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    <title><![CDATA[infoLibre - Literatura estadounidense]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/literatura-estadounidense/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Literatura estadounidense]]></description>
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      <title><![CDATA[‘El caballero de los siete reinos’, la versión divertida y plebeya de ‘Juego de tronos’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/caballero-siete-reinos-version-divertida-plebeya-juego-tronos_1_2135196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/32f3066e-4d50-4dbe-a697-069b76b8ea45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘El caballero de los siete reinos’, la versión divertida y plebeya de ‘Juego de tronos’"></p><p>George R. R. Martin publicó <a href="https://www.infolibre.es/temas/juego-de-tronos/"  ><em>Juego de tronos</em></a> en 1996. Hace treinta años comenzaba así<strong> su franquicia de </strong><em><strong>Canción de hielo y fuego</strong></em>, que ya ha sido adaptada en televisión con la famosa serie que desarrollaron Benioff y B. Weiss y después con <em>La casa del dragón</em>.</p><p>Acaba de estrenarse una obra más modesta, con episodios de media hora, y llena de encanto que <strong>se sitúa cronológicamente entre ambas</strong>. Noventa años antes de los hechos de <em>Juego de tronos</em> ocupan el trono de hierro los Targaryen, pero ya no tienen sus temidos dragones. </p><p>El pueblo empieza a preguntarse qué derecho tienen entonces a reinar. Ajeno a estas especulaciones, un pobre diablo, un gigantón que ha sido<strong> escudero de un caballero errante sin suerte,</strong> ve como este muere y debe decidir sobre su vida. </p><p><strong>Dunk </strong><em><strong>el alto</strong></em>, sin dinero, título ni hogar busca hacerse caballero y para ello se dirige a un torneo de justas en el que mostrar su habilidad. Por el camino encuentra un escudero, un niño apodado <em>Huevo </em>por su cabeza calva, que decide seguir sus pasos. </p><p>Esta extraña pareja de buscavidas con grandes ideales protagoniza<strong> seis episodios cortos</strong> de esta primera temporada. Ya está renovada la serie por una segunda y todos los participantes se muestran encantados con el resultado.</p><p>De momento hemos visto los dos primeros capítulos en <a href="https://www.infolibre.es/temas/hbo/"  >HBO Max</a> o a través de Movistar Plus y destacan por su ligereza, humor y por <strong>centrarse en la vida de un plebeyo</strong>, aunque entre en contacto con reyes y señores. Se trata de una historia muy terrenal, sin la magia ni la épica de sus series hermanas precedentes.</p><p>El encargado de esta adaptación ha sido<strong> Ira Parker</strong>, quien participó en el guion de la primera temporada de <em>La casa del dragón</em>. El propio George R. R. Martin se ha vuelto a involucrar en las grandes decisiones y con mucho entusiasmo en la promoción. </p><p>Para <a href="https://www.google.com/search?q=george+rr+martin+interview+the+knight+of&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&oq=george+rr+martin+interview+the+knight+of&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIHCAEQIRigATIHCAIQIRigATIHCAMQIRigATIHCAQQIRigATIHCAUQIRigAdIBCjE2NDQ3ajBqMTWoAgmwAgE&sourceid=chrome&ie=UTF-8#fpstate=ive&vld=cid:4bafcffa,vid:bihKduhSOIc,st:0" target="_blank"><em>The Hollywood Reporter</em></a><em>,</em> Martin cuenta que tras publicar <em>Juego de Tronos</em>, Robert Silverberg le ofreció participar en una antología, <em><strong>Leyendas</strong></em>, del tipo que se llevaba mucho entonces. </p><p>Diez autores de fantasía o ciencia ficción, entre los cuales él era el más novato, tenían que entregar relatos o novelas cortas situados en universos creados en sus obras. En su caso, el mundo era <strong>el de Poniente</strong>. </p><p>Martin afirma que siempre se ha sentido atraído por<strong> la caballería</strong>, por la caballerosidad y por los torneos de justas. Había mencionado alguno en su primer libro, pero de pasada. </p><p>En su opinión nadie ha encarnado como los caballeros una filosofía idealista de defensa de los débiles, de los inocentes, con nobleza. Son <strong>los superhéroes de la Edad Media</strong>. Teniendo en cuenta, eso sí, que este periodo abarcó mil años en los que se dieron episodios muy poco heroicos también.</p><p>Tardó en tener una idea para esta <em>noveleta</em>, pero una vez le llegó, los personajes <strong>no le abandonaban ni de día ni en sueños</strong>. “En mi caso hay historias que casi se escriben solas, que toman vida”, dice refiriéndose a las aventuras de Duncan y Huevo.</p><p>Este relato le trajo grandes alegrías. Asociarse a grandísimas figuras le dio visibilidad, y las páginas que inspiran esta serie<strong> encantaron a la audiencia</strong>, que buscó ávidamente su siguiente volumen de <em>Canción de hielo y fuego</em>. </p><p>Martin siempre fue un obseso de la fantasía. Ya en el instituto, en Nueva Jersey, escribía relatos basados en <strong>los universos de Marvel </strong>con nuevos personajes de su invención. Mucha gente joven se mostraba encantada con ellos. </p><p>Esto no le sirvió cuando, tras estudiar periodismo, fue a la editora de cómics a pedir trabajo. Pero había despertado un enorme talento para explorar mapas ficticios y crearlos. Un gran ejemplo es esta historia, que se llamó originalmente <em><strong>El caballero errante</strong></em>. </p><p>Ira Parker dice que ellos son <em>Juego de tronos</em> sin equipo. En declaraciones a <a href="https://www.google.com/search?q=ira+parker+a+knight+of+the+seven+kingdoms&sca_esv=6a0b219675808712&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&sxsrf=ANbL-n6rni5JQ-iDl341-qMFeeC5kzYuLQ%3A1769503955667&ei=03x4ad2-KK2Bxc8P5eS1qQ4&oq=ira+a+knight+of&gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiD2lyYSBhIGtuaWdodCBvZioCCAAyBhAAGBYYHjIFEAAY7wUyBRAAGO8FMgUQABjvBTIFEAAY7wVI3XZQAFjdZHAKeACQAQCYAXagAbkTqgEENy4xN7gBAcgBAPgBAZgCIqACwhSoAgrCAg8QIxiABBgTGCcYigUY6gLCAgcQIxgnGOoCwgINECMYgAQYJxiKBRjqAsICChAjGIAEGCcYigXCAhAQLhiABBjRAxjHARgnGIoFwgIKEC4YgAQYJxiKBcICBBAjGCfCAgsQABiABBixAxiDAcICERAuGIAEGLEDGNEDGIMBGMcBwgIOEAAYgAQYsQMYgwEYigXCAhAQLhiABBixAxhDGIMBGIoFwgIKEAAYgAQYQxiKBcICEBAuGIAEGNEDGEMYxwEYigXCAgQQABgDwgINEC4YgAQYsQMYQxiKBcICCBAuGIAEGLEDwgIFEC4YgATCAhMQABiABBixAxhDGIMBGMcDGIoFwgIKEC4YgAQYQxiKBcICEBAAGIAEGLEDGEMYgwEYigXCAggQABiABBixA8ICBRAAGIAEwgIOEC4YgAQYsQMYgwEYigXCAgsQLhiABBjHARivAcICCBAAGIAEGMsBwgIIEC4YgAQYywHCAgsQABiABBjHAxjLAcICCBAAGBYYChgewgIOEC4YgAQYxwEYywEYrwGYAwfxBZHagi7vg2SxkgcFMTEuMjOgB8mDArIHBDEuMjO4B5sUwgcHMC4xMy4yMcgHcIAIAA&sclient=gws-wiz-serp#fpstate=ive&vld=cid:90075017,vid:-ZwkVal2uRc,st:0" target="_blank">Marco Spagnoli</a>, explica que son la serie del <strong>Perro y Arya o de Brienne de Tarh y Podrick</strong>. “Nuestro lugar entre las dos series gigantes que ya se han hecho venía del tono, el tono y el tono”. </p><p>Algo de lo que las novelas cortas de la serie van sobradas. “Tienen algo encantador, dulce, y tienen mucha esperanza”, añade Parker. A la vez, encontramos <strong>la brutalidad de Poniente y la imprevisibilidad</strong>. “Algo que resuena en la gente, porque así es tu vida”, señala. </p><p>La gente buscaba estabilidad, y una dinastía proporcionaba algo de ello. La serie tiene la visión política de R. R. Martin, pero <strong>varía la escala que se utiliza para mirarlo</strong>. “Se busca el punto en el que se cruzan las decisiones del poder con la vida cotidiana de las personas”, decía Parker en la Comic-Con de San Diego.</p><p>El punto de partida de la serie también será <strong>muy reconocible</strong> para muchas personas. Ese momento de salir al mundo por primera vez y demostrar que puedes defenderte por tus medios. “Y entonces descubres lo difícil que es y que probablemente no tienes las capacidades para hacerlo”, dice el productor ejecutivo.</p><p>“Pero, de todas maneras, sales, te dices que tienes aguante, instinto y determinación. Ese es el superpoder de Dunk”, afirma de un personaje que no tiene nada en la vida más que esperanza. </p><p>En un mundo rígido, en el que el destino está marcado por el nacimiento, Dunk busca un resquicio por el que llegar a una vida mejor, a pesar de no ser el personaje más inteligente creado por Martin, como él mismo reconoce. El conflicto principal, pues, es el que se da <strong>entre los ideales y una realidad más sucia y tosca</strong>. </p><p>La gran noticia de este prolífico autor viene de su afirmación de que se siente <strong>inspirado a seguir escribiendo aventuras y desventuras de Dunk y Huevo</strong>, de su despertar al mundo.</p><p>El reparto es todo un acierto. La pareja protagonista cae instantáneamente bien. Es muy divertido ver en las entrevistas de promoción la química entre ellos, el exjugador de rugby irlandés de 1,96 cm de altura y 29 años <strong>Peter Claffey</strong>, y <strong>Dexter Sol Ansell</strong>, un niño de aspecto frágil que ahora tiene once años y tenía nueve en el rodaje. </p><p>La grabación que les ha unido se ha ubicado en <a href="https://www.infolibre.es/temas/irlanda/"  >Irlanda</a> y parte del equipo técnico trabajó una década entera en <strong>la primera serie de la franquicia</strong>. Ellos han colaborado decisivamente en dar coherencia a este renovado mundo ficticio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 05:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘El caballero de los siete reinos’, la versión divertida y plebeya de ‘Juego de tronos’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Cultura,HBO,Juego de tronos',Literatura estadounidense]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Del artista y su obra: Por qué los trapos sucios de Neil Gaiman no te impiden seguir disfrutando de sus libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/artista-obra-trapos-sucios-neil-gaiman-no-impiden-seguir-disfrutando-libros_129_1944588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98b08324-a9b4-4d2e-a149-fe06efae583a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del artista y su obra: Por qué los trapos sucios de Neil Gaiman no te impiden seguir disfrutando de sus libros"></p><p>Vaya por delante que <strong>Neil Gaiman </strong>no es ni será el último artista famoso en caer de su pedestal. En esta ocasión, el aclamado escritor británico —autor de famosas obras de la literatura fantástica como <em>Sandman</em>, <em>American Gods</em> o <em>Coraline</em>—, ha sido derribado de los altares de sus fans por una denuncia por violación y varios <a href="https://elpais.com/cultura/2025-01-14/varias-mujeres-acusan-a-neil-gaiman-de-agresion-sexual-en-una-revista-estadounidense.html" target="_blank">testimonios de violencia sexual</a> difundidos por <em>The New York Magazine</em>. El crudo contenido de las acusaciones ha tirado por tierra la imagen de autor progresista, comprometido con el colectivo LGTBIQ+ y el movimiento «Me Too», que Gaiman se había labrado durante años. Ahora resulta que tú también, Neil. </p><p>Las reacciones dramáticas de sus lectores <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-neil-gaiman-sistema-bandos-veneracion-carismatica-influyen-lectores-acusaciones-abusos_1_12040329.html" target="_blank">no se han hecho esperar</a>, aunque las plataformas de vídeo han sido aún más rápidas. Netflix se ha apresurado a anunciar que la segunda temporada de <em>Sandman </em>será la última y Prime Video ha cancelado la grabación de la temporada 3 de <em>Good Omens,</em> que concluirá con un episodio especial. Los espectadores se lamentan, pero lo entienden. ¿Cómo seguir viendo esas series <strong>después de conocer el lado oscuro del autor</strong>? Ya no digamos seguir contribuyendo a que se enriquezca con ellas.  </p><p>Mientras tanto, los lectores de Gaiman miran desolados su colección de libros y se preguntan si podrán volver a disfrutar leyéndolos, o peor, si se sentirán cómodos dejando que los lean sus hijos. Me imagino a los fans de Harry Potter que en su día se consternaron <strong>con la deriva tránsfoba de J.K. Rowling</strong> dándoles palmaditas en la espalda, con el aire comprensivo de quien ya ha pasado por ese trance. La decepción colectiva ante la caída de un artista reconocido mundialmente es inmensa; y la reacción del público, quizás demasiado desproporcionada.</p><p>El año pasado salió a la luz que<strong> Alice Munro,</strong> reputada cuentista canadiense, protegió a su segundo esposo tras conocer que había abusado durante años de su hija menor, Andrea, que fue quien <a href="https://elpais.com/cultura/2024-07-08/una-de-las-hijas-de-alice-munro-asegura-que-su-padrastro-abuso-de-ella-cuando-era-menor.html" target="_blank">reveló los hechos</a> tras el fallecimiento de la escritora. ¿Debemos dejar de leerla? ¿Arrancamos su nombre de los libros de literatura? ¿Dónde termina el autor y empieza la responsabilidad del público para con su obra? Porque, admitámoslo: negarnos el derecho a disfrutar de un libro por culpa de los pecados de su autor implica cargar sobre nuestros hombros una responsabilidad inmerecida.</p><p>Cada vez que aflora un escándalo vinculado a un creador famoso, ya sea en el ámbito del arte, el cine, la música o la literatura, revivimos una vez más el eterno debate: ¿<strong>Es necesario separar la obra del autor</strong>? Sin embargo, tal vez la pregunta que deberíamos hacernos es otra muy distinta. Y es que, al margen del dinero que le proporcionan al artista sus derechos una vez que se divulga su obra, ¿acaso ésta sigue perteneciéndole del mismo modo una vez que ha sido expuesta al público?</p><p>En su ensayo <em>El acto de leer</em> (1976), el teórico literario alemán<strong> Wolfgang Iser</strong> exponía que "<strong>el texto literario sólo adquiere vida cuando es leído"</strong>. Décadas antes, el novelista británico Joseph Conrad, ya había anticipado esta idea al afirmar que “el autor sólo escribe la mitad del libro, de la otra mitad debe ocuparse el lector". Durante décadas, son muchos los pensadores que han ahondado en lo que conocemos como Teoría de la Recepción, según la cual el significado de una obra literaria no es estático ni depende únicamente de la voluntad de su creador, sino que va cambiando a lo largo del tiempo en función de la experiencia estética de diferentes generaciones de lectores.</p><p>Es más fácil entenderlo si aplicamos esta teoría al caso de Neil Gaiman. El británico publicó el primer número de <em>Sandman</em> en 1989. Imaginemos que tú, lector o lectora, leíste por primera vez esta novela gráfica en 2013, en un contexto social, político y cultural completamente diferente, pero también <strong>con la carga de una personalidad</strong>, emociones, conocimientos y recuerdos individuales que hicieron única tu interpretación y tu experiencia lectora de ese libro. Resumiendo: el <em>Sandman</em> que publicó Gaiman en 1989 se transformó en otro <em>Sandman</em> distinto cuando lo leíste. </p><p>Por ese motivo, ese libro que atesoras en tu memoria es solo tuyo, con independencia de lo que su autor haga o deje de hacer. Y seguirá cambiando contigo de forma única cada vez que lo releas, porque tú también habrás cambiado. Una vez que un creador expone su obra ante el mundo, ya hablemos de literatura, de música, de cine, de Neil Gaiman o de Alice Munro, esa obra deja de pertenecerle y pasa a ser propiedad del público, que la completará con su interpretación. Sorpresa: <strong>no hacía falta separar a la obra de su autor</strong>, porque ya lo estaban.</p><p>Entonces, ¿van a influir los supuestos delitos de Neil Gaiman en cómo vamos a interpretar su obra a corto plazo? Posiblemente. ¿Debe pagar por ellos si se demuestra su culpabilidad? Por supuesto. Ahora bien, <strong>¿es preciso cancelar a un autor</strong> cada vez que descubrimos que no es el ser de luz que imaginábamos? Recomiendo prudencia en este asunto porque, si algo nos ha enseñado la historia de la humanidad, es cuán elevado es el número de artistas que, durante siglos, han canalizado sus demonios internos a través de la creación. Un cribado de grandes artistas basado en su ética personal podría dejarnos sin nada que admirar. </p><p>Creo que la escritora Carmen Domingo resume muy bien este dilema cuando afirma que “imaginar un mundo de la creación construido por 'personas de bien' no solo es ingenuo, sino <strong>incluso nefasto para la creación</strong>. La ética, como la ideología, no es garantía de calidad estética". Pero a esto yo añadiría algo más: reclamar desde la izquierda la cancelación de creadores cuya conducta o cuyos valores no se ajustan —o dejan de ajustarse— a los que se defienden desde este espectro político implica una suerte de censura que, lamentablemente, no se aleja mucho de la que ejercen los partidos de extrema derecha cuando cancelan los conciertos o las obras teatrales de artistas de ideología contraria. </p><p><strong>La expresión artística debe juzgarse con independencia del autor</strong>. Es de ingenuos autoobligarnos a disfrutar únicamente de obras creadas por artistas cuya pureza moral sea impoluta, o aplicarles a todos un test ético que quizás nosotros mismos no pasaríamos. Admiremos la obra y que sea un juez, si procede, quien condene al autor. No eres peor persona por querer seguir leyendo los libros de Neil Gaiman. Y, si él acaba en la cárcel, tenlo claro: la culpa no es de <em>Sandman</em>.</p><p>______________________</p><p><em><strong>Eva Díaz Riobello </strong></em><em>es periodista y escritora. Ha trabajado en El Mundo, El País, Europa Press y como comunicadora en el Tercer Sector. Actualmente forma parte del equipo de redacción de la revista literaria ‘Quimera’.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 20:02:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Díaz Riobello]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura estadounidense,Cultura contra el odio]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las sospechas del agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/sospechas-agua_1_1932741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/11a801af-7a9b-4714-a4e8-e51e86778e99_16-9-discover-aspect-ratio_default_1016928.jpg" width="1073" height="604" alt="Las sospechas del agua"></p><p><strong>Editorial Lumen (2025)</strong></p><p>Hasta que la muerte os separe apenas duró. Ni siquiera un día. Si acaso la noche del 12 de junio de 1950. Ariah Erskine-Littrell antes de esposarse, a los veintiueve años, llevaba "veintiuna horas casada cuando se enteró de que su marido se había suicidado en la catarata Herradura", una de las tres cascadas matrices que se desploman en el "agua hambrienta" del <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/354675-libro-niagara-9788426431066" target="_blank"><em>Niágara</em></a>. Gilbert, su efímero esposo, se despeñó en un clavado mortal apesadumbrado por el peso del rigor en su alma. A los veintisiete años, quebró su mente y su médula en las quebradas de rocas, espuma y agua. El vértigo de no ser.</p><p>"Había vivido un día y una noche de más". A Gilbert, clérigo presbiteriano, como su padre y el de Ariah –muñidores del enlace instantáneo–, le sobraron la boda y su noche sin destreza ni consumación. En la suite nupcial Rosebud (como el trineo del <em>ciudadano Kane</em> niño), él "no había dicho: 'Te quiero, Ariah'. No había mentido". "Ella tampoco había susurrado: 'Te quiero, Gilbert', como había ensayado". Omisión sincera. Sí hubo trazas, o sucedáneos, de deseo en la esposa virgen. Ninguno en su cónyuge fugaz: sus ansias se habían fugado con el enamoramiento, tampoco colmado, de otro seminarista. Una luna de amargura por transgredir su identidad sexual. Gilbert resumió su imposible en una nota para Ariah: "He intentado quererte". Los sentimientos arrebataron la vida al credo: "Dios jamás le perdonaría, pero le concedería la libertad. Esa era la promesa de las cataratas". Su desdicha lo arrojó a "la paz del olvido".</p><p><em>La Recién Casada Viuda de las Cataratas. </em>Así titularon a Ariah. Restallante como el eco de los seis kilómetros de cascadas en la linde de Estados Unidos y Canadá. Parecido al dolor de la mexicana <strong>Rebeca Méndez</strong>, la "loca del muelle de San Blas": dos mil largos domingos, vestida de novia, esperó la venida de Manuel, el pescador que ella quiso y el mar asfixió. La espera de Ariah, sin amor ni desespero, se demoró dos domingos. Apareció Gilbert en el remolino del Diablo. Lo reconoció por su "mueca de enojo". Ya viuda oficial, pero no libre: "sé que estoy condenada". "Gilbert ha decidido dejarme sola y permaneceré sola". Las garras de la fe, el desgarro del destino.</p><p>No duró su soledad. Su aguante, mientras buscaban aguas abajo, sedujo a Dirk Burnaby, abogado de litigios a favor, dandi y rico innúmero. Un contraste con la austeridad de la presbiteriana viuda, cantante de un coro religioso y aficionada al piano. Disparidades que no obstruyeron su maridaje. Se explayaron el uno en la otra, ella en él. De repente. "No hay tiempo para un noviazgo. Dirk y yo no creemos en esas costumbres burguesas". Precipitaron su matrimonio unos días más tarde de hallar el cuerpo del marido precipitado. "Se casaron y Dios no tuvo nada que ver con su felicidad". Pero la mente de Ariah le aguó el horizonte. "Una parte de ella sabía que también la abandonaría". Augurio y castigo. </p><p><strong>Joyce Carol Oates </strong>creció en el norte del estado de Nueva York, cerca de las turbulencias de <em>Niágara.</em> Desentraña la turbiedad del pasado en ese lugar. Remite al inicio de los sesenta del Veinte. En su relato, Ariah y Dirk tienen tres hijos: Chandler, Royall y Juliet. Una enigmática Mujer de Negro –será Nina Olshaker después– merodea cerca de la oficina del letrado, que la ignora con un aderezo de indiferencia y altivez. La clienta en ciernes protagoniza el giro social de la novela. <strong>Oates </strong>la perfila como dorso de Ariah y trasunto de<strong> Lois Gibbs</strong>, mujer real, origen de una lucha inagotable. </p><p>La causa de dos mujeres. Nina, inventada, madre de tres niños: una hija de tres años murió de leucemia.<strong> </strong>Lois, histórica, ama de casa con estudios de secundaria, ha fecundado a Michael y Melissa. Nina y Lois viven en el Canal Love de Niagara Falls. Sus maridos trabajan en las fábricas químicas que han desbordado el paraíso de las cataratas. Las separan una década y el grado de la tragedia -a Lois no la mordió la muerte- sufrida en el vertedero de residuos donde se asentaban sus casas y el colegio de sus criaturas. </p><p>El muladar manó más de medio siglo después de la construcción de un cauce que mezclaría las aguas del lago Ontario y el río Niágara. Un caz faraónico, promovido por<strong> William T. Love</strong>, para regar el semillero industrial plantado en torno a las cataratas. La falta de financiación empantanó la acequia, la dejó a medias. Inservible para el trasvase. Útil como escombrera de la empresa Hooker Chemical: echó veinte mil toneladas de desechos en el canal. El germen de un daño que conocían la industria y el gobierno de Niagara Falls cuando, en 1953, expropió la cacera para construir escuelas y viviendas. Hooker Chemical se lavó las manos por los potenciales perjuicios. Sellaron el traspaso por un dólar y enterraron el basurero. Bajo toneladas de tierra, subsistieron doscientas sustancias químicas. Y residuos nucleares de los ensayos atómicos en Nevada. Los imaginaron inertes, pero eran larvas de veneno. </p><p>El mal soterrado llegó con la lluvia. Lombrices imperceptibles de líquido negro y hedor rompieron las cápsulas de arcilla. Reptaron por habitaciones, aulas y calles. Nina sospechó que emponzoñaron la sangre de su pequeña. "Este lugar la envenenó… Solo quiero justicia… No quiero alivio". La Mujer de Negro ya no fue invisible para Dirk. El defensor de causas victoriosas asumió un perdido caso colectivo: demandó a los <em>siempreganadores. </em>"Lo que estoy haciendo es seguir mi instinto por una vez. No el camino del dinero. Mi conciencia". Se desclasó, desencadenó la toxicidad en su ambiente de cuna. "Se destruiría a sí mismo, y su matrimonio, en la causa perdida del Canal Love". Los legajos del pleito lo absorbieron. Detectó los defectos emanados de las sobras subterráneas de un desarrollo sin riendas. "Abortos, niños nacidos muertos, deformes de nacimiento… Trastornos neurológicos... Cánceres de todo tipo". Las pruebas para un proceso sentenciado por Ariah, que ve cumplido su presagio: "te has ido de la familia. Nos has traicionado". Y por un juez fiel al rastro de los apellidos y los dólares. El fallo negativo desquició a Dirk, arruinó su carrera y "su vida". Al poco, el abogado a contracorriente cayó con su coche de lujo en los torrentes del <em>Niágara. </em>Un camión de una química y un vehículo policial circulaban a su lado. Jamás encontraron a Dirk: abandono absoluto. La sospecha del agua.</p><p>Mediados los setenta, Michael Gibbs sufrió convulsiones. Como Nina, su madre atribuyó los espasmos a la contaminación afluida del subsuelo. La espita que transmutó a la tímida Lois en una activista medioambiental. Sumó adeptos a su empeño. Protestaron. Convencieron al estado de Nueva York de que denunciara a las industrias que engendraron el tósigo. El tribunal condenó a los dueños de Hooker Chemical a pagar doscientos millones de dólares para desintoxicar aquellos espacios. Al tiempo, reubicaron en sitios limpios a más de novecientas familias. Se cerraron casas y algunos colegios. <strong>Jimmy Carter,</strong> presidente de Estados Unidos, declaró zona catastrófica el Canal Love. El asunto sentó precedente legal: prohibido edificar sobre cementerios de residuos. Y en la ficción: <em>Envenenados </em>y <em>Poisoned Ground </em>sobre canal Love, <em>Eric Brockovich, Aguas oscuras, Goliath… </em></p><p>La prolífica <strong>Joyce Carol Oates </strong>expone el balance de daños infligidos por los plutócratas a los aspirantes a clase media. En sus más de cincuenta novelas proyecta las pesadillas de un sueño americano plagado de inmundicia. (Los oligarcas de hoy surgen allí, pero son globales: atrapan el mundo con sus redes y se conceden la bula para desdeñar la verificación. La verdad no predomina en su universo). Desemboza el espejismo. Al final de <em>Niágara, </em>homenajea al abogado que rebasó las leyes de su casta. "Tal vez el amor es siempre perdón, hasta cierto punto". La catarsis de las cataratas.    </p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jan 2025 20:00:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las sospechas del agua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El asedio de la sed]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/asedio-sed_1_1821259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d4a631b8-9918-4874-ab2b-e331162b929e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012771.jpg" width="742" height="417" alt="El asedio de la sed"></p><p><strong>Marianne Wiggins</strong></p><p><strong>Libros del Asteroide (2024)</strong></p><p>"No puedes salvar lo que no amas". La primera frase. Una aliteración diseminada a la que <strong>Marianne Wiggins </strong>adhiere matices según encauza sus once propiedades de la sed. La carencia de agua donde abundó, en el valle de Owens, a los pies de Sierra Nevada. El deshielo de estas cordilleras convirtió la zona en la Suiza de California, que proveía la cuarta parte de los alimentos de mesa de Estados Unidos. A menos de cuatrocientos kilómetros está Los Ángeles. Sedienta hasta 1913. Un acueducto desvió los ríos hasta la quinta ciudad del país. "Decapitó" las tierras, las mutó en desierto. (<em>Chinatown</em>, de <strong>Polanski</strong>, con<strong> Jack Nicholson </strong>y<strong> Faye Dunaway</strong>, eternizó esta lucha, legal y criminal, por el agua). La megalópolis californiana no salvó el valle. Lo deseaba, no lo amaba. Víctima del "bien común. Las necesidades de muchos pesan más que las de unos pocos". A los menos, derrotados, pertenece Rocky Rhodes. Tiene una hermana gemela, Cas, es padre de los gemelos Stryker, niño, y Sunny, niña, y viudo de Lou, cirujana y buena cocinera de origen francés, que la polio tumbó. </p><p>"No puedes salvar lo que no amas, pero solo con amor no basta para mantener la muerte a raya". La triple pérdida de Rocky. De su mujer, que lo sumió en "una confusión psíquica", cuando sus hijos solo tenían tres años, y quitó "todos los espejos de la casa". De sus fincas, un páramo desde 1928: "la sal es la memoria del agua" y de lo irremisible, pese a los doce pleitos que emprendió y el sabotaje fallido contra la canalización, que le cercenó varios dedos de una mano. Y de su hijo. Stryker se alistó en la Marina. Lo destinaron a Hawái, donde se casó con una japonesa. Engendraron dos gemelos también. La vida mestiza. Y su antítesis: murió el domingo siete de diciembre de 1941, mientras jugaba a las cartas en el buque Arizona, atracado en Pearl Harbor, base estadounidense bombardeada por los japoneses. Uno de los dos mil cuatrocientos norteamericanos matados. La reacción obvia: "ya estamos. Metidos en otra guerra más", implicados después de su distancia con el conflicto bélico en Europa. Y el pasmo: "daba la sensación de que nadie en el país volvería a reír jamás su … arrojado a una bañera helada de seriedad". Se sentían inexpugnables y, les pillaron "desprevenidos" en un ataque por la puerta ultraperiférica de su imperio. Las islas edénicas del Pacífico los trasladaron al frente de batalla infernal. El fin de la reticencia.</p><p>"No puedes salvar lo que no amas. Pero ¿y si el amor no te salva a ti?". Unas ciento treinta mil personas de ascendencia japonesa, nacidas en Estados Unidos, pagaron la derrama de su origen. No les ampararon ni su nacionalidad ni su arraigo. El presidente <strong>Franklin Roosevelt</strong> consumó la infamia, "la sombra orográfica del derecho universal". Les prohibió "vivir en la Costa Oeste de Estados Unidos, de Canadá a México, o sus inmediaciones". La Orden 9066 decretó la instalación de centros de internamiento. "Si no estuvieran ahí, aislados y protegidos, sabe Dios cuál sería su destino… En las zonas del interior los ánimos estaban caldeados". A secas: diez campos de concentración, donde no reubicaron a alemanes ni a italianos, minorías más numerosas pero tan enemigos como los japos. "Eran auténticas cárceles". Una de ellas, en Manzanar. En marzo de 1942, en un plazo inferior a una semana, encerraron a diez mil internos, unas dos mil quinientas familias con ochocientos niños, algunos huérfanos, en ochocientos barracones. Consumían casi cuatro millones de litros de agua al día. Sed, higiene. Apenas tuvieron tiempo para vender, ceder o traspasar sus posesiones antes de la repentina reclusión, prolongada hasta después de acabar la guerra. Una parte de este vallado de la ignominia, con una extensión de casi dos mil quinientas hectáreas, se asentó en suelo, ya yermo, de los Rhodes. Los vinculados con quienes causaron la muerte de Stryker eran ahora vecinos de Rocky. Más displicente que perplejo: "uno debe elegir sus batallas, y esa no era la suya. Los japos habían matado a su hijo". Con los enjaulados, llega Schiff, judío, hijo de inmigrantes alemanes, encargado de la apertura y la intendencia de Manzanar. Civil, primero, militar, después. Uno de los abogados que redactó, "bajo la implacable mirada de <strong>McArthur</strong>", la Constitución posbélica de Japón. Las condiciones del vencedor tras lanzar dos aniquiladoras bombas atómicas que doblegaron al pueblo nipón pero no derrocaron a su emperador, Hirohito. </p><p>"No puedes salvar lo que no amas, pero a veces —la mayoría de las veces— tampoco puedes salvar lo que amas". Sunny y Schiff. La conexión de dos soledades. Ella, alma solidaria, las manos entre recetas complejas, sustanciadas por su madre y en un viaje adolescente a Francia con su tía Cas. Él, gestor carcelario a contracorriente, taladrada la conciencia porque su adversario es Hitler, no los ojos rasgados que le interrogan cada día. Por separado y a su modo, quieren restañar la dignidad secuestrada a los ingresados en los campos del deshonor. Solapados, buscan abrigo para sí mismos y atenuar el daño a su alrededor. Sin embargo, el alistamiento de Schiff, su destino en Hawái también, aplana a la pareja, les divide en dos otra vez. "La proximidad…, te enamoras de lo que ves y tienes a mano… Alimentamos nuestros amores con lo que hay disponible". Una disponibilidad expropiada. Más, cuando toca a clamor la campana de las Tres Sillas -nombre de la casa, homenaje al filósofo trascendentalista <strong>Thoreau</strong>- y el tañido no se oye donde está el soldado. Atareado en misiones de guerra, posterga su regreso. </p><p>"Hay amores que no necesitan lluvia". Tras el armisticio, el gobierno de Estados Unidos cerró el campo de concentración de Manzanar, cuando boqueaba 1945. La libertad para los prisioneros de origen japonés. Les dieron un billete de tren o autobús y veinticinco dólares, cantidad que algunos elevan a cuatrocientos, para recuperar sus vidas robadas. Cuando Schiff retorna, observa las ruinas de una moral cercada con alambre de espino. Sunny no lo esperó. Había adoptado un niño de Manzanar y montado un restaurante no muy lejos de allí. La busca. La encuentra. "La existencia se convertía en el espacio entre la lluvia y tú". La evaporación, la última propiedad de la sed, no asedió su futuro.                                                         </p><p>"El peso del agua en la piel; el peso de la memoria". Los recuerdos de<strong> Marianne Wiggins</strong> quedaron en suspenso en 2016. Un infarto cerebral masivo inundó de sangre y silencio su pensar cuando rebasaba la última esclusa de esta novela. Su hija, <strong>Lara</strong>, que lo cuenta en el epílogo, y el editor,<strong> David Ulin</strong>, remontaron este "pecado original californiano" durante tres años. Cuando la escritora recuperó la memoria aportó frases y, luego, párrafos para reconstruir el capítulo definitivo. Los tres restauraron, eliminaron y completaron el relato de una doble iniquidad. La del peso del agua en la inagotable conquista del sediento Oeste. Los secarrales de esta obra son pasajes de westerns, en los que actuaron <strong>Bogart</strong>, <strong>Hepburn</strong>, <strong>Grant</strong>, <strong>Stewart</strong>... Y el peso de la procedencia, el "enemigo amarillo". La genealogía prevalece sobre dónde enraízan los estadounidenses recientes. La sed que inunda y el oprobio que encierra. Las sombras salen al encuentro para desvelar sus formas más crudas. La Historia. </p><p>________________</p><p><em><strong>* Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jun 2024 19:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El asedio de la sed]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Muere el escritor y premio Pulitzer Cormac McCarthy a los 89 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/muere-escritor-premio-pulitzer-cormac-mccarthy-89-anos_1_1523275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/364a1402-1091-4341-859f-cc4ca2d7fe0d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el escritor y premio Pulitzer Cormac McCarthy a los 89 años"></p><p>El<strong> escritor estadounidense </strong>y ganador de un <a href="https://www.infolibre.es/medios/fotografo-espanol-manu-brabo-pulitzer-fotografia-2013_1_1088268.html" target="_blank" ><strong>premio Pulitzer</strong></a><strong> Cormac McCarthy </strong>ha muerto este martes a los 89 años en su casa de Santa Fe (Nuevo México), según ha lamentado en redes sociales su compañero de profesión <a href="https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/explorando-stephen-hawking-confines-ciencia_1_1157804.html" target="_blank" >Stephen King</a>.</p><p>"Cormac McCarthy, quizás el mejor novelista estadounidense de mi tiempo, <strong>ha fallecido a los 89 años</strong>. Estaba lleno de experiencia y creó un excelente obra. Lamento su fallecimiento", ha escrito King en redes sociales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jun 2023 07:30:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Literatura estadounidense,Premios Pulitzer]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Raza, migración e identidad: "No pensaba en mí como negra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/raza-migracion-e-identidad-no-pensaba-negra_1_1381003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98882a56-6f9e-4877-ab68-c7091c11e15d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1003360.jpg" width="542" height="305" alt="Americanah - Chimamanda Ngozi Adichie"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Chimamanda Ngozi Adichie</strong></p><p><strong>Literatura Random House</strong></p><p>Es un libro para aprender y aclarar realidades desde una mirada concreta porque el narrador define el relato. De no ser Ifemelu, una joven nigeriana en Estados Unidos, esta novela podría ser otra bien distinta. Su mirada no puede ser otra cosa que crítica: no está dispuesta a claudicar frente al racista ni ante el condescendiente. <em>Americanah</em> es una obra interesante, didáctica y sin pelos en la lengua.</p><p>No es lo mismo el africano que emigra a Estados Unidos que el afroamericano. Tampoco el hispano y el oriental aunque no "sufran" la negritud porque la piel no es el único motivo de recelos y hasta compasión no confesada en la famosa tierra de las oportunidades. Y ninguno tiene que ver con el/la <em>americanah,</em> el término irónico y burlón que el nigeriano dedica al compatriota que se pavonea al regresar de Estados Unidos. Aunque las haya pasado canutas.</p><p>Ifemelu volverá y aunque no alardee ya no puede ser la misma. Es inevitable. Tampoco Obinze, el amor de juventud que dejó atrás en su país. Su historia es secundaria aunque él sufrirá lo suyo con una dura experiencia en Inglaterra.</p><p>La relación será punto de referencia para recorrer la novela aunque se llega a olvidar al chico en gran parte del libro porque Ifemelu es la estrella indiscutible pese a que la escritura ofrece secundarios potentes.</p><p>Es el caso de su tía Uju, la única conexión familiar en el nuevo destino. Un personaje peculiar y fundamental porque hará de refugio de la joven cuando las cosas se tuerzan aunque sea difícil asustarla con desdén y en situaciones humillantes.</p><p>Acabará encontrando su sitio rebelándose como puede, sorprendida por las mil formas que experimenta la marginación. No hace falta violencia física para que exista.</p><p>"No pensaba en mí como negra. Me convertí en negra precisamente cuando llegué a EEUU", dice una Ifemelu boquiabierta ante el desconocimiento o la distorsión escondida tras prejuicios y opiniones de los estadounidenses (si sólo fueran ellos) que relacionan al nigeriano o a cualquier africano con la pobreza y el tercer mundo, vistiendo al mastodóntico continente con el mismo traje.</p><p>La piel negra ya es de por sí etiqueta suficiente para sentirse observado, relegado, condicionado. Detalles tan simples como el cabello se convierten en un símbolo representativo de su <em>cruz</em>. Toda una metáfora que obliga sobre todo a las mujeres a pelearse a diario con su pelo, abocadas indirectamente al sacrificio de esconderlo con alisados imposibles y a machacarlo con todo tipo de productos que borren su libre albedrío.</p><p>Aunque parezca menor, la cuestión simboliza la mirada errónea e interesada de la negritud. Qué palabra. Hermosa y dañina en función de quien la pronuncie. Será el pilar del blog con el que Ifemelu hará bandera informativa y crítica de sus entresijos, de las diferencias y miradas que condenan. ,</p><p>La escritora ha construido una mujer de ideas claras, emprendedora, íntegra y valiente. Se niega a ser un jarrón exótico en la tierra del omnipotente blanco. Prácticamente una heroína que a veces me costaba creer como lectora aunque me quedo con sus enseñanzas.</p><p>Muchísimas novelas abordan la eterna lacra del racismo y el discurso implícito del odio que sólo los ingenuos o interesados pretenden hacer creer que está en vías de extinción y sin embargo, en <em>Americanah </em>he encontrado algo nuevo y distinto con la voz decidida de Ifemelu.</p><p>Sí hay que tener en cuenta que es una novela extensa que se alarga demasiado en algunas páginas; donde a ratos me costaba retomar el hilo por lo repetitivo de algunos temas; farragosa, por la extensión que dedica a los textos del blog de Ifemelu; tampoco me ha convencido la evolución de su relación con Obinze. La novela puede hacerse larga dependiendo del lector pero está claro que <em>Americanah</em> me ha dejado poso y que esta escritora nigeriana ha sido un excelente hallazgo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Dec 2022 19:00:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel (El Libro Durmiente)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Raza, migración e identidad: "No pensaba en mí como negra"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece a los 80 años la escritora Anne Rice, autora de la saga 'Crónicas vampíricas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/fallece-80-anos-escritora-anne-rice-autora-saga-cronicas-vampiricas_1_1215062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b597f06e-f300-4ae6-a4be-380ceb59dc94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece a los 80 años la escritora Anne Rice, autora de la saga 'Crónicas vampíricas'"></p><p>La escritora <strong>Anne Rice</strong>, autora de la serie literaria <em>Crónicas vampíricas</em>, ha fallecido este domingo a los 80 años en un hospital tras no superar las complicaciones derivadas de un derrame cerebral que no superó, según ha informado su familia en redes sociales y recoge Europa Press.</p><p>Rice (Nueva Orleans, 1941), cuyo nombre real es Howard Allen O'Brien, ha vendido más de cien millones de ejemplares en todo el mundo. Entre su obra destacan <em><strong>Crónicas vampíricas</strong></em><strong> </strong>-que incluyen los libros <em>Entrevista con el vampiro </em>y <em>Lestat el vampiro</em>-, <em><strong>Las brujas de Mayfair </strong></em><strong>o </strong><em><strong>Nuevas historias de los vampiros</strong></em>, entre los casi 30 libros que escribió.</p><p>En 2009, la escritora publicó la primera novela de<strong> la saga </strong><em><strong>Crónicas Angélica</strong></em><strong>s</strong> titulada <em>La hora del ángel</em>, un <em>thriller </em>metafísico sobre ángeles y asesinos. Tres años más tarde,<strong> cambió de registro con el libro </strong><em><strong>El Don del Lobo</strong></em>, en el que un joven reportero es atacado por una bestia que no puede distinguir entre la oscuridad de la noche.</p><p>Además, <strong>Rice elaboró una reinterpretación de los evangelios en su serie </strong><em><strong>El Mesías: El niño judío</strong></em><em>,</em> una novela basada en la vida de Jesús, tras declarar públicamente en 1998 su reconversión al cristianismo tras años defendiendo el ateísmo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Dec 2021 12:11:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece a los 80 años la escritora Anne Rice, autora de la saga 'Crónicas vampíricas']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituario,Literatura,Literatura estadounidense]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Aznar, "estallado de copas" en el Nueva York ochentero de Tom Wolfe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/javier-aznar-estallado-copas-nueva-york-ochentero-tom-wolfe_1_1161522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/58d75e22-fc5d-44f4-88bc-78ae8aae8f51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Aznar, "estallado de copas" en el Nueva York ochentero de Tom Wolfe"></p><p><em>La hoguera de las vanidades</em> es una instantánea total de Nueva York en años ochenta. El joven, blanco y exitoso especulador financiero <strong>Sherman McCoy</strong> ve cómo su vida se transforma en el momento en que se adentra por error en el peligroso barrio del Bronx con su amante y, allí, atropella a un hombre negro. De pronto, atrapado en una telaraña de juicios, investigaciones policiales e intrigas políticas de poca monta, McCoy asiste a la evaporación de su vida: su trabajo, su matrimonio y su burbuja de lujo. Este es el bosquejo de la primera novela de ficción de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/medios/2013/03/05/wolfe_talese_compania_770_1027.html" target="_blank">Tom Wolfe</a>, el hombre que revolucionó la prensa estadounidense de los años sesenta con una nueva forma de contar historias que llamó <strong>nuevo periodismo</strong>.</p><p>También es la elección del periodista y novelista <strong>Javier Aznar</strong> (Santander, 1985) para la lista de <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">Lecturas infalibles</a>. En ella, diferentes autores recomiendan a los lectores de infoLibre un clásico literario para devorar durante estos días de sol y calor. El escritor detrás de <a href="https://circulodetiza.es/shop/donde-bailar-esta-noche/" target="_blank">¿Dónde vamos a bailar esta noche?</a> (2018) también se sumergió en la obra de Wolfe por la misma época, empapado de sudor y alcohol. "Lo leí durante el verano en que acabé la universidad. Compartía habitación durante un curso de contabilidad de dos semanas con un chico de Córdoba que luego se convertiría en gran amigo. Teníamos todas las noches toque de queda a las dos de la mañana pero siempre conseguíamos volver al hotel estallados de copas y yo, para su gran sorpresa, me ponía a leer este libro porque me tenía absorto", relata Aznar.</p><p>  </p><p>El mismo estupor causó Tom Wolfe en las décadas de los sesenta y setenta cuando empezó a introducir <strong>un estilo literario en sus artículos periodísticos</strong>. Diálogos, extensas descripciones de los protagonistas, y la intervención del propio reportero en la acción son algunos de los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/medios/2013/05/29/relatos_del_viejo_nuevo_periodismo_4215_1027.html" target="_blank">elementos del nuevo periodismo</a> que empezó a desarrollar junto a otros como Hunter S. Thompson y Truman Capote. Pero a principios de los años ochenta –ya consolidada su reputación–  Wolfe tuvo problemas para escribir su primera obra de ficción. Estaba bloqueado. Fue entonces cuando decidió <strong>publicar la novela por capítulos</strong> en la revista <em>Rolling Stone</em>, con la esperanza de que la presión de los plazos impulsara su mano a escribir. Así fue y, tras 27 números y una revisión posterior, nació <em>La hoguera de las vanidades</em>. Un éxito tanto crítico como comercial.</p><p>"Es un libro especialmente vigente. Retrata con gran acierto nuestras miserias: el exceso de ambición, creerse los amos del universo, la demagogia o la crisis financiera. Es del año 1987, pero podría haber sido publicado ayer mismo", explica Javier Aznar, autor del blog <em>Manual de un buen vividor</em> de la revista <em>Elle</em>. Para él, además, la<a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/05/15/fallece_los_anos_tom_wolfe_novelista_padre_del_nuevo_periodismo_82859_1026.html" target="_blank"> reciente muerte de Wolfe</a> –el 14 de mayo de 2018– es otra de las razones por las que hay que leer <em>La hoguera de las vanidades</em> este verano. "Podría ser un bonito homenaje. Además es realmente entretenido. Y a lo mejor hasta está rebajado o reeditado", comenta. Y mientras Javier Aznar absorbía al escritor estadounidense a las dos de la madrugada ante la mirada atónita de su compañero de habitación, <strong>la misma novela esculpía el futuro estilo del columnista de Vogue</strong><em>Vogue</em>. "Me enseñó a valorar los diálogos rápidos, a fijarme en los detalles, en las descripciones inteligentes. Y a escribir siempre sabiendo de lo que hablas. Wolfe nunca tocaba de oído", cuenta el periodista.</p><p>Y si bien recomienda otras obras más recientes como <em>Los divinos</em> de Laura Restrepo, <em>Actos obscenos el lugar privado</em> de Marco Missiroli, y <em>Less </em>de Andrew Sean Greer; hay ciertos clásicos literarios que no han alcanzado sus expectativas. Dos de ellos, justamente, ya ocupan un lugar en la lista de <strong>Lecturas infalibles</strong>. "Recuerdo que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2018/07/26/aroa_moreno_recomienda_madame_bovary_85390_1621.html" target="_blank">Madame Bovary</a> me costó más de lo esperado. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2018/07/31/hernan_zin_empuja_guerra_absurdo_ahi_comedia_trampa_85533_1621.html" target="_blank">Trampa 22</a> de Heller me decepcionó (o tal vez me pilló en un mal momento). Tampoco logré conectar demasiado con <em>Pedro Páramo</em>. Muchas personas me dicen que les decepcionó <em>El guardián entre el centeno</em>, por ejemplo, como si fuera una cosa terrible. A mí me encanta, pero no es para todo el mundo. Y está bien que así sea. No hay nada peor en esta vida que cruzarse con un fundamentalista de los clásicos. Flaco favor hacen", declara.</p><p>Finalmente, con el mismo escepticismo frente a las <em>élites literarias</em> que caracterizó a Tom Wolfe, Javier Aznar señala a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/07/08/harry_potter_vuelve_con_canas_19329_1026.html" target="_blank">Harry Potter</a> como un clásico prioritario en su lista de espera: "Todos los veranos pienso en empezarlo. No he leído ninguno de los libros ni he visto las películas. Soy un total ignorante. Y confieso que me da un poco de vergüenza. La gente hace chistes cada primero de septiembre o me llama <em>muggle</em> y yo finjo que entiendo de qué me hablan. Habrá quien considere estos libros como cultura menor, pero está claro que tienen ya la misma importancia que algunos clásicos indiscutibles".</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Javier Aznar, "estallado de copas" en el Nueva York ochentero de Tom Wolfe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura estadounidense,Nueva York,Periodismo,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hernán Zin: de la guerra al absurdo de 'Trampa 22']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/hernan-zin-guerra-absurdo-trampa-22_1_1161120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1aef8fd3-ac31-45f7-a4ff-9ffb43d1b987_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hernán Zin: de la guerra al absurdo de 'Trampa 22'"></p><p>De la guerra al absurdo, y de ahí a la comedia. Después de recorrer la tragedia humana a lo largo de más de cincuenta países, el reportero bélico, documentalista y escritor <strong>Hernán Zin</strong> (Buenos Aires, 1971) ríe mucho por teléfono. Está recomendando <a href="https://www.casadellibro.com/libro-trampa-22/9788478718597/1117987" target="_blank">Trampa 22</a>, la novela de <strong>Joseph Heller</strong> que sigue la cómica historia de un grupo de pilotos de la II Guerra Mundial que buscan escapar del combate.</p><p>Pasados veinte años desde que leyó por primera vez el clásico estadounidense, el reportero detrás de documentales como <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-quiero-ser-messi-comienzo/2028473/" target="_blank">Quiero ser Messi</a> (2013) y <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/nacido-gaza/2903173/" target="_blank">Nacido en Gaza</a> (2014) invita a los lectores de infoLibre a bañarse con la sátira antibelicista de Heller este verano. Y sobre todo ahora: “En tiempos de Trump y del <em>Brexit</em>, muestra muy bien el absurdo de cierta política que juega en contra de las personas, con la cual la gente de a pie paga las consecuencias”, argumenta Zin. Así, <em>Trampa 22</em> se suma a la lista de <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">Lecturas infalibles</a>, la sección donde diferentes autores recomiendan <strong>un clásico literario</strong> para llenar las horas veraniegas.</p><p>  </p><p>"El libro es sobre la guerra vista desde un punto de vista <strong>tragicómico</strong>", explica el reportero argentino. “La guerra, esa situación tan extrema en la cual los seres humanos, en vez de dialogar y solucionar sus problemas, deciden matarse unos a otros, en el fondo es absurda. Yo creo que este libro lo retrata con maestría”, continua. En efecto, el sinsentido de la novela estadounidense alcanzó tanto éxito tras <strong>su publicación en 1961</strong> que dio lugar a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Unn8fgs8fao&t=55s" target="_blank">adaptaciones en cine</a>, televisión y hasta en el teatro. De hecho, <em>Catch 22</em> (título original del libro) se ha convertido en una expresión común en el mundo anglosajón para referirse a situaciones en las que las <strong>reglas de un problema hacen imposible su solución</strong>.</p><p>Es el caso del protagonista de la novela, el <strong>capitán Yossarian</strong>, un piloto estadounidense que se enfrenta a una situación sin salida. La única forma de dejar de volar en peligrosas misiones es declarándose loco. Pero todo el que quiere evitar el combate está en realidad cuerdo, por lo que debe seguir luchando. En cambio, todo el que quiera seguir arriesgando su vida, está verdaderamente loco y puede pedir quedarse en tierra. <strong>Esa es la trampa, la Trampa 22</strong><em>Trampa 22</em>. "Es un libro que me ha marcado tanto que mi último libro <a href="http://www.esferalibros.com/uploads/ficheros/libros/primeras-paginas/201802/primeras-paginas-primeras-paginas-querida-guerra-mia-es.pdf" target="_blank">Querida guerra mía</a> –su primer trabajo de ficción y su carta de despedida al reporterismo bélico– se inspira en él". </p><p>A pesar las décadas que lleva recorriendo el mundo, ya sea esquivando <a href="https://www.youtube.com/watch?v=e91tppOBmJQ" target="_blank">bombas en Siria</a>, narrando la <a href="http://www.promofest.org/films/la-guerra-contra-las-mujeres" target="_blank">violencia en Sudán</a> o siendo asaltado por los <a href="http://ecodiario.eleconomista.es/futbol/noticias/3898495/04/12/Los-periodistas-agredidos-en-Argentina-detallan-como-paso-todo.html" target="_blank">ultras de Buenos Aires</a>, Hernán Zin ha tenido tiempo de leer a los clásicos. Y aunque reconoce que le faltarán "muchísimos", el autor de <em>Llueve sobre Gaza</em> <strong>preferiría repetir</strong>.  "Con el tiempo uno lee las cosas con otra óptica –explica el autor argentino–. Hace un tiempo releí <em>El Aleph</em>, de Jorge Luis Borges, y me ha parecido igual de maravilloso que el primer día. Y después me gustaría releer <em>Ulises </em>de James Joyce, a ver si me impacta tanto como hace veinte años". En cuanto a novelas, sin embargo, sí tiene <strong>una línea roja llamada Paulo Coelho</strong>. "Me resisto a entender que esa gente tenga éxito”, sentencia entre risas el ganador del Premio Internacional de la <a href="http://www.academiatv.es/" target="_blank">Academia de las Artes y la Ciencia de la Televisión de España</a> en 2010.</p><p> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[925504be-153a-4859-ae6d-4ed7f46951e3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hernán Zin: de la guerra al absurdo de 'Trampa 22']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Literatura,Literatura estadounidense,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Escandar Algeet viaja por EEUU con los 'beatniks' acelerados de Jack Kerouac]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/escandar-algeet-viaja-eeuu-beatniks-acelerados-jack-kerouac_1_1160873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e18a859-e82a-48aa-83b4-3e4ee8d9d32b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escandar Algeet viaja por EEUU con los 'beatniks' acelerados de Jack Kerouac"></p><p>“Con la aparición de <strong>Dean Moriarty</strong> empezó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en la carretera”. Así presentó el escritor estadounidense <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/11/24/hitos_kilometricos_58019_1821.html" target="_blank">Jack Kerouac</a> al energético protagonista de su aún más acelerada novela, <em>En el camino</em>. El poeta <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/02/08/deseducado_44511_1821.html" target="_blank">Escandar Algeet</a> (Palencia, 1984) también conoció a Dean Moriarty y ahora –trece años después de ese encuentro– ha decidido invitar a los lectores de <strong>infoLibre </strong>a que dediquen el verano a viajar con la historia de Kerouac.</p><p>El clásico publicado en 1957 es la elección del poeta palentino para la sección <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">Lecturas infalibles</a>. En ella, infoLibre pide a diferentes escritores y periodistas que <strong>recomienden un clásico para leer o releer durante el verano</strong>. ¿Y por qué <em>En el camino</em>? "Por su búsqueda de la vida en cada camino, sea elegido o no", responde Algeet, autor de <a href="http://harpolibros.com/home/la-risa-fertil.html" target="_blank">La risa fértil </a>(2017), su último poemario. </p><p>  </p><p>Escandar Algeet empezó su viaje a los 17 años, cuando salió de su Palencia natal para estudiar cine en Ponferrada. Terminó en Madrid, donde <strong>se sumergió en una nueva ola de poesía española </strong>a partir de su libro <em>Alas de mar y prosa</em> (2009), y acompañado de jóvenes poetas como <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/03/13/la_poesia_comer_29699_1026.html" target="_blank">Carlos Salem</a>, <a href="http://marcus-versus.blogspot.com/" target="_blank">Marcus Versus</a> o <a href="http://mellamoirene.blogspot.com/" target="_blank">Irene X</a>. Jack Kerouac también es considerado como uno de los pioneros de su movimiento literario, la <strong>generación beat</strong><em>beat</em>, nacida en Estados Unidos durante los años posteriores a la II Guerra Mundial. Los escritores <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2013/03/23/el_aullido_indio_allen_ginsberg_1542_1026.html" target="_blank">Allen Ginsberg</a>, <strong>William S. Burroughs</strong> y <strong>Neal Cassady</strong> fueron sus compañeros de carretera y de generación.</p><p>Precisamente, la historia narrada en la novela de Kerouac está basada en sus viajes con ellos. Los personajes del clásico <em>beatnik </em>corresponden a personas que formaban parte de la vida del autor, incluidos sus amigos escritores. En la primera versión de <em>En el camino</em>, escrita en un largo rollo de papel, <strong>el protagonista, Dean Moriarty, aparecía con su verdadero nombre</strong>: Neal Cassady, un hombre cuya vida revolucionada lo consagró como un icono de su generación. "Estaba encerrado en Bukowski y descubrir a Neal Cassady fue como una liberación de mis referencias", relata el autor de <a href="http://escandar-algeet.blogspot.com/2013/10/un-invierno-sin-sol-version-video.html" target="_blank">Un invierno sin sol</a>. "Me convertí en otra persona, mucho más honesta con mi amor por este mundo y mis ganas de descubrirlo y compartirlo con todas las locas personas que lo habitan", concluye.</p><p>La obra de Kerouac marcó profundamente la escritura de Escandar Algeet. "Esa narrativa acelerada, donde lugares y personas con nombres propios se mezclan con emociones sin embargo comunes, y en la que <strong>respirar se hace entre capítulos</strong>... Mucho le debo", asegura el socio del <a href="https://twitter.com/aleatorio_bar" target="_blank">bar Aleatorio</a>, uno de los vórtices de la poesía madrileña. Más que una recomendación, <em>En el camino</em> es para Algeet una experiencia imprescindible. "En un mundo de normas y apariencias, dejarse llevar por <strong>el lado salvajemente vital de uno</strong> <strong>mismo </strong>sigue siendo un acto de belleza muy necesario", declara.</p><p>Sin embargo, otros clásicos no han causado tanto impacto en la mente detrás de los poemarios <em>Y toda esa mierda</em> y <em>Ojalá joder</em>, ambos publicados en 2015. Recuerda cómo <em>Madame Bovary</em>, de <strong>Gustave Flaubert</strong>, no alcanzó sus expectativas. "Lo leí en la misma época y sin duda no era el momento. Debería darle otra oportunidad. No supe disfrutarlo", admite.</p><p>¿Y los clásicos que quedan por leer? "Muchos, por desgracia", lamenta Algeet. "Tengo <em>La broma infinita</em> de Foster Wallace, <em>2666 </em>de Bolaño, y <em>Rojo y negro</em> de Stendhal mirándome, desde hace un tiempo, con ojos inquietos desde la estantería". Aun así, siempre al pie del cañón en cuanto a poesía se refiere, invita a visitar varias obras del último año: "<em>El espejo discreto</em>, de <strong>Ana Pérez Cañamares</strong>; <em>Amapolas</em>, de <strong>Silvi Orión</strong>; y <em>Siemprevivas </em>de <strong>María Nieto</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Escandar Algeet viaja por EEUU con los 'beatniks' acelerados de Jack Kerouac]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Literatura clásica,Poesía,Poetas,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agustín Fernández Mallo, Tom Sawyer y la aventura infinita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/agustin-fernandez-mallo-tom-sawyer-aventura-infinita_1_1160890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dcb37dd8-b2df-4752-b808-060ea70d8988_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agustín Fernández Mallo, Tom Sawyer y la aventura infinita"></p><p><strong>Agustín Fernández Mallo</strong> (A Coruña, 1967) es un aventurero. Pero no de la clase de Simbad, Crusoe o Fogg, eternamente enfrentados a lo desconocido sin más compañía que una mochila y un propósito. El escritor, por el contrario, vive su aventura en <strong>libertad</strong>, día a día, y escoge un <strong>sueño</strong> <strong>antes que la mochila</strong>. Es algo que aprendió hace tiempo de un joven rebelde del norte de Misuri.</p><p>"Leí por primera vez <a href="https://www.casadellibro.com/libro-las-aventuras-de-tom-sawyer/9788466745284/1017407" target="_blank">Las aventuras de Tom Sawyer </a>cuando tenía 12 años, como lectura escolar, y me encantó. Leerla era como tener la llave para abrir multitud de puertas que antes estaban <strong>cerradas</strong>", comenta el gallego, quien este verano invita a conocer al intrépido niño imaginado por <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/twain.htm" target="_blank">Mark Twain </a>en 1876. Lo hace estrenándose en la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/" target="_blank">serie veraniega </a>en la que, a lo largo del verano, escritores y periodistas desvelan aquellos clásicos de la literatura que más les han inspirado.</p><p>  </p><p>Porque hay algo de Tom en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/10/14/posmodernidad_muerte_reinvencion_fernandez_mallo_reune_toda_poesia_39169_1026.html" target="_blank">Agustín Fernández Mallo</a>, que llegó a la primera línea de la literatura con su <em>Proyecto Nocilla</em> (trilogía publicada entre 2006 y 2009), que <a href="https://www.elcultural.com/revista/letras/La-generacion-Nocilla-y-el-afterpop-piden-paso/21006" target="_blank">daría nombre</a> a toda una generación. Y también hay algo en él de sus amigos, Joe y Huckleberry, que representan la <strong>única etapa</strong> <strong>de la vida</strong> —la infancia y la adolescencia— "en la que existe el paraíso, porque la idea de libertad aún es <strong>absoluta</strong>". <em>Las aventuras de Tom Sawyer</em>, ese pícaro crecido en la orilla del Misisipi—como el propio Twain— antes de la guerra civil estadounidense, forma parte del imaginario colectivo, como la isla de Jackson, el pedazo de tierra en mitad del río que los amigos convierten en su base de operaciones. </p><p>"Ocurre también en verano –explica el autor de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-trilogia-de-la-guerra-premio-biblioteca-breve/9788432233609/6324249" target="_blank">Trilogía de la guerra </a>(2018)—. Todo lo que el protagonista se plantea hacer, parece que podrá llevarlo a cabo. <strong>Es la esencia de lo que llamamos aventura</strong>". Pero no una aventura cualquiera, sino una de esas en las que tres jóvenes de Misuri pueden incluso imponerse a Simbad, Crusoe o Fogg: una propia de la infancia; perenne, <strong>infinita</strong>.</p><p>En relación a sus <strong>cuentas pendientes</strong> con otros clásicos, el escritor gallego considera que todavía tiene muchos <a href="http://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">libros por visitar</a>, pero que no tiene prisa por descubrirlos: "Ya veremos en la <strong>vejez</strong>", señala este niño eterno. Porque durante el verano, parece que Agustín es a la vez Tom, Joe y Huckleberry, aunque quizá ni él mismo sea consciente. Tendrá que <strong>aventurarse en lo desconocido</strong> para averiguarlo.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Agustín Fernández Mallo, Tom Sawyer y la aventura infinita]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Literatura clásica,Novela,Cultura,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manuel Vilas recuerda el "sabor a verano" de las fiestas del gran Gatsby]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/manuel-vilas-recuerda-sabor-verano-fiestas-gran-gatsby_1_1160812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b42f6dbc-9455-47d9-af1f-c4543bbaa6c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Vilas recuerda el "sabor a verano" de las fiestas del gran Gatsby"></p><p>Con la prudencia de quien sabe que las lecturas veraniegas son un asunto serio, <strong>Manuel Vilas</strong> (Barbastro, 1962) calla durante un minuto entero, al otro lado del teléfono, antes de elegir el clásico literario que recomendaría este verano…</p><p>…“<strong>El gran Gatsby</strong>”<em>,</em> decide. Para el escritor Manuel Vilas, los meses de sol y fiesta son el momento perfecto para conocer al misterioso millonario que imaginó <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fitzgerald.htm" target="_blank">Francis Scott Fitzgerald</a> en su novela. Publicada en 1925, retrata los excesos de la sociedad estadounidense durante los felices años veinte y es considerada como <strong>una de las obras más importantes de la literatura estadounidense</strong> del siglo XX. Esta es la elección del autor aragonés para <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">la sección</a> en la que, a lo largo del verano, distintos escritores y periodistas recomiendan a los lectores de infoLibre un clásico con el que llenar las horas veraniegas.  </p><p>  </p><p>"Es una novela muy apasionada y, si no recuerdo mal, hay una escena veraniega en Manhattan donde los protagonistas sudan mucho. Luego –continúa Vilas– hay una escena en el Hotel Plaza donde el sudor y el calor son importantísimos", explica el autor de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/02/02/ordesa_manuel_vilas_74775_1821.html" target="_blank">Ordesa </a>(2018). Sí, la historia de Jay Gatsby, sus fiestas desenfrenadas y su amor imposible por la joven Daisy Fay Buchanan tiene, según el escritor, “<strong>sabor a verano</strong>”.</p><p>Pero no siempre lo creyó así. “Lo leí siendo crío, cuando tenía 20 años, y no me hizo nada. <strong>Creo que ni siquiera la terminé</strong>”, confiesa el ganador del <a href="http://www.calamo.com/premios-calamo" target="_blank">Premio Cálamo</a> por su novela <em>Aire nuestro </em>(2009). “Luego la volví a leer, hace cinco o seis años, y me pareció magnífica”. ¿Entonces, qué cambió? “Cambié yo –responde Vilas– entendí la dimensión trágica del personaje que antes no entendía”.</p><p>Es justamente ese drama interior de Gatsby, un millonario que desde su mansión observa una luz verde al otro lado de la bahía, allí donde duerme Daisy, lo que sigue cautivando al lector casi un siglo después de la publicación de la novela. “Gatsby es un personaje que adora el lujo, pero <strong>hay una frustración muy fuerte de carácter existencial</strong>, y un amor que nunca se podrá cumplir. Esto lo hace muy actual”, considera el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/02/02/manuel_vilas_ordesa_entrevista_74772_1821.html" target="_blank">poeta aragonés</a>, cuya poesía reunida se puede hallar en <em>Amor </em>(2010).</p><p>A Manuel Vilas le cuesta pensar en alguna otra novela clásica que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/05/22/manuel_vilas_quot_que_esta_crisis_idea_representacion_democratica_quot_33040_1026.html" target="_blank">no haya devorado todavía</a>. “Puede que me falte alguna del siglo XIX francesa o italiana. Quizás me falte algo de Faulkner o Galdós, pero creo que he leído todos los clásicos”, declara el autor de <em>España </em>(2008). No obstante, y tal como le sucedió con <em>El gran Gatsby</em> en su juventud, <strong>hay ciertos clásicos que no han cumplido sus expectativas</strong>. “Hay cosas de Dickens que nunca me han seducido, por ejemplo <em>Oliver Twist</em> o <em>Grandes esperanzas</em>”. Respecto a libros publicados este año, por otro lado, llama a gente a leer los <a href="https://www.fnac.es/a1625704/Ignacio-Aldecoa-Cuentos-completos" target="_blank"><em>Cuentos completos</em></a><em> </em>de Ignacio Aldecoa, un volumen que recoge los relatos del narrador español.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Vilas recuerda el "sabor a verano" de las fiestas del gran Gatsby]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Literatura clásica,Novela,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Toni Morrison: la raza y el Otro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/toni-morrison-raza_1_1158360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em><strong>El origen de los otros</strong></em>, último libro de ensayo de la ganadora del Nobel de Literatura <strong>Toni Morrison </strong>(no traducido aún al español), retoma una serie de conferencias que la escritora impartió en Harvard en 2016, en el marco de un ciclo titulado La literatura de la pertenencia. En él desarrolla sus reflexiones sobre la <strong>"construcción" de la negritud</strong> en los Estados Unidos, creando así una segunda parte para su libro <em>Jugando en la oscuridad</em> (1992, tampoco disponible en España), y aborda "la obsesión por el color" o el miedo a "la Otredad" en la sociedad. </p><p><em>El origen de los otros</em> se compone de seis textos breves cuyo propósito es evocar la creación y el funcionamiento de un<strong> "colorismo" </strong>(término que toma de la escritora Alice Walker) que afecta tanto, según ella, a las personas negras estadounidenses como a las recién llegadas en los grandes flujos migratorios contemporáneos. </p><p>Las ideas de Morrison sobre esta cuestión bastante vaga de<strong> "la Otredad"</strong> no son nuevas, y no pretenden serlo en absoluto. Sus ilustraciones, cuando tocan el ámbito estadounidense (linchamientos, violaciones, etc.), tampoco. Pero en el contexto actual, y particularmente en el de los Estados Unidos de Trump, no es sin duda inútil que una de las escritoras más admiradas recuerde algunas realidades siniestras sobre el funcionamiento y la función del racismo. </p><p>  </p><p>La base de la reflexión histórico-etnológica, sociológica y psicológica de Morrison es la de un humanismo amable. "La raza es la clasificación de una especie y <strong>nosotros somos la raza humana</strong>, punto y final". La idea central de Morrison, un poco sartriana, es que inventar una categoría de "Otros" aporta grandes beneficios a todo grupo humano y que por tanto, resumiéndolo de manera caricaturesca, si "el Negro" no existiera en Estados Unidos, habría que inventarlo. Es, de hecho, su existencia y la concepción de su inferioridad lo que permite que se cree la <strong>cohesión del cuerpo social y nacional</strong>, que se acepte la explotación de clase y brinda un sentimiento de superioridad y consuelo a todos aquellos a quienes no afecta el colorismo. </p><p>El libro obedece a una cierta negación de la dimensión histórica, lo que confirma además la elección para el autor del prólogo que hace Toni Morrison. Se trata de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/01/27/entre_mundo_los_que_creen_blancos_60319_1821.html" target="_blank">Ta-Nehisi Coates</a>, estrella emergente de cierto pensamiento afroamericano y <strong>más cómodo en la argumentación</strong> que en la puesta en perspectiva histórica de los procesos de dominación, al igual que Morrison. </p><p>Pero si la perspectiva de <em>El origen de los otros </em>es un poco vaga y tiende a afrontar el racismo como un fenómeno universal dado, aunque plural, sirve sobre todo a la escritora —y es en este campo en el que resulta más convincente— para efectuar algunas aproximaciones autobiográficas sobre sí misma y a llevar a cabo una <strong>reflexión literaria</strong> tanto sobre sus novelas, de las que comenta intenciones y fuentes, como sobre textos de autores estadounidenses clásicos de los que analiza ciertas temáticas a veces poco señaladas. </p><p>En el ámbito de lo personal, por ejemplo, Morrison elige, para ilustrar la omnipresencia y la fuerza destructora de la creación del Otro, una<strong> anécdota autobiográfica</strong> que va contra nuestros prejuicios: su bisabuela, muy temida y muy oscura de piel, había ido a visitar a su familia y conocer a la que se llamaba entonces Chloe Wofford (nombre real de la autora) y su hermana, todavía niñas. La anciana, viendo a las dos pequeñas con un color de piel bastante claro, blandió su bastón y declaró: "Estas niñas han sido raptadas", dejando a Morrison el sentimiento de ser "inferior cuando no completamente Otra". Esta observación le daría ganas de comprender más sobre <strong>el imaginario de la pureza</strong>, de la superioridad o de la inferioridad racial y la incitaría a ponerlo en escena en novelas como <em>Ojos azules</em> (Debolsillo), <em>La noche de los niños</em> (Lumen/Debolsillo) o <em>Paraíso </em>(Debolsillo). </p><p>Otra anécdota interesante aborda la relación con el Otro, pero bajo el aspecto más amplio y psicologizante de una asimilación de este a fantasmas <strong>impermeables a su realidad y a sus propios deseos</strong>. La escritora cuenta así su encuentro, algunas décadas antes, con una mujer negra, pobre y anciana, ante la cual su imaginación se dispara y construye sueños de relaciones de amistad, de complicidad, más allá de las diferencias de edad y estatus social. Pero la anciana, después de ese primer contacto, desaparece, escapando quizás conscientemente al proyecto ya programado de Morrison. El rencor que la escritora dice haber sentido le daría una nueva lección, esta vez sobre los mecanismos constitutivos de la visión del Otro. "Deseamos", explica, "ya sea rechazar o ya embellecer [al Otro]. Tanto en uno como otro ocaso (inquietud o falsa reverencia), <strong>negamos su estatus de persona</strong>, esa individualidad específica sobre la cual insistimos para nosotros mismos". </p><p>Morrison muestra por tanto mucha finura en su percepción psicológica de la relación con los demás, y también en el análisis de sus obras, de las que enuncia los fines (alcanzados o no, según su parecer) o analiza los orígenes (explica así cómo y por qué cambió la historia real que inspiró <em>Beloved</em>).</p><p>Da muestras de la misma precisión cuando presenta los textos de ciertos grandes autores estadounidenses y su uso de la racialización. Toma como ejemplo, para el siglo XIX, a Beecher Stowe, mostrando a través del estudio de un pasaje de <em><strong>La cabaña del Tío Tom</strong></em> los procesos de embellecimiento de la esclavitud. Toma, para el siglo XX, a <strong>Faulkner </strong>(que habló mucho de las personas negras) y a <strong>Hemingway </strong>(que no habló en absoluto), y subraya cómo el colorismo les sirve de tropo o de atajo fácil (la relación sexual entre negros y blancos presentándose como el colmo de la abyección y llamando al asesinato en <em>¡Absalón, Absalón!</em>, la piel bronceada de un personaje blanco convirtiéndose en signo erótico cada vez más perturbador el <em>El jardín del Edén </em>de Hemingway, etc.). Da, ante todo, un desciframiento muy elocuente, si no original, de la obra de <strong>Flannery O'Connor </strong><em>El negro artificial</em>, en el que esta gran escritora del sur, al mismo tiempo que escribe parábolas sobre la gracia, hace una sátira de la educación en el racismo y del prejuicio racial, factores ambos de cohesión identitaria para los blancos del sur. </p><p>El origen de los otros aborda así numerosos temas (el negro afroamericano en la sociedad y la literatura, algunas novelas estadounidenses, así como una del guineano Camara Laye, las experiencias de Morrison, su obra, las migraciones actuales), siempre con humanismo pero sin poner atención particular a sus presupuestos analíticos y sus puntos de vista históricos. La visión elocuente que tiene Morrison de diferentes funciones y figuras del Otro racializado interesará al lector, pero son<strong> sus grandes novelas</strong>, como <em>Sula </em>o <em>Beloved</em>, las que le convencerán, porque en ellas se explaya sin restricciones su verdadero talento, es decir, su ardiente imaginación. </p><p>  <strong>Traducción: Clara Morales</strong></p><p><em>Lee este texto en francés:</em></p><p><span id="doc_23615"></span></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Claude Grimal (Mediapart)]]></author>
      <media:title><![CDATA[Toni Morrison: la raza y el Otro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Novela,Cultura,Racismo,Premios Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una guerra americana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/guerra-americana_1_1154203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cae3deb8-8bfd-4c16-a8a8-8006728929eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una guerra americana"></p><p><strong>​​​​​Un libro de mártires americanos ​Joyce Carol OatesTraducción de José Luis López MuñozAlfaguaraMadrid2017</strong><em>Un libro de mártires americanos </em></p><p>Las jóvenes Naomi Voorhees y Dawn Dunphy no pueden ser más distintas. En la última novela de<strong> Joyce Carol Oates,</strong> la primera es la hija de Gus Voorhees, célebre médico que practica abortos por firmes convicciones progresistas en la clínica de una pequeña ciudad de Ohio, y por este motivo es asesinado a tiros a plena luz del día, junto con un voluntario de la clínica, por el padre de Dawn, Luther Dunphy, techador competente y fanático religioso.</p><p><a href="https://www.megustaleer.com/libro/un-libro-de-martires-americanos/ES0153512" target="_blank"><em>Un libro de mártires americanos</em></a><em> </em>es la fascinante historia de dos padres, dos hijas (que tienen también hermanos, pero su peso en la novela es menor que el de sus hermanas), dos madres, Edna Mae Dunphy y Jenna Voorhees y una singularísima abuela, Madelena Kein. Dos familias destrozadas por el asesinato de Voorhees y la posterior pena de muerte impuesta a Dunphy.</p><p>Naomi ha recibido una educación abierta y tolerante, sin embargo acaba siendo una estudiante llena de inseguridad, obsesionada por filmar un archivo que se vuelve interminable sobre la vida y la muerte de su famosísimo padre. La fragilidad de la hija proviene en parte de la perturbadora decisión que su madre, Jenna, toma años después de asesinado su marido, cuando sus hijos son adolescentes. La mujer educada y comprensiva, la perfecta compañera mientras Gus vivía y se convertía paulatinamente en blanco de las amenazas cada vez más virulentas de los antiabortistas, no soporta más ni la trágica ausencia de su marido, ni el recuerdo de las infinitas veces en las que le recomendó prudencia, ni el enorme peso representativo que le toca en los repetidos homenajes a Voorhees, considerado un héroe y un mártir en los círculos progresistas. Un mecanismo parecido de santificación sucede, en el mundo del fanatismo antiabortista, con Dunphy, cuyo crimen es visto como un acto ineludible para salvar la vida de los neonatos.</p><p>Dawn Dunphy es una niña y luego una adolescente menuda, compacta, carente de atractivo pero con una notable fuerza física, desbordante de resentimiento, agredida psicológicamente en la escuela por ser la hija de un padre condenado a muerte y violada en una escena de una estremecedora violencia. La misma violencia que devolverá con creces a los chicos que la agredieron y que la impulsa a convertirse en boxeadora profesional. Las páginas dedicadas al boxeo, en el que Oates es una experta y al que dedicó un ensayo, son un ejemplo de excepcional agilidad narrativa y descriptiva.</p><p>Tanto los retratos de Voorhees y Dunphy como los de Naomi, Dawn, Jenna y Edna Mae (la esposa de Dunphy, una mujer reprimida con el comportamiento de una iluminada religiosa) revelan un conocimiento psicológico a la vez profundo, poderoso y muy sutil. Oates no rehuye las sombras de los personajes luminosos y es maestra en mostrar el desconcierto, la desorientación y la crueldad de los adolescentes. También analiza de manera excepcional las relaciones de familia, entre madres e hijas, padres e hijas, y entre la madre singularísima que es Madelena Kein, la abuela de Naomi, y su hijo Gus. Otro tema especialmente delicado que aborda Oates es la figura de la madre que abandona a sus hijos, bien por una apuesta intelectual incompatible con un matrimonio sofocante (el caso de Madelena), bien por desfallecimiento vital (el caso de Jenna). La figura de Madelena, respetabilísima profesora universitaria, introduce además la relación entre la abuela y la nieta, porque la gran intelectual desenvuelta, que está sola y angustiada por un secreto sobrecogedor, y la chica que se siente profundamente desorientada e infeliz se necesitan con desesperación. De la misma manera que acabarán necesitándose con desesperación Naomi y Dawn.</p><p>Oates ha escrito sin duda una de las grandes novelas contemporáneas, que es al mismo tiempo una exploración valiente, nada maniquea pero tampoco relativista de los comportamientos humanos en situaciones límite, y un fresco de ciertos aspectos de la sociedad americana actual.</p><p><em>*Ioana Gruia es escritora y profesora de Literatura Comparada.</em><strong>Ioana Gruia</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una guerra americana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Los diablos azules número 99]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reírse de las cadenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/reirse-cadenas_1_1145769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b33af24f-ab09-4d3b-9bf1-495d0a643ce5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reírse de las cadenas"></p><p><strong>El pájaro carpinteroJames McBrideTraducción de Miguel Sanz JiménezHoja de LataGijón2017</strong><em>El pájaro carpintero</em></p><p>¿Es esta la manera de tratar literariamente a un héroe? El escritor estadounidense <strong>James McBride</strong> (Nueva York, 1957) respondería: "Sí señor". Así describe En <a href="http://www.hojadelata.net/tienda/el-pajaro-carpintero/" target="_blank">El pájaro carpintero</a> (Hoja de Lata) a <strong>John Brown</strong> <em>el Viejo</em>, nacido en 1800 y muerto en la horca en 1859 después de haber liderado un infructuoso ataque a la armería federal de Harpers Ferry, con cuyo botín pretendía armar a la población negra para levantarse contra la esclavitud. John Brown, un empresario blanco nacido en Connecticut que descendía directamente de los puritanos ingleses, vio la luz. Harto del movimiento pacifista contra la esclavitud, reclutó a un magro ejército cuyo núcleo estaba compuesto por sus propios hijos y comenzó a liberar por la fuerza a los esclavos y a disparar a quemarropa a los esclavistas: "Estos hombres no hacen más que hablar. ¡Lo que necesitamos es acción!". No le faltaba visión de futuro: un año después de su muerte estallaría la guerra civil estadounidense entre el Norte y el Sur.    </p><p>Brown podría haber sido perfectamente un personaje de ficción. No es, de hecho, más creíble que Henry <em>Cebolla </em>Shackleton, el narrador creado por McBride para relatar las hazañas del Viejo. Cebollita es uno de los liberados por Brown y acaba uniéndose a su precario ejército, del que busca alejarse, sabiendo que la empresa tiene poco futuro, pero al que siempre termina regresando. Lo hace, además, en unas circunstancias inusuales: Henry es rescatado por Brown siendo un crío y el combatiente lo confunde entonces con una chica, bautizándole como Henrietta. Un tiroteo es un mal momento para aclarar malentendidos y, temiendo ser abandonado si se descubre la verdad, Cebolla opta por no revelarla. No acaba ahí la cosa: Brown es un fanático religioso que va por ahí encomendándose al señor y recitando la Biblia, y cuyas largas oraciones —<em>largas </em>quiere decir de varias horas— ponen en más de un aprieto a la banda. Cebolla no duda en llamarlo "viejo loco", con mucha razón. </p><p>Porque, sí, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2017/07/29/pajaro_carpintero_james_mcbride_68038_1621.html" target="_blank">El pájaro carpintero es una comedia</a>, una novela del Oeste, una historia de pícaros de ritmo trepidante y mucha acción. Y también es un libro sobre la esclavitud, el sistema inhumano que la justifica y los que se rebelan contra ella. Era una apuesta arriesgada, la de McBride —que, por otra parte, ya ha tratado el tema racial con un tono más solemne en <em>Song yet sung</em> o <em>El color del agua—</em>. Pero le salió bien: en 2013 ganó el National Book Award y en 2016 el entonces presidente Barack Obama le concedió la Medalla Nacional de las Humanidades.</p><p>"Lo más difícil de escribir sobre un tipo como John Brown es que era tan serio, y su causa era tan seria, que la mayor parte de lo que se ha escrito sobre él es muy serio y, en mi opinión, un poco aburrido", decía McBride <a href="http://www.npr.org/2013/08/17/212588754/good-lord-bird-gives-abolitionist-heroes-novel-treatment" target="_blank">en una entrevista</a>. Aquí el Viejo es serio, pero da mucha risa, y el resultado es francamente divertido. Esto es así en gran medida gracias al hallazgo de Cebolla, un narrador alejado de toda épica que está más preocupado por sobrevivir que por combatir por una noble causa, por mucho que esta le incumba. Es su habla —en una traducción excelente de <strong>Miguel Sanz Jiménez</strong>, que logra la difícil tarea de conservar la esencia de los dialectos usados por McBride— y su irreverencia las que convierten el relato histórico en historia viva. Y, a través de sus ojos de pícaro, el héroe se ve también transformado. </p><p>John Brown no es un bandido fornido y todopoderoso, sino un pobre viejo consumido y chiflado que recorre la estepa creyendo ilusamente que puede él solo contra todo el sistema esclavista. La figura del Viejo, enjuto y empecinado en su improbable empresa, recuerda a la de Don Quijote. Y en esa destrucción de la épica operada por Cebolla se produce también el milagro. John Brown no es solo un loco, sino un hombre que renuncia a todo, a la vida de sus hijos y a la suya propia, a una existencia que hubiera sido apacible, por una idea que considera justa. No teme, para tratar de alcanzarla, enfrentarse al Gobierno, a bandas de cuatreros, a ejércitos enteros e, incluso, a los propios esclavos, demasiado aterrorizados como para tomar las armas. Si John Brown es un loco es porque el mundo que le rodea está más loco que él. </p><p>Con maestría narrativa —McBride usa de manera refrescante lugares comunes literarios como el del manuscrito encontrado— y una prosa agilísima, el escritor cambia de género la esclavitud: ya no es un drama, sino una comedia absurda. En ella no hay solo víctimas trágicas y héroes impolutos, sino también luchadores apestosos y pobres diablos que son mucho más que el final que les espera. Y la lucha de Brown suena como una trompeta algo desafinada que anuncia todo lo que vendrá.  </p><p><em>*Clara Morales es periodista de </em><strong>Clara Morales</strong>infoLibre<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Sep 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Reírse de las cadenas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Novela,Narrativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un poco de rap es mucho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rap_1_1142954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/622dd386-4d01-46d3-965e-ac31ed838be1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un poco de rap es mucho"></p><p><strong>Ilustres raperos. El rap explicado a los blancosDavid Foster Wallace y Mark CostelloTraducción de Javier CalvoMalpaso edicionesBarcelona2017</strong><em>Ilustres raperos. El rap explicado a los blancos</em></p><p>  </p><p>Muchos de los que ahora rondamos los 50 años recordamos perfectamente la música machacona de “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=mcCK99wHrk0" target="_blank">Rapper's Delight</a>”, un tema de los <strong>Sugarhill Gang </strong>que se popularizó a finales de los años ochenta bajo el título poco afortunado de “El gozo del rollista”, donde el fenómeno rap procedente de los músicos negros de Boston se incrustó en la cultura joven de nuestro país. Y, con él, la puerta de entrada a estos nuevos aires proclamando, no solo una nueva actitud ante el panorama musical, sino un acto de asimilación de la protesta ante la discriminación que la raza negra estaba sufriendo en América.</p><p>Desde aquella muestra de The Sugarhill Gang, hasta las últimas manifestaciones musicales de <strong>Public Enemy</strong>, se han venido trazando líneas que ponen al rap en el centro de un análisis nuclear dentro de la evolución musical, que estudian el fenómeno como un territorio extensísimo donde descansa, incluso, la poesía en sus últimas manifestaciones, que anima a estudiantes de universidades prestigiosas en el ámbito de la literatura a crear tesis en torno a él, de igual manera que se dedican estudios a <strong>Poe</strong> o a <strong>Dylan Thomas</strong>.</p><p>El rap, que vino para quedarse, es el protagonista indiscutido de las acaloradas conversaciones entre la ortodoxia y la iconoclastia, entre los viejos roqueros creadores de sus éxitos y los que utilizan la copia como base de su rapeo. Todo esto es lo que anima a<strong> David Foster Wallace</strong>, acompañado por su amigo<strong> Mark Costello</strong>, a ponerse a trabajar en un ensayo que tituló <em>Signifying Rappers</em> y que ahora publica Malpaso bajo el título<a href="http://malpasoed.com/es/libro/ilustres-raperos/" target="_blank"> Ilustres raperos. El rap explicado a los blancos</a> este mismo año.</p><p>En él podemos encontrar a dos amigos blancos tremendamente ocupados en dotar, a las manifestaciones musicales de los ochenta y noventa que recibían el nombre de rap, de una base teórica que dé sentido, no solo a la estructura musical que aborda, sino también al complejo entramado social del que nace. Un entramado que tiene la exclusión y la discriminación como elementos fundamentales, la rabia contenida de la sociedad negra americana y el terreno de la educación reglada en los guetos de las grandes ciudades como caldo de cultivo.</p><p>Es así que el rap, según lo entiende Foster Wallace, explora los espacios de la protesta y saca a la calle, con bases rítmicas muy precisas, a buena parte de los chicos y chicas que amamantan su ira en los barrios marginales. Este es el origen magnífico de la descendencia que luego ha llegado hasta nosotros con mayor o menor fortuna.</p><p>Los pequeños estudios de grabación que trabajaban día y noche produciendo maquetas de jóvenes raperos que nacían en los primeros años del fenómeno, las bases de las canciones, sampleadas hasta el extremo (copias de temas conocidos), rozando la ilegalidad, si no incurriendo en ella, la temática que caminaba con precisión entre la droga, la negritud y el insulto ante la sociedad que les rodeaba, hacen que hablemos del rap como manifestación social de primer orden, lejos ya de una anécdota marginal de unos cuantos chicos con muy poca actitud para la música. El “rap serio” puso de manifiesto las posibilidades expresivas (alejados los tópicos en torno a su peligrosidad) de las pandillas que indagaban en esta forma de expresión para hacerse hueco en la sociedad en la que malvivían.</p><p>En las posibles definiciones que el libro aborda, llama la atención la lista de características que el autor utiliza para definir el rap: Ausencia de toda melodía que tenga una progresión dentro del tema musical, un simplificado compás 4/4 que hace muy fácil el baile, letras que se recitan o se gritan, rimadas en asonante o consonante, media docena de temas: desde el nacionalismo negro, pasando por las drogas (con bases críticas ante el mercado) hasta la calle como recipiente de la marginalidad, una estética generalizada que el autor califica, quizá no sin razón, como un posmodernismo comparado al del arte, la narrativa o la poesía y la ausencia de instrumentos y de una sola nota original (el sampleado como filosofía de creación).</p><p>Y en ese emparentar el rap con la poesía, que Foster Wallace se encarga en dejarnos claro, un capítulo dedicado a darnos a entender la capacidad del rapero a la hora de conectar las posibilidades métricas que ofrece la letra de las canciones con la base musical. Una capacidad plagada de dinamismo y creatividad, donde el encabalgamiento, los contra-acentos y las variaciones métricas dotan a los temas de verdadera creatividad lingüística. Porque es en este ámbito en el que podemos hablar de una mayor asimilación, si no respecto a la temática que ya abordaban los raperos negros en la que la marginalidad era su elemento indispensable, sí en un nuevo recurso que brota de las nuevas interpretaciones del rap y que tiene la literatura, su huracán de creatividad, como cajón donde posarse. Tan es así que, para entender los nuevos resortes de la poesía reciente, estemos obligados a empezar a entender el aire que se respira en torno al rap, asimilando también, y de manera necesaria, sus coordenadas dentro de la generación de lectores.</p><p>Y para abrazar aún más el fenómeno rap, un análisis exhaustivo de las influencias recibidas desde el folk o el jazz, así como atribuciones directas de rapeo en los temas de <strong>Bob Dylan</strong>, o la utilización de las bases de <strong>Led Zeppelin</strong> como fondo necesario de algún éxito de <strong>Schoolly D</strong>.</p><p>En este <em>Ilustres raperos </em>encontramos un sinfín de líneas trazadas que van del jazz a Public Enemy, de los Panteras Negras a las calles de Boston, de la métrica más ortodoxa a las capacidades rítmicas de los raperos negros, del espíritu emocionado de dos seguidores blancos a una nueva era para definir el rap, para abordar qué se ha perdido por el camino, qué ha heredado el mundo de la música de este fenómeno creativo. Una buena lectura, sin lugar a dudas.</p><p><em>*Javier LorenzoCandel es escritor. Su último libro, </em><strong>Javier Lorenzo</strong><strong>Candel </strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/poesia-digital-/68--manual-para-resistentes-digital-.html" target="_blank">Manual para resistentes</a><em> (Valparaíso, 2014).</em></p><p>  </p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un poco de rap es mucho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Música,Los diablos azules número 72]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Cuando empecé a escribir me costó crear personajes similares a mí”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/empece-escribir-costo-crear-personajes-similares_1_1142004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/252f8ef8-7c9c-4767-b401-686aa62e0c22_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Cuando empecé a escribir me costó crear personajes similares a mí”"></p><p>En 2016 la literatura fantástica y de ciencia ficción ya había investigado toda la galaxia, invitado a extraterrestres a casa, dividido a la Humanidad entre magos y tristes <a href="http://es.harrypotter.wikia.com/wiki/Muggle" target="_blank">muggles</a> y creado un anillo para gobernarlos a todos y atarlos a las tinieblas. Pero no había entregado ningún premio Hugo, el más prestigioso del género, a un autor o autora afroamericana en las más de seis décadas de historia del galardón. Después de haber conseguido la convivencia entre mundos irreales, futuros plagados de heroicos hombres blancos y, en algunas ocasiones, cierto aire conservador, en 2016 los fans de la fantasía otorgaban a <strong>Nora K. Jemisin</strong> el Hugo a la mejor novela, convirtiéndose en la primera escritora negra que triunfaba en la categoría más codiciada.</p><p>Jemisin (Iowa, 1972) presenta ahora en España la novela con la que consiguió el premio, <a href="http://novalibros.com/novedad-editorial/la-quinta-estacion/" target="_blank"><em>La quinta estación</em></a><em> </em>(editada por Nova y traducida por David Tejera), el primer volumen de la trilogía <em>La tierra fragmentada</em>. El segundo tomo, <em>The obelisk gate</em>, ya ha sido publicado en inglés; y el último, <em>The Stone sky</em>, verá la luz en agosto. Ambos, llegarán también a España de la mano de la editorial Nova, después de que Minotauro publicase en 2011 y 2012 los dos primeros libros de su <em>Trilogía de la sucesión</em>. En esta nueva saga, Jemisin narra la historia de la Quietud, un lugar que periódicamente sufre catástrofes medioambientales que arrasan con la civilización. “La base de la novela es la gente afrontando un gran cambio, se trata de una saga épica. Y lo más inevitable, amenazante y el gran problema al que las personas probablemente tengan que enfrentarse es el planeta completo volviéndose contra ellas”, cuenta esta escritora a su paso por Madrid durante la promoción de <em>La quinta estación.</em></p><p>Los habitantes de la Quietud están divididos en varias razas y castas en las que los peor parados son los orogenes, seres de piel oscura que tienen la capacidad de sentir, anticipar y frenar los desastres naturales. En principio, esta habilidad resultaría esencial en un mundo que tiende a la autodestrucción, pero no todos los orogenes saben controlar su poder, lo que implica un riesgo para sus vecinos. Por ello, tienen que demostrar que son dignos de la confianza que el resto recibe por omisión. Jemisin desarrolla la trama a través de tres mujeres orogenes: <strong>Damaya</strong>, una niña cuyos padres venden para que sea entrenada en un lugar conocido como el Fulcro; Sienita, una joven que está recibiendo ya instrucción; y Essun, una mujer en busca de su marido, que ha asesinado a su hijo al descubrir que poseía el don de la orogenia y ha huido con su otra hija.</p><p>Con esta propuesta, la escritora ahonda en cómo funciona el poder y los mecanismos del racismo en las relaciones sociales, a través de un género a menudo tachado de escapista. De hecho, cuando llevaba ya escrita la mitad de primera novela, Jemisin se planteó si no estaba trivializando un asunto tan grave de la vida real <a href="https://www.nytimes.com/2016/08/25/books/n-k-jemisin-on-diversity-in-science-fiction-and-inspiration-from-dreams.html?_r=0" target="_blank">al abordarlo desde un universo metafórico</a>. “La fantasía toma a los personajes y los coloca en diferentes sociedades y situaciones para extraer realmente cómo son los seres humanos”, explica, ya con toda la trilogía terminada y esa duda solventada.</p><p><strong>Una comunidad de lectores más diversa</strong></p><p>Cuando su editor le dijo que había sido la primera autora negra en conseguir el<a href="http://www.thehugoawards.org/about/" target="_blank"> Hugo</a> a la mejor novela –antes que ella, habían sido premiados en otras categorías escritores afroamericanos como <a href="http://elpais.com/diario/2006/03/05/agenda/1141513202_850215.html" target="_blank">Octavia Butler</a> y <a href="http://www.newyorker.com/books/page-turner/samuel-delany-and-the-past-and-future-of-science-fiction" target="_blank">Samuel R. Delany</a>— Jemisin se sorprendió, evidentemente, para mal. “Nos decimos a nosotros mismos que somos más progresistas, los más futuristas, con una visión avanzada, pero no es verdad”, comentó entonces esta escritora que también ejerce como columnista en<strong> </strong><em>The New York Times Book Review</em>. “Hay una gran parte de lectores que son mujeres y negras”, explica, “si ves las estadísticas sobre quiénes consumen ciencia ficción o las audiencias de las series, películas y videojuegos, te das cuenta que hay un 47% de mujeres, un 47% de gente de color... La mayoría de lectores de ciencia ficción que conozco son mujeres, negras y de mediana edad como yo”. Así las cosas, el consejo que lanza Jemisin está claro: “Los autores deberían ser más representativos del público que les está leyendo, simplemente porque esos lectores quieren verse reflejados en las historias que cuentan e incluso los escritores blancos pueden representar a mujeres y gente de color, sólo tienen que aprender a hacerlo bien. Son escritores y se suponen que eso es lo que tienen que hacer”.</p><p>¿Incide esa variedad de los lectores en las historias escritas por los fans? ¿Es el <em>fandom</em> más progresista que las narrativas originales? “En ocasiones sí lo son y en otras, no. Los seguidores de la ciencia ficción no son diferentes de cualquiera en el mundo. Absorbemos las mismas actitudes de la sociedad en la que vivimos. Incluso yo, como mujer negra, cuando empecé a escribir me costó crear personajes similares a mí porque nunca los había visto en la literatura, había crecido leyendo libros sobre nada más que hombres o chicos blancos. Así que, como eso era todo lo que había leído, era también lo que sabía escribir y me resultaba raro probar y poner como una heroína o lo que fuera a alguien como yo. Era extraño incluso verme a mí misma en una ficción. Me llevó mucho tiempo y práctica poder mejorar y cambiar esta situación”, confiesa la autora.</p><p>La ultraderecha contraataca</p><p>Así las cosas, en el universo de la fantasía y la ciencia ficción sucedió algo parecido a la victoria de <strong>Donald Trump</strong> en las elecciones presidenciales de EE UU: cuando pensábamos que íbamos hacia adelante, de repente apareció una realidad que no queríamos ver. En este género literario, los miembros de la nueva ola reaccionaria se bautizaron a sí mismos como los <em>sad puppies</em> y los <em>rabid puppies</em> (los cachorros tristes y los cachorros furiosos, en español), según la radicalidad de sus posturas. Estos grupos empezaron a operar en 2013 para terminar, entre otras cosas, con el multiculturalismo y los intentos de nominaciones paritarias en los premios Hugo. Les favoreció el sistema de votación de estos galardones, ya que para apoyar a los finalistas basta con hacerse miembro de la Worldcon (Convención Mundial de Ciencia Ficción) por 40 dólares, unos 35 euros, y nominar a quien quieras en las 17 categorías del certamen. “Los Hugo confían en un sistema de honor y en la buena fe de sus votantes. Si tú eres deshonesto y no actúas así, entonces el sistema resulta fácil de corromper”, opina Jemisin.</p><p>En 2015 consiguieron un gran impacto gracias a la ayuda de los ultraderechistas de la <a href="http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-11-20/que-es-la-alt-right-la-derecha-radical-que-ha-irrumpido-en-la-casa-blanca_1291915/" target="_blank">alt-right </a>y llegaron a la final una mayoría de autores de su elección, a pesar de la poca calidad de los textos que en ocasiones se entregaron hasta mal escritos. “Si hubieran apoyado a buenos trabajos en la votación, la gente estaría dispuesta a considerarlos; pero su único objetivo era colocar a autores blancos y varones. En todo caso, el público de los Hugo reconoció su mediocridad y votó contra ellos”, explica la escritora. El envite se saldó con cinco categorías desiertas, <a href="https://www.theguardian.com/books/2015/aug/23/no-award-hugo-awards-following-controversy" target="_blank">un hecho sin precedentes</a> desde la creación de los premios en 1955, y el reconocimiento a la mejor novela recayó en el escritor chino <strong>Liu Cixin</strong>. En la siguiente edición, cuando Jemisin ganó el Hugo, los cachorros volvieron a intentarlo, pero sólo consiguieron copar la mitad de los autores propuestos como finalistas. “Los <em>sad puppies</em> y <em>rabid puppies</em> todavía existen, pero ahora con objetivos más grandes. La <em>alt-right</em> estuvo un tiempo practicando, apoderándose de la comunidad de videojuegos, de los cómics y de los libros…. y continuaron el año pasado con las elecciones presidenciales de EE UU. Así que están menos interesados en la ciencia ficción porque… ahora mismo están en el poder”.</p><p><em>Juego de tronos</em>, una nueva esperanza</p><p>En este agridulce contexto, la pregunta sería si, al menos, la gran notoriedad de la saga de<strong> Juego de tronos </strong><em><strong>Juego de tronos</strong></em>(creada por <strong>George R.R. Martin</strong> y llevada a la televisión por<strong> HBO</strong>) ha ampliado el público de la literatura fantástica y de ciencia ficción. “Diría que gracias al éxito de <em>Juego de tronos</em> hay más gente, como guionistas y productores de cine y televisión, interesada y acercándose a mí en busca del próximo <em>Juego de tronos</em>”, confiesa Jemisin escéptica. “De todas formas, esta saga no abre mucho el público para escritores como yo, porque todavía se trata de una ficción situada en una época medieval, centrada en un grupo de gente blanca y en cosas sobre las que yo realmente no escribo”. “No deberíamos quedarnos estancados en la mitología del norte de Europa, ¿qué pasa con la del sur de Europa, la africana, la asiática o la de los nativos americanos? ¿Por qué no empezamos a mirar hacia los mitos de otros grupos de personas? ¿Por qué no creamos algo totalmente nuevo?”, se pregunta. “Eso es lo que yo quería hacer con la trilogía de <em>La tierra fragmentada.</em> No hay elfos ni nada parecido, sino que me inventé una nueva gente mágica porque quería crear algo que no hubiese existido jamás y eso es de lo que es capaz la fantasía.”</p><p><em>*Saila Marcos es periodista de </em><a href="https://twitter.com/sailusticadas" target="_blank">Saila Marcos</a>infoLibre<em> y </em>tintaLibre<em>.</em></p><p>  <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“Cuando empecé a escribir me costó crear personajes similares a mí”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Novela,Racismo,Narrativa,Los diablos azules número 69]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Damaya, en inviernos remotos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/damaya-inviernos-remotos_1_1142002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/55fdbede-bdb1-42c5-82bc-476ae50848ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Damaya, en inviernos remotos"></p><p><em>Ofrecemos un fragmento de</em><a href="http://novalibros.com/novedad-editorial/la-quinta-estacion/" target="_blank"> La quinta estación</a><em> (Nova), de</em> N. K. Jemisin, novela ganadora del premio Hugo en 2016, un galardón que reconoce las mejores obras de ciencia ficción o fantasía. </p><p>                                                                                                            </p><p>La paja es tan cálida que <strong>Damaya</strong> no quiere salir de ella. En la modorra de la duermevela, piensa que es una manta, como la colcha que su bisabuela le cosió una vez con pedazos de uniformes. Años antes de que muriera, yaya trabajaba de costurera para el ejército de <strong>Brevard</strong> y se quedaba la tela que le sobraba de los arreglos. La manta que hizo para Damaya estaba compuesta por filas serpenteantes de color negro, azul marino, gris pardo, gris y verde, como si se tratara de columnas de hombres desfilando. Pero se la había hecho yaya con sus propias manos, y a Damaya nunca le importó que fuera fea. Siempre olía a limpio y a viejo con un toque a humedad, por lo que era fácil imaginar que aquella paja (que olía a húmedo y estiércol viejo, pero también tenía ese punto afrutado de los hongos) era la manta de yaya. La manta de verdad estaba en la habitación de Damaya, en la cama donde la había dejado. La cama en la que no volvería a dormir jamás.</p><p>Ahora oye voces fuera de aquel montón de paja: otra persona habla con mamá; ambos se acercan. Se escucha el repiqueteo de la madera al abrirse la puerta del granero, y luego entran. Oye otro ruido cuando la puerta se cierra a su paso. Su madre alza la voz y la llama:</p><p>—¿DamaDama?</p><p>Damaya se acurruca con fuerza y aprieta los dientes. Odia ese estúpido mote. Odia la manera delicada y agradable en que su madre lo pronuncia, como si lo dijera con cariño y no fuera una mentira.</p><p>Al ver que Damaya no responde, madre dice:</p><p>—No puede haber salido. Mi marido ha revisado todas las cerraduras del granero.</p><p>—¡Ay! Las cerraduras no sirven con los de su especie.</p><p>Es la voz de un hombre. No es la de su padre, ni la de su hermano mayor, ni tampoco la del líder de la comu, ni la de nadie que conozca. La voz de ese hombre es grave y habla con un acento desconocido para ella: es agudo e intenso, alarga mucho las oes y las aes y acorta el principio y el final de todas las palabras. Suena inteligente. Emite un débil tintineo al andar, tanto que se pregunta si llevará encima un enorme juego de llaves. ¿Será que quizá tiene mucho dinero en los bolsillos? Ha oído que en algunas partes del mundo se usa dinero de metal.</p><p>Al pensar en llaves y dinero, Damaya se acurruca más todavía, porque por supuesto también ha oído a otros niños del creche susurrar acerca de los mercados donde venden niños en ciudades lejanas de piedra biselada. No todos los lugares del mundo son tan civilizados como las Normelat. Se reía al oír aquellos cuchicheos, pero ahora todo es diferente.</p><p>—Aquí —escucha decir al hombre, no demasiado lejos—. Diría que es reciente.</p><p>Madre emite un sonido de asco, y Damaya se siente abochornada cuando repara en que acaban de encontrar el rincón que usa como baño. Ese lugar huele fatal, a pesar de que ha tirado paja encima para cubrirlo cada vez que ha ido.</p><p>—Haciéndolo en el suelo como los animales. No la eduqué para esto.</p><p>—¿Acaso hay baño aquí dentro? —pregunta el comprador de niños, con tono amable y curioso—. ¿Le habéis dado un cubo?</p><p>Madre queda sumida en un silencio prolongado, y al cabo Damaya se da cuenta de que el hombre acaba de llamarle la atención a su madre con aquellas sencillas preguntas. Damaya no está acostumbrada a esas reprimendas. El hombre no ha alzado la voz ni insultado a nadie. Pero su madre permanece allí de pie, estupefacta, como si después de aquellas palabras le hubiera propinado un golpe en la cabeza.</p><p>Una risilla le sube por la garganta, pero logra taparse la boca a tiempo para evitar que se le escape. La habrían oído reírse por ver a su madre avergonzada, y aquel comprador de niños sabría lo mal que se comporta. Pero ¿acaso sería malo? Quizás así les pagara menos a sus padres por ella. Pensar en ello casi hace que se le vuelva a escapar la risilla, porque Damaya odia a sus padres, los odia de verdad, y cualquier cosa que les ocasione sufrimiento haría que se sintiera mejor.</p><p>Luego se muerde la mano, con fuerza, y se odia a sí misma. Se odia porque es normal que madre y padre la vendan si es capaz de pensar algo así.</p><p>Oye pasos cerca.</p><p>—Aquí hace frío —dice el hombre.</p><p>—La habría dejado en la casa si hubiera hecho más frío —responde madre, y Damaya casi vuelve a reírse al escuchar aquel tono defensivo y antipático.</p><p>  </p><p>Pero el comprador de niños no le hace caso a madre. Sus pasos se acercan y son... raros. Damaya puede sesapinar los pasos. Casi nadie puede hacerlo; las cosas grandes como terremotos y eso, sí, pero no algo tan delicado como el roce de un pie contra el suelo. (Siempre ha sabido de esta capacidad, pero hasta hace poco no había reparado en que es una especie de advertencia). Es más difícil percibirlo cuando no está en contacto directo con el suelo. En tal caso se transmitiría a través de la madera del armazón del granero y de los clavos con los que se sujeta. Aun así, a pesar de encontrarse en un piso superior, sabría a qué atenerse. Un latido, otro latido, el paso y luego la reverberación hasta el infinito; un latido y otro latido, un latido y otro latido. Por el contrario, los pasos del comprador de niños no suenan así, no reverberan. No puede sesapinarlos, solo oírlos. Y eso no le había pasado nunca.</p><p>Y ahora sube por la escalerilla, hacia el altillo donde ella está acurrucada entre la paja.</p><p>—Vaya —dice nada más subir—. Aquí arriba hace más calor.</p><p>—¡DamaDama! —Ahora su madre parece enfadada—. ¡Baja de ahí!</p><p>Damaya se acurruca con más fuerza debajo de la paja y se queda en silencio. Los pasos del comprador de niños se escuchan cada vez más cerca.</p><p>—No tengas miedo —dice, con su voz característica. Está más cerca. Siente cómo la reverberación de su voz pasa de la madera al suelo y luego a la roca, para luego volver en sentido contrario. Más cerca—. Vengo a ayudarte, Damaya Lomocurtido.</p><p>Otra cosa que odia: su apellido al uso. No tiene el lomo curtido para nada, ni tampoco su madre. Lo único que significa eso de "lomocurtido" es que sus antepasados femeninos tuvieron la suerte de que las aceptaran en una comu, pero no la capacidad de lograr una plaza segura en ella. Su hermano<strong> Chaga </strong>le dijo una vez para molestarla que los Lomocurtido, al igual que los comubundos, eran los primeros en sufrir las consecuencias cuando las cosas se ponían difíciles. Luego se había reído, como si aquello fuera gracioso. Como si no fuera verdad. Pero claro, Chaga es un Resistente, como padre. A cualquier comu le gusta tenerlos cerca, con independencia de lo difíciles que se pongan las cosas, por si hay una hambruna o enfermedades o cosas de esas.</p><p>Los pasos del hombre se detienen justo delante de la pila de paja.</p><p>—No tengas miedo —repite, ahora con más ternura. Madre sigue abajo, en el suelo, y es probable que no pueda oírlo—. No permitiré que tu madre te haga daño.</p><p>Damaya inspira.</p><p>No es tonta. El hombre es un comprador de niños, y los compradores de niños hacen cosas terribles. Pero después de oírle decir eso, y también porque una parte de ella está cansada de tener miedo y enfadarse, se estira. Sale del sedoso y cálido montón y se sienta, mientras observa a aquel hombre a través de sus rizos y del sucio forraje.</p><p>Tiene un aspecto igual de extraño que su voz, y no es de ningún lugar que se encuentre cerca de Palela. Su piel es casi blanca, pálida como el hueso, tanto que a la luz del sol parece que podría convertirse en humo y desaparecer en el aire. Tiene el pelo largo y liso, lo que, unido a su piel, podría indicar su naturaleza ártica, aunque eso no encaja con su color: negro azabache, como el color de la tierra que rodea a un viejo estallido. Los habitantes de las Costeras orientales tienen el pelo así de oscuro, aunque más rizado en lugar de liso. También tienen la piel negra a juego con él. Además es grande, más alto y ancho de hombros que padre. Los hombros grandes de padre dan paso a un pecho amplio y una gran barriga; pero en el caso de este hombre, todo parece estrecharse. Toda la figura del extraño parece más delgada y esbelta de lo que debería. No encaja en ninguna raza.</p><p>Pero lo que más le llama la atención a Damaya son los ojos de aquel comprador de niños. Son blancos, o casi. Ve la blancura de sus ojos, y luego un disco de un color ligeramente gris que casi no se distingue de ese blanco, ni de cerca. A la luz tenue del granero tiene las pupilas grandes, y son sobrecogedoras entre tanta ausencia de color. Ha oído hablar sobre ojos como aquellos, los llaman geliris en las historias y en el litoacervo. No abundan, y siempre son un mal presagio.</p><p>Pero en ese momento el comprador de niños sonríe a Damaya. Esta no se lo piensa dos veces y le devuelve la sonrisa. Deposita en él su confianza de inmediato. Sabe que no debería, pero lo hace.</p><p>—Pues aquí estás —dice, en voz baja para que madre no lo oiga—. DamaDama Lomocurtido, ¿no es así?</p><p>—Damaya a secas —responde, casi sin pensar.</p><p>El hombre inclina la cabeza con elegancia y le tiende una mano.</p><p>—De acuerdo. Entonces, ¿te vienes con nosotros, Damaya? Damaya no se mueve, y él no la coge. Se queda quieto, inerte como la piedra, ofreciéndole la mano sin obligarla. Respira hasta diez veces. Veinte. Sabe que va a tener que ir con él, pero quiere que él piense que es por elección propia. Luego, coge la mano y permite que la levante. No deja de sostenerle la mano mientras ella se sacude toda la paja que es capaz, y luego tira de ella para acercarla un poco.</p><p>—Un momento. —¿Mmm?</p><p>Pero el comprador de niños ya le ha puesto la otra mano dtrás de la cabeza y con dos dedos aprieta en la base de su cráneo, con una presteza y habilidad tales que no le da tiempo a sobresaltarse. El hombre cierra los ojos un momento y tiembla de manera casi imperceptible. Después suspira y la suelta.</p><p>—El trabajo es lo primero —dice, con tono enigmático. Ella se toca la nuca, confundida y notando aún la presión de los dedos de aquel hombre—. Ahora volvamos abajo.</p><p>—¿Qué has hecho?</p><p>—No es más que una especie de pequeño ritual. Algo que servirá para que sea más sencillo encontrarte si te pierdes alguna vez. —Ella no sabe a qué se refiere—. Venga, tengo que decirle a tu madre que te vienes conmigo.</p><p>Así que es verdad. Damaya se muerde el labio, y el hombre se da la vuelta y se dirige hacia la escalerilla. Ella lo sigue, uno o dos pasos detrás.</p><p>—Pues ya está —dice el comprador de niños cuando se acercan a madre en el piso de abajo. Madre suspira cuando la ve, quizá por el enfado—. ¿Sería tan amable de prepararle la maleta? Una o dos mudas de ropa, algo de comida para el viaje y un abrigo, y nos pondremos en camino.</p><p>Madre se acerca, sorprendida. —Regalamos su abrigo.</p><p>—¿Lo habéis regalado? ¿En invierno?</p><p>Habla con tranquilidad, pero de repente madre parece enfadada.</p><p>—Tiene un primo que lo necesitaba. Aquí no tenemos armarios llenos de ropa bonita para regalar. Y... —Madre duda y mira a Damaya. Damaya le esquiva la mirada. No quiere saber si madre se arrepiente de haber regalado el abrigo. No quiere enterarse de si su madre no se arrepiente.</p><p>—Y ha oído que los orogenes sienten menos frío que el resto de las personas —añade el hombre, compungido—. Es un mito. Doy por hecho que ha visto a su hija pasar frío en algún momento.</p><p>—Esto... —Madre parece nerviosa—. Sí, pero pensaba que...</p><p>Que Damaya fingía. Eso era lo que le había dicho el día en que llegó a casa procedente del creche y cuando la instalaban en el granero. Madre estaba enfadada y con los ojos llenos de lágrimas, y padre estaba sentado en silencio y apretaba los labios. Damaya lo había ocultado, afirmó su madre, les había ocultado todo y había fingido ser una niña cuando en realidad era un monstruo y, como tal, les había mentido. Madre siempre supo que había algo extraño en su hija, siempre había sido una mentirosa...</p><p>El hombre niega con la cabeza.</p><p>—Sea como fuere, va a necesitar algo de protección contra el frío. Hará más calor a medida que nos acerquemos a las Ecuatoriales, pero tenemos semanas de camino por delante antes de llegar.</p><p>Madre aprieta la mandíbula.</p><p>—Así que de verdad la va a llevar a Yumenes...</p><p>—Claro que... —El hombre la mira—. Vaya. —Luego mira a Damaya. Ambos miran a Damaya, que siente cómo aquellos ojos se clavan en ella. Se retuerce—. Pensaba que había venido a matar a su hija y, aun así, hizo que el líder de la comu me mandara llamar.</p><p>Madre se pone tensa.</p><p>—No. No es eso, no quería... —Estira las manos, que le cuelgan en los costados. Luego inclina la cabeza, como si se arrepintiera, aunque Damaya sabe que es mentira. Madre no se arrepiente de nada de lo que ha hecho. Si ese fuera el caso, ¿por qué hacerlo?</p><p>—La gente normal no se puede hacer cargo de... niños como ella —responde madre, en voz muy baja. Le lanza una mirada rápida a Damaya—. Casi mata a un niño en la escuela. Tenemos otro hijo y vecinos y... —En ese momento parece coger confianza y levanta la cabeza—. Y es lo que debe hacer todo ciudadano responsable, ¿o no?</p><p>—Cierto, no le falta razón. Su sacrificio servirá para crear un mundo mejor.</p><p>Aquello suena a elogio. Es una frase hecha. No así el tono. Damaya vuelve a mirar al hombre, confundida, porque los compradores de niños no matan niños. Eso no tendría sentido. Y ¿a qué viene eso de las Ecuatoriales? Ese lugar está muy lejos hacia el sur.</p><p>El comprador de niños mira a Damaya y, de alguna manera, es consciente de su confusión. Esboza un gesto tranquilizador, algo que debería ser imposible con esos ojos aterradores.</p><p>—A Yumenes —les dice el hombre a madre y a Damaya—. Sí, todavía es joven, así que la voy a llevar al Fulcro. Allí le enseñarán a controlar su maldición. Su sacrificio también servirá para crear un mundo mejor.</p><p>Damaya vuelve a mirarlo, como si en ese momento se hubiera dado cuenta de lo equivocada que estaba. Madre no había vendido a Damaya. Tanto ella como padre la habían regalado. Y no es que madre la odiara; en realidad, le tenía miedo. ¿Acaso hay diferencia? Quizá. Damaya no sabe cómo sentirse al respecto ahora que acaba de descubrir todo eso.</p><p>Y el hombre... está claro que no es un comprador de niños. Es un...</p><p>—¿Eres un Guardián? —pregunta Damaya, para confirmar lo que ya sabe. Él sonríe. Ella no sabía que los Guardianes fueran así. Se los imaginaba altos, de mirada férrea y cargados de armas y conocimientos arcanos. Bueno, alto sí que es.</p><p>—Lo soy —responde, y le coge la mano. Le gusta mucho tocar a la gente, piensa ella—. Soy tu Guardián.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[N. K. Jemisin]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Damaya, en inviernos remotos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 69]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosa es una rosa es una rosa es una rosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rosa-rosa-rosa-rosa_1_1141805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bf4efcb3-4bc6-43de-acd1-8a7109bb356f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa es una rosa es una rosa es una rosa"></p><p><em>Publicamos un fragmento de "Retrato de Gertrude Stein", el posfacio de </em><a href="http://www.editorialsitara.com/obra/tres-vidas" target="_blank">Tres vidas</a><em> (Sitara, 2017).__________________________</em></p><p>En su literatura, <strong>Gertrude Stein</strong> ha estado siempre dominada por la pasión intelectual de la exactitud. Con ello ha llegado a una simplificación que es el resultado de eliminar las asociaciones emotivas. No deben ser las emociones, en sí mismas, la causa de los versos o de la prosa. Stein vehiculó esta pasión con un estilo aparentemente simple, intencionadamente coloquial.</p><p>  </p><p>Aunque su poema "Sacred Emily" fue escrito en 1913, desde el principio de su obra que abre <em>Three lives</em>, Gertrude Stein ya manejaba el concepto que acuñó en este verso como base de su escritura. Su significado se ha interpretado con frecuencia como "las cosas son lo que son", una expresión del principio de identidad, "A es A". En el pensamiento de Stein, el famoso aforismo expresa que tan solo empleando el nombre de una cosa ya se invoca el imaginario y las emociones asociadas con el objeto. Dice, con este verso, haber traído a la literatura escrita en inglés, al fin, una verdadera rosa con su color rojo. Insiste sobre la misma idea a lo largo del poema: "Pájaros miden pájaros (…) Rogando para expresar rogando para expresar rogando para expresar bien (…) Era un espacio era un espacio era un espacio para ver".</p><p>"Percibo con la vista, (…) con la vista veo palabras y frases". Hay maneras de pintor en la escritura de Gertrude, retrata el mundo de ese modo: vemos el rostro de las cosas, lo aparente, auténticos cuadros de los personajes; el alma es una sugerencia. Como nos dice <strong>James R. Mellow</strong> en su estudio <em>Charmed circle: Gertrude Stein & Company</em>:</p><p>  </p><p>Gertrude sintió una revelación al ver un retrato que Cézanne pintó de su esposa; ella misma aceptó este influjo y un cambio de percepción que marcaría su obra.</p><p>Si bien Stein sólo sugiere el alma de las cosas, guía estas sugerencias con repeticiones, insistencia sobre algunas líneas, repasadas una y otra vez, obsesivamente, para destacar matices de los retratos que le interesan especialmente. <strong>Hemingway </strong>dejó escrito: "En cuestiones de ritmo y de emplear palabras en repetición ella había descubierto verdades válidas y valiosas, y sabía comentarlas".</p><p>Gertrude es una teórica de la literatura, del arte en todos sus sentidos. Ella pensaba una y otra vez sus escritos y sus textos. Su ocupación era la creación, mientras amigos corregían y mecanografiaban sus textos cuando ella había llegado a la palabra adecuada, a la cadencia necesaria.</p><p>  </p><p>Pese a sus convicciones, Gertrude expresó sus dudas acerca de su repercusión dado lo arriesgado de su propuesta: "Gertrude Stein terminó <em>Three lives</em>, y pidió a su cuñada que lo leyera. La lectura de esta obra conmovió profundamente a la cuñada de miss Stein, lo cual causó gran placer a la autora, ya que no podía creer que hubiera alguien capaz de leer cualquier texto salido de su pluma y sentir interés por él. En aquellos días, miss Stein jamás pedía a los demás la opinión que su literatura les merecía" (<em>Autobiografía de Alice B. Toklas).A Stein le fue imposible, al terminar su primera novela, conseguir un editor, lo cual la movió a imprimirlo por su cuenta a través de la Grafton Press: un día apareció por su casa un enviado de dicha empresa insinuando, de parte de su jefe, que Gertrude, quizá, no conocía muy bien el inglés —norteamericana de nacimiento—, o que quizá no tenía experiencia en materia literaria. T.S. Eliot llegó a declarar sobre la escritura de Gertrude: "Es buena, pero no es para gente como nosotros". A lo largo de su carrera, nada hizo virar el rumbo de su escritura o disminuir la fuerza de sus convicciones que es, a fin de cuentas, lo que la convierte en una escritora diferente y personal: hoy lo agradecemos.*María Agra y Pablo Álvarez son dos de los responsables de la la publicación de Tres vidas en la editorial Sitara. #dts iframe {display:none!important;}   #dts #txt iframe, #dts .col8-f1 iframe {display:block!important;}     </em><strong>Alice B. Toklas</strong></p><p><strong>T.S. Eliot</strong></p><p><em>*María Agra y Pablo Álvarez son dos de los responsables de la la publicación de </em><strong>María Agra y Pablo Álvarez</strong><em> en la editorial Sitara. </em></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Agra y Pablo Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rosa es una rosa es una rosa es una rosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Narrativa,Los diablos azules número 68]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[La buena de Anna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/buena-anna_1_1141803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f67859b-9b23-4cc4-a148-6c7d620c713d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La buena de Anna"></p><p><em>Publicamos un texto de Gertrude Stein perteneciente al libro </em><a href="http://www.editorialsitara.com/obra/tres-vidas" target="_blank">Tres vidas</a><em>, retrato de tres mujeres de clase obrera con el que inició en 1909 su "revolución técnica literaria", según sus propias palabras.</em><em>35 años después de su última publicación en castellano en España, </em><em>la editorial Sitara lo recupera para comenzar su andadura.</em></p><p>___________________________</p><p><strong>La buena de Anna</strong></p><p><strong>Primera parte</strong></p><p>Los comerciantes de Bridgepoint aprendieron a temer el sonido de "Miss Mathilda", ya que con ese nombre la buena de Anna siempre vencía.</p><p>El más inflexible de los almacenes de precio único descubrió que po­día vender un poco más barato cuando la buena de Anna dijo, sin mor­derse la lengua, que "Miss Mathilda" no podía pagar tanto y que en Lindheims lo encontraba todo a mejor precio.</p><p>Lindheims era el almacén favorito de Anna, porque en él había días de descuento en los que vendían la harina y el azúcar a un cuarto de centavo menos por libra: además, todos los jefes de sección eran amigos suyos y se las ingeniaban para aplicarle descuentos en días normales.</p><p>Anna llevaba una vida ardua y llena de complicaciones.</p><p>Anna era la gobernanta de la casita de Miss Mathilda. Era un edificio pequeño y cursilón, uno más en una larga hilera de construcciones geme­las en apretada formación que recordaban a esas fichas de dominó que a los niños les divierte derrumbar. Estaban dispuestas a ambos lados de una calle que a partir de aquel punto hacía una cuesta muy pronunciada. Eran casitas cursilonas de dos pisos, con fachada de ladrillo rojo y anchos escalones blancos.</p><p>Aquella casita estaba siempre llena. Vivían en ella Miss Mathilda, una criada, perros y gatos callejeros y la voz de Anna, que se pasaba el día abroncando, gobernando y refunfuñando.</p><p>—¡Sallie! Te dejo sola un minuto y ya tienes que salir corriendo a la puerta para ver pasar al chico de la carnicería; y mientras Miss Mathilda buscando sus zapatos como una desesperada.</p><p>—¿Crees que tengo que hacer­lo todo yo para que tú puedas pasarte el día dando tumbos por ahí sin pensar siquiera? Si no te estoy vigilando continuamente te olvidas de lo que has de hacer; yo me tomo todas las molestias y tú en cambio te pre­sentas desaliñada como un buitre y sucia como un perro. ¡Ve a buscar los zapatos de Miss Mathilda donde los pusiste esta mañana! ¡Peter! —el volumen de su voz aumentaba—, ¡Peter! (Peter era el perro más joven y el favorito de la casa.) Peter, si no dejas en paz a Baby (Baby era una terrier vieja y ciega a la que Anna llevaba queriendo muchos años)... Escúchame bien, Peter; si no dejas en paz a Baby te voy a dar unos azotes, perro malo.</p><p>La buena de Anna tenía grandes ideales sobre la castidad y la discipli­na caninas. Los tres perros fijos, es decir los tres que vivían siempre con Anna: Peter, la vieja Baby y el peludo y diminuto Rags, que se pasaba el día dando saltos verticales para demostrar lo feliz que era, así como los huéspedes temporales, los numerosos animales callejeros que Anna reco­gía hasta encontrarles hogar, tenían órdenes muy estrictas de no portarse mal con sus compañeros.</p><p>En una ocasión ocurrió una lamentable desgracia en la familia. Una pequeña huésped terrier a la que Anna encontró nuevos amos dio a luz inesperadamente a varios cachorros. Sus nuevos propietarios estaban se­guros de que Foxy no había conocido a ningún perro desde que estaba a su cargo. La buena de Anna afirmó con tanta firmeza que su Peter y su Rags eran inocentes, y puso tanto acaloramiento en sus argumentos, que los amos de Foxy acabaron por convencerse de que aquellos resultados se debían a su propio descuido.</p><p>—Eres un perro malo —le dijo Anna a Peter aquella noche—, eres un pe­rro malo.</p><p>—Peter es el padre de los cachorros —le explicó la buena de Anna a Miss Mathilda—, son idénticos a él. Pobre Foxy, eran tan grandes que le ha costado mucho traerlos al mundo. Pero Miss Mathilda, no podía permitir que esa gente supiera lo malo que es Peter.</p><p>Peter y Rags pasaban, como los visitantes que se hospedaban en la casa, por épocas regulares de malos pensamientos. En tales ocasiones Anna solía estar especialmente atareada y furiosa, y siempre que tenía que salir se ocupaba con sumo celo de encerrar por separado a los perros malos. A veces, sólo para comprobar el bien que les había hecho, Anna abandonaba la estancia unos momentos dejándoles a todos juntos y luego volvía a entrar inesperadamente. Había que ver cómo los perros travie­sos, al oír el ruido de su mano en el picaporte, se escurrían y encogían desolados en un rincón cual un grupo de niños desilusionados porque les han arrebatado el azúcar que acaban de robar.</p><p>Baby, ciega e ingenua, era la única que dejaba a salvo la dignidad pe­rruna.</p><p>Ya ven que Anna llevaba una vida ardua y llena de complicaciones.</p><p>La buena de Anna era una alemana bajita y flaca, de unos cuarenta años por entonces. Tenía el rostro enjuto, las mejillas chupadas, los la­bios contraídos y firmes y unos ojos azules y de expresión muy viva que unas veces relampagueaban y otras sonreían, pero que siempre lanzaban miradas directas y cortantes.</p><p>Poseía una voz agradable siempre que contaba historias de Peter el tra­vieso, o de Baby, o del diminuto Rags. Pero su voz se tornaba aguda e hi­riente cuando les gritaba a los carreteros y otros hombres malos la suerte que les deseaba cuando les veía fustigar a un caballo o darles patadas a los perros. No pertenecía a ninguna sociedad que pudiera detenerles y se lo confesaba abiertamente, pero su voz chillona y sus ojos destellantes, así como su curioso inglés, germánico y cortante, primero les asustaba y luego les hacían sentirse avergonzados. Además, todo el mundo sabía que los guardias que hacían la ronda por el barrio eran amigos suyos, y respe­taban y obedecían a Miss Annie, como ellos la llamaban, y atendían prontamente a sus quejas.</p><p>Durante cinco años gobernó Anna la casita de Miss Mathilda. Durante esos cinco años pasaron por allí cuatro criadas diferentes.</p><p>La primera fue una muchacha muy linda y alegre llamada Lizzie. Anna la contrató con reticencia, pero como Lizzie era obediente y risueña, Anna empezó a confiar en ella. Esto no duró mucho. La linda y ale­gre Lizzie desapareció un buen día llevándose todas sus cosas y no volvió más.</p><p>La linda, alegre Lizzie fue sustituida por Molly, la melancólica.</p><p>Molly había nacido en América de padres alemanes. Su gente o había muerto hacía tiempo o se había ido. Molly siempre había estado sola. Era alta, morena, cetrina y de cabello ralo; tenía frecuentes accesos de tos y un malhumor perpetuo y solía decir unos tacos espantosos.</p><p>A Anna le costaba mucho soportarla, pero se la quedó largo tiempo por amabilidad. La cocina era un constante campo de batalla. Anna abroncaba y Molly replicaba con juramentos extraños y groseros; Miss Mathilda daba un portazo bien sonoro para darles a entender que se esta­ba enterando de todo.</p><p>Por fin Anna abandonaba y le decía a Miss Mathilda:</p><p>—Por favor, Miss Mathilda, hable usted con Molly, yo no puedo hacer nada. La abronco, pero hace como que no me oye y se pone a jurar de una forma que acaba por asustarme. A usted la quiere, Miss Mathilda; abrónquela sólo una vez, se lo ruego.</p><p>—Pero Anna —exclamaba la pobre Miss Mathilda—, no quiero hacerlo. Aquella mujer oronda y vivaracha, pero de corazón débil, se sentía ate­rrorizada con sólo pensarlo.</p><p>—Pero debe hacerlo, Miss Mathilda, por favor —decía Anna.</p><p>Miss Mathilda posponía la bronca para el día siguiente, con la esperan­za de que Anna aprendiese a gobernar mejor a Molly. Pero las cosas no mejoraban y Miss Mathilda comprendió al fin que no le quedaba más re­medio que abroncar a la muchacha.</p><p>La buena de Anna y Miss Mathilda acordaron que Anna no estaría presente durante la bronca. La tarde siguiente Anna libraba, así que Miss Mathilda le hizo frente a su deber y bajó a la cocina.</p><p>Molly estaba sentada en la pequeña cocina con los codos apoyados en la mesa. Era una muchacha de veintitrés años, alta, delgada, cetrina, de­saliñada y sucia por naturaleza, pero aleccionada por Anna para ofrecer una apariencia pulcra y aseada. Su vestido a rayas de algodón gris par­dusco y su delantal marengo a cuadros aumentaban la tristeza y la longi­tud de su figura melancólica. "Oh, señor", gimió Miss Mathilda para sí, al acercársele.</p><p>—Molly, quiero hablar contigo acerca de tu comportamiento con Anna.</p><p><em>*Gertrude Stein fue escritora, autora de títulos como </em><strong>Gertrude Stein</strong>La autobiografía de Alice B. Toklas<em> o </em>Guerras que he visto<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gertrude Stein]]></author>
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