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    <title><![CDATA[infoLibre - PS Francia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/ps-francia/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - PS Francia]]></description>
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      <title><![CDATA[El asesinato de Deranque refuerza la demonización de LFI de Mélenchon y aleja la unidad de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/7-vidas-melenchon-insumisos-sobreviviran-pese-asesinato-deranque_1_2152967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f567da39-85d0-40d4-882e-094aef299b47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asesinato de Deranque refuerza la demonización de LFI de Mélenchon y aleja la unidad de la izquierda"></p><p>El 12 de febrero, la historia de La Francia Insumisa (LFI) dio un vuelco. Ese día estaba prevista en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Lyon una conferencia a cargo de la <strong>eurodiputada de la formación de izquierdas Rima Hassan</strong>. Sin embargo, el acto fue lo menos importante de la jornada. Una pelea entre militantes de extrema derecha que acudieron a protestar contra la conferencia y antifascistas dejó a uno de los primeros, de 23 años y de nombre <strong>Quentin Deranque</strong>, muerto. Las imágenes del suceso han conmocionado a la opinión pública francesa, en las que se ve al extremista <strong>tirado en el suelo</strong> y siendo golpeado por varias personas en la cabeza y en otras partes del cuerpo. En la paliza, según las investigaciones, participó <strong>Jacques-Éli Favrot</strong>, asistente del diputado insumiso <strong>Raphaël Arnault</strong>, fundador de la Jeune Garde, una agrupación antifascista joven que acompaña a los cargos de LFI para protegerlos.</p><p>Esa conexión con el partido y la no dimisión del parlamentario ha sido la que ha <strong>desatado la ola de indignación</strong> que ha aprovechado la extrema derecha de Rassemblement National (RN), el partido de <strong>Marine Le Pen</strong>, para cargar contra los insumisos. <strong>Jordan Bardella</strong>, su líder y posible candidato en las presidenciales, dijo que el asesinato no era “un hecho aislado” y que era consecuencia de un <strong>“clima de violencia” del que responsabiliza a la “extrema izquierda”</strong>. </p><p>Sin embargo, hay algo que Bardella obvia. “El asesinato de Deranque <strong>se ha instrumentalizado sin pudor</strong> por parte de todas las fuerzas políticas. Los datos muestran que este hecho es una novedad, pues la violencia <strong>viene sobre todo por parte de la extrema derecha</strong>. Por ejemplo, desde 2017, esta ha aumentado desde representar un 25% hasta dispararse al 70%. En Lyon, es abundante la presencia de estos grupos ultras y son los que suelen protagonizar la mayoría de los conflictos”, explica Jean-Baptiste Harguindéguy, doctor en Ciencias Políticas y Sociales y profesor en la Universidad Pablo de Olavide.</p><p>Pero no solo ha sido la extrema derecha la que ha cargado duramente contra los insumisos. A lo largo y ancho de todo el arco parlamentario se han repetido los reproches. Incluso en la izquierda, sus antiguos aliados en el <a href="https://www.infolibre.es/internacional/izquierda-francesa-propone-frente-popular-elecciones-legislativas-frenar-ultraderecha_1_1814323.html" target="_blank">Nuevo Frente Popular</a>, los socialistas, han puesto en cuestión <strong>nuevas alianzas con ellos</strong> después de haber descartado con anterioridad pactos para las elecciones municipales que se celebrarán el 15 de marzo. Su secretario General, <strong>Olivier Faure</strong>, ha pedido a LFI que no sean ambiguos con la violencia y que <strong>no haya complacencia</strong> con los grupos violentos. </p><p>Pero si hay alguien que ha sido especialmente duro ha sido <strong>Raphaël Glucksmann</strong>, cabeza de Plaza Pública, una formación estrechamente vinculada al PS y una de las <a href="https://www.infolibre.es/internacional/raphael-glucksmann-revulsivo-necesitaba-socialismo-frances_1_1798193.html" target="_blank">figuras con más tirón</a> dentro del socialismo francés, incluso para una <strong>posible candidatura</strong> a la presidencia. El eurodiputado cargó contra el líder de LFI, <strong>Jean-Luc Mélenchon</strong>, al decir que está en una huida hacia delante porque <strong>“asume” un vínculo con “gente violenta”</strong>, instando al PS a romper todo tipo de vínculo con los insumisos.</p><p>No es algo nuevo. La relación entre los socialistas y LFI <strong>ha sido tensa</strong> desde hace muchísimo tiempo, incluso antes del gran acuerdo que <a href="https://www.infolibre.es/internacional/union-izquierda-gana-pronostico-frena-ultraderecha-sondeos_1_1835889.html" target="_blank">permitió la victoria del Nuevo Frente Popular</a> en las legislativas de 2024. Ya durante las negociaciones se vieron las distancias ideológicas entre las formaciones y <strong>los choques por el reparto</strong> de las circunscripciones. Pero lo peor llegó tras ganar los comicios. El NFP no pudo ponerse de acuerdo en <strong>proponer un nombre potente</strong> para el puesto de primer ministro, y pese a escoger finalmente a <a href="https://www.infolibre.es/politica/nuevo-frente-popular-propone-lucie-castets-candidata-primera-ministra-francia_1_1848322.html" target="_blank"><strong>Lucie Castets</strong></a> in extremis, su candidatura fue finalmente fallida. Tras ello llegó la división en las mociones de censura y el <a href="https://www.infolibre.es/politica/concesiones-lecornu-dan-oportunidad-gobierno-sobrevivir-gracias-socialistas_1_2080296.html" target="_blank">apoyo de los socialistas</a> a la segunda candidatura de <strong>Sébastien Lecornu</strong>, que terminó por <a href="https://www.infolibre.es/internacional/melenchon-certifica-ruptura-partido-socialista-hollande-ahora-clave_1_1931068.html" target="_blank">dinamitar los puentes entre ambos</a>, también con discusiones sobre el presupuesto para la <a href="https://www.infolibre.es/politica/gobierno-frances-sobrevive-votacion-clave-aprobar-cuentas-seguridad-social_1_2111725.html" target="_blank">Seguridad Social</a>. </p><p>Todo ello cristalizó en la ruptura para las municipales y termina ahora, con la reacción socialista al asesinato de Deranque. “Todo lo que está pasando con el PS hay que entenderlo <strong>dentro de la dinámica electoral</strong>, no solo de las municipales, sino también de las presidenciales. LFI siempre ha sido durante los últimos años la fuerza hegemónica dentro del espacio de la izquierda, mientras que los socialistas han visto cómo su posición era de extrema debilidad en muchos momentos. Tanto ellos como los ecologistas están viendo esta crisis como una <strong>oportunidad perfecta para hacerse con la hegemonía</strong> del espacio”, comenta Ruth Ferrero, profesora de Ciencia Política y Estudios Europeos en la Universidad Complutense de Madrid.</p><p>En este contexto, explica la experta, el PS tiene una coyuntura perfecta para afianzar su relato de presentarse como una izquierda responsable, con posibilidad de llegar al Gobierno y más centrada que los insumisos. “Desde siempre, los de Mélenchon han sido el <strong>corazón de todas las alianzas</strong> con las que ha participado la izquierda hasta la fecha”, recuerda Ferrero. Y no se equivoca, en el bloque para las elecciones legislativas de 2022, la Nueva Unión Popular Ecológica y Social, más conocida por sus siglas NUPES, LFI representaba 75 de los 151 escaños, mientras que el PS solo tenía 31. <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/pasado-francia-insumisa-melenchon-horas-bajas_1_2021914.html" target="_blank">En el NFP la correlación de fuerzas se igualó</a>, aunque continuó la primacía insumisa, con 72, por 66 de los socialistas. “Ahora el PS no quiere que le vean nunca más como un <strong>partido subordinado al de Mélenchon</strong>”, zanja.</p><p>Sin embargo, tampoco los de Faure tienen muy claro hacia dónde deben ir, y su <a href="https://www.infolibre.es/internacional/gobierno-frances-supera-mocion-censura-izquierda-apoyo-socialista_1_1929835.html" target="_blank">connivencia con el Gobierno de Lecornu</a> les está pasando factura. “El PS lleva unos años con constantes idas y venidas, <strong>está muy perdido</strong>, especialmente en esta legislatura. Llegó con muchas líneas rojas: la tasa Zucman, la anulación de la reforma de las pensiones… pero al final todas han ido cayendo”, señala Harguindéguy. A ello se le suma otra cuestión: “En Francia no sucede como en España, donde en los partidos todo suele estar configurado en torno al líder. En cambio, allí, dentro de cada formación <strong>puede haber varias líneas ideológicas</strong> que conviven y luchan por el poder. Habrá que ver cuál de ellas es la que termina negociando las coaliciones. De eso dependerá buena parte de la relación con LFI”, explica el experto.</p><p>Esa es quizás la gran incógnita que se abre a partir de ahora. Qué pasará con la izquierda francesa, a un año vista de una posible victoria en las presidenciales de la extrema derecha, algo que hasta hace pocos años era auténtica ciencia ficción. “Ahora mismo veo 3 posibilidades de cara a un posible acuerdo electoral. El primero es que todos vayan separados y por su lado, el segundo que sí se consiga esa alianza, pero <strong>con unos líderes y partidos cuestionados</strong> y, por último, que realmente sí que haya un debate interno profundo y se opte por una estrategia renovada”, sostiene Ferrero.</p><p>Ahora mismo, explica Guillermo Fernández Vázquez, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y autor del libro <em>Qué hacer con la extrema derecha, el caso del Frente Nacional</em>, la discusión se centra en las <strong>primarias para presentar a un candidato unitario</strong> en las presidenciales… aunque eso de buscar la unidad no va demasiado bien. “LFI ha decidido <strong>no concurrir a ellas</strong>, tampoco el ala más a la derecha del PS, por lo que al final solo se presentan los ecologistas y una parte de los socialistas. <strong>No creo que este asesinato vaya a ser demasiado determinante</strong> en el proceso, porque lo que realmente hace daño a la izquierda es que el PS no solo cambió el paso dando apoyo a Lecornu, sino que también ha <strong>transigido con los presupuestos</strong>, aprobados por decreto, cuando, en teoría, eso era una línea roja”, subraya.</p><p>Con esos movimientos, el profesor de la Universidad Carlos III ve bastante improbable que el PS <strong>salga airoso de esta situación</strong> y tenga un buen desempeño en las próximas presidenciales. “De hecho, creo que si hay un candidato de izquierdas que pase a segunda ronda, ese será con casi total probabilidad Mélenchon”, asegura. Un escenario que sería enormemente complejo a nivel electoral. En el caso de que el líder insumiso pase junto con Bardella, algunas encuestas pronostican que el candidato de la extrema derecha<strong> ganaría por un margen considerable </strong>al izquierdista.</p><p>Esas cifras se explican en el <strong>proceso de demonización</strong> que ha ido sufriendo LFI y que ha culminado con la reacción al asesinato. “Hay que subrayar la idea de que, en los últimos años, ha habido una <strong>equiparación de extremismo entre el RN y LFI</strong>. Pero además, sobre todo postpandemia, para muchos actores políticos y mediáticos, los insumisos son aún más peligrosos y <strong>merecedores de cordón sanitario que la extrema derecha</strong>. Por ejemplo, la derecha moderada de Los Republicanos no hace cordón sanitario a RN <strong>mientras que sí lo hacen a LFI</strong>. E incluso el macronismo acepta ese marco y está cada vez más dispuesto a no pactar con la izquierda”, explica Fernández Vázquez.</p><p>La diabolización progresiva hace que sea muy complicado <a href="https://www.infolibre.es/internacional/votantes-macron-domingo-llave-cerrarle-bardella-puertas-martignon_1_1835291.html" target="_blank">reeditar el llamado Frente Republicano</a> que en el pasado había siempre evitado a los Le Pen y a su partido alcanzar el Elíseo. “Al ponernos en esa equidistancia, <strong>se normaliza a la extrema derecha</strong> a la vez que se deslegitima a una izquierda más contestataria como una opción democrática válida. Cuando suceden estos episodios de violencia política, <strong>el debate se vuelve más emocional</strong> y atribuir directamente la responsabilidad colectiva de la violencia a un solo un partido. Se queda reducida la complejidad ideológica a una narrativa que plantea que hay dos radicales muy violentos en el territorio”, afirma Ferrero, que ve en peligro la reedición de ese Frente Republicano.</p><p>Aun con todo, parece muy difícil que esta polémica <strong>pueda hundir las expectativas electorales de LFI</strong> o les haga perder votos. “Es una formación que ha sobrevivido prácticamente a todo y ahora mismo los electorados están tan marcados en Francia que no preveo grandes cambios. Probablemente, Arnault será obligado a dimitir, pero el rol en política de los insumisos <strong>seguirá siendo el mismo</strong>, el de alternativa de izquierdas al PS y el de ocupar el espacio que en el pasado representaba el Partido Comunista”, comenta Harguindéguy. No solo eso, el experto mantiene que este proceso de aislamiento por parte del resto de fuerzas podría beneficiar a una LFI que siempre se ha presentado como un partido en los márgenes del sistema y antiestablishment.</p><p>En ese proceso ha tenido buena parte de responsabilidad su líder, Mélenchon, cuyo puesto, según los expertos, <strong>no está en peligro pese a la polémica</strong>. Su perfil carismático es muy difícil de sustituir, sobre todo a poco más de un año de las presidenciales. “Lo más probable es que se presente, primero porque él quiere y segundo porque <strong>seguramente sea un muy buen candidato</strong>”, dice Fernández Vázquez. De hecho, en los últimos comicios, se quedó a poco más de un punto de poder pasar a segunda vuelta en detrimento de <strong>Marine Le Pen</strong>. Esa fuerza, pese a ser una figura muy polarizadora, le da credenciales, también a la hora de captar un voto, <strong>el multicultural</strong>, que hasta su llegada estaba refugiado en la abstención. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 05:01:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El asesinato de Deranque refuerza la demonización de LFI de Mélenchon y aleja la unidad de la izquierda]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El Nuevo Frente Popular se rompe: Mélenchon da por acabada la alianza con los socialistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/nuevo-frente-popular-rompe-melenchon-da-acabada-alianza-socialistas_1_1945989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dfbc9f55-7219-4bf5-851b-9a546738c943_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Nuevo Frente Popular se rompe: Mélenchon da por acabada la alianza con los socialistas"></p><p>Jean-Luc Mélenchon, líder de la principal fuerza de izquierdas, la radical Francia Insumisa (LFI), <strong>dio por finiquitada la alianza con el Partido Socialista</strong> (PS) dentro del Nuevo Frente Popular (NFP), la coalición con la que los progresistas ganaron en escaños las elecciones legislativas de 2024, recoge EFE.</p><p>"Tenemos que pasar página de una relación tóxica, no podemos tener como aliados unas personas que tienen como misión principal darnos puñaladas por la espalda", declaró Mélenchon, fundador del LFI y candidato presidencial en 2012, 2017 y 2022.</p><p>La ruptura entre los dos principales socios del NFP, que era un secreto a voces, viene, según Mélenchon, <strong>de la negativa del PS a apoyar las mociones de censura </strong>contra el Gobierno del centrista François Bayrou.</p><p>"Se han negado a votar cinco mociones contra un Presupuesto en el que los aprendices y los emprendedores<strong> tienen una tasa impositiva superior a la de los millonarios</strong>", criticó.</p><p>Para el líder del LFI, la actitud del PS<strong> ha dado oxígeno político a Bayrou </strong>y al presidente francés, Emmanuel Macron, la principal diana de la izquierda insumisa, que desde hace meses pide su dimisión.</p><p>El Nuevo Frente Popular (NFP), creado en junio de 2024 <strong>tras la decisión de Macron de convocar elecciones legislativas</strong> anticipadas, unió al LFI, a la socialdemocracia del PS, a los Ecologistas y a los Comunistas.</p><p>Gracias a esa unión electoral beneficiada por el peculiar sistema electoral francés a dos vueltas, <strong>esta alianza logró 192 escaños</strong>, lo que supuso una estrecha victoria frente a los 164 de los partidos centristas que apoyan a Macron y de los 141 de la ultraderecha de Marine Le Pen, tercera en número de diputados a pesar de haber ganador el voto popular. </p><p>Macron, el encargado constitucionalmente en designar un primer ministro, <strong>desechó a finales del verano la candidatura de izquierdas</strong> con Lucie Castets como primera ministra por considerar que iba a sufrir rápidamente una moción de censura del resto de grupos. </p><p>El presidente nombró entonces al conservador Michel Barnier,<strong> tumbado tras solo tres meses en el cargo por una moción que unió a la izquierda y la ultraderecha</strong>. A finales de 2024, optó por el centrista François Bayrou, que sigue en el cargo pendiente del frágil equilibrio del hemiciclo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2025 11:53:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Los votantes de Macron tienen la llave para cerrarle a Bardella las puertas de Martignon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/votantes-macron-domingo-llave-cerrarle-bardella-puertas-martignon_1_1835291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2332af15-04f1-4c23-af02-8dfa390147af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los votantes de Macron tienen la llave para cerrarle a Bardella las puertas de Martignon"></p><p>Este domingo, Francia vuelve a encarar otra prueba de fuego. Desde el año 2017, primera vez en la que <strong>Marine Le Pen</strong>, por entonces líder del Frente Nacional, ahora Rassemblement national (RN), consiguió pasar a segunda vuelta de las presidenciales, <strong>cada uno de los comicios en Francia parecen un examen histórico para evitar el triunfo de la extrema derecha</strong>. Año a año, los franceses han conseguido, gracias a la unión del resto de fuerzas y de los votantes, que a día de hoy RN nunca haya tocado el poder en el país galo. Sin embargo, <strong>año tras año, elección tras elección, esa alianza, conocida como Frente Republicano</strong>, se ha ido poco a poco resquebrajando y debilitando a consecuencia del descontento, del sentimiento de abandono y de la decepción de los ciudadanos con los sucesivos gobiernos. </p><p>Quizás este muro nunca ha corrido tanto riesgo de caer como después de la campaña electoral exprés, llena de descalificaciones por parte del presidente francés, <strong>Emmanuel Macron</strong>, que precedió a las legislativas. <strong>“Tanto si gana RN como si lo hace el Nuevo Frente Popular (NFP) Francia se podría ver abocada a una guerra civil”</strong>, fue una de las frases más impactantes y con mayor repercusión del mandatario durante los días en los que el país galo parecía abocado irremediablemente a una victoria sideral de la extrema derecha. <strong>Una subida de tono que puso en guardia a buena parte de los franceses</strong> y con la que los analistas se hacían una misma pregunta: ¿Es posible repetir el Frente Republicano si, como parecía, para Macron era lo mismo el partido de <strong>Marine Le Pen</strong> que el NFP?</p><p>La respuesta tardó poco tiempo en desvelarse. El pasado domingo, Francia vivió un terremoto político inédito: <strong>por primera vez en la historia de la V República, la extrema derecha ganaba unas elecciones legislativas</strong>. Con más del 30% de los votos, los ultras de Le Pen se situaban por encima de la coalición de izquierdas (28%) y de Ensamble!, la alianza presidencial, que sufría una gran debacle quedándose tan solo en el 20% de los votos. Pero pese a la ola ultra, prácticamente todo quedaba abierto para la segunda vuelta: <strong>de las 577 circunscripciones totales, solo en torno a 80 habían quedado adjudicadas en el primer asalto</strong>, por lo que la gran mayoría de escaños se decidirán este domingo en unos comicios cruciales.</p><p>Ante un panorama así, la única posibilidad de Macron y de la izquierda para vencer a la extrema derecha no era otra que unirse y <strong>acordar una retirada estratégica de aquellos candidatos de NFP y Ensemble! que pasaran junto a uno de RN a segunda vuelta</strong>. En Francia, el sistema mayoritario obliga a buscar la concentración de voto en una sola candidatura para no beneficiar a la extrema derecha, algo que los líderes republicanos leyeron perfectamente la misma noche de la primera vuelta. El primero fue el líder de La Francia Insumisa (LFI), <strong>Jean-Luc Mélenchon</strong>, que llamó a <strong>retirar las candidaturas de izquierda</strong> en aquellos lugares donde su presencia pudiera facilitar un triunfo de Le Pen y, poco tiempo después, el actual primer ministro, <strong>Gabriel Attal</strong>, seguía la misma línea que Mélenchon y hacía lo propio con las centristas.</p><p>Dos días después, las palabras de ambos surtían efecto. A pesar de algunas voces en el entorno presidencial que hablaban de no retirar candidaturas en aquellas circunscripciones donde competían con los insumisos, la llamada fue un éxito: <strong>más de 210 candidaturas habían sido retiradas en aquellos lugares donde 3 o 4 partidos concurrían a la segunda ronda (los conocidos como triangulares y cuadrangulares)</strong>. 130 de esas retiradas vinieron por parte de la izquierda, 82 por los macronistas y 2 de la derecha conservadora moderada. <strong>De los 311 triangulares y cuadrangulares previstos, finalmente, este domingo sólo habrá 109</strong>.</p><p>Una situación que hacía mucho daño a RN y aleja al partido no solo de conseguir una mayoría absoluta sino también de lograr una ventaja holgada. Ese martes, el Frente Republicano parecía volver con mucha fuerza, <strong>los políticos se habían puesto de acuerdo</strong> y habían conseguido mejorar considerablemente las expectativas del bloque antilepenista. Sin embargo, este domingo por la noche aún queda por resolver la segunda parte de la ecuación: ¿Qué harán los votantes? “Es la gran incógnita. <strong>Que la izquierda y LFI dieran el primer paso retirando las candidaturas facilitó en parte que Macron y sus aliados hicieran lo mismo</strong>. Creo que fue importantísimo que fuera la izquierda quien llamara al Frente Republicano, <strong>porque, en 2022 tardaron más, dudaron más y se hizo a medias</strong>”, explica <strong>Héctor Sánchez Margalef</strong>, investigador del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB).</p><p>La incertidumbre se deposita sobre todo en el electorado macronista, <strong>que en poco más de dos semanas ha recibido mensajes completamente contradictorios de su partido</strong>. “Tengo dudas de qué van a hacer los votantes de Macron, porque el macronismo ha estado, durante toda la campaña, equiparando extremos y poniendo en el mismo punto de diabolización a Mélenchon y a Marine Le Pen. Incluso, algunos políticos han dicho que consideraban más serio a RN que al NFP. <strong>¿Eso significa que los votantes de Macron van a votar a RN? No, pero igual se quedan en casa</strong>”, indica <strong>Guillermo Fernández Vázquez</strong>, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y autor del libro <em>Qué hacer con la extrema derecha en Europa: el caso del Frente Nacional</em>.</p><p>Esa suerte de disonancia cognitiva del votante macronista y su posible abstención puede ser la que termine por inclinar la balanza hacia un lado u otro en varias circunscripciones. “<strong>El electorado cada vez es menos fiel a un partido, y en parte por ello, no está para nada garantizado que los votantes hagan lo que dice la formación</strong>. La efectividad del Frente Republicano no está en entredicho por cómo se han comportado los partidos, lo está por cómo se comportarán este domingo los electores”, afirma Sánchez Margalef. Menos dudas hay con la izquierda, ya que, para Fernández Vázquez, <strong>su electorado ya está más acostumbrado y disciplinado</strong>, como por ejemplo en las presidenciales, a votar al “mal menor” que representa Macron para evitar el ascenso de la extrema derecha.</p><p>Pese a todas esas dudas, las proyecciones de Ipsos Francia dibujan un panorama bastante beneficioso para el Frente Republicano el domingo. <strong>Las retiradas han hecho mucho daño a las expectativas de los ultras, que ya descartan completamente una mayoría absoluta</strong>, e incluso corren el peligro de tener que conformarse con una victoria por la mínima. Las últimas encuestas del instituto demoscópico <strong>dan una proyección a RN de entre 175 y 205 escaños</strong> (a los cuales habría que sumar los 18-24 que obtendrían sus aliados de Los Republicanos), unos resultados muy lejos de los 250-280 que se les preveía tras la votación en la primera vuelta. Detrás de ellos <strong>estaría el NFP, con entre 145 y 175 y el partido de Macron con entre 118 y 148</strong>, con unas perspectivas mucho mejores tras las masivas retiradas por parte de la izquierda.</p><p>Unas proyecciones que, como analizaba el director de Ipsos, <strong>Mathieu Gallard</strong>, tienden de nuevo a confirmar la Ley de Hierro de RN: <strong>cuando más cerca parece la extrema derecha del poder, más fuerte es la reacción para impedirlo</strong>. Sin embargo, y pese a que el resultado puede ser muy bueno para el Frente Republicano, el día después de las elecciones se prevé muy complicado. <strong>Si se cumplen las proyecciones, Francia puede encontrarse ante el peligro de caer en el bloqueo</strong>. Para gobernar, solo sería posible una unión de todos los partidos que forman Ensemble!, la coalición presidencial, (3 partidos) y de los que forman el NFP (4 formaciones) e, incluso, en algunos escenarios necesitarían el apoyo de la derecha moderada. Un escenario que esconde un reto mayúsculo: poner de acuerdo a por lo menos 7 formaciones muy diferentes y, en muchos casos, con vetos cruzados entre ellas.</p><p>Ese contexto electoral deja abiertas varias cuestiones. La primera, y quizás la principal, es <strong>quién se pondrá al frente de ese gobierno</strong>. La izquierda no ha logrado todavía presentar a un candidato de consenso para ocupar el puesto de primer ministro, y no parece que los macronistas tengan la fuerza para reclamar la jefatura de gobierno. <strong>Lo evidente es que tanto el primer ministro como el gobierno deben ser figuras de consenso</strong>, las cuales puedan ser aceptadas por todos los partidos de ambas coaliciones. Una circunstancia realmente complicada y que deja poco margen de acción para el acuerdo y reduce mucho el abanico de nombres. “<strong>Se ha lanzado estos días el globo sonda de un gobierno tecnocrático</strong> de todos los partidos republicanos. La cuestión es que ese Ejecutivo excluiría, según los macronistas, a LFI. <strong>Este modelo podría contentar a los socialistas, pero sin duda habría una parte de la izquierda que se negaría a aceptarlo</strong>”, explica Sánchez Margalef.</p><p>En una línea parecida se muestra Fernández Vázquez, preocupado por una posible exclusión de los insumisos en el futuro gobierno. “Si el partido de Macron, como parece, va a tener que buscar apoyos a su izquierda, <strong>la clave será cómo se va a gestionar eso dentro del NFP</strong> y cuantos conflictos o disensiones van a generar esas negociaciones. La pregunta es cuánto de sectario va a llegar a ser Macron y <strong>hasta qué punto está dispuesto su espacio de levantar los vetos sobre LFI</strong>. Ese es el escenario de gobernabilidad, el alternativo es el bloqueo y, como en Francia no se pueden convocar elecciones hasta dentro de un año, <strong>no hay incentivos para que se llegue a esa situación con el contexto internacional que tenemos</strong>”, señala el profesor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jul 2024 16:54:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los votantes de Macron tienen la llave para cerrarle a Bardella las puertas de Martignon]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones,Marine Le Pen,Emmanuel Macron,Jean-Luc Mélenchon,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el expresidente francés de la Comisión Europea Jacques Delors a los 98 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/muere-expresidente-frances-comision-europea-jacques-delors-98-anos_1_1675483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bb07eff1-451b-4bad-84d0-e46b3549df78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el expresidente francés de la Comisión Europea Jacques Delors a los 98 años"></p><p>El expresidente de la Comisión Europea <strong>Jacques Delors</strong> falleció este miércoles a los 98 años, según anunció a medios franceses su hija, la exministra socialista y actual alcaldesa de Lille, Martine Aubry, y recogió Efe.</p><p>El francés Jacques Delors impulsó durante una década la <strong>construcción comunitaria</strong> basada en tres pilares, "la competencia que estimula, la cooperación que refuerza y la solidaridad que une".</p><p>El hombre que presidió la Comisión Europea entre mediados de los 80 y de los 90, un momento clave en el que se conformó <strong>el mercado único, el euro o la integración de la Alemania del este</strong>, fue para muchos el último gran europeo, el último que supo encarnar el ideal de la integración frente a las ambiciones nacionales.</p><p>Nadie desde su salida del Ejecutivo de la Comisión Europea en 1995 ha representado mejor el contrapoder de Bruselas a los intereses de los jefes de Estado. Nada más hacerse con las riendas de Bruselas afirmó: "El presidente de la Comisión está <strong>al servicio de los gobiernos</strong>, no de un ideal abstracto europeo".</p><p>Delors estaba convencido de que un mercado único convertiría a Europa en <strong>un polo económico sin igual</strong>, lo que permitiría preservar el modelo social en el que creía. Su pasión europea le llevó a renunciar a un destino nacional que aparcó durante años, antes de dejar vía libre a su hija, la exministra Martine Aubry, fiel <strong>heredera de su socialismo pragmático</strong>.</p><p>En 1974 se afilió al Partido Socialista, atraído por la personalidad de François Mitterrand más que por sus ideas, como reconoció en sus memorias. Nombrado<strong> ministro de Economía</strong> (1981-1984) de sus primeros Gobiernos, impulsó las nacionalizaciones, la devaluación del franco y una política de inversiones, antes de verse obligado a una austeridad presupuestaria para preservar la paridad entre el franco y el marco.</p><p>Candidato a liderar el Ejecutivo, quedó descartado del mismo por el joven Laurent Fabius. Su destino había sido ya sellado entre Mitterrand y el canciller alemán, Helmut Kohl, y <strong>estaba en Bruselas</strong>.</p><p>Sucesor del <strong>luxemburgués Gaston Thorn</strong> al frente del Ejecutivo comunitario, su llegada en 1985 supuso un acelerón a una Europa anquilosada. En diez años puso en marcha el mercado único, los fondos de cohesión, el tratado de Schengen, la ampliación a España y Portugal, el Acta Única que sustituyó al Tratado de Roma, los programas Erasmus, la Política Agraria Común y el tratado de Maastricht.</p><p>Su popularidad era tal que los sondeos le situaban como la <strong>única personalidad de izquierdas capaz de evitar una derrota </strong>socialista en las presidenciales de 1995. Pero se negó a dar el paso, alegando motivos personales y una falta de adhesión a sus ideas, y se convirtió en el primer apoyo de Lionel Jospin, que acabó derrotado por el conservador Jacques Chirac.</p><p>Apartado de la primera línea política, solo rompía el silencio para apoyar todo <strong>intento de integración europea</strong> o criticar la tibieza comunitaria. En 2015, la UE le reconoció su aportación nombrándole ciudadano de honor de Europa, una distinción que solo tienen tres personas, Jean Monnet, Helmut Kohl y él mismo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Dec 2023 17:29:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere el expresidente francés de la Comisión Europea Jacques Delors a los 98 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,PS Francia,Comisión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los socialistas franceses validan el acuerdo que permitiría a Mélenchon ser primer ministro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/socialistas-validan-acuerdo-francia-insumisa-permitiria-melenchon-primer-ministro_1_1227056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fbe03d47-e222-4e84-b430-34b29f1a63d8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los socialistas franceses validan el acuerdo que permitiría a Mélenchon ser primer ministro"></p><p><strong>El Partido Socialista (PS) ha validado el </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/francia-insumisa-partido-socialista-cierran-acuerdo-haria-melenchon-primer-ministro_1_1226909.html" target="_blank" ><strong>acuerdo</strong></a><strong> programático y electoral con La Francia Insumisa (LFI)</strong>, para unir fuerzas de cara a las próximas elecciones legislativas, con una coalición que, en caso de ser mayoría, <strong>permitiría al izquierdista Jean-Luc Mélenchon ser el próximo primer ministro</strong>.</p><p>"<strong>Esta votación dice a qué espacio político pertenecemos, a la </strong><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/insumisos-melenchon-les-cuesta-confesar-voto-macron-segunda-vuelta_1_1225849.html" target="_blank" ><strong>izquierda</strong></a><strong>, y no con el presidente de Francia,</strong> <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/macron-domina-campo-ruinas_1_1226098.html" target="_blank" ><strong>Emmanuel Macron</strong></a>", ha concluido el primer secretario del PS, <strong>Olivier Faure </strong>desde la sede de Ivry-sur-Seine, tal y como ha recogido <em>Le Figaro</em> y ha informado Europa Press.</p><p>La votación se ha producido a última hora de este jueves y ha salido adelante, tras más de cinco horas de debate en la sede del Partido Socialista francés, <strong>con 167 votos a favor y 101 en contra, además de 23 abstenciones</strong>.</p><p>Por otro lado, <strong>el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA)</strong> ha anunciado en un comunicado difundido en su perfil oficial de Twitter que podría "<strong>haber llegado a un acuerdo con la Unión Popular, el Partido Comunista Francés (PCF) e incluso el partido verde francés (EELV)</strong>.</p><p>Asimismo, <strong>han asegurado que no pueden validar un acuerdo de este tipo incluyendo al Partido Socialista</strong>, y en base a las propuestas que existen sobre la mesa, agregando que "la NPA no firmará el acuerdo de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES)", la coalición liderada por <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/estrategia-ganadora-melenchon-centros-urbanos-barrios-clase-trabajadora_1_1225316.html" target="_blank" >Mélenchon</a>, y en la que se encuentran las principales agrupaciones de izquierda.</p><p>Tras sus malos resultados en los comicios presidenciales, <strong>los partidos de izquierda iniciaron una ronda de contactos con vistas a sumar fuerzas </strong>que ya se ha fraguado en alianzas que parecían impensables hace tan sólo unos meses y que aspiran a frenar a<strong> La República en Marcha (LREM)</strong> del presidente francés, <strong>Emmanuel Macron</strong>, y a una hipotética alianza de derechas.</p><p>El Partido Socialista y la formación de Mélenchon publicaron el miércoles un comunicado conjunto en el que,<strong> desde la</strong> "<strong>pluralidad</strong>"<strong> y la</strong> "<strong>autonomía</strong>" de ambas partes, aspiran a crear una "<strong>nueva unión popular ecológica y social</strong>".</p><p>Entre las propuestas que pactaron defender está <strong>la subida del salario mínimo hasta los 1.400 euros, la reducción a los 60 años de la edad de jubilación, la limitación de los precios de los productos de primera necesidad y el inicio de una VI República sin "monarquía presidencial"</strong>.</p><p>En el ámbito europeo, plantearon aprovechar la "<strong>brecha</strong>" que se ha abierto con la suspensión de ciertas reglas presupuestarias durante la pandemia de covid-19 para obtener <strong>cambios </strong>"<strong>a gran escala</strong>" y avanzar en la resolución de "<strong>la emergencia económica y social</strong>". Recuerdan, por ejemplo, la excepción acordada para España en relación al precio de la energía.</p><p>Sobre la guerra en Ucrania, los dos partidos reiteraron su <strong>defensa de </strong>"<strong>la soberanía y la libertad</strong>" de este país frente a las "atrocidades" perpetradas por Rusia. Confían en poder trabajar en este y otros contextos para "<strong>restaurar la paz</strong>", si bien no entran en más detalles sobre cómo lo lograrían.</p><p>El frente de izquierdas aspira a sumar así también a <strong>Europa Ecología Los Verdes (EELV) y al Partido Comunista (PCF)</strong> para tener opciones en las votaciones del 12 y el 19 de junio, si bien está por ver cómo se repartirían las candidaturas y circunscripciones.</p><p><strong>Mélenchon describió las legislativas como la</strong> "<strong>tercera vuelta</strong>" <strong>de las presidenciales</strong> y se ha postulado abiertamente como <strong>primer ministro</strong>, para lo cual reivindica que quedó tercero en los comicios de mayo, sólo por detrás de Macron y de la dirigente ultraderechista <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/marine-le-pen-derrota-sabor-victoria-extrema-derecha_1_1226087.html" target="_blank" ><strong>Marine Le Pen</strong></a>, candidata de Agrupación Nacional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 May 2022 07:28:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los socialistas franceses validan el acuerdo que permitiría a Mélenchon ser primer ministro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Izquierda,Jean-Luc Mélenchon,Emmanuel Macron,Marine Le Pen,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francia Insumisa y Partido Socialista cierran un acuerdo que haría a Mélenchon primer ministro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/francia-insumisa-partido-socialista-cierran-acuerdo-haria-melenchon-primer-ministro_1_1226909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/32580a7f-3e21-4f88-adbb-0723a07b332a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia Insumisa y Partido Socialista cierran un acuerdo que haría a Mélenchon primer ministro"></p><p>La Francia Insumisa (LFI) y el Partido Socialista (PS) galo han anunciado este miércoles un acuerdo para unir fuerzas de cara a las próximas elecciones legislativas, con una coalición que, en caso de ser mayoría, <strong>permitiría al izquierdista Jean-Luc Mélenchon ser el próximo primer ministro</strong>.</p><p>Los partidos de izquierda iniciaron tras sus malos resultados en los comicios presidenciales una ronda de contactos con vistas a sumar fuerzas que ya se ha fraguado en <strong>alianzas que parecían impensables</strong> hace tan sólo unos meses y que aspiran a frenar a La República en Marcha (LREM) del presidente francés, Emmanuel Macron, y a una <strong>hipotética alianza de derechas</strong>.</p><p>A la espera de la validación definitiva del Partido Socialista, que debería llegar este jueves, esta formación y la de Mélenchon han publicado un comunicado conjunto en el que, desde la "pluralidad" y la "autonomía" de ambas partes, aspiran a crear una "<strong>nueva unión popular ecológica y social</strong>".</p><p>Entre las propuestas que han pactado defender está la subida del salario mínimo hasta los 1.400 euros, la reducción a los 60 años de la edad de jubilación, la limitación de los precios de los productos d primera necesidad y el inicio de una VI República sin "<strong>monarquía presidencial</strong>".</p><p>En el ámbito europeo, plantean aprovechar la "brecha" que se ha abierto con la suspensión de ciertas reglas presupuestarias durante la pandemia de COVID-19 para obtener cambios "<strong>a gran escala</strong>" y avanzar en la resolución de "<strong>la emergencia económica y social</strong>". Recuerdan, por ejemplo, la excepción acordada para España en relación al precio de la energía.</p><p>Sobre la guerra en Ucrania, los dos partidos han reiterado su defensa de "la soberanía y la libertad" de este país frente a las "<strong>atrocidades</strong>" perpetradas por Rusia. Confían en poder trabajar en este y otros contextos para "restaurar la paz", si bien no entran en más detalles sobre cómo lo lograrían.</p><p>El frente de izquierdas aspira a sumar también a Europa Ecología Los Verdes (EELV) y al Partido Comunista (PCF) para tener opciones en las votaciones del 12 y el 19 de junio, si bien <strong>está por ver cómo se repartirían las candidaturas y circunscripciones</strong>. Los socialistas, otrora partido de gobierno, llegaron a suspender las negociaciones con LFI por considerar que mantenía posiciones hegemónicas.</p><p>Mélenchon ha descrito las legislativas como la "<strong>tercera vuelta</strong>" de las presidenciales y se ha postulado abiertamente como primer ministro, para lo cual reivindica que quedó tercero en los comicios de mayo, sólo por detrás de Macron y de la dirigente ultraderechista Marine Le Pen, candidata de Agrupación Nacional.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[5383f934-c103-4649-84c5-6ea9a23972c3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 May 2022 16:10:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Francia Insumisa y Partido Socialista cierran un acuerdo que haría a Mélenchon primer ministro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamon anuncia un proyecto para "regenerar la izquierda" tras las legislativas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/hamon-anuncia-proyecto-regenerar-izquierda-legislativas_1_1140522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/557a7af2-3a36-4edf-816a-00759733c2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamon anuncia un proyecto para "regenerar la izquierda" tras las legislativas"></p><p>El que fuera candidato socialista a las presidenciales en Francia, Benoît Hamon, ha anunciado este miércoles que <strong>va a crear un nuevo movimiento de izquierda</strong> con que "superar etiquetas políticas" el próximo 1 de julio, después de las elecciones legislativas de junio.</p><p>Según ha explicado en una entrevista en France Inter recogida por Europa Press, pretende "<strong>reconstruir una izquierda inventiva</strong> que superará las etiquetas políticas". "Creo que hace falta que la izquierda se regenere, que haya lugares en los que trabaje, viva, fuera de los partidos políticos", ha sostenido.</p><p>"Hace falta que la izquierda renazca", ha insistido, aclarando que la creación de su propio movimiento <strong>no significa que vaya a abandonar el Partido Socialista</strong>, que se encuentra sumido en una grave crisis interna a raíz del <a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2017/04/26/la_incierta_reorganizacion_del_partido_socialista_frances_64301_1044.html" target="_blank">mal resultado en las presidenciales</a>, en las que Hamon quedó quinto con el 6,36% de los votos.</p><p>"La izquierda podría desaparecer del Parlamento, solo el reagrupamiento permitirá hacer escuchar nuestra voz frente a las regresiones", ha advertido, defendiendo que "la izquierda <strong>no renacerá a través de la ambición de un hombre</strong> o las etiquetas políticas, sino gracias a nuevas ideas".</p><p>El exministro de Educación ha aclarado que se tratará de un movimiento "amplio", más allá de los partidos, con el que <strong>proseguir el trabajo que inició durante la campaña</strong> presidencial. "Invitaré a hombres y mujeres que pertenecen a partidos políticos o que no pertenecen", ha puntualizado.</p><p>Hamon, que ha indicado que seguirá defendiendo las ideas que incluyó en su programa electoral –parte de las cuales el Partido Socialista pretende abandonar de cara a las legislativas–, ha aclarado que <strong>pretende ser "una oposición serena"</strong> frente al nuevo presidente, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/04/24/macron_pen_cierran_paso_una_anomala_segunda_vuelta_64202_1022.html" target="_blank">Emmanuel Macron</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 May 2017 09:44:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hamon anuncia un proyecto para "regenerar la izquierda" tras las legislativas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muerte de la vieja política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/muros-sin-fronteras/muerte-vieja-politica_1_1139948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La V República de Charles de Gaulle no da más de sí. Francia se enfrenta a <strong>la urgencia de su reinvención democrática en un momento en el que la Unión Europea se halla en la misma encrucijada</strong>. La crisis que se prolonga desde 2008 ha sacado a la superficie otras crisis, la ética, por ejemplo, y la <a href="https://www.nytimes.com/2017/01/03/magazine/how-elites-became-one-of-the-nastiest-epithets-in-american-politics.html?_r=0" target="_blank">incapacidad de las élites</a> de ofrecer soluciones a los problemas de la gente para convertirse en el problema de la gente. Si miramos a España en estos días es fácil de entender: los anti sistema son los que saquean el sistema.</p><p>En Francia se añade el fracaso de la integración, una de las señas de identidad de lo que creen ser. <strong>Ya no hay Liberté, Égalité, Fraternité ni para todos los franceses</strong><em>Liberté, Égalité, Fraternité</em>.</p><p>La primera vuelta de las elecciones presidenciales deja un titular: <strong>Francia está harta de sus políticos</strong>, y <a href="https://twitter.com/i/moments/856755936634994689" target="_blank">mucha letra pequeña que escrutar</a>. </p><p>El hundimiento de la vieja política queda simbolizado en <strong>la debacle del Partido Socialista (PS): quinto, un 6,4%, 2.291.565 votos</strong>. Muy lejos de los más de diez millones de François Hollande en la primera vuelta en 2012. Esta catástrofe sigue a la <a href="http://www.lavanguardia.com/politica/20170316/42924407799/el-partido-socialdemocrata-de-holanda-sufre-una-derrota-historica.html" target="_blank">sufrida por la socialdemocracia holandesa</a> y representa un serio aviso para otros partidos europeos, como el PSOE. La excepción sería el SPD alemán, que parece ir bien en las encuestas <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/martin-schulz-vuelve-ilusionar-socialdemocracia-alemana-5910068" target="_blank">de la mano de Martin Schulz</a>.</p><p>Hollande tuvo que renunciar a la reelección porque <a href="http://www.tns-sofres.com/dataviz?type=1&code_nom=hollande" target="_blank">apenas tenía un 16% de apoyo</a>. Su mandato ha sido catastrófico para el PS. Su candidato oficial, Benoît Hamon, que derrotó en las primarias al oficialista Manuel Valls, el Sarkozy de la socialdemocracia, ha tenido en contra el legado de Hollande y la <a href="http://www.liberation.fr/france/2017/04/25/emmanuel-macron-pourquoi-ca-flotte_1565371" target="_blank">apuesta sin disimulo de los popes del partido por Emmanuel Macron</a>. Para <strong>medir el suelo del PS habrá que esperar a las elecciones legislativas de junio</strong> (dos vueltas: el 11 y el 18).</p><p>Ha ganado <strong>un candidato sin partido que no se había presentado nunca a ninguna elección (Macron)</strong>, elevado a esperanza para frenar a Marine Le Pen y salvar Europa. Mucha responsabilidad para <strong>un hombre que no se sabe qué piensa</strong>. Ha sido ministro de Hollande (poco tiempo) y ha trabajado en la banca Rothschild. Tal vez por todo esto <a href="http://www.newyorker.com/news/john-cassidy/vive-leurope-a-macron-win-would-give-the-e-u-a-lifeline?mbid=social_twitter" target="_blank">se le considera de centro</a>.</p><p>La <strong>extrema derecha (es más complejo que la etiqueta) ha obtenido su mejor resultado: 7.679.493 votos</strong>. Y la izquierda, más allá del PS, ha superado la barrera de los siete millones.</p><p><strong>François Fillon, candidato de Los Republicanos, los gaullistas de toda la vida</strong>, también es vieja política, sobre todo en su manera de comportarse. Pese a los escándalos que le rodean, el <a href="http://www.rtve.es/noticias/20170423/penelopegate-hunde-fillon-asume-toda-responsabilidad-derrota-pide-voto-para-macron/1529540.shtml" target="_blank">Penelopegate</a>, ha quedado tercero, con  7.213.797 votos, a solo 465.696 votos de Marine Le Pen.</p><p>Se podría decir que <strong>Francia también vota a los corruptos</strong>, como España, pero es evidente que ha habido un castigo. Era el gran favorito antes de que <a href="https://www.lecanardenchaine.fr/" target="_blank"><em>Le Canard Echainé</em></a>hiciera su trabajo periodístico de denuncia y desvelara que Fillon había contratado a su familia, a cargo del erario público, para trabajos que al parecer no realizaron.</p><p>Pasado el susto de la primera vuelta, las Bolsas se desmadraron (ese es el negocio: jugar con el miedo). El susto tenía fundamento. <strong>Una final entre Le Pen y Fillon suponía jugar con fuego, lo mismo que otra con Mélenchon</strong>. Ahora todos dan por segura la victoria de Macron en la segunda vuelta (7 de mayo). <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/apr/24/frontrunner-macron-can-take-nothing-for-granted-in-french-election-runoff" target="_blank">Es una temeridad porque hay riesgos</a>.</p><p>La <strong>seguridad de una victoria de Macron</strong> es aritmética, se basa en la suma de sus votos con alguno de los derrotados en la primera vuelta. Los Fillon y Hamon, entre otros, ya han anunciado su apoyo a Macron.  Pero esto no es un juego de fichas que se mueven sobre un tablero o una estadística, hablamos de votos; detrás de cada papeleta hay una persona, razones, ideas, sentimientos. <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/apr/25/le-pen-far-right-holocaust-revisionist-macron-left" target="_blank">No sabemos cómo se van a comportar</a>.</p><p>El <a href="http://www.bfmtv.com/politique/sondage-macron-donne-large-vainqueur-face-a-le-pen-au-second-tour-1150102.html" target="_blank">sondeo de BFMTV</a> y <em>L’Express </em>otorga a Macron una ventaja de 64-36%.</p><p>Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa) ha llamado a los suyos a evitar que la extrema derecha llegue al poder. No ha pronunciado el nombre de Macron, a quien considera un banquero neoliberal amante de las políticas de ajuste, pero el mensaje es claro. <strong>En España se le compara con Podemos, pero sería más preciso compararle con Pedro Sánchez</strong>. Fue ministro con Lionel Jospin y se fue rebotado del PS.</p><p>La encuesta de BFMTV y <em>L’Express </em>estima que <strong>un 53% de sus votantes en la primera vuelta lo harán por Macron</strong> en la segunda, 31% votará en blanco y el 16% lo hará por Le Pen. No sé muy bien cómo llega a estas conclusiones. Su voto más volátil es el voto desesperado, el de los que lo han perdido todo y solo desean dar un puñetazo en la cara del sistema.</p><p><strong>Afirmar que Mélenchon y Le Pen son lo mismo es faltar a la verdad</strong>. No tienen nada que ver. Ella es xenófoba, antieuropea, nacionalista, islamofóbica y antisemita, y rechaza la inmigración.<strong> Él es lo opuesto</strong>: un ex socialista desencantado con su ex partido. Su pro europeísmo es tan profundo que defiende otra Europa, la de los ciudadanos. Esa Europa sería la única opción frente al Brexit.</p><p><strong>Muchos de los votos de Marine Le Pen en segunda vuelta vendrán de Los Republicanos</strong>, sobre todo del <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2016/11/20/582f154e46163f7a668b4689.html" target="_blank">sector que simpatiza con Nicolas Sarkozy</a>. Fillon se derechizó durante la campaña para fidelizar el voto más conservador. Se declaró contrario al matrimonio homosexual. Algunos de sus votantes optarán por Le Pen antes que por Macron, al que consideran <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/nov/28/francois-fillon-threat-liberal-values-marine-le-pen-france" target="_blank">un hombre de Hollande</a>.</p><p>No estamos en 2002 cuando la elección presidencial fue entre Jacques Chirac –del que aún no se sabía todo (corrupto hasta los tuétanos)– y Jean Marie Le Pen, el padre de Marine, un fascista que defiende el régimen de Vichy, una marioneta de Adolf Hitler, y niega la importancia del Holocausto. <strong>Entonces fue fácil, ganó el gaullista por goleada: 82,21% a 19,86</strong>. La izquierda fue disciplinada y votó por <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2002/04/22/actualidad/1019426402_850215.html" target="_blank">un candidato conservador poco edificante</a>. Veremos si la derecha es igual de responsable y patriota ahora cuando están en juego la esencia de lo que es Francia.</p><p>La <strong>jugada de Le Pen, dejar el liderazgo de su partido, es diabólica, e inteligente</strong>. Ya puede afirmar que es como Macron, un candidato sin partido, sin rémoras ni ataduras. En los últimos días de la campaña suavizó tanto sus críticas a la UE y al euro que desconcertó a sus seguidores. Busca el voto de la derecha conservadora de toda la vida, por eso presenta a Macron como <a href="http://www.lefigaro.fr/elections/presidentielles/2017/04/25/35003-20170425ARTFIG00265-macron-le-pen-ou-abstention-le-choix-des-electeurs-des-candidats-battus-au-premier-tour.php" target="_blank">un hombre de paja del odiado Hollande</a>.</p><p>El Frente Nacional de Marine Le Pen lleva años en travesía por el desierto, despojándose del ropaje ultra del padre. Ha conseguido hacerse presentable, que parezca uno más de derechas. Pero no debemos olvidar lo que hay detrás: <strong>el racismo como motor y como bandera, y la injusticia como sistema, como ahora, pero sin límites</strong>. Marine Le Pen representa un peligro en un mundo muy peligroso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Lobo]]></author>
      <media:title><![CDATA[Muerte de la vieja política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Jean-Luc Mélenchon,PS Francia,Frente Nacional,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Partido Socialista francés se juega su supervivencia tras la debacle de Hamon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/partido-socialista-frances-juega-supervivencia-debacle-hamon_1_1139916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a464b215-bc8c-431b-a36f-fcb1a9e75bf4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Partido Socialista francés se juega su supervivencia tras la debacle de Hamon"></p><p>Él no creía en el “yo”, creía en el “nosotros”. Pero el “nosotros” no es numeroso. Benoît Hamon fue eliminado en la primera vuelta de las presidenciales celebrada el 23 de abril, al obtener <strong>sólo el 6% de los votos</strong>. Ese resultado supone una caída espectacular de 22 puntos, con respecto a los sufragios obtenidos por su predecesor François Hollande hace cinco años. <strong>Nunca un candidato del PS había conseguido un resultado tan malo</strong> desde Gaston Defferre, en 1969 para la difunta SFIO. Ahora está en juego la <strong>supervivencia</strong> del Partido Socialista, y la <strong>recomposición</strong> de la izquierda, eliminada como en 2002 y superada por Jean-Luc Mélenchon (19%).</p><p>Pasadas las ocho de la tarde del domingo, Benoît Hamon apareció en la Mutualidad de París, la que durante mucho tiempo fue una sala mítica de la izquierda, y donde organizó el acto de investidura a comienzos de febrero. Algunos de sus simpatizantes, entre los más jóvenes, seguían coreando <strong>“Benoît presidente”</strong>, pero hacía ya varias semanas que nadie en su equipo creía en ello. Faltaba evaluar la amplitud de la derrota. Y era amarga.</p><p><strong>“He fracasado”</strong>. El candidato empezó así su breve alocución. “Este fracaso es una profunda magulladura, tengo en cuenta el <strong>castigo histórico</strong>, legítimo, que le habéis infligido al Partido Socialista”, señaló para aludir a continuación a una “derrota moral, en especial para la izquierda”. Benoît Hamon también pidió el voto para Emmanuel Macron “para derrotar con la mayor rotundidad y la mayor fuerza posible al Frente Nacional”. “Aunque éste no es de izquierdas y no tiene vocación de representarla mañana, hago una distinción total, lúcida, entre un rival político y un enemigo de la República”, subrayó, fiel a la estrategia de frente republicano de su partido.</p><p>El candidato también <strong>tranquilizó a sus simpatizantes</strong> al anunciar, contrariamente a Lionel Jospin en 2002, que <strong>no tiene previsto dejar la política</strong>. Y eso a pesar de que el ex primer ministro consiguió un resultado mejor, del 16%. “<strong>No desertaré nunca.</strong> No sólo porque es el deber de la izquierda, sino porque es el combate de mi vida. Porque sé de donde vengo, porque sé para quién peleo”, lanzó Hamon, a modo de conclusión, en una jornada en que destacaba la ausencia de figuras destacadas del PS en la Mutualidad.</p><p>El diputado, que también se presenta a las legislativas de junio, a pesar de su mal resultado, aludió a “una campaña fundadora” y a “la simiente de cara al futuro”. “La izquierda no está muerta, sé que no esperáis una ‘<em>reorganización'</em> de aparatos, apaños de un viejo mundo político gastado por parte de una V República que también está agotada... Me lo habéis dicho: <strong>esperáis un renacimiento; </strong>esta tarde es dolorosa, mañana será fecunda”, lanzó, antes de dirigirse a la 5ª planta donde había reunido a su equipo para agradecerle el trabajo.</p><p>Pero ¿qué valor puede tener sus palabras con un resultado tan malo? Es la única pregunta a la que tendrá que dar respuesta en los próximos días y en las legislativas, en caso de que Emmanuel Macron obtenga la victoria en la segunda vuelta de las presidenciales, el 7 de mayo. Menos de dos horas antes del anuncio de los resultados, alguien cercano a Hamon afirmaba: “[Un resultado de] entre el 7 y el 11%, lo cambia todo... Cambia nuestra capacidad de influir más tarde”. “Si Mélenchon pasa a la segunda vuelta, entonces podremos arreglárnoslas, sino no lo sé”, decía otro, que pide mantener su identidad en el anonimato. “Y después van a decirnos que son nuestros votos los que han fallado. Entre el 5y el 7% es la cata...”. Una “cata” que se confirmó a las ocho de la tarde del domingo.</p><p>A pesar de todo, las personas del entorno de Hamon <strong>esperan optener resultados</strong> en una campaña a la que el candidato ha traído ideas nuevas. “Sea cual sea el resultado, Benoît habrá aportado algo positivo”, decía hace 15 días la eurodiputada Isabelle Thomas. <strong>“Benoît ha tenido razón demasiado pronto. La constancia acabará pagando”</strong>, afirma el codirector de campaña Jean-Marc Germain, que añade, desde la Mutu: “Por supuesto que estoy decepcionado. pero hay esperanza... Benoît Hamon quiere luchar por el futuro, incluso en la derrota se ha forjado una personalidad fuerte que va a contar para el futuro”.</p><p>“Benoît Hamon no está desacreditado en el país”, quiere pensar el otro codirector, Mathieu Hamontin. “La pregunta es cómo hacemos renacer la perspectiva de una izquierda mayoritaria”. En su opinión, no puede pasar por los “viejos aparatos enmohecidos”. Entiéndase: El PS actual. “El PS, es el Pasok [el PS, barrido por Syriza en Grecia]. Ya no representa nada, pero la cuestión no es el PS, es el <strong>espacio político que hay que reconstruir</strong>”, dice el diputado de Saint-Denis. En su opinión, no se puede resumirse a Francia Insumisa ya que, pese a conseguir un resultado mucho más favorables, la formación de Jean-Luc Mélenchon, también ha fracasado en su intento por pasar a la segunda vuelta.</p><p>Refundación necesaria, pero ni Francia Insumisa ni PS actual: ese viene a ser el resumen, los dos puntos que ponen de acuerdo a los partidarios de Hamon. Para el resto, es mucho más complicado: la <strong>salida del Partido Socialista</strong> no goza de unanimidad. “Si nos vamos, muchos socialistas no querrán seguir”, confiaba el 19 de abril una persona del entorno del candidato socialista. “Deben seguir conviviendo juntos los que no están en el PS y los que quieren estar”, opina Thierry Marchal-Beck, expresidente del MJS y próximo de Hamon. “De todas formas, hace que dejar que pasen las legislativas”.</p><p>Pero los socialistas que han apoyado a su candidato saben que los <em>arreglos de cuentas</em> empezaban este mismo lunes, cuando había convocada una reunión de la ejecutiva nacional del PS. Durante la campaña, gran parte del aparato socialista pidió el voto para Emmanuel Macron, es decir, <strong>torpedeó la campaña de Hamon</strong>.</p><p>El domingo por la mañana, el secretario de Estado Jean-Marie Le Guen, que votó por Macron en la primera vuelta, rechazaba cualquier fracaso del PS; para esta persona del entorno de Manuel Valls, el “contestatario” es Hamon, el único responsable, y los diputados socialistas tiene las puertas abiertas en la futura mayoría presidencial de Emmanuel Macron, si resulta elegido el 7 de mayo frente a Marien Le Pen. Un discurso contrario al del equipo de Hamon, que juraba el domingo que es impensable un acuerdo con “un candidato de derechas”.</p><p>“Hacen falta acuerdos roja-rojo-verde en las legislativas. Eso es lo importante ahora”, asegura el eurodiputado Emmanuel Maurel, convencido de que el PS es suficientemente “electoralista” para no explotar antes de las legislativas. “Habrá <strong>configuraciones de geometría variable</strong> en todas las circunscripciones, pero de momento el PS va a permanecer unido”.</p><p>A pocos metros, personas del entorno de Hamon, partidarias de tratar de alcanzar un acuerdo con la Francia Insumisa de Mélenchon, no tardaban en ser desmentidas. “Es imposible”, dice François Lamy, próximo a Martine Aubry, que añade: “<strong>Hace falta un contrato legislativo muy claro,</strong> con 10 o 15 puntos”. Acto seguido afirma: “Se va a plantear la <strong>posibilidad de alcanzar un acuerdo más amplio </strong>con el EELV”. Y a continuación: “Jean-Christophe Cambadélis va a ser muy ambiguo sobre la futura mayoría presidencial, mientras que nosotros no podemos serlo”. Eso sí, sin poder decir <strong>dónde estarán en realidad</strong>.</p><p>  <strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_77766"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lénaig Bredoux (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Partido Socialista francés se juega su supervivencia tras la debacle de Hamon]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Elecciones presidenciales,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[23 de abril de 2017, el día que 'estalló' el sistema político en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/23-abril-dia-estallo-sistema-politico-francia_1_1139862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Retrocedamos por un instante nueve meses para medir mejor el <strong>alcance de lo ocurrido </strong>este 23 de abril. Por aquel entonces, el guión parecía escrito. Y el reparto se anunciaba como sigue: <strong>Hollande, Sarkozy, Le Pen y Mélenchon</strong>. <em>2012, repetimos el partido</em>, era el título de la película deseada por todos. O casi. François Hollande hacía meses que repetía que su rival preferido sería Nicolas Sarkozy. Éste se comprometía a aplastar al <strong>“gran inútil”</strong>, parafraseando sus elegantes palabras. A la <strong>empresa familiar Le Pen</strong> no le quedaba otra que presentar a una de sus representantes. En cuanto a Mélenchon, verso suelto desde hace tiempo, podía imponerse sobre las debilidades y las divisiones de las izquierdas radicales.</p><p><strong>Nada sucedió como se esperaba</strong>. Y este 23 de abril de 2017 es el del <strong>estallido de un sistema político</strong> edificado hace 55 años, en 1962, con la decisión funesta de <strong>construir la democracia francesa </strong>en torno a las elecciones presidenciales. La desintegración de ese sistema, decidida por los votantes en unos comicios en los que se registró una buena participación (en torno al 80%), es una excelente noticia. Se trata de una decisión lógica, en línea con lo que el electorado ya había expresado sobre todo en las primarias de la derecha y de la izquierda, al derrotar de forma abrupta a Nicolas Sarkozy y a Manuel Valls.</p><p><strong>Ahora empieza todo</strong>. Precisamente en lo que se anunció el domingo como una <strong>recomposición a gran escala de las fuerzas políticas</strong>. Por primera vez en la V República, los candidatos de las dos grandes formaciones y destinadas a gobernar –el Partido Socialista y la derecha republicana– salían derrotadas.</p><p>Se trata de un <strong>desastre casi histórico para el Partido Socialista</strong>, en la línea del resultado obtenido en 1969 por una SFIO moribunda (Gaston Defferre consiguió entonces el 5% de los votos): dos años más tarde, en el congreso de Épinay nacía el Partido Socialista, que habría de acceder al Gobierno diez años después. “Estamos ante una castigo histórico legítimo infligido al Partido Socialista”, explicó Benoit Hamon (6,5% de los sufragios). “Es una derrota electoral y moral”.</p><p>Se trata de un <strong>desastre asombroso</strong> <strong>para la derecha</strong>, para quien, hasta enero, parecía destinada la victoria. La ceguera de su candidato François Fillon (en torno al 19% de los votos), demasiado ocupado en denunciar los complots de la Justicia y de los medios de comunicación, ha arrastrado a la derecha en una <strong>autodestrucción espectacular</strong>. Pero los principales dirigentes de la derecha no han podido impedir la operación suicida de François Fillon. “Sólo se ha cometido un error, una cuestión de fondo. No pensaba que el gaullismo pudiese ser derrotado, es un seísmo”, reconoció François Baroin, quien apoyó en todo momento a François Fillon.</p><p>El castigo brutal que los votantes han infligido a los dos grandes partidos de Gobierno marca el <strong>final de un ciclo</strong>. Con algún signo alentador para los próximos meses. El primer es el relativo <strong>estancamiento del Frente Nacional</strong>. Marine Le Pen, que logró el 21% de los sufragios, ha sido incapaz de ganar votantes. Al contrario, su electorado no ha dejado de retroceder durante toda la campaña pese a que, desde hace meses, las empresas demoscópicas la situaban muy a la cabeza, algunas incluso le otorgaban hace unos meses un potencial electoral del 30% de los votos.</p><p>Esta <strong>contención del Frente Nacional</strong> marca el fracaso de la estrategia de su dirección que quería imponerse como la gran alternativa al “sistema en marcha”. Y es muy probable que este resultado mediocre abra importantes debates, incluso una crisis en el seno del partido de ultraderecha. Porque el domingo noche, las fuerzas de izquierdas y la derecha de Los Republicanos pedían claramente el voto para Emmanuel Macron con el objetivo de derrotar a Marine Le Pen. Sólo Jean-Luc Mélenchon se negó a pedir el voto, dejando la decisión en manos de la militancia de Francia Insumisa. “Cada uno o cada una sabe en consciencia cuál es su deber”, declaró.</p><p><strong>Los dos hombres que ganan en estas elecciones</strong> y que tienen en sus manos un cambio profundo de la política francesa son <strong>Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon</strong>. Aunque no ha pasado a la segunda vuelta, el líder de Francia Insumisa, que consiguió en torno al 19% de los sufragios, ve validada una estrategia política construida y desarrollada desde hace años. En 2012, Jean-Luc Mélenchon no pudo conseguir semejante progresión. Y, ante todo, el resultado alcanzado no le permitió ejercer de contrapeso en los equilibrios de la izquierda. La demostración se hizo patente un mes después, cuando el Frente de Izquierdas perdió en las legislativas, incapaz de deshacerse de los partidos que lo integraban y conseguir diputados.</p><p>Emmanuel Macron , ministro de Hollande hasta el 30 de agosto de 2016, después de haber sido asesor y secretario general adjunto en el Elíseo, ha sido el encargado de <strong>dinamitar el sistema</strong><em>dinamitar</em>. No es una paradoja menor ver a este hombre, quien fuera uno de los principales actores del quinquenio de François Hollande, convertirse en la pieza en torno a la que que se reorganizará la vida política.</p><p>El <strong>Frente Republicano anti Le Pen</strong>, anunciado por todos los responsables políticos ya el domingo por la noche, a excepción de Jean-Luc Mélenchon, será el encargado de llevar a este hombre al Palacio del Elíseo. Un hombre de 39 años (el presidente de la V República más joven de la historia), surgido de la nada, sin partido y que dice ser de centro (centroderecha, en la práctica). Emmanuel Macron habrá roto todos los tabúes, acabado con todas las reglas de nuestras instituciones que han prevalecido hasta la fecha para acceder a la Presidencia: carreras políticas interminables, el apoyo de poderosos partidos; posicionamiento claro a la izquierda o a la derecha, mientras que el centro era una fuerza adicional, en el peor de los casos un triángulo de las Bermudas. Jean Lecanuet fracasó en 1965. La emergencia repentina de una fuerza centrista, y su probable victoria, firma por sí misma el final de la V República.</p><p>Emmanuel Macron no puede ignorar las debilidades de esta posición: ¿qué fuerzas le apoyarán en el tiempo; y, sobre todo, ¿cuál será la mayoría parlamentaria en junio? Pero estas debilidades abren nuevos horizontes. Sobre todo cuando se conjugan a una crisis histórica del Partido Socialista y a la emergencia de una izquierda radical marginalizada desde los años 70.</p><p>Porque es la izquierda la que dibujará en gran medida los nuevos límites del ámbito político francés. Los líderes de la derecha lo explicaron de forma meridiana el domingo por la noche. <strong>Una victoria en las legislativas podría impedir ese gran cambio</strong>, favoreciendo la <strong>cohabitación</strong>. “Hemos sufrido una derrota sin paliativos; los escándalos nos han hundido, pero podemos ganar en las legislativas, estoy convencido de que nuestras ideas son mayoritarias”, explicó Laurent Wauquiez (LR).</p><p>Por tanto, lo fundamental va a suceder en la izquierda. ¿Cómo? Ése será el desafío de las semanas y de los meses venideros. Pero comienzan a esbozarse algunas pistas. Benoît Hamon, al asumir su “fracaso a la hora de impedir el desastre” y “la responsabilidad”, destacó la “locura autodestructora de la izquierda” y “el castigo legítimo infligido al Partido Socialista”. El candidato también le puso fecha al futuro, dijo haber llevado “una campaña fundadora que devolvió su lugar a la juventud, a los intelectuales... tanto grano sembrado”. “No esperéis una recomposición de los aparatos en el marco de una V República agotada”, constató el candidato socialista. Aurélie Filippetti, que respaldó, abogó explícitamente por un “nuevo Épinay”, una hipótesis contemplada por Gérard Collomb, alcalde socialista de Lyon, ahora del lado del candidato centrista.</p><p>Su mejor adversario en el seno el PS, Jean-Marie Le Guen –que reconoció haber votado a Emmanuel Macron en la primera vuelta– el domingo tomó la dirección contraria. El PS construirá una mayoría presidencial con Macron, anunció quien se presenta con su propio programa a las legislativas. La estrategia de este hombre próximo a Manuel Valls es clara: recuperar lo antes posible el aparato socialista, echar a Benôit Hamon y alcanzar un pacto con el probable futuro presidente centrista.</p><p>En la práctica, <strong>la llave de esta recomposición se encuentra en las manos de Jean-Luc Mélenchon</strong>. Tras obtener más del 19% de los sufragios emitidos –frente al 6,5% de Benoît Hamon–, el dirigente de Francia Insumisa está en condiciones de hacer valer sus proyectos de reconstrucción de la izquierda. ¿Qué hará, qué dirá del guión previsto antes de la primera vuelta de las presidenciales, por el entorno de Benoît Hamon y los ecologistas, de crear un nuevo partido o movimiento, evidenciando el agotamiento del Partido Socialista? Hasta entonces, y todavía el domingo por la noche, Jean-Luc Melenchon y su entorno evitaban hablar del futuro, salvo para garantizar que Francia Insumisa tendría candidatos en las 577 circunscripciones legislativas.</p><p><strong>Este 23 abril daba comienzo una nueva era</strong>. El peligro principal, el de la elección de Marine Le Pen, se aleja y debemos felicitarnos por ello. La perspectiva de una presidencia centrista, sin mayoría parlamentaria garantizada, deja vía libre a las refundaciones necesarias. Al igual que el castigo histórico infligido a un Partido Socialista, que hace años que se ha olvidado de sus votantes, de sus programas, engullido por la notabilidad. Por fin, ahora, <strong>es el momento de rehacerlo todo</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_46570"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[François Bonnet (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
      <media:title><![CDATA[23 de abril de 2017, el día que 'estalló' el sistema político en Francia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Partido Socialista reprocha a Mélenchon que no llame a sus votantes a "batir" a Le Pen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/partido-socialista-reprocha-melenchon-no-llame-votantes-batir-le-pen_1_1139810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/07fa2a90-d3c3-45e7-b3e5-ed17c3b14503_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Partido Socialista reprocha a Mélenchon que no llame a sus votantes a "batir" a Le Pen"></p><p>El primer secretario del Partido Socialista de Francia, Jean-Christophe Cambadélis, ha reprochado este lunes al candidato izquierdista Jean-Luc Mélechon que <strong>no haya instado a sus votantes</strong> a apoyar al independiente Emmanuel Macron en la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/04/23/directo_los_franceses_votan_las_elecciones_mas_convulsas_64187_1022.html" target="_blank">segunda vuelta del 7 de mayo</a> para "batir" a la líder ultraderechista Marine Le Pen.</p><p>"Respeto a Mélenchon, pero no llamar a batir a Marine Le Pen <strong>es un error indefendible para alguien que dice estar en la izquierda</strong>", ha escrito Cambadélis en su cuenta oficial de la red social Twitter.</p><p>El líder socialista ha destacado que, en cambio, el candidato del PS, Benoît Hamon, animó a sus seguidores a votar por Macron en segunda vuelta para <strong>evitar el ascenso de Le Pen al Palacio del Elíseo</strong>. "La segunda vuelta no está ganada", ha subrayado.</p><p>Macron ha ganado la primera vuelta con el 23,57 por ciento de los votos pero todavía tendrá que enfrentarse a Le Pen, con un 21,53 por ciento, el próximo 7 de mayo. Tanto Hamon como el candidato conservador François Fillon han pedido a sus simpatizantes que apoyen al líder de En Marche! para la segunda vuelta. <strong>Mélenchon, sin embargo, ha evitado pronunciarse</strong>. "Cada cual sabe cuál es su deber", se ha limitado a decir.</p><p>En tercer lugar, y ya fuera de la carrera por el Elíseo, figuran Fillon, con un 19,91 por ciento, y Mélechon, con un 19,6 por ciento. <strong>El quinto puesto es para Hamon</strong>, que ha obtenido uno de los peores resultados electorales de la historia del Partido Socialista –ahora en el Gobierno–, con un 6,35 por ciento.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Apr 2017 08:22:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Partido Socialista reprocha a Mélenchon que no llame a sus votantes a "batir" a Le Pen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Francia,Partido Socialista,Jean-Luc Mélenchon,PS Francia,Marine Le Pen]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/campana-electoral-francesa-preocupa-e-intriga-europa_1_1139560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6087887d-a9b6-4af4-b89c-0820ce76540f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa"></p><p>Expertos europeos desentrañan para <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, la campaña de las elecciones presidenciales francesas. En la Unión Europea, ¿hay expectativas o, quizás, desinterés ante los comicios, cuya primera vuelta se celebra este domingo 23 de abril? El <strong>papel de Europa en los debates</strong>, la <strong>tendencia prorrusa</strong> de muchos de los candidatos, incomprensión ante el <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/14/actualidad/1489502128_433559.html" target="_blank">caso Fillon</a>, temor ante el auge del Frente Nacional... La campaña francesa suscita dudas, pero también confirma tendencias electorales presentes ya en varios países europeos.</p><p><strong>Menos interés que en 2012</strong></p><p>En 2012, la candidatura de François Hollande generó muchas expectativas en el continente europeo. La izquierda esperaba que el <strong>candidato socialista se enfrentase a la austeridad </strong>vigente en Bruselas, preconizada por Alemania; que su elección favoreciera la <strong>construcción de una relación de fuerzas</strong> más favorable a los países del Sur de Europa, alcanzados de lleno por la crisis y por las restricciones presupuestarias continuas. En este punto como en tantos otros, <strong>el quinquenio de Hollande no ha respondido a las expectativas </strong>que creó su candidatura. La izquierda europea, decepcionada sin lugar a dudas, por las políticas erráticas del socialista, <strong>no parecen esperar gran cosa</strong> de estas elecciones de 2017.</p><p>Es el caso de Grecia. El pulso vivido en el verano de 2015 –por el que la Comisión Europea consiguió reconducir las políticas de austeridad, vigentes desde 2010, humillando de paso al Gobierno de Tsipras, que se había quedado muy solo en su tentativa por encontrar alternativas– ha <strong>anestesiado las esperanzas </strong>de cualquier reorientación de las políticas europeas. “Aunque parte de las élites del centro y de la derecha sigue subrayando el papel primordial de François Hollande, en el verano de 2015, en la permanencia de Grecia en la eurozona, <strong>la izquierda ve al presidente francés como el político que no ha conseguido sus objetivos</strong>”, explica Filippa Chatzistavrou, de la Universidad de Atenas. “La <strong>decepción</strong> es enorme, de ahí que no existan las expectativas despertadas en 2012”.</p><p>Para los griegos, precisa esta investigadora que trabaja en el ámbito de las Ciencias Políticas, “Francia sigue siendo el país que puede sacar a la Unión Europea de su <strong>inmovilismo</strong> y de su obsesión por la austeridad presupuestaria. El país mantiene una relación de amor-odio con Francia. Verla, a día de hoy, en un callejón sin salida es como enseñarle un espejo: <strong>los griegos ven en las elecciones francesas su propia muerte</strong>. Si Emmanuel Macron se alza con el triunfo, es evidente que trabajará con Angela Merkel y Martin Schulz [presidente del SPD, el partido socialdemócrata alemán] y asistiremos a una nueva alineación de Francia con Alemania”.</p><p>Algo parecido ocurre en Italia. Aunque en el país se mira mucho a París, es sobre todo a Berlín donde se dirigen todas las miradas. “La política europea va a depender en buena medida de lo que suceda en Alemania”, opina Alfio Mastropaolo, en alusión a las elecciones legislativas alemanas de septiembre de 2017. Este investigador italiano de la Universidad de Turín percibe “un cierto escepticismo en la prensa” de su país así como entre los conocedores de Francia. “Existe <strong>cierto desapego</strong>, que atribuyo a una forma de fatalismo: en lo sucesivo, podemos esperarnos a cualquier cosa, incluida la <strong>victoria de Marine Le Pen</strong>”.</p><p>No obstante, la clase política italiana no es completamente ajena a lo que sucede en Francia. A principios de marzo, el ex primer ministro del Partido Demócrata (PD) Matteo Renzi daba su apoyo oficial a Emmanuel Macron, empleando incluso la misma palabra clave <em>incammino</em> (<strong>en marcha</strong>) en sus mensajes publicados en las redes sociales. De hecho, los dos hombres comparten varios puntos en común: pertenecen a la misma generación, se presentan ambos como reformadores, proceden de entornos socialdemócratas y apuestan por la liberalización del mercado del trabajo. Sin embargo, Alfio Mastropaolo relativiza este acercamiento: “Matteo Renzi ha tomado partido por Macron porque siente que es el candidato ganador. Sólo piensa en su propia reelección; <strong>si le hubiese resultado útil, ¡habría llegar a apoyar a Donald Trump!</strong>”.</p><p>En otros puntos del continente, se han producido pocas declaraciones de apoyo, salvo en Alemania. Posicionamientos divergentes donde el SPD aparece dividido entre un Martin Schulz, oficialmente partidario de Hammon, y un Sigmar Gabriel proMacron –este último también cuenta con el respaldo del ministro de Finanzas, el conservador Wolfgang Schäuble–. “Europa, de manera general, está relativamente <strong>ausente de la campaña</strong>. Macron es el único que pone el acento en este aspecto. En cuanto a François Fillon, si no supiésemos que es proeuropeo, creeríamos que es hostil a la UE, ya que nunca habla de ella...”, dice el británico Sudhir Hazareesinghce, profesor de Historia Política en Oxford que ha centrado sus investigaciones en Francia.</p><p>Mélenchon en la misma categoría que Le Pen</p><p>Contrariamente a lo que se podía esperar tras la sorpresa del resultado del referéndum británico de junio pasado, el <em>brexit</em> finalmente no ha hecho acto de presencia en la campaña francesa. “Sólo Marine Le Pen habla de la cuestión”, dice Hazareesingh. “La presidenta del FN ve en ello una secuencia maravillosa: <strong>brexit, Trump y su propia victoria</strong><em>brexit</em>. Pero, en realidad, no insiste mucho en el asunto porque, como candidata franco- francesa, tampoco tiene interés en mostrar que <strong>se inspira en ejemplos extranjeros</strong>. Además, me parece que el rechazo de Europa no es fruto de una convicción profunda, como sucede con el caso de su padre, sino más bien de un <strong>posicionamiento oportunista</strong>”.</p><p>En los programas de los candidatos, hay puntos que sorprenden, por no decir que chocan, en países donde las preocupaciones son muy diferentes a las de Francia. “Si Fillon hubiese podido hablar más de su programa, habríamos podido advertir mejor la influencia <em>thatcheriana</em> en sus ideas”, destaca Sudhir Hazareesingh. “Asunto que habría sido bastante cómico para los británicos porque <strong>nadie en el Reino Unido reivindica hoy en día esta herencia</strong>, ¡tampoco en las filas conservadoras! David Cameron se ha distanciado de esa influencia y Theresa May aún más... Demuestra un retraso considerable por parte de François Fillon y nos deja estupefactos”.</p><p>En Bucarest, el investigador en el área de las Ciencias Políticas Alexandru Gussi, que dirige un seminario sobre la campaña electoral francesa, se refiere a la orientación en materia de<strong> política extranjera</strong>: “Los rumanos se encuentran impactados con el <strong>pasado comunista de Mélenchon</strong> y por su posición favorable a Putin; lo mismo que con la <strong>dimensión prorrusa de Fillon</strong>, candidato desconocido hasta la fecha. Eso hace que <strong>Mélenchon se vea como un candidato extremista</strong>. Los medios de comunicación rumanos lo meten en el mismo saco que a Marine Le Pen”. En otras partes de Europa central, en concreto en Polonia, las reacciones son similares: “Los medios de comunicación presentan a Mélenchon como el equivalente a Le Pen y poco más; el análisis que se hace carece de profundidad. En cuanto a Hamon, se le muestra como el candidato de la izquierda idealista, más <em>naïf</em> que malvado. Por último, el candidato Macron es al que se presenta de forma más favorable por su lado liberal y la visión muy estereotipada de la izquierda que mantienen las élites polacas. Para ellas, <strong>Macron es el representante del statu quo europeo</strong><em>statu quo</em>, mientras que Marine Le Pen es la revolucionaria”, dice el filósofo Michał Kozłowski.</p><p>El Gobierno ultraconservador de Varsovia mantiene una relación ambigua con el FN, según este profesor universitario polaco. “Su corazón está con Marine Le Pen, pero su razón les dice que hay que mantener una cierta distancia. De hecho, la derecha conservadora se encuentra, como sucede con el FN, en una clara contradicción; de un lado, mantiene el discurso más crítico con la UE y, por otro lado, realmente <strong>no desea su destrucción</strong> por el maná financiero que supone Bruselas”.</p><p>La decepción en el 'caso Fillon'</p><p>En el Reino Unido, las revelaciones sobre Fillon han producido un <strong>efecto deflagratorio</strong>. “Para los británicos, resulta incomprensible que Fillon siga siendo candidato. En el Reino Unido, su partido habría encontrado la forma de impedir que se presentara. Los editorialistas ingleses han llegado a decir que <strong>Fillon tendría que haberse retirado por sí mismo de la carrera presidencial</strong>, por el bien de su propio partido. La gente está muy sorprendida”.</p><p>“La ejemplaridad de Francia se resiente”, dice el investigador rumano alexandru Gussi. “El caso Fillon ha sido percibido en Rumanía como un <strong>escándalo que salpica a la clase política francesa</strong> en su conjunto”. En este país que se movilizó en masa, el invierno pasado, en contra de una ley dirigida a restringir la lucha contra la corrupción y donde, desde hace una quincena de años, la clase política ha pagado el coste de las operaciones <em>manos limpias</em>, un caso así no habría podido estallar. “Los diputados rumanos no pueden contratar a nadie de su familia, aunque ha habido un debate en ese sentido, para acabar con esa restricción”.</p><p>En Grecia, por el contrario, el <em>caso Fillon</em> no ha conmocionado tanto a los electores. “<strong>Los griegos están anestesiados por el nivel de corrupción</strong> de nuestro país. Sus representantes, que debían estar en prisión hace mucho tiempo ¡siguen en el Parlamento! Los medios de comunicación griegos han hablado mucho del caso, pero hay algo molesto en esta cobertura. Como si la corrupción en Francia no fuese más que Fillon, lo que ha eclipsado al Frente Nacional y a sus escándalos de financiación. Los griegos apenas saben nada al respecto”, dice Filippa Chatzistavrou.</p><p>Las preocupaciones frente a la progresión del FN</p><p>Para Italia, donde la ultraderecha –la Liga Norte– ya gobierna en dos regiones del norte del país (Lombardía y Venecia), el riesgo de que el destino de Francia quede en manos de una presidenta del FN se ve con <strong>enorme preocupación</strong>. “Entre dirigir una región y dirigir un país, hay una enorme diferencia”, dice el turinés Alfio Mastropaolo. “En Italia, la ultraderecha no tiene ninguna posibilidad ponerse al frente del Ejecutivo; en el sur no consigue cuajar”. Mastropaolo reclama prudencia a la hora de analizar el voto del FN entre las clases populares; en Italia, es precisamente en las regiones más ricas donde la ultraderecha ha avanzado... “Me parece que <strong>los medios de comunicación franceses amplifican el trasvase del voto comunista o socialista al FN</strong>. Es cierto que crece en el Norte, donde los partidos de izquierdas han desaparecido por completo, mientras que el Frente Nacional permanece muy activo, pero esta progresión no se observa en todas partes...”.</p><p>En Grecia, el auge del Frente Nacional también se observa con temor. Sin embargo, el país, considerablemente empobrecido por siete años de recesión, sólo se ha visto moderadamente atraído por los cantos de sirena de la ultraderecha. La organización neonazi Amanecer Dorado nunca ha obtenido más del 7% de los votos en los comicios. “Su carácter violento le impide progresar. Al contrario, la normalización de Marine Le Pen convierte al Frente Nacional en más atractivo para los electores, aunque conserva un núcleo neonazi. Es eso lo inquietante”, dice Filippa Chatzistavrou.</p><p>En Europa, se comparte la idea de que progresa una extrema derecha “normalizada”. El año pasado, en Austria, el candidato del FPÖ (Partido de la Libertad de Austria), en la segunda vuelta de las presidenciales, a punto estuvo de vencer. “Como Marine Le Pen, Norbert Hofer llevó al FPÖ un rostro nuevo, el de un hombre simpático, menos agresivo que sus predecesores”, dice Bernhard Widinger, investigador en el DÖW, el Centro de Archivos de la Resistencia Austriaca, un instituto de documentación y de investigación sobre la historia del nazismo y de la ultraderecha contemporánea. “Y como el FN, el partido austriaco ha hecho esfuerzos por acercarse a Israel para deshacerse, aparentemente, del molesto bagaje del <strong>antisemitismo</strong>. Los dos partidos están completamente alineados en dos asuntos clave: el islam y la Unión Europea, que se presentan como sus principales enemigos”.</p><p>Dicho esto, según el investigador en Ciencias Políticas, la progresión del candidato austriaco también se ha visto favorecido por la <strong>no existencia de cordón sanitario</strong><em>cordón sanitario</em><em>,</em> una diferencia fundamental con lo que sucede al otro lado de los Pirineos. “En Francia, en 2002, hubo manifestaciones y se votó a Chirac para <strong>anular a Le Pen</strong>. Aunque esta capacidad de reacción quizás se haya erosionado un poco y a pesar de que la hija sacará bastante mejor al juego que el padre, hay que decir que en Francia existe una tradición de oposición al FN. La formación ultraderechista nunca ha sido un socio de coalición, a diferencia del FPÖ, que sí lo ha sido en numerosas ocasiones”. La línea antiUE de Marine Le Pen además puede traerle fatales consecuencias, dice el investigador austriaco. Norbert Hofer, recuerda, acabó por poner sordina a su oposición a la Unión Europea en la recta final de la campaña, consciente del <strong>riesgo electoral</strong> que suponía en una Austria donde, pese a todo, el sentimiento euroescéptico iba viento en popa. “¡Hace falta un sentimiento antieuropeo muy fuerte para votar a alguien cuyo proyecto es destruir la UE! Me sorprendería mucho que una mayoría de franceses estén listos para correr el riesgo de dejar la UE y vote al Frente Nacional”.</p><p>Visto desde Alemania, donde el partido extremista AfD (Alternative für Deutschland) ya está presente en 11 parlamentos regionales de los 16 existentes, paradójicamente se percibe al FN más instalado en el panorama francés. Así lo cree al menos Michael Minkenberg, investigador en Ciencias Políticas en Francfort-sur-l’Oder. “Pese a su casi ausencia de la Asamblea Nacional, <strong>la antigüedad del Frente Nacional</strong>, su unidad y el hecho de que siempre ha contado con un fuerte liderazgo, todo ello hace que esté mucho más anclado en el sistema político”, analiza este especialista en la ultraderecha europea. “<strong>L’AfD, por contra, está más fragmentada</strong>. No es visible en el plan nacional y sufre problemas continuos de liderazgo. Al contrario que el FN, está en franco retroceso en la intención de voto desde hace varios meses”. Es verdad que el partido francés de ultraderecha preocupa al otro lado del Rin. “Pero no vamos a aplicar el modelo Trump en Francia porque las elecciones son completamente diferentes, son a dos vueltas. El miedo no es tanto que Le Pen se imponga en las elecciones cómo el modo en que sus debates emponzoñan el debate general. Lo mismo que Sarkozy había impuesto sus debates, la progresión de la ultraderecha cambia la naturaleza de los debates. Y para lo peor”.</p><p>Recomposiciones políticas comunes</p><p><strong>Desintegración del PS, hundimiento de los republicanos</strong>; la deriva de los partidos de gobierno tradicionales en esta campaña no es más que un nuevo episodio del <strong>final del bipartidismo</strong> en curso en el continente europeo. Grecia, España, Austria, Italia, Países Bajos ya están, cada uno con sus particularidades, en una fase similar de recomposición. En Austria, por primera vez desde la posguerra, ninguno de los dos partidos gubernamentales pasaban el año pasado a la segunda vuelta de las presidenciales. Electores austriacos y franceses tienen en común “un enorme descontento con los partidos en el poder”, dice Bernhard Weidinger. “La <strong>eliminación de los socialdemocrátas del SPÖ y de los conservadores del ÖVP</strong> en la primera vuelta fue un elemento revelador de la percepción que los austriacos tienen de su Gobierno. Dicho esto, las presidenciales en Austria son menos importantes que en Francia, el presidente tiene un papel bastante menor en nuestro sistema institucional. Estas elecciones sirve de catalizador a los electores. Me parece que en Francia se vota en las presidenciales con más información y más conciencia de las consecuencias de la decisión de cada uno”.</p><p>Que el voto sea más reflexionado o no, en cualquier caso, el PS aparece comprometido, el 23 de abril, a obtener un resultado históricamente bajo, que recuerda a la debacle del Partido Socialdemócrata neerlandés hace un mes. “Actualmente, en Europa, la socialdemocracia está debilitada electoralmente, pero se encuentra también <strong>sin proyecto político</strong> suficientemente distinto y sin vitalidad transformadora”, asegura el investigador griego Gerassimos Moschonas, quien ha realizado cálculos sobre los resultados electorales de 13 partidos socialdemócratas europeos desde los años 50. “En total, estos partidos han perdido de media casi un 35% de su apoyo electoral con relación a los años 1950. La contracción electoral es muy fuerte y alcanza su punto culminante en los años 2000-2017 porque la tendencia se agravó desde el comienzo de la crisis financiera, en 2008: en lugar de invertir la tendencia, la crisis económica agravó un importante cambio que duraba 40 años. Y los partidos socialdemócratas del sur europeo (España, Portugal, Grecia) perdieron el 44% de su fuerza electoral, si lo comparamos con los años 80”.</p><p>El Pasok griego encabeza este hundimiento, después se sitúa el PSOE, pero también los socialistas portugueses, que registran importantes pérdidas, aunque “resiste mejor”. Para este especialista en socialdemocracias europeas, “asistimos a una desestructuración electoral fundamental, profunda, que no se detiene. Las dificultades del PS se inscriben en este debilitamiento general”.</p><p>Sin estrategia ideológica</p><p>Gerassimos Moschonas, profesor en la Universidad Panteion de Atenas, considera que el candidato Hamon también presenta dos debilidades: “Lleva consigo –y, en parte, a su pesar– un <strong>mal balance de Gobierno</strong> y <strong>no ha sabido imponerse</strong> en una campaña electoral donde la personalización de la competición supone uno de los trazos más decisivos. Le falta, pese a la coherencia y de cierta solidez del personaje, el <strong>carisma personal</strong> que reclama el sistema semipresidencial francés. El problema de Benoît Hamon no es que sea demasiado de derechas: Mélenchon también está a la izquierda y no se puede decir que le perjudique. Encontramos un problema similar en el seno de los laboristas en el Reino Unido; del mismo modo que Jeremy Corbyn, pese a su talento, no es percibido –o no aún– como “premier ministrable”, <strong>Hamon no ha convencido lo suficiente</strong> como “presidenciable”. “No es una cuestión de programa, está relacionado con la ecuación personal del candidato”.</p><p>El investigador británico Sdhir Hazareesingh también se refiere al tándem Hamon-Corbyn: “La organización permanente del laborismo no apoya a Corbyn, del mismo modo que el aparato del PS hace lo mínimo con Hamon, mientras que este ha sido designado candidato a las primarias del partido. ¿Dónde están Arnaud Montebourg, Ségolène Royal... en los mítines? Nadie quiere mojarse”.</p><p>De ahí a predecir el final del PS... Quizás sería adelantar acontecimientos. “Hay que mirar a la Historia”, avanza, prudente, Gerassimos Moschonas. “A nivel europeo, <strong>la familia socialista se encuentra profundamente debilitada</strong> desde un punto de vista electoral, pero es la más estable desde un punto de vista organizacional. Es verdad que el Partido Socialista francés está en un momento muy difícil y que puede llevarle a la escisión. Es verdad, también, que las presidenciales siempre han sido un <strong>terreno que favorece la recomposición política</strong>. Pero la historia demuestra que el PS tiene capacidad de resiliencia organizacional. Hay varios escenarios posibles: el peor para el PS, que se produzca una escisión profunda, sólo es una posibilidad entre muchas otras”.</p><p>¿Los problemas del Partido Demócrata Italiano son premonitorios? El PD se quedaba este invierno sin su ala más a la izquierda, igual que en Grecia al ala izquierda de Syriza había dejado el partido de Tsipras, un año y medio. “Las divisiones en el seno del PD están vinculadas ante todo a <strong>historias personales</strong>”, precisa Alfio Mastropaolo. “La actitud de Matteo Renzi ha sido tremendamente brutal con la vieja guardia del partido y, paradójicamente, el electorado del PD permanece, de momento, fiel al partido en la intención de voto. Lo que tiene en común Italia y Francia es el nivel de indignación que se siente contra la clase política. Percibo un sentimiento de resistencia bastante difuso; si hay una oportunidad de resistencia en sus propias filas, vamos a cogerla, votando por ejemplo a la extrema izquierda cuando se es elector de izquierdas; si no existe, nos abstenemos”.</p><p>Revelador de las dificultades de las izquierdas</p><p>La campaña francesa afronta las mismas dificultades por las que atravesaron las diferentes izquierdas europeas. “Encuentro en los discursos de campaña la misma debilidad que en Syriza en 2015. Los candidatos críticos con la UE hacen como si fuese fácil volver a la mesa... En realidad, es muy difícil, cuando estamos en la oposición, encontrar alternativas viables a un modelo dominante. Veo ideas interesantes, como la <strong>renta universal</strong>, pero nada que pueda ser núcleo duro oficial para la izquierda”, dice Gerassimos Moschonas. Los socialdemócratas y la izquierda radical del continente se encuentran en un “triángulo infernal”, insiste Moschonas: “El del <strong>cambio sociológico</strong>, con la desestructuración de la clase obrera, de la globalización y de la UE. Los socialdemócratas han sido cómplices ellos mismos de la globalización neoliberal y Europa, por varias razones, se ha convertido en el centro mundial más importante del conservadurismo económico. La izquierda en su conjunto está atrapada en este triángulo histórico sin precedentes”.</p><p>“La falsa novedad de Macron”</p><p>La figura de Emmanuel Macron, aunque es totalmente nueva en el panorama francés como candidato sin partido, no resulta nueva en Europa. Formaciones similares a En Marcha han proliferado estos últimos años. En Grecia, To Potami (El Río) emergió en 2015 de los <strong>escombros de un bipartidismo</strong> que se encontraba en las últimas. Formado en torno a un personaje mediático, Stavros Theodorakis, que quiere encarnar un movimiento “ni derecha ni de izquierdas”, pero muy favorable a los intereses de las empresas –y esencialmente seguido por los medios económicos–, muy cubierto por los medios de comunicación, esta formación había obtenido el 6% de los votos en las legislativas de enero de 2015. “Actualmente no representa casa nada más en la opinión pública”, dice Filippa Chatzistavrouu. “El movimiento se ha desvanecido, lo que demuestra que un partido que no ha construido su base, que no tiene estrategia ideológica, no puede mantenerse. Es la novedad, el lado <em>showman</em> lo que hace que esto funcione al principio pero que se deshinche inmediatamente”.</p><p>El ejemplo griego da que pensar... “La principal diferencia con el francés es el hecho de que Macron ha llegado antes de la <strong>hecatombe</strong> mientras que To Potami ocupaba un <strong>vacío en un panorama ya apocalíptico</strong>. Las consecuencias es que En marcha aún puede camuflar durante cierto tiempo el hundimiento del PS: Macron puede defender esta idea quimérica de que no hay cambio grave, que la V República es todavía viable... Y esto puede molestar a la comprensión de la recomposición del juego político y ocultar la gran mutación en marcha”.</p><p>El personaje de Macron también le resulta familiar a Alexandru Gussi: “Macron, que en mi opinión supone un <strong>fenómeno de androginia política, </strong>en el sentido de que busca lo mejor, en su opinión, de la izquierda y de la derecha, tiene dos equivalentes en Rumanía. Su movimiento me parece próximo a la formación Unión para Salvar Rumanía, que obtuvo el 10% de los votos en las últimas legislativas. Es un <strong>partido sin identidad política</strong>, con gente que no formaba parte del sistema antes y que aún no se ha decidido entre izquierda o derecha. Pero el candidato francés hace pensar también en la figura de Dacian Cioloș, ex primer ministro y ex comisario europeo, <strong>tecnócrata</strong> cuyos discursos recuerdan mucho a los suyos. Como él, se encuentra en una situación ambigua: se presenta como una <strong>especie de antisistema</strong>, producido por el centro del juego político”. _______________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_73516"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Amélie Poinssot (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Grecia,Italia,Pasok,PSOE,Reino Unido,François Hollande,Rumanía,Jean-Luc Mélenchon,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Macron, el candidato desconocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/macron-candidato-desconocido_1_1138851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>“Mi intención es convertirme en presidente”</strong>. El martes 28 de marzo, a 25 días de la primera vuelta de las elecciones francesas, el fundador del movimiento <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/En_Marcha" target="_blank">¡En Marcha!</a> convocó a la prensa. Emmanuel Macron tenía un mensaje claro que transmitir: es el “amo y señor del tiempo”. <strong>Su intención es “cambiar las costumbres y las caras”</strong>. No “aspira a ser un presidente de la IV República” que gobernaría con una mayoría de “circunstancias”. Además, también anunció que para ser candidato de ¡En Marcha! aquellos miembros que militan en otros partidos deberían dejarlos. De este modo no hay equívocos en cuanto a la posible <strong>“doble pertenencia”</strong> evocada hace dos meses.</p><p>La urgencia era evidente: Macron corría el riesgo de que las adhesiones a su candidatura se convirtiesen en una <strong>trampa</strong>. Todos los días hay nuevas figuras políticas que le dan su apoyo explícito. Algunas son de peso, como el ex primer ministro francés <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/03/29/58db5a6e468aebd3288b4688.html" target="_blank">Manuel Valls</a>, el actual ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian, el exalcalde de París <a href="http://www.huffingtonpost.fr/2017/03/08/bertrand-delanoe-annonce-son-soutien-a-emmanuel-macron-pour-lel/" target="_blank">Bertrand Delanoë</a> o el todavía presidente del Movimiento Demócrata (MoDem) François Bayrou. Pero otros, como Robert Hue o Alain Madelin, huelen a naftalina o al reciclaje de personalidades <em>carrozas</em> o <em>barrocas</em>; muy lejos de la<strong> imagen de “renovación” y de “alternancia”</strong> que cultiva Macron.</p><p>“No me fío de la agenda oculta de los políticos”, proclama Macron, quien asegura que: “Todos los apoyos son bienvenidos, pero <strong>ninguno me impedirá que introduzca reformas o que avance</strong>. Un apoyo vale un voto, no una investidura, ni una participación en la campaña, ni una modificación de nuestro programa”. Según varios medios de comunicación, estos mensajes de apoyo estaban dirigidos al ex primer ministro socialista Manuel Valls.</p><p><strong>“Convertirse en presidente”</strong>. En la recta final de campaña, ésa es la obsesión de Emmanuel Macron. Hace tres años, el influyente asesor del Elíseo, desconocido para el gran público, ni siquiera había sido nombrado ministro. De resultar elegido, este hombre de 39 años se convertiría en el presidente más joven de la V República, nueve años menor que Giscard d’Estaing cuando ganó en 1974.</p><p>En un panorama político hecho añicos, <strong>eclipsado por los casos de corrupción y perseguido por el Frente Nacional</strong>, el exministro de Economía está convencido de su buena estrella. Sin perder de vista los sondeos, Macron sabe, sin embargo, que su candidatura es frágil. Porque <strong>es joven</strong>, no tiene una imagen de hombre de Estado y su personalidad, sus relaciones y su patrimonio suscitan serias dudas. “¿Están dispuestos los franceses a darle las llaves del país? Esta es la cuestión capital”, teorizó ya hace meses su portavoz Benjamin Griveaux.</p><p>Según sus amigos, Macron debe “encarnar” las funciones de un presidente. Como sucede ya con ¡En Marcha!, esto pasa por una buena dosis de <em>storytelling</em>. A mediados de marzo, ya ejerció, de alguna manera, como presidente: durante una visita a una comisaría de la capital, en un discurso sobre la Justicia en Lille y durante el anuncio del establecimiento del servicio militar obligatorio durante un mes. En una entrevista en <em>Le Journal du Dimanche</em>, alabó sus propias cualidades: “Ya he demostrado mi <strong>liderazgo</strong>. Los analistas y los políticos estaban convencidos desde el primer día de que ¡En Marcha! era una <strong>aventura loca y aislada</strong>, después de que era <strong>una burbuja</strong> y, luego, consideraron que se trataba de una <strong>anomalía política</strong>. Los que expresan tales dudas probablemente no hubieran elegido a Valéry Giscard d’Estaing, que no tenía experiencia en labores presidenciales aunque había sido ministro de Economía y Finanzas [...]. Ni a Mitterrand en 1981, al que la derecha hacía los mismos reproches [el expresidente socialista fue antes ministro, de Justicia y de Interior]. O a François Hollande en 2012”.</p><p>El “favorito” para ser presidente, presente en todos los sondeos y gacetillas, oculta otro interrogante. Si resulta elegido el 7 de mayo, <strong>¿qué presidente será Macron? </strong>La pregunta, que no se le ha formulado mucho, no es una mera curiosidad para los lectores de prensa rosa. La V República ofrece tantas prerrogativas al jefe de Estado que su forma de gobernar, incluso su carácter, marca al país y marca la acción del Gobierno. El quinquenio (la vida política y el país entero) de Nicolas Sarkozy –hombre brutal, inquieto y que despierta pasiones y odio a partes iguales– estuvo marcado por la histeria. Hasta el punto de provocar rechazo. Un adepto a los resúmenes, como cuando era el secretario del Partido Socialista, François Hollande terminó siendo <em>engullido</em> por Hollande François, tachado a la vez de inactivo y de ser poco fiel a sus promesas.</p><p><strong>Macron promete la “renovación”</strong>, la “renovación democrática” o la “revolución”. Quiere <strong>reducir el número de parlamentarios</strong>, prohibir la acumulación de mandatos, revalorizar el Parlamento, impedir que los diputados condenados accedan a cargos. Seguro de que su personalidad es un punto a su favor, el mensaje central de su campaña (joven, moderno, “y de derechas y de izquierdas”, no es diputado) no ha incidido demasiado en su idea concreta del poder. Sin embargo, esta personalidad plantea algunas dudas. Y lo que parece indudable es que <strong>Emmanuel Macron sólo pensaría en él</strong>.</p><p>Socialistas de todas sensibilidades lamentaron la “aventura individual” de Macron cuando dejó el Gobierno para entrar en la carrera presidencial. Anne Hidalgo, alcaldesa de París, que apoyo a Benoît Hamon, dijo “no haber percibido en su trabajo diario ni una modernidad deslumbrante, ni una relación con la democracia que le inspirara confianza”. El primer ministro Bernand Cazeneuve, uno de los hombres de confianza de Hollande, no dudó en hablar de su <strong>“pasmosa inmadurez”</strong>. “En política no basta con prometer o hablar. Hay que cumplir lo prometido”. La política, afirma, no puede “reducirse a un <strong>ejercicio de seducción pura</strong>, hecho a base de portadas de revistas y de discursos sin proyecto”.</p><p>En el foro de Bercy del 19 de marzo, donde se apoyó públicamente a Benoît Hamon, la ex ministra de Justicia Christiane Taubira criticó a Emmanuel Macron, sin nombrarlo, tachándolo de candidato que <strong>piensa “transformar un programa en evento y confundir un proyecto con una biopic”</strong><em>biopic</em>. Macron atrae pero irrita. Por su descaro, sus <em>númeritos</em> de chico de buenos modales… Esa ambición devoradora que ni se molesta en ocultar. Es el <strong>candidato revelación de los comicios</strong>, como esas bolsas de contenido desconocido que se regala a los niños: el embalaje es atractivo, pero el interior puede ser decepcionante.</p><p>¿Reproches de envidia? Puede ser. Sin embargo, sucede que los que rodean a Macron también dudan en ocasiones. Como ese antiguo colaborador, decepcionado, que pide anonimato y que confiesa: “Tiene absoluta confianza en su destino personal. Hay en él una gran cantidad de desmesura. En el fondo, <strong>es muy monárquico</strong>”.</p><p><strong>El rey, ese “ausente”</strong></p><p><strong>¡En Marcha! es, sobre todo, Macron</strong>. Un partido con sus iniciales, cuyo lema está escrito con su puño y letra y que está al servicio de su ambición presidencial. El movimiento, que cuenta con 220.000 miembros, está <strong>descentralizado</strong> pero es moderadamente participativo. Unas 15 personas, en su mayoría jóvenes –“los mormones”, bromea un afiliado–, constituyen su guardia personal, que se dedica en cuerpo y alma al jefe.</p><p>Macron, que es muy exigente, quiere verlo y controlarlo todo. Lo consulta todo –por SMS o por mensajería instantánea– y pide opinión a varias personas, pero en su círculo de amigos, de representantes electos, compañeros de partido o empresarios, cuyos nombres guarda con celo. La <strong>transparencia</strong> no es una característica de una campaña, que sigue sin contar con un organigrama. Incluso el nombre de una gran parte de los “expertos” que han trabajado en su programa se mantienen en secreto. Oficialmente, porque muchos de ellos trabajan en la administración pública o porque no quieren mostrar su apoyo. Uno de ellos, Jean-Jacques Mourad, dimitió después de que una asociación revelara que existía conflicto de interés con el laboratorio Servier.</p><p>Cuando Mao Peninou, adjunto a la alcaldesa socialista de París, le anunció a su amigo Jean-Christophe Cambadélis su intención de unirse a Macron, el primer secretario del Partido Socialista galo le contestó: <strong>“Te vas a ver superado, incluso desestabilizado. A todo esto le falta deliberación colectiva”</strong>. Dos meses más tarde, Peninou, ex secretario nacional de afiliados del PS, ya tiene formado su juicio: “No es mentira”.</p><p>Varias personas que respaldan a Macron, tanto de izquierdas como de derechas, reconocen <em>off the record</em>, estar preocupados por su capacidad para “hacer grupo”. ¿Unos y otros han repetido durante meses que la formación era sólo una “burbuja”?<strong> “Puede ser bastante autócrata”</strong>, estima uno de sus primeros apoyos, que apunta que: “Si resulta elegido, le deberá su victoria única y exclusivamente a sí mismo”. “Es completamente nuevo, hay una especie de apuesta”, concede Mao Peninou:<strong> “Si gana las elecciones presidenciales, el lugar de discusión y de desarrollo colectivo será crucial”</strong>. Peninou ha apostado durante mucho tiempo, como Manuel Valls, por superar al Partido Socialista y construir una “casa común” de los progresistas y constituir así la columna vertebral de una posible mayoría.</p><p>Que no cunda el pánico, responden los allegados de Macron: esta <strong>verticalidad</strong> es ante todo preocupación por la eficacia de la campaña, necesariamente caótica en un partido que acaba de crearse. Al candidato le gusta sugerir que sería lo contrario a un presidente <em>new look</em>, una especie de CEO que controlaría el rumbo, no gestionaría todo sino que haría que sus ministros obtuvieran resultados.</p><p><strong>“Presidir no es gobernar”</strong>, explicó Macron a principios de marzo en una entrevista en RTL donde aseguró que “es el garante de nuestras instituciones, de la dignidad de la vida pública y el encargado de darle un rumbo al país. [...] El modo de Presidencia que pretendo desarrollar se centra en las <strong>prioridades</strong>, un área reservada y un gobierno que tendrá como tarea las responsabilidades políticas”.</p><p>En Talence, el 9 de marzo, afirmó que <strong>no creía en “la recuperación pensada desde arriba”</strong>. Los homenajes a la “sociedad civil” o las exhortaciones a “liberar las energías” salpican sus discursos. A menudo recuerda sus esfuerzos por llegar a un compromiso con la mayoría con respecto a la ley que lleva su nombre, que finalmente salió adelante gracias al artículo 49-3 [que permite aprobar una ley sin pasar por el Parlamento] impuesto por François Hollande y Manuel Valls. Fue en ese momento cuando varios de los diputados socialistas que lo apoyan, como Richard Ferrand, ahora secretario general de ¡En Marcha!, dicen que descubrieron su <strong>paciencia y su talento de negociador</strong>.</p><p>El exbanquero<strong> también ha decretado la desaparición omnipresidente</strong>. En Londres, el 21 de febrero, denunció un “sistema casi monárquico donde, normalmente, el que es presidente o el que quiere serlo dice ‘voy a investigar un plan o tal programa, éstas son mis prioridades, voy a explicarle lo que es bueno’”. Esa tarde, también afirmó que “el empresario [...] no es capaz, si dirige una empresa de automóviles, de ser tan bueno como su mejor ingeniero”. El martes 28 de marzo, en su cuartel general de campaña, incluso denunció la <strong>“hiperesponsabilidad” del jefe de Estado</strong>. Macron dice “querer acabar con un presidente de la República responsable de todo o la Sala de Apelaciones de los deseos de cada uno” y también <strong>quiere revalorizar el papel de los ministros</strong>, que quiere “que lleguen a una parte sustancial de la sociedad civil”.</p><p>Sin embargo, ciertas actitudes dejan divisar una relación con el poder más compleja: <strong>dominada, confusa e, incluso, megalómana</strong>.</p><p>Cuando todavía era ministro, el pasado 8 de mayo, durante un homenaje a Juana de Arco en Orleans, uno de los personajes a quien idolatra, Macron hiló una comparativa muy evidente entre él y la heroína quemada por los ingleses: “Juana de Arco rompe el sistema, ella cambia la injusticia que debía encerrarla”. Delante de la catedral de la ciudad gala aseguró también que “ella sabe que no nació para vivir, sino para intentar lo imposible. Juana de Arco era pastora pero se abrió un camino hasta el rey. Juana de Arco no es nadie pero lleva sobre sus hombros el <strong>deseo de progreso y de justicia para todo un pueblo</strong>. Esa mujer era un sueño loco, pero se impuso como una evidencia”.</p><p>En Lyon, el 4 de febrero, su discurso se parecía mucho al de un <strong>telepredicador</strong>. Al igual que en la entrevista concedida a <a href="http://www.lejdd.fr/Politique/Macron-La-politique-c-est-mystique-846614" target="_blank">Le Journal du dimanche</a>, la semana siguiente, en la que se desahogó con la relación entre la política y la religión, dejando titulares como <strong>“la política es mística"</strong>, su “poder carismático”, la “dimensión cristiana” de su compromiso, del que él “no reniega”.</p><p>Él mismo alimenta la ambigüedad. Cuando Hamon aboga por un tipo de presidente modesto y Mélenchon por una VI República, el exministro de Economía<strong> se adapta a las instituciones presidenciales de la V República</strong>.</p><p>Al contrario que François Hollande, no cree en el “presidente normal”. En la política francesa, <strong>echa de menos una figura “ausente”: la “figura de un rey”</strong> cuya muerte, piensa, “el pueblo francés no quiso”. “El periodo del Terror dejó un vacío emocional, imaginario, colectivo: el rey ya no está”, explicó en julio en el semanario <em>Le 1</em>, de su amigo y mentor empresarial Henry Hermand. “Hemos tratado de reinvertir ese vacío, de colocar otras figuras en él, durante las épocas napoleónicas y <em>gaullistas</em>. El resto del tiempo, la democracia francesa no copa ese vacío. Lo vemos bien con el <strong>constante cuestionamiento de la figura presidencial</strong> desde la salida del general De Gaulle. Después de él, la normalización de la figura presidencial ha vuelto a colocar un sillón vacío en el centro de la vida política. Sin embargo, lo que se espera del presidente de la República es que ocupe esta función”.</p><p>Presidencia 'gaullista-mitterraniana'</p><p>Este otoño, en la revista <em>Challenges</em>, aclaró esta idea: “Evidentemente, <strong>no creo que haya que restaurar la monarquía</strong>. Sin embargo, es absolutamente necesario <strong>inventar una nueva forma de autoridad democrática</strong> basada en un discurso de la razón, en un universo de símbolos, en un compromiso continuo de proyección futura, todo eso anclado en la Historia del país. La Presidencia y los compromisos no podrán construirse siguiendo la actualidad: sería sumirse en una <strong>especie de obsesión con la política</strong> que nunca define los términos y las condiciones de su propia eficacia. Una Presidencia basada en la anécdota, los acontecimientos y la reacción banaliza la función. Este tipo de presidencia no permite reconciliarse con el largo plazo y el discurso de la razón”.</p><p>Macron dijo que <strong>aspira a una “presidencia de tipo De Gaulle y Mitterrand”</strong>, con un jefe del Estado que dé muestras de una “capacidad de aprender, de enunciar un sentido y una <strong>dirección enraizada en la Historia del pueblo francés</strong>”. Retoma así la vieja idea de que la elección presidencial por sufragio universal, querida por De Gaulle, encarna “la relación entre un hombre, un proyecto y un pueblo”. Una forma también de establecer un paralelismo entre su estrategia de “adelantar” a los partidos tradicionales, a los que considera agotados, y la visión de De Gaulle de un presidente por encima de todas las partes, que “reconcilia” y “unifica”.</p><p>“Nuestras instituciones se han visto atrapadas durante años por los partidos políticos que han intentado rehacer las reglas”, explicaba en enero. “Ahora bien, las habían hecho un hombre que estaba tratando de liberarlas de la influencia de los partidos políticos”. ¿El mensaje subliminal? <strong>Macron se presenta claramente como heredero del hombre al que él llama “el General”</strong> y al que alude cada vez que puede.</p><p>El candidato de ¡En Marcha! <strong>tampoco es insensible a la figura del monarca republicano</strong>... incluso en sus aspectos más tradicionales. Si es elegido, Macron se ha comprometido a reabrir las cacerías presidenciales con las que acabó Nicolas Sarkozy. “No hay que estar avergonzado. Hay que verlas como elemento atractivo”, aseguró recientemente ante la asamblea general de la Federación de Cazadores de París: “Esto es algo que fascina en todas partes, representa la cultura francesa y es un punto de partida”. Incluso llegó a asegurar que iría de caza en compañía de los líderes extranjeros.</p><p>Muy cercano ahora a Macron, el exdirector del Crédit Lyonnais Jean Peyrelevade, también hombre de confianza de François Bayrou, crítica el “error de Emmanuel Macron”. “Todo apunta a que <strong>las elecciones presidenciales centrarán la confluencia milagrosa entre un hombre y su pueblo</strong>. Este relato es ficción, novela nacional, donde aflora la peligrosa idea del hombre providencial”, escribió en el periódico económico <em>Les Échos</em>, donde también explicó que “aparte del fundador de la V República, el propio general De Gaulle, que llegó al poder en condiciones muy particulares, todos los presidentes elegidos desde entonces eran, en el momento de la victoria, <strong>los campeones elegidos por un aparato de partido</strong>, lo que les permitió acto seguido contar con una mayoría legislativa”</p><p>Estas quejas las escucha a menudo Macron. Finge que no le importan. Los candidatos de ¡En Marcha! para las elecciones parlamentarias no se conocerán hasta después de los comicios presidenciales. Es una forma de no desalentar antes del gran momento. ¡En Marcha! cuenta con un censo de más 14.000, a menudo los <em>marchadores</em> más motivados.</p><p>Desde su sede de campaña, el 28 de marzo, Macron mostró su sorpresa al enterarse que “muchos responsables o analistas” creen que ¡En Marcha! <strong>“no tiene la capacidad para obtener una mayoría parlamentaria” </strong>en las elecciones legislativas del 11 y 18 de junio de 2017, un mes después de la segunda vuelta. Si resulta elegido, <strong>está convencido de que los franceses le darán “la capacidad de gobernar”</strong>. Sin embargo, Macron sabe que, incluso si gana las elecciones presidenciales, con una izquierda rota y un Frente Nacional fuerte, le será muy difícil disponer de una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Él mismo lo reconoció en Talence (Gironda, suroeste del país) a principios de marzo: “Nadie puede pretender gobernar mañana legislando con un solo partido. <strong>Actualmente nadie supera un 25% de intención de voto en los sondeos</strong>. Sólo podemos contar con el hecho mayoritario francés para coger el timón del país mañana haciendo <strong>verdaderos equilibrios y con un auténtico debate</strong>. Debemos construir una mayoría para el proyecto”.</p><p>Esta mayoría debería reunir a los “a los socialdemócratas, al ala moderada y progresista del PS, los radicales de la izquierda, los ecologistas razonables, el centro, el centro-derecha, Los Republicanos europeos y razonables y la derecha orleanista”. Esta mayoría estaría dirigida por un primer ministro, aunque no descarta que se trate de una mujer, que debería tener una “fuerte experiencia en la vida política, en el arte parlamentario y en la capacidad de gobernar”. Dependiendo de las leyes, él o ella podría llevar a cabo <strong>consensos interpartidarios</strong>, por los que apuesta Macron.</p><p>Macron aún no ha dado ningún nombre de posible <em>ministrable</em>. Por ahora, sólo se conocen los nombres de los que se convertirían en los <strong>pesos pesados de su gobierno</strong>. De hecho, el fundador de ¡En Marcha! no tiene ningún interés en entrar en detalles. Contrario a lo que dice, no es el único “amo y señor del tiempo”.</p><p>Si gana las presidenciales, habrá logrado <strong>el golpe del siglo</strong>. Pero todavía tendrá que apostar por la capacidad de ganar los comicios legislativos con aquellos a los que François Fillon llama (con “desprecio”, según Macron) sus <strong>“diputados de internet”</strong>. En caso de mayoría relativa, después deberá llegar a acuerdo en las leyes importantes con diputados que no serán de ¡En Marcha!.</p><p>Y si pierde, su <strong>gran sueño de una recomposición política</strong> desde el Elíseo se convertirá en humo. En cuestión de segundos. </p><p>_____________</p><p>  <strong>Traducción: Alba Precedo</strong></p><p><em>Leer el texto en francés: </em></p><p><span id="doc_81583"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathieu Magnaudeix (Mediapart)]]></author>
      <media:title><![CDATA[Macron, el candidato desconocido]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Mediapart,François Hollande,Nicolas Sarkozy,Elecciones presidenciales,PS Francia,Manuel Valls]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Punto final a cinco años que han fracturado a la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/punto-final-cinco-anos-han-fracturado-izquierda_1_1138732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7b0c8e2c-f580-4717-9505-b1d5a7f424fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Punto final a cinco años que han fracturado a la izquierda"></p><p>El espectáculo es lamentable. <strong>Desolador, patético y mediocre</strong>, parafraseando las palabras pronunciadas este miércoles por algunos socialistas después de que el socialista Manuel Valls anunciase su <strong>apoyo al centrista Emmanuel Macron</strong>. También es la deriva lógica de un <strong>quinquenio que ha fracturado gravemente a la izquierda</strong>, dirigida por un presidente de la República que ha dado la espalda a gran parte de la mayoría electoral que lo eligió en 2012.</p><p>La decisión del ex primer ministro se veía venir desde hacía varios días. En realidad, nunca llegó a aceptar su derrota en las primarias del pasado 29 de enero y, desde entonces, ha sembrado la duda continuamente hasta publicar un artículo muy crítico contra Benoît Hamon [candidato socialista a la presidenciales], el día de su mitin central celebrado en Bercy. Fue ante los micrófonos de RMC y BFM TV donde Valls oficializaba el miércoles su apoyo al que fuera su ministro de Economía Emmanuel Macron, que el martes por la tarde se anticipó y compareció en rueda de prensa con la intención de mantener las distancias ante posibles apoyos incómodos.</p><p>El respaldo de Valls a Macron se suma al de varios parlamentarios socialistas o ministros, como Richard Ferrand, Gérard Collomb o Arnaud Leroy, implicados desde hace tiempo en la campaña de Macron; o a los apoyos más recientes de Jean-Yves Le Drian, Barbara Pompili o Thierry Braillard. Valls también es el <strong>segundo candidato en las primarias socialistas que incumple el compromiso</strong> alcanzado con los electores y con la Alta Autoridad: el de apoyar al vencedor de las elecciones.</p><p>Nunca antes, en la historia del Partido Socialista, un candidato a las presidenciales había sido tan traicionado por los suyos. En 2007, Ségolène Royal sufrió las iras de los <em>dinosaurios</em> y no dudó en quejarse públicamente e incluso optó por promover un movimiento paralelo al PS, Désirs d’avenir [Deseos de futuro]. Sin embargo, ningún dirigente socialista (salvo Éric Besson) se pronunció a favor de otro candidato, aunque también ella competía con un candidato centrista, François Bayrou (quien actualmente apoya a Macron). “Chirriaba, pero no tiene ni punto de comparación”, decía la semana pasada, tras conocerse el apoyo de Le Drian, Gwenegan Bui, candidato a las legislativas por Bretaña, y que ha conocido las dos campañas presidenciales. “A día de hoy, la gente está dejando el PS y hay que sacar conclusiones de ello”, señala molesto el director de campaña de Benoît Hamon, Mathieu Hanotin.</p><p>El <strong>estallido del apoyo socialista</strong> en las presidenciales hace presagiar también, sin duda, la explosión del partido. Nadie puede predecir a día de hoy como será dicha implosión, ni cuándo se producirá, ni siquiera quién va a recoger los restos del aparato: todo dependerá del resultado de la primera vuelta de las presidenciales, después de los de las legislativas. En un partido de candidatos electos y de colaboradores de electos, las elecciones tienen mucho peso. Lo que es seguro es que el ala más a la derecha, la de Manuel Valls, y el ala izquierda del PS, la de Benoît Hamon, ahora lo van a tener muy difícil para cohabitar ahora en el seno de la misma formación.</p><p>Más allá de la anécdota de una campaña decididamente <strong>desestructurada</strong>, y de la ecuación personal de un Manuel Valls que carece de salidas políticas, su decisión pone lógicamente punto y final al mandato de François Hollande; desde determinado punto de vista, la campaña de Benoît Hamon y las sucesivas traiciones son un buen balance del quinquenio.</p><p>En primer lugar, porque Manuel Valls debe su promoción y su ascenso al jefe del Estado. A pesar de que apenas había cosechado el 5% en las primarias de 2011, tres años después de que Martine Aubry lo amenazase con la exclusión del PS, Valls salió poco a poco de su aislamiento político gracias a François Hollande, convirtiéndose en su <strong>director de Comunicación</strong> durante la campaña; más tarde fue su <strong>ministro del Interior</strong> y después su <strong>primer ministro</strong>. La promoción de Valls y de su línea política ha ido acompañado de un apoyo cada vez menor de la base política, y por lo tanto social, del presidente.</p><p>Sin embargo, en el PS siempre ha contado con <strong>varias corrientes internas</strong> y la síntesis no tenía vocación de ser el extintor de estas divergencias, sino un compromiso político entre actores convencidos de un pilar de valores comunes. Sin embargo, desde su elección, Hollande ha rechazado alcanzar alianzas, incluso con textos puntuales, con los diputados comunistas. A continuación optó por apartar a los ecologistas nombrando a Valls como primer ministro y después a varias corrientes del PS, favorables a un reequilibrio de la política económica. Cinco meses después de la llegada de Valls a Matignon, Arnaud Montebourg, Benoît Hamon y Aurélie Filippetti salían del Gobierno por invitación del hombre con el que creían tener una alianza generacional. No olvidemos que el primero fue sustituido en el cargo por un tal... Emmanuel Macron.</p><p>El candidato centrista de En Marcha, aunque lo niega, también es <strong>producto del hollandismo</strong><em>hollandismo</em>; también él debe su ascenso al presidente saliente, del que fue secretario general adjunto en el Elíseo durante dos años, antes de formar parte del Gobierno, que abandonó para lanzar su propio movimiento político. Macron, en opinión de numerosos socialistas, ha sido el otro rostro, junto con Valls en el menor apoyo político de la mayoria.</p><p>Esta decisión fue sancionada sistemáticamente en las urnas en todas las elecciones de mitad de mandato, de las municipales de 2014 a las regionales de 2015. También lo ha sido en la Asamblea Nacional con la denominada “revuelta” de una parte del grupo socialista, que se negó a votar algunos textos, ante la ausencia de compromiso en las enmiendas. <strong>Hollande, lo único que ha hecho es aumentar la brecha</strong> que lo separa de una gran parte del electorado, que le aupó al poder el 6 de mayo de 2012, haciendo suya la propuesta del FN, de retirar la nacionalidad a los binacionales condenados por terrorismo, y con la aprobación de la reforma laboral. Este mismo FN que Hollande quería contener gracias a su <strong>supuesta baza llamada Manuel Valls</strong>, el hombre de la izquierda que habla sin rodeos y preocupado por la seguridad. En 2012, Marine Le Pen conseguía el 18%. Desde entonces, los últimos escrutinios otogaron al FN más del 30%.</p><p>Al término de este quinquenio en ruinas, <strong>sólo queda un electorado desorientado</strong> que se ha desmovilizado mucho durante cinco años, que no sabe ya si la política puede cambiar algo a su día a día y si la izquierda tiene todavía sentido; un partido, el PS, sin vitalidad ninguna; izquierdas finalmente “irreconciliables”, según palabras y buenos deseos de Manuel Valls, e incluso un presidente tan impopular que renunció a presentarse, que fue invitado a marcharse por dos hombres a los que él ascendió, Macron y Valls.</p><p>También han generado odios mutuos y provocado heridas personales; militantes que han distribuido panfletos y pegado carteles, de forma voluntaria y que se sienten pisoteados; colaboradores que han tenido la sensación de trabajar para nada o casi y de haber sido maltratados con el paso de los meses; miembros destacados  del PS que se desprecian.</p><p>Las gruesas palabras pronunciadas entre socialistas han ganado en violencia durante el quinquenio. También en la Asamblea Nacional, donde el presidente del grupo PS de entonces, Bruno Le Roux, amenazaba con la expulsión y la sanción, y donde los <em>frentistas</em> acabaron por firmar mociones de censura contra su propio Gobierno. Por si fuese poco, la reunión del grupo, celebrada el año pasado, durante la cual el primer ministro Manuel Valls señaló que alcanzar un acuerdo con el muy legitimista Olivier Faure era un “compromiso”, anticipada ya sin duda la descomposición que estaba por llegar.</p><p>En el fondo, quizás sea mejor así, puesto que la confusión ideológica en la izquierda es peligrosa políticamente, en un país donde el 25% del electorado vota por el FN en cada convocatoria. ¡Por fin, la clarificación tan esperada!, dicen algunos socialistas del equipo de Benoît Hamon. Sin embargo a corto plazo, a tres semanas de la primera vuelta, y sin que vaya acompañada de una dinámica popular, representa <strong>uno de los rostros más feos de la política</strong> y sólo puede contribuir a <strong>hastiar aún más al electorado</strong>. ___________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_75105"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lénaig Bredoux (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <title><![CDATA[Valls abandona al candidato socialista: en las presidenciales francesas votará al centrista Macron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/valls-abandona-candidato-socialista-presidenciales-francesas-votara-centrista-macron_1_1138625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/32777946-3361-43f1-88b8-7816a501a8f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Valls abandona al candidato socialista: en las presidenciales francesas votará al centrista Macron"></p><p>El ex primer ministro socialista francés <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/manuel_valls.html" target="_blank">Manuel Valls</a> ha anunciado este miércoles que votará al candidato de la plataforma de centro <em>¡En marcha!</em>, <strong>Emmanuel Macron</strong>, en las próximas elecciones presidenciales galas,<strong> en lugar de respaldar al candidato de su partido</strong>, el socialista Benoît Hamon.</p><p>"Sí, voy a votar por Emmanuel Macron porque no hay que afrontar ningún riesgo para la república. Asumo mis responsabilidades... No tengo nada que negociar. <strong>Esto no es una manifestación, es una decisión desde la razón</strong>", aseguró Valls, en<a href="http://www.bfmtv.com/politique/manuel-valls-je-voterai-pour-emmanuel-macron-1131558.html" target="_blank"> una entrevista</a> concedida a la cadena de televisión gala BFM y recogida por Europa Press.</p><p>"<strong>No, no voy a votar por Benoît Hamon</strong>", explicó Valls, que perdió contra él las primarias socialistas. "Esta elección presidencial es rara e inédita y refleja una descomposición de la vida política", ha añadido el exjefe del Gobierno francés, antes de aclarar que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/03/28/un_sondeo_coloca_independiente_macron_como_ganador_las_elecciones_francesas_con_62_63078_1022.html" target="_blank">no hay nada claro </a>de cara a la primera y la segunda vuelta de las presidenciales.</p><p>Valls ha manifestado su temor ante la posibilidad de que <strong>la candidata del partido ultraderechista Frente Nacional</strong>, <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/marine_pen.html" target="_blank">Marine Le Pen</a>, llegue a la segunda vuelta de las presidenciales, lo que <strong>le dejaría con opciones de llegar al Palacio del Elíseo.</strong></p><p>El apoyo de Valls a Macron supone un nuevo varapalo para el candidato presidencial del Partido Socialista, Benoît Hamon, al que ya<strong> ha anunciado que no votará el actual ministro de Defensa</strong>, el también socialista Jean-Yves Le Drian.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9d454ce3-9b10-4bb9-ac08-6f2978e5ca3a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Mar 2017 07:16:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Valls abandona al candidato socialista: en las presidenciales francesas votará al centrista Macron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Socialismo,Elecciones presidenciales,PS Francia,Marine Le Pen,Manuel Valls]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francia: un quinquenio marcado por los escándalos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/francia-quinquenio-marcado-escandalos_1_1138324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ada5ca41-59c7-4acc-902c-96307a0b36c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia: un quinquenio marcado por los escándalos"></p><p>“Yo, presidente de la República, me aseguraré de que mi <strong>comportamiento sea ejemplar</strong> en todo momento”. Hace cinco años de eso. François Hollande estaba en campaña y prometía una <strong>ruptura moral y ética</strong> después del quinquenio de Nicolas Sarkozy. Es verdad que <strong>nunca ha estado en el punto de mira de la Justicia</strong> por ningún escándalo. Sin embargo, su legislatura se ha visto <strong>marcada por los escándalos</strong> que han salpicado a sus colaboradores, de las confesiones de Jérôme Cahuzac [exministro de Economía y Finanzas] a la dimisión el martes del ministro del Interior Bruno Le Roux.</p><p>La Fiscalía Nacional Financiera anunció el martes a última hora de la mañana la apertura de una investigación preliminar, a raíz de las revelaciones periodísticas difundidas en una televisión, por <strong>supuesta malversación de fondos públicos y ocultación</strong>. En ese momento, François Hollande recibía a Bruno Le Roux en el Palacio del Elíseo, en presencia del primer ministro Bernard Cazeneuve. A última hora del día, el ministro del Interior, cuya posición había pasado a ser insostenible, <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20170321/421068141878/bruno-le-roux-ministro-interior-francia-trabajos-ficticios.html" target="_blank">anunciaba su dimisión</a> para “preservar la acción de Gobierno”.</p><p>Según la información publicada por la periodista Valentine Oberti, las hijas de Bruno Le Roux, que en la actualidad tienen 20 y 23 años, firmaron respectivamente <strong>10 y 14 contratos temporales con su padre</strong> entre los años 2009 y 2016, primero cuando era diputado y después cuando presidió el Grupo Socialista en la Asamblea Nacional (hasta que fue nombrado ministro, el 6 de diciembre de 2016). Las jóvenes cobraron por ello <strong>hasta 55.000 euros</strong> de dinero público.</p><p>La “República ejemplar”, que se encontraba ya bastante <em>tocada</em>, recibía así un último <strong>golpe de gracia </strong>a un mes de las presidenciales, en un momento en que Hollande se halla inmerso en una gira de despedida después de haber renunciado a la reelección. Hasta el último momento, habrá tenido que enfrentarse a los <strong>errores</strong>, a las <strong>mentiras</strong>, a la <strong>falta de ética y de moral</strong>, y a los <strong>delitos</strong>, en ocasiones, de algunos de sus colegas de partido y de algunas personas de su entorno. Todos los encausados desde el comienzo del quinquenio han tenido que dimitir. Salvo uno, que sigue siendo miembro del Gobierno, el secretario de Estado <strong>Jean-Marie Le Guen</strong>.</p><p>La lista es larga. La encabeza un nombre, el más conocido, el del ministro de Economía y Finanzas que prometía luchar contra el fraude fiscal: <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/12/08/condenado_tres_anos_prision_por_fraude_blanqueo_exministro_frances_hacienda_cahuzac_58540_1022.html" target="_blank">Jérôme Cahuzac</a>. Las revelaciones de <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, en diciembre de 2012, no bastaron para convencer a François Hollande de que debía alejarse de él. Fue necesario esperar al 19 de marzo de 2013 para ver dimitir al ministro. A finales de 2016, el exdiputado era condenado a tres años de prisión firme y a cinco años de inhabilitación por fraude fiscal y blanqueo. Ha recurrido la sentencia.</p><p>A raíz de esas confesiones, hace cuatro años, el presidente de la República promovió varias textos de moralización de la vida política, que llevaron sobre todo a la creación de la <strong>Fiscalía Nacional Financiera</strong> (PNF) y de la <strong>Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública</strong> (HATVP, por sus siglas en francés), en el origen de varios de los escándalos siguientes, aunque la prensa también se ha dedicado a hacer el trabajo de investigación que le corresponde.</p><p>Es el caso, por ejemplo, de <strong>Yamina Benguigui</strong>, ministra delegada para la Francofonía al comienzo del quinquenio. El 31 de marzo de 2014, la HATVP inauguraba sus nuevas funciones llevando su caso ante la Justicia: sospechaba que Benguigui había ocultado, a sabiendas, en tres ocasiones cuando era ministra, las <strong>acciones que poseía de una empresa belga</strong>. El 27 de septiembre de 2016, Benguigui fue condenada en firme, tras recurrir, a un año de inhabilitación, dos meses de prisión con un periodo de libertad condicional y al pago de 5.000 euros por omisiones en sus declaraciones de intereses y patrimoniales.</p><p>El 17 de abril de 2014, en el epicentro de la tormenta se situaba uno de los asesores más próximos a François Hollande, <strong>Aquilino Morelle</strong>. Mediapart revelaba entonces los conflictos de intereses existentes con los laboratorios farmacéuticos cuando Morelle estaba en IGAS, la Inspección General de Asuntos Sociales, y su actitud en el Elíseo [llegó a cerrar un salón de un palacete público para que le lustraran los zapatos]. Al día siguiente, se vio obligado a dimitir. Aunque no ha sido condenado, si se demostró la existencia de un <strong>conflicto de intereses</strong>.</p><p>Días después, el 27 de junio, le llegaba el turno a un secretario de Estado, <strong>Jean-Marie Le Guen</strong>, en el punto de mira de la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Política. Entonces al frente de las relaciones con el Parlamento, este hombre próximo a Manuel Valls <strong>infravaloró en unos 700.000 euros sus propiedades inmobiliarias</strong>, ocultando a la Hacienda francesa durante varios años el importe real de las mismas. Mediapart dio a conocer entonces que, sólo correspondiente a 2013, las autoridades le reclamaban 50.000 euros en impuestos patrimoniales.</p><p>Desde entonces, también se ha visto cuestionado en un libro de los periodistas Georges Malbrunot y Christian Chesnot, titulado <em>Nos très chères émirs </em>[Nuestros bienqueridos emires]. El que fuera diputado de París está acusado de querer minimizar, a través de una agencia de comunicación, las declaraciones parlamentarias críticas hacia la petromonarquía. Una polémica vergonzosa, según Le Guen, quien dijo haber presentado una denuncia por difamación y que sigue en el Gobierno. En diciembre pasado, abandonó su cargo como encargado de las Relaciones con el Parlamento para mudarse al... Ministerio de Asuntos Exteriores, donde es el responsable de Desarrollo y de la Francofonía.</p><p><strong>“Ninguna protección para nadie”</strong></p><p>El 4 de septiembre de 2014, François Hollande y Manuel Valls acababan de remodelar el Gobierno: hizo entonces entrada un joven diputado prometedor, ascendido al Ministerio de Economía, <strong>Thomas Thévenoud</strong>. Pero, sólo se quedará unos días por <strong>haber omitido declarar sus ingresos en 2012 </strong>y por haberlo hecho con retraso durante varios años (2009, 2010, 2011 y 2013). En un libro publicado en marzo, se mostraba convencido de que le habían echado porque Mediapart tenía “su expediente fiscal íntegro” y se disponía a publicarlo. En cualquier caso, investigábamos sus omisiones. Thomas Thévenoud será juzgado por fraude fiscal el próximo 19 de abril, cuatro días antes de la primera vuelta de las presidenciales.</p><p>Dos años y medio después, el 21 de noviembre de 2014, alguien del entorno de François Hollande, <strong>Kader Arif</strong>, se veía obligado a dejar el Gobierno. La víspera, Mediapart había revelado que las oficinas del secretario de Estado de los Veteranos habían sido registradas días antes, en el marco de una investigación preliminar abierta en septiembre sobre los <strong>mercados públicos</strong> que el Consejo Regional de Mediodía-Pirineos había concedido <strong>a los padres de Kader Arif</strong>.</p><p>El entorno del presidente de la República todavía se vio sometido a una dura prueba el 3 de diciembre de 2014. Unos de sus asesores en el Elíseo, <strong>Faouzi Lamdaoui</strong>, tuvo que dimitir al deber comparecer ante el Tribunal Correccional de París por <strong>“falsificación y uso de documentación falsificada”, “abuso de bienes sociales” y “blanqueo y utilización indebida de bienes públicos”</strong>. Acusaciones relacionadas con la gestión de dos empresas con las que estaba vinculado antes de su llegada al Elíseo. En primera instancia, el proceso fue anulado pero la Fiscalía recurrió. La fecha del nuevo juicio ha sido retrasada por un nuevo embrollo relacionado con la desaparición de los documentos de la primera audiencia.</p><p>La lista se cierra, al menos de momento, con <strong>Bruno Le Roux</strong>, también hombre próximo a François Hollande desde hace muchos años, que se vio obligado a abandonar el Gobierno cuando apenas se cumplen cuatro meses desde que llegó al cargo.</p><p>En esta ocasión también el Elíseo podrá aducir que el presidente de la República no tiene nada que ver, que no estaba al corriente (es bastante inverosímil) y que antes del caso Fillon, nadie, o casi nadie, ponía objeciones a la práctica muy extendida de contratar a familiares en la Asamblea Nacional y en el Senado. François Hollande podrá recordar también que es el artífice de dos leyes de transparencia, a veces a pesar de su propio partido, y que nunca ha sido imputado directamente, hasta la fecha, en ningún caso. Sus amigos también podrán subrayar que los casos que afectan a Nicolas Sarkozy, François Fillon y el Frente Nacional de Marine Le Pen son más graves. Que no dimitieron de ninguna de sus funciones y que dos de ellos incluso son candidatos a las presidenciales.</p><p>En el libro <em>Un président ne devrait pas dire ça</em> [Un presidente no debería decir eso...], Hollande decía: “En primer lugar, no hay ningún entramado, ni de financiación política, ni electoral ni personal. En segundo lugar, no se protege a nadie. En tercer lugar, la Justicia y la prensa hacen su trabajo hasta el final. En cuarto lugar, cuando una persona es investigada por la Justicia, se le agradecen los servicios prestados”. Y añadía, para justificarse mejor: <strong>“Yo, presidente de la República, nunca he sido investigado... nunca he espiado a un juez, nunca le he pedido nada a un juez, nunca me ha financiado Libia...”</strong>.</p><p>Eso no quita para que todos estos casos permanezcan como una <strong>mancha indeleble</strong> en su quinquenio, dando una imagen de una clase política desconectada de la sociedad, a veces tan segura de sus privilegios que olvida distinguir dinero público y dinero privado. Estos escándalos recuerdan una evidencia: la “República ejemplar” no se decreta, sobre todo no desde el Elíseo, símbolo de una <strong>V República carbonizada</strong>. ____________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_1466"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lénaïg Bredoux (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Francia: un quinquenio marcado por los escándalos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[François Hollande,Jérôme Cahuzac,Caso Cahuzac,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ministro francés del Interior está siendo investigado por contratar a sus hijas en la Asamblea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/ministro-frances-interior-investigado-contratar-hijas-asamblea_1_1138230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c6857cce-25b6-4ab7-a495-85d29a9233af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ministro francés del Interior está siendo investigado por contratar a sus hijas en la Asamblea"></p><p>El ministro del Interior de <a href="http://www.infolibre.es/tags/lugares/francia.html" target="_blank">Francia</a>, <strong>Bruno Le Roux</strong>, está siendo<strong> investigado por una serie de contratos</strong> que presuntamente han conseguido sus dos hijas, <strong>menores de edad en el momento</strong>, que fueron empleadas como <strong>colaboradoras en asesoría </strong>en la Asamblea, informa Europa Press.</p><p>El <a href="https://www.tf1.fr/tmc/quotidien-avec-yann-barthes/videos/parlement-transparent-bruno-roux-collaboratrices-parlementaires-1.html" target="_blank">programa Quotidien</a>, de la cadena francesa TMC, desveló este lunes que <strong>las hijas de Le Roux se beneficiaron de 24 contratos como colaboradoras parlamentarias </strong>en la Asamblea mientras éste era diputado. Las hijas de Le Roux, por entonces de 16 años, habrían cobrado unos<strong> 55.000 euros.</strong></p><p>Según informó la emisora RTL, el ministro del Interior<strong> será recibido este martes por el exministro del Interior </strong>y actual primer ministro galo,<a href="http://www.abc.es/internacional/abci-hollande-designa-ministro-interior-bernard-cazeneuve-para-suceder-manuel-valls-201612060936_noticia.html" target="_blank"> Bernard Cazeneuve</a>, acerca de esta cuestión.</p><p>Al ser preguntado acerca de estos contratos, Le Roux respondió, tratando de evadir la polémica, que<strong> se trata de una serie de "trabajos de verano"</strong> a los que sus hijas habrían accedido durante las vacaciones escolares.</p><p>El caso de Le Roux sale a la luz apenas semanas después de que el semanario satírico<em> Le Canard Enchainé </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/01/25/un_semanario_acusa_esposa_fillon_cobrar_por_trabajo_ficticio_asamblea_60186_1022.html" target="_blank">publicara una serie de contratos ficticios</a> de los que <strong>se benefició la esposa del candidato republicano a la Presidencia</strong>, François Fillon, Pénélope, quien <strong>cobró presuntamente por trabajar como asesora para su marido </strong>cuando era diputado sin haber realizado dicho trabajo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Mar 2017 07:25:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El ministro francés del Interior está siendo investigado por contratar a sus hijas en la Asamblea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,PS Francia]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Es Marine Le Pen el último recurso de los más pobres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/marine-le-pen-ultimo-recurso-pobres_1_1137632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc1a71c-2e69-40cf-a136-f4369dbe0d65_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es Marine Le Pen el último recurso de los más pobres?"></p><p>En las últimas presidenciales, la izquierda consiguió sus mejores resultados entre los <strong>votantes más desfavorecidos</strong>. Para ellos, François Hollande era entonces el candidato “que defiende a los pobres”, “los obreros”, “el ámbito social” y la izquierda “tiene corazón”. Al cabo de tres años de Gobierno socialista, ese vínculo ha saltado. En las últimas regionales [2015], ese electorado se decantó por el Frente Nacional. Y, el próximo 23 de abril, hay grandes posibilidades de que voten por Marine Le Pen.</p><p>Dos estudios –uno realizado después de las presidenciales de 2012 y el otro tras las regionales de 2015– lo demuestran. Ambos incluyen un <strong>índice sobre la precariedad</strong>, el EPICES –siglas francesas correspondientes a “Evaluación de la precariedad y de las desigualdades sanitarias en los centros de salud”–.</p><p>Pensado inicialmente para <strong>detectar la fragilidad social</strong> de la población que acude a los centros sanitarios de la Seguridad Social, se trata de un indicador multidimensional. No tiene en cuenta sólo la pobreza monetaria, sino también la <strong>vivienda</strong>, el <strong>acceso a los cuidados</strong>, el <strong>aislamiento social y cultural</strong>. Este índice se desarrolla a partir de 11 preguntas simples, a las que los sondeados deben responder con sí o no. Las respuestas, ponderadas, permiten calcular un <strong>grado de precariedad</strong> que varía entre el 0 (ausencia de precariedad) y 100 (precariedad máxima).</p><p>En la muestra de la investigación de 2015, representativa del electorado francés inscrito en el censo, <strong>el resultado medio de dicho indicador fue de 22</strong>. Si se clasifica a las personas en 5 grupos iguales o “quintiles” por nivel creciente de precariedad, <strong>el resultado pasa de 0 en el primero, el de los “no precarios”, a 49 en el último, el de los “muy precarios”</strong>. Las desigualdades entre estos dos grupos son sorprendentes cuando se analizan los elementos del índice. Todos los del primer quintil viven en pareja, son propietarios de la vivienda en que residen, han ido de vacaciones, hacen deporte, fueron a espectáculos en los últimos 12 meses, no tienen problemas para llegar a fin de mes y, en caso de necesidad, cuentan con alguien a quien recurrir. En el otro extremo, en el último quintil, el 55% de los encuestados viven solos, el 36% de ellos son dueños de la vivienda en que residen, el 40% hizo deporte en el último año, el 30% pudo marcharse de vacaciones, el 39% asistió a algún espectáculo, la mitad no tiene a nadie a quien acudir en caso de necesidad y el 76% tiene problemas para llegar a fin de mes. La filiación política de estos dos grupos también está demostrada.</p><p>Con independencia de las elecciones de las que se trate, <strong>a mayor grado de precariedad, menor confianza en la política</strong>. En la primera vuelta de las presidenciales de 2012, el índice de abstención declarado era tres veces menor entre los “no precarios “que entre los “muy precarios”, mientras que, en la segunda vuelta, había 15 puntos de distancia entre ellos. La proporción de abstencionistas reincidentes, que no votaron en ninguna de las dos vueltas, pasa del 6% en el primer quintil al 19% en el segundo.</p><p>Y, si bien en las regionales de 2015 la movilización fue mucho menor que en las presidenciales, la diferencia de participación es similar, sobre todo en la segunda vuelta, cuando la abstención entre los “muy precarios” fue 23 puntos superior a la registrada entre los no precarios. Cuantos menos medios tiene un elector, menos se deja oír su voz, menos cuenta. La exclusión social nutre la exclusión política.</p><p><strong>Los obreros precarios abandonan a la izquierda</strong></p><p><strong>La precariedad también incide significativamente en el sentido del voto</strong>. En 2012, el apoyo a la izquierda crece regularmente con el nivel de precariedad; entre los que menos tienen consiguió mejores resultados. En la primera vuelta de las presidenciales, el 51% de los muy precarios se decantaron por el candidato socialista, ecologista, del Frente de Izquierdas o trotskista (frente al 43% de los no precarios). En la segunda vuelta, el 63% votó a Hollande, mientras que Sarkozy se impuso por un estrecho margen entre los electores más favorecidos.</p><p>En cuanto a <strong>Marine Le Pen, también consigue mejores resultados entre el electorado muy precario que entre los votantes no precarios</strong>, con el 20% (frente al 11%) de los sufragios. Pero también consigue mejores resultados en el penúltimo quintil (24%), menos desfavorecido y donde el índice EPICES medio se sitúa tres puntos por debajo del umbral de precariedad, fijado en 30. En especial, cuando se tiene en cuenta otros aspectos de las personas interrogadas, susceptibles de influir en el sentido del voto (profesión, religión, edad, sexo, formación), la precariedad tiene un peso estadísticamente significativo cuando se trata de votar a la izquierda o a la derecha, en la primera y más aún en la segunda vuelta electoral. Sin embargo, ya no tiene ya ningún efecto concreto a la hora de votar Marine Le Pen, donde influye ante todo y sobre todo la formación.</p><p>Tres años y medio después, <strong>todo ha cambiado</strong>. Tanto en la primera como en la segunda vuelta de las regionales de diciembre de 2015, se percibe una relación significativa entre el sentido del voto y el nivel de precariedad social, pero invertido. Los resultados del Frente Nacional mejoran cuando lo hace la fragilidad social: en la primera vuelta pasa del 24%, entre los no precarios, al 47%, entre los muy precarios y del 16% al 42%, en la segunda vuelta. Mientras que el voto de izquierdas se hunde por debajo de la barrera del 25% entre los más desfavorecidos.</p><p><strong>Ese giro del sentido del voto es espectacular entre los obreros</strong>. Se trata de un sector de la población especialmente frágil que, en 2015, registró unos resultados de precariedad 6 puntos por encima de la media. Sin embargo, se trata de un sector poblacional heterogéneo, desigualmente afectado por la precariedad, lo que contribuye a la fuerte división política que se percibe. Si, tal y como señaló el investigador Florent Gougou, desde finales de los 70, globalmente los vínculos privilegiados entre la izquierda y los obreros se debilitaron progresivamente, en la primera vuelta de las presidenciales de 2012, los obreros precarios (resultado de 30 y superior en el EPICES) todavía proporcionan una mayoría a la izquierda desde la primera vuelta (un 52% contra un 40% entre los no precarios) y también votan por ella en la segunda vuelta (63% de los votos para Hollande). Mientras que Marine Le Pen duplica sus resultados nacionales entre los obreros no precarios (35% frente al 22% de los obreros precarios). Estos obreros tienen un mínimo de calificación, cierto confort material, pero <strong>tienen miedo a la idea de descender en una escala social</strong> en la que han ascendido con grandes dificultades.</p><p>Pero, en 2015, la cosa cambia. Los obreros precarios abandonan a la izquierda, sus listas electorales no logran superar el 17% de los sufragios emitidos en la primera vuelta de las regionales, mientras que los resultados de Marine Le Pen alcanzan un nivel récord del 64%. Cae una barrera.</p><p>Hay que precisar estas cifras. La abstención alcanza el 50% del electorado, en la primera vuelta de las regionales, y el 59%, entre los obreros, según las <a href="http://www.revuepolitique.fr/elections-beaucoup-plus-mobilisatrices-second-tour-quau-premier/" target="_blank">estimaciones</a> del profesor universitario Pierre Bréchon, más sin duda entre los precarios.</p><p>Así que los votos que recibió Marine Le Pen, en la primera vuelta de las regionales, no superó el cuarto del electorado obrero precario inscrito en el censo. Sin embargo, por reducido que sea, ese electorado es como el espejo de aumento de las transformaciones que han afectado al electorado de izquierda en su conjunto, en este quinquenato.</p><p>Y si bien las elecciones presidenciales que se avecinan parecen especialmente inciertas, no obstante <strong>todos los sondeos confirman la progresión continua de la intención de voto para Marine Le Pen</strong> entre el electorado obrero en su conjunto. En la primera vuelta, la intención de voto de este colectivo supera el 40% (frente al 27% de intención de voto del conjunto del electorado). Y si la presidenta del FN pasa a la segunda vuelta, la única categoría socio-profesional en la que se prevé que obtenga mayoría es en la de los obreros –de aquellos que voten– con un resultado estimado de voto superio al 55% si se enfrenta a Emmanuel Macron y superior al 65% si su contrincante es François Fillon. _____________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p>  </p><p><span id="doc_21328"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nonna Mayer (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Es Marine Le Pen el último recurso de los más pobres?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[François Hollande,Nicolas Sarkozy,PS Francia,Frente Nacional,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El candidato socialista francés busca ultimar esta semana un acuerdo con los Verdes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/candidato-socialista-frances-busca-ultimar-semana-acuerdo-verdes_1_1136888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/35fca36b-a7c1-4e2f-b481-8518f73a67a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El candidato socialista francés busca ultimar esta semana un acuerdo con los Verdes"></p><p>El candidato socialista, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/01/29/benoit_hamon_vence_manuel_valls_las_primarias_socialistas_60427_1022.html" target="_blank">Benoît Hamon</a>, se ha mostrado optimista ante la <strong>posibilidad de lograr un acuerdo con el líder de los Verdes, Yannick Jadot</strong>, esta misma semana para concurrir juntos a <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20170220/42161763008/elecciones-presidenciales-francia-crisis-partidos-institucionales-sorpresas.html" target="_blank">las elecciones presidenciales </a>que se celebrarán el próximo mes de abril en <a href="http://www.infolibre.es/tags/lugares/francia.html" target="_blank">Francia</a>, informa Europa Press.</p><p>"Soy optimista", dijo Hamon en una entrevista concedida este martes a Europe 1, después de mantener el lunes<strong> una reunión de dos horas con Jadot para convencerle</strong> de que se retire de la carrera por el Elíseo y apoye su candidatura presidencial.</p><p>Hamon reconoció que "no será fácil" persuadir a Jadot pero subrayó que "<strong>el veneno de la izquierda es la división</strong>", alertando de que "podría ser un veneno mortal si dejamos que la derecha y la extrema derecha se enfrenten" en la segunda vuelta de mayo.</p><p>El ex ministro de Educación se mostró dispuesto a <strong>adoptar algunas medidas del programa de gobierno de Jadot</strong> "para complacer a los Verdes", pero ha dejado claro que su objetivo es presentar <strong>"un nuevo paradigma"</strong> a los franceses.</p><p>Hamon sostuvo que el acuerdo podría llegar al término de esta semana. Jadot, en declaraciones realizadas este martes en France 2, matizó: <strong>"o hay acuerdo esta semana o no habrá".</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Feb 2017 07:53:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Verdes,Izquierda,Elecciones,Elecciones presidenciales,PS Francia,Convergencia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA["Rajoy y Hollande quedan para tomar una tila y relajarse... más"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/humor/tuitometro/rajoy-hollande-quedan-tila-relajarse_1_1136859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha recibido este lunes en Málaga a su homólogo francés, el socialista François Hollande. En la reunión bilateral, el futuro de la Unión Europea ha copado el encuentro entre mandatarios. Aunque ya se sabe, la atención tuitera se ha centrado en otros aspectos, bastante más prosaicos:</p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Feb 2017 15:47:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
      <media:title><![CDATA["Rajoy y Hollande quedan para tomar una tila y relajarse... más"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy,PP,François Hollande,Málaga,Susana Díaz,PS Francia]]></media:keywords>
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