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    <title><![CDATA[infoLibre - Syriza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/syriza/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Syriza]]></description>
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      <title><![CDATA[Alexis Tsipras dimite como líder de Syriza tras la derrota en las elecciones griegas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/alexis-tsipras-dimite-lider-syriza-derrota-elecciones-griegas_1_1537572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/386a40a4-8243-4d9d-8052-6186f25a2a11_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexis Tsipras dimite como líder de Syriza tras la derrota en las elecciones griegas"></p><p>El ex primer ministro griego <strong>Alexis Tsipras </strong>ha anunciado este jueves su dimisión como líder de Syriza <strong>tras la abultada derrotada de este partido en las elecciones</strong> parlamentarias del domingo, en las que la Nueva Democracia de Kyriakos Mitsotakis obtuvo una mayoría absoluta, según informa Europa Press.</p><p>Tsipras, que aspiraba a encabezar una coalición progresista, ha propuesto una renovación de la cúpula de la formación con la que llegó al poder en 2015. Así, confía en avanzar hacia "una nueva Syriza" que responda a los desafíos, orgulloso de lo conseguido durante una etapa que él mismo ha descrito como "muy difícil", <strong>marcada por el rescate financiero</strong>.</p><p>El hasta ahora líder ha confirmado que <strong>no será candidato en el futuro proceso interno</strong>, al término de una reunión del comité ejecutivo de la formación en Atenas, informa la cadena ERT. Pone fin así a un "viaje apasionante" en el que, según ha defendido, ha convertido a "un pequeño partido de izquierda" en la referencia de todo un espectro político, por encima del otro gobernante Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok).</p><p>En este sentido, ha llamado a <strong>completar cuanto antes el proceso de renovación</strong> para ejercer el liderazgo de la oposición y seguir trabajando como "resistencia" a las políticas de Nueva Democracia y a los partidos de ultraderecha que han irrumpido en el Parlamento. Tsipras, de 48 años, confía en poder trabajar para "un mañana mejor" en Grecia y que seguirá ya desde fuera.</p><p>Mitsotakis, por su parte, se ha referido a la dimisión de Tsipras desde Bruselas, para afirmar que era "una decisión esperada" después de que SYRIZA haya encadenado tres derrotas electorales consecutivas,<strong> en alusión a las dos votaciones celebradas este año</strong> y a la de 2019, que marcó un punto de inflexión en la política griega.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/internacional/conservador-mitsotakis-lograria-mayoria-absoluta-repetiria-frente-gobierno-griego_1_1533422.html" target="_blank" >Syriza quedó segunda en los últimos comicios</a>, pero apenas obtuvo el 17,84 por ciento de los votos y 47 escaños, frente a los 158 diputados que logró Nueva Democracia gracias a lograr el 40,56% de los sufragios. <strong>La votación estuvo marcada por un nivel récord de abstención</strong> —superior al 47 por ciento— y la entrada de ocho partidos en el Parlamento.</p><p>Mitsotakis y sus ministros ya han tomado posesión esta semana de sus respectivos cargos, paso previo a un proceso parlamentario que culminará el 8 de julio con una moción de confianza en el Consejo de los Helenos. Durante tres días de debate, <strong>el primer ministro presentará las grandes líneas de actuación</strong> de la nueva legislatura, si bien no se esperan grandes cambios con respecto a la que acaba de concluir.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2023 15:23:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[La socialdemocracia acaricia una victoria de Scholz que impulse un nuevo discurso europeo de izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/socialdemocracia-acaricia-victoria-scholz-impulse-nuevo-discurso-europeo-izquierdas_1_1209609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ee787175-d937-4950-a00d-adeb7925f739_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La socialdemocracia acaricia una victoria de Scholz que impulse un nuevo discurso europeo de izquierdas"></p><p>Si las encuestas aciertan, <strong>Olaf Scholz</strong> acaricia la victoria <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/09/22/sin_crispacion_pactos_con_ultraderecha_asi_ven_los_corresponsales_espana_las_elecciones_alemanas_124741_1012.html" target="_blank">este domingo</a> en Alemania, aunque durante los últimos días de campaña el conservador <strong>Armin Laschet</strong> le ha arañado un punto de apoyo: apenas les separan tres y nadie descarta la sorpresa que puedan dar los indecisos. La victoria del ministro de Finanzas de Angela Merkel y exalcalde de Hamburgo puede convertirse así en el premio que está esperando la socialdemocracia europea para confirmar su resurgimiento. Dada por muerta con el nuevo siglo, el centroizquierda o izquierda moderada gobierna ahora <strong>en España, Portugal, República Checa, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia</strong>. Y sus políticas son el estandarte también en <strong>Canadá, Nueva Zelanda e incluso Estados Unidos </strong>desde la llegada de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2021/04/30/la_receta_biden_para_salir_crisis_choca_con_derecha_espanola_impuestos_rentas_altas_sanidad_universal_119913_1011.html" target="_blank">Joe Biden</a> al poder. “Si dibujamos una línea imaginaria que divida este y oeste a la altura, digamos, de Viena, todo occidente, <strong>salvo Reino Unido</strong>, está gobernado por el centro izquierda o el centro liberal”, explica<strong> Ignacio Molina</strong>, investigador principal del Real Instituto Elcano. Molina incluye en ese mismo terreno político a <strong>Emmanuel Macron</strong> –“Fue ministro del socialista <strong>François Hollande</strong>”, recuerda– en Francia o a <strong>Mario Draghi</strong> en Italia –apoyado por el Partido Democrático–, pese a que no son socialdemócratas.</p><p><strong>“Pero no hay que exagerar”</strong>, matiza enseguida. Coincide con él Cristina Monge, politóloga y profesora de la Universidad de Zaragoza, que expresa sus dudas sobre el renacimiento europeo del centroizquierda. “Soy muy cauta: <strong>Scholz gana en las encuestas porque es el candidato más parecido a Angela Merkel</strong>, no porque se esté produciendo una vuelta al ideario socialdemócrata”, apunta. Además, en el caso europeo se trata de gobiernos en coalición con otros partidos, o en minoría con apoyos externos. Scholz tiene un 25% de respaldo en los sondeos, un 28% de los votos reunió Pedro Sánchez en España en 2019. <strong>Muy lejos, por tanto, del 40% con que ganaban los socialdemócratas en los años 60 y 70</strong>, resalta Ignacio Molina. Pero en recuperación desde hace una década, cuando la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/01/31/la_socialdemocracia_sabe_como_salir_crisis_27612_1012.html" target="_blank">pasokización </a>–la pérdida de hegemonía del Pasok en Grecia a manos de Syriza, el partido de <strong>Alexis Tsipras</strong>– amenazaba al PSOE en España de la mano de Podemos, a Hollande en Francia y al SPD alemán, que en 2017 cosechó el peor resultado de su historia, sólo el 20% de los votos, mientras el laborismo se hundía en el Reino Unido con <strong>Ed Miliband</strong>.</p><p>La socialdemocracia se desangraba por uno de sus flancos. Se le escapaban electores atraídos por una izquierda más ideologizada, que reivindicaba los principios de los que parecían haber abjurado los partidos socialistas tradicionales, y por el avance de las formaciones verdes. Perdía votantes urbanos, rurales, trabajadores, parados… Algunos daban el salto y aterrizaban en la extrema derecha. “Se quedaba con <strong>un electorado envejecido, que no se estaba adaptando a la globalización y a los valores ecologistas</strong>”, resume Ignacio Molina.</p><p>Aunque también hubo mucho más. Monge ironiza con los “titubeos” que los socialdemócratas tuvieron con el neoliberalismo: <strong>“Bailaron muy agarraditos con los neoliberales”</strong>, ilustra, para recordar <strong>la reforma del artículo 135 de la Constitución</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/11/24/el_psoe_votara_favor_modificacion_del_articulo_135_constitucion_que_introdujo_zapatero_24384_1012.html" target="_blank">artículo 135 de la Constitución</a> española en 2011, que consagró la prioridad del pago de los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones sobre cualquier otra necesidad de gasto. Diez años después, el centroizquierda está “resituándose”, aclara, pero en un mundo que ya no es en absoluto el mismo.</p><p><strong>A por los izquierdistas pragmáticos</strong></p><p>A juicio de Ignacio Molina, la socialdemocracia se encuentra “en condiciones relativamente buenas para captar a los votantes que, en las sociedades ricas, no cuestionan la globalización y apoyan la integración europea”, y a quienes Podemos en España o Die Linke en Alemania les parecen “demasiado rupturistas”. El crecimiento económico de los últimos años y la recuperación tras la pandemia, además, beneficia a la izquierda moderada frente al <strong>enfado antisistema que protagonizó la anterior crisis</strong>. Molina cree que los partidos más izquierdistas tienen su propio techo, aunque admite que formaciones como <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2021/09/23/los_verdes_prometen_una_revolucion_energetica_cdu_spd_quieren_hacer_transicion_ecologica_sin_inquietar_industria_124781_1011.html" target="_blank">Los Verdes han “erosionado” bastante al SPD</a>. Piensa en los nuevos electores socialdemócratas como <strong>“pragmáticos” que piden justicia social</strong>: sanidad, educación, igualdad, lucha contra la precariedad laboral… <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2021/09/16/subir_smi_rescatar_impuesto_patrimonio_construir_400_000_viviendas_las_propuestas_scholz_favorito_para_suceder_merkel_124513_1011.html" target="_blank">el programa “clásico”</a>, precisa, pero <strong>“sin asustar”</strong>. Es decir, <strong>europeísmo, defensa de la propiedad privada, de la economía de mercado</strong>. Y con políticos <strong>capaces de pactar,</strong> como ha ocurrido en España o como inevitablemente tendrán que hacer los colegas de Scholz en Alemania, eligiendo entre Los Verdes o los liberales del FDP, las opciones más probables según el investigador del Instituto Elcano. “El estar más centrado permite más coaliciones”, resume.</p><p>En cambio, Cristina Monge cree que la socialdemocracia está <strong>aún a la búsqueda de identidad tras haber sido “barrida” por las fuerzas neoliberales</strong>, ésas que se baten ahora en retirada. “La gestión neoliberal de la crisis de 2008 les salió <strong>muy cara, en términos económicos y políticos</strong>”, explica, “con el auge de la ultraderecha”. Pero <strong>el centroizquierda es distinto en cada país</strong>, pese a los elementos comunes que comparten, como el regreso a los sistemas de protección del Estado. Monge pone varios ejemplos. En el siglo pasado, <strong>los partidos socialistas huían del debate medioambiental</strong> por la pérdida de empleos que suponía. Ahora no hay quien eluda la lucha contra el cambio climático. “En las elecciones que se han celebrado estos dos últimos años [Galicia, País Vasco, Madrid y Cataluña] han ganado los gestores de la pandemia”, argumenta, “es decir, <strong>el electorado apuesta por la estabilidad, la previsibilidad, no por el cambio</strong>, por hacer experimentos”. Lo mismo estaría pasando en Alemania con la elección como candidato de Olaf Scholz, que pertenece al ala más moderada del SPD. Porque los alemanes no quieren renunciar a sus señas de identidad: <strong>bienestar, pero con control de gasto</strong>. “Los Verdes, quizá, suponen cierto grado de aventura al que no están dispuestos los votantes”, advierte.</p><p>De ahí que la politóloga precise que el renacimiento socialdemócrata <strong>no está aún tan “maduro”</strong> como para proclamarlo. La izquierda moderada está <strong>“cosiendo una bandera con retales de muchos colores, el rojo de la igualdad, el morado del feminismo, el verde ecológico</strong>, pero falta un discurso que le dé unidad”, dibuja la politóloga. Ese trabajo, además, debe hacerlo en un mundo que ha cambiado. “¿Va a volver <strong>la intervención del Estado como en los años 80</strong>? No. Si acaso, <strong>un Estado relacional</strong>, no como portador de servicios sino como impulsor de alianzas en la sociedad, entre actores públicos y privados”, sostiene. Hay propuestas, dice Monge, pero “ni discurso ni mucho menos praxis”.</p><p>Ignacio Molina piensa que estos partidos no pueden ganar las elecciones presentando un programa de izquierda tradicional, aunque tampoco pueden obviar los derechos laborales o la subida del SMI. “Es un falso dilema”, replica, “porque tienen que estar atentos a ambas cosas: <strong>mantener la conciencia de clase y a la vez no cuestionar la economía de mercado</strong> y preocuparse por el medio ambiente, los derechos de los migrantes, el colectivo LGTBi o las mujeres”.</p><p><strong>Una izquierda diferente en cada país</strong></p><p>Pero ahí también hay diferencias. A las <strong>peculiaridades germanas sobre la austeridad en el gasto</strong> hay que sumarles las de la primera ministra danesa, <strong>Mette Frederiksen</strong>, que gobierna en solitario desde 2019 con el apoyo del Partido Social Liberal (RV), el Partido Popular Socialista (SF), la Alianza Roja-Verde (Enhedslisten) y la Comunidad Popular (Inuit Ataqatigiit, la izquierda independentista groenlandesa). <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/01/03/la_metamorfosis_dinamarca_90416_1022.html" target="_blank"><strong>Su restrictiva política de inmigración</strong></a><strong> </strong>ha recibido <strong>duras críticas del Alto Comisionado de la ONU</strong> para los Refugiados. El pasado mes de junio se aprobó una <strong>Ley de Asilo</strong> que permite <strong>deportar a los solicitantes a centros situados fuera de la UE </strong>mientras se tramitan sus papeles. Además, ha <strong>retirado el permiso de residencia a los refugiados sirios</strong>, puesto que ya considera al país árabe zona segura, y ha limitado al 30% el número de no occidentales que pueden vivir en cada barrio. Este mismo mes ha anunciado que r<strong>etirará los subsidios públicos a los migrantes </strong>que no trabajen o no coticen.</p><p>En <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/10/07/el_partido_socialista_gana_las_elecciones_portugal_pero_no_alcanza_mayoria_absoluta_99600_1012.html" target="_blank"><strong>Portugal</strong></a><strong>,</strong> el experimento lleva funcionando, con éxito, desde 2015. Los portugueses lo llaman <em>geringonça, </em>el gobierno en minoría de António Costa, del PS, <strong>con el apoyo del Bloco de Esquerda y el Partido Comunista</strong>. Ignacio Molina dice que no les ha salido mal, como tampoco a Pedro Sánchez la alianza con Unidas Podemos. Pese a que prefería el acuerdo con Ciudadanos, dice, finalmente <strong>el PSOE ha conseguido ser de nuevo “el referente de la izquierda”</strong>. “Ya nadie cree que Podemos pueda ganar unas elecciones”, asegura.</p><p>En <strong>Chequia</strong>, el experimento es aún más innovador: el Partido Socialista gobierna con los liberales populistas (Acción de los Ciudadanos Insatisfechos) y con el apoyo legislativo del Partido Comunista de Bohemia y Moravia (KSCM).</p><p>En<strong> Suecia</strong>, la coalición de los socialdemócratas es <strong>con el Partido Verde</strong>, pero también necesitan el apoyo del Partido de Centro y el Partido de la Izquierda. El centroizquierda tradicional ganó las elecciones en 2018, pero con el peor resultado en 100 años. <strong>La campaña giró en torno a la inmigración</strong>, a la que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/09/10/resultados_oficiales_suecia_dan_una_ajustada_victoria_centro_izquierda_situan_ultraderecha_como_arbitro_86562_1022.html" target="_blank">la extrema derecha</a> culpa del deterioro de la sanidad, la educación y los servicios sociales.</p><p>Desde diciembre de 2019, la presidenta socialdemócrata, <strong>Sanna Marin</strong>, de 35 años, está <strong>al frente del Gobierno finlandés,</strong> donde están integrados <strong>cinco partidos</strong>: además del socialdemócrata (SDP), el Partido de Centro (Keskusta), la Liga Verde (VIHR), la Alianza de Izquierda (VAS) y el Partido Popular Sueco de Finlandia (SFP/RKP, centristas). Un paisaje nada inusual en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/05/31/la_felicidad_finlandia_bajo_lupa_los_expertos_94887_1022.html" target="_blank">Finlandia</a>, donde están acostumbrados a Ejecutivos compuestos de múltiples partidos con ideologías dispares.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2021/07/24/noruega_remunicipaliza_las_residencias_123033_1044.html" target="_blank"><strong>Noruega</strong></a><strong> </strong>acaba de celebrar elecciones este mismo mes, que ha ganado el bloque de centroizquierda tras cuatro años de coalición de centroderecha. El laborista <strong>Jonas Gahr Stre</strong> aglutinó el 26,4% de los votos, pero fue el Partido Centrista el que más creció, seguido del Partido de Izquierda Socialista. Estos tres partidos ya se han sentado a negociar la futura coalición de gobierno. Tanto en Noruega como en sus vecinas Suecia y Finlandia, los recortes y privatizaciones aprobados por los gobiernos conservadores han hecho añorar a los ciudadanos sus poderosos sistemas de bienestar social y han devuelto a los socialdemócratas al poder. Así que el debate en la mesa de negociación para formar el nuevo Gobierno noruego <strong>no son las políticas sociales ni la economía, sino el medio ambiente</strong>. Los laboristas quieren un recorte del 55% en las emisiones de CO2 para 2030 mientras que la Izquierda Socialista exige más, un 77%.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Sep 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña P. Ramírez]]></author>
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      <title><![CDATA[El Gobierno conservador griego se decanta por la represión un año después de llegar al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/gobierno-conservador-griego-decanta-represion-ano-despues-llegar_1_1185967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fe86d006-01f1-41f3-bf48-a48b9d7847a9_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El Gobierno conservador griego se decanta por la represión un año después de llegar al poder"></p><p>El 9 de julio, en apenas unos minutos, una Plaza de la Constitución atestada de gente enseguida se vació por efecto de los <strong>gases lacrimógenos</strong>. El gas, lanzado por las fuerzas del orden apostadas frente al Parlamento hizo que la multitud, integrada por unos 12.000 manifestantes, se dispersara.</p><p>Dentro del edificio, los diputados debatezn un <strong>proyecto de ley para regular las manifestaciones</strong>. Establece que, a partir de ahora, cualquier concentración deberá ser declarada y autorizada por las autoridades. Habrá que <strong>designar a un organizador y sobre éste recaerá la responsabilidad penal de los excesos</strong>. El primer ministro conservador Kyriakos Mitsotakis pretende regular así <strong>las concentraciones que perturban la actividad comercial en el centro de la capital griega</strong>.</p><p>En la Cámara, la oposición de izquierdas se muestra contraria y <strong>denuncia un texto que recuerda a los oscuros días de la “junta militar”</strong> (1967-1974), cuando los coroneles aprobaron un decreto sobre las reuniones públicas. En la calle, los congregados también denuncian el <strong>“ataque a la libertad de expresión”</strong>. Para los manifestantes, el Gobierno, que “teme” la cólera social que se espera en otoño con la crisis económica, sólo presenta como solución <strong>“cada vez más represión”</strong>.</p><p>El final precoz de la manifestación de este 9 de julio les da la razón. “El lanzamiento de gases lacrimógenos en respuesta a algunos cócteles molotov fueron intensos, <strong>había voluntad de acabar con la protesta en menos de dos horas</strong>”, lamenta Antonios Draganigos, portavoz del grupo anticapitalista extraparlamentario Antarsya. Testigo de las refriegas entre los policías y los manifestantes, se muestra alarmado por el “alto nivel de violencia de este Gobierno”. Al final del día, nueve participantes fueron arrestados mientras se aprobaba la ley.</p><p>Este giro autoritario comenzó mucho antes de la pandemia, pero va a más. El partido Nueva Democracia, que llegó al poder hace un año –que sedujo sobre todo a las clases medias votantes del centro o de la derecha moderada o nacionalista– apuesta ahora por una <strong>política “basada en la seguridad”</strong>.</p><p>Su credo es “poner las cosas en orden” para continuar con sus políticas de económica liberal, que rompen con la de sus predecesores pertenecientes a la izquierda de Syriza. Antes de la pandemia, en el otoño de 2019, aprobó un <strong>“gran proyecto de ley para el crecimiento” que limitaba el derecho de huelga, abolía los convenios colectivos y facilitaba las privatizaciones</strong>. En invierno, el gobierno contrató 1.500 policías. Las unidades denominadas “Dias” o “Drasi, motorizadas, similares a los antidisturbios en España, patrullan Atenas día y noche.</p><p>Las organizaciones en defensa de los derechos humanos advierten en contra de los abusos. <strong>“Hay un problema sistémico de violencia y de impunidad policial en Grecia</strong>. Las investigaciones del EDE [inspección de Policía] no se abren cuando deberían o no llevan a ninguna parte”, denuncia Eirini Gaitanou, portavoz local de Amnistía Internacional. La presencia permanente de policías en el barrio ateniense de Exarcheia pone en tensión este barrio de anarquistas. Las operaciones de represión intensivas (véanse los dos vídeos, bajo estas líneas) se multiplican.</p><p>El caso de Vassilis Maggos también puso de relieve otro episodio de brutalidad policial en Volos (centro). El joven de 27 años murió en su casa el 13 de julio, un mes después de haber sido <strong>gravemente golpeado por las fuerzas del orden durante una manifestación</strong>. Permaneció hospitalizado cuatro días con siete costillas rotas y daños en el hígado y en la vesícula biliar, según los medios locales.</p><p>Las autoridades descartaron rápidamente cualquier vínculo entre su muerte y la intervención policial. Según la autopsia, su muerte la provocó un edema pulmonar. Pero el episodio agitó las redes sociales, donde las imágenes del ataque de Vassilis Maggos fueron ampliamente difundidas por usuarios de internet.</p><p>Twitter o Facebook, donde se filtran estos vídeos violentos, a menudo <em>amateurs</em>, se están convirtiendo en <strong>espacios de expresión</strong> <strong>fundamentales</strong> <strong>para las personas críticas con el Gobierno</strong>. Sin embargo, el 20 de julio, el ministro del Interior, Michalis Chryssochoidis, estigmatizaba públicamente estas imágenes de brutalidad policial, calificándolas de “extractos abusivos” grabados por individuos que a su vez buscan sembrar el desorden.</p><p>El Gobierno opta por la firmeza porque tiene las manos libres. <strong>El primer ministro ha ganado popularidad debido al bajo impacto sanitario del covid-19</strong>. Ha sido muy elogiado por cerrar la economía pronto para detener la propagación del virus. Los principales medios de comunicación, muchos de ellos en manos de oligarcas cercanos Mitsotakis, han elogiado su gestión de la pandemia. A veces sin límites. En abril, un editorialista del sitio web Liberal.gr comparaba la posición del primer ministro con la de Moisés. En la cumbre europea de julio, Parapolitika.gr acogió con satisfacción el hecho de que llevase la mascarilla de forma ejemplar.</p><p>Pero esta valoración es frágil, considera Seraphim Seferiades, político y director de un laboratorio de investigación sobre políticas contestatarias en la Universidad Panteion de Atenas. “La población es consciente de los estrechos vínculos entre los medios de comunicación y el Ejecutivo. La influencia de esta propaganda pronto se vendrá abajo”, opina.</p><p>En julio, cuando se supo que los medios de comunicación se habían repartido una subvención gubernamental de 20 millones como parte de una campaña de concienciación sobre el virus, se desencadenó un escándalo. Los sitios web que habían suspendido sus actividades recibieron dinero, mientras que el periódico de investigación <em>Documento</em> no recibió nada, acusado por el gobierno de difundir información falsa.</p><p>En una <a href="https://ipi.media/greece-urged-to-ensure-fair-and-transparent-media-support-scheme/" target="_blank">carta</a> al primer ministro griego, el Instituto Internacional de Prensa (IPI) expresó su preocupación por el hecho de que los medios de comunicación considerados críticos con el Gobierno recibieran proporcionalmente menos que los considerados cercanos a él o fueran excluidos, como <em>Documento</em>.</p><p>Los periodistas locales también advierten de las violaciones de la libertad de prensa. La Asociación de Fotoperiodistas de Grecia (EFE) denunció a mediados de julio la “presión e intimidación de los policías” a los fotógrafos durante una manifestación.</p><p>Por su parte, la Unión de Periodistas de los diarios atenienses (ESIEA) “expresó su solidaridad” con una colega “atacada” por el diputado de Nueva Democracia Constantinos Bogdanos. Bogdanos criticó el trabajo de la periodista en Twitter, acusándola de minimizar el número de personas que asisten a una manifestación contra los inmigrantes en Atenas. El político estaba presente en la concentración, al igual que el exdiputado neonazi Ilias Kasidiaris.</p><p><strong>No se espera que la crisis económica mejore la situación en el otoño</strong>, mientras el FMI prevé una recesión del 10% para 2020. El turismo se hunde. En junio, el número de llegadas de pasajeros por vía aérea se redujo en un 93% en comparación con respecto a junio de 2019.</p><p>Pero, el primer ministro aseguró a <em>The Financial Times</em> el 5 de julio, que <strong>Grecia no aceptará nuevas medidas de austeridad a cambio de la ayuda prevista por la Unión Europea</strong>. Para la izquierda y la extrema izquierda, sin embargo, la austeridad ya está aquí y la impone el propio Ejecutivo.</p><p>“Cuando nuestro partido dejó el poder [en julio de 2019], había <strong>una hucha de 37.000 millones de euros que podría haberse utilizado ahora</strong>”, señaló el portavoz de Syriza Alexis Charitsis. “El Gobierno ha elegido volver a un período de austeridad”. La oposición pone como ejemplo los limitados recursos asignados a los hospitales públicos durante el confinamiento o el subsidio mensual de 534 euros, que se considera muy bajo –y que se paga cada vez con más demora– a los trabajadores que se ven obligados a ir al paro.</p><p>Pero, frente a la derecha, por ahora se presta poca atención al principal partido de la oposición Syriza, a decir del político Seraphim Seferiades: “Firmó un memorándum en 2015 cuando dijo que era antiaustereidad. A muchos <strong>votantes de izquierdas decepcionados</strong> les cuesta verlo como una oposición creíble”. El experto prefiere examinar las acciones de varios pequeños grupos extraparlamentarios de la extrema izquierda, anticapitalistas, autónomos... que organizan concentraciones sobre el terreno. Ahora tienen las miras puestas en las numerosas medidas gubernamentales consideradas “antiecológicas” y que buscan atraer a los inversores extranjeros a toda costa.</p><p>Por ejemplo, a los activistas les preocupa la nueva ley aprobada en mayo que facilita la <strong>construcción en zonas naturales protegidas</strong>. La edificación de un complejo turístico de lujo en el corazón del bosque de Erimitis en la región de Corfú (oeste) aviva la ira de los lugareños. “Es sólo cuestión de tiempo que estas iniciativas generen una ola de protestas aún mayor”, opina Seferiades. Y todo ello, a pesar de la firme respuesta del Gobierno.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_34671"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elisa Perrigueur (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno conservador griego se decanta por la represión un año después de llegar al poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Syriza,Crisis económica,Nueva Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fracaso de Syriza ilustra la falta de "organización" de la izquierda radical en Europa frente al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/fracaso-syriza-ilustra-falta-organizacion-izquierda-radical-europa-frente_1_1172488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ec1d2e73-da69-4ef7-bffa-6e880216a401_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fracaso de Syriza ilustra la falta de "organización" de la izquierda radical en Europa frente al poder"></p><p>El único partido de la izquierda radical que lideraba un país de la Unión Europea ha vuelto a la oposición. Los líderes europeos ya habían obtenido la <strong>capitulación ideológica de Syriza </strong><em>capitulación</em>en el verano de 2015, empujando a sus líderes a aplicar la austeridad que se suponía que debían evitar. La <em>capitulación</em> electoral de la formación griega también se ha conseguido, a pesar de la menor participación.</p><p>Hace cuatro años, hablábamos de las esperanzas suscitadas por Syriza, pero también por Podemos en España, a través <strong>del hilo conductor que los une</strong> <strong>con las corrientes de los años 70</strong> en busca de un camino democrático hacia el socialismo. Entre estas corrientes, el eurocomunismo ha sido una fuente intelectual importante para Syriza. Los partidarios de esta orientación, que data de hace 40 años, en los partidos comunistas italianos, españoles, franceses o nórdicos se distinguieron por su <strong>oposición a la tutela de Moscú</strong>, así como por su deseo de abrazar la <strong>radicalidad</strong> que se manifestaba en los movimientos obreros, estudiantiles, feministas y ecologistas.</p><p>Más allá de un rumbo doctrinal común entre los eurocomunistas de ayer y los nuevos movimientos de izquierdas radicales de hoy –es decir, la búsqueda de una vía intermedia entre la socialdemocracia y la extrema izquierda– había una similitud de situaciones. Los partidos más escrutados se encontraban en el sur de Europa, en países que atravesaban, simultáneamente, crisis económicas y políticas y cuya transición a una experiencia de transformación social podía tener una fuerte repercusión internacional.</p><p>Fracasado el eurocomunismo, quedaba pendiente para sus lejanos herederos una serie de desafíos. ¿Significa la derrota de Syriza que ha caído en la misma trampa, sin haber aprendido nada del pasado? Como entonces, ¿será un <strong>nuevo invierno neoliberal</strong> de cuatro décadas el precio que deben pagar los opositores del orden social capitalista?</p><p>En varios aspectos, Syriza se había librado de ciertos inconvenientes que pesaban sobre las partes implicadas en el eurocomunismo. En el contexto de la Guerra Fría, eran ambiguos sobre su caracterización de los regímenes orientales, a veces denominados “socialistas”, mientras intentaban identificar esta etiqueta con una <strong>democracia ampliada o radicalizada</strong>.</p><p>Además, estos partidos habían arriesgado y a veces perdido su unidad debido a los <strong>conflictos</strong> sobre la línea eurocomunista, que cuestionaban los <em>fundamentos</em> ideológicos y organizativos de los Partidos Comunistas occidentales.</p><p>La <strong>ausencia de tales dificultades</strong> permitió a Syriza parecer más coherente y atractiva para el electorado, hasta el punto de convertirse en líder de un gobierno en el que todos los eurocomunistas habían fracasado. Por otra parte, el contexto del ejercicio del poder resultaría indudablemente peor para Syriza de lo que podría haber sido hace 40 años, sobre todo en un estado llamado “periférico” de la Unión Europea.</p><p>Al igual que hace 40 años, la coordinación entre partidos de la misma sensibilidad se ha revelado muy débil a nivel supranacional. Syriza pertenece a un grupo parlamentario (la Izquierda Unitaria Europea) que es uno de los menos homogéneos del Parlamento Europeo (algo que no ha mejorado en las últimas elecciones europeas), y a una federación de partidos (el PGE) cuya actividad e influencia son marginales en el juego político europeo.</p><p>Aparte del apoyo verbal, no hubo ninguna <strong>campaña masiva de solidaridad a favor del pueblo griego</strong> movilizado contra la austeridad. Y en las negociaciones al más alto nivel, los socialdemócratas, cuyo apoyo algunos analistas anunciaron ingenuamente, demostraron ser agentes más o menos activos de la disciplina neoliberal.</p><p><strong>Líderes mal preparados en un terreno estratégico minado</strong></p><p>Sobre todo, los responsables del Gobierno de Syriza han jugado en un <strong>terreno estratégico particularmente minado</strong>. En su momento, los teóricos eurocomunistas identificaron el problema que planteaba el aparato estatal a cualquier estrategia de transformación social. Salvo en casos excepcionales, su capacidad de absorción institucional está sesgada a favor de la acumulación capitalista. Sin embargo, las últimas cuatro décadas se han caracterizado por un <strong>deterioro</strong> de la capacidad del pueblo para influir en el equilibrio social de poder condensado por la formación de cada estado.</p><p>No es sólo una cuestión de derrotas coyunturales. Así como las cadenas de producción se han alargado y fragmentado en todo el mundo, la autoridad política se ha dispersado o concentrado más allá de las fronteras que supuestamente sostienen la vida democrática.</p><p>En el caso de la crisis de la eurozona, los Parlamentos se han visto claramente <strong>ignorados</strong> por los rápidos procesos de toma de decisiones entre los Ejecutivos nacionales y europeos, en lugares de negociación que escaparon a cualquier debate público. Desde este punto de vista, los dirigentes de Syriza no sólo subestimaron la voluntad política de destruir el desafío al orden europeo que encarnaban. También estaban muy mal preparados para una compleja “matriz institucional”, desplegada a escalas temporales y espaciales que los superaban.</p><p>En su último libro en inglés<em> El desafío socialista hoy,</em> subtitulado <em>Syriza, Sanders, Corbyn</em>, los intelectuales críticos Leo Panitch y Sam Gindin insisten en la <strong>grave falta de “organización” de la izquierda radical</strong> frente al poder estatal, del que Syriza parece ser un buen ejemplo. Según ellos, cualquier partido que pretenda ir más allá del orden neoliberal, por no mencionar el orden capitalista, debe invertir los lugares de poder con cuadros entrenados y competentes, pero manteniendo un pie en un movimiento social que presione a toda costa por políticas alternativas.</p><p>En este sentido, lo que ha fracasado con Syriza no es tanto la <strong>inspiración eurocomunista </strong>como su versión menos ambiciosa, llamada “liberal-gubernamental” por sus contendientes, lo que equivale a tomar un camino reformista descuidando cualquier dialéctica entre el partido y las movilizaciones sociales.</p><p>En un texto reciente y muy detallado, el activista Eric Toussaint muestra cómo el nombramiento de Varufakis y la forma en que llevó a cabo las negociaciones estuvieron marcados no sólo por una ilusión sobre lo “razonable” de las élites europeas, sino también por una <strong>distancia radical de los militantes</strong> y movimientos sociales de Syriza, que quedaron ignorados o impotentes ante las sucesivas renuncias, hasta que fue demasiado tarde. Una tentación que puede acechar a cualquiera en el camino hacia el poder gubernamental, y en la que la producción teórica de los partidos existentes sigue siendo muy pobre.</p><p>Aunque Alexis Tsipras fue un táctico lo suficientemente inteligente como para limitar la ruptura electoral, la promesa inicial de Syriza de una tercera vía entre la radicalidad impotente y la gestión conformista ha desaparecido. Las recientes desventuras de Podemos y Francia Insumisa son claros testimonios más de un <strong>retroceso</strong> de las fuerzas más originales de la izquierda europea, cuyo papel podría haber sido el de volver a anudar el hilo que las une a los partidarios de un socialismo a la vez transformador y democrático. ¿La situación griega, después de que el Partido Socialista español recuperase el estado de gracia indica una normalización del campo político a expensas de la izquierda radical?</p><p>Semejante diagnóstico sería probablemente demasiado <strong>precipitado</strong>. Si bien es cierto que el retorno al orden parece estar ganando terreno en los Estados periféricos de la UE, podría ser de corta duración. En Grecia, el panorama político postdictatorial se basaba en compromisos de clase cuyas condiciones han desaparecido en gran medida (en particular, los recursos para el clientelismo).</p><p>Además, los países están escapando de esta tendencia, como Italia, que sigue siendo liderada por fuerzas que hasta ahora estaban fuera del club de los partidos del gobierno. Mejor aún, las fuerzas desestabilizadoras de los sistemas partidistas siguen trabajando hasta el centro de la UE, por ejemplo en Alemania con la crisis del SPD y el debilitamiento de la Gran Coalición.</p><p>Por otro lado, el fracaso del eurocomunismo estuvo acompañado por el surgimiento de la configuración neoliberal del capitalismo, que reestructuraría las relaciones sociales de poder durante varias décadas, y dentro de la cual la paz social se compraría a través de diversos dispositivos. Sin embargo, también están agotados, con la excepción de la <strong>inyección</strong> <strong>masiva</strong> <strong>de</strong> <strong>liquidez</strong> en el sistema financiero por parte de los bancos centrales, que no deja de suscitar serias preocupaciones. Con las amenazas planeando sobre el destino de las clases medias diplomadas, la izquierda radical contemporánea también tiene una base social potencial más sustancial que en las décadas de 1980 y 1990.</p><p>Por último, el cambio climático y la sexta extinción en masa plantean ahora problemas concretos que <strong>radicalizan</strong> las cuestiones de justicia y democracia apoyadas durante mucho tiempo por la izquierda crítica. Esto no es un buen augurio para las salidas políticas elegidas por los ciudadanos, sino que forma parte de un <strong>contexto</strong> que debería hacer audibles los principios defendidos por aquellos que apoyan una ambiciosa transformación social. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés: </em></p><p>   </p><p><span id="doc_28124"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jul 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabien Escalona (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El fracaso de Syriza ilustra la falta de "organización" de la izquierda radical en Europa frente al poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Syriza,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Grecia zarandeada sigue de pie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/muros-sin-fronteras/grecia-zarandeada-sigue-pie_1_1172506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las elecciones generales que ha ganado el conservador <a href="https://www.bbc.com/news/world-48902766" target="_blank">Kyriakos Mitsotakis</a>, <strong>líder de Nueva Democracia</strong>, ya las han perdido todos los griegos, aplastados por un ensañamiento reiterado de sus acreedores. Hay un punto de injusticia en la derrota de <strong>Alexis Tsipras</strong> y su partido <strong>Syriza</strong>, aunque se la merecían por no haber estado a la altura de sus promesas y de la ilusión que despertaron a finales de 2014, cuando parecían la única fuerza capaz de desafiar a la doctrina del dios-ajuste y a sus patrocinadores, la Comisión Europea (léase Alemania) y el FMI.</p><p>La injusticia es que regrese al poder Nueva Democracia, aplaudida por los mismos mercados y actores que miraron hacia otro lado cuando este partido gobernaba entre 2004 y 2009 de la mano de Kosta Karamanlis, cuando mintió a la UE sobre el déficit real de su país y el peso de su deuda pública. Son los responsables de haber puesto en marcha una dinámica suicida que <strong>desencadenó tres rescates y la pérdida de un 25% de la economía griega.El país ha salido oficialmente del rescate, gracias a las medidas tomadas por Tsipras que cambió su idealismo por la realidad</strong></p><p><a href="https://elpais.com/economia/2018/08/19/actualidad/1534663106_336884.html" target="_blank">rescate</a>, pero la macroeconomía que manejan los mercados aún no llegó a los bolsillos de una sociedad empobrecida, zarandeada y que vive un choque postraumático.</p><p>El éxito de Tsipras es, en todo caso, un éxito muy repartido porque lo han pagado millones de griegos con sangre, y debe darse el líder de Syriza por <strong>satisfecho de haber perdido solo por un  8,32% en unas elecciones con una de las participaciones (57%)</strong> más bajas en décadas. Sus votantes han castigado su traición. Prometió en enero de 2015 el fin de la austeridad (el país ya llevaba dos rescates con su <a href="https://www.bbc.com/news/world-europe-45245969" target="_blank">correspondiente letra pequeña</a>).</p><p>Entró en Bruselas de la mano de su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, como un elefante en una cacharrería. Tras meses de pulso, Tsipras convocó en junio un referéndum para lograr el respaldo de sus conciudadanos en el pulso con la<strong> troika</strong>, compuesta por la Comisión Europea, el <a href="https://www.ecb.europa.eu/ecb/html/index.es.html" target="_blank">Banco Central Europeo</a> y el FMI. Ganó la consulta, <strong>se invistió de legitimidad pero después hizo un Felipe González (OTAN)</strong>: ceder a las presiones y pactar un tercer rescate con sus consiguientes 88 medidas, muchas de ellas ajustes y subidas de impuestos.</p><p><strong>El cambiazo de ideas le hizo perder a su amigo Varoufakis</strong> –ahora diputado con su partido DIEM25–, que dimitió, y a 25 de sus diputados. Convocó elecciones anticipadas, que ganó porque la percepción general era que la alternativa al rescate pactado era peor, salirse de Europa, salirse de euro y caer en un pozo económico del que no le sacarían ni Rusia ni China. Lo llamaron <strong>Grexit</strong>, una idea que gustaba en el gobierno de Alemania.</p><p>Han pasado casi cuatro años de aquellas segundas elecciones y la gente se ha dejado seducir por los cantos de sirena de Mitsotakis. <strong>Llega con un programa de choque ultraliberal plagado de promesas difíciles de cumplir</strong>: bajar los impuestos y los intereses. Tsipras espera que el tiempo le dé la razón y a los votantes griegos el contexto necesario para entender que su gestión gubernamental fue positiva. Tiene 45 años. Su carrera no ha terminado; la de Syriza, tampoco. Ahora aspira a asumir todo el espacio dejado por el antiguo PASOK, reconvertido dentro del Movimiento por el Cambio, y presentarse como la <strong>única alternativa a la derecha</strong>.</p><p>La buena noticia de estos comicios ha sido el <strong>descalabro de Amanecer Dorado (neonazis)</strong>. Es la consecuencia del cordón sanitario que le han aplicado los demás partidos y los medios de comunicación. (<strong>¿Algo que aprender, España?</strong>). En su lugar irrumpe Solución Griega de Kyriakos Velopoulos, de corte trumpista: "Grecia, primero".</p><p>En realidad, la mentira de las cuentas saneadas había empezado unos años antes, en 1999, bajo el gobierno de Costas Simitis (PASOK), ayudado por Goldman Sachs. <strong>Manipularon el déficit y la deuda para poder ingresar en el euro. </strong>El banco de inversiones estadounidense cobró 600 millones de euros por la estafa. Su responsable europeo entre 2004 y 2006, Mario  Draghi, acabó como jefe del BCE. Afirmar que las verdaderas cuentas de Grecia fueron una sorpresa resulta un poco exagerado. En <a href="https://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-189486-2012-03-13.html" target="_blank">este enlace</a>, <em>Página 12</em> lo explica claro: <strong>"El gran truco que usó Goldman Sachs con Grecia"</strong>. También explica que el primer rescate no fue a Grecia, sino a los bancos alemanes y franceses atrapados en el hundimiento.</p><p>Esto tampoco debe llevarnos a abrazar cualquier teoría de la conspiración. El problema de Grecia fue doble. Su escaso peso, un 3% del PIB de la UE --otra cosa eran España o Italia, países que tuvieron graves problemas en los mismos años--, y el cambio de paradigma. La crisis de 2008 y la forma de atajarla en la era de la globalización supuso la victoria, veremos si temporal, de los llamados mercados sobre los Estados nacionales. <strong>Los ataques especulativos contra Grecia y el euro fueron la prueba de que el viejo orden mundial estaba cambiando (a peor).</strong></p><p>El siguiente vídeo es un <strong>documental de la BBC de 2012</strong> que ayuda a entender el contexto:</p><p><strong>Grecia ha sido víctima de un ensañamiento masivo.</strong> Lo reconoció el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker –ahora saliente–, que habló de falta de solidaridad con Grecia en el vigésimo aniversario del euro, "<a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20190115/454158279180/juncker-lamenta-insolidaridad-grecia-papel-fmi-durante-crisis.html" target="_blank">les hemos insultado</a>". La ex jefa del FMI, nombrada para dirigir el BCE, Christine Lagarde, <strong>admitió que se sacrificó a Grecia para salvar el sistema bancario</strong> (alemán y francés), y al <a href="https://www.clarin.com/economia/fmi-confiesa-sacrifico-grecia-europeos_0_HJiKYyKu.html" target="_blank">euro</a>.</p><p>En este enlace de <a href="https://www.businessinsider.com/mind-blowing-facts-about-greece-economy-2015-6?IR=T" target="_blank">Business Insider</a> se recogen 13 curiosidades sobre Grecia, país que ha entrado en bancarrota cinco veces en los tiempos modernos, la primera en 1826, aunque hay pistas de que hubo otra en el siglo IV antes de Cristo. <strong>Desde 1930, tras su independencia del imperio otomano, Grecia ha vivido 90 años en crisis económica.</strong></p><p>En este otro <a href="https://borgenproject.org/top-10-facts-about-poverty-in-greece/" target="_blank">enlace</a> del <em>The Borgen Project</em> se ofrecen diez hechos relacionados con la pobreza en Grecia.</p><p>Este vídeo sobre la Unión imperfecta y la <strong>crisis de la Eurozona</strong> es muy interesante.</p><p>Libros esenciales:</p><p>- Cualquiera de <a href="http://www.rtve.es/noticias/20160407/petros-markaris-cronista-crisis-griega-traves-novela-negra/1332866.shtml" target="_blank">Petros Markaris</a>, en especial su <strong>tetralogía </strong>sobre la crisis.</p><p>- <a href="https://www.casadellibro.com/libro-comportarse-como-adultos-mi-batalla-contra-el-establishment-europeo/9788423425723/5813314?utm_source=elconfidencial&utm_medium=AfiliadosDirectos&utm_campaign=56627" target="_blank"><em>Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo</em></a> (Deusto), de Yanis Varoufakis.</p><p>- <a href="https://www.casadellibro.com/libro-los-tyrakis-una-saga-familiar-para-entender-la-crisis-de-grecia/9788416495672/2959060" target="_blank"><em>Los Tyrakis: una saga familiar para entender la crisis de Grecia</em></a> (Galaxia-Gutenberg), de Joaquín Estefanía y Ana Ramírez Cañil.</p><p>- <em>Las cuatro estaciones de Atenas</em> (Libros del KO), de <a href="https://www.librosdelko.com/collections/mariangela-paone/crisis" target="_blank">Mariangela Paone</a>.</p><p>Para acabar: <strong>Mikis Theodorakis y Maria Farantouri </strong>en 1974, en el primer concierto tras la caída de la dictadura de los coroneles. Emoción por encima del entendimiento de las palabras.</p><p>Y un clásico de Theodorakis, que es la banda musical y ética de la Grecia moderna. <strong>Plus de propina con Anthony Quinn en Múnich, 1995.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jul 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Lobo]]></author>
      <media:title><![CDATA[La Grecia zarandeada sigue de pie]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Syriza,Alexis Tsipras,Yanis Varufakis,Nueva Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grecia pone punto y final al gobierno de Alexis Tsipras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/grecia-pone-punto-final-gobierno-alexis-tsipras_1_1172418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/add35557-aad9-49c2-aaff-c076918d018e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grecia pone punto y final al gobierno de Alexis Tsipras"></p><p>Las primeras proyecciones oficiales de las elecciones anticipadas celebradas este domingo en Grecia confirman las predicciones y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/07/06/grecia_vuelve_este_domingo_las_urnas_las_encuestas_preven_una_victoria_los_conservadores_nueva_democracia_frente_tsipras_96761_1022.html" target="_blank">la victoria del partido Nueva Democracia (ND) de Kyriakos Mitsotakis</a> con un <strong>39,76 % de votos frente al 31,4 % </strong>de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) del primer ministro saliente, <a href="https://www.infolibre.es/tags/personajes/alexis_tsipras.html" target="_blank">Alexis Tsipras</a>, según datos correspondientes al 37,94 % del escrutinio que recoge Europa Press.</p><p>Los datos del Ministerio, elaborados por la empresa Singular Logic, sitúa como tercera fuerza política al <strong>Movimiento por el Cambio (Kinal)</strong>, con un 8,3 % de votos, seguido del <strong>Partido Comunista de Grecia </strong>(KKE, 5,3 %), <strong>Solución Griega</strong> (Elliniki Lysi, 3,7 %) y<strong> el partido MeRA25 del exministro Yanis Varufakis</strong> (3,4 %). El partido neonazi <strong>Amanecer Dorado </strong>quedaría fuera del Parlamento puesto que ha logrado un 2,99 %, justo por debajo del mínimo legal del 3 %.</p><p>En cuanto a la <strong>abstención</strong>, ésta se sitúa en el 44,2 %, por encima del 41,3 de las recientes elecciones europeas, probablemente relacionada con las temperaturas de hasta 40 grados en el país.</p><p>Así, teniendo el cuenta el bonus de 50 escaños para el partido ganador,<strong> ND lograría 158 de los 300 asientos del Parlamento </strong>-mayoría absoluta- seguido de los 86 de Syriza, 22 de Kinal, 15 del KKE, 10 de Solución Griega y 9 de MeRA25.</p><p>  </p><p> Kyriakos Mitsotakis de Nueva Democracia a su salida del colegio electoral este domingo. EFE</p><p>Esta victoria conservadora, que ya avanzan <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/07/06/grecia_vuelve_este_domingo_las_urnas_las_encuestas_preven_una_victoria_los_conservadores_nueva_democracia_frente_tsipras_96761_1022.html" target="_blank">las encuestas previas a esta jornada</a>, pone <strong>punto y final al mandato de Tsipras al frente del gobierno heleno </strong>después de<strong> </strong>adelantar la cita con las urnas tras la derrota de su formación en las elecciones a la Eurocámara, en las también que se impuso Nueva Democracia. El partido izquierdista <strong>llegó al poder en 2015 </strong>cuando el país estaba inmerso en una grave crisis económica que había requerido miles de millones de euros en ayuda financiera externa desde 2010.</p><p>Poco después de su ascenso al poder con<strong> una apuesta antiausteridad</strong>, Tsipras se vio obligado a solicitar <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2018/08/21/el_rescate_grecia_deja_tras_si_pais_empobrecido_que_seguira_encadenado_una_deuda_ciclopea_durante_decadas_85974_1011.html" target="_blank">un nuevo plan de rescate</a> y a poner en marcha más medidas de austeridad para evitar que el país cayera en la bancarrota. Sus detractores sostienen que la postura de su Ejecutivo en contra de las reformas le costó a Grecia tiempo y miles de millones de euros, mientras que los analistas dicen que su giro de 180 grados en materia de recortes ha acabado quitándole<strong> el apoyo de sus votantes</strong>.</p><p><strong>Syriza reconoce su derrota</strong></p><p>Un dirigente de Syriza, Panos Skurletis, ha reconocido la <strong>"clara victoria" de ND.</strong> "Tenemos una clara victoria de Nueva Democracia. Esperaremos para ver cómo la utilizan", ha afirmado el exministro en declaraciones a la televisión pública griega, ERT. Poco después se ha difundido que<strong> Tsipras ha telefoneado a Mitsotakis para felicitarle por su victoria</strong> y<strong> </strong>acordar el traspaso de poderes que se efectuará este mismo lunes, inmediatamente después de que jure en el cargo ante el presidente del país, Prokopis Pavlópulos</p><p>Por su parte, fuentes de ND han destacado la clara victoria por más de diez puntos sobre su rival. "Si las encuestas a pie de urna se confirman, <strong>Nueva Democracia habría logrado una de sus mayores victorias</strong> en la era posterior a la dictadura", ha apuntado una fuente del partido en declaraciones al periódico <em>Kathimerini</em>. "El proyecto de Nueva Democracia comparte reminisciencias con la era anterior a la crisis, lo que indica que los ciudadanos quieren dejar definitivamente atrás la crisis y recuperar la normalidad para el país", ha añadido. "Es una victoria histórica para Nueva Democracia que se debe atribuir exclusivamente a Kyriakos Mitsotakis" y su renovación y ampliación iniciadas hace tres años y medio.</p><p>El diario griego <em>Kathimerini</em> ha informado de que el primer dirigente internacional en llamar para felicitar a Mitsotakis ha sido el presidente turco, <strong>Recep Tayyip Erdogan</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jul 2019 16:11:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Grecia pone punto y final al gobierno de Alexis Tsipras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Syriza,Alexis Tsipras,Nueva Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las encuestas en Grecia prevén una victoria de los conservadores de Nueva Democracia frente a Tsipras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/encuestas-grecia-preven-victoria-conservadores-nueva-democracia-frente-tsipras_1_1172402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aad6e3ac-ef52-4dcc-80eb-590f55be2d2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las encuestas en Grecia prevén una victoria de los conservadores de Nueva Democracia frente a Tsipras"></p><p>Cerca de diez millones de electores están llamados a las urnas este domingo en Grecia en una cita electoral anticipada que <strong>podría suponer el fin del Gobierno liderado por Syriza</strong>, con el primer ministro, <a href="https://www.infolibre.es/index.php/mod.global/mem.buscadorHemeroteca/relidioma.es" target="_blank">Alexis Tsipras</a>, al frente, y el <strong>regreso al poder de los conservadores de Nueva Democracia</strong>, encabezados por <strong>Kyriakos Mitsotakis, </strong>informa Europa Press.</p><p>Ambos líderes han votado a primera hora de este domingo. <strong>Tsipras </strong>ha depositado ya su papeleta y ha pedido a los votantes, especialmente a los más jóvenes, que acudan a votar porque el resultado afectará sus vidas durante los próximos cuatro años "Los griegos están decidiendo el curso que tomará el país en los próximos cuatro años, están decidiendo por el resto de sus vidas. Quiero hacer un llamamiento a todos los ciudadanos para que <strong>voten a pesar de las altas temperaturas</strong>", ha declarado el líder de Syriza desde el colegio electoral de Atenas.</p><p>"Me gustaría particularmente apelar a los jóvenes porque, por tradición, suelen marcar la diferencia. <strong>No quiero que dejen su futuro en manos de los demá</strong>s", ha manifestado en comentarios recogidos por el diario Kathimerini en su edición digital. "Estamos luchando con optimismo y decisión hasta el último minuto para que los sacrificios de nuestra gente no se desperdicien", ha declarado.</p><p>Por su parte, el líder opositor y favorito en las elecciones generales de este domingo en Grecia, <strong>Kyriakos Mitsotakis,</strong> ha declarado que este día supone el principio de<strong> un "nuevo amanecer" en el país</strong> si finalmente se cumplen los pronósticos que sitúan a su partido conservador Nueva Democracia como la fuerza más votada, con diferencia. "Voy a respetar el veredicto popular. Hoy, los hombres y los mujeres de Grecia tienen el destino del país en sus manos", ha manifestado tras votar en un colegio electoral del barrio ateniense de Peristeri, en el oeste de la capital griega. "Confío en mañana comenzará un nuevo amanecer para nuestro país", ha añadido Mitsotakis.</p><p><strong>Nueva Democracia, favorito </strong></p><p>Tras haber conseguido<strong> sacar al país del rescate financiero</strong> y después de haber ratificado en 2019 un <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/01/13/tsipras_convoca_una_mocion_confianza_tras_ruptura_coalicion_gobierno_por_acuerdo_con_macedonia_90716_1022.html" target="_blank">acuerdo tan histórico como polémico con Macedonia</a> para poner fin a años de disputas por su nombre oficial, <strong>Tsipras ha quedado relegado en las encuestas por el avance del candidato de Nueva Democracia</strong>, al que los sondeos sitúan con hasta <strong>nueve puntos porcentuales de ventaja y con posibilidades de alcanzar incluso una mayoría absoluta</strong>, toda vez que el partido más votado se hace con un bonus de 50 escaños por imponerse en los comicios.</p><p>La encuesta realizada por MRB para el diario <em>Ta Nea</em> señala que Nueva Democracia se situaría en una horquilla que va del<strong> 35,4 al 40,4 % de los votos</strong>, con una ventaja de unos nueve puntos porcentuales frente a Syriza, un resultado similar al cosechado por el partido izquierdista en las pasadas elecciones al Parlamento europeo. En el caso de que se cumplan las proyecciones de los últimos sondeos, <strong>Nueva Democracia podría llegar a gobernar en solitario</strong>, <strong>sin tener que depender del apoyo de formaciones ultraderechistas</strong> y ultranacionalistas como Amanecer Dorado o Solución Griega.</p><p><strong>Tsipras decidió adelantar la cita con las urnas al 7 de julio</strong> tras la derrota de su formación en las elecciones a la Eurocámara, en las que se impuso Nueva Democracia. El partido izquierdista llegó al poder en 2015 cuando el país estaba inmerso en una grave crisis económica que había requerido miles de millones de euros en ayuda financiera externa desde 2010.</p><p>Poco después de su ascenso al poder con una <strong>apuesta antiausteridad</strong>, Tsipras, de 44 años, se vio obligado a <strong>solicitar un nuevo plan de rescate</strong> y a poner en marcha más medidas de austeridad para evitar que el país cayera en la bancarrota. Los detractores de Tsipras sostienen que la postura de su Ejecutivo en contra de las reformas <strong>le costó a Grecia tiempo y miles de millones de euros</strong>, mientras que los analistas dicen que <strong>su giro de 180 grados en materia de recortes ha acabado quitándole el apoyo de sus votantes</strong>.</p><p>Los sondeos apuntan a una clara victoria del candidato de Nueva Democracia en las elecciones legislativas de este domingo. <strong>Mitsotakis</strong>, que fue ministro en el último Gobierno liderado por Nueva Democracia, con Antonis Samaras al frente (2012-2015), <strong>pertenece a una de las tres grandes familias políticas de Grecia </strong>y lleva liderando su formación desde comienzos de 2016.</p><p>Su padre, Constantinos Mitsotakis, fue primer ministro de Grecia de 1990 a 1993, y su hermana, Dora Bakoyiannis, fue ministra de Asuntos Exteriores en los gobiernos anteriores de Nueva Democracia. "Creo en lo que dicen la mayoría de las encuestas, que <strong>Nueva Democracia estará muy cerca no solo de ser la primera fuerza sino de tener votos suficientes en el Parlamento</strong> para gestionar el país durante los próximos años", ha explicado a Reuters el analista político Theodore Couloumbis.</p><p>La fuerza más votada logra un bonus de 50 escaños</p><p>De acuerdo con el sistema electoral que todavía sigue vigente en Grecia, la fuerza más votada en las elecciones logra un bonus de 50 escaños, en un <strong>Parlamento que cuenta con 300 representantes</strong>. En 2016, el <strong>Gobierno de Syriza </strong>sacó adelante una reforma de la ley electoral para eliminar este bonus e <strong>imponer un sistema más proporcional</strong>, favoreciendo así a las fuerzas con menos porcentaje de sufragios, pero <strong>dicho cambio no se aplica a esta cita anticipada con las urnas</strong>.</p><p>En junio, el Ejecutivo de Tsipras aprobó un bonus para los pensionistas y recortes de impuestos, medidas que causaron preocupación a los prestamistas internacionales ante el temor de que el país pudiera intentar sortear alguno de los compromisos derivados del programa de rescate ya completado.</p><p>Grecia completó en 2018 el último programa de ajustes pero sigue sometida a vigilancia financiera para garantizar que cumple sus objetivos fiscales, lo que incluye asegurarse de que el superávit se mantiene en el 3,5 por ciento del PIB hasta 2022, pudiendo bajar a partir de ese año al 2,2 por ciento.</p><p>Nueva Democracia aprovecharía cualquier margen fiscal para reducir los impuestos</p><p>En caso de imponerse en las elecciones del domingo, Nueva Democracia aprovecharía cualquier margen fiscal para reducir los impuestos, con <strong>bajadas del impuesto corporativo</strong> del 28 al 20 por ciento y el <strong>impuesto sobre dividendos</strong> del 10 al 5 por ciento en los próximos dos años. Además, <strong>estudiará recortes en el impuesto sobre ingresos y el IVA</strong>. "Se han llevado más dinero de los bolsillos de los ciudadanos de lo que era necesario, por lo que planeo devolver parte para los ciudadanos y las empresas para reinvertirlo en procesos que hagan crecer la economía", afirmó Mitsotakis, en una entrevista concedida a Reuters en abril.</p><p><strong>Tsipras mantiene que su programa está destinado a ayudar a los más afectados por la crisis financiera</strong> y resalta que el país está mucho mejor ahora que cuando llegó al poder. "Yo estaba en la peor posición, intentando recoger lo que no se podía recoger, <strong>los cristales rotos de todos mis predecesores</strong>", afirmó Tsipras, recordando su llegada al poder en 2015, en una entrevista concedida el 27 de junio a la cadena de televisión griega Open. "<strong>Llegué con las arcas vacías.</strong> No podíamos pagar las pensiones cada mes. Soy el primer ministro que sacó al país de los memorandos (de rescate) a los que otros le llevaron", aseguró, en referencia a sus predecesores en el Ejecutivo griego.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jul 2019 13:45:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las encuestas en Grecia prevén una victoria de los conservadores de Nueva Democracia frente a Tsipras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Syriza,Alexis Tsipras,Nueva Democracia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA['De las calles a las urnas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/calles-urnas_1_1169429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01fa701a-3226-4bdf-90a1-aa7281de3413_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'De las calles a las urnas'"></p><p>infoLibre publica un extracto del volumen colectivo <a href="https://www.akal.com/libro/de-las-calles-a-las-urnas_50766/" target="_blank">De las calles a las urnas</a>, coordinado por Pablo Castaño y editado por el sello Akal. En él, cinco autores (incluido el propio coordinador) analizan el nacimiento de los <strong>nuevos partidos de izquierda europeos</strong>: Francia Insumisa en Francia, el Bloque de Izquierda en Portugal, Syriza en Grecia, el Partido Laborista de Corbyn en el Reino Unido y Podemos en España. Los analistas se centran en estudiar los condicionantes que propiciaron su surgimiento, cómo esto ha marcado su funcionamiento y qué similitudes y diferencias existen entre ellos.  </p><p>_____________</p><p>  <strong>La respuesta popular </strong></p><p>  </p><p>Las primeras protestas [contra las políticas de austeridad] se produjeron tan pronto como se aprobaron los primeros recortes, en 2010 –en España, los sindicatos convocaron una huelga general en septiembre de ese año–, pero durante los primeros meses las movilizaciones no fueron masivas. Fue en mayo de 2011, justo un año después de la reunión del Consejo Europeo que marcó el inicio de la era de la austeridad, cuando la oposición popular a los dictados de la Troika empezó a fortalecerse. En España, uno de los países más golpeados por la crisis debido a la sobredimensión de su sector inmobiliario y a las limitaciones de su Estado del bienestar, ya se habían producido manifestaciones importantes, como la convocada en abril de 2011 por el movimiento Juventud Sin Futuro (JSF), que denunciaba el impacto catastrófico que la crisis y la austeridad estaban teniendo en los jóvenes, condenados a elegir entre «paro, precariedad y exilio», como decía uno de sus eslóganes. Varios miles de personas participaron en la marcha, un éxito relativo que pronto sería superado por la movilización del 15 de mayo, convocada por el colectivo Democracia Real Ya y apoyada por otros movimientos, entre ellos JSF.</p><p>Bajo el lema «No somos mercancías en manos de políticos y banqueros», decenas de miles de personas se manifestaron en ciudades de todo el país. Esa noche, un grupo de jóvenes continuaron la protesta acampando en la céntrica Puerta del Sol, en Madrid, siguiendo el ejemplo del campamento que había ocupado durante meses la plaza Tahrir de El Cairo para protestar contra la dictadura de Hosni Mubarak y sus políticas neoliberales. Autores como Gerbaudo incluyen las Primaveras Árabes y las movilizaciones anti-austeridad en Europa y Estados Unidos en el mismo ciclo de movilización, que denomina «movimientos de las plazas», así como también las protestas en 2013 en Turquía y Brasil<strong>1</strong>. En las semanas siguientes, las acampadas se extendieron a otras ciudades españolas, incluidas localidades de tamaño medio con poca actividad de movimientos sociales. Durante los meses siguientes, cientos de miles de personas participaron en las asambleas y protestas del movimiento. Se organizaron manifestaciones y acciones de desobediencia civil, y se redactaron cientos de documentos y propuestas de reforma política. Dos ejes orientaban este movimiento diverso, horizontal y en ocasiones caótico: el fin de las políticas de austeridad y la profundización de la democracia, que incluía una lucha decidida contra la corrupción<strong>2</strong>. El impacto electoral inmediato del movimiento 15M fue el crecimiento de la abstención del electorado socialista, lo que permitió al Partido Popular ganar las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011 y las generales de noviembre.</p><p>Durante los primeros años del conservador Mariano Rajoy en el gobierno, la situación política española fue explosiva. Aunque las acampadas se levantaron durante el verano de 2011, los decretos de austeridad aprobados por el Gobierno fueron desafiados por movilizaciones de una amplitud inédita. El movimiento 15M surgió de forma casi espontánea –las redes sociales tuvieron un papel fundamental en su extensión– y los actores tradicionales de la izquierda (sindicatos y partidos como Izquierda Unida) tuvieron poco que ver con su éxito inicial –eran incluso percibidos con hostilidad por gran parte de quienes protestaban–, pero acabaron estableciéndose conexiones entre estas organizaciones y la red de asambleas que estructuraba el movimiento. Como consecuencia, las dos huelgas generales de 2012, contra la austeridad y la desregulación del mercado de trabajo, combinaron el paro laboral con una movilización masiva que atrajo a sectores sociales que se habían mantenido hasta entonces alejados de los sindicatos. Actores políticos nuevos y viejos, activistas veteranos y recién llegados también se encontraron en las Marchas de la Dignidad de 2014, la última gran protesta del ciclo de movilizaciones. En Cataluña –donde el Gobierno autonómico de Convergència i Unió aplicó los recortes más duros del Estado, junto a los del Gobierno del Partido Popular (PP) en la Comunidad de Madrid–, gran parte de la fuerza desplegada durante el 15M se trasladó al ala izquierda del procés independentista, que se alimentó del mensaje anti-austeridad nacido en las plazas desde 2011.</p><p>A pesar del éxito del movimiento 15M, en el que participaron millones de personas y que en su momento álgido contó con el apoyo de más del 80 por 100 de la opinión pública<strong>3</strong>, la agenda de la austeridad dictada por la Troika fue aplicada al milímetro por el Gobierno del PP. Las protestas que tuvieron un mayor impacto concreto en ese periodo fueron las del movimiento feminista, que se opuso con éxito al intento del Gobierno de restringir el derecho al aborto: casi la totalidad de la reforma fue anulada y el ministro responsable, Alberto Ruiz-Gallardón, tuvo que dimitir. A corto plazo, los movimientos surgidos del 15M tuvieron pocos impactos sobre las políticas públicas –algunas excepciones fueron la cancelación de la privatización de hospitales en Madrid conseguida por la Marea Blanca y el éxito de huelgas sectoriales como la del servicio de limpieza de la capital, que contó con un abrumador apoyo popular–. Ante el avance imparable de las políticas de austeridad y la incapacidad de los partidos existentes de capitalizar la nueva potencia política nacida en las plazas, un grupo de activistas y profesores decidieron fundar un nuevo partido: Podemos, que es analizado por Tatiana Llaguno en el Capítulo 5 de este libro.</p><p>Dinámicas similares se reprodujeron en los demás países analizados aquí. En Francia, como ya se ha señalado, las medidas de austeridad fueron menos drásticas que en el sur de Europa. Sin embargo, entre 2010 y 2011 se produjo el mayor movimiento social desde 1995, contra la reforma del sistema de pensiones impulsada por el Gobierno de Nicolas Sarkozy. Los sindicatos franceses, conocidos por ser de los más combativos de Europa, consiguieron sacar a la calle a millones de personas durante meses, y las huelgas se sucedieron con frecuencia. Sin embargo, a diferencia del movimiento de 1995, el Gobierno no cedió y la reforma siguió adelante. La principal consecuencia electoral fue la derrota de Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2012, en las que el candidato del Frente de Izquierdas, Jean-Luc Mélenchon, obtuvo el 11 por 100 de los votos. Ganó el socialista François Hollande, que durante la campaña llegó a afirmar que el mundo de las finanzas era «su enemigo», lo que despertó cierta esperanza de un giro social en la política económica francesa.</p><p>La ilusión duró poco: con Manuel Valls como primer ministro y Emmanuel Macron como ministro de Economía, la política de Hollande se caracterizó por las ayudas millonarias a las grandes empresas, la desregulación económica y la aprobación de una reforma laboral copiada de la de Mariano Rajoy, una senda neoliberal que ha sido continuada y profundizada por Macron a partir de 2017. En 2016 se produjo un nuevo ciclo de huelgas y manifestaciones sindicales contra la reforma laboral impulsada por Valls. Aunque las movilizaciones no fueron tan masivas como las de 2010-2011, una novedad sorprendió al país: nació Nuit Debout (Noche en Pie), el movimiento de las plazas francés. Cinco años después del 15M y de Occupy Wall Street, activistas e intelectuales organizaron la ocupación de la emblemática plaza de la República. El movimiento sólo duró unos meses y no consiguió detener la reforma laboral, pero contribuyó a difundir propuestas políticas de izquierda en la sociedad y a deslegitimar al Partido Socialista, que en un año se convertiría en una fuerza marginal. Mientras tanto, el veterano político ecosocialista Jean-Luc Mélenchon fundó Francia Insumisa, un nuevo partido populista de izquierda que sería la principal sorpresa en las elecciones presidenciales de 2017, como se explica en el Capítulo 1.</p><p>La evolución política portuguesa fue muy similar a la española. Mientras en Madrid Juventud sin Futuro salía a la calle para protestar contra la precariedad y el paro juvenil, el movimiento Geração à Rasca («generación arruinada») lo hacía en Lisboa, en una de las mayores manifestaciones desde la Revolución de los Claveles que derribó la dictadura de Salazar en los años setenta. El programa de ajuste impuesto por la Troika a Portugal fue el segundo más duro de Europa, después del de Grecia, lo que explica la magnitud de las protestas contra la austeridad –varias manifestaciones reunieron a cientos de miles de personas, una cifra récord en un país de diez millones de habitantes–. Como en España, la crisis política desatada por la austeridad benefició inicialmente a la derecha. En 2010 y 2011 gobernaba el socialista José Sócrates y fue él quien aplicó las primeras medidas de austeridad, lo que le hizo perder las elecciones anticipadas de 2011. Durante los años siguientes, las protestas masivas se vieron acompañadas de un proceso de maduración del Bloque de Izquierda, un pequeño partido antineoliberal que existía desde 1999. En 2015, el Bloque obtuvo más del 10 por 100 de los votos, adelantando al histórico Partido Comunista y obligando al PS a gobernar con el apoyo de la izquierda, como explica Catarina Príncipe en el Capítulo 2.</p><p>La crisis griega es tristemente célebre. Como se ha explicado antes, el ataque de la Troika hundió totalmente la economía del país, que ya estaba muy debilitada por el impacto de la crisis financiera. Las recetas de la Troika convirtieron la crisis económica en una emergencia social y humanitaria, impensable pocos meses antes en un país de la Unión Europea. Aunque las protestas habían empezado con anterioridad, el ejemplo del 15M español inspiró la ocupación en 2011 de la plaza Syntagma, frente al parlamento griego en Atenas. Además de manifestaciones, ocupaciones de plazas y acciones de desobediencia civil, los movimientos anti-austeridad griegos organizaron servicios autogestionados para intentar sustituir los centros médicos y otros servicios públicos cerrados como consecuencia de unos recortes sociales draconianos. La Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) se convirtió en el altavoz de los movimientos en el parlamento y fue la principal beneficiaria del desencanto con los partidos tradicionales y, más concretamente, del hundimiento del PASOK (Partido Socialista). Syriza experimentó un gran avance en las elecciones de 2012 y ganó las de 2015, despertando una oleada de esperanza en toda Europa. Pero la alegría duró poco tiempo: la Troika rechazó los planes alternativos propuestos por el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, para reembolsar el rescate financiero. El primer ministro Alexis Tsipras sometió a referéndum el memorando con la Troika y el pueblo respondió oxi («no»), mostrando su voluntad de romper a cualquier precio con las imposiciones de las instituciones europeas y el FMI. Sin embargo, Tsipras desobedeció el mandato popular (y de su partido) y aplicó el memorando. Leandros Fischer y George Souvlis analizan esta derrota histórica en el Capítulo 3, con el objetivo de proporcionar herramientas de análisis a la izquierda europea para evitar fracasos similares.</p><p>La evolución política ha sido diferente en Reino Unido, el último de los casos estudiados, tanto por las peculiaridades de su sistema político como por su menor grado de integración en la Unión Europea –Reino Unido no pertenece a la Eurozona y siempre ha mantenido una mayor autonomía política respecto a las autoridades de la UE que otros Estados miembros–. A pesar de tener su propia moneda y, por lo tanto, no estar sometido a las directrices del Banco Central Europeo, el Gobierno conser-vador de David Cameron aplicó drásticas medidas de austeridad, después de llegar al poder tras las elecciones de 2011 gracias a una coalición con el Partido Liberal-Demócrata de Nick Clegg. Las protestas anti-austeridad británicas tomaron una forma diferente que en otros países: fueron los estudiantes los primeros en salir a la calle de forma masiva, como respuesta a la desorbitada subida de tasas universitarias aprobada por el Gobierno. Tras los estudiantes, se manifestaron decenas de miles de personas, convocadas por organizaciones y plataformas como la Coalición de Sindicatos. El «movimiento de las plazas» británico, Occupy, atrajo mucha atención mediática, pero fue menos masivo y duradero que el de España o Grecia. En Escocia, el sentimiento anti-austeridad y anti-élite fue expresado sobre todo por la campaña a favor del «sí» en el referéndum de independencia celebrado en 2014.</p><p>Debido a las peculiaridades del sistema político británico, el cambio político producido por las protestas no tomó la forma de la creación de un nuevo partido, como en España o Francia, ni el ascenso electoral de pequeñas formaciones preexistentes, como el Bloque de Izquierda en Portugal y Syriza en Grecia, sino que se produjo una transformación del Partido Laborista. El sistema electoral uninominal (un diputado por cada circunscripción) británico penaliza a los pequeños partidos, por lo que los cambios en el ala izquierda del tablero político suelen tener lugar dentro del Partido Laborista. Desde la llegada al poder de Tony Blair a principios de los 90, el partido había abrazado las recetas neoliberales –no en vano, Margaret Thatcher dijo que Blair era su mayor logro– y apoyó las principales medidas de austeridad de Cameron a partir de 2011. Sin embargo, el aparente consenso neoliberal dentro del laborismo mostró su fragilidad tras la derrota electoral de 2015, cuando el hasta entonces desconocido Jeremy Corbyn ganó contra todas las expectativas las primarias del partido, con un mensaje de renovación política y una oposición clara a la austeridad. Había nacido el <em>corbynismo</em>, un fenómeno que analiza Lewis Bassett en el Capítulo 4.</p><p>A pesar de las diferencias entre los contextos nacionales, objetivos concretos y modos de protesta de los distintos movimientos anti-austeridad europeos, los parecidos son suficientes para enmarcarlos dentro de un mismo ciclo de movilización, como hace Paolo Gerbaudo en su libro <em>The Mask and the Flag</em><strong>4</strong>. Con la metáfora de la máscara y la bandera, Gerbaudo señala las que considera las dos principales corrientes ideológicas que alimentaron los movimientos del ciclo 2011-2016: el neoanarquismo (simbolizado por la máscara de Guy Fawkes presente en muchas protestas) y el neopopulismo (representado por las banderas nacionales que exhibieron a menudo los manifestantes). Dos tradiciones políticas aparentemente opuestas se encontraron en los «movimientos de las plazas» y otros movimientos anti-austeridad, que combinaban la horizontalidad y el rechazo de los liderazgos individuales con la reivindicación de la soberanía nacional frente a la Troika y el establecimiento de una división entre el pueblo y la oligarquía, simbolizada por el eslogan «Somos el 99%».</p><p>Muchos de los activistas que impulsaron los movimientos anti-austeridad habían participado en el movimiento antiglobalización de los años 90, y la respuesta de la UE a la crisis confirmaba la validez de la crítica del movimiento a la globalización neoliberal. Sin embargo, como señala Gerbaudo, el ciclo de movilizaciones 2011-2016 fue muy distinto del movimiento antiglobalización, entre otras cosas porque tuvo la vocación de atraer a amplias capas de la sociedad frente a un activismo antiglobalización minoritario centrado en protestar contra las cumbres de las instituciones responsables de la desregulación financiera y comercial que define la globalización neoliberal (Organización Mundial de Comercio, G7, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial). Esta vocación de mayorías de los «movimientos de las plazas» facilitó que la potencia política desplegada en las calles entre 2011 y 2016 fuese aprovechada por partidos políticos anti-austeridad, nuevos o previamente existentes. No es casualidad, por lo tanto, que en todos los países estudiados el ciclo de movilizaciones tuviese consecuencias inmediatas en el ámbito político-electoral.</p><p>  <strong>De las calles a las urnas: los dilemas de la nueva izquierda anti-austeridad</strong></p><p>Como se explicará a lo largo del libro, Francia Insumisa, el Bloque de Izquierda, Syriza, el Partido Laborista de Jeremy Corbyn y Podemos presentan importantes diferencias, determinadas tanto por sus contextos nacionales como por las decisiones de sus militantes y dirigentes. Sin embargo, los cinco partidos comparten rasgos destacados y, sobre todo, se enfrentan a dilemas estratégicos, ideológicos y organizativos comunes, para los que el ejemplo de partidos hermanos puede resultar útil.</p><p>Los cinco partidos se encuentran con el mismo dilema político-electoral, que Xavier Lafrance y Catarina Príncipe denominan la «estrategia dual»<strong>5</strong>. Las nuevas formaciones políticas antiausteridad tienen que atraer a la vez a dos sectores del electorado: antiguos votantes de los partidos socialdemócratas desencantados con su giro neoliberal y votantes antisistema, desencantados con el sistema político en general. Esta dicotomía encierra otra: la necesidad de mantener a la vez un perfil institucional, de partido de gobierno capaz de sustituir de manera eficaz y fiable a la moribunda socialdemocracia, y un perfil de protesta, es decir, presentarse como el partido de «los de abajo», capaz de representar los intereses de quienes sienten que el sistema político nunca se ha ocupado de ellos. En términos de programa, los dilemas de la estrategia dual se manifiestan en la necesidad de defender reformas que mejoren inmediatamente la vida de la gente, paliando los efectos más dañinos de la austeridad, mientras se mantiene como objetivo final la superación o al menos la transformación profunda del sistema capitalista.</p><p>Las posturas de los distintos partidos estudiados respecto al euro y la Unión Europea muestran la dificultad de aplicar esta estrategia dual en la práctica política. Todas las organizaciones analizadas en este libro defienden una reforma profunda de la Unión Europea, no la salida de la UE. En el caso británico, el Brexit ha colocado al Partido Laborista (y a los <em>tories</em>) en una situación complicada, ya que Jeremy Corbyn hizo campaña contra el Brexit pero ha declarado que acepta el resultado del referéndum y su objetivo es que la salida del Reino Unido de la UE sea lo menos traumática posible –además, el Brexit es percibido por muchos dirigentes laboristas como una oportunidad para aplicar el programa anti-austeridad de Corbyn sin los límites impuestos por las autoridades comunitarias–. Por su parte, Syriza pasó de una postura de crítica radical a la Troika a firmar un nuevo memorando que incluía brutales medidas de austeridad. Podemos, Francia Insumisa y el Bloque de Izquierda tienen ligeras diferencias respecto a la UE: mientras Podemos no contempla la salida de la Eurozona, esta posibilidad es defendida por importantes sectores del Bloque portugués y de Francia Insumisa, si fracasasen los intentos de reformar en profundidad los Tratados europeos. Sin embargo, la prioridad compartida de reformar la UE ha llevado a los tres partidos a formar una alianza para las elecciones europeas de 2019.</p><p>Además del contexto europeo, los partidos estudiados en <em>De las calles a las urnas</em> se enfrentan a una situación similar en relación a la movilización social: tras las protestas masivas de los años 2011-2014 –que en Francia se prolongaron hasta 2016–, la mayoría de los movimientos anti-austeridad se han disuelto, mientras los sindicatos tradicionales han continuado el proceso de debilitamiento iniciado en la década de los ochenta. En el actual periodo de reflujo de la movilización popular en Europa, movimientos tan distintos como el feminismo español, que ya ha protagonizado dos históricas huelgas de mujeres, y los «chalecos amarillos» franceses dan razones para la esperanza, igual que las huelgas de estudiantes que se están extendiendo por Europa para exigir políticas efectivas contra el cambio climático. Como decíamos antes, los movimientos sociales no son suficientes para conseguir cambios políticos duraderos en la Europa de hoy, pero son necesarios, y la escasez de movilizaciones sociales progresistas de carácter masivo supone un obstáculo adicional para los partidos de la izquierda anti-austeridad. En este contexto, varios de los partidos estudiados en el libro han puesto en marcha innovaciones organizativas orientadas a potenciar la participación ciudadana, cuestionando las estructuras partidistas tradicionales. Sin embargo, también han vuelto a aparecer problemas clásicos como la oligarquización identificada por Robert Michels hace casi un siglo<strong>6</strong>, como se verá a lo largo del libro.</p><p>Vivimos una época de claroscuros. El <em>crack </em>del 2008 y la crisis económica y social que produjo han hecho que se tambalee el neoliberalismo, pero el modelo económico impulsado por Margaret Thatcher y Ronald Reagan a ambos lados del Atlántico sigue en pie. Además, han surgido nuevos intentos de resucitar el neoliberalismo, como Ciudadanos en España y La República en Marcha en Francia. Para algunos, la derrota de Syriza en 2015 marcó el final del ciclo de contestación democrática y antineoliberal iniciado en 2011. Además, en los últimos años la extrema derecha ha capitalizado buena parte del descontento popular con el neoliberalismo, experimentando preocupantes progresos en varios países y llegando al poder en algunos. Sin embargo, la izquierda anti-austeridad también ha avanzado, mientras el centro político sigue hundiéndose. El mismo año en que Syriza era derrotado por la Troika, el Bloque de Izquierda portugués forzaba la formación de un Gobierno progresista que, a pesar de sus límites, ha suavizado la austeridad y ha conseguido sacar al país de la depresión (económica y moral). En España, Podemos no consiguió «asaltar los cielos», pero se ha convertido en un actor central del sistema político y ha obligado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) a adoptar una orientación socialdemócrata que parecía impensable hace pocos años, además de gobernar con éxito las principales ciudades del país en coalición con fuerzas municipalistas. Por su parte, Jean-Luc Mélenchon consiguió en 2017 un resultado electoral inédito para la izquierda anti-austeridad, desafiando el monopolio que parecía tener el ultraderechista Frente Nacional en la representación del descontento del electorado francés. Aunque quizá la mayor sorpresa en esta vertiginosa etapa para la izquierda europea haya sido el inesperado ascenso de Jeremy Corbyn, que en las elecciones de 2017 se quedó a las puertas de la victoria. Estos cambios trepidantes sugieren que sigue existiendo la ventana de oportunidad política que abrieron los movimientos anti-austeridad en las calles y plazas de Europa. Ni la perpetuación del neoliberalismo ni el ascenso de la extrema derecha son inevitables: el futuro de Europa sigue abierto. Como canta Habeas Corpus, «no es tiempo de llorar, es tiempo de pelear».</p><p>_____</p><p><strong>1</strong>. P. Gerbaudo (2017), <em>The Mask and the Flag: Populism, Citizenism and Global Protest</em>, Oxford/Nueva York, Oxford University Press.</p><p><strong>2</strong>. C. Monge Lasierra (2017), <em>15M: un movimiento para democratizar la sociedad</em>, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza.</p><p><strong>3</strong>. F. Garea (2011), «<a href="https://goo.gl/fTpDpQ" target="_blank">Apoyo a la indignación del 15M</a>», <em>El País.</em></p><p><strong>4</strong>. Gerbaudo, <em>op. cit</em>.</p><p><strong>5</strong>. X. Lafrance y C. Príncipe (2018), «Building “Parties of a New Type”: A Comparative Analysis of New Radical Left Parties in Western Europe», en C. Gray (ed.), <em>From the Streets to the State: Changing the World by Taking Power</em>, Albany, NY, Suny Press.</p><p><strong>6</strong>. R. Michels (2017) [1914], <em>Los partidos políticos: un estudio sociológico sobre las tendencias oligárquicas de la democracia moderna</em>, Buenos Aires, Amorrortu Editores.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Apr 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Castaño (ed.)]]></author>
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      <media:title><![CDATA['De las calles a las urnas']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Syriza,Podemos,Prepublicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las elecciones en Finlandia consolidan la extrema derecha en Europa: ya está presente en 19 Parlamentos y lidera 7 gobiernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/elecciones-finlandia-consolidan-extrema-derecha-europa-presente-19-parlamentos-lidera-7-gobiernos_1_1169417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/04/15/los_socialdemocratas_imponen_por_estrecho_margen_ultraderecha_las_elecciones_finlandia_94001_1022.html" target="_blank">elecciones parlamentarias de Finlandia</a>, celebradas este domingo, han sido la última confirmación de la buena salud electoral que tienen los partidos de extrema derecha en la mayoría de países de Europa. Desde el inicio de la crisis económica global, que consiguió hacer caer sistemas financieros e hipotecar naciones, este tipo de formaciones ultra han ido conquistando poco a poco la confianza de millones de votantes hasta lograr formar parte de hasta 19 Parlamentos y llegar a condicionar toda la estructura política de los países donde tienen presencia. En toda la <strong>Unión Europea</strong>, el Gobierno de hasta siete países está configurado por uno de estos partidos.</p><p>El caso de los <strong>Verdaderos Finlandeses</strong> (PS), que irrumpió en el <em>Eduskunta</em> (el Parlamento nacional) en 2011 como tercera fuerza con más de medio millón de votos, solo es la última constatación del momento de gloria que están experimentando muchos partidos de extrema derecha en todo el continente, y que encuentran sus mayores ejemplos en <strong>Ley y Justicia</strong> de Polonia, que gobierna con casi seis millones de votos, y en la italiana <strong>Liga Norte</strong>, del vicepresidente <a href="https://www.infolibre.es/tags/personajes/matteo_salvini.html" target="_blank"><strong>Matteo Salvini</strong></a>, que lo hace con más de quince.</p><p>Después del estímulo que les proporcionó la crisis económica y las posteriores medidas ultraliberales de austeridad que aplicaron casi todos países, <strong>las formaciones ultra de Europa </strong>han tenido un segundo empuje de popularidad con la <strong>crisis de los refugiados</strong> que huyen, principalmente, de África y la guerra de Siria. Los discursos del odio al inmigrante o las políticas igualitarias para las mujeres o colectivos LGTBI son los principales reclamos con los que concurren a las elecciones.</p><p>  <strong>Dinamarca, Suecia y finlandia</strong></p><p>Desde el final de la <strong>Segunda Guerra Mundial</strong>, los países nórdicos (Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia) son un paradigma de pluralidad, transparencia y eficiencia democráticas. No obstante, en los últimos años, y en muchos de ellos, las socialdemocracias ideales que los habían estado gobernando casi ininterrumpidamente desde los años 50 han comenzado a caer en favor de coaliciones conservadoras integradas por partidos de extrema derecha.</p><p>En las generales de 2015, y a pesar de haber ganado los socialdemócratas, los ultras del <strong>Partido Popular Danés</strong> pasaron a ser segunda la segunda fuerza en el Folketing (el Parlamento danés), y sus 37 diputados se convirtieron en la llave para la constitución de un Gobierno de coalición de derechas encabezado por el partido liberal <strong>Venstre</strong>, del actual primer ministro <strong>Lars Løkke Rasmussen</strong>. Su programa electoral xenófobo tardó muy poco convertirse en exigencia para el nuevo Ejecutivo, que ya ha aplicado leyes como la de <a href="https://www.elsaltodiario.com/racismo/valores-daneses-xenofobia-cierre-fronteras-refugiados-dinamarca" target="_blank">despojar de objetos valiosos a los refugiados</a>, en pago por quedarse en Dinamarca, encarcelar a los indigentes extranjeros, o <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/01/03/la_metamorfosis_dinamarca_90416_1022.html" target="_blank">recluir en una isla a los inmigrantes pendientes de deportación</a>.</p><p>Después de cuatro años sin Gobierno y haciendo equilibrismos, el primer ministro socialdemócrata, <strong>Stefan Löfven</strong>, consiguió en enero conformar una mayoría pactando con diversos partidos del centroderecha sueco. La inestabilidad comenzó cuando, en 2010, se rompió el duopolio entre socialistas y conservadores, y entró en el juego parlamentario el ultraderechista <strong>Demócratas de Suecia</strong> (SD), que con sus primeros 20 escaños comenzó a condicionar los acuerdos de formación de Gobierno. Solo cuatro años después, el SD duplicó su representación acopiando 49 representantes. Finalmente, en las generales de septiembre del año pasado, el SD se consolidó con 62 diputados y ha obligado a Löfven a negociar con partidos ideológicamente distintos para vertebrar el nuevo Ejecutivo.</p><p>Otra coalición de partidos, y probablemente similar a la de Suecia, es lo que se prevé que suceda en Finlandia tras las elecciones generales en las que el socialdemócrata <strong>Antti Rinne</strong> ha logrado la victoria por apenas 7.000 votos. Para evitar que los Verdaderos Finlandeses, que se mantienen por encima del medio millón de apoyos y rozan los 40 escaños, se coaliguen con otras fuerzas de derechas, los socialdemócratas tendrán que conseguir conformar pactos de gobierno con otros partidos ideológicamente opuestos.</p><p>  <strong>FRANCIA, ALEMANIA e italia</strong></p><p>La ultraderecha también ha encontrado cobijo en tres de los países fundadores de la Unión Europea: Francia, Alemania e Italia, y que parecían inmunizados contra un nuevo florecimiento de estas ideas después del ascenso de los fascismos en los años 30 y la posterior guerra mundial. El <strong>Frente Nacional</strong> francés —rebautizado como <strong>Reagrupamiento Nacional</strong> en 2018— es uno de los pioneros en en el continente. En las presidenciales de 2017 su líder, <strong>Marine Le Pen</strong>, estuvo a punto de convertirse en la primera presidenta de la República Francesa al quedar segunda en la primera vuelta, con el 21,30% de los votos y a poco menos de un millón de papeletas del actual presidente, <strong>Emmanuel Macron</strong>.</p><p>Sin embargo, debido al sistema electoral de doble vuelta, en la reválida fue superada por su oponente en parte porque la mayoría de votantes de la izquierda, cuyos representantes habían caído en la primera vuelta, acudieron a las urnas con la mentalidad de elegir el mal menor entre un partido de derechas y el Reagrupamiento Nacional, de extrema derecha. Ya le sucedió lo mismo a su padre, <strong>Jean-Marie Le Pen</strong>, en 2002 contra el conservador <strong>Jacques Chirac</strong>.</p><p>  </p><p> Los líderes de extrema derecha de Francia, Italia y Holanda; Marine Le Pen, Matteo Salvini y Geert Wilders</p><p>Especialmente sensible es en Alemania el asunto de los partidos ultra con la reconfiguración de Europa después de la guerra y el nazismo. De nuevo, hasta antes de la crisis económica, las instituciones alemanas no albergaban a ningún diputado ultraderechista, cuyas ideas pudiesen relacionarse con el Partido Nacionalsocialista de <strong>Hitler</strong>. Pero en las elecciones generales de 2013, <strong>Alternativa para Alemania</strong> (AfD) saltó al escenario con más de dos millones de votos —no fueron suficientes para obtener representación—. A partir de ahí AfD ha ido escalando poco a poco, en especial en los parlamentos regionales. En los últimos comicios federales de 2017, el ascenso de Alternativa para Alemania quedó ratificado con casi seis millones de votos y 94 parlamentarios.</p><p>Semejante subida, sobre todo en detrimento de la <strong>Unión Demócrata Cristiana</strong> (CDU), ha llevado en los últimos tiempos a la canciller, <strong>Angela Merkel</strong>, a tomar decisiones que antes eran difíciles de plantear, como la propuesta de una gran coalición con el <strong>Partido Socialdemócrata alemán</strong> (SPD), que lleva varios años en progresivo hundimiento. Precisamente la confluencia de estos tres factores —la creciente popularidad de AfD, el estancamiento de la CDU y la caída libre del SPD— precipitaron que Merkel tomase la decisión de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/11/30/continuismo_giro_derecha_las_dos_alternativas_que_contempla_cdu_para_suceder_merkel_89395_1022.html" target="_blank">no presentarse a la reelección en su partido y abandonar la política</a> en las próximas generales, previstas para 2021. Algo parecido sucedió antes en las filas socialdemócratas cuando <strong>Martin Schulz</strong>, incapaz de remontar en las urnas, decidió que era el momento de hacerse a un lado y dejar el partido en otras manos.</p><p>Otro país con pasado fascista, Italia, vuelve a coquetear con la extrema derecha. Cuando se creía que <strong>Berlusconi</strong> era lo más parecido a <strong>Mussolini</strong> que había tenido la política italiana desde los años 40, en las generales del año pasado aparecieron Matteo Salvini y la Liga Norte para ganarlas. En cualquier caso, tanto la <strong>Forza Italia</strong> de <em>il cavaliere</em>, como el neofascista <strong>Hermanos de Italia</strong>, forman parte del mismo bloque de coalición que integran el Ejecutivo del país.</p><p>  <strong>Holanda, Polonia y Austria</strong></p><p>Para otro país fundador de la UE, <strong>Holanda</strong>, el fenómeno de los partidos ultra no es algo novedoso. El <strong>Partido por la Libertad</strong> (PVV) ya irrumpió en la Cámara en el año 2006 —antes de la crisis— con más de medio millón de votos y 9 diputados. A partir de ahí, y como suele ocurrir con estos partidos en los Parlamentos donde han conseguido entrar, el PVV creció en las siguientes elecciones hasta su techo histórico de 24 representantes (tercera fuerza con casi 1 millón y medio de votos). En las últimas generales, en 2017, la formación de <strong>Geert Wilders</strong> quedó en segunda posición con 20 escaños y el 44,5% del apoyo popular.</p><p>En Polonia la izquierda directamente ha caído en la irrelevancia. El ultraderechista Ley y Justicia (PIS) lleva encadenando gobiernos, casi de forma continua desde hace más de diez años —los interrumpió dos mandatos de la Plataforma Cívica del actual presidente del Consejo Europeo, <strong>Donald Tusk</strong>—. La popularidad de los <strong>hermanos Kaczyński</strong> aupó al PIS en el año 2005 otorgándole su primera victoria y sus primeros 155 diputados. A partir de ahí, y salvo el <em>impasse</em> de Tusk, el PIS ha sido el partido hegemónico de la derecha polaca. En la actualidad, el PIS aglutina casi seis millones de votos (el 33%) y gobierna con una mayoría absoluta de 235 escaños, lo que lo convierte en uno de los partidos de extrema derecha más sólidos de Europa.</p><p>Para los austriacos el <strong>Partido de la Libertad de Austria</strong> (FPÖ) tampoco es un fenómeno político posterior al hundimiento del sistema financiero global. Fundado por antiguos nazis, cuando se presentó a las legislativas del país por primera vez, en 2002, ya fue la tercera fuerza con 18 escaños. La subida en votos fue tímida hasta 2008 —el año de inicio de la crisis—, cuando el FPÖ pasó de 21 a 34 escaños. Desde ese momento y en las posteriores citas electorales, la formación ultra ha ido creciendo notablemente (40 diputados en 2013) hasta la actualidad, donde mantiene la tercera posición con 51 representantes —empatado técnicamente con el segundo—.</p><p>  <strong>SUIZA, Hungría y Grecia</strong></p><p>Como su vecina Francia, Suiza también cuenta con un partido de extrema derecha pionero. El <strong>Partido del Pueblo Suizo</strong> (SVP), además, lleva ganando elecciones desde los años 90. La principal baza que ha jugado siempre el SVP es un clásico: asociar la inmigración con problemas económicos, laborales, sociales, etc. Ganador de las elecciones desde hace más de 20 años, el SVP tocó techo electoral en las últimas elecciones federales, en 2015. En esa ocasión obtuvo en torno a 740.000 votos (el 29%) y 65 escaños.</p><p>El caso húngaro es similar al de Polonia: la izquierda se encuentra en una situación crítica. En Hungría dominan la política la <strong>Unión Cívica Húngara</strong> (FIDESZ) de <strong>Viktor Orbán</strong> y el Movimiento por una Hungría Mejor (<strong>Jobbik</strong>), todavía más a la derecha del primero.</p><p>El partido de Orbán, abiertamente xenófobo, concurrió en unas elecciones por primera vez en 1990, desde entonces ha ido creciendo, aumentando su representación en la Asamblea Nacional húngara hasta que en 2010 —de nuevo tras la crisis— arrasó en las urnas con casi tres millones de votos, 263 diputados y aventajando al segundo en más de un millón de apoyos. En esas elecciones el Jobbik también irrumpió con vehemencia en el Parlamento y fue tercera fuerza con casi un millón de papeletas —a poco más de 100.000 del segundo— y 47 escaños. No obstante, el duopolio se afianzó en las legislativas de 2018, donde el FIDESZ rozó los tres millones de votos y el Jobbik tocó su techo histórico con más de un millón.</p><p>  </p><p> Campaña xenófoba del Partido del Pueblo Suizo (SVP) donde una oveja blanca patea fuera del país a una negra</p><p>Grecia, como España o Portugal, era uno de los pocos países de Europa donde no había proliferado la ultraderecha. Pero de nuevo la crisis económica y la intervención financiera por parte de la Unión Europea alimentaron la exponencial crecida de <strong>Amanecer Dorado</strong> en las generales de 2012. En esa ocasión, el partido neonazi obtuvo más de 400.000 votos y sus primeros 21 diputados.</p><p>Desde ese momento, y durante la travesía política y económica de Grecia, con elecciones generales anticipadas y repetidas, y hasta dos rescates financieros; Amanecer Dorado ha ido fluctuando en sus apoyos, beneficiándose del hundimiento de los partidos tradicionales y siendo perjudicado por <strong>Syriza</strong>, del actual primer ministro, <strong>Alexis Tsipras</strong>. Actualmente es tercera fuerza con 18 representantes en el Consejo de los Helenos (el Parlamento griego).</p><p>  <strong>España</strong></p><p>Hasta ahora, en España no había despuntado un partido de extrema derecha fuerte, y las posiciones más ultras quedaban integradas en el amplio espectro ideológico de derechas que monopolizaba el PP. Sin embargo Vox, que hasta hace un par de años solo era otras siglas residuales de la ultraderecha como Falange o España 2000, consiguió el pasado mes de diciembre entrar en el Parlamento Andaluz <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/12/02/vox_ultraderecha_andalucia_89462_1012.html" target="_blank">con 12 diputados y casi 400.000 votos</a> —su apoyo fue crucial para erigir el Ejecutivo de PP y Cs en la región—, y la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/04/09/cis_preelectoral_28a_93814_1012.html" target="_blank">última encuesta del CIS</a> lo sitúa en el Congreso de los Diputados por primera vez y con entre 29 y 37 escaños.</p><p>En 2015, en las municipales y autonómicas, y en las generales; el duopolio PSOE-PP se rompió con la aparición de Podemos y Ciudadanos, que obtuvieron múltiples concejalías —Podemos consiguió detentar el gobierno en ayuntamientos como Madrid o Barcelona— y se convirtieron en partidos clave para constituir los de varias comunidades autónomas donde las urnas no habían arrojado una mayoría clara. Después de lo sucedido tras las elecciones en Andalucía —ganó el PSOE pero gobiernan PP y Cs apoyados por Vox—, los sondeos reflejan <strong>otro posible pacto de las tres derechas</strong>, donde Vox puede ser determinante, y donde se puede dar otra reconfiguración de todo el mapa político.</p><p><strong>Avance y consolidación</strong></p><p>Estos son los partidos de la extrema derecha que más peso tienen en los principales países de Europa. Algunos han llegado a ser determinantes en la formación de gobiernos o han obligado a reconfigurar toda la escena política, otros directamente han ascendido al poder y desempeñan la función legislativa respaldados por una mayoría importante de la población; pero casi todos <strong>responden a un patrón muy claro:</strong> hubieran nacido o no, después de la crisis económica mundial recibieron el apoyo masivo de los votantes. En los últimos años, al impulso de la coyuntura económica se le ha sumado la crisis de los refugiados. La llegada de inmigrantes por tierra y mar al continente ha supuesto un nuevo nicho discursivo a explotar para intentar seguir creciendo.</p><p>Atendiendo a los resultados, en cinco países europeos este tipo de formaciones superó el 20% de los votos en las últimas elecciones, y en otros seis la tendencia de intención de voto es claramente alcista. Los datos, por lo tanto, confirman no sólo el <strong>crecimiento de los partidos ultra</strong>, sino su consolidación.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Apr 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA[Las elecciones en Finlandia consolidan la extrema derecha en Europa: ya está presente en 19 Parlamentos y lidera 7 gobiernos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones generales,Europa,Extrema derecha,Finlandia,Francia,Grecia,Homofobia,Italia,Polonia,Socialdemocracia,Syriza,Crisis económica,Silvio Berlusconi,Unión Europea,Adolf Hitler,Angela Merkel,España,Suecia,Elecciones,Alexis Tsipras,Holanda,CDU,SPD,Elecciones presidenciales,Vox,Martin Schulz,Dinamarca,Frente Nacional,Marine Le Pen,Machismo,Jean-Marie Le Pen,Donald Tusk,Crisis de los refugiados,Emmanuel Macron,Xenofobia,Liga Norte,Matteo Salvini,Alternativa para Alemania (AfD)]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El acuerdo con Macedonia rompe la coalición de Gobierno de Tsipras en Grecia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/acuerdo-macedonia-rompe-coalicion-gobierno-tsipras-grecia_1_1166232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/56edddf4-028c-4965-b5bc-e685a23f4f8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El acuerdo con Macedonia rompe la coalición de Gobierno de Tsipras en Grecia"></p><p>El primer ministro de Grecia,<strong> Alexis Tsipras</strong>, ha convocado para finales de la semana próxima <strong>una moción de confianza para legitimar a su gobierno tras la salida de la coalición del partido Griegos Independientes</strong> en protesta por el acuerdo que ha puesto fin a a una larga disputa con Macedonia, según informa Europa Press.</p><p>La salida de Griegos Independientes <strong>elimina la mayoría parlamentaria de la que disfrutaba el primer ministro</strong>. El partido tenía siete diputados, imprescindibles para que la formación de Tsipras dominara el hemiciclo, al contar solo con 145 de los 300 escaños. Así, Tsipras ha declarado este domingo que "la decisión está tomada" y "se ha informado al presidente del Parlamento del inicio inmediato del proceso, tal y como aparece recogido en la Constitución, para renovar la confianza en el Gobierno", según declaraciones recogidas por el diario Kathimerini en su edición digital.</p><p>Asimimos, el líder de Griegos Independientes, <strong>Panos Kammenos</strong>, ha dimitido este domingo de su cargo de ministro de Defensa y ha anunciado que se llevará con él a los seis ministros del Gobierno que pertenecen a su partido. También ha declarado que <strong>no respaldará a Tsipras en la moción de confianza</strong>.</p><p>Este escenario complica todavía más la situación para <a href="https://www.infolibre.es/tags/partidos/syriza.html" target="_blank">Syriza</a>, que arrastra<strong> una desventaja de entre ocho y 12 puntos en las encuestas</strong> respecto al partido conservador Nueva Democracia, también opuesto al acuerdo con Macedonia.</p><p><strong>República de Macedonia del Norte</strong></p><p>El inicio de esta ruptura de Gobierno es el nuevo nombre del país, <strong>República de Macedonia del Norte: </strong>un intento por aplacar un conflicto histórico por el que Grecia —que cuenta con una provincia llamada Macedonia— consideraba el antiguo nombre como una agresión a su soberanía.</p><p>Kammenos había anunciado que cualquier nombre que contuviera la palabra "Macedonia" continuaría esta "afrenta". <strong>"Es el reconocimiento de una creación artificial que perpetúa una mentira creada por el comunismo y el fascismo"</strong>, ha declarado tras presentar su dimisión. "Así, nuestro congreso interno del partido acabó con un resultado claro. No hay solución al uso del nombre de Macedonia. Es hora de declarar el gran 'No'", añadió. "Hemos cooperado durante cuatro años en el Gobierno de unidad nacional. <strong>Conseguimos sacar a nuestro país de los memorandos pactados con los acreedores del país</strong>. Pero, en lo que a la situación nacional se refiere, esta cooperación no puede continuar", ha declarado Kammenos citado por la agencia ANA-MPA.</p><p>El llamado <strong>acuerdo de Prespa</strong>, firmado el pasado verano entre Tsipras y el primer ministro macedonio, Zoran Zaev, perseguía poner fin a la histórica disputa entre Atenas y Skopje por el nombre de Macedonia. <strong>Los griegos acusan a sus vecinos del norte de querer robarles la identidad e incluso territorio de su antigua provincia con ese nombre</strong>.</p><p>En virtud del acuerdo, el país pasará a llamarse República de Macedonia del Norte y<strong> Grecia dejará de bloquear su entrada en la OTAN y otros organismos internacionales</strong> y permitirá que inicie las conversaciones de adhesión a la UE.</p><p>El acuerdo ha provocado manifestaciones en las calles de Grecia y una tormenta política a ambos lados de la frontera, con detractores del nuevo nombre oficial del país tanto en Macedonia como en Grecia.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jan 2019 14:14:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El acuerdo con Macedonia rompe la coalición de Gobierno de Tsipras en Grecia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Macedonia del Norte,Syriza,Alexis Tsipras]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La crisis italiana es también la crisis de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/crisis-italiana-crisis-europa_1_1158989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f0929a2-860d-4c0b-bba3-cb44a4fcb68c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La crisis italiana es también la crisis de Europa"></p><p>¿A qué juega Sergio Mattarella, el presidente de Italia? Al rechazar el nombramiento de Paola Savona como ministro de Finanzas, por las críticas de éste contra el euro, Mattarella sumía de inmediato a su país en la crisis política. El veto del jefe del Estado, de 76 años, figura de la democracia cristina y exministro de Defensa de un gobierno de Massimo D’Alema (1999-2001), ha reactivado la preocupación de los que se alarman por el eventual nuevo “golpe de Estado” de la UE en un país del sur de Europa, cuando <strong>todavía no se han cumplido tres años de la rendición de Syriza en Bruselas</strong>, en el verano de 2015.</p><p>El domingo, el jefe del Movimiento Cinco Estrellas, Luigi di Maio, reclamaba la <strong>“destitución” de Mattarella</strong> en una votación parlamentaria. “Después de esta tarde, <strong>resulta verdaderamente difícil creer en las leyes y en las instituciones del Estado</strong>”, declaraba el hombre que se impuso en las elecciones del 4 de marzo (32% de los votos). La Constitución italiana sólo prevé la destitución del presidente en caso de “alta traición” o de “atentado contra la Constitución”.</p><p>Matteo Salvini, máximo dirigente de la Liga, rechazaba el lunes la destitución de Matterella: “Tenemos que mantener la cabeza fría […]. Hay cosas que no pueden hacerse por enfado”, declaraba en un gesto por desmarcarse de su aliado del momento, Di Maio. Pero el aliado de Marine Le Pen se metía de lleno en campaña cuando dijo, el domingo: <strong>“Italia no es una colonia” de Europa</strong>. Si Mattarella convoca nuevas elecciones, “la campaña girará en torno a una única temática: será el pueblo contra el palacio”, alertaba un analista, Francesco Galietti, en <a href="https://www.ft.com/content/c94d3362-619e-11e8-90c2-9563a0613e56" target="_blank">The Financial Times</a> el domingo.</p><p>Los mismos temores manifestaba el lunes, en su <a href="https://www.yanisvaroufakis.eu/2018/05/28/president-mattarella-of-italy-from-moral-drift-to-tactical-blunder/" target="_blank">blog</a>, el exministro de Finanzas griego <strong>Yanis Varoufakis</strong>, que algo sabe de de <strong>intimidaciones europeas</strong>. El economista denunciaba la “deriva moral” del presidente Mattarella, que <strong>“cierra los ojos a la misantropía a gran escala” de la Liga</strong> (y de su promesa de expulsar a medio millón de migrantes de Italia), mientras “centra su veto contra una preocupación legítima relativa a la capacidad de la eurozona de dejar respirar a Italia”. En opinión de Varoufakis, este <strong>“error táctico” del presidente italiano</strong> –defender el euro y las reglas presupuestarias subsiguientes de la UE, en lugar de políticas migratorias más humanitarias– corre el riesgo de salir caro y allana el terreno a una victoria de la Liga en caso de que se celebren nuevas elecciones.</p><p>Las llamadas a la “responsabilidad” de Italia, lanzadas en los últimos días por varios Gobiernos europeos, no han arreglado nada en el clima político romano. En el mejor de los casos, se han presentado como una <strong>manera de ejercer presión</strong> en el programa de gobierno actual y, en el peor, como una <strong>voluntad de los europeos por negar el resultado de las urnas</strong>.</p><p><strong>“Una nueva invasión inaceptable”.</strong></p><p>El 20 de mayo, Bruno Le Maire, ministro de Economía francés, declaraba: “En Italia, deben comprender que <strong>el futuro del país está en Europa y sólo en Europa </strong>y para que dicho futuro esté en Europa, se deben respetar determinadas reglas”. E insistía: “Los compromisos adquiridos por Italia son válidos, con independencia del gobierno en el poder”. Salvini no tardaba en responder al “aviso” de Le Maire, él que maneja el resentimiento que sienten una parte de los ciudadanos italianos hacia la UE, con estas palabras: “Una nueva invasión inaceptable”.</p><p>El veto de Mattarella a un gobierno etiquetado de “euroescéptico”, vinculado al espectro de un “gobierno de expertos” dirigido por Carlo Cottarelli, exdirigente del FMI, ha de enmarcarse en un periodo, largo, de una historia europea determinada. Desde el comienzo de la crisis del euro, la naturaleza tecnocrática de Europa encaja mal con las consultas populares que la contrarían y provoca <strong>imposiciones antidemocráticas</strong> que fragilizan el edificio europeo. El profesor universitario Antoine Vauchez, en un ensayo de 2013, aludía a “la gran precariedad de la legitimidad democrática”, que resumía en: <strong>“La consulta al pueblo parece ejercer de contrapunto”</strong> entre las paredes de las instituciones europeas.</p><p>El juego de comparaciones históricas sigue minado, pero el “momento romano” de 2018 recuerda a situaciones pasadas. En 2005, el <strong>rechazo al Tratado Constitucional Europeo</strong> (TCE) en Francia y en los Países Bajos enterraba el texto, pero esto no impidió que los dirigentes europeos adoptasen el Tratado de Lisboa, en vigor desde diciembre de 2009, que recupera lo esencial de las disposiciones del difunto TCE. En 1992, los daneses, que se habían opuesto al Tratado de Maastricht en una primera consulta, fueron invitados a volver a votar para “votar mejor”, es decir, para aprobar el texto (y lo ratificó con el 57% de los votos).</p><p>En 2011, fue el <em>professore</em> Mario Monti, excomisario europeo de Goldman Sachs, el hombre al que se recurrió para <strong>formar un “gobierno de expertos” en Italia</strong>, después de la caída de Silvio Berlusconi. Supone la culminación de un trabajo paciente, soterrado, de los dirigentes europeos para hacer caer a aquél. En el verano de 2011, Jean-Claude Trichet, entonces presidente del Banco Central Europeo (BCE), y Mario Draghi, quien le sucedió, salen a la palestra. Le escriben entonces a Silvio Berlusconi una “<a href="https://www.lesechos.fr/07/11/2014/lesechos.fr/0203922416911_quand-la-bce-dictait-sa-loi-aux-gouvernements.htm" target="_blank">carta secreta”</a>, datada el 5 de agosto de 2011 –y dada a conocer más tarde por la prensa italiana–, en la que se recoge todo un <strong>inventario con las reformas</strong> que han de aplicarse hasta el 30 de septiembre del mismo año. El 19 de septiembre de 2011, dado que el ejecutivo italiano no había respetado el calendario, <strong>el BCE decide reducir el volumen de compra de deuda pública</strong>, lo que aumenta la presión de los mercados financieros y precipita la caída del gobierno de Berlusconi.</p><p>El episodio siguiente se producía coincidiendo con la cumbre del G-20 de Cannes, los días 3 y 4 de noviembre de 2011. Entonces, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy hacían campaña, en voz alta, a favor de un cambio político en Roma. Las memorias del exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, que acompaña a Barack Obama en Cannes, dan idea de la <strong>intensa campaña anti-Berlusconi que llevaron a cabo</strong>. “Los europeos se nos acercaron con sigilo antes de la reunión, diciendo indirectamente: ‘En esencia, <strong>queremos que nos ayudéis a echar a Berlusconi’.</strong> En resumidas cuentas, que nos opusiéramos a una ayuda del FMI o a cualquier otra ayuda a Italia mientras <em>Berlusconi fuese primer ministro. Ni más ni menos, interesante. Dije que no…”. </em>El Gobierno Monti fue finalmente investido el 16 de noviembre de 2011.</p><p>El último episodio, en la línea del veto de Matarella, fue el momento griego de 2015, más fresco en las memorias de todos. En el verano de 2015, los dirigentes de la UE le imponen a la Grecia de Alexis Tsipras un nuevo plan de “rescate”, a cambio de más austeridad y de reformas a las que se denomina púdicamente “estructurales” (pensiones, mercado del trabajo, etc.), pese al “no” de los griegos –61%– en el referéndum sobre la cuestión celebrado días antes. Poco después de la victoria de Syriza, en enero de 2015, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, decía en el diario francés <em>Le</em> <em>Figaro</em>: “No puede haber elecciones democráticas en contra de los tratados europeos”. Poco importa, en resumen, lo que vote el pueblo, <strong>hay que continuar con el proyecto europeo cueste lo que cueste, a cualquier precio</strong>. Desde ese punto de vista, la salida de tono de Bruno Le Maire relativa a los “compromisos” de Italia es más o menos idéntico.</p><p>En realidad, la <strong>vacante romana de 2018</strong> no se parece ni al referendo francés de 2005, ni al <em>golpe de Estado</em> de Cannes 2011, ni a la crisis griega de 2015. Y el M5S es, en muchos aspectos, incomparable a movimientos que, en Europa, se reivindican o que podrían emanar del populismo de izquierdas (como Podemos en España o el movimiento Francia Insumisa en Francia).</p><p>Pero destacar las peculiaridades de la política italiana o del <em>ovni</em> que es el M5S para evitar o desdeñar cualquier lección general de la situación transalpina sería un gesto tan limitado como el de los editorialistas que querían ver en el proyecto de alianza entre la Liga y el M5S la prueba de que <strong>los extremos terminan siempre por unirse y confundirse para fragilizar la democracia</strong>.</p><p>Políticas centristas</p><p>Lo que obliga a comprender la crisis política en Italia es <strong>por qué y por parte de quién</strong> la democracia se ve cada vez más violentamente amenazada. Una lección que tienen que sacar no sólo los pseudosocialdemócratas que creen poder arreglárselas abucheando al lobo populista, sino también las fuerzas progresistas y de izquierdas que consideran que son capaces de escapar a la impotencia, cargando contra la tecnocracia de Bruselas y contra las figuras autoritarias y demagógicas que, supuestamente, han logrado captar, con malas artes, el enfado popular.</p><p>¿Qué es lo más insoportable, la <strong>alianza de un</strong> <strong>partido ultrapragmático</strong>, <strong>antisistema</strong> –que se basa en la democracia directa numérica y parte de cuyo programa se escora a la izquierda– con un partido claramente de ultraderecha, violentamente antimigrantes y ultraliberal en lo económico? ¿O estamos más bien ante el rechazo, en nombre de criterios definidos por los mercados financieros o las instituciones de la UE, a que esta alianza, que cuenta con dos tercios de los escaños en el Parlamento, pueda gobernar como quiere?</p><p>De modo que, si se hace política y no sólo moral, el alivio que se puede sentir legítimamente cuando se retrasa la llegada al poder de una coalición integrada por una fuerza de ultraderecha, respaldada por Steve Bannon y Marine Le Pen, sólo puede ser provisional o ilusoria.</p><p>Podría transformarse en caja de Pandora dado que parece contraproducente frente a la <strong>rabia de una parte del pueblo que se ve desposeído de su soberanía</strong>: una rabia que no será contenida, al contrario, por las acusaciones de ceder al soberanismo. De manera que el veto de Mattarella obliga sin duda a tres gestos paralelos para quien finge aún promover, o salvar, la democracia.</p><p>El primero es el <strong>rechazo a emplear términos insultantes</strong> y que pretenden deslegitimar lo que se manifiesta en un voto, creciente, favorable a partidos que han dejado de reconocerse en el funcionamiento de la democracia representativa contemporánea. El proyecto de alianza gubernamental entre la Liga y el M5S no es una “alianza antisistema”, puesto que la Liga se encuentra integrada desde hace mucho tiempo en el juego político transalpino y es aliada de la derecha berlusconiana.</p><p>Emplear una retórica así supone dar por buena la idea de que <strong>existe un sistema fijado</strong> en el que sólo se puede actuar rompiendo radicalmente con él y contribuir a que arraigue la idea de que este sistema sólo se encuentra formado por las instituciones políticas. Supone, simultáneamente, correr el riesgo de tirar el bebé de la democracia con el agua del baño de las disfunciones de la representación y perderse las otras formas sistémicas de poder, sobre todo el de los actores económicos y financieros, que se imponen a las reivindicaciones populares y que la Liga no pretende cuestionar en absoluto.</p><p>El “populismo”, un concepto filosófico y políticamente cada vez más esquivo, supone el otro concepto que, probablemente, habría que dejar de emplear, puesto que sólo sirve para denunciar todo lo que altera los funcionamientos establecidos o para ridiculizar la proximidad de las fuerzas tachadas de extremistas. Relacionar ese término con cualquier forma de cuestionamiento del orden económico e institucional existente y hacer de ello la única presencia concreta del concepto “pueblo” en la política europea, supone acentuar el riesgo de ahondar cada vez más la brecha entre las aspiraciones populares y la realidad de las acciones emprendidas desde hace décadas en Europa. Y todo ello aunque preguntar al pueblo “no esté necesariamente exento de tentaciones o de tendencias nacionalistas, de recurso a la retórica identitaria”, tal y como señalaba recientemente el filósofo Gérard Bras.</p><p>El segundo gesto necesario es un <strong>análisis concreto de lo que amenaza</strong> hoy la democracia. La historia de la ultraderecha en Europa, y sus metamorfosis contemporáneas como se puede ver en Hungría, está suficientemente presente como para aprender que <strong>las elecciones nunca son una garantía suficiente</strong> para evitar los retrocesos democráticos. Sin embargo, si bien los comicios no suponen una condición suficiente para la democracia, sí son una condición necesaria, aun cuando el resultado pueda parecer desagradable.</p><p>La amenaza de los centristas</p><p>Si se quiere hacer otra cosa que dar miedo en víspera de cada convocatoria electoral y asustarse un día después; en resumen, si se quiere renovar o radicalizar la democracia o al menos aparentar ser una socialdemocracia coherente, hay que admitir al menos dos cosas. Primero, que es posible que los centristas sean tan amenazantes para la democracia, o más, que los extremistas. Al menos esa es la constatación de un estudio dirigido por David Adler, publicado recientemente en <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2018/05/23/opinion/international-world/centrists-democracy.html" target="_blank">The New York Times</a> y tituldo <em>Centrists Are the Most Hostile to Democracy, Not Extremists.</em> Dicho estudio evidencia que no existe correlación, al contrario, entre la consideración que se tiene por la democracia y su posicionamiento en el tablero político.</p><p>Por otro lado, las políticas centristas, aplicadas por los demócratas en Italia o en Estados Unidos o por los socialistas en Francia o los laboristas de Blair en Gran Bretaña, han creado, muy a menudo, los <em>monstruos</em> que la amenazan hoy, al adoptar la posición del <em>There is no alternative y </em><strong>abandonando a su suerte a la amplia mayoría de las clases populares</strong>. Lo que implica reconocer la responsabilidad de numerosos supuestos socialdemócratas en las renuncias de la democracia de la que fingen ser guardianes.</p><p>Un balance abordado en la obra de Hillary Clinton, <em>Lo que pasó</em>, donde la exaspirante demócrata dice haber perdido por las<em> fake news rusas </em>y por el machismo del electorado americano; o en el caso de François Hollande, quien atribuye a los <em>frontistas</em> la responsabilidad de haber hecho desaparecer un siglo de socialismo francés del tablero político galo.</p><p>Frente a la perspectiva de democracias occidentales oscilante, en una alternativa mortífera, donde en un lado se sitúan figuras autoritarias e iliberales (de Trump a Orban) y del otro equipos de tecnócratas salidos del FMI (como el señor Recortes que está llamado a dirigir el gobierno técnico italiano), Emmanuel Macron piensa poder encarnar una “tercera vía”. Pero además de que se parece a algunas de las políticas trasnochadas que han engendrado los <em>impasses</em> y los peligros en los que las democracias se debaten hoy, además de que encaja muy bien con una concepción autoritaria de la democracia, es incoherente si pone en marcha, aunque en modo menor, las políticas de lo peor que denuncia en las filas extremistas.</p><p>Si se cree aún en la posibilidad de una Europa democrática y solidaria, cada vez es más paradójico rechazar pensar la manera en que las elecciones nacionales influyen en los países vecinos. La Liga y el M5S deben una gran parte de su éxito a la manera en que los italianos se han sentido abandonados, en primera línea de los cambios migratorios de los últimos años.</p><p>En otro registro, tal y como dijo Sahra Wagenknecht, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/010318/en-allemagne-la-gauche-de-la-gauche-se-reinvente?onglet=full" target="_blank">figura de Die Linke</a> en Alemania, antes de la retirada del candidato italiano a la presidencial del Consejo: “Es fácil para el Gobierno federal [alemán] quejarse del nuevo gobierno italiano, mientras la política europea de Merkel es responsable en buena medida del éxito del Movimiento Cinco Estrellas y de la Liga Norte. […] En lugar de quejarse de la situación electoral en Italia y de lanzar consejos desde arriba a la nueva coalición italiana, Alemania haría mejor en reducir sus excedentes de exportación cesando el <em>dumping</em> salarial y mediante inversiones públicas”.</p><p>Frente a esta constatación que el nuevo círculo de la pretendida razón democrática no resistirá mucho tiempo en el proceso en incoherencia, en hipocresía y en cobardía, el tercer gesto al que obliga la situación italiana es dar algunas indicaciones hacia lo que podría ser una <strong>reconstrucción de fondo de las filas progresistas y democrática</strong> que deje de ser un fantasma.</p><p>Esta reconstrucción exige, por supuesto, no hacer pasar el enfado actual por defectos autoritarios propios del mundo popular o nuevos cambios en un pueblo que se equivoca de objetivo, como si “el suspiro de la criatura oprimida” que Karl Marx destacaba en la adhesión religiosa se hubiese trasladado al voto para los extremos.</p><p>Pero <strong>será imposible de ir más allá sin posicionarse con relación a un movimiento como el M5S</strong>, cuya forma y éxito desestabilizan las filas progresistas y democráticas. Éstas, ¿serán capaces de mantenerse firmes en principios que prohiben aliarse con la ultraderecha, permaneciendo intransigente en la reorientación radical de nuestras democracias que el M5S exige y practica en parte? <strong>De esta respuesta depende no sólo el futuro de Italia, sino también el de las democracias occidentales</strong>… _____________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_42502"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joseph Confavreux | Ludovic Lamant (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Italia,Syriza,Crisis económica,Unión Europea]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Gobierno griego admite que fue “demasiado optimista” al creer que un solo país podía cambiar la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/gobierno-griego-admite-optimista-creer-pais-podia-cambiar-ue_1_1144958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d242adfd-843c-4ff9-a6be-c0c494dc2dc3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno griego admite que fue “demasiado optimista” al creer que un solo país podía cambiar la UE"></p><p>Grecia, país sometido desde 2010 a continuas <em>curas</em> de austeridad, tuvo que acometer la liberalización a ultranza de su mercado laboral: suprimió profesiones consideradas protegidas, bajó el salario mínimo y recortó los sueldos, desaparecieron los convenios colectivos... En un momento en que el Gobierno francés se dispone a aprobar una reforma laboral, resulta de utilidad analizar las consecuencias de la desregulación laboral en Grecia. Un paralelismo que resulta muy instructivo porque pone de manifiesto la <strong>ambigüedad del Ejecutivo griego</strong>; ideológicamente en las antípodas de las políticas de Emmanuel Macron, espera –como sus predecesores tras la elección de François Hollande en 2012– mucho del presidente francés para reformar la UE. Entrevista con Yorgos Katrougalos, secretario de Estado para Asuntos Europeos y exministro de Trabajo del Gobierno de Tsipras.</p><p><strong>PREGUNTA: El Gobierno francés se dispone a reformar la legislación laboral por decreto. ¿No recuerda a la historia de Grecia de los últimos siete años, cuando se ve que los convenios colectivos corren el riesgo de volatilizarse en detrimento de los convenios de empresa?RESPUESTA: </strong></p><p>Las reformas laborales griegas carecen de equivalente en ningún país europeo porque condujeron <em>de facto</em> a la <em>quasi</em> abolición de los convenios colectivos. El derecho de los actores sociales a negociar convenios colectivos se derogó formalmente y los acuerdos sectoriales se abolieron <em>de facto</em>. Antes contábamos con más de 200 convenios colectivos, actualmente siguen vigentes menos de una decena. También se produjo un vuelco completo de la jerarquía normativa. Antes prevalecía el principio de la norma más favorable: se aplicaban los convenios colectivos que eran más favorables a los trabajadores sobre los convenios de empresa. Con los memorandos de 2010 y de 2012, Grecia se vio obligada a aceptar la inversión de esta jerarquía. Lo que sucedió en Grecia realmente escapa al modelo social europeo. Nuestra ambición es recuperar ese modelo cuando concluya el tercer memorando, es decir, una vez finalizado 2018.</p><p><strong>P: ¿Estas reformas han permitido la creación de empleos y estimular las inversiones? Ése suele ser el relato que acompaña a los decretos del Gobierno en Francia...R:</strong></p><p> No, la explosión del paro se produjo exactamente después de adoptar la desregulación del derecho laboral.</p><p><strong>P: En Grecia, ¿los sindicatos todavía tienen voz en este ámbito? ¿Se producen negociaciones con los actores sociales?R</strong></p><p>: Hay negociaciones con actores sociales, pero como el mecanismo principal de la negociación colectiva fue abolido, las organizaciones sindicales no tienen la posibilidad de alcanzar acuerdos satisfactorios para los trabajadores.</p><p><strong>P: Y en el seno de las empresas, ¿los delegados sindicales todavía tienen un papel?R:</strong></p><p> En Grecia, aunque no existiese enlace sindical, era posible negociar un convenio de empresa, pero actualmente también esto es historia. En la economía griega prima el contrato individual. Como se puede imaginar, no puede haber nada peor para el trabajador porque él solo no tiene capacidad ninguna de negociación frente a su empleador.</p><p>Esto que digo no es una opinión personal, se trata de la conclusión de un informe de analistas independientes, publicado en septiembre de 2016, por encargo de nuestros socios europeos y del FMI. Para ello, se creó un comité paritario formado por cuatro expertos nombrados por nuestro Gobierno y por otros cuatro designados por las “instituciones” [Comisión Europea, FMI, BCE], procedentes de diferentes países europeos. Como resultado, redactaron 12 recomendaciones, ocho de las cuales se votaron por unanimidad, cuatro por mayoría. La idea general que se desprende de estas recomendaciones es que hace falta volver a un modelo de negociación colectiva. Sin embargo, el FMI –que defiende unas políticas de desregulación completa del mercado laboral– no respetó este informe.</p><p><strong>P: ¿Qué hace su Gobierno para luchar contra el deterioro de los derechos laborales? El aumento del salario mínimo –que cayó hasta los 586 euros brutos, como consecuencia de las curas de austeridad– se encontraba entre las promesas de campaña de Syriza, en septiembre de 2015. A día de hoy, es idéntico, ¿por qué?R:</strong></p><p> Una de nuestras principales preocupaciones es la protección de los derechos laborales. Actualmente se debate en el Parlamento un proyecto legislativo que prevé precisamente proteger a los trabajadores en caso de violación de la legislación todavía en vigor, aunque tenga lagunas. Se trata por ejemplo de proteger mejor a los asalariados de empresas que se declaran en quiebra, ya que nunca reciben una indemnización: el empleador tendrá que pagar la indemnización recurriendo a su patrimonio personal.</p><p>En lo que respecto al salario mínimo, era uno de nuestros objetivos en nuestro primer mandato, entre enero y julio de 2015. En ese periodo preveíamos abandonar el programa de austeridad pero, como sabe, luchamos hasta el final y nos vimos obligados a alcanzar un compromiso con nuestros socios para evitar la quiebra de nuestra economía.</p><p>A día de hoy, seguimos tratando de neutralizar los efectos más agudos de la austeridad mediante lo que denominamos <em>programa paralelo</em>, es decir, el programa que podemos aplicar porque no entra en contradicción con las exigencias del memorándum. En ese marco, hemos votado leyes para proteger a los más vulnerables, permitiendo el acceso libre a la sanidad a los que se habían quedado sin cobertura social; hemos restablecido la electricidad en los hogares más pobres que habían dejado de pagar el recibo; hemos puesto en marcha un sistema para que las personas con rentas por debajo del umbral de la pobreza pudiesen comprarse productos de primera necesidad. Además, las medidas exigidas por el memorándum, tratamos de aplicarlas de forma equitativa, es decir, haciendo que paguen los que tienen medios y quitando esa carga a los más pobres y a las clases medias.</p><p><strong>P: En estos momentos, ¿que les impide subir el salario mínimo?R: </strong></p><p>Los memorandos del FMI.</p><p><strong>P: Evidentemente, pero la bajada del salario mínimo se votó en 2012 en el Parlamento griego. Se trata de una ley griega. Nada impide votar una nueva ley. Sobre todo por que el salario mínimo, que concierne sobre todo al sector privado, no tiene peso ninguno en el gasto público...R: </strong></p><p>Sí, pero para eso habría que conseguir el consenso de nuestros socios. En ese aspecto nuestra soberanía está limitada y por ello queremos acabar con esta limitación excesiva. En cuanto al impacto sobre el gasto público, pensamos lo mismo, pero el FMI adopta posturas que no siempre son racionales... Es eso lo que significa estar bajo un memorando, no tener la posibilidad de contar con políticas económicas autónomas.</p><p><strong>P: Sin embargo, desde que Syriza está en el poder, las pensiones de jubilación han bajado en dos ocasiones. Usted mismo, como ministro de Empleo, lideró la reforma. También han subido los impuestos... ¿Qué medidas no han recaído sobre las clases medias?R: </strong></p><p>Una de las obligaciones que recogidas en el memorando era bajar las pensiones de jubilación por importe del 1% del PIB y eliminar una ayuda especial para los jubilados más pobres (<em>EKAS</em>). Además, había que adaptar el gasto social porque el déficit de nuestra hucha de las pensiones equivalía al 9% del PIB.</p><p>Entonces propuse la reforma completa del sistema, basada en los principios de igualdad y de justicia social, que son principios de izquierdas. Unificamos y armonizamos las reglas de cotización y de pago. Hoy, en Grecia, todo el mundo, tanto del sector público como del privado, goza de las mismas reglas. Los jubilados reciben una pensión que consta de dos partes: una pensión básica –la misma para todos, financiada exclusivamente a través de los impuestos y que está en el umbral de la pobreza, es decir, 384 euros mensuales– y una parte en función de las cotizaciones realizadas. Este sistema ofrece una mejor cobertura para los que tenían ingresos medios iguales o inferiores a 1.000 euros mensuales.</p><p><strong>P: Sin embargo, esta reforma ha supuesto nuevas bajadas, de entre el 12% y el 16% de media, en las pensiones de jubilación, ¡que sufrían recortes desde 2010!R:</strong></p><p> Garantizamos que ninguna pensión básica disminuiría. También garantizamos que la pensión complementaria no bajaría si la suma de las dos partes –básica y complementaria– era inferior a 1.300 euros. Una vez más, bajamos el gasto protegiendo a los que tenían pensiones más bajas.</p><p><strong>P: El presidente francés acaba de viajar a Grecia. ¿Qué espera de esta visita?R: </strong></p><p>Esta visita tiene una dimensión económica y una dimensión política. La dimensión económica coincide con el regreso de la economía griega a la senda del crecimiento y a la mejora de todos los índices económicos. Por primera vez, los bancos obtienen beneficios, se ha registrado un alza importante de las exportaciones, de las inversiones... y una bajada del paro, que no obstante todavía se mantiene en niveles monstruosos, pero que ha caído seis puntos desde que alcanzó la tasa récord del 27,5%, en 2014. Ahora estamos en niveles de 2012.</p><p>Para nosotros, lo esencial es esa vuelta a la normalidad para llegar a finales de 2018 con la posibilidad de acabar con los memorandos y decidir por nosotros mismos nuestras políticas económicas. No se trata sólo de una cuestión económica, antes de nada, es un asunto democrático y de recuperación de la soberanía popular, que no esté limitada como en los últimos años.</p><p>El presidente Macron llega con un número importante de empresas que consideran que es un momento oportuno para alcanzar sinergias con las empresas griegas o para invertir en Grecia. Pero también existe una dimensión política y la necesaria reforma de la eurozona: pensamos que es necesario democratizar la gobernanza económica. Hemos sido víctimas de decisiones muy opacas. Creemos en la existencia de un ministro de la zona euro sometido al control del Parlamento Europeo. También queremos reformas que establezcan un mejor equilibrio entre las dimensiones económica y social de la integración europea, por ejemplo un eurogrupo de ministros de Empleo y de Protección Social.</p><p><strong>P: ¿Piensa que Macron va a ayudarles en ese sentido, habida cuenta de las reformas que prepara en Francia y que no van en absoluto en la línea de mejorar la protección social de los trabajadores?R:</strong></p><p> Hay que disociar lo que el presidente hace a nivel europeo de lo que pone en práctica a nivel interno, en su país, y que no voy a comentar. Sus propuestas a nivel europeo están muy próximas a nuestra evaluación de la situación en lo que respecta la profundización y la democratización de la zona euro.</p><p><strong>P: En sus orígenes, Syriza era un partido de izquierda radical. ¿Qué distingue actualmente a Syriza de los partidos socialdemócratas europeos?R:</strong></p><p> Es una pregunta interesante. Durante las dos últimas décadas, la socialdemocracia ha decidido aliarse con las fuerzas neoliberales, de manera que era difícil distinguir un gobierno de gran coalición de un gobierno compuesto por políticos de derechas. Esto ha derivado en un desarrollo de desigualdades, pero también en un deterioro de los resultados económicos: la austeridad y las políticas neoliberales no han funcionado en Europa.</p><p>Las fuerzas de la socialdemocracia se encuentran hoy frente a un dilema: si siguen esta alianza con las fuerzas neoliberales conservadoras, corren el riesgo de acabar como el Pasok [el partido socialista griego], es decir, desaparecer precisamente por que todo el mundo quiere el original. ¿Por qué votar por la socialdemocracia si es idéntica a las fuerzas neoliberales?</p><p>¿Cuál es la alternativa? Una alianza progresista con las fuerzas de izquierdas y ecologistas. Y nosotros, Syriza, somos un catalizador a nivel europeo para esta alternativa. Se ve en el Parlamento Europeo, que se ha convertido en una especie de laboratorio para esta alianza; se ha visto en Portugal, en España, con la elección de Sánchez al frente del Partido Socialista, y, de forma diferente, en Gran Bretaña con el resultado de Corbyn en el partido Laborista.</p><p>Por simplificar, el dilema de la socialdemocracia es que se encuentra entre pasokización y corbynización. Syriza trae esta posibilidad de corbynización porque sigue siendo una fuerza de izquierdas, sin alejarse de sus ideales y de sus objetivos políticos, siendo realista en cuanto a los medios de su acción.</p><p><strong>P: Resulta difícil creer lo que dice cuando se percibe la decepción del electorado en Grecia... Si bien es cierto que han tratado de acometer reformas de izquierdas, muy pocas promesas electorales se han aplicado. Resulta difícil ver dónde están las políticas de izquierdas de Syriza.R:</strong></p><p> En una democracia, la decepción de los electores se constata en las urnas. Cuando nos comprometimos en el verano de 2015, recurrimos a las elecciones. Preguntamos a los electores si seguían confiando en nosotros. Y ganamos las elecciones con prácticamente el mismo porcentaje que en enero de 2015. Los que creían que habíamos traicionado nuestros ideales no resultaron elegidos en el Parlamento. Veremos lo que pasa en las próximas elecciones.</p><p>¿Qué habría hecho usted si se hubiese visto frente al dilema vivido en el verano de 2015? ¿Había que seguir resistiendo con los bancos cerrados durante unas semanas antes de la implosión social? Esa era la estrategia de la oposición. Se trata de una crítica muy fácil, que no considera las circunstancias de entonces. Hoy, seguimos con los mismos objetivos políticos, pero hemos aprendido una lección muy amarga: solos no podemos cambiar un país en la UE. Si queremos políticas sociales en un país, primero hay que tratar de cambiar Europa. ¡Así es como tratamos de hacerlo! Por eso digo que somos un catalizador que puede favorecer una dinámica muy a largo plazo en Europa. Quizás fuimos demasiado optimistas a principios de 2015, pero no hemos cambiado de orientación política.</p><p>  <strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_26701"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Sep 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Amélie Poinssot (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno griego admite que fue “demasiado optimista” al creer que un solo país podía cambiar la UE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[FMI,Francia,Grecia,Syriza,Unión Europea,Reforma laboral,Alexis Tsipras,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un callejón sin salida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/callejon-salida_1_1142725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>De Syriza en Grecia a Unidos Podemos en España, pasando por el Bloque de Izquierda en Portugal, y añadiendo dirigentes como Jeremy Corbyn en Inglaterra, Jean-Luc Mélenchon en Francia o el <em>nuevo</em> Pedro Sánchez en España, más allá de lo que les puede diferenciar, por muy a izquierda que se posicionen algunos o por mucho que se les atribuya un supuesto radicalismo a otros, todos tienen un <strong>denominador común</strong>: “Otra manera de hacer política” que no es ni nada más ni nada menos que <strong>otra cara del reformismo</strong>.</p><p>Aunque algunos de los citados en el párrafo anterior se autodefinan <strong>antisistema</strong>, todos ellos abogan por la idea de que es posible <strong>imponer una política</strong>, en el marco parlamentario, que tendría en cuenta los intereses de todos aquellos que la crisis – provocada por los poderosos – marginó y vapuleó. Los mismos, nos explican, que si votásemos por ellos, a fin de darles una mayoría parlamentaria, podrían influir sobre las decisiones de los que realmente detentan el poder, decisiones, dicho sea de paso, exclusivamente y antes que nada, dictadas por sus propios intereses.</p><p>Otro postulado común de los de “hacer política de otra manera” es el de <strong>proclamarse representantes del pueblo</strong>, defensores de la verdadera democracia, pero por extraño que parezca, ninguno apela a una movilización y generalización de las luchas por parte de las trabajadoras y trabajadores de este país, esos, que a cambio de dejarse la piel, un día sí y otro también, para que nuestra sociedad funcione, puedan, por su intervención directa, imponer con eficacia la toma en cuenta de sus intereses y del conjunto de la sociedad.</p><p>Por lo visto, a pesar de querer hacer política de otra manera, la vieja idea de <strong>“votar por nosotros y nosotros haremos el resto”</strong>, perdura en el esquema de esos “renovadores” de la política. La democracia de la que nos hablan, por muy participativa que sea, no deja de ser un medio como otro cualquiera para permitir a la burguesía mantener su dominación a cambio de algunos logros sociales, logros con los que acabará a la primera de cambio.</p><p>El hecho de que los posesores de los medios de producción, los verdaderos <strong>detentores del poder</strong>, no compitan directamente en las diferentes elecciones institucionales, acredita la idea de que el Parlamento resultante de esas elecciones controla “democráticamente” la sociedad, mientras que en realidad, lo único que hace ese parlamento es gestionar los negocios de los poderosos y siempre desde sus propios intereses.</p><p>Pero pocos o ninguno, de estos <em>renovadores</em> de la política, nos dirán que para que haya democracia real, tiene que haber igualdad económica y social, más allá de lo estipulado por una Constitución –actual o futura– por muy “progresista” que sea; tal situación, dentro del marco capitalista, es imposible.</p><p>Mientras nos posicionemos dentro del marco impuesto por el sistema –los múltiples ejemplos de nuestra historia están ahí para atestiguarlo y sin necesidad de ir más allá de lo ocurrido en Chile con Salvador Allende– todas las <strong>conquistas adquiridas gracias a la movilización</strong> y a una correlación de fuerzas favorable, acabaremos por perderlas si dejamos lo esencial en manos de la burguesía: los medios producción.</p><p>Otra perspectiva que no sea la de arrebatarles esos medios de producción para ponerlos al servicio del conjunto de la sociedad, desde mi punto de vista, es, desgraciadamente, un <strong>callejón sin salida para la población trabajadora</strong>.</p><p>  </p><p>Mario Diego es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mario Diego]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un callejón sin salida]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Syriza,Unidos Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Individuos disfrazados de carnaval atacan con cócteles molotov las oficinas de Syriza en el centro de Atenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/individuos-disfrazados-carnaval-atacan-cocteles-molotov-oficinas-syriza-centro-atenas_1_1136821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1e2294a4-4a40-4dd2-a6cd-fa17c394f967_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Individuos disfrazados de carnaval atacan con cócteles molotov las oficinas de Syriza en el centro de Atenas"></p><p>Un grupo de individuos disfrazados con máscaras de carnaval lanzaron este domingo <strong>varios cócteles molotov</strong> contra la sede en el centro de Atenas de la Coalición de Izquierda Radical <a href="http://www.infolibre.es/tags/partidos/syriza.html" target="_blank">Syriza</a>, la formación del primer ministro griego, <a href="https://twitter.com/tsipras_eu?lang=es" target="_blank">Alexis Tsipras</a>, sin causar víctimas pero sí ciertos <em>daños materiales</em>, según fuentes policiales recogidas por Europa Press. </p><p>El grupo arrojó dos o tres cócteles incendiarios que dañaron dos vehículos aparcados en las inmediaciones del edificio y ennegrecieron las paredes de la fachada.</p><p>Hay que recordar que los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (<a href="http://www.infolibre.es/tags/instituciones/eurogrupo.html" target="_blank">Eurogrupo</a>) retomarán mañana lunes sus<strong> conversaciones sobre el rescate de Grecia</strong>, aunque con pocas posibilidades de que puedan desbloquear la segunda revisión del programa, puesto que los acreedores y las autoridades helenas no han alcanzado un acuerdo que permita a sus equipos volver a Atenas.</p><p>Los acreedores de Grecia (BCE, Comisión Europea y MEDE), Atenas y el FMI<strong> siguen sin encontrar una posición común</strong> que permita a sus equipos viajar a la capital griega para negociar un visto bueno preliminar a la revisión, el paso previo necesario para que los ministros del euro puedan dar luz verde a la misma.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Feb 2017 16:26:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Individuos disfrazados de carnaval atacan con cócteles molotov las oficinas de Syriza en el centro de Atenas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eurogrupo,Grecia,Syriza,Violencia,Rescate]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oleada de desahucios en la Grecia de Tsipras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/oleada-desahucios-grecia-tsipras_1_1135782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/84353540-6fc0-446b-9cda-f54a23510c1e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oleada de desahucios en la Grecia de Tsipras"></p><p><strong>“Ninguna casa en manos de los bancos”</strong>. Esta frase retumba en las paredes de los juzgados del distrito central de Ambelokipi, en Atenas. Alrededor de medio centenar de personas de edades y procedencias distintas despliegan sus pancartas y esperan impacientemente la llegada del notario. Como cada miércoles, a esta misma hora, los manifestantes pretenden<strong> bloquearle la entrada a la sala</strong> en la que, ante el juez correspondiente, está previsto que se dé luz verde a una más de las <strong>subastas de inmuebles</strong> con los que las entidades bancarias quieren saldar las deudas impagadas. Los activistas <strong>lo impedirán, otra vez</strong>. La misma escena se ha reproducido en al menos otros diez juzgados de la ciudad. Desde hace unos pocos meses, este es el único método que les queda a las griegos para frenar la oleada de desahucios en marcha. El Gobierno de <a href="http://www.infolibre.es/tags/partidos/syriza.html" target="_blank">Syriza</a>, presidido por Alexis Tsipras, ha levantado <strong>la prohibición de proteger las primeras viviendas</strong> ante créditos contraídos con entidades bancarias.</p><p>Desde el 1 de enero del 2016, la legislación griega no incluye ningún precepto que impida a las entidades bancarias<strong> quedarse con los hogares de los deudores</strong>. En setiembre, tras una larga huelga de abogados que paralizó los juzgados durante meses, los bancos querían subastar <strong>2.000 viviendas</strong> en septiembre y <strong>5.000 más</strong> en los siguientes meses. Pero las ansias de estas grandes corporaciones han topado con  los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KsrbPOAI4qA" target="_blank">ciudadanos, que se disponen a entorpecer el proceso judicial</a> antes de que se pueda emitir la orden de desahucio. “Hemos bloqueado la agenda de los bancos”, resalta enorgullecido Leonidas Papadopoulos, portavoz de la plataforma <em>No Pagamos</em>. Este colectivo, junto a otras organizaciones políticas y asociaciones locales, paralizan las subastas en Atenas, Tesalónica, Patras y otras ciudades del país.</p><p><strong>Sin salario, sin comida y ahora sin techo</strong></p><p>Meri Orfanou, una de las activistas que no se pierde ninguna protesta en contra de las subastas, agarra la Constitución griega, la abre y con su dedo sigue el precepto que recita. Es el artículo que asegura <strong>garantizar la vivenda</strong>. “Deben proteger nuestras casas. ¿Dónde se supone que vamos a dormir, en tiendas?”, añade. Tiene alrededor de 60 años y está desempleada, una situación que poco a poco <strong>se convierte en la norma en Grecia</strong>: una de cada tres familias tiene alguno de sus miembros en el paro mientras que el <strong>desempleo de larga duración asciende ya al</strong> <strong>73%</strong>. El sentido común no le permite entender la situación límite a la que están expuestos aquellos que ya no reciben ningún tipo de ingresos. Un 40% de los griegos estarían en situación de extrema de pobreza, según los parámetros salariales vigentes en 2010.</p><p>Una de las primeras cosas que explica Meri es que no puede pegar ojo por las noches: “He perdido mi salud, mi bienestar, mi vida,<strong> el banco también me lo quitó todo</strong>”. Duerme con el recuerdo vívido del día en el que la policía irrumpió en su casa y la echó sin ni siquiera darle tiempo para recoger sus pertenencias. La mujer, que no recibe ningún tipo de ayuda social, cambió la cerradura y volvió a ocupar la que considera su vivienda, donde comparte techo con su hermano. Ahora espera de nuevo su juicio en marzo. El juez le va a confirmar que va a perder su casa por ser la garantía de un crédito que jamás podrá pagar contraído con Eurobank, el tercer banco más grande del país.</p><p>Una de cada cuatro familias en Grecia viven en una casa con hipoteca y el 31,5% de los deudores declara tener atrasos en los pagos, de acuerdo con un estudio de la Confederación General Griega de Profesionales, Artesanos y Comerciantes. Con el nuevo texto legal en la mano –que entró en vigor en enero de 2016–, todo ciudadano que se encuentre delante de una ejecución hipotecaria sólo la puede paralizar acudiendo a los juzgados para <strong>intentar reducir el importe </strong>de las cuotas mensuales a satisfacer.</p><p>Ahora bien, la ley no da esta oportunidad a todos los deudores. Un 40% de los hogares en 2016 ya no tenía ninguna norma a la que acogerse porque solo tienen la posibilidad de retrasar el desahucio las familias que pertenezcan, según establece la legislación griega, a la<strong> categoría de "grupos vulnerables"</strong>. De una forma más laxa, sin embargo, pueden acogerse las personas que dispongan de pocos ingresos mensuales. No obstante, este segundo grupo necesita cumplir un requisito adicional y es que la cantidad máxima que puedan satisfacer<strong> sea aceptada por el banco</strong>. Y bajo unos criterios que son determinados  por el Banco Central de Grecia.</p><p>Pero esta ley no protege a nadie, denuncia Dimitrios Sarafinos, un abogado veterano que ha representado a muchos afectados. Opina que ahora el banco tiene la sartén por el mango y <strong>puede operar con más discrecionalidad</strong>. En efecto, la prerrogativa obliga a pagar religiosamente cada mes la nueva cantidad asignada por el juez. Con algunas cuotas impagadas, si la entidad acreedora entiende que, además, no ha sido un cliente "cooperativo" puede ordenar  la ejecución hipotecaria.</p><p>“Ahora el precio de los inmuebles ya no es fijado por los criterios legales anteriores, que a menudo fijaban un precio de mercado más alto, sino que<strong> lo fijan expertos independientes</strong>”, cuenta Ionas Konstantinou, abogado experto en derecho bancario y exmiembro de Syriza. Este letrado dejó el partido antes de que accediera al Gobierno por primera vez en enero de 2015. Ahora es de todo menos indulgente con la formación política que en su día <strong>prometió nacionalizar la banca</strong>. “Con esta ley el Gobierno está al lado de los bancos, que asustan a la gente para que deje de comprar otras cosas necesarias y pague sus deudas”, señala.</p><p><strong>Acabar con las protestas, un asunto pendiente del gobierno y la Troika</strong></p><p>Grecia es el <strong>líder de la eurozona en créditos fallidos</strong>, según datos del Fondo Monetario Internacional en 2016. Acabar con estos créditos ha sido una de las prioridades de la Troika y uno de los puntos que Syriza se comprometió a resolver en el tercer rescate. Este tipo de préstamos con retrasos en los pagos de 90 días o más representan <strong>900.000 millones de euros </strong>en la zona euro. 100.000 millones de ellos se encuentran en las carteras de los bancos griegos, a pesar de que la economía del país representa alrededor del 1,5% de la eurozona. Entre otras medidas, el Gobierno tiene que buscar métodos para reducir los llamados <strong>“préstamos rojos”</strong>, los más difíciles de pagar, así como agilizar las subastas de inmuebles si quiere terminar esta segunda evaluación del rescate con éxito y recibir parte de un nuevo tramo de su <strong>tercer rescate</strong>.</p><p>Para poner fin a la paralización de subastas, el Gobierno debe acabar con las protestas. El ministro de Justicia, Stavros Kontonis, en estrecha cooperación con las asociaciones de notarios y otras partes interesadas en el proceso –principalmente entidades bancarias–, ha elaborado una normativa que permite <strong>acelerar las subastas sin necesidad de que el notario asista a los juzgados</strong>. Para el activista y letrado Ionas Konstantinou esta reforma es una forma de bloquear las movilizaciones en los tribunales y desarmar, aún más, a los ciudadanos.</p><p>La Coordinadora de Colectivos de Tesalónica, que desde septiembre paraliza las subastas en la segunda ciudad más grande del país, denuncia la <strong>persecución política</strong> de sus protestas. Los participantes de esta coordinadora en Tesalónica se han <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dmy_QVbEb6E" target="_blank">enfrentado a los antidisturbios para acceder al recinto judicial</a> en repetidas ocasiones. Uno de sus miembros más visibles, Elias Smilios, es investigado judicialmente por el hecho de haber participado en una protesta. El fiscal que está al mando de este proceso, tras recibir varias notificaciones de compañeros de la plataforma declarándose culpables en señal de solidaridad con Elias, dejó escapar en privado a varios activistas unas palabras muy elocuentes: <strong>“Habrá dos, dos mil o un millón de procesamientos si es necesario”</strong>. Este mensaje filtrado a la prensa local no ha atemorizado a los activistas. “Estamos decididos a intensificar nuestra lucha en todos los tribunales de cada distrito y barrio y en cada área de lucha, en el trabajo y en la escuela”, afirmó Elias Smilios en una entrevista del periódico griego Prin.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Vázquez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Oleada de desahucios en la Grecia de Tsipras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desahucios,Grecia,Manifestaciones,Syriza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué se ha cumplido del programa de reformas de Tsipras?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/cumplido-programa-reformas-tsipras_1_1131350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8398d72d-b1a6-4f4c-965b-521199cf003a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué se ha cumplido del programa de reformas de Tsipras?"></p><p><strong>“Dejemos atrás el pasado, conquistemos el futuro”</strong>. Ése era el eslogan de Syriza en la campaña electoral de septiembre de 2015. La <strong>“coalición de la izquierda radical” </strong>(significado de Syriza en griego), que llegó a ocupar las más altas funciones del Estado nueve meses antes, dejaba atrás un verano agotador. Tras no haber conseguido negociar un acuerdo favorable en Bruselas y después de aceptar un tercer memorando de austeridad, a cambio de nuevos préstamos europeos, el partido de Alexis Tsipras se escindía: el ala izquierda de la formaba se separaba para formar Unidad Popular.</p><p>Sin embargo, el 20 de septiembre <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/25/54c4111d268e3e826e8b4585.html" target="_blank">Syriza ganaba la partida</a>. Se imponía en las elecciones legislativas anticipadas convocadas por Tsipras a fin de clarificar la línea política. Otra vez como primer ministro, volvía a formar una <strong>coalición de Gobierno con la derecha de los Griegos Independientes</strong>. Y hace ahora precisamente un año, en su discurso de política general del 5 de octubre de 2015, se comprometía a luchar contra el desastre económico y social en el que se encuentra sumido el país. </p><p>¿Ha existido un verdadero punto de inflexión? ¿Syriza se diferencia de los partidos socialdemócratas europeos?</p><p>Para dar respuesta a esas preguntas, <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, ha desmenuzado punto por punto el programa electoral de Syriza y el discurso de política general de Tsipras. Y lo ha comparado con las medidas aprobadas por el Ejecutivo griego.</p><p><strong>Reestructuración de la deuda griega</strong></p><p>“¿Queremos que los que negocian la deuda sean los mismos que durante todos estos años han defendido que era viable o los que han reclamado a los acreedores la necesidad de su reducción?”, escribe Syriza en un panfleto electoral de septiembre de 2015. En su discurso sobre política general pronunciado el 5 de octubre siguiente, Alexis Tsipras prometía un <strong>“alivio sustancial de la deuda”</strong> y anunciaba las propuestas que trasladaría a los acreedores: “ampliación de los vencimientos, bajada de los tipos de interés y breve periodo de gracia”.</p><p><strong>Un año después, tras innumerables anuncios, las negociaciones sobre la reducción de la deuda pública (176% del PIB) siguen en punto muerto.</strong> Los dos acreedores de Grecia, la Comisión Europea y el FMI, defienden posiciones contrarias: la primera, alineada con Berlín, que se opone a un escenario así, mientras que el segundo, menos expuesto a la deuda griega, apuesta por una reestructuración. Alemania bloquea la cuestión porque se trata de un asunto sensible en el que no quiere avanzar antes de las elecciones legislativas previstas en ese país para el otoño de 2017. Paralelamente, las finanzas de Grecia siguen bajo la lupa de las instituciones europeas que pagan los plazos de los préstamos prometidos en verano de 2015 en función del avance de las reformas. De modo que, Atenas espera la luz verde del Eurogrupo, este lunes, para desembolsar 2.800 millones de euros. Una vez llevado a cabo, Alexis Tsipras espera abrir el capítulo de la deuda de aquí a finales de año.</p><p><strong>La reactivación de la economía</strong></p><p>Se trata de uno de los primeros objetivos anunciados en el discurso sobre política general de Tsipras. El jefe del Gobierno propuso entonces un “refuerzo de la tecnología y de la innovación” y se fijó como prioridad incentivar “las inversiones privadas”. Prometió para ello crear un “departamento especial para atraer las inversiones”, que se encargaría de poner en marcha un plan de desarrollo de las inversiones, de la creación de “marcas griegas” y de nuevas empresas. Prometió también la fundación de “un nuevo banco de desarrollo”.</p><p><strong>Nada de esto se ha materializado.</strong> En junio, Tsipras desveló una hoja de ruta pero desde entonces los acreedores han emitido un dictamen negativo sobre la creación de un nuevo banco, con la argumentación de que ya financian a los bancos griegos. Paralelamente, ha aumentado la imposición a las empresas.</p><p>Derechos laborales</p><p>“¿Queremos que sea Syriza quien negocie los derechos laborales, la protección y las libertades de los trabajadores, así como los convenios colectivos o que se encarguen los que han provocado el retorno a un mundo laboral del medievo?”, finge preguntarse el partido de Tsipras en su pasquín electoral de septiembre de 2015. En su discurso sobre política general, el primer ministro griego se mostró partidario, frente “al fracaso de la receta neoliberal”, de introducir un “nuevo modelo”, basado en “el refuerzo y la protección del salario y del empleo”. Promete un “aumento progresivo del salario mínimo” y el “fin de las discriminaciones que padecen los jóvenes trabajadores”:</p><p><strong>El salario mensual mínimo sigue igual (fijado en el memorando de 2012): 586 euros brutos y 510 euros brutos para los más jóvenes, hasta los 25 años.</strong> Los convenios colectivos, cuestionados con los Gobiernos precedentes, que los relegaron a un segundo plano por detrás de los acuerdos de empresa, siguen existiendo sobre el papel. Pero no son obligatorios si se aplican o no queda al libre albedrío de los empleadores.</p><p>Lucha contra la exclusión</p><p>“¿Queremos que sea la izquierda de la sociedad o la derecha de los ladrones quien negocie los préstamos en rojo [no reembolsados] de las viviendas embargadas por los bancos?”, decía Syriza en su folleto electoral. En su discurso sobre política general, Tsipras precisaba que su objetivo pasaba por acabar con los desahucios por impagos de hipoteca.</p><p>El primer ministro se comprometió también a facilitar un abono transportes para minusválidos, familias numerosas, parados y jubilados mayores de 65 años con las pensiones más bajas. También prometió cobertura sanitaria para todos los excluidos del sistema público de salud, la contratación de 1.093 empleados y de 2.500 médicos y enfermeras, así como la evaluación del funcionamiento de los hospitales. En resumen, quería un “nuevo modelo de atención primaria”.</p><p>En lo que al paro respecta, el primer ministro anunció que la puesta en marcha de programas que permitirían contratar a 100.000 parados “en seis meses”. Y 150.000 adicionales entre marzo de 2016 y finales de año.</p><p><strong>De momento, no se ha votado ley alguna que impida el embargo de las primeras residencias.</strong></p><p>Se han puesto en <strong>marcha abonos para el transporte en Atenas y en Tesalónica, dirigidos a parados registrados en las oficinas de empleo</strong> y para personas discapacitadas –griegas y refugiadas– que no ganan más de 23.000 euros anuales. En el resto del país, estas personas pueden beneficiarse de una reducción del 50% en el precio del billete de autobús. Los jubilados con ingresos bajos no tienen ventajas algunas.</p><p><strong>Ahora todo el mundo puede acceder a las urgencias de los hospitales públicos</strong>, dado que el pago disuasorio de 5 euros aprobado por los anteriores Gobiernos se ha suprimido. Pero el problema de acceso a la atención sanitaria sigue existiendo en caso de que el paciente precise ser hospitalizado o deba seguir un tratamiento de larga duración. El importe de los medicamentos no se reembolsan.</p><p><strong>Las contrataciones en el sector sanitario no se han materializado</strong>. El gobierno ha reiterado a comienzos de esta semana su voluntad de contratar personal, entre ellos 4.000 médicos y enfermeros antes de enero.</p><p><strong>El proyecto presupuestario para 2017 presentado el lunes en el Parlamento prevé un subsidio de solidaridad del que se beneficiarán 270.000 hogares sin recursos. El montante total ronda los 760 millones de euros</strong>. Paralelamente, este proyecto prevé nuevos recortes en las pensiones complementarias así como una reducción de la EKAS –subsidio para las pensiones más modestas–, al tiempo que una primera “reforma” de las pensiones se votó en mayo, después de meses de negociaciones con los acreedores, de aquí a 2022, la edad legal de jubilación se retrasará de los 65 a los 67 años y se introducirán nuevas cotizaciones en las pensiones.</p><p>Transparencia en el panorama audiovisual</p><p>El 5 de octubre de 2015, Alexis Tsipras prometió, entre otras medidas destinadas a luchar contra la corrupción y el fraude fiscal, concluir el proceso de concesión de licencias a las cadenas de televisión privada y el cobro de los ingresos correspondientes.</p><p><strong>Un año después, la licitación ha concluido</strong>: a principios de septiembre, se concedieron cuatro licencias, por importe de 246 millones de euros. Los magnates griegos permanecen en el panorama mediático del país, pero es la primera vez que las cadenas privadas del país van a cumplir con su deber con el Estado.</p><p>La reforma de la Administración</p><p>En su discurso sobre política general, Alexis Tsipras aludió también a la “reforma radical de la Administración pública con un combate simultáneo de la corrupción y de la burocracia”; anunciço un “profundo cambio de los procesos de la Administración pública”.</p><p><strong>De momento, no hay  ninguna reforma en esa línea.</strong></p><p>Las privatizaciones continúan</p><p>El regreso a los mercados</p><p>“Objetivo, en los veinte próximos meses, la recuperación de la liquidez y del acceso a los mercados”, dijo el primer ministro a los diputados en octubre de 2015.</p><p><strong>Actualmente, Grecia está lejos de volver a los mercados</strong>. Su financiación está garantizada gracias a los préstamos, del verano de 2015, concedidos por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Mecanismo Europeo de Solidaridad (MES). Todavía se lleva a cabo un control estricto de los capitales: los habitantes del país no pueden sacar más de 840 euros en metálico cada dos semanas, mientras que las empresas con capital en el extranjero tienen limitados esos reintegros al 30% de ese capital.</p><p>Privatizaciones</p><p>En su discurso sobre política general, Tsipras se muestra partidario de que las empresas de electricidad DEI y ADMIE sean públicas. Promete “un plan realista, alternativo, que garantice la apertura del mercado de la energía sin poner en peligro el carácter público de las redes de energía eléctrica”. Paralelamente, anuncia la creación de una nueva “agencia de valorización del patrimonio público”, para definir las condiciones de las privatizaciones y valorar el patrimonio del Estado “conforme al principio de interés público”.</p><p><strong>“Las privatizaciones de las empresas públicas (puestas en marcha con el memorando de 2012) siguen adelante. </strong>El organismo encargado de las licitaciones se refundió, en septiembre. El TAIPED (Fondos de Valorización de la Propiedad Pública) pasaba a ser el EESP (Sociedad Griega de Participaciones y Propiedades). Un francés, Jacques Le Pape, exnúmero 2 de Christine Lagarde en el Ministerio de Finanzas y exdirigente de Air France-KLM, está al frente. Y a finales de septiembre, el Parlamento griego transfiere a esta agencia las compañías nacionales de agua y de electricidad, dando con ello el primer paso hacia la privatización. Meses después, se cerró la privatización del puerto de El Pireo –que pasó a estar en manos del gigante chino Cosco (abril de 2016)–, así como la venta de los 14 aeropuertos regionales, que compró el alemán Fraport (diciembre de 2015). Finalmente se materializó la venta de la autopista Egnatia, en el norte del país, así como la del distribuidor de gas DESFA.</p><p>A imagen y semejanza de los gobiernos anteriores, Tsipras anunció una reforma fiscal: “a favor de un sistema fiscal simple, estable y justo”, dijo ante la Vouli el 5 de octubre de 2015.</p><p><strong>Un año después, el sistema fiscal sigue siendo el mismo, pero la presión fiscal ha aumentado</strong>. De acuerdo con el memorando firmado en agosto de 2015 en Bruselas, el IVA subió, en junio, del 23 al 24% y el tipo reducido, en vigor en algunas islas, desapareció. El tipo del impuesto de sociedades, por su parte, pasó del 26% al 29%. Y el impuesto sobre las rentas de los profesionales liberales se incrementó notablemente, incentivando cada vez más a los profesionales a trabajar en negro. De modo que, un contribuyente que declara percibir 24.000 euros brutos anuales, libres de impuestos percibirá 9.046 euros, es decir, que la retención es del 62%. Por otro lado, en el proyecto presupuestario de 2017 presentado este lunes, se prevé nuevas subidas de impuestos. Según este anteproyecto, los contribuyentes griegos pagarán 2.500 millones de euros más de impuestos.</p><p>Refugiados</p><p>El 5 de octubre de 2015, Tsipras declaraba: “Frente a la lógica de las fortalezas y de las alambradas de espino, frente a la lógica que quiere transformar las fronteras europeas en campo de batalla, tenemos que trabajar duro para demostrar que la humanidad, la solidaridad, la fraternidad no son utopías, pueden convertirse en una acción política”. <strong>Se comprometió a crear de 5 hotspots</strong><em>hotspots</em> (centros de registro de demandantes de asilo) en las islas donde llegan la mayoría de migrantes y a continuar las negociaciones con los socios del país y las instituciones europeas para reforzar la solidaridad en el continente y establecer con ello nuevas reglas para sustituir el acuerdo de Dublín (acuerdo que implica la devolución de los demandantes de asilo al primer país europeo en el que han sido registrados).</p><p><strong>Los cinco hotspots se han instalado en las islas de Leros, Lesbos, Chios, Samos y Kos.</strong><em>hotspots</em></p><p>La solidaridad europea que deseaba Tsipras no se ha concretado. Al contrario, ningún Estado miembro de la Unión ha respetado los compromisos alcanzados en lo que a las cuotas de refugiados respecta. Diferentes países, sobre todo los de los Balcanes, <strong>han ido cerrando paulatinamente sus fronteras</strong>. En marzo se firmó un acuerdo firmado, entre la UE y Turquía, con el fin de detener al máximo la llegada de emigrantes al continente y para delegar a Ankara la acogida y la “selección” de refugiados. Más de 60.000 exiliados en tránsito permanecen atrapados en Grecia. Frente a esta situación, el Gobierno griego sigue reclamando apoyo a Europa, tal y como explicaba recientemente el ministro griego encargado de Políticas Migratorias, Yannis Mouzalas. Pero la ayuda reclamada no se ha materializado y Dublín II sigue vigente.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p> <em>Leer el texto en francés: </em></p><p><span id="doc_75304"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Amélie Poinssot (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué se ha cumplido del programa de reformas de Tsipras?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[FMI,Grecia,Syriza,Unión Europea,Alexis Tsipras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tsipras pide acelerar “sustancialmente” la reubicación y “reducir” la llegada de refugiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/tsipras-pide-acelerar-sustancialmente-reubicacion-reducir-llegada-refugiados_1_1123619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/974d1e4f-d4c7-4c2f-bcc7-e6ce428cd930_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tsipras pide acelerar “sustancialmente” la reubicación y “reducir” la llegada de refugiados"></p><p> El primer ministro griego, <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/alexis_tsipras.html" target="_blank">Alexis Tsipras</a>, ha dejado claro que la <strong>crisis de refugiados </strong>"no es el problema de un país" sino de Europa y ha reclamado "acelerar sustancialmente" el acuerdo de los países de la UE para reubicar<strong> 160.000 refugiados</strong> de Grecia e Italia, al tiempo que ha confiado en "resultados" en la cumbre con Turquía "para aplicar el plan de acción para reducir sustancialmente los flujos" de inmigrantes que llegan a Grecia, informó Europa Press.</p><p>"Ahora hay una situación difícil que tenemos que gestionar. Espero <strong>resultados sustanciales</strong> en esta reunión entre la UE y Turquía para aplicar el plan de acción para reducir sustancialmente los flujos y to aplastar a las redes de traficantes", ha dicho Tsipras a su llegada a la cumbre con Turquía.</p><p>"Lamentablemente entre la dos cumbres ha habido acuerdos que no han sido aplicados por todo el mundo. Esto es un problema para nuestra casa común, para Europa", ha avisado además el primer ministro griego, que ha dejado claro que la crisis de refugiados "<strong>no es el problema de un país</strong>" sino "un problema europeo" que requiere "buscar soluciones colectivas" y "europeas".</p><p>Tsipras ha reclamado además la necesidad de "acelerar el <strong>proceso de reubicación </strong>sustancialmente", es decir, "tener un proceso de reubicación creíble". "Porque creo que todo el mundo puede entender que en Europa uno de los principios fundacionales era el de compartir la responsabilidad, compartir la carga y la solidaridad", ha remachado.</p><p>"Espero que estos principios sean para todos, las normas sean para todos y todo el mundo tiene que aplicar nuestras decisiones comunes", ha avisado, dejando claro que si no se aplican los acuerdos ya cerrados "<strong>no habrá ningún acuerdo</strong>".</p><p>Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) esperan "<strong>un compromiso claro</strong>" de Ankara en la cumbre que celebran este lunes en Bruselas para aumentar el número de inmigrantes irregulares que acepta de vuelta desde Grecia y reducir "lo antes posible" su llegada a Europa, según han avanzado fuentes europeas.</p><p>Se espera que los líderes europeos se comprometan en la cumbre informal posterior a su reunión con Turquía en el fin de la política de dejar pasar a inmigrantes y dejen claro a los inmigrantes irregulares de que la ruta de los Balcanes "está ya cerrada" para <strong>tratar de disuadirles de venir</strong>, según el borrador de declaración de la cumbre informal a 28, a la que ha tenido acceso Europa Press.</p><p>También se comprometerán a asistir a Grecia a <strong>garantizar la devolución</strong> "a gran escala y acelerada" a Turquía de "todos los inmigrantes irregulares que no necesitan protección internacional" y a ofrecer más plazas de acogida para avanzar en la reubicación con "urgencia", así como ayuda humanitaria para aliviar la crisis de refugiados en Grecia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Mar 2016 08:37:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tsipras pide acelerar “sustancialmente” la reubicación y “reducir” la llegada de refugiados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Syriza,Alexis Tsipras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maroto publica imágenes de disturbios en Grecia para prevenir contra un pacto entre PSOE y Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/maroto-publica-imagenes-disturbios-grecia-prevenir-pacto-psoe_1_1122439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e24484b-44cb-4a76-b0be-189a5b51b009_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maroto publica imágenes de disturbios en Grecia para prevenir contra un pacto entre PSOE y Podemos"></p><p>El vicesecretario general de Acción Sectorial del PP, Javier Maroto, publicó este viernes en su perfil de Twitter dos fotografías de disturbios ocurridos en Grecia señalando que <strong>esas son las "consecuencias de la aplicación de las políticas de izquierda radical"</strong> y previniendo contra un pacto de gobierno entre el PSOE y Podemos. "Sánchez intenta el pacto con Iglesias hoy", añadió Maroto. </p><p>En una de las imágenes, tomada durante una <a href="http://www.eluniversal.com.mx/articulo/mundo/2016/02/4/huelga-contra-la-reforma-de-pensiones-paraliza-grecia" target="_blank">manifestación en Atenas</a> contra la reforma del sistema de pensiones griego, se ve a un policía caminano sobre las llamas provocadas por un cóctel molotov, y en la otra, que muestra un enfrentamiento entre un policía y un manifestante, corresponde a incidentes ocurridos durante una huelga general.</p><p>Sin embargo, un usuario le recordó a Maroto que "<strong>a Grecia la hundió el PP griego</strong> [en referencia al partido Nueva Democracia] falseando las cuentas y robando a los griegos". El político le respondió: "Claro, la decisión de recortar las pensiones un 35% en Grecia es de Tsipras, que como todo el mundo sabe, es del PP".</p><p>El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, advirtió el jueves de que un Ejecutivo del PSOE con el apoyo de Podemos, IU y los partidos independentistas sería <strong>"un lastre" y "una amenaza cierta" para la recuperación económica</strong>. Por eso afirmó que el PP seguirá apostando por la "moderación, la sensatez y la cordura" y no por el "radicalismo, la desmesura o la generación de incertidumbre".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Feb 2016 12:34:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Maroto publica imágenes de disturbios en Grecia para prevenir contra un pacto entre PSOE y Podemos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Iglesias Turrión,PP,PSOE,Syriza,Alexis Tsipras,Pedro Sánchez,Podemos,Javier Maroto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tsipras asegura que la “austeridad ha perdido” en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/tsipras-asegura-austeridad-perdido-espana_1_1120812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/974d1e4f-d4c7-4c2f-bcc7-e6ce428cd930_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tsipras asegura que la “austeridad ha perdido” en España"></p><p>El primer ministro griego, <strong>Alexis Tsipras</strong>, describió los resultados de las elecciones generales de España celebradas este domingo, que no dan la mayoría a ningún partido y que abren la puerta a diferentes <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/12/21/resultados_rajoy_iglesias_sanchez_rivera_42527_1012.html" target="_blank">posibles pactos</a>, como una derrota a la austeridad.</p><p>"La austeridad también ha perdido políticamente en España", aseguró Tsipras, en un comunicado publicado en el diario heleno <em>Khatimerini, </em>según recoge Europa Press.</p><p>"Las fuerzas que apoyan a la sociedad han tenido una dinámica entrada en la escena política", añadió el líder griego, en referencia al partido antiausteridad Podemos, que se convirtió en <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/12/20/podemos_entra_por_puerta_grande_congreso_como_fuerza_42529_1012.html" target="_blank">tercera fuerza política</a> en número de escaños obtenidos.</p><p>"La perspectiva de una mayoría progresista ahora es posible. Nuestra lucha está siendo justificada. Europa está cambiando", subrayó el líder de la coalición griega <strong>Syriza</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Dec 2015 08:14:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tsipras asegura que la “austeridad ha perdido” en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Iglesias Turrión,Syriza,Alexis Tsipras,Podemos,Elecciones 20-D]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tariq Ali: “Podemos ya no es el partido del cambio”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/tariq-ali-no-partido-cambio_1_1119192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a30ac6ba-2d0c-4d6e-98bf-e1843cc28d4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tariq Ali: “Podemos ya no es el partido del cambio”"></p><p><a href="http://tariqali.org/" target="_blank">Tariq Ali</a> no está contento. Aunque es extraordinariamente amable, y abandona con frecuencia su característico ceño fruncido para lucir una sonrisa, este líder histórico de la izquierda europea está francamente disgustado. <a href="http://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4235298&id_col=100508&id_col=100508" target="_blank">El extremo centro (Alianza)</a>, su nuevo libro después de una veintena de ensayos y novelas, sirve en parte para desahogar sus inquietudes. Tras cincuenta años de lucha —en los que ha protestado contra la guerra de Vietnam, ha debatido con Henry Kissinger, conversado con Edward Said, apoyado las revoluciones bolivarianas y hecho campaña con Syriza— este intelectual anglopaquistaní ve que la socialdemocracia ha renunciado a sus propios ideales hasta convertirse en adalid del "extremo centro". Y, lo que es peor, no vislumbra una alternativa de izquierdas clara. </p><p>No era así, o no del todo, cuando estaba terminando su último libro. Aunque para entonces Syriza ya había "capitulado" ante la Unión Europea, Podemos se presentaba todavía como un nuevo partido de izquierdas que tomaba fuerza en uno de los países más castigados por la crisis y lanzaba un mensaje a Europa. Hace seis meses, viajó hasta España —país del que exhibe un sorprendente grado de conocimiento  y que visitó largamente durante el 15-M— para entrevistarse con Pablo Iglesias. Entonces parecía conectarles una suerte de hermanamiento en la izquierda radical (Ali dedica su libro a Hugo Chávez), pero ahora el intelectual, colaborador histórico de <a href="http://www.theguardian.com/profile/tariqali" target="_blank"><em>The Guardian</em></a> y fundador de <a href="http://newleftreview.org/" target="_blank"><em>New Left Review</em></a> teme que Iglesias y compañía hayan sido seducidos también por el "extremo centro". </p><p><strong>Pregunta. ¿Qué pasó para que la socialdemocracia llegara a este "extremo centro" del que habla?</strong></p><p><strong>Respuesta.</strong> Lo que se ha subestimado es que cuando el sistema comunista colapsó, cuando el muro de Berlín cayó, y el capitalismo se arrojó sobre la Unión Soviética, y los chinos decidieron ir por el mismo camino, ya no había necesidad de socialdemocracia. Las concesiones que el sistema permitió a la socialdemocracia fueron diseñadas para ofrecer una alternativa democrática a la Unión Soviética. Una vez que este sistema cayó, ¿por qué molestarse? ¡No necesitaban convencer a nadie! </p><p><strong>P. ¿Y cómo afectó eso al panorama político?</strong></p><p><strong>R</strong>. Los partidos socialdemócratas cambiaron sus programas y decidieron ser partidos neoliberales de facto. A veces, como es el caso Tony Blair, Manuel Valls o Renzi, demostrando que pueden ser más duros que los conservadores. En este colapso de la socialdemocracia y su fusión con el centro-derecha, se ha creado un vacío. La gran pregunta es si va a ser ocupado por la ultraderecha o los nuevos movimientos sociales. </p><p><strong>P. ¿Cuando habla de "extremo centro", habla de neoliberalismo?</strong></p><p><strong>R</strong>. Bueno, sí, es el sistema neoliberal, que, seamos francos, es la cara moderna del capitalismo. Este sistema capitalista preferiría que no hubiera democracia, que no hubiera crítica, que los sindicatos no existieran... y, desde luego, no necesita partidos que planteen alternativas. Conozco personalmente a grandes capitalistas con los que uno se encuentra en actos y conferencias que dicen: "El modelo chino está bien. ¡Una de las razones por las que China tiene éxito es porque no es una democracia!". El único momento de la historia en que se asoció capitalismo y democracia fue desde 1917 a 1990. </p><p><strong>P.</strong> <strong>Dedica este libro a Hugo Chávez, del que habla como "el primer líder de un movimiento que derrotó al extremo centro". ¿Significa eso que cree que una revolución de esas características es la única alternativa?</strong></p><p><strong>P.</strong> No creo que vivamos en una época de revoluciones. El siglo XXI es una época de permanente contrarrevolución. Estamos siendo testigos de un asalto constante a la solidaridad, la libertad y la igualdad. Hemos sido derrotados, y no sabemos cuánto va a durar esa derrota. Pero antes de que se pueda llegar a ningún gran cambio, se necesitan alternativas. Sé que está pasado de moda citar a Lenin, pero he estado leyéndole otra vez… A Lenin le preguntaron una vez que hasta cuándo iba a durar el capitalismo, y él contestó que hasta que hubiera una alternativa. </p><p><strong>P. ¿No ve una alternativa en los nuevos movimientos sociales en Grecia, España o Reino Unido, que ha estudiado de cerca?</strong></p><p><strong>R</strong>. Incluso los movimientos a los que apoyo, como los bolivarianos en Sudamérica o los movimientos europeos, hablan de oponerse al neoliberalismo, no al capitalismo como sistema. En sus cabezas estaba la idea de volver al capitalismo de posguerra, alegando que tenía una cara más social, pero olvidando que si eso ocurría era porque estaba haciendo frente al enemigo. </p><p><strong>P. Usted habla de dos partidos alternativos en Europa: Syriza en Grecia y Podemos en España. Empezando por el primero, ¿qué mensaje debe extraer la izquierda del fracaso de Syriza ante la Unión Europea?</strong></p><p><strong>R</strong>. El mensaje está muy claro. Si no estás preparado para luchar contra las instituciones de la Unión Europea, deja la política o únete a otro de los partidos que se doblegan ante ellas. Syriza fue elegida para luchar contra la troika, y por eso ganó. La Unión Europea continuó con su presión, y el único acto radical de Syriza fue organizar un referéndum, y el 61% de la gente se mostró partidaria de luchar contra las demandas y medidas de la troika. Y al día siguiente del referéndum se rindieron. ¡Se rindieron! La capitulación de Syriza es una de las derrotas más serias que ha sufrido la izquierda. Y no es solo culpa de la Unión Europea, sino también de la debilidad de la oposición. Y cuando Iglesias va a verles después de la capitulación, y todo eso de <em>abrazos, abrazos</em> [en español]… ¡Te enfada!</p><p><strong>P. Es curioso leer su charla con Pablo Iglesias, en la que decía cosas como que tienen como referencia a Bolivia, Ecuador y Venezuela, pero que son conscientes de que "en Europa las posibilidades son mucho menores que en Latinoamérica". Ahora parece ser más discreto en ciertos temas. </strong></p><p><strong>R</strong>. No es discreción. Creo que han cometido un error estratégico. ¿Cuál es el carácter de este cambio? Se han obsesionado con las intervenciones mediáticas y los sondeos de opinión. Y es verdad, hay que hacer todo eso. ¡Pero hasta el punto de dejar que eso determine tu política…! Así es como muchos partidos se dirigen al centro. Una mejor manera de continuar habría sido mantener la importancia e intervención de los círculos, organizar una gran asamblea mensual en la que tomar decisiones… Así es como avanza la política radical. </p><p><strong>P. ¿Cómo va a afectarles este cambio?</strong></p><p><strong>R</strong>. Si miras a esta fotografía [muestra una página de <em>El País</em> con una imagen de Íñigo Errejón <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/11/04/podemos_ficha_general_jose_julio_rodriguez_40316_1012.html" target="_blank">junto al ex jefe del Estado Mayor Julio Rodríguez</a>], están presentando a un general que ayude a la OTAN a democratizar a las tropas. ¿Es que han olvidado lo que es la OTAN? ¿Han empezado a jugar a esto? ¡Y se supone que tus seguidores deben mantenerse fieles! ¿A quién va dirigido este mensaje? ¿A la élite, para decirle: "Somos responsables, confía en nosotros"? Bueno, ellos pueden o no confiar en ti, pero tus seguidores van a dejar de hacerlo. </p><p><strong>P. Pablo Iglesias ha hablado de que su estrategia está dirigida a ganar. ¿No ve en esto una manera de atraer a votantes que están lejos de su espectro político?</strong></p><p><strong>R</strong></p><p>. Estoy seguro de que es eso. Pero el problema es que no dejan de bajar en los sondeos desde que comenzaron con esta estrategia. Y luego está Ciudadanos: ellos se comportan de la misma manera pero desde la derecha, y son más populares porque son básicamente parte del <em>e</em><em>stablishment</em>. Si quieres moverte en el centro, lo tienes difícil, porque está gente de verdad pertenece a él. Y espero que la gente de Podemos esté solo esté fingiendo serlo. La velocidad a la que el liderazgo de Podemos está moviéndose es muy inquietante. </p><p><strong>P. ¿Cree que partidos como Syriza y Podemos pueden ser todavía una herramienta para el cambio, una alternativa?</strong></p><p><strong>R</strong>. Podemos no parece el partido del cambio. Está intentando llegar a todas partes con estas decisiones estúpidas, pero la clave es que hay elecciones en diciembre. Digamos que Podemos es la cuarta fuerza detrás de Ciudadanos. ¿Qué papel va a jugar? ¿Va a seguir actuando así? Si es así, va a perder el respeto de mucha gente muy rápido. Deberían convertirse en una oposición de izquierdas fuerte e intransigente, frente a los partidos del extremo centro que van a estar negociando coaliciones… Pero no tiene buena pinta. Muchos apoyamos a Syriza y luego hicieron lo que hicieron… Está empezando a ser bochornoso. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Nov 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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