Julián Casanova defiende en cómic la verdad de la Guerra Civil: "La ultraderecha quita las partes que no le gustan"

Portada de la versión cómic de 'España partida en dos', de Julián Casanova, Miguel Casanova y Carles Esquembre.

España partida en dos, una historia de la Guerra Civil española (Crítica, 2013) se ha convertido en un referente para muchos docentes y es uno de los libros de fondo que más piden los centros educativos a la editorial cada principio de curso. Ese interés persistente es el que ha llevado al historiador Julián Casanova (Valdealgorfa, Teruel, 1956), en su empeño en hacer llegar la verdad de la contienda y la dictadura a la mayor cantidad de ciudadanos, a experimentar con el formato de novela gráfica.

Es así como este miércoles ha llegado a las librerías España partida en dos (Crítica, Planeta Cómic, 2026), una adaptación de Miguel Casanova e ilustrada por Carles Esquembre (Valencia, 1985), que a su vez parte de la edición ampliada y actualizada del libro en 2022. Una obra que combina el rigor histórico con la fuerza visual de la novela gráfica para acercar la historia reciente de España a nuevas generaciones de lectores, dando respuestas a algunas de las preguntas más apremiantes que se han planteado en los 90 años transcurridos desde el golpe de Estado contra la Segunda República. 

Así, el trío de autores crea una obra nueva y rigurosa que explica los profundos orígenes internos del conflicto y lo sitúa en el contexto europeo marcado por los convulsos cambios continentales entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, narrando los acontecimientos y batallas más significativas al tiempo que destaca a los principales protagonistas. Un tema que, lejos de estar asentado historiográficamente, tal y como destaca Casanova a infoLibre, "cada vez que sale hay un sector importante de la clase política que no quiere hablar de él o que, directamente, sigue diciendo eso de '¿por qué tienes que remover esto cuando hay cosas más importantes?'" "Y esa idea se la ha transmitido a mucha gente. Te acusan de hablar de la Guerra Civil cuando en realidad tendrías que hablar de las glorias nacionales, de los Reyes Católicos, que es lo que a ellos les gusta", apostilla.

Para el historiador, hablar del tema "no es asumir un discurso o un determinado relato, como dirían ellos", sino sencillamente entender que no está en absoluto mal que salgan libros o cómics de la Guerra Civil, precisamente porque "todavía hay un sector de la clase política que tiene dificultades para asumir que no está mal que se conozca". Y todavía continúa: "90 años después y 50 tras la muerte de Franco pensábamos que este tema estaba ya reposando, pero ahora resulta que ha regresado a través de las agendas de la ultraderecha, que ha vuelto otra vez a quitar del pasado aquellas partes infames que no le gustan, sobre todo si reflejan a sus familias, y por eso prefieren las partes más heroicas de las glorias nacionales. Pues vamos a ver si esto crea conocimiento y debate sobre la Guerra Civil". 

Este título viene también, en palabras de Esquembre, a paliar un "déficit" de conocimiento que él mismo experimentó al presentarse en su momento a la prueba de Selectividad y no ser capaz de "decir nada" a una pregunta referente a la Transición. "Yo sacaba unas notas decentes, no se me daba mal la Historia, pero no supe decir nada por no haber llegado a la temática en clase. Y luego, a nivel personal, podría haber estado interesado en esto a mis 18 años, estaban mis abuelos vivos todavía, pero prefería estar a otras cosas. Ese examen me hizo reflexionar y decir 'no puede ser que yo tenga este 'déficit'", confiesa a infoLibre el ilustrador.

Ese salto en la memoria entre generaciones está resuelto en esta adaptación a través de una abuela que le cuenta a su nieta, grabadora en mano, cómo fue la guerra en Barcelona. "Al principio la abuela le dice que lo que le cuenta no tiene ninguna importancia y no hace falta que le grabe, pero al final reconoce que a lo mejor sí ha valido de algo todo eso y se alegra de que le haya grabado", apunta Casanova, destacando que ese es un "guiño" a "la cantidad de gente que se queja de que pudo grabar" a sus padres y no lo hizo, citando el caso de la última novela de Julio Llamazares: "Porque resulta que después, cuando ya está muerto, le entran ganas de contar lo que a él lo que su padre le quiso contar tantas veces y él no quiso que le contara. A veces dicen que los abuelos no querían contar nada, pero en muchas ocasiones la gente tampoco lo quería recibir".

El lado positivo del momento actual lo ve Casanova en que ahora nota que hay "más gente y más compromiso" desde el ámbito docente para tratar estos temas. "Si nosotros tenemos ahora interés en que este libro se lleve a los centros educativos, vamos a encontrar una recepción bastante buena", vaticina desde su larga experiencia relacionada con el mundo educativo. Algo vital, pues tal y como los propios profesores le cuentan, estamos en un momento en el que, efectivamente, "hay una parte de moda" en el interés de los jóvenes en tendencias de ultraderecha.

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Carles Esquembre

"Esta esa parte de moda, y otra que tiene que ver con que en esta era digital en 20 segundos un vídeo de Tik Tok te deshace una clase entera", señala. "Es decir, tú estás en una clase, con sosiego, diciéndoles a los alumnos 'mira, esto es un Golpe de Estado, una Guerra Civil no es solo explosiones, no, tiene que haber grupos armados que compitan por la conquista del Estado'. Esas cosas que son básicas para que la gente no diga tonterías. Y, sin embargo, el Tik Tok, la moda, toda la ola de estos momentos que les llega por todas partes... afectan fundamentalmente a la Historia, al género, a la nación, a los nacionalismos, a la patria o a la inmigración", explica.

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Y añade: "Si juntas todo esto, estamos en el debate de siempre, que es qué tipo de sociedad quiero, qué tipo de Estado quiero, cuánta libertad quiero para los ciudadanos y cuánta distribución de la riqueza. Estoy convencido de que en estos momentos es muy difícil convencer a sectores juveniles que quieren sacar una nota maravillosa en Selectividad, porque quieren ser ingenieros o médicos, a los que ya les han ido diciendo que la Historia necesita que pase mucho tiempo para que se curen las heridas. Y así estamos siempre curando heridas. 90 años después todavía estamos curando heridas con la cantidad de cosas que han avanzado".

Tercia en este punto Esquembre para añadir a todo lo anterior que vivimos en un momento de "democratización de las opiniones en el sentido de que todo el mundo se cree con derecho a hablar de cualquier cosa" y a reclamar que se respete su opinión. "Perdona, no voy a respetar esta opinión de mierda. Y luego está eso otro del 'a mí me han contado, a mí me han dicho que en mi familia...', donde entramos en el tema delicado de respetar las memorias cruzadas, pero diferenciándolas con el conocimiento y la Historia, algo que es muy difícil", plantea, antes de lanzar una última idea para contar nuestra propia historia, que es generar el "binomio Guerra Civil - dictadura" en lugar del habitual "República - Guerra Civil".

Terminan tanto Casanova como Esquembre poniendo en valor el tremendo trabajo de síntesis que han realizado, por supuesto junto a Miguel Casanova, con el objetivo último de encontrar nuevas maneras de acercar estos momentos históricos en tiempos de inmediatez y mucha cultura audiovisual. "Hace diez o quince años hubiera sido impensable esto para mucha gente que cree que sus libros son sesudos y no habría aceptado hacerlo en cómic. Unos hubiéramos entrado, pero otros no. Por eso, creo que aquí hay un cambio también de enfoque y de perspectiva por parte de la Historiografía. No todo el mundo lo acepta, pero el abanico de lectores se amplía", termina Casanova.

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