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Andalucía

Doñana: guía de un incendio en el que los bulos corren como las llamas

Fuego en Doñana, corazón natural de Andalucía, en Huelva. El incendio ha alcanzado, entrando por el oeste, el Parque Natural pero no –por poco– el Parque Nacional, el área de 54.000 hectáreas más sensible, protegida y excepcional. La noche del sábado y sobre todo el día del domingo fueron infernales, por el calor y el viento. Hubo más de 2.000 desalojados de viviendas y establecimientos. 50.000 personas quedaron aisladas en durante algunas horas en Matalascañas por el cierre de carreteras. El centro de cría del lince ibérico, especie emblemática de Doñana, fue desalojado.

Este lunes, con condiciones meteorológica más favorables, las tareas de control han avanzado a un ritmo que ha permitido a las autoridades mostrarse prudentemente optimistas. Los daños afectan a un conjunto natural único, mezcla de ecosistemas diversos e interconectados, sometidos a su vez a la presión del hombre, especialmente por sus actividades agrícola y turística. El Seprona investiga las causas del incendio, aunque las autoridades coinciden en apuntar a "la mano del hombre". Esto no significa que sea intencionado. Podría ser producto de una negligencia. No ha habido muertos.

Mientras los trabajadores del Infoca luchan contra el fuego, surgen y se expanden a la velocidad de esas mismas llamas teorías, hipótesis y suspicacias de todo tipo. infoLibre examina las certezas alrededor del incendio y aclara equívocos extendidos.

Una recalificación inviable

La ley de montes del PP de 2015 mantiene la "prohibición expresa del cambio de uso durante 30 años en un terreno incendiado". No obstante, añade "una excepción para terrenos en que concurran razones imperiosas de interés general de primer orden que resulten prevalentes sobre su carácter forestal". Ello ha llevado a especular con que se pueda cambiar la clasificación de los suelos quemados y, eventualmente, construir por ejemplo viviendas, lo que supondría que acabaría habiendo beneficiarios directos del desastre ambiental. "Ante un caso así, hay que saber de lo que se habla. ¿Recalificar qué? ¡Si en Mazagón ha ardido suelo urbano! Y luego una parcela agrícola en medio del monte, ¿quién la quiere recalificar? No tiene sentido. Lo que va a tocar aquí es restaurar y recuperar los valores ambientales que tenía la zona", afirma Juanjo Carmona, coordinador de WWF en Doñana, que lleva lustros ejerciendo de altavoz de problemas ambientales en Doñana y, es más, alertando del elevado riesgo de incendios.

Carmona admite que, cuanto más cerca de la costa, más interés puede haber en una recalificación, pero ni en tal caso le parece verosímil, porque tales proyectos no han salido nunca adelante y ahora la concienciación es mayor. "La idea de urbanizar desde Mazagón hasta el parador es antigua, viene de 2000, y jamás ha salido", detalla. Además una recalificación exigiría un desarrollo normativo autonómico que no ha sido llevado a cabo en Andalucía. Por si fuera poco, en las zonas protegidas como parques naturales y nacionales, con figuras de protección legal más exigentes, no se puede recalificar un terreno. Miguel Ángel Soto, responsable de Bosques de Greenpeace, afirma que la excepción legal recogida en la reforma de 2015 por el PP no se ha llegado a utilizar.

No obstante, la ley de montes se metió este lunes en el meollo del debate público. Unidos Podemos anunció que propondrá su reforma y vinculó directamente la reforma de 2015 –muy criticada por los ecologistas, en cualquier caso– con el incendio. La propia presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (PSOE), tuvo que salir a aclarar que se no se recalificará "ni un metro" de suelo quemado.

El almacén de gas necesita permisos, no recalificaciones

Petroleum Oil & Gas, filial de Gas Natural-Fenosa, está construyendo un almacén de gas en el subsuelo de Doñana. El proyecto, que ha causado una enorme controversia social y política, necesita una red de gasoductos de 72 kilómetros. Su culminación está sujeta a autorizaciones de la Junta de Andalucía que aún no ha logrado. Es decir, el proyecto ha avanzado en una primera fase, pero las restantes están pendientes de permisos de la Junta que aún no ha obtenido. La compañía mantiene una reclamación patrimonial a la Junta de Andalucía de más de 350 millones de euros. Lo que necesita Gas Natural para su almacén de gas son permisos, no recalificaciones. Sin embargo, a lo largo de este lunes se ha conectado el gasoducto con el incendio.

La idea circuló profusamente por redes sociales. Se basa en los siguientes mimbres: uno) en marzo de 2013 el entonces ministro de Industria José Manuel Soria (PP) declaró la primera fase del proyecto "de utilidad pública", lo que precipitó el inicio de los trabajos, a los que en su inicio la Junta de Andalucía no se opuso; dos) la reforma de la ley de montes de 2015 vinculaba la posibilidad de un cambio de uso de suelo quemado a "razones imperiosas de interés general". Ergo, si "utilidad pública" e "interés general" son más o menos lo mismo, los terrenos necesarios para el almacén podrían ser recalificados, ¿no? Pues no. Lo cierto es que Gas Natural no necesita ningún cambio de uso de esos suelos, sino que la Junta le dé luz verde a todo el proyecto.

El tema es admnistrativamente complejo. Para facilitar su tramitación ambiental, el proyecto fue dividido en cuatro partes: Marismas Occidental –que es la fase que ha comenzado–, Aznalcázar, Saladillo y Marismas Oriental. Las dos primeras no invaden el Espacio Natural. Las dos últimas sí. La compañía tiene la autorización estatal –la llamada "Declaración de Impacto Ambiental" favorable– para los cuatro subproyectos, que han sido evaluados aisladamente. Pero la Consejería de Medio Ambiente sólo ha dado luz verde a dos de ellos, Marismas Occidental y Aznalcázar.

La autorización ambiental autonómica ha sido denegada a Marismas Oriental por invadir el Espacio Natural. En cuanto a Saladillo, no necesita la autorización de la Junta por un formalismo legal, pero en cualquier caso carece del preceptivo permiso del Espacio Natural de Doñana. De nada le sirve a Gas Natural que arda Doñana si pretende que la Junta cambie su opinión sobre los dos proyectos para los que no tiene permiso. Es más, hoy se antoja políticamente mucho más difícil cualquier movimiento en ese sentido. Gas Natural sólo puede lograr su objetivo en los tribunales. Y eso es precisamente lo que está intentando.

Un origen aún por determinar

El origen del incendio aún no ha sido determinado. Oficialmente no hay ninguna causa, más allá de la extendida impresión de que el fuego de origen antrópico (obra del hombre). Las autoridades son muy prudentes. "Especular es perder el tiempo. Vamos a esperar a que trabajen los expertos. Puede ser un cable, una colilla, una disputa entre vecinos, una quema de rastrojos, un pirómano, una negligencia dolosa... Y no tiene por qué saberse. A diferencia de un robo en una casa, donde dejas las huellas en una puerta, en un incendio las huellas arden. Del 40% de los fuegos no llegan a saberse las causas", afirma Miguel Ángel Soto, responsable de Bosques de Greenpeace.

Ni desde la Consejería de Medio Ambiente, ni desde el Plan Infoca, ni desde el Seprona ofrecían este lunes datos que apuntasen a la autoría.

Factores generales de riesgo

Que el origen esté aún por determinar no significa que no haya factores contextuales que pueden favorecer incendios en Doñana. WWF lleva años denunciando "el enorme peligro de incendio en la zona, por el caos territorial existente en los pinares que rodean Doñana", según explicó este lunes la ONG en una nota difundida para valorar el incendio. ¿Las causas? “La zona es un auténtico polvorín para los incendios por la invasión de los montes públicos para diferentes usos. La corona forestal de Doñana es un caos de tendidos eléctricos, pozos ilegales en medio de los pinares con instalaciones eléctricas, construcciones aisladas, fincas ilegales y todo tipo de actividades forestales”, en palabras del secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo. El informe de WWF Los problemas ambientales de Doñana, de hace diez años, ya recogía este diagnóstico. Precisamente marcaba como "de alto riesgo" la zona donde se ha iniciado el incendio, en el Paraje de las Peñuelas. En Moguer ya se han produjeron entre 2005 y 2009 un total de 80 siniestros, si bien ninguno de esta magnitud, según WWF.

Cambio climático e incendios "de nueva generación"

Marc Castellnou, presidente de la Fundación de Ecología del Fuego y Gestión de Incendios Pau Costa Alcubierre (FPC), vincula directamente incendios como el de Portugal o el de Huelva con el cambio climático. "No es sólo la sequía. Son temperaturas por encima de lo normal desde febrero", señala Castellnou, considerado la principal autoridad en materia de incendios en España. Sin entrar específicamente en el caso del fuego de Doñana, del que desconoce los detalles, sí advierte de que la intensidad y la alta velocidad de las llamas nos permiten hablar de unos fuegos de "nueva generación", cada vez más frecuentes, y que exigen cambiar las respuestas.

Otros estudiosos del tema coinciden. "Estamos viendo una nueva generación de incendios, auténticas tormentas de fuego", señala Miguel Ángel Soto, responsable de Bosques de Greenpeace, que pone el incendio de Doñana en relación con el reciente de Pedrógão Grande, en Portugal, donde hubo 62 muertos. A su juicio, fuegos como el de Moguer están ligados a "fenómenos meteorológicos extremos, altas temperaturas, masa forestal altamente inflamable, vegetación estresada y sin agua". Esto tiene relación con usos deficientes del monte, pero también, y muy significativamente, con el cambio climático y el calentamiento global. Meses y meses de temperaturas por encima de lo normal no salen gratis. Según Soto, los incendios serán "cada vez más frecuentes".

La conclusión de Soto es que hay que abandonar argumentos simplistas y búsquedas fáciles de culpables. Así escribía este lunes Soto en un texto para intentar bajar el balón al suelo: "El cuerpo nos pide una argumento fácil, una explicación sencilla, una frase o concepto que lo resuma todo. Algo que explique lo que está pasando. Frente a la simplificación, en Greenpeace hemos asumido la responsabilidad con el problema y rechazamos elaborar hipótesis prematuras sobre el origen del fuego, alimentar tramas o dar credibilidad a los bulos. Hemos optado por firmar el Decálogo de Incendios Forestales de la Fundació Pau Costa en el que se defiende que la sociedad debe conocer, entender y asumir que el fuego y los incendios siempre han estado aquí, y que, junto con el ser humano y sus aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales, es responsable del paisaje peninsular actual y de su biodiversidad". Esto no es un intento de quitarle hierro al problema o de caer en la resignación, sino de evitar las reacciones en caliente que ignoren las dimensiones del desafío.  

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