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    <title><![CDATA[infoLibre - UKIP]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/ukip/]]></link>
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      <title><![CDATA[La hoja de ruta de la ultraderecha para edificar un ICE europeo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/hoja-ruta-ultraderecha-edificar-ice-europeo_1_2158581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/431db1a3-5e76-44c9-86b4-751c872c0e78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hoja de ruta de la ultraderecha para edificar un ICE europeo"></p><p>Paramilitares con las caras tapadas, fuertemente armados, recorriendo las calles en busca de cualquier persona cuyos rasgos sugieran un origen diferente al europeo. Estas <strong>patrullas a la caza de seres humanos, </strong>estética y funcionalmente muy parecidas a las SA nazis —los <em>camisas pardas</em> de la Alemania de entreguerras—, que asociamos con los Estados Unidos de Trump, pueden convertirse a medio plazo en una realidad en Europa. Solo hace falta que los partidos de extrema derecha consigan hacerla realidad <strong>con la ayuda de la derecha tradicional, </strong>cada vez más <a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-endurece-discurso-antiinmigracion-tapar-brecha-abierto-vox-electorado_1_1809075.html" target="_blank">dispuesta a asumir</a> como propias las propuestas de sus hermanos radicales.</p><p>La fascinación de los ultras europeos por la agencia federal estadounidense, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas –ICE, por sus siglas en inglés–, es evidente. Creado en 2003 bajo el paraguas del Departamento de Seguridad Nacional tras los atentados del 11S, el ICE opera en el interior del territorio norteamericano con una lógica que lo distingue radicalmente de cualquier cuerpo de control fronterizo convencional. </p><p>No vigila las fronteras: las interioriza. Busca, localiza y expulsa a personas que ya viven, trabajan y en muchos casos han formado familias dentro del país. Ese modelo —esa filosofía operativa de la “extracción interna”— es hoy <strong>la plantilla que los movimientos de extrema derecha europeos están trasladando</strong> con entusiasmo a sus programas y adaptando a sus respectivos contextos nacionales.</p><p>Lo que durante años fue considerado retórica incendiaria instalada en los márgenes del espectro político ha devenido, en un lapso de tiempo sorprendentemente breve, en <strong>propuestas legislativas concretas.</strong> En el Reino Unido, en Alemania, en Italia, en España. Y, crucialmente, en las propias instituciones de la Unión Europea.</p><p>El trasvase del modelo ICE al vocabulario político europeo no es casual ni espontáneo. Tiene fechas, nombres y eventos. En mayo de 2025, Milán acogió la llamada <strong>Cumbre de la Remigración, </strong>un <a href="https://es.euronews.com/my-europe/2025/05/17/cumbre-sobre-la-emigracion-la-extrema-derecha-europea-esta-a-favor-de-las-repatriaciones-f" target="_blank">encuentro</a> transnacional donde representantes de partidos ultras de varios países europeos pusieron en común estrategias y marcos conceptuales.</p><p>El término "remigración" —entendido no como flujo natural de población, sino como programa político de <strong>expulsión masiva </strong>e ingeniería demográfica— pasó en ese encuentro de ser un concepto tabú a convertirse en punto de partida de un programa de gobierno.</p><p>La admiración que estos sectores profesan al ICE trasciende lo meramente operativo. En las fuentes y documentos que alimentan estas propuestas aparecen de forma recurrente referencias a la “virilidad” y la “eficiencia administrativa” de las tácticas desplegadas por la agencia estadounidense bajo la Administración Trump. Es una retórica que apunta a una concepción del Estado como instrumento de expulsión, una máquina capaz de actuar con rapidez precisamente porque <strong>ha liberado sus engranajes</strong> de lo que estos actores denominan “obstáculos judiciales”.</p><p>En el Reino Unido, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/reino-unido-mujeres-feministas_1_1962473.html" target="_blank">Kemi Badenoch </a>y el Partido Conservador han traducido esa admiración en cifras y estructuras concretas. Su propuesta contempla la creación de una <em>removals force</em> —una <strong>fuerza de expulsión</strong>— dotada con 1.600 millones de libras y con el objetivo declarado de deportar 150.000 personas al año.</p><p>Un plan que va más lejos que cualquier cosa vista hasta ahora en Europa occidental: incluye el uso de <strong>reconocimiento facial sin previo aviso en espacios públicos</strong> para identificar a candidatos a la expulsión, y, en su apuesta más rupturista, propone la abolición de los tribunales de inmigración, transfiriendo el poder de decisión directamente al Ministerio del Interior. La lógica es transparente: si los jueces frenan las deportaciones, se eliminan los jueces.</p><p>La propuesta complementa esta arquitectura con una extensión del control migratorio al conjunto del aparato de seguridad. Siguiendo el modelo del programa 287(g) estadounidense —que vincula a la policía local con el ICE—, el plan británico obligaría a los agentes a realizar <strong>controles migratorios en cada detención o parada de tráfico. </strong>La policía dejaría de ser un cuerpo de seguridad ciudadana para convertirse, parcialmente, en una extensión de la fuerza de expulsión.</p><p><strong>Alemania</strong> aporta al mapa su <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-alemana-planea-secreto-expulsion-millones-inmigrantes_1_1689038.html" target="_blank">propio capítulo.</a> La <a href="https://www.infolibre.es/politica/ultras-alternativa-alemania-cuestionan-memoria-historica-nazismo-ii-guerra-mundial_1_1988160.html" target="_blank">AfD</a> en Baviera ha presentado formalmente una propuesta de <strong>unidad policial especializada</strong> inspirada en el ICE, cuya función sería el rastreo de solicitantes de asilo y la coordinación de deportaciones. Lo llamativo no es solo la existencia de la unidad, sino las tácticas que contempla, incluidos <strong>toques de queda nocturnos para migrantes, </strong>lo que facilitaría su localización y aprehensión durante la madrugada, cuando la movilidad es restringida y la vulnerabilidad, mayor. Es una medida que combina el control social con la lógica de la caza.</p><p>En <strong>Italia</strong>, el vicepresidente Matteo Salvini ha expresado su admiración por el modelo estadounidense con menos ambages que ningún otro líder europeo de primer nivel. Ha propuesto<strong> cuotas de deportación </strong>de 100.000 personas anuales, una cifra que, de materializarse, implicaría una maquinaria de gestión de expulsiones sin precedentes en la historia del país.</p><p>Mucho más matizada es la posición de <a href="https://www.infolibre.es/internacional/confirmada-condena-marine-le-pen-vincular-oenege-inmigracion-irregular_1_2115702.html" target="_blank">Marine Le Pen</a> en <strong>Francia</strong>. Aunque lidera el grupo Patriots for Europe, Le Pen ha rechazado oficialmente el término “remigración” e incluso cortó vínculos con la AfD alemana por considerarlos demasiado extremistas en este punto, consciente de que la suavización de sus postulados será clave en <strong>las próximas elecciones presidenciales </strong>de su país.</p><p>Vox, aunque sostiene que no se puede trasladar mecánicamente la política migratoria de Trump a España —por motivos legales, no porque no les guste—, sí defiende un plan de catorce medidas que incluye la <strong>expulsión inmediata </strong>de España de inmigrantes en situación irregular y la supresión de toda ayuda social para este colectivo. La lógica del “entorno hostil” —hacer la vida insostenible para forzar la autodeportación— es aquí explícita.</p><p>Los ultras españoles, en todo caso, tienen claro que las deportaciones masivas, para las que necesitan poner en marcha mecanismos como el ICE o movilizar a las fuerzas del orden para estas tareas, son <strong>una </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/abascal-mantiene-si-feijoo-le-exige-ratificar-acuerdos-unir-fuerzas-e-alternativa-nacional_1_1599265.html" target="_blank"><strong>condición</strong></a><strong> </strong><em><strong>sine qua non</strong></em><strong> para hacer presidente a Alberto Núñez Feijóo,</strong> el líder del PP, en el caso de que en las elecciones de 2027 ambas fuerzas obtengan mayoría absoluta en el Congreso.</p><p>En cualquier caso, lo que durante años fue un proyecto de la periferia ultraderechista ha terminado por penetrar en el corazón institucional de la Unión Europea. El Reglamento de Retorno que el Parlamento Europeo aprobó este lunes en comisión es, según los analistas que llevan meses estudiando su texto, la expresión más acabada de lo que ya se denomina en algunos círculos académicos<strong> la “ICE-ificación” de Europa. </strong>Ahora, con el respaldo de la derecha y la extrema derecha europea, incluidos PP y Vox, queda abierta<strong> </strong>la vía para su aprobación definitiva en un futuro pleno.</p><p>El reglamento no es una medida aislada. Es el resultado de una <strong>presión política sostenida </strong>que ha desplazado el centro de gravedad del debate migratorio europeo hacia posiciones que hace una década habrían resultado impensables en el seno de las instituciones comunitarias.</p><p>Las medidas que contiene el texto son de <strong>un alcance considerable.</strong> Por un lado, autoriza la creación de <em>return hubs</em> —centros de retorno— en terceros países. La idea es retener a migrantes fuera del territorio europeo mientras esperan la resolución de su situación, incluso cuando no tienen ningún vínculo con el país donde son trasladados. El objetivo explícito es eludir las protecciones legales que confiere el suelo europeo: si la persona no está técnicamente en Europa, determinadas garantías jurídicas no se aplican. Es la extraterritorialidad como<strong> evasión del derecho comunitario.</strong></p><p>En esta línea, el cada vez más popular activista ultra austriaco Martin Sellner ha diseñado como guía un plan de tres fases que incluye un <strong>sistema de evaluación permanente</strong> de asimilación para examinar a los migrantes y la creación de<strong> ciudades de deportación</strong> en el norte de África.</p><p>Por otro lado, el texto amplía el periodo máximo de detención de 18 a 24 meses. Permite que la falta de documentación o encontrarse en situación de calle sean <strong>motivos suficientes para la detención, </strong>medida que podría afectar también a menores. Autoriza el decomiso de dispositivos electrónicos y el acceso a registros personales y de salud para agilizar identificaciones.</p><p>Y, en lo que los críticos señalan como la pieza más perturbadora del puzle,<strong> elimina el efecto suspensivo automático de las apelaciones: </strong>una persona podría ser expulsada mientras su recurso judicial aún está en tramitación. El plazo para presentar ese recurso se acortaría, además, a catorce días.</p><p>Por si eso fuera poco, el artículo 6 del reglamento impone a los Estados miembros la obligación de establecer <strong>sistemas de identificación y rastreo para personas en situación irregular, </strong>lo que incluye seguimiento por GPS y vigilancia de teléfonos móviles presentados, con notable eufemismo, como "alternativas a la detención".</p><p>Algunos autores han acuñado para describir esta deriva el término<strong> "fascismo tecnocrático": </strong>el Estado no actúa mediante la violencia descarnada sino mediante la gestión algorítmica, el procesamiento de datos y el lenguaje aséptico de la "eficiencia administrativa" y la "gestión de riesgos". La maquinaria del siglo XXI al servicio de una política de exclusión que encuentra su genealogía en los proyectos más oscuros del siglo XX.</p><p>En todo este asunto, de lo que nadie quiere hablar —ni los promotores del ICE europeo ni los documentos que respaldan estas iniciativas— es de <strong>los costes económicos reales de semejante aparato.</strong> La expulsión de cientos de miles de personas al año requiere una infraestructura de detención, transporte y gestión burocrática de un tamaño que ningún Estado europeo ha operado jamás. A ello se suma el impacto en sectores económicos que dependen estructuralmente de mano de obra migrante: desde la agricultura a la hostelería, pasando por los servicios de cuidado o la construcción.</p><p>La hoja de ruta existe. Lleva años tomando forma en manifiestos, propuestas legislativas y cumbres transnacionales. Lo que se debate en las instituciones de la UE es si esa hoja de ruta encuentra, por primera vez, una<strong> validación institucional a escala continental. </strong>Eso, por sí solo, es historia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 19:35:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Migración,Migrantes,Inmigrantes,Unión Europea,Europa,Extrema derecha,Derecha,Alternativa para Alemania (AfD),Vox,UKIP]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La derecha contra el sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/derecha-sistema_1_1165758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La derecha lleva 40 años ganando. Más allá de los partidos que hayan ocupado los gobiernos nacionales en Occidente, donde la alternancia ha sido lo común, desde que la crisis de 1973 hizo acto de presencia la sociedad ha girado insistentemente hacia sus ideas y su organización económica y social. El cambio de siglo intensificó ese dominio, tras los atentados del 11-S y la crisis, de forma que la parte superior de la pirámide social ha seguido recuperando el poder y los recursos que hubo de ceder a mediados del siglo XX. Este giro es global, y cualquier intento de analizar los cambios desde una perspectiva puramente nacional estaría borrando el peso que tiene el viento de los tiempos. Otra cuestión es que existan especificidades en nuestro país, como ocurre en Noruega, Italia, Dinamarca o Polonia, por citar algunos ejemplos, pero <strong>lo que está viviendo España no se desarrolla en el vacío</strong>.</p><p>La irrupción de Vox en la escena política española ha servido para insistir en esa teórica excepción española, puesto que un partido más religioso, más neoliberal y más nacionalista que el PP ha aterrizado en el parlamento andaluz, y se prevé que lo haga con fuerza en la política nacional. La lectura más frecuente de esta aparición ha aludido a un cierto carácter cortijero: obispos, militares y nostálgicos del antiguo régimen estarían impulsando<strong> un regreso a viejas posiciones</strong>, tratando de deshacer en el presente todas las concesiones que la derecha franquista tuvo que hacer en la Transición, desde el aborto hasta las autonomías, pasando por la igualdad de género. Esta lectura es cierta en parte, dado el carácter extremista de Vox, pero tampoco podemos quedarnos en ella: buena parte de<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/12/15/el_cordon_sanitario_extrema_derecha_una_medida_evitada_una_decena_paises_europeos_89823_1012.html" target="_blank"> la derecha del norte de Europa</a> ha crecido también mediante el discurso de la nación fuerte, la antiinmigración y los aspectos culturales. <strong>Las nuevas derechas han ido adaptando su discurso según los contextos</strong>: Trump se apoya en la religión y apuesta por el cierre nacional y la vuelta de las fábricas a EEUU, Le Pen y Salvini por un amplio programa de protección social, muy similar al de la vieja socialdemocracia, y las derechas del este y del norte europeo se mueven en un terreno muy similar a Vox.</p><p>Las preguntas más obvias son por qué están creciendo en todas partes y cómo pueden estar regresando con éxito ideas que se entendían superadas. La respuesta a la primera cuestión es evidente, por más que sea un diagnóstico que el capitalismo contemporáneo no quiera escuchar y mucho menos corregir, como es la desestructuración social que ha empobrecido a grandes capas de la población occidental, eso que se ha dado en llamar <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/06/22/riesgo_pobreza_84243_1012.html" target="_blank">desigualdad</a> y que en realidad no es otra cosa que <strong>la conversión del capitalismo en la extracción de rentas del 90% de la pirámide social</strong>.</p><p>La segunda cuestión, la referida a los mecanismos que emplean para ganar aceptación social, suele contestarse desde planteamientos más o menos manidos, como la mayor presencia mediática de sus mensajes, la vuelta a lo nacional después de décadas de globalismo o la pulsión inherente al ser humano, y más aún de las clases medias, de<strong> invocar a figuras fuertes </strong>cuando la situación social se deteriora.</p><p><strong>Un fenómeno con muchas causas</strong></p><p>Estos análisis tienen su parte de realidad, pero el auge de los discursos y partidos de derechas va mucho más allá de estas explicaciones, que son mucho más consecuencia que causa. Y entendiendo que todos los fenómenos son multicausales, el crecimiento de las derechas desde Reagan, esto es, la difusión de unas ideas que han impregnado el cuerpo social hasta el punto de que han sido insistentemente respaldadas por los electorados occidentales, sí ha contado con un eje principal a partir del cual se han añadido derivas y complementos.</p><p>Estas nuevas derechas aparecen a finales de los años setenta en Occidente, justo después de la crisis del petróleo, desde entonces han estado manejándose en contextos en los que buena parte de las clases sociales han ido perdiendo poder y recursos, y son indisociables de ellos. Si bien España cuenta con una diferencia temporal, dada su tardía entrada en la democracia y en Europa, los discursos han sido, en esencia, los mismos aquí que el resto del primer mundo.</p><p>La operación conservadora se entiende bien si recurrimos al arrollador triunfo reaganiano. Después de una época de crecimiento y prosperidad en EEUU, de giro social hacia la izquierda, implantado en la conciencia social mayoritaria, llegaron la recesión, el <em>Watergate</em>, la delincuencia vinculada a la droga, la pérdida de empleos y la sensación de que una época se había terminado. <strong>Reagan entró en juego prometiendo otra era de prosperidad</strong>, pero esta vez ligada a la responsabilidad personal, al esfuerzo, al combate contra un Estado opresor que había hecho débiles a los americanos con tanta provisión social y que sólo funcionaba por los votos cautivos que los políticos conseguían gracias a los subsidios. Ya no había carácter, decisión e ímpetu en EEUU, sino un montón de personas adocenadas, demasiado pendientes de la búsqueda del placer y muy poco de los lazos comunitarios y de la responsabilidad para consigo mismos.</p><p>La delincuencia en los entornos urbanos resultaba lógica, porque los progresistas creían ingenuamente que el ser humano era bueno, y eran demasiado complacientes con ellos. Las débiles y absurdas ideas progresistas, respecto de un Estado paternal, el fomento del individualismo, el apoyo a las minorías y la ausencia de mano dura eran las causas del mal social americano. Necesitaban un cambio radical en lo económico, y un regreso a bases más comunitarias en lo social, y el futuro volvería a ser brillante. Sólo que eso significaba luchar contra el <em>statu quo</em>, contra Washington, contra los ricos de Boston, contra los demócratas, que eran la élite política.</p><p>Transgresora en las formas</p><p>Desde entonces, la derecha siempre ha sido revolucionaria en lo económico y transgresora en sus formas, porque ha apelado a un carácter de resistencia a la corrección política, de rebeldía contra el sistema, que constituía su núcleo discursivo. <strong>Siempre ha ganado las elecciones contra algo</strong>: contra el Estado que impedía la iniciativa individual, la burocracia, los políticos de Washington o los de Bruselas, las trabas a la libertad, contra quienes eran demasiado débiles con los separatismos o los terroristas o los delincuentes o los inmigrantes, contra el totalitarismo venezolano o contra quienes se oponían a las reformas imprescindibles para que el Estado funcionase. <a href="https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-10-22/populistas-ultraconservadores-y-neonazis-radiografia-de-la-extrema-derecha-en-europa_1464096/" target="_blank">La derecha contemporánea</a> siempre ha combatido el mal, por así decirlo, y a las figuras progresistas que lo encarnaban.</p><p>Desde su perspectiva, la condición de posibilidad de una sociedad mejor pasaba por librarse de los frenos que impedían su desarrollo: los impuestos, el estatalismo, la mano de obra no adecuada al mercado, los rojos, lo que fuera. De este modo conseguía cerrar el círculo: sus medidas económicas deterioraban la sociedad y disminuían el nivel de vida de muchos de sus integrantes, y cuanto más lo hacían, más convencían al electorado de que ellos sabían cuáles eran los problemas y cómo corregirlos, porque habían identificado el núcleo de los males.</p><p><strong>Vox es un paso más intenso en esa dirección</strong>, al que añade un matiz más desinhibido. Como asegura Arturo Pérez Reverte, “<a href="https://www.abc.es/cultura/abci-perez-reverte-sobre-errores-izquierda-hacen-gente-harta-tonterias-pase-otro-bando-201812051216_noticia.html" target="_blank">Vox es una reacción frente a las tonterías de la izquierda</a>”. Y puesto que pelea a la contra, su aceptación social dependerá de hasta qué punto la sociedad entienda como problemas reales aquellos que Santiago Abascal identifica como prioritarios: los nacionalismos periféricos, la inmigración y los progresistas.</p><p>Es probable que Vox no vaya muy lejos. Vive un momento de efervescencia muy similar al de Podemos, pero carece de estructura, cuadros, implantación local y cintura política y se enfrenta a dos rivales importantes en la derecha que tratarán de cerrarle la puerta. Puede que siga ganando presencia, y llegue al 10% de los votos, pero <strong>seguirá siendo un partido minoritario</strong>. Eso no implica que carezca de relevancia: su papel parece ser el mismo que el de muchas derechas del norte de Europa, impulsar hacia el extremo al resto de partidos, y especialmente al dominante en la derecha. Y eso ya lo están logrando. <strong>No olvidemos que el UKIP hoy es minoritario, pero sacó al Reino Unido de la UE</strong> y consiguió que sus postulados fuesen comprados por el partido conservador. Ese parece su camino, y se producirá siempre peleando a la contra.</p><p>_____________</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de enero de </em>tintaLibre<em>. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jan 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Esteban Hernández]]></author>
      <media:title><![CDATA[La derecha contra el sistema]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Populismo,TintaLibre,Vox,Frente Nacional,UKIP]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los laboristas se imponen en las municipales británicas y el UKIP se hunde, según datos preliminares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/laboristas-imponen-municipales-britanicas-ukip-hunde-datos-preliminares_1_1158078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/901c7cfc-137d-4748-abad-3b442dcd8638_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los laboristas se imponen en las municipales británicas y el UKIP se hunde, según datos preliminares"></p><p><strong>El Partido Laborista británico se impuso por número de concejales </strong>en las elecciones municipales celebradas este jueves, según datos preliminares, mientras que <strong>el Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP) perdió en la mayoría de municipios</strong> que sostenía hasta quedarse con solo dos actas, informó Europa Press.</p><p>Según informa la cadena de radiotelevisión pública británica BBC, los laboristas cuentan en este momento <strong>1.329 concejales, una cifra que supone 21 más</strong> de los que tenía antes de los comicios.</p><p>Por detrás se encuentran el <strong>Partido Conservador</strong>, con 789 concejales –6 más–; el <strong>Partido Liberal Demócrata</strong>, con 319 –42 más–; y el <strong>Partido Verde</strong>, con 22 actas –seis más que en los anteriores comicios–.</p><p>Por su parte, <strong>el UKIP fue el partido más afectado, con tan solo dos concejales</strong>, es decir, 86 menos de los que contaba antes de las elecciones.</p><p>Las elecciones son vistas como un <strong>indicador del apoyo público para la primera ministra británica, Theresa May</strong>, en momentos en que se enfrenta a una posible revuelta en el Parlamento por su estrategia para <strong>abandonar la Unión Europea</strong>, según la agencia Reuters.</p><p>El Partido Conservador de May <strong>mantuvo el control del Ayuntamiento de Wandsworth, un bastión conservador</strong> desde la época de Margaret Thatcher al frente del Gobierno y que ya había sido uno de los objetivos más ambiciosos del Partido Laborista en los comicios.</p><p>Los conservadores también mantuvieron el simbólico Ayuntamiento de Westminster, en el corazón del distrito político de Londres. A pesar de mantener el control general, los conservadores <strong>perdieron actas individuales en Westminster y Wandsworth</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 May 2018 08:32:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Partido Conservador,Partido Laborista,Reino Unido,Elecciones,UKIP,Theresa May]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sin recetas mágicas: el fenómeno Corbyn]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/recetas-magicas-fenomeno-corbyn_1_1142526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El pasado 8 de junio las elecciones británicas nos depararon un resultado paradójico: <strong>Corbyn perdía las elecciones con un 40% de los sufragios, pero levantaba en el imaginario colectivo un proyecto alternativo de país para el 99% de la población y lograba ganar en el segmento de votantes menores de 25 años por un 67%. </strong></p><p>La brecha generacional se manifestaba así también en Reino Unido tras hacerlo en otros países, pero además se sentaba un nuevo precedente: es el <strong>primer país de Europa donde las fuerzas reaccionarias</strong>, que hasta el momento eran la vía principal de canalización del descontento social, han sido sustituidas por una alternativa popular y democrática.</p><p>Si bien Corbyn no ha logrado tantos apoyos electorales como para conquistar el Palacio de Westminster, sí ha sido capaz de presentar una alternativa de gobierno que ha enterrado al <em>blairismo</em> y la Tercería Vía de su partido y, al mismo tiempo, ha disputado de forma efectiva al <em>thatcherismo 2.0 </em>con tintes xenófobos de May y los tories los elementos fundamentales del sentido común de época. <strong>Los principales promotores del Brexit duro desaparen del mapa –UKIP se queda sin representación parlamentaria– aunque con una gran victoria</strong><em>Brexit </em>: lograr la mutación del partido conservador, obligándole a asumir una buena parte de su discurso xenófobo. Sin embargo, estos ha sido incapaces de representar el cambio o dibujar un horizonte de futuro mínimamente esperanzador.</p><p>May fracasó estrepitosamente en s<strong>u objetivo de reforzar su mayoría para pilotar el Brexit,</strong><em>Brexit,</em> perdiendo credibilidad a raudales durante la campaña y viéndose necesitada de un pacto con los reaccionarios Unionistas Demócratas de Irlanda para lograr continuar en el poder.</p><p>En resumen, <strong>Corbyn ha sido el gran vencedor de estas elecciones, a pesar de no obtener una mayoría parlamentaria</strong> pero, ¿qué explica esta increíble remontada? Muchos han premiado su coherencia: es un hombre que lleva defendiendo lo mismo desde los años 70, nunca ha cambiado su opinión, ni vendió su alma a la Tercera Vía.</p><p>Sin embargo, no es la pureza de sus valores y la capacidad de desvelar grandes verdades o contradicciones en el seno del sistema capitalista lo que explica su éxito. <strong>Corbyn empieza a conquistar el sentido común con un discurso perfectamente arraigado en la realidad cotidiana, que atiende a su complejidad, se adapta y reformula, y que es capaz de proyectar futuro </strong>para su país. En lugar de mirar con nostalgia una foto fija de “aquello que fuimos” cuestiona y derriba algunos de los pilares discursivos más potentes del thatcherismo, poniendo en el centro problemáticas actuales como la precariedad laboral, los efectos sociales de la austeridad, el endeudamiento juvenil, etc.</p><p>Y, en este contexto, <strong>rescata las viejas conquistas del laborismo</strong>, en crisis de legitimidad desde la época de Thatcher, para reenmarcarlas: los servicios públicos esenciales, prestaciones sociales, la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, etc.</p><p>El “prólogo” de estas elecciones había sido <strong>la campaña del referéndum en torno al Brexit </strong><em>Brexit</em>que tuvo fundamentalmente dos pilares, dos mensajes que fueron claves a la hora de movilizar el voto por el entonces inesperado leave. Uno, sin duda, fue “recuperar el control sobre nuestras fronteras”, con el objetivo de frenar una supuesta inmigración descontrolada, que habría generado el caos en la nación y pondría en riesgo los valores británicos. Pero también, y no menos importante, la promesa de que la salida de la UE permitiría recuperar los servicios públicos fundamentales. De hecho, uno de los lemas más polémicos de toda la campaña fue “enviamos 350.000 M por semana a la UE, financiemos en su lugar la sanidad pública (NHS)”.</p><p>En definitiva, <strong>el leave tenía al menos en apariencia una innegable dimensión social</strong><em>leave</em>, que le hacía resultar atractivo para amplias capas de la sociedad golpeadas por la austeridad encarnada en Bruselas y su gestión de la crisis económica.</p><p>Del mismo modo que los servicios públicos fundamentales –la educación y la sanidad básicamente–, <strong>el Estado del Bienestar en su conjunto como el suelo social de la nación y la sociedad británicas, fueron un elemento central para la movilización del voto y objeto </strong>de la campaña durante el referéndum del <em>Brexit </em>lo han sido también en estas últimas elecciones. Sin embargo, se ha observado un giro característico decisivo: si para los partidarios del abandono de la UE el colapso del sistema sanitario y del conjunto de las prestaciones públicas se debían a un abuso por parte de los inmigrantes y a la detracción de demasiados recursos por parte de la UE, en esta ocasión Corbyn ha sido capaz de redirigir el foco trasladando la responsabilidad a las élites, a la minoría privilegiada, compuesta por privatizadores y especuladores, que han recortado, privatizado e impuesto la lógica de la mercancía sobre los ya mermados derechos esenciales del pueblo británico.</p><p>Con su magnífico lema de campaña <strong>For the many not the few [Para la mayoría, no para unos pocos]</strong> plasmado en un programa-manifiesto tremendamente exitoso, inspirado en el laborismo tradicional y con el principio de la redistribución radical de la riqueza por bandera, Corbyn se ha presentado como un auténtico outsider, que se ha enfrentado al estabilshment, representado fundamentalmente en esta elección por el partido conservador de Theresa May.</p><p>Desde que ésta asumió el mandato de sacar a su país de la UE también<strong> hizo suyo el discurso más reaccionario a favor del Brexit más duro, que buscaba generar miedo y culpar al vecino</strong><em>Brexit </em> – preferentemente, de otro color de piel – de todos los grandes problemas de la sociedad británica. Y lo mismo hizo durante esta campaña, combinando el nacionalismo chovinista con la defensa de un liderazgo “fuerte y estable”, que se demostró con los pies de barro, pero que debía proteger los valores y los intereses británicos a la hora de afrontar el <em>Brexit</em>.</p><p>Sin embargo, <strong>May fue incapaz </strong>de encarnar una idea de futuro tangible, deseable y sobre todo creíble, cosa que sí hizo Corbyn como ha señalado Paul Mason de forma convincente, primero, con su programa-manifiesto y, posteriormente, con una remontada capaz de movilizar, como decíamos al principio, un voto joven sin precedente, además de hacer una alianza estratégica entre una base social muy transversal (exvotantes UKIP, verdes y liberales centristas).</p><p>Corbyn ha sido capaz de imponer el marco de disputa y al mismo tiempo ha escapado del lugar donde le quería su adversario. Por un lado, <strong>un discurso anti-establishment y anti-austeridad que le ha permitido vencer a May incluso en aquellos campos que debían haber sido, en principio, más favorables a los tories.</strong><em>tories</em> En este sentido, un ejemplo claro es la seguridad y la lucha contra el terrorismo, cuando tras el atentado en Londres Corbyn señaló los recortes en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y, en particular, de 20.000 policías, que había implementado May como Secretaria de Estado. Lejos de una posición izquierdista tradicional, se situaba a la ofensiva y más allá del eje libertad-seguridad tan recurrente en estos casos.</p><p>May no habría garantizado ni la seguridad ni la libertad de sus compatriotas al meter la tijera donde no debía.</p><p>Por otro lado, <strong>un programa-manifiesto con multitud de medidas concretas y viables sobre preocupaciones transversales</strong> de la ciudadanía británica como la educación, la sanidad, que existan prestaciones con garantías para asegurar que todos, y sobre todo los y las más vulnerables, tengan una vida digna (véase <em>I, Daniel Blake</em> de Ken Loach), la recuperación de empresas estratégicas privatizadas durante el período thatcheriano, como el correo o los ferrocarriles, medidas para mejorar las perspectivas de futuro de los jóvenes más allá del endeudamiento masivo… En definitiva, propuestas que anunciaban los contornos de un nuevo país, que podía ser ganado en esta última elección.</p><p>Como creemos que puede desprenderse de nuestro análisis, las razones del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=IVO_pQIUER0" target="_blank">fenómeno Corbyn</a> son múltiples y difícilmente puede esquivarse, más allá de ciertos rasgos comunes con otros fenómenos de cambio en diferentes países, su carácter particularmente británico: el “prólogo” del referéndum por el <em>Brexit</em>, la situación de Escocia y el hecho de que “lo nuevo”, aquello que rema a favor del cambio político y social aparece representado por un antiguo partido de larga tradición como el Labour, quizás con el programa de reformas más avanzado en lo que a la redistribución de la riqueza se refiere. Sin embargo, <strong>en España vemos que se impone desde diferentes sectores </strong>una lectura demasiado simplificada y, sobre todo, poco útil: las claves del fenómeno Corbyn serían “decir la verdad” y la autenticidad de un liderazgo fuerte y honesto.</p><p>Tememos que esto no sea suficiente y no vaya más allá de un autocomplaciente “teníamos razón”, que no nos ayude a la comprensión y a sacar lecciones útiles de esa experiencia para el futuro. ¿Por qué parte de la izquierda parece resistirse a sacar lecciones de la especificidad de los nuevos fenómenos y, en particular, del fenómeno Corbyn? <strong>Si queremos entender y sobre todo aprender de los distintos procesos de cambio que se han abierto en algunas potencias centrales y países del sur, tenemos que empezar por reconocer la multiplicidad de factores que entran en juego</strong>, así como la capacidad de adaptación de los actores políticos a contextos locales o nacionales muy complejos, donde no son los únicos que entran en el terreno de la disputa hegemónica.</p><p>Y donde han tenido que hacer autocrítica, cambiar sus hipótesis y adaptar sus estrategias. Quizás <strong>es hora de entender que la realidad nos suele sorprender</strong>, y que no tenemos lista desde siempre una receta mágica. <em>________________</em></p><p><strong>Rodrigo Amírola y Emma Álvarez Cronin</strong> son miembros de la Secretaría de Ánalisis Estratégico y Cambio Político de Podemos</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rodrigo Amírola y Emma Álvarez Cronin]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sin recetas mágicas: el fenómeno Corbyn]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Europa,Partido Laborista,Tony Blair,UKIP,Brexit,Jeremy Corbyn]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La amenaza de la extrema derecha recorre Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/amenaza-extrema-derecha-recorre-europa_1_1139998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b1b8be01-9902-403a-934c-6863737e3226_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La amenaza de la extrema derecha recorre Europa"></p><p>  </p><p>  </p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 May 2017 10:23:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[tintaLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La amenaza de la extrema derecha recorre Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Fútbol,Ignacio Fernández Toxo,Irlanda del Norte,PSOE,TintaLibre,Derecha,Frente Nacional,Marine Le Pen,Jean-Marie Le Pen,UKIP,Miguel Hernández]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hijos del miedo y de la ira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/hijos-miedo-ira_1_1138657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a877968-e3e6-43d5-99cb-6b0fd0d69ed7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hijos del miedo y de la ira"></p><p>Por una siniestra coincidencia temporal, al día siguiente de la toma de posesión de <strong>Donald Trump </strong>como presidente de <strong>Estados Unidos,</strong> el pasado mes de enero,<a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/21/588372b1268e3e68628b45f6.html" target="_blank"> se reunían en la ciudad alemana de Coblenza los líderes de cuatro partidos europeos de ultraderecha</a>. Los sonrientes rostros de <strong>Geert Wilders</strong> (del holandés Partido de la Libertad), <strong>Marine Le Pen</strong> (del Frente Nacional francés), <strong>Frauke Petry</strong> (de Alternativa para Alemania, AfD según sus siglas en alemán) y de <strong>Matteo Salvini</strong> (de la italiana Liga Norte) revelaban el chute de confianza que la llegada del gran populista americano a la Casa Blanca les insuflaba. Le Pen lo dejó muy claro: “Estamos viviendo el fin de un mundo y el nacimiento de otro nuevo, lleno de esperanza”. Y auguraban una “primavera patriótica” en Europa.</p><p>Es inevitable que los ecos de estos cuatro políticos, y de otros más repartidos por el Viejo Continente, evoquen reminiscencias de dramáticos tiempos pasados. La extrema derecha se hizo fuerte en la Europa de los años treinta con las nefastas consecuencias que todos conocemos. De ahí también que el auge de estos populismos en los últimos años, y, sobre todo, el haberse convertido en algunos casos en alternativa con posibilidades reales de llegar al poder, traiga de cabeza a buena parte de la clase política y de la opinión pública.</p><p>De momento parece que esa primavera que pronosticaba Le Pen se retrasa.<a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/15/actualidad/1489566889_592308.html" target="_blank"> Las recientes elecciones en los </a><a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/15/actualidad/1489566889_592308.html" target="_blank"><strong>Países Bajos</strong></a><strong> </strong>han dado un respiro a la Europa que abomina de los planteamientos xenófobos y euroescépticos. Pese a que la formación de Wilders fue por delante en los sondeos durante buena parte de la campaña, el primer ministro conservador, <strong>Mark Rutte</strong>, volvió a imponerse en las urnas. En un escenario sumamente fragmentado como el holandés, el líder ultra no habría podido formar gobierno -todos los otros partidos habían declarado que nunca unirían fuerzas con él- pero su victoria habría tenido un tremendo impacto psicológico en el resto del Viejo Continente.</p><p>Aun así, para el propio Rutte, Holanda ha sido sólo el principio del campeonato: “Estas elecciones son los cuartos de final para impedir que triunfe el populismo malo. La semifinal se jugará en Francia y la final en <strong>Alemania</strong> en septiembre”. Todas las miradas se vuelven ahora, pues a <strong>Francia</strong>, donde el riesgo desestabilizador de una victoria del <strong>Frente Nacional</strong> sería mucho más profundo para su país, desde luego, pero también para el conjunto de Europa.</p><p>La campaña francesa, con 11 candidatos oficiales, parece toda una carrera de obstáculos. Entre los que más posibilidades tienen, por la derecha, a <strong>François Fillon</strong> le ha explotado <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/02/06/fillon_admite_que_fue_error_contratar_familiares_pide_perdon_los_franceses_60768_1022.html" target="_blank">el escándalo de haber contratado a su mujer y sus hijos</a> para trabajos nunca realizados; por la izquierda, <strong>Benoît Hamon</strong> trata de mantener viva la llama de un Partido Socialista dividido y desgastado mientras busca diferenciarse de la Francia insumisa y algo más radical de <strong>Jean-Luc Melenchon</strong>. En vísperas de la primera vuelta, el 23 de abril, el joven y novato <strong>Emmanuel Macron</strong> ha dado la gran sorpresa, ayudado en gran medida por el <strong>affaire Fillon</strong>, y se disputa el primer puesto en los sondeos con Marine Le Pen: punto arriba, punto abajo, ambos contarían hoy con un 25% de los votos, lejos de los diecitantos del siguiente mejor colocado.</p><p>La historia y la sabiduría popular cuentan que ante una situación así, en la segunda vuelta el conjunto de los franceses de bien uniría sus fuerzas en torno al candidato no ultra. Así pasó en 2002, cuando <strong>Jean-Marie Le Pen</strong>, padre de la actual candidata y fundador del Frente Nacional, cayó derrotado por <strong>Jacques Chirac</strong>. Pero la situación ahora es bien diferente y el FN no ha dejado de demostrar su fuerza en los últimos comicios, ya fueran locales o europeos. Además, después de los fiascos de 2016, ¿quién se puede fiar ya de los sondeos o de las prácticas habituales?</p><p>Lo que no está nada claro es que la final del torneo se vaya a jugar en Alemania. “El peso que tiene la extrema derecha alemana no es comparable con el que tiene en Francia”, afirma<strong> Pilar Requena</strong>, periodista de RTVE y ex corresponsal en Berlín. “El éxito de AfD sería llegar a entrar en el <strong>Bundestag</strong>, mientras que Le Pen está cerca de disputar la presidencia misma de la República”. Su primer triunfo, de hecho, ha sido colarse en la propia carrera electoral con apenas cuatro años de vida y situarse, según diversas encuestas, en tercera posición, por detrás de la CDU de <strong>Angela Merkel</strong> y del SPD de <strong>Martin Schulz.</strong> Según los últimos sondeos, sin embargo, AfD estaría perdiendo algo de fuelle: de un máximo del 15% que se le auguraba en septiembre pasado ha retrocedido hasta el entorno del 10%. Una serie de divisiones internas, la radicalización de algunos de sus postulados y, aunque parezca mentira, el nombramiento de Schulz como candidato del partido socialista podrían estar detrás de ese descenso. Pero aún quedan muchos meses por delante y la carrera electoral no ha hecho más que empezar.</p><p>Wilders, Le Pen, Petry son sólo algunos nombres. Muchos otros hace tiempo que llegaron ya al poder. Como<strong> Víktor Orbán</strong> al frente de Fidesz en Hungría; o como Ley y Justicia (PiS), el partido de <strong>Jaroslaw Kaczynski</strong> que vuelve a gobernar en Polonia de la mano de <strong>Beatys Szydlo</strong>; o como los Verdaderos Finlandeses, presentes en la coalición que gobierna su país; o como el Partido Popular Danés, que sin haber querido entrar en el Ejecutivo tiene la clave del Gobierno; o como el Partido de la Libertad, austriaco, que amagó, por dos veces, con hacerse con la Presidencia; o como la Liga Norte, socia en diversas ocasiones de los gobiernos de <strong>Berlusconi.</strong> Por no olvidar a los Demócratas de Suecia, al Partido de la Gran Rumanía, al <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Amanecer-Dorado-lado-oscuro-Grecia_0_360115034.html" target="_blank">abiertamente neonazi Amanecer Dorado</a> en Grecia, al propio UKIP de Nigel Farage…</p><p>La pregunta que muchos se hacen es cómo es posible que en el continente que se vio arrasado por la barbarie y el nacionalismo puedan volver a aparecer movimientos de este tipo. La primera respuesta es precisamente porque la memoria es frágil y el grueso de la sociedad no tiene ya un recuerdo directo de la Segunda Guerra Mundial. Pero las raíces son mucho más profundas.</p><p>Si bien algunos de estos partidos surgen hace décadas, es a lo largo de este siglo cuando van ganando posiciones espoleados, inicialmente, por el miedo. Tras un breve momento de euforia marcado por la caída del <strong>muro de Berlín </strong>y el triunfo del mundo “libre”, los ciudadanos se vieron de repente enfrentados a fenómenos nuevos e inmanejables. El terrorismo global, con el punto de inflexión que supuso el 11-S, y después <strong>Madrid y Londres</strong>, sembró nuevos temores sobre la seguridad. El asesinato del cineasta Theo Van Gogh, en Holanda, y las violentas reacciones a la publicación de las <strong>viñetas de Mahoma</strong> contribuyeron a extender <a href="http://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2015/02/01/retrato_nuestros_musulmanes_61825_1042.html" target="_blank">un clima antimusulmán </a>ya muy presente en diversos sectores. Nuevos virus como la gripe aviar dieron la alarma sobre los peligros de las pandemias globales. Los efectos del cambio climático dejaron de ser un fenómeno ajeno y comenzaron a notarse también con fuerza en Europa, con veranos de calor extremo e inundaciones catastróficas. Internet había irrumpido con ímpetu en nuestras vidas, sin que nadie fuera capaz de vislumbrar una mínima fracción de los cambios que traería. La globalización sin freno parecía arrasar con todo.</p><p>En ese contexto, la crisis económica y financiera, sumada a la del euro, golpeó duramente los cimientos de confianza sobre los que se había asentado la sociedad europea de la posguerra mundial. La pérdida de millones de puestos de trabajo –más de cinco sólo entre 2008 y 2010 en la UE-, de los ahorros de toda la vida, el temor sobre la viabilidad del Estado del bienestar, sobre el futuro de las pensiones, fueron la puntilla para una sociedad ya atemorizada.</p><p>Pero después del miedo, vino la ira. La idea extendida de que los causantes de la crisis, sobre todo en el ámbito financiero, saldrían indemnes. El cabreo absoluto de los ciudadanos por la incapacidad de los gobiernos y de los políticos de ver lo que se venía encima, y de gestionarlo después. La indignación por unas medidas de austeridad que, como siempre, golpeaban más a los que menos tenían, mientras los auténticos causantes salían prácticamente indemnes.</p><p>Todo ello, en medio de numerosos casos de corrupción en algunos países, como España, y una crisis generalizada de la socialdemocracia. El fin de la burbuja de la falsa prosperidad y la rampante desigualdad. El resurgimiento de los peores estereotipos: el “se acabó la fiesta” para un Sur vago que había derrochado los recursos europeos mientras el Norte trabajaba y se abrochaba el cinturón. Y, por si todo eso fuera poco, la constatación de que todos, empezando por los líderes políticos, podemos estar siendo vigilados en cualquier momento y de que en apenas 20 años buena parte de los trabajos que hoy conocemos podrían estar siendo realizados por robots.</p><p><strong>La crisis de los refugiados</strong></p><p>En medio de ese proceso, la llegada masiva de refugiados que huían del tremendo conflicto sirio, <strong>de Irak, pero también de Afganistán, de Somalia, de Eritrea</strong> provocó una crisis como no se recordaba desde <strong>la guerra de los Balcanes </strong>en los años noventa: más de un millón de personas sólo en 2015, 370.000 en 2016, “gracias” al acuerdo de la UE con Turquía. Una crisis humanitaria y de valores, que ha acabado convirtiéndose en un arma política arrojadiza de primera magnitud.</p><p>Hasta que la indignación volvió a mezclarse con el miedo. La mutación del <strong>terrorismo yihadista</strong> en algo todavía más “líquido”, siguiendo la denominación posmoderna, con el nacimiento de Daesh y la autoproclamación del Califato, la aparición indiscriminada de los lobos solitarios, los ataques en mitad de la Europa de las libertades (París, Bruselas, Niza, Berlín, recientemente Londres) han dado lugar a un nuevo sentimiento de inseguridad generalizado.</p><p>En otro frente, la inesperada victoria del <strong>Brexit</strong> quebró la certeza, por inexplorada, de la imposibilidad de disolución de la Unión Europea. La no menos inesperada victoria de Donald Trump en Estados Unidos acabó de echar un manto de pesimismo apocalíptico en una buena parte de la sociedad mientras que otros, los hermanos populistas, celebraban a su nuevo héroe.</p><p>“(…) La sumisión de los públicos a las consignas de palacio; la diabolización del otro: el inmigrante convertido en delincuente por una ley que considera delito la inmigración ilegal; (…) el desprecio por la condición femenina, convertida en carne de espectáculo y satisfacción del poderoso; la manipulación de la justicia y de la legalidad para preservar la impunidad del líder máximo; la minimización del Parlamento, reducido a un papel de comparsa de los caprichos del jefe; el desprecio a las élites –de las que (…) siempre ha formado parte–, presentadas como gentes indiferentes a las verdaderas preocupaciones del pueblo que él comprende tanto; y, obviamente, el recurso permanente al liderazgo carismático y el intento de crear un partido-movimiento de amplio espectro, que se presenta por encima de las fracturas ideológicas”.</p><p>¿Les suena de algo? Pues no, no es de <strong>Trump</strong> de quien habla. Así describía el ensayista y periodista español <strong>Josep Ramoneda a Silvio Berlusconi</strong> en la revista Foreign Policy en español en el año 2009.</p><p>Una clase media en declive</p><p>Está claro que el populismo no es algo nuevo, pero su llegada al poder del país más poderoso del mundo ha conseguido darle una nueva proyección. Tampoco todos los populismos son iguales, aunque esta nueva hornada de populismos de extrema derecha, a ambos lados del Atlántico, comparten muchos de los rasgos que servían para definir a Berlusconi: el rechazo de las élites, una pragmática adaptación ideológica, la manipulación (ahora se llama postverdad), el desprecio por los medios de comunicación...</p><p>Los populistas han sabido conectar con esas partes de la sociedad que se han sentido abandonadas e incluso despreciadas por los partidos tradicionales.</p><p>Esa clase media en declive que han descrito autores españoles como <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/11/17/joaquin_estefania_estos_anos_barbaros_40915_1026.html" target="_blank"><strong>Joaquín Estefanía</strong></a><strong> o Esteban Hernández</strong>, que se siente perdedora de la globalización. Los populistas son maestros también en identificar culpables a los que cargar con todos los males, reales o imaginarios, que acechan a la sociedad. El primero, siempre, la inmigración; el segundo, en Europa, la Unión Europea.</p><p>La inmigración ha sido el tradicional caballo de batalla de los populistas, y muy especialmente la inmigración musulmana. Es cierto que la campaña por el Brexit se centró sobre todo en los “otros” comunitarios -los polacos, que ya habían sido protagonistas en Francia, volvieron a serlo en esta ocasión- que han “invadido” el Reino Unido para aprovecharse de su generosidad y de sus beneficios sociales y que “roban” los empleos a los pobres británicos.</p><p>Pero, en general, los partidos de la extrema derecha europea se han convertido en <strong>movimientos anti-Islam</strong>, por la amenaza que éste supone, afirman, a los valores tradicionales europeos de raíz judeocristiana. Parece que, a base de repetirlo, quieren hacer realidad la famosa tesis de <strong>Samuel Huntington</strong> del “choque de civilizaciones”. Como afirmó el filósofo de origen búlgaro <strong>Tzvetan Teodorov</strong>, “el miedo a los bárbaros es lo que amenaza con convertirnos en bárbaros”.</p><p>Según una investigación del <strong>Pew Research Center </strong>realizada en el verano de 2016, más de la mitad de los encuestados en ocho de los 10 países que cubría pensaba que la crisis de los refugiados y el aumento de la amenaza terrorista estaban relacionados. Curiosamente, los valores más altos se daban en <strong>Hungría</strong> (76%), que no ha sufrido ataques terroristas; y en <strong>Polonia </strong>(71%), que no tiene refugiados en su territorio.</p><p>La Unión Europea, por su parte, representa un poder supranacional al que se oponen férreamente las fuerzas nacionalistas. Recobrar la soberanía “perdida”, recuperar el control de las fronteras, volver a tener una moneda propia son algunas de las reivindicaciones que, en mayor o menor medida, presentan muchos de estos partidos. A esta demonización de la UE han contribuido también muchos líderes nacionales que la han utilizado sistemáticamente durante la crisis como chivo expiatorio de todos sus males. Inmersa en tres crisis existenciales simultáneas (la crisis económica, la crisis de los refugiados, el cuestionamiento de su legitimidad democrática) a la UE le está costando encontrar soluciones que garanticen su futuro. Detrás de todo ello está la cuestión de las identidades. En tiempos de incertidumbre y de cambio, algunos buscan aferrarse a referencias del pasado que les ayuden a reubicarse en el mundo actual.</p><p>“Creo que estamos exagerando el papel de los partidos de extrema derecha”, afirma <strong>Carlos Carnero, director de la Fundación Alternativas</strong>. “Lo acabamos de ver en Holanda, lo vamos a ver en Francia y desde luego, lo vamos a ver en Alemania”. El Eurobarómetro le da la razón. Un 60% de los europeos ve con preocupación el ascenso de los partidos que protestan contra las élites políticas tradicionales.</p><p>Los partidos de extrema derecha no son una fuerza mayoritaria en ningún país de la Unión Europea, pero sí es cierto que han ido avanzado significativamente en los últimos años y que han logrado influir en el discurso y en las propuestas del resto. Se vio claramente en la derechización de <strong>Nicolas Sarkozy</strong> en las anteriores elecciones francesas; se ha visto recientemente, en la campaña holandesa, cuando el primer ministro conservador Rutte publicó una carta en los periódicos alertando a los inmigrantes en el sentido de que el que no quisiera seguir las reglas que se fuera de su país. Para muchos, podría haberla firmado Wilders.</p><p>No despreciar el peligro</p><p>El caso más preocupante es sin duda el de Francia. <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/marine_pen.html" target="_blank">La lógica descarta una victoria final de Le Pen</a>, pero hoy es difícil descartar nada categóricamente. Un posible triunfo suyo sería muy desestabilizador para la Unión Europea, si llegara a avanzar en sus propuestas para sacar a Francia del euro, de la<strong> OTAN</strong> o de la propia UE. Por no hablar del impacto psicológico que tendría en los otros países. Por otra parte, también según el Eurobarómetro, la mitad de los europeos ven con optimismo el futuro de la UE y los ciudadanos europeos confían más en las instituciones europeas que en sus propias instituciones.</p><p>Pero el avance de la extrema derecha tiene necesariamente que hacer reaccionar al resto de los partidos y de la sociedad. Por una parte, porque apelan a preocupaciones reales de los ciudadanos; por otra, porque los riesgos son muchos. Y no es nuevo. Ya lo decía <strong>Stefan Zweig</strong> sobre el momento anterior a la <strong>Segunda Guerra Mundial</strong>: “Estábamos convencidos de que la fuerza espiritual y moral de Europa triunfaría en el último momento crítico. Nuestro idealismo colectivo, nuestro optimismo condicionado por el progreso nos llevó a ignorar y despreciar el peligro”.</p><p><strong>*Cristina Manzano</strong> es directora del periódico digital esglobal y periodista especializada en política internacional.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de abril de </em>tintaLibre<em>. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Mar 2017 15:58:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Manzano]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hijos del miedo y de la ira]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Extrema derecha,Francia,Polonia,Crisis económica,Unión Europea,TintaLibre,Racismo,Frente Nacional,UKIP,Hungría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde está la extrema derecha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/extrema-derecha_1_1138301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No, ni en Francia ni en los Países Bajos la derecha puede llegar al poder. Sin embargo,<strong> ¿qué tienen en común la desordenada mezcla nazi, el neonazismo o la extrema derecha hoy en Occidente? </strong>Y, por ejemplo, ¿entre el músico neonazi noruego Varg Vikernes y Marine Le Pen? El primero forma parte del frente Nacional Socialista Black Metal (NSBM), un componente del movimiento neonazi europeo que se inspira en un frente pagano noruego, y de un sincretismo entre el paganismo nórdico y el satanismo, teñido de racismo biológico. Esta sopa parece bastante delirante, y sin embargo Christian Bouchet, cercano a este movimiento, va hoy a la cabeza del Frente Nacional en las elecciones municipales de Nantes. Este frente cultural –o acultural–, ¿es nuevo o se trata de una nueva versión de algo viejo, que creíamos erradicado de tan abominables que habían sido sus consecuencias?</p><p>Porque probablemente<strong> el problema no sea afligirse contando los grupos de extrema derecha hoy en Europa</strong>, desde el nazismo alemán de la AfD y el Frente Nacional de Marine Le Pen hasta la Liga de Familias Polacas, pasando por el neofascismo italiano de CasaPound, la llama tricolor y Fuerza Nueva, la OVV holandesa, el Verdadero finlandés, el UKIP británico, al Partido de la Gran Rumania, el FPO austríaco, el Partido Nacional eslovaco, Amanecer Dorado en Grecia y Jobbik en Hungría. Todos estos existen y<strong> son violentos, racistas y, desde luego, defienden una Europa blanca, protegida de las inmigraciones y de todo pueblo mestizo y todo judaísmo</strong>, y se presentan como una barrera contra una pretendida islamización de la sociedad. En España y Portugal, asociados a los horrores franquistas y salazaristas, la extrema derecha permanece marginal y apenas logra instalarse en los movimientos ultranacionalistas.</p><p>Es un hecho “sin alternativa”, por usar la expresión de Trump  para justificar sus mentiras: <strong>la extrema derecha esta  instalada hoy en Europa mediante partidos políticos legales</strong> cuyas popularidad y resultados electorales están en neta progresión, aunque en ninguna parte está en condiciones de llegar al poder.</p><p>En la<strong> búsqueda de las causas de esta subida potencial de ideas y comportamientos que creíamos obsoletos desde hace mucho</strong>, todo se ha dicho sobre las derivas financieras del capitalismo, el enriquecimiento obsceno y aparentemente exponencial de un pequeño grupo frente al empobrecimiento de la mayoría que se siente en permanente estado de fracaso  y de valorización social, ya que los sindicatos mismos no logran ganarse y fomentar el orgullo de las clases trabajadoras. Y, sin embargo, es también en los países más prósperos, como Dinamarca, donde más elaborada es la protección social, donde el Partido del Pueblo de extrema derecha acaba de forzar la dimisión de la presidenta con 90 escaños contra 85 del centroderecha.</p><p>En Francia, donde la delantera la lleva la extrema derecha, <strong>¿qué hay en el discurso de Marine Le Pen que seduzca al 20 o 30 % de los electores?</strong> Alza su voz con citas tanto de Orwell como de Montesquieu, de Albert Camus, del general De Gaulle y de Hannah Arendt, contra una “tecnocracia europea enfeudada en los mercados financieros y separada del pueblo, cuyo objetivo es conformar un hombre nuevo…”, “con la desaparición de las solidaridades nacionales y la negación de la identidad y de las raíces<em>”,</em> o contra el liberalismo económico que nos transforma en consumidores dóciles. Pretende por otra parte, garantizar la libertad de Internet, “ese caldo de inteligencia que encontró su refugio en la red”. No, Marine Le Pen no delira, su discurso “ni de izquierda ni de derecha” está <strong>profundamente arraigado en la tierra del “nacional fascismo” de la derecha francesa</strong> y se sirve de la laicidad contra el Islam.</p><p>Como en el caso de Dinamarca, y Europa en general, <strong>la palanca principal de la extrema derecha es la xenofobia, el racismo y el miedo al prójimo</strong>. Hasta la paradoja de Polonia donde el presidente del PiS habla de inmigrados portadores de “peligrosas enfermedades que desde hace mucho no se encuentran en Europa”. ¿Y por qué nos sorprendemos de ello si en el seno de la Comisión Europea, institución que nos representa globalmente, el cristiano Oettinger ha podido calificar en noviembre del año pasado de “hipócritas malignos” a los chinos,  de “oblicuos, peinados de izquierda a derecha con betún negro”?</p><p>Lo cual nos lleva a preguntarnos <strong>qué papel juega la religión –o sus secuelas – en este fárrago ideológico</strong> del que se podría pensar que nada tiene que ver con la razón. Teníamos la impresión de que en las democracias occidentales la religiones perdían aliento, pese a que Trump fue elegido con un 81% de votos evangélicos, que tocan a un cuarto de la población de los Estados Unidos.</p><p>Más que un peligro de toma de poder, habría que percatarse de cómo estos programas de extrema derecha se insinúan en el juego democrático a través de ciertos partidos –de derecha o hasta de centroderecha– mediante las antenas de gran parte de los medios de comunicación y, sobre todo, el lenguaje.</p><p>Porque lo que hay es un verdadero derrumbe cultural, desde el periodismo propagandista de los más bajos instintos hasta la universidad, <strong>permitiendo la ola de histeria identitaria, de xenofobia y de nacionalismo</strong>, ya presentes hoy en la vida pública europea como en Estados Unidos, donde “el umbral de lo inmundo sube considerablemente”, según el filósofo Michael Fœssel. En filigrana, nos demuestran a diario el repliegue sobre el individuo y la indiferencia tanto ante las masacres en Siria como ante los inmigrantes, lo pobres o los desahuciados que duermen en la calle. “No se sabe si los políticos transmiten o alimentan la opinión pública, pero sus discursos culpabilizan a los pobres, los inmigrantes, los beneficiarios del RSA o los sin techo, todos en conjunto, y los califican como asistidos que se aprovechan del sistema” dice Claire Hédon, presidenta del movimiento ATD Cuarto Mundo.</p><p><strong>Todo funciona como para reemplazar las preocupaciones ajenas por un repliegue sobre sí mismo</strong>. Es el <em>hygge</em> danés, palabra que ingresa en el diccionario de Oxford como “palabra del año”. Cuando todo va mal afuera, no queda más que el repliegue sobre la felicidad privada cuyo corolario es la exclusión del extranjero. Podría tratarse del <em>Vivir escondido</em> de Epicuro y, como corolario, tal como indica el filósofo alemán Peter Sloterdijk, la sobreabundancia hoy de consejos para la decoración interior, cocinas, baños, el triunfo de “la industria de interiores”. Y los programas más vistos en televisión son los de cocina y los concursos a menudo de una vulgaridad apabullante, y podemos confiar en la publicidad para amueblar nuestros deseos y emociones. Como una pasión individualista de masa, dice el filósofo Gilles Lipovetsky.</p><p>  </p><p>  ______________</p><p><strong>Nicole Muchnik</strong> es periodista, escritora y pintora</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nicole Muchnik]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde está la extrema derecha?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Populismo,Frente Nacional,Marine Le Pen,UKIP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El UKIP británico languidece pero sus ideas consiguen calar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/ukip-britanico-languidece-ideas-calar_1_1138053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bb92e12f-8d04-43ad-a1b0-069c0c4161e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El UKIP británico languidece pero sus ideas consiguen calar"></p><p>El pasado 23 de febrero, en Stoke-on-Trent, capital del <em>Brexit</em>, el UK Independence Party (UKIP) sufría un importante descalabro. El sucesor de Nigel Farage, <strong>Paul Nuttall, salía derrotado</strong> en las urnas. Precisamente en la localidad donde el rechazo a la pertenencia europea había sumado en el referéndum, ocho meses antes, casi el 70% de los votos. Nuttall quedó en segunda posición al recibir el 24,7% de los sufragios; el eurodiputado no pudo destronar al Partido Laborista. El laborismo, pese a que se decía que en Stoke no gozaba de salud, tras 67 años de hegemonía electoral, cosechó el 37% de los votos, lo que le permitió conservar esta circunscripción del centro de Inglaterra.</p><p>La derrota fue aún más dolorosa porque Nuttall, en teoría, era una verdadera amenaza para el Partido Laborista. Cuando este inglés, nacido en la región de Liverpool, se puso al frente del UKIP en noviembre, el pánico se adueño de los diputados laboristas del norte de Inglaterra. “<strong>La zorra del UKIP ha entrado en el gallinero del laborismo</strong>”, dijo entonces Dan Jarvis, parlamentario por Yorkshire.</p><p>De cabeza rapada y espaldas anchas, a Nuttall, exaspirante a futbolista, no le faltan virtudes para ir a la conquista del electorado obrero en un territorio tradicionalmente de izquierdas. Ideológicamente, este eurodiputado es cercano a Nigel Farage, a quien sucede. Sociológicamente, Nuttall, <em>hijo</em> de la escuela pública, se sitúa en las antípodas del excorredor de Bolsa e hijo de corredor de Bolsa, educado en Dulwich College, uno de los establecimientos más selectos de la capital. El día de su elección al frente del partido, el 29 de noviembre de 2016, Nuttall espetó: “Voy a sustituir al Partido Laborista y a hacer del UKIP el <strong>órgano patriótico de los trabajadores</strong>”. Los medios de comunicación se lo tomaron en serio.</p><p>Desde entonces, la imagen de norteño sin miedo y sin mácula, que se había forjado el número 1 del UKIP, saltaba en pedazos. Porque Paul Nuttall se ha tomado más de una licencia con la verdad. En diciembre, al poco de ser elegido, tuvo que dar explicaciones sobre el <strong>doctorado en Historia</strong> que nunca tuvo pero que figuraba en su perfil de LinkedIn, un perfil que Nuttall niega haberse creado. Desde entonces, el sucesor de Farage ha multiplicado los desmentidos. En plena campaña electoral en Stoke, el aspirante a diputado reconocía con la boca pequeña que no había perdido amigos en la tragedia del estadio de Hillsborough, en la que murieron 96 aficionados en 1989. Nuttall culpó de ella a “una responsable de prensa” que supuestamente se tomó la libertad de incluir semejante información falsa en su página web y dice ser víctima de una campaña de difamación.</p><p><strong>El traje de líder del UKIP, ¿le viene grande a Nuttall?</strong> Durante nueve años, Nigel Farage ocupó el cargo. Suceder a un personaje tan ultramediático supone una misión ardua, por no decir imposible. En septiembre pasado, el mandato fugaz de Diana James al frente de la formación sembró serias dudas sobre la capacidad del UKIP para sobrevivir a la salida de Farage: el eurodiputado había dimitido 18 días después de su elección.</p><p>La intentona, de momento fallida, de Paul Nuttall a la hora de forjarse una imagen política en todo el país no inspira confianza a los militantes. Mick Bell, concejal de UKIP en Stoke-on-Trent, hunde a Nuttall, tres meses y medio después de su nombramiento. Por contra, cuando se le pregunta si Farage hubiese ganado, la respuesta es inmediata: <strong>“¡Estoy seguro de que habría ganado!”</strong>, responde acto seguido el, a día de hoy, único representante electo del UKIP de la antigua industrial –y ahora antiguo futuro bastión del partido eurófobo y antiinmigración–.</p><p>Innegablemente, en el escenario político británico, Nigel Farage es una personalidad fuera de lo común. Según Neil Ewen, profesor en la Universidad de Winchester, se trata del prototipo de <em>celebrity politician</em>. “Farage es la encarnación por excelencia del político taimado, que echa mano de técnicas de la industria del entretenimiento para crear cierto vínculo con su público”, dice este especialista en medios de comunicación. “<strong>Es muy elocuente, a menudo divertido y regularmente crea polémica</strong>”, prosigue Neil Ewen.</p><p>Pese a proceder de una familia acomodada, de su mandato de eurodiputado y de sus siete tentativas fallidas para ser elegido diputado, Farage es considerado una figura antisistema. Grabado en decenas de ocasiones <em>bajándose</em> una pinta de cerveza en la barra de un pub o con un cigarro en la mano, el exlíder del UKIP desentona entre una élite política muy refinada. “Farage está dotado de un poder afectivo significativo. Es capaz de establecer <strong>vínculos emocionale</strong>s con una parte importante de las clases populares, en particular con los que se sienten excluidos del sistema político”, insiste Neil Ewen, coautor de un libro sobre las figuras mediáticas de la ultraderecha europea.</p><p>Sin Farage, ¿el UKIP está condenado a languidecer? Farage es el primero que alimenta la duda sobre si el partido podrá recuperarse. Apenas diez días después de la victoria del <em>Brexit</em>, presentó la dimisión. Tras dar su misión por cumplida, el eurodiputado reivindicaba el derecho a “recuperar el curso de una vida normal”. En realidad, fiel a sí mismo, el exlíder nunca soltó por completo las riendas del UKIP y los miembros del partido siguen adulándole.</p><p><strong>Un partido en suspenso</strong></p><p>A mediados de febrero, en el congreso de primavera del UKIP, Farage fue recibido como una estrella. Este hombre, cercano al presidente Trump, se considera el padre de la “revolución de 2016”. En su opinión, “en 100 años o 200 años, 2016 será un año clave en los libros de historia. ¡Los niños aprenderán que entonces se produjo una revolución política y que todo empezó gracias al UKIP!”.</p><p>Por ese motivo, <strong>Farage pretende que la reina lo convierta en noble</strong>. Sin embargo, se topa con un obstáculo mayor: Douglas Carswell. El único representante electo del UKIP en la Cámara de los Comunes, conservador hasta 2014, se opone a que Farage reciba el título de Caballero de la Orden del Imperio Británico. Furioso, el exnúmero uno del UKIP recientemente pidió la cabeza de Carswell. El exdiputado <em>tory</em>, que tiene un discurso proinmigración que en nada coincide con el partido, está acusado de querer modificar la línea ideológica del partido. “Creo que el UKIP con [Carswell] en su seno no tiene mucho futuro”, dijo Farage el mes pasado.</p><p><em>Carswell or not Carswell</em>, el futuro del UKIP está amenazado. A medio plazo, por el <em>Brexit</em>. El colmo de la ironía es que los 20 eurodiputados del partido representan la casi totalidad del contingente de sus representantes electos. Si el Reino Unido, que se encontrará entonces en pleno divorcio con la UE, no participa en las elecciones europeas de la primavera de 2019, la representación del UKIP quedará muy mermada. Porque pese a conseguir el 12,6% de los votos, en las legislativas de 2015 en los Comunes, el partido de extrema derecha sólo tiene un diputado en Westminster. El modo de escrutinio legislativo británico otorga una muy clara ventaja a los partidos del Gobierno. Salvo en Clacton-on-Sea, ninguna circunscripción fue a parar a manos del UKIP, pese a los esfuerzos desplegados en 2015 en el sur de Inglaterra.</p><p>Después del <em>Brexit</em> al que el Parlamento británico dio luz verde el pasado 13 de marzo, el UK Independence Party <strong>corre el riesgo de verse privado de visibilidad</strong>... ¡y de dinero! La victoria del partido en las elecciones europeas de 2014 sobre los conservadores y los laboristas fortalecieron sus finanzas. Cada eurodiputado recibe 23.400 euros mensuales para cubrir gastos de secretariado. Nigel Farage, Paul Nuttall y otros seis eurodiputados del UKIP están acusados de haber malversado una parte de estos fondos.</p><p>El mes pasado, el Parlamento Europeo abrió una investigación por esta <strong>supuesta malversación de dinero</strong> y que benefició al UKIP en Reino Unido. El partido puede tener que devolver medio millón de libras, una suma no despreciable para un partido en número rojos. Desde el referéndum, las donaciones que ha recibido el UKIP están en caída libre. Entre octubre y noviembre pasados, la formación percibió 33.228 libras esterlinas, una miseria comparada con los 1,3 millones de libras esterlinas del segundo trimestre de 2016.</p><p>No obstante, la obsolescencia sigue siendo el riesgo más importante para el UKIP. Instigadora de la revolución del 23 de junio de 2016, la formación política puede ser <strong>una de sus víctimas</strong>. “El partido alcanzó su objetivo y no se ha adaptado al nuevo panorama político”, opina Alexandra Philips. La exdirectora de comunicación del partido dejó el UKIP en septiembre pasado para integrarse en los<em> tories</em>, como militante. “Con David Cameron, el Partido Conservador había abandonado a parte de su electorado. Theresa May lo ha recuperado”, explica la exasesora de Nigel Farage.</p><p>A imagen y semejanza de Alexandra Philips, ¿cuántos militantes han dejado la nave del UKIP? La dirección rechaza hablar del asunto. El poder de atracción de <strong>Theresa May</strong> sobre este electorado, que reclama desde hace tiempo el refuerzo de las fronteras británicas, no es menos real. La lucha contra la inmigración es mucho más que una prioridad para la primera ministra: es una obsesión. Entre 2010 y julio de 2016, en el Ministerio del Interior, Theresa May endurecía los requisitos para la obtención de visados en el caso de los ciudadanos de fuera de la UE. Un ejemplo: desde 2012, los británicos casados con un ciudadano de fuera de la UE han de justificar ingresos anuales mínimos por valor 18.600 libras esterlinas (unos 22.000 euros) para que su cónyuge reciba autorización para instalarse en el Reino Unido (y más si la pareja tiene un niño). La medida penaliza potencialmente a la mitad de la población británica.</p><p>En el 10 de Downing Street, <strong>Theresa May prosigue su combate con empeño</strong>. Para hacer bajar el saldo migratorio, la sucesora de David Cameron se declara dispuesta a poner fin a la pertenencia de Gran Bretaña al mercado único europeo. ¿El objetivo? Cerrar el mercado laboral a los trabajadores del continente. Nigel Farage está extasiado. “No me lo creo. La primera ministra emplea las mismas palabras que, durante años, me han valido más de una burla”, escribía en Twitter el exlíder del UKIP el pasado 17 de enero, en respuesta al discurso de Theresa May.</p><p><strong>Sin un líder carismático y sin su razón de ser, sin dinero y minado por los conflictos</strong>, el UK Independence Party aparece en vías de una rápida marginalización, Rob Ford, profesor en la Universidad de Manchester, alerta no obstante contra la tentación de enterrar demasiado rápidamente este partido contrario a la migración animado por la nostalgia del imperio británico: “La prensa de derechas se ilusiona con el giro que van a tomar las negociaciones con la UE”, dice el politólogo. “Piensa que habrá acabado en dos años y que el Reino Unido va a salirse ¡sin tener que pagar nada!”. En ese contexto, el idilio entre Theresa May y una parte de los electores del UKIP podría no durar.</p><p>Si el UK Independence Party termina por desaparecer, será reemplazado por otro partido ideológicamente próximo, predice Rob Ford: <strong>“Existen partidos nacionalistas en toda Europa. No hay razones para que no los haya en el Reino Unido”</strong>. ________________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_31193"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Amandine Alexandre (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El UKIP británico languidece pero sus ideas consiguen calar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reino Unido,UKIP,Brexit]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿Para qué hablar si podemos zurrarnos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/hablar-si-zurrarnos_1_1131414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/84019e3b-06bd-4799-b871-38ff12976f5a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Para qué hablar si podemos zurrarnos?"></p><p>Ha sido esta una semana rica en imágenes vibrantes cuyo eco aún resuena con trazas de un prometedor futuro por delante, porque vamos a seguir hablando de ello.</p><p>Desde la anunciada pero sonora <strong>caída de Pedro Sánchez</strong>, hasta el último <strong>arrebato ultranacionalista</strong> de la ex burguesía catalana, pasando por el <strong>Premio Nobel al Santos del NO</strong>, o la feliz coincidencia en la Audiencia Nacional de la más selecta agrupación de corruptores y corruptos de la España del postpelotazo en los<strong> juicios de Black y </strong><em>Black</em><strong>Gürtel</strong>, sonoros nombres foráneos para dos historias de amiguetismo de hispánica factura (no están todos los que son, aunque presuntamente sean todos los que están).</p><p>Todas pugnarán en diciembre por ocupar un merecido espacio en los resúmenes anuales de las teles y los periódicos.</p><p>Pero me permitirá el amable lector –que me lo permite casi todo, incluido disentir de vez en cuando de la línea editorial de este medio que pese a todo me acoge en su seno desde el minuto uno–, que centre la mira de este modesto disparo semanal en una imagen congelada de poderosa elocuencia, de más recorrido global que nuestras modestas disputas patrias. </p><p>Es la de ese<strong> parlamentario europeo</strong> que no quiere serlo, yacente en un pasillo del Parlamento de Estrasburgo después de haber tenido <strong>algo más que palabras con otro parlamentario</strong> que al parecer tampoco se siente orgulloso de ello. El cuerpo extendido, los brazos ligeramente adelantados, las piernas abiertas y el maletín aún en la mano izquierda, tal parece que se ha caído desde un piso superior, pero ya se ha confirmado quedó así tras un desvanecimiento. Las primeras e inquietantes informaciones hablaban de que había quedado gravemente malherido tras una pelea con un compañero parlamentario, de su mismo país en incluso partido –¿quién dijo aquello de que hay, en grado ascendiente de peligrosidad, adversarios, enemigos y compañeros de partido?–, que éste le había zurrado con tal determinación y ahínco que le había quitado el sentido. Luego se fue aclarando que no, que esa imagen del tipo tirado en el suelo no era la consecuencia directa del desencuentro, sino producto de un <strong>desvanecimiento</strong> posterior en el que quizá tuvo algo que ver el par de guantazos que le arreó el colega. </p><p>La víctima se llama <strong>Steven Woolfe</strong>, y el otro en disputa<strong> Mike Hookem</strong>. El primero, ya recuperado aunque estuvo grave, ha dicho que tranquilos, que no ha pasado nada, que se siente “feliz, sonriente y con mucha energía”. El segundo, que tampoco fue para tanto, que intercambiaron palabras gruesas y acaso algún empujón, nada serio. </p><p>El incidente tiene mucho de riña tabernaria muy del estilo inglés, con rotura añadida de cristales de ventanal, pero tiene mucho más de reflejo del talento y el talante de esa clase política británica que ha conseguido capitanear un <strong>error histórico</strong> que el Reino Unido y la propia Unión Europea probablemente lamenten durante mucho tiempo.  Éstos que resuelven sus diferencias a golpe de puño, han abierto una curiosa derivada de<strong> hooliganismo parlamentario</strong> que era desconocido en Estrasburgo y probablemente también en Londres, donde las disputas parlamentarias pueden dirimirse con enorme violencia verbal, pero siempre con una exquisita formalidad hija de una <strong>tradición parlamentaria que recorre siglos de la historia de Europa</strong>. En ese sentido, puede resultar hasta divertido, que los tipos que hace unos años plagaban Benidorm de puñetazos y vómitos, ahora creciditos se peguen en la pacífica y aburrida Estrasburgo. </p><p>Pero el incidente va, me temo, mucho más allá.</p><p>La disputa de Woolfe y Hookem, apellidos de inevitable resonancia animal y piratesca, es la expresión más palpable del talante de estos tipos que han conseguido <strong>aprovecharse del miedo </strong>para crecer en política y meterle un gol a su propia ciudadanía que quizá ni ellos mismos pensaban conseguir.  Estos diputados de un <strong>partido racista y xenófobo</strong>, violentos ellos, han desnudado en su batalla la realidad del carácter de quienes han liderado el  exabrupto que saca al Reino Unido del tren de Europa. </p><p><strong>Las urnas nunca se equivocan</strong>. No lo han hecho en España, ni en Colombia, ni lo hicieron con el <em>Brexit</em>, porque a pesar de la tentación que algunos tienen de pensar que el pueblo es imbécil cuando lo que decide no es lo que uno piensa, un elemental principio democrático llama a asumir sin condiciones un resultado electoral cuando es honrado, cuando no tiene cocina. </p><p>Ahora bien, sí existe un componente de<strong> manipulación y engaño</strong> en el que esos votantes que  dibujan un paisaje inesperado pueden navegar por culpa de esa clase a la que votan, los urdidores del acuerdo que aceptan o rechazan o los líderes del cambio histórico que prometen un mundo feliz si apoyamos sus tesis. Manipulación y engaño en el que hay también un componente de responsabilidad de los medios de comunicación que entren a la batalla a veces sin dejar claro que están en ella. Y eso es mentir, eso es engañar.</p><p>Los del partido de <strong>Farage</strong> –que ha tenido que volver para sujetarlo después de haberse ido– reconocieron tras el referéndum que <strong>no sabían qué pasaría una vez conseguido el NO</strong>. Lo que importaba era salir, desconectar, ser directores de un proceso que cambiara una realidad que a ellos no les gustaba aunque no supieran y aún desconozcan  el rumbo ni el destino al que hay ahora que dirigirse. </p><p>Lo que sí sabemos hoy, cuando ya es tarde para volver atrás,  es cuánto y en cuánto aprecio tienen el respeto a la discrepancia.</p><p>Esa quizá sea la lección, la enseñanza, la conclusión más evidente y fructífera de esta imagen: cuidado con los que venden mundos ideales con brújula de plástico y sin puerto de destino. El viaje sin destino es la obviedad del viaje a ninguna parte, y suele terminar en naufragio.  Y hasta es posible que en algún momento de la travesía descubramos que en el puente del barco a la deriva hay un grupo de sujetos que gustan del natural arte de dirimir sus diferencias a puñetazos, que es una forma bastante elocuente de mostrar el escaso afecto por el diálogo civilizado. </p><p>Por la democracia, vamos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Para qué hablar si podemos zurrarnos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El vídeo de la semana,UKIP,Brexit]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El eurodiputado del UKIP Steven Woolfe, herido grave tras un altercado con compañeros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/eurodiputado-ukip-steven-woolfe-herido-grave-altercado-companeros_1_1131342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/803a8e64-0e0f-474e-a05d-1c1e2d48163e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El eurodiputado del UKIP Steven Woolfe, herido grave tras un altercado con compañeros"></p><p>El eurodiputado británico <strong>Steven Woolfe, que aspira a suceder a Nigel Farage</strong> al frente del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP), ha sido ingresado en <strong>estado grave</strong> después de perder la consciencia durante un altercado con compañeros en Estrasburgo.</p><p>Un portavoz del UKIP ha asegurado que Woolfe <strong>se puso "repentinamente enfermo"</strong> en el complejo de la Eurocámara, pero la versión que ya comienzan a recoger varios medios británicos habla incluso de<strong> una pelea entre compañeros.</strong></p><p>Fuentes citadas por la cadena Sky News han asegurado que Woolfe perdió la consciencia sobre una pasarela<strong> tras recibir un puñetazo en la cara propinado por otro eurodiputado. </strong>Según estas fuentes, tiene hemorragia cerebral, aunque un portavoz del UKIP citado por la BBC ha confirmado posteriormente que Woolfe está consciente y su estado ha mejorado.</p><p>El líder interino del UKIP, Nigel Farage, ha confirmado en un comunicado el altercado, sin entrar en detalles sobre lo ocurrido. Farage ha admitido que Woolfe, favorito a sucederle, <strong>se encuentra en estado "grave" en un hospital de Estrasburgo.</strong></p><p>El incidente ha tenido lugar un día después de que Woolfe, de 49 años, confirmase su<strong> candidatura para ser el líder del UKIP,</strong> después de la inesperada dimisión de Diane James menos de tres semanas después de asumir el cargo.</p><p>Según Sky News, Woolfe se había reunido este jueves con otros compañeros que cuestionaban su papel tras admitir que estudió pasarse al Partido Conservador. El ahora aspirante<strong> no pudo participar en las anteriores primarias </strong>después de que expirase el plazo para presentar candidaturas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Oct 2016 14:01:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El eurodiputado del UKIP Steven Woolfe, herido grave tras un altercado con compañeros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrasburgo,Parlamento Europeo,Reino Unido,UKIP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dimite la sucesora del líder del partido euroescéptico UKIP 18 días después de ser elegida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/dimite-sucesora-lider-partido-euroesceptico-ukip-18-dias-despues-elegida_1_1131268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b319af4d-50e6-4f40-822f-bf6343e3a1c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dimite la sucesora del líder del partido euroescéptico UKIP 18 días después de ser elegida"></p><p><strong>Diane James</strong>, quien el pasado 16 de septiembre<strong> fue nombrada como sucesora de Nigel Farage </strong>al mando del euroescéptico Partido para la Independencia de Reino Unido (<a href="http://www.infolibre.es/tags/partidos/ukip.html" target="_blank">UKIP</a>), presentó su dimisión este martes, tan solo 18 días después de acceder al cargo, informa Europa Press.</p><p>En un comunicado difundido a través de <a href="https://twitter.com/DianeJamesMEP/status/783418481333137409" target="_blank">su cuenta oficial de Twitter</a>, James explicó que <strong>no formalizará su "reciente nominación</strong> para convertirse en la nueva líder del partido", <strong>debido a la falta de autoridad</strong> y apoyo entre las filas de la formación.</p><p>"Después de ganarme el entusiasta apoyo de los miembros del partido, fui nominada (...) pero desde entonces,<strong> he estado en continuo debate con los altos cargos del partido</strong> sobre mi papel", explicó la que antes había sido vicepresidenta del partido.</p><p>James señaló que está "claro" que <strong>no cuenta con "suficiente autoridad" ni con "el suficiente apoyo"</strong> de sus compañeros de militancia ni de los altos cargos de la formación para "llevar a cabo los cambios" que ve "necesarios" y en los que basó su campaña.</p><p>"Por razones personales y profesionales, entonces, <strong>no seguiré adelante con el proceso de elección</strong>", añadió.</p><p>No obstante, confirmó que<strong> mantendrá su escaño como diputada del Parlamento Europeo</strong> y que "continuará concentrándose por completo" en sus actividades y responsabilidades en este cargo.</p><p>La elección de James <strong>fue anunciada en el congreso anual del partido</strong> en la localidad de Bournemouth, en la costa inglesa, tras una votación en la que participaron 400.000 militantes.</p><p>Sin embargo, James <strong>heredó un partido sumido en disputas de facciones y luchas para definir una identidad clara</strong> tras lograr su objetivo número uno: <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/brexit.html" target="_blank">la salida de Reino Unido de la Unión Europea.</a></p><p>Encabezado hasta entonces por el carismático Farage, el UKIP <strong>obtuvo casi cuatro millones de votos en las elecciones generales de 2015 </strong>y desempeñó un papel clave a la hora de persuadir a los británicos para que votaran a favor del <em>B</em><em>rexit</em> en el referéndum del 23 de junio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Oct 2016 07:36:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Unión Europea,Reino Unido,UKIP,Brexit,Lecturas cómplices]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Farage anuncia su dimisión como líder del UKIP tras la victoria del ‘Brexit’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/farage-anuncia-dimision-lider-ukip-victoria-brexit_1_1128197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b57af49c-7f81-4580-ab23-69328ba8b7f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Farage anuncia su dimisión como líder del UKIP tras la victoria del ‘Brexit’"></p><p>El líder del Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP), <strong>Nigel Farage</strong>, <strong>anunció este lunes su dimisión</strong> por considerar que <strong>ya ha conseguido sus objetivos </strong>con la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/06/24/gana_brexit_51673_1022.html" target="_blank">victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio</a>, según informó la BBC y recoge Europa Press.</p><p>El <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/06/28/juncker_farage_por_que_esta_usted_aqui_51819_1022.html" target="_blank">también eurodiputado</a> ha dicho que él ya ha hecho "su parte" tras la victoria en la consulta sobre el futuro del país en la Unión Europea y que <strong>tiene interés en continuar con su carrera política</strong>. Además, afirmó que deja a su partido "en bastante buen lugar" y que <strong>en esta ocasión no dará marcha atrás en su renuncia</strong>, a diferencia de lo que hizo en 2015, cuando dimitió y luego se retractó.</p><p>Farage afirmó que liderar el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/05/22/analisis_contra_odio_50104_1023.html" target="_blank">UKIP </a>ha sido "duro" en ocasiones pero "ha merecido la pena", al tiempo que subrayó que Reino Unido necesita "<strong>un primer ministro del </strong><strong>Brexit</strong>". Por último, dejó claro que<strong> su formación hará campaña para que no haya pasos atrás</strong> en la salida de la Unión Europea y ha asegurado que no respaldará a ningún sucesor al frente de su partido.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Jul 2016 10:15:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Farage anuncia su dimisión como líder del UKIP tras la victoria del ‘Brexit’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Reino Unido,Nacionalismo,UKIP,Brexit,Lecturas cómplices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Gales, las clases populares que más han acusado la crisis se decantan por el Brexit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/gales-clases-populares-han-acusado-crisis-decantan-brexit_1_1127733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9aee4e1f-1bf0-4c3d-aea5-f78e771eb1f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Gales, las clases populares que más han acusado la crisis se decantan por el Brexit"></p><p>Han instalado el <em>stand</em> a apenas un centenar de metros de la línea de salida. “Hemos querido ser discretos”, apunta Hazel Norris. En el impermeable verde fluorescente con el que se protege de la lluvia, en la espalda, se lee un mensaje que no deja lugar a dudas: <strong>“Queremos salir de la Unión Europea, ¿y tú?”</strong>. Alrededor de ella, grupos de <em>runners</em> corren y hacen estiramientos, ejercicios de calentamiento. Se celebran los 10 km de Caerphilly, una carrera en el interior del verde Cardiff, en Gales. Pese a que el tiempo es invernal, un millar de participantes se daba cita el pasado domingo, desde bien temprano, a los pies de un monumental y robusto castillo de muros negros, que data del siglo XIII y que al que los lugareños conocen como <em>The big cheese</em> (expresión equivalente a <em>pez gordo</em>).</p><p>Como a lo largo y ancho de Reino Unido, el domingo se reanudaba la campaña oficial, dos días y medio después del <a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2016/06/17/el_asesinato_diputada_cox_altera_campana_del_brexit_51413_1044.html" target="_blank">asesinato de la diputada laborista Jo Cox</a>. Para Hazel Norris, militante de Ukip, el partido del eurófobo Nigel Farage, <strong>la suspensión ha durado demasiado</strong>. “Por supuesto que es horrible. Sin embargo, siempre pasa lo mismo: como era diputada, se sobreactúa. Es sabido que muchísima gente normal muere en actos violentos absolutamente gratuitos y, en esos casos, nadie dice nada…”. Quizás, al percibir cierto escepticismo, insiste: “Piense en la masacre de Orlando, ¿acaso en Estados Unidos han suspendido la campaña?”.</p><p>Hazel Norris teme que la tendencia de la campaña, <strong>favorable al Brexit en los últimos días</strong>, esté cambiando, a medida que se acerca el 23 de junio. Esta rubia, de unos cuarenta años, trabajó durante mucho tiempo como  instaladora de calderas de Britain Gas. Tuvo que dejarlo por razones de salud. Ahora vive con su pareja en casa de sus suegros y, desde febrero, <strong>trata de “convertir”</strong>, como ella mismo dice, a los electores de su entorno para que voten por el <em>Leave</em> (salida de la UE). Esta mujer, exvotante del Partido Verde, ha terminado por simpatizar con Ukip por “realismo”. Una de los desencadenantes ocurrió hace varios años cuando tuvo que vender su coche por necesidad. “Me los compró una pareja joven de polacos. Necesitaban un segundo coche, aunque ya tenía uno nuevo flamante… Acababan de llegar a Reino Unido. Eso me marcó”.</p><p>En esta mañana de domingo, Norris, cuando aborda a los deportistas curiosos, da la impresión de que quiere recuperar el tiempo de campaña perdido. A una futura electora que circula en bicicleta, todavía indecisa, le resume de forma expeditiva su manera de pensar: “Es muy sencillo, <strong>la UE está pensada para los ricos</strong>, no para los trabajadores. Y, si bien es verdad que algunos demonizan a los que abogan por el Leave, es porque tienen miedo a quedarse sin curro”. La ciclista hace un mohín, se quita el caso y empieza a hablar. “No se imagina el derroche en Bruselas. Por ejemplo, dedican importantes sumas a programas espaciales que no sirven para nada”, sigue Norris, antes de aconsejar a su interlocutora que <strong>“no escuche ni la BBC ni ITV, subvencionadas por la UE”</strong>.</p><p>En ese mismo instante, un corredor de pelo canoso, de unos sesenta años, se acerca antes de amenazar en dos ocasiones, mientras se aleja: “No les escuche, será un desastre terrible”. Pancartas, a un lado y a otro del <em>stand</em>, estigmatizan a los dirigentes de la UE, esos “no diputados” responsables del disempowerment de Westminster, es decir, la pérdida de poder del Parlamento Británico frente a las decisiones de Bruselas. Por ejemplo, se puede leer la cita de Martin Schulz, el presidente del Parlamento de Estrasburgo, que en una entrevista el año pasado quiso decir que el Reino Unido “formaba parte de la UE”, pero que terminó por decir que “pertenecía a la UE”. (<a href="http://www.itv.com/news/2015-06-17/martin-schultz-britain-belongs-to-the-eu/" target="_blank">“The UK belongs to the EU”</a>). </p><p>Sam Gould llega al <em>stand</em> a media mañana. No ha podido llegar antes y se disculpa, acaba de salir de la misa dominical. Por la insignia roja y blanca de <em>Vote Leave</em> en su elegante impermeable negro y comienza a hablar en un francés aprendido en una misión religiosa en Costa de Marfil, a principios del año 2000. A sus 32 años, no escatima elogios dirigidos a su jefe del Ukip local y es <strong>una de las esperanzas del partido en Gales</strong>. Gould dirigió, en concreto, la campaña de las regionales de mayo de 2016, lo que permitió que esta región euroescéptica hiciese una sonora entrada en el Parlamento galés, al conseguir siete de los 60 diputados en liza. Algunos sondeos sólo le otorgaban tres.</p><p>En la circunscripción de Caerphilly, en lo que antaño eran <strong>tierras mineras que ahora atraviesan una difícil reconversión</strong>, Ukip ha conseguido uno de sus mejores resultados (el 22% de los votos). El laborismo permanece en cabeza, con el 35% de los votos, pero ha perdido 16 puntos con respecto a las elecciones de 2011. Gould dio que hablar durante la campaña, arrastraba un cañón por las calles de la ciudad medieval y lanzaba nieve artificial a los transeúntes. A día de hoy, <strong>el auge de Ukip, a costa del Partido Laborista, en estos valles empobrecidos del sur de Gales, favorece el voto por el Brexit</strong>. La tasa de paro en Gales se ha situado en tasas anteriores a la crisis, en torno al 5%, como en el resto de Reino Unido. Sin embargo, son las ciudades del interior, en los alrededores de Cardiff, las que más han sufrido la crisis económica de los últimos años. </p><p>“Por aquí hay muchas comunidades obreras de la industria del carbón. <strong>Gente que toda la vida ha votado a los laboristas</strong>. Yo mismo, he llegado a votar al Partido Laborista. Pero <strong>los laboristas se han mostrado muy seguros de sí mismos. Y han traicionado sus promesas</strong>”, dice Gould. Como la mayoría de los defensores del <em>Leave</em>, apenas tarda unos segundos en vincular la pertenencia de Gran Bretaña a la UE y las políticas migratorias. Salir de la UE ha de permitir recuperar el “control” sobre las fronteras nacionales. Hace meses que se repite machaconamente el argumento.</p><p>“Es motivo de preocupación para los trabajadores aquí. <strong>Sus posibilidades de empleo son reducidas</strong>; sus sueldos son reducidos; sus posibilidades de comprar una casa un día, también. El sector inmobiliario está bajo presión por la <strong>inmigración</strong>”. Mientras que la polémica está en los últimos carteles electores de Nigel Farage, porque para algunos recuerda a la propaganda nazi, <strong>Gould dice que nunca se habría hecho de Ukip si el partido fuese racista</strong>. “Mi hermana está casada con un latinoamericano. No puede venir a trabajar a Reino Unido porque su marido no es ciudadano europeo. Mientras que un europeo sin cualificación y sin empleo, él sí que puede venir sin problema ninguna aquí, en nombre de Europa. Creo que es totalmente injusto. Se debe tratar a todo el mundo igual”.</p><p>En su opinión, el Brexit marcaría el comienzo de un movimiento más amplio, el <strong>estallido del proyecto europeo</strong>. “Quiero la abolición de la UE. Es una institución sólo funciona para beneficio de los burócratas, que tienen sueldos demasiado altos. Por eso también estoy a favor de la salida de Francia, llegado el caso. Después de todo, el comisario europeo que representa a Francia no ha sido más elegido en las urnas que el comisario británico… Y tampoco él tiene más peso que el comisario de un pequeño país como Malta, lo que es escandaloso”, prosigue, impasible pese a la lluvia que arrecia. En el Ejecutivo europeo, <strong>los comisarios no “representan” a sus respectivos países</strong>, sino que deben defender el interés general de la UE. Sam Gould pasa por alto este matiz y lo que el discurso gana en eficacia lo pierde en exactitud. Es uno de los numerosos artífices de la de la campaña del <em>Out</em>, lejos de los platós de televisión de Londres, que a fuerza de juntar a los descontentos, podrían terminar por imponerse. </p><p><strong>“¡Nuestro dinero va a acabar en los Balcanes!”</strong></p><p>Con 2,2 millones de electores (en una población de poco más de tres millones de habitantes), durante mucho tiempo se consideraba a Gales un <strong>caladero de votos</strong> casi seguro para los partidarios del <em>remain</em> (permanencia en la Unión). De las cuatro naciones que integran Reino Unido, era en Inglaterra donde –salvo la notable excepción de Londres– parecía que pesaban más los anhelos de independencia. En Escocia, Irlanda del Norte y Gales, las tres naciones que conseguían más autonomía gracias a las políticas de “devolución” de Tony Blair de finales de los 90, la desconfianza hacia la maquinaria europea no parecía tan marcada.</p><p>Si bien dicha afirmación parece que sigue siendo válida en el caso de Escocia y de Irlanda del Norte, quizás ya no lo sea en Gales. La implantación histórica del Partido Laborista (más cercano a la línea muy proeuropeísta de Gordon Brown que a la, muy crítica, de Jeremy Corbyn) y la buena salud de los nacionalistas galeses (también ellos proeuropeísta) puede que no basten para garantizar una victoria del IN. <strong>Los sondeos prevén un resultado muy igualado</strong>.</p><p><strong>“Inglaterra y Gales tienen comportamientos bastante similares en esta campaña”</strong>, comenta Roger Scully, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Cardiff. “El esquema que se observa en los valles del sur [donde se encuentra Caerphilly-Cardiff] recuerda por ejemplo a lo que sucedido en el norte de Inglaterra [donde el <em>Leave</em> debería arrasar]. En ambos casos, el voto por el <em>Leave</em> procede de la clases populares que antaño votaban laborista. Son sobre todo hombres, más bien de edad avanzada, blancos, como poca cualificación, conservadores en cuestiones sociales. También a menudo son ingleses que se han instalado en Gales pero que ante todo se sienten británicos y no galeses”. Los que los profesores Matthew Goodwin y Robert Ford llamaron, en 2014, los <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/mar/05/left-behind-voters-only-ukip-understands" target="_blank">left behind voters</a>,  los electores excluidos. Un colaborador de <em>The Guardian</em> identificaba recientemente el aumento del <em>Leave</em> con una forma de “revolución de la clase media” empobrecida, que sacude desde hace meses Inglaterra y Gales, al tiempo que proliferan los comentarios racistas.</p><p>“Un factor más coyuntural también perjudica aquí a la campaña del <em>remain</em>”, explica Scully. “En Escocia y en Irlanda del Norte se celebraron elecciones locales, en mayo, a los parlamentos regionales. Y la mayoría de los partidos tradicionales se centraron en esos escrutinios locales, por lo que empezaron la campaña del referéndum muy tarde, a principios de junio, con la militancia a menudo cansada, desmovilizada. Lo que favorece al <em>Leave</em>”. Más allá de las grandes figuras nacionales favorables al Brexit (los conservadores Boris Johnson o Michael Gove, la laborista Gisela Stuart o, en Ukip, Nigel Farage), <strong>la galaxia del Leave ha movilizado sobre el terreno a activistas variopintos</strong><em>Leave</em>, no sólo electores conservadores o de Ukip. Muchos de ellos se mantienen lejos de la política institucional y se muestran infatigables desde principios de año.</p><p>Un paseo por la zona industrial de Cardiff así lo pone de manifiesto. Desde la carretera, es difícil no ver el almacén, donde hay dos pancartas rojos de la campaña <strong>Vote for the Leave</strong>. Pese al tiempo lluvioso, Lee Canning, de 32 años, recibe a la entrada del local en bermudas beige, chanclas negras y camiseta de manga corta. Hace cinco años que dirige una empresa de distribución de folletos que trabaja en todo Gales. “En la recta final, se aprecia el acelerón. Cada día salen de este almacén unos 20.000 pasquines proBrexit”, se felicita. Es un trabajo que realiza de forma totalmente altruista, por convicción.</p><p>Hace tiempo que Lee Canning pertenece a la Tax Payer's Alliance, una red que reclama bajadas drásticas de impuestos (y la reducción del gasto por parte del Estado). También es el responsable galés de Business for Britain, un <em>lobby</em> que nació con los ojos puestos en el 23-J y que aglutina, a lo largo y ancho del país, a pequeñas y medianas empresas partidarias de la salida de la UE. “Algunos adoran hacer deporte, yo adoro hacer campaña”, resume este norirlandés de nacimiento, rubio de ojos azules, que llegó a Cardiff hace 13 años. Desde febrero, participó en una decena de debates frente a los defensores del <em>Remain</em> y en este final de campaña recita sus argumentos, convencido de lo que hace.</p><p>“Voy a votar por la salida de la UE, en primer lugar por cuestiones de fiscalidad: de cada libra esterlina que va a Bruselas, el contribuyente británico no recupera, al final, más que 49 peniques. Aquí <strong>atravesamos dificultades económicas como para que nuestro dinero se destine a subvencionar países que se podrían calificar de segundo mundo”</strong><em>segundo mundo</em>, explica, sentado en el sillón de cuero que ocupa la práctica totalidad de su minúsculo despacho. Canning se refiere a Estados como Polonia o Rumanía, que forman parte de la UE desde 2004 y que se encuentran entre los principales beneficiarios de la UE. “Se habla también de la adhesión de Albania, de Serbia, de Bosnia, en un futuro próximo. <strong>Nuestro dinero va a acabar en los Balcanes</strong>!”, prosigue. A corto plazo, estos países no tienen ninguna posibilidad de pasar a formar parte de la UE, lo mismo que la Turquía de Erdogan. Pero su eventual entrada en la UE ha sido objeto de interminables debates en Gran Bretaña. </p><p>En el seno de Europa, Reino Unido es un contribuidor neto. Es decir que efectivamente aporta más al presupuesto europeo de lo que recibe a cambio. Pero no sucede así con <strong>Gales, más pobre que el resto del Estado y que se beneficia de más fondos estructurales</strong>. Los agricultores galeses obtienen también generosas ayudas de la Política Agrícola Común, la PAC. Según un estudio de la Universidad de Cardiff, representa un beneficio neto por habitante galés de 79 libras (100 euros) por persona y año. Para Lee Canning, estos cálculos no cambian nada: “Los responsables de la campaña por el <em>Leave</em> [sobre todo los conservadores contrarios a David Cameron] ya han prometido que el dinero que no se vaya destinado a Bruselas, permitirá refinanciar los proyectos en curso con Europa”.</p><p>¿La recesión anunciada por los <em>remainers</em> en caso de Brexit inquieta a la joven empresaria? “Creé mi empresa en plena crisis y eso no me ha impedido salir adelante; doy trabajo a 30 personas a tiempo completo. No hago caso de las advertencias del FMI, del Tesoro o del Banco de Inglaterra. Son los mismos que no vieron venir nada en 2008”. En cuanto a los propósitos racistas de algunos partidarios del Brexit, no parecen molestarle. Prefiere insistir, como empresaria, en la relación que ve entre la inmigración y la actividad económica. “Para una pyme como la mía, esta relación es evidente. Distribuir pasquines, es un trabajo muy poco cualificado. Pago 9,5 libras por hora y veo a gente que trabaja en negro, por dos o tres libras por hora. Hay migrantes que aceptan esos sueldos. Eso tiene que cambiar”. Como casi siempre, cuando se discute sobre el Brexit comienza, la figura del migrante vuelve a hacer acto de presencia. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés: </em></p><p><span id="doc_67981"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jun 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ludovic Lamant (enviado especial de Mediapart a Gales), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En Gales, las clases populares que más han acusado la crisis se decantan por el Brexit]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Referéndum,David Cameron,UKIP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los laboristas británicos pierden terreno pero mantienen varios consejos locales clave]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/laboristas-britanicos-pierden-terreno-mantienen-consejos-locales-clave_1_1125946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f83b296-c718-4766-b276-1bc199a8f6cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los laboristas británicos pierden terreno pero mantienen varios consejos locales clave"></p><p>Los <a href="http://www.infolibre.es/tags/partidos/partido_laborista.html" target="_blank">laboristas</a> británicos lograron este jueves una victoria en las elecciones locales, si bien perdieron a <strong>más de una decena de sus consejeros, </strong>limitando en cualquier caso las pérdidas previstas por los sondeos en las últimas semanas, según Europa Press. </p><p>Según los resultados parciales, los laboristas, liderados por Jeremy Corbyn, consiguieron contener las pérdidas al mantenerse<strong> al frente de algunos de los consejos locales clave, </strong>si bien podrían caer al tercer puesto en <a href="http://www.infolibre.es/tags/lugares/escocia.html" target="_blank">Escocia.</a></p><p>De esta forma, los laboristas se habrían hecho por el momento con 636 consejeros,<strong> logrando 32 puestos que no obtuvieron en 2012,</strong> pero perdiendo en 43 que controlaban.</p><p>Por su parte, <strong>los conservadores obtuvieron 326 consejeros,</strong><a href="http://www.infolibre.es/tags/partidos/partido_conservador.html" target="_blank">conservadores</a> con una diferencia de 16 consejeros más una vez contabilizadas las pérdidas y las ganancias en estas elecciones respecto a las anteriores.</p><p>Entre los partidos que también consiguieron avanzar figuran los liberaldemócratas, con seis consejeros más que en los anteriores comicios –y 144 en total–, y <strong>el partido antieuropeo UKIP, que logra 26 consejeros, 21 más que antes. </strong><a href="http://www.infolibre.es/tags/partidos/ukip.html" target="_blank">UKIP, </a>Por su parte, los Verdes perdieron tres consejeros en el global, quedándose con once.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b9f0a5b4-87bc-4b3c-9418-0b2c36df2810]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 May 2016 07:48:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los laboristas británicos pierden terreno pero mantienen varios consejos locales clave]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partido Laborista,Reino Unido,Escocia,Elecciones,UKIP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Brexit es cosa del señor Cameron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/brexit-cosa-senor-cameron_1_1117768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e0fd12a-e66f-44fd-8ab1-101e8eea10e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Brexit es cosa del señor Cameron"></p><p>Para mí, como socialista de toda la vida, Europa ha sido siempre una paradoja. Fue creada por progresistas y conservadores católicos en la década de 1950 como respuesta a los nacionalismos que destrozaron Europa en la primera mitad del siglo XX.</p><p><strong>Desde luego, nunca fue ni ha sido de izquierdas ni socialista. Hoy Europa está totalmente en manos de los conservadores del Partido Popular Europeo</strong>, cuyos funcionarios, desde sus cargos, controlan la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI.</p><p>A pesar de todo ello, Europa es el único bloque territorial del mundo en el que los derechos de los trabajadores constan por escrito en los tratados que gobiernan Europa y están confirmados por su tribunal supervisor.</p><p>En Norteamérica hay un tratado de libre comercio (NAFTA, por sus siglas en inglés) entre EE.UU., Canadá y México. Sin embargo, en sus disposiciones, excluye todo tipo de derechos sociales. Los camioneros mexicanos llevan sus cervezas Corona a la frontera de EE.UU. con México y allí tienen que descargar las botellas en camiones norteamericanos controlados por el sindicato proteccionista Teamsters, con toda su dudosa historia detrás.</p><p><strong>A los trabajadores mexicanos no se les permite participar de la prosperidad que hay más al norte</strong> y, en consecuencia, se convierten en emigrantes económicos forzados a entrar ilegalmente en EE.UU.. O recurren a la delincuencia de los narcotraficantes porque, a diferencia de Europa, no hay libre comercio ni libre circulación entre fronteras.</p><p>No quiero que proliferen los obstáculos a los camiones británicos conducidos por trabajadores británicos, ni a los productos británicos fabricados por trabajadores británicos, <strong>que sería una de las consecuencias si Gran Bretaña deja la UE</strong>, tal y como muchos diputados conservadores (tories) creen que debería suceder.</p><p>No es un secreto que soy un internacionalista convencido. He visto mucho más apoyo del Parlamento Europeo a grandes causas internacionales de derechos humanos y justicia, desde Palestina a Colombia, que de ningún otro parlamento nacional, incluido el nuestro.</p><p>Me opongo a la actual ideología de la austeridad que han impuesto los dirigentes conservadores del Partido Popular Europeo, causando privaciones y perjuicios a muchas naciones europeas, y que <strong>en el caso de Grecia ha arrastrado a muchos a la pobreza</strong>.</p><p>A Alemania se le condonó la deuda en 1953 y a Polonia en 1992, e Irlanda recibió de George Osborne [ex ministro de Finanzas de Cameron] 10.000 millones de euros en 2010 para rescatar a los bancos corruptos y deshonestos.</p><p>El castigo impuesto a Grecia para satisfacer la ideología de los economistas enamorados del conservadurismo económico austríaco de principios del siglo XX es vergonzoso. Sin embargo, observo que mis amigos del Pasok y Syriza no apoyan la renuncia al Euro, y mucho menos a la UE. Tampoco Podemos en España. <strong>Son siempre los trabajadores y los pobres los que sufren cuando se devalúa su moneda</strong>, y el precio de los productos y servicios esenciales aumenta.</p><p>Puede que el regreso a una Europa de monedas rivales sea el sueño de los especuladores de fondos de inversión libres (hedge funds) que financian el UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido) y de los comités de expertos euroescépticos. Pero no lo es.</p><p>Recomiendo a todo el mundo que lea el libro del catedrático Ian Kershaw <em>To Hell and Back. Europe 1914-1949</em> únicamente para que hagamos memoria de cómo era la Europa capitalista y nacionalista que cerraba sus fronteras, y cómo fueron las guerras y exterminios de la Europa de la primera mitad del siglo pasado.</p><p>Quiero una Europa distinta pero, a diferencia de David Cameron y Nigel Farage, no estoy preparado para arriesgar nuestra participación en Europa, desde la UE hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sólo para complacer a aquellos que sueñan con la vieja Europa de los nacionalismos populistas.</p><p>Quiero trabajar con los partidos progresistas y socialistas e intelectuales de Europa, dentro y fuera del gobierno, para elaborar un programa que relance un crecimiento europeo basado en la justicia social y las inversiones productivas.</p><p>Gran Bretaña puede aprender de los numerosos ejemplos que hay en la UE sobre la obligatoriedad de la formación, los bancos de inversión, la cooperación social, organizaciones sindicales poderosas y otras <strong>medidas que promueven la justicia social y disminuyen el codicioso credo que empuja a los tories</strong> de hoy.</p><p>Y cuando recuerdo la historia de la década de 1930 y escucho a los conservadores del Partido Popular Europeo, como el partido Fidesz de Hungría, negándose a aceptar a los refugiados, me preocupa que el ascenso de una Europa nacionalista y xenófoba que cierra sus fronteras esté más cerca de lo que creemos.</p><p>Esta es la razón por la que, a pesar de mis numerosas reservas sobre ciertos aspectos de la gobernanza de la UE, <strong>no apoyo la postura de hostilidad perpetua adoptada por el triunvirato Tory-Ukip-Daily Mail hacia Europa</strong><em>Daily Mail</em> que hemos visto crecer en poder e influencia durante este siglo.</p><p>El UKIP es una ramificación del Partido Conservador y todo lo que Nigel Farage dice acerca de Europa ya lo han dicho los conservadores más veteranos en los últimos 15 años.</p><p>Si hay peligro de que el Reino Unido salga de la UE –y lo hay– <strong>la culpa reside directa y completamente en William Hague, Iain Duncan Smith y David Cameron</strong> y la prensa de su propiedad por crear tanta animosidad y aversión hacia la UE en los últimos años.</p><p>A Margaret Thatcher le gustaba citar a Clement Attlee, que llamaba a los referéndums “el recurso de los dictadores y demagogos”. El referéndum sobre el <em>Brexit</em> de David Cameron anunciado en 2013 fue una estratagema cínica y oportunista para <strong>intentar recuperar los votos anti Unión Europea que habían pasado del Partido Conservador a UKIP</strong>.</p><p>Ahora Cameron se arriesga no sólo al aislamiento de Gran Bretaña de Europa, sino a crear una nueva Gran Bretaña aislacionista que perderá influencia y autoridad en todos los foros mundiales.</p><p>No quiero que eso ocurra. Pero el clamor de la CBI [Confederación de la Industria Británica], la City y otros grupos empresariales por un debilitamiento masivo de los derechos de la Europa Social, tal y como efectivamente existen en el Reino Unido gracias a nuestra pertenencia a la UE, sin duda empujará a muchos millones de trabajadores y a sus sindicatos a votar por dejar la UE.</p><p>Si David Cameron regresa de la UE con un acuerdo que incluye la reducción de los derechos laborales, ¿qué hace un partido que representa el mundo laboral?</p><p>La pelota está claramente en el campo de David Cameron, que ha ayudado a alimentar las pasiones antieuropeas en Gran Bretaña desde que el Partido Laborista llegó al poder en 1997. <strong>Ha reclamado repetidamente el fin o el debilitamiento de la Europa Social en Gran Bretaña</strong>. Ha convocado este innecesario y peligroso plebiscito por razones oportunistas. David Cameron está presentando a Gran Bretaña como una de las principales naciones mundiales; eso incluye formar parte de una UE socialmente más justa, centrada en el crecimiento, reformada y moderna.</p><p>Si el resultado de la votación del referéndum es el aislamiento de Gran Bretaña, la responsabilidad residirá totalmente en David Cameron. El Partido Laborista apoyará la pertenencia a una UE que defiende la democracia, los derechos humanos, la solidaridad internacional y el juego limpio para los trabajadores.</p><p><strong>Este referéndum innecesario ha sido convocado por Cameron y sólo él puede perderlo</strong>. El Partido Laborista no puede ganarlo por él. La responsabilidad de mantener a Gran Bretaña en Europa reside en el señor Cameron, en nadie más.</p><p><strong>Traducción: Paloma Farré </strong></p><p><a href="http://ctxt.es/es/20150923/Politica/2415/Brexit-Corbyn-Cameron-UE-referendum-Europa-Nueva-izquierda-y-unidad-popular.htm?utm_source=Bolet%C3%ADn+de+ctxt&utm_campaign=fcf14f6191-20150930_Avance_semanal&utm_medium=email&utm_term=0_1c99f8f4a6-fcf14f6191-312242629" target="_blank">Lee el artículo en Ctxt</a> </p><p> <span id="txt"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jeremy Corbyn | Ctxt]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Brexit es cosa del señor Cameron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Partido Conservador,Partido Laborista,Reino Unido,Crisis en la eurozona,Referéndum,David Cameron,UKIP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las razones de la victoria de Cameron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/razones-victoria-cameron_1_1113079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4c3cc391-8dc7-47ea-bfdf-69ae320b712e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las razones de la victoria de Cameron"></p><p>David Cameron es un hombre feliz y… afortunado. El líder de los conservadores británicos se dispone a <strong>reeditar un segundo mandato como primer ministro</strong>, al frente de una mayoría absoluta, una situación muy diferente a la de hace cinco años, cuando se vio obligado a formar Gobierno con ayuda de los Liberaldemócratas (Lib Dems) para poder instalarse en el 10 de Downing Street. Y, todo ello, contra todo pronóstico.</p><p>Jueves 7 de mayo por la mañana, en el momento de abrir los colegios electorales, <strong>todos los sondeos anticipaban una pugna reñida entre conservadores y laboristas</strong>. Un resultado así, ajustado, podía forzar dos alianzas: un <strong>nuevo pacto entre tories y sus aliados Lib Dems </strong>que daría continuidad a un nuevo acuerdo, que se ha revelado insatisfactorio los últimos cinco años, o un <strong>gobierno en minoría de los laboristas</strong>, con el apoyo de los nacionalistas escoceses y galeses. <strong>Ninguno de estos escenarios se ha materializado</strong> y el viernes 8 de mayo por la mañana, David Cameron ya disponía del número preciso de diputados en el Parlamento como para <strong>gobernar sin dificultades</strong>. A mediodía se confirmaba que había logrado la mayoría absoluta.</p><p>La victoria de David Cameron se vertebra en torno a tres elementos:</p><p>Por tanto, <strong>esta victoria de David Cameron es más que nada un éxito de carácter táctico</strong>, en un sistema electoral que sigue –pese a los ataques sucesivos de los Lib Dems, del SNP o del UKIP– beneficiando a los dos grandes partidos. <strong>La victoria de los conservadores se debe sobre todo a la derrota de sus adversarios</strong>.</p><p>Al perder el fortín escocés en beneficio de los nacionalistas del SNP, Ed Miliband logra la "proeza" de perder más diputados que Gordon Brown en 2010, en un momento en el que este era muy impopular después de 13 años de gobierno de Blair. Su intento por fusionar dos corrientes laboristas –los centristas, herederos de Blair, y la izquierda que reclamaba un regreso a los valores obreros del partido- dirigidos a reinventar el laborismo <strong>no ha arraigado o al menos no lo suficientemente rápido como para ganar las elecciones</strong>. Al dejar que el SNP escocés le arrebate el discurso progresista, que ha marcado claramente su preferencia por una política de izquierdas, los laboristas han dado la impresión de mantener un debate interno, sin ser capaz de dar respuesta a la demanda popular de una parte de su electorado contra las políticas de austeridad del Gobierno.</p><p>La <strong>falta de carisma de Ed Miliband</strong> también ha jugado en su contra y, conforme a la tradición británica, este viernes al mediodía <strong>presentaba su dimisión como líder del Partido Laborista</strong>. La número dos de la formación, Harriet Harmen, le sucede de forma provisional en el cargo hasta la celebración del próximo congreso laborista. Así las cosas, los laboristas corren el riesgo, como sucedió en 2010 con la marcha de Gordon Brown, de verse paralizados en debates internos mientras el nuevo Ejecutivo toma posesión y fija su agenda. </p><p>En cuanto a los Liberal Demócratas de Nick Clegg, la derrota no supone solo un varapalo (<strong>al pasar provisionalmente de tener 59 diputados a 8 escaños</strong>), sino que es el <strong>castigo a una alianza oportunista</strong> con los conservadores en 2010, que el electorado nunca aceptó. En 2010, los Lib Dems eran considerados de forma unánime como una alternativa de centroizquierda después de 13 años de <em>blairismo</em> (hasta el punto de que el diario progresista <em>The Guardian</em> pidió abiertamente el voto para ellos). Pero al entrar a formar parte de un Gobierno de derechas, para obtener solo <strong>migajas políticas en un determinado número de asuntos</strong> (aumento de las tasas universitarias, recortes presupuestarios salvajes), <strong>han perdido toda la credibilidad</strong>. </p><p>Mientras en 2010 aparecían como “hacedores de reyes” que había llegado al panorama político británico para quedarse y abrir la vía al tripartidismo, incluso al cuatripartidismo, actualmente <strong>representan una fuerza que ha sido destronada</strong>. Nick Clegg lo admitía al presentar su dimisión horas antes de que darse a conocer los resultados definitivos del escrutinio. “El liberalismo ha perdido. Son momentos sombríos para nuestro partido, pero no podemos permitir que los magníficos valores del liberalismo se apaguen en una noche”.</p><p>En las filas del partido eurófobo (y cada ve<strong>z más xenófobo), en el UKIP, no soplan mejores vientos. A pesar de que los candidatos han obtenido un 10% de los sufragios emitidos en todo el país, los resultados solo se verán traducidos en </strong>un escaño en el Parlamento. Su jefe de filas Nigel Farrage, el hombre que ha conseguido para el UKIP una atención mediática comparable a la obtenida por el Frente Nacional en Francia, ha perdido su escaño de diputado y ha dejado la dirección del partido.</p><p>Para la mayor parte de los analistas británicos, esta victoria de Cameron no representa el triunfo de sus ideas o de su programa, que <strong>se articula fundamentalmente en torno a la economía</strong> y tiene previsto continuar con los recortes presupuestarios. Sin embargo, se beneficia también de las dimisiones de los líderes Miliband, Clegg o Farrage, de la retirada del panorama político de un gran número de dirigentes nacionales laboristas o Lib Dems que han perdido su escaño como el canciller en la sombra Ed Balls, el ministro de Asuntos Exteriores en la sombra Douglas Alexander, los exministros liberales Vince Cable, Danny Alexander o Charles Kennedy. Como escribe <em>The Economy</em>, “El Partido Conservador debe hacer frente a una oposición que se ha visto privada ahora de sus mejores talentos en la Cámara de los Comunes. De cara a 2020, desde luego es una oportunidad”. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p> <em>Leer el texto en francés: </em></p><p><span id="doc_2885"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Thomas Cantaloube (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Partido Conservador,Partido Laborista,David Cameron,Nick Clegg,UKIP,Ed Miliband]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sondeos en Reino Unido a pie de urna no desempatan a ‘tories’ y conservadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/sondeos-reino-unido-pie-urna-no-desempatan-tories-conservadores_1_1113067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/80c06140-c8d0-4d53-9983-91bfc27c687b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sondeos en Reino Unido a pie de urna no desempatan a ‘tories’ y conservadores"></p><p>Los británicos votaron este jueves en las elecciones más ajustadas en décadas. <strong>Las tres encuestas publicadas durante la jornada no deshacen el empate</strong> que todos los sondeos venían augurando entre los conservadores del primer ministro David Cameron, y los laboristas de Ed Miliband.  </p><p><strong>El sondeo de Lord Ashcroft da a tories y laboristas un 33%</strong>. En los dos últimos sondeos de Ashcroft, los conservadores estaban en cabeza, con dos puntos de ventaja a principios de esta semana y seis puntos a finales de abril.   El apoyo a los liberaldemócratas, socios de coalición de los tories, se mantiene en el 10%, mientras que el antieuropeo Partido para la Independencia de Reino Unido (UKIP) se sitúa en el 11% y los Verdes en el 6%.</p><p>La encuesta de Populus también <strong>da un empate en el 33% a conservadores y laboristas</strong>, que ceden ambos un punto con respecto al anterior. Los liberaldemócratas se mantienen en el 10%, el UKIP alcanza el 14% y los Verdes el 5%.  </p><p>En el caso de la encuesta de Ipsos MORI para el 'Evening Standard',<strong> da una ventaja de un punto a los tories sobre los laboristas</strong>, frente a la ventaja de cinco puntos que tenían los de Cameron el 30 de abril.  </p><p>Así, sitúa a los conservadores en el 36% y a los laboristas en el 35%. Los de Nick Clegg se quedarían en este caso en el 8% mientras que el UKIP de Nigel Farage se situaría en el 11% y los Verdes en el 5%.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2015 20:42:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los sondeos en Reino Unido a pie de urna no desempatan a ‘tories’ y conservadores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partido Conservador,Partido Laborista,Reino Unido,Nick Clegg,Elecciones,UKIP,Ed Miliband]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reino Unido se juega su futuro en la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/reino-unido-juega-futuro-union-europea_1_1112938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cc71e08e-fe96-455f-bab7-254c5fd39467_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reino Unido se juega su futuro en la Unión Europea"></p><p>“El reto europeo no es una prioridad para la mayoría de los ciudadanos. Se habla de sanidad, de educación, de empleos. Después del 7 de mayo, si llegamos al poder, no vamos a pasarnos los dos primeros años de mandato organizando un <strong>referéndum que solo interesa a una minoría de los británicos</strong>. Queremos reactivar la economía, ayudar a los que más lo necesitan. Es cuestión de prioridades”. Jude Kirton-Darling es una joven eurodiputada del Partido Laborista, la formación de Ed Miliband que puede alzarse con la victoria en la noche del 7 de mayo. A preguntas de <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, esta eurodiputada, que procede del mundo sindical, se desmarca del debate que estremece a los funcionarios europeos –y un poco menos, quizás– a los electores británicos: la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea o "<em>Brexit"</em> (<em>British exit</em>).</p><p>Las elecciones generales del próximo jueves 7 de mayo se prevén inciertas. <strong>Las posibles coaliciones son múltiples</strong>, pero sobre el papel sólo hay dos hombres susceptibles de convertirse en jefe del Gobierno. Por un lado, el conservador David Cameron <strong>aboga por la celebración de un referéndum sobre la salida del Reino Unido</strong> de la UE de aquí a 2017, una vez que Londres –según se ha comprometido– recupere competencias que ahora están en manos de Bruselas. Por su parte, Ed Miliband, su rival laborista, aboga por <strong>“reformar” Europa,</strong> aunque no tiene previsto realizar una consulta a corto plazo.</p><p>“Estamos en contra de organizar un referéndum en una fecha que no tendría vinculación alguna con la realidad europea”, precisa Jude Kirton-Darlong. “Los <em>tories</em> han anunciado un referéndum, que ha <strong>generado demasiadas incertidumbres tanto para las empresas como para los ciudadanos</strong>”. La dificultad estriba en la posibilidad de que ninguno de los dos partidos, ni <em>tories</em> nilaboristas, alcancen el apoyo suficiente como para gobernar en solitario. De modo que tendrán que recurrir al apoyo –que se puede materializar bajo la forma más o menos formal de una coalición– de los liberal-demócratas de Nick Clegg (europeísta) o de los nacionalistas escoceses de SNP. Las combinaciones posibles son numerosas y vuelven a plantear la duda de <strong>qué sucederá  tras el 7 de mayo</strong>, lo que origina no pocos quebraderos de cabeza a los “eurócratas” de Bruselas.  </p><p>Los problemas británicos con la Unión Europea no son nuevos. No obstante, para muchos <a href="http://www.mediapart.fr/journal/international/120514/ukip-la-marche-triomphale-des-anti-europeens-britanniques" target="_blank">el auge de UKIP</a>, el partido de <strong>Nigel Farage</strong> –ganador de las elecciones europeas de mayo de 2014 (26,6%) con su discurso antiinmigración y antieuropeísta– está tras el discurso demagógico de David Cameron sobre Europa. El actual jefe del Gobierno ha ido endureciendo su postura, desde su <a href="https://www.gov.uk/government/speeches/eu-speech-at-bloomberg" target="_blank">discurso</a> sobre Europa de enero de 2013, en el que anunciaba su famoso proyecto de referéndum, que reduce la Unión a un amplio mercado interior y que supone el triunfo del ala euroescéptica del partido. </p><p>“Lo paradójico es que la pertenencia de Gran Bretaña a la UE no es algo que, según los sondeos, los británicos consideren prioritario. Los movimientos de política interna, en el seno del partido conservador, dirigidos a frenar el avance de UKIP<strong> han llevado a Cameron a arremeter contra Europa</strong>”, escribe Roger Liddle, exasesor eurófilo de Tony Blair, en un ensayo reciente (disponible, en inglés, en este <a href="http://www.mediapart.fr/files/Brexit-PolicyNetwork.pdf" target="_blank">enlace</a>). “A ojos de las bases de los conservadores, que no pasan por su mejor momento, el electorado de UKIP lo integran aliados naturales y amigos que teóricamente tendrían que volver a su verdadera casa”, la de los <em>tories</em>, prosigue Liddle.</p><p>Sin embargo, Syed Kamall, un destacado eurodiputado de los <em>tories</em>, rechaza que el posicionamiento actual de Cameron responda a una estrategia: “Los electores con los que me he entrevistado, al menos aquellos que marcan diferencias entre Westminster, la alcaldía y la Unión Europea, me dicen que<strong> no es por esta Europa por la que votaron</strong>”, mantiene. Kamall se refiere a la única consulta popular celebrada en el Reino Unido sobre la UE, el <a href="http://tempsreel.nouvelobs.com/monde/20050606.OBS9114/europe-il-y-a-30-ans-l-angleterre-disait-oui.html" target="_blank">referéndum de 1975</a> sobre la permanencia de los británicos en el mercado común (dos años después de que Londres firmase el Tratado de Roma). Entonces, el <em>sí </em>obtuvo el 67% de los votos, con el apoyo activo, durante la campaña, de Margaret Thatcher, que todavía no había llegado al poder. En 2006, estaba prevista la celebración de otro referéndum sobre el proyecto del Tratado Constitucional Europeo (TCE), pero el <em>no </em>a la consulta, un año antes, en Francia y Holanda, lo hicieron innecesario.</p><p>“Cuando voy a puerta a puerta, lo que me dice la gente es que <strong>no votaron para conseguir más integración europea</strong>... Se habló de comercio y de mercado interior”, continúa el eurodiputado conservador Syed Kamall. “La relación entre Gran Bretaña y la UE se ha basado siempre en el registro de la transacción, nunca de la emoción. <strong>Los británicos quieren saber lo que les cuesta y lo que obtienen a cambio</strong>”, puntualiza Mats Persson, al frente de <a href="http://openeurope.org.uk" target="_blank">Open Europe</a>, sin lugar a dudas el <em>think thank</em> británico más influyente de Bruselas, muy próximo al partido conservador.  </p><p>Según Persson, una victoria de los laboristas no atenuaría la probabilidad de un <em>Brexit</em>, al contrario.<strong> “Los riesgos de la salida de Gran Bretaña de la UE disminuiría los cinco próximos años con un Gobierno de Miliband</strong>, pero estos riesgos pueden ser mucho más elevados dentro de diez”, pronostica. Estima que, con Miliband, los euroescépticos se recuperarían en la oposición, a base de argumentos fáciles.</p><p>Por su parte, el sociólogo Anthony Giddens, teórico de la difunta “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Anthony_Giddens" target="_blank">tercera vía</a>”, defendida por el Nuevo Laborismo de Tony Blair, juzga <strong>imposible vaticinar qué escenario es el más probable entre el Brexit y el </strong><em>Brexit</em><strong>Bremain</strong> (neologismo acuñado por él mismo para hablar de la permanencia de Londres en la UE). “Hay demasiado contingencias en juego”, estima. Pero el intelectual, europeísta, se atrevió a lanzar su pronóstico en una <a href="http://europesworld.org/2015/02/24/britain-teeters-closer-brink-brexit/#.VUH2UGbpyL0" target="_blank">conferencia</a> celebrada el pasado 30 de abril en Bruselas:<strong> “Si vencen los laboristas se descarta la celebración de un referéndum. Si la victoria es para los conservadores, también Cameron tendrá dificultades para mantener su promesa</strong>, porque deberá alcanzar un acuerdo de Gobierno con los liberal-demócratas... A menos que UKIP obtenga una victoria importante, algo que no parece probable, a tenor de los últimos sondeos”. UKIP, a quien el sistema electoral de estos comicios generales no favorece, puede obtener, como mucho, un puñado de escaños.</p><p><strong>La limpieza de la Comisión Juncker</strong></p><p>Los responsables europeos recibieron mal el discurso de Cameron de enero de 2013 y su proyecto de celebrar una consulta popular. Sin embargo, <strong>Jean-Claude Juncker no cierra por completo la puerta a la hora de introducir “modificaciones al margen” de los tratados</strong>. “Descarto cualquier modificación de calado de los tratados cuando la libertad de movimiento está en juego, pero se pueden abordar otras cuestiones”, señaló el pasado <a href="http://www.bbc.com/news/world-europe-32495060" target="_blank">28 de abril</a>, en un intento por suavizar algunas afirmaciones de antaño mucho más duras. Desde la llegada del luxemburgués al frente de la Comisión Europea el año pasado, <strong>Cameron y Juncker mantienen una relación tensa</strong>, después de que el <em>premier </em>británico se haya enfrentado en varias ocasiones a Juncler en la prensa londinense.</p><p>En Bruselas son muchos los que dudan de que se puedan realizar cambios en los tratados. “Si Cameron resulta reelegido, tendrá que exponer en el Consejo Europeo de junio sus intenciones”, pronostica un diplomático europeo. “No obstante, celebrar un referéndum en 2017 sobre la reforma de los tratados parece un calendario demasiado atrevido”. Dicho de un modo menos diplomático, hay que colegir que <strong>Cameron no tiene ninguna posibilidad de lograr la reforma de los tratados en un año y medio</strong>. Los franceses no quieren; los alemanes, tampoco –para disgusto de Cameron que apostó mucho, en 2013, por el apoyo de la canciller, Angela Merkel–.</p><p>El proyecto de Cameron, sobre el papel, es muy vago. La “renegociación” que quiere llevar a cabo con los 27 Estados miembros versa sobre tres aspectos: la <strong>legitimidad democrática de la Unión</strong>, la relación entre los 19 miembros de la eurozona y el resto de países (entre ellos, el Reino Unido) y, por último, las <strong>medidas para reforzar la competitividad de la UE</strong>, donde el “mercado único” tiene que ser el pulmón central. “En el hipotético caso de que Cameron organizara un referéndum en 2017, sería necesario, para que haga campaña por la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea, que consiga algún avance en cada uno de estos asuntos, pero todo depende del nivel en el que sitúe el listón”, aventura Mats Persson.</p><p>Los <em>tories</em> son muy críticos, por ejemplo, con que se refuerce la integración en el seno de la eurozona –a la que no pertenece Gran Bretaña– por la crisis. “La Unión Europea evoluciona para sostener la moneda única y esto tiene consecuencias importantes para cada uno de nosotros, estemos o no en la zona euro”, señaló en enero de 2013 David Cameron, a quien le gustaría dejarse oír, de un modo u otro, en las cuestiones de integración. <strong>A los británicos tampoco les ha gustado no tener voz en el nombramiento del presidente de la Comisión Europea, Juncke</strong>r, elegido por la derecha europea (PPE) y los socialdemócratas, y dado que los <em>tories </em>de Cameron optaron por salir del PPE para lanzar otro grupo en el Parlamento Europeo (el ECR).</p><p>Cameron también podría volver a pedir un “<em>opt out</em>”, es decir, que Londres no se sume a aspectos adicionales de la política comunitaria, del mismo que Gran Bretaña decidió no entrar en el euro en los años 90. Para Londres, lo ideal es disponer de una <strong>Europa a varias velocidades</strong>, a la carta, donde cada país presente su propia “lista” y se desentienda del resto. “¿En qué momento la proliferación de estos “<em>opt-outs</em>” corre el riesgo de convertirse en un desmantelamiento generalizado? Ese es el verdadero riesgo que presentan las reivindicaciones británicas”, comenta el diplomático europeo. “<strong>El giro radical</strong> del discurso británico, entre el de un Tony Blair en 2014 que quería un Reino Unido en el “corazón de Europa” y el de Cameron de hoy se ha producido de forma muy rápida. Esto explica el declive de la imagen de los británicos en Bruselas”. </p><p>Frente al alejamiento de los británicos (<em>drifting apart</em>), la Comisión de Juncker quiere hacer ver que entiende sus preocupaciones. El luxemburgués hizo campaña en 2014 con un lema que suena muy bien en los oídos de algunos anglosajones: <strong>Europa será </strong><strong>“big on big things, and small on small things”</strong> (fuerte en los asuntos importantes y modesta en el resto). Los asuntos de regulación financiera prácticamente se han caído de la agenda en la capital belga, a la espera de las elecciones del 7 de mayo, para no causar molestar a Londres y en la City. Por el contrario, <a href="http://www.mediapart.fr/journal/economie/dossier/europe-usa-tout-sur-laccord-transatlantique" target="_blank">el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos</a>, del que el Reino Unido espera mucho, es una prioridad absoluta para el Ejecutivo europeo.</p><p>El vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, a quien Juncker describe como su “mano derecha”, es el encargado de llevar a cabo una misión clave, la de una “mejor regulación” (<a href="http://ec.europa.eu/priorities/work-programme/index_en.htm" target="_blank"><em>better regulation</em></a>, en el argot de bruselas). El socialdemócrata neerlandés trabaja, desde que llegó al cargo, en <strong>reducir los textos legislativos europeos no actualizados o anticuados</strong> o en <strong>suprimir proyectos puestos en marcha por la Comisión precedente</strong> que ahora se consideran inoportunos. Así, en marzo anunció la cancelación de 73 proyectos de ley que se acumulaban en los cajones. De ahí a pensar que la limpieza de Timmermans bastará para frenar las inclinaciones aislacionistas de los británicos...</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p> <em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_29440"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ludovic Lamant (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <title><![CDATA[Laboristas y conservadores, empatados a una semana de las generales en el Reino Unido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/laboristas-conservadores-empatados-semana-generales-reino-unido_1_1112870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8d715858-168b-4e17-ac3f-9dd3351ad6d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laboristas y conservadores, empatados a una semana de las generales en el Reino Unido"></p><p>El Partido Conservador del primer ministro británico, <strong>David Cameron</strong>, está empatado con el opositor <strong>Partido Laborista</strong>, según<a href="http://www.populus.co.uk/wp-content/uploads/OmOnline_Vote_01-05-2015_BPC.pdf" target="_blank"> un sondeo de Populus </a>a falta de una semana para que Reino Unido celebre sus elecciones más ajustadas en décadas.</p><p>El sondeo sitúa a los conservadores sin cambios con el <strong>33% de la intención de voto mientras que los laboristas ceden tres puntos</strong> hasta situarse en el mismo porcentaje.</p><p>El Partido para la Independencia de Reino Unido (<strong>UKIP</strong>), populista y eurófobo, dirigido por <strong>Nigel Farage</strong>, sube un punto hasta el 15%, mientras que los liberaldemócratas, socios de coalición de Cameron, se sitúan en el 9%.</p><p>Los sondeos dan un resultado muy ajustado entre conservadores y laboristas para los comicios del 7 de mayo, y aunque algunas encuestas en los últimos días parecen apuntar a que los <em>tories </em>estarían consolidando una cierta ventaja, <strong>otros muestran a los laboristas de Ed Miliband en cabeza</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2015 17:13:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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