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    <title><![CDATA[infoLibre - Carmen Peire]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/carmen-peire/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Carmen Peire]]></description>
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      <title><![CDATA[Una novela convertida en talismán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/novela-convertida-talisman_1_2167912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b0754070-8d59-4a5f-9c51-f1c1e88c7b65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una novela convertida en talismán"></p><p><strong>Piel de Zapa. 2026</strong></p><p>Por motivos ajenos a mi voluntad he tenido que ir durante más de una semana todos los días al hospital. Siempre me llevo un libro. Como el tiempo de espera suele ser largo, y más para el acompañante, como ha sido mi caso, escogí <em><strong>Singapur</strong></em>, el nuevo libro de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alfons-cervera-derechas-espana-no-son-antifascistas-dificil-democrata-si-no-antifascista_1_2164088.html"  >Alfons Cervera</a>, realizado con capítulos cortos, marca de la casa que, según el propio escritor afirma, están marcados por la unidad de escritura, lo que escribe de cada sentada. No iba a ir cargada con<em> En busca del tiempo perdido o Moby Dick, </em>por la cantidad de pasillos, despachos y pruebas a los que he acompañado. Las cervicales terminan resintiéndose. Y creo que acerté porque durante esos días ese libro se convirtió en nuestro talismán. </p><p>Llegábamos, nos registrábamos y esperábamos. Paciencia. Más espera. Miraba en el móvil llamadas, contactos. Más espera. Entonces sacaba el libro y, cuando me ponía a leer, nos llamaban. Mientras le hacían la prueba leía. Capítulo a capítulo. Llamaba el médico y pedía hablar con la acompañante para comentar la evolución y el tratamiento. Después, íbamos por los pasillos a otra prueba. Más espera y, en cuanto sacaba el libro, nos volvían a llamar. Vuelta a cerrarlo. Mientras le atendían podía volver a leer. A veces descansaba, paseaba un poco por no estar sentada todo el tiempo y volvía a esperar. Entonces, si no leía, la espera se hacía interminable hasta que el paciente al que acompañaba me decía: vuelve a leer, que entonces nos llaman. Y así sucedió más de una vez. Por eso decidimos darle a este libro la categoría de talismán. Por las circunstancias y el acompañamiento, sí, pero también por el contenido.</p><p>Para Alfons Cervera la memoria es el eje creativo de toda su obra. Tanto la memoria histórica como la de las historias personales, en especial de los perdedores de este país, algo que conecta de lleno con mucha gente, yo entre ellas, aunque en este caso se aleja algo de sus anteriores novelas, que se habían centrado en la memoria familiar, su padre, su madre, su hermano, Gestalgar, la panadería, el oficio, su crecimiento como escritor, para hacernos en este caso un mosaico coral de personajes que viven y se desenvuelven en un barrio de cualquier ciudad, aunque se hagan referencias a Valencia sin citarla, y al mar, al Mediterráneo, que no es un mar cualquiera.</p><p>Dividida en dos partes, <em>La frontera y El futuro,</em> nos presenta una novela coral, aunque haya una primera persona testigo que va recordando, de nuevo la memoria, una vez se ha ido del barrio, las personas con las que compartió su vida y los lugares que habitaron. Entre esas dos partes vamos viendo los diferentes escenarios por los que se mueven los personajes, transeúntes de la narración: un descampado, el lugar actual, en un coche destartalado donde <strong>Lola </strong>vive sus paraísos artificiales cerca de una antigua cochera o garaje; un coche que tiene pintado en una de sus puertas la palabra Singapur, que da título al libro y que ustedes desvelarán a qué se refiere el autor. </p><p>Por supuesto hay un bar, el Kaola, con los personajes que lo pueblan y donde arranca la acción, al recordar la noche en que se cometió un homicidio. Ese bar está regentado por <strong>Rodri </strong>y su mujer, <strong>Marisa</strong>; también por su hija, llamada <strong>Madonna </strong>por lo que le gustaba cantar en un karaoke sus canciones. Hay también un cine, el Varietés, esos cines de barrio que muchos de nosotros hemos conocido, que nos permitían soñar a través de las películas, con otra vida, la de Hollywood, la del glamur y el triunfo, algo ajeno por completo a la vida del barrio que describe, de ese y de tantos otros en nuestro imaginario o vivencias. Y por supuesto, no puede faltar un quiosco, porque hay que hablar de esa cultura popular en la que el autor se forjó, de las novelas de vaqueros, de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/silver-kane-salvo-quema-franquista_1_2068434.html"  >Silver Kane</a>, de Marcial Lafuente, de la revista <em>Interviú </em>y sus portadas del destape. Y con el quiosco y esas novelas al alcance de todos va también su homenaje a Marsé, que aparece como personaje, bien inventado, bien de mote o el real, pero eso no importa, porque estamos hablando de ficción. </p><p>Entre estos espacios, el bar, el descampado, la cochera, el cine y el quiosco, junto a uno que está ahí, presente y ausente, como amenaza o futuro, la autovía que divide el barrio de “lo otro” sin especificar lo que es, circulan, viven y transitan los personajes del libro: <strong>Lola, Rodri, Madonna, Chispa, Silvio, Dachau, Lincoln, Bunker, Marshal</strong>, y un largo etcétera de personajes que quieren salir adelante, que intentan una vida mejor, entran y salen de la cárcel, de las drogas, de lo que haga falta y siempre están en el mismo sitio, o casi, porque incluso los que se atreven a cruzar la autovía,  ese espacio frontera, no consiguen realizar sus sueños. Cada capítulo está dedicado a cada uno de los personajes que salen, para componer al final un mosaico.</p><p>Es indudable que el autor, al que conozco personalmente, es un melómano, porque todo el libro está trufado de música, desde Pink Floyd o King Crimson, hasta El Fary, pasando por <strong>Madonna, Michael Jackson</strong>, Clash o <strong>Joe Strummer</strong>. También <strong>Tom Waits</strong>. Su homenaje está ahí. Y la lista de la banda sonora aparece al final del libro.</p><p>En el juego de la memoria, el libro, o el autor, como ustedes prefieran, se marca una diferencia, yo al menos la he visto: la memoria histórica, que se recuerda nítidamente, aunque no se quiera hablar de ella, encarnada en dos personajes singulares: Dachau, llamado así por el campo de concentración en el que estuvo, y Lincoln, un brigadista internacional que decidió quedarse a vivir en el barrio. Esa memoria histórica va apareciendo entre líneas, hasta reconstruir con retazos de silencio lo que les pasó. En cambio, la memoria personal, la que tiene que ver con los recuerdos, es olvidadiza y miente:</p><p>“A veces pienso que me equivoco, que recuerdo lo que no pasó y lo que pasó se me olvida o pienso que me lo he inventado” (pág. 87).</p><p> Al final del libro vuelve a hacer hincapié:</p><p>“Me dice Lola que me invento la mitad de las cosas que le cuento del barrio… Le digo a Lola que sí, que habrá algo de lo que cuento que me lo invento, pero no todo. Y que aunque me lo invente no quiere decir que no sea verdad”. (pág. 134)</p><p>En esto se esconde el juego, el de la memoria personal o los recuerdos, y el de la memoria histórica. Creo que el mejor Alfons Cervera es el que se distancia de su autobiografía, el que rescata la vida de los barrios, o la de los perdedores, como en su novela <em>Maquis</em>. Además, es de los pocos escritores que leen a escritoras como parte de su militancia literaria, de dar la vuelta al canon, las destaca y reseña, algo que le agradezco mucho aunque nunca se lo haya dicho en persona. Busquen <a href="https://www.infolibre.es/autores/alfons-cervera/"  >sus reseñas</a> en <strong>infoLibre</strong>, en la sección de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/"  >Los Diablos Azules</a>, donde yo también escribo, y lo comprobarán. Déjense guiar por los libros que recomienda y, de paso, lean <em>Singapur.</em></p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 05:00:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una novela convertida en talismán]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Venezuela, pobre país rico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/venezuela-pobre-pais-rico_129_2125853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63fbec8e-457b-4aee-84b2-92f161ffd5f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Venezuela, pobre país rico"></p><p>He tardado mucho en animarme a escribir estas líneas y he dudado si hacerlo o no, porque sé que me puede el sentimentalismo, el cariño al país que me vio nacer y porque la<strong> indignación que me ha invadido hasta el bulbo raquídeo me hizo perder los estribos.</strong> He necesitado unos días para serenarme, reflexionar e intentar acercar mi visión por si a alguien le sirve de algo. También porque aclaro mis ideas sobre el papel. Se ha escrito mucho en estos días por analistas y politólogos, a los que no puedo hacer competencia, por eso intentaré exponer un punto de vista quizá más cercano al pueblo que a las políticas imperiales y coloniales que nos dominan.</p><p>Nací en <strong>Caracas</strong> gracias a la generosidad de un país que acogió a mis padres y a muchos exiliados republicanos. Tuve una infancia que los niños españoles no pudieron tener, y en eso me considero una privilegiada. No tuve cartillas de racionamiento, no pasé hambre y fueron unos años llenos de color y prosperidad, con un sistema democrático que, salvo los años de la dictadura de Pérez Jiménez (1952-1958), se mantuvo de manera constante, a su manera, con su correspondiente dosis de corrupción y violencia callejera. Aun así, <strong>Venezuela era casi casi el paraíso,</strong> un país alegre, rico y próspero, más cerca del primer mundo, en aquel momento, que la propia España. </p><p>Mis estudios allí estaban más avanzados, había seis canales de televisión cuando aquí todavía no existía, el país daba y sigue dando una riqueza de recursos y de naturaleza exuberante que, para hacerse una idea, los alcorques de las calles en Caracas los recuerdo con los árboles del mango, a los que trepábamos para coger sus frutos y nos los comíamos a bocados, subidos a horcajadas en las ramas sin tener que pagar por ellos. </p><p><strong>Había mucha miseria y pobreza,</strong> también, como en toda América del Sur (y en el Norte), propiciada por una oligarquía criolla que controlaba los recursos y que vivía de espaldas a los indígenas y a los negros o mulatos, o sea, la mayoría de la población, despreciando su cultura y su idiosincrasia, con una visión colonialista que venía del otro lado del océano, de cuando éramos conquistadores que nos creíamos superiores al resto. </p><p>Una visión muy europea que sigue subsistiendo, no solo en la oligarquía venezolana, también entre los españoles. Y si no, que les pregunten a todos ellos cómo somos los españoles cuando vamos a sus países, bien de turistas, bien para trabajar. Venezuela fue un país que brindó oportunidades a los que tuvieron que salir de nuestro país y de otros. Un ejemplo: hay una <strong>comunidad siria importantísima. </strong>Desde niña fui consciente de esas desigualdades, me imagino que por educación paterna y, al ser hija de exiliados, me vacunaron contra el desprecio a los indígenas y a la mayoría de la población, e hicieron que me fijara en los miles de ranchitos, una ciudad paralela sin las oportunidades que yo tenía, que habitaba en las laderas del monte Ávila rodeando la capital, con unos índices de miseria y falta de escolaridad impresionante, con la violencia subsecuente. </p><p>Aun así, el pueblo venezolano es básicamente pacífico. Hasta ahora no se ha visto inmerso en una guerra civil, pese a las múltiples provocaciones de los últimos años y<strong> pese a la intervención imperialista de Trump el día 3 de enero</strong>. Solo la oposición, la que hemos oído, de derecha y de ultraderecha, ha vociferado como si solo quisieran mostrarnos la debacle. No dudo que sea cierto, porque siempre que un país es sometido a embargo por parte de Estados Unidos, las consecuencias son desastrosas para la población y después es muy fácil echar la culpa al gobierno. Si no, recordemos, aunque sea por encima, al Chile de Allende y cómo lo colapsaron. No conozco, no tengo noticias al menos de una oposición al chavismo por la izquierda. Todo lo que llega de información es de un sector y los bulos o las informaciones siempre las he tratado con mucho cuidado, máxime cuando veo que <strong>la derecha de nuestro país también considera a Pedro Sánchez un dictador corrupto, </strong>ligado al narcotráfico y a la prostitución. ¿Los mismos argumentos?</p><p>Como ciudadana de un mundo que cada vez me gusta menos y como española nacida en Venezuela me ha supuesto una gran indignación ver cómo han presentado esposado y maniatado al presidente de un país soberano, por mucho que no me guste. Tampoco me gusta Macron, ni Meloni, ni Putin ni Netanyahu y no creo que secuestrar a un presidente sea la mejor forma de resolver los conflictos ni de explotar recursos ajenos. Me ha parecido <strong>humillante cómo Estados Unidos, su gobierno, se ha saltado una vez más el derecho </strong>y los organismos internacionales, así como el propio Congreso norteamericano. Sé que no soy la única ofendida con este atentado a todo el funcionamiento legal y a la soberanía nacional de Venezuela, porque hay mucho sentimiento antiimperialista, porque hemos visto muchas tropelías y numerosas pruebas de lo que supone la “intervención” norteamericana: Corea, Vietnam, Panamá, Chile, Irak, Afganistán y un largo etcétera, sin olvidar <strong>el apoyo incondicional a Israel </strong>que ha supuesto el mayor genocidio a la vista del público cometido contra el pueblo palestino. Eduardo Galeano decía que “cada vez que Estados Unidos ‘salva’ a un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio”.</p><p>Ahora ya se no se miente.<strong> No se actúa en nombre de la “democracia o la libertad”,</strong> ni de las armas de destrucción masiva. Ahora se va por la cara. Si algo podemos afirmar de Trump es que lo dice abiertamente: quiere el petróleo, quiere el control. ¡<strong>Pobre país rico! ¡Pobres todos los países que tengan riqueza!</strong> </p><p>No voy a ahondar en los argumentos que se han ido barajando estos días, ni el consabido tema de los petrodólares, de las tierras raras que el capitalismo tecnológico también necesita. Quiero poner el foco en algo que he advertido en las discusiones que he tenido y a los argumentos que he escuchado por parte de ciudadanos bien pensantes de este país, y también de gente de izquierdas: que es una aberración, claro, pero que Maduro es un dictador y que está comprobado que es el jefe del narcotráfico. ¿Comprobado? ¿Por quién? ¿Cómo es posible que se use el mismo argumento que utiliza la derecha en nuestro país contra Pedro Sánchez, pero esta vez desde la izquierda y aceptándolo? Tenemos pocos datos, yo también, y hasta ahora la oposición al chavismo la hemos oído por parte de la derecha, no he oído una crítica desde la izquierda venezolana al chavismo que nos lo explique. Yo tampoco soy quién, pero es significativo que, por mucho que han vociferado, por mucho que hayan pedido a Estados Unidos una intervención militar, cuando ésta se da, la oposición se ha quedado fuera de juego, con cara de sorpresa, bajo el argumento de que “no despiertan simpatías en su propio país ni lo controlan” </p><p>¿Los ganadores de las últimas elecciones que Maduro no quiso reconocer y que incurrió en fraude electoral, ellos, precisamente ellos, no controlan la mayoría del país? <strong>¿No es una forma implícita de avalar el régimen chavista, lo mismo que negociar con Delcy Rodríguez?</strong>  A mí, particularmente me ha hecho reflexionar. Y que conste que, al no querer presentar las actas electorales en el 2024, pensé que había habido pucherazo. Ahora me lo cuestiono. </p><p>Todo esto no significa que apoye a Maduro. No me cae bien. Me parece que cayó en un autoritarismo de izquierdas, por llamarlo de alguna manera, para defenderse en el poder, pero también he intentado muchas veces, a lo largo de estos años, desde que se instauró el chavismo, ponerme en el lugar de la mayoría real del pueblo venezolano, al que se le quiso devolver una dignidad negada por sus propios dirigentes; he intentado ver la situación bajo otro prisma y no bajo la mentalidad, todavía colonial, de occidente, mucho menos desde el mismo punto de vista de la ultraderecha venezolana, y no entiendo que tras esa agresión imperialista haya salido a celebrarlo en las calles. ¿Están tontos o qué? Corre por las redes un vídeo de venezolanos que salieron en Estados Unidos a celebrar el secuestro de Maduro y han sido detenidos por inmigrantes para ser deportados a Venezuela o a un lugar peor. Desde luego, <strong>el país no es ahora más libre con la intervención norteamericana y el secuestro de Maduro</strong>, sino todo lo contrario. También diré que Hugo Chávez intentó desarrollar un Estado del bienestar a la europea, pero con una oligarquía racista y una burguesía a la que incomodó porque, de repente, la obligaron a pagar impuestos. Lo sé por muchos venezolanos que viven ahora en España y que no estaban dispuestos a pagarlos, aunque aquí se benefician del Estado del bienestar que hemos construido con los nuestros. </p><p>Mientras, allá, en Venezuela, se construyeron viviendas sociales, hubo campañas de alfabetización incluso usando cuarteles militares donde no había escuelas. ¡Qué derroche!, pensaron algunos. Y que conste, la nacionalización del petróleo vino de la mano de Carlos Andrés Pérez, no del chavismo. La oligarquía y la burguesía criolla, racista y clasista a unos niveles muy superiores a lo que vemos en España, no perdonó que Chávez fuera “indito”, para ser sustituido por un “mono” (de chimpancé). ¿Cómo podían ser ellos, precisamente ellos, quienes gobernaran el país? Ya pudo Carlos Andrés Pérez saquear las arcas del Estado, que no despertó nunca tanta inquina, aunque le tocara los cojones al imperio al nacionalizar el petróleo, pero era aliado de occidente y, además, blanco. Para más inri, cuando Chávez muere le sustituye Maduro, ¡un mulato!, sin su carisma, mucho más acorralado y más autoritario. No me gustan los autoritarismos, y me gustaría que a todos se les juzgara por el mismo rasero. <strong>Trump es mucho más autoritario y mucho más dictador de lo que es o ha sido Maduro, </strong>aunque sea un presidente elegido democráticamente. Netanyahu es directamente un genocida. Y no hablo de otros de América latina o de Europa, a las puertas de caer en totalitarismos de ultraderecha, nuestro auténtico enemigo en la actualidad, por mucho que nos llenen la boca con el comunismo, el chavismo y otros ismos. </p><p>La izquierda a nivel mundial anda desorientada, desarbolada, sin saber dar respuesta a lo que se nos viene y ha participado, a lo largo del siglo pasado, del totalitarismo y autoritarismo allí donde ha gobernado, ha estado inmersa en esa forma de ejercer el poder. Somos<strong> supervivientes de un mundo dividido en bloques que ya no existe </strong>y nos van ganando por goleada. Por eso hay que tener muchísimo cuidado con no comprar bulos o informaciones tendenciosas. Si no compramos bulos del presidente español sobre corrupción o prostitución y drogas, si no compramos bulos que han corrido sobre Podemos, sobre Compromís, no compremos bulos tampoco para países de los que tenemos poca información, o al menos, que los cuestionemos. Insisto: <strong> a mí no me llegan las críticas de izquierdas al gobierno chavista</strong>, y las habrá. Las que llegan se parecen tanto a las del PP y VOX que es mejor recelar de ellas. </p><p>He condenado crímenes cometidos en nombre de la democracia y la libertad, y no por ello me defino como antidemocrática o autoritaria. Y aunque el llamado “comunismo” o gobiernos de izquierdas hayan cometido muchos crímenes, no me considero ni anticomunista ni de derechas. Sé desde qué perspectiva critico y no quiero que me alineen con posiciones de la ultraderecha ni con las imperialistas. <strong>Quiero que alguien me explique qué hace Europa,</strong> que no solo no condena lo que ha hecho Trump en Venezuela, salvo alguna honrosa excepción, sino que además exige que para la reconstrucción venezolana se cuente con la oposición. ¿Qué oposición? ¿La de Corina, Edmundo González o Guaidó? ¿La que ni siquiera Trump quiere pese a que la susodicha esté dispuesta a compartir el premio Nobel con él? Vaya vergüenza. </p><p>En unos cursos de verano de la Universidad Complutense en El Escorial sobre África y literaturas africanas, salieron a relucir las ayudas al desarrollo que occidente viene aplicando sobre el continente, así como el papel de las oenegés que operan sobre el territorio. Había allí algunas de esas personas, con muy buena intención, que se vieron criticadas por los africanos que asistían al curso. En un momento dado, una de ellas, cuando vio tanto cuestionamiento, se le ocurrió preguntar: si todo eso no vale ¿qué podemos hacer por vosotros? Y uno de ellos le contestó: <strong>dejadnos en paz. </strong>Allí se reflejó claramente esa mentalidad colonial de la que participamos, incluso los que trabajan en oenegés con su, a menudo, espíritu redentor, que es diferente al espíritu de ayuda. Desde luego que es difícil cuando vemos lo que está ocurriendo en el mundo y la cantidad de pueblos, me acuerdo sobre todo del palestino, que <strong>necesita que le ayuden, pero sobre todo, que le dejen vivir en paz.</strong> Sé que es una raya fina, difícil de separar en momentos como estos, lo mismo que es difícil la raya que separa la solidaridad de la caridad. </p><p>Me apena pensar que el pueblo venezolano, que nunca ha caído en una guerra civil, <strong>le inciten con esta agresión imperialista </strong>para que la tenga. Ha habido guerra civil en Colombia, en Honduras, en Guatemala… pero no en Venezuela. Y me ha sorprendido el nivel de civismo del pueblo venezolano, que los medios de comunicación han calificado de “desorientación” ¿Por qué? ¿Porque pese a su pobreza y lo mal que lo están pasando han mantenido la calma y no se han dedicado a saquear tiendas ni asaltar bancos? Eso no es desorientación, es civismo, es saber aguantarse y salir pacíficamente a la calle. (Me imagino que la oposición derechista dirá que es por represión). Ojalá puedan superar este envite sin ceder ante lo que Trump quiere. ¿Cómo se van a retratar los Guaidós, Corinas, Edmundos y demás raleas? ¿Seguirán apoyando al imperialismo o serán capaces de defender la soberanía nacional? Vaya por adelantado toda mi admiración y apoyo al pueblo venezolano, a su independencia y a que sean ellos quienes gestionen sus recursos naturales como les dé la gana, aunque sea de manera obsoleta. </p><p>Las caídas de los imperios a lo largo de la Historia conllevan tiempos difíciles, oscuros y convulsos, con un gran sufrimiento humano. Y en mi opinión, <strong>asistimos a la caída de un imperio, el americano,</strong> que tardará más o menos, no se sabe, pero es su derrumbe mientras que el tablero se reajusta y los nuevos imperios piden su lugar en el reparto de la tarta. Entre ellos, China, que ha ido ganando por la mano a Estados Unidos en muchos lugares de América Latina y a Europa en muchos países africanos. Lo van haciendo de otra manera, no digo que mejor ni peor, sino diferente, aunque tanto Rusia como China son dos imperios en competencia que ninguno de ellos se caracteriza por la defensa de los Derechos Humanos ni por consolidar las democracias en sus países. No es muy alentador, pero es la realidad, con lo cual la opción que nos queda a los ciudadanos parece que es la de hacer de muro de contención, hacer lo que decía un líder de la derecha pero al revés: que cada uno haga lo que esté en su mano para frenar la barbarie, las guerras y genocidios, los intereses espurios y vergonzantes, la falta de respeto a los pueblos, que no cejemos en el empeño, que pensemos y combatamos los bulos y las mentiras de alrededor. Según estoy escribiendo estas líneas me encuentro con una noticia del <em>New York Times</em> en la que se afirma que<strong> EEUU suaviza su acusación contra Maduro y cuestiona la existencia del </strong><em><strong>Cártel de los Soles</strong></em>; o sea, el gobierno Trump está reformulando la acusación como un caso de corrupción estatal (sic), y no como un cártel de la droga, algo que parecía eje central para su secuestro y detención. (Ver el New York Times del 6 de enero, el artículo de Charlie Savage)</p><p><strong>Trump está haciendo bueno a Maduro. </strong>Va sin engaños. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Ahí está Groenlandia. No creo que vaya a por Cuba, por mucho que diga, porque es pobre y continuando con el bloqueo la mantienen a raya. También ha dicho que la Unión Europea no debería existir.  En momentos de claroscuros, surgen los monstruos. Gramsci dixit. </p><p>Sólo me queda solidarizarme con mis compatriotas y <strong>pedir que no juzguemos con ligereza,</strong> superioridad o frivolidad a un gobierno y a un país que fue capaz de acoger a los españoles cuando lo necesitamos. Se lo debemos. </p><p>_______________</p><p><em><strong>Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 18:48:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <title><![CDATA[A cuestas con el balance literario del año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cuestas-balance-literario-ano_1_2118886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3d8f81cc-a3fb-48f6-b54f-53463875b006_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A cuestas con el balance literario del año"></p><p>Solo puedo empezar diciendo: adiós 2025, ya es hora de que te vayas. Como no me ha dejado buen sabor de boca —¿qué año lo deja?—, empezaré por lo positivo.</p><p><strong>La librería Alberti,</strong> capitaneada por <strong>Lola Larumbe</strong>, lleva cincuenta años abierta, un espacio que nos ha dado mucho, en presentaciones diarias, recomendaciones de libros, clubes de lectura y encuentros infantiles los sábados por la mañana. Están de enhorabuena, porque al cierre de este artículo, el gobierno, a través del Ministerio de Cultura, les ha concedido la Medalla de Oro al mérito de las Bellas Artes, un maravilloso colofón, bien merecido por cierto, al aniversario que vienen celebrando. </p><p>La editorial <strong>Huerga y Fierro</strong> cumple también cincuenta años existiendo como tal y unos pocos años menos son los de la editorial <strong>Páginas de Espuma</strong>, que lleva veinticinco años viviendo del cuento y promocionando uno de los premios más importantes del género corto, el Premio Ribera del Duero.</p><p>Y hablando de premios, el premio de la Crítica este año ha sido para <strong>Eduardo Halfon</strong>, por su libro T<em>arántula</em>. El premio Cervantes ha sido para el escritor mexicano <a href="https://www.infolibre.es/cultura/gonzalo-celorio-cervantes-hecho-memoria-trabajo-literario-excepcional_1_2091780.html"  ><strong>Gonzalo Celorio</strong></a><strong>,</strong> mientras que el Premio Nacional de Narrativa ha sido para <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/paco-cerda-franco-primo-rivera-tuvieron-encuentro-acabaron-mal_1_1874738.html"  ><strong>Paco Cerdá</strong></a>, por su novela <em>Presentes,</em> sobre el traslado de los restos de Primo de Rivera. El premio <strong>Ángel María de Lera</strong>, que otorga la Asociación Colegial de Escritores, ha sido para la revista <em>Turia,</em> capitaneada por <strong>Raúl Carlos Maícas</strong>. El Premio Setenil a mejor libro de cuentos publicado ha sido para <strong>Juan Montiel</strong>, por <em>Los lunes las aguas.</em> El premio RAE ha sido para <strong>Ramón García Mateos</strong> por el libro <em>Cuando el mundo se llamaba Cerralbo</em>. </p><p>¿Perciben ustedes algo? Yo sí, ninguna mujer. O escribimos tan mal que no ganamos ningún premio importante o el sesgo, como un velo transparente que tamiza la realidad literaria, sigue imponiendo su canon, sin dar importancia a la legión de escritoras y lectoras y bibliotecarias y editoras y profesoras de literatura de este país, relegándonos a un género menor. Para compensar, la Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras realizó, junto a la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores, las primeras Jornadas estatales tituladas <a href="https://www.infolibre.es/cultura/hombres-no-leen-mujeres-mundo-literario-dan-batalla-cultural-igualdad_1_1992047.html"  >Mujeres y Literatura</a>, en donde se puso de relieve la problemática literaria en la que nos encontramos. El manifiesto que salió del encuentro lo resume muy bien. </p><p>Se realizaron en mayo en la sede del Instituto Cervantes, con el patrocinio de CEDRO y del Ministerio de Cultura. También AMEIS concedió este año su máximo galardón, el AMEIS de plata, a la escritora y vicepresidenta de la RAE <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carme-riera-da-gracias-deja-prenda-mar_1_2104068.html"  ><strong>Carme Riera</strong></a><strong>.</strong> Desde aquí vuelvo a postular que la actual vicepresidenta sea quien dirija esta institución cuando haya elecciones. Creo que va siendo hora de que, por primera vez en su historia, sea una mujer y, a lo mejor, las desavenencias entre esta institución y el Instituto Cervantes, que tan flaco favor hace a las letras, se pueda resolver.</p><p>La revista literaria <em>Quimera, </em>una de las más antiguas y de más solera,<em> </em>cambia de dirección tras doce años de trabajo incansable. El listón ha quedado muy alto y yo particularmente echaré de menos la calidez entrañable del anterior equipo.</p><p>También ha habido cambios en <em>La estación azul</em>, casi el único programa de radio dedicado a los libros, relegado en franja horaria como si molestara, pese a tener una trayectoria impresionante en cuanto a calidad, audiencia y aceptación. Algo inexplicable, la verdad, con lo poquito que hay en los medios de comunicación dedicado a libros. </p><p>Para no meterme en charcos y superar el pesimismo que me acorrala hablaré de los libros que me han acompañado este año, aunque no sean novedad, como <em>La Odisea</em> o los <em>Episodios Nacionales</em>, a los que vuelvo cuando veo aguas turbias en la política y me ayudan a entender cómo somos y cómo repetimos sucesos; ahora estoy con el absolutismo de Fernando VII, quizá para prepararme a lo que pueda venir. </p><p>Mis libros más subrayados este año (sí, subrayo libros) han sido <em>El cáliz y la espada,</em> de <strong>Riane Eisler </strong>(Capitán Swing) y <em>Diosas y dioses de la Vieja Europa</em>, de <strong>Marija Gimbutas </strong>(Siruela), que me han hecho aprender, lo que más me gusta; también he vuelto a <em>Los Mitos griegos</em> de <strong>Robert Graves</strong> (Alianza editorial) y <em>Los Mitos hebreos</em> de <strong>Robert Graves</strong> y <strong>Raphael Patai </strong>(Alianza editorial), así como <em>El amanecer de todo, una nueva historia de la humanidad</em>, de <strong>David Graeber y David Wengrow </strong>(Ariel). Todos ellos relacionados con nuestros comienzos y cómo pasamos de sociedades colaborativas, pacíficas y no patriarcales a las de ahora. En este sentido es también interesante el libro de <strong>Carmen Estrada</strong> <em>titulado La herencia de Eva </em>(Editorial Taurus). </p><p>Para descansar de tanto origen de la humanidad, he ido saltando a otros momentos históricos, como los que cuenta <strong>Agustín Gómez Arcos</strong> en <em>María República</em>, un autor que no había leído y que gracias a Cabaret Voltaire he podido encontrarme con él. <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/franco-murio-matando-aroa-moreno-duran-relata-historia-ultimos-fusilados-dictadura_1_2067085.html"  >Aroa Moreno Durán</a> escribe sobre los últimos fusilamientos del franquismo en <em>Mañana matarán a Daniel </em>(Random House<em>)</em>. Como el tema del exilio parece que me persigue, o más bien es una constante, me ha parecido muy interesante el <em>Epistolario inédito entre Maria Teresa león, Rafael Alberti y Max Aub,</em> (Editorial Renacimiento) en edición de <strong>Bárbara Greco,</strong> no sólo por el tema, que sí, que me interesa mucho, también porque es un género en extinción. ¿Quién escribe ya cartas? Estaría bien que entre unos cuantos plumillas empezáramos a enviarnos misivas por correo, con sello y todo, para mantener vivo este género.</p><p>Como sigo leyendo en los márgenes, recomiendo también, de la Editorial De Conatus, <em>La frontera de los olvidados</em>, de <strong>Aliyeh Ataei,</strong> autora iraní con raíces afganas, con historias que ocurren entre uno y otro lado. </p><p>El 25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género, se presentó una antología titulada ¡<em>Basta!,</em> que recoge ciento un microrrelatos contra la violencia de género, tanto de hombres como de mujeres, que en esto hay que ir de la mano, publicado por la editorial JDB books.</p><p>Me gusta mucho <strong>Cristina Sánchez Andrade</strong>, que este año ha sacado libro nuevo en Anagrama, <em>Habitad</em>a. Como siempre, para no perderla de vista. También <strong>Carme Riera</strong> cierra un círculo con la publicación en Alfaguara de su primer libro, traducido al castellano, <em>Te dejo, amor, en prenda el mar,</em> y uno nuevo titulado <em>Gracias,</em> esa palabra que, como ella misma dice, no tiene sinónimos. De <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ray-bradbury-descendiente-bruja-no-consiguieron-quemar_1_2083584.html"  >Ray Bradbury</a> tenemos una edición de lujo con sus cuentos, realizada por Paul Viejo, que nos acerca a uno de los escritores más interesantes, no solo de ciencia ficción, que puede ser considerado ya un clásico. </p><p> Como hay que seguir hablando de Palestina, recomendaré el libro de <strong>Ilan Pappé,</strong> <em>Breve historia del conflicto entre Israel y Palestina</em> (capitán Swing) y el último de la periodista <strong>Teresa Aranguren</strong>: <em>Palestina, la existencia negada</em>, (Ediciones del Oriente y Mediterráneo). También acaba de publicarse una antología en Nowbooks titulado <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-lanza-grito-infancia-gaza-israel-pueblo-palestino-no-reproduzca_1_2115696.html"  ><em>Un grito por la infancia de Gaza</em></a>, que recoge voces, imágenes y testimonios del genocidio público al que estamos asistiendo</p><p>Por cierto, la antropóloga, ingeniera y ecofeminista <strong>Yayo Herrero</strong> acaba de publicar <em>Metamorfosis, una revolución antropológica </em>(Arcadia editorial). Para los seguidores de <strong>Mircea Cartarescu</strong>, acaba de salir un libro de relatos suyo, <em>Los conocedores</em>, algo más corto que los libros a los que nos tiene acostumbrados. También en la editorial Impedimenta.</p><p>A esta lista cada uno puede añadir el libro que más le haya gustado o apropiarse de algunos de los aquí nombrados, porque al menos, en tiempos difíciles, la Literatura a veces nos salva hasta de nosotros mismos. Si prefieren la lista de los mejores o los más vendidos, la pueden encontrar en cualquier suplemento literario que salga de aquí hasta final de año, en periódicos, en revistas o por las redes. </p><p>Por lo demás, este año que acaba no es para tirar cohetes, pero claro, según una envejece, ninguno lo es. Diciembre suele atacar con nostalgia y la tristeza me asalta en las esquinas del papel recordando a gente querida, como <strong>Pablo Guerrero</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/semana-rock-espanol-quedo-herido-muerte_1_2113658.html"  ><strong>Jorge Ilegal o Robe Iniesta</strong></a><strong>. </strong>También el año se llevó a ese grandísimo actor hispano argentino, <strong>Héctor Alterio</strong>, tan elegante, tan convincente, tan consecuente. ¿No podía haber arrebatado a otros? A mí me salen un montón.</p><p>No ha sido un buen año tampoco si nos fijamos en cómo avanza lo que parecía imposible que regurgitara de los infiernos y que tuviéramos que volver a defender lo más elemental referido a los derechos humanos. Cuando veo en los medios de comunicación al señor naranja, recuerdo la escena de <strong>Chaplin </strong>en <em>El Gran Dictado</em>r jugando con el mundo; cuando pienso en esa pequeña franja de tierra que concentra toda la maldad sobre ella, y los palestinos haciendo de la muerte supervivencia, de la destrucción orgullo y del delirio su propia razón de existir, ante la mirada indiferente de gobiernos y países, pienso qué sentido tiene escribir sobre literatura, sobre libros que más o menos nos han interesado o han llenado las estanterías. </p><p>En fin, como <strong>César Vallejo</strong>, pido ahora <em>perdón por la tristeza</em>, aunque no sea domingo en las orejas de mi burro. Hasta el año que viene.</p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 10:58:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <title><![CDATA[Ana María Shua y su 'Cuerpo roto']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ana-maria-shua-cuerpo-roto_1_2108287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f3d68bfd-8139-48f1-9e73-3a6b56537af1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana María Shua y su 'Cuerpo roto'"></p><p>Aprovechando que a finales de noviembre estuvo en España la argentina <strong>Ana María Shua</strong>, una de las referentes actuales más importantes en el microrrelato castellano, aunque es más escritora infantil, quedé a tomar un café con ella y a charlar sobre su nuevo libro de cuentos<em>, El cuerpo roto </em>(<a href="https://paginasdeespuma.com/" target="_blank" >Páginas de Espuma</a>, 2025). Esta mujer menuda, con un cuerpo fragilizado por la enfermedad, ilumina la estancia con su mirada, lo dice todo con ella y lo que su cuerpo, ya desmadejado, parece que no transmite, lo hace con la viveza de sus ojos y su sonrisa, algo inherente a ella, donde está presente el humor. </p><p>Lleva en su haber ciento ochenta y cinco libros, que se dice pronto, de los cuales ciento cincuenta son para niños y el resto son para adultos: seis libros de microrrelatos, seis novelas, seis libros de cuentos. Un empate debido a su método de trabajo, porque cuando acaba un libro de un género, salta inmediatamente a otro, y luego al tercero, <strong>su mejor fórmula para no repetirse.</strong> De hecho, asegura que se siente muy cómoda con todos los géneros de la narrativa: “No soy buena lectora de poesía, siento que se alejó de mí, se puso compleja y sofisticada, me abandonó”.</p><p>En la charla hablamos de todo, de la situación de España, de Argentina, de literatura y de enfermedades. Resumo y transcribo lo que más puede interesarle al lector y dejo en mi cajón de los recuerdos las confidencias vertidas durante la conversación. Cuando le pregunté qué suponía este libro de cuentos en relación con otros, me contestó que era su primer libro<strong> </strong>de<strong> </strong>cuentos como tal. Los anteriores solían ser<strong> libros con cuentos,</strong> pero cuando habló con el editor de Páginas de Espuma, éste le comentó que buscara una relación, que le diera una unidad al libro y a los relatos, y pensó en eso, en la fascinación que supone para ella <strong>el cuerpo.</strong></p><p><em>El cuerpo roto</em> está compuesto por doce cuentos que giran, como indica el título, en torno al cuerpo y la salud. Es, quizá, su libro más autobiográfico, aunque sostiene que su obsesión por el cuerpo está en ella desde el principio. “<em>El cuerpo roto</em> es un compendio de cuentos que tienen que ver con mi historia personal, he volcado en él todo lo que siento alrededor de algo que para mí es una fascinación: el cuerpo y los avatares por los que pasa, el dolor, la enfermedad, la decadencia, el nacimiento". Y la pérdida de la virginidad, que aparece en el libro y que también tiene que ver con<strong> algo que se rompe en el cuerpo femenino. </strong>Con este relato, intenta salirse de la enfermedad, para que no se enfoque exclusivamente en eso y, además, hay en él mucho humor, pues la ironía atraviesa esa primera experiencia.</p><p>Hablamos del humor, ese <strong>humor fino</strong> que está tan presente en su obra, con una vuelta de tuerca al final, que te puede congelar la sonrisa: “El humor es una parte de mi personalidad, tan presente que a veces tengo que tomar conciencia de que existe, y sólo me doy cuenta cuando alguna vez me he propuesto escribir sin humor. Ahí es donde tomo conciencia, para intentar evitarlo. Además, el humor es una manera de arreglárselas con las penas y dolores del mundo. Siento que es una puerta que se abre en lo que antes era una pared lisa, y puedes salir por allí”.</p><p><strong>Fuimos analizando cuento por cuento, dejo aquí un breve resumen:</strong></p><p><em>Canto a la vida</em></p><p>“Es un cuento donde el dolor está muy presente, es el tema. El título es irónico, con la idea de que cuando se dice que una película es un canto a la vida, va a salir algo espantoso. <strong>Es la historia de un cáncer y una metástasis </strong>que me torturó durante muchos años. Necesitaba escribirlo. Mientras estuve enferma escribí un texto, antes de que la quimio me barriera la personalidad, y en el texto había mucho humor. Nunca lo toqué y después, pasados veinte años, lo transformé en un cuento. Es un canto real, porque <strong>aquí estoy, vivita y coleando</strong> y con tantos libros después".</p><p><em>Rita y el doctor</em></p><p>“Con un punto de humor, es la relación de una mujer que cuando era joven se psicoanalizó al estilo de lo que era en los 60, acostada al sofá, con<strong> las orejas que se llenan de lágrimas al estar acostada, </strong>con un psicoanalista muy serio que no hablaba. Hay un reencuentro veinticinco años después y el médico le da sus sesiones grabadas, que no había sido consciente de aquello. Es el <em>shock </em>de enterarse que<strong> le habían grabado sin saberlo </strong>y por otro, el orgullo de ser un caso importante. Lo interesante que encontré en él es la simbiosis que se da entre el analista y el analizado, como unos vasos comunicantes que llegan a trasvasar sus profesiones. Ya se sabe, dicen que los dos pueblos más psicoanalizados son el argentino y el neoyorquino. Ella me hace notar que sí, pero con resultados diferentes porque los neoyorquinos viven mucho mejor que sus compatriotas".</p><p><em>Casi una crónica</em></p><p> “24 horas de urgencias en un hospital donde yo no estuve, pero tuve muy buenos informantes y me lo contaron muy detalladamente. Como está escrito en primera persona, <strong>espero que todo el mundo se crea que asistí</strong>”.</p><p><em>Técnicas modernas</em></p><p>“Es el cuento de la pérdida de la virginidad. La relación entre dos personas a las que, después de años de noviazgo, les llega el momento de acostarse. Está ambientado también en los años 60. Tiene mucho humor. Ella piensa que va a quedar marcada al perder la virginidad, que <strong>se le va a notar en la cara</strong> y el muchacho sufre mucho porque es el responsable, el que tiene que llevar la iniciativa, el que estudia en un libro técnicas de cómo hacerlo. Al final lo logran, pero de aquella manera”. (Léanlo y sabrán cómo. Es muy divertido)</p><p><em>Como el mar</em></p><p>“Es la historia de un ictus, es un caso real, de un hombre que tiene un ictus y la obsesión de ella es cómo acelerar la llegada al hospital porque los primeros minutos cuentan mucho.<strong> El papel de la cebolla </strong>es muy singular”.</p><p><em>Cuidar un gato</em></p><p>“Hay un hombre que vive un duelo congelado, la muerte de su esposa, no la puede llorar. Le ha dejado un gato en herencia y él tiene que aprender a cuidarlo y <strong>cuando el gato muere, él es capaz de echarse a llorar </strong>y finalmente hace el duelo que necesitaba por su mujer. Está basado en un hecho real, de un hombre argentino que tuvo dos hijos desaparecidos por la dictadura. Nunca pudo ver los cadáveres. Solo quince años después, cuando murió la perra de uno de sus hijos, en ese momento fue capaz de llorar la muerte de ellos, cuando enterró la perra. Es un ejemplo de <strong>cómo se construye una ficción,</strong> cogiendo de aquí y de allá y estructurando un relato”.</p><p><em>Los gaspáridos</em></p><p>“Un cuento que tiene que ver con los cuidadores. Alguien que ha estado en la UCI mucho tiempo, cuando se recupera está en un estado temporal de psicosis y cree estar otra vez en un centro de detención de la dictadura”. El título del cuento se debe a que el protagonista se llama Gaspar y, cuando van a operarle, los amigos forman un grupo de WhatsApp con ese nombre para mantenerse informados. </p><p><em>Gaviotas en el bosque</em></p><p>“La relación de padre-hija, <strong>dos personas que se quieren y no se encuentran, </strong>ella es una joven adicta a las anfetas y él, alcohólico, hace lo posible por rescatarla y trata de encontrar algún punto de contacto con ella para tener un diálogo y sostener una relación. Están tan desconcertados como una gaviota en el bosque”.</p><p><em>Amim o la caída</em></p><p>Am-Im, Amante Imaginario que, al parecer tiene una mujer con alzheimer, según su gerontólogo, que ha sido siempre callada e introvertida, de la que sus hijos no saben casi nada, con un final sorprendente.</p><p><em>Selva y el diablo</em></p><p>“Es un cuento que tiene que ver con la dictadura. Selva es una militante en los años 70 en una organización guerrillera y un día desaparece. Todos creen que la han secuestrado, pero es algo distinto”.</p><p><em>Después de la muerte</em></p><p>“Es muy autobiográfico. La crónica de la muerte de mi padre”.</p><p>A Ana María Shua le resulta muy interesante lo que ha pasado en España, país del que es una asidua visitante. Al principio venía como turista y después, de forma más habitual, a partir del año 2002, en el que vino a un encuentro de trabajo. La primera vez que vino, en los años 70, me definió Madrid como “una ciudad gris, triste, uniforme, la gente vestía de colores oscuros y de ropa gastada, ahora ya no es así". "Este país ha cambiado mucho. <strong>Antes se decía que España era el país más desarrollado del norte de África. Hoy es un país 100% europeo,</strong> completamente distinto, interesantísimo y envidiable, por la prosperidad y por el papel que el Gobierno da a la cultura”, añade.</p><p>Me sorprende esta afirmación, porque siempre he opinado lo contrario: que en este país, a rasgos generales, la cultura apenas cuenta y que solo se habla de ella cuando interesa, casi siempre para defenestrarla, pocas veces para aprovecharse. Claro que, a lo mejor, si lo comparamos con Argentina, y no con el resto de Europa, la perspectiva cambia.</p><p>A esta escritora le gustaría comer de todo lo relacionado con la gastronomía de nuestro país: rabo de toro, mariscos, el jamón, la sepia. "Pero ya no puedo comer nada de eso, mi cuerpo no me lo permite", lamenta, para luego aclarar: "Tengo que comer sin aceite y acá es muy difícil”.</p><p>Por último, me contó que está terminando unos cuentos infantiles y después le toca una novela, porque va pasando de microrrelato a cuento y a novela, y luego empieza de nuevo. Ha entregado este libro de cuentos, que está promocionando por España, y necesita descansar de ese género. Afirma que termina de escribir microrrelatos cuando nota que empieza a autoplagiarse, cuando se repiten, y necesita que pasen varios años hasta poder empezar con un libro nuevo. </p><p>Esa organización sale de la voluntad: “<strong>Los temas y las ideas no me persiguen, tengo que salir yo a buscarlas,</strong> con mi red y con mi lazo. El género es algo que me propongo antes de buscar el tema. Ahora toca novela, aunque no sé todavía de qué va a tratar. Los cuentos son más difíciles de leer, incluso de escribir que la novela. Y un libro de microrrelatos aún es más difícil que una novela, aunque se considere el género de ahora. <strong>¿Cuántos libros de microrrelatos hay que se vendan bien? Ni uno. </strong>Exige un lector avezado”.</p><p>Lo mismo que a Ana María Shua le toca ahora escribir novela, a los lectores de cuentos de este país les toca leer <em>El cuerpo roto</em>. Que lo disfruten.</p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 05:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <title><![CDATA[Carme Riera nos da las gracias y deja, en prenda, el mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carme-riera-da-gracias-deja-prenda-mar_1_2104068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a22d1867-5e19-4dc3-8e43-def304ab62d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carme Riera nos da las gracias y deja, en prenda, el mar"></p><p><strong>Alfaguara (2025)</strong></p><p>Cincuenta años. En un cómputo de tiempo histórico es poco, pero si hablamos de literatura concentrada en una sola persona, en <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carme-riera-lenguas-no-compiten-absurdo-son-politicos-organizan-tinglados_1_2092758.html"  >Carme Riera</a>, es mucho. Durante todos ellos, desde que publicara en la editorial Laia y en catalán, allá por 1975, su primer libro de cuentos, <em>Te deix, amor, la mar com a penyora</em>, hasta el momento actual, ha escrito numerosos libros de cuentos, novelas, ensayos, guiones y le han concedido numerosos premios, los más importantes, tanto a nivel estatal como en Cataluña y Mallorca.</p><p>Para conmemorar estos cincuenta años, Alfaguara publica dos libros simultáneamente: el primero que publicó, traducido al castellano, <em>Te dejo, amor, en prenda el mar</em>, y el último que ha salido de su pluma, con un título que me encanta: <em>Gracias</em>, una palabra que, como ella misma afirma, no tiene sinónimos, es única, con todo su significado. Lleva por subtítulo <em>Cincuenta años después.</em> Y con esta palabra agradece a sus lectores haber podido existir literariamente, pero además nos acerca a algunos rasgos autobiográficos, siempre relacionados con la literatura, así como alguna anécdota al respecto, tanto de su experiencia con sus personajes, de su experiencia como catedrática de Literatura impartiendo clases y de sus opiniones sobre lo que es la escritura, sobre <strong>Cervantes</strong>, etc.  Léanlo. </p><p>Un estilo ágil y cercano, sin florituras, que no pretende sentar cátedra teórica sobre cómo escribir, sino acercarnos a lo que ella opina y siente, como cuando nos narra la relación con sus personajes, algunos de ellos le han hablado directamente, o lo que supuso su primer San Jordi, con su primer libro, del que sólo consiguió vender un ejemplar, hasta que el boca a oreja empezó a funcionar y con él las reediciones, pese a estar en catalán, en aquellos años del franquismo, pese a tratar temas que, sin saber muy bien por qué, pasaron la censura. Desde entonces, ha realizado toda una trayectoria literaria, con la presencia telúrica de Mallorca, con el mar por bandera y añoranza, con su escritura en mallorquín (o catalán, como ustedes prefieran) y su posterior traducción al castellano, realizada por ella misma. </p><p>El principio y el final, el primero y el último, alfa y omega. Junto a <em>Gracias. Cincuenta años después</em>, Alfaguara publica en castellano el primer libro, <em>Te dejo, amor, en prenda el mar, </em>ese del que solo vendió un ejemplar en su primer San Jordi<em>.</em> Esperemos que este gesto no signifique el fin de su camino y que nos siga prodigando con más literatura. Sorprende que su primer libro pasara la censura, por los temas que aborda, por el uso del mallorquín, por tantas historias de mujeres soterradas, escondidas, con la soledad de fondo, con esa crítica sutil a la sociedad de la época. </p><p>Me alegro de que lo hayan vuelto a publicar porque sorprende su rabiosa actualidad. Había leído otros libros de la autora, pero este se me escapó. Me ha pasado también con otras autoras, desconocidas para una joven como yo, que llegó de otro país en la adolescencia y que tuvo que entrar poco a poco a leer autores españoles para entender la vida de los años 50 o 60, los años de la posguerra, de todo lo que supuso vivir bajo el miedo que inoculó la dictadura. Recuerdo el impacto al leer <em>Nada</em>, de <strong>Carmen Laforet;</strong> <em>Los hijos muertos</em>, de <strong>Ana María Matute;</strong><em> La plaza del diamante,</em> de <strong>Mercé Rodoreda</strong>, o <strong>Montserrat Roig</strong> y su <em>Tiempo de cerezas</em>, por no hablar de la obra de <strong>Carmen Martín Gaite. </strong></p><p>Volviendo al primer libro de <strong>Carme Riera</strong>, <em>Te dejo, amor, en prenda el mar,</em> he tenido la sensación de que es un libro-espejo, con relatos estructurados en dos partes que se miran entre sí y se complementan, donde está presente el mar, las mujeres, la pérdida, la soledad, los ojos de aguamarina y tantas sensaciones que me han ido acariciando sin querer que el libro se terminara. El cuento que da título al libro, el primero, traducido desde el catalán con toda sutileza para no desentrañar hasta el final de quiénes se está hablando en ese amor prohibido al que hay que renunciar, se refleja en la segunda parte en otro cuento, continuación de éste años después, cuando una de las protagonistas lo recuerda. </p><p>La memoria impenitente, la soledad de las mujeres, como en <em>¿Está Ángela?,</em> o <em>¿Quién mandaba flores a Gloria?</em> Los recuerdos siempre presentes, esa memoria que se empeña en no olvidar, en trastocar, en recordar de otra manera, se refleja también en los otros cuentos, la otra parte del espejo, las mujeres mallorquinas, populares, campesinas, contando su vida, sus quehaceres, sus limitaciones, con sus modismos, localismos, el lenguaje aprendido por tradición oral. </p><p>Universo femenino en su totalidad, con ese sabor a las narraciones de la abuela que tanto marcaron a la escritora, que le acercaron a la palabra, como el poema que su padre le recitó para que se lanzara a leer por su cuenta. Entre medias, como el biselado del espejo que lo adorna por los bordes, cuentos cortos, casi microrrelatos, como <em>Asesinato</em>, que podría ser perfectamente un crimen ejemplar de los que escribía <strong>Max Aub</strong>, con la misma estructura, hablando a la autoridad, explicando, o no, el motivo.</p><p><strong>Carme Riera</strong> ha recibido muchos, muchísimos premios, y destacaré algunos:</p><p>Premio Anagrama de Ensayo por <em>La escuela de Barcelona: Barral, Gil de Biedma, Goytisolo: el núcleo poético e la generación de los cincuenta</em> (1987)</p><p>Premio Ramon Llull de novela por <em>Joc de Miralls</em> (1989)</p><p>Premio Josep Pla por <em>Dins el darrer blau</em> (1994)</p><p>Premio Nacional de Narrativa por <em>En el último azul</em> (1995)</p><p>Creu de San Jordi en el año 2000</p><p>Premio Nacional de Literatura de la Generalitat de Cataluña por <em>Por el cielo y más allá</em></p><p>Premio Sant Jordi de novela por <em>La meitat de l’anima</em> (2003)</p><p>Premio Nacional de las Letras Españolas (2015)</p><p><strong>Carme Riera</strong> siente el catalán como su lengua materna y suele traducirse ella misma al castellano. Doble tarea, pero que implica el privilegio de ser bilingüe, de poder expresarse con la misma naturalidad en dos idiomas, de expresar mundos isleños y peninsulares con sus idiosincrasias específicas. Me da envidia esa capacidad, ese aprendizaje, ese abrir la mente que supone una perspectiva más amplia que los que sólo dominamos uno de los idiomas del Estado; por eso no entiendo los recelos e impedimentos a las expresiones en catalán, euskera o gallego. Solo lo puedo entender como una reminiscencia del franquismo, que los prohibió durante muchos años. </p><p><strong>Carme Riera</strong> ha conseguido una carrera sólida como pocas, de amor por las letras, sin querer estar en primera fila mediática, pero siendo un claro ejemplo de lo que significa pertenecer a la comunidad literaria, algo mucho más interesante, que deja poso a largo plazo, que implica la necesidad de ir junto a otros u otras sin renunciar a las raíces, escribiendo desde ellas, y apoyando todo lo que puede el trabajo colectivo necesario para dignificar este oficio. No en vano es la presidenta de CEDRO y vicepresidenta de la Real Academia Española de la Lengua. No sé mucho de los entresijos de esta institución, salvo sus diccionarios, un edificio precioso, unas normas de lo que hay que decir y cómo, pero lo que sí sé es que ya va siendo hora de que la próxima presidencia sea ocupada por una mujer y, desde luego, mi candidata preferida es mi tocaya mallorquina. </p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Nov 2025 05:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carme Riera nos da las gracias y deja, en prenda, el mar]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ray Bradbury, el descendiente de una bruja que no consiguieron quemar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ray-bradbury-descendiente-bruja-no-consiguieron-quemar_1_2083584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5d01eb6b-2f94-4287-8048-19625c9c1728_16-9-discover-aspect-ratio_default_1020303.jpg" width="984" height="554" alt="Ray Bradbury, el descendiente de una bruja que no consiguieron quemar"></p><p><strong>Páginas de Espuma (2025)</strong></p><p>Una lista de palabras para empezar a escribir, un consejo literario al estilo de lo que decía <strong>Chéjov</strong>, aquello de denme un objeto, un cenicero por ejemplo, y haré un cuento. Pero esta vez hablamos de <strong>Ray Bradbury</strong> y de un trabajo de algo más de año y medio de traducción y décadas de estudio para presentarnos ciento dieciséis cuentos, sí, como oyen, escritos por uno de los putos amos, como decían mis alumnos juveniles en el taller (el otro para ellos era <strong>Poe)</strong>. <strong>Ray Bradbury</strong>, escritor de mucho más que ciencia ficción, aunque se le haya etiquetado en el género. Por cierto, él solía decir que escribía con la sombra de <strong>Poe</strong> encima del hombro, mientras le observaban <strong>Wells</strong> o <strong>Burroughs. </strong></p><p>Y de la lista de palabras a las que he hecho referencia al inicio, nos habla <strong>Laura Fernández</strong> en el prólogo de este libro, en edición de <strong>Paul Viejo, </strong>y con una nueva traducción de todos estos cuentos, realizada por <strong>Ce Santiago</strong>, con el objetivo de conseguir una unidad lingüística. Una edición avalada por unas viejecitas americanas, hijas del escritor y guardianas de su obra, que decidieron que una editorial independiente como <em>Páginas de Espuma</em> llevara a cabo esta antología. Mil trescientas veintisiete páginas de cuentos de un maestro del siglo XX en el relato. Con dibujos intercalados en el libro, aceptados también por la familia, o sea, las ancianitas, al estilo Bradbury, realizados por <strong>Arturo Garrido</strong>, autor también de la portada.</p><p>Trabajar con lista de palabras, imprescindible para el escritor, puede ser uno de los grandes consejos para otros escritores que tengan pánico a la hoja en blanco. Como recoge en su prólogo <strong>Laura Fernández</strong>, en un pequeño ensayo con el siguiente título,<em> Date prisa, no te muevas, o la cosa al final de la escalera, o nuevos fantasmas de mentes viejas, </em>el escritor afirma:</p><p>“Si alguno de ustedes es escritor, o espera serlo, listas similares, sacadas de las barracas del cerebro, le ayudarán a descubrirse a sí mismo, del mismo modo que yo anduve dando bandazos hasta que al fin me encontré”. </p><p>Al parecer este método es infalible y como él mismo reconoció más de una vez:</p><p> “A partir de los doce años escribí al menos mil palabras por día”.  (También en el mismo ensayo). </p><p>Bradbury empezó a publicar joven, cuando, oh, felicidad, había revistas que publicaban cuentos y además pagaban por ello. Fue un escritor de éxito temprano, pero no una estrella. Para eso estaba el universo y las constelaciones, a lo que era aficionado y fuente de imaginación. En la vida cotidiana era más bien un escritor casero, familiar, con su vieja máquina de escribir y, al final de su vida, su hija pequeña se encargaba de pasar a máquina lo que le iba dictando. Sigue siendo, al parecer, una empresa familiar, aunque esté su obra en manos de agencias literarias, porque son las hijas, ancianitas ya, las que dan o no <em>el placet</em>. Y en este caso lo han dado, tanto al criterio de selección como a los dibujos que en el libro aparecen.</p><p>El orden de estos ciento dieciséis cuentos es cronológico, no tanto en su elaboración como en su publicación original, que no siempre coincidía, dado que el escritor intentaba dar una unidad y revisaba cuentos para su reedición, aunque salieran años después de haber sido publicados en revistas, o bien cuentos escritos anteriormente no veían la luz hasta que él se disponía a publicarlos con otros más. </p><p>Bradbury no quiso ser considerado escritor de ciencia ficción, sino escritor a secas. Como él mismo dijo “Yo no escribo ciencia ficción. Sólo he escrito un libro de ciencia ficción, y ese es <em>Farenheit 451</em>. La ciencia ficción es una representación de lo real. La fantasía es una representación de lo irreal”. </p><p>Y ese libro que, junto a <em>Crónicas marcianas</em>, son los más famosos de Bradbury, fue escrito en diecinueve días con una máquina de escribir alquilada en una biblioteca, abducido, absorto, prestando atención solo a la historia o más bien, a la “representación de lo real”, si utilizamos sus propias palabras.</p><p>Melancolía, nostalgia y emoción, tres características de su obra, según nos apunta Paul Viejo desde el encargo de esta edición. Esto es lo que podemos encontrar, como constante, en su obra. Acaso por ello engancha tan bien con el público joven y no tan joven, acaso por eso su obra trasciende al género para ser considerado ya un clásico. Porque es capaz de recoger lo mejor del ser humano, y también su parte oscura. </p><p>En esta antología se han querido seleccionar los cuentos más representativos, los que marcan aspectos del escritor, de su evolución como tal, que ayudan mejor a comprender todo su universo. Ese ha sido el criterio. Y a ello contribuye el realizar una nueva traducción, la de <strong>Ce Santiago</strong>, enfrascado en ella durante año y medio, para conseguir también una mayor coherencia literaria, para afinar mucho más en ese difícil trabajo que es traspasar a otro idioma todo un compendio narrativo.</p><p>El orden propuesto por la edición sugiere leerlos tal y como aparecen, empezando por el primero y acabando por el último, pero eso ya depende del criterio lector, si uno quiere volver a releer los cuentos que componen <em>Crónicas marcianas</em>, o bien saltarse éstos e ir a otros menos conocidos. Ya depende de quien tenga el libro, mejor dicho, volumen, si quiere hacer caso o no, pero la sugerencia ahí queda. </p><p>Siguiendo con la lista de palabras: muchas de ellas, con las que jugaba el escritor, las podemos imaginar por los títulos de los cuentos, donde se las van a encontrar: viento, guadaña, caracola, tarro, nave, esqueleto, lápida, noche, picnic, verano, casa, araña, niño, cisne, cristal, fruta, cohete… Ya saben, si se sienten vacíos, si no saben de qué escribir, piensen en palabras. Al fin y al cabo la literatura se expresa con ellas.</p><p>Por cierto, Bradbury era descendiente de <strong>Mary Bradbury</strong>, una bruja que se dio a la fuga y evitó ser quemada con el resto de brujas de Salem, y murió de muerte natural en 1700. Qué maravilla. Él ha hecho cierto ese eslogan que se lee en algunas concentraciones feministas, la de ser descendientes de las brujas que no pudieron quemar. No es de extrañar esa expansión mental, intuición y punto de denuncia de este escritor, que siempre tuvo aspecto de niño grande hasta el final de sus días. En honor a ella usó su apellido para firmar las obras, ya que le hubiera correspondido hacerlo con el paterno, Spaulding.</p><p>Solo me queda aconsejar que corran a las librerías, pues ya se puede encontrar en ellas, para deleite de todos los amantes de la lectura, de la literatura y de la ciencia ficción, porque, aunque el no se considerase un escritor de género, aquí dejo algunas opiniones, de admiradores y seguidores suyos.  <strong>Stephen King</strong> dice de él: "Ray Bradbury escribió todo un universo y lo hizo caber dentro de un libro. Uno pequeño, pero con tamaño de universo."</p><p><strong>Steven Spielberg</strong>, por su parte, cuenta: "Él fue mi musa para E.T. Llamé a Ray para preguntarle si podía leer el guion de E.T. Me llamó de vuelta como a los cuatro días y me dijo: 'No'. Le pregunté: '¿Por qué no, Ray?' Y me dijo: 'Porque voy a llorar, y no quiero llorar frente a ti'."</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 04:00:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <title><![CDATA[Gemma Pellicer: "Su condición subalterna acaba por unir en mayor medida a abuelos y nietos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gemma-pellicer-sociedad-erosionado-punto-trato-cordial-desconocidos-hemos-acabado-normalizando-falta_1_2063673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c0a41153-4947-4610-a6b2-5f4fcb368b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar de fondo. Gemma Pellicer"></p><p><strong>Editorial Jekyll & Jill (2025)</strong></p><p>Justo antes del verano me hice con un ejemplar de esta novela escrita por la colaboradora de <strong>infoLibre Gemma Pellicer,</strong> quien, junto a <strong>Fernando Valls</strong>, se encarga de la sección quincenal 'Liebre por gato' dedicada al microrrelato, dentro de la sección literaria <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/"  >Los Diablos azules</a><em>.</em> Esta licenciada en Filología Hispánica y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona ha publicado hasta ahora formas breves, habiendo cultivado el microrrelato y el aforismo. <em>Mar de fondo </em>es su primera novela, que yo la definiría también como novela corta o <em>nouvelle</em>. También imparte clases de escritura creativa en el Ateneu de Barcelona.</p><p><em>Mar de fondo </em>es una historia centrada en la vida cotidiana de unos personajes cuyo tema central es el acoso en el trabajo y cómo afecta a nuestras vidas, mostrándonos la relación que se va entretejiendo entre lo personal y lo laboral. Está compuesta por cuarenta y seis capítulos cortos, de página y media aproximadamente, donde nos va presentando un mosaico de personajes que se relacionan unos con otros y que nos dejan ver cómo influyen en la vida de la protagonista, Marina, una chica dedicada a la hostelería que termina cayendo en una profunda depresión a raíz de unos sucesos de acoso laboral. </p><p>En algunos momentos me ha parecido entrever un cierto aire a <em>Tea Rooms,</em> de <strong>Luisa Carnés</strong>, solo que en el momento actual. La historia de Marina la tejen también otros personajes, entre los que destaca el Capitán, su abuelo, al que está muy unida, alguien acostumbrado a lidiar con la voracidad del mar. El mar como metáfora. El mar de fondo que se explica en el capítulo 41, <em>Las aguas revueltas</em>, las que no se ven y que de forma subterránea crean los oleajes de la superficie, ese mar de fondo que muestra el vasallaje en las relaciones laborales y personales, esa necesidad de dominio a través de vínculos de dependencia y fidelidad, esa necesidad de sojuzgar aunque de vez en cuando haya que soltar migajas, la tiranía de quien manda o de quien se cree superior, “el mar de fondo enrarecido en el que braceábamos todos en mayor o menor medida”.</p><p>Los capítulos están escritos en primera persona, donde nos hablan los distintos personajes siempre en relación a Marina, usando la elipsis y a base de pinceladas para mostrarnos un retrato de sus relaciones con su pareja, su cuñada, su abuelo y el resto de secundarios. Es curiosa la complicidad con el abuelo y la ausencia de sus padres, que solo se les menciona al final y no quedan muy bien parados, personajes distantes que se despreocupan de los cuidados del capitán, que son asumidos básicamente por Marina, pese a sus avatares laborales. Aquí nos presenta lo que a veces ocurre, que hace falta un salto de una generación para conseguir una mayor complicidad, en este caso con el abuelo. </p><p>Solo hay un capítulo que está en segunda persona, el capítulo quince, titulado <em>Plenitud</em>, cuando ella habla de sus sentimientos hacia su pareja. La historia va intercalando hechos del pasado, en su paso por un hotel, con los del presente, el abuelo, su depresión, su nuevo trabajo. Enseguida aparece una pista, antes de la tercera o cuarta línea para que sepamos quién habla y lo que nos cuenta. A la vez hay dos capítulos en los que cambia el foco, que cuestionan lo que la protagonista y su entorno piensan sobre lo ocurrido, dos capítulos en los que se interpela al lector para que sean críticos con lo leído y saquen sus propias conclusiones: el capítulo 32, titulado <em>A sabiendas</em>, y el capítulo 35, titulado <em>Gajes del oficio</em>.</p><p>Mi conversación con ella sobre su novela fue, más o menos, en estos términos:</p><p><strong>1.-</strong> <strong>Tu trabajo literario ha venido marcado por las formas breves de expresión: cuento, sobre todo microrrelato, aforismo y ahora novela breve. ¿Qué encuentras de sugerente en estas secuencias?</strong></p><p>Son géneros, más allá de la novela, donde la literatura se halla quintaesenciada... Siempre me ha interesado mucho el lenguaje, la corrección que conlleva toda escritura literaria; y los géneros más breves, como los que mencionas, permitían esa labor de poda y reconstrucción de una prosa con voluntad estética; el manejo de la tensión narrativa (en los géneros ficticios) y de una elipsis consciente. Por otra parte, mi interés por el cultivo de esas formas breves se remonta al surgimiento de las bitácoras en la primera década del siglo XXI, anterior a las redes sociales. Allí empecé a publicar microrrelatos, como creo que les pasó a otros escritores. En cuanto a esta novela, quise centrarme en lo estrictamente importante: describir cómo el precario mundo laboral que se inició con la recesión del 2008 afectaba a un personaje tan expuesto a sus dentelladas como Marina Fortuny, los numerosos problemas que le acarreaba su trabajo... Hay una tensión evidente que recorre la novela de principio a fin, sin apenas zonas de descanso. Con la división de la novela en 46 capítulos que van y vienen del presente al pasado, quise dotar de agilidad y concisión a los diversos testimonios que van construyendo por capas, en pinceladas sucesivas, la historia de Marina y el Capitán, nieta y abuelo, los dos protagonistas. </p><p><strong>2.- Hablemos de la novela, en concreto del título y de la portada, con un “mar de fondo” que aparece en la página 127 como algo enrarecido y con un abuelo capitán de barco “acostumbrado a combatir la voracidad del mar”. ¿El mar como algo tormentoso, tortuoso, como símil de las relaciones humanas?</strong></p><p>Y de la propia vida, que suele manifestarse bastante complicada, y cargada de obligaciones, en personas como Marina o el capitán, a quienes —en cierta forma— se les ha negado su capacidad de decisión, y de ahí que ambos sean tachados de náufragos, y que compartan una misma urgencia por manifestarse, por rebelarse también.</p><p><strong>3.- El tema de la novela es el acoso laboral. ¿Por qué para hablar de ello has situado a la protagonista en la hostelería? ¿Qué es lo que te sugirió este tema? </strong></p><p>Las noticias frecuentes en la prensa sobre la crisis del sector y varios casos reales que conocía me hicieron pensar que podría ser una historia representativa de nuestro tiempo, por su crudeza, pero también de otros entornos laborales caracterizados por la explotación y el abuso. Al margen de la fachada idílica que puede ofrecer un buen restaurante u hotel, me propuse dibujar una imagen más real, menos bucólica, de ambos entornos. Está tan extendido y generalizado el desequilibrio de poder en las relaciones personales, y ya no digamos entre jefes y empleados, que me pareció que debía abordarlo. Por supuesto, otros escritores han tratado asuntos parecidos con mucho acierto: pienso ahora en <strong>Elvira Navarro</strong>,<strong> Sara Mesa</strong>, <strong>Sabina Urraca</strong>, <strong>Lara Moreno</strong> o <strong>Patricia Capdevila</strong>... todas ellas escritoras preocupadas por temáticas semejantes. O en las novelas de <strong>Isaac Rosa</strong>, en la última tuya, así como en varias del maestro<strong> Rafael Chirbes</strong>.</p><p><strong>4.- Otro tema que me parece interesante que subyace en el trasfondo, es el de los cuidados, sobre todo abuelo-nieta, pero también en la familia, representada por su pareja y su cuñada. Háblanos un poco de ello</strong></p><p>La novela aborda no sólo maltratos que son habituales en el ámbito laboral, sino también en las relaciones personales que entablamos con conocidos y allegados, con familiares y demás. Creo que la sociedad actual ha erosionado hasta tal punto las buenas formas y el trato cordial que solíamos mantener con desconocidos —en el fondo, una consecuencia más de la crisis económica vivida en la primera y segunda década del siglo—, que hemos acabado normalizando su falta o mengua, su ausencia total en los casos más flagrantes. Y de ahí, claro, la importancia de los cuidados en el ámbito familiar. Tanto para sanar las heridas que suele infligirnos una vida desapacible como para poder seguir adelante. Quería que el lector viera el problema del maltrato cotidiano no sólo desde la perspectiva laboral de Marina, sino también desde la óptica de otros personajes secundarios que la acompañan como Lucía o Julio, quienes también padecen lo suyo. Si no me extiendo más en ellos es por su condición de personajes secundarios al servicio de la trama principal. En la series de televisión, se tiende a multiplicar a los personajes, de todo tipo y condición, para quedar bien con todo el mundo, para que nadie se moleste o quede fuera. Pero una novela ambiciosa, por sencilla que sea, debería poder manejar otros tratamientos y enfoques menos complacientes con el público mayoritario. </p><p><strong>5.- Todos los capítulos están escritos en primera persona, unos en tiempo pasado, otros en tiempo presente, alternando las experiencias de los personajes, pero hay uno, el capítulo 15, que está en segunda persona y en presente. ¿Cuál ha sido la intención?</strong></p><p>Ese capítulo viene a ser una pausa reflexiva, de las pocas que contiene la novela, en mitad de la vorágine de malas experiencias que acumula Marina, y que ella se permite para reflexionar sobre el amor, sobre su poder de salvación. Marina es consciente de que sin el apoyo constante de Julio, su pareja, le habría sido mucho más difícil salir adelante. Podría decirse que es una declaración de amor que solo formula mediante el pensamiento.</p><p><strong>6.- Aunque tiene bastante de novela coral, personajes que hablan en primera persona y que terminan componiendo un mosaico, hay dos que destacan, Marina y el capitán. Nieta y abuelo. En cambio, no hay apenas referencia a los padres y la que aparece no es muy positiva. ¿Crees que a veces, el salto de una generación facilita un mayor entendimiento en las familias, obviando a los progenitores? ¿Por qué has querido hacerlo así?</strong></p><p>Sí, lo creo. No sólo por estar abuelos y nietos más en los márgenes dentro de cualquier estructura familiar, sino porque su condición subalterna acaba por unirlos en mayor medida. Te decía antes que, en el caso de Marina y el Capitán, ambos se acompañan tras reconocer su condición de náufragos; pero es evidente que esa relación estrecha se entabla a partir de otros tantos motivos: poder pasar juntos más tiempo, compartir juegos y meriendas, muestras de cariño y cuidados constantes... Por otra parte, no debemos olvidar que el amor de los abuelos puede ser uno de los más incondicionales que existen. </p><p><strong>7.- ¿Quieres comentar algo por tu cuenta?</strong></p><p>En la novela también hay varios capítulos —digamos— más experimentales, puestos en boca de una especie de coro griego implacable, como lo son todos, representado en la figura de Pedro, uno de los jefes de Departamento del antiguo hotel en que trabajó Marina, del que ella sale tan quemada. Cargué las tintas de ese coro a sabiendas para que el lector no supiera, en ningún momento, quién hablaba en realidad: si los miedos, obsesiones y delirios de Marina, o si se trataba, por el contrario, de una voz colectiva, cruel y despiadada debido a su empeño por minarla y socavarla sin disimulos ni complejos de ningún tipo... De igual modo, le corresponde al lector averiguar si Marina se excede en la exposición de sus vivencias frente a la versión de esos mismos hechos que narran varios personajes implicados. Esa ambigüedad inextricable recorre toda la novela como un gran enigma que deberá resolver el lector interesado.</p><p><em>Mar de fondo</em>, de <strong>Gemma Pellicer</strong>, ha sido publicado por la editorial <a href="https://jekyllandjill.com/" target="_blank" >Jekyll & Jill</a>. Si no la encuentran en las librerías, pídanla, está disponible y en dos o tres días podrán adquirirla y leerla. Buen provecho.</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html"  ><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Sep 2025 04:00:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La joven edad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/larvas-tamara-silva-bernaschina_1_2015585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2dc5cfe2-7b50-4435-942e-e65e5d6d8a9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1019152.jpg" width="1866" height="1050" alt="'Larvas' de Tamara Silva Berraschina"></p><p><strong>Páginas de Espuma (2025)</strong></p><p>Aprovechando la Feria del Libro de Madrid, la escritora uruguaya<strong> Tamara Silva Bernaschina</strong> ha saltado el océano para presentar su último libro, recién publicado con el título de <a href="https://paginasdeespuma.com/libro/larvas/" target="_blank"><em>Larvas</em></a><em>.</em> Sorprende la madurez literaria de alguien tan joven, quien con veintitrés años y su primer libro de relatos, <em>Desastres nacionales,</em> saltó a la palestra en las letras uruguayas. Forma parte de este nuevo <em>boom </em>de jóvenes escritoras iberoamericanas o hispanoamericanas, como ustedes quieran, que parecen prepararse para dar el salto a nuestro país, pero, en cambio, es ajena a la línea gótica o de terror más común entre ellas. </p><p>Este libro, por el contrario, huele a tierra, a campo, a naturaleza, a animales y a la parte animal de los humanos, a esa simbiosis que da el no pertenecer a la gran urbe. Sorprenden las historias, el uso de la elipsis, lo que no se cuenta pero se intuye, lo que deja al lector, como si fuera una experimentada escritora cuando éste es su segundo libro de relatos. </p><p>Presentó su libro en la FNAC, de la mano de<strong> María Fernanda Ampuero</strong>, el pasado día 5 de junio y desde entonces se está paseando por la Feria del Libro y por el país, en clubs de lectura y librerías. Esta joven, que en la actualidad tiene 25 años, se mueve entre la sorpresa de lo que le está pasando (sonríe con timidez y mira hacia abajo cuando se le pregunta por lo que siente al publicar en España) y el aplomo con el que habla de su proceso creativo. Según ella cuenta,<strong> Juan Casamayor</strong> leyó su libro<em> Desastres nacionales</em> y le mandó un mail mostrando su interés. Le dijo que le había gustado y que le interesaba mucho: "Yo estaba entonces con una novela, y le dije que cuando tuviese algún cuento se lo mandaba. A mediados del año pasado le mandé tres cuentos y empezamos a trabajar en esa dirección. Cuatro meses después le mandé el resto".</p><p>El espacio en este libro tiene mucha importancia, es el campo, la sierra uruguaya, que no es montaña, no es selva, es campo con altitud baja, 300-500 metros. "Llanura levemente ondulada es la geografía que conozco. Viví en el campo mi infancia y luego me fui a estudiar a Montevideo. A estudiar letras. Empecé a trabajar en una librería y entré en contacto con el mundo del libro. Pero mi espacio es el campo. Y también en mi literatura que me acompaña, con el paisano, el campesino, siempre cerca.  El campo es este espacio inevitable para mí, muy afectivo, personal, muy móvil. Yo cambio la cartografía, hablo de cerros que no están donde los ubico, pero acá eso no importa. Puedo cambiar la cartografía, hacer una nueva, pero está muy pegada a mi memoria. Creo una cartografía, un espacio inventado, con los elementos que conozco".</p><p>Casi todos los personajes son niños o niñas. Todo ubicado en la infancia o en la juventud temprana. Piensa más en esa edad, juventud temprana, "yo recuerdo esa etapa de mucha deformidad mía con el mundo y del mundo conmigo. Esa deformidad da una potencia maravillosa para enfocar un relato desde esa perspectiva". Y desde luego, en <strong>Tamara Silva Bernaschina</strong> esa edad está muy presente, no solo en su poética, también por edad, conserva esa mirada infantil, con esa dislocación que entiende todo mejor, de manera más inmediata, más directa. Incluso la imaginación, las partes mágicas, el universo construido en torno a las vivencias. En ellos funciona el deseo, tal y como ella lo entiende: "Todos los personajes catalizan su deseo y eso les lleva a lugares muy hermosos y a veces terribles. El tema del cuerpo, la cercanía de los mismos, el intercambio entre ellos". </p><p>El libro tiene ocho cuentos que guardan unidad temática: el campo, la infancia, los animales, el agua, los amigos tempranos. Un universo que nos brinda ocho historias en donde transitan todos esos elementos, animales que pueden ir desde el niño que tiene la cabeza infectada de piojos (<em>Mi piojito lindo</em>), los peces (<em>Larvas</em>), los caballos (<em>Arena, arena, arena</em>) o los perros (<em>Jauría</em>). Historias de atracción entre personajes, juegos homoeróticos de la infancia, el aprendizaje del erotismo en la pubertad, la lejanía del mundo adulto. Y el agua, en forma de lluvia, lágrima o río, no del mar. El mar es la añoranza de los que viven tierra adentro. </p><p>Hablé con ella de todo eso y hablamos de cada cuento. He aquí un pequeño resumen de lo que me dijo:</p><p>"En <em>Mi piojito lindo</em> (el primer cuento) hay algo de sostener un mundo en la mirada hacia los piojos, hacia lo peludo y lo secreto, el mayor encanto lo tiene la mirada del niño". Y una ambigüedad de la madre con su hijo, que le deja el pelo largo desde que su hija abandonó el hogar.</p><p>"El segundo cuento,<em> No acampar ni abordar, </em>es una chica joven que se enamora de una mujer. Este cuento arrancó como una crónica que yo tenía a medio escribir de Irusha una vez que lo visité. Hice un boceto y una vez, buscando, encontré ese texto y me dieron ganas de ficcionar. Era algo más rígido y empezaron a aparecer personajes, paisaje, un tono. Me gustó mucho escribirlo, lo disfruté, me metí mucho en él. Es el único relato que está lejos del campo uruguayo pero está muy cerca porque es el norte de Argentina". Puede haber pueblos, urbanizaciones, pero no grandes ciudades. "En este texto lo que más me interesaba era cómo hacer partícipe a la montaña de lo que estaba pasando, con el cuerpo de la mujer que está ahí".</p><p>"En <em>La gallina ciega</em>, todo parte del juego, de la picardía. Hay un grupo de niños y algo malo pasa. Este es uno de los textos que se agregaron al final. Lo dejé aparte porque me parecía otra cosa. Me interesaba mucho el vínculo de la niña con la mascota y cómo le ayuda a entender el mundo, una vez que éste se ve alterado. Es uno de los relatos en los que también aparecen perros".</p><p><em>Arena, arena, arena </em>tiene un punto más mágico, con una yegua no enterrada una vez muerta. "Los protagonistas también son unos chicos jóvenes, con una dinámica de amistad y homoerotismo, que fue la imagen de la que partí para el texto; de ahí vino el olor a podrido, de ahí a lo muerto. Fue uno de los primeros que escribí, junto a <em>Mi piojito lindo</em> y <em>Agua quieta.</em> Me resultó algo revelador en el proceso de escritura y también en el libro, que es esa relación hacia lo inusual, lo fantástico, en un contexto de mucha cotidianeidad, de mucha quietud. También la presencia del agua, la quietud, lo que se pudre en el verano".</p><p><em>"Agua quieta</em>. De nuevo la infancia y la presencia del agua. Hay algo del agua y de la continuidad. Un agua muy benévola, que tiene relación con el cuento anterior, donde el agua devuelve a la vida algo que se murió, y en éste el agua devuelve un mensaje y hace que el mensaje llegue. Hay algo con el sonido que me interesaba mucho. Suelo pensar en imágenes a la hora de escribir, pero en este cuento pensé en sonidos, en cómo suena todo bajo el agua, cómo se escucha, la sensación de saltar para sacar el agua de la cabeza. Es sensorial, no de la vista. Hay un contraste entre lo adulto y lo infantil: los adultos no entienden lo que está pasando, no le creen. Y el hermano de la niña entiende mejor, aunque sea el bobo de la familia".</p><p>En<em> La jauría </em>la protagonista es una mujer adulta. "Me di cuenta de que hay dos miradas en esta historia: de pensarlo como una historia de amor, de ternura y cuidados, pero también como una historia terrorífica y sacrificial. La cercanía del deseo animal, de lo animal, en lo no humano y lo humano, una cercanía y una sublimación de la frontera. Es quizá el más oscuro de todos. es en el único donde hay tripas, vísceras, pero con deseo".</p><p><em>Larvas</em>: "De nuevo dos niñas y el agua muy presente, junto a los peces. De nuevo el elemento líquido, la quietud, el verano, la sensualidad en el juego, el accidente, el deseo muy cercano a la culpa. Me interesaba en particular el vínculo entre las dos niñas. Lo que a una le pasa, otra ayuda a interpretarlo, es carne, es un juego, de nuevo lo animal, es lo mismo: la larva, la yegua, el perro. Lo animal en nosotros. Sobre el agua lo que pienso siempre son en las distintas representaciones, como agua, como saliva, lágrima, sudor, río, no como mar, porque es una narrativa de campo y siempre está esa añoranza de no tener costa, de lejanía. El agua es un conductor que me resulta muy cercano. Hace que todo fluya y además deja sedimento".</p><p><em>La joven edad</em>. Es como se llama en Uruguay, a la enfermedad de los cachorros, lo que aquí conocemos como el moquillo. "Es algo mortal y muy contagioso. Tuve varios cachorros que se contagiaron y me pareció siempre muy mágico, lo que no se ve pero está ahí. Máxime con ese nombre"</p><p>Como ya mencioné al principio, me impresiona oírla hablar de sus cuentos, de cómo los construye, de lo que pretende conseguir. Mira hacia abajo, con timidez, se coloca el pelo raya en medio tras las orejas, observo sus tatuajes en los brazos. Ahí está su mundo, los peces, los animales, una oveja… Lean el libro y verán. Tendrán ganas de seguirle la pista, de ver cómo será su próximo libro. Pocas veces se transmite esa sensación, al menos a mí.</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jun 2025 04:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Uruguay]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora que llega la Feria del Libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ahora-llega-feria-libro_1_2002400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a6092a3e-6eba-4d92-93c4-568b45f5defb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora que llega la Feria del Libro"></p><p>La cita está establecida: del 30 de mayo al 15 de junio. Un nuevo encuentro de diecisiete días en los que El Retiro, nuestro parque más emblemático, junto a los madrileños, acogemos a los libros, paseamos entre ellos, los acariciamos, los rozamos con los dedos y decidimos, mejor en un día de diario, cuáles nos llevamos a casa.</p><p>Yo ya tengo la lista preparada de lo que quiero comprar, más otra en blanco, siempre lo hago, que dejo para la improvisación, para esa editorial pequeña, independiente que, con mucho esfuerzo, saca apenas una docena de libros al año, llenos de buena literatura y muy bien editados, las pequeñas joyas que pretendo descubrir y que animo a todos a que lo hagan. En la Feria del Libro solo paro en las librerías para saludar a mis amigos y amigas que trabajan en ellas, porque soy una asidua y voy a lo largo del año, porque son quienes me nutren cuando me quedo sin alimento. Las que me conocen me recomiendan y cuando busco y no encuentro, lo encargo y, a los pocos días, aparece un mensaje: Carmen, ya tenemos el libro que pediste. Y acudo rauda a recogerlo.</p><p>Así que en la Feria me dedico a las editoriales independientes, de las que a lo mejor encuentras en una librería uno o dos libros de su colección, pero no el catálogo completo. Todo un festín. Como si te regalaran una caja de bombones y no supieras por dónde empezar, cuál probar, cómo degustarlo. Como antes regresaba a casa con las cervicales doloridas, desde hace un tiempo voy con una mochila de ruedas, de colegial. Suelo ir en un día de diario. Como ya no trabajo me da igual y por las mañanas suele hacer un tiempo espléndido sin mucho calor y sólo te encuentras, de vez en cuando, niños de colegio y algún que otro <em>libroadicto </em>como yo.</p><p>De los libros que voy a mencionar, algunos los he leído, otros los tengo pendientes en una montaña de babel que cambia su configuración según acelero o escondo el de próxima lectura; los demás están ya en la lista para comprar. Voy a hacer con todo ello un <em>totum revolutum</em>. De los últimos leídos mencionaré <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/restaurar-memoria-mujer_1_1715342.html" target="_blank"><em>La llamada</em></a>, de <strong>Leila Guerriero</strong>, publicado por Anagrama, pura naturaleza humana en forma de crónica periodística con estructura de novela que nos acerca al caso de Silvia Labayru, una montonera de clase media, hija de militar, desaparecida bajo la dictadura argentina y la primera en denunciar a la Junta Militar por casos de violación, para ella, al parecer, mucho más penoso que las torturas. La detuvieron estando embarazada de cinco meses y pese al tema, precisamente por la estructura de la autora y los saltos al momento actual, a la entrevista a otros familiares, salva lo truculento, no cae en ello y es un análisis de cómo reaccionaron algunos militantes, exiliados o no, ante los que salieron vivos del secuestro, que fueron mirados con recelo por la posibilidad de haber colaborado para salvar su vida.</p><p>Sigo con <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/sindios-ambicion_1_1875223.html" target="_blank"><em>Theodor</em></a>, de <strong>Mircea Cartarescu</strong>. Lo mismo que se me atragantó <em>Solenoide,</em> éste en cambio no. Fascinante por su estructura literaria, por el contexto histórico, por las historias de amor y aventuras, unas verídicas, otras no, con las que nos ilumina el personaje principal, el del título. También es reciente la última novela de <strong>Eduardo Mendicutti</strong>, <em>El fenómeno Minerva,</em> novela con olor y lenguaje del sur, gaditana al cien por cien, divertida, atravesada por especulaciones urbanísticas, personajes trans, homosexuales encubiertos y fuera del armario, personajes femeninos secundarios como beatas o sirvientas con mala leche. <strong>Yolanda González,</strong> que hace un par de años nos regaló una gran novela, <em>Oceánica,</em> vuelve ahora con un libro de relatos titulado <em>Fusión</em>, seis relatos salvajes, distópicos y atípicos, con el foco en los animales y su relación con lo humano. De nuevo en la misma editorial que el anterior, De Conatus. Este es un libro con ilustraciones, insertadas al final, todas seguidas, así que cada lector puede escoger la que cree que mejor acompaña a cada cuento. </p><p><strong>Marina Perezagua</strong> acaba de publicar un nuevo libro de relatos, <em>Luna Park,</em> y de <strong>Tamara Silva Bernaschina,</strong> uruguaya de veinticinco años, acaba de salir al mercado<em> Larvas</em>, ambas en Páginas de Espuma, continuando la tendencia de darnos a conocer escritoras jóvenes de las dos orillas. Editorial astuta, que recoge el guante de algo sabido por todos: las mujeres son las que más leen y ese público hay que alimentarlo. De <strong>Samantha Schweblin</strong> ha salido un libro de relatos nuevos, <em>El buen mal</em>, en la editorial Seix Barral. Muy aconsejable. <strong>Fernando Clemot</strong>, director de la revista Quimera, con obras tan emblemáticas como <em>La lengua de los ahogados, Polaris o Fiume,</em> ha publicado un libro de viajes, <em>La reina de las aguas,</em> un homenaje a la ciudad de Roma (Ver reseña <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/reina-aguas_1_1974712.html" target="_blank">aquí</a>).  <strong>Irene Reyes Noguerol</strong> está teniendo mucha aceptación con <em>Alcaravea,</em> un libro de cuentos muy interesante, lo mismo que <strong>Maite Núñez</strong> <em>y Esta espera que lo envenena todo. </em>En la editorial Contrabando se puede encontrar <em>La pistola de mi padre</em>, del escritor <strong>Rafael Soler</strong>, una historia contada desde la pistola familiar, de ahí el título. </p><p>Mientras escribo estas líneas me llegan dos libros más, que merece la pena reseñar: <em>Las medias perdidas de Lorenza Mesttreta, </em>de la escritora donostiarra <strong>Julia Otxoa,</strong> un cuento largo, para lo que ella suele, que es una sátira en clave de humor sobre la política, los burócratas y los sinsentidos de algunas actuaciones. Está publicado en Eolas Ediciones. La Isla de Siltolá, en su colección de aforismos, acaba de publicar <em>El tiempo todo lo oscura</em>, de <strong>Ricardo de la Fuente</strong>, que ya ganó el Premio Internacional de Aforismos José Bergamín con su primer libro. Un libro delicado dividido en cinco partes que hará las delicias de los amantes del género. Bueno para pensar en las vacaciones de verano y no dejar que se aplane mucho nuestro cerebro.</p><p>Por último, pero no por ello menos importante, hablaré de los <strong>Premios de la Crítica 2024</strong>, fallados en la ciudad de Salamanca, ciudad literaria por antonomasia y en el centenario del nacimiento de otra salmantina ilustre de las letras: <strong>Carmen Martín Gaite</strong>. El jurado se encarga de elegir uno de los premios más antiguos y con más prestigio. No tiene dotación económica y se falla sobre los libros publicados el año anterior. Puede que, al ser tantos los libros, alguno de los buenos se escape, pero lo que es seguro es que siempre se fija en la calidad literaria y no en un criterio de ventas (no hay dotación ni está vinculado a ninguna editorial). Se conceden además los premios teniendo en cuenta también las distintas lenguas del Estado español. El premio de narrativa en castellano ha sido por <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/eduardo-halfon-laberinto-violencia_1_1998970.html" target="_blank"><em>Tarántula</em></a>, de <strong>Eduardo Halfon</strong>, publicado en Libros del Asteroide. El premio de la Crítica a libro de poesía en castellano ha ido a parar a <em>El que menos sabe</em>, de <strong>Tomás Sánchez Santiago</strong>, editorial Eolas. </p><p>Como es de justicia hacer mención de lo que se escribe en las lenguas cooficiales, paso a contar la nota de prensa enviada a los medios de comunicación. Los premios de la Crítica en lengua gallega han recaído, en narrativa, en <em>Tras do ceo</em> (Tras del cielo) del escritor <strong>Manuel Rivas,</strong> y en poesía al libro <em>Poemas realistas,</em> de <strong>Daniel Salgado</strong>. Los premios de la crítica en lengua catalana han sido, en narrativa, al libro <em>Les platges del clatell</em>, de <strong>Joan Vigó</strong>, y el de poesía al libro <em>Arnau</em>, de <strong>Adriá Targa. </strong>Por último, los premios de la Crítica en lengua vasca han recaído en <em>Zoriona, edo antzeko zerbait</em>, de <strong>Karmele Mitxelena</strong>, como mejor libro de narrativa. Y al libro <em>Urrats galduen hotsa</em>, de <strong>Luis Garde,</strong> como mejor libro de poesía.</p><p>Además, el premio de la Crítica al libro extranjero traducido en el 2024 recayó en <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/paul-auster-final_1_1728073.html" target="_blank"><em>Baumgartner</em></a>, el último libro del escritor neoyorkino <strong>Paul Auster.</strong></p><p>Que ustedes disfruten de la Feria. Ojalá los servicios públicos estén dentro del recinto, como antes, y no fuera, que, para muchos como yo, es un sinvivir de entrar y salir, entrar y salir. Ah, y del cartel anunciador de este año, mejor no hablamos.</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 May 2025 19:00:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Feria del libro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién es la reina de las aguas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/reina-aguas_1_1974712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b1c6300b-ad54-4e6e-a75b-407be868da39_16-9-discover-aspect-ratio_default_1018290.jpg" width="1437" height="808" alt="¿Quién es la reina de las aguas?"></p><p><strong>La línea de horizonte (Madrid, 2025)</strong></p><p>Sigo la literatura de <strong>Fernando Clemot </strong>desde hace años, porque me parece un gran escritor. He de recordar que con su primer libro de cuentos,<em> Estancos del Chiado,</em> realizado en autoedición, ganó el Premio Setenil, el más importante a libro publicado. También le he seguido en su faceta de novelista: <em>Polaris,</em> o la última, <em>Fiume.</em> Ahora presenta, con un título muy sugerente, <a href="https://lalineadelhorizonte.com/producto/la-reina-de-las-aguas/" target="_blank"><em>La reina de las aguas</em></a>, un libro de viajes en el que nos cuenta su experiencia de dos veranos consecutivos en los que estuvo becado en la ciudad de Roma; y es el más personal de todos, donde hay más del autor.</p><p>Todo libro de viajes nos acerca siempre al conocimiento de otras realidades, otros países u otras ciudades y los viajes emprendidos nos abren la mente, nos esponjan, también se convierte en un viaje al autoconocimiento: cómo nos transforma el lugar que visitamos, no tanto cuando vamos como turistas sino cuando nos asentamos durante un tiempo más o menos determinado. Y este es uno de los aspectos más interesantes del libro. Ya lo dice él mismo en la contraportada: "Roma te cambia. No he conocido otra ciudad en el mundo que te transforme de igual manera, que te cuestione y remueva a la vez".</p><p>La primera pregunta que me surge al haber leído el libro es ¿quién es en realidad la reina de las aguas? ¿Es acaso Roma, una ciudad asentada en el agua, llena de fuentes, algunas maravillosas y otras más modestas que sirven para calmar la sed? ¿O acaso la reina de las aguas es su hija Emma que, con dos años, se quedaba embobada contemplando las fuentes? Como él mismo escribe:</p><p>Nos habla de las dos, porque <strong>Clemot </strong>así lo quiere, como también quiere adentrarnos en otra Roma, la más ajena a la ciudad turística y nos guía con una prosa impecable y amena, a lugares más desconocidos, jardines, palacios, iglesias y basílicas de gran belleza pero que quedan opacadas ante el Coliseum, el Vaticano y el resto de lugares turísticos. En este libro apenas encontrarán mención a ellos, ya en el imaginario colectivo, porque lo que le ha interesado es la otra Roma, no en vano estuvo viviendo en un barrio obrero, el de San Lorenzo. </p><p>Hay un hilo que recorre el libro: a medida que transcurre su estancia, va mostrando también el aprendizaje de su paternidad, con cierta extrañeza por ser un padre tardío, con sus contradicciones y dilemas, que le lleva a reflexionar cómo se aborda esa tarea tan compleja, mucho más que conocer una ciudad:</p><p><em>Mientras contemplaba a Emma subir y bajar la escalera de la columna de San Lorenzo, pensaba que las aritméticas van a ser siempre difíciles con ella. Ella tiene dos, y yo cincuenta y dos. El día en que nació yo tenía cincuenta años y dos meses. La gran pregunta es hasta dónde podré ver qué será de ella. Si todo va bien podré ver su adolescencia, su juventud y, probablemente, su primera edad adulta…Quizá no vea nada de todo eso y la inmortalidad está simplemente aquí, en ver a Emma subir la columna y verla jugar con el agua, en este momento eterno y dichoso.</em></p><p>Este libro tan cuidado, de tamaño ideal para llevar como guía, a veces me ha recordado a otro, <em>Viaje a la luz del Cham</em> de <strong>Rosa Regás</strong>, por mostrar otra Siria, otras personas, dejándose llevar por la magia del país. En este que nos ocupa, el de <em>Un viaje eterno por Roma, </em>unos capítulos me han llamado la atención más que otros, así que voy a hablar brevemente de los que más me han atrapado, sin menoscabo de los demás, solo dejándome llevar por cuestiones personales mías, por mi propio interés o mi propio foco, que siempre anda por ahí viendo en qué detenerse.</p><p>El primero, que da nombre al libro habla de la Roma acuática, la Roma de las aguas y las fuentes, las que tanto hicieron disfrutar a su hija Emma. Me ha resultado uno de los capítulos más exuberantes. Según nos cuenta en el libro, Roma tiene aproximadamente unas 2500 <em>nasoni, </em>fuentes públicas que desde 1871 nutren de agua a los romanos.  Nos habla también de sus acueductos, el <em>Acqua Vergine</em> (Aqua Virgo), el más importante y duradero. Como él resalta, el agua es una parte sustancial del carácter de la ciudad. <em>Regina aquarum</em>, la reina de las aguas, fue el nombre con el que se bautizó a Roma en el periodo clásico.</p><p>En la excursión a Bomarzo, explicada con todo detalle, desde su planificación hasta su historia, el diseño de sus jardines y edificaciones, la construcción bajo el mandato del duque de <strong>Orsini</strong>, me vi paseando por los jardines y entre las estatuas con los ojos del autor, asistiendo a una historia de auge, decadencia y resurrección.</p><p>Otro de los capítulos más entrañables es el del barrio de San Lorenzo, donde estuvo viviendo, un barrio obrero, de los más castigados durante la guerra mundial. Me imagino un cierto olor a esas películas italianas donde la Loren grita desde la ventana toda despeinada y en bata o la Mangano saca una silla a la calle para hablar con otras mujeres. Esos resquicios de ciudades más horizontales, donde los vecinos te pasan la sal cuando te quedas sin ella, esa otra ciudad, la de los barrios, la de la vida popular, siempre me atrapa. </p><p>El último capítulo del libro tiene dos partes, la subida a la Escalera Santa en los primeros días en Roma, cuando aún no había llegado su familia, mientras que la visita al Sancta Santorum ya lo realiza al final. Me gusta cómo se puede dejar uno imbuir del rito y de la espiritualidad, de hacer el esfuerzo de subir las escaleras de rodillas y rezando, la sensación tan placentera al llegar arriba, el abrazo fraternal entre dos colegas.</p><p>Entre medias hay varios capítulos más, todos ellos muy interesantes, pero no considero pertinente hablar de todos, para cuando alguien tenga este libro entre manos. Si alguien tiene en mente una visita a Roma, que no se lo olvide. Y si alguien no va a volver a esa ciudad, no importa, puede viajar con sus recuerdos y con los de<strong> Fernando Clemot</strong> leyendo el libro. Porque, como dice él mismo en el prólogo, sólo hay dos formas de abandonar Roma: llorando o maldiciéndola. </p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Apr 2025 19:00:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién es la reina de las aguas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Jaume Sisa, cuando de noche podía salir el sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jaume-sisa-noche-podia-salir-sol_1_1950793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/365dda2a-0892-454c-a10b-6c3a2133c58f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jaume Sisa, cuando de noche podía salir el sol"></p><p>Corría el año 1975. Muchos de los que vivíamos en Madrid, o en otras partes de España, admirábamos la cultura cosmopolita de Barcelona, la libertad respirada en calles de una ciudad cercana a Francia, donde los aires democráticos llegaban por los Pirineos y donde no sufrían con tanta fuerza la represión centralista de la capital bajo la dictadura. Al menos eso pensábamos. Cómo nos gustaba ir, pasear por las Ramblas y ver a sus personajes mezclados, <strong>Ocaña, la Moños, Ovidi Montllor</strong>, al que vi más de una vez comer en el Amaya; además estaba el mar, la Barceloneta… Cruzábamos la frontera hasta Perpiñán, a ver el cine que no encontrábamos aquí, o a comprar libros prohibidos. <strong>Franco </strong>llevaba muriéndose mucho tiempo y, mientras esperábamos, aprendimos catalán, idioma prohibido, a través de las canciones que nos llegaban: <em>L’ estaca</em> de <strong>Llach</strong>, <em>Paraules de amor, </em> de <strong>Serrat</strong>, las canciones<strong> </strong>de<strong> Guillermina Mota</strong>… y también otra que iluminaba la noche, de un tal <strong>Jaume Sisa,</strong> una canción fácil de entender, complicada de cantar sin que se te olvidara uno de los múltiples personajes que en ella aparecía, un himno al buen rollo, galáctico, infantil y adulto, que revivía los personajes de nuestra infancia, pero también nos conminaba a abrir las puertas, a decirnos que nuestra casa era de todos, y que si nos lo proponíamos, cualquier noche podía salir el sol. </p><p>En 1975 los yanquis perdían en Vietnam y nosotros nos desembarazábamos de un dictador que moría en la cama. La canción no hablaba de ello, pero sí hablaba de soñar, de abrir y no de cerrar, de unir la infancia y la madurez, de ser planetarios o galácticos, de darnos cuenta de cómo era nuestro mundo, en el que todos éramos bienvenidos. Aquella canción se llamaba así, <em>Quasevol nit pot sortir el sol</em>. Bueno, solo era una canción y la realidad nos la desmintió, pero nos indujo a soñar, como tantas otras, solo que ésta aparecía como una canción para el mundo global, de acogida a todos, vinieran de donde vinieran, porque por allí pasaban personajes populares reales de Barcelona, como <strong>la Moños,</strong> junto a los personajes de los TBO que leíamos y los de los comics americanos, <strong>Peter Pan, Moby Dick, Pulgarcito, Tarzán, </strong>la mona<strong> Chita, </strong>la familia<strong> Ulises, Carpanta, Superman</strong> e, incluso, la emperatriz <strong>Sissi</strong>. Aquel disco de <strong>Jaume Sisa</strong> le abrió las puertas al reconocimiento musical.</p><p>Solo por<em> Quasevol nit pot sortir el sol</em>, <strong>Sisa </strong>merece pasar a la historia. Porque muchas historias la han recorrido: como canción infantil, como himno, como banda sonora del Salón del Cómic en Barcelona... Este año, en el que se cumple el 50 aniversario de la muerte de Franco, el 50 aniversario de la famosa huelga de actores, el 50 aniversario de la derrota yanqui en Vietnam (y vendrán otras derrotas, pese a Trump), también se cumple el 50 aniversario de esta canción, de este disco.</p><p>Su autor, como buen culo inquieto y experimental, combinó las canciones y las giras musicales con el teatro, de la mano de <em>Dagoll Dagom</em> (<em>Antaviana, La nit de san Joan</em>...) Así siguió hasta que un buen día aterrizó en Madrid un cantante de boleros llamado <strong>Ricardo Solfa</strong> y, mientras, <strong>Jaume Sisa</strong> se fue a un asilo durante una temporada, aunque de vez en cuando reaparecía en Madrid vestido con un pijama. Pero Ricardo Solfa, gran amigo del anterior, existió, porque tenía un DNI con su nombre. Y eso es razón suficiente para saber que no era un heterónimo, sino otra persona. Nadie puede contradecir a la policía.</p><p>Luego <strong>Sisa</strong> reapareció de nuevo en su ciudad natal (¿he dicho que nació en el Poble Sec, igual que<strong> Serrat</strong>?), vinieron otras canciones, algunas de similar caladura del <em>Quasevol nit,</em> como el himno a los <em>boletaires</em> o un último y magnífico disco, de despedida, de un momento diferente de Sisa con canciones hondas, profundas, aunque sin saber por qué, sin la trascendencia comercial de aquella. El éxito, el reconocimiento, el dar con la tecla, solo se sabe a posteriori. Entonces es fácil analizarlo, pero apriori es muy difícil buscarlo. Aunque quizá sea porque Sisa no ha cambiado, pero nosotros sí y nos cuesta encontrar la belleza y la profundidad entre tanta cultura superficial.</p><p>Mientras, el mundo aquí sigue, a vueltas contra los inmigrantes, en vez de invitarles a pasar, en vez de decirles que mi casa es la vuestra; y se olvida que todos somos habitantes del mismo mundo, pertenecemos todos a él, al cosmos, a las galaxias, al universo… Así que permítanme que exprese mi admiración por un cantante que supo hablarnos de todo ello hace 50 años y que, aprovechando su estancia de unos días en Madrid, quiso charlar sobre todo ello.</p><p>Hablamos del disco, que salió en el mes de febrero de 1975,<em> Quasevol nit pot sortir el sol</em>, que incluía también canciones como el <em>Setè cel, Cançó de la Font del Gat, El fill del Mestre</em>, y otras. Pero fue la canción que se salía de los cánones establecidos, que duraba más de lo debido, la que se convirtió en un himno, la que tuvo más impacto emocional en la sociedad, y no solo la catalana. Así que se me ocurrió preguntarle varias cuestiones, a sabiendas de su carácter provocador e iconoclasta, que es su manera de ocultar su sensibilidad, la que encontramos en sus canciones, pero que en público procura no mostrarla. </p><p>Así que le pregunté si era consciente de que esa canción iba a suponer un antes y un después en su carrera. Y <strong>Sisa </strong>respondió:</p><p>“No tenía ni la menor idea de lo que hacía. Yo era un hombre inconsciente, inocente, que aspiraba a que alguien me hiciera caso, simplemente, y el resultado fue el que fue, para sorpresa mía”.</p><p><strong>Contigo se inició la canción galáctica, ya fuera rock o canción de autor. ¿Cómo definirías tú lo galáctico? ¿Te sigue moviendo esa faceta? Háblame de tu fascinación por el universo y los descubrimientos de astrofísica.</strong></p><p>Lo galáctico, o sea, el punto de vista galáctico es una metáfora astronómica, pero no tiene que ver directamente con los astros y el universo. En dos palabras, abarca la totalidad de la galaxia desde todos los puntos de vista, incluyendo todas las opiniones, comprensiones, ideas, pensamientos y sentimientos que se pueden abarcar. No aspiro a la totalidad cósmica porque me parece demasiado. Una galaxia es la representación astronómica de una serie de objetos dentro de los cuales estamos nosotros. Eso me sirvió para empezar a establecer esa conexión. Estoy intentando desarrollar este concepto a lo largo de mi vida y espero que algún día lo conseguiré.</p><p>(Mientras tanto, se reúne con astrofísicos, intenta entender de qué va el universo en expansión, los agujeros negros, los horizontes de sucesos o el efecto Dopler. Hemos tenido más de una charla relacionada con ello)</p><p>Cuando le pregunté si creía que había aportado a la canción de autor un aspecto onírico o mágico, esto fue lo que me contestó:</p><p>“Yo soy más bien antimaterialista, soy más partidario de los sueños y las nubes que de la tierra, quizá de ahí se desprende ese aroma por volar, que es lo que me ha hecho como soy. Naturalmente eso se percibe en mi obra. Me interesan los sueños y lo volátil más que lo terráqueo”.</p><p><strong>¿Cómo marcó la infancia tus canciones? </strong></p><p>Naturalmente mi infancia marcó mis canciones, mi adolescencia, como en cualquier biografía. No sabría definirlo más allá de que desde los 5 años tenía ya una vista precaria, lo que me indujo a ser un niño un poco diferente. A otro niño y a mí nos llamaban gafotas, éramos los únicos que no podíamos meternos de portero de fútbol, teníamos que ser delanteros. Eso me marcó.</p><p><strong>Has tenido muchos compañeros de viaje: Ricardo Solfa, cantante de boleros, Armando Llamado, Ventura Mestre… ¿Cuál de ellos te ha caído mejor? ¿Los echas de menos?</strong></p><p>Los echo de menos como sombras del pasado. El que me cae mejor es Ventura Mestre que ha debido de fallecer, era muy mayor, un terrateniente de Tarragona, un <em>bon vivant</em>, un hombre feliz, alegre, partidario de la vitalidad, de la fiesta y de pasar en esta vida lo mejor que se pueda sufriendo lo menos posible. Este hombre escribió algunos textos sobre mí. Por eso me cae tan simpático.</p><p><strong>En el mundo artístico has hecho un poco de todo: cantante de orquesta, compositor, teatro, programas de TVE, podcast de radio, has escrito y publicado, te han dado premios ¿Te queda algo pendiente? </strong></p><p>Conocer a la virgen María de cerca, incluso en la intimidad, no con un ánimo procaz, sino por curiosidad, como el cuento de Pessoa donde el diablo tiene un diálogo con la virgen y es muy instructivo.</p><p><strong>¿A quién te falta por dar la bienvenida a tu casa? ¿A quién o qué no invitarías?</strong></p><p>Yo a mi casa invitaría a todo el mundo a condición de que no viniera nadie.</p><p>(Tuvo que salir, al fin, su otra parte, la provocadora, sobre todo después de hablar de su infancia, no vaya a ser…).</p><p>El día 28 de febrero se publica de nuevo el disco que catapultó la carrera musical de <strong>Sisa</strong>. Lo hace una discográfica independiente catalana, <strong>Satélite K</strong>, y se puede conseguir a través de su web. No se lo pierdan, es una tirada limitada.</p><p>Y por si hay alguna gente, que la habrá, sobre todo entre las generaciones más jóvenes a las de aquella época, que no la conozca, aquí hay un enlace para escuchar la canción. Y hagan como yo cuando la canto: añadan los personajes que quieran. Yo suelo añadir <em>A Jaume Sisa en patinet.</em></p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2025 20:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jaume Sisa, cuando de noche podía salir el sol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,discos,Industria discográfica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los recuerdos como identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/recuerdos-identidad_1_1935851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6bee1eaa-1981-4117-ad61-73f88a35e3c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017034.jpg" width="624" height="351" alt="Los recuerdos como identidad"></p><p><strong>Editorial La Umbría y la Solana (2024)</strong></p><p>Hablamos de un gallego con el mismo nombre de otro que hubo, un <strong>Ramón (Moncho) Reboiras</strong>, el que yo tenía en el imaginario, militante del BNG que fue asesinado por la policía franquista en Ferrol en 1975. Duro me parece sobrevivir con el mismo nombre y el mismo apellido por parte de este periodista y escritor, también gallego pero nacido en 1961. Siempre pienso que, por mucho que lea, por mucho que intente estar al día, se me escapan tantos escritores y tantos buenos libros, como éste, que me entra una sensación de impostura o de repetir las palabras de <strong>Fernando Fernán Gómez</strong> al entrar en la Academia de la Lengua: "De antemano pido perdón a todos los libros que no voy a poder leer". Pido perdón, por tanto, a <strong>Ramón Reboiras </strong>por no haberlo leído antes.</p><p><a href="https://laumbriaylasolana.es/catalogo/el-chevrolet-de-pessoa/" target="_blank"><em>El Chevrolet de Pessoa</em></a> es un viaje por los recuerdos ante un cáncer terminal del protagonista. Aparece parte de su vida, sus años de juventud, con lo que tienen de locura, de iconoclastia e irreverencia, con su afición (o adicción, como ustedes prefieran) a estupefacientes, psicotrópicos, cocaínas, marihuanas, heroína,  pastillas, que, además del alcohol, rondan por toda una generación y a partir de ella, sospecho que a las venideras, a las que se van añadiendo las nuevas, como el fentanilo o la ketamina. Que también rondan por el libro. Me acuerdo entonces de las palabras de <strong>Mick Jagger</strong>, creo que era él, que decía que toda civilización tiene su droga para mantenerse, pero Europa es cruce de civilizaciones. También la novela es cruce de viajes, de diálogos actuales o pasados, recuerdos y personajes, hasta desembocar en un capítulo final en el que la historia da una vuelta de tuerca, o reorienta lo leído, pero no voy a desvelar más. (Odio la palabra <em>spoiler</em>).</p><p>Son recuerdos y actos que se van sucediendo como una despedida, sin drama, asumiendo el momento, disfrutando de lo último que le queda. Nos sitúa desde el principio de la novela:</p><p>"Si a los hechos me remito empecé a despedirme del mundo de aquí abajo con la muerte de mi padre, una figura que abarcó un pasado tan estruendoso que parecía haber vivido a caballo –él que siempre cabalgó por los montes– no entre dos siglos sino entre tres"… </p><p>O también cuando nos dice:</p><p>"Llega el momento en el que uno pierde el interés por lo que pasa de puertas afuera y solo atiende la voz interior que va relatando, día y noche, la novela en que debió consistir la verdadera historia si de uno dependiera la historia verdadera..."</p><p>Así nos va intercalando esa memoria de la muerte del padre con otras memorias, con ese peso de la figura paterna en la infancia, sus reacciones posteriores en la vida, a base de capítulos cortos, numerados. Va apareciendo también, poco a poco, con pequeños diálogos, la madre, fallecida con anterioridad, apenas una presencia leve que adquiere un mayor protagonismo al final. </p><p>Y ahí se encuentra el lector, atrapado, descifrando lo que nos quiere contar, situando la vida del protagonista del libro, que se rodea de unos cuantos secundarios para rememorar etapas familiares o posteriores, sucesos de su vida.</p><p>Me gusta que sea una novela hecha de fragmentos, con saltos en el tiempo, con el aquí y ahora y el pasado, con un futuro que no existe porque es el final, el último capítulo, del que no pienso hablar. Cuando he recapitulado sobre lo leído, tengo la sensación de que, en el fondo, todo está contenido, implícitamente, en él y de él depende el camino a seguir.</p><p>En el libro hay espacios y ciudades: Madrid, Galicia, Portugal (ah, Coimbra, cuna del fado, donde estudió <strong>José Afonso</strong>, el cantor por antonomasia del siglo XX portugués, el autor de <em>Grándola Vila Morena</em>). El hilo narrativo es tenue, no hace falta más, porque lo importante son los recuerdos y las decisiones últimas. Pero en cada lugar hay unos personajes específicos. En Madrid, Irina, la cuidadora-limpiadora rusa que lee a Chéjov. En Galicia, su alter ego, medio hermano, Checo, frente a él, Chuco. Y un hijo del primero, se supone, al que deciden adoptar y darle una oportunidad en su vida de mierda. En Portugal, donde vuelve cuando sabe que va a morir, se encuentra con su gran amigo, Chiquinho, un terrateniente venido a menos tras la revolución del 25 de abril. Y el Chevrolet de Pessoa, que era <em>emprestado. </em></p><p>"Guiando o Chevrolet emprestado desconsoladamente/ Perçome na estrada futura, sumo-me na distância que alcanço/ E, num desejo terrível, súbito, violente, inconcebível/ Acelero…"</p><p>Porque el protagonista es un enamorado de Portugal, de Lisboa, o Coimbra o Porto o cualquier ciudad o pueblo y de los portugueses, de la saudade y la tranquilidad, de la añoranza de Terezinha, el amor de su vida, muerta de sobredosis.</p><p>Como he comentado antes, el hilo es tenue: al saber que se va a morir, vende el piso en Madrid, abandona a su Irina que lee a Chéjov y vuelve a su tierra, a Galicia, para cultivar en el huerto arándanos y marihuana junto a su medio hermano. Juntos emprenden además el viaje a Portugal para despedirse de su viejo amigo.</p><p>He querido intuir dos partes en la novela, no porque estén señaladas, porque los capítulos van numerados correlativamente, sino porque en la primera domina la parte de Madrid, el diagnóstico con el médico, los recuerdos de infancia y los de sus padres y en la segunda parte, cuando decide vender el piso en Madrid y marchar a Galicia, domina lo que acontece a partir de ese momento, ganan los diálogos de los personajes sobre los recuerdos, y el ritmo se acelera hacia ese último capítulo que no quiero destripar. Como tampoco desvelo la música que ha acompañado al protagonista, tan presente, casi la banda sonora de toda una generación. No piensen que es un libro triste, para nada, solo el reflejo de un tiempo que se fue y habita en cada uno de nosotros, visto con sabor agridulce y con unos grandes diálogos entre personajes, con Chiquinho, con Uxío, con los asistentes sociales, en el que el surrealismo, la socarronería o ese punto gallego de decir/no decir está tan presente que me han arrancado más de una sonrisa mientras leía.</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jan 2025 20:00:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los recuerdos como identidad]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Una buena cosecha: las escritoras del 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/buena-cosecha-escritoras-2024_1_1919472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1760f6d9-800a-4e04-af93-528d64fd6682_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una buena cosecha: las escritoras del 2024"></p><p>Este año el premio Nobel de Literatura ha ido para una mujer, la surcoreana <strong>Han Kang</strong>, la número 18 sobre un total de 117 entregados, si tenemos en cuenta que en los periodos de guerra, tanto de la primera como la segunda, no se concedió. Siempre es una alegría y últimamente los nobel literarios han ido teniendo en cuenta a mujeres como <strong>Alice Munro</strong>, <strong>Olga Tokarczuck,</strong> <strong>Annie Ernaux</strong>, o <strong>Elfriede Jelinek</strong>. </p><p>Mientras tanto, en nuestro país, la realidad sigue siendo tozuda. Según datos facilitados por CEDRO, Centro Español de Derechos Reprográficos, en esta entidad hay un 61% de autores frente a un 39% de autoras. Según el informe<em> </em><a href="https://www.weforum.org/publications/global-gender-gap-report-2024/" target="_blank"><em>Brecha Global de Género 2024 </em></a>del Foro Económico Mundial se tardará 134 años en alcanzar la paridad. Muy largo nos lo fían, habría que tomar más medidas, y mucho más drásticas, al respecto. Un buen ejemplo podría ser la FIL de Guadalajara 2024 en el que las autoras se han visto ampliamente representadas. Mirando por encima el programa no ha habido mesas en las que no hubiera al menos una de ellas. Ojalá marque tendencia porque una se cansa de ir a presentaciones de libros o mesas literarias y ver sólo a hombres. Por otra parte, he escuchado a varios amigos editores, sobre todo de editoriales independientes, comentar que apenas les llegan manuscritos de mujeres, una clara desventaja desde la raíz, que puede marcar después todos los porcentajes. Habría que preguntarse por qué, cuando predominamos no solo como lectoras, también en talleres literarios y en clubs de lectura. </p><p>Hablaré de los libros escritos por mujeres que han caído en mis manos en este año. Sé que hay muchos más, pero no intento hacer una lista de los mejores, me horroriza ese concepto, sino de libros muy interesantes que he comprado, leído o que me han hecho llegar. Tengo la sensación de que ha sido una buena cosecha: </p><p><strong>Julia Otxoa</strong> ha ganado el Premio Euskadi de Literatura en castellano 2024 por su libro de poesía <em>Bajo los astros de la repetición</em>. Esta mujer lleva años labrándose un camino sin alharacas y poco mediático, pero de una gran calidad, tanto como poeta, como artista plástica o como narradora de lo breve. <em>Tos de perro</em>, que tiene ya unos años, es de esas obras cortas de gran impacto emocional. La argentina <strong>Magalí Etchebarne</strong> ganó este año el premio internacional Ribera del Duero a libro de relatos inédito, con <em>La vida por delante</em>. <strong>Marina Perezagua</strong> ganó el Premio de Novela Ciudad de Estepona con <em>La playa</em>, un texto de matiz autobiográfico basado en su propia maternidad y el enfrentamiento con su madre. El libro <em>Alcaravea,</em> de <strong>Irene Reyes Noguerol</strong> está teniendo buena acogida y es candidata a los Premios Cálamo. <strong>Nuria Labari</strong> ha publicado <em>No se van a ordenar solas las cosas</em>, un libro de seis cuentos en el que el lenguaje y los distintos idiomas cumplen un papel primordial. <strong>Natalia García Freire</strong> ha publicado <em>La máquina de hacer pájaros</em> y <strong>Clara Morales</strong> ha escrito su primer libro, <em>Ya casi no me acuerdo</em>, también de cuentos como los anteriores que he mencionado, en la editorial Tránsito, dedicada exclusivamente a la publicación y promoción de libros escritos por mujeres. <strong>Elena Prieto</strong> ha publicado en la editorial Talentura su primer libro de relatos, <em>Johnny Cash no es para niños. </em><strong>Leila Guerrero</strong> ha publicado<em> La llamada, </em>basada en una historia real de una militante de izquierdas secuestrada y torturada.</p><p>La editorial Páginas de espuma ha editado la correspondencia de <strong>Virginia Woolf</strong>, bajo el título de <em>Una carta sin pedirla,</em> complementando así otro libro anterior de la autora,<em> El estrecho puente del arte</em>, ensayos literarios<em>. </em>Libros del asteroide publica la primera novela de <strong>Maggie O’Farrell</strong>, <em>La distancia que nos separa</em>, un libro que tiene en la huida su argumento principal, personajes que huyen de sus vidas para reencontrarse a sí mismos y a otros. Curiosamente he leído otras dos novelas que tienen que ver con la huida como forma de reencontrarse con el pasado y con el yo que se perdió en la vorágine de las carreras y las profesiones. Me refiero a <em>Una sombra blan</em>ca de <strong>Carme Riera </strong>y <em>Azul de agosto</em>, de <strong>Deborah Levy,</strong> historias con similitudes, en el primer caso es una cantante de ópera renombrada y en el segundo una famosa pianista. Ambas entran en crisis y necesitan parar sus respectivas carreras de éxito para bucear en el pasado oscuros sucesos sin resolver y que estaban afectando seriamente a su profesión. Me ha parecido un curioso enfoque, de cómo el éxito no resuelve asuntos personales que están pendientes, algo a lo que estamos poco acostumbrados, ya que el éxito profesional no se trata en el arte desde la fragilidad, sino desde el reconocimiento. He querido ver en ello un enfoque femenino. </p><p>De pérdidas de un ser querido trata el libro de <strong>Paloma Díaz-Mas</strong> <em>Las fracturas doradas</em>, una narrativa sencilla para tratar el dolor de la muerte repentina de un hermano, con reflexiones sobre el duelo, la pérdida que deja esas fracturas doradas. Una novela que está teniendo bastante aceptación es la de la escritora británico-turca <strong>Elif Shafak</strong>, <em>Hay ríos en el cielo,</em> que se inicia en la antigua ciudad de Nínive para hacer un recorrido histórico de personajes que quedan enlazados por el agua, sobre todo de los ríos. Toda una metáfora, si pensamos en la DANA que ha asolado a Valencia. </p><p>De la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, he encontrado dos libros a los que voy a hacer referencia: <em>Los nidos</em>, primera novela de <strong>Gloria Fernández Rozas</strong> y una preciosa edición de una antología de <strong>Sharon Olds</strong>. Su título es <em>Óvulos en la mano</em>, y se encuentra en edición bilingüe. Una poeta que ha dado salto a la narrativa es <strong>Viviana Paletta</strong> con <em>La espesura del cielo</em>, algo entre un relato largo, una <em>nouvelle</em> o prosa poética, para contarnos la historia de una mujer guerrillera a punto de dar a luz, ella sola, en la selva. </p><p>Los libros de la mujer rota, bonito nombre para una editorial, desembarca desde Chile con este título. Ojalá tenga una buena andadura entre nosotros. Dentro de los textos cortos <strong>María José Beltrán</strong> ha publicado <em>Caleidoscópica</em>, una cuidada edición limitada de trescientos ejemplares con ilustraciones y notas manuscritas. La microrrelatista <strong>Ana Grandal </strong>ha publicado un nuevo libro, <em>Contramater.</em> También de microrrelato va el titulado <em>Animales sueltos</em>, de <strong>Lady Distopía,</strong> seudónimo de <strong>Almudena Montero,</strong> un glosario de comportamientos humanos tratados desde el humor. En la editorial Pepitas he encontrado un libro de relatos, para amantes de lo distópico, con un sugerente título, <em>Historia general del desayuno</em>, de <strong>Carolina León</strong>, una de las personas que componen el equipo de Traficantes de sueños. </p><p>No quiero dejar pasar la ocasión sin hablar de varios libros de ensayo. El primero en publicarse este año se titula L<em>a herencia de Eva</em>, de la médico y especialista en neurociencia <strong>Carmen Estrada</strong>, un recorrido por la historia de la ciencia, partiendo del instinto de curiosidad hasta la etapa actual. Un libro muy interesante, que nos trae a colación aspectos como la fuerza del relato, la humildad de la ciencia, la ideología del científico, si se debe o no patentar la ciencia o lo que está pasando en el antropoceno. <strong>Sandra Lorenzano</strong> ganó el XV Premio Málaga de ensayo por <em>Herida fecunda</em>, una mezcla de diario, opiniones y textos muy cortos con un eje central, el exilio. El tercero del que hablaré ha sido Premio Anagrama de Ensayo, titulado <em>Sin relato</em>, de la escritora y psicoanalista <strong>Lola López Mondéjar</strong>, del que ya escribí en ediciones pasadas y que trata sobre el llamado capitalismo digital y cómo está afectando a la pérdida de discurso y socialización en el ser humano, especialmente entre los jóvenes. El otro libro, que acaba de salir en Alianza Editorial es el primero de <strong>Lucía Sesma</strong> y se llama <em>La caja de palabras,</em> donde aborda, a través de varios capítulos, el papel del lenguaje en nuestras vidas. Un libro ameno que puede gustar a los letraheridos y lectores en general. Por sus capítulos se pasean desde <strong>Einstein</strong> a<strong> Lola Flores</strong>, <strong>María Moliner</strong>, <strong>Galdós</strong>, <strong>Unamuno </strong>o <strong>Cortázar</strong>.</p><p>Como el presidente de la motosierra, el argentino Milei, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/milei-ve-pornografia-hay-literatura-son-obras-feministas-no-quiere-leas_1_1910487.html" target="_blank">ve corrupción de menores en la literatura</a>, ha censurado varios libros, curiosamente todos de mujeres. Así, se ha escandalizado por la novela de <strong>Dolores Reyes</strong>, <em>Cometierra</em>, una novela muy aplaudida que ha sido traducida a quince idiomas. El mismo camino ha llevado <em>Las primas</em>, publicada en nuestro país por Tusquets en 2021, de <strong>Aurora Venturini,</strong> así como la novela de <strong>Gabriela Cabezón</strong> <em>Las aventuras de la China Iron</em>, o la de <strong>Sol Fantin</strong> titulada <em>Si no fueras tan niña. Memorias de la violencia.</em> La reacción a esta censura solo puede ser comprar estos libros, como ha pasado con el de <em>Cometierra</em>, que se encuentra en estos momentos prácticamente agotado.</p><p>Ya saben, si quieren ustedes regalar libros escritos por mujeres en estas fiestas tan propensas a ello, aquí tienen una buena muestra. Hay muchos más libros y autoras que han publicado este año, eso seguro, pero he hablado de lo que tengo entre manos. Y si encuentran en las estanterías cualquier título de una autora, piensen que hasta llegar a ser publicado el filtro ha sido tan exigente, que merecerá la pena adquirirlo. Felices fiestas y un 2025 más igualitario. Ganamos todos.</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2024 10:30:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una buena cosecha: las escritoras del 2024]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Mujeres,Feminismo]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Lola López Mondéjar: "Nos hemos convertido en fuentes gratuitas de datos para las empresas digitales"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lola-lopez-mondejar-hemos-convertido-fuentes-gratuitas-datos-empresas-digitales_1_1896974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f80d1cd6-6677-462b-8a91-72e16c603373_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lola López Mondéjar: "Nos hemos convertido en fuentes gratuitas de datos para las empresas digitales""></p><p><strong>Lola López Mondéjar</strong> acaba de ganar el Premio Anagrama de ensayo 2024 con un libro titulado <em>Sin relato</em>, que lleva como subtítulo <em>Atrofia de la capacidad narrativa y crisis de la subjetividad</em>. En él disecciona cómo altera nuestras incautas mentes humanas toda la digitalización de la sociedad, cómo nos embrutece de un modo peculiar. No es que antes no haya habido alienación mental, es que la de ahora tiene unas características que la escritora se encarga de mostrarnos. Hay que agradecer a la editorial Anagrama que se haya fijado en él, por la capacidad de plantear problemas, por hacer pensar y repensar. Es de esos libros que hay que leer despacio, volver a él e incluso disentir, como me ha ocurrido en algunos momentos, pero encantada por la “fricción” que puede generar en mí o en otros lectores, y por ayudarme a profundizar.<strong> Lola López Mondéjar</strong>, aparte de ser escritora es, además, psicoanalista, con lo que aúna la calidad literaria con las teorías que sustentan su tesis en este libro. </p><p>El libro consta de 25 capítulos, entre los cuales yo destacaría el que trata <em>sobre El deseo mimético, el de la Pasión por la ignorancia, El mundo digital, El psicoanálisis como narrativa, Sin relatos globales, </em>o el de <em>Hombres y mujeres</em> <em>huecos</em>. También son interesantes los últimos capítulos. No significa esto que sean los mejores, sino los que más me han impactado o donde la autora se expresa como la gran narradora que es.</p><p>Es tal la cantidad de temas que propone y sugiere que daría para realizar un seminario, más que una entrevista o una reseña. Por las páginas aparecen los nativos digitales y las consecuencias en la formación de todos los jóvenes adictos a las redes sociales, a los móviles, a los TikTok, Instagram, YouTube, etc. También analiza los cambios que empiezan a notarse en la sociedad: el acceso a demasiada información, que no formación, el cambio en las estructuras familiares, en el aprendizaje, en la percepción de los problemas. Aunque algunos los percibo de otra manera, creo que es necesaria una reflexión profunda sobre todos ellos, para que nos ayude a estructurar nuestro cerebro frente a los nuevos retos y desafíos, frente a la rapidez con que los hechos pasan y ocurren, frente a los nuevos retos tecnológicos que surgen constantemente y que cuesta asimilar. De ello depende nuestro futuro como especie.</p><p>Según la autora, hay toda una serie de condiciones y facultades de lo humano que están en riesgo:</p><p>Como los temas son muy complejos y una es una lega en materia de psicoanálisis y psicoterapias, he preferido preguntarle a la autora para que sea ella quien aclare algunas de las preguntas que la lectura del libro me ha suscitado.</p><p><strong>Para comenzar, ¿qué relación hay entre el título, </strong><em><strong>Sin relato, </strong></em><strong>y la ilustración de su portada, ese loro que despliega un ala amarilla a la que le falta una pluma? </strong></p><p>Desde la industrialización, la humanidad ha sufrido un proceso de aceleración que ha producido efectos profundos en nuestro psiquismo. Efectos que se han multiplicado con la universalización de la digitalización del mundo en los inicios del siglo XXI. Desbordados por la información, que nos lleva de un contenido al otro, poco a poco se produce una disminución progresiva de nuestra capacidad de atención y, con ella, un vaciamiento de nuestro mundo interno, despoblado de experiencias que marquen la memoria (que necesita de representación y de tiempo para establecerse). La atrofia de nuestra capacidad narrativa, la dificultad de establecer un relato con sentido sobre nosotros mismos, es un efecto de estos procesos. Nos convertimos así en loros estocásticos que emiten un bla, bla, bla imitativo, sin saber realmente lo que dicen. Se trata de una producción de subjetividad que no es inocente, sino procurada abiertamente por las grandes plataformas digitales, el capitalismo digital, que pretenden convertirnos en ciudadanos acríticos y sumisos, meros consumidores, lo que supone un auténtico peligro para nuestras democracias.</p><p>Los efectos sobre la salud mental de este sistema son enormes, pues nos convertimos en hombres y mujeres irreflexivos, actuadores, que sufren un malestar que solo pueden  expresar en síntomas, sin saber cómo relacionarlo con su biografía. Nos convertimos en ciudadanos fácilmente manipulables.</p><p><strong>En el libro habla unas veces de capitalismo digital, otras veces de capitalismo de vigilancia. ¿Qué diferencia ve con el capitalismo neoliberal o el capitalismo financiero? ¿Cree que hay un salto en el capitalismo, en su forma de explotación? ¿O es un salto en el terreno cultural?</strong></p><p>El capitalismo digital y el capitalismo de la vigilancia son conceptos que dan cuenta de las transformaciones del capitalismo neoliberal y financiero, posfordista, y que nos ayudan a comprender las transformaciones sociales y culturales de la digitalización. Ambos ponen el acento en cómo nos hemos convertido en gratuitas fuentes de datos para las empresas digitales. Nuestra atención es la materia prima que extraen las grandes plataformas (GAFAMI: Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft e IBM) para su beneficio. El concepto de capitalismo de la vigilancia le permite a<strong> Soshana Zuboff </strong>insistir en las transformaciones individuales que trae consigo nuestra aceptación sin resistencia a la exposición de nuestra intimidad a cambio de los beneficios que nos proporcionan las redes, que acaban modificando nuestras decisiones individuales y colectivas.</p><p>Hemos pasado del mundo de la vigilancia opresiva a la exposición voluntaria de nuestra vida. Los lectores de más edad recordarán todavía la oposición de la izquierda a la instalación de cámaras de vigilancia en las calles, algo que hoy no levanta las protestas de casi nadie.</p><p>Respondiendo a si se trata de un salto del capitalismo en su forma de explotación diría que sí, que el carácter camaleónico del capitalismo ha adoptado formas nuevas de opresión y de incitación al consumo, ampliando su campo extraccionista a nuestro mundo interior. No solo se trata de un salto cultural, sino una extensión de la explotación capitalista a la atención, y una consecuente colonización de la mente de los ciudadanos, tomados como materia prima.</p><p><strong>Háblenos de la identidad narrativa y su relación con la flexibilización del mercado laboral. ¿Cree que este fenómeno es nuevo? </strong></p><p>La identidad narrativa es el origen de la creación dinámica de la subjetividad. Un objetivo que recorre los ideales del ser humano desde el oráculo de Delfos, <em>Conócete a</em> <em>ti mismo</em>, hasta la Ilustración, y el precepto kantiano de<em> atrévete a pensar</em>. Se trata de interrogar la identidad mimética, lo dado por la familia y el entorno, para construir una identidad siempre en proceso, que integre pasado, presente y futuro en busca de un sentido para nuestra vida.</p><p>Cada sistema económico fomenta e inhibe determinados tipos de individualidad. La flexibilización del mercado laboral, como ha demostrado Richard Sennett, impide la concepción de un sí mismo integrado. Por una parte, porque la energía ingente que ha de destinarse a la supervivencia resta fuerzas para la construcción de una interioridad dinámica, dado que nuestra energía es limitada; por otra, porque la flexibilidad del mercado laboral dificulta enormemente la construcción de una vida trascendente, es decir, que pueda proyectarse en un futuro. Los jóvenes precarizados no pueden pensar en tener una casa, en hijos, y esta incertidumbre les afecta en lo más íntimo. </p><p>El proceso empieza con la industrialización y crece a medida que el sistema se hace más cruel y deshumanizado, como sucede hoy con empresas de reparto como Uber o Glovo, que infligen los derechos conquistados por los trabajadores desde hace décadas. Pero también contribuye a esta fragmentación de la identidad el abuso de los contratos temporales que sufren los trabajadores sanitarios, o las injustas condiciones de trabajo de la hostelería, o las condiciones de vida de los jornaleros del campo, por citar solo algunos ejemplos. Condiciones que podríamos identificar como formas modernas de esclavitud laboral, en muchos casos.</p><p><strong>¿Hay una nueva masculinidad tóxica o es que ahora aflora debido también a los avances del feminismo? </strong></p><p>La masculinidad hegemónica, profundamente patriarcal, siempre ha sido tóxica porque las características de la virilidad son sinónimo de violencia real y simbólica, pues comporta un uso de la mujer como objeto que satisface los deseos y necesidades del hombre. El avance del feminismo ha producido en muchos hombres, despojados simbólicamente de sus privilegios y derechos, un retroceso hacia los valores tradicionales, movidos por la incertidumbre que el colapso de los beneficios de que gozaban ha supuesto; teóricamente al menos, como ideal social hegemónico, hoy las sociedades occidentales defienden la igualdad entre los sexos, y muchos varones no saben cuál es su lugar en este contexto, por lo que su identidad de género se ha desestabilizado. Algunos han iniciado un proceso de desidentificación de los valores tradicionales para explorar formas nuevas, pero la gran mayoría ha regresado a las viejas costumbres, a una masculinidad reactiva a los avances del feminismo que pretende mantener la dominación sobre la mujer.</p><p><strong>Me ha gustado mucho lo de la justicia restaurativa como reivindicación de la agenda feminista, ¿puede hablar sobre esto? </strong></p><p>Nuestra justicia está basada en un sistema punitivo de castigo al delincuente, al agresor, un sistema que el feminismo de la segunda ola interrogó poniendo el foco no solo en la reparación del daño de la víctima, sino en transformar las condiciones estructurales que dan lugar a la violencia, de manera que se apunta a la prevención de nuevos delitos. La justicia restaurativa devuelve el conflicto a la comunidad e intenta que sea esta quien lo gestione, mientras que la justicia punitiva lo pone en manos de la institución de justicia, y cree que la víctima está reparada con el castigo al agresor. </p><p>La justicia restaurativa se ocupa de la víctima y del perdón y la transformación del agresor. En España hay algunos ejemplos de este nuevo paradigma que, sin embargo, no cuenta con el apoyo de todo el feminismo, que entiende que aplicarla a los delitos sexuales vuelve a poner a las mujeres en un lugar subordinado.</p><p>El problema, a mi entender, es que el punitivismo ha calado en las redes de formas múltiples, redes sociales que polarizan, radicalizan y dificultan pensar. Lo vemos en la cultura de la cancelación, o en el linchamiento al que se somete rápida y reactivamente a quienes son acusados de comportamientos sexuales que no sabemos a priori si son delictivos. Sin juicios, vulnerando la presunción de inocencia, confundiendo lo reprobable, que lo es por machista, por torpe, por desconsiderado, con lo condenable.</p><p>Las reacciones punitivistas polarizan la sociedad simplistamente en víctimas y agresores, infantiliza a la víctima y la descarga de responsabilidad. Hay un concepto freudiano, retomado luego por <strong>Lacan</strong>, “la rectificación subjetiva” que se basa en una pregunta fundamental también para la construcción de una subjetividad propia: “¿Cómo participa usted en aquello de lo que se queja?”, que contribuye a crear una subjetividad responsable.</p><p>Creo que sería muy útil aplicar la rectificación subjetiva en una sociedad que simplifica los conflictos e identifica con prisa determinados chivos expiatorios donde proyectar todo el mal que nos aflige, eliminando nuestra responsabilidad en él.</p><p><strong>¿Cómo y por qué pone el capitalismo digital en peligro las democracias? </strong></p><p>El capitalismo digital está enfocado a la supresión de la subjetividad de los ciudadanos, disminuye nuestra reflexividad al capturar la atención que es imprescindible para pensar en profundidad y construir un pensamiento crítico. El capitalismo digital nos hace iguales, consumidores guiados desde fuera, vaciados de intimidad. Se basa en incrementar la tendencia de nuestro cerebro a huir de la complejidad hacia caminos más sencillos, lo que nos lleva a la polarización. Los algoritmos de la tecnología digital nos aíslan en comunidades que se nutren a sí mismas, sesgo de confirmación, cámaras de eco, propensas a soluciones reactivas, como sucedió con el asalto al Capitolio o al Congreso de Brasil, como sucede con las respuestas de odio que incendian las redes rápidamente, auténticas cazas de brujas que van en contra de los pilares de nuestro Estado de derecho. </p><p><strong>¿Puede hablarnos algo de la Función Autor? </strong></p><p>La Función Autor es un concepto que desarrollé en mi trilogía sobre los procesos creativos, que apunta hacia esa construcción de la subjetividad a la que hemos aludido antes. El autor se autoriza, de <em>autoritas,</em> a crear su propia subjetividad y su propia obra, tomando en cuenta lo dado, la tradición literaria, pero dialogando críticamente con ella. Sería lo opuesto a la identidad mimética de la que hablo en <em>Sin relato.</em> Una identidad que copia los eslóganes sociales y se deja llevar por ellos sin resistencia alguna. En el libro pongo como ejemplo, siguiendo a <strong>René Girard</strong>, a <strong>Don Quijote</strong> y su revelación final: ya no quiere ser caballero andante como <strong>Amadís de Gaula</strong>, nos dice, sino que entiende que él es <strong>Alonso Quijano</strong>. </p><p>Hoy se estimula este tipo de identidad mimética, que tiene que ver con el fetichismo de la identidad de <strong>Zygmund Baumann</strong>, de consumidores acríticos y sumisos, guiados desde el exterior, fácilmente manipulables e influenciables, y no la construcción de una Función Autor, una identidad narrativa y autorreflexiva, más dueña de su atención, capaz de pensar críticamente. Los mediadores de nuestro deseo ya no son los caballeros andantes, sino los y las <em>youtubers </em>o <em>tiktokers</em>, que canalizan nuestro deseo hacia el consumo y el dinero.</p><p><strong>¿Explica esto el auge de la autoficción o la autobiografía en la literatura? </strong></p><p>Mi hipótesis sería que, así como en el siglo XVI surgió la novela y el autorretrato al retirar la mirada hacia dios, que guiaba a los hombres hasta la edad media, y ponerla en el hombre, el incremento de la autoficción, de la literatura del yo y la autobiografía podrían ser la reacción de algunos autores a una sociedad donde predomina un yo que se jibariza, se homogeniza y se disuelve. Volver a un yo narrativo para contar lo que somos singularmente, en un esfuerzo para no perdernos en la homogenización, estaría, de forma consciente o inconsciente, en el origen de esta tendencia.</p><p><strong>¿Cree que puede haber una reparación a través de la escritura</strong>?</p><p>Sí, creo que la escritura es reparadora tanto si se emplea como simple expresión como si se practica con ambición literaria. En ambos casos sostiene un esfuerzo por construir una subjetividad en proceso y pone palabras a las emociones, impidiendo el pasaje al acto y ampliando el mundo interior. La escritura edifica una isla interna, que nos ordena y protege de las inclemencias del mundo, poniéndonos al abrigo.</p><p><strong>Hay un momento en el que plantea que los únicos relatos globales que mantienen su vigencia son el feminismo y el ecologismo. ¿Cree que el psicoanálisis, como el resto de la sociedad, necesita repensarse desde esas otras dos perspectivas? </strong></p><p>El feminismo ha ganado en Occidente la batalla de los ideales, y el diagnóstico del ecologismo sobre la crisis medioambiental es una evidencia que se presenta cada día ante nuestros ojos con más rotundidad, a pesar de los intentos de los negacionistas que pretenden que el mundo es el mismo que era antes de la era industrial, y niegan el origen antropogénico de la crisis, es decir, que ha sido causada por el ser humano.</p><p>Frente al peligroso, letal, deterioro medioambiental la “heurística del temor” desarrollada por <strong>Hans Jonas </strong>habría de ser un principio irrenunciable. En su libro clave, <em>El principio de responsabilidad,</em> <strong>Jonas</strong> defiende que “hay que dar mayor crédito a las profecías catastróficas que a las optimistas”, puesto que en los grandes asuntos que ponen en riesgo la humanidad hay que correr pocos riesgos, y en los que ponen en juego la vida de todos nosotros no podemos permitirnos ningún error. Esta <em>heurística del temor</em> debería haberse aplicado, por ejemplo, en la reciente Dana que ha asolado parte de la comunidad valenciana, un principio de prudencia necesario, aplicable a escala universal. Pero no se hizo, y no se hace normalmente. La crisis medioambiental estaba anunciada desde hace décadas, los científicos sufrieron y sufren el <em>síndrome de </em>Casandra, anunciaban la verdad venidera pero nadie les creía. Aún no les creen. En fin. Son relatos globales que tienen dificultad para implantarse, a pesar de su verdad. Como ideales, son mayoritarios, pero esto no se traduce en los cambios personales y colectivos que serían necesarios. </p><p>No es fácil en este mundo que nos tiene encadenados al consumo <em>cambiar la vida</em> y asumir un necesario <em>trauma benéfico del límite, </em>como propongo en el libro. Ningún partido está dispuesto a asumir un programa que limite el consumo porque saben que no sería votado.</p><p><strong>¿Afectaría eso a sus conclusiones?</strong></p><p>El<strong> </strong>psicoanálisis más contemporáneo incorpora los debates feministas y ecologistas, entiende al sujeto como producto de un medio social determinado, y elabora teorías para dar cuenta de él. Lo hacen así analistas de todo el mundo. El psicoanálisis que se conoce y difunde se ha vulgarizado y esclerotizado, reduciéndose a algunos conceptos freudianos que están cuestionados para la mayoría de los psicoanalistas, como la envidia de pene, que no se entiende hoy como envidia del órgano masculino, sino de las prerrogativas de las que ha gozado siempre la masculinidad. El complejo de Edipo también se ha ampliado con otras dinámicas que dan cuenta de las transformaciones de la paternidad misma, y su lugar central se ha desplazado para dar espacio a otras motivaciones humanas, como el apego. </p><p><strong>Aceptando el peligro que tiene el uso de las redes sociales y de las tecnologías digitales, con sus consecuencias en la merma de las capacidades cognitivas, ¿no crees que es aún demasiado pronto para poder estudiar en realidad los efectos y consecuencias, tanto positivas como negativas? </strong></p><p>No lo creo, no, mi libro recoge una extensa bibliografía que da cuenta de los efectos de la digitalización. Estamos ante una mutación antropológica de grandes proporciones, y no sabemos qué seres humanos surgirán de estas nuevas condiciones de socialización. He llamado <em>cyborgs </em>psíquicos a esta nueva especie, si se me permite la exageración literaria, que pasa más tiempo de su vida delante de las pantallas que en interacciones humanas. Si en el siglo pasado la mayoría de nuestras interacciones eran presenciales, en el año 2024 el 60% de nuestro tiempo libre lo pasamos online, con los efectos psíquicos que trato de explicar en mi ensayo.</p><p><strong>¿Cómo podría revertirse esta situación?</strong></p><p>Los últimos capítulos del libro intentan responder a esta difícil pregunta. Desde luego hay que establecer dietas digitales, como ya están promoviendo asociaciones de profesores y padres en Cataluña, por ejemplo, propuesta que se extiende por otros lugares del Estado.</p><p>Volver a la presencialidad y a la <em>fricción</em> (un concepto que expongo en el libro siguiendo a <strong>Anne L. Tsing</strong>), a las relaciones personales nunca ausentes de conflicto. A gestionar esos conflictos en base a una diplomacia de las interdependencias, de la que nos habla <strong>Baptiste Morizot</strong>; a colocar lo humano y lo no humano, el mundo de lo vivo, en el centro de las políticas, no el dinero y el beneficio. Hay que promover una humanización de las relaciones mercantilizadas que no han cesado de deshumanizarnos.</p><p>El problema es que todo eso ya nos parece una utopía, porque no vamos por ese camino, y que los acontecimientos de los últimos años, guerra de Ucrania, genocidio en Gaza, el reciente triunfo de Trump en EEUU, no ayudan al optimismo.</p><p>(<em>Sin relato</em>, de <strong>Lola López Mondéjar</strong>, se presenta el jueves 14 de noviembre en la Central de Callao, a las 19 horas. La entrada es libre. Si alguien no puede acudir, que compre el libro igualmente, lo lea, reflexione y profundice en los males de nuestro tiempo. Viene muy bien pensar, más en los tiempos que corren. Más con Trump en el poder).</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Nov 2024 20:00:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lola López Mondéjar: "Nos hemos convertido en fuentes gratuitas de datos para las empresas digitales"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Nuria Labari: "Un libro de cuentos requiere una disposición erótica con la vida y con el mundo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nuria-labari-libro-cuentos-requiere-disposicion-erotica-vida-mundo_1_1875814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/327fbeaa-42d0-4e79-99fe-1628681275d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuria Labari: "Un libro de cuentos requiere una disposición erótica con la vida y con el mundo""></p><p>Tras tres novelas y varias maternidades, algo que me parece admirable, la escritora cántabra <strong>Nuria Labari </strong>acaba de presentar en Madrid, en la librería Alberti, su nuevo libro de cuentos, <a href="https://paginasdeespuma.com/catalogo/no-se-van-a-ordenar-solas-las-cosas/" target="_blank"><em>No se van a ordenar solas las cosas </em></a><a href="https://paginasdeespuma.com/catalogo/no-se-van-a-ordenar-solas-las-cosas/" target="_blank">(Editorial Páginas de Espuma, 2024)</a>. Me he encontrado con seis cuentos muy sugerentes, de los que se quedan rondando en la cabeza, con historias distintas, pero me ha dado la impresión de que tenían un hilo común: la<strong> </strong>desubicación, la falta de lugar en el mundo y la necesidad de buscarlo; personajes erráticos que al entrar en contacto con otros seres humanos generan nuevas formas de relación. Y, quizá, en ese tipo de relaciones nuevas, reside la esperanza en estas historias. </p><p>Son seis cuentos de entre veinte y treinta páginas. Últimamente estoy leyendo varios libros que se acercan a ese formato, cuentos, sí, intensos, sí, pero que ganan en profundidad psicológica, donde el lenguaje juega un papel primordial, entendido como distintos idiomas para comunicarnos en un mundo global como éste. Así, el lenguaje de un joven que se comunica con una amiga, en <em>Como si te hubieras olvidado del sentido de vivir</em>; el marroquí que le enseña a su profesora de español palabras claves en tamazight<em>,</em> su lengua materna; las palabras en idish del último cuento… Todos ellos marcándonos la necesidad de comunicarnos pese a que el mundo se trastoque, pese a que no sepamos el lugar que habitamos ni a quién o a qué pertenecemos.</p><p>El libro se abre con <em>Dios solo entiende palabras esdrújulas</em>, una gran historia de dos mujeres, un cuento atávico, cuasi animal, como ve la narradora a la boliviana que cuida de sus hijas mientras ella trabaja, mujer jaguar, con la sabiduría ancestral de la tierra, con astucia y protección felina, con remedios caseros con los que cuida a las tres. Ella, la inmigrante, que tuvo que renunciar a cuidar a sus hijos, que se quedaron allá, cuida de unas niñas supuestamente de clase media, y las quiere casi como si fueran suyas. En él nos va dejando entrever la dureza de la emigración, la necesidad que tenemos de todos ellos, la simbiosis final que se produce entre dos mundos, encarnada en estas dos mujeres. </p><p>El ultimo cuento, <em>No soy un alte kaker</em> me ha parecido el más filosófico, el de un hombre mayor que cuando se le estropea la lavadora con la ropa dentro, hace un repaso de su vida, de sus facetas, de sus raíces judías, palabras aprendidas que ahora se vuelven vergonzantes ante lo que pasa en Palestina.</p><p>Entre estos dos cuentos que abren y cierran muy bien el libro, hay un pequeño universo de historias que la autora nos brinda, desde la obsesión de un joven al que no le gusta su físico hasta la ausencia que se produce tras la muerte de una pareja por cáncer. O la inquietante excursión en <em>Nunca te fíes de mí,</em> con los recelos a los extraños, sin ver que el enemigo está dentro.</p><p>No obstante, es mejor es escuchar a la autora a través de las preguntas que le hice:</p><p><strong>En algún lugar he leído que el cuento es para ti como un enamoramiento intenso y la novela como un matrimonio. Después de tres matrimonios, ¿se necesita sentir ese enamoramiento, esa pasión intensa y corta, como si fuera un amor de verano?</strong></p><p>Si te refieres a las novelas que he escrito después de mi primer libro de cuentos, la comparación es complicada, porque un matrimonio requiere un enamoramiento muy intenso. Lo que intento decir es que un libro de cuentos requiere siete de esos enamoramientos. Quizá cada novela sea un flechazo, pero cada cuento lo es también. Escribir un libro de cuentos requiere, para mí, una disposición erótica con la vida y con el mundo. Un erotismo continuado que no culmina en un solo objeto sino un diálogo constante con el deseo y la seducción que es para mí la escritura. En ese sentido, seis cuentos, seis flechazos superan ya los tres flechazos de mis novelas, en número. No basta con sentirlo y actuar con la voluntad y determinación que la escritura precisa. Sino que la erótica del cuento precisa sentirlo una y otra vez, con voces diferentes, con personajes muy distintos. Es un género apasionante, en todos los sentidos. </p><p><strong>Son seis cuentos de tiempo medio, en torno a las 20 páginas o algo más. ¿Es un formato en el que te encuentras cómoda? ¿Qué gana frente a la intensidad de los que son más cortos?</strong></p><p>No lo sé. Tampoco tengo claro que la intensidad tenga que ver con la longitud de las historias. En mi caso, a cada historia que tengo que contar le doy el espacio que siento necesita, ni más ni menos. Para eso es importante saber qué zonas se quieren iluminar, cuáles no. Qué va a brillar, qué va a gritar y qué elementos de la narración hablarán desde el silencio. No he medido la longitud de estos relatos. Si son relatos es para mí por la poética que los articula. Podrían ser incluso más largos en este sentido. </p><p><strong>El título obedece a uno de los cuentos, y a su vez está robado de Wislawa Szymborska, refiriéndose a lo que queda después de una guerra. Pero en este caso es utilizado para un amor intenso y corto, un romance entre Amin y su profesora de español. ¿Qué tienen que ordenar los protagonistas, el mundo, su propia soledad, su lenguaje específico?</strong></p><p>El poema de Szymborska aparece en el relato que es una historia de amor y también de guerra, pues es la historia entre un inmigrante marroquí que ha llegado sin papeles a España y una mujer blanca de clase acomodada. Su propio origen marca ya una gran distancia entre ellos y una violencia. Son personajes que se enamoran pero lo hacen en un mundo en guerra. Creo que por eso aparece Szymborska en un momento del relato. Después, el verso se convierte en título del libro precisamente porque se trata de cuentos para corazones desordenados, por así decir. Si usted tiene el alma en orden, no se acerque a este libro. Si siente que su mundo está en orden, aléjese. Todos los protagonistas de estas historias tienen en común que luchan por encajar en el relato del mundo que les ha tocado y en el de sus propias vidas. Y tanto lo uno como lo otro se les da fatal. </p><p><strong>El libro abre con un cuento </strong><em><strong>Dios solo entiende palabras esdrújulas, </strong></em><strong>el más atávico de todos y cierra con </strong><em><strong>No soy un alte kaker</strong></em><strong> que es el más filosófico. Entre medias está todo un mundo. ¿Quisieras contar algo de su orden y su composición?</strong></p><p>La verdad es que ordenar un libro de cuentos es tarea complicada, precisamente porque debe funcionar como un reloj aunque no sea evidente, pero si algo cambia de lugar o de sitio todo se desmorona. La primera frase del libro es: “Tengo delante las puertas de los armarios de una cocina que no es la mía”. La última dice: “Pero lo cierto es que el día está a punto de empezar”. Entre medias, en efecto, cabe o debería caber un mundo, al menos la música del nuestro. La cuestión para mí ha sido ser capaz de escuchar esa música y colocar las voces en el lugar correcto para que el resultado final no sea el ruido habitual. Necesitaba esa escucha y ha sido muy sanador dedicarle tiempo a la misma. Ojalá lo sea también para los lectores y lectoras. </p><p><strong>De estos “enamoramientos” o cuentos que has escrito, ¿con cuál te quedas y por qué?</strong></p><p>Me quedo con los seis, claro está. Porque en realidad todos y cada uno son necesarios en el engranaje. Había otro cuento inédito, otros en realidad que nos planteamos incluir pero no podían estar aquí. Es muy delicado para mí elegir cuándo un cuento ha de estar o no en un libro. He tardado quince años en publicar un volumen de cuentos, así que no hay nada casual en la elección de cada uno. Me responsabilizo de todos ellos. Con todo, entiendo la pregunta pero debo decir que no tengo un favorito y que los lectores que voy escuchando tampoco tienen uno claro. Curiosamente, cada quien tiene un clarísimo favorito. El de Juan Casamayor, mi editor, me sorprendió muchísimo, no diremos cuál es. No sé. Está el malestar general en el que vivimos y después el particular de cada uno. Estos cuentos son reflejo de ese estado de cosas pero también, a veces, si hay suerte, de algo íntimo dentro de nosotros que no está donde debería. En mi caso, nada está del todo en su sitio. Por eso leo tanto. Y por eso también escribo. </p><p>(Esperaba esa respuesta, es como una madre que nunca dirá cuál de sus hijos es el favorito. Pero yo sí lo tengo: lean ustedes el primer cuento, <em>Dios solo entiende palabras esdrújulas,</em> y quedarán cautivados para leer el resto).</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Mapas de asfalto</em>' <em>(Menoscuarto), que se publicará el próximo 21 de octubre. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Oct 2024 19:00:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Nuria Labari: "Un libro de cuentos requiere una disposición erótica con la vida y con el mundo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevista,Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¡Chicas, vamos de Feria!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/chicas-feria_1_1809729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1590341-4621-4354-b7ca-a1b16221a821_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Chicas, vamos de Feria!"></p><p>Como es tradición desde hace tiempo, un grupo de mujeres amigas, con mochilas de ruedas, para aprovisionar nuestra despensa anual, vamos como los titiriteros, para leer sueños y miserias en una nueva edición de la Feria del Libro de Madrid, la número 83. Cada una hace su propia lista de lo que quiere comprar, lo imprescindible, lo que se ha ido apuntando y en una tarde, a ser posible de diario, porque los fines de semana es muy difícil explorar en las casetas, nos lanzamos a recorrer de principio a fin el recinto. Aunque este año está dedicado a Literatura y Deporte, se celebrará también el día de <strong>África,</strong> uno de los continentes narrativos más poderosos y aún por descubrir, de los 54 países que forman el continente. Por ello es un buen momento para acercarse a sus literaturas, quienes no lo hayan hecho ya, o para profundizar en ellas, los que tengan algún conocimiento. Y como para mí África tiene nombre de mujer me centraré en ellas. </p><p>Buen momento para hacer un repaso o acercarse a la literatura: <strong>Chimamanda Adichie</strong>, la más conocida, la punta de lanza, que consiguió primero reconocimiento en su Nigeria natal antes de lanzarse al mercado internacional, con <em>La Flor púrpura, Medio sol amarillo, Algo alrededor de tu cuello</em>. Tiene otros, pero estos libros son los que más me han gustado de ella. </p><p>Quien no haya leído a <strong>Mariama Bâ</strong> y su <em>Carta más larga</em>, que no ceje en el empeño de buscarla hasta que la encuentre y, tras su lectura, pensará, como lo hice yo: "¿cómo he podido estar sin leer esto antes?" ¡Con qué sutileza se puede escribir sobre la poligamia, la subordinación de la mujer, las ansias frustradas de una generación que luchó por la independencia!  </p><p>Como un libro lleva a otro, en mis manos han ido cayendo libros referenciales de la literatura escrita por mujeres: <strong>Tsi Tsi Dangaremga</strong> y sus <em>Condiciones nerviosas</em>, <strong>Buchi Emecheta</strong>, con <em>Las delicias de la maternidad</em>; <strong>Aminata Forna</strong>, con <em>La memoria del amor o El jardín de las mujeres</em>. <strong>Bessie Head</strong> y su magnífica obra única <em>Nubes de lluvia</em>. Todas ellas me abrieron el apetito y he ido cultivando novedades, altamente recomendables, que tampoco van a decepcionar, lo garantizo: <strong>Agnes Agboton</strong> y su <em>Más allá del mar de arena</em>, con la ventaja de estar escrito en nuestro idioma. <strong>Oyikanan Braithwaite</strong>: <em>Mi hermana, asesina en serie, El bebé es mío</em>. <strong>Ama Ata Aidou</strong>, y su libro <em>Nuestra hermana aguafiestas</em> o<strong> Noviolet Bulawayo:</strong> <em>Necesitamos nombres nuevos</em>. Descubrí a <strong>Yaa Gyasi </strong>y su <em>Volver a casa,</em> de las novelas imprescindibles. Viajé también con el vecindario de <strong>Lilia Momplé</strong> y en su novela <em>Neighbours</em>.  De Guinea ecuatorial, podéis buscar el libro de <strong>Trifonia Melibea Obono,</strong> <em>Yo no quería ser madre</em>, título que ya marca su contenido feminista.</p><p>Para adictos a la novela negra, les diré que encontré tres joyitas, una trilogía de <strong>Malla Nunn</strong>, ambientada en la Sudáfrica del apartheid, la mejor manera de conocer lo que fue aquello: <em>Benditos sean los muertos, Que los muertos descansen en paz, Un hermoso lugar para morir.</em> Mi última recomendación, aunque hay, seguro, muchas más que no han llegado a mis manos, es para <strong>Akwaeke Emezi</strong>, mujer atrapada en un cuerpo que no es suyo, con dos libros impactantes: <em>La muerte de Vivek Oji</em> y su primer libro, recién publicado, <em>Agua dulce. </em>Y cómo no hablar de cualquier novela corta de la marroquí afincada en Francia <strong>Leila Slimani</strong> o del <em>Cuaderno de memorias coloniales</em>, de <strong>Isabela Figueiredo</strong>. Portugal, tan cerca de nosotros, tan lejos en casi todo.</p><p>La ventaja de la Feria del Libro, al menos para mí, es que se puede pasear por toda una pléyade de editoriales independientes, cuyos libros duran poco en las librerías, pero que traen mucho y muy bueno. También los hay en las grandes editoriales, pero esos libros se pueden encontrar a lo largo del año con más facilidad. Así que, a preparar la mochila, porque se puede cargar de libros para todo el año, con un 10% de descuento. No es que sea mucho, pero algo es algo. Así que, siguiendo con recomendaciones, cambiando ahora de orientación geográfica, en una especie de totum revolutum, hablaré de más libros escritos por mujeres, por si hay alguien, sobre todo lectoras (al parecer a los hombres les cuesta), que quieran adentrarse en ellos. Dejaré muchos en el tintero, soy consciente, pero en este caso, y muchos otros, digo lo de<strong> Fernando Fernán Gómez </strong>en su discurso de ingreso en la Academia de la Lengua: pido perdón, de antemano, a todos los libros que nunca voy a poder leer. Porque me encanta la profusión, que se publique mucho, que pueda escoger, aunque me pierda buenos libros o me pasen desapercibidos.</p><p>Como<strong> </strong>hay que volver a <strong>Virginia Woolf</strong> siempre que se pueda, informo de que en la caseta de Páginas de Espuma se pueden encontrar dos publicaciones nuevas: una recopilación de su correspondencia, titulada <em>Una carta sin pedirla</em>, y ensayos literarios de la escritora, bajo el título <em>El estrecho puente del arte</em>. <strong>Cristina Peri Rossi</strong>, Premio Cervantes 2021 ha publicado un nuevo libro en su editorial de siempre, Menoscuarto:<em> Extrañas parejas</em>. También es de reciente publicación el Premio de Novela Ciudad de Estepona 2023: <strong>Marina Perezagua</strong> y <em>La playa</em>. Muy recomendables son el último Premio Ribera del Duero, <strong>Magalí Etchebarne</strong> y <em>La vida por delante</em>, del que ya hablé, y <em>Visceral</em>, de <strong>María Fernanda Ampuero, </strong>mezcla de ensayo autobiográfico novelado, muy de verdad, un libro escrito desde el corazón, o desde las entrañas, o sea, como su título indica. En estos momentos de la guerra contra Gaza, del genocidio del pueblo palestino, recomendaría vivamente el libro de la "chilestina" <strong>Lina Meruane,</strong> una escritora nacida en Chile de origen palestino: <em>Palestina en pedazos.</em> También recomiendo a <strong>Liudmila Ulítskaya </strong>y <em>Mentiras de mujeres</em>, que acaban de reeditarlo en Anagrama. Si encuentran en la caseta de Eolas un librito pequeño de tamaño, grande de literatura, llamado <em>Tos de perro</em>, de <strong>Julia Otxoa,</strong> recomiendo abalanzarse sobre él y llevárselo, no dejar pasar la ocasión. En esa misma caseta, en la misma editorial, podéis encontrar a <strong>Maya Vinuesa</strong> y su interesante y original libro de relatos <em>Genes a la carta, </em>cuentos futuristas, inquietantes, sobre un tema poco abordado en la literatura. </p><p>De la editorial Tránsito, una bendita editorial dedicada a la literatura de mujeres, recomiendo el último que ha caído en mis manos: <em>Ya casi no me acuerdo</em>, de <strong>Clara Morales</strong>, cuentos en torno a la memoria, la histórica, la personal, de perdedores, personajes olvidados, heridos, derrotados, narrados con gran sutileza. Es su primer libro y espero con ansia el segundo. Me costó encontrar esa editorial, con lo que me gusta, aunque un buen amigo librero me dijo que me asomara a las dos casetas octogonales en medio de la Feria, donde han reunido a pequeñas editoriales que no tienen aún el suficiente número de publicaciones para poder acceder a caseta, número que han elevado, con lo cual se quedan en el limbo octogonal. Allí encontré editoriales como Las afueras, Papeles mínimos o la libertaria La linterna sorda, junto a la editorial ya mencionada, Tránsito, no os la perdáis, chicas, tienen muy buenos libros, yo me traje dos más: <em>Entre los rotos</em>, de <strong>Alaíde Ventura Medina,</strong> y <em>Punto de cruz</em>, de <strong>Jazmina Barrera</strong>. También compré en esa caseta octogonal <em>La lectura es secreto</em>, de mi querida <strong>Rosa Chacel. </strong> </p><p>También sigo recomendando <em>Las malas mujeres</em>, de <strong>Marilar Aleixandre</strong>, que se puede encontrar en la editorial aragonesa Xordica. Si os encontráis con la editorial De Conatus, la que tuvo el acierto de publicar al último premio Nobel<strong>, Jon Fosse</strong>, aparte de leerlo, os recomendaría, de nuevo <em>Oceánica,</em> de <strong>Yolanda González</strong>, una novela ecologista, para los interesados en el tema. También me gustó mucho, en esa misma editorial, <em>Mujer azul</em>, de <strong>Anje Rávik Strugel,</strong> una escritora de Alemania del Este a la que no conocía.</p><p>Por si alguien está interesado, el 15 de junio, sábado durante la tarde, se firmará la antología <em>Si cerca hubiese un mar, </em>en homenaje a<em> </em><strong>Ida Vitale</strong>, organizado por la Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras AMEIS, en edición de <strong>Sonia Aldama</strong>. En el libro se puede encontrar más de 100 autoras e ilustradoras, lo más granado de las letras poéticas y narrativas en castellano. Será en la caseta de la librería Sin Tarima.</p><p>Seguro que se me olvidan muchos y buenos libros escritos por mujeres, pero para finalizar, y como me gusta sacar los pies del tiesto en las tareas encomendadas, hablaré del último premio de la Crítica 2023, otorgado a <strong>Raúl Quinto</strong>, con su novela <em>Martinete del Rey Sombra, </em>una novela ambientada en la época de Fernando VI que trata del arresto masivo de los gitanos que se llevó a cabo en la península por orden del Marqués de la Ensenada. Un episodio oscuro en nuestra historia, un proyecto fallido de exterminio, algo sonrojante de nuestro pasado que conviene conocer y recordar. El racismo contra los gitanos es, en nuestra población, algo endémico que conviene analizar.</p><p>A disfrutar de la Feria, estamos en el ecuador y quedan muchos días por delante. </p><p>______________________</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Cuestión de Tiempo</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2024 19:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Chicas, vamos de Feria!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Magalí Etchebarne: "Ya no puedes decirle a una chica que el canon está hecho solo de libros de hombres"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/magali-etchebarne-no-puedes-decirle-chica-canon-hecho-hombres_1_1802698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/195e1d8c-db02-441b-b386-9796def215e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Magalí Etchebarne: "Ya no puedes decirle a una chica que el canon está hecho solo de libros de hombres""></p><p>La argentina <strong>Magalí Etchebarne</strong> ha sido la última ganadora del Premio Internacional Ribera del Duero a libro de cuentos inédito. Esta convocatoria, organizada por la editorial Páginas de Espuma, está dando a conocer a jóvenes escritoras latinoamericanas que tienen mucha afición por el cuento, algo mejor considerado que lo que ocurre en estas latitudes. Además, este año, la presidenta del jurado ha sido <strong>Mariana Enríquez, </strong>quien, junto a <strong>Brenda Navarro </strong>y<strong> Carlos Castán</strong>, han constituido el plantel de escritores pertenecientes al jurado. En él han estado también, como todos los años, <strong>Juan Casamayor</strong>, director de la editorial, y <strong>Alfonso Sánchez González</strong>, secretario general del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Estos dos últimos con voz pero sin voto.</p><p>Nos encontramos, pues, con <em>La vida por delante</em>, título del libro ganador, que contiene cuatro cuentos de tiempo medio, al estilo de lo que <strong>Alice Munro</strong> desarrolló a lo largo de su carrera literaria, que pueden ser leídos como una novela fragmentada en cuatro partes, cuatro momentos en la vida de una mujer, con la muerte siempre presente, con una estructura similar, en donde se alternan momentos actuales de sus personajes y momentos del pasado. En los tres primeros cuentos, la muerte física es el tema central, con todo lo que conlleva alrededor. El último cuento habla de otro tipo de muerte, la muerte del amor en una pareja. Habiendo tenido la oportunidad de hablar con ella, esto es lo que ha contestado <strong>Magalí Etchebarne</strong> a mis preguntas, que creo que desvelan muy bien el libro, mucho mejor de lo que yo podría hacer:</p><p><strong>Cuando en todos los cuentos ronda la muerte, o es, de hecho, el tema principal de los mismos, el libro, en cambio, se titula </strong><em><strong>La vida por delante</strong></em><strong>. ¿Por qué?</strong></p><p>Originalmente se llamaba <em>La madre, el trabajo, la muerte, el amor</em>. Eran los temas que podía extraer de los cuatro cuentos, fue lo que me di cuenta según avanzaba en la escritura, pero luego lo cambié. El título actual sale del segundo relato de esa frase que aparece y que se usa mucho: mi madre, cuando yo sufría, me decía, "bueno, tiene toda la vida por delante". Siempre me pareció una frase muy amarga y que me dejaba sola, yo no decía nada, porque ¿qué quería decir? Es como decir que no puedes hacer nada. Y en el cuento lo dice un personaje a la chica que está postrada, con la pierna rota, también suena un poco amargo y también la deja sola, porque está atrapada en una situación que la ha dejado trabada. El tema principal de todos los relatos es la muerte, pero la vida insiste. A veces en la tragedia, cuando alguien muere, por ejemplo, cuando ella va a echar las cenizas de la madre muerta, la vida se impone y la protagonista, en la playa, termina acostándose con alguien. Hay un poema de <strong>Sharon Olds</strong>, sobre la muerte de su padre, su padre recién muerto y ella tiene relaciones con el marido; como los chicos están al lado, él le tapa la boca para que no escuchen y el poema dice algo así como que no sabe si se le tapaba la boca porque estaba llorando o gimiendo. Es una imagen de que casi siempre la vida está enredada a la muerte, el sexo, lo mismo que la tragedia a lo cómico.</p><p><strong>¿Cuáles son tus influencias literarias? </strong></p><p>Me gusta mucho <strong>Alice Munro</strong>, la he leído mucho, cómo saca todo de pequeñas situaciones, domésticas, de gente trabajadora. Hay un cuento, que tengo en mi imaginario, como otros, que me hubiera gustado escribir. Uno de esos es <em>Madera, </em>de <strong>Alice Munro</strong>, un relato de una pareja mayor sin hijos y él es leñador. Un día se entera que van a tirar todos los árboles del bosque para construir un hotel. Hay un momento del cuento en que <strong>Alice Munro</strong> se toma la licencia de incluir cuatro páginas sobre las especies y los tipos de árboles y sus características. Ese cuento, lo llevas a un taller literario, y cualquiera te diría: eso sobra, quítalo. Y en cambio, es increíble cómo funciona en el cuento: una descripción tan rigurosa y extensa sobre el bosque y los árboles y sus características, que entiendes lo que significan para ese hombre: no es sólo su trabajo, es algo casi místico. </p><p>Crecí sobre todo leyendo argentinos y sobre todo hombres: <strong>Borges, Cortázar, Sábato, Quiroga.</strong> Llegué más tarde a la escritura de las mujeres. Empecé la carrera de Filosofía, luego estudié Letras, y también me pasaba que, en todas las materias, desde literatura argentina, americana, inglesa, francesa, siempre eran autores masculinos y di con la literatura de mujeres por mis amigas, en los talleres literarios en los que participé. Ya tenía una edad más avanzada. Fue más tarde. Leí a <strong>Manuela Gorriti, Victoria y Silvina Ocampo, Hebe Uhart</strong> y otras. En la Universidad aparecían como escritoras menores, no era explícito, pero si no estaban en el canon o en los libros de texto o no se estudiaban, era implícito. Hace años, cuando cursé Literatura argentina, el plan solo incluía a dos; <strong>Giselda Gambaro y Beatriz Guido</strong>. Nada más. Ahora ha cambiado. Cambiaron las generaciones lectoras. Uno no puede decirle a una chica de 20 años en Argentina que el canon está hecho solo de hombres. Esto se ha producido porque ha habido un cambio en los lectores. </p><p>También me ha influido mucho los cuentistas argentinos y latinoamericanos, porque hay una gran generación dedicada al cuento. Uno intenta dialogar con la literatura de donde es.</p><p>Incluyo cuentistas norteamericanos como<strong> Carver</strong>, o <strong>Claire Keegan</strong>, una autora irlandesa que me gusta mucho. También en ella aparecen una serie de claves de la literatura que se dan en los cuentos de Alice Munro: la clase social, el trabajo, mujeres enfrentadas a lo social, el patriarcado… </p><p><strong>Este libro de cuentos es diferente a lo que nos ha ido llegando sobre la nueva narrativa de mujeres latinoamericanas. Aquí impera el realismo, no lo gótico, o el terror. </strong></p><p>Aquí aparece la muerte, el deterioro, el envejecimiento, que quizá sea en mí una manera de procesar terrores. El otro día leí que a <strong>Fernanda Ampuero</strong> le preguntaban por qué estaba toda una serie de generación de escritoras atravesadas por el terror, y ella decía que las mujeres sabemos del terror, lo que más conocemos es el miedo. A mí me gusta también pensar que las mujeres se están animando a otra faceta: las chicas pueden asustar. Quizá trabajo más en el orden de lo íntimo, de lo que pasa en los vínculos y las casas, que no deja de tener su cuota de espanto, pero no es género.  </p><p><strong>¿Cómo compaginas tu trabajo como editora con la escritura?</strong></p><p>No me cuesta tanto, he escrito siempre, desde chica, y para buscarme la vida me encargué de que los libros estuvieran cerca, porque lo que me gusta es leer. Entre el azar, la suerte y algo de búsqueda mía, conseguí que el trabajo que me da de comer tenga que ver con los libros, leo, leo, y si interfiere en mi escritura es bienvenido, para eso leemos. Necesito del trabajo para vivir, no podría dedicarme exclusivamente a la escritura, conozco poca gente que puede hacerlo, incluso a quien le va bien un tiempo, no significa que le vaya bien siempre, nada es eterno en cualquier faceta artística. Pero mi trabajo no interfiere, lo tengo muy compaginado. En una faceta, trabajo de lectora, y luego, por las noches, escribo. Incluso en mi trabajo llego a leer cosas a las que no hubiera llegado por mi cuenta, me viene bien, aprendo mucho. Además, el trabajo ordena mi vida. La mayor parte del día trabajo y escribo por las noches. Es mi territorio libre, nadie me molesta. También los fines de semana. Para este concurso destiné casi todas las noches, sobre todo al final, con mucha más disciplina de la que suelo tener. Suelo escribir tomando notas que guardo, no me pasa lo del miedo al papel en blanco, porque enseguida tiro de una nota, de algo escrito, tengo muchas cosas empezadas. Es como cuando vas a cocinar, abres el frigorífico y buscas lo que tienes para ver qué puedes hacer. Siempre hay algo de donde empezar. Perlitas que fui recogiendo de la realidad y ahí empiezo. Para la convocatoria me tuve que poner los últimos meses con mucha rigurosidad y pedirme unos días en el trabajo. Pero el trabajo forma una parte central de mi vida. De hecho, estoy acá y puedo hacer esto porque, tras diez años trabajando en Penguin Argentina como editora, podía pedirme un mes sabático, que lo estoy aprovechando ahora</p><p><strong>¿Cuánto tiempo has tardado en escribir este libro?</strong></p><p>Es difícil decirlo, porque hay relatos que arrastro desde hace mucho tiempo, incluso el origen de uno está casi en mi anterior libro de cuentos, es el segundo cuento. Una parte, la germinal, estaba. Pero han sido bastantes años, incluso alguno es de antes de la pandemia. Escribo y no pienso en un principio si es un cuento. Es en el proceso cuando decido: esto va a ser un cuento. De hecho, el primer y tercer cuento estaban unidos y me costó mucho tiempo separarlos. Durante la pandemia, en un taller breve con <strong>Federico Falcon</strong>, me dijo que eran dos historias diferentes. Estaba empeñada en que fuera la misma historia y tardé más de un año en darme cuenta de que tenía razón. Tengo un proceso lento. Hay gente que tiene su escritura más planeada, y puede hacer de un tirón una primera versión del relato. Es una estructura diferente. El pasado para mí funciona como un lugar al que hay que volver para que el personaje se explique y se entienda el por qué de su presente. Me gusta hacerlo porque cuando estoy escribiendo un personaje necesito ir hacia atrás, tengo la sensación de que lo que los personajes tienen está todo en el pasado. En el futuro no. En el último cuento, también, para contar la incomodidad entre ellos, había que contar un pasado que habían tenido mucho más pleno.</p><p><strong>¿Qué diferencia puedes ver entre la narrativa breve europea y la americana?</strong></p><p>No tengo una idea muy clara, quizá en Latinoamérica hay más terror y tendencia a lo gótico, mientras que hay más realismo en Europa. A veces me pregunto por qué, y creo que en Latinoamérica hay una realidad extremada. Las ficciones apenas le suben el volumen y con muy poquito se muestra lo ominosa que puede llegar a ser esa realidad. Quizás sea la gran diferencia hoy. También me sorprende, de todos modos, cómo se lee la narrativa breve acá, lo que escucho, se ve como una consideración menor, y se pregunta eso de "para cuándo la novela". El cuento se ve como un método de aprendizaje para la novela y no es así. En Latinoamérica el cuento es muy fértil. Aquí se ve como un género de iniciación y a mí me parece también que es un género de llegada. De todos modos, según iba escribiendo este libro la pregunta que me hacía era: ¿esto es un cuento? Si lo uno con otro, es una novela. Luego decía, no, esto es un cuento. Me respondía, pero no estuve del todo segura en el proceso. Me pasa mucho lo de ir preguntándome mientras escribo, pero casi es lo que más me gusta de escribir: no saber cómo lo voy a hacer.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>¿Qué tiene de autoficción el libro?</strong></p><p>Menciono al final a mi tía Nora porque utilicé sus recuerdos. Ella era escritora y me gustó usarlo. Los cuentos están escritos en primera persona y la primera persona siempre permite esa confusión, que a mí me gusta. Tengo una anécdota divertida al respecto. En una lectura pública del primer cuento, al finalizar, una poeta se acercó a una amiga y le dijo, no sabía que el papá de Maga había dejado a la madre por una mujer más joven. Mi amiga se rio, porque mis padres murieron juntos. Ese es el placer que encontré desde chica en la literatura, un lugar donde mentir y confundir sobre la verdad. Sí es verdad que hay aspectos que son ciertos. Por ejemplo, en el tercer relato, no eché las cenizas de mi madre, que está en un cementerio, pero lo que sí es verdad es que la cuidé. Y ese cuento solo pude escribirlo porque lo había vivido, no sabía lo que era, hasta entonces, tocar el cuerpo de una madre, un cuerpo decrépito al que cuidar, tras haberme cuidado ella a mí. He podido escribir cuentos sobre la maternidad y no he tenido hijos, pero creo que, en ese cuento, el haber cuidado a mi madre al final, es un corazón de verdad y se nota. De todos modos, el tránsito entre la vida y la escritura me gusta, no me molesta. A veces hay una mirada despectiva en Argentina hacia la autoficción. A mí me encanta. De hecho, llevo una colección en la editorial que es de autoficción. </p><p><strong>¿Qué puede suponer a partir de ahora el haber ganado un premio como el Ribera del Duero?</strong></p><p>Todavía lo estoy descubriendo, es algo muy incipiente. Yo había publicado en 2017 un libro de cuentos que en Argentina tuvo una circulación modesta pero buena y acá salió en Las afueras, una editorial pequeña. Esto es la primera vez que puede circular algo más, con publicaciones en varios países de Latinoamérica. Todavía esto viendo de qué se trata esto de llegar a más lectores y da más vértigo. Un premio es una celebración de mucho tiempo de esfuerzo, pero ahora viene la verdad del libro y es incontrolable lo que pueda pasar.</p><p><em><strong>Magalí Etchebarne </strong></em><em>estará durante un mes en España, presentando el libro en varias ciudades españolas. Firmará en la Feria del Libro de Madrid los días 1, 2, 8  y 9 de junio en la caseta de la editorial Páginas de Espuma.</em></p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Cuestión de Tiempo</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2024 19:00:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Magalí Etchebarne: "Ya no puedes decirle a una chica que el canon está hecho solo de libros de hombres"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Entrevista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria de Gonzalo Martínez Sadoc]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/memoria-gonzalo-martinez-sadoc_1_1791107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1bfa59ab-3362-4408-8d76-4db299fb6ca2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012098.jpg" width="430" height="242" alt="República, exilio y poesía"></p><p><strong>José Jurado Morales</strong></p><p><strong>Editorial Renacimiento (2024)</strong></p><p>La Editorial Renacimiento lleva años desarrollando una sección dedicada al exilio republicano, que conforma una de las mejores colecciones escritas para pensar, repensar y valorar todo lo que perdimos con la guerra civil y el golpe militar del 36. </p><p>Esta vez es el profesor y catedrático de la universidad de Cádiz <strong>José Jurado Morales</strong> quien decide rescatar la vida de un poeta sanluqueño,<strong> Gonzalo Martínez Sadoc</strong>, y lo que fue su vida, similar a la de tantos republicanos que vieron frustradas sus expectativas. Me parece imprescindible recuperar parte de la memoria histórica perdida, de rescatar lo que sigue estando en una especie de limbo que no cuenta, en este caso el exilio exterior, sus vivencias y sufrimientos, ya que a menudo se presenta deformado, incluso entre la izquierda, como gente que "huyó", "salvó el pellejo", "se libró del terror y de las cartillas de racionamiento". Y fue verdad, verdad legítima, pero tuvo un desgarro y una esquizofrenia que sólo los que vivieron esa experiencia saben lo que es. Los avatares y sufrimientos hasta llegar al destino fueron tantos, el trato recibido tan humillante y vejatorio, que, como dice el autor en sus páginas, no lo querría para nadie. </p><p>Una de las mejores cosas que he encontrado en <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/iluminaciones/3065-republica-exilio-y-poesia.html" target="_blank">este libro</a>, mitad ensayo, mitad novela, es la comparación que <strong>Jurado Morales </strong>va realizando entre su vida y la de <strong>Gonzalo Martínez Sadoc</strong>, intentar meterse en la piel de su personaje, como hizo <strong>Max Aub</strong> con<strong> Luis Buñuel</strong>: hacer de él un personaje, y por eso lo llamó novela. En este caso, se dan ciertas similitudes y diferencias que el autor se encarga de destacar: ambos nacieron en Sanlúcar aunque con muchos años de distancia; ambos con inquietudes literarias y poéticas, aunque el exiliado era de familia con posibles, mientras que el autor proviene de clase humilde. A partir de ahí, el enfoque de la investigación llevada a cabo nos conduce al azar y su importancia en nuestras vidas, lo que supone nacer en un momento u otro en la historia de nuestro país. Por más que nos pese lo que fueron los últimos años de la dictadura, la transición, los atentados de ETA, el golpe de Estado del 23F, etc... nada es comparable con una guerra y sus secuelas.</p><p>La estructura del libro es cronológica: comienza con la infancia de <strong>Gonzalo Martínez Sadoc,</strong> su formación, sus raíces familiares y su juventud, en la que ya empieza a militar dentro del amplio abanico de lo que fue el republicanismo, para llegar a militar en el partido comunista al llegar con su familia, una vez muerto el padre, a Madrid, lugar de mayores oportunidades que el lugar donde nació. De allí nos cuenta su matrimonio, el nacimiento del primer hijo, su militancia en cargos, cómo llega a ser funcionario del Ministerio de agricultura y lo que le va ocurriendo a lo largo de la guerra civil hasta la derrota, la pérdida y la huida a Francia. Allí es internado en el campo de concentración de Saint-Cyprien, como miles de españoles, en unas condiciones durísimas. Leyendo el libro me viene a la cabeza lo que fue para muchos republicanos la decepción, el pensar que iban a ser bien acogidos por luchar contra el fascismo y encontrarse, en cambio, con una represión tan brutal que algunos prefirieron volver a cruzar los Pirineos y adentrarse de nuevo en territorio español. Y me viene a la cabeza <strong>Max Aub</strong>, y su <em>Manuscrito Cuervo</em>, y su <em>Diario de Djelfa</em>, dos magníficos testimonios, en claves diferentes, de lo que fue su experiencia en los campos de concentración tras la guerra. </p><p>Es de agradecer la empatía del autor que, siendo de varias generaciones posteriores, sin haber vivido nada de aquello, es capaz de ponerse en su piel, quizá unidos por el amor a la poesía, que <strong>Martínez Sadoc </strong>desarrolló a lo largo de su vida, pese a sus avatares. Esto dice el autor en su libro:</p><p>Dentro de ese ejercicio de empatía, el autor busca otros testimonios que nos acerquen a lo que fue aquella experiencia, hoy tan olvidada. Para ello recoge el testimonio de <strong>Juan Sánchez Sánchez</strong>, que ha dejado unos fragmentos de su paso por el campo de concentración de Saint- Cyprien:</p><p><strong>Gonzalo Martínez Sadoc </strong>consigue escapar, embarcar rumbo a México, gracias a la hospitalidad de aquel pueblo y de la actitud del gobierno de Cárdenas. Será en México donde puede prosperar, donde deja, en sus escritos, testimonio de la acogida dispensada. Pero es de los que regresa. Lo hace en 1968 por primera vez, como turista, qué similitud con<strong> Max Aub</strong>, sólo que la decepción que vivió este último no le acompañó a <strong>Gonzalo Martínez Sadoc</strong> al pisar su tierra natal: sintió tan buena acogida que decidió vender todas sus pertenencias en México y regresar a España en 1970 con poco más de sesenta años. A diferencia de <strong>Aub</strong>, él escribe:</p><p><strong>José Jurado Morales</strong> ha rescatado del olvido un poeta sanluqueño, que yo no conocía y agradezco enormemente el haber realizado esta investigación que ha debido de ser ardua, por la falta de material al respecto. El libro tiene el acierto de añadir unas páginas al final con los poemas más significativos que escribió <strong>Gonzalo Martínez Sadoc</strong>, recogiendo el dolor del exilio o las estampas sanluqueñas. Parece ser que se integró felizmente a su regreso y que tuvo una larga vida y cierta resonancia en Andalucía, lo que resulta gratificante. No todos lo consiguieron.</p><p> Una de las cuestiones que trae la investigación es la ramificación con la que te puedes encontrar. Eso le ha pasado a <strong>José Jurado</strong>, que investiga la vida de los hermanos de <strong>Gonzalo</strong>: <strong>Joaquín</strong>, maestro depurado; <strong>Eduardo</strong>, sargento practicante del ejército republicano, condenado a 12 años y un día de prisión menor y conmutada luego por 8 años de prisión mayor, aunque finalmente es puesto en libertad. Su hermano <strong>Pedro</strong>, condenado a 30 años y un día de prisión mayor por masón, conmutado luego por 12 años de prisión menor, al que salva también la poesía. Cuando consigue la libertad, se exilia a México, donde muere sin haber vuelto a España.</p><p>Solo me queda agradecer a<strong> José Jurado Morales </strong>el haber recuperado una porción de nuestra memoria colectiva, la que deberíamos tener. Pienso a menudo en todo lo que hubiera podido dar de sí este país si toda la gente que representaba lo mejor de toda una generación no hubiera quedado cercenada, oculta, silenciada o asesinada. No deberíamos olvidarlo, no solo por justicia histórica, también para que no se vuelva a repetir.</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Cuestión de Tiempo</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 May 2024 17:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La memoria de Gonzalo Martínez Sadoc]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poetas,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[De la cachetada de Libertad Lamarque a Eva Perón, los lodos de ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cachetada-libertad-lamarque-eva-peron-lodos-ahora_1_1768935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51b52662-7886-4122-a17b-091f5fb63610_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011534.jpg" width="795" height="447" alt="Micaela Agostini. La cachetada"></p><p><strong>Micaela Agostini</strong></p><p><strong>Ediciones Menoscuarto (2024)</strong></p><p>Hubo una cachetada mítica, pero no se sabe si ocurrió o no ocurrió. Es la que, al parecer, le dio<strong> Libertad Lamarque</strong> a <strong>Eva Duarte </strong>antes de que fuera <strong>Eva Perón</strong>, cuando todavía intentaba triunfar en el mundo del espectáculo y, para conseguirlo, realizaba favores a hombres que pudieran influir en su carrera, mayormente militares, por aquello de la época en que le tocó vivir. Lo que sí es cierto fue el enfrentamiento entre la que por entonces era la mejor artista argentina, <strong>Libertad Lamarque, </strong>y una aspirante a actriz. Por ese enfrentamiento en un plató la primera tuvo que exiliarse a México, porque según adquiría peso <strong>Evita </strong>iba haciéndole la vida imposible, de tal modo que dejó su país, pero ese contratiempo, sentirse exiliada de su país, le dio una contraprestación: adquirió mayor proyección internacional y se convirtió en la novia de América.</p><p>Si hay algo que nos ha traído de cabeza a todos los que nos interesa la política, es el peronismo, difícil de entender si no eres argentino, incluso si lo eres, por más que se quiera seguir las noticias de aquel país, por más que amigos tuyos te lo expliquen una y otra vez. Lo que la autora argentina, <strong>Micaela Agostini</strong>, nos propone, a través de esta anécdota, no es tanto narrar la parte de enfrentamiento y enemistad personal de estas dos mujeres, que también, como <a href="https://menoscuarto.es/libro/la-cachetada/" target="_blank">ir contando lo que fue el primer golpe por los militares del GOU en 1943</a>, los primeros reglamentos con prohibiciones absurdas, el papel del teniente coronel <strong>Aníbal Imbert</strong> al mando de la Dirección General de Correos y Telégrafos, el papel de la radio, las censuras, etc. </p><p>Con ese trasfondo, nos va narrando cómo fue creciendo la popularidad de <strong>Perón </strong>a base de golpes de suerte, como el terremoto en San Juan y cómo supo aprovecharlo el militar, haciendo uso además de una planta carismática y casi tanguera, hasta conseguir ganar las elecciones democráticas que se volvieron a celebrar en 1946 y el papel de <strong>Evita </strong>y sus descamisados en aquella victoria, por aquel entonces ya había pasado de amante a esposa. </p><p>No hay que olvidar que la subida al poder de <strong>Perón </strong>coincidió con un momento de bonanza económica de Argentina, propiciada por el papel de abastecimiento que cumplió en la segunda guerra mundial y su filia a <strong>Hitler </strong>y <strong>Mussolini</strong>. Pero una vez acabado este periodo, se acabó también la racha económica, y aunque Perón confiaba en la posibilidad de una tercera guerra mundial para salir de aquel bache, esto nunca ocurrió. Así, en su primera etapa, consiguió una serie de medidas sociales que le hizo ganar el voto de los "descamisados", llamados así por las concentraciones y manifestaciones que se realizaron en el verano austral (nuestro invierno), que llevó a más de uno a quitarse la camisa precisamente como forma de aliviar el calor. </p><p>Aquel periodo acabó, las previsiones no se cumplieron y, según nos cuenta la novela:</p><p>"Los ánimos estaban caldeados en la Buenos Aires de 1945. Los porteños hacían largas colas para comprar keroseno, el precio de los alimentos ascendía como el amor de la <em>starlette </em>hacia <strong>Perón </strong>en una espiral cuyo techo era la infinidad del cielo, y la escasez de combustible comenzaba a afectar al transporte público. Los sectores de la sociedad más enojados con la Revolución del 43 habían sido los liberales, los estudiantes universitarios y los comunistas, quienes habían visto con incrédulos ojos de horror la instauración de la enseñanza religiosa en las escuelas… Sin embargo, aquello no era nada comparado con la encarcelación o muerte de quienes disidían".</p><p>Veamos cómo nos presenta la autora el declive de la prosperidad económica de Argentina paralelo al declive y enfermedad de su primera dama:</p><p>"El deterioro de la salud de <strong>Evita </strong>parecía haber afectado la suerte del país… Se había acabado la próspera racha económica… sus políticas de redistribución, que durante su primera presidencia lo habían consagrado como el rey Midas de los pobres, ya no se sostenía... Como si esto no fuera suficiente, los enemigos de <strong>Perón</strong> veían en la debilitada <strong>Eva </strong>y la crisis económica la gran oportunidad para derribar al gobierno. Desbaratar intentos de golpe se había vuelto tan vulgar para el general y sus aliados como el lujo en el que vivían".</p><p>La autora comienza la narración en 1952, cuando<strong> Libertad Lamarque</strong>, desde el exilio mexicano, conoce la noticia de la muerte de <strong>Eva Perón </strong>y regresa a Buenos Aires. A partir de ahí hay un retroceso en la historia, en la que va contando la ambición de<strong> Eva Duarte</strong>, cómo conoce a <strong>Perón</strong>, su relación con él y su aprovechamiento para ser actriz, su posterior boda y papel de consorte en toda la trama del peronismo, hasta cerrarla en los últimos capítulos con el encargo que, al parecer, <strong>Eva Perón </strong>le hizo para cuando muriera (quien quiera saber cuál fue, que lea la novela). Paralelamente nos va contando la vida de <strong>Libertad Lamarque</strong>, su odio a los militares y a la vez tener que convivir con ellos, su incómodo papel como madre, con la mala conciencia de haber descuidado a su hija por su carrera, desde que la robó, literalmente, del padre biológico en Uruguay, con los consiguientes caprichos de su hija y la malcrianza, que tuvo unos resultados funestos. </p><p>La autora, <strong>Micaela Agostini</strong>, que en la actualidad reside en París desde el año 2008, consigue armar, a través de sus algo más de 300 páginas, una etapa crucial de la historia de Argentina, en la que aparecen retratados y reflejados, por un lado el mundo femenino, compuesto por <strong>Libertad Lamarque</strong>, su hija <strong>Mirtha</strong>, su asistente personal y por otro <strong>Eva Perón</strong>, como los personajes femeninos más importantes, casi diría yo una novela de mujeres, en la que el mundo masculino es el telón de fondo, el contexto con el que estas mujeres lidiaron para sobrevivir: los militares de la época, sus insidias, sus necesidades de control y de poder. Entre ambos mundos se produce una simbiosis de la que se aprovechan mutuamente para conseguir sus intereses y que la autora aprovecha para escribir una de las páginas más controvertidas de la historia de Argentina. </p><p>Es un libro que sirve para repensar y enlazar con el presente actual de esa nación: de aquellas lluvias, los lodos de ahora.</p><p>________________</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Cuestión de Tiempo</em>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Apr 2024 19:00:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De la cachetada de Libertad Lamarque a Eva Perón, los lodos de ahora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Argentina,Eva Perón]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[No hay valla o muro que contenga la esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/no-hay-valla-muro-contenga-esperanza_1_1752083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/07327d4e-f6b5-4c4d-94bb-2686afca6d63_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011202.jpg" width="1091" height="614" alt="La luna está en Duala (Y mi destino en el conocimiento)"></p><p><strong>Sani Ladan </strong></p><p><strong>Plaza Janés (2023)</strong></p><p>Conocí al camerunés <strong>Sani Ladan</strong> en un encuentro de escritores que hubo en Segovia durante el mes de septiembre. Compartí mesa con él, hablamos de literaturas africanas, una de mis pasiones, y tuvo la gentileza de intercambiar <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-biografias/314749-libro-la-luna-esta-en-duala-9788401031175" target="_blank">su libro</a> con uno mío. He tardado en leerlo, pero estas Navidades, con un poco más de tiempo, me he enfrascado en él, un libro testimonio donde cuenta, con una narración límpida, sin tapujos ni truculencias, toda su odisea desde que salió de su ciudad, Duala, con 15 años para ir a Europa, no a trabajar, que eso podía hacerlo en su país, sino para cumplir su mayor aspiración: estudiar. </p><p>Lo he leído en un suspiro, en un ay, emocionándome y sufriendo con él, avergonzándome de vivir en Europa y ser blanca, poniendo nombre y cara a ese fenómeno tan duro e ingrato como es la migración africana, a la que se le cierran las fronteras, se le niegan visados, se les trata como mercancía o ganado, caen en manos de mafias, se les estafa y golpea. Pero <strong>Sani Ladan </strong>evita la truculencia, nos lo cuenta con la mirada ingenua de un crío, menor de edad, que al principio lo vive como una aventura y en el tiempo que dura su travesía va madurando, se va dando cuenta de lo que significa ser africano, o negro, ya desde que consigue llegar al norte de África. Pero antes ha pasado por Nigeria, le han dejado abandonado en medio del desierto, continúa su periplo a pie con otros dos amigos, uno de los cuales muere, consigue llegar al norte siguiendo la estrella polar, es estafado por las mafias, conoce también lo que es la solidaridad y compañerismo entre sus iguales, intenta saltar la valla para entrar en Melilla, no lo consigue, lo intenta por Ceuta, a nado, la policía española le golpea desde una lancha de salvamento para que se hunda, pierde el conocimiento y milagrosamente se despierta en un hospital. No sabe cómo, pero lo ha conseguido.</p><p>En el CETI de Ceuta aprende español y, como es muy listo, era un buen estudiante en Camerún, enseguida espabila y ayuda a otros compañeros hasta que es trasladado al CIE de Tarifa, una auténtica pesadilla, una cárcel donde se les priva, no solo de todos los derechos, también de poder leer o de intentar enseñar él a otros el idioma. Consigue que no le reporten sino que una ONG, fíjense bien, aunque <strong>Sani Ladan </strong>no dice su nombre, algo que me hubiera encantado saber, lo traslada a Almería para… sí, eso mismo, trabajar de jornalero, sin papeles, en trabajos agrícolas. Cuando plantea que él lo que quiere es estudiar, el responsable le contesta: "¿A quién has visto estudiar, de los que vienen como tú?" Todo esto siendo un crío, menor de edad, con 17 años (tarda dos en cruzar su continente). <strong>Sani Ladan </strong>se escapa y termina en Córdoba, donde por fin, encuentra una familia, más bien dos familias, que se hacen cargo de su situación y le facilitan los estudios, le acogen y le dan el cariño y estabilidad necesaria para cumplir su sueño. </p><p>A día de hoy <strong>Sani Ladan </strong>ha conseguido estudiar una carrera, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Loyola de Andalucía, donde le becaron, algo que no consiguió en la pública pero, como él mismo dice, le formaron para<em> ser los mejores para el mundo, no los mejores del mundo. </em><strong>Sani Ladan </strong>ha trabajado en Estrasburgo para el consulado español, ha estado en Líbano con una beca, ha sido asesor de Podemos, es educador social, presidente de la asociación Elín, en Ceuta, ha dirigido un hogar de acogida para migrantes en Sevilla, colabora como analista internacional para la cadena de televisión France 24 y tiene un podcast que se llama <em>África en un click.</em></p><p>A lo largo del libro, <strong>Sani Ladan </strong>nos deja ver también cómo la globalización está cargándose generaciones de africanos, cómo se ponen mil trabas con las políticas migratorias en Europa, cada vez más restrictivas, pero cómo, por otra parte, se sigue extrayendo todas sus materias primas, en el continente más rico del mundo:</p><p>"Mi convicción es que el futuro del planeta se jugará en el continente africano… Estamos en el umbral de una nueva batalla geopolítica para otro nuevo reparto del continente. Ese, que conoció la esclavitud motivada por el capitalismo y después sufrió la colonización a causa de la Revolución Industrial de Europa, está experimentando una tercera revolución: la digital. Los jóvenes africanos debemos estar atentos para aprender del pasado y no llegar tarde a ese teatro global. La juventud representa cerca del 60% de la población del continente, y esa es una gran fuerza potencial".</p><p><strong>Sani Ladan </strong>ha logrado hacerse un camino, conseguir su objetivo, aunque, como él mismo dice, siempre se le seguirá viendo como un inmigrante africano en España. Pero su testimonio demuestra que los migrantes que llegan a nuestras costas, en patera, en los bajos de un camión, a pie o a nado, son lo mejor del continente africano, los jóvenes que quieren prosperar, ayudar a sus familias, estudiar y salir de las coordenadas que el primer mundo les sigue imponiendo. Porque no nos olvidemos: el expolio de África produce el mal de las pateras y no olvidemos que en el 2023, 18 migrantes han muerto al día, insisto, AL DÍA, intentando llegar a las costas europeas, hasta el punto de hacer del mediterráneo el Mare Mortum. Este libro debería ser de obligada lectura en los institutos y centros educativos para curar la xenofobia, tan en auge en la actualidad, para atacar el racismo que sigue existiendo, para evitar que partidos políticos de derecha y ultraderecha enfrenten a la población contra ellos, sean menores o no, y sepamos darles la acogida que necesitan, porque nosotros también fuimos un país de emigrantes, y lo seguimos siendo, porque no hay frontera que resista el hambre, tanto física como de conocimiento. O utilizando las palabras de <strong>Sani Ladan</strong>: "No hay valla o muro que contenga el sueño y la esperanza".</p><p>Si<em> la luna está en Duala</em>, las estrellas que le guiaron por el desierto se reflejan en personas como <strong>Sani Ladan</strong>. Demos siempre la bienvenida a todas esas estrellas que nos llegan del continente africano. Y sirvan estas líneas como un homenaje todos los <strong>Sani Ladan</strong> del mundo que no lograron su objetivo o no han podido dejar aún testimonio de su odisea.</p><p>________________</p><p><em><strong>* Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es 'Cuestión de Tiempo</em>'<em> (Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2024 20:00:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
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