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Un partido que fusiona el voto rural con el urbano convulsiona el panorama político en Países Bajos

Caroline van der Plas, la tarde en que se anunciaron los resultados de las elecciones al Consejo Provincial de Bathmen, Países Bajos.

Ludovic Lamant (Mediapart)

La noche del 15 de marzo, cuando se publicaron las primeras estimaciones que situaban a su partido en cabeza, Caroline van der Plas, una ex periodista de 55 años, parecía un poco abrumada por la magnitud de su resultado, a la vez encantada y asustada por la bofetada que acababa de dar a la clase política del país.

El Movimiento de Agricultores y Ciudadanos (BoerBurgerBeweging en neerlandés, BBB) ganó las elecciones regionales por amplio margen, con más del 19% de los votos, en cabeza en cada una de las doce provincias. La participación fue del 62%, muy por encima de las anteriores elecciones regionales.

En las elecciones legislativas de 2021, el BBB sólo obtuvo un escaño, que que corresponde a Caroline van der Plas (1% de los votos). En este mes de marzo, el partido ha obtenido muchos votos en las zonas rurales, pero también, de forma más inesperada, entre el electorado popular de las grandes ciudades. Parece haber arrebatado votantes al Partido Demócrata Cristiano CDA, pero también a los dos principales partidos de extrema derecha que están a la baja. 

El BBB, fundado en 2019, refleja el malestar de una parte del mundo agrícola. Aprovecha la movilización de miles de agricultores opuestos al "plan nitrógeno", un proyecto para reducir a la mitad las emisiones de nitrógeno de aquí a 2030, en particular de óxido nitroso, un gas producido por la ganadería que contribuye significativamente al calentamiento global.

Para lograrlo, el gobierno del liberal Mark Rutte se fijó el objetivo de reducir en un 30% el número de cabezas de ganado en el país de aquí a 2022. Se trataba de un ejemplo típico de ecología "punitiva" a ojos de sus detractores, en particular los partidarios de la agricultura intensiva.

La carta de la autenticidad

Sin embargo, hay que desconfiar de estos aparentes avances en el panorama político. En primer lugar, porque Mark Rutte, en el poder en La Haya y aliado de Emmanuel Macron en Bruselas, es uno de los jefes de Gobierno más estables de Europa, en el cargo desde 2010.

En segundo lugar, porque estas elecciones locales son tradicionalmente favorables a los partidos inconformistas. En 2019, fue el Foro para la Democracia (FvD) de Thierry Baudet, un partido de extrema derecha que propone un referéndum sobre la pertenencia de Países Bajos a la UE, el que ganó las elecciones (14,5%). Corroído por desacuerdos internos, el partido de Baudet no ha renovado su éxito de 2019.

“Las condiciones para crear un partido son muy sencillas en los Países Bajos, lo que explica la fuerte fragmentación del panorama político", dice Leonie De Jonge, politóloga de la Universidad de Groningen. “Para un partido es bastante fácil abrirse camino, pero su permanencia en el juego electoral es otra cosa. ¿Se convertirá el BBB en algo sostenible? Aún no lo sabemos". 

Caroline van der Plas no es tan divisiva como Wilders o Baudet.

Leonie De Jonge, politóloga

El éxito del BBB en las elecciones municipales es sobre todo el éxito de Caroline van der Plas, que procede de un pueblo de Brabante Septentrional, cerca de la frontera con Alemania. Nacida en 1967 de madre de origen irlandés, se desenvuelve con soltura en los platós y se ha forjado una imagen de mujer política auténtica, cercana a la gente, como demuestra su Twitter, que mezcla consideraciones políticas con fotos de sus comidas y actividades culturales.

Se utiliza a menudo la etiqueta de populista para describir a Caroline van der Plas, pero la profesora Leonie De Jonge matiza: "No es una forma pura de populismo, no habla explícitamente de una división entre el pueblo y la élite como puede hacer Geert Wilders (líder xenófobo del PVV, aliado de Marine Le Pen). Ella utiliza más bien un discurso dirigido contra La Haya, capital política del reino, y quiere encarnar la voz del pueblo frente al Randstad", la región ultraurbanizada de los Países Bajos que incluye Ámsterdam, Rotterdam y La Haya.

“No es tan divisiva como un Wilders o un Baudet", continúa Leonie De Jonge. “Quiere hablar con todo el mundo, dice que no quiere bloquear, que quiere encontrar soluciones. Su tono es más suave que el de los partidos de extrema derecha".

Una gran confusión programática

Pero, ¿dónde encaja exactamente el BBB, sucesor lejano de un partido de agricultores y granjeros (Boerenpartij) que estuvo representado en el Parlamento de 1963 a 1981? "Su éxito es ante todo un voto de protesta contra la coalición en el poder. Pero también es un voto que añade confusión, ya que este partido no tiene nada claro lo que defiende ni lo que propone como alternativa", argumenta Jan Douwe van der Ploeg, investigador holandés que ha publicado un ensayo sobre Los campesinos del siglo XXI.

Van der Ploeg añade: "Sabemos que este partido se opone a las políticas actuales del Gobierno, pero incluso en el tema con el que se identifican, la agricultura, no proponen una alternativa clara.”

Por el momento, el BBB aboga por una bajada de impuestos y una política migratoria más restrictiva. Pero también propone una "red de seguridad social" para los más pobres, incluidos los estudiantes endeudados y los trabajadores sanitarios. Sobre el Covid, Caroline van der Plas considera que corresponde al Gobierno hacer obligatorio el uso de mascarilla en caso de necesidad, pero que es cada ciudadano quien debe decidir si quiere vacunarse.

El BBB también denuncia a los profesores que transmiten teorías woke, pero quiere un plan para reducir la discriminación en la contratación. Apoya la legalización del cannabis y defiende el derecho al aborto, pero se opone a la eliminación del periodo de reflexión de cinco días que la izquierda ha pedido para reforzar este derecho.

"El partido ha conseguido buenos resultados en las zonas periféricas del país que se sienten abandonadas por La Haya. Son lugares que han quedado relegados a un segundo plano, donde los servicios públicos, los hospitales y las escuelas están en declive", declaraba Sarah De Lange, de la Universidad de Ámsterdam, al Financial Times.

Caroline van der Plas también ha aprovechado la falta de confianza en el ejecutivo de Rutte, alimentada por sonados escándalos: los seísmos provocados por la extracción de gas en la región de Groninga, decenas de miles de familias privadas de prestaciones sociales por fallos administrativos, etc.

La ecología, nuevo objeto de discordia

Pero el rotundo éxito del BBB probablemente nos diga algo más profundo sobre los cambios en la política holandesa. Este país de 17,5 millones de habitantes (y 112 millones de cabezas de ganado), segundo exportador mundial de productos agrícolas, tiene uno de los sistemas agrícolas más intensivos del mundo. Sigue siendo el mayor emisor de nitrógeno de Europa. Según cálculos recientes de The Economist, una hectárea de tierra de labranza en los Países Bajos contiene cuatro veces más animales, en peso, que cualquier otra granja del resto de Europa.

Mientras el BBB se hace eco de las voces de los agricultores que consideran que tienen que pagar ellos solos el precio de la transición ecológica, otros partidos favorables al "plan nitrógeno" salieron bien librados de las últimas elecciones. La Izquierda Verde (GroenLinks, GL), aliada de Europa Ecología-Los Verdes en el Parlamento Europeo, quedó tercera (9%).

Mientras la Izquierda Verde iba sola en las listas en once de las doce provincias del reino, el partido de Jesse Klaver ha anunciado que irá con los socialdemócratas (PvdA) en el Senado. Porque la composición de la Cámara Alta dependerá del resultado de las elecciones regionales. Aunque es probable que a partir de junio este grupo de izquierdas esté a la par con el BBB en cuanto a número de senadores. También queda por ver qué tipo de coaliciones podrá formar el partido de Caroline van der Plas en las doce regiones.

“La ecología se ha convertido en un nuevo objeto de discordia", observa la politóloga Leonie De Jonge. “Hace unos años, el debate giraba en torno a la inmigración, que servía a los partidos de extrema derecha. Ahora es la ecología, que sirve al BBB y, en menor medida, a La Izquierda Verde”.

Jan Douwe van der Ploeg está de acuerdo con esta observación, pero no puede sino lamentar la situación: "El éxito del BBB y su forma de canalizar el enfado del mundo rural subraya hasta qué punto los partidos de izquierda no han logrado proponer una alternativa clara al plan del Gobierno sobre el nitrógeno."

  

Caja negra

Las entrevistas se realizaron por teléfono, en inglés, los días 23 y 27 de marzo.

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Traducción de Miguel López

 

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