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    <title><![CDATA[infoLibre - 27S | Rumbo a la huelga del clima]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/27s-rumbo-huelga-clima/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - 27S | Rumbo a la huelga del clima]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cinco consecuencias para España del impacto del cambio climático en los océanos proyectado por los expertos de la ONU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cinco-consecuencias-espana-impacto-cambio-climatico-oceanos-proyectado-expertos-onu_1_1175046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e47b849d-049d-409a-a331-c7e5ff8c18eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco consecuencias para España del impacto del cambio climático en los océanos proyectado por los expertos de la ONU"></p><p>El tercer informe del ciclo sobre el impacto del cambio climático en el mundo elaborado por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/25/el_ipcc_alerta_del_impacto_crisis_climatica_los_oceanos_crecidas_del_nivel_del_mar_muerte_vida_marina_peores_fenomenos_extremos_99170_1012.html" target="_blank">centrado en los océanos y la criosfera</a>, se ha publicado este miércoles, <strong>añadiendo más datos a la evidencia de que una acción decidida contra el calentamiento global es urgente de necesidad</strong>. El estudio, proveniente del grupo de científicos más riguroso y respetado del mundo, parte de la evaluación de 7.000 artículos científicos y consta del aporte de 104 autores y editores de 36 países, incluido España. En plena semana de movilización climática, sus conclusiones han cargado aún más si cabe a los jóvenes, y no tan jóvenes, de razones para pedir un cambio en el rumbo suicida de las políticas sociales, económicas y medioambientales relacionadas con la crisis climática.</p><p>A grandes rasgos, el IPCC no dice nada que no sepamos, incluso nada que no estuviera bien arraigado en el imaginario popular sobre los efectos del cambio climático: <strong>el océano, el hielo y la nieve de la Tierra están siendo transformados</strong>. Lo que es novedoso es una predicción tan detallada de qué manera pueden ser transformados en un escenario de altas emisiones. El aumento del nivel del mar se está acelerando y en los peores pronósticos, crecerá más de 10 veces más rápido para el año 2100 en comparación con el siglo XX: hasta alcanzar casi un metro de subida, anegando islas y zonas costeras enteras. Los glaciares podrían perder más de un tercio de su masa; la vida marina, ya afectada, podría abocarse a una extinción cercana al 20% de toda su población; y<strong> las olas de calor marinas provocarán fenómenos extremos (ciclones y huracanes) destructivos hasta cotas nunca vistas.</strong></p><p><strong>España, el país del continente más vulnerable a los efectos del calentamiento global</strong>, mira –o debería mirar– las conclusiones de estos informes con atención. "Somos un país con unos recursos hídricos limitados y vulnerables al cambio climático; más de dos tercios de nuestra superficie están en riesgo de desertificación; y poseemos cerca de 10.000 kilómetros de costa, con el consiguiente impacto que puede tener el aumento del nivel del mar y los eventos extremos", resume el Ministerio para la Transición Ecológica. Repasamos <strong>las cinco principales consecuencias de las transformaciones en océanos y criosfera</strong> que describe el IPCC que podrían tener una especial incidencia dentro de nuestras fronteras.</p><p><strong>El aumento del nivel del mar</strong></p><p>La subida del nivel del mar tiene una primera consecuencia evidente: <strong>las inundaciones en un país con casi 8.000 kilómetros de costa</strong>. Según un estudio publicado en <em>Nature</em>, <strong>hasta 322.000 personas en España se podrían ver afectadas por la anegación de sus casas y sus tierras a finales de siglo</strong>, si las emisiones no se reducen radicalmente. La entrada del agua, evidentemente, no solo tiene impactos a nivel personal: también a nivel económico, producto del esfuerzo en contener su avance y en las pérdidas de infraestructuras. Otro artículo, elaborado por el Centro Vasco para el Cambio Climático, asegura que Barcelona sería una de las ciudades europeas más afectadas en este sentido. Los gastos podrían ascender, a finales de siglo, a 800 millones de dólares al año. El presupuesto de la ciudad condal para 2018 fue de 2.739 millones de euros.</p><p>Algunos ecosistemas especialmente delicados y muy vulnerables a la entrada del agua salada podrían verse modificados para siempre, y con ellos las actividades económicas que sustentan y la vida que albergan: por ejemplo, el <strong>delta del Ebro</strong>, con una producción de arroz que se echaría a perder con la salinización. Doñana, ubicado en la desembocadura del Guadalquivir, desaparecería bajo las aguas directamente, como muestran todas las proyecciones. De hecho, ya ha pasado en otras ocasiones. <a href="http://www.nauticadigital.com/historia/el-guadalquivir-fue-navegable-en-la-epoca-romana-hasta-cordoba/" target="_blank">En época romana las marismas no eran marismas, sino un golfo.</a></p><p>El IPCC destaca que una reducción radical de las emisiones, partiendo del momento actual, <strong>podría dejar el aumento del nivel del mar a la mitad (algo menos de 50 centímetros), lo cual reduciría significativamente las pérdidas y el sufrimiento para las comunidades costeras.</strong> La mala noticia es que, como ya sabíamos, el cambio climático es inevitable: así que solo la adaptación podrá conseguir que se pase de una crisis a un fenómeno abordable. Los científicos convocados por Naciones Unidas han destacado en el informe que este abordaje es especialmente sensible a la injusticia climática: es decir, que como se narraba en <a href="https://www.goodreads.com/book/show/40213488-hajira" target="_blank">Hajira</a>, los más ricos construyan infraestructuras a salvo del océano y los más pobres, anclados a la costa donde viven, sufran una y otra vez las inclemencias del mar.</p><p>Fenómenos extremos más fuertes y más frecuentes</p><p>El aumento del nivel del mar no solo implica una crecida lenta pero constante de los océanos, comiéndole terreno a la costa: <strong>implica, según describe el IPCC, que las inundaciones puntuales por temporales avanzarán mucho más y alcanzarán puntos tierra adentro nunca antes alcanzados</strong>. Pero no solo hay más agua, fruto del deshielo de los polos: está más caliente. Y dada la situación geográfica de la Península Ibérica y las islas, es especialmente preocupante. Al oeste, el IPCC ha advertido de que la temporada de huracanes en el Atlántico será cada vez más destructiva, y los ciclones tendrán más vida que la que tienen ahora: pudiendo llegar, incluso, a cruzar el charco desde el Caribe a Canarias. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/10/21/el_aviso_leslie_llegaran_huracanes_peninsula_iberica_87939_1012.html" target="_blank">Leslie, el año pasado, fue un primer aviso</a>: desembarcó en Portugal muy débil, pero los meteorólogos ya advirtieron que no sería el último.</p><p>Al este, <strong>un mar Mediterráneo recalentado es una pésima noticia</strong>. Lo saben bien desde hace algunas semanas los habitantes de zonas absolutamente destruidas por la DANA en Valencia, Alicante, Murcia o Almería. El IPCC asegura en un informe que, de no reducir las emisiones, el mar sufrirá al menos una ola de calor marino de larga duración cada año a finales del siglo XXI. <strong>Durando hasta tres meses más y cuatro veces más intenso de los eventos actuales.</strong></p><p>La DANA tiene una relación directa con la temperatura del Mediterráneo. La masa hídrica interactúa con la masa de aire frío que se queda atrapada en la zona durante semanas.<strong> A más grados, más agua se evapora para luego caer con fuerza a pocos kilómetros de la costa, destruyendo todo a su paso en su vuelta al mar.</strong> Si el último evento fue histórico por su intensidad y duración, un Mediterráneo más caliente aún puede batir récords una y otra vez.</p><p>Migraciones climáticas</p><p>A pesar de todo, España es un país desarrollado en términos capitalistas, y <strong>mejor preparado para afrontar un cambio climático duro que otros. Según las últimas predicciones de la Agencia Meteorológica Estatal (Aemet), el país podría tener en unas décadas el mismo clima que Marrakech. Cabe preguntarse: ¿y qué pasará con Marrakech? </strong>Buena parte de África, ya con un clima extremo, se enfrenta en los próximos años a unas temperaturas sencillamente insoportables. Y eso provocará éxodos forzados que, por lógica, afectarán a España como frontera sur de Europa. El informe de los científicos convocados por Naciones Unidos sobre los océanos viene a reforzar lo que ya se sabía: <strong>la temperatura del mar modifica las corrientes y, además de aumentar la frecuencia de grandes tormentas en el norte de Europa, potenciará la sequía en el Sahel.</strong></p><p>Algunas naciones insulares<strong> pueden convertirse en inhabitables por efecto del cambio climático</strong>; el deshielo de los glaciares provocará abundancia de agua dulce en zonas como los Andes centrales, o el Himalaya, para luego reducir drásticamente su torrente; el 13% del delta del Nilo podría quedar sumergido en 2100; y costas de todo el planeta son aún más sensibles a las crecidas y a las inundaciones que las españolas. Si las emisiones no se reducen drásticamente, estos fenómenos provocarán <strong>migraciones masivas, que triplicarán el número de refugiados de la actualidad</strong>; y vista la reacción de la extrema derecha, activistas de todo el mundo temen la llegada del <strong>ecofascismo</strong>. El término no se refiere a la adopción de una agenda ecologista radical, como muchos piensan, sino que hace referencia al cierre de fronteras, la exclusión y la xenofobia que podrían desencadenar estos movimientos de población. También en España.</p><p>Un país pesquero</p><p>España es <strong>el mayor productor pesquero de Europa</strong>, con más de 30.000 personas trabajando en la flota y desembarcando cerca de 900.000 toneladas de pescado y marisco al año, por valor de casi 2.000 millones de euros, según los datos de la Confederación Española de la Pesca. Pero el aumento de la temperatura y la acidificación de los océanos impactarán muy gravemente en este tipo de fauna marina, y las proyecciones de Naciones Unidas sugieren que<strong> el potencial de captura de peces españoles del noroeste caerá al menos un 17% en los próximos 30 años y un 56% a finales de siglo.</strong></p><p>Se trata de un sector ya golpeado por sus propias dinámicas insostenibles. El 80% de las especies pesqueras del Mediterráneo están sobreexplotadas a pesar de que la Unión Europea exige que en 2020 no haya ni una sola población pescable en peligro. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/27/el_caso_exito_cogestion_pesquera_ecologistas_cientificos_administraciones_trabajadores_misma_mesa_91576_1012.html" target="_blank">A pesar de algunas iniciativas de éxito</a>, no hay señales suficientes que indiquen un cambio de rumbo. Y la crisis climática, como en el caso del resto del sector primario, agrava la situación.</p><p>Un fenómeno global</p><p>Cada país no cuenta con una atmósfera parcelada y desconectada del resto. El cambio climático es un fenómeno global e interconectado. <strong>Las emisiones en una punta del planeta pueden arruinar el modo de vida de comunidades en la otra punta del globo</strong>. Y el cambio en los océanos del planeta guarda relación con el impacto del fenómeno en España no solo de forma directa.</p><p>El informe del IPCC sobre los océanos y la criosfera desvela que las grandes masas de agua podrían estar alcanzando su límite a la hora de capturar carbono. <strong>Una cuarta parte de los gases de efecto invernadero que se han emitido desde los 80 están en el fondo del mar: pero a medida que absorbe más y más, su capacidad de guardar el CO2 se ve resentida</strong>. Además, unos océanos más calientes, independientemente del nivel de polución en la atmósfera, aumentan la temperatura del aire y, por lo tanto, agravan el calentamiento global en su conjunto.</p><p>Unos océanos resentidos en todo el mundo contribuyen a que <strong>España alcance temperaturas en verano nunca antes vistas, con olas de calor inéditas por su intensidad, su duración y su frecuencia.</strong> Pero el IPCC insiste en que, aunque muchos de los efectos son ya ineludibles, las consecuencias más graves pueden evitarse con ambición a la hora de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero. Sigue habiendo posibilidades de un cambio climático manejable, y precisamente porque aún tenemos margen de acción, el nuevo informe de los expertos de Naciones Unidas es <strong>gasolina para el fuego de la movilización climática de esta semana.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cinco consecuencias para España del impacto del cambio climático en los océanos proyectado por los expertos de la ONU]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Han sido ellas y ellos los catalizadores del cambio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/han-sido-catalizadores-cambio_1_1175095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando un grupo de jóvenes liderados por una joven sueca empezaron a movilizarse delante de sus parlamentos <strong>la ola ya estaba en marcha</strong>. Crecía sobre <strong>evidencias científicas</strong> que habían conseguido un <strong>consenso casi unánime </strong>acerca de la profunda transformación que estamos obligados a hacer para, a la vez que nos adaptamos, intentar detener el ritmo al que avanza el cambio climático.</p><p>Años de militancia ecologista que hunde sus raíces en los<strong> años 70</strong>, centenares de informes científicos de múltiples disciplinas, e iniciativas políticas que iban apuntando maneras, han sido la base sobre la que se ha levantado el <strong>movimiento de jóvenes</strong> que hoy ocupan titulares, plazas y tribunas de oradores erigiéndose en la voz del futuro. ¿Quién si no?</p><p>Agrupados en redes como <a href="https://www.fridaysforfuture.org/" target="_blank">Fridays for Future</a> o <a href="https://rebellion.earth/" target="_blank">Extinction Rebellion</a>, ellas y ellos han entendido el <strong>potencial político de la movilización</strong>, y trascendiendo a partidos, organizaciones ecologistas y expertos, han levantado una ola de indignación ante la <strong>inacción </strong>que amenaza hoy la vida en el planeta. Quien no entienda esta ola, por compleja que sea —que lo es—, corre el riesgo de ser arrastrado por ella.</p><p>Los jóvenes que protagonizan hoy las movilizaciones por el clima han conseguido con su trabajo en red, <strong>tan caótico como creativo</strong>, llevar la crisis climática a las <strong>instituciones</strong> —ayuntamientos, comunidades autónomas, gobiernos de todo tipo están aprobando declaraciones de <strong>“emergencia climática”</strong> —y llamar la atención de la <strong>opinión pública</strong>. Es cierto que el terreno estaba abonado por <strong>movilizaciones previas </strong>que no hay que olvidar, por una larga tradición de ecologismo, ecofeminismo, ecosocialismo y algunos “ecos” más. También es verdad que la atención mediática llevaba ya tiempo creciendo, como se puede ver <a href="https://sciencepolicy.colorado.edu/icecaps/research/media_coverage/spain/index.html" target="_blank">aquí</a>, pero todo esto no hubiera sido posible si la estrategia emprendida por los más jóvenes no hubiera sido <strong>eficaz e inteligente</strong>: se han apoyado en las evidencias científicas para reclamar a los gobiernos que actúen. “No me escuchen a mí, <strong>escuchen a los científicos</strong>”, dice la controvertida <strong>Greta Thumberg</strong>, y demuestra así la habilidad de quien ha entendido que el conocimiento científico es la pértiga en la que apoyarse para llegar a las cumbres donde están los líderes mundiales.</p><p>No se andan con discursos complacientes ni justificativos. Saben que el planeta —su casa— <strong>está en llamas </strong>y apelan a quienes tienen más y mejores herramientas para gestionar la crisis que ya está aquí: los representantes políticos. Y lo hacen con un<strong> lenguaje claro</strong>, directo y sin matices.</p><p>En pocos meses el movimiento ha sido capaz de <strong>aglutinar apoyos </strong>de otros sectores que lo están amplificando. Desde las <a href="https://www.efeverde.com/noticias/movimiento-madres-por-el-clima/" target="_blank">Madres por el Clima</a>, que nacen con un grupo de Whatsapp, hasta los profesores que se suman con la iniciativa <a href="https://porelclima.es/miriamleiros/2889-manifiesto-teachers-for-future-spain" target="_blank">Teachers for Future</a>, o Universidades que han empezado a <strong>reconocer la emergencia climática</strong> y a plantearse qué papel deben jugar en este desafío.</p><p>Como un hito destacable en todo este proceso, el pasado <strong>20 de septiembre</strong>, más de 4.000.000 de personas se movilizaron en 160 países con un propósito: <strong>reclamar urgencia y ambición en la lucha frente al cambio climático</strong>. Querían hacerse presentes en la<strong> Cumbre sobre la Acción Climática</strong>, que se celebraba a los pocos días en Nueva York, en la sede de Naciones Unidas.</p><p>Hay quien ha dicho que este movimiento es una especie de <strong>15M ambiental</strong>, y podría ser, se verá. Dependerá, entre otras cosas, de que sus padres y madres entiendan su indignación y se unan a ella. ¿Qué mayor obligación tienen un padre y una madre que intentar preservar la vida y la salud de sus hijos e hijas? ¿Y qué mayor responsabilidad de un representante político que velar por la salud de su ciudadanía? No sé si somos conscientes, pero nos estamos <strong>jugando la vida</strong>.</p><p>El grito de indignación —socorro, le llaman—, que lanzan estas chicas y chicos tiene que ser<strong> escuchado y gestionado</strong>. En la cumbre del clima que se ha celebrado recientemente en Naciones Unidas prácticamente todos los líderes han hecho referencia al movimiento de los jóvenes. A nadie se le escapa que este eco puede ser un acto reflejo dispuesto a dar un titular y poco más, pero ahora son los responsables de tomar las grandes decisiones quienes tienen que <strong>entender la indignación de los jóvenes y canalizarla en políticas </strong>que impliquen al conjunto de la sociedad en el cambio profundo que necesitamos. En sus manos está mantener la inercia que nos ha traído hasta aquí o pivotar la gran transición, y por eso les juzgará la Historia, o sea, sus hijos y sus hijas, sus nietos y sus nietas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
      <media:title><![CDATA[Han sido ellas y ellos los catalizadores del cambio]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clima: del discurso a la práctica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/clima-discurso-practica_1_1175082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El tema climático empieza a ser hegemónico y casi todos los partidos políticos, por fin, se suben al carro, pero con demasiada<strong> distancia entre el discurso y la práctica.</strong></p><p>La evidencia es ya empírica, ya lo notamos; récords consecutivos de temperatura en los 4 últimos años, fenómenos meteorológicos inéditos, aviones que no pueden despegar por el calor, centrales nucleares en alerta por un huracán, menor rendimiento en cultivos alimentarios, hielo desapareciendo antes de tiempo, etc. Los más jóvenes notan el vértigo y desbordan las calles por todo el mundo, y los científicos hablan de una contrarreloj en la que <strong>vamos en dirección contraria a la meta.</strong></p><p>Todo esto hace que los medios hablen de ello casi a diario, algo impensable hace cinco años. Pero nadie nos ha enseñado en los últimos años los <strong>graves riesgos socioeconómicos</strong> que conllevan el cambio climático y la contaminación. Es urgente revertir esta situación con educación ambiental y campañas informativas a todos los niveles.</p><p>En los sectores productivos más sensibles ya llegamos tarde. Los trabajadores de la central térmica de As Pontes, o los de las cuencas mineras, deberían tener ya una<strong> alternativa de capacitación</strong> y empleo de calidad, por ejemplo, fabricando los paneles solares para el país con más radiación solar de Europa. También en la automoción, la construcción, el sector agroalimentario o energético.</p><p>Si aceleramos ahora se pueden evitar los peores escenarios, empezando por la<strong> transición energética</strong>, de la que, a su vez, depende parte de la descarbonización de otros sectores.</p><p>Para finales de este año, se espera que lleguemos al 18% de generación eléctrica proveniente de la eólica y solar en todo el mundo, y, aunque se ha cuadruplicado en la última década, no todo son renovables.</p><p>Las renovables sólo generan electricidad, por lo que los sectores productivos y de movilidad no electrificables tendrían que minimizarse, a la vez que ganamos eficiencia energética. Y <strong>no vale con deslocalizar las emisiones</strong> llevando los sectores productivos más “sucios” a otros países. Otros  ejemplos de <em>trampas</em> climáticas serían las empresas que dicen ser netas en carbono por plantar árboles –lo más efectivo es lo que se deja de emitir hoy–, o los derechos de emisiones transferibles.</p><p>Se trata de crecer en economía baja en carbono y consumo energético, crecer en cuidados, para las personas y los ecosistemas, crecer en salud y bienestar, creando empleo de calidad. También en bienes de consumo diseñados para  aprovechar materiales, más <strong>sostenibles y reutilizables o de largo uso</strong> (ecodiseño). En paralelo, diseñar otros referentes distintos al PIB, que cuantifiquen bienestar y salud, y que no impliquen un tipo de crecimiento infinito, ya imposible.</p><p>Desde el plano de la demanda, de unos <strong>hábitos de consumo y de vida</strong> que posibiliten este nuevo modelo productivo y energético, no siempre está todo a nuestro alcance; de momento, todos dependemos de una sociedad basada en los combustibles fósiles. Algo también muy arraigado en nuestra cultura, cuyo abordaje es más complicado que el de la dimensión técnica.</p><p>Miremos el caso agroalimentario, un sector vulnerable y a la vez causante del cambio climático y del que dependemos todos. Actualmente, se usan entre 7,3 y 10 calorías de combustibles fósiles para<strong> producir 1 caloría de comida</strong> bajo el modelo convencional; fertilizantes y plaguicidas, maquinaria, transporte, procesado, refrigeración y cocina –1/3 de esta energía se gasta en hogares–. Sumémosle que un tercio de la comida se tira.</p><p>El cambio en el patrón dietético más habitual en el mundo rico es imprescindible, pero no se trata de todo o nada; reducir el consumo de la carne roja y de la procesada;<strong> menos carne y de mejor calidad</strong>, no necesariamente hacerse vegano o vegetariano. Es preferible que millones coman menos carne y alimentos ultraprocesados, a que una minoría la deje por completo. No obstante, cuanta más gente se haga vegana o vegetariana, sin “compensar” su menor huella de carbono en otros hábitos, bienvenido sea, mejor para todos porque son las dietas de menor impacto.</p><p>Se ha estimado que habría que <strong>reducir el consumo de carne</strong> a uno o dos días a la semana, sin superar los 500 gr. entre carne blanca y roja –máximo 98 gr. de roja a la semana, según EAT, 300 gr., según OMS–. Algo culturalmente difícil para todos, pero no imposible. Por cierto, como aclara Aitor Sánchez, la carne de cerdo es roja.</p><p>Otro patrón dietético facilita además el cambio de modelo productivo; la ganadería extensiva, que compensa mucho mejor su impacto, tendría muy<strong> difícil atender la demanda actual de carne</strong>, por ejemplo. Y necesitamos más pastores, más extensiva para prevenir incendios, para mejorar acuíferos, fertilidad y fijar población al medio rural. Es imposible abordar eficazmente el cambio climático sin la dimensión alimentaria, que va más allá de medir el metano de los rumiantes –deforestación para los cultivos de sus piensos que viajan por todo el mundo–.</p><p>Para abordar la transición en nuestro sistema agroalimentario eficazmente, hay que atender<strong> tres pilares:</strong></p><p>- Cultural, con <strong>políticas que faciliten los cambios de hábitos</strong>; opción de menús vegetarianos, campañas de concienciación, nutricionistas en sanidad pública, etc.</p><p>- Productivo, fomentando un <strong>modelo agroecológico</strong>, más diverso, que aproveche recursos, revierta la degradación de los suelos, cuide la biodiversidad y sea menos dependiente de combustibles fósiles.</p><p>- Económico, <strong>medidas fiscales diferenciando según el impacto</strong>; ayuda a tener otra percepción social y se ha demostrado, como en el caso del azúcar, que desincentivan el consumo en las poblaciones que más lo necesitan por salud. Fomentar un mejor acceso a los alimentos realmente ecológicos minimizando intermediarios –Sistemas Participativos de Garantías y nodos locales con aval de la Administración–. Evitar la venta a pérdida.</p><p>Por último, recordemos que <strong>no se cambian las cosas sin cambiar de hábitos</strong>, ni sólo cambiando de hábitos se cambian las cosas.</p><p>Sólo queda tiempo para adaptar el marco de lo considerado posible al de lo necesario, y no al revés. Esto, históricamente, trasciende al gobernante involucrando a la sociedad civil para sacudir el orden establecido, desplazando, en este caso, a la cultura y economía fosilista de la toma de decisiones, de forma justa para todos, <strong>sin que los trabajadores paguen la cuenta</strong>. ¿Llegaremos? El tiempo lo dirá, mientras, abramos grietas en esta nueva y bienvenida hegemonía para que no se quede todo en el clásico <em>Business as usual</em> y un lavado verde para estirar el modelo actual. </p><p><strong>Alejandro Moruno</strong> es nutricionista especializado en sostenibilidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Moruno]]></author>
      <media:title><![CDATA[Clima: del discurso a la práctica]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Contaminación,Medioambiente,Transición energética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La movilización climática en España se prepara para una jornada histórica entre las dudas sobre el alcance de la huelga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/movilizacion-climatica-espana-prepara-jornada-historica-dudas-alcance-huelga_1_1175096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Después de una semana de movilizaciones en todo el mundo, actividades de todo tipo y mucho, mucho trabajo, la huelga climática ya está lista para hacer historia en España este viernes, 27 de septiembre. No se tratará de la manifestación más numerosa, ni la más agitada, ni siquiera de la más influyente: pero <strong>se trata de la primera vez que la crisis climática saca a la gente a la calle con un mínimo de impacto</strong>. De <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/15/de_cuatro_gatos_mas_300_organizaciones_como_evolucionado_accion_climatica_espanola_que_prepara_proxima_gran_movilizacion_98778_1012.html" target="_blank">las más de 300 organizaciones que firmaron el manifiesto de adhesión</a> se ha pasado a casi 500. En más de 70 municipios de todo el país hay convocadas concentraciones y marchas. Y como se constató el pasado 15 de marzo, en la última gran jornada, no se trata del final sino del principio. <strong>2020 se antoja como  un año clave para lograr evitar los peores efectos del fenómeno.</strong></p><p>Las convocatorias, organizadas por cuatro grandes plataformas en las que se organiza la acción climática (Fridays for Future / Juventud por el Clima, 2020: Rebelión por el Clima, Alianza por el Clima y Emergencia Climática Ya), harán ruido en la práctica totalidad de las grandes ciudades españolas, y muchas de las pequeñas. En <strong>Madrid</strong> han quedado a las 18 horas en Atocha. En <strong>Barcelona</strong>, a la misma hora, en los Jardinets de Gràcia. <strong>València</strong> arrancará su manifestación también a las 18 horas en plaza Virgen. <strong>Zaragoza</strong> y <strong>Sevilla</strong>, sin embargo, comienzan la marcha una hora más tarde, a las 19, la primera en plaza Paraíso y la segunda en el Prado de San Sebastián. Ecologistas en Acción, como parte de Alianza por el Clima, ha recopilado todos los eventos oficiales y respaldados por las organizaciones. <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/evento/huelga-mundial-por-el-clima/" target="_blank">Se pueden consultar en este link</a>.</p><p>La movilización de este viernes 27 se diferencia de la pasada marcha del 15 de marzo, que ya fue de por sí histórica, en dos factores. El primero, la organización:<strong> los jóvenes no han estado solos</strong>. Han confluido activistas de toda clase, asociaciones ecologistas más clásicas, otras de carácter más político, otras más centradas en lo energético, algunas en lo social… "Nos hemos visto mucho más arropados", asegura Lucas Barrero, activista de Fridays for Future en Girona y uno de los primeros que recogió el llamamiento de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/09/22/radiografia_greta_thunberg_joven_referente_climatica_lider_que_necesitabamos_una_titere_del_capital_99035_1022.html" target="_blank">Greta Thunberg</a> en España.</p><p>El segundo es que <strong>los jóvenes no quieren estar solos esta vez</strong>. La convocatoria a nivel global de #strikeforclimate llamaba específicamente a "gente de todas las partes del mundo" a salir "de sus casas, sus oficinas, sus granjas, sus fábricas". "Es necesario que todo el mundo corte con el <em>business as usual</em>", reza la convocatoria. Sin embargo, la huelga, relativamente fácil de hacer en colegios e institutos, es algo más complicada de realizar en el ámbito laboral: y <strong>los jóvenes lamentan que los sindicatos, a su juicio, no hayan arrimado el hombro lo suficiente. </strong>"No han estado a la altura", sentencia Barrero. "Creo que veían que no iban a tener respaldo. Pero si no das el paso, no vas a llegar a nada. No estamos en el tiempo de palabras, estamos en el tiempo de acciones. Veremos si se unen a este tren social que está despertando".</p><p>  </p><p> Cartel de la huelga global por el clima del 27 de septiembre.</p><p>La respuesta sindical a la movilización climática ha sido dispar. El hecho de llamarla <em>huelga global por el clima </em>proviene de la traducción literal del inglés <em>strike</em>, pero muchos sindicatos y organizaciones que no van a ofrecer cobertura legal para lo que aquí llamamos<em> huelga</em> (un paro laboral de, por lo menos, 24 horas) prefieren usar el término <em>movilización</em>. Algunos sindicatos de ámbito autonómico o sectorial, en todo caso, sí que ofrecen dicha cobertura a todos los trabajadores de la Comunidad Autónoma donde operan, aunque no estén afiliados, al haber convocado una huelga total.</p><p>Es el caso de <strong>Euskadi y Navarra</strong>, donde han convocado los sindicatos ESK y Steilas; en <strong>Aragón</strong>, la cobertura la ofrece el Sindicato Obrero Aragonés; en <strong>Andalucía</strong>, el sector de la enseñanza está llamado al paro de 24 horas por la CGT; y en <strong>Canarias</strong>, todos los sindicatos de las islas se han unido para convocar la huelga. Se da la circunstancia de que el archipiélago será uno de los más afectados por el cambio climático: tal y como evidenció <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/26/cinco_consecuencias_para_espana_del_impacto_del_cambio_climatico_los_oceanos_proyectado_por_los_expertos_naciones_unidas_99199_1012.html" target="_blank">el informe de este miércoles del IPCC sobre los océanos y la criosfera</a>, la subida del nivel del mar les afectará especialmente, y están expuestos a un aumento en la intensidad de huracanes y otros fenómenos extremos agravados por el calentamiento del Atlántico. Superincendios como el que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/08/22/que_hacer_despues_del_incendio_gran_canaria_decadas_trabajo_prevencion_las_causas_fuego_anunciado_98099_1012.html" target="_blank">este verano asoló buena parte de Gran Canaria</a>, además, serán más frecuentes en un escenario de calentamiento global.</p><p>CCOO y UGT, los sindicatos más grandes del país, no ofrecen cobertura a la huelga. Lo llaman <em>movilización</em> y defienden una huelga estudiantil y de consumo, así como organizan y animan a organizar asambleas en los centros de trabajo para abordar el impacto medioambiental de las compañías y la necesaria adaptación a la transición energética.<strong> Comisiones Obreras pretenden movilizar a un paro laboral de 4 minutos y 15 segundos en referencia a las 415 partes por millón de CO2 en la atmósfera. Algo más simbólico que de impacto real: un cigarro en la puerta del trabajo dura más</strong>. "En estos momentos no se dan las condiciones para hacer una huelga que se dé con éxito. Tuvimos un debate importante y nos decantamos por hacer asambleas y movilizarnos dentro de los centros de trabajo. Eso es lo fundamental", explica Mariano Sanz, responsable de Medio Ambiente de la organización.</p><p>El lema de CCOO en las manifestaciones de mañana será <em>No habrá empleos en un planeta muerto. Por la transición justa</em> y defenderá que, si bien muchos empleos vinculados a industrias extremadamente contaminantes deben morir para atajar la crisis climática, <strong>los más vulnerables no deben cargar en sus hombros con todo el peso</strong>. Defienden, asegura Sanz, que en el proceso haya protección a los trabajadores, planes de reindustrialización, una hoja de ruta clara y un control público de los fondos que se van a recibir, para evitar desfalcos como los sucedidos con el dinero europeo para el fin del carbón en determinadas comarcas mineras.</p><p><strong>Las comparaciones con las pasadas huelgas feministas de 2018 y 2019 son inevitables.</strong> En primer lugar, por ser movilizaciones donde el componente de clase no es el único, más permeables a la suma de estratos varios de la sociedad; en segundo lugar, porque cuentan con componentes identitarios fuertes –somos mujeres - somos jóvenes–; y, en tercer lugar, porque crecen a cada año que pasa. En 2018, las feministas hicieron historia y en 2019 batieron todos los récords. Y la espera de cómo resultan, en asistencia, las manifestaciones de este viernes, todo apunta a que <strong>serán un éxito pero no tan masivas como las que están por venir.  Está por ver si los sindicatos "se unen a este tren"</strong>, como dice Barrero, y habilitan una huelga real de los no tan jóvenes.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c8803958-258c-4053-82c3-939e5fbce8aa]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 17:16:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
      <media:title><![CDATA[La movilización climática en España se prepara para una jornada histórica entre las dudas sobre el alcance de la huelga]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Huelgas,Manifestaciones,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olvídense de parar el cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/muros-sin-fronteras/olvidense-parar-cambio-climatico_1_1175013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p> Gráfico que ofrece evidencias de que el CO2 atmosférico ha aumentado desde la Revolución Industrial</p><p>La frase "vamos a tomar medidas para frenar el cambio climático", que se ha adueñado de<strong> </strong>la<strong> pompa del lenguaje políticamente correcto</strong> –o peor, la que viaja en los titulares encapsulada en un gerundio falso, "estamos tomando…"– no sirve para definir<strong> </strong>la actual situación de emergencia climática. Ya no se puede detener, <strong>hemos traspasado el punto crítico de irreversibilidad</strong> del que nos alertaban<a href="http://https://www.sciencealert.com/what-s-the-difference-between-global-warming-and-climate-change" target="_blank"> hace años los científicos</a>. Solo podemos conseguir dos cosas: tratar de suavizar al máximo el impacto y prepararnos para sobrevivir en un planeta que tardará décadas, si no siglos, en recuperarse.</p><p>Hasta los negacionistas menos dotados para la comprensión podrán entender el gráfico que encabeza este texto. No es de una organización ultra-ecologista, sino de la NASA. Está basado en la comparación de muestras de núcleos de hielo y mediciones directas más recientes. Ofrece evidencias de que el CO2 atmosférico ha aumentado desde la Revolución Industrial. Miren las flechas y las fechas desde hace casi 800.000 años. Para la NASA existe un <strong>95% de probabilidades</strong> de que el actual calentamiento global se deba a la <a href="https://climate.nasa.gov/evidence/" target="_blank">actividad humana desde mediados del siglo XX</a>.</p><p>Siempre han existido variaciones más o menos bruscas del clima debido a modificaciones en la rotación de la Tierra, pero todo indica que el <strong>calentamiento actual</strong> se debe a <a href="https://elpais.com/elpais/2018/08/29/planeta_futuro/1535575652_076292.htm" target="_blank">la mano del hombre</a>.</p><p>El sistema depredador que causa esta grave situación niega los hechos, pese a que están a la vista de todos. ¿Quién no se ha dado cuenta del incremento de las temperaturas si <a href="https://elpais.com/internacional/2019/07/25/actualidad/1564049329_850506.html" target="_blank">cada año se bate el récord del anterior</a>?. Como sucedió con las tabacaleras –que negaban que la nicotina fuese adictiva–, las multinacionales más contaminantes <strong>financian campañas y pagan a científicos y seudocientíficos</strong>, y quién sabe si a periodistas y parlamentarios, para que defiendan sus posiciones de negocio. <strong>Ya no se trata de una guerra de datos</strong>, todos tenemos las evidencias de que <a href="https://climate.nasa.gov/causes" target="_blank">algo pasa en nuestro planeta</a>. Las redes sociales están inundadas de negacionistas.</p><p>Los movimientos ecologistas son anteriores a la <strong>aparición de Greta Thunberg</strong>, la adolescente sueca de 16 años que ha logrado poner en marcha un movimiento juvenil global, sobre todo en el Hemisferio Norte. Fueron muy fuertes en Alemania, y en otros países europeos, en los años 70 y 80 del siglo XX, un tiempo en el que tenían un fuerte contenido antinuclear y político en la Guerra Fría. Entraron en crisis tras la caída del muro de Berlín, como le sucedió a gran parte de los partidos comunistas que operaban en países democráticos. Llegó la revolución conservadora de los Reagan y Thatcher, el precedente de la revolución ultraconservadora, ahora en marcha, que representa una seria <strong>involución política</strong> en la que los derechos sociales, laborales y humanos pasan a ser <strong>mercancía de negocio</strong>. Sucede con la vivienda, la sanidad y las pensiones, sobre todo.</p><p>El auge de las extremas derechas y las xenofobias han contaminado el discurso político de las derechas democráticas que han creído que la mejor manera de frenar la sangría de votos a su derecha es mover <a href="https://elpais.com/politica/2019/09/24/actualidad/1569336640_723242.html" target="_blank">su discurso a ese mismo terreno</a>, mientras que las socialdemocracias se han mudado al espacio liberal sin cuestionar los <strong>desmanes del mercado</strong> (léase especuladores). El espacio abandonado en la izquierda ha sido ocupado por los poscomunistas, liberados en muchos casos de su pasado complejo, y por los nuevos partidos verdes, de gran empuje otra vez en Alemania y el centro y norte de Europa. El ecologismo y el feminismo son las <strong>únicas banderas transversales disponibles</strong> para las izquierdas, junto a la conservadora de defender los derechos conquistados. El cambio climático es la prueba de que un sistema basado en el <strong>crecimiento infinito en un espacio finito es imposible</strong>, conduce al desastre.</p><p>Los líderes se han puesto a hablar de lucha contra el cambio climático, como si fuera el enemigo a batir, y no la <strong>consecuencia de la gula económica</strong> cuyos beneficios se mueven por paraísos fiscales <a href="https://www.oxfamintermon.org/es/que-hacemos/reducimos-desigualdad" target="_blank">sin nutrir el sistema del que parten</a>. Se reúnen, pronuncian discursos en la ONU, o donde sea, prometen medidas que no aplicarán, incluso celebran cumbres cuyos compromisos son papel mojado. <strong>Las empresas extractoras y contaminantes se declaran verdes por arte de la publicidad</strong>, y ya está. ¿Nos olvidamos de cómo las eléctricas españolas lucharon <a href="https://blogs.20minutos.es/la-energia-como-derecho/2016/04/08/el-lado-oscuro-de-iberdrola/" target="_blank">contra el autoconsumo</a> para proteger su negocio en régimen de monopolio compartido?</p><p>Nos inundan de productos con la etiqueta "ecológico", sin que existan <strong>suficientes controles públicos sobre su veracidad</strong>. Todo forma parte de una gran mentira publicitaria, como la de un <a href="https://www.publico.es/sociedad/bimbo-publicidad-enganosa-facua-denuncia-bimbo-vender-reclamo-enganoso-pan-industrial-artesano.html" target="_blank">pan artesano que es industrial</a>. Estamos más desprotegidos que nunca frente a los mercados y las empresas tecnológicas que controlan nuestros movimientos, que pueden saber si nos sentimos melancólicos o enérgicos según el movimiento del ratón, o Uber, que sabe cuánto nos queda de batería para ajustar el precio al alza según nuestra ansiedad.</p><p>En este mundo democrático rendido solo queda una batalla, la del cambio climático. Es una batalla por la supervivencia, por la necesidad de un cambio radical de nuestra forma de vivir y consumir. Antes, <strong>el cambio tiene que ser en la forma de pensar</strong>.</p><p><a href="https://www.theguardian.com/us-news/2019/sep/24/she-seems-very-happy-trump-appears-to-mock-greta-thunbergs-emotional-speech" target="_blank">A Donald Trump no le gusta Greta Thunberg</a>, y eso es bueno para ella. A la izquierda purísima que tuitea su rechazo a la joven a la vez que consume en la intimidad productos contaminantes <strong>les une el odio a Thunberg</strong>. Unos por su aspecto y gesto serio, y su Asperger; otros porque la consideran un juguete en manos de las mismas empresas que denuncia. Es posible que tanta sobreexposición la pueda convertir en un <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/09/22/radiografia_greta_thunberg_joven_referente_climatica_lider_que_necesitabamos_una_titere_del_capital_99035_1022.html" target="_blank">remedo del cantante Bono de U2</a>. Es posible que <strong>este sistema sea tan indecente</strong> que aproveche una protesta justa para convertirla en un póster o en una camiseta, algo que se pueda vender y que permita ganar dinero.</p><p>Esta niña sueca empezó su protesta sentada sola ante el Parlamento sueco, ahora mueve a <a href="https://www.businessinsider.com/2-photos-show-how-greta-thunbergs-climate-strike-inspired-millions-2019-9?IR=T" target="_blank">cientos de miles de jóvenes en todo el mundo</a>. La pregunta a los críticos es sencilla:<strong> ¿tú qué haces por el planeta?</strong> Esta canción de Patti Smith, en esta maravillosa versión coral, debería ser el <strong>himno de la revuelta global</strong>, y de las elecciones en EEUU.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Lobo]]></author>
      <media:title><![CDATA[Olvídense de parar el cambio climático]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cambio climático está cambiando las coordenadas políticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/cambio-climatico-cambiando-coordenadas-politicas_1_1175000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Esta semana confluyen la cumbre de cambio climático de Naciones Unidas, la agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030) y, algo menos percibido, <strong>un cambio de la consciencia</strong>. Esta ola emergente de 2019 difiere del movimiento estudiantil de 1968; no sólo por ser mujeres adolescentes en lugar de hombres jóvenes. Se trata de una “rebelión infantil” que no busca un cambio ideológico sino de consciencia. La sueca Greta Thunberg está siendo la imagen mediática de Fridays for Future (FFF) que, junto a Extinction Rebellion (ER) y otras organizaciones, convocan la huelga global por el clima. El plato fuerte tendrá lugar el viernes 27.</p><p>Los tertulianos que inundan los platós de televisión parecen anclados en las viejas coordenadas del siglo XX, el eje horizontal de izquierda-derecha. Interpretan, por ello, que las últimas elecciones el voto se polariza. Es una imprudencia y error. Arrastran a los partidos a tensionar y dividir la sociedad. Si en lugar de seguir anclados en el siglo XX miraran la realidad con ojos del siglo XXI <strong>verían un cambio de eje</strong>: el eje horizontal –izquierda-derecha– es desplazado por el eje vertical –abierto-cerrado–.</p><p>En las elecciones europeas, a pesar del incremento de voto, socialdemócratas y democristianos –en otro tiempo partidos mayoritarios– ni siquiera suman para repartirse el poder. <strong>El eje horizontal entra en colapso</strong>. Con los votos liberales y de extrema derecha los estados se han vuelto a repartir el poder.</p><p>En las recientes elecciones regionales alemanas en Sajonia y Brandenburgo el SPD y CDU estuvieron a punto de ser superados por Alternativa por Alemania. <strong>El voto útil los salvó del descalabro</strong>. Los Verdes, mientras, triplicaban votos. Es el único partido que se posiciona claramente a favor de luchar contra el cambio climático. Son imprescindibles en la formación de gobiernos; en octubre iniciaran las negociaciones para una <em>coalición Kenia</em> entre CDU, Verdes y SPD. Alternativa por Alemania lanza una agresiva campaña calificando el cambio climático de <em>fake </em>o bulo.</p><p>El gobierno federal de la GroKo (Gran Coalición) con su Klimapaket (70 medidas) muestra que carece de fuelle para abordar el cambio climático. No solo ha cosechado criticas de ONG ecologistas, institutos de clima y los Verdes; Karl Lauterbach, candidato a presidir el SPD considera que “el paquete de protección climática de la GroKo <strong>podría ser demasiado decepcionante </strong>para la credibilidad a largo plazo del SPD entre los jóvenes… se alejan cada vez más de nosotros”.</p><p>En Europa del sur, más castigada por el cambio climático, no ha habido esas movilizaciones por el clima como en Estados Unidos, Europa central y nórdica. Tampoco un auge de los Verdes. Aún PSOE y PP tendrían mayoría. <strong>Es evidente el colapso, también, del eje horizontal</strong>. Situarse más a la izquierda, como sería la opción de Die Linken en Alemania, no permite pescar más votos sino menos. El éxito inicial de Podemos se desinfla en la medida que abandona el eje vertical por el horizontal. El PSOE opta, como táctica arriesgada, por polarizar su discurso para ser el “partido de la moderación”. Jugar con el miedo. Ese miedo que le ha permitido obtener buenos resultados en abril.</p><p>Hay países que se están abriéndose al futuro. Ese cambio de consciencia tiene<strong> líderes emergentes</strong>: Jacinda Ardern en Nueva Zelanda, Carlos Quesada en Costa Rica, Jokowi en Indonesia y, pronto, los Verdes alemanes. Pero también candidatos refrescantes demócratas como Alexandria Ocasio-Cortez; por qué no, el tándem a dirigir el SPD: Nina Scheer y Karl Lauterbach.</p><p>  </p><p>Íñigo Errejón se ha dado cuenta de que los partidos de masa son del siglo XIX y XX; el siglo XXI <strong>se requiere una nueva gobernanza</strong>. Por ello los Verdes se definen como “partidos de alianzas”; pueden condicionar gobiernos basados en “apertura” –tanto con SPD como con CDU–. Y algo que se nos escapa: Baviera y Baden-Wurttemberg es para Alemania lo que Texas es para Estados Unidos; el sur ultraconservador en el que triunfan los Verdes o el demócrata Robert Francis <em>Beto</em> O'Rourke.</p><p>Es una descripción breve del cambio axial que el cambio climático provoca en la política. Yuval Harari en dos pinceladas describe la historia del siglo XX: en 1933 había tres ideologías: socialismo, fascismo y capitalismo; en 1945 dos: socialismo y capitalismo; en 1989 una: capitalismo; en 2011 <strong>ninguna: el Yo</strong>. Define el cambio de eje: no el egoísmo, individualismo, obsesión por el corto plazo, etc., sino una nueva consciencia.</p><p>El discurso de Greta Thunberg es un revulsivo. Despierta la consciencia profunda. Quizá excesivamente dramatizado. “Quiero que tengáis miedo”, “estamos al borde de una extinción masiva y ustedes solo hablan de dinero”, “si eligen fallarnos no se lo vamos a perdonar", etc., tiene un alta carga emocional. Es activista del clima con Asperger, lo que le lleva a tomarse tomar las palabras por hechos; literalmente. Lo que está teniendo lugar no es una extinción del mundo sino sólo la imagen que tenemos de él. El cambio climático, sin embargo, se convierte en un<strong> supermercado de tesis apocalípticas</strong>; cuando lo interesante es que surgen nuevos relatos, nuevos comienzos, nuevas normas, nuevos horizontes normativos, una profunda metamorfosis de la política.</p><p>  </p><p>La preguntas descriptivas –¿qué hacer frente al cambio climático?– ofrecen respuestas decepcionantes. Si cambiamos la pregunta por otra analítica –¿cómo el cambio climático está modificando nuestra percepción del mundo?– surgen respuestas emocionantes. Estamos ante una metamorfosis de la dimensión de una nueva era axial. Cometemos el error de la oruga que no sabe de su metamorfosis en mariposa y se aferra al capullo. El eje horizontal, sea este neoliberal o keynesiano, se orienta, erróneamente, al crecimiento. No sólo nos lleva al borde de la ruina, es un pensar dual que <strong>divide ideológica y sociológicamente la sociedad.</strong></p><p>¿Por qué el eje vertical inferior tiene una fuerza de atracción? No existe el alma reaccionaria sino el alma decepcionada. El sistema les ha fallado a quienes se refugian en el pasado votando Alternativa por Alemania, Trump o Vox. Insultar diciéndoles que son de extrema derecha no ayuda. Esperan otra cosa: un vértice superior creíble. El PSOE <strong>no ha sabido liderar esa posición de “apertura”</strong> con todo a su favor. Otra enorme fuerza de atracción reside en el oportunismo demoscópico que orienta las decisiones políticas. La verdadera amenaza no sería el cambio climático, señala Carlos Álvarez Pereira, del Club de Roma, sino unos cambios tecnológicos acelerados que nos impiden desprendernos de conocimientos y marcos normativos caducos a pesar que el cambio climático los corroe. Esa es la verdadera amenaza para nuestra supervivencia. </p><p><strong>Jordi Ortega</strong> es profesor en la UPC.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jordi Ortega]]></author>
      <media:title><![CDATA[El cambio climático está cambiando las coordenadas políticas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo escribir contra el cambio climático?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escribir-cambio-climatico_1_1174997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>"La crisis climática, producida por el consumo insostenible de los recursos limitados del planeta, es<strong> la amenaza más grave y urgente </strong>que se cierne sobre la humanidad y sobre toda la biosfera". <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/05/escritores_como_elvira_lindo_isaac_rosa_manuel_rivas_rosa_montero_firman_manifiesto_apoyo_movilizacion_climatica_98501_1012.html" target="_blank">El manifiesto</a> lo firmaba un centenar de escritores españoles —entre ellos, <strong>Isaac Rosa, Marta Sanz, Laura Freixas</strong>...—, que se unían así a las movilizaciones organizadas en España para el próximo 27 de septiembre, fecha de la <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/27s_rumbo_la_huelga_del_clima/huelgaclima.html" target="_blank">Huelga Mundial por el Clima</a>. La supuesta afición de los novelistas por sumarse a manifiestos constituye todo un cliché conservador, pero en este caso había un importante elemento de novedad: la lucha que les unía era<strong> la batalla contra el cambio climático</strong>. Los escritores se sumaban a la llamada de las organizaciones ecologistas que promueven la jornada, pero ¿qué hay de sus obras?, ¿cómo pasa la preocupación por el cambio climático de las calles reales a las calles ficticias, o viceversa?, ¿en qué consiste el compromiso literario, tan discutido, cuando se habla de emergencia climática?</p><p>"Primero se trata de un compromiso <strong>como ciudadano</strong>, claro", dice Lola López Mondéjar, autora de libros como <em>Cada noche, cada noche</em> e impulsora del manifiesto junto con el escritor Javier Morales. Y, de hecho, en la lista figuran autores vinculados desde hace tiempo al movimiento ecologista, como es el caso de <a href="https://twitter.com/JorgeRiechmann?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank">Jorge Riechmann</a>, poeta, profesor de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y militante de Ecologistas en Acción. Pero en la nómina son mayoría los que hasta ahora no parecían haber hecho del ecologismo una cuestión central en su vida pública o su obra. No es tan sencillo: López Mondéjar habla de una suerte de "despertar moral". "La obra de muchos escritores —como la recepción de los lectores— está atravesada por una cuestión moral, que es amplia y abarca muchos asuntos distintos", explica. "A muchos nos preocupa el planeta, a mí misma, por supuesto, y no es algo nuevo. Pero si ahora hablamos de esto ahora, es porque de alguna manera la figura del intelectual <strong>sirve como espejo</strong>". </p><p>Sirva como ejemplo lo que cuenta Aixa de la Cruz, autora de novelas como<em> Cambiar de idea</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/04/05/entrevista_aixa_cruz_cambiar_idea_93692_1821.html" target="_blank">Cambiar de idea</a> y <em>La línea del frente</em>. Ella no estaba en el manifiesto, pero eso no significa que no esté dándole vueltas al tema. "Me he preguntado por esto", cuenta, "si escribí tal texto [<em>Cambiar de idea</em>] como una forma de manifestar mi disconformidad con respecto a la violencia patriarcal, ¿qué voy a hacer ahora para <strong>manifestar mi posición con respecto a la emergencia climática</strong>?". Descarta, de entrada, que su compromiso como escritora tenga que ver con su ejemplo ciudadano, algo que sí defiende López Mondéjar, que insiste en la responsabilidad social del escritor <strong>como figura pública</strong>. Esta última se plantea, por ejemplo, comenzar a rechazar invitaciones para asistir a charlas que le supongan cruzar el Atlántico, cambiándolas por conexiones de Skype o similar. "<strong>Tenemos muy poquita relevancia</strong>", objeta Aixa de la Cruz, "¿quién me va a oír decir a mí que yo no voy al Hay Festival de Perú por conciencia climática?". Más importante que la vida personal de los autores, considera sus textos o, más bien: "lo que promulguemos en nuestros escritos". </p><p>Esta la enésima vuelta al debate del compromiso en literatura. Si en el último medio siglo se ha diseccionado la idea del intelectual comprometido y en las últimas décadas se ha extendido esa implicación más allá de la cuestión partidista o <strong>de clase </strong>hacia la lucha <strong>feminista y antirracista</strong>, el ecologismo, y particularmente el que batalla la crisis climática, plantea sus propios problemas. (Problemas no tan sencillos de resolver: varios de los firmantes, consultados por este periódico, declinan participar en el reportaje). Si escribir desde una perspectiva de género pasa por dibujar a personajes femeninos que no se dobleguen a los clichés machistas, por ejemplo, ¿en qué consistiría una escritura ecologista? "Escribir con perspectiva ecológica", esboza Layla Martínez, escritora y editora <a href="https://antipersona.org/" target="_blank">del sello Antipersona</a>, "tendría que ver con <strong>situar la crisis climática</strong> o el estado de la naturaleza<strong> en un eje de conflicto</strong>, convertir la crisis climática en algo que determina la trama o a los personajes".</p><p><strong>¿Quién cuenta el cambio climático?</strong></p><p>Parece sencillo; no lo es tanto. Porque escribir con perspectiva de género, de clase o antirracista, continúa, tiene también que ver con "romper el mito de que el sujeto hombre blanco, burgués, occidental... es el sujeto universal". "Todas las demás experiencias han sido silenciadas", defiende, "y se ha negado que el conflicto de clase, raza y género existía y que <strong>marcaba nuestra forma de ver el mundo</strong>". ¿Qué tiene que ver esto con la ecología? "Creo que eso es una pista de lo que puede ser una perspectiva ecológica [en la ficción], que tendría que ver con tener en cuenta que la experiencia de la crisis climática <strong>está afectando ya a nuestras vidas</strong> en todos los ámbitos y que va a hacerlo más en el futuro". Si el negacionismo es una idea extendida, o si se ve a los científicos como unos exagerados, esa preocupación no estará presente en la ficción. Aixa de la Cruz señala que, si se compara la presencia en el debate público de la crisis climática con la del feminismo, por ejemplo, que ha entrado con fuerza en la vida pública —incluyendo el discurso literario— en los últimos dos o tres años, ambos asuntos "<strong>no están al mismo nivel mediático y social</strong>". Eso no quiere decir, claro, que no lo estén en el futuro. </p><p>La escritora reflexiona precisamente en estos días, marcados por la cumbre del clima en Nueva York y las protestas en todo el mundo, sobre <strong>la responsabilidad individual versus la colectiva</strong> en un asunto como este. "Creo", aventura, "que lo que puedo hacer a nivel individual no tiene la relevancia de lo que puedo hacer como votante pidiendo que las autoridades pongan en marcha cambios macroestructurales". Si ella ha renunciado a tener coche o no come carne desde hace años, ¿qué cambia eso en el gran esquema de los acontecimientos? Pero la literatura es una excepción. "Quizás la escritura de ficción sea uno de los pocos terrenos en los que<strong> el compromiso individual pueda tener peso en lo estructura</strong>l. Si escribo una novela realista en la que los personajes tengan una cercanía costumbrista con su medio, creo que las cosas que no considero tan importantes que lleven a cabo los ciudadanos, sí será importante que lo hagan mis personajes".</p><p>La preocupación por el clima no es tan fácil de rastrear en literatura como otros ejes políticos. Se pueden enumerar libros escritos desde España que abordan la cuestión feminista, que reflejan la lucha de clases o —quizás más escasos en este país— que tocan el racismo. Pero no es sencillo encontrar narrativas en la que la crisis climática sea central. <a href="https://www.abc.es/cultura/libros/20130912/abci-novela-lara-moreno-201309112216.html" target="_blank">En Por si se va la luz</a> (2013), de Lara Moreno, la huida de dos jóvenes al campo se asociaba a la necesidad de una vida pegada a la tierra como consecuencia de un cambio de modelo. <em>Distancia de rescate</em> (2015), de Samanta Schweblin, traía desde Argentina la reflexión sobre el uso del suelo y la escasez de recursos. No es fácil componer la lista. De hecho, cuando se habla de ficción preocupada por el clima, se suelen mencionar libros de la <strong>tradición anglófona</strong> y desde un género, el de la <strong>ciencia ficción</strong>: las novelas de J.G. Ballard, la<em> Trilogía de Marte</em> de Kim Stanley Robinson, <em>La carretera </em>de Cormac McCarthy, <em>El año del diluvio</em> de Margaret Atwood...</p><p><strong>Aquí cerca, pero dentro de mucho</strong></p><p>"La <strong>ficción especulativa </strong>es la que más ha tratado la crisis climática", sentencia, sin dudarlo Layla Martínez, una de las autoras de <a href="http://episkaia.org/producto/estio-once-relatos-de-ficcion-climatica/" target="_blank"><em>Estío. Once relatos de ficción climática</em></a>, donde también participaba De la Cruz. Lo asocia a dos motivos distintos. Primero, dice, está "la <strong>falta de conciencia</strong>" que provoca que se asocie este fenómeno "a algo lejano, en el futuro", lo que provoca que se deje, consecuentemente, al género que ha tratado más el futuro. "Por otro lado", añade, "creo que tiene que ver con la industria editorial española, qué se está tratando y quién lo está tratando". Porque uno de los aspectos esenciales del cambio climático, dice la escritora, siguiendo a los militantes ecologistas que piden<strong> justicia climática </strong>en el contexto de la crisis, es que no afectará a todos por igual. Por tanto, expone la escritora y editora, si escriben mayoritariamente hombres burgueses, blancos y occidentales, serán sus preocupaciones las que se reflejen en la literatura. "Creo que en la industria editorial española está muy sobrerrepresentada esa voz". </p><p>Isaac Rosa —firmante también del manifiesto y autor de novelas como <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/10/05/isaac_rosa_mirar_amor_una_forma_visibilizar_todo_que_nos_esta_jodiendo_no_solo_amor_sino_tambien_vida_87411_1026.html" target="_blank">Feliz final</a> o <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/opinion/2017/05/07/la_mano_invisible_64732_1023.html" target="_blank">La mano invisible</a>— lleva un tiempo escribiendo en eldiario.es y en <em>La Marea</em> relatos de ficción con un mismo propósito: que dialoguen con las piezas informativas que los rodean, que "prolonguen" y "profundicen" en las noticias que nos ocupan a lo largo de la semana. El cambio climático acabó siendo, como es de suponer, uno de esos temas. En <strong>"Fin del mundo"</strong>, publicado en <em>La Marea</em>, un director de cine viajaba a un territorio asolado por la sequía, los incendios y las lluvias torrenciales para localizar allí una película postapocalíptica, una crítica precisamente hacia esa tendencia a situar en un futuro lejano lo que ocurre aquí y ahora. En el de eldiario.es, titulado <a href="https://www.eldiario.es/letrapeque%C3%B1a_isaacrosa/Greta-fuerza_6_878472151.html" target="_blank">"Greta, fuerza 5"</a>, imaginaba una tormenta llamada Greta —"¿Se está riendo de nosotros?", se pregunta un personaje— que acosa a los gobernantes occidentales, reunidos en una cumbre internacional como la que se celebra estos días en Nueva York. No fue fácil encontrar estos puntos de partida, dice Rosa, "porque el cambio climático <strong>no tiene todavía un imaginario al que remitirnos</strong>, ni hay tampoco apenas representaciones". </p><p>La crisis climática tiene algunas características que hasta ahora la han hecho difícil de retratar desde la ficción, defiende Rosa. Hay en él "un elemento de abstracción" que dificulta abordarlo en términos creativos —también políticos, advierte— sobre todo si se pretende "<strong>ir más allá del lamento inofensivo</strong> o de la postal bienpensante, y despertar algo de pensamiento crítico". Pero el fenómeno es también "<strong>ácrono</strong>", flota en una indeterminación temporal, "es siempre un futuro, ni siquiera cercano, incluso inverosímil, improbable". "Nos falta mucho (a mí el primero)", admite Isaac Rosa, "para entender la gravedad del problema y la urgencia de tomar medidas. Seguimos viéndolo como algo que le pasará a otros, dentro de mucho tiempo. Seguimos viéndolo como algo <strong>secundario a otras crisis</strong> de nuestro tiempo". A esto, el escritor le suma otra preocupación: que la creciente atención al ecologismo se convierta en un "concepto vacío" que usen a su favor las multinacionales: para que eso no suceda, dice, "hay que añadirle siempre un sufijo: <strong>ecosocialismo, ecofeminismo</strong>". </p><p>Distopías vs. utopías</p><p>López Mondéjar cree que eso de ver la crisis climática como un futuro distante, asociado a los géneros especulativos, es precisamente cosa del pasado. "El cambio climático está aquí, y <strong>pensarlo en presente es necesario</strong>, porque ya nos puede la angustia", dice. En su último libro de relatos, <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/que-mundo-tan-maravilloso/" target="_blank">Qué mundo tan maravilloso</a>, la amenaza no es exactamente para hoy, pero sí para pasado mañana. En "Apoptosis", por ejemplo, plantea un suicidio colectivo de los jóvenes, que ven su futuro cegado por una catástrofe que no provocaron. Es uno de los tres cuentos que abordan el asunto<strong> en forma de distopía</strong>. Y, dentro de esta escuela, López Mondéjar menciona <em>El cuento de la criada</em>, la novela de Margaret Atwood convertida en serie de televisión que dibuja un Estados Unidos transformado en dictadura teocrática y machista. "La novela funciona como una pregunta radical sobre los populismos", plantea, "que nos hace pensar en las consecuencias de las derivas políticas actuales. En ese sentido, escribir sobre cambio climático nos hace <strong>ver como materiales lo que ahora son solo pronósticos o temores</strong>". </p><p>De hecho, la mayoría de ficciones centradas en el cambio climático, especulativas o no, suelen ser claras distopías: el mundo está<strong> sumido en el caos</strong>; los humanos se dedican, en el mejor de los casos, a sobrevivir; la violencia campa a sus anchas en unos mundos sin Estado ni comunidad. Layla Martínez es tajante: "<strong>Las distopías son reaccionarias y conservadoras</strong>. Su mensaje es que ahora la cosa está mal, pero va a estar peor, con lo cual me quedo como estoy porque lo que tengo no es tan malo". Es Lola López Mondéjar quien señala que "la ficción nos permite imaginar el futuro, e imaginar respuestas para ese futuro". La crítica de Martínez se basa en que es imposible hacer esto último desde el conformismo morboso de la distopía: "Necesitamos un relato capaz de abrir horizontes".</p><p>Porque en lo que ambas coinciden es en la capacidad transformadora de la ficción. "La ficción es una dramatización que está representando al mundo", defiende Lola López Mondéjar, "y eso a menudo es <strong>más comprensible y más útil </strong>que el discurso racional". Layla Martínez habla en los mismos términos: "<strong>El discurso científico moviliza muy mal</strong>, no se hacen revoluciones (o movilizaciones más pequeñas) con un libro científico en la mano". <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/10/09/la_maxima_autoridad_sobre_cambio_climatico_lanza_aviso_mas_serio_tenemos_anos_para_evitar_colapso_pacto_paris_no_basta_87537_1022.html" target="_blank">Los informes del IPCC</a>, el panel de la ONU sobre cambio climático, máxima autoridad en la materia, son necesarios para conocer la magnitud del problema y las posibles soluciones, pero no servirá de mucho a la hora de llevar a la gente a la calle. "Necesitamos <strong>emociones, símbolos, mitos</strong>", reclama la escritora. "El discurso racional puede llegar incluso a naturalizar y banalizar las consecuencias de la crisis climática", advierte por su parte López Mondéjar, "y por eso tenemos que insistir nosotros". Ambas coinciden también en que la preocupación por el clima irá llegando a la ficción conforme aumente la conciencia sobre el tema. Otra cosa, dice Layla Martínez, es que lo haga "de una manera positiva para la movilización". </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo escribir contra el cambio climático?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Escritores,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cumbre del clima de Nueva York deja un puñado de compromisos parciales y ninguna gran noticia para el planeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/cumbre-clima-nueva-york-deja-punado-compromisos-parciales-gran-noticia-planeta_1_1174958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La cumbre del clima de Nueva York, previa a la Asamblea General de Naciones Unidas, ha dejado un reguero de buenas noticias, pero<strong> ningún gran anuncio que adelante, o al menos simbolice, un esfuerzo realmente transformador para paliar la brecha entre los compromisos de los países firmantes del Acuerdo de París y los 2 grados de calentamiento global máximo marcados como objetivo en el pacto.</strong> Las miradas estaban puestas en <strong>China</strong>, que pese a que sus emisiones en relación a su inmensa población no son las mayores, en términos totales es uno de los grandes emisores: sus promesas no han estado a la altura de la cita. Tampoco se esperan, según fuentes de la Comisión Europea, grandes anuncios de la UE, en plena renovación institucional y con un <em>Green New Deal</em> adelantado, pero solo a grandes rasgos. Aunque al cierre de la edición la cumbre aún no ha terminado, las intervenciones más esperadas ya han tenido lugar. Donald Trump, por cierto, ha asistido a la reunión: solo por unos breves minutos, antes de levantarse y marcharse hacia otra conferencia paralela. </p><p>Esta cumbre del clima fue anunciada por el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, como una cita para que los países presentaran planes concretos. Nada de promesas vagas. Y así ha sido, precisamente por el celo de la propia ONU, que ha vetado las intervenciones de los Estados que no llevaran en su discurso acciones para aumentar su compromiso contra la crisis climática. <strong>Alemania</strong>, una de las protagonistas anunciadas de la cumbre, ha anunciado, en boca de su canciller, Angela Merkel, <strong>un paquete de inversiones de 54.000 millones de euros para lograr reducir en un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2030.</strong></p><p>La primera parte de la reunión, además, dejó los compromisos de países como la propia Alemania, Islandia o Portugal de <strong>alcanzar la neutralidad climática</strong> (que todas las emisiones sean compensadas) a mediados de siglo. Otros se quedaron a medio camino: Países Bajos solo prometió el 90%. <a href="https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-06-21/union-europea-fracaso-objetivo-neutralidad-climatica_2082277/" target="_blank">La Unión Europea, en su conjunto, no ha logrado adoptar este objetivo como común por el momento.</a> También llamó la atención la meta de Colombia, cuyo presidente anunció que buscarán <strong>un 70% de implantación de renovables en su mix energético en 2030</strong> pese a que la presencia de estas tecnologías en su generación actual es residual. Y Rusia, a su ritmo, declaró antes de la cumbre que por fin ratificarían el Acuerdo de París de 2015.</p><p>Francia, por su parte, tras unas semanas de conflicto diplomático con Brasil, anunció un pacto con varios países de Latinoamérica para frenar la deforestación en el Amazonas. Por supuesto, sin la firma de Bolsonaro. Está por ver, sin embargo, cuál es la postura final de los galos frente a Mercosur: el tratado de libre comercio que, aseguran los activistas,<a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/09/29/en_que_consiste_acuerdo_mercosur_que_relacion_guarda_con_fuego_amazonas_crisis_climatica_98547_1022.html" target="_blank"> fomenta el expolio del pulmón del planeta.</a></p><p>Más buenas noticias: varios países, como de nuevo Alemania, Bélgica, España, Islandia o Noruega, anunciaron un aumento importante de sus contribuciones al <strong>Fondo Verde por el Clima, un mecanismo ideado para que los países ricos, más culpables de la crisis climática, financien en parte la mitigación y la adaptación al calentamiento global </strong>de los más pobres, con menos responsabilidad pero más expuestos a las inclemencias del fenómeno. Las promesas han alcanzado los 7.000 millones de dólares, según el recuento de la Europe Climate Foundation. Precisamente esta justicia climática ha sido la causante de que China no haya puesto sobre la mesa un aumento de la ambición significativo, pese a que había esperanzas de que así lo hiciera.</p><p>El gigante asiático, que no ha enviado a la cumbre a su máximo mandatario, Xi Jinping, sino a su representante, Wang Yi, aseguró que cumpliría el Acuerdo de París, pero no explicó cómo. Recordó que los países desarrollados deben "tomar la iniciativa" en la reducción de emisiones y cumplir con su compromiso de dar 100.000 millones de dólares en financiamiento climático a los países pobres para 2020, y antes del encuentro dejó claro que el país debía tener acceso a esos fondos. Yi puso el foco en que sus emisiones en relación a su población estaban cumpliendo los objetivos marcados. Anunció<a href="https://twitter.com/CMNUCC/status/1176173021490536449" target="_blank"> un esfuerzo en soluciones basadas en la naturaleza</a>, al igual que otros muchos países: es decir, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/07/30/500_000_millones_arboles_nuevos_para_combatir_crisis_climatica_muchos_pero_no_suficientes_96985_1012.html" target="_blank">plantar más árboles para que absorban el CO2</a>, una solución inservible sin recorte de polución. Y ahí se quedó.</p><p>La justicia climática, como suele pasar en este tipo de cumbres, planeó durante toda la mañana en Nueva York. Los países más pobres, sin desviar su responsabilidad, <strong>recordaron que existe una brecha enorme entre lo expuestos que se encuentran ante el cambio climático y su porcentaje de responsabilidad en las emisiones de gases de efecto invernadero</strong>. Los pequeños países insulares, que protagonizaron su propio panel, recordaron que el aumento del nivel del mar se los traga, la incidencia de fenómenos extremos los mata y, literalmente, no tienen a donde huir. "Si a los pequeños países insulares nos tocara resolver la crisis climática, lo habríamos resuelto hace tres decenios. Pero representamos el 1% de las emisiones de GEI", recordó la representante de Barbados. En ese sentido, Qatar se comprometió a aportar 100 millones de dólares para financiar la acción y la capacidad de adaptación al cambio climático en los pequeños Estados insulares y los países en vías de desarrollo.</p><p>La joven activista sueca <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/09/22/radiografia_greta_thunberg_joven_referente_climatica_lider_que_necesitabamos_una_titere_del_capital_99035_1022.html" target="_blank">Greta Thunberg</a> abrió la cumbre con <strong>un discurso mucho más contundente de lo habitual</strong>. Ya de por sí directa, la líder climática incomodó a algunos mandatarios con alusiones directas a la responsabilidad de la clase política a la hora de abordar la emergencia. "Ustedes han robado mis sueños, mi infancia, con mis palabras vacías, y aun así yo soy una de las afortunadas", exclamó, al borde del llanto, en referencia a que países como Suecia serán de los menos afectados por el impacto del fenómeno. Otros no tendrán tanta suerte, y ya están notando las consecuencias: "La gente está sufriendo, la gente se está muriendo".</p><p>  </p><p>Thunberg recordó a muchos de sus detractores a la izquierda, que la acusan de connivencia con determinadas élites poco dispuestas a una acción radical, que ella no apuesta por un modelo conformista a la hora de abordar el cambio climático. "<strong>Ustedes solo hablan de dinero y de cuentos de hadas de crecimiento económico. ¿Cómo se atreven?"</strong>, preguntó, visiblemente emocionada. "Ustedes nos están fallando, pero los jóvenes hemos comenzado a entender su traición (…) Si eligen abandonarnos, nunca los vamos a perdonar", prometió, entre aplausos de muchos de los directamente interpelados por sus palabras.</p><p><strong>El papel de España</strong></p><p>El gran titular que se pudo sacar del discurso del presidente en funciones, Pedro Sánchez, es el de su intención de aumentar la contribución de España al Fondo Verde por el Clima en 150 millones de euros en los próximos cuatro años, a pesar de que la convocatoria electoral lo deja todo en el aire. También pretende aportar otros dos millones de euros al Fondo de Adaptación, que permite financiar medidas para evitar inundaciones o para introducir nuevos métodos de agricultura más resistentes a fenómenos climáticos extremos como sequías, tormentas o trombas de agua. No hubo grandes anuncios más allá, toda vez que la apuesta de su Gobierno por la acción climática <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/23/el_gran_desafio_reduccion_emisiones_que_plantea_gobierno_con_paquete_accion_climatica_92212_1012.html" target="_blank">ya fue desvelada en febrero en su Plan de Energía y Clima</a>. Compuesto de la Ley de Cambio Climático, la Estrategia de Transición Justa y el Plan Integrado de Energía y Clima que debe remitir a Bruselas, el Ejecutivo prevé alcanzar la neutralidad climática en 2050, al hilo de las exigencias de Naciones Unidas, pasando por un objetivo de 2030 por encima de lo requerido por la Unión Europea. Por ahora, <strong>nada de ello se puede llevar del todo a la realidad: la ley no puede aprobarse sin un Congreso en pleno funcionamiento</strong> y las principales medidas son irrealizables con los Presupuestos prorrogados de Montoro.</p><p>  </p><p>Sin embargo, el papel del país en este tipo de encuentros internacionales ha cambiado radicalmente con la entrada en el Gobierno del PSOE. Con Rajoy, el Ejecutivo contaba con un protagonismo cercano a la irrelevancia. Sin embargo, la ministra para la Transición Ecológica en funciones, <strong>Teresa Ribera, no ha parado</strong>. Ha presentado, junto a Perú, los resultados de la iniciativa para una transición justa en el empleo que lidera; y ha logrado un compromiso escrito de más de 45 países para incorporar la perspectiva de género en la acción climática. Sin embargo, <strong>no ha podido anunciar una mejora de la ambición de España, un Estado institucionalmente bloqueado.</strong></p><p>No se preveía un gran anuncio de España como tampoco se preveían, y así se ha cumplido, anuncios de los países que <strong>verdaderamente pusieran en un brete a las industrias contaminantes, modificaran de cabo a rabo su modelo de consumo, acotaran el uso intensivo del transporte privado o explicaran al detalle cómo van a lograr</strong> la tan ansiada neutralidad de carbono para 2050. Para eso, parece, habrá que esperar a una nueva cumbre. Como es habitual.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
      <media:title><![CDATA[La cumbre del clima de Nueva York deja un puñado de compromisos parciales y ninguna gran noticia para el planeta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los verdes y felices años 20]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/verdes-felices-anos-20_1_1174928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>“La política” siempre llega tarde a “lo político”</strong>, y no por una evidente miopía de los partidos y sus líderes, sino por una oxidada dinámica que atiende más a las urgencias efímeras que a las importancias sustantivas. Así se pasó de siglo hace ya 19 años sin tomarse en serio algo que desde los 70 y 80 ocupó tiempo y energía de numerosos académicos y científicos aunque de escasas figuras políticas de peso. Me refiero a esa amenaza llamada <strong>cambio climático</strong> que tanto resuena en bocas de candidatos cuando sus nombres están en papeletas electorales. Digo “antes” porque después cae en saco roto: la derrota llega cuando se enfrenta a las lógicas productivas y de consumo que dibujan la emergencia que vivimos en la actualidad.</p><p>Emergencia, bajo un prisma democrático, es un término polémico. En una emergencia no hay lugar al acuerdo: o se ha consensuado previamente el <em>modus operandi</em>, o justifica cualquier acción que salve los muebles. Ninguna acción que suponga seguir y cimentar ciertos valores democráticos merece eliminar el apellido fundamental que encarna nuestra sistema político: la democracia. <strong>Con la ciencia en la mano la respuesta es clara</strong>; con el diálogo en el corazón la apuesta debe superar los caminos cortos, no por ser ineficaces, sino por no poder garantizar la estabilidad en el tiempo y que, en consecuencia, el camino recorrido se pueda deshacer fácilmente bajo la mirada de sentidos sociales débiles. Por eso es momento de crear, y no imponer,<strong> un hilo verde de discurso y contenido que inunde los parlamentos y las políticas públicas</strong>: desde la fuerza de la palabra, no desde la poesía homérica.</p><p>Discutamos sobre si preferimos <strong>pasear con una mascarilla en la boca</strong> porque el aire que respiramos es tan oscuro que no vemos más allá de una legislatura. Pensemos sobre si preferimos reducir nuestra factura de la luz porque hemos poblado nuestros tejados de placas fotovoltaicas o si preferimos seguir quemando carbón, dinero y nuestro futuro. <strong>Debatamos sobre si la Amazonía debe ser sustituida por pastos para aumentar el consumo de carne en el mundo</strong> o si, por el contrario, preferimos tener una dieta variada y sana que no hipoteque nuestra salud ni nuestra naturaleza. Hablemos sobre si nuestro tiempo libre −y parte del dinero público− debe ocuparse en aplaudir cómo un animal humano tortura a un animal no humano.</p><p>Decidamos sobre si queremos <strong>seguir comprando cambio climático en plástico cada vez que vamos al supermercado</strong> o si, más pronto que tarde, la única protección que llevarán algunos alimentos serán sus cáscaras o pieles. Dialoguemos sobre si la mejor política migratoria es agravar las causas ambientales que provocan millones de desplazamientos forzosos al año o si parte de la solución, al menos, pasa por no empeorar las condiciones climáticas de zonas especialmente vulnerables. Preguntémonos si la mejor manera de llegar al trabajo consiste en quedarse atascado cada mañana en la carretera con un coche que ensucia nuestra paciencia o merece la pena<strong> posibilitar un transporte público de calidad y asequible que nos dé más tiempo personal y “climático”</strong>. Son numerosas las preguntas que podemos hacernos, pero solo hay dos respuestas posibles a cada una de ellas: o <em>verderizamos</em> nuestra democracia, o hipotecamos su esencia.</p><p>No hay mejor ejemplo que escuchar, en los medios o en la plaza pública, qué camino han iniciado las mejores y más jóvenes energías de los países del mundo: sin más que palabras cargadas de democracia van torciendo el timón de un barco que se creía intocable. Ni una sola imposición, ha bastado con sacar el tema para no poder guardarlo de vuelta al cajón de “ahora no es el momento”. Sea como fuere, <strong>el siglo XXI empieza a despertar del sueño de los felices años 20 del pasado siglo para transformarse en el momento de los verdes años 20 del actual</strong>. No sabemos cómo de felices serán. Lo que sí sabemos es que la próxima década será verde. Eso, democráticamente, es imparable.</p><p>  ---------------------------------------------</p><p><strong>Alberto Rosado del Nogal</strong> es doctorando en Ciencias Políticas y creador de <a href="https://www.ivoox.com/podcast-insostenible-podcast_sq_f1492605_1.html" target="_blank">Insostenible Podcast</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Rosado del Nogal]]></author>
      <media:title><![CDATA[Los verdes y felices años 20]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Greta Thunberg: ¿Líder de la lucha climática o títere del capital?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/greta-thunberg-lider-lucha-climatica-titere-capital_1_1174872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e246f2b-8b94-47ec-9b44-8bf04947fd1b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Greta Thunberg: ¿Líder de la lucha climática o títere del capital?"></p><p>Las movilizaciones en todo el mundo que han arrancado este viernes en demanda de una acción climática justa, ambiciosa e inmediata tienen un nombre propio, para bien o para mal:<strong> Greta Thunberg</strong>. La joven activista sueca, de 16 años y con síndrome de Asperger, surgió prácticamente de la nada y en meses se convirtió en inspiración del movimiento juvenil Fridays for Future. A fuerza de ejemplo e insistencia. La chica decidió, en agosto de 2018, dejar de asistir a la escuela y manifestarse enfrente del Riksdag (el Parlamento sueco) todos los días, exigiendo que su Gobierno tomara medidas contra la crisis climática.</p><p>Poco después comenzó una escalada fulgurante de su popularidad: ha intervenido en charlas TED, en el foro de Davos, en el Congreso de los Estados Unidos, en la cumbre del clima de Polonia, se ha reunido con el Papa, con Obama, con Naomi Klein. Meses antes de su aparición, la movilización climática era un desierto. ¿Cómo ha pasado, cómo lo ha hecho? Los expertos señalan, como claves,<strong> la claridad, la contundencia y la dureza de su discurso, unido a una llamada a la solidaridad intergeneracional </strong>que ha despertado sentimientos identitarios: sin embargo, también hay lagunas y elementos contraproducentes en el<em> fenómeno Greta</em>, empezando por su corta edad.</p><p>Todos los expertos consultados coinciden: <strong>el movimiento de masas que ha despertado Greta Thunberg es inédito y abrumadoramente positivo en cuanto a la acción climática se trata. </strong>Tiene un mérito incuestionable, precisamente porque muchos activistas y científicos llevan décadas diciendo lo mismo y ha sido ella la que ha prendido la llama. "Ha llegado a donde no habíamos llegado nadie. Me puede parecer mejor o peor como llegas…" –habla Andreu Escrivá, ambientólogo especializado en cambio climático– "y puede, a mí, no resultarme atractivo ni en fondo ni en forma, pero sé que funciona, y lo que funciona… lo que a la gente le llegue, bien está". Cree que, en cierta manera, "la gente percibe a los científicos como parte del <em>establishment</em>", una suerte de "casta climática" y Greta es diferente: viene de fuera a "cantarle las cuarenta" a los de siempre. Y aunque diga lo mismo que ellos, <strong>"la diferencia es que ella arrastra a la gente"</strong>, considera.</p><p>Se trata de un discurso sencillo, muy contundente, que<strong> Greta expone sin rodeos y muy seria, acorde a la emergencia climática en la que nos encontramos. </strong>Utiliza referencias a la responsabilidad de la clase dirigente –“lo siento, no estáis haciendo lo suficiente", dijo en el Congreso de los Estados Unidos–, a la gravedad del problema –"nuestra casa está en llamas"–, a su urgencia –"solo tenemos 11 años"– y a la justicia climática, ya que los jóvenes se enfrentan, en los próximos años, a un reto cuyas causas no han provocado ellos: "Estáis robando el futuro a vuestros hijos". "Le importa transmitir de la manera más clara posible. A los científicos nos han echado en cara la incertidumbre. Y ella lo que ofrece es certezas", juzga Escrivá.</p><p>  </p><p> Vista aérea de un dibujo de grandes dimensiones de Greta en Verona (Italia).</p><p>El "estáis robando el futuro a vuestros hijos", la reivindicación de la juventud como un motor de confrontación, es la clave definitiva para entender cómo jóvenes de todas partes del mundo se han animado a seguir su ejemplo y salir a la calle. "El mensaje de las generaciones futuras se lleva diciendo desde 1987", recuerda Escrivá, pero ahora<strong> ha germinado hasta fructificar en un movimiento "global, colectivo e identitario", una suerte de conciencia de generación. </strong>"Mueve a los jóvenes, sencillamente, por la voluntad. Es una igual que te invita a salir a la calle. Reparte la sensación de que sí que hay algo que hacer", considera la socióloga de la Universidad Oberta de Catalunya Natàlia Cantó. Los nacidos alrededor de la frontera del cambio de siglo, asegura, tienen <strong>menos conciencia de que la movilización es útil como palanca de cambio y produce nuevos escenarios.</strong> "Los del 68 tenían eso claro, pero otras generaciones perdieron eso progresivamente, incluida la mía", puntualiza.</p><p>Sin embargo, para Andreu Escrivá, poner tanto el foco en términos generacionales "<strong>nos hace perder de vista el eje de clase"</strong>. "Podemos distorsionarlo muchísimo", considera. El ambientólogo cree que no solo se trata de jóvenes contra mayores, sino que parte del concepto de justicia climática se entiende como la reivindicación de que los sectores más vulnerables, con menos responsabilidad ante la crisis, sean los que acaben haciendo los mayores esfuerzos y sacrificios para mitigar el impacto y reducir las emisiones. Entendido en términos internacionales (que los países ricos sean los que carguen con el peso) y en términos nacionales (antes de poner límites al diésel, limitemos los vuelos en jets privados).</p><p>El doctor en Antropología Emilio Santiago, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/06/29/que_hacer_caso_incendio_green_new_deal_espanola_que_nos_libre_gobernar_sobre_las_cenizas_95572_1012.html" target="_blank">coautor de ¿Qué hacer en caso de incendio?</a>, discrepa solo en parte. Entiende el elemento de clase como imprescindible, pero acusa a "cierta extrema izquierda" de establecer una dicotomía falsa entre ambos criterios, utilizando un "materialismo histórico del siglo XX", que establece que la lucha de clases es el único motor de la Historia, que se queda corto en pleno 2019. "<strong>Tiene lagunas, pero no podemos esperar que Greta lo diga todo</strong>", resume.</p><p><strong>Demasiado joven, demasiado escueta</strong></p><p>Para Santiago, la principal contra de Greta Thunberg como líder climática radica en su edad. "<strong>Es una menor de edad convertida en figura pública y no solo eso, convertida en un fenómeno global. No es un tema menor y tiene implicaciones muy serias"</strong>, considera. "Es posible que en unos años le pase factura a nivel psicológico", opina, por su parte, Escrivá, que apunta otra principal carencia del personaje: la excesiva simplificación de su discurso. Perfecto, por otra parte, para estos tiempos de redes sociales y viralización de los contenidos. "Si vas a dar un discurso de tres minutos, a la fuerza tienes que simplificar. <strong>La referencia a los 11 años que nos quedan es un mensaje muy complejo, y puede suscitar interpretaciones erróneas</strong>", asegura el experto: por ejemplo, que se considere que como nos quedan 11 años, si actuamos en el año 10 aún tenemos margen, o que llegue la fecha, el escenario no sea de absoluto caos y surjan voces que digan: "Nos habéis engañado".</p><p>Un discurso que, por otra parte, puede pecar de poco empático. "Ella dice las cosas sin importar las reacciones, en el mejor o peor sentido. Es una fortaleza y debilidad a la vez", cree Escrivá. <a href="https://www.elplural.com/leequid/ecologia/los-discursos-de-greta-thunberg-reunidos-en-un-libro_217192102" target="_blank">En su libro</a>, por ejemplo, solo menciona el análisis de las causas, no las soluciones: no habla de limitar los vuelos, el transporte privado o el consumo de carne, temas que levantan ampollas. "Aún no le ha dicho a la gente lo que tiene que hacer", y cuando empiece a hacerlo, quizá no levante tantas adhesiones. Aquí radica una de las grandes dificultades de comunicar el cambio climático: <strong>su abordaje no solo requiere de la presión a los grandes poderes fácticos, sino del cambio de hábitos de consumo perfectamente asimilados por todas las clases de la sociedad occidental</strong>, que el sistema económico ha validado y cuya renuncia no es fácil.</p><p>¿Títere?</p><p>Una de las críticas que más se suelen formular contra Greta Thunberg es que<strong> plantea una enmienda a la totalidad de un sistema con el que colabora.</strong> Se reúne y manifiesta simpatías hacia mandatarios que en sus gobiernos han apostado por modelos de crecimiento incompatibles con los límites del planeta; acepta colaboraciones de grandes magnates con negocios francamente contaminantes; y acude a reuniones de una élite reacia a una acción climática radical. En esta aparente contradicción, compleja, está uno de los grandes debates aún candentes entre los actores de la lucha contra el calentamiento global.</p><p>"El sistema lo absorbe todo, como las camisetas de Sex Pistols. <strong>Tú no hablas en Davos si Davos no quiere. Les viene bien tenerla dentro, perciben que es positivo tener un elemento mínimo de crítica"</strong>, apunta Escrivá. Sin embargo, niega que el <em>fenómeno Thunberg</em> sea parte de una mano negra, una conspiración de las élites para hacer de la lucha contra el cambio climático algo inofensivo. También rechaza ese escenario Santiago. "Es el típico fantasma" que utilizan ciertos sectores antisistema, asegura, para descargarse de responsabilidad: <strong>digo que Greta está manipulada por el capitalismo y así dejo de escuchar su mensaje, que, aunque no lo diga abiertamente, llama a mi responsabilidad habitual e introduce ciertos elementos con los que no contaba en mi análisis político.</strong></p><p><strong>"Greta es un símbolo en disputa"</strong>, afirma el doctor. "Las élites van a utilizarla para rebajar los contenidos simbólicos. Pero no podemos dar ningún símbolo por perdido". La lucha consiste, considera, en alzar la voz para que la movilización no pierda ni un ápice de transformación real, a pesar de que Thunberg pueda ser utilizada para el <em>greenwashing</em>. En este debate se esconde el verdadero dilema que en ocasiones divide a la acción climática: Green New Deal vs. decrecimiento. Una movilización política que apueste por una fuerte inversión pública y privada para evitar los peores efectos de la crisis climática para luego redefinir el sistema, o una movilización que, desde el principio, llame a cuestionar el dogma de que el bienestar es equivalente a crecimiento. "<strong>¿Jugamos con sus normas para luego cambiarlas, o impugnamos sus normas?"</strong>, lo resume Escrivá.</p><p>Por ahora Thunberg parece inclinarse por la primera opción, aunque no ha escatimado en posicionamientos y reproches al modelo económico imperante: "<strong>Vosotros solo habláis de crecimiento económico verde porque tenéis demasiado miedo de ser impopulares"</strong>, <a href="https://verne.elpais.com/verne/2018/12/17/articulo/1545042812_853886.html" target="_blank">le dijo a la práctica totalidad de los líderes mundiales en la COP de Polonia</a>. En todo caso, más allá de las diferencias, Santiago concluye con una frase que podría suscribir la inmensa mayoría de los activistas climáticos de todo el planeta: "<strong>Greta ha generado el salto cualitativo que necesitábamos</strong>". Podrían haberlo hecho otros, podría haber pasado antes, pero así ha pasado y, al margen de diferencias, estamos con ella.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Greta Thunberg: ¿Líder de la lucha climática o títere del capital?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La acción individual es importante, pero el impacto lo genera la acción colectiva"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/accion-individual-importante-impacto-genera-accion-colectiva_1_1174830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La <strong>situación de emergencia climática</strong> exige que los gobiernos y las instituciones internacionales actúen cuanto antes y pongan en marcha medidas eficaces para frenar y revertir el calentamiento global. En torno a este objetivo se ha articulado la <strong>semana de la huelga por el clima</strong>, una movilización ciudadana a nivel global que arrancó el pasado viernes 20 de septiembre y que desarrollará actividades hasta el día 27. La huelga coincide con la <strong>Cumbre sobre Acción Climática que celebra la ONU en Nueva York</strong> entre el 20 y el 23 de septiembre y en la que ya han sido vetados los discursos de <strong>Brasil</strong> y <strong>Estados Unidos</strong>, entre otros, por su falta de compromiso para disminuir los efectos de la contaminación en el planeta.</p><p>Al encuentro de Naciones Unidas asiste <strong>María Laín</strong>, una joven toledana de 25 años y estudiante de un máster en Cooperación Internacional. Tras estudiar tres años de Medicina en Barcelona, Laín abandonó la carrera por falta de vocación y puso rumbo a Reino Unido, donde cursó Filosofía y Letras en la Universidad de Warwick. A su regreso a España, <strong>comenzó a implicarse en el activismo ecologista</strong> a través de <a href="https://twitter.com/fridayformadrid?lang=es" target="_blank">Fridays For Future</a> (FFF), cuya cara más visible es la joven activista sueca <strong>Greta Thunberg</strong>, y<strong> Extinction Rebellion</strong><a href="https://www.extinctionrebellion.es/portal/" target="_blank">Extinction Rebellion</a>. A Nueva York acude después de haber sido seleccionada<strong> entre miles de jóvenes</strong> y con la esperanza de que pronto exista una legislación vinculante que obligue a los gobiernos de todo el mundo a respetar el <strong>Acuerdo de París</strong> –que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero–.</p><p>La convocatoria de la semana de huelga se ha extendido por 185 países y a ella se han sumado miles de entidades y asociaciones. También lo han hecho algunas empresas, como Lush o Ben&Jerry’s, con las contradicciones que ello supone y a las que el movimiento ecologista deberá hacer frente en un futuro no muy lejano. <strong>En España, la movilización principal tendrá lugar el viernes 27</strong>. Laín, que ha participado activamente en su organización, atiende a infoLibre de camino al aeropuerto, escasas horas antes de tomar un vuelo para cruzar el Atlántico.</p><p><strong>PREGUNTA. ¿Cómo ha sido tu proceso de concienciación e implicación en el activismo ecologista?</strong></p><p>RESPUESTA: Desde pequeña he tenido sensibilidad por el tema. Sufría mucho cuando había sequías y vigilaba que en casa nadie gastara más agua de la necesaria. Llegué a mandar alguna carta al alcalde de Toledo para que pusieran contenedores de reciclaje más accesibles. El caso es que se me fue olvidando la cuestión, porque no había nadie que me siguiera mucho el rollo, y lo fui dejando hasta llegar a la universidad. En el máster, un profesor nos explicó la situación real tanto a nivel científico, como político y económico. Eso coincidió con el momento en el que Greta Thunberg dio su primer discurso en la ONU, en Polonia, y Anuna de Wever (activista belga de 17 años) se empezó a manifestar en Bruselas. Todo se sincronizó: conocí a una chica de Extinction Rebellion y, a partir de ahí, nos organizamos para hacer la primera manifestación, el 15 de marzo de 2019. Fue todo muy rápido, porque las asambleas las empezamos en enero. Hay muchísima gente implicada: en el grupo de Telegram de Fridays For Future somos cerca de 400 personas. De hecho, nos tuvimos que pasar a Telegram porque sobrepasamos la capacidad límite de los grupos de WhatsApp.</p><p><strong>P: ¿Cuáles son las reivindicaciones más importantes con las que vas a Nueva York?</strong></p><p>R: Yo creo que lo más importante es que se promulguen leyes vinculantes para respetar el Acuerdo de París. A mí me gustaría que decidieran de manera real parar de extraer petróleo del suelo y dejar de contaminar con los gases de efecto invernadero, que se pusieran en marcha medidas reales para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Y cuanto antes.</p><p><strong>P: Entre creer que por comprar unas pajitas metálicas estamos salvando el mundo y caer en la desesperanza total, ¿cuál es la actitud más realista y útil en la acción climática?</strong></p><p>R: En primer lugar hay que conocer la realidad, informarse muy bien: leer, ir a congresos, informarse como sea. Eso es crucial para luego decidir movilizarse. La acción individual es importante y está muy bien que cada uno de nosotros nos esforcemos, porque eso marca una gran diferencia y, sobre todo, da ejemplo y conciencia a los demás. Pero la acción colectiva es lo que genera un impacto más grande, es necesario unirse en una movilización colectiva. La parálisis porque es todo demasiado abrumador no te lleva a ninguna parte, sólo a deprimirte <em>(se ríe)</em>. Esa opción yo ni la contemplo, pero es verdad que la situación da un poco de miedo.</p><p><strong>P: ¿Por qué crees que la juventud está teniendo un papel tan protagonista en la movilización?</strong></p><p>R:<em> </em>Todo este problema es también una lucha de intereses muy grande y eso a los jóvenes no se les puede achacar, porque la mayor parte de la gente joven no está definida por unos intereses políticos y económicos, sino que simplemente queremos lo mejor para el planeta y para nuestro futuro. Eso es lo más potente de la generación más joven. Y me alegra que hayamos sido nosotros quienes nos hayamos movilizado tanto.</p><p><strong>P: Los niveles de concienciación están creciendo, pero los grupos ecologistas llevan muchos años empujando. ¿Por qué ahora? </strong></p><p>R: Yo creo que ha sido una conjunción de elementos: el hecho de que Greta Thunberg sea tan joven y tenga un atractivo y un carisma tan grande ha ayudado mucho; en nuestra generación ha habido un poco de conciencia ecologista, o por lo menos un poco más que en la de nuestros padres; y, por último, es determinante el hecho de ver que todo esto te va a afectar a ti directamente, darte cuenta de que te va a tocar a ti, y a nadie más, lidiar con las consecuencias.</p><p><strong>P: Sobre Greta Thunberg: ¿crees que el éxito del ecologismo pasa necesariamente por hiperliderazgos o hay que apostar más bien por la horizontalidad?</strong></p><p>Greta no ha buscado ser una líder totalitaria, ella ha hecho lo que creía que era correcto y ha tenido una repercusión brutal, pero ella no ha buscado, ni creo que busque, ser la protagonista de todo esto. Es innegable que tenerla a ella de figura simbólica ha sido de mucha ayuda, es importante tener una persona que lidere.</p><p><strong>P: En Estados Unidos, congresistas como Alexandria Ocasio-Cortez han puesto sobre la mesa el Green New Deal, un plan que desde algunos sectores se critica y se califica como “capitalismo verde”. ¿Es suficiente lo que propone este plan?</strong><em>Green New Deal</em></p><p>R: Todo es insuficiente. Lo ideal sería el decrecimiento y cambiar el modelo económico y de producción, pero la realidad actual es la que es y en Estados Unidos hay lo que hay. Por eso el <em>Green New Deal </em>es necesario, al menos temporalmente. No es que sea la solución última, pero hay que caminar hacia eso, y, si no se empieza por algún sitio, va a ser imposible.</p><p><strong>P: Greenwashing. ¿Qué riesgo hay de que el capitalismo mercantilice la lucha ecologista, como ha hecho con otros movimientos sociales, y lo desactive?</strong><em>Greenwashing</em></p><p>R:<em> </em>Siempre hay riesgos. En Extinction Rebellion y en FFF estamos intentando por todos los medios que eso no suceda y que las empresas tengan claro que lo que queremos no es un <em>greenwashing</em>, sino cambios reales, pero nosotros no podemos controlarlo todo; simplemente podemos decir lo que nos parece y lo que creemos que es mejor.</p><p><strong>P: El pasado 17 de septiembre el Congreso de los Diputados aprobó la declaración de emergencia climática en España (con los votos en contra de Vox). ¿Cuál es la valoración de las asociaciones de las que formas parte?</strong></p><p>R: Para la lucha contra el cambio climática es irresponsable que no se forme gobierno. Declarar el estado de emergencia climática en sí mismo no sirve para nada, no es lo que nos interesa. Eso tiene que ir acompañado de medidas reales, y, para ello, necesitamos un gobierno. Estamos un poco descontentos con cómo se ha hecho.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Júlia Oller]]></author>
      <media:title><![CDATA["La acción individual es importante, pero el impacto lo genera la acción colectiva"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente,ONU]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De 'cuatro gatos' a más de 300 organizaciones: cómo ha evolucionado la acción climática española que prepara la próxima gran movilización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cuatro-gatos-300-organizaciones-evolucionado-accion-climatica-espanola-prepara-proxima-gran-movilizacion_1_1174606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/435357e1-cca5-4382-8784-c82de359998e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De 'cuatro gatos' a más de 300 organizaciones: cómo ha evolucionado la acción climática española que prepara la próxima gran movilización"></p><p>Este 27 de septiembre está convocada una huelga global por el clima. La movilización emplaza a todo el mundo y se prevé multitudinaria, siguiendo la línea ascendente de la acción climática en los últimos dos años. La urgencia cada vez es más acuciante, las emisiones de gases de efecto invernadero se acumulan en la atmósfera y las decisiones políticas realmente transformadoras no acaban de llegar. Pero la gente cada vez sale más a la calle. La crisis climática y sus consecuencias están cada día más presentes en el debate público. En los bares, en las escuelas, en los trabajos, espoleado por una juventud ansiosa de futuro. El aumento de la movilización es palpable y evidente, y sin llegar al desborde de la huelga feminista, la equiparación con el 15M empieza a tener sentido –salvando las distancias–. <strong>Más de 300 organizaciones, ecologistas y no ecologistas, climáticas y no climáticas, convocan la huelga de finales de mes</strong>: la cifra impresiona, sobre todo teniendo en cuenta la apatía de hace unos años.</p><p>La convocatoria partió de los que llevan azuzando la acción climática los últimos meses: los jóvenes. El pasado 23 de mayo, Greta Thunberg y el movimiento creado e inspirado por su liderazgo, Fridays for Future, publicaron una carta en el diario alemán <em>Süddeutsche Zeitung</em> llamando a una huelga global por el clima para la semana del 20 al 27 de septiembre. Una semana de movilización para culminar a lo grande durante el último viernes del mes. La convocatoria, firmada por chicos y chicas de todo el mundo, se diferenciaba en algo sustancial con respecto a la anterior, del pasado 15 de marzo: todos estaban emplazados, también los <em>viejos</em>. "<strong>Salga ese día a la calle con su vecino, su compañero de trabajo, sus amigos y su familia para que nuestras voces se escuchen"</strong>, rezaba la misiva.</p><p>En España, el llamamiento ha sido escuchado no por una, ni dos, sino por más de 300 organizaciones, que han preferido centrar sus esfuerzos en un solo día: <strong>el viernes 27 de septiembre. Tras meses de asambleas, negociaciones, alianzas y confluencia, la convocatoria ha sido firmada por cuatro grandes aglutinadores:</strong> Fridays for Future / Juventud por el Clima, 2020: Rebelión por el Clima, Alianza por el Clima y Emergencia Climática Ya. Están todas en el mismo barco: en el de la "defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo", según reza su manifiesto común. Piden <strong>verdad</strong> ("asumir la urgencia de la situación actual"), <strong>compromiso</strong> ("real y vinculante"), <strong>acción</strong> (para "reducir de manera urgente y prioritaria a cero las emisiones netas de carbono lo antes posible"), <strong>solidaridad</strong> (con "la población más vulnerable") y <strong>democracia</strong> (para que la ciudadanía "forme parte activa de la solución").</p><p>En tiempos de desavenencias políticas y falta de entendimiento, organizaciones de todo corte, trayectoria y estructura se han unido en cuatro grandes bloques de acción y un solo manifiesto. <strong>Tiene mérito. La urgencia aprieta, por lo que los detalles pueden esperar</strong>, explica el coordinador de Cambio Climático de Ecologistas en Acción, <strong>Javier Andaluz</strong>. "Ha sido un proceso de construcción continuo, de incorporación de sensibilidades. No ha habido ningún conflicto destacable", explica.</p><p>Dentro de las 300 organizaciones que convocan en España la huelga por el clima hay, literalmente, de todo. Por supuesto, <strong>tienen presencia los movimientos ecologistas más veteranos y clásicos</strong> –Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra…– conviviendo codo con codo con los más nuevos –Fridays for Future, que representa la movilización juvenil, o <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/07/27/extinction_rebellion_una_lucha_contrarreloj_por_supervivencia_97385_1621.html" target="_blank">Extinction Rebellion, que han aportado a la lucha climática un novedoso concepto de desobediencia civil no violenta</a>–. Pero también han hecho acto de presencia muchísimos actores que, en principio, no tienen nada que ver con el ecologismo, pero que quieren aportar su granito de arena. Sindicatos clásicos como UGT o CCOO, asociaciones de padres y madres, profesores universitarios, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/05/escritores_como_elvira_lindo_isaac_rosa_manuel_rivas_rosa_montero_firman_manifiesto_apoyo_movilizacion_climatica_98501_1012.html" target="_blank">escritores</a>… También han arrimado el hombro asociaciones de corte más rural, relacionadas con el consumo responsable, enfocadas al sector energético y, en esencia, todas las que tienen que ver tangencial o directamente con la sostenibilidad.</p><p>  </p><p> Cartel de la huelga global por el clima del 27 de septiembre.</p><p>Las cuatro plataformas en las que se aglutinan cuentan con objetivos y ámbitos de acción distintos, aunque las preocupaciones y las principales reivindicaciones sean las mismas. <strong>Fridays for Future</strong> aglutina a los jóvenes en pie por el clima; <strong>2020: Rebelión por el Clima</strong> cuenta con una agenda de desobediencia civil más acorde con los métodos de Extinction Rebellion; <strong>Alianza por el Clima</strong> hace de <em>lobby </em>político, impulsado por las organizaciones ecologistas tradicionales; y <strong>Emergencia Climática Ya</strong> pretende impulsar las declaraciones de emergencia en cuantos Ayuntamientos, Comunidades y Parlamentos sea posible.</p><p>Sofía Ruiz, de Contra el Diluvio, ratifica lo dicho por su compañero de Ecologistas en Acción. <strong>El proceso de suma de fuerzas, confluencia y unión en torno a unas peticiones básicas a los gobernantes para que afronten la crisis climática ha sido prácticamente impecable. Hay un bien mayor que proteger.</strong> "Ha molado mucho porque tenemos un abanico mucho más grande de perspectivas (…). Se generan confluencias y hay mucha más gente dispuesta a trabajar". Admite que hay diferencias, aunque "de puertas para afuera no están siendo visibles": por ejemplo, ciertas acciones de visibilización mediante la alteración del orden público –cortes de calles, por ejemplo– generan dudas en cuanto a su utilidad, explica.</p><p><strong>De la apatía al compromiso</strong></p><p>El panorama actual, en todo caso, con jóvenes habiendo ya demostrado su poder de movilización en la calle, cientos de organizaciones en torno a un manifiesto de abordaje de la crisis climática y una cobertura mediática sin precedentes <strong>era impensable hace unos años</strong>. En estas mismas fechas, pero en 2018, Contra el Diluvio recogía el llamamiento en España del movimiento internacional Rise for Climate (En Pie por el Clima) y convocaban manifestaciones que, si bien en ciudades como París alcanzaban las 50.000 personas, en las urbes españolas difícilmente llegaban a 1.000. <strong>Fue el primer intento tras años de inacción absoluta en las calles españolas con respecto al cambio climático.</strong></p><p><strong>Los jóvenes cambiaron todo</strong>. El discurso <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wYr3DNWcFO0" target="_blank">de una por entonces poco conocida Greta Thunberg</a> (la jovencísima líder climática) en la COP24 fue uno de los primeros que consiguió viralizarse. Sorprendía y atraía la seguridad y la contundencia de su discurso, en contraste con su edad, e introducía un nuevo elemento en el relato hasta entonces poco explorado: la <strong>justicia climática</strong>. Que no tienen por qué pagar los niños los excesos de los mayores, que no tienen por qué pagar los pobres los dispendios de los ricos, y que no tienen por qué pagar los ciudadanos la desidia de los políticos. Desde la aparición de Thunberg, el movimiento que inspiró y lideró, Fridays for Future, copó el protagonismo de la acción.</p><p>El 2019 climático en España comenzó con un incipiente movimiento juvenil que tuvo <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/03/15/llegado_por_fin_15m_climatico_92921_1012.html" target="_blank">su primera gran puesta en escena con la manifestación del 15 de marzo</a>. Aquello, como ya avisaba por entonces uno de los promotores de Fridays for Future en España, Lucas Barreiro, era solo "el comienzo". La siguiente gran huelga ha llegado y no solo están convocados los jóvenes, sino todos, en defensa "<strong>del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo"</strong>. Cabe preguntarse qué ha cambiado para que la movilización haya crecido tanto, sin prisa pero sin pausa, sin grandes y espontáneas explosiones de descontento como el 15M pero estableciendo mimbres fuertes. "Cada vez es más urgente y eso, a nivel comunicativo, es muy potente", opina Ruiz. "En Europa, a diferencia de Estados Unidos, estábamos más o menos concienciados pero faltaba acción". Y saltó la chispa adecuada.</p><p>Andaluz cree que la juventud como elemento "atomizador" facilita el movimiento. "Hay una clave generacional, un sesgo generacional", asegura, que hace muy llamativa y muy fácil la adhesión: nos están robando el futuro y tenemos que luchar para recuperarlo. Así, considera, el mensaje ha llegado a "entornos donde el ecologismo no ha llegado", a través de una óptica "muy vivencial y muy personal", un elemento identitario con el que identificarte y protestar. Considera el ecologista que se trata de <strong>una generación "muy perdida", dolida por la incertidumbre y la precariedad, que se ha dado cuenta de que las consecuencias del cambio climático son cada vez más visibles.</strong></p><p>Más allá de los elementos subjetivos, de sociología revolucionaria, los elementos objetivos no pueden pasarse por alto. Los dos últimos años, explican los activistas, han sido años de<strong> evidencia tras evidencia de que no se trataba de un fenómeno natural más, sino de una auténtica crisis que afectaba a todos los niveles del modo de vida occidental</strong>. Y de que no se trataba de futuro sino de presente. Los llamamientos científicos han sido más oídos que nunca: desde el informe del IPBES advirtiendo de que la pérdida de biodiversidad ponía en riesgo a todos los estamentos de la sociedad hasta el último posicionamiento del IPCC, los expertos de Naciones Unidas, recordando que los objetivos del Acuerdo de París no bastan. Y han sido años, también, de nuevas propuestas políticas sobre la mesa, aunque aún no hayan logrado convertirse en hegemónicas: <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/01/30/del_green_new_deal_los_verdes_alemanes_esta_reverdeciendo_ecologismo_politico_mundo_91162_1012.html" target="_blank">el Green New Deal</a> de Alexandria Ocasio-Cortez ha revolucionado a los demócratas norteamericanos, ha planteado un mensaje de ilusión y de prosperidad frente al catastrofismo y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/06/29/que_hacer_caso_incendio_green_new_deal_espanola_que_nos_libre_gobernar_sobre_las_cenizas_95572_1012.html" target="_blank">ha inspirado planteamientos frescos en países como el nuestro.</a></p><p>Para los <em>perros viejos </em>de la acción climática como Andaluz, que llevan años predicando en el desierto, este último año ha sido muy ilusionante. "He conocido a mucha gente muy valiosa por el camino. Es maravilloso en el sentido de que hace año y medio, o hace dos años, la situación climática no era tan esperanzadora. Pero <strong>los informes científicos decían que sin una aspiración social, sin un cambio, no íbamos a conseguir lo que garantizaría la supervivencia de la Península Ibérica. Hoy no sabemos si lo conseguiremos, pero tenemos cierta esperanza</strong> en que estos movimientos consigan que en 2020 se empiecen a reducir emisiones". El 27 de septiembre, más allá del éxito o no de la convocatoria, se seguirá haciendo camino.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De 'cuatro gatos' a más de 300 organizaciones: cómo ha evolucionado la acción climática española que prepara la próxima gran movilización]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Manifestaciones,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Flygskam', el movimiento climático de origen sueco que propone dejar de volar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/flygskam-movimiento-climatico-origen-sueco-propone-volar_1_1174587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/254a9833-0987-4464-a646-d5cc407aaa6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Flygskam', el movimiento climático de origen sueco que propone dejar de volar"></p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>La M40, habitualmente transitada por un conglomerado interminable de coches, amanece casi desierta en un Madrid que despierta a las seis de la mañana. La imagen choca con la que ofrece el Aeropuerto de Madrid-Barajas que, a esa misma hora, ya goza de la vida propia de una ciudad que parece no dormir. Es la fiebre de volar, el auge del turismo y el negocio de la aviación, <strong>cuyo crecimiento parece imparable</strong>.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Según <a href="https://www.flightradar24.com/53.23,-4.57/7" target="_blank">Flightradar24</a> —un servicio de seguimiento del tráfico aéreo en tiempo real— el transporte aéreo alcanzó este 24 de julio un <strong>nuevo récord</strong>: <a href="https://twitter.com/flightradar24/status/1154399755075751936" target="_blank">más de 225.000 vuelos en 24 horas</a>. Un récord que seguirá batiéndose si se cumplen las predicciones de la industria de la aviación internacional, que prevén un <strong>crecimiento anual del 4,3%</strong> y que ya cuenta con un número anual de pasajeros de <strong>3.600 millones</strong>. Podría llegar a pensarse que volar es algo habitual, pero nada más lejos de la realidad: la red global <a href="https://stay-grounded.org/" target="_blank">Stay Grounded</a> —conformada por variedad de organizaciones y grupos activistas de diferentes países— afirma que el medio aéreo “solo mueve al <strong>10% de la población</strong>”. Y es que, mientras que Europa y América del Norte representan la mitad del tráfico aéreo, el Sur global —América Latina y África— solo es de un 11% y es la parte del mundo que más sufre sus consecuencias.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Esta tendencia a volar se traduce, además, en un <strong>aumento en el número de emisiones</strong> de gases de efecto invernadero, así como de la construcción de infraestructuras. El avión es <strong>el medio que más contamina</strong> y contribuye en un 5% del total de las emisiones en España, aunque con los años <strong>será más</strong>. Por ejemplo, según <a href="http://ecopassenger.org/bin/query.exe/en?L=vs_uic" target="_blank">ecopassenger</a> —una página que calcula el consumo de las emisiones de los medios de transporte—, un viaje en avión desde Madrid hasta París emitiría 169,6 kilogramos de dióxido de carbono, mientras que un coche 131,2 y un tren, 29,8. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>En mitad de este desproporcionado crecimiento del sector de la aviación, la invasión turística de las ciudades y los eslóganes que rezan “viajar es vivir” en los post de Instagram, la joven sueca <strong>Greta Thunberg</strong> inunda los medios por su <a href="https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20190731/463792740389/greta-transporte-aereo-quedate-en-tierra-stay-grounded.html" target="_blank">decisión de no volar</a> y buscar, a toda costa, otro medio de transporte —un velero propulsado por enegría solar— que le acercara hasta Nueva York. A raíz de la peripecia de Thunberg el movimiento también sueco <em><strong>flygskam</strong></em> —que propone dejar de coger vuelos— ha emergido en las informaciones con fuerza y su homólogo en las redes sociales <strong>#flyghntt</strong> se extiende como la pólvora por diferentes países.</p><p>  </p><p> Greta Thunberg al llegar a Estados Unidos después de dos semanas de viaje en el mar. Fuente: Europa Press.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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infoLibre <strong>Maja Rosén</strong>, presidenta y cofundadora —junto con su amiga <strong>Lotta Hammar</strong>— de <a href="https://westayontheground.blogspot.com/" target="_blank">We Stay on the Ground</a>, una organización sueca que trabaja por <strong>concienciar sobre el impacto de la aviación</strong> en el clima y reducir sus emisiones. “Para mí, esto no consiste en hacer sentir a las personas avergonzadas por volar. Nosotros queremos que la gente entienda lo seria que es la crisis climática y que <strong>elija no hacerlo</strong>”, afirma la activista.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Rosén apunta que el debate en Suecia <strong>empezó en 2018</strong>, momento en el que ella decidió, junto a su amiga, construir We Stay on the Ground. Desde entonces el número de personas que se han adherido al movimiento ha ido aumentando. Según el <a href="https://www.wwf.se/pressmeddelande/wwfs-klimatbarometer-allt-fler-valjer-bort-flyg-och-kott-och-kvinnorna-gar-fore-3241404/" target="_blank">Barómetro del clima de 2019 de WWF</a>, uno de cada cuatro suecos —un 23%— afirma haber optado por <strong>no viajar en avión</strong> para reducir su impacto climático en 2018, mientras que un 18% decidió<strong> utilizar el tren </strong>para sustituir al avión.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>“La razón por la que muchas personas alrededor del mundo siguen volando, a pesar de la crisis climática, no es porque a ellos no les importe, sino porque<strong> tendemos a actuar como todo el mundo lo hace</strong>”, asegura la activista. Rosén plantea entonces una pregunta: “¿Qué harían las personas si todo el mundo decidiera dejar de volar hasta que se resolviera la crisis climática?”. La respuesta con la que se suele topar es que, en ese caso, <strong>probablemente no volarían</strong>. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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número de personas posible, desde We Stay on the Ground se ha lanzado la campaña <a href="https://westayontheground.blogspot.com/p/flight-free-2020.html" target="_blank"><em>Flight Free 2020</em></a>, en la cual los que firman se comprometen a tomar <strong>un año libre de vuelos</strong>, siempre y cuando se alcance el objetivo de las <strong>100.000 firmas</strong> —aunque animan a seguir adelante si no se llega— y que empezaría a partir de las 12.00 horas del uno de enero de 2020. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Un nuevo propósito para empezar el año que, por ahora, solo ha conseguido “poco más de <strong>5.000 firmas</strong>”. “Yo creo que muchas personas se unirán cuanto más cerca estemos de la víspera de año nuevo”, confía la activista, que está decidida a alcanzar el objetivo. Esta campaña se ha extendido, además, a <strong>otros países</strong> como Reino Unido, Canadá, Alemania, Estados Unidos, Francia y Perú. “Creo que estamos en el principio de un<strong> gran movimiento global</strong>”, asegura Rosén. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><strong>Movimiento en España</strong></p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>La campaña Flight Free 2020 todavía no ha aterrizado en España ni tampoco ningún movimiento que se asemeje a <em>flygskam</em>, pero la red global Stay Grounded —de la que también forma parte la organización de Rosén— sí. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Stay Grounded, como señala en su sitio web, “fue creada con el objetivo de <strong>conectar diversos movimientos</strong> sociales, indígenas y ambientales en contra de la expansión de nuevos aeropuertos y del crecimiento masivo de la aviación”. Su lanzamiento se produjo en 2018, con el apoyo de aproximadamente unas<strong> 200 organizaciones </strong>de diferentes lugares del mundo, entre las que se encuentran las españolas <a href="https://www.tierra.org/" target="_blank">Amigos de la Tierra</a> y <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/" target="_blank">Ecologistas en Acción</a>.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><strong>Nuria Blázquez</strong>, coordinadora de transporte de Ecologistas en Acción, señala que, aunque cree que en España es más difícil que este movimiento social se expanda como en Suecia, se “está moviendo <strong>muy rápido</strong>”. “Hace un año no tenía nada de repercusión y ahora nos estáis llamando todos los días. <strong>Antes no se hablaba y ahora sí</strong>”, apunta, en alusión al reciente interés de los medios en este fenómeno social. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Una de las acciones que ha llevado a cabo esta red internacional ha tenido lugar este julio en Barcelona. Allí Stay Grounded, junto con organizaciones de la sociedad civil y el <a href="https://ictaweb.uab.cat/formacio_detalls.php?id=8&setLanguage=es" target="_blank">Instituto de Ciencias y Tecnología Ecológicas</a> (ICTA) de Barcelona, organizó la conferencia <a href="https://stay-grounded.org/conferencia-stay-grounded/" target="_blank">El decrecimiento de la aviación</a> en la capital catalana, donde reunió a diferentes movimientos sociales, ONG y científicos para discutir medidas y estrategias concretas para reducir el tráfico aéreo.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>El día 14 de julio, coincidiendo con la conferencia, docenas de activistas se vistieron de rojo para <strong>protestar contra la expansión del aeropuerto de El Prat</strong> prevista para 2026, y que pretende llegar a los 70 millones de pasajeros al año, así como conectarse con el aeropuerto de Girona-Costa Brava. “Ya ahora, es imposible vivir con el <strong>ruido continuo e intenso </strong>del avión, especialmente durante el verano. El número de problemas de salud está aumentando: problemas de infertilidad, altos niveles de estrés debido al ruido y los niños en la escuela ni siquiera pueden concentrarse”, comenta un vecino afectado por el aeropuerto en una declaración recogida por Stay Grounded.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Por ahora, según Blázquez, el rumbo del movimiento “es <strong>muy imprevisible</strong> porque es una cosa muy nueva, pero de momento <strong>siguen subiendo el número de vuelos</strong>”. “Se necesita que sea algo más que un movimiento ciudadano”, concluye.</p><p>  </p><p> Avión de Ryanair. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><strong>El sector de la aviación juega con ventaja</strong></p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Para comprender las soluciones que pueden llevar a una verdadera reducción del número de emisiones, primero habría que conocer las ventajas de las que el sector de la aviación goza y que permiten que los billetes sean tan baratos que los hacen accesibles a muchas más personas. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Hace años volar estaba considerado todo un lujo, pero ahora es posible gastarse 20 euros en un avión de ida y vuelta, por ejemplo, a Dublín. Según el informe <a href="https://stay-grounded.org/wp-content/uploads/2019/04/El-espejismo-de-la-aviacion-verde.pdf" target="_blank">El espejismo de volar verde</a>, elaborado por Stay Grounded, esta caída de los precios viene dada porque “los Estados <strong>subvencionan masivamente el sector</strong>”. “El queroseno de aviación es el único combustible, aparte del petróleo pesado marítimo, que <strong>no está sujeto a impuestos</strong>”, afirma el documento.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Asimismo, muchos Gobiernos<strong> se abstienen de imponer el IVA</strong> sobre el transporte aéreo. En España los traslados de personas en el interior del país tributan en su totalidad, pero cuando el viaje por aire o mar se extiende fuera de sus fronteras, el transporte está <strong>exento de IVA</strong> en la parte que discurre en su exterior —a pesar de que los viajes internacionales son los que más contaminan—. Es decir, si un avión se traslada desde Madrid hasta Nueva York, solo se le aplicará el IVA a la parte del viaje que se realice en España.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>De hecho, esta no es la única ventaja de la que goza la aviación internacional: las emisiones de este sector están <strong>excluidas del Protocolo de Kioto</strong> y tampoco se mencionan explícitamente en el <a href="https://ec.europa.eu/clima/policies/international/negotiations/paris_es" target="_blank">Acuerdo de París</a> de la ONU sobre el cambio climático, con lo cual cuando se alude a las emisiones totales de un país, y se fija un límite que no debe sobrepasarse, no se tienen en cuenta estas emisiones.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>“Esta situación especial con frecuencia se explica aludiendo a la importancia histórica de la industria de la <strong>aviación para la seguridad nacional</strong>”, afirma el informe. “Las ventas de equipos militares representan el 20% de la facturación del fabricante de aviones <a href="https://www.airbus.com/" target="_blank">Airbus</a> y un 50% de la facturación de <a href="https://www.boeing.com/" target="_blank">Boeing</a> [dos grandes corporaciones cuyos aviones son responsables de hasta el 92% de las emisiones del tráfico aéreo]”, señala el informe.</p><p><strong>CORSIA: un lavado de cara verde </strong><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span></p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>En octubre de 2016 la <a href="https://www.icao.int/EURNAT/Pages/ES/welcome_ES.aspx" target="_blank">Organización de Aviación Civil Internacional</a> (OACI) adoptó, como medida para reducir las emisiones del sector, un paquete de medidas denominado <a href="https://www.icao.int/environmental-protection/CORSIA/Pages/default.aspx" target="_blank">CORSIA</a>, un plan de compensación y reducción de carbono para la aviación internacional, que está previsto que <strong>comience en 2021</strong> con una fase piloto voluntaria y que se convertiría en <strong>obligatorio a partir de 2027</strong>. La idea es la de compensar las emisiones de la aviación a través de su ahorro <strong>en otros lugares y actividades</strong>. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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puesto en práctica algunas aerolíneas al margen del título de CORSIA, implican medidas como: la reducción de emisiones o la utilización del calor residual en instalaciones industriales, la construcción de centrales hidroeléctricas, los proyectos de conservación forestal —que reciben el nombre de REDD+— o la venta de estufas de cocina respetuosas con el clima.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Pero organizaciones ecologistas, entre ellas Stay Grounded, critican duramente estos proyectos de compensación al considerarlos <strong>inefectivos</strong>. Para ellos se trata de un lavado de cara verde, cuyos artífices suelen <strong>subcontratar a los países del Sur Global</strong> —los que menos han contribuido a la crisis climática— para poner en marcha iniciativas que permitan mantener una actividad de lujo, como es la de viajar en avión, a los países del Norte Global —los que más han contribuido a la crisis climática—. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>El documento <em>El espejismo de volar verde</em> señala que la experiencia con estos proyectos de compensación raramente produce reducciones de emisiones adicionales. “En el mejor de los casos”, apunta, <strong>se equilibran </strong>“mediante la prevención adicional de emisiones en otros lugares”. Al final, se trata del ahorro de otros.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Iniciativas como la construcción de hidroeléctricas o, sobre todo, los proyectos de <strong>REDD+</strong>, que pretenden compensar las emisiones adicionales de la aviación a través de la <strong>protección o plantación de bosques</strong>, son medidas que generan especial controversia. A menudo, estos proyectos obligan a los habitantes del lugar a dejar de usar sus bosques y tierras tal y como ellos lo hacían e, incluso, han llegado a <strong>expulsar a familias </strong>de su propio hogar y ni siquiera aseguran que se vaya a producir ese supuesto ahorro de emisiones, ya que están <strong>expuestos a incendios </strong>o a un cambio de gobierno del país que termine por talar los árboles.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>“Consideramos esto como una vergonzosa iniciativa diseñada para garantizar el derecho de los países de Europa y América del Norte a <strong>continuar con el mismo ritmo de consumo y contaminación</strong>”, afirma<strong> Pedro Landa</strong>, coordinador de la <a href="https://www.cehprodec.org/index.php/conroa" target="_blank">Coalición Nacional de Redes y Organizaciones Ambientales</a> (CONROA) en Honduras, en una declaración recogida por Stay Grounded. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Además, según el documento, cuando CORSIA habla de las emisiones de los aviones tan solo tiene en cuenta las de CO2, dejando al margen las proyecciones de otras sustancias también contaminantes: el ozono, la nubosidad inducida o las estelas de vapor. Estas <strong>estelas de vapor</strong> tienen, según Nuria Blázquez, un efecto similar al de las nubes: <strong>retienen la energía en la tierra</strong>. Esa energía que se queda sería el denominado <strong>Índice de Fuerzas Radiactivas</strong> (RFI), un factor que multiplica, al menos <strong>por el doble</strong>, el valor del CO2 emitido y que CORSIA <strong>deja al margen</strong>. </p><p>  </p><p> Diagrama de los impactos climáticos de la aviación. Fuente: Stay Grounded.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Soluciones</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Para Maja Rosén, que también ve con ojos incrédulos las propuestas de CORSIA, “<strong>no hay soluciones simples</strong> y no existen formas sostenibles de volar”. “Deberíamos dejar de construir aeropuertos e introducir <strong>impuestos más altos</strong> a los vuelos, tasas que deberían ser más altas cuanto más vueles”, añade. </p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>Cuando Stay Grounded emergió en 2018, lanzó un documento titulado <a href="https://stay-grounded.org/position-paper/" target="_blank">13 medidas para lograr un sistema de transporte justo y reducir el tráfico aéreo</a>, que incluye <strong>iniciativas ciudadanas</strong> como la sustitución de vuelos de recorridos cortos por el uso del tren, la promoción de las economías locales en detrimento del consumo de productos de origen lejano, la renuncia a utilizar el avión en desplazamientos de fines de semana, la realización de reuniones de trabajo por vídeo conferencias, etc.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span>“Deberían <strong>promocionarse los viajes en tren</strong> y acabar con las subvenciones a los aviones”, señala la coordinadora de transportes de Ecologistas en Acción, Nuria Blázquez. “Solo con que pusieran un tren nocturno de Madrid a París ya harían bastante, pero esa iniciativa tienen que tenerla los gobiernos”, explica.</p><p><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span id="docs-internal-guid-31b4b883-7fff-eacc-7d7a-74bb66c8fac2"></span><span 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En 2007 la activista se encontraba en Lofoten, en el norte de Noruega, cuando decidió que tenía que renunciar a viajar por el aire. “No podía disfrutar de la naturaleza que allí había mientras sabía que mi viaje había contribuido a destruir el planeta”, señala. Para ella la parte difícil fue tomar la decisión, pero una vez lo hizo, asegura que <strong>no le fue duro</strong>. “Muy pronto te sientes bien y te das cuenta de que <strong>es posible vivir una buena vida sin volar</strong>”, concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Flygskam', el movimiento climático de origen sueco que propone dejar de volar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aviones,Cambio climático,Viajes,Suecia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Mala planificación urbanística y crisis climática: el cóctel perfecto para una DANA con consecuencias devastadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/mala-planificacion-urbanistica-crisis-climatica-coctel-perfecto-dana-consecuencias-devastadoras_1_1174575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/36d5cee2-3856-4651-8ae2-ded4b972c042_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mala planificación urbanística y crisis climática: el cóctel perfecto para una DANA con consecuencias devastadoras"></p><p>El temporal ya ha dejado <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/13/alerta_maxima_murcia_orihuela_por_posible_desbordamiento_del_rio_segura_98742_1012.html" target="_blank">seis fallecidos</a>: dos hermanos en el municipio de Caudete, en Albacete, un hombre en Almería, otro en Jámula, en Granada, y uno este sábado en la localidad alicantina de Orihuela. Además, las fuertes lluvias han provocado numerosas<strong> inundaciones, desbordamientos, coches arrastrados, 3.500 personas evacuadas, </strong>74 vías cortadas, servicios ferroviarios cancelados, el cierre de un aeropuerto y daños materiales aún sin cuantificar, según el informe de situación presentado este viernes por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. No obstante, se espera que esta "dramática situación", tal y como la calificó el propio ministro, remita este fin de semana. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) auguran que la <strong>DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos)</strong> que ha provocado este temporal se vaya moviendo hacia el norte, un camino en el que irá perdiendo intensidad. </p><p>  </p><p>La palabra <strong>DANA</strong> ha aparecido en todos los titulares durante los últimos días de esta semana. Se trata de un <strong>fenómeno meteorológico complicado</strong> de explicar, pero muy conocido para los expertos. Según explica Juan Jesús González, doctor en Física e investigador en la Universidad de Castilla-La Mancha, no es algo nuevo, sino algo que siempre ha ocurrido. Eso sí, no con tanta intensidad. ¿Por qué llega a producirse? "Por una borrasca aislada en altura", explica Darío Redolat, climatólogo de la Fundación para la Investigación del Clima. Es decir, por un "<strong>embolsamiento de aire frío a cierta altitud</strong> en la atmósfera", añade <a href="https://twitter.com/Divulgameteo" target="_blank">José Miguel Viñas</a>, meteorólogo de Meteored en www.eltiempo.com. Esto, sumado a las altas temperaturas que en estas fechas alcanza el mar Mediterráneo, constituye el cóctel perfecto para que ocurran estos fenómenos extremos. "El principio del otoño es un periodo propicio, ya que es cuando las aguas superficiales del Mediterráneo están más calientes y el aire situado sobre ellas está más cargado de humedad. El resultado son unas lluvias particularmente eficientes, impulsadas por vientos muy húmedos de Levante. Históricamente, <strong>hay documentados muchos de estos episodios, aunque no se producen todos los años, ni todos alcanzan una magnitud como el actual</strong>", dice Viñas. </p><p>  </p><p> El cauce del río Segura a su paso por la ciudad de Murcia. | EFE</p><p>De hecho, la magnitud de la DANA que estos días está sacudiendo el sureste peninsular ya <strong>ha batido varios récords</strong>. Según señaló a Europa Press la portavoz de la Aemet Beatriz Hervella​​​​, este jueves se registraron efemérides de precipitación máxima diaria en un día en Almería-aeropuerto, donde se acumularon 99,3 litros por metro cuadrado, que es récord para esta estación desde que tiene datos, en 1968; y en Murcia, donde se recogieron 169 litros por metro cuadrado, récord absoluto de este observatorio desde 1984. No obstante, <strong>no se puede establecer una relación causa-efecto</strong> entre las consecuencias históricas de este temporal y el cambio climático. Al menos, no de forma precipitada. </p><p>Distintos estudios han comprobado que <strong>el cambio climático sí tiene consecuencias directas en la frecuencia y la intensidad</strong> de los llamados fenómenos extremos: sequías, olas de calor, huracanes, heladas o inundaciones como estas. El problema es que, en esta ocasión, estamos hablando de un fenómeno muy concreto que ha sucedido de forma natural, sin ninguna intervención humana. Y como es complicado afirmar de manera contundente que el cambio climático ha provocado esto, los expertos prefieren hablar en términos de <strong>probabilidad</strong>. Lo hacen con los llamados estudios <strong>"de atribución"</strong>, según explica González, que también afirma que este intenso temporal podría ser consecuencia indirecta del huracán Dorian. Como es lógico, todavía no hay un informe de atribución que explique las causas de esta DANA, pero si lo hubiera, la conclusión del estudio seguiría el mismo esquema que el resto: "Este evento es<strong> un X% más probable de suceder en un escenario de cambio climático antropogénico</strong>", es decir, en el que interviene la población.  </p><p>"El cambio climático nos está llevando a un clima cada vez con más fenómenos extremos. No resulta fácil atribuir un episodio particular como esta gota fría al citado cambio climático, pero lo que sí se puede afirmar es que <strong>en el nuevo escenario climático será cada vez más probable que se den los ingredientes adecuados para que se desencadenen estos fuertes temporales</strong> de lluvia, lo mismo que lluvias particularmente intensas", asegura Viñas. "Estamos empezando a observar ese comportamiento en muchas partes del mundo, ya que el cambio climático es global", añade. </p><p><strong>¿Ciudades preparadas?</strong></p><p>El cambio climático aumentará la frecuencia de estos fenómenos extremos pero, ¿estamos preparados para minimizar sus consecuencias? Las pérdidas materiales y humanas provocadas por esta DANA son irreparables, pero Santiago Martín Barajas, coordinador de Aguas de Ecologistas en Acción, cree que podrían haberse evitado. Y que, de hecho, deben tomarse medidas para que no vuelva a ocurrir. Al menos, no a estos niveles. "Las lluvias torrenciales son propias de nuestro clima, otra cosa es que el cambio climático pueda hacer que cada vez sean más frecuentes y más intensas", certifica. "El problema es que nuestro país tiene muy poca memoria meteorológica y, a consecuencia de ello, <strong>se construye dentro de los cauces de los ríos o de las zonas propensas a sufrir una inundación</strong>", critica. </p><p>  </p><p> Las intensas lluvias de este viernes en Almoradí (Alicante). | EFE</p><p>Precisamente este viernes, el Observatorio de la Sostenibilidad presentó un informe sobre el riesgo de inundaciones en España. Y las conclusiones están claras: <strong>Cádiz, Girona, Barcelona y Valencia son las provincias con mayores probabilidades de sufrir estos desastres</strong>. Todas ellas, además, se encuentran en la costa mediterránea, la que, según los expertos en meteorología, puede sufrir este tipo de temporales tan intensos. Pero el motivo no es sólo geográfico, sino también urbanístico. Según el documento de la organización, el aumento del riesgo de sufrir una inundación se debe al <strong>intenso proceso de urbanización costera</strong> impulsado desde la segunda mitad del siglo XX por el sector urbanístico-inmobiliario, lo que ha llevado a una "extensa" ocupación del litoral, de terrenos situados en áreas inundables que hacen que aumente el riesgo y la vulnerabilidad de personas y propiedades.</p><p>Por eso, el Observatorio de la Sostenibilidad recalca que "<strong>ninguna provincia costera del Mediterráneo o Atlántico sur puede considerar que su riesgo es reducido en términos de extensión de superficie antrópica afectada</strong>", es decir, en términos de pérdidas para la población. Por el contrario, "sólo las <strong>provincias costeras gallegas</strong> pueden <em>presumir</em> de tener un bajo riesgo de inundación". </p><p>"A medio plazo nunca se sabe cuándo, cuánto ni dónde va a llover, pero<strong> lo que sabemos siempre es por dónde va a correr el agua. Hay que dejar libres esas zonas</strong>", solicita Martín Barajas. Porque el problema, critica, es que se cree que "el ansia urbanística puede con la naturaleza". Por tanto, diagnostica que lo que ha ocurrido en el sureste peninsular es un "problema político y económico". "El problema radica en que las ciudades no están preparadas para esto porque <strong>se ha despreciado la fuerza de la naturaleza</strong>", denuncia. Y las perspectivas no son buenas. "El cambio climático va a hacer que esto sea cada vez más frecuente y más intenso y no se toman medidas por parte de las administraciones. Ahora esto es noticia, dentro de una semana nadie se acordará", lamenta. </p><p>  </p><p> Fotografía aérea cedida por la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias en la localidad murciana de Los Alcázares. | EFE</p><p>No lo dice sin pruebas. Lo que piden ahora, que consiste en que no se construya en zonas de riesgo, que se eliminen las construcciones existentes y que se proceda a la restauración ambiental de esas zonas, lo llevan solicitando desde hace "25 años". Así, recuerda, consiguieron modificar la legislación y que el artículo 28 del <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2001-13042" target="_blank">Plan Hidrológico Nacional</a> recogiera la<strong> eliminación de las construcciones situadas en las zonas de inundaciones</strong>. "Pero no se aplica", denuncia. </p><p>Y hacerlo es la única manera de evitar más daños materiales, y sobre todo personales, por las intensas lluvias. Según los datos facilitados por Protección Civil a Europa Press,<strong> el número de fallecidos por riadas e inundaciones en lo que va de siglo ya asciende a 195 personas</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lara Carrasco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mala planificación urbanística y crisis climática: el cóctel perfecto para una DANA con consecuencias devastadoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agua,Cambio climático,Medioambiente,Desastres naturales]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Migraciones climáticas: pequeños pasos hacia la visibilización de un problema global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/migraciones-climaticas-pequenos-pasos-visibilizacion-problema-global_1_1173392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/854c223f-5a88-4fd9-8360-1e0dda407abb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Migraciones climáticas: pequeños pasos hacia la visibilización de un problema global"></p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Hace siete años la investigadora y experta en derecho ambiental, <a href="http://www.cedat.cat/qui-som/directori/24/beatriz-felipe" target="_blank">Beatriz Felipe Pérez</a>, presentó su Trabajo de Fin de Máster (TFM), <em>Una aproximación a los desplazamientos forzados por el cambio climático</em>, que versaba sobre migraciones climáticas desde el punto de vista jurídico y científico. La investigadora afirma que en aquellos momentos “no había nada del tema, <strong>ni siquiera se hablaba</strong> <strong>y ya estaba pasando</strong>” y añade que la gente con la que lo hablaba “no se lo creía”. Hoy, sin embargo, muchos Estados han puesto el tema sobre la mesa, los medios de comunicación se hacen eco y un mayor porcentaje de ciudadanos conoce el asunto, gracias al trabajo infatigable de Felipe y el de otros muchos investigadores e investigadoras que arrojan luz sobre la crisis climática y sus consecuencias. Tal como ella indica, <strong>“algo sí está cambiando”</strong>. Sus esfuerzos se enmarcan dentro de aquellas actuaciones que están logrando ganar pequeñas batallas contra el mayor reto medioambiental del siglo, el <strong>cambio climático</strong>, que infoLibre reseñará, a lo largo del verano, en esta sección de la revista <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/verano_libre.html" target="_blank">Verano Libre</a>.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Aunque a día de hoy<strong> todavía no existe una definición</strong> internacionalmente aceptada de este fenómeno, Felipe señala que la que <strong>más se utiliza </strong>es la que la <a href="https://www.iom.int/es" target="_blank">OIM</a> ha incluido este año en su <a href="https://publications.iom.int/system/files/pdf/iml_34_glossary.pdf" target="_blank">glosario</a>. Según esta entidad, el término de migración climática describe “el traslado de una persona o grupos de personas que, predominantemente, por cambios progresivos o repentinos en el entorno <strong>debido al cambio climático</strong>, están<strong> obligados a abandonar su lugar de residencia </strong>habitual u optan por hacerlo, ya sea de manera temporal o permanente dentro de un Estado o en una frontera internacional”.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Desde que se empezó a hablar de este tipo de desplazamientos el debate ha estado acompañado de la <strong>controversia en torno a su definición</strong>, utilizándose diversos términos como migración forzosa ambiental, refugiados climáticos, personas desplazadas por el clima… “Desde el punto de vista jurídico es muy complicado, porque si tú no sabes de qué persona estás hablando concretamente, ¿cómo vas a elaborar un marco jurídico que pueda servir?”, apunta la investigadora.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Y, aunque el término más reconocido mundialmente es el mencionado antes, algunos académicos y organizaciones prefieren el de <strong>refugiado climático</strong>, según señala Felipe en el documento realizado junto a Ecología y Desarrollo (<a href="https://ecodes.org/" target="_blank">Ecodes</a>) <a href="https://migracionesclimaticas.org/wp-content/uploads/2018/11/Informe-migraciones-clima%CC%81ticas-una-aproximaci%C3%B3n-al-panorama-actual.pdf" target="_blank"><em>Migraciones climáticas: una aproximación al panorama actual</em></a>, publicado en 2018. En este informe se expone el ejemplo de <strong>François Gemenne</strong>, un autor que “utiliza la denominación <em>refugiados climáticos</em> como un <strong>instrumento de defensa</strong> para resaltar los aspectos políticos de las causas de las migraciones y considera a quienes las realizan víctimas del desarrollo industrial”. Asimismo, pretende recalcar la <strong>necesidad de protección internacional</strong> de estas personas.</p><p>  </p><p> La investigadora y ambientóloga, Beatriz Felipe. </p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>La carencia durante todos estos años de un concepto claro para referirse a esta <strong>emergencia climática</strong> ha incidido, por otro lado, en la <strong>falta de cifras concretas </strong>sobre el fenómeno. Así, según el informe, “se han publicado cifras que oscilan entre los cero migrantes climáticos hasta los cientos de millones”, que pronosticaba <a href="https://ejfoundation.org/" target="_blank">Environmental Justice Foundation</a> para 2100.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>La investigadora señala que “es importante conocer las cifras, sobre todo, para poder comparar o para identificar cuáles son los casos más graves, para <strong>poder planificar</strong> y hacer mejores estrategias”, pero añade que “ya hay tantos ejemplos y tantas realidades en el día a día que el no tener cifras concretas<strong> no puede justificar la inmovilidad de la clase política o del derecho</strong>”. </p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span 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id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>En cualquier caso, el <strong>problema de fondo</strong> que ambas controversias plantean –la de la definición y la de las cifras– se encuentra en las causas de estos movimientos de población. La dificultad se “sustenta en la complejidad de estas migraciones debida a la<strong> multiplicidad de factores </strong>que las inducen, a la frecuente dificultad a la hora de establecer el nexo entre un determinado movimiento de población y el cambio climático”, señala el informe de 2018. </p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>El calentamiento global, unido a los propios fenómenos que desencadena –sequías más intensas, inundaciones repentinas, elevación del nivel del mar, acidificación de los océanos, etc.– ha influido en los patrones migratorios, dando lugar al fenómeno conocido como migraciones climáticas. Pero, según reseña otro informe de Beatriz Felipe, esta vez elaborado junto con Daniel Iglesias Márquez, <a href="http://www.revistapueblos.org/blog/2018/09/25/migraciones-climaticas-visibilizando-las-causas-subyacentes-y-sus-multiples-realidades/" target="_blank"><em>Migraciones climáticas: visibilizando las causas subyacentes y sus múltiples realidades</em></a><em>, </em>“resulta importante tener en cuenta que <strong>el cambio climático por sí solo no genera movimientos de población</strong>, sino que son un conjunto de causas las que hacen que las personas abandonen sus hogares sobre las que influye el cambio climático”.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>De esta forma, continúa, “los factores políticos, culturales, socioeconómicos y ambientales<strong> interactúan e influyen</strong> en las migraciones asociadas al cambio climático”. A estos agentes habría que añadirles, además, las <strong>situaciones personales</strong>, junto con los factores que obstaculizan o facilitan el proceso migratorio (marco jurídico y político, coste económico de la migración o redes de contactos). Por todo ello es por lo que resulta tan complicado establecer una definición y unas cifras que abarquen correctamente dicha crisis climática.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Así, se han producido <strong>migraciones masivas</strong> en países como <strong>Somalia</strong> o <strong>Sudán</strong> debido a la mezcla de conflictos y persecuciones con el <strong>agravamiento de la sequía </strong>que, a su vez, conlleva a la pérdida de cultivos y ganado y a la malnutrición, entre otras consecuencias. En <strong>Panamá</strong> los habitantes de una de las islas de la comunidad indígena —grupo especialmente vulnerale a este tipo de desplazamientos, junto a las mujeres—, <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/en-portada/portada-guna-yala-entre-mar-tierra/4631359/" target="_blank">Kuna-Yala</a>, se han visto obligados a abandonar el archipiélago debido a la sobrepoblación, la destrucción de los arrecifes coralinos –por acción humana– y por los fenómenos derivados del cambio climático: aumento del nivel del mar y tormentas cada vez más severas. </p><p>  </p><p> Isla de la comunidad indígena de Kuna-Yala. Foto: Beatriz Felipe.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Los autores de este texto inciden, además, en la enorme relación que todos estos factores guardan con el <strong>sistema capitalista</strong>, al que acusan de ser el <strong>máximo responsable</strong>. En este sentido, señalan que los conceptos utilizados –<em>migrantes climáticos</em> o<em> refugiados climáticos–</em> son muy simplistas. Y añaden: “Podemos decir que intentan transmitir la idea de que la causa última de la migración está en la degradación ambiental, encubriendo así que son las políticas y prácticas productivas insostenibles las que originan, en el fondo, la degradación ambiental. Por lo tanto, deberíamos hablar de <strong>migrantes del capitalismo</strong>”.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>“Ese término me encanta porque al final el cambio climático es otra forma más de visibilizar las consecuencias de un sistema económico depredador, injusto… global”, apunta Felipe. Pero, aún así, la ambientóloga <strong>prefiere</strong> quedarse con el término de <em>migraciones climáticas</em> ya que considera que el de <em>migrantes del capitalismo</em> sería rechazado por la comunidad, además de que <strong>invisibilizaría la parte ambiental</strong>.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><strong>Avances</strong></p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Ya han transcurrido <strong>40 años</strong> desde que se comenzó a hablar de migraciones climáticas y aún hoy varios debates –tales como el de la nomenclatura, las cifras y la situación jurídica– siguen <strong>sin resolverse</strong>. El informe de 2018, <em>Migraciones climáticas: una aproximación al panorama actual</em>, afirma que “sin embargo, poco a poco se van dando <strong>pequeños pasos</strong>: se está progresando en las investigaciones científicas multidisciplinares, en la recolección de datos, en el estudio de casos y, en la esfera política internacional, el tema comienza a ganar el espacio que requiere, tratándose en diversos foros de gran relevancia”.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>La<strong> creación de redes temáticas de divulgación y/o investigación</strong> sobre estos desplazamientos como, por ejemplo, la de <a href="https://migracionesclimaticas.org/" target="_blank">Migraciones Climáticas</a> –donde Felipe colabora–, junto a una<strong> mayor difusión mediática </strong>favorece el conocimiento del fenómeno. “Es un efecto muy positivo porque ya están diciendo, al menos, que esto existe y <strong>hay que hacer algo</strong>. Y esto ha ayudado a que la población también conozca la situación porque hace unos años era un aspecto muy invisibilizado”, asegura Felipe. Asimismo, la labor de investigación de la jurista y de otros académicos y científicos cumple un papel fundamental al dar parte de la situación actual, a la vez que ejerce presión sobre la comunidad política y favorece el conocimiento de la situación de emergencia climática.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>El informe asegura que “además, se están produciendo una serie de <strong>avances jurídicos</strong> y de eventos que indican que el tema, al menos, ha comenzado a tratarse a nivel político en la esfera internacional”. <span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>En esta línea se han puesto en marcha varias iniciativas que pretenden establecer un <strong>marco jurídico</strong> en torno a esta emergencia climática, según señala el informe elaborado junto a Ecodes. La <a href="https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2010/7698.pdf?file=fileadmin/Documentos/BDL/2010/7698" target="_blank">Convención de Kampala</a>, en 2012, se convirtió en el <strong>primer instrumento jurídico regional</strong> al abordar el <strong>desplazamiento interno</strong> de forma completa y detallada. En 2016, el <a href="https://unfccc.int/sites/default/files/spanish_paris_agreement.pdf" target="_blank">Acuerdo de París</a> incluyó a las personas migrantes en su preámbulo e invitó a la creación de un <strong>equipo de tareas</strong>, conocido como<em> </em><a href="https://unfccc.int/wim-excom/sub-groups/TFD" target="_blank">Task Force of Displacement</a>, encargado de <strong>desarrollar recomendaciones</strong> “para evitar, reducir al mínimo y afrontar desplazamientos relacionados con los efectos adversos al cambio climático”. O, en 2015, la <a href="https://unctad.org/meetings/es/SessionalDocuments/ares70d1_es.pdf" target="_blank">Agenda de Desarrollo Sostenible 2030</a> incluyó a estas personas como <strong>grupo especialmente vulnerable</strong>.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>Además, la aproximación a una definición internacionalmente aceptada y los informes elaborados anualmente por el <a href="http://www.internal-displacement.org/" target="_blank">Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno</a> –que incluyen el número de desplazamientos debido a desastres y que han incluido en 2018 los asociados a sequías– suponen un <strong>progreso </strong>en la controversia de las cifras.</p><p><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span><span id="docs-internal-guid-e7685db3-7fff-264c-6922-80ca48ce27ae"></span>A pesar de todos estos avances, <strong>muchas personas ya han tenido que desplazarse</strong> de sus hogares forzadas por la crisis climática. Beatriz Felipe no oculta que “las cifras irán a mayor”, pero cree que sí se está produciendo un cambio en la sociedad y que es muy importante la <strong>concienciación de la población</strong>, la cual puede ejercer presión en la clase política. <strong>“La voluntad política realmente no existe, pero para que haya algo hace falta una sociedad empoderada”</strong>, concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Migraciones climáticas: pequeños pasos hacia la visibilización de un problema global]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Extinction Rebellion: una lucha contrarreloj por la supervivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/extinction-rebellion-lucha-contrarreloj-supervivencia_1_1173082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4a64af8c-9e07-4592-aad3-6ba632197342_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Extinction Rebellion: una lucha contrarreloj por la supervivencia"></p><p>El 9 de enero eran cinco, hoy son <strong>1.000 en toda España</strong>, activos en <strong>más de 30 ciudades</strong>. <a href="https://www.extinctionrebellion.es/portal/" target="_blank">Extinction Rebellion</a>, movimiento de desobediencia cívica contra la crisis climática, se expande internacionalmente con una velocidad de vértigo. Desde su nacimiento en Reino Unido en mayo de 2018, ha llegado a países como Francia, Suecia, Alemania, Canadá, Estados Unidos y Australia, y España ha entrado también en su radio de acción. El colectivo, con una <strong>vocación internacional y transversal</strong>, tiene un propósito: transmitir la urgencia que exige el calentamiento global y conseguir una movilización popular suficiente para empujar a la acción a los gobiernos. La suya es una de las iniciativas contra el cambio climático que infoLibre reseñará, a lo largo del verano, en esta sección de la revista Verano libre. </p><p>La división española de Extinction Rebellion —o XR, como se bautiza el propio colectivo para abreviar— no ha perdido el tiempo. Desde su fundación han organizado protestas en Barcelona, Granada o Ibiza, pero quizás su acción más sonada fue la que les llevó a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/06/05/el_movimiento_por_clima_rebelion_contra_extincion_bloquea_sede_del_psoe_para_que_declare_emergencia_climatica_95697_1012.html" target="_blank">bloquear la calle Ferraz en Madrid</a>, donde se encuentra la sede del PSOE, para exigir al Gobierno de Pedro Sánchez que <strong>declare la emergencia climática</strong>. "Esto es por la vida", lanza por teléfono Nicolás Elíades, coordinador de XR en España. "Esto es<strong> mucho más grande que el medio ambiente</strong>. Vemos el peligro tan tremendo al que se enfrenta la humanidad, y obviamente los animales y la vida en el planeta... pero es que esto conllevará un colapso social. Lo dice la ciencia". Por ejemplo, el IPCC, el papel de Naciones Unidas, que señala que tenemos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/10/09/la_maxima_autoridad_sobre_cambio_climatico_lanza_aviso_mas_serio_tenemos_anos_para_evitar_colapso_pacto_paris_no_basta_87537_1022.html" target="_blank">11 años para frenar radicalmente la emisión de carbono</a> y evitar el colapso. Pero también estudios como <a href="https://www.nature.com/news/three-years-to-safeguard-our-climate-1.22201" target="_blank">el de Christiana Figueres y otros autores</a> publicado en la revista <em>Nature</em>, que en 2017 advertía que ese límite crítico llegaría tres años más tarde... en <strong>nuestro cercano 2020</strong>. </p><p>acrif</p><p>Extinction Rebellion se mueve en torno a tres demandas, resumidas de forma sencilla, en una demostración más de su cuidada labor de comunicación. La primera, dice Elíades: "<strong>Que nos digan la verdad</strong>". Esto es, que los gobiernos asuman la gravedad real de la crisis climática, y que "se articule la sociedad en torno a esta idea", como, defienden, "se ha hecho en otras ocasiones, como en las guerras mundiales". La segunda: que las emisiones de carbono <strong>se reduzcan a cero neto para el año 2025</strong>, una fecha ambiciosa pero que el colectivo considera necesaria. "Quedan cinco años, sí, pero si pedimos 2050 se conseguirá en 2060", critica Elíades, "y tenemos que pedir más para llegar más rápido". La tercera demanda: que se establezcan <strong>"asambleas ciudadanas" </strong>de carácter vinculante que definan y supervisen las medidas gubernamentales tomadas para este fin. No se trataría de "asambleas populares" como las del 15M, sino de organismos conformados por sorteo, como los jurados o las mesas electorales, a imagen de las que <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/jan/22/irish-readers-citizens-assembly-worked-brexit" target="_blank">ya existen en países como Irlanda</a>, que recurrió a ellas para decidir sobre el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.</p><p>  </p><p> El coordinador de Extinction Rebellion para España, Nicolás Eliades | SOFÍA TORRES</p><p>El colectivo ha decidido, sin embargo, no centrar su acción en detallar de manera técnica cómo podrían llevarse a cabo estas tres demandas. "¿Cómo lo conseguimos? Ese <strong>no es el trabajo de XR, no somos científicos</strong>", dice Elíades, aunque aclara que sí hay científicos en sus filas. La consecución de la primera demanda sí parece materializarse en una medida concreta, que es que los gobiernos, en sus distintos niveles, declaren la emergencia climática. De hecho, quizás el mayor éxito de Extinction Rebellion a nivel internacional haya sido que <a href="https://www.theguardian.com/environment/2019/may/01/declare-formal-climate-emergency-before-its-too-late-corbyn-warns" target="_blank">el Parlamento británico lo hiciera el pasado mayo</a>, comprometiéndose luego a celebrar el próximo otoño<a href="https://www.theguardian.com/environment/2019/jun/20/uk-citizens-assembly-on-climate-emergency-announced" target="_blank"> asambleas ciudadanas</a> para definir las acciones a seguir. Pero el colectivo no aborda en profundidad las acciones que podrían abordarse para llegar a ese cero neto, una labor que considera que<strong> corresponde a la ciencia y a la ciudadanía</strong>. Elíades lista algunos ejemplos, eso sí: impuestos más altos para las emisiones de carbono, plantación masiva de árboles, normativas para la construcción de viviendas con mayor eficiencia energtética, incentivos para las energías renovables…</p><p><strong>Movilizar al 3% de la población</strong></p><p>Una de las particularidades del movimiento es que, pese a colaborar con otros colectivos verdes, se desmarca de los parámetros ecologistras tradicionales: "Este no es un movimiento medioambiental, <strong>no es un movimiento ecologista</strong>, no es un movimiento de jóvenes", insiste Elíades, aunque algunos de sus "rebeldes", como llaman a sus participantes, militen también en colectivos como Ecologistas en Acción o el movimiento estudiantil Fridays for Future. XR quiere alinearse con hitos de la <strong>desobediencia civil</strong> como la lucha de las personas negras en Estados Unidos o la revolución por la independencia de la India, y de hecho el coordinador menciona expresamente a Martin Luther King y a Gandhi, apelando a la "<strong>acción directa no violenta</strong>". De esta tradición heredan la idea de que s<strong>i el 3% de la población se moviliza </strong>y "está dispuesto a sacrificarse" —en el caso español, arriesgándose a una multa o arresto en alguna de las acciones—, y el resto de los ciudadanos "empieza a ver que esta gente está siendo perseguida por algo tan fundamental como la vida, y que su causa es noble y es justa", la empatía provocará una movilización masiva que permitirá cambios estructurales en la sociedad. </p><p>Eso no significa, sin embargo, que el núcleo duro de Extinction Rebellion no provenga del activismo ecologista. De hecho, el propio Elíades formó parte de The Climate Reality Project, <strong>el proyecto de Al Gore</strong> sobre cambio climático. En Reino Unido, el grupo fundacional "surge de un core de gente que estaba <strong>involucrada en RisongUp!</strong> [movimiento social centrado en política y economía], que se inspiró en el 15M y era una reacción a la crisis. Ahí se creó una gente afín que en su momento fracasó, pero hizo que la gente se conociera", recuerda el coordinador en España. A partir de ahí, empezaron a ponerse en contacto con personas de otros países cuyo trabajo anterior pudiera rimar con los principios del recién nacido Extinction Rebellion. Sin estar él mismo muy convencido aún del asunto, un viaje a Londres por motivos personales coincidió con <strong>una de las primeras acciones del grupo</strong>, que en noviembre de 2018 <a href="https://www.theguardian.com/environment/2018/nov/17/thousands-gather-to-block-london-bridges-in-climate-rebellion" target="_blank">bloqueó cinco puentes londinenses</a>, una movilización secundada por cientos de personas que se saldó con docenas de arrestos y en la que acabó participando. En ese momento, dice, vio la potencia de una iniciativa de este tipo. </p><p>  </p><p> Extinction Rebellion el pasado 5 de junio, ante la sede del PSOE en la calle Ferraz, en Madrid, para exigir que el Gobierno declare la emergencia climática. | EFE</p><p>La estrategia de XR ha continuado en esa dirección. Sus principales acciones siguen siendo la de <strong>bloquear vías de acceso en las grandes ciudades</strong>, como volvió a hacer la división británica en ciudades como Cardiff, Glasgow, Bristol, Leeds y Londres <a href="https://www.bbc.com/news/uk-48987193" target="_blank">el pasado julio</a>, replicando el éxito obtenido en la capital en abril, cuando <a href="https://www.bbc.com/news/uk-england-london-47935416" target="_blank">se paralizó el tráfico</a> en distintos puntos durante 11 días. Se trata, dice Elíades, de "interrumpir el flujo de la economía y ser inconvenientes", algo que han logrado con otras <em>performances</em>, como la realizada <a href="https://www.efeverde.com/noticias/extinction-rebellion-repsol-madrid/" target="_blank">en la sede de Repsol</a> en Madrid también durante ese mes. "<strong>Repsol e Inditex </strong>son las empresas españolas que más contaminan", denuncia el coordinador, aunque insiste en que sus presiones se dirigen al Gobierno, "porque las empresas siempre van a mirar para su propio beneficio". El<em> die-in</em> —acciones en las que los participantes se tumban en el suelo durante un tiempo indeterminado y resisten pasivamente la intervención de las autoridades— realizado <a href="https://diario16.com/protestan-en-primark-para-denunciar-a-la-industria-textil/" target="_blank">el jueves en el Primark de Gran Vía</a> iba en ese mismo sentido, en el de señalar lo insostenible de industrias como la textil. </p><p>Un otoño caliente</p><p>El grupo apenas descansa en verano. Mientras sus nodos —así llaman a sus grupos en las distintas ciudades— se expanden por la Península, la coordinadora estatal mira al otoño. Entonces lanzarán una campaña para que presenten mociones por la declaración de la emergencia climática <strong>en todos los municipios españoles</strong>, pero también preparan una <a href="https://www.elsaltodiario.com/cambio-climatico/huelga-mundial-clima-27-septiembre" target="_blank">Huelga Mundial por el Clima para el 27 de septiembre</a>, en la que están implicadas más de cien organizaciones <a href="https://drive.google.com/file/d/1xUd2VtLz5ltlD8f64NFRh724gGrm8DxN/view" target="_blank">articuladas en torno a Alianza por el Clima y Emergencia Climática</a> Ya. Además, el 7 de octubre comienza lo que llaman <strong>segunda rebelión internacional</strong>, siendo la primera la sucedida el pasado abril. </p><p>"Mucha gente se planteará qué puede hacer. Yo animo a que la gente venga y <a href="https://www.extinctionrebellion.es/portal/contacto/" target="_blank">tome las calles con nosotras</a>", pide Elíades. Insta a que la conciencia de ir contrarreloj no conduzca al desánimo ni al pánico, y a pensar en el futuro: "Yo no quiero que seamos la generación que le sirvió la muerte en bandeja a las siguientes". "Si te digo que un asteroide viene contra la Tierra y que va a impactar en 10 años", arranca de nuevo el coordinador de XR en España, "estoy convencido de que los medios y nosotros mismos hablaríamos todos los días del asteroide, de qué estamos haciendo para frenarlo. Esa es <strong>la emergencia</strong> que tenemos que transmitir. Vamos a la extinción, está bajo amenaza <strong>la existencia de la humanidad</strong>". No hay que cruzarse de brazos ante la amenaza del final: "El Gobierno y los medios tienen que tomar responsabilidad. Tenemos un problema, <strong>solucionémoslo</strong>. Tomemos medidas".</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Extinction Rebellion: una lucha contrarreloj por la supervivencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Universidad también declara la emergencia climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/universidad-declara-emergencia-climatica_1_1171490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1140d82-b119-4b7e-8daf-d1a85f42e5f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Universidad también declara la emergencia climática"></p><p>Son tiempos históricos de movilización climática, y en estas últimas semanas han entrado en juego unos aliados muy necesarios: <strong>las universidades</strong>. Los nuevos actores que están impulsando la reivindicación en la calle de un abordaje a la altura del problema del calentamiento global cuentan con un caballo de batalla primordial: la declaración de la emergencia climática por parte de políticos, gobiernos, parlamentos e instituciones. Varias universidades españolas han recogido el testigo y sus Consejos de Gobierno han aprobado la declaración, en muchas ocasiones gracias a la presión de alumnos, consejos estudiantiles… y profesores e investigadores organizados. <strong>La última ha sido la Universidad Complutense de Madrid</strong>, cuya plataforma Complutenses x el Clima (CxC) no solo ha arrancado dicho gesto simbólico: también ha conseguido que el rector electo, Joaquín Goyache, se comprometa a establecer una "hoja de ruta" en un año.</p><p>Con las declaraciones de emergencia climática siempre se plantea el mismo debate: <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/05/22/la_primavera_climatica_exige_los_gobiernos_declaracion_del_estado_emergencia_suficiente_95200_1012.html" target="_blank">¿Se trata de gestos solo de cara a la galería, sin una traducción real en acciones transformadoras</a>, o es un primer paso muy necesario para concienciar del poco tiempo que nos queda? Por ahora, en el caso de la Complutense, solo tenemos lo primero… sin descartar, aunque tendrá que demostrarse, que se planteen medidas que pongan a la institución en vanguardia de la acción climática. <strong>Por lo pronto, tres de los cinco objetivos fundacionales de Complutenses x el Clima ya se han cumplido: la declaración, el reconocimiento de Fridays for Future "</strong>por su labor de sensibilización y movilización, especialmente entre los jóvenes, respecto a la crisis climática" y la hoja de ruta del rector. El objetivo es llegar a 0 emisiones netas de gases de efecto invernadero de cara a 2030: en las instalaciones de la universidad, y como reivindicación de puertas para afuera.</p><p>La importancia de una Universidad comprometida con la crisis climática radica en sus posibilidades. En primer lugar, es <strong>la casa de la investigación: el lugar donde se genera el conocimiento necesario para combatir un fenómeno tan complejo como el del cambio climático</strong>. "En la Complutense hay investigadores de primera categoría que están trabajando en el cambio climático en todos los ámbitos: economía, política, física, biología…" explica la profesora de Filosofía Carmen Segura, portavoz de Complutenses por el Clima. "Todavía nos estamos organizando, pero tenemos un potencial… yo estoy muy orgullosa. Antes no los conocía y no sabía que teníamos tantas personas involucradas", asegura. La Universidad no solo aporta la fuerza, la visibilidad o los símbolos a la acción climática: <strong>aporta la ciencia.</strong></p><p>Además, por primera vez en una reivindicación eminentemente estudiantil, los alumnos movilizados van a contar con un apoyo más o menos explícito de los órganos de Gobierno de su Universidad. "<strong>Los estudiantes tienen que notar el cariño, el apoyo y el respaldo de la Complutense. </strong>Lo que no vamos a hacer es ir a la huelga de los viernes porque tenemos que dar clase", ríe Segura, que agrega un matiz importante: Complutenses por el Clima, plataforma creada en mayo por profesores, investigadores, personal de administración y servicios y alumnos, no viene a sustituir ni a "arrinconar" a Fridays for Future y otras iniciativas por el estilo. <strong>Viene simplemente a sumar "ante la que se nos viene… que se nos viene muy gorda", asegura la profesora de Filosofía.</strong></p><p><strong>Otras muchas universidades se suman</strong></p><p>No es la única universidad que ha declarado la emergencia climática. Una de las más recientes es la Universitat de Les Illes Balears (UIB), que ha tomado dicha decisión en su Consejo de Gobierno. Tres catalanas, la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), la de Barcelona (UB) y la Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, lo hicieron a principios de mayo. "La UB, como uno de los portavoces de la comunidad científica (...) asume la responsabilidad de dar la voz de alarma ante la evolución del clima del planeta", <a href="https://www.ub.edu/web/ub/es/menu_eines/noticies/2019/05/030.html?" target="_blank">aseguraba una de ellas en su manifiesto</a>. Poco después se sumó la Autónoma de Barcelona (UAB), cuya declaración fue impulsada por su Asamblea Ecologista y que <strong>se ha comprometido a dedicar el curso próximo (2019-2020) a desarrollar esta tarea.</strong></p><p><a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/coruna/2019/06/06/udc-premia-sostenibilidad-une-urgencia-climatica/0003_201906H6C4996.htm" target="_blank">En la Universidade de A Coruña</a> (UDC) quisieron acompañar el anuncio de la declaración de emergencia climática –impulsada por los representantes del alumnado– con <strong>la entrega de los Premios Sostenibilidad, donde la institución reconoce cada año los proyectos de los estudiantes más transformadores y ambiciosos en materia medioambiental</strong>. "Solo valen medidas reales, no de escaparate", asegura la Universidad, que premia a los alumnos con 800 euros y la publicación de sus trabajos en revistas de investigación. Su director de la Oficina de Medio Ambiente, Manuel Soto, presume de que la institución ya hacía una gran labor en cuanto a sostenibilidad previa a la declaración: "Esto viene a reforzarlo. Ahora se debe concretar en acciones más intensas", asegura. </p><p>El trabajo de la UDC en la materia tiene tres patas. En primer lugar, su guía para la sostenibilidad de la Universidad, cuya vigencia cumple en 2020, por lo que pronto empezarán a trabajar en una nueva; el Plan Estratégico de la Universidad en cuanto a Responsabilidad Social Corporativa; y el llamado <strong>Campus Sostenibilidad, una iniciativa para reorganizar la estructura de la UDC y crear un núcleo de especialización en este ámbito</strong>, formado por treinta grupos de investigación. Aquí está gran parte de la apuesta, explica Soto, por fomentar y divulgar el trabajo investigador en torno a la crisis climática.</p><p>Además, Fridays for Future, al igual que en la Complutense, cuenta con el pleno apoyo de las altas esferas de la Universidad. "<strong>Antes de la declaración de emergencia climática ya habíamos colaborado con los estudiantes. Que sigamos en esta línea va a depender del propio movimiento</strong>", explica Soto. En los preparativos de la primera gran huelga global por el clima, del pasado 15 de marzo, la oficina de Medio Ambiente les brindó canales de comunicación y cartelería a coste cero. "Además, la oficina cuenta con 16 estudiantes becarios que han incorporado esta línea de colaboración a sus objetivos inmediatos", señala.</p><p>En el caso de la Autónoma de Barcelona, la declaración fue conseguida por la presión de la Asamblea Ecologista: a diferencia de otros movimientos climáticos como el de la Complutense, <strong>ésta está formada exclusivamente por estudiantes. "Es solamente el inicio"</strong>, remarca Ezequiel Campos, uno de sus integrantes. Por ahora, los objetivos de estos activistas pasan, casi exclusivamente, por la sostenibilidad interna del campus, con especial atención al tema de los residuos. "Vemos cómo se va perpetuando el tema del desperdicio de comida, por ejemplo, en la cafetería. Y ni se reduce ni se separa. Hemos hablado con diferentes partes, pero claro, choca la administración pública con la privada", lamenta el alumno, refiriéndose a las concesiones de explotación de estos espacios a compañías de <em>catering</em> y restauración, habituales en las facultades españolas.</p><p>También en esta Universidad catalana se produce la colaboración, infrecuente en otras movilizaciones estudiantiles, <strong>entre el alumnado reivindicativo y el Gobierno de la UAB. "La oficina de Medio Ambiente nos ha echado un cable importante" </strong>en la organización de eventos, reconoce Campos. Aunque de cara a la acción climática y ambiental externa, y no tanto a la interna, le gustaría que el compromiso de la Universidad fuera mayor. "A nivel personal... no sé si vamos a poder contar con la Autónoma para eso", reflexionan. Ellos, desde luego, empujarán para que la institución ponga <strong>su granito de arena en esta lucha de todos.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jun 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Universidad también declara la emergencia climática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Universidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres vuelos de ida y vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/tres-vuelos-ida-vuelta_1_1170185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hace diez años era el tiempo en que el tiempo no pesaba. No habíamos cruzado los treinta y vivíamos todos en el centro de la ciudad, a tres calles, a tres paradas de metro o a tres euros en taxi. Bastaba una llamada para<strong> salir corriendo a cenar pasta y cerveza</strong> comprada de camino en comercios abiertos hasta el amanecer. Cuando nos sentábamos a escribir junto a la ventana, dejábamos que el aire negro de Madrid entrara bien adentro a resecarnos la piel y las mucosas. Frenar el cambio climático no formaba parte de las fórmulas con las que arreglaríamos el mundo: <strong>luego lo dejábamos siempre tal y como estaba</strong>. No decíamos orgánico, diagnóstico o <em>plastic free</em>. Nadie te rechazaba el jamón de la pizza congelada porque se había vuelto vegetariano. Los ayuntamientos mezclaban los residuos que separábamos en casa. Nos sentaba fatal que un supermercado francés nos cobrara las bolsas de la compra. Nuestros hijos no habían nacido y todavía no nos daban escalofríos imaginando cómo serían sus veranos. No sabíamos nada acerca de los miles de kilos de combustible que quemaban nuestros viajes de mochileros. La juventud era <strong>un tiempo anterior a cualquier amenaza</strong>. Pero ni el planeta ni la vida estaban ahí esperándonos para siempre.</p><p>Hace menos de un mes, en<strong> un vuelo intraeuropeo</strong>, el comandante nos contó, además de la temperatura exterior y de los miles de pies que nos separaban del suelo, la cantidad de combustible necesario para propulsar esa máquina que llevaba a 150 personas de capital a capital: seis toneladas de queroseno, seis mil kilos para un viaje de tres horas.</p><p>De cara a las elecciones municipales y europeas, el partido alemán <strong>Die Grüne</strong> (Los Verdes), de quienes se espera que se conviertan en<strong> la segunda fuerza del país</strong> con un 20 por ciento de los votos, ha propuesto una ley como medida contra el cambio climático por la que cada alemán podría viajar internacionalmente tres veces al año (incluyendo ida y vuelta). Si necesitaran viajar más, explicó el diputado<strong> Dieter Janecek</strong>, deberán comprar certificados de vuelo de gente que no haya consumido sus tres viajes. La medida es una propuesta que hoy nos resulta radical y que ha levantado polémica en Alemania, sobre todo entre la derecha, quienes se mofaron en seguida y bromearon sobre la posibilidad de llegar a Mallorca a nado. El objetivo de esta idea es reducir el nivel de emisiones de gases contaminantes y<strong> generar un mercado de derechos de vuelo </strong>similar al mercado de emisiones que existe ya entre países comprometidos con la protección del clima.</p><p>Por cada kilómetro, un pasajero de avión emite 285 gramos de CO2, un pasajero de automóvil, 158, y un pasajero de tren, 14, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Si el viajero no se plantea seriamente la necesidad de cada vuelo que hace, ¿debería un Gobierno hacerlo por él? ¿Estamos preparados para <strong>renunciar a una de las grandes victorias</strong> de nuestro mundo capitalista, la libertad de movimiento por el aire, la democratización (entre comillas, claro) del transporte aéreo por la sostenibilidad del planeta? ¿Vamos a dejarles este billete a nuestros hijos?</p><p>Es precisamente en Alemania donde Lufthansa fleta cuatro vuelos diarios entre Munich y Núremberg, dos ciudades que están a aproximadamente a<strong> 170 kilómetros de distancia</strong>. Un polémico vuelo que cubre la misma distancia que separa Madrid y Cuenca. La Orquesta Sinfónica de Helsingborg, una de las más importantes de Suecia, ha tomado la decisión de vetar a partir de 2020 a todos los directores o artistas visitantes que lleguen al país en avión. La campaña <em>Flight-free</em> se extiende desde los países nórdicos hacia el sur. ¿Formará parte de nuestras conversaciones en unos años? En Suecia, cerca de 10.000 personas<strong> han firmado ya</strong> por un año sin vuelos.</p><p>A veces, extrañamos aquella más que soportable levedad de la inconsciencia, pero no por ello, eludimos las responsabilidades que nos pide el paso del tiempo. Ni aquellos años donde todo parecía infalible son eternos, ni la sostenibilidad del lugar donde habitamos lo es. Avanzamos lentamente porque no veremos sus consecuencias más intensas y parece seguir siendo un asunto ideológico que echarnos en cara. Es extraño que, sin necesidad de llegar a la altura de esta propuesta de Los Verdes alemanes, el cambio climático no haya formado parte d<strong>e la agenda de los políticos en campaña</strong> de nuestro país siendo el asunto potencialmente más grave al que nos enfrentamos. Ya vamos tarde. Hace dos días, escuchando a los candidatos para el Ayuntamiento de Madrid, uno de ellos afirmaba, con algo que parecía guasa, que la ciudad había perdido la gracia con su último Gobierno municipal. No sé si se refería el candidato a la gracia de los atascos a todas horas que con nostalgia recuerda otro de los nombres propuestos desde la derecha para presidir la comunidad autónoma.</p><p>La lucha contra el cambio climático debería<strong> ser prioritaria ahora</strong>, no dentro de diez años. Esto no va de libertades personales porque la magnitud del problema es colectiva, es mundial.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
      <media:title><![CDATA[Tres vuelos de ida y vuelta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Contaminación,Gasóleo,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pérdida de biodiversidad más allá de la extinción de especies: "Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/perdida-biodiversidad-extincion-especies-erosionando-cimientos-economias_1_1170156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/578be393-6bff-4e59-a98b-6cf587136608_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pérdida de biodiversidad más allá de la extinción de especies: "Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías""></p><p><a href="https://www.unenvironment.org/es/node/24836" target="_blank">El informe publicado este lunes 6 de mayo</a> en París por la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES, siglas en inglés), dependiente de la Unesco, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/05/06/mas_millon_especies_estan_peligro_extincion_mundo_segun_ipbes_informe_biodiversidad_unesco_94681_1012.html" target="_blank">alerta de la extinción de un millón de especies animales y vegetales en las próximas décadas</a>, y muestra un cambio "sin precedentes en la historia de la humanidad". Pero el documento, fruto del trabajo de 150 científicos de 50 países y avance del trabajo final, que verá la luz a finales de año, es histórico por muchas más razones. Es el primer análisis global del estado de la naturaleza, estudiando indicadores desde 2005, hace más de una década; y no se conforma con informar de los datos, sino que <strong>profundiza en las causas y en los efectos de la pérdida.</strong></p><p>Los datos más llamativos del estudio han ocupado los titulares de la mañana del lunes. De los ocho millones de especies animales y vegetales identificadas, un millón está en serio peligro. Entre otras razones, porque <strong>tres cuartas partes de la tierra y un 66% del mar se han visto "significativamente alterados" por la acción humana.</strong> El 85% de los humedades, cifran, directamente han desaparecido. El ser humano, además, explota a niveles insostenibles el 33% de los recursos pesqueros y provoca un cambio climático que acelera todos los procesos de pérdida de <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/biodiversidad.html" target="_blank">biodiversidad</a> de manera exponencial. No <strong>se</strong> están perdiendo, a un ritmo de crucero, decenas de miles de razas y tipos distintos de insectos, de mamíferos, de árboles, de arrecifes de coral: la civilización, de mano de un sistema económico depredador, está haciéndolos desaparecer.<strong> Sin el impersonal.</strong></p><p>"La evidencia abrumadora de la Evaluación Global de la IPBES, desde una amplia gama de diferentes campos de conocimiento, <strong>presenta una imagen amenazadora</strong>", aseguró en la presentación el presidente del organismo, Robert Watson. "La salud de los ecosistemas de los que nosotros y todas las demás especies dependemos se está deteriorando más rápidamente que nunca. <strong>Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo</strong>". Aquí está la clave. No se trata de un capricho de conservacionistas enfurruñados. No es solo una preocupación –legítima– por el bienestar animal, por el derecho a vivir de nuestros compañeros de planeta: es que, al igual que otros procesos globales, la pérdida de biodiversidad, contar con cada vez menos especies vivas, amenaza nuestra manera de vivir.</p><p>Y durante más de 60 páginas, este primer avance del informe sobre biodiversidad y ecosistemas más grande y ambicioso de la historia se dedica a explicar<strong> por qué, por muy altos que se levanten nuestros edificios y rápido que corran nuestros coches, dependemos de la naturaleza</strong>. Desde lo más básico –la agricultura– hasta lo más abstracto: el impacto emocional positivo que tiene, en todas las sociedades, no vivir en un páramo. "La naturaleza juega un rol crucial en proveer de comida y alimento, energía, medicinas y recursos genéticos, y una variedad de materiales fundamental para  el bienestar físico de la gente y para mantener su cultura", recuerdan los científicos. "Por ejemplo, el 70% de los medicamentos usados contra el cáncer son de origen natural, o son productos sintéticos inspirados por la naturaleza".</p><p>La naturaleza regula el clima y hace de sumidero del dióxido de carbono de la atmósfera, disparado, y principal contribuidor del cambio climático; nos ofrece agua y aire y comida limpias, tres de los ingredientes esenciales para la vida; inspira nuestras medicinas, regala materiales de todo tipo, provee de energía y es el principal soporte de la identidad cultural de incontables poblaciones a lo largo y ancho del planeta. Y la pérdida de biodiversidad, a un ritmo tan desquiciado como el que refleja el documento, <strong>solo daña la capacidad de los entornos naturales de brindarnos todas estas facilidades</strong>. Los ecosistemas funcionan mediante el conocido, y nunca mejor llamado, <em>efecto mariposa</em>: lo que parece una anécdota puede desencadenar consecuencias a gran escala.</p><p><strong>El ejemplo de los polinizadores</strong></p><p>El ejemplo perfecto para entender cómo afecta la pérdida de la biodiversidad es en el caso de los <strong>insectos polinizadores</strong>. A simple vista inocuos, pequeños insectos como las abejas se encargan de transportar el polen de una flor a otra, haciendo viables procesos humanos como la agricultura. El decrecimiento de estos animales, para este estudio global, es evidente y continuado, y será decisivo en los próximos años. Los biólogos consultados por infoLibre aseguran que el caso de los polinizadores es uno de los más preocupantes cuando se habla de biodiversidad. "<strong>Es el caso más flagrante que se me ocurre. Se está demostrando que están bajando a una velocidad tremenda, con las consecuencias que ello conlleva para la producción de frutos"</strong>, asegura Anna Traveset, investigadora en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (UIB-CISC) y especializada en las poblaciones de insectos en las islas.</p><p><strong>La pérdida de biodiversidad está íntimamente relacionada con el cambio climático.</strong> Hace décadas que se conoce la relación, pero ahora se comprueba que los efectos ya son visibles: el aumento de la temperatura media y de los eventos extremos "han contribuido a extender los impactos en muchos aspectos de la biodiversidad, incluyendo la distribución de las especies, la fenología, las dinámicas de la población, la estructura de las comunidades y las funciones de los ecosistemas", explica el informe. Traveset pone un ejemplo de este agravamiento: si, por cambios en el ciclo de las estaciones, la floración no coincide con la eclosión de las mariposas, estos bonitos insectos no pueden cumplir su función y las consecuencias se desencadenan.</p><p>A José Luis Viejo, catedrático de Zoología y director del Máster en Biodiversidad de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), no le gusta el término <em>cambio climático</em> cuando se habla de la extinción de especies y la modificación de ecosistemas, porque a su juicio difumina los problemas a los que nos enfrentamos: prefiere el término <em>cambio global</em>, porque abarca todos los procesos naturales que se están viendo modificados y que vamos a tener que afrontar. El aumento de temperaturas, sí, pero también la desaparición de la pesca por su sobreexplotación. "<strong>Hablar de cambio climático en este sentido casi que nos exonera, porque echamos la culpa a otros"</strong>, asegura, y mantiene una hipótesis de la que también alerta el estudio del IBPES: "<strong>Si no existiera el cambio climático, tendríamos igualmente un problema con la biodiversidad"</strong>. El calentamiento global agrava, pero no provoca, el fenómeno.</p><p>La clave, a juicio del científico, está en el consumo de recursos y su sostenibilidad. "La especie humana es una de las mayores plagas que le ha caído a la Tierra en mucho tiempo", lamenta. "La acción humana es aterradora". El capitalismo, como cifra el documento, modifica el 75% de la tierra del planeta. Es decir, que<strong> tala más árboles de los que se pueden regenerar, destruye ecosistemas enteros a golpe de ladrillo</strong>, transforma bosques en campos de golf, envenena las aguas con sus procesos industriales y contamina el aire con su polución y el agua mediante su plástico.</p><p>Por ello, los científicos del IBPES urgen a una "<strong>transformación social, política, económica y tecnológica</strong>" en las próximas décadas para evitar los peores efectos de esta afrenta a la naturaleza que, además, y como pasa con el cambio climático, afectará más a los que menos culpa tienen: las comunidades indígenas llevan siglos, asegura el documento, dándonos lecciones de cómo es posible vivir bien sin sobreexplotar el entorno natural, y precisamente estas comunidades arraigadas en la tierra son las que antes sufrirán los efectos de la pérdida de biodiversidad.</p><p>  </p><p>Acción individual y colectiva</p><p>La pregunta es obligada: <strong>¿y qué hacemos?</strong> Los científicos de medio mundo que han elaborado el informe sobre biodiversidad y ecosistemas advierten de que <strong>los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) deben ser reinterpretados en base al cuidado de la naturaleza</strong>: de otro modo están en peligro metas tan básicas como las relacionadas con la salud, el agua o la energía. No se trata, insisten los investigadores, en vivir peor para conservar el medio ambiente: se trata de que conservando el medio ambiente se vivirá, en conjunto, mucho mejor. En global, sin desigualdades.</p><p>"Los objetivos de la sociedad – incluyendo los de alimentos, agua, energía, salud y el logro de un bienestar humano para todos, mitigando y adaptándose al cambio climático y conservando la naturaleza– se pueden lograr mediante caminos sostenibles, a través del rápido y mejorado despliegue de las políticas ya existentes y las nuevas iniciativas", afirma el informe, que, eso sí, advierte que<strong> solo la "acción individual y colectiva" podrá llevar a un "cambio transformador".</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Biodiversidad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La agencia meteorológica lo confirma: el cambio climático en España no es futuro sino presente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/agencia-meteorologica-confirma-cambio-climatico-espana-no-futuro-presente_1_1168762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff85c7cd-7f29-4bfd-b039-8030cd4d4d47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La agencia meteorológica lo confirma: el cambio climático en España no es futuro sino presente"></p><p>El informe que ha hecho este martes público la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), pese a que no supone ninguna revolución en cuanto a lo que ya conocíamos, <strong>marca un antes y un después en cuanto al cambio climático y su lugar en la historia</strong>. Ya nunca más, a la vista de los datos, será considerado algo que está por impactar en el futuro, o que está a punto de llegar: <strong>ya lo estamos sufriendo. Lo llevamos sufriendo años</strong>. La agencia ha revelado las primeras conclusiones de su nueva herramienta, el Open Data Climático: a través de una nueva plataforma, hará públicas las cifras de las mediciones que lleva tomando del clima en toda España durante décadas. Un primer análisis de lo recabado ofrece un número revelador: 32 millones de personas están, a día de hoy, afectadas directamente por el calentamiento global. Pero el documento da otras claves que apuntan, también, al impacto indirecto, y dibujan un<strong> oscuro presagio de lo que está por venir si no se acomete una acción climática ambiciosa</strong> y justa en el corto plazo.</p><p>"Los datos son consistentes con la percepción de que en verano cada vez hace más calor en toda España", asegura la Aemet. Generalmente, los meteorólogos son escépticos a la hora de establecer causas y consecuencias en algo tan cambiante, a veces incluso tan impredecible, como el clima. <strong>Eventos concretos no tienen por qué significar tendencias. En este contexto, demostrar la influencia del cambio climático no es nada fácil. </strong>Pero las herramientas que ahora maneja la agencia y el paso del tiempo han dejado una evidencia: el verano de la actualidad es, de media, casi cinco semanas más largos que a inicio de los años 80. Y más cálido. "No quiere decir que empiece en mayo", matiza el estudio, ya que el verano climático no es igual que el verano astronómico. El primero es una medida que funciona solo según la temperatura. Así, mientras que en los 70 el periodo estival comenzaba el 15 de julio y terminaba el 16 de septiembre<strong>, ahora comienza el 11 de junio y termina el 22 de septiembre.</strong></p><p>No solo es más largo, también es más caluroso. La Aemet ha estudiado los registros de sus estaciones de medición. <strong>De los 58 observatorios analizados, 37 de ellos presentaron al menos cinco años desde 2011 con temperaturas medias anuales muy cálidas</strong>, comparadas a lo que en España venía considerándose "lo normal", sin influencia del cambio climático. Los datos son especialmente llamativos en la estación de Barcelona, donde se han registrado las mayores anomalías: los ocho últimos años han sido muy calurosos, comparados con el periodo de referencia. En la ciudad condal, solo tres meses en los últimos cinco años han sido más fríos de lo habitual.</p><p>Los datos son coherentes con los que reveló hace unas semanas el <a href="https://www.observatoriosostenibilidad.com/" target="_blank">Observatorio de la Sostenibilidad</a>, que en su reciente informe <em>Descarbonización en España</em> repasó, también en base a las mediciones de la Aemet, cómo había subido la temperatura media en las principales ciudades de España. Comparando la media de grados entre 1998 y 1992 y la media 2014-2018, los resultados son similares: <strong>gana Barcelona, con una subida de 1,89º</strong>. Aparecen otros núcleos urbanos como Teruel (1,74º) o Granada (grado y medio).</p><p>Lo que se suele conocer como el <em>confort térmico</em>, el umbral de temperaturas dentro del cual nos sentimos bien, cada vez está más en peligro: las noches "tropicales", es decir, por encima de los 20 grados de temperatura, cuando empieza a ser difícil conciliar el sueño, han aumentado. Según la Aemet, <strong>este crecimiento de las noches calurosas se ha dado, sobre todo, en las zonas costeras del Mediterráneo español</strong>, debido a un calentamiento del propio mar: su temperatura superficial aumenta 0,34 grados centígrados cada década. Eso, sumado al efecto de islas de calor, por el cual las grandes aglomeraciones urbanas sufren una subida del mercurio al expulsar el asfalto el calor acumulado, explican el liderazgo de Barcelona.</p><p>Los casi dos grados de aumento de las temperaturas medias en Barcelona se entienden mejor, además, en contexto: <strong>se trata de la ciudad más calurosa –en cuanto a crecimiento– de la serie analizada en el país.</strong> Por lo que un aumento medio global de dos grados en 2050 con respecto a 1990, el objetivo planteado en el Acuerdo de París para 2050 y a día de hoy inalcanzable, tendría unas consecuencias mucho mayores en la capital catalana, situada en el país más árido de Europa: España.</p><p><strong>La desertización ya ha comenzado</strong></p><p>Sin embargo, la subida de los termómetros no solo tiene consecuencias en el confort térmico, en sentirnos más o menos a gusto en verano: tiene consecuencias en los sectores primarios, en el turismo, en la gestión de recursos tan básicos como el agua, en el equilibrio de ecosistemas que mantienen la vida en el país y en la Tierra. <strong>Se comprueba de manera evidente cuando los datos de temperaturas se cruzan con el de precipitaciones</strong>, las dos principales variables que permiten definir los tipos de clima. Y el clima semiárido, de mucho calor y poca lluvia, ha aumentado su margen de influencia en el país. Desde los 60,<strong> el clima semiárido se ha extendido en más de 30.000 kilómetros cuadrados y ahora ocupa el 6% de la superficie total del país.</strong></p><p>El crecimiento se ha dejado notar en zonas como Castilla-la Mancha, el valle del Ebro y el sureste peninsular. Las dos últimas son regiones especialmente sensibles a la disminución de los recursos hídricos. En el valle del Ebro, el Plan Hidrológico Nacional del 2000 planteó un trasvase paralizado gracias a la presión popular de los aragoneses: y en el sureste, se levanta todo un <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/01/31/la_sequia_pone_relieve_conflicto_imperio_del_regadio_del_levante_espanol_74216_1012.html" target="_blank">imperio del regadío</a> que, evidentemente, necesita que llueva y que, por ahora, no tiene una transición prevista: ni siquiera se ha paralizado la creación de nuevas hectáreas. Los datos de la Aemet reflejan que <strong>el agua será cada vez un bien más escaso y que el proceso de potencial desertización del terreno español ya ha comenzado</strong>: se calcula que al menos<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/09/09/como_cambiara_desertificacion_nuestros_ecosistemas_nuestro_modo_vida_69346_1012.html" target="_blank"> el 70% de toda la superficie del país corre el riesgo de quedar baldía</a> para nuevas plantaciones por efecto del cambio climático.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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