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    <title><![CDATA[infoLibre - Historia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/historia/]]></link>
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      <title><![CDATA[Pedir perdón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/pedir-perdon_129_2165464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedir perdón"></p><p>Era un 15 de septiembre de principios de siglo. Era una ciudad mexicana a la que no llega el turismo. Era el día de <em>El Grito</em>, como allá llaman a la celebración del comienzo de la guerra de independencia de España. ¡Viva México!, gritó tres veces el alcalde de aquella ciudad después de nombrar a los héroes de la independencia. ¡Viva!, respondimos todos. Y tocó una campana. <strong>Tú no tienes nada que celebrar, me dijo alguien que estaba a mi lado</strong>. Lo mismo que tú, le respondí, sin pensarlo mucho, la verdad. Aquella fue la primera vez que me topé sin aviso con mi propia identidad nacional desplazada al otro lado del Atlántico. No se me ha olvidado. Lo he tenido que pensar. Desarticular lo aprendido. Tenía veinticinco años y más soberbia que ahora. </p><p>La relación diplomática entre México y España entró en un nuevo conflicto en 2019, cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador exigió por carta a la Corona que España pidiera perdón por los abusos y masacres cometidos hace quinientos años durante aquella invasión que aquí llamamos conquista y que se resuelve en los libros de texto de Historia española como una hazaña épica y evangelizadora que terminó con la adquisición de vocabulario náhuatl para el castellano y la llegada a España de la patata y el tomate. Poco más. </p><p>En España, qué país, <strong>nos mofamos de la petición rápidamente</strong> y el Gobierno, entonces, reaccionó rechazando con firmeza la carta y habló de retos de futuro y cooperación. “Envié una carta al rey de España y al Papa para que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como Derechos Humanos; hubo matanzas, imposiciones… la llamada conquista se hizo con la espada y con la cruz”, escribió AMLO en su cuenta en una red social. Tan frío se puso el asunto que el Gobierno de Pedro Sánchez no envió representación para la investidura de Claudia Sheinbaum. Parece que España, como yo aquel 15 de septiembre, también era más soberbia que ahora. </p><p>Porque hace unos días, el rey Felipe VI, la Corona, dio el primer aliento para descongelar la relación diplomática durante una visita a la exposición “<em>La mitad del mundo. La mujer en el México indígena</em>”, en el Museo Arqueológico Nacional, dejando un paso atrás el hasta ahora silencio institucional. En una suerte de equilibrios del lenguaje, pero no dejando entrever poco, Felipe VI dijo: “Hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices: bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente <strong>no pueden hacernos sentir orgullosos</strong>, pero hay que conocerlo y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”. Bueno. También reconoció, en alguna suerte de sintaxis dubitativa, que hubo abusos. Felipe VI no pide perdón a México como se exigió en aquella carta, pero sí se abre una grieta histórica que ahora debería llevar nuestra mirada hacia el pasado a otro lugar. </p><p>Por supuesto, a estas palabras han reaccionado las derechas ultras españolas. Desde <strong>Ayuso, que se desmarca del rey diciendo que aquello fue la manera de llevar una forma civilizada de ver la vida,</strong> a Vox, con quienes coincide en el rechazo casi palabra por palabra. </p><p>El reconocimiento de un daño es lo primero para que dos personas se vuelvan a acercar y esa misma fórmula funciona con la memoria colectiva, no importa lo alejados que los hechos estén de nuestro tiempo. La herencia histórica que dejamos en México sigue vigente: <strong>son los mismos pueblos los que siguen arrinconados, sufriendo racismo</strong> y clasismo a los pies de volcanes, de valles insondables, de comunidades aisladas o desplazadas de las ciudades. Y no hay que viajar tan lejos para saber esto. </p><p>La Hispanidad. Ese día de la desmemoria que es fiesta nacional todos los doce de octubre y saca a pasear a militares y tanques por las avenidas. La Hispanidad. La épica de un genocidio antiguo. La Hispanidad. Libros de texto con el nombre de los conquistadores y sus hazañas. La Hispanidad. El mejor de todos los mitos patrios. El más oscuro. </p><p>Todo esto, más que pedir perdón, porque qué es pedir perdón, o la simbología cultural de acciones y reconocimientos, invitar o no a un mundial de fútbol, es lo que España debería revisar y desde el principio, desde cómo se cuenta ese proceso histórico en las escuelas. Porque sí hay una historia compartida y un lazo que nos acerca, pero todavía nos ata con fuerza y silencio a otra más de nuestras severas contradicciones.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 18:22:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pedir perdón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Felipe VI,Historia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un imperio maldito por el petróleo: por qué el odio a EEUU hace imposible que los iraníes apoyen a Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/imperio-maldito-petroleo-odio-eeuu-imposible-iranies-abran-puertas-trump_1_2161538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/abfbf94a-0e93-4ac2-a671-ebcc913847a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un imperio maldito por el petróleo: por qué el odio a EEUU hace imposible que los iraníes apoyen a Trump"></p><p>“El veredicto de esta corte ha aumentado mis glorias históricas. Estoy muy agradecido de que me haya condenado. Verdaderamente, esta noche la nación iraní entendió el significado del constitucionalismo”. Tras estas palabras, <strong>la esperanza de un Irán democrático firmaba su sentencia de muerte</strong>. El 21 de diciembre de 1953, el entonces primer ministro, <strong>Mohammad Mosaddeq</strong>, pronunció estas tres frases después de ser condenado por un tribunal a una pena de tres años de reclusión en aislamiento en una prisión militar. Tras cumplir la pena, el político vivió hasta su muerte en 1967 en arresto domiciliario. <strong>Jamás volvió a pisar la calle</strong>, ni mucho menos la política. Ni siquiera cuando falleció el régimen se atrevió a permitir un funeral público y decidió que el que había sido uno de los hombres más influyentes de la historia iraní fuera enterrado en su propia casa. Pero, ¿por qué ese hombre era tan peligroso? ¿Qué había hecho para terminar así? </p><p>Para responder a estas preguntas hay que remontarse mucho tiempo antes de ese 21 de diciembre de 1953, hasta los años finales de la <strong>primera década del siglo XX</strong>, cuando Mosaddeq solo era un joven que trataba de abrirse camino en la política. En esos años, fruto del hartazgo por la represión de los monarcas y las crisis que se acumulaban en Irán, sucedió la llamada <strong>Revolución Constitucional</strong>. Un movimiento que pedía limitar los <a href="https://www.infolibre.es/internacional/reza-pahlavi-iran-no-alternativa-regimen-ayatolas_1_2133363.html"  >poderes del sah</a> y someterlo al imperio de la ley, transformando un <strong>sistema absolutista en uno constitucionalista</strong>, en el que hubiera un parlamento y un mecanismo de elección democrática. </p><p>Paralelamente a ese impulso más democrático, había otro igual o más importante: <strong>el nacionalismo</strong>. Para entenderlo, tenemos que programar la máquina del tiempo aún más en el pasado, hasta el siglo XIX, para ver cómo <strong>las potencias extranjeras empezaban a posar sus manos</strong> sobre Irán. “Ese fenómeno comenzó mucho antes de que el petróleo tuviera la importancia que adquirió con posterioridad. En ese periodo, el país ya tenía una gran importancia geopolítica para los británicos por ser una <strong>tierra cercana a la India</strong>, y para el Imperio Ruso, que quería expandir su influencia hacia el sur”, explica <strong>Darina Martykánová</strong>, profesora de Historia y de Estudios Internacionales especializada en los países islámicos. </p><p>De hecho, el primer gran conflicto en el que los iraníes mostraron sus deseos de independencia no fue relacionado con el petróleo, <strong>sino con el tabaco</strong>. Una concesión tabacalera otorgada a un oficial británico fue la chispa que prendió la llama de la indignación popular. Esa movilización <strong>estaba liderada en parte por el establishment religioso chií</strong> (que en esta época ya demostraba su gran influencia) y derivó en un boicot muy exitoso al tabaco que terminó logrando echar para atrás la concesión.</p><p>En esos mismos años, a finales del XIX y principios del XX es cuando el oro negro comenzaba a ser el centro de los intereses de las potencias extranjeras en Irán. “El país protagonista en estos primeros momentos es Reino Unido, que a través de la <strong>Anglo Persian Company</strong> comienza a buscar los primeros pozos de petróleo”, describe Ignacio Gutiérrez de Terán, profesor titular de Estudios Árabes en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del consejo académico del CEARC. Esas primeras concesiones a las empresas británicas <strong>marcarían una tendencia que se iría repitiendo</strong> poco a poco a lo largo de las siguientes décadas, en las que Reino Unido se llevaba casi todo el pastel e <strong>Irán solo obtenía las migajas</strong>.</p><p>En los años 40 vendría otro episodio clave para ver cómo las potencias extranjeras intervenían en Irán. En una época marcada por la tensión del mundo de entreguerras, <strong>Reza Sah</strong>, primer gobernante de la dinastía Pahlevi, trataba de cambiarle la cara a un Irán todavía anclado en el pasado. El monarca comenzó un <strong>ambicioso programa de reformas</strong> que trataba de modernizar el país: construyó infraestructuras, cambió el sistema educativo, quitó poder a los clérigos y trató de centralizar el poder y afianzar una mayor independencia de Irán. Sus ambiciones reformistas, sin embargo, se vieron frustradas, de nuevo, por la intervención de las potencias extranjeras. Una vez estalló la Segunda Guerra Mundial, y con el pretexto de <strong>su acercamiento a la Alemania nazi</strong>, una coalición integrada por la Unión Soviética y Reino Unido <strong>invadió el país</strong>. Pese a que Irán se había declarado neutral, el deseo de controlar el petróleo iraní para garantizar el suministro de los soviéticos hizo que ambos forzaran a <strong>Reza Sah a abdicar en 1941</strong>.</p><p>Su sucesor sería el archiconocido último sah de Persia, <strong>Mohammad Reza Pahlevi</strong>, que llegó al poder con su país ocupado y dispuesto a colaborar con las potencias aliadas de la guerra. Es durante su reinado cuando el nacionalismo iraní <strong>va cobrando cada vez más y más importancia</strong>. “En los años 50 y principios de los 60 la tendencia en todo el mundo era de un <strong>renacer nacionalista tras la Segunda Guerra Mundial</strong>. Hay una especie de ola donde varios países piden la independencia a la vez que avances parlamentarios. Eso también ocurre en Irán, donde en ese momento cristaliza la tensión entre los intereses de Reino Unido y EEUU y ese nuevo nacionalismo iraní”, señala Gutiérrez de Terán.</p><p>Y en ese contexto es en el que nuestro protagonista, Mosaddeq, llega al poder. “Él representa a esa <strong>burguesía secular, laica y nacionalista iraní</strong>, no muy escorada a la izquierda, pese a lo que se haya podido decir. De hecho, era más bien un moderado que pensaba que <strong>Irán se estaba ofreciendo mucho a los intereses imperialistas de EEUU</strong> y Gran Bretaña”, continúa el experto. Mosaddeq se apoya precisamente en esa pulsión social (él era increíblemente popular) para acometer la decisión que marcará toda la historia posterior de Irán: nacionalizar el petróleo. “Todas las tendencias ideológicas, desde los más capitalistas hasta los comunistas, <strong>estaban de acuerdo en que se debía recuperar</strong> una soberanía real, es decir, que el país pudiera controlar sus recursos y no estuviera supeditado a las potencias extranjeras”, relata Martykánová.</p><p>Por lo que sea, esta decisión de amplio consenso no gustó a Reino Unido y EEUU. “Todo esto estaba dentro de un contexto parlamentario que se supone que era el régimen constitucional de Irán. <strong>Esa forma de gobierno se le empezó a ir de las manos</strong> a británicos y estadounidenses, que veían cómo se estaba creando una tendencia política que iba en contra de sus intereses, bajo el amparo de un sistema democrático”, explica Gutiérrez de Terán. De hecho, en esos tiempos <strong>la figura del monarca estaba realmente debilitada</strong> a nivel de poder. “El sah estaba prácticamente anulado. Mosaddeq actuaba en esta época no tanto como un primer ministro, sino también como una suerte de jefe de Estado, de presidente de la República”, recuerda Antoni Segura i Mas, investigador sénior asociado de CIDOB y catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona.</p><p>Era algo que EEUU y Reino Unido no podían permitir. “Ambos países veían al sah como una figura que <strong>podía garantizar la explotación de los recursos iraníes</strong> por su parte, así que dieron un golpe de Estado diseñado para sacar a Mosaddeq del juego”, asegura Martykánová. La excusa para ello fue la habitual en ese tiempo: el supuesto peligro de que Irán cayera en la órbita soviética. “Es algo que era falso. <strong>Mosaddeq no era ni mucho menos comunista</strong>, era un nacionalista que siguió la misma línea de muchos países de la época como el Egipto de Nasser, que también quería recuperar el canal de Suez. Los propios comunistas iraníes, que eran muy poderosos, llamaban al dirigente <strong>‘pequeño burgués’</strong> y decían que respondía a unas tendencias socialdemócratas, si se pueden llamar así, pero que no era, ni mucho menos, un revolucionario que creía en la lucha de clases”, continúa Gutiérrez de Terán.</p><p>Ese 19 de agosto de 1953, en el que la CIA y el MI6 dan finalmente el golpe y expulsan a Mosaddeq, <strong>algo se rompe definitivamente entre Occidente y la sociedad iraní</strong>. EEUU y Reino Unido hundieron las posibilidades de una democracia parlamentaria y abocaron al país a la fase más represiva y ostentosa de la dictadura del sah. La sentencia y posterior cautiverio de Mosaddeq fueron un símbolo que representaba cómo las potencias extranjeras <strong>no iban a soltar los recursos de Irán</strong> tan fácilmente. “Restituyen al sah con plenos poderes, hasta el punto que él mismo lo reconoce en su primer discurso tras el golpe. ‘Debo mi trono a Dios, al Ejército, al pueblo y a ustedes’, dijo, refiriéndose a EEUU”, indica Segura i Mas.</p><p>A partir de ahí, todo vuelve a su cauce. El petróleo se lo repartieron, señala el investigador del CIDOB, Reino Unido y los norteamericanos con el <strong>40% cada uno</strong>, y el 20% restante lo dejarían para otras empresas europeas. Todo a la vez que la población iraní se empobrecía más y más. Así pasaron los años hasta que, en el año 1979, <strong>todo cristalizaría en la Revolución Islámica</strong> que expulsaría definitivamente al sah y dejaría el poder en manos del régimen de los ayatolás. “Fue un movimiento con muchos frentes, participaron desde la élite religiosa hasta los comunistas, los muyahidines del pueblo o la burguesía petrolero, había mucho consenso”, comenta Segura i Mas. Una vez más, parte fundamental de esa revolución era el <strong>nacionalismo antioccidental</strong>, que se había seguido construyendo con la colaboración del monarca con EEUU. </p><p>Desde la revolución muchas cosas han pasado. La purga masiva de 1988 a los comunistas dejó el Estado en manos de las élites religiosas más radicales, que usaron la <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/iran-mantiene-represion-politica-ve-obligado-flexibilizar-posicion-materia-moral-publica_1_2121497.html"  >represión para mantenerse</a> en el poder y <strong>ahogar al ala más pragmática del régimen</strong>. Hasta ahora, que la dictadura se encuentra bajo las bombas de los estadounidenses e israelíes. Otra vez, una intervención extranjera que <strong>pretende cambiar el régimen</strong>. Ante la <a href="https://www.infolibre.es/internacional/maxima-tension-oriente-proximo-posibles-escenarios-asesinato-ayatola-ali-jamenei_1_2153769.html"  >impopularidad de los ayatolás</a>, podría parecer que la población, como les dijo <strong>Donald Trump</strong>, podría haber salido a la calle y haber apoyado los bombardeos. Nada más lejos de la realidad. “Cuando un país es invadido por potencias extranjeras, suele haber un <strong>sentimiento de reafirmación nacional</strong> entre los ciudadanos. Es lo que sucedió, por ejemplo, con Napoleón en España. Además, si bien es cierto que hay un régimen debilitado, este mantiene su fuerza represiva y por eso es muy difícil salir a las calles”, insiste Segura i Mas.</p><p>Hay aún algo más. Irán no es un país cualquiera, es el heredero de un imperio al que solo pudo doblegar <strong>Alejandro Magno</strong>. “Los iraníes tienen la percepción de que Occidente les trata como una especie de vaca lechera y que les quieren dominar. Eso es difícil de aceptar para lo que fue el<strong> gran imperio persa</strong>, uno de los más grandes y poderosos de la historia. Siguen teniendo esa especie de orgullo nacional y de <strong>vocación de potencia regional</strong>. La mera presencia de británicos y estadounidenses les hacía sentir que su grandeza estaba siendo ultrajada, eso era un sentimiento compartido por muchos sectores de la sociedad”, zanja Gutiérrez de Terán.</p><p>Ahora, bajo las bombas, resuenan más fuerte las palabras de Mosaddeq: "El veredicto de esta corte ha aumentado mis glorias históricas", porque más de 70 años después de ese momento, el primer ministro sigue estando en la historia como el último que pudo decir que dirigía <strong>un Irán democrático y rumbo a su independencia</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 05:01:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un imperio maldito por el petróleo: por qué el odio a EEUU hace imposible que los iraníes apoyen a Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Donald Trump,Historia,Petróleo,Estados Unidos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Tres militares a los que una nota desclasificada señalaba como progolpistas llegaron a la cúpula del Ejército]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/investigacion/tres-militares-nota-desclasificada-senalaba-progolpistas-llegaron-cupula-ejercito_1_2156379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/65ef17fa-774e-4016-a5f5-aa074f4a6ce8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres militares a los que una nota desclasificada señalaba como progolpistas llegaron a la cúpula del Ejército"></p><p><em>En esta información, </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em> identifica a los militares únicamente con sus iniciales. Aunque sus nombres completos aparecieron en la documentación desclasificada por un fallo en la anonimización, este medio ha optado por no reproducirlos por razones legales y de protección de datos.</em></p><p>Tres oficiales del Ejército a los que se situaba dentro de la corriente progolpista tras el 23-F acabaron ascendiendo a los niveles más altos del escalafón militar. Todos ellos aparecían señalados en una nota del Ministerio del Interior, que forma parte de los <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/paginas/desclasificacion-documentos-23f.aspx" target="_blank">documentos que acaban de ser desclasificados</a> por el Gobierno, como partidarios de un <em>golpe de coroneles</em>. Algo que, sin embargo, no lastró su carrera. Los tres militares terminaron llegando a generales. Es decir, a la cúpula del Ejército. </p><p>Tras la asonada protagonizada por Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados, los servicios de información se pusieron manos a la obra. Y empezaron a tomar el pulso en los cuarteles, donde el ruido de sables seguía siendo atronador. <strong>"Lo más peligroso y urgente es el Ejército de Tierra"</strong>, advertía al Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid) –los servicios secretos de la época– el coronel José Faura. En una misiva fechada un año después de la intentona golpista, el oficial <a href="https://www.infolibre.es/politica/peligroso-urgente-ejercito-tierra-aviso-espias-23-f_1_2151494.html" target="_blank">avisaba</a> que el ambiente se estaba "enrareciendo" y recomendaba vías de actuación para "disiparlo".</p><p>Labores de inteligencia que también se pusieron en marcha desde el Ministerio del Interior. Prueba de ello es una <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/Documents/2026/desclasificacion-documentos-23F/interior/archivo/5_INVOLUCIONISMO_POLITICO_PROVOCADO_POSIBLE_GOLPE_MILITAR_desp.pdf" target="_blank">nota informativa</a> con el asunto <strong>"Involucionismo político provocado por un posible golpe militar. Su incidencia en Valladolid"</strong>. A lo largo de tres páginas se describen corrientes progolpistas a nivel nacional. Y se hace una valoración de riesgos en la provincia. En este sentido, el informe recoge media docena de militares partidarios de un "cambio fascista" con acciones violentas, ocho a favor de un  "golpe de Coroneles" y tres que aspiraban a un "Gobierno de Gestión" con "militares y tecnócratas", si bien en este último se repetía uno de los oficiales del grupo anterior.</p><p>A la hora de desclasificar el documento, el Gobierno tachó los diecisiete nombres. Pero un fallo en la censura, posteriormente corregido, <strong>permitió durante algunas horas tener acceso a las identidades</strong>. El informe no está fechado, si bien por la redacción del mismo y por los rangos que tenían en el momento de su elaboración algunos de los citados podría situarse en los meses posteriores al 23-F. Tampoco cuenta con firma o sello que permita trazar su origen, pero un apunte a mano en la esquina superior derecha hace pensar que procedía de la Brigada de Información de la Policía Nacional de Valladolid.</p><p><strong>Enrique Berzal</strong>, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Valladolid, ha investigado a fondo cómo se vivió el 23-F en la provincia castellana y la incidencia del golpismo en la misma. Y da "bastante fiabilidad" al contenido del documento desclasificado. ¿Por qué? Porque varios de los nombres que se citan en la nota informativa coinciden con los que hace años le señaló como parte de la línea dura del Ejército un viejo comandante que en 1981 trabajaba en el Servicio de Información. "Los documentos desclasificados corroboran lo que yo había señalado", resalta a <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Entre esos nombres que ahora aparecen en el informe estaba G.N., un coronel de Caballería. Y también C.R., del Arma de Infantería. El documento los ubicaba dentro del segundo grupo, aquel que ansiaba un <strong>"cambio 'a la turca' por un movimiento casi exclusivamente militar (golpe de coroneles), aunque con apoyos civiles exteriores"</strong>. </p><p>Pese a la inclusión en el citado informe, ambos continuaron haciendo carrera en el Ejército. Y alcanzaron la cúpula. El primero de ellos fue ascendido a general de brigada unos meses después de la intentona golpista. Un puesto al que el segundo llegó algunos años más tarde. Con el socialista Narcís Serra como ministro de Defensa, ocupó un puesto destacado en una de las regiones militares en las que se dividía por aquel entonces el territorio. Y recibió <strong>la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar con distintivo blanco</strong>.</p><p>Algo más alto que ellos en el escalafón llegó otro de los militares que se incluyen en el documento en el grupo de partidarios de un "golpe de Coroneles". Se trata de <strong>R.G.</strong>, un nombre que no se encontraba entre los que confiaron en su momento al historiador vallisoletano. En los ochenta, fue promovido a general de brigada. Y en los noventa ascendió a general de División, cuarto nivel en el escalafón –solo por detrás del rey, el JEMAD (Jefe de Estado Mayor de la Defensa), el JEME (Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra) y los tenientes generales–. Una escalada al generalato en la que coincidió, por ejemplo, con Javier Calderón, quien luego ocuparía durante un lustro la dirección del CSID –ahora Centro Nacional de Inteligencia (CNI)–.</p><p>Cuando alcanzaron el generalato, el ascenso <a href="https://www.boe.es/boe/dias/1982/01/11/pdfs/A00537-00539.pdf" target="_blank">se concedía por elección</a> de la Junta de Clasificación de Mandos, dependiente del Consejo Superior del Ejército. No obstante, cualquier promoción exigía una serie de "condiciones de aptitud": cumplir con tiempos mínimos de servicios y condiciones psicofísicas, superar los cursos exigidos y <strong>no tener un informe negativo de la Junta de Clasificación</strong> –en caso de existir, podía recurrirse ante el ministro de Defensa, que tenía la última palabra–. "Como no actuaron el 23-F y sus nombres no salieron en el juicio, pudieron seguir ascendiendo tranquilamente", sostiene Berzal. </p><p>Si finalmente no se movieron las tropas en Valladolid en aquellas horas de 1981 fue, precisamente, porque el entonces capitán general de la VII Región Militar –la que englobaba entonces la práctica totalidad de Castilla y León y Asturias–, <strong>Ángel Campano</strong>, no se atrevió a dar el paso. Asegura Berzal que estuvo a punto de sumarse al entonces teniente general Jaime Milans del Bosch, el cual le llegó a remitir el bando que él había lanzado en València. Pero que, al final, le disuadió el coronel auditor, <strong>Virgilio Peña Peña</strong>. Él fue, según el historiador, quien desactivó el golpe en Valladolid.</p><p>"Valladolid fue un ejemplo paradigmático de lo ocurrido en el resto de las regiones militares durante el golpe de Estado. La élite militar se dividió entre partidarios de Milans del Bosch –Campano, Engo Morgado y Navarro Figueroa–, dispuestos a sacar las tropas a la calle, y los contrarios a hacerlo –Mejías, Peña Peña y Gómez Rico–, lo que no implicaba que todos ellos estuvieran en contra de la 'Solución Armada'. <strong>Esta segmentación fue la causa fundamental de que no se movilizaran las tropas en esta región militar, como ocurrió en otras capitanía generales</strong>", <a href="https://revistas.uam.es/historiaautonoma/article/view/6542/6919" target="_blank">explica</a> en uno de sus artículos el historiador Roberto Muñoz Bolaños, profesor del CEIE de la Universidad Camilo José Cela y de la Universidad del Atlántico Medio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 18:51:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,Historia,23-F,Golpe Estado]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Transición descarriló el 23-F]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/transicion-descarrilo-23-f_129_2154602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/169d2b82-9633-4f19-a759-100988e9254f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La transición descarriló el 23-F"></p><p>Hay que reconocer que el <em>acrobático salto, de la ley a la ley</em> (Reforma política a la Constitución) como lo definió Torcuato Fernández Miranda, resultó <strong>formalmente perfecto</strong> desde el punto de vista de la estrategia política. Pero la política no puede vivir ajena a las corrientes sociales ni olvidar que solo puede subsistir y ser eficaz si es capaz de <strong>afrontar la realidad</strong>. Las aspiraciones de los partidos políticos, movimientos sindicales y sociales que configuraron la oposición a la dictadura, aspiraban a una ruptura democrática que eliminase cualquier vestigio del pasado dictatorial. Sin embargo, el Ejército, protagonista indiscutible del golpe militar del 18 de julio de 1936, <strong>se resistía a aceptar esta posibilidad</strong>. </p><p>Lo cierto es que, por realismo político, hubo que transigir y elegir el camino de la transición democrática tal y como había sido diseñada por los sectores más aperturistas de la dictadura. Muchos han olvidado que sus comienzos fueron <strong>conflictivos</strong>. La designación de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno suscitó el rechazo de sectores que lo consideraban excesivamente ligado al Movimiento Nacional por los cargos que había desempeñado. El preferido por otros sectores era <strong>José María de Areilza,</strong> al que consideraban más liberal. No olvidemos el artículo de Ricardo de la Cierva: <em>¡Qué error, qué inmenso error¡</em> (Recomiendo su lectura).</p><p>Adolfo Suárez puso en marcha la Transición ajustándose a las previsiones establecidas. Tomó <strong>decisiones elementales en una democracia </strong>como la legalización de todos los partidos políticos, incluido el comunista. El ejército, que presumía de haber sido el único capaz de derrotar al comunismo, lo consideró como un engaño y una afrenta. La inclusión en la Constitución del reconocimiento de las nacionalidades y la instauración del sistema de Comunidades Autónomas suponía <strong>un ataque a la unidad e integridad</strong> de la patria. En mi opinión, el factor que generaba más conmoción en el estamento militar provenía de <strong>los asesinatos de la banda terrorista</strong> <strong>ETA </strong>que se cebaron con los militares y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. La tensión estalló en el funeral del general Ortín, en el Cuartel General del Ejército, en el que se produjo la agresión al teniente general Gutiérrez Mellado.</p><p>Estos tres elementos fueron los que sirvieron de aglutinante para que la mayoría de los mandos del ejército y parte de la sociedad civil propugnasen, sin tapujos (léanse los artículos del <em>colectivo Almendros</em> en el diario <em>El Alcázar</em>) un golpe militar que hiciese <strong>descarrilar el proceso democrático </strong>y volviese al sistema dictatorial. Se han escrito multitud de libros sobre la Transición y el golpe del 23-F, por lo que no alcanzo a comprender cuál era el propósito del Gobierno para desclasificar documentos que, como se ha comprobado, <strong>no aportan datos que no conociésemos</strong>. El rey y el Gobierno estaban al corriente de la situación. Antes de que se consumase la inevitable dimisión de Adolfo Suárez buscaron fórmulas para neutralizar el golpismo.  </p><p>Es importante seguir la cronología de los acontecimientos. El 22 de octubre de 1980 se celebra en Lérida una comida a la que asisten el general Armada, Enrique Múgica y Joan Raventós. Según todas las informaciones, se aprobó<strong> la fórmula del gobierno de concentración nacional</strong>, presidido por Armada y con la participación de representantes de varios partidos políticos. Los detalles no se concretaron, pero el encuentro se publicó en los medios de comunicación. Múgica redactó unas notas para informar a su partido; estos documentos <strong>han desaparecido</strong>. También se desconocen las fases sucesivas que desembocarían en la culminación del proyecto. Como es lógico, <strong>el rey estaba al corriente</strong> y aceptaba la iniciativa.</p><p>Pero los acontecimientos se precipitan inesperadamente ante el reguero de asesinatos que ETA cometió en 1980. El 23 de enero de 1981, <strong>un numeroso grupo de militares</strong> (entre ellos Ángel Campano, VII región militar Valladolid; Mateo Prada Canillas ,VI región militar Burgos; Francisco Coloma Gallegos, IV región militar Barcelona, y Jaime Milans del Bosch, III región militar), se presentaron en el Palacio de la Zarzuela y pidieron al entonces jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campo, la presencia del rey y Suárez. Según todos los datos, el rey dejó a Adolfo Suárez a solas con los generales que le conminaron a <strong>que dimitiese si no quería enfrentarse a un golpe militar involucionista</strong>. La amenaza surtió sus efectos y el 29 de enero de 1981 Suárez anuncia su dimisión. Es evidente que informaría al rey de su decisión y no sabemos cuál fue su respuesta ante la gravedad de la situación.</p><p>Los propósitos de los visitantes de La Zarzuela se evidencian en<strong> un pasaje del anuncio de la dimisión</strong> de Adolfo Suárez que pasará a la historia: “no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España". El rey debió pensar que el peligro había pasado y que la solución era <strong>el gobierno de concentración presidido por Armada</strong>. No obstante, las previsiones constitucionales se pusieron en marcha. UCD designó a Leopoldo Calvo Sotelo y el rey, cumpliendo con el artículo 99 de la Constitución lo propuso al Congreso, que fijó el 23 de febrero de 1981 para la sesión de investidura. Es difícil comprender<strong> la pasividad del rey y de los servicios de inteligencia </strong>para sondear la posición de los conjurados sobre el proceso constitucional.</p><p>Resulta difícil admitir que el golpe militar del 23-F pilló por sorpresa a los responsables de la seguridad del Estado. Un dato cierto, una sección de la División Acorazada, con sede en Campamento, desde las cinco de la tarde estaba <strong>municionada y esperando la orden de salir a la calle</strong>. El asalto al Congreso por Tejero y sus guardias civiles se produjo a las 18:23 y a partir de este momento la primera parte está televisada y la vorágine de llamadas entre los que estaban al tanto de la operación fueron interceptadas, aunque la mayor parte de su contenido <strong>ha sido destruido</strong>. Lo cierto es que el rey y su entorno deciden abandonar la opción Armada y toda su actividad se centró en impedir que se presentase en el Congreso para ofrecerse como una salida ante la gravedad de la situación. Lo hizo a título personal, provocando la ira de Tejero al conocer <strong>el nombre de los políticos</strong> que proponía como ministros.</p><p>Todo lo acontecido desde ese momento es de sobra conocido y creo que ya está suficientemente analizado. La medición del tiempo es inexorable. La comparecencia del rey en televisión se produjo a la 1:14 h, casi siete horas después de la entrada a tiros en el Congreso. Termino con unas consideraciones sobre un tema que ha permanecido ajeno a un análisis en profundidad. <strong>No había trama civil</strong>, salvo que se considere como tal a García Carrés, algunos más del sindicalismo vertical y algunos voluntarios sin organización previa. Un dato, Blas Piñar se encontraba entre <strong>los diputados secuestrados</strong>; pertenencia al Grupo mixto del que también formaba parte Javier Moscoso. Durante las largas horas no hacía más que bajar a su escaño para preguntarle si sabía algo sobre lo que estaba sucediendo.</p><p>Ni la cúpula financiera (los siete bancos) ni los sectores industriales ni otras grandes corporaciones participaban o alentaban el golpe. <strong>Una dictadura a la griega</strong> nos expulsaría del Consejo de Europa y cercenaría la entrada en la Comunidad Económica Europea, aspiración vital para nuestro desarrollo. Un último dato que nos proporciona Alberto Oliart, ministro de Defensa con el Gobierno de Calvo Sotelo. Reunió a los generales que no se habían unido al golpe para<strong> agradecerles su lealtad a la democracia</strong>. La respuesta no puede ser más ilustrativa: "No, ministro, lo hicimos porque nos lo ordenó nuestro comandante en Jefe”. De cualquier forma, la Transición había descarrilado. Las elecciones de octubre de 1982, que otorgan una mayoría abrumadora al PSOE, inician <strong>una nueva época</strong>.</p><p>Por supuesto no soy un historiador riguroso apegado a los documentos. Tampoco un analista profundo. Me limito, como he hecho toda mi vida, a <strong>atar cabos</strong>. A los amables lectores les corresponde sacar sus conclusiones sobre quien salvó la democracia.</p><p>_______________________________</p><p><em><strong>José Antonio Martín Pallín </strong></em><em>es abogado y ha sido fiscal y magistrado del Tribunal Supremo. Sus últimos libros son 'El Gobierno de las Togas' y 'La Guerra de los jueces'. En febrero ha salido 'Visto para sentencia' , de Siglo XXI.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 05:01:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Antonio Martín Pallín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Transición descarriló el 23-F]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,23-F,Antonio Tejero Molina,Ejército español,Transición democrática,Historia,Adolfo Suárez,Juan Carlos I]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Vitoria, 3 de marzo de 1976: la matanza que aceleró la Transición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/vitoria-3-marzo-1976-matanza-acelero-transicion_1_2154460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/695d6745-b073-4d65-ba57-ffa04d1b71d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vitoria, 3 de marzo de 1976: la matanza que aceleró la Transición"></p><p>El 22 de noviembre de 1975, dos días después del fallecimiento del dictador Francisco Franco, <a href="https://www.infolibre.es/temas/juan-carlos-i/"  >Juan Carlos I </a>fue proclamado <strong>rey de España</strong>. Confirmó al entonces presidente <a href="https://archive.org/details/tiempodeincertid0000tuse" target="_blank">Carlos Arias Navarro</a>, pero le impuso como ministros a algunos de los políticos franquistas en principio más favorables a la apertura, como <a href="https://www.infolibre.es/temas/manuel-fraga/"  >Manuel Fraga</a>, al frente de Gobernación.</p><p>Pese a tal impulso, el Gobierno Arias fue un fiasco. El presidente temía que las reformas pusieran en peligro la esencia del régimen, por lo que su política resultó <strong>vacilante y contradictoria</strong>. No solo no se legalizaron partidos y sindicatos, sino que ni siquiera se aprobaron los derechos de reunión, manifestación y huelga. No es de extrañar que Arias suscitara el rechazo tanto de<strong> los antifranquistas y de los franquistas liberales como del sector más reaccionario</strong>. Este era conocido como “el búnker” y tenía un carácter minoritario, pero con presencia en las Fuerzas de Orden Público (FOP).</p><p>Por otro lado, <strong>la coyuntura socioeconómica resultaba adversa</strong>. La crisis del petróleo (1973) había producido carestía de vida, pérdida de poder adquisitivo, inestabilidad laboral, despidos y progresiva dureza de la patronal a la hora de la negociación de los convenios colectivos. De ahí que el clandestino movimiento obrero, con la impronta del Partido Comunista de España (<a href="https://www.infolibre.es/temas/pce/"  >PCE</a>) y la extrema izquierda, protagonizase <strong>un ciclo de protestas</strong> de enorme incidencia.</p><p>Ese fue <a href="https://gaizkafernandez.com/2025/10/09/la-calle-es-nuestra/" target="_blank">el contexto en el que hay que enmarcar los sucesos de Vitoria</a>. Debido a un enconado conflicto laboral, las plantillas de varias empresas de la ciudad mantenían un paro desde comienzos de 1976. Tales movilizaciones no estaban impulsadas por los sindicatos, sino por <strong>asambleas de trabajadores</strong>.</p><p>El 3 de marzo, por tercera vez consecutiva, llamaron al conjunto de la población a <strong>una huelga general</strong> en solidaridad con su lucha. Por la mañana se registraron piquetes, barricadas, pedradas contra los agentes y cargas policiales. Por la tarde se celebró una asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís, situada en el barrio de Zaramaga. El Gobierno Civil ordenó el desalojo, pero <strong>no fue obedecido </strong>por las mil personas que se habían reunido allí.</p><p>Como Fraga estaba en <a href="https://www.infolibre.es/temas/alemania/"  >Alemania</a>, el Gobierno trasladó la responsabilidad a<strong> los mandos policiales</strong>. Optaron por la mano dura. Incumpliendo el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Concordato_entre_el_Estado_espa%C3%B1ol_y_la_Santa_Sede_de_1953" target="_blank">Concordato con la Santa Sede</a>, que protegía el ámbito eclesiástico, la Policía Armada lanzó gases lacrimógenos dentro del templo, por lo que los asistentes a la asamblea se vieron obligados a salir. <a href="https://www.elcorreo.com/fotos/araba/201603/03/tres-marzo-fotografias-sucesos-30123850155787-mm.html" target="_blank">Los agentes no solo usaron porras y pelotas de goma contra ellos</a>, sino también armas de fuego.</p><p>Todavía hay <strong>incógnitas </strong>por resolver. En palabras del <a href="https://www.elcorreo.com/especial/50-aniversario-3-de-marzo/sabemos-negligencia-policial-orden-directa-20260113001437-nt.html" target="_blank">historiador Carlos Carnicero</a>, se trató de “una actuación criminal claramente, pero si hubo una orden directa de actuar así porque era aquello de especial gravedad o fue una decisión de los cuerpos policiales que estaban allí y fue una negligencia, eso es algo que por la documentación no hemos podido saber”.</p><p>En total, la Policía Armada <strong>mató a cinco trabajadores</strong>: Pedro María Martínez, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. A la lista habría que sumar cerca de un centenar de heridos, incluyendo algunos agentes. Por añadidura, el día 6 un manifestante que protestaba por aquella masacre en <a href="https://www.infolibre.es/temas/tarragona/"  >Tarragona</a>, Juan Gabriel Rodrigo, falleció al caerse de una azotea cuando huía de la Policía.</p><p>Siguiendo la consigna “Vitoria, hermanos, no os olvidamos”, se convocó una huelga general para el 8 de marzo. La oposición calculó que habían parado <strong>500.000 trabajadores vascos y navarros</strong>. Aunque las fuentes oficiales rebajaban la cifra, reconocieron que tan solo en <a href="https://www.infolibre.es/temas/gipuzkoa/"  >Guipúzcoa </a>habían hecho huelga 105.000 empleados.</p><p>En aquella jornada se sucedieron los enfrentamientos entre los manifestantes y las Fuerzas de Orden Público, que se saldaron con <strong>una nueva víctima mortal</strong>: un guardia civil mató de un tiro al joven Vicente Antón Ferrero en Basauri. Al día siguiente unas 50.000 personas se concentraron en aquella localidad.</p><p><strong>Ningún funcionario fue condenado </strong>por el brutal operativo de <a href="https://www.infolibre.es/temas/vitoria/"  >Vitoria</a>. Tampoco dimitieron sus responsables políticos. Fraga, quien había acuñado el lema “la calle es mía”, se escudó en su ausencia. Al ser <a href="https://www.catarata.org/libro/uniformados-y-secretas_157262/" target="_blank">incapaz de modernizar las FOP</a>, su imagen reformista y su gestión como ministro fueron muy cuestionadas.</p><p>La tragedia de Vitoria tuvo dos consecuencias políticas. Por una parte, empujó a la oposición moderada a <strong>fusionar los dos organismos </strong>en los que se encontraba dividida. Así se creó la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Coordinaci%C3%B3n_Democr%C3%A1tica" target="_blank">Coordinación Democrática</a>, más conocida como 'Platajunta'.</p><p>Por otra, aumentó<strong> las tensiones entre Juan Carlos I y Arias</strong>, que a la postre provocaron su dimisión en julio de 1976. <a href="https://gaizkafernandez.com/2025/11/20/gfs-despues-de-franco-las-libertades-el-mundo-18-xi-2025/" target="_blank">El rey encargó la formación de un nuevo Gobierno a Adolfo Suárez</a>, el hasta entonces ministro secretario general del Movimiento. A pesar de la lógica desconfianza inicial de la oposición, el nuevo presidente sumó voluntades y lideró <a href="https://www.infolibre.es/temas/transicion-democratica/"  >la Transición democrática</a>.</p><p>¿Se ha recordado el 3 de marzo de 1976? Sí, pero con dos escollos. Por un lado, <strong>el olvido institucional</strong>. Durante décadas ni se amparó a las víctimas ni hubo homenajes oficiales. Por otro, <strong>la utilización política</strong>. Las reivindicaciones <a href="https://www.ehu.eus/es/web/institutovalentindeforonda/-/industrializacion-e-inmigracion-araba-alava-siglos-xx-y-xxi" target="_blank">del movimiento obrero alavés, en gran medida nutrido por inmigrantes de la España rural</a>, eran laborales, no abertzales. <a href="https://www.catedra.com/libro/la-historia-de/el-terrorismo-en-espana-gaizka-fernandez-soldevilla-9788437642611/" target="_blank">Ni ETA ni su entorno</a> habían tenido incidencia.</p><p>No obstante, no tardaron en <strong>instrumentalizar </strong>los sucesos. El 6 de septiembre de 1980, ETA político-militar asesinó al capitán de la Policía Nacional <a href="https://www.tecnos.es/libro/semilla-y-surco/1980-el-terrorismo-contra-la-transicion-gaizka-fernandez-soldevilla-9788430979011/" target="_blank">Basilio Altuna</a> con el pretexto de haber participado en el operativo. Posteriormente, usando la expresión del profesor Jesús Casquete, la izquierda abertzale <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/think-bask/marzo-conmemoracion-vampirizada_132_4999476.html" target="_blank">ha vampirizado la memoria</a> del 3 de marzo.</p><p>A pesar de todo, el trabajo del <a href="https://www.martxoak3.org/dictamen-de-la-investigacion-del-instituto-valentin-foronda/" target="_blank">Instituto de Historia Social Valentín de Foronda</a> de la Universidad del País Vasco, con historiadores profesionales como <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7574564" target="_blank">José Antonio Pérez</a>, <a href="https://legal.legebiltzarra.eus/article/view/4956/5324" target="_blank">Antonio Rivera</a> y <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=875207" target="_blank">Carlos Carnicero</a>, ha servido para localizar las fuentes disponibles, analizarlas, contrastarlas y ofrecer un relato histórico documentado, sólido y riguroso.</p><p>En los últimos años, el compromiso de las instituciones ha permitido que las víctimas fuesen<strong> reparadas y homenajeadas</strong> de manera oficial. En base a la Ley de Memoria Histórica de 2007, entre 2009 y 2010 el Gobierno de España indemnizó a las familias de las víctimas mortales y a los heridos. Posteriormente el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava aprobaron nuevas partidas. En 2024 el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, el Obispado de Vitoria y las asociaciones Martxoak 3 y Memoria Gara crearon la <strong>Fundación Memorial 3 de Marzo</strong>, que también recibe aportaciones económicas del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. Al año siguiente la iglesia de San Francisco de Asís fue declarada <a href="https://www.infolibre.es/temas/lugares-memoria/"  >Lugar de Memoria Democrática</a> por el Gobierno de España. En el futuro albergará un museo para recordar los sucesos de Vitoria.</p><p>_______________________</p><p><strong>Gaizka Fernández Soldevilla</strong> es responsable del Área de Archivo, Investigación y Documentación, Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo. Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com" target="_blank">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/vitoria-3-de-marzo-de-1976-la-matanza-que-acelero-la-transicion-272637" target="_blank">original aquí</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 05:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gaizka Fernández Soldevilla]]></author>
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      <title><![CDATA[El mundo no siempre fue así: por qué se cuenta la historia desde la guerra y se invisibiliza la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/mundo-no-cuenta-historia-guerra-invisibiliza-paz_1_2149899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/92b23490-35ce-4fa1-885b-5be08a01354a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo no siempre fue así: por qué se cuenta la historia desde la guerra y se invisibiliza la paz"></p><p>Hay algo profundamente errado en la manera en que contamos la historia. No porque falten datos, archivos o interpretaciones, sino porque hemos aceptado sin demasiadas preguntas una premisa tan antigua como cómoda: <strong>que la violencia es el principio organizador del pasado humano</strong>. Las guerras, los imperios y las conquistas ocupan el centro del relato; la paz aparece, cuando aparece, como un vacío entre catástrofes o como una aspiración moral sin densidad histórica.</p><p>Este hábito intelectual no es inocente. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Los_%C3%A1ngeles_que_llevamos_dentro" target="_blank">Al convertir la violencia en norma y la paz en excepción</a>, la historiografía ha contribuido a naturalizar el mundo tal como es: <strong>armado, jerárquico y profundamente desigual</strong>. Hemos aprendido a pensar que la historia avanza a golpe de cañón y que todo lo demás –la convivencia, la negociación, la resistencia civil, la <em>noviolencia</em>– pertenece al reino de lo secundario, lo ingenuo o lo utópico. <strong>El resultado es una narrativa tan poderosa como empobrecedora</strong>.</p><p>¿Y si el problema no fuera que la paz ha sido rara, sino que no hemos sabido verla?</p><p><a href="https://www.pressenza.com/wp-content/uploads/2023/01/Galtung-1969-Violence-Peace-and-Peace-Research.pdf" target="_blank">La paz no es la ausencia de guerra</a>. Esa definición negativa ha sido uno de los mayores fracasos conceptuales de las ciencias sociales. La paz es una realidad histórica positiva: se construye, se disputa, se impone y se defiende. <strong>Tiene actores, prácticas, conflictos internos y costes materiales</strong>. Ha sido, de hecho, una de las tareas más complejas y persistentes de las sociedades humanas. Pero como no produce desfiles militares ni monumentos ecuestres, <strong>rara vez se la considera digna de ser narrada</strong>.</p><p>La historia tradicional se ha contado desde el punto de vista de quienes tenían ejércitos, Estados y archivos. No es extraño, entonces, que la guerra domine el relato. <strong>La violencia deja huellas visibles, documentos oficiales, fechas memorables</strong>. La paz social, en cambio, suele dejar rastros dispersos: acuerdos informales, normas compartidas, resistencias silenciosas, prácticas de cuidado, conflictos contenidos. <a href="https://academic.oup.com/book/47775" target="_blank">Para verlos, hay que cambiar de lente</a>. Y ese cambio implica una decisión epistemológica.</p><p><a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=838439" target="_blank">Pensar la historia desde la paz significa</a>, ante todo, abandonar la idea de que el conflicto solo es inteligible cuando se convierte en violencia. Las sociedades han vivido siempre atravesadas por <strong>antagonismos </strong>–de clase, de género, de raza, de religión–, pero no siempre los han resuelto mediante la destrucción. La paz histórica no es consenso ni armonía: <strong>es conflicto gestionado sin exterminio</strong>. Es tensión sostenida sin colapso. Es lucha sin aniquilación del otro.</p><p>Aquí entra en juego un <strong>concepto sistemáticamente despreciado por la historiografía dominante</strong>: la <a href="https://traficantes.net/libros/%c2%bfnoviolencia-o-barbarie" target="_blank"><em>noviolencia</em></a> o la <a href="https://www.gernikagogoratuz.org/portfolio-item/paz-medios-pacificos-conflicto-johan-galtung/" target="_blank">paz por medios pacíficos</a>. No como moralina, no como gesto piadoso, sino como práctica histórica concreta. La <em><strong>noviolencia</strong></em><strong> </strong>ha sido una herramienta recurrente de los débiles frente a los fuertes, de los subalternos frente a los poderosos (y sus imperios), de quienes no podían permitirse el lujo de una guerra total. Ha sido una <strong>tecnología social del conflicto</strong>, a menudo <a href="https://www.ericachenoweth.com/research/wcrw" target="_blank">más eficaz que la violencia armada</a>, precisamente porque desestabiliza sus lógicas.</p><p>Sin embargo, <strong>la </strong><em><strong>noviolencia</strong></em><strong> ha sido tratada como anomalía o excepción</strong>, cuando en realidad forma parte estructural de la historia social. Desde las resistencias campesinas hasta los movimientos obreros, desde las luchas anticoloniales hasta los derechos civiles, desde el feminismo hasta las movilizaciones contemporáneas contra el autoritarismo, la <em>noviolencia</em> ha permitido ampliar derechos, transformar Estados y erosionar sistemas de dominación. <strong>Que no siempre haya triunfado no la hace menos histórica</strong>. La guerra tampoco triunfa siempre y nadie la expulsa del canon.</p><p>Una historia social de la paz obliga también a <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/A_People%27s_History_of_the_United_States" target="_blank">replantear quiénes son los sujetos históricos relevantes</a>. <strong>No son, principalmente, los Estados ni las élites militares</strong>. Son las comunidades, los movimientos sociales, las redes transnacionales, los sindicatos, las iglesias disidentes, los estudiantes, las mujeres, los pueblos neocolonizados. Son actores que rara vez aparecen en los manuales como productores de orden, pero que han sido <strong>fundamentales para sostener formas de convivencia </strong>en contextos de violencia estructural.</p><p>Además, <a href="https://www.perlego.com/book/3503522/interpretations-of-peace-in-history-and-culture-pdf" target="_blank">no existe una sola paz</a>. La historia muestra una pluralidad incómoda. Hay paces idealizadas, que funcionan como horizonte crítico frente a la barbarie. Hay paces institucionales, encarnadas en Estados, leyes y acuerdos internacionales, en muchas ocasiones, orquestadas por los <strong>“poderosos” o los “señores de la guerra”</strong>. Y hay paces precarias, ambiguas, sostenidas por equilibrios de fuerza y amenazas latentes. Estas formas no se suceden limpiamente ni se excluyen entre sí: <strong>coexisten, se superponen y se contradicen</strong>. Reducir la paz a una sola definición es una forma de negarla.</p><p>Todo esto tiene consecuencias políticas. Escribir la historia desde la paz implica cuestionar el imperialismo, el militarismo y el capitalismo autoritario como estructuras históricas productoras de violencia. <a href="https://www.suhrkamp.de/rights/book/ekkehart-krippendorff-state-and-war-fr-9783518113059" target="_blank">La guerra no es un accidente del sistema</a>, no es natural: <strong>es uno de sus mecanismos de funcionamiento de un sistema</strong>. Por eso, las luchas por la paz han estado casi siempre ligadas a luchas contra la explotación, el colonialismo y la desigualdad. Separar la paz de estas dimensiones es vaciarla de contenido.</p><p>No es casual que las prácticas de paz hayan sido invisibilizadas. Reconocerlas supone admitir que la violencia no es inevitable, que no siempre ha sido necesaria, que no es el único camino posible. Supone, en definitiva, <strong>desmontar el fatalismo histórico que nos dice que “el mundo siempre ha sido así”</strong> y que, por tanto, no puede ser de otro modo. Ese fatalismo ha sido uno de los mayores aliados del poder.</p><p>Escribir la <a href="https://academic.oup.com/jpr/article/40/4/363/8366661" target="_blank">historia desde la paz</a> no significa negar la violencia ni idealizar el pasado. Significa ampliar el campo de lo pensable. Significa aceptar que la humanidad no solo ha sabido organizar la destrucción, sino también –y con enorme esfuerzo– limitarla, contenerla y, a veces, superarla. Recuperar esa historia no garantiza un futuro distinto. Pero sin ella <strong>el futuro queda condenado a repetir, una y otra vez, la misma vieja narrativa de guerra</strong>.</p><p>---------------------------------------</p><p><em><strong>Mario López Martínez</strong></em><strong> </strong><em>es catedrático de Historia contemporánea en la Universidad de Granada</em>. Este artículo se publicó originalmente <em>en </em><a href="https://theconversation.com/" target="_blank"><em>The Conversation</em></a><em>. Lea el original </em><a href="https://theconversation.com/el-mundo-no-siempre-fue-asi-por-que-se-cuenta-la-historia-desde-la-guerra-y-se-invisibiliza-la-paz-275522"  ><em>aquí</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 05:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mario López Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El mundo no siempre fue así: por qué se cuenta la historia desde la guerra y se invisibiliza la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Política,Historia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Qué es una herida abierta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/herida-abierta_129_2137080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es una herida abierta"></p><p>Una herida abierta es una lesión que interrumpe la continuidad de la piel, exponiendo los tejidos a factores externos. Una herida abierta es, también, en su metáfora, <strong>un dolor emocional que no ha sanado</strong>. Una herida abierta es una pérdida que no se encaja, el abandono, la incertidumbre, la violencia cuando se desata o una traición inesperada: <strong>un conflicto del pasado que sigue emanando tensiones porque no ha habido reencuentro.</strong> He leído por ahí a gente que dice que hay otra gente que vive de las heridas y trincheras abiertas en este país. He leído también que el relato de la guerra lo escribieron hasta ahora en España los que la perdieron. He leído en estos últimos días de un enero que parece eterno que la guerra también lo será si no aceptamos sentamos a hablar de ella. </p><p>Escribo esto por las jornadas de Sevilla que se titulaban <em>1936: La guerra que perdimos todos</em>, organizadas por el escritor <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong> y el periodista <strong>Jesús Vigorra</strong> y que, finalmente, han sido aplazadas ante el rechazo de algunos participantes. Era un cartel conformado por nombres de distintos ámbitos e ideas que, según dicen sus organizadores, en principio, llevaba el título entre interrogantes, pero <strong>un error de maquetación lo dejó en afirmación</strong>. Podemos llegar a suponer que los organizadores se referían a que perdimos, después de aquello, la democracia. Que hablaban de perder derechos, de perder libertades, de perder vidas y no de perder contiendas. Supongamos. Porque si hubiera sido una pregunta, esa cuestión abriría la posibilidad de distintas respuestas. <strong>Y noventa años después de su comienzo no las hay</strong>. Porque podrían haberlo llamado “Lo que todos perdimos en la guerra”, que es otra cosa y quién sabe a quién habría retirado. </p><p>Las opiniones tienen puntos de vista; lo que pasó, a estas alturas, no debería tenerlos. Al menos, no históricamente. <strong>Las guerras no son asunto de opiniones</strong>. Tampoco las dictaduras. Claro que tienen distintas sensibilidades las vidas que fueron, pero hasta donde yo sé, no queda vivo nadie que sufriera aquello y fuera a participar en el encuentro. Porque <strong>lo grave de toda esta polémica centrípeta española es que pueda cuestionarse todavía el origen y final de aquel conflicto</strong>. Seas quien seas. Votes a quien votes. Me parece que entraña peligro hoy y nos hace un país un poco más recalcitrante. </p><p>Pero <strong>la Historia no se escribe en jornadas de conversación</strong>, ni en las novelas, ni en artículos contra nadie y mucho menos se escribe en esa red X. </p><p>Hace unos días, una librera argentina nos escuchaba hablar en un club de lectura de libros y de lo que no son solamente libros. En los clubes de lectura, las personas que asisten, si se da un clima cálido, cuentan sus historias también. Cuentan de dónde vienen y por qué les toca o no el libro que se ha leído. Después de que varias asistentes narraran, al fin y al cabo, quiénes son y por qué han leído como han leído esas páginas, la librera nos dijo algo así como <strong>“a ver cuándo empiezan a llamar trauma a lo suyo”</strong>. Trauma es el silencio, los expolios, el hambre, los derechos perdidos, la explotación, la violencia, la represión: <strong>el no reconocimiento del dolor</strong>. Trauma son los anuncios de comisiones de la verdad que no se fraguan. Pero trauma podría ser también descender de un dictador, de un cargo del Régimen o de un torturador que, durante casi cuatro décadas ejerció su poder y sus abusos. <strong>Y esa conversación está por darse y dudo mucho de que se hubiera dado en Sevilla</strong>. Hace menos de dos meses, el expresidente del Gobierno <strong>José María Aznar</strong>, uno de los que intervenían, dijo que no podía condenar el franquismo porque su padre había participado. </p><p>Quizá, lo que tengamos que preguntarnos es <strong>por qué cuestionar la naturaleza de la guerra sigue teniendo eco político y social </strong>y qué podemos hacer desde este siglo XXI. En qué momento se fracturó un relato que venía roto para dar a luz opiniones y cómo repararlo: <strong>qué recae sobre la Transición, la educación o las tibias leyes de la memoria</strong>. Cómo puede ser que casi noventa años después, el debate en España siga girando alrededor del origen y consecuencias de aquellos años infames. Quizá tan cerrado no esté. Quizá sí hay que escuchar a quienes desde el rigor y el estudio de la Historia no tienen dudas de que <strong>un golpe de Estado militar terminó con una república democrática</strong>. Quizá hay que escuchar y escribir los relatos acallados. Los demás podemos opinar, acercarnos al conflicto desde distintos ángulos también necesarios en otros sentidos: <strong>desde las posibilidades del lenguaje, desde las distintas opciones políticas, desde, por qué no, la herencia familiar</strong>. </p><p>Para suturar una herida hay que iniciar un proceso que una sus bordes y que facilite la curación. <strong>La mala cicatrización, forzar tejidos o no limpiarla bien alteran el proceso de sutura y pueden aparecer infecciones</strong> o queloides, cicatrices gruesas con las que se convive, pero que pueden causar sufrimiento emocional: es el recuerdo de la herida cada vez que nos miramos el cuerpo. <strong>Es la memoria del dolor</strong>. Esas cicatrices no desaparecen sin intervención: ni en la piel ni en un país. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 20:12:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué es una herida abierta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Historia,Guerra civil,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Retrato de la Transición']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/retrato-transicion-no-quisimos-ver-consenso-78_1_2127250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f1e8ffe-a43c-49ec-9896-44b13de11551_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Retrato de la Transición'"></p><p>A pesar de que la <a href="https://www.infolibre.es/temas/transicion-democratica/"  >Transición española</a> se sigue catalogando como modélica, libros como <em><strong>Retrato de la Transición. La memoria que escondimos en el desván</strong></em>, de Francisco J. Leira Castiñeira, desmitifican este periodo histórico. Entre sus páginas, editadas por Siglo XXI, se realiza un viaje hacia atrás en el tiempo para abordar el regreso de la democracia en España, pero también con vistas a futuro, en pleno auge de la ola reaccionaria.</p><p><strong>Leira Castiñeira</strong> es profesor de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/universidad-carlos-iii/"  >Universidad Carlos III de Madrid</a> y doctor en Historia por la de Santiago de Compostela, con la tesis <em>La socialización de los soldados del ejército sublevado (1936- 1945). Su papel en la consolidación del Régimen franquista</em>, que fue galardonada con el premio Premio Miguel Artola 2019 a tesis doctoral. También ha escrito <em>Soldados de Franco. Reclutamiento forzoso, experiencia de guerra y desmovilización militar</em> (Madrid, Siglo XXI, 2020).</p><p><strong>infoLibre </strong>adelanta un fragmento de esta obra, que sale a la venta el próximo lunes 19 de enero.</p><p>___________________________________________</p><p>Dorian Gray, el personaje principal del libro de Oscar Wilde, guarda sorprendentes similitudes con la transición a la democracia. Aquel periodo ha sido sacralizado por políticos, por medios de comunicación y por parte de la generación que lo protagonizó. Es cierto que esa etapa pudo deslumbrar, pero el paso del tiempo ha revelado una narrativa que fue más allá de la necesidad política y que se asentó sobre un discurso rígido e incuestionable. Las declaraciones de algunos políticos, las posturas de algunos sectores de la prensa y los datos de ciertas encuestas, como las del CIS, reflejan que hoy un sector sociopolítico sigue prefiriendo no mirar ese retrato por miedo a lo que pueda encontrar. </p><p>El relato hegemónico presenta la transición como un proceso ejemplar de reconciliación nacional, acordado entre antiguos enemigos, y como un modelo para otros países. Se exalta la figura del rey Juan Carlos I como garante de la democracia, se glorifica la aprobación mayoritaria de la Constitución de 1978 como el gran hito fundacional del nuevo sistema político y se ensalza la llamada cultura del consenso como la clave que permitió el paso pacífico de la dictadura a la democracia. Sin embargo, esta visión ha ocultado otros detalles —el miedo a una regresión autoritaria, las limitaciones impuestas por el aparato franquista, aún vigente en muchos ámbitos del Estado, la violencia política en las calles y la renuncia a profundizar en una memoria crítica de la dictadura— y ha silenciado otras voces —el asociacionismo vecinal, los movimientos sociales y la cultura alternativa— cuya vitalidad fue muy superior a la representación parlamentaria que lograron.  Esta versión oficial ha derivado en una especie de intocabilidad simbólica: la monarquía parlamentaria, la Constitución, la bandera, el modelo de descentralización, que en gran medida parte desde Madrid, se han convertido en los pilares incuestionables del edificio constitucional. Ponerlos en cuestión, más que un derecho democrático, se ha considerado durante décadas una amenaza al sistema mismo. Hoy nadie se acuerda del rechazo casi generalizado del nombramiento de Adolfo Suárez, ni de su marcha por la puerta de atrás —si no fuese por su sereno papel en el 23F— tan solo siete años después. </p><p>En su contexto, la transición fue sin duda un logro, pero convertirla en mito ha impedido en muchas ocasiones que la democracia española evolucione según las necesidades y las exigencias de cada momento. Su legado institucional es, en gran medida, una herencia viva que, sin embargo, necesita revisarse a la luz de nuevas sensibilidades y realidades. Lo primero será aclarar por qué sostengo que la transición no comenzó con la muerte de Franco, sino en pleno franquismo y dentro de la mentalidad de sus líderes. Desde 1975, tras la muerte del dictador, se articuló un proceso destinado a insertar a España en la órbita de los países democráticos europeos. Pero ese proceso —sin aludirlo abiertamente— estuvo desde el inicio condicionado por un pasado incómodo, violento y no resuelto. Voluntaria o involuntariamente, quienes protagonizaron la transición distorsionaron la historia de España y efectuaron una reinterpretación con el fin de construir un nuevo marco institucional sin tener que afrontar los traumas colectivos. Es cierto que durante la transición se impulsaron algunas medidas para reparar el daño que se causó a los «vencidos» de la guerra civil. Se reconocieron pensiones y derechos simbólicos a funcionarios depurados y combatientes republicanos. También se aprobaron indemnizaciones para quienes fueron encarcelados por causas políticas, pero la transición evitó incorporar plenamente este pasado en su relato oficial. </p><p>El primer mecanismo al que se recurrió fue el silencio: para evitar —o eso se decía— un nuevo conflicto armado, se decidió no hablar de la guerra civil ni del franquismo. Esta omisión afectó a todos los ámbitos: impregnó la educación, los medios de comunicación, la producción cultural y el relato institucional. En segundo lugar, se difundió, y aún hoy se reproduce, una tesis que solo puede calificarse de verdad a medias: la de la «particularidad española». ¿Fuimos realmente tan distintos al resto de Europa? Solo en parte. Es cierto que la dictadura franquista duró casi cuatro décadas, pero España no fue un caso aislado. La llegada del fascismo, el auge de los nacionalismos autoritarios y el colapso de los sistemas liberales fueron fenómenos comunes en casi todo el continente, y muchos países europeos atravesaron conflictos civiles internos, además de sufrir las consecuencias de dos guerras mundiales. Y, en tercer lugar, se intentó adoptar una postura <em>centrista</em> inexistente y se idealizó el concepto de la tercera España. Este concepto, que plantea una vía alejada de los extremos enfrentados en la guerra civil, sirvió a muchos actores políticos para desmarcarse tanto del franquismo como del republicanismo y permitió a buena parte de la derecha desprenderse del estigma del franquismo y adoptar una postura equidistante.</p><p>La transición española no fue un periodo perfecto —ninguno lo es—, pero resulta imprescindible observarlo sin nostalgia ni rencor para aprender tanto de sus aciertos como de sus carencias. El principal mérito de este modelo de reforma es que hizo frente al riesgo de una involución autoritaria —como la del 23F—, pero dejó abiertas cuestiones fundamentales: el encaje territorial del país, la jefatura del Estado, la aplicación efectiva de los derechos sociales, la reparación de los represaliados de la guerra civil y del franquismo. Con las primeras elecciones democráticas, que revelaron una «correlación de debilidades», ningún partido consiguió los resultados suficientes para imponer su proyecto, y todos se vieron obligados a negociar, ceder y construir consensos. En aquel contexto, las ambigüedades no solo eran funcionales, sino necesarias, porque servían para llegar a acuerdos. Sin embargo, su prolongación hasta hoy genera una parálisis institucional que impide dar respuesta a las nuevas exigencias sociales.</p><p>Una democracia que no se actualiza es una democracia que envejece. Lo que pone en peligro la democracia es la petrificación de la Constitución, no la idea de reformarla. La generación que padeció el crac económico de 2008 tiene razón en señalar que no hubo una ruptura política ni institucional con el régimen anterior. La crítica al sistema político de 2011 nacía de una firme vocación democrática. Sin embargo, la confrontación intergeneracional —agria y precipitada—impidió alcanzar acuerdos esenciales para que toda la ciudadanía se sintiera partícipe. El descontento con las instituciones ha sido capitalizado por la extrema derecha, que enarbola la bandera de la antipolítica con posiciones xenófobas, homófobas, machistas y autoritarias. Por eso, no es momento para luchas generacionales que no conducen a ningún sitio. </p><p>Debemos entender que en algo estamos de acuerdo: en que queremos un Estado de derecho moderno, plural y vanguardista que sea un referente a nivel mundial. La defensa de la democracia no puede entenderse como el patrimonio exclusivo de una época ni de unos protagonistas concretos, sino como un esfuerzo colectivo, inacabado y permanente que nos compromete a todos: a quienes la construyeron, a quienes la habitamos y a quienes la heredarán. Por eso sería profundamente injusto —y paradójico— que la generación del 78, que luchó con valentía para abrir espacios de libertad y participación, se convierta ahora en un obstáculo para la transformación que reclama la generación actual y que reclamarán las generaciones futuras. El objetivo de <em>Retrato de la Transición. La memoria que escondimos en el</em> <em>desván</em> —compuesto con más de cincuenta testimonios de los protagonistas de este periodo— no es fortalecer la democracia actual, sino alertar de que la forma más honesta de actualizarla consiste en mostrar esa pintura que hemos guardado en el desván.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 05:00:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco J. Leira Castiñeira]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Retrato de la Transición']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Prepublicación,Historia,Transición democrática,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos León o la extrañeza del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/carlos-leon-extraneza-mundo_129_2122519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CARLOS LEÓN O LA EXTRAÑEZA DEL MUNDO"></p><p>Me alegra que esta llamada <em>Colección de la belleza</em> aparezca en León, lejos de los centros habituales de la edición en España; dirigida, además, por el vallisoletano <strong>Gustavo Martín Garzo</strong>, lo que garantiza su calidad. Entre los títulos publicados, aparecen libros de <strong>Tomás Sánchez Santiago</strong> (<em>La belleza de lo pequeño</em>, que me ha servido para entender mejor el microrrelato); del diarista <strong>Avelino Fierro</strong>; del historiador de la ciencia <strong>José Manuel Sánchez Ron</strong>; de la poeta y profesora <strong>María Ángeles Pérez López</strong>; de <strong>José María Merino</strong> (<em>La belleza de los cuentos</em>, libro que siento no conocer); del poeta <strong>Miguel Casado</strong> o de <strong>Ramón Mayrata</strong>, rey de la magia, por solo citar unos pocos nombres entre los treinta y tres que componen la serie. El hecho de que no solo en Barcelona y Madrid se publiquen buenos libros, que en León, o en Palencia —donde nació la veterana Menoscuarto—, aparezcan editoriales de interés, es una buena prueba de una cierta descentralización del sistema editorial. Sería muy sano y provechoso seguir por ese camino.</p><p>El caso que hoy me ocupa se debe a los buenos oficios de mi hermana Lola, pintora, que es quien ha puesto en mis manos <em>La belleza del pintar</em> (Eolas, León, 2025), de <strong>Carlos León</strong>. El título no habla de pintar, sino del pintar; del arte de pintar, precisa. De este artista he visto un par de publicaciones: <em>Abrosyne</em> (2017), un libro de artista, y <em>The Wrong Garden</em> (2024), una recopilación de su obra. Este último le dio título a la exposición que el pasado año pude ver en la galería Albarrán Bourdais, de Madrid. El caso es que me he quedado con ganas de ver más y de poder ojear los catálogos con mayor detenimiento.  </p><p>Los buenos pintores no siempre saben explicarse, tampoco hay que exigirles tal cosa, pero —acaso— deberían poder esmerarse en la escritura si se deciden a coger la pluma. Pero, en fin, ni los comisarios ni los gestores de los museos y, si me apuran, ni los críticos de arte, con todas las excepciones que se quiera (dos de las mejores son <strong>J.F. Yvars</strong> en <em>La Vanguardia</em>, y <strong>Ángela Molina</strong> en <em>El País</em>), tampoco se valen siempre del lenguaje como debieran. El peor ejemplo es <strong>Borja-Villel</strong>, cuya prosa, además de farragosa, está tan plagada de anglicismos que produce vergüenza ajena. Aunque también los críticos literarios tenemos lo nuestro…</p><p><strong>Carlos León, por su parte, tiene muy buena prosa</strong> y, en este libro, ha sabido barajar a la perfección lo reflexivo, el pensamiento, con lo autobiográfico, siempre dentro de la suma discreción; así como lo ensayístico, lo lírico y lo narrativo; no en vano, intercala una historia (pp. 88-90); con la fascinación por la naturaleza, el impacto que le han causado los bosques, las plantas (los asfodelos, muy presentes, los cuales adquieren protagonismo en la obra de Lorca), y la creación de un —llamémosle— canon propio, valga por una vez el maleado concepto. No solo como pintor posee un mundo propio, sino también como escritor maneja un fraseo personal, con el que a veces se vale de la anáfora, según ocurre en la tercera parte.</p><p>En esa tradición pictórica en la que se inscribe, con muchos nombres y algunas obras concretas, <strong>aparecen los calígrafos y pintores clásicos chinos</strong>, los componentes de la llamada vía excéntrica; los expresionistas abstractos americanos (<strong>Jackson Pollock, Clifford Still, Barnett Newman o Mark Rothko</strong>), junto a <strong>Francis Bacon</strong> (le atribuye a Esquilo una frase — “el olor de la sangre no se me va de los ojos”— que reaparece en <em>Macbeth</em> y en la obra de <strong>Javier Marías</strong>), <strong>Basquiat</strong> (“tal vez, el pintor más extraordinario desde los tiempos de Picasso”, p. 34), los maestros del color negro, “mi color inicial es el negro”, confiesa (<strong>Pierre Soulages</strong>, <strong>Motherwell</strong> o <strong>Ad Reinhard</strong>), además de otros pintores como <strong>Bob Ryman, Soutine y Philip Guston</strong>; o los españoles <strong>Velázquez, Picasso, Miró, Millares y Gordillo</strong>. Por lo que se refiere a los clásicos, en varias ocasiones cita a <strong>Tiziano</strong>, su “Carlos V en Mühlberg”, y, sobre todo, “El desollamiento de Marsias”, de Tiziano, cuadro al que alude varias veces, aunque con distintos nombres (se reproduce en el citado catálogo del 2024). En suma, se trata de sus pintores preferidos. De algunos queda en estas páginas patente, pues no se refiere a ellos en una única ocasión, cuando confiesa cómo, en qué momento y por qué lo influyeron (valga lo impreciso del concepto).  </p><p>En ese mismo catálogo <strong>le rinde homenaje a Perséfone</strong>, hasta en cinco cuadros. La Proserpina en la mitología romana, robada por Hades, era la diosa del inframundo. En nuestro libro reaparece en diversas ocasiones (para nuestro pintor, es una de las cuatro iluminaciones, junto a Eleusis, Dionisios y la “escena pintada en lo más profundo de una cueva impregnada de lo sagrado”, p. 118), para representar el renacer de los frutos y las flores de los campos, pero también aparece como la amada con la que espera encontrarse; no en vano, cierra el texto con ella (p. 134). </p><p>Tampoco faltan alusiones a escritores (<strong>Hölderlin, Nietzsche, Trakl, Lautreamont, Bataille</strong>) o a músicos, como <strong>Gesualdo</strong>. Carlos León es un pintor tan vital como amante de la cultura, de las artes, en sus diversas dimensiones, así como de la naturaleza en sus distintas expresiones. No en vano, en la conversación con María Marco, que citamos al final, confiesa que sus temas son dos: la carne y el paisaje.  </p><p>El libro aparece dividido en cinco capítulos de una dimensión equivalente, cuyos títulos son suficientemente expresivos. Uno de ellos, el del segundo capítulo, se refiere al <strong>seudónimo que ha utilizado</strong> en alguna ocasión, “El monje Corazón abollado”, que en estas páginas reaparece a menudo.</p><p>Las reflexiones sobre la Historia del Arte, el oficio, sobre las palabras, a las que le gusta buscarles las vueltas, y los conceptos, suelen resultar muy atinadas. Al menos, para <strong>alguien como yo que disfruta con la pintura, las artes</strong>, y ha andado de acá para allá, por el mundo que le ha sido asequible, pero que nunca ha perdido la condición grata de considerase un mero aficionado, un entusiasta de las artes y, en especial, de la pintura.  </p><p>La belleza, en sus distintas vertientes, no solo marca toda esta colección de libros, sino que ocupa buena parte del título en el que nos hemos centrado, y aparece y reaparece con frecuencia a lo largo de sus páginas en diferentes contextos. Cuando nos habla de los colores, insiste en su especial querencia por el negro. A este propósito, a <strong>María Marco</strong> le comenta que tiene una decena de cuadros en negro puro.</p><p>Sea como fuere, el libro puede leerse también como una <em>meditatio mortis</em>. El caso es que para entender la obra de un pintor, y de un escritor, es conveniente conocer de dónde viene, cuál es su tradición, que diálogo ha mantenido con los artistas que lo han antecedido y qué papel han desempeñado en su trayectoria artística. <strong>Carlos León nació en 1948</strong> y, antes de instalarse definitivamente en España, vivió en París y Nueva York. Y en esas ciudades, viendo las obras de los grandes clásicos y de los mejores contemporáneos, fue forjándose su visión del mundo, comprendiendo la forma en que la mano debía recorrer el lienzo. </p><p>En un momento dado, su estado salud parece empujarlo a hacer un balance: “Hasta aquí hemos llegado (…) Y confieso que el precio ha sido alto. A menudo, muy alto. Y qué alto volé también, y<strong> fui dichoso, construyendo momentos que quedaron convertidos en pintura</strong>” (p. 85). Quizás haya logrado en sus obras la fosforescencia de las luciérnagas, valga la expresión que él mismo utiliza. Por lo demás, se declara librepensador, acaso lo único honesto que se puede ser hoy. </p><p><strong>P.S.</strong> <em>Para un mejor conocimiento de las ideas del pintor, les aconsejo que lean la entrevista que le hizo María Marco en El Cultural, 1/XI/2025, pp. 26-29, a la que nos hemos referido en un par de ocasiones.</em></p><p><em>________________</em></p><p><em><strong>Fernando Valls </strong></em><em>es catedrático de Literatura española y crítico literario. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 05:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carlos León o la extrañeza del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Literatura,Libros,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la trinchera de Javier Cercas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/oficio-de-impostores/trinchera-javier-cercas_129_2106331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e6661e8-f913-40b0-b9d0-4693a60ef16b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la trinchera de Javier Cercas"></p><p>Sentemos las bases de lo que sabemos que es cierto: <strong>el mundo es contingente, caótico y desordenado</strong>, y obedece, distraídamente y cuando le apetece, a dinámicas de fondo que no siempre son fáciles de ver y que, en último término, ahorman la realidad. Frente a los talibanes del atestado, el trabajo de este oficio de impostores, como si fueran capitanes de un navío, es leer bien las corrientes y navegar en ellas. De ahí que el periodismo comparta con la ficción la necesidad de fabricar sentido. Cuando Javier Cercas publicó <em><strong>Anatomía de un instante </strong></em><strong>(Mondadori, 2009), el libro fue un éxito de ventas y recibió un aplauso crítico </strong>en el que solo el Savonarola del periodismo, Arcadi Espada, obstó la determinación de Cercas de articular vectores, armonía y simetrías en el papel de los tres traidores, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Manuel Gutiérrez Mellado (las únicas tres figuras que permanecieron erguidas en el Congreso el 23-F), frente a Alfonso Armada, Antonio Tejero y Jaime Milans del Bosch, los instigadores de la entrada de los uniformes en el Congreso, antagonistas de los que Cercas bautizó como “héroes de la retirada”. La recién estrenada serie de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, adaptación del libro de Cercas, es una buena coartada para volver a ese <strong>debate sobre el desorden de los hechos </strong>y el orden de su relato que tanto concierne a lo que cada día hacemos los periodistas. Anticipemos la conclusión: la forma narrativa no es patrimonio de la invención, es patrimonio del sentido. </p><p>Por eso, de todos los actores que impulsaron en España una transición a la democracia hace medio siglo, el más importante es el menos mencionado: la <strong>época</strong>. Lo que es tanto como decir que la Revolución de los Claveles, la CIA, la Guerra Fría, la Unión Europea (a la sazón, Comunidad Económica Europea), la<strong> modernización de hábitos de la sociedad española </strong>y el sentido común contemporáneo empujaban a España a convertirse en una democracia liberal, porque cualquier otra cosa era un problema para todos y suponía consentir un pintoresquismo trasnochado en el frente más occidental del poniente europeo. </p><p>Del mismo modo que un par de décadas atrás la dictadura nacionalcatólica y anticomunista era un incordio conveniente, en la década de los setenta el reaccionarismo tradicionalista español se había convertido en un anacronismo cuya condición de incordio antiliberal empezaba a pesar mucho más que su conveniencia anticomunista. Las épocas hablan y mandan, y los actores individuales son importantes para interpretar y modular el sentido del tiempo, ralentizándolo o acelerándolo, pero rara vez triunfan contradiciéndolo. No se trata de restar méritos a los protagonistas de la Transición, pero <strong>el mayor de sus avíos fue leer correctamente los aromas del tiempo</strong>. Y es lógico pensar que si hubieran sido otros los actores, completamente distintos en formación, propósitos y atributos, seguramente el resultado habría sido el mismo o muy parecido. De hecho, salvo la legalización del Partido Comunista de España —que podía haber sido o no, aunque el papel protagonista de los comunistas en la clandestinidad antifranquista, cuando el PSOE llevaba décadas apagado o fuera de cobertura, daba poco margen a quienes pretendían orillarlo—, <strong>en la Transición ocurrieron muy pocas cosas que no fueran las que estaban obligadas a ocurrir. </strong></p><p>Dicho de otro modo, los actores de la Transición española hicieron bien lo principal: <strong>acomodarlo todo para que lo inevitable ocurriera. </strong>Es mérito, sí, pero es un mérito táctico, no fundacional. Miraron el reloj. Después de todo, la España del tardofranquismo estaba ejecutando un “sistema operativo” incompatible con la versión del mundo de 1975. Ese<strong> software había sido funcional años atrás </strong>con su anticomunismo feroz, su catolicismo de Estado, las relaciones bilaterales con EEUU como llave de salvación y con un país desconectado del ritmo cultural europeo. Pero en 1975 la actualización mundial se había hecho. España estaba fuera de sincronía y las épocas castigan la disonancia. La España nacionalcatólica había dejado de ser una pieza geopolítica para convertirse una <strong>anomalía estética y moral.</strong></p><p>Y las épocas tienen estética. Ese<strong> movimiento de placas tectónicas históricas seguramente explica mejor la Transición </strong>que cualquier gesto o treta del rey, de Suárez, de Carrillo o de los ponentes constitucionales. Las épocas no imponen un destino cerrado pero marcan límites de lo posible, y los individuos —los héroes, los líderes, los estrategas— no deciden tanto qué va a pasar, sino cómo va a pasar lo que ya no puede dejar de ocurrir. </p><p>El mundo no tiene argumento, pero tiene época, un mosaico de fuerzas que empujan en direcciones contradictorias y de vez en cuando se alinean lo suficiente como para dar la impresión de un destino. El orden no es natural, es una lectura del caos, pero hay algo que se impone sin necesidad de plan: la época. No en el sentido de un Zeitgeist con agenda, sino en el sentido más físico, como corrientes marinas que arrastran a los barcos al margen de la voluntad del timonel. La época no dicta, pero corrige. Y todos los actores —los que pasan a la historia y los que no tienen ni una nota a pie de página— operan dentro de sus estrictos límites.</p><p>A lo inevitable hay que darle un estilo. Lo fundamental estaba dictado por la época, pero <strong>podía haber ocurrido de mil maneras</strong>, podía haberse hecho con sangre —como en tantos otros lugares— o podía hacerse con la elegancia de quien entiende que la historia hincha las velas y solo hay que quitar los obstáculos sin mover demasiado el barco<strong>, armonizando lo inevitable con lo prudente</strong>. Lo que hace grande a un país no es la genialidad de sus líderes, sino su capacidad para no equivocarse leyendo la atmósfera del mundo, para no agarrarse al pasado cuando el reloj ya marca otra hora. Así que bien está el subrayado de Cercas sobre tres personajes que se jugaron literalmente la vida en el brete, como válidas serían otras muchas melodías sobre ese mismo pentagrama del tiempo. </p><p>Y tal vez ahí está <strong>la enseñanza más incómoda que la Transición deja cincelada en nuestra memoria colectiva</strong>: que la disonancia con la época siempre acaba estallando. En los años setenta esa disonancia tenía uniforme. Las fuerzas del orden, de las que salieron mil grupúsculos terroristas de extrema derecha, y  los militares, quienes no supieron –o no quisieron– entender que el tiempo histórico había cambiado irrevocablemente, fueron el tormento de un general del prestigio moral de Manuel Gutiérrez Mellado, que no pudo convencerlos de someter el poder militar al civil, porque así lo reclamaba la época. El 23F fue exactamente eso: un<strong> último manotazo del pasado tratando de imponerse a un presente que ya había decidido</strong>. Un acto desesperado de quienes no habían leído el viento y creían que todavía era posible gobernar desde la penumbra autoritaria en un tiempo que ya pedía claridad, procedimiento y ley.</p><p>Porque esa misma disonancia —la de quienes creen que su legitimidad vuela por encima de la soberanía y sus arbitrios por encima de la voluntad democrática— es la que hoy exhibe el Tribunal Supremo, desnudado por la transparencia de la época. Las togas habitan una era extinguida, con su desempeño de fortín opaco, vertical, endógamo e inmune a la evidencia y al escrutinio público. Pero <strong>esta época transparente no cede rincones oscuros en los que guarecerse para conspirar.</strong> Y, aunque la determinación de los custodios de certezas polvorientas interrumpe y complica, nadie vence a su tiempo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 18:20:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Vallín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En la trinchera de Javier Cercas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Opinión,Transición democrática,Antonio Tejero Molina,Historia,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A dentelladas con la historia: Carla Filipe en 'La oficina']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/dentelladas-historia-carla-filipe-oficina_1_2097400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4f0da49f-f1e5-4b3b-8827-be6c5fad312a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A dentelladas con la historia: Carla Filipe en 'La oficina'"></p><p>Walter Benjamin dijo que el materialismo histórico proponía <strong>una relación empática con el pasado</strong>. Frente al parentesco —dice el filósofo— que la visión historicista establece con los triunfadores pretéritos (interpretando sus victorias como motor de la historia: la conquista, la cristianización, la gesta civilizatoria, ¿les suena?), la visión materialista contempla con pasmo <strong>el desfile triunfal de los dominadores del presente </strong>—herederos de los vencedores del pasado— fijando la mirada en los cuerpos que asfaltan el suelo por el que avanza la procesión.</p><p>"Como suele ser habitual", prosigue Benjamin, "al cortejo triunfal le acompaña un botín. Son los llamados <strong>bienes culturales</strong>. Estos siempre habrán de encontrar en el materialista histórico a un observador distanciado: todos, sin excepción, tienen para él una procedencia que no puede pensar sin horror. […] No hay un solo documento de cultura que no sea a la vez un documento de la barbarie". </p><p>Recordé este (celebérrimo) pasaje de la <em>Tesis sobre el concepto de historia</em> visitando <em>Expurgar papel: cadáveres, onde a memória coletiva ainda emerge </em>[Expurgar papel: cadáveres, donde la memoria colectiva aún emerge], <strong>la exposición de Carla Filipe</strong> (Vila Nova da Barquinha, Portugal, 1973) que puede verse hasta finales de diciembre en la galería <a href="https://laoficinagaleria.com/exhibition-8"  >La oficina</a>. En ella, Filipe continúa sus investigaciones plásticas y teóricas en torno al archivo como dispositivo de memoria, de interpretación del pasado y, por tanto, <strong>de justificación del presente</strong>. <em>Expurgar papel</em>… es, formalmente, una colección de collages armados con materiales de época. En la muestra, los trabajos gravitan por el espacio de la galería suspendidos del techo con hilos finísimos. El conjunto adquiere <strong>un airecillo espectral</strong>, como si fueran pendones izados por vaya usted a saber quién.</p><p>Instalados de este modo, la solemnidad inherente a todo <em>documento</em> se beneficia de una liviandad inesperada. Además, el montaje permite <strong>un juego de anversos y reversos muy sugerentes </strong>(la gramática del papel y la burocracia) en cuyo eje destaca un soporte singular: carpetas que, desplegadas, sirven de base a la composición. Ver documentos históricos recortados y pegados le causa a uno una pequeña conmoción. Nuestra educación nos ha entrenado <strong>para reverenciar el material de archivo</strong>: los documentos históricos se guardan con respeto y se los preserva de las agresiones del tiempo y de los iconoclastas. Bajo esta veneración documental subyace, claro, <strong>una servidumbre a aquellos que son documentados</strong>: los protagonistas de la historia, cuya memoria conservamos como si fuera la nuestra. (La facilidad con la que actualmente producimos registros de nuestra vida puede hacernos olvidar que hará menos de un siglo, un trabajador quizás se hacía dos fotografías durante toda su vida; y antes, ningún retrato).</p><p>Para componer estas obras, la artista practica un procedimiento curioso, consistente en el rescate de fotos, periódicos, postales, cartas o calendarios (sacándolos de los mercadillos y lugares semejantes, donde es fácil que se deterioren y se pierdan) que luego <strong>preserva mediante su reconversión en obra de arte</strong> (esto es, alterándolos, uniéndolos y mutilándolos). Muchos de los fragmentos conservan escenas coloniales o aluden a sucesos políticos de la historia portuguesa. Algunas son <strong>muy pintorescas</strong>: unos señores trajeados y con sombrero vigilan un edificio de ventanas embarrotadas. En el pie de foto se lee: "Revolucionarios civiles, pobres pero honrados, guardando el Banco de Portugal pasadas unas horas de la revolución del Cinco de Octubre". Otras composiciones están armadas con elementos poco narrativos, pero que dan cuenta de <strong>las costumbres de una época</strong>: por ejemplo, la utilización de franjas negras en los bordes de los sobres y del papel de las cartas para "enlutar" la correspondencia. Además de las piezas suspendidas, la exposición integra unas piezas llamadas <em><strong>paneles</strong></em>, armadas con recortes de textos y pequeñas estampas que intersecan recordando a un crucigrama o al callejero de alguna ciudad.</p><p>Las obras de esta exposición, aunque hechas con retales, desprenden <strong>una cierta elegancia</strong>: los collages están hábilmente compuestos y las particularidades plásticas de sus materiales excitan la curiosidad del visitante. No se trata, quiero decir, de ejercicios que se queden en el mero esbozo conceptual: se aprecia en todo momento <strong>una voluntad estética</strong>. Este atractivo, creo, compensa su hermetismo: si las piezas no nos cautivasen, sería complicado que nos detuviésemos en ellas el tiempo suficiente como para desencriptar el asunto que tratan.</p><p>Yendo a lo pedagógico, el visitante puede echar de menos <strong>algún material introductorio </strong>que le facilite la lectura concreta de las obras: aunque la exposición se acompaña de un interesante texto firmado por Laura Vallés Vílchez, no sirve para interpretar unas piezas en las que se alude a <strong>unos trasuntos históricos</strong> que podemos, perfectamente, ignorar. Con todo, y más allá de nuestra capacidad personal para captar tal o cual referencia, advertimos cómo Filipe despliega en estos trabajos un procedimiento admirable: la manipulación —ahora sí, explícita— del relato. <strong>Una venganza contra los autores de </strong><em><strong>esa historia</strong></em> que, queriendo ser invulnerable, ha terminado descompuesta solo con la fuerza de unas tijeras y un poco de adhesivo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 05:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[A dentelladas con la historia: Carla Filipe en 'La oficina']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Ferias y exposiciones,Historia,Colonial,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete detenidos, pero sin las joyas y con un ladrón todavía escapado: el robo del Louvre sigue sin resolverse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/siete-detenidos-joyas-ladron-todavia-escapado-robo-louvre-sigue-lejos-resolverse_1_2089958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/77bdc9bc-4d49-4d7e-91ea-2c09bb3af413_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete detenidos, pero sin las joyas y con un ladrón todavía escapado: el robo del Louvre sigue sin resolverse"></p><p>Once días después del <a href="https://www.infolibre.es/narcotrafico/tres-minutos-cuarenta-segundos-louvre-golpe-devuelve-escena-pink-panthers_1_2087140.html" target="_blank" >audaz robo de ocho joyas de la corona francesa</a> en el Museo del Louvre, <strong>siete sospechosos</strong> están ya en prisión provisional o bajo custodia policial, aunque aún faltan por localizar a uno de los cuatro ladrones del comando ejecutor del golpe del <a href="https://www.infolibre.es/internacional/atraco-louvre-heridos-lleva-cierre-museo-durante-dia_1_2082922.html" target="_blank" >19 de octubre</a> y también el botín, tal y como ha informado EFE.</p><p>Los frutos de la investigación, en la que participan más de un centenar de agentes y magistrados, empezaron a <strong>cosecharse el sábado con los dos primeros arrestos</strong> y continuó la noche pasada con <a href="https://www.infolibre.es/politica/detienen-cinco-nuevos-sospechosos-robo-joyas-museo-louvre_1_2089547.html" target="_blank" >otros cinco detenidos</a>, todos en la región parisiense.</p><p>La fiscal de París, <strong>Laure Beccuau</strong>, que anunció hoy las nuevas detenciones, comparó la investigación con "el hilo de Ariadna" y su papel en este proceso, dijo, no es preocuparse por <a href="https://www.infolibre.es/internacional/ladrones-louvre-perdieron-joya-huida_1_2082976.html" target="_blank" >dónde están las joyas</a> sino mantenerse "firme" para tratar de encontrarlas.</p><p>En una entrevista a la emisora RTL, la fiscal envió un claro mensaje a quien tenga las joyas: "La Justicia tendrá en cuenta que en este robo no se causó ningún daño" y "<strong>la cooperación con la investigación</strong> se tiene en cuenta al determinar la sentencia".</p><p>El valor material de las joyas fue estimado por el Louvre en unos <strong>88 millones de euros</strong>, mientras que el patrimonial e histórico es incalculable, según los expertos, ya que incluye la diadema de la emperatriz Eugenia, adornada con <strong>casi 2.000 diamantes</strong>, así como el collar del conjunto de zafiros que perteneció a María Amelia, la última reina de Francia, y a Hortensia de Beauharnais, madre de Napoleón III. </p><p>La fiscal desveló que uno de los detenidos anoche "era objetivo de los investigadores" y tienen "pruebas de ADN" que<strong> lo vinculan directamente con el robo</strong>. "Era uno de los sospechosos que teníamos en el punto de mira", precisó.</p><p>Señaló que <strong>los otros cuatro detenidos </strong>el miércoles "pueden aportar información sobre cómo se desarrolló" el golpe, sin dar datos de sus perfiles porque, señaló, "es demasiado pronto" y "la investigación avanza poco a poco" y <strong>no se descartan más arrestos</strong>.</p><p>La redada de la víspera se produjo la misma noche en la que los dos detenidos del pasado sábado <strong>fueron imputados formalmente por el juez instructor</strong> del caso, por "robo organizado y conspiración para delinquir", e ingresaron en prisión preventiva.</p><p>Esos cargos pueden acarrear hasta <strong>15 y 10 años de cárce</strong>l, respectivamente.</p><p>Los dos hombres detenidos el sábado, ambos en la treintena, "admitieron parcialmente los hechos", explicó Beccuau, en una rueda de prensa celebrada el miércoles por la tarde. </p><p>Se sospecha que fueron ellos quienes "entraron en la Galería de Apolo para robar las joyas", precisó la fiscal.</p><p>Uno de los detenidos anoche formaría también parte del comando que <strong>robó las joyas en apenas ocho minutos</strong> en plena luz del día y a vista del todo el mundo haciéndose pasar por operarios. </p><p>Según la fiscal, los dos arrestados en la primera redada -de nacionalidad argelina y francesa- tenían <strong>antecedentes penales</strong>, uno de ellos por delitos de tráfico y el otro por robo agravado, en concreto, precisó, por tratar de robar un cajero automático estrellando contra él un coche.</p><p><strong>Fingiendo ser unos operarios</strong>, ambos están acusados de penetrar en la Galería de Apolo del museo gracias a una grúa que los elevó hasta un balcón, desde donde entraron en la sala de los tesoros. </p><p>"Nada en esta etapa sugiere que los autores tuvieran cómplices dentro del museo", según la fiscal.</p><p>Alrededor de cien investigadores de la Brigada de represión del bandas organizadas (BRB, en sus siglas en francés) y de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales (OCBC) trabajan para tratar de <strong>dar con el cuarto ladrón y con cualquier otro cómplice del crimen</strong>.</p><p>Beccuau elogió la "excepcional movilización" de los investigadores y magistrados en una continua "caza", "siete días a la semana", lo que permitió<strong> reconstruir parte del recorrido</strong> de los criminales antes y después del robo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 17:27:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Siete detenidos, pero sin las joyas y con un ladrón todavía escapado: el robo del Louvre sigue sin resolverse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Museos,Robos,Delitos,París,Policía,Arte,Patrimonio histórico,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Louvre reabre este miércoles con el debate candente de su seguridad y sin rastro de las joyas robadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/louvre-reabre-miercoles-debate-candente-seguridad-rastro-joyas-robadas_1_2084353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a4663f93-e55a-49e5-b86a-b26b332a8cdf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Louvre reabre este miércoles con el debate candente de su seguridad y sin rastro de las joyas robadas"></p><p>El <strong>Museo del Louvre</strong> reabre sus puertas al público este miércoles por primera vez desde <a href="https://www.infolibre.es/internacional/atraco-louvre-heridos-lleva-cierre-museo-durante-dia_1_2082922.html" target="_blank" >el robo que se produjo el pasado domingo 19</a>. Sin embargo, la Galería de Apolo de la que los ladrones se llevaron <strong>ocho joyas de la corona francesa</strong> seguirá cerrada por un tiempo indefinido, con el <strong>debate candente</strong> de su seguridad, afirma EFE.</p><p>Un debate que centrará también este miércoles la comparecencia en el Senado de la presidenta del Louvre, <strong>Laurence de Cars</strong>, en el cargo desde 2021, mientras que los investigadores tratan de extraer todos los indicios posibles de los rastros y pruebas que <a href="https://www.infolibre.es/internacional/ladrones-louvre-perdieron-joya-huida_1_2082976.html" target="_blank" >dejaron en su huida</a> los cuatro integrantes del comando que llevaron a cabo el golpe en apenas siete minutos.</p><p>Tras un robo evaluado por el Louvre económicamente en <strong>88 millones de euros</strong>, según dijo a RTL la fiscal de París, Laure Beccuau, el museo <strong>más visitado del mundo</strong> volverá a abrir al público este miércoles, pero la Galería de Apolo seguirá cerrada "un cierto tiempo", indicó este martes una portavoz del centro.</p><p>El museo<strong> fue evacuado</strong> cuando se produjo el robo, el domingo poco después de las nueve y media de la mañana, y aunque el lunes todo estaba preparado para recibir visitantes, en el último momento los responsables decidieron dar marcha atrás. El martes es el día de cierre semanal.</p><p>Fue en la<strong> Galería de Apolo</strong> donde penetraron dos de los ladrones, tras subir a la primera planta en que se encuentra gracias a un camioneta con un montacargas -de los que se utilizan en las mudanzas- que habían aparcado en el flanco sur del museo, el que da al río Sena, <strong>a la vista de todo el mundo</strong>.</p><p>Una vez penetraron en la galería tras hacer un boquete en el cristal de una de las puertas del balcón, reventaron con unos discos de corte dos vitrinas, una con <strong>joyas de la época de Napoleón </strong>y otra con joyas de <strong>la corona de Francia</strong>. En su huida, perdieron por el camino la corona de la emperatriz <strong>Eugenia de Montijo</strong>, que además resultó dañada. Toda la operación duró siete minutos.</p><p>Más allá del valor económico de las piedras preciosas de las joyas, este robo "supera incluso al de la <strong>Mona Lisa en 1911</strong>", según el historiador Eric Anceau, un especialista en la historia de Francia y de Europa en el siglo XIX, pues las piezas sustraídas representan <strong>una parte de la historia</strong> y del patrimonio francés.</p><p>"Más allá del valor económico de los más de 8.700 diamantes, 34 zafiros, 38 esmeraldas y más de 200 perlas robadas, cuyo precio es difícil de cuantificar, es su conjunto lo que le da todo su valor, y éste <strong>es precisamente inestimable</strong> ya que las piezas robadas representan una parte de la historia de Francia y del patrimonio común de los franceses", dijo Anceau al diario <em>Le Monde</em>.</p><p>Paralelamente al lamento por la perdida de una parte del patrimonio francés, ha cobrado vuelo la indignación por<strong> la falta de seguridad </strong>en el Louvre u otros museos franceses.</p><p>Laurence des Cars, tras haber estado al frente del de Orsay y de la Orangerie,<strong> será interrogada</strong> este miércoles en la cámara alta por los senadores de la Comisión de Cultura, Comunicación y Deportes en una audiencia que se centrará, en gran parte, en los <strong>fallos de seguridad</strong> del centro.</p><p>La ministra francesa de Cultura, Rachida Dati, se defendió este martes de los ataques sobre posibles fallos en la seguridad en el Museo del Louvre e insistió en que el <strong>refuerzo del dispositivo</strong> se está llevando a cabo pero tarda por las reglas administrativas. Hizo hincapié en que Des Cars había encargado <strong>auditorías de seguridad</strong> en 2022, 2023 y 2024 que habían dado a una serie de recomendaciones que "se están poniendo en marcha".</p><p>Por ejemplo, citó la <strong>modernización de la videovigilancia</strong>, que no existe en todas las salas, y que se está desplegando; la reestructuración de los centros de control de seguridad, con la creación de uno central, y el despliegue de redes de fibra óptica y de informática, lo que supone instalar "kilómetros de cable", y que igualmente es algo que<strong> se está haciendo</strong>.</p><p>"Lo que pasó el domingo, <strong>no es un banal incidente</strong>. Es un ataque grave a nuestro patrimonio histórico" y también "una herida para todos nosotros" porque el Louvre es "la pantalla de la cultura francesa y de nuestro patrimonio", señaló Dati en la sesión de control al Gobierno ante la Asamblea Nacional. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 17:49:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Louvre reabre este miércoles con el debate candente de su seguridad y sin rastro de las joyas robadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Robos,París,Historia,Patrimonio histórico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cara oculta de las exhumaciones: solo 70 de los 9.000 cuerpos recuperados pudieron ser identificados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cara-oculta-exhumaciones-70-9-000-cuerpos-pudieron-identificados_1_2076058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b85db2e6-8c91-4f00-8afe-22eb0ea4ede4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cara oculta de las exhumaciones: solo 70 de los 9.000 cuerpos recuperados pudieron ser identificados"></p><p>Casi <strong>9.000 cuerpos han sido exhumados en fosas comunes</strong> de la guerra civil y el franquismo desde 2019, pero solo se han identificado 70, un porcentaje muy bajo explicable por varios factores, como la mala conservación del ADN o la dificultad de encontrar familiares para la comparativa genética, según informa EFE.</p><p>El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, <strong>Ángel Víctor Torres</strong>, concretó el pasado martes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que de los 8.941 cuerpos exhumados desde 2019, cuando empezó a gobernar Pedro Sánchez, solo <strong>70 han sido entregados a los familiares</strong> tras las comprobaciones de ADN.</p><p>Una cifra de identificados muy baja, ya que supone <strong>el 0,7 % del total</strong>, pero que, según explica a EFE el médico forense <a href="https://www.infolibre.es/politica/francisco-etxeberria-complejo-culpa-no-haber-empezado-abrir-fosas_1_1129155.html" target="_blank" >Francisco Etxeberria</a>, uno de los mayores expertos en esta materia, es un problema "universal" debido a las limitaciones de este tipo de trabajos.</p><p>Una de las dificultades es <strong>la conservación del ADN en los huesos</strong> de las víctimas enterradas en fosas comunes, ya que se deteriora por el paso del tiempo y por factores externos como la lluvia.</p><p>Pero Etxeberria señala que también hay que tener en cuenta los problemas derivados de <strong>la ausencia de familiares</strong> para hacer las comparativas genéticas o del hecho de que, habiendo familia, los supervivientes tal vez no sean las personas más adecuadas para esos cotejos por <strong>no ser descendientes directos</strong> de la víctima.</p><p>"Si hablamos de un individuo varón y joven que no tuvo descendencia, tienes que buscar el ADN de esta persona en todo caso a través de los hermanos que tuvo esta víctima. Pero como han pasado 80 años, a veces tienes que recurrir a nietos del hermano de la víctima", comenta el forense, que lidera actualmente <strong>las exhumaciones en </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/gobierno-cree-resignificar-cuelgamuros-manteniendo-guardianes-memoria-franco_1_1967828.html" target="_blank" >el Valle de Cuelgamuros</a>. </p><p>Desde que comenzaron estos trabajos en junio de 2023, tras las peticiones de alrededor de 200 familias, <strong>se han localizado más de un centenar de cuerpos en Cuelgamuros</strong> y 29 han sido devueltos a sus lugares de origen, en 21 casos tras las respectivas identificaciones genéticas.</p><p>Etxeberria defiende que <strong>se siga intentando localizar fosas y exhumar cuerpos</strong> aquí y en otros lugares, con independencia de lograr o no la identificación, ya que en su opinión hay sacar estos restos "del lugar en donde estaban tratados indignamente" y "reconocer oficialmente que aquello ocurrió". </p><p>Cuando se logra identificar un cuerpo y hay familiares vivos y localizados de esa víctima, se contacta con ellos para entregarles los restos y <strong>que decidan qué hacer con ellos</strong>, según explica Etxeberria.</p><p>En los casos en que no hay identificación, la legislación establece que esos restos deben <strong>inhumarse en el cementerio de la misma localidad</strong> a la que pertenece la fosa común, con la posibilidad de instalar una placa o emblema para, al menos, señalar a qué fosa y grupo de personas pertenecen.</p><p>Un estudio de 2019 hecho por un grupo de expertos estimaba que con una intervención oficial del Estado podrían recuperarse de las fosas comunes <strong>entre 20.000 y 25.000 personas</strong>, y tal vez identificar a entre 5.000 y 7.000 víctimas.</p><p>Las cifras siguen lejanas, sobre todo en la identificación, pero el Gobierno continúa aportando subvenciones para estos trabajos, como ha hecho recientemente con<strong> la aprobación de 2,4 millones de euros</strong> destinados a la Federación Española de Municipios y Provincias, a ayuntamientos y a diputaciones provinciales. </p><p>Andalucía es una de las comunidades autónomas con más fosas comunes y <a href="https://www.infolibre.es/politica/recuperados-restos-49-victimas-franquismo-20-mujeres-viznar-granada_1_1302471.html" target="_blank" >las del barranco de Víznar</a> son de las más significativas, ya que los cálculos hablan de centenares de víctimas y existe la posibilidad de que, entre ellas, esté el poeta <strong>Federico García Lorca</strong>.</p><p>El sociólogo <strong>Francisco de Asís Carrión</strong>, uno de los miembros del equipo que trabaja en Víznar, comenta a EFE que aunque se encontrara el cuerpo de Lorca sería <strong>muy difícil saber si es él</strong>, al no tener muestras de familiares, y subraya la importancia de intentar recuperar a todas las víctimas posibles de estos "lugares de terror".</p><p>De las 28 fosas comunes que hay en Víznar <strong>se han exhumado</strong> <strong>166 cuerpos e identificado a siete de ellos</strong>, por lo que todavía hay muchos familiares que siguen a la espera de novedades como Antonio María García, que confía en localizar en esta zona a su abuelo, del mismo nombre.</p><p>"No sabemos dónde está mi abuelo pero tengo mucho interés en que se siga exhumando, aunque no aparezca, porque todos los cuerpos que se exhumen es como si fueran familiares míos también", cuenta a EFE. </p><p>El presidente de la <a href="https://www.infolibre.es/politica/asociacion-memorialista-acusa-indignidad-tellado-juego-verbal-desapariciones-forzosas_1_2058564.html" target="_blank" >Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica</a> (ARMH), <strong>Emilio Silva</strong>, denuncia que la cifra de identificados en fosas comunes haya permanecido "oculta" hasta ahora y critica que sea tan baja.</p><p>"El Gobierno ha subvencionado exhumaciones donde no hay un solo familiar, es incomprensible", señala a EFE.</p><p>En su opinión, lo ideal sería abrir <strong>una oficina de atención a las víctimas</strong> y poner en marcha las investigaciones pertinentes a partir de la información recabada para empezar a excavar en las fosas con más posibilidades de éxito en las identificaciones. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 16:11:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sol Carreras (EFE)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La cara oculta de las exhumaciones: solo 70 de los 9.000 cuerpos recuperados pudieron ser identificados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Ley Memoria Histórica,Franquismo,Federico García Lorca,Andalucía,Valle de los Caídos,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Piden una comisión sobre la tortura en España ante la inacción del Defensor del Pueblo para investigarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/piden-comision-tortura-espana-inaccion-defensor-pueblo-investigarla_1_2071110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4c7d5f9c-d480-4265-9046-2411e7cf95f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jornadas contra la tortura en el Teatro del Barrio"></p><p>La tortura fue una práctica sistemática del Estado español durante décadas y hasta hace bien poco. Es lo que ha documentado el <strong>Instituto Vasco de Criminología</strong>, dirigido por el forense <strong>Francisco Etxeberría</strong>, que, tras su investigación, ha concluido que 6.000 casos están probados y que hay hasta <strong>20.000 víctimas</strong>, especialmente en Euskal Herria. Unas prácticas que comenzarían en los años sesenta y que habrían sido habituales hasta 2014. Hasta ahora, instituciones como el <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/defensor-pueblo-lava-manos-tortura_129_2058034.html" target="_blank">Defensor del Pueblo o los poderes públicos</a> han rechazado investigarlas. </p><p>Por ello, el <strong>Teatro del Barrio</strong> ha organizado dos jornadas que buscan informar a la ciudadanía y abrir un debate público sobre la tortura en España con el fin de promover una <strong>Comisión de la Verdad</strong> que arroje luz sobre estos asuntos. </p><p>La primera será este martes, 30 de septiembre, de 18:30 a 21:00 h en el Teatro del Barrio (Madrid). En ella, se proyectará el documental <em>Arg(h)itzen</em>, dirigido por <strong>Mikelatxo Urbi</strong>, en el que se recogen los testimonios de 30 personas que sufrieron torturas en la comarca de Sakana entre los años 1966 y 2011. </p><p>Al acabar la proyección, se celebrará una mesa redonda presentada por<strong> Jorge del Cura </strong>en la que participarán el director del documental y varios expertos como<strong> Laura Pego</strong> (doctora en Derecho e investigadora de la práctica de la tortura en la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra), <strong>Ainara Gorostiaga</strong> (integrante de la Red de Personas Torturadas de Nafarroa) y <strong>Martxelo Otamendi</strong> (exdirector de los diarios <em>Egunkaria </em>y <em>Berria</em>).</p><p>La segunda jornada tendrá lugar el próximo 7 de octubre, de 19:00 a 21:00 h en la misma ubicación. Una mesa redonda moderada por <strong>Sara López</strong> analizará el estado de la investigación de las denuncias por tortura desde la muerte de Francisco Franco; contará con la intervención de <strong>Juan Ignacio Ruiz-Huerta</strong> (ex jefe de gabinete del Defensor del Pueblo), <strong>Gabriela López</strong> (Centro SiRa) y <strong>Joaquín Urías </strong>(profesor del Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla). </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Sep 2025 13:50:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Prieto]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,España,Torturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Higinio Martínez González]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/higinio-martinez-gonzalez_129_2065058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La recuperación de la memoria histórica del periodo de la República debe alcanzar a aquellas personas cuya trayectoria ha sido olvidada o silenciada. Se atribuye a<strong> Manuel Pérez Feliu</strong>, militante anarcosindicalista, ser el último alcalde accidental <strong>“por cesión de jurisdicción del presidente del Consejo Municipal ausente”</strong>, según se recoge en las actas municipales. Sin embargo, esto no es totalmente cierto, pues el último alcalde accidental durante el último mes de la Valencia republicana fue el maestro <strong>Higinio Martínez González</strong>, militante socialista y de la FETE-UGT. Sobre él hay una breve biografía en las webs de la <strong>Fundación Pablo Iglesias y la Fundación Largo Caballero</strong>, pero valga decir que, tras cumplir sus penas de cárcel, su figura merece un reconocimiento más amplio.</p><p>Las últimas elecciones municipales convocadas en todo el Estado se celebraron el <strong>12 de abril de 1931</strong>, por lo que correspondía convocar las siguientes el 12 de abril de 1935. Posteriormente, solo se celebraron elecciones municipales parciales en 1933 allí donde no se habían producido las de 1931, y en Cataluña en 1934, al tener transferidas las competencias <strong>una vez aprobado el Estatuto de Autonomía. </strong>Finalmente, las dificultades administrativas, el cambio de la ley electoral municipal, la falta de presupuesto y las tensiones políticas retrasaron la convocatoria hasta el <strong>17 de marzo de 1936.</strong> El decreto de convocatoria, publicado el 18 de marzo, apelaba a «la notoria anormalidad en que se encuentran los municipios españoles, debida a múltiples causas que han dado como resultado la <strong>falta de renovación normal</strong>, correspondiente a los meses de noviembre de 1933 y 1935», a «la larga suspensión de funciones que ha pesado sobre los ayuntamientos elegidos el 12 de abril de 1931», a «la necesidad de acudir ya con urgencia a remediar los males que todo ello supone» y al «debido cumplimiento de la<strong> Ley Municipal vigente (Ley Municipal de 31/10/1935)</strong>». Sin embargo, estas no se celebraron y el gobierno acordó la suspensión definitiva el 3 de abril por imposibilidad de llevarlas a cabo.</p><p>Esta suspensión supuso que en <strong>Valencia </strong>se constituyera una<strong> Comisión Gestora</strong>, cesando a los concejales de la derecha por reiteradas inasistencias, negligencias graves o manifiesta oposición violenta al gobierno, y sustituyéndolos por representantes de los partidos del <strong>Frente Popular.</strong> El alcalde elegido en marzo, José Cano Coloma, solicitó a esta gestora su ratificación, que todos los partidos secundaron. Esta gestora siguió en funciones hasta febrero de 1937. En esta fecha se produjo una situación complicada, pues la alianza entre el POUM, la CNT y la FAI y la retirada del consejo del <strong>PCE </strong>por su enfrentamiento con los trotskistas del POUM llevó a que fuera elegido el cenetista <strong>Domingo Torres Maeso</strong> como <strong>Presidente del Consejo Municipal de Valencia</strong> (alcalde), si bien el acuerdo previo era que fuera el elegido Salvador Sánchez Hernández, del PSOE y UGT. Los intentos de aproximación convocados por Cano Coloma entre POUM y PCE fueron un fracaso, con acusaciones y amenazas mutuas constantes.</p><p>En todo caso, <strong>Salvador Sánchez </strong>asumió la vicepresidencia primera y Pérez Feliu la vicepresidencia segunda, y ambos sustituyeron en numerosas ocasiones a Torres Maeso. En diciembre, ante las acusaciones del <strong>POUM</strong> que se extienden a otros partidos y su política de bloqueo, abandonarían el consejo municipal los partidos republicanos y socialistas. Esta última renuncia obligó al gobernador civil de Valencia en diciembre de 1937 a cesar a los representantes del POUM para que volvieran al consejo socialistas, comunistas y republicanos. Ya sin el POUM, <strong>el Consejo Municipal presidido por Torres Maeso continuó dirigiendo la ciudad con sucesivas entradas y salidas de miembros</strong>, cambios de componentes del pleno, de comisiones y muchas sustituciones por llamadas a filas, nombramientos en otras instituciones, fallecimientos o renuncias a propuesta de las diferentes organizaciones del <strong>Frente Popular.</strong> Todo ello con la duplicidad de poder constituido de facto del Comité Ejecutivo Popular, que seguía publicando sus decretos sobre todo tipo de asuntos.</p><p>Desde 1938, Domingo Torres preside los plenos semanales, habitualmente convocados en segunda convocatoria dos días después de la primera por falta de quórum. Las sustituciones en la presidencia por <strong>“cesión de jurisdicción” </strong>las realizan los ugetistas Manuel Pérez Feliu y Roberto Mañez Cirujeda, que sustituyó a Salvador Sánchez cuando este fue nombrado gobernador civil en Murcia. Sin embargo, el 17 de febrero de 1939, Mañez abandona el consejo al ser llamado a filas, y el 3 de marzo de 1939 lo sustituye Higinio Martínez en el ayuntamiento, inmediatamente nombrado vicepresidente primero y acepta, en una larga intervención, la presidencia del Consejo Municipal <strong>“hasta la vuelta del compañero Torres”</strong>. Domingo Torres Maeso no preside los plenos desde enero del 39 por encontrarse de viaje, y el final de la guerra lo encontrará recorriendo Estados Unidos, en concreto California, en actos de solidaridad con la República. Solo dos días después de aceptar Higinio Martínez el puesto de alcalde accidental, se produce el golpe de Estado del coronel<strong> Segismundo Casado</strong>, y las pocas reuniones plenarias que se llevan a cabo hasta la entrada de las tropas rebeldes en Valencia (3 de marzo, 7 de marzo —de carácter extraordinario—, 10 de marzo, 17 de marzo y 22 de marzo) las preside él.</p><p>Particularmente importante fue el pleno extraordinario del 7 de marzo, donde se decide la adhesión al Consejo Nacional de Defensa y en cuya reunión se desatan todas las diferencias de socialistas, republicanos, cenetistas y de la FAI contra el Partido Comunista, representado por <strong>Elvira Albelda Conejero</strong>, secretaria general de la <strong>Agrupación de Mujeres Antifascistas de Valencia</strong>, sucesora de <strong>Pilar Soler</strong>. En esta reunión se destituye a los representantes comunistas de sus puestos con graves acusaciones contra el PCE, <strong>Juan Negrín, Julio Álvarez del Vayo y José Antonio Uribes</strong>, a los que se acusa de haber querido dar un golpe de Estado que el coronel Casado, con su golpe, ha impedido. Las posteriores reuniones plenarias del Consejo Municipal tratan cuestiones de gestión como el presupuesto, asuntos de personal o incorporación al padrón, en una apariencia de normalidad, pero que el estado de la guerra deja sin efecto.</p><p><strong>Higinio Martínez González será detenido nada más entrar las tropas rebeldes en Valencia</strong>, trasladado a la cárcel Modelo, donde estuvo con mi abuelo Julio Chornet López, hasta el 26 de septiembre, en que se le envía a <strong>San Miguel de los Reyes</strong>, donde sería juzgado y condenado a doce años de prisión.</p><p>______________</p><p><em><strong>Alfonso Puncel </strong></em><em>es socio de infoLibre.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 04:01:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Puncel]]></author>
      <media:title><![CDATA[Higinio Martínez González]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,España,República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo vivo con una ladrona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/vivo-ladrona_129_2055707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Mi <strong>ladrona</strong> es joven, apenas una niña que empieza a respirar.</p><p>O por lo menos hace poco que está en mi vida y <strong>vive conmigo</strong> que yo sepa.</p><p>Me la anunciaron hace ya muchos meses y me dijeron que cuando viniese a vivir conmigo seria por <strong>sorpresa </strong>sin darme cuenta y que mi vida cambiaría y ella se adueñaría de todo lo que tengo y todo lo que soy.</p><p>Aquella señora simpática de bata blanca de cuyo nombre no puedo acordarme a la ladrona le puso un apellido extranjero, <strong>“Alzanosequé”</strong>  y la llamo enfermedad irreversible. </p><p>Pero no todo es malo, <strong>ni trágico</strong>, ni siquiera de sentir pena.</p><p>De momento, cuando ella aparece y me roba un trocito de <strong>memoria</strong>, de cuando en cuando y de tarde en tarde, aunque los túneles por los que transita entonces la vida en fracciones de segundo son cada vez más largos, al menos puedo viajar a lugares donde nunca estuve o quizás no <strong>recuerdo</strong>, mitad fantasía mitad realidades borradas, vivir en ellos durante instantes amables plácidos mágicos y regresar a mi cómodo asiento del sofá de donde nunca me he levantado.</p><p>O hacer nuevos e insospechados amigos imposibles, como el <strong>rayo de sol de las once y veinte</strong> que dibuja una autopista de partículas brillantes aparecidas de la nada, para llevarlas a chocar con una de las paredes del bonito balcón de mi cocina, justo entre las dos alcayatas grecorromanas que sujetan las cuerdas del ancestral tendedero.</p><p>Cuando mi <strong>“ladrona”</strong> aparece y me deja en blanco durante unos segundos, nunca por ahora minutos completos, no tengo prisa ni me preocupo, ni corro, camino despacio pero sin arrastrar los pies, pues sé que mi rincón especial, el secreto, el de entre las cuerdas aborígenes que han visto pasar cientos de soles, siempre estará libre y a mi disposición para enfrascarme en la imposible tarea de repasar todos y cada uno de los episodios de mi vida tal y como han sido si es que fuese capaz de acordarme de alguno de ellos, tan solo de uno.</p><p>A mí me gusta ponerme en ese rincón como un <strong>reo en un paredón</strong> y dejar que mi amigo el rayo de sol me golpee sobre el rostro, durante el breve tiempo que se tarda en olvidar setenta y pico años de vida.</p><p>Apenas <strong>dos segundos.</strong></p><p>Mi ladrona, la <strong>“niña irreversible”</strong> mientras comete sus delitos, no me apaga la luz, no me deja a oscuras, me lleva a otro sitio.</p><p>Sitios desconocidos, casi siempre de color blanco puro, llenos de <strong>luz cegadora</strong> y de asombrosas maravillas que en mi vida real ni con la más abrumadora <strong>fantasía </strong>podría imaginar.</p><p>El otro día, por ejemplo,<strong> me robó casi tres instantes de realidad,</strong> pero a cambio me permitió ser protagonista de un milagro asombrosamente excepcional.</p><p>Trataré de explicarlo siendo fiel al recuerdo que no tengo, <strong>ni sé si existe.</strong></p><p>“Yo al verla de lejos como un ángel luminoso, como una aparición, pero triste, acurrucada en el rincón que era de mi propiedad y la del rayo de las once y veinte, con la mirada perdida, primero pensé de golpe por instinto que era solo una visión angelical, una aparición de ese cielo milagroso que algunos venden, luego pensé que por fin iba a ser cierto que aquello de quedarse en blanco y la locura era algo que <strong>transitaba</strong> <strong>en paralelo </strong>cogiditos de la mano.</p><p>En fracciones de segundo viajé a la <strong>velocidad de la luz</strong> al pasado y me pareció recordar que aquel ángel era mío, un ángel al que ya había tocado y acariciado, un ángel cotidiano. </p><p>Cuando me fui acercando arrastrado por aquella mirada lejana que tiraba de mi hacia el rincón del balcón entre las <strong>alcayatas</strong>, parecía que el mundo giraba a más velocidad de la normal, sentí paz y miedo a la vez, me di cuenta que la desconocida con sonrisa triste tenía un rostro que no sabía de quien era pero que con certeza  podría dibujar con los ojos cerrados,  una cara y una piel cómplice y amiga íntima de las yemas de mis dedos, una desconocida de cabellos dorados que coqueteaban con el marfil que da la <strong>solera</strong>, cabellos que aun en la distancia yo ya sabía que olían a<strong> lavanda y bardana</strong>, sin saber por qué lo sabía.</p><p>La <strong>mirada de la desconocida</strong>  me invitaba a ir a ella bañándome de melaza de caña dulce, una mirada imposible de olvidar si alguna vez te ha hecho prisionero, de las que se tatúan en el corazón de por vida y que yo reconocía como parte de mi alma, de mi aliento de vida, pero que no sabía de quién era.</p><p>Me <strong>planté de pie delante de ella</strong>, dispuesto a reclamar mi rincón, pero algo me detuvo, algo tan <strong>etéreo y frágil</strong> como el poder contundente de una sonrisa apenas esbozada en unos labios similares a dos oasis en el desierto que yo estaba seguro de que había acariciado miles de veces quizás en mis sueños, o quizás nunca.</p><p>Pero en el fondo de mi ser sabía que <strong>no podía dejarme enamorar</strong> por ese amor que durante tres segundos era uno sin memoria ni recuerdo, así qué luché contra el embrujo cautivador del ángel  con mirada de dulce de leche y sacando a pasear mi compostura de tipo duro y ogro titulado le señalé con el mentón y las manos aun en los bolsillos en un gesto austero, el espacio que aquel cuerpo por el que juraría haber viajado miles de veces hasta su último rincón, ocupaba y le dije,</p><p><strong>- estás en mi sitio.-</strong></p><p>Ella, <strong>desconcertada</strong>, parpadeó, me miró triste y se movió apenas dos pasos.</p><p>Entonces de pronto una tormenta tropical de <strong>recuerdos </strong>pareció precipitarse a chorros sobre mí y me vi allí solo, pasmado, mirando a las alcayatas de la pared del balcón como un bobo, recobré la oscura luz de la lucidez y mi soledad vieja y añeja. </p><p><strong>Giré sobre mis pasos</strong>, fui al salón, abrí un cajón de un escritorio, busqué un álbum de fotos y allí estaba de nuevo en todas ellas, el ángel de mirada mágica del balcón, la desconocida  que unos segundos antes me quería quitar el sitio donde me encuentro con mi amigo el rayo de sol.</p><p>Aquella desconocida con la que he compartido los días más felices de mi vida, risas, juegos, aventuras y milagros diarios, mientras estuvo conmigo y después cuando se llevó mi alma en su mochila de ir a caminar por el universo.</p><p>Ahora, en mi interior estoy deseando que <strong>Alzairmita</strong> –mi “la ladrona” , como la llamo ya cariñosamente, esa que me roba instantes de lucidez– aparezca de cuando en cuando y de tarde en tarde, para salir corriendo hacia el rincón del rayo de sol y volver a vivir un segundo y medio o lo que dure media vida, prendido en la mirada real de un ángel,<strong> aunque entonces sea una desconocida.</strong></p><p>Colorín colorado ……….</p><p><strong>Pdta</strong>: Pido disculpas a quienes consideran estos espacios solo lugares para la crítica política, y mi usurpación clandestina de su territorio.</p><p>______________________________</p><p><em><strong>José Manuel López-Neira Pérez</strong></em> <em>es socio de infoLibre</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Sep 2025 04:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel López-Neira Pérez]]></author>
      <media:title><![CDATA[Yo vivo con una ladrona]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Memorias,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La valentía de ser cobarde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/valentia-cobarde_129_2056653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La valentía de ser cobarde"></p><p>¡Rumbo al sur! La orden del almirante debió de subir los ánimos de una marinería harta de altercados y escaramuzas con <strong>barcos enemigos. </strong>Tras la última, sostenida ante el cabo Fisterra, <strong>Villeneuve dio la orden a su formidable flota </strong>de virar a mediodía y poner proa a Cádiz, lugar nada malo para descansar aquel agosto de 1805. El almirante tenía <strong>órdenes directas de Napoleón</strong> de ir hacia el norte pero, por alguna razón que nunca se sabrá, no quiso hacerlo. Es posible que se acobardara ante la envergadura de la misión que el Emperador le había encargado, vinculada a una soñada invasión de las islas británicas. Lo cierto es que<strong> el almirante Pierre Charles Silvestre de Villeneuve se fue a Cádiz</strong> y allí pasó el final del verano entre rebujitos y pescaíto frito, hasta que le dijeron, ya en octubre, que se estaba acercando a Cádiz un mensajero de Napoleón con una orden de destitución y un ruego para que se presentara en París a dar explicaciones. Y es que aquí cuando Villeneuve, despavorido ante la perspectiva, decidió levar anclas y echarse a la mar, <strong>huyendo del mensajero.</strong> El almirante comandaba una flota franco-española, y los capitanes españoles, muy cuerdamente, le hicieron ver que la huida era un completo delirio, porque no estaban preparados, porque en el Estrecho estaba Nelson y, además, porque <strong>se avecinaba una tormenta de las que harían historia.</strong> Pero Villeneuve mandó partir y los obsecuentes capitanes españoles decidieron seguir la senda del demente, después de enrolar apresuradamente en sus buques a una tripulación inexperta, una cohorte de mendigos y borrachos, tomada al arrastre entre el lumpen gaditano. El resto es historia: cuando Villeneuve vio a Nelson frente al cabo <strong>Trafalgar decidió dar la vuelta en redondo,</strong> como en una película de Charlot, cosa que aprovechó un tal Pierre Dumanoir, comandante del escuadrón que iba el último para, viéndose sorpresivamente el primero de la línea tras el viraje de la conga, poner pies en polvorosa y huir como alma que lleva el diablo. Los ingleses primero y la tormenta después <strong>terminaron con la flota de Villeneuve </strong>quien, poco tiempo después, se “suicidó” camino de París con seis puñaladas en el pecho. </p><p>La chusca historia de la batalla de Trafalgar es el relato paradigmático que reúne todas las miserias posibles de un incidente militar ridículo y bochornoso. Sin embargo, cierta perspectiva histórica, harto sorprendente, ha consolidado <strong>aquella carnicería, </strong>completamente inútil, como <strong>epítome de la valentía y heroísmo patrio, </strong>por más que cueste ver algo de valentía en nada de lo sucedido. No hay nada de valiente en la decisión de Villeneuve de esconderse en Cádiz, ni en su decisión de escapar huyendo del enviado imperial, ni por supuesto en la decisión de Dumanior de salir corriendo. Tampoco en la decisión de los capitanes españoles que, plenamente conscientes de la situación, no tuvieron el coraje ni la valentía de poner pie en pared y desobedecer la orden suicida de Villeneuve, condenando así a su tripulación, la mayoría pobre gente de Cádiz, a una muerte segura. <strong>Ciertas crónicas aderezan la decisión de los españoles con manidos gestos de bravuconería:</strong> algún francés les habría insinuado que no se atrevían a salir a la mar. Los españoles dejaron sus cubatas en tierra, salieron y murieron en una batalla absurda.</p><p>En estos tiempos donde los tambores de la guerra vuelven a resonar, creo necesario recordar que <strong>la valentía es una potencia de la razón, </strong>exclusivamente. La valentía solo se puede predicar de las decisiones humanas, de tal forma que en aquellos contextos donde <strong>el ser humano no tiene capacidad de decisión </strong>por haber perdido el control de su destino, no hay valoración alguna que hacer. No se le puede exigir nada. La literatura bélica pretenderá advertir heroísmo o valentía en quienes, colocados por unos comandantes ineptos ante las balas enemigas, se mantuvieron en pie o murieron sin soltar el blasón, mientras les acribillaban por doquier. Para mí, lo que cualquier persona haga en tal trance es técnicamente irreprochable, llore, grite o rece; la decisión reprochable es la que les condujo a tal escenario grotesco. Lo valiente hubiera sido evitárselo.<strong> Lo valiente siempre es la paz. </strong></p><p>Glorificar esta masacre, esta <strong>batalla sin guerra, </strong>donde murieron más de tres mil embarcados en la flota franco-española, como hito de nuestra heroica historia militar, es un completo desatino histórico, un desenfoque que, no obstante, afina la puntería en la soflama con la que nos quieren enardecer, al descargar de culpa a los gestores militares de la debacle, muchos de ellos militares españoles, para echársela... ¡a los políticos! –menuda conclusión previsible– por habernos <strong>aliado con los franceses,</strong> pueblo que nos llevaba exactamente 85 años de adelanto en modernidad (los años que median entre su Código Civil y el nuestro). Exculpar a los responsables de la muerte de miles de jóvenes y, al mismo tiempo, alabar la valentía con la que estos afrontaron sus últimos momentos resulta, en mi opinión, de una <strong>crueldad argumental difícil de superar. </strong></p><p>Este discurso premiado por lo castrense aporta además, como inquietante derivada,<strong> la inequívoca pretensión de hacer atractiva la vía de la guerra, </strong>las armas y la sangre, bajo el oropel de la bandera y otros trapos, y así justificar más gasto militar y edulcorar el horror del combate. Hacer sugerente o fascinante el <em>‘pro patria mori’</em> es siempre letal y, desde luego, muy cínico. Stalisław Lem, en el vigésimo segundo viaje estelar de Ijon Tichy, recoge los hilarantes lamentos de un<strong> predicador que se quejaba de la suerte de un compañero misionero</strong> en un planeta extraño; tras relatar a sus habitantes con minucioso detalle la vida de los mártires, y explicar cómo estos habían encontrado un lugar privilegiado en el paraíso como recompensa a las torturas sufridas en su sacrificio, los asombrados catecúmenos preguntaron al misionero si él también querría ir al paraíso y gozar del mismo privilegio. Como respondió que sí, ya imaginan el final. Así que <strong>tengan cuidado con los predicadores y los salvapatrias. </strong></p><p>En la escena final de <em>Angeles con caras sucias</em>, el gánster James Cagney aguarda con entereza y con un temple envidiable la conducción que le llevará ante la silla eléctrica, cuando recibe la visita de un amigo de la niñez convertido en sacerdote, que le traslada una petición extraordinaria: que camino del patíbulo <strong>finja cobardía, porque mantenerse arrogante ante la muerte le convertirá en un héroe</strong> ante los jóvenes que, atraídos por su ejemplo, no tardarán en seguir sus pasos. Le pide que tenga la valentía de mostrarse cobarde, como los pobres soldados de <em>Senderos de Gloria</em>, para así abrir el camino a una sociedad sin matones ni asesinos, <strong>sin héroes equivocados llamados a matar y a morir. </strong>Quizás estribe ahí la auténtica valentía.</p><p>__________________________________</p><p><em><strong>Carlos López-Keller</strong></em><em> es abogado, especialista en derecho penal; no ha escrito ningún libro</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2025 04:00:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carlos López-Keller]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La valentía de ser cobarde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Guerra,Violencia,Historia,Francia,España]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿Cómo pudimos dejar que pasase?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/pudimos-pasase_129_2053358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hace poco, planeando unos días en Cracovia, alguien me dijo que no consideraba imprescindible una visita a los<strong> complejos Auschwitz-Birkenau. </strong>Por si a alguien no le suena eran uno de los campos de concentración y exterminio usados por la Alemania nazi en la Polonia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial. Y digo por si a alguien no le suena porque el argumento para justificar la “no visita” era que todo el mundo sabía de su existencia, de los horrores que allí habían ocurrido y por tanto <strong>no era necesario revisitar</strong> algo tan doloroso. </p><p>A principios del siglo pasado, durante la Primera Guerra Mundial, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/ciento-diez-anos-despues-genocidio-armenio-no-hecho-justicia_1_1984459.html" target="_blank"><strong>el pueblo armenio fue masacrado</strong></a><strong> en un genocidio que existió,</strong> aunque no llevara ese nombre. No fue hasta 1944 que se acuñó el término para describir los crímenes cometidos por los nazis, y cuatro años más tarde, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Convenci%C3%B3n_para_la_Prevenci%C3%B3n_y_la_Sanci%C3%B3n_del_Delito_de_Genocidio" target="_blank">Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio </a> estableció su definición jurídica.  </p><p>Quizá sepamos más acerca del ocurrido entre 1941 y 1945 gracias al<strong> cine o la literatura que a la historia impartida </strong>desde los diversos ámbitos educativos. Y precisamente por ello, ¿podríamos no estar considerando la gravedad de estos hechos como se merece? ¿Realmente podemos dimensionar el terror solo con verlo a través de una pantalla? <strong>El genocidio armenio existió sin nombrarlo,</strong> y ese horror no sirvió para prevenir el siguiente.</p><p>Al revisitar la historia, surgen preguntas. A la cuestión de <strong>¿por qué no se rebelaron?, </strong>el guía que nos acompañó a través del que fuera gueto de Cracovia respondió que “hubo intentos, pero que las fuerzas eran demasiado asimétricas: débiles por el hambre y el trabajo forzado y sin armas, las posibilidades eran irrisorias”. Y según continuaba con sus explicaciones, otra pregunta, ¿Y por qué nadie hizo nada?, alguien dijo en voz alta “quizá no lo sabían”, pero el guía enseguida apuntó<strong> “Sí lo sabían, pero no se lo creían”. </strong></p><p>A nadie se le pueden escapar las similitudes ocho décadas después. Quizá la justificación sirvió en aquella ocasión, pero ni siquiera había acabado el siglo, cuando en 1995 leíamos sobre el <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/srebrenica-ciudad-cobra-vida-aniversarios-genocidio_1_2030027.html" target="_blank">genocidio en Srebrenica</a>, donde fueron asesinadas 8 000 personas. <strong>Tampoco hicimos nada, </strong>aunque creerlo, lo creíamos. Ahora, gracias a los pocos periodistas que aún no han sido asesinados, lo tenemos presente en la pantalla 24 horas al día, pero seguimos sin hacer nada. ¿Es que no nos lo creemos?<strong> ¿Acaso la pantalla nos anestesia</strong> frente al sufrimiento como si fuese solo una película? Tendremos que esperar a que se pueda visitar una Gaza en ruinas con guía para llevarnos las manos a la cabeza y decir, mientras vemos los zapatos entre los escombros, <strong>¿cómo pudimos dejar que pasase una vez más? </strong></p><p>__________________________________</p><p><em><strong>Carol García</strong></em><em> es socia de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Aug 2025 04:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carol García]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Cómo pudimos dejar que pasase?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Gaza,Genocidio,Historia,Polonia,Nazismo,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un parque llamado infoLibre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/parque-llamado-infolibre_129_2052659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ya no suelo salir apenas de casa.</p><p>Hace unos días, con el mes de agosto paseando sus calores por las calles de mi pueblo, mi osadía me llevó a ir hasta la Plaza Mayor a sentarme en una hermosa terraza a la sombra, donde todos los viejos se juntan <strong>a comprobar quién se ha muerto y quién no lo ha hecho aún</strong>.</p><p>Tras disfrutar de oír los cotilleos de las mesas vecinas <strong>por los que me enteré de que Franco había muerto</strong> y otras novedades locales, pagué mi café, me levanté para volver a casa y me di cuenta de que no sabía hacia dónde tenía que ir.</p><p>Por fin, ya <strong>estaba allí de cuerpo presente aquel fantasma diagnosticado</strong> hace unos pocos años que me auguraba ser un transeúnte de callejones oscuros sin memoria ni recuerdo, sin conciencia ni razón. </p><p>Es por eso por lo que uno de los pocos alicientes de los que logro disfrutar en <strong>esta pelea diaria contra la carcoma de mi memoria</strong> y del páramo que empiezan a ser mis sesos, es “bajarme” al parque de infoLibre.</p><p>Un “parque “, donde amigos sin derecho a roce de todos los colores en la escala del rojo al morado y de edades de distintas generaciones, predominando los de edades geriátricas, nos juntamos cada uno en su banco —en su rincón al sol, pero sin cantarle nada, que para algo la mayoría somos rojos fusilables— <strong> y soltamos nuestras inservibles opiniones, enfrascándonos en debates</strong>, disquisiciones, lecturas de cartilla y “peleíllas” de hermanos mal avenidos o cuñados creyentes y practicantes. </p><p>Para mí, “ir" cada día a esa reunión en el parque de los foros opinadores de <strong>infoLibre</strong> donde trato de juntar letras y pensamientos, más que un ejercicio de opinar para tener razón o mejorar algo, es una medicina, un tratamiento para barrer las telarañas oscuras que día a día van obligándome a usar más notas y apuntes<strong> en recordatorio de cosas sabidas desde hace años</strong>.</p><p>Allí, en el parque soleado y con olor a jazmín de este periódico digital, enemigos íntimos de esos que hemos vivido toda la vida pensando los mismos ideales y luchando por lo mismo unos que otros, me encuentran, se sientan a mi lado y me recriminan por mi ortografía kafkiana y anarquista, <strong>por mis sobredosis de comas o ausencia de ellas. </strong>Otros más cultos y pudorosos me reconvienen por mi abusivo uso de los calificativos barriobajeros propios de patio carcelario y también encuentro a los que me consideran enemigo de ideales porque su pan no se llama pan y su vino no se puede llamar vino.</p><p>Los aprecio a todos, los disfruto a todos, los necesito a todos.</p><p>Pero lo que más me gusta es ver pasar a los redactores de infoLibre y <strong>“decirles cosas” como si fuera el Gran Maestre de los jubilados ociosos</strong> desde su barandilla, explicando a unos peones de opinador con carrera de periodismo cómo se colocan con eficacia los encofrados de la argumentación en las noticias.</p><p>También a ellos hoy tengo que reconocerles que me resultan medicinales, que me alivian los rencores y los traumas, que meterme con ellos es como liquidar facturas pendientes de frustraciones acumuladas.</p><p>Este “parque” para muchos de nosotros no solo es lugar de encuentro de solos con vidas solitarias, sino también un espacio para recordar, <strong>una memoria común y compartida con un arcoíris de matices y opiniones</strong> diversas sobre el mismo color.</p><p><strong>Muchos de nosotros nunca nos conoceremos</strong>, ni sabremos quiénes somos en realidad, pero sabemos que compartimos barco, que nos extrañaremos cuando no nos leamos o no nos encontremos aquí. Sabemos que en este parque con muchos asientos y bancos de colores hay siempre olor a honestidad y verdad, y eso ya nos vale para remar juntos, unos hacia Ítaca, otros hacia otros destinos soñados. Todos a la defensa de la justicia.</p><p>Esto no es una confesión, ni una despedida (espero); es un desahogo, un reseteo de mis neuronas revolucionarias que, de cuando en cuando, recuerdan <strong>su condición de hippies con el lema de hacer el amor y no la guerra</strong> y que hoy han decidido, por si algún día ya se me olvida, reconocer y agradecer lo bueno que es para mí el tiempo que vivo cada día en infoLibre y lo mucho que aprecio a todos mis amigos y enemigos habituales.</p><p>Colorín colorado, <strong>este cuento se ha terminado</strong>.</p><p>______________________________</p><p><em><strong>José Manuel López-Neira Pérez</strong></em> <em>es socio de infoLibre</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Aug 2025 18:06:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel López-Neira Pérez]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un parque llamado infoLibre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Francisco Franco,España,Jubilación,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
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