<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Albert Camus]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/albert-camus/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Albert Camus]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Derechos (y deberes) humanos: basta de hipocresías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/buzon-de-voz/derechos-deberes-humanos-basta-hipocresias_129_1671855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/750718eb-9799-482f-9717-87b9ec320a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derechos (y deberes) humanos: basta de hipocresías"></p><p>Pocos premios pueden hacerme sentir tan orgulloso como el que me concede la <a href="https://es.linkedin.com/posts/apdhe-espa%C3%B1a_ddhh-ddhh-activity-7139971918325071873-j1Cl" target="_blank">Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE)</a> en el área de Comunicación.</p><p>En primer lugar por la compañía. Si alguna vez me convocaran <strong>Gioconda Belli</strong> o <strong>Jorge Reichmann</strong>; <strong>José Mariano Benítez de Lugo</strong> o <strong>Erika Torregrossa</strong>; <strong>María Mercedes Sánchez</strong> o <strong>Luis Moreno Ocampo</strong>, por cualquier motivo o causa compartida, sólo preguntaría cuándo y dónde hay que estar. Porque admiro sus trayectorias, su sacrificio y su ejemplo. Figurar a su lado en este acto de reconocimientos de la<strong> Asociación Pro Derechos Humanos</strong> es un privilegio. </p><p>En segundo lugar por quienes me otorgan este premio. Ni siquiera sé quién propuso mi nombre, pero agradezco profundamente a la APDHE, a su junta directiva, que pensara en mí y decidiera concedérmelo, por lo que sé eligiendo entre otros nombres que también admiro, como el del estupendo fotoperiodista <strong>Javier Bauluz</strong> o el del reportero y profesor <strong>Jesús Martínez</strong>.</p><p>Y en tercer lugar porque no tengo ni idea de <strong>si merezco o no este reconocimiento</strong>, pero sí puedo asegurar que llevo toda mi vida profesional intentando cumplir, en los distintos medios por los que he pasado, un compromiso: el de <strong>practicar un periodismo honesto</strong> que huye de la neutralidad y se implica en causas justas. No se me ocurre otra más necesaria y permanente que la defensa de los derechos humanos. </p><p>Hace sólo unos días, <strong>con motivo del 75 aniversario de la </strong><a href="https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights" target="_blank"><strong>Declaración Universal de los Derechos Humanos</strong></a>, me tocaba leer en el Instituto Cervantes el artículo 19, que dice así: “<em>Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión</em>.”</p><p>Conviene recordar que el derecho a la información <strong>no es patrimonio de los periodistas</strong>, simples intermediarios, sino de ciudadanas y ciudadanos que pueden y deben reclamar la garantía de recibir noticias fiables y contrastadas, que les permitan tomar decisiones fundadas a la hora de ejercer otros derechos fundamentales en democracia.</p><p>En lo que va de año han sido asesinados en el mundo al menos 108 periodistas, según el <a href="https://www.rsf-es.org/balance-rsf-2023-la-masacre-de-periodistas-en-gaza-contrarresta-una-tendencia-global-a-la-baja-de-reporteros-asesinados/" target="_blank">balance de Reporteros Sin Fronteras</a>, simplemente por ejercer su oficio. De ellos, 63 han muerto desde <strong>el 7 de octubre víctimas del conflicto entre Israel y Hamás</strong>. 56 han sido asesinados por los bombardeos indiscriminados de Israel en Gaza. Más de un periodista muerto cada día en menos de dos meses. Reporteros Sin Fronteras ha denunciado que Israel pretende imponer “un apagón informativo total en Gaza”. De eso se trata: “¿quién sacará a la luz las atrocidades cometidas en Gaza si todos los reporteros [en su inmensa mayoría palestinos que trabajan en condiciones absolutamente precarias] son asesinados? Lanzaba esta pregunta el ensayista británico <strong>Owen Jones</strong> en <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/sacara-luz-atrocidades-cometidas-gaza-si-periodistas-son-asesinados_129_10730474.html" target="_blank">un artículo reciente</a>, en el que planteaba otro interrogante que comparto: ¿dónde están las protestas de las corporaciones profesionales en todo el mundo, las “cartas vehementes que condenen esta inaudita masacre dentro de otra masacre” mucho mayor?</p><p>Y conviene, creo, no olvidar esta cruda realidad, este ejercicio de venganza que desborda cualquier parámetro de derecho a la defensa o persecución del terrorismo, para valorar la importancia del oficio de informar. Hoy,<strong> gracias a las herramientas tecnológicas</strong>, cualquier ciudadano o ciudadana puede transmitir datos y opiniones. Hoy, gracias a la Inteligencia Artificial, un robot con una enorme base de datos puede emitir miles de gigas de información desde cualquier lugar del mundo. ¿Sobran, sobramos entonces los y las periodistas, en los frentes de guerra o en las redacciones? Mi respuesta es que no, porque, a diferencia de cualquier ciudadano en su derecho a la libertad de expresión y de opinión, los periodistas que nos comprometemos con el ejercicio de un periodismo honesto <strong>tenemos prohibido mentir; estamos obligados a acercarnos a la verdad todo lo posible</strong>, y a rectificar cuando nos equivocamos. Sólo disponemos de un patrimonio: nuestra credibilidad. Y depende exclusivamente de no defraudar <strong>ese compromiso</strong>. Que no consiste sólo en transmitir hechos contrastados, sino en diferenciarlos de las opiniones y en argumentar nuestros juicios de forma sólida y honesta. Sin gritos, sin insultos, sin sectarismos. </p><p>Por último, considero que este reconocimiento no es personal sino compartido con quienes, especialmente en mi última etapa profesional, me han permitido y me permiten ejercer el periodismo en el que creo. Me refiero a las socias y socios de <strong>infoLibre</strong>, a la <a href="https://www.infolibre.es/sociedad-amigos-infolibre/" target="_blank">Sociedad de Amigos</a> de nuestro digital y de nuestra revista mensual, <strong>TintaLibre</strong>, a los inversores que han creído en nuestro proyecto editorial y lo han respetado. En definitiva, a quienes comparten una convicción: desconfíen ustedes, desconfiemos todas y todos, de ese mantra que dice que el periodismo debe ser neutral y objetivo. Tal cosa no existe. Nadie lo es. Y quienes más aparentan serlo suelen hipócritamente inclinar la balanza del mensaje en favor de un interés concreto, sea político o económico o empresarial. Defiendo, defendemos, <strong>un periodismo cívico</strong>, comprometido con las causas de los más vulnerables, con los <strong>derechos humanos universales</strong>, sin los cuales volveremos a la selva, a la ley del más fuerte. </p><p>Termino citando a quien ha sido para mí un referente ético, como periodista pero sobre todo como ciudadano,<strong> Albert Camus</strong>. Se preguntaba antes de cumplir los 30 años: “<a href="https://www.infolibre.es/cultura/periodismo-camus_1_1131573.html" target="_blank">¿Qué es un periodista?</a>” Y él mismo aportaba una posible respuesta: “Un periodista es un hombre [o mujer] que se supone que tiene ideas y que defiende honestamente unos valores”. Justo, añado yo, lo que no puede hacer el ChatGPT.</p><p>Seguiremos intentando no defraudar ese firme y exigente compromiso.</p><p>Muchas gracias.</p><p>__________________</p><p><em>[Este texto es la base de la intervención, este jueves, de Jesús Maraña en el acto de entrega de los Premios Derechos Humanos 2023, concedidos por la Asociación Pro Derechos Humanos de España. El director editorial de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em> ha recibido el reconocimiento de la APDHE en el apartado de Comunicación]</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2bb5f41b-8b90-4ab3-984e-7a219c2b1a68]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Dec 2023 20:50:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/750718eb-9799-482f-9717-87b9ec320a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="59578" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/750718eb-9799-482f-9717-87b9ec320a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="59578" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Derechos (y deberes) humanos: basta de hipocresías]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/750718eb-9799-482f-9717-87b9ec320a43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Palestina,Albert Camus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un primer premio Albert Camus y los orígenes de la guerra civil (2/2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/primer-premio-albert-camus-origenes-guerra-civil-2-2_129_1398598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2057c3be-8ef4-4660-9610-4e8893ea0310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Un primer premio Albert Camus y los orígenes de la guerra civil (2/2)"></p><p>Siguiendo el argumento del <a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/primer-premio-albert-camus-origenes-guerra-civil-1-2_129_1398573.html" target="_blank">artículo anterior</a> cabe especular que o bien <strong>Quilliot </strong>se inventó la referencia o se equivocó de fecha. Personalmente no dispongo del tiempo necesario para leer el último año, por ejemplo, del <em>Alger</em> <em>républicain</em>. Sin embargo, buscando y rebuscando, no tardé en dar con otra referencia: en un artículo de una especialista muy reconocida en el <em>Bulletin Hispanique</em>, de la Universidad Michel de Montaigne de Burdeos, titulado “<em>La guerra de España hoy, los debates de los intelectuales franceses</em>”, del año 2016, se halla una cita de Camus que contiene el embrión de la idea que se le atribuye.</p><p>Su autora es la profesora Dreyfus-Armand, muy conocida y apreciada en el mundo académico español. Tiene escritas obras de referencia. Está especializada en la emigración española a Francia a consecuencia de la guerra civil. Es una universitaria de quien no cabe dudar. (No es el caso con otros). A diferencia de Quilliot la suya es fácilmente constatable. </p><p>En la revista <em>Servir, </em>órgano de las Iglesias reformadas de la Isla de Francia, el 20 de diciembre de 1945 Camus escribió: “<em>Desde hace nueve años los hombres de mi generación viven la vida de España. Es como una herida que no cierra. Es por medio de España que hemos aprendido que es posible tener razón y ser vencidos. Es por eso que su guerra fue ya la nuestra porque se trató de una guerra por la libertad”. </em>La profesora <strong>Dreyfus-Armand</strong> la toma de las <em>Obras Completas</em>, segundo volumen, 1944-1948, en la edición de La Pléiade, año 2012. En el mismo mes de diciembre de 1945, en una entrevista publicada por la revista <em>L´Espagne républicaine, </em>Camus remachó una de las ideas: “<em>España sigue siendo para nosotros una herida que no cierra</em>”. </p><p>Es decir, aunque en términos estrictos la famosa cita resulta ser un tanto apócrifa, no traicionó el pensamiento del posterior premio Nóbel francés. El mencionarla con ocasión de la primera entrega del premio que lleva su nombre, a colectivos y a una persona individual, está perfectamente justificado. </p><p>Cuando participé en el coloquio de Nantes aludí a uno de mis descubrimientos en archivos. En este caso no tuve que viajar a capitales muy lejanas de la Bruselas donde vivo habitualmente. No fui a Washington o a Moscú. Tampoco a otras más cercanas como Londres, Berlín o Roma. Me bastó con regresar unos días a Madrid en 2011. </p><p>Aquí, en el archivo de la Fundación Universitaria Española, en la calle de Alcalá, frente a la estatua del <strong>general Espartero</strong> a caballo, todo el que la visite puede encontrar cuatro contratos en español e italiano, con largos anexos, por los cuales la Italia fascista se comprometió <em>el 1º de julio de 1936</em> a suministrar aviones modernos (de bombardeo y transportes, cazas e incluso hidroaviones) de cara al futuro “<em>Alzamiento nacional</em>”. La primera remesa fue de aparatos bivalentes para transporte y bombardeo Savoia-Marchetti, y debían entregarse antes de que finalizara el mes de julio. En 2012, en un libro colectivo dirigido por el profesor Francisco Sánchez Pérez (<em>Los mitos del 18 de</em> <em>julio</em>, Crítica, Barcelona, 2012) di a conocer mis primeros hallazgos.</p><p>Después, gracias a una sugerencia del embajador <strong>Juan Antonio Yáñez-Barnuevo</strong>, en el archivo de la Ciudad de Barcelona encontré las transcripciones de las declaraciones orales de testigos, protagonistas y víctimas entonces todavía vivas que, para su libro <em>Blood</em> <em>of Spain</em> (traducido al castellano por <em>Una historia oral de la guerra civil</em>), recogió el historiador británico <strong>Ronald Fraser</strong>. De una de ellas, la celebrada con <strong>Pedro Sainz Rodríguez</strong>, firmante de los acuerdos de Roma, se desprende que este negoció con los italianos teniendo en cuenta que, si fracasaba el golpe de Estado, España se encaminaría a la guerra civil. Ciertamente, el “detalle” lo había omitido en sus publicadas memorias. </p><p>De regreso a Madrid, <strong>Sainz Rodríguez</strong> informó a <strong>Calvo Sotelo</strong> de su éxito y le explicó que no había dejado en dudas a los italianos a lo que se exponían para evitar que se retractaran si el golpe no triunfaba. No había que permitirles, a priori, que esgrimiesen después ninguna duda sobre lo que se arriesgaban. Ciertamente no lo hicieron.  Que los Savoia aterrizaron en Melilla (Nador) el 30 de julio de 1936 se desprende del cotejo de los expedientes de los pilotos que se guardan en el Archivo de la Aeronáutica militar italiana en Roma y las declaraciones de varios de ellos cuyos aparatos se vieron <strong>obligados a aterrizar en territorio del Marrueco francés</strong>. Se conservan en los archivos del Servicio Histórico de la Defensa en el castillo de Vincennes, pegado a París. </p><p>En dos libros relativamente recientes, <em>¿Quién quiso la guerra civil</em>? y <em>El gran error de la República,</em> he analizado lo que hubo detrás y los porqués en base a las <strong>evidencias documentales primarias de época</strong>, recogidas en media docena de archivos españoles (públicos y privados) franceses, italianos y británicos. </p><p>En contra de lo que se ha dicho y repetido desde tiempo inmemorial, quienes quisieron la guerra civil fueron tres grupos políticos y sociales muy determinados:</p><p>1.      Los <strong>monárquicos alfonsinos</strong>, los <strong>carlistas</strong> y los <strong>falangistas</strong>.</p><p>2.     Una parte de las<strong> fuerzas armadas y de seguridad</strong>, a las que se había hecho creer que España se encaminaba hacia una revolución comunista. </p><p>3.     Los financieros del golpe: monárquicos adinerados y los sectores que prestaron apoyo económico a los golpistas, conocieran o no el destino al que iban a parar sus contribuciones. Quien sí lo sabía fue, sin la menor duda, <strong>Juan March.    </strong></p><p>Todo lo anterior está documentado, no sin lagunas, pero con evidencia primaria relevante de época muy consistente. Faltaban por cumplirse dos circunstancias:</p><p>La primera: Crear la sensación general de que España vivía un momento de extrema inseguridad. Para ello se organizaron atentados y asesinatos selectivos; se excitó a las izquierdas (que cayeron en la trampa) y se lanzaron andanadas de propaganda para preparar a los votantes de derecha a la necesidad de dar una solución drástica ante el peligro de la <strong>sovietización</strong> de España. (Quienes quieran enterarse de la dinámica tras las revueltas, asesinatos y muertes lo tienen muy a mano: la lectura del libro <em>Cifras cruentas</em> (del profesor Eduardo González-Calleja, en Comares). No conozco a periodistas, cuentistas e <em>influencers</em> que hayan recurrido a él. </p><p>La segunda: inducir a engaño a la potencia hegemónica del momento, el Reino Unido, y evitar en lo posible que los servicios de seguridad del Estado advirtieran al Gobierno de la gravedad de la situación (este es, por cierto, el aspecto menos documentado, lo cual no es de extrañar). </p><p>¿Conclusión? La guerra no fue inevitable. Pudo evitarse de no haber concurrido varias circunstancias exhaustivamente estudiadas por historiadores españoles y extranjeros. </p><p>Lo que quedaba era justificar, entonces, después e incluso en la actualidad, la <strong>supuesta necesidad del recurso a la violencia</strong>. ¿Los responsables de ella? Las izquierdas en general, pero con desplazamientos relativos a medida que ha ido transcurriendo el tiempo: primero y durante casi toda la dictadura fueron los comunistas; luego han ocupado el lugar de honor en los desvaríos <strong>neofranquistas</strong> los socialistas; finalmente, se ha olvidado a los <strong>anarcosindicalistas.</strong> </p><p>Ni los primeros ni los últimos son hoy objeto de la atención primaria de la prensa escrita y digital de derechas. Los dardos se concentran en los socialistas y, más particularmente, en los denominados caballeristas. Pocos han leído la biografía que de Francisco Largo Caballero escribió el añorado <strong>Julio Aróstegui.</strong> Algún superreconocido autor que cita al antiguo dirigente socialista en las tres ediciones de que goza un libro que lo hizo famoso ha tergiversado sus palabras o se las ha inventado y siempre distorsionado el contexto. </p><p>Menos son aún quienes han digerido la significación de la <strong>ayuda previa pactada con los fascistas italianos</strong>. <strong>Mussolini </strong>no fue un alma cándida. Tampoco una hermanita de la Caridad. Fue un personaje siniestro: en primer término, para su país y, en segundo lugar, para Europa. Sus ansias de expansión no se dirigieron solo al Mediterráneo oriental sino también al occidental. En España quiso repetir la exitosa experiencia que había logrado en Abisinia. Esto ha sido uno de los factores que los autores y periodistas de derechas, que no han trabajado en los archivos relevantes y promocionan las supercherías habituales desde 1936, no quieren reconocer a ningún precio. ¿Qué han opuesto? Palabrería, mitos, conjeturas.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e91edec3-2c72-453f-9b53-9b58f1a5cc5c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2023 20:38:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2057c3be-8ef4-4660-9610-4e8893ea0310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" length="409447" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2057c3be-8ef4-4660-9610-4e8893ea0310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="409447" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un primer premio Albert Camus y los orígenes de la guerra civil (2/2)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2057c3be-8ef4-4660-9610-4e8893ea0310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un primer premio Albert Camus y los orígenes de la guerra civil (1/2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/primer-premio-albert-camus-origenes-guerra-civil-1-2_129_1398573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/28e18a4b-8955-440a-aa64-4219a2e29b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un primer premio Albert Camus y los orígenes de la guerra civil (1/2)"></p><p>En febrero de 2020, unas semanas antes de que se declarara la pandemia, tuve ocasión de atender a la petición del<strong> Instituto Cervantes de Argel </strong>de ir a dar una conferencia. La gestión la debo al embajador de España en Argelia, Fernando Morán, con quien me une una amistad de hace muchos años. Di la conferencia y aproveché la ocasión para visitar las ruinas romanas de Tipasa (patrimonio mundial de la humanidad desde 1982). A su lado, y contra el azul intenso del Mediterráneo, se levanta un pequeño obelisco que rememora a <strong>Albert Camus</strong>, nacido en Argel. Me traje varios recuerdos y, entre ellos, un disco duro en el que me reprodujeron algunas de las películas, francesas y de otros orígenes, más representativas de la guerra de Argelia. </p><p>A mí siempre me impresionó mucho aquel conflicto desde que lo percibí, en 1958, en París, un puerto en el que solían recalar los jóvenes, y no tan jóvenes, que deseaban respirar algo que no fuese la atmósfera cultural de la España de Franco. </p><p>Por eso cuando la <strong>Asociación Cultural Arte y Memoria</strong>, por mediación de Jaime Ruiz, presidente de AMESDE, me contactó para ofrecerme el primer premio Albert Camus individual que pensaba conceder, acepté de inmediato. Gracias a la generosidad de Carlos Olalla y a la organización del <strong>Festival Internacional de Cine</strong> <strong>por la Memoria Democrática</strong>, lo recibí, junto con dos colectivos: la Asociación de expresos y represaliados políticos antifranquistas y la Asociación catalana de expresos políticos del franquismo. Todo ello a mitad de diciembre del año pasado. </p><p>La estatuilla del premio la tengo en mi comedor, rehabilitado durante la pandemia en despacho provisional, pero que he utilizado como tal desde hace casi tres años. Es un pedazo de madera de roble sobre el que reposa un pedrusco recogido en los <strong>campos de Brunete</strong>. Lo que sigue es una versión remozada de las palabras que pronuncié en aquel acto.</p><p>En la ceremonia fue inevitable que se evocaran unas palabras generalmente atribuidas a Camus. Son famosísimas. Dicen así: “<em>Es en España donde mi generación ha aprendido que se puede tener razón y ser derrotados. Que la fuerza puede destruir el espíritu y que, a veces, el valor no obtiene ninguna recompensa. Esta es la razón, sin la menor duda, que explica por qué tantos hombres, en todo el mundo, consideran el drama español como una tragedia propia, la última gran causa</em>”. </p><p>No me extrañó. Yo mismo las había utilizado como colofón de un artículo que pocos años antes de mi viaje a Argelia se publicó en la revista franco-suiza <em>Relations Internationales.</em> Fue un número que reprodujo muchas de las intervenciones que se habían producido el año anterior en un coloquio organizado por la Universidad de Nantes. La mía había versado sobre <strong>una República a la que se dejó casi sola frente a las intervenciones de las potencias fascistas</strong>. Entendía entonces, y sigo manteniendo hoy, que la afirmación de Camus contenía una buena dosis de verdad, aunque se tratase de una simplificación. </p><p>Otra cosa estriba en explicar las razones por las cuales tal hecho se produjo y cómo se produjo. A ellas he dedicado media docena de libros y, en la medida en que me ha sido posible, trabajado en los archivos públicos y privados en los países más relevantes para el tema: España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Bélgica y Rusia. O cuyas colecciones documentales he utilizado: Estados Unidos, Portugal. Que quedaban cosas por saber lo demuestro en un libro que saldrá en estos próximos días. </p><p>Pensando que debía reutilizar aquella idea de Camus, preferí dejar por escrito mi agradecimiento al honor que se me concedía. En otras ocasiones he respondido sobre la marcha, pero de cara al acto pensé que era mejor preparar mis palabras. Así, pues, hice una <strong>exploración en profundidad</strong> por el mundo casi infinito de internet.</p><p>Pronto me di cuenta de que el tema no era tan simple. La fuente no solía indicarse y servidor no tiene la menor experiencia de crítico literario. A lo más que llegué fue a una referencia debida a un político francés y especialista muy distinguido en la obra camusiana: <strong>Roger Quilliot.  </strong>Este se remitió a un artículo del futuro Nóbel de Literatura que se habría publicado en el periódico <em>Alger républicain</em> el 28 de noviembre de 1938. En principio casaba. Para entonces la República española estaba contra las cuerdas, tras los desgraciados acuerdos de Munich de dos meses antes. </p><p>También reconozco no ser un experto en la obra y milagros de Camus ni saber demasiado de su trabajo como periodista en aquella publicación, en donde al parecer hizo de todo: desde chico de los recados al principio a comentarista habitual. Un amigo mío francés, a quien rápidamente envié un SOS, y gran hispanista, el profesor Jean-Marc Delaunay, que incluso vive al lado de la Biblioteca Nacional de Francia, me prestó ayuda. No tuvo que ir a visitarla. Lo hizo por internet y no encontró el artículo. </p><p>Me dio las referencias para buscar <em>on line</em>. Repasé los números del periódico de aquellos meses. Tampoco lo hallé (la experiencia me lleva, incidentalmente, a comparar el cuidado puesto por los franceses en perennizar obras frágiles como los periódicos, incluso los más panfletarios, con el retraso español a no poner en línea a, otro ejemplo, <em>El Debate</em>. Sería de una gran ayuda para los estudiosos de los años, tan controvertidos, entre 1931 y 1936. (No ignoro que muchísimos otros sí lo están y en casos similares, por ejemplo, <em>El Socialista</em>, <em>Mundo</em> <em>Obrero,</em> <em>ABC</em>, <em>La Vanguardia</em>, <em>La Nación</em>, pero no <em>El Debate</em>). Me pregunto si tendrá algo que ver con que un grupo confesional o paraconfesional ha empezado a publicar un periódico digital con la misma cabecera. </p><p>Para evitar tener que buscar en todos los números del periódico de Argel, cuando Camus ya escribía artículos en él, también <a href="https://camusaujourlejour.com/camus-en-1939-2/" target="_blank">cabe recurrir a un sitio de internet</a> especializado en el futuro premio Nóbel. He recorrido desde principios de 1938 hasta el final de 1939. Tampoco he encontrado la menor referencia. </p><p><strong>(Continuará)</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[15855a7f-a1ce-4f1c-aaa0-0a3601d99105]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jan 2023 18:37:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/28e18a4b-8955-440a-aa64-4219a2e29b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="91932" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/28e18a4b-8955-440a-aa64-4219a2e29b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="91932" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un primer premio Albert Camus y los orígenes de la guerra civil (1/2)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/28e18a4b-8955-440a-aa64-4219a2e29b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Albert Camus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre nos quedará Camus (o el periodismo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/quedara-camus-periodismo_1_1221300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/22fac9a4-39d1-42c7-962b-12e05e477a26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siempre nos quedará Camus (o el periodismo)"></p><p><strong>Cuando hablamos o escribimos sobre periodismo,</strong> solemos citar siempre a <strong>Kapuscinski</strong>, a <strong>García Márquez</strong>, a<strong> Ben Bradley</strong> o a <strong>Gay Talese</strong>. Imprescindibles. Pero discúlpenme: todo o casi todo lo que más nos debería importar está en<strong> Albert Camus</strong>. Intentaré explicarlo, pero déjenme que empiece por contar una simple anécdota que tiene mucho que ver con el <strong>nacimiento </strong>de <em>infoLibre</em> y con este Especial número 100 de <em>tintaLibre</em>.</p><p>Primavera de <strong>2012</strong>. Un grupo de apasionados periodistas, heridos y casi derrotados tras el <strong>cierre </strong>del diario <em><strong>Público</strong></em><strong> </strong>en <strong>papel </strong>(<strong>Manuel Rico, Juan Carlos Ortiz, Yolanda González, Fernando Varela</strong>...) nos lanzamos a imaginar un medio capaz de esquivar cualquier tipo de <strong>presión política</strong> o <strong>financiera</strong>, un intento sincero de rescatar la credibilidad perdida, de rechazar los sectarismos o la falsa equidistancia, de reivindicar con transparencia un periodismo fiable más allá de si el vehículo era digital o de papel, de defender la ¿obviedad? de que el derecho a la información es de la ciudadanía, no de los intermediarios, y precisamente por eso había que compartir el proyecto con lectores y lectoras comprometidas, tanto en el objetivo como en la propiedad misma del medio.</p><p>Procuramos hacer autocrítica y mirar con humildad alrededor. ¿Qué hacían en otros lugares del mundo los y las periodistas para defender el buen periodismo en la era digital? Ahí estaba <em>Mediapart</em>, y su fundador, <strong>Edwy Plenel</strong>. Nos citamos en París y conversamos unas cuantas horas sobre la salud del periodismo, la revolución digital, el panorama mediático galo y el español, la globalización y la solidez/debilidad de la democracia. Ellos hablaban francés y nosotros español, pero compartíamos no sólo una buena amiga e intérprete (<strong>Mariola Moreno</strong>) sino el lenguaje del periodismo. Y apareció <strong>Camus</strong>. Hay referentes éticos, ideológicos, políticos o morales que unen más que cualquier secreto incómodo o el más eficaz pegamento. Sobre todo cuando esos referentes transmiten raíces comunes y objetivos tan justos como plurales. Si el periodismo es “<strong>el oficio más hermoso del mundo</strong>”, es sólo en el sentido que lo ejerció Albert Camus. “Hace casi un siglo de eso”, reprochan los adalides de estos tiempos de aceleración, modernidad, improvisación, de esa <strong>espectacularización </strong>que ellos siguen considerando periodismo y que tan a menudo se confunde con lo que resulta ser puro <strong>negocio especulativo</strong>.</p><p>Anotemos bien las fechas.<strong> Años treinta y cuarenta del siglo pasado</strong>. Informando y opinando desde la <strong>clandestinidad </strong>contra el <strong>fascismo</strong>, y después contra todo tipo de equidistancias, sectarismos e intereses acomodaticios. En los artículos y editoriales sin firma de <em>Combat</em>, de <em>Le Soir Républicain</em>..., en su <em>Manifiesto del periodista </em>(inédito hasta <strong>2012</strong>) figuran los ingredientes de la única (o al menos más honesta) receta sobre el periodismo necesario y obligado en términos <strong>cívicos </strong>y <strong>democráticos</strong>. </p><p>Cuando me hablan de los valores de la <strong>Ilustración </strong>para reivindicar el <strong>buen periodismo</strong>, yo saco la pistola del pensamiento de Camus. Y hasta me atrevo a concretar <strong>diez mandamientos </strong>(con perdón desde el laicismo) que nunca deberíamos olvidar al ejercerlo (en papel, en formato digital, en tres dimensiones o en las que nos vayan avasallando desde la globalización robótica):</p><p><strong>1.- Respeto máximo a los lectores.</strong> Vale para lo que otros llaman <em>usuarios</em>, espectadores u oyentes. También para el ejercicio de la política. Lo cual no equivale, ni mucho menos, a ese <strong>populismo </strong>crematístico que nos invade. “Darle a la gente lo que quiere... aunque no sepa lo que quiere” era el lema de <strong>Roger Ailes</strong>, el fundador de Fox News, el inspirador de <strong>Steve Bannon</strong> o de <strong>Miguel Ángel Rodríguez</strong> (el asesor áulico de <strong>Isabel Díaz Ayuso</strong>). En la ética camusiana se trata precisamente de lo <strong>contrario</strong>: “Un periodista es alguien al que, como mínimo, se le exige tener ideas”. No somos robots. Hace sol o llueve. Sorber y soplar a la vez, no puede ser. </p><p><strong>2.- Autocrítica permanente del oficio.</strong> Sí, el periodismo es (también) un oficio, “el más hermoso del mundo”, que <strong>exige </strong>todas las <strong>reivindicaciones </strong>de dignidad de cualquier otro oficio esencial para la convivencia. Si practicamos un <strong>corporativismo opaco </strong>que disimula todo tipo de errores, lagunas e intereses, nos cargamos la materia prima del (mal) llamado “<strong>cuarto poder</strong>”: la <strong>credibilidad</strong>. Es obligatorio rectificar (sin disimulos) cuando nos equivocamos. ¿Quién te va a creer si presumes de no equivocarte nunca?</p><p><strong>3.- Calidad en lo que hacemos. </strong>Sostenía Camus que “<strong>un país vale a menudo lo que vale su prensa</strong>. Y si es cierto que los periódicos son la voz de una nación, estábamos decididos, desde nuestro puesto y en nuestra humilde medida, a elevar este país elevando su lenguaje”. El dogma neoliberal de los menores costes y el máximo beneficio ha <strong>contaminado </strong>también a la <strong>empresa periodística</strong>. No es un negocio cualquiera. De hecho, no debería ser siquiera prioritariamente un negocio lo que es en esencia un <strong>servicio público</strong>. Sin rodeos: si se exigieran escrupulosamente las condiciones que debe cumplir en España una televisión en abierto para emitir, estarían prácticamente todas cerradas.</p><p><strong>4.- Verificación, comprobación, contraste de los datos.</strong> Es decir, <strong>rigor </strong>en el oficio de informar. Lo reclamaba Camus y lo exige cualquier ciudadano o ciudadana demócrata que contribuye al bien común. Informar no consiste en hacer ruido, en provocar pulsiones emotivas de cualquier signo, en incitar al amor o al odio... Informar consiste en <strong>distinguir </strong>los hechos y las opiniones, y en garantizar que los hechos están respaldados por <strong>datos </strong>contrastables, fiables, no interesados ni sectarios.</p><p><strong>5.- Humildad, por encima de todos los egos. </strong>Valoremos el dato de que la fama en los años treinta significaba algo muy diferente a lo que hoy significa. Pero Albert Camus ya observó su <strong>daño</strong>. Que te reconozcan por la calle o te regalen portadas de revistas no significa que tengas razón. Más bien es probable todo lo contrario: cuanto más te adulen, más equivocado puedes estar. El mejor periodismo es el que está dispuesto a <strong>rectificar </strong>de inmediato sus <strong>errores</strong>. Sin vanidades ni papanatismos.</p><p><strong>6.- No se trata de informar el primero, sino de informar mejor. </strong>Sí, lo habrán leído y escuchado mil veces, pero el primero (o uno de los primeros en reivindicarlo), fue Camus. Vivimos tiempos acelerados, convulsos, entregados al <strong>negocio </strong>del <strong>espectáculo </strong>antes de la <strong>comprobación </strong>de la <strong>veracidad</strong>. Y cada peldaño que escalamos en la demagogia, caemos más bajo en la calidad de la convivencia. Frente al ruido, el pensamiento, una pensada, la calma, la prueba del algodón de cualquier tipo de exageración rentable para intereses privados.</p><p><strong>7.- Independencia económica de la prensa. </strong>Da igual que se trate de una cabecera digital, en papel o mixta. Lo que Camus define como “<strong>periodismo crítico</strong>” sólo es posible (hace un siglo y ahora mismo) si la plataforma en la que se escribe o habla depende fundamentalmente de sus <strong>lectores</strong>, <strong>oyentes</strong>, <strong>espectadores </strong>o (disculpen el término) <strong>usuarios</strong>. Digámoslo de otra forma: o usted paga por la información que recibe, o habrá otros intereses que sostendrán el <em>invento</em>. Créanme, no es chantaje: quienes sostienen esa entelequia de que hay quien patrocina medios de modo filantrópico, deberían simplemente hacer pública su cuenta real de resultados.</p><p><strong>8.- Refractarios a todo sectarismo o dogmatismo. </strong>¿Alguien conoce a alguien que en un debate parlamentario o televisivo haya dicho que se ha equivocado? ¿Que da la razón al otro porque le ha convencido con argumentos solventes? Albert Camus lo hizo ante su íntimo adversario<strong> François Mauriac</strong>: “Usted tenía razón. Ajusticiar el colaboracionismo es injustificable”. Traigámoslo al día de hoy: ¿acaso el <em>traidor</em> es <strong>Casado </strong>cuando Ayuso se niega a explicar su documentado <strong>nepotismo</strong>? Necesitamos perspectiva frente a la aceleración: no perdamos de vista el retrovisor. La almendra del <strong>cataclismo </strong>en el <strong>PP </strong>es la fundamentada sospecha de nepotismo en la <strong>Comunidad de Madrid</strong>. Y lo grave es la rendición evidente de los denunciantes: si usted pregunta por las presuntas irregularidades, puede costarle el cargo, cuando debería comportar una medalla. (Pregúntenle a Pablo Casado, sin ignorar todos sus muchos errores).</p><p><strong>9.- Periodismo de ideas. </strong>Pongámonos en la piel de Camus y sus contemporáneos. <strong>Internet </strong>no estaba en el horizonte ni siquiera de la <strong>distopía</strong>. Pero estaban los principios: lucidez, desobediencia, ironía y obstinación en el ejercicio del periodismo independiente y honesto frente a la intolerancia, el autoritarismo y el negocio especulativo. ¿Quién daba/da más?</p><p><strong>10.- Guerra contra la banalidad. </strong>Imagínense: no sólo no existía Internet, tampoco la <strong>televisión privada</strong>, las <strong>plataformas digitales</strong>, el <em><strong>streaming</strong></em>, <strong>YouTube</strong>... Pero Camus ya vaticinaba hace poco menos de un siglo que el gran peligro que corría el periodismo honesto era sobre todo su batalla contra el negocio del <strong>entretenimiento</strong>, de la banalidad, de ese “opio del pueblo” que no tenía por qué reducirse a la religión o el fútbol. </p><p>Cien números, casi una <strong>década después</strong>, aquí seguimos. Sin acritud y sin aspavientos: nadie daba un euro por esto. ¿Apostar por el periodismo en papel cuando está muerto y es absurdo “poner puertas al campo digital”? Craso error. No queríamos poner puertas al campo, sino abrir ventanas al <strong>periodismo honesto</strong>. A echar una pensada y un par de vueltas al permanente ruido. Continuemos... juntos. </p><p><strong>Lecturas sugeridas:</strong> </p><p>-<em> Albert Camus, periodista</em>. <em>De reportero en Argel a editorialista en París </em>(Editado por <a href="http://libros.com/" target="_blank">libros.com</a>). Por María Santos Sáinz .</p><p>- <em>La noche de la verdad. Los artículos de Combat (1944-1947)</em>, por Albert Camus. (Debate).</p><p>- <em>Combate por una prensa libre</em> (Editado por Edhasa). Por Edwy Plenel, presidente y fundador de Mediapart, socio editorial de infoLibre.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[684ccc47-197c-4f7b-93ca-0f2b11d57756]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2022 17:39:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/22fac9a4-39d1-42c7-962b-12e05e477a26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4418599" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/22fac9a4-39d1-42c7-962b-12e05e477a26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4418599" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Siempre nos quedará Camus (o el periodismo)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/22fac9a4-39d1-42c7-962b-12e05e477a26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Albert Camus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Creadores, pensadores y periodistas reivindican a Camus: no a la mentira, el silencio y la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/creadores-pensadores-periodistas-reivindican-camus-no-mentira-silencio-desigualdad_1_1198398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/110531c6-d90d-4232-9a2f-16a32847fa51_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Creadores, pensadores y periodistas reivindican a Camus: no a la mentira, el silencio y la desigualdad"></p><p>“<strong>No hay diálogo si lo único que nos decimos cuando hablamos son mentiras</strong>, o algo parecido a la mentira”, decía la filosofía <strong>Marina Garcés</strong> el lunes en la jornada <a href="https://www.trobadescamus.com/wp-content/uploads/2021/05/CA21_Programa_Cervantes.pdf" target="_blank"><em>La conspiración del silencio</em></a>, presentación en el Instituto Cervantes de las <strong>Trobades Mediterranis Albert Camus</strong>, encuentros en torno a la figura del creador y pensador francoargelino celebrados en Menorca desde 2017. A lo largo del día, creadores, pensadores y periodistas como la poeta <strong>Elena Medel</strong>, el sociólogo y politólogo <strong>Sami Naïr</strong>, el catedrático en Filosofía del Derecho <strong>Javier de Lucas</strong>, el director editorial de infoLibre <strong>Jesús Maraña </strong>o el director de Mediapart <strong>Edwy Plenel </strong>le daban vueltas, desde distintos ámbitos, al mismo tema: cómo comunicarse con el otro. Era unas de las preocupaciones de Camus a lo largo de toda su obra y, para no olvidarlo, las charlas celebradas en el Instituto Cervantes estaban presididas por una cita del ensayista y novelista francés: “No hay vida sin diálogo”.</p><p>Si esto es así, se podría aventurar que, con el ambiente actual hay <em>poca vida</em>. Poco diálogo. Una mala noticia para las Trobades, <em>encuentros</em> en castellano, empeñadas en tejer hilos entre las orillas del Mediterráneo, apelando a este premio Nobel de alma francesa y argelina, y desde la tierra de su abuela española. Este año se celebrarán en Sant Lluís entre el 18 y 20 de junio. Y el reto es grande. Los ponentes identificaban varios obstáculos a favor de la “conspiración del silencio”: la <strong>mentira</strong> que impide cualquier tipo de comunicación franca; el <strong>silencio</strong>, necesario como espacio de reflexión pero peligroso cuando asfixia la palabra; y las <strong>fronteras de la desigualdad</strong> que, con su asimetría materia, anula la conversación de igual a igual. El tono no era precisamente optimista, pero que nueve personas se reunieran físicamente para reflexionar de manera colectiva sobre todo esto se convertía en sí mismo en una chispa de esperanza. Ahora bien, Javier de Lucas lo advertía: “No se trata de ofrecer esperanza sin más, <strong>sino contar lo que hay</strong>”.</p><p>Por la mañana, los periodistas Edwy Plenel y Jesús Maraña y la escritora y activista <strong>Joumana Haddad</strong> <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/05/31/indignacion_compromiso_dialogo_las_recetas_camus_para_combatir_indiferencia_121159_1026.html" target="_blank">se planteaban cómo “agitar la indiferencia” desde el “periodismo de ideas” </a>que reivindicaba Albert Camus y sobre el que escribió desde su tribuna del periódico <em>Combat</em>, órgano de la Resistencia francesa. La indiferencia, decía Haddad, es <strong>“la pandemia más peligrosa”</strong>, porque hace que el ciudadano se sienta ajeno a la conversación pública, a lo colectivo. Contra “ese poder infernal que poseen muchos seres humanos de pensar <em>me da igual</em>, de no sentir compasión ni rabia”, la pensadora libanesa proponía la herramienta de la indignación. De la misma forma, Plenel y Maraña advertían sobre <strong>la “objetividad periodística”, parecida también a la indiferencia</strong>: “El periodista tiene la obligación de separar los hechos de las opiniones, pero eso no implica neutralidad. Ante una barbaridad, un buen periodista no puede ni debe ser neutral”, defendía el director editorial de infoLibre.</p><p> Los periodistas Edwy Plenel y Jesús Maraña y la escritora Joumana Haddad durante las jornadas dedicadas a Albert Camus.</p><p>En el contexto de las jornadas, el periodismo no era por tanto ni una actividad empresarial —de hecho, ambos defendían la independencia de los poderes económicos— ni una comunicación de un solo sentido, sino una forma de diálogo colectivo, o al menos una parte del mismo. Y Luis García Montero, poeta y director del Instituto Cervantes, extendería un poco más el significado de ese diálogo: “Creo que sobre lo que estamos discutiendo es sobre la posibilidad de <strong>un sentimiento democrático de pertenencia</strong>”. Sin diálogo, explicaba, no es posible la comunidad en la que se desarrolla la democracia. “Es difícil tener un sentido democrático de pertenencia”, insistía García Montero, “cuando las ideologías dominantes invitan a la indiferencia, el silencio, el sálvese quien pueda o la falta de comprensión”. Sandra Maunac, directora de las Trobades, citaba a Camus: “Hoy nadie habla ya, el largo diálogo de los hombres acaba de cortarse, y <strong>un hombre al que no se puede persuadir es un hombre peligroso</strong>”.</p><p>No eran los periodistas, sin embargo, los que atacaban el problema de la mentira, entendida como barrera absoluta para la comunicación. “¿Cómo podemos entrar en diálogo hoy sin mentir, sin mentirnos, o sin participar en las representaciones que sostienen la mentira del mundo?”, se preguntaba Marina Garcés. Ella ofrecía, de entrada, un diagnóstico. Diálogo es aquello que se produce cuando podemos decirle al interlocutor: ¿me lo dices de verdad? La verdadera conversación, defendía, exige la presuposición de que <strong>la mentira no estará presente en ella</strong>. Pero para eso es necesario, decía la filósofa, resulta esencial plantearse “desde dónde establecemos esa comunicación”, “dónde están los otros y dónde estoy yo”, y también “qué relación estamos dispuestos a establecer con la realidad”.</p><p>La poeta y editora Elena Medel identificaba otra condición necesaria para responder a esa pregunta. No se pueden obviar, decía, las circunstancias de quienes participan en el diálogo, sea cual sea la naturaleza de este (ella reflexionaba, de hecho, desde la conversación que se produce en torno a la escritura y la lectura). “Por circunstancias”, apuntaba, “no entiendo la confesión de las anécdotas de nuestra vida, sino esa <strong>interpretación política de nuestra situación</strong>”. En ese sentido, citaba el poema “El cielo”, de Ángela Figuera Aymerich, en el que la creadora afeaba a sus compañeros “estetas” que no se dieran cuenta de que ese cielo del que tanto hablaban no era igual para todos: “No puede verse el cielo desde el fondo del cáncer, / desde el fondo más hondo del infierno más negro, / desde el fondo de todos los que están en el fondo, / los que son tierra sucia que pisáis sin mirarla / cuando vais extasiados por las líricas nubes”.</p><p>El filósofo Hocine Rahli aprovechaba para darle la vuelta a la connotación negativa de esa “espiral del silencio” y reivindicar <strong>el silencio como espacio necesario para el diálogo</strong>. De hecho, se quejaba de que la velocidad y el tono del debate “no permita el silencio para poder operar” y nos “prive del oxígeno tan necesario”. La disponibilidad mental de los ciudadanos, decía, se ha multiplicado por ocho en un siglo, pero gran parte de ella se reinvierte en las pantallas, que general un tipo de conversación que no es tal:<strong> “la polémica”, donde “no hay adversarios, sino enemigos”</strong>. Sobre esta forma de debate, Marina Garcés recuperaba unas palabras de Albert Camus que disipan nuestra percepción de que la polémica es algo característico solo de nuestro tiempo. En el suyo, el periodista y escritor ya se quejaba de “una sociedad que, fatigada e indiferente, <strong>aplaude o abuchea al azar</strong>”.</p><p>Les tocaba a Sami Naïr y a Javier de Lucas cerrar la jornada. Se alejaban brevemente del pensamiento camusiano en su literalidad, pero no de sus preocupaciones y de la división que marcó su vida: esa brecha entre su identidad francesa y su identidad argelina, entre los dos lados del Mediterráneo, que intentó reducir (con más o menos éxito) en su compromiso político, su escritura y su experiencia personal. Esta es la parte de la conversación sobre la que De Lucas ya indicaba que no ofrecía precisamente una receta optimista. “Más que nunca hoy <strong>estamos en un espacio trágico en el Mediterráneo</strong>. Y no es por pesimismo, pero no sé cómo podemos abandonar esa tragedia”, admitía Naïr, al calor, además, de la crisis migratoria en Ceuta. Cómo se va a establecer un diálogo honesto entre ambas orillas cuando “un español es ahora 15 veces más rico que un marroquí” y cuando, mientras Europa construye “un espacio unido, frente al Mediterráneo es todo división”.</p><p>Y cómo se va a producir un encuentro, insistía, “<strong>si no hay libertad de circulación</strong>, si no hay encuentro entre la gente”. Javier de Lucas coincidía: “Ser percibido por el otro es imposible cuando hay tal <strong>asimetría en los mecanismos de representación</strong>”. Y Naïr se permitía solo un momento de esperanza, una extraña esperanza: a partir de la crisis de 2008, defendía, “la realidad afloró a los ojos de los países europeos”. La desigualdad estaba ahí, no oculta sino a la luz. La luz del mediodía de la que tanto hablaba Camus. Una verdad a partir de la que empezar a hablar.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[df351c4b-d3d0-4ae8-ab2d-83a59fea37e3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/110531c6-d90d-4232-9a2f-16a32847fa51_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="444339" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/110531c6-d90d-4232-9a2f-16a32847fa51_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="444339" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Creadores, pensadores y periodistas reivindican a Camus: no a la mentira, el silencio y la desigualdad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/110531c6-d90d-4232-9a2f-16a32847fa51_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Periodismo,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Indignación, compromiso y diálogo, las recetas de Camus para combatir "la pandemia de la indiferencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/indignacion-compromiso-dialogo-recetas-camus-combatir-pandemia-indiferencia_1_1198377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a2afe1be-7381-46c0-a4d9-7bff4dec3e0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Indignación, compromiso y diálogo, las recetas de Camus para combatir "la pandemia de la indiferencia""></p><p>“Hoy nadie habla ya, el largo diálogo de los hombres acaba de cortarse, y <strong>un hombre al que no se puede persuadir es un hombre peligroso</strong>”. Lo dijo <strong>Albert Camus</strong> en los fulgores de la II Guerra Mundial y lo repetía Sandra Maunac, directora del ciclo Trobades & Premis Mediterranis, el lunes en el Madrid de la pandemia. Sucedía en el contexto de la jornada camusiana <a href="https://www.trobadescamus.com/wp-content/uploads/2021/05/CA21_Programa_Cervantes.pdf" target="_blank">La conspiración del silencio</a>, una especie de aperitivo en la capital de las que se celebran en Menorca desde 2017 y que regresan al pueblo de Sant Lluís entre el 18 y 20 de junio. ¿Por qué ahí? Porque en ese pueblo de hoy 6.000 habitantes nació Catalina María Cardona, abuela del autor francoargelino.</p><p>Presidiendo el escenario del Instituto Cervantes, donde se celebraban las charlas, se leía otra cita del ensayista, periodista, novelista y premio Nobel de Literatura: “No hi ha vida sense diàleg”, “No hay vida sin diálogo”. Sobre esa idea volvían la escritora y activista libanesa Joumana Haddad, el <strong>periodista francés Edwy Plenel, director de Mediapart, y Jesús Maraña, director editorial de </strong>infoLibre. Pero también el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, que inauguraba las charlas. Por la tarde será el turno de Hocine Rahli, Elena Medel, Marina Garcés, Sami Naïr, Javier de Lucas y Luis García Montero.</p><p>En las jornadas se identificaban dos amenazas para el diálogo, valor defendido por Camus y heredado por quienes le ven como padre ideológico: de un lado, la polarización y el odio, del otro, <strong>la indiferencia</strong>. “Cuando triunfa la sinrazón, la dialéctica del odio, todo está perdido”, advertía el ministro socialista. Pero la primera charla del día, con Haddad, Plenel y Maraña, se centraba en la segunda, con el título de<em> Agitar la indiferencia</em>. Por un periodismo de ideas. Y, de hecho, el director editorial de este periódico llegaba a decir que, en el debate sobre la polarización, intensificado durante la pandemia, se olvida otra amenaza quizás más silenciosa: el desentendimiento de los ciudadanos. “Algo que puede hacer más daño que la polarización o la provocación del odio, que es el quedarse parados y pensar que la cuestión no va con ellos”, decía.</p><p>Lo mismo señalaba Haddad, con la guerra civil libanesa muy presente. “Agitar la indiferencia” es, decía, el motivo por el que escribe, por el que habla, por el que insiste en vivir en un país que considera “insufrible”: “Para que mi furia y mi indignación colosales agiten a los otros”, para “<strong>transformar ese mundo</strong> que nos asfixia y nos drena”. La indignación, por tanto, no como emoción en la que muere el diálogo, sino como emoción que lo aviva. “La pandemia más peligrosa que tenemos es la indiferencia”, indicaba la creadora y periodista. “Ese poder infernal que poseen muchos seres humanos de pensar <em>me da igual</em>, de no sentir compasión ni rabia”. Por eso criticaba a quienes blanden la indiferencia como un “espíritu de supervivencia” o como “resistencia” frente a los rigores del mundo. <strong>La indignación</strong>, venía a decir, <strong>es un compromiso ciudadano</strong>, aunque la indiferencia se considere a menudo más <em>civilizada</em>.</p><p>Jesús Maraña advertía también sobre los peligros de otro valor considerado como civilizado: la neutralidad. Lo hacía regresando al trabajo de Albert Camus como periodista, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/02/09/las_ensenanzas_del_camus_periodista_para_comprender_mundo_llamas_116413_1026.html" target="_blank">en el Combat clandestino de la Resistencia francesa</a>. Citaba uno de los artículos que se le atribuyen, como editorialista del periódico: en él, cuenta cómo, tras una labor de sabotaje de los antifascistas franceses, los invasores alemanes fusilaron durante tres horas a 86 hombres de un pueblo vecino. “¿Pero es posible leer sin rebelarse y sin sentir una total repugnancia estas simples cifras: 86 hombres y 3 horas?”, se preguntaba el autor. Le dolía la violencia nazi, por supuesto, pero también <strong>la indiferencia de los ciudadanos </strong>“que permanecen al margen”, considerando que el conflicto no es su conflicto y que el riesgo no es su riesgo. En ese sentido, el director editorial de infoLibre defendía la necesidad de un periodismo comprometido “no partidista, no sectario, sino existencial”. De ese “periodismo de ideas” que reivindicaba Camus.</p><p>“Se confunde el buen periodismo con<strong> la llamada objetividad o la neutralidad, dos conceptos que no tienen nada que ver</strong>”, decía. “El periodista tiene la obligación de separar los hechos de las opiniones, pero eso no implica neutralidad. Ante una barbaridad, un buen periodista no puede ni debe ser neutral. Tiene que decir aquí están los hechos, aquí están las opiniones y aquí está mi compromiso”. A eso añadía Edwy Plenel, director de Mediapart, socio editorial de este periódico, la preocupación de Camus, en el amanecer democrático de Francia tras la contienda, por “elevar el país elevando su lenguaje”. El periodismo de ideas que defendía el autor francoargelino, decía, “no quería decir un periodismo editorial o de opinión, sino <strong>un periodismo que aporte sentido</strong>, que dé una visión de la realidad y permita al público comprender mejor lo que le sucede”.</p><p>Pero para eso, apuntaba Plenel, hay que “liberar a la prensa del dinero”, un proyecto que el propio Consejo Nacional de la Resistencia estaba muy lejos de considerar menor y que formaba parte de su programa. Lo anotaba Jesús Maraña en un decálogo extraído de los mandamientos periodísticos de Albert Camus. El periodismo, resumía, tiene que ser <strong>independiente de los poderes económicos </strong>y pertenecer a los lectores, a quienes debe respetar. El periodismo debe ser “antisectario”, algo que incluye el compromiso de rectificar y de aceptar el error propio. El periodismo debe preocuparse menos por informar antes que por informar bien. El periodismo debe partir de los datos. Y debe “competir contra la banalidad”. Reformulaba esto último Joumana Haddad: “Hay que resistirse contra la facilidad”. Algo que Edwy Plenel secundaba: “El periodismo también tiene que decir que no, el periodismo no es una veleta”. Cuando se preguntaba desde el público por una respuesta del periodismo ante el triunfo de la derecha en las elecciones autonómicas en Madrid, Jesús Maraña defendía la necesidad de hacer de la información “una herramienta” para que los ciudadanos sepan lo que votan, “interpretando la realidad sin trampas”.</p><p>Sobre la charla flotaba una pregunta que se hacía Albert Camus y que recuperaba Haddad, como “hija de las palabras y de las bombas”: <strong>“¿Son las palabras más fuertes que las balas?”</strong>. ¿Tiene sentido dedicar tiempo al diálogo que se reivindica en las jornadas, es suficiente la conversación y los datos y las ideas? ¿O pasarán por encima las balas, como ya contempló la generación de Camus? Unas balas que, advertía la creadora libanesa, que a veces tienen la forma de “leyes, ideologías, políticas, tácticas económicas”. “Honestamente, no lo sé”, respondía ella. Pero habrá que hacer como si así fuera.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[dffe9023-df91-4994-8b04-e269ee29ba65]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 May 2021 12:47:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a2afe1be-7381-46c0-a4d9-7bff4dec3e0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="73056" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a2afe1be-7381-46c0-a4d9-7bff4dec3e0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="73056" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Indignación, compromiso y diálogo, las recetas de Camus para combatir "la pandemia de la indiferencia"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a2afe1be-7381-46c0-a4d9-7bff4dec3e0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Periodismo,Cultura,Instituto Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las enseñanzas del Camus periodista para comprender un mundo en llamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/ensenanzas-camus-periodista-comprender-mundo-llamas_1_1193337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Las enseñanzas del Camus periodista para comprender un mundo en llamas"></p><p>Cuando <strong>Albert Camus</strong> (Mondovi, Argelia, 1913-Villeblevin, Francia, 1960) se puso al frente de la redacción de <em>Combat</em>, tenía 30 años. Había trabajado ya en la revista <em>Sud</em>, en <em>Alger Républicain</em> y, ya emigrado a Francia, en <em>Paris-Soir.</em> Pero su carrera como escritor e intelectual apenas comenzaba a despegar: <em>El extranjero</em> y <em>El mito de Sísifo</em> son de 1942, poco antes de que Camus se comprometiera formalmente con la Resistencia. Entre ese momento y 1949, fecha de sus últimas colaboraciones con el periódico, Camus firma <strong>138 editoriales </strong>—cifra que incluye solo los que han podido atribuirsele sin reservas— y <strong>27 artículos</strong>. Era una responsabilidad enorme que entrañaba un gran peligro personal, pero era también una tribuna de prestigio: si en 1941 <em>Combat</em> tiraba 1.000 copias, en 1943 imprimía 250.000. </p><p>El volumen <a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-noche-de-la-verdad/MES-115900" target="_blank">La noche de la verdad</a>, editado por Debate, reproduce la totalidad de estos textos. En ellos se rastrea el <strong>compromiso moral, político y profesional</strong> del Camus que luchó activamente contra el Gobierno de Vichy y la ocupación nazi, pero también del que contribuyó a construir —también desde la decepción y el conflicto con las ideas de la izquierda— la democracia republicana. Han pasado 78 años desde sus primeros textos, que en ocasiones tienen hoy el valor del testimonio histórico. En otras, los artículos de Camus parecen hablarle al lector de hoy con la misma frescura con la que se dirigía al de los cuarenta. Estas son algunas de las enseñanzas que, si sirvieron para guiarse en un mundo devastado por la II Guerra Mundial, bien pueden servirnos hoy. </p><p><strong>El valor de la verdad y el valor de la mentira</strong></p><p>“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”: la sentencia atribuida a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler, hablaba de la importancia de la comunicación política para el Tercer Reich, pero también presagiaba un futuro gobernado por la tensión entre el relato y los hechos. Camus estaba en las antípodas morales y políticas de Goebbels, pero coincidía en este análisis. “<strong>Nunca es inútil mentir</strong>”, escribía en el número 55 de <em>Combat</em>, cuando la revista era una publicación clandestina que buscaba hacer palanca contra el Gobierno colaboracionista de Vichy. “La mentira más descarada, con tal de que se repita lo suficiente y durante el tiempo suficiente, siempre deja huella”. Si el escritor y periodista se mostraba <strong>preocupado por las formas innovadoras de la propaganda nazi</strong>, era porque sabía que funcionaban. La Resistencia hacía frente a los mensajes colaboracionistas que les tachaban de bandidos, maquis salvajes que bajarían del monte para aniquilar a los franceses de bien. Si la mentira asustaba a Camus, era porque sabía que valía mucho y se pagaba caro.</p><p>Pero el autor de <em>El extranjero</em> no era un cínico, sino un idealista. “Si la mentira, con una tirada de millones de ejemplares, conserva pese a todo cierto poder, <strong>basta al menos con decir la verdad para que la mentira retroceda</strong>”, escribía a renglón seguido. Esa era la razón de la existencia de un periódico como<em> </em><em>Combat</em>: la creencia de que, si la mentira es poderosa, la verdad lo es más. Camus da un peso excepcional al lenguaje, al <em>mot juste</em>, la palabra precisa sobre la que se construye la democracia. La publicación se veía a sí misma, de hecho, como un instrumento del pluralismo político <strong>frente al totalitarismo del discurso único</strong>, tanto el del fascismo, la amenaza inmediata para la Resistencia, como el comunista, sobre el que Camus tenía una enorme desconfianza, cosa que le haría chocar con otros grandes escritores comprometidos de su época, notablemente Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.</p><p><strong>El oficio del “periodismo crítico”</strong></p><p>Muy relacionado con lo anterior está el concepto que el Camus periodista tiene del oficio que ejerce. Si la verdad y el lenguaje exacto tienen un papel esencial en la democracia, el periodismo también lo tendrá, por ser espacio de desarrollo de ambos. En sus disquisiciones sobre la labor del periodista, el escritor advierte sobre la importancia de desconfiar de ciertas fuentes que pueden resultar interesadas, y en la necesidad de que el trabajador aporte <strong>no solo la información en crudo, sino un “comentario crítico”</strong> que, con el contexto y otros detalles que se escapan a la noticia en sí —por ejemplo, la confianza del propio periodista en la agencia que emite tal o cual información—, enriquecería la experiencia del lector. Ante el conflicto que ocupa al redactor, a menudo dividido entre a qué fuente creer y qué dato dar por válido, Camus apuesta por no tratar de ocultar la complejidad de la tarea, sino por hacerla llegar al lector: propone incluso reflejar en una misma página noticias contradictorias para que este saque sus propias conclusiones. Algunas de sus críticas suenan familiares: “El concepto que tiene la prensa francesa de la información podría mejorar, ya lo hemos dicho. <strong>Se quiere informar deprisa en vez de informar bien</strong>. La verdad no sale ganando”. “Como se ve, equivale a pedir que los artículos de fondo tengan fondo y que las noticias falsas o dudosas no se presenten como noticias ciertas. Es a ese conjunto de formas de proceder a lo que llamo 'periodismo crítico”, escribe.</p><p><strong>Es hora de tomar partido</strong></p><p>En muchos de los temas que trata, Camus acostumbra a un tono comedido, tendente a presentar las varias implicaciones de un asunto para tratar de llegar a una síntesis. Pero hay algo en lo que es tajante: la necesidad de compromiso. Lo es desde el inicio y hasta el final de su colaboración con <em>Combat</em>, que había nacido precisamente para apoyar a la Resistencia y para hacer crecer el número de simpatizantes... y de militantes. Aquí no caben términos medios: <strong>o se está con la Resistencia, o se está contra la Resistencia</strong>. “En una época caracterizada por las ideologías totalitarias, hay que comprender el recurso a la disyuntiva tajante”, explica en el prólogo Manuel Arias Maldonado.</p><p>“No existen dos Francias, una que lucha y otra que juzga esa lucha”, escribía Camus en su primer texto publicado en<em> Combat</em>, aunque firmado de manera genérica por la redacción, y no bajo su nombre y apellidos. “Pues incluso aunque hubiese algunos que quisieran quedarse en la cómoda postura del juez, no es posible. <strong>No podéis decir: 'Esto no va conmigo'. Pues sí que va con vosotros</strong>”. No podían excluirse del posicionamiento ni aquellos que consideraran que la paz estaba asegurada porque vivían en el campo, lejos de los espacios más violentos, ni aquellos que consideraban que tenían suficiente con declararse simpatizantes de la Resistencia. Los primeros, apuntaba Camus enumerando agresiones alemanas a campesinos, no estaban a salvo por más que quisieran. A los segundos, decía, tampoco les salvaba esa pretendida tibieza: “<strong>Os matarán, os deportarán u os torturarán lo mismo si sois simpatizantes que si sois militantes</strong>”. “Solo hay un combate”, defendía. “Y, si no os unís a él, nuestro enemigo os demostrará a diario que es, pese a todo, el vuestro”.</p><p><strong>El fin no justifica los medios</strong></p><p>El Camus de posguerra tiene fijación con un peligro: el que ofrecen “las ideas absolutas y el mesianismo sin matices”. A finales de 1946, escribirá sobre una idea que atraviesa su obra, también la literaria: la importancia de la vida humana sobre las ideologías. <strong>Se está resquebrajando la fantasía de la claridad moral </strong>que ofrecía la II Guerra Mundial, en la que todas las fuerzas de oposición se reunían en torno a la Resistencia y todos los países democráticos se reunían en el bando Aliado contra el terror. Los países occidentales se preguntan qué tratamiento dar a los antiguos mandos nazis, y la izquierda discute la legitimidad de los métodos soviéticos. La postura de Camus aquí es clara: partidario del realismo político, y desconfiado frente a las ideas utópicas, defiende lo que denomina como el reemplazo de la política por la moralidad. “Hemos visto mentir, envilecer, matar, deportar, torturar, y en todas esas ocasiones no era posible convencer a quienes lo hacían de que no lo hicieran, porque estaban seguros de sí mismos y porque <strong>no se puede persuadir a una abstracción, es decir, al representante de una ideología</strong>”.</p><p>Hay tres temas que el escritor suele abordar en relación a esto. Primero, la situación política en la Unión Soviética, sobre la que se muestra muy interesado —a finales de 1945 afea a sus compatriotas el haber hecho caso omiso a los logros rusos— pero de la que también sospecha. Segundo, el olvido al que los Aliados sometían a España, un olvido que se acabó convirtiendo en apoyo implícito (o explícito) al régimen franquista. “No hay que hablar de la depuración de los artistas en Rusia porque la reacción sacaría provecho de ello'. 'Hay que callar acerca del apoyo de los anglosajones a Franco porque el comunismo sacaría provecho de ello'. <strong>Bien decía yo que el miedo era una técnica</strong>”, escribía en noviembre de 1946. El tercer tema sería la condena a la pena de muerte para los nazis y colaboracionistas. Aquí se produce en Camus un cambio drástico de criterio. Al inicio, defendía la necesidad de impartir “justicia” frente a la de tener clemencia, temeroso de que la falta de castigo severo —el más severo— creara “una nación de traidores y de mediocres”. Para 1945, su postura era otra. Ante el juicio a Pétain, cabeza del Gobierno colaboracionista de Vichy, escribe: “No dejaremos que nos arrastren los gritos del odio. No opinamos, por ejemplo, que la pena capital sea deseable en este caso. Lo primero, porque hay que decidirse de una vez a decir que la verdad, a saber, que <strong>la ética se resiste a la pena de muerte”.</strong></p><p><strong>En busca de la “utopía modesta”</strong></p><p>Desde el 2021, resulta especialmente interesante la perspectiva de Camus sobre el futuro político a largo plazo y la idea de utopía, de la que —de nuevo, preocupado por la certeza y los absolutos— desconfía. En primer lugar, el escritor dibuja un futuro cegado, arrasado por el enorme trauma colectivo del genocidio y la guerra. “La mayoría de los hombres (salvo los creyentes de cualquier categoría) carecen de futuro”, se lamenta en 1946. Este no es un problema íntimo, dice, sino colectivo: “<strong>No hay vida valida si no tiene proyección hacia el futuro, si no existe promesa de maduración y de progreso</strong>. Vivir pegado a una pared es la vida de los perros”. Pero para Camus la mirada hacia el futuro no puede suponer la entrega a una ideología utópica, que para él conllevaba los matices de absoluta y, por lo tanto, dispuesta a poner los fines sobre los medios. Mientras muchos de sus contemporáneos miraban a Rusia como modelo y proclamaban la necesidad de una transformación total de la sociedad, él proponía un término medio menos atractivo.</p><p>“El contenido de [la] palabra [revolución] hoy debe aceptarse en bloque o rechazarse en bloque. Si se acepta, hay que admitir la responsabilidad consciente de la guerra por llegar. Si se rechaza, o hay que declararse partidario del <em>statu quo</em>, que es la utopía total en la medida en que supone la inmovilización de la historia, o <strong>hay que renovar el contenido de la palabra 'revolución'</strong> lo que supone que se consiente eso que llamaré la 'utopía relativa”. Esto escribe a final de 1946. Para Camus, solo hay una elección posible. En un extremo, esperan “los osarios que se avecinan”, en el otro, la imposibilidad de un tiempo detenido. “Esta utopía relativa es la única posible, y es <strong>la única que cuenta con la inspiración del espíritu de la realidad</strong>”.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[080cddea-0957-4903-8e89-f7faa0c18bdf]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="137652" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="137652" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las enseñanzas del Camus periodista para comprender un mundo en llamas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Escritores,Historia,Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parece mentira, en 'tintaLibre' febrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/parece-mentira-tintalibre-febrero_1_1192929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3641ae29-7bac-4405-ab07-c70115c061e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parece mentira, en 'tintaLibre' febrero"></p><p>La desinformación y el bulo forman una vieja pareja que nunca ha estado tan presente en los escenarios de la comunicación política. Los expertos afirman que ambas técnicas propagandistas, bien conocidas por Goebbels y el nazismo, afilaron sus armas después de la Segunda Guerra Mundial, pero nunca como hasta el presente se había manejado tal cantidad de información y nunca la desinformación había sido tan apabullante. Son las dos caras de la misma moneda que en el número de febrero de tintaLibre analizamos.</p><p>Dice el filósofo Norbert Bilbeny en nuestras páginas que ya no es cuestión de quién se cree al mentiroso, sino que la epidemia se ha extendido hacia los extensos dominios de quién se cree a quién. Los cuatro años de Donald Trump, además, han encumbrado lo que en su lenguaje se ha dado en llamar <em>hechos paralelos</em>, esa vasta constelación de supuestos indemostrables que, accionados desde <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2021/01/09/twitter_suspende_definitivamente_cuenta_trump_por_riesgo_que_incite_violencia_115245_1022.html" target="_blank">su Twitter personal</a>, ha inflamado a sus creyentes y terminado tristemente con episodios como el asalto al Capitolio. En plena noche electoral, todavía con el recuento en marcha y centenares de miles de votos por contar, proclamarse ganador de las elecciones es algo absolutamente delirante, lo que no ha impedido que más de la mitad de sus 74 millones de votantes siga pensando que el exmandatario, ahora residente en Florida, fue víctima de un robo.</p><p>El contagio viral del maniqueísmo y la polarización en la época de la postverdad se extiende por todas partes. Florecen las <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/12/23/la_conspiranoia_acecha_terreno_fe_114829_1012.html" target="_blank">sectas negacionistas </a>y los grupos supremacistas que comulgan con esos delirios irracionales que, según Silvio Waisbord, que analiza el caso de QAnon, siempre han estado presentes en la historia de Estados Unidos y ahora han tenido un crecimiento insospechado amparados por la impunidad de las redes sociales y protegidos por la manga ancha de la libertad de expresión.</p><p>Nuestro número de febrero rinde también tributo a la memoria dos personajes que lucharon por un mundo más razonable. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2020/11/03/azana_memoria_socialista_otras_desventuras_112784_2003.html" target="_blank">Azaña</a>, retratado de forma magistral por la periodista <strong>Josefina Carabias</strong>, fue según Valle-Inclán la “cabeza mejor amueblada de la República”. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/10/16/prologo_albert_camus_periodista_56124_1026.html" target="_blank">Albert Camus</a> también peleó lo suyo contra la barbarie totalitaria y sus textos en <em>Combat</em>, el periódico de la Resistencia, son antológicos en este sentido. Pero quizás la fábula moral más extendida sobre la mentira tiene a un personaje infantil, Pinocho, como protagonista, y a un periodista florentino de la segunda mitad del XIX, <strong>Carlo Collodi</strong>, como su hacedor. El mismo Pinocho con el que el pintor <strong>Antonio Saura </strong>nos invita desde nuestra portada. Un número con la nariz y la sombra muy alargadas, sin duda.</p><p>  </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[94ba14b3-cd2f-4861-aaa8-b905c36305e2]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3641ae29-7bac-4405-ab07-c70115c061e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="147006" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3641ae29-7bac-4405-ab07-c70115c061e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="147006" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Parece mentira, en 'tintaLibre' febrero]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3641ae29-7bac-4405-ab07-c70115c061e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Periodismo,TintaLibre,Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Edwy Plenel, Jesús Maraña y Luis García Montero conversan sobre Albert Camus en el Instituto Cervantes de París]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/edwy-plenel-jesus-marana-luis-garcia-montero-conversan-albert-camus-instituto-cervantes-paris_1_1167302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4c7c12f9-fed1-426c-86e0-bc1f879881ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edwy Plenel, Jesús Maraña y Luis García Montero conversan sobre Albert Camus en el Instituto Cervantes de París"></p><p><strong>Jesús Maraña</strong>, director editorial de infoLibre; <strong>Edwy Plenel</strong>, presidente de Mediapart (socio editorial de este periódico); <strong>Luis García Montero</strong>, director del Instituto Cervantes, poeta y colaborador de infoLibre, y la filósofa <strong>Marylin Maeso</strong> conversarán este jueves en París sobre Albert Camus. La sede del Instituto Cervantes en la capital francesa acoge el 14 de febrero a las 19.00 <a href="https://cultura.cervantes.es/paris/fr/El-compromiso-a-no-mentir.-Una-forma-de-rebeld%C3%ADa/124818" target="_blank">una charla</a> en torno a la labor del periodista y escritor, centrándose en "<strong>el compromiso de no mentir</strong>", convertido aquí en "una forma de rebeldía". Camus supo unir en su producción la creación literaria y el pensamiento filosófico con el compromiso político y la labor periodística, en publicaciones como <em>Alger républicain</em>, <em>Combat </em>o<em> l'Express</em>. La asistencia al acto es libre hasta completar el aforo. </p><p>La charla sirve también de puerta de entrada a las <a href="http://www.trobadescamus.com/" target="_blank">II Trobades Literàries Mediterrànies Albert Camus</a>, que se celebrarán <strong>entre el 26 y el 28 de abril</strong> en Sant Lluís, Menorca. Esta edición se centrará justamente en "los caminos de la rebeldía", que la conversación del jueves aborda desde el periodismo. Las jornadas se crearon en 2017, en el pueblo natal de la abuela materna del escritor, Catalina Cardona, para conmemorar el 60º aniversario de la concesión del Nobel al autor de <em>El extranjero</em>. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/04/24/camus_mediterraneo_trobades_64121_1026.html" target="_blank">En la pasada edición</a>, el encuentro congregó, en ese municipio de 7.300 habitantes, a intelectuales franceses como <strong>Agnès Spiquel</strong> o<strong> Frank Planeille</strong>; a escritores y periodistas españoles como <strong>Manuel Vicent, Javier Reverte</strong>, <strong>Iñaki Gabilondo</strong> o <strong>Jesús Maraña</strong>; y también a autores de la otra orilla del Mediterráneo, como el escritor francolibanés <strong>Amin Maalouf</strong> o la periodista siria <strong>Samar Yazbek</strong>.</p><p>Este mismo jueves 14 de febrero, a las 12.00, la organización de las Trobades presentará a la prensa la<strong> programación del encuentro de 2019</strong>. En el acto participarán <strong>Sandra Maunac, directora de las jornadas</strong>; Michel Barré, asesor científico de las Trobades; Agnès Spiquel, presidenta de la Sociedad de Estudios Camusianos; el escritor Tahar Ben Jelloun, la fotógrafa Isabel Muñoz y Javier Muñoz Sánchez-Brunete, director del Instituto Cervantes de París. </p><p> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[034065ce-3895-42e6-a860-a675c04ff568]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Feb 2019 11:09:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4c7c12f9-fed1-426c-86e0-bc1f879881ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89683" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4c7c12f9-fed1-426c-86e0-bc1f879881ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89683" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Edwy Plenel, Jesús Maraña y Luis García Montero conversan sobre Albert Camus en el Instituto Cervantes de París]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4c7c12f9-fed1-426c-86e0-bc1f879881ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Luis García Montero,Periodismo,Edwy Plenel,Jesús Maraña,Instituto Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley como contrapoder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/ley-contrapoder_1_1146375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Qué es ser un poeta?<strong> Acostumbrado por vocación a convertir mi oficio en el primer ámbito de compromiso con la sociedad</strong>, no me conformo sólo con la exigencia evidente de honestidad en el estilo, esa relación íntima que cada escritor establece con el patrimonio común de un idioma. Necesito también <strong>vigilarme</strong>, ser precavido conmigo mismo, cuestionar el sentido y las consecuencias de mi honestidad.</p><p>Por eso vuelvo con frecuencia a <a href="https://www.infolibre.es/tags/personajes/albert_camus.html" target="_blank">Albert Camus</a>. El mundo que vivimos, el mundo que nos hace y nos deshace, me invita a recordar con frecuencia el discurso que escribió en diciembre de 1957 para aceptar y dar las gracias por el Premio Nobel. En estos días de conflicto callejero y parlamentario han circulado por Twitter algunas de sus frases. Yo recuerdo aquí esta reflexión: "<strong>Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. </strong>Heredera de una historia corrompida —en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos, y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en la que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión–, esa generación ha debido, en sí misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir".</p><p>Los momentos de quiebra se suceden, son una insistencia en el fluir de la historia. <strong>La necesidad de impedir que el mundo se deshaga cobra de nuevo actualidad en el vértigo de estos años </strong>en los que la soberanía democrática se degrada hasta límites insoportables, los medios de comunicación generan las opiniones que necesita el dinero para imponer su avaricia, las realidades virtuales sustituyen en el discurso a la experiencia histórica de carne y hueso y los derechos humanos se pudren en las fronteras, invitándonos a ser diferentes, a distinguirnos del otro.</p><p>Pero hay algo que me conmueve, más allá de las semejanzas coyunturales, en esta tarea no de cambiar el mundo, sino de impedir que se deshaga. El compromiso con lo anterior, la necesidad de resistir en épocas innobles, significa el reconocimiento de un diálogo generacional que deja fuera de lugar a <strong>los viejos cascarrabias</strong> (esos que opinan que los jóvenes son tontos) y a <strong>los jóvenes adánicos </strong>(esos que sienten que van a inventárselo todo porque no tienen nada que heredar de sus mayores, ni siquiera su experiencia del mal y del miedo). La dignidad de vivir y de morir necesita el diálogo con el pasado como restauración de una posible confianza en el futuro. Digo posible, porque más vale que sólo nos movamos en el modesto terreno de las posibilidades. <strong>Oponerse al nihilismo sin caer en el dogma fue una de las mejores lecciones de Camus,</strong> partidario de las utopías modestas.</p><p>Confieso que en mi perpetuo diálogo generacional con el viejo Albert Camus, al releer una vez más el discurso de diciembre de 1957, me he detenido con incomodidad en esta frase: "Por eso, los verdaderos artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar. Y si han de tomar partido en este mundo, sólo puede ser por una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche,<strong> no ha de reinar el juez sino el creador</strong>, sea trabajador o intelectual". <strong>Sentirse incómodo no es negar, sino detenerse a pensar.</strong></p><p>Como nos recordó Bernhard Schlink en su magnífica novela <em>El lector</em>, un juez debe comprender, mirar a los ojos del reo antes de dictar sentencia. Eso es cierto, sobre todo cuando uno está acostumbrado a leer y a ponerse en el lugar del otro. Pero esa misma costumbre de leer me invita ahora a pensar desde una perspectiva diferente:<strong> en esta época, quizá sea mejor que la sentencia la dicte un juez más que un creador.</strong></p><p>Hablo, claro está, de nuestra relación con la ley. La dinámica social impuesta tiende a identificar <strong>el progreso con la ruptura, la rebeldía con el desprecio de lo anterior, la libertad con el grito</strong>. Es la misma dinámica social que controla las opiniones y las reacciones sentimentales a través de sus medios de comunicación y que trabaja para borrar la memoria y gobernar el descrédito, una forma de nihilismo. Si queremos hacer de la literatura y de la vida un compromiso público con la verdad de la gente, tal vez sea necesario enfrentarse al poder en el terreno de una verdad convertida en verosimilitud, de una legitimidad convertida en legalidad. La verdad no verosímil fracasa en el argumento literario tanto como la legitimidad no legal en la sociedad democrática. <strong>La libertad depende de la creación de un orden, no de la llamarada de una ruptura</strong>. Un orden con sus jueces.</p><p>El trabajo del poeta es <strong>ampliar el horizonte de la memoria y la verosimilitud, igual que la ciudadanía necesita  transformar las leyes</strong> para situarlas en la legitimidad de su tiempo. Pero para que este proceso no conduzca a la confusión, la decepción o la furia manipulable, es preciso un orden capaz de forzar la realidad, no de negarla, y enfrentarse al poder. En esta sociedad, debe dictar sentencia el juez más que el creador.</p><p>Albert Camus no inventó el periodismo, <strong>restauró su compromiso independiente para vigilar al poder frente a los demagogos o los cortesanos</strong>. Albert Camus no inventó la figura del intelectual, restauró su decencia frente a los que sacrificaban el presente en nombre de la tierra prometida. ¿Existe una forma de creación que no sea un modo de recuerdo?</p><p>En fin, ganas de pensar, <strong>deseos de ponerse en un compromiso al ser poeta, o periodista, o intelectual</strong>, o juez, o ciudadano, o cualquier cosa.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a14e0196-3a7a-49fa-8263-7aa0520dcc35]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[La ley como contrapoder]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intelectuales y activistas reivindican la "brújula moral" de Camus para afrontar la realidad trágica del Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/intelectuales-activistas-reivindican-brujula-moral-camus-afrontar-realidad-tragica-mediterraneo_1_1140150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e6c94d05-3643-46aa-bd72-e328b6a439ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intelectuales y activistas reivindican la "brújula moral" de Camus para afrontar la realidad trágica del Mediterráneo"></p><p>Una treintena de escritores, profesores, investigadores, músicos, cineastas, activistas, filósofos y periodistas de la mayoría de los países que rodean el Mediterráneo han reclamado desde Sant Lluis (Menorca) a los gobiernos europeos que<strong> cumplan su “obligación legal y moral” con los refugiados</strong> que huyen de las bombas de Siria. “Dejen ya de mirar para otro lado”, ha solicitado el exministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos en nombre de los ponentes y de los dos centenares de asistentes a las <a href="http://www.trobadescamus.com/" target="_blank">Jornadas Literarias</a> convocadas con motivo del <strong>60 aniversario de la concesión del Premio Nobel a Albert Camus</strong>, originario de esta pequeña ciudad menorquina desde la que su abuela materna emigró a Argelia. El encuentro, en el que han intervenido desde el escritor libanés Amin Maalouf al argelino Yasmina Khadra o el español Manuel Vicent, ha servido para reivindicar la obra y el pensamiento de Camus como referencia ética y cívica que inspire soluciones a las múltiples crisis que afronta el espacio mediterráneo.</p><p>Se trataba de poner los cimientos de una especie de “Davos de la cultura”, frente a la imposición del mercantilismo y del discurso único de la globalización financiera. Y a ese propósito, en busca de una nueva Ítaca capaz de alumbrar un futuro pacífico y de progreso en el Mediterráneo, se han apuntado <strong>los principales investigadores de la obra camusiana de distintas universidades</strong>, así como intelectuales y activistas procedentes de Francia, Grecia, Libia, Argelia, Líbano, Egipto, Marruecos, Siria, Irak, Túnez, Palestina y España.</p><p>  </p><p> El escritor libanés Amin Maalouf.</p><p>Lo expresó con lucidez Maalouf, autor de <em>León el africano</em>, en una de las mesas de debate: “el Mediterráneo es hoy la frontera más dura del mundo, un lugar de confrontación pero también de intercambio; <strong>vivimos en el paraíso y a la vez en el infierno</strong>, y avanzamos a toda velocidad sin saber hacia dónde vamos”. En la misma línea que compartieron voces de distintas especialidades y procedencias, Maalouf describió los tiempos actuales como una época caracterizada por la “ausencia de credibilidad moral: <strong>ni los políticos ni los intelectuales ni los medios de información ofrecen confianza</strong> ni son referencia que alumbre a los ciudadanos”. Yasmina Khadra, escritor argelino de éxito en la novela negra y exmilitar, defendió su convicción de que “hay muchos Camus en el mundo de hoy, pero hay que buscarlos y darles la voz y las tribunas necesarias para alumbrar el futuro”.</p><p>El profesor y escritor iraquí exiliado en Estados Unidos <strong>Sinan Antoon</strong> criticó duramente el “optimismo irresponsable de quienes se dedican simplemente a denunciar que las dictaduras son malas, lo cual es muy fácil, sin ir un paso más allá y enfrentarse al <strong>daño letal que causan las grandes corporaciones y el capitalismo global</strong>”. Antoon puso sobre la mesa la exigencia de actuar frente a las políticas belicistas y “el discurso único del neoliberalismo, causante de una desigualdad insoportable e intolerable entre una y otra orilla del Mediterráneo, entre el norte y el sur”.</p><p><strong>"No es de los nuestros"</strong></p><p>Durante las tres jornadas de conferencias, debates, exposiciones y coloquios en torno a esa “brújula moral” que supone la figura de Albert Camus se han repetido ideas clave como la absoluta actualidad del pensamiento camusiano, su <strong>capacidad para “señalar las cuestiones importantes”</strong>, como destacó el catedrático de literatura <strong>Jordi Coca</strong>, o su actitud permanentemente “rebelde”, radicalmente contrario a todo tipo de violencia, fuera de origen fascista o comunista, y dispuesto a cargar con el estigma de escuchar siempre: <strong>“No es de los nuestros”</strong>. Camus, “solitario y solidario”, fue capaz de decir “no” a las torturas cometidas por los franceses en Argelia, al terrorismo de los independentistas argelinos , al franquismo, y también a la banalidad y a la equidistancia. Camus siempre se definió a sí mismo como “de izquierdas a pesar de la izquierda”, como recordaron Coca y otros ponentes.</p><p>“Es un escritor que nos emociona”, como recordó el periodista y escritor <strong>Javier Reverte</strong>, que ha seguido en uno de sus últimos libros <a href="https://www.casadellibro.com/libro-el-hombre-de-las-dos-patrias/9788466658591/2804989" target="_blank">las huellas de Camus</a> en Argelia, donde apenas quedan huellas de su figura. Los reunidos en Sant Lluis han reclamado a las autoridades argelinas la creación de <strong>símbolos que rindan homenaje a la memoria de un autor universal</strong>. El ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que inaugurará una plaza con su nombre.</p><p>El Camus periodista estuvo muy presente en las jornadas, a través de la profesora y <strong>María Santos-Sáinz</strong>, autora de <a href="https://libros.com/crowdfunding/albert-camus-periodista/" target="_blank">uno de los trabajos más completos</a> sobre los reportajes, artículos y editoriales del premio Nobel que, antes de dar luz al periódico de la resistencia francesa contra los nazis <em>Combat</em> ya había destacado como reportero de investigación que denunciaba la injusticia y la miseria que imperaban en Argelia y sus barrios más pobres.</p><p>Moderados por Jesús Maraña, director editorial de infoLibre, dialogaron sobre la “Ítaca para los habitantes del Mediterráneo de hoy” la profesora, novelista y activista siria <strong>Samar Yazbek</strong> y el escritor español <strong>Manuel Vicent</strong>, que esta misma semana presenta su nuevo libro <a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-regata/9788420426716/4914712" target="_blank">La regata</a>. Yazbek, residente en París desde que tuvo que huir en 2011 del régimen de Bassar Al Asad, ha regresado en tres ocasiones a su país para poder contar el drama de la guerra y denunciar que “<strong>cinco millones de compatriotas se han visto obligados a partir al extranjero</strong> y otros cuatro millones son desplazados en el interior”. Para Yazbek, Siria es una “Ítaca perdida”, sobre la que “los medios informan manipulando la realidad y comprando las mentiras que cuentan los poderes políticos y económicos implicados”. Fundadora de una ONG que defiende los derechos de las mujeres sirias, <strong>“las grandes olvidadas de este genocidio”</strong>, Yazbek propone “reconstruir juntos una nueva Ítaca” que sólo será posible con la movilización de los pueblos  ribereños de ese “mar muerto en el que se ha convertido el Mediterráneo en el que se ahogan cada día quienes huyen de las bombas”. Como hacía Camus con nazis y estalinistas, Yazbek denuncia los crímenes de Al Asad y también los atentados del ISIS.</p><p>Manuel Vicent cautivó a los ponentes y a la audiencia del encuentro con una intervención cargada de <strong>esa ironía que tanto reivindicó Albert Camus</strong>, describiendo los rasgos de un Mediterráneo que es “sinónimo de caos”, en el que se enfrentan y a la vez dialogan lenguas y culturas diferentes, condicionadas por “sus dioses y sus misiles”. Vicent defendió la fuerza de la memoria, y el concepto de Alianza de Civilizaciones como herramientas para afrontar esa realidad terrible que hoy vive el espacio supuestamente más civilizado del mundo y a la vez uno de los más crueles.  Citó Vicent como advertencia a los poderosos de “esta Europa mercantil” aquellos versos de Federico García Lorca en <em>Poeta en Nueva York</em>: “… el mar recordó ¡de pronto! los nombres de todos sus ahogados”. Maraña cerró el coloquio rememorando los cuatro mandamientos de Camus para un periodista libre, “pero adecuados para cualquier ciudadano: <strong>lucidez, desobediencia, ironía y obstinación</strong>”.</p><p>El joven cineasta <strong>Oliver Laxe</strong>, hijo de inmigrantes españoles en París y <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/05/19/oliver_laxe_director_mimosas_espana_espacio_bastardia_ancestral_49995_1026.html" target="_blank">ganador de dos premios en Cannes</a>, ha repartido su vida entre las dos riberas del Mediterráneo, convirtiendo en actores a niños del barrio tunecino en el que habitó varios años. Mostró fotográficamente un recorrido vital que arranca y termina en la casa de sus abuelos en el interior de Galicia, su propia Ítaca, e hizo una cautivadora defensa del valor de la palabra y de la imagen, de los nuevos hilos de comunicación que permiten avanzar y progresar <strong>desmitificando los obstáculos de las fronteras,</strong> y también de la felicidad simbolizada por la infancia: “El niño no tiene patria”.</p><p>Ítaca es el camino, los esfuerzos</p><p>El periodista <strong>Iñaki Gabilondo</strong>, moderador de la última mesa de las jornadas, resaltó que todas las reflexiones compartidas “han ido aportando luces sobre el presente”. El poeta y filólogo menorquín <strong>Ponç Pons</strong> reivindicó con Camus <strong>“la felicidad y la inocencia por encima y por delante de todo”</strong>, la importancia del laicismo y la idea de que “la única grandeza de un país es la justicia”. La poetisa palestina <strong>Jehan Bseiso</strong>, cooperante además de Médicos Sin Fronteras, denunció que “no existe ninguna luz que ilumine en las dictaduras de Oriente Medio ni en las políticas ultraliberales que se imponen en Occidente”. Bseiso considera que “los refugiados se han convertido en una nacionalidad”, y advierte que cualquier solución al drama que hoy se vive en el Mediterráneo pasa por superar "la cacofonía de Internet recurriendo a la cada vez más <strong>decisiva importancia de los medios informativos independientes".</strong></p><p>Preguntó Gabilondo si hay motivos para la esperanza, y respondió el escritor y artista galo <strong>Camille de Toledo</strong>, descendiente de una familia judía turca, que “la esperanza está en nuestra capacidad de levantarnos tras cada una de las caídas, como haría Don Quijote”. Y añadió Toledo una idea que recoge el hilo conductor de las jornadas: “debemos cambiar la mentalidad occidental de la obsesión por la finalidad, el objetivo; <strong>lo importante es el camino, los esfuerzos, los avances”</strong>. Como señalaban distintos ponentes, la verdadera Ítaca, en un sentido camusiano y absolutamente actual, es el viaje, el trayecto, cada paso que se da y cada acto en defensa de valores y derechos humanos.</p><p>En las conclusiones del encuentro, coordinado por <strong>Sandra Maunac</strong>, hilvanó Moratinos un decálogo en el que destacó la necesidad de reivindicar <strong>“un pensamiento mediterráneo caracterizado por la diversidad, el intercambio, la pluralidad”</strong>. El exministro defendió el valor del “pensamiento del sur” y denunció el hecho absurdo de que “ahora vamos a hablar todos inglés en Europa, cuando los ingleses se nos han ido”, frente a la riqueza de las distintas lenguas en torno al Mediterráneo. Parafraseando a Maalouf, propuso avanzar en “la demolición de ese muro entre norte y sur, entre las dos riberas”.</p><p>Las jornadas se cerraron con una reivindicación colectiva de Camus como “brújula moral” frente a fanatismos y sectarismos y con una exigencia a los gobiernos de la UE para que cumplan los compromisos morales y legales con los refugiados. Los asistentes guardaron <strong>un minuto de silencio en memoria de los miles de muertos</strong> en las aguas del Mediterráneo.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3a6730be-ecfc-4f44-8f06-a859346f2eab]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carlos de la Vega]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e6c94d05-3643-46aa-bd72-e328b6a439ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="98495" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e6c94d05-3643-46aa-bd72-e328b6a439ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="98495" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Intelectuales y activistas reivindican la "brújula moral" de Camus para afrontar la realidad trágica del Mediterráneo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e6c94d05-3643-46aa-bd72-e328b6a439ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Menorca,Palestina,Periodismo,Siria,Cultura,Miguel Ángel Moratinos,Refugiados,Crisis de los refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo pagaremos (casi) todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/pagaremos_1_1132085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>“Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen". (Albert Camus)</em></p><p>En vísperas de una <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/25/rajoy_investidura_56697_1012.html" target="_blank">nueva investidura de Mariano Rajoy</a> como presidente del Gobierno, cunde la sensación en el espacio progresista de que <strong>ya es demasiado tarde para casi todo</strong>, o que fue demasiado pronto para algunas cosas. Lo cierto es que el <a href="http://www.infolibre.es/suplementos/el_futuro_los_socialistas/psoe.html" target="_blank">camino de autodestrucción</a> en el que anda empecinado el PSOE no se inició hace un mes sino hace cinco años. Y no afecta sólo ni principalmente a la militancia socialista. Se engaña quien crea que la continuidad en el Gobierno de un partido contaminado hasta el cuello por la corrupción es un "mal menor" respecto a la frustración que habrían provocado unas terceras elecciones. Del mismo modo que <strong>se engañan (y engañan) quienes siguen leyendo el significado y las consecuencias del 15-M con las gafas de sus propios intereses</strong> crematísticos, personales o de grupo político, económico o mediático. </p><p>Entramos en una nueva fase política que arranca como es costumbre en un país tan aficionado a los garrotazos y a los sectarismos: con <strong>un aluvión de medias verdades, falsedades completas y malentendidos</strong>. Un compendio que viene a confirmar que la ciudadanía sigue siendo tratada como menor de edad. </p><p><strong>–</strong><strong> No es cierto que no hubiera otro remedio que la abstención del PSOE</strong>. En ningún momento intentó el PP, siendo la lista más votada, lograr un acuerdo más allá de Ciudadanos. No llegó a sentarse siquiera con el PNV, cuyo apoyo le habría dejado a un solo escaño de la mayoría absoluta.</p><p><strong>–</strong><strong> Ha sido el propio PSOE quien se ha autoubicado</strong> como único responsable de la gobernabilidad de España. Si Pedro Sánchez hubiera intentado en serio una alternativa de gobierno tras su “no es no”, o si el PSOE hubiera exigido desde el primer minuto unas condiciones duras y respaldadas por su propia militancia para facilitar un gobierno del PP, <strong>a estas alturas habría ganado credibilidad</strong> tanto para seguir en la oposición como para acudir a unas terceras elecciones sin traicionar los compromisos que adquirió ante los electores.</p><p><strong>–</strong><strong> Eso de que “los votantes han colocado al PSOE en la oposición” es una solemne majadería</strong>. Los ciudadanos tienen por costumbre votar a quien consideran que debe gobernar de acuerdo con sus propios intereses o los de la comunidad (o ambos), y como mucho pueden conscientemente votar a una formación que saben que no ganará pero confían en que representará sus intereses desde la oposición parlamentaria. Lo que no tiene precedentes ni demostración sociológica es que alguien vote a un partido para que apoye el gobierno de su principal adversario.</p><p><strong>–</strong><strong> No es verdad que la abstención del PSOE para que gobierne el PP sea comparable</strong> a los acuerdos existentes en algunos países de Europa entre socialdemócratas y la derecha. En primer lugar porque aquí (hasta donde sabemos) no hay ningún acuerdo de gobierno, sino simplemente <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/23/comite_federal_abstencion_psoe_dara_paso_rajoy_56619_1012.html" target="_blank">una decisión autónoma del Comité Federal </a>socialista para permitir gobernar a la derecha. Ni hay cesiones por parte de esta ni ese apoyo ha sido sometido a las bases (como hizo el SPD alemán, por ejemplo). Y en segundo lugar porque ninguno de los partidos conservadores europeos en el poder con apoyo o permiso de formaciones progresistas está implicado de hoz y coz en cinco causas de corrupción como lo están el PP y varias decenas de exdirigentes. Eso sí que es una “anomalía democrática”, mucho más evidente que la de repetir elecciones tres veces en un año. </p><p><strong>–</strong><strong> Decir que la debilidad del Gobierno de Rajoy</strong> permitirá de facto una especie de <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/11/12/gobernar_desde_parlamento_56505_1012.html" target="_blank">“gobierno parlamentario”</a> es mucho decir. El diseño constitucional fue dibujado precisamente para facilitar gobiernos estables, de modo que otorga al Ejecutivo la capacidad de veto motivado en el gasto que supongan iniciativas parlamentarias que le disgusten (<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/21/veto_gobierno_proposiciones_ley_grupos_parlamentarios_56491_1012.html" target="_blank">como ya se ha demostrado</a>). La mayoría absoluta del PP en el Senado le sirve además para dilatar las decisiones del Congreso tanto como a Rajoy le interese. Y es precisamente Rajoy quien tendrá en su mano <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/22/rajoy_puede_disolver_las_cortes_convocar_elecciones_mayo_legislatura_complica_56267_1012.html" target="_blank">el principal instrumento</a> frente al Congreso: <strong>la posibilidad de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones</strong> a partir del próximo mes de mayo. ¿Alguien duda que seguirá culpando al PSOE, a Podemos o a los independentistas (o a todos) de la supuesta “ingobernabilidad”?</p><p><strong>–</strong><strong> Hace más de dos años (en mayo de 2014),</strong> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2014/05/05/intereses_financieros_politicos_editoriales_alientan_una_gran_coalicion_tras_las_elecciones_2015_16527_1023.html" target="_blank">desde estas mismas páginas</a>, advertimos que intereses financieros, políticos y mediáticos (muy bien representados por <strong>Felipe González y Juan Luis Cebrián</strong>) estaban alentando la formación de una Gran Coalición PP-PSOE tras percatarse de que <strong>todas</strong><strong>las encuestas pronosticaban el fin del bipartidismo</strong>. La reacción de las propias bases socialistas y el rechazo que reflejaban los sondeos posteriores entre el electorado progresista llevaron a sus incansables promotores a idear <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2015/03/28/tiempo_muerto_gran_coalicion_30545_1023.html" target="_blank">fórmulas diferentes</a> para producir el mismo resultado. Un seguimiento de los editoriales de <em>El País</em> (y de los de toda la prensa conservadora) pone en evidencia el <strong>empeño del establishment en evitar a toda costa que fructificara cualquier intento de sumar a la izquierda del PSOE</strong><em>establishment</em>, menos aún si se precisaba no sólo el apoyo de Podemos sino también el consentimiento de formaciones nacionalistas.</p><p><strong>–</strong><strong> Desde entonces han llovido la abdicación de Juan Carlos I</strong>, la dimisión de Rubalcaba, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/09/27/quot_este_chico_vale_pero_nos_vale_quot_55395_1023.html" target="_blank">la designación de Pedro Sánchez</a>, unas elecciones municipales, varias autonómicas, dos generales… Y la confirmación de que PP y PSOE conservan el grueso de su debilitado voto <strong>entre los mayores de 45 años y en las zonas rurales</strong>, mientras Podemos y Ciudadanos han seducido a los sectores sociales y generacionales más dinámicos. Esa realidad sociológica puede o no asentarse, pero seguir despreciándola desde púlpitos empresariales o mediáticos es pura ceguera o simple imposición de intereses particulares cortoplacistas.</p><p><strong>–</strong><strong> La voladura interna provocada en el PSOE</strong> por la prioridad de Sánchez en mantener su sillón otros cuatro años y por la reacción autoritaria de los cuadros dirigentes para frenar su ambición ha situado a los socialistas exactamente donde los querían esos poderes no elegidos. Que algunos estén dispuestos a ir incluso más lejos, expulsando del grupo parlamentario a los diputados díscolos o <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/25/el_psc_votara_rajoy_56717_1012.html" target="_blank">rompiendo con el PSC</a>, puede garantizar una posterior victoria en la batalla interna emprendida, pero también vaticina la firme probabilidad de que el PSOE termine limitando su implantación e influencia a Andalucía, Extremadura y las Castillas. Como mucho.</p><p>–<strong> La profundidad del agujero excavado por el PSOE dependerá</strong> en parte de lo que haga (o no haga) Podemos para aprovecharlo. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/22/las_razones_que_explican_giro_iglesias_dureza_56576_1012.html" target="_blank">El debate interno</a>, personalizado en Iglesias y Errejón pero que refleja diferencias muy serias de discurso, estrategia y estilo, tendrá que despejarse en su próximo ‘Vistalegre’. La táctica de combinar el papel institucional y las movilizaciones en la calle busca despertar de nuevo la fuerza del 15-M que dio origen al movimiento populista, pero también <strong>supone el riesgo de situarse en el rol de la protesta</strong> y frustrar las esperanzas de cambio real en el sistema. De momento, su apoyo a la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/10/25/la_protesta_contra_investidura_rajoy_sabado_las_cerca_del_congreso_56720_1012.html" target="_blank">manifestación convocada rodeando el Congreso</a> el mismo día de la investidura ha permitido ya colocar los focos mediáticos en la calle (por muy pacífica que sea la concentración) en lugar del hemiciclo, donde se va a producir <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/07/13/por_que_debe_seguir_gobernando_pp_52440_1023.html" target="_blank">la “anomalía democrática”</a> de que el presidente de los sobres, de los SMS y de los tesoreros en el banquillo continúe en el cargo gracias a la abstención del PSOE.</p><p>No. Esta nueva investidura no desgasta sólo ni principalmente al PSOE por haber  decidido facilitarla. Si asomamos por encima del acto parlamentario que el sábado pondrá fin al bloqueo político del último año, podremos visualizar un riesgo mayor: blanquear políticamente la gestión del PP sobre la corrupción<strong> conduce a una mayor polarización y a una menor calidad de la democracia</strong>. Mientras PSOE (o lo que quede de él) y Podemos (en lo que termine convirtiéndose) no sean capaces de romper la absoluta desconfianza mutua, este país seguirá por mucho tiempo gobernado por las mismas fuerzas que han provocado con su gestión la mayor brecha de desigualdad de la OCDE. </p><p><strong>P.D.</strong> La célebre cita que precede a este comentario figura en el libro <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/10/21/albert_camus_periodista_como_manual_para_ejercicio_profesion_56509_1026.html" target="_blank"><em>Albert Camus, periodista</em></a>, de la profesora <strong>María Santos Sáinz</strong>, que este miércoles se presenta en Madrid. No podría explicarse lo ocurrido en la política española, y aún menos en el PSOE de los últimos años, sin el papel jugado por cabeceras periodísticas y grupos de comunicación más volcados en la defensa del interés de los poderosos (“quienes hacen la historia”) que al servicio de los ciudadanos (“quienes la padecen”). Camus y la necesidad de un periodismo independiente y crítico siguen absolutamente vigentes. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[64750847-e5b9-435a-9557-52527661fead]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
      <media:title><![CDATA[Lo pagaremos (casi) todos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Congreso de los Diputados,Desigualdad económica,Gobierno,Investidura parlamentaria,Mariano Rajoy,Pablo Iglesias Turrión,Pactos políticos,Parlamento,PP,PSOE,Ciudadanos,Pedro Sánchez,Podemos,El futuro de la izquierda,Íñigo Errejón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presentación este miércoles de ‘Albert Camus, periodista’, un manual de combate para el ejercicio de la profesión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/presentacion-miercoles-albert-camus-periodista-manual-combate-ejercicio-profesion_1_1131907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Presentación este miércoles de ‘Albert Camus, periodista’, un manual de combate para el ejercicio de la profesión"></p><p>"Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala". Frases como esta, escrita por <strong>Albert Camus</strong>, ganador del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=iIrOgJzfHvc" target="_blank">Premio Nobel de Literatura en 1957</a>, resumen los principios que guiaron y caracterizaron su <strong>vida profesional como periodista, su faceta menos conocida en España</strong>. Con el objetivo, precisamente, de recuperarla y darla a conocer,  María Santos-Sainz, doctora en Ciencias de la Información y profesora titular de Periodismo en el Institut de Journalisme Bordeaux Aquitaine de la Universidad Bordeaux Montaigne, ha escrito <em><strong>Albert Camus, periodista</strong></em>, un libro <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/05/14/crowdfounding_para_rescatar_faceta_periodistica_albert_camus_49753_1026.html" target="_blank">financiado mediante crowdfunding</a> gracias a la editorial <a href="https://libros.com/comprar/albert-camus-periodista/" target="_blank">Libros.com</a> que se presentará el próximo 26 de octubre a las 20 horas en la Fundación Diario Madrid (calle de Larra 14, Madrid), con entrada libre hasta completar aforo. Acudirán el presidente de Mediapart, <strong>Edwy Plenel</strong>, el director editorial de infoLibre, <strong>Jesús Maraña</strong>, el director de <em>El Mundo</em>, <strong>Pedro García Cuartango</strong> y la autora del libro.</p><p>"La cara periodística de Camus es un <strong>tema que ha quedado virgen</strong>, también para los periodistas. Precisamente por ello surge la idea de hacer este libro". Así justifica la autora la existencia de la obra, que cataloga de "<strong>necesaria</strong> por la precariedad y el sensacionalismo que inunda al periodismo". "Este libro es una necesidad", afirma María Santos que, desde una perspectiva de recuperación y también de homenaje, repasa el recorrido periodístico de Camus desde sus inicios en Argel <strong>hasta sus editoriales sobre la democracia y la paz </strong>tras la II Guerra Mundial en el mítico diario<em> Combat</em>. La obra incluye, además, un <strong>artículo inédito</strong> en defensa del periodismo que fue censurado el 25 de noviembre de 1939 en el diario <em>Le Soir Républicain.</em></p><p>Tanto la autora como el periodista <strong>Antonio Rubio</strong>, coordinador de colecciones de la editorial Libros.com, coinciden en afirmar que este libro "recupera y homenajea al Camus reportero, <strong>pionero y ejemplo del periodismo de investigación</strong>". "Comenzó haciendo sucesos y periodismo local, y llegó a denunciar el colonialismo y el imperialismo", recuerda María Santos. </p><p>Esta obra, según explica la autora y profesora, se dirige al público "interesado por la actualidad y por el mundo" y, en particular, a los periodistas y estudiantes de Periodismo. María Santos afirma que el problema de que los trabajos periodísticos de Camus –"comprometidos con la idea de cambiar las cosas y <strong>levantar las alfombras del poder</strong>", insiste– no se conozcan en España se debe, en cierto modo, a los planes de estudio de las universidades. "Las facultades de Periodismo <strong>se han concentrado en abordar su faceta de filósofo y de autor</strong>", explica. <em>Albert Camus, periodista</em> "puede ser un buen <strong>manual de periodismo de lectura obligatoria en las facultades</strong>", explica.</p><p>El trabajo periodístico de Camus está caracterizado por los principios de una <strong>prensa libre, independiente y controladora del poder</strong>, no compañera de él. "El libro es un grito, una invitación a que el periodismo se levante y encuentre su camino de contrapoder. Debe combatir las cosas que lo desacreditan y resistir a los embates del capital", sentencia la autora. </p><p>Esta filosofía, según Antonio Rubio, ha sido recogida a la perfección por el periódico digital francés <a href="https://www.mediapart.fr/" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre. Por ello su presidente, <strong>Edwy Plenel, fue el encargado de arrancar</strong> la obra a través de un <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/10/16/prologo_albert_camus_periodista_56124_1026.html" target="_blank">prólogo</a>, a petición de la propia María Santos. "<strong>Asociando periodismo y crítica</strong>, legítima crítica ciudadana de los medios y necesaria consciencia crítica de los profesionales, el libro de María Santos-Sainz es una afortunada invitación a no eludir esta exigencia", escribe Plenel. </p><p><strong>Colección dedicada al periodismo de investigación</strong></p><p><em>Albert Camus, periodista</em> forma parte de una <a href="https://libros.com/catalogo/investigacion/" target="_blank"><strong>colección</strong></a><strong> dedicada al periodismo de investigación</strong> realizada por la editorial Libros.com y coordinada y dirigida por Antonio Rubio. Acompañando a la obra de María Santos se encuentran las obras <em>El saqueo de los ERE</em>, de Sebastián Torres y Antonio Salvador, <em>Gürtel, la trama</em>, de David Fernández y <em>Luis de Oteyza, el oficio de investigar</em>, del propio Rubio, donde además publica parte de su tesis doctoral.  </p><p>"Lo que pretendemos es <strong>combinar el periodismo de ayer con el periodismo</strong><strong>de hoy </strong>para recuperarlo y que sirva a los que lo ejercen ahora", cuenta Antonio Rubio. Según lo previsto, el compendio de obras será completada con otras dos obras sobre casos recientes de investigación y otro libro que recupera a otra gran figura del periodismo. </p><p>"María Santos recupera a Camus como periodista intencional, como diría Kapuściński, porque<strong> intentaba cambiar la sociedad</strong>", explica Antonio Rubio, quien coincide con María Santos en que el periodismo actual se encuentra sumergido en una crisis de la que responsabiliza, en parte, a los propios profesionales del oficio. "Los periodistas <strong>no estamos para ser gallinas cluecas</strong>, tenemos que dar profundidad en las informaciones", insiste.</p><p><em>Crowdfunding</em> para financiar literatura</p><p>La obra de María Santos, como todas las que conforman la editorial Libros.com, ha sido <strong>financiada mediante crowdfunding</strong><em> crowdfunding</em>, una técnica mediante la cual, según Rubio, "el lector adelanta la compra del libro, beneficiando a la editorial, al autor y a él mismo". </p><p> "Hemos descubierto que <strong>con tan solo 150 apoyos se pueden levantar alfombras</strong> y contar lo que no se cuenta y lo que nunca sale en los medios de comunicación", afirma el director de la colección de la editorial. </p><p>Además de esta serie dedicada al periodismo de investigación, la editorial Libros.com cuenta con <a href="https://libros.com/colecciones/" target="_blank">otras 10 colecciones</a>, como <strong>Galileo</strong>, sobre ensayos y dirigida por Eduardo Madina o <strong>Fábulas</strong>, colección de narrativa dirigida por el editor de tintaLibre Miguel Ángel Villena. Todas ellas son financiadas, igualmente, mediante el micromecenazgo.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0ca53b44-c198-43d0-8d31-77edb53a2d63]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lara Carrasco]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="137652" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="137652" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Presentación este miércoles de ‘Albert Camus, periodista’, un manual de combate para el ejercicio de la profesión]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Editoriales de libros,Libros,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es día para…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/no-dia_1_1128672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hay cosas que son difíciles de decir porque rompen el consenso y generan incomodidad. Son, posiblemente, las cosas más necesarias a la hora de configurar una opinión pública. Es una extraña paradoja:<strong> suelen dejar fuera de juego las perspectivas más útiles para la decencia colectiva</strong>.</p><p>Voltaire, ya entrado en años y expulsado de muchas cortes, compró el castillo de Ferney, situado en la frontera entre Suiza y Francia. Pocas veces la compra de una casa es un signo de desarraigo ante una identidad construida de manera unívoca. El filósofo se escondía en las habitaciones situadas en la parte suiza cuando lo perseguía el rey de Francia y se refugiaba en las habitaciones francesas cuando tenía que esconderse de los calvinistas suizos.</p><p>Tocaba siempre estar del otro lado. Esta distancia íntima es el resultado inevitable de la independencia intelectual. Lo que uno siente como verdad no puede sacrificarse a las órdenes ajenas, los intereses de la propia causa o los consensos nacionales. Algo parecido ocurre con la mirada poética, que <strong>duda por obligación de las realidades hechas para atender a lo que oculta la hojarasca de la rutina</strong>. Lo escribió Federico García Lorca en <em>Poeta en Nueva York</em>: “Quiero llorar porque me da la gana, / como lloran los niños del último banco, / porque yo no soy un hombre ni un poeta ni una hoja, / pero sí un pulso herido que ronda las cosas del otro lado”. Son versos del “Poema doble del lago Eden”.</p><p>Rondar las cosas del otro lado es difícil cuando <strong>la autoridad exige consenso ante la violencia y la muerte.</strong> Delante del cadáver inocente, parece que basta con denunciar al asesino, callándose todo lo demás. No es día para…, se nos dice.</p><p>El terrorismo da mucho juego en esta llamada a la unidad y al silencio. La violencia radicaliza la necesidad de respuesta, <strong>lo más cómodo es cerrar los ojos y embestir.</strong> El peligro no es sólo que ese tipo de respuestas sean inútiles o echen leña al fuego. Ocurre con frecuencia que las autoridades se valen de los ojos cerrados para consolidar sus propias estrategias de dominio.</p><p>Albert Camus, bajo la animadversión de unos y de otros, pidió en 1956 una “tregua civil” entre el ejército francés y el movimiento de independencia argelino. Camus, junto a Voltaire, Diderot, Emilie du Châtelet y tantos referentes más, es uno de los motivos de mi amor por Francia. Pensar en Francia es pensar en nosotros mismos, en<strong> la razón de nuestra cultura frente al fanatismo representado por cualquier Bastilla.</strong> Pero esa razón de nuestra cultura es también la causa de que me pregunte: ¿unidad para qué?, incluso cuando parece que no es el día indicado.</p><p>Pero es que el amor por Zola, Foucault, Simone de Beauvoir o Simone Weil es precisamente el que me hace levantarme de la silla cuando oigo al presidente Hollande anunciar que se bombardeará Siria, antes<strong> incluso de analizar qué significa un atentado como el de Niza</strong>. Y por la misma razón me incomodo al compartir minutos de silencio con políticos que aplaudieron la reunión de las Azores y el inicio de la catástrofe de Irak. Entonces me pregunto: ¿consenso para qué? ¿Para seguir profundizando en el mundo de Bush, Aznar y Blair? ¿Para olvidar la gran mentira de la guerra de Irak?</p><p>Y me sigo preguntando por el golpe de estado de Turquía. Y, claro, me solidarizo con la población civil y rechazo la ley de los fusiles. ¡Cómo no! Pero veo las declaraciones de Erdogan y de los gobernantes europeos y me digo: ¿cuáles van a ser los resultados de esta canallada?, ¿y los refugiados?,¿y los derechos humanos?, ¿y los peligros de la sacralización de la política?</p><p>Por amor a Francia me acuerdo también del peluquero de Hollande. La falta de sentido de este mundo que se nos deshace, ¿no tendrá que ver con el vacío que han dejado las ilusiones políticas de justicia social y los presidentes que se gastan <strong>9.000 euros al mes en peluquero</strong>? </p><p>Las autoridades gustan de crear consensos y unidades que dejen para otro día el pensamiento de sus sombras. Los días de terror son casos extremos de una estrategia que se alarga en la vida cotidiana. Estar en el otro lado, no significa oponerse al consenso, sino preguntar ¿para qué?</p><p>Jaime Gil de Biedma escribió una “Elegía y recuerdo de la canción francesa”. Escucharla era para él una nostalgia de la rebelión. <strong>Escribir en días como hoy supone una nostalgia de Voltaire y Camus</strong>. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d7df5119-67e9-4d40-8805-cb5ebdf3924c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jul 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[No es día para…]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Atentados terroristas,Federico García Lorca,Francia,Golpe Estado,François Hollande,Turquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Votaría Albert Camus?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/votaria-albert-camus_1_1127726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>“No sé qué votar: <strong>no hay nadie que me convenza al 100%</strong>”. Seguro que ustedes han escuchado esta frase bastantes veces en los últimos días –y en comicios anteriores– y, con el respeto debido a los que la pronuncian, debo decirles que me parece un modo equivocado de abordar la participación electoral. Para decirlo de una tacada, encuentro que esa fórmula está más bien<strong> emparentada con la religión</strong> o cualquier otra forma de adhesión inquebrantable que con la razón y la libertad. </p><p>Albert Camus</p><p>Como ustedes saben, <strong>Albert Camus era un libertario</strong>, un espíritu independiente que situaba la libertad por encima de cosas como el orden, la tradición, la autoridad, la gobernabilidad o la disciplina de partido. Eso, sin embargo, no le impidió pronunciarse en algún que otro momento histórico a favor de una determinada opción política, como recuerda<strong> Michel Onfray</strong>, uno de sus más activos valedores en la actual escena intelectual francesa. Lo hizo, por ejemplo, a favor de las propuestas socialdemócratas de <strong>Pierre Mendès-France</strong> en alguna circunstancia particularmente crítica de los años 1950. Y no es que Camus comulgara al 100% con las ideas y el programa de Mendès-France, ni mucho menos; es que, en ese instante preciso, pensaba que debía de comprometerse activamente con aquellas de las posiciones de ese político que venían a coincidir con las suyas. Para Camus el abstencionismo permanente no es la obligación inmutable de un espíritu libertario; saber que la acción de los políticos profesionales está limitada y<strong> condicionada por los auténticos poderes </strong>–el del dinero en primer lugar– no le impedía apoyar puntualmente a alguno de ellos.</p><p>Nadie debería estar al 100% de acuerdo con nadie, ni tan siquiera con uno mismo; la duda y la discrepancia<strong> son esenciales a la condición humana</strong>. Así que en unas elecciones importantes, como las que se celebran actualmente en España, lo racional, en mi opinión, que en esto intenta seguir la de Camus, es escoger sin excesivas expectativas aquella propuesta que esté más próxima a tus ideas, sentimientos e intereses. Que tal proximidad sea de un 60% o 70%, por seguir hablando en porcentajes, ya es mucho. <strong>No se trata de casarse para toda la vida con un líder</strong>, un partido o una coalición –en realidad, ni tan siquiera el matrimonio oficial ya es para toda la vida–; se trata de escoger para un período máximo de cuatro años entre lo que existe, no entre lo que nos gustaría que existiese.</p><p>No estaré en mi circunscripción electoral el próximo domingo, así que ya he votado por correo. Lo he hecho a favor de quienes no solo proponen un cambio de presidente y de gobierno, sino que también desean explícitamente la apertura de <strong>un nuevo ciclo en la vida política española</strong> que introduzca algo más libertad, pluralidad e igualdad y algo menos de autoritarismo, corrupción e injusticia. ¿Quiere esto decir que esa opción me parece sublime, perfecta, irreprochable? En absoluto. ¿Quiere esto decir que adoro a sus dirigentes hasta babear cada vez que salen en la tele? Para nada. ¿Quiere esto decir que, hagan lo que hagan en los próximos cuatro años, <strong>los seguiré apoyando hasta el fin de mis días</strong>? Ni de coña.</p><p>No soy religioso, no abordo unas elecciones con un espíritu de fe y comunión inalterables. Como tantos de mis pensadores favoritos, incluido Camus, pienso que el cambio es lo único constante en esta vida. Y como el personaje de Osgood Fielding III al final de la película <em>Con faldas y a lo loco</em>, sé que nadie es perfecto.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6e0f843e-aa85-48c5-9063-b11014cd63c2]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jun 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Votaría Albert Camus?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Elecciones,Elecciones 26J]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se buscan mecenas para rescatar la faceta periodística de Albert Camus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/buscan-mecenas-rescatar-faceta-periodistica-albert-camus_1_1126293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Se buscan mecenas para rescatar la faceta periodística de Albert Camus"></p><p>"El papel del escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición, no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. O si no, quedaría privado de su arte". Frases como esta, pronunciada por el novelista Albert Camus al <a href="https://www.youtube.com/watch?v=iIrOgJzfHvc" target="_blank">recibir el Premio Nobel de Literatura en 1957</a>, definieron a la perfección la trayectoria profesional del francés al servicio del periodismo. Y es justo esa, su faceta como periodista de investigación y reportero comprometido en diarios como <em>Alger Républicain</em>, <em>Soir Republicain</em> o <em>Combat</em>, lo que se quiere resaltar en <em><strong>Albert Camus, periodista</strong></em>, un proyecto literario de la editorial<a href="https://libros.com/" target="_blank"> Libros.com</a>.</p><p>La obra, escrita por la doctora en Ciencias de la Información y profesora titular de Periodismo en el Institut de Journalisme Bordeaux Aquitaine de la Universidad Bordeaux Montaigne <strong>María Santos-Sainz</strong>, repasa el recorrido de Camus desde sus comienzos en Argel, con sus reportajes sobre la miseria en Cabilia, hasta los contundentes editoriales a favor de la democracia y la paz, de los que la <a href="https://twitter.com/santossainzm" target="_blank">autora</a> hace un detallado análisis del conjunto. Además, el libro<strong> incluye un artículo inédito</strong>, que fue censurado el 25 de noviembre de 1939 en el diario <em>Le Soir Républicain</em>. </p><p>"El libro intenta recuperar no al Camus filósofo, no al Camus pensador, sino la visión real del Camus que empezó en Argelia con <em>Alger Républicain</em>, haciendo trabajos de local o sucesos, y que se convirtió en uno de los <strong>pioneros del periodismo de investigación</strong> y uno de los primeros reporteros que denunció el tema del colonialismo", explica a infoLibre el periodista <strong>Antonio Rubio</strong>, coordinador de colecciones de la editorial, que añade que "la filosofía y las dinámicas" que en la actualidad se utilizan en el periodismo ya fueron planteadas por el francés en su momento. Ese aspecto es lo que diferencia esta obra de todas las que se han escrito en España hasta el momento. La faceta del <strong>informador intencional</strong>, del periodista crítico y tenaz que busca cambios a través de la tinta y que deja retazos de su alma en los escritos.</p><p>Una filosofía que trata de recuperar el periodico digital francés <a href="https://www.mediapart.fr/" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre. Por ese motivo la autora quiere que sea su director, <strong>Edwy Plenel</strong>, el encargado de arrancar el libro con un prólogo. "Se lo ha pedido María Santos. Ese aspecto de Camus es en el que se basó Plenel a la hora de crear Mediapart, un proyecto en el que se combate por una prensa libre, intencional y de investigación en la era digital", explica Rubio. Un periodismo en la red que reivindica <strong>los tres pilares</strong> sobre los que se sustentaba el trabajo del periodista y escritor galo en la década de los 30 y 40: no ser el primero, sino el mejor; dar información verdadera y verificada, e ir al lugar de los hechos para confrontarlos con los datos y para hablar con el mayor número de fuentes. Tres elementos que han sido<strong> golpeados por la inmediatez</strong> que impera en ciertos medios digitales.</p><p><strong>Micromecenazgo</strong></p><p><a href="https://libros.com/crowdfunding/albert-camus-periodista/?from=homepage" target="_blank"><em>Albert Camus, periodista</em></a> es una de las obras que formarán parte de la<strong> colección dedicada al periodismo de investigación</strong>, junto a otras como <em>El saqueo de los ERE,</em> de Sebastián Torres y Antonio Salvador; <em>Gürtel, la trama, </em>de David Fernández, o<em> Luis de Oteyza, el oficio de investigar,</em> del propio Antonio Rubio. Un <a href="https://libros.com/catalogo/investigacion/" target="_blank">compendio</a> que irán completando, si todo sigue según lo previsto, además de con la obra sobre el novelista francés, con otra sobre el polaco Ryszard Kapuściński.</p><p>Libros.com es un proyecto en el que<strong> el crowdfounding se convierte en el eje central</strong><em>crowdfounding</em>. "Son los mecenas los que apoyan la posibilidad de que salga un libro y se publique. Un elemento diferenciador de la situación que hay hoy en día en las editoriales", señala Rubio, quien asegura estar convencido de que las personas pueden apoyar libros de forma diferente a como se hace en la actualidad. Una filosofía que relaciona con los <a href="http://www.infolibre.es/noticias/medios/2016/05/04/muro_pago_periodicos_49308_1027.html" target="_blank">medios digitales basados en sus socios</a>.</p><p><em>Albert Camus, periodista</em> ya cuenta con 129 mecenas de los 150 que pide la editorial. Aunque sólo quedan cuatro días para que se cierre el plazo, Rubio se muestra seguro de que alcanzarán esa cifra. En este proyecto, la editorial ha puesto a disposición de los usuarios <strong>12 tipos de donaciones diferentes</strong>, que van desde los 18 hasta los 150 euros. Dependiendo de la cifra que se decida invertir en el proyecto, además de un ejemplar de la obra con el nombre en una de las páginas de cortesía, Libros.com ofrece <strong>diferentes tipos de recompensa</strong>: desde ebooks hasta el regalo de otros títulos, pasando por las pruebas de imprenta o el manuscrito original con las correcciones de la editorial y la firma de la autora.</p><p>Tasa de éxito del 85%</p><p>Pero, ¿qué pasa si no se llega al límite fijado? El libro<strong> no vería la luz</strong>. "Nos lo jugamos a todo o nada. Si no se logra esa cifra no se llevaría adelante el proyecto por nuestra parte al considerar que no capta el interés mínimo y por la falta de financiación", responde a infoLibre Roberto Pérez, director de la editorial, quien añade que en casos excepcionales en los que exista mucho interés son ellos mismos los que hacen las aportaciones necesarias para alcanzar la barrera. Pero, al igual que Rubio, asegura que lo conseguirán: "Con esta colección<strong> hacemos un trabajo más completo</strong>, apostando sólo por proyectos de calidad y en los que pensemos que la respuesta será positiva". </p><p>Libros.com tiene hasta el momento una<strong> tasa de éxito del 85%</strong>. Según estima Pérez, teniendo en cuenta la media de donaciones que se hacen –hay que recordar que la editorial pone como barrera una cifra de aportaciones, no de dinero–, la obra sobre el periodista francés <strong>puede rondar los 3.500 o 4.000 euros</strong>. Un coste relativamente bajo teniendo en cuenta el valor que ha tenido para el periodismo la trayectoria de Albert Camus. Un periodista preocupado siempre, como dijo en su texto censurado, por "mantenerse libre".</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[88da1bfa-0919-408f-83b6-d46ab5b57e4d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="137652" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="137652" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Se buscan mecenas para rescatar la faceta periodística de Albert Camus]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fb7edcf9-d4ee-404a-adad-b3b36966d472_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Editoriales de libros,Libros,Periodismo,Periodistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Camus, un escritor de las dos orillas del Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/camus-escritor-orillas-mediterraneo_1_1124911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b0d45aee-2b7f-4ee5-a452-98cdf2e359f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Camus, un escritor de las dos orillas del Mediterráneo"></p><p>En el malecón de Front de Mer, en la ciudad argelina de Orán, los caserones viejos que bordean ambos lados de la calle están numerados en pares (34, 36, 38…). Los impares, según algunas poéticas teorías, están al otro lado de la ancha calle del mar Mediterráneo, en Cartagena. Durante el recorrido que emprendió el periodista y escritor <a href="https://twitter.com/jreverte_" target="_blank">Javier Reverte</a> siguiendo los pasos argelinos de Albert Camus (Mondovi, Argelia, 1913- Villeblevin, Francia, 1960), le sorprendieron gratamente las huellas españolas que todavía se conservaban a día de hoy en esta ciudad costera magrebí: la paella es casi un plato típico y fácilmente se pueden establecer similitudes entre la música popular argelina y el flamenco andalusí. </p><p>Es precisamente este <strong>mestizaje de Argelia</strong>, donde convivieron y se enfrentaron las diferentes culturas mediterráneas, lo que determinó la filosofía vital de Camus, un colono de origen francés que vivió y creció en este país durante las últimas décadas (y las más violentas) de dominio galo. Así lo reconoce Reverte, autor de referencia de la literatura de viajes y que por fin ha podido dedicarle un libro a uno de sus escritores fetiche. “Tú lees a Camus y te llega directamente al corazón”, señala Reverte sobre <a href="http://www.edicionesb.com/catalogo/categoria/ensayo/6/libro/el-hombre-de-las-dos-patrias-tras-las-huellas-de-albert-camus_3940.html" target="_blank"><em>El hombre de las dos patrias. Tras las huellas de Albert Camus</em></a> (Ediciones B). “Camus es un escritor fundamentalmente mediterráneo”, subraya, “decía que en algún momento habría que derribar las fronteras de España, Italia y Francia”. El Nobel argelino era un <em><strong>pied-noir</strong></em> (pies negros) —apelativo con el que se conocía popularmente a los colonos franceses, bautizados así porque usaban zapatos en lugar de babuchas— que se crió en uno de los barrios más pobres de la capital, huérfano de padre y con una madre prácticamente analfabeta. </p><p>El hombre de las dos patrias, como bien apostilla Reverte en el título de la obra, estaba vinculado a Argelia de manera sentimental, y a Francia de forma intelectual. A lo que habría que añadir unas gotas de <strong>sangre española</strong> por parte de su abuela, menorquina, que provocaron que siempre se sintiera especialmente ligado a España, sobre todo tras la derrota republicana en 1939, que vivió como propia. “Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado”, escribió en una ocasión.</p><p><strong>El amargo rechazo de sus dos patrias</strong></p><p>Sin embargo, a pesar de haber emigrado a Francia en 1940 por presiones del gobierno argelino (el país no sería independiente hasta 1962), el autor de <em>El extranjero </em>y <em>La peste </em>apenas escribió sobre su país de acogida. <strong>“Siempre le fascinó Argelia”</strong>, reconoce Reverte, que siguió sus pasos por Argel y Orán. Y eso que en su país natal nunca se han sentido cómodos reivindicando su legado: no hay ninguna placa de recuerdo en el instituto en el que estudió el Nobel y los argelinos responden con cierto desprecio cuando el periodista les pregunta por él. “<strong>En Argelia amamos la cultura española y detestamos todo lo francés</strong>, incluidos sus escritores… Y sobre todo a los <em>pieds-noirs</em>: nos trataron como a perros durante la colonia”, le confiesa el gerente del colegio a Reverte durante su visita al país. Bien es cierto, como se encargan de resaltar muchos de los que se cruzan con el periodista, que los personajes de la obras de Camus eran casi siempre <em>pied-noirs</em>, y que describía a los argelinos de una manera vaga bajo la categoría de “los árabes”. </p><p>Eso explica, en buena medida, por qué Camus no contó con el beneplácito de sus compatriotas, pero <strong>su posición intelectual tampoco encontró acomodo entre la izquierda francesa</strong>, tras situarse claramente en contra del estalinismo y enzarzarse en sonados debates con Sartre. “No le importaba decir lo que pensaba aunque fuera a contracorriente”, constata Reverte. Ese rechazo por ambas partes se acentuó cuando comenzó el proceso de descolonización en 1954 y las acciones terroristas del grupo argelino Frente de Liberación Nacional (FLN) y de las organizaciones paramilitares francesas. En una ocasión, un miembro del FLN se encaró con Camus por sus tesis condenando el terrorismo árabe. El escritor le espetó entonces: “En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. <strong>Si eso es justicia, prefiero a mi madre</strong>”. Aquella frase, que fue acogida con bastante repulsa tanto en el propio movimiento independentista argelino, como entre los franceses que les apoyaban, le valió años más tarde un cumplido de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Abdelaziz_Buteflika" target="_blank">Abdelaziz Bouteflika</a> (líder histórico del FLN), siendo ya éste presidente del país: “Cuando [Camus] dijo que, entre la justicia y su madre, escogería a su madre, demostró ser un verdadero argelino”. </p><p>El centenario de su nacimiento, en 2013, hizo todavía más amargo el profundo, y a veces inexplicable, rechazo al escritor fallecido abruptamente en un accidente de coche, en 1960, a los 47 años. Argelia no conmemoró los fastos; mientras que en Francia, la efeméride quedó empañada por las diferentes y <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2012/09/23/actualidad/1348429081_797240.html" target="_blank">absurdas disputas políticas </a>de la ciudad de Aix-en-Provence, donde está depositado su legado. </p><p>Referente de la literatura de viajes</p><p>Reverte (Madrid, 1944) es uno de los escritores más destacados de la literatura de viajes, con una extensa obra en la que combina la historia y la cultura de los lugares que visita con el paisaje y, sobre todo, el paisanaje. <strong>“Lo que da alma a un libro es la gente que te vas encontrando”</strong>, dice cuando le preguntan por Houari, uno de los protagonistas de su última obra, del que cuenta que tenía cara de asesino pero un gran corazón. A lo largo de los días que pasaron juntos en Argel, Houari —“un <em>hippy </em>a la argelina”— no paraba de susurrarle al oído “terrorista” cada vez que se cruzaban con un hombre con barba.</p><p>El autor de <em>El sueño de África</em> y <em>Un verano chino</em> es uno de los escritores jubilados afectados por la legislación que limita a 9.000 euros al año los ingresos que se pueden percibir por cualquier trabajo al margen de la pensión. Según contó a infoLibre, la Seguridad Social le reclama<a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/01/20/escritores_veteranos_jubilados_apaleados_por_hacienda_43607_1026.html" target="_blank"> 120.000 euros</a> por haber sobrepasado dicho umbral. Ahora, el periodista y escritor se niega a pagar la sanción (que realmente es la devolución de las pensiones consideradas “indebidas” durante el tiempo que infringió la norma) y la ha recurrido en los tribunales, a la espera de que un nuevo Gobierno cambie la legislación, tal y como se han comprometido todos los partidos, incluido el PP. </p><p>Así las cosas, aunque ya tiene en mente visitar Trieste, en Italia, donde James Joyce pasó varios años, y el castillo del Duino (muy cerca de esta localidad), germen de las <em>Elegías del Duino</em> de Rilke; Reverte echa cuentas e incluso ha llegado a suspender algunos de esos viajes para que la sanción impuesta por la Administración no alcance cifras astronómicas.  </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d1c958ab-077e-4963-af17-e441bde62436]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b0d45aee-2b7f-4ee5-a452-98cdf2e359f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="76496" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b0d45aee-2b7f-4ee5-a452-98cdf2e359f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76496" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Camus, un escritor de las dos orillas del Mediterráneo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b0d45aee-2b7f-4ee5-a452-98cdf2e359f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Argelia,Francia,Literatura,Cultura,Premios Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Periodista Goytisolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/periodista-goytisolo_1_1112469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Un periodista recibe esta semana el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/11/24/juan_goytisolo_premio_cervantes_24363_1026.html" target="_blank"><strong>Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá</strong></a>. ¿Un periodista? Sí, permítanme que les recuerde que, amén de novelista, poeta y ensayista, Juan Goytisolo también puede ser considerado un periodista. Lleva décadas publicando con asiduidad en el diario, <em>El País</em>, y no sólo artículos de opinión, también crónicas y reportajes.</p><p>Goytisolo jamás ha vivido en <strong>una torre de marfil</strong>. Incluso en su casa de la <strong>Medina de Marrakech</strong>, siempre ha seguido la actualidad política, social y cultural española e internacional. Me consta: lo trato desde los años 1980. No necesita la televisión o Internet para estar al corriente. En la mesa de su salón-comedor hay desplegados periódicos de papel en castellano, francés e inglés. Los amigos le cuentan las novedades por teléfono o en <strong>la mesa de un café.</strong></p><p>En una conversación con Goytisolo no tardan en salir a relucir las últimas noticias relevantes. Siempre las comenta desde un punto de vista propio. Es un punto de vista nada afecto a razas, patrias y religiones, sesgado más bien a favor de la gente del común y de sus batallas por un poco más de libertad y justicia. <strong>Suele teñir con humor ese punto de vista.</strong></p><p>Como articulista en un periódico, y como firmante de manifiestos por distintas causas, Goytisolo <strong>entronca con la tradición del escritor comprometido</strong> con su tiempo, eso que suele llamarse un "intelectual". Quizá el primero de los contemporáneos fuera Voltaire, cuando tomó su pluma para denunciar la atrocidad del affaire Calas. Aún no se había producido el estallido de la Prensa y Voltaire tuvo que expresar su indignación a través de las decenas de cartas que envió a sus conocidos... y de un libro capital, el Tratado sobre la tolerancia.</p><p>Detalle de las manos de Juan Goytisolo. EFE</p><p>El Zola que publicó su J´acusse en el diario <em>L'Aurore </em>es, sin duda, el ejemplo más célebre de esta figura del intelectual. Zola denunció con detalle las iniquidades del<em> affaire Dreyfus</em> sabiendo que esto le valdría un juicio y una condena. En el siglo XX, Camus, entre otros, seguiría esa tradición de <strong>tomar partido aún a costa de perder popularidad y lectores. </strong></p><p>En muchos de los debates internacionales del último medio siglo –la URSS, el castrismo, el FLN, el Sáhara...–, Goytisolo ha nadado contra la corriente mayoritaria en el seno de la izquierda. En esto está más emparentado con Camus que con<strong> Sartre.</strong></p><p>Pero, ya lo adelanté, Goytisolo también ha sido reportero. Andaba por los sesenta años de edad cuando fue enviado especial de <em>El País</em> a varias de las guerras de los años 1990. En <strong>Bosnia, Argelia, Palestina </strong>y <strong>Chechenia</strong> se sumó a la tribu de los corresponsales, vivió en sus hoteles, viajó con ellos hasta los lugares más calientes y con ellos charló con los protagonistas de las tragedias. Quería tener un "conocimiento directo" de la realidad, como el que tiene un periodista, explicó El resultado fueron cuatro magníficas series de reportajes publicadas primero en papel de periódico y luego de libro: <em>Cuaderno de Sarajevo, Argelia en el vendaval, Ni guerra ni paz </em>y<em> Paisajes de guerra con Chechenia al fondo</em>.</p><p>También en esta materia, Goytisolo tenía ilustres predecesores. <strong>Hemingway, Camus, Truman Capote, Norman Mailer, García Márquez</strong> y otros practicaron el reporterismo en algunos momentos de sus carreras literarias.</p><p>El que Goytisolo se dedicara con más de sesenta años a hacer de corresponsal de guerra encaja perfectamente en su biografía. Había hecho algo semejante en su juventud, en pleno franquismo, con <em>Campos de Nijar </em>y<em> La Chanca</em>, los libros en los que narró sus andanzas por las entonces míseras tierras almerienses. Uno puede catalogar esas obras como literatura de viajes, documento social o reportaje periodístico, qué mas da. Son, en cualquier caso, <strong>buena prosa de no ficción.</strong> Como la de sus libros autobiográficos, empezando por "Coto vedado", del que él mismo dijo:  "No es una confesión, es sólo un libre examen de conciencia".</p><p>El octogenario que esta semana recibe el Premio Cervantes es un trotamundos. La calle le fascina tanto como la biblioteca, y entre ambas ha ido construyendo su vida. Entre 1987 y 1991, también practicó el documental televisivo. Fue el autor de dos series de TVE sobre el mundo árabe y musulmán. Las llamó <strong>Alquibla</strong>, y desde<strong> El Cairo o Estambul</strong>, volvió a expresar su defensa de un laicismo democrático y cosmopolita que no satanice a ninguna cultura y ninguna espiritualidad.</p><p><strong>Periodista es aquel que ejerce el periodismo.</strong> Goytisolo también ha sido, y es, periodista. Siempre he lamentado que nuestro oficio no se tome más en serio la lección que nos transmiten él y autores como los que acabo de citar: contar la verdad no está reñido con escribir bien. Al contrario, <strong>la buena escritura multiplica la potencia de la verdad periodística.</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6f41f8fe-3bc0-4dd5-aaea-fd6284bfa02f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
      <media:title><![CDATA[Periodista Goytisolo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Periodismo,Premio Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Calígula’ o el derecho a amar sin medida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/caligula-derecho-amar-medida_1_1105063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/475a5fc3-3678-46b3-be5f-4c1ce2d4d596_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Calígula’ o el derecho a amar sin medida"></p><p>Regodearse en el <strong>nihilismo</strong>, la idea de que la vida y el universo al completo carecen de sentido, puede resultar paralizante. No lo fue así para <strong>Albert Camus.</strong> De hecho, acabó convirtiéndose en todo lo contrario, en acicate para su pulsión creativa. En torno a esa idea, la del absurdo de la existencia, el novelista, periodista y dramaturgo dio forma a toda una tanda de obras: la novela corta <em>El extranjero</em>, el ensayo <em>El mito de Sísifo</em> y las obras teatrales <em>El malentendido </em>y<em> Calígula. </em>Es esta última la que nos trae al caso: hasta el 28 de este mes, la función está siendo representada en el <a href="http://teatrofernangomez.esmadrid.com/espectaculo/897/caligula%2c-de-albert-camus" target="_blank">Teatro Fernán Gómez de Madrid</a>, con <strong>Javier Collado Goyanes </strong>como protagonista y bajo la batuta de <strong>Joaquín Vida. </strong></p><p>Tras un periodo de gestión política sin grandes incidentes, muere la hermana y amante de Calígula, <strong>Drusila</strong>. Es entonces cuando comienza en el fuero interior del emperador una profunda transformación psicológica. Y donde arranca la función. Consciente ahora de que <strong>“los hombres mueren y no son felices”,</strong> el César emprende la ruta hacia el desquicio. Dispuesto a tensar los límites de la libertad, comienza a llevar todas las ideas hacia el extremo de su lógica: si el tesoro público es lo más importante, como le dicen sus consejeros, entonces <strong>la vida humana queda relegada a un segundo plano</strong>. Si solo podemos tener certeza de la tragedia, entonces extendámosla hasta hacerla inconmensurable. <strong>Aspiremos a lo imposible, a conseguir la luna.</strong> Y si la muerte es el fin de todos los hombres, sea la suya propia consciente y buscada.  </p><p>A diferencia de otras representaciones anteriores –el texto fue escrito en 1937 y la primera representación tuvo lugar en París en 1945, aunque hasta 1957 el autor anduvo retocándolo-, en esta versión de Vida se presenta el libreto al completo. “Es media página lo que se suprimía,<strong> lo referente a la lucha de clases, el levantamiento de la clase oprimida,</strong> y eso es lo que hemos respetado”, explica el director, que señala que ese fragmento “se suprimió para escamotear el pensamiento del autor”. La intención del francoargelino, como apunta Vida, se dirigía hacia dos vertientes: lo filosófico y lo político. O, lo que es lo mismo, lo trascendente y lo mundano.  “A mí me apetecía más subrayar este último aspecto, porque tiene mucha enjundia”. </p><p>Incrustado en su propio tiempo, la convulsa primera mitad del siglo XX, el pensamiento de Camus (Mondovi, Argelia, 1913 -  Villeblevin, Francia, 1960) no podía escapar de los grandes temas que surcaban el espacio de aquella porción de la historia: <strong>los totalitarismos, el valor de la vida, el suicidio</strong>… “Todo se había venido abajo”, agrega Vida, que estrenó la obra –por la que regresó a la escena tras haberse retirado-  hace dos años en Toledo. <strong>“Se había perdido la fe en dios y la fe en la ciencia.</strong> En el siglo XX se demuestra con las guerras mundiales aquello que decía Goya de que <em>El sueño de la razón produce monstruos,</em> porque la razón y el conocimiento engendraron monstruos como <strong>Hitler o como Hiroshima y Nagasaki</strong>”. </p><p>Estela situada en las ruinas romanas de Tipaza, cerca de Argel, en memoria de Camus, que reza: <em>Comprendo aquí eso que llamamos gloria, el derecho a amar sin medida</em>, una frase extraida del ensayo <em>Bodas</em>. </p><p>Que las cuestiones, las dudas, las sugerencias y las afirmaciones que emanan de <em>Calígula </em>se presentaran en formato teatral, tiene que ver con la temprana pasión que Camus desarrolló por esta forma de arte y su capacidad comunicativa, llegando a ser <strong>actor ocasional. </strong>De hecho, afirmó incluso el autor de <em>La peste</em> que solo existían dos lugares en el mundo donde podía sentirse feliz: un campo de fútbol y una sala de teatro. Y aunque solo escribió cuatro piezas dramáticas –<em>Calígula, El estado de sitio, El malentendido</em> y <em>Los justos, </em>esta última próximamente sobre las tablas, <a href="http://www.mataderomadrid.org/ficha/3714/los-justos-de-albert-camus.html" target="_blank">a partir del 1 de octubre en el Matadero de Madrid</a>-, en ellas profundizó en los grandes temas que definieron toda su labor intelectual: <strong>la libertad, el absurdo, la desesperanza, el poder, la violencia</strong>… </p><p>Que todas esas ideas siguen -y seguirán por imperecederas- de plena actualidad, merece poca más explicación. Pero puestos a buscar paralelismos, encontramos una noción en <em>Calígula </em>que no se corresponde con este tiempo. Llevando su razonamiento al límite, el emperador comprende que el destino de todo hombre, él incluido, no es otro que la muerte. Por eso, frente a defenderse de aquellos que conjuran contra él, decide darles rienda suelta para que acaben con su vida, en un <strong>suicidio dramáticamente sublime.</strong> Imaginar no ya eso, sino una simple dimisión en nuestro país, parece cosa de locos, mucho más de lo que pudiera haber estado Calígula, a quien Vida defiende, por el contrario, como “un hombre muy inteligente”. “Y no se tiene esa inteligencia de Calígula como para hacer eso”, concede el director. “<strong>Aquí, todo se supedita a la economía y a cuadrar el presupuesto”. </strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ecff6864-ade2-40f4-8d2a-5a7a564845d4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Silvia Hernando]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/475a5fc3-3678-46b3-be5f-4c1ce2d4d596_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="84257" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/475a5fc3-3678-46b3-be5f-4c1ce2d4d596_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="84257" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Calígula’ o el derecho a amar sin medida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/475a5fc3-3678-46b3-be5f-4c1ce2d4d596_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Escritores,Salas teatro,Teatro,Cultura,Autores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lejos del capricho, tuiteratura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/lejos-capricho-tuiteratura_1_1099562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/14afd933-20d0-4c6f-a1aa-61d720a3d7db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lejos del capricho, tuiteratura"></p><p>"Hay un público en Twitter —dice<strong> Teju Cole</strong>, autor de un ensayo publicado en la red social—, un público que merece ser tratado con la misma seriedad que la multitud del papel".</p><p>"Ahora que el público lee cada vez menos, hay que condensar lo que uno sabe todo lo posible", afirma <strong>Guillermo Solana</strong>, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza.</p><p>Hace unos días, Teju Cole, el autor de la muy elogiada<em> Ciudad abierta</em> (que en España lleva el sello de Acantilado), puso <em>A Piece of the Wall</em> a disposición de los lectores, <strong>un ensayo sobre emigración de 4.000 palabras</strong> a cuya construcción los lectores habían asistido en Twitter (unos 250 tuits publicados en un plazo de siete horas).</p><p>Cole es un reincidente, ya en enero publicó en la red social un relato breve, <em>Hafiz</em>, con el concurso de otros 30 escritores cuyos retuits se integraron en el hilo. En esta ocasión, su apuesta incluía que <strong>cada persona que aparece en el ensayo tuviera su propia cuenta</strong>, de manera que los entrecomillados eran retuiteados e incluidos en el <em>timeline</em>. </p><p>A quienes quieren saber si Twitter es la mejor plataforma para presentar su trabajo, Cole responde con otra pregunta: ¿Por qué un trabajo de investigación tiene que aparecer necesariamente impreso en una revista importante? Y, apelando a su memoria (creció en Nigeria), recuerda que en África occidental se dice que "a la gente blanca le gusta tanto el papel, que incluso se limpian sus traseros con él". </p><p>"Me gusta el papel —dijo—. Me gusta lo impreso. Pero tal vez no todo tiene que estar en él. Y en el caso de Twitter (y, antes, de los blogs), tengo la fuerte impresión de que hay un público aquí, y un público que merece ser tratado con la misma seriedad que la multitud del papel." </p><p>Un público del que no hay que acordarse sólo en los momentos de promoción (quienes aún no escriben para Twitter sí se sirven de la red a la hora de promocionar sus novelas. Pérez Reverte lo hizo, y es sólo un ejemplo). Un púbico cada vez más numeroso.</p><p><strong>Tuiteratura</strong></p><p>La literatura tradicional se compadece mal con Twitter. Desde luego, la primera frase de<em> El Jarama</em> no cabe en un tuit...</p><p>Describiré brevemente y por su orden estos ríos, empezando por Jarama: sus primeras fuentes se encuentran en el gneis de la vertiente Sur de Somosierra, entre el Cerro de la Cebollera y el de Excomunión.</p><p><strong>Camus</strong></p><p> sí podría haber tuiteado, en dos veces, el inicio de <em>El Extranjero</em>. Primero:</p><p>Aujourd'hui, maman est morte. Ou peut-être hier, je ne sais pas. J'ai reçu un télégramme de l'asile : "Mere décédée. Enterement demain.</p><p>... 135 caracteres, y después:</p><p>Sentiments distingué." Cela ne veut rien dire. C'était peut-être hier.</p><p>Pero no es lo mismo. O pensemos en <strong>Nabokov</strong>... </p><p>Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul.</p><p>... deteniéndose ahí para luego colocar el resto de ese celebérrimo inicio en un sólo tuit:</p><p>Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.</p><p>Vale, hago trampa. Ellos ni conocían Twitter ni pensaron nunca en hacer una literatura que se escribiera como respiran los que hiperventilan: a arreones. Aunque es notorio que siempre hay voluntarios para hacer el resumen: en 2009, Penguin lanzó un libro, <em><strong>Twitterature</strong></em>, que dejaba <strong>algunos clásicos de la literatura universal reducidos a 20 tuits </strong>o menos. </p><p>Pero no todo se reduce a diverTUITmentos. Desde hace unos años, proliferan los encuentros, los retos, en los que se intenta escribir un<strong> texto largo y coherente en dosis de 140 caracteres.</strong> Que suelen ser menos, porque el texto ha de llevar un <em>hashtag</em> que lo mantenga unido al resto para conformar la obra única.</p><p>No se trata ya de adaptar un texto largo a ese formato castrante, sino de<strong> crear pensando en píldoras.</strong> Que es cosa bien distinta.</p><p><strong>Volvamos atrás...</strong></p><p>No sé quién fue el primero de todos, quizá <strong>Matt Stewart,</strong> quien harto de que las editoriales le dieran con la puerta en las narices, brincó al mundo <em>The French Revolution</em> en 3.700 mensajes de 130 caracteres cada uno. <strong>Oportunamente, la publicación empezó el 14 de julio de 2009.</strong></p><p>Por esas fechas,<strong> Rick Moody </strong>se animó a publicar una historia en 153 tuits, en un experimento que realizaba en colaboración con la publicación multimedia<em> Electric Literature</em>. En su defensa, arguyó que en cuanto su mujer le abrió una cuenta en Twitter empezó a ver el contador de caracteres como "una<strong> extraña y poética limitación con la que sería divertido trabajar</strong>". Lo llamativo es que confiaba en que ese experimento llevara a la gente de vuelta a los libros tradicionales, formato del que se confesaba "verdadero creyente".</p><p>En 2010, y en el marco de la Semana Negra de Barcelona, <strong>Jordi Cervera</strong> se animó con <em>Serial Chicken. </em>Las<strong> informaciones de agencia </strong>aseguraban que "ni en España ni en Europa hay antecedentes de novelas escritas en o con Twitter, aunque sí han encontrado ejemplos en Estados Unidos y en México".</p><p>Precisamente allí, en México, un año después, <strong>Mauricio Montiel Figueiras</strong> se animó a escribir la novela, <strong>@ElHombredeTweed</strong>. El reto, declaró, es <strong>"mantener la continuidad narrativa; mi estrategia es hacer párrafos novelísticos de 140 caracteres. </strong>Y darles una ilación. No se trata de escribir capítulos 'normales', cortar y pegar. El desafío es crear párrafos de 140 caracteres”. Al tiempo, mostraba su sorpresa porque encontraba a los lectores, acostumbrados a leer de forma atomizada, muy receptivos.</p><p>En mayo de 2012,<strong> Jennifer Egan</strong>, ganadora de un Premio Pulitzer, publicó en Twitter un relato de ciencia ficción de 8.500 palabras,  en una iniciativa que compartió con<em> The New Yorker. </em></p><p>Sí, los experimentos menudeaban, en solitario o en grupos, y cuando en diciembre de 2012 se puso en marcha el<strong> Twitter Fiction Festival,</strong> los impulsores subrayaron que, a diferencia de otros, éste <strong>reunía a participantes de los cinco continentes,</strong> que escribirían en inglés, italiano, coreano, francés y árabe. Eso por no hablar de las normas, puesto que cada participante tenía una hora asignada por día para construir su relato, que venían planificando y que podía incluir enlaces con foto, música e incluso retuits.</p><p>Pocos meses después, el director <strong>Steven Soderbergh,</strong> que acababa de anunciar su adiós a las cámaras, se lanzó a escribir un relato titulado <em>Glue</em>:  </p><p>Your first memory of her was her neck. Neither of you said anything worth hearing that night, the first of three at the Nacional.</p><p>— Bitchuation (@Bitchuation) April 28, 2013</p><p>... la historia de un crimen narrada en segunda persona, <strong>ilustrada</strong> (utilizó fotos) y<strong> contada en capítulos </strong>que podían contener desde dos tuits hasta decenas de ellos.</p><p><strong>Una inspiración </strong></p><p>Lo que el exdirector quizá no sepa es que su ejemplo ha cundido. "Durante el puente de mayo del año pasado leí en Twitter que<strong> Steven Soderbergh </strong>estaba escribiendo una novela corta en Twitter", rememora <strong>Guillermo Solana</strong>, director artístico del <a href="http://www.museothyssen.org/thyssen/home" target="_blank">Museo Thyssen-Bornemisza</a>. "Pensé que yo no podía escribir una novela, pero<strong> sí una guía del museo Thyssen</strong>. No lo pensé más. Retrospectivamente, supongo que mis propósitos eran (1) la promoción del museo en las redes sociales; (2) la promoción de mi presencia (entonces muy reciente) en Twitter; y, quizá lo más importante (3) el experimento de inyectar contenido en grandes dosis en el medio menos adecuado para ello." El resultado se puede leer en <strong>#Thyssen140. </strong>"Estoy contento. Yo creo que es lo mejor que he escrito hasta la fecha (eso puede dar una idea de cómo es lo demás)." </p><p>En cuanto a si se puede escribir un texto largo, más largo que ése, y sesudo tuit a tuit... "Los lectores deben juzgarlo. Desde Heráclito hasta Nietzsche hay grandes filósofos que escribieron aforismos —dice Solana—. No me comparo con ellos en absoluto, jajajaja, mi desafío era más práctico. Ahora que el público lee cada vez menos, <strong>hay que condensar lo que uno sabe todo lo posible.</strong>"</p><p>Y buscarle allí donde se encuentre.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e15f3b74-4f0f-47b7-b179-84c2ccfcef04]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Mar 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/14afd933-20d0-4c6f-a1aa-61d720a3d7db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="25006" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/14afd933-20d0-4c6f-a1aa-61d720a3d7db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="25006" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lejos del capricho, tuiteratura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/14afd933-20d0-4c6f-a1aa-61d720a3d7db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Albert Camus,Literatura,X (Twitter)]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
