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    <title><![CDATA[infoLibre - Manuel Azaña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/manuel-azana/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Manuel Azaña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Cervantes homenajea el legado de "concordia" de Azaña: "España es heredera de su pensamiento"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/permitido-transformar-sociedad-cervantes-homenajea-azana-legado-concordia-memoria_1_1926607.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2538351c-7994-49bf-ba65-2487955323a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Cervantes homenajea el legado de "concordia" de Azaña: "España es heredera de su pensamiento""></p><p>El Instituto Cervantes ha rendido este viernes en Madrid un homenaje al político y escritor<strong> Manuel Azaña</strong>, con motivo del 145 aniversario de su nacimiento, destacando su compromiso con la democracia y su legado de "concordia" y "memoria" vigente en la España actual, según recoge EFE. </p><p>En el acto, donde ha participado el ministro de Asuntos Exteriores, <strong>José Manuel Albares,</strong> el director del Instituto Cervantes, <strong>Luis García Montero</strong>, ha reivindicado la figura de uno de los grandes intelectuales de su tiempo, que fue ministro de Guerra, presidente del Consejo de Ministros (de 1931 a 1933) y último presidente de la Segunda República española (de 1936 a 1939). </p><p>"Celebramos hoy la herencia de alguien que nos ha permitido desde la memoria transformar la sociedad española, convirtiéndola en un referente democrático en el mundo, y sentirnos orgullosos del país en el que vivimos", ha dicho Montero. En su opinión, España es "heredera del pensamiento" de Manuel Azaña y por eso "puede hablar de <strong>concordia, orgullo y memoria". </strong></p><p>En la misma línea, Albares ha señalado que este acto es un homenaje a un hombre que fue un "estadista, escritor y referente de millones de españoles que <strong>defendieron la libertad y la democracia </strong>frente a la tiranía, la intolerancia y la violencia". "Los actos del Instituto Cervantes a Manuel Azaña son un ejercicio imprescindible de memoria y de salud democrática de un pueblo hablando consigo mismo en un momento en que aquellos valores que tanto defendió se van atascando y la propia memoria democrática es secuestrada por el extremismo", ha añadido.</p><p>Para el ministro, este homenaje de Azaña es <strong>"de enorme justicia"</strong> en un año en el que además el Gobierno celebra los 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco, y supone una forma de reivindicar "la razón frente a la confrontación, el diálogo frente al insulto y la verdad frente a la desinformación".</p><p>La Caja de las Letras del Instituto Cervantes ha recibido como legado<em> in memoriam</em> un texto con el discurso en miniatura que el político y escritor pronunció el 20 de octubre de 1935 en Madrid, donde <strong>congregó a medio millón de personas</strong>, según ha recordado en el acto el presidente de la asociación Manuel Azaña, Isabelo Herreros, que ha destacado la capacidad de oratoria del homenajeado.</p><p>Asimismo, se ha guardado en la Caja de las Letras una reproducción impresa del discurso que Azaña pronunció en Valencia el 21 de enero de 1937 y una página duplicada del borrador de su libro <em><strong>Mi rebelión en Barcelona.</strong></em></p><p>Al acto también ha asistido el presidente del Foro del Henares, <strong>José Morilla</strong>, que ha destacado la vinculación de Azaña con la localidad madrileña de Alcalá de Henares, donde nació, y <strong>María José Navarro Azaña</strong>, sobrina nieta del político y escritor, que ha dicho que "todas las personas que son recordadas nunca morirán". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2025 12:42:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Cervantes homenajea el legado de "concordia" de Azaña: "España es heredera de su pensamiento"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Instituto Cervantes,Manuel Azaña,José Manuel Albares]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Grandezas y miserias de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/grandezas-miserias-politica_129_1534009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6f4ce16f-6d7b-4add-b815-c0bfc8b4df5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grandezas y miserias de la política"></p><p>Tras la derrota electoral de finales de 1933, Manuel Azaña reapareció en una conferencia en Bilbao que fue editada bajo el titulo <em>Grandezas y miserias de la política</em>. Eligió la ocasión para desarrollar una idea que ya había señalado, aunque nunca con tanta profundidad: la coherencia entre el <strong>ideal político y el proyecto de España</strong>. Para ilustrar su mensaje puso varios ejemplos negativos de los muchos construidos en beneficio propio y de particulares. Un político no era sólo un líder o un estadista; era, por encima de todo, una persona sometida a un escrutinio constante. Su vida se reducía al instante en el que pasaba de la superioridad de la victoria a la inferioridad de la derrota. Grandezas y miserias marcaban el tablero del juego político para un Azaña que primaba las cualidades más que el carácter del político y que <strong>reivindicaba una facultad por encima de todas: la inteligencia</strong>. No existía responsabilidad pública sin vocación ni inteligencia. Este era el camino óptimo para una democracia de masas, como ya había defendido en <em>La responsabilidad en las multitudes</em>.</p><p>No tocaba aquel 21 de abril, sin embargo, un discurso teórico. Sabedor del momento decisivo en que se encontraba, Azaña se mostró públicamente contrario a los liderazgos privilegiados, amparados en la fuerza ciega de los grupos cerrados. La tragedia política española, tal y como la concebían muchos otros de su generación intelectual, se mostraba en el fracaso de los propios políticos para “<em>elegir al más digno"</em>. Igual de tajante se mostró <strong>contra la radicalización del lenguaje</strong>. Apelar a las emociones, sin más, podía tornar el liderazgo en caudillaje. Justo en el momento en el que estaba en retroceso en toda Europa, defendió la democracia en España como “el único procedimiento para alumbrar las aguas vivas que corren sepultadas todavía en lo profundo del pueblo español”. La política tenía que abrirse a la participación, idea central que repitió con fuerza, aunque, poco a poco, la experiencia amarga de los dos años anteriores de gobierno se fue abriendo paso en su reflexión. La democracia no podía ser solo una <strong>superación del sistema de la Restauración</strong>, no bastaba con impedir su propia renovación. España no conseguía formar una clase dirigente, porque, históricamente, carecía de estructuras para ello, pero también porque, en ese proceso de formación, las aspiraciones de la sociedad quedaban fuera de la política partidista. Decir esto, en el momento en que estaba creando Izquierda Republicana, un espacio para ampliar la base del proyecto republicano, era una declaración de intenciones en toda regla. Tal vez por eso insistió en que su principal problema no era el adversario político, sino <strong>el sectarismo de sus propias formaciones</strong>, incapaces de reconocer ningún talento fuera de ellas o de sus propias filas. </p><p>Los problemas de España eran muchos y todos lastraban la participación política, como había señalado antes de las elecciones. En la asamblea de Acción Republicana, en octubre de 1933, ya había pedido terminar tajantemente con “la política convertida <strong>en oficio que degenera en rutina</strong>, que a su vez se convierte en una habilidad desalmada”.</p><p>Puede que hoy no nos sorprendan estas afirmaciones, pero, tal y como demostró hace años Santos Juliá, nadie en la tradición política española había hablado de esta manera, ni con tanta claridad hasta aquel momento. Llegaron después los grandes y multitudinarios mítines, en los que desgranó, una a una, sus medidas para <strong>favorecer la movilización política como base de la transformación del país</strong>. Propuestas prácticas centradas en la responsabilidad como eje de cambio y de modernización social, que iban mucho más allá de retomar las reformas del primer gobierno republicano. Eran, en muchos sentidos, <strong>su superación</strong>. Un programa que Azaña mostró en aquella conferencia de Bilbao, en la que reflejó una última cuestión que ha recorrido prácticamente toda la España contemporánea. Un sistema político democrático no puede sostenerse en beneficio de una formación sobre otra. Debe establecerse sobre una base coherente entre la política profesional y la propia sociedad. El vínculo debe ser, una vez más, la responsabilidad política. "Yo soy demócrata. Y no lo soy sólo en tanto que republicano, porque bien pudiéramos haber hecho una República menos expuesta a las incertidumbres del sistema, sino que <strong>soy demócrata para España</strong> porque creo que es el único procedimiento de sacar a España del decúbito supino en que desde hace siglos yace”.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong></em><em> es es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense y director del grupo de investigación de la guerra civil y el franquismo.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jul 2023 18:28:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gutmaro Gómez Bravo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,República,Segunda República española,Manuel Azaña]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Noventa años desde que España amaneció siendo republicana por segunda vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/noventa-anos-espana-amanecio-republicana-segunda-vez_1_1208304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/575ec29e-eb05-4bc5-a246-b0fa355aba45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Noventa años desde que España amaneció siendo republicana por segunda vez"></p><p><strong>Metros y metros de banderas tricolores llenaban las plazas de las grandes ciudades</strong> españolas mientras cientos de personas entonaban el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=IqarvkV3puI" target="_blank">Himno de Riego</a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=IqarvkV3puI" target="_blank"> </a>y La Marsellesa . El 14 de abril de 1931 se proclamaba la II República, que acababa con el reinado de Alfonso XIII, que pasaría su exilio en las principales ciudades europeas. </p><p>El 13 de abril ya se celebraba en tres ciudades españolas la II República, un día después de las elecciones municipales en las que los partidos republicanos vencieron en 43 de las 52 capitales de provincia de todo el Estado. <strong>Eibar, Sahagún y Jaca fueron las primeras en decirse republicanas.</strong> Al día siguiente llegaba la celebración a las principales ciudades, la gente se congregaba en la Puerta del Sol de Madrid o en la Plaza Cataluña de Barcelona para festejar entre bailes, cánticos y vivas a la república la caída de la monarquía, desde los principales edificios de las ciudades colgaba la bandera republicana y mientras, el comité revolucionario, formado por quienes se convertirían en el primer Gobierno de la II República, organizaba el traspaso de poder y la salida de Alfonso XIII.</p><p>La II República llegaba tras unas elecciones en las que los partidos republicanos habían enfocado la situación casi como un momento para medir apoyos monárquicos vs. apoyos republicanos. La monarquía estaba en total decadencia tras el apoyo del rey a la dictablanda de Berenguer y los apoyos a la república se multiplicaron en las grandes ciudades aunque <strong>en las zonas rurales la gente se mantuvo fiel al Borbón</strong>. </p><p>Tras conocerse los resultados, el rey se puso en contacto con el comité revolucionario para asegurarse de poder salir de España sin temer por su vida. El comité se encargó de que pudiese abandonar el país por Cartagena el mismo día que se proclamaba la república, mientras su familia dejaba Madrid en dirección a Francia. La salida de la familia real de la capital tuvo lugar mientras se derrumbaban estatuas de antiguos miembros de la monarquía y se celebraba la instauración del nuevo Gobierno. Alfonso XIII mandó publicar una nota de prensa en el periódico ABC en la que asumía su derrota:<strong> “Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo”. </strong></p><p>Meses más tarde, el 9 de diciembre de ese mismo año, Manuel Azaña fue proclamado presidente del Gobierno y Nieto Alcalá-Zamora, presidente de la República. Además se aprobó la <a href="http://www.congreso.es/docu/constituciones/1931/1931_cd.pdf" target="_blank">Constitución</a>. Esta nueva ley suprema declaraba entre otras cosas que España no tenía ninguna religión oficial, que <strong>todos los españoles eran iguales ante la ley</strong> o que el poder emanaba del pueblo. </p><p>El periodo republicano duró hasta 1939, cuando <strong>los militares fascistas sublevados tres años antes ganaron la Guerra Civil.</strong> Sin embargo, antes del comienzo de la guerra en 1936 la República ya se había enfrentado a varios desafíos.</p><p>Durante los cuatro años de Gobierno antes de que se proclamase el golpe de Estado la república tuvo varios ejecutivos. El primero fue el del bienio reformista (1931-1933), en el que se llevaron a cabo <strong>algunas de las políticas más progresistas de la historia</strong>; se aprobó el divorcio, el matrimonio civil, el voto femenino y se prohibió que la educación dependiera de las instituciones religiosas. Además se profesionalizó el ejército y se llevó a cabo la reforma agraria con el objetivo de modernizar una agricultura que estaba profundamente atrasada. </p><p>Durante estos dos años el Gobierno de Azaña se enfrentó a las presiones de la derecha, que no estaba contenta con las medidas que se estaban tomando, y también de aquellas personas y partidos que estaban más a la izquierda, como los anarquistas, que por el contrario las veían insuficientes. En las calles fue creándose poco a poco un ambiente que distaba de lo ocurrido ese 14 de abril, los ánimos estaban cada vez más caldeados. El 10 de enero de 1933 tuvo lugar lo que sería <strong>el detonante final para la caída del Ejecutivo de Azaña: la masacre de Casas Viejas</strong>, un levantamiento en esta localidad gaditana llevado a cabo por un grupo de anarquistas que fue sofocado de manera brutal por las fuerzas de seguridad de la República y en el que murieron diecinueve hombres, dos mujeres y un niño.</p><p>En noviembre de 1933 se celebraron elecciones de nuevo, al haber dimitido Manuel Azaña. Estas tuvieron como vencedores al partido conservador CEDA y a los republicanos radicales; el nuevo presidente sería Alejandro Lerroux, republicano radical. Durante estos dos años se anularon o reformaron la mayoría de las medidas que había llevado a cabo el anterior Gobierno, lo que hizo que se avivara más la agitación en las calles. Fue también durante este periodo cuando <strong>apareció Falange, fundada por José Antonio Primo de Rivera,</strong> hijo del dictador Primo de Rivera. Los falangistas se enfrentaron en las calles a comunistas y anarquistas, que habían perdido en gran medida la fe en el Gobierno de la república tras el giro conservador que había tomado con el Ejecutivo de Lerroux. </p><p>En octubre de 1934 tuvo lugar una huelga general que puso al Gobierno contra las cuerdas, teniendo que sacar a las calles a los militares. Todos estos sucesos desembocaron en unas nuevas elecciones en las que la izquierda se aglutinaría bajo <strong>el Frente Popular, liderado de nuevo por Manuel Azaña, que obtuvo la victoria en las urnas. </strong></p><p>Azaña intentó volver a instaurar las reformas que había llevado a cabo durante su anterior mandato pero la agitación en las calles estaba cada vez más latente, tanto que acabó con el asesinato, el 13 de julio de 1936, del líder de la derecha republicana José Calvo Sotelo. Este suceso fue <strong>aprovechado por parte del ejército que llevaba años preparando un complot contra la República</strong> y que utilizó la muerte de Calvo Sotelo como desencadenante de lo que ya tenían planeado. </p><p>Cinco días después, el 18 de julio de 1936, se producía el levantamiento militar que daría comienzo a la Guerra Civil (1936-1939). La República seguiría vigente hasta 1939, pero desde ese momento el Gobierno tendría que centrar sus esfuerzos en intentar resistir el avance de los militares sublevados, <strong>unos esfuerzos que no darían su fruto y que terminarían en 40 años de dictadura franquista. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Noventa años desde que España amaneció siendo republicana por segunda vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil española,Segunda República española,República,Manuel Azaña,Niceto Alcalá-Zamora,Ahora que de casi todo hace ya...]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Azaña en Mountauban]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/azana-mountauban_1_1195235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b3a841f0-26ca-41e1-9143-8288dafb51d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azaña en Mountauban"></p><p>El pasado 15 de marzo se celebró una cumbre franco-española en Montauban, la localidad del sur de Francia donde descansan los restos del jefe de gobierno y presidente de la República, Manuel Azaña. Allí, como tantos otros de sus compatriotas, murió con miedo a ser detenido y repatriado a la España franquista, en la Francia vencida, ocupada y colaboracionista del Mariscal Pétain. De ahí que el homenaje de Estado que ambos países rindieron ante su tumba tenga un amplio calado y múltiples significados históricos. El primero debe ir dirigido a <strong>un colectivo tan grande y maltratado como el exilio</strong> y especialmente oculto como el que permaneció en Francia y el norte de Africa. Huían de la guerra y de una represión como la franquista que los convirtió en parias, en delincuentes comunes, dificultando su integración en una Francia dividida y polarizada social y políticamente, donde también fueron considerados indeseables, como los judíos y todas las minorías de apátridas de entreguerras.</p><p>El paso del tiempo y la huella de ese estigma, de ser tratados como criminales, tuvieron efectos devastadores sobre su imagen. La que se tenía de ellos pero también su propia percepción. La herida de la guerra, de la persecución y de la emigración, terminó marcando su vida y su propio carácter. Abrió un abismo insalvable, difícil de reparar por el anclaje y la normalización del franquismo en todos los niveles. Desde lo local, que les apartó de cualquier contacto con sus familias y vecindarios, a los que la sola correspondencia o un telegrama podía comprometer de forma grave, hasta el nivel jurídico, legal o consular, que mantuvo su exilio, su extrañamiento como parte de<strong> una necesaria asepsia impuesta a ambos lados de los Pirineos</strong>. Abismo que se tornó en acusación de abandono tras la muerte de Franco, de una generación que se extinguió viendo cómo la joven democracia española no los reivindicaba, no los ponía en el centro de la agenda de recuperación de derechos perdidos por los que ellos mismos tuvieron que exiliarse. La administración española, como había hecho en su día la francesa, les seguía sometiendo a un sinfín de trámites burocráticos en los que las marcas, los estigmas, reaparecían y volvían a hacerse visibles.</p><p>Víctimas de la guerra del exilio del ostracismo y de la amnesia que recorría Europa, llegaban al mismo destino que aquellos que habían salido de la cárcel en los años 50 y no tenían a nadie con quien hablar, nadie se les acercaba por miedo a ser identificados como uno de ellos. Compartieron con <strong>el exilio interior estación final</strong> y dirección única. El ciclo de horrores y extrañamientos que sufrieron simplemente los arrolló.</p><p>De ahí la importancia de un homenaje que supone, en segundo lugar, un cambio sustancial en el relato oficial de la historia de la resistencia francesa. Un mito fundacional del que, en buena medida, habían quedado largamente excluidos los españoles a pesar de su más que probada y documentada participación. Las palabras del presidente francés apuntaban en ese sentido: "no olvidaremos nunca a los numerosos republicanos españoles que se unieron a la Resistencia francesa<strong> y nos permitieron mantenernos libres</strong>". Buscaban eliminar esa marca que se instaló sobre los refugiados españoles y la emigración económica después, maltratada y considerada una excesiva carga económica que mantener para el Estado. El mismo estereotipo, los mismos mantras, que resuenan hoy y siempre sobre todos los migrantes.</p><p>Por eso fue, en tercer y último lugar, una ocasión para que el mundo viera los restos de una cultura política que, a pesar de las diferencias de la guerra, mantuvo la solidaridad humana por encima de cualquier otra cosa. Una cultura que fue capaz de dar alas al <strong>antifascismo mundial</strong> en sus momentos más duros, pero también tuvo que perseverar en el tiempo y ayudar, desde distintos rincones y de formas muy diversas, a personas desconocidas, solas, humilladas, perseguidas y olvidadas después de todo. El paso del tiempo fue difuminando los vínculos con su pasado, sus raíces se fueron quedando sin tierra y, aunque la cadena del conocimiento intergeneracional no se ha roto del todo, ha dejado de transmitirse de la manera que venía haciéndose de forma grupal. Montauban, que <strong>llegó a ser cárcel y sede de un tribunal militar</strong> que persiguió a aquellos extranjeros acusados de actividades subversivas en suelo francés, sigue siendo, como Toulouse y otros tantos lugares, el símbolo de esa cultura, más que de un programa o un ideal político, que llegó a significar mucho más de lo que hoy podemos llegar a imaginar.</p><p>______________</p><p><strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong> es profesor titular de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid y director del Grupo de Investigación Complutense de la Guerra Civil y del Franquismo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gutmaro Gómez Bravo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Azaña en Mountauban]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Exilio,Víctimas del franquismo,Franquismo,Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Cuando la diplomacia tiene memoria: el convenio de Montauban]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/diplomacia-memoria-convenio-montauban_1_1195052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/23d66c49-1955-484e-a800-a33759181545_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la diplomacia tiene memoria: el convenio de Montauban"></p><p>En ocasión precedente y en este mismo diario subrayé el buen hacer del joven Embajador de España en la República Francesa, José Manuel Albares. Curtido en la asesoría y organización de reuniones y cumbres internacionales desde su nombramiento con rango de Subsecretario como Secretario general de Asuntos Internacionales en la Presidencia de Gobierno, ha dado un <strong>considerable impulso a las relaciones hispano-francesas</strong> al frente de la representación española en París. Su actividad diplomática, en la que es notabilísima la atención a los españoles residentes en Francia, recuerda los tiempos de otro excelente embajador en la capital gala, el salmantino Francisco Villar (2004-2010), con quien trabajó en la primera legislatura del Presidente Rodríguez Zapatero.</p><p>Muy acertadamente, José Manuel Albares preparó en febrero de 2019, con motivo del ochenta aniversario del comienzo del exilio del 39, la visita del presidente Pedro Sánchez a la tumba de Manuel Azaña en Montauban, localidad a una cincuentena de kilómetros al norte de Toulouse  —después de la realizada por el expresidente Zapatero en enero de 2015— en compañía de representantes de la cultura, guiados por el veterano profesor Jean-Pierre Amalric, presidente de la Asociación “<strong>Presencia de Azaña</strong>”. Por otra parte, no deja de ser significativo que el embajador Albares hiciera su primer viaje institucional a Toulouse, una de las capitalidades de la República española en el exilio, para reunirse, entre otros quehaceres oficiales, con los jóvenes de la sección internacional española del Liceo Saint Sernin tolosano. Ahora, aprovechando sus extraordinarias relaciones con el Eliseo y la complicidad gubernamental de la ministra Arancha González Laya, su cocina diplomática ha fraguado la XXVI Cumbre franco-española, esta vez, en Montauban. Cosa nada fácil, lo sé por propia experiencia, más aún al llevarse a cabo novedosamente mediante videoconferencia y al propiciar el enésimo encuentro del Jefe del Gobierno español Pedro Sánchez con el Presidente de la República francesa Emmanuel Macron. El lugar no podía ser más simbólico y, sin duda, los hechos más sobresalientes de la Cumbre han sido la visita de los dos dignatarios a <strong>la tumba del último presidente de la Segunda República española</strong> y la firma del convenio de doble nacionalidad entre ambos países, anunciado el 2 de diciembre de 1919 por el entonces presidente en funciones Sánchez y el primer ministro francés Eduard Philippe. Por fin, después de las oportunas negociaciones, fue aprobado en el Consejo de Ministros del 23 de noviembre de 2020.</p><p>Es éste un acuerdo precursor e inédito entre dos países europeos, exceptuado el ibérico hispano-portugués, hasta hoy una de las asignaturas pendientes a nivel internacional que aprueba con suficiencia el gobierno actual. Otra es, sin duda, <strong>la urgentísima derogación del voto rogado</strong> en las elecciones de los residentes españoles en el Exterior. El asunto de la binacionalidad franco-española remonta a lejos, a muy lejos. Véngase el lector conmigo a la memoria.</p><p>Los siempre privilegiados por su amistad, sabemos que los hermanos Carlos y José Martínez Cobo, socialistas destacados del exilio republicano en Toulouse, cruzaron con sus padres y hermana la frontera hispano-francesa persiguiendo la vida que en el Madrid bajo las bombas criminales peligraba tras la sublevación y golpe militar de 1936. De ello, de las primeras penurias y dificultades de los hijos del histórico Martínez Parera <strong>como refugiados políticos en Francia</strong>, del compromiso militante y de su decisiva participación en el proceso de renovación del PSOE, que condujo al Congreso de Suresnes (otoño de 1974), presidido precisamente por José, dejó éste hace unos años huella escrita en su libro memorialístico <em>Recuerdos fraternales. España en el exilio</em> (2009), lección de una existencia recta y orgullo de la patria de sus padres. Charles había fallecido el 10 de marzo de 2005.</p><p>Los dos hermanos decidieron estudiar medicina y lograron titularse, Charles como cirujano ortopédico, Joseph como cardiólogo pediatra, pero ambos no pudieron ejercerla por ser refugiados extranjeros. Así lo decidió el Colegio de Médicos francés que, pese a los trece años de estudio y tras una denuncia, prohibió trabajar a los jóvenes doctores más allá de ocupaciones circunstanciales. Similar desventura sufrió José María Sertucha, suegro del menor de los Martínez Cobo, a quien por la misma razón se le vetó la titularidad docente a pesar de la correspondiente convalidación de sus diplomas; o Gabriel Pradal, autor de excelentes ensayos periodísticos reunidos bajo el título <em>Pericles García</em>, inhabilitado para ejercer su profesión de arquitecto después <strong>de haber sido perseguido por la policía franquista a causa de su socialismo y tres penas de muerte.</strong> No fueron los únicos exiliados frente a tales desafueros. Ante esta tesitura y por la situación económica familiar, los hermanos Martínez Cobo se vieron obligados a “hacerse franceses”, lo cual conllevaba la inmediata pérdida de la nacionalidad española que, como ellos decían, nunca perdieron porque no la tenían.</p><p>Tiempo después, cuando pudieron visitar la tierra que les vio nacer, lo hacían como españoles “sin papeles”. Hasta que, en la primavera de 1989, después de haber emprendido ambos los trámites correspondientes, el Consejo de Ministros rubricó sendas habilitaciones <strong>para que recuperaran la nacionalidad</strong> y, poco después, el 14 de abril, puesto que la simbólica casualidad así lo dispuso, les expidieron sus pasaportes.</p><p>El convenio hispano-francés viene a estatuir definitivamente la cordura y justicia legislativa. No ignora el lector que la legislación española de nacionalidad se rige por el<strong> ius sanguinis o derecho de sangre</strong><em>ius sanguinis</em> independientemente del lugar de nacimiento. Pero no se permitía la adquisición de otra nacionalidad fuera de los acuerdos con Portugal y ciertos países hispanoamericanos. El español que abrazaba la francesa perdía <em>de facto</em> la española de origen, al igual que la mujer casada con un francés. Los descendientes menores nacionalizados franceses podían conservar la ciudadanía española si sus padres la solicitaban en los tres meses siguientes. Por último, quien demandaba la nacionalización gala podía recuperar la española, o conservarla, dentro de los tres años siguientes a la obtención de aquella. Ahora bien, en los últimos tiempos, al no comunicar la administración francesa a la consular española las nacionalizaciones, algunos españoles <strong>seguían manteniendo en silencio </strong>consentido su identidad al abrigo de una norma legal ciertamente poco clara, incluso arbitraria según en qué consulado se aplicara.</p><p>El último día de octubre de 2007, en virtud de la Ley de Memoria histórica, auspiciada por José Luis Rodríguez Zapatero, a los exiliados y a sus descendientes que perdieron la nacionalidad se les facilitaba recuperarla u obtenerla antes del 27 de diciembre de 2011, medida que se amplió <strong>a los brigadistas internacionales de la guerra civil</strong> y, el año pasado, a sus descendientes que desearan adquirirla.</p><p>El emblemático acuerdo de la Cumbre de Montauban, que en su bilateralidad beneficia asimismo a los franceses residentes en nuestro país, acaba siendo un logro socialista más del gobierno de coalición dentro de un clima político (y mediático) convulso, debido al disparatado rumbo y anteojeras de una derecha cerril decidida a cohabitar con otra aún mucho más ultramontana. Corren tiempos difíciles de peste interminablemente asesina y de desbocada oposición política a la acción gubernamental en los que, no obstante, los españoles del exterior, de Francia en concreto, ven satisfecha la voluntad <strong>de ejercer sus derechos ciudadanos derivados de la adquisición de la doble nacionalidad</strong>. Veré conmigo mismo si soy uno de los primeros en solicitarla para sentirme doblemente europeo.</p><p>______________________</p><p><strong>Javier Pérez Bazo</strong><em>avier Pérez Bazo</em><em> es Catedrático de Literatura española de la Universidad de Toulouse y fue Consejero de Educación de la Embajada de España en París (2004-2008).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Pérez Bazo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la diplomacia tiene memoria: el convenio de Montauban]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Guerra civil,PSOE,Segunda República española,Manuel Azaña,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sánchez no contempla que los restos de Azaña vuelvan a España: "Tienen que descansar donde fueron enterrados"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/sanchez-no-contempla-restos-azana-vuelvan-espana-descansar-enterrados_1_1195051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b3a841f0-26ca-41e1-9143-8288dafb51d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sánchez no contempla que los restos de Azaña vuelvan a España: "Tienen que descansar donde fueron enterrados""></p><p>El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado que no contempla que los restos del último presidente de la II República, <strong>Manuel Azaña</strong>, que se encuentran en la ciudad francesa de Mantauban sean trasladados a España porque "<strong>tienen que descansar donde fueron enterrados</strong>". Añadió que sus familiares también se oponen al traslado, según informa Europa Press. </p><p>Así lo ha señalado en rueda de prensa junto al presidente de la República Francesa,<strong> Emmanuelle Macron</strong>, en la XXVI Cumbre hispano-francesa que ha tenido lugar este lunes en Mantauban antes de la visita de ambos dirigentes a la tumba de Azaña.</p><p>Sánchez ha asegurado que los familiares de Azaña, al igual que el Gobierno, también comparten que sus restos deben permanecer en territorio francés y ha insistido en que "<strong>forma parte de la historia compartida entre España y Francia</strong>".</p><p>Eso sí, Sánchez ha matizado que otra cuestión es que en el marco del debate parlamentario, en relación con la Memoria Democrática, haya "evidentemente un apartado para reivindicar desde el punto de vista histórico la figura de personalidades como <strong>Manuel Azaña vinculados a la Segunda República</strong>".</p><p>En esta misma línea, Macron ha reiterado que la presencia de Azaña refleja la historia compartida entre los países vecinos. "Nosotros estamos orgullosos de que la sepultura de Azaña esté en suelo francés porque <strong>representa la historia compartida</strong>", ha asegurado el dirigente francés.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Mar 2021 15:39:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sánchez no contempla que los restos de Azaña vuelvan a España: "Tienen que descansar donde fueron enterrados"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Manuel Azaña,Pedro Sánchez,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sánchez y Macron rendirán homenaje a Manuel Azaña este lunes en Montauban]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/sanchez-macron-rendiran-homenaje-manuel-azana-lunes-montauban_1_1194854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4bb9f9a1-191f-48a4-af84-89a1719e0fb1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sánchez y Macron rendirán homenaje a Manuel Azaña este lunes en Montauban"></p><p>El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el mandatario francés, Emmanuel Macron,<strong> rendirán homenaje al expresidente de la II República Manuel Azaña</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/12/17/el_ultimo_presidente_republica_regresa_madrid_con_una_gran_exposicion_que_inaugura_rey_114561_1012.html" target="_blank">expresidente de la II República Manuel Azaña</a> visitando su tumba al término de la cumbre bilateral que mantendrán el próximo lunes en Montauban, informa Europa Press.</p><p>La localidad de la región de Occitania, en el sur de Francia, ha sido el simbólico enclave elegido por los dos presidentes para la celebración de la <strong>XXVI cumbre hispanofrancesa</strong>, la primera entre ambos países desde la celebrada en Málaga 2017.</p><p>Según han explicado fuentes gubernamentales, la elección se ha hecho con vistas a rendir homenaje no solo a Azaña, de cuya muerte en esta localidad francesa se cumplieron 80 años en 2020, sino también <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2017/08/14/exiliados_republicanos_francia_argelia_68601_1621.html" target="_blank">a los republicanos españoles que se exiliaron en el país vecino</a>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/08/24/la_ministra_justicia_rinde_homenaje_los_espanoles_que_participaron_liberacion_paris_hace_anos_98178_1012.html" target="_blank">muchos de los cuales lucharon luego contra el nazism</a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/08/24/la_ministra_justicia_rinde_homenaje_los_espanoles_que_participaron_liberacion_paris_hace_anos_98178_1012.html" target="_blank">o</a> y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/02/27/los_nombres_los_republicanos_madrilenos_deportados_campos_nazis_son_leidos_cibeles_como_homenaje_77316_1012.html" target="_blank">murieron en campos de concentración.</a></p><p>Además, uno de los principales puntos de la cita será la firma de <strong>un convenio de doble nacionalidad entre los dos países</strong>, algo "excepcional" según Moncloa, ya que este tipo de acuerdos solo los hay con contados países y hasta ahora no había ninguno europeo.</p><p>También este paso tiene que ver con el reconocimiento a aquellos españoles que se exiliaron en Francia y a las generaciones que les siguieron, algunos de cuyos miembros desempeñan actualmente <strong>papeles destacados en la vida política y social </strong>del país vecino, han resaltado las fuentes.</p><p>La pandemia obligará a que solo estén presentes Sánchez y Macron, quienes pese a haber coincidido en otras citas y encuentros, celebrarán su primera cumbre bilateral. El resto de miembros de ambas delegaciones <strong>participarán por vía telemática.</strong></p><p>En este sentido, está previsto que mantengan <strong>encuentros con sus homólogos franceses los cuatro vicepresidentes del Gobierno</strong>, así como los ministros de Exteriores, Interior, Defensa, Justicia, Transportes, Trabajo, Educación y Universidades.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Mar 2021 11:33:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sánchez y Macron rendirán homenaje a Manuel Azaña este lunes en Montauban]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Exilio,Republicanos,Nazismo,Manuel Azaña,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Manuel Azaña, de Alcalá de Henares, nuevo en esta plaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/manuel-azana-alcala-henares-nuevo-plaza_1_1193032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4bb9f9a1-191f-48a4-af84-89a1719e0fb1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Azaña, de Alcalá de Henares, nuevo en esta plaza"></p><p>Hacia finales de agosto empezó a hablarse de que se iba a celebrar un gran mitin republicano en la plaza de toros. Nadie pensaba que el Gobierno del <strong>general Berenguer </strong>autorizaría una manifestación de esa clase. Pero la autorizó. ¿Era que al Gobierno le había pillado la cosa en la hora tonta o pensaba que iba a ser un fracaso? Probablemente las dos cosas, o mitad y mitad.</p><p>No era lo mismo llenar de estudiantes, de políticos y de intelectuales el Teatro de la Zarzuela para oír a <strong>Sánchez Guerra </strong>romper con el Régimen aun sin llegar a declararse republicano, que movilizar las masas necesarias para llenar la plaza de toros a la luz del día. </p><p>Azaña, siempre escéptico, siempre pesimista, dudaba de que aquello saliera bien.</p><p>—Si vienen los valencianos, tal vez tengamos media entrada. Allí hay “republicanos hereditarios”...</p><p>—Se olvida usted de los socialistas madrileños... Recuerde el entierro de Pablo Iglesias... ¡Aquello eran masas en la calle! ¿O no?</p><p>Azaña se quedó callado. ¿Los socialistas? De acuerdo. Había que contar con ellos. Ya estaban metidos en el Comité Revolucionario. Pero estaban siempre sujetos a su disciplina. Tenían que contar con sus comités. En el mitin republicano no hablaría ninguno de ellos.</p><p>Por otra parte, a<strong> Azaña </strong>le gustaría que la República la trajeran los republicanos y también que la gobernasen. Él era un “burgués liberal”. Lo decía siempre. Lo dijo incluso en un discurso en momentos, como los de los finales de la guerra, en los que aquello resultaba extravagante y peligroso: “También los burgueses se baten...”.</p><p>Él sabía muy bien que a aquellas alturas los burgueses que se batían en las filas republicanas lo hacían con poco entusiasmo. Calificar como burguesía republicana a los intelectuales, a los científicos, a los artistas, a los poetas (aunque se hubieran educado en ambientes de alta burguesía) no era una verdad absoluta. Era sólo un viejo deseo del burgués liberal que él se sentía. </p><p>Siempre le pareció necesario que en España hubiera un partido socialista fuerte, como los que había entonces en Inglaterra, en Francia y todavía en Austria e incluso en Alemania.</p><p>Convencer a la pequeña burguesía, y, por supuesto, a la alta, de que no tenía nada que temer de la libertad, o mejor dicho, de que sin ella no podría desarrollarse sobre todo industrialmente y prosperar como había prosperado en el resto de Europa, era, seguramente, su idea más fija.</p><p>El socialismo le parecía no sólo útil, sino indispensable para conseguir mejorar la condición de la clase trabajadora. Y no únicamente la condición material, sino su nivel de cultura. Pero el socialismo anteponía los intereses de clase a la forma de Estado. También Azaña anteponía la libertad, la justicia, la cultura y, por supuesto, el progreso a la forma republicana de gobierno. El contenido le importó siempre más que el nombre. Por eso empezó militando en el Partido Reformista de<strong> don Melquíades Álvarez</strong>, que postulaba “la accidentalidad de la forma de gobierno”. Monarquía o república daba lo mismo. La cuestión era poder conseguir la verdadera libertad, la modernización y el saneamiento de las instituciones. </p><p>Sólo cuando Azaña se convenció, en tiempo de la dictadura, de que la monarquía emprendía un camino que a él —como a otros— les parecía equivocado e irreversible, empezó a trabajar por la república, sin estar seguramente muy convencido de que llegaría a implantarse.</p><p>También los socialistas parecían embarcados en la aventura republicana. Tres de sus líderes —<strong>Prieto, Largo Caballero y Fernando de los Ríos</strong>— figuraban en aquel Comité Republicano y estaban dispuestos a formar parte del equipo gobernante de una república que, por mayoría en quienes pensaban formarlo, habría de ser, o se suponía que el país quería que fuera, el régimen de la burguesía liberal. Una república más o menos avanzada, según lo que saliera de las elecciones. Pero se daba por descontado que no sería un régimen socialista.</p><p>¿Acudirían, pues, en masa los obreros socialistas al mitin de la plaza de toros? Podría ser. Pero en sus filas figuraban muchos reticentes. El socialismo español había conseguido grandes avances en las zonas industriales. Había engrosado mucho sus filas durante los años de la dictadura. Era el único partido al que se había permitido seguir funcionando con normalidad, aunque sin alborotos callejeros. Sólo con ocasión de la muerte de Pablo Iglesias —en diciembre de 1925— salieron las masas a la calle, y el Madrid “alegre y confiado” de aquellos años vio con asombro las enormes colas para desfilar ante el cadáver velado en la Casa del Pueblo, así como el imponente entierro en el que la gente —toda a pie— cubría varios kilómetros. Cuando los primeros entraban en el cementerio civil, los últimos no habían podido aún ponerse en marcha en la calle de Piamonte, junto a Barquillo.</p><p>Tengo un recuerdo muy vago de todo aquello que me pilló en Madrid por casualidad —aún no había terminado el bachillerato—, pero me dejó bastante impresionada la frase que escuché al padre de unas amigas de mi edad, en cuya casa estaba yo merendando cuando él volvió del Casino:</p><p>—¡Más gente en la calle que la tarde que se llevaron a Sevilla el cadáver de Joselito, hace cinco años! Y eso que aquello era en mayo. ¡Estamos apañados!</p><p>Precisamente por aquel crecimiento del socialismo, no estaban seguros los republicanos de que el Partido, y mucho menos su central sindical, la UGT, estuvieran dispuestos a jugarse las conquistas conseguidas en la aventura de implantar una república burguesa. La forma de Estado era para ellos cuestión de segundo orden. Bien claro lo decían en aquellas coplas que cantaban cuando se celebraba alguna fiesta, con asistencia de las mujeres y los niños, en el café o en el teatro de la Casa del Pueblo:</p><p><em>El socialismo es de oro</em></p><p><em>la República es de plata...</em></p><p>—Bueno, hombre, si les parece de plata, no vamos mal... —decía un azañista en el Ateneo, mientras empezaba a verse ya con optimismo que el billetaje de la plaza de toros iba a agotarse con mucha más rapidez de la que habían calculado los más optimistas.</p><p>—Siempre que la plata no sea de la que c... la gata —respondió otro de los que figuraban en el grupo. Era uno de los que todas las tardes que había discusión en el salón de actos echaban en cara a los socialistas el haber colaborado con la dictadura de <strong>Primo de Rivera</strong>.</p><p><strong>Las vísperas</strong></p><p>Los pesimistas sospechaban que, vistas las perspectivas de afluencia, la autoridad acabaría por prohibir el mitin.</p><p>—Es posible que ya esté suspendido. He visto a Azaña salir de la reunión del Comité y llevaba una cara que daba miedo.</p><p>—Me gustaría saber cuándo ha visto alguien a Azaña con buena cara.</p><p>Don <strong>Ramón del Valle-Inclán</strong> era el único que se sentía seguro de que se celebraría el mitin.</p><p>—¡No tienen más remedio que permitirlo! Si este Gobierno de lo que trata es de volver a poner las cosas como estaban antes de la dictadura, para tratar de afianzar la monarquía, tiene que dejar que se expansionen los republicanos. <strong>Lerroux</strong> celebró, en tiempos, más de un mitin en la plaza de toros de Barcelona. Casi siempre coincidían con las visitas del rey a aquella ciudad.</p><p>—¿Y no pasaba nada?</p><p>—Sí; pasaba que el gobernador, el capitán general y demás responsables del orden se encontraban comodísimos. Tener a todos los republicanos, entre los que figuraban muchos anarquistas, encerrados en un recinto equivalía a dejar las calles libres para que se desarrollasen con toda normalidad las aclamaciones del resto de la población.</p><p>El propio don Valle-Inclán, seguramente por ser el socio más ilustre de cuantos frecuentaban asiduamente el Ateneo y también el más querido, el más simpático y el más ocurrente, fue el depositario y libre disponedor de la mayor parte de las entradas de los dos palcos que los organizadores del mitin habían reservado para el Ateneo.</p><p>—Te invito... —me dijo.</p><p>—El caso es, don Ramón, que la directora de nuestra Residencia, <strong>la señorita De Maeztu</strong>, pretende que para ir pidamos antes permiso a nuestras familias. Es por si pasa algo, ¿comprende?</p><p>—¿Y por qué no lo pides?</p><p>—No queda tiempo. Y, además, no me lo darían... Es peligroso. Fíjese que los propios amigos, novios y compañeros nuestros no quieren cargar con chicas por si se arma tumulto. Ellos van todos al callejón.</p><p>—¡Nada!, ¡nada...!, no te apures. Tú dices que vas conmigo al palco y ya verás cómo nadie te pone ningún inconveniente.</p><p>Para mí misma era un gran alivio. Siempre fui miedica. Pero como a don Ramón le conocía todo el mundo, además de lo que me halagaba ir con él, tenía la seguridad de que nadie nos aplastaría suponiendo que se produjera algún lío. Además, en un palco, donde estarían algunas de las señoras de los miembros de la Junta —no todas, puesto que, por entonces, incluso los republicanos más avanzados seguían opinando que donde mejor está la mujer es en casa y, a ser posible, con una pierna escayolada—, estaríamos no sólo tranquilos sino cómodos.</p><p><em> La libertad no hace felices a los hombres.</em></p><p><em>“Les hace hombres”.</em></p><p>Hacía un día de otoño que parecía de verano. Llegamos cuando la plaza de toros, que no era la de ahora sino la que derribaron para hacer más tarde el actual Palacio de los Deportes, estaba ya medio llena. En el ruedo habían puesto miles de sillas y no bastaron. Nada más aparecer don Ramón en el palco, le hicieron una ovación tan entusiasta como la que harían poco después a los oradores. Los altavoces multiplicaron el ruido de aquellos aplausos y don Ramón saludó a derecha e izquierda muy contento.</p><p>Lo malo fue que, poco después, empezó a hacer comentarios, tan divertidos y originales como era siempre todo lo que él decía, pero peligrosos en aquel ambiente de enardecimiento. Por ejemplo, cuando el primer orador, que era valenciano, mencionó a <strong>Blasco Ibáñez</strong> y estalló la ovación estruendosa, don Ramón exclamó a grito pelado:</p><p>—¡Si empezamos así, más vale marcharse!</p><p>Después se puso a gritar todo lo que se le ocurrió, y aunque no se le oía, se notaba, por sus gestos, que mostraba una cierta disconformidad, lo cual era peligroso en aquel ambiente de enardecimiento.</p><p>De uno de los oradores más importantes y aplaudidos comentó:</p><p>—¡Es un guitarrista de balneario...!</p><p>Uno de los ateneístas que estaban con nosotros en el palco no se cansaba, en cambio, de admirar al grupo de oradores.</p><p>—Ya sí que empiezo a creer que viene la república...</p><p>—¿Por qué?</p><p> —Mírelos. Han cambiado de pinta todos ellos. Ya parecen ministros de verdad.</p><p>Cuando le tocó hablar a Azaña, hubo menos expectación. Casi nadie le conocía. Incluso se le oía mal al principio porque muchos hablaban entre sí. La gente estaba pendiente más bien de Lerroux y de <strong>Alcalá Zamora</strong>, que eran las “estrellas” y hablarían los últimos. </p><p>Sin embargo, y a pesar de ser la primera vez que hablaba ante tanta gente —más de 25.000 personas, pues, aunque aquella plaza era más chica que la de ahora, el ruedo, el callejón, los accesos y los pasillos de fuera estaban abarrotados—, y a pesar también de que no hizo ninguna clase de concesiones demagógicas ni de palabra ni de gesto, Manuel Azaña logró hacerse escuchar con interés y respeto, y al final, con entusiasmo.</p><p>—Esta es la cabeza mejor amueblada de la República —dijo don Ramón, sintiéndose conformista por un momento.</p><p>Todo terminó bien. Hubo bastante orden a la salida y cuando bajamos a pie por la calle de Alcalá, como casi todo el mundo, porque entonces a la gente le gustaba andar, sobre todo con buen tiempo, nos vimos sorprendidos por la presencia de Azaña a nuestro lado. Habíamos visto pasar a todos los otros “primeros espadas” en automóviles propios o de amigos. Don Manuel había rehusado los ofrecimientos. Vivía cerca y prefería ir andando hasta su casa.</p><p>Formamos grupo y la gente que pasaba a nuestro lado sólo se fijaba en Valle-Inclán. Algunos se detenían para dejarle paso y hasta le aplaudían. En Azaña no se fijaba nadie. Es curioso que casi ninguna de las 25.000 personas que momentos antes le habían ovacionado e incluso muchas que recordarían su nombre, muy fácil de retener, no recordaban su estampa ni le miraban, a pesar de ser el más alto y corpulento del grupo.</p><p>—Se sentirá usted muy contento —le dijo alguien.</p><p>—Sí; contento de haber terminado y de verme en la calle —respondió.</p><p>Todos los del grupo le felicitamos diciéndole sinceramente que había estado muy bien.</p><p>Pero don Ramón del Valle-Inclán, quien después de saludarle muy afectuosamente, por cierto, se había quedado callado mientras hablábamos los otros, se puso de pronto a gritar:</p><p>—Discrepo. ¡Ha estado usted muy mal!</p><p>—¿Por qué me dice eso, don Ramón? —preguntó Azaña sin perder el buen gesto que yo le había visto muchas veces, pero que no era en él absolutamente habitual.</p><p>—Pues porque ha dicho usted que “la libertad no hace felices a los hombres”. Usted tenía que haber dicho que la libertad y la República nos van a hacer felices a todos. Ya sabemos que no es así, que ni la república ni ninguno de los que estaban hablando allí nos pueden hacer felices. Pero su obligación era decirlo. ¿Se imagina usted a esos pobres hombres que han venido desde Valencia o desde Sevilla o a pie desde los pueblos más cercanos, cuando vuelvan a su casa y les digan a sus convecinos: “Todo estuvo muy bonito, pero de pronto salió un señor calvo con anteojos y dijo que la República no nos va a hacer felices”?</p><p>Mientras don Ramón seguía con su tema, le dije a Azaña con disimulo:</p><p>—Le aseguro que mientras usted hablaba, estaba encantado. Ha dicho que es usted “la cabeza mejor amueblada de la república”.</p><p>—No se preocupe. Cuando usted todavía no había nacido, ya conocía yo a don Ramón. Sé muy bien lo que piensa de mí y lo que dice. Además, es posible que esta vez tenga toda la razón.</p><p>Estábamos a la altura de la calle de Velázquez y Azaña se despidió. Tenía que tomar aquel camino para ir a su casa.</p><p>—Hasta mañana. Y conste, don Ramón, que me quito de en medio para que pueda usted ponerse a hablar bien de mí, con libertad.</p><p><em>*Fragmento extraído del libro 'Azaña. Los que le llamábamos don Manuel', escrito por la abogada, periodista y escritora Josefina Carabias y publicado recientemente por Seix Barral</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-azana-los-que-le-llamabamos-don-manuel/324729#:~:text=llam%C3%A1bamos%20don%20Manuel-,Sobre%20la%20autora%20de%20Aza%C3%B1a,que%20le%20llam%C3%A1bamos%20don%20Manuel&text=Josefina%20Carabias%20(1908%2D1980),%C3%A9poca%20franquista%20y%20la%20Transici%C3%B3n." target="_blank">Azaña. Los que le llamábamos don Manuel</a></p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de febrero de</em> tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Josefina Carabias]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Azaña, de Alcalá de Henares, nuevo en esta plaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Segunda República española,TintaLibre,República,Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Parece mentira, en 'tintaLibre' febrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/parece-mentira-tintalibre-febrero_1_1192929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3641ae29-7bac-4405-ab07-c70115c061e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parece mentira, en 'tintaLibre' febrero"></p><p>La desinformación y el bulo forman una vieja pareja que nunca ha estado tan presente en los escenarios de la comunicación política. Los expertos afirman que ambas técnicas propagandistas, bien conocidas por Goebbels y el nazismo, afilaron sus armas después de la Segunda Guerra Mundial, pero nunca como hasta el presente se había manejado tal cantidad de información y nunca la desinformación había sido tan apabullante. Son las dos caras de la misma moneda que en el número de febrero de tintaLibre analizamos.</p><p>Dice el filósofo Norbert Bilbeny en nuestras páginas que ya no es cuestión de quién se cree al mentiroso, sino que la epidemia se ha extendido hacia los extensos dominios de quién se cree a quién. Los cuatro años de Donald Trump, además, han encumbrado lo que en su lenguaje se ha dado en llamar <em>hechos paralelos</em>, esa vasta constelación de supuestos indemostrables que, accionados desde <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2021/01/09/twitter_suspende_definitivamente_cuenta_trump_por_riesgo_que_incite_violencia_115245_1022.html" target="_blank">su Twitter personal</a>, ha inflamado a sus creyentes y terminado tristemente con episodios como el asalto al Capitolio. En plena noche electoral, todavía con el recuento en marcha y centenares de miles de votos por contar, proclamarse ganador de las elecciones es algo absolutamente delirante, lo que no ha impedido que más de la mitad de sus 74 millones de votantes siga pensando que el exmandatario, ahora residente en Florida, fue víctima de un robo.</p><p>El contagio viral del maniqueísmo y la polarización en la época de la postverdad se extiende por todas partes. Florecen las <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/12/23/la_conspiranoia_acecha_terreno_fe_114829_1012.html" target="_blank">sectas negacionistas </a>y los grupos supremacistas que comulgan con esos delirios irracionales que, según Silvio Waisbord, que analiza el caso de QAnon, siempre han estado presentes en la historia de Estados Unidos y ahora han tenido un crecimiento insospechado amparados por la impunidad de las redes sociales y protegidos por la manga ancha de la libertad de expresión.</p><p>Nuestro número de febrero rinde también tributo a la memoria dos personajes que lucharon por un mundo más razonable. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2020/11/03/azana_memoria_socialista_otras_desventuras_112784_2003.html" target="_blank">Azaña</a>, retratado de forma magistral por la periodista <strong>Josefina Carabias</strong>, fue según Valle-Inclán la “cabeza mejor amueblada de la República”. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/10/16/prologo_albert_camus_periodista_56124_1026.html" target="_blank">Albert Camus</a> también peleó lo suyo contra la barbarie totalitaria y sus textos en <em>Combat</em>, el periódico de la Resistencia, son antológicos en este sentido. Pero quizás la fábula moral más extendida sobre la mentira tiene a un personaje infantil, Pinocho, como protagonista, y a un periodista florentino de la segunda mitad del XIX, <strong>Carlo Collodi</strong>, como su hacedor. El mismo Pinocho con el que el pintor <strong>Antonio Saura </strong>nos invita desde nuestra portada. Un número con la nariz y la sombra muy alargadas, sin duda.</p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Parece mentira, en 'tintaLibre' febrero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Periodismo,TintaLibre,Manuel Azaña]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Releyendo a Manuel Azaña y Miguel Hernández]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/releyendo-manuel-azana-miguel-hernandez_1_1190012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/af9314be-f8d4-4fc2-a28c-8cd729bb4c37_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Releyendo a Manuel Azaña y Miguel Hernández"></p><p><em>Hemos de salir en cada momento difícil con más empuje, con más serenidad, con más alegría.</em></p><p>Miguel Hernández</p><p>Algunos aniversarios <strong>nos invitan a relecturas y a desempolvar la memoria</strong>. Hace pocas semanas recordábamos el nacimiento del poeta Miguel Hernández, del que se cumplían ciento diez años, y la muerte de Manuel Azaña, ocho décadas atrás en su exilio francés de Montauban. El común destino del político escritor y del poeta ilustró dramáticamente el franquismo más envilecido; el Presidente de la Segunda República fue perseguido hasta su mismo lecho de muerte, ocurrida el 3 de noviembre de 1940; el autor de <em>Viento del pueblo</em>, después de arrostrar un interminable periplo carcelario, falleció abandonado a su cruel agonía dos años después, el 28 de marzo, en la enfermería de un reformatorio de adultos alicantino.</p><p>Ambas efemérides y la calidad humana de Azaña y Hernández, cada cual a su manera, me llevan a esbozar aquí unas breves reflexiones, por contraste, en torno al ejercicio político de la actual derecha neoliberal y la ultraderecha españolas,<strong> caracterizado por la agresión verbal y la crispación</strong> en las que campan a sus anchas el insulto, la tergiversación deliberada de los hechos, el ultraje más imbécil a la verdad y la confusión adrede con zancadillas que cada vez aguanta peor el ciudadano. Todo un cóctel de despropósitos nutridos por alevosos neofranquistas, particularmente histriónicos en tiempos de peste y desgarros. El lector habrá comprendido que me estoy refiriendo, por mejor precisar, a unas señaladas actitudes que corren el peligro de enquistarse en el actual parlamentarismo español, como resultante de un desvarío al rebufo de arrogantes cabecillas y una muy estudiada estrategia de todo tipo de caciques económicos y gacetilleros, depredadores de la razón y hasta, si fuera posible, del mismo Gobierno. En verdad, su único propósito.</p><p><strong>Del moderantismo neoliberal</strong></p><p>Si la obra narrativa de Azaña no es suficientemente conocida, aun siendo de lograda factura, tampoco lo son menos su producción ensayística y ejercicios oratorios, que describen la columna vertebral de su pensamiento político. Nuestros parlamentarios deberían frecuentar sus discursos, llevar a la mesilla de noche, por ejemplo, la disertación pronunciada en el Ayuntamiento de Barcelona en el segundo aniversario del golpe militar de 1936, aquella del requerimiento de cierre, “Paz, piedad, perdón”, tan aleccionadora; o, entre otros, el discurso que en calidad de Presidente del Ateneo madrileño leyó en esa institución el 20 de noviembre de 1930. A algunos dirigentes<strong> les servirían como manual de exquisita elocuencia</strong>. Veamos por qué lo digo.</p><p>Resulta cuando menos curioso que se haya elogiado casi unánimemente la intervención de Pablo Casado durante la pasada moción de censura, no tanto por habilidad discursiva como por un supuesto regreso a posiciones moderadas, a la contención del verbo y a la ruptura con la ultraderecha. Sin embargo,<strong> convendría no confundir moderación con moderantismo</strong>, cuya ascendencia remonta al liberalismo decimonónico, doctrinario y elitista. Manuel Azaña lo definió con clarividencia en su discurso del Ateneo. Fue enarbolado por Cánovas, por el militar Narváez que, como recordaba el Presidente, fusiló a dos centenares de disidentes políticos. El mismo moderantismo que sustentaron voluntades oligárquicas, los nuevos ricos y el despotismo dúctilmente corrupto; que, bajo su sentido providencialista de la nación se afirmó como reacción conservadora con exclusivo interés por el bienestar individual frente a cualquier principio ético y que “negocia turbiamente a la sombra del poder y en la ganancia participan manos blancas”. El moderantismo que, ni antes ni ahora, permite la disidencia interna en el partido, ni siquiera un relamido verso suelto, pues “no se puede vivir fuera del aprisco”. Y por si fuera poco, subrayaba Azaña, un moderantismo que cuenta con el apoyo de la Iglesia “como si al fin la Providencia se hubiera decidido a tomarlo bajo su protección”, esperando “que, en caso de apuro, Dios dará la razón al Gobierno, si le obedece la Guardia civil”.</p><p>Muy probablemente el señor Casado desconoce el rancio abolengo del ideario moderantista de su partido. No es persona muy instruida en leyes e historia elemental. Cuidó las formas desde la tribuna del Congreso, pero pronto volvió a las andadas, a la acritud destructiva y a su interesado obstruccionismo ante la renovación de los órganos judiciales que la Constitución demanda, sin olvidar sus deslealtades paseadas por Europa. Ciertamente, dejó sin voz a algunos estrambotes, pero <strong>aún escucha las sirenas del Aznar que, creyéndose Cánovas, también desprecia al pueblo</strong>. El propio dirigente del Partido Conservador proclamaba desde las Cortes decimonónicas que las desigualdades sociales debían respetarse porque Dios las había creado. Desde el moderantismo el líder popular permite los chirridos de otras lumbreras, o instruye la excéntrica insensatez de la Presidenta de la Comunidad de Madrid en la gestión de la pandemia, aplaudida por escribientes a sueldo. Aún más osado es, no tanto exonerarla de toda responsabilidad en uso de sus únicas competencias como que la cúpula de su partido la encubra, envalentone, jalee y abisme entre sus contingencias y delirios. Su comportamiento exaspera, obediente a pies juntillas al filibusterismo entre bastidores de Rodríguez Bajón, un aznarista resentido, un valido ebrio de todo. Al dictado de sus propios trastornos de presumida ignorante, Díaz Ayuso únicamente se esmera en hacerle ojitos a la inconsciencia. Son sus señas de identidad. Con todos los peligros que ello entraña.</p><p><strong>El escarnio a la Memoria</strong></p><p>Releer a don Manuel resulta siempre saludable. Como lo es volver al verso de Miguel Hernández. Al barroquismo poético de <em>Perito en lunas</em> y a la logradísima expresión neorromántica de <em>El rayo que no cesa,</em> o<em> </em>al verso comprometido en tiempos de guerra en <em>Viento del pueblo</em> y <em>El hombre acecha</em>… Ojalá no hubiera escrito algunos excepcionales poemas de <em>Cancionero y romancero de ausencias</em>, auténtica emoción de lírica popular y humana, cumbre de la poesía universal. Ojalá, a cambio de su propia vida. En apenas quince años, había alcanzado una obra entre las más genuinas contribuciones artísticas de la historia cultural española contemporánea. Ojalá no hubiera ido nublándosele poco a poco el azul clarísimo de su mirada. Por todo ello, causa estupefacción que <strong>hoy todavía ensucie su memoria un puñado de descendientes de aquellos que lograron su muerte</strong>.</p><p>La degeneración del debate político se debe en gran medida al envilecimiento hiperbólico de la ultraderecha empeñada en emponzoñar la convivencia y revestir al revés la historia sucedida. Hecho agravado, más o menos coyunturalmente, por el seguidismo cómplice del Partido Popular y de Ciudadanos. En nuestros días, lejos de conceptos como la dignidad y el compromiso humano, que tienen en Hernández su paradigma —“Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera / hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente”—, <strong>asistimos a un peligroso quebramiento ético auspiciado por el neofranquismo</strong> y a un constante escarnio a la Memoria democrática.</p><p>Que mediante la peor y cruel demagogia posible el jefe de la oposición y su cuadrilla conviertan en cansina letanía la mala gestión gubernamental de la pandemia e imputen al Presidente Sánchez tanta muerte, no deja de ser otra cosa que un negocio sucio con imaginarios réditos electorales. Pues se olvida, en cambio, que las competencias en sanidad residen en las autoridades autonómicas. En sus zancadas el virus mortífero no hace distingos, pero hasta las entrañas más impasibles<strong> revuelven los innumerables ancianos privados de atención hospitalaria o abandonados a una oscurecida muerte</strong>. A la misma muerte sola de Hernández, y a la de su hijo aún no destetado, de su suegro, del compañero de trinchera…, de la presentida suya que cantó en verso el crujido del corazón.</p><p>Por lo demás, mientras que en el 80 aniversario del poeta se celebran homenajes y se da su nombre al aeropuerto de su propia tierra, la arrogancia del regidor madrileño Martínez Almeida se alinea con la propuesta de un concejal voxero para suprimir los versos hernandianos del memorial dedicado a los ejecutados por el franquismo en el cementerio de La Almudena. Lo de Almeida, equiparable a las decisiones cerriles de Ayuso, no es desidia hacia el poeta sino una mala leche cortada por la supina necedad. Ante tanto atropello mental y ausencia de coto, es de esperar que, <strong>luchando contra sus propios fantasmas cara al sol y escudándose en la más dañina impunidad</strong>, un dirigente de Vox, abogado petulante, de nuevo retuerza el cuello a la historia y llegue a acusar al poeta oriolano, por ejemplo, de desharrapado aspirante a señorito de provincias. Tendrían que devolverlo al parvulario y, al decir de Jaurès, enseñarle el respeto y el culto del alma; o llevarlo con orejas de burro al rincón de su conciencia y allí sepa cómo Miguel Hernández escribió de “los hombres viejos”, de él y de los suyos:</p><p><em>Sois los que nunca abrís la mano, la mirada,</em></p><p><em>el corazón, la boca, para sembrar verdades,</em></p><p><em>los que siempre pedís, los que jamás dais nada,</em></p><p><em>cosecheros que sólo sembráis oscuridades.</em></p><p>_____________________</p><p><strong>Javier Pérez Bazo </strong>es Catedrático de Literatura española de la Universidad de Toulouse – Jean Jaurès</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Pérez Bazo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Releyendo a Manuel Azaña y Miguel Hernández]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,Manuel Azaña,Vox,Miguel Hernández,Pablo Casado]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Gobierno conmemora el 80 aniversario de la muerte de Azaña con cine, música  y teatro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/gobierno-conmemora-80-aniversario-muerte-azana-cine-musica-teatro_1_1190164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e89c40bf-f04b-483b-8861-37d386b373b5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno conmemora el 80 aniversario de la muerte de Azaña con cine, música  y teatro"></p><p>El Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, a través de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y la colaboración de Acción Cultural Española, arranca este miércoles un programa de actos para conmemorar el 80º aniversario del fallecimiento de<strong> Manuel Azaña</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2020/11/03/azana_memoria_socialista_otras_desventuras_112784_2003.html" target="_blank">Manuel Azaña</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2020/11/03/azana_memoria_socialista_otras_desventuras_112784_2003.html" target="_blank"> </a>en el exilio, que se extenderá hasta primavera, y que incluirá exposiciones, varios coloquios y diferentes actividades de música, teatro, danza o cine, según informa Europa Press.</p><p>Tras los homenajes que ya han se han realizado este mes en el Congreso de los Diputados y en Alcalá de Henares --su ciudad natal--, este miércoles comienza en el <strong>Ateneo de Madrid</strong> el ciclo de "<strong>Coloquios Azaña</strong>", que contarán con la participación de intelectuales y expertos en su figura, y que se encargará de inaugurar el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez. La clausura, el día 30 de noviembre, correrá a cargo de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo.</p><p>El departamento que dirige Calvo ha informado también de que el eje central del programa conmemorativo será la exposición "Azaña:</p><p>intelectual y estadista. A los ochenta años de su fallecimiento en el exilio", cuya inauguración en la Biblioteca Nacional tendrá lugar el próximo 17 de diciembre.</p><p>Además, el "<strong>Ciclo Café Azaña</strong>" contará con un amplio cartel artístico y cultural que incluirá actividades relacionadas con la música, la danza, el cine de época o el teatro, y cuyos escenarios serán el Instituto Cervantes, la Residencia de Estudiantes, el Círculo de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional de España. Las actividades del "Ciclo Café Azaña" se celebrarán entre el 20 de enero y el 24 de marzo de 2021.</p><p><strong>Guía en Alcalá de Henares</strong></p><p>Asimismo, el municipio madrileño de Alcalá de Henares en el que se crió Azaña también acogerá diferentes actividades conmemorativas, como por ejemplo, un ciclo de coloquios acompañados de lecturas de textos de Manuel Azaña; la presentación de una guía con los lugares de la ciudad vinculados al político y una exposición que recoge la relación de Azaña con esta localidad, de la que su padre y su abuelo fueron alcaldes.</p><p>El programa conmemorativo se completará con la emisión en <strong>Radio Televisión Española </strong>de varios <strong>podcasts</strong> con fragmentos de sus discursos y un ciclo de películas de los años 30 en la Filmoteca Española.</p><p>El Gobierno ha explicado que su objetivo con este programa, que tiene como comisaria general a la catedrática de Historia Contemporánea Ángeles Egido, es homenajear "a una de las personalidades más destacadas de la España del siglo XX, cuando se cumplen 80 años de su fallecimiento en el exilio, en la ciudad francesa de Montauban"</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Nov 2020 17:39:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Azaña, la memoria socialista y otras desventuras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/azana-memoria-socialista-desventuras_1_1189546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b85b10bc-7211-4a10-9b85-48e19fb4d388_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Azaña, la memoria socialista y otras desventuras"></p><p>La gran repercusión pública que ha tenido la decisión del ayuntamiento madrileño de suprimir calles y retirar estatuas de los dirigentes socialistas históricos Francisco Largo Caballero y Indalecio Prieto ha<strong> puesto de manifiesto la naturaleza neofranquista </strong>de toda la derecha española. Los insultos y criminalización que han hecho de un presidente de gobierno y un ministro, ambos de un gobierno legítimo y democrático, también han situado a esa derecha en un revisionismo histórico vengativo y embustero. El escándalo ha suscitado incluso la contestación académica y política dentro y fuera de nuestras fronteras, así como declaraciones y tomas de posición, inéditas hasta ahora, por parte del equidistante Partido Socialista. Pero, pareciera que el acto salvaje de destrucción del memorial de los fusilados del Cementerio de la Almudena, también por este Ayuntamiento, fuera menos atentado a la democracia, como si hubiera categorías en la memoria. El segundo caso, recién llegado el Sr. Martínez Almeida a la alcaldía, si bien tuvo eco en los medios de comunicación, no sirvió para suscitar el rechazo académico, ni actuaciones políticas y jurídicas conocidas por parte de la izquierda española. Puede que el lector recuerde que, incluso el Comisionado de la Memoria de Manuela Carmena, desaconsejaba la inclusión de todos los nombres de las víctimas, dando por buenos los consejos de guerra que condenaron a muerte a miembros de la policía republicana, acusados de chequistas.</p><p>De otra parte, la aparición en los telediarios de las estatuas de los dos eminentes socialistas, con motivo de pintadas franquistas, ha servido para que algunos ciudadanos se pregunten por la estatua o calle dedicada en Madrid a Manuel Azaña, o por las calles de José Giral, científico y presidente de gobierno, Marcelino Domingo, gran ministro de Instrucción Pública de la República o por una calle o plaza que recuerde al régimen del 14 de abril de 1931. Sencillamente, <strong>no ha habido voluntad política alguna para recuperar a personalidades de la Segunda República que no fueran miembros del Partido Socialista </strong>y menos aún la memoria democrática más noble de nuestra historia. Precisamente, en los años en que se erigieron las estatuas, en los Nuevos Ministerios de Madrid, el Partido Socialista tenía mayoría absoluta en las tres administraciones con sede en la capital, por lo que no hay excusa alguna. Tampoco hay una explicación, y menos aún científica, para el ninguneo por parte de las entidades académicas o las universidades que, en aquellos años, fomentaban investigaciones o tesis, biográficas, sectoriales o locales, del socialismo español, bajo el paraguas de Historia Social, con desprecio del republicanismo y sus líderes. También llama la atención, dentro de esa memoria selectiva, la postergación de dirigentes socialistas como Juan Negrín, que fue precisamente quien encarnó en el Partido Socialista la más racional defensa de la legitimidad republicana. Otra razón, para este “retraimiento”, vergonzante sin duda, pero posible, sería la estrategia posibilista del felipismo, es decir, la de tener la mejor relación con la Corona, tras la conversión a la fe monárquica y no tocar nada de la Historia inmediata que pudiera incomodar al Rey, tampoco a la Iglesia.</p><p>No deja de ser paradójico que, mientras que nuestros gobernantes, desde 1977 hacia acá, se declaran admiradores y lectores de Manuel Azaña, la cruda realidad es que el último Jefe de Estado que pudieron elegir los españoles sigue siendo un gran desconocido. Si se ha producido alguna implicación oficial, en la labor de recuperación de tan relevante intelectual y estadista, ha sido a remolque de los acontecimientos, con algunas excepciones, como lo fue la conmemoración de 1990, con Jorge Semprún como ministro de Cultura. Se puede decir que en 1980 se había representado <em><strong>La Velada en Benicarló </strong></em>y que se celebraron unas jornadas, y es cierto, pero no hubo implicación alguna del Estado. No es anecdótico que dos noticias de primera página en los periódicos, una en 1984 y otra en 1996, hayan tenido que ver con la aparición de documentos y escritos de Manuel Azaña robados y secuestrados por el franquismo. Por cierto, entre los documentos de Manuel Azaña secuestrados por la Gestapo y entregados al gobierno del general Franco, y que aparecieron en 1984 en una sede de la policía en Madrid, se encontraba la bandera tricolor del Escuadrón Presidencial, enseña que el titular del Ministerio del Interior, José Barrionuevo, trató de entregar sin éxito a la Jefatura del Estado, según manifestó años más tarde en una entrevista. Ante el desaire llevó la bandera a la Moncloa, y ahí se pierde la pista; <strong>actualmente nadie sabe su paradero,</strong> si bien se conoce que estaba aún en la presidencia del gobierno en tiempos de José María Aznar. Esa bandera, era de la última unidad militar republicana a la que pasó revista Manuel Azaña, en La Vajol, en su último acto en suelo español, antes de cruzar la frontera. En su larga carta a Ángel Ossorio y Gallardo <em>(La Prasle, Collonges-sous-Salève, 28 de junio de 1939)</em> hace una narración de sus últimos días en España, de su preocupación por la suerte de los refugiados, de salvación de los cuadros del Museo del Prado, y también de las circunstancias dramáticas del citado acto:</p><p><em>La escena, en su sencillez, era desgarradora. Todos (y yo mismo, un poco por sorpresa), nos dimos cuenta de lo que significaba. Me alejé despacio, solo, delante del acompañamiento que me seguía en silencio. La verdad es que yo no podía más. Dos días antes había recogido la bandera del batallón, que ahora, desplegada en una de las paredes de mi cuartito de trabajo, es tema de contemplación, porque me servirá de mortaja. </em></p><p><strong>La amnesia decretada en la transición ha afectado a todo lo que significó la Segunda República</strong>, y en particular a quien fue la encarnación misma del régimen del 14 de abril y del proyecto de modernidad que llevaba años diseñando. Es seguro que la acción política del único español a quien le cabía el Estado en la cabeza, según dijera de él Sánchez Román, puede aún hoy ser fuente de enseñanzas y también, por qué no decirlo, de bagaje histórico-político y cultural contra nuestra natural tendencia a la intolerancia, precisamente en momentos que se avecinan complejos, y con muchos interrogantes en lo que hace a nuestra andadura como nación. Las aspiraciones educadoras de la Institución Libre de Enseñanza se vieron reflejadas en la obra del primer bienio republicano, la secularización del Estado, también las aspiraciones de justicia social con la obra legislativa del ministerio de Trabajo de Largo Caballero, así como los cambios realizados en el Ejército, más la reforma territorial del Estado, la ley de reforma agraria, la modernización del país, el voto de las mujeres y una larga lista de reformas. Detrás de todos los proyectos relevantes, también de todo lo que se hizo en la capital del Estado, estaba Manuel Azaña.</p><p>Fue en un pequeño pueblo francés, cerca de Toulouse, en tiempos bastión de la contrarreforma, donde tuvo lugar el acto final de una tragedia personal. La antigua patria de la libertad, la igualdad y la fraternidad fue hostil para los republicanos españoles y también para Manuel Azaña. El antiguo traductor de francés, francófilo declarado, estudiante en París varios años, vivió días de angustia y desesperación, perseguido por la Gestapo y la policía española, ante la complicidad del gobierno títere de Vichy.</p><p>Aun se conoce poco esta etapa, que va de un día frío y lluvioso, un cinco de febrero de 1939, en que el presidente sale de España, para no regresar nunca, a otro día desapacible de noviembre de 1940. El presidente tuvo tiempo de conocer no sólo de la <strong>crueldad de los vencedores para con el pueblo derrotado</strong> sino de las<strong> detenciones o deportaciones </strong>a campos de concentración, en suelo francés, de un buen número de sus más cercanos colaboradores y amigos.</p><p>Después vino el silencio, sólo interrumpido por una intermitente pero agresiva campaña oficial de calumnias acerca del ilustre escritor y estadista. Una larga relación de escritores y periodistas al servicio de Franco vapulearon impunemente a quien no podía defenderse. Tampoco era posible la respuesta por parte de los correligionarios del presidente derrotado, encarcelados o en el exilio, otros habían acabado ante los pelotones de fusilamiento.</p><p>Puede decirse que fue en 1961, con la publicación en México de <em><strong>Retrato de un desconocido</strong></em>, de Cipriano Rivas Cherif, cuando se produjo el primer intento de recuperar para la memoria la obra política de Manuel Azaña. Después vendría la publicación de las llamadas <em><strong>Obras Completas</strong></em>, entre 1966 y 1968, preparadas por Juan Marichal, si bien, como se ha visto después, faltaban obras literarias, discursos parlamentarios y los llamados <em><strong>"Cuadernos robados". </strong></em>La edición de los cuatro tomos de la editorial Oasis fue posible por el empeño que puso en ello la viuda del presidente, doña Dolores de Rivas, exiliada en México, que tuvo que enfrentarse con la oposición de la familia de Azaña residente en España, cuyos miembros no eran partidarios de la publicación de los textos políticos. Un largo proceso, con los abogados de ambas partes como intermediarios, demoraron casi diez años la edición. En España quedaba aún dictadura y censura para rato, y estas ediciones, realizadas en México, apenas pudieron ser conocidas por unos pocos afortunados. En la comunidad de exiliados había quienes no querían que se publicasen los diarios de Azaña, por sospechar que no saldrían bien parados.</p><p>La defunción de Manuel Azaña tuvo lugar el <strong>3 de noviembre de 1940, </strong>a las 23:15 horas, en el Hotel du Midi, de Montauban, una localidad de la región del Tarn et Garonne en el suroeste francés, bajo la protección del gobierno mexicano del general Lázaro Cárdenas. Tenía 60 años, pero la salud muy quebrantada, a lo que se sumaba la tragedia familiar por la captura en Pyla sur Mer, el 10 de julio, de su cuñado y amigo, Cipriano Rivas Cherif, junto a sus correligionarios Miguel Salvador, Carlos Montilla y otras personas del sequito presidencial, para ser conducidos a España. Particularmente le afectaba mucho, según ha referido en varias ocasiones su viuda, la situación de los miles de españoles maltratados en campos de concentración franceses. La caza de republicanos españoles en Francia era parte de la política represiva franquista, una vez que el país galo firmó el armisticio con Alemania, precisamente el día 10 de julio, fecha en la que también desaparece la III República. El propio Azaña era un objetivo prioritario del embajador de Franco, José Félix de Lequerica, y de su adjunto para estos menesteres, el siniestro policía Pedro Urraca, autor éste de la detención del presidente de la Generalitat de Catalunya, Luis Companys. Las circunstancias en las que tuvo lugar acto final de la tragedia que rodeó al presidente de la República Española han sido objeto, a lo largo de los años, de<strong> manipulaciones y fantasías </strong>que, al menos las más palmarias, conviene poner en su lugar.</p><p><strong>'Conversiones' forzadas</strong></p><p>Una de las bazas propagandísticas del nacionalcatolicismo era la conversión a la “fe verdadera” de los vencidos de la llamada Guerra Civil. Las imágenes de los patios de las cárceles, con <strong>presos políticos escuchando misa,</strong> se repetían, también la prensa se hacía eco de la confesión de tal o cual político antes de su fusilamiento, o defunción por enfermedad en prisión, como fue el muy utilizado caso del escritor erótico Antonio de Hoyos y Vinent. La Iglesia católica traspasó los límites de la crueldad, al exigir a los condenados a muerte, en vísperas de su ejecución, la conversión al catolicismo y confesión si querían que las cartas de despedida a sus familiares llegasen a su destino.</p><p>Azaña no se libró de la propaganda del nuevo Estado, con falsedad y manipulación de los hechos, con la colaboración de la Iglesia católica francesa, confesión muy minoritaria por cierto en la región del Tarn et Garonne. A partir de una declaración, años después de la muerte de Azaña, del obispo de la diócesis, monseñor Pierre Marie Théas, más otra declaración del periodista y diputado republicano Ricardo Gasset, también exiliado en Montauban, se estableció como verdad indiscutible que Manuel Azaña había confesado y que recibió los sacramentos poco antes de morir. No bastó con que testigos directos desmintieran la patraña. Nos pasamos años entretenidos con esta historieta que, en caso de ser cierta, no desvirtuaría un ápice la trayectoria política de Manuel Azaña. No fue hasta que, de manera rotunda, en 1985, en una entrevista realizada a doña Dolores Rivas en México por TVE, negó con firmeza que Azaña hubiera confesado, y añadió que la presencia del obispo en el Hotel du Midi obedecía a las gestiones desesperadas que ella misma estaba haciendo para conseguir salvar la vida de su hermano, en peligro de fusilamiento en España. Se trataba, para del régimen franquista, de poner en evidencia al político que había secularizado España y acabado, al menos mientras duró la República, con el poder de la Iglesia Católica, en particular en el ámbito educativo.</p><p>Otros asuntos menores hay, relacionados con Manuel Azaña, que también nos distraen, como antaño la pretendida confesión, y todo por la falta de rigor de unos y por el afán de notoriedad de otros. Uno de ellos es la pretensión, en México y en España, de convertir a un diplomático, el embajador mexicano ante la Francia de Vichy, el entonces muy joven licenciado Luis I. Rodríguez, en una suerte de santo laico de los exiliados españoles. Este funcionario era un gran admirador del mariscal Petain, hasta el punto de situar como “prólogo” de un libro suyo una carta del Jefe de Estado colaboracionista del régimen nazi, volumen que es una crónica de los días de la ocupación alemana, <em><strong>Ballet de sangre. La caída de Francia</strong></em>, editado en México en 1942.</p><p>Pero no es en este libro, quizás por temor a desmentidos de protagonistas de los hechos, donde tergiversa todo lo acontecido en Montauban en octubre y noviembre de 1940, si no en otro, <em><strong>Misión de Luis I. Rodríguez en Francia, </strong></em>pretendidamente de documentos, y no publicado hasta el año 2000, es decir, muchos años después de la defunción de este antiguo dirigente del PRI, acaecida en 1973. Fue a partir de ese año <strong>2000 cuando empieza la construcción del mito</strong>, dejando en el olvido a diplomáticos mejicanos que dieron lo mejor de sí por la causa de la República Española, como fue el caso de Isidro Fabela, representante de México ante la Sociedad de Naciones y que fue la voz que denunció en los foros internacionales la tropelía que se cometía con España, así como el primero que propuso la acogida de refugiados españoles en México, por haber conocido desde el principio la dimensión de la tragedia de los campos de concentración y los peligros del nazismo. La humanidad de este gran hombre le llevó a acoger en su casa a niños españoles abandonados, que habían perdido a sus familiares en los últimos bombardeos franquistas, cerca de la frontera, y que deambulaban por las carreteras, hambrientos y sin norte alguno. Otro mejicano digno, también olvidado, es el capitán Antonio Haro Oliva, agregado militar de la Embajada mexicana, y que protegió a Manuel Azaña de los intentos de secuestro franquistas. Parecidos elogios deben hacerse del Cónsul General de México en Francia, Gilberto Bosques. Es seguro, y no lo pongo en duda, que el joven diplomático, por ese mandato que tenía del general Cárdenas, trabajó mucho en pro de los refugiados españoles, <strong>incluso es posible que salvase a muchos de la deportación,</strong> y que gracias a él otros pudieran salir de Francia. No se discute eso, pero sí hay que pedir rigor y documentos, y dejar para la ficción las fantasías o las construcciones de relatos realizadas muchos años después de los hechos.</p><p>No se trata de rebatir un libro donde se dice que reproducen documentos, aunque estos no se ven, si no de contrastar con otros documentos que sí que existen en España y que pueden ser consultados, como lo son las cartas del médico de Manuel Azaña, el doctor Felipe Gómez-Pallete Mezquita, dirigidas al secretario del presidente, Santos Martínez, por entonces refugiado en México. Gómez-Pallete era neumólogo, antiguo médico de los hijos de Cipriano Rivas Cherif, republicano y durante la guerra había ocupado responsabilidades importantes en la Sanidad republicana, en el Cuerpo de Carabineros, del que llegó a ser teniente-coronel. Lo había sacado de un campo de internamiento, por petición de Manuel Azaña, el hispanista y amigo de la República Jean Camp, traductor de <em><strong>La Velada en Benicarló</strong></em>. Cuidó la salud del presidente durante la estancia en Pyla-sur-Mer y viajó, junto a Dolores de Rivas, en la ambulancia que condujo al expresidente, desde la citada localidad francesa hasta Montauban, ya muy enfermo. Tanto en el primer domicilio, en aquel postrer recodo del camino, como en el Hotel du Midi, Gómez-Pallete no fue solo un médico entregado a su trabajo si no que fue la persona que realizó todo tipo de gestiones y que, hasta la llegada del general Hernández Saravia, a finales de septiembre, se ocupaba de mantener informados a los amigos exiliados en México, así como urgir de estos gestiones ante el presidente Cárdenas, para que llamase la atención a su representante en Francia, que parecía no ser consciente de la grave situación que atravesaba el enfermo expresidente y quienes le acompañaban, con policías españoles merodeando el hotel y con oficiales de la Gestapo instalados en el mismo edificio. Dentro de los voluntarios que hacían lo que podían, en una suerte de escolta desarmada, se encontraban dos militares republicanos, el general José Riquelme y el coronel Arturo Mena.</p><p>Pero vamos a los documentos, vale decir las cartas que, a máquina o manuscritas, dirigía el infortunado médico a sus amigos en México. Hay que señalar también que<strong> era deseo de Manuel Azaña, si mejoraba algo, viajar a México</strong>, donde su secretario se había establecido muy bien como empresario cinematográfico, y soñaban los dos, con la posibilidad de que el expresidente pasase a ser asesor cultural de la empresa. En casi todas las cartas hay un añadido a mano de Dolores de Rivas. En esta correspondencia nos encontramos con expresiones y palabras de la ciencia médica, y que Gómez-Pallete solo escribe a este corresponsal, antiguo estudiante de medicina, en la seguridad de que van a ser entendidas.</p><p>En la primera conservada, de fecha 18 de julio de 1940, aparece la amarga noticia de la detención de Cipriano de Rivas, Miguel Salvador, Carlos Montilla, así como toda la familia, incluidos niños, y otras personas al servicio del expresidente, por lo que:</p><p><em>“El suceso ocurrido es de tal naturaleza que se hace temer por la seguridad del propio Presidente. Es verdad que estamos en zona no ocupada, pero yo no considero un disparate la posibilidad de una incursión de la Gestapo o la concesión de una extradición”. </em>Más adelante pide a los amigos, en nombre de Manuel Azaña, que visiten al presidente Cárdenas a fin de:</p><p><em>“Interesar de él que se ocupe de este asunto. Tal vez él, bien directamente bien por medio de su representante en Washington, pueda obtener del Presidente Roosevelt una intervención cerca de las autoridades alemanas de ocupación que diera resultado satisfactorio. Al propio tiempo, tanto Roosevelt como Cárdenas podrían dar instrucciones concretas a sus representantes en Francia respecto a la seguridad personal del Presidente y de su señora. Aparte de esto, pueden pedir la liberación de las mujeres y los niños, presos en la villa de Pyla, y la autorización para que puedan venir a la zona no ocupada a reunirse con nosotros” </em>(Archivo de la Asociación Manuel Azaña)</p><p>Por entonces el embajador Rodríguez solo había hecho una visita protocolaria, aunque en su primer libro da mucha importancia a la misma: Sigue Gómez Pallete<em>: </em></p><p><em>Hasta ahora el ministro de México no ha hecho más que “flotar”. Vino aquí, dio muy buenas palabras, prometió volver a las 72 horas, y llevamos más de diez días sin noticias suyas y sin saber donde anda; tampoco ha contestado a ninguno de los telegramas que se le han puesto”. </em></p><p>En otra carta, esta del 26 de agosto, donde comenta las caídas y recaídas del enfermo, habla de una carta que ha escrito el propio Azaña al presidente Cárdenas:</p><p><em>“Hace diez días escribió al superior de D. Isidro diciéndole la situación en que estamos y pidiéndole haga cuanto este en su mano; de una manera cortés pero clara le decía que su corresponsal aquí no se distingue ciertamente por su celo o interés; por lo menos, esa es nuestra opinión. Esta es la hora, amigo Santos, en que aún no tenemos en nuestro poder los visados ¿que le parece? Comprenderá usted que así no vamos a ningún sitio, como no sea a hace compañía al padre de Susana</em> ( Se refiere a Cipriano de Rivas)<em> el día menos pensado. Insisto en que hace falta una auténtica garantía hasta que podamos coger un barco, cosa que, por ahora no parece fácil”.</em></p><p>En otra carta, esta de 31 de agosto, comenta nuestro médico los problemas cotidianos y de una ligera mejoría del enfermo, pero vuelve a quejarse del embajador de México, en términos muy amargos:</p><p><em>Yo no sé si es desidia o mala fe -o ambas cosas juntas- pero lo cierto es que tropezamos con demasiadas resistencias pasivas. Entre las gentes que de una manera descarada mantienen esta actitud se encuentra el colega del licenciado Isidro. La conducta de este Sr. es la de un perfecto mamarracho. A mi me llaman suspicaz porque afirmo que no solo un títere sino que, además obra con notoria mala fe y desidia.</em><strong> tropezamos con demasiadas resistencias pasivas. </strong></p><p>En las siguientes cartas, dará cuenta Gómez-Pallete del cambio de domicilio, en septiembre, al Hotel du Midi, y de que el licenciado Rodríguez ha aparecido con otra actitud, seguramente tras haber sido llamado la atención desde México, si bien ya no eran necesarias gestiones ante las autoridades, pues la salud del enfermo empeoraba y ya solo restaba esperar el fatal desenlace. En la última carta de septiembre da cuenta de la llegada del general Hernández Saravia, y de lo que se ha alegrado el presidente al tenerle a su lado de nuevo.</p><p><strong>La enfermedad de Manuel Azaña seguía inexorable su curso, y nada se podía hacer,</strong> pero fuera de las paredes del hotel aún se mantenía la conspiración para detener al presidente y conducirlo a Madrid, con la presencia intermitente del policía Urraca y de cómplices de la extrema derecha francesa, incluso con dos policías españoles alojados en el propio hotel. También se mantiene el acoso clerical, y que alcanza al propio médico del presidente, al que, a través de una monja de origen español, Soeur Ignace, muy amiga del Obispo, le hacen llegar “mensajes” de su familia en España, que condenan que esté “al servicio del responsable de todos los crímenes cometidos durante la guerra”. Su estado de ánimo se viene del todo abajo en los primeros días de octubre, no solo por la situación de su amigo Manuel Azaña, si no por una defección amorosa, cuestión esta última que aparece en el atestado de la policía francesa cuando, el 15 de octubre de 1940, en su habitación del Hotel, su cuerpo es encontrado sin vida por el asistente del presidente, Antonio Lot, tras no haber acudido a almorzar. Dice así el primer informe del comisario<em>: </em></p><p><em>De notre enquête et des constatatións médico legales -practiqués par le docteur Paisseran, il resulte qu´on se trouve en présence d´un suicide, et que toute idée un presompion de crime doit être écartée. </em><em>En effet cet étranger s´est donné la mort au moyen d´une injection d´un produit toxique. </em></p><p>La prensa francesa, de manera muy discreta,<strong> también se hizo eco del suicidio del médico español, atribuyéndolo a causas domésticas.</strong></p><p>En ninguna comunicación de la policía francesa se menciona que el desafortunado amigo del presidente haya dejado una carta al embajador de Méjico, tal y como aparece en el tan citado libro del licenciado Rodríguez; por otra parte, <strong>hay cosas que no cuadran;</strong> la primera es que no es creíble, tras lo leído, que Gómez-Pallete haga destinatario a este diplomático de una nota justificando su suicidio, y de otra el lenguaje, plagado de mejicanismos, más la firma: Pallete, cuando el médico firmaba siempre Felipe Gómez-Pallete. De igual modo, tampoco es creíble que se suicide para no inyectar, o aplicar la eutanasia a don Manuel; es un poco rebuscado, y ningún testigo lo ha avalado, y tampoco parece que una muerte, la previsible de Azaña, pueda afectar a alguien que por su profesión está familiarizado con “la parca”.</p><p>Para finalizar, el entierro y toda la leyenda construida con el episodio de la bandera mejicana, también a partir del libro al que nos referimos. En abril de 1980 realicé un viaje a Montauban, con motivo de un homenaje que se tributaba a Manuel Azaña, al cumplirse cien años de su nacimiento. Por entonces quedaban centenares de españoles, residentes en Montauban o en Toulouse, que habían asistido al entierro del presidente y que mantenían la memoria nítida de como habían ocurrido las cosas. Recuerdo que el acto del cementerio, el de 1980, fue de gran solemnidad, con asistencia de autoridades locales, regionales, y también con presencia del gobierno francés. La embajada mejicana en París envió también una digna representación. Aproveché para realizar una entrevista a un exiliado republicano español, Jean Gregory de Valdés, portador una bandera oficial republicana, que presidió el acto, con quien después mantuve una amistad muy cercana hasta su defunción hace ya unos años. Ni en la entrevista, ni en conversaciones que mantuve con Gregory y otras personas, también en años siguientes, aparecía por ninguna parte el episodio de la conversación del embajador de Méjico con las autoridades francesas afectas al gobierno de Vichy. Según Rodríguez, él mismo reprochó a los policías franceses la prohibición de la bandera republicana, y ofreció la de Méjico para cubrir el féretro, hecho que nadie en Montauban recuerda. De igual modo, y para deshacer otra de las mentiras clericales, según la cual el cadáver de Azaña tenía el rosario entre las manos, traje a España y se publicó por primera vez, una fotografía, realmente impresionante, del presidente difunto.</p><p>Según la versión de Gregory de Valdés el féretro se cubrió con la tricolor francesa, y la republicana española estuvo presente a través de cientos de pequeños ramos de flores portados por españoles. Según el informe de Le Commissaire Spécial de Montauban el entierro de “Monsieur Azana, ancien Président de la République” discurrió sin incidentes, con asistencia alrededor de 2000 personas, la mayoría refugiados españoles, se portaron una docena de coronas de flores, sufragadas algunas por autoridades mexicanas presentes en las exequias. Se hace constar que “sans insignes, ni drapeaux”, es decir sin banderas, tampoco la mejicana, que, de haber estado presente, se habría hecho constar, al tiempo que la protesta del embajador mexicano; también se señala en el informe que<strong> Madame Azana, conforme a los usos de España, no asistió al entierro. </strong>Si que es cierto que la bandera mexicana se había colocado en la parte del hotel que ocupaban Manuel Azaña y personas que le acompañaban. Esa protección de México es cierta, y ha pasado a la historia como una de las páginas más nobles escritas en la historia de la humanidad, y es por lo mismo que los miles de republicanos que se exiliaron en México siempre agradecieron, y agradecen esa solidaridad, traducida después en hospitalidad.</p><p>Estamos ya en el inicio de la conmemoración oficial y solemne del <strong>80 aniversario de la muerte de Manuel Azaña,</strong> con actividades de gran calado, a pesar de la pandemia, con una gran exposición en la Biblioteca Nacional y con la voluntad decidida de un gobierno que quiere recuperar la figura de Manuel Azaña con todos los honores. Esperemos en el futuro inmediato no tener que seguir con estas polémicas, que, sobre todo, nos apartan de lo importante, en este caso el estudio, con la mirada de 2020, del pensamiento y acción política del más relevante orador y estadista del siglo XX español, además de lúcido intelectual. Quiso modernizar y transformar nuestro país, con razones y con votos, con un programa de justicia social, secularización, organización nueva del Estado y también quiso acabar con la constante tentación de los españoles a la violencia. Había mucho de generoso en aquel gran cervantista y escritor, también en quienes le acompañaron en la tarea de las Cortes Constituyentes, y es por lo que parece pertinente acabar con una frase, pronunciada por Garcés, uno de los personajes de <em><strong>La Velada en Benicarló</strong></em> , trasunto del propio Azaña:</p><p><em><strong>Pienso en la zona templada del espíritu, donde no se aclimatan la mística ni el fanatismo político, de donde está excluida toda aspiración a lo absoluto. En esta zona, donde la razón y la experiencia incuban la sabiduría, había yo asentado para mí la República.</strong></em></p><p>_____</p><p><strong>Isabelo Herreros</strong> es periodista y escritor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Isabelo Herreros]]></author>
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      <title><![CDATA[De historia e intrahistoria: Companys y Gómez-Pallete]]></title>
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      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dc90a167-4e97-4f00-8f76-a7bdd901bbad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De historia e intrahistoria: Companys y Gómez-Pallete"></p><p>Hace ochenta años, el 15 de octubre de 1940, el calendario español se vistió <strong>doblemente de duelo</strong> por las casualidades de la fatalidad. Porque al amanecer de ese día <strong>fusilaron contra un muro </strong>del castillo de Montjuic al <strong>Presidente de la Generalitat catalana</strong>, Lluis Companys, y se suicidó en la ciudad francesa de Montauban <strong>Felipe Gómez-Pallete Mezquita</strong>, médico personal del Presidente de la Segunda República Manuel Azaña. Sin duda alguna llegará la hora de tributarles honores de mayor reconocimiento social y reparación moral al abrigo de la próxima Ley de Memoria Democrática, irreversible e indeleblemente. El hoy embajador de España en París, José Manuel Albares, persona de gran sensibilidad, hace unas semanas quiso muy acertadamente que su primer viaje institucional fuera a Toulouse, <strong>por su significación histórica;</strong> un año antes había acompañado como Secretario general de Asuntos internacionales al Presidente Pedro Sánchez en su visita al cementerio de Montauban con motivo del 80 aniversario del exilio. No sobrarán distinciones a la Memoria en tiempos de vileza revisionista y tanto vilipendio vomitado por la derecha extremadamente ultramontana.</p><p>Ambos casos, el de Companys y Pallete, enlazados por un mismo destino trágico, son en cierta forma representativos del brazo larguísimo de la represión ejercida por el franquismo en tiempos de posguerra, incluso más allá de nuestras fronteras. En connivencia asesina con la Gestapo y la rastrera colaboración del mariscal Philippe Pétain —quien fuera, no se olvide, el primer embajador de Francia ante el gobierno rebelde con sede en Burgos—, la joven dictadura quiso cobrarse aún<strong> más sangre genocida persiguiendo</strong> a las autoridades republicanas y civiles relevantes del <strong>exilio en Francia.</strong> La cacería fue orquestada por el sañudo policía Pedro Urraca Rendueles, domiciliado en el 133 de la parisina rue de l’Université y conocido bajo el sarcástico alias <em>Unamuno</em>. Con él conspiraron Juan Antonio Ansaldo, agregado militar de la Embajada de España en París, y Federico Velilla, jefe de Falange en Francia, sin olvidar al embajador franquista José Félix de Lequerica y, por parte alemana, al coronel Knochen y un tal Landsteler, experto en la persecución de judíos. Los presidentes <strong>Companys y Azaña eran los primeros en su lista con destino al paredón</strong>; les seguían, entre otros, los socialistas Julián Zugazagoitia y Francisco Cruz Salido, posteriormente fusilados en las tapias de La Almudena. Caza mayor, los llamaba la ignominia.</p><p>Companys fue detenido en el pueblo costero de La Baule-les-Pins, en el Loira, e inmediatamente entregado a la policía de Franco en Irún; <strong>Azaña</strong>, que había cruzado la frontera el 4 de febrero de 1939, fue acosado por los perros de presa de Urraca durante su refugio en Pyla-sur-Mer, no lejos de Arcachon, antes de continuar el 25 de junio hasta Montauban, a unos cincuenta kilómetros de Toulouse, acompañado por su mujer, Dolores Rivas, su asistente Antonio Lot y el médico que le atendía, Felipe Gómez-Pallete. Atrás dejaba la familia de su cuñado el dramaturgo Cipriano Rivas Cheriff<strong>, más tarde entregado a Franco</strong>. El interés de la detención era tal que hasta el mismo Lequerica viajó al sur francés para supervisar la operación, solo frustrada tras la intervención de Luis Ignacio Rodríguez Taboada, embajador de México en Francia, que atendía las instrucciones dadas por su presidente <strong>Lázaro Cárdenas.</strong></p><p>Al lado de las grandes figuras y acontecimientos sobresalientes de la historia, hay vidas y sucesos que, bordeando el olvido, pasaron de puntillas por los caminos de lo que <strong>Miguel de Unamuno </strong>acuñó como intrahistoria, aquella cotidianidad imperecedera y silenciosa, casi muda, de gentes anónimas, alejadas de la Historia construida oficialmente y transmitida con letras de molde. Sobre la existencia intrahistórica se levantan algunos sucesos individuales indelebles y comportamientos ejemplares de personas sin nombre en los manuales, altruismos edificantes y hasta renuncias a la propia vida. En definitiva, la callada contribución a la <strong>verdadera historia de los pueblos</strong>. En la niebla dormida de la memoria. Entre otros casos, el del doctor Felipe Gómez-Pallete, nacido en Madrid el 24 de septiembre de 1904, quien con Azaña tuvo yuxtapuesta su vida última, es un conmovedor y entrañable ejemplo intrahistórico.</p><p><strong>Cuidó de don Manuel durante su exilio</strong> y le auxilió como secretario. Sabemos que desde el primer domicilio en el que se alojaron en Montauban, en el número 35 de la rue Michelet, Gómez-Pallete hizo cuantas gestiones diplomáticas y personales parecían necesarias para impedir la extradición de Rivas Cherif, aunque fueron infructuosas, y para evitar la del Presidente Azaña, sugiriendo su traslado a Lyon o Vichy para protegerle, e incluso que Lázaro Cárdenas interviniera ante Roosevelt para que “pidiera al gobierno suizo la autorización para que <strong>se refugiara en Suiza mientras dure la guerra </strong>o pueda embarcarse”. Así consta en la carta del 18 de julio de 1940 (no de 1939, como fechó erróneamente Gómez-Pallete), remitida por éste a José Giral, entonces dirigente de la JARE en el país azteca y años después presidente del Consejo de Ministros de la República en el exilio. En este sentido y en la misma fecha escribió a Santos Martínez Saura, quien fuera secretario de Azaña, desterrado igualmente en tierras mexicanas.</p><p>En su respuesta, datada tres meses después, el 20 de octubre, Giral daba cuenta, entre otros asuntos, de la dificultad de impedir la expatriación del cuñado de Azaña, pese a las gestiones emprendidas, así como del referido traslado de Azaña a Suiza, rechazado por él mismo e inviable debido a su estado de gravísima enfermedad. Aseguraba, además, que el embajador mexicano había recibido órdenes de Cárdenas para que <strong>“ofreciese protección eficaz”</strong> al Presidente y que para ello había hablado “con el propio Pétain, el cual le dio todas seguridades”. Y así ocurrió. El grupo presidencial fue alojado, como es sabido, en el céntrico Hotel du Midi, bajo la protección diplomática de México. Urraca y los suyos merodeaban como buitres. Pero aquella carta de Giral jamás llegó a leerla su destinatario y, muy probablemente, su amigo Azaña tampoco conoció su contenido. Cinco días antes había muerto Felipe Gómez-Pallete y dieciocho después la muerte del Presidente dejó a Urraca y a sus secuaces con un palmo de narices.</p><p>Quien esto escribe nunca había raspado lápidas hasta el 27 de junio de 2008. En esa fecha<strong> Alfonso Guerra</strong>, a quien acompañaba Antonio Luis Hernández, pasaba un par de días en Toulouse y decidimos acercarnos a la sepultura de Carlos Martínez Cobo —otra entrañable personalidad de <strong>nuestra intrahistoria nacional</strong>—, guiados por su hermano José, y después a la de Manuel Azaña en el cementerio de Montauban. Tras el recogimiento ante el recuerdo del Presidente, por Alfonso supimos la desventura de Felipe Gómez-Pallete. Fue cuando se interesó por su tumba, cuyo lugar hasta entonces nadie conocía. Sugirió buscarla en el mismo cuartel o en alguno próximo al de Azaña. Muchas lápidas estaban cubiertas de tiempo mudo, como losas de muertos anónimos sin historia. Raspábamos el musgo negruzco en busca de su nombre hasta que lo encontró el mismo Alfonso Guerra. A escasos veinte metros del <strong>Presidente de la Segunda República </strong>seguía muriendo aún Gómez-Pallete. Poco después la Asociación “Manuel Azaña” hizo asear dignamente su sepultura abandonada.</p><p>Algunas conjeturas dicen que por entonces tuvo Pallete cierto descalabro con su mujer o acaso una decepción amorosa. Sin embargo, sabemos que el 3 de octubre de 1940 quiso “decirle adiós” al Embajador Rodríguez Taboada y <strong>confiarle la causa de su despedida:</strong><em>. </em><em>“Le había jurado a don Manuel inyectarlo de muerte cuando le viera en peligro de caer en las garras franquistas. Ahora que lo siento de cerca me falta el valor para hacerlo. No queriendo violar este compromiso, me la aplico yo mismo para adelantarme a su viaje. Dispense este nuevo conflicto que le ocasiona su agradecido, Pallete”. </em>Diez días después, cuando sintió que toda esperanza de libertad era un imposible, que a don Manuel se le escapaba la vida a pasos agigantados irremediablemente y ante el <strong>acoso de los esbirros falangistas </strong>a las mismas puertas del hotel, él se inyectó de muerte. Su última lealtad hacia el Presidente Azaña, a quien se ocultó la desgracia. Bien cuadrarían al doctor Pallete los<em> </em>versos de la “Elegía segunda” de Miguel Hernández dedicados a Pablo de la Torriente Brau, porque, como el cubano, es otro “<em>de los muertos que crecen y se agrandan / aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto</em>”. Acababa de cumplir 36 años.</p><p><em>Javier Pérez Bazo es Catedrático de Literatura española en la Universidad de Toulouse – Jean Jaurès</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Pérez Bazo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De historia e intrahistoria: Companys y Gómez-Pallete]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dictadura,Exilio,Franquismo,Manuel Azaña,Falange Española y de las JONS]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[España recupera en Francia la mesa en la que Azaña firmó su renuncia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/espana-recupera-francia-mesa-azana-firmo-renuncia_1_1172341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5de91ac7-dfc7-4454-9cbd-882183515904_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España recupera en Francia la mesa en la que Azaña firmó su renuncia"></p><p>La secretaria de Estado de España Global,<strong> Irene Lozano</strong>, ha recibido este jueves en Collonges-sous-Salève (este de Francia), como donación al Estado español, la mesa en la que el <strong>Manuel Azaña</strong> firmó, desde el exilio, su renuncia como presidente de la República, ha informado su Departamento.</p><p>"Esta <strong>restitución a nuestra memoria histórica</strong>, además de contribuir a la democracia y a la libertad también presta un servicio a la verdad histórica", ha dicho durante el acto, que se ha celebrado en el domicilio de Luc Franzoni, la persona que ha hecho la donación.</p><p>Franzoni es nieto de <strong>Marcel Griaule</strong>, que alquiló a Azaña la vivienda de la Alta Saboya en la que pasó los primeros meses de su exilio en Francia. La familia ha conservado el escritorio donde Azaña firmó la renuncia, "el último acto de la República", ha dicho Lozano.</p><p>En la donación ha tenido un papel clave la ciudadana <strong>Francisca Ledesma</strong>, hija de un exiliado republicano español, que fue quien informó a España Global de la existencia de la citada mesa.</p><p>La secretaria de Estado ha dado las gracias a la familia durante un acto en el que, además, se ha brindado en memoria de los exiliados. La mesa será llevada ahora al <strong>Consulado de España en Lyon</strong> y el Gobierno confía en poder traerla a España este mismo año, en el marco de los actos de <strong>conmemoración del 80 aniversario del exilio republicano</strong>.</p><p>"Nuestro presente siempre se explica por nuestro pasado. La democracia de la que disfrutamos hoy en España, fuerte, plena y viva, es lo que hubieran querido aquellos republicanos", ha dicho Lozano, añadiendo que ella lo sabe bien, "como nieta de un preso político, de un maestro republicano".</p><p>Además, ha leído palabras de Azaña en su carta de renuncia y ha destacado que éste pidió en sus escritos que se dieran a conocer a las siguientes generaciones los desgraciados hechos de la Guerra Civil española, para evitar que los hechos, sus antecedentes y sus resultados, se convirtieran "en una gigantesca mistificación".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jul 2019 16:11:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[España recupera en Francia la mesa en la que Azaña firmó su renuncia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Las emociones razonadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/emociones-razonadas_1_1167935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las emociones nacen en un fondo de verdades y mentiras que se hacen parte de nosotros y que a través de nosotros se convierten en realidad. Lo normal es que salten donde menos se piensa y por eso merece la pena pensarlas mucho, intentar que <strong>se hermanen con nuestras razones y con nuestra razón</strong>. Las emociones separadas de la razón producen tantos monstruos como la razón distanciada de la responsabilidad ética de las emociones.</p><p>La semana pasada tuve la suerte de participar en<strong> una visita de respeto y homenaje a las tumbas de Antonio Machado y Manuel Azaña </strong>que organizó el presidente del Gobierno de España. Después de más de 40 años de Constitución democrática, era la primera vez que un presidente en ejercicio y en representación de la sociedad española viajaba a Colliure y Montauban para <strong>homenajear a dos símbolos decisivos del exilio republicano</strong>, es decir, de la legalidad española interrumpida por el golpe militar de 1936.</p><p>A lo largo de mi vida he visitado con emoción muchas tumbas de exiliados (escritores, políticos, soldados, niños…). Iba con mis sentimientos, mis colores, mis melancolías, mis sueños particulares. Pero en este viaje sentí la importancia de <strong>pasar de la primera persona del singular a la primera persona del plural</strong>. No era una melancolía personal, sino un reconocimiento oficial del presente político español lo que se acercaba a la tierra en la que descansan Azaña y Machado. Ese matiz me pareció lo mejor, lo más importante del viaje.</p><p>Por eso cobró gran valor el <strong>discurso que Pedro Sánchez pronunció en la playa de Argelès-sur-Mer</strong>, lugar convertido en campo de concentración por las autoridades francesas en 1939 para recibir a los miles de españoles que escapaban del fascismo. Al <strong>pedir perdón a los exiliados españoles y a las víctimas del golpe militar de 1936</strong> por llegar con 40 años de retraso a Montauban, Colliure y Argelès, el presidente de Gobierno consiguió que la democracia española recuperase su puntualidad. Iba a escribir "y también su puntería", pero ni la memoria del pasado, ni la realidad del presente me permiten jugar de manera metafórica con las armas de fuego.</p><p>Las emociones, como digo, saltan de forma inesperada. Junto a las tumbas de Machado y Azaña había mucha gente. Los periodistas, los herederos del exilio, los curiosos, las autoridades locales y los visitantes formaban un pequeño tumulto. <strong>Era difícil sentir la emoción que suelen favorecer las soledades</strong>.</p><p>En medio del tumulto, tampoco me ofendieron –y la ofensa es un tipo de emoción– los <strong>gritos de algunos jóvenes independentistas catalanes que se acercaron a boicotear el acto</strong>. Resultaba curioso verlos, con una pinta de neonazis emocionados y reafirmados en su identidad, llamar fascistas a Nicolás Sánchez Albornoz, Paco Ibáñez, Ian Gibson, Rosa León y Almudena Grandes. Pero así es la historia con sus emociones y sus fundamentalismos: un joven bien alimentado por una democracia heredada puede considerarse con el derecho de <strong>llamar fascista a una persona de 93 años como Nicolás Sánchez Albornoz</strong>, detenido en los años 40 por su lucha contra la dictadura, fugitivo del campo de concentración de Cuelgamuros y exiliado durante décadas en Argentina y Estados Unidos.</p><p>En medio del tumulto, <strong>no me ofendieron los gritos desquiciados que nos llamaban fascistas en Argelès-sur-Mer</strong>. Para bien o para mal, he aprendido a elegir y meditar mis emociones, aunque a veces salten donde menos se piensa. De pronto me emocioné al ver a una anciana que, con un acento francés muy perceptible, levantaba la voz para gritar "Viva España". Aquella voz viva y desconocida me emocionó más que las tumbas admiradas. Un amigo de Toulouse me contó después que la anciana había salido al exilio en 1939 junto a su padre, un militante comunista de Almería que murió en 1940 en Argelès por culpa de una pulmonía. Uno más de los miles de españoles muertos por la dignidad de su país a causa de las heridas de guerra, las ejecuciones, el desamparo, la irracionalidad y el agotamiento. "Viva España", murmuré al pasar junto a ella, dispuesto a razonar mis emociones y a poner mis sentimientos al servicio de la igualdad y la dignidad humana, de nuevo<strong> en peligro por culpa del supremacismo y la extrema derecha populista de Europa</strong>.</p><p>Como le doy vueltas a todo, considero a veces que la facilidad con la que me emocionan los ancianos es un síntoma de que este tiempo que vivo ya no es el mío. Pero sigo dándole vueltas a las cosas y prefiero llegar a la conclusión de que cualquier tiempo es oportuno para la voluntad cívica de equilibrar las emociones y la razón democrática, o también la razón y las emociones democráticas. <strong>No podemos permitir que nada ni nadie nos hiele el corazón o nos queme la razón</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Las emociones razonadas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Exilio,Segunda República española,Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno homenajea por primera vez a Azaña y Machado en el 80 aniversario del exilio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/gobierno-homenajea-primera-vez-azana-machado-80-aniversario-exilio_1_1167707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62061088-63ee-4849-ad9e-098b230e8b40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno homenajea por primera vez a Azaña y Machado en el 80 aniversario del exilio"></p><p>El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado este domingo las <strong>tumba del expresidente Manuel Azaña</strong> en el cementerio de Montauban y<strong> la del poeta Antonio Machado en el de Colliure</strong>, dos días después de cumplirse los 80 años de su muerte en el exilio, según informa Europa Press.</p><p>La primera parada del viaje de Sánchez por el sur Francia ha sido <strong>Montauban</strong>, donde Añaza murió exiliado en 1940. Allí hecho una<strong> ofrenda floral</strong>: una corona con los colores de la bandera española y la leyenda "El Gobierno de España rinde homenaje a Manuel Azaña". Además, se ha guardado un minuto de silencio y después se ha descubierto<strong> una placa conmemorativa </strong>en homenaje al último presidente de la II República, hasta 1939: "El Gobierno de España, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/02/22/memoria_antonio_machado_manuel_azana_92127_1821.html" target="_blank">con motivo del 80 aniversario del exilio republicano español</a>, rinde homenaje a D. Manuel Azaña, presidente de la II República, fallecido en el exilio". También en Montauban, el presidente había visitado poco antes el Liceo Público Manuel Azaña, el centro educativo que lleva su nombre.</p><p>  </p><p>Después, <strong>Sánchez ha encabezado en Colliure un ofrenda floral: </strong>una corona con los colores de la bandera española y la leyenda "El Gobierno de España rinde tributo a Antonio Machado". También se ha guardado un minuto de silencio y se ha descubierto una placa conmemorativa.</p><p>  </p><p>A Sánchez le han acompañado las ministras de Educación y de Justicia, Isabel Celaá y Dolores Delgado, respectivamente. Han estado con ellos María José Navarro Azaña -sobrina del antiguo presidente-, Santiago de Rivas Salas -sobrino-, Manuel Álvarez Machado -sobrino del poeta-, Jean Pierre Amalric, responsable de la Asociación Manuel Azaña, entidad que cuida la tumba, Carmen Díaz Berzosa, presidenta de la Amical de Mathausen; Pilar Nova, presidenta de la Asociación de Descendientes de Exilio Español; y Nicolás Sánchez Albornoz, historiador e hijo del ministro de la República Claudio Sánchez Albornoz. También han acudido <strong>Luis García Montero</strong>, poeta, catedrático y director del Instituto Cervantes y representantes de la cultura como <strong>la escritora e historiadora Almudena Grandes, el hispanista Ian Gibson o los cantantes Rosa León y Paco Ibáñez</strong>.</p><p>  </p><p><strong>Sánchez pide "perdón" en nombre de España</strong></p><p>Este viaje a Francia ha acabado poco después en <strong>Argelès-sur-Mer</strong>, con una visita al Cementerio de los Españoles y al lugar donde estuvo el campo de refugiados españoles. Aquí, Sánchez ha recordado las consecuencias de la Guerra Civil española y de la II Guerra Mundial para advertir de que hoy en Europa "no cabe pensar que <strong>el antisemitismo, la homofobia, la xenofobia y el nacionalismo excluyente</strong> son pequeños vientos sin importancia que se apagarán solos".</p><p>Sánchez ha añadido que el viaje de este domingo también <strong>es una manera de pedir "perdón" en nombre de España</strong> a los que sufrieron el exilio como Azaña y Machado, a quienes ha destacado como ejemplo del sufrimiento, ya que pide igualmente disculpas a todos los exiliados anónimos. Considera que las disculpas llegan muy tarde porque "España tendría que haberles pedido perdón mucho antes por la infamia", y también ha aludido a<strong> Fernando Varela, último presidente de la República en el exilio</strong>, y enterrado en París. Además, "sus afanes y su laboriosidad habrían servido para construir un país mejor": más abierto y reconciliado, más floreciente económicamente y más venturoso, y ha añadido que muchas mujeres -ilustres o anónimas- aspiraron a la igualdad de género en la República pero no la consiguieron, por la guerra y la dictadura. Por todos ellos, ha defendido que <strong>las guerras no terminan hasta que "todos los ciudadanos pueden regresar a sus casas y reemprender la vida que abandonaron"</strong>.</p><p>El discurso <em>Exilio. Azaña y Machado</em> ha evocado también al <strong>fotógrafo Francesc Boix </strong>-combatiente republicano en la Guerra Civil y superviviente del campo de Mauthausen-, como reflejo de la historia europea de ese momento, y después al <strong>escritor y militante comunista Jorge Semprún</strong>: "Fueron europeos antes de que existiera Europa". Ha citado al escritor <strong>Albert Camus</strong> al principio y al final: "Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no obtiene recompensa".</p><p>  </p><p>Unos 30 independentistas protestan ante Sánchez</p><p>Antes de iniciar este discurso, unos <strong>30 independentistas han protestado a unos cinco metros del presidente</strong>. Sánchez ha retrasado unos minutos el inicio del discurso, ante consignas como "Fuera" y "No tenéis vergüenza", en favor de la independencia de Cataluña y en contra de que haya dirigentes independentistas presos. Poco después ha optado por empezar el discurso y, en unos minutos, la policía francesa ha alejado a los concentrados, que han seguido tocando silbatos y coreando<strong> "Libertad presos políticos", "Fascistas" y "Vergüenza España"</strong>, mientras el presidente ha dirigido sus palabras al resto de asistentes, algunos, con banderas de la II República.</p><p>  </p><p>Fuentes gubernamentales explicaron esta semana que la jornada pretende homenajear a la memoria democrática de España visitando lugares que alojan "el sentimiento político del exilio" tras la Guerra Civil. Añadieron que es el <strong>primer presidente de Gobierno español en ejercicio que visita las tumbas de Azaña y Machado</strong> -lo hizo también José Luis Rodríguez Zapatero tras dejar la Moncloa- y desvincularon el viaje de la actividad preelectoral, ya que se preparó antes de la convocatoria del 28-A: "La Historia nos lleva allí".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Feb 2019 10:07:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno homenajea por primera vez a Azaña y Machado en el 80 aniversario del exilio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Exilio,Gobierno,Memoria histórica,Manuel Azaña,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Las cunetas de la vergüenza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/cunetas-verguenza_1_1143338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En la Guerra Civil española tenemos que denunciar la <strong>barbarie en ambos bandos</strong>, pero los republicanos no empezaron la guerra. Fueron los generales traidores los que llenaron de fosas comunes las cunetas y los cementerios de España. Pablo Neruda consideró responsables de las lágrimas de España a los militares facciosos cuando dijo: <em>“Malditos los que un día / no miraron, malditos ciegos malditos, / los que no adelantaron a la solemne patria / el pan sino las lágrimas…”.</em></p><p>Los vencedores, sin embargo, entendieron el <em>“</em>glorioso alzamiento nacional<em>”</em> como el día en que un  grupo de héroes, capitaneados por Franco, <strong>nos salvó de la revolución bolchevique</strong> que se estaba gestando en España. Pero Franco dejó cautivo y desarmado al Ejército rojo cuando se lanzó con una escuadra de jefes y oficiales del Ejército contra unas <strong>hordas fanatizadas </strong>y llenas de rencor. Para él España estaba amenazada por los principios rojo-comunistas. Para los vencedores Franco vino a restituir la patria y a traer a los españoles paz, pan y justicia.</p><p>Manuel Azaña, presidente de la República Española entre 1936 y 1939, pidió <strong>paz, piedad y perdón</strong>. Sabía que la República no tenía medios para frenar el desembarco de toneladas de material y miles de hombres en las costas de España: un país democrático invadido por potencias extranjeras. Pero <strong>Franco no perdonó porque no tenía ninguna piedad</strong>. Cuando Azaña pidió reconciliación, los vencedores siguieron matando como si la guerra no hubiera terminado. Franco y sus criminales siguieron con los ideales de la <strong>cruzada española</strong>. Él estaba más interesado en las represalias que en la paz. Por eso siguió con los fusilamientos masivos.</p><p>Cuando la guerra terminó, el Papa Pío XII envió a Franco y al noble pueblo español su apostólica bendición por haber alcanzado la paz. En el telegrama decía que levantaba su corazón al Señor y agradecía sinceramente con el generalísimo la <strong>deseada victoria de la católica España</strong>, haciendo votos por nuestro país para que emprendiera con nuevo rigor sus antiguas y cristianas tradiciones. El Papa no habló de perdón en ningún momento, ni tampoco  de los muertos. Y Franco lo que hizo fue emprender con nuevo rigor las represalias contra todos aquellos que lucharon por salvar al Gobierno legítimo de la República, que para él representaba a los enemigos de la religión, de la patria y de la civilización cristiana. Franco contestó a su Santidad dándole las gracias por el telegrama con motivo de la victoria total. También le dio las gracias por los sentimientos de cariño hacia el pueblo español y por su apostólica bendición, pero tampoco habló de perdón, ni dijo nada sobre los <strong>fusilamientos y los pelotones de ejecución</strong>.</p><p>Hoy, cuando ya han pasado más de cuarenta años de la muerte de Franco, <strong>miles de esos represaliados</strong> siguen aún en las cunetas de la vergüenza. El año 1978 el pueblo español aprobó la Constitución. El artículo 10  habla de la dignidad de la persona y de nuestros derechos fundamentales, que “se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Sin embargo, como señaló Vicenç Navarro, cuando el magistrado Baltasar Garzón se atrevió a exigir al Estado que “encuentre a los desaparecidos durante la brutal represión de los golpistas sublevados contra las fuerzas democráticas”, entonces, tuvo que enfrentarse en el Tribunal Supremo a una querella por prevaricación, por abrir una causa contra los crímenes cometidos por el franquismo. Lo que le ocurrió a Garzón, hoy ex juez de la Audiencia Nacional, es bien conocido por todos. Como ha apuntado Vicenç Navarro, la situación actual “cubre de vergüenza a toda España”, porque su enjuiciamiento fue “un insulto a todos los demócratas”. La sentencia tuvo una repercusión mundial. <em>The Guardian</em> comentó que la <strong>Justicia politizada de España</strong> “es profesionalmente incompetente”.</p><p>Natalia Junquera informó en 2010 de que “España guarda aún<strong> 2.052 fosas del franquismo y quedan 1.821 por abrir</strong>”. María Garzón y Jaime Ruiz advierten en <em>Actúa por los derechos de las víctimas</em> de que “es urgente atender las exigencias, reconociendo su condición y sus derechos […], implementando identificaciones [para que se investiguen] las 2.350 fosas aún existentes”. También nos recuerdan que nuestro Gobierno no reconoce “el estatus de víctimas a quienes sufrieran los crímenes atroces de la dictadura de Franco”. Este Gobierno no puede hablar de Derechos Humanos y al mismo tiempo negar el derecho a los familiares de las víctimas a enterrar dignamente a sus seres queridos. El Partido Popular ha derogado de facto la Ley de la Memoria Histórica al no financiarla. Esto se entiende porque como ha manifestado Vicenç Navarro, “El PP nunca ha condenado explícitamente y por su nombre la dictadura totalitaria y su terror” (véase “La dictadura terrorista y totalitaria”). Vemos que el PP no se comporta como “las derechas civilizadas europeas [que] sí condenan los fascismos que subyugaron a sus países”, como afirma Teodulfo Lagunero en <em>Enterrar a los asesinados por los fascistas</em>.</p><p>Con la Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre), el Gobierno de Zapatero sentó las bases para que se reconocieran los derechos de todos los que “padecieron persecución o violencia” en nuestra Guerra Civil y en la dictadura franquista. Esta ley está impregnada de un espíritu de reconciliación y concordia. El Informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa –firmado en París el 17 de marzo de 2006- también denuncia “las <strong>graves violaciones de Derechos Humanos </strong>cometidos en España entre los años 1939 y 1975”, el año que murió Franco. El artículo 3 pide “la rehabilitación moral de quienes sufrieron tan injustas sanciones y condenas”. Los artículos 11 a 14 establecen medidas para “la legítima demanda de no pocos ciudadanos, que ignorando el paradero de sus familiares”,  desean solicitar “las tareas de localización y en su lugar, identificación de los desaparecidos, como una última prueba de respeto hacia ellos”. Por desgracia, este Gobierno no ha implementado esta ley; tampoco lo han hecho los anteriores. <strong>El Partido Socialista perdió una gran oportunidad para actuar</strong>: tuvo mucho miedo y poco coraje. No entendió que la LMH se tenía que implementar para cerrar las heridas todavía abiertas en España. El artículo 2 dice claramente que las víctimas tienen el derecho “a la reparación moral” y a su “memoria personal y familiar”.</p><p>Quien parece que tampoco ha entendido la LMH es la Iglesia católica. Siempre ha estado dispuesta para abrir las fosas de sus mártires y para anunciar beatificaciones masivas, pero no ha querido hablar de los represaliados para no abrir heridas, olvidando que nunca van a cicatrizar si tantos miles siguen ignorados. Sabemos que la Iglesia es responsable de muchas de las atrocidades cometidas en nuestra guerra. Siguió las recomendaciones de la carta episcopal de apoyo al golpe militar y a Franco, redactada por el cardenal Isidro Gomá en 1937 (véase <a href="https://elpais.com/diario/2007/10/28/sociedad/1193522406_850215.html" target="_blank">La Asociación de Memoria reclama que la Iglesia perdone y pida perdón</a>, de Juan G. Bedoya). Hoy es mejor que la Iglesia diga en voz alta las palabras del obispo auxiliar de Toledo, Carmelo Morobia, cuando al ver una fosa en el pueblo toledano de Camuñas, pidió “que esto nos sirva para no repetir nunca las barbaridades que hicimos en la guerra”. También sabemos que “algunos curas confeccionaron listas de <em>rojos</em> para entregarlas a los asesinos” (véase <a href="https://elpais.com/diario/2010/01/24/espana/1264287614_850215.html" target="_blank">La Iglesia también abre las fosas a sus muertos</a>, de Natalia Junquera). Como ha expresado Julián Casanova en <em>La Iglesia de Franco</em>, la Iglesia siempre estuvo al servicio del dictador. Sin embargo, la Iglesia nunca se ha olvidado de “apropiarse de bienes sin aportar título alguno”. Por esta razón, Antonio Manuel Rodríguez Ramos, en <a href="https://elpais.com/elpais/2017/06/29/opinion/1498760190_386622.html" target="_blank">El paraíso fiscal de la Iglesia</a>, exige “que devuelva lo público y pague por lo que demuestre ser suyo”. Parece que estos privilegios no pueden seguir mucho tiempo. Una revisión de las relaciones entre Iglesia y Estado no puede esperar más.</p><p>Quien sí tuvo coraje a sus 88 años fue <a href="http://memoriahistorica.org.es/tag/ascension-mendieta/" target="_blank">Ascensión Mendieta</a> cuando se marchó a Argentina para buscar la justicia que España le denegaba. Hoy a sus 91 años ha podido, <strong>por fin, enterrar a su padre</strong>, Timoteo Mendieta, asesinado por los criminales franquistas y arrojado a una fosa común del cementerio de Guadalajara. Hay muchas más personas con coraje y organizaciones y plataformas como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, la Asociación Pro Derechos Humanos de España, la Plataforma Actúa, la Plataforma por la Comisión de la Verdad, entre muchas otras, que merecen nuestro encomio y admiración por su lucha constante para que se reconozcan los derechos de las víctimas, que exige el Derecho Internacional: Verdad, Justicia, Reparación y Garantías <strong>para que el horror no se repita</strong>. Nosotros también tenemos que actuar. ________________</p><p>Juan José Torres Núñez es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan José Torres Núñez]]></author>
      <media:title><![CDATA[Las cunetas de la vergüenza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil española,Ley Memoria Histórica,Republicanos,Segunda República española,Francisco Franco,Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España republicana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/espana-republicana_1_1139432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La señora ministra del ejército se ha saltado a la torera la norma de que un Estado democrático no puede tener una religión oficial. Ha ordenado en esta Semana Santa que las banderas<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/04/13/banderas_media_asta_los_cuarteles_por_muerte_cristo_63811_1012.html" target="_blank"> ondeen a media</a> asta en los acuartelamientos españoles.<strong> Cristo murió en acto de servicio</strong>. Como todavía hay libertad de sentimiento en mi casa –en España, no–, hemos decidido llevar el luto a otra parte: <strong>la muerte de la II República que se proclamó un 14 de abril de 1931</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/04/13/que_esconde_auge_revisionista_sobre_republica_63794_1012.html" target="_blank">II República</a>. En el patio hemos colocado una bandera tricolor que brilla a salvo de la vigilancia de las <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/04/14/el_gobierno_exige_retirar_inmediato_una_bandera_republicana_del_ayuntamiento_trebujena_63843_1012.html" target="_blank">subdelegaciones del Gobierno</a>. Abril es mucho abril.</p><p>En los últimos meses he asistido con tristeza a discusiones y comentarios sobre la traición del Partido Comunista cuando aceptó la monarquía después de la muerte de <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/franquismo.html" target="_blank">Franco</a>. Siempre hay quien está dispuesto a sacarse de su chistera de duende la palabra traición, borrando con abstracciones morales un análisis serio de la historia y de sus correlaciones de fuerzas. Para la población española <strong>hubiese sido un problema serio que, tal como estaba el país en 1975, el PCE jugara la baza de entorpecer la transición democrática</strong>. La verdad es que la izquierda española no tenía peso en la sociedad de entonces para intentar otra cosa, es decir, otra democracia. Los puristas contra Carrillo me recuerdan mucho a los que llamaron traición a las negociaciones con ETA para intentar el fin de la violencia y la entrega de las armas.</p><p>Sería muy conveniente –ahora, en 2017, en esta situación, digo– dejar que fuese la derecha la que siguiese llamando a Carrillo traidor a la patria, asesino, mezquino y camaleón. Y sería muy conveniente para la izquierda española –ahora, en 2017, en esta situación, digo– recordar la figura de Manuel Azaña, el político que se definió a sí mismo frente a la monarquía como<strong> “demócrata intransigente y radical”</strong>. Porque el debate ahora es otro:<strong> ¿qué sentido tiene la monarquía 42 años después de la muerte del dictador que la impuso? </strong>¿No es conveniente <strong>cambiar algunas cosas de la Constitución de 1978</strong> que pudieron servir para una Transición, pero que hoy son un obstáculo para una democracia plena?</p><p>Las palabras <em>intransigente</em> y <em>radical</em> dan miedo, <strong>pero quizá deba dar más miedo la palabra tolerancia </strong><em>tolerancia</em>si nos atenemos a la realidad de la vida pública española: tolerancia con la corrupción, con el poder económico e ideológico de la Iglesia Católica, con la judicialización de la política, con la politización de la justicia, con los ataques a la libertad de expresión, con el desmantelamiento de los derechos laborales, con la desigualdad y el simulacro de la igualdad de género, con el deterioro de la información, con el traslado de los paradigmas de la telebasura y los bajos instintos a los debates públicos, con los privilegios estatales para las grandes empresas, con la fiscalidad clasista, con la manipulación de las fuerzas de seguridad del Estado, con la violación de los derechos humanos…</p><p>Si se aplican a una renovación democrática, las palabras <em>intransigencia </em>y <em>radical </em>pueden jugar hoy un papel decisivo, como lo jugó la figura de Manuel Azaña en 1931. La consolidación de un pensamiento democrático serio en España <strong>es una ilusión revolucionaria y pacífica </strong>en un país que sufre la impunidad de los gobernantes ante la corrupción y que alarga hasta una penosa agonía cada escándalo. No hay que aguantar sólo el mal comportamiento, es que después llega el circo del soy inocente, el tuyo sí, el mío no, yo no dimito y –tal vez– yo dimito por el bien de la patria…</p><p>Las cosas han llegado hasta tal punto en España que al presidente <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/mariano_rajoy.html" target="_blank">Mariano Rajoy</a> <strong>se le define como inteligente por quedarse quieto</strong>, por transigir con todo, por no tener ninguna raíz en su conciencia, por dejar que las cosas evoluciones mientras él flota. Frente a su ejemplo <strong>parece necesaria la intransigencia y la radicalidad </strong>si queremos tomar postura contra la mentira que es la vida oficial en España.</p><p>Ahora, en 2017, el sentimiento republicano de transparencia democrática puede ser un ámbito de confluencia para todos los sentimientos políticos que quieran<strong> dar respuesta a la agonía de la dignidad democrática y la justicia social</strong>. El deseo de <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/segunda_republica_espanola.html" target="_blank">República</a> puede ser un antídoto contra la perpetuación de la mentira y contra el cansancio y el desencanto que provoca esa perpetuación.<strong> </strong>Nos reclama la obligación de dejar de ser súbditos para ser ciudadanos. También lo dijo Azaña.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[España republicana]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Segunda República española,Democracia,Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Citar a Azaña en vano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/citar-azana-vano_1_1129970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Hay pocos profetas que tengan suerte con quienes se proclaman sus discípulos</strong>: en algunos casos, porque éstos resultan ser más papistas que el papa. En otros, los más, porque la invocación del profeta es una coartada, un <em>passe-partout</em> que sirve para realzar el propio ideario, aunque tenga poco que ver con la vida y obra del prócer en cuestión. </p><p>Creo que entre nosotros es el caso de Azaña. Después del vituperio al que se le sometió desde el propio bando republicano (desde quienes lo traicionaron, sobre todo) y, claro está, desde el franquismo, <strong>se puso de moda en nuestra recuperada democracia citarle a toda hora</strong>. Quizá el más conocido caso de tergiversación a ese respecto sea el uso en vano de la figura de Azaña por alguien que se encuentra tan inequívocamente  en sus antípodas como <strong>José María Aznar</strong>.</p><p>En el debate de investidura, este miércoles, Xavier Domenech ha echado un cuarto a espadas a la polémica sobre Azaña y la "cuestión catalana" al citar varios textos en los que el que fuera presidente de la II República muestra su <strong>respeto ante una hipotética secesión</strong> decidida por los catalanes. Se trata, en primer lugar, de una declaración que hizo en el curso de una visita a Barcelona el 27 de marzo de 1930 (“<em>He de deciros también que si algún día dominara en Cataluña otra voluntad y resolviera remar ella sola su navío, sería justo el permitirlo y nuestro deber consistiría en dejaros en paz, con el menor perjuicio posible para unos y otros, y desearos buena suerte, hasta que cicatrizada la herida, pudiéramos establecer al menos relaciones de buenos vecinos</em>”). Aún más claro fue en su discurso sobre la<strong> libertad de Cataluña y España</strong>, de 17 de julio de 1931: “<em>Nuestro lema, amigos y correligionarios, no puede ser más que el de la libertad para todos los hispánicos; y si alguno no quiere estar en el solar común, que no esté</em>”. Y el 16 de mayo de 1932 en las Cortes españolas durante la <strong>discusión del Estatut de Núria</strong> (por cuya aprobación arriesgó tanto Azaña) llega a decir: “<em>Cataluña dice, los catalanes dicen: 'Queremos vivir de otra manera dentro del Estado español'. La pretensión es legítima. Este es el problema y no otro alguno. Se me dirá que el problema es difícil, ¡Ah!, yo no sé si es difícil o fácil, eso no lo sé; pero nuestro deber es resolverlo, sea difícil, sea fácil. .. Hay, pues, que resolverlo dentro de los cauces políticos</em>”.</p><p>El problema, como resulta por otra parte conocido, es que Azaña evolucionó con mucha claridad hacia una posición muy distinta, sobre todo a raíz de los acontecimientos de 1934. Quien, a mi juicio, es hoy el mejor conocedor de la figura histórica de Azaña, <strong>Santos Juliá</strong>, ha explicado con claridad esa <strong>evolución sobre la "cuestión catalana"</strong>. Sin duda, el testimonio más importante es el análisis que propone el mismo Azaña en <em>La velada en Benicarló</em>, escrita, recordemos, en abril de 1937. Es la famosa explicación de su alter ego, Garcés, sobre los cuatro factores de la derrota de la República (objeto de una polémica entre Viñas y Juliá, explicada por éste en un artículo de 2013, creo, a propósito de la versión de la importancia de los cuatro enemigos de la República, que dio Azaña en su conocida entrevista con Isidro Fabela en febrero de 1939). No es el más importante, pero la <strong>deslealtad y los enfrentamientos en el seno del bando republicano</strong> son uno de esos cuatro enemigos que explican a su juicio la derrota en una guerra que Azaña sitúa con toda claridad como fratricida y en la que <strong>no hay un enfrentamiento territorial</strong> (menos aún, un conflicto de fondo entre Cataluña y España).</p><p>Sin duda, no se pueden ignorar las declaraciones de Azaña entre 1930 y 1932, y recordarlo es un mérito de los que las sacan a la luz, como Domènech y Jaume Asens. Todo ello, por demás, <strong>disipa el tópico de la supuesta catalanofobia de Azaña</strong> y la falsedad de su enemiga al reconocimiento de la especificidad de Cataluña. Pero eso <strong>se convierte en una falacia si se deja de tener en cuenta todo lo que sucedió después</strong>, insisto, lo que Azaña dice y escribe. Y no sólo en la famosa obra teatral, sino, como recuerda de nuevo Santos Juliá, en su correspondencia con Jaume Vicens Vives (y en su defensa de éste frente a las críticas "patrióticas" de Rovira i Virgili al eminente historiador catalán, por sus denuncias de la superchería ideológica de los pseudohistoriadores vendidos a la versión épico-romántica de la nación catalana). </p><p>Más clara aún, como explicaba Juliá en un artículo publicado el año pasado (<a href="http://elpais.com/elpais/2015/11/02/opinion/1446471037_651866.html" target="_blank"><em>El último Azaña</em></a>) es su indignada reacción ante la <strong>deslealtad de los representantes en el exilio de los gobiernos de Cataluña y Euzkadi</strong>, que en 1938 se habían dirigido tanto al Foreign Office como al Quai d'Orsay con propuestas “mediadoras” sobre una hipotética división de España en cuatro zonas: Cataluña, Euskadi y las zonas ocupadas por cada uno de los dos bandos contendientes. Lo que más dolía a Azaña, subraya Juliá, era precisamente esa pretensión de <strong>colocarse al margen</strong>, como ajenos, equidistantes respecto a la causa republicana y a la rebelde.</p><p>Reorganizar la historia para lucimiento en los discursos y debates, incluso para apoyar la propia argumentación, puede parecer un recurso legítimo. <strong>No lo es</strong>. Ni cuando se hace puro presentismo, como cuando el por otra parte muy apreciable diputado <strong>Joan Baldoví</strong> nos descubre que el erudito fraile valenciano Francesc d'Eiximenis adelantó el <strong>núcleo conceptual de corrupción como problema político</strong>.</p><p>Azaña pasó de ser un defensor de los derechos catalanes, empezando por el Estatut de Núria, a desencantarse con la cuestión catalana, especialmente después de que <strong>Lluís Companys declarara el Estado catalán en 1934</strong>. Al convertirse en presidente de la República en 1936, Azaña expresaba que "por lo visto es más fácil hacer un Estatuto que arrancar el recelo, la desconfianza y el sentimiento deprimente de un pueblo incomprendido". En sus memorias dejó, <strong>evocando el aforismo del general Espartero</strong>, una frase que sigue levantando polvareda. "Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la historia de España la necesidad de <strong>bombardear Barcelona cada 50 años</strong>. El sistema de Felipe V era injusto y duro, pero sólido y cómodo. Ha valido para dos siglos".</p><p>___________________</p><p><strong>Javier de Lucas</strong> es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier de Lucas]]></author>
      <media:title><![CDATA[Citar a Azaña en vano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independentismo,Manuel Azaña,El debate de investidura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Guerra Civil española entre viñetas y bocadillos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/guerra-civil-espanola-vinetas-bocadillos_1_1129656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1ce77e19-0cb8-4e9f-a3c9-5666c5bf8b4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Guerra Civil española entre viñetas y bocadillos"></p><p>Ahora que se ha puesto de moda todo lo <em>vintage</em>, no solo ha sido el mejor momento para recuperar prendas de vestir, música y decoración, también los formatos de lectura han sucumbido a las tendencias <em>retro.</em> Lejos de la indumentaria y los superpoderes que caracterizan a los superhéroes y villanos de los antiguos <strong>cómics </strong>de Marvel, el ilustrador, diseñador y dibujante de tebeos malagueño <a href="https://josepablogarcia.carbonmade.com/about" target="_blank">José Pablo García</a> adapta el libro del historiador <strong>Paul Preston</strong> <em>La Guerra Civil española</em> (Debate) al formato de las viñetas.</p><p>En el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/07/16/golpe_estado_guerra_civil_politicas_exterminio_52528_1012.html" target="_blank">80 aniversario</a> del golpe de <strong>1936 </strong>que dio comienzo a la guerra, el ilustrador firma una obra que va desde el reinado Fernando VII hasta la posguerra a lo largo de 240 páginas. Este no ha sido hasta ahora su único reto. Es también autor de <em>Las aventuras de Joselito</em> (2015) –que contaba la vida del <strong>niño ruiseñor</strong> que triunfó en el cine de posguerra– y, por encargo de la ONG Acción Contra el Hambre, viajó a Palestina para que contar la labor que desempeñan en Cisjordania y Gaza.</p><p>Pero ¿cómo se las ingenia el dibujante para contar la contienda, llevar a las viñetas a sus protagonistas y hacer atractiva la historia? En varias <a href="http://www.laopiniondemalaga.es/cultura-espectaculos/2016/05/31/guerra-civil-paul-preston-jose/853309.html" target="_blank">entrevistas </a>a José Pablo García, apunta que pretendía crear un retrato fidedigno de lo que ocurrió esos años para hacerlo accesible a todo tipo de lector<strong> con o sin interés</strong>, con o sin conocimiento de la historia. La obra sigue así los capítulos del libro de <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/Dibujos-sepia-Guerra-Civil_0_535097092.html" target="_blank">Preston</a>, que se remonta a principios del siglo XIX para contextualizar el origen del conflicto. </p><p><em>Del golpe de Estado a la Guerra Civil</em>. Así se titula el capítulo que narra los hechos de los que el pasado 18 de julio se cumplieron el 80 aniversario. La obra ahonda en este punto las nefastas condiciones de vida de la clase obrera y campesina, el caldo de cultivo que vería nacer la <strong>guerra </strong>que se saldó con más de 600.000 muertos, decenas de miles de exiliados y una <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/guerra_civil_espanola.html?pagina=3&init=30&term=guerra_civil_espanola" target="_blank">dictadura </a>de casi 40 años. </p><p><span id="foto_1465544036_463202_1465549697"></span></p><p>El Frente Popular –coalición de los principales partidos de izquierda liderada por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Aza%C3%B1a" target="_blank">Manuel Azaña</a>– consiguió la victoria en los que serían los últimos comicios de la Segunda República, el 16 de febrero de 1936. La chispa que detonó la rebelión fue el asesinato del <strong>ministro de Hacienda</strong> durante la dictadura de Primo de Rivera <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Calvo_Sotelo" target="_blank">José Calvo Sotelo</a>, y que el bando golpista utilizó para justifizar el levantamiento militar. </p><p>La derecha parlamentaria, el sector monárquico y movimientos fascistas como la Falange, que contaban con el aval de las principales dictaduras europeas (Hitler y Mussolini), fraguaron el golpe de Estado liderado, entre otros, por <strong>José Sanjurjo, que ya lo había intentado sin éxito en 1932. </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Sanjurjo" target="_blank">Sanjurjo</a> murió en un accidente aéreo el<strong> 20 julio</strong> y fue entonces cuando la figura de Francisco Franco comenzó a perfilarse como <strong>líder del bando rebelde</strong>.</p><p><strong>La traición de las democracias</strong></p><p>En el capítulo <em>Las grandes potencias traicionan a España</em> se cuenta la decisión de "<strong>no intervención</strong>" de las grandes democracias europeas en el conflicto español. Los bandos estaban muy perfilados. Por un lado, y al amparo de la Alemania nazi y la Italia de Mussolini, sin cuyos aviones los rebeldes no hubiesen podido desplazar sus tropas a la península, los golpistas mostraron desde el primer momento una superioridad militar y económica que marcaría el futuro de la guerra. En el otro lado estaban los republicanos, que según la obra de Preston, fueron víctimas del <strong>miedo al comunismo</strong> en el continente y que derivó en una tibia respuesta de las potencias europeas al auge del fascismo, como se explica una de las viñetas. </p><p>Así, democracias como Reino Unido o Francia, que un principio pensaban <strong>apoyar</strong> al <a href="http://www.elmundo.es/grafico/la-aventura-de-la-historia/2016/02/15/56c2165e22601d12128b4599.html" target="_blank">Frente Popular</a>, viraron finalmente a la no intervención dejando desamparado al bando republicano. Una de las viñetas de García muestra en este punto a Azaña ante un tablero de ajedrez con la mirada perdida, mientras explica que este "no podía creer que los estadistas británicos y franceses se mostraran <strong>tan ciegos ante la amenaza fascista</strong>".</p><p>En el capítulo <em>Derrota a plazos</em> se narran algunos de los hechos bélicos que anunciaron muy pronto <strong>el desenlace </strong>de la guerra. No falta la viñeta  con el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/12/15/el_reina_sofia_consolida_modelo_aumentando_ingresos_visitantes_42279_1026.html" target="_blank">Guernica</a> de <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/02/13/dali_picasso_destrozan_juego_dialectico_teatro_las_naves_del_espanol_13481_1026.html" target="_blank">Picasso</a>, símbolo de las atrocidades del fascismo; o la caída de Bilbao en junio de 1937; o la entrada de las tropas nacionales en <strong>Santander</strong> en septiembre de ese año entre retratos gigantes de Mussolini; o la caída de <strong>Gijón</strong> y <strong>Avilés en octubre. </strong>Es el principio del fin para el bando republicano.</p><p>La caída de Cataluña en febrero de 1939 supuso el <strong>fin de la República</strong>. Las viñetas muestran el exilio de medio millón de personas que cruzó la forntera hacia Francia ante el avance de las tropas franquistas. La mayoría de los exiliados terminó en <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/gusen-mauthausen-nazi-deportado-franco-suner-himmler-hitler_6_349325071.html" target="_blank">campos de concentración.</a></p><p>Esta historia acaba con el último parte <strong>emitido</strong> desde el cuartel de Franco el 1 de abril de 1939: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, nuestras tropas victoriosas han alcanzado sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Aug 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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