<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:webfeeds="http://webfeeds.org/rss/1.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - infoLibre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - infoLibre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infolibre.es]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <image>
      <url><![CDATA[]]></url>
      <title><![CDATA[infoLibre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/]]></link>
    </image>
    <item>
      <title><![CDATA[De las cartas familiares de Federico a testimonios desde Gaza: lecturas para veranear con Los Diablos Azules]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cartas-familiares-federico-testimonios-gaza-lecturas-veranear-diablos-azules_1_2225696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/390ad861-ac4d-4857-863e-650564414bf3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las cartas familiares de Federico a testimonios desde Gaza: lecturas para veranear con Los Diablos Azules"></p><p>Aunque se vayan de vacaciones,<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/" target="_blank">Los Diablos Azules</a> también son para el verano. La revista literaria de <strong>infoLibre </strong>echa este jueves la persiana hasta septiembre, con la sana intención de recargar las pilas y aprovechar el tiempo de asueto para regresar con muchas más <strong>lecturas </strong>que compartir de cara al nuevo curso escolar.</p><p>Y, como es habitual llegar a lo más caluroso del <strong>verano </strong>con la firme determinación de <strong>leer </strong>todo lo que no se ha podido el resto del año, aprovechamos la despedida temporal para recapitular y repasar algunos de los <strong>títulos </strong>de los que hemos ido hablando durante los últimos meses.</p><p><strong>Libros </strong>interesantes todos ellos en torno a los temas que más nos preocupan, que podemos recuperar ahora si acaso los teníamos pendientes, o sumar a esa lista de posibles que constantemente crece y crece sin detenerse. No es que sean <strong>deberes</strong>, pero un poco (es broma) se le parece.</p><p>Muchas historias, en definitiva. Como la del Lyceum Club Femenino, fundado por un grupo de mujeres en 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera, con la firme intención de reivindicar su espacio público y sacudir los cimientos de una sociedad que las quería relegadas al hogar. A aquel Madrid de un siglo atrás nos lleva <strong>Eva Cosculluela</strong> en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/decian-destetaban-hijos-cerveza-club-modernas-feministas-desafio-espana-1926_1_2218066.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/decian-destetaban-hijos-cerveza-club-modernas-feministas-desafio-espana-1926_1_2218066.html" target="_blank"><em>El club de las modernas</em></a><em> </em>(Seix Barral, 2026), por cuyas páginas desfilan María de Maeztu, María Lejárraga, Clara Campoamor, Victoria Kent, Elena Fortún o Zenobia Camprubí, todas ellas al frente de la primera asociación feminista de España.</p><p>Directamente relacionado con esta agrupación de pioneras está<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas-diputadas-lucharon-convertir-espana-pais-libre-justo-moderno_1_2135873.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas-diputadas-lucharon-convertir-espana-pais-libre-justo-moderno_1_2135873.html" target="_blank"><em>Republicanas. Revolución, guerra y exilio de nueve diputadas</em></a> (Tusquets, 2026), un volumen en el que <strong>Miguel Ángel Villena</strong> recuerda a las diputadas que lucharon para convertir España en un "país más libre, justo y moderno". ¿Y quiénes fueron? Dolores Ibárruri, Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, Matilde de la Torre, Julia Álvarez Resano, Veneranda García Manzano y Francisca Bohígas. Ellas fueron, son y serán para siempre las únicas parlamentarias durante las tres legislaturas de la Segunda República, entre 1931 y 1939: mujeres en minoría absoluta que nos llevaron a la vanguardia.</p><p>Ahonda en esta mirada femenina <strong>Ana R. Cañil</strong> en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cronistas-extranjeras-cubrieron-guerra-civil-condicion-femenina-rebaja-putas-espias_1_2160099.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cronistas-extranjeras-cubrieron-guerra-civil-condicion-femenina-rebaja-putas-espias_1_2160099.html" target="_blank"><em>Rescatadas del olvido. Tras los pasos de las extranjeras que escribieron sobre España</em></a> (Galaxia Gutenberg, 2026), una investigación consagrada a todas las cronistas que contaron al mundo la Guerra Civil y la posguerra: Nancy Cunard, Virginia Cowles, Tina Modotti, Nancy Johnstone, Ilsa Barea-Kulcsar, Josephine Herbst, Kate Mangan, Gamel Woolsey, Lillian Hellman, Simone Téry y hasta Sylvia Plath. "No las dejan estar tanto en el frente como a los hombres, ni tienen tanta testosterona, así que cubren con otra mirada la vida cotidiana", explica a <strong>infoLibre </strong>la autora, que defiende que a pesar de terminar fuera de los libros de historia, dejaron textos esenciales para comprender aquellos incomprensibles tiempos.</p><p>Hasta los años previos a la Guerra Civil nos lleva <strong>Víctor Fernández</strong> en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ver-federico-zapatillas-familia-lorca-cartas_1_2174545.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ver-federico-zapatillas-familia-lorca-cartas_1_2174545.html" target="_blank"><em>No te olvides de escribir. La familia Lorca en sus cartas</em></a> (Akal, 2026), un volumen que nos permite conocer al autor desde una perspectiva distinta, pues consigue hacernos sentir como "invitados en la casa de la familia" de Federico. Una forma de sentir cerca al hijo más íntimo y cotidiano leyendo unas misivas dirigidas a sus padres, don Federico García Rodríguez y doña Vicenta Lorca Romero, desde 1910 hasta su asesinato a manos de los fascistas en 1936. "Os ruego que me mandéis el importe de la matrícula, 180 pesetas, para comprar los libros, que son caros, y yo os mandaré las cuentas como ahora con lo que he comprado pues quiero y estoy dispuesto a que sepáis todo cuanto hago, compro y pienso", les contaba nada más llegar a la Residencia de Estudiantes en 1920.</p><p>"Franco tapó que hubo muchos contactos con los vencidos", nos contaba en febrero el historiador <strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong>. Porque, aunque para la posteridad ha quedado el relato fijado por los vencedores de una victoria militar aplastante en el frente, en el desenlace final de la Guerra Civil influyeron otros muchos factores que hasta ahora habían permanecido ocultos, como una operación de inteligencia secreta cuidadosamente dirigida desde el Cuartel General del Generalísimo, donde el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) controló la propaganda, la diplomacia y la descomposición del enemigo desde dentro. Frente al relato tradicional de traiciones y caos, el autor reconstruye este decisivo y hasta ahora desconocido plan en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/guerra-civil-no-termino-contaron-franco-oculto-negociacion-politica_1_2147536.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/guerra-civil-no-termino-contaron-franco-oculto-negociacion-politica_1_2147536.html" target="_blank"><em>Cómo terminó la Guerra Civil española</em></a><em> </em>(Crítica, 2026), una investigación de más de siete años en la que Gómez Bravo ha tenido acceso a documentación inédita del espionaje franquista.</p><p>Otro reputado historiador, <strong>Julián Casanova</strong>, se ha unido en su más reciente proyecto al guionista <strong>Miguel Casanova</strong> y al ilustrador <strong>Carles Esquembre</strong> para adaptar al formato de novela gráfica su influyente libro<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/julian-casanova-lleva-guerra-civil-comic-ultraderecha-quita-partes-no-le-gustan_1_2167964.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/julian-casanova-lleva-guerra-civil-comic-ultraderecha-quita-partes-no-le-gustan_1_2167964.html" target="_blank"><em>España partida en dos</em></a><em> </em>(Crítica, 2026). Una obra que combina el rigor histórico con la fuerza visual del cómic para acercar lo que verdaderamente ocurrió antes, durante y después de la Guerra Civil —"la ultraderecha quita las partes que no le gustan", asegura— a las nuevas generaciones de lectores, dando respuestas a algunas de las preguntas más apremiantes que se han planteado en los 90 años transcurridos desde el golpe de Estado contra la Segunda República.</p><p>Cambiando de tema pero siguiendo con los más respetados historiadores contemporáneos, en mayo nos encontramos con el británico <strong>Antony Beevor</strong>, quien visitó Madrid para presentar<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pudo-campesino-propiciar-final-imperio-ruso-antony-beevor-busca-respuesta-rasputin_1_2192655.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pudo-campesino-propiciar-final-imperio-ruso-antony-beevor-busca-respuesta-rasputin_1_2192655.html" target="_blank"><em>Rasputín y la caída de los Románov</em></a><em> </em>(Crítica, 2026), una investigación sin precedentes que incluye los diarios secretos de la corte y archivos de la policía zarista, y que trata de entender cómo fue posible que un campesino siberiano con supuestos poderes telepáticos tuviera una influencia decisiva no ya en la caída del imperio ruso, sino en todos los grandes acontecimientos históricos que por efecto dominó fueron sucediéndose durante la primera mitad del siglo XX.</p><p>Otra figura indiscutible del pasado siglo, por motivos bien distintos, fue Pier Paolo Passolini, asesinado en noviembre de 1975. Para conmemorar ese medio siglo, llegó a las librerías<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vigencia-atemporal-pasolini-viviendo-consecuencias-advirtio_1_2127624.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vigencia-atemporal-pasolini-viviendo-consecuencias-advirtio_1_2127624.html" target="_blank"><em>Las siete vidas de Pasolini</em></a><em> </em>(Dos Bigotes, 2025), un ensayo coral que propone un recorrido por las múltiples facetas del creador italiano: el cineasta, el novelista, el pintor, el dramaturgo, el amante, el filósofo y el poeta. No se trata de una biografía ni de un estudio académico al uso, sino de una lectura personal y crítica de cada una de esas vidas que habitaron en el recordado artista, siempre vigente, prologada por el escritor <strong>Vicente Monroy</strong> y con textos de los expertos <strong>Pablo Caldera, Mario Colleoni, Juan Gallego Benot, Pedro Víllora, Déborah García, Silvia Martín Gutiérrez</strong> y <strong>Andrés Catalán</strong>.</p><p>Nos acercamos ahora mucho más en el tiempo hasta llegar al presente con varios títulos que dejan testimonio del genocidio de Israel contra Palestina:<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-negro-gaza-da-voz-jovenes-palestinos-escribir-forma-resistencia_1_2170929.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-negro-gaza-da-voz-jovenes-palestinos-escribir-forma-resistencia_1_2170929.html" target="_blank"><em>El libro negro de Gaza</em></a> (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2026), que reúne medio centenar de relatos breves y poemas escritos por jóvenes gazatíes en pleno asedio;<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-lanza-grito-infancia-gaza-israel-pueblo-palestino-no-reproduzca_1_2115696.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-lanza-grito-infancia-gaza-israel-pueblo-palestino-no-reproduzca_1_2115696.html" target="_blank"><em>Un grito por la infancia de Gaza</em></a> (Now Books, 2025), libro solidario con textos de <strong>Greta Thunberg, Fermin Muguruza</strong> o <strong>Jordi Évole</strong>; y<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/librero-gaza-literatura-lugar-maximo-imaginacion-subversion_1_2144052.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/librero-gaza-literatura-lugar-maximo-imaginacion-subversion_1_2144052.html" target="_blank"><em>El librero de Gaza</em></a> (Salamandra, 2026), novela en la que <strong>Rachid Benzine</strong> defiende la resistencia de la población a través de rutinas tan cotidianas como abrir diariamente una librería para refugiarse en la literatura.</p><p>Un acto este último, qué duda cabe, infinitamente más enriquecedor que pasar las horas en esas redes sociales donde el odio campa a sus anchas y la ultraderecha libra su batalla para conseguir adeptos. No son pocos los ensayos que reflexionan sobre la influencia de esta realidad virtual en nuestras vidas, pero nosotros nos hemos fijado en tres que van en la misma dirección de advertencia:<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cesar-rendueles-no-twitter-haya-nazis-algoritmo-nazi_1_2151370.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cesar-rendueles-no-twitter-haya-nazis-algoritmo-nazi_1_2151370.html" target="_blank"><em>Redes vacías. Tecnología catastrófica y el fin de la democracia</em></a><em> </em>(Anagrama, 2026), de <strong>César Rendueles</strong>;<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jordi-gracia-izquierda-tecnofascismo-hay-peligro-real-retroceso-epoca-preilustrada_1_2209861.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jordi-gracia-izquierda-tecnofascismo-hay-peligro-real-retroceso-epoca-preilustrada_1_2209861.html" target="_blank"><em>La izquierda ante el tecnofascismo</em></a> (Anagrama, 2026), de <strong>Jordi Gracia</strong>; e<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/miguel-lorente-han-hecho-conservadores-machistas-fachas-traves-redes-sociales_1_2188391.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/miguel-lorente-han-hecho-conservadores-machistas-fachas-traves-redes-sociales_1_2188391.html" target="_blank"><em>Influenciables. Las redes y la nueva obediencia</em></a> (Comares, 2026), de <strong>Miguel Lorente</strong>. Sirva la afirmación de este último para condensar el sentir general: "Muchos se han hecho más fachas a través de las redes sociales, nadie más progresista".</p><p>Más allá de su evidente influencia política, las redes sociales son también la maquinaria que utiliza el capitalismo más feroz para mantenernos todo el tiempo con ganas de consumir lo que sea y, en última instancia, sometidos a una productividad sin descanso. “Estamos agotados de estar sometidos a una metralla de estímulos”, asegura el filósofo<strong> Juan Evaristo Valls Boix,</strong> autor de<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/valls-boix-incita-pasar-fomo-jomo-agotados-sometidos-metralla-estimulos_1_2202692.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/valls-boix-incita-pasar-fomo-jomo-agotados-sometidos-metralla-estimulos_1_2202692.html" target="_blank"><em>JOMO. El gusto de perder</em></a> (Anagrama, 2026), un canto a la libertad entendida como holganza y holgura, un escapismo individual que es, a su vez, una oportunidad colectiva para "un proyecto emancipatorio que pasa por la organización política del descanso". Apaguemos la máquina y alcemos la mirada.</p><p>Este curso nos hemos fijado también en las consecuencias de la gestión política del PP allí donde gobierna. Primero, con el cómic<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/7-291-comic-residencias-caso-discriminacion-brutal-edadista-clasista_1_2211248.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/7-291-comic-residencias-caso-discriminacion-brutal-edadista-clasista_1_2211248.html" target="_blank"><em>7.291</em></a> (Maldragón, 2025), que cuenta el abandono en las residencias de mayores durante el covid, "el episodio de mayor discriminación y desamparo" de la historia de nuestro país, según su guionista y editor, Raúl Cordero. Después, con<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fonsi-loaiza-pp-partido-negligente-criminal-totalmente-impune_1_2221526.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fonsi-loaiza-pp-partido-negligente-criminal-totalmente-impune_1_2221526.html" target="_blank"><em>Peligro de muerte. Los gobiernos de derechas y las víctimas de su gestión</em></a><em> </em>(Akal, 2026), en el que <strong>Fonsi Loaiza</strong> recuerda también otros ejemplos como la dana, los incendios o el fallo de los cribados del cáncer de mama. Casos que han costado miles de vidas porque, tal y como afirma sin dudar: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune".</p><p>Puede parecer hasta ahora que esta temporada ha habido pocas novelas, pero, por ejemplo, hemos conversado con <strong>Fernando Aramburu</strong>, de regreso a la actualidad literaria con<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fernando-aramburu-chavales-no-idea-miguel-angel-blanco_1_2155803.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fernando-aramburu-chavales-no-idea-miguel-angel-blanco_1_2155803.html" target="_blank"><em>Maite</em></a><em> </em>(Tusquets, 2026), una historia de mujeres contextualizada en los cuatro días del secuestro y asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, pero que no se centra en eso. También ha pasado por Los Diablos Azules el debut literario de <strong>Helena Resano</strong> con<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/helena-resano-debuta-novelista-rutas-silencio-mayor-error-sociedad-olvido-historia_1_2185500.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/helena-resano-debuta-novelista-rutas-silencio-mayor-error-sociedad-olvido-historia_1_2185500.html" target="_blank"><em>Las rutas del silencio</em></a><em> </em>(Espasa, 2026), así como el Premio EDHASA de Narrativas Históricas 2026:<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/emma-lira-premio-edhasa-narrativas-historicas-2026-novela-reconcilia-andalus_1_2178199.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/emma-lira-premio-edhasa-narrativas-historicas-2026-novela-reconcilia-andalus_1_2178199.html" target="_blank"><em>La luz de Medina</em></a>, de <strong>Emma Lira</strong>.</p><p>Asimismo, <strong>Alfons Cervera</strong> escribe en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alfons-cervera-derechas-espana-no-son-antifascistas-dificil-democrata-si-no-antifascista_1_2164088.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alfons-cervera-derechas-espana-no-son-antifascistas-dificil-democrata-si-no-antifascista_1_2164088.html" target="_blank"><em>Singapur</em></a><em> </em>(Piel de Zapa, 2026) la crónica de una periferia que ya no existe y de unas vidas que nunca tuvieron futuro, pero sí sueños y valores inquebrantables; mientras <strong>Espido Freire</strong> nos propone en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/espido-freire-leer-viajar-leer-no-viajar-cosas-vez-lectura-schroedinger_1_2139877.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/espido-freire-leer-viajar-leer-no-viajar-cosas-vez-lectura-schroedinger_1_2139877.html" target="_blank"><em>Guía de lugares que ya no existen</em></a> (RBA Libros, 2026) una reflexión literaria sobre los viajes, la memoria, el tiempo y los paisajes perdidos. Y, para terminar,<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cristina-rota-publica-memorias-familiar-desaparecido-queda-herido-vida_1_2196328.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cristina-rota-publica-memorias-familiar-desaparecido-queda-herido-vida_1_2196328.html" target="_blank"><em>Una historia de teatro y resistencia</em></a> (Grijalbo, 2026), la autobiografía de <strong>Cristina Rota</strong>, que de alguna manera trata todos estos temas que acabamos de enumerar mientras repasa una vida atravesada por la violencia, la pérdida y la reconstrucción a través del arte. Un colofón profundamente inspirador.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b14f8003-a398-420f-8263-8133be39c93a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 18:06:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/390ad861-ac4d-4857-863e-650564414bf3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="11287770" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/390ad861-ac4d-4857-863e-650564414bf3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11287770" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De las cartas familiares de Federico a testimonios desde Gaza: lecturas para veranear con Los Diablos Azules]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/390ad861-ac4d-4857-863e-650564414bf3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Cercas: España, 'El País' y yo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/javier-cercas-espana-pais_1_2225481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/05e34c31-1597-4b95-b2c8-62bb4fbd46f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022281.jpg" width="550" height="309" alt="Javier Cercas: España, El País y yo"></p><p><strong>Penguin Random House, Barcelona, 2026.</strong></p><p>No he podido evitar leer este libro pensando en mi propia experiencia como observador de la realidad social, cultural, y como lector. A pesar de que <strong>Cercas </strong>es más joven que yo, contrastando mis vivencias con las suyas, me he dado cuenta de que algunas impresiones y recuerdos a veces coinciden y que, en otras ocasiones, difieren, como no podía ser de otro modo. </p><p>El caso es que ambos llegamos a Cataluña en las postrimerías del franquismo, procedentes de Extremadura y Andalucía, respectivamente: él se instaló en Gerona con su familia, y yo en Sant Cugat, como estudiante de Periodismo y Filología Española. Cursamos la misma licenciatura, Filosofía y Letras, en la misma universidad, con idénticos profesores (<strong>Francisco Rico, Alberto Blecua, Sergio Beser o José-Carlos Mainer, </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carme-riera-lenguas-no-compiten-absurdo-son-politicos-organizan-tinglados_1_2092758.html"  ><strong>Carme Riera</strong></a><strong>, Enric Sullà, Manuel Aznar...</strong>), compartiendo, una vez licenciados, amigos, actividades diversas (cenas, conversaciones interminables sobre esto y aquello, algunas copas de más...) y diría que una pasión semejante por la literatura. Después, tras volver de los Estados Unidos, acabó dejando la universidad de Gerona, donde era profesor, y se decantó por la creación literaria, en la que ha demostrado un gran talento que le ha proporcionado una trayectoria brillante, muy reconocida, tanto en España como en el extranjero, donde su obra ha sido traducida y premiada. </p><p>Por mi parte, yo me dediqué a la enseñanza, al estudio de la historia literaria y a la crítica de actualidad, con más o menos fortuna. El caso es que cuando murió Franco, empezó la Transición y se fundó <em>El País</em>, Cercas era un joven inquieto, mientras que yo andaba por la mitad de la licenciatura. He leído, creo, toda la obra de Javier Cercas, numerosas entrevistas, así como diversos estudios académicos y críticas de actualidad. En alguna ocasión, he señalado que prefiero sus crónicas, artículos y relatos más ensayísticos que sus ficciones, aunque sin desdeñar por ello estas, ni mucho menos. </p><p>Pero centrémonos en el libro que ahora nos ocupa. Siendo su título y subtítulo suficientemente claros, diría que el volumen nos da más de lo que anuncia, pues no solo nos proporciona una historia sucinta de <em>El País</em>, sino que traza la historia de su vinculación con el diario y de lo que este ha podido significar, con sus correspondientes cambios, a lo largo de estos últimos 50 años, tanto para los lectores como para él mismo. </p><p>Para quien quiera entender al Cercas escritor, al narrador y al colaborador de prensa, este libro resulta clarificador. Insiste, con razón, en que no ha sido, ni es, periodista: en el octavo capítulo lo repite hasta en ocho ocasiones. Pero también nos recuerda que antes de escribir en <em>El País</em>, había colaborado en el <em>Diari de Barcelona</em> y en <em>El Observador</em>. Aun aceptando semejante precisión, debe decirse, valga la obviedad, que escribir artículos también es una forma de hacer periodismo. Cercas reflexiona sobre la relación entre sus artículos y sus novelas, así como sobre las semejanzas y diferencias entre el columnismo y la literatura. Se ha convertido en un lugar común, se afirma con excesiva alegría, que el periodismo es también literatura. Quienes lo dicen deben de frecuentar bien poco los periódicos, tener la manga muy ancha o no ser capaces de apreciar lo que es la literatura, la buena literatura. Que lo que publica un periódico pueda tener las hechuras de lo literario es indudable (<a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/manuel-vicent-ensena-vivir-manana-sere-feliz-retrata-enigmas-condicion-humana_1_2180576.html"  ><strong>Manuel Vicent</strong></a><strong>, Juan José Millás, Carlos Boyero </strong>o <strong>Leila Guerriero</strong> serían buenos ejemplos de ello, en el mismo diario en que escribe Cercas), pero de ahí a afirmar que todo lo sea, hay un abismo. Ha habido autores de artículos, cuya literatura está en su narrativa de ficción o en su poesía, pero cuyas columnas son meras opiniones, prosa funcional sin voluntad de estilo alguna. No se trata de minusvalorarlos, sino de recordar que supone otra modalidad de la escritura, con objetivos distintos. En fin, esto resulta tan obvio que da un poco de vergüenza tener que recordarlo.</p><p>El libro de Cercas se compone de 15 breves capítulos y una sucinta “Nota personal del autor”, donde cita sus fuentes, entre las que echo de menos el libro de <strong>Mercedes Cabrera</strong> sobre <strong>Jesús de Polanco,</strong> o el que coordinó sobre <strong>José Ortega Spottorno</strong>, así como el volumen de <strong>Maruja Torres</strong>, muy crítico con <strong>Moreno</strong>, el director que la echó del diario. En la cubierta, aparece una célebre foto de <strong>César Lucas</strong>, que puede valer como metáfora de las nuevas ilusiones que trajo consigo la Transición, período —en mi opinión— mal entendido y peor valorado por una parte de la izquierda española. La cita inicial de <strong>Flaubert</strong>, de una de sus cartas a <strong>Louise Colet</strong>, escrita en 1852, nos alerta sobre los peligros que conlleva vivir en una torre de marfil.</p><p>El libro arranca con una inocentada y una premonición de <strong>Sofía</strong>, hermana del autor, motivo que reaparece al final. Cercas nos recuerda, en síntesis, la historia del periódico, cuyo primer número se publicó el 4 de mayo de 1976, por lo que acaba de cumplir 50 años. Esas celebraciones deben de estar en el origen del libro. Insiste en su importancia a lo largo de estas décadas, mientras se hace las mismas preguntas que otros nos hemos hecho, sobre si ha mantenido su valor e independencia; en mi opinión, ha venido diluyéndose con los años, por no hablar de ceses por edadismo o de la asunción de cuotas de género entre los colaboradores, cuya presencia, en demasiados casos, resulta difícil de justificar, como ocurrió en los casos de las despedidas de <strong>Julio Llamazares</strong> o <strong>Manuel Rivas</strong>. Se pregunta Cercas también por el apoyo al gobierno de<strong> Pedro Sánchez</strong>, y concluye con un <em>sí pero no...</em> Con todas las excepciones que se quieran (Cercas sería una de ellas; <strong>Javier Marías</strong>, otra…), percibimos una defensa acrítica del diario (“<em>El País</em> actual es superior al de entonces, que los periodistas escriben mejor y que están mejor informados”, p. 96), y lo dice alguien que no ha dejado de leerlo desde su fundación, que es suscriptor, y que ha sido colaborador tanto de la edición catalana como de la nacional. </p><p>Me alegra, por otra parte, que el primer nombre que cita Cercas sea el de <strong>Fernando Savater</strong>, que reaparece en otras ocasiones, como una de las estrellas del periódico, hasta que lo echaron... Pero me pregunto: ¿un periódico entre liberal y socialdemócrata, que se dice independiente, acaso no podía soportar los artículos de Savater, opinara lo que opinara? ¿Había que prescindir de Julio Llamazares y de Manuel Rivas, entre otros, para contratar a articulistas más jóvenes, de distinto sexo (la necesidad de contratar a “chicas jóvenes”, es la expresión que usaron para justificar el cese), aunque en algún caso sus artículos dejaran mucho que desear? En otros, en cambio, las incorporaciones han sido un acierto: <strong>Ana Iris Simón, Najat El Hachmi, Carmen Domingo </strong>o <strong>Daniel Gascón</strong>, por solo citar unos pocos nombres de articulistas, chicos y chicas, jóvenes y maduritos, que se salen de la fila. A los que podríamos sumar los nombres de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/juan-gabriel-vasquez-dificl-juzgar-realidad-separar-mentira_1_2157299.html"  >Juan Gabriel Vásquez</a> y <strong>Leonardo Padura</strong>.</p><p>Recuerda Cercas que los jóvenes periodistas de <em>El País</em> acabaron imponiéndose a sus propietarios, para lo que contaron, añadiría yo, con la complicidad de los lectores. Esta batalla terminó con la aprobación del Estatuto de la Redacción en 1983. En suma, <em>El País</em> fue el periódico más importante del posfranquismo, de la Transición, y lo ha seguido siendo, aunque ahora compartiendo su importancia con otros diarios, que debe leer quien quiera enterarse bien de cómo anda el país y el mundo. Valgan como ejemplo los corresponsales de <em>La Vanguardia</em>. Que <em>El País</em> y el PSOE, al principio, siguieran trayectorias paralelas y a menudo confluyentes pudo ser bueno para la incipiente democracia española, pero con el paso del tiempo creo que ha dejado de serlo.</p><p>Cercas se detiene en analizar el papel que desempeñó el diario en fechas importantes, como el 23 de febrero de 1981, con el intento de golpe de estado encabezado por <strong>Tejero</strong>, aunque no estoy de acuerdo cuando denuncia “la casi nula reacción de la ciudadanía contra el golpe” (p. 39), pues mucha gente salió a la calle en todas las ciudades de España, en defensa de la democracia. Quizá la consecuencia de todo ello, en los años que siguieron, fuera la revalorización de la figura de <strong>Suárez </strong>(denostada por todos, diría que sin excepción, los que nos considerábamos de izquierdas), a lo que creo que contribuyó no poco <em>Anatomía de un instante</em> (2009), obra que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa.</p><p>A lo largo del libro, el autor se hace preguntas que a los lectores les resultarán interesantes, como, por ejemplo, hasta qué punto ha influido el diario en él y en su generación. Por mi parte, diría que mucho, aunque creo que, con el paso de los años, esa influencia ha ido mermando. E incluso se plantea, en el momento que lo contratan como columnista, cómo se escribe una columna. <strong>Martínez Roig</strong> le comenta, ante sus lógicas dudas, que “una columna trata sobre lo que te apetece y se escribe como te apetece” (p. 86). Sí, pero para que interese a los lectores tiene que estar escrita con talento, capacidad de síntesis y ciertas dosis de valentía y verdad. En el capítulo 9 nos cuenta por qué escribe columnas, e incluso confiesa que muchas de ellas las piensa durante sus carreras matinales (p. 89). También nos habla del papel que desempeña la ironía, cómo la concibe.  </p><p>De <em>El País</em>, a lo largo de los años, me ha interesado, sobre todo, el trabajo de sus periodistas y colaboradores (me gustaban más <strong>F. Ayala, Haro Tecglen, Juan Benet, Sánchez Ferlosio, Savater, Vargas Llosa, Javier Marías, Muñoz Molina</strong> y <strong>Julio Llamazares,</strong> que <strong>Umbral </strong>o algunos de los articulistas actuales que cubren cuotas, para cumplir con lo políticamente correcto, o son meros voceros del gobierno actual), así como sus páginas de cultura y el suplemento cultural, aunque han ido perdiendo fuelle e interés con el paso del tiempo. Por su parte, <strong>Javier Pradera,</strong> siendo muy importante, permaneció en la sombra. Recuerda Cercas el apoyo de <strong>Ceberio </strong>al columnismo, desde 1993; y con cariño, que comparto, el papel que desempeñó <strong>Agustí Fancelli</strong>, que murió en el 2013, en la edición catalana del diario. Reconoce que sus <em>Relatos orales</em> (1999) fueron un antecedente de <em>Soldados de Salamina </em>(2001), así como la importancia del comentario que le dedicó <strong>Vargas Llosa</strong> a <em>Soldados de Salamina</em>,<em> </em>que tanto contribuyó a su éxito<em> </em>(p. 57); pero no creo que la consagración de <em>Patria</em>, la novela de <strong>Fernando Aramburu</strong>, se deba a <em>El País</em> (p. 62), aunque la reseña de <strong>Mainer </strong>y el artículo de Vargas Llosa debieron suponer un buen empujón, sino, más bien, al boca a boca de los lectores, al Premio de la Crítica y al Nacional de Narrativa, y, sobre todo, a la capacidad del autor para contarnos una tragedia contemporánea, el sufrimiento de las víctimas, la conducta abyecta de los agresores, en términos literariamente lúcidos y verosímiles.</p><p>Que el capítulo 13 sea un elogio del debate, del intercambio de ideas diferentes; o que se confiese partidario del socialismo democrático es algo que sabíamos quienes lo hemos leído. Que sus ídolos sean <strong>Kafka </strong>y <strong>Borges</strong>, y sus maestros <strong>Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar</strong> y <strong>Cabrera Infant</strong>e, suena de lo más atinado y lógico, aunque me sorprende que —siguiendo el mal ejemplo de <strong>Vila-Matas</strong>— no figure entre ellos ningún escritor español. </p><p>Estemos de acuerdo o no con él, y a menudo comparto sus impresiones, Cercas tiene el don de la amenidad, así como la capacidad de analizar los hechos con lucidez e independencia de criterio; algo infrecuente en un país en que el periodismo cada vez se muestra más sectario, aunque como él mismo reconoce, a propósito del diario, la independencia total no existe, aun cuando haya que luchar, empeñarse, tender a ella como sea.  </p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em> es catedrático de Literatura Española y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1cee79f1-d361-43d5-b9cd-718c73dddad5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/05e34c31-1597-4b95-b2c8-62bb4fbd46f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022281.jpg" length="132246" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/05e34c31-1597-4b95-b2c8-62bb4fbd46f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022281.jpg" type="image/jpeg" fileSize="132246" width="550" height="309"/>
      <media:title><![CDATA[Javier Cercas: España, 'El País' y yo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/05e34c31-1597-4b95-b2c8-62bb4fbd46f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022281.jpg" width="550" height="309"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del Bienquerer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/bienquerer_1_2225521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/39423a3c-b464-4038-9cfd-dece9c0674ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del Bienquerer"></p><p><strong>Difácil, Valladolid, 2026.</strong></p><p>El tercer libro de poemas de <strong>Marisa López Soria</strong>, tras <em>Muy señores míos </em>(2020) y <em>En consideración te escribo </em>(2023), supone la consolidación de una voz singular que, en sus mejores momentos (y son muchos), acierta a decir lo de siempre como nunca. En efecto, los temas que recorren los dos apartados en los que se divide <em>La mujer que se avino</em> (“Cuerpo cósmico” y “Hojas de limón en el jardín de loto”) son tan antiguos como el género lírico: el amor, que se desborda en estrofas apasionadas, y la muerte, que se condensa en evocaciones fragmentarias. No obstante, ya de los mismos rótulos de las secciones puede desprenderse que el tratamiento de estos motivos dista de ser el tradicional. Así, en la receta de la autora hallamos la torsión sintáctica, la ruptura versal, el giro irónico, la invención de neologismos o la utilización de onomatopeyas. Dicho sea de paso, estos recursos no resultan ajenos a su producción destinada al público infantil, lo que la conecta con una ilustre predecesora llamada <a href="https://www.infolibre.es/politica/gloria-fuertes-antimilitarista-verso-pecho_1_2042213.html"  >Gloria Fuertes</a>. No en vano, al igual que Fuertes (o que <strong>Szymborska</strong>, otra impronta confesa), López Soria disfraza de levedad los temas graves y dota de dimensión trascendente a los asuntos triviales. </p><p>El primer apartado del libro, “Cuerpo cósmico” —que se acompaña del inciso parentético “(Lo inefable)”—, recurre al léxico de la física o de la astronomía para cantar al Big Bang del amor carnal y la comunión psíquica. La búsqueda de una “música del universo” que ponga banda sonora a la historia sentimental la lleva a reformular un<em> carpe diem</em> en clave cuántica (“Gozamos cuerpo estelar en trayectoria por los siete / astros errantes”) o a apelar al erotismo mediante el campo semántico de la microbiología: “así me di a tus amargos y a tus gérmenes / así te diste tú a mis bacterias y mis ácidos”. Pero no todo es combustión sensual en estos versos: junto con la leña del fuego trovadoresco, hallamos reflexiones acerca de la capacidad transmutadora de la imaginación (véase “Spleen y Niágara”) o la pervivencia del arte, aunque sea en su modalidad rupestre (“Cuerpos cósmicos en Altamira”). El descubrimiento del “asombro del amor”, como apunta María Ángeles Pérez López en el prólogo, prevalece en todo caso sobre el inventario de sus causas y efectos. </p><p>Movida por esa perplejidad, la escritura tiende a la ruptura de las expectativas, sobre todo en lo tocante a las convenciones del lenguaje convencionalmente (y no es pleonasmo) poético: las certezas se confunden con cerezas, la hablante se encuentra “enmimismada”, el interlocutor se amalgama en “amanteamoramigo”, y la caída de Ícaro se precipita en un poema que reproduce visualmente el descenso vertiginoso del héroe. Sin embargo, la autora consigue que el árbol del ingenio no nos impida ver el bosque del pensamiento: junto con el impulso lúdico, a veces no muy lejos del juego postista (véase la insistencia fonética en la “o” en la composición que termina “Ooooh, Wolfgang”), abundan aquellos textos en los que las tareas cotidianas adquieren un empaque cosmogónico y en los que la fiesta de Eros se ve ensombrecida por la amenaza de Tánatos. Si las poetas de los ochenta normalizaron que la mujer tomara la iniciativa y aludiera sin tapujos al placer del cuerpo, López Soria abandona asimismo el rol de sujeto paciente para referirse al amor en toda la extensión metafísica de la palabra.   </p><p>La segunda sección del libro, “Hojas de limón en el jardín de loto”, constituye un entrañado réquiem a la figura materna. Aunque el motivo central no se presta a la algarabía estilística del apartado anterior, de nuevo observamos un intento de desacralizar los tópicos vinculados a la finitud de la existencia. Adoptando la forma de un diálogo interrumpido, los textos de este apartado despliegan una serie de viñetas fragmentarias en las que el recuerdo de acciones banales (recoger limones o jugar al parchís) se concibe como una revelación retrospectiva. Al fin y al cabo, las piezas reunidas aquí son también un acto de amor. El epílogo, “Abril mefítico”, dedicado al mes más cruel y protagonizado por un símbolo ambiguo (la luna), cierra el volumen con una melancolía atemperada por la contención emotiva. </p><p>En suma, <em>La mujer que se avino </em>puede leerse como un tratado del bienquerer, que, dándole la vuelta al mensaje de “<a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/rosalia-aparicion-mariana-fervor-delirio-primer-concierto-madrid_1_2170813.html"  >la Rosalía</a>”, refleja un ciclo amoroso presidido por la celebración: “Sopla las velas velas velas magas, corazón / nunca se nos apagan”.</p><p><em><strong>* Luis Bagué Quílez </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[62ded199-855f-4866-b309-8f65e93a4dba]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/39423a3c-b464-4038-9cfd-dece9c0674ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="35705" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/39423a3c-b464-4038-9cfd-dece9c0674ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="35705" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Del Bienquerer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/39423a3c-b464-4038-9cfd-dece9c0674ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasos de vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pasos-vida_1_2225511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/40124f47-3bea-43fb-accc-42fb7f78b413_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasos de vida"></p><p><strong>I Premio Internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del Yo</strong></p><p><strong>Instituto Alicantino de Cultura, Diputación de Alicante. 2026</strong></p><p>En su incansable diálogo con el discurrir, la práctica concisa de <strong>Mario Pérez Antolín</strong> (Stuttgart, Alemania, 1964) acoge un patrimonio fuerte, un meditado viaje de crecimiento que lo define como una de las presencias centrales del laconismo filosófico. Así lo han constatado relevantes filósofos y pensadores como <strong>Eugenio Trías, Joan Subirats, Ignacio Gómez de Liaño, Victoria Camps</strong> o <strong>Vicente Verdú</strong>; lo ratifica también el lugar propio de Mario Pérez Antolín en las más relevantes antologías del género y la traducción parcial de su producción aforística a otros ámbitos expresivos como el italiano, francés y árabe. </p><p>Los mínimos fragmentos literarios del escritor asentado en Ávila, donde trabaja como director de la Residencia Universitaria Arturo Duperier, desarrollan una indagación de compromiso con la realidad. La escritura sale al día desde la experiencia existencial y busca suelo firme en los estratos que entrelazan campos humanísticos como la sociología, el medio ambiente y la naturaleza, las relaciones sociales, la mirada metaliteraria y el ecosistema ideológico. El perfil intelectual se completa con una meditativa obra poética, compilada en 2021 tras el título <em>Cada vez que muero</em> (Poesía reunida), en la colección Alcalima de Lastura, que coordina y dirige la poeta <strong>Isabel de Miguel</strong>.</p><p>Ganador del Premio Internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del Yo, en su primera convocatoria, <em>Idear lo insólito </em>abre camino a una nueva colección de publicaciones del Instituto Alicantino de Cultura, creada para rendir homenaje a la memoria de <strong>Juan Gil-Albert</strong>, y a su magisterio indeclinable. </p><p>Tras el umbral del paratexto, con citas de <strong>Chantal Maillard, Jean Paul Sartre</strong> y <strong>Luis Goytisolo</strong>, el pórtico institucional alienta a buscar sitio a la hondura meditativa frente a un periodo de aceleración y banalidad. El mesurado andar del aforismo se expande “como invitación a la reflexión, al matiz y la duda”. Se emplaza en un ideario cuya síntesis acoge el preámbulo. Quien escribe ratifica su apuesta por una literatura fronteriza, de codificación compleja, transversal, que equilibra en su textura filosofía y poesía. La pulpa del texto se acerca al discurso fragmentado. En su venero argumental prevalecen la introspección indagatoria, el apunte sociológico y la salpicadura ética Así se reafirmaba el juicio crítico en las páginas de la revista <em>Extramuros</em>: “Me considero un escritor que ha hecho de la transversalidad y de la brevedad su razón de ser”.</p><p>No son rasgos únicos; la preocupación formal está presente en cada uno de los textos. El lenguaje busca la esencia de una cuidada formación humanística y comparte con el lector una dicción culta, muy rica en estratos expresivos. En ellos se entremezclan el aforismo como tal, pero también anotaciones que activan memoria y evocación, esas tensas vibraciones que generan lirismo, pensamiento y filosofía. Otros textos se acercan al microrrelato y al poema en prosa, al transcender la experiencia concreta y subjetiva en temas universales como el amor, el deseo, la decepción, las erosiones del tiempo o la paciente estación crepuscular que nos aguarda a todos.</p><p>El escritor organiza el avance escritural en media docena de apartados: “Lucir en lo más hondo”, ”La máxima precisión”, “Del placer a la indolencia”, “Divertimentos no tan ligeros”, “La merma de uno mismo”, y “No basta con renunciar”. Son tramos definidos por asertos explícitos, pero en una línea de continuidad; con el propósito de conformar un texto unitario donde el sujeto hablante se define a sí mismo. Por eso, <em>Idear lo insólito</em> puede concebirse también como un diario íntimo. Una literatura autobiográfica que no necesita, al modo convencional, fechar cada fragmento, sino que el pensamiento fluye sin trabas,<em> </em>para que las ideas mantengan su piel elástica y generen itinerarios y ramificaciones a la voz sabia de la meditación.</p><p>Así quedan expuestas las huellas firmes del yo interior, hasta interpretar una autobiografía con secuencias dispersas. Alguien con aire de familia, entre el escritor y el ser biográfico, que focaliza desde las palabras el cauce existencial.</p><p>En <em>Idear lo insólito </em>conviven las fluctuaciones temáticas. El escritor analiza<em> </em>lo paradójico, concilia contrarios e integra secuencias vitales de apariencia antagónica. Los textos muestran la geometría variable de un sujeto hablante que expande sus incertidumbres y despierta las inclinaciones subjetivas de un pensamiento en vela. El destino es proclive al azar y en su textura duerme la hermética caligrafía de lo que no tiene respuestas. Así nace una metafísica de la incertidumbre, un espejismo mental que nunca expone al sol su verdadera naturaleza.  En su periferia ensimismada, el aforismo se empeña en alumbrar una panorámica siempre proclive al trampantojo que define en el tiempo nuestra condición fugaz y transitoria.</p><p>Mario Pérez Antolín, desde la hondura conceptual del aforismo, se acerca las cosas para entender su esencia, para que muestren esa pulsión significativa que genera el incontenible fluir del pensamiento. Emoción y lenguaje conviven y abren espacios reflexivos. Componen el gesto interrogante de un relato indeclinable que hace del yo un paseante nómada de incertidumbres y esperanzas.</p><p><em><strong>*José Luis Morante </strong></em><em>es escritor y crítico literario. Su último libro es </em><a href="https://lagaruapoesia.com/producto/viajeros-sedentarios/" target="_blank"><em>Viajeros sedentarios</em></a><em> (La Garúa, 2025).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[72721c3a-d9d6-4547-8231-3b7111c0fd6c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/40124f47-3bea-43fb-accc-42fb7f78b413_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="77742" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/40124f47-3bea-43fb-accc-42fb7f78b413_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="77742" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pasos de vida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/40124f47-3bea-43fb-accc-42fb7f78b413_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/placer-matar-madre-novela-ilumina-violencia-psiquiatrica-robo-bebes-durante-franquismo_1_2225497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dd1e188f-0d2a-4da7-aa29-445275303ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés durante el franquismo"></p><p><strong>Ediciones B, Penguin Random House. 2019.</strong></p><p>La novela <em>El placer de matar a una madre</em> (Ediciones B, 2019) recupera el papel central del psiquiatra <a href="https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ciencia-etica-deja-ciencia_129_2220333.html"  >Antonio Vallejo-Nájera</a>, jefe de los servicios psiquiátricos militares y uno de los ideólogos más influyentes del Régimen para controlar sectores de la población española. Vallejo-Nájera defendió públicamente que la “degeneración moral” y la “inferioridad mental” eran rasgos propios de los opositores políticos, en especial de las mujeres republicanas. Sus teorías, inspiradas en el eugenismo alemán, sirvieron para justificar internamientos masivos en hospitales psiquiátricos.</p><p>En estos centros, miles de mujeres fueron sometidas a electrochoques, aislamiento y diagnósticos inventados. No se trataba de medicina, sino de disciplina social. La novela convierte este trasfondo histórico en materia narrativa: Isabel, una de las protagonistas, encarna a esas mujeres declaradas “enfermas” sin estarlo, víctimas de un sistema que patologizaba la libertad femenina y borraba su voz mediante el lenguaje clínico.</p><p>Esta novela vuelve a colocar en el centro del debate público uno de los capítulos más oscuros del franquismo: la utilización de la psiquiatría como herramienta de control social y la trama institucional que permitió el robo sistemático de bebés durante décadas. A través de la historia de Isabel, Ignacio y Ana, la obra reconstruye el clima de sospecha y silenciamiento que marcó la vida de miles de mujeres consideradas “inadecuadas” por el régimen.</p><p>La autora se adentra en un territorio donde la ficción dialoga directamente con la memoria histórica. Su relato se sostiene sobre una premisa contundente: bajo Franco, la ciencia pudo convertirse en un instrumento de represión. Y lo hizo, especialmente, contra las mujeres que no encajaban en el modelo de madre y esposa promovido por el Estado.</p><p><strong>Robos de bebés: de la ideología a la estructura estatal</strong></p><p>El libro aborda también uno de los fenómenos más estremecedores del franquismo: el robo sistemático de bebés. Bajo la influencia de Vallejo-Nájera y otros psiquiatras afines, se difundió la idea de que los hijos de mujeres “rojas”, “inmorales” o “desequilibradas” debían ser separados de sus madres para “salvarlos” y garantizar su educación en familias “sanas”, es decir, afectas al régimen.</p><p>Lo que comenzó como una práctica ideológica en los años cuarenta se transformó en una red estructurada que involucró médicos, monjas, funcionarios y clínicas privadas. Miles de niños fueron arrancados de sus madres biológicas y entregados a otras familias, muchas veces con documentación falsificada. La novela no reproduce casos concretos, pero sí recrea el clima emocional y político que permitió que esta práctica se normalizara.</p><p>En <em>El placer de matar a una madre</em>, el silencio que rodea a Isabel y a otras mujeres internadas funciona como metáfora de ese despojo. La maternidad aparece como un territorio vigilado, intervenido y, en ocasiones, arrebatado. La autora muestra cómo la violencia institucional penetraba en lo íntimo y cómo el Estado se arrogaba el derecho de decidir quién era “apta” para criar a un hijo.</p><p><strong>Literatura como reparación simbólica</strong></p><p>Más allá de la denuncia histórica, la novela destaca por su capacidad de transformar el archivo en experiencia emocional. <strong>Ignacio </strong>e <strong>Isabel </strong>escriben juntos su historia, y ese gesto funciona como un acto de resistencia: una forma de recuperar la voz que les fue arrebatada por diagnósticos y expedientes.</p><p>Uno de los momentos más intensos del libro es la conversación nocturna entre <strong>Isabel </strong>y <strong>Ana</strong>, donde la culpa, el miedo y la memoria se entrelazan. La confesión de <strong>Isabel </strong>no es solo un recurso narrativo: es una forma de devolver humanidad a quienes fueron reducidas a categorías clínicas.</p><p>La obra se convierte así en un espacio de reparación simbólica. Recupera la memoria de las mujeres internadas, denuncia la complicidad de la psiquiatría franquista y recuerda que el robo de bebés no fue un fenómeno aislado, sino una política de Estado cuyas consecuencias aún resuenan en la sociedad española.</p><p><strong>Una novela para pensar el presente</strong></p><p><em>El placer de matar a una madre</em> dialoga con la historia desde la literatura, iluminando zonas de sombra que todavía exigen verdad y justicia. Su lectura permite comprender cómo la violencia institucional se infiltró en la vida cotidiana, cómo la ciencia fue utilizada para justificar el autoritarismo y cómo miles de mujeres fueron despojadas de su libertad, su voz y, en muchos casos, de sus hijos.</p><p>La novela invita a pensar, a recordar y a escuchar. Y, sobre todo, a reconocer que la memoria literaria puede ser una forma de resistencia frente al olvido.</p><p><em><strong>*Marta López Luaces</strong></em><em> es novelista, poeta y traductora.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3a86ff0e-097d-437d-95d1-0a7b595980a6]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rodrigo Pérez Alonso]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/dd1e188f-0d2a-4da7-aa29-445275303ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="179739" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/dd1e188f-0d2a-4da7-aa29-445275303ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="179739" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/dd1e188f-0d2a-4da7-aa29-445275303ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fonsi Loaiza: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fonsi-loaiza-pp-partido-negligente-criminal-totalmente-impune_1_2221526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/38440742-89db-4ec6-a365-3d8575e07685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fonsi Loaiza: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune""></p><p>Ya decía <strong>Bertolt Brecht </strong>en su famoso poema que hay muchas maneras de matar a una persona: “Apuñalarte con un cuchillo. Quitarte el pan. No curarte de una enfermedad. Meterte en una mala vivienda. Empujarte hasta el suicidio. Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo. Llevarte a la guerra, etc”. Y apostillaba el dramaturgo alemán con un aviso terrible: “Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado”.</p><p>La gestión de la derecha en la sanidad, en las residencias de mayores, en los incendios, en la dana o en el fallo de los cribados del cáncer de mama ha costado miles de vidas en España en los últimos tiempos. Y eso es precisamente lo que lleva al periodista <strong>Fonsi Loaiza</strong> (San Fernando, Cádiz, 1990) a reunir estos y otros muchos casos en <a href="https://www.akal.com/libro/peligro-de-muerte_55185/" target="_blank"><em>Peligro de muerte. Los gobiernos de derechas y las víctimas de su gestión</em></a> (Akal, 2026), un manual para comprender cómo y por qué actúan así los gobernantes autonómicos del PP, reforzados en su estrategia por la entrada de la ultraderecha de Vox en las instituciones.</p><p>Porque, como bien indica el autor en el preámbulo, “matan las privatizaciones, los recortes, la incompetencia supina, el choriceo a mansalva y toda la estrategia de comunicación de bulos y negación de la propia ineptitud del Partido Popular”. Una vez dicho todo esto, mejor que nos lo cuente él mismo.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>Peligro de muerte</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es un libro dedicado a la memoria de todas las víctimas de las negligencias del PP y a sus familiares, porque todos sienten que están unidos por haber sufrido lo mismo de manera sistemática por parte del PP. También es un libro que cuenta que hay un hilo conductor desde la corrupción sistémica del franquismo hasta sus herederos, con esos crímenes que se cometieron y se han cometido por parte del PP en democracia, entre los que tenemos a Aznar con todas las víctimas de la guerra de Irak del 11-M, las del Madrid Arena con Ana Botella, las de la chatarra del Yak-42... y llegamos a los crímenes impunes de las residencias de mayores con Isabel Díaz Ayuso, la dana con Mazón y el de los cribados de cáncer de mama con Juanma Moreno, a lo que ahora se pueden añadir las diligencias abiertas por otro caso de falsos positivos en el cribado del cáncer de colon en Málaga. También menciono otros casos, como las muertes de las personas sin hogar en Cádiz o el del ultraderechista Xavier García Albiol, que se ha ido de rositas después de desalojar a migrantes en pleno invierno, así como la <a href="https://www.infolibre.es/politica/fiscalia-abre-investigacion-denuncia-manueco-incendios-agosto_1_2089672.html"  >gestión de Mañueco de los incendios</a> en Castilla y León. </p><p><strong>¿El PP es un partido negligente?</strong></p><p>El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune, porque el Estado le deja hacer de todo. Como hay tantos precedentes y nunca les ocurre nada, el siguiente llega y hace exactamente lo mismo. Aunque también es verdad que tenemos la posibilidad de echarlos a través del voto, pero eso no sucede.</p><p><strong>También da voz a las personas y asociaciones que se han enfrentado a los dirigentes del PP.</strong></p><p>Efectivamente, a las personas que han luchado contra esta infamia, como Ángela Claverol en Andalucía con la Asociación Amama de mujeres con cáncer en Sevilla, Rosa Álvarez con la Asociación de Víctimas de la dana, o la asociación 7.291: Verdad y Justicia de las residencias de mayores. Todas están luchando y son un ejemplo de lo que hay que hacer contra toda esta basura del PP y la propaganda que tiene para ocultar estos temas. </p><p><strong>Las víctimas, de hecho, son humilladas por los dirigentes de derechas, que se ríen de ellas, les dedican burlas y les llaman “activistas”.</strong></p><p>Todas dicen que lo único que han recibido han sido insultos y maltrato por atreverse simplemente a denunciar y pedir justicia. </p><p><strong>¿Son literalmente incontables las víctimas de la gestión del PP, ahora junto a Vox, a lo largo de las décadas?</strong></p><p>Lo son, y todos los dirigentes políticos han quedado impunes. Desde Aznar, al que no se juzgó como criminal de guerra, y su mujer, Ana Botella, por lo sucedido en el Madrid Arena. Ha habido una impunidad estatal para que esta gentuza se vaya de rositas, como pasa ahora con Cristóbal Montoro, ese traficante de influencias que hacía burlas con los afectados de la hepatitis C. Las víctimas son incontables y, como los políticos gozan de impunidad, saben que pueden hacerlo otra vez en otros lugares. Sus compañeros ven que Ayuso o Mazón quedan impunes, que los propios presidentes de las comunidades autónomas gozan de protección para no ser juzgados por crímenes políticos y que están muy ligados con las empresas privadas que sostienen al PP y a los herederos de los franquistas.</p><p><strong>¿Qué dice de nosotros como país que todos estos políticos queden impunes? </strong></p><p>Que no existe justicia, y que además hay una manipulación mediática absoluta para que tengan propaganda en todos los grandes medios de comunicación, también a través de la financiación de pseudomedios por parte del propio PP. Eso es lo que hace que tengan impunidad y, además, todo un aparato de propaganda creado a partir de las mentiras y bulos que se generaron con el 11-M, con Aznar y Acebes, que luego además son premiados con presencia en consejos de administración. Al final, saben que van a acabar en estos puestos. Además, si hay alguna jueza que se atreve más o menos a investigarlo, incluso se lanza una campaña de odio contra ella, como ha pasado contra la jueza de instrucción de la dana. Por tanto, no solo es que haya una protección por parte de los jueces, sino que, además, si alguno se atreve a investigar esos temas, se le hace una campaña de difamación.</p><p><strong>¿Solamente les importa el dinero a través de una ideología que desprecia lo público y apuesta por las privatizaciones para, precisamente, ganar más dinero?</strong></p><p>Es el trumpismo de la estupidez, como llamo yo a lo de Isabel Ayuso. Tienen un desprecio absoluto por lo público y quieren privatizarlo absolutamente todo, también como una forma de que no haya responsabilidades, no solo de los dirigentes políticos, sino de las empresas concesionarias. Por ejemplo, muchas de las residencias de mayores en Madrid están privatizadas a empresa y, claro, esas son las que nunca pagan por todo lo que hacen. Se ha privatizado absolutamente todo, se ha puesto en manos de grandes oligarcas como Florentino Pérez, que es uno de los que está encantado con toda esta infamia de los gobiernos del PP.</p><p><strong>¿El "se iban a morir igual", como dijo Ayuso, lo resume todo?</strong></p><p>Es dejar morir a los ancianos más vulnerables, a aquellos que no podían tener una sanidad privada. Con esa frase, ella está diciendo claramente que el <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/residencias-la-zona-cero-del-covid/" target="_blank">Protocolo de la vergüenza</a> [desvelado por <strong>infoLibre</strong>] no fue solo una cosa de Carlos Mur, de toda esta gente, sino que era una decisión política, como ha denunciado el que era consejero de Ciudadanos, Alberto Reyero. Era una decisión política, pero estos presidentes de las comunidades autónomas del PP saben que no les va a ocurrir absolutamente nada y, si acaso, acaba pagando uno de segunda fila dentro del organigrama. Los líderes de toda la trama se van de rositas y encima, luego, en caso de que dejen la política, tienen su puesto asegurado en los consejos de administración de estas grandes empresas a las que se les ha ido privatizando. Por eso, también creo que desde el Gobierno central se debería haber hecho algún tipo de ley de incompatibilidades para que de verdad no ocurran estas cosas. Pero claro, la propia consejera de Sanidad de Madrid, Fátima Matute, tenía oculto que había trabajado durante años para Quirón, así que si se saltan la ley, de poco sirve.</p><p><strong>Otra frase tristemente célebre es de Almeida: "Seremos fascistas, pero sabemos gobernar".</strong></p><p>Saben gobernar para Florentino Pérez, para los grandes oligarcas. Es verdad que el PP entiende muy bien quiénes son los que están detrás de todo el aparato del partido y para quién trabajan. Eso no lo olvidan, y hay operaciones que ellos mismos saben que tienen que hacer para darle las adjudicaciones a ciertos oligarcas y quedar bien con ellos, pues son al final los que pagan la fiesta. ¿Quién paga la fiesta de Feijóo? ¿Quién paga la fiesta de esta gente? ¿Por qué Isabel Díaz Ayuso se carga a Pablo Casado? Porque él tenía solo el aparato del partido, pero ella el de la Comunidad de Madrid, que es la forma que tienen para financiar al que haga falta a través de contratos y adjudicaciones. Ahí es donde montan todo este entramado mafioso, en el cual ha participado mucho también Núñez Feijóo en la Xunta de Galicia, que ha estado al lado de un narcotraficante como Marcial Dorado y que inició todas las privatizaciones que vemos en los hospitales, donde nada más entrar ves que la seguridad está privatizada, igual que la lavandería o la limpieza. </p><p><strong>¿Por qué se sigue votando a este partido después de todo lo expuesto en </strong><em><strong>Peligro de muerte</strong></em><strong>? Además, de un tiempo a esta parte reforzado por la extrema derecha de Vox.</strong></p><p>Es complicado, hay diferentes cosas aquí, por ejemplo una abstención muy fuerte de mucha gente que no vota. Efectivamente, Vox hace que tenga más votos todavía a la derecha, con lo que van a ser más radicales. Al mismo tiempo, creo que desde el Gobierno se han cometido bastantes errores, porque si no haces políticas de izquierdas, si por ejemplo sigues con la misma Ley Mordaza del PP, no ha habido un cambio estructural en la propia justicia o el tema de la vivienda sigue exactamente igual que hace ocho años y la iglesia sigue sin pagar el IBI... ¿Qué tienen que hacer los que están en el Gobierno? Políticas de izquierda para que la gente no se decepcione y no se quede en casa. Pero no las hacen y los de derechas van a votar seguro a la derecha, así que también es culpa del Gobierno central.</p><p><strong>¿Es este libro una advertencia de que si llega un Gobierno estatal de PP y Vox lo vamos a pagar más caro de lo que imaginamos?</strong></p><p>Sí, es un aviso a navegantes de todo lo que va a arrasar esta gente, recordando todos los crímenes que han cometido y lo que están preparando, con Vox ya en los gobiernos autonómicos, si se da el caso de Santiago Abascal como vicepresidente.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4ab65a7a-7417-4fe7-a214-96b69042d597]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/38440742-89db-4ec6-a365-3d8575e07685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="80410" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/38440742-89db-4ec6-a365-3d8575e07685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80410" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fonsi Loaiza: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/38440742-89db-4ec6-a365-3d8575e07685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lírica y (o) la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lirica-vida_1_2220408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/447806f8-e1cc-4e01-8fd8-714fdc9652a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lírica y (o) la vida"></p><p><strong>Thémata. Sevilla, 2025.</strong></p><p><em>El vigilante de la luna</em> lleva un subtítulo explicito: <em>Metaforismos líricos.</em> Es la última entrega de este autor que elige la <strong>brevedad </strong>entre sus formas literarias, como es este libro y otros suyos de aforismos, además de su gusto por el <strong>haiku</strong>, que también practica.</p><p>Ricardo Virtanen, madrileño de origen finlandés, es músico y un escritor polifacético: <strong>poesía, novela, crítico literario</strong> y <strong>aforista</strong>. Ha publicado en el ámbito de este género, <em>Pompas y circunstancias</em> (2007), Laberinto de efectos (2014), <em>El funambulista ciego</em> (2019), <em>Bazar de esquirlas</em> (2019) e <em>Interruptores </em>(2022, junto a Carmen Canet). Además ha coordinado las Antologías temáticas <em>La sonrisa de Nefertiti</em>, sobre la felicidad, y <em>Un instante en el paraíso</em>, sobre la belleza. </p><p>El título de este volumen, <em>El vigilante de la luna,</em> nos lleva a uno de sus referentes,<strong> Jules Renard.</strong></p><p>Los aforismos de este libro son predominantemente <strong>líricos</strong>, así la poesía y la vida serían el denominador común de ellos. Lo <strong>filosófico </strong>y conceptual acecha. Contienen las dosis e ingredientes necesarios del aforismo contemporáneo: sin grandilocuencia ni didactismos, se alejan de lo moralista y sentencioso y están abiertos a que el lector se pare y le den que pensar, con añadidos de <strong>ironía </strong>y humor negro.</p><p>A modo de conversación, estas frases emprenden un <strong>diálogo </strong>con la <strong>existencia</strong>. Están envueltas con el aroma del haiku, género, como hemos comentado, en el que Virtanen es asiduo: “Cuando despertamos en el campo, las gotas de rocío son las campanas invisibles que el silencio nos regala”, “Otoño, ¿por qué hiciste de mi verano un galápago invertebrado?", “Investiguemos que saben los jardines de la luna”, “Mirar una flor mucho tiempo eterniza”, “Los paisajes se han convertido en visiones finiseculares”, “La niebla te susurra incoherencias maravillosas”, “El haiku se embelesa de instante y nunca llega a mañana”, entre otros.</p><p>Pasean por sus aforismos los temas recurrentes de la vida y la literatura. Así: <strong>El paso del tiempo</strong>: “Lo fugitivo es la rosa que no olvidamos mientras vivimos”, “El tiempo no se detiene, aunque esté parado”, “Aquellas delirantes noches en que notamos que envejecemos; La vida: ¿Vivir es una muerte dulce?”, “Un soplo de vida es suficiente para negar el precipicio”, “Vivir, resucitar a cada instante en los claros de un bosque”; <strong>La muerte</strong>: “La muerte no tiene razón de ser”, “Toda muerte es prematura si antes no hemos pensado suficientemente en ella”, “Que la nieve te sea leve”; <strong>El amor</strong>: “El amor aprieta, pero ahoga.”, “El sexo con amor no deja de ser una perita en dulce.”, “Mi corazón, una metáfora letraherida”; <strong>La libertad</strong> “Qué libertad la del pájaro, es verdad. ¿Y  la libertad de nuestra mirada?; <strong>La gramática</strong>: “Los amores imposibles son declarativamente intransitivos”, ”Arde en mis manos el ‘mientras’, cuando aún soy ‘todavía’.”, “Futuro perfecto. Esos tiempos verbales que nos crean falsas expectativas ilusionantes.”; <strong>La música:</strong> “La música de las esferas. ¿El universo se corrompe?”, “En poesía, la realidad es cante jondo.”, entre otros. </p><p>Intercala entre este sorteo de temas definiciones sobre el aforismo: “Un aforismo es polen, no trigo limpio.”, “Los aforismos no huelen a nada.”, “A los aforismos los ves venir, pero no los ves llegar.”. También transitan por este libro, otros temáticas como la <strong>belleza</strong>, la <strong>felicidad</strong>, los <strong>sueños</strong>, la <strong>soledad</strong>, el <strong>dolor</strong>, el <strong>silencio</strong>, el <strong>arte</strong>... es decir todo lo que nos roza recorre estas líneas, también.</p><p>Al igual, pasean una serie de escritores que el autor cita o alude: <strong>Oscar Wilde, Walt Whitman, Homero, Auguste Villiers, Lope de Vega, Gustavo Adolfo Bécquer</strong>, entre otros.</p><p>Con este paseo por la vida nos lleva su autor a recordarnos la brevedad de la vida y cómo no estamos atentos a las pequeñas cosas, a los instantes que son tan importantes: ”Qué rápido pasa la vida cuando no prestamos la atención adecuada.”</p><p>Por eso Ricardo Virtanen en este recopilatorio sobre la existencia nos dice metafóricamente que “El vigilante de la luna obtiene tantos triunfos como derrotas.”, y también nos sugiere que “Seamos breves, pero infinitos.”.</p><p><em><strong>*Carmen Canet, </strong></em><em>crítica literaria y aforista. Su último libro  es “Telegramas” (Libros del Aire, 2025).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[84b641ac-afa6-4a89-90de-7032146acd55]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/447806f8-e1cc-4e01-8fd8-714fdc9652a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64490" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/447806f8-e1cc-4e01-8fd8-714fdc9652a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64490" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La lírica y (o) la vida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/447806f8-e1cc-4e01-8fd8-714fdc9652a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las variaciones Neuman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/variaciones-neuman_1_2220753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c7e79524-ce70-42f8-9242-6559258ea90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las variaciones Neuman"></p><p><strong>La Bella Varsovia. Barcelona. 2026.</strong></p><p>Hace casi veinte años, cuando Andrés Neuman recopiló la etapa inicial de su singladura en <em>Década</em> (2008), marcó una distinción entre “Colecciones de poemas” y “Series poéticas”. Si bajo el primer rótulo se reunían aquellos libros que tomaban como unidad de medida el poema, el segundo albergaba a aquellas otras obras que habían surgido de un impulso unitario y que obedecían a un plan quizá no premeditado, pero sí alevoso. Traigo a colación esa antigua discriminación porque diría que los últimos poemarios de Andrés Neuman no se dejan reducir tan dócilmente a una u otra categoría. De hecho, los versos más recientes del autor tienden a asociarse en torno a ciertos núcleos temáticos o patrones estructurales, al tiempo que reclaman su autonomía con respecto a los contenidos homogéneos y las costuras estróficas demasiado rígidas. Esta intuición parece refrendarse con <em>Vengo de ver</em>, que manifiesta una sostenida armonía tonal, aunque se distribuya externamente en dos secciones (“Furia” y “Fiesta”), cada una de ellas dividida a su vez en dos subapartados. </p><p>El libro se abre con “Génesis, Covid 19”, que adopta un tono bíblico y profético para enumerar las incertidumbres y secuelas —humanas, medioambientales, económicas y tecnológicas— de una pandemia de la que íbamos a salir mejores. Además de adscribirse al subgénero del poema viral, en su modalidad veterotestamentaria, Neuman proporciona aquí la pauta del conjunto: de este modo, las cesiones irónicas (“Y los supermercados fueron invadidos / por familias pastando entre praderas / de alcoholes y plásticos”) contribuyen a disfrazar de enfermedad leve los síntomas graves que, pese a todo, afloran en el desenlace: “Y enseguida las bocas nos callamos / en el lugar de siempre en este limbo / que es frontera entre el canto y el silencio / entre el luto y la amnesia de la vida”. </p><p>En el segundo subapartado (“Vengo de ver”) hallamos un conjunto de secuencias versiculares que comienzan con la cláusula “vengo de” más infinitivo. Predominan aquí las fábulas domésticas en las que se entrelazan felizmente lo individual y lo colectivo: mientras que la crítica al patriotismo vocinglero (“La mosca y el mástil”), la lección de traumatología económica (“Zapato sueldo”) o la denuncia del machismo inveterado (“El macho pez”) contraponen la vacuidad de los grandes discursos a la épica de lo pequeño, diversas composiciones se aproximan a una escritura “visionaria” en la que se confunden los límites entre la geografía física y la evidencia metafísica. Así se aprecia en “Metadiluvio”, “Cajón grieta”, “Pronombre con oasis” o “Vengo de ver”, que da título al libro, y donde se convoca una memoria familiar situada en la intersección entre la esperanza y el delirio. En otras piezas, la comunicación con la naturaleza o incluso con los objetos inanimados permite atender a la secreta palpitación del mundo (“existo por azar y balbuceo”) o detectar las erratas que enturbian la mirada (“vengo de ver que veo que no veo”).</p><p>Los corolarios sentenciosos o anticlimáticos están presentes asimismo en la segunda parte del libro, que se inaugura con las desventuras de “Un visionario miope”. A medio camino entre el escrutinio a la realidad exterior y la conciencia vigilante, el sujeto se aproxima ahora a los temas eternos —la belleza en “Mariposa inmerecida”, la ultravida en “La fiesta de las palas”, la aleación entre amor y muerte en “Ese fluido”— desde un materialismo irónico que a menudo parte de la anécdota trivial para alcanzar la lección trascendente. Las gotas prosaicas diluidas en el río de la lírica también le ayudan a abordar la reflexión metapoética desde una óptica introspectiva: véase el conturbador “Fantasma de la lengua”, que apunta a la contigüidad entre cuerpo y <em>corpus</em>, entre la pérdida afectiva y el léxico que designa la enfermedad o la fractura. </p><p>Finalmente, el último subapartado (“El amor detrás de la oreja”) arranca de la deslexicalización de una frase hecha para desmontar los clichés románticos sin abdicar del impulso amoroso. De esta forma, el delicuescente decorado veneciano de “Autocita en Venecia” no sirve como escenario de un encuentro galante, sino como metáfora navegable del reencuentro entre el yo y la escritura (“He venido a tener un romance conmigo”). La ley del deseo o las reglas del juego erótico convergen en “Canto de ti”, un extenso poema de amor y aniversario en el que se enuncian los aprendizajes recíprocos. El hecho de que el poema esté contemplado desde la primera persona del plural, con concordancia en femenino, funciona como un guiño cómplice a la escritora <strong>Erika Martínez,</strong> la pareja del autor, a quien se alude en clave mediante los títulos de algunos de sus libros: “Y chocaste con algo, y / se desplazó del golpe. Hubo un esguince / en cada percepción. / El ansia lenguaraz / trascendió el techo”. Sin embargo, esta entrega se cierra con otra clase de amor (el paternofilial), que protagoniza dos poemas en los que se dan cita la ternura y el vértigo del tiempo: “El dedo que dibuja”, que se cierra con un signo de interrogación, y “Mi hijo estira la mano en el umbral del sueño”, que convierte un gesto cotidiano en emblema de un vínculo perdurable. </p><p>En suma, el inventario de perplejidades reunido en <em>Vengo de ver </em>lo confirma como una pieza relevante en la galaxia literaria de Andrés Neuman, cuya poesía sigue siendo capaz de hablar de la extrañeza con un lenguaje familiar.</p><p><em><strong>* Luis Bagué Quílez </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[980e5481-7333-4eab-b5df-2e4812b0652a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/c7e79524-ce70-42f8-9242-6559258ea90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61551" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/c7e79524-ce70-42f8-9242-6559258ea90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61551" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las variaciones Neuman]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/c7e79524-ce70-42f8-9242-6559258ea90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir en traje de faena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escribir-traje-faena_1_2220762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4290ada5-1550-40ba-bc80-10ddcd235531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir en traje de faena"></p><p>ACHAB. 2026. 435 páginas.</p><p>«Desde muy pequeño descubrí que hay que descornarse como un cabrón para comer todos los días, y esto es cuanto sé sobre Sócrates, Platón y Aristóteles».</p><p><strong>Carlos Pérez Merinero. </strong><em>El día que enterraron a don José Ortega y Gasset</em></p><p>Cinco libros en uno. Cinco de aquellas llamadas <em>novelitas</em> cuando en la mayoría de las casas no había libros. Lo de <em>novelitas</em> viene de más tarde, de cuando la literatura se vistió de domingo y todo lo que no iba a misa era motivo de desprecio. A la hoguera, como cantaba mi siempre echado de menos <strong>Javier Krahe</strong>. Mi casa —lo he dicho muchas veces— era una de esas casas sin libros. En los pueblos pequeños no había biblioteca, ni nada que se le pareciera. Lo que había era un autobús de línea que un día a la semana llegaba a Gestalgar con los rollos de las películas y una caja o lo que fuera con novelas del Oeste. Lo mismo pasaba en otros pueblos como el mío. O más grandes. También había en la caja o lo que fuera novelas policiacas, románticas y de ciencia-ficción. Las cambiábamos unas por otras todas las semanas por unos céntimos. Con ellas fuimos creciendo y con nosotros, los críos y crías de la derrota, la afición a leer todo lo que encontrábamos a mano.</p><p><strong>De los nombres extranjeros</strong></p><p>Esas <em>novelitas</em> —que luego se llamarían de quiosco o de a duro, porque era eso lo que costaban— fueron nuestra universidad literaria de andar por casa. Los nombres de <strong>Faulkner</strong>, <strong>Tolstoi</strong>, <strong>Virginia Woolf</strong>, <strong>Vallé Inclán</strong> o <strong>Pérez Galdós</strong> nos sonaban a chino, pero nos sabíamos de carrerilla los de <strong>Marcial Lafuente Estefanía</strong>, <strong>Silver Kane</strong>, <strong>George H. White</strong>, <strong>Keith Luger</strong>, <strong>Alf Regaldie</strong>, <strong>A. Rolcest,</strong> <strong>Corín Tellado</strong> y tantos otros que, como <strong>Edward Goodman</strong>, llenarían felizmente nuestras tardes sin escuela, que eran casi todas. Tampoco faltaban en la baca del autobús de línea los paquetes por los que asomaban sus portadas a colorines los tebeos: <em>El Capitán Trueno</em>, <em>El Guerrero del Antifaz</em>, <em>Hazañas Bélicas</em>, <em>Roberto Alcázar y Pedrín</em>, <em>El Jabato</em>… A los de risa les teníamos menos afición, aunque luego supiéramos que eran los que más criticaban las hambres de la dictadura. Y es que entonces no sabíamos nada de esa dictadura. Nos la robaban, nos escondían su fría crueldad las consignas y los himnos de la patria, los rezos y cánticos en las iglesias, el tener que dejar de jugar en la plaza para besarle al cura una mano mohosa que repartía, como si fueran los chuches de ahora, el miedo entre la chiquillería.</p><p>Menos mal que un rato después llegarían El Círculo de Lectores, los libritos amarillos de la Editorial Molino y la colección Reno de Plaza y Janés. Entonces empezaríamos a conocer los nombres de la misa literaria vestida de domingo y a ir levantando en casa —comprada a plazos— nuestra humilde biblioteca de pobres. Pero nunca serían expulsadas de la familia las <em>novelitas</em> que nos hicieron amar la literatura casi más que todo en nuestra vida. Puedo presumir —y lo hago con orgullo— de tener una amplia nómina de ellas en esa biblioteca personal y de guardar en letras de molde los nombres de quienes las escribieron. Entre ellos, el de <strong>Eddie Thorny</strong>, que también lucía como <strong>Edward Goodman</strong>, <strong>Richard Jackson</strong> y otros seudónimos en las portadas de sus novelas. Y es que adoptaban nombres distintos porque con los suyos cómo iban a colar historias de vaqueros, marcianos o mafiosos internacionales.</p><p>El mismo Edward Goodman era en realidad <strong>Eduardo de Guzmán</strong>, escritor anarquista, nacido en 1908 y condenado a muerte por un tribunal franquista en 1940. En el mismo juicio ilegal en que fue condenado a muerte <strong>Miguel Hernández</strong>: "Miguel está sentado en el primer banquillo; yo en el segundo, pegado materialmente al que ocupan los guardias". Lo escribe Eduardo de Guzmán en la revista <em>'Tiempo de Historia'</em> en abril de 1976. El mismo texto lo recupera ahora ACHAB (Asociación Cultural Hispanoamericana Amigos del Bolsilibro) para la edición de <em>Agente del FBI</em>, el volumen que reúne las cinco historias de Eddie Thorny que citaba al principio: <em>Carne de horca</em> (1952), <em>Crímenes en Reno</em> (1953), <em>Galería de condenados</em> (1955), <em>Un caso policiaco</em> (1955) y <em>La amenaza de Morris</em> (1956).</p><p><strong>El oficio de contar historias</strong></p><p>Las vidas de aquellos escritores estaban entregadas a la literatura. Aunque algunos de ellos trabajaban en otros oficios, su dedicación a la escritura era casi absoluta. Escribían a un ritmo hoy impensable. Tres novelas al mes, dice el mismo De Guzmán. Pero casi siempre eran más. A veces dos por semana. Y de géneros diferentes. Como Eddie Thorny escribió sobre todo historias policiales que publicó la editorial Rollán en su colección FBI. Me gustan mucho las de vaqueros que se inventó con los nombres de Edward Goodman y Richard Jackson. Son historias que tienen que ver con el final de la Segunda Guerra Mundial, pero que, como dice en el prólogo <strong>Carlos Díaz Maroto</strong>, "eran el reflejo de su propia experiencia en la guerra civil española". Es evidente que la moral estándar de los personajes protagonistas —sobre todo los masculinos— eran un dechado de machismo casi siempre, tipos «indeseables» que miraban con desprecio a sus víctimas. Y no veas cómo miraban y trataban a las mujeres. Siempre ganaban los buenos, aunque algunas veces —siempre que podían— colaban otros valores que poco o nada tenían que ver con los de la dictadura.</p><p>La velocidad que imponían a su escritura los curtía en el oficio de contar historias. Pocas virguerías se podían permitir para cuadrar técnicamente los relatos, para construir personajes que no resultaran marmóreos, de una sola pieza, para que aspiraran a formar parte de la historia universal de la literatura. Y sin embargo conseguían lo más importante: narrar con una fuerza que impedía el abandono de quienes leíamos de una sentada las cien páginas de sus novelas. "No sé si terminaré el relato que inicio", se pregunta el protagonista de <em>Galería de condenados</em>, uno de los títulos que recoge <em>Agente del FBI</em>. Es ése un lujo que no podían permitirse Eduardo de Guzmán ni quienes como él tenían que entregar sin falta a la editorial lo prometido en plazos tan apretados que, ahora más que nunca, nos cuesta imaginar que pudieran cumplirlos sin un sólo minuto de demora en esa entrega. A escribir se aprende leyendo y escribiendo. Y aquellos escritores bien entrenados estaban en esos dos oficios.</p><p>A Eduardo de Guzmán se lo conoce por sus libros sobre anarquismo y principalmente por <em>Aurora de sangre</em>, la historia de <strong>Aurora Rodríguez</strong> y su hija <strong>Hildegart </strong>que llevaría al cine <strong>Fernando Fernán Gómez</strong> con el título de <em>Mi hija Hildegart</em>. Una historia a la que también se han acercado, entre otros, <strong>Erich Hackl</strong> y <strong>Almudena Grandes</strong>. Pero, por encima de ese relato de éxito y de los textos que nos dejó su legado periodístico, sigo leyendo sus novelitas de a duro como hace tantos años, cuando todas las semanas llegaba al pueblo el autobús de línea cargado de rollos de película, de tebeos y de las novelas del Oeste que nos convertían en héroes de las praderas y Dodge City, aunque no supiéramos lo que eran las praderas y aún menos por dónde paraba esa ciudad en el mapa de una imaginación que crecía como crecíamos entonces en las casas sin libros: a trompicones, a veces a garrotazo limpio, entre las luces y las sombras de una juventud que aún no dábamos por perdida.</p><p><strong>Nunca es demasiado tarde</strong></p><p>Leer a Edward Goodman, Richard Jackson o Eddie Thorny (llámenle como quieran) es un lujo que sigo disfrutando como el primer día. Seguramente más. Y en eso tiene mucho que ver la gente entusiasta de ACHAB y su empeño en que los llamados Bolsilibros no caigan en el olvido. Sus ediciones son limitadas. Ustedes pueden adquirirlos solicitándolos a la misma Asociación: <a href="//mailto:amigos.del.bolsilibro@gmail.com" target="_blank">amigos.del.bolsilibro@gmail.com</a>. Ah, y para que conste en acta: muy buena parte de la literatura vestida de domingo (y más si hablamos de mucha de la de ahora mismo) siempre me pareció el timo de la estampita. O algo parecido. "Pasara lo que pasase, incluso lo peor, sólo podría sentir por ti gratitud, cariño y admiración", dice Robson a Genie en <em>La amenaza de Morris</em>. Ni más ni menos que lo que siento yo por esas novelas populares y por quienes las escribieron sin que sus intenciones fueran cambiar el rumbo y aún menos la vestimenta de la literatura planetaria.</p><p>Escribieron siempre en traje de faena. Sin el perifollo que suele adornar ridículamente las fiestas de guardar. Por eso me siento orgulloso de venir de esa literatura, una literatura a la que despectivamente llaman «sub» quienes se creen los más listos de la cuadrilla. No sé si son conscientes —o llegarán a serlo— de que ese juicio puede ser injusto: "Fui tan tonto como para no comprenderlo. Ahora ya es demasiado tarde para remediar nada", dice Eldon a Gladys en <em>Un caso policiaco</em>. Bueno, igual sí que están a tiempo, esas voces desabridas, de relajarse y empezar a disfrutar un poco de esas novelitas que a mí me chiflan. Digo disfrutar un poco, no como disfrutan con los siete tomos de <strong>Proust</strong> o con las peripecias de Leo Bloom y su pandilla en un día interminable. Que disfruten sólo un poco, ¿vale? Sólo un poco.</p><p><em><strong>*Alfons Cervera</strong></em><em> es escritor. Su último libro, recién publicado, es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/novela-convertida-talisman_1_2167912.html" target="_blank"><em>Singapur</em></a><em>', editado por Piel de Zapa.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[dfe3cf38-391e-4d22-8da2-e4d56406ae23]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfons Cervera]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4290ada5-1550-40ba-bc80-10ddcd235531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="479080" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4290ada5-1550-40ba-bc80-10ddcd235531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="479080" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escribir en traje de faena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4290ada5-1550-40ba-bc80-10ddcd235531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Majareta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/majareta_1_2221518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2c4a0966-1038-463e-9004-7846d7193ce0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Majareta"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Seix Barral. 2026</strong></p><p>Una especie de sudoku detectivesco de<strong> Juan Manuel Gil</strong>, que no sabe ni quiere ser un escritor <em>normal.</em> Es lo que más me gusta de él. Estamos ante un enredo de testimonios y cotilleos en busca de respuestas: por qué el protagonista hizo lo que hizo. ¿Y qué hizo? Ese es el tema, que al final no sabemos si importa tanto la conclusión como el camino propuesto para averiguarlo. Una vez más, Gil juega escribiendo o escribe jugando. Pero ojo, esto no es una comedia; evidencia esa insultante capacidad de la sociedad para sentenciar sin título de juez.</p><p>¿Quién es realmente <strong>Leo</strong>, ese conserje de un colegio de curas que hizo <em>aquello</em>? De hecho, le han puesto de patitas en la calle. Cada discurso de su entorno es una pista y un despiste. Mientras el escritor se despacha a gusto con paranoias y parlamentos de los intervinientes, el lector deberá encargarse de filtrar, deducir, descartar o aceptar teorías sobre lo que pudo ocurrir, o disfrutar simplemente de sus blablablá. O ambas cosas. Algunos me han sabido a relleno. Puede que se le haya ido la mano o que forme parte de la estrategia narrativa de sembrar el desconcierto, porque más de una vez te preguntas: «¿a santo de qué sale con esto?».</p><p> Leo crea a su alrededor dos bandos. Por un lado, el que piensa que el “investigado” es buena persona y ni de lejos, tan siniestro como parece. Por otro, están los que ven en él a una especie de monstruo. Con esos dimes y diretes, el lector se las tendrá que apañar para “cerrar el caso”. Eso, si te empeñas en resolver el enigma. Como ya he leído anteriormente a Juan Manuel Gil, lo tuve claro: me relajé para disfrutar y no volverme majareta...</p><p>Está claro que unas voces interesan más que otras. Algunas son un disparate de “viajes” por los cerros de Úbeda. Es lo que pensé con la historieta de una piedra que alguien lanzó hace mucho tiempo. Pero tengan paciencia. Los entresijos de la pedrada –al igual que otros muchos detalles– tienen recorrido e irán encajando. La cosa se va encarrilando y aparece algo de luz... Ahí se redobla el interés que suscita esta lectura. Hasta que te dices «chapó».</p><p>La marca Gil se consolida. <em>Majareta</em> confirma de nuevo la originalidad del escritor, con su chispa característica y estructura narrativa que pasa de cánones y normas, pero que dejan entrever cuánto trabajo esconde.</p><p>Desde mi descubrimiento de este continente literario en 2021 con <em>Trigo Limpio</em>, pasé por <em>Un hombre bajo el agua</em> y <em>La flor del rayo</em>, y en todas reúne las virtudes mencionadas. En <em>Majareta</em> tira de experiencia, reutilizando fórmulas que a priori parecen laberínticas. Ese es el encanto de Juan Manuel Gil. <em>Ataca</em> y sorprende de nuevo. Ojalá me siga sorprendiendo con su saber hacer (escribir) tan personal, de calidad y diferente. A día de hoy, eso es un lujo en la literatura.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[fc3f3b22-7704-4cdb-bf29-9c8b5dc1b110]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2c4a0966-1038-463e-9004-7846d7193ce0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="94245" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2c4a0966-1038-463e-9004-7846d7193ce0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="94245" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Majareta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2c4a0966-1038-463e-9004-7846d7193ce0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Decían que destetaban a sus hijos con cerveza”: el club de modernas feministas que desafió a la España de 1926]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/decian-destetaban-hijos-cerveza-club-modernas-feministas-desafio-espana-1926_1_2218066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0e357d28-d21e-4e8c-bb2c-95ec9230ae58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Decían que destetaban a sus hijos con cerveza”: el club de modernas feministas que desafió a la España de 1926"></p><p>En 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera, un grupo de mujeres decidió sacudir los cimientos de una sociedad que las quería relegadas al hogar. Desafiando la tradición, fundaron en Madrid el Lyceum Club Femenino: un espacio propio donde casi quinientas socias trabajaron por la igualdad y el acceso a la cultura hasta que la Guerra Civil detuvo el tiempo y el avance del progreso. En <em>El club de las modernas</em> (Seix Barral, 2026), la periodista <a href="https://www.instagram.com/portadoresdesuenos/?hl=es" target="_blank" >Eva Cosculluela</a> (Zaragoza, 1972) investiga en la historia borrada de la considerada primera asociación feminista de España, en cuyos salones, en la Plaza del Rey y con María de Maeztu, María Lejárraga, Clara Campoamor, Victoria Kent, Elena Fortún o Zenobia Camprubí al frente, se discutió sobre el sufragio femenino, se impulsaron iniciativas como la Casa de los Niños o el Comité del Libro para el Ciego y se tendieron puentes entre mujeres de distintas ideologías.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>El club de las modernas</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una investigación acerca del Lyceum Club Femenino, una institución pionera en el feminismo en España que se fundó en 1926 con la idea de mejorar la situación de la mujer y de utilizar la cultura, el arte y la educación como motores de progreso y de transformación social.</p><p><strong>Hace un siglo, un momento muy particular de la historia de España.</strong></p><p>Sí, es muy particular porque ellas forman el Lyceum en plena dictadura de Primo de Rivera, un momento sin libertad. En sus diez años de vida, el Lyceum pasó por esta dictadura de Primo de Rivera, la <em>dictablanda </em>de Berenguer, la caída de la monarquía, el advenimiento de la República con sus vaivenes y el estallido de la Guerra Civil. Es una época muy convulsa de la historia de España, en la que estas mujeres lidiaron como pudieron con todos esos cambios y la inestabilidad política y social.</p><p><strong>Y, en medio de todo eso, la idea establecida que había de que "las mujeres que piensan son peligrosas", como bien recuerda en el libro.</strong></p><p>En aquel momento, el papel de la mujer estaba muy definido. Tenía que estar en casa, teniendo hijos y cuidando de su familia y de su marido. Y, sobre todo, calladita. Era casi inaudito que una mujer expresara sus opiniones y se la escuchara. De hecho, era un escándalo, porque tenía que estar en casa. Ahí está el valor de lo que hacen ellas, que es ocupar un espacio público, igual que los hombres en sus clubs de señores, donde se juntan a fumar, jugar a las cartas y hacer negocios. Ellas también quieren un espacio público así, sin esconderse en los salones de sus casas, y poder expresar sus opiniones para que sean tenidas en cuenta como las de los hombres. Aunque muchos la sigan discutiendo, quieren una cosa muy obvia, que en parte está normalizada porque hace cien años ellas se atrevieron a hacerlo.</p><p><strong>Fijándose en otros lyceums internacionales que les sirvieron de referencia.</strong></p><p>A raíz del de Londres, que llevaba ya unos años, surgieron en Florencia, Berlín, París, Melbourne o Nueva York. En Madrid se habían hecho otros intentos antes, pero no habían fructificado, por eso desde fuera, y viendo que aquí había una dictadura, pensaban que no iban a poder ponerlo en marcha. Pero, sin embargo, se organizaron y tuvieron una determinación y un empuje tan grandes que no hubo forma de pararlas.</p><p><strong>Estamos hablando todo el tiempo de "ellas". ¿Quiénes eran "ellas"?</strong></p><p>Hay algunos nombres más conocidos y otros que para mí fueron un descubrimiento, porque no las había oído nunca. La presidenta, la que estuvo al frente de todo, fue María de Maeztu, una gran pedagoga, una mujer avanzadísima que peleó mucho por que las mujeres pudieran estudiar en las mismas condiciones que los hombres, porque la ley ya lo permitía, pero no se daban las condiciones, por lo que le debemos mucho. Con ella estaba Zenobia Camprubí, a la que siempre hemos conocido como la mujer de Juan Ramón Jiménez, pero que era muchas cosas más. Pasa lo mismo con Carmen Baroja, la hermana de Pío Baroja, pero también una intelectual de primer orden. También estaban Victoria Kent, Elena Fortún, María Lejárraga, Isabel Oyarzábal (que fue la primera embajadora de España), María Martos, Pilar de Zubiaurre... Clara Campoamor llegó después de la fundación. Son pensadoras e intelectuales de primer orden, aunque en aquel momento no se las reconocía así, pero demostraron que lo que hacían ellas era tan importante como lo que hacían los hombres.</p><p><strong>Como bien apunta en el texto, la cantidad de hombres mediocres que conocemos y la de mujeres brillantes que nos hemos perdido en el camino.</strong></p><p>El Lyceum tenía distintas secciones, y una de ellas era la de literatura, que estaba dirigida por Pilar de Zubiaurre. Hicieron una especie de torneo poético en una lectura con poetas anteriores y actuales, con grandes nombres como Josefina de la Torre, Elisabeth Mulder, Margarita Ferreras o Ernestina de Champourcín. De ese acto podía haber salido un canon femenino que se podía haber incorporado perfectamente al de la Generación del 27, pero como ese canon sale de las antologías que hacen ellos, en las que incluyen a los hombres que les rodean, ellas quedan excluidas. Si en aquel momento no se incorporaron a los cánones ni a las antologías, tampoco trascendieron después. Por eso, la idea de que la Generación del 27 estuvo solo formada por hombres es un tremendo error.</p><p><strong>De hecho, el germen de este libro viene por ahí también, porque se entera de la existencia del Lyceum en un acto relacionado con la Residencia de estudiantes.</strong></p><p>Me entero en una exposición sobre el centenario de la Residencia de señoritas en 2016, que era en la Residencia de estudiantes. De la Residencia de señoritas había oído hablar un poco pero muy vagamente, y en esa exposición vi un capitulito sobre el Lyceum. Ahí me digo: "¿Qué es esto?". No había oído hablar nunca de esa asociación pionera, que peleó muchísimo y recibió ataques e insultos, así que quise saber más. Esa exposición me despertó también la primera duda, porque vi que la residencia de ellos era de estudiantes, y la de ellas de señoritas, lo que establece una nomenclatura que ya nos está dejando fuera, porque no merecemos ser estudiantes, sino niñas, señoritas. Nadie discute la calidad de los grandes poetas del 27, no se trata de decir que ellos no merecían estar ahí, sino de recordar que ellas también lo merecían.</p><p><strong>¿Cómo ha sido investigar sobre una institución de la que apenas quedó rastro tras la Guerra Civil y el franquismo?</strong></p><p>Del Lyceum no se conserva un archivo como tal, así que tuve que empezar a leer memorias de todas estas fundadoras, lo que habían dejado escrito, y los libros biográficos. Después, busqué en archivos y encontré las cartas que se cruzaron entre ellas, que me han servido para reconstruir lo que hicieron y para saber cómo fueron recibidas. En la Biblioteca Nacional, que tiene una versión digital fabulosa, pude ver la prensa de la época y leer cómo fueron atacadas y cómo se defendían.</p><p><strong>¿Qué lindezas les decían en la prensa?</strong></p><p>Lo más suave es que estaban locas y que tendrían que estar recluidas por el bien de la sociedad, que querían subvertir el orden y traer aquí el desastre. Las acusaban de haber montado un casino, porque en una de las dependencias podían jugar a las cartas, cosa que a los hombres no se les cuestionaba en absoluto, pero a ellas sí. Se decía que estaban con las piernas al aire, que fumaban cigarrillos egipcios, algo que me suena muy exótico y me gustaría ver uno [risas]... Llegaron a decir que destetaban a sus hijos con cerveza y que cuando llegaban a casa pegaban a sus maridos. Decían que les metían en la cabeza ideas revolucionarias para acabar con el orden. Para una sociedad conservadora, que estas mujeres llevaran la contraria a todo el mundo e hicieran lo que querían debía ser lo más parecido a una revolución. Como muchas de ellas eran traductoras con ascendencia extranjera, un semanario publicó que el peligro no estaba en cuántas lenguas hablaran, sino en la longitud de esas lenguas, algo que me pareció muy bonito [risas].</p><p><strong>Describe el Lyceum como la primera asociación feminista moderna de nuestro país.</strong></p><p>Había otras asociaciones anteriores, pero todas gremiales o vinculadas con distintas ideas políticas. Aunque en puridad no lo fuera, el Lyceum se consideró la primera porque era transversal y acogía mujeres de todas las ideologías y credos religiosos, y porque era la primera que quería mejorar la condición de la mujer a través de la cultura. En esto sí que es pionera, porque antes no existía ninguna en España con este carácter cultural, artístico, educativo y formativo, algo que para ellas era muy importante.</p><p><strong>¿Eran conscientes de hasta qué punto eran feministas? No sé si cometemos demasiado el error de pensar que las mujeres de antaño eran "feministas sin saberlo" por estar adelantadas a su tiempo, como una forma de restar valor a lo que hicieron y consiguieron.</strong></p><p>Yo estoy convencida de que sí que lo sabían, y creo que lo que no les gustaba era la etiqueta, porque estaba muy demonizada, ya que veníamos de acciones mucho más provocadoras y violentas, como las de las sufragistas inglesas, por lo que aquí se decía: "Cuidado, que si las mujeres son feministas, van a salir a romper escaparates con ladrillos". Muchas mujeres que estaban en el Lyceum eran de muy buena posición social, como no podía ser de otra manera porque requería tiempo, dinero y contactos, por lo que aunque no se reconocían en esa etiqueta, su ejemplo, su obra y su vida encaja dentro de los cánones del feminismo más obvio. María de Maeztu decía que estaba orgullosa de ser feminista, mientras que Carmen Baroja también se reconocía como feminista, y eso que era de las mayores y de las más conservadoras. Otras no, pero no renegaban en absoluto de lo que implicaba el feminismo; al revés, demostraron con el Lyceum y con otras muchas acciones que era un feminismo que ahora reconoceríamos incluso como avanzado.</p><p><strong>¿Cuáles fueron sus principales logros políticos?</strong></p><p>Hay sobre todo tres hitos. Al registrarse, añadieron en los estatutos una coletilla que decía que era una asociación artística y cultural ajena a la política y a la religión. Creo que fue un truco para que no les pusieran pegas, porque en enero de 1927 ya estaba reuniéndose para elevar una petición a la Comisión de Códigos para eliminar del Código Penal un artículo sobre el adulterio muy ofensivo y discriminatorio contra las mujeres. Ese artículo decía que, si un hombre descubría a su mujer cometiendo adulterio, prácticamente le podía hacer lo que quisiera y, si no la mataba, quedaba sin pena. En cambio, en la situación contraria, ellas iban a la cárcel por provocarle un rasguño. Las integrantes del Lyceum pidieron que eso fuera simétrico y consiguieron que en la revisión del Código Penal que se estaba llevando a cabo se reformulara ese artículo para que las penas para los dos fueran iguales.</p><p><strong>Y de eso hace ‘solo’ cien años.</strong></p><p>Así es. También pidieron que se cambiaran muchos artículos del Código Civil que claramente dejaban a las mujeres en inferioridad, como que para poder trabajar tuvieran que tener el permiso del marido, quien además luego gestionaba el salario, igual que pasaba con las herencias si ellas heredaban. Incluso si una mujer tenía hijos de un matrimonio anterior, la tutela pasaba igualmente a ser de su marido. Cuando llegó la República, hubo una Constitución que decía que todos éramos iguales y se modificó ese Código Civil, pero las campañas anteriores de estas mujeres fueron muy importantes.</p><p><strong>Los logros sociales son también muy interesantes.</strong></p><p>A ellas se les acusó de ser burguesas, señoras que creaban esta asociación para estar con otras de alta alcurnia tomando el té y pastitas, pero se preocupaban por las más desfavorecidas. Por ejemplo, fundaron la Casa de los niños, antecedente de lo que hoy conocemos como guarderías públicas, ya que en aquella época no existía un lugar donde las madres que se iban a la fábrica a trabajar con jornadas de 10 horas pudieran dejar a sus niños. En este caso, en teoría era desde los dos años, pero en la práctica fue desde bebés hasta que empezaban en la escuela a los cinco o seis y, además, les daban sus tres comidas al día en un momento con una tasa de mortalidad importantísima por malnutrición y raquitismo, y les bañaban y les vacunaban. Otro proyecto fue el Comité del libro para el ciego, en el que contrataron a unas copistas para que fueran pasando a braille lo que las mujeres leían en voz alta, tanto obras literarias como libros técnicos y formativos, para que los invidentes, entre los que había tasas muy altas de mendicidad, pudieran estudiar.</p><p><strong>Todo esto termina de un plumazo con el golpe de Estado, la Guerra Civil y los 40 años de dictadura de Franco. Bueno, en realidad, el Lyceum pasó a la Sección Femenina...</strong></p><p>Eso es. Con el Lyceum pasó lo que pasó en toda España: que fue arrasada y dominada por el fascismo que llegó. Muchas de ellas se fueron al exilio nada más empezar la guerra, las que se quedaron hicieron lo que pudieron y aquello se quedó cerrado. Al acabar la Guerra Civil, Serrano Suñer [ministro de Franco] lo incauta y se lo entrega a la Sección Femenina, donde deciden que quieren hacer una cosa completamente innovadora: crear una asociación donde las mujeres puedan reunirse y formarse. Las habían insultado hasta la saciedad por hacer eso, y luego resulta que llegan diciendo que eso era algo nuevo. Claro que la diferencia es que en el Lyceum se hacían lecturas poéticas, formación en Derecho para que las mujeres supieran cuál era su condición como ciudadanas e, incluso, Medicina con perspectiva de género para explicarles lo que hasta entonces te explicaban las vecinas, mientras que la Sección Femenina hacía formación en labores, cocina y ser una buena esposa.</p><p><strong>¿No quedó ni rastro del Lyceum?</strong></p><p>No sólo se apropiaron de la sede y de la asociación, sino que quisieron taparla y machacarla, como hizo el franquismo con todo. Porque vendieron todo lo que pudieron para sacar dinero, pero es muy triste ver cómo, en los libros de la biblioteca que se quedaron y que pasaron la censura eclesiástica —porque no todos la pasaban—, pusieron el sello del Círculo Medina, la asociación de la Sección Femenina, encima del sello del Lyceum. No lo ponían al lado, sino encima, para decir que no solo habían ganado, sino que encima te tapo y te hago invisible. Eso da mucha tristeza.</p><p><strong>Pero aquí estamos hablando de ellas, después de todo. ¿Esa es una pequeña victoria?</strong></p><p>Estoy segura de que muchas de las cosas que se recuperaron en democracia para las mujeres fueron posibles gracias a que ellas habían abierto el camino. Una vez que abres los ojos a las mujeres de cómo tiene que ser una vida justa, no puedes de ninguna manera mirar atrás. Ellas fueron fundamentales en mucho de lo que se recuperó en democracia después de 40 años de oscuridad.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[959cff11-9618-4611-b1bb-c0c230737caa]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0e357d28-d21e-4e8c-bb2c-95ec9230ae58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="265734" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0e357d28-d21e-4e8c-bb2c-95ec9230ae58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="265734" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Decían que destetaban a sus hijos con cerveza”: el club de modernas feministas que desafió a la España de 1926]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0e357d28-d21e-4e8c-bb2c-95ec9230ae58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre lo mágico y lo real: Ángel Crespo desde Italia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/magico-real-angel-crespo-italia_1_2217805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/614e08c8-0860-416a-84e8-296bc8dfd056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre lo mágico y lo real: Ángel Crespo desde Italia"></p><p><strong>Olifante, Zaragoza, 2026. Edición de Laura Dolfi. Colofón de Luis Gracia Gaspar.</strong></p><p>La historia de esta selección de poemas y poemas en prosa –hecha a petición de Macrí— empezó a gestarse en 1983, por lo que ha tardado más de cuarenta años en ver la luz. Se enmarca en las relaciones que mantuvo Ángel Crespo con Italia y, más en concreto, con <strong>Oreste Macrí</strong>, catedrático de Lengua y Literatura Española en la Universidad de Florencia, y uno de los grandes hispanistas italianos de la segunda mitad del siglo XX, con quien mantenía un fructífero diálogo desde 1966. En diversas ocasiones, Crespo le muestra a Macrí su afecto personal y su admiración intelectual, pues, por primera vez —le confiesa— se siente comprendido como poeta. La edición la ha cuidado <strong>Laura Dolfi</strong>, discípula de Macrí y catedrática de Literatura Española en Parma, profunda conocedora de la obra de ambos. En suma, la persona ideal para ocuparse de esta edición. </p><p>Su trabajo ha consistido en rescatar una selección de poemas que provienen de libros publicados entre 1971 y 1982, que en su origen estaban destinados a formar parte, al menos un conjunto de ellos, de una antología que preparaba Macrí, sobre la <em>Poesia spagnola del Novecento</em>, que Garzanti publicaría en Milán en 1985 (se trataba de la cuarta edición revisada y ampliada, tras las de 1952, 1961 y 1974), y en contextualizarla como es debido en el prólogo, las notas al texto y en un apéndice en el que se nos proporciona una selección de la correspondencia que mantuvieron el profesor italiano y el poeta español. </p><p>La selección completa de poemas que le envía Crespo, quien le da libertad al antólogo para que elija del conjunto de su obra los poemas que prefiera, es la que ahora se publica. Escoge Macrí un total de veinte poemas, la mitad de los enviados por Crespo, pero a pesar de ello, el poeta se queda satisfecho. El profesor italiano le indica que la suya “es poesía ininterrumpida, como un solo poema” (p. 18). Y aunque su elección contrasta con la del poeta, debe tenerse en cuenta que se decanta por poemas que no solo le gustan, sino que también puede traducir, y que le parecen representativos del conjunto de su obra. A Laura Dolfi le llama la atención que no le dedicara más espacio a los poemas de tema italiano, a pesar de que estos no faltan (“Una patria se elige”, “<em>Affresco</em>”, “Regresos”, donde identifica a Florencia con Alcolea, “Circo romano” y “Laguna de Venecia”). Sea como fuere, la selección que un poeta hace de sus versos siempre tiene que ser, por su propia naturaleza, significativa, la compartamos o no. Téngase en cuenta la fecha en que le envía sus versos, de ahí que no aparezcan los que publicó en sus últimos doce años de vida. </p><p>Otro aspecto de la edición en el que merece la pena detenerse, es el diálogo que mantienen sobre las obras de otros autores de su generación, cuyo punto de partida es la petición que le hace Macrí para que lo oriente en la selección de sus contemporáneos. De estos juicios que se intercambian, sinceros y a veces muy críticos, algunos aparecen en el <em>Diario veneciano</em> (2024), no siempre me parecen atinados. En el caso del poeta español responden a veces a la defensa de la estética que él mismo cultiva, pero también a filias y fobias personales (pp. 27 y siguientes). Y cuando Macrí le pregunta, en concreto, por <strong>Claudio Rodríguez, Alfonso Costafreda</strong> y <strong>José Ángel Valente</strong>, Ángel Crespo se decanta por <strong>Francisco Brines</strong> (“es el poeta de mi generación […] que cuenta con una obra más seria y bella”, p. 29). Téngase en cuenta, a este propósito, que estamos en los primeros años 80, cuando se había publicado <em>Don de la ebriedad </em>(1953), <em>Suicidios y otras muertes</em> (1974), la antología de Valente <em>Punto cero </em>(1972), <em>Tres lecciones de tinieblas</em> (1980), con el que obtuvo el Premio de la Crítica, y <em>Mandorla</em> (1982). Todos ellos, libros importantes. </p><p>Las seis cartas que se intercambian entre 1966 y 1983, seleccionadas de un conjunto mayor, resultan esclarecedoras a varios propósitos, a saber: la relación entre ambos; las opiniones que tenían sobre la poesía española, sobre todo la de Crespo; y los recuerdos de las estancias del poeta en Florencia, en especial su asistencia a las tertulias (“tan latinas”, precisa Crespo) del café Paszkowski, en la Piazza de la República, a la que asistían, además de Macrí, el poeta y crítico <strong>Piero Bigongiari</strong>, catedrático de Literatura Italiana Moderna y Contemporánea, el anglicista <strong>Sergio Baldi</strong>, el lusitanista <strong>Luigi Panaresi</strong> y el poeta <strong>Mario Luzi.  </strong></p><p>Crespo le confiesa que nunca se ha sentido “demasiado cerca de <strong>Aleixandre</strong>” y acepta la influencia de <strong>Rilke </strong>y de <strong>Pedro Salinas</strong>; le agradece que haya apreciado sus “esfuerzos por conciliar lo mágico con lo real” (p. 130); y señala que para él “la poesía es, ante todo, una tarea intelectual” (p. 132). Quizá la misiva más importante es la que le envía desde Mayagüez, el 1 de septiembre de 1974, tras haber pasado parte del verano en los Grisones, estudiando retorromano. En esta carta repasa la poesía española de postguerra, alabando a unos poetas y cuestionando a otros (<strong>Ory, Carriedo, Nora </strong>y <strong>Crémer</strong>), dejando claras sus preferencias: <strong>Eduardo Chicharro, Miguel Labordeta</strong> y <strong>Gabriel Celaya</strong>. Pero sus comentarios se centran, sobre todo, en los autores de su generación, recomendándole a <strong>Gil de Biedma, Barral, Valente, J.A. Goytisolo</strong> (“el más débil del grupo de Barcelona”, p. 142) y <strong>Caballero Bonald</strong>. Resulta significativo que no cite a dos de sus grandes amigos, poetas notables: <strong>Enrique Badosa</strong> y<strong> José Corredor-Matheos</strong>. Y de la generación siguiente, los llamados novísimos, destaca a <strong>Gimferrer, Carnero</strong> y <strong>Vázquez Montalbán</strong>, pero se olvida de<strong> Antonio Carvajal, Juan Luis Panero</strong> y <strong>Antonio Colinas</strong>. Habría que añadir los elogios que, en una carta de 1983, le dedica al poeta<strong> Juan Alcaide,</strong> insistiendo en lo importante que fue para él, durante sus años de formación, de quien se ocupa en el poema “Donde no corre el aire”.   </p><p>Entre los poemas seleccionados, aparecen algunos tan significativos como “Una patria se elige” (“Una patria se elige/ -y una mujer. O llegan,/ inevitablemente,/ cuando tu soledad las ha ganado”, p. 60), “Donde no corre el aire” y “Un camino”; o aquellos en que trata de la muerte: “Meditación de lo mortal”, “A la muerte” y “El sueño de la muerte”. Respecto a las preguntas que le formula Macrí, más allá de las meramente técnicas o las dudas que le suscitan las traducciones de algunos versos, llama la atención la que le hace sobre su participación en “la lucha clandestina”, que por su respuesta no parece que fuera demasiado significativa (Véase el poema “El pueblo”). Y sorprende que en 1983 le diga que todavía no ha llegado el momento de hablar claro. El último libro que le envía es <em>Ocupación del fuego</em> (1990), que Macrí le elogia, pero en vida, no apareció ninguno más.</p><p>No quiero dejar de ponderar el cuidado con el que se ha llevado a cabo esta edición (magnífica la foto de Anna Dolfi, en Florencia, 1982, en la que aparecen los tres protagonistas de esta edición, entre ellos una joven Laura Dolfi), por lo que hay que felicitar a <strong>Trinidad Ruiz Marcellán </strong>y<strong> David Francisco</strong>. Olifante cumple 47 años y Crespo, que falleció con 69, hubiera cumplido 100 de su nacimiento en este 2026, por lo que la Fundación Jorge Guillén, donde está depositado el archivo de nuestro escritor, y la Universidad de Alcalá han organizado un congreso que acaba de celebrarse, diría que con éxito, en la ciudad cervantina.</p><p>A pesar de lo pesimista que siempre fue el autor con respecto al reconocimiento de su obra, y algo semejante podría decirse de la opinión de su mujer, <strong>Pilar Gómez Bedate,</strong> me parece que su literatura sigue circulando con normalidad; sus libros se reeditan, no faltan antologías en las mejores colecciones y tampoco han dejado de estudiarse, ni de publicarse, trabajos sobre sus obras, incluidos monográficos en las mejores revistas. Creo que todo empezó a cambiar en 1988, al regresar Crespo definitivamente a España, instalándose en Barcelona, para pasar los veranos en Calaceite, a lo que no poco contribuyó la dedicación de su mujer, facilitando las ediciones y prologando varias de ellas. Creo que 30 años después de su muerte, donde Ángel Crespo quiera que esté, no debería mostrarse insatisfecho. </p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em>. Catedrático de Literatura Española y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b3e52eaa-accf-495a-af01-501974fb94a6]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/614e08c8-0860-416a-84e8-296bc8dfd056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75735" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/614e08c8-0860-416a-84e8-296bc8dfd056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75735" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entre lo mágico y lo real: Ángel Crespo desde Italia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/614e08c8-0860-416a-84e8-296bc8dfd056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una misión para el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mision-futuro_1_2217783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8730fa37-99a0-4016-a8fb-423040c0eefa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una misión para el futuro"></p><p><strong>Pre-Textos. 2026</strong></p><p>«Fueron la juventud y la leyenda. // Lejos quedan los días/ de la inmortalidad». Así, manteniendo su fidelidad al carácter mitológico que, en mayor o menor medida, ha trabajado en sus libros anteriores, Juan Carlos Abril consigue con <em>La vida no fue sueño</em> (Pre-Textos, 2026) la culminación de ese posicionamiento que persigue aprehender la realidad distanciándose de ella para asignarle un sentido, una interpretación entre emocional y estética. Parece haber tomado nota de sí mismo cuando respondía así a una pregunta de <strong>José Andújar Almansa</strong> en la antología <em>Centros de gravedad</em> (Pre-Textos, 2018): «La poesía no se comprende desde la racionalidad, hay que ir al sótano de las emociones. No podemos adentrarnos del todo en lo que desconocemos». </p><p>Pues bien, desde «red de túneles / del inconsciente», desde esa propensión al mito convierte al yo poemático de <em>La vida no fue sueño</em> en un personaje que emprende un viaje en busca de sí mismo: del que fue, del que es, del que será. Aunque para una lectura adecuada de este libro habría que obviar cuanto antes el tema de la identidad (tan compleja, por lo demás, que «una emoción no te define»). No creo que sea ese el <em>leit motiv</em> de este extenso poema en tres movimientos, por más que la primera persona con que arranca la trama pueda inducir a esa conclusión errónea, «torpes estereotipos/ para un autorretrato/ sin diálogo posible».</p><p>Dispuesto, como he apuntado, a modo de tríptico («Hacia el olvido», «Noche del arrepentimiento» y «Balanza de sombras), <em>La vida no fue sueño </em>narra el proceso de desaparición de alguien que discurre sobre todo lo que vivió («Adelante. Entra, entra en el sueño: / no hay demasiado excepto niebla») para proyectarse en un futuro en el que tampoco puede depositar una gran esperanza («Quise cambiar el mundo / y ahora sólo espero / salir de aquí con dignidad»). Es decir: viene de un pasado que «sorprendentemente no existe» y se adentra en un futuro incierto (cierto…) donde sólo espera que un día puedan distinguirse «entre falsas estrellas, las estrellas». Digamos que ese alguien escribe para salvarse. Confía en que sus versos le sobrevivan. Más incluso: confía en pervivir en el poema («No tengo pruebas, / pero tampoco dudas»). </p><p>Esa ambición ingenua, ese temor, esa desorientación y esa vulnerabilidad resultan de verdad emocionantes, una alegoría triste y bella de la existencia humana. «Estaba solo allí con mi bandera/ y la verdad». </p><p>Durante el recorrido (una especie de nebulosa formada por recuerdos, sueños y pensamientos) el personaje va perdiendo la voz e incluso la presencia, de modo que en la última parte de ese tránsito aparece desdibujado, casi fantasmal: sólo está en conciencia. Quizá ese desdoblamiento justifica el relevo de la primera a la segunda persona a partir del segundo movimiento. ¿O se trata de una injerencia del narrador, a la manera de <strong>Unamuno </strong>en <em>Niebla</em>? Porque otro de los grandes aciertos de este libro es su carácter dialógico, la conversación que el autor veladamente establece con algunos de sus maestros. El lector avezado encontrará ejemplos de intertextualidad salpimentados a lo largo de las páginas. Algo, por cierto, muy moderno y muy liberador: al fin se entiende que los homenajes en ningún caso deben ser tomados por deudas. Yo al menos agradezco que un autor (un poeta) no pretenda abrumarme con su catálogo de autoridades, exhibirse ante mí con los cien ojos del plumaje de un pavo real. Prefiero que en la búsqueda de su verdad se vislumbren momentos personales e inexplicables como este: «Tu boca abierta / y las palabras».</p><p>Sin ser la originalidad, a mi entender, un valor añadido a la creación poética, aquí Juan Carlos Abril asume riesgos que dignifican su apuesta. Desde la desobediencia métrica (una ruptura suave, aplicada con celo, que produce otra armonía, otra pulsión) hasta la propia arquitectura del libro, pasando por la superposición de planos. Así, <em>La vida no fue sueño</em> admite diferentes tipos de lecturas: narrativa, filológica, lírica, hermética, surrealista, creacionista e incluso metafísica. Quiero decir: es una obra disimuladamente compleja, por lo que cada cual podrá leer aquí un libro diferente, o varios libros a la vez.</p><p>Sea como sea, <em>La vida no fue sueño</em> transmite una emoción y una complicidad que no ha de pasar desapercibida al lector. A Juan Carlos Abril, ya desde su plena madurez creativa (y, sobre todo, desde su arraigada creencia en la poesía) no le tiembla el pulso para incluir efectos fonéticos («Lábil habilidad»), paradojas («Parece que desaparece») o equívocos («le he pedido al silencio / su lección de silencio») en un relato con tintes eminentemente dramáticos. La templanza y la sabiduría junto al carácter lúdico que todo poema debería transmitir. La valentía de reconocerse sombra y hacer con ello una broma: «Me miro en el espejo / y no veo nada».</p><p>Queda mucho por decir para hacer justicia a esta magna obra. Pero quédense con esto: <em>La vida no fue sueño</em> es, objetivamente, el mejor libro de Juan Carlos Abril. Hasta la fecha.</p><p><em><strong>*Rafael Espejo</strong></em><em> es poeta y profesor de escritura creativa. Su último libro publicado es </em><a href="https://www.edmilenio.com/esp/a-la-vuelta-recogere-el-camino.html" target="_blank" ><em>A la vuelta recogeré el camino. Poesía reunida</em></a><em> (Milenio, 2025). </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e4b55468-abd3-4da3-892a-db3716d550e3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Espejo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8730fa37-99a0-4016-a8fb-423040c0eefa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60207" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8730fa37-99a0-4016-a8fb-423040c0eefa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60207" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una misión para el futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8730fa37-99a0-4016-a8fb-423040c0eefa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vergüenza es azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/verguenza-azul_1_2217818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1959ee06-66cc-4fbd-ab70-39c19fe75fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vergüenza es azul"></p><p><strong>Menoscuarto Ediciones. 2026. Premio de Novela Ateneo Ciudad de Valladolid.</strong></p><p>Hay mujeres que escriben sobre la maternidad, bien sobre la propia, bien sobre la relación con sus madres, algo que, como todas sabemos, nos marca de una manera muy específica. Es como una necesidad de exorcizar, de sacar a la luz pequeños traumas o grandes, de explicar cómo nos ha condicionado el hecho simple de haber nacido con vagina y cómo a base de enfrentamientos hemos podido hacernos personas y mujeres de otra caladura. Y dentro de esos enfrentamientos, al parecer es más condicionante el papel de las madres que el de los padres, acaso porque éstos se han mantenido en segundo plano en nuestra educación, como en el caso de esta novela. </p><p>Bienvenido sea un tema recurrente que puede saturar en la lectura, cuando los análisis son demasiado introspectivos y fuera de los contextos sociales, pero nunca llegará a saturar tanto como la cantidad de hombres que han ido escribiendo sobre mujeres pérfidas y traicioneras, abusadoras e interesadas, siendo ellos las víctimas, algo que deforma enormemente la realidad, porque yo, la verdad, he encontrado muy pocas de ese estilo. Hay otra versión, la alternativa a la perfidia, la de mujeres pobres, desgraciadas y echadas a perder, madres solteras con pecado y/o violación de juventud, y sumisas, que arrastran su vergüenza por el mundo. También está la visión de mujeres- objeto eróticos de placer, con tacones finos y medias con raya por detrás que, al parecer, excita mucho. Todo demasiado estereotipado. En cambio, nos resulta muy cercano todo lo relacionado entre una madre y una hija, porque todas lo hemos vivido, todas hemos tenido nuestra propia historia al respecto, mejor o peor, aunque quizá vaya siendo hora de que le hinquemos el diente a la relación padre/hija, al eterno masculino, por mucho Edipo que tengamos.</p><p>En la novela <em>La vergüenza es azul,</em> de <strong>Isolda Patrón-Costas</strong>, se trata el tema desde otro punto de vista, lo que le infiere un valor añadido. Gira en torno a un triángulo monomarental, dos hijas que tienen que convivir, a partir de una edad, con su madre que las abandonó y las dejó con el padre para viajar y ver mundo y sentirse libre. Muy creíble, muy de una generación de mujeres-madres entre los setenta y los ochenta. Conozco varios casos, no han sido mayoría, pero han existido.  Cuando la madre regresa de ver mundo, decide reclamar a sus hijas y éstas pasan a vivir con ella en Granada. Choque de forma de vida: de un padre tradicional y ordenado que vive en Barcelona y que se desentiende de sus hijas, a una madre hippie, buscadora de nuevas experiencias, con una grieta en el alma que termina cayendo en una secta, con lo que esto afecta a las hijas, hasta que poco a poco, según crecen, se van dando cuenta de las consecuencias de una enfermedad mental no tratada a tiempo. </p><p>Lo que nos cuenta esta novela es el cambio de roles y valores: son las hijas las que han de cuidar a la madre, aunque eso suponga no tener infancia o juventud como el resto de chicas.  Quizás, para mí, este sea el tema central, más que lo de la secta, que ocurre durante el lapso central de la novela y es el eje del relato, con un personaje carismático llamado Shirati. Pero el tema es el de los cuidados. Al menos, desde mi punto de vista. Y esto es, por ahora, en literatura, específicamente femenino. Cuántas veces hemos comentado entre mujeres eso de cuidar a los hijos para después cuidar a los padres. Dado que los últimos estudios en arqueología y ciencias adláteres plantean que la civilización humana, allá por el Paleolítico, se inició con los cuidados, bienvenido sea un libro que trata este tema, algo que debería haber hecho toda la humanidad desde hace siglos.</p><p>Pero vayamos a la novela y a su autora. Isolda Patrón-Costas, guionista y productora cinematográfica, es capaz de escribir con un ojo puesto en la literatura y otro en el cine. Ya sabemos de la influencia fecunda de ambas disciplinas. Es una novela muy visual, compuesta de treinta y un capítulos y algo más de trescientas páginas, que va creciendo a medida que avanza, basada en un desencadenante: Clara, la hija mayor que vive en San Francisco, vuelve a Granada a visitar a su madre. La muerte de Shirati, con lo que arranca el inicio, le lleva a recordar y a intercalar capítulos del presente y del pasado, en el que va narrando lo que ya he contado anteriormente, cómo fue su infancia, la juventud, su inclusión en la secta donde estaba su madre, la huida de ella hasta necesitar poner distancia con una progenitora absorbente, que involucraba a su hija en sus luchas y que no estaba muy bien de la cabeza. Me gusta esa visión de la maternidad, tan distinta a la madre tradicional, pero también de una época, madres que buscaban algo sin saber el qué, que no se conformaban con un rol tradicional y que su lucha antisistema se centraba en cuestiones claramente secundarias o marginales, como viajar, entrar en una secta, vivir con gitanos en Sacromonte, (una parte del libro muy interesante y que me hubiera gustado que tuviera más presencia); peleas con los camareros o taxistas que escuchan la COPE, afición a las cartas astrales y al tarot... Frente a ello una hija que no parece hija, empeñada en proteger a su hermana menor de todo eso, de garantizarla al menos una infancia normal ante tanta posición errática y fuera de la norma.</p><p>Es la segunda novela de esta joven escritora, nacida en Barcelona en 1974. La primera, <em>Amargosa</em>, fue finalista del Premio Felipe Trigo de Novela 2021 y, la actual, <em>La vergüenza es azul,</em> ha sido ganadora de la septuagésimo tercera edición del Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid. Está editada por Menoscuarto. No voy a hablar del porqué del título. Quien esté interesado en saberlo que se lea la novela y lo descubrirá. Ya tienen ustedes una recomendación veraniega. Con todo mi placer, se despide hasta después del verano.</p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[074b76b5-02dd-44da-b7f1-9cb44efafc6f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/1959ee06-66cc-4fbd-ab70-39c19fe75fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="101313" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/1959ee06-66cc-4fbd-ab70-39c19fe75fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="101313" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vergüenza es azul]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/1959ee06-66cc-4fbd-ab70-39c19fe75fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A pie de roca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pie-roca_1_2217826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0b36f06d-d7bd-4cf7-b19c-8e733c85cfce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022187.jpg" width="764" height="430" alt="A pie de roca"></p><p><strong>Selección de poemas de Ignacio Docavo y Claudia Prado</strong></p><p><strong>Editorial La Coz. Valencia. 2026.</strong></p><p>El cauce lírico del poeta argentino Jorge Leónidas Escudero (San Juan, 1920-2016) encarna una propuesta literaria a trasmano, de naturalidad compleja y ajena al asentamiento generacional, porque tiene su amanecida cuando el autor había sobrepasado el medio siglo existencial. También el itinerario biográfico contiene contingencias insólitas. Ajeno a cualquier saturación presencial y casi inadvertido, el joven escritor abandona los estudios de agronomía para recluirse en los enclaves montañosos de su provincia natal, donde practica la minería y se convierte en buscador de oro y otros metales, en un ambiente áspero, de pobreza, soledad y extremo desapego social. La composición “Referencias”, con solvente humildad no exenta de humor, recrea la aparición del personaje en escena. El hablante lírico mantiene una actitud inquieta pero resignada, ante un destino impuesto y poco propicio: “Más tarde oficié de jugador, busqué tesoros, / entré a las minerías, pasé por el folklore / y llegué a una oficina donde me hice viejo. / Y escribí versos / porque si a vos te meten la cabeza bajo el agua / no se te ocurre otra cosa que poder respirar”.</p><p>En ese ámbito, al margen, va macerando en el tiempo un material interior y subjetivo, que entrelaza recuerdos y vivencias, hasta que en la etapa de madurez despliega una cosecha poética que fusiona periplo vital, un pródigo anecdotario confesional y un portentoso caudal expresivo. Sus obras muestran vínculos fuertes con la tierra y la naturaleza. El enclave geográfico personifica un interlocutor habitual y paciente. Una cartografía que acoge los sucesos cercanos y prodiga emociones y pensamientos con los que se conforma la intrahistoria del sujeto poético.</p><p>El hermoso volumen <em>Con los callosos pies en la tierra </em>, al cuidado de <strong>Claudia Prado</strong>, incluye textos originales de todos los libros del autor, desde <em>La raíz en la roca</em>, aparecido en 1970, hasta las últimas entregas del poeta: <em>Atisbos </em>(2012) y <em>Sobrevenir </em>(2013), escritas pocos años antes de su fallecimiento, cuando ya se había convertido en destacada presencia del canon poético argentino y representaba para el lector un mapa desplegado, lleno de sendas sugerentes, que fusionaba lo cotidiano y la fuerza de un vitalismo en marcha, que asimilaba la diversidad de lo real.</p><p>Sus poemas, caóticos y enumerativos, marcados por la intuición y una dicción de uso popular, aglutinan percepciones y secuencias vitales, estampas al paso que sugieren confidencias. Dan pie a una poesía narrativa, propicia a la enumeración matérica y corpórea. Los poemas emplean una sintaxis huidiza que desoye el orden natural de la frase. Los versos logran una cadencia original y única, lejos del habla culta, que se retuerce y desborda los modelos diáfanos </p><p>Jorge Leónidas Escudero desdeña el aporte cultural. Solo emplea el legado de la tradición en contados momentos. Siente la erudición como un adorno sobrante, peyorativo, proclive al exceso. La poesía intelectual le parece fría y sin tuétano. Su oficio poético confía en la oralidad, en el saber a pie de roca El inventario de sus lecturas es muy limitado Prefiere el destello intuitivo, intimista, introspectivo y confesional.  Pero capaz de captar las relaciones con el otro, los estados de ánimo y las sensaciones que mantienen la presencia de las cosas.</p><p>La edición de <em>Con los callosos pies en la tierra </em>compila la materia verbal como un todo orgánico, ajeno a ciclos, tramos o etapas. Prescinde de prólogo y notas complementarias que iluminen la procedencia de cada composición. Se crea, de este modo, un avance sosegado, capaz de preservar evocaciones. Confía en el tímpano de la inmediatez para acercarse al discurrir de lo cotidiano. La autobiografía del yo se hace tránsito, capaz de interrogar los claroscuros del existir con laboriosidad.</p><p>Sostienen la antología unos pocos temas centrales. Entre ellos, por su profundidad y cercanía al autor, la práctica de la minería, ese empeño en descubrir la asombrosa presencia del tesoro, un remover continuo de tierras y rocas que deja a descubierto el mineral valioso. La polivalencia de tesoro tiene también otra lectura, asociada al afanoso quehacer del poeta para alejarse de la sequía y hallar palabras y ritmos. El poeta explora otras inquietudes y acerca a personajes, cuajados de ternura, “gente indivisa” que sobrevive al ceño fruncido de lo diario y su listado de necesidades de escaparate.</p><p>Con aparente sencillez, <em>Con los callosos pies en la tierra </em>traza la certidumbre de un poeta a trasmano, Jorge Leónidas Escudero, una voz curtida en la búsqueda; en el patrimonio intangible de lo que no fue. Emotiva y cercana, las palabras preservan la memoria, la exacta certidumbre de quien hizo de la soledad morada íntima.</p><p><em><strong>*José Luis Morante </strong></em><em>es escritor y crítico literario. Su último libro es </em><a href="https://lagaruapoesia.com/producto/viajeros-sedentarios/" target="_blank"><em>Viajeros sedentarios</em></a><em> (La Garúa, 2025).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a90e0cd6-e55a-4d62-8220-b40d846bb04b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0b36f06d-d7bd-4cf7-b19c-8e733c85cfce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022187.jpg" length="79309" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0b36f06d-d7bd-4cf7-b19c-8e733c85cfce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022187.jpg" type="image/jpeg" fileSize="79309" width="764" height="430"/>
      <media:title><![CDATA[A pie de roca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0b36f06d-d7bd-4cf7-b19c-8e733c85cfce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022187.jpg" width="764" height="430"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘7.291’, el cómic que cuenta el abandono en las residencias durante el covid: “La sanidad pública es un tesoro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/7-291-comic-residencias-caso-discriminacion-brutal-edadista-clasista_1_2211248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03e0f739-b9ed-46fb-ab28-32381253cd5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘7.291’, el cómic que cuenta el abandono en las residencias durante el covid: “La sanidad pública es un tesoro”"></p><p>Rosa, Marta y Esther trabajan en una <strong>residencia de ancianos</strong> en <strong>Madrid</strong>. Aunque siempre faltan medios, asisten a diario a unos residentes que les necesitan para absolutamente todo y con los que crean a través de los cuidados unos fuertes lazos <strong>afectivos</strong>. Les dan su medicación, les lavan, les visten, les ayudan a comer... son su <strong>sustento </strong>y <strong>sostén</strong>. Entre todos sobrellevan la vida hasta que, en enero de 2020, comienzan a detectarse los primeros contagios por <strong>Covid-19</strong> en España, que sin solución de continuidad derivan en la declaración del estado de alarma y el <strong>confinamiento</strong>.</p><p>La <strong>precariedad </strong>de las residencias queda seriamente comprometida y la <strong>supervivencia </strong>se convierte en cuestión de días en un auténtico infierno. Inevitablemente, el virus entra en la residencia y afecta a todos los que forman parte del centro, ya sean trabajadores o <strong>residentes</strong>. A la falta de personal, de medios, material sanitario e infraestructuras, se le suma el golpe de gracia dado por el Gobierno de la <strong>Comunidad de Madrid</strong> al establecer unos <a href="https://www.infolibre.es/politica/retrasos-suspensiones-sal-herida-familias-pelean-protocolos-verguenza_1_2175572.html" target="_blank"><strong>protocolos discriminatorios</strong></a> por los que los mayores que carecen de seguro privado no pueden ser derivados a hospitales.</p><p>"Es el episodio de mayor discriminación y desamparo de nuestro país", afirma a <strong>infoLibre </strong>Raúl Cordero, guionista de la novela gráfica <em>7.291</em> (<a href="https://www.maldragon.com/detalles/120/7291" target="_blank">Maldragón</a>, 2025), que reconstruye lo que pasó de <strong>puertas para adentro</strong>, lo que nadie pudo ver dentro de los muros de las residencia. Nadie, salvo los trabajadores y las trabajadoras de esos centros, declarados por decreto esenciales durante la pandemia, con lo que no fueron confinados en sus casas y se enfrentaron al <strong>abandono masivo</strong> de personas no ya en primerísima línea, sino mirando cara a cara a la muerte.</p><p>Un cómic este, por tanto, que es <strong>altavoz </strong>y <strong>memoria </strong>de una verdad persistentemente arrinconada y tergiversada, puesto que narra los hechos a través de la mirada de Rosa, María y Esther, esas tres trabajadoras que se convierten en las protagonistas de la historia. Porque los fallecidos, lamentablemente, no lo pueden contar, los <strong>políticos del PP</strong> que debieron gestionar no quieren que se hable de ello y los familiares saben lo que pudieron llegar a saber. Pero las trabajadores y trabajadores de las residencias son quienes lo vieron, lo vivieron, lo padecieron y para siempre convivirán con semejante <strong>funesto recuerdo</strong>.</p><p>Fue allá por 2024 cuando Cordero empezó el proceso de documentación y recogida de testimonios para esta novela gráfica, principalmente con la colaboración de la <strong>Asociación 7.291 Verdad y Justicia</strong>, que le puso en contacto con familiares y profesionales. Así decidió, junto al ilustrador <strong>Boris Ramírez</strong>, contar la historia desde el punto de vista de las cuidadoras, dejando un tanto de lado la vertiente política, "para que se viera la labor <strong>heroica </strong>que ellas hicieron, que es de lo que menos se habla".</p><p>En esas conversaciones, los trabajadores les contaron que la situación "ya era muy mala antes de la pandemia" debido a "la falta de medios y personal, horas extras y materiales muy <strong>limitados</strong>". "Cuando llega la pandemia se dan cuenta de que va a ser el detonante del auténtico <strong>desastre</strong>", apostilla el guionista, mientras Ramírez remarca que los profesionales fueron los que "estuvieron en la primera línea de defensa", a pesar de lo cual "encima fueron <strong>criminalizados </strong>en muchos casos", precisamente porque fueron "los que se quedaron y dieron la cara", mientras los verdaderos responsables escurrían el bulto.</p><p>"Este es un caso de <strong>discriminación </strong>brutal, tanto <strong>edadista </strong>como <strong>clasista</strong>", subraya a <strong>infoLibre </strong>el ilustrador, que reconoce que tanto él como Cordero no fueron conscientes de la verdadera "<strong>magnitud</strong>" de lo ocurrido hasta que se pusieron a investigar y documentarse. "Este es un tema que, aunque ha sido muy mediático y ha sonado mucho, a la vez ha estado muy <strong>invisibilizado </strong>detrás de números, de datos, de <strong>bulos </strong>y desinformación", apunta Ramírez, al tiempo que explica que su objetivo con este cómic no ha sido tanto señalar culpables como hacer un "<strong>verdadero ejercicio de memoria</strong>". "Porque en este país la memoria es algo que nos cuesta un poco", apostilla.</p><p>Además, continúa, es importante hacer este ejercicio a través de obras como este cómic para que una situación así "<strong>no se repita</strong>" y para "<strong>poner en valor la sanidad pública</strong> y el trabajo de sus profesionales". Porque, avisa el ilustrador, durante todo el proceso de creación de esta novela gráfica, han constatado que existe un "pensamiento unánime" entre los trabajadores de que "<strong>si volviera a pasar algo parecido, estaríamos en una situación incluso peor</strong>". Por eso, añade, su objetivo final es alertar de esa precariedad que padece nuestra sanidad.</p><p>Ramírez destaca, asimismo, la labor de las asociaciones de víctimas, que están "luchando y en un <strong>luto perpetuo</strong>, atravesadas por situaciones devastadoras, por <strong>traumas brutales</strong>" y, a pesar de eso, continúan batallando por encontrar "<strong>justicia</strong> y <strong>reparación</strong>", así como por "mejorar las condiciones de estos centros y de estas trabajadoras". "Y, sin embargo, lo que están recibiendo son <strong>insultos </strong>por parte de los responsables, que dicen que <strong>esta gente </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/iban-morir-igual_129_1717817.html" target="_blank"><strong>se iba a morir igual</strong></a>. Pues igual se iban a morir de todos modos, pero no se iban a morir <strong>solos</strong>, entre sus propios <strong>excrementos </strong>y en agonía, sin respiradores, sin nada ni nadie", destaca.</p><p>"Es que eran gente que llevaba <strong>trabajando toda su vida</strong>, por lo que la sanidad que tenemos ahora posiblemente sea por ese trabajo que ellos hicieron, y cuando llega la hora de darles soporte, se decide que no se puede saturar más los hospitales y que se las apañen", tercia Cordero, quien insiste, porque es imposible olvidar esa discriminación, que sí que se atendió a la gente que tenía seguro privado: "En las residencias pasaron cosas de situación de <strong>guerra</strong>, diría yo, porque todo lo que te cuentan los profesionales es durísimo. Reconozco que hubo noches que estuve a punto de dejarlo, porque llegaba al final del día y los testimonios que recogía me hacían perder la esperanza en la humanidad. <strong>¿Cómo puede pasar esto y que nadie haga nada?</strong> ¿Cómo puede ser que se apilen los cuerpos en la <strong>morgue </strong>y nadie venga a socorrerlos?".</p><p>Pero, por fortuna para todos, Cordero no tiró la toalla, como tampoco lo hicieron en su momento esos trabajadores de las residencias "a los que la <strong>responsabilidad </strong>que les tocó vivir les <strong>trascendió</strong>", a pesar de lo cual se quedaron en sus puestos en lugar de darse de baja, marcharse o decir que tenían covid. "Ellos son las personas que me hacen mantener la <strong>esperanza en el ser humano</strong>, por encima de las que solo entienden la lógica del dinero y el beneficio", señala el guionista, que es, a su vez, editor de la editorial Maldragón que publica el cómic.</p><p><em>7.921</em> tiene el objetivo implícito, por supuesto, de poner en valor la sanidad pública como un "<strong>tesoro</strong>", reivindica Cordero: "En su ignorancia, <strong>la gente no se da cuenta de lo que tiene</strong>. La sanidad pública es lo que te permite tener una cierta tranquilidad en tu vida, al saber que te van a atender si te ocurre cualquier cosa y que no vas a acabar en la calle por no poder pagar los cuidados. Yo mismo tuve <strong>cáncer </strong>y, si hubiera nacido en Estados Unidos, probablemente no estaría hablando contigo. Además, mi hija fue <strong>prematura</strong>, nació con 800 gramos de peso, por lo que estoy seguro de que en el hospital le salvaron la vida también. Uno se da cuenta de estas cosas cuando <strong>necesita la sanidad pública</strong>".</p><p>Se posiciona así el guionista y editor como "firme defensor" de la sanidad pública, que es de alguna manera igualmente germen de esta novela gráfica, que nació en las conversaciones en el hospital con su <strong>padre</strong>, diagnosticado de cáncer y fallecido poco después, en 2024: "Él me decía 'fíjate, aquí me tratan muy bien y me cuidan', pero al mismo tiempo no podía dejar de pensar en todas esas personas que no tuvieron su suerte, que estuvieron trabajando toda su vida y, cuando más necesitaban de la sanidad, <strong>las dejaron de lado</strong>. Él siempre estuvo orgulloso de mi editorial, y entonces me dijo: 'Yo creo que debes dejarte de hacer monstruitos, dragones e historias de esas, y<strong> ponerte a hablar de esto, que es lo realmente importante</strong>'".</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[903108f7-dc72-4082-937c-e5b1e90c8872]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/03e0f739-b9ed-46fb-ab28-32381253cd5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="249200" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/03e0f739-b9ed-46fb-ab28-32381253cd5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="249200" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘7.291’, el cómic que cuenta el abandono en las residencias durante el covid: “La sanidad pública es un tesoro”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/03e0f739-b9ed-46fb-ab28-32381253cd5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una lección de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/leccion-genero_1_2210575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5d73973a-4932-4ee8-9d78-f5f7fb965edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una lección de género"></p><p><strong>Harper Collins. 2026.</strong></p><p>Toda novela negra requiere la construcción, junto al lector, de un personaje llamado detective. En este caso, ese detective es un excombatiente de la División Azul con una brecha en la cabeza y la memoria perdida. La diferencia entre la novela negra y el thriller está en que la primera atiende a las causas y el segundo a los efectos. En esta novela, <strong>Salvador Perpiñá</strong>, con la consistencia de un guionista audiovisual curtido en reconocidas series y en cine, plantea una obra bien engrasada y engranada, donde el caso que encara el detective funciona a veces como un <em>macguffin</em> al servicio del thriller, mientras que la novela negra se reserva para lo que de verdad importa: los efectos de las lagunas de la memoria, el pasado y las relaciones rotas, irresolubles en ese momento de la vida en que todo cambia y ya no vuelve a ser lo que fue.</p><p>Toda novela negra es, en realidad, dos novelas: una que escudriña las causas, los antecedentes, y otra que, como la novela de suspenso, avanza en la trama hacia el hallazgo de la verdad y la restitución del orden social quebrado. <strong>Todorov </strong>también decía que se trata de una dualidad: la historia del crimen y la de la pesquisa.</p><p>La primera historia, la del crimen, existe desde antes de que comience la segunda. La historia se inicia con un hombre solitario: el Edificio España, con sus 26 plantas y 117 metros de altura, que las enciclopedias registran como el edificio más alto de España hasta la construcción de la Torre de Madrid, es una cárcel: como las otras cárceles que descubriremos pronto. Ese hombre habitó sucesivamente: la División Azul, el frente de Stalingrado, los gulags, el retorno en el <em>Semíramis</em> casi quince años después. El desmemoriado, ese hombre que se dedica a la investigación, <strong>Víctor Cano</strong>, nos llevará, en la pesquisa, hasta los límites de la memoria y la elaboración autobiográfica. Generalmente, los personajes de esta segunda historia, la historia de la pesquisa, no actúan: aprenden, se curten. En <em>El prisionero de la planta 15</em>, mutan, avanzan irremisibles hasta su transmutación.</p><p>El género suele postular la inmunidad del detective, pero Víctor Cano se convierte en cazador y cazado, perseguido por su propio pasado. Suele también el género ignorar completamente la primera historia del libro, pues es la segunda historia la historia del libro mismo; pero esa “primera” historia es aquí un thriller también silenciado —una historia construida por otros— que el Estado español nacionalcatólico, en los años 50 del siglo XX de cara a la galería internacional, silenció: el apoyo a los nazis en los años cuarenta. También señalaba Todorov que la primera historia es la de una ausencia. Aquí, la ausencia es la absoluta desmemoria (¿de un hombre? ¿de una sociedad? ¿de un país?), la recuperación, como en los replicantes de <em>Blade Runner</em>, de una historia vivida, de unos recuerdos atravesados por ese hilo imaginario que da sentido a la sucesión de la vida. Somos esa suma de recuerdos, pues apenas conservamos células primigenias: solo algunas neuronas de nuestro cuerpo son más antiguas que nuestros primeros recuerdos.</p><p>Víctor Cano, en una maravillosa ambientación del Madrid de 1966, jalonado por costumbres, usos culturales, marcas, una ciudad incipiente habitada por ladrones de barrio rico, esclavos y pandilleros de barrio pobre, avanza entre el vapor de su memoria hacia el descubrimiento de sí mismo. Todo detective, desde las fábulas de <strong>Esopo</strong>, desde <strong>Edipo</strong>, averigua algo de él mismo en cada caso. Por eso Cano se implica en el mundo descubierto, en ese mundo donde se desarrolla la historia de la pesquisa: protege a sus personajes, enmienda los entuertos, incluso los propios.</p><p>El thriller exige la continuidad de la tensión, el suspenso. En la segunda historia, la de la pesquisa, no se trata solo de descubrir el crimen sino de evitar la comisión de uno nuevo. Quizá la formación de guionista, y sobre todo su formidable incursión en el mundo del relato, posibilitan que Salvador Perpiñá pueda entretejer una novela que se lee y se vive con intensidad, que remata los episodios en su lugar justo, que invita a la lectura. Una novela, llegada esta altura del siglo XXI —lector y autor impregnados por el aura audiovisual— también requiere de la descripción, pero del modo que la sociedad actual la deglute: los guiños a los años sesenta, a los efectos sobre los setenta y los ochenta, a los antecedentes de la supuración de la guerra civil, muestran el recuerdo de una España que se debate entre la nostalgia y la aversión. Ambientaciones y personajes que enmarcan una novela llamada a abrir el frasco de nuestra historia durante el franquismo, de esos posibles detectives que fueron silenciados porque, tal y como señalaba Juan Carlos Rodríguez, en la España franquista no podía haber novelas policíacas, pues solo había torturadores. En este caso: y torturados.</p><p><em><strong>* Alfonso Salazar </strong></em><em>es escritor.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e069bf36-59a0-441b-8313-ee7bc8cd88c5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/5d73973a-4932-4ee8-9d78-f5f7fb965edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="131250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/5d73973a-4932-4ee8-9d78-f5f7fb965edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="131250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una lección de género]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/5d73973a-4932-4ee8-9d78-f5f7fb965edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Susy Delgado: “Las lenguas que sobrevivieron son las que se mezclaron”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/susy-delgado-lenguas-sobrevivieron-son-mezclaron_1_2210916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/68e658b6-e755-4e6d-a7f5-c0a8c615b609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Susy Delgado: “Las lenguas que sobrevivieron son las que se mezclaron”"></p><p>Entrevistamos a <strong>Susy Delgado,</strong> escritora paraguaya, Premio Nacional de Poesía en 2017, traductora bilingüe y concretamente al guaraní de la poesía de <strong>Rosalía de Castro, Olga Orozco</strong> o <strong>Augusto Roa Bastos</strong>, que promovió la Ley de Lenguas desde su antiguo cargo en la Secretaría de Cultura del Paraguay. Conversamos con ella sobre la fuerte hermandad de su país con Galicia y de cómo ambos procesos lingüísticos y culturales están fuertemente conectados. </p><p><strong>María Martínez Pérsico:</strong> Quiero empezar preguntándote por tu historia con tus dos idiomas. ¿Con qué parte de tu familia o de tu comunidad hablabas en cada lengua? ¿Cuál es tu lengua materna? </p><p><strong>Susy Delgado:</strong> Mi infancia fue plenamente campesina paraguaya, y ahí yo escuchaba el noventa por ciento del tiempo el guaraní, así que mi lengua materna, al menos la preferente, la que más escuchaba yo a lo largo del día, era el guaraní. Pero la verdad es que no está muy lejos de esa categoría tampoco el castellano, porque mi mamá era maestra y entonces muy pronto ya adquirí también el castellano. Alguien más técnico que yo quizás podría definir, podría deslindar muy bien si me tocaron dos lenguas maternas o no. </p><p> <strong>MMP: </strong>¿Y con relación a la escritura? ¿Cómo fue el acceso a la escritura en guaraní y en castellano?</p><p><strong>SD:</strong> Mi alfabetización, igual que a toda la gente de aquella época, se me dio en castellano, yo empecé a escribir en castellano. Y probablemente durante mucho tiempo ni siquiera se me cruzó por la cabeza que podía escribir también en guaraní. El guaraní fue siempre muy importante porque era la lengua que yo hablaba con mis abuelos, la lengua de mi infancia, la lengua preferente. </p><p><strong>MMP: </strong>La del afecto…</p><p><strong>SD:</strong> Sí, del afecto, la lengua entrañable. Yo tengo un librito que recoge la vivencia tal vez central más importante para mi sensibilidad: <em>Tataypýpe</em> se llama ese librito que recoge mi infancia junto al fuego de la cocina campesina, y cómo de aquel crecimiento paulatino fue creciendo una conciencia sobre la lengua. Fui descubriendo el valor tremendo de las dos lenguas que me tocaron en la vida, pero muy tarde ya me atreví a empezar a garabatear el guaraní. Tuve una experiencia que fue crucial en este proceso mío. Yo tenía ya por entonces veintiséis años y estaba trabajando en una agencia de creatividad publicitaria escribiendo textos para radio y televisión. Y un buen día me pidieron algo en guaraní, un pequeño guion para un dúo de cómicos muy famoso que se llamaba “Los compadres”. Ese fue el día maravilloso en que yo descubrí que sí podía escribir en guaraní.<em> Tataypýpe</em>, el libro que mencioné antes, quiere decir “viento viejo” o “viento antiguo”. Es un libro que tuvo la gran suerte de ser galardonado con el Premio Nacional, en el 2017.</p><p><strong>MMP:</strong> Lo que me estás diciendo sirve para enfatizar la importancia de incentivar desde la escuela una tradición escrita y literaria en determinadas lenguas. Si estas lenguas no se enseñan, difícilmente vaya a existir una tradición sólida de estos idiomas.  </p><p><strong>SD:</strong> Exacto, sí, y hay que tener en cuenta que en el Paraguay por aquellos años había una postergación muy fuerte hacia el guaraní. Si bien la gente le sorprende del caso paraguayo porque el vigor que mantuvo la lengua es indudable, por otro lado, se vino excluyendo de los espacios formales y de la educación. Fue una reivindicación lenta, después de mucho esfuerzo se consiguió un andamiaje legal con una ley que se trabajó durante casi veinte años.</p><p><strong>MMP: </strong>Eso te quería preguntar, porque parte de tu labor en la Secretaría de Cultura tuvo que ver con dos leyes culturales: una es la de Ley de lenguas, la Ley N.º 4.251/10, ¿verdad? ¿Nos podrías hablar de esto? </p><p><strong>SD:</strong> Caída la Dictadura de Stroessner, pasados dos años, se obtuvo el reconocimiento del guaraní como lengua oficial. Fue el primer logro fundamental. Y luego vino este trabajo largo con la Ley de Lenguas que concluyó en el año 2010, en el eje de las reivindicaciones lingüísticas, en el centro, en el corazón estaba el guaraní por ser lengua mayoritaria, por ser la lengua ancestral mayoritaria y minorizada en muchos aspectos. </p><p><strong>MMP:</strong> Hablando de estadísticas, Paraguay es un caso único en América Latina, porque según la encuesta permanente de hogares del 2022, que es bastante actual, de los casi 7 millones de habitantes, el casi 35 % habla la mayor parte del tiempo en la casa las dos lenguas, castellano y guaraní. El 33,4 % habla guaraní y el 29,6 % habla en castellano. O sea que los monolingües castellanos son un poco menos que los monolingües guaraníes. Mientras que el porcentaje un poco mayor es el de bilingües completos que alternan las dos lenguas entre el trabajo y la casa. </p><p><strong>SD:</strong> El guaraní tiene un índice de hablantes muy alto. Pero la lengua de prestigio hasta hoy es el castellano. Hay todavía polémicas fuertes por los porcentajes de introducción del guaraní en los planes de estudio, pero se ha avanzado mucho en las herramientas legales, en la creación de instituciones fundamentales, como la Secretaría de Políticas Lingüísticas, la Academia de la lengua guaraní.</p><p><strong>MMP: </strong>Quería preguntarte ahora por tu tarea de traductora. Casi toda tu actividad está más orientada a la poesía, aunque has trabajado también con narrativa. Me interesa tu elección de traducir a Rosalía de Castro al guaraní.</p><p><strong>Susy:</strong> Yo empecé a trabajar la traducción llevada por un pensamiento básico: me parecía que mi lengua guaraní necesitaba un puente con el castellano. Y empecé a trabajar la traducción con mis propios poemas, “por caradura” y llevada por ese pensamiento de que era importante construir ese puente. Con los años empecé a traducir a mis compañeros de lengua guaraní y empecé a descubrir de a poco que la cosa no era ninguna macana, que la traducción es un tema muy serio que viene desde el fondo de la Antigüedad. Ya no me acuerdo en qué momento, empecé a trabajar al revés, a traducir hacia el castellano. Fui escogiendo ciertos autores seguramente porque se fue profundizando en mi sensibilidad el interés hacia esos autores. La primera traducción individual que me atreví a hacer fue la de Roa, que es una literatura muy compleja. Antes había hecho las antologías y era empezar el camino de traducir del castellano al guaraní, y fui eligiendo seguramente poetas que me llamaron mucho mi atención como lectora de poesía. Y Olga Orozco estaba en ese caminito de lecturas. </p><p><strong>MMP:</strong> Cuando las dos lenguas le pertenecen, un autor puede innovar, puede recrear, puede modificar lo que quiere y, en general, los autotraductores lo hacen. En cambio, cuando traducimos a otros se presenta más la necesidad de de aproximarse lo más posible al texto del otro. ¿Esto lo has sentido?</p><p><strong>SD:</strong> En mi caso, siempre intenté una traducción lo más fiel posible al autor original, pero no en ese sentido de la fidelidad literal, de ninguna manera, sino en el sentido de intentar una fidelidad a su espíritu profundo, a lo que hay dentro de todas sus particularidades y de sus tormentas.</p><p><strong>MMP:</strong> ¿Habría algún aspecto, algún elemento cultural, alguna cuestión que fuera más difícil, o un desafío, trasladar de una lengua a otra?</p><p><strong>SD:</strong>  Hay diferentes maneras de encararlo. Hay quienes optan por la fórmula de “paraguayizar” los elementos tomados de autores que son de otras culturas, de otros contextos culturales o literarios. Pero no es el mío. En todos los aspectos, yo creo que estoy en lo que los teóricos llaman “la traducción hospitalaria”, intento traer, por ejemplo, a Gabriela Mistral a mi lengua, pero que sea Gabriela la que llegue hasta donde se pueda, hasta donde lo permita el trabajo atrevido de Susy Delgado (<em>risas</em>). </p><p><strong>MMP:</strong> ¿Qué nos podrías contar de tu traducción de Rosalía de Castro?</p><p><strong>SD:</strong> Ese fue un caso especial, resulta que tenemos una hermandad muy fuerte con Galicia, el proceso lingüístico nuestro ha tenido siempre el acompañamiento, el apoyo de Galicia. Primero me dije “bueno, la voy a traducir desde las versiones al castellano”, y busqué todas las versiones, todas las traducciones más respetadas. Pero en un momento dado me dije: “bueno, pero ¿por qué no me atrevo a leer en gallego, que no lo voy a entender del todo, pero es un poquito como el portugués, que lo entiendo bastante? A lgo me va a decir, algo me va a ayudar, tal vez mucho. Y me sirvió muchísimo zambullirme en la versión al gallego. Y además fue maravilloso descubrir que entendía bastante, y por ahí a alguna palabrita un poquito extraña yo le buscaba la raíz latina. Este tipo de trabajos, busco la música del poeta finalmente. Esa es mi pretensión mayor, la más atrevida tal vez, pero esa es mi pretensión mayor. Yo creo que la música está en el escalón más alto de la poesía de cualquier autor y, principalmente, de los grandes autores que, en mi modesta opinión, cantan. Mi aspiración mayor siempre está en acercarme a su música. Esta traducción que hice de Rosalía de Castro fue acogida en una forma maravillosa por los gallegos, por<strong> </strong>la universidad de Vigo, por la fundación Rosalía de Castro. Me hicieron una presentación honrosa desde allá, que no<strong> </strong>terminaré de agradecer. </p><p><strong>MMP:</strong> Quería<strong> </strong>preguntarte también por la revista cultural <em>Takuapu</em> y tu taller de poesía <em>Ára Satî. </em>¿Qué significan estos nombres?</p><p><strong>Susy:</strong> <em>Takuapu</em> es la concreción de un sueño. Me lancé con<strong> </strong>este viejo sueño de tener mi propia revista diseñada y dirigida por mí. Takapu viene de la unión de dos cosas,<strong> </strong>el “tacua” es la tacuara ritual, el bambú ritual de las indígenas. Y “pu” es el sonido, es el sonido del tacua, un poco como un símbolo de la mujer que quiere hacerse<strong> </strong>escuchar. Y era el “ára satî” es el alba, el alba transparente o el cielo transparente,<strong> </strong>según tiene sus acepciones, sería eso.</p><p><strong>MMP:</strong> ¿Escribes en ambas lenguas y después te autotraduces? ¿Sueles mezclar las lenguas en un mismo poema? </p><p><strong>SD: </strong>En los últimos años fui mezclando mis dos lenguas, pero en algunos casos no, los textos tienen su versión en guaraní y su versión en castellano. En los últimos años sentí que me llamaba la mezcla. Un día me dije: “bueno, pero si yo mezclo todos los días a cada rato mis lenguas, ¿por qué la escritora no puede hacer eso mismo?”. Y entonces empecé a experimentar ese camino. En Paraguay se llama <em>jopará</em>, la mezcla, un grandísimo tema. Nos ha marcado mucho en Paraguay. Tuvo un larguísimo periodo, que no está superado del todo, en que fue satanizado, despreciado rotundamente, mirado como lo peor que se le puede hacer a la lengua. Pero a medida que tratamos de conocer lo que está detrás de las lenguas del mundo, vemos que todas ellas son <em>jopará</em>, son ejemplos de <em>jopará</em>. Sin ir más lejos, el castellano es un grandísimo <em>jopará</em>, un <em>jopará</em> infernal. Un estudioso alemán que se interesó en el habla de Paraguay, Guido Kallfel, de la Universidad de Münster, vino una vez a un encuentro y dijo algo que le llamó la atención a muchos compañeros. Nunca olvidaré esa frasecita que dijo: las lenguas que han sobrevivido son las que se han contaminado. Usó esa palabra, “contaminado”. Volviendo a los poemas de mezcla, recordarás seguramente aquel niño, Aylan, ese niño sirio que un día se encontró en una playa de Turquía, tal vez lo recuerden… estaba ahogado en una playa de Turquía en el año 2015. Escribí un poema inspirado en aquel hecho tan triste y mezclé mis dos lenguas. Es una “Canción de cuna para Aylan”, pero tal vez sea en realidad una anticanción de cuna.</p><p><strong>MMP:</strong> Sí, la palabra “contaminación” se usa en lingüística y no tiene una acepción negativa.</p><p><strong>SD: </strong>A la mezcla o contaminación no hay por qué satanizarlas, son procesos normales de todas las lenguas. Y yo empecé a experimentar con la mezcla, en realidad creo que el campo del <em>jopará</em> se presta a una experimentación muy rica y muy variada. Nosotros tenemos un gran poeta popular que para mí fue, sin quererlo, el gran emblema, el poeta emblemático del <em>jopará</em>, de la mezcla. Emiliano R. Fernández fue un grandísimo poeta popular y nadie se atreve mucho a tocar el tema de que él cultivaba el <em>jopará</em>, pero además nos dejó una lección riquísima, porque él cultivaba un <em>jopará</em> que de pronto era solamente un remate final en un verso, en un cuarteto, un remate final con una palabra o el verso final en guaraní. A veces era alternar verso a verso el castellano y el guaraní, hizo infinitos ejemplos, infinitas experimentaciones con el <em>jopará</em>; lecciones maravillosas que para mí nos dejó Emiliano y que no nos atrevemos a estudiar con la profundidad que se merece. Y entonces hemos tenido dentro del desprecio generalizado, de este concepto generalizado de considerar el <em>jopará</em> como un fenómeno que puede matar o ya está matando nuestra lengua guaraní, hemos tenido por suerte algunos grandes poetas de lengua castellana, pero estudiosos serios del guaraní, como Carlos Villagra Marsal y Rubén Bareiro Saguier, y el propio Roa Bastos en algunos momentos, que fueron grandes defensores del <em>jopará</em>, de la mezcla, y yo creo que estamos en un proceso lento porque todavía hay sectores muy duros que resisten a la mezcla, que niegan el valor literario o que niegan la legitimidad, por así decirlo, de experimentar con el <em>jopará</em>, pero de a poco va ganando terreno el reconocimiento de que esto también es un camino legítimo.</p><p><strong>MMP: </strong>Por último, te pregunto, ¿cómo ves  a las nuevas generaciones de escritoras, de poetas en guaraní en tu país? ¿Se piensa como literatura nacional también la guaraní?</p><p><strong>SD:</strong> Sobre el caso de las mujeres escribiendo en guaraní en Paraguay hay un fenómeno llamativo que merecería un estudio cuidadoso porque se nota una extraña ausencia de la mujer que yo, a mi manera, he tratado de investigar, pero no he llegado al meollo de la cosa. Incluso me vi en apuros una vez cuando me pidieron una ponencia sobre el tema para un encuentro en Francia, y de todo lo que investigué logré encontrar unas pocas figuras. Tengo la impresión de que es uno de los terrenos en que todavía está la postergación femenina, , Una va encontrando mujeres que escriben, pero no se han atrevido todavía a darse a conocer, no se han atrevido al libro. Respecto de si la literatura guaraní es considerada una literatura nacional, sí, aunque todavía hay reductos duros de resistencia que no se han terminado de ganar, de conquistar, todavía quedan espacios importantes para que el guaraní realmente ocupe el lugar que se merece. Ahora, la nueva ley del libro, esperemos que aporte mucho en ese aspecto, porque también atañe, en gran medida, al guaraní. </p><p><em><strong>*Marisa Martínez Pérsico</strong></em> <em>es una poeta y profesora argentina. Su último libro es 'Canción de amor a un padre desconocido', Ediciones del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, 2026.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[02e60c02-4b50-4b8e-9399-6011bacfb236]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marisa Martínez Pérsico]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/68e658b6-e755-4e6d-a7f5-c0a8c615b609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="809381" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/68e658b6-e755-4e6d-a7f5-c0a8c615b609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="809381" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Susy Delgado: “Las lenguas que sobrevivieron son las que se mezclaron”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/68e658b6-e755-4e6d-a7f5-c0a8c615b609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arco y la lira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/arco-lira_1_2210932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3628da3d-c8af-4c17-a3a8-21975a644ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arco y la lira"></p><p>Valencia, Pre-Textos, 2026, </p><p>Si el curioso lector busca el valor simbólico asociado a la flecha en algunos de los diccionarios dedicados a la materia, como el de <strong>Juan Eduardo Cirlot,</strong> se topará en la entrada correspondiente con buena parte del panteón mitológico, desde los venablos homicidas disparados por la diosa <strong>Diana </strong>hasta los insidiosos flechazos propinados por <strong>Cupido</strong>. </p><p>Sin embargo, <em>Flecha de nosotros</em>, el poemario más reciente de Mariano Peyrou, requiere que desentrañemos su laberinto de símbolos acudiendo a otra tradición: la del <em>kuydo</em>, un arte marcial de origen nipón cuya finalidad no es tanto acertar con el tiro como contribuir al desarrollo espiritual del arquero. De hecho, hay algo de minimalismo taoísta en el camino por el que el autor nos invita a adentrarnos. </p><p>A lo largo de diecisiete secuencias numeradas, <em>Flecha de nosotros </em>construye un paisaje sustentado en imágenes recurrentes y variaciones rítmicas: un lago de aguas quietas, un cántaro medio vacío y medio lleno, un pájaro con o sin alas, un niño sin más, un sueño que convoca la memoria y el deseo, y los “supermercados del mundo” son el paisaje y el paisanaje que hallamos en estos versos. No obstante, pese al juego de permutaciones que Peyrou elabora a partir de esta materia prima, las estrofas van cargándose de sugerencias ligadas a las connotaciones líricas de la flecha, desde la representación vectorial del paso del tiempo hasta la evocación fragmentaria de una historia de amor definida alternativamente por la pulsión unitiva y la voluntad de disolución. </p><p>Por ese alambre argumental avanza una propuesta que en ocasiones apunta a la aleación imaginativa de la greguería (“la burbuja es el infinito del olvido”, “el sueño [...] es un pájaro de las ideas”) y que en otros casos indaga en los vínculos secretos entre los significantes y en la polisemia de los significados: así, el término “blanco” remite tanto al objetivo al que se dispara para ejercitar la puntería como a un color identificado con la emoción primigenia de la nieve. La tensión dialéctica entre el blanco y el rojo (“la sangre de la flecha”, “el corazón del blanco”, “el rojo de los besos”) nos autoriza a realizar una transposición metafórica basándonos en ese cromatismo. No en vano, el “nosotros” del título entronca con los matices que desde el soneto XXIII de Garcilaso atribuimos respectivamente a la rosa (fuego, ardor, combustión sexual) y a la azucena (melancolía, asepsia sentimental, temporalidad).</p><p>Atravesado por la flecha que le asignó <strong>Basho</strong>, Mariano Peyrou firma un tratado sobre las pasiones del alma que transita entre el sueño imposible de la unidad y la constatación del dualismo tras el impacto decisivo. Que los “supermercados del mundo” sean el único agente capaz de arbitrar las transacciones afectivas contemporáneas dice también mucho acerca de los escaparates que nos incitan a comprar y vender las proyecciones de los demás y de nosotros mismos. </p><p><em>Ser uno </em>se titula la colección de poéticas que Peyrou ha publicado simultáneamente a <em>Flecha de nosotros</em>. Entre la autorreflexión y la escritura lírica, el autor<em> </em>recopila en este volumen tanto aquellas poéticas implícitas en sus libros en verso como aquellas otras declaraciones en prosa que han ido acompañando a su proyecto creativo. Sin embargo, que nadie espere normas, preceptos o fórmulas magistrales: la estética de Peyrou, como ya se ha dicho, se levanta sobre el merodeo, la sospecha y la aproximación especulativa. </p><p>Incluso cuando se ve impelido a dar una respuesta concreta, como en la entrevista de Tes Nehuén recogida aquí, Peyrou prefiere ensayar una réplica elusiva y provisional, ya que andarse por las ramas es su manera de ver el bosque: “Es muy difícil definir la poesía, pero podríamos intentarlo diciendo que eso es lo que pretende hacer la poesía: trabajar con las palabras y con la construcción del sentido al margen o más allá del significado”. En definitiva, quien se sumerja en las páginas de <em>Flecha de nosotros </em>y <em>Ser uno</em> saldrá de ellas convencido de que la poesía es un blanco móvil que dispara en múltiples direcciones y que solo se niega a dar una cosa: explicaciones.</p><p><em><strong>* Luis Bagué Quílez </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e5007794-0781-4e2f-a53c-bf93c8d9d003]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3628da3d-c8af-4c17-a3a8-21975a644ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="100570" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3628da3d-c8af-4c17-a3a8-21975a644ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="100570" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El arco y la lira]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3628da3d-c8af-4c17-a3a8-21975a644ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Pero qué loco estás!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/microrrelatos_1_2214579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/74c40611-c986-47de-9615-6ac9f88368ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Microrrelatos"></p><p>Los veraneantes envidian al pescador que vara su barca frente a la cala. <strong>La presencia del hombre realza la belleza majestuosa del paisaje.</strong> La imagen resulta en verdad sublime, aunque también insidiosa. Algún espabilado la registra con el móvil y, en un alarde de cinismo, la comparte en Instagram haciendo propia <strong>la sabiduría de una vida escandalosamente humilde y en armonía con la naturaleza</strong>. En el mar en calma, amortiguados por el rumor de las olas que mueren en la playa, al pescador le llegan los gritos de júbilo de los niños. Pone su atención en la marabunta de la arena, en las parejas que pasean en la orilla, en los jóvenes que corren como estrellas fugaces hacia el agua. Entonces, como de costumbre, <strong>se lamenta por haber vivido tan cerca del paraíso y no haber sabido aprovecharlo.</strong></p><p>El animal, rezagado por culpa de una cojera que delata su condición moribunda, <strong>ladra implorante a su amo</strong>, un jubilado que se detiene y apoya el cuerpo sobre su bastón unos metros por delante. El hombre, molesto por <strong>el expresivo lamento de esos ojos negros</strong>, por la impúdica debilidad de su fiel compañero, responde al vacío lo que puede:</p><p>—<strong>Que sí, joder, que ya te espero.</strong></p><p>―Pero, entonces, ¿por qué trabajas en una compañía así?</p><p>―<strong>Porque, Pablo, me gusta cuidar de personas como tú.</strong></p><p>Estas palabras calan en su alma descreída. En menos de un mes ha hablado con una docena de teleoperadores, y por primera vez tiene la sensación de que alguien ―aquella joven atenta― está dispuesto a interceder por él en ese laberinto de la portabilidad, palabra horrible que ha hecho fortuna y se propaga entre los clientes de telefonía como la peste.</p><p>―<strong>Pablo, lamento lo que te ha pasado, pero te prometo que lo vamos a arreglar ahora mismo.</strong></p><p>Y aunque ya se lo ha contado, animado por su voz confiada, da rienda suelta a su frustración. Está cansado de hacer llamadas en las que tiene que contar tres o cuatro veces ―una por cada operario con el que le pasan― su problema, del Departamento Técnico al de Casos Especiales y de ahí a Ventas, etc. Cansado de que, mientras los empleados se pasan su patata caliente, amortigüen la espera con una música que para él es como poner celofán a un trozo de mierda (aunque esto se lo ahorra a Ángela); cansado de que cada comercial le haga una oferta distinta; cansado de que le prometan que le van a contactar en breve y nunca se produzca la llamada; cansado de no saber a quién (coño) pertenece su (maldito) número de teléfono; <strong>cansado de conversaciones de una hora en las que, cuando todo parece llegar a buen puerto, la llamada se corta</strong> o un empleado (inútil) toma mal un dato y el proceso debe comenzarse de cero.</p><p>―Gracias, Ángela, has sido muy amable.</p><p>―Gracias a ti. No es habitual encontrarse con clientes tan educados como tú.</p><p>Se hace un silencio.</p><p>―<strong>Ángela, me encantaría conocerte.</strong></p><p>Pablo no da crédito a sus propias palabras. No sabe cómo ha podido decir algo así. Ángela tarda en contestar.</p><p>―Me parece que estás loco… ¡pero sí, me encantará! —Y rompe a reír con una alegría dulce como una cereza.</p><p>—¿De verdad?</p><p>—Sí, sí, ¡sí! Pero antes de nada vamos a solucionar tu portabilidad. Responde cuatro preguntas al Departamento de Grabaciones y mañana tendrás instalada la fibra en casa… ¡Pero qué loco estás!</p><p>Pablo sonríe, feliz.</p><p>―Contesta las preguntas y hablamos de nuevo. Te conecto, espera.</p><p>Pi-pi-pi.</p><p>PI-PI-PI.</p><p><strong>No, la puta alarma, no.</strong> A la mierda si llega tarde al trabajo. Se acomoda la manta y se concentra en imaginarse la belleza de Ángela, en saborear su voz cálida. Aquel laberinto lo estaba desquiciando, y ahora que por fin la vislumbra, <strong>no puede perder la oportunidad de alcanzar la salida.</strong></p><p><em><strong>* Pablo Echart</strong></em> (Irún, 1973)<strong> </strong>es catedrático de Humanidades en la Universidad de Navarra, donde imparte clase sobre guion cinematográfico y cine español. Ha publicado las monografías <em>Cine dentro del cine. 50 películas sobre el séptimo arte</em> (UOC, 2023) y <em>La comedia romántica del Hollywood de los años 30 y 40</em> (Cátedra, 2005). Es autor de <em>Volver</em> (Triqueta Verde, 2023), ilustrado por Concha Pasamar. Acaba de aparecer su libro de microrrelatos <em>Mirar el mar</em> (Acantilado, 2026). Las narraciones que publicamos son inéditas.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[308cade5-9199-4fd9-92fc-efdc8e9f3bc4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 10:45:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Echart]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/74c40611-c986-47de-9615-6ac9f88368ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8382701" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/74c40611-c986-47de-9615-6ac9f88368ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8382701" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¡Pero qué loco estás!]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/74c40611-c986-47de-9615-6ac9f88368ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jordi Gracia y la izquierda ante el tecnofascismo: "Hay peligro real de retroceso a una época preilustrada"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jordi-gracia-izquierda-tecnofascismo-hay-peligro-real-retroceso-epoca-preilustrada_1_2209861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0dd4899c-713c-425e-99e5-0849e3093f19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jordi Gracia y la izquierda ante el tecnofascismo: "Hay peligro real de retroceso a una época preilustrada""></p><p>"El poder de las grandes tecnológicas contra el que se tienen que movilizar los poderes públicos es descomunal, no hay comparación con cualquier otra época anterior de la historia", alerta<strong> </strong><a href="https://www.infolibre.es/autores/jordi-gracia/" target="_blank"><strong>Jordi Gracia</strong></a> (Barcelona, 1965) en esta conversación con <strong>infoLibre </strong>por la publicación de<em> La izquierda ante el tecnofascismo</em> (Anagrama, 2026), un "panfleto", como lo denomina él mismo, que trata de dar respuesta a la pregunta del millón: ¿Cómo puede la izquierda defender los valores democráticos y la esencia del estado del bienestar en un mundo gobernado por los intereses de las compañías tecnológicas bajo el imperio de los algoritmos?</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La izquierda ante el tecnofascismo</strong></em><strong>?</strong></p><p>Mi impresión es que si no es la izquierda la que toma la conciencia radical de la subversión del orden civil de la sociedad occidental contemporánea, no lo va a hacer nadie. Y estamos ante una transformación subterránea que no vemos porque todos seguimos con nuestras vidas, hacemos nuestros planes, nos vamos de vacaciones, pero, mientras tanto, lo que está cambiando es de una profundidad supersónica en términos de radicalidad de época. Es decir, una revolución de un impacto que trasciende cualquier otra etapa anterior —ya sea la revolución industrial, la imprenta, o la que queramos— por una razón de magnitud, de poder, de capilaridad social y de alcance.</p><p><strong>Nos afecta a todos todo el tiempo, en todas partes.</strong></p><p>Nos afecta en todos los órdenes de la vida y con una intencionalidad política, de control social y de reaccionarismo en términos contrailustrados, antiilustrados. Estamos ante una auténtica contrarreforma. </p><p><strong>Por eso hemos hablado tanto de tecnofeudalismo, identificando a los dueños de las tecnológicas como señores feudales. Habla de una vuelta a la Edad Media, cuando la iglesia era el dogma que todo lo controlaba…</strong></p><p>Sí, algo por el estilo. La sensación es que la inteligencia artificial generativa puede estar convirtiéndose en la nueva fuente de información y conocimiento, cuando en realidad es sólo un instrumento poderosísimo de predictibilidad estadística. No piensa, no razona, no imagina, no fantasea, sólo calcula. Y confiamos en el cálculo creyendo que va a acertar sin saberlo, damos el crédito a una máquina sin ninguna forma de verificación por nuestra parte, y sin capacidad de acceder a las tripas de las grandes tecnológicas,  que siguen siendo de una extrema opacidad, aunque hoy ya sabemos que mienten porque ha habido personas valientes, particularmente mujeres, que habiendo estado dentro de esas operativas han decidido contar las mentiras, los fraudes, las campañas de marketing y la profunda ignorancia que las mismas grandes tecnológicas tienen sobre lo que han puesto en marcha, sin tener la seguridad de que eso era fiable, era seguro y no iba a generar consecuencias peores de las que ellos mismos imaginaban.</p><p><strong>¿Las tecnológicas no buscan el bien común, solo ingresos por publicidad?</strong></p><p>Es fundamentalmente un negocio que está vestido de bien común. Pero es un disfraz, una grandísima y gigantesca campaña de marketing que hemos aceptado porque incluso reproducimos su lenguaje. Sin ir más lejos, decimos inteligencia artificial, a pesar de que ni es inteligencia ni es artificial. Utilizamos el lenguaje que ellos nos han metido y, en buena parte, la responsabilidad es también de los medios, ya que de forma muy acrítica han aceptado difundir los informes, las noticias, la propaganda.</p><p><strong>¿Es una paradoja que la izquierda, la socialdemocracia, sea la que pide una regulación y la que defiende la institucionalidad democrática?</strong></p><p>Efectivamente, porque la única vía de protección de los intereses de la mayoría se llama Estado. El Estado social de derecho es el único instrumento que los pobres tienen para frenar la codicia de los poderosos, de los ricos, de las grandes empresas, y ahora estamos en un momento, sobre todo desde que Trump llegó a la presidencia por segunda vez, en el que vemos algo que no había sucedido jamás en la historia: la concentración en un único mando en la Casa Blanca del mayor poder económico y tecnológico y el control de la comunicación mundial. ¿Cuál es la única respuesta que tenemos ante esto? El Estado, la ley y la fiscalización, porque esas empresas han crecido y se han nutrido de cantidades ingentes de dinero público, por lo que es legítimo que el Estado haga eso. Y cuando digo Estado quiero decir Unión Europea, siempre en clave internacional, pues España sola no puede hacer absolutamente nada, más allá de liderar esa respuesta a la codicia, la prepotencia y el control social de esas grandes tecnológicas. </p><p><strong>¿Se puede poner freno a las tecnológicas a estas alturas?</strong></p><p>El origen del libro está en algo que me inquieta mucho: que las élites intelectuales, políticas y culturales no hemos trazado el nivel de toxicidad que difunden las redes porque a nosotros no nos llega. No sabemos qué entra en el móvil de la inmensa mayoría de la gente, que no tiene los instrumentos de prevención intelectual, de distancia crítica o de conocimiento para saber qué es lo que le está llegando. Porque, claro, tú no vas a entrar si te mandan mensajes racistas o misóginos, por lo que el algoritmo deja de hacerlo y te mandan, no sé, <em>ecomensajes</em>, en los que sí entras. </p><p><strong>¿Por eso, en última instancia, estamos hablando de una lucha entre las clases medias o más preparadas y las populares?</strong></p><p>Yo creo que ahí hay un eje real, sí. Y puede sonar mal, hay que decirlo con cuidado, porque nosotros, desde las élites intelectuales, también somos víctimas de la superchería, de los engaños y las trolas, aunque en otra magnitud, puesto que tenemos otro instrumental para poder defendernos de la superstición o del sesgo claramente exagerado. Pero otras personas no lo tienen, están ocupadísimas saliendo de trabajos de nueve o diez horas, volviendo a casa en otra hora y media de Metro. ¿De verdad van a preocuparse de averiguar si lo que les llega es verdad o no? </p><p><strong>Ahí es donde tiene que intervenir el Estado…</strong></p><p>Los poderes del Estado, así es. Por primera vez en mi vida entro en una etapa menos optimista en términos globales, porque el nivel de penetración en la estructura íntima y orgánica del Estado de todas estas plataformas es altísimo. Hacienda, sanidad, educación...  todas las instituciones del Estado dependen de los servicios que prestan las grandes tecnológicas y, por lo tanto, ¿cómo coño vas a ponerle una multa de 30.000 millones de euros a quien incumpla la regulación de la UE si te puede dejar sin las conexiones de citas para la sanidad? ¿Te imaginas qué caos se instala en un Estado que tenga un error estructural en el sistema de citas de la sanidad? ¿O de tráfico o de controladores aéreos? Estamos totalmente sometidos, hemos aceptado porque tiene muchas ventajas, pero al no haber participación del Estado en ellas, nadie controla lo que puedan o dejen de hacer. Mi punto de pesimismo más fuerte es que el enemigo está dentro y dependemos de él orgánicamente como Estado. ¿Cómo vas a ponerle freno y límites, hacerle cumplir las normas, y no dejar que las chicas sean desnudadas con los instrumentos de la IA? ¿Cómo vas a hacerlo si dependes de ellos para la actividad ordinaria de las instituciones públicas? </p><p><strong>¿Llegamos tarde?</strong></p><p>Me temo que sí. Tampoco quiero ponerme tan pesimista como para creer que esto es irreversible, porque entonces no estaríamos tantos pensando y escribiendo sobre esto, pero la batalla es tremenda, porque el poder de las grandes tecnológicas contra el que se tienen que movilizar los poderes públicos es descomunal, no hay comparación con cualquier otra época anterior de la historia. </p><p><strong>¿La derecha no va a mover un dedo para cambiar la situación porque está donde quería?</strong></p><p>Si alguien tiene la capacidad para revertir, reformar, corregir o rectificar lo que el turbocapitalismo genera, evidentemente es la izquierda. Lo cual no quiere decir que no pueda asomarse la derecha, pero como no tome la iniciativa la izquierda —y hablo de socialdemocracia y a la izquierda de la socialdemocracia—, esto va a seguir tranquilamente. Nos llamarán alarmistas, catastrofistas y apocalípticos, cuando el apocalipsis ya está aquí. </p><p><strong>¿Socializar las plataformas y la inversión es ahora mismo el estándar mínimo del reformismo de izquierdas?</strong></p><p>Si no es por esta vía, ¿qué otra tenemos? Es decir, o toman conciencia los poderes públicos y la UE interviene para tomar la iniciativa e interceptar toda la toxicidad que generan en términos de comunicación, información, sociabilidad, difusión cultural, propaganda y contrapropaganda, o no lo va a hacer nadie.</p><p><strong>¿Desinfectar las redes de tanta toxicidad debe ser un servicio público como limpiar las alcantarillas?</strong></p><p>Sí. Hay que entender que es una infraestructura crítica, dependemos de ella y está en nuestras vidas como el agua, la luz o el servicio de basuras. Pero claro, ha llegado a tal velocidad que nadie ha sabido enfrentarse a eso. Y, si ellos actúan dentro de la ley de la selva, es porque hubo algunos errores que vienen desde la era Clinton y la incapacidad de entender qué coño estaba pasando. Aunque esa pantalla la hemos superado ya, y ahora sí sabemos.</p><p><strong>Asegura que este fascismo lo hace mucho mejor que el del siglo XX.</strong></p><p>Sí señor. Porque es divertido, porque no lleva armas, no tiene uniformidad militar, no hay susto, todo es <em>jijijajá</em>, ir mirando vídeos y pantallas y aquí no está pasando nada. Lo están haciendo muy bien y, nosotros, mientras tanto, ¿qué hacemos? Seguir cada día la chorrada que toque de Trump, como si fuese inocente o inocua, mientras van pasando las cosas y no ponemos la atención sobre cuál es el centro y el eje de un programa de izquierdas para combatir la intromisión y la deformación de la tradición ilustrada de la que es hija la UE. Porque ellos están combatiendo esa tradición a saco y lo dicen abiertamente, no engañan a nadie.</p><p><strong>Es ese "fascismo cool", como lo califica, que se escuda en la libertad de expresión…</strong></p><p>Eso es lo que reclaman los jefes del imperio que están en la Casa Blanca, que no es otra cosa que el ejercicio de la impunidad de un poder que no tiene contrapeso. En términos geopolíticos sí, con China o India, pero en términos de oferta de productos, de consumo, no hay contrapartida. </p><p><strong>¿Por eso la socialdemocracia necesita recuperar el</strong><em><strong> swing</strong></em><strong>?</strong></p><p>Sí. Contenido agresivo, poderoso, combativo, convencido, sin miedo. Este es un peligro real de retroceso a una época preilustrada, está en marcha una contrarreforma. Por eso, tenemos que discutir obviedades como que no se puede llamar chupapollas a una periodista televisiva, pero resulta que no solo es eso, sino que hacen de todo. ¿Hemos de discutir que eso no se puede tolerar, de verdad hemos de volver a eso?</p><p><strong>¿Cómo salimos de esta maraña de redes sociales, IA y desconfianza en los medios de comunicación?</strong></p><p>La única vía está en los procesos de reeducación civil, que es como ha funcionado la historia siempre. Es decir, darse cuenta del error en el que uno estaba, rectificar y aprender a convivir con cosas tan poderosas como las nuevas tecnologías digitales. Porque no tenemos constancia histórica de una nueva tecnología que haya cambiado nuestra relación con el mundo de forma tan violenta, tan inmediata y tan invasiva como las redes sociales y la IA. Además, porque la IA generativa es un simulacro de conocimiento, es banal, es papilla. Si algo quiere este libro, es incentivar una toma de conciencia crítica sobre la deficiencia de una apariencia de conocimiento que en el fondo es un simulacro. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[73eeeeca-38a7-4c81-b2d0-08de0c97a2fa]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0dd4899c-713c-425e-99e5-0849e3093f19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="239986" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0dd4899c-713c-425e-99e5-0849e3093f19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="239986" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Jordi Gracia y la izquierda ante el tecnofascismo: "Hay peligro real de retroceso a una época preilustrada"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0dd4899c-713c-425e-99e5-0849e3093f19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Republicanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas_1_2209609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/94614e48-7c0b-428d-a9e1-16856bfd1dd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Republicanas"></p><p><strong>Tusquets. 2026</strong></p><p>¡Qué importante es, a veces, cambiar el foco a la hora de escribir! </p><p>Aún más si es sobre nuestra historia reciente, la que abarca la dictadura de Primo de Rivera, la República, la guerra, la derrota, el exilio, la dictadura y el retorno a la democracia.</p><p>Y qué significativo y enriquecedor supone analizar los hechos desde el punto de vista de las mujeres. Esta es la apuesta de <em>Republicanas,</em> el exhaustivo libro escrito por <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas-diputadas-lucharon-convertir-espana-pais-libre-justo-moderno_1_2135873.html"  >Miguel Ángel Villena</a> y publicado por Tusquets, en el que, centrándose en las nueve diputadas republicanas que hubo, las únicas hasta ahora, porque las demás ya han sido bajo la monarquía, nos describe cómo fueron las mujeres de aquel entonces, no solo ellas, también las mujeres anónimas, las que sufrieron las peores consecuencias de la guerra, las que se enfrentaron, dieron luz a hijos que luego perdieron, o las que decidieron permanecer solas y solteras para poder realizar sus carreras.</p><p>Puede parecer un libro más sobre la República, pero no lo es. Todavía no se ha escrito lo suficiente sobre lo que nos pasó, todavía necesitamos descubrir más historias de cómo fue el hachazo sangrante de aquel golpe de Estado y de una dictadura tan larga. Mientras haya temas pendientes, mientras haya muertos en las cunetas o fosas comunes, ese tema estará ahí, insistiendo, pidiendo paso, buscando un hueco en el relato literario.</p><p>Bienvenido sea un nuevo libro, pero sobre todo, bienvenido sea el cambio de foco que aporta. Porque muy poco se ha escrito desde el punto de vista de las mujeres, las grandes olvidadas en los conflictos y guerras, también en la nuestra.</p><p>Este periodista e historiador, que fue Premio Comillas en el 2021 por su libro sobre <strong>Berlanga </strong>(<em>Berlanga. Vida y cine de un creador irreverente)</em>, ha sabido reescribir nuestra Historia haciéndola asequible, e inspirándose, como él mismo comenta en el último capítulo de su libro, en su propia abuela materna, <strong>Teodora Yagüe Requena,</strong> que, pese a ser del bando vencido, habló de la guerra, inculcó a su familia las ideas republicanas, contó historias de mujeres y consiguió que su nieto, mucho tiempo después, adoptara ese punto de vista. </p><p>A lo largo de sus páginas aparecen las tres primeras diputadas de 1931<strong>: Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken, </strong>para hablar a lo largo del libro, no solo de ellas, sino de las restantes que fueron entrando en las siguientes elecciones: <strong>María Lejárraga, Julia Álvarez Resano, Matilde de la Torre, Veneranda García Manzano, Dolores Ibárruri y Francisca Bohigas</strong>, la única diputada de la derecha, por el partido de la CEDA.</p><p>Así se convierte en un libro esclarecedor en el que, por mucho que se haya leído sobre esa época, los personajes aparecen de otro modo: <strong>Azaña </strong>con toda su misoginia, los diputados que recelaban de las tres diputadas iniciales, incluso en su propio partido; la polémica sobre el voto femenino, visto desde el punto de vista de Victoria Kent y Clara Campoamor como algo que recorre el libro hasta el final, centrado en la importancia o no del voto de la mujer, algo que, a la luz actual, cuando parece que el voto más progresista parece ser el femenino, ilumina la polémica dándole la razón a Clara Campoamor, una diputada moderada. El capítulo en cuestión donde se centra en ello se titula <em>El voto, entre el tacticismo y los principios</em>. ¿Se imaginan ustedes que las mujeres planteáramos en la actualidad retirar el voto masculino porque al parecer se está escorando a la ultraderecha? La de gritos en el cielo que escucharíamos. Pero en ese capítulo se habla no solo de los diputados a favor y en contra, también de dos cuestiones esenciales para la época: la ley del divorcio y el tema de la abolición o no de la prostitución.</p><p>Como opina el autor del libro, “en el momento en que cambias el foco, ves cómo los hombres ponen especial acento en el desprecio. Fueron muy pocos hombres de la época los que tuvieron visión de futuro y sentimiento de la igualdad en aquel momento, como <strong>Fernando de los Ríos, </strong>o <strong>Luis Jiménez de Asúa.</strong> Tanto Campoamor como la Kent consideraban a este último como un maestro. Pero fueron la excepción.”</p><p>El índice ya va marcando lo que nos quiere contar. Desde el primero, titulado <em>La vergüenza de unas burguesas ilustradas</em>, hasta el último, titulado <em>Hola, democracia; adiós, República,</em> nos va contando los avatares de esas nueve mujeres, sus ilusiones y esperanzas, lo que hicieron durante la guerra, el exilio de todas ellas menos Francisca Bohigas, que no necesitó exiliarse y pasó a formar parte de las filas de la Sección Femenina;  la hospitalidad mexicana, la traición de Francia, la Pasionaria en Moscú, el regreso de algunas de ellas y la muerte en el exilio de la mayoría.</p><p>Es un libro que se lee muy bien y tiene capítulos que emocionan, sobre todo si se piensa en ellas, en lo que supuso para esas mujeres reiniciar sus vidas exiliadas empezando de cero, con el amargo sabor de haber visto cómo entraron en sus casas y las despojaron no solo de sus pertenencias, también de lo que representaron, o en el caso de María Lejárraga hasta de sus derechos de autor. O en el caso de <strong>Matilde de la Torre, Julia Álvarez Resano</strong> y <strong>Veneranda Manzano</strong>, verse también expulsadas del partido socialista por ser partidarias de la línea de <strong>Negrín</strong>, de prolongar la resistencia unos meses más y formar parte de la alianza internacional contra el fascismo, con los tambores de guerra en Europa. Claro que, pasados los años, desde la perspectiva histórica, los hechos se analizan de modo distinto a cuando estás inmerso en ellos.</p><p>Según cuenta Miguel Ángel Villena, “hay en la actualidad una ola de memoria democrática y de reivindicación” y con este libro quiso poner el acento en las mujeres, precisamente por su abuela materna “una anónima mujer republicana, que vivía con nosotros y que estuvo en la cárcel por la denuncia de una vecina”. En su familia hubo una transmisión oral por parte de la abuela, pero a él le impresionó mucho desde niño que eso no se contara; en su casa lo hacían, pero con el compromiso de no hablarlo fuera del hogar. Pero gracias a esa abuela materna, uno de sus empeños ha sido intentar comprender cómo fueron los acontecimientos que las condicionaron. </p><p>Las nueve diputadas están en primer plano, en tanto que en un segundo plano hay cuarenta o cincuenta mujeres pioneras, unas menos conocidas, otras más, como <strong>María Moliner, Margarita Xirgú, María de Maeztu o Maruja Mallo.</strong> Pero en el fondo de todo hay todo un abanico de mujeres. Y es lo que el autor quería contar: esa generación republicana. Había escrito con anterioridad una biografía sobre Victoria Kent, porque su abuela la admiraba mucho.  “En la primera etapa de la República Victoria Kent era muy popular, casi más que Clara Campoamor o <strong>Pasionaria</strong>, cuyo prestigio fue posterior”. Ha escrito también otra biografía sobre <strong>Manuel Azaña</strong> y pensó inicialmente escribir un libro sobre las pioneras republicanas, maestras, médicas, pilotos de aviación etc., pero le resultó inabarcable. Él mismo dice “fui viendo que de las nueve republicanas había algunas muy poco conocidas y me daba para hablar no solo de las dirigentes sino también de todas las demás. El motor, de todos modos, ha sido sentimental, el de mi abuela, unido a todos mis años como periodista, de conocer y entrevistar gente”.</p><p>Sobre los capítulos, el autor comenta que huyó de dedicar un capítulo a cada una de ellas porque “sus vidas están entrelazadas y quería hacer un retrato de grupo y del contexto social”. En el momento en que se pone el foco en las mujeres, hay que referirse, inevitablemente, a cómo las veían los hombres, o cómo las veían otras mujeres, que se trasluce en el famoso debate del voto femenino. Fue un debate que rompió al movimiento feminista de entonces y a las republicanas de base. “Mi abuela, con ochenta años seguía diciendo: en mala hora se nos dio el voto. Evidentemente era un argumento falso, como luego se demostró en las elecciones del 36, cuando gana el Frente Popular.”</p><p>Siempre que ha escrito una biografía, el autor se ha esmerado en que no perder el contexto social, pero en este caso expresa que “lo que me ha preocupado en este libro es hacer unas biografías asequibles para todo el mundo, no para una minoría de personas aficionadas a la Historia. He procurado hacerlo de forma rigurosa, sobre un fondo bibliográfico muy extenso, pero está escrito con la pluma periodística, porque quiero que llegue al público general. Si no se saca el contexto y el panorama social no ocurre”. </p><p>Hablando del tema de las mujeres y la evolución que ha habido, el autor considera que “el siglo XXI está siendo el siglo de las mujeres y por eso hay una resistencia de la derecha y la ultraderecha, porque les asusta. Pero es un cambio, en relación con el momento republicano, muy positivo. Es el gran avance de las últimas décadas y eso asusta.”</p><p>“De las nueve diputadas, es sobre Francisca Bohigas, la diputada de derechas, la que menos información hay. He tenido que remover cielo y tierra. Solo encontré una tesis doctoral de una profesora en la Universidad de León, donde ella se fue a vivir. Fue la única que no se exilió, aunque fue una mujer independiente, pedagoga e ilustrada, con arraigo en León. La CEDA la presenta en 1933 y sale elegida. Luego no se vuelve a presentar.” Después de la guerra entra en la Sección Femenina, donde escribe manuales sobre las mujeres. </p><p>De las demás diputadas republicanas, al autor le preocupó mucho “qué les paso, donde fueron, qué cambios profesionales, sentimentales o familiares tuvieron. Lo estudié mucho con Azaña y Victoria Kent. Me preocupaba contarlo porque fue un drama para todas; incluso para Kent, que tuvo un exilio agradable, fue un desgarro porque tuvo que rehacer su vida. Margarita Nelken y <strong>Matilde de la Torre</strong> mueren casi en la indigencia, viviendo de la ayuda de otros refugiados. Consiguen trabajo donde van, porque son muy brillantes, pero lo pasan mal en lo material y en lo afectivo. Clara Campoamor intenta volver durante el franquismo dos o tres veces, porque no resiste vivir fuera del país, pero no lo consigue, incluso haciendo gestiones con personas del régimen franquista. Lo mismo le pasó a Pasionaria, pese a un exilio dorado. Su obsesión era volver a España. De las nueve solo tres sobrevivieron a Franco”.</p><p>“Pasionaria vuelve arropada por el partido comunista. Sí que tuvo un reconocimiento posterior, en tanto que las demás no. Victoria Kent cuando vuelve gobierna la UCD. El director general de prisiones entonces era <strong>Carlos García Valdés</strong>, que era liberal y un admirador de la antigua directora de prisiones. La recibe en nombre del gobierno, le prepara un homenaje y la lleva a su antiguo despacho. Pero fue la excepción. Para la mayoría del público fue una absoluta desconocida”. </p><p>Miguel Ángel Villena cuenta una anécdota muy significativa que le ocurrió cuando estaba preparando el libro sobre Victoria Kent. Un buen día se presentó en el edificio de Madrid donde la Kent vivió, Marqués de Riscal 5.  Le comentó al portero el trabajo de investigación que estaba realizando sobre esa mujer y éste le comentó que había una señora muy mayor en el edificio que seguro la había conocido. Por casualidad, la mujer en cuestión salía en ese momento a la calle y entablaron conversación. Aquella señora le dijo: “doña Victoria, lo que quisimos a esa mujer, sacó a mi padre de la cárcel, porque era de derechas y las primeras semanas de la guerra se lo llevaron. Fue ella quien lo salvó”.  El periodista le comentó si le podía dar su número de teléfono porque le interesaba mucho ver la casa, a lo que la mujer consintió. Aquella mujer vivía en la misma casa donde había vivido Victoria Kent. Al cabo de unos días llamó, se puso el marido, y el marido le dio largas. Volvió a llamar y el marido le dijo finalmente que no tenían ningún interés en que fuera a visitarles ni que viera la casa. “Yo le expliqué que era solo un momento, para hacerme una idea, y el tajantemente, no. Yo aún no había conocido al sobrino-nieto de Victoria Kent y, cuando entré en contacto con él, le conté lo que me había pasado y fue él quien me lo aclaró: esa casa se la confiscaron a Victoria Kent. Los vecinos del rellano, los mismos con los que habló, fueron los que se quedaron con ella. Por eso no querían que fuera, máxime cuando les dije que era un periodista de '<em>El País'</em>”. </p><p>Cuántas historias similares a ésta han ocurrido y qué poco se habla de todo lo que confiscaron a tantas personas, incluso a las que confiscaron la vida. Pese a ello, el libro se cierra con un epílogo en honor a la abuela materna del periodista que solía decir:<em> Perdonar, sí; olvidar, no.</em></p><p>Por tanto, no se olviden de comprar este libro y leer la historia de lo que les pasó a las nueve mujeres diputadas y a toda una generación republicana. Unas mujeres de las que todas y todos somos deudores. Sin ellas, aunque vieran truncadas sus esperanzas, no tendríamos en la actualidad los derechos que tenemos. Que no se nos olvide. Y gracias, Miguel Ángel Villena, por escribir <em>Republicanas.</em></p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[89566a7c-39c7-4a6e-a71b-3de972f1bf97]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/94614e48-7c0b-428d-a9e1-16856bfd1dd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="122300" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/94614e48-7c0b-428d-a9e1-16856bfd1dd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="122300" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Republicanas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/94614e48-7c0b-428d-a9e1-16856bfd1dd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fulgor-ceniza-obra-javier-lostale_1_2209596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b67a82b1-6322-4d80-89b9-81d36f1f6529_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022105.jpg" width="632" height="355" alt="Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ediciones en huida, 2025</strong></span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Javier Lostalé (</span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Madrid" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Madrid</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, 1942) es sin duda uno de los poetas más importantes de su generación, la de los años setenta del pasado siglo. Su dedicación a la poesía, tanto a la propia como a la difusión de la misma en su faceta de comunicador, retratan a un personaje que ha sabido ganarse el afecto y la admiración de varias generaciones de lectores y de un buen número de poetas que siguen su trayectoria con verdadera devoción. Desde los micrófonos del programa de radio </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La estación azul </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">ha puesto su voz al servicio de todo cuanto acontecía en el panorama lírico español, y desde su primer libro, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Jimmy, Jimmy</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> hasta </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Ascensión</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, publicado en 2022, su obra recorre casi cincuenta años de poesía, dejando en cada nueva entrega el rastro de su vida, algo así como un testamento vital que sus muchos lectores han hecho propio haciendo suyos, al mismo tiempo, a los autores que Lostalé nos ha presentado en sus ensayos, acercándonos sus lecturas favoritas para que, en muchos momentos, sean también las nuestras. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pedro García Cueto</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, poeta y ensayista a su vez, recorre en este libro la obra y la trayectoria de Lostalé a través de una mirada crítica que es a la vez un detallado estudio de su obra y un canto de admiración hacia el autor retratado, un libro que ahonda en temas esenciales en la poesía de Lostalé como el amor o la evocación de los amores idos. No se trata solamente –lo cual sería suficiente– de un libro de crítica literaria, sino de una incursión-inmersión en el universo poético del autor retratado, siendo también, tal como se afirma en el epílogo del libro: "un acto de reconocimiento, una celebración de una voz singular que ha sabido, con maestría, entrelazar la claridad expositiva con la hondura y la complejidad del decir poético".</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En la entrevista que completa el libro, el autor pregunta al poeta acerca del significado para él de la poesía, y la respuesta no puede ser más elocuente: "Escribo para ser joven y alimentar una esperanza radical, para tener lo que no tengo y escuchar lo que nunca me dijeron. Escribo porque nunca fue más bello el engaño". En esas páginas podemos leer también cómo surgió la publicación de sus primeros poemas junto a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis Alberto de Cuenca</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis Antonio de Villena</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, entre otros, con el prólogo que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Vicente Aleixandre</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> escribió para la ocasión, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Saludo a cinco poetas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, así como su experiencia en tertulias literarias en las que ha participado, cuando no organizado él mismo, durante décadas. Siempre atento a la actualidad poética, entre sus lecturas cita tanto a los clásicos como a las nuevas voces de la poesía española, a quienes no duda en acompañar en presentaciones o escribir reseñas o prólogos para sus libros, siempre con una generosidad extraordinaria. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">El libro se abre con un prólogo de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Sol de Diego</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y cierra con un epílogo, ya mencionado, de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Jesús Cárdenas,</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> además de una pequeña selección fotografica donde contemplamos a Lostalé en su biblioteca o rodeado de poetas y amigos en el homenaje que estos le rindieron con ocasión de su ochenta cumpleaños. Entre prólogo y epílogo, Pedro García Cueto abre el volumen con un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Breve recorrido vital del poeta</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y, a continuación, en los once capítulos siguientes recorre la obra de Lostalé tanto a través de sus libros más significativos, tanto de poesía como de ensayo: desde el ya citado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Jimmy, Jimmy </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">hasta el breviario de la existencia poética que representa </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lector cómplice, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">sin olvidar la importancia que tuvo el programa de radio La estación azul, para acompañar después al lector por los temas esenciales de la poesia de Javier Lostalé o las influencias más reconocibles en su obra, entre los que García Cueto menciona a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pablo García Baena, Juan Ramón Jiménez</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Rilke</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, entre otros. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> supone, en definitiva, un acercamiento sincero a la obra de un poeta fundamental, escrito sin duda desde la admiración, pero también desde el rigor que todo estudio de la obra de un autor merece, poniendo a disposición de los lectores claves esenciales para una lectura o relectura de Lostalé, siendo apetecible para quien se acerque por vez primera a su obra y muy recomendable para quienes ya disfrutan o han disfrutado de la poesía de este autor madrileño que, a sus ochenta años, mantiene la ilusión de aquellos jóvenes que se reunían en un café de Madrid para hablar de la poesía y de la vida. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Pedro García Cueto es Doctor en Filología Hispanica y licenciado en Antropología. Ha publicado estudios sobre la obra de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Juan Gil-Albert, Francisco Brines</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis García Montero</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, así como varias novelas. Su amor por el cine se refleja en numerosos artículos sobre la vida y obra de actores y actrices que le apasionan, y colabora en distintos medios y revistas literarias como </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>'Clarín', 'Cuadernos del Sur' </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>'Revista de Occidente'</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, por mencionar algunas. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>*Javier Bozalongo</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> es poeta y editor en Sonámbulos Ediciones. Su último libro publicado es 'Mecanismo de arena' (El Toro Celeste. Málaga, 2024).</em></span></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[286dd577-352c-4c17-9017-a60a3089bf64]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Bozalongo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b67a82b1-6322-4d80-89b9-81d36f1f6529_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022105.jpg" length="55358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b67a82b1-6322-4d80-89b9-81d36f1f6529_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022105.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55358" width="632" height="355"/>
      <media:title><![CDATA[Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b67a82b1-6322-4d80-89b9-81d36f1f6529_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022105.jpg" width="632" height="355"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las dos vidas de Mina Índigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vidas-mina-indigo_1_2209621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/269b676d-a2c5-4d89-a35d-b761e899ed56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las dos vidas de Mina Índigo"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Planeta. 2023</strong></p><p>Suspense y esoterismo. Consiguió mantenerme intrigada y muy, muy entretenida. A veces se excede en extensión y rebaja el ritmo, pero en conjunto, esta Mina Índigo, con sus luces y sombras, consiguió conquistarme. Alaitz Leceaga se mueve bien en el universo del misterio.</p><p>Es una novela muy de protagonista principal. Ella lo es todo en la historia aunque le acompañe un secundario que pretende elevarse a su nivel, el patólogo Ellis. Este llegará a Barcelona para seguir el caso de la muerte de la hija de una confidente de la protagonista. Ella es una médium muy conocida en la ciudad. Si es una impostora o no, habrá que descubrirlo. O interpretar... Mina Índigo se relaciona con la clase de alto copete de la sociedad barcelonesa en los tiempos de la exposición universal, 1888. Un período de modernidad —o de pretendida modernidad— donde visitar a la vidente resulta de lo más chic entre el sector de los más pudientes.</p><p>Gracias a esas señoronas y acompañantes que acuden a su casa, Alaitz Leceaga nos presenta a esa clase alta que se tapa los ojos ante la parte invisible de la sociedad. La miseria está muy cerca aunque no la miren. Se deja entrever cierta crítica social en la novela. Se esmera en la descripción de paseos por los suburbios. Mina Índigo se maneja bien en esas veredas también. De hecho, las necesita para crear su red de informadores: para estar al tanto de lo que hay que saber, pero no quiere salir a la luz. Así que, coloca el pie a los dos lados en función de sus necesidades.</p><p>Debido a sus quehaceres, contaremos con múltiples escenas donde el misterio se entremezcla con elementos sobrenaturales. La mezcla de ingredientes provocará de paso el despiste del lector, sobre si sus habilidades con el más allá tienen más de profesión que de buenas artes. La autora juega a esa incertidumbre y resulta divertido, aunque es evidente que muchas cosas no cuadran.</p><p>El personaje de su marido, que pulula por casa como alma en pena, contribuye a amasar el clima de misterio que empaña la novela. Su peso parece menor entre los secundarios, pero se revelará vital a medida que pasamos páginas. Me ha gustado mucho su papel, especialmente cuando al principio, se desconoce qué pasa realmente entre las paredes de su casa.</p><p>Cuando la narración rebobina al pasado, se irán difuminando esas dudas e intrigas en las que nos va sumergiendo Leceaga, y de paso comprenderemos el mundo interior que tortura a la protagonista. Para complementar esa parte que desconocemos de la protagonista, la escritora agrega a un inspector con el que la médium tiene una extraña relación, ademas de Zelda, la criada, que no lo es tanto. Y de paso, añade a Baxter, el mayordomo. Un curioso rarito que aporta cierta gracia a la trama. Su intervención es más bien breve y sin embargo, es de esos personajes que dibuja fácilmente la imaginación. A mí, por lo menos, me resultó muy sencillo.</p><p>Ellis entra en la trama como sustituto del marido de Mina. Y con él, llega la “fiesta”. La trama se apoya en él, para aliñar el dúo que compondrán. De la misma forma que el esposo, Ellis irá ascendiendo en protagonismo, hasta que ya no entendamos a Mina sin él, aunque es verdad que a ella le gusta ir por libre. La personalidad de Mina es arrolladora, incluso por momentos algo suicida: entre su trabajo y la investigación de la muerte de la joven, no hay día, incluso hora, en la que no se meta en un lío o esté a punto de hacerlo. Y eso que debería tener cintura para poder conciliar amistades y roces entre gente de distinta estopa y contexto.</p><p>La narración de Alaitz Leceaga no presenta complicación alguna. Cuenta las cosas bien, aunque como apuntaba al comienzo de la reseña, es verdad que tiende a explayarse en escenas y detalles sobradamente descritos. Cuando hay repetición o insistencia en el mismo punto, el ritmo flojea y empiezas a desear que pase ya a otra cosa. Sin embargo, este dato no desmerece el buen trabajo hecho por la autora para mantener la tensión e intercalar el toque mágico que pulula por sus párrafos. Parece su sello. Recuerdo ese punto magnético también en su novela Las hijas de la tierra, de la que ELD cuenta con reseña desde el año 2020.</p><p>Han pasado más de ocho meses desde que terminé <em>Las dos vidas de Mina Índigo </em>y sin embargo no la olvido. Hay novelas que provocan emociones particulares por el momento en el que las lees. Esta es una de ellas. Logró entretenerme y mucho, evadirme cuando lo necesitaba. Y si un libro lo consiguió, no puedo más que agradecerlo. La lectura no soluciona problemas pero cuando estás en ella, si logra sacarte por unos minutos, horas o días, de un momento complicado, es como un regalo llovido del cielo. Así que, gracias a Alaitz Leceaga.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0aae21f4-6cb5-43d6-9cf6-f460ac719377]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/269b676d-a2c5-4d89-a35d-b761e899ed56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="98892" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/269b676d-a2c5-4d89-a35d-b761e899ed56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="98892" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las dos vidas de Mina Índigo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/269b676d-a2c5-4d89-a35d-b761e899ed56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coulrofobia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/coulrofobia_1_2209911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f167a95c-eedf-419a-9e8f-eed3b15ac81f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coulrofobia"></p><p><strong>A Carlos Ventura</strong></p><p>El pequeño repara en la feria abandonada al divisar el payaso boletero. Recibe la entrada y aborda. Mientras la montaña rusa desciende, un túnel con forma de fauces abiertas engulle al niño. El payaso autómata traga, se relame y prepara el siguiente pase. La taquilla se ilumina y el juego mecánico se reposiciona, aguardando.</p><p>Fuimos al estreno de la película La ciudad líquida. En la primera escena, los edificios se ablandaban como manteca y los semáforos se diluían. Luego, el actor principal, en una grabación detrás de cámaras, hizo un gesto de advertencia, al tiempo que el brazo se le doblaba y caía deshecho en el pavimento. Al terminar la función, la sala iluminada me dejó confirmar que los demás espectadores, incluyendo mi acompañante, se habían derretido en sus butacas.</p><p>Aurelia siempre llevaba puesto el relicario. Aunque aparecía con él en todas las fotografías y álbumes escolares, nadie conocía su contenido. Una vez intentamos quitárselo mientras dormía, pero, como si fuera parte de sí misma, se despertó para arrebatárnoslo. Más adelante, durante el viaje al lago, tratando de recuperar el objeto perdido, contrajo una infección respiratoria. Luego supimos que estaba muriendo de pulmonía y la acompañamos en sus últimos días. No lo abran hasta que yo no esté, dijo después de entregarnos la reliquia. Al desabrocharlo, descubrimos el ojo que nos muestra su vida en aquel mundo.</p><p><em><strong>*Norma Yurié Ordóñez</strong></em><em> (Guatemala) es diseñadora gráfica y autora de 'Espejismos de bolsillo' (Editorial Cultura, Guatemala, 2024); 'Artefactos mínimos' (Proyecto Editorial La Chifurnia, El Salvador, 2022); 'Don Simón' (Primer Premio Nacional de Literatura para Nuevos Escritores, Tipografía Nacional, 2013). Pertenece a la Red de Escritoras de Microficción (REM) y es coordinadora del proyecto de difusión de microrrelatos internacionales en formato audiovisual MicroAudioteca.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f22f6c74-56d2-48c6-90e6-357a4b34697a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Norma Yurié Ordóñez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/f167a95c-eedf-419a-9e8f-eed3b15ac81f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1055130" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/f167a95c-eedf-419a-9e8f-eed3b15ac81f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1055130" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Coulrofobia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/f167a95c-eedf-419a-9e8f-eed3b15ac81f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Goles de sangre y revolución en la cancha: 10 libros para el Mundial sobre el poder geopolítico y social del fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/goles-sangre-revoluciones-cancha-10-libros-entender-geopolitico-social-futbol-durante-mundial_1_2206984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9eae0e2-098f-402d-942f-bb3d994dc295_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Goles de sangre y revolución en la cancha: 10 libros para el Mundial sobre el poder geopolítico y social del fútbol"></p><p>Pareciera que <strong>el planeta deja de girar cada cuatro años</strong> o, al menos, aminora la velocidad. Tal es el poder del <strong>Mundial de fútbol</strong>. Más que nada porque gran parte de la atención de millones de personas se centra en lo que sucede en el estadio cuando empieza a rodar el balón, como si, durante dos horas, eso fuera lo único que <strong>importara</strong>. El fútbol, el <strong>opio del pueblo</strong>, seguramente la más poderosa arma de distracción de masas que jamás haya ideado el ser humano, a la altura de la religión.</p><p>Los caprichos del destino y, principalmente, la <strong>geopolítica </strong>que encarna la FIFA, han querido que este año la gran cita del balompié se celebre en <strong>Estados Unidos</strong>, en alianza, eso sí, con <strong>Canadá </strong>y <strong>México</strong>. Vecinos del norte y del sur que están regular o terriblemente mal con <strong>Trump </strong>en función del día que tenga el mandatario del país que les separa, de manera que cualquier cosa puede pasar a partir de la inauguración del Mundial este <strong>jueves 11 de junio,</strong> y hasta la final del 19 de julio. Se puede hacer terriblemente largo eso de mantener las apariencias de <strong>buena vecindad</strong> con mínimos de cordialidad.</p><p>La <strong>política migratoria</strong> estadounidense, las <strong>restricciones </strong>de entrada a ciudadanos de determinados países —con el caso del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan como gran símbolo del torneo, tras ser excluido del Mundial después de que se le denegara la entrada a Estados Unidos pese a haber sido seleccionado por la FIFA, así como los exhaustivos cacheos a los jugadores de <strong>Senegal </strong>y <strong>Uzbekistán </strong>en el mismo aeropuerto—, la exclusión de Rusia o el intento de algunos gobiernos de <strong>lavar su imagen </strong>internacional a través del fútbol convierten el campeonato en un escenario de <strong>disputa global</strong> que va mucho más allá del césped y de los 90 minutos de contienda deportiva.</p><p>Poder, <strong>propaganda</strong>, <strong>violencia</strong>, derechos humanos y dinero. <strong>Mucho dinero</strong>. Todo eso se pone sobre la cancha porque, mientras la pelota va de acá para allá, también juegan los intereses de las élites políticas y económicas. El fútbol convoca multitudes, despierta pasiones y mueve miles de millones, pero también ha sido, desde siempre, un terreno fértil para abusos de poder, <strong>disputas políticas</strong> y <strong>tensiones sociales</strong>. </p><p>Una manera de comprender esta dimensión es leer <a href="https://altamarea.es/producto/goles-sangrientos/" target="_blank"><em>Goles sangrientos</em></a> (Altamarea, 2026), de <strong>Luciano Wernicke</strong>, que se adentra en la relación con el balompié de líderes tan distintos como <strong>Hitler </strong>o <strong>Evita</strong>, que sin duda comprendieron sus infinitas posibilidades, o repasa la utilización de Diego Armando <strong>Maradona </strong>como embajador de Argentina. Un título que reconstruye distintos episodios en los que el balón se vio arrastrado por oleadas violentas, conflictos territoriales o intereses propagandísticos a manos de dictadores, narcotraficantes como <strong>Pablo Escobar</strong> y otros siniestros protagonistas de la historia reciente. </p><p>En la misma línea apunta <strong>Toni Padilla</strong> en el ensayo <a href="https://principaldeloslibros.com/index.php?id_product=357&controller=product" target="_blank"><em>El historiador en el estadio</em></a> (Principal de los libros, 2021), en el que nos lleva en un viaje por los cinco continentes para conocer y entender la <strong>geopolítica </strong>del fútbol a través de las sorprendentes historias de 40 clubes, y, de este modo, desentrañar las <strong>complejidades </strong>del deporte rey y su impacto político, social y económico de nuestras vidas. Y se pregunta: ¿Qué ha llevado al fútbol a lo largo de los tiempos a actuar como <strong>detonante </strong>de conflictos bélicos, catalizador de revoluciones o transformador social en lugares tan diversos como <strong>España</strong>, Jordania, México, Iraq, Ucrania, Argentina o Hong Kong?</p><p>En <a href="https://altamarea.es/producto/futbolitica/" target="_blank"><em><strong>Futbolítica</strong></em></a><em><strong> </strong></em>(Altamarea, 2021), <strong>Ramón Usall</strong> propone una vuelta al mundo a través de clubes políticamente singulares para entender la mayoría de los acontecimientos que han marcado el último siglo: las rebeliones anticoloniales y la lucha de clases, el nazismo y el comunismo, la Guerra Fría y la de los Balcanes, los conflictos nacionales y la lucha contra las dictaduras. El mismo autor acaba de publicar <a href="https://altamarea.es/producto/futbol-por-la-libertad/" target="_blank"><em>Fútbol por la libertad</em></a> (Altamarea, 2026), en el que defiende que el fútbol ha representado en muchas ocasiones un espacio de resistencia y reivindicación, hasta el punto de que pueblos oprimidos encontraron en los estadios una forma de afirmarse públicamente frente al colonialismo.</p><p>En 2023 publicaba <strong>Alejandro Requeijo</strong><em> </em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alejandro-requeijo-futbol-moderno-expulsado-clase-trabajadora-estadios_1_1421678.html" target="_blank"><em>Invasión de campo</em></a> (Ediciones B), un manifiesto contra el fútbol como <strong>negocio </strong>y en defensa del aficionado. Un alegato en defensa de la <strong>identidad </strong>de las gradas, contra la homogeneización que imponen las televisiones y el mercado capitalista, a partir de la base de que el fútbol es un <strong>patrimonio cultural, social</strong>, familiar e incluso estético. Porque, antes de que el dinero lo corrompiera todo, como en tantos otros ámbitos, el balompié era (y a veces todavía es, como ocurre principalmente en los mundiales), un vínculo de <strong>pertenencia</strong>.</p><p>Durante la guerra de Yugoslavia, <strong>Ramón Lobo</strong> sirvió como correo para mantener en contacto al futbolista <strong>Meho Kodro</strong> con su familia. A partir de esa experiencia personal nace <a href="https://www.librosdelko.com/collections/hooligans-ilustrados/products/el-autoestopista-de-grozni-y-otras-historias-de-futbol-y-guerra" target="_blank"><em>El autoestopista de Grozni y otras historias de fútbol y guerra</em></a> (Libros del KO, 2012), en el que el añorado corresponsal y <a href="https://www.infolibre.es/autores/ramon-lobo/" target="_blank">columnista de infoLibre</a> se preguntaba qué papel ocupa el deporte de semejante magnitud en un escenario bélico: de <strong>Sarajevo </strong>a<strong> Sierra Leona</strong> o <strong>Irak</strong>, el fútbol ha sido un mecanismo de integración para niños que tuvieron que rehacer su vida tras un conflicto, y ha servido infinitas veces para sobrellevar lo absurdo de la guerra. Que no es, en absoluto, poco.</p><p>El periodista y escritor <strong>Simon Kuper</strong> viajó a 22 países, de Argentina a Camerún, de Ucrania al Zaire, de Brasil a Sudáfrica, de Alemania o <strong>España</strong>, para investigar la poderosa influencia que el fútbol ejerce en la política, en la cultura y en la sociedad. El resultado, a medio camino entre un libro de viajes y un ensayo <strong>sociopolítico</strong>, es <a href="https://editorialcontra.com/producto/futbol-contra-el-enemigo/" target="_blank"><em>Fútbol contra el enemigo</em></a><em> </em>(Contra, 2012), un relato de las complejas tramas ocultas de ambición y poder, de pasiones individuales y nacionales, de su <strong>historia </strong>y, cómo no, de la belleza del deporte más popular del mundo.</p><p><a href="https://ficticia.com/catalogo/69" target="_blank"><em>Cuentos mundialistas</em></a> (Editorial Ficticia, 2010) es una compilación del periodista <strong>Carlos Barrón</strong> con motivo del primer Mundial en territorio africano, celebrado en <strong>Sudáfrica </strong>en 2010 (con victoria de España, huelga recordarlo). Se trata de relatos que mezclan realidad y ficción que aprovechan la literatura para relatar las tensiones sociales, los intereses políticos y las narrativas nacionales que se establecen en cada campeonato del mundo, que nunca se entiende del todo sin el <strong>contexto </strong>de su <strong>época</strong>. Por sus páginas aparece incluso una correspondencia ficticia de <strong>Franco </strong>y <strong>Mussolini </strong>hablando del poder y sus símbolos con motivo del Mundial de Italia 1934.</p><p><strong>Alejandro Fabbri</strong> ofrece en <a href="https://www.casadellibro.com/ebook-historias-secretas-de-los-mundiales-ebook/9789876145497/11526811?srsltid=AfmBOoqTlTFd7eI6Cx8Z29EsnfNYkaRvlTxFvilUIH2jb4vb9OCGXVHT" target="_blank"><em>Historias secretas de los mundiales</em></a> (Capital Intelectual, 2017) un recorrido por los rincones oscuros, las <strong>presiones </strong>políticas y las curiosidades de cada Copa del Mundo, desnudando los relatos oficiales. El autor recupera situaciones, analiza auges y caídas, y revela las presiones políticas y la corrupción: el <strong>boicot </strong>al primer Mundial, disputado en 1930 en Uruguay, por países europeos que se quejaban del frío polar de Sudamérica, el caso del jugador austríaco que humilló a los <strong>nazis </strong>(y al poco tiempo apareció muerto junto a su mujer en un misterioso accidente) o el triunfo de la selección argentina en <strong>1978 </strong>utilizado como <strong>propaganda </strong>por el dictador <strong>Videla</strong>.</p><p>Para terminar, recordamos el último Mundial celebrado hasta la fecha, en 2022 en Qatar, "a base de <strong>trabajadores muertos, derechos pisoteados</strong> y <strong>voluntades compradas</strong>" por los jeques a golpe de talonario, tal y como recalca el periodista <strong>Fonsi Loaiza</strong>, autor de<em> </em><a href="https://www.akal.com/libro/qatar_52420/" target="_blank"><em>Qatar. Sangre, dinero y fútbol</em></a> (Akal, 2022), un título que constata hasta qué punto los petrodólares pueden imponer su voluntad para blanquear a un país cuyo régimen somete totalmente a las mujeres a la tutela masculina, persigue y pena con prisión la homosexualidad y cercena los derechos humanos. Detalles que la FIFA decidió pasar por alto como si tal cosa porque, como decíamos al principio, <strong>parece que nada importa</strong> cuando el árbitro pita y <strong>empieza a rodar el balón</strong>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[32330e4b-9e10-42d2-aed4-a33089e3c66d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a9eae0e2-098f-402d-942f-bb3d994dc295_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6310450" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a9eae0e2-098f-402d-942f-bb3d994dc295_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6310450" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Goles de sangre y revolución en la cancha: 10 libros para el Mundial sobre el poder geopolítico y social del fútbol]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a9eae0e2-098f-402d-942f-bb3d994dc295_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chaves Nogales: ¿Nuevos cuentos? sobre la Guerra Civil española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/chaves-nogales-nuevos-cuentos-guerra-civil-espanola_1_2206876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b15ff969-678e-43f5-8be5-e551e7c003ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chaves Nogales: ¿Nuevos cuentos? sobre la Guerra Civil española"></p><p><strong>Prólogo de Ignacio Martínez de Pisón. Edición y epilogo de Abelardo Linares. Dibujos de Josep Bartolí. </strong></p><p><strong>Renacimiento, 2026.</strong></p><p>El conjunto de cuentos que componen <em>Guerra total</em> nos plantea varios problemas: la autoría de los cuentos, su calidad y la inevitable comparación con los de <em>A sangre y fuego</em> (1937). Se escribieron casi a la vez y, sin embargo, los que ahora nos ocupan han tardado casi noventa años en publicarse en libro, en ser asequibles para un público amplio. La siguiente pregunta que el lector se hará es si los cuentos de <em>Guerra total</em> son una continuación de los del libro de 1937, como afirman <strong>Abelardo Linares</strong> e <strong>Ignacio Martínez de Pisón.</strong> Este último los tacha incluso de “magistrales relatos”. Respondiendo a la pregunta, no creo que sean su continuación, aunque no pueda afirmarlo con seguridad, habida cuenta de que ninguno de los dos libros fue armado por el autor, pues ni Chaves Nogales, al parecer, autorizó la recopilación y publicación de <em>A sangre y fuego</em>, ni tampoco dejó preparado un libro titulado <em>Guerra total</em>. </p><p>No está de más recordar, al hilo de lo que hemos leído en alguna ocasión, que su prestigio como periodista y escritor no fue inmediato, aunque sí gozó de un gran reconocimiento en el mundo de la prensa mientras permaneció en España. Y luego, con la publicación en Alianza de <em>Juan Belmonte, matador de toros</em> (1969), seguramente auspiciada por <strong>Javier Pradera</strong>, fue muy elogiado por minorías selectas. Pero su renacimiento general debió de empezar a producirse tras la publicación de la <em>Obra narrativa completa</em> (1993) en la Diputación de Sevilla, en dos volúmenes y en edición de <strong>María Isabel Cintas Guillén</strong>, y fue gestándose poco a poco. Otro hito, aunque de dimensión menor, fue la edición en Espasa Calpe de <em>A sangre y fuego</em>, en el 2001, la primera edición comercial, volcada casi a palo seco, solo acompañada por una breve “Nota del editor”, quizá porque sus editores no llegaron a calibrar la importancia del libro. El caso es que Chaves Nogales ocupa hoy un lugar principal en la historia del cuento del siglo XX y en el del periodismo español.</p><p>Los paratextos de <em>Guerra total</em>, tanto los que aparecen en la cubierta como en la contra, con un texto de <strong>Andrés Trapiello</strong>, levantan unas expectativas que resultan innecesarias. Quizás hubiera sido más prudente dejar que la crítica y los lectores, los muchos lectores de <em>A sangre y fuego</em>, con quien resulta inevitable la comparación, pudieran haber expresado su opinión, sin por ello reproducir los estridentes paratextos del libro de 1937, obra de sus editores chilenos, no del autor. </p><p>La expresión <em>guerra total</em>, que volvemos a encontrarnos al final del primer cuento, aparece en numerosas ocasiones en la primera entrega de sus denominados <em>diarios</em>. El concepto, <em>totaler Krieg</em>, procede de las ideas sobre la guerra del general alemán <strong>Erich Ludendorff</strong>, quien, durante la Primera Guerra Mundial, defendió la subordinación de la política a la guerra, aunque no fue antes de las primeras arremetidas violentas de <strong>Hitler </strong>cuando el concepto debió de volver a circular en Europa, sobre todo tras el discurso de <strong>Goebbels </strong>en el Sportpalast de Berlín, el 18 de febrero de 1943, bajo el lema de <em>Guerra total-Guerra más corta</em>. </p><p>El subtítulo, en cambio, tiene ecos galdosianos; en ocho de ellos aparece la palabra <em>episodio/s</em>, que ha llegado hasta nuestros días en una serie de novelas de<strong> Almudena Grandes</strong>. De los diez cuentos, nueve aparecen subtitulados de cinco maneras distintas, aunque en algunos casos las diferencias sean leves. Así, pueden ser <em>episodio</em> o <em>episodios</em>, <em>episodios y escenas</em> o <em>hechos</em>, bien sean <em>de la conquista de Vizcaya</em>, <em>de la Guerra Civil</em>, <em>de la Guerra Civil en España</em> o <em>de la Guerra Civil española</em>. Los cinco últimos cuentos comparten el subtítulo: <em>Episodio/s de la Guerra Civil</em>. El caso es que están en la línea de los títulos y subtítulos de <em>A sangre y fuego</em>, aunque quizá estos no fueran obra del autor, y los que comentamos ahora son menos truculentos que los de 1937. </p><p>Los cuentos que componen <em>Guerra total</em> se publicaron entre diciembre de 1937 y marzo de 1938, tras la aparición de <em>A sangre y fuego</em>, cuya edición es probable que se hiciera sin su consentimiento y que ni siquiera llegara a ver el autor, pues —que yo sepa— nunca alude a ella. Residía entonces en París y su trabajo se centraba en el periodismo. </p><p>“Refugio” y “Hospital de sangre” aparecen en 1937 en la revista cubana <em>Bohemia</em>; el primero vuelve a publicarse, en ese mismo año, en la revista <em>Madrid</em>, editada en París, y “El traidor”, inédito, a comienzos de 1938 en la misma publicación. En suma, los diez relatos que componen <em>Guerra total</em> terminan publicándose en <em>Madrid</em>. </p><p>Al hilo de lo que viene diciéndose, no creo que <em>Guerra total</em> sea un libro más republicano que <em>A sangre y fuego</em>, pero sí resulta algo más maniqueo y uniforme, menos sutil y complejo (quizá condicionado por el medio en que se publicaron), pues tanto los héroes como las víctimas son republicanos. Las virtudes que hemos venido destacando del volumen anterior de 1937 eran la complejidad e imparcialidad, su sutileza en el tratamiento de los asuntos. Si comparamos esos cuentos con otros de varios autores que se publicaron sobre la guerra, la diferencia respecto a la mayoría resulta patente. Pero, en mi opinión, esa independencia, no seguir la tónica de la mayoría, no convertía al autor en equidistante, ni en componente de la tercera España, ni en otras simplezas semejantes, en las que hasta el gran <strong>Paul Preston</strong> cayó en <em>Las tres Españas del 36</em> (1998).</p><p>En cualquier caso, vayamos a las narraciones que nos ocupan. De “El refugio”, cuento que no aparece en la primera edición de <em>A sangre y fuego</em>, pero que se añade en la reedición del 2013, en Libros del Asteroide, destacaría su desenlace, si bien pero el conjunto peca de truculento y efectista. En él, se cuenta la tragedia que ocurre en un refugio en Bilbao bombardeado por los nacionales. Aborda el drama de unos padres que pierden a sus cuatro hijos, muertos entre las ruinas; tragedia que llega a su culminación durante el fracasado rescate de la hija, en presencia del padre. </p><p>“Hospital de sangre” comparte los datos editoriales del anterior. Aparece dividido en dos partes, en las que una monja, sobrina del político socialista <strong>Indalecio Prieto</strong>, instalado entonces con el gobierno en Valencia, le cuenta en una carta los horrores que se padecen en Bilbao, en el hospital donde trabaja, debido a los bombardeos alemanes, y como “entre las personas piadosas de Bilbao hay muchas que anhelan sobre todo el triunfo del fascismo” (p. 39). En el cuento aparece un episodio, podría leerse como una historia intercalada, donde se relata la llegada de cuatro milicianos heridos, cuya conducta deja mucho que desear, sobre todo la del blasfemo <strong>Juanón</strong>, otra bestia, que no sobrevivirá.   </p><p>En “El traidor”, historia que transcurre en Vitoria, a finales de abril de 1937, se cuenta el caso de <strong>Antón Zubillaga</strong>, un experto aviador del bando rebelde que acaba desobedeciendo a los suyos, al mostrarse en desacuerdo, sobre todo tras el bombardeo de Guernica por los alemanes. Recuerden que algo semejante ocurre en un cuento de <em>Los girasoles ciegos</em>, de <strong>Alberto Méndez</strong>, en el que un militar se pasa al bando republicano porque no quiere ganar la guerra con quienes eran los suyos. Esa diferencia de opiniones empieza a manifestarse tras la actitud prepotente y despreciativa del capitán prusiano <strong>Walter Kienzle</strong>: “le habló con tono petulante y dogmático de la cultura prusiana y de la misión providencial que los arios habían de cumplir en Europa, poblada en su occidente y mediodía por razas inferiores, decadentes” (p. 56). En una de las subtramas del cuento se alude también a un antiguo medio enamoramiento del protagonista con su prima <strong>Eulalia</strong>, tuberculosa. También tiene cierto protagonismo la madre de Antón, viuda (“ambos sentían veneración religiosa y respeto profundo por Guernica, reliquia de sus antepasados vascos”, p. 60), además de sus aspiraciones como aviador: el proyecto de llevar a cabo un <em>raid </em>alrededor del mundo. En el desenlace, Zubillaga es ejecutado por traidor, al no respetar las órdenes de bombardear Plencia. Tanto <strong>Andrés Trapiello</strong> como <strong>Ricardo Álamo</strong> destacan, con razón, este cuento; y este último también prefiere “El refugio”. Esos dos comentarios, junto con el de <strong>Andrés Amorós,</strong> son los más atinados que he podido leer. </p><p>“La última lección” es un cuento en el que se denuncia el caciquismo y su alianza con la iglesia. Es la historia de <strong>Pablo Expósito,</strong> que acaba de maestro en el pueblo de Cedeira pero, al estallar la guerra, lo mata la Guardia Civil, alentada por <strong>Felipe Corma</strong>, el cacique local. En “Timidez”, un individuo, del que se insiste demasiado en lo tímido que es, hasta en siete ocasiones, abandona a los suyos por convicciones morales y pasa a defender los intereses republicanos. Se nos cuenta aquí el ascenso de Falange y el golpe de estado de los militares, visto con los ojos de <strong>Luis Hernández,</strong> un oficinista que, con dudas, se convierte en falangista, pues tiene “la sensación intuitiva y borrosa, de que había en la sociedad algo falso y cruel, [que] comenzaba a cobrar para Hernández unos perfiles fijos. La falsía y la crueldad estaban allí, encarnados en aquellos señoritos vacíos y cínicos…” (p. 91).</p><p>“Un excelente verdugo”, el otro cuento que destaca <strong>Trapiello</strong>, transcurre en Sevilla, en el barrio de Triana, durante el otoño de 1936. Al final, <strong>Florencio</strong>, maestro ceramista y protagonista del relato, quien no ha tenido más remedio que convertirse en verdugo, poco antes de tener que ejecutar a <strong>Servando Álvarez</strong>, maestro de profesión y compañero de colegio en la infancia, reniega de los falangistas y confiesa su republicanismo. </p><p>“Tragedia en la sierra de Pancorvo”, en donde la acción transcurre en un pueblo de la serranía de Burgos, gobernado por un cacique ganadero, don <strong>Atilano </strong>(que es nombre y definición), a cuyo servicio está la Guardia Civil, parece una historia de mártires cristianos, pues la maestra <strong>Pilar Jiménez</strong> prefiere morir antes que ceder ante la relación sexual que le exige el cacique.</p><p>En “Carabinero” se cuentan las arbitrariedades que sufre en el Colegio de Huérfanos Alfonso XII, de El Escorial, la academia de carabineros, un aspirante al cuerpo, y cómo, tras convertirse en oficial, en el momento en que estalla la guerra, destinado en Barcelona, intenta que sus subordinados se muestren fieles a la legalidad, al gobierno de la República. La narración podría leerse también como la historia del enfrentamiento entre <strong>Andrés Romero</strong> (el carabinero que va ascendiendo, hasta convertirse en teniente, siguiendo los consejos que le dio su padre y las enseñanzas de un capitán médico, de ideología socialista, <strong>López Dueñas</strong>), y quien será su primer y último superior, el teniente <strong>Díaz</strong>, luego capitán, arbitrario y violento, que se muestra partidario de los golpistas. El final es abierto, aunque hoy sabemos la suerte que les esperaba a los leales que defendieron la “República popular”.</p><p>La acción de “La tanguera” ocurre en el barrio de Triana, en la Sevilla gobernada por <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/columna-minera-riotinto_1_2117449.html"  >Queipo de Llano</a>. <strong>Carmen Argüelles</strong> es una bailaora que se enamora del comandante Arenales, responsable de la Guardia Civil en la plaza, aunque opta para salvar a su hermano Pepe, preso de los golpistas. La fuga de la cárcel se produce por el empeño y valor de dos mujeres, <strong>Mónica </strong>y <strong>Carmen</strong>, quien danza para el militar, a lo <strong>Salomé</strong>, distrayéndolo de sus obligaciones. Toda la acción se enmarca en la resistencia de los sindicalistas y comunistas, “la titánica defensa obrera”, pues se muestran dispuestos a morir, “héroes anónimos de una gesta”. En esta ocasión, sí se trata de una gesta, a diferencia de la de los caballistas, en el libro de 1937. No quiero acabar el párrafo sin llamar la atención sobre el uso del léxico castizo: <em>tanguera</em>, <em>bailaora</em>, <em>jaque</em>, <em>coima</em>…</p><p>“Lo de Badajoz…” se compone de seis partes tituladas. Se trata de la única historia coral del conjunto. Recuérdese que la ciudad extremeña, con un gobernador socialista, se mantuvo fiel a la República, así como el jefe militar de la plaza. Pero tras el asedio de los nacionales, los coroneles <strong>Yagüe </strong>y <strong>Varela </strong>tomaron la ciudad, llevando a cabo una feroz represión: asaltaron las viviendas, violaron a las mujeres, cazaron a los hombres y las cabezas de algunos de ellos fueron ensartadas en bayonetas. Y la “Escuadra Negra” de falangistas acabó con los detenidos en la plaza de toros, pero antes algunos fueron lidiados, clavándoles banderillas en la espalda o ensartados por el ano. <strong>Juan Goytisolo </strong>y <strong>Javier Marías </strong>se han referido a este trágico episodio en sus narraciones.</p><p>Si hacemos un breve balance, podríamos concluir que en unos cuentos se destacan hechos trágicos (“El refugio”); la violencia y la sinrazón en ambos bandos (“Hospital de sangre”); en tres de ellos, el protagonista abandona el bando nacional y acaba defendiendo a la República (“El traidor”, “La última lección” y “Un excelente verdugo”); en otro relato, una mujer republicana opta por morir antes de entregarse al cacique del lugar (“Tragedia en la sierra de Pancorvo”); tampoco falta el protagonista que defiende sus convicciones hasta el final (“Carabinero”); los cuentos que relatan una verdadera gesta, llevaba a cabo por dos mujeres (“La tanguera”); o bien la violencia extrema a que llegaron los nacionales (“Lo de Badajoz…”).      </p><p>No he dejado de preguntarme con qué criterio se han titulado los cuentos. El del libro, ya hemos intentado contextualizarlo. En cuanto a los títulos de las narraciones, estos se refieren al espacio en que transcurre la acción (el refugio, un hospital de sangre, Pancorbo o Badajoz), parecen hablar en ellos los golpistas (el traidor, el verdugo), se caracteriza al protagonista con un rasgo de su carácter (timidez), o se destaca su profesión (carabinero, bailaora). </p><p>En este libro, <strong>Martínez de Pisón</strong> lo señala en el prólogo, llama la atención la variedad de escenarios, creo que mayor que en sus anteriores relatos (p. 11): Bilbao, Vitoria, Cedeiro (Galicia), Barcelona, Sevilla (el barrio de Triana), Pancorbo, en la serranía de Burgos, El Escorial, Villaricos (Almería) y Badajoz. Lo que se nos muestra es la complicidad entre los militares, la Guardia Civil, la iglesia, los caciques locales y las gentes biempensantes. Y cómo las vejaciones y la violencia empleada acabaron con la vida de infinidad de personas.  </p><p>Los dibujos de <strong>Josep Bartolí </strong>resultan expresivos, y le proporcionan a las narraciones el sabor de época que debieron tener en el momento de su aparición. Para ser buena literatura, a los cuentos les sobra contundencia en las valoraciones ideológicas, aunque tengan razón, porque para eso ya estaban los artículos y crónicas. El narrador de una ficción, si quiere que perdure, no debe conformarse con producir un impacto meramente coyuntural; antes bien, debe mostrarse imparcial; ni tampoco debería decantarse de forma tan explícita como ocurre aquí. Pero los lectores tampoco hemos de olvidar el contexto político en que se publicaron estas  narraciones, los medios en que aparecieron, el fin propagandístico que, seguramente, pretendían tener. </p><p>A ciencia cierta, sabemos que solo los dos primeros cuentos, “El refugio” y “Hospital de sangre”, fueron escritos por <strong>Chaves Nogales</strong>, y que el subtítulo del libro aparece en varios de sus trabajos. Y poco más. Pero lo que tenemos que preguntarnos es si resultan convincentes los argumentos que aduce <strong>Abelardo Linares</strong> para atribuirle a Chaves Nogales la autoría de los ocho cuentos restantes, firmados por escritores que existían y que colaboraban en el mismo medio que él. Creo que no del todo; pero tampoco descartaría, atendiendo a las varias razones que aduce, que pudiera tener razón, y que estos cuentos los hubiera escrito, bajo seudónimo, Chaves Nogales. No sería la primera vez que utilizara este procedimiento para publicar textos suyos. De no ser así, y que los cuentos fueran obra de los autores que los firman, hoy olvidados, estoy tentado a pensar que acaso hicieron un concurso sobre quién era capaz de imitar mejor el estilo y los temas propios de Chaves Nogales.</p><p>Hoy por hoy, lo que más puede importarnos de <em>Guerra total</em> es el valor literario de los cuentos. Si bien me parece que no tienen la entidad literaria de los relatos de <em>A sangre y fuego</em>, quizá los que más se asemejen sean “El traidor”, “Un excelente verdugo” y “La tanguera”, pero en cuanto al resto, tampoco resultan desdeñables, ni mucho menos; en especial, si atendemos —insisto— las diversas circunstancias en que se escribieron, el medio en el que surgen y lo que se pretendía con ellos.  </p><p>Sea como fuere, si las hipótesis que baraja Abelardo Linares fueran ciertas, estaríamos ante el complemento casi perfecto de <em>A sangre y fuego</em>. De tener razón, deberían poder publicarse juntos, pero recuérdese que Chaves Nogales no dejó libros de cuentos como tales, sino que se limitó a escribir narraciones individuales, aunque unidas por unos  subtítulos semejantes; lo que nos permite pensar que los concibió con una cierta unidad, aunque pensando, sobre todo, en otro orden de cosas, en la utilidad política que podrían tener en su momento, en la ayuda que proporcionarían a la causa republicana.</p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em> es catedrático de Literatura Española y crítico literario. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ea5310ac-4a19-410d-860f-c5db13af72ad]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b15ff969-678e-43f5-8be5-e551e7c003ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="146034" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b15ff969-678e-43f5-8be5-e551e7c003ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="146034" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Chaves Nogales: ¿Nuevos cuentos? sobre la Guerra Civil española]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b15ff969-678e-43f5-8be5-e551e7c003ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El oficio de ser frágil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/oficio-fragil_1_2206844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e1ae5be-8a52-439d-9b11-a5e702e22d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El oficio de ser frágil"></p><p><strong>La Imprenta. Madrid. 2026</strong></p><p>El último libro publicado por la editorial madrileña La imprenta es <em>El oficio de ser frágil</em>, de <strong>Celia Bsoul</strong>. Es un libro breve, con un diseño simple, y en él, la joven escritora nos despliega un mapa del daño. Su daño, claro, pero es que su daño personal está conectado al daño genérico (si se pudiera dar un dolor genérico, compartido) gracias al micelio que compartimos, llámese tiempo, llámese ilusión, llámese relaciones personales. </p><p> «Alguien borró la línea</p><p> entre el mundo y su peligro,</p><p> este fue mi primer oficio:</p><p> dibujarla»</p><p>dice la autora al inicio del poemario y podemos sentir que esta línea sigue hasta el día de hoy. Que la protagonista muestra cómo falló esa distancia y la vida pinchó, hizo daño, y muestra la herida ya sin sangre, pero aún con dolor. </p><p>Lees y relees los poemas y te das cuenta de que Bsoul no hace un espectáculo del daño, tampoco un ejercicio de exuberancia de la resiliencia, ella simplemente se abre poderosa, cuenta, y honesta contra un papel que aguanta a duras penas su catarata de cicatrices cosidas, heridas recientes o abismos de nostalgia. Os seré sincero: puedo decir que tengo la suerte de ser amigo de la autora desde hace unos 12 o 13 años, y leyendo el libro me he sentido culpable por no haber estado más cerca de la amiga que sufrió o que sigue sufriendo. Pero imagino que esta sensación será similar, incluso, aunque no conozcas a la autora, porque lo que invoca Celia no es ni siquiera empatía ante lo que duele sino un alegato por la fraternidad y la compasión. Una especie de «te entiendo» o un «estuve ahí» o un «gracias por contarlo». Porque Celia está en proceso, se sincera, y nos apela:</p><p>«Para aprender mi nombre</p><p> necesito mucho más tiempo del que puedes darme, </p><p> del que debo concederme.»</p><p>El oficio de ser frágil consta de 10 fragilidades, que además de estructurar el poemario de una manera sencilla y efectiva —a tener en cuenta la bonita iconografía de cada sección, obra de <strong>Javier Olivares</strong>— en sus títulos podemos encontrar imágenes poéticas muy sugerentes que os comparto aquí y que, de hecho, funcionan perfectamente como un nuevo poema (cuidado con la número 6. Duele):</p><p>La fragilidad nº1 es tener un nombre.</p><p>La fragilidad nº2 es tener un cuerpo.</p><p>La fragilidad nº3 es tener un cuerpo y que otros lo utilicen sin pedir permiso.</p><p>La fragilidad nº4 es podarte cada mañana hasta convertirte en un bonsái.</p><p>La fragilidad nº5 caer por el hueco que se abre entre los apellidos. </p><p>La fragilidad nº6 es doblar y guardar con cuidado, en un cajón, la palabra madre.</p><p>La fragilidad nº7 es ser un gorrión, oír pisadas y no huir.</p><p>La fragilidad nº8 es tratar al amor como a una fiera y no intentar domesticarla.</p><p>La fragilidad nº9 es componer una belleza con una suma de parches.</p><p>La fragilidad nº10 no es. </p><p>Estas debilidades o abismos acechan a la poeta y, como la aluminosis, ponen en peligro la estabilidad del edificio: Familia, amor, identidad, trabajo, muerte son parte de esa enfermedad que compartimos. Pero ella resiste. Bsoul ha tenido la valentía de mirar de frente a ese miedo con tantas caras y contarnos cómo es, qué ha hecho para combatirlo. </p><p> Y quizá, una pista, en la contracubierta:</p><p>«Tengo un nuevo oficio: consiste en amontonar trocitos de luz y fingir un sol».</p><p><em>*</em><em><strong>Jorge García Torrego</strong></em><em> es periodista, bibliotecario y escritor. Cuenta con seis libros publicados y desde 2012 publica reseñas literarias en diversos medios.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[12d4c4e7-f698-4408-af05-15e8c61f0562]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge García Torrego]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/5e1ae5be-8a52-439d-9b11-a5e702e22d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="21401" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/5e1ae5be-8a52-439d-9b11-a5e702e22d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="21401" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El oficio de ser frágil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/5e1ae5be-8a52-439d-9b11-a5e702e22d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estuve allí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/estuve_1_2206853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fd56bd78-dd2e-4fdb-b5c1-3e77888f4153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estuve allí"></p><p><strong>Lastura. 2026</strong></p><p>Estuve allí, descubrí la fuerza, el dolor y el amor, la belleza y la resiliencia de un lucha justa y necesaria. Desde el río hasta el mar, desde la honestidad y el trabajo, a la solidaridad y la entrega.</p><p>Sí, así es, estuve allí y pude comprobar que la presentación de un libro de poesía no tiene por qué ser una aburrida retahíla de palabras que no se entienden, una exhibición de egos, un egocentrismo del presentador y una falsa modestia del presentado.</p><p>Pues eso, que estuve allí, el 22 de mayo, en la Biblioteca<strong> Elena Fortún</strong>, en la presentación del libro <em>Desánimo de lucro</em>, de <strong>Paco Moral</strong>, editado por Lastura Ediciones. Lleno total, poetas —hombres y mujeres— abarrotamos la sala, esperando sentir la fuerza de un poeta —que además es editor de Tigres de papel y de los libros de la colección Genialogía (Asociación feminista de mujeres poetas)— y que tras diez años de barbecho volví a publicar.</p><p>En la portada, la imagen de un <em>tatreez</em> palestino que borda sobre la tela la memoria y el amor de un pueblo que resiste, hilo a hilo, como quien escribe un poema sin papel. Y en el interior, páginas llenas de un enorme amor, un amor casi infinito que puede abrazar a la humanidad entera.</p><p>Sí, estuve allí, y pude comprobar que es cierto la poesía de Paco abarca ambos lenguajes —el del hilo y el de la palabra— <em>y los dos se alzan contra la guerra, contra el olvido impuesto, contra el genocidio. Amar, entonces, es resistir: cuidar del otro, del cercano y del distante, como quien protege un bordado antiguo que aún late, rojo y vivo, bajo la historia herida</em>.</p><p>No hay prólogo, en su lugar, un REVULOGRAMA, un poema visual en el que el poeta dice: <em>Miro el cuenta las revoluciones que me indican el número de veces que casi lo logramos… </em></p><p><em>Desánimo de lucro</em> se compone de tres apartados: </p><p>DE LOS TRAGOS AMARGOS: catorce poemas que transitan desde <em>lágrima en la lluvia</em> hasta <em>parte de guerra antes de jubilarme</em>, pasando por una variedad de poemas río que transitan hacia el mar. </p><p>De este apartado quiero destacar la última estrofa del poema que lleva por título el propio título del libro: (…) <em>qué tremendo engaño eso del esfuerzo / esa república dialéctica de que nos hace libres / el trabajo cuando es fácil darse cuenta / de que todo son daños / colaterales / o una pequeña muerte / cotidiana / que produce tan sólo / desánimo de lucro</em> </p><p>Y cuando escuché este poema me acordé de una visita muy dolorosa que hice a Auschwitz, y al infame lema que se puede leer a la entrada al campo de concentración: «Arbeit macht frei» (el trabajo os hará libres).</p><p>DEL TIMÓN EN LOS NAUFRAGIOS es un apartado que arranco con tres versos de <strong>Ida Vitale</strong>:<em> acompañar la soledad</em> / <em>no negarse a las quimeras </em>/ <em>remansarse en el tomado,</em> un apartado compuesto de diez versos que van desde poética hasta antes de que amanezca</p><p>De este apartado quiero destacar el poema 8M, imagino que está dedicado a Ana, su compañera de vida, y a todas las mujeres feministas (entre las que me encuentro). Copio la entrada y los primeros versos: <em>8M algo así como un poema de amor en el diluvio / de un 8 de marzo en el que estabas lejos // apariciones / en la rama para mis dedos // en la savia / alimento del brote / en mi saliva // en el grito rebelde de mil gritos / de millones de gritos / de todos los gritos de la historia // cada vez que alguien camina / sin rozar el suelo / levitando (…)</em></p><p>POEMA PARA LEER EN VOZ ALTA es el apartado final: un único poema, titulado así, que lleva la siguiente cita: <em>no adoptes nunca el nombre que te dé la policía, </em>de <strong>Enrique Falcón</strong>. Y quiero destacar que sí, que estuve allí, y que este poema se leyó en voz alta y fue coreado por el abanico de poetas, familiares y amistades que acompañamos la lectura con el grito: <em>desde el río / hasta el mar / Palestina / vencerá.</em> Y estos, precisamente, son los últimos versos del recital, y el punto final es el único punto de todo el poemario. Y es que los poemas de este libro no tienen puntos, ni comas, ni letras mayúsculas. Imagino que es una licencia del autor que guarda un significado que, estoy segura, tiene que ver con su lucha por la igualdad y con la valoración de los detalles, de las cosas pequeñas. </p><p>En resumen, que estuve allí, y comprobé, una vez más, que allí estaba Paco Moral en estado de gracia, totalmente él, con toda su fuerza y toda su generosidad. Animo, si lugar a dudas, a leer <em>Desánimo de lucro</em>. El título es un verso que (según Paco) le robo con permiso de <strong>Ferrán Fernández</strong>. Y, a este poemario, le viene como anillo al dedo: no es el lucro lo que inspira al autor, es la lucha por la justicia.</p><p><em>* </em><strong>Nieves Álvarez</strong><em> es profesora, escritora, poeta, investigadora y artista plástica. Pero, sobre todo, ávida lectora.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c4951fcf-df13-4ca6-9961-40643b5787b2]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nieves Álvarez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fd56bd78-dd2e-4fdb-b5c1-3e77888f4153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="198762" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fd56bd78-dd2e-4fdb-b5c1-3e77888f4153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="198762" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Estuve allí]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fd56bd78-dd2e-4fdb-b5c1-3e77888f4153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sabiduría, el lenguaje y la naturaleza en Luis Feria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/sabiduria-lenguaje-naturaleza-luis-feria_1_2206865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fc279237-3be9-4d51-9f8f-ed41f130c98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sabiduría, el lenguaje y la naturaleza en Luis Feria"></p><p><strong>Edición de Jesús Munárriz y Jenaro Talens. Ilustraciones de Pepa Izquierdo.</strong></p><p><strong>Hiperión. Madrid, 2026</strong></p><p>Entre los poetas hoy desconocidos y muy relevantes de nuestra generación del medio siglo se encuentra el canario <strong>Luis Feria</strong> (Santa Cruz de Tenerife, 1927-1998), un autor que logró cierta relevancia en el panorama lírico español a partir de la obtención, en 1964, de un premio hoy inexistente: el Boscán. Un galardón de una gran importancia en la década de los sesenta que concedía el Instituto de Cultura Hispánica de Barcelona pese a la dictadura. Lo ganó con uno de sus libros más destacados, <em>Fábulas de octubre. </em>Del nivel cualitativo del Boscán dan buena idea algunos de los títulos de su “catálogo” de premiados: <em>Salmos al viento</em>, de <strong>José Agustín Goytisolo; </strong><em>Redoble de conciencia</em>, de <strong>Blas de Otero; </strong>o <em>Las horas muertas</em>, de <strong>Caballero Bonald</strong>. No olvidemos que el título que lo inauguró en 1944 fue <em>Nuestra elegía</em>, de <strong>Alfonso Costafreda.</strong></p><p>Luis Feria está, sin embargo, en la trastienda de los canonizados por la antología de <strong>Juan García Hortelano</strong>, trastienda que habitan nombres como <strong>César Simón, Carlos Sahagún</strong> o <strong>Julio Mariscal</strong>, por ejemplo. De situarlo en algún espacio estético de esa leva, sería en el que ocuparon los más empeñados en la renovación del lenguaje realista: <strong>Claudio Rodríguez, José Ángel Valente, Carlos Barral</strong>, por ejemplo. Su apuesta innovadora, su búsqueda de la palabra imprevista, de un lenguaje preciso, a veces juguetón, pleno de carga imaginativa, hacen de Feria un poeta de una singularidad extrema. Si bien en el año 2000, con el apoyo del gobierno canario, la editorial Pre-Textos publicó, de la mano de <strong>José Carlos Mainer</strong>, su obra poética completa junto a sus cuentos, esa circunstancia no logró evitar el silencio que ha opacado su memoria en el último cuarto de siglo. </p><p>Por eso, la aparición de <em>No existen jerarquías</em> a los casi treinta años de su muerte y con unas austeras y delicadas ilustraciones de <strong>Pepa Izquierdo</strong>, es un chorro de aire fresco y, hasta cierto punto, una llamada de atención en medio de un panorama, como el actual, poco propenso a lo imaginativo. Se trata de una antología “temática” preparada por los poetas <strong>Jenaro Talens</strong> y <strong>Jesús Munárriz</strong> en la que toma el mando el canto a la naturaleza. La denomino temática porque trata de plantas (flores, arbustos, frutas) y animales, aves sobre todo. En lo vegetal descansa la primera parte de la antología, <em>Poemas sobre flores y plantas</em>, y el mundo animal asoma en la segunda parte, el “Bestiario” que se publicó, como antología y con carácter póstumo, en 1999 con un epílogo de <strong>José Hierro</strong> que los editores rescatan para este doble poemario.</p><p>Lo califico de doble poemario por estar constituido por dos bloques muy unitarios que, pese a tener el carácter de antologías, pueden ser leídos y considerados como poemarios. La primera parte la integran textos procedentes de siete libros, desde el citado <em>Fábulas de octubre</em> (1964) hasta <em>Casa común </em>(1991), pasando por su magistral volumen de poemas en prosa, <em>Dinde </em>(1983). La mayoría de los poemas son en verso y recorren un amplio muestrario, que va de la más delicada rosa hasta las más prosaicas higuera o a la cebolla, con un tratamiento muy alejado del realismo utilitario que en las <em>Odas elementales</em>, por ejemplo, aplicara <strong>Neruda</strong>. La ironía, el juego, la metáfora o la comparación, llenas de imaginería lingüística e imaginación, nos hacen percibir cada poema como una planta o una flor hecha de palabras y música. Expresiones de la jerga canaria se combinan con viejos vocablos de influencia hispanoamericana y con neologismos felices. Véase cómo describe una sandía: “qué pulpa tan procaz, qué zumo tan bermejo / diez mil pepitas brunas, dulzura del verano”. Así, la buganvilla, la higuera, la cebolla, la judía o el perejil conforman un universo de sensaciones, de colores, aromas y vibraciones que nos muestra cómo el poema puede ser, a la vez que lenguaje, un pequeño tesoro. Aun que son poemas escritos entre 1965 y 1991 procedentes de libros distintos, el conjunto muestra una coherencia y una unidad llamativas </p><p>En “Bestiario”, el segundo bloque, baja la pulsión imaginativa y la tensión lirica para asentarse un cierto tono narrativo, más directo, tanto que algunos poemas, sobre todo la minoría de los escritos en prosa, bordean el microrrelato. También hay un enfoque más realista, más apegado a lo cotidiano, a la anécdota aunque nunca deja los interrogantes metafísicos, su preocupación por acercarse al misterio de lo poético (así en “Pájaro”: “Mirándolo das fé, / él es tu certidumbre, / existes porque es”) o por no dejar de lado el humor y la ironía, tal y como ocurre con la gallina (“La gallina palurda / anda despatarrada por su barrio, / sin medias, la cresta descompuesta”) o con los grillos: “Y como no habían ensayado en su vida, toda la grillería era un desastre, un guirigay y rascatripas; vaya lata con su guitarrín”. </p><p>En el fondo, el recorrido que Luis Feria (los antólogos) aborda alrededor de esos seres que pueblan la naturaleza (doméstica o salvaje), sean plantas o sean animales, es una reflexión sobre algunas verdades de la existencia: el amor, la amistad, la muerte, el miedo, la alegría, la infancia, la memoria. La iniciativa de Hiperión rescatando esta rara antología de un poeta raro como Luis Feria es un servicio al mundo de la literatura, a las jóvenes generaciones. La dicción y el ritmo, la altura de las metáforas y comparaciones, el equilibrio entre humor y gravedad, hacen de <em>No existen jerarquías</em> un libro invitador a la lectura sosegada, incluso divertida, y a viajar en busca del resto de su obra. Para conocer a Luis Feria, un olvidado no olvidable. <strong>Hierro </strong>lo dejó escrito en el epílogo felizmente rescatado: “La sorpresa, el hallazgo, la palabra mágica, poéticamente exacta, está aquí”. Lo dijo de “Bestiario”, pero seguro que hoy lo haría extensible a todo el libro. Seguro.</p><p><strong>*Manuel Rico</strong> es escritor.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[47a0fcaa-884f-4a24-95a7-1d365413c0af]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Rico]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fc279237-3be9-4d51-9f8f-ed41f130c98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="78460" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fc279237-3be9-4d51-9f8f-ed41f130c98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78460" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La sabiduría, el lenguaje y la naturaleza en Luis Feria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fc279237-3be9-4d51-9f8f-ed41f130c98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
