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    <title><![CDATA[infoLibre - Mayo del 68]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/mayo-del-68/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Mayo del 68]]></description>
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      <title><![CDATA[Así cambiaron nuestras vidas los indignados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cambiaron-vidas-indignados_1_1158409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/279923bc-9bff-46a7-9297-87381cf5896f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así cambiaron nuestras vidas los indignados"></p><p>Conmemoramos el<strong> 50 aniversario de Mayo del 68 </strong>con una auténtica explosión de publicaciones, monográficos, exposiciones y eventos de todo tipo que delatan tanta melancolía como voluntad de comprender qué fue y qué no fue aquella primavera revolucionaria. Y de la misma manera, como cada mayo desde hace 7 años, <strong>intentamos ahondar en el recuerdo del 15M </strong>para terminar de definir los contornos del nuevo ciclo que inauguró. Muchos han sido los que han recorrido esta senda, haciendo un alto en el camino para reparar en el movimiento antiglobalización, inspirador no sólo de las vanguardias de los indignados sino de algunas de las iniciativas políticas que hoy se discuten en los parlamentos.</p><p>En el siempre inacabado e impreciso relato de estallidos que van del Mayo del 68 –en París y más allá de París–, a los que ocuparon las plazas, pasando por el movimiento antiglobalización, subyace una idea desoladora que dificulta aún más su comprensión. Como describe <strong>Joaquín Estefanía</strong> cuando teje las claves de la historia socioeconómica de 50 años en Occidente en su libro <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/03/17/joaquin_estefania_revoluciones_mayo_del_68_80746_1026.html" target="_blank"><em>Revoluciones. Cincuenta años de rebeldía (1968-2018)</em></a><em>,</em> "<strong>cada  herejía tiene su apostasía</strong>. La tercera ley del movimiento de Newton –"a toda acción se opone siempre una reacción igual"–, ha tenido un correlato casi perfecto en los movimientos sociales en este último siglo. Revoluciones y contrarrevoluciones han estallado contra lo políticamente correcto en cada situación; se han sublevado contra cada <em>statu quo.</em> A cada Mayo del 68 le ha sucedido un Mayo del 68 en sentido inverso; a<strong> cada avance progresista, una revolución conservadora</strong>; a la formación de una izquierda alternativa, la creación de una derecha <em>neocon</em>; a casa paso socialdemócrata, una oposición neoliberal". Efectivamente, y aunque no queda derivar de aquí una unívoca reacción causa-efecto que dejaría fuera otros factores sin los que no se puede comprender este vaivén, unos años después de levantar los adoquines de París, y tras una lacónica revalidación de De Gaulle, se inaugura la época de Thatcher y Reagan, cuyas consecuencias aún sufrimos; tras el movimiento antiglobalización que muestra su fuerza en Seattle en 1999, emergen los <em>neocon</em>; y la indignación que recorre de Sol a Wall Street da paso a la mayoría absoluta del Partido Popular de Rajoy, a Donald Trump o a fenómenos como Macron, que apuntan a una<strong> resignificación de ese malestar por el lado neoliberal</strong>.</p><p>Sin embargo, erraríamos si nuestro análisis se detuviera aquí. <strong>La vocación de todos estos movimientos no ha sido tomar el poder</strong>. Ha ido más allá. Lo que subyace a todos ellos es la<strong> pretensión de cambiar el imaginario</strong>, marcar la agenda, designar y relatar aquellos asuntos que deben protagonizar el debate, lo que es tanto como intentar renovar el espacio público. Sea por expresa voluntad o por incapacidad de dar con una alternativa compartida con la que tomar el poder, la indignación nace para iniciar procesos destituyentes, pero <strong>no tanto para articular esa energía en un nuevo instituyente</strong>. Piénsese que, según el CIS, el 15M en España contaba con la simpatía del 80% de la ciudadanía en su momento más álgido. Pero lo transversal no era una alternativa al poder, sino un clamor destituyente y una llamada a la innovación política.</p><p><strong>Movimientos en red</strong></p><p>Fijémonos, por tanto, en qué cambió nuestras vidas el 15M, que en buena medida, tiene cosas en común a lo que hicieron tanto el Mayo del 68 como el movimiento antiglobalización: fueron <strong>movimientos globales</strong> –es decir, no exclusivos de una concreta situación nacional–, contaron con los<strong> jóvenes como impulsores y protagonistas</strong> –sujetos revolucionarios dirán algunos–, y marcaron una<strong> nueva agenda</strong>, dibujando nuevos debates en el espacio público.</p><p>Es a partir de Mayo del 68 cuando nacen los que se llamaron "nuevos movimientos sociales", orientados a defender valores postmaterialistas relacionados con los derechos civiles contra el racismo –especialmente en Estados Unidos–, la paz mundial, el feminismo o el ecologismo. Cuestiones que <strong>hoy están presentes en el debate público</strong> fueron fruto de esa ola revolucionaria que, con formas y en contextos muy distintos, recorrió desde Praga hasta México, pasando por París y haciendo un alto en Estados Unidos para mirar de frente a Vietnam. (El <a href="https://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2018/05/03/la_memoria_los_adoquines_tintalibre_82398_1042.html" target="_blank">número monográfico de mayo</a> de la revista tintaLibre aporta miradas diversas sobre todo esto). </p><p>Tampoco el movimiento antiglobalización desapareció sin dejar huella. Su impulso fue fundamental para <strong>pararle los pies a una Organización Mundial del Comercio (OMC) dispuesta a hacer del mundo una mercancía,</strong> y propuestas que hoy se discuten en los parlamentos o que algunos países europeos ya han implantado, como las diferentes versiones de la renta básica, tomaron impulso en las calles de Seattle.</p><p>Los impactos del 15M en nuestras vidas van mucho más allá de lo que nos pueda parecer a primera vista. En primer lugar, <strong>cambió la forma de movilización</strong>. El <strong>"movimiento red"</strong>, como lo califica <strong>Manuel Castells</strong>, ayudado de las tecnologías de la información y la comunicación, cambió la manera de relación, la forma de debatir, el momento del encuentro, los modos de salir a la calle. No es aventurado hablar de los movimientos "modelo 15M" cuando nos fijamos en las movilizaciones feministas del 8M, en la reacción tras la sentencia de la Manada, en las concentraciones y protestas de los pensionistas, en las mareas que puntualmente vuelven a emerger, etc. En definitiva, se ha modificado la manera como una sociedad se moviliza.</p><p>Los indignados nos <strong>cambiaron también el lenguaje</strong>: si ahora es común hablar de transparencia, buen gobierno, gobernanza o participación, es porque el 15M los situó en el centro del debate, dándoles un protagonismo del que habían carecido hasta ese momento. Estos días se ha celebrado <a href="http://transparencia.gob.es/transparencia/transparencia_Home/index/GobiernoParticipacion/Gobierno-abierto/semanaGA2018.html" target="_blank">la semana del gobierno abierto</a>, y de los 600 actos organizados en todo el mundo, más de 300 han tenido lugar en España. No diré yo que nuestras instituciones se hayan convertido en adalides de la democracia participativa, ni mucho menos, pero saben que ciertos términos forman hoy parte ya del lenguaje políticamente correcto y que es muy difícil quedarse al margen del mismo. Otra cosa es que<strong> cada cual está resignificando por su lado</strong> y esa es la batalla que se libra ahora. A eso me referiré más adelante.</p><p>El cuestionamiento de los indignados llegó hasta la forma en que se estaba defendiendo el corazón del Estado del Bienestar. Los servicios públicos esenciales –educación, sanidad, atención a la dependencia– se convirtieron en<strong> objeto de defensa más allá de los conflictos laborales</strong>, resaltando así su carácter estructural y ciudadano. Las mareas siguen albergando corrientes de fondo que reúnen a trabajadores, usuarios o ciudadanos en defensa de la sanidad pública, de una educación pública y de calidad, o de unas pensiones dignas, entre otras cosas.</p><p>La comunicación, elemento definitorio por excelencia del espacio público, también cambió radicalmente. Las tecnologías de la información y la comunicación, y<strong> en concreto las redes sociales</strong>, fueron una herramienta perfecta, coherente con la forma en red del movimiento, para crear espacios de comunicación propios y con el resto de la sociedad. La ola indignada fue el momento de eclosión de nuevos medios de comunicación<strong> como este que están leyendo</strong>, que han modificado sustancialmente el panorama informativo español y<strong> están jugando un papel entonces impensable</strong>. Se dirá que la crisis de los medios tradicionales tiene que ver con la revolución tecnológica, con la crisis económica, etc. Y es cierto. Pero también tiene que ver con la desconfianza que algunos de ellos empezaban a generar en la sociedad española y con la <strong>demanda de una información de calidad</strong>. También el glorioso <strong>"Sin periodismo no hay democracia"</strong> arranca de allí. Y en eso seguimos. Hoy son los trabajadores de RTVE los que muestran su indignación en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/medios/2018/05/11/no_cambies_canal_respuesta_los_trabajadores_montoro_gobierno_nuevo_viernesnegro_82744_1027.html" target="_blank">riguroso luto los viernes</a>, o los que se ven obligados a dimitir, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/medios/2018/05/08/dimite_editora_del_informativo_tve_comunitat_valenciana_tras_rechazar_censura_del_video_jodeis_82606_1027.html" target="_blank">como la directora de RTVE en la comunidad valenciana</a> al negarse a admitir la censura del vídeo en el que la secretaria de Estado de comunicación saludaba con un enérgico "os jodéis" a un grupo de jubilados que protestaban por las pensiones.</p><p><strong>Reapropiación de la política</strong></p><p>Todo esto ha dado lugar a lo que vemos como más evidente, pero que no es sino la punta del iceberg:<strong> el cambio en el sistema de partidos</strong>. El que había emergido tras la Transición, caracterizado por un bipartidismo imperfecto, ha saltado por los aires dando cabida a dos nuevas formaciones –una por la derecha y otra por la izquierda–, que recogen esta indignación y ruptura generacional. La tendencia reflejada en los últimos CIS así lo avala.</p><p>Pero si algo hay que destacar de todos los impactos que el 15M nos dejó es, desde mi punto de vista, la<strong> necesidad de articular una auténtica sociedad democrática </strong>en la que se ancle una política democrática. Los indignados e indignadas proponen hacer saltar la política más allá de los muros de las instituciones, hacer de la democracia entendida como participación y deliberación la forma de ser de lo político, lo social, lo laboral o lo cultural. En definitiva, una<strong> </strong>reapropiación de la política<strong> </strong>por parte de la sociedad. Esa es la principal herencia y, desde mi punto de vista, el auténtico desafío pendiente.</p><p>Hoy, la consabida reacción conservadora está <strong>echando un pulso a buena parte de los nuevos significados que la movilización indignada legó</strong>. En unos casos, de forma frontal, como en el desmantelamiento de los servicios públicos esenciales. Un ejemplo: mientras los recortes en la escuela pública mantienen sus asignaciones presupuestarias muy por debajo de la inversión de 2009, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/17/educacion_concertada_recupera_inversion_precrisis_mientras_gasto_total_sigue_por_debajo_70743_1012.html" target="_blank">en la concertada se han superado los niveles de inversión pública</a> respecto al comienzo de la crisis. En otros casos la estrategia es lateral y consiste en un <strong>proceso de resignificación</strong>, como ocurre cuando muchas instituciones hablan de participación o de transparencia.</p><p>Ahora bien: en aquellos aspectos en los que la movilización social sigue viva, como en el <strong>movimiento feminista</strong>, no hay estrategia frontal ni lateral que valga. Basta recordar a las representantes del Partido Popular tragando saliva cada vez que tienen que definirse sobre su visión del feminismo, o a las de Ciudadanos visiblemente incómodas al intentar explicar su inexplicable negativa a secundar la huelga del 8M por ser anticapitalista.</p><p>Toda esta pugna se refleja con nitidez en el terreno electoral: el nuevo sistema de partidos se está reconfigurando manteniendo el pulso en <strong>una batalla en la que se superponen múltiples cleavages</strong><em>cleavages</em>; lo nuevo y lo viejo, los nacionalistas centrífugos y los centrípetos, la izquierda y la derecha, y un enorme componente generacional. A quien le interese profundizar recomiendo visitar <a href="http://electomania.es/el-congreso-de-los-jovenes/" target="_blank">esta web</a> en la que se reflejan perfectamente cuatro Españas distintas en función del grupo de edad que vota. No obstante, también esto va cambiando con el devenir de la actualidad, por lo que soy de las que dicen que <strong>aún no podemos definir cómo será el nuevo sistema partidos</strong>, si es que algún día volvemos a tener un sistema de partidos "estable", que está por ver.</p><p>En definitiva, como pasó en Mayo del 68, y como ocurrió en otra medida con el movimiento antiglobalización, el 15M y su indignación cambió la agenda, cambió el lenguaje, construyó otro imaginario, le dio un nuevo significado a la palabra democracia, y todo esto acabó reflejado en un nuevo sistema de partidos. De la misma forma que ocurriera anteriormente, a esta revolución ha seguido una<strong> reacción conservadora</strong> encargada de echar el pulso a la herencia de los indignados. Y aún hay quien dice que no estamos en una segunda transición. _______________</p><p><em>Cristina Monge, politóloga, profesora de Sociología y colaboradora de</em> infoLibre, <em>es autora del libro</em> <a href="https://www.casadellibro.com/libro-15m-un-movimiento-politico-para-democratizar-la-sociedad/9788416933631/5346400" target="_blank">15M: Un movimiento político para democratizar la sociedad</a>, <em>editado por Prensas Universitarias de Zaragoza</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Indignados,Movimiento 15-M,Regeneración democrática,España,Democracia,Mayo del 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El 15M vuelve a Sol este martes en su séptimo aniversario con una asamblea por "las libertades"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/15m-vuelve-sol-martes-septimo-aniversario-asamblea-libertades_1_1158427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/efc0e76e-c1a4-4bec-b5bb-aaddd6a866f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 15M vuelve a Sol este martes en su séptimo aniversario con una asamblea por "las libertades""></p><p>El movimiento <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/05/15/analisis_efectos_49738_1012.html" target="_blank">15-M</a>, que en mayo de 2011 sacó a <strong>miles de personas a las calles en protesta contra la crisis económica y la clase política</strong>, y que tuvo su epicentro en la Puerta del Sol de Madrid en forma de acampada, volverá este martes a esta emblemática plaza para celebrar su séptimo aniversario, con una asamblea a las 19.00 horas.</p><p>Algunos de los colectivos que surgieron entonces a raíz de esas protestas para canalizar las diferentes demandas del movimiento han vuelto a organizarse con motivo de su aniversario, y han acordado celebrar, como <strong>cada 15 de mayo</strong>, una asamblea en la Puerta del Sol, que este año estará <strong>centrada en la defensa de "los derechos y las libertades",</strong> según el programa, recogido por Europa Press.</p><p>Aunque en un primero momento los organizadores habían programado <strong>intervenciones y actuaciones musicales</strong> durante todo el día en Sol, y una manifestación por la tarde, finalmente los actos se reducirán a la citada asamblea a partir de las 19 horas en la emblemática plaza, por problemas burocráticos a la hora de obtener los permisos necesarios de la Delegación del Gobierno, según explican a Europa Press fuentes del movimiento.</p><p><strong>Cambios en el programa</strong></p><p>Así, <strong>ha quedado cancelada tanto la marcha prevista a las 18.30 horas entre Cibeles y Sol</strong>, como la "asamblea-concierto por los derechos y las libertades" que daba comienzo a las 11.00 horas, y en la que tenían previsto actuar artistas que consideran "represaliados", como el rapero <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/05/11/valtonyc_tendra_que_entrar_prision_rechazar_constitucional_suspender_condena_por_enaltecimiento_82762_1012.html" target="_blank">Valtonyc,</a> condenado a tres años y medio de prisión por injurias al Rey y enaltecimiento del terrorismo, y que de hecho está a la espera de ingresar en prisión.</p><p>Finalmente, los actos para conmemorar e<strong>ste 7º aniversario comenzarán a las 19 horas en Sol,</strong> con la realización de varias <em>performances</em>, como la que llama a los asistentes a formar el símbolo 15-M en tamaño gigante, con cartulinas y pancartas.</p><p>A continuación, la plaza en la que la llamada 'Acampada Sol' permaneció casi un mes instalada —con unas elecciones municipales y autonómicas de por medio—, acogerá una asamblea en la que participarán los colectivos convocantes y todo aquel que quiera tomar la palabra, en la fase de 'micro abierto'.</p><p>"Toma la calle", como en 2011 </p><p>Entre los colectivos implicados en el aniversario está <a href="http://madrid.democraciarealya.es/" target="_blank">Democracia real YA! Madrid</a>, surgido de la plataforma con el mismo nombre que en 2011 convocó las manifestaciones del 15 de mayo, bajo el lema 'No somos mercancía en manos de políticos y banqueros', que desembocaron en acampadas en numerosas plazas de España —algunas más duraderas que otras—. De hecho, este séptimo aniversario ha recuperado para algunas de sus pancartas el que fue otro de sus lemas principales: <em>Toma la calle.</em></p><p>También <strong>participa la PAH</strong>, que aunque surgió antes del 15M acabó acogiendo a numerosos activistas para dar un empujón a su actividad, centrada principalmente en frenar desahucios, y la Coordinadora 25S, la organizadora de las protestas que en septiembre de 2012 llamaron a "rodear el Congreso".</p><p>Asimismo, en los actos conmemorativos de Madrid intervendrán otros colectivos creados a raíz de las acampadas de 2011 como las asambleas 15M de diferentes barrios y pueblos y el grupo de trabajo <em>Espacio común 15M,</em> la orquesta <em>Solfónica</em>, el Tribunal Ciudadano de Justicia o los <a href="http://yayoflautasmadrid.org/" target="_blank">Yayoflautas</a>. También intervendrá la Coordinadora de Pensionistas de Madrid, la Plataforma <em>Nosomosdelito </em>o la Plataforma Contra la Privatización de Isabel II.</p><p>El movimiento que protagonizaron los llamados<em> indignados se definió en 2011 como apartidista, y sigue haciéndolo y, por ello, no figura entre los organizadores del aniversario ningún partido, ni siquiera Podemos, que se ha autoproclamado en varias ocasiones como "heredero" del 15M y su "mejor expresión política"."En mayo del 2011 brotó algo que inadvertidamente se estaba gestando en el interior de muchas. Como una brújula interior las manecillas de muchos corazones buscaban romper la soledad del individualismo de una sociedad que se asfixiaba. Guiados por algo, tan antiguo e inherente a una especie abierta al mundo, que huele a encuentro, a comunitario, a colectivo, a dignidad, a libertad y a la cultura de los cuidados", asegura el colectivo Mayo global en su llamamiento a confluir para conmemorar el 15M, recogido por Europa Press.Homenaje al mayo del 68 Asimismo, este grupo hace mención especial a las protestas que se sucedieron en mayo del 68 y que este año cumplen su 50º aniversario. "El mayo del 68 representó una vez más la rebelión ante la injusticia y la oposición social a la acumulación de poder", defienden."Hoy en esencia están en la calle las mismas luchas, las que pelean por la libertad, los derechos civiles y contra la represión, las que luchan contra la concentración de poder, contra la corrupción y por una democracia directa, las que luchan para garantizar una vida digna, una vivienda, sanidad, educación y pensiones dignas, las que luchan por una economía no violenta y el cuidado de la tierra, las que crean espacios cooperativos, las que luchan contra las guerras, las que luchan por una cultura libre y creadora que no se deja robar el espíritu, y las que luchan por detener la venganza contra la mujer", aseguran."Por eso estaremos de nuevo en Sol, por nosotras, por las que nos precedieron, unidas por un hilo invisible que nos anima desde el futuro, saltamos sobre nuestro propio presente, porque además de ser parte de este medio histórico y social, somos la reflexión y el aporte a la transformación o inercia de ese medio. ¿Qué vas a hacer tú?", concluye el escrito con el que llaman a salir a las calles este martes.</em><strong> </strong><strong>se definió en 2011 como apartidista</strong><strong>ni siquiera Podemos</strong><strong>"heredero" del 15M</strong></p><p><strong>encuentro, a comunitario, a colectivo, a dignidad, a libertad y a la cultura de los cuidados"</strong><a href="http://mayoglobal.blogspot.com.es/" target="_blank">Mayo global</a></p><p><strong>la rebelión ante la injusticia</strong><strong> oposición social a la acumulación de poder</strong></p><p><strong>contra la concentración de poder</strong><strong>la corrupción</strong><strong> por una democracia directa</strong></p><p><strong> la reflexión y el aporte </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 May 2018 11:36:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[El cine con el que combatió Mayo del 68]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine-combatio-mayo-68_1_1158260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>París, mayo del 1968. Entre <strong>medio millón y un millón de manifestantes</strong> recorren las calles. La <strong>huelga general</strong> congela el país: hasta 10 millones de trabajadores no acuden a su puesto. Los estudiantes denuncian la <strong>violencia policial</strong>, que se acabará <a href="https://www.lexpress.fr/informations/mai-68-les-archives-secretes-de-la-police_628297.html" target="_blank">cobrando la vida de al menos cuatro jóvenes</a>. Los grandes medios de comunicación del "régimen gaullista", critican los integrantes del movimiento, no dan cuenta ni de la gran movilización social ni de los excesos de los agentes. Los distintos colectivos se preguntan cómo poner en circulación su propio discurso. Algunos alaban el modelo de la cartelería, que consigue hacer llegar las ideas y proclamas de la revolución de manera<strong> barata, anónima y horizontal</strong>. Otros señalan al cine. El museo Reina Sofía acoge durante este mes (hasta el 28 de mayo), con motivo del 50º aniversario de las revueltas, <a href="http://www.museoreinasofia.es/actividades/imagen-sublevada" target="_blank">un ciclo</a> dedicado a las experiencias audiovisuales nacidas al calor del 68, tan radicales como desconocidas. </p><p>La imagen sublevada se centra en dos proyectos: los <em>cinétracts </em>o <em>cinepanfletos </em>y los grupos Medvedkin, marcados por el anonimato el primero y por la creación colectiva el segundo. Estos rasgos, explica el comisario <strong>David Cortés Santamarta</strong>, empapan ya todo el movimiento, que desprecia los personalismos y se reivindica como asambleario. "La función era ante todo contrainformativa, al menos en el propósito inicial. Pero también se trataba desarrollar un <strong>cine de agitación</strong> que se mostrara en otros circuitos, fuera de los estrictamente cinematográficos", apunta a este periódico. Los <em>cinétracts —</em>tras los cuales se escondían figuras comoJean-Luc Godard, Alain Resnais o Chris Marker— se proyectarán en fábricas ocupadas, en facultades, en comités de acción. Los grupos Medvedkin son asociaciones de cineastas y obreros que se unen para que estos últimos aprendan las técnicas necesarias para que puedan contar sus propios problemas y reivindicaciones a través del cine. </p><p>Pese al carácter rompedor de estos proyectos, pese a que en ellos trabajaran cineastas de renombre y pese a que se enmarcaran en un momento histórico tan estudiado como el 68, no han suscitado hasta ahora gran interés en la academia. Cortés lo achaca, primero, a que "rompen la noción tradicional de las historias canónicas del cine, que son historias de autores, de nombres propios". Paradójicamente, de los <em>cinepanfletos </em>suele hablarse solo en las <a href="http://elshaw.tripod.com/jlg/Cinetracts.html" target="_blank">monografías de Godard</a>, ignorando el carácter anónimo de los mismos. Pero también ocurre, como señala el comisario, a que su circulación "en ámbitos militantes" (sindicatos sobre todo) parece manchar, para algunos, su carácter artístico. Hace 10 años, encontrar algunas de la obras que se proyectan en las seis sesiones del ciclo resultaba casi imposible. </p><p><strong>Una red de contrainformación</strong></p><p>Muchos <em>cinepanfletos </em>están hoy desaparecidas. Estas cintas de 2 minutos y 44 segundos de duración (una bobina de 16 mm de 30 metros, a 24 imágenes por segundo, que costaba apenas 50 francos) eran filmadas tanto por<strong> cineastas profesionales como amateurs</strong><em>amateurs</em>. En ellas se ven solo <strong>fotografías </strong>—cedidas a un bando de imágenes por sus autores—, dibujos, documentos y textos escritos. Son <strong>mudas </strong>y su montaje se hace al tiempo que se graba, sin manipular el negativo más tarde, algo similar a la televisión en directo. La mayor parte de ellas, cuenta Cortés, <strong>se realizan en un día o una noche</strong>, y están disponibles para su proyección entre 24 y 48 horas más tarde. La cooperativa SLON se encarga de captar a nuevos panfletistas y de la distribución de las piezas, que se hace de manera gratuita o mediante el trueque por otras cintas similares, creando una red de contrainformación. "Tienen un valor de uso inmediato", cuenta Cortés, que apunta que, precisamente por esto, muchas de ellas no se han conservado. </p><p>El sistema fue ideado por Chris Marker y buscaba simplificar al máximo la producción para hacerla más veloz y accesible. Pero lo constreñido del formato dio lugar también, en opinión de David Cortés, a algunas <strong>innovaciones formales</strong>. En ellas, la palabra se insertaba, como en el cine mudo, entre imágenes, lo que permitía un cierto juego que hacía posible, además de la denuncia, la ironía o el humor. El comisario defiende que el anonimato fue también <strong>una práctica revolucionaria</strong>, y más viniendo de cineastas enmarcados en la llamada teoría del autor, que defendía que el director de cine es creador, y no un simple productor de contenido. Godard, Resnais y Marker aceptan renunciar a su firma de manera "radical, extrema y voluntaria", según Cortés, que recuerda que François Truffaut, por ejemplo, permanece ajeno a todo este proceso. En 1972, Godard declararía: "Era un cineasta burgués, luego un cineasta progresista y luego ya no un cineasta, sino <strong>un obrero de las películas</strong>". </p><p>"[Defendemos] la utilización del cine como arma de lucha política", escribieron en 1968 los integrantes de los <a href="http://cgheselle.over-blog.com/2016/04/le-cinema-s-insurge-n-1-etats-generaux-du-cinema-1968.html" target="_blank">Estados Generales del Cine</a>, la asamblea de cineastas reunida para apoyar la huelga general y las reivindicaciones de los manifestantes, pero también a promover un "cine insurgente". Y también llamaban "a la utilización del cine como base del intercambio de experiencias políticas". Había una, ya en marcha, que materializaría estás posiciones. Se trataba del grupo Medvedkin de Besançon, nacido a raíz de una <strong>huelga en la empresa Rhodiacéta</strong> en 1967 y llamados así en homenaje a soviético <strong>Alexandr Medvedkin</strong> (1900-1989), creador del cine-tren, un estudio móvil en el que, en los años treinta, grababa, montaba y proyectaba películas documentales sobre aquellos territorios que recorría y sus habitantes. Hasta allí se desplaza Chris Marker, invitado por los sindicalistas, muy interesados en la cultura. De allí nace el filme <em><strong>A bientôt, j’espère</strong></em>, un documental sobre las protestas filmado junto a Mario Marret. Pero, tras su proyección ante los obreros, estos tienen un reproche: la mirada exterior a la condición obrera de estos cineastas. Esta, concluyen unos y otros, solo puede suprimirse de una manera: que los trabajadores produzcan sus propias películas. </p><p>La utopía posible</p><p>Decenas de obreros aprenden en Besançon, y luego en Sochaux, las técnicas cinematográficas y elaboran una docena de filmes que <strong>guionizan, filman y montan ellos mismos</strong>, grabando en sus lugares de trabajo de manera clandestina, robando horas al sueño y respondiendo (en palabras de Christian Corouge, participante en uno de los grupos) a preguntas como "¿Qué es la vida? ¿Qué es el trabajo? ¿<strong>Cómo filmar la cadena de montaje</strong>, la fatiga?". "¿Para quién hacemos nuestras películas? Primero, para enseñar a los obreros que ahí tienen un medio nuevo y que deben usarlo y, segundo, para mostrar a la gente que no sabe lo que es la condición obrera, lo que es", explicaba Pol Cèbe, animador de los grupos Medvedkin. Siguieron funcionando <strong>hasta 1974</strong>, cuando se impusieron la fatiga y el desánimo. El último filme fue <em>Avec le sang des autres</em>, grabado en Sochaux y terminado en solitario por Bruno Muel, impulsor del proyecto, un documento muy pesimista sobre la situación de los obreros. </p><p>"Una experiencia que solo duró unos años, que no creó escuela, poco conocida en su tiempo y hoy casi olvidada, puede dejar sin embargo en la memoria de todos aquellos que participaron el recuerdo de las horas excepcionales que pasaron juntos". Habla Bruno Muel. En sus palabras resuenan las críticas a la experiencia completa del 68, que habitualmente se describe como un fogonazo estéril con más consecuencias sentimentales que políticas. Cortés se opone a esa visión: "Parece, en todas estas conmemoraciones, que aquello fue una fiesta de niños bien. Pero tanto los <em>cinétracts </em>como los grupos muestran el encuentro entre estudiantes y obreros".</p><p>David Cortés admite que el espíritu del cine político, anónimo y colectivo no tiene, después de esta experiencia, una continuidad histórica. Figura en el cine de Godard, que luego se lanzará a la creación asamblearia con el <strong>grupo Dziga Vertov</strong>, y en las trayectorias de Marker y Muel. El comisario ve también su influencia en los colectivos de cineastas surgidos <strong>durante la Transición</strong> española que, si bien no se sabe si vieron o no estas películas, sí habían oído hablar de su forma de producción. Películas de ficción recientes, como <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/04/29/la_maldicion_del_trabajo_mano_invisible_64450_1026.html" target="_blank">La mano invisible</a>, trabajan también de manera cooperativa, y el programa del Reina Sofía recoge las obras de Jean-Marie Straub y Sylvain George, que beben explícitamente de los <em>cinétracts </em>y los Medvedkin. Pero ahí acaba la cosa, por ahora. "Esas cosas no se hacían, y <strong>siguen sin hacerse,</strong> o se hacen en muy contadas ocasiones", retoma Muel en el año 2000. "¿De qué os estoy hablando? De una utopía".</p><p><em>*Consulta aquí el programa completo. El viernes, 18 de mayo, el artista Gérard Fromanger presenta su </em><a href="http://www.museoreinasofia.es/actividades/imagen-sublevada" target="_blank">aquí</a>Film-tract nº 1968<em>, filmado en ese año junto a Jean-Luc Godard, y un compendio de otros </em>cinepanfletos<em>.</em></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <media:title><![CDATA[El cine con el que combatió Mayo del 68]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cultura,Cine europeo,Mayo del 68]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El corazón de París]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/corazon-paris_1_1158093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/16f33b25-1a72-4ca9-be61-768f2fdc8221_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El corazón de París"></p><p>Cuando hace 50 años los estudiantes de París arrancaron los adoquines de las calles del Barrio Latino para construir barricadas, descubrieron que estaban colocados sobre un lecho de arena. Uno de ellos –no se sabe quién, varios se disputan la autoría- tuvo entonces la feliz ocurrencia de escribir en una pared de la plaza del Panteón una frase que se convertiría en el mejor resumen del espíritu de <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/mayo_del_68.html" target="_blank">Mayo del 68</a>:<em><strong> Sous les pavés, la plage</strong></em> (Bajo los adoquines, la playa).</p><p>Una sola frase poética puede contener más verdad que un ensayo académico de 500 páginas. De aquella revuelta puede decirse, en efecto, que estaba motivada por el deseo de recuperar la libertad, la alegría y la despreocupación de los juegos infantiles en la playa. No era una rebelión meramente política –una protesta contra el Gobierno del general De Gaulle-, era mucho más. Tan inspirada por Marx y Bakunin como por Rimbaud y Kerouac, deseaba también cambios sustanciales en el trabajo, el consumo, el sexo y el arte. Esto es lo que la hacía -y la hace- tan desconcertante para las ortodoxias ideológicas de derechas y de izquierdas. Esto es lo que hacía -y la hace- tan atractiva para aquellos que sueñan con un mundo y una vida diferentes.</p><p>Resultó de lo más natural que semejante explosión de inconformismo naciera en las calles del Barrio Latino de París. <strong>A la sombra del Panteón</strong>, una iglesia construida por el rey Luis XV en lo alto del montículo de Sainte-Geneviève que la Revolución de 1789 convirtió en templo del libre pensamiento. Cuando hace medio siglo los estudiantes de París comenzaron a arrancar adoquines para construir barricadas, en el Panteón ya estaban enterrados Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo y Émile Zola, pensadores y escritores comprometidos con las causas antiautoritarias de sus respectivos tiempos.</p><p>Viví varios años en París a comienzos de la década de 1990. Mi apartamento estaba en el cruce de la Rue de Sèvres con el Boulevard Raspail, a cuatro pasos del Barrio Latino. Visité con frecuencia el Panteón, por supuesto. Con sus columnas corintias y su elevada cúpula, recrea la arquitectura de la Roma clásica, un explícito homenaje a los orígenes del Barrio Latino. Y es que fueron los romanos los que, tras conquistar en el año 52 antes de Cristo la ciudad gala de Lutecia, prefirieron instalar sus villas, su foro, su anfiteatro y su acueducto en la orilla izquierda del Sena, en torno al montículo que los cristianos luego llamarían Sainte-Geneviève.</p><p>Cuando yo pateaba el Barrio Latino en aquellos tiempos, se habían cumplido más de dos décadas de Mayo del 68, pero aquella zona seguía siendo el corazón intelectual y rebelde de Francia. Lo era desde que en la Edad Media se establecieran allí las instituciones universitarias parisinas, incluida la más señera, la Sorbona. El nombre del barrio viene, precisamente, del hecho que el latín fuera durante siglos la lengua oficial de los profesores y alumnos que constituían la mayoría de la población de la Rive Gauche. Nuevamente, <strong>fue la Revolución de 1789 la que cambió las cosas</strong>, decidiendo que en vez de la lengua de Cicerón usaran la de Molière.</p><p>No hay ningún modo científico de predecir una revuelta, una insurrección, una revolución. Los levantamientos populares son el fruto de una combinación de causas objetivas y subjetivas que sólo empieza a hacerse evidente después de que el fuego se haya extinguido. En el caso de Mayo del 68 podemos decir que fueron las propias autoridades francesas las que acercaron la chispa a la muy inflamable irritación estudiantil cuando decidieron cerrar las universidades de Nanterre y la Sorbona a comienzos de ese mes. Los estudiantes lo vivieron como un provocador acto de fuerza: las universidades parisinas siempre habían funcionado con autonomía respecto al poder político.</p><p><strong>El legado del 68</strong></p><p>Un día de comienzos del verano de 1993 pasé una tarde maravillosa con la escritora <strong>Marguerite Duras</strong> en su piso del número 5 de la Rue Saint-Benoît, en pleno Barrio Latino. Había ido a entrevistarla para El País Semanal, pero los dos nos encontramos tan a gusto que, una vez apagada la grabadora, seguimos hablando de todo lo divino y lo humano. Colaboró en ello el mucho vino que trasegamos. Yo le había llevado una botella de Rioja que había comprado en un Nicolas, pero, una vez terminada, la autora de <em>El amante</em> sacó dos o tres más de tinto francés. Agarramos una trompa monumental mientras saltábamos de Líbano a Indochina, de la República española a la Resistencia francesa, de mis hijas a sus amores. Mayo del 68 también salió en la conversación, faltaría más. Nos reímos como posesos de los <em>connards </em>que decían que no había servido para nada. Bastaba con salir a la calle para ver la informalidad en el vestir, la presencia de mujeres en la vida pública, el desparpajo de los gais, la preocupación por la ecología y tantos otros fenómenos inexistentes antes de aquellas semanas de barricadas.</p><p>Mayo del 68 fue mayormente una revolución cultural en el sentido amplio de la palabra, pero también tuvo efectos políticos. En mis años parisinos el presidente de Francia era <strong>François Mitterrand</strong>, el socialista que en 1981 le había arrebatado a la derecha el monopolio de la Quinta República, en lo que, sin duda, fue una réplica tranquila del terremoto del 68. A Mitterrand, muy amigo de Duras, le entrevisté una vez en el Elíseo, en la Rive Droite. Pero mi recuerdo más significativo de aquel político tan complejo tiene que ver con el Barrio Latino. Es el de la noche en que Miguel Ángel Bastenier y yo cenamos en el restaurante Dodin-Bouffant, a dos metros de distancia de él.</p><p>Mitterrand, al que entonces mucha gente llamaba cariñosamente Tonton, estaba solo, en la mesa número cinco, con una servilleta al cuello para protegerse de las salpicaduras del <em>plateau de coquillages </em>que se estaba zampando. Cuando dio buena cuenta de los crustáceos, le trajeron de postre un<em> soufflé à la framboise</em>. Luego se levantó, saludó con un <em>Bon Soir!</em> al resto de los clientes del restaurante, pagó en la caja sacando unos cuantos billetes de su ajada cartera y se marchó caminando despaciosamente, quizá en dirección a su domicilio particular en la cercana Rue de Bièvre. No llevaba ninguna escolta perceptible. Bastenier y yo supusimos que los guardaespaldas presidenciales debían de ser algunos de aquellos jóvenes motoristas con chaquetones de cuero que había esparcidos por los alrededores.</p><p>  </p><p> Una barricada durante los sucesos de Mayo del 68, en pleno Barrio Latino. / EFE</p><p>En aquellos tiempos el Barrio Latino todavía era un paraíso para los amantes de las librerías, los quioscos, las tiendas de antigüedades, las chocolaterías, las vinotecas y los cines. Pero también ofrecía servicios deportivos y familiares. En las mañanas de los sábados que no tenía ocupadas con el trabajo de corresponsal, yo iba a nadar a la Piscine Pontoise, en la calle que lleva ese nombre. Creada en 1933, era una joya del Art Déco. Y los domingos en que no llovía llevaba a mi primogénita –mi segunda hija aún era un bebé- al Jardin du Luxembourg, a dar paseos en los caballitos ponis. Me encantaba el aire de burguesía ilustrada y progresista que emanaba de todos aquellos lugares.</p><p>Al terminar el trabajo, también iba algunas tardes a tomar una cerveza al Café de Flore o el Deux Magots. Esos dos establecimientos eran adyacentes en Saint-Germain-des-Prés, y habían sido los favoritos de los artistas e intelectuales protagonistas de las oleadas francesas de vanguardismo de finales del siglo XIX y los primeros dos tercios del XX: dadaísmo, surrealismo, cubismo, existencialismo, Nouvelle Vague, entre otras. Llámenme lo que quieran, pero me hacía feliz pensar que Verlaine, Rimbaud, Apollinaire y Picasso habían sido clientes habituales del Deux Magots. Y que en el Café de Flore había departido André Breton, Jean-Paul Sartre, <strong>Simone de Beauvoir y Albert Camus</strong>.</p><p>El tiempo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, los últimos años 1940 y toda la década de 1950, fue la edad de oro de Saint-Germain-des-Prés. Boris Vian tocaba la trompeta en Le Tabou, en el número 33 de la Rue Dauphine, una de las muchas caves o cuevas del barrio donde se estaba produciendo la importación a Europa del jazz norteamericano. <strong>Boris Vian</strong>, un formidable escritor heterodoxo (“Yo no busco la felicidad de todos los hombres, sino la de cada uno de ellos”, dice en La espuma de los días), era un apasionado del jazz, varios de cuyos maestros, Charlie Parker y Miles Davis entre ellos, tocaban también en Le Tabou.</p><p>Un espíritu anarquista (l´esprit anar) reinaba asimismo en los cabarés de la Rive Gauche donde actuaban los <strong>cantautores franceses del momento</strong>: Juliette Greco, Georges Brassens, Jacques Brel, Charles Aznavour, Serge Gainsbourg… Tan a la izquierda estaba el Barrio Latino que Mitterrand, lejos aún de conquistar la presidencia de la República, se situaba entre los tertulianos más conservadores de la Brasserie Lipp. Entretanto, Camus, asiduo, ya lo dije, del Café de Flore, sostenía la visión vitalista, solidaria y libertaria del existencialismo que terminaría oponiéndole a <strong>Sartre</strong>. <em>“Il faut imaginer Sisyphe heureux</em>” (Hay que imaginarse a Sísifo feliz), escribía el futuro Premio Nobel.</p><p>Territorio de disidencias</p><p>En este territorio siempre crítico y disidente estalló la revuelta de Mayo del 68. Los CRS (la Policía antidisturbios francesa) actuaron a través de los dos grandes ejes –los bulevares Saint-Michel y Saint-Germain- abiertos en forma de cruz por el barón Haussmann en el siglo XIX en el dédalo medieval del Barrio Latino. Los estudiantes, en cambio, sacaron todo el provecho posible a sus viejas, estrechas y retorcidas callejuelas. Y a falta de otra cosa, usaron los adoquines para levantar obstáculos a la acción policial. Ayudados, por cierto, por un viejo anarquista madrileño exiliado en París de nombre <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cipriano_Mera" target="_blank">Cipriano Mera</a>.</p><p><a href="http://www.revistavanityfair.es/actualidad/politica/articulos/daniel-cohn-bendit-mayo-del-68-biografia/29050" target="_blank">Daniel Cohn-Bendit</a>, un estudiante libertario de la Universidad de Nanterre, es el más conocido de los líderes de Mayo del 68. No pude conocerlo en mis años parisinos, pero –la vida puede reservarte hermosas sorpresas- cené con él en enero de 2011, en la residencia del embajador de Francia en Madrid. Cohn-Bendit andaba por la capital española por asuntos relacionados con la coordinación de los partidos y movimientos ecologistas europeos, y Bruno Delaye, el entonces embajador francés, le organizó una cena, a la que invitó a cuatro o cinco españoles amigos de la República francesa.</p><p>Me cayó muy bien. Era un tipo jovial y parlanchín, y aunque ya no emanaba el fervor revolucionario de sus años mozos, seguía pensando desde el criterio de primacía de la libertad. La conversación de la velada se centró en la recién comenzada Primavera Árabe y él y yo sostuvimos que Europa debía ayudar sin medias tintas a los jóvenes manifestantes que se alzaban contra las satrapías en el norte de África y Oriente Próximo. Otros asistentes adoptaron la actitud oficial de la diplomacia europea, esa<em> realpolitik</em> que sostenía que Ben Alí, Mubarak, Gadafi y Bachar el Asad eran preferibles a lo desconocido.</p><p>Al final nos hicieron una foto juntos. Antes de que el retratista le diera al botón de su teléfono móvil, susurré al oído de <em>Dani, el Rojo</em>: “<em>Moi, je suis aussi un juif allemand</em>”. Rompió a reír y por eso en la instantánea salimos los dos tan contentos. También con aspecto algo achispado, fruto del vino de Burdeos que sirvió el embajador Delaye.</p><p>“<em><strong>Nous sommes tous des juifs allemands</strong></em>” (Todos somos judíos alemanes), gritaron los manifestantes de Mayo del 68 a partir del momento en que las autoridades francesas decretaron la expulsión de Cohn-Bendit al otro lado del Rin. Una expulsión aprobada implícitamente por el siniestro Georges Marchais, secretario general del Partido Comunista, que había querido desacreditar la revuelta atribuyéndola a los tejemanejes de un “anarquista alemán”. La frase, otro legado de aquella primavera de rabia y esperanza, es desde entonces habitual para expresar el rechazo al racismo y la xenofobia.</p><p>Ahora el Barrio Latino se ha gentrificado, en el peor sentido de la palabra. La vivienda está allí carísima y las librerías, los teatros y los cines han ido siendo sustituidos por las tiendas internacionales de lujo y moda que pueden verse en cualquier ciudad del mundo. Pero Voltaire y Rousseau, que tanto se detestaron personalmente cuando estaban vivos, siguen juntos en el Panteón, en dos hermosas tumbas situadas justo a la entrada. La historia les ha condenado a dormir el sueño eterno como buenos hermanos. Con razón. Sus pensamientos, complementarios, fueron los tatarabuelos de Mayo del 68.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de mayo de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 May 2018 11:33:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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      <title><![CDATA[La memoria de los adoquines, en tintaLibre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/memoria-adoquines-tintalibre_1_1158021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4ecca547-26ab-4d2e-bc66-038833e1420a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria de los adoquines, en tintaLibre"></p><p>Suele ocurrirle a los movimientos lo que a las mareas, después de la crecida, dejan otra vez la orilla despejada. Hay quién se imagina que el agua acabará por rebasar los diques de contención y los que siempre apuestan por los pantanos secos y vacíos. Con Mayo del 68 sucede algo parecido. Después de poner París patas arriba en una de las mayores y exitosas huelgas y disturbios que se recuerdan, el general De Gaulle ganó las elecciones y la marea volvió a retirarse. Pero quedaron intactos para la Historia el aroma sensual, como decía el poeta Octavio Paz, y esa playa, imaginaria, escondida bajo los adoquines que volaban desde las barricadas del Boulverad Saint Michel hasta las filas de los antidusturbios (según Pasolini, el único proletariado presente en la función).</p><p>1968 fue un año mítico para todos los agitadores. Serrat cantaba <em><strong>Paraules d’ amor</strong></em> y Brassens <em>La mala reputación, </em>dos de las canciones querecordamos en una <em>playlist</em> con los mejores temas de ese año. En los Estados Unidos los hijos de las flores deshojaban la margarita de Vietnam. En Praga, un tipo llamado Dubcek le quiso pintar una cara amable al socialismo soviético y erró el tiro. En México muchos estudiantes que pedían un cambio de rumbo al autoritarismo del PRI fueron acribillados en la plaza de <strong>Tlatelolco</strong>. En Madrid la policía insinuó que el estudiante Enrique Ruano se había suicidado. Y en Berlín un nazi le metió tres balas en el cuerpo a un icono de la megafonía revolucionaria, <strong>Rudi Dustchke</strong>. Demasiada pólvora, acaso, para una primavera que recordamos en las páginas de este monográfico especial. </p><p>Pero fue <strong>París </strong>el que de nuevo conquistó las portadas y los corazones en la revuelta más romántica (y fotogénica) de los últimos tiempos. Estudiantes y obreros, maoístas y trotskistas, melenudos y ferroviarios, feministas y artistas, se sumaron al contagio de una fiebre que anunciaba que el mundo necesitaba cambios desde lo más básico (el sexo, la familia) hasta lo más sagrado (libertad, igualdad, fraternidad). París sumó otro escenario a su liturgia. Si en 1789 fue la toma de la Bastilla y en 1871 La Comuna, el Mayo del 68 consagró la Rive Gauche como la arteria principal de un afluente en el que la izquierda compartió desde entonces café, cigarrillos y dolor de cabeza a partes iguales.</p><p>El 68 fue y sigue siendo un mar de contradicciones, pero hay que reconocerle un mérito indiscutible: los jóvenes se soltaron definitivamente la melena, empezaron a ser distintos de sus padres, las mujeres acometieron un futuro no marcado exclusivamente por la maternidad, la mayoría reclamaron <strong>el derecho a soñar</strong> y la desobediencia adquirió el prestigio que todavía hoy conserva, al menos entre quienes pensamos que los adoquines pueden volar.</p><p>tintaLibre está a la venta a partir del viernes 4 de mayo en quioscos y librerías de toda España.</p><p>También está disponible a través de su App para su descarga en teléfonos y tabletas de Apple y Android.</p><p>Si eres socio de infoLibre, ya puedes leer tintaLibre de mayo y todos los números anteriores haciendo clic <a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 May 2018 09:03:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[InfoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,México,Protestas estudiantiles,Protestas sociales,TintaLibre,Mayo del 68]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La memoria de los adoquines]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/memoria-adoquines_1_1158920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>  </p><p>   <span id="dts"></span>  <span id="txt"></span> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[InfoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[La memoria de los adoquines]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[México,TintaLibre,República Checa,Mayo del 68]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Joaquín Estefanía: "Mayo del 68 fue mucho más que una revolución divertida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/joaquin-estefania-mayo-68-revolucion-divertida_1_1156381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/50de688c-d744-489b-b301-418b1c55b7d2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joaquín Estefanía: "Mayo del 68 fue mucho más que una revolución divertida""></p><p>Cuando estalló la primavera de 1968, un mes de mayo que acabaría siendo escrito con mayúscula, <strong>Joaquín Estefanía</strong> (Madrid, 1951) acababa de cumplir 17 años. No imaginaba entonces, como no lo imaginaban muchos de aquellos jóvenes de izquierdas <em>soixantehuitards</em>, que el mismo sistema que soñaba con tumbar le encumbraría hasta la dirección de un gran medio de comunicación, el periódico <em>El País</em> al que no le quedaba tanto para nacer. Es, dice, <a href="https://elpais.com/economia/2018/01/07/actualidad/1515354129_989095.html" target="_blank">una de las contradicciones</a> de las más célebre de las revoluciones de la segunda mitad del siglo XX: los rebeldes sesentayochistas <strong>no subvirtieron aquel régimen</strong>, sino que lo apuntalaron o reformaron (o ambas cosas a la vez). </p><p>Marcado como tantos de su generación —también en España, aunque el 68 fuera aquí asfixiado por el gris franquismo— por aquella playa que debía encontrarse bajo los adoquines, el también economista ajusta cuentas en <a href="http://ctxt.es/es/20180314/Politica/18404/Joaqu%C3%ADn-Estefan%C3%ADa-Revoluciones-68-cincuenta-a%C3%B1os-libro-lectura-Par%C3%ADs-Checoslovaquia-M%C3%A9xico.htm" target="_blank"><em>Revoluciones. Cincuenta años de rebeldía (1968-2018)</em></a><em>,</em> recién publicado por Galaxia Gutenberg. Estefanía se aleja esta vez de la última crisis económica, abordada en sus recientes ensayos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/04/04/tyrakis_una_sola_familia_para_explicar_toda_grecia_47221_1026.html" target="_blank"><em>Los </em></a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/04/04/tyrakis_una_sola_familia_para_explicar_toda_grecia_47221_1026.html" target="_blank"><em>Tyrakis</em></a>(junto con Ana R. Cañil) o <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/11/17/joaquin_estefania_estos_anos_barbaros_40915_1026.html" target="_blank">Estos años bárbaros</a>. Ahora le toca al pasado. A Mayo del 68 y sus consecuencias. Pero también a las revoluciones que, para el periodista, beben de aquella: el <strong>movimiento antiglobalización</strong> de finales de los noventa y <strong>el 15M</strong>. Tras los avances conseguidos por unas y otras, los movimientos reaccionarios neoliberales, más eficaces que cualquier rebelión. </p><p><strong>Pregunta. ¿Cómo se escribe desde esta perspectiva sobre un hecho histórico con el que imagino que se tiene también una relación emocional?</strong></p><p><strong>Respuesta</strong>. Muy emocional. La idea del libro surge cuando veo una película que se llama <em>La mejor juventud </em>[de Marco Tullio Giordana, 2004]. Es la historia de una familia cuyos hijos maduran en el 68 y se jubilan con Berlusconi. Pensé que tendría que hacer una cosa así desde el punto de vista del ensayo. Claro, he tenido que aplicar un método brechtiano para establecer distancia, porque la mayor parte de estos acontecimientos o los he vivido en primera persona o de una manera muy cercana, tanto lo que llamo revoluciones como las contrarrevoluciones. Sí que hay anécdotas personales, pero he intentado evitar el libro de memorias.</p><p><strong>P. Al hilar las tres revoluciones de las que habla, ¿al final resulta un libro sobre fracasos?</strong></p><p><strong>R</strong>. No, no lo es. Esto he tenido que argumentármelo a mí mismo al terminarlo. Los cambios no han sido ni tan profundos ni tan rápidos como creíamos que iban a ser, pero muchas cosas se han conseguido. La paradoja es que no se han logrado a través de revoluciones, sino de reformas. Pero si uno ve el catálogo de reclamaciones del 68 (el ecologismo, el feminismo, la lucha por los derechos civiles, una educación que no discriminara en razón de sexo, la igualdad de oportunidades…), muchas de esas cosas se han logrado. Algunas no. Y el problema que tenemos en estos momentos es que estamos en un período de involución muy fuerte. Probablemente, si este libro hubiera sido escrito hace 10 años el resultado hubiera sido más optimista. Sin embargo, hoy no puedo serlo: viendo que prácticamente nada funciona, y no hablo solamente de nuestro país, la sensación que tengo es de frustración. En cualquier caso, no hablaría de fracasos, sino de contradicciones.</p><p>  </p><p><strong>P. El año pasado, sobre la Revolución rusa, Constantino Bértolo advertía de una revisión conservadora de la historia aprovechando el centenario. ¿Qué relato se hace de mayo del 68 a partir del aniversario?R</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/11/16/el_dia_dia_revolucion_bolchevique_57707_1026.html" target="_blank">advertía de una revisión conservadora</a></p><p>. Lo que veo es mucha banalización y mucha domesticación. Se está planteando Mayo del 68 como una revolución <em>divertida</em>. Mayo del 68 no fue solamente París. Fue Praga y fue México y fue Estados Unidos. Mayo del 68 empezó (dentro de tres días, el 22 de marzo) por algo, sí, muy banal: que hubiese libertad de circulación en los cuartos de los colegios mayores entre hombres y mujeres. Pero, una vez que eso estalla, Mayo del 68 es la mayor huelga general que ha tenido Francia en toda su historia. Y luego tiene unas consecuencias brutales en todo el mundo, como los Años de plomo. Por eso me molesta esa imagen de domesticación. No es una revolución violenta como la soviética o la francesa, pero fue mucho más que una revolución <em>divertida</em>.</p><p><strong>P. ¿Por qué se ha convertido esa imagen superficial del mayo de París en la bandera de todo el 68?</strong></p><p><strong>R.</strong> Porque la memoria es lucha. Es mucho más sencillo mirar con simpatía o de una manera blanda a lo que sucedió en ese momento que mirar sus consecuencias reales. Es mucho más sencillo hablar de unos jóvenes estudiantes burgueses que se manifestaron, con los cuales toda la gente de mi generación puede sentirse a gusto, y no ver lo que sucedió en otros sitios y a continuación. Va a haber durante los próximos meses, en los libros y en los artículos de prensa, una tensión entre dos vectores: unos que hacen una descripción y un análisis comprometido del 68 y otros que se van a quedar en la banalización. Todo esto tiene que ver con que muchos de los protagonistas del 68, no solo en Francia, sino también aquí, hemos sido ministros, directores de medios de comunicación, catedráticos… Fíjate, y aquello era una rebelión contra la autoridad.</p><p><strong>P. Mayo del 68, según defiende, sí que alcanza la hegemonía cultural. Entonces se blandían lemas como el “Ne travaillez jamais” (“No trabajéis nunca”), ¿cómo casan con la cultura neoliberal del esfuerzo dominante hoy en día?R</strong><em>Ne travaillez jamais</em></p><p>. Como decía, no son fracasos, son contradicciones. Denominar “culturales” a todas las cuestiones en las que sí triunfó el 68 es arrinconarlas, cuando precisamente es mejor para el mundo que todos esos logros se hayan introducido en nuestras vidas que que se tomara el poder en un sitio determinado. Porque esto sí que hubiera sido un logro muy corto en el tiempo.</p><p><strong>P. Subraya el rechazo al capitalismo de Mayo del 68, desde unas posiciones marxistas fuertes e inequívocas. El movimiento antiglobalización se opone también de manera radical al sistema económico. ¿Eso se ve también en 2011?R</strong></p><p>. Sí. En 2011 se da una coyuntura muy concreta. Estamos en plena crisis y ningún mercado es eficiente. El más ineficiente de todos es el mercado de trabajo, que genera paro y precariedad. En segundo lugar, el sistema político, la democracia, no está corrigiendo los fallos del mercado, que es lo que la legitima, y por consiguiente se produce una gran desafección con respecto al capitalismo y con respecto a la democracia. Eso no se producía con esa fuerza ni en el 68 ni en el movimiento antiglobalización. En Mayo del 68, todavía el mundo vivía en la abundancia que se había generado tras la Segunda Guerra Mundial, aunque ya se empezaban a notar ciertos desajustes. En el movimiento antiglobalización de cambio de siglo, no hay problema económico: el problema es fundamentalmente político y tiene que ver con la aparición del terrorismo yihadista y los atentados de Nueva York y Washington. Lo que indican los sondeos y los estudios es que la desafección, como la de 2011, cambia si cambian los contextos materiales y emocionales en los que vivimos. Una buena parte del movimiento de los indignados se generó en países del primer mundo, y la gente que participaba en ellos, en relación con otros, podíamos decir que tenía su vida más o menos asegurada. El problema era que habían aspirado a muchas más cosas de las que creían que podían conseguir, y se estrellan contra la realidad.</p><p><strong>P. César Rendueles, entre otros, señalaba que las reclamaciones del 15-M, el acceso a la vivienda o al trabajo digno, se hubieran considerado conservadoras diez años atrás.R</strong></p><p>. Efectivamente. Ayer, en un debate en el que participaba, discutíamos sobre el hecho de que actualmente cualquier persona que esté dentro del sistema, aunque sea de manera precaria, y porque la oleada reaccionaria es tan fuerte, lo que quiere es conservar lo que tiene. Aunque sea poco. Y una buena parte de la izquierda es conservadora. Es lo que vemos en los Parlamentos, con la eliminación de la prisión permanente revisable o los movimientos de las pensiones. Los sindicatos o los partidos, lo que dicen es: “Conservemos lo que tenemos” o “Volvamos a lo que había”. En el movimiento de las mujeres no ocurre esto. Y eso es muy interesante: si hubiese segunda edición del libro, tengo que meter algo sobre eso. Es tan importante lo que ha pasado, tan importante. De todos estos movimientos, es el único que no es conservador, que lo que ha hecho es levantar el velo de la desigualdad y decir que, aunque hemos conseguido muchas cosas, tenemos que conseguir más. </p><p><strong>P. Si el movimiento feminista que se plasmó el 8M no tiene ese origen conservador que tenía el 15M, ¿significa que puede tener consecuencias distintas?R</strong></p><p>. Lo que veo a mi alrededor es que se ha producido una democratización, en el sentido de que está participando en él gente que jamás se hubiera interesado por esto. Lo que me resulta apasionante es que en esto no sabemos cuál es el sujeto del cambio. Eso ocurrió en Mayo del 68. Hasta entonces, en el siglo XIX y buena parte del XX, el sujeto del cambio habían sido las clases obreras. En Mayo del 68, movimiento antiglobalización e indignados, fueron los jóvenes, que es un segmento transversal presente en todas las clases sociales. Y de repente aparecen las mujeres como sujeto redentor. Los hombres vamos detrás de ellas, que son las que han sabido movilizar al pueblo, cosa que no hemos sabido hacer desde la Guerra del Golfo. ¿Quién va a ser la vanguardia de todo esto para llevar a cabo las transformaciones progresistas (o reaccionarias) que vaya a haber? No lo sabemos.</p><p><strong>P. Inés Arrimadas dijo que no apoyaba la huelga feminista porque ella no era comunista. Parte del movimiento feminista carga contra un sistema económico que considera insostenible. ¿Puede un movimiento social ser hegemónico siendo a la vez anticapitalista?</strong></p><p><strong>R</strong>. No. Pero este es un debate muy importante, porque nos remite a las anteriores revoluciones: ¿son posibles los cambios dentro del sistema? En estas revoluciones de las que hablamos, todas las transformaciones se han producido dentro del mismo sistema. Se ha cambiado de formas muy relevantes, pero no se ha roto el sistema. Ahora hay un concepto, el del postcapitalismo (que no servirá, porque se nota que es muy apresurado), que está discutiendo este tipo de cosas: a ver si, sin darnos cuenta, estamos trascendiendo los ejes del capitalismo tradicional, a ver si no se está produciendo una ruptura que no estamos viendo. Esto tiene que ver con la revolución tecnológica o la propiedad intelectual. Y esto se produce en un contexto en el que está Trump, está el <em>Brexit</em> y está la involución autoritaria de tipo fascista que vemos en Europa del Este. Estos elementos marcan una época de incertidumbre que no sabemos teorizar.</p><p>La primera batalla en la que todo el mundo tiene que estar es en la igualdad de oportunidades. Hoy, la gente encuentra trabajo o se educa dependiendo fundamentalmente de la capacidad de renta y riqueza de sus padres. Nunca ha habido una igualdad de oportunidades total, pero hay un retroceso manifiesto. Esto es común al feminismo, los pensionistas o los precarios. Y esa es otra: entiendo que los movimientos, los partidos y los sindicatos estén luchando por los pensionistas, porque son muchos. Pero el problema fundamental de este país no somos los pensionistas, sino los jóvenes. ¿Qué ha pasado con todos los planes de choque que anunciaron los partidos en 2015 y 2016? No se habla de eso. Entre otras cosas, porque los jóvenes también han desaparecido de la calle.</p><p><strong>P. En junio de 2011, las encuestas aseguraban que en torno al 80% de los ciudadanos estaba de acuerdo con las reivindicaciones del 15M. ¿Qué diferencia hay entre eso y la democratización de las ideas feministas de las que hablaba?</strong></p><p><strong>R</strong>. La plasmación política del movimiento de los indignados fue, en buena medida, Podemos, la nueva política o como queramos llamarlo. Y eso no está saliendo bien. La diferencia entre Mayo del 68 y los indignados es que estos se dan cuenta de que no pueden estar permanentemente en la calle y que para transformar las cosas tienen que entrar en las instituciones. Pero el lazo entre calle e instituciones todavía no les ha salido bien. Ahí ya podemos decir que hay un cierto elemento de frustración. Hace unos meses, cuando estaba trabajando en todo esto, fui a ver <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/11/01/basilio_martin_patino_exposicion_madrid_71351_1026.html" target="_blank">una exposición maravillosa sobre Basilio Martín Patino</a>, y proyectaban su último documental, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tkEPW93uRSs" target="_blank">Libre te quiero</a>. ¡Aquello era una explosión de alegría tan parecida al 8 de marzo! Era todo maravilloso. El problema es ver cómo ahora el feminismo es capaz de desarrollar lo que sucedió la semana pasada. El movimiento de los indignados ya tiene sus contradicciones, sus peleas, se ha ensuciado, de alguna manera. Mientras que el movimiento feminista, en esta cuarta ola, permanece virgen.</p><p><strong>P. ¿Es posible que no se ensucie?R</strong></p><p>. No, no es posible. Pero si logra penetrar en la cotidianidad, y volvemos a Mayo del 68, esa igualdad subirá un escalón. Se lograrán cosas. Si logra introducir en la vida cotidiana todos los conceptos del feminismo, en las casas de cada uno, conseguirá cosas. Pero vamos a ver cómo se instrumenta.</p><p><strong>P. Esta medida de lo cotidiano que ve en Mayo del 68 y en el 8M, ¿la ve también en 2011 y en el movimiento antiglobalización?R</strong></p><p>. Mucho menos, no estaba en el frontispicio de las manifestaciones ni de los movimientos. El movimiento de la antiglobalización —que en cierta manera es un movimiento frustrado, porque en el momento en que consiguen su mayor victoria, <a href="https://elpais.com/diario/1999/11/28/economia/943743607_850215.html" target="_blank">que es Seattle</a>, se disuelve y penetra en el movimiento de los indignados— va más en búsqueda de derechos económicos. Y en el caso de los indignados hay una mezcla.</p><p><strong>P. ¿Por qué el movimiento antiglobalización, el eslabón que presenta entre el 68 y 2011, suscita menos interés que este último?R</strong></p><p>. Porque se ha integrado en él. El movimiento antiglobalización resucitará. Y no es un movimiento antiglobalización, sino a favor de otro tipo de globalización. Volver a la autarquía no lo defienden más que los residuos más ortodoxos de ese movimiento. Ahora nos hemos olvidado de que hace unos meses había una lucha <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/15/manifestacion_ttip_ceta_tisa_56269_1012.html" target="_blank">contra el TTIP o el CETA</a>… ¿Con qué formulaciones volverá? No tengo ni idea, pero tendrá que ver con el movimiento de los indignados. Y me parece interesante, que acompañando al sujeto político del 8M, están todos. Están los restos del naufragio de tantas cosas... Y estos movimientos no son identitarios, tienen que ver con la redistribución. </p><p><strong>P. A lo largo del libro habla del conflicto surgido en el 68 entre los estudiantes o los jóvenes y los obreros como dos agentes de la lucha social. Pero no son los grupos dominantes ni del movimiento en torno a las pensiones ni del feminismo y el 8M.</strong></p><p><strong>R</strong>. Esto se parece al 68 en el sentido de que todo el mundo está buscando el sujeto protagonista. Mira las manifestaciones del fin de semana. Por la mañana, está convocada por los sindicatos, que van con la lengua fuera. Por la tarde, por los movimientos que se han generado ahora. Eso significa que distintos vectores están luchando por ver quién dirige esto.</p><p><strong>P. Frente a las revoluciones, habla también de las contrarrevoluciones neoliberales. ¿Han acabado siendo estas más exitosas?R</strong></p><p>. Sí, porque son mucho más fuertes. Las revoluciones progresistas son movimientos sociales a los cuales se responde con todo el poder del Estado. A Mayo del 68 le suceden Thatcher y Reagan, al movimiento antiglobalización le suceden los neocons de Bush, y al movimiento de los indignados le sucede Trump y todo lo que está ocurriendo. Y el poder del Estado reacciona siempre buscando el statu quo anterior, porque no creen en la ingeniería social ni que haya que cambiar, a través de ella, el orden natural de las cosas. Que es siempre la desigualdad. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Historia,Indignados,Libros,Cultura,Feminismo,Mayo del 68,8M | DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Bajo el asfalto sigue estando la playa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/cibermonfi/asfalto-sigue-estando-playa_1_1150033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Durante unos cuantos días de mayo de 1968, <strong>Cipriano Mera</strong> desapareció de su domicilio en un barrio popular de París. El anarquista español exiliado, entonces ya septuagenario, se había sumado a la rebelión en las calles de la capital francesa. En bicicleta, tocado con una boina y chapurreando un francés casi incomprensible,<strong> Mera recorría las barricadas del Barrio Latino</strong> aconsejando a los jóvenes sobre cómo hacerlas más inexpugnables. Los jóvenes le hacían caso. No sabían que Mera había sido el líder de los albañiles madrileños durante la II República y, luego, durante la Guerra Civil, el general de una sólida columna militar cenetista, una de las pocas que obtuvieron victorias en el campo de los que luchaban contra Franco. Pero debían intuir su autenticidad y su experiencia. Le llamaban <em>le Vieux Anarch Espagnol</em>.</p><p>La historia está recogida en <em>Esplendor en la noche</em> (La Linterna Sorda), uno de los primeros libros publicados en España con motivo del cincuenta aniversario de Mayo del 68. Editado por Ana Muiña y Agustín Villalba, este libro pone el acento en la dimensión libertaria, universal y duradera de aquella rebelión. El gran ejemplo de esta dimensión son <strong>las ideas absolutamente actuales</strong> que supo expresar de modo poético. Por ejemplo, aquella que dice que debajo de los adoquines está la playa.</p><p>Al Partido Comunista francés no le hizo la menor gracia de Mayo del 68, aunque no tuviera más remedio que sumarse a la revuelta obrera que siguió a la estudiantil.<strong> Dogmático y comodón</strong>, el PC lo descalificó como la obra de “grupúsculos ultraizquierdistas” liderados por “el anarquista alemán Cohn-Bendit” (nótese el toque xenófobo en la mención a la condición de “alemán” de Cohn-Bendit). No andaba descaminado el olfato estalinista del PC francés. La protesta iba tanto contra el asfixiante capitalismo vigente en Occidente como contra la falsa alternativa social-burocrática de la Unión Soviética.</p><p>El situacionismo de Guy Debord y Raoul Vaneigem aportó muchas de las ideas que se expresaron en las pintadas y los afiches de Mayo del 68 con la frescura del arte efímero. Los situacionistas denunciaban que el consumismo y el espectáculo eran en Occidente el equivalente contemporáneo al <strong>pan y circo de los emperadores romanos</strong>, el placebo que hacía soportable para la mayoría la dureza y la mediocridad de sus existencias. Otras formas de vida eran posibles, pregonaban. Lo expresaban con fórmulas tan fulgurantes como esta: “En una sociedad que ha abolido toda aventura, la única aventura que queda es abolir esa sociedad”.</p><p>George Orwell decía que la diferencia política sustancial no es la existente entre la derecha y la izquierda, sino la que distingue a <strong>los partidarios de la libertad de los partidarios de la autoridad</strong>. Y algo de razón tenía. <em>Vivir de pie</em>, el documental de Valentí Figueres sobre Cipriano Mera, recoge asimismo la historia de cómo Mayo del 68 alegró los últimos años de vida del ácrata madrileño. “Desde el corto verano de la anarquía, el de 1936, Mera no había vuelto a ver esa energía que hace tambalearse al mundo”, cuenta el documental. Al viejo albañil tampoco le fallaba el olfato: Mayo del 68 era una explosión antiautoritaria.</p><p>Por allí andaban Enma Cohen, Freddy Gómez y otros insumisos del sur de los Pirineos. Y allí, en la Sorbona, Paco Ibáñez cantaría <em>¡A galopar!</em> en el primer aniversario de la rebelión. España, que había sido e<strong>l país más libertario de Europa</strong>, no podía estar ausente de aquellas barricadas que, como dice <em>Esplendor en la noche</em>, cerraban calles pero abrían caminos.</p><p>Los perezosos mentales se regocijaron cuando <strong>De Gaulle ganó las elecciones </strong>francesas después de Mayo del 68. Ven, el recreo se terminó, todo vuelve al orden, dijeron. Pero no, los perezosos mentales se equivocaban. El mundo –igualdad de la mujer, derechos de los gais, libertad de costumbres, sentimiento ecológico, normalización de la sexualidad, rechazo al racismo…– ya no sería igual tras aquel año rebelde. Y es que son las ideas las que lo mueven. Las que había tenido De Gaulle al rebelarse contra Hitler y Pétain en junio de 1940 y las que tenían los jóvenes franceses que, 28 años después,<strong> pedían su jubilación.</strong></p><p>La juventud suele tener razón cuando piensa, siente y actúa como juventud, cuando intenta mejorar el mundo que hereda de sus padres, cuando quiere hacerlo más libre, justo y gozoso. Hoy, medio siglo después de Mayo del 68, <strong>bajo el asfalto sigue estando la playa.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Francia,Guerra Civil española,Mayo del 68]]></media:keywords>
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