Política cultural

Las cuatro medidas que baraja Cultura para combatir el fraude en la reventa de entradas

El Ministro de Cultura, José Guirao.

Faltan seis meses para el concierto de Metallica en Madrid, el próximo 3 de mayo, y el 25 de octubre ya se habían agotado sus 68.000 entradas. En webs de reventa como Viagogo, los tickets rondan los 126 euros para pista (85 euros originalmente) y 446 euros para la zona más cercana al escenario (125 euros originalmente). En su gira, y para "poner fin a la reventa de entradas, los precios absurdos y las estafas", Ed Sheeran ha optado por que las entradas sean nominativas. El mercado de reventa lleva años dejando estos y otros escándalos, y el Gobierno estudia desde septiembre de 2017 la manera de ponerle freno. El martes, el ministro de Cultura presentó ante las Comunidades Autónomas el informe sobre el sector que se lleva fraguando desde hace más de un año y que servirá para establecer una normativa estatal. 

Porque, por ahora, es lo único que queda claro: las autonomías dan un paso atrás en sus competencias, y la regulación que tratará de poner coto al fraude en la reventa estará dentro de "un marco estatal", con categoría de ley o de decreto. Eran las palabras del ministro de Cultura, José Guirao, a la salida del Pleno de la Conferencia Sectorial, que reúne a los gobiernos central y autonómicos. Pero poco más se atrevía a decir Guirao: no desvelaba qué medidas eran las preferidas del Gobierno socialista, dentro de las propuestas en el informe, ni se atrevía a dar plazos para el desarrollo de la normativa. Por ahora, los usuarios y el sector tienen que conformarse por las cuatro recomendaciones formuladas en el informe, elaboradas después de medio centenar de reuniones con distintos agentes del sector. Estas son las medidas que baraja Cultura para enfrentarse al difícil problema de la reventa, y que tendrá que debatir con los distintos actores del sector y con los demás partidos. 

1. Prohibición de la reventa con ánimo de lucro

Una de las medidas que propone el informe presentado a la Conferencia Sectorial es la de la prohibición de la reventa siempre que esta sea con ánimo de lucro, es decir, aquella reventa que se realiza por encima del precio original. Es una medida, explica el documento, que existe en países como Francia o Bélgica, así como en Galicia, la única Comunidad Autónoma que prohíbe "obtener beneficio económico" con la reventa a través de Internet —otras hacen lo mismo, pero solo en la reventa callejera—. Sin embargo, parece que el sector no tiene por qué tener miedo: el documento dice claramente que aunque esta opción aseguraría la disponibilidad de las entradas y que se respetara el precio establecido por el promotor, también "plantea problemas de proporcionalidad y no favorece la libertad de empresa". Y el martes lo decía más claramente el ministro, que "espera que no se tomen medidas radicales" como esta. 

Huelga decir que las empresas de reventa no están de acuerdo con esta recomendación. "No entendemos por qué no se deja esto al libre mercado, a la oferta y la demanda", se queja María Requena, de la Asociación Nacional de Ticketing (ANATIC), que reúne a una veintena de empresas de reventa. La organización no representa, sin embargo, a las grandes sociedades tipo Ticketmaster, con las que además es muy crítica, y aboga por "unos estándares de calidad y buenas prácticas" en el sector. Requena señala, además, que actualmente es muy difícil conocer ese precio original por encima del cual no podría revenderse la entrada: "Ese valor nominal para mí será uno, para otro que la haya comprado con una oferta será otro, para el que la compre en preventa será otro...".

ANATIC plantea también que las grandes empresas de venta, a las que tacha de "monopolísticas", podrían seguir haciendo una reventa encubierta. Requena nombra el sistema Platinum de Ticketmaster, que reserva un cupo de entradas y las pone a la venta por cantidades que fluctúan según la oferta y la demanda. "No se les puede prohibir esto, porque en teoría no es reventa, pero en la práctica funciona igual y hace subir los precios de la misma forma", afea la presidenta de la asociación. 

2. Entradas nominativas y aforo reservado para venta al público

El informe recoge otra propuesta de la que se ha hablado a lo largo de los últimos meses: las entradas nominativas, aquellas que llevan el nombre del comprador. Algunos artistas han comenzado a usar este sistema por su cuenta, como el mencionado Ed Sheeran o Metallica en su gira de 2018, que además limitó entonces la venta de su gira a cuatro entradas por transacción. El informe asegura que con esto "desaparecería el mercado de venta telemática de entradas" y propone incluso maneras de que el usuario no pierde el dinero en caso de no poder asistir: el promotor podría permitir la reventa al precio nominal a través de sus propios canales de distribución (como la web oficial).

Sin embargo, estos mismos empresarios cuestionan la utilidad de la medida. Habla Tito Ramoneda, vicepresidente de la Asociación de Promotores Musicales: "El fraude puede seguir produciéndose, como ya se ha demostrado en ocasiones anteriores. Las propias webs de reventa han llegado a cambiar los nombres de la entrada original para vender el ticket". De hecho, Metallica ha desechado este sistema para sus conciertos de 2019. Y no es el único pero que los promotores ponen a la medida: "Obliga al promotor a montar un operativo que le generaría importantes sobrecostes en términos de logística, incluso generando colas entre los asistentes, por lo que empeoraría su experiencia del concierto". El propio informe elaborado por Cultura reconoce este contra, que "podría producir problemas de seguridad". 

El Ministerio plantea otra medida que afectaría a los promotores. Para que la preventa no haga que aumente el precio de la entrada general, Cultura propone imponer a estos empresarios que se destine a venta al público al menos el 70% del aforo, con un 5% o 10% reservado para la compra en taquilla el mismo día del espectáculo. La APM no le ve ningún beneficio: "El promotor lo que hace es sacar a la venta prácticamente la totalidad del aforo. No vemos qué novedad hay en la medida". Y Ramoneda señala que es precisamente en el momento en que se pone a la venta el grueso de las entradas cuanto los robots o los brokers —revendedores profesionales— compran masivamente los tickets. 

3. Una autorización para las empresas de reventa

Esta medida es mucho menos vistosa que las anteriores, pero es una de las favoritas de Cultura a juzgar por los pocos efectos secundarios que el informe ve en ella. La propuesta consiste en someter a "intervención administrativa" la actividad tanto de venta como de reventa, es decir, que las empresas que se dediquen a ello tengan que tener una autorización del Estado, que podría imponer ciertas condiciones para ello. De hecho, el documento ya imagina algunas de estas obligaciones: que estas empresas tengan una autorización expresa del promotor para la venta y la reventa, o que el grueso de las entradas tenga que ir a la venta general, y no a preventa o a ventas especiales (como el sistema Platinum). Cultura baraja también un régimen sancionador que imponga multas o castigos de otro tipo a las empresas que no cumplan los requisitos impuestos. 

"Es en lo que más de acuerdo estamos", celebra María Requena, de ANATIC, que considera que las empresas del sector "tendrían que cumplir unos mínimos". Pero no lanza las campanas al vuelo: "Siempre y cuando los criterios sean lógicos". Una de las obligaciones en las que podrían chocar es ese permiso expreso del promotor para la reventa de sus entradas. ¿Por qué? Porque podría favorecer la "posición monopolística" que ve en grupos como Ticketmaster. Esta empresa de venta de entradas pertenece a la misma matriz que Live Nation, una de las promotoras más poderosas en todo el mundo, que trabaja justamente con Metallica y Ed Sheeran, pero también con Ozzy Osbourne, Florence + The Machine, Mariah Carey, Mumford & Sons o festivales como el DCODE en Madrid. Pero el grupo también controla páginas de reventa, como la recién clausurada Seatwave, que será sustituida por una supuesta página de reventa entre consumidores. "Nosotros proponemos que se tenga la posibilidad de ejercer la reventa independientemente del promotor de cada evento", reclama la presidenta de ANATIC. 

Con otros posibles requisitos parece haber más consenso, como la prohibición del uso de bots, el castigo por el desvío masivo de entradas desde el mercado primario al secundario o la exigencia de unas comisiones de gestión razonables. A estas, Requena añade posibles límites al precio en la reventa o mayor transparencia en la tributación de las empresas, en ocasiones situadas en el extranjero

4. Mayor transparencia hacia el comprador

Otra de las propuestas del informe —que celebran tanto promotores como las empresas asociadas en ANATIC— es la obligación de ofrecer una mayor información al comprador en el momento de la venta. Los promotores y artistas señalaban en este periódico el pasado verano que a menudo el fan no sabe si está comprando una entrada a través de los canales oficiales o en una web de reventa. El Ministerio propone solucionar esto obligando a promotores y tiqueteras que hagan visible algunos datos básicos en el proceso de compra, como si se trata de venta o reventa; el precio original de la entrada y los cargos por comisiones —que deberán aclararse antes del proceso de compra; el porcentaje de aforo que se vende directamente al público... Aunque el propio informe reconoce que esta medida por sí sola "no soluciona el problema detectado de falta de disponibilidad de las entradas". 

Y aquí se llega al problema de los bots y los revendedores profesionales. Cultura propone combinar la anterior medida con una tecnología de trazabilidad de las entradas, un sistema que permita saber quién puso a la venta el ticket, por quién pasó y por qué precios hasta llegar al usuario final. Así cree el Gobierno poder localizar la compra masiva, aun a posteriori, y sancionarla como crea conveniente. Porque lo cierto es que la lucha contra los robots que compran automáticamente grandes paquetes de entradas es difícil, por no decir imposible. Así lo subraya el informe, que cree que los esfuerzos en este sentido "podrían quedar rápidamente superados por la evolución tecnológica". Y así lo observa ANATIC, que se ha manifestado en contra de estas prácticas pero que confiesa que "es muy difícil" controlar el uso de bots "desde fuera", considerando que son "las propias páginas" quienes pueden detectarlo y evitarlo. "Si hay voluntad, claro", lanza Requena, "pero hay muchos a quienes no les interesa". 

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