?active_tab=about" target="_blank">edición de Navidad</a> del festival <em>Astropolis</em>, organizado en la discoteca <em>La Suite, </em>en Brest (Finisterre). <strong>Arnaud Rebotini, cabeza de cartel, la invitó de nuevo a seguirle al camerino</strong>, <strong>proporcionándole una pulsera VIP</strong>: "Me puso varias copas y empezó de cháchara. Al principio, era interesante hablar de música con él, pero percibí que no era eso lo que le interesaba de mí. Me dirigí a un amigo y le pedí que me sacara de allí, cosa que hizo". </p><p>Contactado por Mediapart, <strong>Gildas Rioualen, cofundador de </strong><em><strong>Astropolis</strong></em>, evento <a href="https://www.letelegramme.fr/finistere/brest-29200/a-brest-astropolis-declare-la-guerre-aux-agressions-sexuelles-3610900.php" target="_blank">pionero</a> en la lucha contra la violencia sexual, confirma que "cuando un artista les pide un pase VIP para invitar a gente a los camerinos, se lo damos". "Hay muchos DJ en este planeta, pero <strong>no volveré a invitar a Arnaud Rebotini</strong>", afirma el organizador de Brest. </p><p>Énora se volvió a cruzar con Arnaud Rebotini tres meses después, el 30 de marzo de 2013, durante el festival <a href="https://www.festivalpanoramas.com/edition/panoramas16-2013/" target="_blank"><em>Panoramas</em></a> en el recinto ferial de Morlaix (Finisterre), donde el DJ actuaba con su grupo de electro-rock Black Strobe: "Me dio un beso de despedida y me dijo: "Ni siquiera te digo nada porque sé que no vas a querer"". Para mí, era obvio lo que 'quería'". </p><p>"No me acuerdo y, además, no estoy especialmente interesado en chicas jóvenes", responde Arnaud Rebotini, que reconoce que "cuando uno está borracho, se desinhibe".</p><p>Mediapart ha documentado <strong>otros dos relatos de agresiones sexuales</strong> que habrían tenido lugar durante la misma edición de <em>Panoramas</em>. <strong>Mélissa*, de 22 años entonces,</strong> tenía previsto actuar con su grupo de pop la misma noche que Black Strobe. Tras su concierto, "bastante achispada", se dirigió al camerino del DJ para saludar a su técnico de sonido, al que conocía.  </p><p>“Cuando me volvía a mi camerino, Arnaud <strong>Rebotini me siguió sin que yo se lo pidiera, me arrinconó para forzar un beso y continuó siguiéndome"</strong>, recuerda. “No me soltaba, me agarraba de las manos e insistía". El representante de la cantante puso fin a ese "circo". “Rebotini era pesadísimo, hay que imaginarse a un tipo de rodillas con marcas de carmín por todas partes", recuerda el manager. “Cuando vi que quería llevarse a Mélissa a otra habitación, dije 'Venga, vamos', porque yo conducía el autobús de la gira.” </p><p>“Recuerdo que nos besamos, el beso parecía consentido", dice Arnaud Rebotini. “Era una época en la que bebía bastante. Era el principio del éxito, y eso me hizo perder un poco la cabeza". </p><p><strong>Chloé*</strong> también frecuentaba el <em>backstage</em> del festival de Morlaix el 30 de marzo de 2013, ya que varios de sus amigos artistas tocaban allí. El ambiente era festivo, y la joven de 31 años había estado bebiendo alcohol y tomando MDMA, una sustancia psicotrópica. En un momento de la noche, Arnaud Rebotini, un artista del que "aprecia" la música, se sentó en el camerino donde ella se encontraba. </p><p>"Debió ver que estaba impresionada. Y como me estaba empezando a hacer efecto el MD, no calculé nada. Le seguí hasta su camerino, ni siquiera sé cómo ocurrió", cuenta. “<strong>Me encontré sentada a su lado, con él besándome y empezando a tocarme.</strong> Entonces tuve un destello de lucidez. Conseguí marcharme aunque intentó retenerme". </p><p>Chloé declara porque cree que <strong>"algunas chicas más jóvenes o más frágiles probablemente se habrían dejado. Porque era él".</strong> Uno de sus amigos, también DJ y que actuaba en esta edición de <em>Panoramas, </em>dice que “No vi nada de eso", dice. “Chloé no me lo contó hasta unos meses después porque tardó mucho en ser consciente de lo que había pasado. Todavía estaba conmocionada.” </p><p>"Estábamos charlando en el camerino. Estábamos algo borrachos. Nos besamos y luego ella se fue", recuerda Arnaud Rebotini. “Eso no estaba bien, su amigo estaba actuando en ese momento.” </p><p>En el otro extremo de Francia, <strong>Sophie*</strong> y <strong>Élise* </strong>dicen haber sido agredidas en circunstancias similares la noche del 10 al 11 de mayo de 2014 en Annecy (Alta Saboya). Arnaud Rebotini estaba en el cartel del festival municipal <em>Rave On</em>, encargado del "ramo final"; las dos mujeres, amigas de los organizadores, tenían acceso al <em>backstage</em> del evento, que se celebraba en un hangar privado.</p><p><strong>“Le saludé porque era el artista de la noche"</strong>, cuenta Sophie, que entonces tenía 28 años. <strong>“Enseguida me entró. Me encontré en una situación en la que me había puesto un poco apartada, detrás de un camión"</strong>. La joven recuerda a un hombre "robusto y fuerte" y dice que se encontró "completamente arrinconada por él". </p><p><strong>"Me besó y me sobó por todas partes</strong>. Eso ya no era ligar, estaba comiéndose su trocito de carne. Yo era como una gamba delante de un cachalote". Varias personas, que Mediapart no pudo identificar, lograron arrancar a Sophie de los brazos del artista.</p><p> </p><p>Élise, que entonces tenía 19 años, recuerda que un DJ la miraba "insistentemente" durante toda la tarde antes del concierto. "Me dijo que era encantadora. Ya me pareció un poco pesado, dada mi edad y la suya". Una vez avanzada la velada, la joven habría notado al artista "cada vez más borracho". <strong>"Empezó a seguirme y me llevó detrás de un camión contra el que me arrinconó intentando besarme"</strong>, explica Élise, que dice haber conseguido escapar por su propio pie. </p><p>Preguntado por Mediapart, el organizador de la <em>Rave On</em> dijo que había oído ambos testimonios: "Al final de la noche, me dijeron que Sophie y él estaban hablando, que la agarró por la cintura, <strong>la llevó detrás del camión de sonido y sacó la polla</strong>. Otra amiga, [Élise], también vino a verme para decirme que había estado super pesado con ella". El músico de Savoie, que también mezclaba esa noche, lamenta no haber "prestado la atención que debíamos": "Pasó como una simple anécdota, sin más consecuencias". </p><p>“No recuerdo nada de eso", afirma Arnaud Rebotini. “Ni siquiera del propio festival. Por mucho que haya podido ligarme o camelarme a chicas, no creo que las forzara y besara a la fuerza".</p><p>¿Sabe algo el mundo de la música electrónica de las supuestas acciones de su peso pesado? A lo largo de nuestra investigación, numerosas fuentes declararon a Mediapart que <strong>"todo el mundo está al corriente"</strong>. <strong>"Pero aporta mucho dinero y llena recintos enteros. </strong>¿Por qué renunciar a esos ingresos si no se ha hecho pública ninguna acusación?, piensa un responsable de marketing. <strong>"El entorno lo sabe, nadie quiere salir perdiendo al declarar y, al final, el asunto se apaga"</strong>, lamenta un profesional que ha trabajado con él. </p><p>Joran Le Corre, director de contratación de<strong> la agencia artística</strong> <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/310324/metoo-comment-l-agence-wart-music-cherche-proteger-ses-artistes" target="_blank"><em>Wart Music</em></a>, que organiza las giras de Arnaud Rebotini desde 2018, <strong>asegura que ha sido alertado en varias ocasiones de sus presuntos comportamientos</strong>. "Novias mías han pasado por cosas así. Es grave, pero son historias ya bastante antiguas", alega. “Arnaud es alguien que ya ha asumido su mal comportamiento y creo que ya está arrepentido. En los seis años que llevo trabajando con él, nunca me ha llamado una sala o un festival para algo negativo". </p><p>Un ex manager del compositor explica que "siempre había oído rumores sobre su actitud hacia las mujeres". "Pero nunca he presenciado una escena en la que actuara de forma inapropiada", añade. <strong>Un ex guitarrista</strong> de la banda <em>Black Strobe</em> confirma que <strong>"vio algún ligue insistente y sistemático" pero también "muchas chicas que estaban contentas de estar cerca de Arnaud"</strong>. "Seguía siendo cuidadoso cuando estábamos todos juntos", añade. </p><p>Un mánager coincide con él: "Le vi utilizar en muchas ocasiones su posición de artista, algo habitual en el sector, para ligar con chicas jóvenes. Nunca le he visto aprovecharse de nadie en una posición de debilidad.”</p><p>El DJ francés Ivan Smagghe, puntal de la música electrónica ahora afincado en Londres, fue uno de los miembros fundadores de la banda <em>Black Strobe</em> de 1997 a 2006. Según Smagghe, hubo "dos razones" para la ruptura profesional tras nueve años de trabajo juntos: "Teníamos fuertes diferencias artísticas, pero también sobre sus problemáticas formas de ligar, en una época en la que todavía no se hablaba de agresión", recuerda. “Recibí quejas de algunas de mis novias, hasta que me harté. Eso influyó en mi marcha". </p><p>El músico, de 53 años, cree que <strong>ahora "es más fácil detectar y denunciar los malos comportamientos"</strong>. "¿Ha cambiado el ambiente de la noche y sus implicaciones en las relaciones entre hombres y mujeres? No estoy tan seguro", afirma el productor, que espera que "desenmascarar a los culpables provoque un cambio de mentalidad en las generaciones futuras". </p><p>Domitille Raveau, cofundadora de <a href="https://www.consentis.info/" target="_blank"><em>Consentis</em></a>, una asociación creada en 2018 para luchar contra la violencia sexual en el entorno de las fiestas, observa que, <strong>dentro de la música electrónica, "hay una menor cultura de estrellato, por lo que hay menos conciencia sobre el lugar del artista,</strong> las cuestiones de poder que implica en relación con el público y las personas que los programan. <strong>Puede ser bastante común que los artistas se aprovechen de eso para abusar de sus fans"</strong>. </p><p>Aunque el sector avanza en la buena dirección, dice esta activista, "aún queda mucho por hacer". Para ella, además de iniciativas de prevención, hay que poner en marcha una programación "más inclusiva". "En el cartel de los conciertos y festivales siguen figurando mayoritariamente hombres blancos cis", señala esta mujer que también es DJ. </p><p> </p><p><strong>Caja negra</strong></p><p>* Nombres de pila modificados a petición de las entrevistadas.</p><p>Mediapart se ha puesto en contacto con unas treinta personas para realizar esta investigación. No se nombra a todas. Inicialmente fueron recogidas tres historias a través de <a href="https://www.instagram.com/musictoofrance/" target="_blank"><em>#MusicToo</em></a>, una convocatoria de testimonios lanzada en el verano de 2020 sobre la violencia sexista y sexual en la industria de la música. </p><p>Arnaud Rebotini fue contactado por teléfono el jueves 28 de marzo; la conversación duró unos treinta minutos. Nos reunimos con su manager, Joran Le Corre, el viernes 29 de marzo, en las oficinas parisinas de <em>Wart Musid</em>.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Apr 2024 19:22:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Donatien Huet (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El #MeToo llega a la música francesa: siete mujeres acusan de violencia sexual a un conocido compositor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[#MeToo,Violencia machista,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La película que se adelantó medio siglo al #MeToo reaparece manteniendo toda su rabia y angustia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-adelanto-medio-siglo-metoo-reaparece-manteniendo-rabia-angustia_1_1729972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8e1ff5bf-4770-4588-8e7f-69eabc4568bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La película que se adelantó medio siglo al #MeToo reaparece manteniendo toda su rabia y angustia"></p><p>Hace unos cuatro años, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/entrevista-jose-luis-garci_128_1324698.html" target="_blank">entrevistado por Francesc Miró</a>, el veterano director <strong>José Luis Garci </strong>aseguraba sin despeinarse que <strong>“en España no saldrá nada de #MeToo”</strong>. El firmante de <em>El crack</em> respondía así de atolondradamente —<strong>“nunca he visto nada eso en nuestro cine”</strong>, insistía— a un malestar sociocultural que a nuestro país no le quedaba otra que<strong> </strong>importar de EEUU En Hollywood, desde 2017, había venido teniendo lugar una serie de acusaciones y denuncias contra figuras poderosas de la industria, cuyo resultado palmario fue el definitivo <strong>arresto y condena del productor Harvey Weinstein</strong>. Garci, por su parte, no pensaba que algo así pudiera ocurrir en España. Y es cierto que no ha ocurrido, todavía.</p><p>Pero quizá está empezando. Luego de un escándalo sexual durante <a href="https://www.infolibre.es/politica/agresion-sexual-premios-feroz-sera-ahora-prenda-llama-metoo_1_1415622.html" target="_blank">la gala de los premios Feroz</a> del año pasado, las primeras semanas de 2023 han conjurado una tormenta perfecta que bien podría suponer el inicio de algo:<strong> una historia alternativa a la que contarían personas como Garci</strong>. En enero tres mujeres acusaron a <strong>Carlos Vermut </strong>de violencia sexual dentro de un reportaje de <a href="https://elpais.com/cultura/2024-01-26/tres-mujeres-acusan-al-director-de-cine-carlos-vermut-de-violencia-sexual.html" target="_blank"><em>El País</em></a>, para que acto seguido otro director español, Armando Ravelo, <a href="https://elpais.com/cultura/2024-01-29/el-cineasta-canario-armando-ravelo-se-retira-tras-ser-acusado-de-insinuaciones-sexuales-a-una-menor.html" target="_blank">se retirara</a> al admitir haber incitado sexualmente a una menor de edad. Lo ocurrido en los últimos días de febrero ha seguido una sintonía similar, incluyendo nuevas acusaciones contra el director de <em>Magical Girl</em>. <em>El día es largo y oscuro</em> era una película de Julio Hernández Cordón que iba a proyectarse en el Festival de Málaga. Tras darse a conocer denuncias por violencia de género contra Hernández Cordón, la proyección <a href="https://www.publico.es/culturas/festival-malaga-retira-pelicula-julio-hernandez-cordon-recibir-denuncias-violencia-machista.html" target="_blank">se ha cancelado</a>.</p><p>La resonancia de estos acontecimientos ha ido más allá de lo industrial, o lo meramente noticioso. El 21 de febrero Jara Yáñez firmó <a href="https://www.caimanediciones.es/cine-y-consentimiento-sexual/" target="_blank">un rotundo editorial</a> en calidad de directora de <em>Caimán Cuadernos de Cine</em>, principal publicación sobre crítica de cine en España. Yáñez reclamaba entonces un compromiso contra la violencia sexual ejercida desde el poder que trascendiera el pensamiento cinematográfico y las propias películas: <strong>una crítica politizada </strong>que reivindicara “la potencialidad del cine como herramienta valiosa para explorar lo complejo, para abrir el debate, hacer avanzar el pensamiento y, sobre todo, para colaborar a romper <strong>con la indiferencia, el silencio o el olvido encubridor y cómplice</strong>”. </p><p>En su texto, Yáñez reparaba además en la cercanía del estreno de<strong> </strong><em><strong>Not a pretty picture</strong></em>. Un documental que vio la luz originalmente en 1976, <strong>cuya reaparición viene a culminar esta tormenta perfecta</strong>. O más bien a seguir preparando el terreno para que, finalmente, cale.</p><p>El mismo título lo dice, <strong>“</strong><em><strong>Not a pretty picture</strong></em><strong>”</strong>. No cabe esperar aquí una<strong> “película bonita”</strong>. </p><p>El título formula un acto de negación, que empezó a materializarse en el momento en que Coolidge pudo ver<em>… No Lies:</em> un cortometraje del 73 donde una joven le contaba al director Mitchell Block su experiencia con la violación. A Coolidge le irritó lo sensacionalista del planteamiento, al tiempo que era empujada al recuerdo de<strong> una experiencia similar que había sufrido con 16 años</strong>. Esa fue la semilla para dirigir <em>Not a pretty picture</em>, que hoy <strong>Atalante Cinema </strong>trae a salas españolas en versión restaurada.</p><p><em>Not a pretty picture</em> no pudo disfrutar originalmente de un recorrido comercial. Financiado por una subvención del <strong>American Film Institute</strong>, pudo verse en escenarios del estilo del Festival de Cine de Utah (renombrado poco después como el Festival de Sundance), para que, según Coolidge fuera consolidándose como directora comercial, cayera en el olvido. Luego de <em>Not a pretty picture</em> Coolidge pudo tener una carrera sólida, entre éxitos populares (como<strong> </strong><em><strong>La chica del valle</strong></em>, que dio a conocer a <strong>Nicolas Cage</strong> en 1983) y abundantes telefilms. El <strong>“redescubrimiento” </strong>de <em>Not a pretty picture</em> llegó en 2022, a través de una oportuna restauración a manos de la Film Foundation liderada por Martin Scorsese.</p><p>Un año más tarde fue seleccionada por la directora Céline Sciamma (<em><strong>Retrato de una mujer en llamas</strong></em>) para una proyección especial en el <strong>Festival de Berlín</strong>. El presente se ha visto obligado a reclamar <em>Not a pretty picture</em>, como en su día la obra de Coolidge estuvo <strong>marcada también por ese tiempo verbal</strong>. Y es que, aunque la historiografía oficial haya convenido en olvidarla, <em>Not a pretty picture</em> no estuvo sola en su génesis. La película tomó forma en medio de un terremoto global que aglutinaba estética y política, y de hecho pudo verse en paralelo al estreno (también en 1976) de <em>Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles</em>. La que hoy está considerada, acaso oficialmente, mejor película de la historia.</p><p><em>Sight & Sound</em> así la nombró a finales de 2022, en <a href="https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/quien-es-jeanne-dielman-y-por-que-de-repente-protagoniza-la-mejor-pelicula-de-la-historia-5082013/" target="_blank">una lista</a> que causó agudas disensiones entre la cinefilia. Los votantes reunidos por la prestigiosa publicación británica coincidieron en celebrar el valor transhistórico de la película de<strong> </strong>Chantal Akerman, y la crítica Laura Mulvey estuvo encargada de escribir <a href="https://www.bfi.org.uk/sight-and-sound/features/greatest-film-all-time-jeanne-dielman-23-quai-du-commerce-1080-bruxelles" target="_blank">el texto correspondiente</a>. Una designación que no era casual pues Mulvey, un año antes de la confluencia de <em>Jeanne Dielman</em> y <em>Not a pretty picture</em>, había escrito un influyente ensayo titulado <em><strong>Placer visual y cine narrativo</strong></em>. Donde, en sintonía a Akerman y Coolidge, sancionaba una ideología omnipresente en el cine convencional, que había que <strong>criticar y atacar con urgencia</strong>. La ideología que primaba la<strong> mirada masculina.</strong></p><p>“Si se trata de desafiar a la corriente cinematográfica dominante y el placer que proporciona, es necesario<strong> minar estos códigos</strong> y la relación que mantienen con las estructuras externas”, escribió Mulvey en 1975. La opresión patriarcal estaba implícita en el modo en que el público siempre se había relacionado con el cine, y Mulvey pasaba a denunciar subrepticiamente —en torno al sujeto-mujer que solo aparecía en pantalla para <em>ser mirado</em>— una posible <strong>cultura de la violación.</strong> Coolidge, por su parte, lo pudo denunciar de forma más frontal en <em>Not a pretty picture</em>. Pero, al partir de sus propias vivencias —y dejar parte de sus resultados a disposición del experimento y el azar— logró <strong>algo más vívido que un ensayo riguroso</strong>, o programático. Por eso es una película tan impactante de ver a día de hoy.</p><p>El propósito inicial de <em>Not a pretty picture </em>era recrear la violación que Martha Coolidge había sufrido en 1962. Para ello Coolidge recurrió a la actriz<strong> Michelle Manenti </strong>—que también había sido violada cuando estaba en el instituto— como alter ego, y a Jim Carrington para interpretar al agresor. Pero el film no se compone únicamente de una dramatización de los sucesos, entrecruzando diálogos escritos e improvisaciones, sino que el metraje también deja hueco al <strong>proceso por el que se obtuvieron esas imágenes.</strong> Los ensayos, las conversaciones de Coolidge con los intérpretes, los estremecimientos de la directora cuando ve a Manenti pasar —aunque sea ahora de forma simulada— por algo parecido a lo que ella pasó.</p><p><em>Not a pretty picture</em> es, pues,<strong> </strong>tanto una película como su <em>making of</em>, y teje sus ideas entre las correspondencias de la ficción que se está creando y las condiciones de su producción. Percibimos, entonces, el proyecto de Martha Coolidge como <strong>algo que se construye sobre la marcha</strong>, y a cuyo comienzo la directora y guionista no parece tener muy claro qué quiere conseguir. A posteriori, la misma Coolidge afirmaba que el proceso en sí —y no la planificación original— le había ayudado a afrontar el trauma. “Fue bueno usar ese formato, porque significó que <strong>debía entenderlo más claramente para mí misma</strong>”, ha explicado <a href="https://atalantecinema.com/entrevista-con-martha-coolidge/" target="_blank">recientemente</a>. “Tenía que ser capaz de explicar lo que me había ocurrido a otras personas”. </p><p>En este proceso era clave hablar con los intérpretes, de forma que Coolidge pudiera generar una complicidad con Manenti al tiempo de, sobre todo, discutir con Carrington. Puede que las conversaciones con este actor integren los segmentos más significativos de <em>Not a pretty picture</em>, por la confusión que Carrington manifiesta al ejecutar esa violencia, extrapolándola a su<strong> propia educación de género y las ambivalencias sobre el consentimiento</strong>. Carrington llega a justificar ciertos comportamientos, algo que Coolidge no censura abiertamente por haber dejado hueco al diálogo y la duda. Y por hallarse ella misma, también, en plena interiorización de lo que implican estas conversaciones y <em>performances</em> coordinadas.</p><p>“Cuando los actores hacen algo todo se vuelve más real que repetirlo en mi cabeza”. Coolidge entendió algunas cosas con <em>Not a pretty picture</em>, confrontando sus recuerdos con el simulacro de la ficción y repasando, de paso, <strong>una familiar trayectoria de sucesos más allá del crimen</strong>. En sus segmentos ficcionados la película también rastrea consecuencias: el estigma y vergüenza que sufrió Coolidge tras lo ocurrido, la búsqueda de alguien con quien compartirlo en confianza —su antigua compañera de escuela,<strong> </strong>Anne Mundstuk, accedió a interpretarse a sí misma—, y siempre desde <strong>esa voluntad espontánea</strong>, indagando en un misterio que aún no tenía suficientes herramientas (teóricas, legales) para aclarar.</p><p>“<em>Not a pretty picture</em> carece de catarsis: es tan anticlimática como la vida misma, como <strong>esa violencia estructural y cotidiana</strong> que es incapaz de producir sentido”, <a href="https://sofilm.es/not-a-pretty-picture/" target="_blank">ha escrito Noah Benalal del film</a>. “No trata de buscarlo, no hay mayor teatralidad que el compromiso de la recreación de una escena”. El film solo deparó entonces un autodescubrimiento íntimo, sin intención de sentar cátedra, al que el devenir histórico ha convertido en una <strong>presencia tan visionaria como incómoda</strong>. Todo está ahí, si nos atrevemos a mirar.<strong> </strong>Martha Coolidge se atrevió, y ojalá haya sido suficiente medio siglo para aprender de esa mirada.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2024 18:31:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La película que se adelantó medio siglo al #MeToo reaparece manteniendo toda su rabia y angustia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[#MeToo,Estados Unidos,Industria cine,Acoso sexual]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[“Las estructuras de poder siguen siendo las mismas”: por qué el cine español todavía no ha dicho #SeAcabó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/precariedad-entornos-sigue-costando-decir-seacabo-cine-espanol_1_1727569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0c96638a-3e38-41df-8a60-f000cb475b5d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Las estructuras de poder siguen siendo las mismas”: por qué el cine español todavía no ha dicho #SeAcabó"></p><p>Seis relatos —el de tres mujeres <a href="https://elpais.com/cultura/2024-01-26/tres-mujeres-acusan-al-director-de-cine-carlos-vermut-de-violencia-sexual.html?event_log=oklogin" target="_blank">primero</a>, el de otras tres víctimas que al leerlos decidieron hablar, <a href="https://elpais.com/cultura/2024-02-27/tres-mujeres-mas-acusan-al-cineasta-carlos-vermut-de-violencia-sexual.html" target="_blank">después</a>— pusieron el foco. Lo que para cada una de sus protagonistas era una historia aislada, personal, acabó siendo una pieza de un puzzle fundamental para conformar la denuncia de la presunta <strong>violencia sexual </strong>sistemática que el cineasta <strong>Carlos Vermut</strong>, ganador de la Concha de Oro de San Sebastián con <em>Magical Girl </em>(2014), ejerció sobre ellas durante años. La denuncia es la misma historia que otras tantas veces han sufrido otras tantas mujeres: en un entorno desigual y precario —para ellas— operan <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/silencio-descredito-lecciones-violencia-sexual-victimas-denuncian-carlos-vermut_1_1698617.html" target="_blank" >relaciones de poder</a> que aseguran el <strong>silencio</strong> de las víctimas. Hasta que sale a la luz. </p><p>En este caso ha sido a raíz de una investigación realizada por <em>El País</em>. Meses antes no hizo falta ninguna denuncia de ninguna mujer. Lo captaron las cámaras de televisión que el domingo 20 de agosto dirigían su mirada hacia las campeonas del Mundial de Fútbol femenino. Lo que mostraron a los millones de espectadores tampoco era una historia ni aislada, ni personal. Lo dijo la que entonces fue la víctima, <strong>Jenni Hermoso</strong>, y lo suscribieron sus compañeras. También era otra pieza de otro puzle, en este caso deportivo, que había podido mantenerse engrasado durante años por el silencio de las víctimas.</p><p>El escenario, otra vez, era el mismo. El entorno de poder, evidente. En varios planos: uno profesional —en el primer caso, el presunto agresor era un aclamado director de cine; en el segundo, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF)— y otro vital —tanto Vermut como <strong>Luis Rubiales</strong> eran mayores que sus víctimas. Del segundo caso salió un grito que dio la vuelta al país —y que incluso salió de nuestras fronteras—: <strong>#SeAcabó</strong>. Pero sólo se aplicó al agresor. Las estructuras siguen siendo las mismas. Las relaciones de poder y precariedad siguen siendo las mismas. Y por eso ocurren dos cosas: la primera, que cuando salen a la luz testimonios como los de las denunciantes de Vermut no hay demasiada sopresa; y la segunda, que lo que se ha visto hasta ahora sigue siendo, tan sólo, la punta del iceberg.</p><p>"Tanto el cine como el deporte son sólo espejos de lo que pasa en la sociedad", reflexiona la crítica de cine <strong>María Guerra</strong>, directora del programa<em> La Script</em>. Por eso el alcance de los testimonios de denuncia a Carlos Vermut, a Luis Rubiales y a todo el sistema que opera a su alrededor y gracial al cual permeabilizan este tipo de violencias va mucho más allá del mero ámbito en el que se engloban. "El movimiento feminista ha posibilitado poner nombre a violencias que estaban <strong>invisibilizadas y totalmente naturalizadas</strong>", añade en este sentido <strong>Nerea Barjola</strong>, doctora en Feminismos y Género por la Universidad del País Vasco (UPV) y autora del libro <em>Microfísica sexista del poder</em> (Virus Editorial).</p><p>Hubo un punto que quizás podría situarse como el de partida. Ocurrió en 2017, en el mes de octubre. <em>The New York Times</em> destapó en un artículo décadas de agresiones sexuales a manos del reputado productor <strong>Harvey Weinstein</strong>. Era otro país, otro momento y otros protagonistas. Pero la historia, en esencia, era la misma. <em><strong>#MeToo</strong></em>, utilizaron las víctimas entonces. A las voces de actrices como Alyssa Milano, Rose McGowan o Angelina Jolie les siguieron los gritos de eurodiputadas, periodistas o artistas que dieron un paso al frente para <strong>destapar la violencia sufrida</strong>. Y todavía lo siguen haciendo.</p><p>El pasado mes de octubre, exactamente seis años después de los primeros testimonios, la actriz <a href="https://www.elmundo.es/cultura/cine/2023/10/05/651e4c0321efa0fb5e8b45a2.html" target="_blank">Julia Ormond</a> demandó a Weinstein por agresión sexual, pero también a Disney y a Miramax Films por <strong>ocultarlo</strong>. Porque ahí está la clave. Y el triunfo del que habla Barjola. Un guionista de Miramax, Scott Rosenberg, fue claro: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/guionista-miramax-weinstein-mundo-sabia_1_3131186.html" target="_blank">"Todo el puto mundo lo sabía"</a>. La representante de una de las víctimas que denunció a Vermut, al saber lo que ocurría, le respondió —según su relato recogido en <em>El País</em>—: "Tampoco te pelees con él, que no nos conviene".</p><p>Por eso es importante que se haya visibilizado. Gracias al feminismo, como decía Barjola. "Se ha propiciado un contexto político, social y cultural que obliga a moverse de lugar <strong>girando el foco hacia una impunidad</strong> —"todo el puto mundo lo sabía"; "tampoco te pelees con él"— que sostenía y sujetaba el libre ejercicio" de una violencia que, razona la experta, "tenemos <strong>profundamente interiorizada y naturalizada</strong>".</p><p>Los testimonios son importantes, pero no deben en ningún caso reflejar la idea de que ya está todo conseguido. Es más, continúa Barjola, es importante —tanto como la valentía a romper ese silencio— "<strong>no caer en las dinámicas que reproduzcan aquello que queremos denunciar</strong>". La experta se refiere, concretamente, a la necesidad de no situar en el mismo plano la denuncia de una víctima y la defensa de su presunto agresor. "Tenemos que responsabilizarnos de eso que nos están contando y cuidar su testimonio y a ellas. No me parece adecuado darle al agresor derecho a réplica en el propio artículo. Si quiere explicarse que lo haga por otras vías, pero no compartiendo artículo con las voces de las compañeras que han dado un paso tan difícil como denunciar la violencia sexual", señala.</p><p><strong>Bárbara Tardón</strong>, doctora en Estudios Interdisciplinares de Género (UAM) y especialista en violencia sexual, comparte este diagnóstico. Primero, dice, porque no existe una "malla de protección" que ayude a las víctimas tras dar el paso adelante de decir #SeAcabó. "Romper el silencio y garantizar la reparación no sólo consiste en hablar en un medio de comunicación, tiene que haber un proceso de acompañamiento después", argumenta. Segundo, por lo mismo que señalaba Barjola. "Nuestra cultura de la violación va a seguir todavía no creyéndolas, culpabilizándolas y blindando a los agresores, que siempre van a tener una argumentación basada en esos postulados patriarcales para hacer creer que la relación fue consentida", señala.</p><p>"He practicado sexo duro siempre de manera consentida, porque creo que es muy importante el consentimiento. Otra cosa es que la persona en su casa <strong>después se sintiera mal y a lo mejor en el momento tuviese miedo a decirlo</strong>. Eso yo no lo puedo saber", dijo Vermut a <em>El País</em>.</p><p>Por ahora, los testimonios que han hablado claramente de violencia sexual en el cine español han sido seis. Muchos menos que los que sacaron a la luz la violencia machista con el #MeToo estadounidense. "Es incomparable. La mayoría de las agresiones están todavía metidas debajo de la alfombra y cuando salgan a la superficie habrá un #MeToo a la altura de lo endémica que es la violencia sexual, y <strong>a nadie nos sorprenderá</strong>", lamenta Tardón. </p><p>Pero para Barjola es mejor no hacer comparaciones. Porque la lucha es la misma. "No sé si se puede comparar o no, pero la verdad es que no me interesa hablar en esos términos porque creo que resta. Es importante centrar la mirada en lo propio y saber que este movimiento [el #SeAcabó] viene acompañado de otros que se generan de manera global y que ponen sobre la mesa el necesario debate de las violencias sexuales", incide. Por ello, señala, ampliaría el foco. El #MeToo, el #SeAcabó, el <strong>"el violador eres tú" </strong>latinoamericano... "Los movimientos se generan aprendiendo unas de otras", añade.</p><p>La dificultad de que la lucha contra esta violencia machista en el cine español alcance una dimensión mayor, y en eso sí coinciden las expertas, radica en la propia estructura de la industria. Y se ve claro con las denuncias de Vermut. "La industria española es muy pequeña y el acoso está relacionado con la <strong>precariedad</strong>. Hay miedo y es difícil que las víctimas alcen la voz", continúa Guerra. "La industria del cine es muy precaria y en ella hay relaciones de poder que están muy blindadas", añade Tardón. </p><p><strong>Bárbara Zorrilla</strong>, psicóloga especializada en violencia contra las mujeres, también sitúa ahí el foco que calla a las víctimas. "La violencia sexual, como violencia machista, está basada en la desigualdad de poder. No sabemos qué pasará ahora pero es previsible que en una industria donde esto existe haya muchas mujeres que hayan sufrido este tipo de violencia y permanezcan calladas", asegura. "Las estructuras de poder tienen que cambiar y dejar de considerar que eso que ocurría era legítimo", añade Guerra.</p><p>Hay quienes ya trabajan en ello. En ese cambio de mentalidad. Y en la consecuente ruptura de estructura. La Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) está elaborando, por ahora, el primer <strong>informe sobre violencia sexual en el cine y el audiovisual</strong>, un documento financiado por el <strong>Ministerio de Igualdad</strong>. La idea, informan desde la organización, es tenerlo preparado en el mes de septiembre y poder presentarlo en el Festival de San Sebastián. "Una vez que exista el informe, se trabajará más a fondo en los protocolos necesarios, entre ellos la inclusión de una cláusula en los contratos sobre cómo denunciar violencia sexual y abuso de poder. El objetivo es que sea obligatorio. En ello se tardará un poco más", añaden desde CIMA, desde donde informan también que han abierto un canal de denuncia (atencion@cimamujerescineastas.es) y se está elaborando una Guía Práctica de respuesta urgente ante este tipo de casos. El <strong>Ministerio de Cultura</strong>, por su parte, impulsará una unidad de atención y prevención de las violencias machistas en el sector cultural que tendrá entre sus objetivos el "acompañamiento".</p><p>Es una de las líneas esenciales. "A todas les frena <strong>el miedo, la vergüenza y la culpa</strong>, porque a las mujeres siempre nos enseñan a ser responsables de no despertar la sexualidad de los hombres. Nos inducen culpa. Si pasa algo, algo habremos hecho mal", reflexiona. De ahí también los #YoSíTeCreo y los #Cuéntalo que surgieron tras la agresión sexual cometida por La Manada. Un <a href="https://violenciagenero.igualdad.gob.es/violenciaEnCifras/estudios/investigaciones/2019/pdfs/Estudio_Tiempo_Denuncia4.pdf" target="_blank">estudio</a> confeccionado en 2019 por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género y citado por la Fiscalía General del Estado en su última memoria <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/decir-seacabo-cuesta-victimas-violencia-sexual-media-diez-anos_1_1587765.html" target="_blank" >calculó</a> que las víctimas de violencia sexual tardan, de media, diez años y once meses en pedir ayuda.</p><p>Por eso es importante, señalan Guerra y Barjola, recuperar la idea de que "<strong>el miedo va [y tiene que] cambiar de bando</strong>". "Eso quiere decir: 'el agresor eres tú, tú eres el responsable'. Dejar de tener impunidad da miedo y, como consecuencia, genera más violencia. A esto es a lo que tenemos que estar atentas ahora", sentencia la autora de <em>Microfísica sexista del poder.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Mar 2024 19:06:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lara Carrasco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“Las estructuras de poder siguen siendo las mismas”: por qué el cine español todavía no ha dicho #SeAcabó]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia género,Igualdad,8M | DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES,Cine,Cultura,#MeToo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es una revolución burguesa el #MeToo si se ocupa de los techos de cristal pero no de los suelos pegajosos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/techos-cristal-suelos-pegajoso-movimiento-metoo-revolucion-burguesa_1_1558450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6242cdc2-9a15-4fb6-930a-5213d5005702_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es una revolución burguesa el #MeToo si se ocupa de los techos de cristal pero no de los suelos pegajosos?"></p><p>Es el soniquete que repiten los detractores del movimiento feminista contemporáneo: se dice que viene de los "<strong>bobos</strong>" (burgués bohemio, ndt), liberales en todos los ámbitos de la vida privada y del dominio público. Y, para exagerar, lo único que quieren es el uso gratuito de <em>crop</em> <em>tops</em> para sus hijas y primas de presencia en consejos de administración de multinacionales para sus madres.</p><p> </p><p><strong>Estas acusaciones</strong>, de las que este <a href="https://www.marianne.net/culture/le-business-du-feminisme-les-bourgeoises-urbaines-parlent-aux-bourgeoises-urbaines" target="_blank">artículo de la revista </a><a href="https://www.marianne.net/culture/le-business-du-feminisme-les-bourgeoises-urbaines-parlent-aux-bourgeoises-urbaines" target="_blank"><em>Marianne</em></a> titulado <em>"Le business du féminisme: les bourgeoises urbaines parlent aux bourgeoises urbaines"</em> (El negocio del feminismo: las burguesas urbanas hablan a las burguesas urbanas), un ejemplo emblemático entre muchos otros, <strong>proceden a menudo</strong> <strong>de</strong> personas que pertenecen ellas mismas a las <strong>clases privilegiadas</strong> de la sociedad.</p><p>Y, sobre todo, descuidan de entrada dos dimensiones esenciales. En primer lugar, el hecho de que la sociología de las movilizaciones ha demostrado desde hace tiempo que rara vez son los sectores más desfavorecidos de la sociedad los que lideran las reivindicaciones colectivas. Y que los <strong>portavoces</strong>, al igual que las palabras más escuchadas, pertenecen la mayoría de las veces <strong>a las categorías sociales más acomodadas</strong>. En este sentido, el movimiento feminista no es una excepción.</p><p>En segundo lugar, todo un sector del feminismo lleva tiempo alertando sobre un activismo de género indiferente a las cuestiones de clase o de raza. "No tenemos ningún interés en romper el techo de cristal si la inmensa mayoría de las mujeres siguen limpiando los añicos", escriben Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/080319/le-feminisme-aussi-peut-servir-l-oppression" target="_blank"><em>Féminisme pour les 99 %</em></a>, traducido por La Découverte en 2019.</p><p> </p><p>Las tres autoras arremeten contra un <strong>feminismo del "1%"</strong> encarnado, por ejemplo, por Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, quien afirmó que "nos iría mucho mejor si la mitad de todos los países y empresas estuvieran dirigidos por mujeres", o por Christine Lagarde, entonces directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien dijo la famosa frase de: "Si Lehman Brothers hubiera sido Lehman Sisters, sin duda el mundo sería hoy muy diferente".</p><p>Esta retórica también fue utilizada en el ámbito político por Elisabeth Borne cuando asumió su cargo de primera ministra, y por Yaël Braun-Pivet cuando se convirtió en la primera presidenta de la Asamblea Nacional francesa, declarando que se abría así un "capítulo en el gran libro de la igualdad entre hombres y mujeres".</p><p> </p><p>Las autoras de <em>Féminisme pour les 99 %</em> se oponen a este "dogma que incita a las mujeres a imponerse en las altas esferas" y que confunde la exigencia de igualdad entre mujeres y hombres con el mismo derecho a dominar. Defienden un feminismo opuesto a lo que llaman feminismo "liberal", individualista, poco preocupado por la opresión de otras mujeres -negras, musulmanas, inmigrantes...</p><p>Sandrine Holin, en un libro titulado <em>Chères collaboratrices. Comment échapper au féminisme néolibéral </em>(Queridas colaboradoras. Cómo librarse del feminismo neoliberal, edic<em>. La Découverte</em>, 2023), señala en el mismo sentido que<strong> no estamos asistiendo a "la creación de sindicatos de mujeres </strong>en el seno de las empresas cuyo objetivo sería crear un equilibrio de poder con la dirección para obtener aumentos salariales o la igualdad de trato, como ocurrió en los años treinta".</p><p>Lo expresa aún más claramente Amia Srinivasan, profesora de filosofía política y teoría feminista en Oxford, en su libro <em>Le Droit au sexe. Le féminisme au vingt-et-unième siècle</em> (El Derecho al sexo. El feminismo en el siglo XXI), cuando dice: "Es una vergüenza para el feminismo que <strong>décadas de mejora de las condiciones de vida de algunas mujeres</strong> en el mundo en determinados aspectos <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>–</em></span>acceso a nuevos derechos; mejor representación en la enseñanza superior, en las profesiones de élite, en la política electoral y en los medios de comunicación; mejor acceso a la salud sexual y reproductiva; amplio consenso dentro social en que hombres y mujeres son iguales; creciente disposición de los hombres a cuestionar las limitaciones de género; creciente aceptación de las sexualidades no hegemónicas<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>–</em></span><strong> han coincidido con un aumento generalizado de otras formas de desigualdad</strong>, en particular la desigualdad económica. "</p><p> </p><p>Esta crítica no es nueva. Hace veinte años, un <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/2003/01/15/femmes-la-fracture-sociale-par-francoise-benhamou-monique-dagnaud-et-janine-mossuz-lavau_305544_1819218.html" target="_blank">artículo</a> de tres investigadoras <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span>Françoise Benhamou, Monique Dagnaud y Janine Mossuz-Lavau<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span> titulado "Mujeres, la fractura social" comenzaba con estas palabras: "No lo vimos venir. Nos hemos dormido en los laureles, nosotras las mujeres que, gracias a la meritocracia de la educación y al movimiento de los años 70, conquistamos bastantes derechos, desde la libertad sexual hasta la autonomía laboral". Pensábamos que "la mejora se extendería a los demás estratos de la sociedad". Pero nos equivocamos (...). En definitiva, <strong>las disparidades entre las mujeres han aumentado</strong>".</p><p>Esa crítica ha sido desarrollada y profundizada desde entonces por numerosos investigadores. Réjane Sénac, en su libro<em> L'Égalité</em> <em>sous conditions</em> (edic. <em>Presses de Sciences Po</em>, 2015), mostró los límites de una lógica que razona únicamente en términos de "paridad" y "diversidad". La obra colectiva<em> Le Genre au travail. Recherches féministes et luttes de femmes</em> (El género en el trabajo. Investigaciones feministas y luchas de mujeres, edic. Syllepse, 2021) también trata en detalle<strong> los efectos nocivos de un enfoque "elitista" de estas cuestiones</strong>.</p><p>Y ello en un momento en que existen muchas investigaciones y análisis que demuestran que el capitalismo cataliza las desigualdades no sólo entre clases sociales, sino también entre hombres y mujeres en el seno de las familias,<strong> </strong>como han establecido Sibylle Gollac y Céline Bessière en su libro <em>Le Genre du capital. Comment la famille reproduit les inégalités sociales</em> (El género del capital. Cómo la familia reproduce las desigualdades sociales, edic.<em> La Découverte</em>, 2020).</p><p>Para Amia Srinivasan, esta situación es el resultado de un "cambio más amplio en la orientación del movimiento feminista desde la década de 1970", que habría abandonado "la transformación de la vida socioeconómica en favor de garantizar la igualdad de las mujeres dentro de las estructuras preexistentes". Las "reivindicaciones transformadoras" habrían dado paso a lo que Susan Watkins, figura destacada de la <em>New Left Review</em>, denomina el paradigma "antidiscriminatorio", según el cual <strong>el principal problema de las mujeres es que no están en pie de igualdad en el mercado laboral.</strong></p><p>Uno de los muchos ejemplos de este cambio de paradigma es la forma en que, en el Sur global, la demanda de mejores servicios públicos de agua, electricidad, recogida de basuras, educación y cuidado de los niños dio paso al desarrollo de la "microfinanciación" con la idea de la mejorar, a lo largo de los años 80, la condición de la mujer mediante la concesión de créditos a mujeres pobres de todo el mundo. </p><p> </p><p>La mayoría de los textos sobre los resultados de <em><strong>#MeToo</strong></em> recuerdan hoy lo que permanecía invisible hace cinco años, por ejemplo, que <strong>este eslogan fue inventado ya en 2006 por Tarana Burke</strong>, una trabajadora social negra de Harlem que luchaba contra la violencia machista, sin que entonces se diera una difusión global comparable a la de la imputación del productor de cine Harvey Weinstein.</p><p>"En 2017, cuando el mundo descubrió <em>#MeToo</em>, Tarana Burke ya llevaba una década utilizando la expresión", recuerda la escritora y documentalista Rokhaya Diallo en un texto titulado "<em>#MeToo</em>: antes y después". En su opinión, Alysa Milano, la actriz que está detrás del <em>hashtag </em>de moda en todo el mundo, "está perpetuando sin quererlo la larga historia de <strong>invisibilización de las voces de las mujeres que pertenecen a minorías por ser negras, no blancas o de grupos estigmatizados"</strong>.</p><p>Además, según Amia Srinivasan, "para las mujeres trabajadoras, el acoso sexual es una realidad. Pero para muchas de ellas, ser acosadas sexualmente no es el peor aspecto de su trabajo". Es una crítica importante, aunque no del todo justificada, en el sentido de que la lucha contra la VSG (violencia sexista y de género) promovida por <em>#MeToo</em> no enfrenta esquemáticamente al Norte contra el Sur. Muchos países latinoamericanos están a la vanguardia de estas cuestiones. Si <strong>España es hoy el país europeo más avanzado</strong> en la materia en cuanto a legislación y desarrollos en la lucha contra la violencia de género, ello se debe en gran medida a la <strong>influencia latinoamericana en el país</strong>, en contra de la creencia popular de que los procesos emancipatorios sólo se extienden desde las metrópolis europeas al resto del mundo.</p><p>¿Cómo afirmar, entonces, una reivindicación feminista sin descuidar los otros factores de opresión que pesan asimétricamente sobre las mujeres y, al mismo tiempo, evitar diluir la lucha específica de las mujeres en la lucha obrera de ayer o en la perspectiva anticapitalista de hoy?</p><p>Este debate no es nuevo. En 1884, un año después de la muerte de su camarada Karl Marx,<strong> Friedrich Engels publicó “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”</strong>, basado en gran medida en la lectura que Marx hizo de un antropólogo americano, Lewis Harry Morgan, que había estudiado el mundo de los <strong>amerindios iroqueses.</strong></p><p>A costa de simplificaciones y distorsiones históricas, el retrato de esta sociedad "arcaica" pretende demostrar que la opresión de la mujer sólo apareció con el advenimiento de una sociedad de clases que no existía en la Antigüedad: un punto de inflexión que marcaría "la gran derrota histórica del sexo femenino". "Incluso en el hogar, era el hombre quien llevaba el timón; las mujeres fueron degradadas y esclavizadas, convirtiéndose en esclavas del placer del hombre y en meros instrumentos de reproducción". Una tesis que los estudios antropológicos publicados desde entonces han refutado ampliamente.</p><p> </p><p>Sin embargo, esta tesis ha alimentado muchas críticas entre los marxistas al <strong>feminismo como factor de división de la clase obrera</strong>. Las autoras de <em>Féminisme pour les 99 %</em> se oponen a quienes "en la izquierda repiten incansablemente la vieja fórmula según la cual la 'clase', homogénea y abstracta, es lo que nos une, mientras que el feminismo y el antirracismo sólo pueden dividirnos".</p><p>Salir del cerco formado por la tentación de considerar la cuestión feminista como secundaria y la creencia en una "sororidad" universal sin considerar las condiciones raciales, sociales y económicas requiere que articulemos con precisión lo que, en la opresión de las mujeres, forma parte de un sistema económico y social que llamamos capitalismo y lo que no, o al menos no sólo. Este sigue siendo un ejercicio delicado.</p><p>El libro de Silvia Federici <em>Caliban et la sorcière. Femmes, corps et accumulation primitive</em> (Caliban y la bruja. Mujeres, cuerpos y acumulación primitiva, edic. <em>Entre-monde</em>, 2014) se ha convertido en un referente al argumentar que durante mucho tiempo se había subestimado la verdadera importancia de la <strong>caza de brujas de los siglos XVI y XVII.</strong> La investigadora considera que este señalamiento de mujeres que viven solas y escapan a la norma reproductiva un <strong>"elemento fundador del capitalismo</strong>" esencial para la "acumulación primitiva", es el corazón de la transición del feudalismo al capitalismo, al mismo nivel que los procesos de <em>enclosure</em> (cercamiento) en Inglaterra privatizando los recursos comunes, o los inicios de la colonización y el comercio de esclavos.</p><p>Este libro, políticamente decisivo, es discutible desde el punto de vista historiográfico, pues su insistencia en el control del cuerpo de las mujeres en la dinámica capitalista relega, entre otras cosas, la importancia del extractivismo colonial y esclavista en la extensión global de ese modo de gestión de la población llamado "capitalismo".</p><p>En cualquier caso, el libro contribuye a pensar una dimensión esencial para articular clase y género, así como vida privada y pública, a saber, <strong>el doble mandato </strong><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>–</strong></span><strong>producir y reproducir</strong><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>–</strong></span><strong> que pesa sobre las mujeres</strong>. Eso proporciona un marco para pensar en un feminismo que no es ni soluble en el capitalismo ni totalmente anticapitalista.</p><p>Aunque <strong>Marx</strong> demostró que la extracción de plusvalía a partir de la fuerza de trabajo era la base del capitalismo, y que esta fuerza de trabajo tenía por ello que ser "reproducida",<strong> no entró en detalles sobre las condiciones en las que esa fuerza era garantizada por las mujeres</strong>.</p><p>La contribución gratuita de las mujeres a la extracción de plusvalía, disfrazada de "instinto maternal" o "amor conyugal", ha sido explorada en particular por la filósofa italiana Leopoldina Fortunati, quien en 1981 publicó<em> L'Arcane de la reproduction</em> (El arcano de la reproducción, edic. <em>Entre-monde</em>), un título que insiste en el hecho de que <strong>las mujeres constituyen la clave de bóveda invisibilizada del sistema capitalista</strong>.</p><p>Las feministas se han dividido en cuanto a las conclusiones que cabe extraer de la importancia de ese "trabajo" doméstico infravalorado e invisibilizado. En “Mujeres, raza y clase”, la activista feminista afroamericana <strong>Angela Davis</strong> <strong>replica </strong>a Silvia Federici y de feministas <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/190214/selma-james-il-faut-salarier-le-travail-domestique" target="_blank">como Selma James</a>, a favor de una remuneración adecuada del trabajo doméstico,<strong> que la remuneración del trabajo doméstico podría mejorar ligeramente la suerte de las mujeres de clase trabajadora, pero sólo a costa de afianzar más su papel como amas de casa.</strong> En su lugar, Davis aboga por la socialización del cuidado de los niños, la cocina y las labores domésticas.</p><p>De hecho, si muchas mujeres de los países occidentales han podido librarse de parte del trabajo doméstico y de la doble carga que conlleva, no ha sido gracias a una socialización del trabajo doméstico o a un reparto más equilibrado de las tareas entre los sexos, sino delegando el trabajo de los cuidados a mujeres pobres, la mayoría de las veces procedentes de los países del Sur...</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jul 2023 19:16:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joseph Confavreux y Lénaïg Bredoux (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Es una revolución burguesa el #MeToo si se ocupa de los techos de cristal pero no de los suelos pegajosos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[#MeToo,Discriminación,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cannes deja fuera de la alfombra roja al #MeToo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/pesar-movimiento-metoo-festival-cannes-ofrece-triste-espectaculo_1_1499444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b89707cd-7ab1-4a8f-9396-b8ae4eacba93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cannes deja fuera de la alfombra roja al #MeToo"></p><p><strong>#MeToo</strong> es, en primer lugar, la historia de una trabajadora social estadounidense, Tarana Burke. Luego es un movimiento social mundial, a partir de las revelaciones sobre uno de los productores americanos más poderosos, Harvey Weinstein. <strong>Al principio, el cine se mostró preocupado, pero luego no ha dejado de resistir a la evidencia.</strong> Sobre todo en Francia.</p><p><strong>El Festival de Cannes</strong>, cuya 76ª edición se celebra del 16 al 27 de mayo, bajo la dirección de su delegado general, Thierry Frémaux, <strong>es una nueva muestra de ello</strong>.</p><p>En primer lugar, ha sido objeto de críticas la elección de inaugurar el festival con la película <em>Jeanne du Barry</em>, de Maïwenn Le Besco (conocida como Maïwenn). La directora <a href="https://www.lesinrocks.com/cinema/maiwenn-tacle-les-feministes-et-prend-la-defense-de-roman-polanski-185875-23-10-2020/" target="_blank">ha defendido públicamente a Roman Polanski</a> –acusado de violación <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/091119/au-fil-des-ans-six-adolescentes-ont-accuse-roman-polanski-de-violences-sexuelles" target="_blank">por seis adolescentes</a> a lo largo de los años– y ha denigrado al movimiento feminista y a Adèle Haenel.</p><p>Sobre todo, para interpretar a Luis XV eligió a<strong> Johnny Depp</strong>, acusado de violencia doméstica por la actriz Amber Heard. Su película marca el regreso del actor americano a la pantalla. Y ello a pesar de dos decisiones judiciales en su contra.</p><p>En 2022, el actor de 59 años fue <a href="https://www.ouest-france.fr/monde/etats-unis/amber-heard-et-johnny-depp-condamnes-pour-diffamation-ce-qu-il-faut-retenir-du-jugement-89a5c484-e1e4-11ec-946f-15af7cc0006c" target="_blank">declarado culpable de difamar </a>a su ex pareja y condenado a pagar 2 millones de euros (una multa menor que la de Amber Heard, que también fue condenada por difamarle). Y lo que es más molesto, <strong>Depp</strong> perdió en 2020 el juicio contra el tabloide británico <em>The Sun</em>, que lo había retratado como <strong>un marido maltratador de Amber Heard</strong>.</p><p>El tribunal falló a favor del periódico al considerar que 12 de los 14 incidentes violentos referidos –todos ellos negados por Johnny Depp– eran "sustancialmente ciertos" y que "la gran mayoría de las presuntas <strong>agresiones han sido probadas</strong>". Como consecuencia de la sentencia, el actor tuvo que renunciar a su papel en la próxima película <em>Los animales fantásticos</em>, adaptación de las obras de la autora de Harry Potter, J. K. Rowling.</p><p>Pero Depp estará en Cannes el martes para subir la escalinata. Una "redención", según <a href="https://www.leparisien.fr/culture-loisirs/cinema/johnny-depp-a-cannes-apres-le-proces-contre-amber-heard-la-resurrection-dun-paria-15-05-2023-ZOQ7HF56G5B5BLA4OF2RRPQZMQ.php" target="_blank"><em>Le Parisien</em></a>. Maïwenn declaró al digital <a href="https://twitter.com/brutofficiel/status/1658044641374085120?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Etweet" target="_blank"><em>Brut</em></a> que le "dolería" que el "movimiento feminista radical" intentara "estropear la recepción".</p><p><strong>Amber Heard</strong>, por su parte, ha desaparecido del radar. <strong>Víctima de una campaña mundial de ciberacoso</strong>, como <a href="https://www.france.tv/france-5/la-fabrique-du-mensonge/?gclid=Cj0KCQjwsIejBhDOARIsANYqkD2UvWumGTaQ84Y0yBKrF1O-LIBGm9yVlgj2b7qBo1fLeuvHacg9bNYaAuYOEALw_wcB#at_medium=1&at_platform=2&at_offre=1&at_campaign=Campagne_Programme&at_adgroup=F5-Fabrique_du_mensonge-Exact&at_adgroupid=127970274909&at_adid=553278189984&at_term=la%20fabrique%20du%20mensonge" target="_blank">se cuenta en este documental de France 5</a>, se ha ido de Estados Unidos para vivir discretamente en España.</p><p>Otro problema: en febrero, <strong>Maïwenn agredió a un periodista</strong> –el presidente de Mediapart Edwy Plenel– en un restaurante de París. Lo reconoció en el programa <em>Quotidien</em> el 11 de mayo, en una entrevista en tono de broma sobre la época: la entrevista banaliza el hecho de agredir al director de un medio de comunicación, según se desprende de <a href="https://www.arretsurimages.net/chroniques/les-enerve-es/quil-est-bon-dagresser-des-journalistes" target="_blank"><em>Arrêt sur images</em></a>. Actualmente están siendo investigados por la fiscalía de París, a raíz de una denuncia presentada en marzo por Edwy Plenel.</p><p>Además, <strong>la película de la directora fue financiada con dinero saudí de la Fundación del Festival de Cine del Mar Rojo</strong>. Preguntado por <a href="https://www.lemonde.fr/culture/article/2023/01/19/une-aide-saoudienne-pour-le-prochain-film-de-maiwenn_6158460_3246.html" target="_blank"><em>Le Monde</em></a>, el productor de la película no quiso indicar la cantidad aportada por los inversores de ese país. Arabia Saudí, monarquía ultraconservadora, es conocida como uno de los países más restrictivos del mundo en materia de derechos de la mujer, y la libertad de expresión es inexistente.</p><p>Thierry Frémaux fue criticado por una segunda opción: la de preseleccionar finalmente, en la prestigiosa selección del festival, el largometraje de la directora Catherine Corsini, <em><strong>Le Retour</strong></em><strong>, conocida por sus compromisos de izquierdas y feministas</strong>. </p><p>Sin embargo, <strong>el CNC</strong> (Centro nacional del cine y de la imagen animada) <strong>retiró a la película su financiación</strong> pública de 680.000 euros por infringir la legislación sobre protección de actores menores de edad. El motivo, según revelaron <a href="https://www.leparisien.fr/culture-loisirs/cinema/visee-par-des-denonciations-catherine-corsini-ira-t-elle-au-festival-de-cannes-15-04-2023-BE66EPTRAZD2BBUCFFSLNK6SDE.php" target="_blank"><em>Le Parisien</em></a> y <a href="https://www.telerama.fr/cinema/pourquoi-le-dernier-film-de-catherine-corsini-est-il-prive-de-financements-et-peut-etre-de-cannes-7015166.php" target="_blank"><em>Télérama</em></a>, fue que la producción no había declarado una escena de sexo en la que participaba una actriz menor de 16 años a la Comisión de Menores del Espectáculo, encargada de estudiar las solicitudes de rodaje con niños (la secuencia, que se rodó, se cortó durante el montaje).</p><p>Pero eso no es todo. En noviembre de 2022, la fiscalía de París recibió una denuncia por escenas de sexo que implicaba a adolescentes. Este informe se transmitió a la Brigada de Protección de Menores. Además, se envió un informe sobre las condiciones de trabajo al organismo del cine encargado de estas cuestiones durante el rodaje, que investigó y redactó un informe. Asimismo, <a href="https://www.liberation.fr/culture/plainte-pour-agression-sexuelle-humiliations-lettres-anonymes-le-tournage-sous-haute-tension-du-dernier-film-de-catherine-corsini-20230419_Y4BAZ4AGH5CVFMOHXFPKUTD3DY/?redirected=1" target="_blank"><em>Libération</em></a> reveló una <strong>denuncia por agresión sexual de una joven actriz </strong>contra el entrenador que la preparaba para el partido. <strong>La directora acabó despidiéndola</strong>.</p><p>"No hay ninguna denuncia de ningún tipo contra Catherine Corsini, ni contra la producción de la película", afirmó la producción. En <em>Le Parisien</em>, la productora de la película, Elisabeth Perez, alegó "un error administrativo" sobre la no declaración de la escena de sexo, y reconoció que hubo "tensiones en el plató", pero negó cualquier "violencia verbal o física por parte de Catherine, o en general en el rodaje".</p><p><em>Le Retour,</em> de Catherine Corsini, no fue incluida en la lista de candidatas a la Palma de Oro, anunciada el 13 de abril –el consejo de administración del festival había decidido "informarse sobre la situación de la obra"–, pero finalmente fue añadida diez días después. </p><p>El festival también se inaugura en un contexto de críticas a la industria cinematográfica en general por no escuchar ni abordar las acusaciones de violencia sexual y de género.</p><p>El 10 de mayo, <strong>la actriz Adèle Haenel </strong>anunció en una carta a <em>Télérama</em> que dejaba la industria cinematográfica, denunciando "la complacencia general de la profesión hacia los agresores sexuales". <strong>Acusa a la profesión de "unirse para salvar la cara de los Depardieu, los Polanski y los Boutonnat",</strong> todos acusados de violencia sexual que ellos niegan. "Les incomoda, les molesta que las víctimas hagan demasiado ruido, prefieren que sigamos desapareciendo y nos pudramos en silencio. Están dispuestos a todo para defender a sus jefes violadores (...).”</p><p>También hace una crítica política y anticapitalista a <strong>la industria del cine</strong> y denuncia "la forma en que ésta <strong>colabora con el orden racista ecocida y mortífero del mundo</strong> tal como es". "Pongamos a cada uno en su sitio. Lo repito: Vergüenza. (...). Os borro de mi mundo. Me voy, me pongo en huelga, me uno a mis camaradas para quienes la búsqueda de sentido y dignidad prima sobre la búsqueda de dinero y poder", escribió en su carta.</p><p>Su decisión ha sido ampliamente respaldada por activistas feministas y más de un centenar de actrices y actores que, en un artículo publicado el martes en <a href="https://www.liberation.fr/idees-et-debats/tribunes/cannes-des-actrices-denoncent-un-systeme-qui-soutient-les-agresseurs-20230516_SRUFIGDSRJGC5O5X7VB7JOFFRA/?redirected=1" target="_blank"><em>Libération</em></a>, denuncian un sistema que apoya a los agresores: <strong>"Con demasiada frecuencia sufrimos agresiones sexuales, acoso moral y racismo en nuestros propios lugares de trabajo.</strong> (...) Estas formas de violencia forman parte de nuestra vida cotidiana, e incluso han intentado hacernos creer que esto forma parte del trabajo. Ya es hora de que esto cambie.”</p><p>En el resto de la profesión, sus palabras tuvieron una acogida <a href="https://www.lemonde.fr/culture/article/2023/05/12/face-a-la-greve-d-adele-haenel-le-monde-du-cinema-partage-entre-perplexite-et-admiration_6173019_3246.html" target="_blank">desigual.</a> Algunos la han apoyado, diciendo que admiraban su "valentía", mientras que otros han considerado su postura como demasiado "radical" o que estaba metiendo a todo el mundo del cine en el mismo saco y poniéndolos "al mismo nivel".</p><p>Preguntado por la prensa el <a href="https://www.bfmtv.com/people/cinema/des-accusations-fausses-et-erronees-thierry-fremaux-repond-aux-critiques-d-adele-haenel-sur-cannes_AN-202305150896.html" target="_blank">lunes</a>, <strong>el emblemático patrón del Festival de Cannes, Thierry Frémaux</strong>, se mantuvo tan seguro de sí mismo como Alain Juppé ante el poderoso movimiento social de 1995. ¿Adèle Haenel? Ella "no pensaba así cuando venía a Cannes como actriz, al menos espero que no desentone". ¿Johnny Depp? "No sé cuál es la imagen de Johnny Depp en Estados Unidos. ¿<a href="https://www.francetvinfo.fr/culture/cinema/festival-de-cannes/on-assume-nos-choix-repond-thierry-fremaux-au-sujet-des-polemiques-qui-entourent-le-festival-de-cannes_5827226.html" target="_blank">Catherine Corsini</a>?" Estamos entre un juicio de brujas y la rumorología de Orleans.” </p><p>En cualquier caso, Thierry Frémaux <strong>advirtió a los periodistas</strong>: "Si de verdad pensarais que nuestro festival defiende a los violadores, no estaríais aquí tantos, escuchándome y acreditándoos". </p><p>La profesión guardó mucho más silencio ante la revelación por <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/violences-sexuelles-13-femmes-accusent-gerard-depardieu" target="_blank">Mediapart</a> de trece testimonios de mujeres, de diversa gravedad, que acusaban a Gérard Depardieu de violencia sexual. El mundo del cine –<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/240423/affaire-depardieu-le-cinema-francais-reste-tres-silencieux" target="_blank">salvo raras excepciones</a>– no ha reaccionado. En <em>Le Parisien</em>, cinco directores y productores que han trabajado con el actor más famoso de Francia declararon incluso que estas acusaciones y su procesamiento por "violación" no cambiaban la situación, y que volverían a rodar con él. Esta ha sido una dura experiencia para las mujeres que testificaron en nuestra investigación. "Me doy cuenta de que <strong>sigue habiendo una falta de comprensión sobre este tema.</strong> Una increíble falta de consideración también hacia las víctimas", reaccionó una de ellas.</p><p>Los hechos denunciados, que en su mayoría habrían tenido lugar ante las narices de todo el mundo en los rodajes, cuestionan sin embargo la <strong>responsabilidad</strong> colectiva frente a estos actos: la <strong>de los productores</strong>, que tienen la <a href="https://www.legifrance.gouv.fr/codes/id/LEGISCTA000006178066/" target="_blank">obligación de velar por la seguridad</a> de sus empleados, como prevé el Código del Trabajo, <strong>y también la de los directores y técnicos que lo presencian</strong>.</p><p>El mismo silencio acompañó al caso Luc Besson en 2018, cuando <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/l-affaire-luc-besson" target="_blank">Mediapart</a> publicó nueve testimonios de mujeres que cuestionaban el comportamiento del director y productor en el ámbito profesional. En Estados Unidos, el asunto suscitó reacciones, pero no en Francia (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/101218/affaire-besson-cinq-victimes-de-weinstein-s-indignent" target="_blank">ver nuestro artículo</a>). </p><p>A pesar de la denuncia por violación contra Gérard Depardieu –que luego ha sido inculpado–, Maïwenn había pensado inicialmente en él para interpretar a Luis XV en Jeanne du Barry, según<em> </em><a href="https://www.liberation.fr/portraits/maiwenn-la-comtesse-sauvage-20230512_V27IZ4BQGJCGJHHZXIYXQKIKSE/" target="_blank"><em>Libération</em></a><em>.</em></p><p>Actualización: este artículo ha sido actualizado después de su publicación con el añadido de la tribuna publicada el martes a mediodía en<em> </em><a href="https://www.liberation.fr/idees-et-debats/tribunes/cannes-des-actrices-denoncent-un-systeme-qui-soutient-les-agresseurs-20230516_SRUFIGDSRJGC5O5X7VB7JOFFRA/?redirected=1" target="_blank"><em>Libération</em></a><em> </em>por un centenar de actrices y actores.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 May 2023 17:16:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lénaïg Bredoux y Marine Turchi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cannes deja fuera de la alfombra roja al #MeToo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Directores cine,Festival de Cannes,#MeToo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Harvey Weinstein, condenado a otros 16 años de cárcel por violación y abuso sexual a una actriz en 2013]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/harvey-weinstein-condenado-16-anos-carcel-violacion-abuso-sexual-actriz-2013_1_1435588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8812eb69-9093-4f2e-90fc-64db503e7921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Harvey Weinstein, condenado a otros 16 años de cárcel por violación y abuso sexual a una actriz en 2013"></p><p>El otrora productor de Hollywood, <strong>Harvey Weinstein</strong>, ha sido condenado este jueves por el Tribunal Superior del condado de Los Ángeles (EEUU) a otros <strong>16 años de prisión por violación y abuso sexual</strong> a una actriz y modelo italiana en febrero de 2013 en una habitación de hotel de Beverly Hills, según informa CNN y recoge Europa Press.</p><p>Esta condena se suma a los otros <strong>23 años de cárcel</strong> que un jurado de Nueva York le <a href="https://www.infolibre.es/internacional/harvey-weinstein-declarado-culpable-violacion-delito-sexual-enfrenta-pena-25-anos-prision_1_1180508.html" target="_blank">condenó en 2020</a>, dos años después de que salieran a la luz las acusaciones contra él, por un cargo de violación en tercer grado cometido sobre <strong>Jessica Mann</strong>, y un delito sexual en primer grado sobre la ayudante de producción <strong>Mimi Haley</strong>.</p><p>Sin embargo, el jurado —formado por cinco mujeres y siete hombres— absolvió al desprestigiado magnate cinematográfico de los cargos más graves, violación en primer grado y, especialmente, del de <strong>conducta sexual depredadora</strong> que podría haberle acarreado la cadena perpetua.</p><p>La sentencia de este jueves es la segunda para Weinstein por cargos de agresión sexual desde que un informe de <em>The New York Times</em> y <em>The New Yorker</em> en 2017 reveló su supuesto historial de abusos sexuales, acoso y acuerdos secretos usando su influencia como magnate en Hollywood para aprovecharse de mujeres jóvenes.</p><p><strong>Más de 100 mujeres</strong> han acusado a Weinstein por conducta sexual inapropiada desde entonces, momento en el que se desató el <a href="https://www.infolibre.es/temas/metoo/" target="_blank">movimiento #MeToo</a>, cuando infinidad de actrices, modelos y mujeres del mundo del cine denunciaron al productor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Feb 2023 20:18:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Harvey Weinstein, condenado a otros 16 años de cárcel por violación y abuso sexual a una actriz en 2013]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuso sexual,Violaciones,#MeToo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cines despiden el año con el estreno de la cinta sobre el #MeToo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cines-despiden-ano-estreno-cinta-metoo_1_1395397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2fa8eafd-4079-4131-8441-cfcfede57ece_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cines despiden el año con el estreno de la cinta sobre el #MeToo"></p><p>Los <strong>estrenos </strong>de la última semana del año se adelantan de nuevo a este miércoles en el que llegan a la gran pantalla de <em>El peor vecino del mundo</em>, la última película de Tom Hanks, y <em>Al descubierto</em>, la<strong> cinta sobre la investigación periodística</strong> que dio origen al movimiento <a href="https://www.infolibre.es/temas/metoo/" target="_blank">#MeToo</a>. La película española <em>Todos lo hacen</em> y <em>RMN</em> estarán también en las salas, según informa Europa Press. </p><p><em>Al descubierto</em> está basada en la investigación periodística realizada por las reporteras del<strong> New York Times</strong>, <strong>Megan Twohey y Jodi Kantor</strong>, que destapó los abusos del productor de cine Harvey <strong>Weinstein </strong>y que desencadenó el movimiento <strong>#Metoo</strong> en todo el mundo rompiendo décadas de silencio sobre el tema de las<a href="https://www.infolibre.es/internacional/detienen-italia-director-paul-haggis-violencia-sexual_1_1261989.html" target="_blank"> agresiones sexuales</a> en Hollywood. La película está dirigida por Maria Schrader e interpretada por Carey Mulligan, Zoe Kazan, Patricia Clarkson, Andre Braugher, Jennifer Ehle, Angela Yeoh, Maren Heary, Sean Cullen, Anastasia Barzee y Keilly McQuail,</p><p>Entre<strong> otros estrenos de cine </strong>destaca el actor <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/espias-guerra-fria_1_1129364.html" target="_blank">Tom Hanks</a> que protagoniza <em><strong>El peor vecino del mundo</strong></em>, el remake de la película sueca<em> A Man Called Ove</em> de 2015, en el que encarna a Otto, un viudo cascarrabias y muy obstinado. Cuando una alegre joven familia se muda a la casa de al lado, Otto encuentra la horma de su zapato en la espabilada, y muy embarazada, Marisol, lo que conlleva a una muy improbable amistad que pondrá su mundo patas arriba.</p><p>Dirigida por Martín Cuervo y con Salva Reina, Kira Miró, Carlos Santos, Marián Hernández, Julián López, Andrea Duro, Macarena Gómez, Pablo Carbonell, Toni Acosta y Víctor Palmero en el reparto,<em><strong> Todos lo hacen</strong></em> llega este miércoles en los cines. En la cinta, cuatro parejas reciben una invitación para pasar un fin de semana en el hotel donde se casaron. Lo que no saben es que el anfitrión quiere chantajearles. Y mucho menos que, al día siguiente, aparecerá muerto.</p><p>Otro de los estrenos de este miércoles es la película rumana <em><strong>R.M.N</strong></em><em>.</em> en la que, unos días antes de Navidad, Matthias vuelve a su pueblo natal, una localidad multiétnica de Transilvania, tras dejar su trabajo en Alemania. Está preocupado por su hijo, Rudi, que ha crecido sin él, y por su padre. Trata de implicarse más en la educación del niño, que ha pasado demasiado tiempo a cargo de su madre, y quiere ayudarle a superar sus miedos irracionales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Dec 2022 10:29:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los cines despiden el año con el estreno de la cinta sobre el #MeToo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,estrenos,Industria cine,Cine europeo,Cine español,#MeToo,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escándalo de la violencia sexual en residencias de mayores en Francia: las mujeres son una presa fácil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/encontraron-abuela-suelo-inconsciente-multiples-casos-violencia-sexual-residencias-mayores-francia_1_1389678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a84933f1-3b34-43b5-a242-00c97b164178_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escándalo de la violencia sexual en residencias de mayores en Francia: las mujeres son una presa fácil"></p><p><strong>"Cuando mi hermana llegó para la visita, acababa de ocurrir.”</strong> Alrededor de la mesa del salón de esta pequeña casa de las afueras de Bourg-en-Bresse (Ain), no hay silencios incómodos. Fabrice y Monique cuentan su historia con gran precisión, juntos. El hijo termina las frases de su madre, la interrumpe y retoma el hilo del relato. "La enfermera le dijo a mi tía: 'Ha pasado algo' y no la dejó entrar en la habitación", cuenta el nieto, de 56 años, con sus grandes ojos azules ocultos tras unas gafas redondas. <strong>“Ese día, habían encontrado a mi abuela en el suelo, inconsciente, en el aseo de la planta baja".</strong></p><p>El 7 de abril de 2013, <strong>Denise P., de 93 años, hemipléjica</strong> y residente en el Ehpad (Establecimiento de Alojamiento para Personas Mayores Dependientes) de Montrevel-en-Bresse, <strong>fue descubierta lejos de su habitación, inconsciente, con la cara hinchada y colorada y la protección higiénica bajada</strong>. El médico forense que la examinó posteriormente constató "un<strong> traumatismo facial con fractura, así como marcas de agresión sexual</strong>".</p><p><strong>Denise había sido violada en su residencia</strong>, donde debería haber estado segura. Gracias a varias semanas de investigación, hemos podido rastrear, desde 2013 (ver caja negra), a un centenar de víctimas de estos delitos judicializados. Sin embargo, esto es sólo la punta del iceberg.</p><p>Su número podría llegar a ser "<strong>monstruoso</strong>", como explica el Ministerio de Solidaridad. Los residentes en los Ehpad, vulnerables y a menudo silenciados por su estado de salud, son de hecho "<strong>presas fáciles</strong>", según todos los expertos entrevistados por Mediapart.</p><p> <strong>El agresor de Denise P</strong>., dicen que ajeno a la residencia, nunca ha sido detenido. No obstante, la abuela de Fabrice había descrito con precisión al violador a los investigadores: un hombre "de entre 30 y 35 años, pelo corto y negro, cara redonda, de 1,70 metros de estatura, de tipo europeo". Al parecer, la amenazó de muerte, antes de propinarle un puñetazo en la cara e introducirle<strong> "los dedos en sus partes íntimas"</strong>.</p><p>Por desgracia, en aquel momento los técnicos de identificación criminal sólo pudieron identificar huellas dactilares y ADN en algunos de los objetos pertenecientes a Denise. Por alguna razón desconocida, la escena del crimen había sido "limpiada", como señalaron los gendarmes en sus conclusiones, y la víctima trasladada.</p><p><strong>"¡Habían limpiado! Incluso le habían cambiado la silla de ruedas antes de subirla a su habitación, y sólo después llamaron a la policía, esperaron una hora y media...", dice el nieto,</strong> que trabajó él mismo en una residencia de mayores como animador social. Fabrice sigue convencido de que, al principio, la dirección quiso hacer pasar la agresión por una simple caída en las escaleras, pero luego se dieron cuenta de que  se había producido la violación cuando le cambiaron la protección higiénica.</p><p>La familia presentó una denuncia el 11 de abril de 2013 y seis meses después se abrió una investigación judicial por violación de una persona vulnerable. Mientras la maquinaria legal se ponía lentamente en marcha, comenzó el descenso a los infiernos de Denise P. <strong>La mujer fue hospitalizada tras la violación y sufrió, según el parte médico, "un déficit funcional temporal total del 100% (...) secuelas neurológicas y psicológicas inmediatas y un empeoramiento de la pérdida de autonomía"</strong>. Incluso después de salir del hospital, la superviviente "se dejó morir", relata con tristeza Fabrice. <strong>"Se había acurrucado, ya no comía, aunque era muy golosa. Ya no era nuestra abuela.”</strong></p><p>Monique repasa fotos de su madre en el ordenador del salón. Denise P. está rodeada de sus hijos y nietos en las comidas familiares. En esos rasgos rollizos y ese rostro sonriente, es difícil reconocer el retrato hinchado utilizado por los investigadores.<strong> A pesar del apoyo de sus familiares, la residente nunca se recuperó y murió un año después del ataque.</strong></p><p>La víctima de Montrevel no fue la única que murió antes de ver el final del túnel judicial. <strong>Dada la edad media de los residentes en los EHPAD (82 años), su estado de dependencia (el 80% padece trastornos de coherencia y el 40% enfermedades neurodegenerativas) y la lentitud de la justicia, pocos obtienen justicia antes de su muerte</strong>. Según <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10868369/" target="_blank">un estudio americano</a> realizado sobre una muestra de veinte casos, más de la mitad mueren en el año siguiente a la violencia sexual.  </p><p>Y cuando por suerte siguen vivos, estos supervivientes rara vez pueden acudir a la vista para testificar, debido a su vulnerabilidad. <strong>"Son mujeres cuyo estado de salud les obliga a guardar silencio y algunas de ellas no pueden recordar", </strong>explica Carine Durrieu Diebolt. Esta abogada defendió a una víctima de violación en un Ehpad de Yvelines, sin la presencia de la víctima, que padece Alzheimer.</p><p>Lo mismo ocurrió en la residencia de La Trinité, en Martinica, en 2013, donde el abogado Dominique Nicolas se vio obligado a ejercer la defensa en ausencia de su clienta, afectada por la enfermedad de Pick. <strong>“Se trata de personas vulnerables que no pueden defenderse por sí mismas. Como los familiares no estén detrás, no pasa nada. Así que sólo vemos la punta del iceberg.”</strong></p><p>En Bourg-en-Bresse, la familia de Denise P. nunca se rindió, ni siquiera tras la muerte de "la abuela", como la llaman cariñosamente. El nieto, una de sus tías y su madre, con el apoyo de la asociación Droits et Liberté, han llevado así al Ehpad ante el tribunal administrativo. Se trata de que se reconozca la responsabilidad del establecimiento, que debería haber velado por la seguridad de su residente.</p><p>Siete años después de la muerte de Denise P., los jueces les dieron la razón: la residencia de Montrevel era culpable por "falta de organización material y de un sistema de vigilancia insuficiente".</p><p>En Bourg-en-Bresse, la residencia no había comprobado quién entraba. Pero, ¿cómo van a hacerlo si el agresor trabaja allí? Según los escasos datos disponibles sobre el tema <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span>procedentes de investigaciones de criminólogos y de la asociación contra los malos tratos Alma<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span> <strong>esta categoría representa la mitad de los autores de violencia sexual en esas residencias de mayores.</strong></p><p>Según nuestra propia recopilación de datos, en la última década, <strong>el 46% de las violaciones y agresiones sexuales que recibieron cobertura mediática fueron cometidas por miembros del personal</strong>. A esta primera categoría de agresores le siguen de cerca los residentes (sólo hombres). Luego, en un número mucho menor, la categoría de personas ajenas a la institución, incluidos los <a href="https://www.lavoixdunord.fr/894958/article/2020-11-18/l-auteur-d-une-agression-sexuelle-l-ehpad-de-merville-condamne" target="_blank">familiares</a>.</p><p>Estas conclusiones confirman las de Alma, la asociación contra los malos tratos a las personas mayores y discapacitadas, encargada del dossier 3977, en 2021 y 2022. Pero también las de Julien Chopin, criminólogo que ha dedicado un <a href="https://www.routledge.com/Elderly-Sexual-Abuse-Theory-Research-and-Practice/Beauregard-Chopin/p/book/9780367638597" target="_blank">libro</a> y varios <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1079063219843899" target="_blank">artículos</a> a la violencia sexual contra las personas mayores.  </p><p>En Saint-Rémy-lès-Chevreuses (Yvelines), Hervé J., de 59 años, celador en la residencia de Orpea, había organizado su horario para acceder más fácilmente a sus víctimas. "Se las había arreglado para trabajar de noche, cuando había menos actividad en el establecimiento", explica Carine Durrieu-Debolt, abogada de una de las familias de las víctimas.</p><p>Pero, una noche de abril de 2018, <strong>una cuidadora</strong> escuchó como un quejido procedente de la habitación de una residente. Empujó la puerta, según relata la acusación, y <strong>sorprendió al celador con los pantalones bajados haciendo "movimientos de vaivén de su pelvis" contra la cama de la paciente</strong>, que había "levantado a la altura de su sexo".</p><p>Denunciado y luego encarcelado, <strong>el celador admitió esa violación, así como varias más en un periodo de 2013 a 2017, a dos mujeres de 58 y 88 años, enfermas de Alzheimer y afasia</strong>. Hervé J., condenado a doce años de cárcel por el tribunal penal de Versalles, admitió "ser consciente de que no eran capaces de defenderse, ni de dar su consentimiento".</p><p>Según el criminólogo Julien Chopin, los agresores de residencias de mayores eligen a sus presas entre las residentes más vulnerables. <strong>Recurren a mujeres con las que "hay menos riesgo de resistencia y de denuncia"</strong>. No es casualidad que la mayoría de estos casos se revelen en flagrante delito, ya que las víctimas, enmudecidas o inconscientes por su patología, rara vez pueden testificar. </p><p>“La mayoría de esas víctimas de violencia sexual son mujeres –el 98%– con trastornos cognitivos, discapacidades físicas y psíquicas, como el Alzheimer. <strong>La mayoría son viudas, están más aisladas, reciben solo visitas ocasionales de familiares y tienen dificultades para comunicarse"</strong>, explica Julien Chopin. </p><p>Para la mayoría de los agresores, lo que cuenta por encima de todo es "la disponibilidad" de los cuerpos, sostiene la investigadora. Así, en la mitad de los casos recogidos por Julien Chopin, las víctimas estaban durmiendo cuando fueron agredidas.</p><p>La edad no es el factor determinante en la inmensa mayoría de los casos, según Julien Chopin. También cabe señalar que algunos de estos agresores en esas residencias ya se han visto implicados en casos de delitos de pederastia, ya que los niños son igual de vulnerables. El criminólogo habla de "parafilia" y "cronofilia". Según el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), las características esenciales de <strong>la parafilia son "impulsos o comportamientos sexuales que se producen de forma repetida e intensa y que implican objetos inanimados, sufrimiento o humillación de uno mismo o de su pareja, niños u otras personas no consentidoras"</strong> y la cronofilia es una atracción por personas con una diferencia de edad, teorizada en varios <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27549306/" target="_blank">artículos</a> de investigación y también encontrada en nuestra base de datos.</p><p>En Isère, en 2020, por ejemplo, un empleado del Ehpad L'Abbaye de <a href="https://www.ledauphine.com/edition-grenoble-vercors/2020/02/07/viol-et-agressions-sexuelles-dans-un-ehpad-dix-ans-de-reclusion" target="_blank">Grenoble</a>, que fue condenado por violar a cuatro residentes, también fue juzgado por posesión de imágenes de pornografía infantil. O, en 2021, en Ganges, un trabajador de mantenimiento condenado por violación y agresión a residentes varones ya había sido condenado por violencia sexual contra menores de 15 años en 2005.</p><p>Pero la <a href="https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000039280125/" target="_blank">ley </a>es muy clara al respecto.<strong> Nadie puede trabajar en establecimientos médico-sociales si ha sido condenado anteriormente por un delito de violación y agresión sexual. Sin embargo, según una sindicalista, estos controles rigurosos no se aplican necesariamente al gran número de trabajadores temporales de los Edpad.</strong></p><p>En un informe de inspección que ha obtenido Mediapart, de octubre de 2020, una agencia regional de sanidad (ARS) constata que en un Ehpad de <em>Orpea</em> faltan los antecedentes penales de doce empleados, fijos y temporales, lo que debería impedirles trabajar. Posteriormente, en la respuesta a los inspectores, Orpea afirma que ha regularizado la situación de sus empleados, pero dice que la empresa de trabajo temporal que emplea a los demás se niega a proporcionarles estos elementos.  </p><p>Aunque la ley es clara para los trabajadores por cuenta ajena, sigue existiendo una laguna en lo que respecta a la gestión de los residentes agresores, que son igual de numerosos. Tratar estos casos es especialmente difícil para el personal de los Ehpad que, la mayoría de las veces escasos de personal, no siempre pueden garantizar la vigilancia o aislar a esos pacientes peligrosos.</p><p>Por ejemplo, en 2008, en el Ehpad L'Orée des bois, situado en Oiron (Deux-Sèvres), una residente se libró de lo peor. En mitad de la noche, <strong>otro residente entró en su habitación, le quitó las bragas y la besó a la fuerza</strong>. <strong>La residente, hemipléjica, sólo se salvó gracias al timbre de alarma que pudo activar</strong> y que permitió que dos auxiliares acudieran en su ayuda a pesar de que había muy poco personal: 2 personas para 150 residentes.</p><p><strong>“El problema surge sobre todo por la noche, cuando no es posible vigilar todos los pisos por falta de personal"</strong>, afirma un sindicalista que ya se ha enfrentado a este tipo de violencia. “Y tenemos establecimientos que no son suficientemente seguros, donde se puede entrar y salir como Pedro por su casa.”</p><p>Un análisis que no comparte <strong>el Ministerio de Solidaridad</strong>, que no cree que haya que "aumentar el personal", sino más bien en "la estabilidad a los equipos" y en la formación del personal "que no necesariamente sabe" detectar los hechos. Interrogado por Mediapart sobre la posibilidad de aislar a algunos residentes denunciados por agresión sexual o violación, el ministerio <strong>precisó que "no se trata de vigilarlos todo el tiempo, encerrarlos sería atentar contra su libertad, sino de</strong> <strong>pensar en tratamientos como la castración química</strong>". Una decisión que sólo puede tomar un médico en el contexto de las resoluciones dictadas por un tribunal.</p><p>El ministerio también cree que los agresores residentes con enfermedades degenerativas "tal vez darían lugar a situaciones de culpabilidad, lástima o empatía hacia ellos". Sin embargo, las enfermedades neurodegenerativas que les afectan no son las únicas implicadas en el acto. <strong>“Las personas con antecedentes de violencia sexual envejecen como cualquier otra", afirma Julien Chopin. “Y cuando no están detenidos, es probable que ingresen en un Ehpad. No podemos excluir la posibilidad de que algunos de ellos reincidan en presencia de oportunidades.”</strong> </p><p>No hay una estimación fiable sobre el número de víctimas en los establecimientos franceses. <strong>La </strong><a href="https://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0010/144676/e95110.pdf" target="_blank"><strong>OMS,</strong></a><strong> que realizó un estudio sobre los malos tratos en general, calcula que en Europa un millón de ancianos han sido víctimas de abusos sexuales</strong>. Pero esta Organización no diferencia a los residentes en Ehpad de los atendidos en su domicilio.</p><p>Interrogamos a la mayoría de las agencias regionales de sanidad (ARS) pero sólo respondió la de Île-de-France, que gestiona 716 Ehpad. En el plazo de un mes y medio, entre el 1 de septiembre y el 24 de octubre, recibió 78 "quejas" que "implicaban sospechas de violencia sexual" (12 de residentes o sus familias y 66 de los establecimientos).</p><p><strong>Según el presidente de la asociación Alma, Pierre Czernichow,</strong> <strong>las alertas recibidas en su organización no son más que "una gota en el océano". La violencia sexual ya está muy poco denunciada en general, pero en las residencias de mayores aún lo está menos</strong>. Para Czernichow, esta baja cifra de denuncias es también una cuestión "generacional", porque las mujeres en cuestión pertenecen a una época en la que este tipo de agresiones era tabú. "Hay una imprecisión sobre esta violencia sexual, hasta el punto de que incluso el gran estudio <a href="https://www.ined.fr/fr/publications/editions/document-travail/enquete-virage-premiers-resultats-violences-sexuelles/" target="_blank"><em>Virage</em></a> sobre la violencia sexual en Francia, no recoge datos de mujeres de más de 69 años".</p><p><strong>En los últimos años, sin embargo, la revolución </strong><em><strong>#MeToo</strong></em><strong> parece haber traspasado las barreras de las residencias de mayores</strong>. Y si no entre las propias víctimas, al menos entre sus familiares y el personal, que cada vez son más los que se ponen en contacto con Alma para denunciar agresiones sexuales.</p><p>Así, entre 2020 y 2021, el número de alertas recibidas "se duplicó con creces". El presidente de Alma se pregunta: <strong>"¿Realmente hay más violencia o es que la gente está denunciando más?”</strong> El Ministerio de Solidaridad no parece convencido: "El tabú sobre la violencia sexual que sufren las mujeres mayores sigue siendo mayor que para otros y el #MeToo de las personas mayores sigue todavía ahí."</p><p>  </p><p><em>Para crear nuestra base de datos, buscamos en la prensa escrita y audiovisual local y nacional de todos los departamentos y regiones franceses. Salvo un par de excepciones, sólo se trataba de casos judicializados, en diversas fases del procedimiento, de los que se informó en la prensa.</em></p><p><em>También tuvimos acceso a sentencias de tribunales administrativos y penales que condenaban a residencias de ancianos o a agresores en casos de violencia sexual. </em></p><p><em>Nuestra recopilación no es en absoluto exhaustiva; la publicamos a título informativo, ya que hoy en día no se dispone de datos oficiales. Es el resultado de nuestra investigación en código abierto y refleja una investigación que duró varios meses.</em></p><p><em>Las personas citadas en nuestros dos artículos fueron contactadas entre marzo y diciembre de 2022.</em></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Dec 2022 19:59:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sophie Boutboul (Youpress) y Leila Minano (Investigate Europe)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El escándalo de la violencia sexual en residencias de mayores en Francia: las mujeres son una presa fácil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[#MeToo,Violencia género,Violaciones]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Detienen en Italia al director Paul Haggis por violencia sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/detienen-italia-director-paul-haggis-violencia-sexual_1_1261989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2ca5b3ba-a72f-4068-9983-9f38b4cbe633_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Detienen en Italia al director Paul Haggis por violencia sexual"></p><p>El cineasta canadiense<strong> Paul Haggis,</strong> ganador de los premios Oscar en 2006 a la mejor película y al mejor guión por <em>Crash</em>, ha sido detenido en Ostuni, en la región italiana de Brindisi, por un presunto delito de agresión sexual, según informa Europa Press. Haggis, de 70 años de edad, habría agredido sexualmente a <strong>una joven extranjera en Ostuni</strong>, donde residía provisionalmente, según informa la Fiscalía de Brindisi y recoge la prensa italiana.</p><p><strong>Le atribuyen "graves delitos de violencia sexual" y "lesiones agravadas"</strong>. "La víctima fue obligada a recibir atención médica tras una de las agresiones" y "tras varios días en los que mantuvo relaciones sexuales no deseadas fue acompañada al aeropuerto de Brindisi y <strong>abandonada allí </strong>al amanecer a pesar de la precaria situación física y psicológica de la mujer", según la Fiscalía.</p><p>Entonces la chica, "en evidente estado de confusión recibió atención del personal del aeropuerto" y de la Policía de Fronteras. <strong>Recibió primeros auxilios y fue trasladada al Hospital de Perrino de Brindisi</strong> y se le aplicó el Protocolo Rosa para víctimas de violencia.</p><p>Después formalizó la denuncia que propició la investigación y la posterior detención de Haggis, quien se encuentra en Ostuni del 21 al 26 de junio para<strong> asistir al Allora Fest</strong>, un festival de cine, arte y música en el que participaría en una charla con Edward Norton y Michael Nozik.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jun 2022 17:34:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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