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    <title><![CDATA[infoLibre - Emilio Lledó]]></title>
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      <title><![CDATA[Emilio Lledó: "Los oyentes de las tertulias quizás hayamos bajado mucho el listón de nuestra tolerancia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/emilio-lledo-oyentes-tertulias-hayamos-bajado-liston-tolerancia_1_1190790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3aa65d5e-71d8-4679-b4fd-801c14a9ca19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emilio Lledó: "Los oyentes de las tertulias quizás hayamos bajado mucho el listón de nuestra tolerancia""></p><p>Don Emilio pregunta cuánto tenemos que hablar “para enrollarme más o menos”. Le digo que proceda como acostumbre. Tiene 93 años y un discurso-río estructurado y didáctico. Es un excelente y lúcido conversador que pide al final de la charla: “Oye, si te he dicho muchos disparates, púlemelo”.</p><p><strong>– ¿Para qué sirve un filósofo?</strong></p><p><strong>– </strong>Bueno, yo creo que todos los seres humanos somos filósofos. A través de la tradición literaria e histórica parece que el filósofo es un ser fuera de la realidad, como por encima de los seres humanos, dando ideas superiores que cuajan en eso que se llama un sistema filosófico. Pero eso nunca ha sido la filosofía. Todos necesitamos saber en qué mundo estamos, quién nos informa, quién nos deforma, quién nos engaña, quién nos dice la verdad. Y eso lo han querido saber todos los seres humanos. La tendencia a enterarse sería quizá la traducción más exacta que yace en el término filosofía.</p><p><strong>– Si alguien no entrara en esos parámetros, ¿debería, no obstante, tener un filósofo a mano?</strong></p><p><strong>– </strong>No [ríe], es que todos lo tenemos dentro de nosotros mismos. Todos queremos saber. Lo que pasa es que hay que producir, crear una educación en donde sea posible esa curiosidad. Uno de los principios de la filosofía en sus orígenes —porque, como sabemos de sobra, es una palabra griega— significó quedarse asombrado, interesarse por algo para saber qué significa.</p><p><strong>– Es usted un pozo sin fondo.</strong></p><p><strong>– </strong>Pero el agua está un poco helada.</p><p><strong>– ¿Por qué? </strong></p><p><strong>– </strong>El agua tiene que fluir. Es la imagen famosa del río de Heráclito, que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río porque el agua que fluye es distinta siempre. Pero a veces una sociedad desinformada, con problemas que la acosan continuamente, por información, por realidad, por guerras, por miserias, por pobreza, por injusticia, etcétera, ve cómo ese agua que tiene que fluir se congela, se cuaja. Y sobre ella, en lugar de podernos bañar, nos escurrimos. Eso puede ocurrir con el lenguaje, que puede helarse con frases hechas, conceptos estereotipados, y entonces el pensamiento no fluye, no piensa, valga la redundancia.</p><p><strong>– Por muy helada que esté el agua, usted se atreve a meter el pie.</strong></p><p><strong>– </strong>No hay más remedio. Además, tengo esa experiencia del año 1953-1954 en Heidelberg. Tengo una foto de pie sobre el Neckar helado con dos amigos españoles que estaban allí, Gonzalo Sobejano y Juan José Carreras. Creo que fue la primera vez que se congeló el río, y el Neckar es ancho. En este caso no es una metáfora. El río debía de discurrir y escurrirse por debajo de esa superficie helada. El lenguaje actual y la educación tienen que permitirnos saber penetrar en ese río seco de frases hechas, de conceptos estereotipados, de deformaciones de ciertos medios. </p><p><strong>– ¿Cada vez somos más ignorantes?</strong></p><p><strong>– </strong>Espero que no. Pero puede ocurrir que, en un momento de tanta información, estemos asfixiados por ella y nos <em>ignorantifiquemos</em>, valga la expresión.</p><p><strong>– ¿Hablar actualmente de ética suena a chino?</strong></p><p><strong>– </strong>Sería terrible. La palabra ética viene de un concepto maravilloso griego, el <em>ethos</em>. Los primeros textos donde aparece esa palabra se referían a la guarida en la que se refugiaba siempre el animal, la guarida en donde descansaba y se encontraba a sí mismo. Y la ética, en cierto sentido, tendría que ser el espacio en donde nos sintamos verdaderamente seres humanos, solidarios, aspirando a lo que tiene que constituir la esencia de la cultura, que es la verdad, la justicia, la belleza, el bien, todos esos conceptos que suenan a veces como fuera de la realidad. Son conceptos filosóficos que tienen que encarnarse, que se encarnan, que se cuajan continuamente en la convivencia de los seres humanos. Y por eso es tan importante que esos conceptos, y eso que se llama humanidades, se sigan cultivando.</p><p><strong>– ¿No cree que la educación ha perdido importancia, tanto en cuanto a conocimiento como a maneras?</strong></p><p><strong>– </strong>Pues estoy de acuerdo contigo. Hay una frase de Kant, ese ser humano prodigioso, capaz de escribir uno de los libros más importantes, pero siempre con un estilo que, aunque pueda parecer difícil, no lo es, que decía algo tan sencillo como esto: “El ser humano es lo que la educación hace de él”. La frase es genial. Y por eso los que han querido poner obstáculos a eso que tiene que fluir, a la educación, han intentado en muchos momentos, no sé si consciente o inconscientemente, obturar ese fluido, ese río del ser humano que se enfrenta ante la libertad.</p><p><strong>– Usted, defensor acérrimo de la enseñanza, y de la pública, ¿entiende que cada Gobierno que se sucede en España haga una ley de educación distinta?</strong></p><p><strong>– </strong>Pues me parece siniestro, porque solo puede hacerse una ley de educación en la que el concepto y fundamento sea la igualdad educativa para todos. Está dicho hace 24 siglos: la educación tiene que ser una y la misma para todos. Y no puede ser la economía, la capacidad económica, la que cambie los distintos niveles de esa educación, que además son niveles desniveladores.</p><p><strong>– La palabra, la lengua, conforma y enriquece la realidad. ¿Cómo interpreta que en la ley que prepara el Ejecutivo se retire el castellano como lengua vehicular? </strong></p><p><strong>– </strong>Aunque no sé los detalles concretos, me parece que la lengua es siempre un modo de comunicación. Y con una lengua que tiene la expansión que tiene el castellano, me parece que es una ceguera absurda por un concepto absolutamente equivocado de la identidad. La identidad es lo que cada uno es consigo mismo y lo que ha hecho con esa educación que le han dado y con la libertad que ha sabido crear. El nacer en una lengua es una casualidad. Nadie ha escogido la lengua en la que ha nacido. Aunque tenga esa frase tan bonita de lengua materna, la lengua nos acoge como una cuna. Pero lo importante no es la lengua materna en la que nacemos, no podemos presumir de ella porque es una casualidad. Lo importante es la lengua matriz, la que somos capaces de hacer cada uno, la lengua que se alimenta de libertad, de generosidad, de solidaridad. Por eso, el querer negar esa solidaridad y esa universalidad que da la lengua me parece una de las muchas equivocaciones de un falso criterio de identidad, dominado por intereses que nada tienen que ver con la cultura. La lengua, repito, es lo que cada uno de nosotros hace con ella, la lengua que llevamos, la que, por supuesto, y aunque pueda parecer un idealismo, que en absoluto lo es, es capaz de crear solidaridad y libertad.</p><p><strong>– Suya es la frase de que cuando el pensamiento es poderoso se puede decir en cualquier lengua.</strong></p><p><strong>– </strong>Por supuesto. Eso cuando el pensamiento es pensamiento y no está atascado —y nunca mejor dicho el verbo atascar— por prejuicios, muchos de ellos metidos a través de los medios de desinformación.</p><p><strong>– Dice que escucha disparates absolutos en las tertulias, en las que, apunta, “uno habla por igual del cambio climático que del dolor de pies”. ¿Los tertulianos somos banales o los oyentes y espectadores han bajado mucho el listón de su tolerancia?</strong></p><p><strong>– </strong>Pues a lo mejor los oyentes hemos bajado mucho el listón de nuestra tolerancia. Pero no es un ataque. Estar en una tertulia es tan importante que hay que pensarlo mucho, saber lo que se dice y crear libertad, conocimiento, filosofía, posibilidad de entender. La filosofía surgió como una curiosidad de entender lo que pasaba, cuáles eran los principios de la naturaleza. Y empezaron a pensar que había unos principios teóricos que eran el bien, la cultura. Por eso, <em>paideia</em> en griego, de donde viene pedagogía, significaba cultura. Y eso se aprende desde niño. También se puede aprender, desgraciadamente, la incultura, el fanatismo, la ideologización de la mente.</p><p><strong>– Afirma que los políticos pervierten el lenguaje y determinan nuestras vidas. ¿Cree que llevan un Maquiavelo dentro?</strong></p><p><strong>– </strong>No lo creo, sería terrible. El maquiavelismo es una deformación que se ha hecho de la filosofía y del pensamiento de Maquiavelo. Pero yo no creo que haya algo de maldad, porque si la hubiera ese político ya no vale. La característica esencial del político, y está dicho hace 24 siglos por un filósofo griego, tiene que ser la decencia. Lo decía con esa palabra griega tan hermosa, <em>spoudaios</em>. La indecencia no puede en absoluto entrar en la política.</p><p><strong>– ¿Qué le sorprende más de la sociedad actual?</strong></p><p><strong>– </strong>Quizá el exceso de información y la falta de crítica. No quiero hacer con esto una crítica a los móviles, que son un instrumento importante en nuestra vida, pero los móviles nos enseñan a fuerza de chispazos, de chisporroteos, y lo que necesita la mente es la reflexión. Por eso siempre he sido tan defensor de la lectura y de los libros, porque me parece una idea natural y sensata, con capacidad de crear vida. Y eso es la lectura, el pensamiento, o sea, la reflexión. Fíjate lo que significa que podamos dialogar con lo que se ha escrito hace 24 o 25 siglos, o 10 o 15, que podamos dialogar con Platón y con Cervantes, y con Nietzsche y con Pérez Galdós. Qué posibilidad la de hablar con ellos a través de ese prodigio que es la escritura, los libros y la comunicación. Dialogar con esos seres maravillosos que dejaron su pensamiento, su sentimiento, su perspectiva de la vida en sus escritos. </p><p><strong>– “Estoy cansado y liberado de muchas cosas”. ¿De cuáles?</strong></p><p><strong>– </strong>¿De qué me he liberado yo? Bueno, no lo sé. Pero creo que me libero cada vez que pienso, que reflexiono, que no acepto lo que me dicen por ser dicho, sino lo que me dicen por ser entendido, pensado, por ser algo que tiene que ver con el bien de la sociedad. Porque también en la historia de la teoría política, de la filosofía política, se dice que los políticos tienen que ser creadores de felicidad.</p><p><strong>– Nada menos. Madre mía.</strong></p><p><strong>– </strong>Sí, porque no tienen que pensar tanto en sí mismos. Fíjate que paradoja: desde la filosofía griega, como los políticos tienen que darse tanto a los demás, ellos no tienen felicidad. </p><p><strong>– ¿Conoce a algún político que le dé felicidad?</strong></p><p><strong>– </strong>Pues muchos de la historia de la filosofía política.</p><p><strong>– ¿Y así, de más cerca?</strong></p><p><strong>– </strong>Pues espero que alguno empiece a crearme felicidad. Nunca me había planteado quién me la da. En el momento en que se preocupen de eso que estamos hablando, me darán felicidad. Pero si no lo hacen, me están creando continuamente infelicidad. Por eso me sorprenden muchas veces las discusiones políticas, de políticos profesionales.</p><p><strong>– ¿Viendo alguna sesión parlamentaria le invaden el bienestar y el gozo? </strong></p><p><strong>– </strong>No. En absoluto. Estoy tristísimo. Lo que pasa es que no las veo nunca, pero sé de qué van, las oigo y me quedo sorprendido. Me pregunto cómo puede ocurrir eso en nuestro tiempo.</p><p><strong>– Usted que sabe de tantas edades, ¿cuál considera que ha sido la mejor y la peor?</strong></p><p><strong>– </strong>La que más me preocupa es la que estoy viviendo, que tiene que ver no solo conmigo, sino con mis amigos, con mis hijos, con mi nieto. ¿En qué época me hubiera gustado vivir? Pues en una en la que se hablase, como se hablaba en el ágora griega, de la cultura, y se reflexionase sobre la cultura para que esta crease felicidad a los demás. La época en que he sido más feliz, tengo que decirlo, es la época en que me fui a Alemania. La única cosa de la que estoy un poco orgulloso en mi vida es que aquel muchachito enclenque tuviera valor para atreverse a irse a Heidelberg al acabar la carrera y el servicio militar, en una época en la que nadie viajaba, y en la que para salir fuera de España había que tener muchos arrestos, y sin saber alemán. Y estuve primero 10 años que fueron para mí una iluminación, porque descubrí lo que era la enseñanza, lo que era una universidad, y también a través de amigos, profesores de instituto, lo que era la enseñanza en esos institutos públicos alemanes. Yo diría que es una de mis épocas más felices porque me encontré con que lo que creía que soñaba como algo utópico sin sentido estaba realizado. Y estaba realizado porque esa universidad y esa enseñanza, desde 1810, cuando se crea la Universidad de Berlín por Guillermo de Humboldt, estuvo siempre en búsqueda, a pesar de los problemas que haya habido en la incultura alemana. Porque un país tan culto como el alemán tuvo que padecer también la incultura del fanatismo y de la ceguera.</p><p><strong>– ¿La pandemia nos va a hacer mejores personas, como piensan algunos, o no tenemos remedio?</strong></p><p><strong>– </strong>Lo escucho a veces. Yo creo que tendría que hacernos buenas personas, pero no mejores personas. Sí, tenemos que mejorar. Ahora que se habla tanto de globalizar, lo que hay que globalizar es la cultura y el conocimiento, no la economía. La economía es muy importante, qué duda cabe, pero no lo es el egoísmo ni la codicia ni el afán del dinero por el dinero. El dinero por el dinero no produce más que negatividad. El dinero tiene que ser por la cultura, por la solidaridad y por evitar los males de la realidad. Cuando te das cuenta de que alguien se enciende en guerras continuamente te preguntas: pero ¿quién las alimenta, qué prejuicios mentales, qué injusticias, qué deformaciones mentales, qué políticos ciegos, qué política de monstruos está rigiendo el mundo? Todo esto de las migraciones es tristísimo. Deberíamos pensar por qué se producen, qué causas hay detrás, qué causa esa pobreza por la que tienen que irse. Y este es un tema de la nueva cultura, de los problemas reales que habrá que abordar y que, por supuesto, los políticos tienen el deber ineludible de abordar. </p><p><strong>– ¿La libertad intelectual nace o se hace?</strong></p><p><strong>– </strong>La libertad intelectual se hace. Nacemos con la posibilidad de la libertad, pero esa posibilidad nos la pueden hacer mal realizada, metiéndonos en la cabeza esos bloques de conceptos absolutamente pringosos que nos impiden que fluya ese río del cerebro y, por supuesto, nos impiden la libertad, nos la coagulan.</p><p><strong>– ¿Qué conceptos son más pringosos?</strong></p><p><strong>– </strong>Los que no crean ese idealismo de la justicia, del bien, la cultura, la bondad, la belleza que los seres humanos descubrieron porque lo necesitaban. Todo lo que obstruya, lo que se manifieste de una manera turbia con conceptos tristes y estereotipados en el antipensamiento; todo lo que no cree, que no vaya en busca de esos ideales políticos. Lo decía un filósofo griego también: la política es la más arquitectónica de las ciencias, de los saberes, porque lo incluye todo. Aristóteles utiliza la palabra arquitectónica. Eso es lo que crea libertad. La cabeza de quienes no tengan esa creación de libertad y la intención de limpiar su cabeza de prejuicios, de frases hechas y de conceptos vacíos y de lo que yo llamo patriotismo de trapo no vale para nada. No crea más que insensibilidad y retraso.</p><p><strong>– Piensa que cualquier bandera entorpece. ¿Se ha asomado al Paseo de la Castellana, en Madrid, donde el Ayuntamiento ha colocado una kilométrica rojigualda de lucecitas para estas Navidades? </strong></p><p><strong>– </strong>Pues aunque no la he visto todavía, me parece, lo tengo que confesar, absurdo. Totalmente absurdo.</p><p><strong>– “Pese a todo, yo tengo esperanza”, dijo hace tiempo. ¿Lo mantiene?</strong></p><p><strong>– </strong>Es que no me queda más remedio. Soy ya muy mayor, y la esperanza de los mayores es poca. Pero mi esperanza ideal está llena de juventud. Quisiera que las generaciones que nos sigan, que vengan después, encuentren un mundo que no esté dominado por la mentira, por la deformación y por los intereses de políticos disparatados.</p><p><strong>– ¿Está en paz consigo mismo?</strong></p><p><strong>– </strong>Sí. Pero estoy inquieto, porque me gustaría haber hecho más cosas. Ahora que estoy pensando en mi vida en estos largos meses, naturalmente que cometemos errores y nos equivocamos, pero encuentro que soy el mismo que se fue hace tantísimos años de este país, porque entonces este país, lo tengo que decir, me repugnaba. Por eso mi llegada a Heidelberg, aquella ciudad de provincias, pequeña, con aquella universidad maravillosa, en cuyo edificio central había una frase que decía: <em>Zum Lebensgeist, </em>al espíritu de la vida, a lo que vive en nosotros como espíritu, como fuerza creadora de libertad y de justicia. El espíritu vivo es el de la cultura. Pero a veces nos dan una cultura machacada, triturada, apresada por ciertos medios y por ciertas tertulias. La tertulia es una cosa importante, una posibilidad de comunicar y de dar ideas, de abrir la mente de los que nos escuchan, pero no de deformarnos, claro.</p><p><strong>– No me ha dado ni un nombre de un político que le haga feliz.</strong></p><p><strong>– </strong>Pues no lo he pensado y no quiero improvisar ni ser injusto. Pero lo que sí hay es una gran deformación de algunos políticos —piensa en Latinoamérica y en otros países— que son verdaderos monstruos humanos. Por desgracia, la monstruosidad mental también existe.</p><p><strong>– ¿Cómo andamos de monstruos políticos en España? </strong></p><p><strong>– </strong>También hay algunas zonas de monstruosidad en los políticos de nuestro país. Pero tiene que haber posibilidad de superar esas amenazas monstruosas que a veces nos caen de mentes absolutamente deformadas. </p><p>________________</p><p><em>*Esta entrevista está publicada en el número de diciembre de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Karmentxu Marín]]></author>
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      <title><![CDATA[Cuando suenan las alarmas, en 'tintaLibre']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/suenan-alarmas-tintalibre_1_1190719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b28e6990-f0d4-4bf3-9f9e-60a65b3cf1ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando suenan las alarmas, en 'tintaLibre'"></p><p>Hace casi un año que vivimos en un constante estado de alarma no solo por el decretado por las autoridades de todo el mundo, sino también por el emocional que surge de una economía tambaleante, unos riesgos nada saludables y unas piruetas cada vez más acentuadas para mantener la existencia a flote. Este número de diciembre de tintaLibre, el 86 de la serie, quiere despedir un año anormal de la forma rigurosa que acostumbramos y sin caer en el alarmismo. Razones no faltan para que nos invada el pesimismo, pero hay esperanzas.</p><p>Nuestro primer bloque ausculta esa luz al final del túnel que ha supuesto que tres grandes laboratorios —Pfizer, Moderna y AstraZeneca— hayan publicado unos resultados muy optimistas sobre sus vacunas, lo que hace concebir 2021 como un año más llevadero. Pero la propia política de los laboratorios, siempre más amigos de lanzar mensajes a los inversores que a la propia comunidad científica, nos hace ser muy cautelosos. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/11/25/que_inmunidad_esterilizante_efecto_vacuna_ideal_que_los_virologos_aun_creen_posible_pero_no_probable_113643_1012.html" target="_blank">La llegada de las vacunas</a> supone un problema otra vez más del desarrollo económico y beneficiará, en teoría, a aquellos países que tengan dinero para sufragar un coste tanto monetario como logístico muy elevado. Por otra parte, está la ética de imponer una vacuna obligatoria a la población cuando muy poco se sabe de los pormenores de una tercera fase realizada a marchas forzadas en la que han participado unas 30.000 personas en cada ensayo. Nuestros especialistas <a href="https://twitter.com/DrMacip" target="_blank">Salvador Macip</a>, el colectivo del CSIC formado por Enrique J. de la Rosa, Margarita del Val y Begoña Sastre, y el contrapunto crítico del biólogo danés Peter Gøtzscheanalizan el tema en profundidad.</p><p>Tras la emergencia sanitaria ha llegado el momento de la educación. Una larga entrevista con la ministra de Educación y Formación Profesional, <strong>Isabel Celaá</strong>, justo en el momento que la derecha pide su cabeza por el agravio al castellano vehicular y a la educación concertada, nos hace pensar en tres factores de gran relevancia: es el momento de revolucionar la educación pública y dotarla de un músculo que hasta la fecha no ha tenido. La partida de más de 5.000 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado y la reformulación de la Formación Profesional van ayudar, sin duda, a ello. El contrapunto lo pone un viejo sabio, un filósofo siempre de guardia como <strong>Emilio Lledó</strong>; sus reflexiones sobre la lengua y la educación nunca tienen desperdicio.</p><p>Otra alarma que ha durado cuatro años se llama <strong>Donald Trump</strong>. El mundo puede ser un lugar más apacible y seguramente más razonable con <strong>Joe Biden</strong> en la Casa Blanca, si es que se logra desde el 20 de enero poner coto a la cizaña y al mal perder del magnate. La reflexión postelectoral viene de la mano de tres cronistas que residen en Estados Unidos —Ariel Dorfman, Marina Perezagua y Silvio Waisbord— y que inciden en un punto básico: Trump ha tenido 74 millones de votantes y, pese a perder la presidencia, seguirá manejando a su antojo los hilos de Partido Republicano con los bulos y las insidias a las que nos tiene acostumbrados.</p><p>Otro presidente que ha desatado un gran incendio ha sido <strong>Emmanuel Macron</strong> a raíz de los últimos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/10/16/decapitado_plena_calle_profesor_parisino_historia_que_habia_ensenado_clase_caricaturas_mahoma_112164_1022.html" target="_blank">atentados ocurridos en París</a> y Niza y que le han llevado a pensar, nada menos, que el islam se puede reformular (y domesticar) a la imagen de los principios de la República francesa. Nada más lejos. <a href="https://twitter.com/LuzGomezGar" target="_blank">Luz Gómez</a>, experta en estudios árabes, lo dice bien claro: Francia tiene un problema con Francia y no con el islam.</p><p>En un número de alarmas y de equilibrios precarios sobre el alambre faltaba una reflexión sobre esa cultura en retirada a los cuarteles de invierno que marca la pandemia. <a href="https://www.infolibre.es/tags/autores/javier_valenzuela.html" target="_blank">Javier Valenzuela</a> es elocuente; después de este tsunami volverá la alegría y la rebeldía de unos años 20 que, a imitación del siglo pasado, sabrán bailar como Joséphine Baker y, al mismo tiempo, no dejar de luchar contra los demonios autoritarios. Una pequeña inyección de moral en un mundo que reclama vacunas de muchos tipos.</p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[tintaLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Cuando suenan las alarmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/suenan-alarmas_1_1191672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b28e6990-f0d4-4bf3-9f9e-60a65b3cf1ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando suenan las alarmas"></p><p> <span id="dts"></span> <span id="txt"></span> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[tintaLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[(Re)vuelta al cole]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/re-vuelta-cole_1_1188060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3cf5f87b-3cdd-4b48-901d-8f86583b90d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="(Re)vuelta al cole"></p><p>  </p><p>   <span id="dts"></span>  <span id="txt"></span> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2020 10:07:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[(Re)vuelta al cole]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colegios,Educación,Enseñanza pública,Iciar Bollain,TintaLibre,Universidades,Emilio Lledó,profesores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los diálogos de Emilio Lledó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/dialogos-emilio-lledo_1_1146555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f1cd4824-3fe5-46fd-88d2-29f269b5f475_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los diálogos de Emilio Lledó"></p><p>Pensar es dialogar con uno mismo. En ese diálogo no suele aparecer una verdad original, ni una ocurrencia inmotivada, sino las consecuencias de un sedimento de lo vivido, de lo aprendido, de lo dudado. Por eso cuando se lee o se escucha a un maestro parece que la conversación nos sale de dentro, que estamos hablando con nosotros mismos. Esa es la experiencia que he tenido al leer <a href="http://www.krkediciones.com/fichaLibro.php?l=1032" target="_blank">Dar razón. Conversaciones</a> (KRK, 2017), el libro en el que <strong>Juan Á. Canal </strong>ha ordenado un numeroso conjunto de entrevistas con<strong> Emilio Lledó</strong>. Los distintos interlocutores buscan las opiniones de Lledó sobre los asuntos que han caracterizado su inquietud: la palabra, la memoria, la educación, la ética y la libertad.</p><p>El diálogo es algo más que una invitación a hablar. Se trata de una manera de entender la verdad y el conocimiento. Educarse es hacerse a uno mismo y en el hacerse uno está el descubrimiento de la alteridad, la manera de prepararse para escuchar al otro como un requisito imprescindible en el dialogar con uno mismo. Los clásicos griegos van siempre en el equipaje del maestro; pero también la poesía, la palabra de <strong>Antonio Machado</strong>: "Se miente más de la cuenta / por falta de fantasía: / también la verdad se inventa". O también: "¿Tu verdad? No, la Verdad /, y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela".</p><p>La conversación es por tanto un deseo de estar con uno mismo y con el otro, un deseo de ser y de convivir. Esta imagen del saber no encaja bien con una idea de libertad que se funde en la posibilidad de decir, pero se desentienda del aprendizaje de escuchar. Tampoco con la dinámica de precipitarnos a decir lo que se nos ocurre, antes de pensar bien lo que decimos. La verdad no es algo concedido, revelado. Es algo creado, compartido. Lo máximo que podemos pedir es que nos den razón, que nos muevan a compartir la búsqueda.</p><p>Pero puestos a pensar en el mundo que habitamos hay una imagen que crea inquietud. El individuo solitario, sin memoria y sin preocupación por el futuro, que se limita a vivir en el instante. Se trata del tiempo mercantilizado propio de la sociedad de consumo, el tiempo de un individuo también mercantilizado y sin lejanías. Y la paradoja moderna es que este individuo, hecho puro presente, sólo puede tener una relación lejana con el mundo a través de realidades que le llegan por medio de las redes sociales. Si convivir en el diálogo supone que los individuos con memoria compartan la cercanía del mundo (una interpelación de lo que está ahí), las nuevas formas de comunicación facilitan otra posibilidad: individuos sin memoria, sin lejanías, hablan y deciden sobre un mundo por el contrario lejano y desconocido. Invitaciones a la inexistencia, estas dinámicas empujan a deshacerse en lo ya deshecho, a dejar de ser en lo otro. Y no hay silencio, sino el ruido tumultuoso de la nada, retórica sin poesía, la acumulación de verdades no inventadas en común, sino asumidas en soledad. Supercherías que conforman a su antojo un yo que no es dueño de sí mismo. El súbdito de una democracia oligárquica.</p><p>Ponerse filosófico o poético sólo significa preocuparse por la vida. A Emilio Lledó le gusta repetir una frase del <em>Gorgias</em> platónico: “Déjate de historias y dime de una vez cómo hay que vivir”. Es decir, cómo debemos pensar y hacer la justicia, la educación, la libertad, el amor y la economía.</p><p>La ética es una costumbre de ser, una guarida que nos permite resistir dentro del campo de desplazados y dentro del vértigo de los movimientos migratorios en el que se ha convertido el mundo con la mercantilización de las lejanías. La lectura supone un refugio a campo abierto, un modo de dialogar con uno mismo en presencia del otro. La palabra escrita nos devuelve lo ausente, nos permite sostener el diálogo a través del tiempo, nos hace herederos, nos consolida en la memoria. De nuevo la poesía y la filosofía juntas, en este caso de la mano de <strong>Quevedo</strong>, en la conversación de un retiro habitado por la historia. Es el diálogo con sus doctos libros juntos: "Si no siempre entendidos, siempre abiertos, / enmiendan, o fecundan mis asuntos; / y en músicos callados contrapuntos / al sueño de la vida hablan despiertos". Un diálogo de vivos, palabras vivas que salen de la boca o de los ojos gracias a los libros. Según Lledó, la literatura es el contrapunto de la vida que necesita despertar,  un medio efectivo para romper la monotonía de los discursos imperantes cuantos las sociedades caen en la indiferencia, el dogmatismo o la zafiedad.</p><p>El pensamiento vivo y vinculado de<em> Dar razón</em> parece salir del interior de los lectores. Los maestro convierten su palabra en una cita con nosotros mismos. Y eso es lo que ha hecho Emilio Lledó a lo largo de muchos años en su tarea de escritor y profesor: dar sentido al diálogo, mandar recado con un lugar y una hora para la cita.</p><p><em>*Luis García Montero es poeta y profesor de Literatura. Su último libro, </em><strong>Luis García Montero</strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/baladas-en-la-muerte-de-la-poesia.html" target="_blank">Balada en la muerte de la poesía</a><em> (Visor, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los diálogos de Emilio Lledó]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Periodismo,Filosofía,Emilio Lledó,Los diablos azules número 81]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Emilio Lledó, palabra y vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/emilio-lledo-palabra-vida_1_1146549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f3c5f086-f5ac-474e-972d-885b2bce959e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emilio Lledó, palabra y vida"></p><p><em>La editorial KRK acaba de publicar el libro </em><a href="http://www.krkediciones.com/fichaLibro.php?l=1032" target="_blank">Dar razón. Conversaciones</a><em>, una recopilación de entrevistas con el filósofo Emilio Lledó preparado por Juan Á. Canal.Con el permiso de Lledó recogemos para nuestros lectores algunas de sus respuestas a preguntas de Juan Á. Canal, Pedro Cerezo, José Manuel Fajardo, Juan Cruz y Antonio Lucas.</em><strong>Emilio Lledó</strong></p><p><strong> Juan Á. Canal</strong><strong>Pedro Cerezo</strong><strong>José Manuel Fajardo</strong><strong>Juan Cruz</strong><strong>Antonio Lucas</strong></p><p>___________________________</p><p><strong>1.</strong>— Creo que la palabra hablada tiene que ver con la vida y la palabra escrita tiene algo que ver con la muerte. Gracias a la palabra escrita, alguien en el futuro dialogará contigo o simplemente la escuchará. Aunque <strong>Platón </strong>acusa de simulacro y eco al lenguaje escrito, parece que, a pesar de las limitaciones que posee la escritura, nos sirve para dialogar. Esa muerte como oralidad se convierte en creación del futuro como memoria y como posibilidad de diálogo. Son, además, dos temporalidades distintas: la temporalidad viva y latiente del lenguaje mientras yo estoy hablando y la temporalidad lenta (cuando leo y releo) y más elaborada, que gana en solidez y en ambigüedad, de la palabra escrita. Y enlazamos con el gran tema de la ética griega: <em>la paideía</em>, la educación. El lenguaje, para la educación griega, es <em>spermata</em> (semillas).</p><p><strong>2.</strong><strong>—</strong> Hay muchos enemigos del diálogo. Lo primero que tenemos que aprender es a dialogar con nosotros mismos. A construir nuestra propia posibilidad de recepción. El descubrimiento de la alteridad es esencial. En el descubrimiento de la <em>philía </em>se intuye el propio<em> ego</em>; en la propia subjetividad está la relación, la tensión con el otro y, por tanto, hay que organizar la solidaridad y la colectividad. <strong>Aristóteles </strong>dice en uno de sus textos que <em>en el fondo nadie querría tener todo si estuviera solo</em>. ¿Cómo autentificar las palabras en una degradación e instrumentalización del lenguaje? No circulando excesivamente por las autopistas de la información que nos asfixian y no nos dejan pensar. Volviendo continuamente al diálogo y evitando lo que yo llamaría los remolinos de la conciencia, que todo lo absorben hacia un mismo centro; manteniéndonos vivos.</p><p><strong>3.</strong>— Confío que no sea irreversible el imperio de la teledemocracia. El imperio de lo que nos viene desde lejos dista mucho del significado original de la democracia, pues el <em>démos</em> entrañaba cercanía, era la presencia, el ámbito en que alguien podía hablar con quien estaba allí al lado mismo; pero si la pretendida democracia no es sino un lenguaje cuajado en otros espacios y a los ciudadanos se les escapa el manejo a que puedan estar siendo sometidos desde aquellos…, podría ir anquilosándose el pensamiento y la comunicación igualitaria, es decir, podría estar destruyéndose desde dentro la democracia misma y su concepto —la capacidad de entender, dialogar e intercambiar criterios y decisiones—. La democracia surgió como un análisis del lenguaje, pero no en abstracto sino muy inmediatamente: surgió como disconformidad con el lenguaje que se recibía, como un descontento con la significación que trivialmente se atribuía a las palabras; por eso tuvo oportunidad y sentido la aparición de la Sofística, interrogándose sobre lo que el otro significaba al decir <em>justo</em> o <em>bueno</em> o, incluso, nombres comunes como <em>mesa</em>, aunque sobre todo inquietaban los términos más abstractos y, por ello, más susceptibles de superchería para embaucar a otros. Por eso hoy resulta necesario atender al funcionamiento mismo de la democracia, lo que a veces denomino democracia oligárquica, imbuida de un desconcertante concepto de liberalismo, más interesado en el dominio de una clase económica y de poder que en la verdadera libertad.</p><p><strong>4.</strong>— Ya que hablo de monstruosidades que estamos viviendo en nuestro tiempo, se me platea un gran interrogante sobre lo que sucede con las grandes masas de refugiados tratando de llegar a países más prósperos y tranquilos donde poder ganarse la vida y, antes incluso, preservarla. Y no sólo me refiero al problema del mal y su génesis, sino a la incomprensible paradoja que se da en su tratamiento informativo: nos bombardean con imágenes impactantes, de pateras en el mar o de hileras humanas que en condiciones míseras se mueven en sus particulares éxodos, pero rara vez se ofrecen estudios y análisis de las causas y los causantes. Parecen complementarse la machacona superficialidad en el regodeo de los medios en algunas escenas, crueles y dramáticas en verdad, o los abrumadores números de miles y millones de expatriados errantes con la ausencia de profundidad en la investigación y el desvelamiento de los auténticos motivos que están provocando ese crimen. La sociedad de la información parece volcada en urdir una lacrimosa reacción de los espectadores o receptores a base de titulares y fotografías estremecedoras mientras enmascara, sospecho que interesadamente, el muy perverso trasfondo de esa tragedia multitudinaria que vacía países.</p><p><strong>5.</strong>— Nuestra democracia está condenada al fracaso si no se plantea y resuelve el problema de la educación. La democracia sólo es posible si se da una liberación individual a través de la educación. En España vivimos catecismizados. Aquí no se enseña a pensar, se dan libros de texto. Y, sin cambiar esto difícilmente va a poder pensarse en ningún otro tipo de cambio más profundo. Y el problema es que se está utilizando el concepto de democracia sin llenarlo de contenido. Tenemos, por un lado, las instituciones democráticas, que son la estructura formal que puede posibilitar esa educación, esa formación de la que hablamos. Al tiempo, la democracia es un contenido, un modo de relación entre los seres que integran una comunidad. Sin ambos elementos la democracia es irreal.</p><p><strong>6.</strong><strong>—</strong> Como estamos en una sociedad tan propensa al espectáculo y con tantos canales de información funcionando al mismo tiempo (cosa que resulta una ventaja, por otro lado) llega un momento en que no se sabe bien lo que nos quieren decir. Los medios son esenciales para la higiene democrática, pero lo importante es saber pensar a partir de ellos. Saber discriminar. Qué duda cabe de que la libertad de expresión es el origen de todo esto que hablamos, pero la libertad de expresión se degrada si sólo sirve para para decir tonterías. Me refiero con esto a aquellos individuos, hombres o mujeres, que tienen la obligación de observar, entender, reflexionar y decidir en asuntos que nos afectan a todos. Esta es una enseñanza esencial de la filosofía, que no es sólo amor a la sabiduría sino amor a las preguntas, a la curiosidad, al asombro. Pero sin dogmatismos, sin grumos mentales.</p><p><strong>7.</strong>— Escuchando las tertulias de radio, por ejemplo, me sorprende la incapacidad de pensar de muchos de los que reflexionan a través del tópico, la frase hecha y el concepto estereotipado. Esto se podría remediar defendiendo en serio la educación. Recuerdo cada día esa intuición tan certera de <strong>Kant</strong>: “El ser humano es lo que la educación hace de él”. Pero en este tiempo nuestro existe también una educación inmovilizadora cada vez más extendida. Es la que tiene que ver con el ámbito de las redes sociales y de los teléfonos móviles. Eso podría conducirnos a una sociedad inmovilizada. Los flashes momentáneos que generan las redes sociales impiden el pensamiento, lo anestesian. Pues pensar es una forma de dotar al individuo de fluidez, de agilidad, de amplitud. Lo opuesto al sedentarismo de los mensajes instantáneos. El mejor reflejo para representar esta idea es el libro y la lectura. Ellos, los libros, ofrecen siempre una posibilidad de diálogo. Pero cada vez hay menos interés por dialogar.</p><p><strong>8.</strong>— La historia no ha muerto, como se ha dicho. Eso sería la muerte del hombre. La historia es el aliento del hombre, de cada individuo y de la colectividad, el respirar hacia el futuro, con proyectos e ideas, es la esencia de la vida y el futuro es lo que permite que exista el pasado, la memoria, la historia. Hay que cultivar la memoria, que es lo que realmente somos. Una de las características de nuestro ser es repetirnos monótonamente un cierto discurso machacón y angustioso y la literatura es la apertura de esa angustia, de esa estrechez, un aire que refresca nuestro posible abotargamiento. Hay informaciones en los medios que aniquilan, que matan, que no crean diálogo; es el cultivo del pensamiento incoherente. En la cultura clásica se luchó por entender, por seguir racionalmente una argumentación, y ahora, supeditados al flash de las imágenes, vivimos el enorme peligro de que el pensamiento no sea coherente, que sea epidérmico e inconsistente. Los medios de comunicación tienen gran responsabilidad ante esto. La defensa sería la lectura, el cultivo del pensamiento abstracto.</p><p><em>*Luis García Montero es escritor y profesor de Literatura. Su último libro, </em><strong>Luis García Montero </strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/baladas-en-la-muerte-de-la-poesia.html" target="_blank">Balada en la muerte de la poesía</a><em> (Visor, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Emilio Lledó, palabra y vida]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vídeo: el acto organizado por infoLibre en defensa de la libertad de expresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/video-acto-organizado-infolibre-defensa-libertad-expresion_1_1126077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a32a6bdc-b085-42ff-be68-f273e05b7b90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vídeo: el acto organizado por infoLibre en defensa de la libertad de expresión"></p><p>Casi medio millar de personas se reunieron en el Teatro Maravillas, en Madrid, para asistir al acto organizado por infoLibre bajo el lema “Libertad de expresión. Ni una palabra de más, ni una palabra de menos”, un evento que reunió durante más de dos horas a periodistas –Edwy Plenel, Jesús Maraña, Soledad Gallego-Díaz, Rebeca Romero, Manuel Aguilar y Juan Luis Cano–, intelectuales –Emilio Lledó–, escritores –Almudena Grandes, Joan Margarit o Luis García Montero–, artistas –Miguel Ríos, Antonio Fraguas 'Forges', Carmen Linares– y activistas de distintos movimientos cívicos con un objetivo claro: <strong>defender la libertad de expresión y la libertad de prensa</strong> en sus momentos más bajos. El periodista Iñaki Gabilondo también estuvo presente a través de la proyección de un vídeo que había dejado grabado.</p><p>Además, <strong>Alfonso Lázaro</strong> y<strong> Raúl García</strong>, titiriteros encarcelados bajo la acusación de enaltecimiento del terrorismo, estuvieron presentes en el acto a través de<strong> Mari Luz Pérez</strong>, madre de Raúl, que leyó un texto enviado por ellos.  Precisamente como demostración y denuncia contra la consideración de la ficción como delito, actuó<strong> Rod Burnett</strong>, maestro de títeres británico que entusiasmó al público asistente. Antes había ocurrido lo mismo con<strong> Edu Galán</strong> y <strong>Darío Adanti</strong>, de <em>Revista Mongolia</em>, que compartieron una reflexión provocadora e hilarante sobre libertad de expresión e hipocresía.</p><p>En al acto, Jesús Maraña, director editorial de infoLibre, y el poeta Luis García Montero, presidente de la<a href="http://www.infolibre.es/suplementos/sociedad_amigos_info_libre/home.html" target="_blank"> Sociedad de Amigos </a>de infoLibre, propusieron un pacto entre periodistas y lectores <a href="https://static.infolibre.es.bbnx.pro.bitban.com/infolibre/private/content/file/original/2016/0505/22/por-un-pacto-entre-periodistas-y-lectores-pdf-6c8b01d.pdf?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=H6P1AP3SXTAJG01CGYD9%2F20210713%2Feu-west-2%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20210713T174732Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=600&X-Amz-Signature=e5efaf0c4d41dfb301ea8a0844f34954921aaaeaedb6cece743136ef03b23169" target="_blank">[consulte el texto íntegro aquí en PDF]. </a>Maraña subrayó la responsabilidad de los profesionales de la información en el deterioro que sufre la libertad de prensa en España, en el descrédito de los medios y en la necesidad de decir "basta" a las empresas que dejaron de considerar la información como un derecho de los ciudadanos "para<strong> tratarla como una simple mercancía". </strong></p><p> <em>¿Todavía no eres socio de infoLibre?PINCHA AQUÍy apoya el periodismo independiente. </em></p><p><strong>¿Todavía no eres socio de infoLibre?PINCHA AQUÍy apoya el periodismo independiente. </strong></p><p><a href="https://www.infolibre.es/index.php/mod.usuarios/mem.detallesuscripcion" target="_blank">PINCHA AQUÍ</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 May 2016 11:51:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Almudena Grandes,Libertad prensa,Luis García Montero,Periodismo,Edwy Plenel,Libertad de expresión,Miguel Ríos,Forges,Emilio Lledó]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Pueden las redes sociales marcar el ritmo de la política?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/redes-sociales-marcar-ritmo-politica_1_1114825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4886bb67-b7b9-4557-a6df-a7d93124dda8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Pueden las redes sociales marcar el ritmo de la política?"></p><p>Twitter, como principal red social en abierto, se ha transformado en algo más que un espacio de comunicación entre los usuarios. Herramienta de campaña, de comunicación institucional, de debate... y de riñas políticas. <strong>El 'caso Zapata',</strong> que obligó al concejal de Ahora Madrid a <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/06/15/zapata_anuncia_dimision_reitera_sus_disculpas_los_afectados_por_sus_tuits_34090_1012.html" target="_blank">dimitir</a> al frente del departamento de Cultura y ha acabado con su <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/06/24/la_fiscalia_pide_que_guillermo_zapata_declare_como_imputado_por_sus_tuits_quot_humillantes_vejatorios_quot_34468_1012.html" target="_blank">imputación en la Audiencia Nacional</a>, no es la primera polémica generada por el uso de las redes sociales en el ámbito político. Pero sí ha sido el que ha tenido una consecuencia más rápida, brutal y directa en el ejercicio de la política. Las redes no son solo un espejo de la vida <em>analógica</em>, sino un instrumento que incide directamente en ella.</p><p>Llegados a este punto, las redes sociales ¿son una revolución en el debate público, o un nuevo foro para los mismos mensajes de antes? ¿Son herramientas superficiales, o permiten <strong>discutir en profundidad y llegar a acuerdos</strong>? ¿Ha supuesto este último episodio una pérdida de inocencia sobre su poder? Distintas figuras del mundo de la cultura reflexionan sobre las consecuencias de su uso y tratan de determinar<strong> sus limitaciones</strong>. </p><p>Juan José Millás</p><p><strong> </strong><strong>Escritor y periodista</strong><strong>PREGUNTA. ¿Se han convertido las redes sociales en una extensión más del debate público?RESPUESTA. </strong></p><p>Por lo que ha pasado estas semanas, parece que así es. Lo que habría que preguntarse es hasta cuándo, porque las herramientas cambian continuamente, desaparecen unas y aparecen otras. Twitter parece haberse transformado de repente en un espacio eminentemente político. Lo que pasa es que hace unos años que la política invade un porcentaje altísimo de la realidad, cada hora del día. Es normal que lo haga en las redes sociales. </p><p><strong>P. ¿Qué limitaciones puede tener el debate en esta herramienta?</strong></p><p><strong>R. </strong>Es difícil decirlo, todavía no hemos podido abarcar todas las posibilidades. </p><p><strong>P. Se ha comentado que es más fácil descontextualizar...</strong> </p><p><strong>R</strong>. Descontextualizar significa sacar algo de contexto, y eso da igual hacerlo en televisión, en Twitter o en un periódico. Si me apuras, es más difícil sacar de contexto mensajes cortos, precisamente porque apenas hay texto.</p><p><strong>P.</strong><strong>¿Y la confusión entre lo privado y lo público?</strong> </p><p><strong>R.</strong> La gente que hace cinco o seis años tuiteaba no tenía conciencia de que eso lo estaba lanzando a un espacio público. Entonces eran solo unos pocos. La conciencia de las redes como algo que trasciende lo privado la estamos desarrollando ahora, más aceleradamente por lo ocurrido en los últimos días. </p><p>Rafael Argullol</p><p><strong>Escritor y catedrático de Estética y Teoría de las Artes </strong></p><p><strong>P. ¿Cuál ha sido la principal consecuencia de la entrada de redes sociales en la política?</strong></p><p><strong>R.</strong> Lo que se ha devaluado es la intimidad. Y el deterioro de la intimidad ha redundado en un deterioro de la política. Un ciudadano particular cree formular un comentario privado, y lo que hace en realidad es exponerlo al público. Es lógico que empiece un ajuste de cuentas, pero no es aceptable.</p><p><strong>P. ¿Esto ocurre solo en Twitter?R. </strong></p><p>No. Pero Twitter es la forma epistolar lacónica y casi primitiva. Y, antes, al escribir una carta, uno se lo pensaba varias veces. Tenía una lentitud en el proceso, y el que la recibía la digería con esa lentitud. </p><p><strong>P. ¿Cómo ha alterado eso el debate político?</strong></p><p><strong>R.</strong> No solo tiene consecuencias ahí. Esto es un <em>totum revolutum</em> en el que uno puede hurgar en la memoria de los otros. La palabra obsceno viene de la tragedia griega, de todo aquello que no se hacía en escena. Si Edipo se sacaba los ojos, no se veía, se contaba. Nosotros hemos incluido lo obsceno en lo cotidiano. Hemos roto toda línea de separación, y eso antes o después va a caer sobre nosotros.</p><p>Helena Pimenta </p><p><strong>Directora teatral y responsable de la Compañía Nacional de Teatro Clásico </strong></p><p><strong>P. ¿Le parecen las redes sociales una buena herramienta para el debate?</strong></p><p><strong>R.</strong> Publicar en ellas es con frecuencia impulsivo, pasa pocos filtros y hay poca premeditación. Desconfío de ellas. El mensaje rápido te coloca en una posición que no te pertenece demasiado. No van al ritmo de la vida.</p><p><strong>P. ¿Por qué, pese a su fugacidad, tienen esta relevancia?</strong></p><p><strong>R</strong>. Todo lo que está escrito parece más importante que lo que se ha dicho. Lo que queda grabado, muchas veces, no puede competir con un mensaje posterior. Por eso considero que tiene que haber un derecho a que una información desaparezca años más tarde. No solo en las redes sociales, claro.</p><p><strong>P. ¿Por qué?</strong></p><p><strong>R</strong>. Es una especie de Gran Hermano, esta vigilancia constante de lo que decimos. Nos dejamos llevar por la sensación de que estos mensajes desaparecen pronto en un océano de información, pero la verdad es que la palabra es imborrable.</p><p><strong>P. ¿Nos damos cuenta ahora?</strong> </p><p><strong>R</strong>. Somos los primeros que tenemos que comprender estas herramientas que hemos creado. Somos pequeños y no nos damos cuenta de su alcance.</p><p><strong>P. ¿Hasta qué punto son responsables de este fenómeno los medios?</strong></p><p><strong>R.</strong> Todo el mundo está esperando, sobre todo en política, que alguien dé alguna información, que alguien se pronuncie. Los medios lo fomentan, pero es una dinámica general.</p><p>Elvira Navarro</p><p><strong>Escritora </strong></p><p><strong>P. ¿Cuáles son las limitaciones inherentes a Twitter como espacio de debate?</strong></p><p>R. Formalmente, la reflexión es difícil. Y no sólo por la corta extensión.  El contexto desaparece porque no queda rastro de los mensajes que lo rodeaban. Cuando sacas un <em>tuit </em>de su hilo, el contexto se esfuma y es muy difícil de reconstruir. Con todo, no creo que sea imposible que se produzca una reflexión de calado en Twitter, porque de hecho a veces se propicia. Yo sigo a gente cuya reflexión me interesa en ese espacio, y en general.</p><p><strong>P. ¿Es la brevedad lo que más dificulta un debate profundo?</strong></p><p>R. No. Un verso, un aforismo son breves y pueden contener ideas complejas.</p><p><strong>P. ¿Está el debate en las redes sociales especialmente viciado?</strong></p><p>R. Son como cualquier otro sitio. Sacamos un poco de madre las redes sociales. No me parece peor lo que ocurre en Twitter que lo que ocurre en la televisión. Ahí sí que puedes desarrollar tus argumentos, en teoría, pero nos damos cuenta de que con frecuencia son muy pobres.</p><p><strong>P. ¿Entonces?</strong></p><p>R. El problema no es Twitter, el problema es que hay unos señores que llevan muchísimo tiempo en el poder y que están dispuestos a manipular y a generar miedos por todas partes. Es posible descontextualizar en cualquier medio: si coges una novela, incluso de un gran maestro, y le quieres sacar los colores, se los sacas. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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