Sant Nin i Sant Non

Mercè Carandell

He pensado a fondo eso de la financiación singular de Cataluña. Me he angustiado porque podría representar una injusticia respecto a otras comunidades. Que podría ser un paso hacia el independentismo al tener las llaves de la caja. Que, aún así, Puigdemont podría renunciar a ello por no ser el protagonista. 

No entiendo de economía. Carezco de nociones de matemáticas. Lo sé: es una vergüenza. Pero, como catalana que habla con la gente, os diré lo que pienso. Tengo la ventaja de ser médica y, por lo tanto, conozco muy bien a todas las clases sociales.

Vaya por delante que las críticas que podáis hacerme serán bien recibidas.

Ahí va mi opinión:

–En ese pedazo de tierra que llamamos Cataluña, hay más andaluces y extremeños que catalanes. Los conozco bien y sé que están contentos en nuestro país. Me cuentan que, cuando vuelven a sus lugares de origen, sus familiares y convecinos les compadecen por lo que deben estar sufriendo. "¡No!", contestan ellos, "vivimos muy bien allí".

–Por lo tanto, cuando hablamos de financiación para Cataluña, no hablamos solo de financiación para los catalanes. Hablamos de financiación para la gente que vive aquí. Algunos trabajan mucho y pagan impuestos muy altos. ¿No merecen contar con el mismo dinero que si viviesen en su comunidad de origen? Ahí dejo la pregunta. 

–Los catalanes, esos que habitamos esta tierra desde hace más de quinientos años, somos ya muy pocos. Yo lo soy, pero mis hijos son medio canarios. 

–Creo que fue Félix de Azua quien dijo que él, aunque hablaba el catalán, se negaba a hacerlo. Boadella tiene la misma actitud. Me da risa, con mucha más razón, debiéramos negarnos a hablar el alemán.

–En mi caso, amo la lengua catalana, derivada de la francesa, que nos abre la puerta a otras lenguas románicas. De no haber sido por las dos dictaduras del siglo XX (la fascista y la africanista) no habría sido acosada y jamás hubiera representado un problema para nadie. Tened en cuenta que el catalán, junto con el vascuence, son el patrimonio inmaterial más genuino de España. Igual que el flamenco.

El catalán, junto con el vascuence, son el patrimonio inmaterial más genuino de España. Igual que el flamenco

–Al hilo de lo dicho, ¿os habéis parado a pensar que se tiene más manía a los catalanes que a los vascos, aunque estos hayan matado y nosotros no? Eso ocurre porque el vascuence es un idioma ibérico y, por lo tanto, ellos son españoles de pura cepa. Mientras que nosotros, los catalanes, tenemos una lengua francesa y, en consecuencia, extranjera. Y es bien conocido el odio a todo el extranjero. 

–De momento no puedo pronunciarme sobre la financiación. No creo que sea tan fácil. ¡Ya vendrá el tío Paco con las rebajas! En todo caso, si fuera así, no estaría de acuerdo en estar por encima de nadie. 

Por último, os quiero contar una anécdota, porque para muestra vale un botón. 

¿Sabéis quién es el patrón de los payeses (labradores) catalanes? ¡San Isidro!, Sí, el madrileño. Nos lo impuso Felipe V con Els decrets de nova planta. A mí me parece terrible. Sant Galderic era el patrón de las comarcas del norte catalanas. Sant Senent i Sant Abdó, más conocidos como Sant Nin i Sant Non, de los payeses del sur y de las Baleares, no sé si de los valencianos. 

Ahora, en la era de los antibióticos, estas cosas no significan nada. Pero, ¿os imagináis que debía sentir aquella gente tan pobre (porque Cataluña era muy pobre) al ver sustituidas sus “divinidades” por otra de la que no sabían nada

Mercè Carandell es socia de infoLibre.

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