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    <title><![CDATA[infoLibre - Literatura clásica]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/literatura-clasica/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Literatura clásica]]></description>
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      <title><![CDATA[La inmunidad de los clásicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/inmunidad-clasicos_1_1198458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e573773b-e639-4205-b471-7ce0407c2703_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inmunidad de los clásicos"></p><p>Hay quien definió a los clásicos como aquellos libros que, como si estuvieran muy dentro de nosotros ya, siempre tienen cosas nuevas que decirnos y que no pueden leerse de nuevas. Otros prefirieron hablar de ellos como los fundamentos de nuestra cultura o de nuestra civilización, allá donde volvemos siempre como punto de referencia. Son, en todo caso, los libros a los que siempre hay que regresar, una y otra vez, pero que cambian también cada vez que los abrimos y a medida que cambiamos nosotros. Casi como si fueran ellos los que nos fueran hojeando a lo largo de nuestras vidas. Evolucionamos y crecemos junto a ellos: representan nuestra educación, no solo literaria sino también sentimental, y hemos aprendido a amar y a odiar con ellos, a vivir y a morir. No hay pasión humana que no esté consignada en las páginas de nuestros grandes clásicos, no hay suceso político o causa histórica de la que no den cuenta. Todo lo que alguna vez hemos sentido está en ellos. En Cervantes y Shakespeare, claro, pero más allá —y en común para toda la humanidad, mas allá de brechas nacionales o culturales— en los clásicos por excelencia, que son grecolatinos: véanse por ejemplo las emociones que transmiten los versos de Sófocles o Eurípides, los relatos de odio y crueldad, pasión y ambición de Cicerón, Tácito o Plutarco. Pero sus lecciones no atañen solo al ayer y al hoy: son también para mañana, pues antes de abrir el periódico del día ellos se habrán anticipado a lo que ocurre en nuestro día a día, no solo en nuestro interior, sino en el entorno. También en la escena pública nacional o internacional.</p><p>Se habla de la actualidad de los clásicos y hace poco, a raíz del confinamiento pandémico, pudieron ser definidos también como aquellos libros con los que uno se podría confinar con garantías: no ya en una isla desierta, sino en el alienante y casi foucaultiano aislamiento preventivo que, por motivos sanitarios, nos fue impuesto, como a gran parte del planeta, en la crisis sanitaria más importante del último siglo y que aún estamos viviendo. Ahora vienen otros tiempos y los clásicos nos siguen acompañando. Ya no es el encierro temeroso, sino el tiempo esperanzador de la vacuna. Acaso hay otra definición con la que podríamos repensar a los clásicos al hilo de su perenne vigencia. Los clásicos nos proporcionan la inmunidad necesaria para afrontar los vaivenes de la vida y de la historia, de la política y de las diversas crisis que azacanean al ser humano en estos tiempos convulsos de descreencias ante todas las cosas y, especialmente, de dudas sobre el sistema sociopolítico y económico.</p><p>Los ejemplos de la actualidad de los clásicos están claros si se repara en los parecidos de nuestra época con algunos momentos de la antigüedad. Pienso en el helenismo o el Bajo Imperio Romano. Nuestro mundo de hoy, globalizado y agitado por diversos frentes, por la crisis migratoria y pandémica, se parece mucho al mundo antiguo, pero no al clásico de las polis griegas sino más bien al mundo de la época helenística y romana, y sobre todo al final de esta. En tiempos de turbación política, migratoria o sanitaria —casi como en la era tardoantigua— podemos volver la vista atrás y encontrar en lo que dijeron algunos libros de esos momentos experiencia y consejos que suponen una cierta dosis salvífica para vacunarnos y arrostrar lo que se nos ha venido encima en los últimos tiempos. Qué curioso, por ejemplo, el énfasis en la filosofía antigua para orientarnos hoy día. Y sobre todo la vuelta a la actualidad de la filosofía helenística y romana. Pienso en libros recientes que abordan la utilidad de la filosofía de esta época para darnos respuestas hoy: <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-como-ser-un-estoico/262462" target="_blank">Cómo ser un estoico</a> (Ariel), de Massimo Pigliucci, y<em> Cómo ser un epicúreo</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-como-ser-un-epicureo/310244" target="_blank">Cómo ser un epicúreo</a> (Ariel), de Catherine Wilson, a la sazón profesores de la misma universidad, explican mediante las dos grandes escuelas rivales de la época la vigencia de la filosofía helenística en el mundo global contemporáneo.</p><p>El énfasis en ser feliz, vivir bien, permanecer imperturbable, ser ciudadano del mundo, estar en simbiosis con el entorno o poner en tela de juicio las convenciones sociales son algunas notas que caracterizan a la filosofía de la época helenística, como recuerdan García Gual e Imaz en el manual clásico sobre el tema <em>(La filosofía helenística: éticas y sistemas, </em>Síntesis). Carlos García Gual se ha dedicado especialmente al epicureísmo, desde su <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/clasicos-de-grecia-y-roma/epicuro-carlos-garcia-gual-9788420678849/" target="_blank">Epicuro</a> (Alianza) a<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-sabio-camino-hacia-la-felicidad/212805" target="_blank"> El sabio camino hacia la felicidad</a> (Ariel). Su actualidad llama poderosamente a un mundo como el nuestro, interconectado y con una fuerte tendencia a la individualidad que intenta encontrar una vía ética y metafísica hacia el bien y la felicidad. Pensemos por último en cómo algunos de los pensadores más actuales, de Sloterdijk a Žižek, han recuperado también el cinismo en el marco de nuestra sociedad tardocapitalista y multicultural. En tono de filosofía callejera, Eduardo Infante ha rescatado el cinismo en su libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-no-me-tapes-el-sol/329469" target="_blank">No me tapes el sol. Cómo ser un cínico de los buenos</a> (Ariel).</p><p><strong>Vacuna ante la desesperanza</strong></p><p>Sobre la inmunidad que nos proporcionan los clásicos, la filosofía es solo un ejemplo, quizá el más poderoso. Pero pensemos también en la ficción: cómo la literatura clásica nos vacuna ante la desesperanza con sus mitos y héroes. Y cómo regresan a la pantalla hoy en el cine o en las series sus antiguos motivos transformados y actualizados en eterno rodar. El ser humano, siguiendo el viejo leitmotiv mítico de la “edad de oro”, ha tenido que empezar de cero en diversas ocasiones. Uno de los mitos clave de nuestro momento es la sucesión circular de cada raza humana, desde la de oro a la de hierro, que va extinguiéndose en lenta degeneración. Pero la fuerza y el empuje de la vida y la comunidad humana regresan siempre: tras la cruel edad de hierro, marcada por la violencia y la enfermedad, volverá en eterno retorno la de oro. De hecho, el mito alude a que la historia, la civilización siempre se vuelve a levantar de nuevo, incluso cuando las cotas de la caída son abisales y se llega a perder no solo cualquier tipo de comodidad sino incluso la memoria y escritura del ser humano. Esto lo hemos pasado antes, nos dice el mito, y siempre volveremos a empezar.</p><p>Cuando creíamos que el mundo no podía cambiar y que se mantenía con el timón estable en una calma relativa, dirigido hacia un puerto seguro, nos sorprendió una borrasca imprevista en el horizonte. Nos entendemos muy bien siguiendo el hilo de los esquemas de pensamiento que nos dan los clásicos: por ejemplo, ahí está este símil de la navegación, la nave del Estado o la sociedad a la deriva. Y es que una de las más antiguas metáforas políticas que existen es esa: desde la lírica griega arcaica a la poesía romana, pensamos en estos y otros muchos términos metafóricos que hemos heredado de ellos. Así, los textos que nuestra tradición cultural ha consagrado ya como clásicos contienen esa peculiar virtud de hablarnos a la subestructura de nuestro pensamiento y servirnos como portulano o mapa de navegación con las rutas más certeras y apropiadas para los momentos de tormenta.</p><p>En efecto, volver la vista atrás nos proporciona seguridades para tomar nuevo ímpetu. Sobre todo al constatar que griegos y romanos pensaron como nosotros y pasaron por las mismas peripecias: leer, releer y reflexionar acerca de las ideas que dejaron consignadas sobre el caso es una buena manera de conjurar los males del presente y de prevenir los del futuro. Estos textos nos ayudan a salir del laberinto al modo de hilo de oro de Ariadna, como una suerte de conexión providencial con unos mentores que nos guían, como sabias voces que emergen del pasado. Así me gustaría entender a los clásicos en la edad pandémica, como aquellos auxiliares sobrenaturales que asisten al héroe en los cuentos o los mitos en su camino y le ayudan a superar sus momentos de zozobra. Por eso he dedicado recientemente un libro a este tema, animando a los lectores a enfocar de nuevo las ideas y el debate sobre los antiguos textos que hemos elegido como referente, y que son especialmente cruciales en una convulsión mundial como la que hemos vivido.</p><p>Cerrando este círculo, esta es la idea central: que los clásicos nos inmunizan con una vacuna de sosiego y equilibrio (<em>la aequam mentem</em> de Horacio) ante cualquier turbulencia de nuestro tiempo. Estos libros y autores, casi oraculares, predicen una historia circular en el futuro y representan el retorno del pasado en el futuro. Por eso tenemos que volver a ellos con la veneración de los lectores que aprenden de la vieja memoria de la humanidad. Narrativa patrimonial, como la de los mitos o los cuentos, crónicas de la historia antigua, como las de Heródoto o Tácito, lírica que pulsa las cuerdas de las emociones más primarias, de los griegos arcaicos a Catulo, sátiras y comedias en torno a la vida en sociedad y a la política, como las de Aristófanes o Juvenal. Todas estas y otras muchas obras más nos recuerdan la eterna vigencia de esa vieja vacuna que son los clásicos grecolatinos.</p><p><em>*David Hernández de la Fuente es profesor de Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid. Su último libro publicado es ‘El hilo de oro’, en la editorial Ariel.</em></p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de junio de</em> tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Hernández de la Fuente]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La inmunidad de los clásicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura clásica,TintaLibre]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los griegos de nuestra época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/griegos-epoca_1_1177042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/182d7287-166e-4e37-b680-8d704edabc96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los griegos de nuestra época"></p><p>Hace unas semanas, <strong>Carlos García Gual recogió el premio José Luis Sampedro</strong> que le había concedido el festival Getafe Negro. "Las humanidades, en el momento actual, están muy mal tratadas en los planes de enseñanza de España, y no solo en España. La lectura está en peligro, pero especialmente <strong>está en peligro la lectura de los autores antiguos</strong>. Yo he hecho lo posible para que eso sea fácil", dijo en su discurso de agradecimiento.</p><p>De García Gual dice la Wikipedia que es escritor, filólogo, helenista, editor, mitógrafo y crítico español. Catedrático emérito de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, ocupa <a href="https://www.rae.es/academicos/carlos-garcia-gual" target="_blank">la silla J en la Real Academia</a>. Sostiene que <a href="https://elpais.com/elpais/2018/02/05/eps/1517841144_118374.html" target="_blank">es necesario "ir a las barricadas" para defender la vigencia de las humanidades</a>. Y no deja de repetir, lo hizo en Getafe, que es esencial que la gente tenga su criterio y conserve un margen intelectual para salirse del presente y "entender lo que es el hombre es fundamental para tener una vida que yo llamaría auténtica". Porque es su convicción que a los clásicos griegos, latinos y posteriores hay que releerlos ante todo por placer, pero también porque<strong> son el mejor antídoto contra la visión unidimensional</strong> que, según Marcuse, caracteriza y embrutece la mentalidad contemporánea.</p><p>Lo cierto es que la industria editorial española, como otras, no deja de <strong>regresar a los clásicos</strong> en colecciones como <a href="https://www.catedra.com/catalogo.php?id_coleccion=5013&formato=T" target="_blank">Clásicos Linceo de Cátedra</a> o <a href="https://www.alianzaeditorial.es/areas.php?id_col=100521&id_subcol=100528" target="_blank">Clásicos de Grecia y Roma de Alianza Editorial</a>… Cosa distinta es si lo hace porque lo considera su obligación o porque el esfuerzo tiene una recompensa en forma de ventas. La paradoja radica en que cuando menos conocidos, incluso cuanto más desdeñados son los clásicos (incluso por quienes tienen la responsabilidad de establecer los currículos académicos), mayor es su presencia en las ficciones que triunfan en el cine y la tele, claramente inspiradas por esos precursores.</p><p>Sí, las narraciones más modernas toman sus ideas de los clásicos, desde <em>Matrix,</em> que recurre al <strong>mito de la caverna que cuenta Platón</strong> en su <em>Republica</em>, a <em>El señor de los anillos</em> y las antiguas mitologías celtas y germanas. <a href="https://twitter.com/danieltubau?lang=es" target="_blank">Daniel Tubau</a>, que además de escritor y periodista es profesor de guion, creatividad y literatura, guionista y director, recuerda además que <strong>la estructura que más se emplea en el cine contemporáneo es el llamado "viaje del héroe"</strong>, que George Lucas tomó prestado de los clásicos y de los libros del mitógrafo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Campbell" target="_blank">Joseph Campbell</a>, para crear a <strong>Luke Skywalker y Star Wars</strong><em>Star Wars</em>. "En realidad, el viaje heroico de Luke tiene las mismas etapas que el de Edipo o el de Teseo, el vencedor del Minotauro".</p><p>Y se parece al de Odiseo, que "es el patrón occidental para gran parte de las narraciones de aventuras. Pero es que además <strong>La Odisea ya adelanta otros géneros literarios muy posteriores, como el documental o la novela</strong><em>La Odisea</em>", afirman <a href="https://clismon.com/" target="_blank">Miguel Brieva</a>, ilustrador, y Carmen Estrada, traductora. El de esos clásicos a los que ya no frecuentamos, pero que no nos sueltan de la mano, <strong>es un legado a veces semioculto, ignorado, que ha marcado nuestro imaginario y nuestros límites estéticos</strong>. "En este sentido, <em>La Odisea</em> es un texto fundacional, casi un canon que aún a día de hoy sirve como guía para gran parte de nuestros relatos más populares, ya sea en el terreno de la literatura como en el del audiovisual".</p><p><strong>Nuestros contemporáneos</strong></p><p>Si he solicitado la opinión de <strong>Tubau, Brieva y Estrada </strong>no es por capricho, es porque sus trabajos más recientes los acercan a esos clásicos de los que trata este artículo.</p><p>  </p><p>Daniel acaba de publicar <a href="https://menadeseditorial.com/maldita-helena-de-daniel-tubau/" target="_blank">Maldita Helena</a><em>, </em>siendo <strong>la Helena del título la de Troya</strong>, personaje fascinante admirado y odiado por poetas, dramaturgos, filósofos y eruditos; Miguel y Carmen son los responsables de nueva edición de <a href="http://malpasoed.com/libro/la-odisea/" target="_blank">La Odisea</a>, en esta ocasión ilustrada, en lo que la editorial presenta como <strong>una suerte de diálogo entre Homero y el dibujante</strong>.</p><p>"Mi primera pasión intelectual, ya en la adolescencia, fue la mitología, cuando mi madre me compró un libro de mitología universal", dice Tubau. De los mitos pasó a la filosofía y al teatro, y desde <strong>Grecia y Roma</strong> su interés se extendió hacia <strong>China, Mesopotamia, Persia, la India y muchas otras culturas que nos han dejado un gran legado</strong>. "Pero lo cierto es que lo que siempre me interesó de manera especial fueron los mitos grecolatinos, entre ellos el de Helena de Troya y la guerra que tuvo lugar por su causa, así que ahora he intentado descubrir quién fue en realidad esta mujer extraordinaria".</p><p>La tarea de Brieva y Estrada ha sido otra: ellos <strong>han traducido y adaptado un texto canónico</strong>. "Esta edición trata de facilitar la lectura de <em>La Odisea</em> sin renunciar a la magnífica composición de las escenas ni a la complejidad de los personajes, que quedan reducidos a estereotipos en muchas adaptaciones", explican. Para ello, han resumido selectivamente algunos pasajes más arduos, siguiendo fielmente el texto original en la mayor parte de la obra, y <strong>han mantenido en todos los casos un lenguaje sencillo, aunque con resonancias arcaizantes</strong>. "También la estructura está algo desenredada, siguiendo aquí un orden cronológico. De ese modo, el libro se inicia con las aventuras más conocidas y entretenidas, que pueden enganchar al lector más impaciente".</p><p>Un lector que quizá también encuentre alivio en el hecho de enfrentarse a <strong>una versión ilustrada</strong>, que muchos confunden con simplificada. "Siempre plasmar en la concreción de una imagen lo etéreo y abierto a la imaginación del lector que tiene un texto puede resultarnos limitante, pues de todas las posibles encarnaciones de una idea el ilustrador sólo puede escoger una, quedando por tanto descartadas todas las demás ―afirma Brieva―. Pero una vez asumido este hecho inevitable, nuestra idea era aspirar a la mayor fidelidad posible en términos de ambientación histórica, para que el lector pudiera valerse de los dibujos para situar mejor el texto, pero nunca con la pretensión de escamotearle su propia interpretación".</p><p>También despertaba mi curiosidad, he de admitir que poco literaria, el hecho de que traductora e ilustrador sean <strong>madre e hijo</strong>. Reconocen algún tira y afloja a la hora de poner en marcha el proyecto, más que nada por sincronizar los tiempos en un trabajo de tal envergadura, pero en las cuestiones de enfoque e intención sí hubo siempre un acuerdo tácito, pues los dos comparten una misma manera de aproximarse a esta obra libro tan antigua y compleja.</p><p><strong>El eterno retorno</strong></p><p>Más allá de las intenciones de cada uno, lo que interesa es entender las razones que explican la vigencia de estos textos. <strong>¿Por qué hay que volver a los clásicos una y otra vez?</strong></p><p>Tubau tiene una explicación que parece sencilla: <strong>los clásicos siempre tienen algo que decirnos que nos afecta de manera directa, aunque en cada momento nos hablan de manera diferente</strong>. Parece sencilla, pero no lo es. "Nietzsche decía aquello de que cada época crea a sus griegos, pero, para que eso sea posible, tiene que haber algo en ellos que sobrevive al paso del tiempo y de las épocas. <strong>Los clásicos sobreviven porque en ellos se encuentran las grandes inquietudes de los seres humanos</strong> y muchas de las mejores respuestas a esas inquietudes". Por eso mismo, anima a los jóvenes que se regocijan cuando ven desaparecer a los clásicos de sus planes de estudio a cambiar de actitud y buscarlos, acercarse a ellos. "Si nos los tienen en los planes de estudio, que lo hagan por su cuenta. Que busquen por sí mismos los inmensos placeres y enseñanzas que se encuentran entre las páginas de los libros clásicos. Se quedarán sorprendidos".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura clásica,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['La decisión de Sophie': el faro que ilumina a Alejandro Palomas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/decision-sophie-faro-ilumina-alejandro-palomas_1_1161730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5066f59b-673a-4760-8fa6-0f1f06b66f69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La decisión de Sophie': el faro que ilumina a Alejandro Palomas"></p><p><strong>Alejandro Palomas</strong> (Barcelona, 1967) habla pausado, masticando bien cada palabra, y reflexionando cada respuesta como si se tratase de uno de sus libros: "Si tuviese que recomendarte un clásico sería <a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-decision-de-sophie/9788496694354/1143292" target="_blank"><em>La decisión de Sophie</em></a>. Es un 100% clásico que no está lo suficientemente valorado". El escritor, <strong>Premio Nadal 2018</strong>, habla de la historia de Sophie con un temor casi reverencial, de máximo respeto: "Es una novela a la que dedicarle tres meses… que es lo que yo suelo hacer. Cada tres, cuatro años, lo releo porque me parece <strong>la novela por excelencia"</strong>.</p><p>  </p><p>Así lo lleva haciendo el catalán desde que descubrió una de las obras magnas de la segunda mitad del siglo XX. Y es que vérselas cara a cara con el Holocausto pintado por <a href="https://www.britannica.com/biography/William-Styron" target="_blank">William Styron</a> en 1979 no es sencillo; esas páginas no se olvidan fácilmente. Pero lo primero que pensó Palomas al leerle no fue sobrecogimiento, ni siquiera uno de esos pequeños escalofríos que recorren la espalda al leer un clásico de esa magnitud. "En aquel momento lo que sentí fue envidia porque yo nunca sería capaz de escribir algo así, pero a la vez pensé que qué maravilla que hubiese alguien que sí fuese capaz de hacerlo", asegura. <em>La decisión de Sophie </em>es uno de esos libros de naturaleza colosal, tan irreductible como <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2018/08/19/laura_ferrero_emma_bovary_extraviadas_85947_1621.html" target="_blank"><em>Madame Bovary</em></a><em> </em>o <em>Crimen y Castigo</em>, pero <strong>incluso más universal</strong>: "Es la historia de la humanidad, el pasado, presente y futuro: todo", asegura Palomas. Es por ello que decide incluirla en <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">esta sección</a>, en la que escritores y periodistas señalan un clásico al que regresar en las tardes de verano.</p><p>La historia de Sophie es la historia de una persona que refleja a <strong>millones</strong>, una invitación a meditar sobre las cualidades del ser humano –el que sufre y el que castiga–, su naturaleza y su condición. "Porque sigue vigente en muchísimas cosas. Lo tiene todo: tiene filosofía, psicología… y ahonda en las entrañas de la enfermedad, de la historia", señala la pluma detrás de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-un-amor-premio-nadal-2018/9788423353354/6226483" target="_blank"><em>Un amor</em></a><em> </em>(Destino). Pero a pesar de todo lo que ha supuesto para él, a pesar de todos los pensamientos que le ha dedicado, Palomas banalizaría si dijese que Sophie ha influido en su escritura; la estaría volviendo <strong>mundana</strong>. Y Sophie merece<strong> </strong>algo más.</p><p>"Creo que está ahí, apartado de lo que yo hago… No influye directamente, pero sí influye como un pequeño faro que <strong>va dándome luz </strong>a medida que voy madurando, no solamente como escritor sino también como persona" sentencia, orgulloso de poder dar una respuesta. Porque nadie sabe a ciencia cierta cuánto puede afectar un clásico de estas características: ni el lector común ni el literato más versado.</p><p>Por eso le es más fácil hablar de otro tipo de clásicos, esos que <strong>todavía están por visitar</strong>. "Hay uno, y es <em>Drácula</em> de Brad Stocker. He visto películas, versiones… pero nunca he ido a la versión original y me apetece, me apetece mucho. No sé por qué, pero hay algo ahí que me dice que tengo que descubrirlo, sentarme y <strong>enfrentarme </strong>a esa obra", remata.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura clásica,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Laura Ferrero y Emma Bovary: extraviadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/laura-ferrero-emma-bovary-extraviadas_1_1161553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7ad76c74-2000-42d5-9153-986ff9fbe946_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura Ferrero y Emma Bovary: extraviadas"></p><p>Todavía era abril, pero <strong>Barcelona ya olía a verano</strong>. Una joven estudiante de secundaria se dirigía a su casa con un encargo para su clase de literatura. “El quijotismo en <a href="https://www.casadellibro.com/libro-madame-bovary/9788446024248/1168258" target="_blank">Madame Bovary</a>”, rezaba su folio. Lo cierto es que el libro no le interesó demasiado la primera vez que lo saboreó, pero tenía algo que permanecería durante años en su paladar: “<strong>Nunca me olvidé de Emma</strong>, aquella chica extraviada”.</p><p>  </p><p>La joven no era otra que la escritora y editora <a href="http://lauraferrero.com/" target="_blank">Laura Ferrero</a> (Barcelona, 1984), quien con el paso de los años aprendió a valorar más la obra culmen de <a href="https://www.britannica.com/biography/Gustave-Flaubert" target="_blank">Gustave Flaubert</a>: “uno de los mejores libros que he leído en toda la vida”. Porque la historia de Emma no es solo una de las mayores expresiones del <strong>realismo francés</strong>, sino que ha sido un reflejo “de muchos de nosotros en algún momento de nuestra vida”, señala la autora de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-piscinas-vacias/9788420423876/3095156" target="_blank">Piscinas Vacías</a> (Alfaguara). “Es la historia de una mujer que no sabe lo que quiere. O que quiere demasiadas cosas. O que siempre quiere lo que no tiene. O que <strong>nunca acierta</strong>. O que se casa con la persona errónea. O que no tiene un plan”, comprendió años más tarde.</p><p>Lo hizo a través de un artículo de <strong>Leila Guerriero</strong>, el cual ayudó a Ferrero –una de las escritoras españolas mejor valoradas de los últimos años– a comprender la presencia de <em>Madame Bovary </em>en su vida: “Sin saberlo, me había pasado años <strong>pensando y actuando</strong> como aquella chica insatisfecha que era Emma, de hecho algunos de mis personajes femeninos dialogan inconscientemente con ella”, reconoce la pluma detrás de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-el-amor-despues-del-amor/9788416670475/6341958" target="_blank">El amor después del amor</a> (Bridge). Eligió volver a leer el libro entonces y lo elige de nuevo ahora para recomendarlo dentro de <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">esta sección </a>en la que, a lo largo del verano, diferentes escritores y escritoras proponen un clásico al que regresar para soportar el calor estival.</p><p>Otros, sin embargo, quedan aún pendientes de visitar para Ferrero: “Nunca he leído <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2018/07/30/julio_1997_elvira_navarro_conoce_raskolnikov_85502_1621.html" target="_blank">Crimen y castigo</a> y me da vergüenza reconocerlo. Así que está en la lista para este mes de agosto”. Aún así, Ferrero admite que no es demasiado de clásicos, sino que se inclina hacia obras más recientes: “Por ejemplo <em><strong>Conversaciones entre amigos</strong></em>, de Sally Rooney”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Laura Ferrero y Emma Bovary: extraviadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura clásica,Novela,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manuel Jabois y un puzle llamado 'Cumbres Borrascosas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/manuel-jabois-puzle-llamado-cumbres-borrascosas_1_1161533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/74ae1c09-d060-4c47-86d5-c5a74b07701e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Jabois y un puzle llamado 'Cumbres Borrascosas'"></p><p>"Fue hace muchísimos años, en una edición rota a la que se le caían las páginas". Así recuerda <strong>Manuel Jabois</strong> (Sanxenxo, 1978) la primera vez que se topó con la obra magna de <a href="https://www.britannica.com/biography/Emily-Bronte" target="_blank">Emily Brontë</a>. Por aquel entonces todavía estaba lejos de convertirse él mismo en escritor, sino que se dedicaba a regentar el <strong>hostal familiar</strong> –o, mejor dicho, a devorar cuantos libros caían en sus manos durante las horas de trabajo–. Un día un cliente se olvidó un viejo tomo de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-cumbres-borrascosas/9788420666051/1054841" target="_blank">Cumbres Borrascosas</a>. Bendito él.</p><p>  </p><p>"Se dejó <strong>ese libro desencuadernado</strong> por ahí, una edición de bolsillo con una portada sospecho que horrenda", rememora el columnista del diario <a href="https://elpais.com/autor/manuel_jabois_sueiro/a" target="_blank"><em>El País</em></a>. El desgastado volumen, hecho trizas, fascinó al joven desde el primer momento como un rompecabezas que ir descifrando a cada página. Y así lo cuenta el gallego, que <strong>reconstruyó </strong>–literalmente– la trágica historia de <strong>Heathcliff y Catherine</strong> durante aquel verano: "Quizás me obsesionó tanto su lectura porque al mismo tiempo tenía que ir <strong>montando el libro</strong>. Lo leí sin saber que era tan importante; uno de esos libros que acabas y piensas: ‘caramba, este no es de <em>Los Cinco</em>’–lo que leía en aquella época–".</p><p>El autor de obras como <a href="https://www.casadellibro.com/libro-manu/9788415862048/2114352" target="_blank"><em>Manu</em></a> (Pepitas de calabaza) o <em>Nos vemos en esta vida o en la otra</em> (Planeta) recomienda así la novela de Brontë dentro de <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">esta sección</a> en la que distintos escritores encomiendan a los lectores de infoLibre un clásico al que regresar en las tardes de verano. ¿La razón? Por las historias florecidas entre las frías y solitarias tierras de Yorkshire: "Se habla de la frustración, la obsesión, el amor. De esas cosas <strong>bellas y horribles</strong> con las que los clásicos configuran una mirada sobre el mundo", cuenta Jabois. Para él, ninguna de esos temas ha caducado a pesar de los años, incluso asegura que una historia parecida a la de las familias Earnshaw y Linton se está reproduciendo ahora mismo en algún lugar: <strong>"Ojalá en Magaluf"</strong>, comenta.</p><p>Pero aunque esos temas sean atemporales, las agujas del reloj sí han afectado al gallego. El viejo tomo desvencijado de aquel verano se ha convertido en un digno volumen que ahora adorna una de sus estanterías, mientras que el niño que eludía sus responsabilidades en el hostal familiar se ha vuelto un escritor que <strong>se pierde paseando</strong> por los montes gallegos. Y a pesar del tiempo, aunque asegura que Brontë nunca influyó en su obra –"de los buenos a mí nunca se me pega nada"–, el ganador del XXIV Premio Nacional de Periodismo Julio Camba sigue intentando que se le <em>pegue</em> algo de otras obras más recientes, como el <strong>Cuaderno de campo </strong><em>Cuaderno de campo</em>de María Sánchez: "Una amiga lo regaló con una dedicatoria muy bonita que dice: ‘Por si te pierdes’, <strong>que vale para el campo y para todo</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Jabois y un puzle llamado 'Cumbres Borrascosas']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Inglaterra,Literatura,Literatura clásica,Literatura inglesa,Novela,Periodistas,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Feijóo, retratado por Oscar Wilde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/pedro-feijoo-retratado-oscar-wilde_1_1161412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1fe2915e-b869-46b8-9d46-d93a697b36ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Feijóo, retratado por Oscar Wilde"></p><p>"Si hay un texto clásico<strong> </strong>que no me canso de recomendar, especialmente entre los más jóvenes, ese es <a href="https://www.casadellibro.com/libro-el-retrato-de-dorian-gray-edicion-especial/9788467032536/1616941" target="_blank"><em>El retrato de Dorian Gray</em></a>". Quien habla es el escritor y músico <strong>Pedro Feijóo</strong> (Vigo, 1975), que encuentra en la lectura de <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/wilde.htm" target="_blank">Oscar Wilde</a> una exaltación de la<strong> </strong>juventud y una llamada a vivir el momento <strong>libremente</strong>: "En estos tiempos tan tristes, en los que nos hemos vuelto a acercar tan peligrosamente a los recortes de derechos y libertades (…) la lectura de cualquier texto de Wilde es todo un ejercicio de puesta en valor de <strong>la libertad en sí misma</strong>". Y es por eso que, un par de décadas después de llegar al libro por primera vez, lo elige para esta sección en la que escritores y periodistas recomiendan un clásico al que acercarse en los meses de verano. </p><p><strong>El gallego descubrió</strong> al joven modelo imaginado por Wilde "con 21 años recién cumplidos", la misma edad que contaba, cuenta y contará siempre el eterno Dorian, aunque quizás fuese lo único que los juntase en aquella época: "Era un momento de mi vida en el que me encontraba <strong>hecho un asco</strong>. Mi novia me acababa de mandar a paseo, en la facultad no acababa de encontrar mi camino…", comenta el autor de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-os-fillos-do-mar/9788499143460/1972773" target="_blank">Os fillos do mar</a> (Xerais), deseoso en aquellos días de un <strong>retrato </strong>al que ceder sus<strong> </strong>penurias. En su cuento publicado por primera vez en 1890, alargado un año más tarde hasta convertirse en novela, el protagonista vende su alma para que sea un retrato suyo quien envejezca en su lugar. Quizás Feijóo no hubiera aceptado vender entonces su alma, pero lanza: "Era uno de esos periodos en los que, si tu vida todavía estuviera en <strong>garantía</strong>, se la devolverías al fabricante, alegando material <strong>defectuoso</strong>".</p><p>  </p><p>Suerte tuvo la literatura de no perder al vigués, quien –de la mano de Xerais– le brindaría obras como <a href="https://www.casadellibro.com/libro-a-memoria-da-choiva/9788499145709/2232774" target="_blank"><em>A memoria da choiva</em></a> (2013) o, más recientemente, <em>Sen piedade</em> (2018). El novelista y ensayista, no obstante, ni confirma ni desmiente la influencia del irlandés en su prosa; sí admite la de otros como <strong>Suso del Toro</strong> –"sin el cual yo no estaría aquí"–, autor de libros como <a href="https://www.casadellibro.com/libro-trece-badaladas/9788483027882/824188" target="_blank"><em>Trece badaladas</em></a> (<em>Trece campanadas,</em> Alianza Editorial) o <em>La sombra cazadora </em>(Xerais).</p><p>Novelas como estas son las que hacen reflexionar a Feijóo: "Igual es que me hago mayor, pero te diría que hoy aún tiene <strong>más vigencia</strong> que cuando yo era joven", indica el finalista del prestigioso <a href="http://www.crtvg.es/cultural/corte-a-corte/entrevista-a-pedro-feijoo-finalista-do-premio-xerais-2011-por-os-fillos-do-mar" target="_blank">Premio Xerais 2011</a>. "Eso de estar en casa pegadito a la pantalla del ordenador, atento al <em>youtuber</em><strong> </strong>del momento… está muy bien. Pero muchacho, <strong>la vida está ahí fuera, en la calle</strong>, e igual para mañana es tarde", apostilla.</p><p>Para lo que nunca es tarde, asegura Feijóo, es para perderse entre las páginas de escritores como <strong>Pierre Lemaitre</strong>, concretamente de sus <a href="https://www.casadellibro.com/libro-recursos-inhumanos/9788420417837/4818365" target="_blank"><em>Recursos inhumanos</em></a><em> </em>(Alfaguara), que el gallego encomienda<em>.</em>"No es ni de lejos mi novela favorita de este autor, pero yo la recomiendo igualmente, aunque nada más sea como vehículo,<strong> como excusa</strong>, para recomendar al autor en su totalidad". Porque, al fin y al cabo, de eso va <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">esta sección</a> de infoLibre: de que autores de todo tipo señalen a sus Dorian Gray particulares de la literatura; ya saben, esas obras que<strong> </strong><strong>nunca envejecerán</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Feijóo, retratado por Oscar Wilde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Escritores,Galicia,Libros,Literatura,Literatura clásica,Literatura gallega,Cultura,Narrativa,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rousseau, Juan Tallón y algunas confesiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/rousseau-juan-tallon-confesiones_1_1161276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2b320ada-74ba-49b4-ad0b-173346138b49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rousseau, Juan Tallón y algunas confesiones"></p><p><strong>“Rousseau”</strong>: el nombre en sí ya intimida. Hablar del <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rousseau_jeanjacques.htm" target="_blank">filósofo suizo</a> es sinónimo de adentrarse en un terreno tan exótico como eminente, casi <strong>reverencial</strong>. Más aún en lo que se refiere a sus <a href="https://www.casadellibro.com/libro-las-confesiones/9788420648699/1179360" target="_blank">Confesiones</a>, una de esas obras de la literatura que "fundan un género, o por lo menos le dan una vuelta de tuerca". Así define el novelista <strong>Juan Tallón</strong> (Vilardevós, 1975) la autobiografía del ilustrado, su elección para <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">esta serie</a> veraniega de <strong>info</strong><strong>Libre</strong> en la que distintos autores recomiendan un <strong>clásico</strong> al que (re)visitar durante las largas tardes estivales.</p><p>  </p><p>"Es un libro que siempre nos hablará del <strong>tiempo en que fue escrito</strong>, no solo de su autor. Es <strong>testimonio vivo</strong> de algo que pasó y que marcó el devenir de la Historia", recuerda a través del correo electrónico el columnista de medios como <a href="https://elpais.com/autor/juan_tallon_salgado/a" target="_blank">El País</a> o <a href="https://www.elprogreso.es/author/juan-tallon" target="_blank">El Progreso</a>. Así lo cree el gallego desde hace <strong>casi veinte años</strong>, cuando Tallón acompañó a Jean-Jacques Rousseau por primera vez –desde entonces se han <strong>reencontrado</strong> un par de veces– por los rincones <strong>más oscuros e íntimos de su vida</strong>.</p><p><strong>El suizo se expone sin tapujos</strong>, desvelando su lado más íntimo al tiempo que se revuelve contra su destino. Así, convirtiendo la propia vida en una trama, se forma la <strong>primera autobiografía moderna</strong> "en la que ya te permites, al fin, anunciar que vas a contar la verdad con pelos y señales de manera que, si las condiciones lo exigen, <strong>también puedas inventarla</strong>", señala el hombre detrás de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-salvaje-oeste/9788467052039/6317781" target="_blank">Salvaje Oeste</a> (Espasa Libros), su última novela. Ya que <strong>algo debió de aprender</strong> Tallón de Rousseau, que hasta se atrevió a hacer <strong>su propia semblanza biográfica</strong> en el <a href="https://descartemoselrevolver.com/about/" target="_blank">blog</a> que mantiene desde hace años.</p><p>Él niega <strong>ninguna influencia</strong> del suizo o dice desconocerla –"supones que sí, o que no. Es posible que algo influya, y mucho, y que <strong>nunca lo sepas</strong>"–, pero acostumbrado como está a deslumbrar ya sea con la <a href="https://as.com/videos/2018/05/19/portada/1526760769_117487.html" target="_blank">filosofía tras un penalti</a> o con episodios sobre la vida de <a href="https://elpais.com/cultura/2016/11/09/babelia/1478716830_927527.html" target="_blank">Julio Cortázar</a>, el gallego se viste (quizá inconscientemente) de Rousseau y <em><strong>confiesa</strong></em> que todavía le quedan "cientos de clásicos" por visitar, empezando por <a href="https://www.casadellibro.com/libro-rojo-y-negro/9788420637389/764687" target="_blank">Rojo y negro</a>, de Stendhal.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rousseau, Juan Tallón y algunas confesiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Escritores,Libros,Literatura,Literatura clásica,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Julio, 1997: Elvira Navarro conoce a Raskólnikov]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/julio-1997-elvira-navarro-conoce-raskolnikov_1_1161089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/19158ed0-48cb-4d19-bc11-096cd9a791a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Julio, 1997: Elvira Navarro conoce a Raskólnikov"></p><p>Al igual que Aureliano frente al pelotón de fusilamiento, hay una escritora andaluza que siempre habrá de recordar aquel día en que su hambre de exploración le llevó a conocer <a href="https://www.casadellibro.com/libro-crimen-y-castigo/9788484506966/1251153" target="_blank">Crimen y castigo</a>. Se trata de <strong>Elvira Navarro Ponferrada</strong> (Huelva, 1978), que con 19 años coincidió con el protagonista de la novela, el joven <strong>Raskólnikov,</strong> durante una calurosa tarde de julio de 1997. Desde entonces son inseparables.</p><p>"Leí <em>Crimen y castigo </em>a toda velocidad, como si yo fuera Raskólnikov y me fueran a meter <strong>en la trena de por vida</strong>", cuenta la autora de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-los-ultimos-dias-de-adelaida-garcia-morales/9788439732037/3050197" target="_blank">Los últimos días de Adelaida García Morales</a> (Random House, 2016). Así, Navarro hace un ejercicio de memoria y se remonta a aquel verano de 1997 en el que, durante un tiempo, tuvo la oportunidad de vivir en <strong>la Rusia de los zares</strong> junto al "retorcido y atormentado" joven, como ella misma lo describe. Lo hace durante <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">esta sección</a> veraniega de infoLibre, en la que distintos autores recomiendan un clásico al que (re)visitar durante las largas tardes estivales.</p><p>Aunque han pasado ya más de 150 años desde que el novelista <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dostoievski.htm" target="_blank">Fiódor Dostoievski</a> imaginara a uno de los personajes <a href="https://www.jotdown.es/2015/11/escribir-crimen-castigo-cinco-pasos/" target="_blank">más referenciados</a> de la literatura, Navarro todavía se siente <strong>parte de</strong> <strong>aquel San Petersburgo</strong> del siglo XIX cuando va acompañada de Raskólnikov, o quizás sea él quien se haya <strong>transportado a nuestro tiempo</strong>. Porque esta es la tesis que defienden los <em>fans</em> del ruso, aquellos que creen que su relato y enseñanzas permanecen <a href="https://elpais.com/diario/2010/06/27/opinion/1277589611_850215.html" target="_blank">inalterables</a> ante el paso de los años.</p><p>  </p><p>¿Pero qué tiene esta obra para mantenerse tan <strong>vigente</strong>? La autora de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-trabajadora/9788439728061/2234594" target="_blank">La trabajadora</a> (Random House, 2014) da en la clave: "Es un libro que va bien para esta época donde a veces se proponen soluciones aún <strong>más atroces que los problemas</strong>", pues Raskólnikov llega a la conclusión de que cualquier ser humano, en una situación desesperada, puede cometer un acto demente y no ser juzgado como <strong>malo </strong>(aunque su acto sí lo sea y deba pagar por ello). "¡Cuán feliz habría sido pudiendo acusarse<strong> a sí mismo</strong>! Lo que le humillaba era el verse estúpidamente perdido sin remedio por una <strong>sentencia del ciego destino</strong>", escribía Dostoievski en el epílogo de la obra, el final de un <em>crimen</em> y el inicio de su <em>castigo</em>, porque nuestro protagonista –asegura la escritora– "cree en la redención <strong>y el perdón</strong>".</p><p>Porque <em>Crimen y castigo</em> es una historia sobre la redención ("hoy hablaríamos de <strong>reinserción</strong>", señala la novelista): la vida de Raskólnikov es un viaje gradual de <strong>renovación</strong>, el paso del mundo de <strong>lo profano a lo sagrado</strong>. "Era incapaz de pensar demasiado, de resolver una cuestión con conocimiento de causa; no experimentaba más que sensaciones. La vida había sustituido al <strong>razonamiento</strong>", que reflexionaba el protagonista.</p><p>Pero no todas las respuestas se encuentran entre las páginas de Dostoievski. De hecho, la escritora <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/06/13/la_escritora_elvira_navarro_editora_por_ano_del_nuevo_proyecto_caballo_troya_18253_1026.html" target="_blank">y editora</a> se ruboriza cuando recuerda sus clásicos <strong>aún por leer</strong>: "<a href="https://www.casadellibro.com/libro-guerra-y-paz-16-ed/9788426105080/375038" target="_blank">Guerra y paz</a> de <strong>Tolstói </strong>está pendiente, y también <a href="https://www.casadellibro.com/libro-el-hombre-sin-atributos-2-vols/9788432227745/964563" target="_blank">El hombre sin atributos</a> de <strong>Robert Musil</strong>, que me mira acusador años ha desde mi estantería", confiesa. En cuanto a recomendaciones para sus lectores, Navarro aconseja visitar el universo de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-ordesa/9788420431697/6037049" target="_blank">Ordesa</a>, de <strong>Manuel Vilas</strong> (entrevistado <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2018/07/18/manuel_vilas_recuerda_sabor_verano_las_fiestas_del_gran_gatsby_85224_1621.html" target="_blank">en esta misma sección</a>), el cual define como "un <strong>duelo llamado España</strong> a través de un duelo particular".</p><p> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[fa9e13c8-46f3-47f0-b9c1-79d2f4149e75]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Julio, 1997: Elvira Navarro conoce a Raskólnikov]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura clásica,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escandar Algeet viaja por EEUU con los 'beatniks' acelerados de Jack Kerouac]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/escandar-algeet-viaja-eeuu-beatniks-acelerados-jack-kerouac_1_1160873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e18a859-e82a-48aa-83b4-3e4ee8d9d32b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escandar Algeet viaja por EEUU con los 'beatniks' acelerados de Jack Kerouac"></p><p>“Con la aparición de <strong>Dean Moriarty</strong> empezó la parte de mi vida que podría llamarse mi vida en la carretera”. Así presentó el escritor estadounidense <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/11/24/hitos_kilometricos_58019_1821.html" target="_blank">Jack Kerouac</a> al energético protagonista de su aún más acelerada novela, <em>En el camino</em>. El poeta <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/02/08/deseducado_44511_1821.html" target="_blank">Escandar Algeet</a> (Palencia, 1984) también conoció a Dean Moriarty y ahora –trece años después de ese encuentro– ha decidido invitar a los lectores de <strong>infoLibre </strong>a que dediquen el verano a viajar con la historia de Kerouac.</p><p>El clásico publicado en 1957 es la elección del poeta palentino para la sección <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">Lecturas infalibles</a>. En ella, infoLibre pide a diferentes escritores y periodistas que <strong>recomienden un clásico para leer o releer durante el verano</strong>. ¿Y por qué <em>En el camino</em>? "Por su búsqueda de la vida en cada camino, sea elegido o no", responde Algeet, autor de <a href="http://harpolibros.com/home/la-risa-fertil.html" target="_blank">La risa fértil </a>(2017), su último poemario. </p><p>  </p><p>Escandar Algeet empezó su viaje a los 17 años, cuando salió de su Palencia natal para estudiar cine en Ponferrada. Terminó en Madrid, donde <strong>se sumergió en una nueva ola de poesía española </strong>a partir de su libro <em>Alas de mar y prosa</em> (2009), y acompañado de jóvenes poetas como <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/03/13/la_poesia_comer_29699_1026.html" target="_blank">Carlos Salem</a>, <a href="http://marcus-versus.blogspot.com/" target="_blank">Marcus Versus</a> o <a href="http://mellamoirene.blogspot.com/" target="_blank">Irene X</a>. Jack Kerouac también es considerado como uno de los pioneros de su movimiento literario, la <strong>generación beat</strong><em>beat</em>, nacida en Estados Unidos durante los años posteriores a la II Guerra Mundial. Los escritores <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2013/03/23/el_aullido_indio_allen_ginsberg_1542_1026.html" target="_blank">Allen Ginsberg</a>, <strong>William S. Burroughs</strong> y <strong>Neal Cassady</strong> fueron sus compañeros de carretera y de generación.</p><p>Precisamente, la historia narrada en la novela de Kerouac está basada en sus viajes con ellos. Los personajes del clásico <em>beatnik </em>corresponden a personas que formaban parte de la vida del autor, incluidos sus amigos escritores. En la primera versión de <em>En el camino</em>, escrita en un largo rollo de papel, <strong>el protagonista, Dean Moriarty, aparecía con su verdadero nombre</strong>: Neal Cassady, un hombre cuya vida revolucionada lo consagró como un icono de su generación. "Estaba encerrado en Bukowski y descubrir a Neal Cassady fue como una liberación de mis referencias", relata el autor de <a href="http://escandar-algeet.blogspot.com/2013/10/un-invierno-sin-sol-version-video.html" target="_blank">Un invierno sin sol</a>. "Me convertí en otra persona, mucho más honesta con mi amor por este mundo y mis ganas de descubrirlo y compartirlo con todas las locas personas que lo habitan", concluye.</p><p>La obra de Kerouac marcó profundamente la escritura de Escandar Algeet. "Esa narrativa acelerada, donde lugares y personas con nombres propios se mezclan con emociones sin embargo comunes, y en la que <strong>respirar se hace entre capítulos</strong>... Mucho le debo", asegura el socio del <a href="https://twitter.com/aleatorio_bar" target="_blank">bar Aleatorio</a>, uno de los vórtices de la poesía madrileña. Más que una recomendación, <em>En el camino</em> es para Algeet una experiencia imprescindible. "En un mundo de normas y apariencias, dejarse llevar por <strong>el lado salvajemente vital de uno</strong> <strong>mismo </strong>sigue siendo un acto de belleza muy necesario", declara.</p><p>Sin embargo, otros clásicos no han causado tanto impacto en la mente detrás de los poemarios <em>Y toda esa mierda</em> y <em>Ojalá joder</em>, ambos publicados en 2015. Recuerda cómo <em>Madame Bovary</em>, de <strong>Gustave Flaubert</strong>, no alcanzó sus expectativas. "Lo leí en la misma época y sin duda no era el momento. Debería darle otra oportunidad. No supe disfrutarlo", admite.</p><p>¿Y los clásicos que quedan por leer? "Muchos, por desgracia", lamenta Algeet. "Tengo <em>La broma infinita</em> de Foster Wallace, <em>2666 </em>de Bolaño, y <em>Rojo y negro</em> de Stendhal mirándome, desde hace un tiempo, con ojos inquietos desde la estantería". Aun así, siempre al pie del cañón en cuanto a poesía se refiere, invita a visitar varias obras del último año: "<em>El espejo discreto</em>, de <strong>Ana Pérez Cañamares</strong>; <em>Amapolas</em>, de <strong>Silvi Orión</strong>; y <em>Siemprevivas </em>de <strong>María Nieto</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Escandar Algeet viaja por EEUU con los 'beatniks' acelerados de Jack Kerouac]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Literatura clásica,Poesía,Poetas,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agustín Fernández Mallo, Tom Sawyer y la aventura infinita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/agustin-fernandez-mallo-tom-sawyer-aventura-infinita_1_1160890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dcb37dd8-b2df-4752-b808-060ea70d8988_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agustín Fernández Mallo, Tom Sawyer y la aventura infinita"></p><p><strong>Agustín Fernández Mallo</strong> (A Coruña, 1967) es un aventurero. Pero no de la clase de Simbad, Crusoe o Fogg, eternamente enfrentados a lo desconocido sin más compañía que una mochila y un propósito. El escritor, por el contrario, vive su aventura en <strong>libertad</strong>, día a día, y escoge un <strong>sueño</strong> <strong>antes que la mochila</strong>. Es algo que aprendió hace tiempo de un joven rebelde del norte de Misuri.</p><p>"Leí por primera vez <a href="https://www.casadellibro.com/libro-las-aventuras-de-tom-sawyer/9788466745284/1017407" target="_blank">Las aventuras de Tom Sawyer </a>cuando tenía 12 años, como lectura escolar, y me encantó. Leerla era como tener la llave para abrir multitud de puertas que antes estaban <strong>cerradas</strong>", comenta el gallego, quien este verano invita a conocer al intrépido niño imaginado por <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/twain.htm" target="_blank">Mark Twain </a>en 1876. Lo hace estrenándose en la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/" target="_blank">serie veraniega </a>en la que, a lo largo del verano, escritores y periodistas desvelan aquellos clásicos de la literatura que más les han inspirado.</p><p>  </p><p>Porque hay algo de Tom en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/10/14/posmodernidad_muerte_reinvencion_fernandez_mallo_reune_toda_poesia_39169_1026.html" target="_blank">Agustín Fernández Mallo</a>, que llegó a la primera línea de la literatura con su <em>Proyecto Nocilla</em> (trilogía publicada entre 2006 y 2009), que <a href="https://www.elcultural.com/revista/letras/La-generacion-Nocilla-y-el-afterpop-piden-paso/21006" target="_blank">daría nombre</a> a toda una generación. Y también hay algo en él de sus amigos, Joe y Huckleberry, que representan la <strong>única etapa</strong> <strong>de la vida</strong> —la infancia y la adolescencia— "en la que existe el paraíso, porque la idea de libertad aún es <strong>absoluta</strong>". <em>Las aventuras de Tom Sawyer</em>, ese pícaro crecido en la orilla del Misisipi—como el propio Twain— antes de la guerra civil estadounidense, forma parte del imaginario colectivo, como la isla de Jackson, el pedazo de tierra en mitad del río que los amigos convierten en su base de operaciones. </p><p>"Ocurre también en verano –explica el autor de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-trilogia-de-la-guerra-premio-biblioteca-breve/9788432233609/6324249" target="_blank">Trilogía de la guerra </a>(2018)—. Todo lo que el protagonista se plantea hacer, parece que podrá llevarlo a cabo. <strong>Es la esencia de lo que llamamos aventura</strong>". Pero no una aventura cualquiera, sino una de esas en las que tres jóvenes de Misuri pueden incluso imponerse a Simbad, Crusoe o Fogg: una propia de la infancia; perenne, <strong>infinita</strong>.</p><p>En relación a sus <strong>cuentas pendientes</strong> con otros clásicos, el escritor gallego considera que todavía tiene muchos <a href="http://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">libros por visitar</a>, pero que no tiene prisa por descubrirlos: "Ya veremos en la <strong>vejez</strong>", señala este niño eterno. Porque durante el verano, parece que Agustín es a la vez Tom, Joe y Huckleberry, aunque quizá ni él mismo sea consciente. Tendrá que <strong>aventurarse en lo desconocido</strong> para averiguarlo.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Agustín Fernández Mallo, Tom Sawyer y la aventura infinita]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Literatura clásica,Novela,Cultura,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manuel Vilas recuerda el "sabor a verano" de las fiestas del gran Gatsby]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/manuel-vilas-recuerda-sabor-verano-fiestas-gran-gatsby_1_1160812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b42f6dbc-9455-47d9-af1f-c4543bbaa6c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Vilas recuerda el "sabor a verano" de las fiestas del gran Gatsby"></p><p>Con la prudencia de quien sabe que las lecturas veraniegas son un asunto serio, <strong>Manuel Vilas</strong> (Barbastro, 1962) calla durante un minuto entero, al otro lado del teléfono, antes de elegir el clásico literario que recomendaría este verano…</p><p>…“<strong>El gran Gatsby</strong>”<em>,</em> decide. Para el escritor Manuel Vilas, los meses de sol y fiesta son el momento perfecto para conocer al misterioso millonario que imaginó <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fitzgerald.htm" target="_blank">Francis Scott Fitzgerald</a> en su novela. Publicada en 1925, retrata los excesos de la sociedad estadounidense durante los felices años veinte y es considerada como <strong>una de las obras más importantes de la literatura estadounidense</strong> del siglo XX. Esta es la elección del autor aragonés para <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">la sección</a> en la que, a lo largo del verano, distintos escritores y periodistas recomiendan a los lectores de infoLibre un clásico con el que llenar las horas veraniegas.  </p><p>  </p><p>"Es una novela muy apasionada y, si no recuerdo mal, hay una escena veraniega en Manhattan donde los protagonistas sudan mucho. Luego –continúa Vilas– hay una escena en el Hotel Plaza donde el sudor y el calor son importantísimos", explica el autor de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/02/02/ordesa_manuel_vilas_74775_1821.html" target="_blank">Ordesa </a>(2018). Sí, la historia de Jay Gatsby, sus fiestas desenfrenadas y su amor imposible por la joven Daisy Fay Buchanan tiene, según el escritor, “<strong>sabor a verano</strong>”.</p><p>Pero no siempre lo creyó así. “Lo leí siendo crío, cuando tenía 20 años, y no me hizo nada. <strong>Creo que ni siquiera la terminé</strong>”, confiesa el ganador del <a href="http://www.calamo.com/premios-calamo" target="_blank">Premio Cálamo</a> por su novela <em>Aire nuestro </em>(2009). “Luego la volví a leer, hace cinco o seis años, y me pareció magnífica”. ¿Entonces, qué cambió? “Cambié yo –responde Vilas– entendí la dimensión trágica del personaje que antes no entendía”.</p><p>Es justamente ese drama interior de Gatsby, un millonario que desde su mansión observa una luz verde al otro lado de la bahía, allí donde duerme Daisy, lo que sigue cautivando al lector casi un siglo después de la publicación de la novela. “Gatsby es un personaje que adora el lujo, pero <strong>hay una frustración muy fuerte de carácter existencial</strong>, y un amor que nunca se podrá cumplir. Esto lo hace muy actual”, considera el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/02/02/manuel_vilas_ordesa_entrevista_74772_1821.html" target="_blank">poeta aragonés</a>, cuya poesía reunida se puede hallar en <em>Amor </em>(2010).</p><p>A Manuel Vilas le cuesta pensar en alguna otra novela clásica que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/05/22/manuel_vilas_quot_que_esta_crisis_idea_representacion_democratica_quot_33040_1026.html" target="_blank">no haya devorado todavía</a>. “Puede que me falte alguna del siglo XIX francesa o italiana. Quizás me falte algo de Faulkner o Galdós, pero creo que he leído todos los clásicos”, declara el autor de <em>España </em>(2008). No obstante, y tal como le sucedió con <em>El gran Gatsby</em> en su juventud, <strong>hay ciertos clásicos que no han cumplido sus expectativas</strong>. “Hay cosas de Dickens que nunca me han seducido, por ejemplo <em>Oliver Twist</em> o <em>Grandes esperanzas</em>”. Respecto a libros publicados este año, por otro lado, llama a gente a leer los <a href="https://www.fnac.es/a1625704/Ignacio-Aldecoa-Cuentos-completos" target="_blank"><em>Cuentos completos</em></a><em> </em>de Ignacio Aldecoa, un volumen que recoge los relatos del narrador español.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Vilas recuerda el "sabor a verano" de las fiestas del gran Gatsby]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mankell, Le Carré, Alexiévich, Aramburu o Nesbo, entre las novedades editoriales para otoño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/mankell-le-carre-alexievich-aramburu-nesbo-novedades-editoriales-otono_1_1129774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/60f335c2-9c6b-4591-b479-a5305d0b0d7f_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Mankell, Le Carré, Alexiévich, Aramburu o Nesbo, entre las novedades editoriales para otoño"></p><p>Henning Mankell, Fernando Aramburu, John Le Carré, Svletana Alexiévich o Jo Nesbo son algunos de los escritores que desembarcarán en el mercado español entre las <strong>novedades </strong>que preparan las editoriales <strong>para otoño.</strong></p><p>La editorial Destino lanza el <strong>30 de agosto</strong> la nueva novela de <strong>Clara Sánchez</strong>, <em>Cuando llega la luz</em>, una continuación de <em>Lo que esconde tu nombre</em>. Esta misma editorial traerá también en septiembre un nuevo título de <strong>Álvaro Pombo</strong>,<em> La casa del reloj</em>, novela que gira en torno a una herencia y al sentimiento de culpa.</p><p>De la mano de Tusquets llegará la nueva obra de <strong>Henning Mankell</strong>, <em>Botas de lluvia suecas</em>, una historia de amor cuando se llega a los <strong>70 años </strong>de edad. Mientras, <strong>Fernando Aramburu</strong> aborda de nuevo el terrorismo en <em>Patria</em>, repasando los<strong> </strong>últimos treinta años en el País Vasco marcados por los actos terroristas de la banda armada.</p><p><strong>John Le Carré </strong>será la apuesta de este mes de septiembre para editorial Planeta con <em>Volar en círculos</em>, un relato en el que el autor británico desvelará los episodios de espionaje<strong> </strong>que ha vivido en primera persona o la increíble historia de su padre, acompañado de nombres importantes de políticos y escritores.</p><p><em>Tan poca vida</em>, un <strong>fenómeno literario</strong> en Estados Unidos que ha optado a los principales premios a mejor novela del año, llega a España de la mano de la editorial Lumen. En esta obra, <strong>Hanya Yanagahira</strong> retrata la vida de cuatro hombres a lo largo de varios años, cuya amistad quedará marcada por los abusos sexuales a uno de ellos. Otra de las novedades de Lumen será la publicación del libro <strong>póstumo </strong>de <strong>Umberto Eco</strong> <em>De la estupidez a la locura</em> con una recopilación de sus artículos.</p><p>Debate sumará a sus títulos ya publicados de la última premio Nobel de literatura, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/05/13/la_premio_nobel_bielorrusa_svetlana_alexievich_asegura_que_idea_comunista_volvera_nuestras_vidas_49707_1026.html" target="_blank"><strong>Svletana Alexiévich</strong></a>, la obra <em>Últimos testigos</em>, el recuerdo de niños que sobrevivieron a la<strong> </strong>II Guerra Mundial<strong>.</strong> Durante este conflicto, solo en Bielorrusia había unos <strong>27.000 huérfanos</strong> distribuidos en distintos orfanatos y a finales de los <strong>años </strong><strong>ochenta</strong> Alexiévich entrevistó a muchos de aquellos huérfanos.</p><p><strong>Premio Goncourt y Bruce Springsteen</strong></p><p>Periférica trae a España<em> Despedida que no cesa</em>, el duro recordatorio que el escritor austríaco <strong>Wolfang Hermann </strong>hace de la muerte de su hijo adolescente. Asimismo, en octubre rescatará <em>La casa de los veinte mil libros</em>, un <em>long-seller</em> escrito por <strong>Sasha Abramsky </strong>que cuenta la historia <strong>cultural y política del siglo XX.</strong></p><p><strong>Mathias Enard </strong>inaugurará la temporada en Random House con <em>Brujula</em>, <a href="http://www.elmundo.es/cultura/2015/11/03/5638a5ad268e3e81598b459f.html" target="_blank">premio Goncourt 2015</a>, un viaje que tiende la mano a las civilizaciones de Oriente y Occidente. Esta editorial será la encargada también de publicar a finales de septiembre las esperadas memorias de<strong> Bruce Springsteen</strong>,<em> Born to run</em>, además de recuperar <em>La broma infinita</em> de <strong>David Foster Wallace</strong>. <em>Los últimos días de Adelaida García Morales</em>, de <strong>Elvira Navarro</strong>, será otro de los regresos esperados de las letras españolas.</p><p>Otro de los nombres que llegará en breve al mercado de la mano de Alfaguara será el de <strong>Rosa Montero</strong>, que trae bajo el brazo<em> La carne</em>, una intriga emocional que parte de una noche inquietante entre una mujer y el acompañante al que ha pagado para que le acompañe a la ópera. Este sello apostará también por <em>G.</em>, novela de <strong>John Berger</strong> que se ha alzado con el <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2016/06/27/actualidad/1467013449_710010.html" target="_blank">premio Booker</a>, así como por la publicación de nuevas ediciones de <em>2666 </em>y <em>Los detectives salvajes</em>, obras icónicas de <strong>Roberto Bolaño.</strong></p><p>Pesos pesados de las letras norteamericanas</p><p>Reservoir Books dará a luz a la tercera novela de <strong>Jo Nesbo</strong> protagonizada por Harry Hole, <em>Petirrojo</em>, en la que se aborda uno de los capítulos más oscuros de la historia de Noruega: su implicación con el<strong> régimen nazi </strong>y la sombra que aún sobrevuela la conciencia colectiva del país. Además, la novela <em>Un monstruo viene a verme</em> que ha llevado a la gran pantalla Juan Antonio Bayona y <em>En mi cuarto</em>, primera obra con carácter <strong>autobiográfico </strong>del <em>enfant terrible</em> ya fallecido Guillaume Dustan, estarán también en septiembre en librerías.</p><p>Mientras <strong>Sam Savage</strong> retorna a primeros de septiembre a España con Seix Barral gracias a la novela <em>El camino del perro</em>, Jonathan Safran Froer hará lo propio tras once años sin publicar –con <em>Aquí estoy</em>–. Anagrama iniciará el curso con tres recopilatorios de algunas de las mejores obras de pesos pesados como <strong>John Fante, Raymond Carver y Roald Dahl.</strong></p><p>El 5 de octubre Páginas de Espuma publica la vuelta de <strong>Hipólito G. Navarro </strong>al cuento tras casi una década de silencio, gracias a <em>La vuelta al día</em>. Por último, Galaxia Gutenberg reeditará <em>La Divina Comedia </em>ilustrada por Miquel Barceló, una edición multipremiada de tres tomos con más de <strong>300 acuarelas de Miquel Barceló</strong>. <strong>Ernesto Pérez Zúñiga </strong>con <em>No cantaremos en tierra de extraños</em> y <strong>Adolfo García Ortega </strong>con <em>El evangelista</em> serán los puntales de la editorial en novela española.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Aug 2016 09:59:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mankell, Le Carré, Alexiévich, Aramburu o Nesbo, entre las novedades editoriales para otoño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Historia,Libros,Literatura clásica,Novela]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Medea’, de Eurípides]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/medea-euripides_1_1126479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ebd323f3-abe4-4a11-b038-76c5cb0a96a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Medea’, de Eurípides"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Os dejamos esta sala para que comentéis vuestras lecturas y nos ayudéis a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para hacernos llegar vuestras sugerencias. </em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>Desde hace seis años un grupo selecto de alumnos del British Council School nos reunimos una vez al mes en la biblioteca escolar para comentar la lectura acordada con un dulce en la mano y una sonrisa en los labios. Como una familia, tenemos miembros de todas las edades y opiniones, desde una bibliotecaria apasionada y obsesionada por el silencio a un excéntrico alumno de segundo de bachillerato con pretensiones de cineasta, pasando por una tímida estudiante de tercero de la ESO que no puede evitar ponerse colorada cuando le preguntan por su opinión.</p><p>Después de <em>La muerte de Iván Illich</em>, <em>El extranjero</em> y otras lecturas para suicidas, este año, el club de lectura decidió leer algo alegre y positivo…</p><p><strong>Medea</strong><strong>EurípidesPenguin ClásicosMadrid2015</strong></p><p><em>Medea </em>causó bastante revuelo entre nuestros variopintos integrantes. Hubo dos bandos en la batalla: aquellos que consideraban a Medea una heroína feminista adelantada a su época y aquellos que veían a <strong>Eurípides </strong>como la encarnación de la misógina cultura griega. En la Antigua Grecia, el destino estaba ligado inevitablemente al hombre, la mujeres no tenían voz ni mucho menos voto y eran castigadas con  la muerte por adulterio mientras que la sociedad fomentaba abiertamente la sexualidad masculina. Por eso, que Medea tenga las riendas de su vida y de la de los demás se podría interpretar como un toque transgresor. Sin embargo, también se puede ver como todo lo contrario. Sin ir más lejos Eurípides dijo: “Deberían los hombres buscar otra manera de engendrar a la prole sin sexo femenino, y así no sufriría mal alguno el varón”.</p><p>También hablamos de su autor, Eurípides. Mientras todos sus contemporáneos arrasaban en el festival de Baco, él dedicaba sus obras a mujeres o semi-mujeres despiadadas que mataban a sus hijos, traicionaban a su familia y usaban sus poderes para cometer discretos magnicidios.  Si bien es cierto que no causó lo que se dice furor en su época, ahora sabemos apreciar su relevancia. Son muchos los autores que se han inspirado en <em>Medea </em>como <strong>Shakespeare</strong>, <strong>Tennessee Williams</strong> o <strong>Arthur Miller</strong>. </p><p>En el club de lectura, por lo tanto, no nos quedó ninguna duda de que <em>Medea </em>sobresalía desde el punto de vista del lector actual como una obra compleja. Aunque la conclusión final fue muy clara: <em>Medea </em>no es ni más alegre ni más positiva que las obras de <strong>Tolstoi </strong>y de <strong>Camus</strong>, quizá la siguiente, pero… ¿hay algo más bonito que una obra triste? </p><p><em>*Isabel Hernández-Gil, Ricardo Galiano y Celia Calado son integrantes del club de lectura. </em></p><p><strong>Isabel Hernández-Gil</strong><strong>Ricardo Galiano</strong><strong>Celia Calado</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Club de lectura del British Council School]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Medea’, de Eurípides]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura clásica,Teatro,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Jekyll y Hyde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jekyll-hyde_1_1124508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cef6e677-534f-4050-98a8-41476cd27355_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jekyll y Hyde"></p><p>La fama universal de <strong>Roberto Luis Stevenson</strong> (Edimburgo, 1850-Samoa, 1894), autor de excelentes narraciones y ensayos, se apuntala en <em>La isla de tesoro</em> y en <em>Dr. Jekyll y Mr. Hyde</em>.</p><p><em>Dr. Jekyll y Mr. Hyde</em> es mejor novela cuando ignoramos el final. Para los doscientos cuarenta mil lectores que tuvo durante su primer año de existencia (1886), que se supone que no sabían lo que ahora todos sabemos, el descubrimiento de la estremecedora verdad de la vida del doctor Jekyll debió ser un escalón más arriba en su experiencia con novelas. ¿Cómo sería la emoción de esos privilegiados que, consumidos por la intriga, al fin reciben la revelación: después de tomar la pócima, Jekyll se convierte en Hyde? Como giro del argumento de una novela, es genial. Esos primeros lectores, que no estaban preparados para el golpe, debieron quedar deslumbrados. Nosotros, ya con el dato antes de comenzar la lectura, hemos perdido capacidad de asombro. Aun así disfrutamos ese don sobrenatural que poseía Stevenson, la gracia para contar historias.</p><p>Con el éxito inmediato, Henry Jekyll y Edward Hyde se transformaron en arquetipos. ¿Arquetipos de qué? ¿Del bien y el mal? La caricatura de una idea general es una idea simple: elegante y zarrapastroso, alto y chaparrito, bello y feo, bueno y malo, lo bello es bueno, lo malo es feo, Jekyll y Hyde. Así funciona esta máquina bipolar pero inexacta.</p><p>Inexacta: es cierto que Edward es malo, pero Henry, originalmente, no es bueno, al menos no es el bueno puro para oponer al malo puro, que es Edward. Jekyll es una mezcla y lo sabe: "Yo era las dos naturalezas que peleaban en el campo de mi conciencia". Precisamente lo que quiere el doctor Jekyll es separar esas dos naturalezas. Y con ingenuidad sueña con cambios redentores para la humanidad: "La vida podría liberarse de todo lo que fuera indeseable, lo injusto desaparecería... y el justo podría caminar inmutable..., haciendo el bien".</p><p>En cuanto a lo físico, se establecen dos contrastes, alto Jekyll y bajito Hyde, diferencia que produce un efecto buscado: cuando Jekyll toma la poción, se convierte en Hyde pero las ropas permanecen y Hyde parece de visita dentro de aquella indumentaria. El otro contraste está en las manos: las de Jekyll son grandes, firmes, blancas, bien parecidas. Las de Hyde son torcidas, nudosas, de una palidez oscura y ensombrecidas por un vello negro.</p><p>Todos —el doctor Lanyon, Enfield y Utterson— coinciden en su incapacidad para describir a Hyde, no por amnesia sino porque el gesto rebasa a las facciones, el gesto es una mueca intimidante que lo hace ver deforme. Todos sienten una repugnancia inexplicable ante él. Lanyon es testigo de la metamorfosis de Jekyll en Hyde y es él, aterrado, quien se lo revela al lector. "La punzada real del relato no está en el descubrimiento de que un hombre es dos hombres, sino en el descubrimiento de que los dos hombres sean un hombre", dice <strong>Chesterton</strong> pasando por alto el antitomismo que subyace en Stevenson: el mal nace del bien, como en las plegarias atendidas que, según <strong>santa Teresa</strong>, provocan más lágrimas –hacen más mal- que las no satisfechas.</p><p>Así el mal aparece con toda su brutalidad —con Hyde golpeando sin piedad, en la calle, a una niña indefensa, con Hyde asesinando a un señor muy respetable—, mientras el bien es borroso y en todo caso equívoco: si no, entonces, ¿por qué alguien supuestamente bueno como Jekyll querrá transformarse, mediante la ingesta del una poción, en un tipo absolutamente malo como Hyde?</p><p>Al contrario de aquellas visiones, las más, en que el mal aparece atractivo en la etapa de la tentación y espantoso después de la trasgresión, aquí la personificación de mal sin mezclas, Hyde, será siempre repugnante a los ojos externos y, siempre, será delicioso según la íntima sensación que Jekyll percibe cuando es Hyde: "Me sentía más joven, más liviano, con el cuerpo más pleno, mientras tanto estaba consciente de una imprudencia mental, una corriente desordenada de imágenes sensuales corriendo como en una carrera en mi fantasía, una solución a las ataduras del deber, una desconocida pero no inocente libertad del alma. Me daba cuenta, al aliento de esta nueva vida, que era más malvado, diez veces más malvado". Aquí es inevitable la misma pregunta pero al revés: ¿de dónde un malo puro como Hyde saca fuerza moral para tomar la poción y reversar a ser el bondadoso doctor Jekyll?</p><p><em>*Darío Jaramillo es escritor. Su último libro publicado es 'Diccionadario' (Pre-Textos, 2014). </em><strong>Darío Jaramillo</strong><a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1549" target="_blank">Diccionadario</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Darío Jaramillo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jekyll y Hyde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura clásica,Literatura inglesa,Los diablos azules número 10]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Frankenstein]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/frankenstein_1_1124471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eda43713-8c68-4741-a5e3-38a0f455c50f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frankenstein"></p><p>Mi adolescencia —quizá también mi madurez— estuvo llena de prejuicios y simplificaciones. Ésa es la razón por la que tardé tanto tiempo en leer <em>Frankenstein</em>, que luego, andados los años, acabaría convirtiéndose en uno de mis libros de cabecera: de cabecera del corazón, porque me sigue emocionando y fascinando a partes iguales; y de cabecera profesional, porque mis deudas literarias con él han ido creciendo. Cuando tenía dieciséis o diecisiete años, sin embargo, me daba cierta aprensión gastar mi tiempo leyéndolo: teniendo como tenía tantas lecturas "serias" pendientes, no era razonable dedicar las horas a un libro de terror, de monstruos, de fantasías juveniles. </p><p>Lo leí a los veinte años, vencido por la fuerza de una recomendación insoslayable que me hizo un amigo. Lo he leído luego dos veces más, punteando como un diapasón las épocas de mi vida, el curso de la edad, el envejecimiento. Y siempre me ha parecido, entonces y luego, una maquinaria literaria fascinante: por su simpleza alegórica, por su brutalidad y por su belleza. Probablemente es —junto con otra obra de terror, de monstruos y de fantasías juveniles como <em>El extraño caso del doctor Jeckyl y Mr. Hyde</em>— el libro en el que mejor he encontrado pintadas las oscuridades humanas que tanto me interesan como escritor. </p><p>El monstruo que crea el doctor Frankenstein no tiene nombre. Tiene alma, pero no tiene nombre. Y él, que tantas cosas reclama en la novela, nunca reclama eso. Nunca pide que le den una identidad. Acostumbramos a llamar Frankenstein a esa criatura remendada, pero Víctor Frankentein es su creador, el ambicioso científico que quiere robarle a los dioses el poder de crear vida. </p><p>Esa falta de nombre es la piedra angular de todo lo demás. No tiene historia, no tiene biografía, pero sobre todo no tiene ninguna capacidad para encontrar afecto humano y construirse a sí mismo a través de él. Probablemente nadie ha creado nunca un personaje más abandonado y triste que éste de <strong>Mary Shelley</strong>. Una criatura bondadosa que, al encontrar en el mundo sólo aborrecimiento, se vuelve malvada. Lo dice transparentemente: "Soy malo porque soy desgraciado. ¿Acaso no me odia y rechaza toda la humanidad?". Y justo después, la pregunta que encierra toda la historia de la ética universal: "¿Por qué debería tener compasión de alguien que no la tiene por mí?". </p><p><em>Frankenstein</em> es una novela sobre la compasión. Sobre la dificultad de la bondad del miserable. Leída hoy, y sin voluntad de hacer interpretaciones demagógicas, alumbra algunos de los enredos sociales que tenemos y que comprometen tanto al malvado como al que le abandonó antes. Siempre he creído que algunos de los males de la vida tienen un trazo muy sencillo: Mary Shelley lo dibuja a la perfección, sin floreos. "Soy malo porque soy desgraciado". </p><p>Pero en <em>Frankenstein</em> hay además un aluvión de asuntos mayores. El de la belleza y la fealdad, por ejemplo, que marca la vida de las personas mucho más de lo que solemos aceptar. El de la identidad personal, con nombre o sin él: somos seres remendados emocional y culturalmente, fabricados con retazos de otros. El del aprendizaje y el conocimiento. El de la venganza como motor de vida. Y el gran asunto, el asunto mayúsculo: la muerte, "un estado que temía pero que no entendía", dice el monstruo. </p><p>En aquella ya célebre noche de Villa Diodati, Mary Shelley concibió un monstruo que se parece a otro de mis monstruos favoritos: King Kong. Los dos buscan amor. El gorila, de una manera más animal, raptando a una mujer hermosa. El monstruo de Frankenstein, mucho más inteligente y planificador, rogando al doctor que le cree una compañera con la que poder salvar su alma. Jura lealtad y jura misericordia: no volverá a matar a nadie, se apartará a parajes desiertos y vivirá felizmente con su novia monstruosa. Ni uno ni otro consiguen su deseo. No entra en el orden del mundo que las bestias reciban amor. </p><p>El cine ha desvirtuado la imagen del monstruo de Frankenstein. <strong>Boris Karloff</strong>, con tornillos en el cuello y costuras en la piel, se parece poco al que Mary Shelley, mucho más terroríficamente, describió: "Sus miembros eran proporcionados y había elegido rasgos que fueran bellos. ¡Bellos! ¡Dios mío! Su piel amarilla apenas tapaba los músculos y las arterias que cubría. Sus cabellos eran largos y de un negro lustroso, sus dientes de un blanco perla, pero toda esta exuberancia no hacía más que crear un horrible contraste con esos ojos acuosos, del mismo color que las órbitas pálidas en las que estaban insertados, con su piel marchita y sus finos labios ennegrecidos". Es decir, una monstruosidad mucho más abisal, incomprensible e impalpable. Tanto que ningún humano puede contemplarla sin sufrimiento. </p><p>"Todos los hombres odian a los desgraciados", dice el monstruo. La pregunta sigue aquí, hoy: ¿todos los hombres odian a los desgraciados? Es fácil decir que no, que hay seres humanos bondadosos y entregados precisamente al cuidado de los más infelices. Pero Mary Shelley —y yo como su discípulo— cree que es mentira, que todo es cuestión del tamaño de la desventura. A algunos desgraciados sí les odian todos los hombres. </p><p><em>*Luisgé Martín es escritor. Su último libro es 'La vida equivocada' (Anagrama, 2015). </em><strong>Luisgé Martín</strong><a href="http://luisgemartin.es/bibliografia/" target="_blank">La vida equivocada</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luisgé Martín]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura clásica,Los diablos azules número 10]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obsesión por los números redondos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/obsesion-numeros-redondos_1_1124341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b537585c-4845-4ac4-9011-0973abf8beb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obsesión por los números redondos"></p><p>Aunque la cultura es sedimento, el mundo cultural (no confundir con la cultura) necesita (o vive de) algunas sacudidas, que en<strong> el mejor de los casos son obras maestras</strong> (la aparición de un libro que revoluciona el panorama, si de literatura hablamos) y en el peor, “eventos” (terrible palabra) que nos permiten (seamos generosos) recuperar o reivindicar a autores. </p><p>Los aniversarios entran dentro de esta categoría de “<strong>arreones cuturales</strong>” tan valorados en nuestros días, fechas redondas (centenarios, medios e incluso cuartos de siglo) cuya conmemoración puede constituir una oportunidad, aunque en demasiados casos, sobre todo aquellos en los poderes públicos ven una ocasión de lucimiento político-institucional, <strong>acaban malbaratados. </strong></p><p>En este 2016, el padre de todos los aniversarios es el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, y las perspectivas no son buenas. De hecho, las polémicas en torno a su organización han menudeado. Recordemos, por ejemplo, que en octubre de 2015, <strong>Víctor García de la Concha</strong>, director del Instituto Cervantes, alertó sobre el retraso de los trabajos de la comisión organizadora, y que a finales del pasado mes de enero, el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva, mostró su inquietud: “El tiempo empieza a correr y la conmemoración de Estado no se conoce mientras que con preocupación vemos como desde el Reino Unido, el primer ministro ha comparecido para anunciar<strong> los fastos del año Shakespeare</strong>”.</p><p>Es decir: al malestar por<strong> la incompetencia propia</strong>, se sumaba el dolor comparativo que causa ver cómo otros sí han sabido hacerlo bien, o al menos mejor. </p><p><strong>Los números redondos</strong></p><p>A nosotros, en este texto, no nos mueve ni el deseo de establecer comparaciones odiosas ni el de sacar los colores a nadie. <strong>Nuestro objetivo es más sencillo:</strong> nos hemos preguntado en qué medida un aniversario es una oportunidad o un engorro.</p><p>Y para averiguarlo, hemos hablado con el catedrático de literatura española Jordi Gracia, que acaba de publicar <em>Miguel de Cervantes. La conquista de la ironía</em> (Taurus), y es eso que nos gusta llamar “<strong>un observador privilegiado</strong>”, en este caso de los fastos del cuarto centenario de la muerte del inventor de la novela moderna; con <strong>Camilo José Cela Conde,</strong> hijo de Camilo José Cela Trulock, el hombre que desde la Fundación Charo y Camilo José Cela impulsa la conmemoración del centenario del nacimiento de CJC; y a Luis Ordóñez, autor del documental <em>Veinticinco años después de la muerte de Jaime Gil de Biedma</em>, un retrato coral del poeta trazado con los testimonios de, entre otros, <strong>Félix de Azúa</strong>, Benjamín Prado, Luis Alberto de Cuenca, <strong>Luis García Montero</strong>, Álex Susanna o Carmen Balcells.</p><p>Entonces, ¿conmemoraciones sí o no?</p><p>“Soy un declarado fan –se arranca Gracia– si  aspiran a sacar de encima de los autores el alcanfor mezclado con la naftalina y hasta <strong>el tufo a armario cerrado</strong>: habría que hacerlo muy mal para no estimular el gusto u ofrecer la mera ocasión de disfrutar con autores como Cervantes, como Picasso, como Miró o como Buñuel, y los menciono sin reparar en si les toca o no les toca centenario de muerte o de nacimiento.”</p><p><strong>Menos entusiasta se muestra Cela</strong>. “Las efemérides, en especial las que corresponden a números redondos como el de un centenario, comparten con esos <em>día del libro</em> o <em>día de la mujer </em>o <em>día del niño</em> la misma trampa de fondo: ¿a santo de qué fijar la atención sólo en un momento cuando se trata de una necesidad permanente? Todos los días deberían ser el día del libro, y todos los años habría que leer a los grandes autores.” Sin embargo, su argumentación acaba coincidiendo con la de <strong>Jordi Gracia</strong>. “Pero la otra cara de la moneda tiene que ver con ese fetichismo de la cifra redonda. Bienvenida sea si sirve como oportunidad para recuperar<strong> algo que jamás habríamos debido perder</strong>.”</p><p>Cuestión de utilidad, pues, porque bien está lo que bien acaba. “Lo fundamental es avivar la memoria y dar a conocer a las nuevas generaciones artistas y obras que, en esta sociedad del espectáculo, están condenados al olvido”, me dice Ordóñez, quien admite que en un principio<strong> las conmemoraciones parecen siempre forzadas por el calendario</strong>, pero que a veces sus resultados disipan cualquier duda. En el caso de Gil de Biedma, la edición de sus diarios por Lumen que estuvo algunas semanas como el libro más vendido de no-ficción… </p><p>“He aquí –dice Félix de Azúa del trabajo de Ordóñez en el que ofrece su testimonio– un documental que dice mucho sobre alguien del que nunca se dirá lo suficiente. <strong>Un poeta que no recibió ningún reconocimiento oficial</strong> aunque era quien más lo merecía. Reconozcámosle siempre sus lectores.”</p><p>Es lo que las conmemoraciones fuerzan o facilitan: el reconocimiento. Pero sus efectos pueden ser mucho más amplios, a la par que menos evidentes. Así, el biógrafo de Cervantes cree que la efeméride puede aportarle a Don Miguel “la posibilidad de liberarlo de la lata patriótica y ceremonial que soporta su obra y su persona hace tantos años, siendo él y la mayor parte de su literatura <strong>la cosa menos ceremoniosa, adiposa, rimbombante y pedantesca</strong> de la historia de nuestra literatura entera y parte de la extranjera”. </p><p>Y el hijo de Cela sostiene que el único sentido que tiene, a su juicio, la conmemoración de su centenario es el “poder recuperar al escritor de talento dejando de lado todo lo demás. Camilo José Cela fue un escritor extraño, <strong>cuya dimensión digamos popular llegó mucho más lejos que la de novelista</strong>. Por así decirlo, hubo un tiempo en el que su figura atraía incluso a quienes no habían leído nunca ninguna de sus páginas y se quedaban en la anécdota banal. A la larga, ese hecho le llevó a morir de éxito, a que sus obras pasasen a un segundo plano y en buena medida quedasen en el olvido. El Cela-escritor quedó devorado por el Cela-personaje”.</p><p>Un lavado de cara</p><p>Concretamente en el caso de Cela, que fue un hombre especialmente polémico, de larga y a veces contradictoria vida, puede existir la tentación del fijar para la posteridad una imagen menos… digamos controvertida, de <strong>borrar los aspectos menos amables de su biografía</strong>. Y, ¿qué mejor regalo para la celebración de los 100 años de su nacimiento que ese lavado de cara? Le pregunto a su hijo si la tentación existe. “Pues claro que puede existir esa tentación. <strong>Pero los lavados de cara son inútiles</strong>. CJC fue quien fue, con sus facetas múltiples y en ocasiones contradictorias. Sin embargo eso se aplica sobre todo al Cela-personaje. No se puede redimensionar al Cela-escritor. Tiene la dimensión, gigantesca por otra parte, que alcanzó gracias a sus novelas cruciales, a sus libros de viajes, a sus apuntes carpetovetónicos… También existen, por supuesto, obras de CJC que no dan la talla. Esas desde luego no hay que intentar redimensionarlas por la razón bien simple de que no merece la pena hacerlo.” </p><p>Su propuesta concreta es ésta: dejemos de lado las grandes novelas muy conocidas, “con recuperar maravillas como <em>Mrs Caldwell habla con su hijo, Oficio de tinieblas, Toreo de salón</em>, su primer libro de memorias (<em>La rosa</em>) o los cuentos al estilo de <em>El gallego y su cuadrilla </em>es suficiente para abrir a los lectores de hoy un mundo literario que ni siquiera imaginaban”.</p><p>De festejos y admiraciones</p><p>Recuerda Jordi Gracia que “el Cervantes de 30 años quiso rematar un libro suyo con el elogio de quien tenía por gran escritor, Diego Hurtado de Mendoza”, y que lo último que escribió, cuarenta años más tarde, fue “un elogio de sí mismo exagerado e irónico, como invitado del Emperador de la China, que le ha escrito una carta en "<strong>lengua chinesa</strong>": pura fiesta y a la vez noticia de su buena fortuna, porque en efecto andaba ya traducido entonces al inglés y al francés”.</p><p>Todo lo cual nos da noticia de un Miguel <strong>menos lúgubre y desgraciado</strong> del que habíamos conocido, que es el que él nos presenta en su biografía. Por eso me atrevo a preguntarle qué pensaría si, a través de un agujero del tiempo, estuviera viendo lo que aquí se ha preparado para rendirle homenaje… o las polémicas suscitadas por lo que ha dejado de hacerse. </p><p>“A él le hubiese parecido todo estupendo –afirma Gracia–, y puro material para escribir <strong>un segundo Viaje del Parnaso</strong> cargado de sorna y de caricaturas sobre las múltiples ocupaciones que han mareado a Rajoy y le han impedido dedicarse a tontada tan grande como celebrar a Cervantes: podía haber sido mucho peor, con el manco por allí, los tercios por allá, y todo a mayor gloria de la nación más antigua del universo todo...” </p><p>Cela Conde, por su parte, nos pide aclaraciones. “<strong>Hubo tantos Camilo José Cela</strong> y tan opuestos entre sí que no basta con una respuesta sencilla. ¿A qué “él” nos referimos? ¿Al Cela jovencísimo, iconoclasta y enemigo de cualquier academicismo? ¿Al que se complacía mucho más tarde con los premios?” Su propuesta para esbozar una respuesta es ésta: “Busquemos un máximo común divisor que los abarca a todos ellos: el del escritor que cuidaba con mimo cada palabra. Ese Camilo José Cela y la mujer que tuvo a su lado desde<em> La familia de Pascual Duarte </em>a <em>Mazurca para dos muertos</em>, Charo, serían felices cada vez que un joven lector, gracias al centenario, abra por primera vez cualquiera de los libros que escribió CJC entre esos dos citados y se quede atrapado por su magia”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La obsesión por los números redondos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura clásica,Literatura española,Cultura,Miguel de Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Las vidas retiradas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vidas-retiradas_1_1121602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6cebe083-5286-4e62-b16b-e39a075e27f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las vidas retiradas"></p><p>Buscarse la vida requiere a menudo cambiar de sitio, dejar atrás cosas y lugares, ser otros. En España hemos sufrido una crisis que ha empobrecido a más de medio país, hay 3.000 pueblos abandonados y una cosa lleva a la otra porque cuando la comida escasea, el trabajo falta, el hambre acecha, los bancos y las élites financieras recurren a las peores artimañas de la usura y las calles de los núcleos urbanos se empiezan a llenar de personas que duermen en cajas de cartón, <strong>vuelve el sueño del autoabastecimiento</strong>. Y con él regresan algunas viejas preguntas: ¿No nos habremos equivocado al poner todas nuestras esperanzas en la ciudad? ¿No eran mejores la naturaleza, el aire limpio, la realidad abarcable, las plazas llenas de caras conocidas, el huerto que nos alimentaba?</p><p>Muchos ciudadanos tratan de encontrar una respuesta a todo eso mudándose al campo. Otros invierten en la compra de municipios desiertos y montan allí hoteles cuyo imán es la oferta de unos días de aislamiento. Algunos se asocian para recuperar aldeas vacías y ofrecen ventajas a quienes vayan a instalarse allí y colaboren con el desarrollo de la comunidad. Hay hasta localidades especializadas, donde habitan personas que padezcan alguna discapacidad, asociaciones nudistas, gente que habla exclusivamente inglés… Incluso hay empresas que se dedican a organizar caravanas de mujeres y propician encuentros en poblaciones a punto de desparecer, para sostenerlas con nuevas familias que necesiten comercios y servicios, niños que harán que se construyan escuelas… La literatura es un espejo que lo refleja todo, y también <strong>están volviendo las tramas que se desarrollan en espacios rurales.</strong> El éxito que tuvo Jesús Carrasco con su primera obra, <em>Intemperie</em>, deja claro que una historia situada lejos de una gran capital puede atraer a los lectores.</p><p><em>Nemo</em>, de <strong>Gonzalo Hidalgo Bayal </strong>(Tusquets), y <em>Cuando éramos ángeles</em>, de <strong>Beatriz Rodríguez</strong> (Seix Barral) van, cada una a su modo, por esa senda retirada de la que hablaron en sus famosos poemas sobre el<em> beatus ille</em> <strong>Horacio</strong> y <strong>Fray Luis de León</strong>. La primera tiene un cierto aire a lo Kafka: la narración la protagoniza un hombre del que no llegamos a saber nada a lo largo de casi 300 páginas, excepto que “le atrae lo que se apaga” y que ha obligado a sus anfitriones a firmar un contrato por el cual se comprometen a respetar su silencio, ya que ha decidido no volver a pronunciar una palabra jamás. No sabemos por qué motivo ha hecho esa promesa, ni cómo se llama, ni por qué ha ido allí, a una zona donde la idea de que en todo espacio pequeño cabe un infierno grande demuestra ser muy acertada. En este mundo viciado lo que no se sabe es sustituido por lo que se imagina, lo que se oculta por lo que se sospecha. En cualquier caso, nada de eso importa mucho, porque él no es más que el misterio que lo explica todo, el hilo conductor que nos va a permitir saber otras cosas, desde la personalidad llena de rincones a oscuras de los vecinos, sus miedos y sus rencores antiguos, a sus necesidades, sus traumas, sus miserias o sus ambiciones. <strong>“Hay quien sólo hace bien el mal”</strong>, piensan algunos de los protagonistas de otros. Y mientras observan a <em>Nemo</em>, porque han decidido referirse a él de ese modo, se ven a sí mismos. “Es descanso es renuncia, dimisión”, dice uno de ellos, tal vez sin darse cuenta de que la frase sirve igual para definir al forastero que a quienes lo reciben. Para mantener en pie esta fábula sobre las curvas de la condición humana, el dolor y el apartamiento, <strong>Hidalgo Bayal </strong>tiene a su favor su propio estilo, armado con la prosa lenta, variada, minuciosa y sugerente que le caracteriza y que ya conocíamos por habernos encontrado con ella en <em>Paradoja del interventor</em>, <em>Campo de amapolas blancas</em> y, sobre todo, <em>El espíritu áspero</em> y <em>Sed de sal</em>. En este caso, la riqueza del lenguaje ayuda a representar las vueltas que dan las dudas en la cabeza de los que no saben, porque el escribano que da fe de lo que ocurrió en aquellos días perturbadores no es más que una voz que habla por todos, una especie de notario que <strong>pone negro sobre blanco lo que se dice en la cantina y lo que se murmura en las plazas. </strong>Que todo el mundo se conozca no significa que cualquiera sepa cómo son los demás, porque a veces la cercanía impone distancias, prevenciones y uno no se fía de quien tiene al lado justamente por eso, porque está siempre allí y es una compañía pero también es un testigo.</p><p>El tono de <strong>Beatriz Rodríguez </strong>es muy distinto, más directo, centrado en la acción y en los giros del argumento policiaco que sostiene<em> Cuando éramos ángeles</em>. También aquí encontramos a una mujer, Clara, que ha ido con su esposo a un pequeño pueblo llamado Fuentegrande, donde van a disfrutar de la tranquilidad y a dirigir un diario local llamado La velaña. Sin embargo pronto se producen dos muertes: la del marido, a causa de un paro cardiaco y la de uno de los mayores caciques de la región, asesinado por alguien que parece haber cometido su crimen con saña, igual que si saldase alguna cuenta de tipo personal. La periodista investiga el caso y mientras lo intenta desentrañar, a veces con la colaboración de los investigadores locales y otras veces a pesar de ellos, nosotros descubrimos algunos asuntos del pasado que marcaron las relaciones complejas entre un grupo de jóvenes que en su adolescencia se vieron igual de unidos por lo que tenían en común que distanciados por lo que compartían: las infidelidades, los cambios de pareja, los deseos ocultos, las humillaciones, la competencia… Todo eso que caracteriza <strong>las amistades que vienen de lejos </strong>y han ido dejando una estela de agravios y heridas durante el viaje. Otra vez el gran infierno y los círculos pequeños, el clamor subterráneo de lo que se murmura, la brutalidad que se multiplica y se hace el doble de violenta cuando se golpea lo que se quiso. Aunque en este caso, hay algo más: una chica que ocupa el centro de la diana, <strong>Eugenia</strong>, a la que muchos querrían poner las manos encima y lo consiguen los suficientes como para que el abismo de los celos se abra bajo sus pies, y unas tierras del muerto que ambiciona una compañía llamada Depwater. Cría fama y échate a dormir, dice el refrán, pero a veces es al contrario, <strong>la reputación que tienes es una pesadilla</strong>, una especie de otro tú hecho de materiales pegajosos como la envidia o el resentimiento y del que es imposible separarse. La novela de Beatriz Rodríguez habla de todo eso. “Cuando éramos ángeles nuestros zapatos no estaban manchados de sangre”, podemos leer en ella.</p><p><strong>Dos libros sobre la huida y su otra mitad, el anhelo de un paraíso</strong></p><p> en el que esquivar las manzanas envenenadas. No es tan fácil, sin embargo, porque cuando pasamos una frontera suele ser para descubrir que lo que había del otro lado era lo mismo con una apariencia diferente y que si aquello de lo que escapábamos estaba dentro de nosotros, nos habrá seguido. <strong>Las pasiones son lo que nos hace iguales. </strong>Saber o no dominarlas es lo único que nos distingue. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las vidas retiradas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura clásica,Literatura española,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mis clásicos contra tus clásicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/clasicos-clasicos_1_1115901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde que se inventó el <em>whatsapp</em>, siempre que me invitan a algo, la primera respuesta es un sí entusiasta. El <em>whatsapp </em>es como un confesionario que todo lo perdona: primero un sí, luego silencio, después una excusa. Y es un sí lleno de exclamaciones (o emoticonos fogosos de ésos que yo no pongo), pero luego hay que buscarse las excusas, que todo lo nuevo nos da pereza. </p><p>Y resulta que, a principios de julio, a la grandísima Teresa Osuna no se le ocurrió otra cosa que mandarme un <em>whatsapp</em> e invitarme a mí, una inculta que se dedica a la cultura, a ver el <a href="http://www.donjuan2014.com/" target="_blank">“Don Juan”</a> de <a href="https://www.facebook.com/BlancaPortilloLaPagina" target="_blank">Blanca Portillo</a> en el <a href="http://www.festivaldealmagro.com/" target="_blank">Festival de Almagro</a>.</p><p>No se lo dije a Tere, pero estaba segura que me echarían de Almagro y/o de cualquier sala de teatro clásico, <strong>por bruta (por bruta amante de Shakespeare, eso sí). Pero es difícil decirle que no a Tere que es ella un puro sí, pura generosidad y pura entrega</strong>. Así que volví a pensar y me di cuenta de que a mí lo que me da pereza es lo viejo, y lié a V. para escaparnos: escaparnos a ver teatro clásico.</p><p>V. y yo somos <strong>una versión macarra y muy poco suicida</strong> de <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film373151.html" target="_blank">Thelma y Louise</a>, inconscientes de la operación salida (¡vaya atasco!) e ignorantes de que en los pequeños pueblos de La Mancha le han declarado la guerra a Google Maps. Todas las noches, los manchegos sacan las sillas de enea a la fresca y designan una patrulla que descoloque, baraje y confunda las señales de prohibido. Así los navegadores entran en bucle, se bloquea google y ningún turista llega a su hotel, a su posada o a ese territorio que no es suyo. </p><p>V. y yo tuvimos, entonces, que recurrir <strong>al truco más antiguo del mundo</strong>: preguntar, con educación y una sonrisa; y conseguimos encontrar la posada, dejar nuestra bolsa de viaje y correr los otros veinte kilómetros que nos quedaban hasta Almagro.</p><p>***</p><p>Bendito Almagro, con su enorme plaza, y sus maravillosos escenarios teatrales, y su bar que anuncia gintonics del subcampeón de España (por favor, que alguien me cuente cómo se gana ese campeonato). <strong>Bendito Almagro que ama el teatro</strong>.</p><p>Benditos también los teatreros, los actores, directores, productores y escenógrafos que viven en tribu y lo comparten todo: su comida, su espíritu y, sobre todo, su tiempo. Bendito el Hospital de San Juan, un maravilloso espacio al aire libre donde seiscientas personas asistimos fascinadas a esta versión de Don Juan.</p><p>***</p><p>El Don Juan de Blanca Portillo se dice con los versos adaptados por <a href="http://www.jotdown.es/2014/09/juan-mayorga-la-filosofia-no-es-una-disciplina-academica-es-un-plan-de-vida-todos-estamos-llamados-a-ser-filosofos/" target="_blank">Mayorga </a>(o sea, por el dios de los dramaturgos) <strong>y</strong> se entiende como si no fuera en verso: es claro y <strong>demuestra lo que fue el personaje. O sea, un violador y un trilero, un caradura indecente</strong>.</p><p>Y, con esos versos tan claros y tan actuales, los actores lo viven, y lo bailan, y lo dicen, y lo hacen sentir, y se lo cuentan al público con la luna de verdad tras ellos. </p><p>Volaban los murciélagos y se paraban a verlo: “Estos humanos, qué buenos son cuando hacen arte”. Y se paró el tiempo: se levantó el público, lloraron los actores, y el teatro cambió un poco el mundo (<strong>y nos cambió mucho por dentro</strong>).</p><p>***</p><p>Nos contaron luego que la crítica oficial despotricó de esta adaptación: <strong>“Un escándalo”, dijeron, “una adaptación feminista; una traición a la obra”</strong>. Y no, yo creo que no, que lo que es una traición es no usar el arte para potenciar el cambio, tirar de lo clásico para no moverse y tatuarse una norma que ya no vale.</p><p><strong>A mí me flipó el Don Juan de la Portillo</strong> (el de Mayorga, el de <a href="http://www.miguelhermosoarnao.com/" target="_blank">Miguel Hermoso</a>, el de <a href="http://www.imdb.com/name/nm0305825/" target="_blank">José Luis García Pérez</a>, el de toda esa tribu de genios). Me flipó y me detuvo, allí, en Almagro, a la luz de esa luna gorda, sabiendo –como sabíamos V. y yo- que nunca más encontraríamos nuestro hotel porque nos habrían cambiado las señales; sabiendo, como sabíamos, que nunca más podríamos dejar de ir a Almagro, y a Mérida, y a cualquier sitio donde se haga teatro por amor al arte, y a cualquier montaje en el que estén Tere y Miguel.</p><p>Gracias a ambos.</p><p>(Y a V., siempre)</p><p>P.D.: el teatro es resistencia. ¡Resistid!</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA[Mis clásicos contra tus clásicos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Castilla-La Mancha,Literatura clásica,Teatro,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jesús Cimarro: “Si ser comercial significa que venga el público, entonces sí lo soy”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/jesus-cimarro-si-comercial-significa-venga-publico-si_1_1115080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8570bff8-05c7-4c56-95bd-895f36414e8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jesús Cimarro: “Si ser comercial significa que venga el público, entonces sí lo soy”"></p><p>Jesús Cimarro (Ermua, Bizkaia, 1965) llega a la entrevista con la prensa del día bajo el brazo y muestra orgulloso las noticias del festival en las secciones de Cultura. El director del <a href="http://www.festivaldemerida.es/" target="_blank">Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida</a> sabe de memoria las informaciones que se produjeron en los medios de comunicación sobre la pasada edición: 5.000, que comparte compulsivamente en sus <a href="https://twitter.com/JCimarro" target="_blank">redes sociales</a>. Según avanza la conversación, deja claro en su discurso qué tipo de evento quiere y justifica con datos (siempre defiende con cifras sus respuestas) el camino que ha tomado la gestión de la cita, que se celebra este año entre el 1 de julio y el 23 de agosto. </p><p>Este es su cuarto año al frente, tras la salida de la actriz Blanca Portillo y la productora Chusa Martín que abandonaron la dirección compartida en 2011 por desavenencias importantes con la Junta de Extremadura, que ese año pasó de manos del PSOE a las del PP. Quizás por eso, porque 2015 también ha sido año de cambios —tanto en la Junta como en el Ayuntamiento de la capital extremeña vuelven a gobernar los socialistas— <strong>Cimarro aboga por un modelo cultural que vaya más allá de los colores políticos.</strong> De momento, sólo puede afirmar que seguirá hasta el año que viene, por voluntad propia y del recién elegido presidente de la Comunidad, Guillermo Fernández Vara. “La cultura requiere de tiempo, no de prisa. El trabajo que estamos haciendo tiene que desarrollarse y ahora se están empezando a ver los frutos”, dice.</p><p>Con su nombramiento como director, <strong>la gestión del festival pasó por primera vez a manos privadas. </strong>Cimarro, curtido como empresario de teatro, está al frente de <strong>Pentación Espectáculos</strong>, una empresa dedicada a la producción teatral y gestora de los teatros madrileños Bellas Artes (desde 2005) y La Latina (desde 2010). Además, este año, Pentación también interviene en la producción de la<em> Medea </em>de José Carlos Plaza y <em>César y Cleopatra</em>, dirigida por Magüi Mira. </p><p>Con Cimarro también llegaron los <strong>Premios Ceres</strong> de teatro,una celebración que ha levantado ampollas por el presupuesto destinado a una gala de una noche, que el año pasado estuvo presentada por Carlos Sobera y contó con caras conocidas como Concha Velasco, Ana Belén, Miguel Poveda o Lluís Homar, entre otros. Entonces, se invirtieron 620.000 euros, lo que provocó una protesta de diversos colectivos sociales de la región, como el Campamento Dignidad, Renta Básica o círculos cercanos a Podemos, criticando el “despilfarro”. </p><p><strong>Pregunta. </strong><strong>Desde que se hizo cargo de la gestión del festival, el número de espectadores ha aumentado considerablemente, y también la recaudación. ¿Cuáles cree que han sido los aciertos de programación?</strong></p><p><strong>Respuesta. </strong>Cogí el festival con 50.000 espectadores y la pasada edición tuvimos 123.000 [contando también el público de la programación en <em>off</em>]. En el Teatro Romano, el año pasado hubo 80.000 personas y en el 2011, el año anterior a que asumiera la dirección, hubo 42.000. Es decir, hemos duplicado el número de espectadores en tres años. Yo lo digo siempre, programar un teatro de 3.000 localidades es una de las cosas más difíciles que uno se puede imaginar. Requiere de una programación que combine grandes textos con grandes interprétes, hace falta un reclamo para llenar tantas butacas durante tantos días. Y lo que hacemos siempre con las compañías extremeñas con las que coproducimos, que no tienen figuras [conocidas], es que están al final del festival, cuando ya ha cogido una dinámica y la gente confía. </p><p><strong>P. Hay quien le recrimina que su programación es muy comercial</strong>.</p><p><strong>R.</strong> Bueno, si comercial significa que venga el público, sí. Es que yo produzco, y toda la vida lo he hecho, para el público, no para mis gustos personales. Y sobre todo, cuando dirijo un festival público. Desde la iniciativa privada puedo hacer lo que quiera, pero desde la iniciativa pública, con el dinero de todos los extremeños, hay que darle una rentabilidad, no sólo económica, sino también social y cultural. No nos olvidemos que estamos dirigiendo un festival público, donde hay una parte <em>off</em> en la que sí podemos arriesgar, en espacios más pequeños como el Templo de Diana o el Templo del Foro, que son espacios para 200 personas. Ahí es donde puedo hacer otro tipo de propuestas. Y ahí también trabajan las compañías extremeñas. Hay gente que me acusa de comercial porque este festival estuvo a punto de cerrarse, porque la situación con la que lo cogí era una ruina, con una deuda de cuatro millones y medio de euros. Estamos programando lo que el público quiere ver y yo creo que tiene que ser así. </p><p><strong>P. </strong><strong>Supongo que tuvo que sentir una responsabilidad muy grande al hacerse cargo de un festival asfixiado por una deuda tan abultada.</strong></p><p><strong>R. </strong>Una de las cosas que siempre digo es que por responsabilidad hacia esta profesión, di un paso adelante. Muchísima gente me aconsejó que no aceptara, y yo dije que sí, y en tres años hemos conseguido darle la vuelta. Afrontar una dirección de un festival de estas características, que es el más longevo de España y uno de los más longevos de Europa, es una responsabilidad. Y esa responsabilidad se transforma en intentar hacer las cosas bien, me rodeé de un buen equipo. Este año hay nueve espectáculos en el Teatro Romano. Yo me conformo con que los espectadores digan “me gusta este, quiero ver este”. Con eso ya he cumplido, porque intento que sea una programación lo más ecléctica posible, dentro de la temática grecolatina. </p><p><strong>P. ¿La deuda ya está saldada?</strong></p><p><strong>R.</strong> Se está pagando. Yo antes no lo decía mucho, pero este es un festival público que tiene externalizada su gestión y mi contrato es así: la Administración aporta una cantidad económica, el resto sale de la taquilla, y de ahí tienen que salir 1.050.000 euros cada año. Si no es así, lo tiene que aportar mi propia empresa. Todo lo que supere de esa cifra, el superávit que se produzca de taquilla, el 85% revierte al consorcio del festival, y el 15% es mi beneficio, que yo lo veo justo. Una empresa privada no se tiene que lucrar de un festival público, tiene que gestionar bien los recursos para que salga [adelante]. En tres años ha habido un superávit de 1.103.000 euros que se han aportado para pagar la deuda. Hay un dato muy significativo, desde que yo soy director del festival, se entregan en el registro mercantil las cuentas. Nunca en 57 ediciones se habían entregado.</p><p><strong>P. ¿Y por qué cree que no se hacía antes?</strong></p><p><strong>R. </strong>Prefiero no opinar de mis antecesores. Miro hacia delante, mi tarea es sacar adelante este festival, que lo hemos sacado, y colocarlo en el lugar que le corresponde, que está colocado. Otra de las cosas que han permitido que el festival haya venido mucha gente es que nos inventamos unos premios, los <a href="http://www.festivaldemerida.es/premios-ceres.php" target="_blank">Ceres</a>, que en un principio tuvieron mucha polémica, pero yo tenía muy claro que esos premios significaban la visibilidad del festival a través de la pequeña pantalla, por una gala que se retransmitía por canal Extremadura, La 2 y el Canal Internacional de TVE, y el año pasado lo vio más de medio millón de personas.</p><p><strong>P. De todas formas, quienes se oponen a la gala lo hacen porque creen que se destina mucho presupuesto a una sola noche.</strong></p><p><strong>R. </strong>Yo te digo que lo que estoy manejando [de presupuesto] es un millón y medio menos de lo que manejaban otros directores en este festival para el conjunto. ¿Por qué? Porque viene público y paga su entrada. Los premios Ceres se podrían pagar con el superávit que hay en taquilla.</p><p><strong>P. Fernández Vara ya ha dicho que los premios</strong> <a href="http://www.psoecaceres.com/es/actualidad/vara-el-ano-que-viene-no-habra-premios-ceres-si-no-es-con-patrocinadores/" target="_blank">no se van a hacer si no es con patrocinadores</a>.</p><p><strong>R.</strong> Todo lo que se consiga a través de patrocinadores sería lo ideal. Cuando yo llegué al festival ninguno quería tener su marca asociada a él, ahora hay muchos patrocinadores. Hay que demostrar que lo que se está planteando es serio y si asocian su marca a la marca del festival les va a rentar. </p><p><strong>P. ¿Pero ve factible encontrar patrocinadores para los Ceres?</strong></p><p><strong>R.</strong> Bueno, estamos en ello. </p><p>Acaba la entrevista y una de las encargadas de prensa le mete prisa para irse. Hay un taxi esperando en la puerta para llevarles a otra entrevista con la radio. En apenas un lapso de dos horas, ha concedido tres. Por ello, presume de la buena relación que han mantenido con los medios de comunicación desde que él está al frente. “No le hemos negado ninguna entrevista a nadie”, asegura. Antes de irse, deja los periódicos en una de las salas del edificio que alberga la sede del festival, donde ha recibido a <strong>info</strong><strong>Libre</strong>. Risueño y satisfecho porque ya llevan vendidas 24.000 entradas, dice categórico antes de irse: “A mí me critican porque puse en duda lo anterior”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jesús Cimarro: “Si ser comercial significa que venga el público, entonces sí lo soy”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La Medea visceral es una Medea feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/medea-visceral-medea-feminista_1_1115020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b53711e0-a125-4555-b634-4ca10fe511c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Medea visceral es una Medea feminista"></p><p>Vestida de rojo, como la carne, como la sangre, como la pasión que la mueve, <strong>Ana Belén</strong> interpreta bajo las columnas del <strong>Teatro Romano de Mérida </strong>a una <em>Medea</em> visceral y antipatriarcal. Sí, Medea es feminista, porque desafió a su padre, a su marido, al rey Creonte y a la propia concepción de la maternidad matando a sus hijos. Bajo la dirección de <strong>José Carlos Plaza</strong> y con dramaturgia de <strong>Vicente Molina Foix </strong>(a partir de textos de Eurípides, Séneca y Apolonio de Rodas), <em>Medea</em> es la primera de las nueve obras programadas para la <a href="http://www.festivaldemerida.es/" target="_blank">61ª edición del festival </a>(del 1 de julio al 27 de agosto), y estará en el escenario hasta este domingo. La otra <em>Medea</em>, la dirigida por <strong>Andrés Lima</strong>, se podrá ver el 15 de julio, y será <strong>Aitana Sánchez-Gijón</strong> la que dé vida a este personaje que provoca, casi a partes iguales, rechazo y empatía. </p><p>Sin ánimo de juzgar el macabro crimen, en la primera interpretación de Medea se intenta explicar “cómo una mujer puede llegar como venganza, en una sociedad patriarcal en la que no tiene sitio, a matar lo nacido de ella”, explica la actriz <strong>Consuelo Trujillo</strong>, que interpreta el papel de Nodriza, uno en los que Molina Foix se ha tomado más libertades creativas y de los más ovacionados por el público tras la representación. “He sentido el calor del pueblo y reconocimiento a mi trabajo y eso es lo que uno se lleva dentro después de darlo todo”, señaló tras el estreno, a la vez que reconocía el poder de inspiración del teatro de Mérida (que justo este verano cumple 2.000 años de su apertura en el año 15 d.C.). Afortunadamente, y pese a la ola de calor, la noche de la capital extremeña, iluminada con una impresionante luna llena, aflojó la temperatura a la hora de la representación el pasado miércoles, dando un respiro a los espectadores sentados en las gradas de piedra que veían peligrar la integridad de sus posaderas durante las dos horas que duró la representación. </p><p><strong>Subvertir el orden para servir la fría venganza</strong></p><p>Medea es un personaje complejo: hechicera y vestal de la diosa Hécate, hija de reyes, abandona su patria por amor a Jasón. Un amor muy primario que con el paso de los años se va desgastando hasta que <strong>Jasón (Adolfo Fernández) la ignora, la maltrata y se casa con la hija de otro rey </strong>para mantener su status. “Por ese amor desesperado y muy primitivo Medea llega a ser un personaje cruel”, dice Ana Belén. “Hay que entenderla” por el lado animal que muestran ambos respecto a sus pasiones, lo que no significa que haya que compartir su arrebato de locura al matar lo más sagrado de la maternidad. </p><p>José Carlos Plaza propone que el espectador vea <em>Medea</em> sin plantearse <strong>ningún dilema moral,</strong> salvo el de reflexionar hasta qué punto puede llegar un ser un humano cuando se le pone en una situación límite. “<em>Medea</em> es una leyenda y hay muchos mitos parecidos que se nos olvidan por la religión católica. Cristo, por ejemplo, es el hijo de un Dios que baja a la tierra para que le maten. Jehová manda a las plagas de Egipto que maten a los primogénitos. El hecho de matar a tus descendientes para poder hacer una limpieza total es <strong>un mito que está en toda la cultura occidental</strong>”, apunta. Medea decide asesinar a sus hijos como venganza al desprecio de Jasón, que no sólo la abandona por la hija del rey de Corinto, sino que repudia sus dotes de hechicera y que desmerece el sacrificio que Medea hizo al abandonar a su familia y a sus principios para huir con él.</p><p>Lo que no sabe Jasón es que la necesita, igual que necesitó de sus habilidades mágicas para conseguir el <strong>vellocino de oro</strong>. “Jasón tiene sus razones para hacer lo que hace. No es un tema de que un señor mayor se vaya con una jovencita, sino que en un momento determinado ha perdido todo lo que tiene y ve la oportunidad de encontrar de nuevo un sitio en la sociedad”, señala Plaza. Jasón, en la piel de Fernández tiene una actitud basta, incluso macarra, (“parece que hablase como si estuviera borracho”, se oyó decir a un perspicaz crítico entre las gradas). Y sólo abandona esa pose cuando acecha la tragedia y regresa a Medea suplicante.  </p><p>Trilogía de mujeres trágicas</p><p>Con esta ya sería la sería la tercera vez que Ana Belén protagoniza una obra dirigida por Plaza en el teatro de Mérida. En esta ocasión, a pesar de que algunas voces comentaban que su actuación había sido bastante “fría”, el público se levantó de sus asientos para aplaudir a todo el elenco de actores, con especial ovación para la propia Ana Belén. Anteriormente, la actriz también se metió en la piel de otras mujeres con destinos trágicos como <em><strong>Fedra </strong></em>(2007) y <strong>Electra</strong> (2012).<strong> Concha Velasco,</strong> que acudió como espectadora al estreno de la obra (la primera vez que lo hace como tal y no como intérprete), dijo sentir “admiración” por el trabajo de su amiga Ana Belén. Y recordó, al hablar del poder de Medea como mujer, a Hécuba, papel que interpretó en 2013 también bajo las órdenes de Plaza. Entre los invitados al espectáculo también estaban los dos presidentes de la región: el saliente, <strong>José Antonio Monago </strong>(PP); y el entrante, <strong>Guillermo Fernández Vara</strong> (PSOE), que tomará posesión del cargo este sábado. </p><p>Medea es uno de las obras que más veces se ha puesto en escena en el festival, desde <strong>Margarita Xirgú</strong> a <strong>Nuria Espert </strong>(quien más veces ha interpretado el papel) y<strong> Blanca Portillo </strong>(que trasladó el mito a la época actual). Lo que corrobora la capacidad de atracción de este mito clásico, donde también se cuenta la historia del vellocino de oro y la travesía de Jasón y los Argonautas. En la obra de Plaza, se hace a través de la narración de Medea a sus hijos, que recrea el ambiente con un <em>mapping </em>(proyecciones audiovisuales) imitando el mar surcado por la nave Argo. Porque la obra que ha escrito Molina Foix mezcla dos mundos: el heroico, propio de las aventuras de los personajes mitológicos, y la “crudeza intemporal de una crisis de pareja hecha de intereses, miedos y amor violentamente defraudado”, explica el escritor, el mundo visceral y primario de Jasón y Medea. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2015 10:40:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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