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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 113]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-113/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 113]]></description>
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      <title><![CDATA[Las ciudades de agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ciudades-agua_1_1203155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/310930e9-6ee6-44e3-86a6-ffc01ec14f46_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las ciudades de agua"></p><p>  </p><p><strong>Las ciudades de agua</strong></p><p>A PW</p><p>Un hombre que agoniza te ha soñado, un hombre</p><p>que agoniza te ha seguido. Uno que quiso morir</p><p>contigo cuando tú quisiste morir.</p><p>Allí está mi cuerpo estrellado contra los arrecifes</p><p>cuando ahogándome te vi emerger y eternamente</p><p>cerca y eternamente lejos eras tú la inalcanzable</p><p>Todo en ti es doloroso.</p><p>Te saludo entonces y saludo a lo eterno que vive</p><p>en la derrota, a lo irremediablemente destruido,</p><p>al infinito que se levanta desde los naufragios,</p><p>porque si agua fueron nuestras vidas, piedras</p><p>fueron las desgracias.</p><p>No soy yo, son mis patrias las que te hablan: el</p><p>sonido de océano que describo, las estrellas de</p><p>la recortada noche.</p><p>Iluminada de la noche tu cara sube cubriendo</p><p>el amanecer. Abres los párpados, entre ellos</p><p>millones de hombres dejan el sueño, toman sus</p><p>autobuses, salen,</p><p>las ciudades de agua en tus ojos </p><p><strong>II</strong></p><p>A PW</p><p>Todo en ti está vivo y está muerto: el fulgor del</p><p>pasto en la aurora y el hilo de voz creciendo en</p><p>el diluvio, el feroz amanecer y la mansedumbre,</p><p>el grito y la piedra.</p><p>Todo mi sueño se levanta desde las piedras y te</p><p>Toda mi sed te mira, el hambre, el ansia infinita</p><p>de mi corazón.</p><p>Te miro también en el viento. En las nieves de</p><p>la cordillera sudamericana.</p><p>Allí está la calle en que esperé que amanecieras,</p><p>la noche póstuma, el país muerto en el que no</p><p>morimos. Allí están todas las heridas y golpes</p><p>cuando emergiendo del destrozado sueño volví</p><p>hacia ti los ojos y vi las desmesuradas estrellas</p><p>flotando en el cielo.</p><p>Tu cara ahora flota en el cielo, detrás corre un</p><p>río. Hay un hombre muy viejo.</p><p>Hay un hombre muy viejo en el medio del río</p><p>y tú lo miras</p><p>las ciudades de agua en tus ojos</p><p><em>*El maestro Raúl Zurita nació en Santiago de Chile en 1950. Los dos fragmentos que nos lee pertenecen al libro </em><strong>Raúl Zurita</strong>Las ciudades de agua<em>  (2007).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raúl Zurita]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Pastas y libros en el Británico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pastas-libros-britanico_1_1159603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6fd6687c-fda3-45c3-b13c-d7b79fecb3b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pastas y libros en el Británico"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em></p><p>___________________________________</p><p>Aquí están, reunidos una vez al mes estudiantes desde tercero de la ESO hasta segundo de bachillerato, con dos profesoras y la bibliotecaria, comiendo pastas, ya sea en el aula de latín o la terracita de la biblioteca, si hace bueno; este es el club de lectura del Británico (British Council School desde hace unos años, pero no nos acostumbramos), en Madrid. Son gente de todo tipo, con gustos literarios muy diversos, desde los fanáticos de los zombis y novelas de ciencia ficción, pasando por los que viven por el humor de <strong>Mendoza</strong> o el arte de<strong> Oscar Wilde</strong>, culminando en los amantes del Madrid de <strong>Galdós</strong>. Pero ellos se reúnen, discuten por defender su interpretación de los textos literarios, ya sean obras trágicas como <em>Antígona</em> o versos de <strong>Miguel Hernández</strong>, como si les fuera la vida en ello. Suelen surgir conversaciones acerca de los libros de la niñez, aquellos que les incitaron a leer y que siempre recuerdan con una sonrisa, felices de encontrar entre este grupo tan peculiar a otros para los que leer aquellos libros también supuso una aventura. Es un club de lectura informal, aquí todo el mundo puede opinar, le haya dado tiempo a leerse el libro o no (los exámenes suelen ser el principal impedimento), y a pesar de durar apenas unos 45 minutos, son momentos que parecen perdurar en el tiempo.</p><p>Si alguien hubiese pasado cerca de la puerta el pasado 16 de abril, habría oído voces que se quitaban o daban la razón acerca de los personajes de Pedro Polo, Amparo y Agustín Caballero, protagonistas del <em>Tormento</em> de Galdós. A pesar de que no muchos habían llegado a completar la lectura de la novela, el club parecía dividirse en los defensores de Agustín y los de Polo, la España tradicional y la moderna,  a la que todavía no sabemos si hemos llegado. Como siempre suele ocurrir, se establecen comparaciones con otros libros ya leídos por el club, haciendo referencia a los barrios del Londres del siglo XIX por los que deambulaba Dorian Gray, que tanto parecían haber perturbado a los de tercero. Aquellos que estudiaron Literatura Universal el año pasado sacaron a relucir el paralelismo que se establece entre el final de esta novela y el <em>Madame Bovary</em> de <strong>Flaubert</strong>, orgullosos de haber sido capaces de identificar la presencia de la intertextualidad. Otros optan por su conocimiento de la Revolución de la Gloriosa, ese que han aprendido para los exámenes de Historia de España pero sin los cuales se perdería algo de lo que supone la novela.</p><p>Nadie sabe muy bien cómo ni por qué, pero de repente suena el timbre, aquella campana que les devuelve a la realidad del día a día en el colegio, no sin antes votar por la lectura de los <em>Sonetos del amor oscuro</em> de <strong>Federico García Lorca</strong> para la próxima reunión. Ésta será quizás la última lectura para los alumnos de segundo, será una reunión especial, pues, para todos, estas sesiones suponen un encuentro de supuesta <em>intelectualidad</em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>pero sobre todo, el placer de compartir la pasión de leer.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Laura Hernández]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pastas y libros en el Británico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Libros del 'crack']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libros-crack_1_1159598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8544fb09-1544-475a-8ae7-2778fffb495d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros del 'crack'"></p><p><em>Almudena Amador, de la librería Ramon Llull de València, recomienda algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________</p><p>  <strong>Mientras las nubes ardenXelo Candel VilaRenacimientoSevilla2018</strong><em>Mientras las nubes arden</em></p><p>  </p><p>Sexto poemario de la <strong>Xelo Candel</strong>, autora de <em>Los comediantes</em> (1993), <em>A destiempo</em> (2003), con el que obtuvo el Premio Miguel Labordeta,<em> La arena</em> (2009) y <em>Hueco. Mundo solo</em> (2013), Premio de la Crítica Valenciana en 2014. En este libro se mezcla la madurez reflexiva y la expresividad lírica. Xelo Candel Vila (Valencia, 1968) es profesora titular de Literatura Española en la Universitat de València. Ha sido profesora en Bucknell University (EEUU), Ohio University (EEUU) y Saint Louis University (Madrid) y ha impartido seminarios en la Università di Bergamo (Italia), Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina), Mary Washington (EEUU), Bucknell University (EEUU), Växjö Universitet (Suecia) o Instituto Cervantes de Sao Paulo (Brasil), entre otros.</p><p>  <strong>Certeza del colpaso</strong></p><p><strong>Bibiana Collado CabreraEdiciones ComplutenseMadrid2018</strong></p><p>La autora, <strong>Bibiana Collado Cabrera</strong>, ganadora de varios premios de poesía, nos ofrece un conjunto a propósito del momento en que nos damos cuenta de que algo ha hecho <em>crack</em> y, sin embargo, todo a nuestro alrededor continúa igual. Es como si entráramos en una vía muerta y, a pesar de todo, nos empeñamos en permanecer, incapaces de reaccionar, conscientes del colapso. Sentimos que no estamos bien, que no podemos seguir así, pero nos resulta imposible. Y, entonces, iniciamos el relato de nuestra parálisis, le inventamos causas y efectos, coartadas y excusas que nos permitan resistir en nuestro dolor, quizá porque todavía no estamos preparados para abandonarlo.</p><p>  <em><strong>La vida sumergida</strong></em></p><p><strong>Pilar AdónGalaxia GutenbergBarcelona2017</strong></p><p>  </p><p>En una casa aislada rodeada de tierra, iluminada por los rayos de luz que atraviesan las vidrieras de la parte más elevada de los pasillos, una mujer le pide a otra que ejecute por ella el mayor acto de amor posible, con la idea de que, a partir de entonces, podrá llevar a la práctica todos sus proyectos. Su deseo le será concedido, pero no siempre es una bendición que los deseos se cumplan. Una chica muy joven espera a su hermano en una estación de autobuses con la ilusión de fugarse con él a una zona en la que todo es compañerismo y serenidad.</p><p>  <strong>Pelea de gallosMaría Fernanda AmpueroPáginas de EspumaMadrid2018</strong><em>Pelea de gallos</em></p><p><em>Pelea de gallos</em> narra desde diferentes voces el hogar, ese espacio que construye –­o destruye– a las personas, aborda los vínculos familiares y sus códigos secretos, las relaciones de poder, el afecto, los silencios, la solidaridad, el abuso... Es decir, todos los horrores y maravillas que se encierran entre las cuatro paredes de una casa: el espanto y la gloria de nuestras vidas cotidianas.</p><p><em>*Puedes visitar la Llibreria Ramon Llull en la calle Corona, 5, de València o en su página web.</em><strong>Llibreria Ramon Llull</strong><a href="http://www.llibreriaramonllull.com/inicio.html" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Almudena Amador (Llibreria Ramón Llull)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Libros del 'crack']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libros,Literatura,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Papá es un perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/papa-perro_1_1159596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8d65110-a827-4bd6-9c78-3260c9449d69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Papá es un perro"></p><p><em>El escritor madrileño José Ovejero acaba de publicar su libro de relatos </em><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/mundo-extrano/" target="_blank">Mundo extraño</a><em> (Páginas de Espuma, 2018). Como recomendación de lectura, publicamos uno de sus relatos dividido en cuatro entregas. Aquí, la segunda. </em></p><p>___________________</p><p>Papá es un perro. Mamá está azul. Papá es un hámster. Mamá está nadando en la piscina, las dos son azules. Papá lava el coche; el agua de la manguera forma un reguero que va a parar a la piscina. El agua une a papá y a mamá pero ellos no se tocan.</p><p>Yo finjo que estoy leyendo un libro, aunque en realidad juego con el ordenador. No me gusta leer, salvo las cosas que salen en la pantalla de mi ordenador. El papel es un atraso, algo como de la Edad Media. Papá dice, mira, cariño, y levanta la manguera de forma que el sol atraviesa el chorro y forma un arcoíris. Pero cariño no mira. Entonces él se vuelve hacia la casa, hacia donde estoy yo, supuestamente haciendo los deberes, y esboza una sonrisa tonta de felicidad, aunque podría ser de otra cosa.</p><p>Lo que no saben es que yo un día seré un director de cine famoso y rodaré películas sobre familias como esta: familias que cuidan el césped y lavan el coche los fines de semana, que ven todos los días la televisión pero duermen ocho horas y, aunque no van a la iglesia, creen que hay que ser bueno y que la maldad siempre recibe un castigo. Un día seré director de cine y haré películas sobre gente que no se entera de nada.</p><p>Mi padre querría enseñarme a jugar al fútbol y todos los años se empeña en regalarme un balón por mi cumpleaños; yo querría enseñarle a pegar fuego a la casa y le regalo todos los años un encendedor aunque no fuma. El año pasado decidió cambiar y me regaló un balón de baloncesto, por si ese deporte me atraía más. Y aunque le dije que mido uno cuarenta y ocho –es verdad– y soy el más bajo de mi clase, el me dijo que el juego es una diversión, y que no se trata de ganar sino de. Eso.</p><p>Lo que también me ha regalado papá es el reloj que le regaló su padre a quien se lo regaló su padre. Pero hay que darle cuerda todos los días y ni siquiera es sumergible. A mi padre le pone triste que no lleve el reloj y cuando está triste se lanza a hablar de cuando él era adolescente, de que a él tampoco le gustaba el colegio y, como yo, estuvo a punto de suspender el bachillerato, pero lo que importa en esta vida es el esfuerzo, superar los obstáculos. Él dice que tengo que aplicarme, y que, si hago bien los deberes y apruebo todas las asignaturas, iremos otra vez de vacaciones a la playa, pero cuando voy al mar me sale alergia, unos granos rojos en los hombros que después se llenan de pus. Papá sin embargo sigue diciendo que iremos a la playa como si fuese la gran cosa.</p><p>Mira, una mariposa, dice ahora mamá desde la piscina y no está nada claro si le gusta o siente horror; porque lo dice en el mismo tono que usa cuando dice: mira, una avispa. Pero papá no mira; no creo que le interesen mucho las mariposas.</p><p>A mí tampoco. Mamá dice que soy un niño al que no le gusta la naturaleza, y es verdad. Un día, después de haber sido director de cine, quiero irme a vivir a un iglú. Allí no hay ni una flor y tampoco árboles ni prados; asomas la cabeza del iglú, cuando te lo permite el frío, y solo ves una extensión blanca a la que no se puede llamar paisaje. Y otras veces asomas la cabeza y ni siquiera ves eso porque la ventisca no te permite abrir los ojos.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Ovejero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[En menos de 500 palabras: 'En busca de la isla esmeralda']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/500-palabras-busca-isla-esmeralda_1_1159594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51ded136-36dc-4c93-8f4f-f1e8de288b1e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En menos de 500 palabras: 'En busca de la isla esmeralda'"></p><p><strong>En busca de la isla esmeralda. Diccionario sentimental de la cultura irlandesa.Antonio Rivero TaravilloFórcola EdicionesMadrid2017</strong><em>En busca de la isla esmeralda. Diccionario sentimental de la cultura irlandesa.</em></p><p>  </p><p>Corrobora este “diccionario de autor” que acaba de publicar <strong>Antonio Rivero Taravillo</strong> (Melilla, 1963) que el género está conociendo una inusitada eclosión: el propio autor señala como antecedente inmediato de su trabajo el reciente “diccionario sentimental” que, bajo el título <em>Pompa y circunstancia</em>, dedicó <strong>Ignacio Peyró</strong> a la cultura inglesa y fue publicado en 2014 en la misma editorial. Sea como fuere, el asunto al que se consagra <a href="http://forcolaediciones.com/producto/en-busca-de-la-isla-esmeralda/" target="_blank">En busca de la isla esmeralda</a>, también subtitulado <em>Diccionario sentimental de la cultura irlandesa</em>, no obedece a una mera apuesta por un género en boga, sino a la ya larga y acreditada dedicación de Rivero Taravillo a su objeto de estudio.</p><p>Lo irlandés, en efecto, tal como es abordado en este particularísimo “diccionario”, no es tanto un simple marbete geográfico o una demarcación lingüística y cultural, como una irradiación que, teniendo su centro en la “isla esmeralda”, alcanza los cinco continentes, aporta su peculiar influjo a todas las artes y se integra en diversas coyunturas históricas de alcance universal. No es de extrañar, por ello, que lo irlandés sea objeto, no sólo de la curiosidad intelectual de muchos, sino también de una especie de culto que cuenta con entusiastas en todo el mundo.</p><p>Rivero Taravillo administra con inteligencia su doble condición de erudito y devoto. Entradas como la dedicada a la intrincada biografía de <strong>Éamon de Valera</strong>, primer presidente de la República de Irlanda, o como las consagradas al cineasta norteamericano de origen irlandés <strong>John Ford </strong>y a la vida y obra de escritores como<strong> James Joyce</strong>, <strong>W. B. Yeats</strong> y <strong>Oscar Wilde</strong> son un dechado de rigor, capacidad de síntesis y solvencia documental. Pero también encontramos en este diccionario entradas que cumplen su objetivo por otros medios: desde el humor al prontuario de citas que componen, por ejemplo, la nota consagrada a los “Mirlos”, sustentada en media docena de fragmentos de poemas en los que aparece este pájaro, predilecto de los bardos irlandeses; pasando por el relato de iniciación personal, como el que el autor consigue imbricar en la entrada dedicada al <em>Ulises</em>, que deriva a la historia de la recepción de la novela joyceana en España y particularmente en Sevilla, lo que permite a Rivero explayarse sobre el trasfondo entre festivo y académico en el que prendió en él, estudiante entonces en la capital andaluza, la pasión por la “materia hibérnica”.</p><p>No faltan en este diccionario, como es de rigor, menciones a los aspectos más sombríos de lo irlandés, desde los violentos conflictos que han desgarrado la isla a los estragos del alcoholismo o la dolorosa cercanía de los fantasmas de la pobreza, el hambre y la emigración. Pero, como ocurre con todo aquello que se ama, la devoción de Rivero Taravillo hacia la “isla esmeralda” apenas se resiente de la percepción de sus defectos, que el autor convierte en otras tantas razones de amor. Y ya se sabe que una pasión bien contada resulta siempre contagiosa.</p><p><em>*José Manuel Benítez Ariza es escritor. Sus últimos libros son </em><a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?manufacturers_id=404&products_id=1818" target="_blank">Arabesco</a><em> (poesía, Pre-Textos) y </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/05/11/nota_previa_trilogia_transicion_82691_1821.html" target="_blank">Trilogía de la Transición</a><em> (novela, Dalya), ambos de 2018.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Benítez Ariza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En menos de 500 palabras: 'En busca de la isla esmeralda']]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Los ojos de Salter]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ojos-salter_1_1159592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5347d08a-9884-42b1-b864-c2a20d903319_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los ojos de Salter"></p><p><strong>El arte de la ficciónJames SalterTraducción de Eugenia Vázquez NacarinoSalamandraMadrid2018</strong><em>El arte de la ficción</em></p><p>Desde las solapas de sus libros, los ojos de <strong>James Salter </strong>(magníficamente fotografiado por <strong>Corina Arranz</strong>) nos miran como los de un amigo íntimo, necesario para nuestro corazón y nuestro pensamiento. Son los ojos de alguien que parece haber visto y comprendido todo. <em>Todo lo que hay</em>, por decirlo con el título de su excepcional última novela. Es la exacta sensación, la fuerza hipnótica de la comprensión y la belleza juntas, que desprenden sus cuentos, sus novelas y ahora <em>El arte de la ficción</em>.</p><p>En este último libro se agrupan tres conferencias que el autor, casi nonagenario, impartió en 2014, unos meses antes de morir, en la Universidad de Virginia. Los títulos son de una escueta belleza: «El arte de la ficción», «Escribir novelas» y «Convertir la vida en arte».</p><p>Salter, que parece haber visto y comprendido todo, sabe que hay zonas penumbrosas del corazón, zonas que sin la ayuda de la literatura se resisten a la comprensión y a mostrarse en toda su complejidad, y es este misterio hermoso, inteligente y perturbador lo que invita a explorar a través de la escritura, de la paciente observación y representación de los detalles. «Los escritores que me gustan son los que tienen un don para observar de cerca. Todo está en los detalles», apunta en «El arte de la ficción», donde cuenta cómo al leer <em>El amante </em>de <strong>Duras</strong> «veía las amplias avenidas arboladas, los trajes blancos, el barrio chino» y señala que <strong>Balzac</strong> abrió la puerta de la minuciosa escritura de los detalles más cotidianos e incluso sórdidos (escritura que en España representaría soberbiamente <strong>Galdós</strong>), de la «miseria sin poesía» (en palabras del propio Balzac) que en <em>El pobre Goriot</em> impera en el comedor de la Maison Vauquer. También se detiene Salter con admiración en varios pasajes de <em>Madame Bovary</em>, y declara que persigue en la escritura lo mismo que <strong>Flaubert</strong>: «realismo, objetividad y estilo». «Leo por el placer de leer», confiesa a los estudiantes el escritor norteamericano, con ochenta y nueve años y una celebridad que le llegó tarde pero de manera rotunda. «Ya no tengo ni siento ninguna obligación de leer nada, aunque hay ciertos libros que me gustaría leer antes de morir, por razones difíciles de expresar. Si no, de alguna manera me sentiría incompleto, no del todo preparado».</p><p>El libro de Salter es una delicia para todos los lectores y una guía especialmente necesaria para los escritores o los aspirantes a serlo. Siguiendo el ejemplo de Flaubert, el anhelo hacia la precisión y la palabra justa, el autor de <em>Años luz </em>señala que hay que «tener paladar» a la hora de escribir, no usar «palabras fuera de lugar o palabras que degraden la frase o la página». De alguna manera, hay que aprender a navegar con la brújula certera, y los sentidos, el pensamiento y el corazón atentos. Las primeras palabras de un libro deben provocar «una especie de advertencia, una electricidad que te recorre, igual que con el sexo».</p><p>A los novelistas o los aspirantes a serlo, Salter les habla con lucidez, acentuando la importancia del trabajo, de la disciplina y la dimensión de apuesta sin garantías que es la escritura: «[…] has de dedicarle tiempo a escribir, has de escribir en lugar de vivir. Has de dar mucho para recibir algo […] Escribir novelas es difícil». En cuanto a los espacios en la literatura, subraya que los lugares creados en los libros que se han convertido en emblemáticos son algo más que meros escenarios, se convierten en una realidad potente, en una fuerza de irradiación.</p><p>La última conferencia, «Convertir la vida en arte», es el texto más íntimo del libro, donde Salter habla de su vida, sus libros y sus hábitos de trabajo. Muy interesante es su mirada sobre las mujeres: «en mis libros, la mujer siempre es más fuerte». Entre los grandes escritores norteamericanos varones, pocos han construido personajes femeninos tan complejos, tan poliédricos, sensuales e inteligentes como Salter, que confiesa: «Creo que escribo para cierto tipo de persona –no voy a definir exactamente quién, aunque tal vez sea una mujer—, pero no para todo el mundo. Para una mujer inteligente, como dijo <strong>Bábel</strong>».</p><p>Lo más importante a la hora de escribir una novela, apunta Salter, es «la organización, encontrar un orden», evitar la confusión. En cuanto a la libertad artística, señala la necesidad de desprenderse de la mediación, de atreverse a vencer las resistencias internas: «No debería haber cortapisas en lo que te está permitido pensar o imaginar».</p><p>Las últimas palabras del libro son el epígrafe de <em>Todo lo que hay </em>(título sugerido por el editor, ya que el título original del escritor era <em>Toda</em>, un guiño a las anotaciones de<strong> Victor Hugo</strong> y tal vez a la mujer en la literatura de Salter): «Llega un día en que adviertes que todo es un sueño, que sólo las cosas conservadas por escrito tienen alguna posibilidad de ser reales».</p><p><em>*Ioana Gruia es escritora y profesora de Literatura.</em><strong>Ioana Gruia</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los ojos de Salter]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Novela,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Son humanos los besos de las Kardashian?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/son-humanos-besos-kardashian_1_1159589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/751c85a0-46ac-4612-bdc4-a2d862be93ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son humanos los besos de las Kardashian?"></p><p><strong>Besos humanosFrancisco Ferrer LerínSelección y epílogo de Ignacio EchevarríaAnagramaBarcelona2018</strong><em>Besos humanos</em></p><p>  </p><p>De nuestro autor podría decirse que forma parte de esa cofradía de escritores del NO que acabaron pasándose al SÍ. En el caso concreto de Ferrer Lerín, al SÍ, SÍ, SÍ.... Esperemos que este nuevo grupo tenga también su propio <strong>Vila-Matas</strong>. Mientras eso ocurre, centrémonos en <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/besos-humanos/9788433998521/NH_603" target="_blank">el libro que hoy nos ocupa</a>.</p><p>Se recogen en él 63 textos (la mayoría no son fragmentos sino textos completos, acabados) publicados entre 1962, cuando el autor tenía 20 años, y el 2017; a lo largo, por tanto, de más de cinco décadas. Proceden de sus libros anteriores, incluido <em>Gingival</em> (2012), su más claro precedente, que el recopilador ignora; de las entradas de su blog; de antologías de su propia obra (la citada o <em>Mansa chatarra</em>, 2014, al cuidado de <strong>José Luis Falcó</strong>), o ajenas, como la cada vez más reputada de <strong>Antonio Beneyto</strong>, que data de 1973, y de páginas web y colaboraciones en diarios y revistas, algunos tan prestigiosos como <em>El País</em> o<em> Papeles de Son Armadans</em>. Y a ese respecto, habría que haber consignado al menos que los textos procedentes del blog suelan aparecer con fotografías con las que guardan estrecha relación, que aquí se pierde siempre, lo que no ocurre en el volumen del 2012.</p><p>Buena parte son narraciones breves. En ellas reina la elipsis, como el excelente “Corvus Corax”; algunas son microrrelatos (“La casa”, “Configuración del trance”, “Un estilo” o “Un macho de cernícalo que nos salvó la vida”), aunque le pese a algún crítico atravesado, sin que falte tampoco una pieza de microteatro (“Reposición de una obra”), otra gnómica (“Fue feliz”), además de informes, crónicas, textos de tipo memorialístico, sean falsos o reales (“Experiencias cutáneas”), parábolas o reflexiones etimológicas, debidas a los <em>hápax </em>o no. Así ocurre, por ejemplo, en “Reconsideración del paisaje inmediato” o “El muladar”, ambos de tipo memorialístico o cercanos a la crónica, aunque sin componentes ficcionales. En el caso de “Rinola Cornejo y el estrangulador de Boston” tengo la impresión de hallarme ante los mimbres de un relato. Y a pesar de que varios de ellos procedan de sus libros de poesía, no creo que puedan enmarcarse en el terreno de la lírica.</p><p>Los relatos suelen estar narrados por un personaje innominado, aunque en “Partida de nacimiento” se identifique como Enrique, quien empieza su relación confesándonos que hoy ha tomado el aperitivo con el poeta Ferrer Lerín, si bien se trata de un Ferrer Lerín nacido diez años después que nuestro autor. Pero en otras ocasiones, entre el narrador y el autor no parece haber distancia alguna, o bien se desdobla en este o en aquel. En cambio, en “Ciento ochenta” el narrador se descubre muerto; y en “Malas sábanas” quien relata es una mujer. Recuérdese, al respecto, que en otro texto titulado “Mirón” se afirma lo siguiente: “El problema del narrador es hacer absolutamente comprensible su narración” (p. 41). Y eso es algo que casi siempre consigue <strong>Ferrer Lerín</strong>, aunque en “Lisa en el pozo” cueste entender el desenlace, y “Aparición/desaparición de un capitán Mascarade” resulte hermético.</p><p>Compone, en general, textos que se situán en los márgenes del realismo, con tendencia a lo anómalo, extravagante o grotesco, de esto último sería un buen ejemplo “Mariety y la armónica”; sin que falte el relato fantástico, que incluso podría tildarse de asqueroso, como en el caso de “Avellanas”. Por su parte, en “Mansa chatarra” no existe apenas hilazón alguna, acercándose el autor al lenguaje automático. Se trata, por tanto, de <em>vidas extrañas</em> (hay una pieza con esa denominación), cuya tendencia a lo extravagante se aprecia también en los nombres de sus protagonistas, que pueden llamarse Longeva (como si se tratara de un personaje de <strong>Luis Mateo Díez</strong>), el profesor Solapas, Nicolás de Sinsabor, Julián Mamarras, Josep Panotxa o Genoveva Paja, así como en los textos que forman parte de su bestiario, o <em>monstruario</em>, como podría ser “Partos prodigiosos”.</p><p>De sumo interés resulta “Jornada laboral de un poeta barcelonés”, una poética atípica en la que nos confiesa que “todo texto ha de tener un sustrato de experiencia personal de cierto riesgo” (p. 159), como se cumple en su caso. Pero, además, comenta que las características constantes de su obra son, barajando temas y nombres propios: cierta “estructuración cinematográfica, literatura galante española, antirregionalismo, antichabacanería, <strong>Saint-John Perse</strong>, brujería, <strong>Joyce</strong>, dadaísmo, piratas, <strong>Freud</strong>, erotismo,<strong> Gabriel Miró</strong>, <strong>Henry Miller</strong>, <em>Una saison en enfer</em>, <strong>Whitman</strong>, y también la fauna silvestre europea, el póquer, las ciudades corrompidas..., y, en general, todo lo que está suficientemente sedimentado” (p. 157).</p><p>Otro de los procedimientos a los que recurre a menudo podría tacharse de <em>divagación onírica</em>, tal y como lo encontramos en “La ausente”, donde trabaja con una versión heterodoxa de la clásica paradoja de <strong>Chuang Tzu</strong>; “La ciudad alejada”, que transcurre fuera del espacio y del tiempo, y “Gontran”, entre otros. En “Un mar de dudas“, texto que no se recoge en esta recopilación, afirma que desde la infancia “los sueños fueron la verdadera vida“. Y en relación con ellos, se ha sentido atraído por su estructura e insólita atmósfera, impulsando sus relatos hacia lo fantástico. Los llama <em>casos</em>, un concepto que estimo poco adecuado al emplearse en los estudios literarios con otro sentido. Los sueños son para él, en suma, un auténtico semillero de historias.</p><p>Además, Ferrer Lerín se muestra a menudo insatisfecho con los motivos de la tradición, buscando nuevas perspectivas o soluciones. Así, en “Ciento ochenta”, que tiene todos los componentes propios de los sueños, el narrador protagonista llega solo al fin del mundo en su coche,  aunque luego el vehículo parezca resbalar ladera abajo, con varias personas en su interior, que se despeñan, si bien algunos de los ocupantes, miembros del club de lectura del narrador, van saliendo risueños..., dándose cuenta de que, entre otros, falta él, que muy probablemente acaba de asistir a su propia muerte. En cambio, en “Plazos”, el narrador refiere cómo el protagonista no es que presencie su propio entierro, sino la colocación de la lápida en el nicho que él mismo había adquirido y cuidado con esmero tiempo atrás.</p><p>Pero si hay un motivo que se repite de forma obsesiva es la presencia de fantasías sexuales, a menudo descarnadas, brutales o escatológicas, en la que a veces conviven Eros y Tánatos, el placer, la violencia y la muerte. Habría que destacar también el final de “El fracaso” (pp. 11 y 12) y el remate del conjunto del libro, con un texto tan extraordinario como apropiado, “La vida”, en la que el narrador nos presenta la terrorífica visión de futuro de un tal Ferrer Lerín, “el viejo ornitólogo”, quien cree soñar su vejez, decrepitud, agonía y suicidio (p. 162). Este desenlace aparece anticipado en otro microrrelato, “Configuración del trance”, en el que el narrador llega a una ciudad provinciana que ha sido abandonada, como si la acción transcurriera en un cuadro de <strong>De Chirico</strong>, y una vez que pierde a su madre y a su jovencísima esposa se queda solo, situación que le parece la anticipación de la agonía, de la misma muerte. Pero si tuviera que escoger unas pocas piezas, a las ya comentadas le sumaría “Un macho de cernícalo que nos salvó la vida”. En este se relata con cierta displicencia un trágico accidente que mata a dos de los acompañantes del narrador, entre ellos a su esposa, mientras que él se queda parapléjico. Pero al fin y a la postre sabremos que no se consumó la verdadera desgracia, pues el grito de un cernícalo macho, precisa el narrador su género en dos ocasiones, distrajo al conductor retrasando su incorporación a la carretera en la que, de lo contrario, habrían sido arrollados. Así pues, una historia banal, más propia de una crónica de sucesos, produce una historia distinta debido al tono neutro desde el que narra y con solo invertir el orden de las dos frases que la componen.</p><p>Respecto al título del libro, donde parece hablar el autor, podría afirmarse que induce al lector curioso a preguntarse si existen otros besos que no sean los estrictamente humanos. ¿Se besan, acaso, los animales, las aves carroñeras o los bonovos, las plantas, quizá los alienígenas? ¿Pueden tacharse de humanos los besos de las Kardashian? Semejante cuestión debería propiciar una reflexión en el blog del autor. No es Ferrer Lerín un estilista, un virtuoso del idioma, sino más bien un prosista algo desaliñado –es la marca de la casa— que ha sabido adecuar el estilo a la temática e intención de sus textos, en los que nunca falta la ironía y un humor a menudo teñido de negro. Sea como fuere, lo cierto es que estos textos resultan, además, temáticamente inconfundibles, pues a menudo sobre el paisaje que habitan los lobos vemos sobrevolar urracas, buitres o cuervos. Asimismo, el protagonismo que adquieren la ornitología de campo y la bibliofilia, su pasión por las citas, aunque haya reconocido no ser un gran lector, lo situan en la estela de <strong>Borges</strong>, pero también en la de <strong>Cunqueiro </strong>y <strong>Perucho</strong>.</p><p>Como se señala con tino en el epílogo, alguno de estos textos está cerca de <em>Ojos, círculos, búhos</em> (1970) y <em>Devoraciones</em> (1976), recogidos en <em>Fábulas</em> (1981), de <strong>Luis Goytisolo</strong>, o de <em>Amberes </em>(2002), de <strong>Roberto Bolaño</strong>. E incluso la tercera parte de “La bete de Gévaudan”, un texto fechado en el 2002, aunque publicado en el 2011, no solo recuerda las listas de <em>2666 </em>(2004), sino que concluye, en el mismo sentido: “Las víctimas fueron, en su mayoría, adolescentes de ambos sexos y mujeres jóvenes” (p. 58).</p><p>Hace mucho que Ferrrer Lerín dejó de ser un escritor secreto. Tras 33 años sin publicar, con la llegada del siglo XXI, desde que ve la luz <em>Níquel</em> (2005) y <em>Ciudad propia</em> (2006), una recopilación de su poesía anterior, no han dejado de aparecer a buen ritmo nuevos libros, recibiendo <em>Fámulo</em> (2009) el Premio de la Crítica, en su modalidad de poesía. No creo que sigan pesándole, por tanto, esas leyendas sobre sus aficiones y oficios, que él mismo ha ayudado a fomentar. Solo cabe esperar que quienes lo jalean no le fabriquen ahora un prestigio desmedido, tal y como ya empieza a atisbarse (“es uno de los narradores españoles más jóvenes del momento”, lo que dicho por un escritor y crítico argentino parece más bien una coz al resto de sus compatriotas escritores), sustituyendo unos lugares comunes por otros no menos tópicos.</p><p>Ferrer Lerín ha optado por un tipo de relato heterodoxo, minoritario, que no alcanza a tener una aceptación masiva, aunque la publicación de sus textos en Anagrama pueda contribuir a una difusión mayor de su obra. Recuérdese, sin embargo, que varios de sus libros aparecieron antes en Tusquets, sin que que lograra a mi parecer ese objetivo. Su peculiaridad y gracia, digamoslo así, se cifra en que se trata de un autor que cabe degustar en dosis homeopáticas, pero que en su conjunto tampoco decepciona.</p><p>A pesar de que él mismo haya comentado que, por fechas y amistades, se siente parte de ese grupo de escritores conocidos como los <em>novísimos</em>, <strong>Azúa</strong>, <strong>Gimferrer </strong>y <strong>Leopoldo María Panero</strong> fueron los que más trató, compuesta por jóvenes rupturistas que demonizaban la poesía social, encarnada para ellos en Celaya; no me parece que llegara a formar parte de ellos, si nos atenemos a los testimonios de sus protagonistas; el más reciente sería el libro de<strong> Molina Foix</strong>. Analizada hoy la historia, con la tópica pero no por ello menos cierta perspectiva que nos concede el paso del tiempo, quizás el que <strong>Castellet </strong>y sus asesores decidieran no incluirlo en la célebre antología, haya sido lo que al fin y a la postre terminara salvándolo como escritor.</p><p><em>*Fernando Valls es crítico literario y profesor de Literatura.</em><strong>Fernando Valls</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Son humanos los besos de las Kardashian?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA["Mantener a distancia el porvenir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mantener-distancia-porvenir_1_1159583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/be2e8c4a-413e-4c74-9cbd-e95ed6d59b8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Mantener a distancia el porvenir""></p><p><strong>Hotel EuropaJosé Luis Gómez ToréLa Isla de SiltoláSevilla2017</strong><em>Hotel Europa</em></p><p>  </p><p>Deslumbrante y desgarrador, violento y sedante a un tiempo, <a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/siltola-poesia/hotel-europa/" target="_blank">Hotel Europa</a>, de <strong>José Luis Gómez Toré</strong> (Madrid, 1973), publicado por la editorial sevillana La Isla de Siltolá, es un libro importante entre las novedades de esta temporada. Un libro de intensidades en torno a un recorrido por un lugar aparentemente cómodo, como es un hotel, lleno de referencias hacia la horizontalidad europea, la cobertura social, y todo lo que significa el proyecto ilustrado, pero atravesado por la inquietud de los no lugares que, como contraposición, aparecen: Mato Grosso (p. 15), Ciudad Juárez (p. 20), diferentes ciudades o lugares de Mozambique, Songo, Chitima, Changara, Maputo (pp. 23-26 y 35), Manila (pp. 27-28), etc. Se trata en última instancia de una cartografía anímica.</p><p>Dividido en tres partes, «Historia universal», «El teatro anatómico del doctor <strong>Cirlot</strong>», subtitulado explícitamente «Interludio grotesco»; y para terminar la homónima «Hotel Europa», José Luis Gómez Toré ha construido un sólido y bien articulado libro de poemas que en todo momento nos deja respirar, como si fuera un tubo para buceadores a pulmón, a pesar de la gravedad de la materia tratada, gravedad filosóficamente socrática, dialécticamente brechtiana, de acusación. En <em>Hotel Europa</em> se cuestiona la verdad, y esta interrogación se erige en acusación pública. Pero más como <em>ananké</em> y denuncia de las frivolidades, esquivando la molicie <em>happy</em> del capitalismo avanzado y las noticias escabrosas que se suceden a la hora de comer en el telediario, en este mundo de reproductibilidad técnica, como en «Ciudad Juárez o el cuerpo en la era de su reproductibilidad técnica» (p. 20). <em>Hotel Europa</em> entraña una lectura trágica: la más trágica, como la Cordelia, que remite a <em>El rey Lear</em> shakesperiano, personaje que aparece —ya como fantasmagoría— en «Hotel Europa», el último poema del libro. Habría que explicar que, a poco que leamos los primeras composiciones, nos damos cuenta de que nos enfrentamos a una poesía que se pregunta si es posible escribir poesía después de Auschwitz, tal y como planteara <strong>Adorno</strong>. Habría que responder de inmediato que sí, a la luz de este poemario, pero la respuesta no es tan sencilla ni en su formulación, obviamente, ni en su resultado. La incertidumbre sobre el futuro planea advirtiéndonos lo intrincado del pasado, pues no hay futuro sin pasado, sin lectura consciente del paso del tiempo: «Son pocas las certezas: no ordenar las imágenes, no borrar la sutura, mantener a distancia el porvenir» (de «Elegía», p. 35). Porque «El exceso de porvenir enferma» (de «De la poesía como discurso republicano (zona wi-fi)», p. 36).</p><p>Esa desgarradura provocada, y la herida que resulta, son a su vez poesía. <em>Hotel Europa</em> ofrece una densa y enjundiosa lectura desde el nivel macrotextual del conjunto, desde la articulación de sus partes y, finalmente, desde los poemas mismos, células significativas que expresan —en un momento dado, en su fragmentariedad— todo lo que se abarca. El resultado poético de <em>Hotel Europa</em> deslumbra, y no pasará desapercibido a ningún lector avisado que se precie. La propuesta no es sólo arriesgada, sino también filosa y afilada, cortante y emocional a un tiempo. No en vano la anterior entrega de Gómez Toré se tituló <em>Un corte que no sangra</em> (2015).</p><p>A eso podría remitir la poesía, sin duda alguna, desde la crítica feroz de la desesperación que supone esa «Historia universal» —que podríamos completar como «Historia universal de la infamia», recordando a <strong>Borges</strong>— en la que todo está por hacer y decir, en medio de la oscuridad, en la prehistoria atroz del ser humano: «Basta ya de homenajes. / ¿Alguna supimos / conversar con los muertos? // Toda la noche es párpado.» (p. 17). El lenguaje, ese primer gran malparado y dañado por tanta putrefacción, es «El lugar del crimen», que comienza afirmando que «Está vacío el lugar del crimen» (p. 18), y concluye en la certeza de que «El lugar del poema está vacío» (p. 19). La reflexión y autorreflexión acerca de la poesía, del lugar que ocupa en nuestras vidas, y de la ignominia moral a la que ha llegado el hombre, que sin embargo puede sentir esperanza en el fango, llega a estremecernos desde la preocupación lírica de este <em>Hotel Europa</em>.</p><p>Muchas más cosas podríamos desvelar de este magnífico poemario, y baste esta recomendación por ahora: hay que leer <em>Hotel Europa</em>. Con este libro asistimos a un balance necesario de la poesía española. Y urgente. Su autor se encuentra en plena madurez.</p><p><strong>Canción de cuna</strong></p><p>Este país no tiene nombre.</p><p>Preguntarán mis hijos,</p><p>los que engendró la guerra,</p><p>si ganamos la guerra.</p><p>Dirán tierra.</p><p>La tierra</p><p>no sabe qué palabras</p><p>la cubrieron de huesos.</p><p>Dirán sangre.</p><p>La sangre</p><p>no sabe detenerse</p><p>una vez que es llamada.</p><p>Este país no tiene nombre.</p><p>Este país</p><p>tiene el nombre de su enemigo.</p><p><em>*Juan Carlos Abril es poeta y profesor de Literatura. Su último libro es </em><strong>Juan Carlos Abril </strong><a href="https://www.bartlebyeditores.es/ficha_obra.php?genero=narrativa&id_genero=2&id_obra=203" target="_blank">Lecturas de oro. Un panorama de la poesía española</a><em> (Bartleby, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Abril]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Mantener a distancia el porvenir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hilos literarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hilos-literarios_1_1159575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4cb8937b-dde3-436f-9591-60bd43e77c5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hilos literarios"></p><p>Hace poco he caído en la cuenta de que leo muchos libros escritos por mujeres. No es tan solo por una posición militante, sino porque me parece que hay muy buenas escritoras, con mucho que decir y que, en cambio, sus libros pasan desapercibidos en bastantes ocasiones, incluso aunque hayan sido premiados. Un libro te lleva a otro, como pasa con las demás manifestaciones artísticas: si ves una película mala se te quitan las ganas de volver, si no, continúas yendo; si vas a un concierto en el que todo es redondo, buscarás otro en la cartelera y si no, te quedarás en casa. Si una obra de teatro te agarra por el estómago, seguirás buscando similares puestas en escena. Y me he dado cuenta de que en el último año he leído libros de mujeres que me han gustado, unos mucho, otros no tanto, pero que me han animado a continuar leyendo a mujeres.</p><p>  </p><p>Uno de esos libros ha sido <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-asesino-timido/262829" target="_blank"><em>El asesino tímido</em></a> (Seix Barral)<em>,</em> de <strong>Clara Usón,</strong> escritora la que conocía por su excelente novela <em>La hija del Este, </em>en el que nos cuenta la guerra civil en Yugoslavia a través de la hija del criminal de guerra, el  general Mladic, con bastantes visos de novela histórica. En <em>El asesino tímido  </em>nos propone una historia radicalmente distinta, centrada en los años de la transición española y con un enfoque mucho más íntimo.</p><p>Utilizando como excusa a una actriz de cine de serie B en la época del destape, <strong>Sandra Mozarovski</strong>, que debió de empezar muy pronto pues falleció al parecer con 18 años en circunstancias poco claras, nos acerca a los años del cambio tras la muerte del dictador, introduciendo también su propia vida (ambas tenían la misma edad), al principio sin saber muy bien por qué, y va tratando diferentes temas: el suicidio (versión oficial en la muerte de la actriz); planteamientos filosóficos en torno a él;  la explosión de los años ochenta y el tema de las drogas.</p><p>En la primera parte del libro plasma un mosaico en el que combina la vida de la actriz  y recuerdos suyos de adolescente; las ansias de vivir y los estragos de las sobredosis; el suicidio y lo que tres autores podían opinar de todo ello: <strong>Camus</strong>, <strong>Pavese </strong>y <strong>Wittgenstein</strong>, este último con quien más se identifica la autora, o al menos a quien más desarrolla en la novela, hasta el punto de imaginarse formando parte de la vida y de la familia del filósofo. Esta especie de rompecabezas con mezcla de autoficción, pensamiento filosófico y trabajo de investigación en torno a la vida de la actriz, termina confluyendo en una solo eje: tras cuestionar con bastantes datos que era difícil que la actriz se suicidara, que al parecer estaba embarazada y que fue amante del rey, Clara Usón la utiliza para que sea ella, la actriz, la que represente la parte de la vida de la autora que ella quiere darnos a conocer: su particular descenso a los infiernos, sus sucesivas tentativas de suicidio, el enfrentamiento con una madre atípica, moderna, fumadora y alcohólica que despotricaba de la reducción vital a la que se veía sometida como madre, pero que se convierte en una leona defendiendo a su cachorra y velándola en cada entrada y salida del hospital, en cada caída en el mundo de las drogas, en cada clínica de desintoxicación.</p><p>La primera parte del libro, aunque se lee muy bien, en un estilo más bien periodístico, me pareció plagado de lugares comunes, de aspectos ya tratados sobre lo que fue la Transición, las ansias de vivir, el desengaño, la aparición de las drogas en nuestras vidas, los abusos, la necesidad de follar a diestro y siniestro y todo lo que el destape supuso de una falsa libertad, pues a la postre fue más que nada una cosificación femenina.</p><p>Sin embargo, la segunda parte, una vez que ella misma aclara que le gusta la escritura desatada y el desorden, cuando se desnuda y nos lo presenta casi como escenas de película, el libro gana en intensidad,  te agarra de las tripas y no te suelta hasta el final, incluido el  homenaje a su madre, con la que se reconcilia cuando está ya muerta.</p><p>Para prepararnos a las páginas más intensas del libro, en la página 124 nos dice:</p><p>  </p><p>Yo también me lo pregunté. Hasta que al final descubro su propósito, enfocado casi en lenguaje cinematográfico, en lo que son, al menos para mí, las mejores páginas del libro, el capítulo de Vicio y Perdición, planteado como escenas:</p><p>  </p><p>Aquí encontramos  la literatura como redención, como ajuste de cuentas con nuestro pasado. Al fin y al cabo esas son las dos grandes fuentes de inspiración en el arte: lo que emana de nuestra experiencia y lo que desarrollamos de la observación del mundo que nos rodea. Las dos son válidas siempre y cuando estén muy bien escritas, siempre y cuando sea literatura, esa forma de acercarnos a los sentimientos humanos, a nuestras debilidades y misterios.</p><p>  </p><p>De este libro he saltado a otro<em>, Los intactos</em><a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1792" target="_blank">Los intactos</a> (Pre-Textos), de <strong>María José Codes</strong>, de la que no había leído nada anteriormente y que con esta <em>nouvelle </em>ha ganado la XXV edición del Premio de Novela Breve Juan March Cencillo. Una novela inquietante, concisa, en la que no sobra ni falta nada, en la que el misterio de lo que ha pasado, el trauma de dos mujeres que han tenido una experiencia muy dura que apenas se desvela pero que se deja entrever al final del libro, sirve como excusa para un tratamiento terapéutico, de aislamiento de tres personajes y la posible redención o cura con un supuesto trabajo,  la restauración de un cuadro. Se mezcla entonces la sensación de claustrofobia, el amor por el paisaje, un paisaje extraño e inquietante como un lago que produce placidez y miedo por sus corrientes internas, como los sentimientos y pasiones de esas personas. Se nos habla del significado del arte, de las incógnitas y misterios, de la atracción sexual, de la mentira como forma de encubrirnos y, cómo no, se nos desvela el título al final: <em>Los intactos</em>, las personas que se salvan en un atentado (o accidente, o enfermedad, da igual, es extrapolable) mientras que sus seres más queridos mueren y queda el poso de la mala conciencia por seguir viviendo. Son los que salen intactos físicamente pero dañados para el resto de sus vidas. Todo ello narrado en un formato, el de la novela corta, que me gusta mucho, acaso por estar a caballo entre el cuento y la novela y necesitar de las virtudes de ambos géneros para que sea eficaz y atrape. Un libro bello que ha pasado desapercibido.</p><p>  </p><p>Por ese hilo invisible que une a los libros —y, aunque pareció casual luego me di cuenta de que no lo fue tanto—, cayó en mis manos otra novela, <em>El sol de las contradicciones </em>(Alianza), de la escritora <strong>Eva Losada</strong>, responsable también de un lugar llamado La plaza de Poe, donde se anima a todo lo relacionado con la literatura.</p><p>De nuevo lo mismo. <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4707234&id_col=100500&id_subcol=100501" target="_blank">El sol de las contradicciones</a>  ganó el XVIII Premio Unicaja de novela Fernando Quiñones. Me temo que para muchos lectores pasó desapercibida, como también para mí. Un encuentro con la autora en el espacio creativo La Plaza de Poe, donde nos intercambiamos libros (cómo me gusta hacerlo, es una forma de visibilizarnos entre nosotras), me arrojó a sus páginas. Según iba leyéndolas fui intuyendo el hilo invisible que me llevó a ella. Contiene dos argumentos que están en las anteriores: coincide con la primera, la novela de Clara Usón, en el ambiente de la década de los ochenta, la explosión de creatividad en una ciudad como Madrid y el abuso de las drogas, en concreto de la heroína, y la de vidas y aspiraciones que truncó o segó. La protagonista tiene una galería de arte, quiso ser escultora y la vida le empuja, en su primera mitad, a ser galerista y renunciar ella a su propia producción. Este hilo narrativo nos acerca más bien a la contradicción entre la mercantilización del arte y su propia creación, a la necesidad de dar a conocer lo que se crea y en la dificultad de preservar el talento. Pero a la vez nos plantea la otra faceta: el arte como mecanismo liberador de nuestros miedos y nuestros traumas. Y aquí aparece el nexo con <em>Los intacto</em>s de María José Codes.</p><p>¿Por qué estas tres novelas escritas por mujeres, con estos hilos invisibles entre ellas, han sido las que he leído, seguidas, una tras otra, sin tener ni idea del argumento? Hay algo inconsciente en la lectura, como cuando descubres a un autor y te lanzas a leer todo lo que ha escrito hasta devorarlo, estrujarlo, chuparlo y saborearlo, y dejar de él solo la raspa o los huesos, en un afán fagocitador para que se te quede todo dentro: es como si todo lo que has devorado tirara de ti en una dirección u otra y fuera llevándote de un libro a otro, como una película te lleva a otra. Tú crees que escoges, pero no, el arte te escoge a ti, en este caso han sido los libros los que me han escogido, estoy segura.</p><p>Y a propósito de todo ello: ¿alguien no ha leído aun la  novela de <strong>Almudena Grandes</strong>, la última de los episodios de una guerra interminable, <em>Los pacientes del doctor García</em>? Fue mi lectura previa a estas tres aunque no hay argumento similar, salvo que todo forma parte de un país en el que vivimos y que suele ser bastante amnésico con su pasado. Ah, <strong>Norman Bethune</strong>, uno de mis iconos de mi juventud, entre las páginas, como un actor más de la historia. Para mí por encima de la nazi, de <strong>Clara Stauffer</strong>, pero es que una tiene sus debilidades. Ahí lo dejo, para quien quiera.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro, </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Feminismo,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Tiempo y espacio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/tiempo-espacio_1_1159571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/faf0260d-87b8-4edd-b446-76cd0f639f1f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiempo y espacio"></p><p>En este mar en calma de nuestra literatura, con la mirada atenta a los primeros golpes de las olas que traen la tormenta poderosa, en ese mismo instante, uno atiende a las voces de los escritores que llevan consigo dos elementos fundamentales: la desconfianza ante el mundo que los rodea y una profunda fe en la razón. Sobre estos términos es sobre los que se edifica una literatura que, por un lado, es una duda soberana y, por otro, una respuesta intelectual de peso.</p><p>No viene siendo habitual que, dentro del mundo ecléctico de la poesía escrita en esta segunda década de nuestro siglo, surjan libros que plantean esta doble visión del hombre que construye desde la pregunta ante esa desconfianza, la misma que empuja todo un caudal de aguas trasparentes que empapan el ansia de conocimiento de los lectores, para, además, dejar caer un torrente de conocimiento escindido de las líneas generales de la poesía reciente.</p><p>  </p><p>Pero es que el libro de <strong>Felipe Benítez Reyes,</strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/ya-la-sombra.html" target="_blank">Ya la sombra</a>, recientemente editado por Visor, construye un poderoso sistema de reflexión en torno al tiempo y al espacio, dos elementos fundamentales en la percepción de la realidad. Un tiempo que, lejos de ser lento, está detenido. Vive dentro de ese instante en el que el ser humano desciende de sus velocidades y se para a <em>ser</em> por encima de <em>estar</em>. <strong>Descartes</strong> y su “pienso, luego existo” frente a <strong>Heráclito</strong>, por poner un ejemplo. Un tiempo de la reflexión que evidencia un tiempo en plenitud desde el que el poeta habla, y que aleja de conceptos como “eternidad” o los propios de “pasado”, “presente” y “futuro”.</p><p>Y un espacio vacío de objetos que no sean aquellos que, traídos en la mayoría de las veces del recuerdo, sirven para enumerar las causas últimas de una vida de observador. Porque las enumeraciones, protagonistas dentro de los poemas, vienen dejando asuntos de la vida cotidiana que zarandean al escritor para hacerlo motivo de conocimiento. Una y otra vez se da este recurso en los poemas que componen el libro de Benítez Reyes, como si fuese obligatorio advertir al lector de que el espacio vacío que le rodea, el mismo de la vida cotidiana, tiene escondidos los recursos necesarios para despertar a algo tan natural como el entendimiento de vida. Alejar la mirada para descansar en el conocimiento.</p><p>La propuesta de Benítez Reyes es la de compensar esta estructura maquinal de la razón que nos hemos dado en nuestro tiempo, por un interesante proceso de análisis desde estos dos elementos que vengo trazando, el poeta que piensa frente al ciudadano que mira, una dualidad necesaria que se hace presente en los poemas. Se puede pensar, entonces, que este planteamiento debe ser propio del mensaje poético, pero créanme si digo que no es fácil encontrar estos asuntos en la literatura española reciente, amparada en el <em>poeta que mira</em> como exponente.</p><p>Pero además de estas estructuras internas, de conocimiento, que se proponen, hay otras que son de carácter, podríamos decir, <em>técnico,</em> que van dejando golpes de calidad. Benítez Reyes ha sido siempre un poeta que ha apoyado su literatura, no solo en las voces de los poetas de referencia de la tradición poética española, sino también en la estructura métrica para dirigir, con ella, ese mensaje de conocimiento al que nos tiene acostumbrados. Una estructura métrica que, en esta ocasión, rescata el soneto o la canción como exponentes por los que apostar en el mensaje poético de nuestro siglo, evidenciando la necesidad de rescatar la tradición para impulsar la voz hacia el tiempo presente, y, con pericia, ir dejando lo mejor de su literatura.</p><p>Y un último poema titulado “La nueva edad” que, como cierre necesario de este <em>Ya la sombra</em>, viene a confirmar el paso del poeta por esta laguna estigia que también es la vida misma, y que aporta un tiempo y un espacio que es, en definitiva, conocimiento: “Adiós a todo lo que ya/ no puede sostenerse en la memoria./ (¿Tú quién eras?)// Adiós a lo que has sido,/camarada en el desgobierno de la realidad.// Ya no es tuyo ni el tiempo que robaste”.</p><p>Porque fuera de nosotros somos también un “yo”, un tiempo detenido y un espacio vacío que nos llena.</p><p><em>*Javier Lorenzo Candel es poeta. Su último libro, </em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong><a href="http://siltola.blogspot.com/2018/03/apartate-del-sol-de-javier-lorenzo.html" target="_blank">Apártate del sol</a><em> (La isla de Siltolá, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tiempo y espacio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 113]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Felipe Benítez Reyes por Felipe Benítez Reyes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/felipe-benitez-reyes-felipe-benitez-reyes_1_1159565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c5c83168-5a9b-4c65-89fa-2ba59eabc29a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Felipe Benítez Reyes por Felipe Benítez Reyes"></p><p><em>Felipe Benítez Reyes regresa en este 2018 de dos maneras distintas. Primero, con la reedición de </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/01/12/20_anos_novios_novio_del_mundo_73976_1821.html" target="_blank">reedición de </a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/01/12/20_anos_novios_novio_del_mundo_73976_1821.html" target="_blank">El novio del mundo</a><em>, novela de culto protagonizada por el pícaro Walter Arias, con motivo de su 20º aniversario. Pero también vuelve a la poesía cuando le separan varios años ya de la publicación de </em>Las identidades<em> (Visor, 2012). </em><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/ya-la-sombra.html" target="_blank">Ya la sombra</a><em> (también en Visor) contiene nuevos versos sobre cuyo origen se interroga el escritor en esta autoentrevista. Continuamos así con esta serie, en la que han participado autores como Eduardo Mendicutti, Andrés Neuman o Teresa Gómez. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/06/autoentrevista_eduardo_mendicutti_81382_1821.html" target="_blank">Eduardo </a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/06/autoentrevista_eduardo_mendicutti_81382_1821.html" target="_blank">Mendicutti</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/20/andres_neuman_por_andres_neuman_81914_1821.html" target="_blank">Andrés Neuman</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/05/25/teresa_gomez_por_teresa_gomez_83197_1821.html" target="_blank">Teresa Gómez</a></p><p>____________________________</p><p><strong>Pregunta. En más de una ocasión le he oído decir que, a su modo de ver, la poesía es un arte de juventud. Sin embargo, a sus 58 años publica un nuevo libro de poemas. ¿Le importaría explicarse?</strong></p><p><strong>Respuesta</strong>. No. No me importaría explicarme si tuviese una explicación, pero el caso es que no la tengo. Por lo general, uno empieza a escribir poemas en serio –es decir, con un propósito estético y no como un arrebato emocional— cuando ha dejado atrás la adolescencia. Más o menos, porque algunos se pasan toda la vida en una adolescencia lírica. La intensidad con que uno escribía esos poemas, la fe que ponía en ellos, va decayendo, lo que no deja de ser un alivio. Con el tiempo, vas aprendiendo trucos, pero es posible que la literatura no sea una cuestión de trucos, sino de magia. Los trucos se elaboran, se calculan, pero la magia es en gran medida casual. Esa magia puede simularse, aunque el experimento casi nunca sale bien.</p><p>A menos que seas muy torpe, la experiencia te hace escribir poemas impecables, pero curiosamente eso, en poesía, vale poco por sí mismo. Hay un factor imprevisible e imprecisable en el hecho de que un poema funcione. Y en esas, en fin, nos movemos: entre la impericia afortunada y despreocupada del joven y los resabios artificiosos y cautelosos del viejo. La vida es un asunto complicado.</p><p><strong>P. ¿Tiene miedo a repetirse?</strong></p><p>  </p><p><strong>R.</strong> Hasta cierto punto. En esto de la escritura, cuantos más miedos se tengan, mejor, porque te hace cauteloso. Pero creo que los procedimientos retóricos permiten combinaciones prácticamente infinitas. Se han escrito millones y millones de poemas a lo largo de la historia y, salvo casos de plagio, nunca se han escrito dos poemas idénticos, al menos que yo sepa. Ese es el consuelo. Y también el vértigo, ya que sabes que las variaciones estilísticas y temáticas que podría admitir un mismo poema son infinitas, y sin embargo tienes que elegir una sola versión… A menos que decidas pasarte la vida haciendo variaciones sobre un mismo asunto, lo que no sólo es legítimo, sino también muy prudente.</p><p><strong>P. ¿Cuándo da por acabado un poema?</strong></p><p><strong>R. </strong>Cuando intuyo que ya no acepta más manipulaciones y cuando noto que ha dejado de gustarme. La veteranía te susurra que resulta conveniente aburrirte cuanto antes de lo que estás escribiendo.</p><p><strong>P. ¿Y un libro?</strong></p><p><strong>R. </strong>Cuando se llena la carpeta de los inéditos y hay que poner un poco de orden en todo aquello, a la búsqueda de un espejismo no de unidad, pero sí de armonía. No me gustan los libros unitarios. Prefiero los conjuntos calidoscópicos.</p><p><strong>P. Si tuviera que elegir un verso suyo que resumiese toda su obra poética, ¿cuál sería?</strong></p><p><strong>R. </strong>“El tiempo es lo que el tiempo nos destruye”.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Felipe Benítez Reyes]]></author>
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