Opinión

Sobre este blog

¡Insostenible! quiere ser una mirada crítica a la realidad lo más rigurosa e independiente posible con el objetivo de lograr un futuro más sostenible, una economía más verde y baja en carbono y afrontar los retos de futuro que tenemos como sociedad. Hablaremos de cambio climático, territorio, urbanismo, vivienda, infraestructuras, biodiversidad, bosques y costas. Y también sobre gobernanza, modelo económico, desigualdad, pobreza, sanidad, educación, ayuda exterior, I+D, innovación, corrupción, etc.

El guión a seguir son los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la ONU que va a ser el marco global para hablar de sostenibilidad en los próximos años. Intentaremos proporcionar los mejores datos y análisis disponibles para que la población, los agentes sociales, las empresas y las administraciones puedan tomar sus decisiones sobre la mejor información existente.

Lacalle, Bernabé y las extrañas parejas

Juan Bordera | Antonio Turiel

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¡Insostenible! quiere ser una mirada crítica a la realidad lo más rigurosa e independiente posible con el objetivo de lograr un futuro más sostenible, una economía más verde y baja en carbono y afrontar los retos de futuro que tenemos como sociedad. Hablaremos de cambio climático, territorio, urbanismo, vivienda, infraestructuras, biodiversidad, bosques y costas. Y también sobre gobernanza, modelo económico, desigualdad, pobreza, sanidad, educación, ayuda exterior, I+D, innovación, corrupción, etc.

El guión a seguir son los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la ONU que va a ser el marco global para hablar de sostenibilidad en los próximos años. Intentaremos proporcionar los mejores datos y análisis disponibles para que la población, los agentes sociales, las empresas y las administraciones puedan tomar sus decisiones sobre la mejor información existente.

La vida te da sorpresas. Como por ejemplo comprobar que un tipo que podríamos considerar ultraliberal, el economista Daniel Lacalle, termine diciendo exactamente lo mismo que el periodista marxista Daniel Bernabé sobre un tema crucial como pocos. Lo único que tenían aparentemente en común era el nombre de pila, pensábamos ingenuamente, pero, como veremos, nos equivocábamos. Las extrañas parejas no se dan solo en el cine.

Antes de nada, contextualicemos: hace unos pocos días se emitió un debate televisivo entre el susodicho Lacalle y el ecólogo y biólogo Fernando Valladares. Para quien no conozca al segundo, estamos hablando de un auténtico maestro en su campo, premiado recientemente con el prestigioso premio Jaume I en defensa del Medio Ambiente, por su tenaz y fructífera labor de divulgación sobre un asunto en el que nos jugamos mucho, por no decir casi todo: el cambio global.

El economista es una persona conocida por haber defendido ideas de antaño, tales como negar el cambio climático antropogénico y considerar el fracking como la gran revolución energética de nuestra era. Ahora ya al menos no niega lo primero —porque no puede—, y ha mutado hacia las posiciones más de moda entre el mundo entrepeneur, que en su momento ya definimos como el “negocionismo”. En cuanto al fracking, a pesar de la masacre económica que ha supuesto (las empresas más representativas del sector, como Cheasepeake o Chaparral, ya quebradas, y un pasivo acumulado en quiebras desde 2016 que supera los 300.000 millones de dólares), sigue alabándolo como la gran revolución que no es, porque aún mantiene posiciones de inversión en el sector y espera no perder más dinero. Como ven, no le mueve, como a Valladares, la búsqueda de la verdad, sino la búsqueda del beneficio económico, principalmente el propio. Y volviendo al cambio climático, cuando ya no se puede negar un problema, solo queda tratar de forrarte o perder lo menos posible con él. El beneficio a corto plazo hasta la muerte. Y para ello un mantra, totalmente religioso, repetido hasta la obsesión: innovación, tecnología y mercado. Bendita sea la santísima trinidad que nos ha traído justo hasta donde nos encontramos, y que por arte de magia nos debería sacar de este embolado.