I
En la IX sesión del “grupo de charla filosófica” de Aluche, reunido el pasado 21 de enero en la librería Santander de dicho barrio madrileño, se abordó el comentario del libro de Byung-Chul Han Buen entretenimiento, editado por Herder.
En cierto modo, el prólogo de la citada edición condensa la visión conceptual de la que parte el autor, cuando señala que la ubicuidad del entretenimiento propicia o colabora en la gestación de “un cambio fundamental en lo relativo a la comprensión del mundo y de la realidad”.
Es decir, que el entretenimiento propende a construir una concepción o comprensión virtual del mundo, despegada o distinta de la realidad fáctica.
En este sentido, entiendo que deberá prestarse especial atención a analizar cómo y en qué medida se han ido transformando las formas, las manifestaciones e incluso la esencia del entretenimiento, y si constituye un elemento activo de interacción comunitaria, o se ha convertido, en gran medida, en un elemento pasivo y objetivable, que incluso puede ser objeto de comercio como mercancía.
En efecto, “el entretenimiento” se ofrece hoy de muy diversas formas y a través de distintos formatos, en el mercado del ocio y del espectáculo. De modo que puede uno “entretenerse” como mero observador pasivo e incluso entrar en el mercado del entretenimiento cosificado, tanto como comprador o como vendedor del mismo.
Seguidamente cabría preguntarse en qué medida el “entretenimiento” hunde, o no, sus raíces en la naturaleza, y en qué medida constituye, en todo o en parte, un bien cultural.
Cabe preguntarse en qué medida la información, en todos los ámbitos, se ha impregnado de “entretenimiento”, de espectáculo, afectando a la percepción de la realidad de la que se informa
Cabe reseñar que lo que pudiera o debiera ser la inicial definición de “entretenimiento”, como elemento aglutinador de todo el texto, deriva en el capítulo final, en la dificultad de su definición, según afirma el propio autor concluyendo que “parece que en el fenómeno del entretenimiento hay algo que se resiste tenazmente a ser fijado conceptualmente.”
Y tras afirmar que el entretenimiento “ya no es meramente “episódico”, sino que, por así decirlo, se vuelve “crónico”, alude a su ubicuidad, diciendo: "Tras la ubicuidad del entretenimiento posiblemente se esconda una totalización que se va imponiendo poco a poco. Mirándolo así, el entretenimiento está engendrando, “más allá de episodios aislados”, un “nuevo estilo de vida”, una “nueva experiencia del mundo y del tiempo” en general."
Cabe consignar también dos de sus afirmaciones finales: "En la actualidad el entretenimiento parece acoplarse a todo sistema social y modificarlo correspondientemente, de modo que los sistemas generan sus propias formas de entretenimiento." "También se va borrando cada vez más la frontera entre “realidad real” y “realidad ficticia”, que marca el entretenimiento."
Más allá de estas apreciaciones, cabe decir que el texto ofrece un sugerente ramillete de datos y consideraciones, sazonadas con multitud de citas de otros diversos autores, que incitan a la reflexión; si bien, en ocasiones, las opiniones del propio autor, Byung-Chul Han, entreverándose con ellas, deben buscarse entre líneas, intuyéndolas del contexto.
II
El texto desarrolla varias dicotomías en torno al eje de la “pasión”, en su triple significado de sacrificio (Pasión de Cristo), esfuerzo-trabajo y afición o inclinación. Los elementos de esta dicotomías se muestran en general como contrapuestos y excluyentes el uno del otro, en todo o en parte.
Algunas de las dicotomías que explicita o sugiere la lectura del libro serían:
Música sacra – Música profana. Música ligera . Música culta. Pasión (redención) – Regocijo (placer). Pasión (trabajo, esfuerzo) – Entretenimiento (placer, disfrute). Serio – Entretenido. Arte auténtico (serio) – Arte entretenido. Sublime (elitista) – Popular (vulgar). Palabra (contenido) – Espectáculo (entretenimiento). Pensar (trabajo y pasión) – Entretenimiento (distracción, despreocupación). Auténtico – Sucedáneo. Lujo – Alienación (de lo natural). Lujo – Precariedad (necesidades). Lujo – Pasión (esfuerzo). Necesario – Superfluo. Natural - Antinatural. Vitalidad – Decadencia. Efímero – Permanente. Apariencia – Realidad. Trascendencia - Inmanencia. Razón/espíritu – Sensibilidad. Cotidianeidad (aquí, ahora) – Pasión (sufrimiento, esfuerzo). Moral (pasión, esfuerzo) – Entretenimiento sano (enriquecedor) - Entretenimiento vacuo (no enriquecedor). Entretenimiento – Vida auténtica.
Así pues, estamos ante un texto caracterizado por muchas dicotomías que ofrecen un amplio campo para la reflexión, en muy distintos ámbitos, siguiendo el hilo común del entretenimiento.
Cabe preguntarse finalmente en qué medida la información, en todos los ámbitos, se ha impregnado de “entretenimiento”, de espectáculo, afectando a la percepción de la realidad de la que se informa.
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Eloy Isorna Artime es socio de infoLibre.