<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:webfeeds="http://webfeeds.org/rss/1.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Salud mental]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/salud-mental/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Salud mental]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Matar a un hijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/matar-hijo_129_2235407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matar a un hijo"></p><p>Nos convencieron de que Medea mató a sus hijos para vengarse porque Jasón la había abandonado por otra. Quizá los mató porque se quedó sola con ellos. Medea inauguró en la mitología occidental <strong>el mito terrible de la mala madre</strong>, uno de los más persistentes de la cultura occidental, un mito que tiene la capacidad de enfermarnos hasta enloquecernos, como ha sido el caso de Lindsay Clancy, una mujer norteamericana que en 2023 mató a sus tres hijos e intentó suicidarse y que ahora está siendo juzgada. Una de las cuestiones más extraordinarias de este caso es que por primera vez esta madre no ha generado el rechazo unánime entre las mujeres, sino que, por el contrario, <strong>hay un gran movimiento de mujeres que se solidarizan con ella</strong>. Acabe como acabe el caso, el hecho de que este apoyo se haya visibilizado supone un importante cambio que viene a romper, al menos entre las mujeres, con el mito de la madre terrible, para poner en primer plano <strong>la salud mental de las madres y sus necesidades.</strong></p><p>La defensa de Clancy se apoya en que sufrió psicosis puerperal, lo que seguramente es verdad. La psicosis puerperal se manifiesta con síntomas como profundos cambios de humor, insomnio y un estado similar al delirio, según los psiquiatras que están testificando. En dichos estados se llega a perder el contacto con la realidad y se pueden sufrir alucinaciones. Y, según dicen, no se sabe por qué se produce y podría estar relacionada con cambios hormonales. Creo que ahí está uno de los problemas: <strong>no son las hormonas y si seguimos por ahí, iremos mal.</strong> Los cambios hormonales nos influyen a todas (y a todos). Puede que en el parto y la lactancia los cambios sean más bruscos o se sufran con más intensidad. Pero <strong>las hormonas no llevan a nadie a matar a un hijo</strong> y si seguimos sin analizar lo que significa el ideal maternal occidental en la vida de las mujeres, no entenderemos nada. Basta con estudiar las transformaciones que se han producido históricamente en este ideal o en la manera en que lo viven las mujeres de diferentes culturas (todas con las mismas hormonas) para entender que no estamos hablando de una enfermedad que se pueda tratar con pastillas, sino de una sociedad que puede llegar a enfermar a las madres, y a algunas gravemente.</p><p>Esta sociedad ha creado <strong>un ideal de maternidad que se nos ofrece como incuestionable, imprescindible, gozoso, generoso, igual para todas las mujeres.</strong> Un ideal que borra, como todos los ideales, las zonas de sombra. No, las madres no somos todas iguales, ni queremos lo mismo, ni sentimos lo mismo, ni pensamos lo mismo. Muchas mujeres no pueden aceptar plenamente lo que la maternidad significa realmente. Nadie se lo ha explicado, nadie nos lo cuenta hasta que llega, imbuidas como estamos de las imágenes de la buena madre que todas aspiramos a ser. Muchas mujeres se sienten completamente desbordadas por una situación que impone, de alguna manera, el arrancamiento, aunque sea por unos meses, o años, del propio Yo. En un mundo en el que las mujeres nos hemos individualizado igual que los hombres, ese “arrancamiento” de la individualidad puede vivirse con dolor y como una pérdida insoportable. Dejas de ser el ser humano que eras. <strong>La mujer, ser humano completo, incorporada al mundo, se convierte únicamente en madre: ser humano que vive para el bebé.</strong> Y eso no es fácil, aunque haya toda una cultura dedicada a explicarte que es natural. No lo es. Las madres no dejamos, por arte de magia, de ser los seres humanos adultos que éramos; y, en muchas ocasiones, ante la dificultad y la resistencia a extirpar de raíz, tal como se nos pide que hagamos, ese Yo y nuestra vida anterior, aparecen los sentimientos de odio o de repudio al bebé. Porque la dependencia del bebé con respecto a la madre convierte a esta, a su vez, en alguien profundamente dependiente. </p><p>La dependencia se da en los dos sentidos y nadie nos prepara para una situación semejante. El amor al bebé no aparece solo (a pesar de esas hormonas) y lo normal es que haya momentos de completo rechazo. Deberíamos ser capaces de amar a ese bebé más que a nosotras mismas, pero no ocurre así. Entonces aparece el otro monstruo: <strong>la culpa, que también nos ahoga y que puede llegar a sumir a la madre en una espiral de odio a sí misma y a ese ser humano pequeño.</strong> No existe el amor puro que nos venden. “El ideal maternal es un invento que nos ha jodido vivas”, como dice una amiga terapeuta y especialista en maternidades.</p><p>Además, cuando se pare el cuerpo cambia. De un día para otro, el cuerpo es otro, duele a menudo y nos ofrece una imagen en la que no nos reconocemos. En esta sociedad en la que las mujeres hacen casi cualquier cosa por encajar en la norma física, nadie nos prepara para que lo que somos, lo que vemos en el espejo, cambie radicalmente de un día para otro. Y nos dicen que tenemos que estar felices, pero no estamos felices. <strong>Y más culpa.</strong></p><p>Las que fuimos madres hace décadas podríamos decir que después de las despreocupadas maternidades de los 70 y 80 el ideal maternal volvió con más fuerza que nunca, quizá como reacción patriarcal, y que hoy es, para muchas mujeres jóvenes, literalmente insoportable. Se ha conseguido que muchas mujeres sientan culpa si sufren una cesárea, que sientan culpa si dan biberón, si vuelven a trabajar, si no se sienten exaltadas todo el tiempo, sino doloridas, cansadas y hartas. La lactancia, lejos de los edulcorados anuncios de la televisión, puede doler muchísimo. <strong>La cesárea impone un tiempo de recuperación que también es doloroso.</strong> Hay bebés que maman cada hora u hora y media. Se deja de dormir, no hay descanso y la falta de descanso puede durar años. Se dice que Clancy padecía insomnio. ¿Y si más que insomnio era la imposibilidad de dormir por estar atendiendo ella sola a las necesidades del bebé? </p><p>Recordemos que despertar a un prisionero cada hora es una forma de tortura. <strong>El dolor físico y el dolor moral por las pérdidas que, además, no se te permite reconocer…</strong> En definitiva, el enfrentamiento entre mito y realidad hace que podamos llegar a enloquecer, sí; que lloremos, que queramos que todo no sea más que una pesadilla, que nos arrepintamos, que queramos volver atrás. Creo que hay un momento en que toda madre quisiera escapar de sí misma y en que piensa que la han engañado.</p><p><strong>Los ideales relacionados con la maternidad son mentira; somos seres humanos antes que madres</strong>, seres humanos igual que los hombres, seres humanos que ante un acontecimiento abrumador como lo es la maternidad necesitamos que todas nuestras necesidades individuales se tengan en cuenta, porque no hay una hormona salvadora: necesitamos dormir, necesitamos nuestro tiempo, necesitamos que se lleven al bebé de vez en cuando, que comprendan que nos duele, que comprendan que estamos hartas, que a lo mejor ese bebé no nos cae bien y que eso no nos convierte en un monstruo. Necesitamos no preocuparnos por el trabajo, tanto si es porque queremos volver como si es que no queremos; no preocuparnos por el padre (si es que lo hay), que nos mira raro; necesitamos que nadie nos juzgue si no nos comportamos como se supone que debemos comportarnos o si deseamos hacer cosas que parecen inconvenientes. <strong>Necesitamos que se nos escuche y que lo que digamos se tenga en cuenta, sea lo que sea.</strong></p><p>La defensa de Clancy se escuda en que no recibió ayuda profesional, mientras que la Fiscalía afirma que sí la recibió: estuvo en tratamiento psicológico y llegó a estar internada. Sin embargo, aunque en múltiples ocasiones explicó que tenía pensamientos en los que mataba a sus hijos nadie se preocupó de no dejarla sola con ellos. <strong>La ayuda profesional priorizó siempre que ella se incorporase lo antes posible a su papel de madre, que cumpliese con la familia.</strong> Seguro que su marido “no podía” hacerse cargo de todo él solo… Lo que la supuesta ayuda profesional no entendió es que lo que Lindsay Clancy necesitaba era, precisamente, <strong>ser separada de la familia.</strong> Lo que sin duda no recibió fue ayuda profesional con perspectiva de género, que es lo que hubiera salvado la vida a los niños.</p><p>Patologizar absolutamente la depresión o incluso la psicosis post parto, como ahora se pretende, resultará positivo en algunos aspectos. Permitirá que se investigue, que socialmente se tenga la situación en consideración, que se legisle y que haya un diagnóstico al que agarrarse en casos extremos. Permitirá que se hable seriamente de asuntos que llevan siglos silenciados por ser cosas de mujeres. Pero lo negativo de la patologización es que <strong>la situación se entienda como únicamente biológica y se pretenda arreglar con fármacos.</strong> Porque no son las hormonas, es el daño psicológico que produce el choque entre el ideal maternal, que todas llevamos dentro casi como parte de nuestro ADN, y la realidad. Y la realidad es que <strong>las madres no estamos hechas de ninguna pasta especial; que cualquier ser humano puesto en esa situación, sufriría.</strong></p><p>Reconocer la humanidad corriente de las madres es imprescindible para entender cómo ayudar socialmente. No sólo a las madres, que sí, especialmente, sino también a los bebés y a quienes quieren a las madres y no saben qué hacer. Y a todas las mujeres, sean o no madres, para que <strong>ningún mandato brutal siga cayendo sobre nosotras y provocando tanto dolor.</strong></p><p>_______________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno</strong></em><em> es exdirectora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8b892afc-e119-4ec2-bd4b-1314562a3b29]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 18:25:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74127" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74127" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Matar a un hijo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Mujeres,Feminismo,Depresión,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pobreza y la concentración urbana se asocian a más prevalencia de problemas de salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pobreza-concentracion-urbana-asocian-mayor-prevalencia-problemas-salud-mental_1_2235121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b17b059-1989-4787-969a-50d17dd54cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pobreza y la concentración urbana se asocian a más prevalencia de problemas de salud mental"></p><p>Las personas con menos recursos tienen un mayor riesgo de sufrir <strong>problemas de salud mental</strong>. Esta es una de las principales conclusiones a la que llega el estudio PaRIS, elaborado por la OCDE y el Ministerio de Sanidad, que analiza a las personas de 45 años o más usuarias de Atención Primaria y que, en un nuevo informe publicado a finales de julio de este año, se centra específicamente en los problemas de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/salud-mental-riesgo-convertir-malestar-social-problema-individual_1_2234663.html"  >salud mental</a>.</p><p>La diferencia más clara se observa entre las mujeres. Las que tienen <strong>menos renta</strong> presentan una prevalencia de problemas de salud mental del 30,3%, frente al 21% entre las mujeres con más ingresos, lo que suponen 9,3 puntos de diferencia. Entre los hombres, la brecha es menor, pero también existe: 16,7% entre los de menor renta frente al 12,5% entre los de mayor renta.</p><p>Otra de las variables en las que se centra el estudio es la disparidad entre los territorios. Los que tienen un mayor porcentaje de problemas de salud mental (PSM) son Ceuta, con un 31,3%, <strong>Melilla, con un 29,3%</strong>, Murcia, con un 25,2% y <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/andalucia-comunidad-mayor-incidencia-crimenes-machistas-pleno-auge-negacionismo-institucional_1_2234968.html"  >Andalucía</a>, con un 24,4%. En estos territorios existe una correlación entre estas cifras y los datos de AROPE, el indicador que mide el riesgo de pobreza o exclusión social.</p><p>Ceuta tiene un porcentaje de AROPE del 41,8%, Melilla del 36,7%, Andalucía del 37,5% y Murcia del 30,5%. En el otro extremo de la lista también existen coincidencias claras como País Vasco, con un PSM del 17% y un AROPE del 15,5% y Navarra con un 15,5% del primer indicador y un 17,2% del segundo. </p><p>Sin embargo, el nivel de pobreza no es el único factor que puede explicar un aumento de los <strong>problemas de salud mental</strong>, ya que existen casos que se apartan de esta tendencia. Es el caso de la Comunidad de Madrid, que teniendo el mismo PSM que Andalucía (24,4%) tiene una tasa de AROPE bastante más baja, del 19,4%. </p><p>Aquí entra otra de las variables en las que el <a href="https://www.infolibre.es/investigacion/ministerio-sanidad-reconoce-no-medicos-inhabilitados-pais-ejercen-espana_130_2094543.html"  >Ministerio de Salud</a> lleva meses poniendo el foco: el lugar dónde se vive. En febrero de este año, la ministra Mónica García indicaba que “la salud muchas veces depende de nuestro código postal más que de nuestro código genético” y advertía del impacto que pueden tener en la salud mental factores urbanos como la vivienda, el ruido, la contaminación o la <strong>falta de espacios comunitarios</strong>.</p><p>El informe ahora publicado sigue esta línea y concluye que los problemas de salud mental son más frecuentes en ciudades grandes. Entre las mujeres, afectan al 29,1% de quienes viven en ciudades de <strong>más de 100.000 habitantes</strong>, frente al 25,9% de quienes residen en municipios de menos de 10.000 habitantes. Entre los hombres, la diferencia es del 16,6% frente al 12,3%.</p><p>Al observar los datos del INE sobre los hogares que ingresan menos de 1.500 euros, también se aprecia una relación entre los que viven en municipios de 50.000 habitantes y los problemas de <a href="https://www.infolibre.es/politica/crispacion-politica-pasa-factura-salud-emocional-jovenes_1_2230438.html"  >salud mental</a>. En Madrid, el 85,5% de los hogares con <strong>menos de 1.500 euros</strong> mensuales incluidos en esta estadística viven en municipios de más de 50.000 habitantes. En Navarra, la proporción ronda el 25,2%.</p><p>Al combinar <a href="https://www.infolibre.es/union-europea/pobreza-afecta-20-poblacion-ue-estados-no-invierten-suficiente-erradicarla_1_2145397.html"  >pobreza</a> y concentración urbana, la brecha se hace más clara. En los territorios donde ambas variables presentan valores más bajos, la prevalencia de problemas de salud mental es del 18,6%. En aquellos donde tanto la pobreza como la concentración urbana son más elevadas, asciende al 24,4%. La diferencia es de 5,8 puntos. Estos dos grupos corresponden, respectivamente, a los territorios situados en torno al percentil 25 y al percentil 75 en el indicador elaborado a partir de ambas variables. </p><p>El resultado se repite cuando se mira específicamente a la población con menos ingresos. Entre los hogares que ganan menos de 1.500 euros al mes, cuanto mayor es la proporción que vive en municipios de más de 50.000 habitantes, mayor tiende a ser también el porcentaje de problemas de salud mental. Con esta segunda medida, la diferencia entre los territorios con menor y mayor concentración de hogares vulnerables en ciudades es de unos cinco puntos, <strong>del 18,9% al 23,8%</strong>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[7fda105a-a069-47bc-bf37-7998271564ac]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 04:01:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marcos García Quesada]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/6b17b059-1989-4787-969a-50d17dd54cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243813" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/6b17b059-1989-4787-969a-50d17dd54cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243813" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La pobreza y la concentración urbana se asocian a más prevalencia de problemas de salud mental]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/6b17b059-1989-4787-969a-50d17dd54cb9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Ministerio de Sanidad,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La subversión de la alegría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/subversion-alegria_129_2235195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La subversión de la alegría"></p><p>He dudado si dedicar esta columna a seguir analizando la situación crítica en la que la marcha civil desde Marruecos ha dejado a Ceuta, <strong>abandonada durante días por las instituciones nacionales y locales </strong>y levantada a pulso por sus propios ciudadanos, que cuidan de las personas vulnerables que se quedaron en la ciudad.</p><p><strong>Pero he decidido hablar de algo mucho más subversivo: la risa y el baile.</strong> No porque lo que ocurre deje de importar, sino porque a veces necesitamos salirnos de lo inmediato para mirar mejor lo profundo. Y lo profundo es que necesitamos construir comunidades sólidas de apoyo y cuidado mutuo. Comunidades capaces de sostenerse cuando fallan las instituciones y de cuidar cuando el Estado llega tarde o no llega. La alegría compartida es una herramienta mucho más poderosa de lo que solemos reconocer para conseguirlo.</p><p>Ha pasado el 15 de agosto y media España empieza a apagar las bombillas de colores. Las fiestas de la Virgen, las verbenas de barrio y los <em>praos</em> del norte comienzan a despedirse. Durante unas semanas nos hemos permitido ser un poco más libres antes de que el verano empiece a encogerse. Miramos el calendario de reojo, sabiendo que la rutina asoma la cabeza detrás de la próxima esquina. <strong>Pero quedan los cuerpos que se han juntado a bailar. No es un asunto menor.</strong> En un mundo diseñado para el aislamiento, la hiperconexión individual y el consumo privado, reír y bailar en compañía —en una plaza de pueblo, en un prao, en cualquier verbena— es una forma bastante sofisticada de defensa.</p><p>A mediados del siglo XIX, el neurólogo Guillaume Duchenne de Boulogne se propuso descifrar los secretos de la gesticulación humana. Mediante estímulos eléctricos estudió los músculos del rostro hasta identificar una sonrisa que escapaba al control consciente:<strong> la que activa simultáneamente los músculos que elevan las comisuras de los labios y el orbicular de los ojos,</strong> responsable de esas pequeñas arrugas alrededor de la mirada que no se pueden fingir. Esa es la llamada sonrisa de Duchenne, un gesto involuntario. Y cuando la sonrisa se convierte en carcajada y la carcajada acaba convertida en baile, el cuerpo entero entra en juego: cambian las pulsaciones, se modifica la respiración, se activa nuestro sistema de recompensa y se liberan sustancias asociadas al placer, al bienestar y al vínculo.</p><p>No hace falta entender toda la neuroquímica para saber qué ocurre después: nos sentimos mejor. Y, sobre todo, nos sentimos mejor juntas. <strong>Porque la risa, el movimiento y el ritmo se contagian. Estamos diseñadas para responder a los cuerpos que tenemos alrededor.</strong> Esa capacidad de sincronizarnos con otras no es un capricho evolutivo: es una de las herramientas con las que los seres humanos hemos construido comunidad. La socióloga Barbara Ehrenreich dedicó parte de su trabajo a estudiar precisamente ese fenómeno. Lo llamó "éxtasis colectivo": esa experiencia que aparece cuando un grupo de personas se reúne alrededor de la música, el baile, el canto o cualquier otro ritual capaz de producir una emoción compartida.</p><p>Las celebraciones rituales de las sociedades antiguas, las fiestas populares, las ceremonias religiosas, las pistas de baile, las raves o los conciertos masivos pueden parecer cosas completamente distintas. Pero debajo de todas ellas late la misma necesidad: salir, durante un rato, de nuestra condición de individuos aislados y experimentar que formamos parte de algo. La música es especialmente poderosa para conseguirlo porque hace algo extraordinario: <strong>logra que muchas personas hagan lo mismo sin necesidad de ponerse de acuerdo. </strong>Un ritmo compartido sincroniza los cuerpos y crea comunidad.</p><p>De modo que una fiesta de pueblo tiene más importancia de la que estamos dispuestos a reconocer, porque no es solamente ocio, es infraestructura social.<strong> En ella se encuentran el adolescente y la mujer de ochenta años que lleva toda la vida bailando pasodobles.</strong> Está quien viene de fuera y quien conoce a todo el pueblo. Durante unas horas, todos ocupamos el mismo espacio.</p><p>Puede resultar tentador despreciar la alegría. <a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/empresarios-miedo_129_2233900.html" target="_blank">Los empresarios del miedo</a> llevan años construyendo un relato en el que la solemnidad es sinónimo de rigor y la alegría, de frivolidad. Nos han enseñado que estar enfadados demuestra que nos importa algo, mientras que disfrutar parece una especie de traición a la gravedad de los tiempos. Pero <strong>una sociedad triste no es necesariamente una sociedad más consciente y sí que es una sociedad más manejable.</strong></p><p>Por supuesto, una verbena no va a resolver una crisis. Pero no podemos construir comunidades fuertes únicamente cuando llega la desgracia. Una comunidad también se construye celebrando. <strong>La misma gente que se reúne para bailar puede organizarse cuando llega una emergencia</strong>. El vínculo que parece inútil mientras bailamos puede ser exactamente el vínculo que necesitamos cuando todo se complica.</p><p>Por eso las fiestas populares importan. Ahora que las verbenas empiezan a apagar sus bombillas de colores, no dejemos la alegría olvidada en el <em>prao </em>o en la plaza. <strong>No permitamos que el invierno llegue antes de tiempo.</strong> Volvamos al trabajo pero llevémonos con nosotros la memoria de esos cuerpos juntos. Recordemos que una carcajada es una forma de reconocimiento, bailar es una forma de pertenencia y la música nos recuerda que no estamos solas. No hay nada más subversivo que negarse a perder la alegría.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[87a00fe6-2936-4b62-b139-4291e0131ee3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 17:25:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65573" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65573" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La subversión de la alegría]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Música,Ceuta,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La soledad no deseada, el gran factor de riesgo suicida que se agrava en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/soledad-no-deseada-gran-factor-riesgo-suicida-agrava-verano_1_2234618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/291313f1-13b2-4d29-a941-2bb67804c60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La soledad no deseada, el gran factor de riesgo suicida que se agrava en verano"></p><p>En los últimos años, la salud mental ha empezado a estar presente en la conversación pública. El tabú con el que tradicionalmente ha estado asociada se ha transformado en una preocupación ciudadana, y las instituciones han respondido con un aumento de medidas y campañas de prevención. Pese a esta mejora, <strong>las muertes por suicidio siguen siendo un problema social y de salud pública</strong>. En 2025 fue la tercera causa de fallecimiento no natural, y <a href="https://www.fsme.es/observatorio-del-suicidio-2022/" target="_blank">la primera entre 2008 y 2021</a>, según los datos de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio.</p><p>“Las medidas que se tienen que poner en marcha no solamente son sanitarias, sino que también tienen que atravesar todas las políticas sociales”, asegura Belén González, Comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad. La forma en la que <strong>se acoge el sufrimiento </strong>dentro de las comunidades, los barrios, las familias y grupos de amigos es clave para transformar esta realidad.</p><p>Aunque se trate de un fenómeno complejo que no puede explicarse por una única causa,<strong> la época estival presenta características asociadas a una mayor probabilidad de ideación suicida</strong>. Según el estudio <a href="https://www.ucm.es/file/informe-evolucion-suicidio-en-espana-ucm?ver" target="_blank"><em>Evolución del suicidio en España en este milenio (2000-2021)</em></a>, de la Universidad Complutense de Madrid y el Centro de Investigación Biomédica en Red, el número de personas que mueren por suicidio parece aumentar durante el verano, especialmente en julio. Los sentimientos de <strong>soledad no deseada</strong> y de <strong>desconexión emocional</strong> serían algunos de los factores que más influyen, apunta González. </p><p>Otro problema es <strong>la comparación constante en internet</strong>: “No todo el mundo está todo el tiempo en yates en la Costa Brava, todos tenemos vidas complejas en las que siempre hay sufrimiento”. La experta en salud mental remarca la importancia de recordar que la sensación de falta de una red de apoyo siempre se puede revertir: “Tenemos que entender que es circunstancial y que hay conductas que podemos poner en marcha para buscar ese entorno”. </p><p>En ocasiones, los familiares o seres queridos se pueden sentir culpables por no detectar las señales de ideación suicida. Alejandro Amores, psicólogo de la consulta Área Humana, asegura que <strong>los síntomas pueden llegar a ser muy sutiles</strong>: “Nadie enseña a las familias información sobre esto. Muchas veces las personas no saben qué recursos existen o cómo proceder en este tipo de casos”. Desde las instituciones públicas existe el número <strong>024</strong>, que atiende tanto a personas en riesgo de suicidio como a allegados que necesiten información sobre recursos o acompañamiento. En junio de este año, la línea gratuita atendió a más de 20.000 personas, entre llamadas y mensajes.</p><p>González también recomienda acercarse a <strong>recursos asociativos</strong>, como los grupos de apoyo mutuo, tanto de familiares como de personas supervivientes al suicidio: “Son quienes más saben, quienes mejor acompañan y son muy acogedores”.</p><p><a href="https://www.infocop.es/casi-uno-de-cada-cinco-espanoles-ha-necesitado-atencion-por-problemas-de-salud-mental-en-el-ultimo-ano-segun-el-barometro-sanitario-2026/" target="_blank">El 18,2% de la población española</a> ha necesitado consultar a un profesional sanitario en los últimos 12 meses por un problema de salud mental, según una encuesta del Barómetro Sanitario. Sin embargo, aún <strong>existe una tasa de psicólogos públicos muy baja</strong> —<a href="https://www.infobae.com/espana/2026/06/09/en-espana-cada-vez-hay-mas-psicologos-pero-no-llegan-a-la-sanidad-publica-solo-hay-unos-3000-profesionales-del-total-de-40000-colegiados/" target="_blank">unos 3.300</a>, según datos recogidos por <em>Infobae</em>—, lo que muchas veces deja como única alternativa la atención privada, cuyo coste medio oscila entre los 45 y los 90 euros por sesión.</p><p>El acceso equitativo a recursos de salud mental es una reivindicación aún presente en la sociedad española, ya que <a href="https://www.sanidad.gob.es/en/gabinete/notasPrensa.do?id=6822" target="_blank">las condiciones socioeconómicas</a> son uno de los factores determinantes en el riesgo suicida, tal y como indica el Ministerio de Sanidad. El desempleo, la pobreza, la desigualdad estructural y la carga económica generan un contexto de vulnerabilidad que dificultan la sensación de falta de control sobre la propia vida. En España,<strong> una de cada dos personas es dependiente económicamente</strong>, y más del 25% de la población se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social, apunta el Ministerio.</p><p>El número de personas que mueren por suicidio es significativamente mayor entre los hombres. En 2024, casi tres de cada cuatro fallecidos por esta causa eran hombres. Amores indica que uno de los factores puede ser las normas o comportamientos que la sociedad considera apropiados para ellos: “A veces, <strong>los mandatos de la masculinidad asocian erróneamente el malestar emocional con algo negativo</strong>. Eso puede hacer que la persona se inhiba de pedir esa ayuda”. </p><p>El psicólogo añade que la comunicación con el entorno también puede verse dificultada cuando existe la idea de que mostrar las emociones es un signo de debilidad: “En muchas ocasiones, la depresión en los hombres puede manifestarse a través de irritabilidad, la hiperactividad laboral o el consumo de alcohol”.</p><p>Esta realidad afecta especialmente a los hombres mayores. <strong>Entre los 85 a 89 años, el riesgo de suicidio multiplica por cinco la media nacional</strong>, según datos de Sanidad. González puntualiza que, aunque los hombres de mayor edad tienen más dificultades para pedir ayuda debido a esos mandatos sociales, se está avanzando en una deconstrucción de los roles de género: “Están intentando acercarse a otros hombres y alejarse de ese mandato según el cual un hombre no debe quejarse, no debe llorar y debe sufrir en silencio, sin pedir ayuda ni hablarlo con nadie”. </p><p>La experta insiste que el entorno social es uno de los elementos más importantes cuando se habla de prevención del suicidio: “A los hombres les está ayudando mucho este impulso feminista, que les permite beneficiarse de otro rol social desde el que expresar sus emociones <strong>y acompañarse de otros</strong>”.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1f715a8a-d03c-432d-a720-bf7d1082e1ad]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 04:00:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/291313f1-13b2-4d29-a941-2bb67804c60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="231766" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/291313f1-13b2-4d29-a941-2bb67804c60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="231766" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La soledad no deseada, el gran factor de riesgo suicida que se agrava en verano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/291313f1-13b2-4d29-a941-2bb67804c60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Suicidios,Ministerio de Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vinculación emocional con la IA crece mientras la regulación sigue sin proteger a los usuarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/vinculacion-emocional-ia-crece-regulacion-sigue-proteger-usuarios_1_2234118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff87889c-e1ea-466a-896c-5daf57998d8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vinculación emocional con la IA crece mientras la regulación sigue sin proteger a los usuarios"></p><p>El uso de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/inteligencia-artificial/" target="_blank" >Inteligencia Artificial</a> (IA) como psicóloga, amiga o incluso pareja es una realidad cada vez más extendida. La incorporación de esta herramienta a la vida cotidiana no es exclusiva de las grandes empresas —más del 50% ya la utiliza en España—, sino que también está transformando las relaciones interpersonales, <strong>hasta el punto de sustituirlas</strong> en algunos casos. Este patrón ha alertado a países como China, que <strong>ha prohibido</strong> a las plataformas generar dependencia emocional o simular relaciones sociales, especialmente en su interacción con menores.</p><p>Según una encuesta de <a href="https://yougov.com/en-us/articles/55093-one-in-five-american-adults-under-30-say-they-have-had-an-ongoing-personal-friendship-with-an-ai-chatbot" target="_blank">YouGov</a>, en EEUU uno de cada diez adultos menores de 30 años mantiene <strong>una relación romántica o sexual con un chatbot</strong>, y dos de cada diez aseguran mantener una amistad con uno. Además, según la empresa demoscópita, el 10% de los entrevistados afirma mantener conversaciones <strong>con personas fallecidas a través de la IA</strong>. En Europa, las cifras también indican la extensión de esta práctica: casi uno de cada dos jóvenes de entre 11 y 25 años ha utilizado chatbots de IA para hablar de <strong>asuntos íntimos o personales</strong>. “Es un problema global”, asegura Julia Vidal, directora del centro de psicología Área Humana. “Tenemos que estar alertas y reflexivos sobre las consecuencias que esto puede tener”.</p><p>El foco principal, asegura la experta, debe ponerse<strong> en los menores</strong>. En España, seis de cada diez ya utilizan la IA: “El uso de la IA merma sus habilidades para desenvolverse en el mundo real”. <strong>La desconexión emocional</strong> o el aumento de los problemas de salud mental pueden ser algunas de las consecuencias del uso de esta herramienta como sustituta de relaciones humanas. El Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad ha identificado que la mitad de ocasiones en las que se usa la IA <strong>es para recibir consejos</strong>, sin embargo, tal como indica Vidal, estos sistemas son incapaces de identificar la gravedad real de una crisis.</p><p>Además de en <a href="https://www.infolibre.es/temas/china/" target="_blank" >China</a>, en España también existe una preocupación generalizada, asegura el abogado Ricardo Oliva, de la firma Algoritmo Legal. Sin embargo, <strong>no existen legislaciones específicas</strong> para evitar los riesgos. Tampoco a nivel europeo. En 2024, se aprobó el <strong>Reglamento de IA</strong>, el primer marco jurídico global en esta materia, y al que se tienen que acoger los países miembros. Una de las medidas prohíbe, por ejemplo, que la IA emplee “técnicas subliminales más allá de la conciencia de una persona” o “técnicas deliberadamente manipuladoras o engañosas”, sin embargo, para Oliva, <strong>estas medidas “no son suficientes”</strong>. </p><p>Dentro de esta normativa, la “simulación de relaciones” <strong>está permitida</strong>, aunque estos sistemas se clasifican como de riesgo medio. “Sería interesante que aquellos sistemas de IA donde hay un chatbot o un asistente de IA que interactúen con un ser humano se consideraran <strong>de alto riesgo</strong>”, asegura el experto. La detección del estado emocional de las personas por los chatbots<strong> es un interés para la Unión Europea</strong>, que está financiando nuevos modelos de este tipo de tecnología.</p><p><a href="https://cordis.europa.eu/article/id/451861-empathetic-ai-detects-your-emotional-state/es" target="_blank" >El proyecto ONTBO</a>, sufragado con fondos europeos, busca desarrollar “la primera IA empática”, que combinará electroencefalogramas, reconocimiento facial y análisis de voz para detectar el estado emocional de los usuarios en tiempo real. La fundadora de la empresa asegura que el siguiente paso será poder llegar a “<strong>predecir las reacciones y emociones</strong> de los usuarios”. </p><p>La línea legal, indica Oliva, está entre la lectura de emociones y <strong>la manipulación deliberada</strong> del comportamiento del usuario. Analizar el estado emocional está permitido, pero no así que estos sistemas alteren el comportamiento a través de técnicas de manipulación. A pesar de eso, existen decenas de denuncias de personas cuyos familiares<strong> se han quitado la vida</strong> presuntamente inducidos por un chatbot.</p><p>Una de ellas es <strong>Jonathan Gavalas</strong>, un hombre estadounidense de 36 años, a quien la IA de Google, Gemini, presuntamente fomentó una relación romántica. Poco antes de su suicidio, en octubre de 2025, el chatbot le escribía: “Este es el final de Jonathan Gavalas y el comienzo de nosotros”. Tras la demanda presentada por los familiares, Google respondió mediante un comunicado en el que, entre otras cosas, afirmaba: "Lamentablemente los modelos de IA <strong>no son perfectos</strong>". </p><p>La dificultad de <strong>acreditar el daño causado</strong> por estos sistemas también es algo que remarca el experto en regulación de IA. Oliva asegura que hay consecuencias emocionales que son previsibles estadísticamente, pero<strong> difíciles de demostrar individualmente</strong>: “La víctima tiene que acreditar una alteración sustancial o un perjuicio considerable, pero sabemos que muchos daños son acumulativos y diferentes en cada usuario”. </p><p>Excepto China,<strong> ningún otro país </strong>ha aprobado una regulación específica para evitar la dependencia emocional o las relaciones parasociales con la IA. Además del reglamento generalista de la UE, sólo en California, EEUU, existe también una regulación emergente para proteger al usuario de manera elemental. </p><p>La capacidad, cada vez mayor, de estos sistemas para detectar emociones también ha sido criticada por<strong> AIgoRace</strong>, un proyecto que analiza cómo los sistemas de IA afianzan la desigualdad, la discriminación y <a href="https://www.algorace.org/2026/02/02/un-informe-denuncia-como-la-vigilancia-biometrica-y-afectiva-amenaza-los-derechos-humanos/" target="_blank">la criminalización racial</a>. Dependiente de la Asociación Antirracista por los Derechos Humanos, AlgoRace estudia, entre otras cuestiones, cómo los sistemas biométricos usados en <strong>contextos policiales, fronterizos y de control migratorio</strong> sirven para detectar “comportamientos sospechosos” o anticipar situaciones de riesgo.</p><p>Pese a que en España, tras asumir el marco regulador de la UE respecto a la IA, <strong>es ilegal </strong>clasificar biométricamente a las personas por su raza o por sus opiniones políticas, religiosas o su orientación sexual, desde AIgoRace denuncian en su informe <a href="https://www.lafede.cat/wp-content/uploads/2026/01/CAT-Automatitzacio-del-control-i-vigilancia-biometrica-en-lespai-public.-Una-analisi-des-dels-drets-i-les-resistencies.-1.pdf" target="_blank"><em>Automatización del control biométrico y la vigilancia en el espacio público</em></a> que estas tecnologías pueden reforzar “un modelo de espacio público <strong>basado en la sospecha automatizada</strong>, la arbitrariedad y la exclusión”.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[56953c5d-0fb3-48f1-bb9c-a005b3780076]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 17:25:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ff87889c-e1ea-466a-896c-5daf57998d8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1084723" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ff87889c-e1ea-466a-896c-5daf57998d8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1084723" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vinculación emocional con la IA crece mientras la regulación sigue sin proteger a los usuarios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ff87889c-e1ea-466a-896c-5daf57998d8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Salud mental,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crispación política pasa factura a la salud emocional de los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/crispacion-politica-pasa-factura-salud-emocional-jovenes_1_2230438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09fae510-868d-4ba5-91ed-8d07e03061e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La crispación política pasa factura a la salud emocional de los jóvenes"></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Con frecuencia escuchamos en nuestras conversaciones que “oír hablar de política me pone enfermo”. Más allá de esta frase hecha, ya hay investigaciones que apuntan a que </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>el ambiente de crispación política pasa factura a la salud de las personas</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> y a sus relaciones sociales.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Por ejemplo, </span><a href="https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2021.113976" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">una encuesta</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> asoció la percepción de mayor polarización partidista con hasta un 57% más de probabilidades de depresión y ansiedad, y </span><a href="https://doi.org/10.1093/pnasnexus/pgac011" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">un trabajo posterior</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> del mismo grupo encontró que </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>quienes perciben más polarización acumulan hasta dos días más de mala salud física y mental al mes</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Otro interesante hallazgo viene de la mano del equipo de la profesora de Psicología </span><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36689389/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Brett Ford</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, de la Universidad de Toronto. Estos investigadores solicitaron a unos voluntarios que anotaran cada noche cómo les hacía sentir la política. </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>En el 81% de los días, solo pensar en un acontecimiento político bastaba para desencadenar fatiga</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, insatisfacción vital o síntomas depresivos.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Sobre la consolidación de la política como potencial estresor ya advirtió la American Psychological Association. Su informe de 2017 </span><a href="https://www.apa.org/news/press/releases/stress/2016/coping-with-change.pdf" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Stress in America: Coping with Change</em></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> detectó un aumento de las conversaciones sobre política en las sesiones clínicas tras la primera victoria de Donald Trump. </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Algo más de la mitad de sus asociados indicaron que el clima político </strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">se había convertido en un disparador de ansiedad y malestar. Pero este malestar no se queda solo en la mente: algunos trabajos han documentado incluso </span><a href="https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2791307" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">consecuencias fisiológicas</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>La mayor parte de estos hallazgos provienen de Estados Unidos</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">; en España apenas hay pruebas que confirmen esta relación. Para comenzar a explorarla pusimos en marcha el proyecto europeo </span><a href="https://www.euniwell.eu/what-we-offer/seed-funding-programme/projects-of-the-seventh-seed-funding-call-2024/polemo-managing-political-emotions" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">POLEMO</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> (</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Managing Political Emotions</em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">), financiado por la alianza de universidades EUniWell (Universidad Europea del Bienestar), en el que participaron 2 446 estudiantes de las universidades de Murcia y Santiago de Compostela.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Les preguntamos a los participantes qué emociones sienten cuando leen noticias o escuchan hablar de política y con qué intensidad las experimentan, en una escala de 1 a 5. El resultado está claramente inclinado hacia lo negativo: </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>más de tres de cada cuatro (77%) dice sentir bastante o mucha (4-5) preocupación</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">; dos de cada tres (67%), vergüenza, y un 63%, enfado. Más de la mitad (53%) reconoce experimentar desprecio con esa misma intensidad y casi uno de cada dos (47%), miedo. Las emociones positivas, en cambio, casi no aparecen: solo un 8% dice sentir esperanza u orgullo con intensidad; un 7%, entusiasmo, y un 5%, tranquilidad.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">El odio merece una mención aparte:</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong> un tercio de los estudiantes (34%) afirma sentirlo con intensidad al pensar en política</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">. Y este dato es especialmente relevante porque es la antesala de comportamientos intolerantes o de exclusión más preocupantes que los creados por el simple desacuerdo.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Estas </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>siete emociones pueden agruparse en tres bloques diferenciados</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">: uno de hostilidad (odio, enfado, desprecio, vergüenza), otro de ansiedad (miedo, preocupación, ansiedad) y uno positivo (orgullo, entusiasmo, esperanza, tranquilidad).</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Con esta muestra exploratoria queda claro que para los estudiantes entrevistados la política es, sobre todo, una actividad que genera hostilidad y ansiedad. Este cóctel emocional puede resolverse de dos maneras, y ninguna es especialmente buena para la convivencia democrática. Por un lado </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>está la desafección, dejar de participar y desengancharse de la política al ser fuente de vivencias negativas</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">. Y por otro, la radicalización, culpar al rival del malestar que provoca la actualidad política e incrementar la hostilidad para tratar de derrotarlo y superar el estado emocional desagradable.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Una forma de calibrar cuánto puede llegar a pesar la política en el bienestar emocional de alguien pasa por plantearle un escenario concreto de máxima tensión: </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>¿qué pasaría si mañana mismo nuestro partido </strong></span><a href="https://www.hks.harvard.edu/publications/losing-hurts-happiness-impact-partisan-electoral-loss" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>perdiera las elecciones</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong> con claridad y gobernara uno con ideas muy distintas a las nuestras?</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> Formulamos esta pregunta a los estudiantes y los resultados nos sorprendieron. Más de la mitad (51%) anticipa que esa derrota tendría un impacto alto en su bienestar emocional (7 o más sobre 10).</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Esto sugiere que las elecciones, el momento político por excelencia, se viven cada vez más como escenarios de alta activación emocional. Eventos que la gente vive de forma visceral y personal, donde no solo están en juego unos escaños, también la felicidad de los simpatizantes de cada grupo.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Cuando la victoria de los nuestros se siente así de importante para el propio bienestar, cuando existe una fuerte percepción de amenaza para los propios intereses, el riesgo es que crezca la disposición a que nuestro grupo gane, cueste lo que cueste.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">En definitiva, estos resultados nos animan a pensar que una política menos tóxica, es decir, una confrontación partidista más saludable y con menos dinámicas que no aportan nada, no solo será buena para las instituciones, sino también para el bienestar emocional de la ciudadanía.</span></p><p>________________________</p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em><strong>José Miguel Rojo Martínez</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em> es profesor del Departamento de Ciencia Política en la Universidad de Murcia. </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em><strong>Alejandro Soler Contreras</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em> es contratado predoctoral FPU - en el departamento de Ciencia Política, Antropología Social y Hacienda Pública de la Universidad de Murcia. </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em><strong>Diego Mo Groba</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em> es profesor (PAD) en Ciencia Política de la Universidad de Santiago de Compostela. </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em><strong>María Isabel López Palazón </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>es PhD Candidate / FPU Predoctoral Researcher in Political Science de la Universidad de Murcia. </em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em><strong>Paloma Castro Martínez </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>es profesora de Ciencia Política de la Universidad de Santiago de Compostela. </em></span>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com/" target="_blank">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/la-crispacion-politica-tambien-enferma-asi-afecta-al-bienestar-emocional-de-los-jovenes-285310?utm_medium=email&utm_campaign=Envo%20a%20medios%202407&utm_content=Envo%20a%20medios%202407+CID_622b9702cd06a90dbe3c6b5b2c258ce4&utm_source=campaign_monitor_es&utm_term=La%20crispacin%20poltica%20tambin%20enferma%20as%20afecta%20al%20bienestar%20emocional%20de%20los%20jvenes" target="_blank">original aquí.</a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[69dfb4e2-9729-4272-884f-9da5d190384a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 04:01:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Miguel Rojo Martínez/Alejandro Soler Contreras/Diego Mo Groba/María Isabel López Palazón/Paloma Castro Martínez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/09fae510-868d-4ba5-91ed-8d07e03061e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4699505" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/09fae510-868d-4ba5-91ed-8d07e03061e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4699505" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La crispación política pasa factura a la salud emocional de los jóvenes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/09fae510-868d-4ba5-91ed-8d07e03061e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Políticos,Partidos políticos,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El impacto de las olas de calor no es solo físico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/impacto-olas-calor-no-fisico_129_2226234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8cac8f3-fcf4-4e44-9908-276e07258956_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El impacto de las olas de calor no es solo físico"></p><p>El cambio climático ha dejado de ser una proyección futura en los modelos de circulación general <strong>para</strong> <strong>convertirse en una emergencia planetaria inequívoca</strong>, tal como certifica el <a href="https://www.unep.org/es/resources/informe/sexto-informe-de-evaluacion-del-ipcc-cambio-climatico-2022" target="_blank">Sexto Informe de Evaluación</a> del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. La evidencia científica acumulada permite afirmar con total seguridad que <strong>la actividad humana es el motor principal</strong> de esta alteración a una velocidad sin precedentes en milenios. Los datos más recientes del Servicio de Cambio Climático de Copernicus confirman que el periodo entre los años 2023 y 2025 ha sido <strong>el primer trienio de la historia</strong> en superar una media de <strong>1,5ºC por encima de los niveles preindustriales</strong>. Esta aceleración es especialmente crítica en España, catalogada por la comunidad científica como un <em>hotspot </em>de vulnerabilidad. Al respecto, el Informe sobre el Estado del Clima de España 2025 de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) revela que el año 2025 fue extremadamente cálido en nuestro país, registrando una temperatura media de 15,1ºC (lo que representa una anomalía de 1,1ºC por encima del promedio normal respecto al periodo 1991-2020) y situándose como el tercero más cálido de la serie histórica iniciada en 1961, empatado con 2024 y solo por detrás de 2022 y 2023. Esta persistencia consolida una tendencia alarmante donde el incremento térmico medio anual en España ya acumula un aumento de 1,75ºC desde 1961.</p><p>Esta realidad física se traduce en anomalías prolongadas y recurrentes que erosionan la planificación preventiva tradicional en todo el país, reflejando que las olas de calor han dejado de ser episodios estivales aislados. Si la duración promedio de estos eventos en el periodo histórico de referencia se situaba en los 14 días, el escenario de emisiones medias proyecta que la duración de las olas de calor se extenderá en la Península Ibérica hasta los 39 días de media, <strong>pudiendo alcanzar un promedio extremo de 49 días en el escenario de emisiones más pesimista</strong>. Esta dilatación temporal de las temperaturas extremas se acompaña de un aumento progresivo del número de días en alerta oficial de salud pública, lo que expande la temporada estival en aproximadamente cinco semanas respecto a los años ochenta y consolida una preocupante tropicalización del clima en el sur de Europa. Paralelamente, los escenarios climáticos proyectados estiman que el número de noches cálidas al año se elevará desde la media histórica de 36 hasta alcanzar las 85 noches en el escenario de emisiones medias, o incluso las 97 noches en el escenario de emisiones más pesimista.</p><p>Este escenario científico obliga a <strong>redefinir la salud laboral en España desde una perspectiva psicosocial de primer orden.</strong> Los impactos climáticos han dejado de ser una preocupación periférica o puramente física para transformarse en estresores vitales que deben ser gestionados de forma integral. El nexo de unión entre el aumento térmico y la quiebra del equilibrio emocional es profundo y multicausal, manifestándose tanto en la fisiología del cerebro humano como en la degradación de los entornos organizativos. <strong>El bienestar del trabajador exige políticas de adaptación</strong> que superen el sesgo puramente físico para adentrarse decididamente en la salud mental. En este sentido, es fundamental reconocer que la protección de la salud laboral ante la crisis climática requiere un enfoque integral, donde la resiliencia humana y la preservación de las condiciones de trabajo seguras se entiendan como dos caras de la misma moneda, impulsando políticas preventivas que aborden el bienestar fisiológico y psicológico de las plantillas de forma simultánea.</p><p>El primer eslabón de este deterioro de la salud mental es de carácter biológico e imposibilita la recuperación diaria. Para iniciar y mantener un sueño reparador en las fases profundas de restauración neurológica, el organismo requiere reducir su temperatura interna central de forma natural mediante termólisis. <strong>Las noches tórridas sabotean este proceso biológico básico, </strong>obligando a las personas trabajadoras a acudir a su jornada laboral con una severa <strong>deuda de sueño acumulada</strong>. Un trabajador cansado es un sujeto con menor resiliencia psicofísica, menor capacidad de control emocional y un umbral de tolerancia al estrés drásticamente disminuido. Esto eleva exponencialmente <strong>el riesgo de cometer errores atencionales y cognitivos</strong>, traduciéndose en una mayor siniestralidad laboral al día siguiente en sectores de alta exigencia como la construcción, la industria o el transporte.</p><p>Esta vulnerabilidad física interactúa de forma peligrosa con una muestra demográfica madura en el mercado de trabajo español, donde la pérdida de capacidad homeostática es fisiológicamente inevitable con el paso de los años. Con la edad, disminuye de forma natural la sensibilidad de los termorreceptores cutáneos, la densidad activa de glándulas sudoríparas y la elasticidad del sistema cardiovascular para derivar flujo sanguíneo a la periferia y enfriar el núcleo corporal. Forzar un rendimiento normalizado en condiciones de <strong>estrés térmico severo</strong> a una población ocupada envejecida no solo es un factor de riesgo para el síncope o el golpe de calor, sino que induce un estado de <strong>agotamiento volitivo extremo</strong>. Los resultados parciales de un estudio que actualmente está desarrollando UGT indica que alrededor de <strong>las tres cuartas partes</strong> de las personas encuestadas reportan una importante merma motivacional, describiendo sensaciones de una falta de energía que vacía por completo la mente del trabajador. Al final, acude a su puesto en <strong>"modo supervivencia"</strong>: está allí físicamente, pero no puede rendir porque su cuerpo solo intenta protegerse para no colapsar por el calor.</p><p>Además, el calentamiento global deteriora profundamente <strong>el clima organizacional</strong> y las relaciones humanas en los centros de trabajo. La neurobiología demuestra que el trabajo sostenido bajo temperaturas elevadas reduce la capacidad de <strong>la memoria de trabajo</strong> y nubla la atención. De forma paralela, el incremento de la temperatura actúa como un catalizador de la hostilidad relacional al elevar los niveles de cortisol y catecolaminas. En entornos metropolitanos hiperdensificados de atención al público, como el comercio y la hostelería en las grandes capitales españolas, el malestar térmico se traduce en un aumento de <strong>los conflictos interpersonales</strong> y la violencia verbal. Las tensiones térmicas erosionan la asertividad y la empatía, transformando los espacios laborales en escenarios de <strong>alta fricción interpersonal</strong>.</p><p>Esta vulnerabilidad no se distribuye de manera homogénea, sino que dibuja una preocupante <strong>fractura socioeconómica y territorial</strong> entre el entorno metropolitano y el rural. En las áreas urbanas, el asfalto, la escasez de vegetación, la impermeabilización del suelo y las emisiones térmicas de la climatización y el tráfico masivo provocan el fenómeno de <strong>la isla de calor urbana</strong>, haciendo que se irradie de noche el calor acumulado durante el día. Este fenómeno mantiene el estrés térmico en niveles peligrosos mucho más allá de las horas de máxima insolación oficial. Para las personas que realizan tareas a la intemperie en la ciudad, como los servicios de limpieza viaria, la construcción o el reparto de paquetería, el riesgo se ve multiplicado. En la logística urbana, por ejemplo, trabajadores como los <em><strong>riders</strong></em><em> </em>sufren el choque constante entre la presión de <strong>algoritmos rígidos</strong> que ignoran las alertas de la AEMET y su necesidad de autoprotección, anulando su control sobre el ritmo de trabajo y disparando cuadros de <strong>ansiedad clínica e indefensión aprendida</strong>.</p><p>En el extremo opuesto, el medio rural español se enfrenta a manifestaciones distintas pero igualmente severas de la violencia del clima. En este entorno, <strong>el avance de la aridez y el estrés hídrico imponen presiones extremas sobre el sector primario.</strong> El impacto sobre la salud mental se manifiesta como una angustia existencial ante el declive económico de las explotaciones agrarias y ganaderas, un factor de vulnerabilidad silencioso que fomenta la depresión entre la población agrícola. Asimismo, la mayor virulencia de los fenómenos meteorológicos extremos provoca traumas agudos; tormentas de granizo y pedrisco destructivas, capaces de arruinar el trabajo de todo un año en diez minutos en las vegas de cultivo, inducen trastornos de estrés postraumático con fobias anticipatorias específicas hacia las formaciones nubosas. En las zonas forestales, la prolongación estival somete a las brigadas de extinción a una carga mental extrema ante la recurrencia de incendios devastadores, generando desgaste emocional, fatiga de compasión y un duelo psíquico por la pérdida del paisaje que la literatura científica define como solastalgia.</p><p>Pero el impacto del cambio climático en la salud mental de las personas trabajadoras también presenta un evidente <strong>sesgo de género que agrava la vulnerabilidad de las mujeres trabajadoras de manera multidimensional.</strong> Los datos oficiales confirman que las mujeres asumen de forma desproporcionada la carga mental de cuidados domésticos e informales ante el empeoramiento de la salud de familiares dependientes y niños durante las olas de calor extremos. Esta asimetría estructural se cruza con una fuerte feminización de sectores asistenciales e interactivos como la sanidad, el cuidado a domicilio y la limpieza de interiores. Durante periodos de temperaturas extremas, la saturación de los servicios públicos de atención y la exigencia de contener el sufrimiento ajeno imponen un sobreesfuerzo que las trabajadoras deben compatibilizar con jornadas laborales rígidas y escasa flexibilidad horaria, potenciando el síndrome de <em>burnout</em>, el colapso emocional y los desórdenes adaptativos bajo la precariedad de base del sector servicios.</p><p>Resulta preocupante constatar la profunda brecha preventiva y el vacío operativo que existe en el tejido empresarial español para hacer frente a esta realidad. Los resultados parciales del estudio sindical antes citado indican que <strong>el 74,47% de las personas encuestadas evalúa de forma negativa las medidas de adaptación de sus empresas</strong> frente al estrés térmico, calificándolas de inexistentes o insuficientes. Existe, además, una preocupante falta de formación, ya que casi el 80% de los entrevistado manifiestan carecer por completo de pautas e información para proteger su salud mental frente a los efectos de climáticos extremos. Históricamente, las evaluaciones de riesgos laborales en España han adolecido de un sesgo físico-centrista, limitándose a prevenir de forma reactiva desenlaces fatales como el golpe de calor agudo. Al no incluir de forma sistemática el impacto térmico y climático dentro de la planificación de riesgos psicosociales, se invisibiliza el nexo de unión entre la sobrecarga térmica y el deterioro de la salud mental, forzando a las personas trabajadoras a experimentar su malestar en soledad bajo el presentismo de la autoprotección.</p><p>Frente a esta desprotección, resulta urgente promover un giro conceptual que sitúe la adaptación climática, la gobernanza preventiva y la salud psicosocial en el centro de la concertación social y del diálogo preventivo en España. <strong>El clima ya no puede ser tratado como una variable externa imprevisible, sino como una condición de trabajo estructural</strong>. Es preciso superar el modelo biomédico reactivo para aplicar principios de adaptación organizativa, flexibilidad horaria y paros técnicos obligatorios sin merma salarial durante los avisos oficiales de nivel naranja o rojo emitidos por la Agencia Estatal de Meteorología. Asimismo, resulta perentorio transformar el parque inmobiliario industrial, interviniendo en las naves obsoletas que actúan como invernaderos para implantar medidas de adaptación climática reales, garantizando espacios seguros para las personas trabajadoras.</p><p>Garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en un clima cambiante exige una estrategia estatal de primer orden que alinee la prevención de riesgos con la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud, <strong>con especial énfasis en el sector asistencial bajo el principio de "cuidar a quien cuida"</strong>. Es indispensable implantar programas formativos reglados en las empresas para dotar a las personas trabajadoras de conocimientos y herramientas que les permitan hacer frente a los impactos del cambio climático, tanto a nivel físico como mental. Solo si una realidad se nombra, se mide y se evalúa de manera rutinaria, esta realidad entra en la agenda de la gobernanza pública y corporativa. La invisibilización de la siniestralidad asociada al calor y sus efectos cognitivos debe cesar de inmediato mediante una actualización integral de los sistemas de registro de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, reconociendo el nexo causal de las patologías mentales de origen climático. La transición hacia una economía descarbonizada, circular y segura no es solo un reto tecnológico, sino un compromiso de progreso con la dignidad, la justicia social y la preservación del bienestar físico y psicológico de toda la clase trabajadora.</p><p>___________________</p><p><em><strong>José Luis de la Cruz</strong></em><strong> </strong><em>es director de Sostenibilidad de la Fundación Alternativas.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d843dd59-1180-424b-bd03-4d7335406567]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 04:00:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis de la Cruz]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a8cac8f3-fcf4-4e44-9908-276e07258956_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57913" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a8cac8f3-fcf4-4e44-9908-276e07258956_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57913" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El impacto de las olas de calor no es solo físico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a8cac8f3-fcf4-4e44-9908-276e07258956_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Salud mental,Olas calor,UGT,Aemet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tienes que mirar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/tienes-mirar_129_2226915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tienes que mirar"></p><p>En una callejuela empedrada del centro de Avilés, leo una anomalía. Lo es por dos razones: por la historia que en el libro se narra y porque es <strong>el único libro autobiográfico de la autora rusa Anna Starobinets</strong> (Moscú, 47 años), de visita en la ciudad estos días para participar en el festival de literatura fantástica Celsius. Starobinets, a la que llaman <strong>la "reina del terror ruso"</strong>, vive hoy en Sant Cugat del Vallès, donde se ha instalado huyendo del Gobierno de Putin. Este libro abrió una brecha: la acusaron de estar llena de odio hacia Rusia. <strong>Porque lo íntimo es, a veces, político. Y lo político es, a veces, contar la intimidad cuando fricciona con la justicia.</strong></p><p>El libro se titula <em>Tienes que mirar</em> (Impedimenta, 2021) y en él cuenta cómo, en una revisión rutinaria en la semana dieciséis de embarazo, le dijeron que el feto, niño, bebé, hijo —todas las palabras le dicen a Anna y no sabe con cuál tiene que quedarse—, tenía una malformación renal incompatible con la vida. Es el eufemismo médico para decir que el feto no sobrevivirá. A partir de ahí, avanza un relato que es también terrorífico: <strong>la deshumanización médica en Rusia hacia las mujeres que tienen que interrumpir el embarazo</strong>, por la razón que sea. "Aquí no hacemos estas cosas", le decían en las clínicas. Y si no es ahí: ¿dónde? Starobinets acaba en Berlín.</p><p>Si se han sentido aliviados al pensar que eso sucede allá, siento quitarles el respiro: <strong>la desnaturalización y la frialdad con respecto al embarazo y el aborto son globales</strong> y, aunque se ha avanzado mucho en la necesidad del acompañamiento psicológico y emocional que este trance requiere, estamos a años luz de un trato medianamente humano. Cuántas mujeres se han sentido solas, infantilizadas, incomprendidas, haciéndose cargo de un duelo que la sociedad les dice que deben ocultar, como lo han ocultado sus abuelas, sus madres, sus amigas: mujeres que sienten que, de alguna forma, han fallado. A quién se lo ocultaban: a los hombres. Que no sepan. Que no miren. Mujeres que buscan otras experiencias en foros de internet, que buscan el significado de términos médicos que les han soltado sin amortiguación mientras les hacen una ecografía llena de futuro. <strong>Aparece la culpa y la inseguridad sobre el propio cuerpo.</strong></p><p>¿Por qué necesitó Starobinets escribir estas memorias? ¿Por qué necesitamos leerlas? En primer lugar, desde el punto de vista literario, <strong>hay pocas épicas más intensas que contener vida dentro de ti y, llegue o no a término, parirla de alguna forma</strong>. Todos venimos de una madre que nos gestó y, si no te interesa, solo tiene que ver con el desprecio de siglos que se ha cebado con lo que sucedía dentro del cuerpo de las mujeres. No es algo ajeno a nadie: <strong>es una premisa de tu vida</strong>. Y, por último, una escribe para entender, para dar a luz también, a través de palabras, algo comprensible. El embarazo es uno de los procesos de la vida en los que con más fuerza la exacta mecánica de la biología se cruza con la razón emocional.</p><p>El libro se titula <em>Tienes que mirar</em>. Es autobiográfico y es también literatura. Dicen que, cuando esto pasa, hay que ver al feto. "<strong>Hay que mirarlo. Hay que despedirse.</strong> ¿Da miedo?", le pregunta Starobinets a su pareja. "<strong>No da, pero está triste"</strong>, le responde.</p><p>Habrá quien piense que antes no se le daba importancia, que los embarazos se perdían y ya está. Y se seguía con la vida. Pero quizá recuerden a sus abuelas, a sus madres, a quien ha pasado por ahí, recontando al final de sus días los hijos y también los abortos que tuvo. <strong>Uno de cada tres embarazos se detiene. Nos ha pasado a muchas.</strong></p><p>Por todo esto, <strong>las interrupciones del embarazo deben ser atendidas de forma poliédrica</strong>. Y si un ginecólogo en un hospital público, en Rusia o aquí, no quiere hacerlo, por las razones que haya detrás de esa decisión, y dice que ahí no se hacen "estas cosas", que no sea ginecólogo, que se dedique a otra profesión. Ese jefe de servicio que no responde a lo que es un derecho está, sencillamente, incapacitado para atender ese instante médico que requiere algo más que conocimiento o éticas que aquí no tienen lugar.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ff7327f8-f8ec-456b-b407-a5481958cf02]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69603" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69603" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tienes que mirar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Salud mental,Opinión,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser intersexual en España: cuando la medicina sigue tratando los cuerpos como una patología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/intersexual-espana-medicina-sigue-tratando-cuerpos-patologia_1_2193046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb9e0edc-4bcc-4b9e-b7f1-ccb61a460a70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser intersexual en España: cuando la medicina sigue tratando los cuerpos como una patología"></p><p>Pocos sabían qué era una persona intersexual antes de ver en pantalla grande a José Luis López Vázquez interpretar a  Adela en <em>Mi querida señorita, </em>la película de 1972 en la que <strong>una mujer descubre, tras acudir al médico, que legal y biológicamente es un hombre</strong>. Quienes la vieron entonces tampoco salieron del cine con una idea muy clara de lo que era la intersexualidad: el largometraje ni siquiera la nombraba. </p><p>Más de medio siglo después, el desconocimiento sigue siendo enorme. La película está otra vez está en cartelera —o en el salón de casa gracias a Netflix—, en una nueva versión con Alana S. Portero como guionista. Y esta vez con una diferencia fundamental:<strong> las personas intersex ocupan el centro del relato</strong> y la realidad se nombra por fin por su nombre.</p><p>La I de LGTBIQ+ es quizá la sigla más desconocida de todas y, sin embargo, <strong>ser intersex es más común de lo que parece: </strong><a href="//alrededor del 1,7% de la población lo es" target="_blank"><strong>alrededor del 1,7% de la población</strong></a> presenta alguna variación intersex, una proporción similar a la de las personas pelirrojas. La intersexualidad engloba una <strong>amplia gama de variaciones biológicas</strong> en las características sexuales corporales que no se ajustan a lo que se entiende tradicionalmente como hombre o mujer. Por ejemplo, pueden presentar características sexuales que no encajan en las categorías binarias tradicionales, patrones hormonales que no se corresponden con un sexo concreto o una disidencia entre los órganos internos y externos. </p><p>Tal es la falta de información que incluso <strong>hay quienes ni siquiera saben que lo son.</strong> Algunos lo averiguaron ya en su edad adulta. Otros jamás lo sabrán, por las intervenciones quirúrgicas que se les hicieron desde pequeños. <strong>“No hay casi información</strong> de lo que es ser intersex. Lo que sí es cierto es que en los últimos años, aunque todavía hay poca, es de más calidad. Pero todavía no hay espacio para la intersexualidad, está todo basado en el binarismo”, cuenta a <strong>infoLibre </strong>Cira López Salvago, investigadora y experta en intersexualidades. </p><p>Hasta hace poco, lo que se hacía cuando nacía un bebé intersex era, por procedimiento habitual, una operación quirúrgica que modificaba los genitales del menor. Esta decisión la tomaban entre los médicos y los padres que, por falta de conocimiento y ese sentimiento de “así le irá mejor”, aceptaban que se hiciera lo que los activistas intersex <a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/muchos-medicos-nos-intentan-ajustar-a-ese-convencionalismo-hombre-mujer-para-poder-decir-ya-esta-todo-arreglado/" target="_blank">tachan de “mutilación”.</a> Los problemas llegan en la edad adulta, con complicaciones médicas derivadas de esa operación o la posibilidad de que su género —su identidad— no se correspondiera con el sexo —los órganos sexuales—. </p><p>“Se sigue tratando como una patología. Y así ha sucedido con todas las letras del colectivo. Primero se patologiza y luego, con la lucha, se consigue avanzar. Consiste en <strong>intentar separar todos los cuerpos entre macho y hembra.</strong> Por lo tanto, la intersexualidad se presenta como algo que hay que arreglar y que tiene que caber en una de estas dos casillas”, argumenta Ariana A. Celorio, miembro del grupo del año temático intersexual de la FELGTBI+, activista intersex y escritora, en conversación con este medio. </p><p>Esta forma de patologización tiene varias derivadas, explica López Salvago. La primera es que el concepto de intersexualidad ha caído siempre <strong>bajo el marco de la medicina</strong>. La segunda es la visión binaria que existe en la sociedad española, afincada desde los tiempos de Franco. La mujer y el hombre, no hay más. “La corporalidad intersexual es una contestación al sistema cisheteronormativo. Son cuerpos que rompen las normas”, cuenta López Salvago. Y para la experta, esto ha tenido una consecuencia muy clara: la estigmatización. “Estos dos elementos han hecho que la intersexualidad esté envuelta en un halo de alarma, de escándalo e, incluso, de monstruosidad”, recalca. </p><p>Sin embargo, en los últimos años el asunto ha comenzado a cambiar tanto en lo social<strong> </strong>—basta ver el regreso de <em>Mi Querida Señorita</em>— como en el plano legislativo.<strong> </strong>La ley trans de 2023 incluyó medidas para avanzar en la despatologización de las personas intersex y limitar las intervenciones médicas no consentidas. El texto <strong>prohíbe la modificación genital en menores</strong> de 12 años, pero introduce una excepción: permite esas intervenciones cuando existan “indicaciones médicas” para proteger la salud de la persona, <strong>a juicio del personal sanitario.</strong> Y ahí, advierten las activistas, está el problema. Muchas operaciones se han presentado durante años como “médicamente necesarias” sin que existiera una urgencia vital real, según un informe elaborado por <a href="https://ilga.org/wp-content/uploads/2025/09/ILGA_Mundo_Informe_Mapeo_Legal_Intersex_2023.pdf" target="_blank">ILGA Mundo en 2023</a>. </p><p>“Cuando esto se deja en manos de profesionales, se parte de la idea de que la ciencia y la medicina son neutrales, como si hubiera un diagnóstico objetivo y libre de valores. Pero <strong>la decisión de un médico no está exenta de prejuicios ni de valores morales. </strong>Actúan, en teoría, 'por humanidad', pensando que la persona intersex sufrirá si no se adapta a una norma corporal concreta. Entonces, justifican la intervención diciendo que quieren evitarle un sufrimiento futuro. Pero eso implica asumir que hay una única forma válida de cuerpo. Y ahí hay un problema”, recalca Rafael Cáceres-Feria, antropólogo en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, a <strong>infoLibre</strong>. </p><p>El personal sanitario no tiene por qué conocer las realidades intersex, puesto que no se incluye en el temario de la carrera. De aquí nace esta forma de tratarlo, como si fuera un problema, según indica el antropólogo. “En la Facultad de Medicina se enseña una visión concreta del cuerpo y del sexo. Y <strong>ahí no entra la intersexualidad</strong>. En el fondo, manejan la misma lógica binaria que el resto de la sociedad: hombre o mujer”, expone Cáceres-Feria.</p><p>Aunque no todo es negativo. “Se siguen realizando mutilaciones, pero cada vez hay más personal de la salud concienciado”. La solución, por lo tanto, estaría en esto mismo: la <strong>concienciación</strong>. “No basta con que sepan del tema los ginecólogos o los urólogos; tiene que saber todo el personal sanitario. Hacen falta protocolos específicos y una educación que les haga ver que <strong>no somos una patología</strong>”, concuerda Celorio. </p><p>Precisamente, <strong>la falta de información</strong> es lo que ha provocado la invisibilidad de las personas intersex, apunta Celorio. También las agresiones contra ellos. “En los colegios”, relata la activista, “la mayoría de niños intersex <strong>sufren más acoso y </strong><em><strong>bullying</strong></em><em> </em>porque el resto no sabe cuál es su realidad. Que no se sepa nada sobre ti hace que seas más fácil de agredir”, cuenta. </p><p>Y esto se traduce en la edad adulta. Las personas intersexuales son las que sufren más discriminación, según revelaba el informe de <em>Estado del Odio LGTBIQ+ 2025</em>, elaborado por la FELGTBI+. De hecho, el estudio indica que el<strong> 100% de los encuestados intersexuales habían sufrido situaciones de discriminación.</strong></p><p>Algo que parece que acaba teniendo efecto. En un estudio publicado en <em>PLOS ONE</em>, una revista científica <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7546494/" target="_blank">editada  por la Public Library of Science</a>, un 21,1% de los encuestados —todos intersexuales— declaraba tener una salud mental “mala”. El 32,5% la calificaba de “aceptable”, pero<strong> la gran mayoría (un 62,6%) declaraba tener ansiedad.</strong> Los motivos, según el estudio, pasan por la vergüenza, el estigma, la baja autoestima y la insatisfacción con el sistema sanitario. </p><p>“Las personas intersex están más discriminadas, principalmente por el gran desconocimiento que hay. Sigue siendo una realidad poco conocida y poco explicada. Además, la intersexualidad introduce una dimensión corporal dentro de la diversidad sexual, que tradicionalmente suele entenderse solo desde la identidad de género o la orientación sexual. Incorporar esta dimensión corporal <strong>exige salir de marcos tradicionales y comprender una realidad que muchas veces no se enseña ni se visibiliza.</strong> Sin educación, referentes o ejemplos cercanos, resulta difícil entenderla, y por eso no me extraña que el colectivo intersex sea uno de los más discriminados”, zanja López Salvago. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9b507b7f-3add-4995-bd3c-8fca1cba869e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 04:01:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Rodríguez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fb9e0edc-4bcc-4b9e-b7f1-ccb61a460a70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2152571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fb9e0edc-4bcc-4b9e-b7f1-ccb61a460a70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2152571" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ser intersexual en España: cuando la medicina sigue tratando los cuerpos como una patología]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fb9e0edc-4bcc-4b9e-b7f1-ccb61a460a70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Orgullo LGTBI,Cine,Derechos sociales,Sanidad,Salud,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, pide esa baja laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/torbellino-de-palabras/si-pide-baja-laboral_129_2175748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8469703c-483f-4e4e-83c2-b5b3a33b5dda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, pide esa baja laboral"></p><p>¿Te has fijado en que en los últimos días, casi en cualquier medio en el que entres, <strong>se está hablando de esto</strong>?</p><p>“Bajas laborales sin solución”. “Una hostelera cierra su restaurante porque un empleado se dio de baja”. “<strong>Estar de baja y cobrar el 100% del salario</strong> hace que nadie quiera incorporarse a trabajar”.</p><p>Parece que el nuevo objetivo son las bajas por enfermedad de los trabajadores, que, según varios medios, estarían costando <strong>cientos de miles de millones de euros a las empresas</strong>.</p><p>Lo cual es graciosísimo porque, por una parte, nos dicen que no hay dinero para subir el sueldo mínimo a 1200 euros, pero si un trabajador falta a su puesto, <strong>la empresa no sale adelante porque se pierden decenas de miles de euros</strong>.</p><p>Así que, ¿estamos de acuerdo? ¿El trabajador es el que crea la riqueza y el empresario se la queda, pero <strong>sin el trabajador la empresa se cae</strong>?</p><p>Parece que algunos medios y empresas nos intentan hacer sentir culpables por no ir a trabajar cuando <strong>estamos enfermos</strong>, cuando literalmente este mismo año han salido otras cifras como esta:</p><p>“Cada trabajador genera <strong>262.730 euros de media al año</strong>, pero solo recibe 39.900”.</p><p>O sea, que de media, cobramos por nuestro trabajo en enero y febrero, <strong>de marzo a diciembre ya trabajamos gratis</strong>.</p><p>“No seas simplista, es que <strong>no estás contando</strong> la parte que tiene que invertirse en materia prima, locales, costes de la Seguridad Social...”.</p><p>Aun contando todo eso, según el INE, el beneficio que provoca cada trabajador al empresario de media sigue siendo de <strong>más de 70.000 euros al mes</strong>. El trabajador, de media, recibe la mitad.</p><p>Y vale que en empresas pequeñas no llegará a ese punto. Pero os recuerdo que cuando nos damos de baja, a partir del día 16 la parte de salario que percibe la persona <strong>la cubre por completo la Seguridad Social</strong>, o sea que el empresario solo paga su alta. Si encima hablamos de hostelería, donde en el famoso artículo se menciona un sueldo de 25.000 euros brutos al año, esa alta son unos pocos cientos de euros al mes.</p><p>Y sí, hay <strong>más bajas médicas ahora que hace unos años</strong>. Por varios motivos, entre ellos, que también hay mucha más gente trabajando. Por supuesto que hay récord de personas que piden bajas: también hay récord de personas trabajando. </p><p>Eso y que la cultura del trabajo ha ido cambiando: poco a poco, cada vez más personas se atreven a pedir una baja cuando están enfermas. Porque, seamos sinceros: lo habitual <strong>no es que alguien se pida una baja por capricho</strong> para aprovecharse del sistema. Lo que sí es habitual es que vayamos a trabajar enfermos, sin estar en condiciones para ello, poniendo en peligro nuestra salud y la de nuestros compañeros, porque con los salarios que percibimos y el coste de la vida <strong>no podemos permitirnos estar varios días sin cobrar</strong> para posteriormente cobrar solo el 60 o el 75% de nuestro sueldo. Y eso ahora, porque cuando yo empecé a trabajar, lo habitual era entrar en las empresas con contratos temporales. El que se pedía una baja por temas de salud mental, por lo que fuera, <strong>no volvía a esa empresa</strong>.</p><p>Eso por no hablar de las horas extra no pagadas. En España <strong>se hacen cada semana 2,5 millones de horas extra sin remunerar</strong>. Un hecho que encima bloquea la creación de 70.000 puestos de trabajo. Así que, ¿quién está bloqueando el desarrollo del país? ¿Yo por no ir a trabajar con un trancazo del quince, o el empresario que explota a sus empleados y evita que se creen esos puestos?</p><p>Recordad: que esta campaña orquestada para proteger los intereses y los beneficios de las empresas, sobre todo de las más grandes, <strong>no os haga sentir culpables</strong>. Producimos más de lo que se consume, generamos muchísimo más de lo que vemos en nuestra cuenta bancaria, trabajamos muchísimas más horas de lo que es necesario. Si te encuentras mal, no vayas a trabajar. Si tienes que pedir una baja por salud mental, pídela. La cultura en la que vivimos para trabajar para otros, hasta el punto de dar la vida, está muerta. Descansa. Cuídate. Y, sobre todo, no dejes que te engañen.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[92fcc8e7-a1c2-4377-98a6-5f09b78ed0e1]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 04:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Valero 'Tigrillo']]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8469703c-483f-4e4e-83c2-b5b3a33b5dda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62768" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8469703c-483f-4e4e-83c2-b5b3a33b5dda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62768" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sí, pide esa baja laboral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8469703c-483f-4e4e-83c2-b5b3a33b5dda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Mercado de trabajo,Salud mental,Enfermedades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambio de paradigma en las redes sociales: se vacían de conversación y la gente opta por desaparecer sin irse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/cambio-paradigma-redes-sociales-vacian-conversacion-gente-opta-desaparecer-irse_1_2175638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8a81494-9ae2-464c-b810-7bff60f36ce7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cambio de paradigma en las redes sociales: se vacían de conversación y la gente opta por desaparecer sin irse"></p><p>Quienes recuerdan esos tiempos, hace algo más de dos décadas, quizá se reconozcan en la idea de que publicar en internet era un acto de optimismo. La promesa de las redes sociales era <strong>horizontal y democrática. </strong>Cualquiera podía ser emisor, cualquiera podía encontrar su público, la conversación fluía en abierto.</p><p>Un cuarto de siglo después,<strong> esa promesa está en revisión. </strong>El <a href="https://www.ofcom.org.uk/media-use-and-attitudes/media-habits-adults/passive-social-media-use-ai-companionship-and-online-side-hustles-uk-adults-media-and-online-lives-revealed" target="_blank">informe</a> de Ofcom —el regulador mediático británico—, publicado hace unos días, pone cifras a lo que muchos usuarios llevan años experimentando: la mitad de la población conectada del Reino Unido se ha convertido en lo que los analistas denominan <em>fantasmas digitales</em>, consumidores pasivos de contenido que no dejan rastro de interacción pública.</p><p>Solo el 49% de los adultos británicos que usan internet publican, comparten o comentan activamente en redes sociales. En 2024, esa cifra era del 61%. <strong>Doce puntos porcentuales de caída</strong> en apenas dos años. Hay que esperar y ver cómo evolucionan los datos, pero todo apunta a un cambio estructural en la relación de una generación con el espacio público digital.</p><p>El informe de Ofcom identifica uno de los motores de este repliegue. Casi la mitad de los adultos —el 49%— reconoce estar preocupado por cómo sus publicaciones pasadas podrían causarles<strong> problemas en el futuro, </strong>frente al 43% del año anterior. El rastro digital, que durante años se percibió como un activo —visibilidad, red de contactos, reputación construida post a post—, ha pasado a ser percibido como un lastre.</p><p>La consecuencia lógica es el refugio en los formatos efímeros: las <em>stories</em> de Instagram, los <em>snaps</em>, <strong>los contenidos que desaparecen a las 24 horas.</strong> La permanencia, que antes era un signo de solidez, se ha convertido en una señal de vulnerabilidad. Y donde la permanencia persiste, muchos usuarios prefieren directamente no publicar.</p><p>Ya hay quien ha puesto nombre a este comportamiento: <em>zero posting</em>. El usuario permanece en las plataformas —consume el <em>feed</em>, ve vídeos, sigue perfiles—, pero  abandona la producción propia de contenido. No cierra la cuenta. No se va. Pero desaparece como sujeto activo y <strong>se queda como espectador.</strong> Y eso está cambiando la naturaleza misma de las redes sociales.</p><p>La conciencia de que X, Instagram o YouTube son un problema es cada vez mayor. El mismo informe de Ofcom revela que el porcentaje de personas en el Reino Unido que cree que las redes sociales son buenas para su <strong>salud mental </strong>ha caído del 42% al 36% en un año. Y la percepción de que los beneficios de estar conectados superan los riesgos ha pasado del 72% al 59%. El balance, que durante años se asumía ampliamente positivo, está perdiendo consenso.</p><p>Esta erosión de la confianza no es exclusiva del mercado británico. Según datos recogidos por el <a href="https://datareportal.com/reports/digital-2025-global-overview-report" target="_blank"><em>Digital 2025 Global Overview Report</em></a><a href="https://datareportal.com/reports/digital-2025-global-overview-report" target="_blank"> </a>de DataReportal —un servicio privado de análisis digital—, el <em>Digital News Report</em> del Reuters Institute y estudios de Deloitte y Edelman —las consultoras de comunicación más grandes del mundo—, la Generación Z, la primera que creció con las redes como infraestructura social, es también la que más activamente intenta <strong>autorregularse</strong>. </p><p>El 63% ha planificado o realizado algún tipo de <em>detox</em> digital, y el 68% ha tomado descansos de las plataformas específicamente por razones de salud mental. La generación que las adoptó con más naturalidad es la que hoy las gestiona con <strong>más cautela.</strong></p><p>En España, el diagnóstico es parecido. El <a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-redes-sociales-2025-iab-spain/" target="_blank"><em>Estudio Anual de Redes Sociales 2025</em></a><a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-redes-sociales-2025-iab-spain/" target="_blank"> </a>de IAB Spain constata que el tiempo de uso diario ha descendido en absolutamente todas las redes sociales analizadas. La intensidad media de uso bajó de una hora y ocho minutos a una hora y un minuto. No es una caída dramática, pero su universalidad —ninguna plataforma se salvó— apunta a <strong>una saturación </strong>sistémica, no a la crisis particular de una aplicación.</p><p>Hasta un 33% de los usuarios españoles afirma<strong> haber dejado de usar alguna red social</strong> en el último año. Y también un tercio declara haber publicado menos contenido propio que en el año anterior. Los datos de Edelman de febrero de 2026 registraron, además, una caída del 2,5% en usuarios activos entre 2023 y 2024, seguida de estancamiento.</p><p>El caso más llamativo es el de <strong>X</strong> (la red propiedad del oligarca tecnológico de extrema derecha Elon Musk), que justo ahora cumple 20 años de existencia. Según datos de GfK DAM, la plataforma antes conocida como Twitter<strong> ha perdido el 36% de sus usuarios activos en España,</strong> y el estudio de IAB cifra en un 28% la tasa de abandono. Y no es solo una cuestión de <a href="https://www.infolibre.es/politica/algoritmo-ultra-x-orienta-usuarios-posiciones-conservadoras_1_2152707.html" target="_blank">controversia reputacional </a>en torno a la propiedad de la compañía —que también—. X ejemplifica con nitidez el agotamiento de un modelo basado en la conversación abierta, pública y confrontacional.</p><p><strong>Facebook</strong>, por su parte, propiedad del también multimillonario Mark Zuckerberg, dueño a su vez de Instagram y WhatsApp, ha alcanzado sus<strong> niveles más bajos de uso</strong> y <a href="https://www.infolibre.es/internacional/comision-europea-abre-investigacion-meta-acceso-proveedores-ia-whatsapp_1_2108987.html" target="_blank">valoración</a> desde que se inició el registro en 2009. El abandono es especialmente pronunciado entre los perfiles más jóvenes, que nunca la adoptaron con la intensidad de las generaciones anteriores.</p><p>Es cierto que el 86% de los internautas españoles —32,4 millones de personas— sigue usando redes sociales. Pero ese porcentaje lleva tiempo funcionando como un techo estructural. <strong>El crecimiento se ha agotado,</strong> y la discusión ya no es cuántos usuarios entran, sino qué hacen dentro.</p><p>Porque el hecho de que los usuarios publiquen menos en abierto no significa que se comuniquen menos. Significa que <strong>se comunican en otro sitio.</strong> La conversación se ha desplazado hacia lo que la industria de la atención —la que gana dinero consumiendo nuestro tiempo— ha bautizado como <em>dark social</em>: los grupos de WhatsApp, los mensajes directos en Instagram o TikTok, los canales de Discord, los correos electrónicos. Canales donde la interacción es más íntima, más controlada y donde los algoritmos de analítica apenas pueden rastrear el origen del tráfico.</p><p>Las estimaciones actuales apuntan a que aproximadamente el 84% de todo lo que se comparte en internet ocurre a través de estos canales privados o semicerrados. Es una cifra que, si se confirma con solidez metodológica, implica que la conversación digital visible —la que circula por los <em>feeds</em> públicos, la que miden los estudios de <em>engagement</em>, la que monetizan las plataformas— es apenas<strong> la punta de un iceberg</strong> mucho más vasto e invisible.</p><p>El <em>dark social</em> no es un fenómeno nuevo, pero su consolidación como destino preferente responde a factores concretos: la percepción creciente de <strong>toxicidad</strong> en los espacios abiertos, la <strong>fatiga</strong> de los algoritmos diseñados para maximizar la atención a cualquier coste y la búsqueda de entornos donde la <strong>confianza</strong> sea real y el juicio de extraños, inexistente.</p><p>En España, esta tendencia se materializa de manera especialmente clara en la persistencia de WhatsApp como <strong>plataforma dominante.</strong> No por sus capacidades técnicas, sino por lo que ofrece simbólicamente: privacidad <a href="https://www.infolibre.es/medios/whatsapp-leer-mensajes-pasa-aceptan-leer-condiciones-aplicacion_1_1192353.html" target="_blank">percibida</a>, grupos de confianza, ausencia de exposición pública. WhatsApp no es exactamente una red social en el sentido convencional del término, pero es donde ocurre buena parte de la vida social digital española.</p><p>Lo que está pasando está desencadenando otro fenómeno relevante: un cambio que recorre transversalmente todos estos datos y que las plataformas llevan años acelerando con sus propias decisiones de diseño: la transformación de las redes sociales en <strong>canales de entretenimiento pasivo</strong> basados en vídeo algorítmico.</p><p>El usuario de 2026 ya no abre Instagram para ver qué ha publicado su círculo cercano. Abre Instagram para que el algoritmo le sirva contenido basado en sus patrones de consumo, con independencia de si sigue o no a quien lo produce. La distinción entre <em>red social</em> y <em>plataforma de entretenimiento</em> se ha vuelto semántica. Lo que técnicamente sigue siendo una red social funciona cada vez más como<strong> una televisión personalizada.</strong></p><p>Este giro —que algunos analistas describen como el paso de <em>Social Media</em> a <em>Interest Media</em>, de redes sociales a redes de intereses— no es neutro. Debilita uno de los argumentos originales que hicieron hegemónicas a estas plataformas: que conectaban a personas entre sí. Lo que conectan ahora, en buena medida, es a personas con contenido. La experiencia es más cómoda, más adictiva en algunos casos y sustancialmente<strong> más pasiva.</strong></p><p>El criterio que decide qué aparece en tu pantalla ha cambiado. Ya no es a quién sigues, sino qué has mirado en los últimos minutos. En el modelo original de las redes sociales, el algoritmo organizaba lo que veías en función de<strong> a quién conocías.</strong> Tu muro se llenaba de tus amigos, tus familiares, tus compañeros de trabajo. El motor era la conexión interpersonal.</p><p>En el modelo actual, ese principio ha sido desplazado. Lo que aparece en pantalla ya no depende de quién eres socialmente, sino de <strong>qué comportamiento has exhibido en los últimos minutos.</strong> El algoritmo calcula tus intereses en tiempo real y sirve contenido en consecuencia, con independencia de si sigues o no a quien lo produce.</p><p><strong>TikTok</strong> es el ejemplo más puro y precoz de este modelo. Su algoritmo no requiere que el usuario siga a nadie para inferir que le interesan, por ejemplo, los vídeos de cocina coreana o los tutoriales de carpintería: basta con medir cuántos segundos se detiene en cada pieza.</p><p>El resultado es una experiencia que puede resultar perturbadoramente precisa desde el primer uso y que<strong> ha redefinido las expectativas</strong> de los usuarios sobre cómo debe funcionar una plataforma.</p><p><strong>Instagram</strong> replicó la lógica con los <em>reels</em> y la sección <em>Para ti</em>. Aunque nació como una red para seguir a amigos, hoy una parte sustancial del tiempo de uso transcurre en contenidos que el algoritmo selecciona al margen de quién está en la lista de seguidos.</p><p><strong>YouTube</strong>, por su parte, se ha consolidado para muchos usuarios como sustituto de la televisión lineal, precisamente porque su sistema de recomendación permite encontrar contenido sobre intereses muy específicos —tutoriales, deportes, <em>podcasts</em>, divulgación científica— sin necesidad de buscar activamente. Incluso <strong>Facebook</strong>, la red social más asociada al modelo original de conexiones personales, ha introducido <em>feeds</em> de vídeo basados en recomendación algorítmica para retener a una audiencia que ya no interactúa con sus contactos.</p><p>Una de las consecuencias menos discutidas de este giro es la ruptura de <strong>la ecuación entre seguidores y alcance.</strong> En el modelo anterior, acumular seguidores era la estrategia central de cualquier creador o marca: más seguidores equivalía a más audiencia potencial.</p><p>En el ecosistema del <em>Interest Media</em>, esa lógica se debilita. Una pieza de contenido coincidente con la demanda puede alcanzar a millones de personas aunque el creador cuente con apenas unos cientos de seguidores, porque el algoritmo la distribuirá a quienes tengan ese interés específico.</p><p>Es <strong>una meritocracia del contenido concreto,</strong> no de la audiencia acumulada. Lo que importa ya no es el tamaño de la comunidad construida, sino la capacidad de cada vídeo, cada post, cada pieza individual de retener la atención en un entorno de competencia extrema.</p><p>Si se consolida el modelo, los <em>influencers</em> que basen su negocio únicamente en el volumen de seguidores verán debilitada su capacidad de negociación. La monetización dependerá cada vez más de la capacidad de entrar de forma legítima en las conversaciones privadas (<em>dark social</em>) y de producir contenido que cada algoritmo, por sí mismo, considere <strong>relevante</strong> para un interés específico del usuario.</p><p>Este modelo explica también, en parte, <strong>el fenómeno del </strong><em><strong>zero posting</strong></em><strong>.</strong> Si el contenido de tus contactos ya no ocupa un lugar central en la experiencia de las plataformas, el incentivo para publicar decrece: ¿para qué compartir si nadie en tu red va a verlo necesariamente?</p><p>La promesa original —publicas, tus amigos lo ven— se ha roto. Lo que queda es competir con creadores profesionales por la atención de un algoritmo que favorece el <strong>entretenimiento de alta producción.</strong> Muchos usuarios han decidido, racionalmente, no jugar esa partida.</p><p>Los datos de Ofcom, IAB Spain, GfK DAM y Edelman apuntan todos en la misma dirección. No hacia el fin de las redes sociales, sino hacia <strong>su redefinición.</strong> El usuario que está emergiendo de esta transición es más selectivo, más cauto con su huella pública, más interesado en la privacidad que en el alcance. Ha pasado de la fascinación por la exposición a algo más parecido a la gestión del riesgo. Puede que sea madurez. Puede que sea agotamiento. Probablemente, ambas cosas a la vez.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1d3a4343-9726-4626-8160-bc7a0fec736e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 17:37:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a8a81494-9ae2-464c-b810-7bff60f36ce7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2963609" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a8a81494-9ae2-464c-b810-7bff60f36ce7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2963609" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cambio de paradigma en las redes sociales: se vacían de conversación y la gente opta por desaparecer sin irse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a8a81494-9ae2-464c-b810-7bff60f36ce7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Elon Musk,Mark Zuckerberg,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando una llamada lo es todo...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/a-la-escucha/llamada_129_2175013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando una llamada lo es todo..."></p><p><strong>6.467 niños</strong> llamaron el año pasado angustiados, pidiendo ayuda porque no querían seguir viviendo. Niños o adolescentes que tenían ya todo preparado, sabían cómo iban a hacerlo y estaban en una situación límite. Pero algo, en esos últimos instantes, les hizo marcar un número,<strong> el de ANAR, para pedir ayuda o para ser escuchados.</strong></p><p>La cifra es terrible: detrás de ese número hay vidas, historias de niños o adolescentes que tienen toda la vida por delante pero que se sienten<strong> perdidos, sin horizonte,</strong> angustiados por un abuso, por un acoso escolar, por<strong> no sentirse protegidos </strong>o admitidos en un entorno.</p><p>La<strong> conducta suicida de menores de edad</strong> se ha convertido, por cuarto año consecutivo, en el <strong>principal problema atendido por las Líneas de Ayuda ANAR. </strong>Cuentan que de esos 6.467, 1.405 ya habían iniciado el intento de suicidio. Es ahí cuando<strong> los psicólogos activan todos los protocolos, </strong>con avisos a emergencias para que acudan a ese lugar, a ese domicilio o a donde estén, para evitarlo, mientras esa persona intenta mantenerlo al teléfono, hablando con él o con ella, escuchándole y buscando tiempo, un tiempo valiosísimo.</p><p>No somos conscientes de <strong>todo lo que eso supone </strong>y hoy quiero ponerlo en valor aquí. Profesionales que cada día escuchan historias terribles y que brindan su ayuda, de la mejor forma posible, <strong>salvando vidas.</strong></p><p>Ellos, los trabajadores de ANAR, piden ayuda. Porque <strong>esos 6.467 niños o adolescentes sufrían algún tipo de violencia.</strong> Y eso sólo se soluciona trabajando no sólo con ellos, sino con el entorno. Con sus familias, con los centros escolares, con los amigos…</p><p>Pero <strong>nos hemos quedado con la punta del iceberg.</strong> Esa cifra representa los casos más graves que atendieron sólo el año pasado. La fundación ANAR recibió casi<strong> 20 mil llamadas.</strong> 20 mil llamadas de niños o adolescentes que<strong> no tenían con quién desahogarse,</strong> que habían sufrido algún tipo de violencia, que tenían ansiedad, que estaban tristes…</p><p>Hay <strong>muchos motivos detrás de ese aumento,</strong> detrás de esas llamadas. Y seguramente, en cada historia, los matices son fundamentales. Pero hay patrones que se repiten, que empiezan a <strong>suponer un repunte en este tipo de conductas</strong> y que tienen mucho que ver con las <strong>redes sociales. </strong>Se han convertido en un espejo en el que es imposible reconocerse. Hay vidas perfectas, viajes perfectos, cuerpos perfectos que son irreales e inalcanzables. Que generan frustración y muchísima ansiedad. <strong>Necesidad de ser algo que jamás será posible.</strong> Y que sería, incluso, perjudicial. Necesitamos gente diferente, cuerpos diferentes, vidas diferentes porque, en la diversidad, podremos crecer, aceptarnos. Y esto sí que tiene una fácil solución. Sabemos cuál es.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[354985c8-a8bc-4799-a062-5e26897fe69b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 19:56:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Resano]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69940" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69940" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando una llamada lo es todo...]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Suicidios,Menores,Infancia,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El negocio de la autoayuda o cómo el individualismo se viste de salud mental y nos cuela ideas reaccionarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/negocio-autoayuda-individualismo-extremo-disfraza-salud-mental-cuela-ideas-reaccionarias_1_2169289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8b557003-37e7-45f9-bfbe-73545c36ba0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El negocio de la autoayuda o cómo el individualismo se viste de salud mental y nos cuela ideas reaccionarias"></p><p>España necesita terapia. O así lo dicen algunos datos. En 2025, <a href="https://www.fnac.es/Top-50-libros-mas-leidos-en-2025-ranking-actualizado/cp15846/w-4" target="_blank">el top 3 de los ensayos más vendidos</a> lo ocupaban libros de autoayuda y desarrollo personal. <em>Hábitos atómicos</em> de <strong>James Clear,</strong> <em>Ego y superconsciencia</em> de <strong>Manuel Sans Segarra</strong> y <em>Recupera tu mente, reconquista tu vida</em> de <strong>Marian Rojas Estapé. </strong></p><p>Algunas cifras para dar contexto: seis de cada diez españoles afirman sufrir <strong>estrés</strong>, la mitad <strong>depresión </strong>y un tercio <strong>ansiedad</strong>. Más de la mitad, el <strong>63%</strong>, también declara que <strong>no son capaces de relajarse</strong> y un <strong>64%</strong> dice estar “potencialmente <strong>afectado” con cualquiera de estos tres trastornos,</strong> según los datos del <a href="https://www.axa.es/documents/d/axa/axa_presentacionsaludmental25" target="_blank">Estudio Internacional de Salud Mental del Grupo AXA, </a>publicado a principios de 2025. Sin embargo, tan solo un <strong>18,2%</strong> acudió a un psicólogo por problemas de salud mental, <a href="https://www.infocop.es/wp-content/uploads/2025/03/Informe_BS_2024.pdf" target="_blank">según el Ministerio de Sanidad.</a></p><p>Pero, ¿cuánto cuesta ir a terapia? En Madrid, por ejemplo, una hora ante el terapeuta<a href="https://institutoclaritas.com/tarifas/" target="_blank"> puede costar entre 50 y 90 euros.</a> La otra opción, la de la <strong>sanidad pública, </strong>se hace cuesta arriba por las largas listas de espera, que<a href="https://www.infocop.es/los-tiempos-de-espera-para-psicologia-clinica-en-la-sanidad-publica-superan-los-50-dias/" target="_blank"> pueden durar meses. </a>Sentarse con un psicólogo no está al alcance de todos. Así que hay quien cae en la solución más rápida y barata: los libros de autoayuda.  </p><p>Vivimos tiempos de incertidumbre y ante eso, el desarrollo personal y la autoayuda se presentan como guías, como una forma de saber qué hacer cuando la individualidad es tan extrema que ya no pensamos en grupo. “Las generaciones anteriores tenían instituciones que les guiaban de alguna forma, como la familia o la escuela. Ahora han perdido peso y nos encontramos con que<strong> necesitamos nuevos instrumentos para navegar esa incertidumbre.</strong> Es ahí donde está el caldo de cultivo del desarrollo de la autoayuda", apunta <strong>José Antonio Santiago,</strong> profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. </p><p>De todos los autores, <strong>Marian Rojas-Estapé</strong> se lleva el podio. Su libro más vendido<em>, Cómo hacer que te pasen cosas buenas, </em>publicado en 2018, ya acumula más de <strong>40 ediciones</strong> y, junto con <em>Encuentra a tu persona vitamina, </em>ha vendido más de<a href="https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/marian-rojas/20102563?campaignid=23322129094&gad_source=1&gad_campaignid=23318105897&gbraid=0AAAAAD_iqzcLYboSPO36EGvj3onV_fHPu&gclid=Cj0KCQjwj47OBhCmARIsAF5wUEF46cI0aDUyOwYx-FgoFAk0yi4gwE2Ic9coOS1KgxYp6yMjQcw4Hx8aApiCEALw_wcB" target="_blank"> 3 millones de copias en más de 40 países.</a> En redes sociales tiene más de 4,5 millones de seguidores. Además, trabaja en el Instituto Rojas-Estapé, presidido por su padre <strong>Enrique Rojas. </strong></p><p>El éxito es innegable, pero sus alegatos reaccionarios, también. En 2008, su padre expresó en una entrevista para EFE que la homosexualidad es “un proceso clínico que tiene una etiología, una patogenia, un tratamiento y una curación”. Defendió que podía curarse y que, <a href="https://www.elimparcial.es/noticia/12297/cultura/enrique-rojas-dice-que-la-homosexualidad-es-un-desorden-psicologico.html" target="_blank">para él, era una moda. </a>Ella no se queda corta. En una<a href="https://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/entrevista/entrevista-completa-marian-rojas-estape_2025021167abce700b2ad20001bad013.html" target="_blank"> entrevista en </a><a href="https://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/entrevista/entrevista-completa-marian-rojas-estape_2025021167abce700b2ad20001bad013.html" target="_blank"><em>El Hormiguero</em></a><em>, </em>en febrero de 2025, Rojas-Estapé aseguró que “el amor entre un hombre y un hombre se puede dar pero no es igual que el que hay entre un hombre y una mujer”. Una década antes ya declaraba en un documental de <a href="https://youtu.be/87TEFOtwE-w?si=0sgCTzIZPuAyXqZD" target="_blank">Cristianos ante las urnas </a>que<strong> la ideología de género era una farsa</strong> y que la decisión de ser hombre o mujer ya estaba decidida de nacimiento. “Al final esto está inscrito, cada célula de mi organismo dice que soy mujer”, incidió. <strong>infoLibre se ha puesto en contacto con la Dra. Marian Rojas Estapé, pero no ha recibido respuesta. </strong></p><p>Y mientras tanto, los números suben. Según un<a href="https://elpais.com/economia/negocios/2025-11-12/el-mana-multimillonario-de-la-autoayuda.html" target="_blank"> análisis de Grand View Research </a>con datos de 2024, la industria del desarrollo personal y la autoayuda es capaz de mover 48.400 millones de euros al año. Y no va a parar. Esta misma empresa calcula que el mercado tendrá<strong> aumentos anuales superiores al 5%</strong> hasta 2030. </p><p>Para Rojas Estapé, <strong>todo pasa por el matrimonio.</strong> Aunque ahora ha moderado sus posicionamientos más políticos, hubo una época en la que defendía a capa y espada que la solución al estrés y la ansiedad era tener una vida estable. Algo que, según sus parámetros, se traduce en estar en casa y con tu marido. </p><p>Hace unos años ya criticó a quienes <a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20230213/marian-rojas-libros-cosas-buenas-118212377" target="_blank">no querían seguir esta línea. </a>“Nos encontramos en una etapa de la historia en la que todo vale. Contamos con el poliamor, las relaciones abiertas o el sexo casual (...) La gente se conoce una noche, busca placer, ansía una vía de escape y acaba en la cama sin reflexionar sobre lo que ha sucedido. Lo curioso es que cuando en terapia entro en la vida de esas personas en muchas ocasiones percibo una gran tristeza y un inmenso vacío". Claro que, <strong>el vacío no sucedería en los brazos de un marido.</strong> </p><p>“Por el propio pensamiento que Rojas-Estapé tiene, muy individualista, parece que todos los problemas que tenemos los hayamos provocado nosotras mismas, no el sistema. Y por ello, tenemos que ser nosotras quienes lo solucionemos”, apunta <strong>María Medina-Vicent,</strong> profesora titular de filosofía en la Universitat Jaume I. ¿La forma de solucionarlo? Muy sencilla (y nada innovadora). “Ella vende que <strong>hay que volver a los modelos de antes. </strong>Defiende que la familia tradicional es la que te va a hacer sentirte feliz, porque te va a dar sentido y te va a marcar el camino que has de seguir”, resuelve la experta.</p><p>No es algo nuevo. Ya en 1995 un libro de autoayuda con el nombre<em> The Rules (Las Reglas) </em>animaba a las mujeres que quisieran casarse a <strong>adoptar los métodos de la mujer estadounidense tradicional: </strong>sé encantadora, hazte la difícil, nunca menciones el matrimonio y compórtate como un cervatillo atolondrado de dibujos animados que necesita ser rescatado. </p><p>El otro flanco que Rojas-Estapé considera como vital para tener una vida plena, aparte del amor, es el trabajo. ¿Te explotan? Pon una sonrisa. ¿No te pagan las horas extra? No te enfades. ¿Te desmotiva el trabajo? Pues hazlo con ilusión. </p><p>En un pasaje de <em>Encuentra a tu persona vitamina</em>, Rojas-Estapé habla de un consejo que dio a<strong> un hombre que trabajaba para Glovo. </strong>El hombre, cansado de su trabajo, le preguntó “cómo podía hacer que le pasasen cosas buenas”. La escritora no dudó. “Los repartidores acudís a las casas, pero el contacto que se genera con el comprador es casi imperceptible. En muchas ocasiones, uno no ve la cara del otro, le tapa el casco, y ese instante dura por lo general menos de quince segundos. Yo te recomiendo que pongas<strong> ilusión y pasión en tu trabajo. </strong>Por dos razones: la primera es que cuando introduces pasión en tu vida surgen cambios neurológicos importantes en tu cerebro; la segunda es que cuando actúas desde la ilusión, la gente lo capta, lo percibe y pueden suceder cosas maravillosas. Alguien con ilusión se convierte en persona vitamina”. </p><p><strong>Lo individual frente a lo colectivo. </strong>Toda la industria se basa en ello. “Estos discursos apelan mucho a que las soluciones son personales. Tienen que ver sobre todo con la actitud del individuo y la motivación. Si tienes una buena actitud, si eres una persona positiva, si muestras siempre felicidad, si tienes el lado positivo de las cosas y si estás muy motivado, podrás conseguir solucionarlo”, resume el profesor de la Complutense. </p><p>“Rojas-Estapé te da pautas prácticas individuales para transformar tu vida: ser saludable, hacer ejercicio, ser optimista…Pero eso solo cambia tu forma de aproximarte al mundo, llevándote hacia la despolitización y la descolectivización”, coincide Medina-Vicent. “El coaching, la escritura terapéutica, el mindfulness… sirven para gestionar problemas, no para solucionarlos. <strong>Te ofrecen un parche para soportar mejor las dificultades,</strong> no para resolverlas”, zanja. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[88eb9eab-9182-4fda-ac3f-e7b007ed6e5f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Rodríguez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8b557003-37e7-45f9-bfbe-73545c36ba0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3848560" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8b557003-37e7-45f9-bfbe-73545c36ba0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3848560" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El negocio de la autoayuda o cómo el individualismo se viste de salud mental y nos cuela ideas reaccionarias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8b557003-37e7-45f9-bfbe-73545c36ba0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Salud,Sanidad,Libros,Librerías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sanidad arranca un proyecto de tres años para evaluar la salud mental tras la dana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/sanidad-arranca-proyecto-tres-anos-evaluar-salud-mental-dana_1_2136337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3337d85b-1684-4bbf-b221-df7cabfe6fd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sanidad arranca un proyecto de tres años para evaluar la salud mental tras la dana"></p><p>El <a href="https://www.infolibre.es/temas/ministerio-de-sanidad/" target="_blank" >Ministerio de Sanidad</a> ha arrancado un <strong>estudio piloto</strong> de vigilancia para evaluar durante tres años el <strong>impacto de la dana en la salud mental</strong> de los afectados, ya que catástrofes medioambientales como esta pueden aumentar el riesgo de ansiedad, depresión o estrés postraumático, según recoge EFE.</p><p>Se trata de un estudio de cohorte prospectiva en dos fases, una primera con una <strong>recogida de datos inicial </strong>aproximadamente al año de la dana, y dos oleadas adicionales previstas a los dos y tres años posteriores, según ha informado el Ministerio de Sanidad en una nota de prensa. Es decir, el estudio seguirá a un grupo de individuos físicamente sanos durante estos tres años para<strong> observar los posibles efectos </strong>de la catástrofe. Con ello pretenden ayudar a la <strong>planificación de medidas de control </strong>y de <strong>servicios asistenciales</strong> adecuados tanto en esta dana como en futuras emergencias similares.</p><p>Más específicamente, también buscan desvelar la frecuencia de probable <strong>depresión, ansiedad y estrés postraumático</strong> según el nivel de exposición a la inundación, ya que las catástrofes medioambientales pueden aumentar el <strong>riesgo de aparición de estos trastornos,</strong> e identificar factores personales, sociodemográficos, de apoyo social y relacionados con la dana asociados a la morbilidad psicológica.</p><p>La población de referencia se sitúa en <strong>608.772 personas mayores</strong> de 5 años residentes en las zonas afectadas en el momento de la catástrofe, distribuidas en 37 municipios y 4 pedanías de la provincia de Valencia que fueron clasificadas como <strong>zonas de impacto medio y alto </strong>según el informe de la Cámara de Valencia.</p><p>El Instituto Valenciano de Estadística ha llevado a cabo un muestreo aleatorio estratificado por sección censal, nivel socioeconómico, grado de afectación, edad y sexo; así, se ha definido una muestra compuesta por al menos <strong>8.153 adultos mayores</strong> de 18 años y<strong> 2.718 menores</strong> de entre 6 y 17, procedentes de los<strong> 23.318 hogares </strong>seleccionados invitados a participar.</p><p>Las personas seleccionadas recibirán la invitación mediante correo postal; lo que acepten, deberán comunicar su consentimiento expreso por medios telefónicos o electrónicos, tras lo cual se concertará una entrevista que podrá realizarse de manera presencial o telefónica. Todas las oleadas se realizarán a los<strong> mismos participantes.</strong></p><p>Habrá <strong>dos tipos de cuestionario, </strong>uno dirigido a adultos y otro para los menores, en los que se recogerán datos sobre características personales y del hogar, percepción de salud y calidad de vida, morbilidad, salud mental, apoyo social y variables específicas relacionadas con la dana.</p><p>Realizado a través de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud y el Comisionado de Salud Mental, junto con las Direcciones Generales de Salud Pública y Salud Mental de la Conselleria de Sanidad valenciana, en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública, este trabajo permitirá identificar de forma específica el<strong> impacto en el bienestar emocional</strong> provocado por fenómenos climatológicos extremos como las inundaciones.</p><p>Asimismo, contribuirá a generar<strong> evidencia local </strong>sobre los <strong>determinantes del impacto emocional y psicológico </strong>en contextos de emergencia para establecer medidas preventivas y de atención más eficaces. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8d94e14c-ce51-4f81-bf74-513a43179873]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 11:54:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3337d85b-1684-4bbf-b221-df7cabfe6fd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4871485" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3337d85b-1684-4bbf-b221-df7cabfe6fd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4871485" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sanidad arranca un proyecto de tres años para evaluar la salud mental tras la dana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3337d85b-1684-4bbf-b221-df7cabfe6fd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alerta por la DANA,Salud,Salud mental,Sanidad,Sanidad pública,Valencia,Mónica García]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tecnológicas se enfrentan a su primer gran juicio por generar adicción con las redes sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/diseno-importa-tecnologicas-enfrentan-primer-gran-juicio-generar-adiccion_1_2134484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9fe70fe3-ca88-4b1e-bb70-f364e53e7c6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tecnológicas se enfrentan a su primer gran juicio por generar adicción con las redes sociales"></p><p>Por primera vez, el modelo de negocio de Silicon Valley no se enfrenta solo al <a href="https://www.infolibre.es/medios/disenadas-adictivas-necesario-tomen-medidas-manipulacion-serie-redes-sociales_1_1672027.html" target="_blank">escrutinio</a> de la opinión pública o a <a href="https://www.infolibre.es/politica/congreso-eeuu-cita-alphabet-meta-twitter-respuestas-inadecuadas-investigacion-asalto-capitolio_1_1217011.html" target="_blank">comparecencias</a> políticas de escaso recorrido. Esta vez se arriesga al veredicto de <strong>un jurado popular.</strong> Este martes comenzará, en el Tribunal Superior de California del condado de Los Ángeles, en Estados Unidos, un proceso judicial sin precedentes en el que tres de los mayores gigantes tecnológicos del planeta —Meta (matriz de Facebook e Instagram), TikTok y YouTube— deberán responder a una acusación central: haber diseñado deliberadamente sus plataformas para <strong>generar adicción en los jóvenes, </strong>con un impacto grave en su salud mental.</p><p>El litigio marca una nueva fase en el debate sobre los efectos sociales de la tecnología y ya ha sido calificado por expertos y activistas como <strong>“los juicios al tabaco de nuestra generación”. </strong></p><p>La comparación no es retórica. Al igual que las tabaqueras <strong>ocultaron durante décadas los efectos nocivos de la nicotina</strong> mientras reforzaban su carácter adictivo, los demandantes sostienen que estas compañías han priorizado el tiempo de uso y la interacción por encima de la seguridad, ignorando riesgos documentados de depresión, ansiedad y pensamientos suicidas entre menores.</p><p>Los juicios contra las tabaqueras iniciados en la década de 1990 marcaron <strong>un punto de inflexión histórico</strong> al demostrar que grandes corporaciones podían ser consideradas legalmente responsables por los daños causados por productos diseñados para generar adicción. </p><p>Aquellos procesos sacaron a la luz documentos internos que probaban que<strong> las empresas conocían los efectos nocivos del tabaco</strong> y, aun así, los ocultaron, manipularon la información científica y orientaron su marketing hacia públicos vulnerables. </p><p>El acuerdo de 1998 entre las tabaqueras y 46 Estados no solo supuso indemnizaciones millonarias y fuertes restricciones publicitarias, sino que estableció <strong>un precedente clave:</strong> la salud pública podía prevalecer sobre los intereses comerciales cuando se demostraba un diseño deliberadamente dañino. </p><p>Desde entonces, esos juicios representan el momento en que la impunidad regulatoria de una industria se quebró y <strong>se redefinieron los límites</strong> de su responsabilidad social y legal.</p><p>El caso que abre esta ofensiva legal contra las redes sociales es el de KGM, siglas detrás de las cuales está <strong>una joven californiana de 19 años</strong> que asegura haberse vuelto adicta a estas plataformas desde los 10. Según los documentos judiciales, el diseño atractivo y el flujo constante de notificaciones de Instagram, TikTok y Snapchat —esta última aplicación alcanzó un acuerdo extrajudicial poco antes del inicio del juicio— la empujaron a un consumo compulsivo que derivó en una depresión severa, en conductas de autolesión y pensamientos suicidas.</p><p>La demanda sostiene que las empresas diseñaron sus productos de forma que los menores podían eludir el consentimiento paterno, <strong>quedando expuestos </strong>a desconocidos, depredadores y a contenidos dañinos relacionados con la imagen corporal y la comparación social. </p><p>Lo verdaderamente histórico del caso no es solo la gravedad de los daños alegados, sino que <strong>por primera vez las compañías deban rendir</strong> <strong>cuentas</strong> ante un jurado por sus decisiones de diseño de producto.</p><p>Durante años, las grandes tecnológicas se han protegido tras la Sección 230, la norma federal estadounidense que las exime de responsabilidad por <strong>los contenidos publicados por los usuarios. </strong></p><p>Pero los abogados de los demandantes han encontrado<strong> una grieta en su defensa:</strong> no demandan por lo que se dice en las plataformas, sino por cómo están construidas. El núcleo del argumento es que el desplazamiento infinito, los algoritmos de recomendación y los sistemas de notificaciones constituyen elementos de diseño defectuosos y peligrosos. </p><p>Al encuadrar la demanda en el ámbito de la <strong>responsabilidad civil por productos defectuosos</strong>, el caso ha logrado superar las mociones de archivo que durante años frenaron litigios similares. </p><p>Como resume Matthew Bergman, abogado de la demandante, en declaraciones a Reuters, el proceso se desarrolla sobre una auténtica “tabla rasa legal” que amenaza con erosionar <strong>el poder omnímodo </strong>de las grandes tecnológicas.</p><p>Las empresas han reaccionado desplegando todos sus recursos. Meta ha contratado a Covington & Burling, el bufete que defendió a la farmacéutica McKesson en <strong>los litigios multimillonarios por la epidemia de opioides en Estados Unidos. </strong>El abogado principal de TikTok, por su parte, participó en la defensa de Activision Blizzard y Microsoft en disputas relacionadas con <strong>el diseño adictivo de videojuegos</strong>. La elección de estos equipos legales dice mucho sobre el debate que se abre y que ya no es tecnológico, sino clínico y conductual.</p><p>Mientras tanto, las compañías intensifican sus <strong>campañas públicas</strong> para tranquilizar a las familias —patrocinando talleres escolares, colaborando con organizaciones juveniles o anunciando nuevas herramientas de control parental—, al tiempo que se preparan en los tribunales para una batalla técnica sobre la mecánica de la dependencia.</p><p>Sin embargo, la analogía con el tabaco se refuerza a medida que afloran documentos internos. En procesos paralelos ya ha salido a la luz <a href="https://www.infolibre.es/ciencia/redes-sociales-amenazan-salud-mental-adolescentes_1_1877741.html" target="_blank"><strong>evidencia</strong></a><strong> comprometedora: </strong>un investigador de experiencia de usuario de Meta llegó a comparar Instagram con una droga en comunicaciones internas. Revelaciones que evocan los documentos secretos que acabaron por demostrar que las tabaqueras conocían la peligrosidad de sus productos mientras la negaban públicamente.</p><p>Incluso el ex cirujano general de Estados Unidos, Vivek Murthy, hasta hace unos días la máxima autoridad en salud pública del país, ha reclamado que el Congreso imponga <strong>etiquetas de advertencia en las redes sociales</strong>, similares a las de las cajetillas de cigarrillos, ante la magnitud de la crisis de salud mental juvenil. </p><p>El juicio obligará además a directivos de primer nivel, incluido el oligarca multimillonario <strong>Mark </strong><a href="https://www.infolibre.es/temas/mark-zuckerberg/" target="_blank"><strong>Zuckerberg,</strong></a><strong> </strong>a declarar bajo juramento, con el riesgo de que salgan a la luz correos electrónicos y estrategias de captación de menores hasta ahora ocultas.</p><p>En todo caso, lo que ocurra en Los Ángeles en las próximas semanas <strong>será solo el comienzo.</strong> Se trata de un juicio que servirá de guía al sistema legal estadounidense para actuar en otros casos. Su resultado influirá en más de 1.000 demandas similares presentadas por familias, distritos escolares y fiscales generales de distintos estados. Un fallo condenatorio no solo implicaría indemnizaciones millonarias, sino cambios profundos en la arquitectura de las plataformas.</p><p>Nuevo México, por ejemplo, ya ha demandado a Meta por haber creado un “mercado para depredadores”, aportando pruebas de cómo los algoritmos facilitaban el contacto con menores. Todo apunta a que 2026 marcará un punto de inflexión en la rendición de cuentas de una industria que ha operado durante años con una libertad casi absoluta en el diseño de sus <strong>herramientas de persuasión.</strong></p><p>Las compañías niegan las acusaciones.<strong> YouTube </strong>insiste en que su servicio es sustancialmente distinto al de sus competidores y que la seguridad es el eje de su actividad. <strong>Meta</strong> sostiene que los problemas de salud mental son complejos y que los demandantes los “simplifican en exceso”, al tiempo que presume de haber lanzado decenas de herramientas de control parental y cuentas juveniles con protecciones por defecto.</p><p>Para organizaciones como Madres Contra la Adicción a los Medios, estas iniciativas son poco más que <strong>cortinas de humo.</strong> Denuncian que las empresas emplean “todos los mecanismos de influencia imaginables” para desorientar a las familias, mientras mantienen intacto el núcleo del modelo adictivo.</p><p>Independientemente del veredicto, el juicio supone ya <strong>una amenaza real para las redes sociales. </strong>El proceso de pruebas y los testimonios públicos expondrán las tácticas de captación, la lógica de la adicción y, sobre todo, qué sabían realmente los ejecutivos sobre el impacto de sus productos en el cerebro adolescente.</p><p>Y aunque, al final, las tecnológicas firmen un acuerdo para evitar males mayores, los precedentes indican que aun así les será difícil <strong>eludir las consecuencias. </strong></p><p>Un ejemplo es el caso contra McKesson por la crisis de los opioides, que no concluyó con un veredicto judicial, sino con un <a href="https://elpais.com/sociedad/2021-07-21/grandes-farmaceuticas-anuncian-un-acuerdo-de-26000-millones-para-zanjar-los-pleitos-sobre-opioides-en-estados-unidos.html" target="_blank"><strong>acuerdo</strong></a><strong> extrajudicial</strong> histórico que evitó el juicio. </p><p>En 2021, la distribuidora farmacéutica pactó pagar alrededor de <strong>7.400 millones de dólares </strong>como parte de un acuerdo global de más de 21.000 millones firmado junto a otros grandes distribuidores, destinado a resolver miles de demandas presentadas por Estados, condados y municipios de Estados Unidos. </p><p>Aunque McKesson no admitió responsabilidad legal, el acuerdo <strong>reconoció implícitamente el papel del sistema de distribución en la expansión masiva de opioides</strong> al imponer cambios estructurales: controles reforzados sobre pedidos sospechosos, límites a la comercialización y obligaciones de supervisión activa. </p><p>El resultado sentó un precedente decisivo que ahora se puede volver también contra las redes sociales: las empresas podían ser consideradas responsables no por fabricar el producto, sino por haber contribuido a una crisis de salud pública<strong> a través de su modelo de negocio.</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d91d87b7-436e-4ac1-a813-18344b7eacc8]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 05:00:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/9fe70fe3-ca88-4b1e-bb70-f364e53e7c6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8233266" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/9fe70fe3-ca88-4b1e-bb70-f364e53e7c6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8233266" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las tecnológicas se enfrentan a su primer gran juicio por generar adicción con las redes sociales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/9fe70fe3-ca88-4b1e-bb70-f364e53e7c6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Adicciones,Infancia,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los gestos y actitudes de Trump que avivan el fantasma de la demencia que ya afectó a Biden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/gestos-actitudes-trump-avivan-fantasma-demencia-afecto-biden_1_2127188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9dd2da56-652c-46f5-a4b5-843cbc699d41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gestos y actitudes de Trump que avivan el fantasma de la demencia que ya afectó a Biden"></p><p>Donald Trump interrumpió una reunión estratégica con ejecutivos de las mayores petroleras del mundo para levantarse de la mesa, caminar hasta la ventana de la sala y quedarse mirando las obras de su nuevo salón de baile, un proyecto personal que <a href="https://www.bbc.com/news/articles/cvgre1nrm21o" target="_blank">ya ha duplicado su coste inicial</a> y que el presidente volvió a elogiar durante varios minutos ante una audiencia desconcertada.</p><p> “Un momento inusual para mirar, pero pensé que ya que estábamos…”, dijo, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=N_Q_DsRfYW4" target="_blank">antes de volver a sentarse y retomar la conversación</a>. Minutos después, <a href="https://www.huffpost.com/entry/marco-rubio-trump-note_n_695edea6e4b07c5009384f24" target="_blank">anunció en voz alta</a> que el Secretario de Estado, Marco Rubio, acababa de pasarle una nota privada, y procedió a leerla íntegra ante todos los presentes, generando confusión en la sala y obligando al propio Rubio a reconducir la reunión.</p><p>Las escenas, captadas en vídeo, tuvieron lugar el pasado 9 de enero durante un encuentro con ejecutivos de las compañías petroleras Chevron y Exxon para impulsar inversiones en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Para buena parte de la prensa estadounidense, se convirtió en la imagen más reciente de una sucesión de comportamientos públicos que han <strong>reactivado el debate sobre la capacidad cognitiva del presidente</strong> para ejercer el cargo en su segundo mandato.</p><p>A lo largo de 2025, Trump ha protagonizado intervenciones erráticas, discursos plagados de digresiones y episodios de aparente desorientación que han alimentado la preocupación incluso entre antiguos aliados. En un análisis publicado a finales de año, <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2025/dec/24/trump-mental-health-speech-address-2025-review?CMP=Share_iOSApp_Other" target="_blank"><em>The Guardian</em></a> recopiló múltiples apariciones públicas en las que el presidente se desvió de los temas previstos para hablar de asuntos inconexos, mezcló anécdotas improbables con afirmaciones falsas y mostró dificultades para mantener el hilo de sus intervenciones.</p><p>Trump se convirtió el año pasado en el presidente estadounidense de mayor edad al jurar el cargo, tras una campaña en la que el supuesto deterioro cognitivo del presidente saliente, Joe Biden, fue uno de sus mayores argumentos electorales. Biden protagonizó durante su mandato varias escenas alarmantes como su <a href="https://apnews.com/article/voter-voices-presidential-debate-b220822262965fd3e48e1b47529fe983" target="_blank">actuación en su último debate electoral</a> antes de dejar paso a Kamala Harris, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=h3qW6DB68lI" target="_blank">quedarse aparentemente dormido en cumbres internacionales</a> o sufrir <a href="https://www.youtube.com/watch?v=lEFt-rD8gro" target="_blank">varias caídas en actos públicos</a>. </p><p>Ahora, la sucesión de varios episodios similares, aunque no tan flagrantes, por parte de Trump, ha llevado a algunos medios estadounidenses a dejar de tratar estos gestos como simples excentricidades y a situarlos en un marco más amplio: el de <a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-consolida-contrapesos-primer-ano-segundo-mandato_1_2121549.html" target="_blank">un presidente de 79 años que ejerce el poder sin apenas filtros ni contrapesos efectivos.</a> </p><p>Frente a estas dudas, Trump ha optado —como es habitual en él— por una estrategia de confrontación. A comienzos de enero <a href="https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/115825378093317232" target="_blank">volvió a presumir en su red social, Truth Social</a>, de haber “acertado al 100%” un test cognitivo —cuyos resultados no publicó— por “tercera vez consecutiva”, asegurando que los médicos de la Casa Blanca le habían declarado en “perfecta salud”. El mensaje, lejos de cerrar el debate, lo reavivó.</p><p>En declaraciones a <a href="https://www.thedailybeast.com/top-doctor-dr-vin-gupta-sounds-alarm-after-trump-seems-to-confirm-dementia-fears/" target="_blank"><em>The Daily Beast</em></a>, el analista médico de NBC News Vin Gupta advirtió de que someterse con tanta frecuencia a pruebas como el test cognitivo de Montreal no suele ser un indicio tranquilizador. Según explicó, este tipo de evaluaciones se repiten habitualmente cuando existe un seguimiento de posibles deterioros, no como chequeo rutinario. El psicólogo John Gartner fue más allá al señalar, en declaraciones al mismo medio, que repetir la misma prueba varias veces <strong>sugiere monitorización de un problema, no simple evaluación preventiva</strong>.</p><p>La Casa Blanca ha rechazado de plano estas interpretaciones. Sus portavoces han insistido en que Trump goza de una agudeza mental “sin parangón” y <strong>han evitado facilitar información detallada</strong> sobre las pruebas médicas a las que se ha sometido el presidente. La opacidad ha contribuido, sin embargo, a mantener viva la especulación, especialmente después de que en octubre trascendiera que Trump se había realizado una resonancia magnética durante un reconocimiento médico, cuya explicación oficial fue que era una “prueba preventiva”.</p><p>El debate ha trascendido el ámbito mediático y médico para instalarse en el terreno político y jurídico. Un análisis publicado por la <a href="https://www.ibanet.org/President-Trump-and-the-25th-Amendment" target="_blank"><em>International Bar Association</em></a>, una organización global de juristas, subraya que no se trata solo de diagnosticar al presidente, sino de evaluar si determinados comportamientos públicos pueden tener consecuencias constitucionales. El texto recuerda que la 25ª Enmienda de la Constitución de Estados Unidos contempla un mecanismo —nunca utilizado, aunque también frecuentemente mencionado con Joe Biden— para <strong>apartar a un presidente incapacitado para desempeñar sus funciones</strong>, siempre que el vicepresidente y la mayoría del gabinete así lo declaren.</p><p>El artículo repasa discursos recientes de Trump, como su intervención ante la Asamblea General de la ONU o <a href="https://rollcall.com/factbase/trump/transcript/donald-trump-speech-department-of-defense-leaders-quantico-september-30-2025/" target="_blank">su discurso ante mandos militares en Virginia</a>, en los que combinó amenazas, digresiones y afirmaciones falsas, y recoge las declaraciones de dirigentes demócratas que han planteado abiertamente la posibilidad de activar ese mecanismo. La propia IBA reconoce, no obstante, que la <strong>viabilidad política de una medida así es mínima</strong> en un gabinete dominado por leales al presidente.</p><p>En un segundo mandato marcado por <strong>la concentración de poder y la erosión de los contrapesos democráticos</strong>, los gestos de Trump han dejado de ser simples anécdotas. Para una parte creciente del debate público estadounidense, se han convertido en síntomas de un problema mayor: qué ocurre cuando el poder absoluto se ejerce sin nincgún control, y cuando las dudas sobre la capacidad de quien lo ostenta ya no pueden despacharse como ruido mediático.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6cd7b1a2-127e-45b4-ac16-8baddf3ad36a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 18:20:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Carrascón]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/9dd2da56-652c-46f5-a4b5-843cbc699d41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="112141" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/9dd2da56-652c-46f5-a4b5-843cbc699d41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="112141" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los gestos y actitudes de Trump que avivan el fantasma de la demencia que ya afectó a Biden]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/9dd2da56-652c-46f5-a4b5-843cbc699d41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Joe Biden,Estados Unidos,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Año nuevo, hábitos viejos: por qué empezar es fácil y mantener es lo difícil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/portada/ano-nuevo-habitos-viejos-empezar-facil-mantener-dificil_1_2121241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/39c3ac2f-8813-4512-babb-3a700b9c514f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Año nuevo, hábitos viejos: por qué empezar es fácil y mantener es lo difícil"></p><p>El 1 de enero tiene algo de “interruptor psicológico”. De repente, parece más fácil imaginarse y comprometerse con una versión mejorada de uno mismo: más activo, más ordenado, más saludable. Es como si el calendario ofreciera una línea de salida nítida y, con ella, una sensación de control: “empiezo de cero”, “ahora sí toca”, “este año lo hago bien”.</p><p>No es solo una sensación. El llamado <a href="https://pubsonline.informs.org/doi/10.1287/mnsc.2014.1901" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>fresh start effect</em></span></a> (“efecto reinicio”) muestra que los hitos temporales —año nuevo, cumpleaños, comienzo de mes o incluso de semana— actúan como “marcadores” que nos empujan a perseguir metas, porque facilitan que dejemos mentalmente atrás errores pasados y miremos hacia adelante. Dicho de otra forma: esos cortes en el tiempo hacen más fácil activar la intención de cambio, porque aumentan la saliencia de nuestros ideales (cómo nos gustaría ser) y reducen, momentáneamente, el peso de la inercia.</p><p>El problema es que iniciar es la parte sencilla. Mantener, por el contrario, cuesta. El impulso del “reinicio” suele durar lo que dura la novedad: unos días, quizá unas semanas. Después regresan la rutina, el cansancio, las prisas y los mismos estímulos de siempre. Y cuando fallamos, solemos explicarlo con una palabra que lo tapa todo:<strong> la falta de “fuerza de voluntad”</strong>.</p><p>Desde la psicología, sin embargo, lo habitual es que no falle la voluntad: falla el diseño del cambio. Si el propósito no se traduce en conductas concretas, si no hay un plan para los obstáculos y si el entorno sigue empujando hacia el hábito antiguo, la intención se queda sola frente a un sistema (tu día a día) que está optimizado para “lo de siempre”.</p><p>“Este año me cuido” suena bien, pero el cerebro no se mueve con titulares. Se mueve con conductas concretas: qué hago, cuándo, dónde y durante cuánto tiempo. La investigación sobre metas lleva décadas señalando que las <a href="https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2F0003-066X.57.9.705" target="_blank">metas específicas</a> (y con cierto grado de desafío realista) funcionan mejor que las vagas, porque guían la atención y permiten medir progreso.</p><p>Hay una regla útil: si no puedes escribir tu propósito como una acción observable, todavía no es un plan. “Hacer ejercicio” no compite contra el sofá. “Caminar 25 minutos lunes, miércoles y viernes al salir del trabajo” sí compite, porque ya tiene forma.</p><p>Nos gusta pensar que decidimos en frío, pero buena parte de lo que hacemos es automático. <a href="https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2F0033-295X.114.4.843" target="_blank">Los hábitos se disparan por señales del contexto</a> (lugares, horarios, rutinas, personas). Y, cuando están muy asentados, pueden activarse incluso aunque la intención consciente sea otra.</p><p>Por eso el cambio fracasa cuando pretende ocurrir “en el aire”, sin tocar el entorno. Si tu propósito es comer mejor, pero tu despensa sigue igual y la compra del supermercado la haces con hambre a última hora, el guion de siempre gana. No por falta de valores, sino por exceso de fricción.</p><p>El autocontrol existe, claro. Pero es <strong>más fiable como “empuje ocasional”</strong> que como sistema de vida. La conclusión práctica es simple: cuanto más dependas de “aguantar”, más vulnerable será tu propósito en semanas de estrés, sueño irregular o carga laboral.</p><p>En cambio, cuando el cambio se apoya en decisiones previas (por ejemplo, dejar preparada la ropa deportiva para salir a correr, planificar cenas sencillas, desinstalar una app, pactar con alguien un plan), reduces la necesidad de negociar contigo mismo cada día.</p><p>Muchos propósitos son prohibiciones: “no comer dulce”, “no fumar”, “no procrastinar”. El problema es que “no” no dice qué hacer cuando llegue el disparador. ¿Qué harás cuando te ofrezcan postre? ¿Qué harás cuando tengas ansiedad? ¿Qué harás cuando aparezca el impulso de posponer?</p><p>Un <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0234097" target="_blank">detallado experimento</a> sobre los propósitos de año nuevo encontró que las metas de aproximación (añadir una conducta deseada) se sostienen mejor que las metas de evitación (dejar o evitar algo).</p><p>No significa que “dejar” sea imposible; significa que conviene traducir el “dejar” a un “hacer”. Por ejemplo: no “dejar el azúcar”, sino “tomar fruta después de comer” o “tomar yogur natural con canela” (alternativas concretas).</p><p>Aquí aparece otra trampa: expectativas. Un <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ejsp.674" target="_blank">estudio clásico</a> sobre formación de hábitos observó que la automaticidad crece con el tiempo, pero a ritmos muy distintos según la persona y la conducta. En promedio, no hablamos de “una semana de motivación”, sino de varias semanas o meses de repetición.</p><p>Y hay un detalle tranquilizador: un tropiezo puntual no “rompe” el hábito en construcción. Lo que lo rompe es abandonar la repetición durante demasiado tiempo. Dicho en lenguaje cotidiano: no te hunde un día malo; te hunde convertir ese día malo en “ya da igual”.</p><p>En consulta se ve a menudo: la persona sabe lo que quiere, pero no logra hacerlo en el momento clave. Para construir ese puente hay una herramienta sorprendentemente simple y con evidencia sólida: las <a href="https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2F0003-066X.54.7.493" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>implementation intentions</em></span></a>, planes del tipo “si pasa X, entonces haré Y”.</p><p>Por ejemplo, “Si es martes y salgo tarde, entonces pediré una cena ‘plan A’ (ensalada + proteína)” o “Si me descubro abriendo redes por inercia, entonces las cierro y pongo un temporizador de 10 minutos para empezar la tarea” o bien “Si me ofrecen una segunda copa, entonces pediré agua con gas”.</p><p>Un complemento útil es el <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1948550613476307" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>mental contrasting</em></span></a>: imaginar el beneficio deseado, pero también el obstáculo realista que probablemente aparecerá, y planificar la respuesta. En estudios educativos, combinar este enfoque con planes “si–entonces” ha mostrado mejoras en desempeño y persistencia.</p><p>Por último, hay propósitos que nacen de presión externa (“debería”, “para no sentirme culpable”, “para encajar”). La <a href="https://psycnet.apa.org/doiLanding?doi=10.1037%2F0003-066X.55.1.68" target="_blank">teoría de la autodeterminación</a> distingue entre motivación autónoma (alineada con valores propios) y motivación controlada (por presión o recompensa externa). La primera sostiene mejor el esfuerzo a largo plazo.</p><p>Hay una pregunta útil, sencilla y reveladora: “Si nadie me viera, ¿seguiría queriendo este cambio?” Si la respuesta es “no”, quizá el propósito necesita reformularse para que conecte con algo personal.</p><p>Probemos a escribir los propósitos en tres líneas:</p><p>Este enfoque no promete perfección. Promete algo más realista: menos negociación diaria y más consistencia. Y, al final, los cambios duraderos suelen parecerse menos a un gran gesto de enero y más a una suma de decisiones pequeñas bien diseñadas.</p><p>___________________________________</p><p><em><strong>Oliver Serrano León</strong></em><em> es director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea. Este artículo fue publicado originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/" target="_blank"><em>The Conversation</em></a><em>. Lea el </em><a href="https://theconversation.com/es-una-buena-idea-dar-de-comer-a-los-pajaros-272390?utm_medium=email&utm_campaign=Envo%20medios%202912&utm_content=Envo%20medios%202912+CID_090cd29eb841a4b9de3d0d65359657c7&utm_source=campaign_monitor_es&utm_term=Es%20una%20buena%20idea%20dar%20de%20comer%20a%20los%20pjaros" target="_blank"><em>original aquí</em></a><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[55af2b00-f90e-4f11-a1a8-dc3318d3091d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 05:01:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Oliver Serrano León]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/39c3ac2f-8813-4512-babb-3a700b9c514f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9374812" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/39c3ac2f-8813-4512-babb-3a700b9c514f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9374812" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Año nuevo, hábitos viejos: por qué empezar es fácil y mantener es lo difícil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/39c3ac2f-8813-4512-babb-3a700b9c514f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Salud,Navidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho a despedirse es una política de salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/derecho-despedirse-politica-salud-mental_129_2117001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a despedirse es una política de salud mental"></p><p>El reciente acuerdo del Ministerio de Trabajo y Economía Social para la ampliación de los permisos vinculados al acompañamiento y al duelo supone un avance relevante en <strong>salud laboral y salud mental</strong>. Se trata de un reconocimiento institucional: la pérdida, la despedida y el acompañamiento al final de la vida son momentos críticos que requieren protección pública. Ignorarlos es invisibilizar el sufrimiento, la enfermedad y, con frecuencia, cronifica el malestar psicológico en una sociedad que pretende negar emociones naturales como la tristeza, y que se sostiene sobre un<strong> mantra de hiperproductividad</strong> claramente insostenible.</p><p>Durante décadas, el mundo del trabajo ha tratado el duelo como <strong>un paréntesis incómodo</strong>, un tiempo improductivo que debía resolverse con rapidez. Sin embargo, la evidencia científica muestra que la negación o la interrupción abrupta de los procesos de duelo incrementa el riesgo de ansiedad, depresión, trastornos adaptativos y bajas laborales prolongadas. Facilitar tiempos suficientes para afrontar la pérdida es una intervención preventiva en salud mental.</p><p>Desde esta perspectiva, cuidar el final de la vida y garantizar tiempo para despedirse no es un gasto, sino una inversión. Una inversión en bienestar psicológico, en cohesión social y en sostenibilidad del sistema sociosanitario. Los costes derivados de las diferentes patologías vinculadas a la no elaboración del duelo —mayor utilización de recursos sanitarios, incapacidad temporal y pérdida de productividad a medio plazo— seguramente superan los de una política laboral que respete<strong> los ritmos humanos </strong>ante la muerte.</p><p>Permitir estos tiempos reduce el impacto psicológico del duelo no elaborado, previene problemas de salud mental comunes asociados al estrés y favorece procesos de afrontamiento más saludables. Además, humaniza las relaciones laborales, refuerza la dignidad humana en el final de la vida y envía un mensaje claro: nuestros vínculos<strong> importan</strong>.</p><p>Este enfoque es coherente con las orientaciones actuales en salud mental, que subrayan la importancia de los determinantes sociales y laborales del bienestar psicológico. El trabajo no es solo un espacio de producción, sino un entorno que puede proteger o deteriorar la salud mental. Reconocer el duelo dentro de las políticas laborales implica asumir que la vida cotidiana es un <strong>asunto político</strong>.</p><p>En un contexto de creciente preocupación por la salud mental, avanzar en permisos de duelo más amplios es una decisión que conecta ética y política pública. Gobernar<strong> también consiste en cuidar</strong>. </p><p>_______________</p><p><em><strong>Vanessa Vilas-Riotorto </strong></em><em>es socia de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ba5e8998-a90b-4f14-9064-8776bc75e617]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Vanessa Vilas-Riotorto]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="52164" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="52164" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El derecho a despedirse es una política de salud mental]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Política,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadadora se tira a la piscina 12 años después: "Antes estábamos encasillados, ahora no hay etiquetas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/musica/nadadora-tira-piscina-12-anos-despues-estabamos-encasillados-ahora-no-hay-etiquetas_128_2097406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/506e6eb8-be5b-4a39-9ec5-22ec0b1de5f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadadora se tira a la piscina 12 años después: "Antes estábamos encasillados, ahora no hay etiquetas""></p><p>Nadadora marcó la escena del indie-pop español cuando ésta se abría paso, allá en los 2000. Su separación en 2013, tras diez años de trayectoria, conmocionó a un público que cada vez era más numeroso. Tras un largo parón, han vuelto con más fuerza y, dicen, "más equilibradas con el universo". <strong>Su nuevo disco, </strong><em><strong>Mañana y siempre,</strong></em><em> </em>promete un sonido que recuerda al viejo Nadadora,<em> </em>pero con esa madurez que da el paso de los años. </p><p>En el LP, Sara Atán (voz y guitarra), Gonzalo Abalo (voz y guitarra), Edu Romero (bajo), Montxo Couselo (teclado) y Daniel Abalo (batería) cuentan con colaboraciones como la del también gallego<strong> Xoel López</strong><em>. </em>"Lo más importante para nosotros es la honestidad". Un regreso orquestado bajo la batuta de Ernie Records, la discográfica que les acompañará de nuevo y que lleva a otros artistas como Alba Reche, Shego o Grande Amore. "Hemos intentado hacerlo sin seguir patrones ni modas", aseguran.</p><p>Sara y Gonzalo se han acercado a la redacción de <strong>infoLibre</strong> para contar cómo están viviendo esta vuelta al circuito, los cambios que observan en la industria musical y cómo va a ser la gira que preparan con mucho cariño para 2026.</p><p><strong>Para comenzar, un pregunta casi por protocolo, porque ya lo han contado más veces: ¿cómo fue el reencuentro de la banda?</strong></p><p><strong>SARA</strong>: Bueno, en realidad decidimos volver a tocar y empezamos a montar canciones Gonzalo y yo hace casi dos años. Y cuando ya teníamos material que nos apetecía grabar, involucramos a todos y nos pusimos a trabajar... hace más de un año.</p><p><strong>G.: </strong>Sí, un reencuentro que fue muy natural. Nos lo fue pidiendo la vida, ella sola nos llevó hasta aquí, ¿no?</p><p><strong>S</strong>.: Todos podíamos y queríamos. Así que fue premeditado, porque estuvimos trabajando antes y nos apetecía mucho grabarlo y tener un nuevo registro sonoro a día de hoy. Hace ya muchos años... Queríamos reflejar lo que somos ahora.</p><p><strong>Después de esta vuelta, ¿cómo se describirían? </strong></p><p><strong>S</strong>.: La portada del disco representa con el <em>Kintsugi</em> esos quiebros que provocan una rotura. [El <em>Kintsugi </em>es una técnica japonesa de reparación de objetos de cerámica que utiliza una laca mezclada con polvo de oro para unir los fragmentos rotos; una técnica que no busca ocultar las fracturas, sino resaltarlas].</p><p><strong>G</strong>.: Y esa rotura se muestra, no se oculta.</p><p><strong>S</strong>.: No es que la celebre, pero la acepta de alguna forma. Han pasado muchos años desde que no estamos toda la banda y a cada uno le ha pasado de todo en la vida. Es un poco esa muestra de que somos distintos porque nos han pasado muchas cosas. Cosas buenas, cosas malas. Y tenemos heridas que han cicatrizado y otras que todavía no. Esto también es una especie de sanación individual y que ayuda a catalizar un poco todo.</p><p><strong>G</strong>.: Lo que nosotros somos hoy va cambiando y va evolucionando, así que se tiene que reflejar en la música. La música tiene que ser un reflejo muy honesto de lo que somos en este momento.</p><p><strong>¿Y qué son en este momento?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Mejores personas, o más equilibradas con el universo...</p><p><strong>S</strong>.: Bueno, no sé si mejores personas...</p><p><strong>G</strong>.: Más equilibradas con el universo, borra lo otro [risas].</p><p><strong>S</strong>.: Mejores, no. Lo que pasa es que el momento vital es muy distinto. Nuestras vidas han cambiado mucho y hemos tenido que aprender a ser muy resilientes, a ser fuertes, a tener más responsabilidades. Y eso te lleva a priorizar de otra forma. Ha cambiado mucho la forma de grabar también. No solo hemos cambiado nosotros, es que ha cambiado mucho la escena. Y con las redes y tal... las etiquetas... que gracias a Dios ya no existen...</p><p><strong>G</strong>.: Si me preguntas si la escena está más equilibrada con el universo, yo creo que no.</p><p><strong>S</strong>.: Nosotros lo que intentamos es un ejercicio de equilibrio en el universo. Yo creo que es un intento de aceptación de lo que eres e intentar que suene lo más honesto posible. </p><p><strong>Después de 12 años, habrá más cosas que habrán encontrado cambiadas. ¿Qué sienten que es distinto en la industria?</strong></p><p><strong>S</strong>.: Todo. Desde la producción, preproducción, grabación [...]. El tema de las redes también ha cambiado.</p><p><strong>G</strong>.: La forma de consumir la música ha cambiado mucho. Cuando nosotros hacíamos el último disco, Spotify acababa de lanzarse en España. Es decir, las plataformas de <em>streaming</em> no eran el consumo mayoritario de música ni de lejos. Había mucha piratería en aquella época, y el principal reproductor era el CD. Joder, parece que estamos hablando de los años 60.</p><p><strong>S</strong>.: Es que no hace tanto, claro. Antes todos estábamos mucho más encasillados, y ahora lo rico es precisamente lo contrario, que no haya tantas etiquetas. Que todo pueda suceder y que tengas todo ese acceso. También está la parte de los algoritmos y cómo funcionan... No sé cuán aleatorio realmente es, no conoces los sesgos... Antes eran de otro tipo. Era la prensa musical o lo que te decían los críticos de tu disco.</p><p><strong>¿Sienten que ahora hay una gran parte del esfuerzo que tienen que poner en visibilidad más que en la música? ¿Lo llevan como una carga?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Sí. Yo lo llevo como una carga, sin duda. De hecho, es algo que no me gusta y con lo que no me siento cómodo.</p><p><strong>S</strong>.: Porque no estamos acostumbrados. A nosotros lo de crear contenido por crear contenido también nos abruma. Llega un momento en que satura porque además tiene que ser contenido de valor.</p><p><strong>¿Qué les inspira para crear música? </strong></p><p><strong>G</strong>.: Yo creo que la inspiración fundamental son las cosas que te van ocurriendo en la vida. Aquellas que tienen un impacto emocional lo suficientemente grande para que tú las quieras canalizar en un instrumento, que es una canción, y que llegue a todo el mundo. De hecho, la música de Nadadora es reconocible porque tiene esa interpretación poética que nos gusta dar a la vida, esa cierta "otoñalidad" y una sensación pausada y más tranquila, pero con impacto.</p><p><strong>S</strong>.: Yo creo que lo que más te inspira es cómo te hace sentir al hacerlo. Cómo te sientes físicamente cuando eres capaz de expresarte. Antes decía que, afortunadamente, todo el mundo habla con mucha más libertad de las emociones [...]. Yo creo que lo que más te inspira es que, de repente, abres una puerta y sale una parte de ti, y es una sanación, también, o una búsqueda de identidad. Y luego, esto también te saca de muchos sitios. </p><p><strong>¿Y qué grupos musicales les inspiran o cuáles tienen como referencia?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Yo te voy a decir tres que tengo en la cabeza siempre que toco, siempre, siempre. Uno son los <em>Cocteau Twins</em>, que siempre están en mis dedos. Y los otros son <em>The Cure</em> y <em>Trembling Blue Stars</em>. </p><p><strong>S</strong>.: Sí que tengo un disco fetiche, es como un bálsamo. Cuando tengo un mal día hay dos cosas que me funcionan, este disco y <em>Doctor en Alaska</em>. Es el de "Prefab Sprout" de <em>Steve McQueen</em>. Durante estos dos años ha sido más difícil conocer música porque el tiempo que tenemos lo dedicamos a <em>Nadadora</em>, y eso tiene su parte buena y su parte mala. Te documentas poco, pero es bueno porque no te dejas influir demasiado. Al no estar tan apegado a referentes externos, te obliga a ir sacando lo tuyo con una cierta atemporalidad. Sin seguir patrones ni modas.</p><p><strong>¿Cómo ven el panorama de los grupos gallegos?</strong></p><p><strong>S</strong>.: Yo creo que ha crecido y está en un buen momento.</p><p><strong>G</strong>.: Sí. Y de hecho, nuestro sello (Ernie Records) creo que tiene mucho que ver en eso. Xoel López, por cierto, <strong>colabora en una de las canciones del disco</strong>. Toca la guitarra y canta en la última canción. Estamos muy contentos. Creo que el panorama es muy rico, mucho más que nunca. La presencia de grupos, no solo gallegos, sino <strong>que también cantan en gallego</strong>, es muy relevante. Hay mucha más presencia de la que yo diría que hubo nunca fuera del <em>folk</em>. Y Ernie Records tiene mucho que ver con esto.</p><p><strong>S</strong>.: Sí, y la profesionalización que ha habido. Es gente que vive de la música. Fuera de lo que es el <em>folk</em>, quiero decir. Yo he escuchado <em>folk </em>en mi vida por todos lados, por eso me gusta mucho cómo se ha rescatado y se ha hecho <strong>esa nueva fusión de tradición con pop</strong> o con otros registros, que ahora está tan de moda. También es el idioma... es todo. Y luego también hay ciertos artistas, también de nuestro sello, que desprenden ese sentimiento de orgullo con la identidad propia. Que tú lo ves y dices: "Es gallego". </p><p><strong>G</strong>.: Y hay muchos artistas que se consagraron en estos años. Xoel es un ejemplo, cuando tocábamos con él aún estaba en el grupo <em>Deluxe. </em>Otro ejemplo también es <em>Iván Ferreiro</em>. Y todo suma. <strong>Estos grandes referentes</strong> que han seguido creciendo se suman a un montón de nuevos referentes que están creando una estructura.</p><p><strong>¿Y ustedes volverán a cantar en gallego?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Sí. </p><p><strong>S</strong>.: Sí. Aparte yo creo que es súper agradecido.</p><p><strong>G</strong>.: No lo hemos hecho en el último, pero nos toca ya hacer algo. Tiene que ser natural, y cuando tenga que surgir, surgirá.</p><p><strong>¿Cuál es su relación con las expectativas? ¿Tienen alguna para esta nueva etapa de </strong><em><strong>Nadadora</strong></em><strong>?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Recibir este aprecio de la gente que lo escucha y cómo se convierte en un pequeño tesoro para ellos es la recompensa para mí. Y creo que para mí la expectativa es eso, es <strong>que se convierta en un pequeño tesoro</strong> para todo aquel que lo quiera abrazar.</p><p><strong>S</strong>.: Claro, a ver, es complicado cuantificar la expectativa. También depende como te levantes ese día. Creo que las expectativas son que la gente se emocione, que se pongan la canción y <strong>le haga sentirse casa</strong>. </p><p><strong>¿Habrá gira?</strong></p><p><strong>G</strong>.: Sí, sí la habrá. No va a ser una gira muy extensa, van a ser poquitas fechas, muy cuidadas, con mucho mimo. Queremos que sean pequeños tesoros y así está planteada. A lo largo del 2026 habrá una gira no muy grande.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ed25a36d-593d-43fb-8dba-ae48d79bf711]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 05:01:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/506e6eb8-be5b-4a39-9ec5-22ec0b1de5f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86853" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/506e6eb8-be5b-4a39-9ec5-22ec0b1de5f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86853" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nadadora se tira a la piscina 12 años después: "Antes estábamos encasillados, ahora no hay etiquetas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/506e6eb8-be5b-4a39-9ec5-22ec0b1de5f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Indie,Pop,Redes sociales,Industria discográfica,discos,Salud mental,Entrevistas musicales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Varios muertos y heridos tras ser atropellados por un autobús en el centro de Estocolmo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/muertos-heridos-atropellados-autobus-centro-estocolmo_1_2098045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a986bf89-6d75-4072-801c-6a9abebdbc47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Varios muertos y heridos tras ser atropellados por un autobús en el centro de Estocolmo"></p><p>Varias personas han muerto y otras han resultado heridas al <strong>ser atropelladas este viernes por un autobús</strong> en el barrio de Östermalm, en el centro de Estocolmo, informó la Policía sueca, que no ha dado cifras concretas, informa EFE.</p><p>El conductor del autobús ha sido detenido y se ha abierto un caso por homicidio, aunque la Policía <strong>no cree que se trate de</strong><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/terrorismo-sigue-golpeando-francia-diez-anos-despues-bataclan-deja-119-victimas_1_2097284.html"  > terrorismo</a>, según la televisión pública SVT, y otros medios como el digital Expressen apuntan a un posible problema de salud del chófer. </p><p>Otros medios como el digital Expressen apuntan a un posible <strong>problema de salud del chófer</strong>, que estrelló el autobús contra una parada.</p><p>"Varias personas atropelladas por un autobús en Valhallavägen a la altura del Instituto de Tecnología. En el suceso <strong>hay tanto personas heridas como muertas</strong>", señala el último comunicado policial.</p><p>Según declaró un portavoz de la región de Estocolmo a SVT, hay <strong>tres muertos y dos heridos</strong>, aunque esa cifra no ha sido confirmada de forma oficial.</p><p>De acuerdo con los<a href="https://www.infolibre.es/politica/nuevo-fallo-pulseras-maltratadores-obliga-activar-protocolo-emergencia_1_2095984.html"  > servicios de emergencias</a>, el autobús estaba fuera de servicio y<strong> no llevaba pasajeros en el momento del accidente</strong>, que tuvo lugar en el barrio de Östermalm, en el centro de la capital sueca. <strong>Técnicos de la policía han acudido a la zona,</strong> que ha sido acordonada por orden de las autoridades. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4d86c9aa-000f-485b-bfec-8b3c41e252a4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 16:36:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a986bf89-6d75-4072-801c-6a9abebdbc47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="340947" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a986bf89-6d75-4072-801c-6a9abebdbc47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="340947" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Varios muertos y heridos tras ser atropellados por un autobús en el centro de Estocolmo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a986bf89-6d75-4072-801c-6a9abebdbc47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Atropellos,Suecia,Estocolmo,Terrorismo,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
