Día Mundial de la Lucha Contra el Sida

30 años de lucha contra el sida: casi ganada la batalla en la medicina, permanece el desafío en lo social

Imagen de archivo de un lazo rojo en la fachada del Ayuntamiento de Madrid.

Treinta años de lucha contra el sida. Treinta años de activismo social y defensa del acceso universal a los servicios para prevenirlo y tratarlo. Se cumplen este sábado, Día Mundial de la Lucha contra el Sida, fecha que aprovechan algunas organizaciones para recordar que, pese a los avances, la enfermedad sigue ahí. Hay fórmulas para esquivarla y otras para que, si esto no se ha conseguido, al menos no sea mortal. Pero estas fórmulas no han llegado a todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue catalogando el virus que lo provoca, el VIH, como "uno de los mayores problemas para la salud pública mundial". Se ha cobrado ya más de 35 millones de vidas y sólo en 2016 un millón de personas falleció por causas relacionadas con él. 

¿Y cuál es la situación en España? Según los datos que maneja el Ministerio de Sanidad, se estima que viven en España entre 140.000 y 170.000 personas con infección por el virus del VIH. Y de ellas, una de cada cinco (18%) no está diagnosticada. Además, en el año 2017 se notificaron un total de 3.381 nuevos diagnósticos, según la institución que dirige María Luisa Carcedo. La mayoría de ellos se produjeron en hombres (84,6%) que se contagiaron, fundamentalmente, por vía sexual. 

No obstante, a pesar de que cada año se producen nuevos contagios, es cierto que los efectos del virus son prácticamente inocuos si se controla. "Ahora mismo, una persona con VIH es una persona que, si está diagnosticada y está en tratamiento, alcanza una carga viral indetectable", explica Toni Poveda, director de Cesida, en conversación con infoLibre. "Esto quiere decir que no puede transmitir el VIH en ninguna circunstancia, ni siquiera teniendo relaciones sexuales sin preservativo", añade. 

 

El problema está en aquellas personas que ni siquiera saben que tienen el virus y que, por tanto, pueden transmitírselo a otra persona. "Hay personas seropositivas, personas seronegativas y personas seronolosé", argumenta Poveda. Y lo preocupante es que estas últimas desconocen que tienen el VIH porque no se han realizado la prueba por el miedo a lo que continúa muy presente: la estigmatización y discriminación que sufren los portadores del virus. "Estamos convencidos de que no hacerse la prueba tiene que ver con el miedo a qué van a decir, el miedo a cómo lo van a contar y el miedo a cómo va a ser la relación con sus familiares y amigos a partir de entonces", lamenta Poveda. 

En este sentido, precisamente este viernes se produjo un avance muy importante. Según anunció la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, el Consejo de Ministros aprobó un acuerdo para eliminar, por "discriminatorio", el veto al empleo público a pacientes con VIH, diabetes, psoriasis o celiaquía. Así, aproximadamente 7 millones de españoles afectados por estas patologías podrán tener acceso a las próximas convocatorias públicas. 

Persiste la necesidad de lucha social

"En la lucha médica se ha avanzado, ahora hay que insistir en la lucha social", destaca Poveda varias veces. Y con él coincide Juan Diego Ramos, coordinador del Grupo VIH de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB).

"Necesitamos que se hagan unas políticas de protección hacia las personas con VIH y unas políticas para trabajar el aspecto psicosocial de las personas que viven con VIH", explica. Porque, según asegura, estas personas "viven una realidad problemática con la autoestima y con el bienestar social". 

Vanessa López, directora de la ONG Salud por Derecho, subraya la misma idea. "En España, lo que está pendiente es todo lo relacionado con el estigma y la discriminación. A día de hoy, las personas con VIH tienen problemas para acceder a una hipoteca, contratar un seguro de vida o ser aceptados en una residencia de ancianos", lamenta. 

Y, hasta que entre en vigor la reforma anunciada por el Gobierno, tampoco pueden  formar parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. "Las personas que tienen el virus del VIH no pueden ser agentes de la Policía Nacional ni, en algunas comunidades, de la local", se queja Poveda, que critica que, por ejemplo, en Madrid ni siquiera pueden ser taxistas y en muchas ocasiones no puedan asistir a una piscina pública. 

 

A un 4,3% de los españoles les incomoda tener un vecino con VIH

Contra esto, precisamente, es contra lo que pretende luchar ahora el Ejecutivo con la ayuda de varios ministerios, según explicó Calvo. Es un primer paso, pero también hay que acabar con la discriminación que las personas con VIH sufren por parte de la sociedad. Esta, todavía a día de hoy, piensa que la mera cercanía puede ser contagiosa. Eso explica los datos que reflejó el Gobierno en el documento del Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato Asociada al VIH, aprobado el pasado 28 de noviembre. 

"El estigma y la discriminación no sólo lo sufren las personas con el VIH, sino también aquellas a quienes se les supone la infección, así como familiares y allegados de personas afectadas", argumenta el Ministerio de Sanidad en el texto. Los datos son preocupantes. "El estudio sobre los perfiles de la discriminación en España del CIS de la población general hacia las personas con el VIH muestra que, en 2014, al 4,3% de la población le incomodaba tener como vecinos a personas con el VIH", continúa. "Y el 11,3% desaprobaba que una persona con infección trabajara en una oficina donde hay más personas", añade. 

"Lo que necesitamos es que el pacto firmado se ponga en marcha cuanto antes. Todavía existe mucho estigma en la sociedad", denuncia Ramos. Ahora tienen el compromiso del Gobierno, que pretende, según el texto, alcanzar el objetivo de eliminar la discriminación asociada al VIH, "garantizando la igualdad de trato y de oportunidades, la no discriminación y el pleno ejercicio de los derechos fundamentales de las personas afectadas". 

Para ello, especifica Sanidad, vigilarán las situaciones de discriminación, se asegurarán de que los certificados médicos no incluyan el estado serológico como un indicador del padecimiento de enfermedad infecto-contagiosa, favorecerán el acceso igualitario a prestaciones y servicios, ampliarán las garantías de protección legal, evitarán la discriminación laboral y garantizarán el acceso a técnicas de reproducción asistida y adopción. Además, trabajarán en favor de la aceptación social y generarán conocimiento que oriente las políticas y acciones frente a la discriminación. 

"Es una semana histórica", celebró Cesida, la FELGTB y Trabajando en Positivo tras la comparecencia de Calvo. "Se abre nueva época en la que también tendrá un especial protagonismo el reciente Pacto Social como una iniciativa que incluye medidas para favorecer la igualdad de oportunidades para las personas con VIH en los ámbitos laboral, sanitario, educativo, de servicios sociales o jurídicos, de vivienda o de prestaciones y seguros", afirmó Ramos, según una nota de prensa enviada por las tres organizaciones. 

La prevención, lo más importante

La desaparición del estigma favorecerá la desaparición del miedo a la prueba y la toma de medidas desde el primer momento en el que se detecte la presencia del virus en un paciente –el 45% de los nuevos diagnósticos son tardíos, según recuerda la FELGTB–. Pero la prevención continúa siendo lo más importante. Y en este sentido, las asociaciones siguen insistiendo en la importancia del uso del preservativo.

 

"También es necesario el uso de técnicas como la profilaxis preexposición", explica Poveda. Este medicamento, que ha permitido bajar el porcentaje de los nuevos contagios en países de nuestro entorno como Francia y Alemania, fue aprobado en España, aunque su uso todavía no está implementado. "El Gobierno ya ha dicho que adelante, ahora tienen que dar el paso las Comunidades Autónomas, que deberían estar a la altura de las circunstancias y permitir que podamos tener la medida preventiva", afirma. 

López, además, va un poco más allá y solicita al Gobierno que, además de luchar contra el estigma que sufren las personas con VIH en nuestro país, se implique en la batalla contra la enfermedad a nivel mundial. En este sentido, recuerda que España, desde 2011, no ha invertido ni un solo euro en el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. "En los últimos tres años, EEUU ha invertido 4.300 millones y Francia casi 1.400. España, cero", critica. 

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