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    <title><![CDATA[infoLibre - Premios Goya 2021]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/premios-goya-2021/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Premios Goya 2021]]></description>
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      <title><![CDATA[Goya 2021: 'Las niñas' se consagran en la gran misa del cine español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/goya-2021-ninas-consagran-gran-misa-cine-espanol_1_1194648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b6fe7523-d926-41db-9baf-bcf0a519f24c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Goya 2021: 'Las niñas' se consagran en la gran misa del cine español"></p><p>Una misa cinematográfica. Eso fue <strong>la gala de los Goya celebrada el sábado noche en Málaga</strong>, sin duda la más extraña de la historia de los premios de la Academia de Cine. La ceremonia arrancaba sin música, con un Antonio Banderas cariacontecido y vestido de negro: el sacerdote. Con su discurso de apertura, el sermón, más institucional aún que el del presidente de la Academia, Mariano Barroso, buscaba convertir los Goya en una especie de catarsis colectiva... pero poco. Poco catarsis por muy contenida; poco colectiva por las medidas de seguridad. “<strong>Contaremos la historia de estos días</strong>”, decía, pensando en el futuro del cine español, “tratando de entender cómo nos ha afectado esta realidad, la profundidad de las heridas abiertas, qué fue aquello que nos emocionó, o que nos hizo llorar, o que nos enfadó, o que nos asustó”. Si alguien se preguntaba qué importa el cine en todo esto, qué importan las películas mientras la gente muere y el mundo se dedica a hornear panes y, básicamente, a renunciar a todo lo que merece la pena en esta vida, Banderas tenía una respuesta. Una respuesta que era una tarea para el sector y para los espectadores: “Reflexionar a través del cine de las circunstancias complejas que la vida nos ha puesto por delante”. No era quizás lo más apetecible para un sábado noche, pero estando en pandemia habría que conformarse.</p><p>Como misa que era, <strong>la ceremonia fue solemne</strong>. Sin humor, sin chistes, sin monólogos —excepto el de Carlos Latre como Pepe Isbert en homenaje a Berlanga, lo más flojo de la noche—. Era la apuesta del equipo: no estamos para bromas, lo que España necesita es seriedad y luto. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/03/03/premios_feroz_2021_todos_los_ganadores_117472_1026.html" target="_blank">Lo contrario a lo que habían supuesto los Feroz</a>, entregados por la prensa cinematográfica el mismo martes, que asumieron que lo que España necesitaba era alegría y un poquito de poca vergüenza. Si aquello era Carnaval, esto era Semana Santa. Y parece que los Goya tenían razón, porque la gala funcionó. Y eso que uno de los empleos menos deseados de España este sábado era el de realizador de los Goya: una gala semipresencial, con una treintena de entregadores en directo y los <strong>166 nominados desde sus casas </strong>—quien dice casas, dice hoteles, casas rurales o espacios varios alquilados para la ocasión—, conectados bien por Zoom o sucedáneos, bien gracias a los equipos de productoras televisivas. La disparidad de medios creaba, por cierto, una extraña imagen de castas dentro del mundo del cine, unos con la textura granulosa de la videollamada, otros con <em>full</em> HD. Una imagen para nada real: ¿cómo va a haber clases en un sector en el que <a href="https://www.aisge.es/informe-sociolaboral-aisge-2016" target="_blank">menos del 10% de los intérpretes puede vivir de su trabajo</a>?</p><p>Y, si hay clases en el cine español, la noche del sábado la ganaron los de abajo. Las de abajo. <em>Las niñas</em>, ópera prima de Pilar Palomero con 1,2 millones de presupuesto, se hacía con cuatro cabezones, pero qué cuatro: <strong>mejor dirección novel, guion original, fotografía... y mejor película</strong>. A quién no se le calentaría el corazón con cada celebración del equipo de una producción pequeña que se atrevió a estrenarse en plena pandemia. Ya metidos en el 7 de marzo, su triunfo tenía un regusto de victoria colectiva: cuatro estatuillas que irán a casa de mujeres. Y todavía más: <strong>de las 14 categorías mixtas, 10 tuvieron a mujeres como ganadoras</strong>, en un año en el que por primera vez las nominadas superaban el 40%. Era lo único que podía consolar al equipo de <em>La boda de Rosa</em>, con Icíar Bollaín a la cabeza, otra historia de mujeres y la otra gran favorita de la noche, que se llevaba solo dos galardones. En un año lleno de derrotas, esta seguramente no estaría entre las más amargas. Las victorias, sin embargo, tienen otro peso. La mascarilla y la videollamada no podían hacer justicia a la alegría de Pilar Palomero, que se convierte en la tercera cineasta, la primera mujer, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/01/19/goya_opera_prima_las_ninas_115581_1026.html" target="_blank">en ganar el Goya a mejor película con su debut en el largometraje</a>.</p><p> Los productores de Las niñas, abrazan a la directora y guionista Pilar Palomero. / EFE</p><p>Faltaba un Goya para el equipo de realización. La gala fue como un reloj, sin los errores que se podrían esperar de una plantilla que lidiaba con más de 160 conexiones en directo y las cámaras del Teatro Soho desde sus unidades móviles. La sala, heredera del primer cine malagueño, está gestionada por la productora de Antonio Banderas, convertido en uno de los grandes ganadores de la noche después de dos horas y media de medida producción televisiva en <em>prime time</em>. Ayudaba <strong>la velocidad de reparto de cabezones</strong><em>cabezones</em>: los entregadores entraban por tandas al escenario, como azafatas del Telecupón, y por tandas se iban adjudicando las estatuillas. Los realizadores de futuras galas se puede apuntar el truco para que los discursos de agradecimiento sean concisos: hacerlos <em>online</em>. (Otro truco: si quieren retratar adecuadamente la enorme presencia del colectivo LGTBI en la industria, metan cámaras en sus casas). Daba tiempo incluso a emitir los <strong>mensajes de apoyo al cine español </strong>de los artistas internacionales que Antonio Banderas había podido reunir tirando de contactos, desde Glenn Close hasta Robert De Niro, desde Nicole Kidman hasta Al Pacino, desde Charlize Theron hasta Barbra Streisand —ella solo en audio, porque Barbra Streisand es mucho para mostrarse entera en una sola gala—.</p><p>Lo que los Goya 2021 perdían en espectáculo y en identidad cañí —poca picaresca española había en escena—, lo ganaban en intimidad. <strong>La intimidad de la emoción</strong>. En el patio de butacas, los premiados se aprestan a recomponerse para subir a escena y dejan para después los abrazos, las lágrimas y las babas. En casa, la sorpresa es genuina, como la de <strong>Jone Laspiur </strong>como mejor actriz revelación por su trabajo en <em>Ane</em>, que miraba atónita a sus compañeros de reparto, junto a ella, como si ni siquiera estuviera nominada. La alegría es genuina, como la de <strong>Adam Nourou</strong>, actor revelación por <em>Adú</em><em>, </em>que<em> </em>mostró en pantalla y a lo Dogma 95 los brincos con familia y amigos. El amor es genuino, como el de <strong>Nerea Torrijos,</strong> premiada por su vestuario en <em>Akelarre</em>, que metió a su pareja en cuadro a la orden de “Ven aquí”. Y el llanto es genuino, como el de <strong>Maite Arroitajauregi</strong>, que se derrumbaba en ese llanto compungido tan real y tan poco fotogénico después de recoger, cantando, el Goya a mejor música original por <em>Akelarre</em> junto a su compañera Aránzazu Calleja. Por desgracia, no se vio a nadie recibir el premio en pijama, como Jodie Foster en los Globos de Oro, pero no hizo falta. Con ver a Sergi López gritarle a la cámara del portátil “Tongo, tongo” después de haber perdido contra Alberto San Juan, nos vale.</p><p>  Y era difícil no emocionarse, también de manera genuina, con la celebración del equipo de <em>Las niñas</em>, que aplaudía —en el mismo espacio, con una foto del rodaje de fondo— el Goya a la mejor fotografía para la boliviana <strong>Daniela Cajías, la primera mujer de la historia en hacerse con este galardón</strong>. Era difícil no reírse con los gritos de Nathalie Poza, que ganaba inesperadamente el Goya a mejor actriz de reparto por <em>La boda de Rosa</em>, acompañada de Carmen Machi y Carolina Yuste: “Venimos del teatro, de hacer una función”, decía sobre la obra que comparten, <em>Prostitución</em>, mientras estas intentaban retirarse del plano. Y con la risa de Natalia de Molina, gran favorita de la categoría, que se había plantado de punta en blanco en un hotel de Madrid... y que recibía el revés a carcajadas. Otra receta para los productores de galas futuras para lograr reacciones y agradecimientos espontáneos: que los ganadores se queden en casa, a ser posible con un número indeterminado —ejem, restricciones— de excitados amigos y familiares. Estos pequeños resplandores, <strong>la felicidad ajena después de tantos meses de tristeza generalizada</strong>, se convertían en la verdadera alma de la gala. Qué paradójico que en la distancia se acabara viviendo una de las galas más emotivas de la historia de los Goya. </p><p>Una misa, decíamos, con su Banderas sacerdote —alguien que maneje de Photoshop podría probarle el alzacuellos de <em>The body</em>— y su Virgen triunfante, una <strong>Ángela Molina </strong>que recitaba su discurso de aceptación del <strong>Goya de Honor </strong>con el tono de quien parece estar conjurando los malos espíritus. Una misa un poquito pagana, eso sí, que seguramente incluya algún <em>akelarre</em>, y no solo por los cinco Goya que ganó esta película, la más premiada, sino porque seguramente caería alguna fiestecilla privada poco covid-<em>free</em>. Quizás para 2022 no necesitemos sermones ni lutos, las mujeres desaparezcan de nuevo del palmarés y regresemos a la charanga y pandereta habitual. Pero si al cine español se le pedía estar a la altura, el cine español supo dar la homilía correcta y compungida que el espectador necesitaba. Un milagro. </p><p><strong>Lista completa de ganadores</strong></p><p><strong>Mejor película</strong></p><p> <strong>Mejor dirección</strong></p><p> <strong>Mejor actor protagonista</strong></p><p> <strong>Mejor actriz protagonista</strong></p><p> <strong>Mejor dirección novel</strong></p><p> <strong>Mejor guion original</strong></p><p> <strong>Mejor guion adaptado</strong></p><p> <strong>Mejor música original</strong></p><p> <strong>Mejor canción original</strong></p><p> <strong>Mejor actor de reparto</strong></p><p> <strong>Mejor actriz de reparto</strong></p><p> <strong>Mejor actor revelación</strong></p><p> <strong>Mejor actriz revelación</strong></p><p> <strong>Mejor dirección de producción</strong></p><p> <strong>Mejor dirección de fotografía</strong></p><p> <strong>Mejor montaje</strong></p><p> <strong>Mejor dirección artística</strong></p><p> <strong>Mejor diseño de vestuario</strong></p><p> <strong>Mejor maquillaje y peluquería</strong></p><p> <strong>Mejor sonido</strong></p><p> <strong>Mejores efectos especiales</strong></p><p> <strong>Mejor película de animación </strong></p><p> <strong>Mejor película documental</strong></p><p> <strong>Mejor película iberoamericana</strong></p><p> <strong>Mejor película europea</strong></p><p> <strong>Mejor cortometraje de ficción</strong></p><p> <strong>Mejor cortometraje documental</strong></p><p> <strong>Mejor cortometraje de animación</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Mar 2021 23:15:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <title><![CDATA[Librepensadoras, en 'tintaLibre' marzo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/librepensadoras-tintalibre-marzo_1_1194457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea649c94-f716-490b-8e8a-2e151c68e207_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Librepensadoras, en 'tintaLibre' marzo"></p><p>Como es ya tradición, marzo en tintaLibre tiene nombre de mujer y está dedicado este año a las <em>librepensadoras</em>.</p><p>El pensamiento es más irreductible y libre, auténtico y desinteresado, cuando una mujer, desde los tiempos de <strong>Safo de Lesbos</strong> a los de <strong>Naomi Klein</strong>, lo formula a través de las épocas en las que quienes sientan cátedra son los hombres. Esa <em>habitación propia</em> de la escritura sigue siendo un territorio especial desde que <strong>Virginia Woolf </strong>propuso esa condición necesaria para la emancipación.</p><p>Primero las efemérides. <strong>Emilia Pardo Bazán</strong> falleció el mismo año que nació <strong>Carmen Laforet</strong>, dos mujeres de su tiempo, autoras de dos novelas que siguen ofreciendo su inmarchitable encanto en las librerías: <em>Los pazos de Ulloa</em> y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/11/25/nada_carmen_laforet_58032_1821.html" target="_blank">Nada</a>. También, hermanadas por un sentimiento único de solidaridad, muchas mujeres participaron en aquel efímero episodio revolucionario que fue la Comuna de París que cumple este mes 150 años. Fue el preludio del feminismo francés.</p><p>Más historias. <strong>Hannah Arendt</strong> y <strong>María Zambrano</strong>, que a pesar de no haberse conocido (coincidieron fugazmente en el París de 1939), tejieron alrededor del exilio uno de los surcos más poéticos y hondos de la reflexión contemporánea. Ese no-lugar, ese destino no elegido, da lugar a una de las más ricas vetas del pensamiento del siglo XX.</p><p>Personajes ineludibles del culto femenino son también <strong>Emily Dickinson</strong>, cuya poesía no cesa de asombrarnos como nos recuerda la también poeta Elena Medel, y de Jane Austen, a la que la escritora Espido Freire nos describe como un gran salón con las puertas abiertas en el que siempre gusta quedarse a charlar animadamente sobre cosas aparentemente comunes.</p><p>Otra mujer de apariencia frágil, pero de verbo clarividente, <strong>Simone Weil</strong>, supo ver desde su incomparable mística revolucionaria los abismos de la barbarie si no somos capaces de detenerlos a tiempo. Ocurrió en su época de entreguerras con el avance de los totalitarismos; vuelve a pasar en estos tiempos de populismo salvaje. Como la filósofa pensaba, hay que dedicarles ese tipo de <em>atención</em> que siempre camina de la mano de la filosofía, una manera de estar despiertos. Algo que siguen asumiendo en nuestros días dos escritoras que ven más allá de las apariencias, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2018/01/10/naomi_klein_mejor_tener_politicos_los_que_no_podamos_confiar_73867_1042.html" target="_blank">Naomi Klein</a> y <strong>Joan Didion</strong>, la primera defendiendo un pacto por el clima para el planeta, la segunda, removiendo en las aguas interiores pero universales de su propia crisis climática.</p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Mar 2021 09:14:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Mujeres,TintaLibre,Feminismo,Filosofía]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Premios Feroz 2021: la imposible victoria de una gala 'muteada']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/premios-feroz-2021-imposible-victoria-gala-muteada_1_1194435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7497092d-a184-4169-a018-3786c03f2a89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Premios Feroz 2021: la imposible victoria de una gala 'muteada'"></p><p>“No se oye”. Lo ha pronunciado media España desde marzo de 2020 —en distintas combinaciones: “Estás muteado”, “creo que estáis silenciados”, “espera, que me pongo los cascos”, “espera, que me quito los cascos”, etc— y lo pronunciaron también los espectadores de los Premios Feroz, los galardones de los periodistas cinematográficos, emitidos este martes a través de Youtube desde el Teatro Coliseo de Madrid. La gala empezaba con un <em>sketch</em>... silenciado. En pantalla, una llamada de Zoom de unos minutos, sin audio, que terminaba con Belén Cuesta diciendo: “No oigo nada”. <strong>¿Era un gag? ¿Era un error? </strong><em>gag</em>Luego supimos que simplemente alguien no había estado muy fino en el control de sonido, pero la pandemia ha ensanchado los límites de la televisión, del humor, del <em>streaming</em> y del aguante de los espectadores. Qué más daba, bastante tenemos con lo que tenemos. Para cuando la actriz <strong>Pilar Castro salió a presentar</strong>, en directo y con sonido, aquello había tomado un aire de irrealidad. Una presentadora sin mascarilla, una gala en directo, un montón de cabecitas entre el público (sí, con distancia y butacas vacías). Para calmar los ánimos y por lo que pudiera pasar, Pilar Castro se apresuraba a decir: “Estamos en el Teatro Coliseo, <strong>por supuesto con todas las medidas de seguridad</strong>”.</p><p>Porque, para no desentonar, los Feroz, nacidos con la ambición de ser los Globos de Oro españoles, no han tenido el mejor año. Quién lo ha tenido. Los galardones de la prensa cinematográfica <strong>habían apostado por una gala presencial</strong>, a diferencia de los Goya, que se han rendido ante los acontecimientos y se emitirán desde Málaga sin nominados y en un formato <em>online</em>. Si alguno había levantado una ceja ante la osadía de los periodistas —que tuvieron que desplazar el evento de Alcobendas a Madrid por las restricciones del primer municipio, aunque la cosa en la capital andaba igualmente calentita—, las exclamaciones de indignación llegaron con las declaraciones de <strong>Victoria Abril.</strong> Al recoger el Premio Feroz de Honor el jueves anterior, <a href="https://www.europapress.es/cultura/cine-00128/noticia-victoria-abril-contra-vacunas-coronavirus-estamos-siendo-usados-cobayas-20210225141823.html" target="_blank">calificó la crisis del coronavirus de “plandemia”</a> y aseguró que nos usan “como cobayas” para probar la vacuna. Pilar Castro cerraba su discurso de apertura de la gala —con guion de Lucía Lijtmaer e Isabel Calderón— con un triunfante: “<strong>Y sin hacer ningún chiste sobre Victoria Abril</strong>”. ¡El más difícil todavía! Tras dos horas de una gala irregular aunque voluntariosa, alguno más se hubiera agradecido.</p><p>Si los Premios Feroz han sido prueba de algo, es de que estamos regular. El cine está regular: “Premiamos la serie que todo el mundo ha visto y <strong>las tres películas que se han atrevido a estrenar</strong>”, decía Pilar Castro. Las actrices están regular: “Cuando voy al banco, me pregunta: ¿quiere comprobante? <strong>No, si me lo creo</strong>”, decía Asaari Bibang <a href="https://twitter.com/PremiosFeroz/status/1366852112425111552" target="_blank">en su breve y estupendo monólogo</a>. Loreto Mauleón <a href="https://twitter.com/PremiosFeroz/status/1366851063140274181" target="_blank">se deshacía en lágrimas</a> al recoger su Feroz a la mejor actriz de reparto en una serie por su trabajo en <em>Patria</em>. <strong>Paca la Piraña</strong> aseguraba haberse “hecho pipí en las bragas” de los nervios al entregar un premio. Verónica Echegui aprovechaba su discurso para dar cuenta de su crecimiento personal en la pandemia. Los presentadores recordaban que, por favor, los premiados hicieran el favor de no abrazarse, por favor. Las mascarillas se escurrían nariz abajo, los realizadores se afanaban para identificar a los nominados entre el público y la gala cumplía a la perfección con <strong>el espíritu caótico y esforzado del año de coronavirus</strong>. No pasa nada, es mejor esto que morirse, que diría aquella niña <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BwZ851aGJmc" target="_blank">cuya desesperación optimista se hizo viral</a>, verdadera representante del espíritu pandémico.</p><p> La cineasta Pilar Palomero recoge el Feroz a mejor dirección por Las niñas en la gala de 2021. / EFE</p><p>¿Y los ganadores? Ah, sí, sí, los ganadores. En una gala tan irremediablemente extraña, casi que parecía lo de menos. Las apuestas seguras: el premio a mejor documental para <em>El año del descubrimiento</em>, el de mejor actriz protagonista en una película para <strong>Patricia López Arnáiz</strong> por <em>Ane</em>, el de mejor actor de reparto en una serie a <strong>Patrick Criado</strong> por <em>Antidisturbios</em>, el de mejor comedia para <em>La boda de Rosa</em>... Los imprevistos: el <strong>galardón ex aequo a mejor actor protagonista en una serie </strong><em>ex aequo</em>para Hovik Keuchkerian por <em>Antidisturbios</em> y a Eduard Fernández por <em>30 monedas</em>. Y era también una sorpresa que <em>Veneno</em>, la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi sobre Cristina Ortiz, alabada por la crítica nacional e internacional, <strong>se fuera de vacío</strong>, perdiendo el galardón de mejor serie frente a <em>Antidisturbios.</em> ¿Era esperada la victoria absoluta de Pilar Palomero, que se llevó el Feroz a <strong>mejor guion, dirección y película dramática por Las niñas</strong><em>Las niñas</em>? Andrea Fandos, su jovencísima protagonista, la miraba desde el patio de butacas con unos ojos enormes y expresivos por encima de la mascarilla; parecía sorpresa, pero a lo mejor era solo admiración. Quizás haya aprendido, como las demás niñas de <em>Las niñas</em>, que se puede ser mujer y contar historias de mujeres y tener éxito y reconocimiento en el intento. Eso sigue siendo hoy un imprevisto.</p><p>Hablando de mascarillas. Los Feroz servían también de experimento sociológico sobre la influencia del covid-19 en el sentido del humor y el efecto de las mascarillas sobre los números cómicos. Por una parte, se percibía en el público <strong>la necesidad de reírse</strong>; por otra, se percibía en el público <strong>la incapacidad para reírse</strong>. ¿Falta de práctica o asfixia mascarillesca? Por qué elegir. Cuando Esty Quesada —<a href="https://twitter.com/soyunapringada_" target="_blank">alias Soy una pringada</a>— se subió al escenario a hacer <strong>un monólogo destroyer que incluía bromas sobre ETA,</strong><em>destroyer</em> el <em>bullying </em>y las relaciones maternofiliales, la sala la recibía con cierta frialdad. Quesada se vanagloriaba de ser vasca para poder hacer chistes sobre la banda terrorista —“Yo sí, vosotros no”, chinchaba— y recordaba con nostalgia los viejos tiempos, cuando todo parecía un atentado: “¿Una mochila tirada en el suelo? Bomba de ETA. ¿Un clip de un centímetro de largo? Bomba de ETA. ¿Berto Romero? Bomba de ETA”. Aclaramos: era broma. Ella misma lo repetía, “Por favor, no me denunciéis”, haciendo <strong>un guiño también a Pablo Hasél </strong>al admitir haber descartado un chiste sobre un hipotético regreso de la banda, por lo que pudiera pasar. Las risas no llegaron, o llegaron amortiguadas, mientras en las redes los espectadores celebraban el atrevimiento de la Pringada.</p><p>  Pero si en algún momento se congelaron las sonrisas bajo las mascarillas negras de etiqueta fue en el momento de la <em>laudatio</em> de Jorge Sanz a Victoria Abril, que recogía el Feroz de Honor, pese a todo. “Tengo que presentar al hombre más valiente de la noche”, decía Pilar Castro, calentando el ambiente, “el<strong> que tiene que separar al artista de la obra</strong>”. Le tocaba defender a la actriz, intérprete en películas como <em>Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto</em>, <em>Libertarias</em> o <em>¡Átame!</em>, y lo hacía casi como pidiendo perdón. “Victoria Abril es Victoria Abril, es única e insustituible y como tiene que ser: distinta a los demás. Se ha convertido en una gran diva, y <strong>lo ha hecho por una sola razón: porque puede</strong>”. Le hubiera sido más fácil alabarla después del discurso de la susodicha y no antes, porque, en medio de un resumen de su trayectoria, la actriz se detenía un momento para entonar el <em>mea culpa</em> por sus polemiquísimas declaraciones: “<strong>Siento mucho y pido disculpas</strong> si en la rueda de prensa, hablando sin filtro de los vivos, he ofendido a quienes han perdido a sus seres queridos”. El aplauso del público parecía sincero y compasivo. Y también aliviado: si la homenajeada se comportaba como mandan las nuevas normas sociales —y la ciencia— quizás los espectadores estuvieran más dispuestos también a ser compasivos con la organización y los premiados.</p><p>“Ya sabéis que esta noche no hay copa, no hay cava, no hay fiesta. Y mañana cuando os levantéis no quedará nada de esta noche de ensueño, porque todos los días son el día de la marmota”, decía Pilar Castro en el monólogo final, rompiendo la ya de por sí inestable burbuja de ilusión audiovisual. La despedida de Samantha Hudson, la autodenominada “travesti más vaga de España”, podría haber valido también para una gala cuyos organizadores están seguramente deseando olvidar, y, por qué no, para el año que dicha gala conmemora: “¡Buenas noches y que os den por el culo!”.</p><p><strong>Lista completa de ganadores</strong></p><p><strong>Mejor película dramá</strong><strong>tica</strong></p><p><em>Las niñas.</em></p><p><em>Akelarre.</em></p><p><em>Ane.</em></p><p><em>El año del descubrimiento.</em></p><p><em>No matarás.</em></p><p><strong>Mejor película de comedia</strong></p><p><em>La boda de Rosa.</em></p><p><em>Los europeos.</em></p><p><em>Historias lamentables.</em></p><p><em>Orígenes secretos.</em></p><p><em>Sentimental.</em></p><p><strong>Mejor serie de comedia</strong></p><p>Vamos Juan. Diego San José. TNT España, 100 Balas.<em>Vamos Juan</em></p><p><em>Mira lo que has hecho</em>. Berto Romero. Movistar+, El Terrat.</p><p><em>Nasdrovia</em>. Sergio Sarria, Luismi Pérez, Miguel Esteban. Movistar+, Globomedia.</p><p><em>Vergüenza.</em> Álvaro Fernández-Armero, Juan Cavestany. Movistar+, Apache Films.</p><p><strong>Mejor serie dramá</strong><strong>tica</strong></p><p>Antidisturbios. Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña. Movistar+, The Lab, Caballo Films<em>Antidisturbios</em></p><p><em>30 monedas</em>. Álex de la Iglesia. HBO Europe.</p><p><em>El Ministerio del Tiempo</em>. Javier Olivares, Pablo Olivares. Globomedia, Onza, RTVE.</p><p><em>Patria</em>. Aitor Gabilondo. HBO Europe.</p><p><em>Veneno</em>. Javier Calvo, Javier Ambrossi. Atresmedia Studios, Suma Latina.</p><p><strong>Mejor dirección</strong></p><p>Pilar Palomero por <em>Las niñas.</em></p><p>Icíar Bollaín por <em>La boda de Rosa.</em></p><p>Cesc Gay por <em>Sentimental.</em></p><p>Luis López Carrasco por <em>El año del descubrimiento.</em></p><p>David Victori por <em>No matarás.</em></p><p><strong>Mejor guión</strong></p><p>Pilar Palomero por <em>Las niñas.</em></p><p>Marina Parés Pulido, David Pérez Sañudo por <em>Ane.</em></p><p>Luis López Carrasco, Raúl Liarte por <em>El año del descubrimiento.</em></p><p>Icíar Bollaín, Alicia Luna por <em>La boda de Rosa.</em></p><p>Javier Fesser, Claro García por <em>Historias lamentables.</em></p><p><strong>Mejor actor protagonista de una película</strong></p><p>Mario Casas por <em>No matarás.</em></p><p>Raúl Arévalo por <em>Los europeos.</em></p><p>Javier Cámara por <em>Sentimental.</em></p><p>Javier Gutiérrez por <em>Hogar.</em></p><p>David Verdaguer por <em>Uno para todos.</em></p><p><strong>Mejor actriz protagonista de una película</strong></p><p>Patricia López Arnáiz por <em>Ane.</em></p><p>Amaia Aberasturi por <em>Akelarre.</em></p><p>Andrea Fandos por <em>Las niñas.</em></p><p>Kiti Mánver por <em>El inconveniente.</em></p><p>Candela Peña por <em>La boda de Rosa.</em></p><p><strong>Mejor actriz protagonista de una serie</strong></p><p>Elena Irureta por <em>Patria.</em></p><p>Ane Gabarain por <em>Patria.</em></p><p>Vicky Luengo por <em>Antidisturbios.</em></p><p>Megan Montaner por <em>30 monedas.</em></p><p>Daniela Santiago por <em>Veneno.</em></p><p><strong>Mejor actor protagonista de una serie</strong></p><p>Hovik Keuchkerian por <em>Antidisturbios.</em></p><p>Eduard Fernández por <em>30 monedas.</em></p><p>Raúl Arévalo por <em>Antidisturbios.</em></p><p>Javier Cámara por <em>Vamos Juan.</em></p><p>Álex García por <em>Antidisturbios.</em></p><p><strong>Mejor actriz de reparto de una película</strong></p><p>Verónica Echegui por <em>Explota explota.</em></p><p>Juana Acosta por <em>El inconveniente.</em></p><p>Natalia de Molina por <em>Las niñas.</em></p><p>Nathalie Poza por <em>La boda de Rosa.</em></p><p>Paula Usero por <em>La boda de Rosa.</em></p><p><strong>Mejor actor de reparto de una película</strong></p><p>Juan Diego Botto por <em>Los europeos.</em></p><p>Chema del Barco por <em>El plan.</em></p><p>Ramón Barea por <em>La boda de Rosa.</em></p><p>Alex Brendemühl por <em>Akelarre.</em></p><p>Sergi López por <em>La boda de Rosa.</em></p><p>Alberto San Juan por <em>Sentimental.</em></p><p><strong>Mejor actor de reparto de una serie</strong></p><p>Patrick Criado por <em>Antidisturbios.</em></p><p>Mikel Laskurain por <em>Patria.</em></p><p>Eneko Sagardoy por <em>Patria.</em></p><p>Manolo Solo por <em>30 monedas.</em></p><p>Guillermo Toledo por <em>Los favoritos de Midas.</em></p><p><strong>Mejor actriz de reparto de una serie</strong></p><p>Loreto Mauleón por <em>Patria.</em></p><p>Susana Abaitua por <em>Patria.</em></p><p>Macarena Gómez por <em>30 monedas.</em></p><p>Carmen Machi por <em>30 monedas.</em></p><p>Paca la Piraña por <em>Veneno.</em></p><p><strong>Mejor mú</strong><strong>sica original</strong></p><p>Koldo Uriarte, Bingen Mendizabal por <em>Baby.</em></p><p>Roque Baños por <em>Adú.</em></p><p>Maite Arroitajauregi (Mursego), Aranzazu Calleja por <em>Akelarre.</em></p><p>Roque Baños por <em>Explota explota.</em></p><p>Federico Jusid, Adrián Foulkes por <em>No matarás.</em></p><p><strong>Mejor documental</strong></p><p><em>El año del descubrimiento</em></p><p><em>A media voz.</em></p><p><em>Courtroom 3H.</em></p><p><em>Dear Werner (Walking on Cinema).</em></p><p><em>El desafío: ETA.</em></p><p><strong>Premio Especial</strong></p><p><em>My Mexican Bretzel</em></p><p><em>Blanco en blanco.</em></p><p><em>Lúa vermella.</em></p><p><em>El plan.</em></p><p><em>La reina de los lagartos.</em></p><p><strong>Mejor tráiler</strong></p><p>Javier Fesser, Rafa Martínez por <em>Historias lamentables.</em></p><p>Marta Longas, Rafa Martinez por <em>Akelarre.</em></p><p>Juan Santiago por <em>La boda de Rosa.</em></p><p>Miguel Ángel Trudu por <em>Explota explota.</em></p><p>Marina Francisco, Juan Gabriel García Román por <em>Las niñas.</em></p><p><strong>Premio Feroz FlixOlé al mejor cartel</strong></p><p>Jordi Labanda por <em>Rifkin’s Festival.</em></p><p>Natalia Montes por <em>Akelarre.</em></p><p>Pablo Dávila, Espinar Gabriel por <em>El arte de volver.</em></p><p>David de las Heras, Diego Motos por <em>Los europeos.</em></p><p>Alfredo Borés, Berta González por <em>La reina de los lagartos.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Mar 2021 21:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Premios Feroz 2021: la imposible victoria de una gala 'muteada']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine español,Cultura,Películas]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA['Las niñas' y 'Ane', así se han abierto paso las óperas primas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/ninas-ane-han-abierto-paso-operas-primas_1_1192474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a3474f7a-7ba6-4f88-ba9e-c77927af11e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Las niñas' y 'Ane', así se han abierto paso las óperas primas"></p><p>Entre las nominadas a la próxima edición de los Goya, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/01/19/todas_las_nominadas_los_premios_goya_115535_1026.html" target="_blank">hechas públicas el lunes</a>, hay una visita inesperada. O no exactamente: <em>Las niñas</em>, debut en el largometraje de Pilar Palomero, se ha ido ganando su sitio en la temporada de premios desde su estreno el pasado septiembre. El sábado se hizo <a href="https://www.premiojosemariaforque.com/JMF_EDICIONACTUAL_GANADORES.asp" target="_blank">con el premio grande de los Forqué</a>, los galardones de los productores, que la destacaron como mejor película del año, y es también <strong>una de las favoritas en los Feroz</strong>, las estatuillas de los informadores cinematográficos. Pero eso no vuelve más normal lo extraño: no es habitual que una ópera prima independiente se haga con 9 candidaturas —solo por detrás de las 13 de <em>Adú</em>—, tampoco lo es que esté dentro de las nominadas a mejor películas, y lo es menos aún que tenga papeletas para llevarse el galardón. Hay otra cosa verdaderamente extraña: con ella está <strong>Ane, de David P. Sañudo,</strong><em>Ane</em> otra ópera prima que opta a mejor película y otras cuatro candidaturas, con serias posibilidades para los trabajos de las actrices <strong>Patricia López Arnáiz y Jone Laspiur</strong>.</p><p><em>Las niñas</em> compite en categorías grandes como guion original, fotografía o montaje, pero Palomero figura entre los directores noveles. <strong>Sus actrices protagonistas, de hecho, ni siquiera compiten</strong>, porque no han cumplido aún los 16 años que la Academia de Cine establece como mínimo legal para resultar nominada. Esta narración íntima, ambientada en un colegio de monjas de Zaragoza en 1992, ha ido encontrando su espacio en el corazón del público y de la industria en un año no demasiado boyante para la industria. Lo mismo sucede con <em>Ane</em>, la historia de una madre que, cuando su hija adolescente no vuelve a casa a dormir, comienza a buscarla desesperadamente, para descubrir que la joven es una absoluta desconocida para ella. Pase lo que pase el 6 de marzo, cuando se celebra una incierta ceremonia de entrega en Málaga, ambas películashabrán pasado a la historia. En los últimos veinte años, <strong>solo siete debuts han sido nominados a mejor película</strong>, y solo dos de ellos (<em>El Bola</em> y <em>Tarde para la ira</em>) lo ganaron. Es la estirpe de <em>El Bola, </em>de <em>El orfanato,</em> de <em>La herida</em>, de <em>A cambio de nada</em>, de <em>Tarde para la ira</em>, de <em>Estiu 1993 </em>y de<em> Carmen y Lola.</em> Estas son sus historias. </p><p><strong>Estiu 1993, Carla Simón</strong><em>Estiu 1993</em></p><p><em>Estiu 1993</em> (<em>Verano 1993</em>) era una de esas historias que impregnan toda la carrera de un cineasta. Y Carla Simón la contó en su primera película. La historia de Frida (interpretada por la brillante Laia Artigas), una niña que pierde a sus padres por el sida y que ve cómo toda su vida se transforma en un solo verano de tristeza y ternura, bebía de la suya propia. En distintas entrevistas de aquella larga promoción de 2017 contaría cómo ella misma era muy pequeña cuando sus padres murieron, y cómo la atmósfera de <em>Estiu 1993</em> bebía de la nebulosa de su propia memoria. Pero no era solo la honestidad de esa historia en primera persona lo que <strong>encandiló a los jurados de la Berlinale y del Festival de Málaga</strong>, sino también su acertada dirección de actores o un estilo que parecía estar filmando la propia vida. La Academia no dudó en seleccionarla para <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/09/07/verano_1993_representara_espana_premios_oscar_69281_1026.html" target="_blank">representar a España en los Oscar</a>.</p><p>Luego llegaron las nominaciones: ocho, entre ellas mejor película, guion y dirección novel. En todas ellas —en sus equivalentes— <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/01/23/verano_1993_triunfadora_unos_premios_feroz_con_guinos_reivindicaciones_del_papel_mujer_cine_74401_1026.html" target="_blank">había triunfado en los Premios Feroz</a>, y el filme partía como favorito. ¿Podría pasar como con <em>Tarde para la ira</em>? No pasó. La noche fue de la veterana Isabel Coixet y <em>La librería</em>, y de <em>Handia</em>, segunda película de Aitor Arregi y Jon Garaño. <strong>Estiu 1993 se llevó tres estatuillas</strong><em>Estiu 1993</em>: la de dirección novel, que llevaba grabado el nombre de Simón desde hacía tiempo, y las otorgadas a la pareja de intérpretes Bruna Cusí y David Verdaguer, tíos de la protagonista. No estaba mal para una edición competitiva, pero sabía a poco para la que era, para muchos, la película del año. Eso sí, la atención recibida por la cinta tuvo otro tipo de premio: Carla Simón ya ha conseguido arrancar su segundo largometraje, <em><strong>Alcarràs</strong></em>, que debía rodarse el pasado verano y se filmará finalmente en junio de 2021.   </p><p><strong>Tarde para la ira, Raúl Arévalo</strong><em>Tarde para la ira</em></p><p>Raúl Arévalo parecía sinceramente abrumado en la temporada de premios que coronaron los Goya de 2017. Unos meses antes había estrenado su primer largometraje, <em>Tarde para la ira</em>, la historia de dos hombres lastrados por el peso del pasado y al filo de un barranco vital. El debut sorprendió gratamente a la crítica y a <strong>sus propios compañeros de profesión, que le conocían como actor</strong>, sobre todo por sus trabajos bajo la batuta de Daniel Sánchez Arévalo (<em>AzulOscuroCasiNegro, Gordos, Primos</em>...). Sin que sirviera de precedente, informadores y académicos coincidieron, y mientras los primeros le entregaban cinco estatuillas de los Feroz, los segundos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/02/04/todos_los_ganadores_los_goya_2017_60730_1026.html" target="_blank">le otorgaban cuatro cabezones</a>. Pero qué cuatro: entre ellos, el de guion, director novel... y mejor película, por delante de <em>Un monstruo viene a verme</em>, de J. A. Bayona, que había ganado ya ocho estatuillas. Pese a aquel éxito, Raúl Arévalo no ha vuelto a filmar un largometraje. </p><p><strong>A cambio de nada, de Daniel Guzmán</strong><em>A cambio de nada,</em></p><p>Otro caso de un actor metido a director. El trabajo más conocido de Daniel Guzmán sea quizás su papel en <em>Aquí no hay quien viva</em>, uno de esos roles que llevan consigo popularidad e ingresos fijos, pero también  algo pegajoso que puede poner muy difícil continuar con la carrera de interpretación. Mientras trataba de reinventarse, empezó a darle vueltas a la historia que acabaría convirtiéndose en <em>A cambio de nada</em>: <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/02/01/una_generacion_directores_noveles_talentosos_44058_1026.html" target="_blank">la suya propia</a>. La de un niño de barrio obrero, con conflictos familiares, poco amigo del colegio y con un futuro que muchos veían negro. Durante las entrevistas de promoción del largo, estrenado en 2015, <strong>Guzmán transmitía un entusiasmo contagioso</strong>, la certeza de que esa película no era un estreno más del fin de semana, sino una marca en su biografía. Y eso jugó a su favor: "No sabéis lo que significa para mí después de 10 años de trabajo, habiendo dejado todo", <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/02/07/unos_goya_muy_repartidos_una_gala_mas_bien_sosa_44432_1026.html" target="_blank">confesó ante los académicos</a> cuando le entregaron su Goya a mejor director novel. Guzmán tampoco ha vuelto a rodar un largo. </p><p><strong>La herida, de Fernando Franco</strong><em>La herida</em></p><p>La ópera prima de Fernando Franco era una película oscura para un momento oscuro. Estrenada en 2013, <em>La herida</em> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9VktPjTANyU" target="_blank">seguía a Ana</a>, una chica en la veintena con problemas relacionales y comportamientos autodestructivos y autolesivos. La atmósfera asfixiante del filme le valió <strong>seis nominaciones a los Goya</strong>, entre ellos <strong>la candidatura de Marian Álvarez</strong> como mejor actriz protagonista, clave en la consagración de la actriz como una de las mejores de su generación. El propio Franco fue nominado dentro de la categoría de mejor dirección novel, que también ganó, y compitió con <em>los mayores </em>en otras como película, guion y montaje. Fernando Franco volvió a estrenar un largometraje en 2017, <em>Morir</em>, con menos éxito. </p><p><strong>El orfanato, de J. A. Bayona</strong><em>El orfanato,</em></p><p>J. A. Bayona tenía 32 años cuando estrenó <em>El orfanato</em>, su primer largometraje, <strong>una cinta de terror</strong> —género no muy frecuentado en la tradición española, y menos apreciado aún por la Academia— protagonizada por Belén Rueda. El orfanato es una rareza en esta lista de comienzos exitosos: estuvo coproducida por Telecinco, contó con un presupuesto relativamente alto para un debut (alrededor de 4,5 millones de euros) y recaudó cerca de 80 millones de euros en todo el mundo. El director catalán <a href="https://elpais.com/cultura/2007/12/17/actualidad/1197846001_850215.html" target="_blank">entró en los Goya de 2008 por la puerta grande</a>: con nada más y nada menos que 14 candidaturas, incluidas película, dirección novel, guion, actriz protagonista y de reparto y actor revelación, montaje, música... <strong>Se hizo con siete estatuillas</strong>, cinco de ellas en categorías consideradas técnicas, además de dirección novel y guion. El verdadero premio fue la proyección internacional del director: su siguiente largometraje fue <em><strong>Lo imposible</strong></em>, una superproducción rodada en inglés con 30 millones de euros de presupuesto. </p><p><strong>El Bola, de Achero Mañas</strong><em>El Bola</em></p><p><em>El Bola</em> es quizás una de las historias de éxito más ambivalentes del cine español. Achero Mañas debutó con una película que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=E2nBfLozAAk" target="_blank">retrataba el extraño paso de la infancia a la adolescencia</a>. El Bola tenía cara de niño y voz quebrada, sueños infantiles y preocupaciones adultas, siendo la mayor de todas la figura de un padre maltratador. En la edición de los Goya del año 2001, <a href="https://elpais.com/diario/2001/02/04/cultura/981241201_850215.html" target="_blank">la estrella era Juan José Ballesta</a>, conocido ya para siempre como El Bola, un actor neófito de 13 años que <strong>ganó entonces su primer Goya</strong> —las normas para evitar nominaciones de menores de 16 cambiarían más tarde— y que fue en gran medida responsable de que el público se enamorara de la película. El filme se hizo con cuatro de sus cinco candidaturas, incluyendo guion, dirección novel y película. Pero después de aquella proeza la carrera de Mañas no terminó de tomar vuelo: rodó <strong>otras tres películas</strong> que no alcanzaron ni remotamente el éxito del debut. También Ballesta tuvo luego problemas para superar aquel personaje infantil. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Goya,Cine español,Cultura,Premios Goya 2021]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['La boda de Rosa' y 'Las niñas' animan una discreta edición de los Goya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/boda-rosa-ninas-animan-discreta-edicion-goya_1_1192430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bf8451d6-60cc-4dd2-a52d-4d4f57a93a02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La boda de Rosa' y 'Las niñas' animan una discreta edición de los Goya"></p><p>Este año, los Premios Goya se enfrentan quizás a su edición más difícil desde aquella primera celebrada en 1987. Por un lado, tienen la misión de apoyar a un sector duramente tocado por la pandemia que, a diferencia de otros como la producción de series o el mundo editorial, se encuentra bajo mínimos. La profesión espera como agua de mayo el <em>efecto Goya</em> que promete un regreso a las pantallas y un aumento de la taquilla. Por otra parte, la Academia se ha propuesto "ser ejemplo" de una celebración respetuosa con las medidas contra el coronavirus, y <strong>promete unos "Goya responsables"</strong>: a la gala del 6 de marzo en Málaga acudirán solo nominados y entregadores, y la institución presidida por Mariano Barroso se ha apresurado a <strong>"desautorizar expresamente" cualquier fiesta </strong>relacionada con los galardones. Así lo ha anunciado el propio Barroso en la lectura de nominados, celebrada el lunes por la mañana, con una semana de retraso por la irrupción de la tormenta Filomena.</p><p>En estas ciscunstancias, es difícil robarle protagonismo al covid-19. Lo tienen complicado incluso las películas nominadas: entre las favoritas, <strong>Adú, con 13 nominaciones</strong><em>Adú</em>; <strong>Las niñas y Akelarre</strong><em>Las niñas</em><em>Akelarre</em>, con 9 candidaturas, y <strong>La boda de Rosa, con 8</strong><em>La boda de Ros</em>. <em>Adú</em>, de Salvador Calvo, estrenada antes del estallido de la pandemia y producida por Mediaset, ha sido la segunda película española más vista del año, con 1 millón de espectadores y 6 millones de recaudación. Las otras tres <strong>suman juntas 285.000 espectadores y 1,6 millones de euros de recaudación</strong>, con <a href="https://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2020/09/05/iciar_bollain_creo_mucho_desobediencia_110489_1042.html" target="_blank">La boda de Rosa, de Icíar Bollaín</a>, a la cabeza. Unas cifras duras que hablan de manera elocuente sobre la situación de la industria, donde las producciones españolas recaudaron en 2020 43 millones de euros, menos de la mitad de lo obtenido el año anterior. En la pasada edición de los galardones, <em>Dolor y gloria</em> <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/02/12/el_misterioso_mecanismo_del_efecto_goya_103868_1026.html" target="_blank">creció en taquilla un 700% tras el anuncio de las candidaturas</a>, y <em>O que arde</em> dobló su recaudación tras la gala. Pero ¿qué se puede esperar de unos premios <strong>voluntariamente discretos en plena tercera ola del virus</strong>?</p><p><strong>El "abrazo" de las nominaciones</strong></p><p>Sea como fuere, los Goya ofrecen una segunda oportunidad y un breve respiro de alivio para unos proyectos que han tenido que darse a conocer en un momento que no podía ser menos propicio. <em>Adú</em> entreteje la historia de dos niños de Camerún que tratan de llegar a España y dos españoles con su propia historia conflictiva con África. El filme de Salvador Calvo compite en algunas de las principales categorías, como mejor película, dirección, guion, producción y fotografía, pero parte de su lista de nominaciones <strong>proviene de secciones más técnicas</strong>, como montaje, sonido o efectos especiales. Para Pablo Agüero, director argentino al frente del proyecto, ve las nominaciones como el "reconocimiento a un trabajo colectivo". Al tratarse de una película de época, ambientada en el País Vasco del siglo XVII, el trabajo de preproducción fue especialmente largo.</p><p>El cineasta estudió durante 10 años los procesos de la Inquisición contra la brujería en Euskadi y Navarra, <strong>a partir de las notas del inquisidor francés Pierre de Lancre</strong>. Y por esto mismo, al director le pillaban por sorpresa las nominaciones: "Teníamos un interés por denunciar las partes más oscuras de la sociedad, un interés no solo estético, sino político, en un sentido profundo del término. Por eso no me explicaba muchas nominaciones, porque <strong>no estaba buscando el consenso</strong>, y a menudo se premian películas hechas para agradar a un público amplio. Esta es una película que va a urgar en un sitio difícil". Pese a esto, <em>Akelarre</em> sí ha generado cierto conseno. Los Premios Feroz, organizados por los informadores cinematográficos, está <a href="https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a34927652/premios-feroz-2021-nominados-peliculas-series/" target="_blank">nominada como mejor película dramática</a> y en otras cinco candidaturas, incluidass dos de interpretación. </p><p>Con <em>La boda de Rosa</em>, última película de Icíar Bollaín, que iba a estrenarse en marzo pero acabó llegando a las salas en verano, las nominaciones han funcionado de manera distinta. El filme figura en las categorías de mejor película, dirección y guion, pero además <strong>cuenta con un reconocimiento general a su elenco</strong>: Candela Peña está nominada como protagonista; Nathalie Poza y Sergi López, como intérpretes de reparto; mientras Paula Usero compite como actriz revelación. Este perfil, el de una producción reconocida principalmente por sus méritos artísticos y por su trabajo actoral, <strong>suele ser el preferido por los académicos</strong> para triunfar en la gala. </p><p>"<strong>Vivimos con una profundísima pena el estreno de la película en estas circunstancias</strong>", cuenta a este periódico Alicia Luna, coguionista con Icíar Bollaín de <em>La boda de Rosa</em>, y nominada con ella al Goya al mejor guion original. "Muchísima gente te decía: quiero ir a verla, pero no puedo. O que les daba miedo ir al cine". Fue un desenlace difícil para un proyecto que costó mucho sacar adelante: la guionista recuerda que lucharon con uñas y dientes para conseguir la financiación, y durante el rodaje tanto Bollaín como la productora tuvieron problemas de salud. Para el equipo, las nominaciones han supuesto algo más que el reconocimiento profesional: "La mayoría somos amigas, y esto <strong>ha sido como el abrazo que no nos podemos dar</strong>, porque vivimos repartidas por el país y hace mucho que no nos vemos". Y tampoco está claro que puedan verse en Málaga. Cuando se le pregunta si acudirán a la ceremonia de entrega, Luna contesta lo mismo que los demás compañeros entrevistados: "<strong>Sería genial poder estar, pero no sabemos si será posible</strong>. Es agotador no poder hacer planes". </p><p><strong>Las niñas, sin las niñas</strong><em>Las niñas</em></p><p>El caso de <em>Las niñas</em> merece mención aparte. Pese a tratarse de <strong>una ópera prima</strong>, la obra de Pilar Palomero <strong>ha obtenido 9 candidaturas</strong> en categorías como mejor película, guion original, dirección novel, actriz de reparto (Natalia de Molina, madre de la protagonista), pero también en otras más técnicas, como montaje, fotografía, vestuario o dirección artística. <em>Las niñas</em> cuenta además con una reciente victoria en los Premios Forqué, galardones de los productores cinematográfios, que también son votantes en los Goya: este sábado se hizo allí nada más y nada menos que con <strong>el premio al mejor largometraje de animación</strong>. Su caso recuerda al de <em>Estiu 1993</em>, de Carla Simón, uno de los estrenos más celebrados de 2017, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/02/03/goya_2018_gala_ganadores_74873_1026.html" target="_blank">se hizo con tres cabezones en la gala de 2018</a>. Pero ella competía con <em>La librería</em> y <em>Handia</em>.</p><p>Que Las niñas se haya perfilado como una de las favoritas es otra rareza en un año de por sí excepcional. "Teníamos mucha ilusión", cuenta por teléfono Palomero, "pero si me hubieran dicho que íbamos a vivir esto cuando estábamos desarrollando el proyecto... no me lo habría creído". A las candidaturas obtenidas hay que añadir que sus actrices principales no han podido optar a ninguna nominación: con 12 años, <strong>Andrea Fandós, protagonista y una de las claves del éxito de la película</strong>, no alcanza los 16 que la Academia exige para ser nominada. Este año los cumplirá también Zoé Arnao, su compañera de clase en la ficción. "Ellas están felices, se lo han pasado genial en el rodaje y durante toda la promoción", cuenta la directora. "Han recibido también mucho cariño y <strong>se ha visto claramente el talento que tienen</strong>. Esto es algo que ellas ya sabían, que nosotros sabíamos... y está claro que el alma de la película son ellas. Todas las nominaciones las incluyen". </p><p>Si hablamos de directores noveles, hay que detenerse en la categoría de documental, un género que ha disfrutado de una gran cosecha, sobre todo si se compara con el año de la ficción, un poco menos disputado que de costumbre. <strong>El año del descubrimiento, de Luis López Carrasco</strong><em>El año del descubrimiento</em>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/11/28/ano_del_descubrimiento_derrota_obrera_1992_que_nadie_parece_recordar_113797_1026.html" target="_blank">ha sido una de las películas más celebradas del año</a>, y este estudio sobre la crisis de 1992 en Cartagena, Murcia y sus ramificaciones hasta la actualidad se perfila ya como la favorita a mejor documental. El filme compite también a mejor montaje, gracias a la ingeniosa doble pantalla por la que ha apostado el equipo, pero López Carrasco no ha entrado finalmente en la categoría de mejor dirección (tampoco podría hacerlo en dirección novel, porque este es su segundo largometraje). Aunque es probable que finalmente quede a su sombra, en la categoría de documental está también <em><strong>My Mexican Bretzel</strong></em>, un filme igualmente vanguardista de Núria Giménez Lorang, que juega con las nociones de verdad histórica y ficción. Ella sí compite en mejor dirección novel, aunque será difícil arrebatarle ese premio a Palomero. </p><p>En las categorías de interpretación, este año levantan más interés las femeninas, en parte porque tanto <em>La boda de Rosa</em> como <em>Las niñas </em>y <em>Akelarre</em> tienen elencos mayoritariamente femeninos. Pero la favorita a actriz protagonista sea quizás <strong>Patricia López Arnaiz</strong> por <em>Ane</em>, de David. P. Sañudo, que cuenta con cinco nominaciones en total. Junto a ella, <strong>Candela Peña</strong> por <em>La boda de Rosa</em>, <strong>Amaia Aberasturi</strong> por <em>Akelarre</em> y <strong>Kiti Mánver</strong> por <em>El incoveniente</em> (tres nominaciones). Entre los actores, el favorito sea quizás <strong>Javier Cámara</strong>, por su victoria en los Premios Forqué por <em>Sentimental </em>(que suma otras cuatro candidaturas). Contra él compiten <strong>Mario Casas </strong>por <em>No matarás</em>; <strong>Ernesto Alterio</strong> por <em>Un mundo normal</em>, y <strong>David Verdaguer </strong>por <em>Uno para todos</em>. Ninguna de estas películas está entre las más nominadas del año. Serán de los pocos que puedan acudir a la gala del 6 de marzo, a unos días de que se cumpla un año del inicio del primer confinamiento domiciliario. Muchos esperan que los Goya marquen también el inicio de la recuperación de la industria. </p><p><strong>Nominaciones a las principales categorías</strong></p><p><strong>Película</strong></p><p><em>La boda de rosa</em></p><p><em>Las niñas</em></p><p><em>Ane</em></p><p><em>Adú</em></p><p><em>Sentimental</em></p><p><strong>Dirección</strong></p><p>Icíar Bollaín, <em>La boda de Rosa</em></p><p>Salvador Calvo, <em>Adú</em></p><p>Juanma Bajo Ulloa, <em>Baby</em></p><p>Isabel Coixet, <em>Nieva en Benidorm</em></p><p><strong>Actriz protagonista</strong></p><p>Patricia López Arnáiz, <em>Ane</em></p><p>Amaia Aberasturi, <em>Akelarre</em></p><p>Kiti Mánver, <em>El incoveniente</em></p><p>Candela Peña, <em>La boda de Rosa</em></p><p><strong>Actor protagonista</strong></p><p>Mario Casas, <em>No matarás</em></p><p>Javier Cámara, <em>Sentimental</em></p><p>Ernesto Alterio, <em>Un mundo normal</em></p><p>David Verdaguer, <em>Uno para todos</em></p><p><strong>Actor de reparto</strong></p><p>Álvaro Cervantes, <em>Adú</em></p><p>Sergi López, <em>La boda de Rosa</em></p><p>Juan Digo Botto, <em>Los europeos</em></p><p>Alberto San Juan, <em>Sentimental</em></p><p><strong>Actriz de reparto</strong></p><p>Juana Acosta, <em>El inconveniente</em></p><p>Verónica Echegui, <em>Explota, explota</em></p><p>Nathalie Poza, <em>La boda de Rosa</em></p><p>Natalia de Molina, <em>Las niñas</em></p><p><strong>Actriz revelación</strong></p><p>Jone Laspiur, <em>Ane</em></p><p>Paula Usero, <em>La boda de Rosa</em></p><p>Milena Smit, <em>No matarás</em></p><p>Griselda Siciliani, <em>Sentimental</em></p><p><strong>Actor revelación</strong></p><p>Adam Nourou, <em>Adú</em></p><p>Chema del Barco, <em>El plan</em></p><p>Janick, <em>Historias lamentables</em></p><p>Fernando Valdivieso, <em>No matarás</em></p><p><strong>Guion adaptado</strong></p><p><em>Ane</em></p><p><em>Los europeos</em></p><p><em>Orígenes secretos</em></p><p><em>Sentimental</em></p><p><strong>Guion original</strong></p><p><em>Adú</em></p><p><em>Historias lamentables</em></p><p><em>La boda de Rosa</em></p><p><em>Las niñas</em></p><p><strong>Película documental</strong></p><p><em>Anatomía de un dandy</em></p><p><em>Cartas mojadas</em></p><p><em>El año del descubrimiento</em></p><p><em>My Mexican Bretzel</em></p><p><strong>Película de animación</strong></p><p><em>La gallina turuleca</em></p><p><strong>Película iberoamericana</strong></p><p><em>El agente topo</em> - Chile</p><p><em>El olvido que seremos</em> - Colombia</p><p><em>La llorona</em> - Guatemala</p><p><em>Ya no estoy aquí </em>- México</p><p><strong>Película europea</strong></p><p><em>Corpus Christi</em> - Polonia</p><p><em>El oficial y el espía</em> - Francia</p><p><em>El padre</em> – Reino Unido</p><p><em>Falling</em> – Reino Unido</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2021 08:40:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La boda de Rosa' y 'Las niñas' animan una discreta edición de los Goya]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Premios Goya,Cine español,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El año del descubrimiento': la batalla obrera de 1992 que nadie parece recordar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/ano-descubrimiento-batalla-obrera-1992-nadie-parece-recordar_1_1190611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7f232983-d2d7-4c41-ad13-47b673ed343b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El año del descubrimiento': la batalla obrera de 1992 que nadie parece recordar"></p><p>Cuando arranca <a href="https://vimeo.com/ondemand/elanodeldescubrimientola" target="_blank">El año del descubrimiento</a>, el espectador no sabe dónde está. La textura de vídeo crepita, con esas características bandas que tiemblan en pantalla. En los primeros minutos, una voz situará al espectador en Cartagena, Murcia, en un bar de barrio. Toman cafés y cañas jóvenes y mayores, trabajadores, jubilados y parados. Se ven vasos de tubo, el humo de un cigarro. ¿Pero en qué año estamos? Esa es una de las preguntas que este documental de Luis López Carrasco busca que se haga el público. Porque el bar funciona como una cápsula del tiempo, una puerta abierta a un año clave, 1992. Clave no por los Juegos Olímpicos ni por la Exposición Universal; esas cosas sucedían lejos. Clave por <strong>la reconversión industrial que afectó a medio millar de empresas y miles de trabajadores</strong> y que en muy poco tiempo cambió por completo la vida de la ciudad. El 25 de julio de ese año, el arquero Antonio Rebollo prendería la llama del pebetero olímpico. El 3 de febrero, unos manifestantes anónimos que protestaban contra despidos colectivos en toda la región habían incendiado la Asamblea murciana. </p><p>"A mí me parecía que la reconversión industrial era un tema muy poco tratado y reducido a unos patrones determinados", dice el cineasta Luis López Carrasco, nacido en Murcia en 1981. Cuando se puso a preguntar en su entorno, la clase media de la capital, qué recordaban unos y otros de aquel año, "<strong>nadie recordaba absolutamente nada</strong>". La cosa cambió, claro, en cuanto volvió a Cartagena, la ciudad de sus abuelos. Allí, los nombres de Bazán, Peñarroya y Fesa-Enfersa no son una nota en un periódico. <a href="https://elpais.com/diario/1992/02/05/economia/697244431_850215.html" target="_blank">El derrumbe de estas tres grandes empresas</a>, dedicadas a la construcción naval, la metalurgia y la química, acabó con cientos de empleos que pronto se convirtieron en miles, en cuanto la crisis se extendió por la región. Quienes habían estado en el Parlamento, o en alguna de las <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2017/02/02/dia-ardio-parlamento-murciano/802630.html" target="_blank">127 manifestaciones celebradas a lo largo de 180 días</a>, viven aún ahí, o lo han contado a sus hijos o nietos. "En Cartagena, evidentemente, todo el mundo lo recuerda", dice López Carrasco. </p><p>También evidentemente, el discurso que quedó de 1992 no fue el del desempleo, la lucha obrera y su fracaso (parcial). Fue el de los fuegos artificiales de la Expo de Sevilla y los aplausos de las Olimpiadas de Barcelona. ¿Por qué ese olvido? "Las miradas, a nivel general, estaban puestas en ese deseo de esperanza y de ilusión, la ilusión de que todo saliese bien en Sevilla y Barcelona para <strong>demostrar que España había salido de su atraso milenario</strong>", lanza el cineasta. "Todo lo que se alejase de ese discurso de modernidad y ostentación no interesaba". <em>El año del descubrimiento</em> sí parece interesar. <a href="https://www.laverdad.es/culturas/cine/festival-cine-sevilla-20201114174230-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F" target="_blank">Gran Premio del Jurado</a> en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, Gran Premio <a href="https://www.lavanguardia.com/cine/20200326/48105500599/el-ano-del-descubrimiento-ganadora-festival-cinema-du-reel.html" target="_blank">en el certamen francés Cinéma du Réel</a>, premio en el Cinespaña de Toulouse, en Tesalónica... y recién nominado a los primeros premios de la alfombra roja española, los Forqué, galardones de los productores. Todo esto para un documental de 3 horas y 20 minutos, muy alejado de los clásicos bustos parlantes y poblado esencialmente por gente anónima. Es imposible no pensar en cierta justicia obrera. En 1992, dice el director, "había una idea muy generalizada de que nos habíamos vuelto demócratas y clase media de la noche a la mañana", por tanto lo que sucediera a la clase trabajadora industrial "<strong>se miraba con distancia y desinterés</strong>". </p><p>El joven equipo que está detrás de la película no quería resignarse. Si a principios de los noventa la conversación sobre la reconversión se reducía, dicen, a tachar a quienes se oponían a ella de contrarios a un progreso inevitable, ellos pretenden rescatar ese debate y ensancharlo. <strong>Todo el documental es una gran tertulia</strong> que abarca desde las secuelas físicas del trabajo manual hasta la igualdad de género en las cuadrillas, de la dificultad de educar en unos barrios degradados al papel de los sindicatos en el mundo laboral presente, de las estrategias de la lucha sindical en 1992 a las consecuencias ecológicas de la industria en la región. En su propósito de "sumar muchísimas voces", la película se les acabó "desbordando". El debate se transformó en "<strong>un fresco popular de esos barrios obreros </strong>desde el franquismo hasta la actualidad". Luis López Carrasco lo llama "la cara b del debate" mantenido en 1992. "Habíamos sido presos de un relato que no se corresponde con la realidad", dice, "y que además tiene consecuencias en la actualidad". </p><p>El mecanismo que ha encontrado el equipo para hacer posible esta tertulia es uno de los grandes hallazgos de la cinta. Encontraron a la mayoría de los 45 vecinos que participan en barrios obreros como La Unión o La Concepción, a través de un <em>casting</em> que tenía pocas exigencias: "Personas mayores de 18 años que vivan en Cartagena y que puedan contarnos cosas de su barrio y de su trabajo". El espacio casi mágico donde sucede la acción es el bar Tana, un local de los años 40 que apenas ha cambiado y que permitía crear esa <strong>ilusión de atemporalidad</strong> en la que el espectador no sabe si lo que está viendo fue grabado en 1992 o en la actualidad. Para ello, <strong>los participantes pasaron también por vestuario, maquillaje y peluquería</strong>, para que su aspecto pudiera encajar tanto en los noventa como hoy. Esa es la única ficción. Las conversaciones son reales, grabadas a dos cámaras, alimentadas por las preguntas de López Carrasco, el coguionista Raúl Liarte o la ayudante de dirección Sandra Romero, pero mantenidas por personas que hasta ese momento quizás no se conocieran de nada. Esas charlas de bar, mantenidas en 9 días de grabación, retratan la vida de una región a lo largo de décadas. </p><p>Había algunos temores que López Carrasco tenía a la hora de enfrentarse al proyecto. Primero, temía mirar de nuevo a esas cuestiones con "condescendencia", como cree que se ocuparon de ellas los medios entonces y como "a menudo pasa en el cine social": "Para mí, ha sido enfrentarme a mis privilegios, darme cuenta de que en unos años felices de mi vida, que yo recuerdo con mucho cariño, la gente estaba muy jodida". Liarte sí vivía en uno de los barrios retratados, y ha confiado en él en parte para que eso no ocurriera. Pero otro temor era el de caer en la nostalgia, dejarse llevar por esos recuerdos de infancia o por el rechazo a la situación presente para defender la situación previa a 1992. "<strong>Intentamos no idealizar el pasado</strong>", dice, "plantear la película de manera muy propositiva, hacia el futuro, para ver cuáles pueden ser nuestros problemas comunitarios, <strong>cómo enfrentarnos a ellos para no ser comidos por el mercado de trabajo y del neoliberalismo</strong>". Se fija en el testimonio de Josefina Pérez, pionera del movimiento feminista en la región, y también del ecologismo. "Desde ese lugar, yo creo que se desactivan determinadas nostalgias obreristas, conjugadas en recuperar una supuesta época dorada que no va a volver". </p><p>Y ahí está, por ejemplo, la narración de un accidente laboral a los 14 años. El recuerdo que dos trabajadores hacen de sus padres, a quienes el trabajo duro y la experiencia de la guerra llevaron a una muerte temprana. La especialización del trabajo manual, dignificada, junto a la narración de unos sistemas de turnos imposibles que acaban con la salud de los trabajadores. La integración de la mujer en los equipos y el machismo, todo a la vez. Las mejoras logradas a través del trabajo sindical y los reproches legítimos que muchos hacen hacia estas organizaciones. Las promesas de una mejor educación que no llegaron a nada, los peligros de la droga y el juego antes y hoy. <em>El año del descubrimiento </em>trata de crear <strong>una genealogía obrera contra el discurso de la España de la meritocracia</strong>. "Nosotros <strong>intentamos formular las preguntas adecuadas</strong>, pero no somos capaces de ofrecer la respuesta de cuál puede ser el futuro del trabajo o del asociacionismo sindical", dice Luis López Carrasco. La película se permite solo una tesis: "<strong>Que sin esa reflexión colectiva estamos perdidos</strong>". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA['El año del descubrimiento': la batalla obrera de 1992 que nadie parece recordar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine español,Cultura,Documentales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre las Mama Chicho y clase de Religión: una nueva generación de cineastas cuestiona el relato sobre los noventa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/mama-chicho-clase-religion-nueva-generacion-cineastas-cuestiona-relato-noventa_1_1187875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7fb717e5-5212-43b9-bb33-16dae8e822b5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre las Mama Chicho y clase de Religión: una nueva generación de cineastas cuestiona el relato sobre los noventa"></p><p>Por la noche, las Mama Chicho en la tele. Por la mañana, clases de costura. En casa, un manto de silencio sobre cualquier cosa que linde aun lejanamente con la sexualidad. En la calle, la campaña de concienciación sobre el uso del preservativo “Póntelo, pónselo”. Es <strong>la España de los noventa, dividida y confusa</strong>, que Pilar Palomero retrata en la película <em>Las niñas</em>, su ópera prima estrenada este otoño y Biznaga de Oro en el último Festival de Málaga. La historia de Celia, una niña al inicio de la pubertad que se enfrenta a los silencios familiares y al extraño mundo adulto, está ambientada en Zaragoza, la ciudad de la directora.</p><p>Pero su retrato del año 92 engarza con otras producciones españolas recientes —como <em>Estiu 1993 </em>o <em>Verónica, </em>a las que se podrían sumar casos como el de la recientemente estrenada serie <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/04/04/valeria_vegas_veneno_no_unica_habido_muchas_venenos_105602_1026.html" target="_blank">Veneno</a>—, filmadas por autores que crecieron en esos años y que <strong>cuestionan el relato de una España moderna</strong>, al fin europea, coronada por la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Llegan, además, en plena ola <em>revival</em> de la década, que ha tocado a la moda y al audiovisual y que incluso ha revalorizado las casetes. </p><p>En 2017 <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/06/26/verano_1993_negociar_con_memoria_66818_1026.html" target="_blank">se estrenaba Estiu 1993 (Verano 1993)</a>, debut de <strong>Carla Simón</strong>, una de las películas del año que llegó a hacerse con tres Goya, incluidos mejor dirección. El filme sigue a Frida, una niña de seis años que se marcha a vivir con sus tías a la comarca de la Garrotxa después de que sus padres mueran por culpa del sida. El universo que recrea Simón tiene algo de Arcadia, lejos del mundo, rodeado de naturaleza, pero está también<strong> teñido de la tristeza de la niña por la pérdida</strong>, la profunda incomprensión de la muerte y el misterio que envuelve a la enfermedad que le ha arrebatado a sus padres.</p><p><em>Verónica</em> llegaba a las salas ese mismo año y se hacía con siete nominaciones a esos mismos Premios Goya. Paco Plaza <strong>regresaba al Madrid de 1991</strong>, pero lo hacía desde el terror, el género con el que se dio a conocer con la trilogía <em>[REC]</em>. La película partía de sucesos paranormales que, según sus protagonistas, se dieron en distintos barrios de la capital en los años noventa, pero comparte interés temático con los otros filmes mencionados: la protagonista, Verónica, es una chica en plena pubertad que se enfrenta (de nuevo) a la muerte de su padre y al misterioso y oscuro mundo adulto, reflejo del más allá al que pretende convocar a través de una tabla de ouija.</p><p><strong>Un relato generacional</strong></p><p>“Hay una generación que ya vamos teniendo una edad, echamos la vista atrás y <strong>reflexionamos sobre lo que ocurrió en nuestra infancia</strong>”, explica Pilar Palomero. Ella nació en 1980, Carla Simón lo hizo en 1986 y Paco Plaza, en 1973. Este director señala que la conexión biográfica entre cineastas y protagonistas se ve, de entrada, en sus protagonistas —“Las tres tienen más o menos la edad que teníamos nosotros en esos años”—, pero tanto Simón como Palomero han hablado también extensamente del origen personal de esos guiones. La generación de directores que vivieron su infancia o adolescencia en los noventa comienza a tener <strong>la posibilidad de contar sus propias historias</strong> y miran, como suele ser habitual, a su etapa formativa para hacerlo. “En los años setenta u ochenta veíamos muchas historias de la posguerra porque los directores y directoras la habían vivido”, señala Plaza. Y si aquello generó una reflexión colectiva sobre aquel momento histórico... ahora le toca a los noventa.</p><p>El germen de <em>Las niñas</em> fue un hallazgo de la propia Palomero: allí, en el cuaderno de Religión, estaba el dictado que sale en la película, y que ensalza el valor sagrado de la reproducción. “Luego, investigando, me encontré con cosas que me llamaban tanto o más la atención que ese cuaderno. Me di cuenta que, cuando hablaba con gente de mi edad, compartíamos <strong>una serie de recuerdos que parecían de épocas anteriores</strong>”. El rechazo al preservativo. El miedo al VIH y los cientos de leyendas urbanas creadas en torno al sida —en la película, se habla de un amante tenebroso que se propone asesinar a jóvenes doncellas contagiándoles el virus—. El conservadurismo moral y el silencio sobre cualquier forma de vida que se saliera de la norma. “Y, por otro lado recibíamos <strong>mensajes que eran muy contradictorios</strong>”, dice la directora. En la televisión, el sexo como valor de venta, y en el colegio, el sexo como pecado. Las adolescentes se medían con mitos como Madonna, pero cualquier muestra de deseo o incluso de independencia por su parte conllevaba el castigo social.</p><p>No es casualidad que las protagonistas de las películas de Plaza y Palomero estén ambas en la pubertad, en el extraño paso de la niñez a la adultez. “El 92 marcaba el inicio de <strong>creernos un país moderno</strong>”, dice él, recordando no solo los grandes eventos de ese año sino los grandes proyectos de rehabilitación del centro de grandes ciudades o la llegada del AVE. “El año 91 que se ve en la película para mí era la pubertad. Había un paralelo con el que me da la sensación que transitábamos en esa época”. La pubertad del país, la pubertad de quienes se habían criado en una España y empezaban a vivir como adultos en otra España distinta. “En ese despertar de la infancia a la preadolescencia hay un <strong>despertar emocional, moral y también sexual</strong>”, apunta por su parte la directora de <em>Las niñas</em>. Es el momento también de aprender nuevas normas... y de cuestionarlas. ¿Por qué es pecado tener hijos sin estar casadas? ¿Por qué no puedes dar una vuelta en moto con un chico? ¿Por qué no puedes preguntar por tu padre muerto? ¿Por qué existe dios?</p><p><strong>Del silencio a la nostalgia</strong></p><p>Tanto en <em>Verónica</em> como en <em>Las niñas</em> tiene un peso especial el despertar sexual. En la primera, lleva asociado un claro elemento de horror: “Apelaba a algo muy universal, que es la confusión de sentir que estás cambiando, que eres una persona diferente, y me parecía que en el caso de las chicas es mucho más traumático. No solo cambia la manera en que te ves a ti misma, sino la manera en que te percibe el mundo, la manera en que los demás te miran y se dirigen a ti. <strong>Es terrorífico</strong>”. A Verónica, a los 15 años, los hombres la miran distinto por la calle. La Celia de<em> Las niñas</em> se avergüenza de que su madre no le haya comprado aún un sujetar, pese a que todavía no se le ha desarrollado el pecho. Esta película comparte <strong>el miedo al sida </strong>—y la reacción conservadora: <a href="https://elpais.com/diario/1993/03/10/sociedad/731718006_850215.html" target="_blank">la Audiencia Nacional retiró la campaña “Póntelo, pónselo”</a>— con <em>Estiu 1993</em>. En la película de Simón la huella de la enfermedad es mucho más palpable, pero la coincidencia es elocuente sobre la importancia que tuvo el VIH en la educación de esa generación. En España, los peores años del virus fueron 1994 y 1995, y desde mediados de los ochenta estaba muy vivo el debate <strong>sobre la drogadicción</strong> y el uso de jeringuillas —también el terror de los padres a que sus hijos se las encontraran en los parques—, <strong>sobre la homosexualidad </strong>o sobre las formas de contagio, un tema rodeado de ignorancia durante largo tiempo.</p><p>Tanto Paco Plaza como Pilar Palomero han tratado de prevenirse ante los posibles efectos de la nostalgia en sus películas. “Creo que <strong>el elemento nostálgico es importante</strong>”, dice la segunda, “y que puede hacerte conectar con personas de tu generación. Además es inevitable que en ciertos momentos sientas nostalgia cuando estás hablando de tu infancia, y que eso se traslade a la película. Pero no quería que fuera lo único que hubiera”. Coincide Plaza, que evitó recrearse demasiado en detalles como la omnipresencia de las casetes o ciertas prendas de ropa: “La nostalgia es insoslayable, pero intenté <strong>que no hubiera un culto a la nostalgia</strong>. Que fuera disfrutable por chavales de hoy en día, que no han vivido los noventa. Y que, para los que sí los han vivido, la nostalgia la pusieran ellos”. De hecho, Palomero se ha sorprendido ante la universalidad de los temas que trata en <em>Las niñas</em>: “Me han llegado comentarios de gente más mayor y que me dice que había muchas similitudes, pero también creo que muchos aspectos de la adolescencia siguen siendo muy parecidos”. Quizás porque aquella revolución del 92 nunca se produjo del todo, quizás porque la España de hoy es también, en parte, la de entonces.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Entre las Mama Chicho y clase de Religión: una nueva generación de cineastas cuestiona el relato sobre los noventa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine español,Cultura,Películas]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Iciar Bollain: "Yo creo mucho en la desobediencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/iciar-bollain-creo-desobediencia_1_1187034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6d84ea05-6a8f-4193-ba51-9da7b2c13fb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Iciar Bollain: "Yo creo mucho en la desobediencia""></p><p><strong>¿Estrenar en plena pandemia es un acto de valor?</strong></p><p>Antes de la pandemia el estreno de la película estaba previsto para julio. Y lo hacíamos ahora o no sabíamos cuándo. Había que tirarse a la piscina. Pero hay valientes que han estrenado ya antes que nosotros.</p><p><strong>Rosa, su protagonista, es una especie de supermujer a pesar suyo. Se trata de una cualidad relativamente frecuente en muchas mujeres.</strong></p><p>Yo creo que sí. Aparte de que tenemos una especie de rol social de cuidadoras que nos ha caído y nos ponemos encima lo que nos echen. Las mujeres somos, en general, un poco campeonas en esto.</p><p><strong>El concepto de cambiar de vida, de romper con la monotonía y con las cargas que nos imponen desde fuera, se resume en el filme en la expresión dar al botón nuclear. ¿Es frecuente pulsarlo?</strong></p><p>Yo creo que es menos frecuente de lo que debería. El botón nuclear tendría que estar más a mano para las vidas personales, porque para pulsarlo hay que tener un par. Cuesta.</p><p><strong>¿Usted lo ha hecho alguna vez?</strong></p><p>No. He hecho pequeñas pruebas nucleares, pequeñas explosiones controladas. Y es muy curioso, porque de repente todo se reordena.</p><p><strong>Pero la gran maleta nuclear no nos pertenece. Está en manos de Trump, de Putin o de otros psicópatas.</strong></p><p>Totalmente. La del botón nuclear gordo está, desafortunadamente, muy lejos de nuestro alcance y en manos de bastantes tarados. Pero la pequeña, la de nuestras vidas, está en realidad más cerca de lo que pensamos. Hay cosas muy pequeñas que pueden hacerse, como cambiar tu posición en la mesa de la familia. Y cuando tú te colocas, los demás también.</p><p><strong>“Renuncio a ser obediente”. ¿Cree que las mujeres obedecemos demasiado?</strong></p><p>Todos obedecemos demasiado. Nos educan para obedecer y, luego, cuando te pones a educar, lo haces también tú. Yo creo mucho en la desobediencia. Es cierto que vivir en sociedad requiere cumplir unas reglas mínimas de no intrusión, de respeto mutuo. Pero hay un punto en el que ya entras en ser obediente sin cuestionar de dónde viene esa regla. Y hay que preguntarse: ¿Esto de verdad es útil para todos o para ti solo? De hecho, hay una cosa que se llama desobediencia civil, que hacen, por ejemplo, los activistas del clima.</p><p><strong>También está presente en su película el MeToo. Una quiere casarse consigo misma, prometerse fidelidad y cuidados. ¿Los hombres sobran?</strong></p><p>No, hombre, no. Además es que los hombres también se pueden casar consigo mismos. De hecho, el montador me decía: “Yo soy Rosa”. Tenemos una cultura de roles en la que a las mujeres siempre nos toca el de cuidar. Pero te pueden caer encima desde un jefe que no te deje respirar a una familia con un hermano o hermana mandona, o un padre. Todos tenemos roles familiares y roles sociales. Y de todo eso te puedes cansar, no es exclusivo de las mujeres. No, no. Los hombres no sobran. De hecho, las mujeres con las que hablamos de las que se habían casado consigo mismas decían que estaban mejor con sus parejas tras haberse casado primero con ellas mismas. </p><p><strong>Exótico esto de las autobodas. Y dice que no son fruto de su imaginación...</strong></p><p>Qué va, hay mogollón de mujeres que lo han hecho. Cuando empezamos con la idea de la película, supimos que lo hacían fuera de España, gente que se casaba en grupo o de manera individual, por todo lo alto o por todo lo bajo. Contactamos con una mujer en España que organiza bodas colectivas, se llama May Serrano, y hablamos con algunas chicas que se habían casado consigo mismas. No nos lo hemos inventado ni mucho menos. Es <em>trend</em>, tendencia. También se casan hombres, por el mismo motivo: primero me voy a querer yo y luego ya voy queriendo a todo el mundo mucho mejor.</p><p><strong>Tiene cuatro hombres en casa. En el terreno de la igualdad, ¿a quién tiene que tirar más de las orejas, a su compañero Paul [Laverty, que firma el guion de esta película] o a sus tres hijos?</strong></p><p>Pues la verdad es que son bastante respetuosos y, además, están viendo a su madre trabajar y compartir las tareas. Solemos hablar del tema, y del MeToo, porque ellos ven también otras cosas fuera de casa. La verdad es que les doy mucho la chapa.</p><p><strong>Hace 18 años ganó dos Goya con Te doy mis ojos, sobre una mujer maltratada. ¿No le descorazona comprobar que esa película podía haberla hecho ahora mismo, que nada ha cambiado?</strong><a href="https://www.filmaffinity.com/ar/film942734.html" target="_blank">Te doy mis ojos</a></p><p>Pues sí. Pero creo que hay una cosa muy buena y es que, socialmente, el maltrato está mucho más presente y mucho menos aceptado. Sin embargo, las cifras no han variado. Incluso hay gente más joven que ha entrado en este ciclo. Eso es descorazonador. Lo positivo es que es un lugar común que eso es inadmisible. No quedan dudas de que no se trata de algo privado, de la pareja, en lo que no haya que meterse. Hay tolerancia cero, al menos en cuanto a cultura. Pero el machismo no se quita de la noche a la mañana.</p><p><strong>¿Cree que el macho ibérico es una especie en extinción?</strong></p><p>Bueno, no es ibérico. El maltrato es totalmente universal. Las cifras de otros países son peores que las nuestras, empezando por Francia e Inglaterra. No es ibérico, qué va. Y no está nada en extinción. Nada. De hecho, el avance que ha habido con el feminismo hace también que la resaca sea más gorda. Supongo que habrá hombres que se sientan amenazados por esa toma de posición y de conciencia de las mujeres. Y algunos piensan que pueden perder privilegios.</p><p><strong>Bueno, hay incluso quienes acusan al feminismo de extender pandemias. Acuérdese del 8-M.</strong></p><p>Cuando ese mismo día estaban los hinchas de fútbol por allí, los de Vox por allá… ¿Se hubiera podido plantear no hacer la manifestación? Pues igual sí. Pero a esas alturas nadie sabía hasta qué punto llegaba lo que se nos venía encima. Yo creo que aquí hay un tema de privilegios muy serio. Si las mujeres de verdad están en igualdad, y de verdad cobran lo mismo, y de verdad ocupan los mismos puestos de decisión que los hombres, pues hay que compartir el espacio. Hay gente que no está dispuesta. Y así la sociedad es mucho más infeliz e injusta. Yo no veo que se pueda no ser feminista. Me parece una cosa tan evidente… Pero entiendo que hay quienes estén cómodos donde están y estos cambios les asustan y les molestan. Pero van a perder. Creo que a la larga vamos a ganar todos.</p><p><strong>Viven en Edimburgo, pero dice que a sus hijos cuanto más están allí más les sale la vena española. ¿En qué lo nota? ¿Van para toreros?</strong></p><p>[Ríe] No. En que nos acordamos de la sepia a la plancha y la tortilla de patata. Yo voy haciéndolo allí como puedo, pero no es lo mismo.</p><p><strong>Pues con esto del Brexit, en cuanto se descuiden no van a ser ni europeos.</strong><em>Brexit</em></p><p>Con el tema del <em>Brexit </em>me he sentido fatal, muy mal, porque la campaña que se hizo para ganar el Brexit fue muy fea y muy xenófoba. Creo que el Reino Unido va a perder mucho en todos los sentidos con la salida de Europa, desde el ámbito universitario, porque ya no van a tener la oportunidad de hacer Erasmus, a investigaciones con fondos europeos. No tiene ningún sentido que un país cuyo 60% del comercio se produce con Europa se vaya de Europa. Y lo van a pagar. La gente joven lo va a notar mucho, se les van a reducir las posibilidades. Te tienes que hacer una especie de <em>settlement,</em> demostrar que vives allí, que yo ya lo he hecho, y en principio tengo los mismos derechos, pero… Y luego, aunque tengas amigos escoceses, no entienden muy bien la sensación que de repente experimentas de no ser bienvenido. Es muy raro. Además, hay una ironía con la pandemia terrible. Esa gente a la que con el <em>Brexit</em> no le van a dejar entrar es la que ha estado en primera fila, ayudando y jugándosela: los mensajeros que han llevado las cosas a las casas, las enfermeras —el portugués que atendió a Boris Johnson—, los cuidadores de los ancianos.… Hay un 10% del servicio público de salud que es europeo. Y muchísimos enfermeros españoles, porque son muy buenos, están muy bien preparados y ese trabajo está mejor pagado que en España. </p><p><strong>En cuanto ha casado a Rosa, seguro que se ha puesto a pergeñar la próxima película.</strong></p><p>La próxima película la voy a hacer en el País Vasco. Es una historia de allí, muy bonita y muy potente. Estamos ya con el casting y tenemos preparado el guion desde hace un año. Espero que podamos iniciarla en febrero o marzo. </p><p><strong>¿De mujeres?</strong></p><p>Pues hay una mujer muy central y también dos personajes masculinos muy potentes. Pero sí, el centro de la historia es una mujer. Transcurre durante el final de ETA.</p><p><strong>¿Qué ve en el horizonte?</strong></p><p>Pues no lo sé. Hemos estado tan centrados en la pandemia y en la angustia que daba todo que ahora viene lo gordo, lo económico. Hay gente que ya lo está pasando muy mal, que no tiene recursos, y en nuestro medio, muchísimos. Los jóvenes han salido de una crisis y se están metiendo en otra. Eso, al final, es el horizonte para ellos y afecta a sus posibilidades de empleo. Ahora mismo en el Reino Unido casi todos los chavales que están en la universidad trabajan. De repente, ha desaparecido el trabajo y están todos de vuelta a casa de sus padres, como los amigos de mis hijos. Y sin la posibilidad de volver a irse. Están que se suben por las paredes.</p><p><strong>¿Qué tiene con Valencia? Allí transcurría ‘El olivo’ y ahora ‘La boda de Rosa’. Vale con la banda de música, muy valenciana. Pero, ¿no podía haber obviado los petardos?</strong></p><p>Ay no, cómo vas a obviar los petardos si son tan divertidos… Cuando me contaron que ponían mascletás en las bodas, dije: “Tenemos que tenerla”. Me parece tan gracioso, tan alegre… Me parece la expresión de viva la vida.</p><p><strong>De otros petardos estamos rodeados.</strong></p><p>Hay una cosa muy bonita por la que creo haber elegido Valencia que es la luz, una alegría. La historia la podemos contar en cualquier lado, pero esa luz creo que le da un extra a la película. Y luego ver a Candela [Peña] hablando en valenciano, también. Ella está espléndida. Yo ya había trabajado con Candela y ya lo sabía, pero están espléndidos todos, Sergi López, Nathalie Poza —un descubrimiento—, está que me troncho, qué graciosa es, qué vis cómica tiene tan buena. Es muy buena actriz. Y cómo es Paula Usero, a la que descubrí en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/2016/05/05/iciar_bollain_quot_espana_veo_ruido_falta_reflexion_quot_49307_1042.html" target="_blank">El Olivo</a>.</p><p><strong>¿La mejor película de un director o directora es siempre la última?</strong></p><p>No, yo creo que no. Es que a todas las quiero mucho, no lo puedo evitar. Las trabajas tanto y les dedicas tanta energía, tanto tiempo y tanto detalle que las quieres a todas. Hay unas que te dan experiencias diferentes. Hacer <em>La boda de Rosa</em> ha sido bonito. Lo hemos pasado bien y creo que los actores han disfrutado. Esta es la última criatura y tienes que empujarla para que eche a andar.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de septiembre de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Karmentxu Marín]]></author>
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