Lluis Orriols: "El escándalo Zapatero no afecta solo a un expresidente, también a un referente crucial del Gobierno"

Lluís Orriols (Barcelona, 1977) es politólogo, licenciado en la Pompeu Fabra de Barcelona, doctorado en Oxford y profesor y vicedecano en la Universidad Carlos III de Madrid. Se ha convertido en una voz habitual entre los analistas de la actualidad, en su caso especializado en opinión pública y en comportamiento político y electoral.

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Ciclo electoral autonómico

“Ya tenemos cuatro elecciones autonómicas y ya podemos hacer una lectura no solo a nivel autonómico sino a nivel nacional, de cómo está la política española. Yo creo que hay tres grandes conclusiones. La primera es que el Partido Popular necesita de Vox para conformar mayorías parlamentarias, porque incluso en contextos donde tenían mayorías sólidas han visto cómo retrocedían y necesitaban el apoyo de Vox, como en Andalucía. Por tanto, el PP gana, pero necesita de Vox. La segunda es que el Gobierno genera efectos negativos o genera un contagio negativo a las arenas inferiores. Siempre hay un efecto de contagio de las dinámicas nacionales a las autonómicas y locales, positivo o negativo. Se constata que el Gobierno es corrosivo. El partido que lidera el Gobierno, el PSOE, pero también quienes le rodean, obtienen malos resultados por el mero hecho de formar parte de las mismas siglas. Es una lección de la que debe tomar nota el Gobierno. Y la tercera es el auge de los nacionalismos de la izquierda nacionalista. Si algo parece que está en auge en España también es esa izquierda alternativa de corte nacionalista que no está en el Gobierno, porque además conecta mucho con esa idea que está tan en boga de la identidad nacional”. 

Después del bipartidismo

“El bipartidismo forma parte del pasado, sí, respecto al de hace 15 años. Es verdad que tenemos el Partido Socialista, que es claramente hegemónico en el espacio de la izquierda. De hecho, si no se hunde es porque consigue absorber votos de sus principales competidores y socios de Gobierno. Donde está más en duda ahora, no es tanto en el espacio de la izquierda que ahí se queda una hegemonía del Partido Socialista más sólida, sino en el espacio de la derecha. Ahí sí que hay una competición entre Partido Popular y Vox. El Partido Popular sigue siendo el primer partido, sin duda, pero ahí sí que se mueven muchas cosas. Ahí sí que tenemos que estar pendientes de lo que puede pasar”.

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Andalucía y los movimientos de líderes en el PP

“Lo único que te diría que genera diferente Andalucía del resto es que Andalucía tenía una apuesta muy fuerte: era el principal baluarte de un Partido Popular clásico, conservador, más moderado, con menos complicidad con el discurso de la extrema derecha. Y en esa pugna interna que hay en el Partido Popular ahora mismo, que aún no está definido qué va a ser el PP dentro de unos años —si un PP que asimila el discurso de Vox o que lo confronta—, el hecho de que Juanma Moreno no haya conseguido esa mayoría absoluta y también dependa de Vox debilita las tesis de partido conservador clásico y da aliento a aquellos que quieran incorporar las tesis más radicales”.

¿Inevitable victoria del PP nacional?

“Es la gran pregunta que probablemente hace que algunos de la izquierda quieran mantener el Gobierno y no adelantar elecciones porque pueden pensar que ahora mismo el Partido Socialista está a tres o cuatro puntos del Partido Popular. No es una distancia muy grande. Si Vox aumenta y el Partido Popular se desgasta podrían acabar a la par. Ese es el diagnóstico que tienen muchos analistas y algunos de la izquierda. Yo soy algo más escéptico sobre este diagnóstico. Yo creo que lo que estamos viendo, un PSOE no hundido, es porque aún hay muchos votantes que se sienten que son leales a la formación por la situación económica, por el miedo a Vox y aguantan. Aguantan una legislatura sin presupuestos. Aguantan los escándalos de corrupción, pero que, en fin, toda lealtad tiene un umbral de tolerancia. Y ese umbral podría ser lo de Zapatero. Podría ser el siguiente escándalo. Si yo fuera el Partido Socialista pensaría que esos tres o cuatro puntos de distancia es un resultado bueno, propiciaría adelantar elecciones para quedarnos con esos resultados susceptibles a empeorar, no a mejorar”.

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Desempeño de Pedro Sánchez

“Pedro Sánchez tuvo una primera legislatura exitosa de altísima productividad, de altísima producción legislativa, con grandes hitos. Pero no es esta legislatura. Esta última legislatura es una legislatura gripada, sin presupuestos, sin mayoría parlamentaria ni de izquierdas, que depende de Junts, que es un socio muy incómodo tanto en lo ideológico como en ser garante de estabilidad. Incluso habiéndole ofrecido la amnistía, no ha sido capaz de aprobarle ningún presupuesto. Por tanto, estamos en un Gobierno que no tiene mayoría parlamentaria de izquierdas. Además, tiene en su debe escándalos importantísimos de corrupción que afectan a este Gobierno. Ya no hablemos de Zapatero, sino hablemos de exministros o secretarios de organización de esta época. ¿Sigue habiendo algunos activos? Sí, muy particularmente la situación económica, que ayuda al Gobierno, sin duda, a que no esté peor de lo que de lo que está”.

Liderazgo de Feijóo

“Núñez Feijóo llegó en un momento en el que el Partido Popular estaba en una encrucijada, en una situación de indefinición ante qué hacer con el embiste de Vox. Y Feijóo no se ha pronunciado. Núñez Feijóo, por tanto, tiene un liderazgo errático en un momento donde es fundamental un liderazgo. Actualmente el Partido Popular está probablemente en una de las grandes batallas que tienen los partidos conservadores, no solo en España. Esta película ya la hemos visto en otros países. Partidos conservadores que, ante el embiste de la extrema derecha, tienen que tomar decisiones de cómo afrontar esta competición. Cómo hacerlo es también cómo definirse como partido. El Partido Popular es errático, no está definido y no está definido porque en realidad Núñez Feijóo no tiene un plan. Seguramente tener un plan es muy difícil en estas circunstancias, pero el hecho es el que es. Y es un partido en el que ahora mismo reina la indefinición y la falta de liderazgo. Cuando llegó Feijóo introdujo una idea muy revolucionaria, por decirlo así, dentro del Partido Popular, que era la descentralización, en una formación que era altamente centralizada o muy jerarquizada. Pero hemos visto también que está siendo errático en esto, primero descentralizado, pero luego intentó centralizar para coordinar el mensaje o las relaciones con Vox. Yo diría que el liderazgo de Feijóo es escaso en momentos donde este partido sí que necesitaría tener líderes con ideas y rumbos claros”.

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Abascal frente a Vox

“Yo te diría que Abascal es un mal líder para Vox. Es un líder que Vox no necesitaba, nunca necesitó. Evoca más al ala dura y conservadora ultra del Partido Popular, pero no es el perfil, digamos, de líder de extrema derecha que es capaz de movilizar masas más allá de los más conservadores. No ha sido un buen líder desde el principio. Contradictoriamente Abascal ha entendido que había que renovar los liderazgos. ¿Y qué ha hecho? Renovar el resto. Ha renovado todos los liderazgos. Yo creo que esas luchas internas, esas purgas no responden a un capricho de un hiperliderazgo de Abascal, responden a una idea clara de que esos liderazgos no servían para el Vox que puede crecer. El último eslabón que faltaría para que Vox fuera plenamente operativo es un líder distinto al de Abascal. Es posible que eso sea difícil, que un líder se inmole. Tiene por tanto, luces y sombras. El partido va por un buen camino en términos de definición ideológica y de renovación de liderazgos. Eso sí que lo está haciendo bien”.

Vox entrando y saliendo de los Gobiernos autonómicos

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“Una de las paradojas del debate público es que decíamos que Vox estaba creciendo porque se ha salido de los Gobiernos del Partido Popular y eso le permitió dar aliento. Y creo que en parte es así, pero es solo una piececita del puzzle. Vox se salió de los Gobiernos y además cambió sus postulados teóricos y sus liderazgos. Por lo tanto, eso es todo en conjunto. Ahora Vox vuelve a entrar en el Gobierno. Lo que pasa es que ahora Vox entran en los gobiernos autonómicos con una agenda mejor definida de cómo conectar con ese sentir populista. La extrema derecha basada en ese nacionalismo xenófobo, con el chovinismo de bienestar, el rechazo al inmigrante como corazón de todo el argumentario, que eso se había olvidado antes. Y eso es lo que realmente yo creo que conecta muchísimo más con emociones de muchos votantes. Si eso lo consiguen hacer no solo desde fuera, sino también desde las instituciones, a lo mejor entrar en el Gobierno les compensa. Ahora bien, a largo plazo sabemos que en términos demoscópicos entrar de socio minoritario en los Gobiernos es algo arriesgado, que de media sales más perjudicado que beneficiado en términos de réditos electorales. Pero los partidos quieren hacer políticas para cambiar el mundo, para cambiar el entorno en el que viven, no solo para ganar más votos en el futuro, sino para tocar poder. Aquí tenemos a Vox tocando poder”.

Los mejores caminos para las izquierdas

“De las tareas más complicadas que hay hoy en día es dar consejos a la izquierda. Pero no a la izquierda de este país, a la izquierda en general. Probablemente el consejo —y será un consejo muy light, a lo mejor decepcionante—, el principal consejo que le daría a la izquierda de este país es que no sea parroquial. Que no se mire a sí misma, que vea que la crisis de la izquierda no es una crisis española, que vea que hay crisis más sistémicas que ocurren en España y también en otras partes. Por lo tanto, la respuesta no puede ser que los líderes de turno son malos o que tienen que ir separados o juntos. Esos son cuestiones operativas menores como el Plan Rufián, de cómo ir, cómo presentarse. Esos son elementos muy menores que hay que abordar, sin duda, pero que hay elementos de discurso mucho más estructural. De cómo la izquierda conecta con estos tiempos que han cambiado, en los que la izquierda desde hace más de una década y media se siente insegura y se ha convertido en el partido conservador que quiere mantener lo que había antes sin buscar proyectos de ampliación o de nuevas conquistas, sino de mantener las conquistas ya realizadas. Por tanto, sintonizar con los nuevos tiempos, buscar nuevos proyectos para pasar a la ofensiva en lugar de a la defensiva. Ahora, la pregunta es: ¿y qué proyectos en concreto? ¿Cómo conectar? No tengo ni idea. Seguramente si tuviera yo idea, tendrían idea los demás y seguramente no estarían en crisis. Estamos en una situación complicadísima en la que probablemente no es tan fácil entender qué posición tiene que tener la izquierda”.

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Investigación a Zapatero

“Yo me pregunto si este escándalo de Zapatero –que por mucho que pueda ser inocente no deja de ser un escándalo que genera una enorme conmoción entre los votantes de izquierda– puede ser para muchos esa gota que colma el vaso; con el que acabas llegando a ese umbral de tolerancia y que hace que dejes ya de apoyar al Partido Socialista. Rodríguez Zapatero era un referente en la izquierda, un enorme activo para el Partido Socialista. Si analizamos la política española hoy los grandes vectores de la izquierda son los que ya plasmó Rodríguez Zapatero en su doble legislatura. Ampliación de derechos sociales y atención a la cuestión nacionalista. Es decir, no esquivarla, sino afrontarla directamente. Esos elementos que eran tan Zapatero son los vectores que conducen la acción de Gobierno del actual presidente Pedro Sánchez. Por tanto, no es solo algo que afecte a un expresidente, afecta a un referente crucial para este Gobierno”.

Lluís Orriols (Barcelona, 1977) es politólogo, licenciado en la Pompeu Fabra de Barcelona, doctorado en Oxford y profesor y vicedecano en la Universidad Carlos III de Madrid. Se ha convertido en una voz habitual entre los analistas de la actualidad, en su caso especializado en opinión pública y en comportamiento político y electoral.

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