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    <title><![CDATA[infoLibre - Orgullo2018]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/orgullo-2018/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Orgullo2018]]></description>
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      <title><![CDATA[El panteón de la cultura LGTBI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/panteon-cultura-lgtbi_1_1160325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1bc88115-2ffb-4232-bd39-7701d9262763_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El panteón de la cultura LGTBI"></p><p>¿Qué tienen en común David Bowie, Federico García Lorca, Grace Jones, Marlene Dietrich, Virginia Woolf, Annie Lennox, Paloma Chamorro o Rocío Jurado? Todos esos nombres han sido a menudo un puerto seguro para quienes crecían sabiendo que no eran como los demás: que les gustaba quien no les tenía que gustar, que ese género con el que insistían en identificarles no era el suyo, que la idea de masculinidad o de feminidad les constreñía. Aquellos que luego se sabrían parte de una comunidad oprimida y rebelde. Ahí estaba <strong>Roberta Marrero</strong>, artista, escritora y también mujer trans. Esos nombres son algunos de sus referentes, atesorados como estampitas de santos a lo largo de una vida y reunidos ahora en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-we-can-be-heroes/270124" target="_blank">We can be heroes. Una celebración de la cultura LGTBQ+</a> (editado por Lunwerg). Es algo más que un libro. Es una colección de victorias. </p><p>  </p><p>El filósofo Paul B. Preciado habla en su prólogo de un archivo que "funciona como un <strong>libro de santos profanos y malditos</strong>, a los que los parias del régimen sexo-género vamos en peregrinación como otros van a Lourdes". Marrero construye, apunta, "su propio <strong>panteón de los milagros disidentes</strong>". ¿Cuáles son esos milagros? Por ejemplo, <strong>David Bowie</strong> cantando "Starman" en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mYtRp9UNx8Y" target="_blank">el programa familiar británico Top of the Pops</a> con toda su sombra de ojos y toda su ambigüedad. O Bibi Andersen, luego Bibiana Fernández, en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=glNJFjamuLQ" target="_blank">la TVE de 1980</a>. O la figura de <strong>Ocaña</strong>, artista y <em>performer</em>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kqX_sW94J6w" target="_blank">desfilando por las Ramblas</a> ante la cámara de Ventura Pons. O <strong>Tim Curry </strong>haciendo del doctor Frank-n-Furter con sus medias de rejilla y su exhortación a la libertad en<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Pgx1QZFNMz8" target="_blank"> The Rocky Horror Picture Show</a>. O la devoción a <strong>Marlene Dietrich</strong>, "el hombre mejor vestido de Hollywood", como le denominaba la prensa de los años treinta. O la androginia orgullosa de <strong>Grace Jones</strong>. </p><p>"<strong>La cultura popular me salvó literalmente la vida</strong> en 1983, cuando vi a Boy George por primera vez en la tele", cuenta Marrero en el libro. "Descubrí de pronto que el mundo no era en blanco y negro. Era posible crearse una identidad y una autoestima a través de la cultura, entendiéndose por cultura desde las salas de los museos a las canciones pop". Cuando lo posible era un campo estrechísimo, un páramo para los niños y adolescentes LGTBI, estos héroes de la disidencia eran más que un soplo de aire fresco. Su existencia confirmaba la existencia propia: si el escritor Quentin Crisp existe, si existen la <em>drag queen</em> Divine o el músico homosexual Marc Almond, podía existir Roberta Marrero y tantos, tantos otros. "Me abrieron los ojos a una realidad que era bien distinta a la mía, me abrazaban desde su diferencia,<strong> eran como 'la resistencia'</strong> para todos aquellos niños y niñas que no teníamos a donde ir a nivel emocional; eran nuestro hogar", escribe.</p><p>  </p><p> David Bowie por Roberta Marrero. / LUNWERG</p><p>Marrero viaja por los setenta, ochenta y noventa hablando con amor y gratitud de los artistas que le permitieron conocerse y conocer el mundo, y a la vez va desgranando su vida. Nombra a Lorca como símbolo de la represión fascista y habla del <strong>gris del posfranquismo</strong>. Habla de la existencia armarizada de Elton John o George Michael para hablar de la crueldad de una sociedad que esperaba que lo diferente permaneciera oculto. De la muerte de Rock Hudson para narrar <strong>el duro golpe del sida</strong>. Y viaja hasta <strong>Joan Crawford, Virginia Woolf o Arthur Rimbaud</strong> para señalar la larga estirpe de lo <em>queer</em>. Todos caben, del drag a lo que se considera alta literatura: "Me gusta la alta cultura y la baja cultura, muy entrecomilladas", reivindica, "porque para mí solo existe la cultura: no existe la cultura <em>mainstream</em>, no existe la cultura <em>underground</em>, y lo demás son etiquetas bastante clasistas".</p><p>El concepto de cultura LGTBI, o de cultura <em>queer</em>, va, sin embargo, más allá de si quienes la producen forman parte o no del colectivo. Figuras como <strong>Judy Garland, Alaska o Lola Flores</strong> están dentro del canon <em>queer </em>aunque no salieran en ningún momento del armario. Marrero cuenta cómo, de pequeña, oyó a su madre decir: "A los mariquitas les gustan mucho las artistas de antes". "Obviamente ahora sé que se refería al gusto homosexual por lo <em>camp</em>, el viejo Hollywood o, en el caso de España, artistas de la copla o actrices como Sara Montiel, pero esa frase, 'A los mariquitas les gustan mucho las artistas de antes', sonó como una piedra de Rosetta a mis oídos, un lenguaje cifrado que necesitaba descifrar". Mucho más tarde, descubriría que himnos como "Punto de partida", de Rocío Jurado, "Qué sabe nadie", de Raphael, o "A quién le importa", de Alaska y Dinarama, eran mucho <strong>más queer que quienes los cantaban</strong><em>queer </em>. </p><p>  </p><p> Marlene Dietrich por Roberta Marrero. / LUNWERG</p><p>La filósofa Susan Sontag definió lo <em>camp </em>como "<strong>el amor a lo no natural</strong>: al artificio y la exageración", a lo que atribuía propiedades casi esotéricas: "tiene algo de código privado, de símbolo de identidad incluso, entre pequeños círculos urbanos". En lo camp está lo drag, las estampas religiosas, las divas, el amor por los macroespectáculos pop. Pero Marrero advierte: "Lo <em>queer </em>es más una postura política que una postura estética". "Hay tantas estéticas <em>queer </em>como culturas <em>queer</em>", cuenta desde Bourges, en Francia, donde inaugura una exposición, "eso es lo bueno, que pretende dejar <strong>un campo amplio para la interpretación</strong>. Es decir, yo me considero queer y me gusta la estética y la cultura <em>camp</em>, pero a otra persona que se considere <em>queer </em>no le gusta y le gusta más, yo qué sé, el barroco". Se detiene un segundo y añade, entre risas: "Que también era bastante <em>camp</em>, ahora que lo pienso".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El panteón de la cultura LGTBI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Libros,Orgullo LGTBI,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El pregón del Orgullo clama contra la LGTBIfobia y elogia a los "primeros activistas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pregon-orgullo-clama-lgtbifobia-elogia-primeros-activistas_1_1160344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5fd9ba90-4145-4efe-856b-b50b6dccbc03_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pregón del Orgullo clama contra la LGTBIfobia y elogia a los "primeros activistas""></p><p>Los doce jóvenes pregoneros del Orgullo 2018 han clamado desde el escenario de la Plaza Pedro Zerolo <strong>contra los diversos tipos de LGTBfobia</strong>, como las agresiones físicas o el bullying, y todos ellos han tenido un recuerdo a los "primeros activistas" del colectivo, de quienes han pedido "continuar la lucha". "Porque fueron, somos", ha apuntado la expresidenta de la <a href="http://www.felgtb.org/" target="_blank">FELGTB</a>, Boti García Rodrigo.</p><p>Han sido Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) quienes han iniciado el pregón este año, dando paso a los pregoneros, definidos como "las nuevas generaciones LGTBIQ". Javier Calvo ha asegurado que los jóvenes LGTBIQ no se iban a acomodar y <strong>continuarán la "lucha"</strong> para que "todas las siglas y miembros del planeta vivan en libertad e igualdad".</p><p>Antes de la entrada en escena de Los Javis, la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, ha recordado a "los niños, niñas y niñes que sufren <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/acoso_escolar.html" target="_blank">acoso escolar</a>" ante una <strong>Plaza de Pedro Zerolo</strong> inundada por la 'marea arcoíris'.</p><p>El presidente de COGAM, Jesús Grande, ha pedido a los presentes disfrutar y reivindicar "<strong>durante los 365 días del año</strong>, desde administraciones, ONGS". "Por todos vosotros, que nos acompañáis, adelante, por los derechos de las personas transexuales", ha añadido.</p><p>Boti García Rodrigo, recibida con un sonoro aplauso, ha pedido "mantener la <strong>memoria</strong>" sobre los primeros activistas LGTBIQ. "Porque fueron, somos. Mantened la memoria. Recordad que el Orgullo es fiesta, es lucha y reivindicación, no lo olvidéis nunca", ha remachado.</p><p>El ganador de <a href="https://www.telecinco.es/gottalent/" target="_blank">Got Talent</a> King Jedet, el poeta César Brandon, el waterpolista de la selección nacional Víctor Gutiérrez, los patinadores olímpicos Javier Raya y Luis Fenero, la fotógrafa de origen asiático Lucía Sun, la cantante Lolita Watson y su novia, la artista Claret Castell, y los concursantes de Operación Triunfo, Agoney y Marina, han sido los encargados de unir sus voces en el <strong>pregón</strong>.</p><p>Todos ellos han ido <strong>expresando sus deseos y reivindicaciones</strong> para con el colectivo LGTBI. El waterpolista Víctor Gutiérrez ha apostado por "mostrarse como se es en realidad" y ha indicado que "a pesar de que hay muchas cosas que mejorar, también hay muchas cosas buenas".</p><p>La<strong> icónica</strong> 'A quién le importa' ha sido la canción elegida para cerrar el pregón del <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/orgullo_lgtbi.html" target="_blank">Orgullo 2018</a>. Ha sido La Plexy quien la ha interpretado sobre el escenario.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jul 2018 19:36:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Las joyas 'queer' del Reina Sofía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/joyas-queer-reina-sofia_1_1160294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cbc69781-7eef-4d1b-b321-3f599769479c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las joyas 'queer' del Reina Sofía"></p><p>El <strong>Museo Reina Sofía</strong> es <em>la </em>institución del arte contemporáneo en España. Y, como todas las instituciones, no solo es patriarcal —solo <a href="https://elpais.com/sociedad/2013/12/01/actualidad/1385921483_501196.html" target="_blank">el 6% de los autores de su colección</a> eran mujeres, según un informe de la asociación Mujeres en las Artes Visuales—, sino también heterocéntrico. Los artistas abiertamente homosexuales, bisexuales o trans son escasos, como lo son las representaciones de homoerotismo o de la identidad de género no normativa. Pero están. Aprovechando la<strong> celebración del Orgullo LGTBI</strong>, cuya marcha en Madrid se celebra el 7 de julio, el centro de arte subraya la presencia de esta comunidad en su colección y en su archivo a través de visitas guiadas. "Estamos en todas partes", rezaba en los setenta el lema de los activistas por la liberación gay en Estados Unidos. Aquí también.</p><p>Lola Hinojosa, responsable de la colección de artes performativas e intermedia, señala a la pantalla. Ahí está la obra <a href="http://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/perchero" target="_blank">El perchero</a>, de <strong>Carlos Leppe</strong>. El artista chileno aparece en las tres fotografías de gran formato (de talla humana, en realidad), travestido, envueltos sus genitales con gasa y esparadrapo. En 1975, el régimen de Pinochet quebraba los cuerpos de homosexuales, bisexuales y trans como los de cualquier otro disidente. La pieza podría haber sido señalada, en cualquier otra colección, como una obra política, de izquierdas contra el fascismo de las dictaduras latinoamericanas. El Reina Sofía la sitúa, además, como<strong> una muestra de arte queer</strong><em>queer</em>, un arte que se alza contra la heterosexualidad obligatoria, que señala la violencia a la que se ven sometidos quienes se salen del redil. La sala en la que reside Leppe se llama "Hablo por mi diferencia. Cuerpos disidentes en la práctica artística latinoamericana". </p><p>  </p><p> 'El perchero' (1975), de Carlos Leppe. / MNCARS</p><p>Es una de las piezas que verán quienes se suman a las <a href="http://www.museoreinasofia.es/actividades/sexualidad-libre" target="_blank">visitas guiadas</a> que se organizan en las tardes del <strong>4, 5 y 6 de julio</strong>. Junto a ella, la religiosidad popular y el erotismo de<strong> Sergio Zevallos o</strong> el autorretrato en el que<a href="https://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2018/06/28/apocalipsis_lemebel_84463_1042.html" target="_blank"> el escritor y perfomer chileno Pedro Lemebel</a> se retrataba travestido y con la hoz y el martillo surcando su cara maquillada. Y su manifiesto, que da nombre al ciclo de visitas y a la sala y que fue leído por primera vez en una reunión clandestina de disidentes de izquierda: "Hay tantos niños que van a nacer / con una alita rota / y yo quiero que vuelen, compañero/ que su revolución / les dé un pedazo de cielo rojo / para que puedan volar". </p><p>"No creo que para ver estos relatos haya que forzar el discurso", opina Hinojosa. "Al contrario, hasta ahora se ha estado haciendo el <strong>ejercicio de ignorarlos</strong>". Las visitas, explica, tratan de subrayar la presencia y el peso <em>queer </em>en la colección permanente y, por extensión, en todo el arte contemporáneo<em>. </em>Se centran en la tercera parte del recorrido del museo, entre 1962 y 1982, cuando algunos artistas comienzan a <strong>trasladar a su obra la lucha por los derechos</strong> —o por la supervivencia— LGTBI que se producía en las calles. Estos relatos, asegura la comisaria, son ya para el museo "una línea de interés tanto en la exposición como en la adquisición". Pero hay que solventar un retraso de décadas. De hecho, solo otra sala más se dedica especialmente al colectivo, un poco más adelante: la 001.10 estudia la relación entre el arte de <strong>Nazario</strong>, de <strong>Ocaña </strong>o de <strong>Manolo Quejido</strong> y la Ley de peligrosidad social, que a partir de 1970 castigaría los "actos de homosexualidad". </p><p>"La lucha por la derogación de la ley es uno de los detonantes de los <strong>movimientos de liberación gay</strong> en España", explica Hinojosa. Ahí están los carteles compuestos por Joaquín de Molina para el <a href="https://elpais.com/diario/1978/06/25/sociedad/267573609_850215.html" target="_blank">Frente Homosexual de Acción Revolucionaria</a>, en 1977, bajo el título de <em>Por una sexualidad libre!</em> Ahí están las fotos de Colita de la primera manifestación del Orgullo, celebrada en Barcelona el 26 de junio de 1977. Pero también las obras de otros artistas, más cercanos a las posiciones libertarias, como el pintor y <em>performer </em><a href="http://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/archivo-ocana-domon-jaccard-beugnet" target="_blank">José Pérez Ocaña, la Ocaña</a>, o el dibujante Nazario. "Frente a la política de los frentes de liberación, que por ejemplo reivindicaban la palabra <em>homosexual </em>para definirse, estaba Nazario, que cuando llega a Barcelona desde Sevilla comienza a reivindicar la palabra <em>maricón</em>,<strong> rechazando la asimilación</strong>", apunta Hinojosa. Las tensiones políticas se traslucen en la creación de estos pioneros dobles, tanto en el arte como en la lucha LGTBI. </p><p><strong>Memoria en papel</strong></p><p>El recorrido se detiene en <em>Arrebato</em>, la película de Iván Zulueta de 1979 —que cuenta con su propia sala— a falta de la última parte de la colección permanente, que abarcará desde los ochenta hasta la actualidad. Pero abajo, en el Centro de Documentación continúa la historia. Allí se custodia el<a href="http://www.museoreinasofia.es/actividades/archivo-queer-memoria-disidente" target="_blank"> ¿Archivo queer?</a>, el único <strong>repositorio del movimiento LGTBI</strong> alojado en una institución estatal. Guillermo Cobo, trabajador de esta biblioteca, mira los tres archivadores que componen parte de este catálogo mínimo y cuenta su historia. La idea de crear un archivo <em>queer </em>—"<em>queer </em>en el sentido de radical, quienes estarían <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/06/30/orgullo_critico_respuesta_organizada_anticapitalista_transfeminista_ante_movimiento_desvirtualizado_67032_1012.html" target="_blank">en el Orgullo Crítico</a>, para entendernos", precisa Cobo— nació en 2012, dentro de unas residencias de investigación del Centro de Estudios. Allí, los activistas Sejo Carrascosa, Lucas Platero, Andrés Senra y Fefa Vila comenzaron a preguntarse qué sería un archivo de la memoria LGTBI y cómo se relacionaría con un archivo clásico, sabiendo que las instituciones, hasta ese momento, habían rechazado su presencia. El martes por la tarde, un grupo de visitantes veía por primera vez este archivo en una visita guiada. </p><p>  </p><p> 'Por una sexualidad libre!' (1977), de Joaquín de Molina. / MNCARS</p><p>"Lo que dicen es: 'Nosotros, que tanto hemos luchado contra un Estado que nos castigaba, ¿queremos acabar en sus fondos?", lanza Cobo. "Pero, a falta de otra iniciativa, se concluyó que lo importante es <strong>que esté preservado</strong>, que esté organizado y disponible. Ya se ha perdido mogollón de documentación y no queremos que siga pasando". Así que se pusieron manos a la obra. El propósito era recuperar toda la documentación posible sobre los colectivos La Radical Gai (activo entre 1991 y 1997) y LSD (entre 1993 y 1998), en los que habían militado algunos de los investigadores,<a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/06/01/marica_para_ligar_marica_para_luchar_65780_1026.html" target="_blank"> a partir de varias colecciones personales</a>. Y allá que fue Cobo, tirando de contactos, hasta conseguir a ocho personas que cedieran los papeles acumulados y guardados durante años. En el archivo, que enseña con orgullo, hay hasta 250 panfletos, comunicados, pegatinas, fanzines o revistas, más de 200 fotografías, carteles de gran formato, libros, vídeo... Reunir todo el conjunto le llevó tres años. </p><p>"Lo que no hay es correspondencia ni libros de actas", precisa el documentalista, elementos que sí suelen estar presentes en este tipo de archivos. ¿La razón? "Primero, que se ha perdido mucho. Segundo, que la gente que los tiene es joven aún y muchas veces <strong>no quiere desprenderse de ellos</strong>". Ahí entra en juego otro factor: el valor emocional. Si algo ha conseguido que estos papeles, que durante años han sido considerados como carentes de valor histórico, se hayan conservado en buen estado durante un par de décadas, es lo que suponen para quienes los han custodiado. "Siempre pasa en los colectivos LGTB", dice Cobo, "porque<strong> no son solo papeles</strong>, son tus recuerdos de juventud, tus amigos, tus parejas, o incluso gente que ha fallecido". </p><p>En los panfletos protegidos por láminas de plástico se ven las atrevidas imágenes de La Radical Gai <strong>contra el sida, la militarización o las agresiones homófobas</strong>. Ahí, un pene erecto llama a usar el preservativo, dos traseros al aire se oponen a la mili y un comunicado llama a actuar contra las palizas en el parque del Retiro. Junto a ellos, la documentación de LSD <strong>denuncia la invisibilización de las mujeres homosexuales </strong>y llama a la creación de un imaginario propio: la fotografía de una mujer con las piernas abiertas y sus genitales en primer plano se proclama como "escultura lesbiana".</p><p>Los activistas de uno y otro grupo se encontraban en las calles del barrio madrileño de Lavapiés mientras protestaban contra la inacción de la policía frente a los agresores o la falta de información sobre prevención de las enfermedades de transmisión sexual. Fueron extraordinariamente <strong>prolíficos </strong>(sobre todo en el caso de La Radical Gai), estuvieron muy presentes en la <strong>vida asociativa de la capital </strong>y tuvieron cierto espacio en los medios. En sus acciones, ecos del activismo okupa, de la cultura libertaria y de una teoría <em>queer </em>llevada a la práctica. En sus fanzines y panfletos, un muestrario de estética punk,<strong> triángulos rosas</strong> que llegaban del colectivo de lucha contra el sida Act Up desde París o Nueva York, influencias del arte contemporáneo, diseño de guerrilla afinado entre fotocopiadoras. Algo queda de esa lucha en los archivadores. </p><p>Cuando acabe la semana, coronada con la manifestación del sábado y el estruendo de las carrozas a pocos metros del Reina Sofía, <strong>terminarán también las visitas</strong>. La colección seguirá ahí, así como el <em>¿Archivo queer?</em> Hinojosa dice que esta visita temática podría ser permanente, como <a href="http://www.museoreinasofia.es/visita/visita-individual/coleccion" target="_blank">las que ya se hacen semanalmente</a> sobre feminismo desde hace unos años... pero "depende de la demanda". Cobo se muestra encantado ante la perspectiva de <a href="http://www.museoreinasofia.es/biblioteca-centro-documentacion/servicios#solicitud-adquisiciones" target="_blank">abrir el archivo al visitante</a> de nuevo, como hacen en otras ocasiones cuando lo demandan investigadores, grupos o instituciones: "Solo tienen que pedirlo". La pelota queda, por ahora, en el tejado del público. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <title><![CDATA[El fin de la exclusión de mujeres solteras y homosexuales llega a la reproducción asistida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/exclusion-mujeres-solteras-homosexuales-llega-reproduccion-asistida_1_1160133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e90bc2e-4356-4fab-858a-e5e6f3e7f456_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin de la exclusión de mujeres solteras y homosexuales llega a la reproducción asistida"></p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>A finales de 2014 el Boletín Oficial del Estado publicaba una <a href="http://www.sefertilidad.net/docs/noticias/boe-a-2014-11444-cambios-cartera-servicios-sanidad-publica.pdf" target="_blank">Orden Ministerial</a> que modificaba la Ley sobre técnicas de reproducción humana asistida del año 2006. Aquella reforma, articulada bajo el mandato de la conservadora Ana Mato al frente del Ministerio de Sanidad, marca como requisito que las personas usuarias de este tipo de técnicas tengan "un<strong> trastorno documentado de la capacidad reproductiva</strong>, constatada tras el correspondiente protocolo diagnóstico y no susceptible de tratamiento médico o tras la evidente ineficacia del mismo", así como la "ausencia de consecución de embarazo tras un mínimo de doce meses de relaciones sexuales con coito vaginal sin empleo de métodos anticonceptivos". La limitación –que también vetaba a las mujeres menores de 40 años–, por tanto, dejaba fuera a mujeres solteras y homosexuales. Este viernes, el Consejo de Ministros ha aprobado recuperar la reproducción asistida para mujeres solteras y lesbianas, un compromiso que ya había suscrito la actual ministra de Sanidad, <a href="https://www.20minutos.es/noticia/3374325/0/monton-recuperara-acceso-reproduccion-asistida-mujeres-solas-lesbianas/" target="_blank">Carmen Montón</a>.</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><strong>Eugenia Sangil</strong>, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (<a href="http://www.felgtb.org" target="_blank">FELGTB</a>), fue una de las personas que <a href="http://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/sanidad/Paginas/2018/200618-monton.aspx" target="_blank">se reunió con la ministra el pasado miércoles 20</a>, en representación de la plataforma, para poner sobre la mesa la necesidad de recuperar el servicio en su forma original. "Le recordé que ante la idea de recuperar la sanidad universal, no se despistaran en quitar esa disposición", explica Sangil en conversación con infoLibre. La respuesta, añade, fue que efectivamente el Gobierno "lo está mirando y lo tiene en cuenta".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>La petición de la FELGTB se conjuga con la misma que desde hace años viene realizando la Federación de Planificación Familiar Estatal. Lo cuenta<strong> Luis Enrique Sánchez</strong>, ginecólogo y expresidente de la organización. "Valoramos políticamente como muy positiva la decisión, pensamos que es <strong>un camino más hacia la igualdad</strong> y evitar discriminación de colectivos con decisiones que contribuyen a su segregación y estigmatización", explica Sánchez.</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>De hacer efectiva su decisión, el Ejecutivo de Pedro Sánchez lo que hace es "poner en las mismas condiciones del derecho a reproducción asistida a todas las mujeres, independientemente de su identidad sexual". Se trata de recuperar la"<strong>equidad e igualdad efectiva</strong> desde el punto de vista sanitario, moral y ético". Ahora, concluye el ginecólogo, "hay que llevarlo a la práctica y que se eliminen las normas legales que lo blinden, para que ni las comunidades ni los hospitales puedan poner trabas".</p><p><strong>Familia tradicional</strong><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span></p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>En el año 2013 la cartera de Sanidad <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2013/07/23/ser_mujer_esteril_requisito_acceso_reproduccion_asistida_publica_6201_1012.html" target="_blank">anunciaba</a> que las únicas razones válidas para la reproducción asistida debían atender a motivos médicos, y la posterior Orden Ministerial establecía diferentes supuestos de acceso a las técnicas. "Los tratamientos de reproducción humana asistida tendrán la finalidad de ayudar a lograr la gestación en <strong>aquellas personas con imposibilidad de conseguirlo de forma natural</strong>, no susceptibles a tratamientos exclusivamente farmacológicos, o tras el fracaso de los mismos" aunque también "se podrá recurrir a estos procedimientos a fin de evitar enfermedades o trastornos genéticos graves en la descendencia".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Limitar el acceso al tratamiento a factores estrictamente médicos supuso para las mujeres solteras y lesbianas una barrera prácticamente infranqueable, pese a que la Ley de 2006 señalaba que "la mujer podrá ser usuaria o receptora de las técnicas reguladas (...)<strong> con independencia de su estado civil y orientación sexual</strong>".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>El equipo del anterior Gobierno, en opinión de Sánchez, "realmente no podía decir" que el motivo de la modificación fue el "rechazo ideológico" y una "<strong>concepción muy conservadora del modelo de familia</strong>". Para el ginecólogo, el grueso de la decisión fue tomado por "<em>lobbies</em> ultraconservadores del PP que presionaron" al Gobierno y lo condujeron "al error".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>También a juicio de Sangil la decisión supuso una muestra de "homofobia y bifobia". La activista cree que "no existe otra lectura" y apela también a la "<strong>imposición del modelo tradicional de familia</strong>". Frente a ese modelo, considera, la realidad muestra que "hay diversidad de familias, por lo tanto el derecho tiene que ser igual para toda la ciudadanía".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><strong>Marisa Soleto</strong>, presidenta de la Fundación Mujeres, recuerda que aquella decisión fue "una medida claramente discriminatoria que condicionaba el acceso a la reproducción asistida de las mujeres al estado civil y además tenía<strong> claros sesgos de discriminación por razón de opción sexual</strong>". Soleto estima que "este tipo de medidas en la legislación no le hace bien a nadie, porque cuando se abre la puerta a una discriminación se cuelan todas las demás".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Por ello, agrega, "siempre es una buena noticia" la reversión al estado previo. "Tener elementos discriminatorios opera<strong> contra la calidad de los servicios públicos</strong>, que deben funcionar para todos", sentencia.</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Victoria agridulce</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>La victoria, sin embargo, tiene un matiz agridulce: no se trata de nuevas conquistas, sino de "conseguir derechos que se han perdido". La voluntad de este Gobierno, por tanto, es "la<strong> restauración de derechos</strong>", pero el colectivo LGTBI "no se va a quedar ahí", dice Sangil. Son necesarias "más garantías y que aparezcan otros derechos que no están a través de un real decreto".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Sánchez también entiende que, incluso con el nuevo giro de volante, "siempre cabe el riesgo de que en el futuro esta consolidación de derechos sea interpretable y un nuevo Gobierno dé marcha atrás". Por este motivo, sería adecuado "<strong>normalizarlo de tal forma que tuviera encaje constitucional</strong> y no quepan sesgos ni marchas atrás". </p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Pese a su celebración, Soleto matiza que no se trata de la conquista de un derecho. "No estamos hablando de derechos, es<strong> gestión de servicios públicos</strong>", subraya. La experta cree que conviene "tener claro que cuando reconocemos un derecho y después la administración pública ofrece servicios de carácter público, tiene que poner esos servicios a disposición de la ejecución de los derechos sin caer en discriminaciones, porque sino la propia administración discrimina".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>La prestación de esos servicios, por tanto, es "una herramienta" para la consecución de tales derechos. El cambio y la victoria radican en que "la intervención de la gestión se pongan a disposición de que las personas puedan <strong>sustanciar sus derechos</strong>".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Diferencias territoriales</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Si bien es cierto que la modificación de Ana Mato se desarrolló a nivel estatal, las diferencias territoriales en cuanto a su aplicación han sido constantes en los años posteriores. </p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>En el año 2013, antes de que el cambio de panorama entrara en vigor, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) condenó al Principado a indemnizar a una mujer que invirtió en cuatro inseminaciones artificiales realizadas en clínicas privadas. La sentencia señala a la Constitución para recordar la "<strong>igualdad de trato y no discriminación por razón de sexo</strong>". Negar el acceso a la reproducción asistida gratuita a parejas homosexuales, estima el dictamen, supondría obligar "a una persona de orientación homosexual a tener relaciones heterosexuales para la procreación".</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Ya en octubre de 2015 un juzgado madrileño <a href="http://cadenaser.com/ser/2015/10/04/sociedad/1443978129_623470.html" target="_blank">condenaba</a> a la Comunidad de Madrid y a la Fundación Jiménez Días por la interrupción de un tratamiento de fertilidad a una pareja de mujeres, debido a la "discriminación" que se vieron obligadas a soportar. El mismo mes la entonces presidenta de la comunidad, Cristina Cifuentes, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/10/07/cifuentes_anuncia_que_madrid_dara_reproduccion_asistida_todas_las_mujeres_sin_excepcion_38903_1012.html" target="_blank">anunciaba su decisión</a> de permitir el acceso a la reproducción asistida a todas las mujeres sin excepción.</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Comunidades como Extremadura se inclinaron por<strong> seguir financiando</strong> las técnicas de reproducción asistida a lesbianas y mujeres solteras, tras el anuncio del Gobierno central, mientras que otras como la Comunitat Valenciana –bajo el mandato de Carmen Montón como consejera de Sanidad– optaron por <a href="https://elpais.com/ccaa/2015/10/14/valencia/1444824060_524525.html" target="_blank">devolver el acceso</a> años más tarde.</p><p><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span><span id="docs-internal-guid-68765354-4740-7231-4825-7240bf266c50"></span>Sangil recuerda que "hay comunidades donde se lo saltaron y se ofrece el servicio a mujeres solas, lesbianas y bisexuales. Otras no lo hacen y otras dan concesiones a las empresas privadas". Existen casos, explica, en las que "al no estar en la cartera de servicios lo hacen pero <strong>por debajo de la mesa</strong>". Al final, "no es lo mismo vivir en Murcia, que en Canarias, que en Madrid". Al menos hasta el momento. Aunque se trata de un "proceso administrativo que lleva su tiempo", los agentes sociales confían en la "voluntad política" expresada por el Gobierno y en que sus palabras se sustancien en cambios reales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El fin de la exclusión de mujeres solteras y homosexuales llega a la reproducción asistida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Discriminación,Ley Reproducción Asistida,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya no están locas, sólo son "incongruentes": 6 agravios que aún sufren las personas trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/no-locas-son-incongruentes-6-agravios-sufren-personas-trans_1_1159808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4a6a8dbf-aa24-400c-aaaa-85656c3aae4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya no están locas, sólo son "incongruentes": 6 agravios que aún sufren las personas trans"></p><p>La comprensión de la transexualidad obliga a superar un esquema de pensamiento de profundo arraigo que enlaza sin discontinuidades género e identidad, todo ello determinado por los órganos sexuales. Si tienes vagina, mujer. Si tienes pene, hombre. Las excepciones a esta regla, la de las mujeres con cuerpo de hombre y viceversa, han sido a la largo de la historia <strong>estigmatizadas, marginadas, perseguidas y castigadas.</strong> Y no sólo desde posiciones ideológicas –políticas o religiosas–, sino desde la propia ciencia.</p><p>La publicación de la nueva clasificación de enfermedades que la Organización Mundial de la Salud (OMS) llevará a debate a su asamblea de 2019 para su entrada en vigor en 2022, en la que <strong>la transexualidad deja de considerarse un trastorno psicológico,</strong>ha sido recibida como un hito histórico y un avance decisivo hacia su despatologización. El nuevo listado, según las interpretaciones más optimistas, eliminará obstáculos para la atención sanitaria sin agravio ni discriminación, facilitará el cambio de nombre del individuo y <strong>restará argumentos a los que se oponen al desarrollo de legislaciones a favor de la libre decisión sobre la identidad.</strong> El nuevo criterio de la OMS coincide con la línea que viene marcando la influyente Asociación Americana de Psiquiatría.</p><p>No obstante, queda <strong>un largo camino para el pleno reconocimiento</strong> de la dignidad y de la igualdad de las personas transexuales. infoLibre repasa los obstáculos y desafíos por delante en España, donde la transexualidad lleva años en la agenda política y social.</p><p>  <strong>1. Trastorno no, pero sí incongruencia</strong></p><p>La transexualidad, que con la aprobación de la clasificación de la OMS quedará circunscrita a una cuestión física, continúa siendo para el organismo de Naciones Unidas una "<a href="http://www.who.int/health-topics/international-classification-of-diseases" target="_blank">incongruencia de género</a>". Queda ahora, tomando los términos en inglés, como <strong>"sexual health condition",</strong> siendo "condition" una palabra polisémica que puede significar "estado", "problema" o "enfermedad". En resumen, <strong>es un asunto de salud sexual, no mental.</strong> Las personas trans pasan para la OMS de estar mal de la cabeza a sufrir una incongruencia entre lo que –sienten que– son y lo que físicamente son.</p><p>Natalia Aventín, presidenta de la asociación de familias de menores transexuales <a href="http://chrysallis.org.es/" target="_blank">Chrysallis</a>, suelta una leve risita antes de responder sobre la decisión de la OMS. "¿Satisfecha? <strong>Imagina que te dicen que en vez de un trastornado eres un incongruente.</strong> Mira la<a href="http://dle.rae.es/?id=LIALQ2a" target="_blank">definición</a> en el diccionario, no es muy bonita. Digamos que bueno, que es un paso, pero no es ni mucho menos nuestra aspiración definitiva". El propósito no es tampoco que se reconozca la transexualidad como "una opción", aclara. "No es una opción. Es una realidad, eres hombre o mujer. No es una decisión, No naces, te nacen".</p><p>  <strong>2. Trabas al cambio de nombre</strong></p><p>La <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2007-5585" target="_blank">ley de 2007</a> sobre el cambio de nombre en el registro permite a los trans adultos registrar oficialmente una modificación de su sexo y de su nombre en su documentación oficial, por ejemplo el DNI. Pero establece <strong>como requisito un "diagnóstico" de "disforia de género".</strong> Además deja fuera a los menores de edad.</p><p>El Congreso aprobó en noviembre del año pasado, con los <strong>votos en contra de PP y Unión del Pueblo Navarro (UPN),</strong> el inicio de la tramitación de una <a href="http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Iniciativas/PropLey?_piref73_1335476_73_1335473_1335473.next_page=/wc/servidorCGI&CMD=VERLST&BASE=IW12&PIECE=IWA2&FMT=INITXD1S.fmt&FORM1=INITXLBA.fmt&DOCS=173-173&QUERY=(proposicion+adj2+ley).tipo." target="_blank">proposición de ley</a> del PSOE para subsanar estas carencias, reiteradamente denunciadas por los colectivos trans. "La<strong>efectividad</strong><strong> del derecho al reconocimiento de la identidad sexual</strong> y/o expresión de género y, en su caso, la rectificación de la mención registral del sexo no se podrá condicionar, en ningún caso, a la acreditación de haberse sometido a ningún tipo de cirugías, a terapias hormonales o a tratamientos psicológicos, psiquiátricos o médicos de cualquier tipo", señala la proposición de ley. La iniciativa señala que <strong>“la rectificación del sexo conllevará el cambio del nombre propio de la personas,</strong> a efectos de que no resulte discordante con su sexo registral”. También establece que se facilite el cambio de género y nombre en la <strong>tarjeta de residencia de los inmigrantes transexuales.</strong></p><p>Los mayores de 16 años “podrán efectuar la solicitud por sí mismos”, mientras que los menores de esa edad “podrán hacerlo a través de sus progenitores o representantes legales, precisándose en este caso la expresa conformidad del menor”. En caso de oposición de los progenitores, “los menores de edad podrán <strong>efectuar la solicitud a través del Ministerio Fiscal</strong> y resolverá un juez, teniendo siempre en cuenta el interés superior del menor”. La persistencia del nombre no deseado durante la adolescencia es citada frecuentemente por los menores trans como una causa de dolor y ansiedad.</p><p>El cambio de criterio de la OMS da argumentos para la aprobación de esta modificación legal, al suprimir la transexualidad del listado de enfermedades mentales.</p><p>  <strong>3. Restos de patologización</strong></p><p>España adolece de dispersión normativa en este campo. <strong>No hay aprobada una ley estatal específica</strong> de reconocimiento de derechos de personas transexuales, que sufren una marginación mayor que gays, lesbianas y bisexuales. Sí hay vigentes más de una decena de leyes autonómicas. Las más avanzadas son las de Navarra, Andalucía, Extremadura, Madrid, Región de Murcia, Comunidad Valenciana y Aragón, todas ellas orientadas a la despatologización de la transexualidad, el pleno de reconocimiento de derechos y la adopción de medidas para eliminar la discriminación. No obstante, otras leyes autonómicas están <strong>lejos de haberse adaptado al gradual cambio de paradigma</strong> en la consideración de las personas transexuales, sobre todo en el ámbito sanitario.</p><p>La <a href="https://www.euskadi.eus/y22-bopv/es/bopv2/datos/2012/07/1203067a.shtml" target="_blank">ley vasca</a> establece como requisito para ser considerado transexual la acreditación, "mediante informe de personal médico o psicológico colegiado", de que no existen <strong>"trastornos de personalidad que induzcan a error"</strong> a la persona en cuanto a su identidad de género. Ahí subyace una consideración de la transexualidad como posible trastorno o confusión mental. La diferencia es clara, por ejemplo, con respecto a la ley de la Región de Murcia, más avanzada incluso cuando se refiere a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/07/30/el_estigma_enfermedad_aun_persigue_los_menores_transexuales_67889_1012.html" target="_blank">menores de edad</a>. Así, según la norma murciana, "las personas transexuales menores de edad tienen derecho a recibir el tratamiento médico oportuno para garantizar que su desarrollo se corresponda a su sexo sentido". La idea de que <strong>"el sexo sentido" determine la identidad, no los genitales ni la opinión de un médico</strong>, es la más reivindicada por las asociaciones trans.</p><p>La ley canaria mantiene elementos de lo que se conoce como enfoque "patologizante". Al mismo tiempo que reconoce el derecho a terapia hormonal durante la etapa prepuberal –no así a tratamiento cruzado–, mantiene la definición de la persona transexual como aquella que lo acredite mediante informe de un psicológico colegiado.</p><p>  <strong>4. Una mancha en un listado oficial</strong></p><p>Las autoridades españoles llevan más de un lustro de esfuerzos por incorporar criterios despatologizadores en el tratamiento a personas transexuales. La visión creciente es que el hecho de que necesiten asistencia médica –psicológica, hormonal, quirúrgica– <strong>no significa que sufran una enfermedad,</strong> como tampoco la sufre, por ejemplo, una embarazada y también requiere de asistencia. Estos avances no sólo se sustancian en leyes. Es decir, en las comunidades autónomas sin leyes trans específicas también ha habido avances, los más sustanciales en forma de protocolos de atención médica. Es cierto que los cambios, desde que están negro sobre blanco en los papeles hasta que se instalan en la práctica médica diaria, sufren resistencias y altibajos. Las asociaciones trans denuncian que en demasiadas ocasiones todo depende de la voluntad del endocrino de adaptarse y superar antiguos enfoques y prácticas. Pero lo cierto es la tendencia es hacia la consideración del transexual como una persona sana.</p><p>Eso sí, hay excepciones. Y una especialmente llamativa. El Ministerio de Sanidad mantiene la transexualidad en una lista oficial de enfermedades. Concretamente el departamento que desde el 7 de junio dirige la socialista Carmen Montón incluye esta condición en un listado de 71 <a href="https://www.msssi.gob.es/profesionales/CentrosDeReferencia/PatologiasCSUR.htm" target="_blank">"patologías y procedimientos diagnósticos y terapéuticos"</a> para los que es necesario designar un Centro, Servicio o Unidad de Referencia (CSUR). <strong>La atención a la transexualidad comparte clasificación con el "transplante cardiopulmonar",</strong> la "cirugía reparadora compleja de válvula mitral" o la "atención al lesionado medular complejo". Entre los <a href="https://www.msssi.gob.es/profesionales/CentrosDeReferencia/docs/Fesp/Fesp24.pdf" target="_blank">criterios para "diagnosticar" la transexualidad</a> se establece "la necesidad de <strong>descartar que se trate de un síntoma de otro trastorno mental, </strong>como esquizofrenia [...]". Es decir, se la sigue considerando un trastorno mental.</p><p>El listado se ancla en el decreto de 2006 de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud. La transexualidad aparece en el listado<strong>junto</strong><strong> a enfermedades, lesiones, síndromes y trastornos de todo tipo.</strong> Los criterios establecidos por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, integrado por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, para definir la transexualidad caminan en <strong>dirección contraria a la despatologización</strong>. La transexualidad se considera <strong>un "trastorno de identidad sexual"</strong>, una "alteración" que provoca un <strong>"malestar clínicamente significativo o deterioro social y laboral",</strong><strong> un "caso extremo" de "incongruencia entre la identidad sexual y el sexo de nacimiento". </strong>En la infancia, el "trastorno de identidad sexual" se manifiesta "en los niños por una<strong>preferencia</strong><strong> por el transvestismo (sic) </strong>o por simular vestimenta femenina" y "en las niñas por una insistencia en llevar puesta solamente ropa masculina".</p><p>Para considerar clínicamente que existe este "trastorno", según estos criterios, se debe acreditar que "la alteración no coexiste con una enfermedad intersexual". El "diagnóstico" de transexualidad exige "descartar que se trate de <strong>un síntoma de otro trastorno mental,</strong>como esquizofrenia, o sea secundario a una <strong>anomalía cromosómica". </strong>Cualquier "proceso de reasignación de sexo", u operación de cambio de sexo, debe hacerse sobre la base de un <strong>"tratamiento psiquiátrico-psicológico" previo.</strong></p><p>infoLibre, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/comunidades/andalucia/2017/09/29/sanidad_mantiene_transexualidad_listado_enfermedades_69540_1721.html" target="_blank">informó de la existencia de este listado</a> en septiembre de 2017, preguntó a Sanidad si tenía previsto adoptar medidas en relación al mismo. Sin respuesta. En la oposición el PSOE consideró esta lista "<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/09/19/transexualidad_no_una_enfermedad_diversidad_humana_69679_1012.html" target="_blank">un disparate</a>" y una muestra de "LGTBifobia"</p><p>  <strong>5. Estigma, transfobia... y memoria</strong></p><p>Las personas transexuales han sufrido históricamente una marginación aún mayor que los homosexuales. En España fueron perseguidos en base a las leyes de vagos y maleantes (1933) y de peligrosidad social (1970), que ni siquiera son mencionadas en la<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/12/30/ley_memoria_historica_diez_anos_logro_medias_73441_1012.html" target="_blank">ley</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/12/30/ley_memoria_historica_diez_anos_logro_medias_73441_1012.html" target="_blank"> de memoria histórica de 2007</a>. <strong>El franquismo fue implacable con los transexuales.</strong> Las mujeres trans estuvieron <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/10/23/asi_era_infierno_las_mujeres_trans_bajo_ley_del_terror_billy_nino_70926_1026.html" target="_blank">entre las víctimas predilectas</a> del torturador Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño, como ha acreditado con numerosos testimonios el investigador Juan-Ramón Barbancho en su libro <a href="https://www.libreriaproteo.com/libro/ver/id/1939075/titulo/ser-tu-misma-era-un-delito.html" target="_blank"><em>Ser tú misma era un delito</em></a>. El régimen practicó una doble moral. Por un lado,impedía cualquier normalidad laboral o social. Por otro, se celebraba a los "mariquitas vestidos de flamenca" que divertían a los "señoritos", en palabras de Barbancho. La Ley de Amnistía de 1977 no lo resarció de ningún modo.</p><p>Los prejuicios empujaron en infinidad de ocasiones a las personas trans a la prostitución. Su otro reducto fue el mundo del espectáculo y el cabaret, un resquicio de cierta libertad pero que inevitablemente ha incidido en una caricatura de la identidad trans. La moral nacionalcatólica, persistente en los sectores duros de la Iglesia, no ha dejado de condenar y censurar el "travestismo" aún con mayor inquina que el "homosexualismo". La campaña tránsfoba de la asociación integrista Hazte Oír, que tuvo su punto álgido en el autobús contra el reconocimiento de los menores trans, no sólo no ha sido desautorizada por la Conferencia Episcopal, sino que ha encontrado complicidades entre los obispos del ala dura, que continúa la senda reaccionaria marcada por Antonio María Rouco Varela y parece ignorar el mensaje reformista y el cambio de tono del papa Francisco. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/07/28/el_obispado_cadiz_niega_quot_discriminacion_quot_por_impedir_transexual_ser_padrino_del_bautizo_sobrino_35986_1012.html" target="_blank">La Iglesia negó en 2015 a un hombre transexual ser padrino en el bautizo de su hijo</a>, decisión que no provocó la menor fisura pública en la Conferencia Episcopal.</p><p>  <strong>6. Falta de una ley estatal</strong></p><p>Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea registró en febrero una <a href="http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Iniciativas/PropLey?_piref73_1335476_73_1335473_1335473.next_page=/wc/servidorCGI&CMD=VERLST&BASE=IW12&PIECE=IWA2&FMT=INITXD1S.fmt&FORM1=INITXLBA.fmt&DOCS=54-54&QUERY=(proposicion+adj2+ley).tipo." target="_blank">ley integral por los derechos de las personas transexuales</a>, que recoge la esencia de las leyes autonómicas más avanzadas. La norma establece la <strong>"libre autodeterminación de la identidad sexual"</strong>, consagra el derecho a tratamientos sanitarios despatologizadores y elimina todos los obstáculos para el cambio de nombre y documentación. Se elimina por ley el requisito de informes psicológicos para el acceso a atención sanitaria. Incide también en el aspecto educativo, tratando de provocar un cambio de mirada sobre la realidad trans. Se trata no sólo de permitir a las chicas trans usar los lavabos femeninos y a los chicos trans los masculinos, sino de <strong>introducir una idea de diversidad sexual que abarque a los transexuales en el currículo escolar.</strong> Además la ley contempla numerosas medidas de discriminación positiva para la inserción social y laboral, teniendo en cuenta la histórica exclusión de las personas trans de ámbitos como el deporte, y de protección en entornos difíciles como las prisiones.</p><p>La norma no ha sido aún tomada en consideración por el pleno. La ley trans no está tampoco entre las 20 medidas reivindicadas desde la izquierda por Unidos Podemos al nuevo gobierno dirigido por Pedro Sánchez. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/02/21/democracia_no_llegado_las_personas_trans_75490_1012.html" target="_blank">Mar Cambrollé</a>, histórica activista y presidenta de la Plataforma Trans, afirma que el nuevo contexto político, marcado por el cambio de gobierno, debería propiciar el impulso definitivo de la normativa. "De lo contrario", advierte, "habrá furia trans", en referencia a movilizaciones y protestas. Cambrollé, que considera totalmente insuficiente el cambio de criterio de la OMS y denuncia cómo los cánones médicos aún considera la transexualidad un "desorden", subraya que en España "las personas transexuales" <strong>aún no son "sujetos de pleno de derecho",</strong> por lo que es "urgente" su total reconocimiento.  </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b4705eb1-8b5c-4d1c-8d7f-20cdfc5a5899]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ya no están locas, sólo son "incongruentes": 6 agravios que aún sufren las personas trans]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Leyes autonómicas,Salud,Transexualidad,Derechos civiles,Derechos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Orgullo Crítico transgrede Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/orgullo-critico-transgrede-madrid_1_1160149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7bd45bef-edb9-4a51-8e1b-0458ae4ef192_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Orgullo Crítico transgrede Madrid"></p><p>El <a href="https://twitter.com/OrgCriticoMad" target="_blank">Orgullo Crítico</a> ha vuelto a sacudir la alfombra mercantil del Orgullo LGBTIQ+ oficial. Con el lema <a href="https://orgullocritico.wordpress.com/2018/06/28/manifiesto-ocm2018-orgullo-es-transgresion/" target="_blank">Orgullo es transgresión</a>, más de 25 grupos identitarios y colectivos han recorrido este jueves el centro de Madrid, desde la plaza de Neptuno hasta la plaza de Callao. Batucada permanente, consignas contra <strong>el heteropatriarcado y la capitalización del Orgullo</strong>, pancartas llamando al empoderamiento de los géneros no binarios, alegría, efusividad y contundencia en el mensaje.</p><p>"Este Orgullo no es de fiesta, este Orgullo es de orgullo y de protesta" o "El Gobierno no nos escucha, solo quiere lucrarse de la lucha". Varios miles de personas se han agrupado en torno a las cabeceras de <a href="https://twitter.com/OrguPeriferia" target="_blank">Orgullo de Periferia</a>, bloque antirracista, <a href="https://twitter.com/LibrsyCombativs" target="_blank">Libres y Combativas</a> o <a href="https://twitter.com/ChrysallisAEFMT" target="_blank">Familias de Menores Transexuales</a>. Como cada año, la organización se ha preocupado de que este 28 de junio se leyera en clave histórica y subversiva, recordando las protestas de Stonewall de 1969 y el espíritu originario de la reivindicación. Todo ello frente al Orgullo oficial, que desfilará el 7 de julio, al que consideran un escaparate y un <em>lavado rosa</em> o <em>pinkwashing</em> de marcas.</p><p>Y esta tarde ha discurrido, en una marcha conmemorativa paralela, el 40 aniversario de la primera manifestación por la liberación homosexual en España. 28 de junio de 1978.</p><p><strong>Patología todavía</strong></p><p>Entre los arcoiris y los puños en alto, se han escuchado coros como "Sanidad niega mi identidad" o "Carmena, Carmena, el Orgullo no es solo una bandera". Dani, de la Asamblea del Orgullo Crítico 2018, explicaba para infoLibre que, a pesar de que la OMS ha excluido la transexualidad del catálogo de enfermedades, "en el Estado español, la ley de 2007 sigue todavía patologizando las ideas trans" y que, además, "en la Comunidad de Madrid no se cumple la ley trans que hay aprobada por la asamblea porque no se han puesto ni reglamentos ni presupuesto". De ahí "el lema <em>Orgullo es transgresión"</em>, para "poner el foco este año en la cuestión trans".</p><p>Antiimperialistas</p><p>En el ambiente festivo y reivindicativo han flotado el reguetón feminista de Bittah y Eddi Circa, y el rap liberador de Ana Tijoux. "Gobierno, escucha, estamos en la lucha" y otras consignas han llamado al boicot del concierto en Madrid de <a href="https://twitter.com/NettaBarzilai" target="_blank">Netta Barzilai</a>, la ganadora israelí de Eurovision 2018, que ha manifestado públicamente su simpatía con el Gobierno de Israel.</p><p>  </p><p>La manifestación ha alcanzado Gran Vía, donde ha ralentizado el paso, ha crecido en número y se ha preparado para la lectura del manifiesto. A menos de quince minutos de la gran calle madrileña, en el barrio de Malasaña, <a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2018/06/28/agresion-homofoba-malasana-tu-barrio-sobran-maricones/00031530174902930282963.htm" target="_blank">hace una semana</a> un hombre asestó tres puñetazos en la cabeza a una chica trans al grito de "maricón, vete del barrio, este no es tu barrio, sobran los maricones".<strong> 141 agresiones en la Comunidad de Madrid</strong> en lo que va de año, según el <a href="http://www.contraelodio.org/" target="_blank">Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia</a>.</p><p>Transformadores</p><p>Los asistentes han alcanzado Callao sobre las 21 horas y se han arremolinado en torno al micrófono para escuchar el <a href="http://orgullocritico.wordpress.com/2018/06/28/manifiesto-ocm2018-orgullo-es-transgresion/" target="_blank">manifiesto</a>. A un párrafo por persona, Orgullo Crítico ha denunciado las agresiones y asesinatos a miembros del movimiento LGBTIQ+, la violencia que genera el sistema binario de identificación de género, las jornaleras marroquíes violadas en Huelva, el cierre de fronteras de la Unión Europea y los refugiados muertos en el Mediterráneo, entre otros conflictos de actualidad. Para terminar: "Marchamos<em> juntes</em> para reivindicar un<strong> abanico de identidades, orientaciones, prácticas y cuerpos</strong> diversos que existen, luchan, resisten, se legitiman y transgreden al margen del poder hegemónico del cisheteropatriarcado racista y colonial". La forja de un movimiento LGBTIQ+ con perspectiva histórica, transfeminista, autogestionada, contestataria y radicalmente transformadora.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 03:09:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Orgullo Crítico transgrede Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discriminación,Homofobia,Orgullo LGTBI,Feminismo,Racismo,Xenofobia]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El colectivo LGTBI celebra su Orgullo tomando nota del movimiento feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/colectivo-lgtbi-celebra-orgullo-tomando-nota-movimiento-feminista_1_1160065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/999d9b46-7900-4aef-b12e-dbc289c2f85c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El colectivo LGTBI celebra su Orgullo tomando nota del movimiento feminista"></p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>La comunidad LGTBI llega al 28 de junio, <strong>Día Internacional del Orgullo LGTBI</strong>, en un escenario imposible de obviar: el progresivo avance del movimiento feminista. Las masivas movilizaciones que han ido ganando terreno en las calles –contra la justicia patriarcal o la violencia cotidiana– y en las instituciones –con el Pacto de Estado contra la Violencia de Género o el estudio de la violencia sexual en el Código Penal–, han obligado a plantear una serie de interrogantes respecto a la simbiosis entre<strong> dos movimientos tradicionalmente cómplices</strong>. Activistas reflexionan para infoLibre sobre los aprendizajes que emanan del éxito feminista como movimiento social en continua expansión y el modo en que el colectivo LGTBI puede escucharlos para recuperar impulso.</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>"Es cierto que últimamente ha habido una cierta separación de los colectivos". Habla<strong> Beatriz Gimeno</strong>, activista feminista y por los derechos LGTBI, diputada en la Asamblea de Madrid por Podemos. Gimeno subraya, en conversación telefónica con este diario, que "al final lo que tiene que primar es que, efectivamente, el movimiento de liberación LGTB es posible gracias al feminismo y en este momento debería seguir siendo así". Por tanto, continúa la activista y diputada, "todos los colectivos de ese acrónimo deberían<strong> seguir mirando la lucha de las mujeres </strong>como imprescindible para su propia liberación".</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Si bien es cierto que existen brechas entre ambos –menciona Gimeno el debate respecto a los vientres de alquiler o la prostitución–, todos los asuntos conflictivos "sólo se pueden resolver debatiendo y mirando al movimiento feminista". <span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Los cismas que surgen entre los dos movimientos, no obstante, no son recientes ni espontáneos. Gimeno recuerda que las mujeres se han sentido excluidas del movimiento LGTBI y se menciona a sí misma como ejemplo. "Al principio, en los años sesenta o setenta, sí que muchas lesbianas no vieron dentro del movimiento gay que se reconociera la especificidad de su opresión como mujeres", de manera que "muchas pasaron al movimiento feminista". En aquellos años, eran "<strong>muchísimas las lesbianas que participaban en el movimiento feminista</strong>, pero hubo un momento en que sentimos que no nos acogía, porque no visibilizaba la homosexualidad como cuestión". Muchas, asegura, dieron de nuevo un salto o decidieron que "la cuestión del lesbianismo era muy importante" pero ahora "hay de nuevo otra vuelta".</p><p><strong>Objetivos y enemigos comunes</strong><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span></p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Entre divergencias, saltos y brechas, sin embargo, el movimiento feminista y el LGTBI no han perdido de vista los objetivos y "enemigos" que tienen en común. "Los dos movimientos han ido de la mano históricamente", opina <strong>Paula Iglesias</strong>, responsable de políticas estratégicas de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (<a href="http://www.felgtb.org" target="_blank">FELGTB</a>). Las mujeres lesbianas, dice, han estado y están "muy implicadas por la doble discriminación" que padecen y por eso en un primer momento "lo prioritario era <strong>ganar derechos como mujeres</strong> para después disfrutar del amor hacia otras mujeres".</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>En esencia, estima Iglesias, tanto el movimiento LGTBI como el feminista "luchan <strong>contra una sociedad machista y heteropatriarcal </strong>que oprime a todos y todas". Es una cuestión de derechos humanos, estima. "Aunque hay causas concretas en cada uno de los movimientos por circunstancias concretas, al final vamos de la mano", insiste. También cree Gimeno que las "opresiones que sufren gays y lesbianas tienen que ver con el patriarcado y el binarismo de género, mientras que el sexo está también ligado a los roles de género". Esto, agrega, se encuentra ampliamente teorizado, "otra cosa es lo que cada colectivo considere su reivindicación principal", advierte la activista.</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><strong>Charo Alises</strong> es abogada y activista LGTBI. A su juicio, el patriarcado es un enemigo común y la <strong>transfobia, homofobia y bifobia beben todas del machismo</strong>. De hecho –apunta a modo de anécdota cargada de simbolismo–, "marica viene de María, así que a través de ese insulto se está estableciendo una comparación con una mujer como si fuera algo inferior". Para Alises resulta incomprensible que una persona LGTBI no sea feminista, aunque admite que "todavía hay dosis importantes de machismo en el colectivo, que se trabajan desde dentro de forma constante".</p><p><strong>David Molina</strong>, coportavoz de <a href="https://www.orgullovallekano.org" target="_blank">Orgullo Vallekano</a>, lo tiene claro. El impulso feminista "<strong>debería servir y mucho</strong>, porque está en el mismo marco de lucha contra el cis-hetero patriarcado, un enemigo del que incluso es víctima un hombre heterosexual con pluma, y que hace daño al 100% de la población". Molina espera que "este auge de lucha feminista, que ha sido impresionante, sirva de lección". En este sentido, cree que "para los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/06/30/orgullo_critico_respuesta_organizada_anticapitalista_transfeminista_ante_movimiento_desvirtualizado_67032_1012.html" target="_blank">críticos</a> sí vale de apoyo" y su deseo es que "les sirva también de reflexión a los oficialistas".</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Recuperar la combatividad</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Aun con enemigos comunes y objetivos idénticos, la lucha feminista ha ganado en potencia y amplitud. ¿Está el movimiento LGTBI, en comparación, estancado? <span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>"No creo que lo esté", estima Alises. "Ha habido una visibilización mayor del movimiento feminista este año y sobre todo una<strong> ruptura del tabú sobre el movimiento</strong>, que ha sido históricamente demonizado". Una vez "esos complejos se han roto", continúa la activista, "el movimiento se hace fuerte a la hora de blindar los derechos humanos de las mujeres". </p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Para la letrada, la comunidad LGTBI trabaja de forma quizá menos visible pero con perseverancia. "Existe una línea constante de lucha y trabajo" que tiene su reflejo en la "aprobación de leyes autonómicas por la igualdad real, que han puesto sobre la mesa la<strong> visibilidad de los derechos LGTBI </strong>y aquellas carencias que aún persisten". </p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Precisamente el avance a nivel legislativo, estiman algunos de los activistas consultados, ha templado en cierta manera el carácter combativo del movimiento. "Es cierto que con la aprobación del matrimonio igualitario hay una percepción de que los derechos LGTBI han sido conseguidos", advierte Iglesias. Por ello, estima, desde el movimiento es fundamental "hacer ver que el matrimonio no lo es todo y que<strong> sigue habiendo derechos no conquistados</strong>" y ese es, precisamente, "el trabajo que se hace desde el colectivo".</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>También Gimeno coincide en que "hubo un momento de encuentro con las leyes de igualdad y contra la discriminación legal" pero, matiza, una vez "conseguidas también <strong>surgen nuevos retos</strong>". Por este motivo, agrega, "en el momento en que se consiguen leyes fundamentales, es verdad que el movimiento LGTBI ya no tiene la misma combatividad masiva que tenía antes". Como consecuencia, "se lo come un Orgullo o manifestaciones más comerciales, más ligadas al consumo y al ocio, que desarrollan otros aspectos que tienen que ver con la visibilidad". <span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Las mujeres, señala, han seguido "el camino contrario, después de años en que el movimiento feminista parecía en barbecho, aunque sin llegar a desaparecer nunca". Se produce entonces "un rearme clarísimo del movimiento, algunas hablan de la cuarta ola, debido a la pervivencia y quizá aumento de las violencias machistas". </p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Molina coincide en que el movimiento LGTBI se ha diluido en cuanto a su nivel de exigencia, mientras que con el feminista, que ha realizado "un trabajo de pico y pala y desde la base", ha ocurrido lo contrario. Por otro lado, añade, "<strong>las estrategias de cooptación de partidos políticos muy reformistas</strong>, como el PSOE, en el movimiento feminista han fallado y sin embargo en el LGTBI se han mantenido". Unido a ello, entiende el activista, existe un elemento más, y es que "los gobiernos socioliberales necesitan, para diferenciarse de la derecha, explotar este tipo de luchas, crear conflictos culturales, porque en el plano laboral, territorial y económico son lo mismo".</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>El reto ahora, estima el activista, para ambos movimientos es que "<strong>esto no caiga dentro del campo liberal</strong>, que los derechos para mujeres y personas LGTBI no dependan de su nivel adquisitivo y sociolaboral". Por ello, agrega, "si no se reforma la estructura económica, al final estamos ante leyes y derechos adquiridos en el marco liberal que solamente son ejercidos en la medida en que tienes dinero para pagártelos".</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Llamada global</p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Ocurre, por otro lado, que el movimiento feminista ha logrado interpelar a una parte muy amplia de la sociedad, sin distinciones. Con el movimiento LGTBI "hace tiempo se hablaba del <strong>contagio del estigma</strong>: no es lo mismo que un hombre se movilice por los derechos de las mujeres, porque sigue siendo hombre, a que lo haga por los derechos LGTBI", explica Iglesias. Ahora, añade, dicha percepción se va perdiendo poco a poco y cada vez más "la gente puede <strong>vivir su sexualidad o identidad de género más libremente</strong>, mientras que la gente que no pertenece al colectivo entiende que esto es una cuestión de todos y todas". </p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>También David Molina considera que, si bien no se ha producido al mismo nivel, el calado del movimiento LGTBI en la sociedad es importante. La ley por el matrimonio igualitario, además de tener un efecto material, lo tuvo también "simbólico y social que ha contribuido a <strong>legitimar mucho la aceptación de la homosexualidad</strong> en muchas capas sociales". </p><p><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span><span id="docs-internal-guid-b6c695ae-424d-62ce-91ef-991b548b6e8f"></span>Beatriz Gimeno, por su parte, recuerda que las mujeres son "la mitad más uno de la humanidad, y esto que parece una obviedad, hasta hace poco no estaba tan claro". Existe, en este escenario un amplio abanico que se puede sentir interpelado por el movimiento feminista, también hombres. "Porque el feminismo interpela a las masculinidades también", agrega. En este sentido, la llamada está dirigida al sujeto político, es decir, a las mujeres, y al objeto de sus exigencias, es decir, los hombres. En la cuestión LGTBI, sin embargo, "<strong>mucha más gente puede sentir que no les afecta</strong>, en un sentido psicológico". Pese a ello, coinciden los activistas consultados, ambos movimientos tienen en común la necesidad de poner sobre la mesa una cuestión clave: el respeto a los derechos humanos. Algo que, indiscutiblemente, "afecta a todos y todas".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El colectivo LGTBI celebra su Orgullo tomando nota del movimiento feminista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Igualdad,Orgullo LGTBI,Movimientos sociales,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra Natura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/natura_1_1160058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b5ed044e-119f-4777-b575-0ca8df13e674_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra Natura"></p><p>Esta primavera, pensando en el Mundial de fútbol que este mes está celebrándose en Rusia, la cadena argentina de televisión TyC Sports le escribió una carta en forma de vídeo a Vladimir Putin, recién reelegido presidente del gigante eslavo. “Si el amor entre hombres es una enfermedad, nosotros estamos enfermos”, era su eslogan central.</p><p><strong>La Rusia de Putin es uno de los países más homofóbicos</strong> del planeta, sólo superado por otros situados en África y Oriente Próximo; Argentina, por el contrario, es de los más tolerantes con las distintas variantes de la homosexualidad y el lesbianismo. Combinando estos hechos con la pasión argentina por el fútbol, TyC Sports compuso un mensaje que se quería humorístico y provocador. Venía a decir que el fútbol consigue que hombres abracen apasionadamente a otros hombres cuando su equipo marca un gol, que hombres adoren de rodillas a otros hombres como Maradona o Messi, que hombres celebren una victoria saltando desnudos en un vestuario.</p><p>Al Kremlin no le gustó nada esa broma más o menos afortunada. Su embajada en Buenos Aires se encargó de hacerlo saber y TyC Sports no tardó en retirar el vídeo de la circulación para no complicar la presencia de la selección albiceleste en el Mundial. La retirada, por supuesto, no acabó con el hecho que se quería denunciar: la aversión obsesiva y manifiesta de la Rusia de Putin hacia cualquier expresión del amor y la sexualidad que no tenga como protagonistas a un hombre y una mujer. Rusia no es país para gais. Allí existen leyes que limitan explícitamente sus derechos civiles y se practica la bárbara costumbre de apalear anualmente a los manifestantes del Día del Orgullo. Las encuestas muestran que el 74 % de los rusos piensa que la homosexualidad no puede ni debe ser aceptada en sociedad.</p><p>No hay nada, sin embargo, en el alma eslava que haga a los rusos más propensos a la homofobia que otros pueblos. Las escasas crónicas que nos han llegado de los tiempos de los principados de Kiev y Moscú (siglos XIII a XVI) cuentan que la homosexualidad era allí más aceptada que en la mayoría de los demás territorios europeos. Aunque eso, y ahí está el quid de la cuestión, no era muy del gusto de la Iglesia ortodoxa. <strong>Los popes querían que un comportamiento tan pecaminoso fuera penalizado</strong> y terminaron consiguiéndolo en 1716, con Pedro I el Grande, aunque sólo en el seno del Ejército. Fue el zar Nicolás I el que prohibiría abiertamente la homosexualidad en el Código Civil de 1835.</p><p>Las llamadas religiones del Libro (judaísmo, cristianismo e islam) <strong>nunca han sido tiernas con el amor y el sexo</strong> entre personas del mismo género, el denominado “pecado nefando”. El dios único de Abraham, Moisés, Jesús y Mahoma es tan homofóbico como misógino desde el momento mismo en que comenzó a meter sus narices en los asuntos humanos. A medida que su poder sobre las conciencias iba extendiéndose por Europa, Oriente Próximo y el norte de África, también iba terminándose la tolerancia del politeísmo de los antiguos griegos y romanos con las relaciones entre personas del mismo género. Es casi milagroso que escaparan a sus insaciables hogueras los textos sobre el amor entre Aquiles y Patroclo o los versos de Safo de Lesbos.</p><p>¿Tiene algo que ver el resurgir de la religiosidad ortodoxa en Rusia con la mayoritaria actitud homofóbica actual en ese país? ¿Hasta qué punto la personalidad del propio Putin influye en ello? No lo sé; lo que sé es que la revolución bolchevique abolió inicialmente las leyes más represivas de la homosexualidad de la época zarista. Y también sé que Stalin se encargó de restablecerlas y hasta endurecerlas en 1933. Fue precisamente en tiempos de Stalin cuando los comunistas adoptaron mayoritariamente la estúpida idea de que las relaciones sexuales entre personas del mismo género eran “<strong>depravaciones burguesas</strong>” que debían de ser erradicadas por la dictadura del proletariado. Combinada con el machismo castrista, esa idea conduciría a la persecución masiva de homosexuales en la Cuba de los años 1960, que sufrirían en sus carnes el escritor Reinaldo Arenas y miles de compatriotas suyos. También los fundamentalismos laicos pueden ser altamente homofóbicos.</p><p>Es indudable que la religión monoteísta, o una interpretación delirantemente rigorista de ella, explica el hecho de que Arabia Saudí y la República Islámica de Irán figuren en un lugar muy destacado de la ominosa lista de los países que persiguen a los homosexuales. En Arabia Saudí, adalid del integrismo suní y gran aliado de Occidente en el Golfo, pueden ser castigados con multas, cárcel, manicomio, amputación y hasta muerte a latigazos en una ejecución pública.</p><p>En Irán, abanderado de la inflexibilidad chií, son frecuentes las redadas para limpiar las ciudades de esos “seres malvados y criminales” que son los gais. Allí las condenas también pueden llegar a la pena de muerte. Rivales por la hegemonía regional, la Casa de Saud y los ayatolás están, en cambio, muy de acuerdo en esa y otras negaciones del derecho de las personas a ser como quieran ser siempre que no limiten la libertad de los demás.</p><p>Otros países oficialmente musulmanes como Egipto, Mauritania, Afganistán, Pakistán, Emiratos Árabes Unidos, Sudán y Brunei son también terriblemente homofóbicos. Algunos -es el caso de Afganistán y Brunei- reservan sádicamente la práctica de la <strong>lapidación a los homosexuales y las adúlteras</strong>. Nótese cuáles son los dos comportamientos específicamente penados con un castigo público tan bíblico. Y es que, como dije antes, el fervor homofóbico del monoteísmo sólo es comparable a su fervor misógino. Ese dios único y eternamente enojado que adoran los integristas es heterosexual y falocrático.</p><p><strong>Latigazos y pena de muerte</strong></p><p>El África negra puede ser asimismo muy peligrosa para los gais. En la lista de países altamente homofóbicos figuran bastantes de los subsaharianos como Nigeria, Senegal, Gambia, Uganda, Ghana, Kenia, Somalia y Zimbabue. Nigeria, el país más poblado del continente africano y el séptimo del mundo, aplica una extraña distinción: los homosexuales solteros son castigados con latigazos, mientras que los casados lo son con la pena de muerte. Y ello con la aprobación del 97 % de sus habitantes. Esta parece ser una de las pocas cosas en las que coinciden la mitad cristiana y la mitad musulmana de la población de Nigeria.</p><p>No estamos, pues, ante una actitud persecutoria limitada a la religión musulmana, como tendría tendencia a opinar el común de los islamófobos occidentales. En Uganda, donde el 84 % de la población es cristiana, una ley aprobada en 2014 condena a cadena perpetua a los que practiquen “actos carnales contra natura”. En Zimbabue, donde el 80% de los habitantes se definen como cristianos, el entonces presidente Robert Mugabe lanzó en 2013 una cruzada contra la “basura homosexual” que incluía la amenaza de muerte por decapitación.</p><p>En todas partes donde el monoteísmo formatea las conciencias cuecen habas. Honduras, país católico sin la menor sombra de duda, aparece señalado en los últimos informes internacionales sobre discriminación o violencia contra los homosexuales. Al amplio rechazo de la homosexualidad de la mayoría de los hondureños se suma allí una cacería sistemática de los activistas a favor de la igualdad de derechos de todas las expresiones del amor y la sexualidad. Se calcula que más de 80 de ellos han sido<strong> asesinados salvajemente</strong> en los últimos años.</p><p>El caso de India es curioso. En 2013 la prensa internacional dio cuenta con manifiesta extrañeza de que su Tribunal Supremo había restablecido una ley de la época colonial británica que penalizaba con cárcel los denominados actos contra natura. Aquello contradecía la impresión general de que el subcontinente indio siempre había sido permisivo en esa materia. ¿No incluía el centenario Kama-sutra técnicas específicas para las relaciones sexuales entre homosexuales, lesbianas y transexuales? ¿No existen numerosas pinturas y esculturas de los tiempos clásicos del politeísmo hindú que representan relaciones de hombres con hombres y mujeres con mujeres? ¿No consideraban las doctrinas hinduistas la existencia de un tercer sexo capaz de combinar elementos de las naturalezas masculina y femenina?</p><p>Los relatos de los primeros viajeros occidentales a India solían incluir la información de que allí existían comunidades de travestis y transexuales, los llamados <em>hijra</em>, que vivían en sus propios barrios, no sólo sin ser perseguidos, sino con un estatus casi sagrado. Los hijra ejercían determinadas profesiones como las de peluqueros, masajistas o vendedores de flores, y participaban, como portadores de buena fortuna, en los bailes de las bodas y las ceremonias religiosas. Se consideraba que eran la encarnación del tercer sexo, que su modo de ser y de vivir procedía de su propio nacimiento y no tenía nada de pecado o enfermedad. Eran sólo una expresión más de la ilimitada diversidad de la creación reconocida por el politeísmo hindú.</p><p>Fue el colonizador occidental, en concreto el muy cristiano Reino Unido, el que introdujo en el subcontinente indio su puritana moral victoriana. Hacia 1860 los británicos impusieron en la que era la joya de su imperio la legislación contra las relaciones sexuales no destinadas a procrear que, para pasmo de propios y ajenos, restableció hace un lustro el Tribunal Supremo de India. El dios de Abraham se había colado de esta manera en la tierra de Visnú, Shiva, Kali, Rama y los demás.</p><p>España, el país más <em>gayfriendly</em></p><p>Cuando la España de José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió en 2005 en uno de los primeros países del mundo en <strong>ampliar el derecho al matrimonio</strong> para incluir en él a las parejas de homosexuales y lesbianas, el mundo no ocultó su sorpresa. España estaba asociada universalmente a la idea de un país muy católico, el de Isabel, Fernando, Torquemada, Felipe II, Franco y compañía. Se olvidaba así la secular existencia de otra España rebelde y libertaria, la de los heterodoxos, los liberales, los republicanos, los socialistas, los anarquistas y la Movida. En el año de gracia de 2005, esa otra España había conseguido que una amplia mayoría de los habitantes de la piel de toro consideraran una barbaridad la continuidad de la discriminación de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales.</p><p>España sigue siendo hoy el país más amistoso con estos colectivos, según las encuestas del Pew Research Center. Le siguen Alemania, Canadá, la Republica Checa, Australia, Francia, Reino Unido, Argentina, Italia y Filipinas. Que el país más poderoso económica y militarmente del planeta, Estados Unidos, no figure en la lista de los 10 más civilizados en esta materia, no debería extrañar a nadie. La religiosidad monoteísta, en sus diversas variantes, sigue siendo allí tan importante como el capitalismo salvaje y la industria armamentística.</p><p>Sí, hoy cabe aplicar la vieja fórmula contra natura a aquellas gentes y aquellos lugares que, en nombre de rancias abstracciones, se empeñan en negar la pluralidad de los sentimientos humanos.</p><p>  <em>*Este reportaje está publicado en el número de junio de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los artículos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Contra Natura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Homofobia,Homosexualidad,Orgullo LGTBI,TintaLibre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apocalipsis Lemebel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/apocalipsis-lemebel_1_1160055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08af2e57-3cb4-4d0b-8473-a871650a5baa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apocalipsis Lemebel"></p><p>En abril de 1973 no todos cabían en aquella ilusión colectiva que fue la Unidad Popular de Salvador Allende. “Vengo de Chile, un país pequeño, pero donde hoy cualquier ciudadano es libre de expresarse como mejor prefiera, de irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial no tiene cabida”, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TZVWLf7vyyI" target="_blank">había recitado el presidente </a>meses antes, frente a la ONU. Un país, continuaba el discurso, que en una generación había dado dos premios Nobel de Literatura, Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Pero también, un país en el que ni la izquierda, ni por supuesto la derecha, escapaban a la homofobia. De manera que durante aquel otoño en el que todavía se jugaba al fútbol en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, las locas, las camionas, los fletos, los colipatos, los maricones… se reunieron en la plaza de Armas de la capital para reclamar el reconocimiento y la igualdad de derechos, constituyendo uno de los primeros actos reivindicativos del movimiento LGTBI chileno.</p><p>Pedro Segundo Mardones Lemebel ya era entonces periférico y resistente; un saco de rabia alimentado de risas, insultos, burlas; un corazón festivo; el germen de una voz tierna y a la vez dura, desacomplejada, kitsch, melodramática y libre. Al <strong>“mejor poeta” (sin obra poética) de su generación</strong>, en palabras de su compatriota Roberto Bolaño, aún le faltaban unos años para empezar a cabalgar el proyecto artístico de las<a href="http://www.yeguasdelapocalipsis.cl/inicio/" target="_blank"> Yeguas del Apocalipsis</a> y convertirse en uno de los grandes referentes del activismo homosexual de América Latina, en la voz “loca” de la clase obrera, cuya pluma y crudeza resultaron demasiado transgresoras para la izquierda burguesa. “No soy Pasolini pidiendo explicaciones / no soy Ginsberg expulsado de Cuba / no soy un marica disfrazado de poeta”, escribió en su manifiesto<em><strong> Hablo por mi diferencia</strong></em>.</p><p>Pedro Lemebel (como se presentó al mundo) nació en la primavera de 1952 a orillas del capitalino Zanjón de la Aguada. Hijo de un panadero, aunque de adolescente recibió una formación profesional en la forja del metal, Lemebel consiguió llegar a la Universidad y licenciarse como profesor de Artes Plásticas. Intentó ejercer de maestro, pero su abierta homosexualidad provocó que le despidieran de varios colegios. Aquella época –con el general Augusto Pinochet apoltronado en La Moneda- tampoco fue amable para el joven estudiante de Literatura Francisco Casas, que acudía a clase con vestido y maquillaje, gritando que era una “loca”. Casas y Lemebel parecían predestinados. Se conocieron en 1985 y a dúo, con el poético nombre de las Yeguas del Apocalipsis, llevaron a cabo más de una decena de intervenciones artísticas para denunciar los crímenes del régimen militar, sacar del ostracismo al sida y criticar la LGTBfobia. Hasta 1993 desafiaron juntos, desde el cuerpo homosexual, el epicentro de sus <em>performances</em>, cualquier tipo de poder opresivo y censor.</p><p>En la época en la que Lemebel y Casas entablaron amistad, <strong>Los Prisioneros </strong>compusieron el himno de toda una generación de chavales que padecían la desilusión y los estragos del neoliberalismo feroz de los Chicago Boys. Coreando “únanse al baile de los que sobran / nadie nos va echar de más / nadie nos quiso ayudar de verdad”, el grupo de punk rock chileno cantaba en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uPJrZFBiy-A" target="_blank">El baile de los que sobran</a> a los jóvenes de clase baja que no podían acceder a una educación superior ni a un trabajo después de abandonar el colegio.</p><p>Reclamar el ingreso de minorías en la Universidad fue también uno de los objetivos que persiguieron las Yeguas en la <em>performance</em> <em>Refundación de la Universidad de Chile</em>, una de las primeras que hicieron juntos. La estampa de los jóvenes Casas y Lemebel entrando en el campus de la Universidad desnudos, a lomos de una yegua, y acompañados de las poetas Carmen Berenguer, Carolina Jerez y Nadia Prado, para parodiar y erotizar la iconografía militar y de los conquistadores, consiguió remover los cimientos artísticos del país. Durante el acto, no faltaron referencias a Pedro de Valdivia, fundador de Santiago de Chile, y a la leyenda de Lady Godiva paseándose desnuda por las calles sobre un caballo.</p><p>Un año más tarde, en 1989, volverían de nuevo a atacar la herencia colonial en una de sus intervenciones más célebres. El 12 de octubre de aquel año, Día de la Raza, en la sede de la Comisión Chilena de los Derechos Humanos, Casas y Lemebel bailaron con <strong>los pies descalzos sobre un mapa de América Latina</strong> cubierto de cristales de botellas de Coca-Cola. Poco a poco, la sangre de las Yeguas fue derramándose por el papel, aludiendo con este gesto a los crímenes cometidos desde la Conquista hasta la salvaje represión de las dictaduras militares del Cono Sur, que contaban con el beneplácito (y la intervención) de Estados Unidos.</p><p>A la par que Casas y Lemebel desarrollaban su proyecto artístico, el movimiento LGTBI continuó organizándose en Chile: en 1977 se puso en marcha el pequeño grupo Integración, poco después nacerían el colectivo lésbico y feminista Ayuquelén y la Corporación Chilena de Prevención del sida y, ya en 1991, el MOVILH Movimiento de Liberación Homosexual, a cuyo acto fundacional acudió Lemebel, según recuerda Felipe Rivas en el número de primavera-verano de 2012 de la revista Carta, del Museo Reina Sofía. El propio nombre de las Yeguas surge del férreo activismo de la época contra la estigmatización del sida. “El solo nombre ha sido nuestra mayor intervención. Las Yeguas del Apocalipsis tienen que ver con la metáfora del sida que, en ese tiempo, se achacaba a los homosexuales como una enfermedad de fin de siglo, una metáfora del Apocalipsis”, explicó Lemebel. “Nosotros no éramos caballos, éramos yeguas, con ese nombre nos solidarizamos con aquellos apelativos utilizados para ofender a las mujeres”.</p><p><strong>Poeta del Santiago pobre y marica</strong></p><p>Durante esos años, Lemebel se perfila también como uno de los mejores cronistas del underground chileno. En sus artículos publicados en diferentes revistas habla de yonquis, prostitutas, jóvenes abusados, chaperos, travestismo, pobreza y homosexualidad. En 1995 aparece su primer libro, La esquina del corazón, en el que se recopilan muchos de sus trabajos; posteriormente se publicarían <em>Loco afán, crónicas del sidario</em> (1996), <em>De perlas y cicatrices</em> (1998) y <em>Adiós mariquita linda</em> (2004). La editorial Anagrama se encargó de editar en España varios de estos títulos y también la única novela que Lemebel publicó en vida, <em><strong>Tengo miedo torero</strong></em>, en la que convergen los dos mundos de los que bebía el escritor: el homosexual y la militancia política. Lo hace a través de una especie de alter ego, apodado <em><strong>La Loca del frente</strong></em>, un homosexual maduro y afeminado que se enamora de un joven guerrillero de izquierdas. “Tengo miedo torero toma su título de un pasodoble, entonado por algunas de las más grandes divas de la canción española (Marifé de Triana, Sara Montiel, Marisol, Lola Flores), y remeda, en gran medida, el argumento de una famosa novela argentina de 1976, <em>El beso de la mujer araña</em>, de Manuel Puig”, explica Lorena Ferrer en un <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/07/15/pedro_lemebel_52508_1821.html" target="_blank">artículo</a> publicado en infoLibre.</p><p>El prestigio de Lemebel como escritor recibió un gran espaldarazo gracias a las palabras de Roberto Bolaño, que le definió como<strong> “uno de los mejores escritores de Chile”</strong>. En su obra, desplegó un lenguaje plástico, una prosa barroca, llena de belleza y sinceridad; además de una enorme capacidad de reflexión sobre la izquierda, la clase obrera y la homosexualidad. “Podría escribir clarito, podría escribir sin tantos recovecos, sin tanto remolino inútil. […] Pero <strong>la urbe me hizo mal, la calle me maltrató</strong>, y el sexo con hache me escupió el esfínter. Digo podría, pero sé bien que no pude, me faltó rigurosidad y me ganó la farra, el embrujo sórdido del amor mentido. Y me creí como una tonta, como una perra lacia me dejé embaucar por alegorías barrocas y palabreríos que sonaban tan relindo”, reflexiona Lemebel en la antología <em>Poco hombre</em>.</p><p>Pero la obra que mejor condensa su poética y su garra política la pronunció en 1986, en medio de una concentración política clandestina organizada por diferentes partidos y movimientos de izquierdas en la Estación Mapocho. Allí, Lemebel recitó el citado manifiesto Hablo por mi diferencia y se encaró con los compañeros que le recibían entre risitas mientras hablaban de igualdad y utopía socialista. “¿Tiene miedo que se homosexualice la vida? / Yo no hablo de meterlo y sacarlo / y sacarlo y meterlo solamente. /<strong> Hablo de ternura, compañero.</strong> / Usted no sabe / cómo cuesta encontrar el amor / en estas condiciones. / Usted no sabe / qué es cargar con esta lepra. / La gente le guarda las distancias / la gente comprende y dice: / es marica, pero escribe bien/ es marica, pero buen amigo”, clamó ante sus camaradas. “Yo no pongo la otra mejilla / yo pongo el culo, compañero/ y esa es mi venganza. / Mi hombría espera paciente / que los machos se hagan viejos / porque a esta altura del partido / la izquierda tranza su culo lacio / en el Parlamento”.</p><p>Verso suelto y activista incómodo en muchos bandos, Lemebel no ocultó nunca su condición (que a la vez era coraza) de periférico, ni en dictadura ni en democracia. “Necesitaba el afecto de todos aquellos que pudieran compensarle el desafecto del mundo […]. Era una criatura rota, desvalida. […] Mariconeaba con frivolidad, engrandeciendo su alma femenina, pero en ese espectáculo de travestismo festivo estaba todo el dolor que le salía por los ojos”, escribe Luisgé Martín en <a href="https://www.zendalibros.com/pedro-lemebel-la-loca-del-frente/" target="_blank">Zenda</a>. Por eso, el público le quería y, en 2014, se puso en marcha una intensa campaña para apoyar su candidatura al Premio Nacional de Literatura. No se lo dieron, el galardón recayó en Antonio Skármeta, autor de <em>El cartero de Neruda</em>. Aún así, “a Pero Lemebel -continúa Lorena Ferrer- <strong>le debemos el coraje de abandonar el armario por el micrófono </strong>y los focos para darles voz a quienes no tuvieron, ni hoy tienen, la oportunidad o la valentía suficiente para ostentar su diferencia”.</p><p>Ya muy enfermo por un cáncer de laringe, Lemebel escribió uno de sus últimos tuits: “Estas alas de niño hermoso, ya están un poco cansadas de volar”. Cerraba así, el poeta sin obra, muerto a los 62 años, la metáfora con la que concluía <em>Hablo por mi diferencia</em>: “Hay tantos niños que van a nacer / con una alita rota / y <strong>yo quiero que vuelen, compañero</strong>/ que su revolución / les dé un pedazo de cielo rojo / para que puedan volar”.</p><p><em>*Este reportaje está publicado en el número de junio de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los artículos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Escritores,Homosexualidad,Orgullo LGTBI,TintaLibre,Chile]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde está la historia LGTBI?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/historia-lgtbi_1_1160048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dbeb9e12-b46e-420d-8bc8-ac3ff658ff4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde está la historia LGTBI?"></p><p>El World Pride, la celebración del Orgullo Mundial celebrada el año pasado en Madrid, dejó en la ciudad el paso de 2,2 millones de personas, 1,4 millones en la gran manifestación que corona las fiestas, 2,5 millones de euros <a href="http://www.europapress.es/madrid/noticia-ayuntamiento-cifra-millones-gastos-world-pride-trataran-diversificarlo-mas-alla-chueca-20170217114719.html" target="_blank">de gasto público</a> y una <a href="https://es.statista.com/estadisticas/718849/ocupacion-hotelera-diaria-durante-el-worldpride-madrid-2017/" target="_blank">ocupación hotelera</a> media del 84%. También dejó algo menos cuantificable: la exposición de<strong> varios archivos</strong> que contienen la <strong>memoria del movimiento LGTBI español </strong>y el encuentro entre quienes que lo estudian. La exposición <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/07/01/una_historia_orgullosa_67089_1026.html" target="_blank">Subversivas</a> exponía los de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais Transexuales y Bisexuales (FELGTB); las muestras<a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/06/01/marica_para_ligar_marica_para_luchar_65780_1026.html" target="_blank"> ¿Archivo queer? y Anarchivo sida</a>, los de los grupos LSD, la Radical Gai o RQTR, además de fondos privados coordinados por Fefa Vila Núñez... Muchas de esas piezas no se habían mostrado jamás. En torno a ellas, una generación de investigadores que se pregunta dónde está la historia del colectivo y que está decidida a ir a buscarla, cuatro décadas después de la <a href="https://elpais.com/diario/1977/06/28/sociedad/236296811_850215.html" target="_blank">primera marcha del Orgullo en España</a>, un 26 de junio (el 28 es la fecha oficial), en Barcelona. </p><p>"<strong>El año pasado fue clave </strong>para la historia del movimiento en España, porque aparecieron varias publicaciones sobre la materia después de un gran vacío", señala Ramón Martínez, doctor en Filología por la Universidad Complutense. Su libro <a href="http://www.editorialegales.com/libros/lo-nuestro-si-que-es-mundial-2a-edicion/9788417319007/" target="_blank"><em>Lo nuestro sí que es mundial</em></a><em>. Una introducción a la historia del movimiento LGTB en España</em> (Egales) apareció, de hecho, a finales de 2017, con una segunda edición ya en 2018. Por las mismas fechas se publicaba <a href="https://www.akal.com/libro/tiran-al-maricon-los-fantasmas-queer-de-la-democracia-1970-1988_35282/" target="_blank"><em>Tiran al maricón. Los fantasmas queer de la democracia (1970-1988)</em></a><em> </em>(Akal), de <strong>Brice Chamouleau</strong>, doctor en Estudios Hispánicos por la Universidad Burdeos-Montaigne. El pionero<a href="http://www.editorialegales.com/libros/deseo-y-resistencia-1977-2007/9788492813025/" target="_blank"> Deseo y resistencia (1977-2007)</a>. <em>Treinta años de movilización lesbiana en el Estado español</em> (Egales), de <strong>Gracia Trujillo</strong>, ha visto también una nueva edición. El dibujante<strong> Nazario Luque</strong> sigue retratando en sus memorias (<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/cronicas/sevilla-y-las-casitas-de-las-piranas/9788433926197/CR_117" target="_blank">Sevilla y la Casita de las Pirañas</a>, recién salido, es el segundo tomo) el mundo del <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/09/17/la_memoria_nazario_54822_1026.html" target="_blank">underground gay de los setenta y ochenta</a>. Y, en las universidades, se presentan cada vez más trabajos de fin de grado y tesis doctorales que abordan esta cuestión. </p><p>  </p><p>¿De dónde beben estos nuevos trabajos? La bibliografía de unos y otros es elocuente. Figuran las <strong>memorias</strong> de quienes protagonizaron las primeras revueltas en los setenta, como Armand de Fluvià o Jordi Petit, militantes históricos del Front d'Alliberament Gai de Catalunya, fundado en 1975. Hay relatos sobre la <strong>cultura homosexual en España</strong>, como <a href="http://www.editorialegales.com/libros/de-sodoma-a-chueca/8495346656/" target="_blank"><em>De Sodoma a Chueca</em></a><em>,</em> de Alberto Mira, o <a href="https://www.megustaleer.com/libros/lorca-y-el-mundo-gay/MES-091504" target="_blank">Lorca y el mundo gay</a>, de Ian Gibson. Hay estudios puntuales sobre la <strong>represión franquista</strong>, como <a href="https://elpais.com/diario/2004/03/06/cultura/1078527605_850215.html" target="_blank">Redada de violetas</a>, de Arturo Arnalte, con testimonios de quienes la sufrieron. Con alguna excepción, como <a href="https://www.megustaleer.com/libros/al-margen-de-la-naturaleza/MES-080668" target="_blank">Al margen de la naturaleza. La persecución de la homosexualidad durante el franquismo</a>, de Víctor Mora, publicada en 2016, se ve <strong>un cierto vacío bibliográfico</strong> en los últimos diez años. "Es una materia tan sumamente amplia que <strong>no hemos hecho más que empezar</strong>. Hemos barrido la capa de polvo superficial", asegura Martínez. Chamouleau, desde París, matiza: "Hay mucho hecho, pero solo en un sentido, el del reconocimiento de la protección estatal a través de las leyes. La discusión que cuesta un poco es esta: ¿<strong>contamos solo una historia de los logros</strong> que se han conseguido o bien pasamos a explicar otras cosas?".</p><p><strong>Construyendo un campo de estudio</strong></p><p>Sucede que ni Ramírez ni Chamouleau tiene, en origen, una <strong>formación clásica como historiadores</strong>. El primero es filólogo y el segundo comenzó su formación en estudios hispánicos y se doctoró luego en Civilización e Historia española contemporánea. Gracia Trujillo, por ejemplo, es socióloga, y Víctor Mora se dedica a los Estudios de la Cultura. Pareciera que la memoria del movimiento no está, como en otros casos, al cuidado de los historiadores, sino en manos de investigadores activistas de formación variada, más o menos cercanos a los <strong>Estudios de Género</strong>. "Es un problema más de campo académico que de desinterés por parte de la historiografía", defiende Martínez. "En España, <strong>este campo de estudio no existe</strong>. Somos un grupo de personas que nos hemos ido acercando al tema". Paralelamente, se ve cómo en los libros de historia que estudian, de manera general, la represión franquista o la Transición, pocos dedican un apartado específico a las vivencias de las personas homosexuales, bisexuales y trans, pese a <strong>la violencia específica</strong> que sufrió esta parte de la población. </p><p>Pero este no es el mayor impedimento para la investigación. Ramón Martínez denuncia que "la precariedad en España, que afecta más a las Humanidades, que con las Sociales son <strong>la tercera regional de la investigación</strong>". La historia de los movimientos sociales, o de las minorías o disidencias sexuales, advierte, apenas reciben fondos por no considerarse "útiles o productivas". "No es el campo más prestigioso", se queja. "Hay una generación de investigadores en<strong> condiciones muy difíciles</strong>", se suma Chamouleau, "y es urgente que mejoren para que esta generación pueda continuar con su trabajo". Desde 2009 hasta 2017, los programas dedicados a fomentar la I+D+i en España acumulan <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/01/11/plan_estatal_i_2017_2020_73931_1012.html" target="_blank">un recorte de 20.000 millones de euros</a>. El sector se ve, además, especialmente <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/11/11/la_lacra_temporalidad_investigacion_espanola_detras_ultima_crisis_despidos_abortada_por_gobierno_70951_1012.html" target="_blank">afectado por la temporalidad</a>, lo que deja imaginar un futuro oscuro para los jóvenes (y no tan jóvenes) investigadores. </p><p>La escasez de recursos<strong> afecta también a los archivos</strong> que contienen documentos, panfletos y memorias del movimiento LGTBI. La FELGTB y el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) cuentan con sus propios fondos pero, como apunta Ramírez, <strong>no están todavía catalogados</strong>. Este trabajo recae en los sucesivos investigadores que lo consultan y que contribuyen, poco a poco a la indexación de las obras. En peores condiciones están los materiales de otras asociaciones ya extintas o mucho más precarias, que reposan en cajas, con frecuencia en casa de los propios activistas. "Los papeles corren peligro y hay que preocuparse mucho por ellos", urge Martínez. Una pequeñísima parte de estos fondos, pertenecientes a Radical Gai, LSD y RQTR, están alojados <strong>en el Museo Reina Sofía</strong>, como resultado de una estancia de investigación que dio lugar al <em>¿Archivo queer?</em>, y aunque están bien conservados, su acceso es restringido. En Cataluña, el Casal Lambda (fundado en 1976) tiene <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uwhHx5RovkA" target="_blank">un archivo catalogado</a>, y el <a href="https://elpais.com/diario/1980/07/18/sociedad/332719205_850215.html" target="_blank">Front d'Alliberament Gai de Catalunya</a> y el Collectiu Gai de Barcelona cuentan también con sus fondos históricos. Por comparar: en Estados Unidos, los ONE Archives, el mayor repositorio de materiales sobre la lucha por la diversidad sexual del mundo, están auspiciados por la Universidad del Sur de California.</p><p>  </p><p>Los archivos públicos también plantean problemas. Chamouleau se acercó, para su investigación, a los del <strong>Fondo de Vagos y maleantes</strong>, en el Arxiu de la Ciutat de la Justícia de Barcelona, que incluyen también los expedientes de la Ley de peligrosidad social. La primera, que criminalizaba a vagabundos o proxenetas, fue <a href="https://www.boe.es/publicaciones/anuarios_derecho/abrir_pdf.php?id=ANU-P-1954-30050200503_ANUARIO_DE_DERECHO_PENAL_Y_CIENCIAS_PENALES_Espa%F1a._Ley_de_15_de_julio_de_1954" target="_blank">modificada en 1954</a> para incluir expresamente a los homosexuales. La segunda <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1970-854" target="_blank">entró en vigor en 1970</a> y creaba centros de detención especializados. "Fue <strong>el único archivo de este tipo que se me abrió</strong>", dice el investigador, y subraya que se hizo bajo un régimen muy estricto, tratándose, como señala en el libro, de "datos sobre la vida sexual considerados, con otros, 'especialmente protegidos". Para ello le hizo falta una autorización especial condicionada a una divulgación parcial de los datos. Chamouleau apunta que desde la publicación de su trabajo, otros se han hecho accesibles a los investigadores, como el de Sevilla, pero que en ningún caso son cauces que se abran con facilidad.</p><p>Focos diversos y genealogía recuperada</p><p>En otros casos, dice, "la documentación está, pero hay que cambiar las gafas: los archivos de Peligrosidad Social están, y siempre me sorprendo de que no se cuente la parte de los años ochenta y nos centremos solo en la preconstitucional". Aunque en 1978 se suprime de la Ley de peligrosidad social la referencia a los "actos de homosexualidad", pero esta norma sigue castigando a la población LGTBI en nombre de la "convivencia social". Las detenciones se extienden no solo hasta 1985, cuando se desmantelan los tribunales y jurisdicciones especiales de peligrosidad social, sino hasta 1989, fecha de cierre del último expediente según la investigación de Chamouleau. Esta es una de las reivindicaciones del autor. En su opinión, la <strong>historiografía mayoritaria </strong>es aquella "que cuenta un reconocimiento progresivo de la democracia de las formas de vida no heterosexuales", pero reivindica que esta "no explica que sigue habiendo violencia homofóbica en España". "La Transición abre un espacio de derechos, pero mientras eso se produce, muchos siguen sometidos a la Ley de peligrosidad social", critica. Y confía en que la producción de más investigaciones haga<strong> más diverso el foco de estudio</strong>. </p><p>Tanto Martínez como Chamouleau coinciden en que una de las dificultades de la investigación es la ruptura generacional. El segundo tuvo dificultades para encontrar <strong>testimonios del paso de los setenta a los ochenta</strong>: "Las personas con las que me cruzaba siempre me devolvían a Armand de Fluvià, a Jordi Petit, y te encontrabas con que los propios actores históricos volvían a contar sus propias vidas". Este eco se agravaba por la dentellada del sida: "La enfermedad abre un nuevo militantismo, pero sobre todo cierra una etapa de la juventud de los años setenta, que <strong>se va muriendo</strong>, y sus prácticas y lenguajes mueren con ellos". "Yo siempre hablo de la maldición de la desmemoria", añade Ramón Martínez, "porque las mujeres, con el movimiento feminista y de madres a hijas, establecen algún tipo de genealogía. Pero las personas LGTB no tenemos progenitores LGTB que nos transmitan una historia, y hay una especie de adanismo". Frente al "corte generacional", historia.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde está la historia LGTBI?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Ensayo,Historia,Libros,Orgullo LGTBI,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿A quién le importa lo que yo lea, a quién le importa lo que yo escriba?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/le-importa-lea-le-importa-escriba_1_1159933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7ea4d95b-299b-4f3a-9c56-228c1dfc5759_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A quién le importa lo que yo lea, a quién le importa lo que yo escriba?"></p><p>Está en todas las agendas: el próximo 28 de junio, fecha en la que se evocan los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Disturbios_de_Stonewall" target="_blank">disturbios de Stonewall</a>, celebraremos el Día del Orgullo, y las vísperas de la fiesta reivindicativa, o de la reivindicación festiva, parecen propicias plantearse una pregunta que puede parecer absurda:  <strong>¿hay una literatura gay?</strong></p><p>De entrada, la artista <a href="https://robertamarrero.bigcartel.com/" target="_blank">Roberta Marrero</a> nos invita a abrir el foco.</p><p>“<strong>Hay una literatura escrita por gente queer que luego puede ser consumida por quien quiera leerla.</strong><em>queer</em> Me parece interesante ser capaces de leer algo que tampoco tiene que ver con nosotros a priori, como hemos hecho la gente <em>queer</em> siempre, consumiendo cultura que no fue creada especialmente para nosotras y nosotros pero que aun así hemos tenido la capacidad de disfrutar”. Marrero, que acaba de publicar <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-we-can-be-heroes/270124" target="_blank">We Can Be Heroes. Una celebración de la cultura LGTB+</a><em>, </em>nos anima: “Invito a los lectores heterosexuales y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cisg%C3%A9nero" target="_blank">cisgénero</a> a leer libros <em>queer</em>”.</p><p><strong>Ay, la etiqueta</strong></p><p>El marchamo <em>Literatura LGTB</em> puede confundir. “Hay que establecer una diferencia entre la ‘Literatura LGTB’ y <strong>la simple aparición de personajes y cuestiones LGTB en la obra literaria</strong>. Esta última, de manera muy minoritaria, ha sido habitual durante nuestra tradición literaria. Aquella es el resultado de un convencido activismo reivindicativo que agrupa autores, editores, distribuidores y libreros: presenta la realidad LGTB desde un punto de vista positivo y comprometido con el cambio social”.</p><p>Lo dice <a href="http://www.ramonmartinez.org" target="_blank">Ramón Martínez</a>, doctor en Filología, escritor, activista LGTB y autor de <a href="https://www.libreriaberkana.com/libros/lo-nuestro-si-que-es-mundial/9788417319007/" target="_blank">Lo nuestro sí que es mundial. Una introducción a la historia del movimiento LGTB en España</a>. En su opinión, podríamos decir que el nacimiento de la Literatura LGTB “supone <strong>una de las aportaciones más significativas del movimiento LGTB</strong> al plano cultural, porque ha conseguido modificar la tradición literaria para dignificar los códigos de representación de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en la literatura”.</p><p>La referencia a “la simple aparición de personajes y cuestiones LGTB en la obra literaria” me lleva a pensar en quienes piden que su orientación sexual no sea (no siempre) lo mollar de los personajes LGTB que pululan por las obras literarias. “Me parece un comentario bastante diversofóbico ―se revuelve Roberta― porque<strong> eso nunca se dice de los personajes de ficción heteros o cis pero sí al revés</strong>, tipo ‘¿podemos quitar de <em>Star Wars</em> las subtramas de amor heterosexual?’. ¿A que suena absurdo? Pues eso.”</p><p>Ramón empieza señalando una obviedad: <strong>cada época presenta los problemas sociales de una manera determinada</strong>. Durante muchos años, explica, la principal problemática de la literatura LGTB era la asunción por parte de los personajes de su diversidad sexual: eran fundamentalmente narraciones de corte iniciático. Pero, se han producido avances sociales que van dejando huella en nuestra cultura: “La asunción de la sexualidad ya no resulta tan difícil como lo fue antaño, porque cada vez hay más referentes visibles; y el foco del argumento literario se viene desplazando últimamente hacia otros temas”.</p><p>Por eso, empieza a narrar las historias que lesbianas, gais, bisexuales y transexuales viven después de su reconocimiento individual, “exponiendo su interacción con la realidad que los rodea y si resulta fácil o difícil hacerlo. <strong>La cuestión LGTB es, lógicamente, central en la trama de la literatura LGTB</strong>, pero se detiene ahora en otros temas diferentes. Puede decirse que, si durante años reescribíamos el <em>Lazarillo</em>, ha llegado ahora el momento de escribir Quijotes”.</p><p>En ese proceso de (no sé si utilizar la palabra) “normalización”, Roberta Marrero constata que la literatura LGTB ha variado su sustancia, “porque el pasado no es como el presente y las historias, reivindicaciones y luchas son otras. Aparte de que ahora se publican más libros escritos por o con temática LTB, antes parecía que solo existía la G”.</p><p><strong>Editoriales especializadas</strong></p><p>Marrero ha editado sus libros en Lunwerg, sello del Grupo Planeta, pero <strong>gran parte de las obras de temática LGTB siguen llegando a las librerías gracias a sellos especializados.</strong></p><p>“Hay autores y realidades LGTB que vienen publicándose en todas las editoriales, sí, pero hemos de reconocer un problema puramente estadístico al que nos enfrentamos. Lo estudié hace algunos años: si partimos de que habitualmente se reconoce que el 10% de la población está formado por lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, <strong>lo razonable sería esperar que en la producción editorial encontráramos un porcentaje equivalente </strong>en lo que se refiere a la representación de nuestra realidad concreta, pero esto no sucede”, afirma Ramón Martínez.</p><p>Según sus datos, de las miles de novelas que se publican anualmente en España,<strong> apenas un 1% afronta la cuestión LGTB</strong>, lo cual significa que la realidad de ese colectivo está claramente infrarrepresentada en el campo de la edición, “y de ahí nace la absoluta necesidad no solo de mantener, sino también de proteger los sellos especializados”.</p><p>Uno de esos sellos es <a href="http://www.editorialegales.com/" target="_blank">Egales</a>, la primera editorial especializada en literatura LGTBQ en España y Latinoamérica: inició su andadura en noviembre de 1995. Preguntamos a una de sus editoras, Mili Hernández, si siguen siendo necesarios. “La pregunta me da mucha pereza ―se sincera―, <strong>explicar la existencia de un sello LGTB cuando a ninguna otra editorial se le cuestiona su especialización </strong>en novela negra o en literatura romántica. Llevo 22 años respondiendo a esa pregunta”.</p><p>Lo hace una vez más. Son necesarios porque, “<strong>no veo en el programa de las editoriales generalistas una literatura destinada al público LGTB</strong> o una línea editorial de ensayo de teoría <em>queer </em>o de estudios de género seria y continuada”, la mayor parte de los trabajos, “no se publica en las grandes editoriales, se publica en las pequeñitas, sobre todo en las más específicas”.</p><p>Hernández es también el alma de la librería <a href="https://www.libreriaberkana.com/" target="_blank">Berkana</a>. “¿Por qué sujeto esta librería? Pues porque<strong> las demás librerías todavía no se han puesto las pilas</strong>”.</p><p>Sin esa editorial y sin esa librería, que afortunadamente ya no están solas, “<strong>nos enfrentaríamos al ostracismo cultural</strong>”, asegura Martínez. Es verdad que, desde hace años, grandes autores publican en grandes grupos editoriales, y últimamente es perceptible un ligero aumento de los contenidos LGTB dentro de las grandes casas. “Sobre todo en la línea juvenil”, admite Hernández, pero su impresión es que sigue existiendo la necesidad de “publicar textos dirigidos a un púbico LGTB desde una perspectiva LGTB. Creo que tienes que ser gay o lesbiana, o conocer muy bien la sensibilidad gay y lésbica y trans, para poder lanzar al mercado libros que sabemos necesarios”. Aunque su destinatario sea una minoría…</p><p><strong>Por algo se empieza</strong></p><p>Puede parecer infantil, o inocente, pero pido a Roberta y a Ramón que me den títulos imprescindibles para entender e iniciarse en la literatura LGTB.</p><p>“Es muy difícil escoger solo tres obras entre todas las posibles a lo largo de la historia literaria de la humanidad”, me dice Martínez, pero no elude la pregunta: “Te diría que no puede uno salir a la calle sin haber leído al menos a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Oscar_Wilde" target="_blank">Wilde</a>, a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Federico_Garc%C3%ADa_Lorca" target="_blank">Lorca</a>, a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Mendicutti" target="_blank">Mendicutti</a>.... y a muchas autoras, faltaría más, como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Radclyffe_Hall" target="_blank">Radclyffe Hall</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Esther_Tusquets" target="_blank">Esther Tusquets</a> o <a href="http://isabelfranc.blogspot.com/" target="_blank">Isabel Franc</a>”.</p><p>Tampoco se escaquea Marrero, a la que pido tres nombres, y sólo tres. “Oscar Wilde, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Virginia_Woolf" target="_blank">Virginia Woolf</a> y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Virginie_Despentes" target="_blank">Virginie Despentes</a>”, afirma sin dudar. “Porque me gustan, porque arriesgan en lo que hicieron y, en el caso de Despentes, en lo que hace”. Es su <em>top three </em>del momento, “en otro momento te diría otros porque <strong>hay muchos autores y autoras LGTBQ+ que son increíbles</strong>”.</p><p>Algunos, incluso, insospechados. “Lo más importante no es ofrecer unos autores concretos, sino reeducar nuestra competencia lectora para<strong> saber descubrir mensajes en obras cuya heterosexualidad damos por sentada</strong> y cuya interpretación ha sido deliberadamente manipulada para esconder esos contenidos ―asegura Ramón Martínez―. El Quijote, sin ir más lejos, esconde una de las escenas más <em>queer</em> de nuestra literatura, y eso no lo explica nadie, cuando me parece un fundamento básico para comprender mejor la visión de Cervantes sobre la sexualidad”.</p><p>Si alguien tiene interés, <a href="https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap28/default.htm" target="_blank">la tal escena está aquí</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿A quién le importa lo que yo lea, a quién le importa lo que yo escriba?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Libros,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A pecho descubierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/pecho-descubierto_1_1158929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2db9906f-5668-4600-890a-f72056dbc68d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A pecho descubierto"></p><p> Retrato de Nuria López Torres a Kassandra.</p><p>“Ya, claro, ¿y no prefieres ponerte alas y decir que eres un pájaro?” Esta frase, que bien podría haber salido de un guion de Almodóvar, fue la respuesta que se encontró Daniel Román de su padre cuando le dijo que no era, como habían pensado desde su nacimiento, una mujer. Daniel es un hombre transexual. Las personas transexuales son una parte, la más conocida, del colectivo trans, abreviación de transgénero, que incluye las distintas maneras en que las identidades de género de las personas pueden diferir del sexo que se les asigna al nacer. Bajo el paraguas de este término también se encuentran las personas no binarias, aquellas que no se identifican con ninguno de los géneros hombre/mujer, o cuya expresión de género y apariencia no se ajusta a ellos. A diferencia de estos, las personas transexuales suelen identificarse con uno de los dos lados del espectro y manifiestan discrepancia entre su sexo subconsciente y su sexo físico, el principal obstáculo de sus vidas. De las siglas LGTB, <strong>el colectivo trans es probablemente el más desconocido</strong> y discriminado de las cuatro letras.</p><p>La reacción del padre de Daniel es un ejemplo, tibio, de la brutalidad a la que pueden llegar a enfrentarse las personas transexuales. “De pequeña, ya era extremadamente femenina”, explica desde Sevilla Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía Sylvia Rivera y de la <a href="https://twitter.com/plataformatrans?lang=es" target="_blank">Plataforma Trans</a>, al otro lado del teléfono. “En mi adolescencia, durante la década de los setenta, desde los 13 años mi padre no me permitía comer en la mesa con el resto de la familia, debía hacerlo aparte, en la cocina. Un día, llegó a darme una paliza”. Obviando a su padre, el resto de la familia le apoyó y le acompañó en su proceso viendo cómo se desarrollaba en sus visitas semanales a la casa familiar. Por su parte, el reencuentro entre Daniel y su padre fue rápido: en dos días ya habían buscado ayuda en un psicólogo, porque ellos no sabían cómo guiarle en el proceso. La reconciliación entre Mar y el suyo se hizo esperar más. Tras años sin hablarse, un día su padre se acercó y le dijo: “Qué guapa estás, ¿me das un beso?”. “De mayor, a él le pudo el corazón, el amor que los prejuicios y la incultura no le habían dejado expresar; y a mí me pudo la razón, no tenía disculpas que pedir, pues él había sido <strong>víctima de un proceso educativo</strong>”.</p><p>La transfobia volvió a la vida de Daniel pocos años después, esta vez en el ámbito laboral, en un caso que tuvo una fuerte repercusión mediática. Cuando entró a trabajar, a principios de 2011, lo hizo bajo su identidad femenina (“por miedo a que no me contratasen”) y llevaba poco tiempo hormonándose. A finales del mismo año, los efectos del tratamiento comenzaron a hacer efecto y decidió contarlo. “La directora me respondió que trabajaba con menores con muchos problemas, muchos de los cuales habían sufrido abusos sexuales”, asegura. “Trabajas en el turno de noche, que es cuando muchos desarrollan sus miedos, y tener una figura referente que no es ni hombre ni mujer… Me propusieron que cogiera una baja laboral para llevar con más calma el proceso, pero les dije que lo llevaba perfectamente”. Tras un despido, una readmisión en otro de sus centros ya como Daniel y nuevas <strong>denuncias por acoso laboral</strong>, el caso se resolvió cuando la organización pagó en 2017 la indemnización que reclamaba.</p><p>También como colectivo sufren afrentas, la última y más llamativa por parte de Hazte Oír. La organización conservadora sacó a rodar un <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/03/07/hazte_oir_pone_lema_palabra_censurado_bus_que_ira_cibeles_para_defender_libertad_expresion_62162_1012.html" target="_blank">autobús</a> por las ciudades de España con un mensaje en su carrocería: “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen”. Y aunque muchos defendían ignorarlos para no darles publicidad, Mar ve algo positivo en haber hablado de ello. “Este caso sirvió para llamar por fin a nuestra discriminación por su nombre, <strong>transfobia</strong>, y no confundirlo como antes con la homofobia”.</p><p><strong>Falta de información</strong></p><p>Este desconocimiento generalizado que conlleva la transfobia, y que se extiende hasta nuestros días, es el mismo que retrasa a las personas trans identificarse como tal. Carmen García de Merlo, coordinadora de Transcogam, nació en 1962 en Valdepeñas y no escuchó la palabra transexual hasta los años ochenta. “Yo sabía que era una niña, pero no transexual. <strong>Descubrí a los travestis, que es como se nos llamaba entonces, por la revista Interviú</strong><em>Interviú</em>, y pensé que eso era lo que me sucedía”. Mar, por su parte, también hija del franquismo, no se consideró mujer hasta los 19 años. “Hasta entonces pensaba que era un maricón, porque era la información que había recibido”. Y por un trance similar pasó Daniel, que pensó que era una mujer lesbiana. “Pero al entrar en el colegio, que era privado y obligaba al uniforme, me suponía un trauma llevar falda. Mi madre me asegura que lloraba, y recuerdo sólo sentirme cómodo cuando había gimnasia e íbamos a clase en chándal”.</p><p>En los últimos años, los medios de comunicación y las redes han puesto al alcance de la mano de todos cantidades ingentes de información, una vorágine que incluye al colectivo trans. En plataformas como YouTube, numerosas personas trans suben vídeos en los que cuentan su proceso día a día, y muestran los avances, como el resultado de las operaciones a las que se someten. En España, vídeos como los de Alejandro P. E. y los de Leo Mulio suman cientos de miles de visionados. Gracias a estos canales de información, cada vez más personas trans se identifican como tal antes. “<strong>Mi hija se enteró por un programa de El Intermedio</strong><em>El Intermedio</em>”, confiesa Concha Alcarra, madre de una hija transexual. “Estaban entrevistando a unas personas trans de la <a href="http://www.fundaciondaniela.org/" target="_blank">Fundación Daniela</a> y mi hija se levantó y se fue. Días más tarde, me confesó que eso era lo que pasaba”. El hijo de Cruz Rabadán, un joven transexual menor de edad, se lo contó a su madre a través de una carta en la que le escribió que era transgénero, que quería que le llamase Jorge, empezar a hormonarse, operarse los pechos y que no se preocupara, que no le gustaban las chicas, sino los chicos. “Él tenía grupos de WhatsApp con gente de diferentes partes y, en uno de ellos, un chico dijo que era transexual, y pensó que era esto lo que le pasaba”, cuenta Cruz. “Con ayuda de su mejor amiga, empezó a informarse por Internet. <strong>Cuando nos lo contó, ya llevaba un año investigando</strong>”.</p><p>  </p><p> Imagen de la bandera LGTBI y la bandera trans. / EP</p><p>Al igual que Carmen, Mar y Daniel, este chico y esta chica ya se habían mostrado disconformes con el rol de género que se les había impuesto, pero carecían de información para lidiar con ello. Igual les pasaba a sus madres, a las que la noticia les pilló por sorpresa. “Es verdad que no le gustaba jugar al fútbol y que se llevaba mejor con las chicas, pero eso no tiene por qué significar nada”, explica Concha. “Es cierto que mi hijo no adoptaba los roles femeninos establecidos, pero yo tampoco lo había hecho nunca”, cuenta Cruz. “Recuerdo que, cuando íbamos a comprarle los juguetes, le decía a mi marido: ‘Van a pensar que tenemos un chico’, porque todos los juguetes eran de niño”. Las señales, por supuesto, se fueron agudizando. “Manifestó que no quería ir con falda ni zapatos de chica, y cuando le vino la regla lo llevó fatal, lloraba constantemente”, revela Cruz. “También observé que no se miraba al espejo cuando se le empezó a desarrollar el pecho. Un día, ya durante el proceso, me confesó que el momento más feliz de su vida había sido cuando le dejé ir con pantalones al colegio, con unos siete años”.</p><p>Con muchas más herramientas, los jóvenes pueden informarse sobre el proceso de reasignación y todo lo que conlleva, así como decidir cuándo empezarlo. Cuando Cruz descubrió que tenía un hijo y no una hija, se enfrentó a sus miedos y prejuicios, y le preguntó si de verdad estaba preparado para todo lo que venía, pues no se trataba de una orientación sexual, sino de un cambio ante la sociedad. “Creo que intentaba convencerme más a mí, pues él estaba decidido. Me respondió: ‘Mamá, sé todo lo que me estás contando, sé que hay un porcentaje muy elevado de suicidios en la gente transexual, <strong>¿crees que elegiría esto si no lo necesitase?</strong>”. La hija de Concha optó por comenzar cuando pasó del colegio a la universidad. “En el colegio le conocían de una manera, cuando empezase en la universidad le conocerían de otra”, explica.</p><p>A los medios y las redes se suma la percepción de esta sensibilidad por parte de productores y creadores, que han dado lugar a numerosos productos audiovisuales en el que se recogen estas realidades. Si antes sólo se reflejaba el lado marginal del colectivo (como se puede apreciar en las primeras películas, por ejemplo, de Almodóvar), ahora el abanico se abre a otros entornos. Desde el exitoso largometraje <em><strong>La chica danesa</strong></em>, que narra uno de los primeros procesos de cambio de sexo de la Historia; a Sebastián Lelio, ganador de este año del Oscar a mejor película de habla no inglesa, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/10/11/una_mujer_fantastica_daniela_vega_70540_1026.html" target="_blank">Una mujer fantástica</a>, protagonizada por una mujer transexual, Daniela Vega; pasando por series como <em><strong>Transparent</strong></em>, sobre una mujer transexual mayor que decide vivir su verdadera identidad a una edad avanzada –y que ha disparado al éxito a Hari Nef, la primera modelo transexual de carrera internacional–. “Ahora me da vergüenza decirlo, pero mi idea de la transexualidad era la que nos habían vendido por la televisión y otros medios: gente mayor que se dedicaba al espectáculo o la prostitución”, se sincera Cruz.</p><p>De criminales a enfermos mentales</p><p>Condenados al ostracismo y a la ilegalidad durante la dictadura franquista, que les tachó de travestis y les perseguía en cumplimiento de la Ley de Vagos y Maleantes y la posterior Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social (acusándolos de homosexualidad), las personas trans quedaron excluidas del mercado laboral y se veían forzadas al espectáculo y la prostitución. Una situación que durante la democracia no se ha terminado de revocar. Un estudio de la Universidad de Málaga revelaba en 2012 que <strong>el 50% de las personas transexuales habían ejercido en algún momento la prostitución</strong>. En julio de 2015, la Organización Internacional del Trabajo sacó a la luz los primeros resultados del proyecto PRIDE, sobre la discriminación en el trabajo por motivos de orientación sexual e identidad de género. En él, aseguraba: “Las personas transexuales son las que enfrentan las formas más severas de discriminación laboral. Muchas de ellas declararon ser rechazadas en la entrevista de trabajo debido a su apariencia. Entre los problemas que enfrentan en el lugar de trabajo, cabe citar la imposibilidad de obtener un documento de identidad que refleje su género y su nombre; la reticencia de los empleadores a aceptar su forma de vestir […]. Por ello, en algunos países, la única estrategia de supervivencia que les queda es el trabajo sexual […]”. Carmen ve difícil, si no imposible, huir de ese destino para las personas transexuales que son repudiadas en el seno familiar. “En nuestro grupo, <strong>casi todo el mundo tiene un trabajo precario o está en el paro</strong>”.</p><p>Mar, en los últimos años, ve avances importantes. “Hace 10 años, el 80% de las mujeres transexuales dedicadas a la prostitución eran españolas, una cifra que ha bajado al 7%. Ahora, tenemos una población migrante a la que se le fuerza también a ejercer la prostitución, tanto si son mujeres transexuales como si no”. Además, existen empresas que han adoptado códigos de buenas prácticas para la empleabilidad de las personas transexuales y el pasado 9 de mayo se publicaron en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía medidas para el fomento del empleo para personas trans, con incentivos a las empresas que van de 4.400 a 11.000 euros, en función del contrato y del sector.</p><p>Si en la dictadura les trataron como a criminales, la democracia les hizo pasar por otro trance. No fue hasta 2007, 29 años después de la aprobación de la Constitución, cuando el Gobierno socialista legisló para regular el cambio de sexo y nombre en el Registro Civil (y por tanto, en el DNI) de las personas transexuales. Eso sí, a cambio de considerar la transexualidad como una enfermedad. El artículo 4 de la Ley 3/2007, de hecho, establece como requisito indispensable para la modificación un <strong>informe psicológico que diagnostique la disforia de género</strong> y garantice que el solicitante no sufre ningún trastorno de personalidad, además de un tratamiento hormonal de al menos dos años. “Esta ley nació con fecha de caducidad, porque convirtió un mero trámite administrativo en un proceso médico, y excluye a los menores”, opina Mar. En una resolución de 2015, el Consejo Europeo llamaba a los Estados miembros a facilitar dichos trámites, a eliminar la obligatoriedad tanto de tratamientos médicos como de diagnósticos de patologías mentales, a considerar la opción de incluir un tercer género y a garantizar que, en todas las decisiones relativas a los menores, el interés superior del menor sea la consideración primordial.</p><p>El 30 de noviembre de 2017, el Congreso de los Diputados admitió a trámite una proposición de ley impulsada por el PSOE para modificar la ley de 2007 que, de aprobarse, permitirá a los menores presentar la solicitud a través de sus progenitores o, si estos se oponen, a través del Ministerio Fiscal; eliminará las exigencias médicas y permitirá a las personas extranjeras residentes en España que puedan hacerlo. Además de esta, se encuentran pendientes dos proposiciones, registradas por Unidos Podemos, con reclamaciones similares o más avanzadas.</p><p>Ante la inacción estatal, varias Comunidades Autónomas han legislado con el objetivo de <strong>despatologizar en su territorio al colectivo trans</strong>. Andalucía, pionera siempre en cuanto se refiere a sus derechos –incluyó la cirugía de reconstrucción genital en 1999 en su Servicio de Salud, cuando seguía vigente una prohibición expresa a nivel estatal sobre cubrir este tipo de intervenciones–, fue la primera en 2014, prohibiendo el requisito de un informe psicológico o médico para comenzar el proceso, así como para el cambio de sexo y nombre en los documentos de competencia autonómica, como la tarjeta sanitaria. Le siguieron Madrid –aunque los colectivos trans acusan al gobierno regional de no cumplirla–, Murcia y Cataluña en 2016, la Comunidad Valenciana, en 2017, y Aragón desde el pasado abril.</p><p>Leyes aparte, la mayoría de la sociedad española se postula a favor de que el Estado haga más por apoyar y proteger a las personas trans, y no considera que padezcan ninguna enfermedad mental. Al menos, es lo que se extrae de una encuesta <em>online</em> sobre la percepción en el mundo del colectivo trans realizada por la organización Ipsos. De los 16 países encuestados, España quedó a la cabeza como el país que mejor percepción tiene de estas realidades. “Si haces una comparación histórica e internacional, no estamos mal”, dice Carmen, “pero seguimos teniendo muchos problemas, y debemos seguir reivindicando nuestros derechos. Si no fuese por eso, las leyes no se habrían actualizado”.</p><p><em>*Este reportaje está publicado en el número de junio de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los artículos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Caballero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[A pecho descubierto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Orgullo LGTBI,Transexualidad,TintaLibre,Movimientos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orgullo verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/orgullo-verde_1_1158925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d4ab71ea-f370-4884-8261-36c8b7250a3f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo verde"></p><p> El músico Rodrigo Cuevas, en la imagen, aboga por la educación y la indiferencia ante el rechazo para combatir la homofobia. / OJOS DE HOJALATA</p><p>Los armarios del rural empiezan a airearse. El aroma a naftalina homófoba que, sin razón, asfixia a hombres y mujeres en su propia vida, se disipa tímidamente en algunos rincones, gracias a personas colmadas de buenas ideas que, en alguna ocasión, encallan por la oposición vecinal o la falta de apoyo institucional. En buena parte del campo, cualquier situación que se distraiga de la aplastante heteronormatividad impuesta a fuego en la cultura pública y en la intimidad familiar, sigue siendo vista con una mirada que mezcla extrañeza y desprecio.</p><p>“Mis colegas de toda la vida, gente con la que he crecido, dicen que no son homófobos, pero luego apostillan que <strong>no les importa que haya gais mientras no se mezclen con ellos</strong>”, explica Juan (nombre ficticio), un hombre de 27 años que vive en una aldea del interior de la provincia de Pontevedra. De su reclusión sexual sólo sale a través de aplicaciones móviles que, según dice, sirven fundamentalmente para encontrar sexo rápido “y poco más”. Es gay en un mundo virtual en el que controla a quién envía una fotografía de su cara, pero en la acera que pisa todas las mañanas al salir de casa, se enfunda un disfraz. “En mi caso no se trata de aparentar ser heterosexual y sí de <strong>parecer asexual </strong>porque, aunque tuve novia de adolescente, llevo años sin pareja”, cuenta antes de aclarar que, a veces, le preguntan por una futura esposa que no acaba de llegar, una pregunta a la que suele responder esbozando una sonrisa nerviosa.</p><p>“Me da miedo que me consideren la <strong>mariquita del pueblo</strong> porque mi vida está aquí y estoy harto de oír como desprecian a homosexuales con los que no han cruzado palabra”, relata refiriéndose a una pareja gay que abrió una pequeña casa rural en la zona. El desprecio no tiene por qué ser frente a frente: “Esa casa rural es de los pocos lugares en los que puedes tomar un café, ya que casi todo son aldeas pequeñas y no quedan bares, pero mis colegas se hacen kilómetros extra a propósito porque pasan de ir al bar de los maricones”.</p><p>Sin embargo, bajo esa losa homófoba que aprisiona a personas y que se replica casi en cualquier pueblo, comienzan a germinar iniciativas individuales y colectivas, que están aupando la visibilidad del colectivo LGTBI entre alpacas de paja y gallineros.</p><p>A <a href="http://rodrigocuevas.sexy/" target="_blank">Rodrigo Cuevas</a>, un asturiano de 32 años, nunca lo han acosado o marginado por ser abiertamente gay en el campo. Se define como “agitador folclórico” y ha conseguido maridar, con notable éxito, la música tradicional con las medias de rejilla y las madreñas asturianas. Vivió en Barcelona, donde se fue a estudiar Sonología, pero se hartó “de la gente que vive <strong>ensimismada en la burbuja gay</strong> de las ciudades de forma superficial”. “Ellos también viven en un armario, pero en un armario más grande”, asevera. Tras dejar Barcelona acabó instalado en una aldea minúscula de A Lama (Pontevedra), sin coche y sin trabajo, pero con ovejas, gallinas y perros. Enseguida se mimetizó con el territorio y a las pocas semanas ya tomaba café con vecinas de las que aprendió algunas de las tradiciones que ahora estampa en sus espectáculos.</p><p>“Es curioso porque cuando era adolescente, en el colegio en Oviedo donde estudié, sí que sufrí acoso, insultos y burlas, pero desde que vivo en el campo nunca he tenido problema alguno”, relata Cuevas. Y es que en las escuelas, tanto rurales como urbanas, todavía queda mucho que predicar sobre diversidad y libertad sexual. Juan cuenta que él no sufrió acoso porque no tiene pluma, pero recuerda como se señalaba con mofa a “mariquitas y bolleras”. “En el autobús, los niños no se sentaban con el mariquita del colegio, así que con 12 o 13 años, cuando ya sabes que te gustan los chicos, si nadie te ayuda a ver esa situación con otros ojos... ¿cómo vas a reconocer algo por lo que están marginando o pegando a otros ante tus narices?”.</p><p>Rodrigo no duda en destacar que el rechazo “es<strong> miedo a lo desconocido</strong>”, pero, en su caso, “todos los vecinos se lo tomaron bien, porque en los pueblos estas cosas se aceptan de otra forma si te adaptas un poco a sus costumbres”. Él cree que la lucha del colectivo para su integración en el rural debe cimentarse en la educación social y en la indiferencia frente al rechazo. “Si te llaman maricón una vez y no haces caso, no te lo volverán a decir porque pretenden insultar y ante la indiferencia, acaban por perderle la gracia al insulto”, asiente.</p><p>El artista, que ahora llena teatros defendiendo que se puede ser gay rural sin complejos, nació tras un desengaño amoroso. “Cuando acabó La Dolores [su anterior proyecto], y tras terminar una relación de pareja, nació el actual Rodrigo agitador”, explica antes de aclarar que no haber brotado en su propio pueblo, también ayudó a apuntalar la armoniosa libertad con la marida vida y espectáculo. “Me hubiera costado más ser yo mismo en la aldea de siete habitantes de mi abuela, porque me enfrentaría a situaciones más cortantes para mí y para mi familia, pero al no ser mi pueblo, ya llegué allí empoderado”.</p><p><strong>Camino a la normalización</strong></p><p>Como en la agitada Inglaterra de los años ochenta, y ante las provocaciones de una desbocada Margaret Thatcher, donde los colectivos LGTBI obtuvieron el sonoro respaldo de los sindicatos de mineros, llegando incluso a desfilar con ellos por las calles durante la manifestación del día del Orgullo de 1985, a Rodrigo le aplauden hombres que picaron carbón en las cuencas mineras que se esconden bajo los Picos de Europa. Aplauden su arte, su irreverencia provocadora ejecutada sobre zuecos de madera y la fusión de la que brota su cabaré folk. Y en los corrillos posteriores a sus conciertos incluso le felicitan por su forma de ser. La normalización parece comenzar a enraizar en algunos campos ante la desconcertada mirada de urbanitas que, según Cuevas, están atados a un “gueto gay”. “No tengo que vivir en un mariconeo constante para ser feliz”, insiste.</p><p>Su sugerente visibilidad y su agitación de la espontaneidad está impulsando a otras personas del rural a querer ser libres. No muy lejos de la aldea de Cuevas, una pareja transexual ha construido con éxito otro hogar diverso. También en el rural y también alejada del anonimato que la muchedumbre urbana concede a las personas LGTBI y que, según aseguran, ayuda a llevar una vida más fácil. Pero la figura de Cuevas igualmente genera halagos entre quienes quisieron y no pudieron. De hecho, relata emocionado cómo, en plena montaña, un hombre septuagenario al que no conocía de nada le dijo que “tenía mucha suerte porque vivía con mucha libertad”, algo que él no pudo hacer y que le llevó a formar una familia heterosexual. Son lentos y son insuficientes, pero son cambios.</p><p>Otro de los espacios rurales que celebran la diversidad sin complejos está en una granja de la comarca de A Ulloa (Lugo). Se llama <a href="https://festivalagrocuir.wordpress.com/" target="_blank">Agrocuir</a>. Hasta hace poco era el Agrogay, pero debido al éxito que ha acumulado en casi un lustro, y la inclusión de todos los colectivos diversos, mudaron su nombre con la adaptación de la forma inglesa <em>queer</em>. Al Agrocuir se va de gira y a escuchar música en directo, pero también a comprar quesos que hacen mujeres de la comarca. Entre robles se debate en mesas redondas sobre ecología o sexualidad, pero también se enseña diversidad en talleres infantiles. Y, sobre todo, <strong>se visibiliza la normalidad</strong>. Buena parte de su éxito reside en la<strong> implicación de los vecinos</strong> en una actividad que, hasta entonces, sólo veían en televisión con pensamiento contrariado.</p><p>Visualizar la diferencia</p><p>Para Braulio Vilariño, <em>Lalo</em>, uno de los ideólogos, “todo se está abriendo y comienza a haber cierta <strong>convivencia naturalizada</strong>”. “Nosotros huimos del capitalismo rosa porque defendemos que en el rural también se puede ser feliz siendo gay sin gueto”, destaca. Aunque vive en el campo desde hace tiempo, durante décadas residió en Santiago de Compostela, una ciudad pequeña pero con un ambiente LGTBI desenfadado, una experiencia vital que le permite diseccionar ambos modos de vida. “Tampoco vamos a pensar que la sociedad rural es la leche, porque sigue siendo conservadora, pero ahora valoran mucho más la relación directa con la persona y no tanto el colectivo”, matiza después de detallar que, en general, no ha sufrido acoso por ser un gay en el rural, pero tampoco puede negar que en alguna ocasión ha vivido “situaciones desagradables”. Cada año entregan un premio a la visibilidad, que en la pasada edición recayó en Gaspar, un vecino de un municipio cercano que se convirtió en María. “Tenemos que seguir trabajando por visibilizarnos. <strong>Tenemos a un niño transgénero de ocho años respaldado por su entorno</strong> y eso era absolutamente impensable hasta hace nada”, asegura Vilariño, orgulloso de ayudar a sembrar su tierra de libertad porque “el festival está teniendo un efecto maravilloso y es que muchos jóvenes se han atrevido a decir lo que sienten”. El Agrocuir incluso ha conseguido dar la vuelta al éxodo que expulsa a las personas LGTBI del rural hacia la ciudad, ya que cada edición acoge a más visitantes llegados desde las ciudades de Galicia para celebrar la diversidad junto a ovejas y vacas en un robledal.</p><p>Marta Álvarez nació en Vigo pero acabó poniendo en marcha una granja de vacas y pintando una casa de aldea con los colores de la bandera arcoíris. Laura Halçague es una argentina que se enamoró de una asturiana mientras peregrinaba y ya no abandonó España. Davide Salvado es de Marín (Pontevedra) y compagina su trabajo como músico con una granja de caballos en una solitaria aldea de la zona. Para impulsar un festival junto con Lalo, todos se sacudieron el miedo al rechazo para vivir en libertad en la comarca gallega que está derribando los muros que la sociedad del campo impuso a los homosexuales.</p><p>Pero no todo son éxitos. A una hora en coche del Agrocuir quiso brotar otro festival que acabó en fracaso. En el municipio de Forcarei (Pontevedra) apenas hubo público, el Ayuntamiento no quiso poner fondos ni para adquirir una bandera arcoíris que tuvo que ser cedida por otro consistorio, y lo que pretendía ser otro empujón a la diversidad sexual, acabó en un cruce de reproches entre los organizadores y la alcaldesa.</p><p>Ese es uno de los grandes problemas para replicar la experiencia de A Ulloa: la lucha por el orgullo en verde está chocando con el <strong>escaso apoyo de las instituciones públicas</strong>. Uno de los pocos municipios rurales implicado plenamente en la lucha transversal contra la homofobia es Lalín (Pontevedra), un lugar cercano a la aldea de Juan. Hace tres años que el alcalde, Rafael Cuíña, decidió espolvorear la principal fiesta del pueblo –la feria del cocido reúne a decenas de miles de personas cada invierno– con actividades sobre diversidad sexual. Ahora Lalín desbarata la impuesta heteronormatividad rural presumiendo de capital del orgullo. La iniciativa ha tenido tan buena acogida que este año, bajo el lema “orgullo de ser quien eres, aquí también”, se emancipó de la exaltación culinaria y se convirtió en una fiesta propia a todo color. Y es que a muchos les ha cambiado la mirada. “Los empresarios de la hostelería se quejaron el primer año, pero ahora, en general, están encantados”, declara el regidor. El orgullo de Lalín, entre otras propuestas, celebra seminarios sobre diversidad sexual, partidos de rugby, conciertos y lleva la sensibilización a los más jóvenes mediante charlas escolares o jornadas de cuentos por la igualdad para niños y familias.</p><p>Tragedia lorquiana</p><p>Cuíña explica que todavía hay colectivos “minoritarios” que protestan. “Empezaron rechazándolo, ahora muestran indiferencia y el siguiente paso será la aceptación”, asegura recordando el papel “clave y transversal” que deben ejercer los ayuntamientos en la educación social ante la homofobia. El alcalde denuncia que “se siguen dando palizas y haciendo <em>mobbing </em>por la orientación sexual y este tipo de actitudes no pueden ser toleradas por la Administración pública en pleno 2018”. Y es que las instituciones rurales apenas hablan de diversidad sexual. En toda España <strong>casi no hay municipios campestres abiertamente gayfriendly</strong><em>gayfriendly</em>, y apenas se conocen alcaldes o alcaldesas de ayuntamientos pequeños que hayan hecho pública su homosexualidad.</p><p>El drama que, en muchos casos, aplasta la vida rural de una persona gay, lesbiana, transexual, intersexual o de cualquier otra expresión de diversidad sexual, a veces, se vuelve tragedia. La relación casi secreta que mantenían José Luis García, de 43 años, y Juan Alberto Ruiz, de 24 años, a medio camino entre Priego y Lucena (Córdoba), terminó un jueves de abril en un <a href="https://politica.elpais.com/politica/2018/04/15/actualidad/1523813685_945667.html" target="_blank">presunto crimen pasional</a>, con los cuerpos acuchillados dentro de un coche. Supuestamente uno mató al otro y después se suicidó. A José Luis, que trabajaba de jornalero y era aficionado al culturismo, se le había conocido alguna presunta relación heterosexual, pero silenciaba por completo su orientación sexual y su vida en pareja gay. Nadie de su familia sabía nada. Juan Alberto sí vivía su sexualidad con libertad, tanto en la calle como en las redes sociales, y su entorno incluso conocía a su novio.</p><p>El secreto de sumario todavía impide conocer los detalles de la investigación, pero el entorno del joven ha revelado que había puesto fin a la relación, aunque continuaban viéndose a escondidas y entre claroscuros que impedían saber qué sucedía realmente entre ellos. En el pueblo de José Luis nadie sabía nada. Nadie imaginaba nada. Todo estaba aprisionado por un silencio tan pesado que, según publicó el diario El País, a la madre de José Luis nadie se atrevió a contarle como había fallecido realmente su hijo y lo enterró creyendo que lo perdía tras un accidente de tráfico.</p><p>A pesar de las eclosiones de libertad en algunos rincones, <strong>tabúes y perjuicios siguen triturando vidas </strong>que deberían ser plenamente libres. Desde Priego a Forcarei, en casi cualquier rincón del país hay alguien que aún sufre en pequeños pueblos. Rodrigo Cuevas defiende que la problemática que rodea al colectivo LGTBI rural “se combate ejerciendo para normalizar y que digan misa, aunque a veces se produzcan situaciones violentas”. “Es mucho más doloroso no vivir en libertad que el dolor que puede suponer un rechazo puntual”, insiste con seguridad. Lalo Vilariño cree que se debe empezar por la “aceptación de uno mismo” y después continuar con la “participación en la vida colectiva”. “No es revolucionario ir de la mano en Chueca, pero sí lo es en una acera de Monterroso el día del Agrocuir y eso ya está pasando”, asegura tras haber logrado en su propio pueblo una “atmósfera de cierta normalidad”. Juan cree que los tabúes deben desterrarse con más educación en los colegios porque, en su caso, el “daño ya está hecho”. “Por ahora no me atrevo a visibilizar nada aquí porque, aunque sé que no es valiente, no estoy preparado para romper con todo lo que he construido y no quiero pasarlo todavía peor”, relata. “No conozco a ningún otro gay en esta zona y me asusta la soledad”.</p><p>Lalo explica con orgullo que “<strong>ahora los padres jóvenes me dejan coger a sus hijos</strong> pequeños en brazos y eso es muy importante porque antes no me pasaba”. Y es que ser abiertamente homosexual en el campo sigue siendo una carrera de obstáculos impuesta por ajenos. Pero es que antes de los pasos dados para comenzar a ventilar los armarios rurales, era una apisonadora de vidas.</p><p><em>*Este reportaje está publicado en el número de junio de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los artículos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Taboada]]></author>
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      <title><![CDATA[El colectivo LGTBI planta cara a la impunidad de las agresiones y al abandono institucional]]></title>
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      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0549193e-fd61-4ce0-a47c-9eae76705fe5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El colectivo LGTBI planta cara a la impunidad de las agresiones y al abandono institucional"></p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Este jueves está marcado en el calendario como <strong>Día Internacional contra la LGTBIfobia</strong> y el colectivo LGTBI ha decidido dejar a un lado las celebraciones. La situación de las personas que pertenecen a él obliga a cambiar el color del arcoiris por el negro y recordar que los delitos de odio, la inseguridad y el abandono institucional están todavía a la orden del día. “Lo que queremos es plantear que el movimiento y las movilizaciones no siempre tienen que ver con la alegría, <strong>necesitamos momentos de protesta y llamar a la rabia y al enfado</strong>”. Habla Carolina Cuadrado, activista y miembro de la Asamblea 17M, que este jueves ha organizado una <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/05/16/colectivos_lgtbi_madrid_cambian_este_jueves_arcoiris_por_negro_una_marcha_nocturna_contra_lgtbfobia_82875_1012.html" target="_blank">marcha nocturna</a> en Madrid. “Seguimos sufriendo mucha discriminación, violencias brutales”, mientras que a las personas trans todavía se les exigen “informes psiquiátricos y tratamientos para cambiar su identidad”, agrega. Tampoco se está “atajando el problema de acoso en las escuelas”, denuncia la activista, y el acoso callejero todavía dificulta gravemente sus vidas.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>No faltan motivos para salir a las calles. En cuanto a los delitos de odio a nivel estatal, el Ministerio del Interior reseña en su informe de 2016 un total de 230 hechos conocidos registrados relacionados con la orientación o identidad sexual, lo que supone un 36,1% más que el año anterior. <span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Sin embargo, el Observatorio LGTBI de la Comunidad de Madrid registró en su informe relativo a 2017 un total de<strong> 321 incidentes de odio</strong> sólo en la comunidad. El porcentaje de los incidentes denunciados, no obstante, se quedó en el 31%. Entre los incidentes mayoritarios se encuentran las agresiones verbales (un total de 110), discurso de odio (70), agresiones físicas (57), amenazas (27), denegación de servicios (18), acoso (12) o agresiones sexuales (8). El 89% de los agresores, además, son hombres y en su mayoría menores de edad. En todo caso, el Observatorio insiste en su análisis que los datos registrados no responden a todos los incidentes que ocurren en la región, sino a los que tienen capacidad de llegar.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Además, y según datos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), casi un 60% del alumnado ha sido testigo de ciberacoso hacia estudiantes del colectivo LGTBI o por ser percibidos como tales, de modo que el acoso escolar motivado por la orientación sexual, la identidad y la expresión de género “sigue siendo mayoritario en España”. También el ámbito laboral se convierte en un espacio inseguro para las personas del colectivo. “Todavía hay<strong> personas que renuncian a disfrutar de las medidas a las que tienen derecho</strong> −como son los permisos por matrimonio, nacimiento, adopción, acogimiento o por enfermedad de familiares− por miedo a visibilizarse”, sostiene la federación. “Un hecho tan cotidiano como tomar un café con las compañeras y los compañeros de trabajo tras un fin de semana o unas vacaciones puede llegar a suponer un momento de estrés para lesbianas, gais y bisexuales que siguen en el armario y que sienten que deben ocultar su vida privada para no exponerse”, explica.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><strong>Miedo a denunciar </strong></p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>La escasa visibilidad del colectivo en su cotidianidad y en los espacios de representación –cultural, mediática, publicitaria– está íntimamente ligado al miedo a denunciar. “La infradenuncia sigue siendo el mayor reto”, dice el Observatorio madrileño. “El colectivo LGTB sigue teniendo una<strong> gran desconfianza a acudir a las fuerzas y cuerpos de seguridad</strong>, ya sean estatales o municipales, después de siglos de persecución y décadas de desconocimiento”. Si bien reconoce que “se ha avanzado mucho en la formación de los policías”, el Observatorio estima que “aún queda mucho camino por recorrer para conseguir que el colectivo LGTB vea como un aliado a quien vela por su seguridad”. <span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Según indica el Observatorio, los aspectos que determinan la infradenuncia son dos: “El tabú y la ausencia de activismo que provocan sombras en la recogida de datos”.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Carolina Cuadrado recuerda que las agresiones contra el colectivo están a la orden del día, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/07/03/el_orgullo_finaliza_con_detenidos_entre_ellos_jovenes_por_ataques_colectivo_lgtb_67185_1012.html" target="_blank">incluso en la semana del Orgullo LGTBI</a>, y que los espacios seguros no siempre son accesibles para todos. Cuadrado cree que el miedo a denunciar deriva, entre otras cuestiones, de una sensación común “de que luego no sirve para nada”. “Si uno denuncia y <strong>sabe que el agresor va a salir impune</strong>”, la víctima opta por evitar el trámite. El escaso acompañamiento, la revictimización o el aislamiento son factores que, a juicio de la activista, contribuyen a perpetuar las agresiones.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>David Molina, portavoz de <a href="https://www.orgullovallekano.org" target="_blank">Orgullo Vallekano</a>, cree que “mucha gente desconfía en las instituciones policiales” y lo hace por sentencias como el reciente dictamen de un Juzgado de Instrucción de Valladolid, que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/reconoce-delito-agresion-homofoba-maricones_0_727577474.html" target="_blank">archivó como posible delito de odio</a> la agresión homófoba contra una pareja gay al grito de “maricones”. En la justicia, denuncia Molina, “<strong>siguen quedando elementos muy conservadores</strong> y poco proclives a arreglar este tipo de visiones tan habituales”, lo que “promueve que la gente desconfíe de este tipo de instituciones”. <span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>La situación se agrava, a su juicio, respecto a las “personas migrantes sin papeles en regla, que no pueden hacer nada en la comisaría que no les suponga un problema enorme, con el añadido de una Ley de Extranjería inmoral y salvaje”.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Para Molina, la forma de abordar el problema requiere de una óptica doble:<strong> la perspectiva formativa y la punitiva</strong>. Es importante, entiende, insistir en la formación de jueces, fiscales y agentes de las fuerzas de seguridad, pero también es importante sancionar “a quienes dictan sentencias irreales, tanto en Pamplona como en Valladolid”, porque “están rayando la prevaricación de forma contundente y el Consejo General del Poder Judicial se tiene que poner las pilas”.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><strong>Voluntad política</strong></p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>En septiembre de 2017, el Congreso admitió la tramitación de la ley de igualdad LGTBI <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/05/04/la_oposicion_une_congreso_para_presentar_una_ley_por_igualdad_real_del_colectivo_lgtbi_64653_1012.html" target="_blank">registrada en mayo</a> por el grupo parlamentario de Unidos Podemos. A finales de abril del presente año, la ponencia para tratar la proposición de ley echó a andar con previsiones de que su debate sea “complicado” y “largo”. El principal objetivo de la norma consiste en homogeneizar las reglas básicas en defensa del colectivo y contra la discriminación que recibe, de manera que todos los puntos del territorio estatal se rijan por criterios comunes. Actualmente existen <strong>siete comunidades que ya cuentan con leyes</strong> similares: Cataluña, Extremadura, Baleares, Murcia, Navarra, Andalucía y Madrid.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>El problema, no obstante, surge cuando “<strong>los protocolos no se están aplicando</strong>”. Así lo considera Carolina Cuadrado, quien critica que “las instituciones no actúen y que quienes tienen que proteger no protejan”. Si bien la ley estatal es “muy necesaria”, la activista subraya que su aplicación es fundamental y sólo depende de voluntad política.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>También David Molina cree que “si no se llegan a aplicar es por <strong>falta de voluntad política y judicial</strong>”, de modo que las leyes “bienvenidas sean”, pero acompañadas por “mecanismos de aplicación”. La forma de conseguirlo, opina, es que la “sociedad civil organizada siga presionando”.</p><p><strong>Mané Fernández</strong>, vicepresidente de la FELGTB, confía en que la ley “proteja a las personas e impulse una igualdad real”. Si una ley no se implementa, razona, “difícil es entender para qué se aprueba”, de forma que el activista confía en que “si se aprueba será para implementarla”. En todo caso, Fernández no obvia que existen comunidades donde la ley no se está implementando, y pone el ejemplo del autobús de Hazte Oír, “que no tendría que haber salido”. Fernández reconoce que “cuando se aprueban las leyes no son de implementación inmediata, pero tiene que llegar”, matiza.</p><p><strong>Mercantilización del movimiento</strong><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span></p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Pese a denunciar la invisibilidad y marginación latentes, la Asamblea 17M observa un doble rasero a la hora de juzgar al colectivo. Mientras los problemas a los que se deben enfrentar son evidentes y derivan de una estructura machista y homófoba, la mercantilización y el blanqueamiento del colectivo, despojándole de su discurso reivindicativo, es tendencia. “Nos quejamos de que nuestras identidades y deseos <strong>únicamente sean válidos cuando se pueden mercantilizar </strong>y convertir en objetos de consumo, como viene ocurriendo en cada fiesta del Orgullo, en los espacios de ambiente de Chueca, en las políticas neoliberales y empresas que mercantilizan con nuestros derechos y en los destinos turísticos como Israel que instrumentalizan nuestras luchas para su lavado de cara”, señala la plataforma en su comunicado.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>“Nos lo han vendido muy bien”, observa Cuadrado. “El hecho de que grandes marcas nos patrocinen y haya un Orgullo mundial realmente lo que significa es que nuestros derechos importan en la medida en que reportan beneficio”. Al final, reflexiona, “ocurre que nos sentimos utilizadas” porque el movimiento “<strong>se desvirtúa, se ha despolitizado</strong>, se ha convertido en fiesta, celebración, y no se puede quedar solamente ahí”. Cuadrado estima que, de esta manera, el movimiento “pierde contenido político y capacidad de subvertir el sistema”.</p><p><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>Con ella coincide David Molina. La mercantilización, sentencia, “es preocupante y conlleva que las<strong> mayorías sociales se alejen de las reivindicaciones </strong>por verlas ligadas a intereses lucrativos de una minoría”. Ambos denuncian, asimismo, que se promocione Israel como <a href="https://elpais.com/internacional/2017/06/09/mundo_global/1497035122_408685.html" target="_blank">destino turístico</a>, un territorio que <span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span><span id="docs-internal-guid-2b2717ce-696c-2d13-7a47-f1baa78b8a54"></span>“ilegítimo y genocida que instrumentaliza la lucha” mientras a nivel interno desprotege los derechos del colectivo.</p><p>Sobre este asunto, Mané Fernández sostiene que su federación contiene a otras “44 entidades a nivel estatal” y que, como conjunto, se dedica a “hacer política” pero no es “empresarial”. Otra cuestión “diferente”, añade, “es que alguna empresa pueda colaborar” y en ese sentido la federación cuenta con unos “<strong>requisitos que tienen que ver con la realidad LGTBI</strong>”. “No somos mercantilistas, no trabajamos a ese nivel, ni mantenemos una opinión sobre qué pueden hacer empresas privadas” con este tipo de cuestiones. Respecto a Israel, el activista apela a la cautela y a tener en cuenta los colectivos que están trabajando sobre el terreno.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El colectivo LGTBI planta cara a la impunidad de las agresiones y al abandono institucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Discriminación,Igualdad,Movimientos sociales]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Eduardo Mendicutti: "¿Que lo que escribo es gay? Pues sí, qué pasa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/eduardo-mendicutti-escribo-gay-si-pasa_1_1156777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Eduardo Mendicutti</strong> (Sanlúcar de Barrameda, 1948) podría haber nacido y crecido en la localidad gaditana de La Algaida, si La Algaida existiera. En el mundo real, La Algaida es solo un paraje de pinos en el Parque de Doñana. En el mundo creado por el escritor, es la residencia de buena parte de sus personajes, fusión imposible de Sanlúcar y el Puerto de Santa María, escenarios de la infancia y la adolescencia del autor. Si en la escritura sureña de Mendicutti, el espacio geográfico es siempre determinante, lo es aún más en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-malandar/265779" target="_blank">Malandar</a> (Tusquets), su última novela. Malandar existe y no existe. Es un espacio de pinos, marismas y playas separado de Sanlúcar por el río Guadalquivir, casi en la desembocadura. Pero es también <strong>un lugar mítico</strong>: un espacio de escapismo y fantasía infantil, separado del mundo adulto pero siempre al alcance de la mano. </p><p>Es la Arcadia de varias generaciones de gaditanos, sevillanos y onubenses, pero también la de los personajes de Mendicutti: <strong>Miguel, Toni y Elena</strong>. "Tiene un nombre tan bonito, tan sugerente... Es como para descarriarse. Pero al mismo tiempo es un lugar medio recreado, inventado, fantaseado", cuenta el escritor, ataviado con su habitual traje impecable, en un gran hotel de Madrid. El título le llega a menudo antes de comenzar a escribir, como ocurrió con <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/03/04/los_travestis_que_hicieron_podemos_45833_1821.html" target="_blank">Furias divinas, su anterior libro</a>, ubicado también en La Algaida. El de Malandar no es del todo original: así se llaman cafeterías, chiringuitos y salas de fiesta de toda Andalucía occidental. El autor se queja: "Me da un poco de coraje, porque es como mío".</p><p>  </p><p>El propio Mendicutti miraba Malandar, en su niñez, como lo hacen sus protagonistas, como un paisaje familiar un misterioso. "Probablemente por su situación geográfica. Por el hecho de tener restricciones, que eso es importante. Por el hecho de parecer movible: quizás no sea así, pero a mí siempre me ha parecido que las dunas se movían. Por el hecho de estar cerca y lejos", cuenta. Allí, sobre la arena, imagina el trío de la novela "construir<strong> un hogar inverosímil </strong>para una historia de amor fuera de todo lo que es habitual... al menos hasta ahora". Aunque narrada por Miguel, <strong>trasunto del autor</strong> (su origen, su trabajo como periodista y algún otro apunte biográfico), Malandar tiene tres vértices, ocupados por los tres amigos: Toni y Elena, destinados desde la adolescencia a casarse, y Miguel, tercera pata que se descubre finalmente imprescindible.</p><p>A partir de capítulos cortos, semejantes algunos a relatos (el primero, de hecho, es una versión ampliada de un cuento ya publicado), el lector asiste al desarrollo de la amistad, marcada por el cuidado, la ambigüedad y los pequeños celos, hasta el momento en que Miguel coge un tren a Madrid para estudiar periodismo mientras Toni y Elena piensan ya en la boda. "Parece que esa relación se va a diluir y a resquebrajar, y Malandar es el único punto de referencia en el que el narrador encuentra un lugar para <strong>el anclaje de lo que han vivido</strong>", cuenta el autor. Pero Cádiz queda cada vez más lejos y hasta eso se pierde. Miguel deja de volver. Es lo que suele pasar, a juicio de Mendicutti: "Lo normal es que la distancia y las vidas dispares acaben diluyendo primero y cortando después esas relaciones y esos deseos. La novela justamente<strong> se resiste a eso</strong>".</p><p>Porque los personajes acabarán encontrando su propio equilibrio cumplidos los sesenta. Con su habitual luminosidad, Mendicutti se resiste al sufrimiento y a la derrota. "<em>Malandar </em>es el lugar al que hay que volver como sea si quieres mantener lo que has vivido. <strong>Y celebrarlo</strong>. Porque celebrar lo vivido es la manera de luchar <strong>contra la melancolía</strong>", reivindica. Para eso, dice, no hace falta solo deseo, sino también "intención y esfuerzo". </p><p>Hay otro elemento de resistencia que se repite en la novela como en el resto de su obra: el de una disidencia sexual que reivindica su existencia feliz y amada pese a la sociedad homófoba. Tampoco alza Mendicutti las campanas al vuelo cuando mira a la España de hoy, por mucho que esté permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo: "La sociedad ha cambiado, sin lugar a dudas. Pero hay <strong>muchas cosas que no han cambiado</strong>, y que están por debajo, ocultas por esas aparentes conquistas. Hubo una época en que mucha gente no se permitía parecer homófoba porque era una catetada, pero <strong>ahora ha perdido ese miedo</strong>". En este el refugio de arenas y pinos está también la utopía de un mundo sin represión: "Todos los humanos hemos tenido sueños y deseos de cualquier tipo que van <strong>más allá de lo permitido</strong>. En Malandar, en la novela, hay un cartel que lo prohíbe todo, desde acampar a encender fuegos. Y el personaje de Toni en un momento dado dice:'Ya dejará de estar prohibido'. Ese es un deseo común que alimenta todo el libro". ("De Busti", elogia Miguel a un amigo en el libro, "aprendí que pelear a favor de los maricones era también pelear a favor de todos, y juntos a todos". Queda claro.)</p><p>No cree el escritor gaditano que por meterse en estos asuntos esté haciendo una literatura de nicho o menos accesible a la mayoría de los lectores. "Yo no tengo problemas con las limitaciones", dice, tras 45 años de carrera. "¿Que lo que escribo es gay? <strong>Pues sí, qué pasa</strong>. ¿Que es localista? Pues es sí. Y qué. ¿Que tiene humor? Pues tiene humor. La ruptura de las limitaciones corre de tu parte. Si lees bien".</p><p>Vayamos por el localismo. ¿Está de acuerdo con quienes tachan a su literatura de "sureña"? "Yo creo que hacen una comparación con la <strong>literatura sureña norteamericana</strong>, que también tiene sus propias características, sobre todo de la atmósfera", dice, con un punto de orgullo. Pero, si la obra de Mendicutti está marcada por una geografía, se ve sobre todo en el habla popular con la que trabaja el escritor desde sus inicios. "Yo soy andaluz, pero si me siento andaluz es por eso. No porque hable andaluz, que ya no lo hablo, ni porque sea semanasantero o rociero, que más bien lo detesto, sino porque <strong>recuerdo la manera de hablar</strong>. Soy de allí porque eso está pegado a mi memoria", cuenta. No es una forma de nacionalismo, sino la reivindicación de su particular puerta creativa: "Si yo quiero recuperar literariamente algo y sentirme vinculado a eso, la única manera que tengo de hacerlo es recordar cómo se hablaba". Aunque ahora todos usemos las mismas palabras "como si fuéramos electrodomésticos", él escribe "fullero", o "gallareta", o "engurruñido". "Para otras cosas, la memoria ya la tengo fatal", dice con una modestia coqueta, "pero <strong>las palabras no se me olvidan</strong>. Las tengo ahí metidas". Ahí está también Malandar. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Apr 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <media:title><![CDATA[Eduardo Mendicutti: "¿Que lo que escribo es gay? Pues sí, qué pasa"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Escritores,Libros,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Una lucha contra el silencio y la muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/lucha-silencio-muerte_1_1149863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>"Silence = mort". El silencio es la muerte. Así eran, y son, los eslóganes de Act Up, tanto en su versión estadounidense como en la parisina. Rápidos, limpios, efectivos. Y pasmosamente claros. En <em><strong>120 pulsaciones por minuto</strong></em>, que llega el viernes 19 a los cines españoles, el director francés <strong>Robin Campillo</strong> (<em>Les revenants, Eastern Boys</em>) ha pretendido recoger la lucha salvaje de la asociación contra el sida que consiguió cambiar el debate público sobre el VIH, su energía y su radicalidad. Pero también su batalla contrarreloj contra la muerte. Funcionó: en el pasado Festival de Cannes, la película se llevó el Gran Premio del Jurado y las lágrimas de Pedro Almodóvar, su presidente, incapaz de convencer a los demás miembros para que le otorgaran la Palma de Oro. "Campillo cuenta la historia de héroes reales que salvaron muchas vidas", reconocía, emocionado. </p><p>Sin embargo, el actor argentino <strong>Nahuel Pérez Biscayart</strong>, uno de los protagonistas de este filme coral, no había escuchado nunca hablar de la organización, que no existía en su Argentina natal. Es posible que tampoco lo hayan hecho los espectadores españoles, que quizás recuerden, como un fogonazo, el característico triángulo rosa de la asociación o una de sus acciones más sonadas: <a href="http://www.ina.fr/video/PAC02035225" target="_blank">cubrir con un preservativo gigante</a> de tela rosa —y la colaboración de la marca de ropa Benetton— el <strong>Obelisco de la Plaza de la Concordia</strong> el 1 de diciembre de 1993. "Sabía poco, nada", recuerda este actor nómada, con un pie en Buenos Aires y otro en París, en una cafetería madrileña, "pero teníamos un mininúcleo de Act Up muy presente". Tanto el director como el coguionista Philippe Mangeot y el productor Hugues Charbonneau <strong>formaron parte de aquel ejército rosa y negro</strong>. </p><p>"Todas nuestras sesiones de trabajo eran más sesiones de hablar del pasado, de anécdotas, haciendo mucho hincapié en los detalles incluso. En el humor, en el desparpajo de la época...", cuenta el intérprete. Los <em>zaps </em>de Act Up, porque así llamaban a esas <strong>protestas relámpago</strong>, señalaron a la Iglesia católica que hablaba del recién bautizado sida —antes era "cáncer gay"— como un castigo divino, a políticos que se tomaban con calma la investigación, a laboratorios farmacéuticos que retrasaban la salida de nuevos medicamentos. Una de sus señas características era la sangre artificial que acostumbraban a lanzar en sus protestas, espejo de su propia sangre enferma y del miedo que esta generaba. Otra, <strong>los die-in</strong><em>die-in</em>, <em>performances </em>robadas a sus primos americanos en las que los activistas se tumbaban en el suelo, en silencio durante varios minutos, para recordar a los fallecidos.</p><p>Fueron muchos. Solo entre 1987 y 1995, los años de mayor violencia de la enfermedad, más de 29,000 personas <a href="http://invs.santepubliquefrance.fr//beh/2008/45_46/beh_45_46_2008.pdf" target="_blank">perdieron la vida en Francia</a> debido al sida. En 1993, 112.000 personas vivían con el VIH.</p><p>El Sean de Biscayart —construido en memoria del activista y presidente de la asociación Cleews Vellay, fallecido en 1994— supone la materialización de la lucha. Es él quien denuncia con más arrojo la inacción de las instituciones. "También hablamos de <strong>lo que era enterrar a alguien</strong>, vestir un cuerpo muerto… Todas esas cosas que quizás escapan a los histórico y tiene que ver con lo que es vivir una epidemia tan mal tratada por el Estado", dice el actor. <em>120 pulsaciones por minuto</em> está llevada por un ritmo de <em>house </em>que evoca el frenesí de las asambleas eternas, de los <em>zaps </em>y de las detenciones consiguientes. "Podemos hablar de <strong>una forma de militancia dandy</strong><em>dandy</em>, una especia de elegancia, un lado brillante, paradójico, desafiante y muy gracioso en realidad", decía Campillo <a href="http://www.liberation.fr/france/2017/08/20/robin-campillo-chaque-action-d-act-up-etait-deja-enrobee-par-la-fiction_1590949" target="_blank">en una entrevista para Libération</a> sobre sus años de activismo. </p><p>Pero la película reposa también en la enfermedad de Sean, en su rabia primero y su fragilidad después, en el amor y los cuidados construidos junto a Nathan (Arnaud Valois), su pareja. "Ahí está la conexión entre lo político y lo íntimo", dice Pérez Biscayart con un discurso ágil y firme. "Cuanto más frágil y enfermo está el personaje, más energía, efervescencia y ganas de sobrevivir tiene. Cuanto más se acerca a la muerte, <strong>más estalla de valentía y rebeldía</strong>". Para rodar el tramo final de la enfermedad del personaje, el argentino tuvo que adelgazar siete kilos en dos semanas. No fue eso lo más duro. "El cuerpo enfermo es entonces el vaciamiento de ese sujeto, porque se vuelve tan carne que la mirada se empieza a ir, uno empieza a abandonar y empieza a retrotraerse de la realidad", explica. Es lo que se ve en <em>Silverlake life: The view from here</em> (1993), uno de los documentales de referencia para el elenco, en el que una pareja de hombres se filma durante el proceso de enfermedad de ambos. </p><p>De la muerte, Act Up extrae rabia para continuar. Las cenizas de Cleews Vellay <strong>fueron arrojadas sobre el cóctel</strong> de un congreso de la Unión de Aseguradoras de París, que rechazaba a los enfermos de sida. Muchos de los asistentes, recuerdan los activistas, siguieron bebiendo champán. </p><p>Y esa rabia, sigue viva en sus militantes. "Creamos este movimiento en medio de los insultos", <a href="http://www.liberation.fr/debats/2017/05/30/apres-120-bpm-epargnez-nous-vos-louanges_1573356" target="_blank">denunciaba </a>Didier Lestrade, el primer presidente de la asociación, en un artículo en <em>Libération </em>en el que criticaba que la buena acogida del filme pudiera hacer olvidar los duros años de protesta. "Entonces, <em>please</em>, no empecemos con la misma broma, es incómodo para todos". "Sí, bueno, <strong>todo es muy hipócrita</strong>", le defiende Biscayart, "siempre los héroes son del pasado". En su día, los miembros de Act Up fueron dibujados como radicales violentos —además de las esperables lindezas homófobas—. "La historia es así: si no remueves la colmena, las cosas no cambian. No hay ningún derecho que se haya regalado ni se haya dado desde la bondad. <strong>Los derechos se arrancan, se ganan en la calle</strong>". Biscayart fija sus ojos claros y sonríe. Allí al fondo está Sean y su memoria. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <media:title><![CDATA[Una lucha contra el silencio y la muerte]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Cine,VIH SIDA,Películas,Festival de Cannes,Cine europeo]]></media:keywords>
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