Mil motivos para echar al Partido Popular de Andalucía Daniel Valero 'Tigrillo'
Este es un mensaje para todos mis andaluces. ¿Por qué? Por esto:
Según las encuestas, más de dos millones setecientos mil andaluces aún no saben qué votar en las elecciones autonómicas de este domingo.
Dos millones setecientos mil.
Y, chicas, siento ser yo quien os lo diga, pero no está la cosa para abstenciones.
Así que, si te lo pongo un poco más fácil, aquí te dejo una pequeña, muy pequeña lista de motivos para salir a votar el domingo 17 de mayo. Y esto solo para demostrarle a Feijoó que, efectivamente, los andaluces sabemos contar. Al igual que ellos cuentan con, si no consiguen mayoría absoluta, gobernar con gente tan cateta que dice que Blas Infante creó una patria islamista y su campaña está constando en hablar de la Reconquista. Antiandaluces gobernando Andalucía. Pues muy bien.
Vamos a empezar por la vivienda. Y es que Andalucía fue una de las comunidades autónomas donde más han subido los precios en los últimos años: más de un 15% en 2025. Hasta un 40% en los últimos cuatro años en lugares como Málaga, que ha expulsado a miles y miles de vecinos de sus hogares de toda la vida para convertir la ciudad en un resort de lujo para ricos. Todo mientras el Partido Popular se niega a cumplir con la Ley de Vivienda y aplicar los controles a los precios del alquiler en las zonas tensionadas, que en comunidades como Cataluña ha conseguido que el precio baje en más de un 7%.
Seguimos con la sanidad, y es que en tan solo cuatro años Andalucía ha pasado a ser la comunidad autónoma más descontenta con su sistema sanitario, con un gobierno que se ha esforzado en promocionar los seguros privados e incluso ha derivado actividad sanitaria pública a clínicas privadas. De 424 millones de euros hace unos años a 675 millones en 2025. Como resultado: derivaciones masivas a la privada, aumentos de récord en las listas de espera y una saturación extrema en los centros de salud que pone en riesgo a todos los andaluces que no pueden pagar un seguro privado.
En tan solo cuatro años Andalucía ha pasado a ser la comunidad autónoma más descontenta con su sistema sanitario, con un gobierno que se ha esforzado en promocionar los seguros privados.
Y, por supuesto, no podemos no mencionar la crisis de los cribados por cáncer de mama. Imagínate llevar meses en tratamiento, o sospechando que podrías tener una enfermedad que podría acabar con tu vida, irte a casa después de hacerte las pruebas y pasar meses o incluso años sin saber siquiera si necesitas más revisiones o no. O peor: pensando que está todo bien, que por fin puedes respirar tranquila, solo para, mucho después, descubrir por las noticias que igual es demasiado tarde para ti. Que podrías haberte estado tratando, que podrías estar curada, viviendo tu vida tranquilamente. Es el caso de más de 2300 mujeres andaluzas. Aproximadamente 300 desarrollaron un cáncer avanzado mientras les decían que si no les llamaban, que no se preocupasen, que estaría todo bien. Algunas de ellas ya no están con nosotros. Purificación. Inmaculada, de 60 años. Carmen, de 59. Y para hacerlo peor aún, el presidente de la Junta dice en televisión, preguntado por ellas, que a él “no le constan” esas mujeres. Estoy seguro de que a sus familias sí que les consta su ausencia, señor Moreno.
La lista sigue: privatización en la educación, ausencia total de medidas de carácter feminista o LGTBIQ+, o contra el racismo. Y, honestamente, entiendo perfectamente el cansancio con la cantinela de siempre. Estamos hartos de votar para “frenar” a la ultraderecha, de hacerlo sintiendo que estamos eligiendo un mal menor.
Pero es que, sí, tenemos buenas opciones para salir a votar este domingo. Y quizá las encuestas no ilusionen tanto cuando vemos los posibles resultados de la izquierda alternativa, pero, ¿cuántas veces nos hemos llevado una sorpresa que veíamos casi imposible?
Es momento de votar pensando en nuestras familias, en quienes han peleado para construir lo que ahora están vendiendo a turistas, en todas nuestras amigas que siguen teniendo que irse de sus pueblos y sus barrios porque ya no son para ellas. En las que siguen allí, y en quienes están fuera. Porque, como dice la canción de La Mare y Carmen Xía:
“Y detrás de la postal, de las barquitas y la Caleta hay un pueblo que resiste a los calcetines y a las chancletas. Si se te gastan las fuerzas, hermana, ninguna vamos a culparte, tú eres igual de fuerte por irte que por quedarte”.
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