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    <title><![CDATA[infoLibre - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/]]></link>
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      <title><![CDATA[Baltasar Garzón: "Ya no se estilan los golpes de Estado a la antigua usanza, ahora es mucho más refinado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/baltasar-garzon-no-estilan-golpes-antigua-usanza-ahora-refinado_1_2205767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5d0d5f18-b0d3-4331-be48-b2c57a7f70b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baltasar Garzón: "Ya no se estilan los golpes de Estado a la antigua usanza, ahora es mucho más refinado""></p><p><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/democracia-amenazada-fascismo-ataca-convivencia_1_2198570.html" target="_blank"><em>La democracia amenazada. Cuando el fascismo ataca la convivencia</em></a> (Planeta, 2026), es el libro más combativo de <a href="https://www.infolibre.es/autores/baltasar-garzon/" target="_blank">Baltasar Garzón</a> (Torres, Jaén, 1955). Una llamada de atención que incita a la acción para evitar que continuemos caminando hacia un punto de no retorno, en la que no faltan argumentos y reflexiones para entender los temas que están impactando en nuestras vidas: desde el aquelarre judicial y la conspiración para acabar con los fiscales generales del Estado (Dolores Delgado primero y Álvaro García Ortiz después) hasta las investigaciones de crímenes del franquismo, los casos de <em>lawfare</em>, la corrupción, el racismo, los bulos o las nefastas consecuencias de la irrupción de Donald Trump en la política internacional. Nos lo cuenta él mismo.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La democracia amenazada</strong></em><strong>?</strong></p><p>Un libro de combate que nace desde las tripas, lo cual no implica que no sea de reflexión, que también lo es, porque en él analizo temas con los que llevo muchos años, tanto de política de España como internacional. </p><p><strong>El subtítulo del libro es </strong><em><strong>Cuando el fascismo ataca la convivencia</strong></em><strong>.</strong></p><p>Porque analizo el desarrollo de la extrema derecha y la adquisición de un poder que creíamos que nunca iba a conseguir. Aunque en mi obra anterior, <em>Los disfraces del fascismo</em>, de 2022, ya lo anunciaba y avisaba de que esto podía ocurrir, realmente no me imaginaba que iba a ser tan fuerte y tan real aquello que advertía. En esta ocasión, vuelvo a insistir en que todavía estamos en un desarrollo que puede ir a peor. Ya lo hemos visto materializarse en hechos concretos como guerras, invasiones de países, alteración de mecanismos democráticos, secuestro de personas e incluso del presidente de un país. Puedes estar o no de acuerdo con un dirigente, pero representa un país. Todo resulta un poco distópico. </p><p><strong>Este libro es una advertencia, entonces.</strong></p><p>Es una llamada de atención, sí, una advertencia. Un grito para preguntarnos: ¿qué estamos haciendo?, ¿qué podemos hacer?, ¿qué está ocurriendo? Para responder a eso acudo a una serie de vectores fundamentales, empezando por la justicia. A partir del análisis de las acciones judiciales respecto a los dos últimos fiscales progresistas, Dolores Delgado y Álvaro García Ortiz. Desde un punto de vista diferente, pero muy similar, en dos salas distintas del Tribunal Supremo ha habido una acción muy concreta y sostenida que me preocupa porque ha desvelado que había una finalidad <em>ultra vires</em>, es decir, más allá de lo que aparentemente estaba aconteciendo. Eso me ha preocupado.</p><p><strong>¿Por qué?</strong></p><p>He seguido especialmente todo el proceso del caso de Álvaro García Ortiz, con el cuestionamiento de principios que rigen el proceso penal y la presunción de inocencia. Es un terreno que creo conocer:  cómo investigar la instrucción de un proceso judicial, la cooperación jurídica internacional, las comisiones rogatorias… Lo que he visto es cómo todo se ha alterado, cómo el rol policial pasa a ser protagonista y hay una especie de sometimiento a las directrices de ese instrumento de investigación y, finalmente, cómo se llega a una solución final, que es la condena del fiscal general. Me preocupa lo que cuento en este primer capítulo, unido al siguiente sobre el <em>lawfare</em>, que es la instrumentalización del derecho con fines diferentes. </p><p><strong>¿Hay </strong><em><strong>lawfare </strong></em><strong>en España?</strong></p><p>Siempre me dicen que acuso a los jueces. Ojo, no. Yo digo que hay <em>lawfare </em>en España, con lo que discrepo con aquellos que dicen que no y que incluso salían en manifestación haciéndose protagonistas exclusivos del <em>lawfare</em>, que fue cuando salían jueces, fiscales con sus togas y demás. No, oiga, el <em>lawfare </em>es mucho más complejo. No es solo una pata judicial, necesita muchos componentes: el político, el mediático, el económico y financiero y el judicial. Hay <em>lawfare </em>interno, horizontal o vertical, es decir, es todo un conjunto de acciones que, utilizando mecanismos jurídicos o de componente judicial, buscan producir otros fines. Y para eso tienen que atravesar algunos más, que puede ser una condena, que puede ser incluso una absolución, porque hay <em>lawfare </em>que se concreta y se posiciona durante ese camino y no busca otra cosa.</p><p><strong>Es un ataque coordinado desde distintos frentes.</strong></p><p>Analizando esa situación, llego a la conclusión de que, efectivamente, ese fenómeno existe en España, como en otros países. Pongo ejemplos concretos y no solamente el del fiscal general, sino también otros como los de Mónica Oltra, Victoria Rosell o Pablo Iglesias. Todo esto me lleva a enumerar las amenazas de la democracia: la corrupción, los lobbies, el resurgimiento del nazismo, la desinformación, el cuestionamiento del derecho internacional, la desaparición de la estructura internacional del derecho que se ha construido desde la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo hacia estructuras autoritarias con golpes de Estados blandos. Este es un libro que responde a una idea progresista de la visión del derecho y de su función en una sociedad moderna, frente a quienes cuestionan la vigencia de los derechos humanos.</p><p><strong>¿Hemos cometido el gran error de dar por sentada la democracia?</strong></p><p>Sí, sin lugar a dudas. Hace muchos siglos ya alguien dijo que la democracia, o la libertad, no es un reino conquistado para siempre, sino algo que se hace día a día. Esto es verdad, las instituciones democráticas son estructuras muy complejas que hay que cuidar, valorar, sanar y defender de forma constante, porque lo más fácil es quebrantarlas. La indiferencia, el silencio, el miedo... Las amenazas contra la democracia están ahí. Porque el autoritarismo es inabarcable cuando alguien tiene el poder de ejercerlo, y digo esto pensando también en las plataformas digitales y en la importancia de la inteligencia artificial. Mientras hablamos, están saliendo informaciones de forma sistemática que no tienes tiempo de analizar, a pesar de que la sociedad te exige respuestas inmediatas. Eso te obliga a emitir opiniones y juicios que, a su vez, se concatenan con otros como si fueran hechos definitivos, y no lo son. Estamos obligados a analizar resoluciones judiciales que salen hoy, que no deberían de ser públicas y, sin embargo, lo son, y se publicitan simultáneamente, con valoraciones incluidas, con una difusión masiva en las redes sociales, con unos <em>deepfakes </em>tremendos, con los algoritmos que te vuelven loco. ¿Cómo te resistes a todo eso? ¿Qué mecanismos tenemos que tener y qué reflexión tenemos que hacer para que algo que nos está dañando no acabe con nosotros?</p><p><strong>Con tanta velocidad no hay reflexión posible.</strong></p><p>Es lo mismo que preguntarse cómo le transmito a alguien que la extrema derecha no es una ideología bondadosa, que no busca el bienestar social entendido como un reparto igualitario de derechos y obligaciones del que todos, en una sociedad democrática, tenemos derecho a disfrutar. ¿Cómo es posible que sectores de la juventud o de las clases populares acepten esos planteamientos sabiendo que son falsos? Entonces, claro, la cabeza a uno le da vueltas. Yo soy andaluz: ¿cómo ha podido Vox colocarse en algunos puntos de Almería como primera fuerza? La única explicación que encuentro para que en El Ejido haya triunfado la extrema derecha es que aceptamos la posición de los migrantes como esclavos. ¿Qué estamos haciendo para que esto sea así? A todo esto trato de dar algunas respuestas, con algunas reflexiones analizando esa realidad social, pero también partiendo de la experiencia y los planteamientos que creo que deben de dirigirse a consolidar esa arquitectura de derechos. </p><p><strong>¿Se está destruyendo el derecho internacional?</strong></p><p>Hay una parte del libro donde me planteo la afirmación como pregunta: ¿el derecho internacional ha muerto? La respuesta que me doy es que no, pero es complicado. ¿Qué haces frente a alguien que te destruye absolutamente o que sanciona a los miembros de la Corte Penal Internacional? Es muy grave, pero trato de no ser absolutamente derrotista, sino poner de manifiesto las dificultades y, sobre todo, hacerlo de una forma fácil de leer. Lo que procuro es que nadie, ni yo mismo, me pueda decir "no hiciste todo lo que podías hacer", y al menos compartir lo que tengo dentro. El que quiera leer, que lea. El que quiera entender, que entienda. Pero lo que no voy a hacer es afirmar la frase del que pueda hacer, que haga. Yo lo digo en sentido inverso: oiga, el que pueda hacer que haga, no. El que quiera entender, que entienda lo que esa frase previa comporta como amenaza contra la democracia.</p><p><strong>¿Se percibe un verdadero refinamiento antidemocrático que recorre el planeta como una tormenta en tiempos oscuros en los que el fascismo gana terreno?</strong></p><p>Sí, porque, fíjate, ya no se estilan los golpes de Estado a la antigua usanza, ahora es mucho más refinado. Se trata de vaciar las instituciones, hacer lo que yo denomino democracia recitativa, en la que aparentemente tenemos todos los derechos, pero vaciados de contenido. Decimos que defendemos la democracia y hacemos todo lo necesario para acabar con ella. Decimos que defendemos los derechos y el principio de presunción de inocencia, incluso en declaraciones del Consejo General del Poder Judicial, cuando lo que hay encima de la mesa es la opinión de dos políticos con responsabilidad diciendo que, bueno, quizás los jueces no están cumpliendo lo que deben porque están focalizando su actuación contra un grupo político determinado. Lo que sí está constatado es que el derecho de defensa de las personas afectadas se ha ido a tomar viento, porque ya está masacrado. Ese es un componente peligroso y no puedes decir nada porque te puede suponer complicaciones que no necesariamente consisten en que te vayan a dar un forrazo, no, basta un titular. Y luego vete a rectificar, a buscar los motores de los algoritmos. Por eso, al final, dices "pues qué le vamos a hacer". </p><p><strong>¿De ahí la necesidad de "acabar con las investigaciones penales prospectivas que solo tienen como finalidad destruir a las personas físicas y jurídicas"?</strong></p><p>Sí, e incluso a veces se hacen inconscientemente. No estoy acusando a jueces de que lo están haciendo intencionadamente, pero hay veces que el contexto social en el que se mueven algunas investigaciones tiene unos intereses espurios muy concretos. Tienes que tener muy claro lo que haces desde las instituciones. No es lo mismo desarrollar una campaña corrosiva de comunicación desde una empresa privada o desde posiciones individuales que dejarse llevar por ellas desde una institución. Eso es muy peligroso, la posición es totalmente asimétrica. Cuando tú tomas decisiones desde un poder constituido, en este caso puede ser el judicial, tus decisiones tienen una trascendencia muy importante y definitiva. Las otras afectan al desarrollo de la convivencia social que, al fin y al cabo, cada uno la soportamos como podemos. </p><p><strong>El libro enumera un listado de amenazas muy concretas a la democracia. ¿Es fundamental tenerlas bien localizadas para intentar atajarlas?</strong></p><p>No son las únicas, empiezo por los mercados y vehiculo varias amenazas en el ámbito del poder judicial. Hay también, en el capítulo de la corrupción, una serie de recetas o consejos sobre qué se puede hacer y  qué se debería hacer. Están extraídas de la experiencia, del análisis, y son cosas teóricamente posibles y nada extrañas. Que nadie diga después que en algún momento no le dijeron que esto era un riesgo y que podíamos hacerlo y no lo hicimos. Que cada uno asuma su responsabilidad. Cuando hablo de los lobbies y pongo en cuestión ese fenómeno, digo que sería bueno que los grupos políticos, ya que hay iniciativas legislativas sobre los lobbies que están languideciendo, se pusieran de acuerdo porque representan a los ciudadanos. Y si todos estamos clamando ahora a voz en grito que los lobbistas, los expresidentes, los de antes, los de ahora y me temo que los siguientes también, hacen una actividad que puede ser legítima si fuera legal o estuviera cubierta legalmente, hagámoslo. O la instrumentalización de la justicia a través de querellas populares, desde el ejército de la acción popular, que defienden intereses corporativos o privados concretos. El <em>lawfare </em>tiene muchas caras.</p><p><strong>¿Estamos a tiempo de salvar nuestra propia democracia?</strong></p><p>Hay posibilidades de que no vayamos a un estadio todavía más degradado, pero tenemos que asumir nuestra propia responsabilidad. Cuando yo antes decía que sabemos que la extrema derecha no nos va a salvar los derechos, sino solo aquellos que le interesen, ahí hay una responsabilidad. Cuando decimos que tenemos que ser beligerantes contra la corrupción, no podemos distinguir, es decir, no podemos no hablar de Kitchen o de Gürtel como si esto no fuera una trama contra el PP y no una trama del PP, porque eso quiere decir que no has aceptado todavía veintitantas sentencias, causas judiciales y bastantes condenas con sentencia firme. Es verdad que hay asimetría de poder, pero si cada uno hiciéramos lo que corresponde... A mí me decían que era un brindis al sol la defensa o la investigación de los temas de Chile y Argentina, pero se consiguieron avances. Cada uno tenemos que hacer aquello que podamos y que debemos hacer, y que no se toquen los derechos que hemos consolidado. Porque si aceptamos que se toquen, vamos a sufrir las consecuencias. Y no será culpa de ellos, sino de todos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[La muerte de Satrapi deja en shock a la Feria del Libro de Madrid: “‘Persépolis’ debería ser lectura obligatoria"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/muerte-satrapi-deja-shock-feria-libro-madrid-persepolis-deberia-lectura-obligatoria_1_2204029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5262db6a-91c2-4ece-8fc5-9946c7e7f4df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte de Satrapi deja en shock a la Feria del Libro de Madrid: “‘Persépolis’ debería ser lectura obligatoria""></p><p>Resulta ciertamente <strong>conmovedor </strong>comprobar cómo una <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/muere-56-anos-artista-francoirani-marjane-satrapi-autora-persepolis_1_2203729.html" target="_blank">noticia luctuosa</a> va expandiéndose a lo largo de la <strong>Feria del Libro de Madrid</strong> una mañana de jueves cualquiera. Desde la caseta 1, allá por la entrada de la calle O'Donnell, al inicio del paseo de coches, el boca a boca va haciendo su trabajo hasta el extremo opuesto de manera lenta pero constante. <strong>Acaba de morir </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/guionista-marjane-satrapi-premio-princesa-asturias-comunicacion-humanidades-2024_1_1780482.html" target="_blank"><strong>Marjane Satrapi</strong></a>, la autora de esa obra totémica que es <em><strong>Persépolis </strong></em>(2000-2003), y el parque de El Retiro oscila del <strong>estupor </strong>de quienes conocen la mala nueva en tiempo real a la <strong>tristeza </strong>que brota al tratar de poner palabras a una despedida apresurada.</p><p>"Me dejas en <strong>shock</strong>", reconoce a <strong>infoLibre </strong>Jaime Martín Irusta, librero de <a href="https://www.thecomicco.com/" target="_blank">The Comic Co.</a> y experto en novela gráfica al conocer la noticia por este periodista. "Es un día triste para el mundo del cómic, ella fue una <strong>pionera</strong>", alcanza a añadir. Tras una breve pausa, recuerda que la adaptación cinematográfica de <em>Persépolis</em>, dirigida por Vicent Paronnaud, fue galardonada con el Premio del Jurado en el Festival de <strong>Cannes </strong>en 2007, donde a punto estuvo de llevarse también la Palma de Oro. "Y eso que es una película de <strong>animación</strong>", apostilla.</p><p>Martín tiene colocados en su mostrador de la caseta 45 varios ejemplares de <em>Persépolis </em>y de <em><strong>Maus </strong></em>(Art Spiegelman, 1990-1991), "las <strong>dos novelas gráficas más famosas </strong>de la historia", que se siguen vendiendo tantos lustros después de su publicación durante todo el año en las librerías y, por supuesto, a lo largo de estas dos semanas feriadas en El Retiro: "Parece mentira que <strong>haya gente que no las tenga</strong>, porque las hemos vendido mucho".</p><p>Efectivamente, <em>Persépolis</em>, publicada originalmente por entregas entre los años 2000 y 2003, está en el escaparate de no pocas librerías en la feria. "Esta y <em>Maus </em>son las dos novelas gráficas que<strong> se venden siempre</strong>. En la librería tenemos al menos dos ejemplares, invariablemente", señala Covadonga, de la <a href="https://www.modestalibreria.com/" target="_blank">Librería Modesta</a> (caseta 110), quien destaca, aparte de la temática, las "<strong>ilustraciones</strong> <strong>espectaculares</strong>". "Me da mucha pena que se haya muerto, no tenía ni idea", admite a este redactor, que avanza por el paseo de coches, parece ser, llevando consigo la funesta noticia.</p><p>Claro que ya hay quien se ha enterado del deceso y está justo comentándolo cuando aparecemos. Se trata de Beatriz Martín Ballesteros, de la <a href="https://libreriabalqis.es/" target="_blank">Librería Balqís</a>, especializada en Oriente Medio y África, en El Retiro ubicada en la caseta 59. "Hoy es un<strong> día muy triste para nosotras</strong>", reconoce a este diario, mientras cierra la puerta trasera de su stand para que podamos ver un <strong>gran vinilo de Marjane Satrapi</strong> pegado en la pared "a modo de <strong>talismán</strong>". "¿Quién me iba a decir que me iba a despertar hoy con esta mala noticia?", lamenta.</p><p>Y continúa la librera: "Yo hice Filología Árabe, pero leer <em>Persépolis </em>súper jovencita, cuando me lo regaló mi madre, fue el inicio de mi amor por Irán y la literatura iraní. Aparte, <em><strong>Bordados </strong></em>mola un montón, pero se parece demasiado a <em>Persépolis</em>, que sin ninguna duda es el mejor. Por su parte,<em><strong> Pollo con ciruelas</strong></em>, libro del que también hicieron una película, sorprende porque, de repente, más allá del mundo femenino, el protagonista es un músico y la relación que tiene con su instrumento. Aparte, tiene también algún cómic infantil, algo que no todo el mundo sabe: <em><strong>Los monstruos tienen miedo de la luna</strong></em> y <em><strong>Ajdar</strong></em>. Por último, coordinó el proyecto gráfico <em><strong>Mujer vida libertad</strong></em>, con varios autores, sobre la revolución feminista en Irán desencadenada tras el asesinato de Mahsa Amini en 2022. En definitiva, Satrapi, siempre en mi equipo".</p><p>Casi tan emocionada como su colega se muestra Alina Zarekaite, de <a href="https://lafabulosalibreria.es/" target="_blank">La Fabulosa</a> (caseta 99), una de las múltiples librerías que tienen <em>Persépolis </em>en lugar destacado de su escaparate. Justo por eso nos acercamos a preguntar. "Nos acabamos de enterar de su muerte, tan joven", cuenta emocionada a <strong>infoLibre</strong>. "<em>Persépolis</em> es un cómic clásico con la misma importancia de <em>Maus</em>", insiste, sin saber que ya son varios los compañeros del gremio que han establecido esta comparación: "Además, ha sido muy importante para narrar y acercar la <strong>realidad de Irán</strong> al resto del mundo, y esta obra ha servido de puerta de entrada para que muchísima gente se acerque a este género. Tiene otros cómics; a mí <em>Bordados </em>me fascina, porque también son historias de mujeres y sirvió para romper con muchos estereotipos". </p><p>"Me da mucha pena que ya no vaya a haber nada más de ella", asegura, ya con la voz entrecortada y los<strong> ojos humedecidos:</strong> "Todos los años vendemos algún ejemplar de <em>Persépolis </em>aquí. A la gente le han hablado del cómic o ha visto la película, es un fondo de armario, un<em><strong> long seller</strong></em>. Supongo que ahora se venderá más, desgraciadamente siempre es así". </p><p>"Nosotros lo pedimos como libro de fondo de catálogo, como puede ser <em>Crimen y castigo</em>", tercia Miguel Palacio, de <a href="https://sintarimalibros.com/" target="_blank">Sin Tarima Libros</a> (caseta 115), quien califica <em>Persépolis </em>como un "<strong>clásico contemporáneo maravilloso para lectores jóvenes</strong>" por esa manera que tiene Satrapi de contar su propia vida y la represión en Irán: "Es muy recomendable para cualquiera con un mínimo de interés por el mundo".</p><p>Llegamos a la caseta de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/11345-reservoir-books?srsltid=AfmBOopEVlQbvo6RT_dZXVEkD_bpal50mFYkH2bzWTyLKg65aCcr_uvo" target="_blank">Reservoir Books</a>, la editorial española de Satrapi y está al final del recorrido, al otro extremo de la feria. No hay allí nadie que pueda atendernos en ese momento, pero se soluciona con un par de telefonazos y en cuestión de minutos recibimos estas palabras del director literario del sello, Jaume Bonfill: "Nos invade una <strong>tristeza devastadora</strong> al tener noticia de la muerte de Marjane Satrapi. Empezamos a conocer su historia hace casi 25 años, al mismo tiempo que el resto del planeta. Desde hace poco más de siete, la hemos podido conocer un poco más, publicando su obra en Reservoir Books, en <strong>castellano, catalán y euskera.</strong> Y también hemos conocido mejor a Marjane, la <strong>ciudadana</strong>. <em>Persépolis, Bordados, Pollo con ciruelas</em> y <em>Mujer vida libertad</em> han <strong>iluminado nuestro conocimiento</strong> acerca de la historia reciente de Irán y del mundo, pero sobre todo acerca de qué significa ser una <strong>persona rebelde</strong> que no acepta la <strong>injusticia </strong>ni la <strong>desigualdad</strong>".</p><p>Acto seguido llega también la respuesta telemática de Montserrat Terrones, editora de <a href="https://garbuixbooks.com/" target="_blank">Garbuix Books</a>, "alucinada con la noticia", pues Satrapi "tiene un <strong>papel muy importante</strong> en el cómic desde la salida de <em>Persépolis</em>, ya no solo por la calidad de la obra y el tema tratado, sino porque marcó un antes y un después en la<strong> relación de la mujer con el cómic</strong>". Esto se debe, explica, a que tuvo un "impacto súper importante" y demostró a las autoras que podían hacer una obra de ese tipo, cuando para nada estaban acostumbradas a ello. A las autoras de su generación y posteriores les "abrió un <strong>horizonte de expectativas </strong>y les dio el mensaje de que ellas también podían hacerlo, algo de indudable valor para las mujeres y el mundo del cómic". </p><p>"Ya solo por esto tendría que pasar a la historia, pero luego está su <strong>increíble obra</strong>", apostilla Terrones, mientras Héloïse Guerrier, autora y editora de la editorial <a href="https://www.astiberri.com/" target="_blank">Astiberri</a> añade a través de un breve y sentido mensaje de texto para <strong>infoLibre</strong>: "Es una <strong>tristeza infinita</strong>. Marjane Satrapi <strong>revolucionó </strong>el cómic mundial con su autobiografía <em>Persépolis </em>en el año 2000, que fue todo un <strong>hito</strong>. Abrió caminos en el campo creativo, demostrando que el cómic podía explorar nuevas posibilidades, en la estela de <em>Maus </em>o de <em><strong>La ascensión del gran mal</strong></em>. Pero, sobre todo, contribuyó a que cambiara la percepción de la realidad de las <strong>mujeres iraníes</strong>".</p><p>Toca emprender el regreso al punto de partida, con lo que hay que recorrer de vuelta todo el<strong> kilómetro lineal </strong>que se alarga la feria. Hay que aprovechar el paseo para recabar algunos testimonios más, de manera que nos fijamos en los libros expuestos y, cuando aparece <em>Persépolis</em>, procedemos. Así llegamos a Sergio Bang, de la <a href="https://www.grantlibreria.com/" target="_blank">Librería Grant</a> (caseta 217): "Me he enterado hace diez minutos y me ha entrado mucha tristeza, porque es una<strong> autora que significa muchísimo</strong>, no solo para el mundo de la literatura y el cómic, sino por las historias que cuenta y cómo las cuenta. En <em>Persépolis</em>, de hecho, habla de una situación de <strong>hace 30años que podría perfectamente haber dibujado ayer</strong>, por eso es un clásico contemporáneo que permanecerá, también porque narra de manera muy fácil un mensaje muy <strong>complejo</strong>. Los libreros y libreras <strong>la recomendamos mucho</strong>, es uno de los títulos fundamentales en nuestras librerías. Estamos muy <strong>afectados</strong>".</p><p>En nombre de <a href="https://www.alcalacomics.com/" target="_blank">Alcalá Cómics</a> (caseta 52), Jesús habla de Satrapi como una "autora muy reconocida mundialmente, que ha <strong>puesto en jaque</strong> todo el sistema de ciertos países donde la mujer es un <strong>objeto </strong>más que una persona". "Todo el mundo ha conocido la <strong>verdadera realidad de Irán</strong> gracias a ella, y se ha avanzado mucho para que la mujer en ese y otros muchos países tenga algún tipo de presencia", añade, haciendo de nuevo la comparación que se ha ido repitiendo toda la mañana: "Al hablar de novelas gráficas las primeras que te salen son <em>Maus</em>, porque fue el primer cómic que se llevó el <strong>Pulitzer</strong>, y luego <em>Persépolis</em>, que ha marcado <strong>mundialmente </strong>y te abre los ojos".</p><p>Justo al lado está el espacio de <a href="https://atomcomics.net/" target="_blank">Atom Cómics</a> (caseta 55), donde Aida cuenta a <strong>infoLibre </strong>que ya lo tenían expuesto desde el comienzo de la feria, de manera que la noticia del fallecimiento de Satrapi les ha dejado desconcertados mientras abrían el puesto. "<em>Persépolis</em> <strong>debería ser lectura obligatoria para todo el mundo</strong>", afirma la librera, que remata este paseo oscilando entre el plural mayestático del “nosotras” a la primera persona del singular del “yo”, lo cual demuestra, precisamente, el alcance del mensaje de la autora iraní: "Fue lectura obligatoria para mí en el instituto y es de lo mejor que he leído, porque <strong>te enseña muchísimo</strong>, no solo desde la perspectiva de una mujer iraní, sino desde la perspectiva de una mujer sea de donde sea. Todas sus obras giran en torno a nosotras y eso ha podido <strong>empoderar a muchas jóvenes</strong>, incluyéndome a mí misma".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 18:21:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[Unai Sordo presenta ‘Al Norte’ en Madrid junto a Jesús Maraña y Aida Dos Santos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-presenta-norte-madrid-jesus-marana-aida-santos_1_2203532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/57539c61-c2c8-4707-a013-45d503ebca3c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unai Sordo presenta ‘Al Norte’ en Madrid junto a Jesús Maraña y Aida Dos Santos"></p><p>El secretario general de CCOO, Unai Sordo, <strong>presenta este jueves 4 de junio</strong> en Madrid su primera novela, <em>Al norte,</em> publicada por Hoja de Lata. El acto tendrá lugar a las<strong> 20:00h en la Biblioteca Eugenio Trías</strong>, situada en el parque de El Retiro. La presentación contará con la participación de la escritora y politóloga Aida dos Santos y con el director de<strong> infoLibre</strong>, Jesús Maraña. </p><p>En <em>Al Norte</em> Sordo debuta en la ficción con una historia atravesada por algunas de las cuestiones que han marcado su trayectoria sindical: el mundo del trabajo, la precariedad, la salud laboral, las migraciones y las transformaciones sociales provocadas por los grandes cambios económicos. </p><p>La novela retrata tanto la emigración interior española durante los años del desarrollismo como las migraciones actuales hacia territorios en los que <strong>las grandes corporaciones imponen sus propias reglas</strong>. A través de este recorrido, el autor se acerca a la memoria obrera, el desarraigo y las nuevas formas de explotación laboral. </p><p>En <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-debuta-novelista-forma-contar-manera-cosas-he-vivido-actividad-sindical_1_2189606.html" target="_blank">una entrevista con </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-debuta-novelista-forma-contar-manera-cosas-he-vivido-actividad-sindical_1_2189606.html" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a>, Sordo explicó que este libro “es una forma de contar de otra manera las cosas que he vivido por mi actividad sindical”. La presentación servirá para conversar sobre esa mirada literaria al trabajo, la desigualdad y los conflictos sociales contemporáneos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 11:54:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sara Carrasco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Unai Sordo presenta ‘Al Norte’ en Madrid junto a Jesús Maraña y Aida Dos Santos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Jesús Maraña,Unai Sordo,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere a los 56 años la artista francoiraní Marjane Satrapi, autora de 'Persepolis']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/muere-56-anos-artista-francoirani-marjane-satrapi-autora-persepolis_1_2203729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/208ff65f-ace9-45be-9859-8039ad22b5ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere a los 56 años la artista francoiraní Marjane Satrapi, autora de 'Persepolis'"></p><p>La artista francoiraní Marjane Satrapi, <strong>mundialmente conocida por el cómic y la película 'Persepolis',</strong> falleció a los 56 años, informaron este jueves sus allegados.</p><p>"Marjane Satrapi <strong>murió de tristeza</strong> poco más de un año después del <strong>fallecimiento de Mattias Ripa</strong>, su esposo y el amor de su vida", señalan sus familiares en un comunicado citado por medios locales, así como amigos en declaraciones a <em>France Info</em>.</p><p>Satrapi, cuyo marido (productor, actor y guionista) murió el 8 de abril de 2025, alcanzó fama internacional con 'Persepolis', <strong>autobiografía gráfica que relata su infancia y adolescencia</strong> en Irán durante la Revolución Islámica y su posterior exilio, publicada a partir de 2000, premiada en el Festival de Cómic de Angulema en 2001 y adaptada al cine en 2007.</p><p>Su amiga, la socióloga francoiraní Azadeh Kian, aseguró en <em>France Info</em> que la muerte de su esposo supuso un <strong>golpe del que Satrapi nunca llegó a recuperarse</strong>. "Desde su muerte ya no era la misma", explicó. </p><p>Según Kian, la autora de 'Persepolis' le repetía en sus conversaciones que había "dejado de luchar" y que quería "irse". <strong>"Se estaba dejando morir</strong> desde la pérdida del amor de su vida", afirmó la académica, quien recordó que ambos habían crecido juntos y mantenían una relación muy estrecha.</p><p>Pese a su delicado estado de salud, <strong>Satrapi seguía muy pendiente de la situación en Irán</strong>, un país al que permaneció profundamente ligada durante toda su vida, según su amiga. </p><p>"<strong>Amaba enormemente a su país</strong>, aunque era muy crítica con el régimen", señaló Kian. </p><p>La escritora seguía con preocupación la represión contra la sociedad civil iraní y defendía públicamente los movimientos en favor de las libertades y los derechos de las mujeres. Para su amiga, <strong>Satrapi fue una "artista comprometida"</strong> que utilizó tanto sus libros como sus películas para hacer llegar al mundo un mensaje universal de democracia, igualdad y libertad.</p><p>Historietista, cineasta, dibujante, pintora y escritora, <strong>nació en</strong> <strong>Rasht</strong> (Irán) en 1969 y estaba afincada en París, dónde llegó en 1994 y adquirió la nacionalidad francesa en 2006. </p><p>Además de su trabajo en el cómic, dio el salto al cine con la adaptación animada de 'Persépolis', codirigida con Vincent Paronnaud, que fue premiada con el <strong>galardón del jurado en 2007 en el Festival de Cannes</strong> <strong>y nominada al Óscar. </strong></p><p>También es autora de obras como 'Bordados' y 'Pollo con ciruelas', y en 2024 fue reconocida con el <strong>Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades</strong> por su defensa de los derechos humanos y la libertad. </p><p>Sin embargo, un año más tarde rechazó la Legión de Honor francesa por su percepción de "una actitud hipócrita de Francia hacia Irán" frente a la nueva ola de represión y por solidaridad con las mujeres y ciudadanos en general de su país natal.</p><p>En 2005, 'Pollo con ciruelas', ambientado también en Irán, fue galardonado con el premio al mejor álbum en el Festival de Angulema, y Satrapi también participó en la codirección de su adaptación cinematográfica en 2011.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 08:47:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere a los 56 años la artista francoiraní Marjane Satrapi, autora de 'Persepolis']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La democracia amenazada. Cuando el fascismo ataca la convivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/democracia-amenazada-fascismo-ataca-convivencia_1_2198570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42a38055-7f96-40da-8ca0-4d6f040b099c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La democracia amenazada. Cuando el fascismo ataca la convivencia"></p><p><strong>Baltasar Garzón</strong> ha investigado algunos de los mayores delitos cometidos en España, como crímenes contra la humanidad, terrorismo de Estado y corrupción política y económica. También ha ejercido, entre otros cargos, de asesor del Tribunal Penal Internacional de la Haya y de director de la defensa jurídica del periodista <strong>Julian Assange</strong>.</p><p>En este nuevo <strong>ensayo</strong> nos ofrece argumentos para reflexionar sobre asuntos que están impactando en nuestras vidas. Desde el aquelarre judicial a los casos evidentes de <em>lawfare,</em> la corrupción, el racismo, los bulos, el juicio incomprensible al exfiscal general o las nefastas consecuencias de la irrupción de Trump en el mundo. </p><p>El libro llegará este próximo <strong>3 de junio</strong> a las librerías a través de la editorial Planeta, pero <strong>infoLibre </strong>adelante a sus lectores un fragmento.</p><p>_______________________________________________________</p><p>Lo he dicho públicamente y lo repito aquí: la Sala Segunda del Supremo es el órgano con más poder en España, más que el presidente del Ejecutivo o que el propio Parlamento, y no tiene un sistema de contrapesos, no hay segunda instancia para poder valorar pruebas de un procedimiento. La carga política de sus resoluciones es definitiva. Si no, que se lo pregunten a la magistrada Victoria Rosell, que, con la simple admisión por esta sala —al ser Rosell aforada como diputada en el Congreso por el partido político Podemos— de una querella instrumental presentada en abril de 2016 por el exministro José Manuel Soria, fue relegada de las listas de su formación política en aplicación de su código ético. Finalmente, la causa fue archivada en diciembre del mismo año. La ligereza en la admisión por el Tribunal Supremo supuso un daño irreparable para quien tenía legitimas expectativas de representación popular; expectativas que le fueron sustraídas. O el caso de un diputado del mismo partido, Alberto Rodríguez Rodríguez, que fue condenado por este tribunal en octubre de 2021, perdiendo su escaño, hasta que, casi tres años después, en enero de 2024, el Constitucional estimó su recurso de amparo por considerar que la pena de inhabilitación había sido desproporcionada e ilegal y dejó sin efecto la retirada de su escaño.</p><p>Pero también en otras jurisdicciones ha habido casos sangrantes. Por ejemplo, en la Audiencia Nacional y dentro del denominado <em>caso Villarejo</em>, con el punto de mira puesto en Pablo Iglesias en el denominado <em>caso Dina</em>; se elevó una exposición razonada al Supremo contra Iglesias que, en este caso, fue rechazada.</p><p>También son destacables los casos que han tenido como objetivo a otras militantes de ese partido, como Isa Serra o Irene Montero, con claro sesgo de género; o el denominado <em>caso Neurona Consulting</em> (consultora mexicana contratada por Podemos en 2019), que en julio de 2020 inició su andadura con la participación, como acusación popular, del partido de extrema derecha Vox, concluyendo con el archivo de todas sus piezas por parte de la Audiencia Provincial en octubre de 2024. El daño irreparable, nuevamente, ya estaba consumado.</p><p>Lo mismo podría decirse del caso de Mónica Oltra, exvicepresidenta de la Generalitat Valenciana y exconsellera de Igualdad por el partido Compromís, a quien sacaron de la carrera política por un acto delictivo cometido por su exmarido: el caso fue manufacturado por periodistas de derecha, con el claro objetivo de quitarle a Oltra su credibilidad y criminalizarla frente a la opinión pública en contexto electoral. Ni el fiscal ni el juez de instrucción estaban de acuerdo por ausencia de indicios sólidos, tratándose de una «situación relativamente inusual»; por eso la causa fue cerrada en abril de 2024. En mayo de 2025 fue reabierta y, finalmente, en diciembre de ese año, el juzgado volvió a rechazar la reapertura, pero, de nuevo, la Audiencia Provincial obligó a la jueza a abrir juicio oral, lo que hizo el día 3 de marzo de 2026. El impacto en la carrera política de Oltra y, sobre todo, en su persona y su entorno familiar, ha sido de máxima gravedad. El <em>lawfare</em> sobrevuela, desbocado, la cabeza de esta lideresa.</p><p>Sí, en la Justicia española hay un componente de soberbia muy grande que genera desconfianza en la ciudadanía. No de otra forma puede entenderse que más del 60 por ciento de los españoles considere que los jueces no son independientes, y que las interferencias políticas en la justicia estén normalizadas. A esto hay que añadir asociaciones judiciales o fiscales que hacen política de confrontación con el Gobierno. El deterioro es evidente. Reitero que, para mí, esa mezcla de instrumentalización degenera en una guerra jurídica o lawfare de consecuencias imprevisibles.</p><p>Los jueces tienen que juzgar con imparcialidad y no entrar en esta dinámica de confrontación política. Tampoco deben sumarse a dinámicas partidistas, como acontece con las supuestas reuniones, más o menos secretas pero, desde luego, no transparentes, de ciertas asociaciones profesionales conservadoras con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo para, al parecer, trazar estrategias y desmontar leyes del Gobierno.</p><p>Algún día se estudiará cómo en España los jueces y los fiscales (al menos un sector importante) perdieron la imparcialidad y se situaron fuera de la ley para convertirse en actores políticos, siendo conscientes del poder que ejercen en demérito de la soberanía popular. O cómo han humillado y llevado a una posición de desconfianza y de nula credibilidad a la Justicia española al exponer interesadamente en el extranjero, en la Unión Europea, una imagen irreal de institución agredida y acorralada supuestamente por el Gobierno. Un Gobierno que, por su parte, ha destilado miedo al no ejercer sus funciones ante una ocupación judicial más que evidente y que ha ido haciéndose fuerte, de forma soterrada, en los diferentes espacios.</p><p>Llego por tanto a esta reflexión: ¿es esta la Justicia por la que yo me he desvivido durante toda mi carrera profesional? No, desde luego que no. En gran medida, no reconozco como propio este modo de impartir justicia, con múltiples procesos penales instrumentales; con renuncias a actuar con firmeza para evitar la instrumentación de aquella; con apertura de investigaciones absurdas y prospectivas, que se debaten en los platós de televisión y las tertulias radiofónicas; con unos órganos de gobierno anquilosados y enfrentados ideológicamente, sin diálogo constructivo. Más aún, órganos consultivos que responden a filias y fobias dentro de la carrera respectiva; asociaciones de fiscales que ejercen de acusaciones populares; fiscales que asumen roles políticos y no jurídicos; mecanismos de destrucción de iniciativas válidas y ventajosas para la propia función por razones ideológicas; apariciones en redes sociales con insultos a otros actores públicos o políticos, llegando hasta la humillación y el insulto.</p><p>A pesar de todo, no puedo dar el partido por perdido, porque ello sería tanto como renunciar a lo que ha sido la lucha constante por una justicia mejor, verdaderamente imparcial e independiente, defensora de las víctimas y de los derechos humanos. Me aterra lo que acontece cuando observo que las nuevas promociones muestran escaso interés por el conocimiento y la defensa de los derechos humanos, mientras exacerban su fascinación por dinámicas sociales y de reconocimiento inmerecido, simples apariencias de lo que representa la verdadera justicia. No pierdo la esperanza de que las nuevas promociones sean conscientes de que no significan nada el reconocimiento ni el boato que desde determinadas esferas políticas o mediáticas se otorgan a quienes ocupan esos cargos de gran responsabilidad, por cuanto deciden con sus resoluciones la vida y el futuro de millones de personas, sino que ese reconocimiento debe ganarse día a día, sudando la camiseta, cumpliendo con la inmediación, estando abiertos a la sociedad, atendiendo a los justiciables, sin soberbia, sin olvidar que son servidoras y servidores públicos. La humildad en el desarrollo de la función judicial es la que te otorga el carácter de autoridad y debería ser la marca de quienes ejercen la jurisdicción.</p><p>Pero volvamos a la pregunta de inicio: hoy por hoy, ¿existe <em>lawfare</em> en España? La respuesta es sí, evidentemente, existe. Es una realidad insoslayable. No porque se niegue va a desaparecer. Solo lo hará cuando realmente pongamos todos los medios para que su desaparición sea una realidad. Mientras que, tal como se observa, antiguos y nuevos protagonistas favorezcan desde sus despachos judiciales a las formaciones políticas de su interés, con un desprecio claro a la independencia y la imparcialidad a las que se comprometieron, el problema seguirá existiendo. Y se agrandará hasta que sea imposible combatirlo. Y, de ahí, se pasará a su justificación y finalmente a su ejecución ilimitada. Para evitarlo, debemos desenmascarar a los actores que preconizan y apuestan por el<em> lawfare</em>, que, normalmente, son los que niegan su existencia. Las caretas caerán y se perderán los miedos a estas sus todopoderosas señorías, sobre las que, hay que decirlo, sobrevuela la sombra de la prevaricación. Del mismo modo que cada día es más patente que, en cada acción de este calibre, acecha el fascismo con todas sus consecuencias. Ya aconteció en la Alemania nazi y hasta hoy sufrimos sus efectos y estamos en riesgo de resucitarlos. No olvidemos que, en esas épocas pretéritas, tanto en España como en otros países, tales como Alemania, Italia o Francia, por citar solo los europeos, sin el apoyo del poder judicial no hubieran triunfado las ideologías y los regímenes fascistas.</p><p>El jurista italiano Luigi Ferrajoli, en entrevista para la revista mexicana <em>Proceso</em>, mantenía la necesidad de la independencia judicial: «Los jueces deben tener la posibilidad e incluso el coraje de emitir sentencias no populares e independientes de los intereses políticos, lo que garantizará el respeto entre el poder judicial y los poderes políticos (ejecutivo y legislativo) con miras a mantener vivos los gobiernos democráticos».</p><p>Pienso que los profesionales de la justicia son auténticos valedores de los principios democráticos y constitucionales, por lo que su comportamiento debe estar alejado de los políticos y de las miserias que, a veces, los rodean. Pero ¡qué difícil les resulta a algunos!</p><p>Con ello contribuyen al descrédito de la justicia, corrompida precisamente por quienes están obligados a defenderla. El mal funcionamiento de la Administración de justicia es una fuente de responsabilidades, como también lo es encubrir corporativamente una realidad palpable, especialmente cuando se refiere a quienes administran justicia, porque no solo tienen el deber de decidir, sino también el de convencer. Si el <em>lawfare</em> triunfa, se llevará por delante como un tsunami los derechos que a todos y a todas nos corresponden.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 04:01:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Baltasar Garzón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La democracia amenazada. Cuando el fascismo ataca la convivencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Prepublicación,Ensayo,Libros,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Benjamín Prado: "Quedaba con Javier Marías y Vargas Llosa y podíamos estar horas riéndonos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/benjamin-prado-quedaba-javier-marias-vargas-llosa-podiamos-horas-riendonos_1_2200420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b9c97a41-20bf-4522-952a-dbdcfa7f05aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Benjamín Prado: "Quedaba con Javier Marías y Vargas Llosa y podíamos estar horas riéndonos""></p><p>Las memorias de <a href="https://www.infolibre.es/autores/benjamin-prado/" target="_blank">Benjamín Prado</a> (Madrid, 1961) son un bestiario infinito. ¿Por qué se peleó como nunca con Joaquín Sabina y cómo se reconciliaron en la misma noche para salir todavía más amigos? ¿Cómo llegó a conocer y qué le dijo a Bob Dylan? ¿De qué poeta de leyenda eran los versos que recitó con Alberti para comprobar que estaban vivos, atrapados en un coche, después de una colisión de tráfico? <em>Qué hago yo aquí</em><em><strong> </strong></em>(Alfaguara, 2026) es un cruce emocionado de recuerdos y reflexiones, marcado no solo por la amplia trayectoria de su autor, sino también por las incontables figuras célebres que se cuelan en sus páginas. ¿Tan divertidos eran Mario Vargas Llosa y Javier Marías? Mejor que nos lo cuente él mismo.</p><p><strong>¿Por qué escribir unas memorias?</strong></p><p>He escrito estas memorias no porque tenga muchos recuerdos, sino porque empezaba a tener algunos olvidos. He pensado que merecía la pena ponerlos a salvo porque, dejándome a mí al margen, si es que se puede dejar al margen en una autobiografía al autor, tuve la suerte de empezar a escribir en una época irrepetible en la que estaba viva toda la generación del 27, la del 36, la del 50, era la plena eclosión del boom latinoamericano... </p><p><strong>Por eso, por estas páginas desfilan infinitas figuras irrepetibles.</strong></p><p>Es que uno se podía permitir ser amigo de Rafael Alberti, ir a la calle Covarrubias a ver a Gerardo Diego o ir a Alberto Alcocer a que Dámaso Alonso te enseñase su biblioteca, ver a Vicente Aleixandre o Luis Rosales, o ser amigo de Jaime Gil de Biedma, conocer un día a Cortázar, otro a García Márquez. Era esa época en la que el trabajo más fácil del mundo era ser jurado del Premio Cervantes, porque la duda era dárselo a Onetti, a Vargas Llosa o a Borges. Entonces estaba chupado [risas], ahora ya no es tan fácil. Si uno ha tenido la suerte de vivir esa época, que es, como casi todo en la vida, cuestión de azar, y ha tenido la fortuna de estar ahí, claro, los personajes que te salen en la historia son apabullantes. </p><p><strong>Es que hay tantos personajes que casi ni merece la pena preguntar por ninguno en particular.</strong></p><p>Yo diría que hay dos vertientes en lo que cuento. Por una parte, están los mitos literarios, gente que parece recortada de un manual y echada a andar por la calle. Por otra, están las personas que había debajo, que nos enseñaron que se puede intentar ser, o en su caso serlo, excepcional en tu trabajo y absolutamente normal en tu vida. A mí me aburre y casi me irrita la solemnidad, y todos estos carecían de ella. Bueno, alguno tenía un poco más, como Octavio Paz, pero siempre hasta el segundo whisky. </p><p><strong>Entabló una familiaridad que resulta prácticamente inaudita. </strong></p><p>Para mí, es un privilegio haber conocido por dentro a todos ellos y convertirlos casi en una familia nombrada a dedo. Porque no es ya solamente leer <em>Sobre los ángeles</em>, de Rafael Alberti, o <em>Tratado de urbanismo</em>, de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/angel-gonzalez-recuerdo-constante-presente-garcia-montero-benjamin-prado-15-anos-despues-muerte_1_1436147.html"  >Ángel González</a>, sino llevarles al médico y hacerles la compra si estaban mal. Poder haber atendido y cuidado a gente a la que admiraba muchísimo, y con el tiempo quise todavía más de lo que admiré, es un privilegio.</p><p><strong>¿Hay un momento exacto en el que pasan de mito a persona?</strong></p><p>Lo bueno es que eso no pasa, porque a mí nunca se me olvidaba quién era Rafael Alberti, como no se me ha olvidado nunca quién es <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/joaquin-sabina-apetece-escribir-pintar-vivir-estupendamente-subirme-escenario_1_2103827.html"  >Joaquín Sabina</a>, ni siquiera escribiendo canciones con él. Lo que ocurre es que puedes ser al mismo tiempo amigo de Joaquín y de Sabina, de Rafael y de Alberti, que son cosas complementarias pero distintas. </p><p><strong>La idea de que todo en su vida ha sido por casualidad se repite mucho.</strong></p><p>La historia de este libro es cuál ha sido el camino, qué estoy haciendo aquí y, sobre todo, por dónde he venido. Contar la historia, a quién me he ido encontrando, quién iba de la mano, quién me perseguía [risas]. Toda esa es la historia que hay que contar en unas memorias, porque lo otro, que soy escritor, novelista, que he hecho de actor, ya lo sabe más o menos mucha gente. El cómo lo saben menos.</p><p><strong>Los años de periodismo en </strong><em><strong>Diario 16</strong></em><strong> son una mina de historias sin fin. Llegar de juerga sin dormir, pero aun así trabajar de sol a sol, los compañeros fumando y bebiendo en la redacción con botellas de whisky en el cajón.</strong></p><p>Es que a <em>Diario 16</em>, donde también aparecí por casualidad y sin ser periodista, llegabas después de comer y, si había 150 personas, 119 estaban fumando. Era un periódico muy <em>sui generis</em>, nunca te explicabas cómo era posible que saliera ese día al kiosco. Tú te decías: "Hoy no, hoy esto es imposible". [Risas]. Estaba lleno de personajes fascinantes, a veces casi teatrales: desde uno que hacía las páginas midiendo con una cuerda, hasta el montador que solo trabajaba sobornándote si le comprabas tabaco y cerveza, y cosas por el estilo. No tenía nada que ver con el mundo de ahora, más sofisticado, digamos, más regulado. Era muy divertido, y por eso, yo al periodismo le debo muchísimas cosas.</p><p><strong>¿Cómo que?</strong></p><p>Le debo, por ejemplo, el vértigo de saber que las cosas hay que acabarlas. Yo puedo estar corrigiendo un poema o una novela 30 años, no lo soltaría nunca, pero el periodismo me ha enseñado que llega la hora de cierre y las cuatro columnas tienen que estar, tanto si te gustan como si no. También he aprendido algo que para mí es fundamental: escribir con ruido alrededor. Porque, al final, dedicarme a la literatura me deja muy poco tiempo para escribir realmente, porque estás todo el día metido en un tren, en un avión, en un hotel o en una conferencia, así que el periodismo de redacción me enseñó a abstraerme y escribir con otra gente al lado, pegándole gritos a algún subsecretario, mientras yo escribo un poema.</p><p><strong>Han cambiado mucho las redacciones.</strong></p><p>Yo soy de la época en la que los grandes columnistas, Umbral, Raúl del Pozo, Martín Prieto... que estaban en <em>Diario 16</em>, iban a escribir su columna a la redacción. Aparecían por allí, brujuleaban un poquito, iban de mesa en mesa, poniendo la oreja a ver de qué iba la cosa, y entonces escribían su columna. Eso hoy no lo hace nadie, evidentemente. Eso sí, por ejemplo, Umbral llegaba y antes de fisgonear se tomaba su whisky, que había que tenerlo allí preparado en una mesita [risas].</p><p><strong>Lo que bebía toda la gente de la que estamos hablando.</strong></p><p>Yo creo que los de la generación del 50 bebían contra Franco, de alguna manera. Se parecía mucho a aquella frase famosa de Jardiel Poncela: "Una dictadura es un sistema en el que todo lo que no esté prohibido será obligatorio". Pocos refugios tenían contra todo ese horror, aparte de juntarse a tomar copas con los amigos y reírse en medio del infierno, de alguna manera. Ángel González, a las seis de la tarde, siempre decía: "¡Es la hora Hemingway!"</p><p><strong>La amistad es un eje transversal de estas memorias. ¿Hay que tener mucha disciplina para mantener a tantos amigos y amigas?</strong></p><p>Eso es básico. Siempre digo que las amistades son como las plantas: hay que cuidarlas, abonarlas y regarlas, porque, si las dejas, se mueren. En cuanto estoy una temporada sin ver a un amigo, me empiezo a preocupar, lo llamo y le digo: "Tenemos que vernos, aunque sea diez minutos, esto no puede ser". Eso es lo que delata a una verdadera amistad, porque un amigo de verdad es al que llamas porque no tienes nada que decirle. Si tienes que tener un motivo, ya no es tan amigo. Ahora, si es una llamada de "¿qué haces? Pues nada, ¿y tú? Nada. Pues venga, a ver si nos vemos". Ese es un amigo al que llamas para ver cómo está, para comprobar que está bien todo, y ya está. Por eso tienes toda la razón del mundo: las amistades hay que mantenerlas con un azadón en la mano.</p><p><strong>Por cierto, ¿las amistades más bonitas empiezan siempre en los bares?</strong></p><p>[Risas] Sí, es verdad. Yo mismo me sorprendí al darme cuenta de que a casi todos los había conocido así. Entro en un bar después de leer <em>Sobre los ángeles</em> y ahí está Rafael Alberti, y nos hacemos 15 años. Entro en El rincón del arte nuevo a tomar una cerveza y escuchar a algún cantautor, conozco a Sabina y nos hacemos amigos, hace 43 años a estas alturas ya. Me cojo una moto para ir a Granada a ver el circuito del martirio lorquiano, me siento en una terraza y a los cinco minutos se sienta en la mesa de al lado Luis García Montero, que es mi hermano del alma. Es verdad que todo ha empezado en los bares. Al final, Jack Kerouac decía que su sueño era recorrer el mundo hablando nada más que con los camareros. [Risas] Algo tendrá el whisky cuando no lo bendicen. </p><p><strong>Volviendo a Alberti, recuerda como su principal consejo "no ser sectario", porque se puede aprender mucho de los que no piensan como uno. ¿Aplica eso en su condición de tertuliano televisivo y columnista de opinión?</strong></p><p>Rafael Alberti se habrá muerto para los demás, pero para mí no, yo lo llevo dentro de la cabeza y me acuerdo de muchas de las cosas que me decía. Recuerdo aquello de "niño, para no ser un idiota, tú tómate siempre tu obra muy en serio y a ti mismo muy en broma". Y, efectivamente, en cualquier debate político me acuerdo de ese otro consejo: "No seas sectario y, sobre todo, escucha a los que no están de acuerdo contigo, porque aprendes más de ellos que de los que sí lo están, porque eso ya te lo sabías". Es una cosa que tengo presente antes de sentarme en una silla a debatir con la gente, y a lo mejor por eso me llevo bien con casi todo el mundo. Ayer me preguntaban si tengo enemigos y digo: "Que yo sepa, no". Hombre, cuando opinas siempre hay gente que no está de acuerdo, pero no tengo esa sensación, seguramente porque yo no tengo ideología, lo que tengo son ideas y, además, son muy básicas. No me llevo mal con la gente. Recuerdo también que a escuchar me enseñó Ángel González, que era un señor que tenías la sensación de que te escuchaba, no ya con las orejas, sino con todo el cuerpo, con una atención extrema. Y eso hay que aprenderlo de los que saben. De los que saben ser, sobre todo, buena gente.</p><p><strong>¿A ser letrista de canciones le enseñó Joaquín Sabina? Cuenta en el libro muchas cosas bonitas de él, pero también la única gran pelea que han tenido, concretamente, por un adjetivo.</strong></p><p>Nos peleamos muchísimo ese día [risas]. Recuerdo a Leiva entrando en el estudio donde estábamos encerrados, matándonos, y decir: "Chicos, ¿no podríamos llegar a algún tipo de acuerdo?". Y Sabina le responde: "¿Pero es que no ves que estamos a punto de darnos de hostias o qué?". Pero acabamos la pelea, naturalmente se hizo lo que él quería, como siempre, que para eso es Sabina y yo no, y lo solucionamos escribiendo otra canción esa misma noche a partir de unos versos que llevaba yo en el bolsillo. Aunque Joaquín no quería, porque decía que el disco ya estaba terminado, le convencimos y la canción se escribió, se compuso y se grabó a las 6 de la mañana; por eso se notan las copas, el sueño y los restos de la pelea. Así que de la discusión salimos todavía más amigos de lo que ya éramos con, para mí, la canción más bonita que hemos hecho: <em>Por delicadeza</em>.</p><p><strong>No hay que elegir, pero: ¿Joaquín Sabina o Bob Dylan?</strong></p><p>No hay por qué elegir en nada, esto no es una carrera de galgos [risas]. De hecho, en la vida lo más aburrido es elegir, porque cada cosa que eliges te quita otras diez posibilidades. Para mí, la vida consiste más en compartir que en competir. No soy competitivo, no quiero batir ningún récord. Puedo pasarme meses dándole vueltas a un poema y se lo enseño a Luis (García Montero), a Joaquín (Sabina), a Chus (Visor)... y ellos lo mismo. Así, luego leo un verso de un poema y me acuerdo de que me lo dijo Joaquín. Compartimos y eso es lo bonito.</p><p><strong>¿Los poetas son las verdaderas estrellas del rock?</strong></p><p>Joaquín me define como una estrella del rock sin ningún disco, que hace falta ser mal tipo [risas]. Yo me moriré con una gotita de<em> rock and roll</em> en la sangre, y siempre he intentado que todo lo que escribo tenga un poquito de música, porque es una parte importante de mi vida. Por eso me divierte tanto hacer giras con bandas, recitales mixtos de poesía y música, o escribir canciones de vez en cuando: porque me gusta que haya un carácter musical, pop, y eso se puede hacer dentro del poema más serio, el más profundo y riguroso estéticamente, ya que eso no abarata nada, sino que le añade un elemento más.</p><p><strong>Obviamente, también está muy presente Almudena Grandes en estas memorias, al mando en esos veranos en Rota, todos juntos.</strong></p><p>Me costó mucho escribir lo de Almudena, lo dejé para el final, cuando ya estaba todo escrito. Fue un momento muy duro para mí tener que recordar eso. Ella tenía una personalidad tan deslumbrante y arrolladora que, siendo casi la última que llegó al grupo, porque nos conocíamos de muchos años, a los dos minutos era la gran mamá grande de todo el mundo. Gobernaba la banda con una espumadera en la mano, a golpe de croqueta y de invitación a cenar, y se convirtió en una especie de centro de gravedad de todo el grupo. No era una virgen por lo civil, como ahora quiere alguna gente creer, tenía sus contradicciones y sus historias, pero era una persona de una generosidad extraordinaria y de una lealtad extrema a sus amigos. Yo siempre le gastaba la misma broma, y le decía que el día que se extinguiera la humanidad solo iban a quedar ella y Will Smith, porque es el que queda en todas las pelis. Y, fíjate, es la única que no está.</p><p><strong>Hay un momento en el que cuenta que, según los datos de Iberia, había volado con ellos más de 500 veces, como para dar 17 vueltas al mundo. La de kilómetros que hacen los escritores.</strong></p><p>Esta semana estuve el martes en Barcelona; ahora, en Madrid; el viernes voy a Teruel; el sábado, a Valencia por la mañana y, por la tarde, a firmar a la Feria del Libro de Madrid. Esa es mi vida, pero yo siempre digo que me quejaré cuando no me hagan caso. Es verdad que empiezo a estar muy cansado y que, por ejemplo, he suspendido los viajes a América, porque yo me he pasado la vida allí, pero ya le he puesto freno porque no me da el cuerpo ni la salud. Por aquí sí me muevo mucho, con la gratitud de ir a los sitios y que haya gente por tus libros. Eso sí, ya no salgo a tomar copas después de la actividad, me acuesto pronto, intento que me lleven a cenar al mismo hotel para escaparme haciendo de nutria mojada un poco [risas]. Creo que lo echaría de menos si dejara de sonar mi teléfono y dejaran de proponerme cosas, pero, si me propusieran alguna menos, tampoco pasaría nada [risas]. Es que la gente me dice que soy un artista multidisciplinar, pero yo respondo que soy un pluriempleado, que es más nuestro.</p><p><strong>Habla también del paso de los años, algo que inevitablemente trae de la mano la enfermedad. En el libro lo desliza, pero ya ha hablado abiertamente en las últimas horas de su diagnóstico de parkinson.</strong></p><p>Me han obligado un poco, porque soy muy pudoroso y no me gusta. Cada uno elige en esta obra un papel, y el mío ha sido el de <em>Benja el divertido</em>. Entretengo a la gente, la hago reír, y me acuerdo siempre de lo que decía Azcona: "No le cuentes a tus amigos penas y desgracias, que los divierta su puta madre". Por eso, creo que es mejor contar lo divertido que lo triste, aunque está ahí, ya que, evidentemente, hay un yo melancólico, nostálgico y asustado, porque uno tiene ya 64 años para 65 y la biología existe más allá de la bibliografía. Pero no me quejo, he tenido una vida bonita, la tengo todavía, y espero tirar una temporada más. Ya veremos.</p><p><strong>Para llegar a las diez novelas de Juan Urbano, por ejemplo. </strong></p><p>Pues mira, esa es una de las razones por las que no quería escribir mis memorias, por no interrumpir, porque luego las cosas se quedan a medias y da mucha rabia. Almudena murió torturada porque no pudo acabar la última de sus <em>Episodios de una guerra interminable</em>, por ejemplo, y yo me acuerdo, honestamente, de lo que eso le afectaba, de lo mucho que le dolía. Por eso, ya te digo, estas memorias las he escrito porque tengo muchas cosas que recordar, pero también porque he empezado a tener algunos olvidos, y he pensado en contarlas antes de que se borren. Y sí, me encantaría acabar las diez novelas de Juan Urbano. </p><p><strong>Una frase final que le dijo a </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/fascinante-oirle-explicar-argumentaba-novelas-trabajar-vargas-llosa_1_1978707.html"  ><strong>Mario Vargas Llosa</strong></a><strong>: "A mis amigos no les pido que piensen como yo, sino que me quieran y se dejen querer". </strong></p><p>Es tal cual. La gente se metía conmigo y me decía: "¿Pero cómo puedes ser amigo de ese facha?". Para empezar, no es ningún facha. En segundo lugar, es la persona con la que más te puede gustar no estar de acuerdo. Porque entra en la controversia con tal educación, con tal gusto por el argumento, nunca te aplasta ni te avasalla, siempre intenta razonar, y eso es un auténtico placer. Además, era uno de los tipos más simpáticos y divertidos que he conocido en mi vida, aunque le pasara como a <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ultimos-articulos-javier-marias_1_2174034.html"  >Javier Marías</a>, con ese aspecto circunspecto. Pero yo quedaba con Javier Marías y estábamos cinco horas riéndonos, y con Mario pasaba lo mismo, recuerdo hacer vuelos transatlánticos de 12 horas con él y estar descojonándonos de la risa todo el rato, porque contaba historias impagables de Cortázar. Hay una foto de la que siempre hablo, que estamos en La tertulia de Granada, en un cumpleaños sorpresa que me hicieron allí, donde se ve muertos de risa a Mario, a Joaquín, Almudena, Luis, Chus Visor, Leiva, Rubén Pozo... Gente de diferentes ideas que se lo están pasando muy bien en torno a un amigo al que le han hecho una fiesta. Esa felicidad que se ve en esa foto no tiene nada que ver con esas visiones que tiene a veces la gente de que sólo puedes ir a sitios y tratar con gente que piense lo mismo que tú en todo. Pues qué aburrido, chico. Qué pobreza estar de acuerdo en todo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 17:25:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Benjamín Prado: "Quedaba con Javier Marías y Vargas Llosa y podíamos estar horas riéndonos"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Amador Fernández-Savater: “El neoliberalismo es una colonización de la atención, pensar implica liberación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/amador-fernandez-savater-neoliberalismo-colonizacion-atencion-pensar-implica-liberacion_1_2195636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/461d6d9b-baff-4004-9580-0c3afcdd65ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amador Fernández-Savater: “El neoliberalismo es una colonización de la atención, pensar implica liberación”"></p><p>Vivimos acelerados y atrapados en una tempestad de automatismos que nos mantienen funcionando 24/7 y que, al mismo tiempo, bloquean nuestra capacidad de pensar y, con ella, de responder al malestar de esta época. Un tren en marcha en dirección al final de la vía a no ser que tiremos del freno de emergencia. Eso es lo que propone, entre otras muchas cuestiones, Amador Fernández-Savater (Madrid, 1974) en <em>La batalla del pensamiento</em> (NED Ediciones, 2026): detenernos antes de la catástrofe.</p><p><strong>¿Qué es</strong><em><strong> La batalla del pensamiento</strong></em><strong>?</strong></p><p>Pensar hoy tiene algo de dificultad, de conflicto, de riesgo, por eso le asocio la palabra batalla. También significa que pensar juntos, inventar los modos de pensar juntos, es lo único que puede crear una bifurcación en los caminos desastrosos que lleva la humanidad. </p><p><strong>¿Por eso también pensar es conspirar?</strong></p><p>Conspirar significa respirar juntos. Me gusta esa metáfora de vincular el pensamiento a una respiración, con lo pulmonar, frente a una situación que nos asfixia. Y lo hace porque, en principio, no habría más que funcionar, sin nada que pensar, pues es a lo que invita el mundo de muy diversas maneras: a funcionar en el periodismo haciendo muchos artículos sobre cualquier cosa a gran velocidad, a funcionar en la escuela dando programas y contenidos uno detrás de otro, o a funcionar en la política utilizando argumentarios de bueno-malo para luchar contra el otro. Hoy hay un mandato de funcionar en las empresas que están en la gestión, en el rendimiento, en la productividad, por lo que pensar, de alguna manera, es interrumpir ese mandato y abrir un espacio para respirar con otros. No hay simplemente que funcionar, también respiramos y podemos decir algo, pensar algo, crear algo, tomarnos el tiempo. </p><p><strong>El tiempo que creemos que no tenemos, porque tenemos que, efectivamente, funcionar. </strong></p><p>Los imperativos que hoy mandan, aunque en cada lugar se aterricen de manera distinta, son de rendimiento, productividad y competitividad, algo que también tiene que ver con la aceleración de la vida. Por eso, para mí el pensamiento es hacernos preguntas por lo que nos pasa juntos en la escuela, en torno a la salud, en los barrios en los que vivimos, en nuestra relación con el mundo, con la tierra, con la naturaleza. El pensamiento es una pregunta por el sentido de las cosas, que introduce una interrupción en esa máquina acelerada. Porque al preguntarse uno qué está haciendo en la vida, los sentidos ya no están dados y el imperativo de que todo es rendir, producir, competir o triunfar queda interrumpido, por lo que ahí se abre el tiempo. Para mí, no se trata tanto de ralentizar como de interrumpir, que es una operación más conflictiva. No se trata solo de bajar el ritmo, sino de lograr hacer una grieta en los mecanismos que están forzando el mundo a una aceleración catastrófica. </p><p><strong>Por eso la necesidad que plantea de tirar del freno de emergencia.</strong></p><p>Exacto. Esa es una imagen muy famosa de Walter Benjamin, que fue el primero que pensó que la revolución tenía que ser un momento de detención radical y no, como se había pensado en el siglo XIX, la locomotora de la historia, que era la idea un poco productivista de la revolución. La idea es que pensar es tirar del freno de emergencia, porque de repente, en lugar de obedecer los mandatos de más velocidad, más rendimiento, más productividad y más competencia, se trata de preguntarnos juntos cuál es el sentido de esto. ¿Qué significa vivir juntos, cuáles son nuestros valores, cómo organizar la vida en común según esos valores? En cada espacio de la vida, un barrio, una escuela, el periodismo, pensar es hacer esa pregunta por el sentido que tiene vivir, porque vivir no tiene sentido de antemano, sino que se va creando.</p><p><strong>¿Pensar nos lleva a abandonar el individualismo imperante y pensar en colectivo?</strong></p><p>La idea es pensar juntos. El libro propone cómo recuperar esa posibilidad, algo que no es nada fácil, porque para pensar hay que crear antes las condiciones para poder hacerlo. Por eso, no hay pensamiento si los espacios colectivos están desmantelados y los tiempos están acelerados, si no hay posibilidad de encuentro con el otro. Pensar juntos, en primer lugar, es inventar las condiciones materiales para poder pensar juntos. Además, pensar juntos no es lo opuesto ni va en detrimento del pensamiento de cada cual; es decir, se trata de pensar juntos los diferentes, porque cada uno también piensa. Es, digamos, una especie de música que se hace entre lo personal y lo común, no pensar juntos contra el individuo, ni solamente el individuo que piensa solo contra lo común. Es un baile entre lo propio de cada cual, que se pone en relación con el vínculo con los demás puesto que vivimos juntos.</p><p><strong>¿Qué es la filosofía pirata?</strong></p><p>Es una práctica de la filosofía que se quiere no especializada, al alcance de cualquiera, que no pasa necesariamente por los grandes textos de la filosofía. Es decir, que muchos filósofos, desde Sócrates a Gramsci, han afirmado que todos somos filósofos en tanto que nos preguntamos por el sentido de la vida, que no te viene dado por la sociedad. Filosofar al modo pirata es, digamos, autorizarse a pensar por uno mismo. No solo se piensa en las facultades de filosofía, no solo piensan los que han leído 17.000 libros, no solo piensan los que tienen un acceso a un lenguaje especializado; cada cual puede pensar con los amigos, con los cercanos, a partir de los materiales de la propia vida. Es una relación con la filosofía, pero desde lo que nos importa vitalmente. Frente a la filosofía académica, es un saber puesto al servicio de la vida, pirateado desde otro lado, que se hace sin contemplaciones, sin jerarquías. </p><p><strong>¿Se piensa en la escuela? Está también precarizada, automatizada, acelerada, como la vida misma.</strong></p><p>La escuela sería uno de esos lugares donde el pensamiento está en juego: aprender a pensar y también pensar lo que es la escuela. En un mundo donde la inteligencia artificial es cada vez más potente, ¿qué sentido tiene la escuela como expendedora de contenidos? Si intentas competir con las máquinas expendedoras de contenidos, pues vas a perder siempre. ¿Cuál es el sentido de la escuela hoy? Si el pensamiento logra encarnarse, hacerse algo común, si se presencializa, se materializa, si tiene un cuerpo, ahí sí que la escuela aporta algo que el modo dominante de inteligencia artificial no podría alcanzar.</p><p><strong>¿Leer es una potencia subversiva?</strong></p><p>Leer no es necesariamente leer libros, lo intento tomar más en general, como una manera de estar en el mundo, de hacer un esfuerzo de escuchar y crear sentido. Un libro es una herramienta que nos solicita como sujetos, porque tienes que leerlo tú y tienes que juntar una palabra con la otra e inventar sentido, completarlo a veces con la imaginación o la experiencia. Es una actividad que obliga a un esfuerzo, que no todo es así en el mundo de hoy, en el que tenemos relación con dispositivos en los que está todo hecho, tú eres un objeto y no hay un espacio donde moverse, mientras que en el libro tienes que completar lo que se te propone y verificar con la razón si te convence o no. Leer nos hace sujetos distintos a lo que este mundo hace de nosotros, que es consumidores, tertulianos, espectadores u opinadores. Pensar es una actividad subversiva en tanto que hace de nosotros sujetos, individuales o comunitarios, mientras todas las fuerzas de este mundo hacen de nosotros objetos manipulables: los políticos con sus propagandas, los mercados con sus seducciones, las tecnologías con sus automatismos, los saberes dominantes con su autoridad. Por eso, pensar es ser protagonistas de nuestra propia vida entramados con los demás.</p><p><strong>¿Pensar nos libera de la rueda del neoliberalismo?</strong></p><p>El neoliberalismo es una colonización de la atención, y pensar implica, en primer lugar, una liberación de esa atención, es decir, es construirse un paisaje propio en el mundo de cuáles son tus referencias, coordenadas y criterios. Mientras que hoy todos somos objetos de ese mercado de la atención generado por miles de dispositivos tecnológicos, empresariales y mercantiles que quieren colonizar la atención, pensar suspende esos automatismos y nos hace sujetos capaces de poner atención en otras cosas o en algo que todavía no ha sido creado. Podría haber muchos modos de enfocarlo, pero en tanto que es una liberación, una batalla, una suspensión de la colonización de la atención, podríamos decir que pensar es conflictivo con la dinámica del neoliberalismo. </p><p><strong>Sin todos estos dispositivos tecnológicos, antes teníamos más espacio para la imaginación. </strong></p><p>Hay muchísimas máquinas produciendo por todas partes 'respuestas tapón', en las pantallas, en lo político, en lo tecnológico, en lo cultural, y por eso la sensación de asfixia. La lectura, el pensamiento y la imaginación son liberaciones de la atención, son formas de hacer un lugar 'no lleno' donde poder imaginar, pensar o atender a otras cosas frente a esa multitud de 'respuestas tapón' de qué es ser feliz, qué es el amor, qué es una vida buena... y el mercado dice todo el rato 'compra la mía'. La batalla del pensamiento es suspender, interrumpir, hacer paréntesis en todas esas 'respuestas tapón', y en ese espacio que se despeja, poder pensar, decir, sentir y crear algo por nosotros mismos. Eso tiene un punto de revolucionario a todos los niveles, desde el personal hasta lo político.</p><p><strong>¿Qué le gustaría que pensara el lector de este libro?</strong></p><p>Es un libro que puede acompañarte porque no se cierra. Me gustaría que este libro suscite una respuesta del lector que no sea simplemente acatar lo escrito, sino inventar algo a partir de eso. Espero que este libro, de alguna manera, haga sentir que en la batalla del pensamiento se juega nuestra existencia colectiva, porque si no se tira del freno de emergencia el tren va hacia el muro. Eso es literalmente así hoy, con todas las amenazas catastróficas que están ya ahí. Porque una vida sin pensamiento es una vida que repite lo que otros han pensado: cómo hay que ser feliz, cómo tiene que ser tu cuerpo, cómo tienen que ser tus relaciones, cómo tienes una vida plena, qué significa estar vivos, qué significa el amor. Pensar tiene que ver no solamente con saber más o menos cosas, sino con la plenitud de la vida que se lleva. Si se piensa, esa vida puede ser creadora de nuevos sentidos; si no se piensa, esa vida será repetidora de los ya impuestos y, en tanto que repetidora, siempre triste, porque estás viviendo la vida que otros pensaron, decidieron y diseñaron, y a ti nunca te va a encajar el traje que otros hicieron. Por eso, ya Platón dice en el mito de la caverna que no pensar nos condena no solamente a ser ignorantes, sino también a una vida mala, tonta, repetitiva, a una vida en la que nuestro cuerpo y nuestra mente están repitiendo cosas que otros pensaron y dijeron. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 17:25:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Amador Fernández-Savater: “El neoliberalismo es una colonización de la atención, pensar implica liberación”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Selena Millares revive al republicano José Almoina: "Hemos borrado la memoria de nuestros exiliados"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/selena-millares-revive-lucha-republicano-jose-almoina-hemos-borrado-memoria-exiliados_1_2191963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82ccd515-01a1-4d94-8da6-197843f4ddb7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Selena Millares revive al republicano José Almoina: "Hemos borrado la memoria de nuestros exiliados""></p><p>Resulta imposible resumir en unas pocas líneas una vida tan apasionante como la de<strong> José Almoina</strong> (Lugo, 1903 - Ciudad de México, 1960): <strong>republicano gallego</strong> que huye de España tras la Guerra Civil después de practicar la lucha política en las filas <strong>socialistas </strong>durante los años 30. Su destierro en <strong>Francia </strong>y posterior exilio en <strong>República Dominicana</strong> (allí fue preceptor del hijo de <strong>Trujillo </strong>y llegó a ocuparse de la secretaría particular del dictador, contra quien terminaría luchando sin descanso) y en <strong>México </strong>(donde fue asesinado) le llevaron a enfrentarse junto a su familia a la represión, la pérdida de seres queridos y la constante amenaza de la muerte. </p><p>"Es un hombre <strong>olvidado</strong>, un intelectual y un <strong>luchador </strong>extraordinario, más que nada un Quijote, un soñador, con un sentido ético extraordinario", recalca a <strong>infoLibre </strong>la escritora <a href="https://www.infolibre.es/autores/selena-millares/" target="_blank">Selena Millares</a>, que acaba de publicar <em>Al calor de tu nombre</em> (Plaza & Janés, 2026), una novela que rescata la batalla sin final de Almoina y su mujer, la maestra <strong>Pilar Fidalgo</strong>, como protagonistas íntimos de unas décadas definidas por el <strong>exilio</strong>, el desarraigo, la violencia y la fragilidad de las <strong>democracias</strong>. Temas que resuenan también en el presente a través de la migración forzada, la instrumentalización del <strong>miedo</strong>, la persecución ideológica más allá de las fronteras, la <strong>propaganda </strong>autoritaria, la violencia contra las mujeres y la disputa por la <strong>memoria</strong>.</p><p>Una memoria que, en este caso particular, fue borrada y <strong>tergiversada </strong>por <strong>franquistas </strong>y <strong>trujillistas</strong>, los grandes enemigos de Almoina, que se encargaron de "tejer una leyenda negra enorme y densa" acusándolo de "<strong>impostor</strong>, cobarde y traidor". "Por eso su figura no se ha recuperado en <strong>Galicia</strong>, aunque la región debería estar orgullosa de tener un hijo como él", apostilla Millares, que recuerda que su protagonista es el autor de <em>Una Satrapía en el Caribe: historia puntual de la mala vida del déspota Rafael Leónidas Trujillo</em> (1949), un "<strong>obús</strong> contra la línea de flotación del trujillismo" publicado con seudónimo en México. "Pero el <strong>dictador </strong>sabía que era él, y ese libro tuvo un efecto tremendo", apostilla Millares.</p><p>Y continúa: "Trujillo tenía <strong>pánico </strong>a los libros, porque sabía el efecto que podían tener. Se pasaba la vida <strong>blanqueando </strong>su imagen y sus crímenes, por lo que los libros eran para él peor que <strong>Satanás</strong>. Por eso los dictadores persiguen siempre al <strong>pensamiento crítico</strong>, a los intelectuales y a los periodistas. Trujillo persiguió y asesinó a muchísimos escritores, y actualmente hay también una persecución bastante obvia hacia el pensamiento crítico, sea la escritura periodística o de otro tipo. Porque el autoritarismo lleva los disfraces que ya conocemos, pero la <strong>serpiente </strong>sigue ahí".</p><p>Más allá de todos estos temas, presenta la autora este título como una "<strong>historia de amor y guerra</strong>" y también una "novela de <strong>viajes</strong>, porque habla de las grandes <strong>migraciones </strong>de ese momento". "Es una novela con un componente político, pero no es política; es un cóctel de todo eso. Tiene elementos de distintos géneros, pero sobre todo es una historia de amor y guerra sobre una familia, no solamente sobre José, que huye de la Guerra Civil, también de los <strong>nazis </strong>en Francia, y que acaba en un infierno mucho peor: la República Dominicana, una dictadura <strong>sanguinaria</strong>. Y, en lugar de huir como hicieron otros, se comprometieron más todavía", apunta.</p><p>Pone en valor en este punto la escritora la importancia de mantener la <strong>memoria </strong>de estas figuras porque "nosotros somos todos <strong>hijos del silencio</strong>". "Hemos <strong>borrado </strong>nuestra memoria, pero sobre todo la de <strong>nuestros exiliados</strong>, excepto los más famosos <strong>poetas</strong>, intelectuales, etcétera", subraya, para acto seguido señalar que "hay muchas novelas sobre la Guerra Civil, pero casi nada sobre el exilio, porque los que se fueron están muy olvidados".</p><p>"Es importante este ejercicio de memoria porque nos alumbra el presente. Es lo que decía <strong>Bertolt Brecht</strong>, que si quieres <strong>iluminar </strong>el presente te tienes que distanciar e ir a un momento histórico paralelo, porque lo que ocurrió en aquel momento tiene mucho que ver con lo que estamos<strong> viviendo ahora</strong>", plantea, para todavía desarrollar más: "El auge de los <strong>supremacismos</strong>, de los <strong>fanatismos</strong>, las grandes migraciones, el <strong>fascismo </strong>totalmente blanqueado... Todo eso tiene ahora más <strong>peligro</strong>, porque antes no se sabía lo que era, pero ahora sí lo sabemos y, sin embargo, avanza".</p><p>Es por ello que <em>Al calor de tu nombre </em>reivindica la memoria y recuerda "<strong>nuestras grandes heridas</strong> del último siglo" a través de la "construcción de un <strong>homenaje a la memoria del exilio español</strong>". "Esa memoria nos ayuda a comprender el presente, y también a ver lo importante que es <strong>vivir para un ideal</strong> a pesar de las derrotas. En este tiempo nuestro nos invaden el miedo y el <strong>odio </strong>y tenemos que luchar contra eso. La memoria es un arma muy poderosa para sustentar nuestro pensamiento y nuestro <strong>deseo de futuro</strong>, porque claro que hay futuro, claro que hay ideales, pero no quieren que lo creamos para que nos quedemos <strong>quietecitos</strong>. Hay que reivindicar los ideales y el <strong>quijotismo </strong>de nuestros <strong>exiliados </strong>y nuestros <strong>republicanos</strong>, esos grandes quijotes que nos dieron una enorme lección sobre la importancia de <strong>defender los ideales</strong> para dar <strong>sentido a la vida </strong>y, sobre todo, para hacer futuro. Porque el futuro existe y está ahí para nosotros", reflexiona.</p><p>Asimismo, recuerda Millares lo “<strong>tremendos</strong>" que fueron los exiliados españoles, que en general "siguieron luchando por otros países y se dejaron la piel". Ese es el caso de Almoina, quien vivió con "ese <strong>idealismo extremo</strong> de no importarte nada, ni siquiera la derrota, sino tus sueños". Por eso, ese "<em><strong>cervantismo</strong></em>" es un eje importante de este libro, que cuenta como protagonista con ese "héroe y personaje <strong>maravilloso</strong>", siempre acompañado por su mujer: "No quería que eso se perdiera de vista, porque ella es su pareja necesaria. Son como <strong>Don Quijote con Sancho</strong>, el idealismo extremo".</p><p>Ellos personifican las andanzas de toda una <strong>generación </strong>que se atrevió a soñar una España <strong>moderna </strong>hasta la República. Unas aspiraciones cercenadas por el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y cuatro décadas de franquismo. "Nuestra <strong>Edad de Plata</strong> fue un momento cultural absolutamente <strong>extraordinario </strong>en nuestra historia, pero todo eso se <strong>perdió </strong>de manera brutal, se quedó disperso por el mundo, aunque en buena medida se quedó en <strong>México</strong>, que fue el único país que nos abrió las puertas plenamente", remarca la autora.</p><p>Relata, en esta línea, que algunos fueron también a <strong>Chile </strong>y <strong>Argentina</strong>, mientras otros acabaron llegando desde Francia a <strong>República Dominicana </strong>como única e inesperada opción, cuando "nadie los acogía" y "<strong>Franco</strong> y la <strong>Gestapo </strong>los buscaban para meterlos en <strong>campos de concentración</strong>". "De pronto se abrieron las puertas de la embajada dominicana, porque Trujillo había cometido una tremenda <strong>masacre </strong>contra los haitianos y quería <strong>blanquear </strong>su imagen, por lo que dijo que acogería a todos los que llegaran huyendo de los <strong>nazis</strong>. Pero se metieron en un lugar mucho peor que con Franco o <strong>Hitler</strong>, porque Trujillo tenía un plan <strong>imperial </strong>para el Caribe", indica.</p><p>Por último, insiste Millares en diferenciar que "el esqueleto del libro es <strong>histórico </strong>y la armadura es de <strong>novela</strong>". Esto se debe a que de Almoina se sabe poco y hay "muchas mentiras sobre él", por lo que ella ha realizado una "<strong>investigación</strong> muy profunda" para desmentirlas todas ellas a través de lo que él fue publicando. "La investigación histórica es la base y, a partir de ahí, hay cosas que ocurrieron y otras que <strong>pudieron haber ocurrido</strong>", explica. "Hablando de <strong>Balzac</strong>, <strong>Karl Marx</strong> dijo una vez que una<strong> gran novela</strong> podía <strong>alumbrar </strong>una época mucho más que un montón de libros de historia", añade.</p><p>"Esto es así porque la <strong>novela te permite sumergirte en la realidad,</strong> poner en pie a los <strong>muertos </strong>y hacerlos hablar. De alguna manera, te permite sentir y pensar desde<strong> dentro de la historia</strong>, no desde fuera", defiende, antes de rematar que, justo por eso, esta es una historia de una "enorme <strong>humanidad</strong>" protagonizada, en realidad, por una familia entera que sufre en sus carnes lo que<strong> supone una guerra</strong>: "Las huidas, las emigraciones, el sufrimiento, como estamos viendo también en este momento en <strong>Gaza </strong>o en <strong>Ucrania</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Selena Millares revive al republicano José Almoina: "Hemos borrado la memoria de nuestros exiliados"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Marina Pereda relata su vida en el Opus de los 14 a los 25 años: "Deja secuelas físicas, psicológicas y económicas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/marina-pereda-cuenta-vida-opus-14-25-anos-deja-secuelas-psicologicas-fisicas-economicas_1_2191381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09748e8e-2268-4ff5-a2c7-29536ce0678b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marina Pereda relata su vida en el Opus de los 14 a los 25 años: "Deja secuelas físicas, psicológicas y económicas""></p><p>Marina Pereda (Miranda de Ebro, 1989) entró en el Opus Dei con 14 años y consiguió salir con 25. Con la perspectiva que da el tiempo, cuenta ahora su vida en <em>La Obra</em> (Aguilar, 2026), un libro en el que explica desde dentro cómo funciona la organización a través de la manipulación y el abuso psicológico. "Cuando entras sientes que estás comprometiéndote y casándote con dios", reconoce a <strong>infoLibre</strong> en esta entrevista, en la que también sentencia: "Dios tendría que ser amor, no sacrificio, culpa y dolor".</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La Obra</strong></em><strong>?</strong></p><p>Un libro autobiográfico escrito de manera literaria y narrativa, en el que cuento mi experiencia como hija de unos padres que pertenecen al Opus Dei, una organización a la que termino pidiendo la admisión con 14 años como célibe. Es una experiencia de vida y una reflexión sobre qué es y cómo funciona el Opus Dei, así como una exposición de la manera en que los niños son educados en este entorno y acaban asumiendo, en nombre de una vocación divina, un compromiso que condiciona y determina su vida para siempre.</p><p><strong>¿Por qué escribir este libro?</strong></p><p>En 2021 escribí una obra de teatro y me di cuenta de que mi experiencia y mi manera de contar podían, de alguna manera, reflejar muchas historias, ser más universal de lo que yo pensaba. Porque, cuando lo compartes, te das cuenta de que puede ser una vivencia compartida. Eso también me pasó con el documental <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/prefiero-morirme-seguir-epopeya-mujeres-lograron-escapar-opus-dei_1_1941475.html" target="_blank"><em>El minuto heroico</em></a>, desde un punto de vista más periodístico y de investigación. Con este libro quería mostrar lo que me parecía que no había quedado recogido ni en la obra de teatro ni en el documental: esa mirada inocente de una niña que crece en este entorno y lo normaliza de adulta. Por eso, esta es también una historia de madurez, pues acaba analizando y rompiendo con lo que siempre ha dado por sentado. Me parecía que era una voz que todavía no se había explorado, porque hay un gran silencio y tabú entre las personas de mi generación, que quizás por cuestiones familiares no se habían atrevido a escribir su historia.</p><p><strong>Como suele decirse, ¿escribir esta historia ha sido una terapia?</strong></p><p>No es terapia. Siempre digo que ojalá escribir un libro fuera terapia, porque sería muchísimo más barato y divertido (risas). La terapia ya la he hecho durante mucho tiempo, esto es otra cosa. El libro lo he escrito porque la editorial me dio la oportunidad.</p><p><strong>Dice en algún pasaje que el Opus Dei es una gran obra de teatro que se mantiene porque cada personaje interpreta su papel.</strong></p><p>Lo que muestra también mi experiencia, sobre todo, por las circunstancias que me rodean, es que, incluso sin haber estado educada desde pequeña en un colegio del Opus Dei, como la grandísima mayoría de gente que entra, te das cuenta de hasta qué punto la pertenencia a la organización resulta invasiva y cómo entra en el alma y en la conciencia de los niños desde pequeños. Esa mirada cambia absolutamente todo. Yo fui a un colegio público, pero mis padres eran del Opus, así que viví constantemente entre esos dos mundos. Quería mostrar que el Opus Dei es una organización con la que todos convivimos, que todos sabemos que existe y que hemos normalizado como sociedad. Por eso, un niño que crece ahí está constantemente saltando de un mundo a otro. Entra y sale de esa obra de teatro de una manera absolutamente normalizada, hasta el punto de que cambia su vocabulario, su manera de expresarse, sabe qué puede decir en unos ambientes y qué no puede decir en otros. Y eso se normaliza hasta tal punto que muchos adultos ni siquiera ven esa ficción, son incapaces de distinguirla porque es una segunda piel. </p><p><strong>Viviendo en ese contexto, ¿cómo se siente una cuando al fin es aceptada en el Opus Dei con 14 años?</strong></p><p>Lo que se te plantea todo el rato es un camino de entrega. La palabra que ellos usan es “entrega”, y entregar significa darlo todo sin mirar atrás, sin pedir nunca nada a cambio, sin exigir ni reclamar nada. Tiene que ser una entrega absoluta y total a dios, o a lo que ellos te hacen ver como dios, y a tu vocación. Cuando te inculcan esa idea desde tan pequeñita, tú haces lo que haga falta. Esto es lo que muchas veces no se entiende de la manipulación y por eso no puedes ir con pruebas a un juez. ¿Puede un niño de 14 años entregarse a dios a través de una organización? ¿Y puede una organización admitirlo e imponerle unas normas? </p><p><strong>¿Es la literatura una vía para intentar responder esas preguntas?</strong></p><p>Cuando ese daño es tan profundo y tan complejo, hay sitios a los que solo puedes llegar con la literatura, porque la racionalidad no alcanza, ya que estamos hablando de cuestiones emocionales e irracionales. Se escudan en la fe para seguir con su <em>modus operandi</em>, que es hacer que los niños firmen estas cartas solicitando entrar, e incluso en lograr que los padres firmen autorizaciones o estén de acuerdo en que hagan eso con sus hijos. Al final, yo lo expreso como una entrega total, un momento de felicidad, porque cuando entras sientes que estás comprometiéndote y casándote con dios, que es lo más grande que hay, que es el amor infinito, y que no hay nada superior a eso. Pero, a la vez, también intento mostrar y derribar los estigmas sobre estas cuestiones cuando hablamos de manipulación, etcétera, como si una persona que está dentro nunca tuviera dudas y no arrastrara consigo su propia personalidad. </p><p><strong>¿Se habla de esas dudas?</strong></p><p>Las dudas existen aun estando dentro. Tienes dudas, pero el problema es que nunca las verbalizas ni las expresas fuera del grupo. Nunca las cuentas en tu entorno y, si emocionalmente no estás preparado para asumir realmente lo que supone esa duda y hacerte cargo de las consecuencias de salir de ahí, de renunciar a eso, es prácticamente imposible poder llegar a plantearte dudas y ver cosas cuestionables que, si no tienen una respuesta satisfactoria, te hagan pensar en salir. Porque hay un límite a la entrega, pero es tremendamente difícil elaborar todo eso cuando has sufrido una captación siendo menor, ya que es un abuso psicológico, de conciencia y de poder en nombre de un dios y de una autoridad. Para un niño, aunque se haga adulto, es muy difícil elaborar sus críticas y cortar con todos esos hilos que, además, en su vida adulta la organización ha ido tejiendo de manera cada vez más fuerte a través de un testamento, de un trabajo, de un lugar de residencia. ¿Cómo sales de todo ese entramado cuando has entrado siendo menor de edad? </p><p><strong>Es muy complicado llegar a ese punto de conciencia crítica.</strong></p><p>No solo te hacen dudar mientras estás en la organización y quieres salir, un momento en el que tienes que pasar por un largo proceso que no se da al entrar, sino que incluso después, cuando he hablado públicamente, desde el Opus Dei se han puesto en contacto conmigo para hacerme ver que tengo heridas, que estoy resentida. Te hacen creer que estás enferma, que estás llena de heridas, y te hacen dudar de tu propia voz, cuando has hecho todo un proceso de recuperación que es muy duro. Entiendo perfectamente que haya exmiembros que no se quieran exponer a estas prácticas que el Opus Dei sigue haciendo a día de hoy y que son revictimizantes. </p><p><strong>¿Cómo sale alguien del Opus Dei?</strong></p><p>Sales cuando te ves con fuerzas y te ves capaz. Yo me considero una privilegiada absoluta porque pude ir a una psicóloga independiente y tuve el apoyo de un sacerdote que estaba dentro de la organización, al que tenían absolutamente apartado. Salí cuando me vi con las fuerzas de poder hacerlo y cuando, leyendo el Evangelio, volví un poco al origen de por qué había entrado ahí y me di cuenta de que en ese lugar no estaba dios, no estaba el amor, no estaba el catolicismo en el que yo en aquel momento creía y en el que, en cierta manera, sigo creyendo. Dios tendría que ser amor, no sacrificio, culpa, dolor e individualismo, que es lo que yo veía ahí. Cuando pedí ayuda psicológica, me dijeron que tenía que ir con alguien de la organización, y eso para mí es lo contrario al amor. El amor no es retener de cualquier manera y a cualquier precio, eso es control y miedo, que es lo que hay en el Opus Dei a día de hoy.</p><p><strong>¿Qué se siente al dejar la organización? ¿Liberación?</strong></p><p>Poder sentirse liberada es también un proceso y no es tan inmediato. No es tan fácil como hacer borrón y cuenta nueva, sientes mucho miedo, tienes secuelas psicológicas, físicas y económicas. Ser libre no es fácil para nadie, y te das cuenta de que en el fondo estar ahí te creaba una ilusión de felicidad y una ilusión de certeza que, claro, cuando baja el telón y acaba la función, te espera la realidad, donde las cosas no siempre van a ir bien. Porque, además, todo el proceso de maduración que la gente hace normalmente en la adolescencia, tú no lo has hecho. Yo tuve suerte, salí con 25 años, pero a la gente que sale con 50 o 60 años se le complica todo mucho. En mi caso, todavía tenía ciertos puntos que me conectaban con mis amigas, con mi círculo generacional, pero aun así, me sentía totalmente por detrás a nivel madurativo. Yo pude costearme el apoyo psicológico en una terapia privada haciendo muchos esfuerzos, pero esa mirada que te ha inculcado el Opus Dei sigue sobre ti y sobre tu cuerpo. La manipulación consigue meterte en un callejón sin salida, e incluso una vez que estás fuera tienes miedo a hacer tu vida realmente y a ser libre. Yo tengo gente en mi entorno que me ha dicho que no podía asistir a la presentación de este libro porque si alguien le veía igual tenía consecuencias laborales.</p><p><strong>Se habla muy poco de este tipo de cosas, aunque más o menos todos las sabemos.</strong></p><p>Ahora mismo, hay más exmiembros que miembros del Opus Dei, y saben que su única manera de mantener el <em>statu quo</em>, de mantener esta obra, es que incluso los exmiembros no hablen demasiado, no critiquen demasiado, lleven a sus hijos a los colegios del Opus Dei y asuman otro papel diferente.</p><p><strong>¿Ha visto </strong><em><strong>Los domingos</strong></em><strong>? ¿Qué le parece la deriva religiosa de artistas como Rosalía?</strong></p><p><a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/domingos-adolescente-quiere-monja-marca-panfleto-accidental-iglesia-catolica_1_2084771.html" target="_blank"><em>Los domingos</em></a> me gustó muchísimo y me parece que es muy clara. Lo que nos tendría que hacer reflexionar como sociedad es cómo alguien puede ver esa película y no ver un abuso y una manipulación. O cómo alguien puede ver a <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/rosalia-aparicion-mariana-fervor-delirio-primer-concierto-madrid_1_2170813.html" target="_blank">Rosalía</a> o escuchar su disco y no ver una <em>performance</em>, una apuesta desde un privilegio de libertad absoluta por parte de una mujer que es, hasta donde yo sé, bisexual, y que hace lo que le da la gana. ¿A quién le interesa apropiarse de ese discurso e imponérselo a personas que no tienen los privilegios de Rosalía?</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 04:01:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Marina Pereda relata su vida en el Opus de los 14 a los 25 años: "Deja secuelas físicas, psicológicas y económicas"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-debuta-novelista-forma-contar-manera-cosas-he-vivido-actividad-sindical_1_2189606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f6a46e7e-94bf-464a-a1d5-9ff5913c7cef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”"></p><p>El secretario general de CCOO,<a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/salarios-vivienda-servicios-publicos-agenda-urgente-mayo_129_2184293.html" target="_blank"> Unai Sordo</a>, lleva un paso más allá la afición literaria que ya materializó en los relatos <em>Cortos de oficio</em> (Catarata, 2023, algunos <a href="https://www.infolibre.es/temas/cuentos-de-oficio/" target="_blank">publicados en </a><a href="https://www.infolibre.es/temas/cuentos-de-oficio/" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a>) y se estrena como novelista en<strong> </strong><em><strong>Al norte</strong></em> (Hoja de lata, 2026), una historia de ficción anclada en la realidad sobre el lado más humano del mundo del trabajo, la precariedad y la salud laboral. En el libro, retrata la emigración interior española en los años del desarrollismo y las migraciones actuales a tierras donde las grandes corporaciones imponen su ley. </p><p><strong>¿De dónde viene el impulso para publicar su primera novela?</strong></p><p>Viene de mis primeros relatos, que se quedaron cortos, ya que eran historias que tenían más recorrido. Hice el esfuerzo de tratar de entrelazarlos para buscar una historia donde se mezclaran varios hilos, con secuencias también de novela negra. Lo más difícil fue darles continuidad, añadir muchas cosas nuevas y acabar de ligarlos de alguna manera para buscar un final con cierta sorpresa. Fue un ejercicio de prácticamente dos años y este es el resultado.</p><p><strong>El resultado es </strong><em><strong>Al norte.</strong></em><strong> ¿Cómo presentamos la novela a los lectores?</strong></p><p>Es una secuencia de historias paralelas que se mezclan con saltos en el tiempo, a lo largo de diversas décadas. Todas tienen, de alguna manera, un trasfondo laboral, aunque no es una novela sindical ni nada por el estilo, sino de ficción, que se basa mucho, eso sí, en recuerdos y en vivencias, y mezcla referencias a cómo era el mundo antes, cómo eran las relaciones laborales y cómo es todo eso ahora en este mundo un poco distópico del algoritmo, de la organización de la vida a través de parámetros que parece que no dependen ya de la voluntad humana, aunque en la novela se va viendo que al final la voluntad humana siempre está subyacente. También hay historias de migración y de explotación laboral, que, insisto, tienen mucho que ver también con la memoria de uno mismo, de cosas que nunca he contado y ahora las cuento, aunque sean ficcionadas, todo ello con personajes que no son reales, pero que se anclan en recuerdos.</p><p><strong>¿Los capítulos cortos son una herencia de aquellos relatos iniciales?</strong></p><p>Es que es una novela que tiene muchos saltos en el tiempo y pretende construirse un poco como las pinturas impresionistas, sobre un montón de capítulos. Cada uno de ellos tiene su propia sustantividad, pues intenta generar un mosaico caleidoscópico de realidades laborales, sociales y también de sentimientos muy humanos, como la venganza.</p><p><strong>Sin que sea una novela sindical como tal, ¿qué aporta hablar desde la ficción de estos temas de los que tanto habla usted pegado a la realidad más dura del día a día?</strong></p><p>Es una perspectiva distinta. Por ejemplo, aparecen referencias a la salud laboral, a la salud que se pierde en el centro de trabajo. Esto es algo que sindicalmente, en efecto, abordamos con datos, con reivindicaciones, pero yo tengo una experiencia muy concreta también de conocerlo desde el plano humano porque, en su día, cuando estuve en Euskadi, hicimos una serie de grabaciones a personas que habían sufrido daños por el amianto y otras enfermedades profesionales, y que son historias que no se han contado lo suficiente a pesar de su profundidad personal y dramatismo. La ficción te permite, precisamente, aproximarte desde esa visión mucho más emocional y emotiva, más vinculada a esas sensaciones de desamparo, vulnerabilidad, desarraigo y, finalmente, venganza que ha tenido la clase trabajadora. </p><p><strong>Permite incidir en los mismos problemas de un modo distinto.</strong></p><p>La ficción es también una forma de intervenir en la disputa cultural. Es decir, no todo tienen que ser informes o reflexiones sesudas en clave de ensayo, sino que la ficción es muy importante a la hora de pugnar por los sentidos comunes. Esto, por ejemplo, lo entendió muy bien la industria audiovisual norteamericana, pero yo creo que ha habido un déficit, fuera del realismo social, en la utilización de la ficción para construir relatos e historias que hablen de los problemas laborales y económicos de la gente, pero desde un código distinto al que usamos normalmente en la actividad pública. </p><p><strong>Aquí habla de los afectados por el amianto, que en el periodismo, por lo general, se quedan en frías estadísticas, pero en la novela relata cómo enferma una mujer por tener que lavar la ropa de su marido después de que cerrara la lavandería de la empresa para recortar gastos. Es la historia humana detrás de los números.</strong></p><p>Sí, y además esa historia es real. Evidentemente, la mujer es ficción, pero la historia responde a una realidad en una empresa de construcción de vagones que había en el Goierri, en Guipúzcoa, donde una mujer fallece por haber entrado en contacto con el amianto de su marido, sin haber trabajado nunca en una fábrica, simplemente por el lavado del buzo. A mí me parece que, además de contarlo, de hacer documentales, es importante que esto se pueda trasladar en distintas formas, en este caso literarias, como podrían ser también de cine o televisión, y eso es lo que intento con toda la modestia del mundo. Es una forma de contar de otra manera las cosas que he vivido por mi actividad sindical.</p><p><strong>¿Incluso a verlas de otra manera y aprender a través del proceso de escritura?</strong></p><p>Y también contar cosas que se han dejado de contar. Había cosas que no estaban en los relatos, que he ido incorporando y que tienen que ver directa o indirectamente con mi propia vida. De repente, según iba escribiendo, me han ido saliendo cosas que, incluso a nivel personal, no se las había contado prácticamente a nadie, pero que, al darles esa pátina de ficción, las he hecho emerger. Siguiendo con esto, creo que hubo una época de absoluta precariedad vital en los 70 y los 80, incluso de pobreza severa, que casi ha desaparecido del imaginario colectivo por una autoprotección de la generación de nuestros padres, por lo que la ficción es un muy buen espacio para sacar estas realidades que están un poco opacadas u olvidadas. Como aquello de que la gente se daba comida en los portales cuando alguien perdía el empleo, estas cosas se han dejado de contar, y ahora hay gente que dice que en los 80 se vivía muy bien y había mucha seguridad en España. La ficción es una forma muy importante de recuperar esas realidades, aunque sea buscando personajes o relatos ficticios, pero muy anclados en realidades vividas. </p><p><strong>¿De ahí también que abunden las descripciones detalladas de paisajes naturales e industriales? ¿Para que la ficción se ancle más en la realidad?</strong></p><p>Casi todo son ubicaciones más o menos conocidas y bastante reales. Yo no soy escritor, así que me costaría hacer una novela de ficción ubicada en un manglar del Caribe (risas), porque no lo he conocido y no creo que tenga esa capacidad de describir espacios imaginados o solo vistos por referencias. Por eso, me refiero mucho a escenarios que más o menos he vivido, algunos con nombres reales y otros ficticios. La Castilla rural que aparece en la novela no es el pueblo de mi familia, que se llama de otra manera, pero sí lo es de alguna forma porque me estoy refiriendo a cosas que he vivido. Por otro lado, casi todos los paisajes del norte son reales, se pueden cotejar, están ahí con los acantilados, los búnkeres, las playas... Describir los entornos también es una forma casi de hacer un homenaje a tu ecosistema, a donde has vivido y te has criado.</p><p><strong>También ha vivido muchas huelgas y asambleas, y en la novela hay un pasaje en el que ficciona precisamente eso, que es otra manera de meter al lector en un meollo en el que una gran mayoría no suele estar. </strong></p><p>O las asesorías que se hacen en el sindicato (risas). Al final, cuando puse estas cosas, que son, lógicamente, inventadas, pensaba que es lo único que puedo aportar yo desde mi experiencia profesional. Es decir, se trata de ficcionar también elementos que, en general, son muy desconocidos, ya que la gente no sabe muy bien cómo funciona un sindicato, cómo se defiende a un trabajador cuando surge un problema real, o qué pasa en una asamblea donde se intenta dibujar todo el proceso de descentralización productiva que hubo en España y en Europa en los años 90. Pero, en vez de hacerlo soltando una chapa, se hace mediante una vivencia ficticia que podría ser perfectamente real. Creo que eso es lo que yo podía aportar.</p><p><strong>Se describe incluso un local de CCOO en una visita para pedir información.</strong></p><p>Sí, está ese momento. El sindicalista es real, tiene nombre y apellidos, pero él todavía no lo sabe (risas).</p><p><strong>Parte de la novela discurre también en el presente, en los Países Bajos, donde miles de personas acuden en busca de trabajo desde multitud de países y soportan condiciones de explotación total. Parece un mundo distópico, pero no lo es.</strong></p><p>Esa es la parte aparentemente más distópica, pero, efectivamente, es la más real de la novela. Está basada en un informe sociológico que hizo Grupo de Investigación Arosa, que va a hacer un libro con los resultados, y es bastante fidedigno. También hay cosas inventadas, pero hay partes que son traslación literal del informe, porque esto pasa así. De hecho, hice una publicación sobre la novela en Instagram el otro día y me ha escrito un chico que me dice que está deseando leerla porque ha trabajado allí, concretamente en el polígono que aparece. Lo cierto es que ha habido mucha migración española, sobre todo en la anterior crisis, que se fue a trabajar a unos polígonos logísticos con enormes infraestructuras, donde el trabajo organizado a través de algoritmos era el pan nuestro de cada día. Y no ya el trabajo, sino incluso cómo vive y dónde se aloja esa gente, todo con un control absolutamente exacerbado por parte de los algoritmos, que se daba hace ya casi una década, por lo que esta distopía ya se ha visto muy superada por la realidad.</p><p><strong>Las relaciones laborales del siglo XXI frente a las del XX.</strong></p><p>Es algo totalmente vigente, eso es. Ahí busco una contraposición entre las nuevas y las viejas formas de trabajo y explotación, por ejemplo, de los padres de los protagonistas que aparecen en ese <em>flashback </em>permanente. Aparecen contrapuestas las formas de trabajo actuales y pasadas desde esa visión de ficción.</p><p><strong>Unas formas de trabajo antaño basadas en relaciones personales y ahora dirigidas por algoritmos con nombres humanos, Isabel en este caso, al que ya conocimos en un relato corto </strong><a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/isabel_1_1295821.html" target="_blank"><strong>publicado en infoLibre en 2022</strong></a><strong>.</strong></p><p>De hecho, la idea parte de que aquel relato se quedó corto, así que luego hice otros dos y los uní. Cuando salió en <strong>infoLibre </strong>aquella historia mucha gente me dijo que era súper potente y que se quedaba corta. Lo que pasa allí es así, y luego hay partes inventadas todavía más distópicas porque se inventa una especie de realidad laboral absolutamente posmoderna en los Países Bajos, que es distópica, de momento. Porque estamos hablando de cosas de hace seis, siete u ocho años, cuando el desarrollo de la inteligencia artificial no era el que es ahora, por lo que aporto cosas nuevas como el efecto de la inteligencia artificial generativa, estableciendo un juego entre lo que aparentemente no tiene ninguna intervención humana, pero al final, a lo mejor, sí la tiene. Ese es uno de los juegos de misterio que aparece en la novela. </p><p><strong>Hay varios pasajes en los que se argumenta la importancia de que los trabajadores estén sindicados para defender sus derechos laborales. Es una idea que late en la novela.</strong></p><p>Quería hacer una especie de pedagogía muy sutil. Es decir, no quería que la novela fuera un tocho, ni un panfleto, ni mucho menos, pero sí dar a entender que la estrategia desorganizada de los protagonistas tiene mucho que ver con lo que luego se desencadena. Y, sí, claro, se barre un poco para casa, no nos vamos a engañar (risas), la novela no es neutral en ese terreno, no es un panfleto, pero tampoco es apolítica.</p><p><strong>En el retrato de Euskadi no falta ETA.</strong></p><p>De hecho, cuando hice los relatos, no había ninguna referencia a ETA y al terrorismo, algo que a mí mismo me llamó la atención. No me salió. En la novela sí consideré que había que introducir algunos elementos, desde lo que era la <em>kale borroka</em> hasta el impuesto revolucionario y la presión a pequeños empresarios. Tenía que aparecer de alguna manera porque también ha sido parte del ecosistema en el que yo he vivido hasta 2011.</p><p><strong>¿Qué sensación le gustaría dejar en el lector al terminar la novela?</strong></p><p>Me gustaría que el lector pensara que está bien resuelta, porque son muchas historias cruzadas, y que sintiera que muchas de esas historias le tocan en algo de alguna manera porque, tomadas individualmente, ya dicen algo, pero ligadas todas, da una perspectiva total de las 300 páginas. También me gustaría que le haya merecido la pena recuperar algunas de las historias con las que se puede sentir identificada mucha gente que ha nacido en cualquier barrio obrero, dentro o fuera de Euskadi, porque también hay mucho de generacional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 04:00:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,CCOO,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/margarita-beese-falangista-queer-andrea-momoitio-rescata-vida-borrada-franquismo_1_2184346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98b5ff16-8244-47c9-b374-3c265cc9e1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo"></p><p>Margarita Beese Rodríguez fue una activista política y feminista conservadora que se introdujo en círculos falangistas hasta convertirse en colaboradora cercana de Pilar Primo de Rivera. Lo que hace singular su historia es que, nada más acabar la Guerra Civil, fue juzgada y encarcelada en Tenerife por falsear su partida de nacimiento bajo el nombre de Juan Carlos. Lo que parece un simple caso administrativo esconde una identidad compleja y puso en marcha un juicio en el que los médicos que testificaron en su favor hablaron de “anomalías médicas” que apuntaban, en unos casos, a la “intersexualidad” de Margarita y, en otros, a su “homosexualidad”, en una confusión de términos común en la época. Un caso olvidado que fascinó a la periodista <strong>Andrea Momoitio</strong> (Ortuella, 1989), autora de <em>Farsante. Una historia queer en la Falange</em> (<a href="https://www.librosdelko.com/" target="_blank">Libros del K.O.</a>, 2026). ¿Acaso fue Margarita una falangista queer? Lo hablamos con la autora.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>Farsante</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una crónica periodística en la que he intentado descubrir por qué una persona vinculada a la Sección Femenina de Falange trató de inscribirse en el Registro Civil de Santa Cruz de Tenerife con el nombre de Juan Carlos.</p><p><strong>¿Y sabemos por qué lo hizo?</strong></p><p>Esa es la gran pregunta, pero sigue siendo un misterio. Conocí esta historia gracias a una investigadora canaria, Yanira Hermida, que intentó averiguar por qué. Ella no lo consiguió, compartió muy generosamente conmigo todo lo que había conseguido sobre el caso y yo seguí, así que estoy deseando que aparezca una tercera persona que descubra exactamente por qué. Yo tengo la sensación de que queda Margarita para rato, ya que yo no sabía dónde seguir buscando respuestas, por lo que tuve que ponerle punto y final con muchos interrogantes.</p><p><strong>Ha hablado incluso con familiares que no tenían ni idea de esta historia…</strong></p><p>Sí, quedan sobrinos de Margarita del segundo matrimonio de su abuelo. Sabían que tenía una  tía que había estado presa, pero creían que por haber falsificado unas firmas, ni siquiera sabían muy bien por qué. Y, desde luego, no tenían ni idea de la trayectoria intelectual y política que tuvo. Era una auténtica desconocida. Sí que sabían que era un personaje complicado dentro del ámbito familiar, que había quien prefería no hablar de su historia, pero poco más. Ha sido también muy bonito ir descubriendo con ellos, viendo cómo se sorprendían cada vez que les contaba algo, como que dirigió una revista llamada <em>Héroes </em>en Madrid. Sus caras de asombro son inolvidables para mí.</p><p><strong>¿Qué es lo que le atrae de Margarita? O Juan Carlos…</strong></p><p>Que había una estrategia de resistencia que era importante rescatar. A partir de conocer su historia me quedo con la duda de si habrá habido más personas que hayan utilizado esta misma herramienta para poder vivir de otra manera durante aquellos años. Puede ser que sí, no lo vamos a saber tampoco fácilmente, pero me llamaba la atención sobre todo eso, la estrategia de resistencia que había utilizado. Tengo claro que fue una estrategia y que fue para resistir, lo que no sé es ante qué. </p><p><strong>¿Qué quiere decir exactamente con resistir? </strong></p><p>Tengo claro que necesitó poder vivir de otra manera, echó mano de la imaginación y se le ocurrió esto. Me fascina que alguien tenga la valentía de atreverse a enfrentarse a lo que ya tenía que saber, que era un riesgo muy grande, sobre todo porque lo intenta ni más ni menos que en Santa Cruz de Tenerife, que es una ciudad pequeña. Lo sigue siendo, pero entonces todavía más, y además una ciudad en la que tanto ella como su padre eran personas muy conocidas. Las posibilidades de que esto saliera bien parecen a priori muy pocas y, sin embargo, por alguna razón necesitó hacerlo y se atrevió. Eso me enganchó mucho, he intentado saber por qué y sigo con la búsqueda y con toda la curiosidad.</p><p><strong>Es muy llamativo que hiciera esto una persona metida en la Falange, en la Sección Femenina, con todo lo que eso implica.</strong></p><p>Y luego, cuando vas siguiendo la pista de su producción intelectual, tanto en la prensa de Santa Cruz de Tenerife como en la revista que dirigía en Madrid, ves que lejos de promover que la gente pudiera expresar su identidad de género con cierta libertad, estaba muy obsesionada con la feminidad, y en muchos de sus textos habla de lo importante que es que las mujeres sean femeninas. Es verdad que también en algún momento parece que asoma la patita y habla de que a ella no le gusta ser una flor delicada, que prefiere ser un árbol, sí que tiene en algún momento alguna declaración que te hace pensar que había algo en ella que quería vivir de otra forma. Por un lado, promovía una manera de ser mujer muy concreta, pero ella para nada siguió con esos preceptos, ya que no se casó, no tuvo hijos, no se dedicó al cuidado de su familia, sino todo lo contrario, pues tuvo una vida bastante independiente y autónoma. Esto también es algo muy habitual en las principales dirigentes de la Sección Femenina, porque lejos de cumplir con este mandato de feminidad que imponían al resto, ellas vivieron de una manera bastante libre.</p><p><strong>Ella habla de un 'feminismo conservador'. ¿Investigar en su vida es un modo de indagar en el feminismo de hace un siglo?</strong></p><p>Sí, y ha sido increíble decir 'madre mía, también entonces las feministas estaban divididas' (risas). Consuela saber que la división no es algo solo actual y comprobar que hubo muchas tensiones entre feministas más progresistas y otras más conservadoras como Margarita. La religión y el papel que podía tener la religión fue importante en esa tensión, pero no solo por eso. Por ejemplo, Margarita estaba en contra del sufragio. Sí que apostaba por que las mujeres pudieran formarse para tener conversaciones más interesantes con sus maridos y educar mejor a sus hijos, pero no creía para nada que estuvieran capacitadas para participar en la vida política, aunque ella participó de una manera muy activa. Parece que las mujeres falangistas se sentían un poco por encima de la categoría de género, ya que, por un lado, estaban las mujeres y, por otro, estaban ellas, que creían de alguna manera que tenían o podían tener características o habilidades distintas al resto. Porque ellas, desde luego, para nada cumplieron con sus propios mandatos.</p><p><strong>La historia de Margarita nos sirve también para recordar cómo se trataba la identidad sexual hace cien años, algo no se puede tratar con las categorías que tenemos hoy…</strong></p><p>Totalmente. Margarita lleva muy lejos su proceso judicial, no se conforma con las sentencias que le imponen en la isla y lleva su caso al Tribunal Supremo. Llega todo lo lejos que puede en su defensa, también porque tenía recursos para hacerlo. Muy poco antes se habían publicado ya<em> Los estados intersexuales de la especie humana</em> (1929) y, de hecho, la defensa que lleva ella parecía estar al tanto, por eso dicen que es verdad que sus características sexuales primarias son de genitalidad femenina, pero que sin embargo había algo en su carácter, en su forma de ser, que la hacía sentir de alguna manera que era más fácil para ella vivir como un hombre. Empiezan a indagar un poco en esta distinción entre sexo, género, las categorías y lo complejas que somos las personas.</p><p><strong>¿Podemos considerar a Margarita una persona trans o era una mujer que, con la ambición que tenía, vio que esta era la manera de acceder a los privilegios de ser hombre?</strong></p><p>No lo vamos a poder saber nunca. Por lo que sabemos, podríamos creer que estamos ante una persona intersex. ¿Por qué no? Hay muchísimas personas intersex, aunque es una realidad súper desconocida. El otro día leí un titular, no me acuerdo de quién, pero decía que hay más personas intersexuales que pelirrojas. Es decir, hay mucha gente intersex en nuestro entorno, pero no lo sabemos, porque hay quien incluso no sabe de sí misma que podría serlo. Como va cambiando de versiones en el proceso judicial, tampoco te puedes creer mucho nada, pero en algún momento sí que dicen que estamos ante una persona intersexual, que podríamos estar ante una persona con una identidad trans, ante un hombre trans, sin duda alguna también. Y podríamos estar ante una mujer cis lesbiana que, a través de esta estrategia, quiso poder vivir de otra manera, a lo mejor con otra mujer. De este tipo de historias conocemos la de Elisa y Marcela, que en 1901 se casaron por la iglesia, diciendo una de ellas que era un hombre, por lo que parece que ha sido también una estrategia que han utilizado las lesbianas en algún momento, y pudo ser esto lo que también quiso Margarita.</p><p><strong>Pero su orientación sexual, que le gustaran las mujeres, tampoco nos dice nada concreto de su identidad de género.</strong></p><p>Claro, y es verdad que se tiende a confundir. Porque parece, por ejemplo, que si estamos hablando de una mujer trans, no puede ser lesbiana. Hay mucha confusión con esto. Por supuesto, podríamos estar hablando de un hombre trans heterosexual, de una mujer cis lesbiana... No lo sabemos, es probable que ni siquiera lo supiera ella en su momento, ya que es difícil pensarte en esos términos si no existen esas categorías. Lo que para mí está claro es que, de alguna manera, tanto su orientación como probablemente su identidad, desbordaban lo que se permitía en ese momento, por lo que había cierta incomodidad en ella. No sabemos por dónde desbordaba todo aquello, pero seguro que lo hacía.</p><p><strong>Llegados a este punto, ¿es un poco excesivo decir que Margarita fue una falangista queer?</strong></p><p>Esa es una provocación, porque no lo puedo afirmar. Es un gancho para atraer a la historia, que incluso podría ser interpretado como un error que también puedo asumir. </p><p><strong>¿Margarita o Juan Carlos? Al principio uno piensa que nos van a hablar de él, pero la historia se centra en ella.</strong></p><p>Tuve muchas dudas, y tomé esta decisión porque me preocupaba que pudiera interpretarse como que no estaba respetando su identidad de género, ya que, en realidad, a lo largo de toda su vida y también después del proceso judicial, ella firma sus cartas como Margarita. También es cierto que las cartas que tengo son las que manda su familia, con lo cual me surge la duda, porque quizás no se atrevía a firmar de otra manera. </p><p><strong>¿Se cebaron con ella administrativamente por esa posible identidad trans o que fuera lesbiana? De hecho, entra en la cárcel por falsificar tres firmas.</strong></p><p>Probablemente. Ella intentó en todo momento argumentar eso, pero es verdad que rápidamente la dicen desde el Tribunal de Santa Cruz de Tenerife que no solo ha intentado falsificar su partida de nacimiento, cosa que ya sería grave por lo que significa falsificar un documento público, sino que ha mentido en la categoría de sexo, que no es una categoría cualquiera. No es lo mismo mentir en tu día de nacimiento que mentir en una categoría a la que van asociadas obligaciones y derechos muy distintos. Lo que pretendía, de alguna manera, era ponerse por encima del resto con este cambio, y eso es lo que no le perdonaron. Ni un solo día de prisión le perdonaron, a pesar de haber sido una persona tan relevante, de los contactos que tenía en la isla, tanto ella como su padre. No hubo piedad y nadie intercedió en esto.</p><p><strong>No solo eso, sino que se ha borrado totalmente el rastro de su relación con la Falange.</strong></p><p>Es una pasada. El libro se titula <em>Farsante </em>porque fui descubriendo cómo a lo largo de su vida fue mintiendo en muchos ámbitos. También hubo un tiempo durante la investigación en que llegué a dudar de su vinculación con la Falange y con la Sección Femenina, porque no aparecía su nombre en ningún documento. Pero apareció una carta de Pilar Primo de Rivera en la que pedía que la liberaran de empleo y sueldo durante un mes para colaborar con ellos y hablaba de ella como su camarada. Con eso ya tenía algo más, aparte de sus propias declaraciones y de alusiones en prensa a su vinculación con la Falange. También fueron apareciendo luego algunos documentos donde la vinculaban, pero ha sido imposible encontrar nada más.</p><p><strong>¿Qué nos sigue diciendo la historia de Margarita en 2026?</strong></p><p>También he pensado mucho en esto, porque me he encontrado con gente cercana a mí que en algún momento me ha dicho que no veía mucho interés, o que se sorprendía de que haya dedicado tanto tiempo a hacer este trabajo. Hay quien lo ha visto incluso como un homenaje, algo que no pretendía, ni muchísimo menos. Pero, volviendo al inicio, me parecía que era importante contar que en 1939 hubo quien puso toda su imaginación al servicio de poder vivir de otra manera. Me parecía potente rescatar eso.</p><p><strong>Desde esa perspectiva, ¿es un ejercicio de memoria queer?</strong></p><p>Sí, eso es lo que pretendo. También que sepamos que la disidencia sexual y de género se ha dado en muchos ámbitos, también en la extrema derecha. Además, yo creo que debió sufrir mucho.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 17:56:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores,Falange Española y de las JONS]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Al servicio de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/servicio-democracia_1_2185444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f6cd2df-6bd1-4199-893a-36fe0022b311_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al servicio de la democracia"></p><p>La guerra civil española no se dio solo dentro de nuestras fronteras. Muchos más sufrieron las consecuencias. Los españoles que estaban fuera tuvieron que ver como sus familias pasaban por una guerra que perdió la mayoría de la población. Pero, de los alejados de su tierra, solo unos pocos vivieron la fractura en carne propia: el cuerpo diplomático español. Las embajadas y consulados tuvieron que luchar  por la legitimidad internacional de la República, mientras que Franco avanzaba en la península. Ahora, el historiador y <a href="https://www.infolibre.es/autores/angel-vinas/" target="_blank" >columnista de infoLibre</a> <strong>Ángel Viñas</strong> reconstruye las trayectorias de aquellos diplomáticos que permanecieron leales al Gobierno constitucional, en su nuevo libro <em>Al servicio de la democracia: Los diplomáticos de la República y la factura de la lealtad</em>, que salió a la venta este martes 29. </p><p><strong>infoLibre </strong>ofrece un fragmento del octavo episodio del libro, que salió a la venta este martes 29, a través de la Editorial Crítica. El autor del mismo es el también historiador y experto en la guerra civil <strong>Enrique Moradiellos</strong>.</p><p>_______________________________</p><p>En vísperas de la guerra civil española, las representaciones diplomáticas y consulares de España en Gran Bretaña eran de las más importantes de todas las mantenidas en Europa y en el extranjero (un conjunto de 42 diplomáticas y 152 consulares). Las razones para ello eran evidentes y obedecían a dos factores correlativos e incontestables. Por un lado, un factor de política internacional: durante los años treinta del siglo xx, al igual que desde hacía más de un siglo, el Reino Unido era una gran potencia económica y militar, constituía la metrópoli de un vasto imperio colonial expandido por los cinco continentes y gozaba de una relativa estabilidad social y política en medio de un mundo todavía convulsionado por la Gran Depresión de 1929. Por otro lado, un factor de política interna española: en 1935, un año antes del inicio de la contienda, en términos económicos Gran Bretaña seguía siendo, como casi siempre desde mediados del siglo xix, el primer país importador de productos españoles, uno de los principales proveedores del mercado hispano y la nación con mayores inversiones directas en España. </p><p>Además, en el ámbito geoestratégico, era un país fronterizo en virtud del dominio británico del peñón de Gibraltar, base naval principal en la ruta mediterránea desde la metrópoli al canal de Suez y la India y el Extremo Oriente. Y, por último, el Reino Unido era también, junto con Francia, uno de los principales referentes diplomáticos de España desde los lejanos tiempos de la Cuádruple Alianza de 1834 y de los más cercanos de los Acuerdos de Cartagena de 1907. En definitiva, la plaza de Londres, a muy poca distancia de la de París, era uno de los principales centros neurálgicos de la diplomacia española contemporánea y así se demostraría durante toda la guerra civil.</p><p>En gran medida por ese carácter central y decisivo, los avatares de la representación española en Gran Bretaña tras la sublevación militar de julio de 1936 fueron un nítido reflejo de lo sucedido en el conjunto del Cuerpo Diplomático y Consular encargado de la representación de los intereses españoles en el exterior. Ante todo, como resultado del estallido de la guerra civil, esa representación sufrió una profunda e irreversible fractura, al igual que todos los órdenes de la administración estatal española y tal y como sucedió en casi todas las embajadas y consulados del exterior. Además, lo sucedido en el Reino Unido no se diferenció básicamente de la tendencia general dominante en esos círculos, puesto que, si bien el bando insurgente ganó la batalla en cuanto a las adhesiones mayoritarias del personal de plantilla, fue sin embargo el bando republicano el que mantuvo la titularidad jurídica de las representaciones, procediendo a sustituir las vacantes causadas por los desafectos con nuevos nombramientos de emergencia. Como recordaría el periodista socialista Julio Álvarez del Vayo, convertido en septiembre de 1936 en ministro de Estado del nuevo gobierno republicano, para entonces «el 90 % del Cuerpo Diplomático había desertado». No era una exageración impostada, como demuestran los estudios básicamente concurrentes de José Luis Pérez Ruiz y Ángel Viñas.</p><p>Entre el 18 de julio y el 27 de agosto de 1936, casi todos los diplomáticos de la embajada española en Londres (incluyendo al propio embajador, Julio López Oliván, recién incorporado hacía pocos meses) presentaron la dimisión de sus cargos y, la gran mayoría, pasaron a actuar abiertamente a favor de las autoridades insurgentes. La representación de estas en Gran Bretaña estaba en manos de una Junta Nacionalista dirigida por dos notables exponentes del monarquismo alfonsino: el ingeniero aeronáutico Juan de la Cierva y Codorníu, hijo mayor del político conservador homónimo, y Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, el duque de Alba, muy apreciado en los círculos oficiales y conservadores británicos por su supuesta doble condición de duque de Berwick y par de Inglaterra. Ambos habían participado de manera activa en la trama civil de la conjura antirrepublicana puesta en marcha por el general Mola desde la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936.</p><p>Desde el inicio de la sublevación militar, esa Junta Nacionalista estuvo en contacto directo y confidencial con el embajador, Julio López Oliván, y con sus principales colaboradores: Pedro García-Conde Menéndez, consejero; Fernando Valdés Ybargüen, primer secretario; José Fernández-Villaverde y Roca de Togores, segundo secretario; capitán Manuel Medina Morris, agregado naval; comandante Emilio Velo, adjunto al agregado naval; y Antonio Vidal Tolosana, adjunto al agregado comercial. También establecieron contacto con los representantes insurgentes en Gran Bretaña cuatro de los seis cónsules acreditados en el país: José Gimeno Aznar (Cardiff), Eduardo María Danís Maranges (Glasgow), Ignacio de Muguiro y Muñoz de Baena (Liverpool) y Álvaro Seminario Martínez (Newcastle). Por el contrario, el cónsul general en Londres, Vicente Álvarez-Buylla y Lozana, así como el agregado comercial, Daniel Fernández-Shaw Iturralde, y el cónsul en Southampton, Roger de Fuentes Bustillo y Cueto, se mantuvieron en sus respectivos cargos con plena lealtad al gobierno republicano. También permaneció en el consulado de Liverpool Tomás Bordallo Cañizal, pero jugando «a dos bandas» hasta su cese en julio de 1937.3 El expediente informativo y depurador incoado por las autoridades franquistas con posterioridad reconocería la importancia de las gestiones hostiles de López Oliván y sus ayudantes haciendo constar «la poca actividad, si así puede llamarse, de la embajada en ese período comprendido entre el 18 de julio y el 28 de agosto, que contrasta con la desplegada con posterioridad». </p><p>Así pues, en Gran Bretaña, como en tantas otras partes, la defección de la mayoría del personal diplomático y consular acreditado supuso un duro revés para el gobierno republicano y un abierto triunfo para las autoridades insurgentes. No en vano, ese fracaso republicano reduplicaba otras penalidades aún más importantes puesto que, desde el inicio de la guerra, la suerte de las armas en el interior y la búsqueda de apoyos en el exterior se habían decantado decisivamente a favor de los militares insurgentes y en contra de las autoridades republicanas. </p><p>En vista de la debilidad gubernamental francesa y de la apenas encubierta simpatía británica por los insurrectos, tanto Hitler como Mussolini habían accedido a prestar un apoyo militar que podría reportarles indudables ventajas político‑estratégicas en el área mediterránea occidental a bajo riesgo y pequeño coste. En esas circunstancias, la adhesión a fines de agosto de 1936 de todos los gobiernos europeos al Acuerdo de No Intervención en España, patrocinado tenazmente por Francia y Gran Bretaña, sentenció la derrota diplomática de la República por un doble motivo. Primeramente, porque supuso su equiparación de facto a los insurgentes en términos operativos y en una cuestión crucial (la posibilidad de adquirir armas y municiones en los mercados continentales, facultad hasta entonces reservada al gobierno legal reconocido internacionalmente). En segundo orden, porque, desde el principio, la forma de aplicación de dicho acuerdo acentuó esa derrota jurídica dando origen a un sistema asimétrico de ayudas e inhibiciones: mientras los restantes gobiernos europeos cumplían estrictamente el compromiso de embargo e impedían el abastecimiento de la República en sus fuentes de suministros bélicos tradicionales (sobre todo los mercados francés y británico), Alemania e Italia (y en menor medida Portugal) continuaron sus envíos encubiertos de armamento para Franco a pesar de las prescripciones del acuerdo.</p><p>Precisamente la magnitud de ese descalabro diplomático sufrido, junto con la conciencia de la importancia de Gran Bretaña en el contexto internacional, motivaron a finales de agosto de 1936 una decisión crucial del gobierno de la República: el 29 de agosto solicitó formalmente el plácet de las autoridades británicas para un nuevo titular de su embajada en Londres: Pablo de Azcárate y Flórez (Madrid, 1890 – Ginebra, 1971). </p><p>La aceptación por parte de Azcárate de su nombramiento supuso una gran sorpresa en los círculos diplomáticos continentales porque el recién designado embajador era uno de los más notables funcionarios internacionales españoles en Ginebra y ejercía desde 1934 el influyente cargo de secretario general adjunto de la Sociedad de Naciones (segundo puesto ejecutivo de importancia en el organismo internacional, al que hubo de renunciar de inmediato). Sin embargo, la decisión de los gobernantes españoles respondía a una indudable coherencia política y diplomática: el nuevo y reputado representante de la República en Gran Bretaña iba a ser un genuino exponente de la tradición liberal krausista que había servido a los ideales políticos del republicanismo democrático. Así lo acreditaban los antecedentes familiares del embajador (sobrino de Gumersindo de Azcárate), su formación académica (discípulo de Francisco Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza), su categoría intelectual (catedrático de Derecho Administrativo desde los veintitrés años) y su doble y dilatada experiencia política (diputado por el Partido Reformista en 1918) y administrativa (funcionario de la Sociedad de Naciones desde 1922).</p><p>Por supuesto, la decisión del gobierno republicano al nombrar a Pablo de Azcárate como nuevo embajador en Londres, tomada en una coyuntura realmente crítica y dramática, estaba basada en un certero cálculo político y diplomático: la esperanza de que su reconocido prestigio y talante liberal podrían contribuir a paliar el efecto dañino de las deserciones y dimisiones producidas, a la par que reforzaría la imagen democrática de la España republicana y evitaría el supuesto deseo oficial británico de negar el plácet a un nuevo embajador (para reducir así la representación republicana en el país y amortiguar la ausencia de representación formal insurgente). El 31 de agosto de 1936, López Oliván prestó su último servicio encubierto a los insurgentes advirtiendo al Foreign Office que su sucesor en el cargo era «una personalidad destacada y sincera con bastante tendencia hacia el comunismo teorético». Pocos días después, para ayudar a Azcárate en su labor, fueron nombrados los restantes cargos diplomáticos vacantes: Antonio de la Cruz Marín (ministro‑consejero), el comandante Fernando Navarro Capdevila (agregado naval) y el escritor Antonio Ramos Oliveira (agregado de prensa y propaganda). De este modo, tras la llegada del embajador y su nuevo equipo a mediados de septiembre de 1936, la República comenzó a desarrollar una intensa actividad política y diplomática en Gran Bretaña, de la que había carecido en las transcendentales semanas previas.</p><p>En sus memorias publicadas póstumamente en 1976, Azcárate describió con precisión los dos objetivos prioritarios de su misión diplomática en Gran Bretaña durante toda la guerra civil: «ganar para la república el mayor apoyo y comprensión posible entre las clases conservadoras inglesas que eran las que en aquel momento gobernaban el país»; y a la par, «extender todo lo posible, dentro del mundo político y social de Inglaterra, y particularmente de Londres, la simpatía y el apoyo moral hacia la causa de la república». Para alcanzar ambos fines, la actuación política y diplomática del embajador se concentró en «dos puntos fundamentales» que recapitularía casi al final del conflicto con las siguientes palabras: </p><p><em>a) Hacer patente la realidad y extensión de la intervención italiana y alemana en favor de los rebeldes; mostrar que lo que está ocurriendo en España es resultado del designio de esas dos potencias de dominar políticamente a España; subrayar los inmensos peligros que esto representa para Inglaterra en el caso de un triunfo de los rebeldes. </em></p><p><em>b) Destruir la idea de que la república era el comunismo y el bolchevismo en acción; demostrar la inexistencia del influjo decisivo y preponderante de la URSS en la política republicana; sacar el máximo partido de los inmensos progresos realizados por la república, no solo en el orden militar, sino en la reconstitución de toda su vida civil.</em></p><p>Ciertamente, la labor de Azcárate se atuvo a esas directrices con notable constancia y coherencia durante toda la guerra, tratando de lograr el «apoyo y comprensión» de las autoridades conservadoras británicas y la simpatía y solidaridad de las restantes fuerzas políticas y sociales del Reino Unido. Sin embargo, si bien sus éxitos serían considerables en la realización de este segundo objetivo, no puede decirse lo mismo respecto del primero. Hasta el mismo final de la contienda, los círculos gubernamentales británicos preservaron intacto su compromiso de no intervención incondicional y rechazaron con mayor o menor frialdad las tentativas republicanas de aproximación y búsqueda de un apoyo moral o material. De hecho, la pretensión de Azcárate representaba un ideal de muy difícil realización, una misión casi imposible habida cuenta de los fundamentos y propósitos de la política exterior  británica frente a la crítica coyuntura de los años treinta en Europa y el mundo. </p><p>La política neutralista del gobierno conservador británico ante el conflicto español estuvo determinada desde el primer momento por dos motivos esenciales y complementarios que se reforzaban mutuamente. En primer lugar, los gobernantes del Reino Unido abrigaban la convicción de que España, desde las elecciones de febrero de 1936, estaba inmersa en una crisis similar a la de Rusia en 1917 y creían que dicha crisis había desembocado en un choque frontal entre un Ejército meramente contrarrevolucionario y unas milicias obreras revolucionarias a las que servía de pantalla legitimadora un impotente gobierno reformista. Así lo habían advertido los diplomáticos británicos residentes en el país desde los primeros días de la sublevación: «La verdad sobre España era que hoy no existía ningún Gobierno. De un lado estaban actuando las fuerzas militares y de otro se les oponía un Soviet virtual» (21 de julio). Esa naturaleza subversiva real —ya que no formal— del bando republicano vedaba de facto cualquier ayuda directa o indirecta británica al gobierno español y hacía preferible la victoria, cuanto primero mejor, de las fuerzas militares insurgentes para salvaguardar el orden y la propiedad en España (incluyendo las cuantiosas inversiones británicas en el país y la seguridad de la base naval de Gibraltar). </p><p>El segundo motivo de esa neutralidad absoluta e incondicional radicaba en la política general de apaciguamiento (Appeasement Policy) en Europa practicada por Gran Bretaña desde el inicio de la grave crisis económica de 1929. El objetivo esencial de dicha política consistía en evitar cualquier nuevo conflicto entre el extenso y disperso Imperio británico y las tres potencias revisionistas del statu quo que amenazaban su seguridad: Japón en el Extremo Oriente, la Alemania nazi en Europa central e Italia en el Mediterráneo. Aterrados por la sangría humana y económica de la primera guerra mundial, los gobernantes británicos pretendían negociar con esas potencias reajustes en el statu quo como mal menor siempre preferible a una nueva confrontación general. La aguda conciencia de vulnerabilidad estratégica, debilidad económica y desventaja diplomática respecto a 1914‑1918 (ya no cabía contar con la ayuda de Estados Unidos, replegados en el aislacionismo, ni de Rusia, convertida en una amenazante Unión Soviética) aconsejaba transitar la vía del apaciguamiento de Italia (la potencia más débil) y Alemania (la más cercana y poderosa) para evitar así su potencial confluencia hostil. No en vano, los dirigentes británicos creían que incluso si esa guerra pudiera ser librada y ganada (con ayuda de una debilitada Francia), también provocaría irreversibles pérdidas para la posición económica, militar e imperial del Reino Unido. Sin excluir, además, las posibilidades que se abrirían con el conflicto bélico a la expansión del comunismo y la revolución por todo el mundo (propósito atribuido en Londres a los dirigentes soviéticos a pesar de su reciente política de cooperación con las democracias iniciada en 1934).</p><p>Habida cuenta de las sólidas razones de esa política de apaciguamiento y de la interpretación oficial sobre la crisis española, no resulta sorprendente que las esforzadas tentativas de Azcárate apenas lograran modificar la actitud gubernamental británica. Entre otras cosas, porque la política de no intervención británica en la guerra española constituía en realidad la aplicación regional y específica de su política general de apaciguamiento en Europa y se acoplaría sistemáticamente a los parámetros establecidos por dicha política hasta su mismo desplome en vísperas de la segunda guerra mundial. Por eso, de nada servían frente a ese fundamento las reiteradas denuncias de Azcárate sobre los peligros de la intervención italogermana o las repetidas garantías de contención del comunismo y voluntad de independencia de la República respecto a la URSS (cuyo crucial apoyo militar comenzó a llegar en octubre de 1936). En esencia, los gobernantes británicos consideraron que esa intervención de Italia y Alemania, aparte de favorecer el deseable triunfo de un bando contrarrevolucionario, no pondría en cuestión a largo plazo los intereses políticos, estratégicos y económicos del Reino Unido en España. No en vano, los hipotéticos riesgos al respecto siempre podrían contrarrestarse por los abrumadores recursos disponibles en caso de emergencia: el poder de atracción de la libra esterlina para encabezar (o frustrar) la necesaria reconstrucción económica posbélica española; y el poder de disuasión de la flamante Royal Navy, con capacidad dual para bloquear y estrangular las costas y archipiélagos españoles o para protegerlas y garantizar sus comunicaciones internas y externas. Mientras llegaba el momento de poner en práctica ambos recursos (el clásico dúo conocido como the carrot and the stick: el palo y la zanahoria), el Acuerdo de No Intervención y su Comité correspondiente establecido en Londres permitían salvaguardar los principales objetivos diplomáticos británicos en el conflicto: confinar la lucha dentro de España y, a la par, refrenar la intervención del aliado francés en apoyo a la República, evitar el alineamiento con la Unión Soviética y eludir el enfrentamiento con Italia y Alemania por su apoyo a Franco. Así lo había definido muy tempranamente el anciano primer ministro, Stanley Baldwin, en su única directriz política a su joven secretario del Foreign Office, Anthony Eden: «De ningún modo, con independencia de lo que haga Francia o cualquier otro país [léase: Italia o Alemania], debe meternos en la lucha al lado de los rusos».</p><p>La llegada de Azcárate a Londres como embajador (tomó posesión de su cargo el 13 de septiembre de 1936) coincidió con la primera protesta del gobierno republicano ante su homólogo británico contra los dañinos efectos que el Acuerdo de No Intervención estaba causando a su esfuerzo bélico. El gabinete de Giral había aceptado a regañadientes las cláusulas de dicho acuerdo plegándose al requerimiento de las autoridades francesas y como supuesto mal menor para atajar el apoyo italogermano a los insurgentes. Sin embargo, desde principios de septiembre de 1936, en vista de su fracaso para lograr ese fin primordial, el nuevo gobierno frentepopulista presidido por Francisco Largo Caballero comenzó a exigir su anulación y la restitución de su derecho exclusivo a comprar armas en los mercados continentales. Pero la fuerza de su argumentación legal no lograría modificar la actitud oficial británica ya cristalizada. El funcionario encargado de los asuntos españoles en el Foreign Office reconoció en privado el 10 de septiembre: </p><p><em>... las consecuencias políticas de conceder al gobierno legal las facilidades que indudablemente le corresponden habrían sido demasiado graves para exponerse a ellas. Varios gobiernos de países pequeños han apreciado que «No Intervención», de hecho, significa denegar al gobierno legítimo los medios para combatir una rebelión. </em></p><p>Corroborando ese juicio, sir George Mounsey, subsecretario adjunto encargado de Europa occidental, apuntó igualmente los motivos que habían dictado el desahucio del gobierno republicano y la preferencia furtiva por la victoria insurgente: </p><p><em>Aunque es verdad que desde un punto de vista legal el gobierno español tiene razón, es innegable que, de hecho, si bien no en teoría, se trata de un gobierno que había dejado de gobernar desde mucho antes del inicio de esta rebelión. Lo único que hacían era ceder constantemente a las demandas extremistas de una clase obrera desenfrenada, y eran incapaces de mantener el orden a menos que satisficieran esas demandas. Además, no fue un estímulo para que las potencias civilizadas ayudasen al gobierno español el hecho de que este, cuando estalló la rebelión, procediese inmediatamente a armar a todos los obreros y chusma, incluyendo a jóvenes irresponsables, con las consecuencias que estamos viendo: brutalidades salvajes y contrarrepresalias.</em></p><p>Azcárate pudo comprobar pronto las insuperables dificultades con que se enfrentaba en los ámbitos oficiales británicos. El 21 de septiembre tuvo su primer contacto formal de envergadura. En aquella ocasión, expuso ante lord Cranborne, subsecretario parlamentario del Foreign Office, los fines de su misión en Londres:</p><p><em>... eliminar los malentendidos con respecto al carácter del gobierno español y, si es posible, inducir al gobierno de Su Majestad a revocar su política de no intervención y ejercer su influencia contra los rebeldes. </em></p><p>El juicio reservado anotado en el Foreign Office sobre esa declaración de intenciones refleja la honda desconfianza británica hacia la causa de la República y la naturaleza casi imposible del objetivo diplomático del embajador: </p><p><em>El señor Azcárate pronto se dará cuenta de que no hay ninguna esperanza de que pueda inducir al gobierno de Su Majestad a revocar su política de no intervención para tomar partido por el gobierno español.</em></p><p>El embajador reiteró infructuosamente sus argumentos ante el propio Anthony Eden, titular del Foreign Office, el 15 de octubre, en su primera entrevista oficial. Para entonces, la decisión soviética de apoyar militarmente a la República había acentuado las prevenciones británicas respecto a la naturaleza revolucionaria del bando gubernamental. De igual modo, había hecho más urgente para Londres la preservación del confinamiento del conflicto logrado por la no intervención, a fin de evitar todo alineamiento con la URSS, atajar cualquier posible enfrentamiento con Italia y Alemania, y posibilitar así la ejecución inalterada de la política de apaciguamiento en curso. Azcárate trató de apaciguar esos temores y modificar esa neutralidad incondicional. Durante los meses de octubre y noviembre de 1936 repitió en varias ocasiones a Eden y Cranborne que la República luchaba por preservar un régimen democrático sin veleidades revolucionarias ni dependencia de la URSS. También insistió en que el recurso de la República a la ayuda soviética era «su última carta» para evitar la inminente derrota militar y estaba motivado por la ausencia de apoyo directo anglo‑francés. Sir Robert Vansittart, subsecretario permanente del Foreign Office, anotaría la siguiente impresión sobre las reiteradas gestiones del embajador negando el carácter revolucionario de la causa republicana:</p><p><em>Es inútil que el señor Azcárate recolecte información para desmentir la acusación de actividades de la Comintern en España antes de la insurrección. Las hubo en abundancia y a gran escala.</em></p><p>Significativamente, los contactos del embajador con las autoridades británicas quedaron reducidos durante la guerra a aquellos cargos oficiales a los que tenía acceso potencial en virtud de su condición de legítimo representante diplomático acreditado. Azcárate señala en sus memorias que nunca tuvo oportunidad, ocasión o invitación para entrevistarse con el <em>premier </em>del Reino Unido: </p><p><em>Ni con Stanley Baldwin, primer ministro durante los primeros meses de mi misión, ni con su sucesor, Neville Chamberlain (primer ministro desde mayo de 1937), tuve ninguna clase de contacto, ni relación oficial ni personal. </em></p><p>El embajador también subraya que esa falta de relaciones no era privativa de los medios oficiales no estrictamente diplomáticos, sino que se extendió en gran medida por todo el ámbito político conservador británico. Al respecto, es ilustrativa una anécdota relatada en sus memorias y relativa a uno de los más prestigiosos parlamentarios y exministros del Partido Conservador, Winston Churchill: </p><p><em>Un signo inequívoco de esto lo tuve en el incidente que se produjo a los pocos días de mi llegada a Londres, cuando, al final de uno de los innumerables banquetes a que tiene que asistir un embajador en Inglaterra, lord Cecil of Chelwood, a quien me unían lazos de respetuosa amistad creados en la Sociedad de Naciones, intentó presentarme a Winston Churchill; al oír que se trataba del embajador de España, rojo de ira y sin estrechar la mano que yo instintivamente le tendía, Churchill declaró que no quería tener relación alguna conmigo y se alejó murmurando entre dientes: «sangre, sangre...».</em></p><p>Ambos hechos no pueden ser más reveladores de la deliberada voluntad oficial británica de marcar distancias con el representante de un gobierno sospechoso y perturbador. Así lo demuestra, por otra parte, la facilidad con la que paralelamente el duque de Alba logró acceso a las más altas instancias políticas y oficiales de Gran Bretaña, a pesar de su condición de representante informal de las autoridades insurgentes (estatuto oficializado en noviembre de 1937). Entre otros interlocutores de Alba en distintas reuniones privadas o fiestas sociales de la aristocracia cabe mencionar al propio rey Jorge VI, a Neville Chamberlain y a un amplio abanico de ministros, exministros, diputados y lores del mundo político y social del conservadurismo británico de la época. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 04:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas / Enrique Moradiellos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Al servicio de la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Franquismo,Guerra civil,Guerra Civil española,Diplomacia,Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Gerda Taro, el mito invisible que encontró su espacio como fotógrafa más allá de la sombra de Robert Capa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/gerda-taro-mito-invisible-encontro-espacio-fotografa-margen-sombra-robert-capa_1_2181090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/73d2017d-ca1e-44f8-b450-9a86ff496c8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gerda Taro, el mito invisible que encontró su espacio como fotógrafa más allá de la sombra de Robert Capa"></p><p>Comprometida en la<strong> lucha contra el fascismo </strong>que se extendía por Europa hace un siglo, la fotógrafa alemana <strong>Gerda Taro</strong> (Stuttgart, 1910 – El Escorial, 1937) llegó a España en agosto de 1936 con su pareja, <strong>Robert Capa</strong>, para documentar la<strong> Guerra Civil </strong>que acababa de comenzar, despertar conciencias e interpelar a los gobiernos occidentales. Sus fotografías de los combatientes y la población civil, así como su trágica <strong>muerte a los 26 años</strong> en la batalla de <strong>Brunete </strong>en julio de 1937, la convirtieron en <strong>icono </strong>mundial del reporterismo gráfico. <strong>Olvidado </strong>durante más de medio siglo, eso sí.</p><p>"Ella, de alguna manera, es un <strong>mito invisible</strong>", plantea el periodista y escritor <a href="https://x.com/FernandoOlmeda" target="_blank">Fernando Olmeda</a> (Madrid, 1962), autor de <em>Gerda Taro. Fotógrafa en la guerra de España</em> (<a href="https://www.librosdelko.com/" target="_blank">Libros del K.O.</a>, 2026), un retrato de la primera reportera <strong>caída en un frente</strong> de combate —de nombre real <strong>Gerta Pohorylle</strong>— justo cuando empezaba a escapar de la alargada <strong>sombra </strong>de Robert Capa, el pseudónimo que ideó junto a su compañero, <strong>Endre Friedmann</strong>, para cobrar más por sus fotografías con el <strong>engaño </strong>de que se trataba de un enigmático y reputado fotógrafo estadounidense.</p><p>Pero volvamos a Taro, que, según Olmeda, "empezó en los últimos meses de su vida a <strong>firmar sus fotos en solitario</strong>", alcanzando así el "sueño" de "ser reconocida" por su trabajo. "Pero luego se dieron diferentes circunstancias que la convirtieron en un mito invisible, algo que puede parecer una <strong>contradicción </strong>porque mitos como James Dean o Kurt Cobain son bien visibles, pero el nombre de Gerda Taro no es como esos porque <strong>resuena</strong>, <strong>evoca</strong>, nos traslada a la guerra de España, y, pese a ello, ha estado<strong> invisibilizada durante 60 años</strong> porque nadie se ocupó de narrar su vida", apunta el autor.</p><p>Esta situación no empezó a cambiar hasta finales del siglo pasado, y principalmente a partir de que en 2007 se hizo público el contenido de <em><strong>La maleta mexicana</strong></em>, un conjunto de cajas desaparecidas durante siete décadas con los negativos de entre 3.000 y 4.000 fotografías que Endre Friedmann, Gerda Taro (estos dos bajo el seudónimo de Robert Capa) y <strong>David Seymour </strong>(Chim) tomaron, fundamentalmente, durante la Guerra civil española. "Eso vino de alguna forma a hacer <strong>justicia </strong>y atribuir a Taro las fotos que, de manera <strong>errónea </strong>y también <strong>interesada</strong>, podemos decir que por razones <strong>económicas</strong>, se atribuyeron siempre a Capa", explica.</p><p><strong>Exiliada </strong>en <strong>París </strong>huyendo de Alemania cuando <strong>Hitler </strong>llega al poder en <strong>1933</strong>, Taro siente, como otros miles de personas, sobre todo jóvenes, el "impulso de venir a España no solo a <strong>defender la República</strong>, sino a <strong>luchar contra el fascismo</strong>". "Unos vienen con y otros sin <strong>armas</strong>, como es su caso, pero ella llega con una <strong>cámara de fotos</strong>, que es el oficio que ha aprendido desde que conoce a Robert Capa", apunta Olmeda, aclarando que, en cualquier caso, "desde sus parámetros de la mujer <strong>valiente </strong>y <strong>libre </strong>que quería seguir siendo, no quiso ser acompañante o <strong>musa </strong>de Capa". "Ella tenía un<strong> compromiso ideológico</strong> y un posicionamiento claro en un momento histórico concreto. Es decir, había una <strong>decisión consciente </strong>de estar aquí, en España, de fotografiar, de contar, de documentar la verdad y asumir, además, lo que implicaba hacerlo", apostilla.</p><p>Y continúa: "De alguna forma, era también una manera de situarse donde<strong> no era habitual encontrar a mujeres</strong> y, finalmente, conquistar un <strong>espacio propio</strong>. Esto es importante, porque estar cerca de Capa podía definirla, pero realmente lo que le definió es lo que al final ella hizo. Taro entendía que su lugar <strong>no era una transferencia de Capa</strong>, sino que ella misma tenía que crearlo, de ahí ese empeño por situarse en un espacio casi <strong>exclusivo de los hombres</strong> y construir un relato propio, una mirada propia, al margen de la <strong>alargada sombra</strong> que ya empezaba a ser la de Capa".</p><p>A pesar de sus esfuerzos, de lo que evoca su nombre y lo que consiguió en sus últimos meses de trabajo, Gerda Taro "no ha dejado de ser durante décadas la<strong> pareja de Capa </strong>y de estar a su <strong>sombra</strong>". Es a principios de 1937, al comprobar que el prestigio de él empieza a ser "enorme", cuando ambos acuerdan, por ejemplo, firmar como <strong>Taro y Capa</strong> un reportaje de fotografías tomadas en Almería a los supervivientes de La Desbandá. "Después, él empieza a venir menos a España, y ella encuentra ahí su <strong>espacio</strong>", señala el periodista, cuyo objetivo personal es también "ponerla a ella en valor frente a Capa". </p><p>"Por eso siempre digo en el libro ‘Taro y Capa hacen tal cosa’ o ‘van a tal sitio’. Porque ella <strong>no es ‘la pequeña rubia’</strong> o el ‘zorrito rojo’, esas fórmulas condescendientes de los años 30. Yo he querido ponerla en valor como <strong>mujer valiente, comprometida y antifascista</strong>, que sabía de la importancia de una victoria contra el <strong>fascismo </strong>en España", comenta, para acto seguido lamentar: "En su momento, fue elevada a los altares del <strong>antifascismo</strong>, pero la realidad es que no quedó nada de ella porque <strong>su familia fue exterminada por los nazis</strong>. Y Capa quedó tan conmocionado que se fue a cubrir la Segunda Guerra Mundial y luego a morir en la guerra de Indochina. Después, la agencia <strong>Magnum </strong>empezó a gestionar su legado fotográfico, y no fue hasta finales de siglo cuando se empieza a hacer justicia gracias a los investigadores que pusieron en pie un<strong> relato diferente</strong>".</p><p>Llegados a este punto, aclara el autor que no estamos ante una <strong>biografía al uso</strong>, más que nada porque esa ya la escribió hace casi 20 años —<em>Gerda Taro, fotógrafa de guerra. El periodismo como testigo de la historia</em> (Debate, 2007)—. Así las cosas, este libro recorre los <strong>viajes </strong>de la <strong>fotógrafa </strong>por Aragón, Andalucía, Valencia, Castilla y Madrid, al tiempo que ofrece nuevas claves para entender algunas de sus instantáneas más emblemáticas y su papel en la Guerra Civil. </p><p>Es, más bien, "una especie de<strong> libro de viaje</strong>" en el que Olmeda acompaña a los lectores por esos lugares que la protagonista recorrió en su momento. Por eso, "el reto era generar unas <strong>ciertas atmósferas</strong>, trasladar lo que ella vivió, casi escrito en presente histórico", valiéndose para ello de las voces de personas que la conocieron, "desde <strong>Rafael Alberti </strong>hasta <strong>Luis Pérez Infante</strong>", para construir así un "<strong>relato coral</strong>" que toma también como referencia todo lo que de un tiempo a esta parte han ido descubriendo sobre ella "<strong>periodistas</strong>, <strong>historiadores </strong>o <strong>investigadores </strong>locales, y que la historia oficial no contaba".</p><p>"Es un libro de <strong>no ficción</strong>, esto es importante también, todo lo que se cuenta más o menos ocurrió, no hay <strong>nada inventado</strong>", aclara. "Además, como las buenas películas, la historia va <strong>evolucionando</strong>. Empieza con la euforia de Barcelona, pasa por las consecuencias de los bombardeos, por <a href="https://www.infolibre.es/politica/sendero-memoria-desbanda-recordar-masacre-franquista-miles-inocentes_1_2033376.html"  >La Desbandá</a>, luego Madrid y Valencia... Así, va cambiando su perspectiva y ya no quiere fotografiar la <strong>muerte anónima</strong>, sino trasladar esa idea humanista de las <strong>consecuencias de la guerra</strong>, hasta su muerte en la primera línea de fuego en Brunete. El relato refleja la transformación de su mirada: aunque sigue siendo muy idealista y <strong>confía en una victoria republicana,</strong> el realismo de la guerra en toda su crudeza se impone progresivamente. Es todo un <strong>viaje emocional</strong>", argumenta.</p><p>Quizás por esa honestidad que destila su vida, sigue Gerda Taro hablándonos a pesar del paso del tiempo. "Su figura nos traslada directamente a la <strong>actualidad</strong>", concede el autor, recordando que "el fotoperiodismo muestra una <strong>realidad horrible</strong> porque el mundo es un <strong>horror </strong>continuo", a pesar de lo cual "todos los reporteros han estado y siguen estando dispuestos a <strong>captar imágenes</strong> y archivarlas en la historia y en nuestras conciencias". "Son los <strong>ojos de la guerra</strong> y me da la sensación de que, al margen de compromisos profesionales, hay una<strong> obligación moral</strong> hacia las víctimas", apostilla.</p><p>Para Olmeda, ella tenía eso de la misma manera que lo siguen teniendo los profesionales que cubren los conflictos de hoy en día: "Los reporteros de guerra nos ayudan a <strong>comprender el mundo. </strong>Es algo muy difícil, <strong>mal pagado, incomprendido</strong> muchas veces, pero ese espíritu <strong>valiente </strong>y <strong>tenaz </strong>que tenía Gerda Taro <strong>está vivo</strong> en los reporteros actuales que documentan el horror de las guerras. Son intermediarios entre el <strong>dolor </strong>y el <strong>olvido</strong>, y están informando en la delgada línea que hay entre la <strong>vida </strong>y la <strong>muerte</strong>. Quizás no pueden cambiar el mundo, pero sí mostrarlo".</p><p>Es por ello que el "paso adelante" que dio Gerda Taro hace 90 años, y que le costó la vida, "nos remite a tantos y tantas <strong>compañeros y compañeras actuales</strong> que están documentando la verdad de este mundo horroroso que tenemos delante", defiende el periodista, que busca también con este título poner en valor el trabajo fotográfico de los <strong>profesionales españoles </strong>que estuvieron trabajando durante la guerra, "principalmente en el lado republicano". Nombres como <strong>Centelles, Vidal Corella</strong> o <strong>Díaz Casariego</strong>, enumera, "porque parece que los que arriesgan de verdad son los que <strong>aterrizan </strong>en las guerras, pero los reporteros locales, como podemos ver en <strong>Gaza</strong>, tienen el mismo valor en términos de calidad y de compromiso con la <strong>verdad </strong>que los que llegan de fuera".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 04:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[El Panamá, el fuera de la ley que conquistó Madrid en los 80 y 90 desde San Blas: "Los Miami le tenían miedo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/panama-delincuente-conquisto-madrid-80-san-blas-miami-le-tenian-miedo_1_2178730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/702401c8-9e56-4421-99b2-00cbe24a05aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Panamá, el fuera de la ley que conquistó Madrid en los 80 y 90 desde San Blas: "Los Miami le tenían miedo""></p><p>En <strong>1983 </strong>se asaltaron en España<strong> 818 joyerías</strong>, casi tres al día, por valor de 650 millones de pesetas, y los golpes provocaron 12 muertos: siete delincuentes y cinco comerciantes. En <strong>Madrid</strong>, se cometieron <strong>6.000 delitos mensuales</strong> y en agosto se superaron los 8.000, casi el doble que el año anterior. En 1978 hubo <strong>108 atracos a entidades bancarias,</strong> que ascendieron a <strong>6.239 en 1983</strong> (un 600% más). Según escribe Arturo Lezcano en el libro <em>Madrid, 1983</em> (Libros del KO, 2021), el nuestro fue el país con más atracos a bancos del mundo aquel año.</p><p>En ese contexto se hace fuerte <strong>José Manuel Cifuentes</strong>, nacido en 1968 en el barrio madrileño de <strong>San Blas</strong>, que entonces era el auténtico y verdadero extrarradio, hasta convertirse en<strong> El Panamá</strong>. Un apodo de la infancia que viene del colegio al que iba antes de mudarse con su familia a su nueva barriada y que, desde hace ya varias décadas, es tan popular entre la <strong>policía </strong>como desconocido por la <strong>ciudadanía </strong>y temido por sus colegas del <strong>gremio delictivo</strong>. Un inciso: actualmente cumple una condena de 32 años en <strong>Estremera </strong>por atracar con tentativa de homicidio un Mercadona en Yuncos (Toledo) en 2013, una de las pocas veces que su nombre sonó repetidamente en los medios. </p><p>"Naturalmente, los delincuentes <strong>operan por debajo del radar </strong>de los medios, porque si no, no podrían moverse. Y a mí me interesa la <strong>arqueología</strong>, no me atrae contar de lo que ya habla Telecinco", apunta a <strong>infoLibre </strong><a href="https://www.instagram.com/inakidominguez1981/?hl=es" target="_blank">Iñaki Domínguez</a> (Madrid, 1981), licenciado en Filosofía y doctor en Antropología Cultural, experto en <em><strong>macarrismos </strong></em>varios, <strong>pandillas </strong>y <strong>mitos urbanos</strong> con varios libros ya a sus espaldas. Domínguez dio con El Panamá precisamente a base de profundizar durante años en los <strong>bajos fondos</strong> y empezar a interesarse más al detalle por el "<strong>tráfico</strong> de <strong>drogas</strong>, las <strong>extorsiones </strong>y los <strong>vuelcos</strong>" (esto es, robos a otros traficantes).</p><p>A base de encontrarse con gente diversa, se dio cuenta de que El Panamá era "muy conocido en ese <strong>mundillo</strong>", en el que era respetado por muchos como una figura paterna —no pocos le llaman '<strong>papá</strong>', de hecho—. "Además, es un tío que opera en un lapso de tiempo interesante porque conoció a los <strong>quinquis de los 80</strong>, que ahora interesan a tanta gente por las películas, pero también estuvo vinculado al<strong> origen de los Miami</strong> y a toda esa delincuencia de los años <strong>90 </strong>y <strong>2000. </strong>Su vida me parecía fascinante en todos los sentidos y sirve, asimismo, para explicar la <strong>historia de un país</strong> desde el prisma de la <strong>delincuencia </strong>al tocar muchos palos y estar vinculado a personajes de distintas épocas", explica el autor.</p><p>Todo eso es lo que queda plasmado en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-panama/433992" target="_blank"><em><strong>El Panamá. Vida de un fuera de la ley</strong></em></a> (Ariel, 2026), una <strong>biografía </strong>que es a su vez un<strong> relato coral </strong>sobre las múltiples <strong>transformaciones </strong>que ha experimentado <strong>Madrid</strong>, y por extensión todo el país, a lo largo del último <strong>medio siglo</strong>. Un libro que arranca cuando el escritor recibe un mensaje a través de Instagram del hijo de El Panamá, que ha leído alguno de sus títulos anteriores y está interesado en contar su historia. Algo que da "<strong>miedo</strong>", tal y como reconoce Domínguez, pero resulta al mismo tiempo "<strong>fascinante</strong>". Una oportunidad de las que no se dejan pasar.</p><p>Se convierte así la vida de El Panamá en un viaje al corazón de los <strong>80 </strong>cuando<strong> se apagan las luces de neón</strong>, con <strong>violencia</strong>, <strong>drogas</strong>, <strong>bandas </strong>y una <strong>juventud </strong>decidida a vivir sin límites la llegada de la democracia para escapar de la miseria y la desesperación de un país en pleno tránsito hacia quién sabe dónde. "En el pasado siempre hay cosas mejores y peores. En esa transición, Madrid era una ciudad donde la <strong>heroína </strong>estaba haciendo <strong>estragos </strong>y era el motor de gran parte de esos atracos, porque los <strong>yonquis </strong>necesitaban mucho dinero", señala, recordando que la situación era dramática en los barrios pero el centro también estaba "fatal". </p><p>"Eso sí, entre <strong>Vicálvaro, San Blas</strong> y <strong>Canillejas</strong>, había una especie de <strong>Triángulo de las Bermudas</strong>", apostilla. "En términos de delincuencia, además, cada barrio tenía ciertas especialidades: los butroneros son tradicionalmente de <strong>Vallecas</strong>, el tráfico de drogas en Vicálvaro y en San Blas, más los atracos de bancos", enumera, para acto seguido continuar: "En San Blas lo más tremendo no era el <strong>parque Paraíso</strong>, sino la <strong>avenida de Guadalajara</strong>, que era lo que se conocía como<em><strong> Guarrerías Preciados</strong></em>, es decir, un poblado de la <strong>droga </strong>tremendo al que no se atrevía a entrar nadie, salvo José, que entraba para atracar a los propios <strong>gitanos </strong>que vendían".</p><p>Ese tipo de <strong>loco arrojo</strong> tenía El Panamá, quien por cierto jamás bebió alcohol ni se drogó, perteneciente a una <strong>estirpe </strong>de delincuentes de otra época, que vivían con la <strong>lealtad </strong>por bandera, incluso de alguna forma protegidos por los <strong>vecinos </strong>en sus propios barrios como una forma de resistencia frente al <strong>poder policial descontrolado y heredero de la dictadura</strong>. "Se dice mucho que antes había <strong>valores</strong>, se defendían ciertos <strong>códigos</strong>, y ahora todos son <strong>chivatos</strong>", indica Domínguez, para quien eso es parte de una sociedad también distinta.</p><p>Así lo explica: "Es muy interesante analizarlo como un <strong>microcosmos </strong>de <strong>delincuencia </strong>dentro del<strong> macrocosmos social.</strong> Es verdad que la gente tenía ciertos valores. Ahora dices 'hola' en el ascensor y no te contestan, algo muy violento a lo que no me acostumbro. Antes había unos códigos básicos de convivencia en el mundo normal que también existían en el de la delincuencia. Eso desaparece en una sociedad más <strong>neoliberal </strong>o de un <strong>capitalismo tardío</strong>, en la que cada uno es más átomo y va a su bola. Algo que se manifiesta también en estos otros ámbitos".</p><p>En este dibujo de un país que era y ya no es, el autor tira de memoria para rechazar la idea de que "el <strong>fascismo </strong>esté ahora en boga". "En los 90 no podías ir a los<strong> bajos de Argüelles </strong>porque había <strong>neonazis</strong>. Yo personalmente no podía ir porque llevaba el <strong>pelo largo </strong>en plan alternativo, así que no ibas y punto. Las estadísticas de <strong>palizas </strong>y <strong>muertes </strong>por violencia de <strong>neonazis </strong>en la calle eran tremendas. Era mucho peor la situación en esa época, la sociedad era más violenta, no cabe duda, y eso era muy malo, pero también tiene sus cosas buenas en el sentido de que te haces un poco menos <strong>quejica </strong>y más<strong> </strong>duro", plantea, antes de puntualizar: "Pero, por supuesto, es preferible la situación de hoy <strong>sin esas violencias </strong>de entonces. Porque, encima, tenías a <strong>ETA </strong>en activo".</p><p>El libro también aborda la relación de El Panamá con <strong>los Miami, </strong>seguramente la <strong>banda </strong>de delincuentes <strong>más mediática</strong> de este país desde su irrupción en los años 90 controlando las puertas de tantas <strong>discotecas</strong>. Se le ha llegado a acusar de ser el líder de los Miami, con los que acabó entablando cierta amistad, pero lo cierto es que José María Cifuentes era, en todo caso, <strong>skin, heavy, rocker, atracador</strong> y enemigo de la famosa banda, con la que incluso tuvo un <strong>tiroteo </strong>en<strong> La Peineta</strong> —lo que hoy es el Estadio Metropolitano... en San Blas, claro—. "José estuvo presente en los orígenes, en el germen en un <strong>criadero de perros</strong> de Vicálvaro, pero, de hecho, a mí me han contado que los Miami<strong> le tenían un poco de miedo</strong>", aclara el autor, que aprovecha para criticar que "cada vez que aparece un delincuente de cierto relieve" la prensa diga por sistema que pertenece a los Miami, cuando no suele ser así: "Debe dar muchos <em><strong>clicks </strong></em>y muchos <em><strong>likes</strong></em>, pero no es verdad".</p><p>El Panamá llegó a <strong>dominar </strong>San Blas y a <strong>reinar </strong>en Madrid con sus <strong>compinches</strong>, eso sí es verdad, formando parte, además, de una <strong>familia totalmente normal</strong>. "Me quedé loco cuando conocí a su madre y a sus hermanos, me chocó muchísimo que fueran tan normales teniendo en cuenta su <strong>reputación</strong>", confiesa, hablando de una "<strong>inclinación innata</strong>" hacia la delincuencia más que de pertenencia a un núcleo familiar desestructurado. "Lo que pasa es que, claro, si uno tiene esa inclinación innata y <strong>crece en San Blas en los 70 y los 80,</strong> se convierte en lo que se convierte", termina.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 04:00:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Panamá, el fuera de la ley que conquistó Madrid en los 80 y 90 desde San Blas: "Los Miami le tenían miedo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Madrid,Delincuencia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Fallece la editora Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets Editores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/fallece-editora-beatriz-moura-fundadora-tusquets-editores_1_2179592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ad36ee8b-1ab1-4ad9-9bf0-cf2fe5a2feb0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece la editora Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets Editores"></p><p>La fundadora y directora editorial de <strong>Tusquets Editores</strong> durante más de 40 años, <strong>Beatriz de Moura</strong>, <strong>ha fallecido a los 87 años</strong>, ha informado la editorial a través de las redes sociales este viernes.</p><p>"Lamentamos comunicar que hoy nos ha dejado Beatriz de Moura (1939-2026)", ha comunicado Tusquets, que ha calificado a la editora como "mujer brillante y desprejuiciada, cosmopolita y aguerrida, precursora de tantas cosas y alma de la editorial".</p><p>En el catálogo de Tusquets destacan autores de la talla de Samuel Beckett, E.M. Cioran, Almudena Grandes, John Irving, Milan Kundera, Ernst Jünger, Henning Mankell, Arthur Miller, Haruki Murakami o Jorge Semprún, entre otros.</p><p>Nacida en Río de Janeiro (Brasil), <strong>a los 17 años, se instaló en Barcelona</strong> al ser destinado su padre como cónsul general de Brasil en la Ciudad Condal. Posteriormente estudió en Ginebra y regresó para trabajar como traductora en varias editoriales, desde 1961 en Salvat, luego en Gustavo Gili, y en 1966, en Lumen.</p><p><strong>En 1969 fundó junto a su marido, Óscar Tusquets, su propia editorial, Tusquets Editores</strong>, de la que fue <strong>directora</strong> desde sus inicios.</p><p>Tras una primera etapa de dificultades económicas, la editorial salió adelante y publicó conocidas colecciones de amplia difusión, como <em>Cuadernos ínfimos</em> y <em>Cuadernos Marginales</em>.</p><p>Durante su etapa como directora impulsó varios galardones, como el<strong> premio López Badillo</strong> (1978), que en la siguiente edición cambió su denominación por la de <strong>premio de narrativa erótica 'La sonrisa vertical'</strong> (1979); el <strong>premio Tusquets Editores de Novela </strong>(1993) y el <strong>Premio Nuevos Narradores Tusquets</strong> (1994).</p><p>Después de obtener la editorial los mejores resultados económicos en el ejercicio de 1994, cuando tuvo unos beneficios cercanos a los 80 millones de pesetas, en julio de 1995<strong> la empresa vendió el 40 por ciento de su capital al grupo Planeta</strong>.</p><p>Tras el fallecimiento de Antonio López Lamadrid, en septiembre de 2009 Moura asumió el cargo de directora general de Tusquets Editores.</p><p>En 2012 Planeta Corporación y Tusquets Editores llegaron a un acuerdo de asociación por el que el holding de la familia Lara estaría representado en el consejo de administración de la editorial.</p><p>En septiembre de 2014, Moura pasó a ser presidenta de honor de Tusquets y fue sustituida en su cargo por Juan Cerezo, con motivo de la integración de la editorial en el grupo Planeta.</p><p>Beatriz de Moura destacó también por su labor como traductora de obras como <em>El hombre sentado en el pasillo</em> (1985) y <em>El amante de la China del norte</em> (1991), ambas de Marguerite Duras, y <em>Los testamentos traicionados</em> (1994) y <em>La lentitud</em> (1995), de Milan Kundera.</p><p>Tras la noticia del fallecimiento este viernes, a las puertas del 23 de abril, día de Sant Jordi, el actual director editorial de Tusquets, Juan Cerezo, ha destacado en conversación con EFE que ella hizo de Tusquets, "una modesta editorial de los setenta, una plataforma de buen gusto, de irreverencia y de grandes historias".</p><p>"Estamos muy apenados en Tusquets. Sabíamos que en algún momento podía ocurrir pero no por esperable es menos triste", ha reconocido el editor, que ha puesto en valor el catálogo "brillante, de referencia y adelantado a su tiempo" reunido por de Moura.</p><p>Asimismo, ha destacado que en su día consiguiera publicar la novela corta <em>Relato de un náufrago</em>, de <strong>Gabriel García Márquez</strong> —que ayudó en su momento a sostener la editorial—, o que contribuyera a que "se quitaran las telarañas de la educación sentimental" de muchos en la época con los libros de 'La sonrisa vertical'.</p><p>Beatriz de Moura escribió además las novelas <em>Au seuil de la vie</em> (1956) y <em>Suma</em>, escrita en 1970 y publicada en 1974.</p><p>Entre otras distinciones, en 1994 recibió, junto a la editorial Anagrama, el Premio Nacional a la mejor labor editorial, en su primera edición.</p><p>En 1999, fue distinguida con el Reconocimiento al Mérito Editorial, galardón otorgado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), "por su labor profesional como editora literaria de Tusquets, a la que ha sabido imprimir su propia vocación cosmopolita".</p><p>Siete años más tarde recibió la Cruz de Sant Jordi que entrega la Generalitat de Cataluña y en 2010 el Ministerio de Cultura le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 17:20:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece la editora Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets Editores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Editoriales de libros]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/luis-garcia-montero-maximo-interes-extrema-derecha-desacreditar-politica-democracia_1_2177512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/db09ac63-1f60-4c9f-bedb-a19bfa031e24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia""></p><p>Regresa Luis García Montero (Granada, 1958) 12 años después a la novela con <em>La mejor edad </em>(Tusquets, 2026). Una historia que comienza cuando Manuel Benítez recibe con sorpresa en el bar de comidas que regenta la visita de un viejo conocido, el juez Ramón María Zaldívar, que lo condenó a la cárcel en 1975, cuando España estaba a punto de empezar a dejar atrás el franquismo y abrazar la democracia. Contra todo pronóstico, la conversación fluye y la amistad se afianza mientras hablan de caídas y cuidados, viejas heridas y segundas oportunidades.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La mejor edad</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una novela basada en una conversación entre dos personas que se reencuentran después de haberse conocido en una situación muy difícil 50 años antes. Al reflexionar sobre el paso del tiempo, la política, la situación del país, enseguida aparece la pregunta de cuál ha sido tu mejor edad, que después ronda por el restaurante que ocupa la mayor parte del argumento. Después de contarse sus vidas, los dos protagonistas coinciden en que la mejor fue la edad en la que vivieron un amor feliz. Y son conscientes de eso sobre todo porque, debido a la muerte y a la enfermedad, han perdido la convivencia de ese amor.</p><p><strong>Esa conversación es entre un juez y un hombre que regenta un restaurante, con un pasado que coincide en un momento muy concreto.</strong></p><p>Esta es la historia de un juez que se queda viudo y que al hacer una mudanza revisa documentos del pasado y encuentra una vieja sentencia injusta que dictó cuando quería fijar su posición como un juez autoritario propio del franquismo, y condenó sin pruebas a un muchacho por un delito que no se sabía si había cometido. Luego pasa el tiempo y se convierte en un juez demócrata que defiende los derechos humanos y en una referencia internacional en la justicia progresista, hasta que, haciendo esa mudanza, se acuerda del joven sentenciado y va a buscarle para comprobar cómo le ha ido en la vida y qué consecuencias tuvo su error. Le encuentra y, tras superar las tensiones, acaban estableciendo una conversación, una relación de confianza en la que analizan estos 50 años de democracia española y de relaciones personales. </p><p><strong>¿Son dos personas que se entienden y se perdonan la una a la otra y a sí mismas?</strong></p><p>Una de las apuestas del argumento es analizar las situaciones donde son posibles las segundas oportunidades. Porque una de las cosas que a mí me preocupan son las dinámicas donde la rapidez y la crispación llevan a los discursos de odio, a los rencores, y donde parece que defenderse a uno mismo significa ser implacable con el otro. Frente a eso, la conversación ayuda a escuchar y abre las posibilidades del entendimiento, pues al escuchar al otro puedes reconocerte a ti mismo y, lo que es fundamental, si vamos a establecer una relación no se trata de atacar tus errores para ocultar los míos, sino de que en la conversación se puedan analizar tus errores y tus virtudes, y que me sirvan también a mí para asumir y responsabilizarme de mis propios errores y virtudes. </p><p><strong>¿Tener fe en la juventud siempre ha sido un error? Esta es una de las muchas reflexiones que aparecen durante la conversación, como consecuencia también de echar la vista atrás.</strong></p><p>Vivimos un momento de mucha aceleración, de crispación, del tiempo convertido en mercancía de usar y tirar, y eso está impidiendo el diálogo generacional. Para mí, era muy importante denunciar esa falta de diálogo generacional, el peligro de que los que han envejecido se conviertan en unos viejos cascarrabias y de que los jóvenes crezcan creyendo que se van a inventar el mundo porque no le deben nada a la memoria, ni a nadie. La conversación intergeneracional es decisiva. Y, en ese punto, uno de los personajes, que es muy descreído, puede mirar hacia los jóvenes que van a cambiar el mundo, pero después se someten a sus propios intereses y acaban interesándose menos por la sanidad o la educación pública que por salir en TikTok y mantener su protagonismo.</p><p><strong>¿Hemos cometido el error de dar por sentada la democracia?</strong></p><p>La conversación de estas dos personas se sostiene en ese sentido, ya que hablan de su vida a lo largo de 50 años, que son los que nos separan de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/francisco-franco/"  >muerte de Franco</a> y el principio de la democracia. Creo que es muy importante ser consciente de los errores cometidos, tanto de lo que se hizo mal como de aquello que no se llegó a hacer y que había que haber hecho. Y es muy importante también ser consciente de lo que sí se ha hecho y se ha conseguido, porque nos puede engañar tanto la ceguera ante lo que se ha logrado como la creencia de que todo es perfecto y eterno, cuando no es verdad ninguna de las dos cosas. La democracia ha conseguido muchas cosas y ha tenido una transformación en la vida pública, en la sociedad española, no solo en la libertad de poder votar cada cuatro años, sino en lo que significa la educación sentimental, la justicia... Porque la justicia está mal, es verdad, pero no tiene nada que ver lo que era la justicia de una dictadura con la de una democracia donde fallan cosas. Conviene tener en cuenta esto porque, si no, los enemigos de la democracia van a procurar no solo paralizar los avances, sino borrar lo que ya se ha conseguido. </p><p><strong>¿Tiene nuestra democracia que asumir que es exalcohólica?</strong></p><p>Uno de los personajes, Manuel, fue condenado pero tuvo la suerte de que se enamorara de él la abogada que lo defendió, que se había educado en una parroquia de curas obreros de un barrio de Madrid, y de que pronto llegara la democracia, por lo que ella pudo trabajar en las instituciones del Estado y él abrir un bar sin tener estudios. Lo que ocurre es que se olvidó de los peligros de la realidad y acabó acostumbrándose a beber más de la cuenta en la barra del bar y tuvo una crisis alcohólica fuerte que le complicó la vida. En esta conversación con el juez, aparece que a lo mejor hay que tener cuidado con que la democracia española no se parezca demasiado a esta biografía de 'hay una dificultad, empieza un mundo nuevo, defendemos la alegría, pero se nos va la vigilancia y la alegría se convierte en alcoholismo y en negación de las responsabilidades de la vida'. Por eso, es conveniente darle su papel a las segundas oportunidades, y por eso este Manuel puede salir de su racha alcohólica y puede responsabilizarse de sus propios errores buscando un comportamiento justo en el futuro. </p><p><strong>¿Algunos jueces son peores que los delincuentes?</strong></p><p>Eso lo dice una persona que se sintió muy perjudicada por un juez que lo condenó sin pruebas, por lo que cree que tiene derecho a decir eso, y yo lo tomo en serio para plantear algo que estoy viendo y analizando en la sociedad. Hay dos cosas fundamentales para una democracia, y se nos puede perder la cabeza en una crisis alcohólica de no darnos cuenta de lo que significa en nuestra sociedad: el periodismo y la justicia. El periodismo es fundamental para la democracia, y una de las grandes dinámicas que atentan contra la democracia es la sustitución de la información seria por la comunicación de bulos por parte de pseudoperiodistas y pseudomanipuladores. Por otra parte, una sociedad democrática necesita creer en la justicia, pero uno lee las noticias y se lleva sorpresas muy tristes, porque hay algunos jueces que no se comportan de manera decente y parece que, más que por la justicia, están preocupados por darle titulares escandalosos a los pseudoperiodistas. </p><p><strong>Son necesarios periodismo y justicia independientes. </strong></p><p>Esa es una realidad. Una sociedad necesita una justicia independiente, pero con una doble dirección, es decir, que sea independiente del gobierno y también de los intereses partidistas que quieren utilizarla para crear escándalos contra el gobierno o para desacreditar la democracia. El mayor interés ahora mismo de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia, porque, como en el fondo ellos trabajan para los multimillonarios, les conviene una democracia sin autoridad para que no imponga un orden en el que paguen impuestos y cumplan leyes que favorezcan la igualdad. Hay muchos jueces que dicen que son independientes porque no responden a un gobierno, pero están muy sometidos a la dependencia de unos intereses políticos muy concretos, y eso pasa con el pseudoperiodismo también. La independencia es fundamental, y yo lo siento pero cuando leo las noticias veo que hay casos de corrupción en los que un partido expulsa inmediatamente al corrupto, que va a la cárcel y se ponen en marcha los juicios, y otros casos en los que el partido no echa al corrupto sino que intenta enmascararlo y se dedica a dilatar años el proceso judicial. Y, de pronto, coinciden en la actualidad ambos juicios, uno sobre algo que ocurrió antes de ayer y otro hace cinco años, con lo que hay que ser muy exigentes con el crédito de la justicia porque de ahí depende el crédito de la democracia. </p><p><strong>Al tratarse de dos personas que echan la vista atrás, el paso del tiempo se convierte también en un tema muy importante. "Envejecer es ley de vida, pero una putada", dicen. También que "se trata de cumplir años sin perderse el respeto".</strong></p><p>Uno de los personajes es muy guapo, va envejeciendo y va viendo en el espejo que pierde su mayor virtud, aparte de que cada vez tiene menos fuerza para mantener su protagonismo en movimientos políticos y profesionales. Hablábamos antes del diálogo generacional y de lo peligroso que son tanto los viejos que se convierten en cascarrabias como los jóvenes que creen que no le deben nada la memoria, y claro, para mantener las ilusiones colectivas y el sentido de la comunidad es muy importante un diálogo generacional donde los viejos no se consideren con derecho a parar a los jóvenes y los jóvenes no piensen que pueden crear un mundo de la nada como si no hubiera existido nada anterior a ellos. En esa coyuntura está la conciencia de lo que es cumplir años, pues los viejos no pueden detener el futuro, no pueden querer que todo permanezca igual, no pueden olvidar que no es lo mismo haber nacido en 2008 que en 1958. En ese sentido, me interesa otro tipo de reflexión que tiene que ver con los cuidados, que en el fondo es lo que lo une todo. </p><p><strong>El dueño del bar cuida de su mujer enferma tras haber sufrido un incidente cerebral.</strong></p><p>Así es. Vivimos en sociedades muy hedonistas que además están sustituyendo el diálogo colectivo por las individualidades hasta el punto de que hay estrategias que pretenden crear grupos de individualidades en vez de colectivos que compartan una ilusión común, agrupando a individuos que solo se unan por el rencor para defender sus propios intereses contra los demás. Hay que tener en cuenta cómo lo individual puede sustituir a lo colectivo. ¿Qué significa eso? Pues no solo ya creer que el triunfo se debe al propio mérito sin deberle nada a los demás, sino creer que uno es invulnerable. Y, bueno, la vida nos recuerda una y otra vez que somos vulnerables, que convivimos con la enfermedad, con la muerte, y que el individualismo todopoderoso es una mentira. A partir de ahí, está algo que yo creo que relaciona la construcción de una historia amorosa con el espacio público, que es el puente que hay entre un yo, una intimidad y un nosotros. Porque si estableces una historia de amor creyendo que se trata de imponer tu identidad no existe igualdad, sino machismo y homologación, cuando si nos unimos es porque somos vulnerables, necesitamos cuidar y ser cuidados. Eso pasa en lo público también y en la articulación de un contrato social donde más que el respeto a la diversidad lo que se intenta es la homologación de imponer una identidad cerrada que convierta a la igualdad en homologación, y que se olvide de que todo el mundo tiene derecho a ser cuidado y la obligación de cuidar a los demás. </p><p><strong>Para Manuel, poder cuidar de su mujer es una oportunidad, no una carga.</strong></p><p>Me interesó tirar del hilo precisamente por esa preocupación donde las dificultades pueden ayudarte a resolver conflictos o a cerrar los ojos a tus propios errores. Él se equivoca, se porta mal con su mujer hasta el punto de que ella lo abandona, pero entonces ella tiene una enfermedad cerebral, se queda inútil, y él la recibe en casa para cuidarla. Ahí está la segunda oportunidad. Él, que había asumido su error, que sabía que se había equivocado, que había conseguido vencer la crisis de alcoholismo, disfruta cuidando a su mujer porque es la manera que tiene de lavar su mala conciencia. Pero, una vez que ha lavado su mala conciencia, vuelven los matices del conflicto y entonces se pregunta: '¿no acabaré convirtiendo en egoísmo este lavado de mi mala conciencia? ¿Mantenerla con vida no es una injusticia si hay médicos que me están diciendo que a lo mejor está la posibilidad de la muerte digna? ¿No debería yo respetar la muerte digna de mi mujer en vez de tenerla aquí para lavar mi propia conciencia porque la estoy cuidando bien?'</p><p><strong>Ahí aparece la palabra ‘eutanasia’.</strong></p><p>Es que como todo se convierte en palabras, de pronto a Manuel, que cuando oía 'eutanasia' le parecía una palabra con bata blanca y congelada, lo mismo que muchas palabras de la retórica judicial que le parecían vestidas de uniforme cuando lo condenaron, la expresión 'muerte digna' ya no le parece igual. Entonces ya se plantea de verdad que el amor puede ser respetar la dignidad de su muerte y no obligarla a seguir con vida para que él se sienta realizado por cuidarla. Ese es otro de los matices de la obra que nos une a todos, que es la de ir analizándonos a nosotros mismos, comprender nuestros propios errores a la hora de juzgar también los errores y las dificultades de los demás. </p><p><strong>Al principio, hablamos del recuerdo de la mejor edad cuando miramos atrás, pero la novela termina planteando también cuál es la mejor edad para reconocerse viejo y morir.</strong></p><p>Hay muchas posibilidades de la mejor edad, cada una tiene sus inconvenientes y sus virtudes, pero en los personajes y en la vida que flota, y en la erupción de la nieta y de la juventud, es importante la esperanza y el compromiso con el futuro. Estos dos personajes son personas mayores que de pronto comprenden que, a lo mejor, lo que está en juego ya no es su propio mundo, sino el que deben habitar sus hijos y sus nietos. Hay muchas respuestas a cuál es la mejor edad, si bien al final los dos protagonistas coinciden en que para ellos fueron los años cuando estaban viviendo y disfrutando un amor que marcó de felicidad de sus vidas. El problema es que, claro, acaban reconociéndolo cuando se pierde, por culpa de la muerte o la enfermedad. Pero esa toma de conciencia del amor, más que convertirse en un claustro, abre los ojos a la necesidad de la esperanza, del futuro, de la vida de los jóvenes, del diálogo generacional. A la hora de cumplir años, es importante que sepamos que en la vida y en la políticas puedes mantener un pie en tus valores y en tus ideas, pero con el otro pie tienes que dar un paso al lado para dejar que la vida continúe y no caer en la tentación de paralizarla. Ese es el sentido que une la esperanza a la historia de estos personajes.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 18:54:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis García Montero: "El mayor interés de la extrema derecha es desacreditar la política y la democracia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura,Literatura española,Instituto Cervantes,Cultura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[CLABE conectará IA e innovación con el periodismo en español en su XX Congreso de Editores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/clabe-conectara-ia-e-innovacion-periodismo-espanol-xx-congreso-editores_1_2166756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f4cb04f6-fd11-4001-af40-23a04cd8d903_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CLABE conectará IA e innovación con el periodismo en español en su XX Congreso de Editores"></p><p>Este lunes 23 de marzo, el <a href="https://clabe.org/" target="_blank">Club Abierto de Editores (CLABE)</a> ha presentado el <a href="https://congresoclabe2026.com/" target="_blank">XX Congreso de Editores</a> en la Casa de los Periodistas de Logroño, un evento que tendrá lugar los días 16 y 17 de abril en la misma Comunidad Autónoma. El acontecimiento, consolidado como una de las principales citas profesionales del sector de los medios de comunicación en España, se celebrará en espacios emblemáticos de<strong> La Rioja</strong>, como el Centro de la Cultura del Rioja, en Logroño, y el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla.</p><p>La presentación ha contado con Arsenio Escolar, presidente de CLABE; Laura Urbieta, secretaria general de <a href="https://www.aertic.es/" target="_blank">La Rioja Digital</a>; y Chus del Río, editor de <a href="https://nuevecuatrouno.com/" target="_blank"><em>NueveCuatroUno</em></a> y vocal de la junta directiva de CLABE. El Club Abierto de Editores, <strong>la patronal más importante del sector de medios de comunicación</strong>, ha titulado su vigésima edición del congreso: "La inteligencia del idioma. IA, innovación y medios en la era del español digital". Los ponentes han destacado el valor estratégico<strong> </strong>del español en una nueva etapa de transformación del ecosistema mediático impulsada por <a href="https://www.infolibre.es/temas/inteligencia-artificial/" target="_blank" >la inteligencia artificial</a> (IA).</p><p>Escolar, durante su intervención, ha subrayado que “el español no es solo una lengua, sino <strong>un activo estratégico</strong> en la nueva economía digital”, y ha reivindicado que los medios “son garantes de <strong>credibilidad, cercanía y cultura </strong>en un entorno cada vez más automatizado”.</p><p>El congreso analizará el impacto que la inteligencia artificial está teniendo en la cadena de <strong>valor de prensa, revista y publicaciones periódicas</strong>. Además, se desarrollará con un formato que combinará ponencias, mesas de debate, talleres paralelos y espacios de <em>networking</em> profesional, en los que participarán <strong>destacados profesionales</strong> del ámbito tecnológico, editorial y académico que conforman CLABE. CLABE cuenta con más de 220 grupos editoriales asociados y más de 1.500 cabeceras de ámbito internacional, nacional, local e hiperlocal, entre ellas <strong>infoLibre</strong>; digitales y en papel; agencias de noticias, diarios, revistas culturales, especializadas, profesionales y B2B; boletines y otros formatos innovadores.</p><p>Entre los ponentes también se cuentan <strong>representantes </strong>de las plataformas digitales y de organizaciones relacionadas con la creación de contenidos en español, del periodismo y de la comunicación, en general. </p><p>La rueda de prensa de este lunes ha desvelado una nueva iniciativa del Club Abierto, el lanzamiento del <strong>Reto de Innovación en Redacciones</strong> La Rioja Digital – CLABE. Este proyecto busca impulsar soluciones basadas en inteligencia artificial <strong>aplicadas al periodismo</strong>. El reto, dirigido a <strong>medios asociados a CLABE</strong>, busca iniciativas para la automatización editorial, la generación de contenidos, la monetización o la verificación informativa. Laura Urbieta, secretaria general de La Rioja Digital, ha incidido en que este reto "es una herramienta concreta para acelerar la transformación digital de los medios". El proyecto ganador contará con mentoría especializada de Google y desarrollo tecnológico a cargo de <a href="https://cidatum.com/" target="_blank">CIDATUM</a>.</p><p>A través de diferentes mesas y ponencias, en el congreso se debatirá sobre <strong>los riesgos y oportunidades</strong> que representa la IA para los editores y para los profesionales de la información y de la comunicación. Además, se tratará la amenaza que ya supone el uso de los contenidos informativos para entrenar los modelos fundacionales de inteligencia artificial sin que se respeten los <strong>derechos de propiedad intelectual</strong>, así como la inexistencia de un marco de relaciones estable y equitativo entre<strong> las plataformas digitales y los propietarios </strong>de los contenidos que sirven para desarrollar las IA.</p><p><a href="https://congresoclabe2026.com/inscripciones-clabe-2026/" target="_blank" >Las inscripciones ya están abiertas</a> en la web .</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 18:31:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[CLABE conectará IA e innovación con el periodismo en español en su XX Congreso de Editores]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Antonella Marty, politóloga: "Los nazis siguen existiendo y muchos de ellos están llegando al poder"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/antonella-marty-politologa-nazis-siguen-existiendo-llegando_1_2159277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/96408b09-d2ea-4e5e-84f2-e5a9f32cdaae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonella Marty, politóloga: "Los nazis siguen existiendo y muchos de ellos están llegando al poder""></p><p>El resentimiento, la polarización, el miedo al otro, la masculinidad tóxica, el uso de la religión desde el poder y la expansión de la desinformación han sido instrumentalizados para movilizar masas, justificar medidas que amenazan con dinamitar nuestra estabilidad democrática y devolver a una ultraderecha en auge a los gobiernos de medio mundo. La politóloga argentina <a href="https://x.com/AntonellaMarty" target="_blank" >Antonella Marty</a> (Rosario, 1992) examina en <em>La nueva derecha</em> (Deusto, 2025) a figuras como Trump o Milei, analiza las motivaciones de sus seguidores y propone respuestas para encarar los riesgos que se nos vienen encima si no actuamos. "Los votantes los eligen por lo que prometen destruir, no por la construcción de ninguna sociedad", alerta a <strong>infoLibre </strong>la autora, entre otras muchas cosas..</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La nueva derecha</strong></em><strong>?</strong></p><p>Esta nueva derecha hoy aparece como una ideología reciclada, renovada, como un cúmulo de distintos partidos políticos que tienen una narrativa en común, con enemigos construidos en común, que tiene una esencia <em>macartista</em>, muy al estilo de la creación del fantasma del comunismo, en un mundo donde realmente no hay comunismos. También les une el mensaje religioso y el auge de esta idea de una especie de teocracia, incluso para justificar muchos de ellos su postura ideológica o su política pública. <a href="https://www.infolibre.es/temas/donald-trump/"  >Trump</a> es el caso por excelencia, pero Putin hace lo mismo, ahí hay una especie de mesianismo bastante peligroso, porque cuando se une la religión y la política nunca hay buenos resultados.</p><p><strong>Son impactantes las imágenes de Trump en el Despacho Oval rezando rodeado de gente que le toca.</strong></p><p>Es tenerlo a él como esta especie de enviado, de mesías. La persona que encabeza todo esto es Paula White, que es la que maneja la oficina de la fe en la Casa Blanca, y llegó a decir que el que no apoya a Trump no cree en Dios. Es esa idea de que decirle que no a Trump es decirle que no a Dios. Ahí está el avance evangélico que viene desde el siglo pasado, con presencia en la política estadounidense y que también avanza en América Latina y está llegando a España. </p><p><strong>Un movimiento que está llegando a España. ¿Vamos un poco por detrás del resto del mundo gracias a la resistencia que estamos teniendo a la ultraderecha?</strong></p><p>Sí, por ahora están como en la resistencia. En Argentina pasó en algún momento algo similar, con ese nivel de resistencia, con Mauricio Macri en el momento de Cambiemos, que fue capaz de representar un poco al PP, pero se terminaron corriendo completamente a la derecha y abrazando los lemas de <a href="https://www.infolibre.es/temas/javier-milei/"  >Milei</a>. Y después el votante viene y te dice que para qué va a votar a la copia si tienen al original. </p><p><strong>¿Vamos directos a posturas de extrema derecha en todo el mundo?</strong></p><p>Sí. Incluso si ves un poco el mapa de América Latina, la región está cada vez más copada por este tipo de liderazgos. Vemos a Kast en Chile, que también se suma ahora, y se veía a todos esos líderes hace unos días detrás de Trump inaugurando esa cosa medio rara de la alianza por una supuesta paz. Todos detrás de él, con una especie de sumisión absoluta. Porque hay una sumisión a una figura puntual, que es Trump, que representa algo para muchos de ellos, para la identidad de esta nueva derecha, que radica en la construcción de enemigos, en el antifeminismo, en el anti todo lo que sea un mundo de derechos para minorías o para grupos que históricamente han sido perseguidos. A esta nueva derecha le molesta estar perdiendo ese lugar jerárquico privilegiado, porque ve que la visión de Dios, patria y familia se va resquebrajando, y por eso la quieren imponer. Y lo quieren hacer los que en muchos casos, como Milei u otros que se divorciaron veinte veces, casualmente no tienen familia. </p><p><strong>¿El feminismo es el movimiento que más ha puesto contra las cuerdas a esta ultraderecha y por eso ahora es objeto principal de su ira?</strong></p><p>Claramente. Para mí, el feminismo es el movimiento histórico por excelencia, de los más importantes de estos últimos siglos. Porque cada ola, cada avance en derechos y en justicia, ya sea para mujeres, personas trans, la comunidad LGTB o migrantes, generan de manera inmediata esas reacciones que buscan frenarlos, revertirlos, deslegitimarlos. Cada logro cuestiona esos privilegios históricos. Por eso, hoy el feminismo es clave, porque el cuerpo de la mujer sigue siendo esta especie de campo de batalla en medio de la ola reaccionaria de la nueva derecha, que también va un poco al ritmo de algoritmos, de la <em>manosfera</em>, de varones que están completamente enojados y culpan al feminismo, a la mujer. Y como el silencio está después de tanto tiempo llegando a su fin y estos misóginos ven sus privilegios amenazados, reaccionan con resistencia, con ira. Esto es, a su vez, parte de esta política del bullying, de la destrucción del otro. Porque esto es lo que encarna esta nueva derecha, y los votantes eligen a sus líderes por lo que destruyen, por lo que prometen destruir, no por la construcción de ninguna sociedad. </p><p><strong>Ahí entra el sentimiento del miedo, que hace que esos votantes de ultraderecha voten más por las emociones que por sus derechos o intereses políticos.</strong></p><p>Es una política que está muy guiada por las emociones, sí, movilizada por el miedo, que es algo que ha capitalizado muy bien esta nueva derecha: el miedo a todos estos fantasmas que ellos arman de los que hablábamos antes, como lo <em>woke</em>. Yo reivindico mucho la palabra <em>woke</em>, porque creo que no hay nada mejor que estar despierto frente a las injusticias del pasado, frente a ese mundo complejo que se encargaba de destruir a grupos de personas. Pero otra vez hay una construcción de muchos fantasmas que utilizan y que capitalizan estos personajes, como la figura del inmigrante, las teorías conspirativas como la del gran reemplazo de las personas blancas, donde entran con todo su racismo y deshumanización. Siempre hay una deshumanización del otro, y ahí es donde entra el uso del miedo, la herramienta de apelar a la mente de la tribu.</p><p><strong>Esa deshumanización que, como bien apunta, ya la practicaba Hitler llamando parásitos a los judíos. También recuerda en una cita que el nazismo no empezó con las cámaras de gas, sino que se llegó a eso después de un largo proceso. ¿Estamos suficientemente alerta con todo lo que vemos que está pasando o estamos despertando un poco tarde para no repetir el siglo XX, como tanto se dice?</strong></p><p>Hoy se empieza a tomar un poquito más de conciencia, pero todavía faltan ideas, faltan respuestas frente a todo el avance de esta nueva derecha, faltan narrativas. Porque además es mucho más complejo del otro lado, ya que hay que estar no solamente dando una propuesta, sino también defendiéndose, haciendo el doble juego de proponer y defender, porque la cantidad de mentiras y teorías conspirativas a las que recurre esta nueva derecha hacen que la gente caiga y se convenza de cualquier cosa. Es decir, cualquier cosa que culpe al otro termina siendo una respuesta a las preguntas que ellos tienen. En este momento estamos en una especie de construcción de un clima político y social complejo que está llevando a la naturalización del odio, a la normalización de la violencia y de la ira. </p><p><strong>Con las redes sociales como catalizador y amplificador.</strong></p><p>Todo ello sumado a las redes sociales. También a muchas juventudes solitarias que hacen que proliferen estos movimientos de los <em>incels</em>, los autodenominados célibes involuntarios, estos jóvenes de la <em>manosfera </em>que antes eran anónimos pero ahora se animan a destilar su odio libremente. Estamos en la construcción de ese clima, y por eso me pareció muy importante arrancar el libro con esa cita del museo de Auschwitz que recuerda el Holocausto y que las cámaras de gas fueron el final de un largo proceso de construcción de un enemigo que empezó por la deshumanización, por la destrucción del otro. Y hoy en día estas personas usan las mismas palabras, no tienen miedo de hacer saludos nazis, de apoyar a nazis. Creímos que después de la Segunda Guerra Mundial el nazismo terminó, y la realidad es que no, que siguieron y siguen existiendo los nazis, y que hoy lamentablemente muchos de ellos están llegando al poder, tienen el poder. Antes no lo decían, pero hoy se sienten libres de ejercer su racismo, su xenofobia, su misoginia muy orgullosamente, porque se sienten muy cómodos siéndolo.</p><p><strong>Ha hablado de proponer al mismo tiempo que defender. ¿Qué propuestas nos pueden alumbrar el camino a seguir?</strong></p><p>Ese es el desafío. Se trataría de repensar la narrativa, la manera en que la gente abrace una sociedad mucho más libre, que se valore la democracia. En los casos de España y Argentina, venimos de procesos largos en los que ha costado mucho alcanzar la democracia. De hecho, mi abuelo fue desaparecido de la dictadura militar argentina, y hoy llega al gobierno gente que la reivindica y niega la cifra de los desaparecidos. Habría que encontrar esas vacunas para entender que no podemos retroceder a ese mundo arcaico al que nos quiere llevar esta nueva derecha. El desafío está en presentar la idea, o la oportunidad, de entender que hay una forma democrática que nos ha dado los grandes derechos que hoy tiene la gran parte de la sociedad, y que se han ido obteniendo pero todavía faltan. El otro gran desafío también está en cómo hacer para romper esta nueva idea de vincular la religión a la política, porque hay mucha gente cada vez más convencida de que la religión tiene que estar otra vez presente en la política, en el poder, y no nos olvidemos de las veces que eso pasó. Trump es la expresión más bizarra del llamado nacionalismo cristiano, que es el fuerte avance del movimiento evangélico y una instrumentalización de la religión en nombre de una visión de la vida muy puntual.</p><p><strong>¿Es esta nueva derecha el mayor peligro para nuestras democracias? ¿Hemos dado por sentadas las democracias y se nos ha olvidado defenderlas?</strong></p><p>Tristemente, se nos ha olvidado defender la importancia de la democracia. Esta nueva derecha nunca habla de democracia, no está en su vocabulario, no les interesa al ser políticos muy narcisistas. Y al narcisista no le gusta que le pongan límites, no le gusta que le digan 'vos mañana te vas del poder'. Por eso, van a hacer todo lo posible designando jueces a dedo o atacando al periodismo. Van a atacar todo lo que les ponga límites, y la democracia se los pone. Hay que defender lo que nos costó tanto alcanzar, incluso ante esos jóvenes que no vivieron en su momento dictaduras pero hoy las reivindican porque quieren ser parte de esta identidad de unos hombres blancos enojados. Depende mucho de cada uno de nosotros volver a la conversación en un mundo en el que a esta nueva derecha no le interesa conversar, ni poner en el centro de la política el debate porque no están para debatir, sino para manifestar su enojo e imponer sus ideas con lo que ellos llaman batalla cultural, que no es más que una cruzada moral y un intento de imponer al resto de la sociedad un modelo particular de vida medieval, al estilo incluso de Torquemada. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 19:55:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Antonella Marty, politóloga: "Los nazis siguen existiendo y muchos de ellos están llegando al poder"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Juan Gabriel Vásquez: "Cometimos el gran error de dar por sentada la democracia y no defenderla"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/juan-gabriel-vasquez-dificl-juzgar-realidad-separar-mentira_1_2157299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/235c704f-684e-496b-9e0c-11827fa31a08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Gabriel Vásquez: "Cometimos el gran error de dar por sentada la democracia y no defenderla""></p><p>"El periodismo responsable, bien hecho, con una deontología y una ética, es la única resistencia significativa que se le puede presentar a la conjura de los autócratas unidos a las plataformas para controlarlo todo". Esta defensa a ultranza del oficio periodístico está en el núcleo mismo de <em>Esto ha sucedido</em> (Alfaguara, 2026), el volumen en el que Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) reúne las columnas de opinión que ha venido publicando en el diario <em>El País</em> durante el último lustro y que le han reafirmado como un "pesimista con carnet", como él msimo se define en este encuentro con <strong>infoLibre </strong>que arranca tal que así.</p><p><strong>¿Por qué juntar todas estas columnas en un único volumen?</strong></p><p>La publicación de estas columnas viene de la inquietud por la transformación tan dramática y reciente de nuestro mundo en los últimos años. Es decir, todos estamos de acuerdo en que en el año 2016 —con la primera victoria de Trump o el Brexit— empezó a ocurrir algo que nos cambió a todos: Una nueva manera de relacionarnos con la verdad objetiva, con los procesos democráticos, influenciados o marcados por la aparición de las nuevas tecnologías, de las redes sociales. Y creo que después de la pandemia esa transformación que ya estaba en curso fue aún más dramática, pues introdujo una especie de distorsión en nuestros comportamientos ciudadanos.</p><p><strong>La pandemia fue un punto de inflexión para todo...</strong></p><p>Para mí, como pesimista con carné que soy, fue la demostración de mis peores miedos. Mucha gente decía que saldríamos mejorados, con una noción más clara del respeto al medio ambiente y de la importancia de lo público, del Estado y la solidaridad, pero yo no lo veía y pensaba que de la pandemia saldrían nuestras sociedades más enfrentadas, más encerradas en sí mismas, más desconfiadas del otro. Y resultó que tenía razón, lo cual es grave. El libro comienza ahí y trata de presentar al lector una especie de diario de un observador preocupado, relativamente bien informado y estudioso, que trata de examinar las maneras en que se ha transformado nuestro mundo en ese espacio tan concreto que es un artículo de opinión. </p><p><strong>Se trata de dejar constancia, entonces, en tiempos fugaces. Hablamos mucho de la velocidad de las redes sociales pero, ¿las columnas de prensa también van muy rápido?</strong></p><p>Las columnas de prensa son fugaces y tienen, además, una doble fugacidad que es más cruel todavía: como pretenden dar una opinión cuidadosa, considerada, respetando las ambigüedades de todo y necesitan, por lo tanto, espacio, también necesitan tiempo de los lectores. Pero los lectores cada vez tienen menos tiempo, menos atención y menos voluntad de dedicarle su atención a la complejidad y al matiz. Nos gusta más la simplificación grosera, el epigrama barato; nos gusta más lo que menos tiempo y menos esfuerzo nos toma. Y uno de los esfuerzos más arduos que hacemos constantemente los ciudadanos, incluso sin darnos cuenta, es el de juzgar la realidad para separar la verdad de la mentira, y eso hoy es más difícil que nunca. </p><p><strong>De ahí el título, </strong><em><strong>Esto ha sucedido</strong></em><strong>, que viene de </strong><em><strong>La peste</strong></em><strong>, de </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/ensenanzas-camus-periodista-comprender-mundo-llamas_1_1193337.html"  ><strong>Albert Camus</strong></a><strong>.</strong></p><p>Sí. Una novela en la que el narrador dice que la tarea del cronista es decir "esto ha sucedido" cuando ve que, en efecto, esto ha sucedido. Y esto que suena tan evidente, casi redundante, para mí es dificilísimo hoy. Vivimos en un mundo donde, de una manera que antes no ocurría, una serie de fuerzas políticas y tecnológicas pueden decirle al ciudadano "eso que usted acaba de ver no ha ocurrido en realidad", y salirse con la suya. Es muy brutal. Creo que esa es una de las grandes razones que tuve para infligirle este libro a los lectores, para discutir un poco sobre este rasgo tan preocupante de nuestra vida contemporánea que es la desaparición de la realidad objetiva y la capacidad de un discurso determinado de anular la realidad que todos vimos.</p><p><strong>Todos vimos, por ejemplo, los asesinatos de Renee Wood y Alex Pretti a manos de los agentes del ICE en Mineápolis...</strong></p><p>Estos dos asesinatos cometidos por esta organización paramilitar que es el ICE ocurrieron muy poco antes de otra cosa igual de grave, pero menos sangrienta, que es el momento en que Trump fue a Davos y en su discurso se equivoca y dice tres veces Islandia en lugar de Groenlandia. Algún periodista llamó la atención sobre el hecho, pero la Casa Blanca puso a andar toda una maquinaria que dice que los equivocados son los periodistas, ya que el presidente dijo <em>Iceland </em>porque Groenlandia es una tierra de hielo. Eso, para mí, es como un pase de <em>Jedi</em>, pasarle los dedos a una persona por la mirada y convencerla de lo que no está viendo. Pues esto lo están haciendo las autocracias del mundo entero con la ayuda de las plataformas, con la ayuda de los Musk y los Zuckerberg. Este es el gran reto al que nos vamos a enfrentar en los años que vienen.</p><p><strong>Es que las grandes tecnológicas son monopolios con un poder que jamás ha tenido ninguna otra empresa antes.</strong></p><p>Esas grandes empresas de antes no tenían ese poder porque su objetivo comercial no era ese, pero el de estos otros es la manipulación de las conciencias de los ciudadanos. Y como para eso necesitan desregulación, necesitan estados donde las leyes les dejen hacer lo que quieran. Se han embarcado en esta propaganda de que eso es defender la libertad de expresión, etcétera, pero no es así. El intento de manipulación de las conciencias, de los votantes, es un ataque contra la democracia. Empezó en 2016, como ya vimos, pero ahora es más grave que nunca porque los poderes políticos, o las figuras políticas más poderosas de nuestro momento, lo quieren también. Es decir, los intereses de Trump y de Musk van por el mismo lugar, y esto es lo preocupante. Lo que Trump necesita es un ciudadano manipulado que no sepa qué es verdad y qué es mentira. Por eso ofrece desregulación, y Musk, que necesita esa desregulación, ofrece manipulación, desinformación. Esa es una sinergia fantástica para ellos y terrible para nosotros y para la democracia. </p><p><strong>¿Hemos dado por hecho que las democracias iban a durar para siempre y esa es la gran equivocación?</strong></p><p>A finales de los noventa, principios del año 2000, yo creo que todos creíamos que las democracias estaban aquí para quedarse. Creíamos que ya estaba probado que la democracia liberal es el gran sistema y no hay vuelta atrás. Entonces cometimos el gran error de no defenderla, de darla por sentada o de empezar a verla todos los defectos y los problemas, que los tenía, y por eso no defenderla. Y, claro, eso que llamamos democracia liberal es una ficción que no existe si no creemos en ello, es un acuerdo ciudadano, una convención, pero no está en ninguna parte. Y cuando permitimos que nuestros escepticismos, o que los defectos de la democracia, que es un sistema defectuoso, nos importaran más que los logros inmensos que había conseguido, el aparato empezó a perder fuelle y aquí estamos.</p><p><strong>El libro está dividido en tres grandes bloques. El primero son columnas sobre lo que estamos hablando hasta ahora, mientras que el tercero es una defensa del poder del arte precisamente en estos tiempos desconcertantes.</strong></p><p>Esa sección está diseñada muy conscientemente para defender la idea de que en tiempos convulsos, y el nuestro lo es más que ningún otro que yo haya vivido, se produce arte, se producen novelas, películas, pinturas, porque en el arte encontramos los ciudadanos la manera de hacer preguntas que no se están haciendo en otros lugares. Encontramos la manera de hablar de nuestra realidad de una forma más rica que la que propone, no sé, el discurso político, y se descubren cosas que nadie más está contando.</p><p><strong>El arte como refugio, vía de escape, apertura de miras, espejo...</strong></p><p>Para mí, hoy, una gran novela, una gran película, de alguna manera se contraponen al modelo de existencia ciudadana que plantean las redes sociales, que lo primero que hacen es encerrarnos en burbujas de información y de conocimiento a través de los algoritmos de nuestro perfil, que hacen que tu versión del mundo no coincida con la mía y no veamos la misma realidad. Eso dificulta enormemente el comportamiento democrático, las negociaciones ciudadanas, y genera lo que estamos viendo. El arte es un antídoto contra eso porque lo primero que hace es instalarte en una perspectiva que no es la tuya. Es decir, que durante la lectura de una novela o el tiempo que ves un cuadro, vamos a ver el mundo desde el punto de vista de otro, y eso rompe esa burbuja. Te pone a imaginar el mundo desde los ojos de otro, y eso, en esta época de pequeños narcisismos y fundamentalismos que crean nuestro comportamiento en redes, es más necesario que nunca. </p><p><strong>Eso me lleva al concepto que plantea para tratar de explicar nuestro presente: la ruptura de la realidad común.</strong></p><p>La mentira política siempre ha estado ahí, las campañas de propaganda enormes siempre han estado ahí, no puedes haber estudiado un poco a Hitler y a Stalin sin darte cuenta de eso. Pero lo que está pasando ahora es de otra dimensión. Por primera vez, el relato que recibimos de la realidad que vemos, en la que vivimos, no coincide para nada con la que ve el otro. Uno de los pioneros de las nuevas tecnologías en los años noventa, que luego se ha convertido en uno de sus críticos más fuertes, Jaron Lanier, decía que lo que nos pasa ahora es como si a cada uno de nosotros, al consultar el mismo artículo de Wikipedia, nos llegara una versión distinta. Eso es lo que nos está pasando, realmente estamos viendo realidades distintas. Esa ruptura de la realidad compartida es tremendamente preocupante y solo se va a ampliar con la inteligencia artificial. </p><p><strong>Nos falta el segundo bloque del libro, dedicado a la memoria y la violencia, en un momento en el que también se quiere manipular y reescribir la Historia. Y ahí aparece de nuevo el columnista para dejar constancia de lo que ha visto.</strong></p><p>Nuestra relación con el pasado me ha obsesionado en todas mis novelas también. Pero, como periodista, lo que estoy viendo en América Latina en particular es una especie de intento más o menos explícito, pero siempre existente, por volver a contar de una manera editada y distorsionada nuestro pasado reciente. Hoy, de una manera muy grosera, en América Latina los países se dividen entre los que están intentando lavarles la cara o son herederos de las dictaduras militares y, por otro lado, los herederos de las utopías fracasadas del socialismo latinoamericano. Es como si volviéramos a la misma disyuntiva de la Guerra Fría, que era, como dice Vargas Llosa, sables y utopías. Es como si en la desmemoria, la desgana para recordar o la facilidad con la que nos entregamos a los relatos oficiales, nos estuvieran constantemente cambiando el pasado. Y cuando una sociedad deja que le cambien el pasado, se expone a riesgos muy grandes. Es lo que decía Orwell en <em>1984</em>: quien controla el pasado, controla el futuro, quien controla el presente, controla el pasado. Hoy estamos viendo eso, una gente que está tratando de contarnos que nuestro pasado fue uno, de imponer una versión monolítica sobre nuestro pasado colectivo, porque sabe que esa es la mejor manera de llevar al país en una dirección determinada.</p><p><strong>Llegados a este punto, el periodismo 'tradicional', lo que quiera que sea eso, ¿qué papel tiene?</strong></p><p>Uno de los grandes éxitos de esa conjura terrible entre los Trump y los Musk del mundo ha sido inocular en los ciudadanos la desconfianza en el periodismo. Por eso muchos de los artículos del libro son una defensa del periodismo, ese que llamas tradicional. El libro termina con una defensa del periodismo tal y como lo entendemos y un cuestionamiento y un ataque a esa tontería de Musk, que quiere convencer a la gente de que todo el mundo es periodista, de que ellos son los medios, porque esa no es más que otra manera de minar la credibilidad y la confianza del ciudadano del periodismo. Pero yo creo que el periodismo responsable, bien hecho, con una deontología y una ética, es la única resistencia significativa que se le puede presentar a esta conjura, a los autócratas unidos a las plataformas para controlarlo todo. Nuestra libertad se está jugando en el periodismo que denuncia los excesos de Trump o de Milei, que denuncia las mentiras y la desinformación de Musk y de Zuckerberg. Si los ciudadanos no entendemos que eso es digno de nuestra defensa, nos mereceremos el fracaso. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 05:01:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Juan Gabriel Vásquez: "Cometimos el gran error de dar por sentada la democracia y no defenderla"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/descontento-cristina-monge-presenta-inaki-gabilondo-alegato-alegria-colectiva_1_2156839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1033b13-b0e6-4d51-81c9-14e8c285553a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Monge presenta con Iñaki Gabilondo su alegato de la alegría colectiva ‘Contra el descontento’"></p><p>Pensar en el futuro de la sociedad en estos tiempos que vivimos puede ser un ejercicio abrumador. Decepcionante. Incluso indignante. Sin embargo, no por ello debemos dejar de mirar lo que acontece frente a nosotros, y especialmente, junto a nosotros. Este ejercicio de reflexión es el que ha hecho la escritora <strong>Cristina Monge</strong> en su nuevo libro <a href="https://www.infolibre.es/politica/descontento-monge-presenta-gabilondo-ensayo-malestar-democracias_1_2154961.html" target="_blank"><em>Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables</em></a><em>,</em> presentado este jueves en el Círculo de Bellas Artes (Madrid) junto a <strong>Iñaki Gabilondo</strong>.</p><p>Con este ensayo, ganador del Premio Paidós 2026, la también columnista de<strong> infoLibre</strong> ha reunido a más de 150 personas en la Sala María Zambrano —probablemente un porcentaje muy pequeño de sus lectores—, un espacio histórico ligado al arte y a la divulgación cultural, entre cuyos asistentes encontrábamos a personalidades como <a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/" target="_blank" >Yolanda Díaz</a>, <a href="https://www.infolibre.es/temas/monica-garcia/" target="_blank" >Mónica García</a>, <a href="https://www.infolibre.es/temas/carmen-calvo/" target="_blank" >Carmen Calvo</a>, Eloísa del Pino, o el exfiscal general del Estado, <a href="https://www.infolibre.es/temas/fiscalia-general-estado/" target="_blank" >Álvaro García Ortiz</a>.</p><p>Tras multitud de conversaciones rápidas e ininteligibles con un leve eco, un silencio ha dado pie al presidente del Círculo, <strong>Juan Miguel Hernández León</strong> que, hacia las siete y cuarto de la tarde, comenzaba: “El futuro no hay que esperarlo,<strong> el futuro se construye</strong>”. Monge y Gabilondo, sonrientes, eran recibidos con un sonoro aplauso después de la bienvenida.</p><p>El periodista ha sido el primero en comenzar: “Casi todo lo que ahí se pone se parece <strong>tanto a lo que yo pienso</strong>, que cuando la gente me invita a escribir libros, les digo: ahórrense, porque <strong>ya está escrito</strong>“. </p><p>Monge, politóloga, socióloga y escritora de gran recorrido, recoge en la obra la <strong>frustración y el desconcierto</strong> <strong>actual</strong> y lo usa para enviar un mensaje claro y vigorizante: “No te preguntes qué va a pasar, pregúntate qué vamos a hacer”. “Tenemos que abrir una conversación para seguir avanzando. Tenemos conceptos, tenemos ideas y<strong> tenemos fuerza</strong> para abrir una gran conversación pública donde ir explorando los caminos que nos lleven a encontrar salidas“, aseguraba la escritora.</p><p>La charla fue una suerte de recorrido por la historia reciente de <a href="https://www.infolibre.es/temas/espana/" target="_blank" >España</a> para desentrañar y señalar qué momentos construyeron la <strong>desilusión aparentemente crónica </strong>que arrastramos en la actualidad, y, por supuesto, cómo combatirla. Ambos infieren en la <a href="https://www.infolibre.es/temas/crisis-economica/" target="_blank" >crisis del 2008</a>: “La época de la prosperidad fue un espejismo, y se produjo una desilusión cuando lo descubrimos”, aseguraba Gabilondo.</p><p>Crisis del 2008, 15M, la “falsa globalización”, desigualdad, poder, cambios de paradigma, contradicciones, capitalismo, <a href="https://www.infolibre.es/temas/feminismo/" target="_blank" >feminismo</a>, el auge de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/extrema-derecha/" target="_blank" >extrema derecha</a>. Ningún tema se quedó en el tintero durante el coloquio. “Hay problemas que puede que aún no tengan solución. Hay que construirlas. <strong>Construir</strong>”, aseguraba Gabilondo. “Que no nos hagan creer que <strong>no hay alternativas</strong>”, añadía Monge.</p><p>Tras una hora y media de conversatorio, la energía de la sala estaba fortalecida por<strong> la intención colectiva</strong> de tomar acción y crear un futuro prometedor. Gabilondo, en las conclusiones, aseguraba: “Hay que soñar primero para que las cosas pasen. Y <strong>no estamos atreviéndonos a soñar </strong>qué queremos que pase”. “Hace mucho ruido el árbol que se cae y muy poco la hierba que crece. Y <strong>hay mucha hierba creciendo</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 20:34:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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