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El debate de investidura

Abascal mantiene el ‘sí’ a Feijóo pero le exige ratificar sus acuerdos y unir fuerzas en una “alternativa nacional”

El líder de Vox, Santiago Abascal, en la tribuna del Congreso.

Santiago Abascal quiere más, una “alternativa nacional” PP-Vox, aunque ahora, a la vista de que la investidura no prosperará, mantiene el compromiso de votar a favor de la investidura de Alberto Núñez Feijóo. Y lo hará a pesar de que el candidato del PP rechazó derogar el derecho a utilizar el gallego, el catalán y el euskera en el Senado, donde su partido tiene mayoría absoluta, y de que evitó atender una petición expresa para no exigir el conocimiento de la lengua de Galicia en la función pública de su comunidad de origen.

Lo cierto es que Feijóo pasó por alto casi toda la intervención de su socio de investidura. Prefirió centrarse en responder al portavoz del PSOE, Óscar Puente, al que no quiso contestar cuando tuvo oportunidad. Visiblemente molesto por la decisión de Pedro Sánchez de no intervenir en el debate, —“ha intentado dinamitar la sesión”, acusó— el líder del PP reprochó al presidente en funciones “falta de valentía”, “no ser nadie” sin Bildu, sin Esquerra y sin Junts, haber “secuestrado” al PSOE, padecer una “neurosis obsesiva”, defender “un país con barra libre para la corrupción” y decir que España no es “una democracia plena”. 

Abascal ignoró el feo —Feijóo habló más de Sánchez y de Puente que de Vox— pero sí planteó que los acuerdos en ayuntamientos y municipios deben ser el principio de algo más. Una “alternativa nacional” que sonó al gobierno de coalición PP-Vox que la ultraderecha siempre ha defendido, pero que ha evitado exigir en esta ocasión a la vista de que la investidura de Feijóo no va a salir adelante.

El mismo Sánchez

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Eso sí, Abascal no se resistió a la tentación de recordar que el Sánchez que Feijóo trata ahora de derrotar sin tener los votos necesarios es el mismo al que Vox presentó dos mociones de censura sin el respaldo del PP. Y de echarle en cara la “demonización” de su partido durante la campaña, que según él está en el origen de que la derecha no tenga ahora mayoría absoluta.

En cualquier caso, defendió, “el camino es el que hemos comenzado a construir con nuestros acuerdos de gobierno. Por ahí debemos comenzar y seguir”. Es “un principio para construir la alternativa. Y nuestro voto no debe significar otra cosa: es un comienzo para una alternativa nacional”. 

Feijóo agradeció el apoyo, pero ignoró la propuesta. Y le devolvió los reproches por lo ocurrido en las elecciones diciendo que sin Vox el PP hubiese conseguido 190 escaños.

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