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    <title><![CDATA[infoLibre - PCCh (Partido Comunista Chino)]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/pcch-partido-comunista-chino/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - PCCh (Partido Comunista Chino)]]></description>
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      <title><![CDATA[Xi Jinping, reelegido como presidente de China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/xi-jinping-reelegido-presidente-china_1_1447653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f789e8f0-9bc3-4940-96d9-cc20fa7dfd89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xi Jinping, reelegido como presidente de China"></p><p><strong>Xi Jinping</strong> ha sido reelegido por unanimidad como<strong> presidente de China</strong>, garantizando su <strong>tercer mandado de cinco años</strong> (2023-2028), en un caso sin precedentes en el país, según ha informado Europa Press.</p><p>Durante la Asamblea Popular Nacional en Pekín, una de las principales reuniones del <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/efecto-metoo-pone-descubierto-funcionamiento-partido-comunista-chino_1_1212729.html" target="_blank" >Partido Comunista Chino</a> (PCCh), cerca de <strong>3.000 delegados han votado a favor </strong>de una nueva prórroga del <strong>mandato del presidente, </strong>quien ya ha prestado juramento constitucional.</p><p>El mandatario ya había<strong> anulado los límites de edad </strong>y de mandato en el XX Comité Central del PPCh que tuvo lugar en octubre, momento en el que consolidó <strong>su poder al ratificarse</strong> como secretario general.</p><p>Además, <a href="https://www.infolibre.es/temas/xi-jinping/" target="_blank" >Xi</a> también volverá a ostentar el cargo de presidente de la<strong> Comisión Militar Central, </strong>según ha informado la agencia de noticias Xinhua.</p><p>Por otro lado, <strong>Han Zheng,</strong> que fue alcalde de Shanghái entre 2003 y 2012, ha sido elegido vicepresidente del país.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2023 08:16:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Xi Jinping, reelegido como presidente de China]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Xi Jinping,China,PCCh (Partido Comunista Chino),Política,Elecciones,Asia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Xi logra un histórico tercer mandato con un control absoluto del Partido Comunista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/xi-logra-historico-tercer-mandato-control-absoluto-frente-partido-comunista_1_1346424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e8f73a8a-1521-4aa2-9576-5e27b91ec496_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xi logra un histórico tercer mandato con un control absoluto del Partido Comunista"></p><p>El presidente de China, <strong>Xi Jinping</strong>, ha sido ratificado este domingo como secretario general del XX Comité Central del Partido Comunista de China para<a href="https://www.infolibre.es/mediapart/xi-jinping-principe-rojo-empenado-contarnos-bella-historia-china_1_1308140.html" target="_blank" > un tercer mandato sin precedentes</a> que le consolida como líder indiscutible del país, al término de un congreso en el que el mandatario ha presentado en sociedad<strong> su nuevo núcleo duro de gobierno</strong>, según informa Europa Press.</p><p>El Comité Permanente del Partido comprenderá nombres como <strong>Wang Huning</strong>, considerado uno de los máximos exponentes de la ideología del presidente chino, o <strong>Zhao Leji</strong>, jefe de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, el <strong>principal organismo de control anticorrupción</strong> del partido.</p><p>Junto a ellos estarán los jefes del partido en Cantón, <strong>Li Xi</strong>; en Shanghái, <strong>Li Qiang</strong>; y Pekín,<strong> Cai Qi</strong>, junto al que hasta hoy era el director de la Oficina General del Partido (máximo órgano de información interna), <strong>Ding Xuexiang</strong>.</p><p>La agencia oficial de noticias Xinhua sitúa además a Li Qiang como segundo en el escalafón general del partido, lo que le convierte en el p<strong>rimer ministro designado del país</strong> una vez su predecesor, <strong>Li Keqiang</strong>, <strong>abandone su cargo el año que viene</strong>.</p><p>Junto al primer ministro dejarán la política nombres destacados como los responsables del Congreso,<strong> Li Zhanshu</strong>, o de la Conferencia Consultiva, <strong>Wang Yang</strong>, en lo que se trata a todos los efectos de una <strong>sustitución total de la cúpula de poder</strong> que prácticamente elimina cualquier voz disidente.</p><p>Todos estos nuevos nombramientos acompañarán al presidente chino en lo que el mandatario ha descrito este domingo ante los medios como "una revolución interna en la expedición hacia el futuro" del país con el propósito de "<strong>mantenerse firme en la profundización</strong>" del plan de reforma iniciado por Xi desde su llegada al poder.</p><p>Los delegados han apoyado la inclusión de <strong>varios conceptos teóricos</strong> en la constitución: entre ellos están los "Dos Establecimientos", que establecen la posición de poder de Xi como el núcleo del Partido y las "ideas de Xi Jinping para el socialismo al estilo chino en una nueva era" como principios fundamentales.</p><p>En este sentido Xi, en <a href="https://www.infolibre.es/internacional/xi-jinping-afianza-jornada-final-congreso-protagonizada-purga-expresidente-hu-jintao_1_1346043.html" target="_blank" >su discurso final del sábado</a>, hizo un llamamiento al nuevo Comité Central a <strong>seguir "inquebrantablemente"</strong> el camino del desarrollo político del socialismo con <strong>peculiaridades chinas</strong> y a adherirse a "la unidad orgánica del liderazgo del partido".</p><p>Además, ha mostrado su disposición para "fortalecer la garantía del dominio popular del país" desarrollando "integralmente" la democracia consultiva, así como promoviendo "la <strong>democracia popular</strong>" y consolidando un "frente único patriótico", según ha detallado la citada agencia.</p><p>Los siete miembros del Comité Permanente forman parte a su vez del Politburó del Comité Central, conformado a partir de ahora por un total de 24 integrantes, en lugar de los 25 habituales tras la jubilación de la viceprimera ministra <strong>Sun Chunlan</strong> a los 72 años, deja al Politburó sin representación femenina por vez <strong>primera en un cuarto de siglo</strong>.</p><p>Cabe destacar aquí también la <strong>retirada</strong> de este órgano del viceprimer ministro<strong> Hu Chunhua</strong>, en su momento considerado como candidato para suceder a <strong>Li Keqiang</strong> como primer ministro del país, si bien seguirá involucrado en el comité central del partido.</p><p>El nuevo Politburó mantiene a figuras destacadas como el ministro de Exteriores, <strong>Wang Yi</strong>, también consejero de Estado, los jefes del partido en <strong>Xinjiang</strong>, <strong>Fujian </strong>o <strong>Liaoning</strong>, así como el alcalde de Pekín, <strong>Chen Jining</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 11:02:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Xi logra un histórico tercer mandato con un control absoluto del Partido Comunista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Xi Jinping,PCCh (Partido Comunista Chino),China]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Xi afianza su poder en un final del Congreso marcado por la salida obligada del expresidente Hu Jintao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/xi-jinping-afianza-jornada-final-congreso-protagonizada-purga-expresidente-hu-jintao_1_1346043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4fad90b9-e928-410f-aaef-ef088c465ba6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xi afianza su poder en un final del Congreso marcado por la salida obligada del expresidente Hu Jintao"></p><p>La sesión de clausura del XX Congreso del Partido Comunista de China de este sábado ha estado marcada por una escena insólita: <strong>la salida bajo escolta del expresidente del país Hu Jintao </strong>(2003-2013) en plena sesión, bajo la mirada del hombre a su lado que le ha sucedido en el poder y se encamina a un histórico tercer mandato consecutivo en la secretaría general del partido, Xi Jinping, guía absoluto de los destinos del país durante, al menos, los próximos cinco años, según recoge Europa Press.</p><p>Las imágenes muestran cómo <strong>un bedel intenta levanta a Hu del asiento mientras el expresidente parece resistirse. </strong>Finalmente, el veterano político de 79 años se pone en pie y dedica unas breves palabras a la espalda de Xi, quien se limita a asentir, antes de dar una palmada en el hombro al primer ministro, Li Keqiang, su antiguo protegido, y encaminarse a la salida entre los disparos de las cámaras de fotografía que están captando el momento.</p><p>La agencia oficial de noticias china Xinhua ha informado que fue retirado de la ceremonia de clausura <strong>por motivos de salud. </strong>Según el portal digital de la agencia, Xinhuanet, Hu Jintao "había insistido en asistir a la ceremonia de clausura a pesar de que se estaba tomando su tiempo para recuperarse" de problemas de salud no especificados. "Dado que no se sentía bien durante la sesión, su personal, por su salud, le acompañó a una habitación adyacente para descansar", ha añadido la agencia en su cuenta de Twitter. El exmandatario "se encuentra ahora mucho mejor".</p><p>Las interpretaciones de los expertos abarcan <strong>desde un acto público de purga hasta una salida forzada por malestar</strong> -Hu ya había mostrado síntomas de debilidad durante la sesión de apertura del Congreso la semana pasada-. El único punto en común es la humillación que representa para Hu la salida forzada de un lugar que se resistió a abandonar: la primera bancada del hemiciclo.</p><p>Según CNN, las redes sociales chinas, enormemente controladas por las autoridades, <strong>no se han hecho eco de este momento </strong>y la propia emisión de la cadena estadounidense en el país fue "censurada en directo" cuando trataba lo sucedido.</p><p>El saludo final entre Hu y el primer ministro Li ha recordado<strong> los vínculos que ambos mantuvieron en la Liga Juvenil del Partido Comunista</strong>, una organización convertida en germen de la élite política -de la que Xi quedó excluido- que acompañó al expresidente durante su mandato, caracterizado en parte por cierto diálogo interno dentro de las facciones del partido.</p><p>Termina así su andadura el que, recuerda el instituto CIDOB de estudios internacionales, fuera el primer líder del Partido Comunista de China que no conoció como mayor de edad la ocupación japonesa, la guerra civil y el triunfo de la Revolución; con un incidente que remite en parte lo ocurrido en 2007, cuando un por entonces debilitado Hu Jintao se propuso afianzarse en el poder tras retirar del partido a los seguidores del anterior presidente, Jiang Zemin. <strong>El regalo final de Jiang fue el de elevar a Xi a la élite política china.</strong></p><p>"Hu Jintao ha representado una China muy diferente a la de Xi Jinping. Dirigió un liderazgo mucho más colectivo y tuvo que equilibrar varias facciones representadas en el Comité Permanente del Politburó. <strong>Los años de Hu fueron vistos como una época de apertura al mundo exterior y una mayor tolerancia a las nuevas ideas</strong>", explica el analista y corresponsal de BBC en China, Stephen McDonnell.</p><p>Todo ello ha terminado de cambiar en el XX Congreso del Partido Comunista que ha concluido este sábado y en el que Xi Jinping asumirá un histórico tercer mandato consecutivo por vez primera de la secretaría general; y uno en el que <strong>el primer ministro Li quedará fuera del principal órgano decisorio del partido</strong>, su comité permanente, con vistas a la jubilación anticipada: una salida política tan destacada como la física protagonizada por el expresidente Hu.</p><p>Li, de 67 años, <strong>había avanzado en los últimos meses su jubilación</strong> y los expertos daban por sentado que pasaría a ocupar un segundo plano, por mucho que todavía estuviera a un año de la retirada obligatoria, una regla que no se aplica al secretario general del partido y el presidente del país, después de que él mismo eliminara el límite de mandatos y de edad para gobernar.</p><p>Junto a él se han quedado fuera otros veteranos del partido, como el presidente del Congreso Nacional del Pueblo,<strong> Li Zhanshu</strong>, de 72 años; el presidente de la Conferencia Política Consultiva, <strong>Wang Yang</strong>, de 67 años, y el vice primer ministro <strong>Han Zheng,</strong> de 68, confirma el South China Morning Post.</p><p>En el congreso, presidido por el propio Xi, los miembros del Partido Comunista chino ha elegido a las <strong>200 personas que dirigirán el Comité Central</strong>, así como a <strong>170 suplentes</strong>, y que estarán al frente del partido durante los próximos cinco años. Los miembros del Comité Central responden ante los 25 miembros del politburó, quienes a su vez dependen del comité permanente del partido.</p><p>Xi, en <a href="https://www.infolibre.es/internacional/xi-advierte-taiwan-descartara-fuerza-inicio-congreso-consolidara_1_1341056.html" target="_blank" >su discurso final,</a> ha hecho un llamamiento al nuevo Comité Central, a seguir "inquebrantablemente" el camino del desarrollo político del socialismo con peculiaridades chinas y a <strong>adherirse a "la unidad orgánica del liderazgo del partido"</strong>.</p><p>Además, ha mostrado su disposición para "fortalecer la <strong>garantía del dominio popular del país</strong>" desarrollando "integralmente" la democracia consultiva, así como promoviendo "la <strong>democracia popular</strong>" y consolidando un "frente único patriótico", según ha detallado la citada agencia.</p><p>El presidente chino ha manifestado su deseo de "desempeñar mejor el papel del Estado de derecho" en la consolidación de los fundamentos, construyendo integralmente un <strong>país socialista moderno</strong>.</p><p>"Es necesario mejorar el sistema legal socialista con peculiaridades chinas con la Constitución como eje, promover sólidamente la administración basada en la ley, administrar justicia con rigor e imparcialidad y <strong>acelerar la construcción de una sociedad regida por la ley</strong>", ha añadido.</p><p>Con todo, Xi ha recordar la importancia de<strong> implementar en las políticas del Comité Central</strong> "el concepto general de seguridad nacional", así como mantener la seguridad nacional durante todo el proceso "de todos los aspectos del trabajo del partido y del país".</p><p>"Es necesario mejorar el sistema de <strong>seguridad nacional</strong>, mejorar la capacidad de mantener la seguridad nacional, mejorar el nivel de gobernanza de la seguridad pública", ha aseverado el mandatario chino.</p><p>Xi se dirige así hacia la consolidación de su poder ante un "complejo ambiente a nivel internacional" y con "numerosos desafíos internos", como han hecho notar algunos <strong>miembros de la cúpula del partido</strong>, que destaca los logros "inusuales y extraordinarios" de un político cuya ascendente carrera sorprendía al principio a delegados y miembros de la que <strong>es la organización política más grande del mundo</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Oct 2022 11:08:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Xi afianza su poder en un final del Congreso marcado por la salida obligada del expresidente Hu Jintao]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,PCCh (Partido Comunista Chino),Xi Jinping]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Xi Jinping, nuevo emperador de China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/xi-jinping-nuevo-emperador-china_1_1213173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9e845caa-4c57-49f7-b693-519d3016f8d2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xi Jinping, nuevo emperador de China"></p><p>Se dice del joven Xi Jinping que no fue brillante en los estudios. Sin embargo, desde que llegó al poder hace casi una década, en 2012, <strong>este hijo de un revolucionario ha logrado imponer su reinado</strong> en el Partido Comunista Chino (PCC).</p><p>Ahora se le presenta como uno de los grandes líderes de la República Popular China, a la altura de dos de sus ilustres predecesores, Mao Zedong, el fundador, y Deng Xiaoping, el artífice de la política de reforma económica iniciada a finales de los años 70.</p><p>Tras inscribir el “Pensamiento Xi Jinping en el socialismo al estilo chino para una nueva era” en la constitución de un partido fundado hace apenas cien años, <strong>Xi acaba de imponer su visión de la historia</strong>. El líder chino está reescribiendo el pasado para afianzar mejor su poder de cara al 20º Congreso del año que viene y <strong>para preparar el futuro</strong>.</p><p>Así lo acordaron el jueves 11 de noviembre los responsables del PCCh al término del sexto pleno del XIX Comité Central, que se celebró a puerta cerrada en la capital china durante cuatro días y que concluyó, como manda la tradición, con La <em>Internacional. </em>Porque, según informan los medios oficiales, se adoptó una “Resolución del Comité Central del Partido Comunista de China sobre los principales logros y experiencias históricas de la lucha centenaria del Partido”.</p><p>Antes de Xi, <strong>sólo Mao y Deng habían promovido este tipo de textos</strong>. Estas sucesivas reescrituras históricas permiten a la historiografía del Partido definir la identidad de la formación política en momentos cruciales y a sus iniciadores consolidar su poder.</p><p><strong>La primera, en 1945, se produjo tras una larga lucha por el poder</strong> y una campaña de purgas dirigida por Mao, que golpeó a sus opositores y a los intelectuales demasiado críticos. El texto, titulado “Sobre algunas cuestiones relativas a la historia de nuestro partido”, fue aprobado en el VII Congreso del PCCh celebrado en Yan'an, un bastión rebelde rojo en el noroeste del país. Ocasión para consagrar el “pensamiento Mao Zedong” y la autonomía de la vía revolucionaria china frente al gran hermano soviético.</p><p><strong>La segunda resolución votada en junio de 1981</strong>, cinco años después de la muerte del Gran Timonel, permitió condenar los errores de éste durante los diez años de la Revolución Cultural (1966-1976), pero preservaba el maoísmo, al tiempo que respaldaba a Deng Xiaoping, que había lanzado <strong>las políticas de reforma y apertura</strong> y consagrado el socialismo con características chinas, integrado en el capitalismo globalizado.</p><p>Fue una continuación de la primera, retomando incluso su título: “Sobre algunas cuestiones de la historia de nuestro partido desde la fundación de la República Popular China”.</p><p>Para Xi Jinping, no se trata tanto de ajustar cuentas con el pasado –no se aborda, por ejemplo, la sangrienta represión del movimiento democrático de Tiananmen en junio de 1989 ni las tragedias del Gran Salto Adelante o de la Revolución Cultural– como de <strong>dotar al PCCh de una nueva identidad al unísono de su proyecto etnonacionalista</strong>, en torno a la etnia han y en detrimento de los demás componentes de la nación china, como los uigures, los tibetanos y los mongoles– que aplica en el marco de una formación política marxista-leninista.</p><p>El objetivo principal es mostrar que no sólo el PCCh ha tenido la misión de borrar las humillaciones coloniales y sacar a China de su condición de inferioridad en la comunidad internacional, lo que ya se abordó en las dos resoluciones anteriores, sino también, como señalaba el resumen publicado al final de la sesión plenaria, que <strong>“la lucha centenaria del Partido y el pueblo ha escrito la epopeya más magnífica de la historia de la nación china durante miles de años”.</strong></p><p>Esto explica que esta tercera resolución no repita la redacción de las dos primeras. Apenas hay preguntas que hacer o errores que corregir, lo importante es resumir “los principales logros y la experiencia histórica de la lucha centenaria del Partido”. En tres puntos y sobre todo en tres hombres.</p><p>En primer lugar, Mao, que <strong>sentó las bases</strong> e hizo posible la creación de la República Popular: “El Partido Comunista y el pueblo chino proclamaron solemnemente al mundo entero, con su lucha heroica y tenaz, que el pueblo chino se había levantado y que la época en que la nación china estaba a merced de otros y sometida a la intimidación había terminado y que había comenzado una nueva era de desarrollo chino”.</p><p><strong>Cita en el 20º Congreso del año que viene</strong></p><p>Luego llegó Deng Xiaoping, que hizo posible “<strong>liberar y desarrollar las fuerzas productivas sociales</strong>, liberar al pueblo de la pobreza y hacerlo rico lo más rápidamente posible, y proporcionar una nueva y dinámica garantía institucional y las condiciones materiales para un rápido desarrollo para lograr el gran rejuvenecimiento de la nación china”.</p><p>Finalmente, hoy, Xi Jinping, elevado al mismo rango que sus dos ilustres predecesores –relegando a la sombra a los que gobernaron entretanto (Jiang Zemin y Hu Jintao)– nos permite <strong>mirar hacia una nueva era de prosperidad</strong>, allanando el camino hacia 2049, el centenario de la República Popular China, cuando China alcanzará el estatus de gran potencia, según los deseos de Xi. Según los medios de comunicación oficiales, el “pensamiento Xi Jinping” “es la quintaesencia de la cultura y el alma chinas y ha logrado un nuevo salto en la sinicización del marxismo”.</p><p>Este relato, impuesto a los historiadores, no debería verse cuestionado, el régimen ha criminalizado cualquier crítica a los héroes y mártires de la República Popular. Desde el pasado mes de marzo, quienes no lo hagan así se enfrentan a hasta tres años de prisión. Un antiguo periodista, Luo Changping, conocido por sus investigaciones sobre corrupción, fue detenido en octubre por burlarse en una red social de los soldados chinos que lucharon en la guerra de Corea. Está a la espera de juicio.</p><p>El relato nacional que Xi Jinping está imponiendo forma parte de la tradición imperial china de la “historia oficial” (<em>zhengshi</em>), que permitía, entre otras cosas, que una <strong>nueva dinastía justificara su legitimidad frente a la que acababa de sustituir</strong>. Y Xi es el nuevo emperador de esta dinastía marxista-leninista. Está dispuesto a ser investido para un tercer mandato en la próxima gran cita política, el XX Congreso, que se celebrará en el segundo semestre de 2022.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_50323"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Nov 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bougon (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Xi Jinping, nuevo emperador de China]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,PCCh (Partido Comunista Chino),Xi Jinping]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El efecto #MeToo pone al descubierto el funcionamiento del Partido Comunista Chino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/efecto-metoo-pone-descubierto-funcionamiento-partido-comunista-chino_1_1212729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/396ec71d-fdc3-45dd-8b30-a4f9c9b4bbf6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El efecto #MeToo pone al descubierto el funcionamiento del Partido Comunista Chino"></p><p>Peng Shuai, de 35 años, es una deportista de alto nivel. Se distinguió por <strong>ganar las mejores competiciones de dobles, incluido Wimbledon y Roland-Garros</strong>, situando a China a la vanguardia del tenis femenino mundial, para orgullo de su país. En la actualidad, ocupa los últimos puestos de las diferentes clasificaciones mundiales.</p><p>Zhang Gaoli, de 40 años, pertenecía al poderosísimo Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista Chino (PCC). Entre 2012 y 2017, durante el primer mandato de Xi Jinping, el todopoderoso secretario general y presidente de la República, se encargó de los asuntos económicos, al tiempo que ejerció de viceprimer ministro de 2013 a 2018. Luego se retiró de la política.</p><p>Ambos han regresado esta semana de forma estruendosa a la escena pública. <strong>La primera acusó al segundo de haberla violado antes de convertirse en su amante</strong>.</p><p>Como muchas mujeres antes que ella en China, a raíz del <em>#MeToo</em>, publicó su testimonio en la red social china Weibo el martes 2 de noviembre. Su publicación duró 20 minutos antes de ser censurada, pero se compartió en Twitter (bajo estas líneas).</p><p>  Desde entonces, todas las palabras clave relacionadas con su historia –o los trucos lingüísticos inventados por los internautas para <strong>burlar la censura</strong>– también están siendo expurgadas por unos y otros, incluidos los algoritmos de la cibervigilancia. En vísperas de la sexta sesión plenaria del XIX Congreso del PCCh, una importante reunión política que se inauguraba el lunes 8 de noviembre, debe reinar el orden.</p><p>En su mensaje (extractos en inglés disponibles el sitio web de <a href="https://chinadigitaltimes.net/2021/11/inside-peng-shuais-accusation-against-former-top-leader-metoo-censorship-and-resistance-discourse/" target="_blank">China Digital Times</a>), Peng Shuai relató que <strong>su relación con Zhang Gaoli estuvo marcada por una violación en Tianjin</strong>, luego un periodo de distanciamiento debido a la marcha de Zhang Gaoli a Pekín para formar parte del Comité Permanente del Buró Político y, tras el “reencuentro”, <strong>una relación a tres bandas</strong> en la que Peng Shuai, la amante de Zhang Gaoli, fue supuestamente humillada por la esposa del alto dirigente.</p><p>En estas líneas se aprecia un gran sufrimiento: “Me siento como un zombi”, escribe. “Tengo que fingir, cada día es un simulacro, ¿quién soy realmente? No debería estar en este mundo, pero al mismo tiempo no tengo el valor de morir. Me gustaría vivir una vida más sencilla, pero las cosas no son lo que deberían ser”.</p><p>Aunque Peng Shuai no habla específicamente el movimiento <em>#MeToo</em>, su relato se inscribe en una historia que, si bien comenzó en 2017 en China, se ha nutrido de la movilización de muchos activistas durante muchos años. “Por supuesto que Peng Shuai no forma parte del movimiento <em>#MeT</em>oo, pero es una de las que están respondiendo a esta llamada y <strong>sirviendo de modelo</strong>”, subrayaba en Twitter Lü Pin, una figura del feminismo chino actual, ahora exiliada en Estados Unidos.</p><p><strong>Es la primera vez que se acusa a un exresponsable político de primer nivel</strong>. Hasta ahora, los acusados eran presentadores de televisión, profesores universitarios, cantantes, etc.</p><p>“Sé que desde ese estatus y con tu poder, como viceprimer ministro Zhang Gaoli, dijiste no tener miedo”, escribió Peng Shuai, que decidió hablar públicamente justo después de que Zhang Gaoli cancelara una cita. “Aunque provoque mi propia pérdida, como un huevo que se estrella contra la pared o una mariposa que se dirige hacia la llama, <strong>diré la verdad sobre ti</strong>”.</p><p>Para Lü Pin, este testimonio es “muy importante”. “Aunque sólo sea la punta del iceberg, <strong>expone la vida real de los altos dirigentes chinos</strong>, y cómo su poder enmascara su hipocresía, y lo corruptos que son”. Para la periodista estadounidense Leta Hong Fincher, autora de <a href="https://www.versobooks.com/books/3028-betraying-big-brother" target="_blank">Betraying Big Brother. The Feminist Awakening in China</a>, la decisión de Peng Shuai de hablar públicamente contra un antiguo dirigente es “sorprendente”.</p><p>Sólo hay que ver la reacción del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores –y su cara– cuando le pregunta un periodista extranjero para entender lo tabú que es el tema: <strong>“No he oído hablar de ello. No es una cuestión diplomática. Siguiente pregunta”</strong>.</p><p>  A pesar de los reiterados compromisos de las autoridades con la paridad<strong>, hay muy pocas mujeres en las altas esferas del poder</strong>. Solo hay una mujer, Sun Chunlan, por cada 24 hombres en el Buró Político; ninguna en el Comité Permanente y 10 (4,9%) en el actual Comité Central, el 19º (2017-2022), con 376 miembros.</p><p>Como señala un artículo muy bien documentado del periodista Shen Lu en el sitio web <a href="https://www.chinafi%E2%80%93e.com/reporting-opinion/features/pretty-lady-cadres-china" target="_blank">China File</a>, <strong>sólo seis mujeres</strong> -la mitad de las cuales eran esposas de líderes, como Jiang Qing, la esposa de Mao Zedong– <strong>han sido admitidas en el Buró Político en la historia del PCCh</strong>.</p><p>De hecho, a pesar de los esfuerzos realizados en los niveles inferiores con la imposición de cuotas, <strong>el PCCh se parece más a un “club de chicos”</strong>. Las que, sin embargo, consiguen llegar a romper el techo de cristal ocupan puestos relacionados con los asuntos sociales y con la familia. <strong>Sun Chunlan, también viceprimera ministra, recibió la misión de coordinar la lucha contra el covid-19.</strong></p><p>Su ascenso se produce principalmente a través de dos organismos, la Federación de Sindicatos de toda China y el Departamento del Frente Unido del PCCh –un organismo responsable de los contactos con los miembros no pertenecientes al partido–, según los datos recopilados por dos investigadores, David Bulman y Kyle Jaros, citados por <em>China File</em>.</p><p>“Estas designaciones implican que <strong>el Partido ve la ventaja comparativa de las dirigentes femeninas a través de lentes tradicionalmente de género</strong>: los altos cargos femeninos son comunicadoras y facilitadoras de diálogo eficaces, en lugar de líderes de pleno derecho”, subraya Bulman en el artículo.</p><p><strong>Promover los valores tradicionales</strong></p><p><strong>A los hombres, en cambio, se les confían tareas consideradas más nobles</strong>, de desarrollo económico, de construcción urbana y de seguridad pública. Son puestos que permiten ascender más rápidamente, ya que implican un trabajo de gran coordinación.</p><p>Desde que llegó al poder en 2012, primero como jefe del PCCh y luego como presidente un año después, <strong>Xi Jinping ha mantenido un discurso muy activo en la promoción de los valores tradicionales</strong>, que refuerzan la discriminación de género al asignar a las mujeres los papeles de madres y esposas, mientras que cada vez más mujeres desafían este sistema patriarcal y machista.</p><p>En 2015, cinco activistas feministas fueron detenidas por manifestarse contra el acoso sexual. “Esto fue un punto de inflexión decisivo. Hasta entonces, las feministas podían ser cuestionadas, pero no reprimidas de esta manera”, dice Leta Hong Fincher.</p><p>Más recientemente, en septiembre, Sophia Huang Xueqin, de 33 años, la primera en hablar públicamente de la agresión sexual que sufrió en 2017, lanzando el movimiento <em>#MeToo</em> en China, fue detenida por la Policía y recluida en un lugar desconocido sin acceso a un abogado.</p><p>Sin embargo, <strong>a pesar de la represión y de la incapacidad de las activistas chinas </strong>de utilizar las mismas herramientas poderosas que sus homólogos occidentales –las redes sociales y los medios de comunicación– <strong>“estamos viendo cómo estos casos se abren paso a pesar de la despiadada censura”</strong>, señala Leta Hong Fincher.</p><p>“El movimiento feminista ha permitido estos últimos años a las mujeres chinas, especialmente las que tienen estudios superiores, sean conscientes de su fuerza en los últimos años”, afirma. “Esto ha permitido<strong> un despertar feminista</strong> por parte de todas estas mujeres de diferentes horizontes. Por un lado, eso permite que Peng Shuai hable tras años de silencio, a pesar de los riesgos que conlleva. Por otro lado, estamos asistiendo a un <strong>dramático descenso de las tasas de natalidad y matrimonio en China</strong>. Esto es un indicativo concreto de que cada vez más mujeres, especialmente las que han ido a la universidad, se oponen a estas normas de género tradicionales, a las expectativas de que deben casarse o tener hijos a una edad temprana. <strong>Las políticas están fallando y las feministas están despertando con fuerza</strong>. Esto continuará”.</p><p>Ante este despertar, Xi Jinping y el Partido Comunista Chino no se desarman. “Lo que demuestra el testimonio de Peng Shuai, aunque no se haya confirmado”, explica Leta Hong Fincher, “es que <strong>los altos dirigentes son sexistas, que utilizan a las mujeres en sus políticas</strong>, como herramientas reproductivas para el Estado, y, como individuo, estoy segura de que cualquiera de estos altos dirigentes puede agredir sexualmente a las mujeres con total impunidad. Hay muchos testimonios de denuncia en los niveles inferiores del Partido, pero es la primera vez que tenemos una en el nivel superior. Así que, por supuesto, <strong>Xi Jinping y el resto de estos líderes masculinos quieren erradicar por completo el movimiento feminista</strong>, pero les resultará difícil”.</p><p>Al igual que Peng Shuai, las mujeres chinas <strong>no parecen querer resignarse a la suerte que les reserva el “abuelo Xi”</strong>.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_96555"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Nov 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bougon (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El efecto #MeToo pone al descubierto el funcionamiento del Partido Comunista Chino]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Pekín busca un nuevo modelo de crecimiento tras lograr salvar por los pelos al gigante Evergrande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/pekin-busca-nuevo-modelo-crecimiento-lograr-salvar-pelos-gigante-evergrande_1_1212235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cde95b60-a6d2-4ff1-9f2d-321afa6ff929_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pekín busca un nuevo modelo de crecimiento tras lograr salvar por los pelos al gigante Evergrande"></p><p>Ha estado muy cerca. El viernes 22 de octubre, Evergrande, segundo promotor inmobiliario de China, anunció que había obtenido los <strong>83,5 millones de dólares necesarios para pagar un vencimiento del 23 de septiembre</strong>. Un día más y el grupo se habría declarado oficialmente en quiebra, lo que habría desencadenado la posibilidad de que sus acreedores exigieran el reembolso de las deudas. Esta perspectiva de momento se ha evitado, pero aún quedan muchos plazos por cumplir y son aún más decisivos.</p><p>Aunque Evergrande ha ganado algo de tiempo, <strong>su situación sigue siendo crítica</strong>. Su acceso a la liquidez queda cortado y <strong>su deuda total es de casi 300.000 millones de dólares</strong>. La empresa ya no puede vender pisos nuevos porque no puede permitirse terminarlos. En otras palabras, <strong>su única forma de pagar sus deudas es vender activos.</strong> Sin embargo, estas ventas solo sirven para ganar algo de tiempo (insuficiente) y también son difíciles.</p><p>Ciertamente, atrapado en los delirios de grandeza del crecimiento chino, su fundador, Hui Ka Yan, que en su día fue el hombre más rico de la República Popular, quiso fundar <strong>un imperio industrial </strong>que abarcara desde la promoción inmobiliaria hasta la gestión de activos o los coches eléctricos. Pero los compradores no se apresuran a adquirir los proyectos inmobiliarios paralizados por falta de liquidez, ni a comprar las filiales, a menudo poco rentables y descapitalizadas.</p><p>En dos meses, el grupo ha vendido activos inmobiliarios por 3.650 millones de yuanes (algo menos de 500 millones de euros). Esta cantidad es insuficiente para pagar la deuda y seguir financiando los proyectos en curso. <strong>Y las operaciones de desamortización a gran escala están empantanadas. </strong>El miércoles 20 de octubre, el grupo anunció que había abandonado las negociaciones sobre la venta de su división de servicios inmobiliarios, cuyo valor se estimaba en cerca de 2.000 millones de euros. Anteriormente había fracasado la venta de la sede del grupo en Hong Kong por 1.700 millones de dólares. En resumen, el destino del Evergrande parece escrito.</p><p>Hay que reconocer que con este pago de última hora, <strong>Pekín recuerda que la China de 2021 no es los Estados Unidos de 2008</strong> y que no se producirá el escenario de Lehman Brothers con un impago desordenado, <strong>un colapso del sistema financiero chino y un contagio a las finanzas internacionales</strong>. Pero la crisis de la vivienda no se resolverá tan fácilmente. Un impago ordenado tendrá perdedores y causará daños. Y obligará al país a replantearse su modelo económico.</p><p><strong>El riesgo de contagio se hace realidad</strong></p><p>Porque aunque las crisis en China adoptan formas diferentes a las de Occidente, no son menos reales. Hasta ahora bastante silencioso, <strong>el Gobierno chino ya no puede no hacer frente al asunto</strong>. A medida que se acerquen las dificultades de Evergrande, el Ejecutivo deberá hacer frente a dolorosas decisiones que cuestionan la estrategia del presidente Xi Jinping. Esta estrategia pretendía restaurar una forma armónica de crecimiento, libre de todos los excesos de la economía china: su dependencia de las exportaciones, sus desigualdades, sus burbujas financieras. Pero el aprendizaje del capitalismo es doloroso. Ahora, a modo de armonía, <strong>Pekín se enfrenta a una crisis que amenaza con tener un impacto duradero en su ritmo de crecimiento</strong>.</p><p>Esto se confirmó el lunes 18 de octubre cuando se publicaron las cifras de crecimiento del primer trimestre. <strong>En un año, cayó del 7,9% en el trimestre anterior al 4,9% entre junio y septiembre</strong>. Se trata de un importante retroceso en un momento en el que el país aún se encontraba en fase de recuperación: el crecimiento en tres meses es de sólo el 0,2%, el nivel más bajo de la historia tras el primer trimestre de 2020, en pleno brote de coronavirus.</p><p>Varios factores explican esta ralentización, como las dificultades de acceso a la energía y los problemas de la cadena de suministro. Pero la desaceleración del sector inmobiliario es muy fuerte. En septiembre, las ventas de viviendas cayeron un 16,9% interanual, tras un descenso del 19,5% en agosto. Por tanto, la burbuja se está desinflando muy rápidamente y empieza a transmitirse a las inversiones inmobiliarias, que cayeron un 3,5% en septiembre.</p><p>El <em>caso Evergrande</em> está en el centro de este retroceso. Los promotores chinos suelen vender las viviendas antes de que se construyan y, desde hace varios años, los compradores suelen ser futuros revendedores que esperan sacar una tajada del pastel de la subida de precios. Pero a medida que los precios se desploman y los promotores luchan por completar sus proyectos, los chinos se alejan naturalmente de un mercado que no pinta bien.</p><p>Aquí es donde radica la dificultad para el Gobierno chino. Evergrande entró en crisis debido a la regulación impuesta por el Gobierno y el banco central (Banco Popular de China, BPC) el año pasado para <strong>frenar la burbuja inmobiliaria</strong>. Si a Evergrande o a sus acreedores finalmente les rescata el PBC, se habrá demostrado que es seguro especular en el sector inmobiliario. La famosa frase del presidente Xi Jinping sobre la necesidad de <strong>casas “para vivir, no para especular” queda obsoleta</strong>. La burbuja continuará y, con ella, las desigualdades y los desequilibrios. Se abandonaría la ambición, ahora central, de una economía más equilibrada. Pero <strong>si se permite que Evergrande se hunda, se corre el riesgo de que la economía china se debilite violentamente </strong>y se ponga en peligro el propio proyecto de “prosperidad compartida” de Xi Jinping.</p><p>En el transcurso de la década de 2010, el sector inmobiliario comenzó a pesar en el crecimiento, cerca del 20% del PIB directamente, pero probablemente no menos del doble cuando se extiende a los sectores altamente dependientes de esta burbuja. Según varios economistas occidentales, la tasa de crecimiento china sin esta burbuja podría converger al 2-3%, un nivel apenas superior al de Estados Unidos. En un país que todavía se está recuperando como China, esta evolución sería muy peligrosa para el Partido Comunista, por su impacto en el nivel de empleo y la redistribución de la renta.</p><p>Los efectos de la crisis de Evergrande en el tejido económico chino empiezan a notarse. En un fascinante reportaje publicado el 9 de octubre en el diario hongkonés <em>South China Morning Post,</em> podíamos ver <strong>los efectos directos del impago de Evergrande sobre miles de empresas que vivían directa o indirectamente de la actividad del promotor</strong>: constructoras, proveedores de materias primas, empresas de mobiliario, agentes inmobiliarios, etc. El importe total adeudado a los proveedores era de 667.000 millones de yuanes, unos 90.000 millones de euros, pagaderos en un año. Pero como hemos visto, las arcas están vacías. Normalmente, el grupo pagaba sus facturas vendiendo nuevos proyectos y endeudándose. El flujo de caja se ha detenido. Los proveedores se encuentran tan Juan Lanas como al principio.</p><p>Algunos han recibido “pagarés” como pago, es decir, cartas de crédito que tampoco se cumplen y, por tanto, no tienen valor. Otros han recibido pisos por el mismo valor que el importe adeudado. El problema es que a veces están inacabados y, como los precios de los inmuebles caen y las transacciones son difíciles, las pérdidas son considerables. Toda una parte de la economía está amenazada.</p><p>Lo más preocupante es que el temido contagio está empezando a alcanzar a otros promotores. La señal más evidente de este movimiento fue el sorprendente anuncio, el 4 de octubre, de que Fantasia Holdings, un promotor de viviendas de lujo de tamaño medio, había incumplido el pago de un bono de 206 millones de dólares que iba a vencer. En realidad, la trampa es perfecta para todo el sector. El nivel de cobertura de intereses de los grandes promotores que cotizan en Hong Kong, o la relación entre sus ingresos brutos de explotación y los intereses a pagar, había caído por debajo de uno (hasta el 0,94) a finales de junio, según Bloomberg, citado por el economista Michael Roberts. Este nivel era muy bajo e indicaba una tensión en los reembolsos futuros.</p><p>Los promotores se vieron entonces obligados a construir pirámides de Ponzi, pagando los intereses con deuda. Pero aún así tienes que endeudarte. Esto es cada vez más difícil. Los inversores son reacios a prestar a los grupos para que sólo paguen sus intereses. Además, el desplome de los precios y el retroceso de las transacciones están empañando las perspectivas del sector.</p><p>Sin deuda, los promotores se van asfixiando poco a poco. Y después de Fantasia Holdings, Sinic Holdings el 18 de octubre no pudo hacer frente a un pago de 240 millones de dólares. El 21 de octubre, otros dos promotores, Oceanwide y Modern Land, anunciaron que no podían devolver sus deudas. Todo el sector parece tambalearse. Y a medida que el contagio se extienda, también lo harán las dificultades económicas.</p><p><strong>¿Salida armónica?</strong></p><p>El contagio dentro del sector inmobiliario y el resto de la economía parece extenderse. Tanto es así que cabe preguntarse qué puede hacer realmente Pekín. El largo silencio de las autoridades ha sido interpretado durante mucho tiempo por los inversores y economistas como una señal de su capacidad de actuación. Elegirían el “momento adecuado” para intervenir y poner fin a la crisis. Pero esta suposición se ve socavada por la escalada de la situación. Y es muy posible que, ante el dilema planteado, Pekín no haya encontrado la respuesta adecuada. Y sigue paralizado por la idea de <strong>tener que elegir entre el fin de la burbuja inmobiliaria y el impacto en el crecimiento</strong>.</p><p>La prioridad parece ser, por el momento, mantener esta creencia en el control de la situación. El 19 de octubre, el Banco Central Chino (BPC) mencionó por primera vez el <em>caso Evergrande</em>. Su gobernador, Yi Gang, declaró que “en general, podemos contener el riesgo sistémico que supone Evergrande”. El banquero central cree que los efectos de una posible quiebra serán difusos. Esto es también lo que dijo el FMI el 12 de octubre durante la publicación de sus perspectivas mundiales: <strong>“Las autoridades chinas tienen los medios para hacer frente a la situación”</strong>, explicó Tobias Adrian, director de la sección de mercados de capitales del Fondo. Probablemente, así debe entenderse también el pago del 23 de octubre.</p><p>Pero estas declaraciones no dicen nada sobre lo que realmente está en juego en la crisis de la vivienda. Todo el mundo sabe que el control estatal del sistema financiero evitará una crisis puramente financiera. La verdadera cuestión es cómo gestionar las consecuencias económicas del fin de la burbuja inmobiliaria, a corto y largo plazo. Y en este punto, sigue sin estar del todo claro.</p><p>Una cosa es no ver el colapso de los bancos, pero controlar los efectos económicos de los impagos de los promotores es otra distinta. Yi Gang dijo el 19 de octubre que el BPC pretendía “proteger a los consumidores y a los compradores de viviendas”. En otras palabras, los proyectos de Evergrande podrían completarse para albergar a sus clientes en ellos. Algunas administraciones locales han iniciado este proceso.</p><p>Salvo que muchos de estos clientes no quieren vivir en estas viviendas, sino revenderlas, lo que se ha vuelto imposible sin asumir una pérdida significativa. Sin embargo, el sector inmobiliario se ha convertido en un juego muy común en China, y algunos particulares se han endeudado para obtener una plusvalía en la reventa. Incluso si se asegura la entrega de bienes, el efecto sobre la riqueza y el consumo de los hogares será muy negativo. A esto, como hemos visto, se sumará el impacto en los proveedores y sectores afines.</p><p>Algunos, como el historiador estadounidense Adam Tooze en un artículo reciente, defienden la hipótesis de la “demolición controlada”. Esta visión sigue basándose en el sentimiento generalizado en Occidente de la omnipotencia del Gobierno central chino. Pekín tendría los medios para contrarrestar los efectos negativos de la crisis inmobiliaria haciendo hincapié en el desarrollo de la demanda interna.</p><p>Mediante la aplicación de su estrategia de “prosperidad común”, <strong>Xi Jinping apoyaría la transición hacia un nuevo modelo de economía “de estilo occidental” basado en el consumo de los hogares y los servicios</strong>. Habrá un vacío en la transición de una economía especulativa a una de consumo masivo, pero el nuevo régimen de crecimiento permitirá al país seguir desarrollándose.</p><p>Este punto de vista puede finalmente encajar bien con el pago in extremis de Evergrande y con las recientes cifras económicas. El crecimiento del PIB en el tercer trimestre, aunque mínimo, se vio salvaguardado por el dinamismo del consumo de los hogares. En septiembre, las ventas al por menor aumentaron un 4,4% interanual. Del mismo modo, el desempleo descendió durante el trimestre. Por lo tanto, no existe ningún vínculo entre el estallido de la burbuja inmobiliaria y el consumo y el empleo. Si la crisis se contiene, <strong>el caso Evergrande podría incluso acelerar la transición china que se espera desde hace tanto tiempo.</strong><em>caso Evergrande</em></p><p>Pero este escenario sigue siendo muy frágil. La crisis no ha hecho más que empezar. El efecto dominó en el sector inmobiliario se desarrollará en los próximos meses y es imposible determinar su impacto en el crecimiento. Además, hay que relativizar el dato de las ventas al por menor de septiembre: sigue a un dato muy pobre (+2,5% interanual en agosto) y sigue estando por debajo del ritmo medio del periodo anterior a la crisis. No hay reequilibrio, sino una estabilidad en el consumo concomitante con un colapso de los bienes raíces. En definitiva, la “demolición controlada” es una hipótesis halagadora para Pekín, pero que se enfrenta a muchos obstáculos.</p><p><strong>¿Qué nueva economía política para China?</strong></p><p>Para entenderlo, es necesario recordar las principales características de la nueva economía política de Xi Jinping. La estrategia de “doble circulación” da ciertamente prioridad al <strong>desarrollo del mercado nacional</strong>, pero este desarrollo se produce, como el nombre de la estrategia deja claro, dentro de un marco global específico. Los observadores occidentales suelen centrarse en asegurar las cadenas de suministro. Pero la sinergia entre ambas circulaciones es más profunda. Se basa en la idea de desarrollar el mercado nacional con el apoyo de los inversores extranjeros por dos razones. La primera es la idea de que el mercado interior debe crecer en un marco competitivo. El mundo exterior debe reforzar este crecimiento a través de la competencia.</p><p>La segunda es la convicción de que, para desarrollar el mercado interno, necesitamos un <strong>motor industrial de alta gama que irrigue el resto de la economía</strong>, y la inversión extranjera debe permitir a China ascender. Es cierto que el país ya ha hecho un gran esfuerzo en materia de desarrollo tecnológico, pero hay que tener cuidado con los efectos ópticos. La participación de este sector en la economía y a nivel mundial es todavía mínima, como demuestra este estudio del Instituto Peterson.</p><p>Esta visión también debe garantizar la reducción de las desigualdades. Aquí es donde entra la famosa “prosperidad común” de Xi, que algunos han interpretado como un intento de volver al “maoísmo”. En realidad, se trata de compartir mejor los frutos del crecimiento, pero este crecimiento es, por supuesto, el requisito previo para este reparto. Por tanto, Xi Jinping no identifica a priori esta prosperidad con el desarrollo de un Estado de bienestar protector. Todo lo contrario.</p><p>El 15 de octubre, en un discurso, advirtió contra el “bienestarismo” que lleva a apoyar a los “holgazanes” y que, según él, ha fracasado en Occidente. En cambio, Xi Jinping apoya la redistribución de los éxitos económicos, a posteriori. En cierto modo, el Gobierno chino se suma a la idea de la “economía social de mercado” tal y como la concibieron los ordoliberales alemanes: dejar que el mercado cree valor para redistribuirlo, si es necesario mediante impuestos como los que gravan la propiedad, entre todos los que han contribuido a esa creación. Además, en el ámbito inmobiliario, el Gobierno rechaza la propuesta de algunos miembros del PCC de <strong>un sistema “dual” en el que el Estado organizaría la vivienda en función de las necesidades en paralelo al mercado privado</strong>. Para Xi Jinping, la solución siempre está en el mercado, aunque sea para regularlo. Detrás de la retórica antibillonaria de Xi, hay un mito conocido en Occidente: el de un capitalismo de pequeños empresarios que llevaría a la abundancia.</p><p>Esto está muy lejos del maoísmo. El nuevo régimen de crecimiento chino se basa en el mercado y en una combinación de liberalización, innovación y redistribución a posteriori. Con esta receta, Pekín quiere salir de un patrón que hasta ahora ha impedido el cambio a una economía dominada por el consumo interno. A pesar de los aumentos salariales, la demanda interna ha seguido siendo débil. Esto se debe a que la falta de una red de seguridad social, alimentada por la obsesión por la competitividad, ha llevado a los hogares a buscar más seguridad a costa del consumo. La <strong>burbuja inmobiliaria es la consecuencia de esta búsqueda</strong>: algunos quieren tener una vivienda, otros quieren lograr rápidas plusvalías que el trabajo no permite. Y este sector acabó concentrando gran parte de los recursos. Una vez que la burbuja estalle, si no se aborda la cuestión de la seguridad de los ingresos, volverá el mismo problema.</p><p><strong>Obstáculos a la estrategia oficial</strong></p><p>Por ello, Xi Jinping propone una salida hacia arriba: un <strong>impuesto sobre la propiedad </strong>acabaría con la especulación, mientras que la innovación y los productos de alta gama desarrollarían un mercado interno impulsado por la competencia. La imagen es hermosa, pero la crisis inmobiliaria plantea cuatro grandes problemas para una transición fluida a dicho modelo.</p><p>La primera es que este modelo tardará necesariamente en llevarse a cabo, si es que se materializa. Mientras tanto, China no tiene estabilizadores automáticos en los hogares. Todo ocurre en el ámbito de las administraciones locales y del Gobierno central. Esto explica por qué, en 2008 y 2015, durante las dos últimas crisis que afectaron a China, la respuesta fue primero invertir en producción, luego en infraestructura, más allá de lo necesario, y luego una huida hacia adelante en la deuda privada para apoyar el sector inmobiliario. Estos recursos se han agotado. El BPC se declara “prudente” y el Estado central rechaza el “bienestarismo”. Por ello, cabe preguntarse cuál podría ser el contrapeso a una gran crisis económica basada en el sector inmobiliario.</p><p>Sobre todo porque la apuesta de Xi Jinping es audaz. Al presidente chino le gusta distinguirse de las opciones de sus homólogos occidentales. Sin embargo, esta obsesión por la innovación como solución milagrosa para el crecimiento es ahora una de las características dominantes del capitalismo post-covid. Pero nunca se plantea realmente la cuestión de la relación entre la innovación y el crecimiento de la productividad.</p><p>Sin embargo, es fundamental. Es muy posible que las innovaciones actuales no mejoren la productividad más o menos que las del pasado. Por otra parte, baste señalar que la gran revolución tecnológica de los años 90, internet, no supuso un aumento de la productividad, sino la continuación de la tendencia a la desaceleración de su crecimiento.</p><p><strong>China ya tiene un gran problema de productividad</strong>. Ha podido hacer frente a esto cuando se trataba de llevar a su territorio la parte baja del mercado compensando con salarios muy bajos. Pero esto ya no es posible. La solución en China, como en Occidente, es la deuda y las burbujas para ganar tiempo. Sin embargo, Evergrande es un doloroso recordatorio de la realidad. Y sin ganancias de productividad, no puede haber salarios altos ni redistribución...</p><p>Además, la estrategia de atraer a los inversores extranjeros, central en la visión de Xi y que había conducido no sólo a la voluntad de hacer del yuan una moneda de referencia, sino también a la supresión de un cierto número de restricciones a la circulación de capitales, se está viendo socavada por el <em>caso Evergrande</em>. La opacidad de las dificultades del grupo y el silencio del Gobierno sobre este impago ya están enviando señales equivocadas a algunos fondos de inversión. Los mensajes de Pekín a favor de la redistribución ya habían preocupado a los mercados. Por no hablar de que, en la delicada gestión del impago de Evergrande, es tentador hacer recaer el grueso del impago en los inversores extranjeros, como hizo Islandia en 2009. Probablemente habrá que revisar la estrategia. Este es también uno de los factores que complican el dilema de las autoridades. El 19 de octubre, el BPC insistió en respetar el “Estado de derecho” en la resolución de la crisis del grupo inmobiliario. Este es un mensaje tranquilizador para los inversores extranjeros. <strong>Y el pago del vencimiento de Evergrande refuerza aún más este deseo de mantener a los inversores extranjeros</strong>. Pero a largo plazo, Pekín tendrá que elegir inevitablemente: <strong>o prescindir de ellos y reorganizar así la estrategia o cargar con otros intereses</strong>.</p><p>En este contexto, no es de extrañar que la estrategia de Xi genere descontento. Por ello, algunos preferirían no correr riesgos y conservar el modelo actual, por insostenible que sea. La propuesta de gravar la propiedad lanzada en primavera ha suscitado muchas críticas dentro del propio partido, y su experimentación ya se ha reducido. En la gestión de la quiebra de Evergrande, habrá que contar con estas oposiciones, tanto internas como externas al PCCh: con el sector inmobiliario, los gobiernos locales están perdiendo una gallina de los huevos de oro y están cosechando penurias sociales. Xi Jinping parece decidido a poner fin a la burbuja inmobiliaria. Pero en el sistema capitalista, las transiciones suaves no existen. Y tendrá que enfrentarse a la resistencia y a la oposición.</p><p>En estas condiciones, las autoridades chinas pueden optar por salvar finalmente lo que se pueda de la burbuja inmobiliaria. Si el BPC se mantiene oficialmente en una política de contención, podría cambiar su estrategia a medida que avance la crisis. Pero probablemente ya es demasiado tarde, <strong>el contagio se ha instalado y el mercado se está hundiendo</strong>. Por lo tanto, Pekín tendrá que contentarse con la adaptación para limitar los daños. Pero también aquí la tarea es ardua. Al final, lo decisivo será la visión del nuevo modelo económico chino.</p><p>El propuesto por Xi Jinping, <strong>un capitalismo armónico </strong>enmarcado por el Estado, ya está siendo atacado. Es cierto que esta estrategia contiene una contradicción en los términos. Esta contradicción es también la de un régimen chino que ya no acepta los efectos desastrosos del desarrollo capitalista sin querer abandonar la creciente mercantilización de la sociedad. Es imposible saber cómo se resolverán estas contradicciones, pero el caso japonés no da lugar al optimismo. El archipiélago nunca se recuperó realmente del estallido de la burbuja en los años 90. Y China es más frágil social y políticamente de lo que era Japón entonces. El poco tiempo que ha ganado Evergrande puede no ser suficiente para resolver este <strong>quebradero de cabeza chino</strong>.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_17236"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Oct 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Romaric Godin (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pekín busca un nuevo modelo de crecimiento tras lograr salvar por los pelos al gigante Evergrande]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,China,PCCh (Partido Comunista Chino),burbuja inmobiliaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La larga marcha de la economía china: 1950-2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/larga-marcha-economia-china-1950-2025_1_1195739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9fc75e76-4dcc-4374-9b34-a3e4bdf31df2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La larga marcha de la economía china: 1950-2025"></p><p>Este año se <a href="http://spanish.xinhuanet.com/2021-03/23/c_139829615.htm" target="_blank">cumplirá un siglo</a> de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh) en 1921. Partido que emergió tanto al rebufo de la revolución rusa del año 1917, muy particularmente entre estudiantes chinos en el extranjero, como por el <strong>prolongado declive social y nacional de aquel país</strong>; declive en nada ajeno a los negocios de las potencias imperialistas de la época (desde Japón a Estados Unidos, pasando por Reino Unido y otros países europeos).</p><p>Finalizada la Segunda Guerra Mundial, todos los factores que explicaron su nacimiento, y ante la ausencia de alternativas, convergerán para abrir camino a su llegada al poder en aquel inmenso país. Una situación que se mantiene ininterrumpidamente desde entonces.</p><p>Siete décadas del PCCh al mando del Gobierno de China que resumiremos aquí en un breve análisis desde la perspectiva económico-social. Lo que creo tiene gran interés, pues a nadie se le escapa que hoy China condiciona múltiples aspectos del devenir de las sociedades del resto del mundo.</p><p>De entrada, como recogemos en un primer gráfico, la muy buena noticia es que <strong>China ha recuperado en estas siete décadas un nivel de riqueza media por habitante que se había deteriorado ininterrumpidamente durante nada menos que dos siglos,</strong> hasta el año 1950.</p><p> Fuente: elaboración propia con Maddison (2002: 263) y PNUD (2018).</p><p>En el período en el que Mao dirige el PCCh y el país (1950-1973), al menos se habría detenido ese declive. Algo en sí valioso, dado tanto el crecimiento económico medio a escala mundial en esos años como el crecimiento demográfico en China. Pero será a partir de los años 80 cuando, con las reformas económicas y las políticas de control de la natalidad de Deng Xiaoping, se acelere ese proceso de convergencia.</p><p>Los datos de <a href="http://hdr.undp.org/sites/default/files/2018_human_development_statistical_update_es.pdf" target="_blank">Naciones Unidas</a> para 2017 sitúan el ingreso medio en China en 15.270 dólares mientras la media mundial era de 15.295 dólares. Todo un éxito. Lo que es <strong>un logro descomunal a nivel planetario porque China supera la población del conjunto de los países de la OCDE</strong>.</p><p>Bien es cierto que para igualar la media de los países de la OCDE aún debe más que duplicar esa cifra (son 39.600 dólares, repárese en que España aún no lo ha logrado a día de hoy).</p><p><strong>La estrategia de máximo crecimiento</strong></p><p>¿<strong>Cómo ha ido recortando China la brecha </strong>de ingreso nacional por habitante respecto a la media mundial? En una comparativa actual con el conjunto de la Unión Europea (que presentamos en un segundo recuadro de datos) se observa que <strong>el modelo de crecimiento chino no estaría tanto basado en la demanda externa como en un gigantesco esfuerzo en inversión productiva</strong> (desde infraestructuras o edificios a zonas industriales). Pues en 2016 ese esfuerzo duplicaba la parte del PIB que en la UE destinamos al crecimiento futuro (esa es la función de la formación de capital, FBCF).</p><p> Fuente; elaboración propia con Eurostat e INECh</p><p>También con ese 44% estaría muy por encima del 24% de esfuerzo inversor medio mundial (datos del <a href="https://datos.bancomundial.org/indicador/NE.GDI.TOTL.ZS?view=chart" target="_blank">Banco Mundial</a>). Repárese en que una economía como Estados Unidos se mantendría en el entorno del 20% desde el año 1965, mientras el país asiático desde los años 70 siempre ha superado el 30 %, llegando incluso al 40 % de forma casi permanente desde el año 2010.</p><p>No obstante, esta progresión inversora, que explica sus altas tasas de crecimiento anual y su creciente ingreso nacional por habitante, tiene <strong>dos contrapartes problemáticas</strong>.</p><p>Por un lado, un menor consumo de los hogares (allí 39%, en la UE un 55% del PIB) a causa de unas retribuciones al trabajo muy reducidas que, por otra parte, explican los mayores excedentes de las empresas (privadas y públicas) para inversión-formación de capital. Y, por otro lado, un <strong>menor consumo público</strong> (allí 14%, en la UE un 20% del PIB) a causa de un menor esfuerzo en servicios de cobertura universal y pública (sanidad, educación, desempleo, etc.) lo que, también por otra parte, les da margen para una mayor capacidad inversora del Estado.</p><p>Se estaría intercambiando así, valga la expresión, <strong>más crecimiento actual y futuro por un menor nivel de bienestar actual (consumo y servicios públicos) de la población</strong>.</p><p>Un modelo que no impide, todo lo contrario, que una parte minoritaria de la población saque ya jugosos rendimientos mientras la mayoría se ha de conformar con que poco a poco y, sobre todo, en el futuro se verán los frutos de tal esfuerzo y renuncia.</p><p>Sobre las bondades del modelo para una parte minoritaria baste señalar que, según el <a href="http://hdr.undp.org/sites/default/files/2018_human_development_statistical_update_es.pdf" target="_blank">PNUD</a> (2018), entre 2010-2017 la desigualdad entre quintiles de ingreso (entre el 20% más rico y el más pobre del país) era en China de 9,2 veces frente a 9,4 veces en EE.UU., lo que también se confirma para el 10% más rico con datos de la <a href="https://read.oecd-ilibrary.org/economics/oecd-economic-surveys-china-2019_eco_surveys-chn-2019-en#page3" target="_blank">OCDE</a> (2019: 58). Son indicadores de desigualdad muy superiores a los observados en la UE.</p><p>De manera que el hecho de que en China hoy, siendo un país mucho menos rico que Estados Unidos (una sociedad de mercado pura y dura), la brecha de desigualdad social sea semejante nos indica que, aparte de un drenaje de excedentes empresariales y ahorro público para inversión, la austeridad salarial y laboral generalizada también se drena hacia esa minoría.</p><p>Una minoría enriquecida que poco o ningún interés va a tener en una cobertura pública y universal de la enseñanza o la sanidad que se puede pagar perfectamente de su bolsillo.<strong> </strong>Y que, por tanto,<strong> muy poco interés tendrá en alimentar un sistema fiscal progresivo y con capacidad de cubrir servicios públicos universales</strong>.</p><p>En un último gráfico observamos cómo ambas cosas están sucediendo en China, puesto que los ingresos públicos como porcentaje del PIB se sitúan incluso por debajo de los muy neoliberales Estados Unidos, de la media mundial y, no digamos, muy lejos de la media de la Unión Europea.</p><p> Fuente: elaboración propia con datos FMI (2020).</p><p>Sólo una política fiscal y de ingresos públicos (singularmente para las rentas altas) y una muy reforzada política de rentas salariales y derechos laborales, permitirían <strong>mejorar el bienestar actual de la mayor parte de la población</strong>. Y no solo de los situados por debajo del umbral de pobreza.</p><p>Pero con seguridad eso sería solo posible a costa de los actuales beneficiarios del modelo (los más ricos, las rentas no salariales,… tanto internos como externos) y, al mismo tiempo, <strong>reequilibrando la abultada asimetría actual </strong>entre consumos de lujo más gastos de inversión por un lado y, por otro, las necesidades básicas (alimentos, vivienda, sanidad, educación, salubridad) de la mayor parte de la población.</p><p>Repárese en que <strong>China, que duplicaba el ingreso medio de Cuba</strong> en 2019, se situaba (posición 85ª) quince posiciones por debajo de Cuba (posición 70ª) en el <a href="http://hdr.undp.org/en/content/latest-human-development-index-ranking" target="_blank">ranking mundial</a> de desarrollo humano que elabora Naciones Unidas teniendo en cuenta, además del ingreso, la escolaridad y la esperanza de vida. Ucrania, también con menor nivel de ingresos que China, ocupa la posición 74ª en desarrollo humano.</p><p><strong>Horizonte para China 2025: ¿Más desarrollo social con menos crecimiento?</strong></p><p>Llegados a este punto la buena noticia es que en el <a href="http://spanish.xinhuanet.com/2021-03/15/c_139812146.htm" target="_blank">recién aprobado</a> Plan de Desarrollo Económico y Social para China hasta el año 2025 parece <strong>asumirse una progresiva desaceleración del vertiginoso crecimiento previo para enfrentar aspectos cualitativos del mismo</strong>. Pues, sin abandonar el esfuerzo inversor, que ahora parece reorientarse de lo material a la I+D, pasan a primer plano objetivos e indicadores relativos al bienestar social y a la sostenibilidad ambiental. Una asignatura, como hemos visto aquí, a todas luces pendiente, que parece querer enfrentarse en los próximos años.</p><p>Tal reto se conjuga con otro no menos llamativo: la autosuficiencia (resiliencia en lenguaje occidental). Pues si bien la dimensión de China es una oportunidad obvia en ese sentido, su <strong>dependencia (energética o tecnológica)</strong> es contemplada como una amenaza incluso a su seguridad nacional.</p><p>De ambos objetivos (autosuficiencia estratégica y desarrollo inclusivo) debiéramos tomar buena nota en la Unión Europea.</p><p>_____________</p><p><strong>Albino Prada</strong> acaba de publicar <strong>“</strong>El regreso de China. ¿Chimérica o Telón Digital?” (<a href="https://www.amazon.es/gp/product/B08XVTVW2B/ref=as_li_tl?ie=UTF8&camp=3638&creative=24630&creativeASIN=B08XVTVW2B&linkCode=as2&tag=mundiario13-21&linkId=de10c21a055e5f91c208219b5a2222cd" target="_blank">Mundiediciones</a>) y en fechas próximas verá la luz su nuevo ensayo “Riqueza nacional y bienestar social. Más desarrollo con menos crecimiento”</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Albino Prada]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La larga marcha de la economía china: 1950-2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PIB,Crisis económica,PCCh (Partido Comunista Chino)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Partido Comunista de China quiere celebrar su centenario sin ningún pobre en el país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/partido-comunista-china-quiere-celebrar-centenario-pobre-pais_1_1191370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cb2aa7f9-7530-4df1-9e2e-d9810bc72e1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Partido Comunista de China quiere celebrar su centenario sin ningún pobre en el país"></p><p>“Estamos convencidos de que, en el plazo establecido, podremos completar la construcción de la <strong>sociedad de prosperidad moderada </strong>y sacar de la pobreza a todos los habitantes de las zonas rurales que viven por debajo del umbral de pobreza”. Este pasaje del discurso de Xi Jinping ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 22 de septiembre recibió menos cobertura en la prensa internacional que el discurso en que anunciaba la neutralidad del carbono en 2060. Sin embargo, es mucho más importante para el régimen porque <strong>lo compromete hoy y no dentro de 40 años,</strong> cuando es probable que la mayoría de los dirigentes actuales hayan muerto.</p><p>La <strong>erradicación de la pobreza absoluta y la transformación de China </strong>en una “sociedad de prosperidad moderada” (<em>xiaokang shehui</em>, en mandarín) para el año 2020 son los objetivos fijados por el predecesor de Xi Jinping, Hu Jintao, para ayudar a celebrar con gran pompa y boato <strong>el centenario de la fundación del Partido Comunista Chino en 2021.</strong> Desde que llegó al poder, el secretario general del partido, Xi Jinping, ha hecho de la campaña contra la pobreza <strong>una de las principales herramientas de legitimación de su Gobierno</strong>.</p><p>Según Willy Lam, profesor de la Universidad China de Hong Kong, “sin lugar a dudas, la maquinaria de propaganda del partido va a organizar una gran ceremonia antes de fin de año para celebrar otro éxito sobrehumano de Xi Jinping: situar a todos los chinos por encima del umbral de pobreza, aunque las autoridades chinas sitúen el umbral de pobreza por debajo del establecido por Naciones Unidas. Este acontecimiento forma parte del <strong>culto a la personalidad desarrollado por Xi </strong>desde que accedió al poder, y la lucha contra la pobreza forma parte de los argumentos que pretende dar para mantenerse en el poder al menos diez años después del XX Congreso, previsto para 2022. Al mismo tiempo, le permite demostrar que está poniendo en marcha el adagio maoísta de que <strong>el partido debe servir al pueblo</strong>”.</p><p>La importancia de este asunto se refleja en el lugar que le ha otorgado al aparato de propaganda. En medio de la crisis del coronavirus, <strong>el Diario del Pueblo no dudó en dedicar su portada al carácter de “hombre del pueblo” del secretario general,</strong><em> Diario del Pueblo </em> publicando una serie retrospectiva sobre sus visitas a las zonas rurales cuando el país tenía otras preocupaciones. Recientemente, a pesar del aumento del desempleo y de las inundaciones que han arrasado las provincias de Hubei y Sichun, el Gobierno reiteró que se lograría el objetivo.</p><p>Sobre el terreno, en los últimos años se han desbloqueado presupuestos especiales reservados al <strong>desarrollo de infraestructuras</strong> –sobre todo viarias y ferroviarias para acabar con el aislamiento de zonas rurales y montañosas del Oeste del país–. Ejércitos de líderes locales (2,9 millones, según las cifras oficiales) en las aldeas para lograr la ambición de Xi y ayudar a la gente a superar el fatídico umbral de pobreza.</p><p>Los residentes de aldeas enteras en áreas consideradas peligrosas o demasiado remotas han sido reubicados en nuevos edificios ubicados en las afueras de las ciudades. De paso, se tiene cuidado de asegurar que <strong>se les proporcionen carteles de Xi Jinping para decorar sus nuevos hogares</strong>.</p><p>La presión ejercida sobre la base del aparato administrativo para lograr los objetivos fijados es tan fuerte como siempre. Se han elaborado listas de <strong>“familias que deben ser salir de la pobreza”</strong>, con la puerta de su casa marcada con un signo para ayudar a identificarlas. Sólo en la montañosa prefectura de Liangshan de Sichuan, que Xi Jinping visitó en 2018 después de “ver en la televisión” las duras condiciones de vida de sus habitantes, se han gastado oficialmente 115.000 millones de yuanes (14.300 millones de euros) desde 2016.</p><p>Sin embargo, sigue habiendo problemas. Aparte de la <strong>corrupción, que sigue siendo endémica</strong>, la más común está vinculada a la dificultad de definir lo que constituye una “familia pobre”. El punto de partida de la investigación suele ser el permiso de residencia (<em>hukou</em>) en el que suelen inscribirse los miembros de la familia que ya no viven bajo el mismo techo.</p><p>No es raro que tres generaciones de una misma familia se registren en un solo <em>hukou</em>, aunque los más jóvenes hayan ido a trabajar a la ciudad, a veces a miles de kilómetros de la aldea. La investigación que establece quiénes son pobres y quiénes no lo son se ha realizado a menudo al comienzo de la campaña, en 2013-2015, y va acompañada de un plazo para sacar a las personas identificadas de la pobreza. En estas condiciones, <strong>los responsables locales no tienen interés en ampliar la lista a medida que se acerca la fecha fatídica</strong>.</p><p>Sin embargo, como explica Willy Lam, “el fenómeno del retorno a la pobreza está muy extendido en las zonas más pobres de China. En años buenos, los campesinos de las provincias de Gansu, Ningxia o Guizhou pueden estar por encima de umbral de pobreza, pero sólo hace falta un descenso en el crecimiento, como este año, para que vuelvan a caer por debajo de ella”.</p><p>No menos importante es que algunos líderes del partido están tratando de <strong>moderar la visión triunfalista de la máquina de propaganda</strong> sobre la capacidad de China para lograr "una sociedad de prosperidad moderada" para finales de año. En su informe anual sobre la labor del gobierno el pasado mes de mayo, el primer ministro Li Keqiang dijo que 600 millones de personas, casi la mitad de la población de China, viven con menos de 1.000 yuanes (125 euros) al mes.</p><p>El exdirector adjunto del Comité de Asuntos Económicos y Financieros del Congreso Nacional Popular, basándose en estas cifras, consideró, unas semanas más tarde, que <strong>no se podía afirmar que se hubiera logrado una prosperidad moderada en estas condiciones </strong>y se preguntó: "Los Juegos Olímpicos de Tokio se han aplazado un año, ¿por qué no podemos declarar que hemos alcanzado nuestro objetivo en uno o dos años?”. Sus palabras, que se hicieron virales en la Internet china, pronto fueron censuradas.</p><p>Más allá de esta batalla de números, la campaña contra la pobreza plantea otros problemas más fundamentales, especialmente en las zonas habitadas por “minorías étnicas”, como el Tíbet o Xinjiang. Lejos de ser una simple política social, es un aspecto esencial de la política asimilacionista implementada por el partido-estado.</p><p>Un nuevo <a href="https://jamestown.org/program/jamestown-early-warning-brief-xinjiangs-system-of-militarized-vocational-training-comes-to-tibet/" target="_blank">informe</a>, publicado por Adrian Zenz, revela que la lucha contra la pobreza en el Tíbet va de la mano del <strong>control creciente sobre el territorio tibetano</strong> y las formas de vida de sus habitantes. Los informes oficiales sobre el progreso de la campaña afirman que “el Estado debe dejar de criar perezosos. La estricta gestión de estilo militar del plan de formación profesional debería ayudar a fortalecer la débil disciplina laboral de los tibetanos y a reformar su pensamiento atrasado”.</p><p>En la misma línea, hay planes para “alentar” a los pastores y agricultores a que donen sus tierras y su ganado a cooperativas gubernamentales y se conviertan en empleados. Bajo el pretexto de aumentar los ingresos, estas llamadas políticas de formación profesional tienen en realidad por objeto <strong>desmantelar el tejido social, lingüístico y cultural tibetano </strong>y concentrar el control de los recursos naturales más en manos de las autoridades locales.</p><p>En Xinjiang, la política de “hermanamiento” de un alto cargo con una familia pobre, característica de la campaña contra la pobreza en todo el país, ha sido un engranaje clave para extender el control del partido en las zonas rurales de la región autónoma. Es la contraparte “personalizada” de los campos de reeducación.</p><p>Como subraya un <a href="https://www.hrw.org/news/2018/05/13/china-visiting-officials-occupy-homes-muslim-region" target="_blank">informe</a> de Human Rights Watch sobre esta cuestión y publicado en 2018, lejos de limitarse a ayudar a las familias uigures a “salir de la pobreza”, estos responsables que viven en el seno de las familias están más ahí para vigilarlas, para asegurarse de que han abandonado las prácticas islámicas, tienen buenas prácticas de higiene o han aprendido los discursos de Xi Jinping y son leales al partido. La lucha contra la pobreza también ha servido de pretexto para <strong>obligar a los uigures a instalarse en fábricas de las provincias del interior</strong>, otro componente de la política de erradicación de las especificidades culturales y lingüísticas de este pueblo de habla turca.</p><p>A pesar de los progresos realizados en la lucha contra la pobreza, este planteamiento de “campaña, característico de la China maoísta y cuyo principal objetivo sigue siendo suscitar la obediencia y el amor al líder supremo, deja a los altos cargos libres de utilizar todo tipo de manipulación y de elusión de la realidad para alcanzar los objetivos fijados.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_88159"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gilles Taine (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Partido Comunista de China quiere celebrar su centenario sin ningún pobre en el país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,China,PCCh (Partido Comunista Chino)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una semana en los 'telediarios' de Xi Jinping: China ensaya el culto televisivo a la personalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/semana-telediarios-xi-jinping-china-ensaya-culto-televisivo-personalidad_1_1190702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cb2aa7f9-7530-4df1-9e2e-d9810bc72e1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una semana en los 'telediarios' de Xi Jinping: China ensaya el culto televisivo a la personalidad"></p><p>La <strong>pekinología es una ciencia de la fluctuación</strong><em>pekinología</em>, tan cambiante como algunos cielos bretones (o normandos) en pleno invierno. Así, en unos pocos meses, escuchamos en primavera que la pandemia covid-19 estaba a punto de barrer el partido-estado, en un devastador <em>efecto Chernobyl</em>, y después que Xi Jinping, el número uno chino, triunfaba tras haber derrotado al virus, anunciando con ello una <em>Pax Sinica</em> mundial.</p><p>Esta impresión de leer los posos del café –los anglosajones dicen “leer las hojas de té”– cuando se trata de la política china se explica por la <strong>opacidad del “núcleo dirigente”</strong>, los miembros del comité permanente del buró político (un <em>club de chicos</em> de siete septuagenarios). Ningún dirigente se ha sometido a la prueba de dejarse entrevistar por medios de comunicación occidentales desde el sanguinario y a veces entretenido Jiang Zemin, secretario general del Partido de 1989 a 2002 y presidente de la República Popular China de 1993 a 2003. Una eternidad.</p><p>Las ruedas de prensa organizadas con ocasión de viajes al extranjero o con motivo de la recepción de dirigentes extranjeros <strong>se</strong> <strong>supervisan y preparan cuidadosamente</strong>. Los periodistas con capacidad para realizar preguntas son seleccionados cuidadosamente para evitar el más mínimo inconveniente.</p><p>Ante la eventualidad –hecho rarísimo– de que un reportero estadounidense consiga dirigirse al actual secretario general del partido y presidente Xi Jinping sobre un tema delicado, simplemente se le ignora (véase <a href="https://youtu.be/-cpPgJKWe94" target="_blank">aquí</a> ). Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi se muestra molesto por una pregunta considerada “irresponsable” –sobre derechos humanos– de un periodista canadiense (ver <a href="https://youtu.be/qikBsQ1h4S8" target="_blank">aquí</a>).</p><p>Así, en este complicado ejercicio, la <strong>puesta en escena del Gobierno chino,</strong> por parte del aparato de propaganda, es un elemento nada desdeñable para tratar de comprender lo que está sucediendo en las altas esferas chinas, que tanto le gustan al primer ministro francés Jean-Pierre Raffarin. Para ver este poder con toda majestuosidad, no hay nada mejor que seguir el informativo vespertino de la televisión china, difundido a las 19:00 (hora de Pekín) en todos los canales del país.</p><p>Una <em>TV Xi Jinping</em>, donde todos los discursos son inevitablemente “importantes” y cuyas actividades públicas –reuniones (muchas reuniones) y visitas de campo (menos numerosas que las primeras)–, siempre aparecen en el sumario. <strong>No se puede debatir sobre la coherencia de las opciones editoriales</strong>. El rango dentro del Partido las determina, de acuerdo con una teoría del chorreo catódica: primero el número uno, Xi; luego el número dos y también primer ministro, Li Keqiang, hasta el número siete, Han Zheng.</p><p>Así que durante una semana, del 16 al 22 de noviembre, hemos seguido el informativo para tratar de captar este <strong>momento hibris de la segunda mayor economía mundial</strong>, en un momento en que sus rivales, con Estados Unidos a la cabeza, están enredados en la pandemia causada por un virus que surgió en China hace casi un año.</p><p>Lunes, 16 de noviembre</p><p><strong>Y de propina, un libro de Xi</strong></p><p>El acontecimiento es significativo, un discurso de Xi ha llevado a la publicación de un libro. “En un único volumen”, precisa el presentador. Escucharlo en el informativo no es suficiente, así que hay que leerlo. Es el primer titular del telediario.</p><p>Los servicios de publicación de la propaganda han sido rápidos. Xi pronunció el discurso <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WGJa5UW2D8w" target="_blank">el 12 de noviembre</a> para conmemorar el 30º aniversario del “desarrollo y la apertura de Pudong”, el distrito de Shanghái en la orilla derecha del río Yangtsé que ahora simboliza la <strong>modernidad de la ciudad</strong>. En 30 años, la metrópoli ha recuperado su lustre como megalópolis mundial –en la década de los años 20, el siglo pasado, a la ciudad se le conocía como el “París de Oriente” –y este éxito ha remontado río arriba, regando el interior.</p><p>El discurso es la segunda noticia. Se trata de anunciar que el <em>Diario del Pueblo</em>, órgano del Partido Comunista, habló de ello en un editorial... <strong>Estamos al borde de una sobredosis</strong>. También se habla del consagrado al “desarrollo de alta calidad” en las regiones atravesadas por el río Yangtsé, discurso que pronunció en una reunión celebrada dos días antes en Nanjing en presencia de varios expertos. El concepto de “desarrollo de alta calidad” fue desvelado por Xi en el quinto pleno del 19º Comité Central del Partido Comunista de China, a finales de octubre en Pekín, donde se debatió el 14º plan quinquenal, para el período 2021-2025. Aludiendo al río Yangtsé y a las regiones por las que fluye, se trata de poner el acento en la <strong>importancia de centrarse en un crecimiento más ecológico y respetuoso con el medio ambiente</strong>. Y llegamos a las imágenes sublimes del telediario de las siete de la tarde, el recurso a magníficas imágenes aéreas donde el cielo se ve azul. Verlo es tener la seguridad de sobrevolar China. Sin contaminación.</p><p>En el frente económico, las cifras de octubre muestran una <strong>recuperación de la actividad</strong>. Las noticias son buenas. Al mismo tiempo, en el informativo de las 7, <strong>las noticias siempre son buenas cuando se trata de China</strong>. También se habla mucho de récords; hoy, del establecido por el batiscafo chino <em>El combatiente</em>, que descendió más de 10.000 metros bajo el mar. Que tiemble Julio Verne.</p><p><strong>Las malas noticias están reservadas para la actualidad internacional</strong>. Al final y en muy poco tiempo.</p><p>En este momento se habla mucho de la <strong>catastrófica situación en Estados Unidos</strong>. El gran rival es el más afectado por la epidemia de covid-19 –se han superado los 11 millones de contagiados– y se percibe una pizca de regodeo en el anuncio.</p><p>Un informe, obviamente producido por una agencia de noticias internacional, presenta a una mujer estadounidense que ha perdido a sus dos progenitores. Otro se centra en la falta de enfermeras. Y la secuencia se cierra con imágenes de una manifestación pro Trump en Washington que terminó con violencia y el arresto de 21 personas. En resumen, en el país de Donald Trump, el tipo que ha estado metiéndose con ellos durante todo su mandato es un desastre.</p><p>Martes, 17 de noviembre</p><p><strong>Gobernar mediante la ley (de Xi)</strong></p><p>Con el próximo plan quinquenal, he aquí el otro gran tema del día: <strong>el imperio de la ley</strong>, un sistema legal para preservar los intereses del PC (y los de Xi por supuesto), tema de una reunión de dos días en Pekín. Y que permite consagrar “el pensamiento Xi Jinping”.</p><p>El presentador advierte: “El pensamiento de Xi Jinping sobre el imperio de la ley es una gran <strong>innovación teórica</strong> que cumple con los requisitos de la época para la gran renovación de la nación china. Es la última realización de la teoría marxista del estado de derecho, un componente importante del pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era”.</p><p>Por supuesto, el informativo le dedica una gran parte y encontramos uno de sus clásicos: una voz en <em>off</em> detalla las intervenciones de Xi y sus recomendaciones, mientras que desfilan imágenes del número uno chino dirigiéndose a un público compuesto por ejecutivos –todos con máscaras en tiempos de pandemia obliga– que toman notas.</p><p>Esta presentación prepara el camino para una serie de reportajes –que se verán en unos días– dedicados a las <strong>reuniones del partido a todos los niveles para “estudiar” y “entender” el nuevo pensamiento de Xi</strong>. Se espera que los participantes estén bien inmersos en el “espíritu de la quinta sesión plenaria del 19º Comité Central” de octubre. Sin mencionar los editoriales del <em>Diario del Pueblo</em>, que seguramente se citarán en antena o los análisis de la agencia oficial China Nueva (Xinhua). En resumen, el programa está completo.</p><p>En el ámbito internacional, las cosas son tan catastróficas, como siempre. Uno de los responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS) elogia la gestión de la pandemia por parte de Pekín, “no todos los países han sido capaces de hacerlo”, dice. En Estados Unidos, los niños se ven particularmente afectados. En Texas, una familia ha perdido a seis de sus miembros. En la ciudad de Nueva York, la gente hace cola para recibir ayuda alimentaria.</p><p>En China, todo está bien... De hecho, el telediario informa de los preparativos del lanzamiento del cohete Longue Marche 5, que llevará la sonda lunar Chang'e 5 al Centro de Lanzamiento Espacial Wenchang en la isla sureña de Hainan.</p><p>Miércoles, 18 de noviembre</p><p><strong>Vacunas para los países emergentes (gracias a Xi)</strong></p><p>El primer titular del día es un nuevo “discurso importante” de Xi Jinping en la 12ª Cumbre de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la reunión de los llamados países emergentes. Rusia es la potencia anfitriona en esta cumbre virtual, donde todos –Vladimir Putin, Xi Jinping, Narendra Modi, Jair Bolsonaro y Cyril Ramaphosa– se quedaron en casa por culpa del covid-19. Además, el discurso de Xi está dedicado en buena medida al virus.</p><p>En cuanto a las vacunas, <strong>China está dispuesta a proporcionarlas a los países que las necesiten.</strong> “También promoveremos la construcción de centros de investigación y desarrollo de vacunas en los países Brics”, dice. Como el discurso es “importante”, <strong>a los otros participantes se les graba escuchando o tomando notas, como en el caso de Putin</strong>.</p><p><strong>Xi Jinping es el capitán</strong>, incluso se podría decir que es un gran timonel si el término no hubiera sido ya adoptado por un ilustre predecesor, y borda una metáfora marina, que la televisión transmite: “Todos estamos en el mismo barco. En tiempos de vientos y olas fuertes, debemos mantener el rumbo, controlar el ritmo adecuado, unirnos y cooperar, surfear el viento y romper las olas y navegar sin descanso hacia un mañana mejor”.</p><p>Xi también aprovechó la oportunidad para desarrollar su visión del multilateralismo, la antítesis de la doctrina <em>trumpiana</em>. Denuncia las tentaciones proteccionistas, elogia la labor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) –Trump sacó a Estados Unidos de la organización, acusándolo de favorecer a los chinos– en la lucha contra el coronavirus y recordó la intención de Pekín de seguir los preceptos del Acuerdo de París sobre el clima. China, aseguró, “ya ha anunciado políticas e iniciativas más fuertes para alcanzar el máximo de emisiones de dióxido de carbono de aquí a 2030 y trabajar para lograr la neutralidad del carbono para de aquí a 2060. Haremos lo que dijimos que haríamos”.</p><p><strong>La cumbre de los Brics se ve relegada al final del telediario</strong>; Putin elogia la gestión china de la pandemia como “un modelo para todos los demás países”. Y, una cita que se ha vuelto inevitable, se da el número de casos y muertes del covid-19 en Estados Unidos, donde un niño de cuatro años ha perdido a ambos padres, según nos enteramos por un reportaje, y donde los hospitales están bajo presión.</p><p>Jueves, 19 de noviembre</p><p><strong>Un proyecto para Asia y el Pacífico (y otro discurso de Xi)</strong></p><p>Más buenas noticias y especialmente un discurso de Xi Jinping (no es de extrañar que termine en breve en forma de libro). Hoy se dirige a los dirigentes económicos de Apec, el foro de cooperación económica de Asia y el Pacífico.</p><p>Toda una oportunidad para que el líder chino desentrañara una vez más sus <strong>ambiciones económicas, resumidas en el concepto sinérgico de “doble circulación”</strong>. “Estamos construyendo un nuevo modelo de desarrollo, no sólo un ciclo nacional cerrado, sino un ciclo nacional e internacional doble abierto y que se refuerza mutuamente”. Y su visión regional. “<strong>Asia-Pacífico es nuestro hogar común</strong>. El año pasado propuse construir una comunidad de destino Asia-Pacífico, caracterizada por la apertura e integración, el crecimiento innovador, la interconectividad y la cooperación beneficiosa para todos”.</p><p>Acaba de publicarse otro libro de Xi (pues sí...), informa el telediario. ¿El título? <em>Xi Jinping y sus amigos estudiantes</em>. Es un libro que relata las <strong>conversaciones del secretario general con la juventud desde 1983</strong>. La portada se parece mucho a los carteles de propaganda de Mao. Sin las chaquetas de algodón azul de la época.</p><p>Como en los tiempos de Mao, el telediario encuentra muchos aduladores de Xi en el extranjero. En Francia, no necesariamente Jean-Pierre Raffarin. Esta noche, la televisión pública ha encontrado a una mujer miembro del partido de Jacques Cheminade, Solidaridad y Progreso (0,18% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2017, es decir, poco más de 65.000 votos) para <strong>decir todo lo bueno que piensa del discurso del número uno de los chinos</strong> en la cumbre de los Brics. Su cita aparece junto a su foto. Nadie es profeta en su país... En el fondo de los océanos, el batiscafo <em>El combatiente</em> sigue batiendo récords. Ya nada lo detiene. Otro récord, esta vez en la computación cuántica, es uno de los más cortos. Se siguen dando las (malas) cifras de la pandemia en Estados Unidos y se habla de esos (horribles) senadores estadounidenses que se niegan a llevar la máscara.</p><p>Viernes, 20 de noviembre</p><p><strong>Xi siempre...</strong></p><p>Hoy, Xi Jinping se ha reunido con los delegados que asistieron a una reunión nacional dedicada a “construir la civilización espiritual”, un pasatiempo del Partido desde los años 80 que consiste principalmente en <strong>promover el patriotismo y el respeto por el estado-partido</strong>, mientras se instrumentalizan los valores confucianos. Todos están de pie detrás de sillas rojas vacías y cuando Xi entra en la habitación aplauden. Todo termina con una fotografía de grupo, donde todos están sentados.</p><p>Además, el “Grupo Central de Propaganda” continúa su gira por las diferentes regiones del país para seguir “predicando el espíritu de la Quinta Sesión Plenaria del 19º Comité Central”. Se difunden imágenes. Se escucha a los líderes recitando las palabras de Xi, escuchadas muchas veces antes, y leyendo su texto. Todo el mundo lee textos de otros volúmenes. Como todas las burocracias, la burocracia china es <em>papirófaga</em>.</p><p>Permítase aquí un fragmento de las memorias recientemente publicadas de Barack Obama (<em>A Promised Land</em>). En ella, el expresidente de Estados Unidos relata uno de sus encuentros con el aburrido predecesor de Xi, Hu Jintao, “como siempre [...] soporífero”: “Sea cual sea el tema, revolvía entre espesas pilas de anotaciones listas, deteniéndose unos segundos para pasar a traducciones en inglés que parecían también listas y conseguían ser aún más largas que las frases iniciales. Cuando me tocaba hablar, hojeaba sus papeles buscando la respuesta que sus asistentes le habían preparado. Mis esfuerzos para romper la monotonía con anécdotas personales o bromas (“Tendrás que darme el nombre de tu artesano”, le dije cuando me enteré de que el gigantesco palacio de la Asamblea Popular se había construido en menos de un año) solían terminar en miradas perdidas y más de una vez tuve ganas de sugerirle que intercambiáramos nuestros documentos para poder leerlos con tranquilidad y evitar perder el tiempo”.</p><p>Menos mal que el presidente de Estados Unidos no ha visto las noticias...</p><p>Su país aparece sin sorpresa y como cada noche al final de la emisión. Se ofrece el balance (desastroso) de la pandemia en Estados Unidos: más de 250.000 muertes hasta el 20 de noviembre. Según el informativo, los hospitales norteamericanos están desbordados, una enfermera expresa su desesperación: “Nadie nos escucha”. “Las familias están perdiendo a sus seres queridos que viven en residencias para la tercera edad, se están detectando casos en los edificios de la Navy de Estados Unidos. Es una telenovela sobre la decadencia del imperio americano...</p><p>Sábado 21 de noviembre</p><p><strong>Xi, otra vez...</strong></p><p>El primer titular es, de nuevo, un “importante discurso” de Xi Jinping... Esta vez se dirigió a los participantes de la reunión informal de líderes del fondo de cooperación económica Apec. Vemos a Donald Trump, con el ceño fruncido, en una videoconferencia. El número uno de China dijo, según el telediario, que “la región Asia-Pacífico debería apoyar sin descanso el sistema de comercio multilateral con la OMC en su seno, seguir promoviendo la integración económica regional y crear rápidamente la Zona de Libre Comercio de Asia y el Pacífico”.</p><p>Todo lo que el presidente saliente, que dará paso al demócrata Joe Biden el 20 de enero, odia. “China acoge con beneplácito la firma de la RCEP [Asociación Económica Regional Amplia, firmada el 15 de noviembre por 15 países] y considerará activamente la posibilidad de unirse a la CPTPP [Acuerdo global y progresivo para la Asociación Transpacífico, que reúne a 11 países, entre ellos Australia, Canadá y Japón]”.</p><p><strong>En lo que respecta a la sanidad, la situación siempre es catastrófica para el rival</strong>. Una mujer en Dakota del Sur ha perdido a su marido. Espera que otros no experimenten la misma tragedia que ella.</p><p>Domingo, 22 de noviembre</p><p><strong>Xi de nuevo (con el G20)</strong></p><p>No hemos terminado con los “discursos importantes” del informativo, es como la película <em>Un día sin fin</em>; las fórmulas son las mismas, la puesta en escena es casi la misma y Xi sigue tan hablador como siempre. Esta vez el discurso se reservó para la reunión del G20 organizada por Arabia Saudita. Se titula <strong>“Unamos nuestras fuerzas para luchar contra la epidemia y forjar un futuro común”</strong>. Como muchas de las declaraciones del número uno chino, a menudo se articula en torno a sus propuestas de cuatro puntos y contiene proverbios. Hoy, el adagio se toma prestado al poeta de la dinastía Tang, Liu Yuxi: “Cerca del barco hundido pasan mil velas blancas, frente al tronco podrido compiten en verdor diez mil árboles”.</p><p>Una forma educada de decir: sigamos adelante después de la pandemia, sin necesidad de ajustar cuentas y reclamarlas a China, el país de donde se originó la pandemia. De hecho, según la voz en <em>off</em> del reportaje del telediario, Xi Jinping explicó a los líderes mundiales que “<strong>en esta era post-epidémica</strong>, <strong>el mundo resurgirá de sus cenizas como un fénix</strong>. Trabajemos juntos para crear una vida mejor y más feliz y promovamos juntos la construcción de una comunidad de destino humano”.</p><p>En cualquier caso, según las noticias, el mundo entero se ha apresurado a alabar el discurso de Xi, desde oscuros académicos británicos hasta exresponsables, como el ex director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el francés Pascal Lamy, quien, según se dice, ha descrito la “comunidad de destino para la humanidad”, querida por el secretario general del PCCh, como “un concepto importante para la gobernanza internacional”.</p><p>En Estados Unidos, la pandemia está “fuera de control”. El personal médico está al límite. Mientras tanto, partidarios y rivales de Trump se enfrentan en la calle. Por su parte, la propaganda china juega sobre terciopelo.</p><p>Las noticias de las 7 son inmutables. Y al final de la semana, al menos hemos comprobado una cosa; que los espectadores no se equivocan cuando resumen su <strong>misa catódica </strong><em>misa</em>en tres frases: “Los primeros diez minutos: los líderes siguen estando ocupados. Los diez minutos centrales: la gente está muy contenta. Los últimos diez minutos: el mundo fuera de China es extremadamente caótico”.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_46004"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bougon (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una semana en los 'telediarios' de Xi Jinping: China ensaya el culto televisivo a la personalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,China,PCCh (Partido Comunista Chino),Xi Jinping]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[China, el enemigo común de Trump y Biden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/china-enemigo-comun-trump-biden_1_1189473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/622fb3bc-8043-4135-91d0-b2e93ba589ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China, el enemigo común de Trump y Biden"></p><p>En 2016, Donald Trump llegaba a la Presidencia de Estados Unidos después de una campaña en la que acusó a China de haber “violado” a Estados Unidos. También <strong>culpó a Pekín de ser responsable del “mayor robo de la historia del mundo”</strong>, al aprovechar la globalización impulsada por el capitalismo financiero desde los años 80.</p><p>Detrás de las murallas de Zhongnanhai, sede del Gobierno, no muy lejos de la Ciudad Prohibida de Pekín, los líderes del Partido Comunista chino y de la segunda economía más grande del mundo no se sorprendieron. Durante varios años, debido a su creciente poder, se habían acostumbrado a este juego de roles; asumir, con el fervor de las campañas electorales, la función de chivos expiatorios. Antes de volver al <em>“business as usual”</em> después de las elecciones.</p><p><strong>El mandato de Trump marcó un punto de inflexión</strong>. Como señala Maya Kandell, historiadora y especialista en política exterior estadounidense, en un texto publicado en la web <a href="https://legrandcontinent.eu/fr/2020/10/23/la-doctrine-trump-1/" target="_blank">Le Grand Continent</a>, <strong>“la Presidencia de Donald Trump marca el fin de la post Guerra Fría”</strong>. El final de un período que puede “resumirse en un doble paradigma”, continúa la historiadora: la globalización con la creencia en la “extensión de las democracias de mercado” y la “guerra global contra el terrorismo” iniciada tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.</p><p>En ese marco, <strong>se hizo añicos el consenso sobre la política estadounidense respecto de China</strong>, teorizado en 1967 por Richard Nixon en un artículo de la revista <em>Foreign Affairs</em> (<a href="https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/1967-10-01/asia-after-viet-nam" target="_blank">“Asia after Vietnam”</a>), antes de ponerlo en práctica a principios de los años 70 como presidente con la ayuda de Henry Kissinger: “contención sin aislamiento”.</p><p><strong>Ahora China es claramente el rival número uno para los estadounidenses, demócratas o republicanos</strong>. El enemigo que hay que derrotar. “La competencia estratégica y más específicamente la rivalidad ‘sistémica’ con China, ha reemplazado a la lucha contra el terrorismo como objetivo principal de la política exterior [estadounidense]”, destaca Kandell.</p><p>Como ha quedado de manifiesto en esta campaña, <strong>el discurso ya no versa sólo sobre la economía</strong>, sino también sobre los “valores norteamericanos” amenazados por la emergencia geopolítica del imperio asiático. “No podemos tratar esta encarnación de China como un país normal, como cualquier otro”, llegó a decir el secretario de Estado Mike Pompeo.</p><p>La pandemia del covid-19, que comenzó en China a finales del año pasado, aceleró esta nueva política de contención, recogida en 2017 el documento de la <a href="https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2017/12/NSS-Final-12-18-2017-0905.pdf" target="_blank">Nueva estrategia de seguridad naciona</a> (“Contrariamente a nuestras esperanzas, China ha ampliado su poder a expensas de la soberanía de otros”, se recoge) y fue <strong>refrendada en octubre de 2018 por el vicepresidente Mike Pence</strong>, en un discurso en el conservador Centro de Investigación del Hudson Institute. “Hizo falta la pandemia y el proximidad electoral para que Trump se sume en marzo de 2020, refrendando el consenso”, escribe Kandell.</p><p>Los principales responsables de la política diplomática y de seguridad se pronunciaron públicamente en junio y julio sobre la “amenaza china”, incluyendo a Mike Pompeo, Robert O'Brien, asesor de seguridad nacional: <strong>“Seamos claros, el Partido Comunista de China es una organización marxista-leninista</strong>. El secretario general del partido Xi Jinping se ve a sí mismo como el sucesor de Joseph Stalin”, o Christopher Wray, director del FBI (la agencia federal de inteligencia, responsable de los servicios internos de inteligencia), en el Instituto Neoconservador Hudson en Washington, D.C. “La mayor amenaza a largo plazo para la información y la propiedad intelectual de nuestra nación, así como para nuestra vitalidad económica, es <strong>el contraespionaje y el espionaje económico que proviene de China</strong>”.</p><p>En esta atmósfera de guerra fría, donde se acumulan los asuntos de confrontación (Huawei, TikTok, Hong Kong, Xinjiang, Taiwán...), el FBI ha producido un vídeo que utiliza los códigos visuales y narrativos de una serie. The <em>Nevernight Connection</em> se inspira en un hecho real, el del <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2019/may/18/ex-cia-officer-kevin-mallory-sentenced-to-20-years-for-spying-for-china" target="_blank">exoficial de la CIA Kevin Mallory</a>, <strong>condenado a 20 años de prisión por vender documentos clasificados a un agente chino</strong> durante dos viajes a Shanghái en marzo y abril de 2017.</p><p>Detrás de esta nueva estrategia hay un equipo de “personas muy conocedoras de lo que ocurre en China”, dice a <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de infoLibre) Zhang Lun, profesor universitario de civilización china y profesor visitante de la Universidad de Harvard.</p><p>Entre ellos, se ecuentra un estadounidense de origen chino, <a href="https://www.usna.edu/Users/history/yu/index%E2%80%A6" target="_blank">Miles Yu</a> (su nombre en chino es Yu Maochun). Este asesor de Mike Pompeo era profesor en la Academia Naval de los Estados Unidos. Nacido en la provincia de Anhui en 1963, creció en Chongqing, una metrópoli del sudoeste del país, antes de trasladarse a los Estados Unidos para estudiar en los 1980.</p><p>En septiembre, en un debate sobre Hong Kong, Miles Yu –denunciado por los círculos nacionalistas chinos como un <a href="https://hk.appledaily.com/news/20200914/EIVXE6CAXZGETJGSSCA53PYCCI/" target="_blank">hanjian</a>, un traidor (a la nación han, que lleva el nombre del grupo étnico mayoritario de China)– explicó que ya no es posible para Estados Unidos ignorar las diferencias entre dos sistemas opuestos, la democracia occidental y la dictadura comunista de China.</p><p>“<strong>No hay ningún país en el mundo que sea más consciente de la Guerra Fría que China</strong>. China considera el sistema internacional como una lucha interminable entre el socialismo con características chinas y el resto del mundo”, indicó (se puede ver el vídeo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XDQDY-XR7gA&feature=youtu.be" target="_blank">aquí</a>, a partir del minuto 1h y 24 min.).</p><p>Mientras que Nixon se centró principalmente en <strong>encontrar un punto de encuentro</strong>, Pompeo y su equipo se preocupan por no olvidar lo que tienen contra China, añadió. La diferencia con la Guerra Fría, tal como se desarrolló entre Estados Unidos y la Unión Soviética, reconoció, sin embargo, es que no hay consenso entre las naciones occidentales. “Aún no hemos llegado a ese punto [...] pero creo que nuestros argumentos están ganando”.</p><p>Otra figura clave es el experiodista Matthew Pottinger –corresponsal en China durante diez años para Reuters y <em>The Wall Street Journal</em>– convertido en asesor de Donald Trump como asesor adjunto de seguridad nacional. En un discurso pronunciado en chino el viernes 23 de octubre, denunció la existencia de “campos de concentración” para controlar a la minoría musulmana uigur de la provincia de Xinjiang, de habla turca.</p><p><em>The Global Times</em>, un diario nacionalista chino, reaccionó con vehemencia, juzgando que “la política estadounidense hacia China está siendo pervertida por ciertos supuestos especialistas en China, que miran a China a través de sus anteojeras. Pasan por alto la simple evidencia de que <strong>China es un país importante, dedicado al desarrollo pacífico</strong>, que promueve la sinceridad de la cooperación en lugar del antagonismo. Estos llamados expertos, en China, han desarrollado escenarios inverosímiles para provocar una confrontación entre Estados Unidos y China. Son <strong>destructores de la paz mundial</strong>, que en última instancia serán despreciados por la historia”.</p><p>Esta insistencia en reinscribirse en el combate ideológico de los años 50 es una forma, para los republicanos, de reactivar un combate basado en la moralidad, en la que el “bien” se enfrenta a las fuerzas del “mal”. Además, esta retórica le sienta bien a Mike Pompeo, que es evangélico.</p><p>¿Pero qué pasa con los demócratas?</p><p>Durante la campaña, su candidato, Joe Biden, también adoptó una línea ofensiva en la cuestión China. Mientras Trump ataca la supuesta debilidad de Biden hacia Pekín y los supuestos lazos financieros de su hijo Hunter con socios chinos (con la ayuda de Fox News); su rival demócrata replica con la cuenta secreta que el presidente tiene en China –un hecho revelado por <em>The New York Times</em>. “Sólo hay un asunto en el que Biden y Trump están en la misma línea y es China”, dijo Pierre-Antoine Donnet, periodista y autor de <em>Le Leadership mondial en question. L’affrontement entre la Chine et les États-Unis</em>.</p><p>¿Biden buscará volver a una política más “tradicional” con relación a Pekín”? No. “Con Biden, puede haber una retórica menos agresiva, pero la política seguirá siendo la misma”, dice Pierre-Antoine Donnet. “Este punto de inflexión permanecerá”, dice Zhang Lun. “Por supuesto, habrá diferencias. Biden, si es elegido, <strong>tratará de movilizar a los aliados occidentales</strong> o volverá a los foros internacionales para contrarrestar mejor a China”.</p><p>Esto es lo que decía el exvicepresidente de Barack Obama en un artículo publicado por <em>Foreign Affairs</em> en su número de marzo-abril titulado <a href="https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2020-01-23/why-america-must-lead-again" target="_blank">“Por qué Estados Unidos debe liderar de nuevo. Rescatar a Estados Unidos de la política extranjera de Trump”</a>. En él, recuerda su conocimiento del tema –“He pasado muchas horas con sus líderes y entiendo a lo que nos enfrentamos”– y subraya que China “presenta un desafío especial”. “La manera más efectiva de hacer frente a este desafío es <strong>construir un frente unido de aliados y socios de Estados Unidos</strong> para hacer frente al comportamiento abusivo de China y a las violaciones de los derechos humanos, incluso mientras buscamos cooperar con Pekín en temas donde nuestros intereses convergen, como el cambio climático, la no proliferación y la seguridad de la salud mundial”.</p><p>Para construir este frente unido, Biden precisa que, si es elegido, organizará una “cumbre de la democracia” para reunir a las democracias del mundo para “forjar una agenda común”.</p><p>También dice que quiere poner en práctica una <strong>política exterior que sirva a la clase media</strong>. “Para ganar la competición del futuro frente a China o cualquier otro país, Estados Unidos necesita afinar su capacidad de innovación y unir el poder económico de las democracias del mundo para <strong>contrarrestar las prácticas económicas abusivas y reducir la desigualdad</strong>”.</p><p>En cualquier caso, en Pekín, ya sea otra vez Trump o Biden, se están preparando. Se manejan los símbolos de la Guerra Fría. Toda la semana pasada se dedicó al 70º aniversario de la “guerra de resistencia contra Estados Unidos y la ayuda a la República Popular Democrática de Corea [Corea del Norte], es decir, la guerra de Corea (1950-1953), el único conflicto militar directo del siglo XX entre la República Popular China –un ejército que Pekín siempre ha presentado como “voluntarios”– y Estados Unidos.</p><p>El lunes en Pekín, el propio Xi Jinping guió a los otros seis miembros del comité permanente del Buró Político a través de la exposición inaugurada en el Museo Militar Revolucionario del Pueblo Chino. La ocasión, según el informe oficial para los medios de comunicación, fue una oportunidad para “revisar exhaustivamente el glorioso curso y la valiosa experiencia del Partido Comunista de China en la conducción de la guerra de resistencia contra EE.UU. y la ayuda a la República Popular Democrática de Corea y demostrar vívidamente la rica connotación y el valor contemporáneo del gran espíritu de resistencia contra EE.UU. y la ayuda a la RPDC”.</p><p>Y si Estados Unidos no lo hubiera entendido, el propio Xi Jinping advirtió el viernes: “Nunca nos quedaremos de brazos cruzados mientras se socavan los intereses de soberanía, seguridad y desarrollo de nuestro país y no permitiremos que nadie ni ninguna fuerza viole o divida el territorio sagrado de nuestra madre patria. En el caso de una situación tan grave, el pueblo chino se enfrentará a ella de frente”.</p><p>Al día siguiente, le siguió <em>el Diario del Pueblo</em>, un órgano del Partido Comunista Chino. “La melodía de hace 70 años aún resuena en nuestros oídos: ‘Caminar con coraje y vigor por el río Yalu, protegiendo la paz y defendiendo la patria significa proteger nuestra patria”. El periódico explica: “Las palabras contundentes y las declaraciones solemnes inspiraron al pueblo chino y <strong>enviaron una clara señal al mundo de que China salvaguardará firmemente sus intereses nacionales</strong> y no permitirá nunca que sus intereses fundamentales se vean comprometidos”.</p><p>El próximo presidente de EE.UU. ya lo sabe.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_27222"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bougon (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[China, el enemigo común de Trump y Biden]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partido Demócrata EE UU,Partido Republicano EE UU,PCCh (Partido Comunista Chino),Donald Trump,Joe Biden]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva ley de seguridad, ya en vigor en Hong Kong, es tan imprecisa que corre el riesgo de ser aplicada de forma "arbitraria"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/nueva-ley-seguridad-vigor-hong-kong-imprecisa-corre-riesgo-aplicada-forma-arbitraria_1_1185326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a33966bb-ecf4-4f95-9bce-b07983233116_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La nueva ley de seguridad, ya en vigor en Hong Kong, es tan imprecisa que corre el riesgo de ser aplicada de forma "arbitraria""></p><p>“En el arte, como en el régimen comunista chino, todo es cuestión de interpretación”, resume el artista de Hong Kong Kacey Wong. El 1 de julio, la tinta de la ley de seguridad nacional aún no se había secado cuando el artista caminaba con ostentosidad frente a los antidisturbios durante una manifestación no autorizada, con los brazos llenos de <strong>bolsas con lemas secuestrados</strong>.</p><p>“Copié en cada bolsa palabras de la ley, ‘terrorismo’, ‘seguridad’, ‘nación’, ‘libertades’, y según el orden en que las ponga, estas palabras tienen diferentes significados. Esto es todo el poder del arte, es desafortunadamente también el poder del Partido Comunista Chino, que <strong>ahora puede culpar a cualquiera </strong>invocando esta ley demoníaca, que puede interpretar como le parezca”.</p><p>La muy rígida sociedad de Hong Kong se sumió de un día a otro en lo desconocido con esta ley deliberadamente imprecisa. La ley decidida por Pekín a finales de mayo tiene por objeto <strong>“restaurar la estabilidad” </strong>en la antigua colonia británica, donde desde junio de 2019 se vive una <strong>contestación antirégimen inédita.</strong></p><p>Frente a la magnitud de los alegatos a favor del sufragio universal y, sobre todo, la difusión de las ideas independentistas y el <strong>riesgo de contagio al resto del país</strong>, el régimen central redactó una ley para tener vía libre. <strong>El texto incluye cuatro cargos </strong>(subversión, secesión, terrorismo y colusión con un estado extranjero o fuerzas externas).</p><p><strong>Se promulgó pasando por alto a las autoridades locales y sin consultar a los 7,5 millones de habitantes</strong>, que por lo tanto no pudieron familiarizarse con los principios del texto antes de su entrada en vigor. Publicado en chino sólo en los primeros tiempos, <strong>no era accesible a los extranjeros</strong> a los que también se aplicaba, incluso para actividades que tenían lugar fuera de Hong Kong.</p><p>Incluso una semana después de su entrada en vigor es, según el diputado de la oposición Dennis Kwok, “muy difícil dar asesoramiento jurídico sobre esta ley a los ciudadanos o activistas, porque <strong>el texto no se basa en el derecho consuetudinario británico</strong>", fundamento del sistema jurídico de Hong Kong heredado de la época colonial y que sigue vigente gracias al principio de <strong>“un país, dos sistemas”</strong> que se supone que durará hasta 2047.</p><p>“Esto no es lo que conocemos como principios legales normales que se aplican en una situación normal”, resume. “Pero el único consejo que puedo dar es <strong>no dejarse vencer por el miedo</strong>, porque eso es exactamente lo que están tratando de hacer, infundir miedo en los corazones de la gente de Hong Kong que quiere libertad y democracia”. Muchos ciudadanos han hecho limpieza del contenido de sus publicaciones en las redes sociales o están usando la aplicación Signal por temor a que lo que digan sea castigado por la ley.</p><p>El artículo 4 establece que “el pueblo de Hong Kong debe poder seguir disfrutando de la libertad de expresión, de prensa, de publicación, de manifestación, etc.”, garantizadas en la Ley fundamental de Hong Kong, según explicó la jefa ejecutiva Carrie Lam. En su opinión, <strong>“criticar no será un delito” a menos que “por supuesto que la persona que lo haga tenga 'motivos ocultos' y esté involucrada en una organización o colusión”.</strong> También es difícil definir si la conducta supone una violación de la ley porque lo que cuenta es la “intención”, preciso a modo de aclaración.</p><p>Los primeros actos de censura no tienen como objetivo tranquilizar. El eslogan <em>Hong Kong libre, la revolución de nuestro tiempo</em> ha sido declarado ilegal por el Ejecutivo, y la canción "Gloria a Hong Kong", una especie de himno adoptado por los opositores, ha sido prohibida en las escuelas. Y, en lo que el secretario de Estado de EEUU Mike Pompeo llamó un “acto orwelliano”, los libros de los opositores fueron retirados de las bibliotecas públicas, incluidos dos de Joshua Wong, una figura del movimiento paraguas de 2014.</p><p>La extraterritorialidad del texto también es motivo de preocupación. La ley establece que en situaciones “graves” o de “amenaza importante e inminente” para la seguridad del Estado, <strong>se puede impartir Justicia en China.</strong></p><p>“Los responsables han subrayado que sólo un pequeño número de casos excepcionales se tratarán en el continente y no en Hong Kong, pero se necesita más claridad”, escribió Cliff Buddle, editorialista del diario de Hong Kong <em>South China Morning Post</em>, propiedad del grupo chino Alibaba. “¿Cómo se considerará un <em>caso complejo </em>que involucre a un país extranjero o una "situación grave" fuera del control de Hong Kong? Los tribunales de la ciudad no tienen ningún papel que desempeñar a la hora de decidir qué casos se tratarán en el continente", añadió.</p><p>El Colegio de Abogados también ha manifestado su preocupación por un texto que se define en “términos vagos” y que <strong>“corre el riesgo de ser aplicado arbitrariamente”</strong>. “Socava la independencia del sistema judicial”, en particular porque los jueces específicos para los casos de seguridad nacional serán nombrados por el Ejecutivo.</p><p>En cuanto a las acusaciones contempladas en la ley, la secesión se puede cometer “con o sin violencia”, lo que <strong>hace temer que “se pueda utilizar para prohibir cualquier discurso o alegato pacífico”</strong>. Así pues, los medios de comunicación podrían ser acusados de “incitación al odio” y enjuiciados por “subversión” o “colusión con fuerzas extranjeras”, al igual que las ONG.</p><p><strong>“El objetivo del Partido Comunista Chino es silenciar a los críticos” </strong>en todos los sectores, gracias en particular a los “poderes extremadamente amplios" otorgados a la policía, que ahora puede registrar sin orden judicial y vigilar las comunicaciones, según el abogado de Hong Kong Craig Choy.</p><p>Las miles de empresas que realizan operaciones cotidianas con entidades extranjeras también están expuestas a <strong>la ley y los datos financieros</strong> que algunas de ellas manejan pueden ser considerados “secretos nacionales” por Pekín y pueden, de hecho, estar sujetos a la ley, recuerda el abogado. <strong>“Este poder existe ahora, está consagrado en la ley y puede aplicársele a cualquiera”</strong>, subraya Craig Choy.</p><p>Google, Twitter y el resto de gigantes de internet han suspendido la cooperación con las autoridades en materia de transmisión de datos personales de los usuarios hasta analizar el alcance las repercusiones de la ley sobre la libertad de expresión. Pero los hongkoneses parecen decididos a seguir expresándose. El eslogan prohibido se reproduce en código. Los llamados “Lennon Wall”, esos mensajes políticos escritos en notas <em>Post-it</em> que solían cubrir las paredes de los restaurantes comprometidos o de la región, han sido reemplazados por <em>Post-it</em> en blanco.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p>Texto en francés:</p><p><span id="doc_43939"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Margot Clément (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La nueva ley de seguridad, ya en vigor en Hong Kong, es tan imprecisa que corre el riesgo de ser aplicada de forma "arbitraria"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,PCCh (Partido Comunista Chino),Hong Kong]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Xi Jinping celebra su poder imperial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/xi-jinping-celebra-imperial_1_1175274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cb2aa7f9-7530-4df1-9e2e-d9810bc72e1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xi Jinping celebra su poder imperial"></p><p>En 1917, Lenin bailó en la nieve. El líder bolchevique estaba loco de alegría por que el poder revolucionario durara un día más que la Comuna de París, que había pervivido poco más de dos meses de vida. <strong>Sí, las revueltas podían aguantar,</strong> la maldición se s había roto...</p><p>Aunque el líder chino Xi Jinping no es del tipo de hombres que se deja llevar por impulsos semejantes, bien podría permitírselo. Este 1 de octubre, desde el balcón de la Puerta de la Paz Eterna (Tiananmen) –donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular de China en 1949– presidía el <strong>desfile del 70º aniversario del régimen</strong>, en el que se mostraban las últimas novedades del Ejército Popular de Liberación, misiles y otras alegrías. Antes se había celebrado un desfile civil organizado por el director Zhang Yimou, quien ya trabajara en 2008 en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín.</p><p>El <strong>Partido Comunista Chino</strong> (PCCh), columna vertebral del régimen y formación política todavía oficialmente guiada por el marxismo-leninismo, <strong>gobierna en la potencia asiática desde 1949</strong>, aunque se adaptó al capitalismo después de la muerte de Mao en 1976 (el famoso “socialismo de características chinas” de Deng Xiaoping).</p><p>Sobrevivió al <strong>Gran Salto Adelante</strong> (entre 1959 y 1961) y a la <strong>Revolución Cultural </strong>(1966-1976), un movimiento de industrialización forzada marcado por la hambruna y una guerra casi civil que causó millones de víctimas, y luego a las manifestaciones democráticas de junio de 1989 reprimiéndolas con sangre. El “hermano mayor” soviético fracasó. Hoy, los comunistas chinos esperan resistir más que los revolucionarios rusos y sus 74 años de reinado (1917-1991).</p><p>La <strong>longevidad del PCCh</strong>, fundado en 1921 en Shanghái, sólo puede satisfacer las ambiciones de Xi Jinping. Desde su ascenso al frente del Estado chino a finales de 2012, ha vuelto a ponerlo constantemente en el centro de todo: del Ejército, las empresas, los medios de comunicación, la sociedad civil... En su opinión, <strong>sólo el Partido puede llevar a cabo la renovación de China</strong>.</p><p>¿Se trata de una relación de causa-efecto? Hijo de un revolucionario pionero y compañero de armas de Mao, Xi fue uno de los traumatizados por el repentino desmembramiento de la Unión Soviética en 1991: en ese momento era un joven líder provincial.</p><p>De esta espectacular caída, aprendió dos lecciones. En primer lugar, que las potencias occidentales, en particular Estados Unidos, nunca aceptarán que emerja su país y harán todo lo posible para impedirlo (la guerra comercial iniciada por Donald Trump no hace más que confirmar sus convicciones). Y, en segundo lugar, que el Partido Comunista no debe seguir el camino de Mijail Gorbachov, que quería <strong>combinar el desarrollo económico y la democratización política</strong>. "Sí" para el primero, "no" para el segundo.</p><p>En enero de 2013, pocos meses después de su “elección” como líder del PCCh, Xi Jinping se dirigió a los nuevos miembros y suplentes del Comité Central. Les enmendaba la plana: <strong>“¿Por qué se hundió la Unión Soviética? ¿Por qué el Partido Comunista de la Unión Soviética perdió el poder?”</strong> Porque, explicó, la lucha ideológica fue intensa, “porque la historia de la URSS y del PCUS fue totalmente negada, Lenin fue rechazado, al igual que Stalin, y el nihilismo histórico hizo su trabajo”.</p><p>Continuó: “La confusión ideológica estaba por todas partes..”. El Ejército no estaba bajo el liderazgo del partido. Finalmente, el Partido Comunista de la Unión Soviética, que era un partido importante, se dispersó como una bandada de gorriones. La Unión Soviética, que era un gran país socialista, se hundió. ¡Esa es la lección que debemos aprender de los errores del pasado!”.</p><p>Desde entonces, Xi Jinping ha estado hablando de la Larga Marcha, la huida hacia el norte en la década de 1930 de los comunistas que intentaban escapar de los ejércitos nacionalistas de Chang Kai-shek. Se ha convertido en la metáfora de los tiempos actuales: la resistencia de los primeros comunistas debe ser un ejemplo para los dirigentes de hoy. Porque el peligro está en todas partes, censura el número uno.</p><p>Esta nueva Larga Marcha debe movilizarlos y, en esta heroica carrera, deben mostrarse intratables con las “fuerzas hostiles”, ya sean internas –las que luchan por el establecimiento de contrapoderes, ya sean abogados, periodistas o profesores universitarios–, o externas –Occidente-, valores universales–.</p><p>Así que ni hablar de ablandarse. En su discurso de enero de 2013, consideró que en <strong>la Unión Soviética nadie había tenido “la gallardía de ser un hombre, de levantarse y resistir”</strong>.</p><p>En el rearme ideológico preconizado por Xi Jinping para “resistir”, la unidad nacional desempeña un papel central. Una de las primeras misiones del Partido es asegurar su perennidad. En este sentido, Xi está en línea con el punto de inflexión de 1989. Después de la sangrienta represión de Tiananmen, el partido, que había perdido el apoyo de gran parte de la población y había purgado a su facción reformista, se construyó una nueva legitimidad utilizando dos herramientas: el desarrollo económico y el nacionalismo.</p><p>Si el primero es evidente y forma parte de una intención duradera, el segundo es mucho más inesperado. Al halagar los impulsos patrióticos, el PCCh le da la espalda a su herencia, la del movimiento político y cultural del 4 de mayo de 1919, que pretendía borrar los efectos negativos de la vieja China, del imperio, del confucianismo estatal, en definitiva, deshacerse de lo “antiguo”, como decía Mao, incluido el nacionalismo, para avanzar hacia la modernidad y el amor entre los pueblos.</p><p>Hoy ha llegado el momento; el régimen marxista-leninista se presenta como heredero de los llamados “5.000 años de historia china ininterrumpida”. En los discursos, la República Popular China ya no ha nacido sobre las ruinas del Imperio, es su prolongación natural.</p><p>En noviembre de 2017, para recibir a Donald Trump en su primera visita oficial, Xi Jinping requisó la Ciudad Prohibida, el palacio imperial bajo las dinastías Ming y Qing. Durante la visita, el dirigente chino explicó que su pueblo reunió a los “descendientes del dragón”, añadiendo: “Somos el pueblo de origen, pelo negro, piel amarilla, herencia intacta”. Un discurso que debió emocionar a Mao, no lejos de allí, en su mausoleo de la plaza de Tiananmen.</p><p>Esta <strong>reapropiación del patrimonio imperial</strong> marca la segunda derrota de Taiwán, la República de China, representada por los nacionalistas derrotados de 1949 que se habían refugiado en la isla. La China comunista derrotó por primera vez a su rival en el terreno diplomático en 1971, cuando se le concedió el puesto de China en la ONU. Luego, en los últimos 30 años, la República Popular China ha logrado la victoria capturando esta herencia de la China tradicional, que el régimen nacionalista mantuvo hasta la democratización a finales de la década de 1980.</p><p><strong>“Ser uigur se ha convertido en un crimen”</strong></p><p>La fantasía de una civilización milenaria conlleva una <strong>obsesión por la unidad nacional</strong>. A menos que sea al revés. Sin embargo, el <strong>nacionalismo han</strong> –denominado así por el grupo étnico mayoritario en China, que representa casi el 90% de la población– se está extendiendo y deja poco espacio para las minorías, aparte de la presencia popular en las asambleas y en los medios de comunicación.</p><p>Donde, hace 70 años, Mao quería inicialmente hacer emerger una nueva China, incluso dejar que los pueblos que la componían decidieran su destino eligiendo la autodeterminación –antes de cambiar de opinión–, hay ahora un poder centralizado que tiene todas las características de un imperio con una política colonial dentro de sus fronteras en sus “pasos”, en el Tíbet y Xinjiang, y neocolonial en muchos sentidos fuera, ya sea en el sudeste asiático, África o América Latina.</p><p>“Hoy casi podemos hablar de prácticas que recuerdan mucho a las prácticas estatales coloniales, como lo que Francia hacía en Argelia con el pretexto de la ‘pacificación’”, afirma Valérie Niquet, directora del departamento de Asia en la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS, por sus siglas en francés).</p><p>Sin embargo, es imposible que los chinos se representen a sí mismos en la posición del colonizador. Impulsados por un discurso nacionalista basado en el recuerdo constante de los <strong>crímenes de las potencias coloniales occidentales</strong>, no pueden concebir que su política pueda ser analizada desde este ángulo.</p><p>En su nuevo libro <em>Le Leopard de Kubilai Khan</em>, subtitulado <em>Una historia mundial de China</em>, el sinólogo canadiense Timothy Brook aborda este delicado tema. Ciertamente, señala, en comparación con los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, “China no se ha convertido en un mega-Estado conquistando a otros, sino más bien siendo conquistada por otros. Las familias gobernantes chinas de los Ming, la República y la República Popular decidieron perpetuar lo que las familias gobernantes mongolas y manchúes de los estados del Gran Yuan y Qing habían creado”.</p><p>Si hay continuidad, es también en este lado menos glorioso donde debemos mirar. Pero en cualquier caso, es necesario poner fin a la idea de una China, un imperio medio pacífico, que nunca habría tenido una voluntad expansionista dentro o fuera de sus fronteras.</p><p>Hoy llamadas regiones autónomas, las regiones de minorías (mongoles, tibetanos y uigures), sólo tienen de "autonomía" el nombre. En el Tíbet o Xinjiang, el desarrollo económico se ha logrado a expensas de las poblaciones locales y en beneficio de los “colonos” han. En Xinjiang, los han representaban sólo el 6% de la población en 1949, en comparación con el 38% en 2011. Los uigures de Xinjiang, el grupo étnico musulmán de habla turca, están sometidos a una represión despiadada en nombre de la lucha contra el terrorismo y el separatismo.</p><p>Más de un millón de musulmanes, según las Naciones Unidas, es decir, más del 10% de la población uigur pero también kazaja, han sido instalados en los llamados <strong>campos de “reeducación”</strong> entre 2017 y 2018, sin que se produjera una ola de condena internacional, incluso entre los países musulmanes.</p><p>El único que se atrevió fue Turquía. El pasado mes de febrero, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, Hami Aksoy, decía que la <strong>política de asimilación y los campos de detención de los uigures eran una “gran vergüenza para la humanidad”</strong>. “Ya no es un secreto que más de un millón de turcos uigures que son arrestados arbitrariamente son sometidos a tortura y lavado de cerebro político”, afirmaba.</p><p>China reaccionó rápidamente, amenazando a Ankara con represalias económicas. Desde entonces, Turquía se ha alineado. Durante una reunión en París dedicada a la crisis de Hong Kong y organizada por el grupo de reflexión ECFR (Consejo Europeo de Relaciones Internacionales), el sinólogo francés François Godement, consejero para Asia del Instituto Montaigne, habló de Xinjiang, mucho menos mediático, hablando de un “caso documentado de extraordinaria gravedad, cercano a un crimen contra la humanidad”.</p><p><strong>Los intelectuales que han analizado esta política pueden contarse con los dedos de una mano</strong>. Por ejemplo, el disidente Wang Lixiong, que se interesó por el Tíbet y Xinjiang. “Siempre me ha sorprendido la manera en que el Gobierno toma los deseos por la realidad, como si pudiera fusionar las 56 nacionalidades de China en el concepto artificial de ‘nación china’, y hacer que sus maneras de percibir el mundo exterior sean idénticas”, escribió en 2007.</p><p>Recientemente, el sitio ChinaFile publicó un texto de un científico chino que vive en Estados Unidos. Es una carta con motivo del aniversario de la República Popular China, en la que, dirigiéndose a su país en segunda persona, la firmante mezcla sus recuerdos de infancia –ella también nació en octubre– con sus reflexiones adultas sobre la <strong>reescritura de la historia por parte del PCCh</strong> y la represión de las minorías: “En pocos años, has transformado toda una región en una <strong>‘cárcel a cielo abierto’</strong> y el ser uigur se ha convertido en un crimen. Una vez has mantenido una política étnica más inclusiva, pero a medida que te has hecho más poderosa y deseosa a ejercer el poder, gradualmente sólo hubo una forma políticamente correcta de ser chino”.</p><p>Este nacionalismo han, alimentado por un discurso de venganza por los 100 años de humillación colonial impuesta por tratados desiguales y guerras del opio, también explica la creciente hostilidad tanto en Taiwán como en Hong Kong. Cualquier manifestación de autonomía de un discurso normativo sobre la Gran China es descrita por Pekín como “independentismo”.</p><p>Para describir este poder de China en el nuevo orden mundial, Timothy Brook, el sinólogo canadiense, propone un nuevo término, “neohegemonía”. El PCCh cuestiona “los principios <em>westfalianos</em> de igualdad y no interferencia (que) son perjudiciales para la prosperidad económica”. “La segunda idea”, continúa, “es que la población mundial se beneficiará de líderes que se sometan a los intereses nacionales de China”.</p><p>En Francia, el ex primer ministro Jean-Pierre Raffarin es uno de estos vasallos: en una entrevista emitida por el canal de televisión en francés de la televisión china CGTN, dijo que estaba encantado de haber recibido la medalla de la amistad de Pekín y elogió el “humanismo chino construido durante miles de años”. Como buen historiador, Timothy Brook ve estos conceptos diplomáticos chinos de “cooperación amistosa”, de “beneficio mutuo" y de “prosperidad compartida” como <strong>siniestros recordatorios de los eslóganes “bajo los cuales Japón ahogó a China y al resto de Asia cuando fue a la guerra a finales de la década de 1930”</strong>.</p><p>En un <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/crisis-of-chinese-communist-party-by-minxin-pei-2019-09" target="_blank">texto</a> publicado en el sitio web del Project Syndicate, Minxin Pei, profesora del Claremont McKenna College (Estados Unidos), sostiene que la estrategia nacionalista de Xi Jinping no podrá “salvar al régimen unipartidista de China”: “Aunque el nacionalismo puede reforzar el apoyo al PCCh a corto plazo, su energía se disipará con el tiempo, especialmente si el partido no consigue mejorar continuamente su nivel de vida. Y un régimen que depende de la coerción y la violencia tiene un alto costo en términos de actividad económica a media asta, creciente resistencia popular, aumento de los costos de seguridad y aislamiento internacional”.</p><p>Prudente, sin embargo, no da una fecha. Muchos expertos ya han cometido errores al predecir la caída del régimen comunista chino. Xi Jinping, secretario general del PCC y ahora presidente sin limitación de mandato, ya está preparando el 2021, el año del centenario del partido en Shangái: el lugar donde se reunieron los primeros miembros es un museo situado en el corazón de un <strong>centro comercial donde abundan las marcas de lujo</strong>. Una metáfora perfecta para la China de hoy. ___________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno </strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_75580"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bougon (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Xi Jinping celebra su poder imperial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,PCCh (Partido Comunista Chino),Xi Jinping]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kim Jong-un se compromete a desnuclearizar la península de Corea durante su reunión con Xi en Pekín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/kim-jong-compromete-desnuclearizar-peninsula-corea-durante-reunion-xi-pekin_1_1156762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El líder norcoreano, Kim Jong-un, se ha comprometido este miércoles a <strong>contribuir a la desnuclearización de la península de Corea</strong> durante la reunión celebrada en Pekín con el presidente de China, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/2017/08/22/los_dictadores_buenos_los_malos_68793_2002.html" target="_blank">Xi Jinping</a>, en el marco de su primera visita al gigante asiático desde que asumió el poder a finales de 2011.</p><p>Kim, que ha aseverado que la situación ha mejorado después de que Corea del Norte tomara la iniciativa para reducir las tensiones en la zona, ha manifestado que está determinado a transformar las relaciones intercoreanas haciendo uso de la <strong>reconciliación y la cooperación.</strong></p><p>"Es nuestra decisión comprometernos con la desnuclearización de la península de acuerdo con los deseos de los exlíderes Kim Il-sung y Kim Jong-il", ha continuado Kim, que ha garantizado que está <strong>dispuesto a dialogar con Estados Unidos y Corea del Sur</strong>, así como a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/01/03/trump_sobre_boton_nuclear_kim_jong_mio_mas_grande_73679_1022.html" target="_blank">reunirse con los líderes</a> de los dos países.</p><p>"El asunto de la desnuclearización de la península de Corea puede resolverse si Estados Unidos y Corea del Sur responden a nuestra buena voluntad y crean una <strong>atmósfera de paz y estabilidad</strong> mientras se toman las medidas pertinentes para lograr la paz", ha explicado Kim, que ha acudido a China con junto a su mujer, Ri Sol Ju.</p><p>Xi ha destacado que China se mantiene a favor de la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/02/03/la_nueva_doctrina_nuclear_estadounidense_adopta_una_postura_mas_contundente_con_rusia_74869_1022.html" target="_blank">desnuclearización de la zona</a> mientras se salvaguarda la paz y la estabilidad y se <strong>resuelven los problemas mediante el diálogo y la consulta.</strong></p><p><strong>Relaciones bilaterales</strong></p><p>Durante la conversación mantenida en el Gran Salón del Pueblo, Xi ha dado la bienvenida a Kim en nombre del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ha agradecido a Kim el <strong>mensaje de enhorabuena </strong>enviado tras su reelección al frente del partido en el marco del 19º Congreso Nacional.</p><p>Según ha recogido la agencia de noticias Xinhua, la visita de Kim, que ha tenido lugar en un momento de <strong>gran importancia para los países de la región</strong>, constituye para el dirigente chino un reflejo de la relevancia que tienen las relaciones entre China y Corea del Norte para su líder y su partido.</p><p>Ambos líderes han destacado la importancia de llegar a <strong>acuerdos sobre materias de mutuo interés</strong> y han indicado que el buen estado de las relaciones bilaterales entre Corea del Norte y China suponen una "elección estratégica común" que actúa en beneficio de los dos países.</p><p>"Tanto el camarada como yo hemos experimentado personalmente y el desarrollo de las relaciones entre China y Corea del Norte", ha aseverado Xi, que ha señalado que las dos partes se han mostrado en numerosas ocasiones a favor de mantener dichas <strong>relaciones tradicionales en un intento por mejorarlas.</strong></p><p>"Se trata de una <strong>elección estratégica </strong>y la única correcta para las dos partes. Está basada en la historia y la realidad, la estructura internacional y regional. No debe cambiar ni cambiará a pesar de lo que suceda", ha continuado Xi.</p><p>En este sentido, el dirigente chino ha asegurado que está dispuesto a "trabajar con Corea del Norte y mantenerse fiel a sus aspiraciones originales para impulsar un <strong>desarrollo duradero, sano y estable </strong>que beneficie a los pueblos de los dos países y contribuya a la paz regional, la estabilidad y el desarrollo".</p><p>Kim, por su parte, ha reiterado la importancia de que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/03/11/china_inicia_una_nueva_era_con_consolidacion_jinping_como_dirigente_absoluto_80537_1022.html" target="_blank">Xi haya vuelto a ser elegido al frente del país</a> y ha insistido en que era su obligación acudir a China para felicitar al presidente en persona tal y como marca la tradición.</p><p>Maximizar la comunicación</p><p>En relación con la situación en la península de Corea, Kim ha aludido a los<strong> significativos cambios </strong>que se han producido recientemente en la regió<strong>n</strong>, motivo por el que ha considerado necesario hablar con Xi en persona.</p><p>Asimismo, Xi y Kim han acordado mantener la<strong>s relaciones bilaterales, maximizar la comunicación y la confianza</strong> entre los dos países, impulsar la cooperación en diferentes áreas y poner en marcha un desarrollo pacífico en la región.</p><p>China ha constituido tradicionalmente el mayor aliado de Corea del Norte. No obstante, Kim tiene ahora la<strong> intención de reunirse tanto con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In</strong>, como con el dirigente estadounidense, Donald Trump.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Mar 2018 08:09:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Kim Jong-un se compromete a desnuclearizar la península de Corea durante su reunión con Xi en Pekín]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Armas nucleares,Asia,Dictadura,China,PCCh (Partido Comunista Chino),Corea del Norte,Kim Jong-un]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[China inicia una nueva era con la consolidación de Xi Jinping como dirigente absoluto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/china-inicia-nueva-consolidacion-xi-jinping-dirigente-absoluto_1_1156175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d208d4bc-6558-4d9f-9e89-82958ef0dc32_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China inicia una nueva era con la consolidación de Xi Jinping como dirigente absoluto"></p><p>Con la decisión de la Asamblea Nacional Popular de China de<strong> eliminar los límites de mandato presidenciales</strong>, el actual dirigente del país, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2018/03/02/xi_jinping_eterniza_cargo_78558_1044.html" target="_blank">Xi Jinping</a>, se ha convertido en el político más poderoso de la historia del gigante asiático desde el gobierno de Deng Xiaoping durante los años 80, informa Europa Press.</p><p>Xi Jinping podrá ahora continuar en el poder <strong>más allá de 2023</strong>, fecha en la que debería haber abandonado el cargo de no ser por la enmienda constitucional presentada por el <a href="https://www.infolibre.es/tags/partidos/pcch_partido_comunista_chino.html" target="_blank">Partido Comunista</a> el mes pasado y aprobada hoy por aplastante mayoría en un Parlamento completamente leal a los preceptos del partido.</p><p>Esta acumulación de poder –<strong>Xi es presidente, jefe de las Fuerzas Armadas y secretario general del Partido Comunista</strong>– inicia una nueva era de centralización en China. Para algunos expertos, una etapa de continuidad más personalizada con asesores capacitados; para otros una amenaza de estancamiento en un mundo volátil y una puerta abierta a<strong> luchas internas de poder dentro de un descomunal sistema burocrático</strong> que ya no cuenta con la limitación de mandatos como mecanismo de frenada.</p><p><strong>Personalización e ideología</strong></p><p>Tres cosas cambian a partir de hoy en la Constitución china tras la que ha sido la modificación más importante en 14 años: el fin de la limitación de mandatos, la creación de comisiones de supervisión en la lucha contra la corrupción (de la que el mandatario es enemigo declarado) y<strong> la incorporación de una "cláusula ideológica"</strong>, "El Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era", pasa a formar parte íntegra de la Carta Magna.</p><p>"Los chinos de todas las nacionalidades seguirán <strong>adheridos a la dictadura de una democracia popular</strong> y al camino socialista", reflejó Xi en su texto "Perspectiva científica sobre el Desarrollo".</p><p>"Y el pueblo chino", culmina el presidente, "promoverá el desarrollo coordinado político, cultural, ético y social, para convertir a China en un gran país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y bello".</p><p>Esta cláusula parece poco más que una declaración de intenciones sobre el futuro de una China moderna bajo el control del presidente, pero en realidad esconde una importante carga simbólica: hasta ahora, únicamente <strong>Mao y Deng Xiaoping </strong>tenían sus nombres asociados a sus ideologías en la Constitución. En el caso de Deng, la enmienda fue aprobada tras su muerte en 1997.</p><p>El fin de la transición silenciosa</p><p>"Tal y como yo lo entiendo, los límites a los mandatos de la Constitución del 82 eran la más extraordinaria y eficaz medida legal que podría<strong> impedir la emergencia de una dictadura personal</strong>", estimó el mes pasado Li Datong, redactor jefe retirado del reputado suplemento <em>Freezing Point</em>.</p><p>"Es más: se trató de un punto culminante en el progreso de la civilización política de China y uno de los mayores legados políticos de Deng Xiaoping. Si eliminas estas medidas, vamos a hacer el ridículo, a <strong>retroceder en el tiempo</strong> y a plantar de nuevo la semilla del caos, y el daño puede ser incalculable".</p><p>La última vez que se tuvo constancia de luchas internas en el Gobierno chino fue en 1989. Los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2015/08/25/tiananmen_36894_1621.html" target="_blank">estudiantes de Tiananmen</a> aprovecharon esta tensión para lanzar una revolución<strong> aplastada de manera fulminante </strong>por unas autoridades incapaces de reaccionar con calma a tantos frentes abiertos. Desde entonces, todos los procedimientos de sucesión se han llevado a cabo sin mucho ruido. Eso podría cambiar cuando la edad o la presión obliguen a Xi a dejar el cargo.</p><p>Con lo ocurrido hoy, apunta el analista Jeffrey Bader para el grupo de estudios <a href="https://www.brookings.edu/es/" target="_blank">Brookings</a>, "se está enviando el mensaje a los líderes potenciales del partido de que las reglas no importan". Además, Bader pronostica un <strong>periodo de extrema rigidez en la gobernanza</strong>. "Los responsables locales, que de por sí son gente cauta, tendrán ahora mucho más miedo de sacar la cabeza y proponer ideas. En lugar de dar su opinión, pedirán consejo, y de nuevo la lealtad desmedida será la moneda más valorada", apunta.</p><p>De la misma opinión es Elizabeth Economy, autora de un libro de próxima publicación sobre el presidente chino (<em>La Tercera Revolución</em>) y directora para Asia del instituto de estudios <a href="https://www.cfr.org/" target="_blank">Council of Foreign Relations</a>.</p><p>"Lo peor que le puede pasar (a Xi) es que se convierta en un pararrayos. Si la economía sigue ralentizándose, si al país le ocurre una catástrofe,<strong> toda la culpa va a ser suya</strong>", apunta al diario británico <em>The Guardian</em>, donde además menciona que la <strong>enérgica campaña anticorrupción</strong> que ha liderado "ha generado un importante descontento entre varias figuras poderosas del partido".</p><p>Xi y las nuevas generaciones</p><p>"El presidente de China ha cambiado el contrato social", lamenta el investigador del <a href="http://www.atlanticcouncil.org/" target="_blank">Atlantic Council</a> Robert A. Manning. "<strong>Ha endurecido el control sobre la información, la cultura, el arte, Internet </strong>y lo que puedes decir o escribir; una especie de '1984' digital", ha añadido en referencia a la novela distópica de George Orwell. "Y creo que esto no va a sentar nada bien ni a la nueva generación ni a la clase media del país", afirma.</p><p>Esta postura contrasta con la intención del presidente chino de liderar lo que el mandatario ha descrito como el<strong> "gran rejuvenecimiento de la nación china"</strong>. Manning reconoce que "con todo el poder acumulado es capaz de impulsar por sí mismo un programa de reformas". "Pero no es que esté precisamente aguantando la respiración hasta que eso suceda", ha apostillado el investigador.</p><p>"El <em>gobierno de un solo hombre</em> es una idea", añade el también investigador del Atlantic Council Jamie Metzl, "que funcionó en su día con (el fundador de la Singapur moderna) Lee Yuan Kew pero no comparemos: <strong>China es una estructura mucho más compleja</strong>". Y, sin embargo, el investigador reconoce que "en un momento en el que tanto Estados Unidos como la Unión Europea se enfrentan a la desestabilización, el hecho de <strong>redoblar la apuesta por la continuidad" podría arrojar frutos</strong>.</p><p>Asesores y aperturismo</p><p>Aunque el instituto Brookings describe como<strong> "un golpe de Estado blando"</strong><em>blando</em> lo sucedido este domingo, existen dos figuras primordiales que, de funcionar a pleno rendimiento, aportarían al presidente cierta y necesaria flexibilidad: sus futuros máximos asesores, si todo va como se espera.</p><p>Se trata de Wang Qishan y de Liu He. El primero es un serio candidato a la Vicepresidencia del país y, probablemente, futuro <strong>responsable directo de las relaciones con Estados Unidos</strong>. Wang, de 69 años, demostró su valía en las conversaciones con sus homólogos estadounidenses durante la crisis financiera de 2008 y 2009, y su capacidad para resolver problemas a gran escala no tiene parangón en el Partido Comunista, donde es el <strong>principal defensor de la economía de mercado</strong>.</p><p>Liu, por otro lado, es el asesor económico más querido por el presidente chino, y posiblemente y a juicio de Brookings "el funcionario más capacitado" para acometer las reformas en un país<strong> necesitado de un crecimiento económico sostenible</strong> y de cierto margen de adaptación para unos próximos años caracterizados por el dominio total y absoluto de su presidente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Mar 2018 13:38:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[China inicia una nueva era con la consolidación de Xi Jinping como dirigente absoluto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,PCCh (Partido Comunista Chino)]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Xi Jinping se perpetúa en el cargo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/xi-jinping-perpetua-cargo_1_1154199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1683d4b6-1f73-47ad-8571-b4592bbc5fe1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xi Jinping se perpetúa en el cargo"></p><p>El anuncio cabe en dos líneas. El diario de propaganda chino <em>Global Times</em> le dedicaba apenas un breve a una noticia histórica: <strong>“El Partido Comunista va a suprimir la limitación de los dos mandatos presidenciales de la Constitución”</strong>. En resumen, el presidente chino Xi Jinping, cuyo segundo mandato de cinco años acaba en 2022, podrá permanecer en el puesto durante –al menos– otra década. La decisión se pierde en un documento que contiene una veintena de enmiendas, como con la intención de hacerla pasar desapercibida. Claro que no se contaba con las reacciones de la prensa internacional, que ve en Xi Jinping un nuevo emperador o, incluso, un “Putin asiático”.</p><p>Desde entonces, los medios de comunicación estatales chinos han hecho suya la polémica y han aprovechado la ocasión para justificarla. Afirman que <strong>China necesita constancia y estabilidad</strong> para “alcanzar la modernización del socialismo, sobre todo en el periodo crucial 2020 a 2035”. El diario <em>Global Times</em> llega incluso a hablar, en su edición inglesa, de la “trinidad” de Xi Jinping como secretario general del Partido Comunista, presidente de la República Popular China y jefe de la Comisión Militar Central. <strong>Un presidente omnipotente</strong>.</p><p>Si bien el cargo de presidente de la República es el menos prestigioso y el menos poderoso de los tres, el anuncio va a tener un impacto sin precedentes en el poder del líder chino. Según Jean-Pierre Cabestan, sinólogo francés y profesor en la universidad batista de Hong Kong, “el gesto es simbólico y al presidente Xi le ofrece un gran margen de maniobra; le refuerza con respecto a sus rivales y lo protege de una eventual oposición”. Porque la designación de un rival para ocuparse de la presidencia habría podido obstaculizar su influencia, aun cuando Xi Jinping conservase los puestos de secretario general del partido y de jefe de los Ejércitos, cuyos mandatos no se encuentran limitados. El Partido Comunista tiene fama de tener numerosas facciones de influencia diferentes. El hecho de que el actual líder chino consiga imponerse a todos los niveles muestra su potencia de facto.</p><p>Aunque, a decir verdad, el anuncio se veía venir, llega mucho antes de lo previsto. En el Congreso del Partido Comunista, en octubre de 2017, Xi Jinping formó un nuevo comité permanente. Entre los cinco nuevos miembros de la ejecutiva, que tiene siete, todos eran demasiado mayores para poder sucederle. El cambio constitucional, en lo que se refiere a los mandatos presidenciales, no se abordó en el Congreso ni en el plenario de enero de 2018. Según el profesor universitario, esto demuestra que Xi “es poderoso pero que se ha hecho con precaución y ha permanecido en secreto hasta el último momento”. Preguntado por <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> en octubre pasado, Jean-Pierre Cabestan ya decía que <strong>“sólo la muerte desalojaría a Xi Jinping”</strong>.</p><p><strong>Los enemigos de Xi</strong></p><p>Pese a todo, esta decisión comporta un riesgo para el líder chino, en caso de que surja una oposición en el seno del Partido Comunista. Desde el lanzamiento de la campaña de anticorrupción, que ha hecho rodar algunas de las cabezas más fuertes del partido, <strong>Xi Jinping se ha granjeado numerosos enemigos</strong>. Pese a todo <strong>“el tío Xi” sigue siendo muy popular entre la población china</strong>, que parece darle su confianza. Una tendencia que no ha tardado en recordar Hu Xijin. En un vídeo editorial publicado esta semana en la web del <em>Global Times</em>, el redactor jefe explica que “el pueblo chino apoya a Xi Jinping como núcleo duro del comité central” y que China “no necesita que los extranjeros le enseñen cómo gestionar el país”.</p><p>En ese sentido, Hu Xijin puede estar tranquilo. Mientras la prensa extranjera ha reaccionado masivamente, las grandes potencias occidentales no han dicho ni mú. En la rueda de prensa diaria de la Casa Blanca del pasado 26 de enero, se le preguntó a la portavoz de Sarah Sanders: “¿Cuál fue la reacción del presidente después de este anuncio del Partido Comunista?”. La respuesta fue: “Es una decisión que corresponde a China”. La salida del ministro francés de Asuntos Extranjeros ha sido todavía más sencilla: no ha hecho declaración alguna. Frente a las incertidumbres de Corea del Norte y a la personalidad imprevisible de Donald Trump, Xi Jinping se ha impuesto a los ojos del mundo como un <strong>personaje sabio y razonable</strong>. De momento, nadie corre el riesgo de llevarse mal con la segunda potencial mundial hablando de las libertades individuales o de la democracia.</p><p>Ahora sólo tienen que reaccionar 1.300 millones de chinos. Y, como sucede siempre en China, en las redes sociales se han dejado oír las protestas, a raíz del anuncio de la modificación de la Constitución. En Weibo, el Twitter chino, algunos internautas manifestaban su descontento: “Hemos conocido la avidez imperial, el miedo al poder autoritario y, 100 años después, no ha cambiado nada”, decía uno de ellos. De inmediato, como sucede en estos casos, la máquina de la censura se ha puesto a funcionar a pleno rendimiento, borrando todos los comentarios demasiado partidistas o críticos. La web <em>China Digital Times</em> ha recopilado una lista no exhaustiva de términos censurados tras el anuncio del domingo: “Mi emperador”, “Xi JinP” o “Winnih el oso”, expresión empleada para describir el rostro regordete de Xi Jinping. En QQ y Weibo, los usuarios no podrán cambiar su avatar ni actualizar su <em>bio</em> hasta finales de marzo, es decir, después de la asamblea anual del Partido Comunista. Una forma sin duda de intimidar y rastrear a los que se arriesguen a publicar opiniones disidentes.</p><p>Entre los jóvenes pekineses, algunos son conscientes, no sin resignación, del impacto de este cambio en la Constitución. Brian, nombre supuesto, un joven chino que trabaja en una empresa china en Pekín, confiesa estar sorprendido. “Sólo era cuestión de tiempo. El modelo de Xi Jinping es Mao... Hemos retrocedido”, dice por teléfono. Matilda (nombre supuesto), china que ronda la treintena, reacciona de forma más pragmática: “Voy a comprar oro para así no tener dinero en el banco”. Habla de sus amigos, que estudian francés y piensan en irse a Canadá, pero precisa que “resulta difícil para [su generación] dejar a los padres”. Las nuevas generaciones chinas le suelen deber mucho a sus padres y abuelos, que en ocasiones lo han sacrificado todo por el éxito de sus vástagos. Matilda añade, realista, que hay “una minoría de chinos que no confía en el partido. En realidad, a la mayoría de chinos les da igual”.</p><p>Efectivamente, <strong>Xi Jinping goza de una gran popularidad en el seno de la población china</strong>. La reforma anticorrupción, que ha permitido purgar el partido, también ha conseguido que el presidente atraiga las simpatías del pueblo, que ve en ello un deseo real de cambio. El gran proyecto de “nuevas rutas de la seda”, que permite a China comerciar con Europa y África, por vías terrestres y marítimas, sitúa al país en una posición de líder abierto al mundo. En octubre pasado, una gran exposición gratuita rendía homenaje a Xi Jinping y a todos los proyectos iniciados de cara a la “nueva era de un socialismo de características chinas”. Acudían a verla, con el entusiasmo propio de los escolares, militares y ciudadanos corrientes.</p><p>Hoy resulta difícil de saber hasta dónde va a querer llevar sus aspiraciones de poder Xi Jinping, de 64 años. Desde su llegada al frente del partido en 2012, el régimen chino se ha endurecido, <strong>el culto a la personalidad</strong>, abandonado con las reformas de Deng Xiaoping a finales de los 80, ha vuelto y las libertades individuales se han visto notablemente mermadas. La China de Xi Jinping, si sigue en este lance sin fecha de conclusión, puede resultar fatal para el pueblo chino. Pero Brian (nombre supuesto) ve el vaso medio vacío y positivo: “Xi Jinping no es inmortal, terminará muriéndose... ¡y nosotros somos más jóvenes!”. _____________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_79839"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Élodie Goulesque (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Xi Jinping se perpetúa en el cargo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,PCCh (Partido Comunista Chino)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[China: el culto a la personalidad según Xi Jinping]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/china-culto-personalidad-xi-jinping_1_1146763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/00160df4-f613-45ce-8ef8-d5bd04f91327_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China: el culto a la personalidad según Xi Jinping"></p><p>Es el único capaz de reunir en un mismo lugar a miles de militares orgullosos de sus galones, grupos de escolares de uniforme y a <em>laobaixin</em>, gente del pueblo. Todos han acudido al Beijing Exhibition Hall con un mismo objetivo: <strong>admirar los resultados del primer quinquenio de Xi Jinping</strong>, el presidente chino, una suerte de superhéroe (sin capa) que, según la versión oficial, hace avanzar a China a toda velocidad. La exposición lleva por título <em>Cinco años de progreso</em>.</p><p>Decenas de autobuses <em>vierten</em> mareas de visitantes en los alrededores del edificio, rodeado de un sólido perímetro de seguridad. Tras pasar un control de identidad y de mochilas, los visitantes ven un gran parterre de flores, sobre el que se puede leer, escrito en letras amarillas, sobre fondo rojo: “Unámonos al partido central dirigido por el camarada Xi Jinping para <strong>hacer avanzar el gran trabajo del socialismo</strong> con particularidades chinas”. A la entrada del edificio, decenas de militares se dejan fotografiar, bien alineados. A continuación, llega la inmersión en el <strong>mundo de Xi Jinping</strong>.</p><p>A través de diferentes salas dedicadas a temáticas diversas como el Ejército, el medio ambiente, Hong Kong y Macao o el progreso de China en términos de investigación y de tecnología, el visitante descubre todo aquello que ha emprendido el Gobierno en los últimos cinco años. Destacan los proyectos por los que siente más apego el presidente, como las nuevas rutas de la seda, la central nuclear en Reino Unido, los trenes de alta velocidad o la construcción de un avión regular que es casi en su totalidad <em>made in China</em>. <strong>Motivos por los que estar orgullosos de su país... y sobre todo de su presidente</strong>. “Xi Jinping ha realizado importantes reformas y si se analizan los resultados, en cinco años, se han conseguido muchas más cosas que en el pasado”, se felicita Li Haipeng, consultor de 32 años que ha decidido visitar esta exposición tras el bombardeo de publicidad en informativos de televisión y en internet.</p><p>Una pequeña <em>vacuna de recuerdo</em> con motivo del XIX Congreso del Partido Comunista Chino, que arrancó el 18 de octubre y que se ha celebrado a puerta cerrada durante toda la semana. Al acceder ese día al Gran Salón del Pueblo de la Plaza de Tiananmen, flanqueado por los expresidentes Jiang Zemin y Hu Jintao, que pertenecen a corrientes diferentes, <strong>Xi Jinping quiso enviar una señal de fortaleza: todo el partido se encuentra detrás de él</strong>.</p><p>Una vez entonado el himno del partido, el presidente de la República y a la vez secretario general del partido pulverizaba todos los récords en cuanto a duración de un discurso se refiere... tres horas y 22 minutos, exactamente. Como siempre, el sexagenario permaneció estoico y leyó su texto sin efectuar el menor gesto. Un resultado que convierte al mito Xi en todavía más grande, aunque el presidente perdiese protagonista a costa de de Jiang Zemin..., <strong>bostezando o mirando el reloj</strong> una vez pasados los 45 primeros minutos de discurso.</p><p>Más allá del folclore comunista, el congreso es el momento de renovar a los miembros más eminentes del partido: en teoría, cinco de los siete miembros del Comité permanente han de ser reemplazados, porque han alcanzado la edad legal autorizada. 25 miembros del Politburó resultarán elegidos por el Comité Central. El juego de sillas se celebra cada cinco años y, a menudo, permite saber quién es el elegido por el presidente en el cargo para sucederle. Pero este año, los pronósticos se anuncian difíciles. <strong>Desde Mao Zedong, nunca se ha visto un secretario general del partido tan influyente como Xi Jinping</strong>. Incluso puede aspirar a un tercer mandato. Sin embargo, como siempre, el Partido Comunista es tan opaco que es prácticamente imposible anticipar los cambios.</p><p>En cambio, hay una cosa clara: la ciudad entera se ha visto alterada. Hace semanas que se ha reforzado la seguridad en Pekín y alrededores y en todas partes hay banderolas rojas y amarillas que invitan a “acoger el XIX congreso del partido”. También se han tomado medidas de mayor alcance: ciertas universidades, por ejemplo, han anulado la conexión a internet, por “razones de mantenimiento” y numerosos mercados y bares o restaurantes se ven obligados a cerrar. La web de Airbnb en China incluso ha anunciado que los alojamientos de algunos barrios de Pekín no podían alquilarse y que todas las reservas existentes quedaban anuladas por “motivos ajenos” hasta el 31 de octubre. Incluso en la isla de Hainán, a 3.000 km de Pekín, se anulaba un festival.</p><p>Si bien estas medias de seguridad son habituales coincidiendo con el congreso, <strong>el culto a la personalidad en torno al presidente es algo nuevo</strong>. El día de la apertura del congreso, por ejemplo, se lanzaba una aplicación <em>Clap for Xi </em><em>Jinpin</em>g (Aplausos para Xi Jinping). El objetivo es sencillo: pulsar al mayor número de veces sobre la pantalla para generar aplausos. A las 21:00, la aplicación había sido empleada más de 400 millones de veces.</p><p><strong>Culto 2.0</strong></p><p>Este culto 2.0 es característico de la Presidencia de Xi Jinping. Su predecesor, Hu Jintao, no gozaba de semejante popularidad. Según François Bougon, autor del libro <em>Dans la tête de Xi Jinping</em> [En la cabeza de Xi Jinping] y periodista de <em>Le Monde</em>, el presidente mezcla los estilos chino y occidental: “<strong>Xi encarna el rostro de la nueva China</strong>, que quiere realizar su sueño chino y donde el partido se convierte en un actor muy importante. Él mismo procede de la máquina del partido, pero al mismo tiempo posee su propia personalidad”. Los medios estatales le han machacado desde principios de año: el presidente y su familia también han sido perseguidos durante la Revolución Cultural.</p><p>Como millones de jóvenes en la época, también fue enviado al campo para trabajar duro. Xi, que salió de la Liga de los Jóvenes Comunistas, cuna de los futuros miembros eminentes del partido, enseguida subió uno a uno todos los peldaños, hasta alcanzar la cumbre. Hoy representa un modelo tranquilizador para los chinos en un mondo en que las democracias occidentales están en crisis.</p><p>Mientras las generaciones de líderes precedentes preconizaban “un modelo chino”, la era de Xi Jinping propone “una solución china” que apaciguaría y resolvería los males de los países que atraviesan dificultades. “Es el representante de una China que se siente más fuerte con relación a Occidente”, dice Bourgon.</p><p>Esta voluntad de una China nueva se anunció en la apertura del congreso, el discurso oficial habla de la “nueva era” china. Esta China tiene como objetivo mejorar el día a día de los chinos, millones de los cuales se encuentran en una situación de pobreza extrema, y quiere abrirse más al mundo.</p><p>El <em>Emperador rojo</em>, como algunos lo conocen, goza, pese a los atentados contra los derechos humanos, de una <strong>imagen más bien positiva en el extranjero</strong> y aparece como un sabio comparado con otros, sobre todo Donald Trump. Pero lo que cuenta más hoy no es lo que piensa Occidente. Xi Jinping se concentra en su país y pretende dejar huella en la historia. Una de las últimas señales de esta búsqueda por pasar a la posteridad puede materializarse ahora, en el congreso.</p><p>Igual que Mao Zedong o Deng Xiaoping, Xi podría ver su nombre —y por ende, su “pensamiento”— incluidos en la Constitución china. Algo inédito desde hace décadas y una prueba más de que el líder chino se encuentra en su mejor momento. Esta <strong>sed de poder</strong> se viene haciendo patente desde hace varios años en la <strong>lucha contra la corrupción</strong>, medida principal en las políticas de Xi Jinping. Según las cifras oficiales, desde 2012, más de 1,3 millones de cargos del partido han sido acusados de corrupción, permitiendo que Xi reafirme un poco más su autoridad, desbancando con ello a sus enemigos políticos.</p><p><strong>La purga goza de una opinión más que favorable </strong>en el seno de la población china. Shi coincide con la opinión general. “¡Hemos arrestado a muchos oficiales corruptos! Es algo bueno y espero que la campaña anticorrupción prosiga”, dice esta quincuagenaria de la provincia de Sichuán. Si bien el Ministerio de Propaganda no ha dedicado más que un pequeño rincón de la sala a los caídos durante el reinado de Xi, todos seguramente estén encantados de saber que el Gobierno ha afirmado su intención de seguir en esa línea.</p><p>Pero todos esos inconvenientes parece bastante alejados de los pasillos de “cinco años de progreso”. Acaba el descanso de la hora de comer y los visitantes que no acuden en grupo se confunden con la marea de grupos escolares y de militares guiados por jóvenes vestidas de rojo, que hablan a medida que caminan, a paso ligero. <strong>Es hora de dejar el mundo perfecto de Xi Jinping</strong> y de enfrentarse a la realidad, la de una China cada vez más moderna y desarrollada, pero donde <strong>las viejas tradiciones autoritarias permanecen bien ancladas</strong>. ________________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_20118"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Élodie Goulesque (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[China: el culto a la personalidad según Xi Jinping]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,PCCh (Partido Comunista Chino)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Partido Comunista chino aprueba una enmienda constitucional para incluir el "pensamiento de Xi", el presidente del país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/partido-comunista-chino-aprueba-enmienda-constitucional-incluir-pensamiento-xi-presidente-pais_1_1146736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/61bb91bf-27d0-43c9-b09c-03db16ca5e01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Partido Comunista chino aprueba una enmienda constitucional para incluir el "pensamiento de Xi", el presidente del país"></p><p>El Partido Comunista de China (PCCh) ha aprobado este martes una enmienda constitucional mencionando el nombre del <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/2017/08/22/los_dictadores_buenos_los_malos_68793_2002.html" target="_blank">presidente del país, Xi Jinping</a>, y su línea de pensamiento, convirtiéndose en el <strong>primero cuya ideología es incluida en la Carta Magna estando en el poder </strong>desde Mao Zedong.</p><p>Según las informaciones recogidas por la agencia china de noticias<a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjeqtyK7IjXAhXDVBQKHbJ4CQQQFggnMAA&url=http%3A%2F%2Fspanish.xinhuanet.com%2F&usg=AOvVaw3QZu7mz8dM22heUeC-AWk1" target="_blank"> Xinhua</a>, el PCCh ha aprobado incluir en la Constitución <strong>"El Pensamiento de Xi Jinping</strong> sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era".</p><p>La decisión ha sido adoptada por unanimidad durante la última jornada del congreso del PCCh, en el que han participado más de 2.000 delegados durante cerca de una semana.</p><p>Los medios locales han recogido durante estos días numerosas menciones al "<strong>Pensamiento de Xi Jinping"</strong>, en una muestra de la influencia del presidente en el partido.</p><p>Hasta ahora, <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/10/24/59eed9c8e2704e6d658b4640.html" target="_blank">únicamente </a><a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/10/24/59eed9c8e2704e6d658b4640.html" target="_blank"><strong>Mao </strong></a><strong>y Deng Xiaoping tenían sus nombres asociados a sus ideologías </strong>en la Constitución. En el caso de Deng, la enmienda fue aprobada tras su muerte en 1997.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Oct 2017 08:27:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Partido Comunista chino aprueba una enmienda constitucional para incluir el "pensamiento de Xi", el presidente del país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Constitución,Dictadura,Economía,China,PCCh (Partido Comunista Chino),Izquierda,Comunismo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Wang Dan, líder de las protestas de Tiananmen: “La expansión del modelo chino es una gran amenaza para la humanidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/wang-dan-lider-protestas-tiananmen-expansion-modelo-chino-gran-amenaza-humanidad_1_1142993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6babdb89-cc15-4cc9-a40e-5addbd845356_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Wang Dan, líder de las protestas de Tiananmen: “La expansión del modelo chino es una gran amenaza para la humanidad”"></p><p>Wang Dan tenía 20 años cuando se convirtió en una de las principales figuras del <strong>movimiento estudiantil </strong>que desembocó en las manifestaciones sin precedentes en la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2015/08/25/tiananmen_36894_1621.html" target="_blank">Plaza de Tiananmen</a>, en 1989. Detenido y encarcelado en repetidas ocasiones, hace años que tiene prohibida la entrada en la China continental. <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, lo ha entrevistado durante su reciente viaje a París, a finales de junio. En esta entrevista aborda un movimiento ocultado con esmero por el régimen de Pekín y analiza la actual situación política en China.</p><p><strong>PREGUNTA: ¿Por qué se unió al movimiento de la Plaza de Tiananmen y cómo llegó a convertirse en uno de sus líderes? </strong></p><p><strong>RESPUESTA: </strong>Entré en la Universidad de Pekín en 1987. En aquella época, era una universidad bastante libre, así que desde que llegué comencé a participar en actividades políticas y a organizar debates sobre la democracia. De modo que me sumé de forma natural al movimiento democrático de 1989. Como estaba comprometido desde 1987, enseguida desempeñe un papel importante dentro del movimiento. Fue un proceso que se desarrolló de manera muy natural.</p><p><strong>P: ¿Se vio influido por el episodio conocido como Muro de la democracia de 1978-79, cuando, durante casi un año, los ciudadanos pudieron expresar libremente sus opiniones mediante la publicación de textos en una pared del centro de Pekín?</strong><em>Muro de la democracia</em></p><p><strong>R: </strong>En absoluto, ni siquiera sabíamos de la existencia de ese movimiento. Fue mucho después cuando supe quién era Wei Jingheng [exlíder del movimiento Muro de democracia]. En mi opinión, el movimiento de la Plaza de Tiananmen tiene sus orígenes en el movimiento del 4 de mayo de 1919 [este movimiento nace de la cesión por parte de los Aliados en el Tratado de Versalles a Japón de numerosos privilegios comerciales en Shandong. Primero nacionalista, este movimiento se convertirá en progresista criticando el confucionismo, el poder de los mandarines y la opresión de las mujeres]. Algunos dicen que nos vimos influidos por los valores occidentales, pero eso es totalmente falso. Nos inscribimos en la larga tradición china que quiere que los intelectuales se preocupen por la vida de la nación.</p><p><strong>P: Después de la masacre del 4 de junio y tras ser detenido y pasar varios años en prisión, ¿qué importancia tuvo este período en su trayectoria personal y en su forma de entender el activismo?</strong></p><p><strong>R:</strong> Este período me cambió profundamente, tanto en el plano personal como político. Si no hubiera sido encarcelado después del 4 de junio posiblemente no habría seguido comprometido con el movimiento democrático chino. Además, cuando fui detenido estaba en el primer año de universidad. No sabía gran cosa. Mis dos estancias en prisión [entre 1989 y 1993 y entre 1995 y 1998] propiciaron el autoaprendizaje. Durante los casi siete años que pasé en la cárcel leí muchísimo. Se puede imaginar que no tenía mucho que hacer y que era un momento perfecto para poder leer con toda tranquilidad...</p><p>Cada mes, mis padres me traían libros. Mi madre trabajaba en el Museo de Historia, por lo que tenía acceso a una extensa biblioteca. Por supuesto, ciertos libros estaban censurados, especialmente aquellos sobre sistemas políticos extranjeros, pero a mí particularmente no me interesaban estas obras. Sobre todo leí libros de historia, de filosofía y de literatura. Esto me ayudó mucho, tanto para atravesar este período como para construir al hombre en el que me he convertido después.</p><p><strong>P: ¿Cuál fue el libro que le marcó más?</strong></p><p><strong>R:</strong> Me marcó profundamente <em>Historia de la filosofía occidental </em>de Bertrand Russell ya que me permitió tener una visión global. También tenía el proyecto completo <em>Zizhi tongjian</em> [obra del historiador clásico Sima Guang que abarca el período de los reinos combatientes hasta el inicio de la dinastía Song, desde el 403 a.C hasta el año 909, y que consta de 294 volúmenes y tres millones de caracteres], aunque sólo pude leer la mitad.</p><p><strong>P: ¿Cómo influyó el movimiento de Tiananmen en el posterior desarrollo de China?</strong></p><p><strong>R: </strong>El 4 de junio de 1989 influyó profundamente en el desarrollo del país. La China de hoy es totalmente diferente a la de aquella época. Hubo varios cambios importantes. En primer lugar, nunca en su larga historia, sobre todo desde los Qing, se había centrado exclusivamente en el desarrollo económico. Antes de 1949, el Estado y la sociedad estaban ocupados en varias cosas, sobre todo buscando la unificación del país. Después de 1949, la lucha de clases y el activismo político adquirieron más importancia. No fue hasta 1992 cuando el Gobierno y todos los sectores de la sociedad se centraron exclusivamente en el crecimiento económico.</p><p>En segundo lugar, la matanza llevó a toda una generación a perder el interés por el destino del país. Al principio, teníamos un sentimiento de responsabilidad por ello. Nos veíamos como los sucesores del Partido Comunista; por eso salimos a la calle para honrar la muerte de Hu Yaobang [secretario general del Partido Comunista chino, entre 1980 y 1987, y partidario de la reforma política del sistema] y para pedir la continuación de las reformas políticas.</p><p>Nuestras pretensiones siempre fueron moderadas: nos declaramos en huelga de hambre simplemente para pedir la retirada de un editorial del <em>Diario del Pueblo</em> del 26 de abril de 1989 y la apertura de un diálogo directo con los responsables políticos. También recuerdo que, durante la reunión preparatoria para hacer la lista de los objetivos de la huelga de hambre, adelanté una tercera reivindicación, pedir la dimisión del ministro de Educación; no salió adelante porque mis otros compañeros la consideraron demasiado radical. No estábamos en absoluto en una oposición frontal al sistema.</p><p><strong>Estado y sociedad, cada vez más alejados</strong></p><p><strong>P: ¿Qué queda hoy del movimiento de Tiananmen?</strong></p><p><strong>R:</strong> Después de 1989, a excepción de algunos pocos como yo, toda una generación abandonó la idea de desempeñar un papel más importante al frente del país. Y no sola la nuestra, la siguiente también. En la sociedad actual, la mayoría de la gente define su relación con el poder como "ellos" (el Partido, las élites) y "nosotros". El Estado y la sociedad se alejan cada vez más. Es un cambio profundo. En aquel momento, estos dos componentes todavía consideraban que estaban unidos por el destino...</p><p>Finalmente, los años 80 y el movimiento de Tiananmen provocaron la aparición de una oposición política e ideológica al Partido Comunista Chino que todavía dura hoy. En aquel momento, la conciencia de derechos humanos era casi inexistente en China. El primero que mencionó este concepto, en 1979, fue Ren Wanding [personalidad del movimiento del Muro de la democracia]. Después hubo que esperar hasta 1988 para que Fang Lizhi [astrofísico y una de las fuentes de inspiración del movimiento de Tiananmen] haga de nuevo la referencia.</p><p>El movimiento de Tiananmen permitió consolidar estos valores y añadir otros, como la acción no violenta y la democracia. Estos valores marcaron un impacto duradero en el desarrollo de la sociedad civil china y todavía están presentes hoy. Por otra parte, este movimiento ha permitido la aparición de una generación de activistas entre los que hay defensores de los derechos humanos o intelectuales gubernamentales.</p><p>  </p><p> Tiananmen (1989)</p><p><strong>P: Precisamente esta generación, en los últimos años, ha sido reprimida duramente. Hoy, muchos de estos activistas son demasiados jóvenes para haber participado en Tiananmen y sólo cuentan con la información que le han dado sus mayores o eludiendo la censura. ¿Piensa que esta falta de memoria de los movimientos del pasado afecta a su capacidad para defender sus causas?</strong></p><p><strong>R:</strong> Francamente, no lo creo. Nosotros no sabíamos gran cosa de la revolución cultural o del Muro de democracia y eso no nos impidió salir a la calle. Estoy convencido de que un acontecimiento similar se va a volver a producir. A menudo decimos que los jóvenes de hoy no conocen la historia del 4 de junio de 1989, pero, más allá del hecho de que probablemente estén mejor informados que en aquella época, no creo que esto sea un obstáculo decisivo para la aparición de un movimiento parecido.</p><p>La razón principal por la que salimos a la calle era porque no estábamos satisfechos con los métodos empleados por el Partido Comunista para resolver los problemas. Este método no ha evolucionado gran cosa desde entonces. Por supuesto, me pueden decir que la juventud china no está especialmente insatisfecha, pero considero que es porque todavía no ha llegado el momento. Nosotros tampoco estábamos especialmente frustrados al principio, pero poco a poco eso fue cambiando.</p><p><strong>P: China es a día de hoy un Estado poderoso y rico que comenzó hace algunos años a proyectar su poder a nivel internacional, sobre todo con su nuevo eje de política exterior, las Rutas de la seda. ¿Cómo analiza usted esta evolución?</strong><em>Rutas de la seda</em></p><p><strong>R:</strong> Pienso que la promoción del <em>modelo chino</em> es un problema muy serio. En mi opinión, supone un gran desafío para la humanidad porque se trata de un modelo exclusivamente basado en el dinero. Soy rico por lo que puedo aplastar los derechos humanos, la protección del medio ambiente, etc. El poder del dinero también lleva a otros países a guardar silencio. Tal vez interiormente no están de acuerdo con las acciones de China, pero no se atreven a oponerse abiertamente a ella.</p><p>Esta situación me recuerda mucho a la de los años previos a la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento, Alemania y Japón eran muy agresivos. Otros países occidentales trataron de mantener buenas relaciones con Hitler con la esperanza de evitar así los problemas. Soy muy crítico con la actitud de los países occidentales. No han aprendido nada en absoluto de la Historia. Consideraron durante mucho tiempo a la Unión Soviética como un enemigo, en parte porque era un sistema bastante tosco y entraba fácilmente en guerra con sus países vecinos, como Afganistán por ejemplo. La China de hoy es un sistema bastante más fino y bien perfilado, que basa su poder en el dinero.</p><p>Occidente considera que China es un país libre y abierto, pero no ven que esta libertad y esta apertura están íntimamente vinculadas al poder del dinero. La expansión de un modelo así representa una gran amenaza para el progreso y la libertad en cualquier parte del mundo. Creo que los ciudadanos y las sociedades civiles occidentales y de otras partes del mundo deberían intensificar la presión sobre sus gobiernos para obligarlos a resistir la expansión de este modelo.</p><p><strong>P: ¿Qué piensa del caso Guo Wengui, el multimillonario chino exiliado en Estados Unidos que ha publicado una serie de entrevistas donde detalla casos de corrupción vinculados con la familia Wang Qishan, al frente de la lucha contra la corrupción y aliado de Xi Jinping? En junio de 2017, abrió incluso un canal en YouTube en el que habla de sus relaciones con la cúpula del régimen. ¿Esto puede influir en el 19º Congreso?</strong></p><p><strong>R:</strong> El <em>caso Guo Wengui</em> demuestra que la lucha entre las facciones dentro del partido sigue siendo fuerte. El poder de Xi Jinping todavía no es tan estable como podríamos creer. Guo Weing jamás se habría atrevido a publicar informaciones tan sensibles sobre la familia de Wang Qishan si antes no contase con el apoyo de líderes de muy alto nivel dentro del aparato del Partido. Recientemente, el marido de la nieta de Deng Xiaoping también fue detenido con relación a las tensiones que sacudieron en 2015 la Bolsa china. Poner patas arriba las cotizaciones bursátiles durante el verano de 2015 fue una maniobra en la que está implicada la máxima dirección para debilitar el poder de Xi.</p><p>Esto demuestra que, a pocos meses del Congreso, las tensiones internas en el Partido son muy fuertes. Evidentemente yo no puedo prever lo que va a pasar, pero es muy probable que Xi Jinping tenga éxito y continúe como secretario general. Pero deberá hacer frente a una oposición cada vez más fuerte. Las purgas llevadas a cabo desde que tomó el poder han molestado a mucha gente. El caso Guo Wengui subraya que sus opositores se sienten en condiciones de reaccionar.</p><p><strong>P: ¿Cuál es el papel de Taiwán con relación al movimiento democrático chino y cómo ve las relaciones entre China y Taiwán?R: </strong></p><p>El proceso de democratización de Taiwán y el desarrollo de su sociedad civil son una gran fuente de inspiración para los intelectuales y las ONG del continente. Numerosos activistas y profesores universitarios chinos van a Taiwán para estudiar la sociedad y su sistema político. El hecho de que Taiwán se haya democratizado y que su democracia funcione es una esperanza para los chinos del continente, ya que ambos comparten la misma herencia cultural.</p><p>En lo que a las relaciones entre Estados respecta, considero que la reunificación es muy improbable. Por supuesto, si China quiere una reunificación con medios militares, Taiwán tendrá problemas para oponerse a ello. Pero cualquier otro proceso de reunificación pacífica es, desde mi punto de vista, imposible. Las nuevas generaciones de Taiwán ya no tienen ningún sentimiento de pertenencia a China. Las personas más mayores que llegaron del continente todavía mantienen algunos lazos emocionales. En cambio, los nacidos en Taiwán, sobre todo los más jóvenes, perciben a China como los quebequenses deben percibir a Francia. La propia socialización entre ambas orillas del estrecho es difícil ya que, a pesar del desarrollo de internet, los taiwaneses usan Facebook, Twitter o YouTube, mientras que los jóvenes chinos se decantan por Weibo, WeChat o Youku.</p><p>Así las cosas, el movimiento independentista de Taiwán ha cambiado radicalmente. Antes, los independentistas eran, en su mayoría, anticomunistas y nacidos en Koumintang. Querían, sobre todo, una independencia de la China comunista. A los jóvenes independentistas actuales los definiría más como "independentistas naturales": buscan defender los derechos humanos y la democracia en Taiwán más porque para ellos es la situación natural del país que siempre conocieron que por razones políticas. A menudo les pregunto a los jóvenes taiwáneses si contemplan la reunificación cuando China se democratice; más del 80% me responden de forma negativa. La cuestión que se plantea no es la de una posible reunificación, sino la posibilidad de la independencia. ______________</p><p><strong>Traducido por Alba Precedo</strong></p><p>  <em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_98766"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gilles Taine (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Wang Dan, líder de las protestas de Tiananmen: “La expansión del modelo chino es una gran amenaza para la humanidad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mediapart,China,PCCh (Partido Comunista Chino),Comunismo,Pekín]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[China libera al premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, aquejado de un cáncer en fase terminal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/china-libera-premio-nobel-paz-liu-xiaobo-aquejado-cancer-fase-terminal_1_1142524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b96b22ec-27d5-4f8d-9b82-e5627ebe44ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China libera al premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, aquejado de un cáncer en fase terminal"></p><p>El activista chino y premio Nobel de la Paz <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjhwOa5mdvUAhWQKVAKHTvtBmYQqUMINDAB&url=http%3A%2F%2Finternacional.elpais.com%2Finternacional%2F2017%2F06%2F26%2Factualidad%2F1498465916_715660.html&usg=AFQjCNE0Q-xrris2fsCDuewaOF7wgZWeUA" target="_blank">Liu Xiaobo ha sido liberado por las autoridades chinas por motivos de salud</a>, para que pueda recibir tratamiento médico por el cáncer de hígado que padece, según han informado activistas y familiares de Liu al diario 'The Washington Post'.</p><p>Liu, que participó en las <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=newssearch&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjxm4vSmdvUAhXBZlAKHenfDswQqQIIIigAMAA&url=http%3A%2F%2Fwww.lacronicadesalamanca.com%2F171338-recordando-tiananmen-1989%2F&usg=AFQjCNFtUzVdaEthV2C76zIu-W5pzW-bRQ" target="_blank">manifestaciones pro democracia de la Plaza de Tiananmen en 1989</a>, fue el primer ciudadano chino que recibió el <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=13&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwj8jdvrmdvUAhUDYlAKHS8XBmgQFghgMAw&url=http%3A%2F%2Fwww.elmundo.es%2Felmundo%2F2010%2F10%2F08%2Finternacional%2F1286528811.html&usg=AFQjCNEh_aI5gI4AU0ryLpZGfRopVEOPyw" target="_blank">premio Nobel de la Paz</a>, un galardón que le concedieron en 2010 por la defensa de las libertades en su país.</p><p>En 2008 fue condenado a once años de prisión por un delito de subversión y, desde entonces, había permanecido en régimen de incomunicación. El abogado de Liu había solicitado que se concediera la libertad provisional por motivos médicos al activista porque su estado de salud había empeorado en las últimas fechas en prisión. Liu padece un cáncer de hígado en una de sus últimas fases. Según la BBC, el cáncer está en fase terminal.</p><p>Amigos de la familia Liu que han pedido no ser identificados han contado que el activista está ahora ingresado en una unidad de cuidados intensivos en un hospital de Shenyang y que se han permitido visitas de la familia al paciente.</p><p>Liu fue detenido en 2008 por su participación en la redacción del llamado Capítulo 8, un manifiesto en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2013/02/27/mas_cien_intelectuales_piden_apertura_china_655_1022.html" target="_blank">defensa de la democracia y los Derechos Humanos en China</a> que fue respaldado con su firma por miles de ciudadanos del país.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jun 2017 09:10:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Asia,Derechos humanos,Manifestaciones,Regeneración democrática,China,PCCh (Partido Comunista Chino),Democracia,Pekín]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[China pone fin a la experiencia democrática de Wukan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/china-pone-experiencia-democratica-wukan_1_1135280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2c4680e9-54d3-4257-87f5-226a93626281_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="China pone fin a la experiencia democrática de Wukan"></p><p>El 26 de diciembre de 2016, nueve habitantes del pueblo de Wukan, en la provincia china de Cantón, eran <strong>condenados a penas de entre dos y diez años de cárcel</strong> tras un juicio de menos de media hora. La victoria de 2012, cuando los lugareños pudieron elegir con libertad a su comité local, encargado de la <strong>redistribución de las tierras expropias por un promotor inmobiliario</strong>, quedaba en el recuerdo. Esas condenas ponen fin a un año negro en el pueblo, ya que Lin Zulian, secretario de la célula del partido en la localidad y exlíder de las manifestaciones de 2012, fue condenado en septiembre a tres años de cárcel después de confesar en la televisión. Detenidos y a la espera de juicio siguen también otros 13 vecinos y la policía armada popular patrulla día y noche las calles de Wukan.</p><p>A finales de 2011, la <strong>lucha de los habitantes de Wukan</strong> por recuperar sus tierras ocupaba las portadas de la prensa de Hong Kong y de los medios internacionales tras la muerte del detenido Xue Jinbo, uno de los líderes de las protestas organizadas por los lugareños contra sus dirigentes, <strong>responsables de la venta secreta de sus tierras a promotores inmobiliarios</strong>. Por aquel entonces, la actividad de los habitantes de Wukan en las redes sociales chinas y la cobertura periodística de la prensa de Cantón y de Hong Kong permitieron que saliera a la luz este <strong>caso habitual de conflicto social</strong> en la China contemporánea donde, 40 años después del inicio de las reformas, la expropiación de las tierras es causa habitual de conflicto entre agricultores y autoridades.</p><p>La <strong>tenacidad </strong>de los ciudadanos y el gran seguimiento mediático internacional de los hechos llevaron a Wang Yang, entonces secretario del partido en la provincia de Cantón, a enviar a su segundo, a Zhu Mingguo, a negociar con los ciudadanos. Éste reconoció la <strong>legitimidad de las exigencias</strong> y autorizó la celebración de elecciones libres del comité del pueblo, algo inédito en la China Popular. Incluso el periódico el <em>Diario del Pueblo</em> se felicitó por la salida dada al conflicto en un editorial publicado el 10 de enero de 2012, en el que se explicaba que “la causa principal de la corrupción en Wukan era la falta de democracia y de supervisión. La lección que debemos aprender es que <strong>tenemos que preservar el papel central del ejercicio de los derechos democráticos </strong>y de supervisión de los lugareños, promoviendo con convicción la gestión democrática de la política en las campañas”.</p><p>Una vez elegida la mayoría de líderes del movimiento del comité local, <strong>el seguimiento de la prensa local e internacional cesó</strong>, por entender que todo iba viento en popa en el pequeño pueblo de pescadores que consiguió doblegar al Gobierno chino. Sin embargo, <strong>la situación se deterioró progresivamente entre 2013 y 2016</strong>. Pese a la elección libre del comité local, la redistribución de tierras no avanza, ya que los cargos superiores del aparato del Estado siguen oponiéndose y mantienen su apoyo a los promotores. Además, con la llegada de Xi Jinping al poder a finales de 2012, Wang Yang, nombrado viceprimer ministro, cedió el cargo en Cantón a Hu Chunhua, más conservador, mientras que en 2016 Zhuo Mingguo fue condenado a cadena perpetua por corrupción. El espacio político se restringió y los exdirigentes del pueblo fueron recuperando progresivamente su influencia, gracias al apoyo de los líderes del cantón y del distrito y tras el arresto de otros cuatro líderes de las protestas. Sin embargo, esta sucesión de acontecimientos <strong>no motivó nuevas manifestaciones masivas</strong>: sin duda los lugareños caen presa del desconcierto y de la sensación de impotencia. Habrá que esperar a junio de 2016 y a la detención del secretario de la célula del pueblo, Lin Zulian, acusado de corrupción y forzado a confesar en la televisión nacional (fenómenos cada vez más frecuentes en la China de Xi Jinping) para que los habitantes de Wukan vuelvan a echar a las calles en masa para reclamar su puesta en libertad.</p><p>Pero, la respuesta de las autoridades locales y provinciales ante estas nuevas manifestaciones será diametralmente opuesta a la de cinco años antes. Mientras en 2011 finalmente accedieron a negociar después de constatar que la fuerza no había calmado el enfado de los paisanos y que el caso había merecido la atención de la prensa internacional, en 2016 <strong>deciden mantener el pueblo en estado de sitio</strong> y reforzar la censura para controlar la publicidad que se da a las manifestaciones. A diferencia de lo sucedido en 2011, cuando los lugareños consiguieron atraer la atención sobre su situación gracias a las redes sociales chinas, la mayor censura hizo bastante más difícil en 2016 la operación (aunque se publicaron <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EWSS7mPnAQQ" target="_blank">vídeos</a> de la represión).</p><p>Hasta el pasado 13 de septiembre –cuando la Policía armada efectuaba incursiones nocturnas en los domicilios y violentos altercados enfrentaban a la policía armada y a los habitantes– todos los artículos publicados en la prensa china destacaban la armonía reinante en Wukan. Es el caso de un artículo publicado por el <em>Nanfang Daily</em>, órgano del partido de la provincia de Cancón, que el 12 de septiembre afirma que “los problemas de los derechos sobre las tierras que minaban otras veces el pueblo <strong>están ahora resueltos</strong> gracias al éxito de las negociaciones entre los responsables de la ciudad, los dirigentes del pueblo, los promotores inmobiliarios y los expertos independientes especialistas en estos asuntos” y cita al jefe de la policía armada local: “En Wukan, formamos todos una gran familia feliz”. Después del 13, el tono cambia. El 15, el tabloide <em>Global Times</em> denuncia “una minoría de aguafiestas animados por medios extranjeros que defienden, alientan y planifican el caos”. En la localidad, varios periodistas de Hong Kong fueron detenidos y devueltos a Hong Kong, <strong>los periodistas extranjeros eran enviados a Cantón</strong> tan pronto como llegaban a la localidad y las autoridades prometen recompensas a todos los que informen de la presencia de periodistas extranjeros en el pueblo. En internet, la censura va en aumento y la palabra Wukan queda prohibida en las redes sociales chinas. Las importantes condenas dadas a conocer en diciembre de 2016 no son sino una etapa más, por no decir la última etapa, de la represión del modelo de Wukan.</p><p>Mientras en 2012 la prensa oficial presentaba a Wukan como un modelo a la hora de resolver los conflictos locales, en 2016 se habla de los lugareños, que mantienen idénticas reivindicaciones, como de agentes del extranjero que pretenden sembrar el caos en Cantón. Este <strong>giro espectacular y la destrucción metódica</strong> de todos los elementos que permitieron un resultado histórico en 2012 –tanto el aumento de la censura en las redes sociales, como la expulsión de los periodistas extranjeros, los múltiples arrestos arbitrarios de lugareños o el asedio de la localidad por miles de agentes de la policía armada y las condenas expeditivas– ponen nuevamente de manifiesto el aumento de la dictadura en China. La mayoría debe aceptar las decisiones del partido porque <strong>sólo el partido es portavoz del pueblo chino</strong>. Poco importa que los lugareños de Wukan representen justamente a esa mayoría supuestamente liberada por la revolución maoísta. Desde el momento que se rebelan, sólo pueden verse con los abogados que trabajan en defensa de los derechos humanos: los disidentes y los militantes se convierten en enemigos del Estado.</p><p>Los dos discursos de principios de enero de 2017 tanto de Zhou Qiang, jefe de la Corte Suprema, para quien “los tribunales de los cuatro rincones del país <strong>deben centrarse este año en mantener la seguridad del Estado</strong> y en castigar duramente crímenes como la subversión y el separatismo” y de Xi Jinping, para quien el “Gobierno debe dar <strong>prioridad a la estabilidad política</strong> en un contexto de tensiones sociales crecientes” no auguran nada bueno para este año 2017, que <strong>corre el riesgo de ser calcado a 2016</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p>   </p><p><span id="doc_13899"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gilles Taine (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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