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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 214]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-214/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 214]]></description>
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      <title><![CDATA[Poesía de salvamento: cuatro refugios en medio de la tormenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poesia-salvamento-cuatro-refugios-medio-tormenta_1_1191655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3bd24bb5-1b12-4c62-823a-91a0918c3c77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesía de salvamento: cuatro refugios en medio de la tormenta"></p><p>Esto es una pequeña huida, porque no es una lista muy exacta. No sé hacer listas. Pero estos son algunos de los libros que fueron refugio para mí en 2020. Los que llegaron cuando no conseguía concentrarme en ninguna lectura. Fue la poesía, para la que nunca tengo el tiempo necesario. O los ojos necesarios. Poesía que sí encontró en este año una nueva sensibilidad. Un nuevo plazo. Unos ojos nuevos. Cuando todo parecía derrumbarse a nuestro alrededor, estas fueron las páginas. Algunos de ellos se escribieron mucho antes, pero llegaron ahora. Ahora que nos parece que cualquier tiempo fue anterior a marzo de 2020.</p><p><strong>Madre soltera, Marina Yusczuk. Las afueras, 2020. </strong><a href="https://lasafueras.com/products/madre-soltera-de-marina-yuszczuk" target="_blank"><strong>Madre soltera</strong></a><strong>, Marina Yusczuk. Las afueras, 2020.</strong>Este es el libro del asombro y desbordamiento de una madre. De una mujer que aterriza sobre su carne el peso de un embarazo, de un parto y de una crianza. Y lo hace con palabras pequeñas y despojadas de artificio, porque escribe de algo esencial, y todo el libro parece nacer de una oscuridad íntima y caliente, desde la soledad de esos meses, años, tal vez: la llegada de un hijo a unos brazos.</p><p>  </p><p><strong>Louise Glück. Premio Nobel 2020.</strong> Justo antes de que este año le concediesen el premio Nobel y en España todo girara en torno a los problemas entre la poeta, su agente y la editorial, yo estaba disfrutando a Glück. No sé por qué había vuelto a ella. ¿No les pasó en el confinamiento que hubo un momento brillante en que se pusieron delante de su estantería y volvieron a libros que ya habían leído? De sus títulos, me quedo con <em>Vita nova</em> y <em>Ararat</em>, hasta ayer en Pre-Textos, de este último son los versos:</p><p>  </p><p><strong>Letraversal</strong>. Cuando todo parecía caer, nació una editorial de poesía. Se llama <a href="https://letraversal.com/" target="_blank">Letraversal</a> y arrancó con dos libros en el mes de enero: <a href="https://letraversal.com/producto/en-esta-casa-alberto-conejero/" target="_blank">En esta casa</a>, de <strong>Alberto Conejero</strong>, y <a href="https://letraversal.com/producto/excepcion-elizabeth-duval/" target="_blank">Excepción</a>, de <strong>Elizabeth Duval</strong>. Este sello, en cuyo equipo editorial se encuentra el poeta Angelo Nestore, de bellas cubiertas de tacto áspero, se describe como la flor y el cuchillo. ¿Es otra cosa la poesía?</p><p><em>En esta casa</em>, de Alberto Conejero, abre con un hermoso poema de resistencia, “[Vais comprendiendo qué significa julio]”, precedido de una cita de la agencia Reuters del 15 de julio de 2017: “Hallados 45 cerebros conservados de forma natural en fosa de la Guerra Civil”. <em>45 cerebros y un corazón</em> fue también el brillante debut discográfico de <strong>Maria Arnal </strong>y<strong> Marcel Bagés</strong>. Los dos se hunden en la misma raíz. Escribe Conejero:</p><p>  </p><p>En Letraversal también, en septiembre, se publicó un poemario que contiene ese mismo espíritu que sustenta la editorial y que ya está en su cubierta: una flor que brota del mango de un cuchillo que se hunde en un vaso de agua. El libro se titula así, frágil y contundente, <a href="https://letraversal.com/producto/una-flor-alejandro-palomas/" target="_blank"><em>Una flor</em></a><em>,</em> su autor es <strong>Alejandro Palomas</strong>. El autor se pregunta, se repregunta, hace variaciones sobre su propia verdad y sobre el sentido de la poesía para acabar con el descubrimiento en un último poema que responde a todas las preguntas que va disparando en el libro, sobre el sentido del poema, o tal vez, sobre él mismo.</p><p>Escribe Palomas en esos últimos versos:</p><p>  </p><p>Al recordar estas lecturas de poemas, descubro que dos de los libros que había seleccionado se escribieron en el mismo año, 1978. Y no me extraña, porque sus poetas escriben acerca del mismo dolor. Son <a href="http://sextopiso.es/esp/item/450/17/el-sueno-de-una-lengua-comun" target="_blank"><em>El sueño de una lengua común</em></a><em>,</em> de<strong> Adrienne Rich</strong>, reeditado ahora por Sexto Piso, y <a href="http://www.torremozas.com/audre-lorde" target="_blank"><em>El unicornio negro</em></a><em>,</em> de <strong>Audre Lorde,</strong> reeditado por Torremozas. Son dos poemarios que denuncian la opresión contra las mujeres, que reivindican el amor entre ellas. La lengua común de Rich seria aquella que nos permitiera comprendernos sin diferencias. Lorde, traducida por primera vez al español, explora además la pluralidad de identidades de una mujer afroamericana y lesbiana en Estados Unidos en los años setenta.</p><p>Escribe Rich:</p><p>  </p><p>Y Lorde:</p><p>  </p><p><a href="https://www.megustaleer.com/libros/tempestad-en-vspera-de-viernes/MES-116477" target="_blank"><strong>Tempestad en víspera de viernes</strong></a><strong>, Lara Moreno. Lumen, 2020.</strong> Este libro es una antología que recoge toda la poesía de la escritora <strong>Lara Moreno</strong>. Conozco los poemas de este libro casi desde que fueron escritos, los primeros en 2008. Pero reunidos toman un sentido único: el paso de los años a través de la voz de una mujer que se escribe. También suma una parte inédita hasta ahora, que contiene, entre otros, un final urgente: <em>La noche de la pandemia</em>. Escribe Moreno desde el confinamiento:</p><p>  </p><p>Léanla, en prosa, en verso, en la prensa. Es una suerte que Lara Moreno esté escribiéndonos.</p><p><em>_____</em></p><p><strong>Aroa Moreno Durán</strong> es periodista, escritora y columnista de infoLibre<em>. Su último libro es </em><a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-hija-del-comunista-caballo-de-troya-2017-1/MES-084430" target="_blank">La hija del comunista</a><em> (Caballo de Troya, 2017)</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Dec 2020 12:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <title><![CDATA[De 'La peste' a los cuentos por videollamada para los nietos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/peste-cuentos-videollamada-nietos_1_1191615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e4d622b7-3a24-4a08-ac89-6829ebda43e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De 'La peste' a los cuentos por videollamada para los nietos"></p><p>El fatídico marzo me llevó de cabeza a <em>La peste,</em> de <strong>Albert Camus</strong>, soy algo masoca, pero me orientó sobre las reacciones de la naturaleza humana en tiempos de pandemia. Pasado el susto, seguí con la<em> Ilíada </em>y la<em> Odisea</em>, la mejor manera de viajar estando encerrada, me sumergí en los <em>Cuentos completos</em> de <strong>Katherine Mansfield</strong> y volví a <em>Puntos de luz en la noche</em>, de <strong>Isabel Cienfuegos</strong>, un gran libro de relatos. Menciono también la antología de jóvenes-jóvenes (de trece a veintipocos años) <em>Las cerezas también sangran</em>, publicada por Evohé, porque me he invadido la esperanza de futuro al leerlos. En poesía, me sorprendió el libro de <strong>Sonia Aldama</strong> <em>Sucede la noche</em>, publicado en Enkuadres. He releído <em>La señora Dalloway</em> de <strong>Virginia Woolf</strong>. Dos grandes libros cayeron antes del verano: <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/los-errantes/9788433980533/PN_1016" target="_blank">Los errantes</a>, de <strong>Olga Tokarczuk</strong> y <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/la-claridad/" target="_blank">La claridad </a>de <strong>Marcelo Luján</strong>, ganador del Premio Ribera del Duero. Después volví a <em>Tormento</em>, de <strong>Galdós,</strong> (me encanta leerlo en verano) que la tenía olvidada y la recordé por un comentario de <strong>Almudena Grandes </strong>(grande <em>La novia de Frankenstein</em>). Leí también el libro de <strong>Cristina Sánchez Andrade</strong> <em>El niño que comía lana</em>, ganador del premio Setenil 2020.</p><p>Compartí septiembre entre los <em>Cuentos completos</em> de <strong>Thomas Wolfe</strong> y <a href="http://www.lanavajasuizaeditores.com/libro/vida-economica-de-tomi-sanchez/" target="_blank">Vida económica de Tomi Sánchez</a>, de <strong>Javier Sáez de Ibarra</strong>, pasando por <a href="https://www.edicionescontrabando.com/libro.php?l=160" target="_blank">Una casa lejos de casa</a>, de <strong>Clara Obligado</strong>, su primer ensayo; y también <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/la-vida-dificil/" target="_blank">La vida difícil</a> de <strong>Slawomir</strong><strong>Mrozek</strong>, porque en momentos de bajón me sube el ánimo. Ya al final del año, como un regalo de los dioses del Olimpo, me he sumergido en la antología <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/vindictas/" target="_blank">Vindictas</a>: descubrimientos de escritoras latinoamericanas del siglo XX, entre ellas, ante la que me descubro y me pongo de rodillas<strong>, Rosario Ferré</strong>. La Editorial Ménades ha sacado una antología de microrrelatos, <a href="https://menadeseditorial.com/products-page/libros/relatosnadasexis/" target="_blank">Relatos nada sexis</a>, que es muy divertida y puede ser un buen regalo, en especial para maridos, hermanos, amantes, amigos.</p><p>Ah, se me olvidaba: durante el confinamiento, he leído cuentos a los nietos vía Skype. Me ha gratificado comprobar que <strong>Gianni Rodari </strong>y<strong> Roald Dahl</strong> siguen siendo clásicos intergeneracionales. Han sido capaces de estarse quietos durante más de una hora, con tres y cinco años, mientras yo les leía y sus padres aprovechaban para el teletrabajo o la comida. Que no es poco.</p><p>________________</p><p><strong>Carmen Peire</strong> es escritora y su último libro es<a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de Tiempo</a><em> (Menoscuarto)</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Dec 2020 12:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <title><![CDATA[Títulos espléndidos de una cosecha fértil en plena pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/titulos-esplendidos-cosecha-fertil-plena-pandemia_1_1191613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3fe7bf83-da27-4bb9-a133-01753aa0491a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Títulos espléndidos de una cosecha fértil en plena pandemia"></p><p>Nuestras literaturas, sobre todo las excéntricas —es decir, hispanoamericanas e insulares—, han vivido la circunstancia de la pandemia como un nuevo e inesperado agravante en la larga crisis del libro, ahondada hace ya mucho por factores como la gran recesión o la torpeza de los gobiernos para lidiar con las trampas de internet, donde la bandera de una falsa libertad enriquece a unos pocos a costa del trabajo de los escritores y la ruina de sus editores.</p><p>A todo eso se añade un triste síntoma de nuestra era, y es que las pantallas, con tanta ciberbasura entronizada a golpe de <em>likes</em><em>, </em>suponen un ruido tóxico en la comunicación de la literatura de calidad —la única que merece ese nombre, frente a tanta impostura circundante—, mientras cierta producción convencional y de consumo —literatura <em>kleenex</em>, de usar y olvidar— logra filtrarse hasta en editoriales de prestigio, aunque habrá que ver cuánto queda de eso cuando pase el tiempo. A los poderes ignotos que mueven los hilos de la economía y la política les vendrá muy bien ese bloqueo de la disidencia necesaria que es el arte, y es que esa banalidad narcótica opera como un modo de censura: abotarga o hechiza al lector con chismografías, vanidades y simplezas breves, lo adormece con el aburrido río de pantallazos del Facebook, o le enciende la adrenalina con agresivos tuits o bulos sin complejos, y actúa como un muro que esconde lo que de verdad importa.</p><p>Más allá de esas reflexiones y a pesar de ese panorama, la cosecha literaria del 2020 ha sido fértil, y destacaría algunos títulos espléndidos. Del lado latinoamericano, las novelas de <strong>Brenda Navarro</strong> —<a href="http://sextopiso.es/esp/item/457/casas-vacias" target="_blank">Casas vacías </a>(Sexto Piso)<em>—</em> y <strong>Juan Cárdenas</strong> —<a href="http://sextopiso.es/esp/item/473/elastico-de-sombra" target="_blank"><em>Elástico de sombra</em></a><em> </em>(Sexto Piso)—, con toda su originalidad, su riesgo y su frescura, y también la reedición de ese clásico deslumbrante que es <a href="https://www.penguinrandomhouse.com/books/652850/el-senor-presidente-edicion-conmemorativa--the-president-a-commemorative-edition-by-miguel-angel-de-asturias/" target="_blank">El Señor Presidente</a> (Alfaguara) del Nobel <strong>Miguel Ángel Asturias</strong>.<em> </em>De esta orilla, la novela <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/un-amor/9788433999030/NH_651" target="_blank">Un amor</a> (Anagrama) de <strong>Sara Mesa,</strong> así como el poemario <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-confia-en-la-gracia/315727" target="_blank"><em>Confía en la gracia</em></a><em> </em>(Tusquets) de <strong>Olvido García Valdés</strong>, ambas piezas de una soberbia depuración idiomática, cada una en su género.</p><p>Nombraría además la esencialidad poética de la que fuera última voz del 27, la polifacética <strong>Josefina de la Torre</strong>, disponible al fin para los lectores en la primera edición de su <a href="http://www.torremozas.com/Poesia-Completa-Josefina-de-la-Torre-Vol1" target="_blank">Poesía completa</a> (Torremozas) y de <a href="http://labellavarsovia.blogspot.com/2020/11/novedad-cuando-ayer-no-puede-ser-manana.html" target="_blank">Cuando ayer no puede ser mañana. Prosa breve reunida</a> (La Bella Varsovia). Añadiría a la lista esa joya que es <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/un-lugar-llamado-antano/9788433980625/PN_1026" target="_blank">Un lugar llamado Antaño</a> (Anagrama), de la Nobel polaca <strong>Olga Tokarczuk</strong>, y sumaría dos títulos por su valentía y buen hacer: <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-las-malas/294293" target="_blank"><em>Las malas</em></a><em> </em>(Tusquets) de <strong>Camila Sosa</strong> y <a href="https://editorialbarrett.org/tienda/narrativa/panza-de-burro/" target="_blank">Panza de burro</a> (Barrett) de <strong>Andrea Abreu</strong>, con edición de <strong>Sabina Urraca</strong>. Y van ya diez libros estupendos para este extraño 2020. Lo importante es lo que queda.</p><p><em>_____</em></p><p><strong>Selena Millares</strong> es escritora. Su último libro publicado es <a href="http://www.barataria-ediciones.com/barbaros/laisladelfindelmundo.html" target="_blank">La isla del fin del mundo</a><em> (Barataria).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Dec 2020 12:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selena Millares]]></author>
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      <title><![CDATA[Lo de hoy mismo y lo que felizmente viene de mucho antes y sigue aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hoy-felizmente-viene-sigue_1_1191606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/39a8c4c0-fa2f-4845-b407-ec42bc0a432f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo de hoy mismo y lo que felizmente viene de mucho antes y sigue aquí"></p><p>Una lista de libros tiene algo de material reciclado. Por eso, cuando se trata de sacar de la planta de almacenaje esa lista, te entra una especie de canguelo: recordar los títulos que has leído en los últimos meses es un ejercicio de alto riesgo, sobre todo porque la memoria flojea —la turbia compañía del puñetero pangolín alivia bien poco esa flojuna— y es seguro que se van a quedar fuera libros que tendrían que estar en la versión definitiva de este recopilatorio. No estoy del lado de los grandes éxitos. Nunca lo estuve. Tampoco ahora. Me importan un pito los cánones. Detesto profundamente muchas de las “obras maestras” (casi todas) con las que, desorbitadamente, esos cánones inflan el mercado. No hace mucho, a la entrada de una librería, destacaba una pirámide de <em>bestsellers</em>. En uno de ellos la editorial había rodeado la cubierta con una faja, de esas que se usan para llamar la atención de la “clientela”, que no de los lectores y lectoras: ¿aún no has leído esta novela?, eso ponía, como si fuera esa pregunta la versión cutre del imperativo categórico de <strong>Kant</strong>. Pues no, no había leído esa novela que, por cierto, estaba siendo tratada por la crítica —así, en general— como si fuera poco menos que la <em>Carta al padre</em>. Lo que hice fue poner el libro boca abajo. Y me fui a las estanterías de los libros “pobres”, que son los que nunca te preguntan tonterías en sus fajas publicitarias.</p><p>O sea, que allá cada cual con sus gustos. “Vigilante, en esta prisión solitaria”, escribe <strong>Emily Brontë</strong>. Así el punto escorado desde el que decido mis lecturas. Las listas de éxitos son casi siempre un apaño con las multinacionales del bochorno literario. Por eso me gusta sacar aquí lo que leí hace apenas unas semanas, lo de hoy mismo y lo que felizmente viene de mucho antes y sigue aquí, como toca hacer con los libros que no tienen fecha de caducidad. Un libro bellamente editado (Chan da Pólvora&papelesmínimos): <a href="http://papelesminimos.com/ficha.php?producto=83" target="_blank">En las ciudades/Nas cidades/Hirietan</a>. Poemas de <strong>Beatriz Chivite </strong>en tres idiomas: castellano, galego y euskara. Un lujo al tacto y al gusto de lo que encontramos dentro. No falta la “conciencia social”, como apuntan <strong>Jon Kortazar</strong> y <strong>Aiora Sampedro</strong> en el texto de presentación. Que concluyen para animar a la lectura: “La poesía de Beatriz Chivite va creando una de las voces más originales y distintas, más distinguibles, más personales de la actual poesía vasca”. De hace muy poco, la lectura de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-literaturas/dias-de-euforia-pilar-fraile-9788413620824/" target="_blank">Días de euforia</a> (AlianzaLiteraturas), novela de <strong>Pilar Fraile</strong>, me convirtió no precisamente en la alegría de la huerta, sino en la versión rabiosa de un elenco de artistas del dinero que se encapsulan en un mundo para mí extraño, algorítmico y tal, pero que me convierten en un lector cómplice de la escritura excelente. Falta nos hace, esa escritura, en un tiempo en que escribir bien —como decía no sé si <strong>García Márquez </strong>o quién— es un verdadero acto revolucionario. Salto atrás en el tiempo y paso a otra línea.</p><p>Un libro de dimensiones casi de miniatura. Hoy se estilan los libros gordos. Es como si se vendieran a peso. Por eso cuando cayó en mis manos <a href="https://bellaterra.coop/es/libros/vivir-el-tiempo" target="_blank"><em>Vivir el tiempo. Mujeres e imaginación literaria </em></a>(edicions bellaterra) pensé dos cosas: tan pocas páginas han de contener algo grande. Y grande es lo que ha escrito <strong>Noelia Adánez</strong>. Decía en el párrafo anterior lo de “salto atrás en el tiempo” porque en este libro se habla de dos escritoras imprescindibles: <strong>Dolores Medio</strong> y <strong>Concha Alós</strong>. Tal vez Generación del 50. Fueron importantes, aunque nunca aparecieron (tampoco entonces) en los renglones del canon. Reconocidas con premios importantes (Nadal y Planeta), hoy las cubre el polvo del olvido (vaya ocurrencia, eh, eso de “polvo del olvido”). Leo libros de antes, de mucho antes de ahora. Y la sorpresa fue que Noelia Adánez escribe, precisamente, de esas dos escritoras republicanas que nunca he dejado de leer. De Dolores Medio recomiendo <em>Celda común</em> y <em>Nosotros, los Rivero</em>. Si piensan en Concha Alós no se pierdan <em>El caballo rojo</em>, <em>Los enanos</em> y <em>Las hogueras</em>, si es posible, por ese orden: de la segunda, me declaro fan insobornable. Lo siento por quienes se alimentan de novedades editoriales. Pocas de esas novedades van a encontrar en esta lista. Sí textos que leí este año, como era preceptivo para esta sección. Uno que nadie debería dejar pasar de largo, aunque tenga que escarbar en las librerías de segunda mano (o de lance, o de viejo en plan época lazarillo), es <em>Historia de No</em>. ¿Les suena el nombre de <strong>Mercedes Soriano</strong>? Pues es el de una escritora inmensa y esa novela, que habla de un tiempo de traiciones a destajo conocido como Transición (así, escrita mayúsculamente, como a alguna gente les gusta escribirla), siempre estuvo donde mis lecturas principales. Dice <strong>Belén Gopegui</strong>: “Su obra no es extensa y ella misma comenzó a restarle importancia en sus últimos años”. Publicó cuatro o cinco novelas, entre ellas <em>Contra vosotros</em> y <em>¿Quién conoce a Otto Weininger?</em> Luego se retiró a una aldea almeriense y murió cuando estaba a punto de cumplir cincuenta años. Y ya que he nombrado a Belén Gopegui, voy a ella en el siguiente párrafo.</p><p>Otra miniatura. Aunque suene bastante cursi (o muy cursi): una joya. Dimensiones en centímetros: 16x11. Más o menos como aquellas novelitas del Oeste que siguen siendo mi taller de escritura porque a ellas les debo no tener ningún estilo heredado a la hora de escribir lo que escribo: lo proclamo con un orgullo que ni <strong>Casado</strong> y <strong>Abascal</strong> cuando hablan de la bandera y entonan los himnos de su Patria. Belén Gopegui escribe un homenaje. Le pone el nombre de su madre: <strong>Margarita Durán</strong>. Y un título: <a href="https://www.megustaleer.com/libros/ella-pis-la-luna/MES-111763" target="_blank">Ella pisó la Luna. Ellas pisaron la Luna </a>(Random House). Pedazo de libro. Situarnos en el punto de vista de los demás, sobre todo de la gente que sufre, como hacía Atticus Finch en <em>Matar a un ruiseñor</em>. Eso hacía la madre. Pero sufrir por los demás no es someterse a la abnegación, ni extender sonrisas profidén de comprensión en medio de la tristeza ajena. Cuenta Belén Gopegui de su madre, pero en plural, en ese plural que cada vez sube más crecido, mal que les pese a algunos canallas: “Hoy ya sabemos que el largo camino de las mujeres no se hizo con palabras esporádicas, acciones desconectadas y estallidos personales, sino que fueron muchísimas las voces, los modelos, los intentos enhebrados una y otra vez. Un hilo de activismo, reflexión, y organización trenzado por millares de mujeres”. ¿Por qué será que los pequeños libros —así, en general— crecen a cada lectura y los aparentemente grandes —esos con las fajas impertinentes— se achican ya desde las primeras páginas? La respuesta está en el viento, como diría <strong>Bob Dylan</strong>. Y como en una serie no prevista de encabalgamientos poéticos, les paso otra recomendación que tiene que ver con el Nobel de Literatura. Pero antes, una referencia: <a href="http://www.mardulceeditora.com.ar/ensayo.php" target="_blank">Críticos, monstruos, fanáticos y otros ensayos literarios</a> (Mardulce), de <strong>Cynthia Ozick</strong>. Novelista, ensayista, siempre en el sorteo del Nobel, la autora estadounidense alarga su mirada crítica sobre un paisaje que le provoca escasa complacencia. Sobre todo, el de la crítica: “El reseñista profesional, a quien se le dan unas quinientas palabras para que considere una obra de ficción, debe zambullirse y volver a salir: un párrafo introductorio, a veces temático pero a menudo no, rudimentos de la trama, un lengüetazo a la idea (si la hay), y enseguida el veredicto, el corte definitivo: sí o no”. Un poco antes: “¿Los <em>verdaderos</em> reseñistas no son la gente que lo hace como un medio de vida, las talentosas manos de alquiler que escriben regularmente en una única publicación, o los diligentes y dispersos <em>freelancers</em>?”. Poca simpatía por <strong>Susan Sontag</strong> y, seguramente lo mejor del libro: una extensa semblanza de <strong>Franz Kafka </strong>que justificaría, por sí sola, el interés que este libro me ha despertado en medio de la inquietante asechanza del pringoso bicho. Y vamos al encabalgamiento con Dylan.</p><p>¿Cuánta gente sabe quién es <strong>Suze Rotolo</strong>? Seguramente muy poca. Pues ella y Bob Dylan fueron pareja en los primeros años de buscarse la vida como podían por los tugurios del Village neoyorquino. Los dos aparecen en la portada del disco <em>The Freewheelin’,</em> el segundo del músico. Esos años y los que siguieron después de su separación (pero, sobre todo, los dos o tres que estuvieron juntos) los cuenta Suze Rotolo en un magnífico libro: <a href="https://www.barlinlibros.org/a-freewheelin-time" target="_blank">A Frewheelin' time. En el camino con Bob Dylan</a> (Barlin libros). Ella era hija de comunistas, y eso, con <strong>Joseph McCarthy</strong> persiguiendo brujas, no era cualquier cosa. Entonces, Dylan buscaba raíces que alimentaran su vena artística: <strong>Pete Seeger</strong> y <strong>Woody Guthrie</strong>, principalmente. Pero el picotazo político se lo arreó Suze Rotolo. Ella era la conciencia militante. No se perdía una manifestación. Repartir panfletos ocupaba su tiempo ya desde la adolescencia. Cuando se conocieron, ella tenía dieciséis años y él diecinueve. Estamos en 1960. Siempre, también en el tiempo que compartieron juntos, tuvo claro Suze que no iba a ser “la chica del músico”. Y bien que conocía el ambiente del momento en el mundillo artístico: “Las mujeres éramos invitadas, pero no participantes”. Así que un día cerró la puerta de ese mundo y se largó a vivir la vida por su cuenta. Si no sabían quién era Suze Rotolo, igual es hora de que se lo aprendan. Una manera hermosa de hacerlo puede ser leyendo este libro que es de ahora mismo y es tan bueno como los antiguos que ocupan esta lista de mis particulares y literarios cuarenta principales. Al lado mismo, leído hace unos meses, está otra historia que se junta a muchas de las anteriores: <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/pequenas-mujeres-rojas/9788433998965/NH_642" target="_blank"><em>pequeñas mujeres rojas </em></a>(Anagrama). A vueltas con la memoria, en el enfrentamiento a cara de perro con esa “memoria mala” que alguna vez citó <strong>Marta Sanz,</strong> autora de esta novela que redondea las dos que con ella conforman una trilogía: <em>Black, black, black </em>y <em>Un buen detective no se casa jamás</em>. La buena memoria existe, aunque algunos estén empeñados en enturbiarla con su incansable equidistancia: ¿qué harían sin <strong>Chaves Nogales</strong> o <strong>Ridruejo</strong>, qué harían?: igual se quedaban más desnudos que los muertos de <strong>Norman Mailer</strong>. Me quedo con esta novela de Marta Sanz y este párrafo, casi de los últimos: “Ahora, quedamos atentas. Llegan, con aires de libertad y sonrisa blanqueada por el láser, los vástagos de nuestros embalsamadores. Sonríen en la foto, ocupan su escaño en el Parlamento, apelan a nuestra descendencia —se la quieren meter en el bolsillo—, se dicen salvadores de la patria, aprenden a contar hasta uno, rezan en las plazas públicas, apuntan al corazón de la cierva con su mira telescópica. Buscan criados. Señalan a las mujeres muertas —infanticidas, brujas, mentirosas— y a los niños perdidos —asesinos, sacrílegos, analfabetos—. Y es verdad que no somos iguales”. ¿Qué?, bien, ¿no?</p><p>Ya sé que el llamado conflicto vasco está dando mucho de sí en el mercado político y en el literario. Y a mí me entra a ratos una patología lectora: cada vez que leo algo sobre la novela más premiada del mundo mundial que trata de ese conflicto, me pongo a leer a <strong>Iban Zaldua</strong> y <strong>Harkaitz Cano</strong>. Y me quedo a vivir una temporada en <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/libros/mejor-la-ausencia-2/" target="_blank">Mejor la ausencia </a>(Galaxia Gutenberg), la novela de <strong>Edurne Portela</strong> que no está construida con estereotipos y que, al contrario, llena de carne (a ratos maloliente) los huecos que dejan los huesos de los muertos. Leí esa historia narrada desde esa voz infantil que se vuelve turbadora conforme avanza en el relato. La literatura complaciente es mentira. Literatura pálida. Mejor la literatura Cochise o Nube roja. El conflicto vasco no se cierra con ninguna novela, aunque se empeñe tanta gente en que así sea. Pero unas novelas tienen más encarnadura que otras, desde cualquier punto de vista que las analicemos. Yo me quedo con <em>Mejor la ausencia</em>. Y aunque no vaya directamente de eso, también me quedo con una novela que me recomendó <strong>Isaac Rosa </strong>acabándose el año prepandemia. Estábamos en unas jornadas de homenaje a <strong>Azaña</strong> en Montauban. Y me dijo: has de leer <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/11/08/el_hijo_zurdo_rosario_izquierdo_100737_1821.html" target="_blank">El hijo zurdo (Comba), de Rosario Izquierdo</a>. No tenía ni idea del libro ni de la autora. Lo leí, claro. La palabra de Isaac es sagradamente laica para mí. Lola es una madre separada con un hijo y una hija. El hijo le sale facha perdido, neonazi o así. Qué hacer, desde dónde entender lo que pasa en su propia casa. Otra mujer, Maru, entra en escena. Y con ella, los asuntos que hoy resultan tan en candelero: la precariedad laboral, esos valores que una sistema capitalista depredador de ilusiones y esperanzas nos convierten en carne de peligrosa imbecilidad, las reflexiones sobre la maternidad, sobre esa culpabilización que ataca a las mujeres porque no es fácil construirse fuera de esa historia que nunca contó con ellas para nada. Esa novela, como su anterior y primera <em>Diario de campo</em>, deja bien a las claras ese compromiso inseparable que junta lo social con la mejor literatura a la hora de narrarlo. Y antes de que se me olvide, saco aquí un libro de poemas y les pido que levanten la mano quienes lo conozcan: <a href="https://www.gallonero.es/libros/eterno-anochecer/" target="_blank">Eterno anochecer</a> (Gallo Nero). Claro, como no interviene en la poesía de las redes, entre otras razones porque <strong>Forugh Farrojzad </strong>se mató en accidente de automóvil cuando tenía treinta y dos años, ella y su libro igual duermen el sueño triste de la invisibilidad. Bueno, ojalá me equivoque y ustedes se conozcan de los pies a la cabeza la poesía de esta escritora y cineasta iraní que se enfrentó a todo lo que suponía el régimen de los <strong>Reza Pahlaví</strong>, padre e hijo. Había nacido en 1935 en Teherán y pertenecía a la burguesía iraní. Pero pronto mostró otras intenciones que las de comulgar con el ambiente corrupto de la política y la sociedad de su país. Escribió poco, prácticamente toda su obra poética está en este libro absolutamente necesario, aunque no circule por internet ni tenga, con toda seguridad, millones de deditos en alto en el caso de que algunos de sus poemas se hubieran convertido en galácticos (lo dicho: ojalá me equivoque y sea Forugh Farrojzad un nombre, como se dice ahora, superconocido). Miren lo que dice <strong>Nazanin Armanian</strong> en su excelente prólogo: “Sería imposible comprender su obra sin profundizar en la batalla que libró contra el decadente e injusto orden social que imperaba en el Irán de los años cincuenta y sesenta. Sus versos son en gran medida la historia de su vida, la de una mujer que se rebeló con todas sus fuerzas contra el sistema en el que había nacido. Forugh, aun siendo tachada de ser una <em>poeta de cama</em>, por escribir sobre la pasión y el sexo femeninos, abogó por una sociedad libre y justa en todas sus dimensiones”. Y ya vamos acabando. Creo que quedan dos o tres títulos en esta apresurada memoria libresca que les estoy contando.</p><p>Lecturas recientes de los libros de <strong>Natalia Carrero</strong>. Llegué tarde a esa lectura. Uno lee poco sobre lo que se dice de la literatura contemporánea. Domina en mis costumbres lectoras más la intuición que otra cosa. A veces llegan recomendaciones sabias. Y les hago caso. De ahí llegaron dos libros suyos: <a href="https://www.megustaleer.com/libros/una-habitacin-impropia/MES-032715" target="_blank">Una habitación impropia</a> (Caballo de Troya) y <a href="https://www.ratacorneronline.com/cat/libro/yo-misma-supongo_3537" target="_blank"><em>Yo misma, supongo</em></a> (Rata). Un rabiosamente feliz descubrimiento. La escritura que se revuelve contra el orden establecido (qué orden: yo qué sé, pongan ustedes los órdenes que quieran), que se ríe y que de repente suelta metralla desde todos los rincones que se convierten en puntos de conflicto. Una escritura que se junta con las que están llevando a cabo otras escritoras como Belén Gopegui y Rosario Izquierdo. Preguntas y más preguntas sobre la vida y la literatura. Es Natalia Carrero una “no-escritora”. Eso dice ella misma. Más o menos lo que decía <strong>Onetti</strong>: alguien que no quiere ser escritor, que simplemente escribe. “Paso miedo, pero es un miedo al que poco a poco y a solas voy enfrentándome”. Lo escribe en <em>Una habitación impropia</em>. Y más adelante: “Parece que empiezo a escribir algo. Es sobre una mujer que no sabe si quiere madurar, o si va a quedarse para siempre con el miedo a la oscuridad de los niños. Todavía no lo ha decidido”. Miren qué semejanza con este párrafo de<em> Yo misma, supongo</em>: esta novela “podría considerarse la historia de una mujer rota en busca de la recomposición de las partes”. Escritura sin contemplaciones, sin monsergas lloronas para que nos baboseen con compasiones lamentosas y otras seducciones parecidas. A veces esas lamentaciones sí que tienen sentido, como por ejemplo las que me vienen a la cabeza cuando pienso en la escritura latinoamericana que se quedó en las afueras del <em>boom</em>. Mujeres escritoras. Casi todas ellas en el extrarradio del reconocimiento, incluso en sus propios países. Menos mal que la dicha llega, aunque sea con bastante retraso. Un libro que reúne sus relatos: <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/vindictas/" target="_blank">Vindictas</a> (UNAM y Páginas de espuma). La han coordinado <strong>Socorro Venegas </strong>y <strong>Juan Casamayor</strong>. El <em>boom</em> no tuvo nombres de mujeres. Qué cosa: sólo <strong>Carmen Balcells</strong>. Lo que dice Venegas: “A veces es la propia familia de la escritora la que preferiría que su obra permaneciera enterrada y que nadie más recordara que escribió”. Bienvenida sea, pues, la hora de la reparación.</p><p>Y para el punto de cierre, un homenaje que acaba de llegar a las librerías. A las casas en que no había libros —la mía, por ejemplo— un día llamaron a la puerta. Y al abrir, ahí estaba el Círculo de Lectores. Los hombres y mujeres que iban repartiendo lecturas imprescindibles. Esas pequeñas bibliotecas caseras. El lujo de unas ediciones perfectamente diseñadas, atractivas, duraderas. Literatura de todas partes. Ahora podemos disfrutar de una historia que nos marcó a tanta gente para siempre. El libro que viene a salvar esa historia: <a href="https://elcultural.com/circulo-de-lectores-una-aventura-irrepetible" target="_blank">Círculo de lectores. Historia y trascendencia de un proyecto cultural </a>(Ampersand). Lo escribe <strong>Raquel Jimeno</strong> y va delante un prólogo, de los mejores que he leído en mi vida, de<strong> Ignacio Echevarría</strong>. Las grandes editoriales guillotinan lo que les “sobra”, que es, ni más ni menos, la escritura que no se acomoda a las cuentas corrientes de la empresa. A esas empresas lo mismo les da fabricar libros que longanizas. Por eso, muchas de esas empresas fabrican las dos cosas a la vez. El caso es que Planeta se hizo totalmente con el Círculo en 2014 y lo cerró cinco años después. La vida de ese inmenso Club de Lectura que fue el Círculo pasó por muy diversas etapas desde su fundación en 1962. Poco a poco fue diversificando su catálogo. “Con el paso del tiempo, el club, cuya oferta estaba condicionada a un público poco habituado a la lectura, pudo combinar secciones comerciales con apuestas editoriales cada vez más arriesgadas, en especial durante la etapa de <strong>Hans Meinke </strong>como director, lo cual daría lugar a grandes proyectos editoriales”, escribe Raquel Jimeno. Por eso, enorme gratitud a su trabajo. Bien reconocido por Echevarría, en su texto de presentación, cuando alude al desastre que supone la concentración editorial y el cierre de muchos proyectos que fueron importantes antes de que el pastel de la literatura se lo repartieran entre cuatro (o menos): por todo ello, “la investigación de Raquel Jimeno está llamada a preservar, al menos en parte, una memoria que de otro modo resultaría muy difícil reconstruir dentro de apenas unos años”.</p><p>Que tengan ustedes unas navidades de andar por casa (nunca mejor dicho) y con muchos libros que les hagan buena compañía.</p><p>_____</p><p><strong>Alfons Cervera</strong> es escritor. Su último libro publicado es <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/03/12/alfons_cervera_entrevista_claudio_mira_104888_1821.html" target="_blank">Claudio, mira</a><em>(Piel de Zapa).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Dec 2020 12:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfons Cervera]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo de hoy mismo y lo que felizmente viene de mucho antes y sigue aquí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 214]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ensayo, poesía y narrativa española: la 'dichosa lista' de un lector atento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ensayo-poesia-narrativa-espanola-dichosa-lista-lector-atento_1_1191601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4aa3e36e-3039-4e3a-b838-4e7419b11c75_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ensayo, poesía y narrativa española: la 'dichosa lista' de un lector atento"></p><p>Por muchos libros que uno haya leído, y contando con que el encuestado tenga buen criterio, resulta difícil decir cuáles son las mejores obras literarias del año. Siempre quedan libros por leer, géneros que uno frecuenta menos... Pero como me gusta el juego y a lo largo del año he leído unos cuantos libros, sobre todo de narrativa española, voy a señalar los que me han interesado más. Soy consciente de que han aparecido otros que no he podido leer, sobre todo ahora que las editoriales se muestran tan cicateras con los críticos y los escritores apenas se preocupan por que les lleguen los libros, ni siquiera a aquellos que suelen ocuparse de su obra. Hay excepciones, pero cada vez son menos.</p><p>Hace un par de años, una periodista y escritora se preguntaba en un artículo si el lector se fiaba de las listas que se componen al final del año, si el crítico se sentía representado en el colectivo del que formaba parte... Lo que no se preguntaba, en cambio, es por qué su periódico elegía siempre libros de sus colaboradores, votados por gente que había leído unos pocos libros, siempre de las editoriales más relevantes, las que más gastan en publicidad. En ese mismo reportaje, bastante sesgado, un crítico literario, de un medio diferente, afirmaba que las listas eran predecibles y tendían a la misma homogeneidad del mercado. Si comparamos los libros más vendidos del año y los que destacan esas listas, se comprueba que en la mayoría de los casos no es así. Por último, otro crítico, de un tercer medio, afirmaba que los lectores atentos no necesitaban listas. Nada más cierto, pero de cuántos lectores atentos estamos hablando, que diría un <em>modelno</em>. Quizás el problema estribe en concederle más importancia de la que tiene a las dichosas listas, que pueden ser orientativas para algunos lectores, y que no tienen más valor que el del gusto, <em>gusto</em> es criterio, y el conocimiento que el encuestado posea. El valor no se lo da el medio, sino quien responde, sea crítico, escritor, periodista o librero.</p><p>Una vez sentadas estas mínimas premisas, juguemos. Como no solo de novelas vive el buen lector (recuérdese a quién llamaba <em>buen lector</em> <strong>C.S. Lewis</strong>) voy a empezar destacando libros de otros géneros. Creo que el gran acontecimiento literario del año ha sido la nueva edición de las <a href="http://www.librosdelasteroide.com/-obra-completa" target="_blank"><em>Obras completas</em></a> de <strong>Manuel Chaves Nogales</strong>, recogidas en 5 volúmenes por Libros del Asteroide, con prólogos de <strong>Antonio Muñoz Molina </strong>y <strong>Andrés Trapiello</strong>, y en cuidada edición de <strong>Ignacio F. Garmendia</strong>, que añade numerosos textos inéditos.</p><p>Me ha parecido también de gran interés la recopilación que <strong>Jordi Xifra</strong> ha hecho de <a href="https://puz.unizar.es/2353-max-aub-bunuel-todas-las-conversaciones.html" target="_blank"><em>Max Aub / Buñuel. Todas las conversaciones</em></a>, publicadas por las Prensas de la Universidad de Zaragoza, que amplía, corrige y reordena la de <strong>Federico Álvarez</strong>. Y sobre el mismo <strong>Max Aub</strong>, hay que tener muy en cuenta la edición de sus <a href="https://www.iberoamericana-vervuert.es/FichaLibro.aspx?P1=156324" target="_blank">Obras completas</a> (Iberoamericana/Vervuert), dirigida por <strong>Joan Oleza</strong>, de las que ya han aparecido los tres primeros volúmenes. Los retratos que <strong>Jordi Llovet</strong> le ha dedicado a sus maestros (<strong>Miquel Batllori, José Manuel Blecua, Martín de Riquer, José María Valverde</strong> y <strong>Antoni Comas</strong>), publicado en catalán con el título de <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/libros/els-mestres/" target="_blank">Els mestres</a> (Galaxia Gutenberg), y que debería traducirse al castellano. Así como el ensayo de <strong>Xavier Roca-Ferrer</strong>, <a href="https://arpaeditores.com/products/el-mono-ansioso" target="_blank">El mono ansioso. Biografía de la angustia, la melancolía, el hastío y la depresión</a> (Arpa).</p><p>En el terreno de la poesía, el libro que más he apreciado ha sido el de <strong>Eloy Sánchez Rosillo</strong>, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-rama-verde/321898" target="_blank"><em>La rama verde</em></a> (Tusquets, 2020); pero ha sido un placer releer, con la excusa de la concesión del Premio Cervantes, la poesía de <strong>Francisco Brines</strong>, de la que existen varias ediciones asequibles, por ejemplo, en la colección Austral, en Alianza y Tusquets, que publicó su poesía completa. Por lo que respecta a las memorias, destacaría <a href="http://www.menoscuarto.es/libro/la-insumisa/" target="_blank"><em>La insumisa</em></a><em> </em>(Menoscuarto), de <strong>Cristina Peri Rossi</strong>, la escritora uruguaya afincada en España desde los años setenta. Y de la narrativa hispanoamericana, que en España seguimos de manera tan acrítica, como también ocurre con la literatura extranjera, me está interesando —por el momento no he concluido su lectura— la novela del cubano <strong>Leonardo Padura</strong>, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-como-polvo-en-el-viento/318931" target="_blank"><em>Como polvo en el viento</em></a> (Tusquets). Y habría que estar atento al auge del aforismo, que puede observarse en la recopilación de <strong>Carmen Canet</strong> y <strong>Elías Moro</strong>, <a href="http://www.apeaderodeaforistas.es/2020/05/espigas-en-la-era-micropedia-de.html" target="_blank"><em>Espigas en la era. Micropedia de aforistas españoles vivos</em></a> (Apeadero de aforistas).</p><p>Y llegamos, por fin, a la narrativa española, que es la materia que creo conocer mejor. Destaco para empezar un libro compuesto por microrrelatos y cuentos, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/11/20/sin_cabeza_sin_sombrero_113472_1821.html" target="_blank"><em>Por regiones fingidas</em></a><em> </em>(Renacimiento), de <strong>Felipe Benítez Reyes</strong>, que tiene la singularidad de que algunas narraciones partan de los <em>collages</em> del autor. Y en el terreno de la novela corta y el cuento, mi preferido es<em> Dobles</em><a href="http://www.mareditor.com/narrativa/dobles_jose_maria_merino.html" target="_blank">Dobles</a>, de <strong>José María Merino</strong>, quien ha cultivado con fortuna en esos tres relatos y en otros textos suyos, el clásico motivo literario. <em> </em></p><p>He dejado, a propósito, para el final, la novela. Podemos celebrar con <strong>Luis Mateo Díez </strong>el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/11/13/luis_mateo_diez_cultura_oral_invencion_113170_1821.html" target="_blank">reciente Premio de las Letras Españolas</a>, leyendo <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/libros/los-ancianos-siderales/" target="_blank">Los ancianos siderales</a><em> </em>(Galaxia Gutenberg), un libro sustentado en el lenguaje, en la ruptura de las convenciones lingüísticas, aunque quizá sea una novela —sobre todo— para lectores que hayan frecuentado su obra. Del resto, insisto, entre los que yo he podido leer, me han interesado, sobre todo,<em> Línea de fuego</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/12/18/la_guerra_perez_reverte_choque_carneros_114583_1821.html" target="_blank">Línea de fuego</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/12/18/la_guerra_perez_reverte_choque_carneros_114583_1821.html" target="_blank">,</a> de <strong>Arturo Pérez Reverte</strong>, una buena novela coral sobre la Guerra Civil, que nos la presenta desde un punto de vista diferente, sustentada en los diálogos de los personajes; y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/03/06/la_madre_frankenstein_almudena_grandes_tiempo_hostil_104668_1821.html" target="_blank"><em>La madre de Frankenstein</em></a><em> </em>(Tusquets), de <strong>Almudena Grandes</strong>, por el interés de la novela en sí, y por el empeño que supone el conjunto de la serie de la que forma parte, como la quinta de sus entregas, de los denominados <em>Episodios de una guerra interminable</em>, con mucho de galdosianos, ya desde el mismo título.</p><p>He querido dejar para el final a dos autores menos reconocidos, aunque el primero, <strong>Andrés Ibáñez</strong>, ha obtenido ya el Premio de la Crítica (que no se llama, por cierto, Premio Nacional de la Crítica), y este año nos ha dado otra novela de sumo interés, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/12/04/la_novela_andres_ibanez_tenemos_salvacion_114047_1821.html" target="_blank"><em>No preguntes su nombre a un pájaro</em></a><em> </em>(Galaxia Gutenberg). El segundo es <strong>Pablo Martín Sánchez</strong>, con <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/diario-de-un-viejo-cabezota/" target="_blank"><em>Diario de un viejo cabezota </em></a><em>(Reus, 2066)</em>, si bien no me parece que esté a la gran altura de sus dos novelas anteriores.</p><p>Veo listas semejantes en otros diarios. Apenas coincido con ellas, quizá porque yo no necesito, ni quiero, citar a los compañeros de redacción, ni tampoco a los colaboradores de este medio, hasta que realmente sus obras destaquen. Hay prácticas periodísticas añejas, entre el nepotismo y el compincheo, que deberían haber desaparecido hace tiempo.</p><p>P.S. Pueden ver las reseñas que le he dedicado a varios de los libros citados <a href="https://www.infolibre.es/tags/autores/fernando_valls.html" target="_blank">en estas mismas páginas</a>.</p><p>_____</p><p><em>Fernando Valls es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario</em><strong>Fernando Valls </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Dec 2020 12:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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