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    <title><![CDATA[infoLibre - Diez años del 'tamayazo']]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/diez-anos-del-tamayazo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Diez años del 'tamayazo']]></description>
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      <title><![CDATA[Rafael Simancas: “Hay ya suficientes indicios para que la Justicia reabra el 'tamayazo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/rafael-simancas-hay-suficientes-indicios-justicia-reabra-tamayazo_1_1090375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c3f13b6f-d5d6-4029-bca7-cdb26b4b1259_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rafael Simancas: “Hay ya suficientes indicios para que la Justicia reabra el 'tamayazo”"></p><p><strong>Confiesa que no les odia, que "allá ellos", allá Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez</strong>. Que se aplica una frase que su referente político, Alfonso Guerra, incluye en su tercer libro de memorias, que siempre procura que tus adversarios, por mucho daño que quieran hacerte, no consigan dar amargura a tu corazón. "Yo he intentado hacer eso mismo. Sólo espero que acaben pagando el golpe más importante de la democracia española desde el 23-F ante la Justicia". </p><p><strong>Rafael Simancas</strong> (Kehl, Alemania, 1966), el primer damnificado del <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/las_claves_conjura_que_encumbro_esperanza_aguirre_4493_1012.html" target="_blank">tamayazo que, el 10 de junio de 2003, hace hoy justo 10 años, le impidió acceder a la Presidencia del Gobierno de la Comunidad de Madrid</a>, asegura haber "blindado" sus sentimientos respecto al infausto "recuerdo" de aquellas horas, días, semanas de angustia. Toda su "aprensión y zozobra" está ubicada ahora en los madrileños, "los parados, los que ven mermada la calidad de la sanidad y la educación", los que han "padecido el rescate de Bankia", los que "quizá con un Gobierno progresista hubieran sufrido menos". No quiere que se le llame "<strong>víctima política</strong>". No, él no lo es, son los ciudadanos, repite. </p><p>Simancas, actual secretario federal de Formación del PSOE, atiendió ayer domingo por teléfono a <strong>info</strong><strong>Libre</strong>. En los 46 minutos de conversación revive el antes y el después del sabotaje parlamentario que acabó situando, a la postre, a Esperanza Aguirre como presidenta. Pero sobre todo <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">nos centramos en los papeles de Tamayo</a>, revelados por <strong>tinta</strong><strong>Libre</strong>, en los que se descubre cómo se organizó el <strong>complot y en los que el diputado tránsfuga anotó nombres de políticos y empresarios</strong> implicados en la trama y supuestas prebendas millonarias. </p><p><strong>¿Son estos papeles la pieza clave de un rompecabezas que nunca se llegó a acabar?</strong></p><p>Los ciudadanos tienen una opinión formada y aproximada en torno a lo que ocurrió en 2003. Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez no cometieron esa traición por desavenencias con la política de alianzas con Izquierda Unida, tal y como vendieron a la opinión pública. Fueron los protagonistas de una operación que pretendía frustrar la llegada del PSOE al Gobierno, un Gobierno que iba a atender el interés general, frenar la especulación urbanística del suelo, la privatización de los servicios públicos y poner al servicio de los madrileños Caja Madrid. Así, los intereses de unos pocos se veían amenazados. Las investigaciones están sirviendo para confirmar más si cabe esta convicción. Estos papeles y estas declaraciones nuevas sirven para constatar que había un acuerdo económico detrás del comportamiento de Tamayo y Sáez. Tamayo, en esos papeles manuscritos, habla de dinero, de obras, de construcción, de plaza de toros, de Fidel San Román [<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">que en 2005 consiguió la adjudicación del coso de Las Ventas</a>]. Maite habla de una conversación con Carmen Rodríguez Flores [diputada del PP], <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/las_claves_conjura_que_encumbro_esperanza_aguirre_4493_1012.html" target="_blank">en la que dice que Tamayo cobró "mucho dinero"</a>, y ella era la persona de confianza de Álvaro Lapuerta, jefe de Luis Bárcenas. Estas revelaciones son muy interesantes y suponen una etapa más en el esclarecimiento del <em>tamayazo</em>. </p><p><strong>¿Se podrá probar que estos pagos se produjeron?</strong></p><p>Para que estas hipótesis sean pruebas contrastables deben actuar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los tribunales, y eso fue lo que frustró Jesús Cardenal [fiscal general del Estado con José María Aznar], que dio instrucciones a su vez al fiscal jefe de Madrid, Mariano Fernández Bermejo. Se ocupó de que no pudiera investigarse. Las investigaciones se realizan con más eficacia cuando los hechos son recientes. Pero al cabo de los años las cosas acaban estallando y desde dentro. Así ocurrió con el <em>caso Gürtel</em>, tras la denuncia de José Luis Peñas, con el <em>caso Naseiro</em>, con <em>Filesa</em>... Yo estoy esperando que ocurra lo mismo con el <em>caso Tamayo</em>. Tamayo además da señales de ansiedad, es avaricioso, seguro que le han pagado mucho, de ahí sus negocios en Guinea Ecuatorial y Venezuela. Si no, ¿de dónde ha sacado ese dinero? ¿Cómo puede pasearse por allí como Pedro por su casa? Yo estoy convencido de que esto acabará generando una masa crítica para que intervenga la justicia y los responsables acaben en la cárcel. </p><p><strong>Tamayo, justo</strong> <a href="http://www.publico.es/espana/302187/tamayo-amenaza-a-aguirre-con-tirar-de-la-manta" target="_blank">tras esa visita frustrada a Aguirre a la sede del Gobierno regional en marzo de 2010</a><strong>, logró el control de la empresa</strong> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/09/la_nueva_vida_eduardo_tamayo_4575_1012.html" target="_blank">Prefabricados y Obras Zarza</a><strong>, que opera en Guinea y en Venezuela... </strong></p><p>El infame paseo de Tamayo a Sol sólo puede interpretarse de una manera: "Puedo hacer mucho daño si no me pagáis". Ese fue el mensaje que lanzó. A resultas de aquello, él se calló. Volvió al ostracismo. Alguien habló con él y se calló. Ahora aparecen estos papeles y yo tengo mi convicción de que quería que aparecieran, quería lanzar un nuevo mensaje al PP. Tamayo cobró, siguió cobrando y espera seguir cobrando. Será cuestión de comprobarlo. Amenaza, amenaza, y luego suele callar. ¿Por qué calla? Porque alguien satisface sus reclamaciones. Tamayo, cada vez que tiene problemas económicos, da un aviso a quienes tienen mucho que ocultar para que sigan pagando. Pero este tipo de situaciones son muy difíciles de ocultar, tarde o temprano acaban estallando. </p><p><strong>¿Cree que con todo este material nuevo hay motivos para reabrir la investigación?</strong></p><p>Empieza a haber importantes datos. Habrá que ver si estos papeles son auténticos, aunque Sáez ha reconocido la letra de Tamayo; están las revelaciones de Rodríguez Flores, la conversación de Tamayo con Francisco Granados [entonces alcalde de Valdemoro por el PP], el pacto económico con el PP... Hay suficientes indicios como para que la Justicia tome nota y reabra la investigación. Especialmente la Fiscalía. </p><p><strong>¿Y la dirección del PSM, en manos de Tomás Gómez desde 2007, debe hacer algo?</strong></p><p>Eso ya no es responsabilidad mía. Pero creo que poco margen tiene el PSM. Las actuaciones dependen de la Justicia y no del partido. Lo que debe hacer el PSM, y a mi juicio está haciendo, es trabajar para que de aquí a 2015 los madrileños vuelvan a confiar en un Gobierno como el que íbamos a tener en 2003, un Gobierno decente.  </p><p><strong>Estos papeles también </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/las_claves_conjura_que_encumbro_esperanza_aguirre_4493_1012.html" target="_blank">sitúan a Dionisio Ramos en el centro de la trama</a><strong>. Ramos conocía a José Luis Balbás, jefe de la facción Renovadores por la Base en la que militaban Tamayo y Sáez, desde que ambos estaban en las juventudes de UCD. Ramos, según esos documentos, habría proporcionado el suministro logístico y la cobertura mediática. Y aparece citada Cristina Cifuentes, amiga de Ramos y hoy delegada del Gobierno. </strong></p><p>El papel de Cifuentes tendrá que explicarlo ella. En cuanto a Ramos... <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">José Antonio Expósito, escolta de Tamayo, declaró que había sido contratado y pagado por Dionisio</a>. Ramos era militante del PP, una persona cercana a Ricardo Romero de Tejada [secretario general del PP en la época] y altísimo cargo en los Gobiernos autonómicos del PP, en la Consejería de Educación. Es evidente su implicación en la operación, y que conocía a Balbás. </p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/dionisio_ramos_quot_transmiti_gente_del_que_psoe_habia_personas_que_estaban_acuerdo_con_pacto_con_quot_4521_1012.html" target="_blank">Ramos declaró a este diario que desconocía por qué Tamayo lo ubicaba en el centro de la trama</a><strong>, que apenas le conocía, aunque sí reconocía haber trasladado a gente del PP que "algunos" en el PSOE no querían pactar con IU.</strong></p><p>Ramos tenía contacto con José Esteban Verdes, también del PP. En la noche electoral del 25 de mayo de 2003, se detectaron llamadas <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">Tamayo con Verdes</a> [que en breve sería marido de Paloma García Romero, viceconsejera de Presidencia del Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón y responsable por tanto del escrutinio]. Todo el mundo se puede imaginar de qué estarían hablando. No, no había disensiones en el PSOE, sino una operación para derribar al Gobierno. </p><p><strong>En aquella noche del 25 de mayo, ¿usted recibió llamadas o presiones de constructores?</strong></p><p>Todo el mundo sabía mis intenciones, todo el mundo sabía que iba a parar los desarrollos urbanísticos, que iba a cambiar al presidente de Caja Madrid. Sí, en aquellos días recibí visitas, por ejemplo, del consejo de administración de Capio [<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/03/05/los_duenos_del_gigante_sanidad_privatizada_ocultan_las_caiman_781_1012.html" target="_blank">hoy uno de los gigantes de la sanidad privatizada en Madrid</a>], que quería gestionar de forma privada algunos hospitales de Madrid. Yo le dije que no iba a ser así, que podía abrir los centros privados que quisiera y permitiera la ley, pero que ninguna empresa se haría con los hospitales públicos. Creo que tomaron buena nota. </p><p><strong>¿Cree que de haber gobernado Madrid habría logrado pinchar la burbuja inmobiliaria?</strong></p><p>Nosotros apostábamos por un desarrollo distinto. <a href="https://www.psoe.es/source-media/000000005000/000000005076.pdf" target="_blank">Ahí está nuestro programa electoral</a>. El PP quería ladrillo, vivienda libre y a precios altísimos. Nosotros expresamos nuestra voluntad de impedir aquellos planes urbanísticos. Queríamos frenar esa trampa mortal. El monocultivo del ladrillo dejaba de lado la inversión en I+D+i, en la industria... Había mucho dinero para unos pocos, mucho dinero en Alcorcón, Villaviciosa, Majadahonda... Unos cuantos se hicieron ricos y sabían que si yo era presidente esos planes no se iban a llevar a efecto. Se construirían las viviendas que Madrid necesitara, pero también habría suelo para equipamientos públicos, para uso y disfrute de los ciudadanos, para la industria. Íbamos a pinchar un negocio extraordinario. Por eso pagaron a dos diputados. Romero de Tejada fue el intermediario para recaudar el dinero de los empresarios y pagar a Tamayo y Sáez. Él era la mano derecha de Miguel Blesa [entonces presidente de Caja Madrid, hoy <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/05/el_juez_envia_nuevo_prision_blesa_4463_1012.html" target="_blank">encarcelado</a>]. Por cierto, yo ya dije en campaña que si había oportunidad de una mayoría progresista, la caja no estaría gestionada por el compañero de pupitre de Aznar. <a href="https://www.psoe.es/source-media/000000005000/000000005076.pdf" target="_blank">En el programa hablaba de la caja, ahí está</a>. El tiempo me ha ido dando la razón. Me acusaron de arrogante. Hoy me dicen que fui imprudente por contar lo que iba a hacer. Es posible, pero yo trabajo desde la máxima transparencia. </p><p><strong>¿Eso a la larga se demostró un error? </strong></p><p>Es que era evidente. Todo el mundo sabía que si no tenía mayoría absoluta pactaríamos con IU. Lo habíamos hecho siempre, cuando Joaquín Leguina gobernaba la región, y en los ayuntamientos de la Comunidad. Todo el mundo era plenamente consciente. ¿Qué tenía que decir, que no iba a suceder? Tenía que decir la verdad, era mi deber. Otra cosa es que IU entrara o no en el Gobierno. Yo prefería que estuviese, como ahora ha conseguido mi compañero de partido José Antonio Griñán en Andalucía, pero eso no estaba siquiera cerrado. </p><p><strong>Sáez, en declaraciones a infoLibre, las primeras a un medio en diez años, </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/07/maria_teresa_saez_quot_balbas_tamayo_vendieron_quot_4560_1012.html" target="_blank">se exculpa, dice que Tamayo y Balbás la vendieron, que no sabía nada</a><strong>, que cuando empezó a dudar de ellos, ya era tarde. Y que no cobró.</strong></p><p>No es cierto. Ella no fue el cerebro de la operación, por razones obvias, pero sabía lo que hacía. Llevaba demasiados años en política. Sabía que así traicionaba a su partido, a los diputados y, sobre todo, a los madrileños. Ella cobró, aunque probablemente muy poco. Y viendo cómo les ha ido a Balbás y a Tamayo, quizá se sienta engañada, pero porque cobró quizá demasiado poco. </p><p><strong>A la vista de lo que sucedió, ¿cree que la Federación Socialista Madrileña cometió errores en aquel verano? ¿Se arrepiente de la solución que se dio a un golpe institucional sin precedentes? </strong></p><p>Me arrepiento de que Tamayo y Sáez estuvieran en la candidatura, aunque es cierto que con los datos que teníamos nada hacía presagiar que habría ese desenlace. De eso sí me arrepiento. Yo acudí a las urnas a pecho descubierto, los ciudadanos me votaron, empecé las negociaciones que creía que tenía que hacer, fui componiendo un Gobierno interesante para Madrid. Son otros los que deben dar cuenta de sus acciones. Yo cada mañana me reconozco en lo que hice. </p><p><strong>Me refería a si fue un error que usted encabezara la lista en las segundas elecciones, las de octubre de 2003, las que le dieron la mayoría absoluta a Aguirre, aunque por la mínima. </strong></p><p>Ese juicio lo tenían que hacer los ciudadanos. Castigaron al PP [pasó de <a href="http://www.asambleamadrid.es/AsambleaDeMadrid/ES/QueEsLaAsamblea/Historia/Legislatura/06/ResultadosElectorales.htm" target="_blank">1.429.890 votos en mayo</a> a 1.346.588 en octubre, del 46,67% al 49,34%] y castigaron al PSOE por llevar a estos dos elementos [<a href="http://www.asambleamadrid.es/AsambleaDeMadrid/ES/QueEsLaAsamblea/Historia/Legislatura/07/ResultadosElectorales.htm" target="_blank">bajó de 1.225.390 a 1.083.205, del 39,99% al 39,69%</a>]. Perdimos por muy poco, pero ya la diferencia en las primeras elecciones era muy pequeña. Pero no puedo reprochar nada a los madrileños. ¿Con otro candidato habríamos tenido un mejor resultado? Pues hay quienes piensan que podría haber sido peor, porque los ciudadanos confiaban en aquellos hombres y mujeres que nos presentamos en octubre. Ahora puede opinarse. Actuamos con total honestidad. </p><p><strong>Usted decía, en la entrevista al periodista Felipe Serrano, autor de 'El tamayazo. Crónica de una traición' (Catarata), que este lunes se presenta, que Zapatero no vio "políticamente interesante" hacer del golpe de Tamayo un "asunto central". Usted le disculpa pero, ¿no cree que erró? </strong></p><p>Desde el punto de vista judicial, no dimos más pasos porque no había evidencias probatorias. Ya pusimos una querella y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, por cierto en un tiempo récord, la echó atrás. Y Cardenal, a las órdenes de Aznar, se negó a investigar. Una vez que el PSOE llegó al Gobierno [en 2004], no había suficientes elementos probatorios. Había pasado casi un año. En el plano político, el presidente y secretario general me hizo esa reflexión, que situar el <em>tamayazo</em> constantemente en la vida política sin elementos probatorios nuevos que llevar a los tribunales no parecía interesante, porque los ciudadanos iban a recordar que Tamayo y Sáez iban en la candidatura del PSOE. ¿Fue una decisión acertada? No se lo reprocho en absoluto. Entendía que ese era el interés general, y yo tenía lógicamente una posición subjetiva. </p><p><strong>¿Se siente como la gran víctima política de aquel episodio?</strong></p><p>Tengo que agradecerle a los ciudadanos y al PSOE que me hayan dado tareas en la Asamblea de Madrid [de 2003 a 2007], en el Congreso [de 2008 hasta hoy] y en el partido pese no haber sido presidente de la Comunidad. Yo no soy la principal víctima de la operación. Cuando pienso en torno a lo ocurrido en aquel verano, las víctimas son los parados que podríamos haber evitado, la burbuja que podríamos haber pinchado, los ciudadanos que podrían ser bien atendidos en los hospitales públicos... Esos, los madrileños, son las auténticas víctimas. Con un Gobierno progresista hubieran cambiado las cosas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bankia,Comunidad de Madrid,Empresas,Especulación financiera,Especulación inmobiliaria,Esperanza Aguirre,Gobierno Comunidad Madrid,IU,PP,PSM-PSOE,PSOE,Venezuela,Miguel Blesa,Cristina Cifuentes,Asamblea de Madrid,Eduardo Tamayo,Dionisio Ramos,Tamayazo,José Luis Balbás,Ricardo Romero de Tejada,Diez años del 'tamayazo',María Teresa Sáez,Guinea Ecuatorial]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Una sugerencia desde el respeto y la tolerancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/sugerencia-respeto-tolerancia_1_1106346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La noticia de que Pedro Sánchez<strong> podría negociar un pacto anticorrupción con el PP</strong> promueve los deseos de que la ciudadanía tenga espacio en la creación de ese marco introduciendo sugerencias, en lugar de encontrarse con un acuerdo cerrado e invitar más tarde a los demás partidos del arco parlamentario a sumarse a la iniciativa y votar la <em>gobernabilidad.</em> Tal vez deberían incorporar a <strong>Arturo Fernández,</strong> que está elaborando el código ético de la CEIM y, aunque dicho código les debe ocupar un par de líneas, podrían aprovechar lo que otros ya han avanzado. </p><p>También habría que tener en cuenta que si lo que se busca es un remedio para atajar la corrupción <strong>deberían hablar con Rajoy</strong> y comentárselo porque <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/10/26/rajoy_minimiza_corrupcion_unas_pocas_cosas_son_millones_espanoles_23143_1012.html" target="_blank">no parece muy partidario</a>. Su reacción ante la cantidad de informaciones que se fueron sucediendo en torno al llamado <em>caso Gürtel</em>, que consistió en convocar a la plana mayor de su partido para hacerse una foto de unidad, de apretar las filas, momento en el que proclamó que todo era un infundio, una causa general para conculcar el resultado de las urnas, consiguió transmitir un mensaje que <strong>no tranquilizaba nada a la ciudadanía, </strong>ni al juez instructor, que acabaría siendo expulsado de la carrera judicial por prevaricador. El mensaje no era otro que: <strong>t</strong><strong>odos estamos del mismo lado</strong>. En aquel momento era sinónimo de todos somos <em>Gürtel</em>. No se comprendía el interés en atajar una limpieza que sólo perjudica a los corruptos y beneficia a los honrados. </p><p>Hay otras actuaciones en la misma dirección que esta, de encubrimiento y complicidad con los presuntos implicados, y que  no mejoran su imagen. Su expresión de solidaridad y admiración a <strong>Camps y Matas</strong> en mítines multitudinarios donde se desgañitaba presentándoles como la solución a nuestros problemas y el paradigma de lo que debe ser un gobernante, no le ha llevado a pedir disculpas a los ciudadanos que le votaron por haberles estafado de una manera tan clamorosa.</p><p>Recientemente vuelve a dar la cara cuando se acusa a <strong>Acebes </strong>de <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/10/21/ruz_imputa_acebes_delito_apropiacion_indebida_por_autorizar_compra_acciones_libertad_digital_con_caja_del_pp_22942_1012.html" target="_blank">ordenar pagar con dinero negro</a> a medios de comunicación, afirmando que la imputación de su compañero le parece una injusticia. No se refiere en ningún momento a que crea en su inocencia y puede que tenga razón. Nadie como don Mariano debe conocer los entresijos de <strong>aquel marasmo económico</strong> en el que se desenvolvía el PP. Es de los pocos de su generación que quedan en la cúpula, es decir, se ha chupado todo, la travesía por el desierto, el ascenso y la llegada a la cima. Ha estado en el epicentro del terremoto y en la fiesta del reparto de sobres: en las declaraciones de Bárcenas él mismo aparece como uno de los receptores. Si entendemos que el manejo de dinero negro en sí ya es una práctica ilegal, que se ve agravada si se utiliza para comprar voluntades, <strong>sólo queda una explicación posible para las palabras de Rajoy</strong>, que esas prácticas estuvieran generalizadas, lo que convertiría la imputación de Acebes en un agravio comparativo con la carga de injusticia que conlleva.</p><p>Mientras escribo este artículo salta a los medios la noticia de la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/10/27/el_juez_ordena_detener_francisco_granados_por_caso_corrupcion_23158_1012.html" target="_blank">detención del exconsejero de la Comunidad de Madrid Francisco Granados</a>, del presidente de la Diputación de León Marcos Martínez Barazón y otras cincuenta personas más, entre ellas constructores ligados a una trama de corrupción donde llovían las comisiones para sacar adelante contratos de adjudicación de obras por un valor de 250 millones de euros.</p><p>Este hombre de confianza de Esperanza Aguirre fue el que presidió la Comisión de lo que se llamó el <em>Tamayazo</em>,  caso turbio donde los haya, que demostró lo inoperante que puede ser la Justicia cuando se lo propone y que permitió, como ustedes saben, que Esperanza Aguirre se hiciera con la Presidencia de la Comunidad de Madrid, gracias a que dos diputados del PSOE se abstuvieron de votar a su propio compañero, Rafael Simancas. Algunos podrán pensar que Granados no era el hombre adecuado para presidir aquella Comisión, pero ante la plantilla que tienen cualquiera se puede imaginar a la señora Aguirre gritando: “<strong>s</strong><strong>i no pongo a Granados, ¿a quién pongo?</strong>”. Visto lo visto lo tenía muy complicado para encontrar entre los suyos lo que en las rifas se llama <strong>una mano inocente. </strong></p><p>Cada vez cobra más sentido eso que dijo la <strong>marquesa antisistema</strong> de que ella destapó la <em>Gürtel</em>, porque resulta difícil creer que tamaño desmán delictivo por parte de los que ella misma nombró ocurriera delante, detrás y a los lados de sus narices sin que se enterara de nada, a no ser de que su ineptitud fuera la causante de este asalto a los presupuestos,<strong> la inductora</strong>, porque todos pensaran que estaban en manos de una incompetente de tal calibre que podrían estar afanando en masa sin que se percatara. </p><p>Pobre Esperanza, <strong>todos incrementando su patrimonio  a lo bestia </strong>y pillando cargos en las empresas que se beneficiaban de sus adjudicaciones y ella, según contaba,<strong> llegando justito a fin de mes</strong>, sin extrañarse del tren de vida y patrimonio de sus compañeros que tenían un sueldo inferior al suyo. Es lo que tiene ser ingenua y buena persona, que no sospechas de los demás y asciendes a quien no debes, pero ¡ojo!, que nadie piense que por su bondad es inofensiva, sabe dar la cara por sus amigos y así, cuando el concejal de Majadahonda<strong> José Luis Peñas </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/06/04/el_exconcejal_que_destapo_gurtel_dice_que_sus_responsables_aun_tienen_poder_17847_1012.html" target="_blank">denunció en Génova que en el partido había corrupción </a>para alicatar tres cuartos de baño, recibió por su parte ese apelativo que tanto le gusta a ella y que hace referencia al oficio de la madre de uno.</p><p>Pobrecilla, insisto, a lo mejor se ha pasado<strong> la vida en Babia </strong>y está metida hasta el cuello en esta trama funesta sin querer, sin haberse percatado.</p><p>En fin, no es raro que fuera la primera en descubrir la trama porque la tenía encima de la mesa de su despacho y estaba siendo avisada por distintas vías e indicios, otra cosa es lo que hizo con esa información: nada. Cómo iba a imaginar que esos chavalotes tan sanos y que gestionaban la sanidad, la educación, Caja Madrid, etcétera, de una manera impecable, <strong>pudieran llevar una doble vida </strong>y estuvieran metiendo mano a la caja.</p><p>Hace bien Pedro Sánchez en<strong> tutelar a estos señores</strong> a la hora de elaborar un pacto contra la corrupción porque son muy confiados y cualquiera les engaña, no la ven ni cuando les meten un sobre en el bolsillo, ellos creen que es el amigo invisible que les da el regalo de Navidad en diferido y a plazos.</p><p>Definitivamente nos toman por tontos y hoy, <strong>siguiendo los designios de Rajoy</strong>, nos toca proclamar: Todos somos Esperanza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Oct 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Una sugerencia desde el respeto y la tolerancia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Corrupción,Esperanza Aguirre,Gobierno Comunidad Madrid,Mariano Rajoy,PP,PSOE,Francisco Camps,Jaume Matas,Tamayazo,Diez años del 'tamayazo',Pedro Sánchez,Francisco Granados]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Felipe Serrano: “Zapatero se desentendió de la investigación cuando llegó al Gobierno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/felipe-serrano-zapatero-desentendio-investigacion-llego-gobierno_1_1090407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>"<strong>Nunca es tarde para escarbar en una buena historia</strong>". Y el <em>tamayazo</em>, sin lugar a dudas, lo es. Una traición que hizo añicos la posibilidad de un Gobierno de izquierdas en Madrid y facilitó la llegada al poder de Esperanza Aguirre. Un caso donde muchos cabos seguían estando sueltos, una "conjura" sin la cual "nada en Madrid sería igual". En esa "buena historia" escarbó Felipe Serrano en los dos últimos años. Periodista veterano, avezado conocedor de la política madrileña,<a href="http://www.cadenaser.com/entrevistas/entrevista.html?encuentro=10197" target="_blank"> informador de la cadena Ser desde 1994</a>, quiso "levantar acta" de lo ocurrido hace diez años. Y lo plasmó en <a href="http://catarata.org/libro/mostrar/id/848" target="_blank">El tamayazo. Crónica de una traición (Catarata, Madrid, 2013)</a>, un "reportaje desprovisto de cualquier elemento de ficción, frío y desapasionado, riguroso con los hechos", que presentó ayer lunes en la capital. "<strong>Mi objetivo no era tanto descubrir al asesino</strong>. Si eso hubiera ocurrido habría sido magnífico, pero me interesaba afrontar una crónica alejada de las urgencias informativas, ver el estado de la cuestión y situarlo en un contexto más amplio", asegura. </p><p><strong>¿Alguien le dio portazo?</strong></p><p>Yo he intentado hablar con todo el mundo. Llamé a todas las puertas. Unas se abrieron con más facilidad, como ocurrió con Aguirre. Y otras no tanto. </p><p><strong>¿Cuáles?</strong></p><p>Vi que no había demasiado interés en determinadas personas, pero no hace al caso. La postura de todos los protagonistas queda bien reflejada. No pude hacerlo con Dionisio Ramos <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">[uno de los personajes que Tamayo situó en el centro de la trama en los documentos desvelados por infoLibre]</a> ni con Ricardo Romero de Tejada [secretario general del PP madrileño en 2003], ni con Tamayo, al que intenté localizar por mail y por teléfono, y no hubo suerte. </p><p><strong>¿Cómo es posible que un escándalo de este calibre no haya sido investigado judicialmente? </strong></p><p>En aquel momento, cuando todo estaba más reciente, la Fiscalía General del Estado, dirigida entonces por Jesús Cardenal, no tuvo demasiado interés en hincarle el diente. Y la querella del PSOE fue desestimada rápidamente por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por una Sala con fuerte signo conservador, pero ese carpetazo no debería haber sido definitivo, porque se dejaba la puerta abierta. De haberlo permitido Cardenal, habría podido seguir adelante, como pedían Mariano Fernández Bermejo [entonces fiscal jefe de Madrid] y Carlos Jiménez Villarejo [que estaba al frente de la Fiscalía Anticorrupción].</p><p><strong>¿El PP, el Gobierno de José María Aznar, obstruyó toda la investigación?</strong></p><p>El PP no estaba interesado en investigar, y eso era evidente. </p><p><strong>¿Qué nuevas luces arroja su libro?</strong></p><p>Es muy ilustrativo que Tamayo se reuniera con Francisco Granados [el secretario general del PP que Aguirre nombró en sustitución de Romero de Tejada] para pedir el cumplimiento del acuerdo económico. Yo le pregunté por eso a Esperanza, y ella me dijo que sí tuvo noticia, que quería un pastón y que le respondieron que no lo llevaban suelto. También creo de mucho interés el pacto de PP e IU para evitar que Alberto Ruiz-Gallardón compaginase la Presidencia de la Comunidad de Madrid en funciones con la Alcaldía de la capital, pero que no se llevó a efecto porque Simancas se negó. También me resulta muy interesante la maniobra que organiza José Blanco [secretario de Organización del PSOE] para colocar como candidato en las segundas elecciones a Gregorio Peces-Barba, a lo que se resiste Simancas. Y también que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/10/rafael_simancas_quot_hay_suficientes_indicios_para_que_justicia_reabra_tamayazo_quot_4586_1012.html" target="_blank">Zapatero se desentendió de la investigación cuando llegó al Gobierno</a>. José Bono, ya como ministro de Defensa, llamó a Simancas desde Nueva York para decirle que los tenía "pillados", para luego decirle que no había encontrado una actitud "muy positiva para mover el asunto". </p><p><strong>¿Cómo se explica que Zapatero no quisiera investigar cuando llegó a la Moncloa? ¿Por qué? ¿Cómo pudo argumentar que no era "políticamente interesante" hurgar en el 'tamayazo'?</strong></p><p>Lo tendrá que explicar él. Intuyo que cuando dijo que no convenía recordar la responsabilidad política se refería al apoyo decisivo que le prestó José Luis Balbás [jefe de los Renovadores por la Base, la facción a la que pertenecían Tamayo y Sáez] para su victoria en el congreso del PSOE del año 2000. Esa mala conciencia ha pesado mucho tiempo. </p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/10/balbas_dice_que_simancas_estaba_tanto_que_tamayo_saez_acudirian_4606_1012.html" target="_blank"> Balbás decía ayer lunes en 'Las mañanas de Cuatro' que "el partido entero" conocía que Tamayo y Sáez harían la espantada</a> <strong>aquel 10 de junio de 2003. ¿Es así?</strong></p><p>Que Tamayo no estaba a gusto en esa época es evidente. Que fuera a montar un número, más en el debate de investidura que en la constitución de la Mesa de la Asamblea de Madrid, era probable. De ahí a imaginar que iba a hacer lo que hizo... No, no había nadie en el PSOE que pudiera atisbar siquiera que eso iba a acontecer. Una cosa es el malestar por el incumplimiento de un pacto y otra es provocar unas nuevas elecciones. Nadie en ese momento podía adivinar que podría producirse una felonía así. </p><p><strong>¿Y el PP, estaba informado, sabía que aquello podía pasar? </strong></p><p>El PP disponía de una información más ajustada porque tenía militantes que colaboraban con Tamayo, como<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/las_claves_conjura_que_encumbro_esperanza_aguirre_4493_1012.html" target="_blank"> José Esteban Verdes [el letrado novio de la viceconsejera de Presidencia, Paloma García Romero]</a>, por la relación de amistad de Tamayo con el constructor Francisco Bravo... Había pistas. Pero es una hipótesis, no un hecho probado. Ahora bien, cabe imaginar que así era, porque el teléfono de Tamayo echaba humo aquellos días y la lista de llamadas es esclarecedora. Desde febrero de 2003 hasta el día de la deserción, habla con Verdes hasta medio centenar de veces. Verdes habla con Romero de Tejada la víspera del 10 de junio. Las coincidencias tienen un límite temporal. </p><p><strong>Hablaba antes de IU. ¿Cuál fue su papel? ¿Había también intereses en frustrar la investidura de Simancas?</strong></p><p>Yo digo que hay una especie de mano invisible, una estructura transversal para desestabilizar a Simancas, para impedir que llegara al poder. La sintonía de Simancas con Fausto Fernández [coordinador de IU Madrid en aquel tiempo] era grande, pero en IU hay muchas sensibilidades, corrientes, familias. Y hay un joven diputado, Jorge García Castaño [hoy concejal en el Ayuntamiento de Madrid], que recibe una llamada de un dirigente en la sombra, José Antonio Moral Santín, que le pide que se abstenga en la votación del día siguiente. Jorge interpreta que era para apretar al PSOE, para conseguir alguna consejería más. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/05/26/dirigentes_exigen_mas_dureza_contra_moral_santin_4092_1012.html" target="_blank">Pero lo cierto es que Moral Santín era consejero de Caja Madrid, era el valedor de Miguel Blesa</a>, y conviene recordar que Simancas había dicho que quería trasladar la mayoría de progreso a la dirección de la caja. Si añadimos esto a ese cóctel explosivo podemos hacernos una idea de la cantidad de intereses en juego. El asunto urbanístico tenía mucha importancia, pero no sólo era eso. Simancas también recibió visitas esos días de gente como Rafael Arias-Salgado, para pedirle que no impusiera la moratoria sobre centros comerciales, o de Javier Gómez-Navarro, que temía que acabase con las fundaciones sanitarias...</p><p><strong>¿Era visto el Gobierno de Simancas como amenazante por algunos poderes?</strong></p><p>Digamos que había grandes expectativas económicas para determinados grupos de poder que con Simancas no se iban a satisfacer en absoluto. Él era una duda y había temor en los sectores urbanísticos, educativos, sanitarios, comerciales... </p><p><strong>¿Qué importancia tienen los </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">papeles de Tamayo</a><strong> publicados por infoLibre?</strong></p><p>Son muy alentadores y muy importantes esos papeles porque demuestran algunas de las cosas que relato en el libro. Se complementan bien con la historia. Ahí aparecen algunos de los nombres principales de la madeja: Dionisio Ramos, José Luis Balbás, Ricardo Romero de Tejada... Todo esto permite trazar el mapa de relaciones políticas y empresariales. </p><p><strong>¿Suficiente para que la Justicia actúe, </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/10/rafael_simancas_quot_hay_suficientes_indicios_para_que_justicia_reabra_tamayazo_quot_4586_1012.html" target="_blank">como defendía Simancas en una entrevista con este diario</a><strong>?</strong></p><p>No soy un experto. Pero creo que el material es todavía insuficiente, que no hay una prueba definitiva. Una cosa es el deseo político y otra la realidad. No creo que la Fiscalía, con el material que hay y con el PP en el Gobierno, esté demasiado por la labor. Si no se hizo en su momento... Salvo que apareciera un cadáver... </p><p><strong>Tamayo, por su parte,</strong> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/09/la_nueva_vida_eduardo_tamayo_4575_1012.html" target="_blank">hace negocios en Guinea y Venezuela</a>. <strong>¿Su visita a Sol, a la sede del Gobierno regional en 2010, y su silencio posterior, no prueba que pudo existir un pacto? ¿Lo sigue habiendo, como cree Simancas?</strong></p><p>No sé si existe un pacto. Tamayo acude a la Real Casa de Correos mientras hay un Consejo de Gobierno en el que el consejero de Sanidad, Juan José Güemes, dimite. Y cita a la diputada del PP Carmen Rodríguez Flores... Desconozco el valor de la palabra de Tamayo. Algunas reuniones ha tenido con el PP de Madrid, aunque Aguirre niega que hubiera un pacto económico. </p><p><strong>¿El PSOE también cometió errores de gestión? Simancas sólo reconoce como fallo</strong> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/10/rafael_simancas_quot_hay_suficientes_indicios_para_que_justicia_reabra_tamayazo_quot_4586_1012.html" target="_blank">haber incluido en aquella lista de mayo de 2003 a Tamayo y Sáez...</a></p><p>Contra ellos no había razones de peso jurídico en aquellas fechas para excluirlos de la lista. Desde el punto de vista político, tenían apoyo interno claro, empezando por Zapatero y Blanco, lo que les permitió ser incluidos en la lista. Lo llamativo es que en el PSOE fallaron los filtros internos incluso después de que Enrique Benedicto [marido de Ruth Porta, mano derecha de Simancas] advirtiera de las supuestas tropelías al mezclar política y negocio. Tamayo salió airoso de otro filtro, cuando la Comisión del Estatuto del Diputado de la Asamblea no vio motivos para declararle incompatible. Sorprendentemente, superaron los dos todos los obstáculos...</p><p><strong>Me refería a la gestión posterior, a si habría sido más conveniente para el PSOE que Simancas no encabezara la lista por segunda vez. </strong></p><p>Haber servido en bandeja su cabeza no habría servido para ganar. Habría servido para constatar la responsabilidad de Simancas, y era evidente que tuvo parte de la culpa pero no la tuvo toda. Hubo actores de peso de la dirección federal... </p><p><strong>Se le achaca cierta imprudencia por desvelar sus planes antes de tiempo, incluso con Caja Madrid. </strong></p><p>No había motivo para que no lo contara. Los candidatos que ganan dicen lo que van a hacer, porque lo dice su programa y porque se someten a las preguntas de los periodistas. Es posible que pecara de ingenuo al decir que iba a descabalgar a Blesa, pero fue honesto al decir lo que dijo. </p><p><strong>¿No es frustrante para la democracia española no saber qué ocurrió realmente? </strong></p><p>Podría figurar en letras de oro de la historia como el caso de la ignominia o de la indecencia. Como el caso se cerró judicialmente y las conclusiones de la comisión de investigación estaban preestablecidas, el interés no ha decaído, la herida no se ha cerrado. Pero ya ha pasado demasiado tiempo. Ahora con la efervescencia del décimo aniversario se está viviendo un momento de cierta efusividad, pero cuando pase pasará a un segundo plano. Aunque no descarto que aparezca alguna cosa más porque alguien quiera tirar de la manta... </p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/07/maria_teresa_saez_quot_balbas_tamayo_vendieron_quot_4560_1012.html" target="_blank"> ... Como María Teresa Sáez, que ha roto su silencio y dice que Balbás y Tamayo la engañaron</a><strong>, y que no cobró.</strong></p><p>Yo también la localicé y percibí ya entonces su resentimiento hacia Balbás y Tamayo, que era la parte débil del engranaje y que podía romper a hablar, que había impuesto una línea de distanciamiento con los que años atrás la habían convencido. En ese sentido, es providencial el trabajo de <strong>info</strong><strong>Libre</strong>. A pesar de haber protagonizado aquella traición, tiene una buena oportunidad ahora de hacer un servicio a la democracia y de ir a un juez a decir lo que contó a <strong>info</strong><strong>Libre</strong>. </p><p><strong>Lo cierto es que a resultas del 'tamayazo', Aguirre ganó y el PP sigue en el poder. </strong></p><p>Hay quien dice que el objetivo de Tamayo era provocar unas segundas elecciones. Si era así, desde luego lo consiguió. Conviene recordar que el PSOE no logró aparecer como víctima. Durante la comisión de investigación, el PP convirtió el juicio a dos traidores en un juicio sumario al PSOE y el PSOE, por su parte, no logró demostrar la implicación directa del PP. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA[Felipe Serrano: “Zapatero se desentendió de la investigación cuando llegó al Gobierno”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Educación,Esperanza Aguirre,Gobierno Comunidad Madrid,IU,José Luis Rodríguez Zapatero,Ley Suelo,Madrid,PP,PSM-PSOE,PSOE,Sanidad,José Blanco,Cristina Cifuentes,Asamblea de Madrid,Eduardo Tamayo,Rafael Simancas,Dionisio Ramos,Tamayazo,José Luis Balbás,Diez años del 'tamayazo',María Teresa Sáez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Balbás dice que Simancas y el PSOE “entero” estaban al tanto del ‘tamayazo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/balbas-dice-simancas-psoe-entero-estaban-tamayazo_1_1090394.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El exlíder de la facción de la Federación Socialista Madrileña (FSM) Renovadores por la Base, Jose Luis Balbás, sostuvo este lunes en <a href="http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/politica/Balbas-partido-Tamayo-Saez-ausentar_2_1618080078.html" target="_blank"><em>Las mañanas de Cuatro</em></a> que <strong>“todo el partido entero” tenía conocimiento previo de la traición</strong> de los dos diputados socialistas tránsfugas, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, y explicó que todo fue producto de “una pelea por el poder político”.</p><p><strong>"Todo el partido estaba al tanto de que Tamayo y Sáez se ausentarían</strong>" en el pleno de investidura, indicó el que fuera expulsado por el PSOE por su vinculación al <em>tamayazo</em>. Según Balbás, "todo es producto de una pelea por el poder político” y argumentó que el objetivo de los socialistas madrileños era que “[Rafael] <strong>Simancas se hiciera con el control de Caja Madrid</strong>” junto con Ramón Espinar Gallego, vicepresidente de la entidad que, según Balbás, era “mano derecha” del primero.</p><p>El ahora auditor y asesor de empresas, según sus palabras, subrayó que Simancas no respetó el "pacto político preexistente" previo con Renovadores por la Base, <strong>"cerrado" con José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco</strong>, y que, tras la ruptura, “se advirtió al menos tres veces” al entonces  líder de la FSM sobre la posible ausencia de los dos diputados socialistas que impidieron finalmente que el candidato fuera investido presidente de la Comunidad de Madrid en 2003. </p><p>Preguntado por<strong> las operaciones inmobiliarias que podría haber frenado Simancas de haber llegado al poder</strong>, respondió que no iba a hablar sobre "asuntos personales", aunque más adelante admitió que el <a href="https://static.infolibre.es.bbnx.pro.bitban.com/infolibre/private/content/file/original/2013/0605/22/esquema-de-relaciones-de-balbas-denunciado-ante-la-comision-de-etica-del-psoe-d5837e9.pdf?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=H6P1AP3SXTAJG01CGYD9%2F20210712%2Feu-west-2%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20210712T185626Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=600&X-Amz-Signature=853e5838c0cef368764ab295d530030cd55277954047ef25bacd6b344a85507b" target="_blank">entramado de empresas</a><strong> de la construcción, </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">que el PSOE denunció ante el Comité de Ética y que reveló</a><strong> infoLibre, “no sumaban ni dos millones de euros entre todas”</strong>, eran "insignificantes, de risa". "Yo tengo mi despacho abierto desde hace 30 años. Yo nunca he vivido de la política, y el señor Simancas es un vividor, que no ha trabajado nunca en su vida de nada". "Lo que quiere es volver a estar en las listas y ahora necesita inventarse poesías”, dijo Balbás sobre las declaraciones de Simancas, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/10/rafael_simancas_quot_hay_suficientes_indicios_para_que_justicia_reabra_tamayazo_quot_4586_1012.html" target="_blank">que ha pedido que se reabra judicialmente el caso</a>.<strong>"Yo tenía seis u ocho parcelillas"</strong></p><p>La jefa de investigación de este diario, <a href="http://www.infolibre.es/tags/autores/alicia_gutierrez.html" target="_blank">Alicia Gutiérrez</a>, le preguntó si estaba involucrado en operaciones urbanísticas que Simancas podía parar, especialmente en los municipios madrileños de Villaviciosa, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">La Cabrera o Pelayos de la Presa, algunos de los cuales aparecen en los papeles destapados</a> por<strong> infoLibre</strong>. "<strong>Yo tenía seis u ocho parcelillas</strong>. Quien tenía la mayoría era La Caixa". ¿Le constaba que el candidato quería parar esas operaciones? "¡Qué coño! Eso se lo ha inventado él, porque es un impostor. Él quería mandar, él quería incumplir un pacto que nos tenía que dar el poder político". </p><p>¿Le dijo a Sáez "<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/las_claves_conjura_que_encumbro_esperanza_aguirre_4493_1012.html" target="_blank">Te voy a pedir, Rubita, que apoyes a Eduardo</a>" una semana antes de la espantada? Al principio Balbás contestó rotundamente que no. Luego ya no se mostró tan seguro. "<strong>Yo creo que no. No lo sé, no lo sé</strong>. El 1 de junio ya hablé con Zapatero y le dije que o se cumplía el pacto o mi gente vería qué hacer. Se habló con tanta gente...".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jun 2013 14:14:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA[Balbás dice que Simancas y el PSOE “entero” estaban al tanto del ‘tamayazo’]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cadenas televisión,Comunidad de Madrid,Cuatro,Gobierno Comunidad Madrid,José Luis Rodríguez Zapatero,PP,PSM-PSOE,PSOE,Televisión privada,José Blanco,Asamblea de Madrid,Eduardo Tamayo,Rafael Simancas,Tamayazo,José Luis Balbás,Diez años del 'tamayazo',María Teresa Sáez]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[María Teresa Sáez: “Balbás y Tamayo me vendieron”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/maria-teresa-saez-balbas-tamayo-vendieron_1_1090349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>“<strong>Balbás y Tamayo me vendieron</strong>. Yo quería romper con la disciplina del partido. Darle una lección al grupo de Simancas por la arrogancia y el desprecio con que nos trataron a la gente de la base. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">Yo no tenía los contactos de Balbás ni los de Eduardo, ni sus intereses, ni su ambición de poder</a>. Cuando él me dijo: 'Mira, Maite, no vamos a votar la Mesa, nos vamos a salir de la Asamblea", acepté porque <strong>entendí que era el momento de plantarse ante una situación verdaderamente injusta e insoportable en la Federación Socialista Madrileña</strong>. Obedecí porque a través de Tamayo, era Balbás el que estaba dando una orden. Me engañaron. Manipularon mi descontento y nunca se atrevieron a decirme quiénes estaban detrás de todo esto. Así traicionaron al partido y así me traicionaron a mí, porque me usaron para sus fines. Cuando empecé a dudar de Balbás y Tamayo, ya era tarde para volver. Me había quedado en medio de dos odios, y preferí romper con todo. Me convirtieron en una <strong>traidora </strong>sin haber pactado nada con nadie, sin haberme vendido. Salí de la política. Tuve que guardar silencio y afrontar las consecuencias que nunca afrontaron Balbás y Tamayo y todos los que se beneficiaron de esta desgracia”. </p><p>Es la amarga conclusión a la que llega María Teresa Sáez después de <strong>cuatro horas de conversación</strong>. En diez años nunca había hablado con un periodista.</p><p>el ENCUENTRO</p><p>–Yo no hablo de lo que pasó. <strong>Nunca he hablado, ni lo voy a hacer ahora</strong>. <strong>No quiero saber nada de política</strong>. Lo siento mucho, no voy a hablar con usted.</p><p>Ésas fueron las primeras palabras de María Teresa Sáez tras una semana de asedio. Que estuviera arisca, que hablara a la defensiva y cortante, era lo normal después de diez años en la diana pública. Sin embargo, <strong>su versión de los hechos, por más reacia y escurridiza que fuera, era clave para esclarecer el tamayazo</strong><em>tamayazo</em>. Valía la pena insistir, aunque tratara con sarcasmo la promesa de escucharla sin prejuicios.</p><p><strong>–Conmigo se ha portado mal todo mundo y ya no me fío de nada ni de nadie.</strong></p><p>Mintiendo con ganas de descubrir la verdad, dije que bastaban cinco minutos de su tiempo. Una década después del suceso que marcó su vida, Sáez se vería con un periodista. Me citó en un restaurante y yo, por error, a punto de echarlo todo a perder, confundí la calle y la dejé plantada. Dos días más tarde, al cabo de otra ofensiva telefónica, nos vimos en  un bar cercano a Goya.</p><p>Los cinco minutos se convirtieron en <strong>cuatro horas de conversación</strong>.</p><p>Encontré a una mujer entera y escéptica. Aparenta menos años de los que tiene. Cara a cara seguía preguntándose, incómoda o arrepentida, <strong>qué razones la empujaban a dejar que me inmiscuyera en su vida</strong>. Pidió una clara con gaseosa y prolongó su silencio hasta asegurarse de que mi percepción de los hechos no estuviera contaminada. Expliqué que la había investigado y también a Eduardo Tamayo, y que no encontré –en el caso de ella– ningún indicio que me hiciera sospechar de su patrimonio.</p><p><strong>Nadie que se haya “vendido”</strong> por dinero o a cambio de prebendas <strong>iba a levantarse a las seis de la mañana, todos estos años, para irse caminando al hospital</strong>. Vive en el barrio de toda la vida, trabaja donde siempre. Su labor consiste en revisar expedientes, atestiguando la muerte o la vuelta a nacer de quienes fueron a parar a la UVI del 12 de Octubre.</p><p><strong>¿Quién, haciéndose “rico”, querría mantener un trabajo humanamente agotador?</strong> Sáenz se jubilará el próximo año, y a pesar de las tensiones que le han deparado los últimos años, se enorgullece de nunca haber pedido una baja por depresión.</p><p>–Yo nunca falto a mi trabajo –dice, mirándome a los ojos.</p><p>Sáez tiene una voz suave, que se pierde a ratos en el ambiente bullicioso. <strong>Mueve las manos sin engreimiento y relata su historia desde el principio</strong>. Es inevitable que se desahogue. Pasan los minutos. Habla, pero no acaba de sacarse la desconfianza. Llegó la hora de ponerla a prueba.</p><p>–¿Qué es de Tamayo?</p><p>–Se fue a África.                                                                </p><p>La palabra África, dicha de esa manera, suena a <strong>abnegación</strong>. Forzosamente nos imaginamos a alguien que se marchó de voluntario a Sudán o malvive por los niños desnutridos de Níger.</p><p>–¿Y cómo le va?</p><p><strong>–Cuando nos vimos, me dijo que no tenía agua ni electricidad. Que vivía en un país de mierda.</strong></p><p>La última vez que coincidieron él y Sáez fue hace dos meses, en el <strong>funeral del padre de Eduardo Tamayo</strong>. Allí estaba también José Luis Balbás. No era momento para reproches, y Sáez quiso darle el pésame y compadecerse por la suerte de su antiguo compañero de partido. </p><p>–Tamayo le ha mentido. </p><p>Enseguida le muestro una fotografía que retrata la prosperidad del hombre que la metió en el problema más grande de su vida. <strong>Es Tamayo rodeado de las altas esferas políticas de Guinea Ecuatorial, el feudo del dictador Teodoro Obiang.</strong></p><p>–¿Sabe de qué trabaja Tamayo por allá?</p><p>Sáez niega con la cabeza.</p><p>–Tiene una empresa: <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/las_claves_conjura_que_encumbro_esperanza_aguirre_4493_1012.html" target="_blank">Prefabricados y Obras Zarza SL.</a> Por cierto, ¿estaba usted al tanto de que Tamayo <a href="http://www.publico.es/espana/302187/tamayo-amenaza-a-aguirre-con-tirar-de-la-manta" target="_blank">se iba a presentar delante de la Comunidad de Madrid</a>?</p><p>–No, pero sí sé que usó cosas que yo le conté.</p><p>–¿Qué cosas?</p><p>–<strong>Fui yo quien tuvo un encuentro en 2008 con Ricardo Romero de Tejada</strong>. Poco tiempo después, también me reuní con una diputada del PP. Carmen Rodríguez Flores, se llama. A decir verdad, fue ella quien me citó a través de una persona que conocí de la Asamblea. Y vi a los dos porque quería saber toda la verdad de lo que ocurrió.</p><p>–¿Todavía no lo sabe?</p><p>–A día de hoy sigo batallando para saber qué dio lugar a aquel trágico día.</p><p>–Pero la respuesta es muy fácil, María Teresa. La tiene ante sus ojos: días después de que Tamayo se presentara ante la Comunidad de Madrid, y a pesar de que no lo recibió Esperanza Aguirre, se dio la casualidad de que Prefabricados y Obras Zarza pasó de Ramón Cerdá Sanjuán, a la administración de otra persona y de ahí a las manos de Eduardo Tamayo.</p><p>Sáez me pregunta por Cerdá Sanjuán y le digo que se trata de un <strong>abogado valenciano </strong>que ha facilitado empresas que al cabo del tiempo son utilizadas como tapaderas en numerosos casos de corrupción, incluida la trama <em>Gürtel</em>.</p><p>–Nadie ha sido sincero conmigo –asegura Sáez.</p><p>–¿Usted cree que alguien como Tamayo se ha ido al África a pasar penas?  ¿Le creyó cuando le dijo que se había ido por la crisis? Le voy a decir algo más: los negocios de Tamayo se extienden hasta Venezuela. Su empresa firmó un contrato millonario con la alcaldía de Guiacaipuro. ¡Este año! Los venezolanos les entregaron más de 100 hectáreas para que construyan un polígono industrial.</p><p>–<strong>Tamayo siempre fue un mentiroso</strong>.</p><p>Le digo que no hay ninguna razón para que siga soportando más tiempo que la gente la llame <strong>traidora </strong>sin explicarse.</p><p>–Hace mucho tiempo que ya nadie me llama así –y se le descompone la voz–: me gritan “<strong>zorra</strong>” y “<strong>puta</strong>”, y no se imagina lo que me duele. Porque la gente lo hace con ganas de agredirme, y no les importa que vaya con mi familia. Todo mundo se cree con el derecho a denigrarme sin saber lo que realmente pasó.</p><p>Aquí hace una pausa para contarme la historia de un guarda privado que la hostigó durante años hasta que ella decidió denunciarlo. El juez puso en su lugar al energúmeno y no volvió a molestarla jamás. Aquel día, fue la vez que más cerca estuvo de la justicia en su vida.</p><p>–¿Y qué pasó realmente? –insisto.</p><p>–Me engañaron. Yo nunca supe que había detrás de la decisión de Balbás y de Eduardo para romper con el PSOE. <strong>Pero ya todos hablaron, menos yo</strong>.</p><p>La animo a explicar su historia.</p><p>–¿Para qué? Si a nadie le importa. Y total, yo me jubilo el próximo año.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">Vuelvo a abrir mi carpeta y extraigo dos documentos</a>. Le pregunto si sabe de <strong>Aris Corporación</strong>, el holding de empresas que fue borrado de Internet de la noche a la mañana. Me contesta, sorprendida, que no.</p><p>Le pongo <a href="http://www.infolibre.es/uploads/documentos/documentos_documentostamayoconmarcadeagua_e7c7b8d3.pdf" target="_blank">los cuatro folios de los papeles de Tamayo</a>, y le pregunto <strong>si reconoce la letra y me responde que sí</strong>. Es de Eduardo Tamayo. Le pregunto si los conoce, y esta vez responde que no. Quiere saber cómo los conseguí y le digo que no puedo revelar mi fuente en ningún caso. Luce contrariada, molesta.</p><p><strong>Sáez no descifra los nombres</strong>, le es ajena la compleja estructura de la conspiración. Guardo los papeles y le digo que estoy allí para escucharla. Y ella empieza por el día que cambio su vida.</p><p>el 10 de junio de 2003</p><p>“Días antes, <strong>Eduardo me pidió que desayunáramos en un Eroski, cerca de la Asamblea. Allí me informó que Simancas se negaba a compartir el poder con las bases y, en cambio, estaba decidido a entregar la mitad del gobierno a los comunistas.</strong> A mí me parecía injusto. No porque se tratara de Izquierda Unida, sino porque era un desplante a los compañeros de base que habíamos trabajado por el proyecto del PSOE. Además, ya no aguantábamos la situación en la FSM. El grupo de Simancas actuaba de forma prepotente, y sin darse cuenta de que iba a necesitar nuestro apoyo hasta el final. Se equivocó al pactar con otro partido sabiendo que dentro del suyo se vivía un ambiente muy difícil.</p><p><strong>Unos días después de reunirme con Eduardo, Balbás me dijo: 'Te voy a pedir, Rubita, que apoyes a Eduardo'.</strong><em>Rubita</em> Y así lo hice, pero ellos dos actuaban movidos por unos intereses y yo por el deseo de darle una lección al grupo de Simancas, de obligarlos a reflexionar sobre el trato que nos estaban dando. Pero todo ocurrió tan rápido que ya no pude echarme para atrás. <strong>En lugar de resolver el problema, de negociar políticamente, Simancas empezó a lanzar acusaciones graves</strong>, acusaciones que, al menos a mí, me impidieron regresar. Era un conflicto muy fuerte que venía arrastrándose desde hacía años y acabó estallando en el peor momento. </p><p><strong>Cuando salimos de la Asamblea, tuve que alcanzar a Eduardo, que ya se había subido a la furgoneta blanca que conducía Eugenio, el hermano de Balbás.</strong> Dentro iban otras dos personas, que Eduardo me presentó como sus amigos empresarios. Fuimos a Antena 3, pero yo no estuve en ninguna reunión. Yo tenía que esperar afuera o salirme cuando llamaban a Eduardo al móvil. Se dijeron muchas mentiras sobre los hoteles. Yo no entendía nada de lo que estaba pasando. Sólo veía a los periodistas y a la gente insultándome. <strong>Tuve miedo y llamé a un amigo para que me fuera a recoger al hotel.</strong> Me sentía tan mal y aprovechando que él era peluquero, le pedí que me cortara allí mismo el pelo. Quería irme, desaparecer. Estaba muy agobiada. Salí escondiéndome en su coche y me condujo a un apartamento que tenía cerca de la calle López de Hoyos. <strong>Estuve allí tres días, después Balbás y Eduardo </strong><strong>dispusieron que me debía largar de Madrid.</strong> No se preocupaban de mi seguridad. Los escoltas eran de Eduardo. Conmigo cerca no se sentían seguros. Temían que pudiera hacer alguna declaración a la prensa. Goyo [un militante de los <em>balbases</em>] me llevó a la estación de Atocha. Me fui a Cádiz, con mi amiga Eva. Quería olvidarme de todo lo que estaba pasando, pero tenía que volver, Eduardo me dijo que tenía que estar presente en una comisión de investigación que iba a celebrarse en Madrid. <strong>Cuando regresé, mi marido fue a buscarme a la estación. Yo llevaba una gorra enorme. 'Pareces un ratón debajo de una seta', me dijo Enrique. </strong>Seguía sintiendo mucho miedo. Hasta el día de la comisión, Paloma, una amiga mía, me prestó su casa en Getafe.</p><p>Todas esas acusaciones las aprovechó Eduardo para convencerme de que no era prudente devolver las actas. Las cosas ya habían llegado demasiado lejos. Dijo que debíamos ser consecuentes. <strong>Nunca me habló del Grupo Mixto hasta que los puentes con el PSOE ya estaban rotos. Viví las sesiones de la comisión de investigación como una tortura.</strong> Los otros diputados pasaban por detrás golpeando mi asiento. Convocadas las nuevas elecciones, surgió el partido Nuevo Socialismo, que no era más que otro movimiento de Balbás, encantado con los 20 millones de pesetas que nos dieron automáticamente desde la Asamblea. <strong>A mi me supo mal que, de nuevo y ya estando fuera del PSOE, Eduardo volviera a marginarme de todas las decisiones.</strong> Yo ni siquiera era la segunda de la lista de diputados. El sí era el primero. Ninguno de los dos quedó de diputado. Pero el siguió en la política y llevando sus negocios. Yo regresé al hospital. <strong>Sufrí un largo tiempo. Me empapelaban las paredes, me insultaban, pero la tensión fue cediendo hasta que se dieron cuenta que era una mujer como cualquier otra</strong>, con la diferencia de que yo tuve que pagar las ambiciones de personas que nunca dieron la cara. <strong>Tengo la conciencia tranquila. Nunca fui a platós, nunca di entrevistas, respeté la privacidad de mi familia</strong>. En el fondo, siempre quise saber que había pasado en realidad. Pero no quería volver a someter a mi familia a todo el infierno que pasamos juntos. Pasé página, aunque la duda siempre estuvo allí".  </p><p>EMIGRANTES EN AMÉRICA</p><p><strong>María Teresa Sáez Laguna no quiere colgarse ninguna medalla antifranquista</strong>. Ella y Enrique, su marido, abandonaron España cansados del tráfico y de dejar a su hijo de dos años al cuidado de los suegros mientras se entregaban a su jornada laboral. Por entonces vivían cerca del paseo de Extremadura. "Madrid era un caos", recuerda, por eso decidió prestarle oídos al amigo mexicano con el que Enrique trabajaba en SIA Española, una filial suiza dedicada a la producción de abrasivos. Ese amigo les propuso que se fueran a Venezuela, donde estaba por inaugurarse un complejo turístico en Puerto La Cruz, Estado de Azoátegui. </p><p>Él conocía al dueño y no tenía duda de que encontrarían alguna labor para salir adelante.<strong> Enrique tenía 32 años, y María Teresa, Maite, andaba por los 27</strong>. Pensaban que si no se lanzan a la aventura ahora, podrían arrepentirse años más tarde.   </p><p>Cuando subieron al avión en febrero de 1976, <strong>dejaron atrás una vida común iniciada en 1967</strong>. El matrimonio se conoció en Phillips Ibérica, empresa a la que Enrique llegó con 14 años, y Maite, con 17, como recepcionista en el departamento de IBM, donde mecanografiaba en las ruidosas máquinas perforadoras. Lógicamente, con esa edad, Enrique empezó su camino como botones y recadero hasta ascender al puesto de administrativo de compras. Cuando salió de allí, al cabo de 13 años, trabajó en varias compañías, empresas pequeñas y algunas de la banca. Juntos llevaban una vida alegre y sencilla. Además de ser pareja son buenos amigos. </p><p><strong>Una vez en Caracas consiguieron trabajo</strong>. Al país latinoamericano se le conocía por entonces como "Venezuela Saudí", por el flujo de los petrodólares. El dueño del complejo turístico se sentía a gusto con Enrique y lo contrató. Fue una suerte: tenían coche y un piso en el edificio Las Américas, en un barrio exclusivo. Ganaba unos 7.000 bolívares, nada mal para la época. Maite logró ser una de las dos secretarias del delegado de Lloyds Bank. Meses después, Enrique fue nombrado responsable de la sucursal de Valencia, capital del Estado de Carabobo, lugar donde, en 1977, nació su segundo hijo.</p><p>No cumplirán los cinco años en Venezuela. <strong>Los intranquilizaba la inseguridad del país</strong>. Como la noche era peligrosa, estaban condenados a no dar los paseos que tanto les gusta mientras conversan. Llegaron cuando gobernaba Carlos Andrés Pérez y salieron durante el primero año de Luis Herrera Campins. El deseo de tomar el avión de regreso coincidió  con otra oportunidad en Celaya, Guanajuato. Era 1980 y el PRI gobernaba <strong>México</strong>. Todavía le quedaban dos años de presidencia a José López Portillo. Enrique y Maite aterrizaron en una época de intensa amistad entre España y México. De hecho, fue López Portillo el que restableció las relaciones diplomáticas entre ambos país después de la interrupción del franquismo. Así que su llegada les deparó un trato especial por parte de los mexicanos. Como estaba previsto, no se quedaron en el DF y partieron a Celaya, donde vieron que la situación laboral era bastante más complicada que en Venezuela. Enrique fue persistente y se hizo distribuidor en Guanajuato de Productos Deacero SA, una compañía ubicada en Monterrey, dedicada a la venta de mallas de acero electrosolado.</p><p>Ese sueldo –y el dinero obtenido de la venta del piso madrileño– les permitieron soportar la crisis que desató la inflación. <strong>Vivieron sin la comodidad venezolana</strong>, pero el cariño de la gente los compensaba sobradamente. Pasó el tiempo, los niños crecieron, y el matrimonió sintió que era hora de volver a su país.</p><p><strong>Ya en España les esperaron tres años en el paro</strong>. Un amigo les prestó el piso que era de su suegro, que había fallecido recientemente. Vivieron en la calle de Almería y, con el cobro del subsidio, van descubriendo un país distinto al que dejaron. Los grises no disolvían las reuniones en la calle con la brutalidad del pasado. Se identificaron con el gobierno del PSOE y admiraban a Felipe González.</p><p>Por fin, Enrique encontró un empleo como administrador comercial de la sucursal madrileña de Kemen SA, una empresa vasca dedicada a la venta de biombos y muebles de oficina. Casi al mismo tiempo, Maite ocupó <strong>una plaza como secretaria administrativa en el hospital 12 de Octubre</strong>. Tras pasar por varios departamentos —rayos X y traumatología—, recaló en la Unidad de Vigilancia Intensiva, donde trabaja todavía.</p><p>la entrada en política</p><p><strong> </strong> </p><p>Esos salarios permitieron que se mudaran a los bloques del barrio de Usera. Allí conocieron a Jesús Santisteban y se hicieron amigos. En ese momento, en la época de Joaquín Leguina, Santisteban es diputado de la Asamblea de Madrid y responsable de la agrupación socialista de Mediodía Sur. Como no podía hacer las dos cosas a la vez, <strong>les propuso ocuparse del día a día de la agrupación, conformada por unos 200 militantes</strong>, y del bar, también ubicado en Usera, además de la recaudación de las cuotas. Enrique fue elegido secretario general, y Maite, secretaria de Organización. En poco tiempo, impulsaron el espacio reclutando a más militantes.</p><p>En la sede de la Federación Socialista Madrileña, <strong>no tardaron en conocer a José Luis Balbás y a Eduardo Tamayo</strong>. En aquel momento, las tesis que defendían los Renovadores por la Base les parecieron interesantes, ya que, en teoría, se asentaban en la búsqueda de una renovación del partido, muy corrompido por conflictos de intereses y comportamientos censurables. El matrimonio Prieto Sáez se dedicó a proporcionarles militantes hasta que, en el contexto de las elecciones autonómicas y municipales de 2000, el PSOE pidió que se aplicaran criterios de paridad en la elaboración de las listas a diputados. Balbás escogió a Maite, a quien nunca llamó por su nombre, sino por el apelativo de <em>La Rubita</em>. Con esta jugada, <em>El Tachuela </em>mató dos pájaros de un tiro: acataba la línea fijada por su jerarquía y recompensaba el buen trabajo de Mediodía Sur entre las bases. Al designar por Maite, neutralizó a Enrique. Si hubiera hecho las cosas al revés, Balbás habría promovido a un diputado difícil de manipular.</p><p>Maite continúa la historia: "Al salir en las listas, pido una excedencia en mi trabajo. Yo era política, entre comillas, de barrio. Íbamos a los pueblos a movilizar a la gente, a explicar nuestro programa. No conocía otra clase de política. Entonces me trasladan de mi trabajo, de mi agrupación, de mi entorno, a la Asamblea de Madrid". <strong>El cambio, a pesar del salario y del estatus social, no la entusiasmó</strong>. Menos todavía la idiosincrasia de sus compañeros de escaño: "Eran unas fieras", enfatiza con un gesto de desagrado. "Gente que lleva toda la vida en un cargo. Te necesitan, pero te marginan". Tampoco la motivaba el holgado ritmo legislativo: "Yo vengo de un barrio de clase trabajadora. Yo estoy acostumbrada a levantarme muy temprano por la mañana e ir a mi trabajo. <strong>Pero en la Asamblea ese no era el ritmo</strong>".</p><p>En aquel ambiente, Maite pensó que no llegaría demasiado lejos. Tamayo la calmaba diciéndole que <strong>sólo tenía que encontrarle el tranquillo a la actividad parlamentaria</strong>. Como siempre, contaba con el apoyo de Enrique. Tomara la decisión que tomara, él estaría a su lado, pero lo mejor era esperar un poco más, no desesperarse a la primera. De esa época viene el apodo de <em>La Mudita</em>, una ofensa que muchos difundieron sin corroborar si realmente la diputada hablaba, y sin tomarse la molestia de saber por qué callaba. Maite se defiende: "<strong>Nunca pude presentar las iniciativas que quería. Es que no me dejaban</strong>. Una está allí para obedecer, para ocupar espacio, pero no quieren que seas independiente. Entendí el juego y me callé. No porque no tuviera nada que decir, simplemente no me dejaban".</p><p>De vez en cuando atiende a los periodistas para repetir obsesivamente tres frases desdichadas: “<strong>No soy una ladrona</strong>”, “No me vendí”, “<strong>Nunca cobré un céntimo</strong>”. Eso, y que no quiere saber nada de la política. "Me hablan de la política", dice Maite, "cuando hay que ver lo que hicieron en UGT con las cooperativas". Se refiere a los negocios encubiertos detrás la construcción de viviendas supuestamente públicas, en terrenos sin duda públicos, pero que se vendían al precio del mercado. </p><p>Cansada de los desaires y de la hipocresía de sus líderes, dispuso darles una lección. “<strong>Creía que de verdad se las estaba dando</strong>, pero caí en la trampa de Balbás y Tamayo. Ellos sí cometieron la traición. Traicionaron a su partido; y en el caso de Eduardo, también traicionó la confianza que debía a su amiga. Soy yo quien ha pagado las consecuencias”. </p><p>Hasta la fecha, si alguien la reconoce en la calle, <strong>Maite sabe que es probable que vengan los insultos</strong>. Curiosamente no le restriegan la palabra "traidora" en la cara. Van directo a ensañarse con su dignidad de mujer. Ya perdió la cuenta de las veces que le han gruñido los peores insultos de viva voz, o explosiones que se repiten en intervalos de meses a través de llamadas telefónicas por la mañana, por la tarde, por la noche, al amanecer, y que también ha sido grafitis en los muros de su casa. </p><p>Maite y su marido viven en el <strong>barrio de Usera en una casa sencilla</strong>, cuya hipoteca, concedida por Caja Madrid, aún no ha sido saldada. Hicieron labores de ampliación en 2000. Por parte de padre, Enrique heredó una propiedad desvencijada en Vallobal, Asturias. También un piso de dos habitaciones en Torrevieja, Alicante, que quiere vender. Maite, que era hija única, también heredó una casa en Madrid. En cuanto a coches, Enrique, que se jubiló hace dos años, se compró uno electrónico, un Mazda, que cambió con uno de sus hijos por un Opel viejo, que no suele utilizar porque les gusta caminar. Maite se hizo en 2012 con un Ibiza usado. Por lo demás, <strong>dos cuentas bancarias, ninguna empresa</strong>, no han efectuado un gasto considerable después de junio de 2003, tampoco se han ido de viaje fuera de España. <strong>Maite trabaja media jornada y su sueldo no llega a los mil euros</strong>. Como puede verse, una vida ajustada a las vicisitudes de la clase media. Por suerte y mientras dure.</p><p>Una historia muy distinta a la vida que lleva Eduardo Tamayo. <strong>Una vida muy lejos también de los focos a los que José Luis Balbás somete su egolatría jurando que aún es leninista en lntereconomía</strong>. María Teresa Sáez no ha variado su rutina desde hace diez años, no tiene nada que esconder. Es justo que la próxima década pueda salir a la calle sin que se repita la escena en que escarmientan en ella a todos los hombres que traicionaron sus ideales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA[María Teresa Sáez: “Balbás y Tamayo me vendieron”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Esperanza Aguirre,Gobierno Comunidad Madrid,PP,PSM-PSOE,PSOE,Asamblea de Madrid,Eduardo Tamayo,Rafael Simancas,Tamayazo,Ricardo Romero de Tejada,Diez años del 'tamayazo',María Teresa Sáez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cifuentes se plantea acudir a los tribunales si la vinculan con el ‘tamayazo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cifuentes-plantea-acudir-tribunales-si-vinculan-tamayazo_1_1090347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La delegada del Gobierno en Madrid, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/dionisio_ramos_quot_transmiti_gente_del_que_psoe_habia_personas_que_estaban_acuerdo_con_pacto_con_quot_4521_1012.html" target="_blank">Cristina Cifuentes</a>, ha criticado este viernes que existan <strong>algunos intentos de vincularla de forma "falsa" en el conocido como tamayazo</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank"><em>tamayazo</em></a>y ha advertido sobre la posibilidad de ir a los tribunales ante esa "infamia". De esta forma, Cifuentes reacciona a la información publicada por t<strong>intaLibre </strong>en la que el tránsfuga Eduardo Tamayo la incluye en unos folios manuscritos como una de las personas que participó en la operación política que acabó con la intención del socialista Rafael Simancas de acceder a la presidencia de la Comunidad de Madrid en 2003.</p><p>"En la política y en la vida no vale todo. ¿Es necesario acudir a los tribunales ante tanta infamia? Si hay que hacerlo, sin duda lo haré", ha comentado en su perfil en Twitter para expresar <strong>su "más absoluta repulsa ante todas aquellas maniobras que buscan la descalificación a cualquier precio"</strong>.</p><p>En varios comentarios publicados en su perfil de esta red social, la delegada del Gobierno deja claro que en 2003, cuando tuvo lugar la traición de dos diputados socialistas que impidieron un Gobierno de izquierdas en la Comunidad <strong>"no ostentaba ninguna responsabilidad en los órganos de dirección del PP de Madrid" y se pregunta "en qué podía influir" desde esa posición.</strong></p><p><strong>"Es rotundamente falso que participara en el lamentable suceso del tamayazo ni directa ni indirectamente</strong><em>tamayazo</em>, ni por acción ni por omisión", ha insistido Cifuentes quien considera "repugnante que ahora algunos" quieran implicarla con "el escándalo" acaecido hace una década.</p><p>Precisamente, t<strong>intaLibre </strong>e <strong>infoLibre </strong>han elaborado un número especial cuando se cumplen diez años desde que los entonces diputados socialistas en la Asamblea <strong>Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez se abstuvieron en la votación de investidura</strong> para la candidatura de Rafael Simancas (PSOE) al Gobierno de la Comunidad de Madrid, impidiendo así su designación como jefe del Ejecutivo autonómico.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e08b2cd0-1b2a-4794-baaf-574c8b32d762]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2013 17:35:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[INFOLIBRE]]></author>
      <media:title><![CDATA[Cifuentes se plantea acudir a los tribunales si la vinculan con el ‘tamayazo’]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Gobierno Comunidad Madrid,IU,Madrid,PP,PSM-PSOE,Asamblea de Madrid,Eduardo Tamayo,Diez años del 'tamayazo',María Teresa Sáez]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Dionisio Ramos: “Transmití a gente del PP que en el PSOE algunos no querían pactar con IU”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/dionisio-ramos-transmiti-gente-pp-psoe-no-querian-pactar-iu_1_1090314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d351c9c8-6b9c-4938-b9d7-fe973525cde3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dionisio Ramos: “Transmití a gente del PP que en el PSOE algunos no querían pactar con IU”"></p><p>"¿Por qué Tamayo me coloca en el centro de la trama? No lo sé. <strong>A Tamayo me lo presentó José Luis Rodríguez Zapatero </strong>en El Escorial, uno o dos años antes de que sucediera el <em>tamayazo</em>. Después sólo le vi un par de veces. Nada más", aseguró este jueves Dionisio Ramos en conversación telefónica con <strong>info</strong><strong>Libre</strong>.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/dionisio_ramos_quot_transmiti_gente_del_que_psoe_habia_personas_que_estaban_acuerdo_con_pacto_con_quot_4521_1012.html" target="_blank"> Los manuscritos de Eduardo Tamayo</a> –que publica este viernes <strong>tinta</strong><strong>Libre</strong>, el mensual de <strong>info</strong><strong>Libre</strong>– consisten en cuatro folios fotocopiados, en los que el tránsfuga que impidió que el PSOE gobernase Madrid en 2003 desvela la <strong>organización del complot </strong>y anota nombres de políticos y empresarios que estarían involucrados. </p><p>Dionisio Ramos sí reconoce mantener una <strong>amistad con el exdirigente de Renovadores por la Base, José Luis Balbás, que era el jefe de Tamayo</strong>: "Desde hace más de 30 años, todos los meses de junio, Balbás me hace la declaración de la renta y yo le invito a comer. Esa es nuestra relación", especifica este empresario.</p><p>Ramos sostiene que <strong>dentro del PSOE existía un debate tras las elecciones autonómicas de mayo de 2003 porque muchos no entendían el pacto con IU, y menos aún que le cedieran consejerías concretas</strong>. "Y ese era el problema interno", destaca. Al contrario de otras versiones, según este empresario, "en el PP no sabían que dos diputados se iban a ir. No se lo podían creer. Y por eso reaccionaron 24 horas después. Y a partir de ahí me involucran y me entero de cosas, pero hoy tengo mucha más información".</p><p><strong>Balbás "se lo llega a comentar a Sevilla y Solchaga"</strong></p><p>"Yo había sido secretario general técnico de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y sabía que dentro del PSOE había personas que no estaban de acuerdo con el pacto con IU", explica Ramos, quien a preguntas de este diario confiesa lo siguiente: <strong>"Sí, es verdad que yo trasladé esta impresión a gente del PP, diciéndoles que a muchos socialistas no les gustaba el pacto. Pero nada más"</strong>. </p><p>"De hecho", continúa Ramos, "José Luis Balbás se lo llega a comentar a [los socialistas] <strong>Jordi Sevilla y Carlos Solchaga</strong> en un restaurante en el que coincidimos los cuatro. Esta conversación fue una simple anécdota de lo que estaba pasando dentro del PSOE. No tuvo ninguna importancia. Pero es un ejemplo de lo que estaba pasando".</p><p>En este sentido, Ramos recuerda que <strong>dirigentes socialistas criticaban la posibilidad de dejar en manos de IU una consejería como la de Educación</strong>, teniendo muchos de ellos a sus hijos en la escuela concertada o en colegios religiosos: "Ahí empieza todo, porque me transmiten una sensación de lo que estaba pasando en Madrid".</p><p><strong>Este empresario niega que conociera de antemano la espantada de los dos tránsfugas del PSOE</strong>: "Si alguien me hubiera preguntado aquel día por la mañana si sabía que Tamayo y [María Teresa] Sáez iban a hacer lo que hicieron, yo le habría contestado que no me lo podía ni imaginar. Pero después comienzan a llamarme periodistas, y para defenderme me siento con Tamayo, y es entonces cuando paso a comprender por qué hicieron eso. Pero ni yo lo sabía ni nadie del PP. A partir de ahí comencé a tomar precauciones porque empezaron a decir de todo", concluye Ramos.</p><p><strong>Cifuentes: "Dionisio jamás me comentó nada"</strong></p><p>Cristina Cifuentes, actual delegada del Gobierno en Madrid, era en aquella época una diputada autonómica en la Asamblea de Madrid. En los documentos de Tamayo, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/dionisio_ramos_quot_transmiti_gente_del_que_psoe_habia_personas_que_estaban_acuerdo_con_pacto_con_quot_4521_1012.html" target="_blank">el tránsfuga la sitúa como una de las dos personas del PP que recibía información de Dionisio Ramos</a>. La otra era el secretario general del PP, <strong>Ricardo Romero de Tejada</strong>.</p><p>Cifuentes, en declaraciones a este periódico, admite que tenía una vieja amistad con Dionisio Ramos, pero niega cualquier vinculación con el <em>tamayazo</em>: "En 2003, hacía un par de años que prácticamente había perdido el contacto con Dionisio. Habíamos sido amigos de juventud, y<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/dionisio_ramos_quot_transmiti_gente_del_que_psoe_habia_personas_que_estaban_acuerdo_con_pacto_con_quot_4521_1012.html" target="_blank"> es verdad que fui testigo en su boda en 1993</a>. Yo no soy alguien que reniegue de sus amistades. Pero <strong>Dionisio jamás me comentó nada relacionado con el tamayazo, ni antes de que se produjese, ni después</strong><em>tamayazo</em>. Entre otros motivos porque nunca he tenido el más mínimo interés en saber nada de ese asunto".</p><p>La dirigente del PP destaca que en aquella época<strong> "era una diputada rasa, sin ninguna capacidad de decisión"</strong>. Y admite que <strong>le "molesta” que alguien la “sitúe en el mismo plano que a Romero de Tejada</strong>. Que era un compañero de partido, pero con quien yo no tenía nada que ver".</p><p>Ricardo Romero de Tejada, por su parte, no ha querido realizar ninguna declaración. <strong>"Fue un caso muy desagradable, y prefiero no hacer ninguna declaración al respecto", </strong>fueron sus únicas palabras.</p><p><strong>Las relaciones de Luis Maestre con IU</strong></p><p>Otro de los <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/dionisio_ramos_quot_transmiti_gente_del_que_psoe_habia_personas_que_estaban_acuerdo_con_pacto_con_quot_4521_1012.html" target="_blank">aludidos en los papeles de Tamayo, el socialista Luis Maestre</a>, que aparece asociado con una flecha a las siglas IU, considera que sí puede saber por qué el tránsfuga le cita: <strong>"Yo tenía amigos en IU de alto nivel. Y se pusieron en contacto conmigo"</strong>. Maestre recuerda que el PSOE no había ganado las elecciones, sino que lo había hecho la izquierda. "Y yo llevaba gobernando con IU en la Diputación desde el año 79. Se pusieron en contacto conmigo para buscar una solución conjunta, y con la intención de que hiciera gestiones a ver si se podía encontrar una solución que no fuera la que al final se produjo".</p><p>Al contrario que Luis Maestre, <strong>José María de la Riva Ámez no cree que Tamayo se refiera a él cuando escribe el nombre de "Chema"</strong>: "No soy yo, porque no estaba en la ejecutiva ni tenía amistad con Rafael Simancas. Antonio Romero y yo estábamos en aquél momento en el consejo de Caja Madrid, pero nada más", argumenta De la Riva Ámez. "Yo tenía cierta relevancia en el guerrismo de Madrid, pero nunca tuve ninguna relación con los Renovadores por la Base de Balbás. De hecho yo me negaba a ir cuando nos citaban a reuniones. No tuve relación con ellos. Dudo de que sea yo ese Chema".</p><p><strong>InfoLibre </strong>ha intentado, sin éxito, localizar a <strong>Eduardo Tamayo, José Luis Balbás</strong>, Fidel San Román, Pedro Artes Carpena y José Esteban Verdes para conocer su versión. En el bufete de Jesús Miana Ortega colgaron directamente el teléfono.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Tono Calleja]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dionisio Ramos: “Transmití a gente del PP que en el PSOE algunos no querían pactar con IU”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Esperanza Aguirre,Gobierno Comunidad Madrid,IU,José Luis Rodríguez Zapatero,PP,PSM-PSOE,PSOE,TintaLibre,Cristina Cifuentes,Asamblea de Madrid,Eduardo Tamayo,Rafael Simancas,Dionisio Ramos,Tamayazo,José Luis Balbás,Ricardo Romero de Tejada,Diez años del 'tamayazo',María Teresa Sáez]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La verdad sobre el ‘caso Tamayo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/caso-tamayo_1_1090288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bec1ce0a-0970-4109-b6da-7d4aead5659d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdad sobre el ‘caso Tamayo’"></p><p>I. LOS ADJUDICATARIOS DE LA MAYORÍA ABSOLUTA</p><p><strong>2003 fue el año de las ilusiones perdidas para el Partido Socialista Obrero Español</strong>. Antes de que les cayera el balde de agua sucia y fría del <em>tamayazo</em>, apostaban mil contra uno a que, después de siete años de languidecer en la oposición, desbancarían del Gobierno al Partido Popular. Tenían todo a su favor: <strong>José María Aznar se había arrojado a los brazos de George W. Bush </strong>para invadir Irak mediante falsedad interpuesta. Se suponía que el electorado no iba a perdonar aquella indecencia, como tampoco pasaría por alto la ineptitud ante el hundimiento del <em>Prestige</em>, cuyo vertido de petróleo se convirtió en un grave desastre ecológico. Errores abultados por una creciente desconfianza social que había sacado a la calle a millones de personas, descontentas con una reforma laboral ejecutada sin ninguna concesión al diálogo, y rematados por un alarde de nuevos ricos, la boda Agag-Aznar, que ilustraba la lejanía sideral del poder respecto de la calle.</p><p><strong>El malestar estaba servido, los socialistas estaban a un paso de tomar el poder</strong>. Y no contaban con un termómetro mejor que<strong> las elecciones autonómicas y municipales de 2003</strong>. Esa contienda sería, pensaban, el ensayo general de su victoria. En las filas del PP cundía la ansiedad y no tardaron en atiborrarse de estadísticas. Javier Arenas, su secretario general, encargó una encuesta sobre intención de voto al oráculo predilecto: el actual ministro de Educación, José Ignacio Wert, quien reveló que frente al deseo socialista de hacerse con Madrid sólo había dos políticos capaces de ganar por la mínima: Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre.</p><p>Así que Aznar hizo un audaz movimiento estratégico. No quería entregar al PSOE la  médula de su poder. Dado que Trinidad Jiménez competía por el ayuntamiento de la capital, la atajó con un peso pesado que frustrara sus opciones. Ordenó que Ruiz-Gallardón se olvidara de ganar por tercera vez las elecciones en el carril de la Comunidad. Ahora debía estrenarse como aspirante a la alcaldía, arrebatándole el cartel a José María Álvarez del Manzano, pegado al cargo durante doce años. <strong>El reemplazo de Ruiz-Gallardón salió del Senado madrileño: Esperanza Aguirre, cuyos méritos políticos era grises. Pero Aznar ve oro donde el resto aparta con el pie pedazos de carbón.</strong></p><p>El contendiente de Aguirre era Rafael Simancas. No se trataba de ningún paladín de la justicia pero sí de una persona tozuda que se había cobrado la cabeza de Enrique Villoria, concejal de Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de Madrid y forzado a dimitir antes de que sus trapicheos sentaran a más de uno en el banquillo. <strong>Simancas era enemigo declarado de la especulación del suelo</strong>, precisamente en una época donde se repartían réditos multimillonarios bajo el paraguas de tres operaciones urbanísticas: la operación de Chamartín, el ensanche de Campamento y Valdebebas. Un paisaje donde la arquitectura, recalificación y construcción de miles de hectáreas era el negocio número uno de los sectores políticos y sectores vinculados al PP.</p><p>Para entonces, Simancas ya había alertado a los populares dónde iba a caer el golpe. Yéndose de la lengua con los periodistas, Simancas empezó a robarle el sueño a quienes temían que cumpliera su palabra y amargara la fiesta a los beneficiarios de la burbuja inmobiliaria madrileña. Ante los periodistas, <strong>el candidato socialista se declaró dispuesto a irrumpir en el templo donde maridaban los intereses financieros, políticos e inmobiliarios: Caja Madrid. </strong>Semejante falta de tacto articuló en un mismo objetivo a depredadores de diferente tamaño que, en cualquier eslabón de la cadena de corrupción, se resistían a vivir azarosamente luego de años de riqueza desenfrenada; no querían quedarse a la intemperie sólo porque a un joven político se le antojara, en un arranque de bravura o resentimiento, poco importa, meterles el dedo en los ojos. <strong>Era urgente cerrarle el paso, movilizar cualquier recurso para precipitar su caída</strong>. Investigaron trapos sucios y no hallaron nada. Inventaron algún que otro bulo, pero sin conseguir ninguna repercusión. No había duda de que se iban a emplear a fondo en el juego sucio. Por lo pronto, <strong>había que volcarse en la campaña de Esperanza Aguirre</strong>. Era su única baza para revalidarse a la sombra del poder. Ana Garrido, testigo clave de la Fiscalía Anticorrupción del <em>caso Gürtel</em>, recuerda que cuando se proclamó su candidatura a la Comunidad de Madrid, el imputado Arturo González Panero, más conocido ahora como <em>El Albondiguilla</em>, y entonces alcalde de Boadilla del Monte, dio su palabra de que Aguirre iba a tener todo el dinero que  necesitara.</p><p><strong>La propaganda sobre la que Esperanza Aguirre se daba baños de pureza liberal fue pagada en buena medida por Special Events</strong>, una tapadera de la trama <em>Gürtel</em>. Nadie preguntó de dónde venía el flujo de caja que empujaba su campaña electoral. <strong>En el PP se limitaban a trajinarlo en la Fundescam, una velocísima lavadora de dinero en la que todo empresario que quisiera tener un favor qué cobrar inyectaba sumas cuantiosas. </strong>Este soporte financiero, aunado a la maquinaria oficial puesta a disposición de Aguirre, le permitió cubrir más territorio en menos tiempo. Por otra parte, gracias a su paso por el Ayuntamiento, donde entre 1983 y 1996 había sido concejala de los distritos de Moncloa y Villaverde, y responsable de Medio Ambiente y de Cultura, y gracias también a que el programa satírico <em>Caiga quien Caiga</em>, pretendiendo ridiculizarla acabó popularizándola, su rostro era reconocible para muchos madrileños.</p><p><a href="http://elpais.com/diario/2003/05/12/madrid/1052738656_850215.html" target="_blank"> En una entrevista con El País, el 12 de mayo de 2003</a>,<strong> Aguirre declaró: "Seré la primera presidenta en una comunidad autónoma de España</strong>. La mujer que hará que la prosperidad que entre todos generemos en Madrid les llegue a todos, especialmente a los más desfavorecidos". Demagogia aparte, Aguirre no ocultó la máxima preocupación de su entorno: "¿Y a usted cómo le salen las cuentas?", preguntó el periodista. <strong>"Me dan que me faltan dos escaños para la mayoría absoluta"</strong>. ¿De dónde iba a sacar esas dos actas? Esta pregunta también atormentaba a la mayoría de ayuntamientos dedicados a lucrarse de sus corruptelas urbanísticas, a un entramado empresarial que, desde la construcción y venta de pisos, pasando por la comunicación, hasta la provisión de servicios precisaba de una mano amiga que redactara cada noche el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, el BOCM, para leer buenas noticias cada mañana. Ninguno quería salirse del esquema arreglado de las adjudicaciones y subvenciones. </p><p><strong>Cumplida la jornada electoral del 25 de mayo, el PSOE entró en estado de </strong><strong>shock</strong>. Ni el oprobio de Irak, ni los "hilillos" del <em>Prestige</em>, ni los excesos autoritarios habían sido castigados por el electorado. Al menos, no como se esperaba. Todas las previsiones triunfalistas eran castillos en el aire. Jiménez no pudo con Ruiz-Gallardón en la disputa por el Ayuntamiento de Madrid. <strong>Siendo la política una disciplina que versa sobre la gestión de las expectativas, la victoria sabía a derrota</strong>. Aznar volvió a demostrar su maestría en la gestión de los estados de ánimo y se hizo aclamar por los suyos, que recibieron los resultados con alivio. Tras el abatimiento de las primeras horas, Zapatero decidió consolarse y volvió la vista hacia el único baluarte conquistado: la Comunidad de Madrid.<strong> Los escaños de Simancas (47) unidos a los de Izquierda Unida (9) superaban a los 55 de Aguirre, vencedora en el total de votos.</strong></p><p>Aquella noche agridulce, <strong>Aguirre consoló así a una de sus colaboradoras: "No llores, que en la oposición se vive de puta madre".</strong> Un arresto enérgico con el que sin duda no estaba de acuerdo Francisco Correa, sus secuaces de la entonces desconocida pero pujante red <em>Gürtel </em>y con ellos la casta parasitaria enganchada al erario autonómico. En ese momento de incertidumbre no hacían más que revolverse en sus nichos. <strong>Cuando Aguirre recuperó su temperamento habitual culpó a los demás por este fracaso. La diana fue Miguel Ángel Villanueva, su jefe de campaña, a quien responsabilizó por no haber hecho bastante sangre en las hostilidades contra Simancas.</strong> Aguirre no confiaba en Villanueva porque era un hombre de Ruiz-Gallardón, impuesto por Arenas. La candidata repudiaba el despliegue estratégico de su artífice por tibio y, lo peor, por escrupuloso. </p><p>Lo cierto es que donde sí «se vive de puta madre» es en el gobierno. ¿Qué era lo siguiente? ¿Cruzarse de brazos? ¿Conformarse mientras se evaporaban los negocios tan meticulosamente planeados? ¿Renunciar al BOCM?</p><p><strong>Tragándose su orgullo, Esperanza Aguirre subió al balcón de Génova y celebró con el gesto arrugado el éxito de Ruiz-Gallardón</strong>. Fueron necesarios tres días de terquedad para reconocer que no contaba con la mayoría absoluta. Por su parte, Simancas empezó a vender la piel del oso sin haberlo cazado, y—sin detenerse a pensar en los conflictos que desgarraban la FSM— visitó el despacho presidencial de la Puerta del Sol que, en teoría, simbolizaba la recuperación del gobierno madrileño tras ocho años de oposición. Sería el trampolín para la reconquista del poder en toda España. </p><p>La falsa <em>torie</em> se concentró en otro desafío. En once días debía volver a competir. Ahora en un campo de golf situado en El Fresnillo, en Ávila, donde la esperaban sus contrincantes para arrebatarle el campeonato nacional senior. Aguirre no superó los 236 golpes y el desempate acabó en fiasco. No podía sacarse de la mente la mirada miope y burlona de Ruiz-Gallardón y de otros barones que la daban muerta. <strong>Pero si algo ahonda su  irritación es ver frustrado su grandioso destino a manos de un muchacho</strong>, cuyo único papel en la vida debería ser la poda de este césped, o pasarle un hierro siete. </p><p>Que Aguirre sepa perder en el deporte, entre sus iguales, no sirve de antecedente para que capitule ante la plebe. <strong>Esto es una cuestión personal y en la política no existe el fairplay. </strong></p><p>II. LA ARISTÓCRATA Y EL "BOLCHEVIQUE"</p><p><strong>El año que Rafael Simancas arrastraba sus zapatillas para alzarse con el trono del break dance, Esperanza Aguirre había comenzado a bailar con el poder.</strong> En consecuencia, y en nombre de un liberalismo caricaturizado, tomaba posesión de una concejalía en el Ayuntamiento de Madrid. Era 1983 y Simancas no era más que un adolescente; Aguirre, madre en sus treinta de dos niños, respingaba ante las coreografías de extrarradio. Era 1983 y ninguno de los dos imaginó que, veinte años después, desencadenarían la lucha política más turbia de la que tenga memoria la democracia española. Justamente, su origen —y los catorce años que los separan— resultarán determinantes para comprender porqué cuando se tuerce la presidencia de la Comunidad de Madrid,<strong> Simancas se resignó a que Aguirre lo barriera, incisiva, altanera, hasta enterrarlo bajo la losa del fracaso.</strong></p><p>Ironías del destino, si en la campaña electoral de 2003 hubiese tenido lugar el descrédito político que se vive hoy, Rafael Simancas habría sido un candidato imbatible. Está en posesión de una biografía que comparte la mayoría del afligido electorado. Sus padres salieron de Córdoba sin hablar alemán. Allá se partieron el alma como inmigrantes para brindarle un porvenir a su hijo, nacido en Kehl am Rhein y criado en Dortmund hasta los ocho años. Regresaron a Madrid en 1974 a comenzar otra vez desde cero. Simancas trabajó, estudió, se hizo a sí mismo. <strong>Entonces era —aunque nadie lo sabía porque eso no cotizaba— la estampa del político venido de la calle, conocedor en carne propia de la educación, de la sanidad y del transporte públicos.</strong> En contraposición, Esperanza Aguirre, condesa consorte de Murillo y Grande de España, habría tenido que lidiar con el rechazo. Sus maneras de niña bien con tendencia al lenguaje ramplón no hubieran pasado de la anécdota. </p><p><strong>Por la boca de Aguirre sigue hablando la despótica voz de mando de nobles y terratenientes</strong>. No está hecha para bajarse de su pedestal. O ella o nadie y que reviente el mundo. Es la clase de caudillos que, delante del lodazal, esperan a que otros ofrezcan su cuerpo, su dignidad, como puente. Está acostumbrada a que sus cortesanos se rifen el gusto de cumplir sus caprichos, aunque tengan que ensuciarse las manos. </p><p>En el caso de Simancas, tampoco es la clase de líder mediático que, frívolamente, esperan sus altos mandos. Durante la primera campaña electoral de 2003, la mayoría de los dirigentes que aparecen a su lado aceptan que se les retrate juntos, pero de perfil. <strong>La estrella era «Trini», y el look triunfador era su chumpa de cuero y no los trajes mal ajustados del plebeyo Simancas. </strong></p><p>Ideológicamente, <strong>Aguirre es la más populista de los populares</strong>. Liberal de palabra, pero no en la vida real, ni siquiera en los discursos deslavazados o en el gesto, inconscientemente autoritario. Aguirre padece un extraño acceso liberal que no puede existir sin los subsidios públicos. No escribe artículos ni prólogos, menos aún libros. Para promocionar su biografía tuvo que dejarle a otra la redacción controlada de sus fantasías y ajustes de cuentas. Por su lado, <strong>Simancas era por aquel entonces un izquierdista de trinchera, alérgico a la palabra consenso</strong>. Combina la intransigencia y la ingenuidad, a diferencia de la cabeza impasible y calculadora de Esperanza Aguirre. Ella aprendió a canibalizar antes que él —a pesar de que su maestro es Alfonso Guerra— y no distingue entre inconformes, discrepantes y enemigos. Purga sin piedad y cumple el rito político de llorar a sus víctimas públicamente. Simancas ignoraba esas destrezas, aunque de vez en cuando, y siempre en el momento menos indicado —con un micrófono delante— se explayara en comentarios políticamente suicidas. </p><p>Cuando se enfrentaron por la presidencia de la Comunidad de Madrid, Aguirre había cumplido los cincuenta. Simancas, con 36, una esposa y un hijo, cometió el error de subestimarla. Se fió de su soberbia juvenil. <strong>No reparó en que su rival tenía un importante bagaje y la agenda que resulta de haberse pateado los distritos, de haber hecho favores</strong>. Era la carta ganadora de José María Aznar y de todo aquel que temiera la pérdida de sus privilegios. No iba a ser fácil contrarrestar toda esa fortaleza, menos si en su partido, antes y después de las elecciones de mayo, la militancia se comportaba como una bolsa de gatos energúmenos. </p><p>Lo visto y aprendido durante los ocho años que Simancas fue concejal del Ayuntamiento de Madrid apuntaba a una reconducción sensata de la especulación inmobiliaria. O quién sabe: en el FSM existían socialistas dedicados a esa actividad lucrativa y no veían contradicción en ello. Nunca sabremos si de verdad hubiera marcado una línea entre los ciudadanos y los explotadores del suelo. <strong>En política no hay cabida para el «hubiera». </strong></p><p>III. EL SABOTAJE PARLAMENTARIO</p><p><strong>Iba a ser el presidente más joven de la historia de la Comunidad de Madrid.</strong> Rafael Simancas recibía la metralla de guiños hasta creer al pie de la letra que había logrado una hazaña. Nada la impedía cruzar <strong>la puerta de la Asamblea de Madrid erguido</strong>, sin saber dónde poner los ojos y las manos, reprimiendo a duras penas el agradable nerviosismo del que está a punto de pisar una cumbre política.</p><p><strong>Aquella mañana de 10 de junio de 2003, Simancas es un socialista radiante. </strong>Pudo haber pedido que lo pellizcaran para saber si estaba soñando. Ni por un segundo sospecha que las miradas de algunos diputados del PP encubren burlas y va a  desarrollarse una premeditada función de teatro. Suena el timbre. Llega la hora de que el diputado electo de mayor edad, el socialista Carlos Westendorp, abra la sesión inaugural de la VI Legislatura de la Asamblea de Madrid. Con este ritual <strong>se suponía que iba a echarse a andar el guión pactado entre el PSOE e IU </strong>de conformar una mayoría absoluta de 56 escaños y estrenarla eligiendo presidente de la Asamblea, al socialista Francisco Cabaco. Así las cosas, el PP tiene un diputado menos y deberá asumir la oposición. <strong>Los representantes de la izquierda están contentos y murmuran sobre los detalles aún no conocidos del reparto de las consejerías. </strong>Sorprende la madurez y la cortesía de los diputados del PP. Parece que han encajado la derrota. Y resulta particularmente llamativa la conducta afable, serena, de Esperanza <strong>Aguirre. No exterioriza el menor resquemor</strong>. Sigue con la mirada a Simancas, todavía en las nubes, recibiendo toda clase de parabienes.</p><p><strong>Transcurre el tiempo y los 111 escaños no se completan</strong>. La repentina ausencia de dos socialistas, los números 13 y 46 de la lista de Simancas, va enviciando poco a poco el ambiente. Se les manda a buscar, se les llama por teléfono. <strong>¿A dónde fueron Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez?</strong> Nadie lo sabe, aparentemente. Se los tragó la tierra en cuestión de segundos. En medio de un rumor de voces que intercalan indignación y fingimiento, Simancas comienza a poner los pies en la tierra. Su proyecto político se está yendo al traste. Esta vez el nerviosismo es desagradable. No piensa lo que dice. Está bloqueado. En cuanto identifican a los ausentes comprende que no es víctima de un accidente. Acuden a su cabeza informaciones inconexas que hablan de un comportamiento extraño de Tamayo y sus secuaces, los ecos de disconformidad de la facción de los Renovadores por la Base transmitidos por su secretario de Organización, Antonio Romero, acaso las noticias de la intempestiva entrevista mantenida la víspera por Eduardo Tamayo con el número dos del PSOE, Pepe Blanco. <strong>Simancas comprende que Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, los dos diputados ausentes, no volverán. Y que con ellos, acaba de salir por la puerta de la Asamblea su pasaporte al poder. </strong></p><p>Es aquí cuando se cierra la trampa. Toda la operación que está en marcha depende de la reacción del fallido presidente de la Comunidad. <strong>Ahora se pondrá a prueba su liderazgo y se verá si domina la escena política.</strong> Conciente del sabotaje de esta sesión, que aún no es de investidura, pudo haber frenado la confabulación desde su primera señal. Pudo haber convocado en el acto a sus diputados, y a Fausto Fernández para que hiciera lo mismo con sus aliados de IU. Alguno de sus amigos intentó advertirle en vano por teléfono. Su primer deber era mantener la calma y devolver el golpe rompiendo el quórum. </p><p>En vez de eso, <strong>Simancas se dejó ganar por la presión psicológica que el Grupo Popular ejerció sincronizadamente.</strong> Protestaron. Insultaron. No dejaron que ganara tiempo. Simancas perdió la cabeza y, como antílope a la manada de leones, acudió adonde Esperanza Aguirre. Pidió que le regalara una pala con la que cavar su propia tumba. Al pronunciar las palabras "Vais a tener la presidencia", y confesar que la cosa se le había salido de las manos, <strong>la carrera de Simancas acabó allí mismo.</strong> La aristócrata olfateó su miedo, su inseguridad, y se ensañó. Si ya lo miraba por encima del hombro, ahora iba a humillarlo.</p><p><strong>¿Qué esperaba Simancas? ¿Que el PP jugara limpio?</strong> ¿No los había puesto contra las cuerdas anticipándoles los correctivos inmobiliarios y financieros que tenía preparados para ellos? Aguirre fue implacable y saltó al segundo paso de la operación: "No hay motivo ni tampoco precedente para que, una vez cerradas las puertas, no empiece la votación para elegir presidente de la Cámara". En consecuencia, desecharon al candidato acordado por la mayoría de izquierdas, Francisco Cabaco. Era el momento de que presidiera la Asamblea Concepción Dancausa. En un abrir y cerrar de ojos. Sin los dos diputados del PSOE, la presidencia era del PP. <strong>Tampoco es casual que Alberto López-Viejo se convirtiera en vicepresidente segundo de la Asamblea. Este amigo de Aguirre, estuvo involucrado en diversas corruptelas antes de ocupar el número seis de su lista</strong>. Era el enlace con Francisco Correa, nexo que se amplió y rindió sus abundantes frutos una vez (re)conquistada la Comunidad de Madrid. </p><p>Con la elección de Dancausa todo estaba dicho. <strong>Después de aquella demostración de poder, Esperanza Aguirre fue a celebrarlo.</strong> Los intereses encarnados que irán poniéndose en evidencia a partir de ahora, respiraron con alivio. Simancas, que iba a ser el presidente más joven de la historia local, sólo supo llorar, interiorizando una victimización desatinada. </p><p><strong>¿Qué fue de Tamayo y Sáez?</strong> Lo que ocurrió fue propiciado por la obra de dos traidores del PSOE. Ninguno de ellos es mujer.    </p><p>–¿Y Maite?  –preguntó el piloto.</p><p>–Maite se queda. Vamos, arranca –ordenó Tamayo.</p><p>En el instante en que la furgoneta blanca se pone en marcha, <strong>María Teresa Sáez, conocida también como Maite, corre los cien metros que hay de la puerta de la Asamblea de Madrid hasta el solar donde está aparcado el monovolumen.</strong> Abre la puerta y se encarama como puede. Dentro, además de Tamayo, se topa con otros dos sujetos que no conoce. Tamayo se los presenta como dos amigos empresarios, que resultaron ser los constructores <strong>Francisco Bravo Vázquez y Francisco Vázquez Igual</strong>.</p><p><strong>Al timón sí reconoce a Eugenio, hermano menor de José Luis Balbás, cabeza de su facción en la FSM, los Renovadores por la Base.</strong> Acelera. Su primer destino está en San Sebastián de los Reyes, en los estudios de Antena 3. Antes de llegar, descienden los Vázquez porque Tamayo no quiere que los vean juntos.<strong> En su primera entrevista, Tamayo despliega la retórica de la “amenaza comunista”.</strong> Desde allí el monovolumen viaja hacia el Hotel Los Vascos, donde los constructores Francisco Vázquez Igual y su sobrino Francisco Bravo Vázquez, militantes del PP, han reservado habitaciones.</p><p>Hasta ese momento, María Teresa Sáez actúa convencida de estar cumpliendo a cabalidad con el plan que le trazó su jefe de filas y amigo, Eduardo Tamayo. <strong>Su propósito, cree, es dar un golpe sobre la mesa para que Rafael Simancas reaccione y cumpla con los canjes acordados</strong>. Sáez está siendo coherente con la disciplina del militante que, desde su punto de vista, debe obediencia y lealtad a su facción. Hace tiempo que ella renunció a su punto de vista para asumir ciegamente el de su jefe político. Ella no tiene el menor trato con los líderes nacionales, su acceso a Zapatero o a Pepe Blanco, se limita a un apretón de manos o un abrazo en alguna concentración partidaria. <strong>El organigrama que desdobló en su cabeza, y por el que dio los pasos en falso, traza las líneas que dependen verticalmente de Eduardo Tamayo y, más arriba, de José Luis Balbás.</strong> En la FSM, infestada de sectarios y trepadores, ésta es su única jerarquía, todo el socialismo orgánico del que es capaz. </p><p><strong>"</strong></p><p>Días antes, Eduardo me pidió que desayunáramos en un Eroski. <strong>Allí me informó de que Simancas se negaba a compartir el poder con las Bases</strong> y, en cambio, estaba decidido a entregar la mitad del Gobierno a los comunistas". Tal como estaban las cosas, con el incumplimiento del pacto de por medio, era necesario enviar un mensaje: los Renovadores por la Base no estaban jugando. <strong>"Iba a desatarse un conflicto", recuerda Sáez en sus primeras declaraciones públicas diez años después del desastre.</strong> La convencieron de que ella estaba en el centro de una lucha de poder y que debía posicionarse con los suyos.<strong> </strong>Por si fuera poco, eran las instrucciones de su jefe de filas, quien, además, prometía mantener su escaño y darle una lección al PSOE.</p><p>Pero Balbás y Tamayo se movían en latitudes opuestas a las de Sáez. En la facción de los Renovadores por la Base existían tres escalones: <strong>el amo, José Luis Balbás; el capataz, Eduardo Tamayo; y la mano de obra, el resto.</strong> El idealismo ingenuo de Sáez servía para el consumo de la mano de obra; al amo y a su capataz les resultaba fértil para implantar su esquema de manipulación. Ellos, que sí tenían estudios universitarios y un pasado político, y que obtenían su riqueza de negocios desplegados a expensas del partido, no iban a sentir contemplaciones por los cientos de miles de votantes traicionados; menos aún por Sáez. <strong>Para un estratega ególatra como Balbás, Sáez no tenía otro valor que el de una pieza de su maquinaria. Ni siquiera merecía el esfuerzo de retener su nombre. Bastaba dirigirse a ella como "La Rubita".</strong> Allá ella si ignoraba lo que era la <em>realpolitik</em>. Sáez peleaba en nombre de los Renovadores por la Base, pero no fue tomada en cuenta ni un solo instante durante el proceso de negociación. Estaba fuera de todo. Era, simplemente, un soldado dócil y eficaz. </p><p>En aquel desayuno en Eroski, <strong>Eduardo Tamayo le avisó a Sáez de que debían ausentarse de la Asamblea para no votar la Mesa.</strong> Nunca le reveló que el desenlace último del plan era impedir la investidura de Simancas. Días más tarde, Balbás respaldó la orden: "Te voy a pedir, Rubita, que apoyes a Eduardo". Era un mandato que activaba su obediencia debida. La verticalidad se cumplió a rajatabla: Balbás instruyó a Tamayo y éste, a su vez, manipuló a Sáez. Había una diferencia sustancial: Balbás y Tamayo eran conscientes de la meta y conocían las condiciones y el precio que debían pagar unos y otros. <strong>María Teresa Sáez fue conducida a ciegas al acto que marcó su vida.</strong></p><p>A medida que pasó el tiempo,<strong> Sáez fue descubriendo el objetivo espurio del tamayazo.</strong><em>tamayazo</em> Entonces ya era demasiado tarde para volverse atrás. <strong>El 10 de junio sólo podía dar fe de la hiperactividad de Tamayo</strong>, de la cantidad de veces que habló por teléfono con empresarios, de la manera burda con la que la relegó a la oscuridad y al silencio temiendo que, en otra demostración de ingenuidad, estropeara sus propósitos hablando con los periodistas. Ella quería romper con la disciplina del partido, predisponer una pequeña rebelión que reivindicara el trabajo de las bases. De haber conocido las intrigas de su propia gente, jamás se hubiera prestado, bajo ninguna retribución, a que Balbás y Tamayo la utilizaran para beneficiar los intereses del PP. El precio, vivido en carne propia, ha sido muy alto.</p><p>Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez en una rueda de prensa en 2003.</p><p>IV. CONSPIRADORES POR LA BASE</p><p><strong>En 2003 Eduardo Tamayo tiene 10 años menos que María Teresa Sáez, que ya cumplió los 54.</strong> A pesar de la edad, él proyecta sobre ella una influencia total. Además de la amistad está la relación asimétrica entre militantes. Ambos pertenecen a una corriente del PSOE llamada Renovadores por la Base. <strong>Se trataba de una facción surgida en los años noventa para terciar en la batalla cainita que desgarraba la FSM entre los seguidores de Joaquín Leguina y los partidarios del guerrista José Acosta.</strong> Eran la bisagra de la FSM. Su papel consistía en explotar la rivalidad entre los dos grupos principales para inclinar la balanza en favor de aquel que ofreciera mayores ventajas. <strong>En palabras de Sáez: "Nuestro grupo era pequeño, pero teníamos suficientes delegados para mediar entre los dos grupos".</strong></p><p>Desde tiempos de la Segunda República Española,<strong> el territorio madrileño ha sido la arena en la que se han librado las más enconadas hostilidades del socialismo español.</strong> Un foco de inestabilidad y pugnas acérrimas. Las disputas ideológicas se alternaban y confundían con las luchas descarnadas de poder. Esa tradición se renovó apenas recuperada la democracia y fue empeorando con el tiempo. Sería injusto definir a los Renovadores por la Base como mercenarios, puesto que muchos de sus integrantes actuaban de buena fe en un territorio abonado para la guerra de facciones. En gran medida, eran un reflejo de los desbarajustes de la cúpula, a la que sirvieron siempre y cuando obtuvieran alguna cuota de poder. </p><p> <strong>Los Renovadores por la Base también eran conocidos como balbases, en referencia a su líder: José Luis Balbás,</strong><em>balbases</em> alias <em>El Tachuela</em>, un político de mala escuela, jefe y preceptor de Eduardo Tamayo. En honor a su fama de artero y de francotirador desde la sombra, ninguna autoridad, ningún militante socialista que deseara ascender, quería pelearse con los Renovadores. Se tiene a sí mismo por un avezado estratega, pero su técnica no ha variado a lo largo de su zigzagueante carrera política, iniciada en las juventudes de la Unión del Centro Democrático. <strong>Siempre sacó la máxima tajada de las rivalidades ajenas </strong>mediante un uso disciplinado y eficiente de sus escuálidos recursos orgánicos.</p><p><strong>Aplicó el método en la Federación Socialista Madrileña durante dos lustros y tuvo éxito.</strong> En julio de 2000 decidió que había llegado la hora de ascender de división. En los prolegómenos del el 35º Congreso Federal, contempló una disposición de fuerzas propicia para su estrategia. Dos bandos principales enfrentados –José Bono de un lado, José Luis Rodríguez Zapatero de otro–, unas fuerzas equilibradas y un resultado incierto. Exactamente el escenario que le resultaba muy ventajoso. </p><p><strong>Balbás se acercó a Zapatero por intermediación de su operador político principal, José Blanco.</strong></p><p> Como Balbás presumía de computar por unidades los efectivos en liza y de vaticinar al milímetro el resultado, se hizo imprescindible. Tanto, que sus apoyos resultaron decisivos para que Zapatero le ganara a Bono la secretaría general del PSOE por nueve votos.<strong> </strong>A partir de ese momento, su reputación se consolidó a escala local y se extendió en otras federaciones donde estableció incipientes contactos.<strong> "Nos llamaban a nosotros –recuerda Sáez– y negociábamos.</strong> Si decidíamos apoyarlos, nos daban algo a cambio, algo que era una mínima parte en comparación con lo que tenían <em>leguinistas</em> y <em>guerristas</em>".</p><p><strong>Balbás se anotó varios triunfos</strong>. Situó a uno de sus pupilos al lado del poderoso José Blanco, el actual secretario de Relaciones Institucionales, Políticas y Autonómicas. Antonio Hernando. Balbás, como vemos, tenía planes mayores y su descendencia sobrevive a través de Hernando, ahora con Alfredo Pérez Rubalcaba. </p><p>Tras el triunfo de Zapatero, Balbás intenta el asalto a la FSM aliándose con Blanco. En noviembre de 2000, los <em>balbases</em> apoyaron al candidato de Blanco, José Antonio Díaz, vicerrector de la UNED. La victoria de Simancas sobre Díaz probó varias cosas: primero, que los <em>balbases</em> no eran imbatibles, y que no siempre estaban en condiciones de inclinar la balanza. Pero demostró algo más. José Luis Balbás podía contar con Blanco. Pese a la derrota, Blanco presionó a Simancas para que incluyera en la nueva dirección más cuadros afines a los Renovadores por la Base, una lista que, bajo el pretexto de la reconciliación, posicionó en el espacio de acción de Simancas a varios de sus detractores. <strong>Como Simancas transigió, los delegados lo castigaron con un 49% de papeletas no votadas. El nuevo secretario general de la FSM fue abucheado, un espectáculo que reflejó el conflicto sangrante que habían causado estas artimañas. </strong></p><p>La relación entre los <em>balbases </em>no hacía más que empeorar<strong>. El líder socialista aborrecía el estilo de los Renovadores por la Base y abominaba de los trapicheos inmobiliarios de su jefe.</strong> En 2002, los simanquistas pasan al ataque acusando a Tamayo en el Comité de Ética del PSOE. Se aportaron indicios contra Balbás. <a href="https://static.infolibre.es.bbnx.pro.bitban.com/infolibre/private/content/file/original/2013/0605/22/esquema-de-relaciones-de-balbas-denunciado-ante-la-comision-de-etica-del-psoe-d5837e9.pdf?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=H6P1AP3SXTAJG01CGYD9%2F20210712%2Feu-west-2%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20210712T185214Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=600&X-Amz-Signature=0083155fdb097c9d22e54f8254b47578a94a92b7667aaf06acc27864338966ce" target="_blank">Circuló una página que delataba sus corruptelas y las vinculaba con casi 60 empresas y un amplio abanico de personas</a><strong>.</strong> El documento, que es ahora una pieza sumamente difícil de hallar, se titula <em>Esquema de relaciones profesionales y mercantiles</em> de José Luis Balbás y Ana Luisa Villar. <strong>O sea: del matrimonio Balbás o, si se prefiere, de los compañeros Balbás, porque Villar era miembro del Comité Federal del PSOE. </strong><strong>Dicho esquema es un antecedente capital para conectar a Balbás con dos personas claves del tamayazo: Dionisio Ramos y su socio Pedro Artes Carpena. </strong>Pero no se hizo nada para depurar este asunto. De hecho, Blanco acudiría en ayuda de Balbás cuando se elaboraron las listas para la Asamblea de Madrid. A gritos, impuso a Simancas la colocación de dos <em>balbases </em>en la candidatura, justamente Tamayo y Sáez. <strong>Tamayo entra fijo con el 13, pero Simancas se desquita con Sáez relegándola al comprometido puesto 46.</strong></p><p><strong>El resultado electoral del 25 de mayo de 2003 abrió un escenario familiar para Balbás: equilibrio de fuerzas y victoria de la izquierda por la mínima.</strong> Puede que la primera intención de los <em>balbases</em> fuese negociar una cuota de poder con Simancas. Sáez lo recuerda así: <strong>"Si vosotros no nos dais lo que pedimos, no vamos a votar por vosotros cada vez que haya pleno". </strong>Pronto comprendieron que Simancas nunca iba a otorgarles auténtico poder. Jamás se sentarían en una consejería, jamás redactarían disposiciones en el BOCM. Sin embargo, su naturaleza, su razón de ser como facción, como fenómeno político, consistía en explotar la debilidad de los demás. A estas alturas hay que recordar que, en la disputa de ver quién se queda con qué, los <em>balbases</em> se reducen al <em>Tachuela</em> y a Tamayo. <strong>Sáez está excluida de las negociaciones </strong>y su único canal de información es Tamayo, que la manipula. </p><p><strong>¿Cuánto tiempo tardó Balbás en reconocer la disyuntiva que surgía?</strong></p><p> Seguramente la misma noche electoral. Su primer camino lo obligaba a arañar las migajas del poder presionando a Simancas con sus dos diputados. <strong>Pero existía otro camino, otra posibilidad mucho más tentadora.</strong> Bastaba con analizar la situación de un modo amplio, con una perspectiva que abarcara no sólo a su partido, ni siquiera al conjunto de la izquierda, sino a la totalidad de la Asamblea. Tenía ante sí su escenario preferido: dos fuerzas igualadas: la izquierda con 56 escaños –54 si descontaba los dos que le pertenecían a él y no a  Simancas–; la derecha con 55; <strong>y</strong><strong>él, otra vez, con la llave maestra.</strong> </p><p>¿Y si traslada su personalísima y corrompida «tercera vía» al corazón de la Asamblea de Madrid? <strong>Balbás es un hombre pertrechado de estadísticas</strong>, así que el número de escaños entre el PSOE y el PP es una realidad que ya había calculado. Bastaría con dos diputados para romper equilibrios en beneficio del partido que esté dispuesto a costearlo. Una ganancia traducida en prebendas de cualquier tipo. A la postre, <strong>era una situación que había explotado durante dos décadas. </strong></p><p>¿Sólo dos décadas? En realidad mucho más. <strong>Apenas concluido el cómputo de las elecciones autonómicas del 25 de mayo, el recuerdo de Balbás debió de retroceder a 1981.</strong> Un joven Balbás acudía al <strong>segundo congreso de las Juventudes de UCD. </strong>Los alevines, a imitación de sus mayores, se desgarraban en luchas intestinas. Cristianos, encabezados por Javier Arenas, y liberales, capitaneados por Pedro Pérez (hoy presidente de los productores españoles y empresario ligado al poder de Esperanza Aguirre) y Eduardo Zaplana. Eran los dos grupos principales. Un tercer sector, menor y autodenominado socialdemócrata, completaba el panorama.</p><p>–La alianza clásica, recuerda un delegado de aquel congreso, reposaba sobre el entendimiento entre liberales y socialdemócratas. Pero de la noche a la mañana ese acuerdo se rompió y una parte de los socialdemócratas cambió de caballo y pactó con los cristianos.</p><p>–¿Quién los lideraba?</p><p>–<strong>José Luis Balbás. Tenía poco más de 20 años y presumía de estratega. Decía controlar las cifras de delegados.</strong></p><p>–¿Obtuvo algo a cambio?</p><p>–<strong>Situó como secretario de Organización de las Juventudes de UCD a su brazo derecho, un muchacho suarista.</strong></p><p>–¿Recuerda su nombre?</p><p>–<strong>Perfectamente: Dionisio Ramos</strong>. Un año después, entre los dos desplazaron al secretario general que resultó electo. No recuerdo siquiera cómo se llamaba el chico canario, porque en unos meses quedó desplazado y <strong>Ramos se convirtió en número uno de las Juventudes. Con mala suerte, porque la UCD estalló al poco</strong>. Ramos transitó por el Centro Democrático y Social de Suárez lo que duró el invento y acabó recalando en el PP, como la mayor parte de sus camaradas. Después se dedicó a la Universidad y a los negocios del ladrillo.</p><p><strong>La descomposición de la UCD fue el laboratorio donde nació el método Balbás.</strong><em>método Balbás</em> Allí se patentó la ingeniería que, años después, pondría patas arriba el socialismo y dinamitaría las instituciones autonómicas madrileñas.</p><p>El azar, decía Jacques Lacan, no existe: es el encuentro entre dos necesidades. <strong>Era cuestión de tiempo que se encontraran la necesitada Esperanza Aguirre y el necesitado José Luis Balbás. </strong>Ningún intermediario mejor que un coinventor del método Balbás: Dionisio Ramos.</p><p>V. LA EJECUCIÓN PERFECTA</p><p>Hasta hoy, sólo era posible entrever algunas de las claves del<em> tamayazo</em> basándonos en la prensa de entonces, en las actas de la Comisión de Investigación publicadas en los <em>Diarios de Sesiones</em> de la Asamblea de Madrid, incluso en los detalles esporádicos que, dependiendo de las circunstancias, aportaban algunos de los implicados. </p><p><strong>En 10 años, esta es la primera vez que contamos con el testimonio directo de María Teresa Sáez.</strong> Y sobre todo, tenemos a la vista <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/tamayazo_4489_1012.html" target="_blank">cuatro folios manuscritos de Eduardo Tamayo</a><strong> en los que, a través de un diagrama, detalla quiénes concibieron, financiaron, participaron o adquirieron favores con el tamayazo. </strong><em>tamayazo</em></p><p><strong>Nunca antes habíamos dispuesto de tan significativas fuentes</strong> para explicar qué sucedió durante los dieciséis días que van de las elecciones del 25 de mayo al 10 de junio de 2003, fecha en la que debía activarse la mayoría que sumaban los grupos del PSOE e IU para, según lo previsto, elegir presidente de la Asamblea de Madrid al socialista Francisco Cabaco. </p><p>Ciñéndonos a los papeles de Tamayo, podemos llegar a la esencia de lo que ocurrió. Al identificar los nombres que aparecen destacados, descubrimos que Tamayo está relatando una historia en la que revela los intereses en juego de personajes principales y secundarios. </p><p>Empecemos por el más relevante, que aparece en el centro del primer folio.<strong> </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/06/06/dionisio_ramos_quot_transmiti_gente_del_que_psoe_habia_personas_que_estaban_acuerdo_con_pacto_con_quot_4521_1012.html" target="_blank">Dionisio Ramos es el gran muñidor del tamayazo. Primero, por su vieja y estrecha amistad con Balbás</a>, que data de las juventudes de la UCD, que se ha alimentado de múltiples negocios comunes, entre otros la promoción inmobiliaria en Pelayos de la Presa por 15 millones de euros. <strong>Segundo, por su acceso privilegiado al PP, a través de su vecino y amigo Ricardo Romero de Tejada, secretario general del PP madrileño;</strong> también de su amistad con Cristina Cifuentes, la voz belicosa durante las comparecencias en la Comisión de Investigación, donde imprecaba sin cesar a los socialistas.</p><p><strong>Tercero, por la inmejorable conexión de Ramos con las esferas urbanísticas,</strong> sus negocios con Pedro Artes Carpena y Leopoldo Arnáiz, el urbanista de cabecera del PP, actualmente procesado por delitos de lavado de dinero y evasión fiscal por un importe de más de 600 millones de euros. <strong>Cuarto, por la desenvoltura operativa de Ramos:</strong> él es quien facilita a Tamayo un nuevo teléfono móvil (propiedad de Artes Carpena) en cuanto se deshace del que pertenecía al PSOE. Él es también quien contrata los servicios posteriores de vigilancia que corren a cargo de José Antonio Expósito, según declaró este en un primer momento. Expósito, un personaje estrafalario que acabará procesado por hacerse pasar por agente del CNI y que custodia al desertor en los días de la traición. Esa misma desenvoltura, le permite a Ramos ocuparse de las relaciones públicas de Tamayo, a quien sirve en bandeja su primer salto a la fama en una entrevista en Antena 3, coordinada con Ángel Alonso, jefe de información nacional de la cadena y amigo de Ramos.</p><p><strong>El eje de la prosperidad de Dionisio eran los negocios.</strong> Sin embargo, de repente se volvió recatado con la exhibición de su fortuna. <strong>Hasta abril de 2008, el holding de su propiedad Aris Corporación disponía de una página web que revelaba sus acciones inmobiliarias.</strong> No tenía ningún pudor en hacer público que su paso por universidades y por el Gobierno autónomo se transformaba en riqueza, progresaba gracias a subvenciones nacionales y europeas.</p><p>En aquel momento, <strong>Aris Corporación estaba compuesta por cinco empresas que desarrollaban actividades tan dispares</strong> como  consultoría sociosanitaria, la teleasistencia, la construcción de campos de golf y, por supuesto, la puesta en marcha de proyectos urbanísticos millonarios en Murcia, Almería, Ciudad Real, Madrid, León, Menorca y Marraquech. </p><p>Se suponía que entre <strong>Dionisio Ramos y todos sus contactos debían obrar el prodigio del «PP+2»,</strong> soñado por Balbás, y que consistía en un acuerdo de gobierno entre el PP y los exdiputados del PSOE asociados en el Grupo Mixto. Finalmente, Esperanza Aguirre rechazó esa posibilidad  («Esperanza no quiere pacto», se puede leer en los papeles de Tamayo), y se  transformó en un PSOE+IU-2, que finalmente precipitó unas nuevas elecciones  y el ulterior triunfo de Aguirre.</p><p>Pero los citados no son los únicos actores de la trama. <strong>José Esteban Verdes, abogado y afiliado al PP, desempeña un papel secundario, aunque relevante. </strong>Novio de la viceconsejera de Presidencia, a cargo del recuento electoral, <a href="http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Ayuntamiento/Tetuan/D%C3%B1a.-Paloma-Garcia-Romero?vgnextfmt=default&vgnextoid=e5e0f13dda9b3110VgnVCM2000000c205a0aRCRD&vgnextchannel=0813ca5d5fb96010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD" target="_blank">Paloma García Romero</a><strong>, mantiene una fluida relación con Tamayo</strong> con especial intensidad durante el cómputo de los votos. </p><p><strong>En la esquina superior de uno de los papeles aparece el nombre de Fidel San Román.</strong></p><p> En otro de esos papeles se lee «Plaza de Toros», junto a «obras» y «otros». Se da la circunstancia de que, un año después,<strong> San Román obtuvo la concesión de la Plaza Monumental de las Ventas. </strong>Con posterioridad ha sido procesado por delitos conectados con el <em>caso Malaya II</em> de corrupción en Madrid y Marbella.</p><p>Resulta significativo cómo <strong>los papeles de Tamayo recogen algunos incidentes de la Comisión de Investigación.</strong> En particular, aparecen en dos ocasiones las palabras «fotocopias» y «fotocopiadoras». La primera «RT» (Romero de Tejada) problema en la comisión». La segunda junto a la expresión «follón». <strong>Se alude así a la empresa MIC, de reprografía industrial, que pagaba la Seguridad Social a Romero de Tejada, </strong>cosa que él negaba, y que pertenece a los hermanos Juan Carlos y Fernando Sánchez Lázaro.</p><p>Podría decirse que si bien<strong> en los papeles de Tamayo no están todos los que son, sí son todos los que están. </strong>Faltan detalles de la financiación de la operación que Tamayo desconocía. Tampoco menciona a constructores que constan como partícipes en la operación, como los Vázquez y Bravo, que para él es innecesario explicitar, pero que le proveyeron alojamiento y compañía desde el minuto uno de la conspiración. <strong>Sí figuran las piezas indispensables que permiten, junto con el testimonio de Sáez, completar el puzle que llevaba 10 años sin resolverse.</strong></p><p><strong>¿Y el PSOE? Ante la fuga, los socialistas transitaron en pocas horas del estupor al pánico.</strong> Al fin y al cabo, los responsables eran dos de los suyos. Durante las primeras horas se dedicaron a delimitar la magnitud del daño. ¿Quién más formaba parte de esta operación? ¿A cuántos afiliados alcanzaba? ¿Habría algún infiltrado agazapado para golpear cuando se lo ordenasen sus cómplices? Superada la desconfianza inicial comprobaron que Tamayo y Sáez no estaban secundados por otros cargos, ni tan siquiera por la mayoría de cuadros adscritos a los Renovadores por la Base.</p><p>Todos quienes de un modo u otro habían tenido que ver con los <em>balbases </em>se apresuraron a condenar el sabotaje,<strong> empezando por los más estrechos colaboradores de Blanco: Óscar López y Antonio Hernando.</strong> Tan sólo José Luis Balbás recitaba la misma cantinela que desgranaba Tamayo en su paseo por los platós: era una lucha interna por el poder dentro del PSOE y existía un trasfondo ideológico provocado por el rechazo de los moderados al pacto con los comunistas de IU. <a href="http://elpais.com/diario/2003/07/30/espana/1059516009_850215.html" target="_blank">Balbás y su esposa fueron defenestrados inmediatamente.</a></p><p>Tan pronto como el tumor fue acotado, se desempolvaron las viejas denuncias archivadas contra los negocios de Balbás y Tamayo, y<strong> se decretó una versión oficial: eran dos traidores que actuaban empujados por la codicia.</strong> Era una conjura urdida con el PP y costeada por intereses bastardos.<strong> A esta convicción contribuyó el primer indicio que llegó al cuartel general socialista. </strong>El hotelero Antonio Catalán, propietario de la cadena AC Hoteles, entró en contacto con Joaquín Almunia para transmitirle una información valiosa. Los fugitivos se alojaban la primera noche en uno de sus hoteles, el AC Los Vascos, y estaban custodiados por un dispositivo de seguridad.</p><p><strong>Más importante aún, la reserva de las habitaciones había sido realizada con anterioridad por dos constructores militantes del PP que tenían participaciones en ese hotel: Bravo y Vázquez,</strong> cuyos nombres fueron repetidos hasta la saciedad en las averiguaciones periodísticas y en los interrogatorios de la Comisión de Investigación de la Asamblea de Madrid.<strong> Almunia llamó a Jesús Caldera, miembro de la dirección, y este a Zapatero.</strong> No está de más advertir que entre los motivos de Catalán no figuraba la simpatía hacia los socialistas. Hombre más bien próximo a Unión del Pueblo Navarro, se soliviantó ante el desagradable propósito del sabotaje.</p><p>Fue casi la única buena noticia que recibieron los socialistas ese verano de 2003. Y una de las pocas ayudas externas.<strong> El PSOE tuvo que salir adelante con escasos apoyos. Su número dos, José Blanco, un aprendiz de brujo tocado, estaba en la picota </strong>por su entrevista con Tamayo de la víspera de la traición. Desde las propias filas del PSOE se alzaban voces reclamando medidas, alguna tan significativa como la de<a href="http://elpais.com/diario/2003/06/13/espana/1055455214_850215.html" target="_blank"> Ignacio Varela, tan próximo a Alfredo Pérez Rubalcaba, en el artículo "Desahogo", que publicó en El País el 13 de junio de 2003</a>. Por su parte, la imagen de Zapatero no quedaba tampoco bien parada. Simancas y su secretario de Organización, Antonio Romero, daban palos de ciego. <strong>Los afiliados viajaban, consternados, a los tiempos del oprobio de Luis Roldán y Mariano Rubio.</strong></p><p><strong>Un equipo capitaneado por el polivalente Rubalcaba impulsaba una investigación </strong><strong>amateur</strong> que jamás recurrió a agencias de detectives por expresa prohibición de Zapatero. Entretanto, un aplicado diputado autonómico simanquista, Modesto Nolla, trocó su destino de consejero de Urbanismo en el frustrado Gobierno de izquierdas por el papel de inquisidor.<strong> Los rostros de Sáez, Simancas, Tamayo  y Blanco se hicieron tristemente famosos</strong> empujados por los <em>ratings </em>más elevados con los que jamás soñara Telemadrid a lo largo de su historia.</p><p>Como para dar la razón a la sabiduría popular, a mediados de agosto de 2003, mientras la comisión de Investigación madrileña se arrastraba en medio del asombro ciudadano y la calina mesetaria, <strong>quedó demostrado que no hay situación tan mala que no sea susceptible de empeorar</strong>. El 13 de agosto, Isabel García Marcos, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Marbella y hasta esa fecha flagelo de los desmanes de Jesús Gil y Gil, propinaba un nuevo mazazo al PSOE al protagonizar un episodio de transfuguismo en el centro de la geografía corrupta.</p><p>VI. EL DESPERTAR AMARGO DE LA INGENUIDAD</p><p>No existe el crimen perfecto. Siempre quedan cabos sueltos. <strong>Y el principal cabo suelto del tamayazo tiene nombre, apellido y mucho que decir. Se llama María Teresa Sáez y fue condenada al ostracismo. </strong><em>tamayazo </em>Durante años ha bregado con los cuchillos del estigma social: que murmuren "zorra" en la mesa de al lado en algún restaurante, que un hombre le grite "puta" desde el coche, y<strong> las monedas, tristes, hirientes, arrojadas a su paso.</strong></p><p><strong>Ella trata de mantenerse por encima de esa miseria</strong>. Jamás la amedrentaron. En su expediente laboral no aparece ninguna baja por depresión. Sáez no necesita otro tribunal de justicia que la confianza a prueba de periódicos de su marido y de sus hijos. Siempre ha contado con el apoyo de personas que no reconocen en la estatua de Judas a su amiga.</p><p>Sáez intenta olvidar, pero la memoria es inclemente. Sintiéndose defraudada, siguió preguntándose qué pasó realmente aquel 10 de junio de 2003. <strong>Durante un tiempo persiguió a Tamayo   –«el elemento», le llamaba– y lo interrogaba sobre los puntos ciegos de la historia que le había contado</strong>. Tamayo enreda, falsea, no se acuerda. Invariablemente acaba jurando: <strong>"La culpa es de Balbás, habla con él".</strong></p><p>El 10 de abril de 2008, a punto de cumplirse el quinto aniversario del <em>tamayazo</em>, ocurrió algo que abrió los ojos de Sáez. <strong>Una persona cercana a Tamayo le comentó que un exconcejal del PP había revelado la identidad de las empresas que habrían financiado la operación. </strong>Ese exconcejal indiscreto señaló a las constructoras Azata, Afar 4, y Virton, entre otras, como las que costearon el<em> tamayazo</em>.</p><p>Este soplo instiga la cólera de Sáez. <strong>En su mente, el agravio se reduce a dos embusteros: Balbás y Tamayo. </strong>En una decisión impulsiva quiere confrontarlos, quitarles la máscara, que se hagan cargo de su sufrimiento. <strong>Para Sáez todo lo que tenga que ver con Majadahonda es una pista creíble.</strong> La revelación del exconcejal tiene sentido: Azata SA es una constructora con intereses inmobiliarios en Boadilla del Monte, Pozuelo, Las Rozas y Majadahonda. Pertenece a José Domingo Rodríguez Losada, cuya hija, Berta, fue la primera esposa de Juan José Güemes, exconsejero de Sanidad.</p><p>En lo que respecta a<strong> Afar 4, </strong>esta empresa tiene su sede en Majadahonda, municipio donde realizó trabajos de urbanización en 2004, subcontratando por 13 millones de euros a Virton, <strong>que también tiene sus oficinas en Majadahonda, y tuvo como apoderada hasta abril de 2005 a María Mercedes Romero de Tejada Esteve, hija del ex secretario general del PP de Madrid.</strong></p><p>La misma fuente aseguró que <strong>las palabras del concejal indiscreto llegaron a oídos de Tamayo.</strong> Hasta ese momento, el tránsfuga había disfrutado de ganancias menores en comparación a las que estaban extraviadas en el camino, concretamente la ruta que une Boadilla del Monte y Majadahonda, la alcaldía gobernada por Romero de Tejada entre 1989 a 2001. <strong>El burlador se sintió burlado</strong>. Tamayo se citó de inmediato con José Esteban Verdes en su bufete, y de allí salieron directo al emporio que Dionisio Ramos tenía en un edificio en Alcobendas. Tamayo no ocultó su enojo por la súbita prosperidad de Ramos, un éxito que remachaba su tarjeta de presentación: arriba de su nombre aparecía en relieve «Aris Corporación». Ramos se lo quitó de encima con buenas palabras. Todo lo que Tamayo obtuvo fue un fajo de tarjetas de Aris Corporación para repartir entre sus contactos.   </p><p><strong>Así que Sáez no cejó y hostigó a Balbás hasta que él aceptó reunirse con ella.</strong> La conversación tuvo lugar a las seis de la tarde del domingo 4 de mayo de 2008, en el Pacerom de Alaska, en el 108 de la calle Ayala, muy cerca del domicilio y de las oficinas de Balbás. </p><p><strong>Nada más entrar, Sáez fue al grano:</strong></p><p>–<strong>Os voy a pedir una compensación por todo el follón en el que me habéis metido. </strong></p><p>–Yo si acaso te puedo dejar mil euros si tienes un apuro. Y haz el favor de bajar el tono, que aquí me conocen.  </p><p>–<strong>No quiero tu dinero. Ya me dirás si tus mentiras no son para estar airada</strong> –replicó Sáez sin bajar la voz. </p><p>Los pocos y acalorados minutos que conversaron,<strong> Balbás, como siempre, echó toda la culpa a Tamayo.</strong></p><p>Las dudas persisten y<strong> Sáez se atreve a dar un paso más. Quiere verse cara a cara con Ricardo Romero de Tejada.</strong> Averiguó que el político es asiduo a los toros. Es 4 de junio de 2008, fiestas de San Isidro. Esa tarde, Cayetano Rivera Ordoñez hace por primera vez el paseíllo en Las Ventas. El hijo de Paquirri salió de allí con cuatro orejas y por la puerta grande. En la misma plaza de toros, apoyado en la barrera, <strong>Ricardo Romero de Tejada</strong> diserta sobre la maestría del diestro. El júbilo se hace hielo: un fantasma del pasado lo llama por su nombre. Sáez pide explicaciones. El político se siente incómodo y se niega a hablar con ella.</p><p>Pero uno de sus amigos intercede para que el exalcalde de Majadahonda atienda a la mujer. Ante la insistencia de Mario Utrilla, exdiputado del PP, exalcalde de San Sebastián de los Reyes y actual alcalde de Sevilla La Nueva,<strong> Romero de Tejada saca una tarjeta de Caja Madrid –dice: Vocal del Consejo de Administración– y anota de puño y letra su número de móvil. </strong>Sáez no imagina que allí, en ese simple detalle, está blandiendo uno de los premios que cobró el político. Tres meses después del <em>tamayazo </em>—no un año o dos: tres meses, a la vuelta del verano en 2003—, <strong>Romero de Tejada fue elegido consejero de Caja Madrid.</strong></p><p><strong>A la mañana siguiente, sea por una casualidad o por alguna broma pesada de Romero de Tejada, queda con ella para el martes 10 de junio de 2008</strong>, fecha en que se cumplen cinco años desde el momento que Tamayo y Sáez abandonaron la Asamblea de Madrid. Saénz debe recorrer dieciséis kilómetros y acudir al hotel Majadahonda.</p><p><strong>Por miedo, porque no se fía del hombre canoso, Saéz se hace acompañar por su amigo Miguel. </strong></p><p>Romero de Tejada reconoce de inmediato al hijo de Venancio Mota, antiguo concejal popular de Vicálvaro y Moratalaz, y se cierra en banda.</p><p><strong>–Necesito saber quién planeó todo.  –Pregúntele a sus amigos —dijo ásperamente Romero de Tejada.</strong></p><p>–¿Quiénes son mis amigos?</p><p>–Usted sabe bien quiénes son sus amigos.</p><p>Después de la interpelación fallida a Romero de Tejada, Sáez supuso que sería difícil estar delante de otro político del PP que maneje motivos y nombres y estuviera dispuesto a dárselos. <strong>Sorprendentemente Sáez iba a tener otra oportunidad</strong>. No había pasado ni una semana del traspié de Majadahonda cuando <strong>Sonsoles Aboín, diputada de la Asamblea de Madrid por el PP, la llamó por teléfono.</strong></p><p>–Hay una persona que quiere hablar contigo. </p><p>–¿Quién?</p><p>–Alguien muy importante en el PP. Ya te lo diré cuando nos veamos. </p><p>Sáez aceptó. Apenas había saludado a Aboín, cuando ya iban dentro de un taxi para cubrir la distancia del ABC de la Castellana al<strong> Hotel Intercontinental. Allí, en un salón reservado, las esperaba Carmen Rodríguez Flores.</strong> La citó, dijo, para tratar un asunto delicado.</p><p>Militante del PP desde 1982, Rodríguez Flores fue concejala de Sanidad en Villaviciosa de Odón, consejera de la Empresa Municipal del Suelo y concejala-presidenta de Arganzuela. Recientemente pasó del Ayuntamiento de Madrid al Congreso de los Diputados para ocupar el escaño de Roberto Soravilla tras su fallecimiento. <strong>Rodríguez Flores obtuvo su acta de diputada en la Asamblea de Madrid el mismo día que se produjo el tamayazo.</strong><em>tamayazo</em> Pero la importancia de Rodríguez Flores no brilla en su currículo. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/03/26/ruz_imputa_otro_extesorero_del_por_blanqueo_capitales_1618_1012.html" target="_blank">Ella es el brazo derecho de Álvaro Lapuerta, tesorero del PP durante años hasta que pasó el relevo a Luis Bárcenas</a>.</p><p>El encuentro se produjo el jueves 19 de junio de 2008. Sáez recuerda la insufrible prepotencia de Rodríguez Flores y la sumisión absoluta del <em>maître</em> y los camareros. Sin rodeos, y hablándole con displicencia, aseguró:</p><p><strong>–Vengo en nombre de una persona importantísima en el PP</strong> –y con el mismo aire de superioridad preguntó–: ¿Cuánto te han pagado?</p><p>–<strong>Yo no he pedido nunca nada –respondió Sáez</strong>, ofendida, mirándola a los ojos–. Lo único que quiero es saber lo que pasó.  </p><p>–¿Sabes? Yo soy católica romana y apostólica. Puedes confiar en mí. </p><p>Sáez estuvo a punto de levantarse. Pidieron la comida. Se calmó. </p><p>Como para picar el orgullo de Sáez con un tenedor, la diputada Rodríguez Flores volvió al ataque: </p><p><strong>–Te puedo asegurar que Tamayo cobró mucho dinero.</strong></p><p>Sáez quiso explicarle que ella no se había vendido. Que sus motivos fueron otros.  Una dignidad que atropelló la risa de su interlocutora. </p><p>El desconcierto de Sáez empeoró con otra pregunta. </p><p><strong>–¿Tuvo que ver algo Ignacio?–¿Qué Ignacio? –dijo Sáez. –¿Qué Ignacio va a ser? Ignacio González, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid. –Yo no sé nada –juró Sáez.</strong></p><p>Aboín, postrada ante la autoridad de la dama alhajada, no dijo una palabra. Siguieron comiendo hasta que Rodríguez Flores se limpió la boca para decirle: </p><p>–Yo me voy a encargar de que te paguen tu mitad. </p><p><strong>Al día siguiente de aquella cita urgente se inauguró el XVI Congreso del Partido Popular en Valencia. </strong>No volvieron a verse o llamarse más. Sonsoles Aboín, a quien Sáez conocía desde 2000, siguió el ejemplo de sus jefes. Esta comida se llevó a cabo en un contexto de espionaje y contraespionaje. Álvaro Lapuerta, tesorero del PP entre 1990 y 2008, y amigo cercano de Rodríguez Flores, ella misma y otros miembros del PP estaban bajo la vigilancia de una unidad parapolicial montada en la Comunidad de Madrid.</p><p><strong>Para Sáez, 2008 fue un año clave. Ya no dudaba de que había sido traicionada por Tamayo y Balbás. </strong>Pero sigue necesitando oírlo de sus labios. <strong>Tamayo y Balbás no tienen el valor suficiente.</strong> Reconocen a medias algo de lo que hicieron y enseguida se desdicen. Sáez los aprieta y no será hasta 2009, el jueves 5 de febrero, cuando Tamayo vuelva a hablar del asunto. Quedaron en su despacho, en el número 155 de la calle de Alcalá. Esta vez esperan también a Dionisio Ramos. Saltan chispas. Sáez está alterada y les echa en cara que son unos sinvergüenzas, que tienen la culpa del acoso que ha sufrido todos estos años. </p><p><strong>–Quiero una compensación moral –clama Sáez. </strong></p><p>Ramos se puso de pie. Dijo de mala gana que hablaría con su amiga Cristina Cifuentes, la entonces vicepresidenta primera de la Asamblea de Madrid.</p><p>A partir de entonces, con la excepción de Ramos, los traidores volverán a reunirse con Sáez.<strong> Para Balbás y Tamayo, soportar los arrebatos de Sáez forma parte de la ley del silencio pactada con el PP.</strong></p><p>VII. EDUARDO TAMAYO, ABANDERADO DE LA MARCA ESPAÑA</p><p>Siete años después de haber bautizado con su apellido uno de los episodios más negros de la democracia española, <a href="http://www.publico.es/espana/302187/tamayo-amenaza-a-aguirre-con-tirar-de-la-manta" target="_blank">el 18 de marzo de 2010, Eduardo Tamayo se paró, desafiante, delante de la sede del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid.</a><strong> </strong>Se encargó de que la prensa supiera de<strong> su inesperada visita a Esperanza Aguirre.</strong> Una<em> performance</em> para espolear a la máxima beneficiaria de su traición. Tamayo está allí porque sigue teniendo "información". Calcula que la referencia a Ricardo Romero de Tejada y a Carmen Rodríguez Flores harán cundir el miedo en el círculo aguirrista. Fue a zarandear el árbol que sembró para ver qué caía. </p><p>El cinismo de Tamayo es de una bajeza que, a espaldas de Sáez, maniobra para arrancarle algún rédito al azaroso encuentro que dos años antes, ella sostuvo con Romero de Tejada y Rodríguez Flores. La mayor contrariedad de Tamayo es que los servicios que rindió al PP, implicaron que se quedara desconectado del aparato político. Su contexto y su tope radican en el mundillo darwinista de la mediana empresa. Dicho de otra forma: completamente desprestigiado, el gran botín se aleja cada vez más. </p><p>El espectáculo desplegado en la Puerta de Sol se proponía seguir tarifando su silencio. <strong>Un chantaje cíclico que los responsables políticos del tamayazo neutralizan como quieren, no como pueden</strong><em>tamayazo</em>. Por otra parte, el sólo hecho de lanzarle aquel órdago a la presidenta madrileña debió de ser motivo para iluminar el caso con una luz distinta a la teoría que impuso el PP, y que achaca exclusivamente el 10 de junio de 2003 a un brote cainita en el corazón de la FSM. </p><p>Los hechos demuestran que once días después de aquella provocación mediática, Miguel Fernández Abril fue nombrado administrador único de la empresa Estado Puro Inversor SL, que pasó a llamarse Prefabricados y Obras Zarza S. L. El 13 de julio de ese mismo año, <strong>Eduardo Tamayo</strong> sustituyó a Fernández Abril, quien <strong>pasó a ser el administrador único de otra sociedad limitada bajo el nombre Estructuras Prefabricados y Obras del Tajo.</strong> Después de Tamayo, se sumó, también como administrador, José López-Infantes Montenegro, hermano de Roberto Raúl, alcalde de Zarza del Tajo, un municipio de la provincia de Cuenca. En septiembre de 2008, <em>El Día de Cuenca</em> informó de que el alcalde, López Infantes Montenegro, estaba acusado de corrupción. </p><p><strong>Prefabricados y Obras Zarza, la empresa de Tamayo y López-Infantes Montenegro, ha incursionado con notable éxito en Guinea Ecuatorial y en Venezuela. </strong>En el país africano sorprende que, mientras otros empresarios españoles son estafados por el lobby adyacente al dictador Teodoro Obiang, sin que el pago de coimas les allane ningún camino, esta empresa logró que, en agosto de 2012, Gregorio Boho Camo, presidente de la Cámara de Comercio del país africano, reconociera la importancia de sus socios. Combinando capitales de España y Guinea Ecuatorial, Prefabricados y Obras Zarza inauguró ese mes su sede guineana en Timbabe, Malao. <strong>La botella de champaña que descorcharon tiene su origen en el plan de Horizonte 2020</strong>, el proyecto de industrialización que desarrolla Obiang con financiamiento chino.  </p><p><strong>Pero los negocios de Tamayo no se circunscriben a África. Sus domin</strong><strong>ios también se extienden a Venezuela</strong>, de cuyo Gobierno abjuraba rabiosamente en la época del <em>tamayazo.</em> Tamayo es genio y figura. A finales de enero de <strong>2013, Prefabricados y Obras Zarza suscribió un convenio millonario con el alcalde de Guiacaipuro, Alirio Mendoza,</strong> miembro del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), la máquina política de Hugo Chávez. El acuerdo, que incluye la cesión de más de 100 hectáreas, consiste en la construcción de un polígono industrial de enormes dimensiones.</p><p>Volvamos a Estado Puro Inversor S. L., al origen de Prefabricados y Obras Zarza. Esta empresa inició sus operaciones el 11 de mayo de 2009. Según se lee en el <em>Boletín Oficial del Registro Mercantil</em>, del 19 de junio de 2009, su administrador único era Ramón Cerdá Sanjuán, un abogado facilitador de empresas por excelencia, una actividad que le ha llevado a figurar en sumarios como el del <em><strong>caso Gürtel</strong></em>.</p><p><strong>Por fin, ha sido recompensado con un pase a las grandes ligas. Eduardo Tamayo está feliz de vivir la vida como los grandes.</strong> En el confort de su apartamento en la mejor zona de Malabo, se dispone a celebrar <strong>el décimo aniversario de su traición.</strong> Probablemente lo haga junto a sus nuevos y encumbrados socios: Pastor Micha Ondo Bile, ex ministro de Exteriores de Obiang; y Andrés Jorge Mbomio, vicepresidente de la Federación Ecuatoguineana de Fútbol.</p><p>Ese mismo lunes 10 de junio, María Teresa Sáez se levantará como siempre a las seis y media de la mañana para acudir al hospital 12 de Octubre. Al acabar su jornada de trabajo regresará a su modesta casa, al barrio de toda la vida. Puede que esa noche, al zapear antes de acostarse, <strong>vea a José Luis Balbás dando lecciones de estrategia política en Intereconomía</strong>. </p><p>______________________</p><p><em>Versión íntegra de la investigación publicada originalmente en tintaLibre, limitada en el papel por problemas de espacio.</em><strong>tinta</strong><strong>Libre</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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