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    <title><![CDATA[infoLibre - GUERRA EN SIRIA]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/guerra-en-siria/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - GUERRA EN SIRIA]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La ONU denuncia "ejecuciones sumarias de corte sectario" por ambos bandos en Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/onu-denuncia-ejecuciones-sumarias-corte-sectario-bandos-siria_1_1958377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7a472add-8fab-453a-87d9-eb0f3d4a1e4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ONU denuncia "ejecuciones sumarias de corte sectario" por ambos bandos en Siria"></p><p>La reciente <a href="https://www.infolibre.es/internacional/siria-sumida-caos-cuatro-dias-violencia-inedita-caida-asad_1_1957414.html" target="_blank">ola de violencia en la costa siria</a>, que dejó más de un millar de muertes según observadores, incluyó en muchos casos <strong>"ejecuciones sumarias" de base "sectaria"</strong> por parte de elementos afiliados al caído régimen de Bachar al Asad pero también por otros que apoyan a las autoridades de la transición, indicó este martes la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos y recoge EFE.</p><p><strong>"En algunos casos familias enteras</strong>, incluyendo mujeres, niños y personas no combatientes, fueron asesinados en ataques que se dirigieron particularmente contra ciudades y poblaciones alauitas" (rama del islam chií que profesa la familia de Al Asad), indicó en rueda de prensa el portavoz de la Oficina Thameen Al-Kheetan.</p><p>La fuente agregó que la oficina que dirige el alto comisionado Volker Türk ha verificado por ahora la muerte de 111 personas (90 hombres, 18 mujeres, un niño y dos niñas), aunque otras organizaciones, como el observatorio Sirio de Derechos Humanos,<strong> elevaron este martes la cifra de víctimas a 1.093.</strong></p><p>"De acuerdo con muchos testimonios recogidos por nuestra oficina, los perpetradores de los crímenes fueron casa por casa <strong>preguntando a los residentes si eran alauitas o sunníe</strong>s antes de decidir si los asesinaban o no. Algunos supervivientes nos contaron que mataron a muchos hombres frente a sus familias", afirmó Al-Kheetan.</p><p>El portavoz agregó que los días 6 y 7 de marzo personas armadas supuestamente afiliadas a las antiguas fuerzas de Al Asad <strong>irrumpieron en hospitales de Latakia, Tartús y Baniyas</strong>, donde se enfrentaron a fuerzas afines a las actuales autoridades, causando decenas de víctimas que incluyeron pacientes, médicos y estudiantes de medicina.</p><p>"Otros abusos denunciados en los últimos días han incluido <strong>saqueos de domicilios y tiendas</strong> por parte de personas anónimas que se aprovecharon del caos", agregó Al-Kheetan, quien subrayó que muchos civiles han huido de la violencia a zonas rurales y otros se han registrado en la base aérea cercana que controla Rusia.</p><p>La fuente expresó la preocupación de la oficina de la ONU por los discursos de odio y la desinformación que circulan al respecto de estos hechos en las redes sociales, "lo que podría aumentar las tensiones y dañar la cohesión social en el país". El alto comisionado Türk urgió que los responsables de estos crímenes <strong>respondan ante la justicia</strong>, y ha dado la bienvenida a la apertura de investigaciones sobre estos sucesos por parte de las autoridades de transición. "Todos los responsables deben rendir cuentas, independientemente de su afiliación", subrayó.</p><p>Las fuerzas sirias iniciaron el pasado jueves 6 de marzo <strong>una operación contra milicianos alauitas </strong>en las provincias costeras de Latakia y Tartús en respuesta a una emboscada y ataques a gran escala contra efectivos militares, algo que provocó una oleada de violencia sin precedentes desde la caída del expresidente el 8 de diciembre. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Mar 2025 12:39:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ONU denuncia "ejecuciones sumarias de corte sectario" por ambos bandos en Siria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Guerra]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Siria, sumida en el caos tras cuatro días de violencia inédita desde la caída de Al Asad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/siria-sumida-caos-cuatro-dias-violencia-inedita-caida-asad_1_1957414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d973a185-e2a0-4053-9006-2cad1ade290f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siria, sumida en el caos tras cuatro días de violencia inédita desde la caída de Al Asad"></p><p>En cuatro días de violencia inaudita desde la caída del régimen de Bachar al Asad, <strong>más de mil personas han muerto en las regiones del oeste de Siria de mayoría alauita</strong>, entre ellas unos 740 civiles pertenecientes a esta minoría religiosa que han sido ejecutados y asesinados "a sangre fría", según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.</p><p> La ONG, con sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores en el terreno, <strong>reporta que al menos 1.018 personas han muerto desde el jueves</strong> en las provincias costeras de Latakia y Tartús -feudos de la comunidad alauita y de Al Asad-, así como en las demarcaciones centrales de Hama y Homs, escenario de unos de los acontecimientos más sangrientos de los últimos años.</p><p>La violencia estalló el jueves, cuando grupos leales a Al Asad <strong>emboscaron y mataron en Latakia a decenas de efectivos de seguridad de la nueva administración de Damasco</strong>, algo que derivó en intensos enfrentamientos y en una posterior campaña de represión contra la población alauita. </p><p>Desde la caída del anterior régimen, varios grupos de exmilitares leales a Al Asad han efectuado<strong> ataques esporádicos contra las nuevas autoridades</strong>, pero la emboscada de este jueves fue la primera operación a gran escala y la más sangrienta desde el pasado 8 de diciembre.</p><p>Cientos de personas salieron a las calles de varias provincias sirias el jueves y el viernes <strong>para expresar su apoyo a las fuerzas de seguridad</strong> y denunciar los ataques de los remanentes del exrégimen.</p><p>Según medios de comunicación sirios y grupos de activistas, la insurgencia pro Al Asad está liderada por el comandante Ghiath Dalla, <strong>una de las figuras militares más prominentes del antiguo régimen</strong> y muy próximo al expresidente, que habría fundado un grupo llamado 'Consejo Militar para la Liberación de Siria'.</p><p>Su principal objetivo, según recoge la prensa local, es la "liberación total del territorio sirio de todas las fuerzas ocupantes y terroristas", <strong>en referencia a la alianza islamista Hayat Tahrir al Sham</strong> (HTS), que derrocó a Al Asad en una fugaz ofensiva de apenas dos semanas.</p><p>Esa alianza, ya disuelta e integrada en las fuerzas de seguridad del nuevo Gobierno, es la heredera del Frente Al Nusra, la exfilial de la organización Al Qaeda en Siria, y está <strong>apoyada también por una serie de grupos islamistas proturcos</strong> acusados de cometer todo tipo de crímenes de guerra durante los 14 años de conflicto en Siria.</p><p>En reacción a los ataques del jueves, Damasco lanzó una campaña para aplacar los focos de insurrección, llevando refuerzos desde las provincias septentrionales de Idlib y Alepo, <strong>los baluartes de la oposición a Al Asad</strong>.</p><p>Parte de esos refuerzos son milicianos del grupo proturco Ejército Nacional Sirio (SNA), que está a su vez inmerso en solitario en una campaña contra las zonas del norte de Siria controladas por los kurdos.</p><p>Según el Observatorio, reconocido por su fehaciente seguimiento de las violaciones a los derechos humanos bajo el régimen de Al Asad, la llegada de los refuerzos<strong> fue el preludio de una serie de masacres</strong>, ejecuciones sumarias y torturas a la población civil, muchas de las cuales fueron grabadas en vídeos que la ONG pudo verificar.</p><p>Entre los asesinados se encuentran mujeres y niños, siempre según el Observatorio, <strong>que hizo un llamado a la comunidad internacional </strong>"para que adopte medidas urgentes y envíe equipos internacionales especializados de investigación para documentar las graves violaciones" que han cometido las fuerzas de seguridad y grupos aliados.</p><p>Damasco no ha reconocido explícitamente estos actos, aunque sí ha anunciado la creación de un comité que investigará y <strong>mandará a juicio a los responsables de "crímenes"</strong> cometidos durante las operaciones militares en la costa siria.</p><p>La comunidad alauita, a la que pertenece el clan de Al Asad y que dominó el Ejército durante el régimen anterior, supone aproximadamente el 10 % de la población siria y tiene su núcleo en Latakia y Tartús, <strong>donde las autoridades de Damasco realizan operaciones contra los remanentes del exrégimen </strong>desde hace semanas.</p><p>Varios altos cargos militares de Al Asad <strong>acusados de cometer crímenes de guerra </strong>y reprimir a la ciudadanía han sido arrestados en estas campañas.</p><p>Sin embargo, el Observatorio también ha documentado decenas de "actos de venganza" por parte de miembros de las fuerzas de seguridad contra estos individuos, <strong>algo que se ha generalizado en la campaña militar</strong> de esta semana en la costa.</p><p>"Existe una creciente preocupación de que la respuesta de mano dura de Damasco al ataque por parte de los remanentes del régimen arraigue las divisiones sectarias y alimente un nuevo ciclo de violencia", alertó el centro de investigación sirio ETANA.</p><p>El grupo chií libanés Hizbulá -uno de los principales aliados de Al Asad junto a Irán- se ha desvinculado de la ola de violencia, mientras que los patriarcas de las iglesias de Siria<strong> condenaron las "masacres contra civiles inocentes"</strong> y rechazaron "cualquier intento de división".</p><p>El presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa,<strong> intentó tranquilizar este domingo a la población </strong>y aseguró que la violencia es "un desafío esperado" en la fase de transición que atraviesa el país, al tiempo que urgió a "proteger la unidad nacional y la paz civil". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Mar 2025 12:50:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carles Grau Sivera (EFE)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Siria, sumida en el caos tras cuatro días de violencia inédita desde la caída de Al Asad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Bashar al Asad,ONG]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Suben a 340 los civiles alauitas muertos durante las luchas en la costa de Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/suben-340-civiles-alauitas-muertos-durante-luchas-costa-siria_1_1957158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/43cc6a31-dc9b-4f8d-8293-0fcc26907462_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Suben a 340 los civiles alauitas muertos durante las luchas en la costa de Siria"></p><p>Al menos 340 civiles de la minoría alauita han muerto, muchos de ellos ejecutados a manos de las fuerzas de seguridad, en medio de los enfrentamientos entre las tropas del nuevo régimen de Damasco e insurgentes leales <strong>al derrocado presidente Bachar al Asad,</strong> informó este sábado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, según informa EFE.</p><p>"En la mayor venganza colectiva, 340 ciudadanos fueron asesinados y ejecutados a sangre fría en la costa y las montañas de Latakia", dijo la ONG en un comunicado, en el que indicó que otros <strong>más de 200 combatientes de ambos bandos perdieron la vida en estos choques desde el jueves</strong>, por lo que el número total de muertos supera los 540.</p><p>La minoría alauita, una rama del islam chií, es a la que pertenece la familia Al Asad y <strong>alrededor del 10 % de la población de Siria</strong>. Esta comunidad, cuyo núcleo se encuentra en las provincias costeras de Latakia y Tartús -los principales feudos del derrocado presidente- dominó instituciones como el Ejército durante el régimen del mandatario.</p><p>El Observatorio dijo que estos "crímenes" fueron ejecutados por las nuevas autoridades de Damasco y otros grupos aliados "de una manera similar a las operaciones <strong>llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad del antiguo régimen</strong>" de Bachar al Asad.</p><p>Según la ONG, con sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores sobre el terreno, estas "masacres" <strong>tuvieron lugar principalmente en las localidades de Baniyas</strong>, en la provincia de Tartús, así como en zonas rurales de Latakia y municipios como Al Qardaha y Jableh, donde estalló la violencia el jueves.</p><p>Al menos 89 miembros de los ministerios de Interior y Defensa sirios perdieron la vida en choques directos desde entonces, mientras que los insurgentes pro Al Asad <strong>sufrieron 120 bajas hasta el momento</strong>, de acuerdo con el recuento de la ONG.</p><p>Los choques estallaron después de que insurgentes alauitas lanzaran un ataque contra las fuerzas de seguridad en la localidad de Jableh, en Latakia, lo que desencadenó<strong> la mayor ola de violencia en Siria desde el derrocamiento de Al Asad </strong>el pasado 8 de diciembre.</p><p>Según el Observatorio, las fuerzas de seguridad sirias<strong> "siguen persiguiendo y peinando"</strong> este sábado las zonas donde se esconden los remanentes de Al Asad, e informó de que se están produciendo "combates callejeros" en Latakia y Tartús.</p><p>Las nuevas fuerzas sirias están mayoritariamente compuestas por excombatientes de la ahora disuelta alianza islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), <strong>la agrupación que lideró la ofensiva contra Al Asad </strong>y cuyas raíces proceden del Frente Al Nusra, la exfilial de Al Qaeda en Siria. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Mar 2025 15:47:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Suben a 340 los civiles alauitas muertos durante las luchas en la costa de Siria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Bashar al Asad,ONG]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Qué le espera a la nueva Siria ante la mezcla de ideología, religión y política del grupo que ha tomado el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/le-espera-nueva-siria-mezcla-ideologia-religion-politica-grupo-hts_1_1939150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1e7809d3-85f4-4979-9b4a-94defbc57bf4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué le espera a la nueva Siria ante la mezcla de ideología, religión y política del grupo que ha tomado el poder"></p><p>Puede que observar los centros comerciales, o <em>malls</em>, que han surgido en la ciudad de Idlib en los últimos años sea una de las mejores formas de entender cómo podría ser la Siria del mañana.</p><p>En <a href="https://cadmus.eui.eu/bitstream/handle/1814/77677/RSC_2024_61.pdf?sequence=1&isAllowed=y" target="_blank">un fascinante artículo</a> publicado justo antes de la victoriosa ofensiva del grupo Hayat Tahrir Al-Sham (HTS) sobre Damasco, el investigador Patrick Haenni mostraba hasta qué punto esos lugares cristalizaban las tensiones, pero también los posibles acomodos entre las normas islámicas, el consumismo y la creación de un espacio público que representan, aunque de distinta forma, los distintos componentes religiosos, políticos y sociales de la región de Idlib.</p><p><strong>¿Por qué algunos cafés y restaurantes</strong> regentados por capitales<strong> próximos al HTS aceptaban el narguile mientras otros, menos vinculados al HTS, lo prohibían?</strong> ¿Por qué se aprobó una ley más estricta que regulaba la mezcla de sexos en estos lugares precisamente al mismo tiempo que el HTS enviaba mensajes de “moderación” a la comunidad internacional? ¿Cómo conciliar los imperativos ascéticos de una cultura combativa e islamista con las aspiraciones consumistas, incluso hedonistas, de la sociedad?</p><p>El ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Hayat Tahrir Al-Sham estuvo recientemente en el Foro Económico de Davos (Suiza) para anunciar un plan de privatización y mantener conversaciones con Tony Blair, entre otros, y Ahmed al-Sharaa pronunció el jueves 30 de enero su primer discurso a la nación desde la caída de Bashar al-Assad, ¿qué visión política y económica del mundo tiene HTS?</p><p>Para responder a esas y otras cuestiones, Mediapart <strong>entrevista a</strong> <strong>Patrick Haenni</strong>, investigador afiliado al Instituto Universitario Europeo de Florencia.<strong> En junio publicará, junto con Jerome Drevon, un libro titulado </strong><em><strong>Transformed by the people. HTS' road to power in Syria</strong></em><em> </em>(<em>Transformados por el pueblo. El camino hacia el poder de HTS en Siria</em>), un análisis detallado de las mutaciones ideológicas y políticas de este movimiento, basado en más de cinco años de trabajo de campo en el antiguo bastión del movimiento en el noroeste de Siria.</p><p><strong>¿El HTC es representativo de ese “Islam de mercado”, a la vez conservador en el plano moral y liberal en el económico, que usted analizó hace unos años en relación con los Hermanos Musulmanes egipcios?</strong></p><p>En <em>L'Islam de marché yo </em>analizaba la convergencia entre globalización e islamización, y mostraba las afinidades entre el islam político y el nuevo orden liberal, incluso neoliberal, que se estaba instaurando en los años 1990 y 2000. Ahora estamos en una configuración radicalmente distinta. El HTS es un producto de la guerra y refleja ahí su evolución.</p><p>El HTS es un grupo armado, un movimiento de combatientes que, de batalla en batalla, ha perdido a muchos de sus cuadros iniciales, que a veces eran urbanitas con buena formación, por lo que ha visto cómo su base social descendía de nivel.</p><p>Una parte muy importante de la primera generación, cultivada y politizada como Ahmed al-Charaa, murió en los combates o se fue<strong> </strong>como consecuencia de las escisiones del HTS, primero con el <em>Estado Islámico</em> y después con <em>Al Qaeda</em>.</p><p>Como consecuencia de esa poda, a partir de 2019, el movimiento tuvo  que reclutar localmente en la región de Idlib, lo que ha provocado un cambio sociológico. El movimiento se vuelve más provincial, y su nueva base social se forma con cuadros surgidos de las clases medias bajas y con combatientes de una base muy rural.</p><p>Hemos pasado así de un movimiento en parte internacionalista, que solía reclutar clases medias, a un movimiento más local y con menos formación, más arraigado en la base de la escala social. Eso ha obligado al HTS a simplificar la formación ideológica impartida a los combatientes y en gran medida a despolitizarlos.</p><p>Además, la experiencia del ejercicio del poder que se instauró en Idlib en 2017 bajo el nombre de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/020125/au-coeur-d-idlib-le-proto-etat-des-nouveaux-maitres-de-la-syrie" target="_blank">"</a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/020125/au-coeur-d-idlib-le-proto-etat-des-nouveaux-maitres-de-la-syrie" target="_blank">Gobierno de Salvación de Siria"</a> es el producto de un movimiento militarizado con recursos humanos y financieros limitados que nunca tuvo como prioridad la gobernanza local, ni la ha visto como el lugar donde realizar sus ideales políticos. Su único objetivo utópico fue siempre la toma de Damasco, Fath al-Sham, en árabe, como el nombre de su movimiento.</p><p>A diferencia de los <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/270125/en-syrie-les-groupes-proturcs-font-regner-la-terreur-sur-la-montagne-des-kurdes" target="_blank">kurdos</a>, que han creado una dinámica de funcionarización de la sociedad siria en el noreste al haber conseguido colocar a casi 220.000 personas en una administración con la intención de encarnar su ideal militante y preparar la Siria del mañana, Charaa hace gobernanza local por defecto, debido a la falta de recursos humanos y financieros, pero también porque sus intereses están en otra parte.</p><p>En Idlib no hay una administración fuerte, sino un sector público magro, un Estado mínimo y una tendencia a descargar el servicio público en el sector asociativo, las ONG, internacionales o locales, o las Naciones Unidas: un tercio de la población de Idlib vive en campamentos y sobrevive gracias a la ayuda de la ONU.</p><p>Lo mismo ocurre con sectores de alto contenido ideológico, como la educación, donde<strong> </strong>los salarios se pagan con fondos occidentales, y los libros de texto y los exámenes los asume el gobierno provisional de la oposición siria, con sede en Turquía.</p><p>En cuanto al Estado sirio, desde la toma del poder también ha comenzado la reducción de personal, con el despido de casi el 30% de los empleados del sector público, junto con la supresión de las subvenciones para determinados bienes esenciales, como el gasóleo de calefacción, el transporte público, la gasolina y, lo que es más importante, el pan, cuyo precio se ha multiplicado por 10 en algunos lugares.</p><p>En efecto, estamos en un régimen neoliberal, pero se trata de un neoliberalismo que, también en este caso, funciona<strong> “</strong>por defecto”, y no como consecuencia de una motivación ideológica para frenar la intervención del Estado.</p><p><strong>¿Es posible identificar la “ideología” del HTS, ya sea económica o política?</strong></p><p>El HTS no tiene una ideología estructurada. Son, por supuesto, islamistas que se han desradicalizado pero sin convertirse en moderados.</p><p>Su desradicalización es el producto involuntario de cuatro dinámicas: su ruptura con la <em>yihad</em> global; su ruptura con el salafismo como proyecto de purificación forzada de la religiosidad; su apuesta por las mayorías silenciosas para marginar mejor a las minorías radicales que actúan dentro o fuera del movimiento; y, como resultado, la práctica tácita de un “salafismo inverso” de aceptación de cierta inercia social que permite a un islam popular, sufí en particular, reafirmarse en la escena social tras haber estado oculto durante casi una década.</p><p>Esta desradicalización no se produce en nombre de una ideología, sino que es el producto de una trayectoria que el HTS sólo domina parcialmente. Como era de esperar, cuando pedimos a los líderes del movimiento que se definan, sus respuestas varían y siguen siendo evasivas: hablan de movimiento revolucionario, islamismo, yihadismo político, conservadurismo suní...</p><p><strong>¿El compromiso alcanzado en Idlib entre las normas del Islam y la sociedad a la que se aplican puede reproducirse en Damasco, cuya composición sociológica y diversidad religiosa son muy diferentes a las de una pequeña ciudad conservadora y homogénea del norte del país?</strong></p><p>El líder del HTS, <strong>Ahmed al-Charaa, </strong>es más un político que un ideólogo con una receta clara para reformar la sociedad según sus convicciones. En Idlib encontró una forma de equilibrio en una sociedad polarizada entre la austeridad revolucionaria y combatiente, y una voluntad que piensa que la revolución y la lucha deben conducir a la creación de una nueva sociedad que deje espacio para una vida social no constreñida por la austeridad deseada por los primeros.</p><p>Por tanto, Al-Charaa ha llegado a un compromiso entre un ala islamista populista, a veces salafista, de línea dura y austera, y una sociedad, todavía musulmana y conservadora, pero que quería volver a vivir y respirar. En Idlib, el compromiso era posible porque el margen de diferencia entre estas dos tendencias no era drástico.</p><p>En Damasco, en cambio, la polarización es mucho más fuerte. Por un lado, está el fortalecimiento de este ala populista islamista y a veces salafista, que vuelve a ocupar un campo religioso menos controlado en Damasco que en Idlib. Allí, el HTS tenía el control de las mezquitas, las escuelas y los institutos de la <em>sharia</em>. Los predicadores estaban controlados, a veces directamente, a veces indirectamente, por ejemplo limitando a los más duros a ejercer en las instituciones religiosas que no controlaban.</p><p>En Damasco y las demás grandes ciudades, se dejan ver en camionetas los radicales extranjeros y los grupos de predicadores (<em>dawa</em>), recordando las versiones más conservadoras de las normas islámicas y estableciéndose en un ámbito religioso poco controlado en la actualidad.</p><p>En un plano más profundo, asistimos también a la afirmación de una identidad suní reivindicativa, difícil de contener y que tiene sombras de violencia vengativa. Se está reafirmando en la costa y en la región de Homs, sobre todo en zonas urbanas confesionalmente mixtas y moldeadas por un recuerdo de la guerra civil marcado a menudo por el odio y el derramamiento de sangre.</p><p>Por otra parte, vemos también<strong> </strong>cómo se están reafirmando la sociedad civil y las clases medias urbanas, con sus estilos de vida radicalmente diferentes y su deseo de defenderlos. También ellas salen a la calle. Prueba de ello son las pequeñas pero continuas manifestaciones, sobre todo de mujeres, con lemas abiertamente laicos como <strong>“</strong>la religión para Dios y la nación para todos<strong>”</strong>. El resultado es una sociedad civil politizada que quiere formar parte del juego, improvisando reuniones y sesiones de formación política en cafés de activistas.</p><p>Ahora bien, los nuevos dirigentes de Damasco no podrán prescindir de esas élites urbanas que controlan la economía y que, en última instancia, son las depositarias de la experiencia estatal. Desde la toma de Damasco han sido constantes las reuniones con ellas, aunque aún no sepamos qué tipo de reparto de poder son susceptibles –o no– de crearse. Es evidente que, aunque siempre han (co)existido diferentes visiones de las normas religiosas, las presiones opuestas que obligaron a Charaa a arbitrar en Idlib son mucho más divergentes en Damasco.</p><p>Las antiguas políticas de arbitrajes practicadas en Idlib son ahora, para los nuevos dirigentes, una práctica de la gran división ideológica cada vez más compleja.</p><p><strong>La toma de Damasco se ha visto principalmente desde dos ángulos: la victoria final de una revolución o el comienzo de la imposición de una ideología islamista.</strong> <strong>¿Las tensiones actuales se basan principalmente en la ideología y la religión?</strong></p><p>No exclusivamente. Esas dimensiones son reales, pero hay otra, no menos fundamental, que es la dimensión de clase.</p><p>La toma de Damasco es vista por muchos en la capital como un desembarco sociológico desde la provincia de Idlib, bastión del HTS antes de su victoriosa guerra relámpago del mes pasado. Como esos revolucionarios del campo de Idlib que llegaron al lujoso barrio damasceno de Al-Malki y crearon el “Consejo de Notables de Al-Malki” dentro de una mezquita local. Una iniciativa que hizo rechinar a la burguesía local, dado que no hay más “notables” en Al-Malki que en el distrito XVI de París (zona donde viven las clases más acomodadas, ndt).</p><p>Mientras antes era la encarnación de lo marginal, la provincia de Idlib ahora se está convirtiendo implícitamente en una marca de estatus social. Los coches con matrícula de Idlib son mejor tratados por la policía de tráfico, que les da prioridad por la liberación que se les atribuye.</p><p>Sobre todo, y mucho más en profundidad, la política de nombramientos y despidos en la función pública adopta el sesgo de un doble apoyo a la pertenencia suní y, más concretamente, a veces a las redes de solidaridad creadas en torno a la experiencia de poder desarrollada por HTS en Idlib en los últimos años.</p><p>En cierto modo, esta afirmación revolucionaria y social de una provincia específica dentro de la capital recuerda lo que ocurrió en Damasco cuando el partido <em>Baas </em>tomó el poder en 1963, que fue también la afirmación tanto de la provincia como de una región.</p><p>El investigador francés <a href="https://www.deepl.com/es/%C2%ABhttps://www.ina.fr/ina-eclaire-actu/syrie-mary-seurat-michel-alep-damas-assad%C2%BB" target="_blank">Michel Seurat</a> dijo hace mucho tiempo que “el Estado en el Mashreq es una <em>assabiyya </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">[</span>grupo o red de solidaridad -ndr<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">]</span><em> </em>exitosa”; la Siria actual le da claramente la razón una vez más.</p><p><strong>Pero esta forma de revancha del campo sobre las ciudades, ¿no es una venganza, como cuando los talibanes tomaron Kabul en 1996 o cuando los jemeres rojos tomaron Nom Pen?</strong></p><p>Contrariamente a la visión que los talibanes tienen de Kabul, el activista medio del HTS no tiene esa idea de Damasco como ciudad pecadora. De momento, el contacto entre lo rural y lo urbano es ambivalente.</p><p>Por un lado, está la reacción defensiva de las élites, las salidas en camioneta de los “emprendedores morales” que vienen a predicar la buena palabra y que a menudo son cargantes para los vecinos, pero, por otro, están los <em>selfies</em> de las jóvenes con los combatientes llegados del campo o la satisfacción de las élites totalmente agotadas por la asfixiante depredación que ejercía sobre ellas el antiguo régimen.</p><p>En Idlib sobre todo, el movimiento está arraigado en las pequeñas clases medias, a menudo provincianas, pero no desconectadas del estilo de vida urbano que existe en las grandes ciudades.</p><p>Y cuando la presión moral sobrepasa cierto umbral, como ocurrió con el intento de islamizar los manuales de enseñanza en Damasco, de imponer una policía de la moral en Idlib o de privar a las mujeres de participar en los debates sobre el futuro de la justicia en Alepo, entonces las autoridades ponen un límite y exigen dar marcha atrás.</p><p>Esa marcha atrás también puede producirse espontáneamente: el consejo de notables del barrio de Al-Malki, como el de otros barrios de la ciudad, está ya clínicamente muerto, simplemente porque <strong>el injerto de la cultura provinciana no ha arraigado</strong>.</p><p>En definitiva, a pesar de las diferencias cognitivas, no se trata ni de un triunfo revanchista de lo rural sobre lo urbano<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> </span>–Charaa pasó su adolescencia en el barrio de Mezze, más bien acomodado– ni de la imposición de la islamización desde arriba, como fue el caso de los talibanes.</p><p>Pero esta afirmación provincial es también muy contextual. En Damasco se ha importado el principal sindicato de abogados y sustituido por el sindicato local de Idlib. En las regiones, la “ruralización” del poder puede ser más fuerte y adoptar la forma de planes de reducción basados en las afiliaciones religiosas.</p><p>También puede adoptar la forma de una islamización del Estado. En Deir ez-Zor, por ejemplo, la autoridad del Estado central se ejerce en realidad a través de los ex compañeros de armas de Charaa, de la pequeña ciudad de Sheheil, al este del Éufrates, durante mucho tiempo bastión del Frente <em>Al-Nusra</em>. En cuanto tomaron el poder, despidieron a varias funcionarias municipales por no llevar el pañuelo. Pero también en este caso se trata más de una iniciativa local que de la aplicación de un programa ideológico debidamente elaborado desde arriba.</p><p>En realidad, durante los últimos siete años, los líderes han tendido a sopesar sus bases, e incluso a controlar a los más vehementes ideológicamente. Y seguimos enfrentándonos a una desradicalización de arriba abajo, a menudo impuesta por la dirección del movimiento a mandos intermedios ariscos.</p><p><strong>Entonces, ¿quiénes son los nuevos amos de Damasco?</strong></p><p>Como auténtico agente de desradicalización, el HTS nunca ha hecho su presentación identitaria. El grupo nunca ha elaborado una carta o documento fundacional en el que exponga su nueva doctrina o identidad política.</p><p>El movimiento ha evitado un <em>aggiornamento</em> teológico. Su desradicalización es fruto del ejercicio del poder, no de un cambio ideológico asumido y argumentado.</p><p>La desradicalización está profundamente arraigada, es a largo plazo y difícil de revertir, ya que ha cristalizado por los cambios en la fuerza del movimiento, es decir, arrinconando a los partidarios de la línea dura, aunque no han desaparecido todos los radicales ni mucho menos.</p><p>Sin embargo, el movimiento guarda silencio sobre su propia transformación. Una revolución silenciosa para algunos, entre los que me incluyo, o una conspiración de silencio por parte de un nuevo poder que ya domina el arte de la <em>taqiyya</em> y el disimulo, para los escépticos que buscan un toque oriental. Sin duda, es demasiado pronto para dar una respuesta definitiva.</p><p>Lo que sí podemos decir ya es que esta desradicalización es única en el panorama yihadista, por dos razones. En primer lugar, no se trata de una revolución doctrinal, pues los yihadistas suelen empezar por la ideología, como hicieron los yihadistas egipcios o libios. En segundo lugar, se trata de una desradicalización llevada a cabo por un actor en posición de fuerza, mientras que la desradicalización de los yihadistas suele ser producto de una fase de debilidad y de la experiencia carcelaria.</p><p>Aquí la desradicalización se produce desde una posición de poder. Más que eso, es el producto del ejercicio del poder y de las limitaciones que impone.</p><p>Cuando nos vemos obligados a formar una alianza con el ejército turco, un ejército de la OTAN nacido de la experiencia de un Estado laico, tenemos que responder a quienes rechazan el principio de buscar el apoyo de fuerzas infieles.</p><p>Cuando se trata de reafirmar la autoridad de la línea del HTS frente al discurso de los ideólogos de la yihad global, adoptar la escuela shafií de jurisprudencia permite producir legitimidad local y control religioso. Así pues, el shafiísmo no es un reflejo del tradicionalismo, sino el producto de una estrategia asertiva de diferenciación.</p><p>Cuando se trata de gestionar un ámbito religioso muy denso, con más de 1.200 mezquitas y numerosos institutos de <em>sharia</em>, la mayoría de los cuales proceden de la tradición sufí, a diferencia del Estado Islámico dispuesto a imponer su dogma a toda costa, el HTS “se las arregla<strong>”</strong>, es decir, rehabilita al bajo clero local y sus cosmovisiones.</p><p>Cuando los nuevos reclutas son locales, poco instruidos, más apegados a la defensa de su pueblo que al advenimiento de un califato global, y cuando, además, el Estado Islámico sigue siendo un competidor, la formación ideológica de los combatientes se revisa a la baja, se simplifica y se desradicaliza: es necesario actuar como baluarte –a riesgo de deserciones hacia el Estado Islámico– y hacerlo accesible.</p><p>Una cosa lleva a la otra, el HTS ha emprendido progresivamente un camino “termidoriano” y ha renunciado a “purificar el dogma” y la sociedad, es decir, a renunciar al ideal salafista de <em>tabula rasa</em> y, cada vez más –y en gran medida de forma empírica–, a aceptar “la inercia de lo social”<strong>, </strong>en palabras del historiador François Furet. El HTS ha sido transformado por la sociedad que controla. La desradicalización del HTS es el salafismo al revés.</p><p>De manera estratégica, el HTS en Idlib se ha comportado de forma profundamente transaccional, incluso en cuestiones de normas religiosas, y no ha aclarado su línea ideológica. Desde este punto de vista, hay efectivamente un elemento de <em>taqiyya</em> y disimulo en esta vaguedad estratégica.</p><p>Pero, ¿qué se está ocultando? ¿Un radicalismo impenitente que saldrá a flote una vez tomado el poder o, por el contrario, un reenfoque ideológico en una línea revolucionaria, suní y conservadora, pero desradicalizada y que no dice todavía su nombre para facilitar el injerto de un modelo aún frágil en un entorno que a veces lo ve aún con escepticismo?</p><p>Aunque todo es posible, me inclino por la segunda opción. En efecto, aunque el HTS se ha mostrado muy transaccional, tendrá que serlo aún más tras su victoria frente a las presiones externas<strong>:</strong> el llamamiento internacional a la inclusividad y la paranoia no menos global y local con el Islam político.</p><p>Los nuevos dirigentes no podrán conservar el poder sin conservar el Estado, lo que presupone un pacto con la comunidad internacional y con las élites urbanas, únicas poseedoras de experiencia estatal, ambas imposibles de obtener en caso de un régimen islámico de línea dura.</p><p>La actual estructura de limitaciones al ejercicio del poder tras el 8 de diciembre debería marcar la brújula ideológica del movimiento en el rumbo de reajustes centristas que ha mantenido desde la ruptura con <em>Al Qaeda</em> en 2016.</p><p><strong>¿Podría ser la trayectoria del HTS un modelo de desradicalización para otras organizaciones de ese tipo?</strong></p><p>A fin de cuentas, el reenfoque ideológico del HTS recuerda menos a las experiencias yihadistas del pasado que a la de los partidos de extrema derecha, que han seguido una trayectoria a veces similar de desmarque de los extremos en un contexto de fuerza, de deseo de conquistar el poder y sin grandes esfuerzos de conceptualización doctrinal.</p><p>De hecho, la experiencia de Idlib arroja algo de luz sobre las pretensiones centristas de estos partidos. En primer lugar, el reenfoque ideológico nunca es puramente instrumental. En Idlib, como en otros lugares, cuando un movimiento radical se reorienta ideológicamente, provoca importantes tensiones internas, escisiones, salidas y purgas. Este proceso no conduce necesariamente a una auténtica moderación, pero sí elimina a los elementos más radicales.</p><p>En segundo lugar,<strong> </strong>la reorientación no sólo transforma los extremos; el propio centro se redefine al absorber los aspectos ideológicos de los sectores radicales. En Idlib, esto se refleja en la persistente influencia de la cultura salafista. Sigue existiendo un radicalismo conservador, pero fuera del movimiento y en forma de desafío populista al mismo.</p><p>Además, la reorientación nunca es puramente política. El HTS ha tenido que transigir con las realidades sociorreligiosas de Idlib y luego de Damasco y aceptar una cierta revancha por parte de la sociedad, que está tomando el camino de vuelta a la tradición, al igual que los partidos de extrema derecha europeos se están adaptando a la modernidad sociológica –aceptación de valores liberales, abandono de los modelos familiares tradicionales, etc.– y renunciando a la <em>tabula rasa </em>conservadora.</p><p>El reenfoque ideológico es entonces sostenible en general.<strong> </strong>El HTS, al igual que los partidos de extrema derecha europeos, ha consolidado su reorientación alejándose de los elementos radicales, lo que hace improbable una vuelta a los años del terror.</p><p>A diferencia de los partidos europeos, el HTS no opera dentro de un marco democrático institucional. Su reorientación se basa en cálculos políticos: garantizar la paz social apostando por mayorías silenciosas, obtener la aceptación internacional necesaria para recibir ayuda humanitaria y encarnar una alternativa ganadora al régimen sirio.</p><p>El reenfoque ideológico no funciona necesariamente sólo en clave electoral. En Idlib, la reorientación ideológica del HTS ha coincidido con una relativa reducción del autoritarismo que, a diferencia del Egipto de Sissi o la Siria de Bashar al-Assad, funciona menos mediante la cruda represión que mediante la supresión de cualquier opción política competidora.</p><p>El poder permanece cerrado. El HTS concede áreas limitadas de libertad política y social, al tiempo que controla las instituciones clave.<strong> </strong>El reenfoque ideológico se utiliza para reducir las alternativas políticas en nombre del rechazo a los extremos<strong> </strong>(<em>al-ghulû</em>, en terminología islamista).</p><p>En Idlib, como en otros lugares, los reajustes ideológicos de agrupaciones políticas anteriormente radicales pueden acabar apoyando formas bastante corrientes de “extremo centro”, por utilizar el concepto de Pierre Serna. La desradicalización del HTS, una rareza en el paisaje yihadista, está muy en sintonía con el espíritu de los tiempos, singularmente iliberal y global.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Feb 2025 20:27:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joseph Confavreux (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué le espera a la nueva Siria ante la mezcla de ideología, religión y política del grupo que ha tomado el poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Bashar al Asad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trece reporteros españoles figuraban en la lista negra de periodistas extranjeros del Gobierno de Al Asad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/trece-reporteros-espanoles-figuraban-lista-negra-periodistas-extranjeros-gobierno-asad_1_1939015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9e3bbd04-290b-4ee9-89e1-c36aa1b674a9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trece reporteros españoles figuraban en la lista negra de periodistas extranjeros del Gobierno de Al Asad"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/siete-dias-han-precipitado-caida-regimen-terror-asad_1_1912135.html" target="_blank">La caída de Bashar Al Asad</a> el pasado 8 de diciembre dejó al descubierto <strong>un país en ruinas</strong>. Ciudades enteras arrasadas, una población sumida en la pobreza y más de <strong>seis millones de refugiados</strong> en todo el mundo. Las imágenes de decenas de<strong> edificios oficiales despojados de sus burócratas y sus secretos</strong> también ilustran a la perfección el fulgurante desplome del régimen que gobernó Siria con mano de hierro durante 53 años. En uno de esos recintos, el de la <strong>Dirección General de Inteligencia</strong>, situado en el barrio de Kafr Sousa, en Damasco, periodistas de <a href="https://sirajsy.net/" target="_blank">Siraj</a> (Syrian Investigative Reporting for Accountability Journalism), que al igual que <strong>infoLibre</strong> es miembro del consorcio de medios de investigación <a href="https://www.occrp.org/en" target="_blank">OCCRP</a>, encontraron el pasado 27 de diciembre una <strong>lista negra de periodistas extranjeros</strong>. Ése es exactamente el título del documento, que incluye los nombres de <strong>150 reporteros de todo el mundo</strong>. <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/muros-sin-fronteras/periodistas-no-hay-siria_1_1096062.html" target="_blank">Trece son periodistas españoles</a>. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/internacional/javier-espinosa-ricardo-garcia-vilanova-llegan-madrid-194-dias-secuestro_1_1099551.html" target="_blank">Javier Espinosa</a>, <a href="https://www.infolibre.es/medios/monica-garcia-periodista-dar-voz-sufriendo_1_1089306.html" target="_blank">Mónica García Prieto</a> y <a href="https://www.infolibre.es/medios/rsf-denuncia-han-aumentado-ataques-periodismo-paises-prensa-solida_1_1144290.html" target="_blank">Rosa Meneses</a> (<em>El Mundo</em>); <a href="https://www.infolibre.es/medios/director-pais-impide-plantilla-vote-gestion-negando-censo-comite-redaccion_1_1117179.html" target="_blank">Álvaro de Cózar</a> y <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/corresponsales-novelistas-mentira_1_1213618.html" target="_blank">Mayte Carrasco</a> (<em>El País</em>); Daniel Iriarte (<em>Abc</em>) y Ethel Bonet (<em>La Razón)</em> se unen en el documento al <a href="https://www.infolibre.es/medios/fotografo-espanol-manu-brabo-pulitzer-fotografia-2013_1_1088268.html" target="_blank">premio Pulitzer Manu Brabo</a> y a <a href="https://www.infolibre.es/internacional/periodistas-espanoles-secuestrados-siria_1_1096054.html" target="_blank">Ricardo García Vilanova</a> y <a href="https://www.infolibre.es/medios/pagando-guerra-documental-antonio-pampliega-periodistas-secuestrados-siria_1_1115616.html" target="_blank">Antonio Pampliega</a>, ambos secuestrados por los yihadistas en 2013 y 2015, respectivamente. También aparece <a href="https://www.infolibre.es/politica/asesinados-burkina-faso-periodista-david-beriain-fotografo-roberto-fraile_1_1196897.html" target="_blank">Roberto Fraile</a>, que fue asesinado en Burkina Fasso en abril de 2021 por terroristas de Al Qaeda. Los fotógrafos Daniel Leal-Olivas y Sergi Cabezas completan la lista española.</p><p>Todos ellos comparten el <em>honor </em>de haber sido señalados por la inteligencia de Al Asad, junto con el estadounidense <a href="https://sirajsy.net/syrian-intelligence-files-offer-clues-in-case-of-abducted-american-reporter/" target="_blank">Austin Tice</a>, periodista de <em>The Washington Post </em>que desapareció en agosto de 2012 mientras cubría la guerra civil en Siria y del que aún no se sabe si está vivo o muerto. También aparecen en la lista negra la norteamericana <a href="https://www.infolibre.es/internacional/tribunal-eeuu-condena-siria-papel-muerte-periodista-marie-colvin_1_1166923.html" target="_blank">Marie Colvin</a>, reportera de <em>The Sunday Times</em>, y el fotógrafo francés <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/justicia-francesa-reune-elementos-regimen-assad-asesinato-periodistas-homs_1_1157370.amp.html" target="_blank">Rémi Ochlik</a>, de <em>Paris Match</em>, asesinados en un ataque del ejército sirio en la ciudad de Homs en febrero de 2012. Además, el informe menciona a <a href="https://www.infolibre.es/internacional/inteligencia-britanica-identifica-asesino-james-foley_1_1104273.html" target="_blank">James Foley</a>, secuestrado en noviembre de 2012 por el Estado Islámico y decapitado en agosto de 2014, en una ejecución filmada por los yihadistas.</p><p>La lista, que tiene fecha del <strong>4 de marzo de 2013</strong>, fue elaborada por el Ministerio de Información sirio, en concreto por el Departamento de Medios Extranjeros, e iba dirigida al comandante director de la Dirección General de Inteligencia. Está redactada en árabe y formaba parte de una carpeta etiquetada como<em> Periodistas en Siria</em>. Era <strong>la portada del expediente donde se halló un documento sobre Austin Tice</strong>. </p><p>El documento no es más que una prueba más del control que el régimen de Bashar Al Asad pretendía ejercer sobre los periodistas. <a href="https://www.infolibre.es/economia/documentos-hallados-caida-asad-revelan-inteligencia-siria-espiaba-periodistas_1_1921096.html" target="_blank">Como publicó OCCRP</a>, el Gobierno sirio abrió también <strong>una operación para investigar a Siraj,</strong> que en 2019 empezó a publicar reportajes sobre la corrupción y los abusos de los derechos humanos de Al Asad, y a cuyos reporteros acusaba de espionaje. </p><p>La lista negra hallada en diciembre apenas incluye una corta anotación por periodista, con las fechas y lugares por los que cada uno de ellos <strong>entró “ilegalmente” en Siria en 2012 y 2013</strong>. En algún caso, ni siquiera eso. O sólo se añaden las fechas en que los reporteros publicaron sus crónicas sobre la guerra en sus respectivos medios. </p><p>Es más, en el caso de los españoles, se incluye el nombre de <strong>una enfermera danesa de Médicos sin Fronteras</strong>, Adriana Ferracin Kleivan, que publicó en un blog del gratuito <em>20 Minutos</em> <a href="https://www.20minutos.es/internacional/blogs/blog-solidario-cooperantes/miedo-cielo-despejado-siria-5539772/" target="_blank" >una breve reseña de su experiencia</a> en el hospital donde trabajaba, tras el bombardeo de un mercado. </p><p>Ninguno de los periodistas, todos ellos curtidos en zonas de conflicto y conocedores de Oriente Próximo, se ha sorprendido cuando <strong>infoLibre </strong>les ha comunicado su inclusión en la lista negra de Al Asad. Algunos de ellos no sólo <strong>conocían la existencia de semejante documento</strong>, sino que incluso sabían que formaban parte de uno similar. Ricardo García Vilanova fue, junto con Javier Espinosa y Antonio Pampliega, de <strong>los primeros que entraron en Siria en diciembre de 2011</strong>, cuando apenas había periodistas extranjeros cubriendo la guerra. En el documento no aparece ninguna referencia a ese año. “Entonces ya nos hablaron de una lista en la que estábamos los tres, <strong>colgada en la pared de una comisaría de policía y que estábamos buscados</strong>”, recuerda el fotoperiodista, <em>freelance </em>al que el Ministerio de Información sitúa al servicio de la agencia France Presse. “También trabajé entonces para <em>The New York Times</em>, CNN o <em>Der Spiegel</em>”, explica, “porque esos primeros meses casi éramos los únicos periodistas en Siria, y hasta julio y agosto, cuando se abrió la frontera turca, no empezaron a llegar reporteros de otros medios”.</p><p><strong>“El régimen te hacía saber que estabas bajo vigilancia</strong>, te lo decían en el consulado cuando ibas a pedir el visado”, asegura Mónica García Prieto, entonces reportera de <em>El Mundo</em>. Cuando, semanas después del segundo asedio a la ciudad de Homs, la televisión siria emitió un documental en el que un activista confesaba unos supuestos crímenes tras haber sido torturado, aparecieron también <strong>unas capturas de pantalla</strong> de Mónica García Prieto y Javier Espinosa, asegura la periodista. </p><p>A García Prieto no le extraña en absoluto que el Ministerio de Información fuera el autor de la lista. Cuando ésta se elaboró hacía pocos meses que ya no figuraba al frente de ese departamento <strong>Mohsen Bilal</strong>, su titular desde 2006. Bilal había sido <strong>embajador en España</strong> durante cinco años y habla un perfecto castellano. “Tenía muy buena relación con él”, destaca Mónica García Prieto. “Cuando visitaba Siria, con visado, pero no le avisaba, <strong>me enviaba un ramo de flores al hotel</strong> con una nota del estilo ‘no vuelvas a hacerlo sin avisarme’, para que no hubiera duda de que él sabía dónde estaba yo”, cuenta la reportera. <strong>“El control del régimen era extremo”, </strong>subraya, “y se tomaban como una ofensa personal que nos lo saltáramos”.</p><p>Javier Espinosa acaba de volver de Siria, adonde llegó hace tres semanas. Pese a que el régimen de Al Asad ya no existe, en la misma frontera le recomendaron que fuera al Ministerio de Información para que le sacaran de la lista negra y evitarse problemas en el futuro. “Tienes prohibida la entrada en el país”, le dijeron. Estuvo en el ministerio pero, de momento, los funcionarios “no están en condiciones de ocuparse de esos trámites”, concede el periodista. Espinosa apunta que <strong>su relación con el régimen hasta el estallido de la guerra era “más o menos normal”</strong>. En 2010, con ocasión del décimo aniversario de la llegada al poder de Bashar Al Asad, formó parte de la comitiva oficial. Así que en 2011 solicitó visado desde Líbano, donde residía, para entrar legalmente en el país. Y se lo concedieron, pero sólo cuando él ya <strong>había cruzado la frontera con los rebeldes por Idlib</strong>, en el norte del país.</p><p>Todos los reporteros permanecieron en zonas controladas por los rebeldes, el <a href="https://www.infolibre.es/politica/fracaso-oposicion-siria_1_1116377.html" target="_blank">Ejército Libre Sirio</a> (ELS), durante el tiempo en que cubrieron el conflicto –“No se podía cruzar la línea del frente”–, por lo que no fueron controlados por agentes del régimen o sufrieron ningún tipo de acoso. “Estuve en Siria cerca de <span class="highlight" style="--color:white;">100 días, siempre en territorio </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>liberado</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">”, detalla el fotógrafo Daniel Leal-Olivas, “así que el Gobierno sirio no podia hacernos nada en esa zona”.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Mayte Carrasco, sin embargo, cree que los periodistas eran vigilados. Se remite al ataque que sufrió el centro desde el que trabajaban los reporteros en Homs, y donde fueron asesinados Marie Colvin y Rémi Olchik, que luego se demostró intencionado.</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> “No usábamos los teléfonos móviles porque eran localizables”</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, recalca.</span></p><p>El problema, añaden todos, se presentaba <strong>si intentaban entrar en el país solicitando un visado</strong>. A Rosa Meneses se lo denegaron a final de 2012 cuando quiso regresar tras haber pasado dos semanas en el país. Ethel Bonet, que ahora trabaja para el canal de televisión France 24 y para el diario catalán <em>Ara</em>, sólo retornó a Damasco tras el 8 de diciembre. “Era casi una cuestión personal”, subraya, “poder decir ‘por fin he vuelto”. Mayte Carrasco, que informaba para <em>El País</em>, Canal Plus Francia, Telecinco y el periódico argentino <em>La Nación</em>, menciona que estar en la lista negra siria<strong> impidió a muchos periodistas utilizar el aeropuerto de Beirut, por el control que Hizbulá</strong>, aliado del régimen sirio, ejercía en Líbano. Antonio Pampliega ni se plantea viajar a <strong>Irán</strong>, también aliado del régimen caído, ahora que sabe que aparecía en los informes de inteligencia de Al Asad.</p><p>Adriana Ferracin, la enfermera que el Ministerio de Información catalogó por error como periodista, también tuvo <strong>problemas para conseguir un visado en 2022, que le fue denegado sin ninguna explicación</strong>. “Les pasó lo mismo a muchos otros compañeros de Médicos Sin Fronteras”, precisa. Diez años antes había trabajado en Alepo y Al Salamah. “Fueron tiempos intensos, montamos hospitales que recibieron muchos heridos por <strong>bombardeos sobre infraestructuras civiles, escuelas y mercados</strong>. También perdimos a colegas sirios e incluso vimos el resultado de <a href="https://www.infolibre.es/economia/ejercito-israeli-usado-bombas-fosforo-blanco-cuatro-ataques-gaza-frontera-libano_1_1652606.html" target="_blank">las bombas de fósforo blanco</a> en niños”, describe la enfermera, que entró en Siria “cuatro veces” por periodos de tres o cuatro meses cada una.</p><p>El entonces corresponsal de <em>Abc</em> en Estambul, Daniel Iriarte, sólo estuvo 72 horas en Siria, tiempo suficiente para que le colocaran en la lista negra. Estando aún en la capital turca, ya le hablaron de la existencia de semejante documento. “Fue el primer periodista en mencionar la presencia de elementos extranjeros en las filas de los grupos armados”, anotó sobre Iriarte el autor del documento. “Sí, <strong>el régimen sirio explotó para su propaganda la historia que escribí</strong> sobre la presencia de milicianos libios en las tropas rebeldes”, lamenta. Pero eso no fue óbice para incluirlo en la lista negra. Al mismo tiempo, <strong>los rebeldes le acusaron de ser un espía de </strong>Al Asad. “Ninguno de los dos bandos me quería ver”, se ríe ahora, así que tuvo que escribir sus crónicas desde el otro lado del frontera, en Turquía. </p><p>Los reporteros aseguran que lo normal en aquellos día era “entrar y salir” de Siria cada cierto tiempo. <strong>“La frontera con Turquía era un coladero</strong>, podías entrar andando”, resalta <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/manu-brabo-toundra-fotografia-musica-denunciar-intolerancia-guerra-ucrania_1_1447883.html" target="_blank">Manu Brabo</a>, premio Pulitzer en 2013 precisamente por las fotos que había hecho en Alepo –junto con otros cuatro reporteros de AP– un año antes. En la lista figura dos veces, como Manu Brabo y como Manuel Varela Brabo, como si fueran dos personas distintas que hubieran entrado ilegalmente en el país en fechas y lugares diferentes: por Aleppo en septiembre de 2012 y por Idlib en noviembre. Además, figura como reportero de France Presse. <strong>Las informaciones del Ministerio de Información no parecen haber sido recopiladas con demasiada precisión</strong>.</p><p>Según fue transcurriendo 2012 y elementos de Al Qaeda y el Estado Islámico empezaron a infiltrarse en los grupos rebeldes, el trabajo de los periodistas extranjeros fue haciéndose más difícil. Álvaro de Cózar llegó a Alepo en julio de 2012 y allí permaneció un mes. <strong>“Al poco tiempo, los periodistas nos convertimos en objetivos”</strong>, relata, “empezamos a no ser bien vistos”. De hecho, recuerda que James Foley le advirtió a él y a otros reporteros españoles de que <strong>no fueran a Idlib</strong>, de donde acababa de salir, porque allí abundaban los radicales. Fue en esa zona donde el estadounidense fue secuestrado. La misma sensación de inseguridad y miedo tuvo Rosa Meneses. Ella llegó cuando acababa de desaparecer Austin Tice. En un pueblo que había caído en manos de los salafistas, vio <strong>cómo empezaban a instaurarse los tribunales islámicos</strong> y cómo trataban a los soldados del régimen que habían hecho prisioneros. </p><p><strong>“Les robaron la revolución”,</strong> sentencia Ethel Bonet tras detallar que pasó de poder “dormir casi en casa de cualquiera” a tener que llevar pañuelo para pasar inadvertida. Los activistas en el bando rebelde tuvieron que marcharse y fueron sustituidos poco a poco por salafistas.</p><p>La hostilidad a la prensa extranjera fue sólo el anticipo de lo que vendría después. El fotógrafo Sergi Cabeza abandonó Siria en marzo de 2013, cuando “empezaron los secuestros”. El 4 de septiembre el Estado Islámico capturó en Raqa a <a href="https://www.infolibre.es/internacional/secuestran-siria-periodista-espanol-marc-marginedas_1_1093649.html" target="_blank">Marc Marginedas</a>, reportero de <em>El Periódico de Catalunya</em>. Doce días después fueron secuestrados en la misma provincia y por el mismo grupo Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova. Marginedas estuvo <strong>cinco meses y 26 días</strong> en poder de los yihadistas; Espinosa y García Vilanova, <strong>seis meses y 14 días</strong>. El secuestro de Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre a manos de Al Nusra, la <em>filial</em> de Al Qaeda en Siria, ocurrió en Alepo casi dos años más tarde, en julio de 2015, y fue mucho más largo. <strong>“299 días”,</strong> cuenta Pampliega. </p><p>Posiblemente fueron Pampliega y García Vilanova, rememora éste, <strong>los últimos que vieron a Austin Tice en Homs</strong> antes de desaparecer: “Nos dijo que se iba a Damasco, que tenía contactos allí”. </p><p>Además de Javier Espinosa, Ricardo García Vilanova y Manu Brabo han vuelto a Siria tras la huida de Bashar Al Asad a Moscú. García Vilanova, de hecho, no ha dejado de viajar al país árabe en todos estos años, pese a su secuestro en 2013. El pasado diciembre entró por el norte, donde se sigue librando otra guerra: <a href="https://www.infolibre.es/internacional/turquia-rusia-dan-plazo-150-horas-kurdos-abandonar-zona-segura-norte-siria_1_1176071.html" target="_blank">la de los kurdos</a>. Y regresará en un par de semanas, asegura. <strong>Ni él ni Espinosa ni Ethel Bonet son optimistas</strong> respecto al futuro de Siria. “El país está arrasado, como Gaza, y tiene por delante unos desafíos brutales: <strong>carece de recursos económicos, todo el mundo tiene armas, hay muchísimas facciones…</strong>”, enumera Javier Espinosa. Pese a que los gestos del nuevo gobierno parecen “positivos, de momento, la lógica dice que saldrá mal”, advierte el periodista de <em>El Mundo</em>. El nuevo líder sirio, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/bienvenidos-idlib-cuna-proto-nuevos-dirigentes-siria_1_1923492.html" target="_blank">Ahmed Al Shara</a>, ha sido “bastante pragmático, hasta ahora, lo que no significa que sea fiable, ”, apunta con cautela. “Que, con las muertes causadas por el régimen, no estén pasando a cuchillo a los alauíes y no se haya desatado una guerra civil ya es un milagro”, destaca.</p><p>Ése es precisamente el temor de García Vilanova, que la población no acepte las leyes religiosas que pretenda imponer el nuevo gobierno y estalle un nuevo enfrentamiento. Sin olvidar las <strong>injerencias de otros países</strong>, como Turquía o Irán. “Es una locura que [Al Shara] <strong>haya retrasado las elecciones hasta dentro de cuatro años</strong>”, protesta el fotógrafo. Manu Brabo ya ha visto “tensiones” entre radicales y minorías, pero de momento cree que la situación es “estable” y, como Espinosa, alaba que los sirios “no se estén matando entre ellos” pese a la “mucha sangre que algunos tienen en las manos”. </p><p>Por el contrario, Siria fue el último conflicto que cubrieron Álvaro de Cózar y Sergi Cabeza. Desde 2007, el periodista de <em>El País</em> venía informando de los conflictos más relevantes desatados en África y Oriente Próximo. En 2011 <strong>llegó a Siria procedente de Túnez y Libia</strong>, siguiendo el rastro de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/espiritu-primavera-arabe-no-extingue-decada-despues_1_1191425.html" target="_blank">la primavera árabe</a>. También Mayte Carrasco, qu ahora trabaja para Canal Sur y filma documentales en zonas de conflicto, venía de Libia, Túnez y Egipto, cuando entró ilegalmente en Siria en enero de 2012. Sergi Cabeza, que formó equipo con Antonio Pampliega y José Manuel López para AP, después de informar para <em>La Vanguardia</em> y <em>Berria</em>, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/fracaso-primavera-egipcia_1_1092603.html" target="_blank">llegó a El Cairo apenas un mes después de que cayera Mubarak</a>, y tuvo allí su base hasta 2015. Después de Siria, dejó el periodismo. Pero no por lo que vio allí, sino “por la precariedad”, aclara. <a href="https://www.infolibre.es/medios/periodistas-son-noticia-tres-considera-precaria-situacion-laboral_1_1664074.html" target="_blank">Esa otra guerra</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Feb 2025 20:23:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña P. Ramírez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Trece reporteros españoles figuraban en la lista negra de periodistas extranjeros del Gobierno de Al Asad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo investigación,Siria,Bashar al Asad,Yihadismo,Al Qaeda,Estado Islámico,GUERRA EN SIRIA,Médicos sin Fronteras,El Mundo,El País,La Razón,Abc,Espionaje,Secuestros,Torturas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España aboga por levantar las sanciones a Siria en la ONU y le ofrece más de 11 millones de ayuda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/espana-aboga-levantar-sanciones-siria-onu-le-ofrece-11-millones-ayuda_1_1929590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/22e5dd98-e8e3-417f-833a-23c877779e95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España aboga por levantar las sanciones a Siria en la ONU y le ofrece más de 11 millones de ayuda"></p><p>Ha pasado sólo un mes y medio. El 8 de diciembre de 2024, <strong>Báshar Al Asad</strong> huía a escondidas de Siria tras la caída del régimen que él mismo dirigió con mano de hierro durante casi catorce años. Se ponía así punto y final a un mandato de terror en un país que hoy está devastado. Es el mismo tiempo que ha transcurrido desde la última vez que un ministro de Exteriores español pisó el suelo de Damasco. Este jueves, el jefe de la diplomacia española no sólo visitaba la ciudad, sino que se ha reunido con el nuevo líder de facto, <strong>Ahmed al Sharaa</strong>, que ha cambiado la chilaba que llevaba tiempo atrás por el traje y la corbata. El encuentro, que se ha celebrado en el Palacio del Pueblo —residencia de Al Asad hasta su derrocamiento— ha dejado una imagen simbólica: <strong>la del apretón de manos entre ambos</strong>.</p><p>Al Sharaa, hombre fuerte en Siria tras la victoria de los rebeldes el pasado 8 de diciembre, pertenece al grupo islamita HTS, que Estados Unidos y la ONU tienen catalogado como terrorista. Es una de las sombras que rodea a esta etapa:<strong> el temor a una posible radicalización del nuevo gobierno</strong> que eche por tierra los derechos de las mujeres y de las minorías étnicas. Son líneas rojas que, como ha repetido insistentemente el Gobierno español en los últimos días, no va a dejar que se traspasen. Este jueves Albares ha asegurado que, en su encuentro, Al Sharaa, ha sido contundente en su compromiso con là inclusión y ha condenado enérgicamente al Estado Islámico. "Hay que juzgar a las nuevas autoridades por sus hechos" , ha dicho.</p><p>"<strong>Las mujeres tenemos miedo al islamismo</strong>. Necesitamos que nuestros derechos no retrocedan", comenta preocupada<strong> Fida Alboutroz</strong>, que lleva trabajando veinte años en la embajada española como traductora. "Hay ciudades en las que ya han prohibido que las mujeres se suban a los mismos autobuses que los hombres". Ella nunca dejó de trabajar a pesar de la guerra, pero aprendió a convivir "con el miedo, la escasez y la lluvia de obuses". Hoy afirma que "lo más urgente ahora es que se apruebe una Constitución para que se convoquen elecciones".</p><p>La apuesta del Ejecutivo español es la de <strong>una transición pacífica que convierta un movimiento militar —por HTS— en uno político</strong>. Es la idea que ha trasladado Exteriores durante la gira express que ha realizado el ministro en Oriente Medio. Pero para ello hay requisitos que consideran imprescindibles. Como que se refuerce la seguridad, el control de armas químicas y la destrucción de drogas sintéticas de las que Siria es uno de los grandes productores a nivel mundial. También que se celebre una Conferencia de Diálogo Nacional. Un encuentro que el gobierno sirio ya ha anunciado y con el que quiere definir là hoja de ruta del país contando con la participación de representantes de todos los ámbitos de la sociedad y las instituciones.</p><p>Si se empiezan a dar pasos en este sentido, España defenderá el próximo 27 de enero ante la Unión Europea la necesidad de <strong>levantar las sanciones que se impusieron a Siria hace trece años</strong>. Aunque fuentes gubernamentales reconocen que no hay prisa, si senalan que a quien realmente perjudican es a la población. "Hay señales de que Siria está en otro momento", ha advertido el jefe de exteriores. La postura española está alineada con la de los principales países de la Unión Europea. De hecho, Albares es el cuarto ministro de exteriores que visita el país tras Francia, Alemania e Italia.</p><p>El acercamiento entre ambos países ha dado además otro paso este jueves. <strong>La bandera española ha vuelto a ondear en la embajada</strong> española de Damasco, algo que no sucedía desde 2012 cuando se produjo la salida del Embajador. Acompañado del enviado especial para Siria que España mantiene en la capital del país desde hace algunas semanas, el ministro ha participado en un acto en el que han participado policías nacionales y en el que se ha condecorado a algunos trabajadores y trabajadoras por su dedicación. "Que el contacto y el apoyo en este nuevo período se intensifiquen es una buena noticia", ha recalcado Albares.</p><p>Lo que comenzó como un levantamiento popular contra el régimen de Al Asad, al calor de las revueltas de la Primavera Árabe en 2011, se convirtió en una cruenta y larguísima guerra con múltiples facciones enfrentadas. Un conflicto armado que ha dejado un país destrozado y no sólo metafóricamente hablando: según Naciones Unidas, <strong>300.000 personas han muerto y hay millones de desplazados y refugiados</strong>. Cómo levantar de nuevo un país que se ha desangrado durante tanto tiempo es una de las grandes incógnitas tras la caída del régimen alauita.</p><p>Para facilitar la reconstrucción, el ministro ha anunciado un paquete de ayudas españolas por valor de <strong>11,1 millones de euros</strong> que podría agilizar el proceso. España destinará 6 millones para <strong>ayuda humanitaria</strong>, 1,6 para cubrir el <strong>déficit alimentario</strong> y 3 millones para ayudar a los <strong>refugiados</strong> que quieran volver. Además, se destinarán medio millón de euros para la rendición de cuentas, es decir, a la investigación de crímenes de guerra de la que el Gobierno quiere que se encargue la ONU.</p><p>El ministro también ha <strong>visitado la prisión de Sednaya, </strong>a 30 kilómetros de Damasco, conocida como el "matadero humano". Acompañado de altos cargos de Naciones Unidas ha recorrido sus instalaciones, hoy abandonadas, para conocer de primera mano el horror al que se enfrentaron los miles de prisioneros que pasaron por el siniestro edificio. Se calcula que 30.000 reclusos fueron asesinados en tan sólo 7 años. Sednaya se ha convertido en el símbolo de la represión de los Al Asad ejercieron sobre el pueblo sirio durante los 50 años que estuvieron en el poder. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2025 13:27:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Jaenes]]></author>
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      <media:title><![CDATA[España aboga por levantar las sanciones a Siria en la ONU y le ofrece más de 11 millones de ayuda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Oriente Próximo,José Manuel Albares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bienvenidos a Idlib, el protoestado creado por los nuevos dirigentes de Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/bienvenidos-idlib-cuna-proto-nuevos-dirigentes-siria_1_1923492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/402cb857-ac40-42b0-8f73-c30bf2b5afe7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bienvenidos a Idlib, el protoestado creado por los nuevos dirigentes de Siria"></p><p>Apenas han abierto las tiendas cuando ya empieza a llegar mucha gente. Ibrahim ha conducido cuatro horas desde Damasco. Cruza los pasillos hablando por teléfono con su mujer. <strong>“Es increíble, cariño, es una Siria diferente. Si vieras los precios, te desmayarías, es tan barato”.</strong></p><p>Está como un niño en una tienda de chuches, mirando los productos relucientes de la vecina Turquía, queriendo comprarlo todo: un 4x4, paneles solares, una batería de litio, un frigorífico, un lavavajillas, leña para pasar el invierno.</p><p>“Bienvenidos a Idlib”, anuncian los orgullosos los tenderos. <strong>La ciudad del extremo noroeste de Siria,</strong> bastión del grupo armado islamista Hayat Tahrir al-Cham (HTC), que derrocó al régimen de Bashar al-Assad el 8 de diciembre, <strong>aparece próspera cuando el resto del país agoniza,</strong> devastado por años de guerra civil y depredación.</p><p>Ibrahim llevaba trece años sin ir a Idlib, donde ha desaparecido la moneda siria acuñada bajo la tiranía de Assad. <strong>La mayoría de los pagos se realizan en liras turcas y dólares.</strong> “Si tuviera el dinero, me iría en un coche nuevo con el maletero lleno”, sueña este padre de familia, que tiene varios trabajos: conductor, repartidor y contrabandista de gasolina.</p><p>Conducía con el corazón en un puño al descubrir la extensión de las ruinas, las ciudades fantasma arrasadas por cohetes y obuses, donde las casas que aún quedaban en pie habían sido despojadas de todo lo que tenía el más mínimo valor por los saqueadores de Assad: ventanas, puertas, tejados, retretes. Cuando llegó al enclave rebelde administrado desde 2017 por el HTC (ex Frente <em>Al Nusra</em>), la tristeza dio paso a la alegría.</p><p><strong>Mientras Alepo, Homs y Damasco están varias horas al día a oscuras</strong>, dependientes de costosos generadores, <strong>aquí no se teme por la escasez de electricidad</strong>. La empresa <em>Green Energy</em> abastece a la región en colaboración con Turquía, que está realizando grandes inversiones en la región para, entre otras cosas, protegerse de una nueva afluencia de sirios en su territorio.</p><p><strong>Tampoco temen los cortes de agua</strong>, ni a quedarse aislados del mundo gracias a un acceso a Internet de muy alta velocidad, lo que constituye una excepción en una Siria exangüe, donde el Estado ha fracasado y la economía está destrozada: agricultura, comercio, industria, producción de gas y petróleo, etc.</p><p>“Tenemos unos servicios públicos excelentes”, dice todo ufano Mohamad Abdelkader Kharkiv, director de la Facultad de Medicina, en su despacho entre el humo de su cigarrillo. Bloquea la puerta con una silla para no ser molestado, arremete contra el clan Assad por “destruir la educación” y cuenta cómo un médico de Alepo se marchó impactado tras ver la calidad de sus instalaciones universitarias. “Me dijo que en Alepo sus equipos tenían treinta años. <strong>Un profesor cobra quince veces más en Idlib que en las zonas del antiguo régimen”.</strong></p><p>El director elogia el “altísimo nivel” de su centro, que cuenta con 1.800 alumnos, la mayoría chicas que asisten a clase separadas de los chicos. Es una región rural muy conservadora y predominantemente suní.</p><p><strong>Atribuye el mérito al “gobierno sirio de salvación”</strong>, el autoproclamado ejecutivo de los islamistas del HTC, la parte civil de esta antigua rama siria de <em>Al Qaeda</em>. Oficialmente <strong>apartado de la yihad global,</strong> preside el destino de cuatro millones de habitantes aislados de las infraestructuras estatales, más de la mitad de los cuales son refugiados internos.</p><p>Dividido en ocho ministerios –interior, justicia, asuntos religiosos, sanidad, educación, administración y servicios locales, economía, desarrollo y asuntos sociales– y dotado de un cuerpo de policía y tribunales religiosos, el gobierno de salvación ha estado presidido por varias personalidades, la más reciente de las cuales, <strong>Mohammad Al Bashir, ha sido nombrado primer ministro del gobierno de transición.</strong></p><p>Es uno de los logros más llamativos del hombre que sigue siendo el amo de la región y del movimiento, <strong>Ahmed Al Charaa. El líder de HTC</strong>, que se considera a sí mismo un estadista, <strong>ha hecho de Idlib</strong> –bajo control rebelde desde 2015– <strong>su trampolín político</strong> y un laboratorio para la reconquista de Siria, dejando su impronta y su ideología radical.</p><p>A partir de 2017, con el HTC –rebautizado tras la ruptura con <em>Al Qaeda</em> en 2016 y la integración de varios grupos armados–, Al Charaa atacó a las facciones rebeldes que se le oponían, como <em>Hourras Al Din</em>, y creó el gobierno de salvación para administrar las zonas bajo su control. Se estableció así un proto-Estado.</p><p>A principios de 2019, el HTC dominaba la mayor parte de la provincia de Idlib. La emergencia era humanitaria, sanitaria y económica. Habían huido millones de civiles de sus ciudades asediadas, uniéndose a la última isla de resistencia al régimen baasista y a sus aliados iraníes y rusos.</p><p>Este rincón de Siria también alberga un submundo con docenas de yihadistas extranjeros, entre ellos un centenar de ciudadanos franceses, así como “mujeres que han escapado de los campamentos o se han refugiado allí tras el hundimiento del Estado Islámico”,<a href="https://www.lefigaro.fr/actualite-france/syrie-le-profil-de-ces-djihadistes-francais-qui-ont-participe-a-l-assaut-de-damas-20241210" target="_blank"> según la Fiscalía Nacional Antiterrorista francesa.</a></p><p><strong>El HTC lo controla todo, directa o indirectamente:</strong> la economía, la educación, la sanidad, etc. Cobra impuestos sobre la entrada y salida de mercancías, vehículos, empresas y agricultores. Coloca a su gente de confianza en las instituciones, nombra a los jueces, supervisa las universidades, posee oficinas de cambio y transferencia de dinero, ejerce un dominio absoluto sobre el comercio de carburantes y mantiene la vida política bajo control... Es un reinado no compartido y que <strong>no repara en detenciones, secuestros, represión y violaciones de los derechos humanos.</strong></p><p>Ahmed Al Charaa ha sido aclamado como héroe del pueblo, salvador de una región y ahora liberador de toda una nación de un régimen sanguinario. No ya con su nombre de nacimiento sino con su nombre de guerra Abu Mohammed Al Golani, de cuando era una figura del <em>Estado Islámico</em> en Irak y luego de <em>Al Qaeda</em> en Siria.</p><p>Abu Al Golani significa “del Golán”,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/131224/syrie-israel-profite-de-la-chute-d-assad-pour-occuper-un-peu-plus-le-golan" target="_blank"> la meseta del suroeste</a> del país de donde su familia, relativamente acomodada, fue expulsada en 1967 por Israel, que ocupa parte de ella desde entonces.</p><p>“Vivimos bien aquí gracias a Golani. Ha restablecido el orden. Es una buena señal para Siria”, dice un policía que gestiona el tráfico en torno a una rotonda donde se ve un mural de la revolución, con la que lugareños y visitantes se hacen fotos agitando banderas.</p><p>El policía amonesta a un niño desgreñado de 10 años en chanclas que fuma un cigarrillo y pide limosna: “No queremos eso aquí, estás dando mala imagen a la ciudad”. Luego lo hace a una de esas abundantes motos chinas en las que se montan hasta cinco personas, como el hombre que circula con dos niños entre él y el manillar, y su mujer y su bebé en brazos detrás.</p><p><strong>“Golani pensó en el pueblo y no en él. Nos trajo estabilidad y seguridad”</strong>, coincide un comerciante de la siguiente calle, citando la historia de un viejo joyero al que robaron y luego asesinaron cuando salía de su tienda, poco después del terremoto que asoló la región y Turquía en febrero de 2023, otra tragedia.</p><p>Gracias a las numerosas cámaras de vídeo-vigilancia, pillaron a los autores, que ahora se pudren en la cárcel”, dice satisfecho el dependiente. Frente a su tienda pasa un hombre con sudadera negra y pantalones anchos, con una ametralladora en la mano.</p><p>“Golani es el líder que Siria estaba esperando. Ha limpiado las milicias que nos ponían en peligro. <strong>Nos ha librado de </strong><em><strong>Daech</strong></em><strong> [Estado Islámico] y de la corrupción”</strong>, celebra una dirigente de una ONG que dice “sentirse libre como mujer con el HTC”.</p><p>Lleva un sencillo velo oscuro, no el niqab, la prenda islámica que llevan gran parte de las mujeres en lugares públicos y que sólo deja ver los ojos a través de una hendidura, cuando no el velo integral, que no deja ver nada en absoluto.</p><p><strong>Pero tras la aparente unanimidad, algunos tienen sus dudas</strong>. “Si el modelo de Idlib es el que se va a aplicar a Siria, no habremos visto aún el último derramamiento de sangre”, dice preocupado un residente que habla desde el anonimato. “Los sirios no lo permitirán. Les encanta cantar, bailar y tocar música, y producen el mejor arak de Oriente Próximo”. Denuncia “un gobierno islámico autoritario”, compara a Al Charaa-Golani con Assad y se ha manifestado varias veces para pedir que se vaya.</p><p>“Si quieres encontrar opositores, vete a <strong>Binnish, Killi y Qurqania</strong>”, aconseja. Esas ciudades <strong>han sido bastiones de las protestas contra el HTC en los últimos meses</strong>, cuando estallaron<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/040424/en-syrie-la-ville-d-idlib-resiste-autant-au-pouvoir-islamiste-local-qu-al-assad" target="_blank"> manifestaciones</a> en las que participaron miles de personas. No fueron las primeras. En 2023, la ira ya se estaba incubando.</p><p>Esta vez, fue la tortura y muerte de un combatiente rebelde en las cárceles de HTC en febrero de 2024 lo que encendió la mecha. Los manifestantes denunciaron el clima de purga en las filas de las facciones rivales, así como en las del HTC, detenciones bajo sospecha de traición y espionaje para el régimen de Assad, sus aliados o incluso la coalición internacional contra el Estado Islámico.</p><p><strong>Todos los viernes</strong> después de la oración principal, desde hace varios meses, <strong>se manifiestan familiares de detenidos</strong>, esposas de combatientes de <em>Daech</em>, activistas de derechos humanos y residentes locales. Hay también otras reivindicaciones, políticas y sociales, contra los impuestos impuestos, por ejemplo.</p><p><strong>“Bueno, no es una democracia, pero tampoco es un régimen totalitario. Hemos podido manifestarnos sin miedo a ser detenidos. </strong>Con Assad, eso habría sido impensable”, dice Mohamed Rassem Kontar, un opositor que ha estado en el punto de mira del régimen sirio, del Estado Islámico y del Frente <em>Al Nusra</em>.</p><p>Mohamed Rassem Kontar procede de una familia comunista, mezcla de drusos y suníes, y se metió en política en 2012, el mismo año en que desapareció uno de sus hermanos activistas, secuestrado por los torturadores de Assad: “Todavía no tenemos noticias de él, esperábamos dar con su paradero cuando<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/091224/l-effondrement-de-saidnaya-l-abattoir-humain-du-tyran-assad-est-enfin-survenu" target="_blank"> se abrieran las cárceles</a>, pero no le hemos encontrado”.</p><p>En dos encuentros acompañados de cafés bien fuertes, asegura que <strong>“Golani puede triunfar”</strong> mientras aboga por separar política e Islam: <strong>“Le creo cuando dice que el yihadismo queda atrás</strong>. Quítense las gafas occidentales y miren sus antecedentes. Procede de una familia socialista. Una parte de él es socialista. En Idlib mostró una preocupación tardía pero sincera por unir y respetar a las minorías. Al principio, estaba demasiado centrado en llegar al poder. <strong>Con HTC, maltrató a los cristianos y a los drusos. Hoy tiene más gestos hacia ellos.”</strong></p><p>En su pueblo de Djebel Al Sumak, en lo alto de una colina, a la vuelta de una curva y de peligrosos baches por las lluvias torrenciales y la espesa niebla, el jeque druso Abu Atta Yussef relata los ataques y robos de tierras, casas y negocios por parte de diversas milicias, entre ellas HTC.</p><p>“Muchos miembros de la comunidad huyeron por miedo”, dice este sexagenario frente a una estufa de leña y una ensalada de fruta fresca, rodeado de sus nietos y bajo un retrato de sus antepasados. <strong>“Luego Golani cambió. Empezaron a respetar nuestros derechos, pero algunos de su red siguen negándose a devolvernos nuestras propiedades</strong>. Se creen intocables. Tengo que hablar con él de esto. Hablarlo directamente es lo único que funciona.” Admite que la vida diaria ha mejorado con HTC: “Tenemos electricidad 24 horas al día. Pedimos un centro de salud y lo conseguimos en tres días. Pero fue destruido por los iraníes en 2023.”</p><p>Uno de los principales problemas sigue siendo el acceso al agua corriente, se queja el jeque. En Idlib, la opulencia de algunos hace olvidar la extrema pobreza en la que viven cientos de miles de civiles. <strong>La región concentra el mayor número de desplazados del país, más de dos millones.</strong></p><p>Moaz Abass teme que la situación temporal se eternice para sus padres y hermanos en Mashhad Roheen, un campamento improvisado superpoblado con un vasto complejo de tiendas de campaña y edificios de obra que se extienden hasta donde alcanza la vista sobre un fondo de piedras y hierba seca.</p><p>Abu Yussef, periodista desde la revolución, cuenta cada poco el calvario de los refugiados que reciben una ayuda humanitaria insuficiente, tanto del desbordado HTC como de las ONG que, debido a las sanciones y las crisis en otras partes del mundo, disponen de recursos limitados. Entre ellos <strong>hay muchos heridos de guerra</strong>, como su cuñado, que recibió un disparo en la mandíbula, <strong>amputados, viudas y muchos niños</strong>.</p><p>Moaz Abass vive de alquiler en las afueras de Idlib con su mujer y sus dos hijos pequeños, pero no olvida visitar a su familia siempre que puede. Esta mañana de diciembre, lleva algo de dinero a su madre Mariam y a su padre Awad, que tienen la “suerte” de sobrevivir en un cuadrado de hormigón con dos habitaciones diminutas y oscuras, mientras la mayoría vive bajo lonas en la intemperie.</p><p><strong>“Ya no aguantamos vivir aquí, son cinco años, es demasiado duro”,</strong> dice Mariam, apoyada en una muleta frente a su cabaña construida por una ONG. <strong>“Estoy enferma y no puedo ser bien atendida. Faltan varios servicios.”</strong></p><p>“Aquí no hay nada que hacer, no hay trabajo. Esto no es vida para nuestros hijos. Las pocas escuelas que hay están a reventar. Muchos alumnos han abandonado los estudios”, añade Awad. <strong>“Queremos reconstruir nuestras casas, nuestro pueblo destruido, y cultivar nuestras tierras.</strong> Hace años que no se cultivan, cuando somos el corazón agrícola de Siria. HTC nos lo prometió.” Su hijo se había manifestado hace unos meses para pedir al grupo armado que reconquistara las aldeas situadas más al sur y permitiera a los refugiados regresar a sus casas.</p><p>“Es el sueño de todos”, dice Moaz Abass. “Con el derrocamiento del régimen, vuelve a ser posible”. En los últimos días, se ha despedido de <strong>varias familias que han regresado a Alepo, Hama, Homs, Ghouta...</strong> Muchas de ellas se están instalando entre los escombros de las casas destrozadas.</p><p><strong>“La alegría de volver a casa es más fuerte que cualquier otra cosa”,</strong> dice un combatiente del HTC, que quiere permanecer en el anonimato y pide que le llamen Abu Ahmed. En la autopista sur-norte, cuando regresaba a su hogar en Idlib, se cruzó con varias furgonetas en sentido contrario, sobrecargadas de ollas, colchones, alfombras y rollos de chapa, de regreso a las ciudades mártires liberadas del yugo de Assad. Se reunió con su mujer y sus hijos durante su permiso de cinco días.</p><p>Este treintañero, soldado del HTC desde 2020, “la mejor decisión de su vida”, , con el rostro camuflado en un pasamontañas militar, está destinado a una veintena de kilómetros de Damasco, <strong>vigilando un chalet de lujo con piscina transformada en laboratorio de captagon</strong> (droga psicotrópica, ndt) por el hermano menor del “Carnicero de Damasco”, Maher Al Assad, también huido a Rusia (y contra el que Francia emitió una<a href="https://www.lorientlejour.com/article/1440425/lepouse-et-le-fils-de-maher-el-assad-ont-fui-la-syrie-via-le-liban-confirme-maoulaoui.html" target="_blank"> orden de detención</a> en noviembre de 2023 por complicidad en crímenes contra la humanidad).</p><p>Como jefe de la 4ª división del ejército, conocida por su barbarie contra los opositores, Maher Al Assad supervisó la producción y el tráfico de esta poderosa droga, que está causando estragos en Oriente Próximo y convirtiendo Siria en un auténtico narcoestado.</p><p><strong>Se descubrieron millones de pastillas en el edificio</strong>, que ya ha sido desmantelado. Durante nuestra visita a las instalaciones, entre los humos aún tóxicos, Abu Ahmed, que quiere unirse al futuro ejército cuando se disuelva el HTC, no paraba de repetir: “Los terroristas no somos nosotros, sino la familia Assad. Golani triunfará al frente de Siria como lo hizo en Idlib.”</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jan 2025 18:40:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rachida El Azzouzi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Bienvenidos a Idlib, el protoestado creado por los nuevos dirigentes de Siria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cristianos de Siria temen que “un nuevo monstruo eche al otro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/cristianos-siria-temen-nuevo-monstruo-eche_1_1920972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b57fdc71-3935-4f0d-88ff-8d5c29e90b4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cristianos de Siria temen que “un nuevo monstruo eche al otro”"></p><p>“Este año la Navidad es diferente. Se nota hasta en los adornos. Hay menos”. Raouia Nanari, paseando por las calles del barrio cristiano de Bab Touma, en la vieja Damasco, señala todos los signos carentes, para ella, de espíritu festivo en su barrio de la capital siria. Desde la caída del dictador sirio Bashar al-Assad, “un terremoto”, la joven, que trabaja para una organización benéfica, está atormentada por la ansiedad.</p><p><strong>Le gustaría alegrarse por el final de un régimen sanguinario</strong>, unirse a las multitudes eufóricas que ondean la bandera de la revolución y corean “Viva Siria libre”, <strong>pero no puede. La preocupación es más fuerte que la esperanza</strong>.</p><p>Tiene miedo de que “un nuevo monstruo eche al otro”, de que “Siria se convierta en Afganistán” bajo el yugo de los islamistas suníes de la antigua rama de<em> Al-Qaeda, Hayat Tahrir Al-Cham</em> (HTC), y que la minoría a la que pertenece, los cristianos, sea oprimida. <strong>“¿Voy a tener que llevar velo, ya no podré llevar una cruz?</strong> ¿Van a prohibir los árboles de Navidad en nuestras calles?”</p><p>En cuanto a su padre, todavía no quiere creer que Bashar al-Assad, que huyó a Rusia el 8 de diciembre, ya no sea presidente. Para él, encarnaba la estabilidad y la protección, y no era un tirano a sus ojos, a pesar de todas las atrocidades documentadas. Raouia Nanari no está de acuerdo con él. Cree que “Assad el carnicero” instrumentalizaba a las numerosas comunidades étnicas y religiosas de Siria para dividirlas y consolidar su dominio: “Crecimos con miedo a los demás y, admitámoslo, con miedo al Islam.”</p><p>El martes 24 de diciembre, dudó si unirse a las manifestaciones que estallaron en varios barrios cristianos de Damasco para <strong>denunciar la quema de un árbol de Navidad</strong> el día anterior en Souqaylabiya, ciudad predominantemente ortodoxa cerca de Hama, en el centro de Siria. Según el <em>Observatorio Sirio de Derechos Humanos</em>,<strong> los autores eran extranjeros del grupo yihadista </strong><em><strong>Ansar Al-Tawhid</strong></em>. Si los detienen, “serán castigados”, prometió a los residentes un líder religioso de HTC en un vídeo viral publicado en las redes sociales, en presencia de sacerdotes. El árbol fue sustituido por otro.</p><p>A pesar de las tranquilizadoras palabras y promesas del nuevo gobierno sirio, que anunció que los días 25 y 26 de diciembre serían festivos a partir de ahora, <strong>el incendio, calificado de incidente aislado, aumenta el miedo de los cristianos sirios</strong>. Este incidente se produce después de otros en la región, como la destrucción –o intento de destrucción– de cruces, según ha denunciado el 18 de diciembre el arzobispado greco-ortodoxo de Hama (la palabra “greco” <a href="https://www.la-croix.com/Religion/VIDEO-sont-grecs-orthodoxes-2017-10-20-1200885923" target="_blank">hace referencia a</a> la lengua utilizada originalmente en la liturgia de estos cristianos orientales).</p><p><strong>“Estamos en vilo, tenemos miedo de ser atacados a causa de nuestra religión», </strong>declaró a Mediapart Elias Kharat a la salida de la misa de Navidad en la catedral de San Jorge de Alepo, una celebración cuya hora fue adelantada por razones de seguridad. Acompañado de sus amigos, este empresario, que todavía quiere creer, como su sacerdote, en “un renacimiento de Siria”, se sorprendió por la escasa afluencia de fieles en comparación con años anteriores. “Se han quedado en casa o han huido”, afirma.</p><p>Desde el levantamiento popular de 2011 se ha producido un éxodo masivo de cristianos en más de una década de guerra civil.<strong> En un país de 23 millones de habitantes</strong>, la mayoría de los cuales son musulmanes suníes, <strong>los cristianos representan ahora sólo el 2% de la población</strong>, frente al 8% en 2011. Antes de la Primera Guerra Mundial eran más del 20%. Entre 2011 y 2014 huyeron del país más de 300.000 cristianos.</p><p>La comunidad cristiana siria ortodoxa, mayoritaria (caldeos, siriacos, melquitas, maronitas...), y la católica se ha visto golpeada en toda su diversidad por la persecución por la mayoría musulmana, en particular por los grupos yihadistas, entre ellos el <em>Estado Islámico</em> (<em>Daesh</em>). En los últimos años, muchos de sus pueblos, iglesias y patrimonio centenario han sido destruidos o saqueados.</p><p>Frente a la fuente de la catedral <a href="https://www.la-croix.com/Religion/Catholicisme/Monde/sont-melkites-2017-06-22-1200857279" target="_blank">greco-católica melquita</a> del barrio damasceno de Bab Charqi, Ghassan Tallab, de 60 años, director de una escuela cristiana, se muestra reacio a hablar con los periodistas. “No quiero problemas”, dice. Duerme muy mal y no siente “ni alegría ni alivio” : <strong>“Somos libres pero no sabemos lo que nos espera, esto es angustioso”</strong>. Hace unos días, preguntó a cada clase de alumnos si tenían miedo. La mayoría respondió que no. Dedujo que “no todos los padres estaban tan estresados como él, tanto mejor”.</p><p><strong>“No veo ninguna perspectiva. El horizonte está borroso”</strong>, dice Ghassan Tallab mientras cae en los brazos de Jalal Ghazal, el párroco de la iglesia melquita de San Jorge, en el pueblo de Maalula, a cincuenta kilómetros al noreste de Damasco. Poco después de la caída del régimen, Jalal Ghazal dejó Maalula, donde ejercía su ministerio desde hace dos años. La ciudad es un símbolo del cristianismo oriental, enclavada en las escarpadas laderas de las montañas de Qalamun, donde aún se habla arameo, la lengua que hablaba Cristo. El sacerdote se ha refugiado en la capital con su esposa María y sus hijos.</p><p>“Quiero irme de Siria porque no me siento seguro ni confiado”, explica el sacerdote, que<strong> teme que los cristianos vuelvan a ser los chivos expiatorios</strong>. Su esposa, una armenia de Alepo, está de acuerdo: “Los combatientes del HTC dan miedo con sus barbas y su pelo largo. Muchos de ellos esconden la cara bajo pasamontañas, no se les ve nada aparte de los ojos, no estoy tranquila, es la primera vez que lo veo en Damasco”. Su hija, “petrificada”, se niega a salir a la calle.</p><p>La pareja relata la llegada de los hombres del HTC a Maalula, muchos de ellos yihadistas, vaciando al aire los cargadores de sus Kalashnikov. En este pequeño pueblo, Patrimonio Mundial de la UNESCO, famoso por sus refugios trogloditas que datan de los primeros siglos del cristianismo, esa demostración de fuerza reavivó los peores traumas entre los miles de habitantes, en su mayoría <a href="https://www.lepelerin.com/religions-et-spiritualites/lactualite-de-leglise/les-greco-catholiques-ces-chretiens-qui-jetent-une-passerelle-entre-deux-mondes-10487" target="_blank">greco-católicos</a>.</p><p>El recuerdo más doloroso data de finales de <strong>2013</strong>, cuando los rebeldes, entre ellos yihadistas del <em>Frente Al-Nusra</em>, afiliado a <em>Al-Qaeda</em>, <strong>tomaron Maalula y saquearon las iglesias y monasterios, quemando los iconos</strong>. Más de un tercio de los 6.000 habitantes huyeron por el país o al extranjero. Trece monjas fueron secuestradas y pasaron tres meses de calvario antes de ser liberadas. Recuperado en abril de 2014 por las tropas de Assad con el apoyo del Hezbolá libanés, el pueblo nunca se ha recuperado del todo.</p><p>Jalal Ghazal, cuando tocó las campanas la mañana de la huida de Assad, se encontró solo. El pueblo se había vaciado de nuevo. <strong>El sacerdote no cree que Ahmed al-Charaa</strong>, conocido por su nombre de guerra Abu Mohammed al-Golani,<strong> haya cambiado</strong>, ni siquiera de forma oportunista, que ha dejado el uniforme militar por el traje y la corbata.</p><p><strong>En su opinión, el líder, que ha evolucionado tras </strong><em><strong>Al Qaeda</strong></em><strong> y el </strong><em><strong>Estado Islámico</strong></em><strong>, tiene las manos manchadas de sangre</strong> y no puede haber roto definitivamente con esos grupos terroristas. “Queremos un gobierno civil, no religioso. ¿Qué van a hacer con las milicias más radicales? ¿Y qué van a hacer con los cristianos que se relacionaban con el antiguo régimen? ¿Matarlos, encarcelarlos?”, se pregunta Ghassan Tallab, preocupado también por la ocupación israelí de los Altos del Golán, ignorada por la comunidad internacional.</p><p>El optimismo de Firas Lutfi, líder de la comunidad franciscana de Damasco y párroco de la Iglesia latina desde hace dos años, tras casi veinte en Alepo y algunos en Beirut, contrasta con el pesimismo reinante entre los cristianos.</p><p><strong>“La mayoría de nuestros fieles está preocupada y tiene miedo. Tiene buenas razones”</strong>, nos dice. “La historia de HTC está vinculada a <em>Al Qaeda</em> y el grupo ha sido patrocinado por <em>Daech</em> en Irak. “Hay mucho que temer”. Pero afirma, bajo la foto de su encuentro con el Papa Francisco y rodeado de dulces navideños: <strong>“Mi papel es transmitir esperanza.</strong> Creo en el renacimiento de una Siria democrática y civil, tras décadas de un régimen totalitario responsable de tanta opresión y sufrimiento”.</p><p>Las preocupaciones de Firas Lutfi se disiparon tras su encuentro con Bachar Ali, el responsable del culto cristiano en HTC, un sirio de Deraa que pasó siete años en el minicalifato de Idlib, en el noroeste de Siria, cerca de la frontera turca. Esa bolsa anti-Assad es el laboratorio político de Ahmed al-Charaa desde 2017. Allí se ha instalado un “gobierno de salvación sirio” inspirado en la sharia.</p><p>“Le recibimos el miércoles 18 de diciembre en presencia de todos los dirigentes de la comunidad cristiana”, explica Firas Lutfi. “Tuvimos una conversación franca con él. Tiene una buena formación intelectual. Nos tranquilizó. Se negó a hablar de minorías e insistió en que todos formamos parte de Siria.<strong> Prometió una constitución en la que todos los credos y culturas tendrán su lugar y serán respetados</strong>. Es un mensaje muy positivo, porque hemos recorrido un largo camino desde el terrorismo y el extremismo”. El primer ministro encargado de la transición, Mohammed al-Bachir, también pronunció el mismo discurso.</p><p>Se les prometió que las campanas podrían seguir sonando en toda Siria, aunque ya no sea así en Idlib, donde el millar de cristianos se ha disuelto y la única iglesia –Santa María de los griegos ortodoxos– ha sufrido los estragos de la guerra y del yihadismo.</p><p>Una pequeña fuente, vestigio del edificio cuyos alrededores están ahora ocupados por familias desplazadas, ha sido pintada con spray con la palabra “Alá” en letras negras. Firas Lutfi asegura que la pequeña comunidad cristiana que vive en la provincia de Idlib es “respetada en su libertad de culto”. Para él, <strong>lo que hay que hacer es elaborar una constitución “civil y laica”</strong>. Espera que los cristianos participen en ella.</p><p>“La importancia de la ciudadanía, la igualdad de género y la libertad de expresión deben estar inscritas a fuego”, afirma el sacerdote. “También hay que dejar claro que se nos juzgará como ciudadanos y no como minoría o mayoría, como drusos, musulmanes, cristianos, alauitas, etc.”.</p><p>“Si se incluye todo esto, el futuro de Siria sólo puede ser positivo”, afirma el clérigo. “De lo contrario, nos dirigimos al desastre y pasaremos de un régimen totalitario baasista a un régimen fanático religioso”. Y recuerda que en la antigua Constitución sólo podía elegirse a un presidente musulmán: “Si somos una democracia, no debería importarnos su religión”.</p><p><strong>El imán Ossama Abouch,</strong> en la mezquita donde oficia en Idlib, no lejos de la iglesia de Santa María<strong>, pide una constitución basada en la sharia</strong>, “la mejor ley para gobernar a musulmanes y no musulmanes”. <strong>También quiere el regreso de los cristianos</strong>. “Reabriremos la iglesia y les devolveremos sus casas”, promete. “Hay que hacerlo. Siria es multiconfesional.” Pero ya ha advertido que no tolerará árboles de Navidad en las calles de su ciudad. La razón aducida: “Los miembros de la comunidad los quemarían”.</p><p>En Damasco, <strong>Raouia Nanari sueña más que nunca con el exilio</strong>, como su hermano, que se marchó a Canadá en 2017 con la ayuda de la Iglesia, trabaja en finanzas y está a punto de casarse con una siria de Alepo. “En otro lugar, con mi nivel de estudios, tendría una situación excelente. <strong>Aquí,</strong> me siento en una caja estrecha, <strong>como mujer, cristiana y siria. No veo ningún futuro.”</strong></p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2024 18:30:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rachida El Azzouzi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los cristianos de Siria temen que “un nuevo monstruo eche al otro”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Pactos de reconstrucción económica y social]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Putin ha perdido algo más que un aliado con Al Assad: el fin de una década de poder ruso en Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/perdido-putin-caida-assad-decada-intervencion-rusa-siria_1_1917596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/907a5e62-5278-47e3-9b47-7f3de2449107_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Putin ha perdido algo más que un aliado con Al Assad: el fin de una década de poder ruso en Siria"></p><p>Quedan ya lejos los días en que las tropas rusas llegaban a Siria a bombo y platillo para “proporcionar una ayuda eficaz al pueblo sirio” frente al “terrorismo internacional”, <a href="http://en.kremlin.ru/events/president/news/50533" target="_blank">recibidas</a> con “inmensa gratitud por Bashar Al Assad.</p><p>Ahora que el dictador sirio ha tenido que huir a Moscú, derrocado el 8 de diciembre por una ofensiva de los rebeldes de <em>Hayat Tahrir al-Sham</em> (HTC), <strong>su aliado ruso se resiste a confirmar que efectivamente se encuentra allí,</strong> un silencio que no sabemos si es sinónimo de <strong>vergüenza o de desprecio</strong>. El ejército ruso, incapaz de defenderlo, <a href="https://www.rfi.fr/fr/moyen-orient/20241216-syrie-images-retrait-russe-base-hmeimim" target="_blank">vigila ahora</a> los más mínimos movimientos en torno a sus bases militares. Largos convoyes de camiones y vehículos blindados están evacuando equipos y personal, <a href="https://www.instagram.com/k7ybnd99/reel/DDjLIWyCFP4/" target="_blank">despedidos</a> con “peinetas” y suelas de zapatos (un gesto especialmente insultante en Oriente Próximo) por hombres y mujeres sirios.</p><p>Mientras tanto, <strong>el Kremlin</strong> había demostrado que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa –incluso <strong>bombardear indiscriminadamente a civiles</strong> y apoyar a un dirigente <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/010617/comment-bachar-al-assad-gaze-son-peuple-les-plans-secrets-et-les-preuves" target="_blank">que utilizaba</a> armas químicas– para perseguir su objetivo: no el de ayudar al pueblo sirio, sino el de reafirmarse en la escena internacional poniendo un pie en Oriente Próximo. Para Putin, la caída del aliado que mantuvo a flote durante mucho tiempo supone una debacle sin precedentes.</p><p><strong>Cuando Putin decidió en 2015 dar apoyo militar a Al Assad</strong>, amenazado por el Estado Islámico y facciones rebeldes islamistas, tenía varias razones. <strong>Quería romper el aislamiento</strong> al que los países occidentales intentaban forzarle <strong>tras su anexión ilegal de Crimea en 2014</strong>. Fue excluido del G8 e incluso tuvo que irse en su momento de una cumbre del G20, en la que fue <a href="https://www.bloomberg.com/news/videos/2014-11-17/why-nobody-wanted-to-eat-lunch-with-putin-at-g20?sref=fo6OHuy7" target="_blank">abiertamente</a> marginado por el resto de jefes de Estado.</p><p><strong>El presidente ruso también quería marcar el regreso de Rusia a Oriente Próximo</strong>, una región en la que la URSS tenía muchas relaciones y una cierta influencia, desaparecida tras el colapso del bloque soviético.</p><p><strong>Pero sobre todo,</strong> <strong>Putin quería poner fin a la Primavera Árabe</strong>. Veía esa ola de protestas populares como una continuación de las “revoluciones de colores” (que despreciaba y consideraba un complot occidental) temiendo que Rusia fuera la siguiente en la lista, según <a href="https://zygaro.substack.com/p/putins-son-of-a-bitch" target="_blank">señala</a> el periodista ruso Mijaíl Zygar.</p><p>“Para Putin, la Primavera Árabe era un ensayo general de la revolución en Rusia, y Bashar Al Assad protegió eficazmente a Rusia del complot americano”, escribe Mijaíl Zygar, autor de un libro de 2016 sobre el entorno de Vladímir Putin, <em>All the Kremlin’s men</em> (<em>Todos los hombres del Kremlin, </em>publicado por <em>PublicAffairs</em>). Siria era pues, adicionalmente, “el nuevo ticket de entrada de Putin al mundo de la alta política”, permitiendo a Moscú estar “de vuelta en Oriente Medio y en el club de los líderes mundiales serios”.</p><p>Para apoyar a su aliado, <strong>el jefe de Estado ruso</strong> no se anduvo por las ramas. Su ministerio de Defensa<strong> </strong><a href="https://tass.ru/armiya-i-opk/5479447" target="_blank"><strong>afirmó</strong></a><strong> en 2018 haber enviado más de 60.000 militares a combatir en Siria.</strong> Participaron en las batallas más mortíferas de la guerra siria, incluida la de Alepo. El objetivo declarado de Putin de luchar contra el Estado Islámico se vio rápidamente mermado por la realidad de sus operaciones militares, que tenían también como objetivo, incluso más, al resto de la oposición armada siria, así como a los civiles.</p><p>Entre 2015 y 2024, se calcula que los soldados rusos habrían matado a unos 5.000 civiles sirios, <a href="https://airwars.org/conflict/russian-military-in-syria/" target="_blank">según </a><a href="https://airwars.org/conflict/russian-military-in-syria/" target="_blank"><em>Airwars</em></a>, una organización especializada en evaluar el número de víctimas civiles de los conflictos que en el pasado también ha documentado las muertes <a href="https://airwars.org/conflict/coalition-in-iraq-and-syria/" target="_blank">causadas</a> por la coalición liderada por Estados Unidos en Irak y Siria. La <em>Organización Siria de Derechos Humanos</em> <a href="https://www.syriahr.com/en/129451/" target="_blank">contabilizó</a> <strong>al menos 8.000 civiles sirios muertos por ataques rusos en 2019</strong>.</p><p>Estas brutales operaciones, que podrían suponer crímenes de guerra, han sido asumidas durante mucho tiempo por el Kremlin en nombre de la necesidad de mantener un régimen estable y soberano en Siria. A Vladimir Putin también le gustaba señalar que, a diferencia de Estados Unidos con el dirigente egipcio Hosni Mubarak, Rusia no abandonaba a sus aliados.</p><p>La caída de la dinastía Al Assad el 8 de diciembre es aún más hiriente para Moscú. Rusia no sólo había invertido mucho en Siria desde el punto de vista militar, no sólo había hecho del país el pivote de su nueva política en Oriente Próximo sino que de su relación con el líder sirio había hecho el escaparate de lo que podía ofrecer a sus aliados en términos de estabilidad, seguridad y lealtad.</p><p>Para muchos países no occidentales, “<strong>Rusia</strong> aún no se ha revelado como un inversor o exportador de producción y tecnología especialmente convincente”, pero “sí <strong>se ha posicionado significativamente como exportador de seguridad, </strong>tanto oficialmente, a través de su presencia militar, como extraoficialmente con la prestación de servicios mercenarios”, <a href="https://meduza.io/feature/2024/12/09/pochemu-rossiya-poteryala-siriyu" target="_blank">señala</a> Alexandre Baunov, investigador del <em>Carnegie Russia Eurasia Center</em>, un <em>think-tank</em> con sede en Berlín.</p><p><strong>La repentina caída de su aliado es, por esa razón,</strong> según <a href="https://meduza.io/en/feature/2024/12/10/a-personal-defeat-for-putin" target="_blank">escribe</a> el medio ruso en el exilio <em>Meduza</em>“,<strong> un fracaso indiscutible</strong>” para Vladimir Putin. Es “una humillación bastante cruel”, coincide Gilles Dorronsoro, investigador del <em>Centro Europeo de Sociología y Ciencias Políticas</em>, entrevistado por Mediapart. “El poder ruso no ha sido suficiente para mantener la dictadura, a pesar de que se había comprometido plenamente.”<strong> Se arriesga a perder de paso dos bases militares</strong>: la base aérea de Hmeimim, cerca de la ciudad de Latakia, y la base naval de Tartús, en la costa mediterránea, esencial para las operaciones rusas en el continente africano.</p><p><strong>Ante la ofensiva de los rebeldes islamistas del HTC</strong>, las tropas rusas se vieron impotentes en gran medida. “<strong>Rusia no disponía de medios militares para contener el ataque.</strong> No tenían misiles de precisión y habían retirado sus radares y equipos de vigilancia de alta tecnología hacía uno o dos años. Si en 2015-2016 contaban con unos cuarenta aviones, ahora no les quedaban ni diez, de los que funcionaban quizá la mitad”, explica Arthur Quesnay, coautor de <em>Siria: anatomía de una guerra civil</em> (ediciones <em>CNRS</em>), que se encuentra actualmente sobre el terreno. Se llevaron a cabo algunos bombardeos aéreos para frenar el avance de los combatientes del HTC, en particular sobre hospitales y depósitos de combustible. Pero fueron “totalmente ineficaces”, señala Quesnay, porque no había tropas sobre el terreno para guiarlos.</p><p><strong>La guerra en Ucrania</strong>, que está movilizando al ejército ruso hasta el extremo –recientemente se ha visto obligado a pedir apoyo de soldados norcoreanos–, <strong>es en gran medida responsable de esta situación</strong>. Los últimos testimonios sobre el estado de las tropas rusas destacadas en Siria son sobrecogedores. “<strong>Te encontrabas soldados</strong>, mal pagados, dirigidos por oficiales incompetentes,<strong> casi obligados a robar en los comercios para comer,</strong> desviando camiones con combustible...A las fuerzas de seguridad kurdas tenían que supervisarlas de cerca para evitar que hicieran cualquier cosa, y a veces abastecerlas. Sobrevivían a costa del país, sin capacidad táctica ni estratégica real”, afirma Arthur Quesnay, que les ha visto en acción en el noreste de Siria.</p><p>Abandonado por sus aliados rusos e iraníes, Bashar Al Assad acabó huyendo a Rusia. Al acogerle, Moscú parece haber mostrado un último gesto de apoyo a su aliado. A no ser, claro está, que se trate sobre todo de salvaguardar sus propios intereses.<strong> “No creo que los rusos hayan querido rescatarlo: quieren confinarlo</strong>. Le han acogido porque es un testigo incómodo y no quieren que caiga en otras manos”, afirma Élise Daniaud Oudeh, de la Universidad Luiss-Guido-Carli (Roma, Italia), cuya tesis doctoral se centra en la presencia rusa en Siria. “Rusia no quiere que él sea juzgado por sus crímenes. Siempre ha trabajado para minimizar u ocultar los crímenes del régimen, en particular sus ataques químicos.”</p><p><strong>¿Qué será de los soldados rusos y sus instalaciones militares en Siria?</strong> Desde que el HTC de Ahmed al-Sharaa (antes Abu Mohamed Al-Golani) ha tomado el poder, hay cierta confusión sobre el futuro de sus bases. No se han cerrado completamente, pero se observan movimientos de tropas y equipos en torno a ellas. Moscú parece haber llegado al menos a un acuerdo con los nuevos dirigentes del país para que no sean atacadas.</p><p>¿Podría alcanzarse un acuerdo más amplio entre las nuevas autoridades de Damasco y Moscú, con el fin de preservar los intereses rusos en la región? <strong>No sería la primera vez que Rusia acaba estableciendo relaciones con grupos radicales </strong>o considerados terroristas: ya lo ha hecho con los talibanes en Afganistán y con los hutíes en Yemen.</p><p><strong>Los HTC</strong> también tendrían motivos para no causar molestias a Moscú y sus tropas, a pesar de los combates que les han enfrentado hasta hace muy poco. “Los combatientes del HTC son muy pragmáticos. No son muchos los que realmente pueden dirigir las operaciones, así que se toman los problemas uno a uno. Sobre todo, <strong>tienen un deseo real de normalizar sus relaciones con la comunidad internacional,</strong> y saben que enemistarse con los rusos sería inútil”, analiza Arthur Quesnay.</p><p>El investigador, especializado en grupos armados sirios, recuerda un episodio que ilustra este pragmatismo: en 2020, cuando Turquía y Rusia acordaron establecer patrullas conjuntas en torno a Idlib para intentar imponer un alto el fuego, ya era HTC quien se encargaba de proteger a estas patrullas y, por tanto, a los soldados rusos, con los que se habían enfrentado duramente meses antes. En aquel momento, los combatientes islamistas “comprendieron que Rusia era un enemigo, pero también que era posible llegar a acuerdos con ella si la relación de fuerzas era favorable”.</p><p>Pero <strong>el nuevo Gobierno sirio tiene otras preocupaciones más inmediatas que buscar la manera de tomar represalias contra Moscú</strong>. “Por el momento, el problema es evitar que el país se divida permanentemente en zona kurda, zona turca y zona anexionada por Israel, una idea impulsada sobre todo por Estados Unidos. Pero los rusos no son un elemento clave en esto, como tampoco lo son los iraníes o Hezbolá: son ellos los que han salido perdiendo”, opina Gilles Dorronsoro.</p><p>En cuanto a los sirios de a pie, a muchos de ellos les aliviaría ver marchar a los soldados extranjeros que les han “martirizado junto con el ejército sirio”, como señala Élise Daniaud Oudeh. “La relación con Rusia siempre ha sido desequilibrada. Vladimir Putin siempre ha insistido en que vino a petición de Al Assad, por el que a menudo ha mostrado su desprecio. Se dio a sí mismo la imagen de un salvador, era una relación neocolonial, desde luego no de iguales.”</p><p>Esta relación desigual se refleja, a su manera, en el pacto enviado por Al Assad a Rusia para liquidar las deudas contraídas con su aliado: 250 millones de dólares en efectivo enviados en el espacio de dos años, entre 2018 y 2019, según <a href="https://www.ft.com/content/84ef8bdd-d070-431d-90f6-332937911096" target="_blank">revelaciones</a> del <em>Financial Times</em>. Ahora, explica Élise Daniaud Oudeh, <strong>los sirios quieren pasar página y ser por fin “un Estado soberano, a cargo de su país, sin actores extranjeros</strong>, ni siquiera regionales, que no tienen nada que hacer allí”.</p><p>Una de las citas de Élise Daniaud Oudeh ha sido ligeramente modificada a petición suya, tras la publicación del artículo, para precisar sus ideas.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2024 19:46:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Justine Brabant (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Putin ha perdido algo más que un aliado con Al Assad: el fin de una década de poder ruso en Siria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Rusia,GUERRA EN SIRIA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siria cumple una semana sin Al Asad con la ONU iniciando contactos directos con la transición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/siria-cumple-semana-asad-onu-inicia-contactos-directos-transicion_1_1915907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c4249ab6-f20c-488c-981c-a9f92203842d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siria cumple una semana sin Al Asad con la ONU iniciando contactos directos con la transición"></p><p>Siria cumple este domingo una semana desde el derrocamiento <strong>del presidente Bachar al Asad </strong>por una ofensiva de una coalición insurgente, mientras que el enviado especial de la ONU para el país árabe, <strong>Geir Pedersen</strong>, llegó en la mañana de este domingo a Damasco en la primera visita de un responsable internacional bajo el nuevo Gobierno de transición.</p><p>A su llegada a la capital siria, Pedersen señaló que el cambio que se está viendo "tras la caída del régimen de Assad ha sido inmenso y, por supuesto, ese cambio en sí mismo <strong>crea grandes esperanzas</strong>, pero todos sabemos que todavía tenemos muchos retos por delante. Así que tenemos que hacerlo bien desde el principio".</p><p>Hace una semana, una coalición insurgente liderada por el grupo islamista<strong> Organismo de Liberación del Levante</strong> (Hayat Tahrir al Sham o HTS, en árabe), que es heredera de la exfilial siria de Al Qaeda, derrocó al Gobierno en tan sólo doce días de ofensiva que <strong>acabaron con 53 años de mano de hierro</strong> de la familia Al Asad. </p><p>Desde el derrocamiento, se ha iniciado una transición en Siria en la que actualmente está<strong> Mohamed al Bashir como primer ministro</strong> en funciones hasta el próximo marzo, así como el líder de la coalición insurgente,<strong> Ahmed al Charaa </strong>(conocido con el nombre de guerra de Abu Mohamed al Jolani), como el "hombre fuerte" del país.</p><p>Pedersen, que llegó a Damasco procedente de Jordania, donde el sábado obtuvo un inequívoco apoyo a su trabajo en Siria por parte de los jefes de la diplomacias de Estados Unidos, Francia, Turquía y de la Unión Europea, y sus homólogos de ocho países árabes durante una reunión en la ciudad jordana de Aqaba, se reunirá con el gobierno de transición sirio y las nuevas autoridades, sin dar más detalles.</p><p>"Como saben, siempre he dicho que tenemos que poner en marcha un proceso político que incluya a todos los sirios. Ese proceso, obviamente, <strong>debe ser dirigido por los propios sirios</strong>, es responsabilidad siria con la ayuda y la asistencia esperadas", aseveró, en referencia a las rondas de negociaciones que la ONU lleva años realizando para llegar a una solución política en el país y una nueva Constitución.</p><p>El segundo reto, según Pedersen, es conseguir que las instituciones estatales <strong>se pongan en marcha y funcionen</strong>, algo que sabe -dijo- que el "gobierno provisional es muy consciente".</p><p>El tercer reto es el de la crisis humanitaria: "Tenemos que asegurarnos de que Siria recibe más ayuda humanitaria inmediata para la población siria y para todos los refugiados que quieren regresa<strong>r. Esto es extremadamente crítico</strong>".</p><p>El cuarto es el de la recuperación económica, aseveró el responsable, que espera que <strong>"se ponga fin rápidamente a las sanciones" </strong>de Estados Unidos, la Unión Europea y otros países para que se pueda "ver una verdadera movilización en torno a la reconstrucción de Siria".</p><p>Y, por último, se necesita "justicia y rendición de cuentas por los crímenes cometidos. Y tenemos que asegurarnos de que eso pasa <strong>por un sistema de justicia creíble</strong>, y que no vemos ninguna venganza", indicó.</p><p>Con un tráfico fluido en una suerte de nueva normalidad, los estudiantes<strong> han regresado hoy a los colegios de primaria y secundaria</strong>, donde los niños salían de los centros con la "nueva" bandera siria, con tres estrellas y sustituyendo el rojo por el verde, según constató EFE.</p><p>La televisión siria controlada por el nuevo Gobierno de transición informó de que el Ministerio de Educación Superior e Investigación Científica <strong>ordenó la formación de comités temporales</strong> para gestionar las universidades.</p><p>En ese sentido, ya han sido anunciados por dicho ministerio los integrantes de las comisiones <strong>para las universidades de Damasco, Alepo y Latakia</strong>.</p><p>Además de los centros educativos, <strong>reanudaron sus actividades </strong>este domingo instituciones públicas y privadas.</p><p>Según el canal, los bancos comerciales <strong>han vuelto a funcionar</strong> y han comenzado a hacer inventario para reponer fondos en sus cajeros automáticos con el fin de que vuelvan a entrar en servicio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2024 15:38:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Mellizo (EFE)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Siria cumple una semana sin Al Asad con la ONU iniciando contactos directos con la transición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[GUERRA EN SIRIA,ONU,Política,Siria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa aprovecha la caída de al Assad para endurecer sus políticas de acogida de refugiados sirios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/europa-aprovecha-caida-asad-deshacerse-refugiados-sirios_1_1914927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a87880d-1cc5-4e96-8a55-ad7c4262876d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa aprovecha la caída de al Assad para endurecer sus políticas de acogida de refugiados sirios"></p><p>Los anuncios no se han hecho esperar. Nada más hacerse oficial la caída del dictador Bashar al Assad, varios países de la Unión Europea (UE) han declarado que suspenden las solicitudes de asilo de los ciudadanos sirios que han buscado refugio en su territorio, revelando <strong>un oportunismo indecente</strong> ante la tragedia vivida por el pueblo sirio y las dificultades del exilio.</p><p>Ese es entre otros el caso de Alemania, que destacó en 2015 por acoger a casi un millón de sirios que habían huido de la guerra. La oposición conservadora de derechas no se ha andado con rodeos: “¿Qué pasaría si el Gobierno federal dijera a todos los que quieran volver a Siria, que les fletaremos vuelos y que recibirán una cantidad por salida de 1.000 euros?”, se atrevió Jens Spahn, vicepresidente del grupo CDU/CSU en el Parlamento alemán.</p><p>Ante la “incertidumbre actual”, la oficina encargada de examinar las solicitudes de asilo en<strong> Alemania</strong> (Oficina Federal de Migración y Refugiados) <strong>ha decretado la “congelación de las decisiones sobre procedimientos de asilo aún en trámite”</strong>, explicó la ministra alemana del Interior, Nancy Faeser. La portavoz de la Oficina explicó que estaba siguiendo la evolución de la situación en Siria.</p><p>Italia, Suecia, Noruega y Dinamarca también han anunciado la congelación de las solicitudes de asilo de esa nacionalidad, mientras que<strong> Austria ha anunciado su intención de expulsar a los refugiados sirios</strong> que viven en su territorio. “He ordenado al ministerio que prepare un plan de repatriaciones y expulsiones ordenadas”, declaró el lunes 9 de diciembre el ministro austriaco del Interior, Gerhard Karner.</p><p>En Francia, en un <a href="https://www.ofpra.gouv.fr/actualites/communique-de-presse-syrie" target="_blank">comunicado</a>, la Oficina Francesa para la Protección de los Refugiados y Apátridas (Ofpra) afirmó estar “siguiendo de cerca la situación en Siria”. “Como siempre, la evolución de la situación en el país de origen de solicitantes de asilo puede conducir a una suspensión temporal de las decisiones sobre determinadas solicitudes de asilo de ciudadanos sirios, en función de los motivos alegados”, señala.</p><p>Como era de esperar,<strong> el ministro francés del Interior, Bruno Retailleau</strong>, que no cesa de criminalizar a los inmigrantes desde un prisma ideológico y electoral, <strong>ha anunciado su intención de poner en “pausa” la acogida de refugiados sirios</strong>. El ministerio del Interior francés ha declarado este lunes que “trabaja en la suspensión de las solicitudes de asilo en trámite procedentes de Siria”, tras la caída del régimen de Bashar al Assad este fin de semana, tal y como informó AFP el 9 de diciembre.</p><p>“El ministro del Interior en funciones, que gestiona asuntos corrientes, anuncia que gestiona <strong>un asunto que ni siquiera es de su competencia</strong> cuando está en pleno ejercicio de sus funciones. La Ofpra goza de independencia funcional. ¿Y algunos alaban la competencia de Bruno Retailleau?”, afirma Thibaud Mulier, constitucionalista y profesor de derecho público.</p><p>Para todos estos países europeos, la liberación de Siria y de su pueblo parece un regalo del cielo. Ya no se trata de alegrarse por las libertades recuperadas por un pueblo <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span>todavía inciertas<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span>, sino por la idea de poder <strong>deshacerse de los refugiados acogidos en el pasado, como si se tratara de un mero stock de mercancías</strong>. Todo el mundo parece olvidar que el estatuto de refugiado también puede concederse por motivos distintos de la guerra, como la religión o la orientación sexual.</p><p>La ONG <em>Médicos Sin Fronteras</em> considera que se trata de una “instrumentalización de los migrantes con fines políticos” y de <strong>un “afán profundamente vergonzoso” de restringir el derecho de asilo</strong>. “Apenas dos días después de la caída de Al Assad en Siria, varios países europeos han aprovechado la ocasión para anunciar públicamente que dejaban en suspenso las solicitudes de protección de los sirios bajo el procedimiento de asilo en su territorio”.</p><p>¿Cómo hemos podido llegar a esto? En realidad, la voluntad de ciertos países de la UE (y de otros países del mundo) de devolver a los refugiados sirios no es nada nuevo. En los últimos años se ha endurecido la retórica contra ellos, como cuando Dinamarca y Suecia optaron por restringir la protección a la que tenían derecho, al considerar que la ciudad de Damasco, en un país asolado por la guerra y los conflictos, era una zona “segura” para los refugiados.</p><p>Para entender mejor lo que esto significa hay que penetrar en las entrañas del sistema europeo de asilo y medir las consecuencias de tales medidas: <strong>si una región de un país, o un país en su conjunto, se considera “seguro”, los exiliados de estas zonas pueden ser devueltos</strong>, sin violar el principio de no devolución impuesto por la Convención de Ginebra sobre los Refugiados.</p><p>En agosto, por ejemplo, Alemania se jactó de haber reanudado las expulsiones de afganos, tres años después del regreso de los talibanes al poder, alegando que representaban una amenaza para la sociedad. También se planteó la cuestión de los sirios.</p><p><strong>En Francia, en enero de 2023</strong>, <em>Amnistía Internacional</em> y <em>Cimade</em> <a href="https://www.lacimade.org/presse/des-prefectures-tentent-dexpulser-deux-syriens-vers-la-syrie/" target="_blank">alertaron </a>sobre <strong>dos intentos de expulsión de sirios,</strong> después de que la prefectura se hubiera puesto en contacto con las autoridades sirias, a pesar del riesgo que corrían si eran deportados. “Nuestras organizaciones piden al gobierno que aclare su posición recordando a las prefecturas las obligaciones internacionales de Francia, que prohíben tajantemente la devolución de una persona a un país donde corre el riesgo de morir, ser torturada o sufrir otros malos tratos”, afirman.</p><p>En un informe publicado en 2021, <em>Amnistía Internacional</em> describía <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/100921/de-retour-en-syrie-les-refugie-e-s-subissent-viols-et-torture" target="_blank">la violencia</a> sufrida por los refugiados sirios que regresaban a su país, incluidas detenciones arbitrarias y desapariciones, por no mencionar los casos de tortura. Entre las personas entrevistadas había refugiados que habían buscado refugio en países vecinos como Turquía, Líbano y Jordania, y que habían sido expulsados, a pesar de la noción de país “seguro”.</p><p>Esta cuestión de los países seguros, que impide a ciertos Estados expulsar a nacionales de países no seguros, se está debatiendo a nivel europeo. Italia ha luchado denodadamente por sacar a Egipto y Bangladesh de la lista de países  “no seguros” para poder expulsar a sus nacionales... Hasta que un tribunal italiano anuló la expulsión de varios exiliados, en virtud de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).</p><p>Al mismo tiempo, <strong>la UE no oculta su deseo de expulsar a los exiliados que no tienen derecho a ninguna protección:</strong> el Pacto Europeo de Migración aprobado la primavera pasada debería facilitar la tarea a los Estados miembros, y el reciente acuerdo firmado entre Italia y Albania para externalizar las solicitudes de asilo a este tercer país ya ha sido tomado como fuente de inspiración por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Dec 2024 18:42:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nejma Brahim (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Unión Europea,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regresar a casa, el sueño imposible de miles de sirios en España: "Lo perdimos todo, ¿para qué volver?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/casa-sueno-todavia-utopico-miles-sirios-espana-perdimos-casa_1_1915011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fbe9f613-5287-4c3e-8fbb-050a9f4d57e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regresar a casa, el sueño imposible de miles de sirios en España: "Lo perdimos todo, ¿para qué volver?""></p><p>Asma Alwaka tiene muy difuminados sus recuerdos sobre <strong>Siria</strong>. Más que imágenes, de hecho, conserva los sonidos. El de las bombas, el de los llantos, el de los gritos. Tenía apenas 9 años cuando la guerra la obligó a huir de su casa. A ella, a sus cuatro hermanos y a sus padres. Desde 2011 su vida consistió en eso: en huir de una ciudad a otra. No permanecían más de un año en ninguna. "<strong>La guerra nos hacía movernos constantemente</strong>", recuerda desde el otro lado del teléfono. Por eso decidieron emprender otro viaje más largo. Uno que tras diez días les llevó hasta <strong>Turquía</strong>, desde donde consiguieron ser trasladados como <strong>refugiados</strong> a España. Hoy <a href="https://www.infolibre.es/internacional/tirania-sangrienta-asad-quedo-siria-reconstruirse_1_1912132.html" target="_blank">celebran</a> la <strong>caída de Bachar al Asad</strong>, pero asumiendo que es tarde para recuperar lo que han perdido tras casi catorce años de conflicto. "Hemos perdido familia y nuestra casa, ¿para qué vamos a volver?", se pregunta.</p><p>Le ocurre algo parecido a Rasmi Al Akhdar, que lleva 40 de sus 58 años en España. Él también huyó de Al Asad, pero de Al Asad padre. La caída de Bachar no ha supuesto sólo el fin de su mandato, sino también el de un régimen que en sus 53 años de existencia ha sido "responsable de unos <strong>crímenes contra la humanidad</strong> cuyo alcance no llega a imaginarse fuera del país", explica Leila Nachawati, profesora de comunicación y especialista en Oriente Medio. "Prisiones como la de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/saidnaya-auschwitz-tirano-assad_1_1912566.html" target="_blank">Sednaya</a> han sido auténticos campos de exterminio. La mayoría de las personas que estaban desaparecidas en realidad fueron asesinadas y quienes salían a manifestarse eran reprimidos con sadismo y crueldad", relata. Por eso hay que celebrar lo ocurrido. "Una y otra vez", remacha.</p><p>Y así lo han hecho. Rasmi llevaba deseando vivir este momento desde que tiene memoria, casi el mismo momento en el decidió hacer las maletas. "Quería labrarme el camino y un futuro que allí veía totalmente perdido", recuerda. Estaba a punto de cumplir los 18 años que le obligaban a cumplir un <strong>servicio militar obligatorio</strong> que duraría, mínimo, dos años y medio. Y no quería. "Eso te trunca completamente la carrera", dice. Lo esquivó gracias a que se matriculó en unos estudios superiores que luego consiguió trasladar a una universidad española, donde estudio Informática. Lo que sí le apetecía. </p><p>El servicio militar al que también querían someter obligatoriamente al hermano de Wafaa Almala también fue la última señal que les mostró que debían salir de Siria. En su caso fue en 2013, dos años después del inicio de la guerra. "Él tenía entonces 30 años y estaban buscando chicos para el ejército. Además fue ese el momento en el que más miedo teníamos. Los bombardeos eran cada vez mayores, así que <strong>teníamos que salir inmediatamente. Sí o sí</strong>", recuerda. Lo que no podían ni siquiera prever es que lo harían por tanto tiempo. "Llegamos con  la idea de volver en cuanto pudiéramos, pero todo ha sido demasiado largo", relata. </p><p>En todo este tiempo, Asma, que ya tiene 22 años, ha aprendido castellano, tiene un grado medio y estudia uno superior. Rasmi se ha casado por segunda vez y cuida, ahora, de su cuarto hijo. Y Wafaa, de 35 años, ha pasado hace apenas tres por el altar. Por eso los tres piensan mucho la respuesta cuando se les plantea <strong>si volverán a su país</strong>. "Es complicado", reconoce esta última. Pero al menos, añade, sabe que sí podrá viajar. Aunque sea por periodos más cortos de tiempo. "<strong>Podré volver a juntarme con mi familia</strong>, ir con mi marido, ver a mi hermano después de 13 años", dice, todavía con tono de incredulidad. "En cuanto me jubile pasaré muchísimo más tiempo allí. Me apetece muchísimo", reconoce Rasmi, que ha regresado alguna vez, sobre todo antes de la guerra, para poder ver a su familia. Aunque siempre con billete de vuelta.</p><p>Desde que comenzó la guerra en 2011 ha habido 13 millones de sirios y sirias que han obtenido la protección internacional, según los datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Casi un millón de ellos están en Europa y <strong>16.807 se encuentran en nuestro país</strong>, que todavía tiene pendientes de resolver 1.580 solicitudes que no meterá en un cajón. Así lo confirmó este jueves el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, que descartó seguir los pasos dados por otros países como Italia o Alemania, que ya han apartado las solicitudes de los sirios del montón de expedientes pendientes. "En estos momentos, las solicitudes de asilo de ciudadanos sirios <strong>son pequeñas</strong>, no es como en otros países de la Unión Europea. No es necesario tomar ninguna medida adicional", señaló el ministro. </p><p>En cualquier caso, las organizaciones en defensa de los Derechos Humanos descartan que la cantidad deba ser el baremo que decida paralizar o no las solicitudes. Amnistía Internacional, por ejemplo, pidió expresamente a Europa no mezclar la caída de Al Asad con la "política antirrefugiados". Más que nada porque, señalaron desde la organización, "<strong>cinco décadas de brutalidad y represión no pueden deshacerse de la noche a la mañana</strong>". </p><p>Así lo considera también Nachawati. "No se pueden congelar las solicitudes de asilo porque Siria todavía no es un país seguro al que volver. Hace apenas una semana de la caída de una dictadura y mucha gente no tiene ni un hogar al que regresar.<strong> Forzar su vuelta es abocar a Siria al desastre</strong>", afirma la experta. La situación allí continúa siendo extremadamente compleja. Ya no sólo por los distintos grupos locales que han representado la oposición al régimen, sino por la injerencia de otros actores internacionales. "Siria lleva más de una década secuestrada por <strong>Irán, Rusia y Turquía </strong>y ahora también ha entrado en juego <strong>Israel</strong>, que pretende reconfigurar Oriente Medio con una política de tierra quemada y desplazamientos que les permita ampliar su presencia colonial", apunta.</p><p>El Observatorio Sirio de Derechos Humanos denunció este jueves que el ejército de <strong>Benjamin Netanyahu</strong> ha ocupado, desde el pasado domingo, unos<strong> 300 kilómetros cuadrados </strong>de territorio sirio adyacente a los Altos del Golán. Lo hizo en una zona desmilitarizada en unas acciones que defendieron como "limitadas y temporales" y destinadas únicamente a la protección y seguridad de su población. Por ahora, según ha aclarado el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, las tropas no se moverán durante los meses de invierno.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Dec 2024 17:08:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lara Carrasco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Regresar a casa, el sueño imposible de miles de sirios en España: "Lo perdimos todo, ¿para qué volver?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Refugiados,Crisis de los refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ONG siria denuncia que Israel ha ocupado unos 300 kilómetros cuadrados en el país tras la caída de Al Asad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/ong-siria-denuncia-israel-ocupado-300-kilometros-cuadrados-pais-caida-asad_1_1914299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a7976f9f-b961-45fb-9914-f98a9bab29a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una ONG siria denuncia que Israel ha ocupado unos 300 kilómetros cuadrados en el país tras la caída de Al Asad"></p><p><strong>Israel ha ocupado unos 300 kilómetros cuadrados del territorio sirio</strong> desde la <a href="https://www.infolibre.es/internacional/tirania-sangrienta-asad-quedo-siria-reconstruirse_1_1912132.html" target="_blank">caída del régimen del presidente Bachar al Asad el pasado día 8</a>, mientras continúa bombardeando el arsenal del desmantelado Ejército del país árabe, confirmó este jueves a EFE el Observatorio sirio de Derechos Humanos.</p><p>"Israel ya ocupa entre 280 y 300 kilómetros cuadrados del territorio sirio, <strong>adyacentes a los Altos del Golán ocupados</strong>" por el Estado judío desde la guerra de 1967, dijo el director de la ONG, Rami Abdelrahman, en una conversación telefónica con EFE.</p><p>Explicó que ese territorio <strong>linda con la zona desmilitarizada entre Siria e Israel</strong>, establecida conforme a un acuerdo bajo auspicio de Naciones Unidas para separar los Ejércitos de Siria e Israel tras la guerra de 1973, y desde 1974 es patrullada por una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU.</p><p>"La zona (recientemente tomada por Israel) se extiende en el territorio sirio no ocupado adyacente al Golán hasta el área que linda con el sur del Líbano", aclaró Abdelrahman, cuya ONG tiene sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores sobre el terreno.</p><p>Indicó que las tropas israelíes "<strong>entraron en varias aldeas del sureste de Siria</strong>, incluida la parte occidental de la localidad de Al Batna" en la provincia siria de Al Quneitra, lo que "<strong>obliga a los habitantes a desplazarse a zonas adyacentes</strong>".</p><p>Tras el derrocamiento del régimen sirio, Israel desplegó su Ejército en la zona desmilitarizada con Siria, algo que los países árabes consideraron una <strong>violación del acuerdo de separación de las tropas de 1974</strong>.</p><p>Israel admitió haber desplegado tropas en la zona desmilitarizada, pero <strong>afirmó que sus medidas en la frontera con Siria son "limitadas y temporales"</strong> y tienen como objetivo proteger la seguridad de su población.</p><p>Por ese mismo objetivo, la aviación israelí aviación israelí ha realizado <strong>centenares de ataques en Siria</strong> para destruir la mayor parte del arsenal militar del Ejército de Bachar al Asad.</p><p>El depuesto mandatario sirio huyó del país y recibió <strong>asilo político en Rusia</strong> después de que una coalición insurgente, liderada por el islamista Organismo de Liberación del Levante, derrocara su régimen en una ofensiva relámpago que duró unas dos semanas.</p><p>Según Abdelrahman, la aviación israelí ha realizado en los últimos días <strong>más de 352 ataques en todo el territorio sirio </strong>que tuvieron como blancos el arsenal militar del Ejército sirio.</p><p>Esos bombardeos incluyeron <strong>bases y cuarteles, almacenes de armamento y munición</strong>, incluidos de misiles de largo alcance, aeropuertos militares y sistemas de defensa aérea y puestos de radar, entre otros.</p><p>"Los ataques aéreos israelíes <strong>continúan</strong>, y los últimos tuvieron como objetivo radares en la costa (mediterránea) siria, y la parte militar del puerto de Latakia (...) durante la noche también fue atacado un aeropuerto militar en Deir Al Zur", en el este de Siria, afirmó Abdelrahman.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Dec 2024 10:10:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una ONG siria denuncia que Israel ha ocupado unos 300 kilómetros cuadrados en el país tras la caída de Al Asad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al Asad habría huido de Siria después que Rusia rechazara crear un "mini Estado" en la costa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/asad-huyo-despues-rusia-rechazara-crear-mini-costa-siria_1_1913775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/46c3fdae-65e3-4039-a2f0-5baf7245d37a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al Asad habría huido de Siria después que Rusia rechazara crear un "mini Estado" en la costa"></p><p>El depuesto presidente sirio, <strong>Bachar al Asad</strong>, huyó de Siria y pidió asilo político en Moscú después de que Rusia rechazara una petición suya de crear un "mini Estado" en la costa mediterránea siria ante el avance de <a href="https://www.infolibre.es/internacional/tirania-sangrienta-asad-quedo-siria-reconstruirse_1_1912132.html" target="_blank" >la coalición insurgente que el pasado domingo tomó Damasco</a>, informó este miércoles una ONG y recogió EFE. </p><p>El Observatorio sirio de Derechos Humanos afirmó que según "fuentes confiables", Rusia, <strong>principal aliado del derrocado mandatario sirio</strong> "rechazó una petición de Al Asad de establecer un "mini Estado" en la costa siria, ya que consideraba que era un proyecto para dividir Siria".</p><p>La ONG, con sede en el Reino Unido y una amplia red de colaboradores sobre el terreno en Siria, no detalló la ciudad donde Al Asad esperaba establecer su supuesto "mini Estado", si bien se cree que <strong>se trata de Latakia y Tartús</strong>, donde la comunidad alauí, a la que pertenece la familia Al Asad, es mayoritaria. Cerca de esas localidades también se encuentran bases aéreas y navales de Rusia.</p><p>El Observatorio subrayó que Al Asad esperaba que Irán, otro aliado principal de su Gobierno, <strong>le apoyara "en su guerra</strong> contra su pueblo". "Pero las milicias iraníes lo abandonaron tras la batalla de Alepo, del mismo modo que hicieron los rusos (...) tras la derrota de las fuerzas del antiguo régimen en Hama", añadió, en referencia a las primeras victorias militares de los insurgentes.</p><p>El depuesto jefe de Estado sirio huyó junto con su familia el pasado domingo y pidió asilo político en Rusia después de que una coalición insurgente, liderada por el islamista Organismo de Liberación del Levante (Hayat Tahrir al Sham o HTS, en árabe) <strong>lograra tomar Damasco</strong> y anunciara el fin de cinco décadas de la familia Al Asad.</p><p>Esa coalición, integrada también por facciones proturcas, había lanzado <strong>una ofensiva relámpago </strong>el 27 de noviembre desde la ciudad de Idlib, bastión de la oposición, y en pocos días consiguió expulsar al Ejército de Al Asad de las capitales provinciales de Alepo, Hama y Homs, lo que abrió el camino hacia Damasco.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2024 13:40:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Al Asad habría huido de Siria después que Rusia rechazara crear un "mini Estado" en la costa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Rusia,Vladimir Putin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leyla Dakhli, especialista en revoluciones árabes: “Lo que vive Siria hoy es un paso más de la revuelta de 2011"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/leyla-dakhli-historiadora-vive-siria-hoy-paso-revolucion-2011_1_1913033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/465cb39f-116d-432c-be7c-34e4bee1a28a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leyla Dakhli, especialista en revoluciones árabes: “Lo que vive Siria hoy es un paso más de la revuelta de 2011""></p><p>La forma en que los rebeldes liderados por el grupo <em>Hayat Tahrir al-Sham han </em>derribado el régimen de Bashar al Assad, ¿puede considerarse una prolongación de la revuelta iniciada en 2011? ¿Qué ocurre con los procesos políticos e institucionales una vez que el tirano ha huido? ¿Están presentes y se movilizan hoy en Siria los ejemplos y contraejemplos de Irak, Egipto y Túnez?</p><p><a href="https://www.deepl.com/es/%C2%ABhttps://cmb.hu-berlin.de/fr/lequipe/profil/leyla-dakhli%C2%BB" target="_blank">Leyla Dakhli</a> es historiadora de Siria, especialista en las revoluciones árabes y coordinadora de <em>L'Esprit de la révolte</em>. <em>Archives et actualité des révolutions arabes</em> (El espíritu de la revuelta. Archivos y actualidad de las revoluciones árabes, edit. <em>Le Seuil</em>). En la actualidad es investigadora en el CNRS, adscrita al <em>Centro Marc-Bloch</em> de Berlín (Alemania).</p><p><strong>¿Estamos hoy ante una revolución en Siria?</strong></p><p>Creo que es evidente. Lo que estamos presenciando es una continuación de la revolución que comenzó en 2011. Las banderas, los lemas y las referencias son los que forjaron hace trece años los revolucionarios, cuya principal reivindicación era la caída del régimen. Es como si esta revolución, que ha sufrido tantas derrotas, recuperara toda la energía de sus inicios.</p><p>Lo extraordinario es que parecíamos estar en un momento depresivo, en el que mucha gente parecía darse por vencida al ver la normalización del régimen de Bashar al Assad, sobre todo después de su reincorporación a la Liga Árabe en 2023.</p><p>Aquí en Berlín, a menudo oíamos a los sirios decir que ya no había que pensar en regresar a su país, que estaba como desaparecido de la agenda mediática.</p><p>Lo que me sorprende es que la lucha se haya mantenido, incluso durante estos años de dispersión y derrotas, cuando ya no se hablaba de las aspiraciones del pueblo sirio. Ya sea en los campos de refugiados, en el exilio, en las zonas que habían escapado del régimen o en las que aún están en manos de él, la memoria se ha seguido transmitiendo. Los que derrocaron a Bashar hoy son a veces los hijos de los que se sublevaron en 2011, y que han crecido.</p><p>Lo que me llama la atención de lo que está ocurriendo hoy es la fuerza del sentimiento de volver a casa, independientemente de las afiliaciones ideológicas de los distintos grupos rebeldes. Hay muchas personas que, sin haber participado necesariamente en la revolución de 2011, tuvieron que huir y el régimen les impidió volver a casa.</p><p>Sin embargo, aunque estemos en la continuación de la revolución, es importante darse cuenta de que muchos sirios perciben lo que está ocurriendo hoy también como una guerra de liberación de la presencia extranjera, encarnada por los rusos o los iraníes, que se han aprovechado del país. Existe una gran desconfianza hacia la intervención de potencias extranjeras en el proceso, aunque sepamos que los turcos y los americanos pueden haber desempeñado un papel en la situación actual.</p><p><strong>¿Cómo y por qué se ha mantenido la lucha?</strong></p><p>En términos muy concretos, porque la lucha contra el régimen nunca ha cesado desde hace más de diez años, pero también porque podemos ver hasta qué punto, durante este tiempo de derrotas, se han pensado, considerado, organizado y aplicado muchas cosas.</p><p>Es verdad que han sido hombres armados los que finalmente han echado a Bashar, pero no debemos engañarnos. Porque si reducimos lo que hemos visto en los últimos días a una campaña militar, no vemos todo lo que se ha mantenido o iniciado a lo largo de los años: las instituciones autónomas creadas en la región de Idlib, por supuesto, pero también toda la documentación de los crímenes del régimen y la correspondiente demanda de justicia, que es la clave del actual levantamiento.</p><p>El régimen ha podido caer tan rápidamente gracias a esta reserva de experiencia y debates –en particular dentro de los comités revolucionarios, que no habían desaparecido del todo– , mantenidos discretamente mientras se creía definitivamente enterrada la revolución siria.</p><p>La forma en que Bashar al-Assad ha sido derrocado refleja sin duda un cambio profundo en los movimientos rebeldes, que han vuelto a centrarse en Siria, se han dado cuenta de que el yihadismo no tiene salida y han sentado las bases de lo que podría ser un Estado sirio. En cierto modo, los revolucionarios de principios de la década de 2010 estaban menos preparados que los de hoy.</p><p>Hay que escuchar lo que Al Golani dice realmente antes de acusarle de doble lenguaje. Cuenta la historia de una revuelta, admite que se equivocó y dice que ha cambiado de opinión<strong>.</strong> Por supuesto, no podemos tomar al pie de la letra todo lo que dice, pero tenemos que entender que una trayectoria revolucionaria no es necesariamente lineal, que puede haber inflexiones endógenas o exógenas.</p><p>En este sentido, me parece que el terremoto de 2023 fue un punto de inflexión. Muchos de estos grupos combatientes pusieron entonces sus conocimientos y su capacidad de organización al servicio de sus comunidades, porque había que proporcionar ayuda de emergencia en un momento en que la ayuda internacional estaba siendo confiscada por el régimen. Pensemos, por ejemplo, en la labor continuada de los Cascos Blancos a lo largo de esta larga década.</p><p>Estos grupos tomaron el control de las ciudades más grandes de Siria en pocos días, no tanto luchando como prometiendo restablecer las necesidades básicas de las que los sirios se han visto privados durante años.</p><p><strong>¿Cómo entender que el régimen de los Assad, que duró cincuenta y cuatro años, se haya derrumbado en diez días?</strong> <strong>Como historiadora de las revoluciones, ¿entiende qué es lo que ha provocado la chispa?</strong></p><p>Creo que nunca podremos entender lo que desencadena una revolución. ¿Por qué, esta vez, se derrumba el régimen, cuando había aguantado sólo unos años antes? Hoy hablaba con un amigo sirio y me decía: “Todavía estamos a tiempo de dar las gracias a <a href="https://www.deepl.com/es/%C2%BBhttps://fr.wikipedia.org/wiki/Mohamed_Bouazizi" target="_blank">Mohamed Bouazizi</a> [cuya inmolación el 17 de diciembre de 2010 desencadenó la revolución tunecina -ndr]”. Es un recordatorio de que hay muchos elementos desencadenantes”.</p><p>Pero en este caso, lo que ocurre hoy en Siria es lo contrario de una chispa, aunque la inteligencia táctica de Al Golani le haya permitido aprovechar el momento oportuno. Todo esto demuestra que la revolución necesita tiempo y que las brasas de la revolución pueden mantenerse durante mucho tiempo, aunque parezca que se han extinguido.</p><p>Cuando comenzó la revolución siria en 2011, el régimen todavía tenía una base importante; la rapidez con la que se derrumba hoy demuestra que esa base había desaparecido por completo, más allá de que ya ni pagaba a su ejército. Todo lo que había sucedido en términos de desposesión, pérdidas, desprecio y violencia se había finalmente asentado y el régimen ya no tenía nada que ofrecer a nadie.</p><p>Eso explica por qué se ha derrumbado así, además del hecho de que estos poderes dictatoriales, como es también el caso de Al Sissi en Egipto, son incapaces de dar cabida a las aspiraciones populares y se endurecen en cuanto se enfrentan a una protesta, aunque podríamos imaginar, en teoría, que podrían dar cabida a ciertas reivindicaciones para poder mantenerse.</p><p><strong>¿Cómo se perciben hoy en Siria los precedentes iraquí y tunecino?</strong></p><p>Lo que me llama la atención en todo lo que veo y oigo en estos momentos es la forma en que se abordan y reflexionan las cuestiones religiosas. Todo el mundo recuerda que Irak acabó en guerra civil tras el fin de Sadam Husein.</p><p>La diferencia aquí es que son los propios sirios quienes han puesto fin a la dictadura, a diferencia de Irak. El rechazo del confesionalismo, así como la insistencia en mostrar que el pueblo sirio está unido, contrasta con la forma en que el régimen de Bashar ha explotado las diferencias religiosas en su propio beneficio. No se trata de ser irenista, de creer que todo el mundo iba a estar de acuerdo. Pero el nivel de reflexión sobre lo que puede y debe ser la Siria del mañana es impresionante.</p><p>La situación revolucionaria en Túnez fue diferente porque el dictador se fue antes de que la rebelión comenzara, incluso antes de que pudiera formular una nueva visión política. Lo que podría repetirse es la dificultad de crear instituciones sólidas, así como los límites de estas formas algo automáticas de concebir la “transición” a la democracia.</p><p>En Túnez vimos cómo llegaba un montón de supuestos “expertos”, algunos de los cuales llevaban mucho tiempo en el exilio, afirmando tener los mejores métodos para implantar la democracia cuando ya ni conocían a su propia sociedad. La movilización para comprender e inventar, que sí existía, fue incapaz de alimentar el proceso de “transición”.</p><p>En Siria, la situación es diferente. El país puede contar con millones de personas exiliadas desde 2011, que han aprendido idiomas, se han formado e incluso ganado dinero y ahora dicen estar dispuestas a volver y ayudar a reconstruir su país.</p><p>El país también está formado por todos los que han vivido en campos de refugiados, que han arriesgado sus vidas para dar un futuro a sus hijos. El regreso de estas personas puede actuar como una fuente excepcional de energía para la nueva Siria, como se oía ayer en las calles de Berlín, con gritos de “¡Vamos a volver, vamos a volver!”</p><p>Todavía es demasiado pronto para decir cuál será el resultado, porque el regreso de cientos de miles, si no millones, de personas no se producirá sin conflictos por la tierra, los hogares, los puestos de trabajo, etc.</p><p><strong>¿Qué suele ocurrir en los procesos revolucionarios tras la caída de un dictador?</strong></p><p>En un primer momento se derriban las estatuas y se queman los carteles. Lo que me llama la atención ahora es que los rebeldes están tomando los centros administrativos o las oficinas de los servicios secretos para salvar los archivos. Este logro de la revolución, que quiere que se juzgue a los miembros del régimen e insiste en la necesidad de que se haga justicia, es remarcable.</p><p>En segundo lugar, está la cuestión de las instituciones. Qué mantener, qué construir. Por el momento, parece que hay relativamente pocos saqueos o actos de venganza.</p><p>Siria siempre ha sido un Estado muy burocrático. La estructura sigue ahí. No estamos en una situación similar a la de Libia, por ejemplo, donde todo era caótico. Eso sin duda va a permitir que no tengamos que empezar de cero, porque hay una administración local bien asentada, aunque surgirá la cuestión de las responsabilidades.</p><p>Pero es difícil imaginar lo que puede ocurrir tras la caída de un tirano. El peor escenario posible es el de un futuro en el que nadie abandone las armas. El escenario simétrico es igualmente insatisfactorio, y consistiría en un proceso de transición electoral precipitado y esquemático que estaría condenado al fracaso.</p><p>Entre estos dos escenarios, podemos pensar en un proceso más lento y horizontal que permita la emergencia de una nueva realidad y de nuevas instituciones, mientras se gestiona de momento el día a día, a través de administraciones mixtas civiles y militares, por ejemplo.</p><p><strong>¿Cómo se recibió la noticia de la caída de Bashar al-Assad en Berlín, donde viven cientos de miles de sirios?</strong></p><p>Toda la ciudad estaba exultante. En el barrio de Kreuzberg se juntaron cientos de vehículos y se dirigieron a la manifestación principal en Oranienplatz. Es difícil describir lo que vi el domingo, fue tan hermoso y conmovedor. Si todas esas personas regresan a su país, Berlín las echará de menos.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 19:52:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joseph Confavreux (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Leyla Dakhli, especialista en revoluciones árabes: “Lo que vive Siria hoy es un paso más de la revuelta de 2011"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Oriente Próximo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[... En el circo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/circo_129_1913200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="... En el circo"></p><p>Hace unos días fui a ver <em><strong>Alegría, </strong></em><strong>del Circo del Sol</strong>. Estaba en mi lista de deseos y alguien que me quiere me regaló la experiencia. Si solo tuviera siete palabras para explicar en qué consiste el espectáculo, diría: un equipo que trabaja para crear belleza. </p><p>De los montajes que va sembrando Cirque du soleil por el mundo, podríamos comentar la dirección, el guion, la música, las acrobacias, la escenografía, el humor, la poesía, el ballet, el vestuario, el maquillaje, la iluminación, los efectos visuales… Sería inimaginable tal resultado si prescindiéramos de alguno de estos ingredientes.</p><p>Pero también podríamos reflexionar sobre lo que tiene de <strong>metáfora de la vida,</strong> porque todo lo que allí sucede también ocurre fuera de la carpa. Los humanos jugamos con fuego, pasamos por el aro, hacemos auténticos contorsionismos para continuar. A veces estamos arriba, danzando en el aire, y un minuto después se para la música, acaba nuestro vuelo y volvemos a la tierra. A veces nos estampamos, literalmente. </p><p>De todas las metáforas que podríamos establecer entre el circo y la vida hay algunas que me gustan especialmente.<strong> La sujeción entre acróbatas en el cuerpo a cuerpo, por ejemplo</strong>. En una danza aérea en pareja, uno suele estar enganchado a la protección y su compañero o compañera al cuerpo de este, que lo sujeta fuertemente con las manos o convierte en agarres sus pies. Lo mismo sucede en el trapecio, cuando un acróbata espera a su compañero que hace la pirueta en el aire y acaba asido a sus manos, apoyado en su fuerza. Entonces el público rompe en aplausos de alivio y admiración.</p><p>En la vida sucede cuando nos sujetamos los unos a los otros. A veces, <strong>nos toca el rol del fuerte, otras el del frágil</strong> pero, de un modo u otro, tratamos de no soltarnos. Y tenemos que confiar y ser confiables. Es una pena que no haya público para aplaudir este hecho porque, a veces, estamos tan centrados en hacerlo bien y en no caer, que no valoramos estos “agarres” en toda su dimensión… </p><p>Me gusta también la metáfora que representa<strong> la “línea de vida”</strong>. Es ese elemento de protección para prevención de caídas que se usa en trabajos en altura: construcción, limpieza de edificios, salvamento, etc. En el circo se utiliza también, por ejemplo, en la danza aérea. Casi no te fijas en el cable y en el arnés de sujeción, estás tan pendiente de los protagonistas de la escena… </p><p>En la vida pasa lo mismo, los cables de vida son<strong> las personas que nos sujetan mientras bailamos en el aire para que nos despreocupemos</strong>, para que no pensemos en el peligro y nos olvidemos del vértigo, para que nos atrevamos y, sobre todo, para que no caigamos. </p><p>Hay una parte de este espectáculo que nos perdemos, es el antes, el camino hasta llegar a la excelencia en el escenario. Y es un paralelismo evidente con esa zona de nuestra existencia que tiene que ver con el <strong>esfuerzo</strong>, con la <strong>frustración</strong>, con tantos <strong>intentos fallidos que, algunas veces, se convierten en logros. </strong></p><p>Pero quizás la metáfora que más me pellizcó de aquella pista de circo sea la facilidad que tenemos para<strong> acostumbrar el ojo y el corazón a cada nueva escena</strong>, no hemos acabado de aplaudir al acróbata que nos ha tenido en vilo y ya estamos riendo con el gag de la pareja de clowns. </p><p>Sí, así vivimos, asistimos al horror de la cárcel de Sednaya, nos rompemos con el dolor que ha dejado la dana y, a continuación, vibramos con una canción que nos agita el alma y nos partimos de risa con un chiste bien contado. Y no, <strong>no tenemos que pedir perdón por el disfrute</strong>, ni por hacerle hueco a las historias pequeñas, ni por no ser trascendentes todo el tiempo. No se trata de obviar la tragedia, se trata de vivir y la vida es todo, también la alegría. </p><p>Gracias a mi cable de vida por un regalo lleno de metáforas. Es un consuelo comprobar que, a pesar de todo,<strong> los seres humanos en equipo somos capaces de crear belleza.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 19:51:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[... En el circo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Alerta por la DANA,GUERRA EN SIRIA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mohamed al Bashir, nombrado oficialmente primer ministro de Siria en funciones hasta marzo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/mohamed-bashir-nombrado-oficialmente-primer-ministro-siria-funciones-marzo_1_1913126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/39a0b5d2-eedc-438d-8ff8-aec7b51ebddc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mohamed al Bashir, nombrado oficialmente primer ministro de Siria en funciones hasta marzo"></p><p>El político<strong> Mohamed al Bashir</strong> ha sido nombrado este martes primer ministro en funciones de la transición de Siria hasta marzo, informó la televisión siria, controlada ahora por <a href="https://www.infolibre.es/internacional/tirania-sangrienta-asad-quedo-siria-reconstruirse_1_1912132.html" target="_blank" >las fuerzas que han derrocado al régimen de Bachar al Asad</a>, y recoge EFE. </p><p>"El Gobierno en funciones de <strong>la fase transitoria dura tres meses </strong>bajo la presidencia de Mohamed al Bashir", dijeron fuentes de la Administración Política Siria a la televisión, después de la celebración de una sesión del Consejo de Ministros en la que se han traspasado los poderes del gabinete del anterior régimen a un nuevo Ejecutivo.</p><p>En este encuentro, en el que no han acudido responsables de Interior y Defensa, estaba <strong>el anterior primer ministro sirio, Mohamed Ghazi al Jalali</strong>, y Al Bashir, entre otros, para hacer el traspaso de carteras y "poner en marcha el trabajo". "Este encargo fue por parte del Mando General. Se nos ha encomendado de llevar el gobierno de Siria en funciones hasta 1 de marzo de 2025", dijo Al Bashir en una declaración televisada, difundida por el canal de televisión saudí Al Arabiya.</p><p>De acuerdo a las fuentes, el nuevo gobierno de transición comenzará a tomar <strong>medidas relacionadas con la seguridad</strong>, como la "disolución de las autoridades de seguridad y anular las leyes de terrorismo", aunque no ofreció más detalles al respecto.</p><p>Al Bashir fue nombrado el pasado enero como<strong> jefe del "Gobierno de Salvación",</strong> una administración en Idlib y otras zonas que escapaban al control de Damasco, y vinculada al grupo islamista Organismo de Liberación del Levante (Hayat Tahrir al Sham o HTS, en árabe), que ha encabezado la ofensiva de doce días que acabó con los 24 años de poder de Bachar al Asad. Este "Gobierno de Salvación" es una suerte de rama política del grupo islamista.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 13:15:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mohamed al Bashir, nombrado oficialmente primer ministro de Siria en funciones hasta marzo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los países europeos ponen en pausa las peticiones de asilo procedentes de Siria tras la caída de Al Asad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/europeos-ponen-pausa-peticiones-asilo-procedentes-siria-caida-asad_1_1913036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a87880d-1cc5-4e96-8a55-ad7c4262876d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los países europeos ponen en pausa las peticiones de asilo procedentes de Siria tras la caída de Al Asad"></p><p>Diferentes países europeos han paralizado el proceso de <strong>peticiones de asilo de ciudadanos sirios</strong> tras la nueva coyuntura creada por <a href="https://www.infolibre.es/internacional/cae-regimen-asad-siria-despues-13-anos-sangrienta-guerra_1_1911957.html" target="_blank">la caída del régimen de Bachar al Asad</a>, mientras en los países vecinos a Siria los regresos de nacionales son todavía escasos y con cautela, según informa EFE.</p><p>El <strong>derrumbe del régimen de los Al Asad</strong>, que durante medio siglo ha dirigido Siria, ha abierto expectativas de un cambio que permita el regreso de sus nacionales, que durante años han escapado y buscado refugio en diferentes países.</p><p> Según datos de Acnur los desplazados sirios han pedido asilo en <strong>más de 130 países</strong>, aunque la gran mayoría vive en naciones vecinas dentro de la región: Líbano, Jordania, Irak, Egipto y sobre todo Turquía, donde hay <strong>unos tres millones.</strong></p><p>La ONG Amnistía Internacional instó este martes a los gobiernos europeos a<strong> "revertir inmediatamente" las decisiones </strong>de suspender las solicitudes de asilo a los sirios y les conminó a no sacrificar la seguridad de estos ciudadanos en aras de "las políticas antirrefugiados" que imperan en el continente, por considerar que la situación en Siria es extremadamente volátil.</p><p>Aunque Europa no es el principal foco de refugio de los sirios desplazados sí hay países que desde hace años acogen a esos nacionales,<strong> como Alemania,</strong> adonde llegaron masivamente a mediados de la pasada década hasta acercarse al millón. </p><p>Ahora la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF) de <strong>Alemania </strong>no tramitará por el momento más solicitudes de asilo presentadas por ciudadanos sirios tras la caída del Al Asad y a la espera de la evolución de los acontecimientos. La portavoz adjunta de Interior, <strong>Sonja Kock, </strong>indicó que "existe la posibilidad de rebajar la prioridad de las decisiones de asilo", una opción a la que puede recurrir la BAMF en situaciones poco claras, como la actual en Siria. En otras palabras, las decisiones de asilo no quedan resueltas sino que <strong>se vuelven a colocar al final del montón</strong> y se priorizan otras decisiones de asilo, precisó, lo que afecta actualmente a 47.270 solicitudes de sirios.</p><p>En la misma línea se ha situado el Ministerio del Interior del<strong> Reino Unido</strong> (casi 5.700 solicitantes en la actualidad), que paraliza las solicitudes de asilo de ciudadanos sirios hasta "evaluar" la situación actual, dijo el Home Office británico en un comunicado. La ministra británica del Interior, <strong>Yvette Cooper</strong>, comentó que la razón de la decisión de frenar las solicitudes reside en la necesidad "monitorizar de cerca" el rápido desarrollo de los acontecimientos en el país árabe, sumido en la incertidumbre.</p><p>Por su parte, el <strong>Gobierno francés</strong> ha secundado a otros países europeos y ha decidido congelar el trámite de asilo. "Hemos decidido adoptar una medida inspirada en la alemana. Hace una hora decidimos la suspensión del examen de las demandas de asilo", confirmó una fuente de Exteriores. </p><p>Países como <strong>Austria </strong>(casi 15.000 solicitantes según datos de ACNUR de 2024), <strong>Países Bajos </strong>(13.000), <strong>Bélgica </strong>(más de 4.000) y <strong>Suiza </strong>(algo menos de medio millar) han congelado también las peticiones a la luz de los nuevos acontecimientos. Suiza recibe cada año varios cientos de solicitudes de asilo de ciudadanos sirios, siendo 2015 el año en el que éstas alcanzaron su cifra máxima, al superar las 4.700.</p><p>A lo largo de este martes las autoridades migratorias de<strong> Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega</strong> se han sumado a otros países europeos y han anunciado que paralizan la tramitación de solicitudes de asilo de ciudadanos sirios, como reacción al derrocamiento del régimen autoritario de Bachar al Asad.</p><p>La excepción es España. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación<strong>, José Manuel Albares</strong>, ha asegurado este martes que la suspensión de los trámites para las solicitudes de asilo de ciudadanos sirios en España "no es necesaria" y "no está encima de la mesa". Lo ha dicho en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros tras ser preguntado sobre la decisión de algunos países de la Unión Europea.</p><p>"En estos momentos, las solicitudes de asilo de ciudadanos sirios <strong>son pequeñas, no es como en otros países de la Unión Europea </strong>que han tomado ya medidas. No es necesario tomar ninguna medida adicional porque a diferencia de otros países europeos donde sí representan una parte muy importante de las solicitudes de asilo, aquí no es el caso", ha expresado.</p><p>"Si en algún momento vemos que la situación cambia y que es necesario tomar otra decisión se tomaría, pero<strong> en estos momentos no es necesario y no está encima de la mesa</strong>", ha añadido Albares, que ha indicado que ha trasladado esta información al Ministerio del Interior.</p><p>En 2023 se concedieron <strong>927 estatutos de refugiado y 126 protecciones subsidiarias a ciudadanos sirios</strong>, mientras que se archivaron 218 solicitudes y se denegaron 92, según los datos facilitados a EFE por Interior. Entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2024, España ha recibido 1.393 solicitudes de protección internacional de ciudadanos sirios.</p><p>El alto comisionado de la ONU para los refugiados,<strong> Filippo Grandi</strong>, ha subrayado que la nueva situación en Siria podría permitir que "la mayor crisis de desplazamiento forzado del mundo pueda avanzar hacia soluciones justas", aunque puntualizó que la situación es aún incierta. Sin embargo, al estallido de felicidad por la caída de Al Asad se une la cautela de quienes podrían emprender el camino de retorno a casa.</p><p>Así, algunos de los tres millones de refugiados sirios registrados en Turquía podrían empezar a regresar a su tierra y, este martes, las autoridades turcas han abierto un nuevo paso fronterizo, pero las cifras de candidatos al retorno son aún modestas, según los medios turcos. Aproximadamente<strong> medio millar de refugiados sirios </strong>retornan cada día a su tierra, casi el doble de lo ocurría antes de la caída del régimen, señalaron este martes las autoridades turcas, que están acondicionando los pasos fronterizos para asumir un flujo de hasta 15.000 personas.</p><p>El ministro del Interior, <strong>Ali Yerlikaya,</strong> dijo en la televisión turca NTV que los pasos fronterizos abiertos hasta ahora tenían la capacidad de gestionar cada día unos "3.000 retornos voluntarios y dignos", suficiente hasta ahora, pero la previsión es incrementarlo hasta cinco veces.</p><p><strong>Jordania </strong>recibió a más de <strong>1.300.000 sirios </strong>desde el inicio de la crisis siria en 2011, según el ministro del Interior jordano, Mazen al Faraya, para quien "lo que impedía que un refugiado sirio regresara era principalmente una cuestión de seguridad y el servicio militar obligatorio en Siria, y otros temían ser perseguidos por el régimen que había en ese momento, pero ahora ya no". Sin embargo, Al Faraya explicó que "aproximadamente 100 personas regresaron de Siria a Jordania" este martes, lo cual indica por el momento <strong>poca disposición al retorno. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 11:38:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los países europeos ponen en pausa las peticiones de asilo procedentes de Siria tras la caída de Al Asad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Asilo político,Europa,Crisis de los refugiados,Refugiados,GUERRA EN SIRIA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Hace trece años que no piso mi país”: el camino de vuelta a casa de los exiliados sirios en Líbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/trece-anos-no-vuelvo-pais-exiliados-sirios-libano-camino-tierra_1_1912366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea613b89-eb27-45ad-b6f9-6e0478b53ebb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Hace trece años que no piso mi país”: el camino de vuelta a casa de los exiliados sirios en Líbano"></p><p><strong>En las montañas que rodean el valle de la Bekaa</strong>, en el este del Líbano, se oyen ráfagas de armas automáticas. El cielo soleado se ve invadido por fuegos artificiales. En la mañana del domingo, los habitantes de la región, donde <strong>muchos sirios</strong> han buscado refugio desde el comienzo de la guerra civil en 2011, <strong>celebran la caída del presidente sirio Bashar al Assad, </strong>expulsado la noche del sábado de la capital, Damasco, tras una ofensiva relámpago de las fuerzas de <em>Hayat Tahrir al-Sham</em> (HTC).</p><p>Esta aglomeración de diferentes grupos rebeldes, clasificada como organización terrorista por el departamento de Estado americano y la Unión Europea, partió de su bastión en Idlib, en el noroeste de Siria, y conquistó casi todo el territorio del régimen en pocos días.</p><p>En el paso fronterizo de Masnaa, en la autopista que une Beirut y Damasco, los sirios se agolpan para regresar a casa tras años de exilio. “Estoy tan feliz que no tengo palabras para describirlo”, exclamó Yamen, de 18 años, mientras esperaba entre sus amigos a realizar los trámites para salir del Líbano. <strong>“Hace trece años que no vuelvo, trece años que no veo mi país. ¡Qué felicidad!.”</strong></p><p>Cuando tenía 5 años, sus padres huyeron de la barriada de Guta, un enclave rebelde en los suburbios orientales de la capital siria, asediada desde 2012 por las fuerzas leales que luego sería retomado por completo en 2018, a costa de un dramático coste humano. Encontraron refugio en Líbano, en la cercana ciudad de Zahlé.</p><p>Hasta el día anterior, Yamen había estado trabajando en el supermercado familiar. <strong>“La vida no nos iba tan mal, pero Siria es nuestro hogar, nuestro país, nuestra patria”</strong>, dice orgulloso. “Mira esa bandera, es la única que volverás a ver”, añade, señalando la bandera del Ejército Sirio Libre, con sus tres estrellas rojas, ondeada por un hombre. Se ven muchos coches desfilando con ella.</p><p>Antes de la guerra librada por Israel <strong>en Líbano </strong>de septiembre a noviembre,<strong> había cerca de 818.000 refugiados sirios registrados</strong> en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), pero según algunas estimaciones, su número total se acercaba al millón y medio. Se enfrentaban a violencias racistas y a amenazas de deportación a sus países de origen, donde les esperaban detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas. Desde el sábado por la noche ha habido celebraciones en algunas zonas de Líbano, sobre todo en la gran ciudad septentrional de Trípoli y en la región de Akkar.</p><p>Desde el principio, la crisis siria ha tenido mucho eco en<strong> Líbano, ocupado durante varias décadas por las fuerzas armadas sirias </strong>y afectado después por la crisis de los refugiados, por no hablar de las alianzas políticas de Damasco con una facción libanesa.</p><p>“Me buscan en Siria porque soy un activista político en Líbano. Yo estaba contra la ocupación siria”, dice un hombre al volante de su coche, acompañado de amigos sirios. “Soy un gran partidario de la revolución siria. Ver caer ese régimen hoy es como... Imagínate lo que es ganar mil millones de dólares. Incluso mejor.” Su vehículo, como es alquilado, no le permitirá cruzar la frontera hoy. “Volveré”, promete.</p><p>A lo largo de la mañana la gente se va volviendo aún más eufórica. Un grupo compacto de hombres en motocicleta se concentra frente a las puertas del paso fronterizo, entonando cánticos a la gloria de una Siria libre. Ondean banderas palestinas. <strong>“Te lo juro, quiero dejar mi tienda e irme ya”</strong>, dice Abderrahman, que regenta un pequeño comercio de alimentación donde vende cigarrillos y café a los viajeros.</p><p>Al salir de la oficina de cambio de al lado, Hamza no puede creer lo que ven sus ojos. <strong>“Mira cuánto me han dado por cien dólares”, dice riendo mientras muestra un buen fajo de libras sirias</strong>. Tras más de una década de guerra civil y sanciones internacionales, Siria, asfixiada por una grave crisis económica, ha experimentado una inflación récord, acompañada de una fuerte devaluación de su moneda. “La última vez que estuve aquí, hace unos años, la situación era muy diferente”, recuerda. Este joven de 16 años ha venido solo, con el permiso de sus padres que seguían en Beirut, para reunirse con su familia en el sur de Siria. “Quiero volver y vivir en mi país”, explica.</p><p>A mediodía, el alcalde de Masnaa tenía previsto venir a repartir flores a los sirios que regresan. El ejército libanés se ha desplegado por toda la región para reforzar la seguridad, “en vista de la rápida evolución de los acontecimientos y de las delicadas circunstancias en la región”, según anunció en un comunicado. Frente a uno de sus puestos están pasando coches con matrícula siria bajo su atenta mirada.</p><p><strong>Desde que comenzaron los bombardeos israelíes sobre Líbano han regresado ya a sus hogares más de 300.000 sirios</strong>. Algunos de ellos intentan ahora volver a Líbano, asustados por la caída de Damasco. Al mismo tiempo, muchos libaneses, amenazados por los bombardeos israelíes y que habían venido a refugiarse al otro lado de la frontera, se vuelven a su tierra.</p><p>Los que no tienen coche esperan con paciencia a los numerosos <strong>taxis compartidos</strong>. Omar muestra con orgullo su tatuaje en honor a “Cham”, uno de los nombres árabes de Damasco. Apenas tiene tiempo de mostrarlo porque un conductor le dice que suba a su vehículo.<strong> “¡Vamos, sólo me queda un asiento, date prisa!” "¡Ya está, nos vamos! Volvemos a casa”,</strong> grita antes de tirarse en su asiento. “Que Dios le bendiga”, responde otro hombre. El coche arranca y desaparece a lo lejos, en el valle que conduce a Damasco. Los que no tienen esa posibilidad hacen el camino a pie.</p><p>A unos cientos de metros, en el lado sirio de la frontera, ya no hay autoridad. Los soldados del ejército nacional sirio abandonaron la zona la víspera. Mal pagados y desmotivados, muchos de ellos desertaron, precipitando la caída del régimen.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 12:19:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nissim Gasteli (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“Hace trece años que no piso mi país”: el camino de vuelta a casa de los exiliados sirios en Líbano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,GUERRA EN SIRIA,Oriente Próximo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cascos blancos liberan la prisión de Sednaya, icono de las torturas del régimen sirio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/defensa-civil-siria-llega-prision-sednaya-liberar-cientos-presos-politicos_1_1912236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b26eb45-e8da-438e-b397-c1a52f7896f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cascos blancos liberan la prisión de Sednaya, icono de las torturas del régimen sirio"></p><p>La Defensa Civil siria, conocidos como los cascos blancos, llegaron este lunes a la prisión de Sednaya, que estaba gestionada por el Gobierno sirio y conocida por el uso de la tortura contra los miles de presos, para rescatar a los detenidos en <strong>"celdas subterráneas ocultas". </strong>Al menos dos equipos llegaron esta madrugada a la prisión, al norte de la capital siria, mientras que otros tres se les han ido uniendo "acompañados por un guía familiarizado con la disposición de la prisión, según informa EFE. </p><p>Se espera que el resto de los equipos lleguen gradualmente, retrasados por las<strong> difíciles condiciones de seguridad </strong>en las carreteras y la grave congestión del tráfico", dijeron los rescatistas que operaban fuera del control de Damasco.</p><p>Los cascos blancos han comenzado la misión en la cárcel, también para "investigar celdas subterráneas ocultas, en las que al parecer se encuentran detenidos, según los supervivientes". "Los equipos están formados por<strong> unidades de búsqueda y rescate</strong>, especialistas en abrir muros, equipos de apertura de puertas de hierro, unidades caninas adiestradas y personal sanitario", aseveró.</p><p>Este domingo, los insurgentes <a href="https://www.infolibre.es/internacional/rebeldes-abren-nuevo-frente-sur-siria-ponen-ejercito-asad-cuerdas_1_1911596.html" target="_blank">declararon "libre" Damasco</a> y el presidente sirio, <strong>Bachar al Asad,</strong> huyó a Moscú junto a su familia en el marco de una ofensiva insurgente que comenzó el pasado 27 de noviembre y liderada por el Organismo de Liberación del Levante (Hayat Tahrir al Sham o HTS, en árabe) y que es heredera de la exfilial siria de Al Qaeda.</p><p>Con el control de cada ciudad, el grupo fue abriendo las puertas de las cárceles, donde se encontraban <strong>numerosos prisioneros políticos,</strong> como han ido denunciando durante años organizaciones de derechos humanos, entre ellas la de Sednaya.</p><p>El jefe de los cascos blancos, <strong>Raed al Saleh</strong>, dijo en su cuenta oficial de X que ya han abierto "varias zonas del interior de la prisión, incluida la cocina y el horno", pero hasta ahora no han "encontrado nada". "Estamos trabajando con toda nuestra energía para alcanzar una nueva esperanza, y debemos estar preparados para lo peor", aseveró.</p><p>Asimismo, pidió a "las familias de los detenidos y desaparecidos forzosos en las cárceles del difunto régimen de Al Asad" <strong>que no vayan a la prisión </strong>ya que es "inútil y dificulta" su tarea.</p><p>La misión de expertos de la ONU que desde 2011 investiga las violaciones de derechos humanos en Siria calificó este domingo la caída del régimen de Bachar al Asad como "<strong>un histórico nuevo comienzo</strong> para un pueblo que ha sufrido 14 años de atrocidades" y lo consideró una oportunidad para que se dé paso a una era más respetuosa con los derechos humanos en el país.</p><p>La nota celebra especialmente la liberación de prisioneros que se ha producido en la prisión de Sednaya, a las afueras de Damasco: "Es una imagen que millones de sirios no podrían imaginar hace apenas unos días y es importante que las autoridades actuales se aseguren de que las atrocidades allí<strong> no se repitan".</strong></p><p>La prisión militar de Sednaya está situada a 30 kilómetros al norte de Damasco (Siria), que estaba gestionada por la Policía Militar. Se hizo terriblemente famosa por el uso de tortura y fuerza excesiva tras un motín de detenidos en 2008, un lugar en los que podría haber <strong>entre 10.000 y 20.000 presos</strong>, de acuerdo a Amnistía Internacional.</p><p>Desde el comienzo de la crisis en Siria en 2011, la prisión se ha convertido en el destino final tanto de <strong>opositores pacíficos</strong> a las autoridades como de militares sospechosos de oponerse al régimen</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 09:17:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[GUERRA EN SIRIA,Siria,Cárceles,Derechos humanos]]></media:keywords>
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