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    <title><![CDATA[infoLibre - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/]]></link>
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      <title><![CDATA[Gerda Taro, el mito invisible que encontró su espacio como fotógrafa más allá de la sombra de Robert Capa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/gerda-taro-mito-invisible-encontro-espacio-fotografa-margen-sombra-robert-capa_1_2181090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/73d2017d-ca1e-44f8-b450-9a86ff496c8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gerda Taro, el mito invisible que encontró su espacio como fotógrafa más allá de la sombra de Robert Capa"></p><p>Comprometida en la<strong> lucha contra el fascismo </strong>que se extendía por Europa hace un siglo, la fotógrafa alemana <strong>Gerda Taro</strong> (Stuttgart, 1910 – El Escorial, 1937) llegó a España en agosto de 1936 con su pareja, <strong>Robert Capa</strong>, para documentar la<strong> Guerra Civil </strong>que acababa de comenzar, despertar conciencias e interpelar a los gobiernos occidentales. Sus fotografías de los combatientes y la población civil, así como su trágica <strong>muerte a los 26 años</strong> en la batalla de <strong>Brunete </strong>en julio de 1937, la convirtieron en <strong>icono </strong>mundial del reporterismo gráfico. <strong>Olvidado </strong>durante más de medio siglo, eso sí.</p><p>"Ella, de alguna manera, es un <strong>mito invisible</strong>", plantea el periodista y escritor <a href="https://x.com/FernandoOlmeda" target="_blank">Fernando Olmeda</a> (Madrid, 1962), autor de <em>Gerda Taro. Fotógrafa en la guerra de España</em> (<a href="https://www.librosdelko.com/" target="_blank">Libros del K.O.</a>, 2026), un retrato de la primera reportera <strong>caída en un frente</strong> de combate —de nombre real <strong>Gerta Pohorylle</strong>— justo cuando empezaba a escapar de la alargada <strong>sombra </strong>de Robert Capa, el pseudónimo que ideó junto a su compañero, <strong>Endre Friedmann</strong>, para cobrar más por sus fotografías con el <strong>engaño </strong>de que se trataba de un enigmático y reputado fotógrafo estadounidense.</p><p>Pero volvamos a Taro, que, según Olmeda, "empezó en los últimos meses de su vida a <strong>firmar sus fotos en solitario</strong>", alcanzando así el "sueño" de "ser reconocida" por su trabajo. "Pero luego se dieron diferentes circunstancias que la convirtieron en un mito invisible, algo que puede parecer una <strong>contradicción </strong>porque mitos como James Dean o Kurt Cobain son bien visibles, pero el nombre de Gerda Taro no es como esos porque <strong>resuena</strong>, <strong>evoca</strong>, nos traslada a la guerra de España, y, pese a ello, ha estado<strong> invisibilizada durante 60 años</strong> porque nadie se ocupó de narrar su vida", apunta el autor.</p><p>Esta situación no empezó a cambiar hasta finales del siglo pasado, y principalmente a partir de que en 2007 se hizo público el contenido de <em><strong>La maleta mexicana</strong></em>, un conjunto de cajas desaparecidas durante siete décadas con los negativos de entre 3.000 y 4.000 fotografías que Endre Friedmann, Gerda Taro (estos dos bajo el seudónimo de Robert Capa) y <strong>David Seymour </strong>(Chim) tomaron, fundamentalmente, durante la Guerra civil española. "Eso vino de alguna forma a hacer <strong>justicia </strong>y atribuir a Taro las fotos que, de manera <strong>errónea </strong>y también <strong>interesada</strong>, podemos decir que por razones <strong>económicas</strong>, se atribuyeron siempre a Capa", explica.</p><p><strong>Exiliada </strong>en <strong>París </strong>huyendo de Alemania cuando <strong>Hitler </strong>llega al poder en <strong>1933</strong>, Taro siente, como otros miles de personas, sobre todo jóvenes, el "impulso de venir a España no solo a <strong>defender la República</strong>, sino a <strong>luchar contra el fascismo</strong>". "Unos vienen con y otros sin <strong>armas</strong>, como es su caso, pero ella llega con una <strong>cámara de fotos</strong>, que es el oficio que ha aprendido desde que conoce a Robert Capa", apunta Olmeda, aclarando que, en cualquier caso, "desde sus parámetros de la mujer <strong>valiente </strong>y <strong>libre </strong>que quería seguir siendo, no quiso ser acompañante o <strong>musa </strong>de Capa". "Ella tenía un<strong> compromiso ideológico</strong> y un posicionamiento claro en un momento histórico concreto. Es decir, había una <strong>decisión consciente </strong>de estar aquí, en España, de fotografiar, de contar, de documentar la verdad y asumir, además, lo que implicaba hacerlo", apostilla.</p><p>Y continúa: "De alguna forma, era también una manera de situarse donde<strong> no era habitual encontrar a mujeres</strong> y, finalmente, conquistar un <strong>espacio propio</strong>. Esto es importante, porque estar cerca de Capa podía definirla, pero realmente lo que le definió es lo que al final ella hizo. Taro entendía que su lugar <strong>no era una transferencia de Capa</strong>, sino que ella misma tenía que crearlo, de ahí ese empeño por situarse en un espacio casi <strong>exclusivo de los hombres</strong> y construir un relato propio, una mirada propia, al margen de la <strong>alargada sombra</strong> que ya empezaba a ser la de Capa".</p><p>A pesar de sus esfuerzos, de lo que evoca su nombre y lo que consiguió en sus últimos meses de trabajo, Gerda Taro "no ha dejado de ser durante décadas la<strong> pareja de Capa </strong>y de estar a su <strong>sombra</strong>". Es a principios de 1937, al comprobar que el prestigio de él empieza a ser "enorme", cuando ambos acuerdan, por ejemplo, firmar como <strong>Taro y Capa</strong> un reportaje de fotografías tomadas en Almería a los supervivientes de La Desbandá. "Después, él empieza a venir menos a España, y ella encuentra ahí su <strong>espacio</strong>", señala el periodista, cuyo objetivo personal es también "ponerla a ella en valor frente a Capa". </p><p>"Por eso siempre digo en el libro ‘Taro y Capa hacen tal cosa’ o ‘van a tal sitio’. Porque ella <strong>no es ‘la pequeña rubia’</strong> o el ‘zorrito rojo’, esas fórmulas condescendientes de los años 30. Yo he querido ponerla en valor como <strong>mujer valiente, comprometida y antifascista</strong>, que sabía de la importancia de una victoria contra el <strong>fascismo </strong>en España", comenta, para acto seguido lamentar: "En su momento, fue elevada a los altares del <strong>antifascismo</strong>, pero la realidad es que no quedó nada de ella porque <strong>su familia fue exterminada por los nazis</strong>. Y Capa quedó tan conmocionado que se fue a cubrir la Segunda Guerra Mundial y luego a morir en la guerra de Indochina. Después, la agencia <strong>Magnum </strong>empezó a gestionar su legado fotográfico, y no fue hasta finales de siglo cuando se empieza a hacer justicia gracias a los investigadores que pusieron en pie un<strong> relato diferente</strong>".</p><p>Llegados a este punto, aclara el autor que no estamos ante una <strong>biografía al uso</strong>, más que nada porque esa ya la escribió hace casi 20 años —<em>Gerda Taro, fotógrafa de guerra. El periodismo como testigo de la historia</em> (Debate, 2007)—. Así las cosas, este libro recorre los <strong>viajes </strong>de la <strong>fotógrafa </strong>por Aragón, Andalucía, Valencia, Castilla y Madrid, al tiempo que ofrece nuevas claves para entender algunas de sus instantáneas más emblemáticas y su papel en la Guerra Civil. </p><p>Es, más bien, "una especie de<strong> libro de viaje</strong>" en el que Olmeda acompaña a los lectores por esos lugares que la protagonista recorrió en su momento. Por eso, "el reto era generar unas <strong>ciertas atmósferas</strong>, trasladar lo que ella vivió, casi escrito en presente histórico", valiéndose para ello de las voces de personas que la conocieron, "desde <strong>Rafael Alberti </strong>hasta <strong>Luis Pérez Infante</strong>", para construir así un "<strong>relato coral</strong>" que toma también como referencia todo lo que de un tiempo a esta parte han ido descubriendo sobre ella "<strong>periodistas</strong>, <strong>historiadores </strong>o <strong>investigadores </strong>locales, y que la historia oficial no contaba".</p><p>"Es un libro de <strong>no ficción</strong>, esto es importante también, todo lo que se cuenta más o menos ocurrió, no hay <strong>nada inventado</strong>", aclara. "Además, como las buenas películas, la historia va <strong>evolucionando</strong>. Empieza con la euforia de Barcelona, pasa por las consecuencias de los bombardeos, por <a href="https://www.infolibre.es/politica/sendero-memoria-desbanda-recordar-masacre-franquista-miles-inocentes_1_2033376.html"  >La Desbandá</a>, luego Madrid y Valencia... Así, va cambiando su perspectiva y ya no quiere fotografiar la <strong>muerte anónima</strong>, sino trasladar esa idea humanista de las <strong>consecuencias de la guerra</strong>, hasta su muerte en la primera línea de fuego en Brunete. El relato refleja la transformación de su mirada: aunque sigue siendo muy idealista y <strong>confía en una victoria republicana,</strong> el realismo de la guerra en toda su crudeza se impone progresivamente. Es todo un <strong>viaje emocional</strong>", argumenta.</p><p>Quizás por esa honestidad que destila su vida, sigue Gerda Taro hablándonos a pesar del paso del tiempo. "Su figura nos traslada directamente a la <strong>actualidad</strong>", concede el autor, recordando que "el fotoperiodismo muestra una <strong>realidad horrible</strong> porque el mundo es un <strong>horror </strong>continuo", a pesar de lo cual "todos los reporteros han estado y siguen estando dispuestos a <strong>captar imágenes</strong> y archivarlas en la historia y en nuestras conciencias". "Son los <strong>ojos de la guerra</strong> y me da la sensación de que, al margen de compromisos profesionales, hay una<strong> obligación moral</strong> hacia las víctimas", apostilla.</p><p>Para Olmeda, ella tenía eso de la misma manera que lo siguen teniendo los profesionales que cubren los conflictos de hoy en día: "Los reporteros de guerra nos ayudan a <strong>comprender el mundo. </strong>Es algo muy difícil, <strong>mal pagado, incomprendido</strong> muchas veces, pero ese espíritu <strong>valiente </strong>y <strong>tenaz </strong>que tenía Gerda Taro <strong>está vivo</strong> en los reporteros actuales que documentan el horror de las guerras. Son intermediarios entre el <strong>dolor </strong>y el <strong>olvido</strong>, y están informando en la delgada línea que hay entre la <strong>vida </strong>y la <strong>muerte</strong>. Quizás no pueden cambiar el mundo, pero sí mostrarlo".</p><p>Es por ello que el "paso adelante" que dio Gerda Taro hace 90 años, y que le costó la vida, "nos remite a tantos y tantas <strong>compañeros y compañeras actuales</strong> que están documentando la verdad de este mundo horroroso que tenemos delante", defiende el periodista, que busca también con este título poner en valor el trabajo fotográfico de los <strong>profesionales españoles </strong>que estuvieron trabajando durante la guerra, "principalmente en el lado republicano". Nombres como <strong>Centelles, Vidal Corella</strong> o <strong>Díaz Casariego</strong>, enumera, "porque parece que los que arriesgan de verdad son los que <strong>aterrizan </strong>en las guerras, pero los reporteros locales, como podemos ver en <strong>Gaza</strong>, tienen el mismo valor en términos de calidad y de compromiso con la <strong>verdad </strong>que los que llegan de fuera".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 04:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[El Panamá, el fuera de la ley que conquistó Madrid en los 80 y 90 desde San Blas: "Los Miami le tenían miedo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/panama-delincuente-conquisto-madrid-80-san-blas-miami-le-tenian-miedo_1_2178730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/702401c8-9e56-4421-99b2-00cbe24a05aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Panamá, el fuera de la ley que conquistó Madrid en los 80 y 90 desde San Blas: "Los Miami le tenían miedo""></p><p>En <strong>1983 </strong>se asaltaron en España<strong> 818 joyerías</strong>, casi tres al día, por valor de 650 millones de pesetas, y los golpes provocaron 12 muertos: siete delincuentes y cinco comerciantes. En <strong>Madrid</strong>, se cometieron <strong>6.000 delitos mensuales</strong> y en agosto se superaron los 8.000, casi el doble que el año anterior. En 1978 hubo <strong>108 atracos a entidades bancarias,</strong> que ascendieron a <strong>6.239 en 1983</strong> (un 600% más). Según escribe Arturo Lezcano en el libro <em>Madrid, 1983</em> (Libros del KO, 2021), el nuestro fue el país con más atracos a bancos del mundo aquel año.</p><p>En ese contexto se hace fuerte <strong>José Manuel Cifuentes</strong>, nacido en 1968 en el barrio madrileño de <strong>San Blas</strong>, que entonces era el auténtico y verdadero extrarradio, hasta convertirse en<strong> El Panamá</strong>. Un apodo de la infancia que viene del colegio al que iba antes de mudarse con su familia a su nueva barriada y que, desde hace ya varias décadas, es tan popular entre la <strong>policía </strong>como desconocido por la <strong>ciudadanía </strong>y temido por sus colegas del <strong>gremio delictivo</strong>. Un inciso: actualmente cumple una condena de 32 años en <strong>Estremera </strong>por atracar con tentativa de homicidio un Mercadona en Yuncos (Toledo) en 2013, una de las pocas veces que su nombre sonó repetidamente en los medios. </p><p>"Naturalmente, los delincuentes <strong>operan por debajo del radar </strong>de los medios, porque si no, no podrían moverse. Y a mí me interesa la <strong>arqueología</strong>, no me atrae contar de lo que ya habla Telecinco", apunta a <strong>infoLibre </strong><a href="https://www.instagram.com/inakidominguez1981/?hl=es" target="_blank">Iñaki Domínguez</a> (Madrid, 1981), licenciado en Filosofía y doctor en Antropología Cultural, experto en <em><strong>macarrismos </strong></em>varios, <strong>pandillas </strong>y <strong>mitos urbanos</strong> con varios libros ya a sus espaldas. Domínguez dio con El Panamá precisamente a base de profundizar durante años en los <strong>bajos fondos</strong> y empezar a interesarse más al detalle por el "<strong>tráfico</strong> de <strong>drogas</strong>, las <strong>extorsiones </strong>y los <strong>vuelcos</strong>" (esto es, robos a otros traficantes).</p><p>A base de encontrarse con gente diversa, se dio cuenta de que El Panamá era "muy conocido en ese <strong>mundillo</strong>", en el que era respetado por muchos como una figura paterna —no pocos le llaman '<strong>papá</strong>', de hecho—. "Además, es un tío que opera en un lapso de tiempo interesante porque conoció a los <strong>quinquis de los 80</strong>, que ahora interesan a tanta gente por las películas, pero también estuvo vinculado al<strong> origen de los Miami</strong> y a toda esa delincuencia de los años <strong>90 </strong>y <strong>2000. </strong>Su vida me parecía fascinante en todos los sentidos y sirve, asimismo, para explicar la <strong>historia de un país</strong> desde el prisma de la <strong>delincuencia </strong>al tocar muchos palos y estar vinculado a personajes de distintas épocas", explica el autor.</p><p>Todo eso es lo que queda plasmado en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-panama/433992" target="_blank"><em><strong>El Panamá. Vida de un fuera de la ley</strong></em></a> (Ariel, 2026), una <strong>biografía </strong>que es a su vez un<strong> relato coral </strong>sobre las múltiples <strong>transformaciones </strong>que ha experimentado <strong>Madrid</strong>, y por extensión todo el país, a lo largo del último <strong>medio siglo</strong>. Un libro que arranca cuando el escritor recibe un mensaje a través de Instagram del hijo de El Panamá, que ha leído alguno de sus títulos anteriores y está interesado en contar su historia. Algo que da "<strong>miedo</strong>", tal y como reconoce Domínguez, pero resulta al mismo tiempo "<strong>fascinante</strong>". Una oportunidad de las que no se dejan pasar.</p><p>Se convierte así la vida de El Panamá en un viaje al corazón de los <strong>80 </strong>cuando<strong> se apagan las luces de neón</strong>, con <strong>violencia</strong>, <strong>drogas</strong>, <strong>bandas </strong>y una <strong>juventud </strong>decidida a vivir sin límites la llegada de la democracia para escapar de la miseria y la desesperación de un país en pleno tránsito hacia quién sabe dónde. "En el pasado siempre hay cosas mejores y peores. En esa transición, Madrid era una ciudad donde la <strong>heroína </strong>estaba haciendo <strong>estragos </strong>y era el motor de gran parte de esos atracos, porque los <strong>yonquis </strong>necesitaban mucho dinero", señala, recordando que la situación era dramática en los barrios pero el centro también estaba "fatal". </p><p>"Eso sí, entre <strong>Vicálvaro, San Blas</strong> y <strong>Canillejas</strong>, había una especie de <strong>Triángulo de las Bermudas</strong>", apostilla. "En términos de delincuencia, además, cada barrio tenía ciertas especialidades: los butroneros son tradicionalmente de <strong>Vallecas</strong>, el tráfico de drogas en Vicálvaro y en San Blas, más los atracos de bancos", enumera, para acto seguido continuar: "En San Blas lo más tremendo no era el <strong>parque Paraíso</strong>, sino la <strong>avenida de Guadalajara</strong>, que era lo que se conocía como<em><strong> Guarrerías Preciados</strong></em>, es decir, un poblado de la <strong>droga </strong>tremendo al que no se atrevía a entrar nadie, salvo José, que entraba para atracar a los propios <strong>gitanos </strong>que vendían".</p><p>Ese tipo de <strong>loco arrojo</strong> tenía El Panamá, quien por cierto jamás bebió alcohol ni se drogó, perteneciente a una <strong>estirpe </strong>de delincuentes de otra época, que vivían con la <strong>lealtad </strong>por bandera, incluso de alguna forma protegidos por los <strong>vecinos </strong>en sus propios barrios como una forma de resistencia frente al <strong>poder policial descontrolado y heredero de la dictadura</strong>. "Se dice mucho que antes había <strong>valores</strong>, se defendían ciertos <strong>códigos</strong>, y ahora todos son <strong>chivatos</strong>", indica Domínguez, para quien eso es parte de una sociedad también distinta.</p><p>Así lo explica: "Es muy interesante analizarlo como un <strong>microcosmos </strong>de <strong>delincuencia </strong>dentro del<strong> macrocosmos social.</strong> Es verdad que la gente tenía ciertos valores. Ahora dices 'hola' en el ascensor y no te contestan, algo muy violento a lo que no me acostumbro. Antes había unos códigos básicos de convivencia en el mundo normal que también existían en el de la delincuencia. Eso desaparece en una sociedad más <strong>neoliberal </strong>o de un <strong>capitalismo tardío</strong>, en la que cada uno es más átomo y va a su bola. Algo que se manifiesta también en estos otros ámbitos".</p><p>En este dibujo de un país que era y ya no es, el autor tira de memoria para rechazar la idea de que "el <strong>fascismo </strong>esté ahora en boga". "En los 90 no podías ir a los<strong> bajos de Argüelles </strong>porque había <strong>neonazis</strong>. Yo personalmente no podía ir porque llevaba el <strong>pelo largo </strong>en plan alternativo, así que no ibas y punto. Las estadísticas de <strong>palizas </strong>y <strong>muertes </strong>por violencia de <strong>neonazis </strong>en la calle eran tremendas. Era mucho peor la situación en esa época, la sociedad era más violenta, no cabe duda, y eso era muy malo, pero también tiene sus cosas buenas en el sentido de que te haces un poco menos <strong>quejica </strong>y más<strong> </strong>duro", plantea, antes de puntualizar: "Pero, por supuesto, es preferible la situación de hoy <strong>sin esas violencias </strong>de entonces. Porque, encima, tenías a <strong>ETA </strong>en activo".</p><p>El libro también aborda la relación de El Panamá con <strong>los Miami, </strong>seguramente la <strong>banda </strong>de delincuentes <strong>más mediática</strong> de este país desde su irrupción en los años 90 controlando las puertas de tantas <strong>discotecas</strong>. Se le ha llegado a acusar de ser el líder de los Miami, con los que acabó entablando cierta amistad, pero lo cierto es que José María Cifuentes era, en todo caso, <strong>skin, heavy, rocker, atracador</strong> y enemigo de la famosa banda, con la que incluso tuvo un <strong>tiroteo </strong>en<strong> La Peineta</strong> —lo que hoy es el Estadio Metropolitano... en San Blas, claro—. "José estuvo presente en los orígenes, en el germen en un <strong>criadero de perros</strong> de Vicálvaro, pero, de hecho, a mí me han contado que los Miami<strong> le tenían un poco de miedo</strong>", aclara el autor, que aprovecha para criticar que "cada vez que aparece un delincuente de cierto relieve" la prensa diga por sistema que pertenece a los Miami, cuando no suele ser así: "Debe dar muchos <em><strong>clicks </strong></em>y muchos <em><strong>likes</strong></em>, pero no es verdad".</p><p>El Panamá llegó a <strong>dominar </strong>San Blas y a <strong>reinar </strong>en Madrid con sus <strong>compinches</strong>, eso sí es verdad, formando parte, además, de una <strong>familia totalmente normal</strong>. "Me quedé loco cuando conocí a su madre y a sus hermanos, me chocó muchísimo que fueran tan normales teniendo en cuenta su <strong>reputación</strong>", confiesa, hablando de una "<strong>inclinación innata</strong>" hacia la delincuencia más que de pertenencia a un núcleo familiar desestructurado. "Lo que pasa es que, claro, si uno tiene esa inclinación innata y <strong>crece en San Blas en los 70 y los 80,</strong> se convierte en lo que se convierte", termina.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 04:00:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Madrid,Delincuencia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Fallece la editora Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets Editores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/fallece-editora-beatriz-moura-fundadora-tusquets-editores_1_2179592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ad36ee8b-1ab1-4ad9-9bf0-cf2fe5a2feb0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece la editora Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets Editores"></p><p>La fundadora y directora editorial de <strong>Tusquets Editores</strong> durante más de 40 años, <strong>Beatriz de Moura</strong>, <strong>ha fallecido a los 87 años</strong>, ha informado la editorial a través de las redes sociales este viernes.</p><p>"Lamentamos comunicar que hoy nos ha dejado Beatriz de Moura (1939-2026)", ha comunicado Tusquets, que ha calificado a la editora como "mujer brillante y desprejuiciada, cosmopolita y aguerrida, precursora de tantas cosas y alma de la editorial".</p><p>En el catálogo de Tusquets destacan autores de la talla de Samuel Beckett, E.M. Cioran, Almudena Grandes, John Irving, Milan Kundera, Ernst Jünger, Henning Mankell, Arthur Miller, Haruki Murakami o Jorge Semprún, entre otros.</p><p>Nacida en Río de Janeiro (Brasil), <strong>a los 17 años, se instaló en Barcelona</strong> al ser destinado su padre como cónsul general de Brasil en la Ciudad Condal. Posteriormente estudió en Ginebra y regresó para trabajar como traductora en varias editoriales, desde 1961 en Salvat, luego en Gustavo Gili, y en 1966, en Lumen.</p><p><strong>En 1969 fundó junto a su marido, Óscar Tusquets, su propia editorial, Tusquets Editores</strong>, de la que fue <strong>directora</strong> desde sus inicios.</p><p>Tras una primera etapa de dificultades económicas, la editorial salió adelante y publicó conocidas colecciones de amplia difusión, como <em>Cuadernos ínfimos</em> y <em>Cuadernos Marginales</em>.</p><p>Durante su etapa como directora impulsó varios galardones, como el<strong> premio López Badillo</strong> (1978), que en la siguiente edición cambió su denominación por la de <strong>premio de narrativa erótica 'La sonrisa vertical'</strong> (1979); el <strong>premio Tusquets Editores de Novela </strong>(1993) y el <strong>Premio Nuevos Narradores Tusquets</strong> (1994).</p><p>Después de obtener la editorial los mejores resultados económicos en el ejercicio de 1994, cuando tuvo unos beneficios cercanos a los 80 millones de pesetas, en julio de 1995<strong> la empresa vendió el 40 por ciento de su capital al grupo Planeta</strong>.</p><p>Tras el fallecimiento de Antonio López Lamadrid, en septiembre de 2009 Moura asumió el cargo de directora general de Tusquets Editores.</p><p>En 2012 Planeta Corporación y Tusquets Editores llegaron a un acuerdo de asociación por el que el holding de la familia Lara estaría representado en el consejo de administración de la editorial.</p><p>En septiembre de 2014, Moura pasó a ser presidenta de honor de Tusquets y fue sustituida en su cargo por Juan Cerezo, con motivo de la integración de la editorial en el grupo Planeta.</p><p>Beatriz de Moura destacó también por su labor como traductora de obras como <em>El hombre sentado en el pasillo</em> (1985) y <em>El amante de la China del norte</em> (1991), ambas de Marguerite Duras, y <em>Los testamentos traicionados</em> (1994) y <em>La lentitud</em> (1995), de Milan Kundera.</p><p>Tras la noticia del fallecimiento este viernes, a las puertas del 23 de abril, día de Sant Jordi, el actual director editorial de Tusquets, Juan Cerezo, ha destacado en conversación con EFE que ella hizo de Tusquets, "una modesta editorial de los setenta, una plataforma de buen gusto, de irreverencia y de grandes historias".</p><p>"Estamos muy apenados en Tusquets. Sabíamos que en algún momento podía ocurrir pero no por esperable es menos triste", ha reconocido el editor, que ha puesto en valor el catálogo "brillante, de referencia y adelantado a su tiempo" reunido por de Moura.</p><p>Asimismo, ha destacado que en su día consiguiera publicar la novela corta <em>Relato de un náufrago</em>, de <strong>Gabriel García Márquez</strong> —que ayudó en su momento a sostener la editorial—, o que contribuyera a que "se quitaran las telarañas de la educación sentimental" de muchos en la época con los libros de 'La sonrisa vertical'.</p><p>Beatriz de Moura escribió además las novelas <em>Au seuil de la vie</em> (1956) y <em>Suma</em>, escrita en 1970 y publicada en 1974.</p><p>Entre otras distinciones, en 1994 recibió, junto a la editorial Anagrama, el Premio Nacional a la mejor labor editorial, en su primera edición.</p><p>En 1999, fue distinguida con el Reconocimiento al Mérito Editorial, galardón otorgado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), "por su labor profesional como editora literaria de Tusquets, a la que ha sabido imprimir su propia vocación cosmopolita".</p><p>Siete años más tarde recibió la Cruz de Sant Jordi que entrega la Generalitat de Cataluña y en 2010 el Ministerio de Cultura le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 17:20:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece la editora Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets Editores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Editoriales de libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/luis-garcia-montero-maximo-interes-extrema-derecha-desacreditar-politica-democracia_1_2177512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/db09ac63-1f60-4c9f-bedb-a19bfa031e24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia""></p><p>Regresa Luis García Montero (Granada, 1958) 12 años después a la novela con <em>La mejor edad </em>(Tusquets, 2026). Una historia que comienza cuando Manuel Benítez recibe con sorpresa en el bar de comidas que regenta la visita de un viejo conocido, el juez Ramón María Zaldívar, que lo condenó a la cárcel en 1975, cuando España estaba a punto de empezar a dejar atrás el franquismo y abrazar la democracia. Contra todo pronóstico, la conversación fluye y la amistad se afianza mientras hablan de caídas y cuidados, viejas heridas y segundas oportunidades.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La mejor edad</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una novela basada en una conversación entre dos personas que se reencuentran después de haberse conocido en una situación muy difícil 50 años antes. Al reflexionar sobre el paso del tiempo, la política, la situación del país, enseguida aparece la pregunta de cuál ha sido tu mejor edad, que después ronda por el restaurante que ocupa la mayor parte del argumento. Después de contarse sus vidas, los dos protagonistas coinciden en que la mejor fue la edad en la que vivieron un amor feliz. Y son conscientes de eso sobre todo porque, debido a la muerte y a la enfermedad, han perdido la convivencia de ese amor.</p><p><strong>Esa conversación es entre un juez y un hombre que regenta un restaurante, con un pasado que coincide en un momento muy concreto.</strong></p><p>Esta es la historia de un juez que se queda viudo y que al hacer una mudanza revisa documentos del pasado y encuentra una vieja sentencia injusta que dictó cuando quería fijar su posición como un juez autoritario propio del franquismo, y condenó sin pruebas a un muchacho por un delito que no se sabía si había cometido. Luego pasa el tiempo y se convierte en un juez demócrata que defiende los derechos humanos y en una referencia internacional en la justicia progresista, hasta que, haciendo esa mudanza, se acuerda del joven sentenciado y va a buscarle para comprobar cómo le ha ido en la vida y qué consecuencias tuvo su error. Le encuentra y, tras superar las tensiones, acaban estableciendo una conversación, una relación de confianza en la que analizan estos 50 años de democracia española y de relaciones personales. </p><p><strong>¿Son dos personas que se entienden y se perdonan la una a la otra y a sí mismas?</strong></p><p>Una de las apuestas del argumento es analizar las situaciones donde son posibles las segundas oportunidades. Porque una de las cosas que a mí me preocupan son las dinámicas donde la rapidez y la crispación llevan a los discursos de odio, a los rencores, y donde parece que defenderse a uno mismo significa ser implacable con el otro. Frente a eso, la conversación ayuda a escuchar y abre las posibilidades del entendimiento, pues al escuchar al otro puedes reconocerte a ti mismo y, lo que es fundamental, si vamos a establecer una relación no se trata de atacar tus errores para ocultar los míos, sino de que en la conversación se puedan analizar tus errores y tus virtudes, y que me sirvan también a mí para asumir y responsabilizarme de mis propios errores y virtudes. </p><p><strong>¿Tener fe en la juventud siempre ha sido un error? Esta es una de las muchas reflexiones que aparecen durante la conversación, como consecuencia también de echar la vista atrás.</strong></p><p>Vivimos un momento de mucha aceleración, de crispación, del tiempo convertido en mercancía de usar y tirar, y eso está impidiendo el diálogo generacional. Para mí, era muy importante denunciar esa falta de diálogo generacional, el peligro de que los que han envejecido se conviertan en unos viejos cascarrabias y de que los jóvenes crezcan creyendo que se van a inventar el mundo porque no le deben nada a la memoria, ni a nadie. La conversación intergeneracional es decisiva. Y, en ese punto, uno de los personajes, que es muy descreído, puede mirar hacia los jóvenes que van a cambiar el mundo, pero después se someten a sus propios intereses y acaban interesándose menos por la sanidad o la educación pública que por salir en TikTok y mantener su protagonismo.</p><p><strong>¿Hemos cometido el error de dar por sentada la democracia?</strong></p><p>La conversación de estas dos personas se sostiene en ese sentido, ya que hablan de su vida a lo largo de 50 años, que son los que nos separan de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/francisco-franco/"  >muerte de Franco</a> y el principio de la democracia. Creo que es muy importante ser consciente de los errores cometidos, tanto de lo que se hizo mal como de aquello que no se llegó a hacer y que había que haber hecho. Y es muy importante también ser consciente de lo que sí se ha hecho y se ha conseguido, porque nos puede engañar tanto la ceguera ante lo que se ha logrado como la creencia de que todo es perfecto y eterno, cuando no es verdad ninguna de las dos cosas. La democracia ha conseguido muchas cosas y ha tenido una transformación en la vida pública, en la sociedad española, no solo en la libertad de poder votar cada cuatro años, sino en lo que significa la educación sentimental, la justicia... Porque la justicia está mal, es verdad, pero no tiene nada que ver lo que era la justicia de una dictadura con la de una democracia donde fallan cosas. Conviene tener en cuenta esto porque, si no, los enemigos de la democracia van a procurar no solo paralizar los avances, sino borrar lo que ya se ha conseguido. </p><p><strong>¿Tiene nuestra democracia que asumir que es exalcohólica?</strong></p><p>Uno de los personajes, Manuel, fue condenado pero tuvo la suerte de que se enamorara de él la abogada que lo defendió, que se había educado en una parroquia de curas obreros de un barrio de Madrid, y de que pronto llegara la democracia, por lo que ella pudo trabajar en las instituciones del Estado y él abrir un bar sin tener estudios. Lo que ocurre es que se olvidó de los peligros de la realidad y acabó acostumbrándose a beber más de la cuenta en la barra del bar y tuvo una crisis alcohólica fuerte que le complicó la vida. En esta conversación con el juez, aparece que a lo mejor hay que tener cuidado con que la democracia española no se parezca demasiado a esta biografía de 'hay una dificultad, empieza un mundo nuevo, defendemos la alegría, pero se nos va la vigilancia y la alegría se convierte en alcoholismo y en negación de las responsabilidades de la vida'. Por eso, es conveniente darle su papel a las segundas oportunidades, y por eso este Manuel puede salir de su racha alcohólica y puede responsabilizarse de sus propios errores buscando un comportamiento justo en el futuro. </p><p><strong>¿Algunos jueces son peores que los delincuentes?</strong></p><p>Eso lo dice una persona que se sintió muy perjudicada por un juez que lo condenó sin pruebas, por lo que cree que tiene derecho a decir eso, y yo lo tomo en serio para plantear algo que estoy viendo y analizando en la sociedad. Hay dos cosas fundamentales para una democracia, y se nos puede perder la cabeza en una crisis alcohólica de no darnos cuenta de lo que significa en nuestra sociedad: el periodismo y la justicia. El periodismo es fundamental para la democracia, y una de las grandes dinámicas que atentan contra la democracia es la sustitución de la información seria por la comunicación de bulos por parte de pseudoperiodistas y pseudomanipuladores. Por otra parte, una sociedad democrática necesita creer en la justicia, pero uno lee las noticias y se lleva sorpresas muy tristes, porque hay algunos jueces que no se comportan de manera decente y parece que, más que por la justicia, están preocupados por darle titulares escandalosos a los pseudoperiodistas. </p><p><strong>Son necesarios periodismo y justicia independientes. </strong></p><p>Esa es una realidad. Una sociedad necesita una justicia independiente, pero con una doble dirección, es decir, que sea independiente del gobierno y también de los intereses partidistas que quieren utilizarla para crear escándalos contra el gobierno o para desacreditar la democracia. El mayor interés ahora mismo de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia, porque, como en el fondo ellos trabajan para los multimillonarios, les conviene una democracia sin autoridad para que no imponga un orden en el que paguen impuestos y cumplan leyes que favorezcan la igualdad. Hay muchos jueces que dicen que son independientes porque no responden a un gobierno, pero están muy sometidos a la dependencia de unos intereses políticos muy concretos, y eso pasa con el pseudoperiodismo también. La independencia es fundamental, y yo lo siento pero cuando leo las noticias veo que hay casos de corrupción en los que un partido expulsa inmediatamente al corrupto, que va a la cárcel y se ponen en marcha los juicios, y otros casos en los que el partido no echa al corrupto sino que intenta enmascararlo y se dedica a dilatar años el proceso judicial. Y, de pronto, coinciden en la actualidad ambos juicios, uno sobre algo que ocurrió antes de ayer y otro hace cinco años, con lo que hay que ser muy exigentes con el crédito de la justicia porque de ahí depende el crédito de la democracia. </p><p><strong>Al tratarse de dos personas que echan la vista atrás, el paso del tiempo se convierte también en un tema muy importante. "Envejecer es ley de vida, pero una putada", dicen. También que "se trata de cumplir años sin perderse el respeto".</strong></p><p>Uno de los personajes es muy guapo, va envejeciendo y va viendo en el espejo que pierde su mayor virtud, aparte de que cada vez tiene menos fuerza para mantener su protagonismo en movimientos políticos y profesionales. Hablábamos antes del diálogo generacional y de lo peligroso que son tanto los viejos que se convierten en cascarrabias como los jóvenes que creen que no le deben nada la memoria, y claro, para mantener las ilusiones colectivas y el sentido de la comunidad es muy importante un diálogo generacional donde los viejos no se consideren con derecho a parar a los jóvenes y los jóvenes no piensen que pueden crear un mundo de la nada como si no hubiera existido nada anterior a ellos. En esa coyuntura está la conciencia de lo que es cumplir años, pues los viejos no pueden detener el futuro, no pueden querer que todo permanezca igual, no pueden olvidar que no es lo mismo haber nacido en 2008 que en 1958. En ese sentido, me interesa otro tipo de reflexión que tiene que ver con los cuidados, que en el fondo es lo que lo une todo. </p><p><strong>El dueño del bar cuida de su mujer enferma tras haber sufrido un incidente cerebral.</strong></p><p>Así es. Vivimos en sociedades muy hedonistas que además están sustituyendo el diálogo colectivo por las individualidades hasta el punto de que hay estrategias que pretenden crear grupos de individualidades en vez de colectivos que compartan una ilusión común, agrupando a individuos que solo se unan por el rencor para defender sus propios intereses contra los demás. Hay que tener en cuenta cómo lo individual puede sustituir a lo colectivo. ¿Qué significa eso? Pues no solo ya creer que el triunfo se debe al propio mérito sin deberle nada a los demás, sino creer que uno es invulnerable. Y, bueno, la vida nos recuerda una y otra vez que somos vulnerables, que convivimos con la enfermedad, con la muerte, y que el individualismo todopoderoso es una mentira. A partir de ahí, está algo que yo creo que relaciona la construcción de una historia amorosa con el espacio público, que es el puente que hay entre un yo, una intimidad y un nosotros. Porque si estableces una historia de amor creyendo que se trata de imponer tu identidad no existe igualdad, sino machismo y homologación, cuando si nos unimos es porque somos vulnerables, necesitamos cuidar y ser cuidados. Eso pasa en lo público también y en la articulación de un contrato social donde más que el respeto a la diversidad lo que se intenta es la homologación de imponer una identidad cerrada que convierta a la igualdad en homologación, y que se olvide de que todo el mundo tiene derecho a ser cuidado y la obligación de cuidar a los demás. </p><p><strong>Para Manuel, poder cuidar de su mujer es una oportunidad, no una carga.</strong></p><p>Me interesó tirar del hilo precisamente por esa preocupación donde las dificultades pueden ayudarte a resolver conflictos o a cerrar los ojos a tus propios errores. Él se equivoca, se porta mal con su mujer hasta el punto de que ella lo abandona, pero entonces ella tiene una enfermedad cerebral, se queda inútil, y él la recibe en casa para cuidarla. Ahí está la segunda oportunidad. Él, que había asumido su error, que sabía que se había equivocado, que había conseguido vencer la crisis de alcoholismo, disfruta cuidando a su mujer porque es la manera que tiene de lavar su mala conciencia. Pero, una vez que ha lavado su mala conciencia, vuelven los matices del conflicto y entonces se pregunta: '¿no acabaré convirtiendo en egoísmo este lavado de mi mala conciencia? ¿Mantenerla con vida no es una injusticia si hay médicos que me están diciendo que a lo mejor está la posibilidad de la muerte digna? ¿No debería yo respetar la muerte digna de mi mujer en vez de tenerla aquí para lavar mi propia conciencia porque la estoy cuidando bien?'</p><p><strong>Ahí aparece la palabra ‘eutanasia’.</strong></p><p>Es que como todo se convierte en palabras, de pronto a Manuel, que cuando oía 'eutanasia' le parecía una palabra con bata blanca y congelada, lo mismo que muchas palabras de la retórica judicial que le parecían vestidas de uniforme cuando lo condenaron, la expresión 'muerte digna' ya no le parece igual. Entonces ya se plantea de verdad que el amor puede ser respetar la dignidad de su muerte y no obligarla a seguir con vida para que él se sienta realizado por cuidarla. Ese es otro de los matices de la obra que nos une a todos, que es la de ir analizándonos a nosotros mismos, comprender nuestros propios errores a la hora de juzgar también los errores y las dificultades de los demás. </p><p><strong>Al principio, hablamos del recuerdo de la mejor edad cuando miramos atrás, pero la novela termina planteando también cuál es la mejor edad para reconocerse viejo y morir.</strong></p><p>Hay muchas posibilidades de la mejor edad, cada una tiene sus inconvenientes y sus virtudes, pero en los personajes y en la vida que flota, y en la erupción de la nieta y de la juventud, es importante la esperanza y el compromiso con el futuro. Estos dos personajes son personas mayores que de pronto comprenden que, a lo mejor, lo que está en juego ya no es su propio mundo, sino el que deben habitar sus hijos y sus nietos. Hay muchas respuestas a cuál es la mejor edad, si bien al final los dos protagonistas coinciden en que para ellos fueron los años cuando estaban viviendo y disfrutando un amor que marcó de felicidad de sus vidas. El problema es que, claro, acaban reconociéndolo cuando se pierde, por culpa de la muerte o la enfermedad. Pero esa toma de conciencia del amor, más que convertirse en un claustro, abre los ojos a la necesidad de la esperanza, del futuro, de la vida de los jóvenes, del diálogo generacional. A la hora de cumplir años, es importante que sepamos que en la vida y en la políticas puedes mantener un pie en tus valores y en tus ideas, pero con el otro pie tienes que dar un paso al lado para dejar que la vida continúe y no caer en la tentación de paralizarla. Ese es el sentido que une la esperanza a la historia de estos personajes.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 18:54:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura,Literatura española,Instituto Cervantes,Cultura,Novela]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[CLABE conectará IA e innovación con el periodismo en español en su XX Congreso de Editores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/clabe-conectara-ia-e-innovacion-periodismo-espanol-xx-congreso-editores_1_2166756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f4cb04f6-fd11-4001-af40-23a04cd8d903_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CLABE conectará IA e innovación con el periodismo en español en su XX Congreso de Editores"></p><p>Este lunes 23 de marzo, el <a href="https://clabe.org/" target="_blank">Club Abierto de Editores (CLABE)</a> ha presentado el <a href="https://congresoclabe2026.com/" target="_blank">XX Congreso de Editores</a> en la Casa de los Periodistas de Logroño, un evento que tendrá lugar los días 16 y 17 de abril en la misma Comunidad Autónoma. El acontecimiento, consolidado como una de las principales citas profesionales del sector de los medios de comunicación en España, se celebrará en espacios emblemáticos de<strong> La Rioja</strong>, como el Centro de la Cultura del Rioja, en Logroño, y el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla.</p><p>La presentación ha contado con Arsenio Escolar, presidente de CLABE; Laura Urbieta, secretaria general de <a href="https://www.aertic.es/" target="_blank">La Rioja Digital</a>; y Chus del Río, editor de <a href="https://nuevecuatrouno.com/" target="_blank"><em>NueveCuatroUno</em></a> y vocal de la junta directiva de CLABE. El Club Abierto de Editores, <strong>la patronal más importante del sector de medios de comunicación</strong>, ha titulado su vigésima edición del congreso: "La inteligencia del idioma. IA, innovación y medios en la era del español digital". Los ponentes han destacado el valor estratégico<strong> </strong>del español en una nueva etapa de transformación del ecosistema mediático impulsada por <a href="https://www.infolibre.es/temas/inteligencia-artificial/" target="_blank" >la inteligencia artificial</a> (IA).</p><p>Escolar, durante su intervención, ha subrayado que “el español no es solo una lengua, sino <strong>un activo estratégico</strong> en la nueva economía digital”, y ha reivindicado que los medios “son garantes de <strong>credibilidad, cercanía y cultura </strong>en un entorno cada vez más automatizado”.</p><p>El congreso analizará el impacto que la inteligencia artificial está teniendo en la cadena de <strong>valor de prensa, revista y publicaciones periódicas</strong>. Además, se desarrollará con un formato que combinará ponencias, mesas de debate, talleres paralelos y espacios de <em>networking</em> profesional, en los que participarán <strong>destacados profesionales</strong> del ámbito tecnológico, editorial y académico que conforman CLABE. CLABE cuenta con más de 220 grupos editoriales asociados y más de 1.500 cabeceras de ámbito internacional, nacional, local e hiperlocal, entre ellas <strong>infoLibre</strong>; digitales y en papel; agencias de noticias, diarios, revistas culturales, especializadas, profesionales y B2B; boletines y otros formatos innovadores.</p><p>Entre los ponentes también se cuentan <strong>representantes </strong>de las plataformas digitales y de organizaciones relacionadas con la creación de contenidos en español, del periodismo y de la comunicación, en general. </p><p>La rueda de prensa de este lunes ha desvelado una nueva iniciativa del Club Abierto, el lanzamiento del <strong>Reto de Innovación en Redacciones</strong> La Rioja Digital – CLABE. Este proyecto busca impulsar soluciones basadas en inteligencia artificial <strong>aplicadas al periodismo</strong>. El reto, dirigido a <strong>medios asociados a CLABE</strong>, busca iniciativas para la automatización editorial, la generación de contenidos, la monetización o la verificación informativa. Laura Urbieta, secretaria general de La Rioja Digital, ha incidido en que este reto "es una herramienta concreta para acelerar la transformación digital de los medios". El proyecto ganador contará con mentoría especializada de Google y desarrollo tecnológico a cargo de <a href="https://cidatum.com/" target="_blank">CIDATUM</a>.</p><p>A través de diferentes mesas y ponencias, en el congreso se debatirá sobre <strong>los riesgos y oportunidades</strong> que representa la IA para los editores y para los profesionales de la información y de la comunicación. Además, se tratará la amenaza que ya supone el uso de los contenidos informativos para entrenar los modelos fundacionales de inteligencia artificial sin que se respeten los <strong>derechos de propiedad intelectual</strong>, así como la inexistencia de un marco de relaciones estable y equitativo entre<strong> las plataformas digitales y los propietarios </strong>de los contenidos que sirven para desarrollar las IA.</p><p><a href="https://congresoclabe2026.com/inscripciones-clabe-2026/" target="_blank" >Las inscripciones ya están abiertas</a> en la web .</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 18:31:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Antonella Marty, politóloga: "Los nazis siguen existiendo y muchos de ellos están llegando al poder"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/antonella-marty-politologa-nazis-siguen-existiendo-llegando_1_2159277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/96408b09-d2ea-4e5e-84f2-e5a9f32cdaae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonella Marty, politóloga: "Los nazis siguen existiendo y muchos de ellos están llegando al poder""></p><p>El resentimiento, la polarización, el miedo al otro, la masculinidad tóxica, el uso de la religión desde el poder y la expansión de la desinformación han sido instrumentalizados para movilizar masas, justificar medidas que amenazan con dinamitar nuestra estabilidad democrática y devolver a una ultraderecha en auge a los gobiernos de medio mundo. La politóloga argentina <a href="https://x.com/AntonellaMarty" target="_blank" >Antonella Marty</a> (Rosario, 1992) examina en <em>La nueva derecha</em> (Deusto, 2025) a figuras como Trump o Milei, analiza las motivaciones de sus seguidores y propone respuestas para encarar los riesgos que se nos vienen encima si no actuamos. "Los votantes los eligen por lo que prometen destruir, no por la construcción de ninguna sociedad", alerta a <strong>infoLibre </strong>la autora, entre otras muchas cosas..</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La nueva derecha</strong></em><strong>?</strong></p><p>Esta nueva derecha hoy aparece como una ideología reciclada, renovada, como un cúmulo de distintos partidos políticos que tienen una narrativa en común, con enemigos construidos en común, que tiene una esencia <em>macartista</em>, muy al estilo de la creación del fantasma del comunismo, en un mundo donde realmente no hay comunismos. También les une el mensaje religioso y el auge de esta idea de una especie de teocracia, incluso para justificar muchos de ellos su postura ideológica o su política pública. <a href="https://www.infolibre.es/temas/donald-trump/"  >Trump</a> es el caso por excelencia, pero Putin hace lo mismo, ahí hay una especie de mesianismo bastante peligroso, porque cuando se une la religión y la política nunca hay buenos resultados.</p><p><strong>Son impactantes las imágenes de Trump en el Despacho Oval rezando rodeado de gente que le toca.</strong></p><p>Es tenerlo a él como esta especie de enviado, de mesías. La persona que encabeza todo esto es Paula White, que es la que maneja la oficina de la fe en la Casa Blanca, y llegó a decir que el que no apoya a Trump no cree en Dios. Es esa idea de que decirle que no a Trump es decirle que no a Dios. Ahí está el avance evangélico que viene desde el siglo pasado, con presencia en la política estadounidense y que también avanza en América Latina y está llegando a España. </p><p><strong>Un movimiento que está llegando a España. ¿Vamos un poco por detrás del resto del mundo gracias a la resistencia que estamos teniendo a la ultraderecha?</strong></p><p>Sí, por ahora están como en la resistencia. En Argentina pasó en algún momento algo similar, con ese nivel de resistencia, con Mauricio Macri en el momento de Cambiemos, que fue capaz de representar un poco al PP, pero se terminaron corriendo completamente a la derecha y abrazando los lemas de <a href="https://www.infolibre.es/temas/javier-milei/"  >Milei</a>. Y después el votante viene y te dice que para qué va a votar a la copia si tienen al original. </p><p><strong>¿Vamos directos a posturas de extrema derecha en todo el mundo?</strong></p><p>Sí. Incluso si ves un poco el mapa de América Latina, la región está cada vez más copada por este tipo de liderazgos. Vemos a Kast en Chile, que también se suma ahora, y se veía a todos esos líderes hace unos días detrás de Trump inaugurando esa cosa medio rara de la alianza por una supuesta paz. Todos detrás de él, con una especie de sumisión absoluta. Porque hay una sumisión a una figura puntual, que es Trump, que representa algo para muchos de ellos, para la identidad de esta nueva derecha, que radica en la construcción de enemigos, en el antifeminismo, en el anti todo lo que sea un mundo de derechos para minorías o para grupos que históricamente han sido perseguidos. A esta nueva derecha le molesta estar perdiendo ese lugar jerárquico privilegiado, porque ve que la visión de Dios, patria y familia se va resquebrajando, y por eso la quieren imponer. Y lo quieren hacer los que en muchos casos, como Milei u otros que se divorciaron veinte veces, casualmente no tienen familia. </p><p><strong>¿El feminismo es el movimiento que más ha puesto contra las cuerdas a esta ultraderecha y por eso ahora es objeto principal de su ira?</strong></p><p>Claramente. Para mí, el feminismo es el movimiento histórico por excelencia, de los más importantes de estos últimos siglos. Porque cada ola, cada avance en derechos y en justicia, ya sea para mujeres, personas trans, la comunidad LGTB o migrantes, generan de manera inmediata esas reacciones que buscan frenarlos, revertirlos, deslegitimarlos. Cada logro cuestiona esos privilegios históricos. Por eso, hoy el feminismo es clave, porque el cuerpo de la mujer sigue siendo esta especie de campo de batalla en medio de la ola reaccionaria de la nueva derecha, que también va un poco al ritmo de algoritmos, de la <em>manosfera</em>, de varones que están completamente enojados y culpan al feminismo, a la mujer. Y como el silencio está después de tanto tiempo llegando a su fin y estos misóginos ven sus privilegios amenazados, reaccionan con resistencia, con ira. Esto es, a su vez, parte de esta política del bullying, de la destrucción del otro. Porque esto es lo que encarna esta nueva derecha, y los votantes eligen a sus líderes por lo que destruyen, por lo que prometen destruir, no por la construcción de ninguna sociedad. </p><p><strong>Ahí entra el sentimiento del miedo, que hace que esos votantes de ultraderecha voten más por las emociones que por sus derechos o intereses políticos.</strong></p><p>Es una política que está muy guiada por las emociones, sí, movilizada por el miedo, que es algo que ha capitalizado muy bien esta nueva derecha: el miedo a todos estos fantasmas que ellos arman de los que hablábamos antes, como lo <em>woke</em>. Yo reivindico mucho la palabra <em>woke</em>, porque creo que no hay nada mejor que estar despierto frente a las injusticias del pasado, frente a ese mundo complejo que se encargaba de destruir a grupos de personas. Pero otra vez hay una construcción de muchos fantasmas que utilizan y que capitalizan estos personajes, como la figura del inmigrante, las teorías conspirativas como la del gran reemplazo de las personas blancas, donde entran con todo su racismo y deshumanización. Siempre hay una deshumanización del otro, y ahí es donde entra el uso del miedo, la herramienta de apelar a la mente de la tribu.</p><p><strong>Esa deshumanización que, como bien apunta, ya la practicaba Hitler llamando parásitos a los judíos. También recuerda en una cita que el nazismo no empezó con las cámaras de gas, sino que se llegó a eso después de un largo proceso. ¿Estamos suficientemente alerta con todo lo que vemos que está pasando o estamos despertando un poco tarde para no repetir el siglo XX, como tanto se dice?</strong></p><p>Hoy se empieza a tomar un poquito más de conciencia, pero todavía faltan ideas, faltan respuestas frente a todo el avance de esta nueva derecha, faltan narrativas. Porque además es mucho más complejo del otro lado, ya que hay que estar no solamente dando una propuesta, sino también defendiéndose, haciendo el doble juego de proponer y defender, porque la cantidad de mentiras y teorías conspirativas a las que recurre esta nueva derecha hacen que la gente caiga y se convenza de cualquier cosa. Es decir, cualquier cosa que culpe al otro termina siendo una respuesta a las preguntas que ellos tienen. En este momento estamos en una especie de construcción de un clima político y social complejo que está llevando a la naturalización del odio, a la normalización de la violencia y de la ira. </p><p><strong>Con las redes sociales como catalizador y amplificador.</strong></p><p>Todo ello sumado a las redes sociales. También a muchas juventudes solitarias que hacen que proliferen estos movimientos de los <em>incels</em>, los autodenominados célibes involuntarios, estos jóvenes de la <em>manosfera </em>que antes eran anónimos pero ahora se animan a destilar su odio libremente. Estamos en la construcción de ese clima, y por eso me pareció muy importante arrancar el libro con esa cita del museo de Auschwitz que recuerda el Holocausto y que las cámaras de gas fueron el final de un largo proceso de construcción de un enemigo que empezó por la deshumanización, por la destrucción del otro. Y hoy en día estas personas usan las mismas palabras, no tienen miedo de hacer saludos nazis, de apoyar a nazis. Creímos que después de la Segunda Guerra Mundial el nazismo terminó, y la realidad es que no, que siguieron y siguen existiendo los nazis, y que hoy lamentablemente muchos de ellos están llegando al poder, tienen el poder. Antes no lo decían, pero hoy se sienten libres de ejercer su racismo, su xenofobia, su misoginia muy orgullosamente, porque se sienten muy cómodos siéndolo.</p><p><strong>Ha hablado de proponer al mismo tiempo que defender. ¿Qué propuestas nos pueden alumbrar el camino a seguir?</strong></p><p>Ese es el desafío. Se trataría de repensar la narrativa, la manera en que la gente abrace una sociedad mucho más libre, que se valore la democracia. En los casos de España y Argentina, venimos de procesos largos en los que ha costado mucho alcanzar la democracia. De hecho, mi abuelo fue desaparecido de la dictadura militar argentina, y hoy llega al gobierno gente que la reivindica y niega la cifra de los desaparecidos. Habría que encontrar esas vacunas para entender que no podemos retroceder a ese mundo arcaico al que nos quiere llevar esta nueva derecha. El desafío está en presentar la idea, o la oportunidad, de entender que hay una forma democrática que nos ha dado los grandes derechos que hoy tiene la gran parte de la sociedad, y que se han ido obteniendo pero todavía faltan. El otro gran desafío también está en cómo hacer para romper esta nueva idea de vincular la religión a la política, porque hay mucha gente cada vez más convencida de que la religión tiene que estar otra vez presente en la política, en el poder, y no nos olvidemos de las veces que eso pasó. Trump es la expresión más bizarra del llamado nacionalismo cristiano, que es el fuerte avance del movimiento evangélico y una instrumentalización de la religión en nombre de una visión de la vida muy puntual.</p><p><strong>¿Es esta nueva derecha el mayor peligro para nuestras democracias? ¿Hemos dado por sentadas las democracias y se nos ha olvidado defenderlas?</strong></p><p>Tristemente, se nos ha olvidado defender la importancia de la democracia. Esta nueva derecha nunca habla de democracia, no está en su vocabulario, no les interesa al ser políticos muy narcisistas. Y al narcisista no le gusta que le pongan límites, no le gusta que le digan 'vos mañana te vas del poder'. Por eso, van a hacer todo lo posible designando jueces a dedo o atacando al periodismo. Van a atacar todo lo que les ponga límites, y la democracia se los pone. Hay que defender lo que nos costó tanto alcanzar, incluso ante esos jóvenes que no vivieron en su momento dictaduras pero hoy las reivindican porque quieren ser parte de esta identidad de unos hombres blancos enojados. Depende mucho de cada uno de nosotros volver a la conversación en un mundo en el que a esta nueva derecha no le interesa conversar, ni poner en el centro de la política el debate porque no están para debatir, sino para manifestar su enojo e imponer sus ideas con lo que ellos llaman batalla cultural, que no es más que una cruzada moral y un intento de imponer al resto de la sociedad un modelo particular de vida medieval, al estilo incluso de Torquemada. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 19:55:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Antonella Marty, politóloga: "Los nazis siguen existiendo y muchos de ellos están llegando al poder"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Gabriel Vásquez: "Cometimos el gran error de dar por sentada la democracia y no defenderla"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/juan-gabriel-vasquez-dificl-juzgar-realidad-separar-mentira_1_2157299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/235c704f-684e-496b-9e0c-11827fa31a08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Gabriel Vásquez: "Cometimos el gran error de dar por sentada la democracia y no defenderla""></p><p>"El periodismo responsable, bien hecho, con una deontología y una ética, es la única resistencia significativa que se le puede presentar a la conjura de los autócratas unidos a las plataformas para controlarlo todo". Esta defensa a ultranza del oficio periodístico está en el núcleo mismo de <em>Esto ha sucedido</em> (Alfaguara, 2026), el volumen en el que Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) reúne las columnas de opinión que ha venido publicando en el diario <em>El País</em> durante el último lustro y que le han reafirmado como un "pesimista con carnet", como él msimo se define en este encuentro con <strong>infoLibre </strong>que arranca tal que así.</p><p><strong>¿Por qué juntar todas estas columnas en un único volumen?</strong></p><p>La publicación de estas columnas viene de la inquietud por la transformación tan dramática y reciente de nuestro mundo en los últimos años. Es decir, todos estamos de acuerdo en que en el año 2016 —con la primera victoria de Trump o el Brexit— empezó a ocurrir algo que nos cambió a todos: Una nueva manera de relacionarnos con la verdad objetiva, con los procesos democráticos, influenciados o marcados por la aparición de las nuevas tecnologías, de las redes sociales. Y creo que después de la pandemia esa transformación que ya estaba en curso fue aún más dramática, pues introdujo una especie de distorsión en nuestros comportamientos ciudadanos.</p><p><strong>La pandemia fue un punto de inflexión para todo...</strong></p><p>Para mí, como pesimista con carné que soy, fue la demostración de mis peores miedos. Mucha gente decía que saldríamos mejorados, con una noción más clara del respeto al medio ambiente y de la importancia de lo público, del Estado y la solidaridad, pero yo no lo veía y pensaba que de la pandemia saldrían nuestras sociedades más enfrentadas, más encerradas en sí mismas, más desconfiadas del otro. Y resultó que tenía razón, lo cual es grave. El libro comienza ahí y trata de presentar al lector una especie de diario de un observador preocupado, relativamente bien informado y estudioso, que trata de examinar las maneras en que se ha transformado nuestro mundo en ese espacio tan concreto que es un artículo de opinión. </p><p><strong>Se trata de dejar constancia, entonces, en tiempos fugaces. Hablamos mucho de la velocidad de las redes sociales pero, ¿las columnas de prensa también van muy rápido?</strong></p><p>Las columnas de prensa son fugaces y tienen, además, una doble fugacidad que es más cruel todavía: como pretenden dar una opinión cuidadosa, considerada, respetando las ambigüedades de todo y necesitan, por lo tanto, espacio, también necesitan tiempo de los lectores. Pero los lectores cada vez tienen menos tiempo, menos atención y menos voluntad de dedicarle su atención a la complejidad y al matiz. Nos gusta más la simplificación grosera, el epigrama barato; nos gusta más lo que menos tiempo y menos esfuerzo nos toma. Y uno de los esfuerzos más arduos que hacemos constantemente los ciudadanos, incluso sin darnos cuenta, es el de juzgar la realidad para separar la verdad de la mentira, y eso hoy es más difícil que nunca. </p><p><strong>De ahí el título, </strong><em><strong>Esto ha sucedido</strong></em><strong>, que viene de </strong><em><strong>La peste</strong></em><strong>, de </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/ensenanzas-camus-periodista-comprender-mundo-llamas_1_1193337.html"  ><strong>Albert Camus</strong></a><strong>.</strong></p><p>Sí. Una novela en la que el narrador dice que la tarea del cronista es decir "esto ha sucedido" cuando ve que, en efecto, esto ha sucedido. Y esto que suena tan evidente, casi redundante, para mí es dificilísimo hoy. Vivimos en un mundo donde, de una manera que antes no ocurría, una serie de fuerzas políticas y tecnológicas pueden decirle al ciudadano "eso que usted acaba de ver no ha ocurrido en realidad", y salirse con la suya. Es muy brutal. Creo que esa es una de las grandes razones que tuve para infligirle este libro a los lectores, para discutir un poco sobre este rasgo tan preocupante de nuestra vida contemporánea que es la desaparición de la realidad objetiva y la capacidad de un discurso determinado de anular la realidad que todos vimos.</p><p><strong>Todos vimos, por ejemplo, los asesinatos de Renee Wood y Alex Pretti a manos de los agentes del ICE en Mineápolis...</strong></p><p>Estos dos asesinatos cometidos por esta organización paramilitar que es el ICE ocurrieron muy poco antes de otra cosa igual de grave, pero menos sangrienta, que es el momento en que Trump fue a Davos y en su discurso se equivoca y dice tres veces Islandia en lugar de Groenlandia. Algún periodista llamó la atención sobre el hecho, pero la Casa Blanca puso a andar toda una maquinaria que dice que los equivocados son los periodistas, ya que el presidente dijo <em>Iceland </em>porque Groenlandia es una tierra de hielo. Eso, para mí, es como un pase de <em>Jedi</em>, pasarle los dedos a una persona por la mirada y convencerla de lo que no está viendo. Pues esto lo están haciendo las autocracias del mundo entero con la ayuda de las plataformas, con la ayuda de los Musk y los Zuckerberg. Este es el gran reto al que nos vamos a enfrentar en los años que vienen.</p><p><strong>Es que las grandes tecnológicas son monopolios con un poder que jamás ha tenido ninguna otra empresa antes.</strong></p><p>Esas grandes empresas de antes no tenían ese poder porque su objetivo comercial no era ese, pero el de estos otros es la manipulación de las conciencias de los ciudadanos. Y como para eso necesitan desregulación, necesitan estados donde las leyes les dejen hacer lo que quieran. Se han embarcado en esta propaganda de que eso es defender la libertad de expresión, etcétera, pero no es así. El intento de manipulación de las conciencias, de los votantes, es un ataque contra la democracia. Empezó en 2016, como ya vimos, pero ahora es más grave que nunca porque los poderes políticos, o las figuras políticas más poderosas de nuestro momento, lo quieren también. Es decir, los intereses de Trump y de Musk van por el mismo lugar, y esto es lo preocupante. Lo que Trump necesita es un ciudadano manipulado que no sepa qué es verdad y qué es mentira. Por eso ofrece desregulación, y Musk, que necesita esa desregulación, ofrece manipulación, desinformación. Esa es una sinergia fantástica para ellos y terrible para nosotros y para la democracia. </p><p><strong>¿Hemos dado por hecho que las democracias iban a durar para siempre y esa es la gran equivocación?</strong></p><p>A finales de los noventa, principios del año 2000, yo creo que todos creíamos que las democracias estaban aquí para quedarse. Creíamos que ya estaba probado que la democracia liberal es el gran sistema y no hay vuelta atrás. Entonces cometimos el gran error de no defenderla, de darla por sentada o de empezar a verla todos los defectos y los problemas, que los tenía, y por eso no defenderla. Y, claro, eso que llamamos democracia liberal es una ficción que no existe si no creemos en ello, es un acuerdo ciudadano, una convención, pero no está en ninguna parte. Y cuando permitimos que nuestros escepticismos, o que los defectos de la democracia, que es un sistema defectuoso, nos importaran más que los logros inmensos que había conseguido, el aparato empezó a perder fuelle y aquí estamos.</p><p><strong>El libro está dividido en tres grandes bloques. El primero son columnas sobre lo que estamos hablando hasta ahora, mientras que el tercero es una defensa del poder del arte precisamente en estos tiempos desconcertantes.</strong></p><p>Esa sección está diseñada muy conscientemente para defender la idea de que en tiempos convulsos, y el nuestro lo es más que ningún otro que yo haya vivido, se produce arte, se producen novelas, películas, pinturas, porque en el arte encontramos los ciudadanos la manera de hacer preguntas que no se están haciendo en otros lugares. Encontramos la manera de hablar de nuestra realidad de una forma más rica que la que propone, no sé, el discurso político, y se descubren cosas que nadie más está contando.</p><p><strong>El arte como refugio, vía de escape, apertura de miras, espejo...</strong></p><p>Para mí, hoy, una gran novela, una gran película, de alguna manera se contraponen al modelo de existencia ciudadana que plantean las redes sociales, que lo primero que hacen es encerrarnos en burbujas de información y de conocimiento a través de los algoritmos de nuestro perfil, que hacen que tu versión del mundo no coincida con la mía y no veamos la misma realidad. Eso dificulta enormemente el comportamiento democrático, las negociaciones ciudadanas, y genera lo que estamos viendo. El arte es un antídoto contra eso porque lo primero que hace es instalarte en una perspectiva que no es la tuya. Es decir, que durante la lectura de una novela o el tiempo que ves un cuadro, vamos a ver el mundo desde el punto de vista de otro, y eso rompe esa burbuja. Te pone a imaginar el mundo desde los ojos de otro, y eso, en esta época de pequeños narcisismos y fundamentalismos que crean nuestro comportamiento en redes, es más necesario que nunca. </p><p><strong>Eso me lleva al concepto que plantea para tratar de explicar nuestro presente: la ruptura de la realidad común.</strong></p><p>La mentira política siempre ha estado ahí, las campañas de propaganda enormes siempre han estado ahí, no puedes haber estudiado un poco a Hitler y a Stalin sin darte cuenta de eso. Pero lo que está pasando ahora es de otra dimensión. Por primera vez, el relato que recibimos de la realidad que vemos, en la que vivimos, no coincide para nada con la que ve el otro. Uno de los pioneros de las nuevas tecnologías en los años noventa, que luego se ha convertido en uno de sus críticos más fuertes, Jaron Lanier, decía que lo que nos pasa ahora es como si a cada uno de nosotros, al consultar el mismo artículo de Wikipedia, nos llegara una versión distinta. Eso es lo que nos está pasando, realmente estamos viendo realidades distintas. Esa ruptura de la realidad compartida es tremendamente preocupante y solo se va a ampliar con la inteligencia artificial. </p><p><strong>Nos falta el segundo bloque del libro, dedicado a la memoria y la violencia, en un momento en el que también se quiere manipular y reescribir la Historia. Y ahí aparece de nuevo el columnista para dejar constancia de lo que ha visto.</strong></p><p>Nuestra relación con el pasado me ha obsesionado en todas mis novelas también. Pero, como periodista, lo que estoy viendo en América Latina en particular es una especie de intento más o menos explícito, pero siempre existente, por volver a contar de una manera editada y distorsionada nuestro pasado reciente. Hoy, de una manera muy grosera, en América Latina los países se dividen entre los que están intentando lavarles la cara o son herederos de las dictaduras militares y, por otro lado, los herederos de las utopías fracasadas del socialismo latinoamericano. Es como si volviéramos a la misma disyuntiva de la Guerra Fría, que era, como dice Vargas Llosa, sables y utopías. Es como si en la desmemoria, la desgana para recordar o la facilidad con la que nos entregamos a los relatos oficiales, nos estuvieran constantemente cambiando el pasado. Y cuando una sociedad deja que le cambien el pasado, se expone a riesgos muy grandes. Es lo que decía Orwell en <em>1984</em>: quien controla el pasado, controla el futuro, quien controla el presente, controla el pasado. Hoy estamos viendo eso, una gente que está tratando de contarnos que nuestro pasado fue uno, de imponer una versión monolítica sobre nuestro pasado colectivo, porque sabe que esa es la mejor manera de llevar al país en una dirección determinada.</p><p><strong>Llegados a este punto, el periodismo 'tradicional', lo que quiera que sea eso, ¿qué papel tiene?</strong></p><p>Uno de los grandes éxitos de esa conjura terrible entre los Trump y los Musk del mundo ha sido inocular en los ciudadanos la desconfianza en el periodismo. Por eso muchos de los artículos del libro son una defensa del periodismo, ese que llamas tradicional. El libro termina con una defensa del periodismo tal y como lo entendemos y un cuestionamiento y un ataque a esa tontería de Musk, que quiere convencer a la gente de que todo el mundo es periodista, de que ellos son los medios, porque esa no es más que otra manera de minar la credibilidad y la confianza del ciudadano del periodismo. Pero yo creo que el periodismo responsable, bien hecho, con una deontología y una ética, es la única resistencia significativa que se le puede presentar a esta conjura, a los autócratas unidos a las plataformas para controlarlo todo. Nuestra libertad se está jugando en el periodismo que denuncia los excesos de Trump o de Milei, que denuncia las mentiras y la desinformación de Musk y de Zuckerberg. Si los ciudadanos no entendemos que eso es digno de nuestra defensa, nos mereceremos el fracaso. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 05:01:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/descontento-cristina-monge-presenta-inaki-gabilondo-alegato-alegria-colectiva_1_2156839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1033b13-b0e6-4d51-81c9-14e8c285553a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’"></p><p>Pensar en el futuro de la sociedad en estos tiempos que vivimos puede ser un ejercicio abrumador. Decepcionante. Incluso indignante. Sin embargo, no por ello debemos dejar de mirar lo que acontece frente a nosotros, y especialmente, junto a nosotros. Este ejercicio de reflexión es el que ha hecho la escritora <strong>Cristina Monge</strong> en su nuevo libro <a href="https://www.infolibre.es/politica/descontento-monge-presenta-gabilondo-ensayo-malestar-democracias_1_2154961.html" target="_blank"><em>Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables</em></a><em>,</em> presentado este jueves en el Círculo de Bellas Artes (Madrid) junto a <strong>Iñaki Gabilondo</strong>.</p><p>Con este ensayo, ganador del Premio Paidós 2026, la también columnista de<strong> infoLibre</strong> ha reunido a más de 150 personas en la Sala María Zambrano —probablemente un porcentaje muy pequeño de sus lectores—, un espacio histórico ligado al arte y a la divulgación cultural, entre cuyos asistentes encontrábamos a personalidades como <a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/" target="_blank" >Yolanda Díaz</a>, <a href="https://www.infolibre.es/temas/monica-garcia/" target="_blank" >Mónica García</a>, <a href="https://www.infolibre.es/temas/carmen-calvo/" target="_blank" >Carmen Calvo</a>, Eloísa del Pino, o el exfiscal general del Estado, <a href="https://www.infolibre.es/temas/fiscalia-general-estado/" target="_blank" >Álvaro García Ortiz</a>.</p><p>Tras multitud de conversaciones rápidas e ininteligibles con un leve eco, un silencio ha dado pie al presidente del Círculo, <strong>Juan Miguel Hernández León</strong> que, hacia las siete y cuarto de la tarde, comenzaba: “El futuro no hay que esperarlo,<strong> el futuro se construye</strong>”. Monge y Gabilondo, sonrientes, eran recibidos con un sonoro aplauso después de la bienvenida.</p><p>El periodista ha sido el primero en comenzar: “Casi todo lo que ahí se pone se parece <strong>tanto a lo que yo pienso</strong>, que cuando la gente me invita a escribir libros, les digo: ahórrense, porque <strong>ya está escrito</strong>“. </p><p>Monge, politóloga, socióloga y escritora de gran recorrido, recoge en la obra la <strong>frustración y el desconcierto</strong> <strong>actual</strong> y lo usa para enviar un mensaje claro y vigorizante: “No te preguntes qué va a pasar, pregúntate qué vamos a hacer”. “Tenemos que abrir una conversación para seguir avanzando. Tenemos conceptos, tenemos ideas y<strong> tenemos fuerza</strong> para abrir una gran conversación pública donde ir explorando los caminos que nos lleven a encontrar salidas“, aseguraba la escritora.</p><p>La charla fue una suerte de recorrido por la historia reciente de <a href="https://www.infolibre.es/temas/espana/" target="_blank" >España</a> para desentrañar y señalar qué momentos construyeron la <strong>desilusión aparentemente crónica </strong>que arrastramos en la actualidad, y, por supuesto, cómo combatirla. Ambos infieren en la <a href="https://www.infolibre.es/temas/crisis-economica/" target="_blank" >crisis del 2008</a>: “La época de la prosperidad fue un espejismo, y se produjo una desilusión cuando lo descubrimos”, aseguraba Gabilondo.</p><p>Crisis del 2008, 15M, la “falsa globalización”, desigualdad, poder, cambios de paradigma, contradicciones, capitalismo, <a href="https://www.infolibre.es/temas/feminismo/" target="_blank" >feminismo</a>, el auge de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/extrema-derecha/" target="_blank" >extrema derecha</a>. Ningún tema se quedó en el tintero durante el coloquio. “Hay problemas que puede que aún no tengan solución. Hay que construirlas. <strong>Construir</strong>”, aseguraba Gabilondo. “Que no nos hagan creer que <strong>no hay alternativas</strong>”, añadía Monge.</p><p>Tras una hora y media de conversatorio, la energía de la sala estaba fortalecida por<strong> la intención colectiva</strong> de tomar acción y crear un futuro prometedor. Gabilondo, en las conclusiones, aseguraba: “Hay que soñar primero para que las cosas pasen. Y <strong>no estamos atreviéndonos a soñar </strong>qué queremos que pase”. “Hace mucho ruido el árbol que se cae y muy poco la hierba que crece. Y <strong>hay mucha hierba creciendo</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 20:34:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Iñaki Gabilondo,Sumar,Política,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón, activista del amor: "El odio es la excepcionalidad del ser humano"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/lucila-rodriguez-alarcon-amor-herramienta-cambio-potente-han-denostado-no-pueda-utilizar_1_2154944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8395d1fd-8954-48bd-89c3-092c850b0065_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucila Rodríguez-Alarcón, activista del amor: "El odio es la excepcionalidad del ser humano""></p><p>Hablamos con tanta naturalidad del <strong>odio </strong>que hemos terminado por creernos que de verdad rige este desconcertante mundo en el que nos ha tocado cohabitar, donde el <strong>amor </strong>ha sido extraña y deliberadamente <strong>arrinconado </strong>como si fuera cosa de ilusos de otro tiempo. Tuvo que aparecer <a href="https://www.infolibre.es/cultura/bad-bunny-convierte-descanso-super-bowl-oda-orgullo-latino_1_2142318.html"  >Bad Bunny</a> en un evento tan global y masivo como la Super Bowl para recordarnos algo tan básico y sencillo como que <strong>solo el amor es más fuerte que el odio</strong>. A partir de ahí, ya sí, nos dimos cuenta de que era así. Aunque, al mismo tiempo, desde la ultraderecha se procedió ipso facto a <strong>ridiculizar esa idea</strong>, pues otra respuesta no tienen para tratar de desactivar el poder de semejante afirmación. </p><p>Pero algo está cambiando. La palabra 'amor' está definitivamente más presente entre nosotros. Más que nunca en el tiempo reciente. "El amor está empezando a <strong>ponerse de moda</strong>. Hablar de amor es cíclico, y ahora llegamos a un ciclo en el que vuelve a estar de moda", afirma Lucila Rodríguez-Alarcón, autora del ensayo <em><strong>Activistas del amor</strong></em> (editorial La Imprenta, 2025), para quien este resurgimiento "tiene mucho que ver con el momento, con los gobiernos <strong>autoritarios </strong>que estamos viendo cómo están funcionando y que llevan al ser humano al <strong>extremo</strong>".</p><p>"Eso está pasando en Estados Unidos, Gaza, Irán... también en España con el tema de la vivienda, o las catástrofes como las riadas de Valencia y el accidente de tren de Adamuz", apunta a <strong>infoLibre </strong>la autora, también directora de la <a href="https://tienda.porcausa.org/" target="_blank" >Fundación porCausa</a>, dedicada a la investigación y el periodismo sobre migraciones, antes de todavía profundizar otro puntito más: "Cuando llevas al extremo al ser humano, sale toda la <strong>bondad </strong>que tiene. Y sale el <strong>amor</strong> y, de repente, la gente se empieza a ayudar la una a la otra y quiere participar. Los <strong>autoritarismos </strong>también producen ese efecto <strong>rebote</strong>".</p><p>En este contexto que tanto nos abruma en marzo de 2026 es donde <em>Activistas del amor</em> se convierte en una <strong>reivindicación </strong>de este sentimiento como <strong>motor para transformar el mundo</strong>, al tiempo que indaga en cómo el cambio del paradigma de la comunicación que aparece de la mano de la digitalización global ha afectado a nuestras sociedades y nos ha encerrado en un marco del que no podemos escapar, aunque no nos hace bien: "Este libro es una reflexión sobre el <strong>tipo de sociedad en la que vivimos</strong> y por qué este tipo de forma de vivir o de estructura social nos hace tanto <strong>daño</strong>".</p><p>También es, al mismo tiempo, "un <strong>llamamiento a la acción</strong>", porque ya ha llegado el momento de que nos pongamos manos a la obra para provocar el cambio necesario en un momento en el que "hay más <strong>depresión </strong>que nunca, más <strong>soledad </strong>no deseada que nunca, más sensación de <strong>fracaso </strong>que nunca en la historia de la humanidad". "Sabiendo que estamos viviendo eso, el cambio que tenemos que hacer está muy relacionado con priorizar el bien <strong>común </strong>sobre el bien <strong>individual</strong>. Y eso es lo que yo denomino amor. El amor como un acto político, como una forma de construir sociedades en las que entendamos que si tú te arreglas sola y luego te encuentras con que todas tus amigas que están mal, vas a volver a estar mal", defiende.</p><p>De manera que, a su juicio, "lo más importante es que <strong>todo el mundo esté bien</strong>, porque cuando todo el mundo está bien, tú también". Y defiende llegados a este punto, asimismo, el uso mismo de la palabra amor, simple y llanamente porque es la "<strong>antítesis del odio</strong>" y "no hay otra" que sea exactamente eso: "A nadie le cuesta hablar de odio. Todo el mundo está con el odio para arriba, el odio para abajo, y hablas de amor y es como '¡Dios mío! ¿<strong>Qué está diciendo</strong>?'. Pero, ¿cuál es la antítesis del odio? El amor. Es que no hay otra palabra. Y si no tenemos una definición común de amor, no podemos <strong>construir </strong>nada que se base en ese concepto".</p><p>"Yo lo que creo es que el amor es una <strong>herramienta de cambio</strong> tan <strong>potente </strong>que la han <strong>denostado </strong>para que no se pueda utilizar", advierte la autora, para quien el cambio de marco se está produciendo ya a partir de la "<strong>comprensión </strong>de que es necesario reivindicar la <strong>bondad </strong>del ser humano para poder sobrevivir a esto que está pasando porque, si no, nos <strong>morimos</strong>". "Y todo lo que estamos diciendo gira en torno al hecho de que <strong>tú decides construir </strong>a través del amor. No es una cosa que te sucede, es una decisión. Así, entendiendo la política como todo aquello que haces o dejas de hacer, porque política también es no hacer, identifico el amor como una <strong>decisión </strong>que marca el conjunto, todo el marco político de todo lo que tú haces", explica.</p><p>Porque, según sus propias palabras, "el amor es <strong>constructivo </strong>y el odio es <strong>destructivo</strong>, por eso es muy cansino lo del odio, porque tienes que seguir odiando constantemente a más". Pero, recalca, "el amor construye y ayuda a crear, es <strong>creador</strong>", de manera que "todo lo que es acción a través del amor hace políticas del amor, donde buscas <strong>igualdades</strong>, donde buscas querer a la gente tal y como es y no intentar cambiarla, donde lo <strong>comunitario </strong>es primordial". "A mí, a veces me responden que soy una <strong>hippie</strong>, pero es que eso no es malo. Los hippies fueron una cultura que cambió completamente la política de Estados Unidos, que luchó y que consiguió un cambio en los <strong>derechos fundamentales</strong> de las personas que se extendió a todos los países occidentales. No fue un movimiento malo, pero lo han querido convertir en algo malo", lamenta.</p><p>A partir de estos planteamientos, y reflexionando sobre la importancia del <strong>feminismo </strong>en esta transformación, Rodríguez-Alarcón propone que "todas las diferentes fuerzas de cambio progresista" deben "ser muy <strong>valientes </strong>y no renunciar" a lo que consideran "esencial". "Y no prescindir, por ejemplo, del amor a la hora de construir los movimientos. <strong>Bell Hooks </strong>—escritora y activista estadounidense— dice que en un momento dado las luchas feministas se complejizan tanto que empieza a haber una voluntad de avanzar sobre cosas muy complejas, pero se olvida la esencia misma del movimiento, y que el día que el movimiento <strong>feminista </strong>pierde el <strong>amor</strong>, se pierde a sí mismo", comenta.</p><p>Y todavía prosigue: "No creo que el amor sea una cosa exclusiva del movimiento feminista, pero tenemos que ser muy <strong>valientes </strong>y reconocernos. Pasa igual con el progresismo en general. Es decir, ¿por qué no vamos a hablar en el progresismo de amor? ¿Porque es <strong>ingenuo</strong>? No, no es ingenuo. Es más real que el odio, que es la <strong>excepcionalidad </strong>del ser humano. Y cuando tú sacas el amor del ámbito de lo privado y lo llevas al ámbito de lo <strong>público</strong>, de lo abierto, y de la política, creas de otra forma. Y, evidentemente, al marco del odio no le interesa que esté el amor, porque es lo contrario. Lo que dijo Bad Bunny es verdad: el odio solo se <strong>cura </strong>con amor".</p><p>Para demostrar que este cambio de marco del odio hacia el amor funciona no duda la autora en personificar en un caso y un momento muy concreto: "¿Te acuerdas de lo que le dijo <strong>Manuela Carmena</strong> a <strong>Esperanza Aguirre</strong> en un debate en Telemadrid? Esperanza empezó a decir 'porque tu marido no ha pagado y tu marido ha echado a los trabajadores y tu marido tiene un chanchullo y tu marido no sé qué'. <strong>Manuela ahí ganó las elecciones</strong>, en ese debate, porque la miró con una cara de compasión absoluta y le dijo 'Ay, Esperanza, qué pena que hayas tenido que llegar hasta este punto para hacer política! Me da mucha <strong>pena </strong>que tengas que pasar por esto, la verdad. Lo siento mucho por ti'. Esperanza se quedó muerta y no supo responder. Se quedó ahí, y ese es un claro ejemplo de ganar a través de una narrativa de activismo del amor".</p><p>Menciona también a este respecto a <strong>Jacinda Ardern</strong>, primera ministra de Nueva Zelanda de 2017 a 2023, que es también "cien por cien activismo del amor en todo lo que expresa en su forma de construir la narrativa política, nada confrontativa". Considera Rodríguez-Alarcón, además, que es "increíble" todo lo que está pasando en Estados Unidos en respuesta a Trump: "<strong>Mandani</strong>, el alcalde de Nueva York, es el exponente más fuerte, pero hay más en otras zonas. Por ejemplo, en <strong>Portland </strong>los <strong>activistas anti-ICE</strong> van disfrazados con trajes hinchables, de diplodocus o lo que sea, mientras les dan con las porras. O <strong>Gavin Newsom</strong>, gobernador de California, que utiliza el humor para reírse de cosas extremadamente serias y graves. Eso también es muy activista del amor".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 05:00:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón, activista del amor: "El odio es la excepcionalidad del ser humano"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Avalancha de títulos sobre la ultraderecha: "El sector editorial traslada el debate público a los libros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/avalancha-titulos-ultraderecha-sector-editorial-traslada-debate-publico-libros_1_2149997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b5c1af9-0e57-4d1f-8629-7b7b0bbcb372_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Avalancha de títulos sobre la ultraderecha: "El sector editorial traslada el debate público a los libros""></p><p>El <strong>sector editorial</strong>, siempre atento a los asuntos que copan el<strong> debate público</strong>, mira de un tiempo a esta parte cara a cara al auge de la <strong>ultraderecha</strong>. Cualquier asiduo a las librerías se habrá dado cuenta de que las estanterías están repletas de títulos que abordan esta cuestión. Una pequeña gran avalancha que también ha llegado hasta las páginas de este diario pues, al igual que los editores, los periodistas estamos igualmente obsesionados con la <strong>actualidad</strong>. Es donde habitamos, en realidad.</p><p>En <strong>infoLibre </strong>también hemos notado ese cambio de tendencia después de unos meses en los que, coincidiendo con el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/franco-murio-matando-aroa-moreno-duran-relata-historia-ultimos-fusilados-dictadura_1_2067085.html"  >medio siglo de la muerte de Franco</a>, a la redacción llegaban libros y más libros sobre el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/50-anos-muerto-todavia-ocultar-libros-historiadores-siguen-desmontando-franco_1_2100435.html"  >franquismo</a>, la posguerra o la Transición. Temas estos inagotables e incesantes, pero que vivieron un <em>boom</em> que ahora ha dejado paso al presente político que atravesamos a nivel mundial.</p><p>"Por un lado, hay muchos libros pero, por otro, no se presta la suficiente atención activa para comprender que esta no es una fase más. Estamos ante una fase definitiva en la que hay que actuar y hay que leer", decía días atrás a <strong>infoLibre </strong>la periodista argentina <strong>Luciana Peker</strong>, que acaba de publicar <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/luciana-peker-espana-sufriendo-consecuencias-violencia-si-gobernara-ultraderecha_1_2144602.html"  ><em>La odiocracia. Al fondo a la derecha</em></a> (Libros del K.O., 2026), uno de esos títulos que observa, denuncia, reflexiona y propone salidas posibles en un mundo dominado por el odio desbocado. </p><p>En la misma línea nos contaba <strong>Adriana Hest</strong> que cada vez más autores, no solo de izquierdas, sino directamente demócratas, "están intentando combatir esto de alguna manera, dar herramientas y agitar el debate público". Eso es lo que ella misma hace con<em> </em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/adriana-hest-pone-ultraderecha-pared-fascismo-basa-mentiras_1_2143296.html"  ><em>La ultraderecha contra la verdad</em></a> (Montena, 2026), un volumen divulgativo en el que desmonta cincuenta bulos y ofrece argumentos políticos para vencer el odio. "Ahora es cuando nos están empezando a tomar en serio cuando señalamos y decimos que esto es extrema derecha y que hay un riesgo real para todo. Igual hemos llegado un poco tarde, pero hemos llegado", apuntaba a <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Por nuestras páginas ha pasado también el periodista <strong>Bruno Cardeñosa</strong>, quien en <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/bruno-cardenosa-alerta-iv-reich-instaurado-trump-fascismo-no-llegando_1_2134398.html"  ><em>El IV Reich. Los poderes ocultos de la ilustración oscura</em></a><em> </em>(Planeta, 2026) establece un paralelismo claro entre todo lo que está haciendo Donald Trump y lo que en su día hizo el máximo líder nazi, Adolf Hitler. "El fascismo no está llegando, ya está aquí", afirma el autor, que hace bueno en este libro eso de mirar el pasado para comprender el presente y, tal vez, por qué no, intervenir en el futuro inminente.</p><p>Sirvan estos tres libros que han pasado recientemente por <strong>infoLibre</strong>, pero hay otros muchos ya disponibles y otros por venir. A saber: <em>Epidemia ultra. Del fascismo europeo a Silicon Valley: anatomía de un fenómeno que está conquistando el mundo</em> (Península, 2025), de<strong> Franco Delle Donne;</strong><em><strong> </strong></em><em>La nueva derecha. Qué es, qué defiende y por qué representa una amenaza para nuestras democracias</em> (Deusto, 2025), de <strong>Antonella Marty;</strong> <em>Volverse facha. Una terapia de conversión</em> (Temas de Hoy, 2026), de <strong>Mark Fortier</strong>; o <em>El franquismo en tiempos de Trump</em> (Galaxia Gutenberg, 2026), de<strong> Francesc-Marc Álvaro</strong>. </p><p>Algunos más: <em>La derecha desnortada</em> (Península, 2026), ensayo coral coordinado por <strong>Armando Zerolo Durán</strong>; <em>El nuevo espíritu del mundo. Política y geopolítica en la era Trump</em> (Deusto, 2025), de <strong>Esteban Hernández</strong>; <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/milagro-tengamos-democracias-laureen-rees-adentra-mente-nazi_1_2080631.html"  ><em>En la mente nazi. 12 advertencias para la Historia</em></a> (Crítica, 2025), de <strong>Laurence Rees</strong>; o<em> Los engranajes de occidente</em> (Deusto, 2025), de <strong>Fabián C. Barrio</strong>. En los próximos meses llegarán a las librerías otros como <em>Auge. Género, juventud y extrema derecha</em> (Debate, 2026), de<strong> Alicia Valdés</strong>; <em>Me crie como un fascista</em> (Seix Barral, 2026), de <strong>Antonio Maestre</strong>; o <em>Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables</em> (Paidós, 2026), de<strong> Cristina Monge.</strong></p><p>"El sector editorial <strong>bascula </strong>un poco en función de la <strong>actualidad</strong>, como casi toda la producción cultural y de muchos otros ámbitos, que siempre tienen un ojo puesto en lo que nos pasa, en lo que ocurre en el día a día, lo que nos atraviesa desde muchas perspectivas", apunta a <strong>infoLibre </strong>la editora de <a href="https://capitanswing.com/" target="_blank" >Capitán Swing</a>, Blanca Cambronero, para quien esto es "muy necesario en un momento políticamente muy crítico como el de ahora".</p><p>Diferencia, eso sí, entre el trabajo de los que tratan de <strong>analizar </strong>el contexto en el que se produce este auge de la ultraderecha, y otros autores y <strong>editoriales </strong>que <strong>aprovechan </strong>la coyuntura para "<strong>difundir ideas fascistas </strong>y bulos" en libros enfocados a "<strong>falsos problemas</strong>" como la inmigración, la delincuencia o la <em>okupación</em>: "Ese tipo de temáticas que hacen que la ultraderecha se alimente de ellas y consiga más votos y que muchas editoriales, <strong>desgraciadamente</strong>, usan como argumento para sus libros".</p><p>Por su parte, el editor de <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/deusto/14" target="_blank" >Deusto</a> e <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/istoria/635" target="_blank" >Istoría</a>, Roger Domingo, destaca que las editoriales publican libros que "responden a las <strong>necesidades de información</strong> de los lectores, de modo que es habitual que cuando una temática cobra actualidad se <strong>multipliquen </strong>los títulos sobre la cuestión". "Dado que la extrema derecha está en auge, hay más libros sobre la cuestión, así como también los hay sobre <strong>geopolítica</strong>, el nuevo orden internacional, la guerra comercial o, estos últimos meses, los casos de corrupción del PSOE", apunta a <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Al mismo tiempo, señala que el interés en estas temáticas ha hecho que <strong>pierdan fuelle</strong> otras que han tenido tirón hasta hace poco, como "los ensayos económicos que explicaban las causas de la <strong>crisis financiera</strong> y los libros sobre la <strong>pandemia</strong>". En esto último también coincide Cambronero, si bien en su caso recuerda por ejemplo que en la época "post <em>Me Too</em> hubo un auge de libros hablando de <strong>feminismo </strong>y teorías <strong>feministas</strong>". "Al final, el sector editorial recoge la <strong>conversación </strong>y el debate público y los traslada a los libros", subraya.</p><p>Aprovecha la editora, en este punto, para añadir otro título a la lista: <em>Precuela. Una lucha de Estados Unidos contra el fascismo</em> (Capitán Swing, 2026), de <strong>Rachel Maddow</strong>, que cuenta cómo en la previa de la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos "ya había una <strong>quinta columna nazi</strong> metida dentro para intentar hacer crecer el movimiento" dentro del país: "Con el gobierno de Trump, pensábamos que era un libro que podía ser <strong>relevante </strong>pero, desgraciadamente, es aún más pertinente ahora que hace un año, por todo lo que estamos viendo. Este es un libro muy importante para entender que el <strong>pasado </strong>nos ayuda a comprender el <strong>presente </strong>y recordar que el auge del <strong>nazismo </strong>no fue de la noche a la mañana, sino un ejercicio concienzudo de convencer, de aprovechar circunstancias económicas y sociales complejas para introducir ideas de <strong>odio </strong>y de división social".</p><p>Y todavía remata: "Nosotras siempre estamos atentas a <strong>textos </strong>que tengan la <strong>pertinencia </strong>necesaria para el momento que estamos viviendo, de cualquier novedad editorial que salga o cualquier <strong>propuesta </strong>que nos haga un autor o una autora que pueda ser interesante en el contexto en el que vivimos. Normalmente, los libros los trabajamos con más tiempo, pero a veces nos llegan propuestas que son tan pertinentes que las adelantamos y trabajamos <strong>contrarreloj </strong>para poder sacarlas. Eso siempre está ahí en la mesa porque, efectivamente, hay textos que tienen un momento y un lugar y ese es el <strong>ahora</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 05:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Avalancha de títulos sobre la ultraderecha: "El sector editorial traslada el debate público a los libros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/diez-anos-umberto-eco-nombre-rosa-cumbre-posmodernidad_1_2147428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/96aee499-b31c-4b06-b673-49594a10bfdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad"></p><p>Aún no había emergido la <strong>hipermodernidad </strong>tan analizada ya por <a href="https://www.catedraferratermora.cat/llicons/es/gilles-lipovetskyes/" target="_blank">Gilles Lipovetsky</a>. Los síntomas de la <strong>cultura globalizada</strong> se apreciaban como extraños fenómenos dignos de diseccionar en los sesudos laboratorios de las universidades. En ese tiempo, apareció el celibérrimo superventas <a href="https://www.zendalibros.com/el-nombre-de-la-rosa-el-gran-best-seller-europeo/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span></a><a href="https://www.zendalibros.com/el-nombre-de-la-rosa-el-gran-best-seller-europeo/" target="_blank"> (1980)</a>. Su autor, el intelectual italiano <strong>Umberto Eco</strong>, desmontó con soltura los presupuestos y prejuicios que rondaban en torno a la <strong>literatura de masas.</strong></p><p>La “nueva edad de las tinieblas”, como la había nombrado y temido el filósofo <strong>George Steiner</strong> en su libro <a href="https://www.lacentral.com/steiner-george/en-el-castillo-de-barba-azul-aproximacion-a-un-nuevo-concepto-de/9788418193279" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>En el castillo de Barba Azul</em></span></a>, aún quedaba lejos para la <strong>escéptica y democratizadora posmodernidad. </strong>No obstante, se habían producido cambios significativos en el magma de una sociedad que veneraba la cultura televisiva y que aprendió a diluir los límites entre la alta y la baja cultura. Asistíamos al auge de la <strong>cultura pop.</strong></p><p>Como el buen<strong> intelectual sin domesticar</strong> que demostró ser con el paso del tiempo, se presentó ante el mundo con el perfil de un novelista primerizo de mediana edad. Pero tan <strong>reacio a la etiqueta del “apocalíptico”</strong> de pompa y circunstancia <strong>aristocrática</strong> como a la del “integrado” de un <strong>vitalismo sin arraigo.</strong> En realidad, ambos apelativos disfrazaban fetichismos aptos para las “polémicas estériles” o las “operaciones mercantiles” y así lo dejó claro en su ensayo <a href="https://ojs.fhce.edu.uy/index.php/enclat/article/view/482" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apocalípticos e integrados</em></span></a> (1964).</p><p>Ese novelista bisoño era Umberto Eco, quien incursionó en el género con “ganas de envenenar a un monje”. Y, de paso, aprovechó para <strong>estrenar la posmodernidad literaria. </strong>Eran los años ochenta de un cada vez más lejano siglo XX, cuando la aparición de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> desmintió, sin proponérselo, las apocalípticas voces de la academia que alertaban de una <a href="https://elpais.com/cultura/2024-04-03/muere-john-barth-uno-de-los-grandes-renovadores-de-la-prosa-novelistica-contemporanea.html" target="_blank">“literatura del agotamiento”</a>. Con esa consigna, sólo quedaba esperar la muerte de la novela.</p><p>Lo curioso es que <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> no se proyecta desde el cinismo, ni desde el pesimismo. Tampoco desde otro “ismo” que denote hartazgo o recelo personal hacia el futuro del género. Lo hace en cambio desde unas <strong>ansias por divertirse a sí mismo y a los lectores, </strong>según reveló su autor en <a href="https://historiata.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/01/apostillas-a-el-nombre-de-la-rosa.pdf" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apostillas al nombre de la rosa</em></span></a><a href="https://historiata.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/01/apostillas-a-el-nombre-de-la-rosa.pdf" target="_blank"> </a>(1985). Una motivación que le brinda ese halo genuino, surgido de la generosidad, de quien escribe para todos, no sólo para unos cuantos o sus iguales.</p><p>Sea como fuere, la novela en cuestión ha vendido<strong> 50 millones de ejemplares</strong> hasta la fecha. Su éxito y alcance han llegado a compararse al de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Cien años de soledad</em></span> de Gabriel García Márquez.</p><p>Se hizo con el máximo galardón literario italiano, el <strong>Strega, </strong>análogo a nuestro Premio Nacional de Literatura. Pero <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> fue más allá. Consiguió<strong> revivir a la apagada novela histórica europea.</strong></p><p>Entonces nos asalta una pregunta:<strong> ¿Cómo logró la fórmula secreta?</strong> Sobresale una particular mezcla de<strong> realidad y ficción,</strong> que se antoja un precedente de la popularizada posverdad de los años veinte del siglo XXI.</p><p>Luego nos sedujo un protagonista medieval de inspiración <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>sherlockiana</em></span>. Así que aquella intriga novelesca marcó un <strong>hito que parecía imposible. </strong>Por un lado, se granjeó el aplauso de un público que había sido subestimado con argumentos blandos de ficción. Por el otro, volatizó el tópico por excelencia que aún martillea a todo superventas: la dudosa calidad aliada del consumo rápido.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> se convirtió en un <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>longseller</em></span>. Tuvo la suerte de contar con una película protagonizada por un recordado<strong> Sean Connery.</strong> Sin embargo, su éxito inesperado necesitó unas anotaciones posteriores conocidas como <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apostillas al nombre de la rosa</em></span>. Umberto Eco aclaró que las escribió para <strong>“evitar tener que morir, </strong>para evitar tener que contestar a nuevas preguntas”, como recogió el periodista<strong> Igor Reyes-Ortiz </strong>en el diario <a href="https://elpais.com/diario/1985/01/24/cultura/475369204_850215.html?event_log=go" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El País</em></span></a>.</p><p>Pero este pequeño volumen sesudo y puntilloso también encerró una <strong>reflexión del posmodernismo. </strong>El mismo del que había surgido ese fenómeno libresco imparable y al que el escritor definió de una forma que recordaba a aquellos diálogos noventeros de cualquier personaje de <strong>Woody Allen:</strong></p><p>Umberto Eco no se detuvo. <strong>Continuó escribiendo.</strong> Quizás porque “el hombre es un animal fabulador por naturaleza”. Por eso, hay que leerle en otras novelas posteriores: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_p%C3%A9ndulo_de_Foucault" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El péndulo de Foucault</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_p%C3%A9ndulo_de_Foucault" target="_blank"> (1998)</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_cero" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Número cero</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_cero" target="_blank"> (2015)</a> o el que fue su libro póstumo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_la_estupidez_a_la_locura" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_la_estupidez_a_la_locura" target="_blank"> (2016)</a>.</p><p>Porque <strong>los grandes relatos parecen fragmentarse</strong> y el futuro de la novela pende de un hilo, valoremos regresar a nuestro semiólogo de cabecera. A esos libros que apuestan por una reconfortante evasión placentera e inteligente. De hecho, como siempre estuvo por encima de los mediáticos egos perecederos, Eco pidió en su testamento que, por favor, <strong>no se le realizaran homenajes</strong> tras los diez años de su fallecimiento.</p><p>Sobra decir que éste no es un tributo. Sólo un <strong>recordatorio oportuno </strong>de cuánto podemos seguir ganando sus lectores.</p><p>____________________________________________</p><p><em><strong>Elizabet Fernández Lam-Sen </strong></em><em>es profesora de ELE y Literatura Española en la Universidad Camilo José Cela. Este artículo fue publicado originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" ><em>The Conversation.</em></a><em> Puede leerlo </em><a href="https://theconversation.com/diez-anos-sin-umberto-eco-el-nombre-de-la-rosa-en-la-cumbre-de-la-posmodernidad-275779" target="_blank" ><em>aquí. </em></a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elizabet Fernández Lam-Sen]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Autores,Italia,Filosofía,Literatura,Literatura europea]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Pol Guasch, escritor: "El suicidio no tiene por qué explicar toda la vida de un suicida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/pol-guasch-escritor-suicidio-no-explicar-vida-suicida_1_2147015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/082fe300-461f-43ad-86ef-0db18690809c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pol Guasch, escritor: "El suicidio no tiene por qué explicar toda la vida de un suicida""></p><p>El padre de Pol Guasch (Tarragona, 1997) se suicidó cuando él apenas era un adolescente de quince años. Una década después, el escritor empezó a escribir su historia en un impulso, sin saber qué estaba realmente escribiendo, y ahora, trece años después, llega a las librerías <em>Reliquia </em>(Anagrama, 2026, con traducción al castellano de Unai Velasco). El relato de un suicidio, pero mucho más que eso, pues es también la búsqueda para entender cómo se forjan los vínculos familiares, a qué condena el silencio, dónde se esconde la verdad de la intimidad. Un texto sobre la muerte y la ausencia que conduce a los momentos más deslumbrantes de la amistad y el amor. La escritura también como herramienta para comprender, apoyándose además en las biografías de escritores que se suicidaron y sus últimas notas de despedida para reconstruir un adiós posible, tentativo. Porque a él su padre no le dejó escrito un adiós, y eso es precisamente lo que inicia la búsqueda. "Hubiera agradecido una nota", confiesa el autor nada más empezar.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>Reliquia</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es el intento de reconstrucción de la vida de mi padre. También el intento de comunicar esta historia personal con la historia de tantas familias, de tantas paternidades, de tantos hijos. Diez años después del suicidio de mi padre, empecé a intentar reconstruir unos hechos que viví casi sin relato, por la proximidad, porque cuando uno está tan cerca de los hechos es difícil articularlos o vivirlos. Diría que intento hacer de la escritura una forma de vivir, por primera vez, de manera completa unos hechos que tratan del desvanecimiento de mi padre. No tanto del suicidio, de la desaparición, del trauma de ese momento final. Más que eso, trata de hacer de la literatura la metodología que se haga cargo del desvanecimiento, de esa desaparición lenta e inexplicable de mi padre, que es en realidad la desaparición inexplicable de mucha gente y de muchas despedidas. </p><p><strong>¿La escritura sustituye a la memoria y llena el espacio que deja la marcha?</strong></p><p>Esta historia, que parte de una anécdota personal pero que no quiere ser una confesión personal, quiere ser una pregunta también sobre cómo la literatura, o la escritura, nos permite reconstruir nuestro pasado para entender nuestro presente. Cuando me pongo a escribir esta historia me doy cuenta que hay demasiados vacíos, que ahí está la memoria inexacta de un niño, de un adolescente, pocos recuerdos, pocos documentos. Porque al final, la gente normal y anodina como la de mi familia, tampoco tenemos muchos archivos, muchos testigos, no podemos ir a investigar como lo hacen Emmanuel Carrera o Lea Ypi en sus libros, pues ellos tienen archivos y archivos en los que indagar sobre su familia. En la mayoría de familias eso no existe. Cuando uno se hace cargo de la memoria familiar, descubre que hay más relato que archivo y que ese relato construido sobre la familia y sobre quién éramos y quién somos muchas veces también es falso. Y uno, cuando se pone a escribir, tiene como que escribir su propia falsedad, tiene que escribir su propio relato, tiene que articularlo, declinarlo de una forma que será igual de falsa que las demás, pero al menos será propia. </p><p><strong>¿Es la literatura la herramienta idónea para rellenar esos espacios? También habla de los silencios que hay en todas las familias. ¿La literatura nos puede dar más respuestas de lo que pensamos?</strong></p><p>Sí, por eso desde el primer momento invoco a todos estos autores que me han acompañado durante muchos años. Son los autores que me han acompañado desde los 15, cuando se murió mi padre, a los 25 cuando escribo este libro. Esos son años para mí de literatura, de descubrir el mundo a través de la lectura, de la escritura. Y a esos autores los invoco en el libro, a sus historias, sus poemas, sus notas finales de suicidio, para comprender mi historia propia. Hay algo también de una declaración de intenciones o una explicación de qué significa para mí la literatura, que es contarnos a través de los demás o intentar hacer del texto una forma de llegar a los demás. Para mí aquí está el elemento comunitario y empático de la escritura, que es algo tan solitario cuando lo hacemos y tan solitario cuando la leemos, pero en realidad no, pues tiene una gran capacidad de comunicar con los demás en el proceso de escritura y en el de lectura. </p><p><strong>Hay muchos otros autores que recorren este libro, que se suicidaron y dejaron notas de despedida. En su caso, confiesa que hubiera "agradecido una nota", porque no hubo adiós de su padre. ¿Por eso </strong><em><strong>Reliquia </strong></em><strong>está escrito en segunda persona dirigida a él?</strong></p><p>Yo no lo escribo con la idea de estar escribiendo una carta, sí con la idea de estar trazando o dejando rastro de un diálogo. Para mí, era muy importante que el libro dejara rastro del yo que escribía y el tú al que se dirigía. Y después también hay otra cuestión, que es que en un momento del libro evoco algo que escribió David Foster Wallace en uno de sus cuentos, que decía que hay cosas que se dicen en las notas de suicidio que serían muy extrañas si se dijeran de otro modo o en otro lugar. Como que la carta de despedida te permite decir cosas que serían muy raras si se dijeran de otra forma. Pues creo que en este libro también ocurre algo similar, es el espacio donde yo puedo articular ciertas cosas que serían muy extrañas si se dijeran de otro modo, en otra forma, en otro espacio.</p><p><strong>¿Qué tienen las notas de suicidio que nos atraen tanto? ¿Son casi un género literario en sí mismo? Para un escritor es el epílogo de una vida y una obra, por eso las miramos con lupa.</strong></p><p>Hay libros de Simon Critchley o Marc Etkin que hacen de la recopilación de las notas de suicidio una divagación sobre esa nota final. Yo creo que lo que ocurre es que hay una mitificación de esas palabras finales, que les damos muchísimo peso, no solo en los suicidios, sino en las despedidas y en las muertes. La gente recuerda lo último que le dijo su padre, la última vez que vio a su padre... Hay esa obsesión por el final, también porque necesitamos cerrar y entender. Lo que ocurre es que esa obsesión por las palabras finales y los eventos finales es una falsa ilusión, porque intentamos comprender toda una vida compleja, o intentamos llegar a una conclusión de una vida compleja, errática, muchas veces contradictoria, a través de unas últimas palabras y a través de unos últimos eventos. Y es muy difícil que esas últimas palabras o esos últimos eventos puedan contar la complejidad de toda una vida y de tantos sentimientos y experiencias. Ocurre que con la nota de suicidio de repente vemos ahí fijadas unas frases que nos sirven a modo de conclusión y que leemos a modo de conclusión. Pero también mi libro es una forma de quitarle importancia a esas últimas palabras, precisamente porque en mi caso no existieron, y esas palabras que no existieron las reconstruyo con decenas de notas. Y al final lo que hago es reconstruir una nota tentativa que no existió y decir que a lo mejor también está bien que no existiera, porque ese espacio, ese vacío, ese silencio se llenó con la literatura años más tarde.</p><p><strong>¿La literatura es un medio en el que sí podemos hablar abiertamente del suicidio? Es uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad, pero al mismo tiempo el tema de </strong><em><strong>Reliquia </strong></em><strong>está despertando el interés de mucha gente.</strong></p><p>Tengo la sensación, y es la primera vez que lo digo en voz alta y a lo mejor me equivoco, de que este libro, por el hecho de ser un libro, a pesar de que sea un libro de no ficción y que no sea una novela, hace que se pueda hablar de ello. Tengo la sensación de que sí, de que precisamente porque me estáis entrevistando periodistas culturales estoy pudiendo articular un discurso sobre el suicidio y teniendo una presencia pública que probablemente si no hubiera escrito un libro no podría tener hablando de este tema. En este caso la literatura, el formato libro, el periodismo cultural, me permite hablar de un tema del que socialmente no hablamos y que probablemente nunca ocuparía un titular si se tratara de un hecho. Es decir, han tenido que pasar diez años y se ha tenido que escribir un libro para poder crear o poder escribir un titular sobre el suicidio. Y esto me fascina. </p><p><strong>Estamos muy habituados a los titulares sobre la salud mental, pero para nada sobre el suicidio, del que deliberadamente no se habla, se oculta. Hay una barrera ahí.</strong></p><p>Es que el titular sobre la salud mental es el único que nos permitimos como sociedad a la hora de hablar del suicidio, la locura, la melancolía y las ganas terribles que tiene tantísima gente de no vivir. Porque la única forma en la que nos permitimos hablar de cuestiones como el suicidio, o la locura, es si las declinamos desde un punto de vista sociológico, analítico, científico, con datos, con encuestas, con números. Pero no nos estamos haciendo cargo socialmente de esta dimensión que pasa por intentar comprender por qué hay gente que no quiere seguir viviendo. Más allá de las condiciones sociales, más allá de si el capitalismo nos mata o no nos mata, más allá de si la vida es cada vez más complicada y cada vez estamos más solos y cada vez hay menos solidaridad, etc. Más allá de todo esto, creo que solo somos capaces de conjugar estas cuestiones si hay un estudio sociológico o un estudio científico que nos da datos. Pero no hablamos de por qué hay gente que no quiere vivir, que es la pregunta que yo creo que tenemos que mirar de cara cuando hablamos del suicidio. Y solo se hace cargo de eso la literatura, de hecho. Pienso en Ramón Andrés, en su libro<em> Semper dolens: Historia del suicidio en occidente, </em>que se hace esta pregunta, que es la que yo intentaba hacerme cuando escribía este libro.</p><p><strong>Igual es un poco cliché hablar de terapia cuando uno escribe un libro como este, pero escribe cosas como: "Me pregunto si escribir puede ser una forma de llorarte". </strong></p><p>Hay que distinguir entre qué te lleva a escribir el libro, cuál es el motor de la creación, y cuál es el resultado. Cuando me pongo con este libro, el estímulo que me activa la escritura es el deseo de creación. Son las ganas de escribir, de articular una historia, de crear un sentido, y ese es el mismo deseo que había tenido con mis novelas anteriores. Lo que pasa es que esta vez el material con el que trabajo es mi vida. Esto lo dice muy bien Vivian Gornick cuando dice 'yo no escribo sobre mi vida, yo escribo para utilizar mi vida'. Pues hice lo mismo. Lo que pasa es que después, cuando uno se pone a escribir, lo que ocurre en ese proceso depende de cómo te dispongas en la escritura. Para mí la escritura es algo que no calculo, no planifico. Entonces ocurren cosas maravillosas y a mí han ocurrido con todos los libros que he escrito. Llegar a comprender cosas que no pensaba que comprendería, llegar a estar escribiendo sobre cosas que pensaba que nunca miraría de cara. De repente, cuando te relacionas con la escritura de esta manera no calculada ocurren cosas. Y con este libro llegué a momentos fulgurantes de comprensión. Llegué a rodear una figura que había sido siempre una suerte de misterio, que había tenido un halo fantasmagórico, llegué a poner palabras a un relato que no lo tenía. Ahí hay un proceso de comprensión, de entendimiento.</p><p><strong>Hay muchas reflexiones muy potentes en </strong><em><strong>Reliquia</strong></em><strong>. Escojo dos: "La herencia del suicidio es una sombra que se esparce" y "Matarse debe ser la mejor forma de asegurarse de que los vivos no te olviden fácilmente"</strong></p><p>La escritura me ha servido para preguntarme sobre la herencia. Porque muchas veces estamos ahí como repitiendo patrones, haciendo cosas sin saber exactamente por qué las estamos haciendo, y de repente si nos paramos a pensar descubrimos que estamos repitiendo lo que nos dijeron que teníamos que repetir. Por eso, la escritura puede servir para preguntarse por esa herencia, para parar un momento y enunciar tu deseo, es decir, con qué parte de esa herencia te quieres quedar, qué parte de esa herencia te gustaría quedarte de tu historia familiar y de la experiencia vivida. La escritura me ha servido también para entender que lo que ha ocurrido en mi familia no tiene que ser exactamente mi historia, que esa es una parte de mi historia pero no es toda mi historia.</p><p><strong>Otra afirmación más: "El primer suicidio es único".</strong></p><p>Bueno, eso es así porque detrás de un suicidio hay muchos intentos de suicidio, y lo que parece muchas veces un acto irreflexivo, como si fuera un acto casi pueril o insensato, muchas veces, no siempre, tiene una gran reflexión y una gran pregunta sobre el dolor que te da la vida. Y si te fijas con estas notas de suicidio que evocan el texto, en estos autores el suicidio llegó después de mucho tiempo preguntándose por el dolor de la existencia. El primer suicidio es único porque solo se puede articular una sola vez, pero eso no significa que detrás no haya una gran pregunta sobre por qué vivir y por qué morir. </p><p><strong>¿El hijo de un suicida debe ser el mejor aprendiendo a matarse? </strong></p><p>Esto tiene que ver con la herencia que comentábamos. Asistir al fallecimiento voluntario de un progenitor te da una mirada muy directa a la muerte y a la pregunta de por qué es importante vivir, o cómo se mata uno o por qué lo hace. Esa idea del aprendiz remite a esa proximidad de la muerte de alguien que debería ser el guía de la vida.</p><p><strong>Menciona, entre otros muchos, el suicidio de Sylvia Plath. ¿El más tristemente célebre de la literatura?</strong></p><p>Esto lo cuenta muy bien Al Álvarez, que era amigo de Silvia Plath en el prólogo de <em>Un dios salvaje</em>, que es un libro que trata sobre el suicidio. Él divaga sobre esta mitificación del suicidio de su amiga y dice algo como que el suicidio es una respuesta fácil a la genialidad tan difícil de contar. Es decir, mitificamos a Plath y su suicidio muchas veces porque es más fácil hacerlo que ponernos a comprender su poesía y por qué hizo algo tan maravilloso con la literatura. Es decir, cuando alguien está haciendo cosas maravillosas con la creación, tacharlo de genio desarraigado de la realidad y con un problema de vibraciones con el mundo que acabará matándose es una respuesta muy fácil en vez de ir a preguntarnos por su literatura, por su escritura, por su mirada sobre el mundo. Ahí lo solucionamos de una manera muy rápida y muy fácil. Yo creo que es algo que ocurre con muchos autores suicidas. Y eso también lo digo en el libro: por qué ese acto final tiene que contar toda la vida. por qué el acto final de un suicida tiene que ser la pista de lectura con la que interpretemos toda su vida y todos sus hechos cuando en realidad probablemente muchos de esos hechos se hicieron sin pensar que algún día esa persona se mataría. El suicidio no tiene por qué explicar toda la vida de un suicida.</p><p><strong>¿Cómo de importante es escribir en catalán para Pol Guasch?</strong></p><p>Yo soy escritor en catalán. Yo pienso que uno no es escritor en todas las lenguas. Uno es un escritor distinto en cada lengua en la que escribe. Marina Tsvetáyeva decía que era una escritora distinta cuando escribía en francés, en ruso o en alemán. Yo celebro muchísimo que una novela escrita en catalán se lea también en Madrid, en Zaragoza, en otros sitios de España y que se reciba bien. Para mí es algo muy bonito. Yo estoy convencido de que mi escritura no sería como es, si no la escribiera con la lengua en la que la escribo. Después los traductores hacen un trabajo inmenso y maravilloso para que esta propuesta que yo puedo construir en mi lengua tenga un sentido en otras lenguas. En este sentido, Unai Velasco, que es el traductor, lo ha hecho súper bien porque me reconozco muchísimo en esta traducción. Es verdad que yo la estuve trabajando muchísimo con Marc, mi editor, y con Mónica, la correctora, estuvimos trabajando un montón con la traducción, que estaba maravillosa de entrada, pero afinando el tono para que yo me reconociera, para que yo descubriera que ese tono soy yo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 20:14:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pol Guasch, escritor: "El suicidio no tiene por qué explicar toda la vida de un suicida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Parinoush Saniee: "Mujeres y hombres iraníes han comenzado a avanzar juntos, todo cambiará pronto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/parinoush-saniee-mujeres-hombres-iranies-han-comenzado-avanzar-mano-cambiara-pronto_1_2146262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1127743-c67b-40ca-a171-ad13b768924e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parinoush Saniee: "Mujeres y hombres iraníes han comenzado a avanzar juntos, todo cambiará pronto""></p><p>Parinoush Saniee (Teherán, 1949) es la autora iraní más leída y traducida a nivel internacional. Sus libros han sido prohibidos en repetidas ocasiones en su país natal por cuestionar abiertamente los mecanismos de control social, la represión y la discriminación hacia las mujeres. Alianza Editorial recupera ahora <em>Una voz escondida</em> y <em>El libro de mi destino</em>, dos relatos que trazan desde la intimidad un retrato valiente de la sociedad iraní contemporánea, en pleno momento de tensa calma tras la extraordinaria ola de protestas que barrió el mes pasado las calles de Teherán, así como pueblos y ciudades de todo el país.</p><p>Unas revueltas que se toparon con una fuerza letal sin precedentes y una gran pérdida de vidas —imposible de calcular con precisión, ya que el Gobierno clausuró el acceso a internet, la telefonía e, incluso, dejó sin electricidad gran parte del territorio, pero el primer balance oficial habla de 3.117 muertos—, a pesar de lo cual la población se mantuvo firme y no cesó de manifestarse en los espacios públicos contra la República Islámica comandada por el presidente Masoud Pezeshkian y el líder supremo Alí Jamenei, con las mujeres jugando un papel determinante, poniendo su cuerpo en primera línea y desafiando a cara descubierta a la teocracia islámica.</p><p><strong>¿Qué siente al comprobar que el mensaje de </strong><em><strong>El libro de mi destino</strong></em><strong> sigue tan vigente más de veinte años después?</strong></p><p>Las mujeres iraníes recorrieron un largo camino durante la época Pahlaví —último sah de Persia, que reinó desde 1941 hasta su derrocamiento en 1979—, pero la Revolución Islámica intentó devolverlas al punto de partida del islam utilizando todas las herramientas a su alcance, insistiendo y promoviendo la idea de que la única función de la mujer era dar a luz, criar a los hijos y ocuparse del hogar. Sin embargo, después de 47 años, usted puede ver cuál ha sido el grado real de éxito de ese intento. Han conseguido incluso que mujeres que creían en el <em>hiyab </em>se quiten el pañuelo y, en la medida de lo posible, busquen estudiar y aprender una profesión o un arte. Hasta el punto de que hoy, según las estadísticas oficiales, el 67% del alumnado universitario en Irán son chicas y mujeres, que además han logrado avances muy significativos en todas las disciplinas artísticas.</p><p><strong>Las mujeres representan el 67% del alumnado universitario, pero tienen el doble de desempleo y ganan menos de la mitad que los hombres por el mismo trabajo. </strong></p><p>Este tipo de desigualdades —salarios más bajos, mayores dificultades para acceder al empleo o menos oportunidades para ocupar cargos directivos— existen en muchos países, pero durante la República Islámica estas condiciones fueron mucho más pronunciadas. Además, se defendían abiertamente, considerándolas correctas y agradables a Dios, e incluso se presentaban como un favor a las mujeres, diciendo que así se las alejaba del trabajo fuera del hogar para que volvieran a su 'función principal', que era el cuidado de la casa.</p><p><strong>¿Cuál es la situación actual de las mujeres en Irán?</strong></p><p>Creo que todos vieron, durante la revolución de “<a href="https://www.infolibre.es/mediapart/mujeres-kurdas-iranies-manifiestan-irak-grito-mujer-vida-libertad_1_1467362.html"  >Mujer, vida, libertad</a>”, la situación de las mujeres iraníes y su fuerza y valentía. Legalmente, todo sigue prohibido y ninguna de las leyes discriminatorias contra las mujeres ha sido corregida, pero en la práctica las mujeres, ayudándose unas a otras, ignoran todos esos obstáculos y siguen avanzando por su propio camino.</p><p><strong>¿La libertad de Irán llegará a través de las protestas de las mujeres o no llegará?</strong></p><p>Las mujeres y los hombres iraníes han comenzado a avanzar de la mano. Las condiciones que rigen el país no son sostenibles ni pueden prolongarse. Todo cambiará pronto. El camino es duro y largo, pero yo mantengo la esperanza.</p><p><strong>¿La lucha de </strong><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/protestas-iran-muerte-joven-policia-religiosa_1_1321120.html"  ><strong>Mahsa Amini</strong></a><strong> —joven de 22 años, asesinada tras ser detenida por infringir el código islámico de indumentaria— está más viva que nunca?</strong></p><p>Sí. Todas las luchas del pasado sientan las bases de las luchas posteriores y viven dentro de ellas.</p><p><strong>Las iraníes, a cara descubierta, desafían a la teocracia islámica arriesgando incluso su vida. ¿Tal es el deseo de cambio?</strong></p><p>El incumplimiento de las órdenes del gobierno siempre conlleva riesgos, pero las mujeres iraníes llevan mucho tiempo aceptándolos y, en la medida de lo posible, intentan seguir adelante con su vida y sus acciones.</p><p><strong>La presencia de mujeres jóvenes en las protestas de las últimas semanas supera con creces la de períodos anteriores. Las activistas afirman que la edad media de las detenidas es de 15 años. ¿Qué significa esta lucha cuando comienza tan pronto?</strong></p><p>Nuestra juventud demuestra el fracaso total del régimen islámico en la formación de jóvenes musulmanes. Esta generación, gracias a las nuevas herramientas, tiene mucho más y mejor acceso a la información y al conocimiento que las generaciones anteriores. La educación familiar también neutraliza muchas de las ideas que se les intentan imponer en la escuela. Ven las carencias y frustraciones de los adultos. Parecen más inteligentes y más valientes, y sienten que no tienen nada que perder. Por eso salen a la calle con la pasión y la honestidad propias de la juventud para reclamar sus derechos y construir un futuro mejor que el de sus padres, porque creen que bajo este régimen no pueden imaginar ningún futuro deseable para sí mismos.</p><p><strong>¿Será el siglo XXI el siglo de las mujeres o, si no lo es, nos dirigiremos aún más hacia la autodestrucción? </strong></p><p>Yo veo la victoria y el bienestar en el movimiento coordinado de todos los seres humanos. En el siglo XXI, por fin se han reconocido las capacidades de las mujeres y, en gran medida, se ha aceptado su igualdad con los hombres. Por eso ahora vemos más claramente su papel en la construcción del mundo. No creo en la superioridad de ningún género. Todos los seres humanos son iguales y pueden construir un mundo mejor ayudándose mutuamente. El énfasis en los derechos y capacidades de las mujeres no busca demostrar su superioridad sobre los hombres, sino recuperar los derechos perdidos y alcanzar la igualdad con los demás.</p><p><strong>¿Es una quimera pedir en Irán, en pleno siglo XXI, algo aparentemente tan obvio como libertad, justicia e igualdad?</strong></p><p>No. ¿Por qué habría de ser una ilusión? Apoyándonos en nuestra antigua civilización, nuestra rica cultura, personas formadas, especialistas capaces e inteligentes y abundantes recursos, y con la ayuda de un gobierno sano y honesto, podemos volver a construir Irán.</p><p><strong>¿Ha llegado Irán a su punto de inflexión definitivo?</strong></p><p>Sí. Creo firmemente que estamos viviendo un momento histórico extremadamente sensible.</p><p><strong>¿Está el régimen de Jamenei más debilitado que nunca?</strong></p><p>Sí. En todos los sentidos se encuentra en su peor momento.</p><p><strong>Circulan informaciones fragmentadas sobre la situación, pero muchas coinciden en señalar una represión sangrienta. ¿Están las protestas resquebrajando por fin el aparato represivo?</strong></p><p>La represión salvaje ejercida en las protestas recientes, la magnitud de los crímenes y la gran cantidad de sangre derramada permanecieron ocultas durante varios días por la ausencia de medios de comunicación. Pero poco a poco han ido llegando noticias y vídeos estremecedores que muestran que la represión fue mucho más brutal y severa de lo que imaginábamos. Todos nos debatimos entre el shock, la rabia y el dolor, pero frente a un régimen tan sanguinario, sin ningún medio de defensa, ¿hasta cuándo se puede resistir? Es ahí donde nace la esperanza de un apoyo internacional.</p><p><strong>La represión estatal está siendo brutal. ¿Puede someterse indefinidamente a una población dispuesta a pagar el precio de tantas muertes por la libertad?</strong></p><p>En los últimos años se han producido más de diez protestas de este tipo, todas ellas sofocadas con matanzas despiadadas. Pero esta vez tanto la intensidad de las protestas como el número de participantes han sido inéditos, al igual que la brutalidad de la represión. Esa ira y ese odio reprimidos volverán a estallar en algún momento.</p><p><strong>¿Está la sociedad iraní desafiando al poder establecido con una fuerza y una magnitud desconocidas?</strong></p><p>Si el mundo apoya a los iraníes, y los iraníes están preparados para ello, sí.</p><p><strong>¿Lo que está ocurriendo en Irán son crímenes contra la humanidad?</strong></p><p>Sí. Matar de esta manera a civiles desarmados que solo gritan por la libertad es, sin duda, un crimen contra la humanidad.</p><p><strong>¿Qué debe o puede hacer Occidente en este momento de protesta y represión tan brutal?</strong></p><p>Estar del lado del pueblo, no limitarse a expresar rechazo de forma pública mientras en privado se acomoda y coopera con el régimen.</p><p><strong>En Irán, ¿la realidad supera a la ficción?</strong></p><p>En mi opinión, completamente.</p><p><strong>¿Qué puede aportar la ficción de las novelas a una realidad tan salvaje como la que viven las mujeres y quienes se oponen al régimen en Irán?</strong></p><p>Puede estar seguro de que ya se han escrito y se escribirán muchas novelas sobre estas realidades.</p><p><strong>¿Puede la revolución encontrar otra vía para su lucha a través de la literatura?</strong></p><p>Para los iraníes, la literatura —y especialmente la poesía— es una de las formas más importantes de comunicación, de expresión emocional y de lucha. A través de ella se animan unos a otros, se dan la mano y alzan la voz. Este camino siempre ha existido y sigue estando vivo.</p><p><strong>¿Cómo se siente al ser prohibida en Irán y, al mismo tiempo, un éxito internacional? </strong></p><p>Mis dos primeros libros —los mismos que se han traducido— fueron prohibidos varias veces, pero tras denuncias y procesos muy largos finalmente lograron publicarse. Sin embargo, mi libro, <em>Los que se van y los que se quedan</em>, lleva 17 años esperando en el Ministerio de Cultura y todavía no ha recibido autorización para publicarse. Aunque ha sido traducido a varios idiomas, incluido el español, la gente en Irán no lo ha visto ni lo ha leído.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 05:01:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Parinoush Saniee: "Mujeres y hombres iraníes han comenzado a avanzar juntos, todo cambiará pronto"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Luciana Peker: "España está sufriendo ya consecuencias de la violencia como si gobernara la ultraderecha"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/luciana-peker-espana-sufriendo-consecuencias-violencia-si-gobernara-ultraderecha_1_2144602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a0c9b069-9fd1-4ffd-9929-bf86ae220e1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luciana Peker: "España está sufriendo ya consecuencias de la violencia como si gobernara la ultraderecha""></p><p>“Lo único más poderoso que el odio es el amor”. No es baladí que este sea el mensaje más potente de la comentada actuación de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/bad-bunny-convierte-descanso-super-bowl-oda-orgullo-latino_1_2142318.html"  >Bad Bunny en la Super Bowl</a>, pues el auge de las políticas de ultraderecha, con Trump al frente, está propagando una auténtica <strong>internacional del odio</strong> que atenta contra los derechos humanos. <em>La odiocracia</em>, tal y como la llama <a href="https://x.com/lucianapeker" target="_blank" >Luciana Peker</a> —periodista y activista argentina exiliada en España— en el nuevo ensayo recién editado por <a href="https://www.librosdelko.com/" target="_blank" >Libros del K.O.</a> en el que trata de entender cómo se construye todo este sistema en el que<strong> el amor no encuentra su espacio</strong>. Ella misma nos lo explica.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La odiocracia</strong></em><strong>?</strong></p><p>El libro no es un objeto solitario, es un fuego alrededor del que giran cosas, un lugar de encuentro, de conversación. Además, frente lo que significan las redes sociales, en manos de Mark Zuckerberg y de los otros 'tecnoligarcas' de los que habla <em>La odiocracia</em>, el libro es un lugar de resistencia y de re-existencia, de poder volver a leer y a pensar el mundo en el que vivimos sin que nos impongan qué escuchar, qué pensar, qué leer. También desde una concepción que salga del escroleo reflexivo, ese en el que pienso algo, me indigno, pasa otra cosa y me olvido. Por eso, el libro permite pensar el mundo de una manera más global, no en el sentido de la globalización, sino de entender que las cosas que están pasando hoy no pasan solo en un lugar o nos pasan solo a nosotros, sino que se están ejerciendo sobre una hegemonía global.</p><p><strong>Habla de Musk, Trump, Miley, Abascal, Ayuso, Orbán. ¿Ellos son la odiocracia mundial? ¿Son los supervillanos que se han hecho con el poder?</strong></p><p>Exactamente, sí. Son los supervillanos que se han hecho con el poder. En la Super Bowl vimos esa frase tan fuerte de Bad Bunny de que el amor gana al odio, pero justamente estamos en un momento en el que no se trata de 'hablemos de amor y no de odio', sino que hay que hablar de ese odio, hay que entender qué significa, hay que ver cómo se construye ese sistema de odio que constituye hoy una odiocracia, y hay que ver también cómo se le da batalla. Además, con el caso de Jeffrey Epstein termina de quedar claro que este es un mundo donde los hombres eran los que tenían el poder sobre el amor y el sexo, por lo que las mujeres fuimos a interpelar eso, y vino un odio muy fuerte hacia los feminismos. Hoy lo que se implanta desde lo político, desde lo económico, desde lo amoroso y desde lo sexual es una legitimación del odio.</p><p><strong>"Lo peor no es lo que pasa o deje de pasar, sino que pasa como si no pasara nada", avisa. Al mismo tiempo, cada vez se publican más libros tratando de explicar este momento histórico.</strong></p><p>Por un lado, hay muchos libros, pero por el otro no se presta la suficiente atención. Una atención que sea activa, no solo reflexiva, porque esta no es una fase más. Por ejemplo, no creo que el Gobierno de Trump sea un Gobierno como otros de Estados Unidos que hayan intervenido en América Latina. No, es un Gobierno que intenta volver a una fase del imperialismo de una dominación absoluta sobre América Latina, que interviene e interfiere en las democracias europeas como nunca Europa se había dejado interferir. Elon Musk interfiere directamente en los procesos electorales de Alemania, del Reino Unido y de España. No estamos ante una fase más, estamos ante una fase definitiva frente a la cual hay que actuar. En este punto, es importante que se puedan escuchar las voces del sur porque España escucha la música, come la comida o aprovecha el poder económico de los migrantes, pero no escucha las voces de América Latina. Ni con curiosidad, ni con atención, ni con respeto. Y esas son las voces de América Latina que por condiciones económicas sufrimos mucho más las consecuencias que Europa en carne propia y en la vida diaria. No se puede desaprovechar la potencialidad de poder reflexionar y de entender qué pasó ya en otros países. Y, en este caso, esa voz viene desde una mujer feminista, porque creo que ahí se está produciendo una vuelta de la monopolización masculina de la palabra en el pensamiento y en la escritura, que si se consagra como solo un pensamiento masculino, finalmente hace el juego al 'espadeo' fálico que propone la ultraderecha. </p><p><strong>La motosierra nos parecía una excentricidad sin más, pero se ha convertido en un símbolo muy potente para la ultraderecha. ¿Por qué?</strong></p><p>En España cuesta, pero Ayuso fue a pasar fin de año a Punta del Este (Uruguay), fue a visitar a Milei a la Casa Rosada y se sentó en la mesa con una motosierra. Ella difundió la foto cortada y él la difundió entera, pero la Comunidad de Madrid está gobernada por alguien que también ostenta la motosierra. Que en España no se vea lo que hoy ya está pasando frente a los ojos de todos, que es la amenaza de la motosierra, muestra también hasta qué punto la ultraderecha está conectada con el sur y con Argentina, mientras la izquierda y los sectores democráticos españoles no están viendo el nivel de amenaza que tienen ya sobre la mesa y no están conectando con los sectores del sur como si lo hace la derecha. Esa motosierra era en principio una metáfora del ajuste económico, pero después es una amenaza, pues no olvidemos que la inspiración viene de una película de terror, <em>La matanza de Texas</em>, y es el gran gesto en el caso de un feminicida real. La motosierra está puesta ahí como un símbolo fálico de una extensión peniana, pero no de hombres que transmiten virilidad, pues la verdad es que a mí ninguno de los que se ponen la motosierra de penes me parece que sea muy viril, sino que frente a la impotencia de la masculinidad de hoy, la extensión peniana es una sobreactuación de una prepotencia que necesitan hacer justamente por la pérdida de su propia virilidad.</p><p><strong>¿Ese libro puede servir de aviso para España?</strong></p><p>Este libro es esencial para España, porque está a tiempo de evitarse el avance de la ultraderecha. Para mí, no es sólo importante lo político y electoral, pero en lo político y electoral en principio hay que entender que los sistemas electorales son un bingo. Si Argentina hubiera tenido el sistema electoral de España no estaría gobernando Milei, y si España hubiera tenido el sistema electoral de Argentina estarían gobernando el PP y Vox. España se enfrenta a la posibilidad del gobierno total, porque hoy ya gobiernan en gran parte del país y además ejercen modos de violencia, por lo cual está Cristina Fallarás amenazada en la lista de Vox, igual que Sara Santaolalla y otros periodistas y comediantes que se están yendo de la televisión o de las redes... hoy España está sufriendo ya consecuencias de la violencia como si gobernara la ultraderecha.</p><p><strong>¿Cómo de importante es lo que pase en España como país europeo y puente con América Latina? ¿Es esencial la unidad de los demócratas?</strong></p><p>España es claramente esencial por sus posiciones en Europa y por su puente con América Latina. En el libro cito una entrevista con el presidente de la Fundación Heritage, Kevin Roberts, que dice que España hoy es esencial para la extrema derecha en Occidente. Es una ficha de ajedrez que quieren, y por eso es tan importante que España hoy atienda y escuche, porque están a tiempo, y están a tiempo no solo de hacer frentes electorales. Por supuesto que creo que si España mira el laboratorio de la extrema derecha que es Argentina, tiene que haber unidad política y partidaria, pero también mayor unidad en lo social para entender el nivel de la adversidad a la que nos enfrentamos y las consecuencias que eso tiene.</p><p><strong>¿Es importante que España confronte directamente, por ejemplo con Pedro Sánchez defendiendo la regularización de inmigrantes ante Elon Musk?</strong></p><p>España se pone a la vanguardia con esta medida ejemplar, que es una medida de prevención frente a lo que está pasando con el ICE y Donald Trump. Al mismo tiempo, creo que no se le está dando la envergadura que tiene al ataque de Musk a Irene Montero y Pedro Sánchez, pues él ya intervino directamente en las elecciones alemanas e intervino en el Reino Unido, y no sólo en lo electoral, sino en que haya un brote racista que llegó a incendiar hospedajes de migrantes y refugiados. La interferencia sobre la política española es muy grave, y por algo lo hace con dos referentes de dos partidos distintos, y pasa como si solo fuera una discusión de Twitter. Frente a eso, las medidas que anuncia Pedro Sánchez están incluso siendo analizadas de vuelta con lupa, aunque para mí lo que propone <em>La odiocracia</em> es dejar de mirar todo con lupa y empezar a subir a la montaña para mirarlo desde una vista panorámica. Eso sí, vos no vas a derrotar a Elon Musk porque restrinjas las redes sociales para adolescentes, pero vos tenés que ejercer autoridad frente al autoritarismo. Si no hay autoridad y si no hay medidas, el autoritarismo termina con la democracia. Por eso está bien implementar medidas, y es incluso preferible equivocarse haciendo que quedarse frenado hasta que terminen de quitarnos la libertad, los derechos y la dignidad. </p><p><strong>Y, sin embargo, el coste político de todo ese odio que es lanza es cero, aunque va contra los derechos humanos. </strong></p><p>Ese es el punto donde el odio se convierte en sistemático, en donde les funciona, les da votos, les da <em>rating</em>, les viraliza. Hoy el odio funciona en términos del mercado comunicacional, y ese odio que funciona se convierte en una posibilidad tangible que además se expresa y se transmite en la calle, en las escuelas, en los institutos, en las universidades. Ese odio hoy es lo que hay que parar, porque es algo que está canalizando en la sociedad. En esa disputa entre amor y odio es muy importante decir que las mujeres sufrimos violencia porque no podíamos acceder al amor y al sexo como queríamos, y una vez que lo interpelamos, viene este odio. Pero al odio no se lo combate solamente con amor hoy, porque nosotras somos las que quisimos poner nuevas reglas sobre el amor, se lo combate con mucha decisión y dimensionando lo que significa esta estrategia del odio, que no es solo votos, porque si fuera solo votos, tendría otro alcance. Hoy permea toda la sociedad.</p><p><strong>¿El siglo XXI será feminista o no será?</strong></p><p>La extrema derecha sabe perfectamente que el único movimiento capaz de confrontarlo fue el feminismo. Lo digo en pasado, porque obviamente los ataques de la extrema derecha han mermado, digamos, la capacidad transnacional del feminismo de hacerle frente. Pero hay que aunar indudablemente con los movimientos sociales, y es importante también que los varones salgan de la complicidad con el machismo, porque ahí es donde hacen alianza con la extrema derecha, y porque la alianza con los feminismos y con las construcciones populares y de movimientos sociales que generan raíces a partir del feminismo es la única alianza. Eso sí, el 'no será' es una frase temeraria. Por eso la motosierra, porque ellos juegan con el miedo. Musk vienen de atacar a Pedro Sánchez, y luego sale con esto de que a Marte se tarda seis meses en llegar, pero que la luna sí está cerca y que la humanidad ya no tiene más salida. Cuando dice eso, más allá de las bases científicas o no, lo que está diciendo es que acá no queda nada, y yo creo que los feminismos sí decimos que acá queda. Esa cosa de destrucción es el sálvese quien pueda, y ellos juegan con la idea de destrucción: Nos vamos a ir y que esto se destruya. Y en esa destrucción está el 'matémonos entre todos', cuando los feminismos proponemos otra cosa. Por eso proponíamos antes la idea de amor. Salvemos esto. Después, si pueden ir a Marte o a la Luna, no sé, vayan, veremos. Pero ahora sí nos podemos salvar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 19:46:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luciana Peker: "España está sufriendo ya consecuencias de la violencia como si gobernara la ultraderecha"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Adriana Hest pone a la ultraderecha contra la pared de la verdad: "El fascismo se basa siempre en mentiras"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/adriana-hest-pone-ultraderecha-pared-fascismo-basa-mentiras_1_2143296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/27913a44-1fb5-4643-b9c3-f95dc4a4319e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adriana Hest pone a la ultraderecha contra la pared de la verdad: "El fascismo se basa siempre en mentiras""></p><p>'Con Franco se vivía mejor', 'los inmigrantes viven de paguitas y reciben más ayudas que la gente de aquí', 'el Estado no sirve para nada', 'las elecciones están manipuladas', 'el cambio climático no existe' o 'la mayoría de las denuncias de violencia de género son falsas'. Estos son solo algunos de los cincuenta bulos más repetidos del discurso de la extrema derecha que la politóloga y jurista <a href="https://www.instagram.com/adriana_hest/?hl=es" target="_blank" >Adriana Hest</a> (Madrid, 2000) se ha propuesto desmontar con datos en <em>La ultraderecha contra la verdad</em> (<a href="https://www.penguinlibros.com/es/991317-grou?srsltid=AfmBOoqdTbfgumgJ3oUeLC3qZndCjK3QuwCA2DOeop1zrpeCoS36RSRY" target="_blank" >Grou</a>, 2026), un nuevo libro donde explica negro sobre blanco lo que ya hace a través de las redes sociales, donde acumula cerca de 300.000 seguidores solo en Instagram y TikTok.</p><p><strong>¿Por qué escribir un libro como </strong><em><strong>La ultraderecha contra la verdad</strong></em><strong>?</strong></p><p>Porque en redes sociales veo que la gente que está en contra de mis argumentos utiliza muchísimos bulos, así que subo más vídeos intentando desmontar todos esos argumentos basados en falacias. Y de ahí a este libro. </p><p><strong>¿El mayor enemigo del fascismo es la verdad?</strong></p><p>Es así. En la actualidad hay una narrativa completamente falsa que está dominando el debate. Y eso es lo que más me preocupa, porque consensos que antes teníamos súper claros de repente los estamos debatiendo bajo falacias. Y me preocupa muchísimo porque además ahora con el tema de la inteligencia artificial el problema se ha agravado todavía más y nos está costando mucho desmentir todas estas falacias que sostienen al fascismo, que al final siempre se basa en mentiras, en negar la ciencia, en el irracionalismo. Todos esos son síntomas de fascismo y por eso tenemos que combatirlo con la verdad. Y para ello, lo bueno es que se supone que tenemos de nuestra parte cierta objetividad.</p><p><strong>¿El fascismo odia la ciencia y el conocimiento porque ahí está la verdad más pura? ¿Por eso lo niega y ridiculiza?</strong></p><p>Y eso es bastante desesperante, la verdad. Lo vimos en la pandemia, con Trump diciendo que había que inyectarse lejía. O incluso ahora con todas las borrascas que hemos vivido en España y la gente diciendo que por eso el cambio climático no existe, cuando nunca han escuchado realmente a los científicos.</p><p><strong>Es muy significativo ese empeño constante en señalarles como los enemigos a batir. ¿Son los científicos los peores villanos para el fascismo?</strong></p><p>Es horrible porque además hemos visto campañas de odio y de acoso contra científicos, que es una barbaridad. Que nos señalen a los que estamos en las redes sociales no es normal, pero tiene su sentido. Pero señalar a científicos y dedicarse a acosarles es horrible.</p><p><strong>Y en redes sociales acosan a periodistas y comunicadores, pero si pueden ser mujeres, para ellos mucho mejor, pues así pueden mostrar su machismo y atacar a ese feminismo que es también otro de sus grandes némesis.</strong></p><p>Todo el odio que hay hacia el feminismo al final se sustenta en mentiras, que también es una reacción a esa ola de feminismo que vivimos, cuando las mujeres salieron a la calle, plantaron cara y empezaron a hablar de conductas machistas, algo que ha molestado muchísimo. Esto es una reacción a que nos dimos cuenta de que había que cambiar muchas cosas que sobrepasaban el marco de la ley, conductas individuales que suponen un prejuicio para muchos hombres. Y al final se basa en mentiras porque sustentarlo en verdades es muy difícil.</p><p><strong>¿Por qué cala tanto este discurso de odio?</strong></p><p>Para mucha gente yo creo que ha sido maravilloso que de repente se normalice la homofobia o el machismo y poder decir abiertamente que lo son, aunque sea con buenas palabras. También creo que estamos viviendo una crisis muy diferente a todas las anteriores, con la vivienda, con el mercado laboral, en la que vemos que las economías crecen pero no se reparten las ganancias, y ese es el caldo de cultivo perfecto para sembrar un poco de odio entre las personas, buscar un responsable, como puede ser la inmigración, y responsabilizarle de todo lo que nos pasa. Es un discurso muy fácil en el que es sencillo instalar el odio porque la política no está sabiendo responder a todos estos problemas que tiene la población, que al final radican en el sistema económico, que es muy difícil de cambiar. Ante eso, personas a las que les causaba ya de antes incomodidad el feminismo o el colectivo LGTB, se plantean que si hay alguien el Congreso diciendo esas cosas también las pueden decir ellas. </p><p><strong>"Los avances en materia de derechos humanos nunca son una amenaza", defiende. Pero esa es justo la amenaza para el fascismo.</strong></p><p>Me parece realmente horrible la necesidad de tener que escribir este libro, y que el debate que estemos teniendo en la actualidad sea sobre los derechos humanos. Debates tan básicos como que la igualdad nos beneficia o que no hay que invadir países en nombre de la democracia para quitar derechos. Son todos debates de una gran bajeza moral, y creo que hay que combatirlos porque se han normalizado muchísimo.</p><p><strong>Ahí tenemos a Bad Bunny defendiendo que "solo el amor es más fuerte que el odio" y miles de ultras de extrema derecha atacándole por cantar en español en la Super Bowl. Es una frase muy bonita, pero si gana la mentira a la verdad, ¿puede ganar el odio al amor?</strong></p><p>Es lo que está pasando en la actualidad. Lo que ha hecho <a href="https://www.infolibre.es/cultura/bad-bunny-convierte-descanso-super-bowl-oda-orgullo-latino_1_2142318.html"  >Bad Bunny</a> me parece increíble, y he visto críticos de todos los lados. Para la izquierda no es suficientemente de izquierda, para la derecha es una absoluta locura y una falta de respeto que cante en español, a pesar de que hay tantísima gente que habla español en Estados Unidos en realidad. Estos son actos que dan siempre un poco la <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/david-ucles-creo-arte-crear-esperanza-necesaria-tiempos-oscuros_1_2140594.html"  >esperanza</a>, que es lo que nos falta, la movilización, incluso el amor. Desde la otra derecha utilizan muchísimo los sentimientos y creo que nosotros también tenemos que movilizarlos para combatir esto de alguna manera, porque por ahora yo siento que estamos perdiendo en todos los sentidos esta batalla cultural o como lo queramos llamar. Este tipo de actos sirven para movilizarnos, y sí que podemos hablar del amor frente al odio, porque la ultraderecha para mí se resume en odio. Algo que se ve en el aumento de los delitos de odio, incluso de terrorismo de ultraderecha.</p><p><strong>También habla de los bulos sobre los inmigrantes que ellos dicen que colapsan la sanidad, reciben paguitas, quitan el trabajo a los españoles...</strong></p><p>En resumen, todos los problemas que tenemos son culpa de la inmigración: A mí no me paga suficiente mi jefe porque mi vecino es migrante. Es terrible porque además está generando un odio que se ve a través de las redes sociales y me preocupa muchísimo cómo se está deshumanizando no sólo a los migrantes, sino a cualquier persona racializada. En vez de hablar de los problemas que tienen estas personas en la sociedad, les estamos oprimiendo más porque gana el discurso de que hay alguien que está peor que yo. También entra aquí un poco el tema de la meritocracia, de sentir que hay alguien más pobre que nosotros y que no estamos tan mal, y es muy fácil generar odio hacia un colectivo que ya es vulnerable de por sí, sobre el que existen diferencias. En tiempos de crisis, como vimos en los años 30, es muy fácil movilizar el odio hacia un colectivo y plantear que si le erradicamos nosotros vamos a estar muchísimo mejor y se van a solucionar todos los problemas. </p><p><strong>En el libro desmiente con datos medio centenar de argumentos políticos falsos para vencer al odio. Por ejemplo, eso de que con Franco se vivía mejor que supuestamente se ha instalado tanto entre los jóvenes.</strong></p><p>Esto es tan fácil de desmontar. Con el franquismo tenemos un problema muy grave que se ve muchísimo en la gente joven, que no es consciente de lo que fue. Por supuesto que hay un interés en reescribir la Historia. Además, el fascismo siempre se basa en intentar volver a un tiempo supuestamente mejor en el pasado, que en realidad nunca existió. Es igual que Trump, que siempre dice que quiere volver a la época dorada, pero no sabemos muy bien a qué época se refiere. Y aquí, entre líneas, igual no dicen 'queremos volver al franquismo', pero está claro de lo que hablan muchas veces y lo hacen otra vez a través de falacias o de convertir al franquismo en algo que no fue. Pienso en los típicos bulos de la seguridad social, en que se podía acceder a una vivienda... al final cambia el foco y en vez de estar aquí demandando cambios en el sistema que tenemos de vivienda para considerarla como un derecho, lo que estamos debatiendo es que con el franquismo se vivía mejor y teníamos vivienda, por lo que tendríamos que volver a un autoritarismo y es legítimo pensar como pensaban los líderes franquistas. Pero todo lo que vemos son, de nuevo, falacias.</p><p><strong>Y así de paso borramos la conciencia y la identidad de clase.</strong></p><p>Claro, vamos a por el que está más abajo en vez de ir a por el que está arriba, que es donde radica el problema, en la desigualdad. </p><p><strong>¿Los asesinatos de ciudadanos en las calles de Minneapolis son el extremo del uso de la mentira del fascismo ante nuestros propios ojos?</strong></p><p>Además incluso les llamaban terroristas, te cuentan una versión completamente diferente, aunque la realidad esté grabada, y lo peor es que la gente se lo cree. Bueno, entiendo que no se lo creen porque lo ven con sus propios ojos, pero deciden creérselo porque es una versión que sustenta sus argumentos. Por eso, creo que tenemos que conseguir tener la fuerza y llamar al sentido común para tratar de erradicar todo esto y que la verdad coja más fuerza. Es muy difícil porque Trump preside Estados Unidos y luego los dueños de las redes sociales forman parte también del movimiento MAGA. Es un luchar contra todo, de hecho, porque ahora con las redes sociales todo se ha llevado a un punto que nunca habíamos visto antes. Me resulta hasta difícil dar métodos para conseguir que la verdad vuelva a formar parte del debate, pero espero que todas las barbaridades que están pasando sean vistas por la gente y decidamos informarnos y tomar medidas. Y creo que desde los poderes públicos también habrá que hacer algo. </p><p><strong>¿Y los medios de comunicación qué pueden hacer?</strong></p><p>Hay muchísimos medios de comunicación que están haciendo un trabajo increíble, desmontando bulos y contando historias individuales. Lo que pasa es que los bulos corren muy rápido, porque normalmente suelen ser sensacionalistas, van al miedo, o son noticias que resultan increíbles, se repostean mucho, llegan a mucha gente... Y en el trámite desde que sale un bulo hasta que lo desmontas ya ha conseguido instalarse. Es muy difícil combatirlos.</p><p><strong>¿Somos más pero hacemos menos ruido? ¿Tenemos que decir esto más?</strong></p><p>Sí que tenemos que repetirlo mucho, ya no solo personas de izquierda, sino demócratas que están interesadas en que nuestro país vaya bien, exista una igualdad y que no lleguemos a la barbarie que está llegando Estados Unidos. Es cierto que también se junta mucho la desafección política, que hay personas que no votan o no tienen ganas de movilizarse porque la política no está sabiendo responder a los problemas de la gente. Pero tenemos que ir hacia una movilización y, por supuesto, hacia una unión de la izquierda, que no sé muy bien qué está haciendo. Me parece una absoluta barbaridad lo que han hecho en Aragón, muy poco inteligente por su parte, pero ahora al menos parece que hay movimientos y ganas de juntarse, que creo que es lo que hay que hacer. Porque sí que somos más.</p><p><strong>¿Hay que decir que somos más demócratas y que no vivimos en una dictadura?</strong></p><p>Esa es otra falacia, porque dicen que vivimos en una dictadura y acto seguido proceden a decir cincuenta barbaridades incluso en programas de máxima audiencia. Ese es otro argumento que se cae por sí solo. Habría que mirarse un poquito a uno mismo y ver lo que está pasando en Estados Unidos, con ese aumento del autoritarismo, creo que está el riesgo de ir hacia más autoritarismo. No creo que vayamos a ver una dictadura como la vimos el siglo pasado, pero quizás de otra manera sí. Eso hay que decirlo, porque no estamos ahora mismo en ese punto en España, pero podemos estarlo y ya lo vemos en muchos países, como Hungría, que ha visto muy perjudicado su sistema de derechos por determinados partidos políticos. Esa es una realidad. </p><p><strong>¿Qué le gustaría provocar en el lector con este libro?</strong></p><p>Devolver la realidad al debate público es un primer paso. Creo que hemos llegado un poco tarde, aunque yo llevo años hablando de esto y nadie me tomaba en serio. Cuando surgía Vox yo decía que era ultraderecha y la gente se reía de mí comparándolo con Hitler, pero creo que a día de hoy esas personas ya no se ríen viendo lo que está pasando en el mundo. Ahora es cuando nos están empezando a tomar en serio por señalar y decir que esto es extrema derecha y que hay un riesgo real para todos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 05:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Adriana Hest pone a la ultraderecha contra la pared de la verdad: "El fascismo se basa siempre en mentiras"]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Exhumar en guerra']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/exhumar-guerra_1_2142702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/034c04e0-4c08-4d6a-80a2-143f9f806bd8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Exhumar en guerra'"></p><p>Los historiadores Miriam Saqqa Carazo, Oriol Dueñas Iturbe y Queralt Solé Barjau acaban de publicar <em>Exhumar en guerra. La investigación judicial y forense republicana de las muertes en la retaguardia (1936-1939)</em>, un trabajo que "pretende cambiar la perspectiva histórica desde la que abordar las exhumaciones de las fosas comunes en España, centrando la atención en aquellas que tuvieron lugar durante la guerra". </p><p>El libro está llegando estos días a las librerías a través de la editorial <a href="https://www.catarata.org/"  >Catarata</a>, pero <strong>infoLibre </strong>ofrece a sus lectores un fragmento de la introducción.</p><p>_______________________________________________________</p><p>“Contar muertos”, así se referían de forma peyorativa a la labor de los historiadores pioneros que en los años ochenta empezaron las investigaciones para saber quiénes habían sido las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Estos inicialmente se focalizaron en conocer las identidades de aquellos muertos a los que el franquismo había pretendido borrar de la historia. Las fuerzas sublevadas —integradas por el ejército, milicias fascistas y monárquicas, eclesiásticos militarizados y civiles armados— condujeron al régimen a la victoria, ejerciendo una violencia extrema que provocó numerosas muertes y desapariciones. </p><p>Pero, a diferencia de lo que había hecho el régimen, estos historiadores también expusieron la violencia vivida en la retaguardia republicana y las muertes provocadas a pesar de que estas víctimas, aquellos denominados mártires y caídos, sí habían sido reconocidas, homenajeadas y recordadas continuamente durante la dictadura. Guiados por la voluntad de mantener la objetividad científica, que no neutralidad, sumaron a sus investigaciones y análisis las muertes y los nombres de las víctimas de la retaguardia de la República.</p><p>Estas investigaciones se llevaron a cabo en medio de grandes dificultades. Sin acceso a los archivos militares ni a los municipales, los investigadores lograron obtener permisos —en ocasiones incluso judiciales— para consultar los registros civiles y los de los cementerios. También pudieron acceder, ya en los años ochenta, a la Causa General (CG) y recurrir a la memoria oral como fuente complementaria. Todo ello se realizó sin el apoyo de los recursos técnicos e informáticos de los que se dispone en la actualidad. </p><p>El punto culminante de todas las investigaciones que fueron publicándose a lo largo de los años ochenta y noventa fue la aparición del libro coordinado por Santos Juliá, Víctimas de la guerra civil, en 1999. En él, los autores exponían los sucesos que habían provocado un alto índice de muertes en el frente y en ambas retaguardias, analizando los distintos modus operandi que se habían dado en la zona rebelde y en la zona republicana. Daban asimismo unas “cifras de la represión” sin cerrar, en función de las provincias que habían podido ser estudiadas y advertían de que “los datos tradicionales son casi siempre corregidos al alza, en cuanto a la represión franquista, y corregidos a la baja, en cuanto a la represión republicana”.</p><p>Unas conclusiones que se corroboraron en otro punto culminante respecto el análisis de la represión durante la guerra, cuando se publicó en 2010 el libro <em>Violencia roja y azul,</em>  coordinado por Francisco Espinosa Maestre. En él se ponía de manifiesto que se habían continuado contando muertos a nivel local, regional y provincial y, junto con Víctimas de la guerra civil, quedaba claro que había una demanda social por conocer las identidades y las cifras de las muertes violentas de la guerra y la dictadura. </p><p>En 2010, a partir de la investigación histórica, se podía establecer que las víctimas de la violencia en la retaguardia republicana habían sido 49.272, y durante la represión franquista, aun sin haberse estudiado de forma completa todas las comunidades autónomas, llegaba a 130.199 muertos. Y a estas cifras se podían sumar, por primera vez, los resultados de las exhumaciones llevadas a cabo desde el año 2000: 207 fosas abiertas de las que se habían encontrado 4.956 restos. Se constataban las posibilidades que aportaban las nuevas fuentes: aunque la fuente oral se iba perdiendo progresivamente, era posible acceder, entre otros materiales, a los consejos de guerra franquistas y a la documentación municipal, entonces mejor catalogada y con un relevo generacional que facilitaba su consulta. </p><p>Además, había aparecido una fuente histórica nueva: la aportada por los resultados de las exhumaciones de las fosas comunes que se habían empezado a abrir por todo el Estado a partir del año 2000. La documentación histórica al respecto era casi inexistente, pero los restos óseos y las fosas en sí mismas eran y son una nueva y gran fuente de información histórica. La cifra de víctimas de la represión republicana no se veía alterada por las exhumaciones; en cambio, la correspondiente a la represión franquista comenzaba a superar las 135.000 víctimas.</p><p>Las fosas comunes de la Guerra Civil son una prueba material de la violencia que transita el espacio, pero también el tiempo. Sus diferentes fases cronológicas deben ser entendidas y analizadas de manera individual. En 2014, el antropólogo Francisco Ferrándiz evidenciaba la existencia de diferentes ciclos de exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil (Ferrándiz, 2014: 148-203). La premisa de partida es que cada uno de los ciclos de exhumaciones corresponden a diferentes encuadres necropolíticos (Ferrándiz y Robben, 2015: 1-40). Cada una de estas fases de desenterramientos ha de ser entendida en su contexto histórico y con sus particularidades técnicas, políticas y sociales, teniendo muy presentes las víctimas que son recuperadas y los relatos memoriales que acompañan cada caso. El estudio de las fosas y el hecho de tener presente las distintas fases del periodo las convierte en aportaciones fundamentales para el conocimiento histórico de la guerra y la posguerra, cuya resonancia alcanza nuestros días. </p><p>Esta obra pretende cambiar la perspectiva histórica desde la que abordar las exhumaciones de las fosas comunes en España, centrando la atención en aquellas que tuvieron lugar durante la guerra. Debido a ello, este libro se proyecta como una contribución única que permite revelar uno de los cuatro principales ciclos de exhumaciones (Ferrándiz, 2014: 148-203; Ferrándiz y Robben, 2015: 20) en la historia contemporánea de España. Múltiples investigaciones en las últimas décadas han ido mostrando la realidad de esos diferentes ciclos y sus características particulares. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[7d9863a4-45c4-4aa1-9774-5cd39b41b252]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 05:00:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miriam Saqqa Carazo, Oriol Dueñas Iturbe, Queralt Solé Barjau]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Exhumar en guerra']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Prepublicación,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Criptoprofetas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/criptoprofetas_1_2140387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5fa6d7a9-382b-4884-87ab-72678f1ed542_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Criptoprofetas'"></p><p>Musk, Zuckerberg, Durov.... todos fueron pioneros, admirados y celebrados por sus invenciones. Ahora, todos ellos parece que no están satisfechos con lo que han conseguido. Quieren más. Es una sucesión de imágenes: Zuckerberg aparece con un cambio de aspecto generalizado, con ropa juvenil, collares y unos rizos naturales; Bezos cierra Viena por completo para celebrar su boda multitudinaria; Musk se presenta en un mitin del partido republicano haciendo un saludo que se parece (mucho) al mismo que hacían los nazis. Todos ellos presencian juntos la investidura de Donald Trump en un lugar privilegiado. Desde hace ya un tiempo, son <strong>los grandes magnates de la tecnología los que deciden —</strong>en gran parte— sobre el futuro de naciones tan importantes como Estados Unidos. La tecnología lo puede todo. Sus dueños creen que ellos también. </p><p><strong>Paula C. Chang</strong>, investigadora de Filosofía por la Universidad Complutense, y <strong>Andrea G.Galarreta</strong>, doctorada en Filosofía por la misma institución, escriben a cuatro manos <em>Criptoprofetas: Hipermasculinidad y nueva derecha, </em>un ensayo que destripa este fenómeno. Se sumergen en la arquitectura ideológica y afectiva que rodea a una masculinidad nueva. Aquella que reniega de todo tipo de afecto, vulnerabilidad o pacto social, y que (sobre todo) mira con buenos ojos a la extrema derecha. </p><p>En <strong>infoLibre</strong> adelantamos la introducción de este ensayo que saldrá a la venta el 11 de febrero.</p><p>_______________________________________________________</p><p>El mundo cambió mucho antes de que nos diéramos cuenta. No se trata de un discurso anecdótico ni de casos aislados, sino un susurro amplificado, una avalancha de conversaciones que se diseminan en foros, pódcast y canales privados. Un ejército de hombres — muchos jóvenes, precarizados y convencidos de que algún día dejarán de serlo— empezó a surgir en los márgenes de la política y la teoría social. </p><p>Autoproclamados como incorrectos e incómodos, los «criptoprofetas» se convirtieron en símbolo y síntoma de algo más grande, algo que estaba gestándose en la oscuridad de los algoritmos de internet y en las sombras de los mercados globales. Era el retorno de un viejo espectro y el renacimiento de una patología que muchos pensaban superada; pero, en la fabricación de valores culturales en la fase actual de la era postfordista, el culto a los caudillos no parece una realidad tan alejada ni remota.  </p><p>Se trata de un fenómeno que combina el desdén por las instituciones tradicionales con una fe casi mística en el poder de la tecnología para derribar todo lo que se interponga en su camino hacia la restauración de un orden anterior a la crisis de la masculinidad, incluida la restauración de su lugar en el mundo. Mientras algunos observaban el fenómeno como simple síntoma del disenso social, sectores políticamente movilizados mirábamos con desconfianza esa retórica del señalamiento: una masculinidad rígida, un deseo de demolición de lo establecido y una profecía de ruptura absoluta con el consenso social y sus formas organizativas. </p><p>Los criptos se convirtieron en la imagen de un nuevo tipo de sujeto político y económico, un nodo donde convergen la especulación financiera, el individualismo exacerbado y una masculinidad inquieta y ansiosa de validación. Hágase justicia aunque caiga el cielo; una aproximación teórica a la creciente reactividad social era imperativa. Estamos ante el auge de una ultraderecha renovada, impulsada tanto por la tecnología como por un desencanto radical con las instituciones y un progresismo social que cuestiona sus privilegios existenciales: la actualidad donde se hace más patente que nunca que la separación entre persona y avatar no existe, ahí donde la violencia se moviliza a partir de ese no-lugar común que son los foros. </p><p>El fenómeno de los criptoprofetas, en apariencia complejo y fragmentario, se mueve bajo principios que parecen claros para sus adeptos, pero indescifrables para el resto. Una aproximación a ellos supone también una redefinición del poder en sus múltiples formas de expresión. Lo que encontrarás en las próximas páginas no es una solución definitiva al problema que plantea este resurgimiento, sino una serie de claves para comprenderlo en toda su transversalidad. El objetivo de nuestro texto es esbozar de qué modo se configuran las políticas de la reactividad en los nuevos entornos virtuales, una aproximación a través de la convergencia entre el ensayo y la etnografía; un pretexto para reivindicar la filosofía como una herramienta viva, orgánica y con una vehemente orientación práctica, encomendada a entender todo fenómeno que nos rodea e interpela. </p><p>Por lo expuesto, el texto que tienes entre manos se forja apostando por el análisis criptográfico, ofrece la reflexión teórica y su marco, con la integración interdisciplinar de la visión del devenir mundo de distintos agentes sociales: filósofos, periodistas, activistas, docentes, artistas… Huelga destacar que, dada la complejidad del análisis que comporta nuestro objeto de estudio, la estructura de este libro se presenta como arborescente; una narrativa con distintas ramificaciones para abordar qué son los criptoprofetas, explicar su emergencia como fenómeno vivo de nuestro ecosistema político de actualidad y comprender la arquitectura afectiva de las masculinidades de la nueva derecha. En la primera parte abordaremos la taxonomía de las subjetividades y perfiles sociales que articulan este fenómeno de las masculinidades criptoproféticas a la vista de una crisis de la masculinidad que va de la mano de la crisis de Lehman Brothers; una cartografía de los actores que convergen en el nuevo ecosistema virtual, escenario de nuevos modus vivendi y nuevas ansiedades. Aquí exploraremos cómo las nociones de otredad, parásito, deseo y poder se reconfiguran en este espacio, y de qué manera se articulan discursos de masculinidad que hacen del resentimiento y la ruptura su piedra angular. </p><p>La segunda parte de este libro se sumerge en la concreción práctica de estas subjetividades en comunidades explícitamente ultraderechistas, donde lo latente se vuelve manifiesto y las redes de afinidad se consolidan en estructuras políticas basadas en el odio. Aquí, la ultraderecha no solo emerge como mera preferencia ideológica con la que cohabitar, sino como amenaza a la diversidad social, apoyada en las ínfulas de la higienización y el despliegue de violencia simbólica que, paradójicamente, se reviste de una retórica de «libertad» y defensa de la tradición. Este trabajo aspira a ser un esbozo para entender, por un lado, cómo se entrelazan las fuerzas subyacentes del postfordismo en los nuevos ecosistemas políticos que auspician el nacimiento de esta nueva ultraderecha y, por otro, cómo la figura del criptoprofeta es, en el fondo, mucho más que una nueva moda pasajera en tiempos de fascismo pop: es el epítome de una resistencia subterránea a las transformaciones sociales y de género de nuestro tiempo. Son cuatro las manos que escriben este texto. Concebimos esta obra como madres primerizas que, con mucho amor y esfuerzo, han procurado que las diferencias entre los pares de manos se difuminen, se entremezclen. Como la progenie: estos ojos son tuyos y la boca es mía, pero en realidad no son de ninguna de las dos porque son única y exclusivamente de esta nueva vida que es el libro. Con el fin de comprender algunos términos nucleares sobre los que se construye este ensayo adjuntamos a continuación algunas definiciones aclaratorias.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 05:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Paula C. Chang y Andrea G. Galarreta]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Criptoprofetas']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Tecnología digital,Elon Musk,Mark Zuckerberg,Gestión cultural,Industria cultural,Filosofía,Prepublicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David Uclés: "Creo en el poder del arte para generar esa esperanza tan necesaria en tiempos oscuros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/david-ucles-creo-arte-crear-esperanza-necesaria-tiempos-oscuros_1_2140594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0803cb8d-25ae-4c49-823d-42d89a8ace82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Uclés: "Creo en el poder del arte para generar esa esperanza tan necesaria en tiempos oscuros""></p><p>Un apagón total deja <strong>Barcelona sin luz</strong>. Ni artificial, ni solar, solo el leve resplandor del fuego y una claridad tenue que nadie sabe de donde procede. La <strong>oscuridad amenaza</strong> la supervivencia de la propia ciudad. Parece haberlo provocado una joven <strong>Carmen Laforet</strong>, pero nadie sabe nada realmente aparte de que la sensación de <strong>peligro </strong>es evidente. Este es el punto de partida de la nueva novela de <a href="https://www.infolibre.es/autores/david-ucles/"  >David Uclés</a> y, a partir de ahí, se desata la magia de la realidad que habita en la ficción.</p><p>El desconcertante suceso hace que una constelación de <strong>artistas </strong>y <strong>escritores </strong>relacionados con Barcelona en diferentes épocas traten de <strong>averiguar lo sucedido:</strong> Julio Cortázar, Ana María Matute, Freddie Mercury, Ana María Matute, Pau Casals, Nuria Espert, Montserrat Roig, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Simone Weil, Montserrat Caballé, Terenci Moix, Gabriel García Márquez, Cristina Peri Rosi o los hermanos Goytisolo y hasta Magic Johnson.</p><p>"Esta es una novela verdaderamente <strong>coral</strong>", ha remarcado el escritor jiennense este jueves en un encuentro con un reducido grupo de periodistas. "Carmen Laforet hace de hilo conductor, pero se puede leer sin ella, es como un dominó con historias cruzadas", ha aclarado, para acto seguido detallar que esa oscuridad para Barcelona "puede ser el <strong>turismo masivo</strong> y la <strong>gentrificación </strong>que hace que pierda su identidad", llegando incluso a su "<strong>muerte </strong>y <strong>desaparición</strong>". "Puede ser también el <strong>fascismo </strong>como alegoría de esa oscuridad, porque el apagón es en el siglo XX y aparecen personajes que sufrieron el exilio y el franquismo", añade.</p><p>Hablamos, por cierto, de <em><strong>La ciudad de las luces muertas</strong></em> (Destino, 2026), flamante <a href="https://www.infolibre.es/cultura/escritor-david-ucles-gana-82o-premio-nadal-ciudad-luces-muertas_1_2124012.html"  >Premio Nadal</a> y continuación del gran fenómeno editorial de los últimos años, <em><strong>La península de las casas vacías</strong></em> (Siruela, 2024), que ha despachado ya más de <strong>300.000 ejemplares </strong>y sigue vendiéndose a un ritmo ciertamente envidiable. Fiel al estilo que le ha hecho un hueco en las estanterías de tantos lectores, esta cuarta novela de Uclés, en librerías desde este miércoles, arranca como una "<strong>fábula onírica,</strong> una <strong>fantasmagoría </strong>de <strong>realismo mágico</strong>", para ir tornándose poco a poco en una "<strong>distopía</strong>" más propia de la "<strong>ciencia ficción</strong>".</p><p>Un realismo quizás no tan mágico, al fin y al cabo, en estos tiempos oscuros de auge de la <strong>ultraderecha</strong>, discursos de odio, <strong>tecnofeudalismo </strong>y tantas otras amenazas que se nos vienen encima. Ahí es donde necesariamente tienen que aparecer el <strong>arte </strong>y la <strong>cultura </strong>para, a través de mentes preclaras, crear la esperanzan que nos falta. "El <strong>arte </strong>siempre ha sido una <strong>herramienta </strong>par la <strong>catarsis emocional </strong>con el otro. Por eso en mis libros no hay ningún político, todos son <strong>artistas</strong>", ha resaltado el autor.</p><p>Y ha añadido: "Creo en el <strong>poder del arte</strong> para cambiar la conciencia y crear esa <strong>esperanza </strong>tan necesaria en tiempos oscuros. Ahora es muy necesaria la esperanza, porque tenemos todos un poco la sensación de que <strong>vamos cuesta abajo</strong>. A lo mejor no estamos tan abajo como pensamos, pero sí tenemos la sensación de que la <strong>sociedad está decayendo,</strong> y cuanto más repitamos el mantra, más <strong>débiles </strong>vamos a estar. Por eso, llega un momento que tenemos que creérnoslo, mirar a la historia y decirnos: 'Si arrimaron el hombro en situaciones más complicadas antes y pudieron arrojar luz, cómo no vamos a poder hacerlo nosotros ahora'".</p><p>Eso sí, aclara Uclés que esta novela —la <strong>cuarta</strong> ya de su obra literaria también después de <em>El llanto del león</em> (Ediciones Complutense, 2019) y <em>Emilio y Octubre</em> (Dos Bigotes, 2020)— <strong>la empezó en 2021</strong>, en un momento en el que él no tenía "constancia de esta <strong>oscuridad que se cernía sobre nosotros"</strong>. Ni él, ni nadie, ha asegurado, poniendo un ejemplo personal que demuestra lo vertiginoso de la transformación a peor: "Cuando hice mi primera entrevista en 2023 sobre <em>La península de las casas vacías</em> dije que no me extrañaría que ocurriera un <strong>conflicto civil entre nosotros</strong> en algún momento y la <strong>gente se me echó encima</strong>. Dos años más tarde, ese titular está a la orden del día. <strong>¡Cómo ha cambiado la cosa en solo dos años!</strong> Pero muchos sociólogos resaltan que se está <strong>desinflando un poco la moral común</strong>, sobre todo en los países <strong>occidentales</strong>, algo obvio si miramos a <strong>Estados Unidos</strong>".</p><p>Con el <strong>fascismo </strong>como amenaza global, se fija también Uclés en uno de los grandes problemas de Barcelona (ciudad que es la "auténtica protagonista" de la novela) y que no es otro que el<strong> turismo masivo</strong>. "La <strong>turistificación </strong>le extirpa el alma a la ciudad, que se queda vacía y expulsa a los que pueden crear esa alma. Y así es como las ciudades, además, se asfixian porque se llenan de gente y aparecen demasiadas tiendas de <em><strong>souvenirs </strong></em>o <em><strong>airbnbs</strong></em>". Esa perdida de identidad, otorgada en todos los casos por el arte, la cultura, la arquitectura o la gastronomía, es en esta historia en particular la "gran oscuridad para los <strong>barceloneses</strong>".</p><p>En cualquier caso, ha asegurado que "la oscuridad depende del lector" y que, llevado al extremo, "más que el fascismo", puede ser "la propia <strong>condición humana</strong>", que se resume en algo tan simple como que cuando te mueres "<strong>te meten en una caja bajo tierra</strong>". "¿Pero quién ha inventado esto? Parece un cuento. ¿Cómo me van a meter en una caja bajo tierra? Todavía no me hago una idea de eso, esa es la oscuridad", ha admitido con cierta sorna, para en otro momento más solemne defender que<em><strong> </strong></em><em>La ciudad de las luces muertas </em>es, en esencia "un <strong>ejercicio total de memoria literaria</strong>" con "tantísimos artistas que ya no cohabitan con nosotros y que es imposible que retengamos porque el tiempo lo borra todo".</p><p>Los periodistas, siempre tan empeñados en contar el futuro, han preguntado a Uclés por sus próximos pasos a pesar de que esta novela lleva literalmente un día en las librerías. Habrá que esperar, claro, como era previsible, hasta <strong>dentro de unos tres años</strong>, y pasa por una estancia en <a href="https://www.infolibre.es/cultura/praga-proxima-patria-chica_1_2050610.html"  >Praga a partir del próximo otoño</a>, después de hacerse por segunda vez una <strong>ablación cardíaca</strong> para atajar la <strong>arritmia </strong>que padece. "Yo <strong>nunca publicaré</strong> paja", ha afirmado, descartando lanzar por ejemplo "un <strong>libro de relatos</strong> o algo así", algo que si quisiera podría hacer en cualquier momento porque tiene cientos.</p><p>Sí forma parte de sus planes futuros, aunque sin fecha, la <strong>continuación de </strong><em><strong>La península de las casas vacías </strong></em>centrada en la <strong>posguerra</strong>, aunque no ha pensado si hasta la construcción del Valle de los Caídos o hasta 1975. "En cualquier caso, se vería la <strong>muerte de Franco</strong>", ha anticipado, fantaseando de paso con escribir también la historia de la <strong>Transición </strong>en clave de realismo mágico, pero, ya si acaso, si le es posible, cuando tenga cincuenta o sesenta años, tal y como ha apuntado divertido.</p><p>También ha avanzado que le gustaría <strong>escribir en el futuro sobre el sida,</strong> "la <strong>pandemia de los ochenta</strong>". "Como homosexual, desde muy chico estoy muy concienciado con el sida. Me hago las <strong>pruebas </strong>una vez al año desde hace mucho. El '<strong>momento sobre</strong>' de ir a que te den el resultado de la prueba es terrorífico y yo lo vivo una vez al año, sin tener riesgo. Pero es que me paro a pensar lo que <strong>sufrieron </strong>aquellas personas en los ochenta, que morían apartadas en hospitales, algo <strong>horrible</strong>, y me gustaría tener un pequeño homenaje hacia ellas", ha subrayado.</p><p>Por otro lado, tras admitir que no se queja de la exposición mediática y la fama que vive ahora mismo porque "es <strong>mejor que recoger aceitunas</strong>", sí que ha confesado que ha llegado a un punto en el que su "mejor acierto" es<strong> no leer la prensa</strong>. "Lo he conseguido, aunque no sé cómo, porque estaba obsesionado cuando salió <em>La península de las casas vacías</em>. Pero ahora tengo muy presentes las palabras de Delibes: <strong>mi crítica son los lectores</strong>. Cuando yo vaya a una librería o un teatro y no haya gente, me tendré que mirar al espejo como escritor y decirme qué podría hacer mejor. Pero ahora mismo está pasando lo contrario: <strong>los bolos están llenos</strong>".</p><p>Para terminar, ha reconocido, asimismo, que es un "<strong>sueño cumplido</strong>" haber ganado el <strong>Premio Nadal</strong> –un galardón al que se ha presentado en numerosas ocasiones– por compartir palmarés con sus autores favoritos del siglo XX y por la notable presencia <strong>femenina </strong>entre las distinguidas. Sobre el desembarco en el Grupo Planeta que conlleva el Nadal, ha recordado que "antiguamente uno firmaba con una editorial y no podía estar con otras". "Pero yo <strong>sigo con Siruela</strong> igual que trabajo con Dos Bigotes y ahora Destino. Lo cierto es que no podía no presentarme al Nadal. Si no se ha dado cuenta ya, Siruela se dará cuenta de que esto alarga la vida de <em>La península de las casas vacías</em>, que sigue vendiéndose mucho y es el <strong>libro de mi vida</strong>", ha finalizado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 20:08:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[David Uclés: "Creo en el poder del arte para generar esa esperanza tan necesaria en tiempos oscuros"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Martín Pallín presenta 'Visto para sentencia', una mirada crítica sobre la justicia y el Estado de derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/martin-pallin-presenta-visto-sentencia-mirada-critica-justicia-derecho_1_2140296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d2b75d7d-f3b3-4a3a-be72-b02cd8ee7364_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Pallín presenta 'Visto para sentencia', una mirada crítica sobre la justicia y el Estado de derecho"></p><p>La <strong>Fundación Ortega-Marañón </strong>acoge este<strong> lunes 9 de febrero </strong>la presentación de <em>Visto para sentencia</em>, el nuevo libro de <a href="https://www.infolibre.es/autores/jose-antonio-martin-pallin/" target="_blank"><strong>José Antonio Martín Pallín</strong></a>, magistrado emérito del Tribunal Supremo, una de las voces más reconocidas del ámbito jurídico progresista en España y columnista de <strong>infoLibre</strong>. La cita, prevista para las <strong>19.00 horas en la sede de la fundación</strong> (calle Fortuny, 53, Madrid), se plantea como una reflexión pública sobre el estado de la justicia y la salud del Estado de derecho en un momento de fuerte tensión institucional.</p><p>En esta obra, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/visto-sentencia-jueces-e-ideologia-justicia-espanola_1_2138380.html" target="_blank"><em>Visto para sentencia</em></a>, Martín Pallín analiza con mirada crítica el funcionamiento del sistema judicial español, deteniéndose en cuestiones como la<strong> independencia judicial</strong>, el <strong>papel de la judicatura en una democracia avanzada</strong> y las fricciones crecientes entre derecho y política. El libro dialoga de forma directa con debates de plena actualidad, como la instrumentalización política de la justicia, la crisis de confianza en las instituciones o los límites del poder judicial en un contexto de polarización.</p><p>Lejos de un enfoque meramente técnico, el magistrado emérito sitúa su reflexión en el terreno de los derechos fundamentales y de la responsabilidad democrática de los jueces, una línea que ha marcado buena parte de su trayectoria intelectual y pública. El ensayo no se limita al diagnóstico, sino que<strong> plantea la necesidad de repensar los fundamentos del sistema judicial </strong>para reforzar las garantías constitucionales y la calidad democrática.</p><p>En la presentación participarán también <a href="https://www.infolibre.es/autores/cristina-monge/" target="_blank"><strong>Cristina Monge</strong></a>, politóloga, presidenta de +Democracia y columnista de infoLibre, y <strong>José María Pérez </strong><em><strong>Peridis</strong></em>, arquitecto y dibujante, aportando una mirada transversal que conecta justicia, democracia y cultura cívica. La presencia de Monge y del propio Martín Pallín, ambos colaboradores habituales de <strong>infoLibre</strong>, refuerza el vínculo del acto con los debates que desde el<strong> periodismo crítico</strong> vienen señalando los riesgos de deterioro institucional y la necesidad de una regeneración democrática de fondo.</p><p>La presentación se perfila así como<strong> un espacio de debate,</strong> en un contexto marcado por la judicialización de la política y las controversias sobre el papel de los tribunales en decisiones de alto impacto público. Un diálogo necesario para pensar el presente y el futuro de la justicia en España.</p><p>La fundación permite la inscripción al acto <a href="https://forms.office.com/Pages/ResponsePage.aspx?id=ODTpZoGU0U6pt89jQOg0sXab__g0PahHttbRiai4_MVUNVVKTzY3R1cyS1NZODBDVDE1VkFNTVJCSS4u" target="_blank">desde su página web</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 11:24:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Martín Pallín presenta 'Visto para sentencia', una mirada crítica sobre la justicia y el Estado de derecho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vejaciones, maltrato y bebés robados: la "cárcel moral" franquista del Patronato de Protección a la Mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/entraban-delito-juicio-ignominia-patronato-proteccion-mujer-carcel-moral-franquismo_1_2139098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/720db2dd-213e-45ca-adf3-cc11bb87dc63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vejaciones, maltrato y bebés robados: la "cárcel moral" franquista del Patronato de Protección a la Mujer"></p><p>Un <strong>entramado carcelario patriarcal</strong> y <strong>franquista </strong>para salvaguardar la <strong>decencia moral</strong> de la <strong>mujer</strong>. Un artefacto <strong>represivo</strong> (otro más) del <strong>régimen </strong>que se mantuvo operativo desde <strong>1941 </strong>hasta <strong>1985</strong>. Nada menos. El más longevo y, sin embargo, el menos conocido. Hablamos del Patronato de Protección a la Mujer, institución en la que fueron internadas miles de mujeres de todas las edades, procedencias y contextos, <strong>condenadas sin delito</strong> y <strong>encerradas sin juicio</strong> en nombre de la doctrina del <strong>nacionalcatolicismo</strong>, que sirvió como excusa necesaria para legitimar semejante control femenino del brazo ejecutor de la <strong>violencia de género</strong> de la <strong>dictadura</strong>.</p><p>En el cruce de intereses entre <strong>Iglesia </strong>y <strong>Estado</strong>, el Patronato apuntaló su labor sobre los siguientes pilares: trabajo y <strong>oración </strong>para <strong>redimir</strong>, <strong>disciplina </strong>y <strong>castigo </strong>para <strong>adoctrinar</strong>. Bajo un disfraz de <strong>caridad </strong>se ocultó una realidad llena de <strong>abusos</strong>, trabajos forzados, <strong>robo de bebés</strong> y violaciones sistemáticas de los <strong>derechos humanos</strong> perpetradas sobre mujeres que acababan allí por los más variados motivos y de las formas más truculentas: <strong>denuncias de familiares</strong>, profesores, monjas, curas, policías... redadas callejeras... Toda una red social de <strong>vigilancia </strong>en torno a una amenaza nada metafórica: '<strong>Si no te portas bien te mandamos con las monjas'.</strong></p><p>"A lo mejor la gente no había oído hablar del Patronato de Protección a la Mujer como tal, pero esa amenaza velada de 'mandar con las monjas' era algo que sobrevolaba sobre la población femenina", reconoce a <strong>infoLibre </strong>la historiadora Carmen Guillén (Mazarrón, 1988), que ha convertido su tesis doctoral y otra década más de investigación en <em><strong>Redimir y adoctrinar</strong></em> (Crítica, 2026), un libro en el que se adentra en esta "<strong>cárcel moral</strong>" para meter en vereda a las mujeres que "se salían del <strong>canon </strong>que el <strong>franquismo </strong>había establecido" para ellas: "<strong>Sumisas</strong>, abnegadas, decentes, <strong>madres</strong>, <strong>esposas</strong>".</p><p>No podemos olvidar tampoco que la <strong>mujer</strong>, "aparte de ser un objeto represivo, es un <strong>vector de transmisión</strong>" porque, al estar según esta doctrina en el espacio <strong>privado</strong>, al <strong>cuidado de los hijos</strong>, ella misma transmite su propia "posición <strong>secundaria</strong>". "Era importante adoctrinar a la mujer para que creyese que ese era su lugar natural y biológico. En el momento que empieza a cuestionarse eso, surgen esta serie de instituciones para tratar de volver a inocular esa forma de entender la <strong>diferencia de géneros</strong>", remarca. "Se trata de apartar todo lo <strong>disidente </strong>para reconvertirlo en lo que se entiende que tiene que ser esa <strong>buena mujer</strong>, para que siga reproduciendo ese modelo, convencerla de que eso es su lugar en el mundo", indica.</p><p>"El objetivo, más que el eufemismo que ellas utilizaban de redimir y cuidar, para mí es <strong>anestesiar la capacidad crítica</strong> de la población femenina, para que cumplan el mandato de <strong>género </strong>que el <strong>franquismo </strong>ha estipulado para ellas. Aunque el franquismo no inventa nada, recupera una forma de pensar conservadora que estaba empezando a resquebrajarse con la Segunda República", plantea la autora, que aclara que más por cuestiones políticas, el aparato funciona como "forma de represión a la <strong>disidencia sexua</strong>l, por ejemplo las lesbianas; <strong>disidencia moral</strong>, pues no quiere ser madre o quiere ser madre soltera, o es rebelde y quiere salir mucho con hombres; y la <strong>disidencia política</strong>". "Todo lo que no es como tiene que ser una buena mujer puede ir a parar a los centros del Patronato", apostilla.</p><p>Guillen detalla, asimismo, dos perfiles de internas. Por un lado, el de la "<strong>pobre </strong>o <strong>huérfana</strong>" de una familia numerosa que no puede cuidarla y veía ahí una salida para sus hijas. Por otro, el de esas "<strong>rebeldes</strong>, que podían ser denunciadas incluso por las propias familias que habían asimilado tanto ese discurso que estaban avergonzadas de ellas". Unas familias que, gracias al <strong>oscurantismo </strong>impuesto y al <strong>silencio </strong>de las propias internas por miedo a la <strong>estigmatización</strong>, en muchas ocasiones "<strong>ni sabían lo que sucedía dentro</strong>" o directamente no daban veracidad a sus testimonios.</p><p>"No sabían realmente que había <strong>trabajos forzados</strong>, que a veces había también <strong>castigos físicos</strong> en <strong>celdas de aislamiento</strong>, salas de <strong>catarsis con las paredes acolchadas</strong>.. Lo que más sucedía a nivel de castigo era sobre todo <strong>vejaciones </strong>y <strong>humillaciones</strong>, <strong>maltrato </strong>de tipo verbal. Era como una <strong>cárcel </strong>porque al final la estructura arquitectónica de los centros muchas veces era así, con rejas en las ventanas. Todo recordaba a un sistema penitenciario con la salvedad de que <strong>se entraba sin delito, sin juicio</strong> y sin nadie a quien apelar", enumera, recordando algo tan común como asombroso: "Muchas familias pensaban que realmente estaban haciendo algo genuinamente positivo para sus <strong>hijas</strong>".</p><p>"Y como ellas tampoco podían contarles la realidad de lo que sucedía, porque la comunicación estaba <strong>censurada</strong>, no podían transmitir lo que había dentro. Incluso a veces cuando lo transmitían su discurso no era legitimado. Les decían '<strong>¿cómo va a ser eso?</strong> No me lo puedo creer'. La sociedad simplemente sabía que eso estaba ahí, pero no se cuestionaba qué sucedía en los centros. Además, había una especie de <strong>culpabilización </strong>o <strong>justificación </strong>de ese encierro diciendo eso de '<strong>algo habrán hecho</strong>'. Era un ángulo que la sociedad no terminaba de mirar y de cuestionarse, por eso de alguna forma pasó desapercibido", explica.</p><p>Todo esto a pesar de que el país estaba lleno de <strong>conventos</strong>, <strong>reformatorios</strong>, casas, hogares, talleres y "todo lo que tenían las congregaciones religiosas" a disposición del Patronato, una institución pública creada inicialmente a principios de siglo para atajar la prostitución, pero que tras la Guerra Civil se transformó al encontrar un nuevo objetivo. Cuando arranca en su nueva forma, en 1941, contaba solo con cuatro centros "vinculados a <strong>congregaciones religiosas</strong>", pero poco a poco se van sumando otros, igualmente siempre vinculados a esas congregaciones, "principalmente <strong>Adoratrices </strong>u <strong>Oblatas</strong>". </p><p>"Pero la lista es amplísima y al final ellas son la clave de bóveda de toda la institución, pues todo el peso real supuesto cuidado, de la redención, del <strong>adoctrinamiento </strong>y la cotidianeidad recae en las <strong>religiosas</strong>", subraya, afirmando que el Patronato "es una de las máximas expresiones del nacionalcatolicismo, ya que <strong>sobrevivió al propio Franco</strong>", tal era su calado social, hasta bien entrada la democracia. "Y ya sabemos que la Iglesia pasa por diferentes etapas en su relación con Franco, pero en esto es sólida desde el principio hasta el final. El Estado paga y ellas son las que hacen el trabajo del día a día con las chicas", agrega.</p><p>Que a día de hoy no podamos saber ni el <strong>número exacto</strong> de centros ni de internas nos da una idea del grado de <strong>opacidad </strong>que rodeaba al Patronato. "Decenas de miles de mujeres padecieron la <strong>pérdida de sus derechos</strong>. Porque esta es una cuestión de <strong>derechos humanos</strong>", sentencia Guillén, contando que al propio silencio de las supervivientes, "que hasta hace relativamente poco no han querido <strong>hablar</strong>" por la "<strong>estigmatización</strong>" y el "<strong>tabú</strong>", se suman las dificultades para acceder a las "<strong>fuentes documentales</strong>". "Los historiadores necesitamos que se hayan conservado fuentes y que podamos consultarlas. Y en el Patronato tenemos problemas en esas dos circunstancias", cuenta.</p><p>Primero, continúa, ocurre que el volumen documental que conservó la <strong>Junta Central de Madrid</strong> "eran 1.183 cajas que sufrieron una <strong>inundación </strong>en el archivo en el que se conservaban y hoy solamente quedan 31". "Esto es un hándicap a la hora de acercarse a la institución y nos obliga a hacerlo un poco desde los márgenes, a través de lo que se ha conservado de juntas provinciales", reconoce, añadiendo además que otro problema reside en el propio acceso a la información que si se conserva por ser "delicada, sensible y tener que ver con la honra, por lo que ahí está la <strong>Ley de Protección de Datos</strong>" limitando su labor. "A su vez, está la <strong>Ley de Memoria Democrática</strong> que nos dice que hasta que no pasen cincuenta años del hecho histórico no podemos consultar la información. Con lo cual del 75 al 85 seguimos teniendo ese vacío", resalta.</p><p>Capítulo aparte, en paralelo, merece el de los <strong>bebés robados</strong> en los centros, "la forma de <strong>violencia </strong>más potente que llevó a cabo el Patronato" y que se dio también en otro tipo de instituciones. "A las <strong>embarazadas </strong>se las somete a una persuasión constante diciéndoles que no valen para nada, que no tienen recursos y es mejor que den en <strong>adopción </strong>a sus hijos... Eso hacía que finalmente muchas de ellas firmaran esas <strong>adopciones forzadas</strong> y que, en los casos más dramáticos, se les dijera que el <strong>bebé </strong>había <strong>fallecido </strong>pero, en realidad, se diese en adopción a familias afines al régimen, con una moralidad aceptable, que se ponían en contacto con estas instituciones", relata, añadiendo: "Tenemos incluso cartas y documentos de centros maternales que <strong>se piden bebés entre ellos</strong>. 'Oye, ¿me puedes pasar un bebé que aquí ahora mismo no tenemos y hay una familia bien que necesita un hijo?' Es el caso más <strong>flagrante de vulneración de derechos humanos</strong> de los que se vivieron en la institución".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 05:01:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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