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    <title><![CDATA[infoLibre - Semiosfera digital]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Semiosfera digital]]></description>
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      <title><![CDATA['Fakejóo' y la fundamental importancia del periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/fakejoo-fundamental-importancia-periodismo_132_1551843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Fakejóo' y la fundamental importancia del periodismo"></p><p>Este no pretende ser un artículo sobre el debate cara a cara del pasado diez de julio. Pues sobre las <a href="https://12ft.io/proxy?q=https%3A%2F%2Felpais.com%2Fopinion%2F2023-07-10%2Fmal-cara-a-cara.html" target="_blank">exigencias del PP y la falta de capacidad negociadora del PSOE</a> a la hora de acordar los distintos aspectos del programa ya se ha hablado; sobre la falta de respeto a la ciudadanía que supone la <strong>privatización de un acontecimiento de tanto interés público</strong> como es el único debate entre los principales candidatos a la presidencia, que <a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/arbitro-favor-defensa-periodismo_129_1546250.html?utm_source=infoLibre&utm_campaign=e9013cc061-EMAIL_CAMPAIGN_10_26_2022_15_37_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_1967a1cfd3-e9013cc061-166664921" target="_blank">se emitió por imposición del líder de la oposición en una cadena privada</a>, también; del mismo modo que se han comentado las inexplicables ausencias en los bloques elegidos o el enorme despliegue de <a href="https://www.huffingtonpost.es/virales/dos-minutos-yolanda-diaz-susanna-griso-mas-compartido-di.html" target="_blank">mentiras pronunciadas por </a><a href="https://www.huffingtonpost.es/virales/dos-minutos-yolanda-diaz-susanna-griso-mas-compartido-di.html" target="_blank"><em>Fakejóo</em></a><em> </em>y la incapacidad de reacción de Sánchez. Dicho lo cual, no queda nada más que decir acerca del debate, porque si entendemos por debate hablar de propuestas, de rendición de cuentas y de la idea de país que tiene cada uno, el debate no existió. </p><p>Sin embargo, creo que se puede aprovechar esta ocasión perdida para ampliar la <strong>necesaria reflexión acerca del papel que tiene el periodismo en la democracia</strong>, que en este caso fue representado por Ana Pastor y Vicente Vallés como moderadores. </p><p>Empecemos por recordar lo obvio, el debate no se realizó en el Parlamento, ni en el canal de alguna plataforma o red social (no me cabe duda de que pronto los veremos ahí también), ni tampoco en una sala de conferencias, sino en el plató de uno de los medios de comunicación más importantes de este país. Del mismo modo que tampoco fue moderado por juristas, ni por <em>youtubers</em>, ni por politólogos, ni por académicos, por poner sólo algunos ejemplos plausibles entre las muchas profesiones posibles, sino por dos periodistas, de hecho, dos de los periodistas más importantes de Atresmedia y representantes de la profesión. </p><p>Esto fue así porque, en teoría, es el periodismo, y no otras profesiones, quien tiene encomendada la<strong> función de contrapoder</strong> de la democracia. Y son los periodistas quienes tienen la responsabilidad de garantizar a los ciudadanos su derecho de recibir información veraz, fiscalizando a los gobernantes y representantes de otros poderes cuando se presenta necesario. Y esto no ocurrió en el debate cara a cara.</p><p>Con respecto a Vicente Vallés me limitaré a la locución “no se le pueden pedir peras al olmo”. Sólo apareció cuando se le esperaba, esto es, para interrumpir a Pedro Sánchez en el único momento en el que parecía controlar el discurso, que fue cuando se le preguntó a Feijóo por la violencia machista. Pregunta, por cierto, que dejó sin contestar. </p><p>Mientras que la dejación de funciones de Ana Pastor es, desde mi punto de vista, aún más inexcusable. Desde luego no porque se la presuponga progresista, sino porque dirige una de las empresas de <a href="https://www.newtral.es/" target="_blank"><em>fact checking</em></a> más importantes de este país. Lejos de ser yo una firme defensora de esta herramienta, he señalado sus limitaciones en varias publicaciones, está claro que si había un momento idóneo para demostrar su utilidad a la hora de contrastar fuentes y verificar datos era durante el debate, en directo. Y sin la necesidad de interrumpir a los candidatos, como pareció justificar <a href="https://www.rac1.cat/el-mon/20230711/111097/ana-pastor-respon-critiques-intervingut-convertit-cara-cara-meu-feijoo.html" target="_blank">Pastor en una entrevista posterior</a>, <strong>era suficiente con rotular las mentiras que se iban vertiendo</strong>. Sin embargo, se permitió que un candidato a la presidencia del Gobierno de España soltase <a href="https://www.infolibre.es/politica/verificacion-contexto-datos-cara-cara-sanchez-feijoo_1_1547440.html" target="_blank">bulo tras bulo</a>, y a cuál más burdo, permaneciendo absolutamente impasibles. </p><p>En contraposición a esta actitud de los moderadores está la ejemplar entrevista que le realizó este lunes en la televisión pública <strong>Silvia Intxaurrondo</strong> al líder del PP. La periodista <a href="https://twitter.com/judit_sinhache/status/1680850052409950208" target="_blank">contrasta y rectifica las mentiras de Feijóo</a> y <a href="https://twitter.com/javittCM/status/1680868988526403584" target="_blank">repregunta cuando este intenta eludir los asuntos</a> concretos por los que se le está cuestionando. Por supuesto se trata de formatos diferentes, pero no deja de ser periodismo y aquí Intxaurrondo cumple con su función. </p><p>Queriendo ensanchar la reflexión sobre la importancia del periodismo y su estado en la actual sociedad de la (des)información, cabe destacar que, además de ejercer de contrapoder, el periodismo tiene la <strong>función de hacernos comprensible el mundo complejo</strong> en el que vivimos. Esto es algo que ya teorizaba Walter Lippmann en 1922, cuando explicaba la imposibilidad de los ciudadanos de mantener una relación constante y directa con el entorno real, viéndonos en la necesidad de reconstruirlo, a través de imágenes, símbolos y estereotipos, en modelos más asequibles que denominó el pseudoentorno. Y exponía que la prensa (hoy los medios de comunicación) hacen, o deberían hacer, de “puente” entre el mundo exterior y las imágenes que tenemos en nuestras mentes y que dan lugar al pseudoentorno.</p><p>En este sentido, en un momento en el que proliferan las <em>fake news</em>, los rumores y las teorías conspirativas de todo tipo y en un contexto de desarrollo digital que permite que circulen más rápido que nunca y con mayor eficacia gracias a los <em>deepfakes</em>, los <em>trolls</em> y la inteligencia artificial en general; los periodistas, además de verificar, contrastar y desmentir fuentes y noticias falsas o engañosas, han de ser capaces de<strong> producir relatos que por supuesto sean veraces, pero también verosímiles</strong>. </p><p>Al respecto, he trabajado junto a otros investigadores como Miguel Martín, Álex Costa y José A. Ruiz San Román en un artículo, que se publicará próximamente, en el que destacamos la necesidad de prestar más atención a la <strong>dimensión discursiva del periodismo</strong>. Esto es atender a los mecanismos enunciativos y a las estrategias de persuasión a la hora de configurar los discursos. Porque para que sean percibidos como verdaderos no basta con la labor informativa realizada por el periodista, ese sería el hacer-saber, sino que también se han de poner en acción unas estrategias persuasivas que permitan el hacer-creer. </p><p>Es por ello que apostamos por la figura del periodista como <strong>“historiador del presente”</strong>. Con esto se enfatiza tanto en la labor de los periodistas de generar noticias veraces y creíbles sobre los acontecimientos del presente como en la necesidad de distanciamiento de otro tipo de figuras en las que prevalece el “yo”, como son los <em>influencers</em>, los tertulianos o los opinadores. Pues el objetivo es demostrar que, además de saber exponer sus opiniones, son capaces de camuflar su propia subjetividad en el discurso. De esta forma, el crédito del periodismo cobra valor por la credibilidad de los periodistas, pero también por la credulidad que generan las noticias que producen. </p><p><strong>Lecturas sugeridas:</strong></p><p>Fior, A. (2023). “<em>Más allá del fact checking. Algunas propuestas para combatir la desinformación desde la perspectiva semiótic</em>a”. R. Suárez-Álvarez, M. Á. Martín-Cárdaba, & L. M. Fernández-Martínez (Eds.), V<em>ulnerabilidad digital. Desafíos y amenazas de la sociedad hiperconectada</em> (pp. 25-35). Dykinson, S.L. Fecha publicación: 23 de marzo de 2023. <a href="https://doi.org/10.2307/jj.1866697.5" target="_blank">https://doi.org/10.2307/jj.1866697.5</a> </p><p> Lozano, J. (2013). “<em>El discurso periodístico: entre el discurso histórico y la ‘fiction’. Hacia una semiótica del acontecimiento</em>”. <em>Estudios sobre el Mensaje Periodístico</em>, 19(1), 165-176. <a href="https://doi.org/10.5209/rev_ESMP.2013.v19.n1.42514" target="_blank">https://doi.org/10.5209/rev_ESMP.2013.v19.n1.42514</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jul 2023 18:51:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <title><![CDATA[Estrategias comunicativas en tiempos de primacía emocional y campo mediático minado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/estrategias-comunicativas-tiempos-primacia-emocional-campo-mediatico-minado_132_1519209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estrategias comunicativas en tiempos de primacía emocional y campo mediático minado"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Se han publicado muchos análisis que intentan comprender los resultados de las pasadas elecciones municipales y autonómicas, así como prever e influir en las próximas elecciones generales. Se suelen destacar tres motivos: el</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> cambio de ciclo político</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que recorre el mundo y su famosa </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“ola reaccionaria”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">; la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>falta de unidad en la izquierda</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a la izquierda del PSOE y la debacle que eso ha supuesto; la enorme influencia que tienen los medios de comunicación afines a la derecha, también denominados </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“derecha mediática”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, si bien creo que sería más pertinente definirlos como el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“sistema mediático dominante”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Sobre esto último, no cabe duda de que el papel de los medios que dominan el campo mediático ha sido determinante. Pero no lo ha sido en decirle a la gente qué tiene que pensar, como apunta constantemente el espacio afín a Podemos y Pablo Iglesias, principalmente porque los ciudadanos de este país no somos meros receptores pasivos, sino en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>establecer sobre qué hay que pensar</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (la vieja y famosa </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>agenda setting</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">). </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Para la realización de una investigación en curso he visto y analizado los programas de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Al Rojo Vivo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> “Elecciones”, es decir, todos aquellos que van del 15 al 28 de mayo y que, como su nombre indica, tenían como objetivo principal cubrir la campaña de las elecciones municipales y autonómicas. Pues bien, la primera semana de campaña estuvo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>monopolizada por el tema “Listas de Bildu”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y todo lo que se le ocurrió al PP y a Vox para alargarlo hasta final de campaña (las listas, la renuncia, la ilegalización, los pactos de Sánchez, etc.). El segundo tema que ocupó la mayor parte del espacio fue la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“Compra de votos por correos”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que pronto se tradujo en la gravísima acusación del PP y, en concreto, de </span><a href="https://www.eldiario.es/politica/pons-denuncia-trama-compra-votos-melilla-mojacar-implica-psoe-socios_1_10235436.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">González Pons, que culpaba al Partido Socialista de una trama generalizada, a Pedro Sánchez de veranear en Mojácar</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> y llegaba a poner en duda los futuros resultados electorales. Por último, llegó como agua en tiempos de sequía el tema </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“Racismo - caso Vinicius”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, aprovechando de forma abyecta cuestiones tan graves como son el racismo, la intolerancia y la xenofobia, para eclipsar completamente las elecciones, de las cuales se dejó de hablar durante dos programas y medio, mientras se le daba un tratamiento mucho más sensacionalista que educativo al racismo en el fútbol. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Por tanto, no puedo más que compartir las tesis que apuntan a la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>enorme importancia que tiene la televisión</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a la hora de establecer relatos, de incrementar la polarización y, también, de ser determinante en la configuración de unos resultados electorales. Basta con ver </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El Hormiguero</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> desde que se proclamaron las elecciones generales y el modo en el que se utiliza un espacio de entretenimiento para </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>construir discursos y condicionar el voto</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><a href="https://ctxt.es/es/20230601/Firmas/43199/gerardo-tece-trumpismo-tele-derecha.htm?utm_campaign=twitter?utm_campaign=twitter" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">como explica Gerardo Tecé</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Pero rechazo con la misma convicción los argumentos de quienes con insistencia depositan en ese medio y en sus propietarios toda la responsabilidad. Primero, porque es un discurso tan derrotista que parece obvio que no queda nada por hacer ni por disputar, todo ello, además, en un momento de efervescencia de nuevos medios de comunicación. Segundo, porque libera al destinatario de toda responsabilidad. Tan poco justo e inteligente es decir que “la ciudadanía ha votado mal”, como lo es limitarla al </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>papel de mera audiencia pasiva</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de los mensajes que recibe, diciendo “la ciudadanía ha sido manipulada”. Como </span><a href="https://argumentosprogresistas.org/ap5107/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">explica Miguel Martín</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, “el problema de la comunicación no reside tanto en quiénes son los dueños de los medios de comunicación [...] sino en el tipo de técnicas y estrategias que se emplean para establecer un consenso en torno a cuestiones que marcan el sentido común de una determinada sociedad”. Y atender a esa dimensión estratégica supone dirigir la mirada a cómo enunciador y destinatario negocian el significado del mundo en el que vivimos y aquello que consideran más o menos verdadero. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Por otra parte, tampoco comparto la idea que parece haberse impuesto y que afirma que la derecha y la ultraderecha han sabido conectar mejor con la ciudadanía. Lo que han sabido hacer, con la inestimable ayuda de sus medios, es copiar el modelo teorizado por Steve Bannon, es decir, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>el modelo trumpista</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. En otras palabras, saben dar con la tecla formal que apela a las emociones, han entendido que se vota desde ahí, y saben capitalizar pasiones tan fuertes como el miedo o el orgullo. Pero su discurso está </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>vacío de contenidos y de propuestas</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">¿Cómo es posible que en plena sequía se le ocurra a la Junta de Andalucía algo tan absurdo como </span><a href="https://www.rtve.es/noticias/20230413/proposicion-ley-regadios-donana/2438661.shtml" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">recalificar ochocientas hectáreas cercanas a un parque natural único en Europa</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, como es Doñana, para regadíos ilegales? O que la medida de la presidenta de la Comunidad de Madrid para lucha contra el cambio climático sea </span><a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/geranio-balcon_129_1501261.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">poner una maceta en el balcón</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> (en aquellas casas que lo tienen, claro). O, para mí, el ejemplo más repugnante de una lista que parece interminable, ¿cómo es posible que </span><a href="https://cadenaser.com/nacional/2023/05/17/los-cimientos-de-la-ley-de-vivienda-se-levantan-sobre-las-cenizas-del-atentado-del-hipercor-la-polemica-frase-de-un-senador-del-pp-cadena-ser/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Pedro Rollán, senador del Partido Popular</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, diga en pleno Senado que “los cimientos de esta ley [de vivienda] se levantan </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>sobre las cenizas del centro comercial Hipercor</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, con 21 muertos, cuatro de ellos niños [...]”? </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Lo cierto es que el gran plan del partido de la oposición para llegar al Gobierno era que a España le fuese económicamente mal, ya saben ustedes: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>“cuanto peor, mejor”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Frustrados sus planes, esta derecha sin ningún tipo de sentido de Estado se ha mostrado dispuesta a vociferar que ETA sigue viva, una banda terrorista vencida por la democracia y la sociedad española hace doce años, reescribiendo una victoria común en una derrota. Convocadas las elecciones generales, a Feijóo no le ha quedado más remedio que anunciar alguna propuesta y resulta que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>su programa se basa en derogar</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Derogar los acuerdos alcanzados por los agentes sociales; derogar la protección y la ampliación de derechos; derogar los avances sociales. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">El gobierno de coalición, aun con todos sus errores, ha demostrado que sabe gobernar y que lo hace </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>para una mayoría social</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, detalle al que no nos tenían acostumbrados. Tienen propuestas y tienen programa, pero debería haberles quedado claro que enumerando una larga lista de datos económicos, por positivos que sean, no se ganan unas elecciones. Y menos en estos tiempos en los que </span><a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/infoentretenimiento-posverdad_132_1444185.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">las emociones y la supuesta autenticidad se han convertido en criterios más válidos</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> que la racionalidad y la objetividad. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Queda poco más de un mes para las elecciones y el PSOE parece no decidirse entre las dos estrategias desplegadas, a mi juicio incompatibles. Una, comunicada en las redes sociales del partido, es la que la que va a la contra y que solo se puede entender desde la desesperación. Me refiero a la que realiza vídeos en los que se </span><a href="https://twitter.com/PSOE/status/1663493881747623938" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">manipula un lapsus de Borja Sémper</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><a href="https://twitter.com/PSOE/status/1664239012184465409" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">se ríen de que Feijóo no sabe inglés</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">. Ganar un país de esta manera infantil y rastrera parece improbable. Primero, porque </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>con las armas del enemigo nunca se vence</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Por cada embarrada habrá una más grande, basta con darse un paseo virtual por las cuentas de las Nuevas Generaciones del PP. Segundo, pero más importante, y a sabiendas de lo naíf que suena en estos tiempos, porque la política debe tener también una función educativa y mostrar ejemplaridad. Mientras que esta campaña solo tiene dos posibles consecuencias: polarizar aún más a la sociedad o crear más desafección, cuando no hastío, por la política. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">La </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/mejor-espana-estrategia-sanchez-desmontar-proyecto-pais-excluyente-uniforme-pp_1_1516862.html?utm_campaign=twitter%3Futm_campaign%3Dtwitter&s=09" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">otra estrategia es la de “la mejor España”</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, enunciada a través de las declaraciones de Pedro Sánchez. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Creo que es la acertada porque logra construir un discurso que interpela directamente a los votantes</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, a la ciudadanía, y lo hace estableciendo una jerarquía de valores en oposición a los de su contrincante. Se puede ver reflejada en vídeos como este: </span></p><p> <span class="highlight" style="--color:white;">La tarea, por supuesto, no es sencilla. En poco más de un mes se ha de construir un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>discurso que demuestre la buena gestión realizada, pero apelando a las emociones</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Que sea capaz de mostrarnos en un espejo y que nos haga sentir orgullosos de la España más justa, más igualitaria, más unida y fuerte que hemos construido juntas y juntos. En definitiva, la estrategia pasa porque </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>el miedo cambie de bando</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, por lograr que sintamos rabia por un </span><a href="https://www.publico.es/tremending/2023/06/06/cuando-hablan-de-ocupas-se-refieren-a-soledad-el-video-de-una-mujer-a-la-que-le-rescinden-su-contrato-de-alquiler-tras-36-anos/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">fondo buitre que compra edificios y obliga a sus inquilinos a marcharse</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> y no por aquellos que no se van porque no tienen alternativa, denominados “inquiocupas” por cierta prensa; por empatizar con el vecino que no puede poner la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano y no con los principales accionistas de las grandes eléctricas, que, </span><a href="https://www.elplural.com/economia/empresas/endesa-gana-76-mas-pesar-impuesto-extraordinario_310481102" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">a pesar del impuesto extraordinario, han visto disparados sus beneficios</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">; por luchar y enorgullecernos de la sanidad y la educación pública y no por mirar hacia otro lado cuando se fomentan, por todos los medios </span>—<span class="highlight" style="--color:white;">por ejemplo, dejando a centros de salud sin médicas y a niños sin guardería</span>—<span class="highlight" style="--color:white;">, modelos que privatizan aquello que nos hace grande como país. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lecturas sugeridas:</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Martín, M. (2023): “</span><a href="https://argumentosprogresistas.org/ap5107/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">La «gramática del poder» en medios de comunicación y redes sociales”</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Argumentos Progresistas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, N.º 51, mayo-junio 2023. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Martín, M., Fior, A. y Lozano, J. (2020): </span><a href="https://www.designisfels.net/wp-content/uploads/2021/05/i33p37-46-El-destinatario-en-el-discurso-politico-un-acercamiento-a-la-gramatica-del-poder.pdf" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">“El destinatario en el discurso político: un acercamiento a la gramática del poder”</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Revista Designis</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, número 33.</span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jun 2023 17:22:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Estrategias comunicativas en tiempos de primacía emocional y campo mediático minado]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Cómo pedirán el voto mañana para alguien a quien hoy llaman traidora?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/pediran-voto-manana-alguien-hoy-llaman-traidora_132_1469449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo pedirán el voto mañana para alguien a quien hoy llaman traidora?"></p><p>El pasado domingo dos de abril se celebró en el polideportivo Magariños el acto más esperado de Sumar, aquel en el que Yolanda Díaz anunció su voluntad de presentarse a las elecciones para ser la primera presidenta de España. A ello le han seguido ríos de tinta con interesantísimos análisis políticos. No irá, por tanto, este artículo en esa misma dirección. Pero consecuencia del acto también ha sido el aumento exponencial del enorme lodazal polarizado que es Twitter, en concreto, de las cuentas de los fanáticos —lamentablemente creo que este es el adjetivo que les define mejor— del partido morado. </p><p>Quien estudia las dinámicas de las redes sociales, en este caso Twitter, pero también quien se pasea por ellas con un ojo crítico, habrá notado que desde hace ya varios meses las cuentas de algunos simpatizantes de Podemos —y de sus bots, que los tienen—, han desplegado distintas estrategias para aumentar el tráfico y la repercusión de sus interacciones y mensajes. Hemos visto la campaña para seguirse unos a otros, fomentando las <a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/red-construye-realidades-medida-preferencias_132_1238759.html" target="_blank">cámaras de eco</a>; la estrategia de identificación a través de la misma imagen de perfil, ya sea con el logo del partido o con otros símbolos que les acomunan; las campañas de hashtags, tanto a favor del partido, como el reciente #YoVotoPodemos, como en contra del enemigo elegido, por ejemplo, #CloacasDelPeriodismo; y también los ataques virulentos y cargados de odio coordinados contra la misma persona, a menudo señalada por un líder (aquí cabría decir por El líder).</p><p>En resumidas cuentas, si observamos la radicalización de estos usuarios con honestidad tendremos que admitir que, si bien el contenido de sus mensajes es obviamente diferente, sus formas y estrategias, la sintaxis que siguen en sus ataques, se distingue poco del modo de interaccionar de las cuentas de los simpatizantes y líderes de Vox. </p><p>Esta toma de posicionamiento absolutamente pasional e identitaria vendría a reflejar la polarización afectiva, estudiada en profundidad en el último libro de Mariano Torcal: <em>De Votantes a Hooligans</em> (2023). Se trata —sintetizando probablemente demasiado— de una deriva extrema del “o conmigo o contra mí”, y si estás conmigo lo estás en todo. Esta lealtad se lleva a tal límite que nos encontramos ante una auténtica simbiosis entre el votante y las, denominadas por Torcal, “megaidentidades partidistas” que nos aleja de toda crítica racional que se le puede hacer a quien está en la otra parte del tablero ideológico, pero también que se le debe hacer al partido por el que nos sentimos representados. En otras palabras, nos conduce a un intento de eliminación de la figura de los ambivalentes, los que Lluís Orriols llama en su libro <em>Democracia de Trincheras</em> (2023) “los héroes de la democracia”, aquellos que están dispuestos a fiscalizar a su propio partido. </p><p>Al respecto, da mucho que pensar este tuit de Pablo Echenique, uno de los políticos de Podemos que más fomenta esta polarización en redes, en el que afirma que la formación goza de 2,5 millones de votantes graníticos. Pues no solo finge ignorar la elasticidad del voto, sino el peligro que entraña para la democracia la proliferación y exacerbación de esos (de)votos, que, siguiendo con la tipología expuesta por Orriols, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XAVptMWoozI" target="_blank">corresponden a los votantes identitarios, los que él denomina los Jorge Javier Vázquez</a>. </p><p>Por mucho que ahora escuchemos (e irán en aumento) opiniones tan estrafalarias como que Sumar no es de izquierdas; su marco ideológico es progresista, las demandas e inquietudes de los votantes de Podemos coinciden con las de los simpatizantes de Sumar y su propósito no es más que el de englobar para ensanchar. Sin embargo, como explica <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/votantes-hooligans-polarizacion-politica-espana_1_1406702.html?utm_source=infoLibre&utm_campaign=0c537a6fa1-EMAIL_CAMPAIGN_10_26_2022_15_37_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_1967a1cfd3-0c537a6fa1-105386081?utm_campaign=twitter" target="_blank">Sánchez-Cuenca en el prólogo al libro de Torcal, publicado en infoLibre</a>, “a veces la ideología falla, no cumple su función como se espera y se producen debates ásperos dentro de cada ideología [...], reproduciéndose, en el seno de un mismo bloque ideológico, una especie de polarización recursiva entre maneras alternativas de entender los valores ideológicos”. </p><p>Así nos encontramos con “fans” (y cuentas falsas) de Podemos que lanzan mensajes llenos de odio —favorecidos por el algoritmo de la red social— precisamente a quienes deberían exigir una mayor criticidad y distanciamiento emocional, los columnistas progresistas. Si ya resultaba ser muy poco sano para la democracia y el diálogo social el hecho de informarse e interaccionar solo con los medios y personas ideológicamente afines, aquí se da un paso más. Se coarta la legítima —y en este caso exigida— libertad de expresión de quien desde el mismo espacio ideológico escribe sin comprar el paquete completo de las “megaidentidades partidistas”, poniendo en cuestión las decisiones tomadas y sin exonerar a los representantes de sus responsabilidades. </p><p>Como canta <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DMSTr9JOhBE" target="_blank">Leiva: “Hoy nadie te va a perdonar. Ni los tuyos, ni los haters. Hueles el impacto, bienvenidos a la era digital”</a>. A continuación, tres ejemplos de esta furia contra el proyecto Sumar y contra los columnistas que no muestran una adhesión completa e irracional a Podemos, como al parecer se les exige:</p><p>Sin embargo, sería tan injusto como insensato acusar de esta polarización afectiva, y en este caso interna, únicamente a las bases. En este sentido —si bien disiento con Torcal en varias cuestiones relacionadas con las redes sociales, sus dinámicas y alcance—, cabe recalcar de su análisis <a href="https://www.infolibre.es/politica/caen-peor-vecinos-colado-vida-efecto-polarizacion_1_1413761.html?utm_campaign=twitter" target="_blank">la responsabilidad que carga en las élites políticas y sus estrategias discursivas</a>, orientadas a crear y alimentar esas identidades emocionales. Esto puede generar un peligroso juego de retroalimentación en el que las élites polarizan a las bases y estas les exigen cada vez más confrontación, tornándose los actores políticos víctimas de su propia crispación, pues pierden capacidad negociadora y se reduce toda posibilidad de acuerdos.</p><p>Esta completa ausencia de responsabilidad por parte de algunos líderes políticos, ideológicos y mediáticos del partido ha incitado la polarización interna hasta niveles que pueden ser irreconciliables. Pablo Iglesias, emérito secretario general de Podemos, líder entre bambalinas o <a href="https://twitter.com/pabloiglesias/status/1460556779344044033?s=28&t=wG2ggNOeTzEqFGF67zlZOQ" target="_blank">“lo que leches sea”</a>, cerraba el programa de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mgs6wqEfnsU" target="_blank">La Base del lunes 3 de abril</a>, post acto de Sumar, con la pulla de que tenían pensado terminar con la canción <em>Judas el miserable</em>, con relación a Yolanda Díaz. Acto seguido, el chat de YouTube donde se retransmite el programa se llenó de comentarios similares. </p><p>Si, como el propio Iglesias ha afirmado en repetidas ocasiones, otros cuatro años de Gobierno progresista pasan indudablemente por la unión de Podemos y Sumar, ¿qué sentido tiene fomentar este alejamiento abismal? ¿Qué deberían pensar los votantes de Podemos cuando, tras unos meses llenos de dardos envenenados con odio y mal gusto, se les diga que nos sumamos con Judas? ¿O —pregunta dolorosa, pero inevitable— es que han decidido pasar a ocupar el espacio, más cómodo, de la oposición? Muchos militantes y simpatizantes de Podemos ya han comenzado a afirmar que, si finalmente hay coalición con Sumar, con ellos que no cuenten. </p><p>Algunas lecturas sugeridas:</p><p>- Orriols, L. (2023): <em>Democracia de trincheras. Por qué votamos a quienes votamos</em>.  Barcelona, Ediciones Península.</p><p>- Torcal, M. (2023): <em>De votantes a hooligans. La polarización política en España</em>. Madrid, Catarata. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Apr 2023 15:48:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo pedirán el voto mañana para alguien a quien hoy llaman traidora?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yolanda Díaz,Sumar,Podemos,El futuro de la izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del infoentretenimiento a la posverdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/infoentretenimiento-posverdad_132_1444185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del infoentretenimiento a la posverdad"></p><p>Recientemente, se publicó en la sección de Ideas de <em>El País</em> un interesante artículo que ponía de manifiesto una de las características más definitorias de la cultura contemporánea: el régimen de confusión discursiva en el que nos encontramos inmersos. Y lo hacía, desde mi punto de vista, de un modo muy acertado y poco común, señalando al <strong>infoentretenimiento </strong>como una de sus principales causas. </p><p>Marcos Bartolomé, autor del artículo en cuestión, se enfoca en la <em>celebritización </em>de la política, que no deja de ser solo un ejemplo, pero con enormes consecuencias, de cómo hoy se confunden y entremezclan planos discursivos diferentes. Ocurre con el espacio del espectáculo y de la política, pero también con el de la información y la opinión, con el discurso científico y el plano experiencial y subjetivo. Bartolomé y los especialistas a los que entrevista explican esta<strong> hibridación de la política</strong> y el espectáculo, exponiendo distintos ejemplos de cómo los políticos, con mayor o menor acierto, intentan adoptar los códigos de la cultura digital y el estilo comunicativo de los <em>influencers</em>, con el objetivo de crear una <strong>comunidad de fans </strong>en torno a ellos.</p><p>Si bien no comparto plenamente la idea de que este desembarco de los políticos en las redes sociales, y en las dinámicas propias del ámbito del espectáculo en general, esté motivado por un intento de emulación del fenómeno fan —tener fans implica gozar de una comunidad que te idolatre y te sea fiel, palabras mayores en la política actual—; pienso que es crucial destacar el infoentretenimiento como <strong>el ecosistema que ha originado </strong>esta mezcla y yuxtaposición de planos discursivos. Y que además ha dado lugar a las realidades mediáticamente construidas (y modificadas) y al cambio en los criterios de verdad. </p><p>En este sentido, creo que las dinámicas y las pasiones que subyacen a ese aparente <em>efecto fan</em> tienen más que ver con el intento de homologación y el criterio de semejanza, por un lado, y con la exaltación de lo subjetivo y de lo emocional por el otro. Aspectos que se gestan justamente en la reina de todos los medios y madre de los formatos de <em>infotainment</em>: la televisión. Pensemos en el <strong>fenómeno Trump</strong>, definido muy a menudo, por periodistas y académicos, como fruto de la política digital, cuando en realidad Donald Trump es el producto por excelencia de esos <strong>programas </strong>que empezaron en los años ochenta y que dieron origen a la realidad guionizada. </p><p>Esos híbridos televisivos que aparentaban relanzar la idea de ser una ventana que encuadra el mundo (Lozano, 1998), en realidad estaban construyendo mundos<em> in vitro,</em> y lo hacían escribiendo sus propios acontecimientos, que se insertaban en una aparente y espontánea realidad. Anna Maria Lorusso (2022) encuentra en estos formatos, que llegan hasta nuestros días, cuatro características decisivas para el desarrollo del actual régimen de confusión discursiva: </p><p>Esta <strong>privatización de la realidad</strong>, desarrollada desde hace ya varias décadas por la estructura modelizante de los medios de comunicación, y en concreto por la que Umberto Eco (1983) denominaba “<strong>neotelevisión</strong>”, da lugar a un largo proceso que cambia los parámetros y criterios de verdad. Así se desvanece el paradigma dominante del racionalismo occidental, en el que la verdad era entendida como una correspondencia con la realidad y se basaba en un criterio de objetividad, para pasar a la verdad de lo vivido, esto es, a la verdad experiencial y emocional, cuyo criterio máximo es la autenticidad. </p><p>Lógicamente, este proceso no sólo se ha visto acelerado drásticamente por las transformaciones de la red, sino que ha adoptado especificidades únicas y propias del fenómeno digital, que elevan al máximo la importancia de la subjetividad y dan lugar a tantas posibles “verdades” como sujetos que las hayan experimentado existen. Es decir, la <strong>autenticidad y la certeza </strong>de una experiencia personal, antes considerados parámetros de creencia, pasan a serlo ahora de verdad. En un <a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/red-construye-realidades-medida-preferencias_132_1238759.html" target="_blank">artículo anterior publicado en este blog</a> se explicaron algunos de esos mecanismos de la red que generan realidades a medida de cada usuario, como la falsa desintermediación, las preferencias de búsqueda, la traducción del sesgo de confirmación en un algoritmo que ejerce de dispositivo de gestión de la información, etc. Todo ello da lugar a los<strong> filtros burbujas y las cámaras de eco</strong> (Pariser, 2011), espacios donde se nos presenta una información que ya está basada en nuestras preferencias y a la que, por tanto, ya estamos propensos a adherirnos y a creer. </p><p>Esto pone de manifiesto los criterios de semejanza y gusto subjetivo a los que aludía más arriba, así como la exaltación del valor de la autenticidad, convertida en certeza de verdad. Ocurre en el ámbito político, pero también con el discurso científico, cuando, por ejemplo, se llevan a un programa en <em>prime time</em> las declaraciones de un virólogo que explica la conveniencia de vacunarse contra el covid-19 y las de una persona a la que dicha vacuna le ha producido algún tipo de efecto secundario y, en consecuencia, alega de modo universal que es dañina. <strong>Se está poniendo en el mismo plano</strong> y en el mismo espacio el discurso científico, basado en la argumentación racional, y un discurso que, si bien no deja de ser legítimo a nivel individual, se trata de una opinión sustentada en una experiencia subjetiva. Esta confusión y difuminación de las esferas discursivas la podemos ver en prácticamente todos los discursos mediáticamente dominantes. </p><p>Sin duda tenemos la posibilidad de actuar contra esta <strong>nebulosa desinformativa, </strong>empezando por renunciar a la privatización de la verdad, incluso cuando se trata de “nuestras verdades”; pinchando esas burbujas donde solo vemos lo que sabemos que nos va a gustar; y aceptando que la autenticidad, por seductora que sea, no puede convertirse en el criterio que dirime lo que es verdad y lo que no. </p><p>Algunas lecturas sugeridas:</p><p>- Lorusso, A. M. (2022): “Una semiosfera confusa. Ideas para una tipología de la cultura contemporánea”, en <em>DeSignis</em>, Vol.: Hors Serie 02. Semiótica de la cultura: de Yuri Lotman al futuro. </p><p>- Lorusso, A. M. (2018):<em> Postverità. Fra Reality TV, social media e storytelling</em>. Bari, Laterza.</p><p>- Martín, M. y Fior, A. (2022): “Figuras del destinatario en la era de la información: la digitalización de la opinión pública”, <em>DeSignis</em>, Vol.: Hors Serie. Mediatización: Teorías y prácticas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Mar 2023 20:57:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Manipulación informativa,desinformación,Donald Trump,Medios comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Ay, si los políticos estuvieran a la altura de nuestros paisajes!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/ay-si-politicos-estuvieran-altura-paisajes_132_1403143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Ay, si los políticos estuvieran a la altura de nuestros paisajes!"></p><p>A finales del mes pasado el ruido distorsionador que se gesta en torno a la <strong>política nacional</strong> alcanzaba los límites de la infamia: muchos medios de comunicación tradicionales, digitales y cuentas de redes sociales llegaron a contraprogramar la información sobre la <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/mala-hierba/desbloqueo-constitucional_129_1395218.html" target="_blank">injerencia del Tribunal Constitucional,</a> de relevancia e interés general, con la noticia de que <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2022-12-20/pedro-sanchez-rey-felipe-ave-murcia-twitter_3543117/" target="_blank">el presidente Pedro Sánchez había caminado por delante del rey</a>. Y, buena parte de los<strong> medios y cuentas de izquierdas, </strong>eufemísticamente ingenuos, decidieron entrar al trapo contestando que <a href="https://es.noticias.yahoo.com/diputado-psoe-reacciona-ocurri%C3%B3-s%C3%A1nchez-092828674.html" target="_blank">Aznar había hecho lo mismo con el emérito en su día</a>. Mientras tanto, muchos españoles y residentes en España hacían sus maletas para volver a los lugares a los que llaman casa. Que no tienen que ver con el sitio que los vio nacer, sino con aquellos en los que están las personas a las que quieren desde hace más tiempo. Donde están los paisajes que conformaron su forma de mirar el mundo, y con ella su manera de sentir y de pensar. </p><p>Que los paisajes nos condicionan mucho más de lo que nos paramos a reflexionar se lo escuché decir a <strong>Julio Llamazares</strong> durante la Feria del Libro de Fuerteventura de hace unos años. Seguí pensando en ello y tiempo más tarde encontré un texto suyo del 2009 titulado <a href="https://www.age-geografia.es/site/wp-content/uploads/2019/06/Los-espan%CC%83oles-y-el-paisaje.pdf" target="_blank">“Los españoles y el paisaje”</a>. En él explicaba que “los paisajes, esos espejos en los que nos reflejamos y que condicionan nuestra manera de ser, son tan valiosos para nuestra felicidad como la educación o la sanidad, aunque solamente sea porque influyen en nuestro ánimo tanto como las condiciones de vida”. </p><p>Se preguntaba entonces Llamazares cómo puede ser posible que tras dos siglos del despertar romántico que valorizó la concepción estética y la importancia del paisaje, y de los estudios filosóficos, artísticos y literarios que le siguieron, el español en general, y —añado yo— los cargos públicos y políticos a los que se encomienda su preservación en particular, sean tan indiferentes y<strong> muchas veces artífices de su destrucción</strong>. </p><p>Esa misma cuestión asoma inevitablemente entre los muchos que, al hacer esa maleta de finales de diciembre, tenemos la suerte de poner rumbo precisamente a Fuerteventura. Tengamos o no orígenes majoreros, celebremos con efusividad las fiestas de estas fechas o queramos sencillamente disfrutar de unos días de vacaciones, Fuerteventura representa para nosotros el hogar que se construye a base del afecto sedimentado por el paso de los años y<strong> ver cómo se destruye, destroza. </strong></p><p>Muchos dicen que esta isla o se ama o se odia, sin términos medios. Pero quien la ama afirma que es magnética, no es casual que <a href="http://www.fuerteventuraintel.com/perfil-del-turista/perfil-del-turista/perfil-del-turista-visita-fuerteventura-ultimo-estudio-2017/" target="_blank">casi la mitad de sus visitantes vuelva</a>. Es una isla tan árida como agradecida. Su tierra rojiza y su roca volcánica hacen que a menudo se la compare con Marte. Les aseguro que, cuando llega la calima fuerte, impresiona tanto que se la podría asemejar incluso a las escenas de tormentas de polvo de <em>Interstellar </em>(Christopher Nolan). Sin embargo, bastan cuatro gotas de lluvia para que sus colinas recuerden a los<strong> prados de Irlanda, </strong>pero, en este caso, pastan las cabras que luego nos dan el <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/un-queso-espanol-gana-el-premio-al-mejor-del-mundo_es_5c8a980fe4b0f489d2b44595" target="_blank">mejor queso del mundo</a>. </p><p>Entre las noticias más difundidas con las que empezamos este nuevo año están las que hacen referencia a las propuestas políticas de <strong>Juan Lobato,</strong> candidato del PSOE a presidir la <strong>Comunidad de Madrid,</strong> pues, además de kamikazes, son medidas que van <strong>a contracorriente de la política nacional de su partido</strong>. Así, en un <em>tweet </em>del 2 de enero aseguraba que <a href="https://twitter.com/juanlobato_es/status/1609875009131974657" target="_blank">bajaría “sin complejos” el IRPF al 95% de los madrileños</a>. Tan solo una semana después, en una <a href="https://www.elespanol.com/opinion/20230108/lobato-psoe-madrid-nadie-herede-patrimonio-productivo/731676876_0.html" target="_blank">entrevista con El Español</a>, insistió en seguir por esa senda, afirmando que de gobernar dejaría exentos los impuestos de sucesiones, donaciones y patrimonio. No debió parecerle suficiente disparate el contenido de la entrevista, por lo que decidió publicarla en Twitter añadiendo, además, que Ayuso criminaliza a las grandes fortunas. El <em>tweet </em>se viralizó en cuestión de minutos, debieron de darle un toque de atención y decidió modificarlo. </p><p>Lamentablemente estas contradicciones entre la ideología y las propuestas programáticas de los partidos políticos nacionales y las políticas y posiciones que toman los representantes que finalmente son elegidos, las conocemos bien quienes venimos de los pueblos de interior, de las islas, de pequeñas localidades costeras, de fortines turísticos. Son cotidianas y <strong>son una traición </strong>tanto a los ciudadanos que han decidido apostar por una determinada opción política como a las siglas por las que en teoría se postulan. </p><p>Al respecto, en Fuerteventura, la última de una larga lista de vergüenzas ha sido la <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2022-12-06/el-proyecto-de-una-ciudad-del-cine-cerca-del-parque-natural-de-corralejo-desata-la-polemica-en-fuerteventura.html" target="_blank">declaración de interés insular de una parcela de suelo rústico de 161.001 metros cuadrados </a>situada a tan solo 400 metros del <strong>Parque Natural de las Dunas de Corralejo.</strong> Esta tierra virgen y, en teoría, protegida fue vendida por la cadena hotelera RIU a 50 céntimos el metro cuadrado a la promotora de José Antonio Newport, presidente de Cecap y vicepresidente de la Confederación de Empresarios de Las Palmas, para edificar el Dreamland Studios. </p><p>Este proyecto, que se presenta como una nueva ciudad del cine —recuérdese lo que pasó con la <strong>Ciudad de la Luz</strong> de Alicante—, tendrá enormes naves y <a href="https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/dreamland-se-pretende-edificar-24-metros-de-altura-junto-al-parque-natural" target="_blank">edificios de hasta 24 metros de altura</a> destinados a la postproducción, trabajo que casi nunca se realiza<em> in situ;</em> a centros de formación, para lo cual ya existe un enorme e innovador<strong> Parque Tecnológico prácticamente inutilizado</strong>; y, por supuesto, a centros comerciales, restaurantes y parques temáticos, que ya se imaginarán ustedes cuánto aportarán a la prometida diversificación de la economía. En definitiva, construyen una ciudad del cine que se carga el set principal, otra idea brillante. </p><p>La declaración que permite tamaña destrucción paisajística y natural <a href="https://www.diariodefuerteventura.com/opinion/dreamland-el-modus-operandi" target="_blank">salió adelante con el apoyo del PSOE y de Podemos</a>. La traición de Andrés Briansó, representante del partido morado que votó a favor, es sangrante; mientras que Pau Quiles, el otro consejero de Podemos que también se había declarado en contra del proyecto, volvió a encontrarse indispuesto y, por prescripción facultativa, ni siquiera pudo participar por videoconferencia. Decía Giner de los Ríos: “<strong>¡Ay, si los españoles estuviéramos a la altura de nuestros paisajes!”</strong>, esta vez la sociedad majorera lo ha estado, posicionándose claramente en contra, sus políticos no. </p><p>Ya está terminando la primera quincena de enero, hemos vuelto a <strong>llenar esa maleta que hicimos en diciembre, </strong>esta vez con algunos <strong>alimentos </strong>que nos ayudan a prolongar un poco más el sabor de la tierra que amamos, y estamos ya en el lugar donde la rutina de nuestras ajetreadas vidas nos impide pensar y recordar que hay quien se queda y lucha. Aquellos que, a pesar de las traiciones de esos políticos votados con ilusión, de los trapicheos de quienes por cuatro duros venden su tierra y de la indolencia de algunos, no se rinden. </p><p>Las palabras, cuando se usan para una cosa y su contraria, manidas, ensuciadas y aprovechadas, se vacían de significado, se vuelven, como decía Eco, conceptos paraguas. En el 2022 una de las que se llevó el premio a más repetida fue <strong>patriota</strong>. Patriotas se han denominado siempre los <strong>votantes de derecha,</strong> que lo son por derecho propio y todos los días del año, salvo aquel en el que toca hacer la declaración de la renta. Luego, la izquierda-cursi, justamente cansada de regalarle todo a los que ya se dan por legítimos propietarios, empezó con la retahíla de que los verdaderos patriotas son ellos. Y, por último, también se les unió la<strong> izquierda-enfadada</strong>. Sin embargo, creo que los verdaderamente dignos de llamarse así son ellos, la sociedad civil, como <a href="https://www.facebook.com/efequen" target="_blank">El Efequén</a> en Fuerteventura, que lo demuestran en cada lucha, contra vientos y mareas más fuertes incluso que las que azotan la isla. Este 2023 es año de elecciones, que no sea otra oportunidad perdida para escucharlos, aprender y contar con ellos. </p><p><strong>Lecturas sugeridas:</strong> </p><p>Fior, A. (2021): “Una tipología de la figura del turista: hacia una redefinición del turismo como fenómeno de consumo”, en <em>Comunicación en la era postcovid, medios audiovisuales y análisis</em> (coord. Luz Martínez, L. y Díaz, J.). Pp. 115-125. Ed. Dykinson.</p><p>Llamazares, J. (2009): “<a href="https://www.age-geografia.es/site/wp-content/uploads/2019/06/Los-espan%CC%83oles-y-el-paisaje.pdf" target="_blank">Los españoles y el paisaje”</a>. </p><p>Riverol, M. (2022, 18 diciembre): <a href="https://www.diariodefuerteventura.com/opinion/dreamland-el-modus-operandi" target="_blank">“Dreamland, el modus operandi”</a>. <em>Diario de Fuerteventura</em>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Jan 2023 20:41:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Ay, si los políticos estuvieran a la altura de nuestros paisajes!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 25N y sus campañas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/25n-campanas_132_1373163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2165a704-e22e-4730-a95b-4d8569f96238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 25N y sus campañas"></p><p>Recientemente se han realizado dos campañas contra la violencia machista. Una por parte del Ministerio de Igualdad, promocionada con motivo del 25N y cuyo lema es “¿Entonces quién?”; y otra de la Xunta de Galicia, lanzada hace casi dos meses, pero promocionada en las redes sociales de la Xunta y del PP de Galicia el pasado 24 de noviembre, víspera del 25N, y cuyo lema es “No debería pasar, pero pasa”. </p><p>Ambas han recibido muchísimas críticas en medios de comunicación y redes sociales. Ahora bien, en ellas hay que reconocer una cierta coherencia, pues en cada caso las críticas han llegado por parte de los destinatarios configurados por cada campaña. En la de Igualdad, los hombres; en la de la Xunta, las mujeres. </p><p>El vídeo #EntoncesQuien, del Ministerio de Igualdad, recrea, sin dar ningún nombre, episodios machistas sucedidos en España y que fueron muy mediáticos, es decir, que están en la memoria de todos y que con tan solo ver unos pocos segundos del corto enseguida podemos relacionar (el youtuber <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/telefono-rojo/xokas-cultura-violacion-cultura-cancelacion_129_1225283.html" target="_blank">elxokas legitimando la cultura de violación</a>; <a href="https://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/invitados/noche-musica-visita-manuel-carrasco_20221124637f1bec2d34b10001cca56c.html" target="_blank">Pablo Motos preguntándole a Elsa Pataky con qué tipo de ropa interior duerme</a>; la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=asQG_nemZTk" target="_blank">afición del Betis defendiendo al jugador Rubén Castro</a>, acusado de malos tratos; los recientes <a href="https://www.publico.es/mujer/colegio-mayor-elias-ahuja-readmite-al-estudiante-expulsado-canticos-machistas.html" target="_blank">cánticos machistas de los estudiantes del Colegio Elías Ahúja</a>). Asimismo, retrata la manera en la que los implicados se exculpan: “¿quién yo?”. Y termina con una voz masculina preguntándose: “Una de cada dos mujeres ha sufrido violencia machista a lo largo de su vida. Si ni tú ni yo hemos sido, ¿entonces quién?”</p><p>Por su parte, en cada una de las cuatro imágenes realizadas por la Xunta de Galicia aparece siempre una mujer sola haciendo aquello que indica el texto, ir a correr en mallas, no vigilar su copa, enviar fotos íntimas y caminar sola por la noche. A continuación, una pregunta intimidante y con una flecha acusatoria que señala directamente la (mala) acción realizada por la mujer: “¿Qué pasa ahora?”. Puntos suspensivos marcados por la distancia espacial con la siguiente frase: “No debería pasar, pero pasa”.  </p><p>La campaña del Ministerio de Igualdad está dirigida a los hombres, tanto a aquellos que han acosado, tal y como retrata el vídeo, y que lo hacen cotidianamente, como a aquellos que se ponen de perfil ante estas injusticias, ya sea permaneciendo en silencio, banalizando dichas situaciones, quitándoles peso, diciendo, cuando nunca es cierto y nunca es igual, que también les pasa a los hombres, etc. </p><p>Se puede debatir si ha sido una decisión acertada o no elegir casos acontecidos realmente y por parte de personajes públicos. Habrá quien piense que solo sirve para ahondar en la polarización, que se obtiene un efecto contrario al deseado, pues aquellos hombres, sobre todo jóvenes, que ya sienten un rechazo inicial y prejuicioso hacia el ministerio —y en concreto hacia la ministra Irene Montero, diana de toda bilis machista—, y una admiración por <em>el xokas</em> o Pablo Motos, se sentirán, en estos tiempos de exacerbación del “conmigo o contra mí”, llamados a defender a sus ídolos y a atacar al ministerio. Por otro lado, también se puede alegar que ha sido una óptima estrategia, pues no solo se personifican y ejemplifican actos machistas que aún se suelen contar como abstracciones, sino que, tanto Motos como el youtuber se sintieron aludidos y contestaron justo como sucede en el vídeo: “¿quién, yo?”, realizando a su vez otros vídeos en los que intentan exculparse. Movimiento que desde luego no les salió como planeado, pues promocionó tanto la campaña de Igualdad hasta el punto de convertirla en viral, hizo que aquellas personas que no les habían relacionado a ellos directamente ahora lo tengan claro y, en definitiva, se autorridiculizaron. </p><p>En este sentido, la Fundación Avon (Argentina) lanzó una campaña en noviembre de 2018 denominada “Cambia el trato” que se viralizó muchísimo en toda Hispanoamérica y que me parece incluso más acertada, en cuanto a su eficacia, que la del Ministerio de Igualdad. El destinatario de la misma también es el hombre, lo es hasta tal punto que la mujer que está siendo acosada ni siquiera aparece en el vídeo. Y también se refiere tanto al hombre que acosa como a aquel que lo presencia y no lo denuncia. En este vídeo se retrata una situación que, lamentablemente, es igual de cotidiana que aquellas que denuncia el ministerio, pero se hace sin señalar a nadie en concreto. No porque esas personas no merezcan ser señaladas (Motos, <em>el xokas</em>, los estudiantes del Elías Ahúja y todo aquel que realiza estos actos miserables), sino porque la finalidad de la campaña no es apuntar y acusar a quien lo ha hecho mal, sino persuadir y convencer de que esas acciones no son correctas, las haga quien las haga, que es de “boludo” (como se dice en el vídeo) acosar y también quedarse callado. </p><p>En cualquier caso, queda claro que a quien apela el vídeo de Igualdad es a los hombres. Así lo han declarado desde el ministerio, afirmando que la intención era manifestar que <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/igualdad-apela-hombres-combatir-violencia-machista-decir-no-violes-importante-decir-evita-violada_1_1368547.html?utm_source=infoLibre&utm_campaign=9d5784cf31-EMAIL_CAMPAIGN_10_26_2022_15_37_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_1967a1cfd3-9d5784cf31-166664921" target="_blank">“Decir 'no violes' vale más que decir 'evita ser violada'"</a>, así lo han percibido los principales retratados que han salido corriendo a defenderse y esa ha sido la percepción general, más allá de que se pueda estar o no de acuerdo. </p><p>Mientras que en el caso de la campaña promovida por la Xunta no cabe duda de que el destinatario son las mujeres, cualquier mujer, pues en las imágenes nunca se le llega a ver el rostro, indicando que se está refiriendo, por ejemplo, a ti o a mí o a cualquier otra. Se trata de imágenes con una narración muy potente e intimidante, marcada incluso por la tipografía y la fuente de las frases. Primero, en cursiva, exponen cuál es la acción equivocada que realiza la mujer que aparece en la foto. A continuación, preguntan qué crees que va a pasar ahora, después de que la mujer haya realizado esa acción incorrecta que la flecha se encarga de señalar. Es una pregunta retórica, pues quien la realiza es sabedor de que todas conocemos la respuesta. Y, de una manera más que perversa, juega con ese miedo para terminar aclarando que “no debería pasar, pero pasa”, frase fatalista y derrotista que se encarga de remarcar en grande y en negrita al final de la imagen, es decir, al final de la narración, dando por hecho que no cabe otra respuesta posible. Algo que pasa por acto divino y que depende de ti, mujer, evitarlo, no del hombre que te acosa. Pues el hombre, por increíble que parezca, ni siquiera aparece en ninguna parte del mensaje.  </p><p>Hasta aquí un análisis meramente descriptivo de la campaña que indica que desde el punto de vista de su realización no ha sido eficaz, pues mientras sus promotores alegan que en ningún caso la intención era culpabilizar a la mujer víctima de acoso machista, a la vista del análisis queda que es justamente a ellas a quienes se interpela. </p><p>Pero el problema ya ni siquiera está en que de buenas intenciones no se hace política, sino que directamente no son creíbles. Como tampoco es justificable que muchos medios de comunicación hayan calificado tal campaña de “desafortunada”. El Partido Popular realiza estas campañas machistas periódicamente, la Comunidad de Madrid, por ejemplo, difundió hace solo dos meses <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/patriarcado-diciendonos-vez-campana-ayuso-sumision-quimica-indigna-feminismo_1_1322219.html" target="_blank">anuncios en los que literalmente fomentaba la cultura de la violación</a>, dando instrucciones a las mujeres sobre cómo evitar la sumisión química. Consecuencias de dicha campaña institucional: si te pasa no es culpa del hombre que te ha drogado para violarte, sino tuya que no seguiste los consejos de la CAM. </p><p>Esto que escribo no es ninguna novedad, de hecho, se llevan ya muchos años denunciando todas estas campañas que se dirigen a las víctimas en vez de a los acosadores, reales, potenciales y cómplices. Este <a href="https://verne.elpais.com/verne/2017/11/21/articulo/1511283303_058531.html" target="_blank">artículo de </a><a href="https://verne.elpais.com/verne/2017/11/21/articulo/1511283303_058531.html" target="_blank"><em>Verne</em></a><a href="https://verne.elpais.com/verne/2017/11/21/articulo/1511283303_058531.html" target="_blank"> (</a><a href="https://verne.elpais.com/verne/2017/11/21/articulo/1511283303_058531.html" target="_blank"><em>El País</em></a><a href="https://verne.elpais.com/verne/2017/11/21/articulo/1511283303_058531.html" target="_blank">)</a> o este de <a href="https://www.mujeresparalasalud.org/y-si-ponemos-el-foco-en-los-hombres-comenzamos-la-campana-amsporel25n-2/" target="_blank"><em>Mujeres para la salud</em></a>, ambos de 2017, recogen muchos ejemplos de ello. Lo sorprendente es que las sigan realizando. ¿De verdad el PP no tiene asesores mínimamente sensibles e informados que le digan “esta campaña no va a funcionar”, “esta campaña es machista”? ¿O es que les da igual que lo sea y prefieren seguir culpabilizando a las víctimas? </p><p>Antes de que Pablo <a href="https://www.facebook.com/elhormiguero/videos/pablo-motos-responde-a-la-%C3%BAltima-campa%C3%B1a-del-ministerio-de-igualdad/681362056884994/" target="_blank">Motos decidiera inmolarse, comunicativamente hablando, con su vídeo</a> en el que, acompañado de fieles escuderos, grita “yo no soy un baboso” a la vez que critica el dinero invertido (que no gastado) en la campaña de Igualdad, porque con la que está cayendo estamos como para gastar en tonterías, el vídeo del Ministerio de Igualdad en el que se interpela a los hombres había recibido tantas críticas como el de la Xunta que se dirige a las mujeres. Hecho que nos indica, una vez más, lo necesario que es este ministerio. </p><p> Lecturas sugeridas:</p><p>-         Bernal-Triviño, A. (2019): <em>Hacia una comunicación feminista: cómo informar e informarse sobre violencia machista. </em>Barcelona, Ed. Universitat Oberta de Catalunya. (UOC). </p><p>-         Parkas, V. (2019): <em>Game Boy. Un libro de ficción, ensayo y privilegio</em>. Barcelona, Caballo de Troya.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2022 19:35:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El 25N y sus campañas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia género,Igualdad,Ministerio de Igualdad,Machismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verdad y comunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/comunidad_132_1346893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Verdad y comunidad"></p><p>El pasado 17 de octubre el PSOE celebró el aniversario de los cuarenta años de la victoria de Felipe González. En ese acto conmemorativo, el expresidente González, con Pedro Sánchez a un lado y Zapatero al otro, dijo: <strong>“En democracia, la verdad es lo que los ciudadanos creen que es verdad”</strong>. </p><p>Esta frase desató muchísimos comentarios en Twitter —entre ellos los de periodistas, políticos, ciudadanos y, seguramente, muchos trolls— en contra de la figura de González, desde los que lo comparan con Steve Bannon hasta los que lo hacen con Pablo Iglesias; también están aquellos que, cómo no, <strong>acusan a los medios de comunicación, la política y las instituciones</strong> de confeccionar e inocular esa verdad prefabricada en los ciudadanos; quienes tachan a González y al PSOE de cinismo por revelar con desfachatez algo que se supone debe permanecer oculto; o aquellos que incluso afirman que esta frase atenta contra la democracia. </p><p>Por mi parte, aunque confieso que nunca pensé que escribiría estas palabras, <strong>no puedo estar más de acuerdo con Felipe González</strong>. ¡Claro que, la verdad —o, si queremos ser más sutiles, aquello que se trata de hacer creer como verdadero y se interpreta como tal por parte de un conjunto de sujetos— es lo que los ciudadanos creen que es verdad! </p><p>En tiempos de posverdad, <em>fake news</em>, teorías conspirativas varias y absoluta polarización, nos encontramos con dos posiciones completamente enfrentadas. Por una parte, están los que —ya sea por una suerte de fidelidad a las teorías filosóficas que les han formado, como son la de la posmodernidad y el deconstructivismo, o por cálculos oportunistas, pienso en los políticos y gurús de la extrema derecha 2.0— enarbolan la <strong>verdad experiencial y de los sentimientos</strong>, que se traduce en que todo individuo tiene derecho a legitimar “su verdad” poniéndola al mismo nivel que la de cualquier otro. Esto da como resultado, por poner un ejemplo reciente, los antivacunas que se forman un juicio individual sobre su peligrosidad basado en la experiencia de una vacuna que les ha provocado efectos secundarios dañinos (a ellos o a sus conocidos o a conocidos de conocidos y así a seguir) y no en el conocimiento científico al respecto. Y, por otra parte, están aquellos que, probablemente como consecuencia de esta confusión en la que estamos inmersos, se agarran a la idea de<strong> la verdad de los hechos</strong> como a un clavo ardiendo, llegando a menudo a confundir el concepto de verdad con el de realidad. Estos suelen ser también los defensores a ultranza del <em>fact checking</em>, método al que atribuyen tantas cualidades que lo convierten en algo parecido a la panacea de la posverdad.  </p><p>Dentro de este segundo posicionamiento podríamos encuadrar también a todos aquellos que comentaron con máxima desaprobación la frase pronunciada por González, que de hecho fueron prácticamente el cien por cien de los comentarios que pude leer —y les aseguro que leí muchísimos—. Esta indignación sólo se justifica si <strong>se entiende la verdad como una correspondencia con la realidad</strong>. Pero es que la verdad, al menos desde la perspectiva semiótica, no es eso.</p><p>Esta disciplina se aleja de ambas posiciones, pues entiende la verdad como <strong>una construcción que se da en el plano social y comunitario</strong>, que tiene que ver con los juicios, y que se logra a través del uso e intercambio de unos saberes compartidos. Mientras que la realidad es en sí misma, es exterior y, por ello, la mayoría de las veces podemos acceder a ella sólo a través de las representaciones que realizamos a raíz de un ejercicio interpretativo. </p><p>Umberto Eco dedicó importantes textos destinados a señalar que las premisas de esta tercera posición nada tienen que ver con el relativismo o la deriva deconstruccionista, sino que <strong>siguen los criterios del pragmatismo </strong><em><strong>peirceano</strong></em> y los de su propia teoría del realismo negativo. En las que, si bien se reconoce que el paradigma en base al cual razonamos podría ser falso y que el mundo tal como nos lo representamos es un efecto de la interpretación, las interpretaciones existen porque hay unos hechos que interpretar. A este respecto, contestaría Eco a la famosa frase de Nietzsche —definido por muchos como el primer postmoderno—: <strong>“no existen hechos, sólo interpretaciones”</strong>, que el mismo Nietzsche no podría dejar de reconocer que el caballo al que un día abrazó en Turín existió como hecho antes de que él decidiera hacerlo objeto de sus excesos afectivos (Lozano, 2013).</p><p>Dicho esto, que una interpretación prevalezca sobre otra y se asiente creando cohesión, comunidad, no es debido a la casualidad o a la indiferencia (e indolencia) del famoso lema <em>anything goes</em>, sino que es un largo proceso que se sustenta sobre una serie de criterios, como son la adecuación, la oportunidad, la plausibilidad, la pertinencia al contexto originario y, en algo tan fundamental como en apariencia banal, como es <strong>el sentido común</strong>. Eco ejemplifica esto en su réplica a la crítica que le hizo Rorty, afirmando que de los objetos (y también de los conceptos) no podemos hacer cualquier cosa, sino que existen unos límites a la interpretación que nos impone la pertinencia. Así, si bien es cierto que podemos usar un destornillador para usos que van más allá de aquel para el que fue concebido, por ejemplo, como arma o para abrir una caja, difícil será que lo usemos a modo de palillo de algodón para limpiar un oído (Eco, 1992). </p><p>Por tanto, entiendo la frase del expresidente, “en democracia la verdad es lo que los ciudadanos creen que es verdad”, asimilando los ciudadanos que conforman una democracia al <strong>concepto de comunidad de Peirce</strong>, para quien representaba un nivel supraindividual y público en el que las creencias se estabilizan. La comunidad es esa instancia reguladora que determina que no todas las interpretaciones valen ni todas son correctas. Se asentarán, serán verdad y constituirán realidad aquellas que tras un largo proceso logren <strong>crear consenso y aceptación en el tiempo</strong>, siendo compartidas y constituyendo, en un ejercicio de retroalimentación, comunidad. </p><p>Ahora bien, presuponer una comunidad como factor regulador, que dirime las correctas interpretaciones de las que no lo son, significa también <strong>no poder prescindir de los expertos</strong>. La comunidad <em>peirceana</em> no tiene que ver con la función cuantitativa de la mayoría, algo no es verdad porque así lo crea la mayor parte de los ciudadanos; sino con una instancia de verificación, es verdad porque se ha analizado, probado y verificado. Y las verificaciones son llevadas a cabo y son creíbles si son realizadas por expertos en la materia que se va a verificar. </p><p>El problema actual, y probablemente la preocupación que llevó a escribir todos esos comentarios, radica entonces en que hoy la voz de la fuente de autoridad se ha puesto al mismo nivel que la de cualquier otro ciudadano que considera que su opinión, tal vez basada en una experiencia, es tan legítima como la del experto. Para frenar esta deriva creo que deberíamos empezar por aceptar que <strong>no importa que una afirmación sea verdadera, por mucho que esté verificada, si el destinatario no la cree</strong>. Piénsese en cómo vuelve a estar en boga el terraplanismo. Y continuar por elaborar fuertes relatos que contrarresten esta desafección y descreimiento hacia las grandes instituciones: medios de comunicación, ciencia, política y comunidad de expertos. </p><p><strong>Lecturas sugeridas:</strong></p><p>Eco, U. (1992): <em>Interpretation and Overinterpretation</em>. Cambridge University, Press Cambridge. </p><p>Eco, U. (2013): <em>Los límites de la interpretación</em>. Barcelona, DeBolsillo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Oct 2022 19:27:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Verdad y comunidad]]></media:title>
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      <title><![CDATA[De la desinformación a la conspiración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/desinformacion-conspiracion_132_1310580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la desinformación a la conspiración"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En junio de 2015 Umberto Eco pronunció una bellísima </span><a href="https://www.youtube.com/watch?v=SltDcfpkLXk" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lectio Magistralis</em></span></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=SltDcfpkLXk" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"> en la Universidad de Turín</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> con motivo de su nombramiento como Doctor Honoris Causa. La tituló “</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Conclusiones sobre el complot. De Popper a Dan Brown</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">”. En ella comenzó distinguiendo entre las conspiraciones reales, que lógicamente existen pero que carecen de misterio en tanto en cuanto vienen inmediatamente descubiertas, y el síndrome de la conspiración, que comparte las mismas características del secreto según Simmel, es decir, que es tanto más potente y seductor cuanto más vacío, pues </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>un secreto vacío se vuelve amenazador desde el momento que no puede ser ni desvelado</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> ni contestado. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Este fenómeno de la conspiranoia, tan estudiado por Eco </span>—<span class="highlight" style="--color:white;">que fue uno de los críticos más feroces de Dan Brown (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El código Da Vinci</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">)</span>—<span class="highlight" style="--color:white;"> tanto desde el ensayo como la narrativa (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El péndulo de Foucault</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">), vive, según Byung-Chul Han (2022), en la sociedad de la (des)información uno de sus momentos de máximo esplendor. Esto se debe a que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>las teorías conspirativas prosperan en momentos de crisis</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y estamos saliendo de una crisis pandémica, entrando en una económica e inmersos en la que el autor denomina una crisis de la narratividad, pues define la sociedad de la información como una sociedad desnarrativizada. De hecho, llega a oponer la información a la verdad, siendo la primera aditiva y acumulativa, mientras que la segunda es narrativa y exclusiva. Pudiendo estar más o menos de acuerdo con esto último, lo que parece evidente es que las conspiraciones, al igual que la verdad, son narraciones y en cuanto tales proporcionan sentido y orientación.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Por otro lado, el semiólogo Massimo Leone señala que, más allá de las cuestiones sociopolíticas y económicas, una característica fundamental de las teorías de la conspiración contemporáneas que ha sido a menudo descuidada es el placer estético que son capaces de procurar en quienes forman parte de la pequeña comunidad de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> los que “conocen” y “saben” la verdad profunda</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que está debajo de la historia que se le cuenta a la mayoría ignorante. Se trata, en definitiva, de una desviación del pensamiento dominante que ya no necesita ni siquiera de un enemigo de carne y hueso al que culpar, pues “</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>el culpable es la misma mayoría</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>mainstream</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, y todos los hábitos que cristalizan en un consenso social” (</span><a href="https://core.ac.uk/download/pdf/302081727.pdf" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Leone, 2016</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">). </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Sea como fuere, es innegable que los diversos y posibles complots pululan y se multiplican por las redes y en ocasiones llegan incluso a materializarse en tragedias, como el </span><a href="https://www.latimes.com/espanol/eeuu/articulo/2022-01-01/asalto-al-capitolio-de-eeuu-abundan-teorias-de-conspiracion" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">asalto al Capitolio</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> o el </span><a href="https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/que-es-el-pizzagate-y-como-surgio/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Pizzagate</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;">; en actos deleznables, como </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/11m-17a-vuelven-calar-teorias-conspiracion_1_1302286.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">la interrupción del minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados terroristas de Barcelona</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> el pasado 17 de agosto, o en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>acusaciones delirantes pronunciadas sin ningún tipo de pruebas</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, como la teoría difundida y reproducida por algunos medios de comunicación que plantea la hipótesis de que </span><a href="https://www.libertaddigital.com/internacional/latinoamerica/2022-09-02/atentado-o-fraude-dudas-en-argentina-sobre-el-inverosimil-ataque-a-fernandez-de-kirchner-6927906/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">el intento de asesinato de la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner en realidad se trata de un fraude</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> orquestado por el propio Gobierno. Todo ello conduce a una profunda atomización y despolitización de los ciudadanos. Por ejemplo, debido a la enorme cantidad de conspiraciones que surgieron a raíz de la pandemia del Covid-19 y que en última instancia conducían a actos egoístas y en contra de la comunidad, </span><a href="https://ec.europa.eu/info/live-work-travel-eu/coronavirus-response/fighting-disinformation/identifying-conspiracy-theories_es" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">la Comisión Europea elaboró una amplia guía para identificarlas y desmontarlas</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Eco, en la conferencia nombrada al principio, advertía precisamente sobre la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>peligrosa desafección hacia la vida política y comunitaria</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que producen tales teorías, recordando la sugerencia que hiciera Chomsky imaginando un complot de las teorías del complot. Pues quienes sacan mayores beneficios de las distintas conspiraciones son justamente las instituciones que el complot quisiera golpear. Esto se debe a que las conspiraciones, del tipo y argumento que sean, no solo aniquilan toda voluntad de construir y mejorar nuestra comunidad, pues para qué, si existe un mal superior, sino que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>nos desvían y hacen perder capacidad crítica sobre las cuestiones públicas</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a las que sí deberíamos estar atentos. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Si bien España tiene hoy la gran oportunidad de resituarse en la Unión Europea con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos </span>—<span class="highlight" style="--color:white;">oportunidad que sería un pecado no saber aprovechar, pero también no saber comunicar</span>—<span class="highlight" style="--color:white;">, en paralelo se acerca un otoño-invierno helado de incertidumbre. Y la sensación de caos y la falta de certezas, como explica Rob Brotherton (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Suspicious Minds: Why We Believe Conspiracy Theories</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">), son el mejor pasto para la proliferación de las múltiples teorías conspirativas, que, haciendo uso de técnicas que Eco definió “pseudo-semióticas”, logran confundir datos reales, forzar los números, los tiempos y las coincidencias hasta conseguir trazar conexiones de lo más disparatadas, pero con una aparente coherencia narrativa, logrando así satisfacer la necesidad apremiante de dotar de sentido a todo aquello que sucede y reducir la complejidad del mundo. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Para hacer frente a estas teorías, que son “cánceres de la interpretación” y parásitos del consenso social, tanto Eco como Leone proponen un estudio e identificación de sus modelos argumentativos. Siendo fundamental distinguir entre las teorías críticas y las conspiranoicas, que, en última instancia, acaban con todo pensamiento crítico. Para ello, debemos fijarnos en la forma de estas últimas más que en su contenido, reconociendo su estructura, basada en la convicción de la existencia de algo que se esconde, que una cierta élite simbólica le niega a la mayoría, y observando ese secreto vacío que aumenta como una bola de nieve cada vez que arrolla con alguien que se persuade de que ese secreto existe, aun sin conocer su contenido, pero que es </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>suficiente para crear la separación entre los incluidos y los excluidos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lecturas sugeridas</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">:</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Byung-Chul Han (2022): </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Infocracia</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Barcelona, Taurus.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Eco, U. (2003): </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El péndulo de Foucault</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Barcelona, DeBolsillo. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Leone, M (2016): Fondamentalismo, anomia, complotto. La semiotica di Umberto Eco contro l’irragionevolezza interpretativa, en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lexia. Rivista di semiotica</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, nº 23–24, pp. 55-67. </span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Sep 2022 19:18:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De la desinformación a la conspiración]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¡Respeten los textos!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/respeten-textos_132_1303553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Respeten los textos!"></p><p>Leyendo el <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/salman-rushdie_1_1300733.html" target="_blank">artículo que escribió Christian Salmon</a> sobre el apuñalamiento al escritor Salman Rushdie el pasado 12 de agosto, recordé un trabajo sobre la figura del lector en los textos de literatura y prensa que realicé junto al semiólogo y profesor Jorge Lozano allá por el lejano 2016. Ese año en el que Donald Trump ganó las elecciones, triunfó el Brexit y el <em>Oxford Dictionary</em> <strong>encumbró el vocablo posverdad a palabra del año</strong>. El año en el que todo parecía valer y el de muchas cosas más, pues, como canta Bad Bunny, qué no daríamos por <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FAgpu9N4pI0" target="_blank">“pasar tres días y dos noches en el </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=FAgpu9N4pI0" target="_blank"><em>Dos Mil 16</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=FAgpu9N4pI0" target="_blank">”</a>. </p><p>Desde entonces nos separan una trágica pandemia, una guerra que no se acaba, una inflación disparada y, entre otras cosas (algunas buenas), que un hombre de 24 años casi logra cumplir con la fetua emitida por el Ayatolá Jomeini en el 1989, <strong>dejando en estado crítico a Rushdie tras asestarle diez puñaladas</strong> en la cara y el cuello. Algo que no se había logrado hasta la fecha, ni siquiera en el 2016.</p><p>¿El motivo de la fetua y de semejante crimen? Unos fundamentalistas que se creen con el derecho y el deber de hacer prevalecer su interpretación de la realidad sobre cualquier otra. Pasando por encima, obviamente, del derecho de expresión y de opinión. Pero es que en este caso <strong>a lo que se ha atacado es al derecho de creación</strong>, pues aquí se ha condenado a un escritor por las palabras de su novela, perteneciente al género literario y de ficción. </p><p>En relación con esto, apunta Salmon en su extenso artículo: “La censura de la novela se equivoca de objetivo. Deshace lo que un novelista tarda a veces años en construir y reduce ese universo complejo y estructurado, ese instrumento óptico polifacético que es una novela, al puro y simple enunciado de una opinión. La fetua contra Rushdie no sancionaba un delito de opinión (su defensa, por tanto, no era sólo una defensa de la libertad de expresión), sino una novela; no sólo la novela de Rushdie, sino el género de la novela como tal”. Y continúa: “Si algo nos ha enseñado la fetua contra Rushdie es la importancia de ciertos referentes teóricos que desde los años ochenta se han tachado de retóricos de forma un tanto apresurada. Las distinciones entre autor, narrador y personaje, que eran cruciales para los estudiosos de la literatura, fueron, si se me permite decirlo,<strong> puestas al día de manera brutal y hasta alucinante por la fetua</strong>”. </p><p>De las distintas cuestiones que abarca Salmon me resulta especialmente interesante esta referente a la obra en sí. Pues es cierto, como explica <a href="https://gescsemiotica.com/wp-content/uploads/2019/08/El-discurso-periodi%CC%81stico.pdf" target="_blank">Lozano (2013)</a>, que las diferencias entre <em>fiction</em> y <em>faction</em>, así como los criterios de verosimilitud, los definen nuestra cultura y la época en la que vivimos —esto se observa en los textos religiosos que eran leídos como verdaderos en el Occidente de la Edad Media mientras que hoy son recibidos como literarios; o en que, como detalla Greimas (1989), en muchas sociedades africanas los relatos orales se clasifican en “historias verdaderas” e “historias para reír”, siendo las primeras mitos y leyendas y las segundas sobre acontecimientos cotidianos—. Pero es justamente por eso que la equidistancia e incluso la defensa de los musulmanes, posiblemente ofendidos por lo que dice una novela, que se mantuvo en Occidente por parte de políticos, líderes religiosos e incluso de otros escritores, como <a href="https://blogs.publico.es/davidtorres/2022/08/14/ofendidos-por-salman-rushdie/" target="_blank">John Le Carré, Roald Dahl, John Berger</a>, <strong>es doblemente grave</strong>. Del mismo modo que lo es el silencio que muchos mantienen hoy tras el apuñalamiento de su autor.</p><p>Es fundamental respetar los textos (y las obras), su estructura interna y las distintas estrategias que ponen en acto a modo de manual de instrucciones para una lectura correcta o, en palabras de Umberto Eco, <strong>para que no se realice una decodificación aberrante</strong>. </p><p>En este sentido, al igual que los textos periodísticos o los discursos históricos tienen unas marcas de historicidad y de <em>veridicción</em> que los dotan de objetividad, autoridad, etc. (Lozano 2013 y 2015), el objetivo que persiguen los textos de ficción es el de <strong>lograr una suspensión de la incredulidad</strong>. Al respecto, un textualista como Harald Weinrich (1964) diría que una cláusula como “érase una vez” no se refiere tanto a otro tiempo sino a otro mundo. Tanto es así que cada vez que se les cuenta a los niños una historia empezada por esa fórmula mágica, estos, que tienen un estricto sentido de las reglas, aceptan ese enunciado, dejándose trasladar a otros mundos donde los perros hablan o los coches tienen sentimientos. </p><p>En definitiva, el lector mantiene con los textos, con los géneros, <strong>una relación contractual</strong>. Establece un contrato —Greimas lo llama contrato fiduciario, (1990)— que le indica cómo se ha de interpretar un determinado texto, estableciendo grados de verosimilitud de veracidad o suspensiones de la incredulidad. Se entiende entonces que la principal diferencia entre un texto literario y uno periodístico o histórico la realizan los conceptos de ficción y de veracidad. Siendo el primero ficticio (independientemente de los distintos géneros y tipos, como la novela realista) y los otros dos veraces. Estas nociones se las debemos a Aristóteles, cuando ya en el s. IV a.C., en su libro <em>Poética</em>, exponía las diferencias entre los textos de Heródoto y la <em>Ilíada </em>de Homero, entre la historia y la poesía, explicando que no se puede acusar a Homero de mentiroso, mientras que <strong>aquello que escribe el historiador sí se debe ceñir a lo realmente sucedido</strong>. </p><p>En relación con esto, el maestro, tanto de novelistas como de periodistas, Gabriel García Márquez, con quien Rushdie fue asimilado debido al estilo de su obra, perteneciente al realismo mágico, escribió el artículo <a href="https://elpais.com/diario/1981/04/29/opinion/357343203_850215.html" target="_blank">“¿Quién cree a Janet Cooke?”</a>, publicado en <em>El País</em> en 1981. Cooke ese año había ganado el Premio Pulitzer por el conmovedor reportaje “El mundo de Jimmy”, que, sin embargo, resultó ser falso, quedando ella completamente desacreditada.</p><p>Acerca de los límites y las diferencias entre los textos literarios y los periodísticos, escribe García Márquez: “<strong>en periodismo hay que apegarse a la verdad</strong>, aunque nadie la crea, y en cambio en literatura se puede inventar todo, siempre que el autor sea capaz de hacerlo creer como si fuera cierto”. Y concluye así su artículo:</p><p>“John Hersey, que era un buen novelista, escribió un reportaje sobre la ciudad de Hiroshima devastada por la bomba atómica, y es un relato tan apasionante que parece una novela. Daniel de Foe, que era también un gran periodista, escribió una novela sobre la ciudad de Londres devastada por la peste, y es <strong>un relato tan sobrecogedor que parece un reportaje</strong>. En esa línea de demarcación invisible pueden estar los ángeles que Janet Cooke necesita para la salvación de su alma. Pues no habría sido justo que le dieran el Premio Pulitzer de periodismo, pero en cambio sería una injusticia mayor que no le dieran el de literatura”.</p><p>Como enseñó Umberto Eco hace ya muchos años, negar que son posibles distintas interpretaciones de un mismo texto, que es lo que hacen los fundamentalistas islámicos que condenan a Rushdie, es tan irracional como afirmar que cualquier interpretación de un texto es posible. El texto de Rushdie es una novela, una ficción, que perdurará a la vida de su autor y posiblemente a las ideas de aquellos que no aceptan ni otras interpretaciones del mundo ni la creatividad de la escritura. </p><p> </p><p><strong>Lecturas sugeridas:</strong></p><p>·      Eco, U. (1993) [1979]: <em>Lector in fabula. La cooperación interpretativa en el texto narrativo</em>. Barcelona, Lumen.</p><p>·      Lozano, J. (2013): “El discurso periodístico: entre el discurso histórico y la fiction. Hacia una semiótica del acontecimiento”, en <em>Estudios sobre el Mensaje Periodístico</em>, Vol. 19, número 1 (2013) pp. 165-176. </p><p>·      Lozano, J. (2015) [1987]: <em>El discurso histórico</em>. Madrid, Sequitur.</p><p>·      Rushdie, S. (2003) [1988]: <em>Los versos satánicos</em>. Barcelona, DeBolsillo. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Aug 2022 17:35:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <title><![CDATA[El fin de los grandes relatos: ¿un mal presagio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/grandes-relatos-mal-presagio_132_1297392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7e8e9169-1bbe-41f0-be8d-403cdfdbd1e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin de los grandes relatos: ¿un mal presagio?"></p><p>En las últimas décadas del siglo pasado tuvo gran relevancia en el ámbito de las humanidades y ciencias sociales de Europa y Estados Unidos la <strong>teoría de la posmodernidad</strong>. Uno de los mayores exponentes de este movimiento fue Jean-François Lyotard, quien teorizó sobre la desaparición de los grandes relatos de la civilización occidental y sus respectivas promesas. Entre ellos destacó los siguientes:</p><p>1) El <strong>cristiano</strong>, fundamentado en la promesa divina de que todos los hombres, al final de los tiempos, se encontrarán en comunión con dios, en un estado y espacio de plenitud más allá de la vida terrena.</p><p>2) El <strong>marxista</strong>, que prometía la llegada de un paraíso terrenal para el conjunto del género humano cuando el proletariado derrotase a la burguesía y desapareciesen las distinciones entre clases sociales.</p><p>3) El del <strong>iluminismo</strong>, basado en la confianza en la diosa razón como garantía del progreso social y humano en contraposición al oscurantismo que representaba la irracionalidad y las teorías acientíficas.</p><p>4) El <strong>capitalista</strong>, que se basa en el convencimiento de que el crecimiento económico puede ser ilimitado y que, con él, llegará la redistribución de la riqueza, la mejora de las condiciones sociales y la prosperidad para todos.</p><p>Lyotard y buena parte de los posmodernos cargaron acertadamente contra esta visión teológica de la historia y frente a ello propusieron la exaltación de los pequeños relatos, llegando, incluso, a plantear <strong>la idea del “no relato”</strong>, acentuando, así, la imposibilidad de generar una narración capaz de englobar el conjunto de nuestra historia. </p><p>Ahora bien, al contrario de lo que vaticinaban los planteamientos posmodernos que entendían la desaparición de los grandes relatos como una liberación que haría de los individuos seres más conscientes y realistas, con mayor autonomía y sentido crítico, hoy en lo que se conoce como Occidente nos encontramos con personas cada vez más atomizadas y con sociedades incapaces de generar adhesión en torno a un proyecto de progreso común.</p><p>Al respecto, dentro de la Academia se teoriza sobre esta situación poniendo el foco en la sociedad de la información, en la sociedad de consumo, en los <strong>efectos de globalización o en la desafección política</strong> y falta de legitimidad de nuestros partidos políticos e instituciones. Sea como fuere, pareciera como si la ausencia de un gran relato común, que interpele y conduzca a actuar al conjunto de miembros de nuestra sociedad en son de un proyecto colectivo, tenga como consecuencia el<strong> acentuamiento de la insatisfacción y la incertidumbre</strong> en la que vivimos instalados.</p><p>Por ejemplo, si pensamos en la Unión Europea, cuyo proyecto se basa en una serie de valores fundamentales como la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el estado de derecho o los derechos humanos; hoy en día –lejos de que exista un gran relato que aúne a la ciudadanía en torno a esos elementos– nos encontramos con un <strong>individualismo exacerbado</strong>, con alternativas políticas que apenas llegan a institucionalizarse sobre la base de discursos fugaces (véase el Movimento 5 Stelle, Podemos, el Bloco de Izquierdas, etc), con la aparición de movimientos pensados para ser hegemónicos y transformadores que pronto se desvirtúan y fragmentan (feminismo, ecologismo, etc) o con el<strong> refortalecimiento del nacionalismo</strong> que atrae a ciertos sectores de la población gracias al sentimiento de pertenencia que ofrece en contraposición con un “otro” que procede de fuera.</p><p>Pues bien, frente a este modelo social que se sostiene sobre una <strong>fragmentación infinita de la sociedad</strong>, que carece de relatos englobantes y que no ofrece a sus respectivos miembros un programa de acción claro más allá de conseguir un trabajo que garantice un mínimo de bienestar basado en el consumo; en otras latitudes que escapan de la cultura occidental existen formas distintas de ver e interpretar la realidad. </p><p>Véase el caso de organizaciones como <strong>ISIS</strong>, que a través de su <strong>aparato propagandístico</strong> ha logrado crear en torno a ideas como el Estado Islámico una ilusión que, más allá de generar una adhesión entre yihadistas convencidos, ha logrado conectar con sectores de la población europea muy alejados de las formas y estilos de vida que se propugnan por parte de este tipo de movimientos terroristas. Esto, además de demostrar<strong> su capacidad para captar adeptos a nivel global</strong>, también demuestra que la afirmación de que los grandes relatos han muerto es una completa falacia y que su formulación sigue siendo tan persuasiva como lo pudo ser en el pasado. </p><p>En el caso concreto de ISIS, el discurso que proponen, a pesar de que se estructura sobre la base de un régimen axiológico completamente antagónico a los valores europeos (defienden un sistema teocrático frente a la democracia liberal; oponen la obediencia a Alá frente a la libertad de elección; exaltan la violencia frente al pacifismo; propugnan la invisibilidad de las mujeres en contraposición a su derecho de participar de la vida pública), ha logrado<strong> despertar interés y adhesión en amplios sectores </strong>de la ciudadanía europea, sobre todo entre los más jóvenes. </p><p>Este fenómeno, al margen del juicio moral que pueda suscitarnos este tipo de organizaciones, pone de manifiesto la insatisfacción y falta de entusiasmo que genera nuestro actual modelo de sociedad y evidencia el triunfo de sus planteamientos frente a  <a href="https://revistas.uned.es/index.php/Tendencias/article/view/34265" target="_blank">la hipocresía sobre la que se sustenta el progreso y bienestar de las sociedades occidentales:</a> “<strong>Hablamos de Derechos Humanos mientras vendemos armas</strong> a países en conflicto, defendemos la libertad de las mujeres mientras toleramos la trata de seres humanos, consideramos que los niños deben recibir una educación de calidad mientras consumimos ropa producida en condiciones de esclavitud infantil, y así un largo etcétera” (Martín, 2022). </p><p>En ese sentido, no se puede decir que el discurso de ISIS es eficaz en sí mismo, sino que su eficacia se basa en la capacidad de haber configurado un relato alternativo a nuestro sistema social, el cual, según sus planteamientos, se señala de forma reiterada como la causa de nuestr<strong>a insatisfacción y frustración vital</strong>. Frente a la “esclavitud material” en la que dicen que vive sumida Occidente, ellos proponen la “esclavitud a Alá”, un camino que, tal y como sostienen, guiará y enriquecerá espiritualmente a aquel que lo escoja y le permitirá alejar la hipocresía de su alma.</p><p>Si nos adentramos en este universo de sentido, además de atender a su coherencia, nos daremos cuenta de que su propuesta se articula sobre la base de un relato que ofrece a sus potenciales seguidores la posibilidad de formar parte de un sujeto colectivo claro y bien definido, con una <strong>determinada misión en el mundo y que transforma al individuo </strong>en un “sujeto de hacer”, es decir, en un sujeto con voluntad que tiene la oportunidad de participar y corresponsabilizarse de un proyecto que va más allá de su realidad singular. </p><p>Frente a este tipo de narraciones, como decíamos, nos encontramos con una Unión Europea que, a pesar de encontrarse en un momento crucial y decisivo en ámbitos como la geopolítica, <strong>la economía o el modelo energético</strong>; no logra ni entusiasmar ni tampoco generar un gran relato que interpele e involucre al conjunto de los Estados que la conforman y a sus ciudadanos, que sea coherente con los valores con los que se fundó y que ofrezca a las personas la oportunidad de formar parte de un proyecto de vida común más allá de la atomización y la fragmentación social en la que vivimos instalados. </p><p>Tal vez el triunfo de propuestas como las de ISIS sea pasajero, pero sin duda son un síntoma de l<strong>a poca capacidad de adhesión de nuestros actuales discursos oficiales</strong>, así como una consecuencia de que no existan relatos que pongan el acento en los elementos que nos unen y no sólo en los que nos distingue o nos singulariza como individuos. Al contrario de lo que implica formar parte del Califato anunciado en 2014 por Al-Baghdadi, ser ciudadano europeo no parece significar nada relevante para muchos jóvenes de hoy en día que o bien optan por posiciones excluyentes o bien viven inmersos en la apatía. ¿Estamos en un punto de no retorno o es posible cambiar esta tendencia? Sin duda alguna, la falta de una reflexión seria sobre el futuro, tal y como propuso Jorge Lozano en <a href="https://gescsemiotica.com/versus-n-131-futuro-un-tempo-della-storia/" target="_blank"><em>Futuro. Un tempo della storia </em></a><a href="https://gescsemiotica.com/versus-n-131-futuro-un-tempo-della-storia/" target="_blank">(2021)</a>, es un <strong>mal presagio</strong>. </p><p><strong>Bibliografía sugerida:</strong></p><p>Lyotard, J.F. (1987): <em>La posmodernidad (explicada a los niños).</em> Barcelona, Gedisa. </p><p>Martín, M. (2022): “<a href="https://revistas.uned.es/index.php/Tendencias/article/view/34265/25519" target="_blank">Apuntes sobre la revista Dabiq: el destinatario en el discurso del Estado Islámico</a>”. <em>Tendencias Sociales. Revista De Sociología</em>, (8), 177–198. </p><p>Martín, M. (2021): “<a href="https://nuevocampomediatico.es/talibanes-causa-o-consecuencia-de-la-crisis-de-occidente/" target="_blank">Talibanes, ¿causa o consecuencia de la crisis de Occidente?</a>”. <em>Nuevo Campo Mediático</em>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Aug 2022 17:56:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior | Miguel Martín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El fin de los grandes relatos: ¿un mal presagio?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La democracia traicionada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/democracia-traicionada_132_1283810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La democracia traicionada"></p><p>Los audios entre<strong> Villarejo y Ferreras</strong>, sobre los que se ha escrito, hablado y twitteado muchísimo (si no se hacía y de inmediato se arriesgaba uno a la lapidación en la plaza pública digital), han evidenciado que los medios de comunicación no son una “<strong>ventana sobre el mundo</strong>” que refleja la realidad tal y como es, sino dispositivos que establecen regímenes de visibilidad (<a href="https://gescsemiotica.com/wp-content/uploads/2019/08/Televisi%C3%B3n-verdaderamente-falso-10-dic.-2018-22-18-21.pdf" target="_blank">cfr. Lozano 1998</a>). Ahora bien, que los medios conforman marcos, crean agendas y, en definitiva, ejercen una función de filtro de la realidad, es algo que en Teoría de la comunicación se lleva explicando desde hace más de medio siglo. Y no es malo en sí mismo, principalmente porque debido a la complejidad de la realidad no podría ser de otra manera.</p><p>La crudeza y bajeza de lo escuchado en los audios también ha puesto de manifiesto algo que sin embargo se ha comentado menos: <strong>el </strong><em><strong>fact checking</strong></em><strong> no es suficiente</strong>. Paréntesis: que la periodista <a href="https://twitter.com/_anapastor_/status/1546195941660790784?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1546195941660790784%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.elespanol.com%2Fsocial%2F20220711%2Fzascas-ana-pastor-insultos-censurables-explicacion-villarejo%2F686931639_0.html" target="_blank">Ana Pastor, fundadora de </a><a href="https://twitter.com/_anapastor_/status/1546195941660790784?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1546195941660790784%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.elespanol.com%2Fsocial%2F20220711%2Fzascas-ana-pastor-insultos-censurables-explicacion-villarejo%2F686931639_0.html" target="_blank"><em>Newtral</em></a>, una empresa que tiene como razón de ser la verificación de datos en función de su correspondencia con los hechos, hable ahora precisamente de “<strong>contexto</strong>”, saca sonrisas a todos aquellos que llevamos tiempo argumentando que esa no es la vía. No lo es por su escasa efectividad en tiempos de “infodemia”, donde se multiplican los canales y los enunciadores y en los que la información circula más rápido que nunca. En este sentido, argumenta Lorusso (2018) que el <em>fact checking</em> es, en la mayoría de los casos,<strong> una ilusión</strong>, un simulacro que delega la transmisión de información de unas fuentes a otras que consideramos más creíbles. Y es que la cosa va de esto: de fiabilidad, de confianza y de credibilidad. </p><p><strong>Walter Lippmann</strong>, hace ya un siglo, argumentaba que no podemos hacernos una concepción del mundo que nos rodea a través de los hechos, de lo factual, porque por mucho que estos existan es imposible que accedamos a todos ellos todo el tiempo. Ni siquiera lo podemos lograr a través de las descripciones que nos llegan de él, pues, salvo en el caso de algunos temas que conocemos en profundidad, no sabremos distinguir las fidedignas de las falsas. Esto nos lleva a elegir a unos informadores a los que<strong> dotamos de fiabilidad</strong> y que se convierten en fuentes de autoridad, confiamos en sus palabras antes incluso que en los propios hechos. </p><p>Ahora bien, uno de los grandes problemas de la era de la posverdad en la que nos hallamos no es que estamos ante un decaimiento o reducción de la verdad, sino, más bien al contrario, que nos encontramos ante una multiplicación de la misma y de sus enunciadores. Aquí, la selección de esas fuentes a las que dotar de credibilidad se hace cada vez más según criterios de simpatía y de adhesión irracional. Por eso l<strong>a responsabilidad de dos figuras como </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/exdirector-pais-antonio-cano-admite-plan-impedir-formara-gobierno-coalicion_1_1264069.html" target="_blank"><strong>Antonio Caño</strong></a><strong> y Antonio García Ferreras era mayúscula y han defraudado. </strong></p><p>Se habían erigido como fuentes de autoridad, informadores fiables, avalados por los criterios que exige el periodismo, por las instituciones que les respaldaban (en concreto <em>El País</em>) y por la pluralidad que promulgaban (<em>Al rojo vivo</em>: “más periodismo”). Esto les distinguía del <em>youtuber</em> de cabecera de cada cual. Tenían un “<strong>contrato fiduciario</strong>”, establecido entre enunciador y enunciatario (Greimas), que no respondía a gustos e intereses individuales, sino a la confianza depositada en quienes se deben -en teoría- a la ética, el rigor y el deber de proporcionar a la ciudadanía información veraz, derecho recogido en el artículo 20 de la Constitución Española.</p><p>Ferreras era perfectamente consciente de la autoridad de la que gozaba (en pasado), de la institución que le sostiene y de la responsabilidad que ello conlleva. <a href="https://cronicalibre.com/ferreras-a-villarejo-sabes-donde-matamos-nosotros-a-monedero/" target="_blank">Así lo reflejan sus declaraciones</a> cuando afirma querer hacer de <em>laSexta</em> una televisión de Estado; que <em>La Razón</em> está haciendo las cosas bien y empieza a ser periódico oficial, pues, más allá de su legítima línea editorial, refleja pluralidad y criterio entrevistando a Pablo Iglesias; que él capta audiencia cualitativamente medio-altas,<strong> el truco está en mostrarse plurales, rigurosos y serios</strong>, con el fin de obtener mayor credibilidad, de ser fuentes fiables y objetivas para cuando llegue el combate importante pegar las hostias que más duelen, las que matan, como hicieron él con Monedero y “su chica” con Iglesias. </p><p>Por eso, este crimen, estratégicamente planeado, con alevosía y en la nocturnidad de los restaurantes donde se reúnen señores más burdos y toscos incluso que las <em>fakes news</em> que difunden a un mes de las elecciones generales, ha dejado un reguero de víctimas: Pablo Iglesias, Podemos, el oficio esencial del periodismo y sus profesionales honestos..., pero la más grande y la más grave es la traición que se le ha hecho a la democracia. Se ha roto el contrato fiduciario que había con todos los ciudadanos. </p><p>Con toda la gravedad de los hechos, esta triste historia podía traer consigo<strong> la oportunidad de reflexionar y actuar en conjunto</strong>, como sociedad, sobre uno de los pilares en los que se basa nuestro sistema: el derecho a la información y, en consecuencia, sobre los medios de comunicación. Pero, si bien es cierto que se ha abordado el tema desde distintas perspectivas y se han realizado, a mi juicio, análisis interesantísimos (<a href="https://ctxt.es/es/20220701/Firmas/40288/pablo-iglesias-ferrerasgate-medios-de-comunicacion-cloacas-villarejo.htm" target="_blank">Pablo Iglesias recopila algunos</a>, en <a href="https://www.infolibre.es/temas/antonio-garcia-ferreras/" target="_blank">infoLibre se han escrito otros tantos</a>), parece sobresalir el ruido que ahoga esta oportunidad y fomenta la impunidad de la que se creen que gozan algunos. </p><p>Así nos encontramos con una izquierda que, oh sorpresa, levanta caza de brujas y se pelea con la propia izquierda. Mientras unos, puristas y mandones (y también bastante incoherentes), se dedican a escribir manifiestos de justo comportamiento, otros parecen desear tanto o más que los propios implicados que esto pase rápido y se dedican a generar polémicas entre ellos en vez que criticar lo acaecido y sus culpables. </p><p>También vemos algunos periodistas que desde una más que legítima frustración gritan muy alto “<strong>no todos somos iguales</strong>”. Cierto, pero no basta. Sobre todo, porque el mensaje que parece que le está llegando a la ciudadanía es justamente el contrario. En ese sentido creo que es necesario pasar a la acción, fomentando los mecanismos de control al propio gremio, creando y reforzando los Colegios de Periodistas y refundando Asociaciones de Prensa que no generen vergüenza. </p><p>Por último, creo que los ciudadanos tenemos el deber de exigir una democracia con mayores garantías, que <strong>respete nuestro derecho a la información veraz</strong>. Y esto no pasa por quedarnos en el hastío y la desafección, consumiendo cada vez menos prensa y haciendo de todos los profesionales de un sector lo mismo. Ser críticos es justamente lo contrario, es tener la capacidad de distinguir. Y una forma de participar para avanzar juntos es apoyar a los medios independientes conformados por profesionales honestos y fiables, que han demostrado que sí existe una forma correcta y rigurosa de realizar esta labor primordial para cualquier sistema democrático digno de denominarse así.</p><p> </p><p>Lecturas sugeridas:</p><p>- Lippmann, W. (2003), (v.o. 1922): <em>La opinión pública</em>, Madrid, Cuadernos de Langre.</p><p>- Lorusso, A. M. (2018): <em>Postverità. Fra Reality TV, social media e storytelling</em>. Bari, Laterza.</p><p>- Lozano, J. (1998): “Televisión: verdaderamente falso”, en <em>Revista de Occidente</em>, Nº 208, 1998, págs. 55-62. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jul 2022 18:36:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La democracia traicionada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los estereotipos: un pasito pa’ delante y dos para atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/estereotipos-pasito-pa-delante_132_1273464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los estereotipos: un pasito pa’ delante y dos para atrás"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Todos los días se cuelan en el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>timeline </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">y los muros de nuestras redes sociales, así como en las agendas de los medios de comunicación tradicionales, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>noticias que no tendrían que existir, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">pues narran estereotipos que deberían haberse erradicado hace mucho tiempo y, sin embargo, se perpetúan.</span></p><p>Explica el antropólogo <a href="https://eprints.ucm.es/id/eprint/48512/1/Diccionario%20de%20relaciones%20interculturales.pdf" target="_blank">J.J. Carvalho en la voz que hizo para el Diccionario de relaciones interculturales</a> <span class="highlight" style="--color:white;">que esto se debe a que son parte de nuestra naturaleza cultural, pues somos animales sociales y animales que categorizan. En este sentido, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>los estereotipos son necesarios para esquematizar y dibujar modelos que nos permitan hacer de la realidad y de nuestro entorno algo asequible</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Pero, al mismo tiempo, reducen y generalizan ese mar de complejidades, siendo una importante fuente de injusticias y llegando a comportar estigmas y prejuicios. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Este concepto fue encumbrado por Walter Lippmann en su visionaria obra </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La opinión pública</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1922), quien </span>—<span class="highlight" style="--color:white;">como recuerda Noelle-Neumann</span>—<span class="highlight" style="--color:white;"> al ser periodista, conocía bien la tecnología de la imprenta de la época, donde los estereotipos eran los múltiples textos resultantes del molde fijo en el que se había originado la primera impresión. Es decir, en la imprenta hacían referencia justamente a la reproducción y difusión cuantas veces se quisiera de un mismo molde. A partir de la observación de esta mecánica, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lippmann concibe el concepto de estereotipo como moldes a través de los cuales vemos el mundo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pues son una selección de aquello que nuestra cultura ya ha definido por nosotros y que heredamos de nuestra sociedad.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Podemos ejemplificar el lastre que suponen ciertos</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> estereotipos que siguen permeando la cultura occidental del 2022</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> con sólo tres casos entre los más recientes y los más sonados:</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>1-.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> En tiempos en los que </span><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/estados-unidos-da-salto_1_1267020.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">las mujeres estadounidenses quedan privadas de algo tan fundamental para su libertad, como es el derecho al aborto</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> o en los que, en España, presenciamos los </span><a href="https://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/no-son-muertes-son-asesinatos-concentracion-sevilla-masacre-valla-melilla_1_9123382.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">asesinatos de personas que sueñan con tener un futuro</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, hay una buena parte de la sociedad, tan morbosa y a la vez tan casposa, que se escandaliza, mira y comparte un </span><a href="https://www.publico.es/sociedad/video-filtrado-santi-millan-implicaciones-legales-morales-danar-derecho-intimidad.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">vídeo de Santi Millán manteniendo relaciones sexuales con una mujer</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> que no es su pareja. Vídeo que fue difundido sin el consentimiento de los involucrados y que pronto se viralizó, llegando a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>muchos medios de comunicación que decidieron ascenderlo a categoría de noticia y lo hicieron, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">además </span>—<span class="highlight" style="--color:white;">como denuncia la mujer del actor, Rosa Olucha</span>—<span class="highlight" style="--color:white;">, tratándolo como un escándalo en vez de como un delito. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En esa </span><a href="https://www.instagram.com/rosaolucha/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">carta tan perfecta que publicó, Olucha</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> pone de manifiesto un estereotipo que no logramos sacarnos de encima: todo el mundo dio por hecho que el actor mantiene una relación monógama y que su mujer estaría pasando por la vergüenza de ser una pobre cornuda. Frente a esto, ya es hora de que veamos que lo que se entiende por normal es en realidad lo normativo. Para ello, la poeta </span><a href="https://www.epe.es/es/abril/20220623/sara-torres-entrevista-literatura-lgtbi-13896354" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Sara Torres habla en una entrevista reciente</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> de la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>necesidad de multiplicar los discursos que evidencian las convenciones que naturalizamos.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Al respecto, sugiero dos series: </span><a href="https://www.infolibre.es/videolibre/continuara/intimidad-historias-derecho-privacidad-sexual-entrecruzan-exito-internacional_1_1264095.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Intimidad </em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;">y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Trigonometry</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. La primera, que afortunadamente ha tenido una gran repercusión, trata sobre el derecho a la privacidad sexual. La segunda, menos conocida, nos muestra las muchas formas que existen de amar y lo hace a través de una relación poliamorosa. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>2-. </strong></span><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/macho-violencia-amor-oscar-will-smith-oscars-jada-pikket-chris-rock-cine-peliculas_1_1223782.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">El bofetón que le propinó Will Smith a Chris Rock en la pasada gala de los Oscar</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> como respuesta al comentario que hizo el cómico (en un marco que era el de hacer chistes) sobre la alopecia de la bellísima Jada Pinkett, esposa de Smith. El actor decidió arruinar la que debía ser su velada más importante perpetuando la conducta del macho alfa que considera que ha de defender a “los suyos”. Smith no dejó que Pinkett, de considerarlo oportuno, se defendiese sola, así, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>mientras un hombre se reía de su falta de pelo, su marido le arrebata la propia voz.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Este comportamiento se debe a que, en última instancia, consideraba que a quien se estaba ofendiendo era a él. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Se trata de un modelo tóxico y machista, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">cuya estructura vemos repetida en una infinitud de situaciones. Por ejemplo, toda vez que una mujer se tiene que inventar un novio o un marido para ser dejada en paz, pues sabe bien que ese hombre respetará mucho más el orgullo de otro hipotético hombre que la voluntad de una mujer. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>3-.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> El cantante </span><a href="https://www.youtube.com/watch?v=xJiyOeb3gyU" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Omar Montes fue recientemente al programa </span></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=xJiyOeb3gyU" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El Hormiguero</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> para promocionar su próximo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>single</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. El conductor del programa le dijo que llamase a un número al azar y preguntase: "¿Sabe usted qué es lo que quiero?". Si la persona respondía correctamente podía ganar seis mil euros. Pues bien, Montes, en vez de limitarse a la pregunta que se le había encomendado </span>—<span class="highlight" style="--color:white;">y que, por cierto, ni siquiera hizo</span>—<span class="highlight" style="--color:white;">, le dijo a la señora que contestó: “ponga la tele que se va a ir usted de vacaciones con su marido”. A lo que ella respondió: “a mi marido lo tendré que sacar del cementerio si me tengo que ir con él”. En fin, hablando de estereotipos, este chico, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>genio y figura hasta la sepultura</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>dio por hecho que una señora tiene que estar casada, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">que ha de estarlo con un hombre y, encima, se lo tiene que llevar de vacaciones... No vaya a ser que se le ocurra ir sola, por ejemplo. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En definitiva, nuestras limitaciones y la complejidad del todo nos conducen inevitablemente a poner en acto mecanismos de simplificación como la cognición laminada, que, como explica Carvalho (2007), se trata de “procesos llevados a cabo por la memoria a corto plazo para procesar la complejidad de la información entrante a través de su fragmentación en porciones familiares”. Pero ello no exime de la importancia de tener una actitud crítica, de estar atentos al contenido que nos llega a través de las redes sociales, los medios de comunicación y las situaciones cotidianas, con el fin de observar si son textos que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>tratan de reforzar o de poner en cuestión los sistemas de sentido dominantes y los lugares comunes. </strong></span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En palabras de Lippmann (2003), “esta manera de ver el mundo es una forma de economizar. Si siempre empleásemos una mirada inocente y minuciosa, en vez de verlo todo en forma de estereotipos y generalidades, nos agotaríamos”. Y esto conlleva, por un lado, la dificultad de desprenderse de estas imágenes mentales adquiridas y preconfeccionadas; y, por otro, el peligro de que algunos moldes de pensamientos que se creían ya superados retornen y lo hagan llevándose por delante los derechos de miles de personas. Por ello, hay que estar en guardia, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>reconocer los estereotipos heredados que ya no podemos aceptar y luchar por eliminarlos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> con propuestas discursivas alternativas. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Algunas lecturas sugeridas:</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">●      Lippmann, W. (2003), (v.o. 1922): </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La opinión pública</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Madrid, Cuadernos de Langre. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">●      Noelle-Neumman, E. (1995), (v.o. 1977): </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Barcelona, Ediciones Paidós. </span></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1402a2f4-3e90-4e52-959e-1a24c1b74ef6]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2022 19:09:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los estereotipos: un pasito pa’ delante y dos para atrás]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Por una izquierda en red!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/izquierda-red_132_1262627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La semana pasada se publicaron dos informes tan relevantes como, en parte, desalentadores. Del primero, que se refiere al <a href="https://www.ifop.com/wp-content/uploads/2022/06/119150-Rapport-JDV-LEG22-T1-v1-12.06.2022-22h25-COMPLET.pdf" target="_blank">perfil de los electores en la primera vuelta de las pasadas elecciones legislativas francesas</a>, ha sobresalido un dato: el 70% de los jóvenes menores de 35 años se han abstenido; del segundo, el <a href="https://drive.google.com/file/d/1EJq9mMY22__ICFHT8dDakxO5mggrodWw/view" target="_blank"><em>Digital News Report</em></a><a href="https://drive.google.com/file/d/1EJq9mMY22__ICFHT8dDakxO5mggrodWw/view" target="_blank"> </a><a href="https://drive.google.com/file/d/1EJq9mMY22__ICFHT8dDakxO5mggrodWw/view" target="_blank"><em>2022</em></a><a href="https://drive.google.com/file/d/1EJq9mMY22__ICFHT8dDakxO5mggrodWw/view" target="_blank"> del Instituto Reuters</a> relativo a la información en el mundo digital, se destaca que <a href="https://elpais.com/opinion/2022-06-18/una-multitud-de-jovenes-que-ya-no-creen-en-el-sistema.html?ssm=TW_CC" target="_blank">sólo un 37% de los menores de 35 años confían en las noticias de los medios</a> y en general prefieren informarse a través de las redes sociales. Con estos resultados se puede inferir una conclusión: la izquierda tiene que rearmarse y volver a tomar la red. </p><p>Bien es cierto que la actual organización de las redes sociales, basada en conseguir que los usuarios permanezcan e interactúen en ellas el mayor tiempo posible, favorece incontestablemente el estilo comunicativo digital de la <em>extrema derecha 2.0</em>, macrocategoría acuñada por Steven Forti (2021) y que tiene como uno de sus rasgos definitorios dar una importancia capital a las nuevas tecnologías. </p><p>Se trata de una insana retroalimentación que hace que las tácticas comunicativas utilizadas por la extrema derecha aumenten la viralidad del contenido en las redes sociales, cuyo funcionamiento algorítmico a su vez posiciona y visibiliza estos discursos. Así nos encontramos con que <a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/eficaz-censura_132_1222322.html" target="_blank">las </a><a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/eficaz-censura_132_1222322.html" target="_blank"><em>fake news</em></a><a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/eficaz-censura_132_1222322.html" target="_blank"> circulan hasta un 70% más rápido que las noticias veraces</a>, con que los discursos que enarbolan sentimientos negativos como la ira o el odio generan un mayor número de interacciones o con que los flujos de mensajes basados en reafirmar la propia identidad en oposición a un otro dan lugar a los famosos <a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/red-construye-realidades-medida-preferencias_132_1238759.html" target="_blank">filtros burbuja y a las cámaras de eco</a>.</p><p>Esto explica en parte que las malas prácticas -muchas posibles gracias a las nuevas técnicas- llevadas a cabo por estos partidos y líderes políticos no sean castigadas, sino que, más bien al contrario, son promovidas. Algunas de ellas, explicadas por Forti, son los mensajes sencillos, emocionales e irrespetuosos con el ámbito periodístico y académico, pensemos en <a href="https://elpais.com/internacional/2018/08/04/estados_unidos/1533407305_018121.html" target="_blank">Trump diciendo que la CNN apesta</a> o en <a href="https://www.facebook.com/salviniofficial/videos/%C3%A8-tornato-il-vinci-salvini-iscriviti-subito-su-vincisalviniit/385938898675241/" target="_blank">Salvini atacando a los “profesorones” y a los “intelectualones”</a>; la enorme inversión económica que realizan en granjas de <em>trolls</em>, en <em>bots</em> y ahora también en <em>sybils</em> y <em>cyborg</em>, cuentas que fingen ser humanos o llevadas por humanos asistidos por <em>bots</em>, dedicadas a difundir y viralizar sus mensajes por las redes; la técnica de emparejar <em>hashtags</em> que son tendencia con otros de contenido extremista, blanqueando y visibilizando los segundos, o el <em>hashtag stuffing</em>, basado en la apropiación de los hashtags, y con ellos de las banderas, del oponente. </p><p>Pero también llevan a cabo acciones que son directamente alegales o incluso ilegales, como la perfilación de datos psicométricos. Esto es la extracción de una ingente cantidad de informaciones que damos cada vez que accedemos a Internet, a través de las que se infieren los rasgos más detallados de nuestras personalidades y se elaboran perfiles a partir de los cuales se nos ofrece propaganda personalizada, recordemos los casos de <a href="https://www.netflix.com/es/title/80117542?source=35" target="_blank"><em>Cambridge Analytica</em></a>. Otra estrategia es el <em>shit storm</em> (literalmente, tormenta de mierda), que consiste en lanzar ataques coordinados, a menudo amplificados por <em>bots</em>, contra el adversario hasta su linchamiento en la plaza pública digital. </p><p>La velocidad con la que se propagan los flujos torrenciales de información en las redes sociales también favorece a la extrema derecha 2.0, asidua a cabalgar contradicciones y <a href="https://elpais.com/icon/actualidad/2021-11-26/cuanto-mas-odio-mas-viral-por-que-twitter-se-ha-llenado-de-sana-en-pleno-auge-de-la-ultraderecha.html" target="_blank">lanzar globos sonda para tantear a la opinión pública</a>, pues esta rapidez genera un efecto de pérdida de memoria. En relación con esto hay una cosa que debemos tener clara, lo que sucede en la red no se queda en la red. Al respecto, el sociólogo Alessandro Dal Lago (2017) llega a afirmar que es lo virtual lo que moldea y absorbe a la esfera pública y no al revés. Proceso que ha denominado “realidad viral” y que se da cada vez que la dimensión espacio-temporal de la red irrumpe en la vida social. Estando más o menos de acuerdo con esta tesis, lo que parece evidente es que no podemos pensar en ellas como si de dos realidades separadas e impermeables se tratasen. </p><p>Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en un discurso pronunciado por Giorgia Meloni, líder de <em>Fratelli d'Italia</em>, durante una manifestación organizada por la derecha italiana en Roma en octubre de 2019. Ese <em>speech</em> -al igual que el <a href="https://www.infolibre.es/politica/giorgia-meloni-hermanos-italia-inspiracion-neofascista-vox_1_1257284.html" target="_blank">pronunciado recientemente en el mitin de Vox para las elecciones andaluzas</a>- era de contenido trivial y forma ferviente, y decía: <a href="https://www.ilfattoquotidiano.it/2019/11/06/sono-giorgia-sono-una-madre-sono-cristiana-il-remix-del-discorso-di-meloni-diventa-una-hit-virale/5549845/" target="_blank">“yo soy Giorgia, soy una mujer, soy una madre, soy cristiana”</a>. Pues bien, el discurso fue grabado y vertido en YouTube y en redes sociales sin tener mayor repercusión hasta que los DJ MEM & J le hicieron un remix. Entonces el hit se viralizó hasta tal punto que pronto traspasó las fronteras de la realidad virtual y puso a bailar a todos los jóvenes italianos, sonando en discotecas, bares y coches. </p><p>Frente a esta imagen rebelde y <em>outsider </em>que se está labrando la extrema derecha gracias a un estudiado uso de las nuevas tecnologías y las redes, espacio donde prima la presencia del electorado joven, la izquierda -junto a los partidos tradicionales- no logra posicionarse en ellas y encontrar un estilo comunicativo propio, llegando a ser percibida cada vez más como un grupo que forma parte del establishment. Un baño de realidad ha terminado con las visiones tecnoutopistas y el predominio de los movimientos sociales progresistas en la red. Por tanto, en ningún caso se propone aquí competir con la extrema derecha en estos espacios, pues la izquierda no puede ni debe jugar con esas mismas armas.</p><p>Pero, en una época en la que los jóvenes se informan y comunican a través de las redes sociales, en la que los medios tradicionales y los partidos políticos pierden credibilidad y confianza a la par que vuelve la figura del líder carismático, es indispensable saber ocupar estos espacios y saber hacerlo bien, con un estilo comunicativo propio. Fomentando la percepción de cercanía a través de la comunicación bidireccional; el uso de la ironía y la risa por medio de memes y otros recursos, con el fin de generar emociones esperanzadoras; difundiendo las ideas programáticas con un estilo más informal y apoyándose en determinados <em>influencers</em>, por poner unos pocos ejemplos.	 </p><p>En definitiva, pensando en el nuevo proyecto que está por nacer, Sumar, por supuesto, será crucial que haga del programa su bandera, así como los procesos de escucha y recorrer España barrio a barrio y pueblo a pueblo. En este sentido, suscribo todos los <a href="https://blogs.publico.es/otrasmiradas/60308/manual-para-sumar-bien/" target="_blank">puntos propuestos por Daniel V. Guisado</a> hace unas semanas. Pero, además, añadiría que también es imperioso escuchar e ilusionar a esa parte de la población a la que no se está llegando, recordemos el 70% de abstención entre los jóvenes franceses. No será la panacea, pero se han de ocupar todos los espacios. Por eso, una mayor inversión que refuerce el posicionamiento en redes con un perfil sosegado y confiable frente a la bravuconería y la arrogancia a las que nos tiene acostumbrados la extrema derecha, generando esperanza frente a los discursos de odio y con datos y contra-relatos frente a las <em>fakes news</em>, es fundamental.</p><p>	<strong>Lecturas sugeridas:</strong></p><p>	·        Dal Lago, A. (2017): <em>Populismo digitale. La crisi, la rete e la nuova destra</em>. Milano, Raffaello Cortina Editore. </p><p>	·        Forti, S. (2021): <em>Extrema derecha 2.0. Qué es y cómo combatirla</em>. Siglo XXI, Madrid. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jun 2022 19:17:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
      <media:title><![CDATA[¡Por una izquierda en red!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Putin, Hitler y el “mundo libre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/putin-hitler-mundo-libre_132_1250453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Putin, Hitler y el “mundo libre”"></p><p>Umberto Eco sostenía que todo pueblo necesita <strong>la imagen de un enemigo frente al cual configurar su propia identidad</strong>. Si ese enemigo no existe, tal y como el mismo Eco señalaba, hay que inventarlo: “cuando el enemigo no existe es preciso construirlo” (Eco: 2012), no sólo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos <strong>un obstáculo respecto al que medir nuestro sistema de valores. </strong></p><p>Esto se puede comprobar de forma clara en el caso del reciente conflicto desencadenado a partir de la invasión de Ucrania. Por ejemplo, Vladimir Putin ha acentuado en sus discursos algo que ya decía desde hace mucho tiempo, que <strong>Occidente trata de debilitar a Rusia desde dentro para evitar que sea un actor político importante a nivel internacional</strong>: “[...] Nuestros oponentes han estado diciendo a lo largo de los siglos que Rusia no puede ser derrotada, sino que sólo puede ser destruida desde dentro, lo que lograron con éxito durante la Primera Guerra Mundial, o más bien, después de que terminó; y luego en la década de 1990, cuando la Unión Soviética estaba siendo desmantelada desde el interior” <a href="http://en.kremlin.ru/events/president/transcripts/press_conferences/67438" target="_blank">(Declaraciones de Putin en su Conferencia de Prensa Anual, 2021)</a>. A este respecto, califica a Occidente como un actor que trata de promover unos valores contrarios a lo que él identifica como cultura rusa, llegando a afirmar que <a href="http://en.kremlin.ru/events/president/news/66975" target="_blank">las leyes de igualdad de género, la aceptación de la homosexualidad o la ley del aborto rayan los crímenes contra la humanidad</a>. De ahí su obsesión por identificar qué <strong>medios, movimientos y partidos son financiados por fuerzas extranjeras</strong>; ya que da por hecho que si son financiados por el exterior, concretamente por Occidente, tratarán de promover las formas y estilos de vida occidentales. </p><p>Al margen de que estas acusaciones nos parezcan más o menos justificables, hemos de tomar en consideración que se trata de una retórica común a muchos países de nuestro entorno. Véase el caso de la política nacional, donde se ha acusado de forma recurrente a distintos partidos de recibir financiación extranjera, dando a entender que <strong>sus acciones podrían no responder al interés general</strong> en pos de beneficiar a sus financiadores. </p><p>Del mismo modo, la invasión de Ucrania ha acentuado la construcción de una imagen negativa de Rusia por parte de las autoridades de este país. Ya desde el <em>Euromaidán</em>, iniciado en 2013, se había acelerado en el país un <a href="https://elordenmundial.com/como-ucrania-esta-reescribiendo-su-historia-para-alejarse-de-rusia/" target="_blank">proceso por el que se trataba de desligar la nación y cultura ucranianas de cualquier influencia rusa</a>. Es decir, Rusia se presentaba como el enemigo frente al que configurar su propia identidad como pueblo. Esto podría haber pasado desapercibido al resto del mundo <strong>si no hubiesen muerto desde entonces tantos miles de personas</strong>. Recordemos que las víctimas ucranianas no sólo se han dado desde el comienzo de la invasión rusa, sino desde el momento en que el propio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5lsrG71GM5w)" target="_blank">Gobierno ucraniano decidió asediar ciertas regiones del país</a> donde se asentaba mayoritariamente población rusófila. </p><p>Por otro lado, hemos de contemplar este fenómeno también desde el lado occidental. Lejos de haber tratado de desmentir el discurso de Putin, se ha aceptado la posición que él mismo ha marcado entre Rusia y Occidente. Retroalimentando, así, una relación antagónica construida artificiosamente. Tanto nuestros líderes políticos con sus declaraciones como la mayoría de los medios de comunicación con sus titulares dan por hecha esta oposición y <strong>no dejan espacio a que pueda disolverse esta nueva política de bloques</strong> que tanto parece recordar a la <strong>Guerra Fría</strong>. </p><p>Prueba de ello es el refortalecimiento del papel de la OTAN. <a href="https://blogs.publico.es/dominiopublico/45840/necesita-europa-a-la-otan/#md=modulo-portada-fila-de-modulos:4x15-t1;mm=mobile-big" target="_blank">Durante el mandato de Trump esta organización se consideró prácticamente acabada</a>, sin proyecto, y Estados Unidos llegó a amenazar con salirse de ella. Fue en esa situación también cuando los países europeos comenzaron a plantearse <strong>la necesidad de tener una estrategia de defensa autónoma</strong>. Sin embargo, como hoy mismo se puede comprobar, ese escenario ha cambiado. Países europeos que siempre se habían considerado neutrales, como <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-61456624" target="_blank">Finlandia o Suecia, han pedido ingresar en la OTAN</a>. Y en España, donde tradicionalmente la izquierda se había posicionado en contra de este organismo, parece haberse perdido la memoria y se plantea festejar por todo lo alto el cuarenta aniversario de la entrada del país en la Alianza. </p><p>A este respecto, es curioso comprobar cómo se ha borrado del discurso oficial cualquier alusión a la Guerra de los Balcanes, llegándose incluso a afirmar que la <a href="https://www.publico.es/internacional/guerra-rusia-ucrania-europa-afronta-ofensiva-militar-precedentes-segunda-guerra-mundial.html" target="_blank">guerra de Ucrania es el mayor conflicto bélico en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial</a>. No olvidemos, además, que <a href="https://www.elsaltodiario.com/balcanes/veinte-anos-agresion-otan-estados-unidos-yugoslavia" target="_blank">el bombardeo de Yugoslavia de 1999 iniciado por la OTAN constituyó una agresión de acuerdo con el derecho internacional</a>, ya que no hubo un ataque previo de Serbia a otro Estado ni existía una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que amparase tal intervención. En esta situación, aquellos que se opusieron a este ataque fueron señalados como partidarios de Milošević y la intervención fue presentada, al igual que la posterior guerra de Iraq en 2003, como una <strong>“misión humanitaria”</strong>. Hoy vuelve a pasar lo mismo, la minoría que sigue cuestionando el papel de la OTAN en el conflicto de Ucrania es <strong>calificada como partidaria de Putin</strong> o, más absurdamente, como <strong>“prorrusa”</strong>, como si todo lo ruso fuese malo o toda la sociedad rusa estuviese a favor de la invasión. </p><p>En este proceso de demonización del adversario ruso, los medios de comunicación y las redes sociales están contribuyendo de forma determinante a configurar un <strong>clima de opinión que no da lugar a disensos ni a otras formas alternativas de entender el conflicto</strong>. Un ejemplo de ello es la comparación de Putin con Hitler, que impide cualquier tipo de juicio crítico respecto a su figura y los planteamientos que defiende con relación a cuál debe ser el papel de Rusia en el mundo. </p><p>Esta perspectiva no implica defender su discurso, más bien al contrario, conduce a no aceptar la oposición Rusia-Occidente sobre la que él mismo justifica su proyecto. Todas las decisiones que se están adoptando por parte de Europa en este conflicto: sanciones, envío de misiles, armamento militar, ampliar las bases de la OTAN y, por supuesto, romper los lazos con la cultura rusa (véanse algunos ejemplos como <a href="https://www.statoquotidiano.it/02/03/2022/il-corso-su-dostoevskij-si-fara-nori-non-so-se-ci-vado-oppure-no/918103/" target="_blank">el intento de cancelación de un curso sobre Dostoievski en una universidad de Milán</a>, la <a href="https://elpais.com/cultura/2022-03-04/el-teatro-real-cancela-las-funciones-del-ballet-bolshoi.html" target="_blank">anulación de las funciones del Ballet Bolshói en el Teatro Real de Madrid</a> o el <a href="https://www.laizquierdadiario.com/La-censura-a-la-cultura-rusa-en-Europa-a-partir-de-la-guerra-en-Ucrania" target="_blank">despido del director de orquesta Valery Gergiev por parte de la filarmónica de Múnich</a>); retroalimentan y promueven el discurso antagónico en el que se basa la retórica de Putin, fundamentado sobre la <a href="http://en.kremlin.ru/events/president/transcripts/press_conferences/67438" target="_blank">afirmación de que Occidente quiere desmantelar Rusia</a>. ¿Dónde ha quedado el intento de Europa por constituirse como un <strong>actor con una estrategia internacional autónoma</strong>? ¿En qué beneficia al proyecto europeo este antagonismo?<strong> ¿Cuál es la relación que se quiere establecer con Rusia en el futuro?</strong> Creemos que estas preguntas, y muchas otras que se podrían formular, merecen un amplio debate que no existe y <strong>ni siquiera se está planteando como una posibilidad futura.</strong></p><p><strong>Lecturas sugeridas:</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jun 2022 19:54:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Martín, Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Putin, Hitler y el “mundo libre”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rusia,Guerra en el este de Europa,Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La red construye realidades a medida de nuestras preferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/red-construye-realidades-medida-preferencias_132_1238759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La red construye realidades a medida de nuestras preferencias"></p><p>La semana pasada salió publicado un <a href="https://www.iccl.ie/wp-content/uploads/2022/05/Mass-data-breach-of-Europe-and-US-data-1.pdf" target="_blank" >estudio del Irish Council for Civil Liberties (ICCCL)</a> que afirma que las grandes tecnológicas, con Google y Microsoft a la cabeza, nos espían y venden nuestros datos al mejor postor. Fundamentalmente a empresas que <strong>nos colocan publicidad específica para nuestro perfil</strong> a través de la <em>Real Time Bidding</em> (RTB), un sector que el pasado año 2021 generó 117.000 millones de dólares sólo en Estados Unidos y Europa.</p><p>El funcionamiento es el siguiente: cada vez que usamos nuestros móviles, tabletas, ordenadores y otros dispositivos inteligentes, ya sea para hacer búsquedas en Internet, acceder a nuestras redes sociales o entrar en alguna aplicación, estamos cediendo una gran cantidad de datos que vienen automáticamente recopilados para crear un perfil del usuario. Esta información es <strong>enviada en tiempo real a las empresas</strong> de las cuales somos público objetivo (esto es que nuestro perfil coincide con lo que ellas ofrecen) y en ese momento comienza la puja entre las distintas empresas anunciantes para comprar el espacio publicitario. Esta práctica les permite ahorrar muchísimos costes (pueden escoger dónde, cuándo y con cuántas impresiones publicitarse) y dirigirse a un destinatario que ya es un cliente potencial. </p><p>Pero esto en realidad no es ninguna novedad. Por ejemplo, imagínese que está usted organizando las vacaciones de verano, entra en Edreams y compra un vuelo para Fuerteventura, luego realiza una búsqueda en Booking y reserva el alojamiento y más tarde accede a Amazon para ojear bañadores. Es probable que a estas alturas ni siquiera se extrañe cuando al entrar en Instagram o al realizar cualquier otro tipo de búsqueda en Google, le aparezca un anuncio ofreciéndole flotadores o cremas solares. </p><p>Ahora bien, hay algo resultante de estas prácticas que es incluso más grave que el hecho de que las grandes tecnológicas nos espíen —en España hasta 426 veces al día—, dibujen un perfil de nosotros y se lo vendan a las empresas. Lo cual ocurre tanto para fines comerciales como políticos —acordémonos del <a href="https://www.netflix.com/es/title/80117542" target="_blank" >escándalo de Cambridge Analytica</a> y de cómo logró condicionar el voto de miles de ciudadanos en las elecciones estadounidenses de 2016 y en el referéndum del Brexit—. Lo más grave es que <strong>conforman una realidad a medida de cada usuario</strong>. </p><p>Es decir, el hecho de que cuando realizamos la misma búsqueda en Internet a cada uno nos salga un resultado distinto y que este aparezca en función de nuestras preferencias es una forma muy peligrosa de modelizar y construir nuestra realidad. Al respecto, explica la semióloga Anna Maria Lorusso (2018) que el <strong>“sesgo de confirmación”</strong> es un mecanismo cognitivo que todos ponemos en acto y que consiste en que tendemos a movernos dentro del espacio de las convicciones ya adquiridas, lo cual resulta necesario para simplificarnos la vida y gestionar la complejidad del todo. Ahora bien, el problema está en que <strong>este mecanismo natural ha sido traducido en un algoritmo por las grandes multinacionales tecnológicas</strong>, convirtiéndolo en un “dispositivo de gestión de la información”. </p><p>La articulación actual de los buscadores, las redes sociales y la web en general se basa en un filtrado que no responde a ningún otro parámetro más que a las preferencias de cada uno, a aquello que más nos agrada, ofreciéndonos una información absolutamente personalizada y sin ningún tipo de importancia social compartida. Esto da lugar a los denominados por Eli Pariser (2011) como <strong>filtros burbujas</strong>, así como a las <em>echo chambers</em>, las sugerencias o las búsquedas predefinidas. Son todos dispositivos que <strong>nos construyen lo real en base a la información que nos ofrecen</strong>, que a su vez es dada en función de nuestros gustos, nuestras compras y nuestras curiosidades, es decir, sobre algo a lo que ya estamos propensos a adherirnos y a creer, generando además efectos de cajas de resonancia. </p><p>Todo ello hace de la red un lugar propenso a crear esferas ideológicas impermeables, son pequeñas pero múltiples cajas de eco donde escuchamos lo que queremos oír y cuyo objetivo no es convencer a cada vez más gente (estableciendo paradigmas que se afirman), sino <strong>convencer cada vez más a la gente de aquello que ya está convencida</strong>. Este funcionamiento contribuye así a generar una intolerancia al desacuerdo y una progresiva radicalización que impide toda posibilidad de diálogo. </p><p>Parece evidente que debe cambiar por entero el modo en que está pensada y estructurada la red, y que con el tiempo <strong>debe aumentar drásticamente la regulación y la vigilancia</strong> por parte de las distintas instituciones estatales e internacionales a las grandes empresas tecnológicas. Sin embargo, también será fundamental la <strong>responsabilidad y el sentido crítico de los usuarios</strong>. Es necesario que se produzca una toma de conciencia y que exista una voluntad de salir de nuestra cómoda esfera basada en la predominancia de las emociones y en el agrado de nuestras preferencias, para ponernos en confrontación con opiniones distintas a las propias y con tendencias que nos resulten disonantes. </p><p>Algunas lecturas sugeridas:</p><p>-	<strong>Lorusso, A. M.</strong> (2018): <em>Postverità. Fra Reality TV, social media e storytelling</em>. Bari, Laterza.</p><p>-	<strong>Pariser, E. (2017):</strong> <em>El filtro burbuja: cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos</em>. Barcelona, Taurus. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[7d8b7dd5-6d5c-4bb9-8922-29eedeedf082]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 May 2022 19:24:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La red construye realidades a medida de nuestras preferencias]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ayuso, una Robin Hood a la madrileña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/ayuso-robin-hood-madrilena_132_1227273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso, una Robin Hood a la madrileña"></p><p>El mismo <strong>Partido Popular</strong> que no pierde ocasión alguna para repetir su mantra de que hay que bajar los impuestos es el que luego <a href="https://www.infolibre.es/politica/si-bildu-garantizaria-gobierno-salvar-medidas-economicas-guerra_1_1226412.html" target="_blank">vota en contra del decreto de medidas económicas para paliar los efectos de la crisis de Ucrania</a> y es el mismo PP que aprovecha las arcas públicas de las comunidades donde gobierna para financiar a entidades privadas y dar ayudas a quienes tienen rentas altas. Es decir, <strong>unos </strong><em><strong>Robin Hood</strong></em><strong> en toda regla, pero a la inversa.</strong> Utilizan los recursos públicos obtenidos a través de los impuestos de todos —en un sistema tributario que ya de por sí es injusto— para subvencionar a quienes no lo necesitan. </p><p>Los ejemplos de estas prácticas son muchísimos y tal vez sea justamente por ello que <strong>cada vez nos escandaliza menos algo que es por definición injusto e inmoral</strong>. Pero cuando se hace con la educación da más rabia y duele más. </p><p>La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la vez que afirma que en Madrid <a href="https://www.europapress.es/madrid/noticia-ayuso-compromete-recuperar-bienestar-aniquilado-reivindica-vivir-madrilena-20220507142509.html" target="_blank">“no hay clasismo, ni clases sociales, ni ciudadanos que valgan más o menos por su poder adquisitivo”</a>, aprueba para el próximo año académico 2022/23 una financiación total de 73 millones de euros para cursar estudios de Bachillerato (43 millones para 15.130 becas) y Formación Profesional de Grado Superior (30,5 millones para 11.813 becas) en centros privados, y lo hace en son de <a href="https://www.comunidad.madrid/noticias/2022/04/19/comunidad-madrid-aumentara-12000-beneficiarios-becas-bachillerato-proximo-curso-202223" target="_blank">“la igualdad de oportunidades”</a>. No sólo se extienden estas ayudas que antes se otorgaban a alumnos de centros públicos y concertados (esto último ya de por sí injusto) a centros privados, sino que también aumenta el umbral de la renta máxima per cápita de las familias beneficiarias, <strong>pasando de 10.000 a 35.913 euros</strong>. Es decir, que una familia compuesta por cuatro miembros, dos padres y dos hijos, con unos ingresos de 143.652 € pueden ser beneficiarios de esta ayuda, si llega un tercer hijo y un aumento de sueldo, alcanzando los 179.565 €, seguirán pudiendo obtener las becas y así a seguir. </p><p>Esta decisión es una clarísima muestra de lo que supone la influencia de la ultraderecha, pues si poca duda cabe de que son políticas a las que el Partido Popular aspiraba, <strong>también es cierto que</strong> <strong>no se atrevía con tanta desfachatez</strong>. Cabe recordar que esta medida no entraba en el programa de <a href="https://elpais.com/ccaa/2020/02/12/madrid/1581537660_272171.html" target="_blank">Ayuso y que ella misma se opuso a otorgar estas ayudas para centros privados</a> cuando gobernaba con Ciudadanos, en febrero de 2020.  </p><p>Ahora bien, ¿quiénes son los verdaderos beneficiarios?: <strong>las entidades privadas</strong>. Pues, en palabras de la propia <a href="https://www.lasexta.com/noticias/nacional/ayuso-dara-becas-estudiantes-que-cursen-bachillerato-centros-privados-que-beneficiaran-familias-rentas-altas_202204256266d9be4edc230001d1fe18.html" target="_blank">Elena Cid, directora de la Asociación de Colegios Privados e Independientes</a>, esta medida servirá para alumnos de nuevo ingreso, <strong>no para “nuestras familias”.</strong> Es decir, con el dinero de todos, incluidos los que menos tienen, <strong>se están inyectando 73 millones de euros en centros de educación privada en concepto de nuevas matrículas. </strong></p><p>Y, ¿quiénes son los principales perjudicados?: el sistema de educación pública madrileño y los centenares de miles de estudiantes que en él se forman. Pues, afirman las <a href="https://www.eldiario.es/madrid/ayuso-financiara-bachillerato-fp-privados-familias-ingresan-100-000-euros_1_8924902.html" target="_blank">responsables de Educación de CCOO Madrid y de UGT</a>, con ese presupuesto se podrían construir <strong>cinco centros públicos de 600 plazas cada uno o bien contratar hasta 1.600 nuevos profesores</strong> para que baje la ratio de alumnos por aula. Así como una infinitud de otras acciones, por ejemplo, destinar esas ayudas a las familias verdaderamente desfavorecidas. </p><p>En definitiva, esta no es tanto una medida en favor de los estudiantes pertenecientes a centros privados, sino en contra de los alumnos de la educación pública. Forma parte de la ofensiva que desde hace años lleva a cabo el Partido Popular contra el sistema educativo público, pero que en los últimos años ha llegado a niveles delirantes: mientras que en solo diez años <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/formacion-profesional-nuevo-nicho-mercado-educacion-privada_1_8781541.html" target="_blank">las matriculaciones en centros de FP privadas se incrementaron en más de un 150%,</a> en las públicas lo hicieron en un 29%, de hecho el verano pasado miles de jóvenes se quedaron sin poder acceder a una FP pública por falta de plazas. Asimismo, <strong>el Bachillerato privado ha crecido en los últimos cuatro años cinco veces más que el público.</strong> </p><p>Sin embargo, afirman los diputados de Vox —sin sonrojarse— que los estudiantes de los centros privados están siendo discriminados. No recuerdo haberles escuchado, ni a ellos ni al PP de Ayuso, pronunciar la palabra “igualdad” más que cuando la asocian a la de “oportunidades”, que, entonces sí, la repiten como una cantinela. A lo mejor se piensan que en los colegios públicos no nos enseñan algo tan sencillo como que si ofreces a todo el mundo lo mismo, sin discriminar, <strong>estás reproduciendo y acentuando las desigualdades previas</strong>; que apostar por una sociedad más justa y equitativa no consiste en dar a cada cual según lo que supuestamente merece, <strong>sino en función de lo que cada uno necesita</strong>. </p><p>Pero es que en este caso ni siquiera estamos ante un intento, que sería gravísimo, de derivar los recursos públicos a centros privados para que, como dijera Pedro Duque pocos meses antes de ser nombrado ministro de Universidades, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=62IDbTvmzRE" target="_blank">“sigan corriendo por delante de la escuela pública”</a>. Principalmente porque de sobra sabemos que esto es falso, basta con mirar cualquiera de esos absurdos rankings de excelencia que se publican periódicamente. Esta medida, que bien podríamos calificar de desfalco moral, aprobada en son de la libertad de elección y la igualdad de oportunidades, no tiene por objetivo que los jóvenes que “más lo merezcan” puedan acudir a un bachillerato donde se enseñan mejor las matemáticas o a una FP con mayores recursos materiales —que, repito, sería gravísimo—, <strong>sino salvaguardar y fomentar el privilegio y los contactos que proporciona acudir a centros exclusivos por el mero hecho de ser más caros</strong>. Se está utilizando el dinero público para que los chavales de unos pocos sigan yendo a las fiestas de cumpleaños y de graduación de una cierta élite, a costa del abandono de la educación de la mayoría. </p><p>Bien es cierto que la cuestión relativa a la financiación de la educación es amplia, compleja y estructural. Comienza con las guarderías y llega hasta la investigación, con los contratos predoctorales y postdoctorales, y tiene como una de sus mayores problemáticas que <strong>no deja de ser concebida como un gasto en vez de como una inversión</strong>. Pero esta noticia es demasiado indignante y merece que recuperemos el sentido del escándalo. </p><p>Algunas lecturas sugeridas:</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 May 2022 19:19:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ayuso, una Robin Hood a la madrileña]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La exhibición de lo íntimo en las campañas electorales: un 'défilé' carnavalesco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/exhibicion-intimo-campanas-electorales-defile-carnavalesco_132_1226094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8743db21-f7e6-46f0-a9c0-6d4f9aa01872_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La exhibición de lo íntimo en las campañas electorales: un 'défilé' carnavalesco"></p><p>El último tramo de la campaña electoral de las recientes elecciones francesas ha vuelto a poner de manifiesto la aparente obsesión que desde hace ya tiempo tienen los representantes políticos de convertirse en carnaza de meme debido a una mala o bien acertada elección del <em>outfit</em>, pose y accesorios varios. Esta vez le ha tocado a <strong>Emmanuel Macron</strong>, alias <em>Lobezno</em>, pero recordarán el ridículo protagonizado por la plana mayor de <strong>Vox</strong> hace solo unos meses en las elecciones de <strong>Castilla y León</strong>. Aquello dio para comparaciones cinematográficas que iban desde la célebre película <em><strong>La escopeta nacional</strong></em><strong> </strong>hasta la serie protagonizada por una familia de gánsteres, <em><strong>Peaky Blinders</strong></em>, siendo definidos por otros políticos como “<strong>la España que se disfraza</strong>”.</p><p>Disfrazarse, que si nos remitimos a su raíz etimológica está relacionado con los verbos <strong>disimular y encubrir</strong>, no es ninguna novedad en el seno de los partidos y líderes políticos. Se trata de una estrategia que, como explica el semiólogo <strong>Pierluigi Cervelli </strong>(2018), en Italia inauguraron la <em><strong>Lega Nord</strong></em><strong> </strong>y su líder <strong>Umberto Bossi </strong>ya en <strong>1992</strong>, cuando llegaron al Parlamento, y que consiste en “<strong>hacer hablar al cuerpo</strong>” para que produzca sentido. El objetivo último, como explica <strong>Landowski </strong>(2007), radica en difuminar la distancia entre líder y electorado hasta el punto de lograr un efecto de proximidad inmediata. Esto, prosigue <strong>Cervelli</strong>, lo logra la <em>Lega</em> constituyendo a su partido como un “<strong>cuerpo colectivo</strong>”, donde se genera el efecto de desaparición de las figuras de representantes y representados para mimetizarse en una aparente comunión de ambos polos. </p><p>Esta estrategia, consistente en producir sentido a través de la vestimenta y otras técnicas del cuerpo, irrumpió en España con la llegada de <strong>Podemos</strong> en <strong>2014</strong>, cuando algunos de sus miembros más destacados llevaban piercing, rastas y acudían a mítines, programas de televisión y, más tarde, al Congreso con la camisa arremangada (cuando se la ponían) y sin corbata, tal vez queriendo establecer una analogía con el estilo irreverente de <em><strong>Las Sinsombrero</strong></em>. Pues bien, si echa el lector la vista atrás recordará esas primeras campañas de <em>Podemos</em> mucho más “<strong>transversales</strong>”, en las que su líder,<strong> Pablo Iglesias</strong>, afirmaba comprarse la ropa “<a href="https://www.divinity.es/actualidad/Pablo-Iglesias-Podemos-compro-Alcampo_0_1801800486.html" target="_blank">en los supermercados normales, en el </a><a href="https://www.divinity.es/actualidad/Pablo-Iglesias-Podemos-compro-Alcampo_0_1801800486.html" target="_blank"><em>Alcampo</em></a>”, ahí donde supondría que la compra la gente, los de abajo, con quienes pretendía identificarse hasta llegar a unirse en un mismo cuerpo colectivo. Sin embargo, su estética y su electorado se fueron transformando hasta presentarse a <a href="https://www.atresplayer.com/noticias/el-debate-de-atresmedia/2019/23a-el-debate-decisivo_5cbf7c277ed1a8b0f55ba826/" target="_blank"><em>El debate decisivo</em></a><a href="https://www.atresplayer.com/noticias/el-debate-de-atresmedia/2019/23a-el-debate-decisivo_5cbf7c277ed1a8b0f55ba826/" target="_blank"> de las elecciones de abril de 2019</a> con un jersey de la marca <strong>198</strong>, que se declara <strong>republicana y de izquierdas</strong>.  </p><p>Por su parte, <strong>Íñigo Errejón, </strong>en su larga campaña de ese mismo año, <a href="https://smoda.elpais.com/moda/la-fabulosa-historia-de-la-chaqueta-harrington-de-inigo-errejon/" target="_blank">vistió, además de la famosa Harrington</a> —prenda <em>cool </em>por excelencia que fue apropiada desde por los <em>mods</em> hasta por los movimientos obreros de ambos extremos políticos—, una parka de <strong>Ecoalf</strong>, marca reconocida por su <strong>compromiso medioambiental</strong>, tema capital para el partido político de Errejón. Una firma tan transversal —<strong>salvo por su precio</strong>, todo sea dicho—, que también la viste <strong>la nieta del rey emérito</strong>, <a href="https://www.revistavanityfair.es/lujo/moda/articulos/victoria-federica-chaqueta-mensaje-espalda-ecoalf-bolso/38034" target="_blank">Victoria Federica de Marichalar y Borbón</a>, asidua a los toros y a las fiestas de <em>Vox</em>. </p><p>Ahora bien, esta estrategia comunicativa no se sirve únicamente de la ropa y otros accesorios, sino incluso de la ausencia de ella, a través de una puesta en escena exhibicionista y descarada del propio cuerpo. En este sentido, recuerda Cervelli cómo la imagen de <strong>Bossi </strong>en televisión con una camiseta de tirantes —que fue contrapuesta a la del líder de Democracia Cristiana, <strong>Aldo Moro</strong>, que aparecía retratado en la playa con traje, corbata y zapatos— supuso una completa <strong>ruptura con la manera discreta y comedida de vestir que tenían los políticos italianos </strong>desde la fundación de la República. Se pasó así de una forma rígidamente codificada de mostrar el cuerpo a una aparente y total ausencia de <em>dress code</em>.</p><p>Volviendo a los actuales líderes políticos, el presidente ruso <strong>Vladímir Putin</strong>, de lamentable actualidad, también nos deleitó con todo <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20170805/43359614754/putin-sin-camiseta-vacaciones-siberia.html" target="_blank">un </a><a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20170805/43359614754/putin-sin-camiseta-vacaciones-siberia.html" target="_blank"><em>book</em></a><a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20170805/43359614754/putin-sin-camiseta-vacaciones-siberia.html" target="_blank"> de fotografías a torso desnudo</a>, ya fuese <strong>domando a un caballo</strong>, <strong>procurando la cena con una caña de pescar </strong>o tomando el sol recostado en una silla con las piernas bien abiertas.</p><p>Pero, si bien estas formas de comunicar han sido tachadas de técnicas 'populistas' por su intento de identificación con el pueblo y porque así eran catalogados los primeros líderes en utilizarlas, pronto fueron imitadas por políticos de toda ideología y partidos, incluidos aquellos que se manifestaban más fervientemente contra la deriva populista. Así, en España, la visibilización del cuerpo llegó a su máxima expresión en la campaña para las elecciones catalanas del año <strong>2006</strong>, con la presentación del cartel electoral de <strong>Ciutadans</strong>, en la que aparecía su candidato, <a href="https://elpais.com/elpais/2015/06/25/album/1435229832_756995.html#foto_gal_3" target="_blank">Albert Rivera, completamente desnudo junto al lema “solo nos importan las personas”</a>. <strong>La imagen parecía querer resaltar la transparencia de la que hacían gala frente a la reciente corrupción política que había escandalizado a la ciudadanía catalana</strong>, la falta de complejos que les enorgullecía frente a los nacionalistas, así como la novedad que suponían, eran un partido nuevo, y lo hacían presentándose al electorado como nacemos todos, desnudos y puros. </p><p>El reelegido presidente de Francia, <strong>Emmanuel Macron</strong>, acusado en repetidas ocasiones de tener un perfil <strong>tecnócrata, distante y profesoral</strong>, también parece haber sucumbido a este juego, pues fue retratado por su fotógrafa personal, primero con sudadera y sin afeitar y después con la camisa desabrochada recostado en un sofá de piel, en la que parece una escena que pertenece claramente a la esfera privada. </p><p>En definitiva, nuestros representantes políticos, <strong>incluso aquellos que abanderan la sobriedad y el antipopulismo</strong>, parecen no saber escapar de esta vertiginosa espiral, promovida por las técnicas y herramientas de las redes sociales, que lleva a una constante y cada vez más acentuada disolución de las barreras entre lo público, lo privado y lo íntimo. La efectividad de esta estrategia ha quedado patente que es escasa, pues opaca los grandes dilemas y los asuntos públicos de interés para la ciudadanía. Pero los ciudadanos, en tanto que destinatarios consumidores y también prosumidores de esas imágenes e informaciones, <strong>somos corresponsables de su difusión</strong>. Veremos con qué ropaje nos sorprenden los candidatos a las próximas elecciones andaluzas. </p><p>	 </p><p>	Algunas lecturas sugeridas:</p><p>-       Cervelli, P. (2018): <a href="https://www.unilim.fr/actes-semiotiques/6017&file=1" target="_blank"><em>La comunicazione politica populista : corpo, linguaggio e pratiche di interazione</em></a>, <em>Actes Sémiotiques</em>, n° 121. </p><p>-       Serra, M. y González, R. (2020): <a href="https://www.unilim.fr/actes-semiotiques/6450" target="_blank"><em>Ciudadanos: el mito de la neutralidad</em></a>, <em>Actes Sémiotiques</em>, n° 123.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2022 19:39:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La exhibición de lo íntimo en las campañas electorales: un 'défilé' carnavalesco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Populismo,Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bucha: la barbarie en una imagen inverosímil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/bucha-barbarie-imagen-inverosimil_132_1225064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/12149c70-41f6-484e-aef6-4662286031d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bucha: La barbarie en una imagen inverosímil"></p><p>Se podría definir esta época nuestra como la era de la <strong>ingente cantidad de imágenes </strong>que circulan por la web, redes y medios de comunicación de modo torrencial y como la era de la desinformación, marcada por tantas <a href="https://gedisaeditorial.files.wordpress.com/2020/10/periodismo_nuevos_medios_prensa_extracto.pdf" target="_blank">mentiras, rumores y bulos</a>. Un claro y trágico ejemplo de ello es la <strong>masacre cometida en Bucha </strong>por parte de los soldados rusos.</p><p>Tras varias semanas de completo <strong>apagón informativo </strong>—acontecimiento ya de por sí difícil de concebir en la también <strong>era de la vigilancia</strong>—, la semana pasada salieron a luz, se revelaron, y proliferaron de forma totalmente obscena las imágenes del <strong>horror</strong>, la <strong>masacre </strong>y las <strong>injusticias </strong>que las tropas rusas habían llevado a cabo contra la población civil residente en Bucha, pequeña ciudad residencial cercana a <strong>Kiev, </strong>como ya todos sabemos.</p><p>Estas imágenes se mostraron a modo de <strong>prueba y testimonio</strong> de lo sucedido, pero muy rápidamente desde el Kremlin y medios afines se apresuraron a desmentirlas y aseguraron que se trataba de una <strong>orquestación </strong>organizada por el “régimen de Kiev”. Sorprendentemente este contradiscurso que negaba incluso la evidencia de la prueba vista fue respaldado o, por lo menos, hizo dudar a parte de la opinión pública española. Sin querer enmendar la plana a Jesucristo en fechas señaladas, esto pone de manifiesto que Tomás el Apóstol no creyó porque vio ("Porque me has visto, Tomás, creíste”, Juan 20:29), sino porque consideró verdadero aquello que veía; en su caso, por ejemplo, le hizo falta tocar. En el de tanta gente que parece poner en duda lo que ve cuando se le muestran las imágenes de las atrocidades de Bucha, los relatos de las víctimas y los testimonios de los periodistas, es evidente que tienen motivos que les impiden considerar tales demostraciones como verosímiles. </p><p>Si bien esta corriente de opinión ha sido generada por un burdo <a href="https://www.nytimes.com/2022/04/04/world/europe/bucha-ukraine-bodies.html?s=08" target="_blank">bulo enseguida desmentido</a>, limitarnos a tildar a las personas que a ella se adhieren con tanta facilidad de <strong>estúpidas </strong>y <strong>conspiranoicas </strong>es sin duda <strong>soberbio </strong>y <strong>contraproducente</strong>. Mientras que, con el objetivo de intentar comprender este fenómeno, creo que se pueden encontrar algunas sugerencias muy interesantes en las reflexiones realizadas por <a href="https://www.unilim.fr/actes-semiotiques/7204" target="_blank">Miguel Martín sobre el tratamiento y la recepción de las imágenes</a>.</p><p>El estudio parte de la premisa de que las imágenes generan sentido. Y su forma de comunicar y de significar está pautada por el modo en que son expresadas y por la decodificación que se realiza en la percepción de las mismas, que está regulada por la convención. Es decir, <strong>ni las imágenes emitidas por los medios de comunicación son un mero reflejo de la realidad, ni la mirada de quien las recibe es neutra y pura</strong>. </p><p>Por tanto, para afrontar la primera cuestión referida a la emisión con rigor y honestidad, se debe reconocer algo tan obvio —y también lógico— como que los medios de comunicación son dispositivos capaces de establecer <strong>regímenes de visibilidad </strong>(Lozano, 1998). Esto es que su función no se limita a hacer saber unos determinados hechos, sino que al decidir mostrar algo están automáticamente <strong>posicionando al espectador</strong>. Del mismo modo, el tratamiento y la posproducción de las imágenes, técnicas que son necesarias para dotarlas de verosimilitud aun siendo verdaderas, está a la vez suministrando al receptor un manual de instrucciones que le sugiere cómo y qué ha de mirar.	 </p><p>Por otra parte, para analizar la recepción, Martín señala la distinción realizada por <strong>Serge Tisseron </strong>entre “<strong>imágenes de la realidad</strong>” e “<strong>imágenes de la ficción</strong>”, que, afirma, no sería cognitiva, sino <strong>emocional</strong>. Pensemos en las películas que nos hacen llorar, aun siendo perfectamente conscientes de que son un producto cinematográfico nos generan toda una serie de pasiones. O, en el sentido inverso, en los acontecimientos reales que en primera instancia catalogamos como ficticios: los atentados del <strong>11S</strong>, que aun siendo retransmitidos en directo no fueron inmediatamente percibidos como reales; el asesinato a tiros del embajador ruso <strong>Andrei Karlov</strong> en una galería de arte en Ankara; la más reciente, y afortunadamente menos trágica, bofetada de <strong>Will Smith</strong> a <strong>Chris Rock</strong> en la gala de los Oscar, que creíamos parte del guion hasta que fue un insulto en pleno directo (algo inconcebible en EEUU) lo que rompió el hechizo y la suspensión de la incredulidad; o, incluso, la <strong>barbarie cometida en Bucha</strong>. Imágenes de acontecimientos reales frente a las cuales el destinatario adopta la postura de un espectador de ficción porque la naturaleza extraordinaria de lo que está viendo se asocia, por enciclopedia, con los efectos especiales de <strong>películas de catástrofes</strong> o de<strong> videojuegos de guerra</strong>. De hecho, al principio de la guerra se tuvo que desmentir un <a href="https://maldita.es/malditobulo/20220224/videojuego-ucrania-rusia-bombardeo-guerra/" target="_blank">bulo que hacía pasar unos fragmentos del videojuego </a><a href="https://maldita.es/malditobulo/20220224/videojuego-ucrania-rusia-bombardeo-guerra/" target="_blank"><em>War Thunder</em></a><a href="https://maldita.es/malditobulo/20220224/videojuego-ucrania-rusia-bombardeo-guerra/" target="_blank"> por un bombardeo</a> a Ucrania por parte de Rusia.</p><p>Tal vez el horror que supone ver y creer que unos individuos puedan cometer acciones tan atroces infringiendo tanto mal a otros seres humanos —ya sea por una total <strong>abdicación </strong>de su<strong> juicio moral</strong> y <strong>crítico </strong>y de su <strong>facultad de pensamiento</strong>, como planteó <strong>Hannah Arendt</strong>, o en una revelación de su lado más monstruoso, que aparece con la <strong>permisividad </strong>de las situaciones caóticas— es lo que en un primer momento ha llevado a tantas personas a descartar el hecho y la evidencia de la veracidad de estas imágenes. Pero esto, por supuesto, no justifica la <strong>cobertura mediática </strong>del bulo, ni tampoco la <strong>perseverancia </strong>en esa primera impresión ocasionada por una <strong>suspensión</strong>, en este caso involuntaria, de la <strong>incredulidad</strong>, es decir, del sentido crítico que lleva a obviar hechos fácticos.</p><p><strong>Algunas lecturas sugeridas: </strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2d29a278-3995-4242-a9d2-74c2f8d42e74]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Apr 2022 19:18:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Bucha: la barbarie en una imagen inverosímil]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Corred, corred, malditos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/corred-corred-malditos_132_1223781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/12149c70-41f6-484e-aef6-4662286031d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corred, corred, malditos"></p><p>Ya es primavera, “cuando el mundo es barro”, decía un poeta. Hemos vuelto a sufrir un enésimo <strong>cambio de hora</strong>, ese que desde hace años prometen <strong>anular</strong>, pero parece que hay cambios que no cambian. En unos días habremos agotado el primer trimestre del año y la sensación de que todo va demasiado <strong>rápido </strong>es más fuerte que nunca. Como si en la pandemia del coronavirus y, sobre todo, durante el confinamiento, nos hubiesen tensado un poco hacia atrás para luego lanzarnos a una velocidad supersónica hacia delante, cual <strong>efecto tirachinas</strong>.</p><p>Recientemente se han cumplido <strong>dos años</strong> desde que se declarara el estado de alarma en España, período durante el cual aumentaron drásticamente las <a href="https://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2021/02/10/6022c89de5fdea59448b459b.html" target="_blank">horas de navegación en Internet, el número de usuarios de redes sociales</a>, <a href="https://blogs.uoc.edu/economia-empresa/es/las-plataformas-de-streaming-las-grandes-beneficiadas-de-la-covid-19/" target="_blank">los suscriptores a distintas plataformas</a> o el <a href="https://ecommercerentable.es/ecommerce-espana-2021/" target="_blank">ecommerce</a>. Y, aunque el uso empiece a <strong>normalizarse</strong>, en ningún caso se ha vuelto a los <strong>niveles prepandemia</strong>. En los enlaces tienen algunos datos.</p><p>Todo esto, entre muchos otros efectos y consecuencias, nos lleva a presenciar la vía hacia la que se podría definir como la “<strong>sociedad del catálogo infinito</strong>”. Esto es que a una sociedad ya de por sí <strong>hiperacelerada </strong>y <strong>ultraconsumista </strong>se le suma ahora, de forma cada vez más generalizada, al menos en las grandes ciudades, un modo aún más <strong>solitario </strong>e <strong>individual </strong>de consumir, basado en la <a href="https://www.eldia.es/dominical/2020/04/05/jorge-lozano-vivimos-momento-explosivo-22428006.html" target="_blank">conexión en vez de en la relación</a> y mediado por un interfaz entre el <strong>humano </strong>y la <strong>máquina</strong>. Así, en esa serie de catálogos infinitos que se deslizan por nuestras pantallas, donde aparentemente podemos hallar todo aquello que lleguemos a desear (spoiler: deseamos aquello que podemos encontrar), elegimos —a veces a cambio de dinero y siempre a cambio de información— películas, canciones, comida, transporte, ropa, pareja, sexo, amor, amigos… Corriendo incluso el riesgo de toparnos con nosotros mismos en ellas, pues, como argumenta <strong>Bauman </strong>(2007), la singularidad de la sociedad de consumidores es precisamente la de <strong>transformarnos </strong>a su vez en <strong>productos consumibles</strong>. </p><p>Tal vez estas nuevas formas de consumir, individuales, junto con la pérdida de las interacciones y —en muchos casos— del objeto (por ejemplo, un libro que se puede oler, subrayar, prestar; frente a la lectura en línea, más sostenible y en algunos casos más cómoda), hayan contribuido a generar ciertas nostalgias y a buscar la autenticidad, dándole así la razón al semiólogo <strong>Jorge Lozano</strong>, quien en la inauguración de su curso del hoy lejanísimo <strong>2014 </strong>afirmó: “<strong>vuelven la lana, el vinilo y la sopa de la abuela</strong>”. Y tanto que volvieron, pero, además, lo hicieron entremezclándose con la cocina molecular y luego la <em>healthy food</em>, con los vestidos de neopreno y luego de materiales reciclados, con la reproducción de música vía <em>streaming</em> y ahora también con las canciones formato <em>TikTok</em> (temas que duran poco más de un minuto y que se viralizan con gran facilidad). Una coctelera de productos para agrado de todos los gustos, desde el más melancólico al más visionario, y que regala híbridos tan aclamados como <em>El Madrileño</em>, último álbum de<strong> C. Tangana</strong>, donde se juntan la <strong>tradición </strong>y la <strong>modernidad</strong>, el <strong>campo </strong>y la <strong>arquitectura brutalista</strong>, algo tan castizo como el cocido madrileño con la mezcla y fusión de una gran variedad de estilos musicales.</p><p>Salvando todas las distancias, el mundo <strong>post-coronavirus</strong> también ha traído consigo libros tan certeros y tan hijos de su tiempo como <em>Dónde estás, mundo bello</em>, de <strong>Sally Rooney</strong>, en el que se suceden el diálogo cortísimo y directo con la correspondencia que mantienen Alice y Eileen a través de largos <strong>correos electrónicos</strong>, que hoy, entre <strong>WhatsApp </strong>y demás mensajería instantánea, es un método casi extinguido en la comunicación informal entre dos <em>millennials</em>.</p><p>Se podría pensar que también es fruto de un mundo que ha sido <strong>encerrado </strong>y de la reflexión que eso conlleva, <em>La peor persona del mundo</em>, último film de <strong>Joachim Trier</strong>, recientemente estrenado en España. Al verlo es difícil no acordarse de los personajes de las novelas de Rooney. Ambas evidencian la <strong>insatisfacción personal </strong>en un mundo que agobia, pero sobre todo sacan a la luz la importancia de las relaciones con los otros seres humanos, que se nos muestran en apariencia tan distintos y tan lejanos. Mientras a lo largo de la película todos y todo parece avanzar, hay quien tiene hijos y están los que rehacen su vida, quien se realiza profesionalmente y quien lo hace espiritualmente, <em>Julie</em> (Renate Reinsve), la protagonista, está bloqueada en una búsqueda devastadora de sí misma a través de los demás. Pero es tras haber parado al mundo (hay un momento de la película en el que todo se inmoviliza) cuando ella corre, sonríe, parece que por fin respira y elige. Como si sólo pudiese moverse cuando todo está parado; mientras que si todo corre, quien se paraliza es ella. Una sensación parecida me inundó cuando leí el último libro de <strong>Julio Llamazares</strong>, <em>Primavera extremeña</em>, que, hecho de contrastes, también pone de relieve el mar de contradicciones que es la vida. Así, a través de los paseos de sus protagonistas y de la prosa del autor, que parece dibujada como las acuarelas que componen el libro, podemos imaginar lugares donde las flores parecen “caer del cielo en vez de brotar de la tierra” y observar la <strong>explosión de la vida</strong> y la <strong>dinamicidad de la naturaleza</strong>, en un momento en el que un virus <strong>encerraba</strong>, <strong>asustaba </strong>y <strong>mataba</strong>.  </p><p>Han pasado ya dos años desde que ese virus letal <strong>paralizara </strong>el mundo de las relaciones en favor de las <strong>conexiones</strong>. Vuelve a ser <strong>primavera</strong>, se acercan vacaciones, reivindiquemos —por rebeldía o por necesidad— <em>il dolce far niente</em>, desconectemos por un rato de ese catálogo de consumo infinito que nos consume. </p><p>	<strong> </strong></p><p>	<strong>Algunas lecturas sugeridas: </strong></p><p>	·         Baudrillard, J. (2009) [1970]: <em>La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras</em>. Madrid, Siglo XXI. </p><p>	·         Bauman, Z. (2007): <em>Vida de consumo</em>. Madrid, Fondo de cultura económica de España.</p><p>	·         Durán, J. (2020): <a href="https://www.eldia.es/dominical/2020/04/05/jorge-lozano-vivimos-momento-explosivo-22428006.html" target="_blank">“Jorge Lozano: Vivimos un momento explosivo; confinados, lo cotidiano es visto como excepcional”</a>, <em>El Día.</em></p><p>	·         Llamazares, J. (2020): <em>Primavera extremeña. Apuntes del natural</em>. Madrid, Alfaguara. </p><p>	·         Rooney, S. (2021): <em>Dónde estás, mundo bello</em>. Barcelona, Literatura Random House<span class="highlight" style="--color:white;">.</span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Mar 2022 19:47:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Corred, corred, malditos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Es eficaz la censura?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/eficaz-censura_132_1222322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/12149c70-41f6-484e-aef6-4662286031d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es eficaz la censura?"></p><p>En el plano de la política internacional y mediática, los últimos días y semanas han estado marcados por tristísimas y preocupantes escaladas. Escaladas <strong>armamentísticas</strong>, escalada de los <strong>discursos de odio</strong>, escalada del número de <strong>personas civiles muertas</strong>. Y también estamos presenciando una <strong>absurda </strong>e <strong>ineficaz </strong>escalada de la <strong>censura</strong>.</p><p>Así, a principios de mes, la<strong> Comisión Europea (CE) </strong>vetaba la emisión de los dos principales medios estatales rusos, <em><strong>Russian Today </strong></em>y <em><strong>Sputnik</strong></em>, en el territorio de la <strong>Unión</strong>, argumentando que no se está socavando ningún derecho, pues estos no son medios de comunicación sino de <strong>propaganda </strong>y <a href="https://www.rtve.es/noticias/20220303/veto-rt-sputnik-abre-heridas-union-europea/2298921.shtml" target="_blank">“son parte de la maquinaria de guerra de Rusia"</a>.</p><p>Sin entrar en cuestiones propias de las disciplinas del derecho o de la política internacional, desde el punto de vista de la comunicación, esta decisión parece ser claramente contraproducente e ineficaz. Pues —más allá de lo naíf que resulta pensar que censurar a estos dos medios puede ser una medida efectiva para frenar la propaganda y desinformación rusas—, en estos tiempos que vivimos, donde aumentan el <strong>descrédito </strong>hacia las <strong>instituciones </strong>y las <strong>teorías conspiranoicas </strong>(véase, por ejemplo, el movimiento antivacunas), esta decisión puede producir una suerte de efecto <strong>boomerang</strong>. Es decir, la CE, al llevar a cabo esta medida de gran impacto, que consiste en vetar a unos medios que ya de por sí gozan de <strong>escasa influencia </strong>entre la mayoría de los ciudadanos de los países donde se están vetando, <strong>refuerza </strong>las ideas previas y aumenta la <strong>duda </strong>entre aquellos ciudadanos que desconfían de tal organismo institucional. El resultado, en términos comunicativos, podría acarrear un <strong>mayor descrédito </strong>a la Unión Europea que a aquellos medios propagandísticos censurados, que ya tienen poca credibilidad.</p><p>A esta decisión de veto pronto se unieron muchas de las grandes tecnológicas, como <em><strong>Google</strong></em>, <em><strong>Twitter </strong></em>o <em><strong>Meta</strong></em>. Esta última, propiedad de<strong> Mark Zuckerberg</strong>, además realizó un <a href="https://www.infolibre.es/medios/facebook-twitter-youtube-tiktok-instagram-whatsapp-rusia-ucrania_1_1222108.html" target="_blank">cambio temporal en su política de incitación al odio</a>, permitiendo que sus usuarios hagan <strong>llamamientos </strong>a la <strong>violencia </strong>contra <strong>Putin </strong>y los soldados rusos. Esto ha conllevado que al <strong>bloqueo </strong>que el <strong>Kremlin </strong>ya había impuesto a Facebook y Twitter a modo de represalia, ahora se sume Instagram. Por tanto, esta censura que empresas privadas acometen contra medios estatales rusos se traduce en la prohibición de esas mismas redes sociales en <strong>Rusia</strong>. O lo que es lo mismo, <strong>legitiman</strong>, al menos ante la Fiscalía de Rusia, el <strong>bloqueo </strong>al acceso a las principales <strong>formas </strong>de <strong>información </strong>y de <strong>expresión </strong>de la <strong>población rusa</strong>. </p><p>Esta censura por parte de las potentes empresas tecnológicas ya la vimos con políticos y partidos políticos; por ejemplo, cuando Twitter decidió suspender permanentemente la cuenta de <strong>Donald Trump</strong> tras el asalto al Capitolio. O cuando suspendió temporalmente la cuenta de <strong>Vox </strong>por incitación al odio contra los musulmanes durante la precampaña de las elecciones catalanas de 2021, <a href="https://www.rtve.es/noticias/20220308/supremo-avala-twitter-suspendiera-cuenta-vox/2305060.shtml" target="_blank">decisión que avaló el Tribunal Supremo</a> en la sentencia del pasado ocho de marzo. Y también vimos que logran el efecto contrario al deseado, <strong>aumentando </strong>la <strong>popularidad </strong>e incluso la <strong>credibilidad </strong>de los <strong>censurados</strong>, víctimas de los potentes manipuladores mediáticos, de la dictadura progre, de Silicon Valley o de lo que más convenga.</p><p>En definitiva, como ya se intentó apuntar en el <a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/semiosfera-digital/comunicacion-quejas-persuasion_129_1220739.html" target="_blank">anterior artículo de este blog</a>, estamos inmersos en un <strong>sistema hipermediatizado </strong>donde se multiplican el número y la <strong>viralidad </strong>de las <em><strong>fake news</strong></em>, que, como publica un reciente <a href="https://ide.mit.edu/sites/default/files/publications/2017%20IDE%20Research%20Brief%20False%20News.pdf" target="_blank">estudio del MIT</a>, circulan hasta un<strong> 70%</strong> más rápido que las noticias veraces; donde los <em>deepfakes</em>, <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2120481119" target="_blank">según un estudio publicado en la PANS </a>el mes pasado, no son solo prácticamente <strong>indistinguibles </strong>de los rostros y personas reales, sino que resultan transmitir una <strong>mayor confianza</strong>; y donde la <strong>desinformación </strong>y las <strong>manipulaciones </strong>promovidas por las empresas de <em>astroturfing</em>, los <em>bots</em> y los <em>trolls</em> nos intoxican cada vez más, así <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/bot-ruso-trol-bulos-armas-guerra-fake-news-noticias-falsas-redes-sociales_1_1221837.html" target="_blank">lo relata un exempleado arrepentido </a>que se ha pasado una década trabajando para estas agencias.</p><p>A estas alturas, frente a todo esto y frente a la propaganda y la desinformación emitidas por <em>RT </em>y <em>Sputnik</em>, la medida de la censura podría compararse con <strong>intentar apagar un gran incendio con una botella de agua</strong> o, para ser más realistas, con una <strong>botella de gasolina</strong>. En su lugar proponemos, como ya hiciera<strong> Paolo Fabbri </strong>hace más de veinte años, una alfabetización visual de los ciudadanos. Ya no vivimos únicamente sumergidos en una cultura de imágenes, que es como se manifiesta, en gran medida, lo digital; sino que somos <strong>co-productores </strong>y <strong>prosumidores </strong>de las mismas y, por tanto, tenemos también un mayor grado de <strong>responsabilidad</strong>. Debemos armarnos de conocimientos y crítica que nos permitan ser menos manipulables y en consecuencia menos partícipes en la viralización de las <em>fakes</em>, así como de herramientas que nos ayuden a distinguir los bulos de las noticias veraces. Fabbri sugería explicitar y estudiar la gramática de las imágenes, en tanto que composiciones textuales, para así entender cómo se configura y percibe visualmente lo “real”.</p><p><strong>Algunas lecturas sugeridas:</strong></p><p>·      Bot Ruso (2022): <em>Confesiones de un bot ruso</em>, Madrid, Debate.</p><p>·      Fabbri, P. (2009) [1998]: <em>El giro semiótico</em>, Barcelona, Gedisa.</p><p>·      Nightingale, S. y Farid, H. (2022): <em>AI-synthesized faces are indistinguishable from real faces and more trustworthy</em>, en <em>Proceedings of the National Academy of Sciences</em>: <a href="https://doi.org/10.1073/pnas.2120481119" target="_blank">https://doi.org/10.1073/pnas.2120481119</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Mar 2022 20:20:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Asja Fior]]></author>
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