plaza pública

Maduro, una reelección bajo sospecha

Anabel de la Morena

Los resultados de este domingo en Venezuela no son reconocidos por la oposición, que afirma que ha ganado en todos los estados del país con un 70% de los votos y que sus testigos han sido expulsados de cientos de mesas. Muchos mandatarios internacionales exigen transparencia total y que se compartan las actas de resultados para poder comprobar los datos ante las denuncias. Solo Cuba, Bolivia, Nicaragua y Honduras les dan credibilidad en el continente americano. Vienen unos días de incertidumbre en Venezuela sobre las acciones que tomará la oposición y sobre el futuro del país.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció a las doce y media de la noche de Caracas que Maduro ganó con un 51,20% de los votos, derrotando a Edmundo González Urrutia, con un 44,02% de los votos. Solamente por hacernos una idea de cómo está funcionando el CNE, un órgano de poder independiente en Venezuela, merece la pena leer las palabras de su presidente, Elvis Amoroso, en la rueda de prensa de ayer domingo por la mañana respecto a las críticas internacionales antes del día de votación: “Derrotamos las maniobras de los enemigos de Venezuela, que tradicionalmente han sido los enemigos de Bolívar y los enemigos de Guaicaupuro, enemigos que no les quieren a ustedes y no nos quieren a nosotros los venezolanos. Fueron derrotados, por supuesto, gracias a la fuerza de Dios”. Amado dio los resultados por la noche denunciando que hubo un ataque a las máquinas de transmisión de datos que impidió al CNE hacer su tarea y facilitar las actas. Esto contradecía claramente las palabras del ministro de defensa, Vladimir Padrino, cuando afirmó que el proceso había sido tranquilo y que no tenía que reportar de ninguna incidencia importante.

El comando oficial de campaña del gobierno de Maduro salió a anunciar a las 20:30 de Caracas que habían ganado las elecciones, aunque no tuviera resultados con los que avalar esas palabras. Es la primera vez que, en un proceso electoral presidencial en el país, y me atrevería a decir que en América Latina, el resultado lo da el partido en el gobierno, sin dato alguno, antes que el Consejo Nacional Electoral.

La mayoría de las empresas encuestadoras daban una victoria contundente a la oposición, liderada por María Corina Machado, cuyo candidato era Edmundo González. Y con una participación abrumadora durante la mañana, parecían datos bastante creíbles. La oposición tenía como directriz votar temprano, mover a sus bases de manera masiva antes de las 15:00. Y siempre le favoreció la participación numerosa. Maduro movió a sus seguidores de manera importante a partir de esa hora, conociendo la tendencia que se estaba imponiendo.

El miedo del régimen de Maduro se notaba desde días antes de la votación, y comenzó en las acciones que se producían en el aeropuerto de Maiquetía, donde el ambiente ha sido tenso en la última semana. Retenciones de pasaportes durante hora y media, tres interrogatorios seguidos pidiendo los mismos datos por personas diferentes... son solo algunas de las tretas que había que soportar para entrar al país en período electoral. Deportaron o no dejaron entrar a periodistas y políticos extranjeros. Cuando no se permite entrar al país a la prensa, la democracia se ve afectada, es un ataque directo a la libertad de informar, y al derecho a estar informados por parte de las poblaciones nacionales e internacionales.

La oposición tiene por delante el reto de demostrar el fraude que denuncia y a Maduro se le presenta un panorama incierto aunque se haya proclamado vencedor

Un elemento a tener en cuenta en estas elecciones fue el votante exterior, masivamente favorable a la oposición venezolana, y es importante porque en su inmensa mayoría no pudo ejercer el voto. Aproximadamente 4,5 millones de venezolanos tenían derecho a votar desde diferentes países; en los que más había: Colombia, Estados Unidos, Brasil y España. Las múltiples trabas administrativas que se encontraron para poder inscribirse dejaron un resultado final de 69.000 personas registradas que pudieron votar.

El CNE no ha transmitido las actas de muchos centros de votación, ni se las ha facilitado a los testigos de los partidos políticos hasta las 2 de la madrugada de Caracas. La oposición ha denunciado esta situación afirmando que tiene más del 40% de las actas en su poder, y que según esos datos ha ganado de manera clara. Evidentemente debería tener el 100% y ese 60% de diferencia de actas no entregadas a los testigos de los partidos políticos de oposición, constituye una violación clara de la ley electoral venezolana, ya que todos los testigos deben tener una copia del acta de su mesa de votación. Y es en ese punto en el que están haciendo hincapié muchas posiciones internacionales, por ejemplo, la del presidente Boric de Chile cuando afirma que: “No reconoceremos ningún resultado que no sea verificable”.

La oposición tiene por delante el reto de demostrar el fraude que denuncia y a Maduro se le presenta un panorama incierto aunque se haya proclamado vencedor. Las próximas semanas van a ser cruciales para el futuro de Venezuela, cada día será importante y aportará elementos que definirán el cambio del país o el incremento de su aislamiento.

Más sobre este tema
stats